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Una especie de catarsis tuvieron los integrantes de Delta el sábado 10 en la SCD de Vespucio, una especie de sahumerio de malos tiempos para adentrarse en una nueva etapa, una que los músicos logran transmitir esa sensación de que esto durará un buen rato. Es que, tras muchos pasos en falso desde la salida de Felipe del Valle, ahora apuestan a trancos firmes con una frontwoman que -concluyamos de inmediato- vuelve a colocar a Delta a lo que era hasta el lanzamiento de “The End Of Philosophy”: una banda de corte internacional.

Por cierto que las expectativas estaban puestas gracias a Caroline Nickels, dama vozarrón escogida para este ciclo de Delta, quien con una revisión de War Inside Me, sobre todo, logró convencer fácilmente a muchos de asistir a este encuentro. El lugar, en consecuencia, se llenó no solamente de fanáticos y amigos, sino de una onda de bienvenida para la vocalista y de reencuentro para los músicos de Delta, quienes cada uno por su cuenta han avanzado mucho en sus carreras respectivas desde el 2014 hasta la fecha.

Sin embargo, ¿cómo se podía entender que sus músicos por separado estuviesen más activos que nunca y en sus mejores momentos como intérpretes y compositores, pero la misma agrupación estuviera en un declive tan importante? El hecho es que quizás esa pregunta jamás necesite respuesta, en vista a lo observado en este concierto de estreno: mucha energía, mucha cercanía, y una cantante a la altura de las exigencias artísticas de Delta. Esto, pese a los episodios de nerviosismo que Caroline enseñó entre las canciones cuando se dirigía torpemente a la audiencia, porque cuando cantaba lograba sin esfuerzos colocar eufóricos al público y a la banda, especialmente a Benjamín Lechuga, agradecido de esta nueva oportunidad que tiene Delta de volver a flotar.

El comienzo sin duda fue ambicioso, con la sofisticada The End Of Philosophy escogida para abrir el show, con la intro dando espacio para que cada músico saliera para saludar a los asistentes. Caroline ingresó al final, quien entre concentrada o nerviosa, solo miró al piso al momento de entrar, y su primer contacto recién fue apenas comenzó a interpretar. Seguramente había muchas ansias contenidas, por la importancia que revestía este momento para los músicos en escenario, y toda la energía que por mucho tiempo estaban esperando a desplegar.

Acto seguido, Crashbreaker y New Philosophy se escucharon con intensidad, canciones que están entre las favoritas de la fanaticada (denominada “familia Delta” por Nickels) y que serían excelentemente bien interpretadas por esta formación. Marcos Sánchez tocaba muy a gusto, como aliviado por ver que la banda ya completa era capaz de tocar en vivo, siempre con sonrisa de oreja a oreja cuando no cabeceaba los temas. Nicolás Quinteros siempre pulcro liderando desde los teclados y los sintes, Andrés Rojas cada día con más recursos en la batería, y Benjamín Lechuga mostrándose inusitadamente maduro a su edad. ¿Y la nueva integrante? Un torbellino, un vórtice de energía que, luego de su primer saludo al público, llevó a Delta a interpretar Doors Keep Spinning, ya mostrando mucha fuerza en los segundos más intensos, y mucho colorido en los más calmos. Con lo que mostraba ya Caroline, se presentaba como una versión de Pia Carpanetti (Witchblade), una cantante sumamente entrenada en lo interpretativo que, por sus raíces blues y rockeras llevadas al metal, es responsable de una mezcla que por supuesto llama muchísimo la atención.

Burning Soul de “Apollyon is Free” fue la primera gran sorpresa en cuanto a repertorio, una canción de fuertes raíces neoclásicas que mostraban las influencias más cercanas de unos jóvenes Nicolás Quinteros y Benjamín Lechuga. Es impresionante ver cuánto han crecido de este tiempo, y cómo de a poco han modelado un estilo propio que -es de esperar- siga evolucionando con un nuevo material.

Luego de Perfect Insanity, quizás llegaría el momento más especial del show hasta ese entonces: unas adaptaciones de piano y voz de las canciones God or Science y No More. Allí realmente brilló la versatilidad de Caroline, adaptando cada sentimiento a cada nota. Hay que decir que, lamentablemente, en las canciones más intensas, la voz de Caroline siempre se sintió muy por debajo de los instrumentos, por lo que solo se hacía notar con fuerza en los gritos que casi siempre dejaron alucinados a los presentes. En estas dos pistas de voz y piano, sin embargo, la vocalista logró mostrar toda su estampa.

