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Hagámonos la siguiente pregunta: ¿cuántos festivales de Rock y Metal hay en nuestro país? Ahora, ¿cuántos de ellos suponen un espacio para bandas locales únicamente? Es así: son realmente pocos los festivales de bandas nacionales que existen actualmente en nuestro país. Poquísimos. Claro, hoy tenemos el Metal Fest, pero convengamos en que allí las estrellas son las bandas internacionales y el papel que juegan los músicos chilenos no es estelar, siempre relegados a escenarios secundarios. Son las bandas invitadas. Por ahí anda la cumbre del Rock Chileno, pero es un festival de otra índole, en el que si llega a aparecer una banda de Metal o Rock Pesado hay que considerarlo una especie de milagro. Las hay, pero son las menos. ¿Festivales de Rock y Metal? No hay. A lo sumo alguna tocata organizada con muchas ganas, pero que no deja el plano del amateurismo.

Por todo lo anterior es que considero que lo vivido el pasado fin de semana en el Teatro La Cúpula del Parque O’Higgins es un hito que debería entenderse en el contexto de una realidad muy adversa para las bandas de la escena local. No le temo a la exageración cuando digo que el Chile Rock Festival fue algo histórico. Algo que, esperemos, marque el inicio de una bonita tradición anual que implique, por qué no, el advenimiento del fortalecimiento de una escena que, hoy por hoy, no es fuerte. Es de esperar que esto signifique el desarrollo de un aprecio por parte de la fanaticada hacia las bandas que hacen un esfuerzo por hacer música en Chile. ¡Ojo! No hablo del clásico chovinismo de que “hay que apoyar lo que es chileno porque es chileno y porque nosotros somos chilenos”. Para nada. Eso siempre me pareció un absurdo mayúsculo. No. Yo hablo de apoyar a las bandas locales porque, en su gran mayoría, son buenas y tienen un mérito enorme.

Ahora, difícil será apoyar a esas buenas bandas si no las conocemos. Y allí es donde iniciativas como Chile Rock Festival se vuelven trascendentales y del todo fundamentales. Creo conocer a muchas bandas chilenas, algunas bastante bien, pero no fueron pocas la agrupaciones que escuché por primera vez en esta primera edición de Chile Rock, bandas buenas que ahora podré comenzar a seguir y disfrutar. Y así debería ser para todos. Bueno, no es que “deba”, pero qué bueno sería, ¿no? Porque así es como crece y se desarrolla un movimiento como el Rockero/Metalero, que no deja de ser un movimiento eminentemente cultural. Por esto es que desde aquí, y a nombre de PowerMetal.cl, quiero felicitar al maestro Víctor Escobar (de Alto Voltaje) por atreverse a hacer esto, así como a la producción del evento, por tan magnífico trabajo.

SÁBADO

Pues bien, si bien es cierto nos parece importante destacar y valorar la variedad de estilos, en esta crónica nos centraremos en las bandas más identificadas con el Power y el Heavy Metal, como es de esperar. Dicho esto, creo que el primer día fue algo más variado que el segundo, con bandas de Punk/Ska, Hardcore, Heavy Metal, Hard Rock y hasta Death Metal. Aquella primera jornada la inauguraron a las 15:50, -con una puntualidad extraordinaria-, los muchachos de Corona de Espinas, cultores de un Heavy Metal bien agresivo, con tintes Hardcore en sus voces bastante interesante. Su propuesta sin duda merece la pena. Sonaron bastante bien por lo demás.

Siguió EQZ, impresionante banda que se echó al bolsillo a los asistentes de inmediato, en buena medida gracias al carisma de su orondo vocalista, que no es otro sino Daniel Tobar, más conocido por haber sido el batero de bandas como 2X, BBs Paranoicos y también Devil Presley. El tipo sale al escenario y lo primero que hace es apelar al público y preguntar: ¿Vinieron a ver a la Kel? ¿Qué hacen ahí sentados? ¿Vieron a ver a la Fran Valenzuela?” Todo acompañado de fuertes chilenismos. Ante esto todos reaccionan, se ponen de pie y van a darle su apoyo cerca de la barricada. Tocaron temas como Sin Pudor, Alma Negra, Depravación y Poder y Sangrientos Rituales. Me sorprendieron por el tremendo despliegue de fuerza y el gran carisma de los integrantes. Hasta un cráneo de vaca sacaron, al cual en algún momento Daniel le cantaba, cual Hamlet en su famoso soliloquio. Y a pesar de no haber mucha gente a esa hora, la gente prendió tanto que hasta unos mosh brutales se vieron, de esos en que los tipos salen volando.

En seguida vino Kingdom of Hate, que desgarró oídos con su integración de Thrash y Heavy Metal, con sonidos algo más modernos. Óptimo el nivel vocal exhibido por Andrés Marchant, aunque al comienzo se le vio algo apagado en su despliegue escénico, sólo sobre el final tiró algo más de carne a la parrilla. Si hasta indumentaria tipo Rey Brujo de Angmar, lider Nazgul (de El Señor de los Anillos) sacó. También altísimo el nivel mostrado por los otros integrantes, sobre todo por los guitarras Nataniel Infante y César Añasco. Aprovecharon también de presentar a su nuevo baterista, nada más y nada menos que Fran Muñoz, el crack conocido por su trabajo en Dorso y Husar. Regalaron temas como My Fears y Hidden Rulers of the World, de su nuevo disco. Buena presentación.

Más tarde Aneurisma trajo su bien trabajada propuesta de Metalcore al escenario. Buena faena la de los muchachos. Hubo un momento en el que se disponían a tocar un tema de su nuevo disco, señalando que era especial porque con él “habían logrado encontrar su sonido”. Lo curioso es que, uno de los guitarristas rompió una de sus cuerdas, y dado que el tiempo apremiaba, tuvieron tocar así. Sonaron increíble, lo que habla del talento de los integrantes. De hecho, y esto es una apreciación personal: sonaron mejor con una guitarra que con dos. También tuvieron tiempo para comunicarse con la audiencia, siendo muy bonito el momento en que se dieron tiempo para saludar a un pequeñito de unos 4 o 5 años que estaba allí, en la cancha, sobre los hombros de su viejo rockeando, justo antes de despacharse la tremenda Renacer. Bien ahí.

Siguieron los cracks de Triburbana, una banda que no tenía en carpeta, pero que me maravilló con su interesantísima propuesta, que combina el Heavy Metal con sonidos autóctonos de Chile, y que por cierto solo pudimos apreciar debido a que se reunieron “porque un grupo de amigos organizó el festival”. Utilizaron muchos instrumentos de origen Mapuche, como son el trompe y la trutruca. A decir verdad: cuando comienza a sonar la trutruca, el público estalla con una ovación tremenda, como reconociendo la intención de rescatar lo auténticamente chileno. Extraordinaria puesta en escena además, con su vocalista Pancho Miranda animando al público con cada cosa hacía, pasos de baile incluidos. La presentación arranca con Miranda recitando algunos versos de La Araucana, de Alonso de Ercilla, tras lo cual se vinieron temas notables, como El Cóndor y el Águila (con uso del theremin incluido), Zona de Catástrofe (con hermoso coreo del extraordinario chilenismo que forma parre de la letra), Naturadentro, Ají Chile y Nación Amerindia (verdadero temazo), entre otras. Excelente respuesta del respetable, que por muchos pasajes hasta coreó sus canciones.

En seguida llegó el momento del segmento Punk/Ska de la jornada, de la mano de bandas como Los Mox! y Machuca. Increíble lo de Los Mox a decir verdad. Sólo entonces me percaté de que buena parte de los asistentes eran fans de esa corriente, por lo que no fue extraño que con ellos se haya vivido uno de los momentos álgidos de todo el festival. Casi la totalidad de la gente coreó canciones como Killing The Chicken, Tengo Caña, Cuando Tomo, Rompiendo la Ley (cover de Judas Priest), un medley de Slayer, y los hímnicas Yo Admiro a Don Ramón y Ataque de Caca, entre muchas otras. Lo propio haría Machuca con Ella, Desde Mi Ventana, Al Patibulo, Los Primeros y El Último y Olvidando. Los más adeptos a los estilos profesados por estas bandas estaban vueltos locos.

Posteriormente llegaría al fin lo que uno estaba esperando: el Heavy Metal clásico. Los primeros en dar cara por nuestro estilo serían Alto Voltaje, comandados por el gran Víctor Escobar, que como señalamos anteriormente, fue el principal ideólogo del evento. La mítica banda se valió de sus más grandes himnos, como Adiós A La Fábrica, Alto Voltaje e Historia, con los cuales hicieron vibrar a los presentes, poniendo centenares de puños en alto. Los respectivos coros de estas canciones resonaron con fuerza en La Cúpula. También hubo espacio para cosas más fiesteras, como Rock y Burdel, momento en el que varios que se encontraban sentados se pararon y se acercaron al escenario, pues aparecieron unas bellas muchachas en paños menores a bailar. No los culpo, hasta yo dejé de tomar notas por un buen rato, ejem. Otras como Rocker y Ruda y Sexy terminaron de armar el fiestón en el recinto. Grandiosa actuación la de estos héroes del Rock Nacional.

Inquisicion no fue menos e hizo lo propio. Con su enrome arsenal de clásicos deslumbró a los pocos que pudieran no haberles conocido, y maravillaron a sus seguidores. Quizás esté demás decirlo, pero los despliegues técnicos de los profesores Domic y Schäfler resultaron alucinantes. Uno los ha visto no sé cuántas veces ya, pero siempre se maravilla con el increíble talento de estos monstruos. Lo de Paulo es simplemente increíble. Su voz es más bien un taladro que pone a prueba la resistencia de los tímpanos. Un poderío increíble. Lograron mezclar de buena forma sus grandes clásicos, como Arde El Volcán, con algo del material más reciente y que será parte de su nuevo disco: The Valley of St. Mark, City Of Pain y The Codex. Mencionar también que estaban aprovechando de celebrar sus veinte años de carrera. ¡Qué bonita manera de hacerlo!

Después llegó todo el Metal más extremo con Sadism, banda veterana (¡desde 1988 ya!) que, debo reconocer, no conocía con tanta profundidad, pero cuya aplastante puesta en escena me obliga a investigarlos más. Realmente devastadores. Un nivel técnico superlativo, comandados por el eximio Gabriel Hildalgo, a quien se suman otros maestros como Juan Pablo Donoso en batería, un monstruo; Pablo Proharam en la otra guitarra, Juan Moore en bajo y el enorme Ricardo Roberts en la voz, líder de la agrupación. ¡Y qué voz! Arrollador de principio a fin. Tocaron bastantes canciones de lo que será su próxima producción, The Ocularis Domi-Nations, que por cierto será su regreso después de once años de silencio (más allá de algunos discos compilatorios). Bien por ellos.

Cerrando la noche estuvo Chocloneta, con una propuesta tan peculiar como su nombre. Se trata de una mezcla muy interesante entre algo así como Thrash Metal, con percusiones y otros instrumentos que recuerdan a bandas muy ajenas a lo que uno acostumbra escuchar, como Chico Trujillo. Pero hay que insistir en el componente Thrash, porque realmente tienen momentos arrolladores y brutales. Como dijimos antes, muy interesantes. Misma cosa con Devil Presley, Heavy Hard Rock del bueno, de ese que prende de inmediato a la audiencia y le hace entregarse a acordes sencillos, sin mayores pretensiones que patear cabezas. Temas como Resisto, Six Pack y Aguardiente fueron los portadores de la misión de cerrar la fiesta del primer día del Chile Rock Festival 2013.

