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Rhapsody

Los italianos ya preparan la gira del próximo año, en promoción de su último álbum «Prometheus», con fechas concretas para Europa entre el 15 de enero y el 18 de febrero, y en Norteamérica para el 28 de abril hasta el 1 de junio.

RHAPSODY también anunció que el tour pasará por Sudamérica, con fechas por confirmar, Asia y otras partes del mundo. Las fechas fueron publicadas en la fanpage de la banda liderada por Luca Turilli, como se puede ver a continuación:

Luca Turilli's Rhapsdody

Luca Turilli Rhapsody

RHAPSODY de Luca Turilli anunció el lanzamiento del single «Il Cigno Nero», de su último disco «Prometheus», en una versión descrita como «recargada» el próximo 18 de Diciembre via Nuclear Blast. «Il Cigno Nero (Reloaded)» «suena épica y cinematográfica, pero al mismo tiempo muy potente, con teclados re-arreglados y con partes de guitarra y bajos re-grabados».

Alesandro Conti, cantante de la banda, explicó: «Cuando Luca compone ‘Il Cigno Nero’ y arregló las partes orquestales y corales para ello, de inmediato pensamos que esa canción habría sonado especial con guitarras más fuertes también. Esta nueva versión solo es una gran oportunidad para las personas que disfrutan de una de nuestras pistas favoritas vestida de una manera diferente y que muestra el lado más pesado de la banda».

Alex Landenburg, el baterista de LUCA TURILLI’S  RHAPSODY, habló sobre el artwork que diseño Stefan Heilemann para la nueva versión de «Il Cigno Nero»: «Dado el trabajo que hizo para el álbum ‘Prometheus’, quedamos enamorados con su estilo gráfico único. Stefan es sin duda el hombre perfecto para RHAPSODY, ya que es capaz de darnos un impacto visual fotorrealista que logran hacernos ver más cinematográficos que nunca».

Rhapsody

Luca Turilli Rhapsody

En una entrevista reciente para Rock Overdose, LUCA TURILLI fue consultado acerca de que en su último disco habría más orquestación que metal. «Es así porque nosotros no tocamos realmente heavy metal. Si miras mi i-tunes, no encontraras ninguna banda de heavy metal» comentó el guitarrista y continuó:

«Encontrarás cualquier banda de metal que está conectado de alguna manera con algo sinfónico o lleno de teclados. Me encantan NIGHTWISH, SYMPHONY X, BLIND GUARDIAN. Este tipo de bandas están siempre entre mis favoritas. No soy capaz de escuchar bandas de metal sin teclados o sin coros o sin orquestación. Para mí no es entretenido»

«Obvio que hay excepciones, RAMMSTEIN por ejemplo. Me encantan porque en sus últimos albums están llenos de orquesta. Hay muchas bandas usando orquestas, pero cuando empecé a escuchar heavy metal en el 87, 88, los álbums que me gustaban eran HELLOWEEN, ‘Keeper 1 and 2’ y mi favorito de la vida es de CRIMSON GLORY,’Transcendence’. En estos discos no hay teclados, o tienen muy poco. Pero da la impresión de estar llenos de atmósfera, son increíbles».

«Pero en general, otras bandas como METALLICA y OZZY y todas estas bandas de la escena americana, nunca, pero nunca me gustaron. Se que es una blasfemia pero debo ser honesto. Es la verdad. Para mí, hago RHAPSODY porque hago este tipo de música. Si alguien me impone componer algo para las baterías, bajo, guitarra o voces, entonces cambiaré de trabajo. No sería capaz de hacerlo. Pero es agradable porque me ocurre lo contrario. Despúes del décimo álbum de RHAPSODY, cuando me separé de mis ex colegas, hubo una oportunidad de hacer música para el mundo del entretenimiento. Pero no pensé que era el momento de dejar ir RHAPSODY. Es que me di cuenta que si solo hacía orquestaciones, iba a extrañar el metal. Al final, tengo todo lo que quiero con RHAPSODY»

«Puedo crear la música más bombástica del mundo, ahí es cuando conectas con el impacto cinemático de una banda sonora con el impacto de las guitarras eléctricas y del heavy metal, es por eso que esta es la música que yo entiendo que es espectacular. Esta es la manera que tengo para expresar mi alma. Esta es la única música que podría componer. Este álbum se llama «Symphonia Ignis Divinus» y este es más sinfónico. Quizás el próximo tenga más guitarras. Es algo que depende de las canciones. Pero en general, esto es lo que yo imagino de RHAPSODY. Somos metal cinemático. No somos heavy metal»

Rhapsody - Prometheus

Qué difícil es empezar a hablar de este nuevo disco de Luca Turilli’s Rhapsody. No por el hecho de que el disco sea malo –al contrario, adelantamos el final, es de una gran calidad–, sino que por el hecho de que es tanta información concentrada en poco más de setenta minutos que es necesario “ponerla contra el piso” para poder revisarlo.

Lo primero: uno lleva algunos años revisando discos. Tampoco se trata de ponerse en plano de creerse experto ni mucho menos –hay gente que sabe muchísimo más que uno, que apenas es un entusiasta de este cuento–, pero esa experiencia lleva a desarrollar un “feeling” que a uno lo hace darse cuenta tempranamente que hay discos que se pueden revisar con unas pocas escuchas, y otros que definitivamente hay que recorrerlos en plenitud, muchas veces, para siquiera hacer el intento de narrar lo que uno opina acerca de éstos. El caso de Prometheus – Symphonia Ignus Divinus entra de cajón en esta segunda denominación.

Y ese “feeling” que implica la necesidad de darse la vuelta larga con este trabajo, lleva a rememorar que la salida de Luca Turilli de su alma mater, Rhapsody, lo liberó de ciertas “trabas” que estaba sintiendo al momento de componer, y dicha liberación de ataduras se notó, y mucho, al momento de lanzar su primera placa, Ascending To Infinity, hace tres años. En un principio varios pensamos que Luca volvería a recurrir a Olaf Hayer, cantante de sus discos solistas de la década pasada, pero finalmente reclutó a un italiano como Alessandro Conti precisamente por una característica lingüística que a estas alturas suena obvia: quería un cantante que interpretara en italiano. Qué duda cabe: Luca Turilli ha sido un pilar fundamental en entregarle al Heavy Metal un idioma que suena fantástico con este tipo de música, algo que se esbozó de muy buena manera en el atrapante Ascending To Infinity y que se consolida con este interesante Prometheus – Symphonia Ignus Divinus,como iremos viendo.

Es cierto que las ideas de Luca son, por decirlo en términos cariñosos, algo “dispersas”, y eso se nota muchísimo en este trabajo, especialmente a nivel lírico, que mezcla mitología griega con ritos hindúes, leyendas nórdicas, mitos del Medio Oriente e incluso homenajes al Señor de los Anillos, entre otras referencias. Pero es parte de la gracia. Es cosa de revisar los anticipos que se daban desde la web oficial de LTR: “70 minutos de música épica, sonando más cinemático, bombástico y dramático que nunca antes, la nueva obra maestra de RHAPSODY llevará al oyente a un emotivo y memorable viaje entre puertas cuánticas, dimensiones paralelas, mitos y leyendas que esconden verdades cósmicas, secretos ancestrales y revelaciones espirituales”. ¡Qué palabras! La primera impresión que a uno le causa este tipo de declaración de principios tan altisonante es de escepticismo mezclado incluso con un poco de sorna, pero luego uno se acuerda de la primera placa de LTR y entiende que es parte del juego esto de “ponerle color”, por decirlo de alguna forma bien coloquial.

Además de Alessandro Conti, Turilli sigue acompañado por sus fieles escuderos Patrice Guers en bajo y Dominique Leurquin en guitarras, añadiendo a Alex Landenburg en batería. Además, cuenta con el inestimable apoyo de las “Voices Of The Apocalypse”, al igual que en su primer trabajo, pese a que sólo el canadiense Dan Lucas se repite respecto al primer disco, pues ahora las nuevas voces que acompañan son las de la soprano francesa Emilie Ragni, el británico David Readman –cantante de Pink Cream 69 desde la salida de Andi Deris hace más de veinte años–, y nada menos que el enorme Ralf Scheepers, líder de Primal Fear. Y así, tras muchos meses de trabajo y bajo el alero gráfico de Stefan Heilemann –que diseñó una interesante portada con el titán Prometeo y el fuego divino–, revisemos más pormenorizadamente de qué se trata este Prometheus – Symphonia Ignus Divinus.

Sabemos que la sencillez no va con Luca y por ello no sorprende una intro de la grandilocuencia de Nova Genesis (Ad Splendorem Angelis Triumphantis), que me parece mejor lograda que su análoga Quantum X del primer disco de LTR. Quizás sea un poco menos “cinemática” que la intro de su anterior trabajo –que derechamente parecía la musicalización de un trailer–, pero con unas armonías e intensidades que por momentos sobrecogen, especialmente con unos coros realmente estremecedores. Con letras 100% en latín, que incluso evocan partes del Apocalipsis de San Juan y del Salmo 68 –también conocido como el “Himno de David”–, más que una introducción, es una pieza independiente, cuya única probable crítica es su falta de conexión orgánica con el siguiente tema, mismo aspecto que se podía cuestionar en el comienzo de su primer trabajo. De todas maneras, es una crítica que parece bastante menor considerando la envergadura de la pieza musical que abre este disco.

El piano de Turilli en el inicio Il Cigno Nero (“El Cisne Negro”), además de hacernos recordar esa interesante película de Natalie Portman y Mila Kunis con esa suavidad y sofisticación del ballet clásico, nos hace presagiar erróneamente que se tratará de una canción más bien reposada. Alejado de la realidad, porque prontamente quiebra con un ritmo acelerado con la batería de Landenburg, una introducción coral en latín, hasta que al fin aparece Alessandro Conti, luciendo a gran altura, especialmente cuando interpreta en italiano, como es el caso. Múltiples quiebres sinfónicos llevan a un coro en el que, primero, Conti está solo, pero en sus posteriores interpretaciones es acompañado por las Voces del Apocalipsis. Un solo de mucha calidad de la inconfundible estirpe sonora de Turilli, más una pequeña variación del coro con tonos más altos hacia el final, engalanan una canción redonda, contundente y derechamente fascinante.

Con Rosenkreuz (The Rose And The Cross), el primer single de este trabajo, quizás no se alcance la calidad conmovedora de Il Cigno Nero, pero de todas maneras se trata de una excelente canción, y que adquiere un mayor brillo al escucharse en el contexto del disco y no como la conocimos, como un tema “suelto”. La leyenda cuenta que Christian Rosenkreuz sería el legendario fundador de la orden secreta de “los Rosacruz”, supuestamente inspiradora de la francmasonería, aunque es un tema que, más allá de ser fascinante, excede con mucho los límites de esta humilde reseña. Musicalmente, es cantada en básicamente inglés –con algunos pasajes en latín e italiano–, inicia con un teclado y un coro que nos hacen situarnos varios siglos atrás, y luego Conti acompañado por voces más graves reiteran un coro que se repetirá en diversas oportunidades a lo largo de este tema. Particularmente notables son el detalle de las voces femeninas en el precoro, las armonías en los solos, y un final sólido. Menos brillante que el tema anterior, pero igualmente es un excelente tema.

¿Alguien pidió italiano, inglés y latín en función de un concepto budista escrito en sánscrito? Pues bien, Anahata es lo suyo. Obviamente no nos meteremos en los intrincados recovecos existenciales de los chakras pero sí, a modo de ilustración superficial, podremos decir que Anahata es uno de los chakras –centros de energía– primarios, se simboliza con una flor de loto con doce puntas y es el “chakra del corazón”. Uno no imagina a don Patañjali moviendo la patita o cabeceando al ritmo del Heavy Metal, pero sí este corte al menos nos permite una pequeña aproximación a ello. Probablemente sea uno de los temas del disco que melódicamente más recuerden al viejo y querido Rhapsody de hace quince años, fundamentalmente por su inicio coral y armónico, muy neoclásico, aunque incorpora otros elementos y detalles que buscan enriquecer su sonido, especialmente en percusiones, guitarra acústica y vientos. Pese a que el coro no es lo mejor ni más emocionante del disco, Conti luce a gran altura.

Otro hito muy interesante de este disco llega con la gran Il Tempo Degli Dei (El Tiempo de los Dioses), totalmente cantada en italiano, centrada en la obra del parapsicólogo italiano Gustavo Adolfo Rol, cuya voz incluso se incluye en un pasaje de este tema (“Descubrí una ley terrible, que une el color verde, la quinta musical y el calor. He perdido la alegría de vivir. El poder me asusta. No voy a escribir nada«). Inicia con un piano y la voz de Conti en un plano muy sencillo, que llevan a pensar que se puede tratar de una balada, pero luego el tema toma más energía hacia un midtempo y llega a un coro realmente bien hecho, de altísimo nivel. El cambio de ambiente con el piano de Luca y la voz de este parapsicólogo está bastante bien logrado, y el final es imponente.

Dentro de este viaje que nos ha propuesto Turilli por el yoga, el ballet y las inspiraciones de la francmasonería, nos corresponde ahora dirigirnos hacia otro sector de la biblioteca y meternos en el mundo de El Señor De Los Anillos con One Ring To Rule Them All, también con mucho de la esencia del sonido Turilli, aunque con melodías base algo menos complejas que en los anteriores temas. Quiebres operáticos con voces bajas cantando el “Poema de los Anillos del Poder” en la ficticia “lengua negra”: “Ash Nazg durbatulûk / ash Nazg gimbatul / ash Nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul”–aunque los más fanáticos de Tolkien podrán hacer precisiones a este respecto–. Luego se da pie a un coro más lento y quizás menos inspirado que el resto del tema, y posteriormente una voz femenina que evoca a una elfina a la que se une Conti da el pie a uno de los pasajes más «Rhapsody vieja escuela» de todo el trabajo, al momento de los solos, muy melódico y sinfónico. Gran tema, aunque quizás con un mejor coro habría sido una obra más “redonda”.

Llega el momento de bajar las revoluciones y mirar hacia otro sector de la variopinta y poco sistemática biblioteca de Luca Turilli, recordando con Notturno, una bella y melancólica balada cantada en italiano, al famoso psicólogo suizo Carl Jung, con la que probablemente es su más célebre frase: “quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta”, y que es cantada en dueto por parte de Conti con Emilie Ragni, quienes alcanzan un gran nivel de intensidad y complicidad en todo momento, pero especialmente en el precoro. Bonita canción, algo más simple –dentro del contexto “turillizado” de simplicidad, por cierto– que los temas anteriores y que marca un necesario quiebre en el disco.

¿Querías sinfonía? ¡Tomá!” diría Luca Turilli si hubiese sido influenciado en su derrotero musical por el atrapante sonido del “sound” y aplicaría esta frase al inicio de Prometheus, corte que da su título al disco, y que probablemente concentre buena parte de ese espíritu “sinfonizador” que tan esencial es en las composiciones de Luca. Mezcla una importante cantidad de conceptos que hacen muy difícil de seguir la letra, pero más allá de esto, es un muy buen tema, algo más rápido que la mayoría de las canciones anteriores, y que nuevamente alcanza su mayor brillo en el precoro. Un quiebre más lento le quita un poco de puntaje, pero el tema recupera el vuelo en los solos, particularmente cuando se entremezclan el teclado y la guitarra de Turilli con el bajo del virtuoso Patrice Guers, para volver al precoro y al coro. Muy buena canción.

Ahora Luca nos lleva a un sector de su amplia biblioteca que probablemente comparte con Christofer Johnsson y Thomas Karlsson, líder y principal letrista respectivamente de los geniales Therion, con King Solomon And The 72 Names Of God, un corte que recorre superficialmente la leyenda de la llave del Rey Salomón para invocar a setenta y dos espíritus, aunque tampoco nos vamos a meter en asuntos cabalísticos ni mucho menos, basta con mencionarlo. Melódica y líricamente tiene muchas similitudes a lo que uno podría encontrar en algún disco de Therion, con una noticia influencia medioriental y con quiebres rítmicos bastante intensos, aunque por momentos –y como es lógico tratándose de Turilli– con más grandilocuencia. Muy destacable además es esa especie de interludio con cuerdas y percusión, que nos sitúa en pleno Medio Oriente, y da pie a un muy inspirado solo con las inconfundibles cuerdas del geniecillo de Trieste. Un tema difícil de digerir a las primeras escuchas –bueno, como todo el disco–, pero realmente majestuoso por pasajes, especialmente su final, fantástico.

Los anaqueles de Turilli parecen no tener límites, porque con Yggdrasil nos lleva a repasar en seis minutos cosas básicas de la mitología nórdica, al hablarnos del árbol de la vida que mantiene unidos a los nueve mundos que forman parte de esta cosmovisión, Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim. Sabemos que la mayoría de los suaves inicios de piano a estas alturas son engañadores, y acertamos, pues nos lleva a uno de los temas más inspirados de todo este trabajo, lo que es bastante decir, con uno de los coros mejor logrados y con un estupendo trabajo melódico y rítmico. Es cierto, a veces es demasiada información, pero por lo mismo en cada escucha va ganando, pues se descubren detalles que uno no aprecia en un principio.

El último tema del disco, cómo no, es el más extenso del mismo. Nunca es fácil atreverse a hacer un tema de dieciocho minutos, pero para Turilli debe formar parte de sus desafíos, el tipo no se “anda con chicas” y tiende a ser exagerado en sus preconceptos, pero es capaz de llenar buena parte de las expectativas que él mismo presagia. Of Michael The Archangel And Lucifer’s Fall – Part II – Codex Nemesis, que como es obvio, es la segunda parte de su congénere de Ascending To Infinity, cuenta con cinco partes muy fácilmente distinguibles.

La primera, Codex Nemesis Alpha Omega, es una suerte de introducción bastante extraña para lo que podemos encontrar en un disco de Turilli: hay mucha melodía, pero nada de grandilocuencia e incluso gritos y sirenas de policía de fondo, mientras una voz en latín da pie al segundo movimiento, probablemente el más extenso y destacado,  Symphonia Ignis Divinus (The Quantum Gate Revealed), que quizás sea lo más Power que encontramos en esta extensa canción, y donde por cierto vuelve la grandilocuencia de la música del triestino Turilli, con quiebres rítmicos y cambios de ambiente que no por ser abruptos dejan de ser interesantes. Para destacar además el coro en latín: “VIRI SANGUINUM / CODEX NEMESIS / VENI ARCHANGELUS / IN DOLORE MEO TU ERI ET TU ES”, que es de los pasajes mejor logrados de toda la placa, aunque quizás haya un par de momentos algo repetitivos y que podrían haberse evitado.

La tercera parte, The Astral Convergence, es instrumental y bastante más sencilla de lo acostumbrado. Escucharla es cerrar los ojos e imaginarse el final glorioso de una película, en el que quizás sea el pasaje más “cinemático” de este trabajo, curiosamente alejado de los excesos. Se vuelve a la grandilocuencia con The Divine Fire Of The Archangel, bastante operático, hasta que se da pie a los solos, con teclado, guitarras y orquestación funcionando de manera fenomenal, volviendo luego a los fascinantes precoro y coro en latín de Codex Nemesis Alpha Omega.El final con los coros en latín de Of Psyche And Archetypes (System Overloaded), primero sólo femeninos y luego masculinos y femeninos, cierra de bella forma una canción extensa, compleja, pero de inmensa calidad, terminando un disco que definitivamente posee, en su totalidad, esas mismas tres características.

Pero por si alguien le faltaba algo… ¡hay un bonus track! Nada menos que una versión “cinemática” (caratulada así) de la inmensa Thundersteel de los legendarios Riot. Tal como en su anterior trabajo Turilli homenajeó a dos grandes del Heavy Metal y el Rock como Helloween y los japoneses de Loudness con sus bonus tracks, ahora lo hace con este clásico de todos los tiempos. Sigo prefiriendo la versión original que me parece inmejorable y derechamente una de las mejores canciones de Heavy Metal que se haya compuesto en cualquier época, pero se valora el esfuerzo de Turilli por brindarle su sello, con orquestaciones, coros y otros detalles de su estirpe –solo de teclado, por ejemplo–, y por cierto se valora el coraje de Alessandro Conti para ponerse los zapatos de Tony Moore en 1988. Interesante bocadillo extra.

Cuando Fernando González (ex tenista chileno, para quienes no lo conozcan) contrató como técnico a Horacio de la Peña, por primera vez encontró a un entrenador que no sólo no le reprimía su instinto y talento natural de pegarle como mula a la pelota con su impresionante derecha, sino que se lo potenció. Y se desató. Esa misma sensación queda con la salida de Luca de Rhapsody: como decimos en Chile, a Luca “lo tenían amarrado” y sentía que no estaba desarrollando todas sus potencialidades en una banda grandiosa, pero muy autolimitada a las temáticas medievales. Es cierto, puede que Turilli se haya ido para el otro lado con la diversidad de temas, pero lo que es indudable es que se siente notoriamente más cómodo y pleno que en sus últimos años con su banda matriz. Es cierto que este Prometheus – Symphonia Ignus Divinus no es un trabajo fácil y que tiene demasiada información, por momentos algo dispersa y que quizás intente abarcar demasiado –más aun cuando se intenta profundizar en las letras–, pero una vez pasado el umbral de las primeras escuchas, las aproximaciones a este disco tienden paulatinamente a mejorar, hasta llegar a un punto de “cocción auditiva” en que se lo puede apreciar en su plenitud. Un gigante esfuerzo traducido en un trabajo que cubre con creces las expectativas.

Rhapsody

En la semana de lanzamiento de «Prometheus», segundo álbum con la alineación que da forma a LUCA TURILLI’S RHAPSODY, se dio a conocer un video con extractos del disco que fue compuesto y producido en su totalidad por Luca Turilli en los Backyard Studios de Sebastian Roeder.

El trabajo tuvo siete meses de composición, tres meses de producción y más de cincuenta días de mezcla. Además, incluye «70 minutos de música épica, sonando más cinemático, bombástico y dramático que nunca antes, la nueva obra maestra de RHAPSODY llevará al oyente a un emotivo y memorable viaje entre puertas cuánticas, dimensiones paralelas, mitos y leyendas que esconden verdades cósmicas, secretos ancestrales y revelaciones espirituales».

El trabajo terminó su producción bajo la mano de Christoph Stickel en los Estudios MSM y el arte de tapa está a cargo de Stefan «Heile» Heilemann.

A continuación puedes escuchar los extractos de «Prometheus»:

El listado de canciones de «Prometheus, Symphonia Ignis Divinus», que en su versión digipak tendrá un bonus track y una «versión cinemática» de «Thundersteel», clásico de RIOT, es:

01. Nova Genesis (Ad Splendorem Angeli Triumphantis) 3:08
02. Il Cigno Nero 4:08
03. Rosenkreuz (The Rose And The Cross) 4:34
04. Anahata 5:03
05. Il Tempo Degli Dei 5:03
06. One Ring To Rule Them All 7:05
07. Notturno 4:34
08. Prometheus 5:06
09. King Solomon And The 72 Names Of God 6:51
10. Yggdrasil 6:00
11. Of Michael The Archangel And Lucifer’s Fall Part II: Codex Nemesis 18:04
I.Codex Nemesis Alpha Omega
II.Symphonia Ignis Divinus (The Quantum Gate Revealed)
III.The Astral Convergence
IV.The Divine Fire Of The Archangel
V.Of Psyche And Archetypes (System Overloaded)

 Rhapsody - Prometheus

LUCA TURILLI’S RHAPSODY lanzó el Lyric Video de «Prometheus», canción que da título a su segundo disco de estudio. el trabajo saldrá a la venta el 19 de junio en Europa, el 22 de junio en el Reino Unido y el 30 de junio en Estados Unidos, vía Nucleat Blast.

El disco, compuesto y producido en su totalidad por Luca Turilli, fue grabado y mezclado en los Backyard Studios de Sebastian Roeder, y terminó su producción bajo la mano de Christoph Stickel en los Estudios MSM. El arte de tapa está a cargo de Stefan «Heile» Heilemann.

Conforme al comunicado oficial de la banda, el trabajo tuvo siete meses de composición, tres meses de producción y más de cincuenta días de mezcla. Además, incluye «70 minutos de música épica, sonando más cinemático, bombástico y dramático que nunca antes, la nueva obra maestra de RHAPSODY llevará al oyente a un emotivo y memorable viaje entre puertas cuánticas, dimensiones paralelas, mitos y leyendas que esconden verdades cósmicas, secretos ancestrales y revelaciones espirituales».

«Prometheus» es el segundo single de este disco, luego del lanzamiento de «Rosenkreuz (The Rose And The Cross)», cuyo Lyric Video puedes ver aquí:

El listado de canciones de «Prometheus, Symphonia Ignis Divinus» es el siguiente:

01. Nova Genesis (Ad Splendorem Angeli Triumphantis) 3:08
02. Il Cigno Nero 4:08
03. Rosenkreuz (The Rose And The Cross) 4:34
04. Anahata 5:03
05. Il Tempo Degli Dei 5:03
06. One Ring To Rule Them All 7:05
07. Notturno 4:34
08. Prometheus 5:06
09. King Solomon And The 72 Names Of God 6:51
10. Yggdrasil 6:00
11. Of Michael The Archangel And Lucifer’s Fall Part II: Codex Nemesis 18:04
I.Codex Nemesis Alpha Omega
II.Symphonia Ignis Divinus (The Quantum Gate Revealed)
III.The Astral Convergence
IV.The Divine Fire Of The Archangel
V.Of Psyche And Archetypes (System Overloaded)

Además, la versión digipak tendrá un bonus track, una «versión cinemática» de «Thundersteel», clásico de RIOT.

Rhapsody - Prometheus

 

Tras haber anunciado hace algunos días el lanzamiento de su segunda placa en estudio, llamada «Prometheus, Symphonia Ignis Divinus«, LUCA TURILLI’S RHAPSODY nos deja el primer adelanto de este trabajo, el tema «Rosenkreuz (The Rose And The Cross)«.

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Puedes ver aquí el lyric video de este tema:

Recordemos que el listado de canciones de «Prometheus, Symphonia Ignis Divinus» será el siguiente:

01. Nova Genesis (Ad Splendorem Angeli Triumphantis) 3:08
02. Il Cigno Nero 4:08
03. Rosenkreuz (The Rose And The Cross) 4:34
04. Anahata 5:03
05. Il Tempo Degli Dei 5:03
06. One Ring To Rule Them All 7:05
07. Notturno 4:34
08. Prometheus 5:06
09. King Solomon And The 72 Names Of God 6:51
10. Yggdrasil 6:00
11. Of Michael The Archangel And Lucifer’s Fall Part II: Codex Nemesis 18:04
I.Codex Nemesis Alpha Omega
II.Symphonia Ignis Divinus (The Quantum Gate Revealed)
III.The Astral Convergence
IV.The Divine Fire Of The Archangel
V.Of Psyche And Archetypes (System Overloaded)

Además, la versión digipak tendrá un bonus track, una «versión cinemática» de «Thundersteel», clásico de RIOT.

Rhapsody - Prometheus

 

Rhapsody

Después de siete meses de composición, tres meses de producción y más de cincuenta días de mezcla, LUCA TURILLI’S RHAPSODY al fin ha anunciado la fecha de lanzamiento de su segundo disco en estudio, que llevará por nombre «Prometheus, Symphonia Ignis Divinus«: el trabajo saldrá a la venta el 19 de junio en Europa, el 22 de junio en el Reino Unido y el 30 de junio en Estados Unidos, vía Nucleat Blast.

El disco, compuesto y producido en su totalidad por Luca Turilli, fue grabado y mezclado en los Backyard Studios de Sebastian Roeder, y terminó su producción bajo la mano de Christoph Stickel en los Estudios MSM. El arte de tapa está a cargo de Stefan «Heile» Heilemann.

Conforme al comunicado oficial de la banda, el trabajo incluye «70 minutos de música épica, sonando más cinemático, bombástico y dramático que nunca antes, la nueva obra maestra de RHAPSODY llevará al oyente a un emotivo y memorable viaje entre puertas cuánticas, dimensiones paralelas, mitos y leyendas que esconden verdades cósmicas, secretos ancestrales y revelaciones espirituales».

El listado de canciones de «Prometheus, Symphonia Ignis Divinus» es el siguiente:

01. Nova Genesis (Ad Splendorem Angeli Triumphantis) 3:08
02. Il Cigno Nero 4:08
03. Rosenkreuz (The Rose And The Cross) 4:34
04. Anahata 5:03
05. Il Tempo Degli Dei 5:03
06. One Ring To Rule Them All 7:05
07. Notturno 4:34
08. Prometheus 5:06
09. King Solomon And The 72 Names Of God 6:51
10. Yggdrasil 6:00
11. Of Michael The Archangel And Lucifer’s Fall Part II: Codex Nemesis 18:04
I.Codex Nemesis Alpha Omega
II.Symphonia Ignis Divinus (The Quantum Gate Revealed)
III.The Astral Convergence
IV.The Divine Fire Of The Archangel
V.Of Psyche And Archetypes (System Overloaded)

Además, la versión digipak tendrá un bonus track, una «versión cinemática» de «Thundersteel», clásico de RIOT.

Rhapsody - Prometheus

 

La banda de Luca Turilli se encuentra en pleno proceso de grabación de su segunda placa en estudio, que se llamará «Prometheus – Symphonis Ignus Divinus«. Específicamente se encuentran grabando los coros, y dividen éstos en dos: los «Epic Choirs» (coros «normales» de rock y metal) y los «Opera Choirs» (a cargo de Bridget Fogle y Previn Moore, que básicamente son los coros masivos típicos de películas).

En ese sentido, la principal figura de los «Epic Choirs» del próximo trabajo de los italianos es el germano Ralf Scheepers, cantante de Primal Fear, que publicó en su Facebook que «ha sido un gran estallido trabajar con Rhapsody«. Además, en los coros trabaja Dan Lucas, intérprete de «Heart Of America».

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Tras haberse postergado durante algunos meses, por fin LUCA TURILLI’S RHAPSODY ya se encuentra bien encaminado para grabar y lanzar su largamente anunciada segunda placa, que se llamará «Prometheus – Symphonia Ignus Divinus«.

Conforme al Facebook oficial de los italianos, Alessandro Conti ya se encuentra en Trieste, Italia, en la preproducción de las voces que serán grabadas en los próximos días en Kempten, Alemania.

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Al respecto, Luca Turilli señala: «conozco la voz de Alessandro casi perfectamente pero siempre es bueno hacer un chequeo final de las líneas vocales antes de proceder a la verdadera grabación. Estoy impresionado por su talento vocal y estoy seguro que el nuevo álbum lo consagrará definitivamente como uno de los mejores vocalistas que existe«.

Aquí puedes ver el «trailer» del próximo disco de los italianos:

 

LUCA TURILLI’S RHAPSODY dio a conocer las primeras noticias sobre su próximo álbum, programado para ser grabado y mezclado en Backyard Studios de Sebastian Roeder (Alemania) y ser lanzado dentro del 2014 por Nuclear Blast.

La banda comenta: «Este es un álbum muy importante para todos nosotros. Detrás de él está el ambicioso objetivo de crear el disco más épico y cinematográfico que jamás se haya hecho». Por su parte, el vocalista Alessandro Conti agrega: «Prepárense para un viaje asombroso que va desde los mitos y leyendas del pasado de las fronteras del tiempo y espacio, las revelaciones de la mecánica cuántica y más allá, mientras se exploran los niveles multi-dimensionales de la psique y conciencia, y los secretos íntimos del álma y el corazón en el camino de la evolución espiritual. En pocas palabras: una montaña rusa de emociones extremas. ¡Prepárense!».

Por su parte, Luca Turilli comentó: «Hace poco di a luz a mi compañía Luca Turilli Music Productions y he compartido con grandes artistas como el productor/sonidista estadounidense Allen Morgan (U2, NINE INCH NAILS, TAYLOR SWIFT) y el checo Petr Pololanik (nomiado para el «Hollywood Music in Media Awards» el 2011) para comenzar a componer música con impacto emocional, principalmente para el mundo del cine y los videojuegos. Lo que puedo decir es que estoy componiendo, escribiendo y produciendo las partes de guitarra y los arreglos orquestales y corales para este nuevo disco de RHAPSODY exactamente del mismo modo en que estaría haciéndolo y que haré mientras hacía trailers de películas o bandas sonoras de videojuegos. Así que esperen momentos de alta tensión, pura acción y adrenalina para un resultado final como nunca antes tuvimos. En otras palabras: ¡la consagración definitiva del CINEMATIC METAL!

El guitarrista italiano anunció que su versión de RHAPSODY ya está dando los toques finales a su próximo disco, el cual será lanzado por Nuclear Blast. El álbum será producido por el propio guitarrista, mientras que será Sebastian Roeder quien se encargue de la grabación y mezcla. Su lanzamiento se espera para junio/julio del 2014.

El guitarrista Dominic Leurquin comentó: «Después del gran éxito de ‘Ascending to Infinity’, por el que nunca dejaremos de agradecer a los que nos apoyaron y a la prensa internacional, un nuevo opus del Metal cinemático verá prontamente la luz y una vez más la maravillosa y versátil voz de Alessandro, pasando de tonos altos celestiales y cristalinos al dramático poder de un tenor de ópera, sorprenderá a la mayor parte de la gente cuando pinte paisajes musicales de rara belleza». 

Además, Turilli reveló un nuevo proyecto personal: su propia productora. “En los últimos años siempre soñé con iniciar un segundo trabajo en conexión con el cine y otros tipos de media. Finalmente decidí dar el gran paso en esta dirección y en poco tiempo les presentaré mi nueva compañía de producción musical. A través de ella, ofreceré mis servicios como mezclador, estando especializado en la creación de arreglos épicos / orquestales / modernos de todos los estilos, pero también como compositor y productor artístico de toda clase de música y también para todo el mundo relacionado con los medios (TV, Cine, Videojuegos, etc). Actualmente estoy seleccionando algunos aliados del mejor nivel y tratando de extender los servicios de mi compañía a un nivel mundial», comentó Luca.

 

Con la intención de sonar más cinematográficos que nunca, LT’s RHAPSODY anunció una colaboración de largo plazo con el director y conductor checo Petr Pololanik y su orquesta, Capellen Orchestra & Choir.

Nominados para el premio “Hollywood Music in Media Award” en 2011, Petr y su orquesta han trabajado para aclamados compositores (Thomas Bergersen, Trevor Morris, Jo Blackenburg, Henry Lay), también para productoras de bandas sonoras (Two Steps From Hell, Position Music, Audiomachine) y revolucionarios sitios web de samples de música (Garritan, Sonokinetic, 8Dio). Sus trabajos han sido nominados en distintos premios de música para películas y videojuegos (Sin City 4, Transformers y muchas más)”

Luca Turilli comenta: “Tuve la oportunidad de conocer a mi amigo Petr años atrás, cuando yo y mis antiguos compañeros de banda estábamos grabando algunos arreglos de orquesta para el disco “Symphony of the Enchanted Lands Pt.2”. En esos momentos él y su orquesta se hacían “imprescindibles” para muchos compositores de Hollywood. Esto también se debía a su nuevo estudio de grabación, con tecnología de punta, lo cual lo convirtió en “El hombre principal” en el mundo de las bandas sonoras. Por lo tanto, es un gran honor para mí, Alessandro, Patrice, Alex y Dominique, unir fuerzas con una persona tan inspiradora y maravillosa»

El vocalista Alessandro Conti continúa: «Esta colaboración mágica nos depara muchas sorpresas artísticas, con eventos especiales en vivo y en estudio, los cuales se revelarán en los siguientes meses. Incluso nuestros fans tendrán la posibilidad de disfrutar el majestuoso sonido de una orquesta completa, con coro y todo, en la cual participan más de 100 personas y que serán parte de nuestro nuevo álbum!. Sí!… estoy hablando del nuevo álbum de LUCA TURILLI’S RHAPSODY, el cual planeamos lanzarlo por el sello Nuclear Blast, a finales de 2014. Así que prepárense y PÓNGANSE CINEMATOGRÁFICOS!”

 

La banda de Luca Turilli, RHAPSODY, finalizó la grabación de los coros que tendrán durante el Cinematic World Tourel cual los llevará alrededor del mundo presentando su disco «Ascending to Infinity».

«Como en nuestros shows vamos a tocar algunas canciones bastante antiguas de RHAPSODY, que rara vez o nunca han sido interpretadas hasta ahora, decidimos regrabar los coros de temas para presentarlas en el escenario con la mejor calidad de sonido posible», comentó Luca, quien supervisó el trabajo de grabación junto con el cantante Alessandro Conti en los Backyard Studios en Kempten, Alemania.

El frontman agregó: «Hace unos días, nos encontramos en Alemania con algunos de los vocalistas que ya cantaron en «Ascending To Infinity» y, gracias al poderío vocal de ellos, entregamos una nueva energía y nueva vida a todos esos gloriosos y legendarios tracks que conforman la historia de RHAPSODY«.

«Prepárense para la siguiente generación de shows», dice el video en el que RHAPSODY anuncia su «Ascending To Infinity Cinematic World Tour», gira mundial que parte el nueve de noviembre en Francia y que se extenderá hasta el 2013. Hasta el momento sólo hay conciertos confirmados para el tramo europeo.

«Nos encontramos trabajando con nuestro amigo Owe Lingvall (de Dreamday Media) para presentar una nueva generación de shows en nuestra próxima gira», dice el guitarrista Dominique Leurquin con respecto a agregar proyecciones y otras tecnologías audiovisuales para recrear ambientes cinematográficos. El francés agrega también que tocarán «las canciones del último álbum, los legendarios hits de los primeros discos, algunas de esas viejas glorias de RHAPSODY que nunca o rara vez han sido tocadas, y un par de sorpresas de los lanzamientos solistas de LUCA TURILLI«.

RHAPSODY además sacará un single virtual y gratuito entre finales de invierno y principios de la primavera. El tema escogido es Clash Of The Titans y se incluirá la canción Fantasía Gótica, que según la banda es «una balada cinemática y orquestada original de un impacto emocional poco común». El single se presentará con un video dirigido por el mismo equipo que realizó el primero.

Varios nos vimos amargamente sorprendidos hace poco menos de un año con el anuncio efectuado por los líderes y gestores de Rhapsody, los italianos Luca Turilli y Alessandro “Alex” Staropoli, en el sentido de separar aguas y caminos futuros. La banda de Trieste estaba en un momento de mucha madurez, plasmada en dos discos como The Frozen Tears Of Angels (2010) y From Chaos To Eternity (2011), incluso mostrando enormes e indesmentibles progresos en su performance en vivo desde su debut en Chile el 2001 hasta el fantástico show brindado el 2010.

Así las cosas, el acuerdo del divorcio señaló que por un lado quedarían Alex junto a Fabio Lione, y por otro Luca Turilli llevándose al bajista francés Patrice Guers, compartiendo al batero Alex Holzwarth al menos en un inicio, situación que -como veremos- terminaría siendo poco viable.

Y mientras Alex y Fabio reclutaban a Tom Hess y a Roberto Di Micheli para reemplazar a Luca, este último se tomaría su tiempo para decidir y anunciar quién tendría la épica –nunca mejor dicho– tarea de vocalizar y estar a cargo de los teclados de sus intrincadas composiciones. Pasado un tiempo, se nos dio a conocer que el cantante escogido por Turilli era el hasta ese momento desconocido Alessandro Conti, tenor preparado en la “Corale Lirica Rossini”, escuela de canto de Módena, Italia, a la cual asistió nada menos que un tal Luciano Pavarotti, y en cuya foja contaba ser el cantante de una banda llamada Trick Or Treat y algunos coros en Secret Sphere. Ya nos referiremos a su desempeño vocal. ¿Y en los teclados? Nada menos que el propio Luca Turilli, ya ahondaremos en esto que me parece no menor.

Hay algo que quiero destacar de Turilli, más allá de su talento como compositor o músico. La gran mayoría de los músicos huye de los rótulos y de las etiquetas y cuando uno les pregunta por su estilo siempre manifiestan que “tocan Metal”, o “sólo hacemos rock, las etiquetas las ponen ustedes”. Pues bien, Turilli corre en el carril opuesto: siempre ha gustado darle nombres distintos a la música que hace. En algún momento fue la poco feliz denominación de “Hollywood Metal” o la algo más afortunada “Film Score Metal”. Ahora, la denominación que le da Luca a su música es de “Cinematic Metal”, y el “motto” de su propuesta es “Born To Sound Cinematic”, en referencia a la palabra “cinema” que, como sabemos, es “cine” en inglés y nace del evidente interés e inspiración que ha encontrado Luca en los soundtracks de películas. Bastante de valor y de autoconvicción, a mi juicio, hay en Turilli al darle denominaciones así de rimbombantes a su música y en su constante búsqueda de llenar los zapatos de los conceptos que él mismo lanza. Así, Luca junto a Alessandro, Patrice, Dominique Leurquin y Alex Holzwarth (actualmente reemplazado por Alex Landenburg, pero es Holzwarth quien graba el disco), estarían listos para dar a luz su primer trabajo. De esta forma nace Ascending To Infinity, primera placa de Luca Turilli’s Rhapsody (LTR), o como el propio guitarrista señala, “la undécima placa de Rhapsody”.

Lo primero que hay que destacar es su arte de tapa, nueva gema del genio colombiano Felipe Machado. Cada uno de los temas tiene su imaginería propia, muy en la onda fílmica, hay varios detalles que me encantan y que le dan “contexto”, fundamentalmente en la tipografía y “fuente” que rememoran a la estética de los afiches promocionales y trailers de películas hollywoodenses. Ese tipo de detalles remarca que todo producción está bien cuidado y estudiado para, como dijimos, propender a que esa piscina que el mismo Turilli construye con sus rótulos, quede llena de agua y no de humo.

Hemos hablado mucho del contexto, del arte gráfico, de las inspiraciones, pero como decía don Julio Martínez, “ahora, a lo nuestro”, el disco, la música. El inicio Quantum X marca una inmediata diferencia con las intros de Rhapsody: es mucho más influenciada por la música de películas que por la música docta. Cuerdas, vientos, voces, sonidos psicodélicos e influencias techno, y en medio de ello aparece la voz de Jasen Anthony, que es derechamente de locución comercial o, más específicamente, de trailer de película hollywoodense, muy inspirada por el inconfundible Don LaFontaine, “la” voz de trailers por excelencia. El “so you will never be the same… again” resuena fantásticamente y uno de verdad se imagina en una superproducción del séptimo arte, pasando a un coro en latín muy sobrio –ya hablaremos de los idiomas en este disco– y no tan recargado. A mí particularmente me parece una intro soberbia, impactante y prometedora al máximo.

Pese a que no engancha directamente con la intro (un pequeñísimo bache quizás), Ascending To Infinity es una verdadera declaración de intenciones hecha de manera colosal. Hagamos una pequeña disección de este tema porque hay varios factores que revisar. El primero es que en este tema –más allá de haber escuchado un par de cosillas de su material previo para documentarse– descubrimos la voz de Alessandro Conti, que, al contrario de lo que uno pudiera pensar, no está ni siquiera cerca de ser un clon o un wannabe del portentoso Fabio Lione, seguramente una de las mejores y más versátiles voces de la escena. Conti es un tipo más tradicional, quizás con menos potencia o “cuerpo” en su voz, pero absolutamente adecuada a las fantásticas ideas de Turilli, que a lo largo de este trabajo exprime sus virtudes vocales. El otro aspecto necesario de tocar ya a estas alturas es recalcar el impresionante talento como compositor y músico de Luca Turilli. Vilipendiado por algunos, no muy acreditado por otros, el tipo es un guitarrista de un nivel muy superior a la media, pero lo que francamente me impacta es que él esté a cargo de… ¡¡TODOS LOS TECLADOS de este álbum!! Es francamente impresionante el nivel de versatilidad de Turilli y quizás este sea el trabajo donde más lustre se le saque a dicha merecidísima chapa. Otra arista más, como dijimos anteriormente, consiste en los idiomas… si en Quantum X encontramos inglés y latín, en este tema encontramos además el italiano, amalgamados de manera notable. Y la última arista es el corte en sí mismo: Ascending To Infinity es una composición derechamente monumental, con pasajes más galopados, otros más lentos, con mucho de Rhapsody clásico –es inevitable, Turilli es su máximo compositor–, y con momentos individualmente llamativos por sí mismos, como por ejemplo ese inspiradísimo pre-coro con “Far from the borders of science and wisdom / Ways to oblivion and dark matter worlds / Lost equilibrium, a cell of new evil / Alpha et omega / The end of all”, o el solo de teclado/piano de Turilli, o lo perfectamente encajados que están los coros múltiples. Para qué hablar del final, donde Conti muestra credenciales de gran cantante, especialmente con sus agudos, matizados con los coros en segundo plano. Una obra maestra, maravillosa, estremecedora e increíble por momentos.

Más “cinemática” aun es la brillante mid-tempo Dante’s Inferno, muy inspirada y muy en la onda de la época de Turilli como solista, pero con menos elementos estrafalarios, sino que más tradicional. Nuevamente tiene gran protagonista ese enorme coro denominado por Luca como “The Voices Of The Apocalypse”, compuesto por Bridget Fogle, Previn Moore, Matthias Stockinger, Dan Lucas y Johnny Krüger, que auxilian de gran forma a Alessandro especialmente en ese soberbio coro que es “Divina amata / Or sospirata / I’ll cross the hell on earth to have your soul back / Irato averno / Dante’s inferno / I need your grace to be my pain in nomine”. La primera parte del solo de guitarra/piano de Turilli está inspirado según sus propios dichos en el Opus 740 N° 14 del compositor austríaco Carl Czerny (háganse el tiempo de escucharlo), y al conocer este detalle le saca todavía más brillo a su desempeño técnico. Luego, sonidos de teclado que hasta recuerdan a películas de marcianos, para volver al coro. Lo único que no me gusta es el final, pero es casi un detalle.

Al escuchar los primeros pasajes de lo siguiente que es Excalibur, tan influenciados por la onda celta, uno rememora los discos de Rhapsody y calcula que a estas alturas lo normal es la inclusión de un tema de esta índole, de “fogata medieval” por decirlo de alguna forma, pero es sólo el inicio pues se trata de una nueva bombástica composición, que me recuerda por momentos a la brillante Eternal Glory. Notable pre-coro es el de “The last word of an immortal skylord / Hidden in the tears of fallen angels / Will reveal the wonders of my heaven / At the dawn of a new eternity / Shines the mighty blade of destiny”, original de Turilli, para luego en el coro adaptar -bajando las revoluciones- el Momento Musical N° 5 en Fa Menor del austríaco Franz Peter Schubert con su “Ego sum unus et vivus fui mortuus / Sum vivens in saecula saeculorum / In meo sanguine libero te / Domine quando corpus morietur / Fac ut animae gloria donetur / Excalibur”. Inspiradísimo, al igual que las guitarras armónicas en la mitad del tema. Lo que más disfruto de canciones así es que claramente se notan todas las influencias, patentemente, pero esto para mí no deja en lo absoluto de ser Heavy Metal, la música que más me gusta y me imagino que a la mayoría de quienes leen esto también. El final, magistral, con una suerte de réquiem en fade out, cierra un track de inmejorable factura.

Otra obra maestra de pies a cabeza es Tormento e Passione. Imaginen por un segundo a Pimpinela cantando Heavy Metal en italiano. Más allá de la caricatura, es un tema 100% cantado en italiano con influencias derechamente operáticas, donde Alessandro comparte voces con Bridget Fogle y Previn Moore, que se inicia con un piano sutil, calmo, para pasar a convertirse en un piano intenso, chascón, metalero. Uno se imagina a un tipo tocando el piano con smoking y corbata de humita muy ordenadito y peinado para atrás para luego desparramar sus chascas cabeceando al ritmo de su propio accionar con las teclas. La batalla operática con la voz de Conti más las dos voces (masculina y femenina) no da tregua, y pasa de la intensidad a un crescendo que en el coro alcanza su máxima expresión, sobrecogedora realmente. Que esté cantada totalmente en ese bellísimo idioma que es el italiano ayuda a los bonos de Conti, que realmente se luce. Y qué decir de Turilli, compositor que se hace cargo de sus diversos instrumentos de manera alquímica. Colosal tema, con un final inolvidable, perfecto.

El single del disco es Dark Fate Of Atlantis y me parece bien elegido en ese aspecto, pues quizás es uno de los tracks más “metaleros” de este trabajo. Con un inicio con una voz femenina muy arábiga, y una orquestación en segundo plano, encontramos luego un ritmo acelerado que se frena para llegar a guitarras y teclado. Luego con la aparición de Conti encontramos los que probablemente sean los momentos más metaleramente ortodoxos en este trabajo, hasta llegar a un precoro operático y a un estribillo muy ganchero con su “dark mantis / dark fate of Atlantis”, que pese a ser muy bombástico, no pierde la esencia de un coro metalero más convencional. Nuevamente los solos muestran un nivel inspiradísimo en LTR, no tanto por la ejecución en sí misma (que de por sí es buenísima, recordemos que Turilli hace teclados y guitarra) sino que por la complementación entre los diversos elementos, incluyendo por supuesto a un algo más protagonista Patrice Guers y su elegantísima manera de acariciar las cuatro cuerdas.

A fines de los noventa estuvieron muy de moda dos músicos. El primero, Andrea Bocelli, gigantesco tenor italiano que fue capaz de superar la enorme limitante de su ceguera para transformarse en un artista respetado y famoso en todo el mundo, explotando en esos años su forma de cantar acomodándola a música más popular. Y el otro es André Rieu, director de orquesta y violinista holandés que tuvo un gran éxito reviviendo y en algún sentido modernizando música clásica, particularmente algunos vals. En este contexto, de una potenciación de la música clásica en la cultura popular, se escuchó por estos lados un tema llamado Luna Tú, cantada por el tenor tedesco Alessandro Safina. Pues bien, lo que hace LTR a estas alturas es reversionar y turillizar este tema, cuya versión original llamada Luna está bastante bien (fundamentalmente por la voz de Safina, envidiable), con orquestaciones y coros multivocales muy bien entendidos y que ponen los pelos de punta por momentos. Con el auxilio de Sassy Bernert en las voces femeninas, Alessandro Conti tiene el tupé de hacerle frente a Safina y no sólo salir bastante airoso, sino que hacer que este tema sea una más de las gemas relucientes que adornan este fabuloso disco. Luna tiene la gracia de presentarnos otras variantes y matices de Conti, que a estas alturas brilla con luces propias.

Ya acercándonos al final de este trabajo, Clash Of The Titans es otro corte que podríamos denominar como “cargadito al Heavy Metal”, aunque está vívidamente influenciado por la música de películas (la imagen asociada al tema en el disco muestra unos helicópteros en el desierto). El coro, rapidito e intenso, vuelve a las influencias operáticos con las voces múltiples apoyando a Conti. Quizás aquí también podamos encontrar de los mejores solos del álbum, con un Turilli asumiendo algo más de protagonismo con su guitarra, sin perjuicio de que haber hecho los teclados y además mezclar este disco debe haber sido de un nivel de locura importante y médicamente diagnosticable. Excelente número, probablemente habría sido el mejor de un disco estándar… no luce tanto porque está metido en un contexto de gran brillantez.

El último tema del disco ocupa prácticamente un tercio del mismo, más de… ¡16 minutos! Of Michael The Archangel And Lucifer’s Fall es el nombre de esta intrincada composición que cuenta con tres partes: In Profundis, Fatum Mortalis e Ignus Divinus. Cuenta básicamente la historia mitológica del Arcángel Miguel, siempre ataviado con una armadura y con una espada o sable –el más Rhapsody de todos los personajes bíblicos por cierto–, dándole cara al demonio. Inicia con un muy suave piano y con una tétrica introducción hablada que dice que puedes protegerte de todas las amenazas, excepto de la peor, que es tu propio miedo. La segunda parte, Fatum Mortalis, debe ser la más metalera de todas, quizás de lo más metalero del disco, con un riff contundente para luego conducir a un precoro que se repite bastante a lo largo del tema, con un Conti soberbio, y las voces del apocalipsis cantando “DRAGO PUGNABAT / AGELI EIUS / MAGNUM IN CAELO / FACTUM EST PRAELIUM / NON VALUERUNT / FACTA EST SALUS / VERITAS CHRISTI / DEL NOSTRI REGNUM / SANCTUS / EGO SUM / ALPHA ET OMEGA IN NOMINE DEI”. Luego se repite la misma estructura, en algo que me parece que es el vicio en que cae este tema: es brillante, iluminado, pero es demasiado largo y esa extensión está dada por la repetición de ciertos pasajes. Los solos de Turilli a los aproximadamente diez minutos le dan más vida a una composición fantástica, pero a veces algo repetitiva, para volver nuevamente a las voces del apocalipsis haciendo este enorme coro y al final con la outro hablada Ignus Divinus.

El disco termina acá, pero viene con un regalo que es imposible soslayar, pues es nada menos que March Of Time, incuestionable clásico de Helloween, del Power Metal, de la música y de la vida del hombre en sociedad. Es cierto, la versión original no tiene parangón, pero el esfuerzo de LTR al turillizar este tema sin hacerlo perder su esencia ni faltarle el respeto, sino que aportándole nuevos elementos de orquestaciones y coros, es remarcable y da cuenta del enorme talento y creatividad de este músico italiano al que, por suerte, tenemos en las filas del Heavy Metal. Ello, además de destacar a Conti como un estupendo exponente en lo que se refiere a metal más convencional, toda una revelación. Probablemente uno de los mejores covers que se haya hecho a Helloween.

La versión japonesa de este trabajo cuenta con el privilegio de venir con otro bonus track, otro cover, en este caso de la excelente In The Mirror de los nipones de Loudness, perteneciente al disco On The Prowl de 1991 de esta banda del Sol Naciente. Un cover hecho de forma muy sencilla pero no por ello menos imponente y con un trabajo de coros realmente formidable. Una delicatessen extra para ponerle otro moñito a este enorme disco.

Es realmente impresionante la frescura compositiva que denota Turilli en este trabajo. Da la impresión de que si bien Rhapsody es una obra suya (también de Staropoli y Fabio Lione por cierto), el separar caminos liberó su mente y lo tomó de la mejor forma, con nuevas ideas y quizás sin los límites que el ideario y las sagas de Rhapsody (que son ideas de él mismo, a no olvidarlo) mantenían en su cabeza. Sin perder su esencia en lo más mínimo, Turilli no sólo ha sabido reinventarse sino que forjar con más metal del bueno las letras de su nombre en el Olimpo de los grandes compositores que ha tenido esta música en los últimos 15 años. Un disco genial, fascinante, para escucharlo mil veces, que seguramente estará en muchos recuentos y al cual muchos de los calificativos que intentaron darse en esta reseña se quedan cortos.