Más tarde fue el turno de Alone, tema recién estrenado la semana pasada como single, y que a decir verdad maravilló en vivo. Es una elección poco peculiar para un video, una canción que no es directa, que no tiene ganchos simples, pero que en la medida que se empieza a conocer, comienza a presentar su verdadero valor. Está muy en la línea de lo que actualmente hacen los suecos de Evergrey, en términos de melodía y estructura, mostrando una vez más que Delta puede situarse en los estándares del progresivo internacional.

Tras de Black & Cold, Caroline pudo tomar un descanso durante la instrumental Let’s Reach The Sky, para continuar con una excelente interpretación de War Inside Me. Aquí hay que decir que Nickels hace sentir como si la pista siempre le hubiese pertenecido. Cuánta autoridad enseña esta mujer acá, permitiendo disfrutar el presente y garantizando un futuro para las pretensiones de Delta. Tras Regrets llegó el encore del repertorio con Desire Within, otra composición que no requiere de presentaciones, pero donde Caroline pasó del nerviosismo a un extremo relajo, lo que desdibujó el performance vocal de las canciones finales, incluyendo Darkened Skies y Who I Am. Allí, básicamente terminó saltando en los coros más que cantándolos. Estas son cosas que posiblemente no haya que preocupase del todo, ya que es solo cosa de unos dos o tres shows más para que Nickels encuentre un equilibro óptimo. Quizás, nunca habrá tenido un desafío tan grande como el de formar parte de Delta.

En definitiva, si bien fue un concierto que le servía más a la banda que a los fanáticos, terminó siendo una demostración que el grupo está de vuelta en su tranco, que no está dispuesto a perder más tiempo. Por seguro, el nombre de sus músicos en este mismo minuto es más grande que el de Delta mismo, pero ahora se presentan como unidad que está preparada para saldar su deuda con la banda y devolverla al lugar que dejó.

Como anexo: no quiero dejar pasar un incómodo exabrupto de Nicolás Quinteros, quien ofuscado con algún percance técnico empezó a decir frente al micrófono “déjalo así, déjalo así nomás”, y que después de recibir comentarios del público y respuestas no aclaratorias del equipo técnico, al parecer advirtió con terminar allí mismo el show, con tono y cara larga injustificables. Solo un par de veces había visto una reacción así de un músico: Bruce Dickinson el 2009 y Dave Hunt de Benediction el 2010, en el Rock & Guitarras. Por supuesto que aquello puso incómodo a varios, y hay que entender que lo perfecto es enemigo de lo bueno, que imponderables suceden y son cosas que pasan con la música en vivo, como dijera Caroline en un minuto con sus propios baches entre las canciones. Quizás, no nos habríamos dado cuenta de esos problemas de no ser la ofuscación de Quinteros.

Setlist:

01. The End Of Philosophy
02. Crashbreaker
03. New Philosophy
04. Doors Keep Spinning
05. Burning Soul
06. Perfect Insanity
07. God Or Science
08. No More
09. Alone
10. Black & Cold
11. Let’s Reach The Sky
12. War Inside Me
13. Regrets
14. Desire Within
15. Darkened Skies
16. Who I Am

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Nadie puede negar que hoy por hoy, Russell Allen es uno de los vocalistas más reconocidos y talentosos de la escena metalera mundial. Basta con ver la cantidad de bandas de las cuales ha formado parte y proyectos en los que participa como invitado, para dimensionar el peso relativo de Allen en el universo del Heavy Metal. A sus bandas propias Symphony X y Adrenaline Mob se suman actos tales como Ayreon, Genius, Allen/Lande, Avantasia, Trans-Siberian Orchestra y entre otros… lo cual da una idea de lo ocupada que es la agenda de este tremendo artista, por lo cual tener contar con una visita de él en nuestro territorio, presentándose como solista, es un privilegio.

Poco más de un año ha pasado desde la última visita de Russell Allen a Chile, cuando nos visitó con Symphony X en la gira del muy buen disco “Underworld”, ocasión en la cual el setlist estuvo totalmente cargado al disco en cuestión, por cuanto los fanáticos de los registros más clásicos de la banda quedaron con gusto a poco. Dicho lo anterior, esta visita de solista sin duda trae esperanzas en cuanto a la posibilidad de poder presenciar temas de la autoría de Symphony X, considerando que es sin duda el acto más importante de su prolífica discografía, y que además sería acompañado por Benjamín Lechuga, Nicolás Quinteros y Marcos Sánchez de DELTA, y por Felipe Cortés (Claudio Cordero Trío) en batería, todos músicos tremendamente virtuosos e inherentemente ligados al Metal Progresivo.

