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No es ningún misterio que la banda liderada por el colorado David Scott Mustaine es muy querida en esta parte del mundo, y a mi juicio ello no sólo se debe a su indesmentible calidad, influencias e importancia en la historia del Metal en sus distintos sub-estilos, sino que también al hecho de que es una de las bandas que más ha visitado el sur del mundo. Por compararla con sus “congéneres” del llamado “Big 4”, Metallica ha venido tres veces, Anthrax otras tantas y Slayer cuatro (cinco si consideramos como “doble” su última visita que los trajo a Santiago y a Viña). Megadeth ha venido en siete oportunidades anteriormente y en distintos contextos, en festivales y haciendo shows en solitario, pero esta característica, que para algunos quizás sería perjudicial en el sentido que a lo mejor “están muy vistos”, a Megadeth le ha servido para generar aun más cercanía, reinventándose en cada una de sus visitas y siempre teniendo algo nuevo qué mostrar o algo antiguo a qué sacarle lustre.

Y ese es el contexto en la cual Mustaine y sus secuaces visitan por octava vez nuestro territorio. Se anunció con bombos y platillos que en esta oportunidad revisitarían uno de los discos más icónicos de su nutrida discografía, el estupendo Countdown To Extinction (1992), celebrando los veinte años de esta determinante placa en la historia del Heavy Metal y probablemente, junto a Rust In Peace (que ya fue “recordado” en otro show temático de la banda, hace dos años en el Arena Santiago), una de las preferidas de la fanaticada de Megadeth. Además se anunció –en una hábil movida– que el show sería en el Teatro Caupolicán, recinto que como sabemos es bastante más pequeño que otros venues donde anteriormente ha tocado la banda, y consecuencialmente le añadiría un componente de “exclusividad” a quienes adquiriesen sus tickets para esta velada, lo que obviamente produjo un notorio crecimiento en el interés del fan en comprar sus entradas y que éstas se agotaran rápidamente, generándose –como era previsible– un segundo show, esta vez centrado en otro de los discos “queridos” por los fans, Peace Sells… But Who’s Buying (1986). Por lo mismo, la expectativa era la de una jornada intensa y con un recinto lleno hasta las banderas.

Ya al llegar al recinto uno podía notar que esta expectativa iba a cumplirse y de buena forma. Una cosa es que a uno le digan que va a ir a un recinto lleno, pero otra cosa efectivamente es estar allí y formar parte de esa impresionante masa humana que paulatinamente comenzó a crecer a medida que se aproximaba el kick off del show, agendado para las 21.00 horas. Hace tiempo que no veía el Caupolicán tan lleno, pues a minutos de comenzar el show unas 5.000 personas colmaban el recinto de calle San Diego de manera inolvidable.

Palabras aparte para la previa. El ingreso segregado para cancha y platea estuvo bastante ordenado, y realmente al interior del teatro fue de las previas más encendidas que uno recuerde en el último tiempo, con el público adaptando la primera parte de Run To The Hills de Maiden, reemplazando el “white man came / across the sea…” por “Megadeth, Megadeth”. Una pequeña muestra de lo ansioso que estaba el público de ver a Mustaine y sus amigos. Poco antes de la hora de inicio, se vio en la pantalla gigante que hacía las veces de telón (en la más grande de ellas, en el fondo, puesto que a cada uno de los costados de la batería había dos pantallas más pequeñas), al colorín con camisa blanca en los camarines amarrándose los zapatos, preparándose para lo que vendría, desatando el delirio del público con los primeros “olé, olé olé olé… Mustaine, Mustaine”.

Pues bien, con “cancha llena”, en un ambiente más que caliente y con un público ávido por ver al californiano Mustaine, acompañado de sus ya consolidados amigotes Chris Broderick en guitarra, el canadiense Shawn Drover en batería y el clásico David Warren Ellefson en el bajo, a eso de las 21.10 horas la pantalla gigante muestra a la banda en el backstage lista para salir a escena. Se apagan las luces, sale a escena Drover y comienza a ejecutar la inconfundible intro de batería de Trust, tema que con los años se ha ido transformando en un clásico. Salen a escena uno a uno los cuatro músicos (Drover, Ellefson, Broderick y Mustaine, en ese orden) ante el estallido total del público y los primeros “uo-o-o-oh” junto a una masa uniforme que saltaba al ritmo del tema, que, como veremos y sería la tónica de toda la jornada, fue “arreglado” un tono más abajo, indudablemente en razón –y como se confirmaría a lo largo del show– a que lamentablemente la voz de Mustaine está más lastimada de lo que uno quisiese. Ello y un sonido menos que regular en ese momento quizás en otro show habrían conspirado de gran forma para provocar sensaciones más desagradables, pero era Megadeth en vivo, en el Caupolicán, y al menos en ese instante no importaron demasiado estos factores en contra.

Sin descanso y sin piedad, pese al sonido –además la batería sonaba un poco “tarrienta”–, Megadeth nos lanzó a la cara otro clásico, Hangar 18 con imágenes de su video en las pantallas de fondo. No llevábamos ni cinco minutos de show y la locura era evidente, como si fuese la primera vez que los veíamos, aunque seguramente sí la fue para no pocos asistentes, pues sabemos que el público se va renovando, que el Metal tiene esa característica tan propia de ser una música que se adquiere por la entrega de un testimonio, más que por los medios de difusión más estándar. Ya ahondaremos en ello respecto a un episodio más especial que ocurriría más adelante. Bueno, tanto los que disfrutaban de un show de Megadeth por primera vez como quienes los hemos visto en otras ocasiones, vibramos de la misma forma ante un imperecedero clásico y que fácilmente está en el podio de los temas tops de la banda de Vic Rattlehead. Pese a que costó acostumbrarse a escuchar este tema un tono más abajo y que Mustaine se escuchaba tan bajo que parecía un gran karaoke, era un gran comienzo de show, emocionantemente participativo. Y eso que Dave aún no se dirigía al público y pasaría bastante sin que eso sucediese, no necesitamos escuchar hablar al líder para dedicarle otro “Olé, olé olé olé… Mustaine, Mustaine”.

Sé que quizás sea minoritario en esta apreciación, pero Cryptic Writings (1996) está dentro de mis dos o tres discos favoritos de Megadeth. Y sin dudas uno de sus más destacadas gemas sea la enorme She-Wolf, con esa onda tan Maiden en el solo armónico del final, que también fue recibida con intensidad por la fanaticada, y reconociéndole participativamente su calidad de clásico. La fantástica respuesta del público coreando el solo con su “uo-ooo-ooo-oooh”. Llevábamos apenas tres temas y estábamos hablando de un show difícil de olvidar, fundamentalmente por el fervor de la gente, realmente impresionante.

