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Mark Shelton, vocalista y guitarrista fundador de MANILLA ROAD, ha fallecido a la edad de 60 años según lo que informó el vocalista actual de la agrupación Bryan Patrick en su Facebook.

«Lamento mucho anunciar hoy que mi hermano y mejor amigo desde 1981 ha pasado a los Salones del Valhalla. Mark W. Shelton, que descanse en paz Habrá más información dentro de los próximos días. Habrá una página GO FUND ME  para que Mark vuelva a casa con su familia. Mi corazón está destrozado. Por favor tómense tiempo hoy para amar a sus seres queridos y abrazarlos» se puede leer en la página Patrick.

Desde PowerMetal.cl enviamos nuestra condolencia a familia, amigos, compañeros y todos los que se sientan afectados con el triste deceso.

La banda griega BATTLEROAR lanzará su quinto álbum de estudio titulado «Codex Epicus» el 15 de Junio a través de Cruz Del Sur Music, disco que fue grabado en Devasoundz Studios en Atenas, Grecia y que contará con la participación de un conocido de los fanáticos del metal épico: el vocalista y guitarrista de MANILLA ROAD, Mark Shelton. Por otra parte, el arte de la portada está siendo creado por Vagelis Petikas de Revolver Design.

Kostas Tzortzis, guitarrista de la banda dice: «El título simboliza que para crear algo que resista la prueba del tiempo, algo épico, tienes que luchar y luchar por ello. Nos inspiramos en el ‘Codex’, un libro escrito por hombres valiosos mucho antes de nuestro tiempo. Queríamos retratar que después de obtener conocimiento del ‘Codex’, ahora podemos crear música que es épica y apropiada para el libro»

 

A través de Facebook, la producción de la visita de MANILLA ROAD a Chile, como parte de su tour de celebración de 40 años, anunció que el evento ha sido cancelado ya que la banda decidió posponer su gira para este lado del mundo hasta el 2018.

Galería de imágenes de lo que fue la visita de MANILLA ROAD y OMEN a Chile, junto INQUISICION, AXE BATTLER y THUNDER LORD, en el Club Kmasú, el pasado 5 de julio.

FOTOGRAFÍAS: ROBERTO LLANOS

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Una nueva batalla se libró el sábado 05 de julio de 2014 en Chile.  Santiago fue el lugar escogido para el arribo de dos de las más grandes leyendas del heavy metal épico de todos los tiempos: Manilla Road y Omen, nombres que muchos de nosotros, ni en nuestros mejores sueños creímos tener en nuestras tierras alguna vez, pero nuevamente Evil Confrontation, esta vez asociados con Live Wire y Weapons of Conquest, lo lograron.  Eterno agradecimiento para el triunvirato metálico que alcanzó la hazaña.

El día prometía ser toda una jornada del heavy metal más tradicional y clásico.  En esta ocasión no hubo lugar para otros estilos y los guerreros nacionales escogidos para representarnos en la arena, confirmaron tal consigna: Thunder Lord, Axe Battler e Inquisicion.  El horario pactado para la apertura de puertas era 15:30 horas, sin embargo esto no ocurrió sino hasta una hora más tarde aproximadamente, debido a la impuntualidad de los guardias que no llegaron a tiempo para controlar el ingreso de la gente que ya comenzaba a apostarse en las afueras del recinto.  Debido a esto, todo partió una hora más tarde, lo que como ya veremos, no fue más que un mero detalle.

 

THUNDER LORD

La furia del heavy metal de Thunder Lord no se hizo esperar y salieron a escena a eso de las 17:00 horas en punto, frente al poco pero fiel público presente a esa hora.  Con dos demos, dos larga duración y dando vueltas por el underground local por ya doce años, estos santiaguinos son reconocidos por la gran mayoría de todos los asiduos seguidores del metal de corte tradicional en nuestras tierras, y pronto en otras regiones del orbe, gracias a la reciente reedición de su material por parte del sello alemán Iron Shield Records, quienes lanzaron su álbum 2012 Heavy Metal Rage en formato totalmente profesional, siendo el primer lanzamiento de estas características con que cuenta la banda.