Es poco lo que sabemos de antemano respecto a los shows de Russell Allen solista, y dado que esta visita no es parte de una gira, no sabíamos qué vendría tocando. Sabemos que está muy entusiasmado con Adrenaline Mob, su banda actual; sabemos que él posee un disco de solista, “Atomic Bomb”, editado hace más de diez años; también sabemos que normalmente este tipo de shows suelen incluir clásicos del Rock y el Metal; y por último, sabemos (o anhelamos) que algo nos tendría que regalar de Symphony X por ser esta su banda más importante… pero fuera de estas conjeturas, nada era realmente claro en cuanto a qué presenciaríamos esta vez, por lo cual la incertidumbre se hacía grande en la Sala SCD de Vespucio este frío domingo de Junio.

Cuando el reloj marcaba las 20:30 horas la producción anuncia que el show empezaría puntualmente, aun cuando el vuelo en el que venía Allen se atrasó alrededor de cuatro horas, con lo cual la agenda del Power Camp habría sido reducida, lamentablemente. Es así como sin mayor preámbulo, Benjamín, Marcos, Felipe y Sir Russell Allen se toman el íntimo escenario de la sala SCD Vespucio para empezar lo que sería una tremenda velada al ritmo de Stand up and Shout de Ronnie James Dio y High Wire de Badlands, ambas versiones extraídas del EP de Adrenaline Mob llamado “Covertá”. Es notable cómo desde el primer minuto el sonido es bastante bueno, con el riff inicial de Lechuga sonando macizo y prístino a la vez, más la técnicamente exquisita base rítmica que sostenían Marcos y Felipe, acompañando el vozarrón de Russell Allen, quienes formaron un conjunto extraordinario de principio a fin. Nadie podría haber sospechado que nunca habían tocado juntos… y es que el despliegue y talento de los chilenos está a la altura de cualquier banda en la que Allen haya tocado, sin exageraciones.

Siguiendo con los clásicos del Heavy Metal, Russell Allen nos habla de la figura de Ronnie James Dio, y lo agradecido que está de poder homenajearlo, que no es sorpresa para nadie entendiendo que él mismo ha citado al enano maldito como su mayor influencia… y vaya que forma de tributarlo con la enorme versión de Kill the King, clásico universal de Rainbow (quienes, recordemos, son hoy liderados por nuestro compatriota Ronnie Romero en la voz). La solemnidad del recinto rápidamente se fue diluyendo y el «Danger Danger the Queen’s about to kill» retumbó entre las cuatro paredes de la sala gracias a las gargantas de un público que llenó el recinto, quienes no pararon de acompañar la potentísima voz del Sir. Cabe destacar que a estas alturas el sonido era sencillamente perfecto. En términos de volumen y ecualización, no admitía demasiadas mejoras, realmente un lujo contar con un sonido tan definido y sólido a la vez.

Luego de estos tres covers, Russell nos cuenta que es momento de tocar material propio, centrando el discurso en Adrenaline Mob, banda donde puede expresarse, sentirse él mismo y componer sobre sus propias vivencias, profundizando también en la partida de A.J. Pero (ex-Twisted Sister, ex-Adrenaline Mob) y cómo su dramática muerte los golpeó y cambió el destino de la banda para siempre, a quien dedica Indifferent, extraída del disco debut de Adrenaline Mob “Omertá”. Canción tremendamente emotiva en donde Nicolás Quinteros aparece en escena, mientras que Russell Allen se emociona a la vez que transmite y encanta tanto por su talento vocal como por su desplante en escena. Siguiendo con el discurso anterior, Allen bromea haciendo un paralelo entre Symphony X y Adrenaline Mob, aclarando que él no luchaba en la antigua Grecia durante los tiempos de “The Odyssey”, mientras que las canciones del Mob sí corresponden a vivencias de él y sus compañeros,y es ahí donde radica la diferencia entre AM y SX. Así, el concierto sigue con Crystal Clear y precisamente sus vivencias personales inspiran el siguiente tema, All on the Line, tema extraído de “Men of Honor”, que relata los sentimientos de Allen acerca de su hija, diagnosticada con una condición especial, dándole un toque bastante íntimo y reflexivo a la velada. Qué monstruosa la interpretación de Allen, es increíble cuanto transmite, comunica y entrega el norteamericano en escenario… quien es brillantemente acompañado en la guitarra acústica de Benjamín y los arreglos armónicos del resto de la banda. Punto aparte es que en esta revisión no haré hincapié en el desplante, la calidad o el nivel de interpretación de cada uno de los integrantes de la banda porque está de más, cada uno de los intérpretes estuvo sublime en lo suyo, haciendo que el resultado conjunto fuera inmejorable, liderados por uno de los mejores cantantes de la actualidad sin duda. Personalmente, me cuesta pensar en otro vocalista que esté a la altura de Russell Allen considerando los años de carrera la etapa en que se encuentra el protagonista de la noche.