DOMINGO

La segunda jornada, la dominical, arrancó también de forma excepcionalmente puntual. También participaron doce buenas bandas, ante unas 600 personas. Cabe destacar también que esta jornada estuvo un poco más cargada al Metal más melódico, con bandas como Concerto, Six Magics o los propios Husar, así como también al Hard Rock, con grupos como Silverjack, Tumulto o La Máquina. Y hablando de ellos, de La Máquina, fueron los oriundos de Isla de Maipo los encargados de abrir los fuegos de la segunda jornada, a las 13 horas ya estaban subiendo al escenario para regalar sus mejores temas, como la emotiva pero poderosa Réquiem Para Un Rockero, dedicada a un amigo de la banda, Rock del Alma y Vampiresa.

La Más Gorda (LMG) devastó el lugar con su pesadísimo Heavy Metal. Fue, me parece, la banda que mejor sonido logró en la totalidad de los dos días. Sonaron como cañón. El suelo bajo uno no paraba de vibrar (literalmente), pero al mismo tiempo lograron sonar muy claros, con bastante definición. Por otro lado, sus temas me parecieron notables. Van muy en serio, ¿eh? No se dejen engañar por lo pintoresco de su nombre. Simplemente te vuelan la cabeza. Además hay algo especial en ellos: desde el momento mismo en que se paran sobre el escenario te cautivan, pues tienen una impronta y una presencia muy singular. Los ves allí y de algún modo sabes que te patearán el hocico. Nada, tremenda banda que aconsejo seguir con atención. Aconsejo escuchar Cerdo, canción cargadísima de crítica con la cual iniciaron su show.

El Power Metal de corte Neoclásico lo proporcionaron los floridanos de Concerto, que sorprendieron a varios con la excelencia de su nivel, regalando temas como Sueño Realidad, Condenas Del Tiempo y la más reciente La Luz Del Sol. Alucinante el nivel de experticia vocal de Jaime Salva, un verdadero monstruo de la voz. Algo similar ocurría cuando los prodigios Nelson Navarro y Felipe Ahumada, especialmente cuando ejecutaban esos vertiginosos solos simultáneos. Prosiguieron los muchachos de Battlerage, que asolaron la Cúpula con su inconfundible True Metal y con canciones de la magnitud de Heavy Metal Axe, Metal Slaughter, Raw Metal, By Steel I Reign Supreme y por su puesto Battle Rage. Como es de costumbre, el buen Fox-Lin Torres se robó la película con su desplante y la gente los premió con tremenda ovación al finalizar su presentación. Al comienzo poca gente se quedó presenciando su show, pero hacia al final, muchos se congregaron para verles, lo que habla de lo llamativo y atractivo del montaje de Battlerage.

El Hard Rock volvió a hacerse presente al alero de los chicos de Silverjack, quienes por cierto le imprimen un toque Heavy y bluesero muy llamativo. Tuvieron una notable entrega a lo largo de todo su show. Su propuesta es bastante directa, pero al escucharlos con detención uno nota que no es tan simple. Claro, sus temas son de líricas sencillas, que buscan llegar de inmediato al oyente, pero aquí y allá Chinorock se despacha tremendos solos que entusiasman a la gente. Lo mismo logra Jaime “Jaimetal” Dutrey. Superlativo cometido de Cristián Himmer también, tipo muy pulcro en su pegada, pero también poderoso. Algunos de los temas que ejecutaron fueron Carretera De Fuego y Fuego Blanco, con los que se vivieron los momentos más álgidos. Notable además el llamado el vocalista Chinorock para que Víctor Escobar (el creador del evento, recordemos) sea presidente. Ovación instantánea para el mencionado músico y la moción.

Memorable momento comenzaría a gestarse en el momento mismo que los míticos Polimetro suben al escenario. 16:10 y la gente se entrega por completo a lo que la banda liderada por Ricardo Susarte y los hermanos Esquivel pudiese hacer. Era sin duda uno de los momentos más esperados. Creo que quisieron irse a la segura, pues entonaron sus mejores canciones. Habmos de himnos clásicos del Metal Progresivo nacional, como Laberintos, Episodios, Fábulas y Los Hijos Del Temor. También se dieron tiempo para repasar algo de lo que será su nuevo disco, como Despertar. Hubo algunos problemas, como la ubicación del micrófono que debía ocupar el enorme Carlos Esquivel para realizar los coros. Ricardo pide un técnico que pueda solucionar el asunto, pero fue el mismísimo Ives Gullé el que se apersonó sobre el escenario. Aprovecharon de pedirle una botella de agua, la que llegó en seguida. Este detalle es decidor del ambiente de camaradería que había entre las bandas, y también entre las bandas y el público. A lo largo de los dos días fue todo como una fiesta entre amigos. Otra cosa llamativa fue la ausencia de América Soto en el puesto que ahora ocupa el bajista Alonso Poblete, quien dio cátedra con una actuación perfecta. Al igual que el maestro Patricio Esquivel tras los tarros y Mauricio Eyzaguirre en los teclados. Nada que decir, una presentación excepcional de una banda que a estas alturas es toda una leyenda.

En seguida los recontra legendarios Tumulto hicieron de las suyas y armaron la fiesta con su Hard Rock directo y clásico con toques de Blues. Siempre resulta emotivo ver cómo el legado de Poncho Vergara (Que Rockeando Descanse) perdura y se mantiene vivo a través del esfuerzo de su hijo Oliver y sus amigos. En verdad es tremendo lo que ha hecho Tumulto tras su regreso en 2009. Posiblemente se habían ganado al público incluso antes de subir al escenario, pero con clásicos como La Carretera Triste, Fantasías, Somos El Rock, Noche, Rock Solo Quiero Esta Noche y Esta Noche Será, se echaron a todos al bolsillo y cumplieron una labor extraordinaria. Por otro lado, Manuel Ezpinosa la descoció, demostrando que es digno sucesor del gran Poncho. Mención especial para aquél momento en que Oliver sube a su pequeña hija al escenario y la presenta como “la nieta de Poncho Vergara”, la pequeña no entendió nada seguramente, pero algún día sabrá que la ovación no era sólo para ella, sino que también para su abuelito.

Luego el Punk y el Ska también dirían presente en la jornada dominical a través de los míticos Los Peores De Chile, a quienes a pesar de ser “el bicho raro” de la jornada, se les escuchó con mucho respeto y hasta se les aplaudió a rabiar tras algunos de sus clásicos, como Cicciolina y Síndrome Camboya . Los puntarenenses de Hielo Negro regalaron la sencillez y potencia de su Rock y cumplieron un buen cometido, Demonio Parlante y Lobo Estepario fueron algunos de los cortes interpretados.

Alejandro Silva Power Cuarteto también la rompió con su virtuosismo y poderío. New Chaos, Habla Janus, Errock y Neopangea, fueron algunos de los cortes que el crack interpretó junto a su tremenda banda. El excelente sonido fue la tónica de todo el festival, pero aquí los técnicos se lucieron, permitiendo apreciar el detalle de todas sus composiciones. Breve pero maciza presentación del genio nacional. Y el Metal de alta factura siguió su curso cuando Six Magics salió a escena. Comandados por Erick Ávila y la gran Elizabeth Vásquez y estrenando nuevo guitarrista: Vicente Salucci, entonaron temas como Rolled, Another Name, Do You Remember, Behind The Sorrow, Carcass y Falling Angels, entre otros. Al comienzo Erick tuvo algún problema con su guitarra, la cual no sonaba, pero él mismo solucionó rápidamente el entuerto. También hubo espacio para el trabajo solista de Erick, pues Vica fue interpretada con mucho éxito, en términos de ejecución y recepción por parte de la fanaticada. Además vimos a una Eli en muy nivel, y bastante participativa con el respetable. Solidísima intervención del quinteto santiaguino-viñamarino.

La jornada y el festival tendrían su broche de oro con estelarísima presentación de Husar, quienes son, a juico personal, el mayor acto musical del país en la actualidad. Lo he dicho y lo repito: Husar debe ser lo mejor que le ha pasado a la música chilena en los últimos treinta años. Así lo entendieron los fanáticos presentes, quienes no pararon de ovacionarlos entre canciones, ni de cantar a lo largo de ellas. Los muchachos repasaron prácticamente la totalidad del disco que tienen a su haber, además de la reciente Clandestino. Hay que decir eso sí: el sonido no fue el mejor. Partieron con muchos problemas. La caja de la batería de Vincen Zbinden (el joven baterista de 17 años, y que fue sindicado como el doble oficial de Justin Bieber) prácticamente no sé oyó durante Condena. Ambas guitarras también sonaron sin mucha potencia. Quizás esto último se hizo intencionalmente, para dar oportunidad a que el importante trabajo de Pascal Coulon en teclados se oyera mejor, pero el resultado no fue el óptimo en el comienzo. Luego mejoró bastante eso sí, afortunadamente. La segunda canción sería Ejército Libertador, donde al menos los problemas en la percusión ya no eran tan evidentes. Al iniciar el corte aparecen desde detrás del escenario los personajes de Manuel Rodríguez (Ives Gullé) y Bernardo O’Higgins (Ricardo Susarte, de Polimetro) sosteniendo una hermosa bandera chilena decorada con referencias a Husar y al Ejército Libertador, como son conocidos sus fieles fanáticos. Gran interacción y teatralidad de parte de los cantantes, con ese cruce de miradas pendenciero Rodríguez y O’Higgins del final como epítome. En Humillación aparece Cristián Farías en su papel de Mariano Osorio. Qué extraordinaria voz la de este muchacho, tremendo en verdad. Sería acompañado por América Soto (Casimiro Marcó del Pont) y Jaime Salva (vocalista de Concerto, como José Miguel Neira). ¡Inolvidable la forma en que se coreó el estribillo! En seguida vino Opresión, en donde se levantaron centenares de puños en el momento en que Ives grita “¡Levanten sus armas!”. Luego salen Gullé y Salva y entran Farías y Soto, luego salen ello e ingresan a la cancha Susarte y Escobar, y así el desfile de personajes no censaba, todo con mucho dinamismo y prontitud, como exige un show de este nivel.

Termina ese pasaje y la gente no tarde en vociferar “¡Husar! ¡Husar! ¡Husar!” Allí llegó Clandestino, tremenda canción cuyo final fue engarzado al legendario coro de We Rock, del Maestro Santo Patrono de los Rockeros Ronnie James Dios. Tras aquello vino Héroe, con un Ives descollante y un Felipe del Valle (José Miguel Carrera) soberbio. En seguida el crack del bajo, Ery López, presenta Guerra, con su potente voz. Allí se suma el enorme Fox-Lin Torres para interpretar a Wekufe, imprimiendo una cuota extra de dramatismo e histrionismo. Prosiguieron con los temones Libertad y Lamentos, donde Jaime Contreras (como Bernardo Monteagudo) y Rodrigo Varela (como Manuel José Benavente, y a quien por cierto hay que rendirle un plauso, pues actuó a pesar de estar muy enfermo) tendrían ocasión de sumarse y mostrar sus cualidades vocales. Unión fue la canción que llevo al encore de la noche.

El capítulo final sería la monumental Héroe, que como siempre contó con la participación de Cristián Banda, dueño de los acordes en guitarras acústica y responsable de ese encanto que tiene la canción en su inicio. Fue memorable. Cristián solo sobre el escenario, en la total oscuridad, hasta que una tenue luz púrpura comienza a cubrirlo, para que de ese modo comience a pulsar las cuerdas de su guitarra. La Muerte fue la encargada de cerrar el telón de aquél domingo. La canción, y su interpretación en vivo están plagadas de momentos notables, tantos que no cabrían todos aquí, pero debo mencionar el grito de “¡aquí mando yo carajo!” que marca el desenlace de todo y genera un silencio de ultratumba por unos segundos, hasta que la gente se repone del golpe y reacciona, es tan potente que un escalofrío llega a recorrerte la espina. Sublime.

A pesar de algunos ripios de índole técnica, fue una soberbia actuación de parte de todos los músicos y los cantantes. Lo dejaron todo y la gente les premió con la correspondiente algarabía final y un aplauso cerrado. Y fue así como el telón final cayó a eso de las 22:30, tras muchas, muuuchas horas de buen Rock y Metal.

Dos días. Veinticuatro bandas. Más de 18 horas de música y quién sabe cuántas canciones dieron vida a esta primera edición del Chile Rock Festival. Excelente sonido, organización impecable y bandas de altísimo nivel es la indeleble marca que deja esta notable iniciativa en su primer capítulo, y que se espera sea replicada el año entrante, según lo manifestado por varias de las bandas concurrentes. Es cierto que la asistencia no fue tan masiva como uno hubiese querido, pero estuvo más que bien para ser el primer intento. Ojalá los organizadores persistan en estos intentos y sigan adelante con la iniciativa. Y claro, ojalá el próximo año tengamos una Cúpula llenísima, ¡porque de verdad vale la pena ir!

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Postales del Chile Rock Festival 2013 en el Teatro La Cúpula, donde se presentaron CORONA DE ESPINAS,  EQZ, KINGDOM OF HATE, ANEURISMA, TRIBURBANA, LOS MOX, MACHUCA, ALTO VOLTAJE, INQUISICION, SADISM, CHOCLONETA y DEVIL PRESLEY, el día sábado.

En tanto, el domingo contó con la participación de LA MÁQUINA, LMG, CONCERTO, BATTLERAGE, SILVERJACK, POLIMETRO, TUMULTO, LOS PEORES DE CHILE, HIELO NEGRO, ALEJANDRO SILVA, SIX MAGICS y HUSAR.

Fotos: Roberto Llanos (sábado) | Guillermo Salazar (domingo)

 

Este domingo 8 de diciembre se realizó la segunda y última jornada del CHILE ROCK FESTIVAL, en el Teatro La Cúpula. Doce bandas se presentaron ante cerca de 600 fanáticos que pudieron presenciar shows del más alto nivel.

La jornada la abrieron a las 13 horas los oriundos de Isla de Maipo, LA MÁQUINA, quienes regalaron su Hard Rock e hicieron vibrar a los que llegaron más temprano. La Más Gorda (LGM) devastó el lugar con su pesadísimo Heavy Metal. El Power Neoclásico llegó de la mano de CONCERTO, que sorprendieron con la excelencia de su nivel, regalando temas como Sueño Realidad, Condenas Del Tiempo y la más reciente La Luz Del Sol. Prosiguieron los muchachos de BATTLERAGE, que asolaron la Cúpula con ya clásico su True Metal y canciones de la magnitud de Heavy Metal Axe, Metal Slaughter, Raw Metal, By Steel I Reign Supreme y por su puesto Battle Rage. FoxLin Torres se robó la película con su desplante y la gente los premió con tremenda ovación al finalizar su presentación.

El Hard Rock volvió a hacerse presente al alero de los chicos de SILVERJACK, quienes tuvieron una notable entrega. Más tarde uno de los momentos más esperados tuvo lugar cuando POLIMETRO salió a escena a regalar sus clásicos: Laberintos, Episodios, Fábulas, y Los Hijos Del Temor. También se dieron de repasar algo de lo que será su nuevo disco, como Despertar. En seguida TUMULTO hizo de las suyas y armó la fiesta con su Hard Rock directo. Luego el Punk y el Ska también dirían presente en la jornada dominical a través de los míticos Los Peores De Chile, a quienes a pesar de ser “el bicho raro” de la jornada, se les escuchó con mucho respeto y hasta se les ovacionó algunos de sus clásicos. Los puntarenenses de HIELO NEGRO regalaron la sencillez y potencia de su Rock y cumplieron un gran cometido.

ALEJANDRO SILVA POWER CUARTETO la rompió con su virtuosismo y poderío. New Chaos, Habla Janus, Errock y Neopangea, fueron algunos de los cortes que el crack interpretó junto a su banda. El Metal de alta factura siguió su curso cuando SIX MAGICS azotó el escenario. Comandados por Erick Ávila y la gran Elizabeth Vásquez, y estrenando nuevo guitarrista: Vicente Salucci, entonaron temas como Rolled, Another Name, Do You Remember,Behind The Sorrow, Carcass y Falling Angels, entre otros. La jornada y el festival tendrían su broche de oro con la sólida presentación de HUSAR, quienes repasaron prácticamente la totalidad del disco que tienen a su haber, además de la reciente Clandestino. Los asistentes pudieron disfrutar de un show magnífico, con interpretaciones vocales extraordinarias y una entrega tremenda por parte de los músicos. El telón final cayó a eso de las 22:30.

Veinticuatro bandas dieron vida a esta primera edición del CHILE ROCK FESTIVAL, donde un promedio de 500 personas en cada jornada las apoyaron y alentaron. Excelente sonido, organización impecable y bandas de altísimo nivel es la indeleble marca que deja esta notable iniciativa en su primer capítulo, y que se espera sea replicada el año entrante, según lo manifestado por varias de las bandas concurrentes.

Las bandas que se presentaron en la segunda jornada fueron: LA MÁQUINA, LMG, CONCERTO, BATTLERAGE, SILVERJACK, POLIMETRO, TUMULTO, LOS PEORES DE CHILE, HIELO NEGRO, ALEJANDRO SILVA, SIX MAGICS y HUSAR.

Pronto en PowerMetal.cl el Live Review y Galería de Fotos de lo ocurrido el sábado y domingo en el Teatro La Cúpula.

 

Ayer sábado 7 de diciembre comenzó a desarrollarse la primera versión del CHILE ROCK FESTIVAL, en el Teatro la Cúpula del Parque O’Higgins. La jornada sabatina, la primera de dos, que concluirán con la de hoy domingo, contó con la presencia de doce bandas nacionales de los más variados estilos.

Alrededor de unas 400 personas vivieron más de ocho horas de intenso Rock y Metal, que arrancaron puntualmente a las 14:50 con CORONA DE ESPINAS y terminaron cerca de la media noche, con todo el poder de DEVIL PRESLEY.

El festival pretende ser un especio que reúna a bandas de las más diversas corrientes del Rock y el Metal nacional. Fue así como pudimos ver propuestas realmente distintas entre sí, como la de TRIBURBANA, quienes mezclan el Rock pesado con motivos folklóricos propios de Chile; y otras totalmente extremas, representadas por agrupaciones como SADISM, un devastador Death Metal de corte técnico y clásico. También el Punk Rock tuvo su espacio, gracias a bandas como MACHUCA y LOS MOX, quienes hicieron disfrutar a todos con su hueveo core.

Por el Heavy Metal sacaron la cara bandas insignes de la talla de ALTO VOLTAJE e INQUISICION. Los primeros se valieron de sus más grandes himnos, como Adiós A La Fábrica, Alto Voltaje e Historia, con los cuales hicieron vibrar a los presentes. Inquisición hizo lo propio, con temas clásicos de la talla de Arde El Volcán y otros de lo que será su nuevo disco: The Valley of St. Mark, City Of Pain y The Codex, al tiempo que aprovechaban de celebrar sus veinte años de carrera.

Cabe destacar que, pese a tratarse de bandas muy disímiles y, en consecuencia, un público muy variado, todo el festival se llevó a cabo en un ambiente de total respeto. Cada banda fue escuchada con atención y entusiasmo, viviéndose momentos más que intensos.

La totalidad de las bandas que se presentaron fue: CORONA DE ESPINAS,  EQZ, KINGDOM OF HATE, ANEURISMA, TRIBURBANA, LOS MOX, MACHUCA, ALTO VOLTAJE, INQUISICION, SADISM, CHOCLONETA y DEVIL PRESLEY.

Aún quedan entradas para la jornada final que se desarrollará hoy domingo, las que puedes comprar en la misma puerta del Teatro La Cúpula con un valor de $9.000.

Los horarios para hoy son:

INGRESO PÚBLICO – 12:00
LA MAQUINA – 13:00
LMG – 13:35
CONCERTO – 14:10
BATTLERAGE – 14:50
SILVERJACK – 15:30
POLIMETRO – 16:10
TUMULTO – 16:55
LOS PEORES DE CHILE – 17:45
HIELO NEGRO – 18:35
ALEJANDRO SILVA – 19:25
SIX MAGICS – 20:15
HUSAR – 21:10

Sólo unos días más. El sábado 7 y domingo 08 se llevará a cabo la primera versión del CHILE ROCK FESTIVAL evento organizado por varias bandas de la escena rockera y metalera nacional, que decidieron unirse para cumplir un sueño: Realizar un espectáculo de producción independiente y de calidad, dedicado a todos los seguidores que concierto a concierto llenan los recintos donde estas bandas se presentan, compran sus discos y también, para todos quienes se interesen en ser espectadores de lo mejor que ofrece el circuito nacional concentrado en sólo 2 días.

Estos son los horarios para ambas jornadas en el Teatro La Cúpula:

Sábado 7:

INGRESO PÚBLICO – 13:30
CORONA DE ESPINAS – 14:50
EQZ – 15:20
KINGDOM OF HATE – 15:55
ANEURISMA – 16:35
TRIBURBANA – 17:20
LOS MOX – 18:05
MACHUCA – 19:00
ALTO VOLTAJE – 19:55
INQUISICION – 20:40
SADISM – 21:30
CHOCLONETA – 22:20
DEVIL PRESLEY – 23:10

Domingo 8:

INGRESO PÚBLICO – 12:00
LA MAQUINA – 13:00
LMG – 13:35
CONCERTO – 14:10
BATTLERAGE – 14:50
SILVERJACK – 15:30
POLIMETRO – 16:10
TUMULTO – 16:55
LOS PEORES DE CHILE – 17:45
HIELO NEGRO – 18:35
ALEJANDRO SILVA – 19:25
SIX MAGICS – 20:15
HUSAR – 21:10

El precio preventa ($7.000 por joranada) dura sólo hasta este viernes 5 de diciembre y se pueden adquirir por sistema Feriaticket y sin cargo por servicio en Mucky Rock (Eurocentro, locales 0211-0212, Santiago Centro), Central Music (San Diego 171 Local 07, Santiago Centro), Estudios Transmission (Rancagua #574, Providencia), La Taberna Bar (Dieciocho #37, Santiago Centro) y Maibrooklyn Tatoo (Avenida Pajaritos #1450, Maipú)

Además, el evento contará con stands de tatuajes, venta de merchandising de las bandas y otros.

El CHILE ROCK FESTIVAL dio a concoer el cartel definitivo para los días 7 y 8 de diciembre en el Teatro La Cúpula.

El concierto, autogestionado por bandas chilenas, reunirá a grandes exponentes del Metal, Rock y Punk nacional que tendrá a las siguientes bandas por día:

SÁBADO 7

  • DEVIL PRESLEY
  • LOS MOX!
  • SADISM
  • ALTO VOLTAJE
  • ANEURISMA
  • MACHUCA
  • INQUISICION
  • CHOCLONETA
  • TRIBURBANA
  • CORONA DE ESPINAS
  • KINGDOM OF HATE
  • EQZ

DOMINGO 8

  • SIX MAGICS
  • HUSAR
  • ALEJANDRO SILVA POWER CUARTETO
  • HIELO NEGRO
  • LOS PEORES DE CHILE
  • TUMULTO
  • POLIMETRO
  • BATTLERAGE
  • CONCERTO
  • LA MÁQUINA
  • LA + GORDA
  • SILVERJACK

Las entradas están a la venta por sistema Feriaticket.cl y tiendas Feriamix con un valor de $7.000 (por jornada) más cargo por servicio.

Sin recargo se pueden encontrar en MuckyRock (Eurocentro, locales 0211-0212), Maibrooklyn Tatoo (Avenida Pajaritos #1450, Maipú), Transmission Estudios (Rancagua # 574, Providencia), La Taberna Bar (Dieciocho 37, Stgo Centro), Bar Oxido (Purisima #282, Barrio Bellavista) y Estudios Belive (Vicuña Mackenna #10588, La Florida).

Pronto se darán a conocer los horarios de cada agrupación.

 

Te presentamos los shows que podrás ver en Santiago este último fin de semana de septiembre.

JUEVES 26 – 22:00hrs.

Gustavo Vega es un pequeño de 8 meses que necesita extirpar un tumor de su frente y por supuesto mejorar su calidad de vida.

Hay que pagar un expansor de piel que es indispensable comprar para empezar este proceso, este supera los $300.000 sin contar el procedimiento medico e insumos que hacen los costos de todo esto simplemente inalcanzable para su familia y por esto Batuta de Plaza Ñuñoa se une a las bandas ANARKIA, KINGDOM OF HATE, IDOL, NEUROMANTE y un tremendo grupo de artistas como Maldito Prema Tattoos (tatuador), Cecilia Villegas Farias y amig@s para darle batalla frontal a este problema junto a ustedes.

Entrada: Aporte mínimo de $1.500

¿Quiere colaborar y no podrá asistir al evento?, no hay problema, compre su entrada depositando aquí:

Banco Estado:
Titular: Jessica Morales Rodriguez
Tipo de Cuenta: Cuenta de Ahorro
Número: 00169303126
RUT: 14.532.746-6
Mail: fuerzagustavovega@gmail.com

 

VIERNES 27 – 22:00hrs.

DELTA estará presentando canciones de su próximo disco «End of Philosophy» este viernes 27 de septiembre en Rockaxis Music Bar, ubicado en Constitución 151 (Barrio Bellavista). Como invitados se presentarán por primera vez en Santiago los porteños ÉTER.

Entrada: $3.000

 

SÁBADO 28 – 22:00hrs.

La noche del sábado 28 estará cargada de Heavy Metal con STEEL RAGE, FIRELAND, FEARLESS y KARMA. El show será en el Bar Óxido, ubicado en Purísima 282, Barrio Bellavista.

Entrada: $1.000 (preventa) y $2.000 (día del evento)

 

Luego que el grupo de D.D. Verni y Bobby Blitz debutara en Chile en marzo del 2010, OVERKILL regresa a nuestro país junto con ONSLAUGHT, para tocar el próximo 4 de noviembre a las 20:00hrs. en el Club Chocolate (ex Rockola).

Las primeras 200 entradas se encuentran agotadas, y con esto, la preventa tiene un valor de $16.000 hasta el 30 de octubre. A partir de esa fecha, costarán $18.000. Los boletos están a la venta por Sistema Ticketmaster y sin recargo en tiendas The Knife, RockMusic y MuckyRock.

La banda nacional invitada es KINGDOM OF HATE.

Overkill con Onslaught en Chile

Overkill y Onslaught en Chile

Luego que el grupo de D.D. Verni y Bobby Blitz debutara en Chile en marzo del 2010, ahora vuelve a Chile junto con ONSLAUGHT, para tocar el próximo cuatro de noviembre en la ex Rockola, rebautizada tras el incendio del año pasado bajo el nombre de Chocolate.

Las primeras 200 entradas tienen un valor especial de $14.000, y una vez que se acaben esas, valdrán $16.000 hasta el 30 de octubre. A partir de esa fecha, costarán $18.000. Apúrate en comprarlas a través de Sistema Ticketmaster y sin recargo en tiendas The Knife, RockMusic y MuckyRock.

La banda nacional invitada es KINGDOM OF HATE.

Overkill con Onslaught en Chile

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Voy a partir esta crónica señalando primeramente dos cosas, y ambas son, quizás, lujos que quiero darme, y además soy casi miembro fundador de esta página y me compré mi entrada en Noviembre.

La primera es señalar lo que siempre señalo cuando hablo de Iron Maiden: para mí no sólo son el grupo que más me gusta, sino que son la mejor banda del mundo. No la mejor banda de Metal, o la mejor banda de Rock, no. Simplemente la mejor banda del mundo. Reitero que es una opinión y no la verdad absoluta, por cierto, pero si uno analiza a Maiden desde distintas perspectivas o bajo distintos criterios, Maiden sale bien parado en todos ellos: en popularidad, en influencia histórica en otras bandas y en el desarrollo de un estilo de música, en consecuencia, en inteligencia tanto en sus letras como para manejar su carrera, en lealtad recíproca e inquebrantable con sus fans, en esa capacidad de inyectar cada vez más y más tinta en la piel de cada uno de los troopers que formamos su armada, en generar una devoción más allá de lo religiosa, más allá de las modas, más allá de losh eshenariosh con forma de garrash o ese tipo de tonteras que necesitan otras bandas que se deben más al mainstream.

La segunda cosa tiene que ver con el lugar en que se verificó la que constituye la sexta visita a Chile de “el conjunto de rock satánico Iron Maiden” (modo Cecilia Serrano + Guayo Riveros off), nada más ni nada menos que el Estadio Nacional, y esto es algo que a priori merece un comentario por sí solo. El Estadio Nacional es un lugar muy importante para Chile, para bien y para mal. No sólo es el recinto más importante en cuanto a tamaño y a infraestructura, sino que está muy ligado a la historia de nuestro país, por razones buenas y otras no tanto. Y con la llegada de los ’90 comenzaron los grandes eventos, cómo olvidar cuando vino Rod Stewart, Bon Jovi o la Cyndi Lauper cuando aún no sufría los efectos de la gravedad. Y desde esos tiempos, por el coloso de todos los chilenos han desfilado artistazos (como Rush o Roger Waters), artistas y artistuchos. Pero en la suma y resta, esta es la primera vez en que una banda de Metal llega al principal recinto del país. Y esa banda no podía ser otra que Iron Maiden.

Y es que no es que descubramos la pólvora al decir que Maiden y Chile tienen una relación especial. Dicen que los amores más difíciles se disfrutan más, y estamos hablando de una banda que ya hace casi veinte años tiene que soportar la estupidez de ciertos poderes fácticos, que en su oportunidad no los dejaron entrar, soportar que después ¡nuevamente! no hayan podido venir por otro motivo político, que en cada una de sus visitas les salgan con la cantinela del satanismo, o que sus fans tengamos que escuchar cosas como “yo jamás me subiría a un avión pilotado por un metalero”, como lo calificó en su oportunidad la retirada animadora Karla Constant (aludiendo al Ed Force One pilotado por Bruce Dickinson), en un derroche de bobería proporcional a la envergadura de ciertas glándulas de su anatomía. Maiden cautiva y se ve cautivado por Chile, y eso es un hecho. Y sin duda ello tiene que ver con la decisión tomada por la banda en orden a registrar el show para un futuro DVD, junto al recital efectuado en Vélez días atrás para nuestros hermanos argentinos, con quienes de una u otra forma también existe una relación especial, pues deben ser de los pocos ingleses muy queridos por nuestros vecinos (excepto cuando Bruce flamea la bandera en The Trooper)… Inglaterra aún duele –comprensiblemente por cierto- en el pueblo argentino, por lo cual lo de Maiden tiene aun más mérito. Acá abajo somos de los mejores fans del mundo, al menos en lo que a fervor en los shows se refiere, y Maiden lo sabe y lo disfruta. Y no sé si a todos les pasa, pero yo todos los días salgo a la calle y veo a alguien con una polera de Maiden, no es casualidad.

Ya, pero no nos desviemos más. Aún recuerdo la furiosa diatriba de Bruce Dickinson en Marzo de 2008 en Pista Atlética, con un público que agotó las entradas para ese minúsculo (para Maiden) recinto, diciendo que volverían y que tocarían en el Estadio Nacional. El cumplimiento de su promesa se postergó tres años… para algunos, una eternidad, para otros (me incluyo) casi nada, y entre medio vivimos el maravilloso e irrepetible show del 2009 en el Club Hípico, donde Maiden le regaló a Chile el show que siempre le debió, cargado de clásicos entre clásicos. Y como en esa oportunidad el sexteto inglés nos dio lo que nos debía, yo interpreto este show como lo que nosotros como público, como fanaticada metalera y -me atrevo a estirar el elástico- como PAÍS le debíamos a ellos, un show en un reducto acorde a la gran banda que es a nivel mundial.

maidencl11-4Por ello la vibra con la que comenzamos a llegar a Ñuñoa era más que positiva. Con un día algo más frío de lo que uno podía prever tras la sorpresiva lluvia de la noche anterior –algo que a la larga fue muy bueno, pues antes nos había tocado aguantar calores infernales en esperas de Maiden–, el ritual para cada uno de nosotros comenzó temprano, despertándose y pensando que hoy es finalmente el día de Maiden en Chile. El ejército de poleras negras (obviamente con predominio de imágenes de Eddie, pero también de otras bandas) comenzó a teñir de este color las inmediaciones del Estadio (incluyendo por cierto al pilucho Discóbolo) y al Estadio mismo, normalmente más habituado al rojo de la Selección. Yo al menos jamás había pisado la cancha del Estadio y realmente emociona estar allí, más aun al estar esperando el recital de la Doncella. Al llegar ya pudimos ver las impresionantes dimensiones del escenario, más grande que en las oportunidades anteriores. Hay quienes hacen ver una postura crítica respecto a Maiden y a cierta “austeridad” de su postura escénica versus la grandeza de la banda a nivel global, pero creo que esa crítica, en esta oportunidad, pierde bastante de su validez. Era cosa de ver las dos pantallas gigantes a cada lado del escenario, no sólo grandes sino que de una calidad impactante, más otra pantalla en el centro para que la gente de la galería pudiese ver mejor los detalles. Además, fue impresionante para todos ver a la llamada “cámara helicóptero”, tecnología ultra de punta que básicamente es una camarita adosada a una especie de arañita que… ¡vuela! No, impresionante, sacó aplausos por sí sola.

La cita con Maiden comenzaría a las 21.00 horas, y primeramente nos entretendríamos viendo la calidad de las pantallas y de las imágenes proyectadas, entre ellas recuerdo una bandera de Deportes Puerto Montt, una bandera magallánica, otra de un amigo de O’Higgins, un joven con una máscara de Eddie, tantas cosas, situaciones, imágenes. También llamó la atención un inmenso (y muy bonito por cierto) pendón colgado en la marquesina, de la radio oficial de Maiden en Chile, donde se leía “Iron Maiden: Chile es tu casa. Up The Irons”, y contaba con un Eddie. Poniendo por un segundo el modo chaquetero “on”, hay que decir que el Eddie tenía demasiado botox, tanto que se parecía más a la Cher.

Y antes de Maiden vendrían dos sabrosos entremeses, los nacionales de Kingdom Of Hate y nada más y nada menos que los californianos de Exodus, quienes no sólo prometían un buen show sino que lisa y llanamente AMENAZARON a quienes quisieran ganar la reja, como nos contaron en la entrevista que les hicimos hace ya algunos días. Una verdadera parental advisory.

Tras una espera relativamente larga, pero en la que uno se entretiene igual, la velada en lo estrictamente musical comenzó a eso de las 18.45, de la mano de los nacionales ex Necrosis, Kingdom of Hate, quienes presentaron un set de seis canciones (entre ellas Liar y la -ahora- homónima Kingdom Of Hate, un clásico del Metal chileno, cómo olvidar su video “live with Don Francisco”) y aproximadamente media hora de duración.  Los ex Necrosis lograron adhesión de parte de algunos animados asistentes, pese a los innecesarios discursos algo “tribuneros” de su vocalista Andrés «Chancho Cabrío» Marchant.  De todas formas la gente se animó bastante, más de lo que quizás podríamos haber esperado.

Distinto fue el caso de los norteamericanos Exodus, quienes en su tercera presentación durante esta semana venían prendidísimos y gran parte de la gente que no asistió a sus shows del viernes en Santiago y el sábado en Valparaíso, se guardó para presenciar su espectáculo de este domingo, con un set ciertamente más corto, pero igual de intenso que cualquier otro.

Comenzaron a eso de las 19.45 y lanzaron de inmediato a relucir lo mejor de su parrilla, frente a una audiencia que, claro, estaba ahí por “IRON FUCKIN’ MAIDEN” (como dice Rob Dukes), pero que igual se rindió y disfrutó con los acordes de The Ballad of Leonard and Charles, con la que abrieron y de clásicos como Piranha, Bonded By Blood, The Toxic Waltz y Strike of The Beast,  temas en donde el mosh fue el protagonista, y la música de Exodus, la ambientación perfecta para descargar toda la mierda de una semana llena de estudio y trabajo y quizás cuanto problema, esa era la tónica, expurgarse, y quedo demostrado con la energía con que la gente coreó y “bailó” cada uno de los cortes que descargaron los californianos.  Hubo algunos pits repartidos entre cancha, no muy grandes como lo que quería lograr Dukes, pero de todas formas recibimos varios patadones entre el revuelo con que se estaba viviendo la presentación de Exodus.

Además de los ya nombrados, también sonaron And Then There Were None y de lo más nuevo Children of a Worthless God, Blacklist y War Is My Shepherd, temas que de a poco han ido ganando el status de imprescindibles dentro del setlist regular que los muchachos de Exodus presentan en sus shows.

Párrafo aparte lo de Dukes, un showman a la antigua, haciendo unos muy sui generis “Chi Chi Chi”, exigiendo a cada rato que la gente hiciera un circle pit, y la gran calidad de la banda.  Pero aún con todo lo que nos gusta Exodus y lo espléndida que estuvo su presentación de casi cincuenta minutos, el domingo estábamos ahí por otra cosa.

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Ya caída la noche de abril, y con el público recuperándose del verdadero huaracazo que fue Exodus, cada minuto comenzó a hacerse eterno, más considerando el fervor del público, en todos los sectores del estadio. Hasta que sorpresivamente, poco antes de las 21.00 horas, sale a escena Sam Dunn, director de documentales, tal como sucedió en Motörhead la noche anterior, y nos cuenta que la banda va a grabar un DVD y que, claro, teníamos que hacerlo mejor que los hermanos argentinos, lo que obviamente provocó que todos sufriéramos un espasmo nacionalista y nos pusiéramos a cantar una típica canción de estadio relativa a nuestros vecinos. En todo caso no es una crítica, porque también la canté, no tengo cara. Finalmente, y con inglesa puntualidad, a las 21.00 horas la música envasada termina y suenan los acordes de un tema que ya podríamos calificar como un clásico de Maiden… ¡sin ser de ellos! Por supuesto, la “pre-intro” Doctor Doctor de UFO desató el delirio de todos (me incluyo, ¿se incluyen?), es realmente un tema que no sólo prende y hace prender por ser la previa de Maiden, sino porque derechamente es muy bueno.

Y mientras el escenario se ve iluminado con pequeñas luces que simulaban ser estrellas en un fondo oscuro, con los sones de Satellite 15 comienza a proyectarse en las pantallas un estupendo videoclip digital en que Bruce Dickinson se ve como una especie de astronauta atrapado en el espacio, pero donde el verdadero protagonista no es otro que Eddie. Inteligente medida de Maiden para hacer quizás menos tediosa esta intro que, gustándome bastante, sí me parece bastante larga para ser puesta en vivo. Hasta que termina y con las luces apagadas salen a escena Nicko, Adrian, Dave, Janick y por supuesto el jefazo Steve Harris, para comenzar a reventar el estadio con The Final Frontier, el coro que abre el último trabajo de la doncella, explosión de júbilo que se multiplicó con la entrada al escenario de Bruce Dickinson, con su típico look dosmilero (¿seré el primero que ocupa esta palabra?) de gorro y polera sin mangas rasgada con la leyenda “PSYCH WARD”. A pesar de que no es un clásico, me parece un tema bastante oreja y que tiene buenas dosis de “rock de estadio”, buena elección para comenzar. Además era la elección obvia considerando que están promocionando su nueva placa, y la gente respondió a la altura, incluso encendiendo un par de ¡bengalas!, y a pesar de algunos problemas en la ecualización de la voz de Bruce.

Sin respiro, y efectuando el respectivo (y espectacular, por su velocidad y por la calidad de los mismos) cambio de telón, Maiden continúa repasando The Final Frontier y prosigue con El Dorado, el single de su última placa. En estudio el tema suena bien, digo, en el contexto del disco es un buen tema y cumple, pero en vivo adquiere un plus impresionante, como ya podíamos haberlo pispado al ver algunos videos de este tema en YouTube. La potencia del bajo de Steve Harris con el tun-tucutún-tucutún-tucutún llegaba a rebotar en el pecho, ni siquiera quiero imaginar el rictus de las señoras de los edificios altos de Ñuñoa quejándose de tanto ruido y tarro que venía del Estadio. Aquí vivimos el primero de los numerosos “scream for me” de Dickinson, cómo grita uno, ¿ah?

A esas alturas el ambiente en la parte delantera de la cancha era peor que una caldera, era una caldera en la que muchos estábamos ultra apretados y pudiendo ver muy poco, el fervor era incontenible, el público estaba más prendido que televisor de conserje (#graciasnosemolesten). En ese contexto vivimos el primero de los clásicos-clásicos, 2 Minutes To Midnight, sin dudas una de las canciones más conocidas de Maiden por el público mainstream (llámese el que va a ver a U2 y a Chayanne sin ninguna complejidad existencial mediante), aunque no es de mis favoritos. De hecho, aunque me gusta y bastante, si me apuran es el tema que menos me gusta del Powerslave, aunque Maiden siempre la toca y pueden hacer lo que quieran. La disfrutamos igual, a pesar del contexto, en que el Transantiago a las 8 de la mañana era un poroto. Impresionante el telón.

Qué lujo, qué lujo de tema es The Talisman, a mi gusto una de las máximas joyas de la nueva época de Maiden, y si bien obviamente no soy de los fans que supeditaron su asistencia al show a su aquiescencia a la integridad del tracklist, reconozco que es de los temas que más deseaba escuchar. Y a pesar de que en este tema el apretujamiento superó los límites de lo tolerable (ya me costaba ver y tuve que saltar una reja cual ninja obeso y ubicarme algunos metros más atrás), sonó majestuosa. El desplante escénico y la voz de Dickinson cautivan e incluso emocionan, su capacidad de desdoblamiento y su teatralidad innata (y más desarrollada con el paso del tiempo) le dan un plus al tema… el “westward the tide, westward we sail on” eriza los pelos, impresionante, emocionante y sobrecogedora.

maidencl11-2Tras la impresionante demostración de vigencia del tema anterior, Maiden calmó las aguas y por primera vez Bruce se dirigió a nosotros, a los cincuenta y algo mil personas que habitábamos ese espacio con ellos, nos contó (bueno, ya lo sabíamos) que estaban grabando este show para un DVD, lo que obviamente causó el aplauso del respetable. Y nuevamente Bruce nos habla y nos cuenta que el siguiente tema es uno que tiene que ver con los eternos viajes, los tours por todo el mundo… y Maiden nos acariciaría entonces con Coming Home, tema muy técnico,  nuevamente de su último disco, bastante disfrutada.

The Final Frontier pasó a reposar un rato, cambia el telón nuevamente y aparece parte de la carátula del Dance Of Death, mientras de fondo suena ese extracto de Hamlet de William Shakespeare que dice “There are more things in heaven and earth…”. Dickinson nuevamente se pone el overol de storyteller para cantarnos Dance Of Death. Por Dio, qué tremendo tema. Recordé el show del 2004 en Pista Atlética donde Bruce me sorprendió con lo operática de su performance, y antes de comenzar recordé aquella oportunidad, pensando si estaría a la altura… y vaya que lo estuvo, incluso simulando una pequeña borrachera cuando dice “Had one drink, but no more. Me encantó el juego con las luces, en que el fondo era azul y Bruce se veía iluminado por una luz intensamente roja, sensacional detalle escénico. Espero que paulatinamente este tema vaya transformándose en un clásico, tocándolo en estas instancias me parece una buena forma de iniciar ese camino.

Obviamente The Trooper es un tema que no puede faltar en ningún show de Maiden. Es cierto, siempre la tocan, y hay algunos que se quejan por ello, pero me parece que si Maiden decidiera no tocarla, serían muchos más los que dirían “¡¡pero cómo no tocaron The Trooper!!”. Y creo que siempre la tienen que tocar, por varias razones, pero fundamentalmente porque Maiden tiene algo que no tienen muchas bandas… la paulatina renovación de su público. Les aseguro que en este show hubo muchas personas respecto de las cuales este era su primer show en vivo, de hecho vi muchos, muchos niños con sus padres. ¿Y porqué vamos a quitarles el gusto de escuchar uno de los más grandes clásicos de la carrera de la doncella? ¿Qué derecho tenemos? Responsabilidad social, muchachos, hay que construir con bases sólidas a las nuevas generaciones, tienen que ver a Dickinson flameando la Union Jack. Temazo, siempre.

Llegaría el momento de recordar algo del excelente Brave New World (¡cómo pasa el tiempo! Parece ayer el 2001 cuando vinieron a presentarlo). Y primero lo harían con el single The Wicker Man, donde ya desde el riff el público respondió dándole paulatinamente características de clásico. El “your time will come”, acompañado de una masa impresionante saltando a su ritmo, atronó por todos los sectores del Estadio.

Antes de seguir recordando a Brave New World, Bruce se tomó algo de tiempo para tratar de quitar una especie de cinta que caía sobre el escenario. Muy ágil es the air raid siren pero convengamos en que es bastante chico y dicha labor se le fue todo lo que es en collera. Y a propósito del siguiente tema, Dickinson nos habla de lo trágicamente sucedido en Japón, y que tocó muy de cerca a Maiden puesto que la banda se dirigía hacia allá cuando ocurrió el aciago terremoto. Por ello reiteró el compromiso de que somos todos hermanos, da lo mismo la nacionalidad y el credo… tras la ovación respectiva, todos somos de la misma familia de Maiden, todos somos Blood Brothers. Un tema soberbio y que hace sentir que realmente hay un nexo, una conexión, un vínculo indisoluble entre el público y la Bestia, e incluso entre el público mismo. Un tema que con toda su vibra ha ido paulatinamente transformándose en un neo-clásico, y qué mejor prueba de ello que la respuesta del público. Tuve la suerte de cantar el coro abrazado a mi hermano chico, sé que más de alguno tuvo la misma suerte que yo o, al menos, deseó tenerla, justo cuando abracé a mi hermano me acordé de un querido amigo metalero que hace poco perdió a su hermano menor. Un abrazo compadre.

El ultimo repaso a The Final Frontier vendría con el que, como dijimos en el CD Review, es el único tema de este disco compuesto totalmente por Steve Harris, When The Wild Wind Blows. Y aquí quiero hacer un pequeño alcance. Hay quienes critican a la banda y particularmente a Harris (en su calidad de “director de programación”) que en la última época de Maiden –llámese post retorno de Bruce– han “abusado” de los temas largos, pero a veces esos mismos son quienes ensalzan temas gloriosos como Alexander The Great, Rime Of The Ancient Mariner o las propias The Clansman o Sign Of The Cross de la era Blaze. Obviamente algunos temas son mejores que otros, pero creo que una banda de la madurez y evolución de Maiden no está, hoy en día, sólo limitado a componer singles o temas cortos y pegajosos… creo que si Maiden lo hiciera no estaría siendo sincero con su propia evolución, la banda hace la música que siente, y esa consecuencia me parece bien valorada por la gente. Bueno, When The Wild Wind Blows es una joya aquí y en cualquier parte del mundo, y esta vez nos tocó a nosotros disfrutarla en vivo, realmente alucinante, maravillosa, aunque lamentablemente pocos la cantaron… me jacto de sabérmela entera.

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Pero obviamente entiendo que la gente (todos) también va (vamos) a ver los clásicos de Maiden, esos que son imposibles de sacar de las discografías de nuestras vidas. Y en ese sentido, quizás haya sido una sorpresa incluir a The Evil That Men Do del excelso Seventh Son Of A Seventh Son. Con todo, igualmente es un clásico y coreamos a rabiar el “medieval Katmandú The Evil That Men Do lives on an oooooon”, máxime cuando sorpresivamente salió a escena el primero de los dos Eddies prometidos, un espectacular monigote de unos tres metros de altura, que si bien no es gigantesco, sus movimientos realmente impresionan a humanos, cada vez los Eddies son mejores. Alucinante ver por primera vez a Maiden con ¡cuatro guitarras! porque Eddie recibió la suya por parte de un roadie. ¡Joya! A Eddie lo quiero como si fuera un primo, me dio gusto que al fin pudiera tocar.

Vendría otro infaltable en cualquier concierto de la doncella. Y es que Fear Of The Dark es otro de esos temas que, al igual que The Trooper, no se pueden dejar de tocar, máxime porque es quizás el tema que es más cantado por la gente, es muy ganchero y en vivo adquiere un plus impresionante respecto a su versión en estudio. Desde Dickinson diciendo “Chile in the dark” (como Metallica en Seek And Destroy reemplazando el “the city tonight” por “inserte ciudad de turno aquí tonight”) hasta los “wooo-ooo” de la voz de la gente cubriendo el sonido de las guitarras. Pocas palabras más se pueden decir de un tema que nos llega tanto.

Yo miré el reloj en esos momentos y no podía creer que ya hubiese pasado hora y media y nos acercáramos al final del show, porque su primera parte terminaría aquí, con otro clásico, Iron Maiden. Siempre la tocan y uno sabe que tras el solo de bajo de Harris saldrá Eddie… ¡¡pero qué Eddie!! Una cabeza robótica gigantesca salió tras el escenario, hipnotizándonos con sus ojos rojos. Se pasó. Y así, Bruce nos dice que la Doncella nos quiere a ti, a ti y a tì y a todos nosotros, y da las gracias “from Iron Maiden, from Eddie, from the boys” y se despiden.

Tras el encore, para que los músicos descansen un minutito, el “Woe to you…” nos vuelve a enfocar en el escenario, con un telón espectacular del disco homónimo y con un diablo a la izquierda desde el punto de vista del escenario. Siempre me acuerdo de una amiga –obviamente muy pop, linda ella- que cuando me veía escuchando música me miraba y me decía “six, six six, the number of the beast”. Con ello quiero decir que The Number Of The Beast, no siendo por cierto el mejor tema de su carrera, es por lejos el más conocido de Maiden, el que los hizo famosos en todo el mundo, el del video ultra berreta como dirían los hermanos argentinos, quizás sea el máximo himno de la banda, o quizás podríamos decir que es el más clásico de sus clásicos. Obviamente nuestras gargantas se desgañitaron al hacerse cargo de la responsabilidad de cantarla, obviando algunos pequeños problemas en la guitarra creo que de Janick.

Ya acercándonos al final, y sin respiro, los cuatro baquetazos de Nicko, y otro tema que nunca puede fallar, mi preferido de toda la carrera de La Bestia. La agonía del tipo que se acerca a las 5.00 de la mañana al gallows pole, a la horca, donde se cuestiona su existencia en esta tierra, comenzando a comprender que acá abajo es una simple ilusión. La monumentalidad de Hallowed Be Thy Name musical y líricamente traspasa generaciones, es un tema que va a cumplir (a afirmarse cabritos) ¡treinta años!, Maiden la ha tocado siempre y nunca deja de emocionarme, es una cátedra de Heavy Metal clásico, con quiebres de tempo, con una personificación de Bruce que sobrecoge (junto con sus “Scream for me”, por cierto), con la potencia, filo y sincronía de las tres guitarras y con Steve Harris con su mítica pose con su pie arriba del bafle y corriendo por todo el escenario, Janick Gers con su guitarra apuntando al cielo o su pie izquierdo con zapatillas blancas en noventa grados, con la pulcritud británica de Adrian Smith o el sobrio talento del Gato Dave Murray mientras todo lo marca Nicko McBrain desde atrás. Para mí simplemente Hallowed Be Thy Name es el más grande tema de Heavy Metal de todos los tiempos, está abierto el debate. Y sonó genial, como siempre.

Y para terminar, otro clásico de clásicos, la pachanguera Running Free, que destila ochentosidad y thinlizzydad (?), un tema perfecto para cerrar el show. Dickinson nos hizo cantar mientras presentaba a sus muchachos, primero al jefe Steve y luego a Janick, Adrian, Dave y finalmente al más querido por todos, Nicko. Tras dos horas de show, donde Bruce dejó entrever que había estado en “Santiago’s Jail”, culminó un show técnicamente impecable, haciéndonos retirarnos del coloso de Avenida Grecia con los sones de la ya clásica Always Look On The Bright Side Of Life de Monty Python.

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Hay quienes pueden pensar que Maiden ha estado “muy repetido” o “muy visto”, de hecho vino el 2008 y 2009, y ahora el 2011. Y si bien el show quizás haya tenido poca espontaneidad o haya sido un poco “cuadrado” (lo justifico con que estaban grabando un DVD y allí deben mostrarse más ecuménicos que localistas), a estas personas les invito a pensar en una cosa. No quiero ser fatalista, pero ya lo dijo en alguna oportunidad nuestro MTwebmaster en una estupenda editorial… a nuestras grandes bandas, a nuestros grandes ídolos, a quienes admiramos desde nuestras adolescencias o incluso desde antes, a Ozzy, a Judas cuando venga, a Slayer, a Kiss, a Metallica, incluso estirando el elástico a Deep Purple, hay que ir a verlos siempre, muchachos. Siempre. Y si siguen tan vigentes como lo está hoy Maiden, con mayor razón. Porque nunca sabemos si van a volver, porque el destino maldito ya nos quitó hace muy poco a Dio, a Gary Moore, últimamente al drummer of doom Scott Columbus, porque lamentablemente las desgracias nunca avisan, simplemente llegan, y porque Eddie y los otros seis bombean sangre plateada al corazón de todos nosotros. Porque a Maiden hay que darle las gracias, las gracias por haber formado y forjado parte de nuestras vidas, por habernos empujado cuando no teníamos ganas de nada, por encorajearnos y darnos fuerza donde no la encontrábamos (media hora antes de mi examen de grado me inyecté un Aces High a la vena)…

Porque en estos tiempos, en que cualquier pelotudo con un poco de creatividad y con nulo sentido de la vergüenza propia o del pudor ajeno puede hacerse famoso y hasta ganar plata, la honestidad, la consecuencia, la integridad y la vigencia de Maiden son cosas que reconfortan el alma y el espíritu, y refuerzan que el metalero no sólo siente gusto o afinidad por ciertas melodías o ritmos, sino que derechamente un compromiso inquebrantable con sus shows, con sus bandas. La Bestia es una banda que tiene rentas e inversiones, pero no vive de ellas. ¡¡Vimos a Maiden en el Nacional “bous and geus” (como diría Nicko)!! Y cierro esto con una pregunta… ¿alguno de ustedes se va a olvidar de esto?

Setlist Exodus

01. The Ballad of Leonard and Charles
02. Piranha
03. Children of a Worthless God
04. Blacklist
05. War is My Shepherd
06. And Then There Were None
07. Bonded by Blood
08. The Toxic Waltz
09. Strike of The Beast

Setlist Iron Maiden

01. Doctor Doctor (intro)
02. Satellite 15… The Final Frontier
03. El Dorado
04. 2 Minutes to Midnight
05. The Talisman
06. Coming Home
07. Dance of Death
08. The Trooper
09. The Wicker Man
10. Blood Brothers
11. When the Wild Wind Blows
12. The Evil That Men Do
13. Fear of the Dark
14. Iron Maiden
Encore
15. The Number of the Beast
16. Hallowed Be Thy Name
17. Running Free

Iron Maiden

Llegó el día. Hoy IRON MAIDEN tocará por 6ta vez en nuestro país y por fin, en el Estadio Nacional. El Ed Force One aterrizó con la banda en la tarde del Sábado en el aeropuerto y luego se trasladaron hasta el Hotel Sheraton para ofrecer una conferencia de prensa.

La banda ya pasó por Argentina donde registró el concierto para un futuro DVD que también incluirá el show de esta noche. La grabación contará con tecnología de punta: 12 cámaras en total, incluyendo una optocam, una cámara-helicóptero, una Dolly en cancha, 3 en las torres de luz y sonido, 5 al frente y 2 arriba. Un equipo de 45 personas en total, provenientes de Canadá y encabezados por Sam Dumm, el mismo que registró el exitoso «Flight 666» y «Metal: A Headbanger’s Journey» y que controlará todos los detalles del proceso. Además, de 8 cámaras para filmación y transmisión en vivo en HD.

Se registrará así el espectáculo que se desarrolla en un escenario de 21 metros de largo, con tarimas y decoración especial para esta gira «The Final Frontier». Dos torres en el escenario, con pantallas laterales de 7×6 y una al fondo del escenario de 5×4. En cuanto a luces, 700 mil watts serán usados por 500 luces fijas y 100 móviles.

Los horarios para esta jornada son:

15:00: Apertura de puertas
18:45: Kingdom Of Hate
19:45: Exodus
21:00: Iron Maiden

Una serie de medidas de resguardo se han coordinado con Carabineros y la Intendencia de Santiago. Entre ellas destacan 650 guardias de seguridad,  mayor vigilancia en paraderos de Transantiago y salidas de Metro, mayor frecuencia de patrullajes en calles aledañas, además de la presencia de contingente con perros antinarcóticos adiestrados. Se incorporan rutas especiales de Transantiago.

Se han dispuesto dos zonas de estacionamientos al interior del Estadio Nacional a los que se accede por avenidas, Marathon y Guillermo Mann. Se recuerda que los accesos al público son variados y expeditos, por tanto no es necesario llegar al recinto con demasiada antelación.

RECOMENDACIONES DE SEGURIDAD

– Las puertas se abrirán a las 15:00 pm.

– El recinto capitalino tendrá acceso al público por avenidas Grecia y Marathon.

– Se recomienda que el público con tickets para las localidades de Cancha y Andes ingrese por Av. Grecia. Asimismo a quienes tengan tickets para las localidades de Pacifico y Galería, usen Av. Marathon.

– Para la salida estarán abiertas las salidas de avenidas  Grecia y Marathon.

– Se prohíbe ingresar cámaras de video y fotografías profesionales, botellas, envases plásticos, frutas, además de metales, envases spray o elementos que puedan ser considerados proyectiles.

– Carabineros no permitirá que el público pernocte en las afueras del recinto.

– Para el evento se dispondrá de 650 personas entre guardias y controles  de seguridad.

– Carabineros desplegará servicios de orden preventivo que comenzarán a en la noche del sábado..

– Se realizará control y registro antes de ingresar al recinto y el retiro de elementos prohibidos, como botellas, armas, drogas, elementos contundentes y cortupunzantes.

Recorridos especiales de Transantiago

Iron Maiden: Plan Transantiago

Un completo plan de servicios especiales ha diseñado Transantiago para facilitar el regreso de los asistentes al concierto. Para ello, se han dispuesto recorridos especiales de las empresas operadores de los troncales 1, 2 y 5. Para distinguir estos servicios especiales de su variante normal, los buses portarán una letra “x” (equis) junto al número del servicio. Por ejemplo: 103x.

El detalle de los servicios especiales es el siguiente:

TRONCAL 1:

103x: Desde Av. Pedro de Valdivia con P. J. Gómez Millas en dirección hacia Providencia, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

103×2: Desde Av. Pedro de Valdivia con Las Encinas en dirección hacia San Joaquín, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

106x: Desde Campo de Deportes con Alc. E. Castillo V. en dirección hacia Providencia, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

106×2: Desde Av. Grecia con Los Tres Antonios en dirección hacia La Florida, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

TRONCAL 2:

210×7: Desde Av. Grecia (vía local) con Presidente Madero en dirección hacia Puente Alto, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

212×2: Desde Av. Grecia (vía local) con Los Tres Antonios en dirección hacia La Pintana, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

213x: Desde Av. Grecia (vía local) con Eduardo Donoso en dirección hacia Plaza Italia, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

224×2: Desde Av. Grecia (vía local) con Los Tres Antonios en dirección hacia Puente Alto, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

TRONCAL 5:

506x: Desde Av. Grecia (corredor) con Carmen Covarrubias en dirección hacia Maipú, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

507x: Desde Av. Grecia (corredor) con Viloslava en dirección hacia Pudahuel, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

507×2: Desde Av. Grecia (corredor) con Presidente Madero en dirección hacia Peñalolén, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

508×3: Desde Av. Grecia (corredor) con Viloslava en dirección hacia Pudahuel, entre las 23:30 y las 00:10 horas.

Finalmente, Carabineros aplicará el dispositivo habitual de desvíos de tránsito en las inmediaciones del Estadio Nacional:

Desvío Av. Grecia de Oriente a Poniente:
Av. J. P. Alessandri al Norte – Edo. Castillo Velasco al Poniente, a sus destinos.

Desvío Av. Grecia de Poniente a Oriente:
San Eugenio al Sur – Guillermo Mann al Oriente – Pedro de Valdivia al Norte – Las Encinas al Oriente – J. P. Alessandri al Norte, a sus destinos

Desvío Pedro de Valdivia de Norte a Sur:
José Domingo Cañas al Oriente – José Pedro Alessandri al Sur, Los Alerces al sur, a sus destinos.

Desvío Pedro de Valdivia de Sur a  Norte:
Las Encinas al Oriente – José Pedro Alessandri al norte – Irarrázaval al Poniente – Pedro de Valdivia al Norte, a sus destinos.

Aislamiento de Tránsito de Campo de Deportes y Av. Grecia:
Se aislará el tránsito vehicular en Av. Grecia, entre Pedro de Valdivia y Av. Salvador y Campos de Deporte entre José Domingo Cañas y Av. Grecia.

Para conocer en detalle este Plan especial puedes contactarte al call center gratuito 800 73 00 73 (desde teléfonos fijos) o bien desde celulares al 600 730 00 73.

Afiche: Iron Maiden en Chile (10-04-2011)

A pocos días de la segunda edición del Chile Rocks, Kreator acaba de confirmar que el show en Santiago en el Espacio Broadway será grabado para el video clip «Destroy What Destroys You».

Mille Petrozza ha comentado: «Grabar un video clip en Santiago de Chile es como un sueño para nosotros! Kreator tiene una relación muy especial con los metaleros chilenos desde el primer día! Buscaremos capturar esa magia, esa que ha estado presente cada vez que tocamos en esa ciudad! Vamos gente de Chile! Demostremos al mundo que Santiago es una de las ciudades más metaleras en la tierra!!! Nos vemos el Sábado.»

El clip será dirigido por Carlos Toro de la productora Abysmo, quien ha trabajado anteriormente con Vader, Mercenary y Lacrimosa.

El cartel del Chile Rocks II contará también con Exodus y los nacionales Kingdom Of Hate y Undercroft, todo a partir de las 19:00hrs. Los buses de acercamiento comenzarán a salir el mismo día desde las 13:00hrs en el Metro estación Las Rejas.

CHILE ROCKS II

¡Atentos!

PowerMetal.cl estará haciendo concursos diarios donde podrás ganar entradas para ver a Stratovarius y a Kreator + Exodus en el Chile Rocks II.

Sólo debes entrar en este link y enviarnos un mail a concurso@powermetal.cl indicándonos el nombre de cada uno de los samples que escucharás ahí. Recuerda incluir tu nombre completo y RUT.

¡Suerte!

CONCURSOS

Porque no hay primera sin segunda, menos cuando lo vivido en la primera instancia se mantiene intacto en el recuerdo de los asistentes, es que volveremos a sentir en nuestro país toda la fuerza del Festival Chile Rocks… Y la respuesta del público no se ha hecho esperar, a más de una semana del concierto ya se ha vendido más del 60 % de los tickets.

El festival se llevará a cabo el 17 de octubre en el renovado Espacio Broadway, ubicado en el kilómetro 16 de la Ruta 68 (camino a Viña del Mar). La razón por la cual se escogió este lugar para realizar el festival es la ausencia de otras alternativas, ya que todos los locales tradicionales estaban ocupados en el momento de confirmar este show. Además se consideró la ventaja que esto representa para los asistentes de distintas ciudades de la Región de Valparaíso.

Las entradas para Santiago tienen un valor de $ 25.000 (preventa general) y $ 40.000 (sólo 50 entradas VIP). Estas pueden ser adquiridas a través del moderno sistema de venta: TICKETPRO www.ticketpro.cl (compra desde tu casa u oficina y no pierdas tiempo, forma de pago: Tarjeta Presto, Visa, Transferencia Bancaria) y en locales BLOCKBUSTER habilitados con amplios medios de pago: Tarjeta Presto, Ripley, CMR, Red Compra, Efectivo, Cheque, Visa, también sin recargo en las tiendas ROCKMUSIC (Eurocentro), POWERMUSIC (Apumanque y Portal Lyon) y BLACK VOX (Viña del Mar).

La productora del evento confirmó que contará con buses de acercamiento (ida y vuelta) desde la estación de metro Las Rejas para todas las personas que lleguen con sus entradas de preventa, además de 2.000 estacionamientos para quienes vayan en automóvil.

Por su parte, para Concepción las entradas son limitadas (sólo 1.000 tickets) y tienen un valor de $ 20.000 (preventa general) y $ 40.000 (VIP). El concierto se realizará el Domingo 18 de Octubre a las 20:00hrs. en el Havana Club.

Este es el posible setlist de Exodus:

  • Iconoclasm
  • Fabulous Disaster
  • And Then There Were None
  • A Lesson In Violence
  • Children of a Worthless God
  • Piranha
  • Deathamphetamine
  • Blacklist
  • War Is My Sheppard
  • Bonded By Blood
  • The Toxic Waltz
  • Strike Of The Beast
  • Shovel Headed Kill Machine

Posible setlist de Kreator:

  • Choir Of The Damned
  • Hordes Of Chaos (A Necrologue For The Elite)
  • Phobia
  • Terrible Certainty
  • Betrayer
  • Voices Of The Dead
  • Enemy Of God
  • Destroy What Destroys You
  • Pleasure To Kill
  • The Patriarch
  • Violent Revolution
  • Extreme Aggression
  • Coma Of Souls
  • Drum Solo
  • Warcurse
  • Flag Of Hate
  • Tormentor

1992 pudo haber sido la primera vez en Chile, pero tuvimos que esperar 17 años más y un cambio de nombre para poder prescenciar en vivo la magnitud de un concierto en el que figuras como Dio y Mr. Iommi se paran en el mismo escenario simultáneamente. ¿La formación clásica de Black Sabbath? Largo debate se nos vendría encima si ese fuera el punto. El caso es que una de las más trascendentales y fundamentales alineaciones de los ingleses acaba de pisar suelo nacional, esta vez tomando el nombre de su «opera prima», Heaven & Hell.

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La jornada del viernes, según comentarios escuchados, partió aproximadamente a las 20:00 hrs. de la mano de los nacionales Kingdom of Hate, a los que por diversos motivos no pudimos presenciar. A esa hora aún estabamos en las inmediaciones del Arena Movistar, en donde un escaso, pero constante flujo de metaleros ingresaban poco a poco con el único objetivo de poder presenciar a las leyendas vivientes en que se han transformado estos cuatro señores. Si bien el Arena es un excelente recinto para conciertos de esta clase, en esta oportunidad quedó «grande» para la afluencia de público que llegó al concierto. ¿4.000? ¿6.000? ¿8.000 asistentes? Varios se han aventurado entregando sus aproximaciones, yo solo diré que el Caupolicán hubiera estado ad-hoc para esta ocasión, ya que se hubiera visto repleto, pero problamente un buen puñado hubiera quedado fuera.