Partieron con Dark Rider, el que de inmediato provocó el headbanging de quienes ya se encontraban al interior del recinto, los que hay que decir, por un tema de horario, aún no eran muchos, pero si los suficientes como para que la banda se sintiera plenamente bien recibida y apoyada, lo que obviamente se tradujo en una total entrega por parte de estos cuatro señores del trueno.

Es así como se fueron sucediendo canciones como Conquerors, la muy coreada Thunder Lord, Pirate Attack, Battle Song, un sorpresivo y muy bien ejecutado medley de Running Wild y Your Own Truth, con la que cerraron una sólida presentación, todas descargadas con la furia y pasión que un evento de estas características requiere.  Fueron cerca de cuarenta minutos demostrando porque fueron escogidos para abrir los fuegos.  Se notó preocupación por entregar un show acorde a la ocasión, hubo ambientación y hubo detalles estilísticos que apoyaron su performance, como esos cráneos que adornaban el escenario.

Definitivamente Thunder Lord tiene todo lo necesario para hacer que su nombre comience a brillar en escenarios de estas características y porque no, fuera del país.  Espléndida actuación… pero la tarde recién comenzaba.

 

AXE BATTLER

Con cinco años en la escena, Axe Battler se ha transformado rápidamente en uno de los nombres más recurrentes a la hora de hablar de heavy metal en Chile.  Su primer EP causó excelentes impresiones tanto a nivel nacional como internacional, lo que le ha valido ser reeditado en todos los formatos (cassette, cd y vinilo) y lo mismo está sucediendo ahora con su primer larga duración, el homónimo Axe Battler, el que se encuentra en pleno proceso de promoción, por lo que como era de esperarse, su propuesta estuvo basada en canciones de dicha placa.

Partieron su presentación a las 17:50 horas y lo hicieron con Marching Phalanxes, canción que abre su álbum homónimo.  La gente los conoce y aplaude, se han ganado el respeto a punta de profesionalismo y seriedad y eso la banda lo sabe y maneja, por lo mismo su actitud y puesta en escena es segura y confiada, pero también apasionada y muy jugada, contagiando con facilidad a audiencia que si bien iba en aumento, aún a esa hora era escasa, sin embargo, la joven agrupación no se vio preocupada por ello y entregaron todo sobre el escenario de la Kmasú.

On The Run, Iron Tyrants y The Wrath of my Steel, continuaron arrasando y la gente que se encontraba al interior del recinto respondió ante el llamado, aunque por momentos se mostraron algo fríos, quizás por la misma temperatura que se dejaba sentir al interior.  Prowling in Darkness y la ya clásica Killers of the Night, fue la dupla con la que cerraron una presentación redonda y ejecutada con la garra y fuerza que la ocasión ameritaba.

Manilla Road y Omen forman parte de las influencias directas de Axe Battler, por lo que no había otra opción que dar el todo por el todo, lo que se notó y se agradece.  Se retiraron de escena a eso de las 18:20 horas, para que diez minutos más tarde llegara el momento de los inquisidores.

 INQUISICION

Siendo las 18:30 tocaba el turno de la leyenda nacional del heavy metal, Inquisicion, quienes llegaban bajo la manga con su recientemente lanzado nuevo disco, el impresionante Codex Gigas, del cual sacaron todo el repertorio presentado durante la jornada sabatina.

Partieron con Living Sin y la respuesta fue inmediata.  La banda es unos de los bastiones de la escena heavy metalera nacional y eso genera respeto, el cual se palpó cuando Manolo y los suyos se plantaron sobre el escenario.  Sólidos como siempre continuaron descargando los temas Call of the Gypsy, The Codex y la espectacular In Grace.  Uno tras otros se fueron sucediendo verdaderos clásicos instantáneos de su mencionada última placa, la que por lo que se dejó ver, es ya bastante conocida por todos.  Ya por la hora había mucha más gente en el recinto, por lo que estuvieron bien acompañados y el público respondió de buena forma ante el desplante escénico de una banda con la experiencia de los inquisidores.