Vuelta a los covers, esta vez con un original de Queen en la versión de Adrenaline Mob, la excelente Tie Your Mother Down, tema que sirvió para salir de la reflexión y enfrascarse en la fiesta del rocanrol que nos propone la banda.

Y lo siguiente sería lo que muchos estaban esperando… era momento de hacer algo de sinfonía, era momento de hacer delirar al público con una elección de lo más selecto que se puede encontrar en el catálogo de Symphony X. La tripleta que nos regalaría la banda estuvo compuesta por nada más ni nada menos que Sea of Lies, Of Sins and Shadows y Paradise Lost… ¡pero qué tremendas interpretaciones por las barbas de Jebús! Un 10 perfecto para cada una de las ejecuciones y para el público que a esas alturas inundaba la sala con gritos de euforia, mezclando emoción, incredulidad y pasión desatada todo al mismo tiempo. Es que tener a Russell Allen a un metro de distancia cantando los clásicos inmortales que lo llevaron al olimpo del metal es algo impagable, es como tener a Symphony X en el patio de tu casa, porque la interpretación de los chilenos no tuvo nada que envidiarle a Romeo, Rullo, Pinella y LePond. Y el mismo Russell se encargaba de remarcarlo una y otra vez, en una muestra de honesta admiración… entre canciones no se cansaba de apuntar a nuestros músicos señalando lo talentosos que eran cada uno, con especial foco en Benjamín Lechuga, anunciándolo como un prodigio de las seis cuerdas… qué orgullo saber que estos músicos son nuestros compatriotas. Mis más sinceras felicitaciones para cada uno de ellos. No me imagino lo gratificante que debe ser compartir escenario con semejante artista y ser reconocido por él mismo… un sueño hecho realidad sin duda, al igual que para el público por el solo hecho de presenciar estos clásicos del Metal Progresivo universal.

De vuelta a los covers, era momento de presentar el tema con el cual se dio a conocer Adrenaline Mob en sus orígenes, con ese videoclip que versionaba el clásico de Black Sabbath en la voz del enano maldito. Era tiempo de The Mob Rules. Fiesta desatada y un Allen que no se cansaba de dar clases magistrales de cómo pararse en un escenario y transmitir a través del canto sentido y aguerrido. Luego vendría un pequeño encore que serviría para que el Sir degustase, de forma no muy elegante, un vino chileno que sería el combustible para las últimos dos temas de la noche: Fool for your Love de Whitesnake y Rock N’ Roll de Led Zeppelin, que cerrarían de forma cálida y distendida la fiesta del rock que nos trajo Sir Russell Allen y compañía.

Un honor y un privilegio, es todo lo que podemos decir respecto a la inolvidable velada de la que fuimos testigos la noche del domingo. Cuánta clase, cuánta elegancia, cuánta potencia, y sobre todo, cuánto sentimiento se derrochó sobre el escenario. Muchas gracias a Nicolás, Marcos, Benjamín, Felipe y a Sir Russell Allen, uno de los mejores (sino el mejor) vocalistas de la escena por entregarnos una velada tan íntima y cercana en suelo nacional.

Setlist de Russell Allen:

01. Stand Up and Shout (cover de DIO)
02. High Wired (cover de Badlands)
03. Kill the King (cover de Rainbow)
04. Indifferent (Adrenaline Mob)
05. Crystal Clear (Adrenaline Mob)
06. All in the Line (Adrenaline Mob)
07. Tie Your Mother Down (cover de Queen)
08. Sea of Lies (Symphony X)
09. Of Sins and Shadows (Symphony X)
10. Paradise Lost (Symphony X)
11. The Mob Rules (cover de Black Sabbath)
12. Fool For Your Love (cover de Whitesnake)
13. Rock N´Roll (cover de Led Zeppelin)

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Marcos sanchez

Marcos Sánchez, bajista de la banda nacional DELTA, ha lanzado un crowfunding para lograr financiar su disco solista titulado «Path Of The Empress Part 1». El trabajo ha sido definido como «un disco de rock progresivo enfocado en el bajo con la técnica de slap, inspirado en los arcanos mayores del tarot».

Pueden encontrar más información o participar del proyecto en la siguiente dirección.

Escucha un adelanto del disco aquí: