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Dos de los más grandes referentes del Heavy Metal repletaron el Movistar Arena el pasado 5 de mayo, en una noche que incluyó a uno de los máximos exponentes del género en nuestro país: Inquisicion. Revisa las imágenes de este espectacular concierto a continuación.

Fotos: Roberto Llanos

 

Los ganadores de entradas al concierto de este martes son:

  • Gabriel Cáceres
  • Ana Bustos

¡Felicidades! ambos fueron contactados por mail.

JUDAS PRIEST y MOTÖRHEAD ya están en Chile para el show de este martes donde se espera lleno total en Movistar Arena. Las puertas del recinto se abrirán a las 18 hrs., tanto acceso norte como sur, con cuatro puertas cada uno.

INQUISICION saldrá al escenario a las 18.50 hrs, mientras que el concierto de MOTÖRHEAD arrancará a las 20.00 hrs. Cierra la noche JUDAS PRIEST. Los estacionamientos estarán disponibles desde las 16 hrs. Los accesos son por Avenida Tupper y Avenida Viel (caletera de la autopista). Las boleterías estarán operativas desde las 14 hrs. y todos los servicios del Movistar Arena estarán habilitados desde la apertura de puertas (18 hrs).

RECOMENDACIONES SEGURIDAD

  • Se recomienda que los niños usen tapones de oído.
  • Existe un servicio de apoyo para personas discapacitados  que requieran asistencia en el stand de informaciones del acceso norte de Movistar Arena.
  • Se prohibirá el ingreso de personas en estado de ebriedad.
  • Se realizará control y registro antes de ingresar al recinto y el retiro de elementos prohibidos, como botellas, envases plásticos, frutas, además de elementos metálicos y/o  contundentes, punteros láser, animales (excepto perros guías).
  • Se prohíbe ingresar cámaras de video, fotografía y audio profesional y bastones selfies.
  • Para el evento se dispondrá de más de 100 guardias y refuerzo policial.

RECOMENDACIONES SEGURIDAD

La disponibilidad de tickets y precios son:

Cancha: AGOTADA
Platea Baja Numerada: Preventa AGOTADA / Normal $49.000
Platea Alta: Preventa AGOTADA / Normal $36.000

Las entradas se venden por sistema Puntoticket en www.puntoticket.com y puntos habilitados en Ripley y Cinemark. Venta sin cargo en tienda The Knife (Eurocentro) pagando con dinero en efectivo.

Las leyendas del Heavy Metal se juntar para ofrecer un espectacular concierto el próximo 5 de mayo en el Movistar Arena. JUDAS PRIEST volverá a Santiago con más reciente trabajo bajo el brazo, «Redeemer of Souls» (2014). MOTÖRHEAD hará lo propio con «Afershock» (2013). La banda de Rob Halford tocó por última vez en Chile el 20 de septiembre del 2011, mientras que el grupo de Lemmy Kilmister el 9 de abril del mismo año en el Teatro Caupolicán. Los chilenos INQUISICION, que promocionan actualmente su último disco Codex Gigas, serán los encargados de abrir el show.

Judas Priest + Motörhead en Chile | 5 de mayo 2015 | Movistar Arena

El pasado 25 y 26 de abril estuvimos en el Monsters of Rock de Sao Paulo para ver a Primal Fear, Motörhead, Judas Priest en ambos días, Ozzy Osbourne, Yngwie Malmsteen, Unisonic, Accept, Manowar y Kiss, congregando a 40 mil personas por día.

Puedes ver el cartel de ensueño de este festival, además del ambiente que se vivió en la Arena Anhembi de Brasil, en estas imágenes.

Día 1 – Fotos: Guille Salazar

 

Día 2 – Fotos: Guille Salazar

 

¡PowerMetal.cl te invita al espectacular concierto que reunirá a JUDAS PRIEST y MOTÖRHEAD este martes 5 de mayo en Movistar Arena!

Para participar, escríbenos aquí cuál es la canción de JUDAS PRIEST y MOTÖRHEAD que más quieres escuchar en vivo este martes. Luego de esto, envíanos un mail a concurso@powermetal.cl con tu nombre completo, RUT y el nick con el que posteaste.

Sorteo: Lunes 4 de mayo, 13:30hrs.
Ubicación de la entrada: Platea Alta

¡Suerte!

Judas Priest + Motörhead en Chile | 5 de mayo 2015 | Movistar Arena

Inquisicion

Los chilenos, que promocionan actualmente su último disco Codex Gigas, fueron los elegidos para abrir el concierto de JUDAS PRIEST junto a MOTÖRHEAD para el próximo 5 de mayo. Para el concierto quedan menos de 3 mil entradas, lo que pronostica un lleno total en Movistar Arena.

La disponibilidad de tickets y precios son:

Cancha: AGOTADA
Platea Baja Numerada: Preventa AGOTADA / Normal $49.000
Platea Alta: Preventa AGOTADA / Normal $36.000

Las entradas se venden por sistema Puntoticket en www.puntoticket.com y puntos habilitados en Ripley y Cinemark. Venta sin cargo en tienda The Knife (Eurocentro) pagando con dinero en efectivo.

Las leyendas del Heavy Metal se juntar para ofrecer un espectacular concierto el próximo 5 de mayo en el Movistar Arena. JUDAS PRIEST volverá a Santiago con más reciente trabajo bajo el brazo, «Redeemer of Souls» (2014). MOTÖRHEAD hará lo propio con «Afershock» (2013). La banda de Rob Halford tocó por última vez en Chile el 20 de septiembre del 2011, mientras que el grupo de Lemmy Kilmister el 9 de abril del mismo año en el Teatro Caupolicán.

Judas Priest + Motörhead en Chile | 5 de mayo 2015 | Movistar Arena

Judas Priest + Motörhead en Chile

Las leyendas del Heavy Metal se juntar para ofrecer un espectacular concierto el próximo 5 de mayo en el Movistar Arena. JUDAS PRIEST volverá a Santiago con más reciente trabajo bajo el brazo, «Redeemer of Souls» (2014). MOTÖRHEAD hará lo propio con «Afershock» (2013). La banda de Rob Halford tocó por última vez en Chile el 20 de septiembre del 2011, mientras que el grupo de Lemmy Kilmister el 9 de abril del mismo año en el Teatro Caupolicán.

El concierto del 5 de mayo sigue agotando entradas, que en detalle, queda con las siguientes ubicaciones:

Cancha: AGOTADA
Platea Baja Numerada: Preventa AGOTADA / Normal $49.000
Platea Alta: Preventa AGOTADA / Normal $36.000

Las entradas se venden por sistema Puntoticket en www.puntoticket.com y puntos habilitados en Ripley y Cinemark. Venta sin cargo en tienda The Knife (Eurocentro) pagando con dinero en efectivo.

 

Judas Priest + Motörhead en Chile

Las leyendas del Heavy Metal se juntar para ofrecer un espectacular concierto el próximo 5 de mayo en el Movistar Arena. A la fecha quedan sólo 500 entradas para llegar al 50% de las entradas disponibles en preventa de este magnífico concierto.

JUDAS PRIEST volverá a Santiago con más reciente trabajo bajo el brazo, «Redeemer of Souls» (2014). MOTÖRHEAD hará lo propio con «Afershock» (2013). La banda de Rob Halford tocó por última vez en Chile el 20 de septiembre del 2011, mientras que el grupo de Lemmy Kilmister el 9 de abril del mismo año en el Teatro Caupolicán.

Las entradas estarán disponibles desde el viernes 9 de enero por sistema Puntoticket en www.puntoticket.com y puntos habilitados en Ripley y Cinemark. Venta sin cargo en tienda The Knife (Eurocentro) pagando con dinero en efectivo.

Los precios son:

Cancha: Preventa $29.000 / Normal: $36.000
Platea Baja Numerada: Preventa $42.000 / Normal $49.000
Platea Alta: Preventa $29.000 / Normal $36.000

Venta sin cargo solo para sector cancha en tienda The Knife (Eurocentro) pagando con dinero en efectivo.
*La preventa es válida para el 50% de la capacidad de cada ubicación del Movistar Arena.

Judas Priest + Motörhead en Chile

Las leyendas del Heavy Metal se juntar para ofrecer un espectacular concierto el próximo 5 de mayo en el Movistar Arena.

JUDAS PRIEST volverá a Santiago con más reciente trabajo bajo el brazo, «Redeemer of Souls» (2014). MOTÖRHEAD hará lo propio con «Afershock» (2013). La banda de Rob Halford tocó por última vez en Chile el 20 de septiembre del 2011, mientras que el grupo de Lemmy Kilmister el 9 de abril del mismo año en el Teatro Caupolicán.

Las entradas estarán disponibles desde el viernes 9 de enero por sistema Puntoticket en www.puntoticket.com y puntos habilitados en Ripley y Cinemark. Venta sin cargo en tienda The Knife (Eurocentro) pagando con dinero en efectivo.

Los precios son:

Cancha: Preventa $29.000 / Normal: $36.000
Platea Baja Numerada: Preventa $42.000 / Normal $49.000
Platea Alta: Preventa $29.000 / Normal $36.000

Venta sin cargo solo para sector cancha en tienda The Knife (Eurocentro) pagando con dinero en efectivo.
*La preventa es válida para el 50% de la capacidad de cada ubicación del Movistar Arena.

 

Ante la polémica generada tras los dichos de Gene Simmons, líder de KISS, que manifestó que el rock había muerto, y no por edad, sino por la gente y la piratería, Rob Halford pronunció su opinión sobre el particular.

El Metal God, en entrevista con el programa radial «One on One», conducido por el periodista canadiense Mitch Lafon, señala: «No, he escuchado esa frase en varias ocasiones durante las décadas en que he estado en el Metal. No creo que sea así. Creo que (el Rock) está en una increíble forma actualmente. Nunca ha estado más fuerte. Creo que estamos constantemente rodeados de nuevos talentos, y del entusiasmo que surge de nuevas bandas de todos los tipos, que mantienen al rock vivo y fuerte, y creo que siempre será de esa forma. Así que, para mí, cuando reviso los sitios de metal a diario -reviso cerca de una docena de sitios de Metal de distintos lugares del mundo- veo la fuerza y el poder que hay, y es tremendamente emocionante. Es un mundo diferente ahora, seguro, en términos de la forma en que trabaja la industria. Hay una totalmente nueva perspectiva comparado a cómo eran las cosas hace veinte años, con la llegada de Internet, que creó una gran cantidad de… cambio de perspectiva. Ha afectado a todos de gran forma. Entonces, lo que quiero decir es que el rock no está muerto. Está vivo, floreciente y emocionante«, culminó el cantante de JUDAS PRIEST.

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En el mundo del metal son muchos los trabajos que han marcado la historia del género.  Algunos porque rompieron esquemas en la época en que fueron publicados. Otros simplemente por su calidad innata. Pero son pocos los que han logrado redefinir un estilo en el que parecía que ya todo estaba dicho y esto sin siquiera verse afectados por otros tipos de música de “moda”, ni experimentaciones en base a recoger influencias de otras ramas musicales. Si nos ceñimos estrictamente al Heavy Metal, el mérito es aún mayor cuando se trata de una banda fundamental en la génesis del mismo género y que sin ser antojadizos, se da el lujo de cosechar todo lo que había sembrado en los setenta y ochenta, reprocesarlo y entregarnos un producto renovado, pero que no pierde su pureza, sin permitirse aleaciones extrañas, Acero Británico de primer grado.

Corría el año ’90 y el heavy metal estaba un tanto alicaído. Había sido dejado a un lado para dar paso a otras “mutaciones musicales” que se abrían camino. El death metal ya pisaba fuerte y el incipiente black metal (tal cual como lo conocemos hoy en día) cada vez lograba más y más adeptos. A demás de esto, otro gran estandarte del género parecía perder el rumbo, recordemos que ese mismo año Iron Maiden lanzó el pobre No Prayer For The Dying y en general de las producciones de Heavy Metal en esos años, no son muchas las que lograron alguna connotación de importancia.

Pero mientras todo esto sucedía, Tipton, Downing, Halford, Hill y el recientemente incorporado Travis, confabulaban todas sus dotes musicales para configurar uno de los discos más importantes en la historia del Heavy Metal: el magnífico, Painkiller.

Tal cual dije al comienzo y sin temor a equivocarme, Painkiller redefinió el concepto de Heavy Metal y porque no decirlo, el sonido de este. Fue el protagonista de un cambio que ya se vislumbraba con el extrañamente poco reconocido tema Ram It Down. Se afilaron un poco más las guitarras y dieron mayor énfasis a la batería. Como producto de este lanzamiento, una nueva hornada de bandas que ya comenzaban sus andanzas, vió en Painkiller todo lo que el heavy metal había perdido y que los estilos más extremos no entregaban. Asímismo, sacó a los mismos Priest del letargo al cual se habían sumido con Turbo y Ram It Down, dos trabajos que apuntaron al lado más comercial del metal.  El heavy metal volvía a estar en la primera plana.

Con himnos de la talla de Hell Patrol, Metal Meltdown, All Guns Blazing, A Touch of Evil, Between The Hammer & The Anvil o el mísmisimo Painkiller, Judas Priest daba el puntapié inicial para una nueva etapa en la historia del género.  Sin embargo, el «pase gol» solo fue recogido años más tarde… años que verían nacer nuevas agrupaciones que tomarían Painkiller como punto de referencia casi absoluto para basar su sonido y forma de componer en él, transformándose en un seudo «manual de como hacer un álbum de heavy metal»… este y no otro señores, es el verdadero «The Book of Heavy Metal«.

Otro punto importantísimo a destacar, es la incorporación en este disco del batero Scott Travis, ex Racer X. La potencia que le imprime este tipo a los temas es algo que nunca antes se había dejado oír en un disco de Judas Priest.  Si bien el «parvulario» Dave Holland no era un mal batero, era demasiado parejo y entre la capacidad técnica de este y Travis, hay una brecha abismante.  En una oportunidad escuché decir a un amigo que si no fuera por Holland o bien, si Travis hubiera entrado antes a la banda, hubiéramos tenido un Painkiller mucho antes de lo que tardó en llegar.  Es posible.  Pero qué bueno que no fue así, porque si algo ayudó a hacer aún más grande y trascendente a este álbum, es el momento exacto en el que apareció, por los motivos ya expuestos anteriormente.  Incluso creo que si hubiera sido lanzado con anterioridad no hubiera tenido el mismo efecto que tuvo.

Hagamos un pequeño recorrido por el disco.  Painkiller abre los fuegos con un corto, pero impecable solo de batería de Travis, algo así como su carta de presentación, la cual da el vamos al impresionante tema homónimo. Las guitarras de la dupla Tipton-Downing suenan más potentes y afiladas, Halford cantando más agudo, rasgado y con mucha fuerza, pero manteniendo su inconfundible timbre, y Hill y Travis aportando con una solidísima base rítmica que soporta todo el peso del tema (y de los que vendrán). Extensos solos de guitarra se dejarán oír mediando la canción, los cuales se hacen cortos dada la versatilidad en la ejecución por parte de Tipton. Un clásico instantáneo.

En la siguiente tripleta compuesta por Hell Patrol, All Guns Blazing y Leather Rebel, Judas Priest nos entrega temas de características bastante similares entre sí. El primero es una verdadera oda al heavy metal, de estructura muy clásica, incluso predecible, pero que Halford se encarga de darle el merecido realce, gracias a unas «elegantes» líneas vocales con las cuales adorna el tema; All Guns Blazing, un poco más rápido que su antecesor (debe ser la única canción de Judas que parte con Halford cantando de inmediato) es uno más que destaca por su dureza y por su parte Leather Rebel solo llega para reafirmar lo que Judas nos ha entregado hasta ese momento con este disco, heavy directo, sin aditivos extraños ni coqueteos experimentales.

Metal Meltdown debe ser junto a Painkiller uno de los cortes más pesados del disco. Veloz, furioso y muy potente, adrenalínico es el mejor calificativo que podría darle.  El juego de guitarras me recuerda por momentos al que se puede oír en Ram It Down, de su anterior disco. Night Crawler y Between The Hammer & The Anvil, a pesar de no ser tan reconocidos, no reducen ni un ápice la potencia que emana de esta producción, riffs «muy heavymetaleros», un gran trabajo tras los tarros de Travis y Halford cantando mejor que nunca.

A Touch Of Evil es un medio tiempo de coro melódico, pero en general muy pesado, un tanto ajeno al resto del disco, sin embargo logra darle más fluidez a la entrega, fluidez que no era necesaria en todo caso, ya que absolutamente ninguna de las anteriores canciones aburre ni mucho menos. Battle Hymn no es más que la introducción para el último tema del álbum, One Shot Of Glory, que comienza con un típico riff de heavy metal, el cual se mantiene casi durante todo el corte.  Nuevamente notable el trabajo de Scott Travis, quien debe ser uno de los mejores bateros que ha pasado por Judas Priest.

Painkiller hoy en día, luego de casi 17 años de haber sido lanzado, continúa siendo un punto de referencia para decenas de nuevas (y no tan nuevas) agrupaciones. Es el legado de una de las bandas que de mejor forma define el concepto de Heavy Metal, una joya más dentro de la discografía de los fundamentales Judas Priest.

Para finalizar haré solo un comentario más y voy a ser rotundamente categórico, es probable que también me tilden de absolutista y quizás cuanto otro calificativo, pero tengo que decirlo, simple y directo: a quien no le guste Painkiller, no le gusta el Heavy Metal.

 

(Publicado originalmente el año 2007)

 

Seis largos años pasaron para que tuviéramos la oportunidad de escuchar material nuevo de, en mi opinión, la banda que ejemplifica la evolución del Heavy Metal: Judas Priest. Puede sonar exagerado, pero siempre he considerado que esta banda trasciende el género, así lo han demostrado a lo largo de los años, siempre estando uno o dos escalones adelantados a sus contemporáneos.

Y seis años han pasado también desde que lanzaran el experimental, ambicioso y controversial Nostradamus (2008), producción que dividiera aguas entre los fans: a muchos les encantó y lo encontraron realmente una obra maestra, mientras que otro sector de la fanaticada lo odió considerándolo largo, pretensioso y aburrido. Como sea desde 2008 a la fecha ha pasado mucha agua bajo el puente, siendo lo más relevante sin lugar a dudas la partida de uno de los integrantes originales y pilares fundamentales en el andamiaje de Priest: K.K. Downing. Era imposible imaginar a Glenn Tipton sin su compañero de toda la vida pues, a mi juicio, se trataba de la dupla más compenetrada, consolidada y definitoria de todo el género. Prácticamente no existe banda de Heavy Metal con dos guitarristas líderes que no se haya inspirado en esas dos leyendas vivientes.

Por eso se agradece que más allá de traer a alguien a llenar el lugar de Downing hayan traído a un músico joven como Richie Faulkner, que además de traer vitalidad a la banda, aporta con un estilo propio, que se ha involucrado a fondo en las labores creativas, tanto así, que todos los cortes que cuenta esta nueva placa son compuestos en conjunto por el trío Halford/Tipton/Faulkner. Restando y sumando su inclusión, más allá de cualquier reparo obvio dado la falta de uno integrante icónico, terminó resultando ser un acierto.  Pero vamos a los que nos interesa.

Redeemer Of Souls no es un disco de perfecto, pero sí tiene todos los ingredientes para convertirse en un digno integrante del catálogo de Judas Priest. Esto queda demostrado desde la partida con Dragonaut, track que si bien está bastante lejos de meterse en el grupo de los mejores opening que han hecho, si cumple con la función de pegar de entrada. Los riffs son simples y efectivos siendo fácil notar la forma en que Richie se despega del estilo de K.K. Downing; por alguna razón me recordó más a lo que Halford nos tiene acostumbrado en sus trabajos solistas y por cierto las loas se las lleva el coro: “Fire in the sky / Paralyzing fear / You know you’re gonna die / Dragonaut is here”. Le sigue el tema que da título a la placa, Reedemer Of Souls, que podríamos decir que se trata de un hijo bastardo de la clásica Hell Patrol del álbum Painkiller (1990). Cuenta con una estructura similar, así como una línea vocal en ese estilo, aunque claramente un par de escalones más abajo en cuanto a calidad.

Estas dos canciones apenas cumplen con darle una partida correcta a la producción, pero lo mejor está por venir y eso comienza inmediatamente al escuchar la solemne introducción de Halls Of Valhalla. Porque esta debe estar fácilmente entre las composiciones más épicas en la carrera de Priest, donde el desgarrador grito de Halford al principio es solo el aperitivo a lo que se viene. Los riffs de la dupla Tipton/Faulkner (¿suena raro que no sea Tipton/Downing?) a ratos podrían traernos a la memoria ciertos pasajes de Painkiller, pero es en la línea vocal y el coro es donde agarra brillo propio. Por otro lado Scott Travis y Ian Hill no se quedan atrás con su base rítmica realmente musculosa. Seguimos con la excelente Sword Of Damocles, que si bien baja la intensidad respecto a su antecesora no disminuye en ningún ápice el contenido épico. Desde los double leads, pasando por un Scott Travis que acá está particularmente intratable, a un Rob Halford que se pasea por diversos matices vocales. Es interesante ver como el Metal God se desempeña sabiendo que su registro ya no es el de antaño, no obstante esto no es impedimento para  lograr líneas vocales creativas sacándole el mayor provecho a lo que tiene actualmente. Quizás puede tener menos registro vocal, pero la creatividad sigue estando intacta.

March Of The Damned nos devuelve a terrenos rockeros con riffs simples y pegajosos, donde el calvo es el que lleva la batuta y sus fraseos esta vez me recuerdan ligeramente a lo que hiciera en Fight en la década de los noventa.  En cambio Down In Flames tiene un aire más “ochentero” poniendo mayor énfasis en las melodías y en la línea vocal.  Un corte que al menos por línea estilística, podría haber entrado perfectamente en un álbum como Defenders Of The Faith (1984) o Ram It Down (1988).  Eso también lo podremos sentir con el poderoso Hell & Back, en el cual el trabajo de Tipton/Faulkner es sobresaliente y que cuenta con los ingredientes necesarios para convertirse en uno de los tantos tracks de Priest del tipo para “levantar el puño en el concierto o bar más cercano”.

Cold Blooded es quizás el corte más elaborado que contiene esta producción: con un inicio que va creciendo en intensidad, donde la parte instrumental es realmente sobresaliente, conteniendo partes complejas, simples, cambios de velocidad, todo embarcado en lo que Priest sabe hacer a la perfección. Uno de esos cortes memorables con los que siempre sorprende la banda, como para graficarlo mejor, podría ser lo que  Night Comes Down fue para Defenders Of The Faith o Blood Red Skies para Ram It Down, por citar un ejemplo cercano.  Al menos para mí fue un deleite de escuchar y uno de los puntos altos del disco.

Nunca está demas recordar que Priest es una banda que ha creado su propio universo y ha dado tantos personajes de los que bien se podría hacer un comic (Tyrant, Sinner, The Sentinel, Painkiller, The Metallian, Hellion, Jawbreaker, etcétera), en esa línea Metalizer es el nuevo personaje que pasa a engalanar esta extensa galería. Por supuesto su historia es acompaña de un soundtrack donde predomina la metralleta, digo bombos, de Travis, los solos de Glenn y Richie, más fraseos bastardos del Metal God: “He will find you goes for your throat / Memorize you / He is the Metalizer”. Seguimos con el ultra ganchero Crossfire que atrapa de entrada con una simple pero mágica introducción: un corte donde más que el poder y el chacalismo lo que predomina es el groove y la onda.