EL DIABLO QUE TODOS CONOCEMOS ESTUVO EN CHILE

hh09_02Cerca de las 21.05 aprox., se apagaron las luces del Arena, lo que dio paso inmediato a E5150, aquel extraño instrumental del Mob Rules que han estado ocupando como intro para todos sus conciertos y que da pie para que Iommi haga su entrada con, ahora sí, el primer tema de la noche The Mob Rules. Bastaron los primeros acordes y que Iommi pusiera un pie en el escenario para que el público asistente comenzara a delirar ante su presencia. El sonido no partió del todo bien y eso que estuvimos solo a un par de metros del escenario, pero mejoró bastante con el correr del tema. Terminado, Dio se dirige a los asistentes para presentar el siguiente corte de la noche, el que tal como lo señalara el «pequeño gigante» es la primera canción que escribió junto a los Sabs y que sería incluída en el ya mítico álbum que ahora da nombre a la banda, Heaven And Hell. Se trataba, por supuesto, de Children of The Sea, tema que comienza de forma muy delicada con la guitarra de Iommi sonando, ahora sí, con claridad absoluta y con un Dio que desborda talento por cada uno de sus poros. Es increíble la potencia vocal de este señor, pero ya hablaremos de ello.

Hasta ahí teníamos recién 2 cortes y el público ya estaba entregado, son dos gemas dentro de la discografía de Dio con Sabbath que el público supo agradecer coreando cada estrofa de ellos, tal cual lo hiceran con el siguiente de la lista, el primero de los únicos 2 temas «nineties» que sonarían el viernes en el Arena. La mayoría de los presentes ya tenía clara certeza de lo que que iban a escuchar esa noche, sin embargo, los más ilusos, entre los que me incluyo, siempre vamos con la ilusión de oír alguna sorpresa y poder escuchar el tema que siempre hemos querido oír, pero bueno, no fue una noche de sorpresas, para nada, ya que lo que sonó era exactamente lo que venían tocando desde el comienzo de la gira. De todas formas, cualquiera de las canciones de su discografía sería agradecida, en realidad daba lo mismo lo que tocaran, la cosa era poder oírlas interpretadas por ellos, así que I fue recibida con bombos y platillos, ya que se trata de uno de los tantos excelentes cortes que encontramos en el impresionante Dehumanizer.

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LLegaba el turno de la primera canción nueva de la noche. El tema escogido fue el hasta ahora, único single de The Devil You Know, Bible Black, el que fue recibido como si se tratara de uno de los grandes clásicos de la banda. Después de oír el disco y, con mayor razón, después de oírla en vivo, queda claro que lo de «clásico» sólo es mera cuestión de tiempo. Es un temón que en directo suena realmente apabullante y que por lo que pude presenciar, había una gran cantidad de público que ya le había dado varias vueltas antes de pararse en el Arena, ya que muchos corearon cada estrofa de la canción, la que, como dije, no demorará mucho en convertirse en clásico, eso es seguro. En medio del tema, Dio, antes de comenzar el solo de Iommi, deja el microfono en el atril para ir a beber algo, momento en el cual se acoplo el sonido y mirando hacia el costado le dio una mirada a alguien del crew que llegó a dar miedo, quedo clarísimo que ese tipo de errores a una persona tan profesional en lo suyo como Ronnie no le hacen ninguna gracia.

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Heaven & Hell, sin más demora que los respectivos agradecimientos de Dio por la recepción de Bible Black y la presentación del siguiente corte, arremetió con Time Machine, uno de los cortes up-tempo de Dehumanizer, que en este caso se convirtió en el segundo y último de aquel disco que oiríamos. En mi caso hubiera preferido After All (The Dead) o en su defecto, TV Crimes, pero bueno, quede con el mismo sinsabor dell Monsters of Rock del ’94 y no es que Time Machine sea un mal tema, de hecho esta muy lejos de eso, es solo que cualquiera de los otros 9 cortes presentes en Dehumanizer es mejor. De todas formas escucharlo cantado por Dio es otra cosa. Al finalizar Time Machine, Appice continúa tocando y Dio lo presenta al público dando pie a un solo que comenzó muy discreto, pero que de a poco fue mejorando sustancialmente y terminó siendo notablemente superior a lo que hubiera esperado de Vinnie, el integrante que menos brilla dentro de una alineación conformada solo por próceres.

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A continuación otro corte de su última placa, bueno, en estricto rigor, del debut de Heaven & Hell. Fear uno de los mid-tempo de The Devil You Know, denso, con un coro oscuro y con los pesados e hipnóticos riffs de Iommi, que en vivo suenan atronadores. Termina la canción y caen algunas banderas al escenario, Dio, muy empático con el público y agradecido del cariño que sabe que le tienen en Chile (si mi memoria no falla, esta ya es la cuarta vez que Dio pisa suelo nacional), se dio el trabajo de recoger cada lienzo o bandera que llegó, desenrollarlo, mostrarlo al público y agradecerlo respetuosamente. Un caballero como pocos.

hh09_18La siguiente canción vino desde Mob Rules, la espléndida Falling Off The Edge Of The World, en una versión sobrecogedora, impactante, que en lo personal me sirvió para redescubrir un álbum que nunca me ha convencido del todo, sin embargo, los temas que lo conforman funcionan de tal forma y suenan tan potentes en vivo que cualquiera se vuelve fan inmediato de ellos. No logré dilucidar de donde provenían los teclados que se hicieron más patentes en este tema, si eran pistas grabadas o si efectivamente había un quinto miembro entre las sombras tocándolos, la cosa es que la atmósfera lograda era notable.

Finalizado Falling Off The Edge of The World, Dio nos presenta y deja sobre el escenario al maestro Iommi, quien interpretó un solo de aquellos que son puro sentimiento y acá me detendré un momento. Sir Tony Iommi es un personaje ícono en la historia del género que nos convoca, es indescriptible el tener frente a uno a un tipo tan trascendental en la historia del metal como lo es este señor. En el ’94 cuando ví a Sabbath me pareció estar viendo a un ser todopoderoso, años después pensé que no sentiría lo mismo, pero fue imposible. Para muchos era probablemente la primera vez viendo al maestro de los riffs infernales, Tony «Corleone» Iommi, me imagino lo que seguramente sintieron esas personas. Su presencia en un escenario inspira un respeto único, estamos hablando del tipo que prácticamente inventó el sonido que a todos nosotros nos atrae, creador de una larga lista de temas que son clásicos del estilo y una cantidad de riffs inolvidables que están en la memoria colectiva de varias generaciones. Está claro que no es el tipo más técnico dentro de este medio, pero ya se quisieran algunos el swing que le imprime a sus creaciones. Un señor de la guitarra, sin duda.

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Y que mejor si a su lado ponemos a otro grande en la historia del metal, dueño de una de las voces más versátiles, potentes e inconfundibles del medio, un tipo que ha grabado tantos clásicos durante su carrera que faltan dedos para contarlos. A sus «tiernos» 66 años, el queridísimo Ronnie James Dio canta como si tuviera la mitad de esos años, de hecho la noche del viernes cantó increíblemente mejor que lo que se puede oír en el disco en vivo de Heaven & Hell, el tipo no se desgasta ni un ápice y conserva la voz de una manera impresionante. Solo elogios para Dio.

hh09_09Pero bien, la base rítmica también es importante destacarla y como no si entre ellos tenemos a Geezer Butler, quien realiza su labor sobre el escenario de una forma concentradísima, inmutable, no equivoca una sola nota y aporta con tal contundencia que Iommi sabe que puede descansar y tocar tranquilamente sus solos mientras Geezer este a su lado, ya que es en estos momentos donde uno podría extrañar quizás una segunda guitarra rítmica, pero no, con Geezer basta. Si bien al comienzo el bajo no sonó con la potencia justa, la cosa mejoró con el correr de los minutos, ojalá se haya escuchado así en platea también. Por último Appice, quien definitivamente sorprendió con su solo, que partió bastante flojo, hay que decirlo, pero que terminó luciéndose y ganándose a todo el público. Appice para mí siempre ha sido sólo el tipo que tuvo la suerte de toparse en algún momento de su vida con Dio y Iommi, ya que creo sinceramente que cualquiera de los otros bateros que han estado en Sabbath es superior que Vinnie, pero claro, eso no significa que sea malo, el tipo es un reloj tras los tarros, no se la va un solo golpe y el viernes tuvo una performance notable. La compacta maquinaria que conforman estos cuatro señores es impresionante, es una muralla sónica que se instala en el escenario y arrasa con todo.

Pero bueno, estábamos en el solo de Iommi, el que sirvió como intro para Die Young, un clásico que volvió loca a la audiencia. Increíble realmente haber podido presenciar este temón en directo, tocado por Iommi y cantado por Dio, es por decir lo menos, un sueño hecho realidad. Nos acercábamos ya a la hora de concierto y lo que venía era el tercer y último corte proveniente de The Devil You Know, el denso Follow The Tears, que como ya lo habíamos comprobado con los otros temas nuevos, funcionó de forma perfecta. A continuación probablemente el momento que muchos esperaban, «…la canción que comenzó todo, esto somos nosotros…» dijo Dio antes de presentar Heaven And Hell, que desde el primerísimo momento fue coreada por todos quienes tuvimos la dicha de presenciar todo esto en vivo, ahí en el Arena. El público cantó todo el tema guiado por Dio y los suyos en una versión que se extendió más que la del DVD incluso, llegando casi a los 19 minutos ¿aburrido? ¡Para nada! lo único que extrañé fue el solo de Iommi para el cambio de ritmo. Bueno, nada es perfecto dicen algunos.

hh09_37La banda en pleno se despide del público para descansar un par de minutos, literal, ya que al cabo de alrededor de dos minutos regresaron para descargar Country Girl, aunque en realidad solo tocaron un minuto de esta canción que más bien fue la intro para Neon Knights, el clásico tema que por supuesto hizo vibrar y delirar a toda el Arena. Todos teníamos claro que ese era el final de la noche, por lo que la entrega fue total, cerraron con un último fraseo del coro de Heaven And Hell, el que seguramente rondará la cabeza de muchos durante los próximos días. Se despiden del público, agradeciendo el cariño y recepción de la audiencia, pero nadie se movía de su lugar, impávidos ante lo que acabábamos de presenciar. La probabilidad de un nuevo encore era nula, así lo sabíamos todos, de pronto se prenden las luces moradas del escenario nuevamente y el público exacerbado gritó esperando lo imposible… pero no, al parecer fue una pésima broma de alguien de iluminación. No fue hasta que se prendieron los focos que comenzó el éxodo del recinto.

El Cielo y el Infierno se dieron cita en el Arena Movistar, en Santiago, ¡en Chile!. Una velada inolvidable y un momento probablemente irrepetible, porque aunque se hagan llamar como quieran, lo que vimos el pasado viernes no fue otra cosa que una de las alineaciones más importantes de las que ha tenido la mítica banda inglesa, por lo que no puedo dejar de cerrar este review simplemente con un:

¡¡¡ GRANDE BLACK SABBATH !!!

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Set List:

01. E5150
02. The Mob Rules
03. Children of The Sea
04. I
05. Black Bible
06. Time Machine
07. Drum Solo
08. Fear
09. Falling Off The Edge of The World
10. Guitar Solo
11. Die Young
12. Follow The Tears
13. Heaven And Hell
Encore:
14. Country Girl/Neon Knight