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Cuando revisamos el disco debut de British Lion, comentábamos que jamás habríamos imaginado a Steve Harris en una faceta distinta a Iron Maiden. No porque el Jefe no sea un tipo versátil, sino que fundamentalmente porque su alma compositiva está tan asociada a la historia de la Doncella, que se asemejaba a esos jugadores de fútbol cada vez más extraños que sólo han vestido una camiseta en su vida.

Pero una vez decantado el disco, y fundamentalmente al saber que tocarían en vivo y que tendríamos la suerte de verlo en esta faceta en nuestro país, parece ser momento de reformular esa conclusión, y más aun luego de leerlo/escucharlo hablando de este proyecto. Iron Maiden siempre ha sido una banda gigante, pero en los últimos diez años se ha transformado en una banda de primera liga mainstream mundial, en una verdadera maquinaria tanto o más grande que la suma de sus Eddies, fans, discos vendidos, aviones y turbinas destruidas en Chile. British Lion sin duda es un escape para Steve, para reconectarse con sus inicios, tocar en locales más pequeños, con apenas un telón de fondo de “Us Against The World”, sin grandes pretensiones, ni siquiera por ganar plata porque con Maiden la tiene de sobra. Es tocar por mero gusto, explorar otras cosas, tomar energía desde la fuente, ser una superestrella del fútbol y venirse a jugar una pichanga con los amigos del barrio como en “Esperándolo a Tito” de Eduardo Sacheri. Amateurismo, como dicen por ahí.

No somos ciegos, por cierto. Es obvio que la inmensa mayoría del público asistió al evento para ver a Harry en un recinto más pequeño respecto a los que acostumbra a tocar, más que por los temas de British Lion. Pero de todas formas, como veremos, y pese a asistir en un número muy reducido (con generosidad unas 500 personas, el 1% del último Maiden), la fanaticada respondió con energía y gratitud.

Luego del tempranero acto de apertura de los santiaguinos de Cleaver –a quienes no alcanzamos a ver por cuestiones de tiempo, y desde ya les pedimos las disculpas correspondientes–, a eso de las 19:15 salieron a escena los porteños de King Of Liars, quienes en aproximadamente media hora de espectáculo lograron entretener a buena parte de los asistentes que a esas alturas no superaban las dos centenas, con su propuesta hard rockera. Interesante y contingente la dedicatoria de parte de su show al pueblo mapuche, para una banda se ganó merecidos aplausos con su propuesta.

Y cuando hablamos de sencillez, de ausencia de rimbombancia, nos referimos a momentos como el del inicio del show, cuando a las 20:10 horas se apagaron las luces, y con los sones de la intro comienzan a salir a escena los músicos de British Lion, y como uno más del equipo nada menos que Stephen Percy Harris, uno de los personajes más importantes de la historia del Heavy Metal. Ver a Steve saliendo a tocar como si nada ante 500 personas, y con una energía y convicción conmovedoras, igual como si tocara ante 50.000, no sólo habla de su profesionalismo, sino de cómo siente la música el gran Jefe.

El inicio del show, con This Is My God y Lost Worlds, calcado al del disco en estudio, nos permitió de inmediato notar que la banda gana mucho en vivo. Es cierto que el cantante Richard Taylor no posee un gran caudal vocal ni es demasiado carismático –a veces da la impresión de que casi le estuviera pidiendo permiso al público para cantar–, pero su voz calza con las melodías y a veces eso es suficiente. Y si se necesita actitud está el Jefe, con esa mítica manera de plantarse en el escenario que tantas veces hemos visto, con su pierna izquierda arriba del parlante y machacándonos con ese bajo fundamental en la historia de nuestras vidas.

Otra cosa que nos dibujó una sonrisa fue notar que el nuevo material de la banda es bastante interesante. Tras el primer saludo de Taylor, que nos pide que cantemos, nos presentaron dos cortes más que aceptables como Father Lucifer y The Burning, especialmente la primera, donde no hubo sector del Caupolicán que no retumbara. Hay bandas que en estudio suenan muy bien y en vivo bajan muchísimo; otras, como British Lion, en estudio suenan algo apagadas, con poca chispa, pero en vivo toman mucho mayor carácter. Entre esos dos extremos, uno tiende a quedarse con el segundo, las sensaciones son bastante más agradables.

Richard Taylor nos da las gracias, nos cuenta que lamentablemente es su último recital en Sudamérica, y nos presenta otro tema nuevo, Spitfire, que ya conocíamos por redes sociales, y que ratifica en vivo las buenas sensaciones que provoca en su versión en estudio, y que nos presenta a un Steve mucho mejor aprovechado, más protagónico pero sin convertirse en un solista de bajo con una banda soporte. En ello también hay mucho mérito del buen trabajo de los guitarristas Grahame Leslie y David Hawkins.

Volviendo a los temas del disco, Taylor toma una guitarra acústica para interpretar The Chosen Ones y These Are the Hands, ganándose unos afectuosos “olé, olé olé olé, British, Lion” de un público que compensó su escasez numérica con una entrega que ya se quisieran otros eventos de mayor convocatoria.

El interesante material inédito continuaría con Bible Black y la poderosa Guineas and Crowns, con un bajo portentoso del Jefe, que lo convirtió en uno de los temas nuevos más disfrutados, ganándose merecidos “uooh – uoooh” por parte de un público respecto del cual insistimos en su gran entrega y compromiso para con el espectáculo, y que hizo pensar que si este show se hubiese realizado en un recinto más pequeño, probablemente hubiese sido aun mejor.

Grahame Leslie tomó el micrófono para dar inicio, “wo-ooooh” mediante, a otro corte nuevo como Last Chance, para luego volver al disco con Us Against the World, donde destacó el sonido armónico y filoso de las guitarras de Grahame Leslie y David Hawkins.

El último tema inédito, Lightning, fue presentado por Richard Taylor, recibiendo una buena respuesta de una fanaticada definitivamente desquiciada por tener tan cerca a un ídolo de todos los tiempos como el buen Harry. Y tras aproximadamente setenta y cinco minutos de espectáculo, con la intensa Judas se puso fin a la primera parte del espectáculo.

Curiosamente, la banda no abandonó el escenario, y de hecho Taylor, de manera muy sencilla y honesta, nos dice que en esta parte del show normalmente ellos se retiran, pero en esta oportunidad se iban a quedar. Así, luego de que el cantante presentara uno a uno a los músicos (Grahame Leslie, David Hawkins y al baterista Simon Dawson), la ovación para el legendario Steve Harris retumbó en todo el Teatro, y vimos a un Harry genuinamente agradecido.

Así, tras dos de los mejores cortes del disco como A World Without Heaven y Eyes of the Young, muy coreada por el público, que retribuyó la entrega de la banda coreando este último tema con “ooo-ooooh” en la despedida de la banda, tras una hora y media de puntualidad de león británico, se puso fin al espectáculo, con músicos muy agradecidos saludando a los fans –recibiendo banderas chilenas y una bandera con los colores del West Ham United con la leyenda “Chile Against The World”–, y cómo no, con el propio Steve palmoteando algunas afortunadas manos que seguramente no serán lavadas nunca más.

Es inevitable dividir las reflexiones finales en dos. Primero, en cuanto a la banda: dejó una sensación grata, que sus temas ya conocidos se potenciaron por el sonido en directo, y que los temas inéditos vienen con un poco más de caldo y sustancia, lo cual desde ya nos deja esperando para un eventual lanzamiento en un futuro próximo. Y lo otro sin duda está dado por haber tenido la fortuna de ver tan cerca a una leyenda viviente como Steve Harris, con la misma actitud y presencia que en Maiden, con una energía increíble para sus sesenta y dos años de edad, físicamente impecable y con esa misma capacidad de machacarnos con su Fender Precision (y su respectiva correa celeste/granate) del West Ham United, tocando para un público pequeño de la misma forma en que la rompe tocando en los escenarios más grandes del mundo, con respeto al asistente y con la misma pasión. Tener un ídolo –sea quien sea– que nunca nos haya defraudado es una suerte gigante, y quienes tenemos en ese pedestal al Jefe, sin duda en esta jornada ratificamos esa sensación. ¡Hay que disfrutarlos cada vez que se pueda!

Setlist de Steve Harris – British Lion:

  1. This Is My God
  2. Lost Worlds
  3. Father Lucifer
  4. The Burning
  5. Spitfire
  6. The Chosen Ones
  7. These Are the Hands
  8. Bible Black
  9. Guineas and Crowns
  10. Last Chance
  11. Us Against the World
  12. Lightning
  13. Judas
  14. A World Without Heaven
  15. Eyes of the Young

Live Review: Darío Sanhueza D.L.C.
Fotos: Guille Salazar

¡Llegó el día! Hoy veremos a Steve Harris tan cerca como aquella primera vez que debutó con IRON MAIDEN en Chile en el mismísimo Teatro Caupolicán. El líder de la Doncella traerá a su banda paralela BRITISH LION para presentar canciones de su primer disco, además de algunas que vendrán en su segunda placa ya grabada.

Las puertas del Teatro Caupolicán se abrirán a las 18:00hrs. y los horarios por banda son:

18:00 – Cleaver
19:00 – King of Liars
20:00 – British Lion

Los ganadores de entradas para ver a BRITISH LION en Chile son:

¡Felicitaciones! fueron todos contactados por email con las instrucciones.

  • Matias Hurtado Sandoval
  • Evelyn Rodríguez Segura
  • Mauricio Catalán Arias
  • Francisco Curaqueo Rojas
  • Jacqueline Orellana Cárcamo
  • Juan Troncoso Mancilla
  • Yoana Diaz Gallardo
  • Claudia Reyes Correa
  • Paola Rovira Torrent
  • José Valderrama Tealdo

Las entradas para ver a Steve Harris en Chile se encuentran a la venta por sistema www.ticketek.cl, tiendas Hites y boleterías del Teatro Caupolicán.

Los valores son:

Platea Baja: $23.000 | 20% descuento Entel: $18.400
Cancha General: $32.200 | 20% descuento Entel: $25.760
Palcos (últimas entradas): $40.000 | 20% descuento Entel: $32.200

Lee aquí la entrevista que tuvimos esta semana con Steve Harris, quien habló sobre British Lion y también de Iron Maiden.

Steve Harris disfruta el presente de Iron Maiden, uno que durante mucho tiempo le ha permitido actuar en estadios frente a un público que cada día no hace más que crecer. Por ese motivo es que también valora los contrastes y la oportunidad de actuar en recintos más pequeños gracias a su proyecto British Lion, que el domingo lo presenta en Chile.

El líder de la Doncella de Hierro habló con PowerMetal.cl no solo sobre lo de su presentación en el Caupolicán, sino también de lo que se viene el octubre de 2019 con el show en Chile, país elegido para cerrar la gira Legacy of The Beast, como revelará el bajista en esta entrevista.

Por Jorge Ciudad

Steve, con British Lion has tocado bastante en Europa, pero esta gira actual por Norte y Sudamérica es la primera que hacen fuera del Viejo Continente. ¿Cuán importante es para ti traer al grupo a países como Chile?

“Sí, es fantástico, porque es la primera vez que esta banda toca fuera de Europa. O sea, en febrero nos habíamos sumado al Monster of Rock Cruise pero claro, no habíamos tocado en ningún lugar aparte de Europa, así que es fantástico que podamos hacerlo, en especial para los demás muchachos del grupo. En lo personal, es una buena chance para tocar en clubes más pequeños, lo que para mí es muy positivo. Estoy muy ansioso justamente por eso, por el contacto más cercano que tendré con los fans en recintos más reducidos. Acabamos de anunciar que Iron Maiden irá a Chile en octubre y por supuesto que será en un lugar bien grande, aunque ya sabes, en esa oportunidad también habrá un contacto directo, como siempre… sin embargo, la del domingo es otra forma u oportunidad de generar una comunicación más cercana, de estar en lugares en Chile en los cuales nunca he tocado en el pasado, por lo que estoy con ganas de encontrarme con el público”.

Maiden desde hace mucho tiempo que es una banda gigantesca, pero que partió hace 40 años de la misma forma que lo has estado haciendo con British Lion. ¿Cómo compararías la experiencia?

“Si, British Lion me recuerda a los primeros días de Iron Maiden. El volver a tocar en clubes más pequeños me trae recuerdos de los inicios de Maiden. En Sudamérica, no hemos tocado con Maiden en estos recintos más chicos, así que lo considero como una oportunidad el tocar frente a los fans en lugares así. Es una experiencia maravillosa, y es increíble. Como dices, Maiden se ha vuelto tan grande con el paso de los años, y por supuesto que para mí es una oportunidad tremenda tocar en grandes estadios, arenas y ese tipo de lugares, pero me encanta subirme a escenarios más chicos, así que me siento muy afortunado de poder tener lo mejor de ambas vivencias”.

De hecho, Steve, el domingo tocarás en el mismo lugar en que Iron Maiden se presentó por primera vez en Chile, cuando vinieron en 1996 con Blaze Bayley en promoción de The X Factor… 

“Vaya, eso sí que no lo sabía (risas). ¡No me había dado cuenta de aquello, qué tremenda coincidencia (risas)!”.

(Risas) aprovecho de preguntarte entonces, ¿qué recuerdos tienes de ese show del ’96? Fue bastante intenso por una serie de factores…  

“Fue muy salvaje, sí, ¡una locura! Obviamente, porque tratamos de ir antes y nos dijeron que no podríamos tocar, por lo que la gente estaba muy frustrada por el hecho que no nos dejaran ir, y claro que nosotros también lo estábamos de no poder tocar allá. Por eso, cuando al fin tuvimos la opción de ir, por supuesto que había muchísima emoción contenida que se “desahogó” en esos días, por ponerlo de alguna manera, ya que después de tanto tiempo al fin nos era posible estar allá. Todos los shows de Maiden en Chile han sido grandiosos, pero esa primera vez fue extraordinariamente loca, por la frustración del show que no nos permitieron hacer.

Y cada concierto de Maiden acá ha sido más grande que el anterior, y más grande que el anterior, tanto que debe ser una de las bandas que más público convoca en Chile… ¿Cómo ves esto?

Sí, es increíble el hecho de que la fanaticada sea cada vez más grande, y lo cierto es que es fantástico. Tendremos nuestro show con Maiden el próximo año, y me parece que la audiencia chilena siempre hace que el concierto sea especial. Ahora, para nosotros siempre será especial cuando toquemos en Sudamérica, siempre es fantástico en cualquier lugar, el público siempre es fantástico, siempre hay… en particular en Santiago, Buenos Aires y Sao Paulo, en esos tres lugares, por lo general son los mejores. A veces uno destaca un poco por sobre el otro, pero siempre serán públicos increíbles. Pero ahora, el de Santiago será el show más especial, porque se tratará del último concierto de toda la gira mundial”.

Conociendo entonces al público de la forma que lo conoces, ¿qué expectativas hay dentro del grupo de British Lion con respecto a los shows en Sudamérica?

“Bueno, he tratado de explicarle al resto de los muchachos de qué se trata la cosa, porque nunca habían venido a estos lugares antes, y he tratado de explicarles cómo es el público acá (risas). Y la verdad es que no eres capaz de describirlo realmente, tienes que vivirlo, tienes que experimentarlo, así que me alegra que al fin puedan verlo, ya sabes, es fantástico observar las reacciones de los seguidores. Sí, lo pasaremos muy bien, será realmente muy bueno”.

Hablábamos de lo enorme que es Iron Maiden en términos de… bueno, de todo: audiencia, gestión, management, trabajo. ¿En qué medida British Lion para ti es una válvula de escape? ¿Cuán saludable es para ti abocarte a este proyecto?

“Es muy saludable, cierto, esa es la mejor palabra para describirlo. Es muy saludable, me gusta mucho el desafío de volver a instalar una banda como British Lion, 40 años después de haber empezado a hacerlo con Iron Maiden, y sucede que uno empieza a revivir muchos recuerdos también, muchas de las cosas que ocurrían en ese entonces, actuando en locales pequeños, haciendo giras con presupuestos más ajustados, lo que es muy distinto a lo que Maiden se ha convertido. Al mismo tiempo, lo de ahora ha sido muy bueno para mí (lo d British Lion), ya que me mantiene ocupado y hace darme cuenta de lo crítico que es empezar con algo nuevo en estos tiempos, y por ello es que todavía puedo vivir la experiencia de tocar en recintos más pequeños. Y sabes, creo que eso muy bueno para la banda”.

Un hecho que no hay que desestimar es que más que varios irán el domingo a verte a ti por ser el líder de Iron Maiden, más que por la banda. ¿Cómo presentarías a British Lion a los fanáticos de Maiden?

“Creo que… honestamente, es cierto que muchos vendrán solo para conocer y ver qué está pasando, por el tema de Maiden y todo eso… y es diferente, no es metal, la banda es más rockera que metalera, aunque igual somos bastante sólidos y convincentes en vivo, tenemos algunas canciones bien buenas. Me parece que la gente no se irá decepcionada cuando vaya al show, ¿sabes?, si es una muy buena banda la que tenemos, en el fondo. Cuando vengan lo van a pasar muy bien y… claro, y lo disfrutaré tanto como lo haga el público. Quizá haya una o dos personas que, ya sabes, que sean más o menos metalheads y prefieran pasar, no darnos una oportunidad, pero si vienen podrán tener la chance de disfrutar de nuestras canciones. Si no, no hay problema, pero si van creo que terminarán apreciando que somos un buen conjunto, que vamos a dar un cien por ciento en el escenario. Si bien es rock, si bien es diferente, bastante distinto, todavía tiene influencias similares a las de Maiden, y eso es lo único que tengo para explicarles (risas)”.

En todo caso, hace poco estaba escuchando tu nueva canción de British Lion, Spit Fire, la cual es bastante más pesada que el material debut de la banda. ¿Qué puedes mencionar del próximo disco, entendiendo que -como has dicho- ya está grabado?

“Sí, ha pasado mucho tiempo desde que lanzamos el primer álbum. Hemos realizado un montón de giras por Europa en los últimos seis años, y eso ha marcado la diferencia. La banda ha evolucionado y se ha vuelto bastante más agresiva en el transcurso. El nuevo álbum será un muy buen ejemplo… o sea, mucho más representativo de lo que el grupo es en este mismo minuto. La dirección entonces es un tanto diferente, pero seguimos siendo un conjunto de rock, mostrando de la mejor forma lo que somos ahora”.

Muchas gracias Steve por tu tiempo. ¿Quieres dejar un mensaje previo al show?

“Sí, muchas gracias a los fans chilenos por el apoyo que siempre nos han dado, estamos muy próximos al concierto, así que… claro, tengo muchas ganas a que llegue el domingo”.

Ya se definieron las bandas que acompañarán a BRITISH LION en su presentación en Chile el próximo 18 de Noviembre en el Teatro Caupolicán. Los elegidos son KING OF LIARS, banda de Valparaíso que se define como south-rock alternativo, y CLEAVER, agrupación santiaguina de rock alternativo.

Las entradas para ver a Steve Harris en Chile se encuentran a la venta por sistema www.ticketek.cl, tiendas Hites y The Knife.

Los valores son:

Platea Baja: $23.000 | 20% descuento Entel: $18.400
Cancha General: $32.200 | 20% descuento Entel: $25.760
Palcos (últimas entradas): $40.000 | 20% descuento Entel: $32.200

BRITISH LION lanzó hace poco una versión de estudio de “Spit Fire”, canción que los fans ya habían podido escuchar en vivo en sus anteriores conciertos y que será incluida en el nuevo álbum de los británicos, programado para el 2019. El single será incluido en el setlist, además de nuevas canciones y las ya conocidas de su álbum debut (2012).

Live Review: Sebastian Bach en Chile (2016)

Bajo el marco de la gira “Give ‘em Hell Tour”, la cita estaba dada para reencontrarnos con un Hard Rock que, sin duda, marcó desde finales de los 80′ a diversas generaciones. El gran protagonista de la noche estaba anunciado, la voz de Skid Row, Sebastian Bach, era el nombre por el cual el Teatro Cariola comenzaba a recibir a fanáticos con el afán de saciar su nostalgia de buen Rock and Roll.