Luego vendría la tripleta Keeper of The Light, Save my Soul y la extraordinaria The Valley of St. Mark.  Nunca esta demás recalcar la destacable labor de cada uno de los integrantes de la actual encarnación de Inquisicion: Paulo Domic, es un señor que por medio de su impresionante caudal vocal logra cautivar a su audiencia, Cristián Maturana es siempre un seguro y sólido soporte para la base rítmica de la agrupación, cuya labor se hace vital al no contar con una segunda guitarra durante los solos, llenando todos los espacios con su notable ejecución, que decir de Manolo, uno de los mejores guitarristas de la escena nacional, siempre brillante y pulcro en su ejecución, y finalmente el nuevo batero, Ignacio García de Cortázar, quien se encargó la noche del sábado de las baquetas de la banda, demostrando todas las dotes que lo han llevado a formar parte de la máquina inquisidora.

Se fueron entre aplausos y cánticos de los asistentes, quienes corearon su nombre mientras la banda hacía abandono del escenario.  Corta pero intensa presentación de Inquisicion, no fueron más de treinta y cinco minutos los que estuvieron en escena, pero bastaron para calentar los ánimos de los, ya a esa altura, alrededor de 350 asistentes, un público escaso para la tremenda jornada vivida, pero suficiente al tratarse de fieles devotos del heavy metal épico y de sus reales estandartes.

Antes de pasar a revisar los números internacionales, hacer notar que la gente que llega solo a la hora de los “platos fuertes” se están perdiendo lujos de bandas que tenemos en nuestro país.  Es hora de apoyar más allá de la boca hacia afuera y demostrar con hechos que realmente queremos lo que se hace en esta región del planeta.  La calidad de las agrupaciones ha ido en constante alza, por lo que ya no hay excusas para mantener esa actitud pasiva de muchos frente a nuestra escena… sin embargo a la hora de las críticas destructivas aparecen siempre a tiempo.  ¡Estemos en todas muchachos!  Ahora sí, vamos a lo nuestro.

 

OMEN

Exactamente a eso de las 19:20 horas salió a escena una de las leyendas vivas del heavy power metal de todos los tiempos: Omen, quienes con altibajos han logrado mantenerse en el tiempo y no ser del todo olvidados, más que nada gracias a una de sus figuras más reconocibles, el señor Kenny Powell, quien contra viento y marea ha logrado mantener vivo su increíble legado musical, el cual se reduce a tres placas trascendentales: Battle Cry (1984), Warning of Danger (1985) y The Curse (1986)… y porque no nombrar también al espectacular EP Nightmares (1987).

Es cierto, su vocalista original, el extrañado J.D. Kimball, muerto de cáncer en 2003 y uno de los miembros más queridos de la agrupación, es insuperable e inimitable, pero es innegable que Kevin Goocher también tiene lo suyo, y eso lo demostró con creces el sábado.

Todo comenzó con la tremenda Death Rider, la que provocó el delirio de la masa, la cual debe haber llegado finalmente a unas, siendo optimista, 400 almas, una pena… ¡por los que no fueron!, estuvieron los que tenían que estar y con eso bastó para que la banda se sintiera como en casa y gozará tanto como lo hicimos todos quienes logramos cumplir uno de nuestros sueños más imposibles.

Continuaron al pie de la letra con el setlist que venían mostrando en sus anteriores presentaciones: Dragon´s Breath, Ruby Eyes (of the Serpent) y The Axeman, devastaron el lugar con su potencia, sobre todo esta última que sonó fuerte la noche del sábado, eso hasta cuando un excitado fan se subió al escenario y al tratar de sacarlo pasaron a llevar el cable de la guitarra de Powell, por lo que durante algunos segundo quedó muda, y luego tampoco quedó bien conectada por lo que se perdía el sonido.  Por suerte todo se solucionó para la siguiente canción.

Bien sabemos que el listado de canciones que la banda ejecuta se basa en sus placas más aclamadas, sin embargo, estando Goocher también incluyen el que para mí es un muy buen tema de su disco Eternal Black Dawn (2003), 1000 Year Reign, el que sonó potente y que fue coreado por los asistentes, quizás no con la euforia de los clásicos de siempre, pero de todas formas hizo eco en la Kmasú.