Llegaría el momento de calmar en algo las revoluciones, pero no las gargantas, pues sabemos que À Tout Le Monde es quizás el tema más coreado en su completitud por el público que asiste a los shows de Megadeth. No sé si tendrá que ver el recinto, cubierto y más pequeño que el Arena, pero fue realmente atronador el “à tout le monde, à tout mes amis, je vous aime, je dois partir”, conmovedor, piel de pollo al máximo para uno de los temas cuya emocionalidad más toca la fibra de quienes presenciamos a la banda en vivo. Brillante momento, emocionante en grado sumo y realmente dio un poco lo mismo el tono más bajo y la escasa respuesta vocal de Mustaine.

Tras este comienzo alucinante, con cuatro gemas destacables de la discografía de Megadeth, tocaría el momento de recibir algo de lo nuevo de la banda, que si bien ya habían tocado en su show de hace menos de un año en el Festival Maquinaria, era el momento de defenderlos ante un público 100% suyo. Whose Life (Is It Anyways?) es un tema bastante entretenido de Th1rt3en (2011), pero que adquiere un nuevo brillo al ejecutarse en vivo, siendo recibido de muy buena y respetuosa forma por el fanático y especialmente por el más aplicado que la coreó tal y como coreó temas más clásicos. Pese a ello, al no ser abrumadoramente cantada, fue el momento para ”diagnosticar” de mejor forma cómo estaba sonando el show y, en estricto rigor, hay que decir que estaba quedando al debe, especialmente en lo referente a la voz de Dave.

Tras cinco temas, por primera vez Mustaine se dirigiría al público. El tipo tiene un carisma muy pocas veces visto, sabemos que quizás sea medio “malas pulgas” pero arriba del escenario el tipo genera una devoción impactante. Es capaz de pararse en el escenario, caminar con parsimonia sin decir nada, mover un brazo y tener a cinco mil personas alucinando con ese movimiento, y qué decir cuando comenzó a recibir banderas chilenas, no recuerdo un show donde se hayan lanzado tantos emblemas patrios al escenario. Tras unos “I love Santiago” y “muchísimas gracias chicos” (en un esforzado castellano), anunció lo siguiente como un tema que tiene que ver “con la escena del crimen en Estados Unidos”, Public Enemy No 1, corte de su última placa que crece muchísimo en su versión en directo tanto por la participación del gran David Ellefson haciendo palmas como por el aderezo de estar apoyada en video con escenas de su maravilloso videoclip con orangutanes, dejándome la sensación de que fue ejecutada un poquito más acelerada que en su formato original de estudio –pese, como a hemos dicho, a la baja de tono, hasta para los temas nuevos–, y así se entendió, con una excelente respuesta.

Se supone que tras esta vista al presente, necesaria para mostrar y demostrar vigencia y no vivir de las rentas –que legítimamente se han ganado–, era la hora de ponernos el cinto espacio-temporal de Mampato y viajar en el tiempo, situándonos en 1992. Pero antes de esto, sucedería algo muy especial. Vimos a Mustaine acercarse hacia la derecha del escenario e hizo subir al escenario a dos niños pequeños, de unos seis años de edad cada uno, ambos vestidos con ropas metaleras, en todo un símbolo hermoso del traspaso generacional del cual vive y se nutre esta música. Los niños, obviamente tímidos y sin dimensionar dónde estaban, atinaron a decirle al micrófono a Dave que se llamaban Ignacio y Luis, marcando un momento de verdad inolvidable en la historia del rock en Chile. El colorado estaba feliz y se le notaba, quizás él tiene claro el regalo a perpetuidad que le dio a dos niños que recién están empezando en esto del rock y contaron con una bendición que muchos de nosotros habríamos soñado con tener a la edad de estos pequeños.

Tras este lindo momento, Mustaine nos pregunta porqué estábamos allí. La respuesta era obvia, ¡¡el vigésimo aniversario del Countdown To Extinction!! Está bien, un tono más abajo, con Mustaine lejos de sus mejores tiempos, pero… ¡¡El Countdown completo!! Repito algo que dije antes: una cosa es que te lo digan, una cosa es que te lo anticipen, pero otra distinta es estar allí, en el lugar, para vivirlo con todos los sentidos. Por ello el escuchar los tremendos sones de esa metralla de riff del inicio de Skin O’ My Teeth tras la presentación de Mustaine tuvo dos valores: el primero por el tema en sí mismo, que es grandioso y en vivo quedó demostradísimo, con uno de los momentos más cantados de la noche al llegar al coro, y el segundo porque estaba empezando la revisitación de uno de los discos más importantes de la historia del Metal, en vivo, completo y para todos nosotros. Es decir, ya no habría sorpresas en el setlist y en el orden de los temas, pero cuando en algunos casos esas certezas producen el efecto de matar la sorpresa, en este caso me parece que hizo aun más intensa la expectativa por lo que vendría con los siguientes temas.

El “Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth” tan de estadio que inventaron nuestros hermanos argentinos para Symphony Of Destruction tendría su versión importada chilena en este 2012, y de qué forma, atronadora, ensordecedora, realmente da gusto formar parte de una masa de público tan participativa y devota, tan así que hacía dar lo mismo el discreto nivel vocal del querido Mustaine y de que varios no podíamos acostumbrarnos a escuchar estos clásicos en una escala más baja.

Hay temas que Megadeth estaba ejecutando por primera vez en vivo en esta gira, y el primero de ellos en esta velada sería la gran Architecture Of Aggression, que en mi concepto fue el tema que se vio más afectado en la noche por la baja de la escala y por el sonido que nunca fue convincente, a tal punto que por instantes costaba entenderla y sólo uno sabía que se trataba de Architecture por el orden del tracklist.

Dave nos preguntó si lo estábamos pasando bien, la respuesta fue obvia, “yeeeeees”, y comenzó a decirnos palabras de buena crianza como que “Chile es mi país favorito”, cosas que a uno le gusta –o al menos alegra– escuchar aunque sabe que no sean ciertas. Luego el colorín introduce al siguiente tema señalando que tenía que ver con un conflicto político que sufrieron granjeros en Estados Unidos (de hecho, David Ellefson viene de una familia granjera) a causa de algunas reformas tributarias en los años ’80 y por supuesto tiró su consabido “rollo” contra la clase política. Foreclosure Of A Dream a mi gusto tiene una de las mejores letras de toda la carrera de Megadeth, dénse un tiempo de leerla, habla de cómo factores externos –en este caso políticos– pueden arruinar la inversión más grande de la vida de una persona, que es la compra de un bien raíz. De hecho “foreclosure” significa algo así como “juicio hipotecario”. Personalmente precisamente por el factor lírico fue uno de los temas que más disfruté de la velada, pese a que la baja en el tono le causó un descenso de potencia.

Sweating Bullets es un clásico y así fue entendido por todos. Es un tema que la banda toca siempre pero al venir ahora como parte de la rememoración del disco en el cual se encuentra, le dio un brillo especial. Sin dudas fue uno de los temas donde más participación del público hubo, es un tema que propende mucho a eso y es de esas canciones que se potencian en su ejecución en directo.

Tras un “you guys are fuckin’ insane!!” de Dave vendría la gran This Was My Life, uno de mis favoritas personales del Countdown y parece que de varios porque los “hey, hey, hey, hey” y los “o-o-o-oh” retumbaban en las paredes del Caupolicán, en un momento cargado de mística, de verdad no imaginaba que se trataba de un tema tan querido. No tengo dudas que los “THIS! WAS! MY! LIFE! THIS! WAS! MY! FATE!” dejaron peinados para atrás a los músicos.

Mustaine, un viejo zorro del escenario, con total parsimonia manejaba los tiempos para recuperar en algo su lastimada garganta, recogía las banderas que le lanzaban, las colgaba en los atriles, mientras se comenzaron a generar espontáneos “ceacheís” y silbidos y zapateos de cueca en el respetable, totalmente septiembrizado. Incluso hubo un momento en que le hicieron llegar a Dave una bandera que se veía realmente linda, muy grande, pero en esa especie de stage diving de la bandera se rompió y llegó en varias partes al escenario, escuchándose el cántico del segundo himno nacional, el mítico “hueón hueón”, causando risas y distensión. Igualmente Mustaine la tomó y la abrazó, tras lo cual nos dijo que venían a Chile desde 1994 y que cada vez era mejor, para luego anunciar el tema homónimo del disco celebrado, Countdown To Extinction, tema que no ejecutaban en vivo desde hace casi quince años, con un público prendidísimo que coreó especialmente el solo de guitarras armónicas de manera súper intensa y entregada.

Ya en pleno Lado B del cassette del Countdown, vendría otro de los temas ultra energéticos de esta placa, la entretenida High Speed Dirt, la canción del paracaidista, cargada de electricidad pese al tono más bajo. Quizás haya sido –según mi percepción– uno de los momentos donde menos se melló la intensidad original del tema con la baja en el tono. Me encantó Broderick en este tema, bueno, sabemos que el tipo es un tremendo shredder y así lo demuestra a cada momento, pero en este tema el oriundo de Colorado realmente se luce.

Lo siguiente sería Psychotron, otro tema que debutaba en su versión en directo en este tour. Ese coro que suena como “Magallanes, ya no quiere, más asado” sonó potentísimo y entretenido, lo que aplacó en algo la amarga sensación de que realmente la voz de Mustaine no se escuchaba casi en lo absoluto. Más allá de que la voz de Dave no esté en su mejor momento y del nuevo arreglo, creo que fue de los temas que, al contrario del anterior, más desmedrado se vio con el cambio de tono. Pese a ello, fue entretenido.

Dave nos pregunta “are you feeling good?”, y luego de nuestro “yeees” nos cuenta que el siguiente tema es dedicado a los chicos malos que “hacen un viaje a la Penitenciaría”. Captive Honour era otro tema que debutaba en vivo en este tour y funcionó bastante bien, algo ayudado por los samples y por ser un tema con un coro bastante “oreja”.

Ya acercándonos peligrosamente al final del show, Mustaine nuevamente subió a un pequeño niño al escenario, aunque sólo por unos pocos segundos, instantes en los que llegó al escenario una bandera chilena que le deseaba feliz cumpleaños a Dave… ¡¡con una semana de anticipación!! Para el 13 de septiembre, y además le comenzaron a cantar el cumpleaños feliz, cuestión del todo mufa pero que esperemos que no le cause ningún perjuicio al querido redhead. Nos dijo que nos quería mucho porque nos caía bien y presentó Ashes in Your Mouth, personalmente mi favorita del enorme Countdown y que disfruté enormemente. De hecho, nuevamente pensaba que era el único, pero al ver la impresionante respuesta del público, especialmente en el “welcome… to tomorrow!!” me percaté que es de las favoritas de varios. Con este tema se cerraría la remembranza del Countdown.

Varios pensábamos que vendría un encore en estos momentos, pero sin detenerse, el eterno David Ellefson sale a escena con su Jackson de cinco cuerdas a retumbar el recinto con ese mítico “tan, tatán tantán tantán tititán” con el que se inicia ese inmortal clásico de Megadeth que es Peace Sells, un tema de la vieja escuela, sencillo, contingente, irónico, rebelde, hasta un poco amargo, puro rock and roll estilo Mustaine. El “if there’s a new way / I’ll be the first in line” suena cada vez más fuerte en cada concierto de la banda, y en la parte más acelerada se formó un respetable circle pit en cancha, mientras hacía su aparición en escena el viejo y querido Vic Rattlehead caminando por el escenario y recordándonos que hasta la paz se vende. Enorme momento, inolvidable, y tras una hora y cuarenta minutos, la banda dejó el escenario, bajo grandes aplausos.

Tras la pausa vendría la hora del adiós, y no podía ser de otra forma que con otro enorme clásico, un deber de Megadeth en directo y que se han convertido con el paso del tiempo en la forma de cerrar con broches dorados sus shows. Pero antes, y en medio de gritos pidiendo “Tornado, Tornado”, haciendo referencia a Tornado Of Souls y “la espada de metal”, Mustaine nos pidió silencio para poder hablarle a una cámara que lo enfocaba desde la barricada. No entendimos mucho en ese momento pero tras unos segundos nos quedó claro: la idea de Dave era grabar un video para la celebración del 50° aniversario de los amplificadores Marshall, para un concierto que se llamará “50 Years Of Loud… Live!” y que se llevará a cabo el 22 de septiembre en el Wembley Arena de Londres. Mustaine le habló con mucho cariño a Paul Marshall –el heredero del imperio Marshall tras el fallecimiento este año de su alma mater James Charles “Jim” Marshall, a quien todos le debemos mucho realmente–, y junto con señalarle que debe estar orgulloso de su padre, le dijo algo así como “mira lo que te estás perdiendo por no estar en Chile”. Y luego de la ovación respectiva, vendría el tema que anticipábamos, la incombustible Holy Wars… The Punishment Due, un verdadero cañón cargado de agresividad y virtuosismo, con Dave presentando a Chris Broderick, David Ellefson y Shawn Drover, y cerrando dos horas de un show intenso con el ya clásico “You’ve been great! We’ve been Megadeth, para despedirse de un público enfervorizado y a la altura de la envergadura del evento, con la versión de My Way de los Sex Pistols.

Es inevitable recordar cómo, a principios de la década pasada, Megadeth estuvo en una importante crisis, tanto por líos de diverso tipo como por la salud del propio Mustaine, y sentir que de esos períodos críticos, donde no pocos temimos por el fin de esta importantísima banda, ésta haya salido fortalecida, retomando laureles de vigencia, rearmándose con una alineación que mezcla lo clásico (con Mustaine y Ellefson) con los bríos y aire fresco que aportan Broderick y Drover. Pese a que Mustaine está lejos de sus mejores días en la voz (aunque nunca ha sido un cantante “virtuoso”, siempre ha tenido un estilo de voz muy distinguible), agrada ver a un Megadeth con solidez, compenetración y capacidad para retroalimentarse de la locura desatada de su fiel fanaticada que llenó el Caupolicán de forma memorable. Una lectura quizás más “simple” y “purista” del show podrá decir que sonó mal y que Mustaine canta poco, y otra visión podrá señalar que fue el mejor concierto de sus vidas por su intensidad y emoción. Yo me pondré al medio y diré que, en suma, pese a un sonido que estuvo a años luz de acercarse a un ideal, dio gusto ver un show así de intenso de una banda que, si bien tuvo que hacer algunas adecuaciones, se mostró en condiciones razonables de rendirle honores al mejor período de su historia sin dar pena, sino que al contrario, con la intensidad y vigencia que la ocasión ameritaba, y que si hubiese sonado como corresponde, habría sido el show del año o al menos pegaba en el palo. Y para cerrar un deseo: ojalá que la energía recibida del público latino haga estar a Megadeth cada vez más lejos de una cuenta regresiva para su extinción.

Setlist:

01. Trust
02. Hangar 18
03. She-Wolf
04. A Tout Le Monde
05. Whose Life (Is It Anyways?)
06. Public Enemy No. 1
07. Skin o’ My Teeth
08. Symphony of Destruction
09. Architecture of Aggression
10. Foreclosure of a Dream
11. Sweating Bullets
12. This Was My Life
13. Countdown to Extinction
14. High Speed Dirt
15. Psychotron
16. Captive Honour
17. Ashes in Your Mouth
18. Peace Sells
Encore
19. Holy Wars… The Punishment Due

 

El bajista de MEGADETH realizó una clínica la tarde de este sábado en la Megatienda Audiomusica, donde compartió experiencias de su carrera y enseñó las técnicas que usa en cada grabación y concierto del grupo. David cerró su presentación firmando autógrafos a los cerca de 200 asistentes.

Minutos previos a la presentación, Ellefson comentó a PowerMetal.cl sus sensaciones de tocar en un recinto más pequeño al que estaban acostumbrados en sus últimas visitas a Chile:

«En este lugar en particular, el Teatro Caupolicán, ya habíamos tocado en 1995, ¡y fue fantástico! Así que tocar ahí dos noches con nuestro propio show y no como parte de un Monsters Of Rock como aquella vez, hacer una con «Countdown To Extinction» y otra centrada en «Peace Sells… But Who’s Buying», creo que lo hace muy especial para los fans, que pueden elegir a una velada u otra, ¡o quizás ambas! La verdad podríamos tocar el «Countdown To Extinction» las dos noches, creo que tenemos suficientes fans para probablemente haberlo hecho así, pero decidimos que fuera especial para que los fans pudiesen volver la segunda vez y así ver un espectáculo distinto».

El co-fundador de MEGADETH comentó también los planes que se vienen tras las grabaciones del próximo disco y una futura gira mundial:

«Una vez que salga el nuevo álbum estoy seguro de que seguiremos dando más conciertos. Sabes, MEGADETH es una banda que saca un disco nuevo y además tiene estos clásicos como «Rust In Peace», «Coundown to Extinction», «Peace Sells…», así que podemos tocar esas canciones además de las nuevas. Creo que entraremos a grabarlo en enero, febrero o marzo del 2013 y luego lanzarlo para continuar girando por el mundo. Y déjame pensar… ¿el próximo año?, quizás el aniversario 25 de «So Far, So Good… So What», (risas) el 2014 los 20 de «Youthanasia», así que cada año vamos a ir celebrando un álbum (risas)».

Por último, el bajista agradeció a los fans chilenos y envió un saludo a los visitantes de PowerMetal.cl:

Revisa la galería de fotos de la clínica de David Ellefson en esta dirección.

El bajista de Megadeth realizó una clínica en la Megatienda Audiomusica donde enseñó sus técnicas y compratió experiencias de su carrera junto a sus seguidores.

Fotos: Guillermo Salazar

 

El ganador de la invitación a la clínica de DAVID ELLEFSON es Tomás Santander.

El bajista de MEGADETH se presenta este sábado 8 a partir de las 12:00hrs. en la Megatienda Audiomusica (Chile España 393) a partir de las 12:00.

David mostrará en este exclusivo evento sus amplificadores Hartke, con su línea HyDrive en un ambiente mucho más cercano y en contacto más directo entre el músico y los asistentes. Al finalizar la presentación, Ellefson firmará autógrafos a sus admiradores.

Si no conseguiste una invitación, puedes seguir aquí la clínica en streaming desde las 12:00 horas:

La fidelidad de los fanáticos del Thrash Metal en Chile ha marcado un nuevo hito. Luego de agotar las entradas disponibles para el primer show de MEGADETH, en el que festejará los 20 años de «Countdown To Extinction», los seguidores del grupo liderado por Dave Mustaine se encuentran a horas de concretar un segundo lleno total

Tras conseguir que a la fecha programada el viernes ocho de septiembre en el Teatro Caupolicán se le sumara la del sábado ocho, y con la banda enfocada en revivir el álbum «Peace Sells… But Who’s Buying», la fanaticada de MEGADETH ya despachó casi el 100% de los tickets disponibles para ambos conciertos.

A través de sistema Puntoticket y para este sábado ocho sólo quedan 50 plateas con un valor general de $25.000. En tanto, para presenciar las dos presentaciones en cancha, aún quedan cinco en tienda SoldOut (Portal Lyon) a $50.000.

De esta manera, se espera que MEGADETH congregue a diez mil personas este fin de semana. Serán dos jornadas intensas, que de seguro convertirán el recinto de calle San Diego en una caldera. Las dos presentaciones comenzarán a las 21 horas y la banda aterrizará en Santiago este jueves.

MEGADETH regresa a Chile en un par de semanas para presentarse por partida doble en el Teatro Caupolicán. El bajista David Ellefson aprovechará la visita a nuestro país y realizará una clínica de bajo el sábado 8 de septiembre a las 12:00hrs. en la Megatienda Audiomusica (Avda. Chile España #393, Ñuñoa.)

Ellefson mostrará sus amplificadores Hartke, con su línea Highdrive en un ambiente mucho más cercano y en contacto más directo entre el músico y los asistentes. Al finalizar la presentación, David firmará autógrafos a sus admiradores.

La entrada para este evento será gratuíta y estarán disponibles en los próximos días a través del sitio de Audiomusica y sus redes sociales.

MEGADETH celebrará el aniversario 20 de “Countdown To Extinction” tocándolo completo el viernes 7 de septiembre, fecha que tiene sus tickets agotados. El concierto del sábado 8 estará centrado en “Peace Sells… But Who’s Buying”. Desde la producción indican que hasta este viernes 31 quedan sólo 13 abonos que dan acceso a Cancha para ambos shows por $50.000 y 100 boletos de Platea para la presentación del sábado.

Las entradas para MEGADETH en el Teatro Caupolicán se encuentran disponibles por sistema Puntoticket y sin recargo en tienda Sold Out (Portal Lyon).

Dave Mustaine informó que el productor Jonny K (MACHINE HEAD, DISTURBED) trabajará nuevamente junto a MEGADETH para su próximo disco de estudio. John Karkazis estuvo a cargo de «Th1rt3en» y esta semana comienza la pre-producción del álbum que será lanzado el 2013.

La banda se encuentra también ensayando para los shows aniversario de «Countdown To Extinction», que los traerá a Sudamérica en septiembre. La imagen arriba fue subida al Twitter del grupo y muestra el «Vic’s Garage«, donde MEGADETH realiza sus trabajos.

Las entradas para el 7 de septiembre, donde tocarán completo el «Countdown To Extinction», se encuentran agotadas. Para el día siguiente, centrado en «Peace Sells… But Who’s Buying», quedan pocos tickets para el sector Platea. Sin embargo, se dispuso de 100 cupos en formato abono donde se podrá acceder a Cancha para ambos días por $50.000. Estos se encuentran disponibles por sistema Puntoticket y sin recargo en tienda Sold Out (Portal Lyon).

David Ellefson aprovechará su estadía en nuestro país para realizar una clínica el sábado 8 a las 12:00pm en la Megatienda Audiomúsica (Av. Chile Espana #393), donde mostrará por qué usa sus amplificadores y gabinetes Hartke.

Son exclusivamente 100 abonos para presenciar los dos shows que MEGADETH ofrecerá en Santiago. La última oportunidad para disfrutar dos espectáculos donde la banda revisitará sus larga duración «Countdown To Extinction» (viernes 7) y «Peace Sells… But Who’s Buying» (sábado 8).

La primera fecha se agotó en menos de 60 días y obligó a la agrupación, liderada por Dave Mustaine, a incluir una segunda jornada. La fanaticada de uno de los cultores más importantes del Thrash Metal a nivel mundial se hizo sentir y los resultados fueron inmediatos: viernes 7 de septiembre agotado y sábado 8 ad portas del sold out.

Por ello, se abrieron exclusivos 100 cupos para cancha que se venderán en forma de abono para ambos días, es decir, por $50.000 podrás acceder a los dos conciertos de MEGADETH en el Teatro Caupolicán (cancha). Estos tickets están disponibles desde el martes 31 por sistema Puntoticket y sin recargo en tienda Sold Out (Portal Lyon). Así, los fanáticos de la banda no tendrá que pagar de más por acceder a esta venta especial.

«Countdown To Extinction» y «Peace Sells… But Who’s Buying» son producciones discográficas fundamentales en la historia del Rock y el Thrash Metal. Álbumes que en más de dos décadas no han envejecido y forman parte fundamental del repertorio de los norteamericanos, que en Santiago también incluirán sus mayores éxitos y algunos del álbum «Th1rt3en», lanzado en 2011 y que vinieron a presentar al festival Maquinaria el año pasado.

Afiche: Megadeth en Chile - 8 de septiembre 2012

Al igual que su primera presentación del 7 de septiembre, se anticipa un lleno total para la segunda noche de MEGADETH en el Teatro Caupolicán, programada para el sábado 8.

Las entradas para sector cancha, a la venta por sistema Punto Ticket, se agotaron en menos de un mes. De la misma localidad, pero sin recargo, quedan disponibles sólo 40 en la tienda SoldOut (Portal Lyon). Mientras que el 60% de la platea se encuentra agotada.

El concierto del 8 de septiembre estará centrado en su disco «Peace Sells… But Who’s Buying?», mientras que el show del viernes 7 con «Countdown To Extinction» tiene agotado todos los boletos.

Las entradas tienen un valor de $25.000 (más cargo por servicio) y están a la venta por sistema Puntoticket.com, tiendas Ripley y Cinemark habilitados. Sin recargo se encuentran en tienda SoldOut (Av. Providencia 2198 – Portal Lyon, local 79).

A dos semanas desde que partió la venta para el segundo show de MEGADETH en el Teatro Caupolicán, los fans ya han comprado más del 50% de las entradas disponibles. De éstas, el sector cancha está por agotar.

El concierto del 8 de septiembre estará centrado en su disco «Peace Sells… But Who’s Buying?», mientras que el show del viernes 7 con «Countdown To Extinction» tiene agotado todos los boletos.

Las entradas tienen un valor de $25.000 (más cargo por servicio) y están a la venta por sistema Puntoticket.com, tiendas Ripley y Cinemark habilitados. Sin recargo se encontrarán en tienda SoldOut (Av. Providencia 2198 – Portal Lyon, local 79).

Afiche: Megadeth en Chile - 8 de septiembre 2012

Afiche: Megadeth en Chile - 8 de septiembre 2012

En abril se aunció que MEGADETH llegaría en Septiembre a celebrar los 20 años del disco «Countdown to Extinction» y en pocos días los fanáticos agotaron todas las entradas. Varios de sus fervientes seguidores se han quedado afuera de esta celebración especial y la radio emisora oficial del evento inició una campaña con el apoyo de los medios amigos del concierto, donde han convocado a más de 4 mil 500 personas (en 5 días) que piden una nueva fecha en Chile.

Y el resultado de la campaña fue todo un éxito, la banda ha aceptado la petición de sus fanáticos y se agendó un nuevo show en Chile para el 8 de septiembre. Pero no será el mismo repertorio, porque en el segundo concierto MEGADETH realizará un show con canciones del disco «Peace Sells… But Who’s Buying?».

Este disco es considerado como uno de los más importantes en su género, marcó una evolución en el sonido desde su primer disco «Killing Is My Business» y ayudó a consolidar el Thrash Metal en la década de los ochenta. El año pasado cumplió 25 años y se editó una nueva versión remasterizada del álbum. En el año 2004 ya había sido remezclado y remasterizado por Dave Mustaine.

Al igual que el show del 7 de septiembre, las entradas tendrán un valor de $25.000 y (más cargo por servicio) estarán a la venta desde el martes 12 de junio a las 00.00hrs. Estas se podrán adquirir por sistema Puntoticket.com, tiendas Ripley y Cinemark habilitados. Sin recargo se encontrarán en tienda SoldOut (Av. Providencia 2198 – Portal Lyon, local 79).

MEGADETH lanzó el año 2011 su disco número trece llamado «Th1rt3en» y que incluye 13 sencillos y que además coincide con el día de cumpleaños de Dave Mustaine. En el año 2011 estuvieron en Maquinaria Festival promocionando su nuevo album.

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La producción a cargo informó que quedan sólo 200 tickets de platea para el concierto de MEGADETH en Chile. La banda de Dave Mustaine celebrará los 20 años de «Countdown To Extinction» tocando el disco completo en el Teatro Caupolicán.

Transistor confirmó con anterioridad que el espectáculo no cambiará de recinto: «queremos que estos 20 años del ‘Countdown To Extinction’ sea un show como los que se realizaron en los años 90, donde el Teatro Caupolicán fue el epicentro de grandes jornadas memorables de rock y metal».

Las entradas tienen un valor general de $25.000 y están a la venta por Sistema PuntoTicket.com, tiendas Ripley, Cinemark habilitados y sin recargo en tienda SoldOut (Av. Providencia 2198 – Portal Lyon, local 79).

Afiche: Megadeth en Chile 2012

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Hace pocos días MEGADETH lo confirmó por sus redes sociales: «This just in… Megadeth WILL play the album ‘Countdown To Extinction’ in its entirety at Teatro Caupolicán in Santiago, Chile on Sept 7″.

Este mensaje bastó para que los fans se agolparan a comprar sus entradas y ahora sólo quedan disponibles 1.500 tickets apróximadamente para la celebración de los 20 años del «Countdown To Extinction». Chile se convirtió en el primer país confirmado con este show especial.

La producción confirmó que el concierto no cambiará de recinto: «queremos que estos 20 años del ‘Countdown To Extinction’ sea un show como los que se realizaron en los años 90, donde el Teatro Caupolicán fue el epicentro de grandes jornadas memorables de rock y metal».

Las entradas tienen un valor general de $25.000 y están a la venta por Sistema PuntoTicket.com, tiendas Ripley, Cinemark habilitados y sin recargo en tienda SoldOut (Av. Providencia 2198 – Portal Lyon, local 79).

La única vez que MEGADETH se presentó en el entonces Teatro Monumental, fue en septiembre de 1995 en el Monsters Of Rock:

Afiche: Megadeth en Chile 2012

Afiche: Megadeth en Chile 2012

«MEGADETH tocará el álbum «Countdown to Extinction» completo en el Teatro Caupolicán en Santiago de Chile el 7 de septiembre», fue el anuncio de que hizo la banda de Dave Mustaine a través de sus redes sociales.

A una semana desde que se inició la venta de entradas, ya se ha vendido la mitad de la capacidad del Caupolicán. A pesar de la rápida venta de tickets, el concierto seguirá en pie en el mismo teatro. Chile hasta ahora es el único país donde MEGADETH realizará este show en conmemoración de los 20 años de la salida de «Countdown to Extinction».

Los boletos tienen un valor general de $25.000 y están a la venta por Sistema PuntoTicket.com, tiendas Ripley, Cinemark habilitados y sin recargo en tienda SoldOut (Av. Providencia 2198 – Portal Lyon, local 79).

La única vez que MEGADETH se presentó en el entonces Teatro Monumental, fue en septiembre de 1995 en el Monsters Of Rock:

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MEGADETH regresa a Chile en un concierto pensado para los más fanáticos. La banda viene a celebrar los 20 años del exitoso disco «Countdown To Extinction» con sus más fieles seguidores el próximo 7 de septiembre en el Teatro Caupolicán.

«Countdown To Extinction» posee un record de ventas, alcanzando el doble disco de platino y una nominación en la categoría de Mejor Interpretación de Metal en los Grammy de 1993.

Las entradas estarán a la venta desde el jueves 5 de abril por Sistema PuntoTicket.com, tiendas Ripley, Cinemark habilitados y sin recargo en tienda SoldOut (Av. Providencia 2198 – Portal Lyon, local 79).

Precio: $25.000 general (más cargo por servicio)

La última vez que MEGADETH se presentó en el entonces Teatro Monumental, fue en septiembre de 1995 en el Monsters Of Rock:

Afiche: Megadeth - 7-9-2012

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El repertorio del concierto en Argentina, que abrió la gira mundial en promoción de TH1RT3EN, algunos lo consideraron mezquino, con apenas 13 canciones. Pues bien, la actuación de Megadeth en Chile como cierre del Maquinaria 2011, tuvo un set más compacto aún, pero hubo algo que hizo que el show resaltara en comparación a las visitas anteriores: la alegría de Dave Mustaine.

Las pantallas gigantes del Transistor Stage mostraban a un Mustaine un poco desmoronado, hinchado, con una papada, unas bolsas en los ojos y una mueca que iba más allá de la típica suya, como si con cada nota que cantara sintiese alguna especie de dolor físico. De hecho, en los dos temas finales incluso se le veía un poco pálido, descompuesto, hasta desarmado, con la cara a punto de caerse a pedazos. Sus movimientos eran un poco robóticos, con mucho esfuerzo como si costasen trabajo y dolor, como cuando abrió los brazos frente al micrófono después de Hangar 18 para provocar una ovación. Batallaba, pero no podía esconder esa sonrisa grande de sorpresa, de agradecimiento y triunfo, de estar pasándolo bien pese a todo.

megadeth11cl-17Quizás, porque este ha sido el concierto más grande que ha realizado su banda en Chile, cerrando un festival que todos los medios masivos nacionales tenían sus miradas colocadas y tocando ante un marco importantísimo de gente, compuesto por los fanáticos de siempre que hacían del show de Megadeth una fiesta aparte del Maquinaria, y por los curiosos que gracias a haber visto a sus actos favoritos antes, tenían la chance de no perderse al grupo, ¡tenían la chance de no perderse a Megadeth! Lamento pero no excuso la ESTUPIDEZ de aquellos que después de Faith No More decidieron ir  a la salida hacia la izquierda en lugar de caminar hacia la derecha y “ganarse” en el escenario donde tocaría Megadeth. Me cago en los que tildan de “cerrados” a los metaleros, que pregonan ser “abiertos de mente” para escuchar todo tipo de rock y, a la hora de la verdad, no son capaces siquiera de comprender en lo más mínimo lo que significa Megadeth. En fin, mientras seguía tocando Faith No More, desde el otro escenario ya se escuchaban los cánticos de aliento al conjunto, un ambiente que si bien es “prestado” de la intensa relación pasional entre el público argentino y Dave Mustaine, es imposible restarse de él cuando está a punto de desatarse. Esto sólo es prueba de que el grupo ya está consolidado como un nombre más allá del rock y su música, pues al igual que Iron Maiden y Slayer, Megadeth ha pasado a ser un ícono cultural dentro de lo que se escucha en el país, casi a ribetes religiosos, y el hecho de que cada vez vaya más gente a sus conciertos no es sólo un acierto de las producciones o la elección de los recintos. El status idolátrico de Megadeth acá en Chile es inevitable de percibir, y verlos cerrar un evento gigantesco en el Club Hípico, es simplemente un sueño que enseña que el metal ya no es periférico. Ese es el arsenal y la victoria de Mustaine.

Durante toda la velada del sábado en el Maquinaria, el símbolo atómico con el rostro de Vic Rattlehead estuvo puesto en el escenario donde Megadeth se subiría a las 23:30 horas, por lo que todo el mundo sabía -lo quisiera o no- dónde aparecería el grupo. Ese ERA el stage que pisaría Dave Mustaine y en ese principal espacio que ya tenía algo de sagrado, todos los metaleros se sentirían de local.

Por la demora quizás en la partida de Faith No More en la tarima de al lado, el show de Megadeth se tardó un poco también en comenzar. Por mientras, el público se entretenía con las pantallas colocadas al costado del escenario, lamentándose (¡oh!) cuando se iban a los colores de ajuste y vitoreando (¡eh!) cuando volvía la imagen. El juego entre los miles y miles de asistentes y el director hizo que muy pocos se dieran cuenta de que el espectáculo había comenzado, y recién segundos después de que empezara a sonar la introducción de Trust, la algarabía se hizo sentir desde la reja hasta la sala de prensa, muy atrás. La pantalla mostraba a Shawn Drover golpeando los tambores y después a David Ellefson dibujando las notas de bajo. La explosión de luces con las guitarras fue básicamente celestial, y alcanzó a iluminar todos los brazos y saltos que su célebre ritmo logró animar. Cómo es tradición en los conciertos de Megadeth, el siguiente tema surgió sin ninguna pausa y así se escuchó de inmediato Wake Up Dead, y sin remordimientos después Hangar 18. La partida fue contundente y el sonido respondía mucho mejor de lo que lo había hecho para Down o Faith No More,  lo que era un alivio puesto que a Megadeth nunca se le ha escuchado mal y algunos grupos en ese mismo escenario, sólo horas antes, no habían sonado para nada bien.

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Fue en esta primera pausa tras el clásico de Rust In Peace que Mustaine soltó su cercanía, su alegría, unas sonrisas y unos aplausos a un público que vitoreaba su nombre, unos brazos levantados en signo de victoria. Dio las buenas noches, dijo “I love Santiago” y agradeció la compañía. Habló con mucha soltura acerca del festival, de las “grandes bandas” que se habían presentado antes, entre esas, “algunas de mis favoritas”, y que continuación tocaría una de SUS canciones favoritas, Angry Again, acerca de “una de las últimas películas de figuras de acción”, acerca de “estar enchuchado todo el rato”. Dave no sólo estaba haciendo su trabajo, como se vio en las actuaciones del 2005, 2008 y 2010, no sólo exclamaba “bienvenidos a la casa de Megadeth”, ¡lo estaba pasando bien sin ocultarlo! A Tout Le Monde vendría después, con el guitarrista pidiendo al público que lo ayudara con las letras, que lo siguiera en los versos y el coro. La comunicación se notaba distendida, alegre, y se daría el tiempo enseguida para introducir Whose Life (Is It Anyways?) del nuevo disco, canción que su banda tocaba recién por segunda vez en vivo.

El diálogo de Mustaine con la audiencia se mantenía y con la acrobática/poderosa Head Crusher no fue la excepción. Explicó que la había escrito con Shawn sobre “cómo hacerse pedazos el cráneo” con un tono no tan enserio, al igual como cuando presentó Public Enemy No.1, refiriéndose a ella como “ah, la que se convierte en single porque de pronto es realmente buena”. A decir verdad, me sorprendió mucho la reacción tan positiva que recibió el tema, con gente levantando los brazos y gritando por el regocijo de escucharlo, ¡y me asombró aun más lo excelente que sonó! La pista en directo es fantástica, con melodías sencillas y galopeadas que contagiaron a medio Maquinaria. El ambiente quedaba listo para escuchar cortes más oreja de la época del Countdown To Extintion o del mismo TH1RT3EN, y no por nada Sweating Bullets y Symphony Of Destruction hicieron su aparición, cerrando aquella sección del repertorio.

megadeth11cl-03No importa cuántas veces uno los haya visto en vivo, son clásicos y la piel siempre se me pondrá de gallina con la parte más pesada de Sweating Bullets. En lo personal, me acordé cuando había comprado el cassette, en el colectivo de vuelta a mi casa veía las fotos de los músicos y me encontraba con la increíble sorpresa de que el cantante se llamaba Dave Mustaine, el mismo hombre “misterioso” que había escrito la mitad del Kill’em All, el mismo nombre que surgía en la autoría de casi todas las canciones del debut de Metallica. Sweating Bullets era la que más me había gustado del cassette y para mí, el sábado 12 de noviembre con ese número, con todos agitando los brazos a son de aquel riff, se cerraba el círculo de un tipo que vencía ante un público gigantesco, con cara llena de agradecimiento y de triunfo a pesar de todo.