QUEENMILK

Pero el plato fuerte vendría al final, y antes –para calentar motores– saltó a escena la banda nacional QueenMilk, dando la partida a eso de las 19:30 horas con un público que paulatinamente comenzaba a llegar al teatro.

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QueenMilk mostró una gran capacidad escénica, logrando la expectación y buen recibimiento del público desde el primer momento. Un sonido que se enmarca en fuertes influencias de los 70′, logrando un excelente magnetismo y participación de la gente presente, en  canciones como Brazil y These Times. Realmente se agradece que se logre –por parte de una banda– un ambiente y puesta en escena tan completa.

Setlist de QueenMilk: 

  1. Knock Down The Fish
  2. Nowhere
  3. Smash
  4. Voodoo wizard
  5. Poison Snake
  6. These times
  7. Brazil

KING OF LIARS

El reloj marcaba las 20:00 horas y se abre paso la segunda banda nacional que nos acompañaría en la previa a Sebastian Bach: era el turno de King Of Liars. Como elemento particular, cabe destacar que ambas bandas nacionales, desarrollan e interpretan sus letras en inglés, cosa que para algunos es bien visto y para otros produce cierta distancia.

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Con un sonido más underground, King Of Liars lanzó sobre el escenario riffs y letras que hablan sobre lo que podemos vivir principalmente de noche. Un factor a lamentar fue el sonido, ya que por pasajes sonó muy saturado y con poca definición de cada instrumento sobre el escenario. Fuera de este gran detalle, -recurrente con las bandas que preceden el show principal, se valora la entrega realizada por estas agrupaciones.

Setlist de King Of Liars:

  1. The bad in me
  2. 4U
  3. Lie
  4. Careless love
  5. Falling down

SEBASTIAN BACH

Finalmente llegaba el momento que todos estábamos esperando. El sector bajo del teatro estaba virtualmente lleno, y es cierto, siempre se espera un lleno total, pero lamentablemente no fue el caso. Pese a esto, estaban todos los ingredientes para una gran noche.

Restando cinco minutos para las 21:00 horas, Sebastian Bach y los suyos saltan a escena con un cover cuya versión de Skid Row estremece: Little Wing de Jimi Hendrix. Quizás gran parte del público esperaba un comienzo más avasallador, pero la fórmula preparada para la noche iba por otro camino. Continuó con Breakin’ Down, otro tema de medio tiempo con el cual Bach ya comienza a mostrar su ángel y por supuesto, su gran presencia en el escenario.

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Llega el primer gran momento de la velada, con una algo forzada introducción en español por parte de Bach, lo cual a lo largo de la noche se fue repitiendo y aportó al lado lúdico del show. Era el momento del gran clásico 18 and Life, donde por fin se dejó caer el poder de la banda que acompañaba a esta gran voz. Junto con ello, el público reaccionó de forma inmediata coreando tal hit de comienzo a fin –dejando en segundo plano los problemas de sonido– y echando a andar un momento que nos trasladaba a otra época por la energía y ambiente generado. Qué poder interpretativo por parte de Bach, qué solidez por parte de los músicos, qué gran Rock.

Si bien el momento emocional había comenzado a aflorar, se intensificaría aún más con Wasted Time y Quicksand Jesus. Ambas canciones fueron interpretadas en una versión más acotada que la original,  y muestran todo el bagaje y experiencia que posee un frontman como Sebastian Bach, que logra administrar el magnetismo de tal manera que explote en los coros de intensa emoción, sin abandonar el poder en el que se enmarca el Rock.

Bastó unos segundos del característico riff acústico en guitarra, para que todo el público sacara sus celulares para grabar –cosa que no aporta mucho a la experiencia en vivo– y comenzara a corear I Remember You. Llamaba la atención que un clásico de tal magnitud no fuera usado para cerrar de forma redonda el show, y lo tocaran prácticamente al principio. Pero esto tendría una gran lógica de aquí en más. Finaliza I Remember You y el Cariola se ve rendido ante el momento regalado por Bach y sus músicos.

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Se apagan las luces y la banda sale de escena, dejando escuchar en los parlantes un cover a Aerosmith, Back in the Saddle interpretado por Bach. La banda retorna al escenario tras unos minutos de break, algunos con cambio de vestimenta. Y es aquí, donde toma relevancia en como planteó el show Bach, sobre todo, en cuanto a la gradualidad con que iba tomando fuerza y poder a medida que avanzaba la noche.

Desde esta pausa tomada a mitad del show en adelante, sería un golpe tras otro sin dejar respirar, ni mucho menos dejar sentado o aburrido a alguien. Como el rugir de un gran motor se dejó sonar Slave to the Grind para comenzar a echar abajo el Cariola en esta segunda parte del show.

Bach, con destreza, hizo girar su micrófono como si fuera una soga al ritmo de tan potente riff. El público no terminaba de aplaudir cuando llega la velocidad de Sweet Little Sister, golpe musical que provocó en el público femenino la euforia para comenzar a bailar y mover sus cabelleras de manera descontrolada, hipnotizadas por el despliegue entregado por parte de Bach en escena.

Otro espacio para que Bach siguiera con su fallido intento de hablar español, por más que lo estuviera leyendo, era muy poco lo que se le entendía realmente, cosa que poco importaba a esa altura de la noche, y sobre todo con el nivel de energía con la que tenía a la gente. Todo era motivo de rugido y gran aceptación por parte del público hacia la banda.

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Se deja sonar una introducción de caja y bombo en el que Bach interactúa junto al público, realizando cantos acompañado con el brazo en alto –todos respondieron a tal estímulo– y el descontrol se volvió a tomar el teatro, Big Guns, The Threat y Piece of Me es el tridente de ataque elegido para no dejar cabeza quieta. Gran puesta y destreza escénica, tanto en conjunto como de forma individual. Una precisión que ayudó a olvidar y casi dejar totalmente de lado los detalles técnicos referente al sonido. Esperando una pausa tras este intenso momento del más puro Rock, Bach anuncia un tema de su repertorio como solista el cual lo dedica –en español– “para los verdaderos metaleros en Chile”. De corte mucho más pesado  y denso se dejó caer y retumbar American Metalhead, cover realizado a Painmuseum.

Otro momento alto de la noche se produciría bajo el sonido de Monkey Business. Nuevamente el Cariola se vino al suelo con la potencia de esta gran obra de Hard Rock, el descontrol provocado en el público de pronto pasaría a una gran sorpresa, ya que, en medio de Monkey Business, la banda ejecutó de manera magistral un extracto de Tom Sawyer de los magníficos Rush, excelente.

Por la calidad de show entregada hasta este momento, a nadie le hubiera extrañado una pausa o un breve encore, pero no; el Rock and Roll no paraba de rugir ahora junto a Rattlesnake Shake, pero aun había más. Llegaba el momento en el que Sebastian Bach lograría hacer funcionar la maquinita del tiempo, esa que sólo puede hacer funcionar la música. Y así fue como sucedió, pues Youth Gone Wild, nos trasladó a otra época, a una en donde el Rock era sinónimo de fiesta. Un himno cantado con el corazón, cosa que conmovió y dejó “arriba de la pelota” a todos, tanto así que la agrupación realizó su protocolo de despedida terminada la gran ejecución de Youth Gone Wild  para finalizar el show según lo presupuestado.

Pero quisieron regalar algo más. Un enérgico Bach insta a la banda a tocar algo más, miró hacia atrás como diciendo “no nos podemos ir aún“, y la fiesta continuó. TNT de AC/DC interpretado por Sebastian Bach realmente fue un regalo y bálsamo para todos los que añoramos vivir en algún momento un concierto de los australianos. Qué gran cierre, qué gran show acabábamos de presenciar, tanto así que a muchos les costó creer y volver a la realidad, al presente, al ver que las luces se encendían y la fiesta llegaba a su fin.

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Setlist de Sebastian Bach: 

01. Little Wing
02. Breakin’ Down
03. 18 and Life
04. Wasted Time
05. Quicksand Jesus
06. I Remember You
07- Slave to the Grind
08. Sweet Little Sister
09. Big Guns
10. The Threat
11. Piece of Me
12. American Metalhead
13. Monkey Business/ Tom Sawyer
14. Rattlesnake Shake
15. Youth Gone Wild
16. T.N.T.