Para el placer de muchos, Omen gira tocando casi la totalidad de su debut Battle Cry, por lo tanto ahora tocaba el turno de la formidable Last Rites, temón que fue coreado a todo pulmón y que es de aquellos que erizan la piel al entonarlas junto a gente que vibra de igual forma al oír este tipo de canciones, ejecutadas de forma tan honesta como lo hacen estos señores.  Recordemos que además de Kenny Powell, también tenemos de los miembros fundadores al tremendo Steve Wittig, de cometido increíble durante toda la presentación de la banda.  Además de ellos y el mencionado vocalista, a cargo del bajo tenemos a Andy Hass, quien lleva ya varios años con la agrupación.  Recordemos que junto a Andy, Kenny grabó en 1995 el álbum The Prayer, bajo el nombre de Step Child, banda de muy corta vida.

Luego llegó la hora de una de las canciones que más me gusta de la banda, la maravillosa Warning of Danger, que gran tema que es este, vociferado y disfrutado como si se tratase del último de la noche por toda la audiencia.  Luego se sucedieron sin respiro: Be My Wench, Don’t Fear The Night, In The Arena, Termination, Battle Cry y Teeth of the Hydra, en donde un cansado, pero aún frenético Goocher instó a que la gritaran con toda las fuerzas posibles… como pueden ver, clásico tras clásico tras clásico… que gran lista de canciones es la escogida por Omen para presentar ante públicos que no han tenido la suerte anteriormente de estar en uno de sus shows.  Es un set pensado para los fans de su época dorada.

Tras una pequeña pausa, regresaron para cerrar con Die by the Blade ¡como sonó el coro de esta canción! “You live by the sword, you’ll die by the blade, Stand for the fight, your life I will take, You’ll die by the blade”… magnífico corte de su primer álbum, que se transformó en un cierre redondo para un show irrepetible, único, un tremendo recuerdo para todos quienes dijeron ¡presente! la noche del sábado, la entrega de la banda estuvo a toda prueba, gozaron tanto como nosotros con el show y eso era posible percibirlo solo mirando sus caras, si hasta Kenny Powell se lanzó sobre el público para recibir el cariño de la gente, de sus fans… ¡verdaderos guerreros del metal!… pero eran recién las 20:30 horas… y aún quedaba más.

 

MANILLA ROAD

A eso de las 20:40 saltaron a escena con Flaming Metal Systems los legendarios Manilla Road, que, con el respeto que me merecen el resto de los actuales integrantes, es básicamente el gran Mark Shelton más otros tres miembros que llevan algunos años en la banda, salvo por Bryan “Hellroadie” Patrick, quien como su nombre indica, fue roadie de los mismos Manilla y otras agrupaciones como Stygian Shore durante los ochenta y eventualmente comenzó a cantar en vivo junto al grupo, hasta transformarse en un miembro estable.

Demás está decir que la sola presencia de “The Shark” Shelton en el escenario inspira un respeto único y así lo entendieron los cientos de fans apostados al interior de la Kmasú, coreando las canciones con fervor y verdadera pasión.  Death by The Hammer y Hammer of The Witches, entre otros nombres continuaron con la efervescente noche que cada vez deleitaba más y más con cada clásico que se despacharon los gringos.

Como bien deben ser los más asiduos seguidores, Bryan Patrick comenzó hace bastante tiempo ya a ayudar a Shelton a hacer las voces en vivo (sin mencionar sus aportes en estudio), ya que ya no está en plenas condiciones para cantar todos los temas, pero canta algunos y hace coros, no como pensaban algunos de que ya no cantaba nada.

Por otra parte, hay que decirlo, nunca ha tenido una gran voz tampoco, pero no es menos cierto que su voz es “LA VOZ” de Manilla Road, uno de los sellos más reconocibles de la banda, por lo que Patrick, con toda la experiencia que le da conocer el trabajo de Shelton durante varias décadas, sabe muy bien cómo alcanzar los tonos que las canciones requieren, logrando un parecido realmente sorprendente con Mark.  Así que si es que quedaba alguno con dudas respecto a su inclusión, creo que todas fueron disipadas la noche del sábado.

Canciones como The Ninth Wave, Witches Brew y The Riddle Master, fueron aplaudidas por toda la audiencia, muchos aún con caras de incrédulos ante lo que estaban viviendo, de hecho solo hasta hace algunos meses atrás, tener a Omen y a Manilla Road en Chile era mucho más que un sueño imposible… ni pensar en tenerlos juntos, algo que probablemente emocionó más de la cuenta a algunos que no aguantaron las ganas de subirse al escenario, pero no conforme con eso, durante Cage of Mirrors, uno se lanzó directamente sobre Mark Shelton para abrazarlo, por lo que tuvo que intervenir seguridad para sacarlo.  Mark solo se limitó a recibir el “cariño” y continuar tocando.

A juzgar por el rostro de algunos -que a esas alturas también estaban algo desfigurados por la cantidad de cebada en el cuerpo- escuchar canciones de uno de sus más grandes clásicos, el mítico Crystal Logic, formó parte de los momentos más impresionantes para muchos de los que estuvieron ahí, de esos para atesorar en el tiempo, no era para menos: Crystal Logic o la gran Necropolis, en versiones acompañadas por un público que gritó las letras como si se fuera a acabar el mundo, es algo para llevar con orgullo como recuerdo, junto a la potencia de la veloz y furiosa Up From The Crypt o la sólida Heavy Metal To The World.

Sin duda una maravillosa jornada la vivida el sábado 05 de julio de 2014… o al menos lo fue para todos los amantes del heavy metal en su estado más puro y que no titubearon en acudir al llamado del verdadero metal.  Tuvimos la oportunidad de disfrutar en un mismo escenario la potencia de cinco bandas de lujo: la velocidad de Thunder Lord, el tremendo heavy de los guerreros Axe Battler, la experiencia de los siempre sólidos Inquisicion, y junto a ellos, dos de las más influyentes agrupaciones del metal épico de todos los tiempos: Omen y Manilla Road, en lo que probablemente será su única presentación en Chile.

Una lástima que en nuestro país muchos se limiten solamente a los grandes nombres y dejen pasar a agrupaciones como estas, queda la extraña sensación de que acá hay más groupies de bandas conocidas, que metaleros.

 

REVISA ACÁ UNA COMPLETA GALERÍA DE

IMÁGENES DEL CONCIERTO

Se inició la venta de entradas para el evento MANILLA ROAD / OMEN en Chile.  Debido al gran interés que hay en el show, la entrada costará $20.000 hasta el 10 de junio, para que ningún maniaco se lo pierda, «no queremos lloriqueos, sólo Heavy Metal», indicó la producción del evento.  Posteriormente subirá a $25.000.

Los interesados deben enviar e-mail a: VentasECR@gmail.com
*El envío de entradas se hará por servicio Courier de Correoschile para evitar el retraso excesivo que ha sucedido anteriormente.

Sin embargo, ante sugerencias y peticiones recibidas, la producción ha decicido hacer entrega de entradas compradas con anticipación, el mismo día del evento, para que así se ahorren el envío de $1.700 (desde Concepción).  Si alguien desea que se las envien de todas formas, basta con que avisen en el mail cual de las dos opciones prefieren.

 

Evil Confrontation, Live Wire y Weapons of Conquest proclaman: ¡MANILLA ROAD y OMEN por primera vez en Chile!

Estas legendarias bandas precursoras de todo lo que conocen como ‘épico’, visitarán nuestro país el Sábado 5 de Julio, presentando temas de toda su impecable discografía.  Esto será un evento que no verás dos veces en tu vida, que no te lo cuenten.

Asegura tu entrada enviando e-mail a VentasECR@gmail.com

Mark Shelton, la inagotable mente maestra de los legendarios y siempre “subterráneos” Manilla Road no descansa, y este año ha logrado lanzar otro álbum bajo el nombre que lo hizo famoso y eterno dentro de la escena más “oculta” de nuestro imperecedero Heavy Metal.  Recordemos que el anterior trabajo de la banda, Playground of the Damned (2011),  fue lanzado hace menos de dos años, y que entre aquel y este último, se dio el tiempo para grabar otro disco, Beyond The Boundaries of Sin (2012), lanzado bajo el nombre de Hellwell (por E. C. Hellwell, bajista en Playground of the Damned), en el que mezcla su característico heavy metal con una fuerte influencia retro, la que toma forma gracias a la incorporación de teclados Hammond que lo llevan a transformarse, sin mucha dificultad, en el hijo no reconocido entre Manilla Road y Deep Purple.  Si gustan de ambas bandas, no duden en revisar dicho álbum.  Pero vamos a Mysterium.