El tiempo quizás ahora le empieza a pasar la cuenta a Mustaine. Su lesión en el nervio lo mandó hace poco al quirófano y es posible que ese mal lo obligue a armar un set más corto que le permita tocar y cantar sólo hasta que el dolor se lo permita. En Argentina el show fue casi de la misma duración, por lo que descartaría que el repertorio haya sido escueto en Santiago por el hecho de insertarse en un festival con otras bandas. Sin embargo, el líder de Megadeth entregó con dicha todo lo que tiene y le es posible dar ahora, con un espectáculo cuyos fieles seguidores supieron agradecer muchísimo de vuelta.

Los chilenos han visto a Megadeth en todas, con su alineación más espectacular en los noventa, cuando la formación ya sin Menza se estaba desmoronando en la gira del Cryptic Writings, cuando no se sabía el 2005 si Mustaine continuaría o le pondría fin a la banda, y después el 2008 y 2010 con shows potentísimos y llenos de gente en el Movistar Arena. Ahora, más que nunca, la fiel fanaticada rockera estuvo junto a él, acompañando en la causa a los verdaderos leales de siempre, a los que viven temas como Peace Sells y Holy Wars… The Punishment Due con puro sentimiento. Me asombró ver a una mujer de pelo rojo oscuro cerca de la torre casi persignándose mientras cantaba “holy wars”, o por el otro lado de la vereda, a gente que quizás en su tiempo, décadas atrás, comenzó esta senda del rock escuchando Megadeth, ahora están en otro y la vida les dio la oportunidad ahora de encontrarse con aquella banda de la infancia, disfrutando al máximo canciones de ese entonces como Peace Sells. Todo esto, sin detenernos en la mayoría notoria de poleras, gorros y parches de Megadeth que se vio en las presentaciones de Alice In Chains, Faith No More y Down. Éramos mayoría. Lo siento Chris Cornell, pero cuando tú cantabas solo con tu guitarra de palo, ¡muchos aprovecharon tu espectáculo para ir a los baños!, ya que ese fue el único momento en que las filas de hombres y mujeres se hicieron notar en la espera.

A propósito. Los baños no colapsaron como podría haberse esperado, ¡porque a última hora no se pudo vender cerveza en el festival! Gente angustiada denunciaba este calamitoso hecho a la prensa, acusando que veía a misteriosas personas del sector VIP saliendo con unos vasos. ¡En Faith No More, unas señoras empezaron a vender latas a tres mil pesos!, con varios aceptando el alto precio sólo por la mera imperiosidad. Lo curioso de todo fue que estar adelante en cualquier performance de cualquier banda, ¡era un agrado! Nadie empujaba, todos pedían “permiso compadre” al pasar, daban las gracias, ¡todos sanos y comportados! ¡Falló la cerveza y triunfó el orden!, al menos adentro.

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Pero volviendo a Megadeth, Mustaine siguió comunicándose con los asistentes entremedio de las dos últimas canciones, Peace Sells y Holy Wars, pidiéndoles seguir los coros, tomando las pausas para decir que era el cumpleaños de Ellefson y cantar un Happy Birthday, presentando a la banda, diciendo lo bien que lo estaba pasando y agradeciendo con la mirada al cielo por esta hora de acción en escenario. La sensación era de descarga finalizada y misión cumplida. Era evidente que el set terminaba allí y me sorprendía que no hubiesen tocado temas previstos en Argentina como In My Darkest Hour o She Wolf. Sin embargo, ya quedaban momentos especiales guardados en la memoria y uno de esos fue justamente el que hubo después del solo de Dave en la última canción, cuando la banda dejó a Drover y Ellefson marcando el ritmo y todo el público comenzó a cantar la parte final, ante la impresionada y contentísima mirada del guitarrista. Qué señalar acerca de Broderick. Siempre me acordaré de la pifiadera que se llevó Glenn Drover al hacer mal la intro española de The Punishment Due en el Court Central, y nunca dejaré de contrastarla con la ovación que el ex Jag Panzer y Nevermore se gana cada vez que interpreta los leads de Marty Friedman. Chris es un genio de la interpretación y gracias a él, es posible que la formación actual de Megadeth sea la mejor que haya tenido esta banda desde la del Rust In Peace, incluso al nivel quizás de aquella que grabó los dos primeros álbumes, cuando Samuelson (QEPD) y Poland completaban el lineup.

Pese a lo corto, el show resultó ser más especial de lo imaginado. Me voy con la sensación de que Megadeth es un sobreviviente a los traumas y que ahora trata de disfrutar al máximo cada momento extra que le queda de vida. ¿Cómo lo hace?, definiendo estos días como uno de los más exitosos en toda su carrera, viéndose como una banda tranquila y el paz consigo misma y con el resto de la industria, todavía engranada, compacta y poderosa. We’ve been Megadeth!!!

SETLIST MEGADETH en el MAQUINARIA 2011

01. Trust
02. Wake Up Dead
03. Hangar 18
04. Angry Again
05. A Tout Le Monde
06. Whose Life (Is It Anyways?)
07. Head Crusher
08. Public Enemy No. 1
09. Sweating Bullets
10. Symphony of Destruction
11. Peace Sells
12. Holy Wars… The Punishment Due

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REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

La banda de Dave Mustaine cerró la primera jornada del Maquinaria Festival 2011 en el Club Hípico. El evento convocó a cerca de 50 mil personas y continúa este domingo 13.

Fotos: Guillermo Salazar

Aquí se puede ver el mapa del Maquinaria 2011, que se llevará a cabo el 12 y 13 de noviembre en el Club Hípico. Hazle click para ampliarlo.

Mapa Maquinaria 2011

Presentando su flamante álbum «Th1rt3en», MEGADETH cerrará la primera noche del festival a las 23:30 horas en el Transistor Stage. Las entradas están a la venta a través del sistema PuntoTicket (con recargo) y en la tienda Soldout (sin recargo) ubicada en el Portal Lyon.

PRECIOS ENTRADAS POR DÍA:
Entrada General (1 día): $ 35.000
Entrada VIP (1 día): $ 60.000