Para quienes ya tienen cierto conocimiento de su discografía, con Mysterium, Manilla Road nos entrega una placa en la que encontraremos una mixtura que hace referencia a varios de sus trabajos anteriores, rescatando lo más selecto de discos como Crystal Logic, The Deluge, Out of the Abyss y mezclándolo con algunas alusiones al sonido de The Voyager y Playground of The Damned.  Es decir, en términos de género encontraremos temas de corte épico, potentes, algunos 100% heavy metal, otros más thrasheros, algo de power metal (americano), pero siempre adornados con esa aura True Metal que caracteriza los lanzamientos de Shelton ¡Ah! Y claro, su inconfundible voz, la que termina de darle vida e identidad a cada uno de estos trabajos.

Lo cierto es que la voz de Mark es de aquellas que “amas u odias”.  Con este tipo de voces es difícil llegar a un punto medio.  Con seguridad quienes no los conocen repararán en este “detalle”, algo totalmente entendible, claro, tampoco se trata de ponernos a defender lo indefendible.  Shelton nunca ha sido un gran vocalista, pero es precisamente su tono ultra nasal la primera gran característica en la música de estos norteamericanos.  Cabe señalar que actualmente Mark Shelton está siendo apoyado en las voces por Bryan «Hellroadie» Patrick, un antiguo amigo y fan de la banda, quien apoyaba sobre todo en vivo, pero que para esta ocasión ha participado también en la grabación del disco.

Esta nueva aventura musical de Mark “The Shark” Shelton comienza con The Grey God Passes, canción que parte sin más preámbulo que algunos baquetazos y la banda en pleno arremetiendo con todo: Shelton por medio de un asesino y potente riff, secundado en perfecta sincronía por Josh Castillo en el bajo, y todo sobre la sólida y acelerada base que otorgan los certeros golpes de caja y platillos por parte de Andreas “Neudi” Neuderth.  Una canción que pone en la palestra todos los elementos más clásicos y característicos que han hecho que Manilla Road hoy en día esté cosechando el éxito (a nivel más global) que les fue esquivo en el pasado.  Ya era hora que los verdaderos fundadores del Metal Épico obtuvieran el reconocimiento que tanto merecen.

La placa continúa con Stand Your Ground, tema que saca a relucir aquella faceta más thrasher que Mark comenzó a incorporar con fuerza a su música a partir del tremendo The Deluge, disco que aprovecho de recomendar a todos quienes lean estas líneas y que aún no hayan tenido el tiempo de oírlo.  En relación con el corte en comento, funciona como un golpe de adrenalina, debido a su velocidad y a la potencia implícita en los certeros riffs de Shelton, la cual no cesa, no decae un ápice, y que ya comienza a transformarse en protagonista indiscutida en este nuevo álbum.  A pesar de su corta duración, junto a la canción inicial conforman una excelente dupla para abrir el disco, con la fuerza necesaria como para que aquellos que lleguen a él, sin conocer la discografía de Manilla Road, comiencen de inmediato a captar algunas de las propiedades que más resaltan a la hora de intentar definir la música de la agrupación originaria de Kansas.

En la tercera posición tenemos el primero de los dos cortes lentos que encontraremos en el álbum.  The Battle of Bonchester Bridge, comienza como una balada con todas sus letras, con melodías muy íntimas en las líneas vocales de Shelton, acompañadas de sutiles arreglos en guitarra y teclados, y la precisas intervenciones de Neudi en la percusión del tema, solo cuando es requerido y no como una constante dentro de la canción, al menos no durante la primera parte, ya que luego la intensidad aumenta abruptamente con la llegada de los distorsionados riffs que la transforman en una power-ballad que viene a poner una cuota de variedad a la placa y que sorprenderá (para bien o para mal) a más de alguno, aunque en términos generales es algo redundante y no de los mejores tracks que vamos a encontrar en este Mysterium.

De regreso al heavy metal duro de la mano de Hermitage, un potente corte, de velocidad moderada, con líneas vocales algo hipnóticas y basado en riffs sencillos, cadenciosos y fáciles de seguir, pero poderosísimos y muy duros, lo que permite crear una sana e inmediata conexión con la canción, ya que a pesar de ser un tema extenso (6:02) y de no variar prácticamente nada su estructura durante su duración, no se torna aburrido en lo más mínimo.

Do What Thou Will, aun sin llegar a ser un corte propiamente doom, tiene todo un aire doomy en sus riffs y en su ritmo, algo que en todo caso no debiera sorprender a nadie que tenga cierta cercanía con la música de Manilla Road, ya que a través del tiempo, Shelton, sea por quien sea que se haya hecho acompañar, siempre ha estado al tanto de lo que sucede en el mundo metálico y ha tomado nota de los estilos más tradicionales para seguir ampliando el horizonte musical de su banda, lo que ha demostrado con cada uno de sus lanzamientos.  Por lo mismo, cada placa posee un sello muy particular y único, pero unidas bajo la marca registrada que han cultivado a lo largo de sus más de 35 años de existencia.

Algo más rápido que sus predecesores es Only The Brave, que comienza con un acelerado riff que solo cesa una vez que llegamos al puente y coro.  Durante toda la canción destaca principalmente el trabajo tras los tarros de Neudi, quien es parte vital en la dureza que la base rítmica de Manilla Road muestra en esta ocasión, lo que también es posible percibir desde el mismo inicio en Hallowed Be Thy Grave, el que de hecho parte de forma densa y muy pesada gracias al despliegue técnico del mencionado batero.

Una de las canciones más sorprendentes de este Mysterium es The Fountain, una balada acústica.  Así es.  Shelton se atreve incorporando a este duro trabajo una balada de corte acústico, pero no se asusten lo más puristas, porque es realmente fuera de serie.  Muy simple y directa, pero igualmente emocionante y apasionada, de hecho sus más de cuatro minutos de duración se hacen cortos y uno queda con gusto a poco.  La voz de Mark calza perfecto con la emotividad de las reflexivas letras, pero aún así, no dejo de imaginarme como quedaría en manos de, por ejemplo, Bruce Dickinson, hagan el ejercicio imaginando tal situación para que entiendan a lo que me refiero.   De cualquier forma es un tema sobresaliente, eso que quede bien claro.

The Calling es un pasaje hecho completamente con sintetizadores a cargo del invitado E. C. Hellwell, que me recuerda por momentos a E5150 de Black Sabbath, por toda esa bruma tétrica que lo inunda, muy bien logrado por cierto, pero algo largo para mi gusto, ya que básicamente se trata de la introducción para la última canción de la placa, aquella que da nombre al disco y con la que me sucede algo similar.

Mysterium es una canción con una duración que supera los once minutos.  Durante los tres primeros deambulan por terrenos semi-acústicos, misteriosos e íntimos, para luego pasar drásticamente hacia un corte heavy metalero, mid-tempo, de riffs pesados, que se vuelven aún más densos al estar en perfecta sincronía con los toms de la batería de Neudi.  La sección media es algo más lenta y básicamente instrumental.  Es en esta parte donde las guitarras pasan a ser las protagonistas, pero la verdad es que cuesta adherir a la propuesta que nos hacen.  Shelton es un buen guitarrista y se entiende la intencionalidad de su sonido sucio y crudo, sin embargo es la duración de esta sección la que me crea algo de conflicto.  Me hubiese gustado que, con todo el bagaje que posee, hubiese explotado más toda la gama de posibilidades que ofrece una canción de esta longitud.  Pero no fue así.   Sin ser un mal tema, me queda una sensación extraña una vez finalizado.

En el balance final, hay que decir que Mysterium es un gran trabajo, una placa llena de buenos momentos y que nos muestra a una banda “clásica” con un presente muy saludable… y envidiable.  Sea cual sea su apreciación luego de escuchar este disco, debemos tener presente que siempre será un privilegio que una banda tan infravalorada como Manilla Road, siga dando que hablar en el mundo más subterráneo de la escena metálica, que es donde más son apreciados.  Solo resta darle las gracias a Mark Shelton por mantener viva en su interior la llama del heavy metal y seguir contribuyendo con el mismo entusiasmo que hace más de 30 años atrás.  Algo de lo cual no muchos se pueden jactar.