Entrando a tierra derecha, Secrets Of The Dead tiene cierta atmósfera experimental a lo que hicieron en Nostradamus, aunque añadiéndole un par de cosas nuevas  logrando con ello un resultado de altos estándares de calidad. Las melodías son atrapantes, los riffs llenos de pasión y la producción –parte narrada incluida- es notable. Un corte épico y porque no decirlo, semi progresivo, que muestra una vez más como Priest sigue siendo una banda tremendamente creativa por sobre todas las cosas.

Llegando a la parte final nos encontramos con Battle Cry la última descarga de Heavy Metal tradicional marca registrada de Priest: con un coro ultra hímnico, con Halford tratando de llegar al límite con sus agudos, aunque dando indicios de notorio cansancio y desgaste. Un buen intento pero prefiero escucharlo usando sus matices en lugar de exigirse en tratar de lograr las notas imposibles que lograba en los ochenta, ya no está para esos trotes aunque exista el autotune y todas las herramientas que permiten que los cantantes suenen mejor en estudio. El telón se baja con la inspirada balada The Beginning Of The End, muy melancólica y de una atmósfera muy intimista. Es como el intento de Priest por hacer algo tipo Catch The Rainbow pero con su estilo y sello; ¿la letra será el indicio de algo? Pues ya han manifestado la intención de retirarse, al menos de las giras mundiales. ¿Pero tendrán en mente retirarse definitivamente luego? Creo que el interés que despierte esta placa puede ser clave para el futuro del grupo.

Como comenté más arriba, no es un disco perfecto pero si muestra a un Priest vigente. No obstante, es imposible no extrañar a ratos el inconfundible estilo de K.K. Downing, aunque el aporte de Richie Faulkner ha resultado ser una inyección de vitalidad y le ha dado nuevo bríos, si la apuesta es llegar a una posible quinta década de su extensa trayectoria. Cuenta de al menos seis cortes de gran factura y, como es la tónica en todos los discos del grupo, siempre es fácil de reconocer detalles en las canciones que no se les había escuchado antes, lo que prueba que aún tienen gasolina en el estanque para sorprender a los fans y, mientras eso exista, confiemos en que tendremos al sacerdote Judas entre nosotros por un buen rato.

 

Tras seis años de sequía, donde incluso la banda anunció su retiro de las giras, JUDAS PRIEST anuncia que está lista su nueva placa, que llevará por nombre «Redeemer Of Souls«, y que será lanzada el 14 de julio en el Reino Unido y el 15 del mismo mes en Estados Unidos.

Asimismo, PRIEST lanzó un tema promocional, que al igual que el disco, lleva por nombre «Redeemer Of Souls«, y que puedes escuchar acá:

 

El 2001 JUDAS PRIEST reeditó 12 de sus discos en un box-set llamado «The Remasters», pero el lanzamiento del 24 de enero es aun más grande. «The Complete Albums Collection» traerá consigo 17 CDs, incluyendo todos los trabajos de estudio y en vivo de la alineación clásica del grupo británico, con Rob Halford, Glenn Tipton, K.K. Downing and Ian Hill.

Esta caja de lujo vendrá con la remasterización de las dos primeras placas de JUDAS PRIEST, «Rocka Rolla» (1974) y «Sad Wings Of Destiny» (1976), que nunca habían salido en formato CD autorizados por el conjunto.

Estos son los álbumes que vendrán en «The Complete Albums Collection»:

01. Rocka Rolla (1974)
02. Sad Wings Of Destiny (1976)
03. Sin After Sin (1977)
04. Stained Class (1978)
05. Killing Machine (1978)
06. Unleashed In The East (1979)
07. British Steel (1980)
08. Point Of Entry (1981)
09. Screaming For Vengeance (1982)
10. Defenders Of The Faith (1984)
11. Turbo (1986)
12. Priest…Live! (1987)
13. Ram It Down (1988)
14. Painkiller (1990)
15. Angel Of Retribution (2005)
16. Nostradamus (2008)
17. A Touch Of Evil…Live (2009)

Rob Halford acaba de confirmar que JUDAS PRIEST ya se encuentra trabajando en un próximo álbum en estudio.

En una entrevista para Soundspike.com, el Metal God comentó: “Tiene absoluto sentido ser lo que somos y por lo que somos reconocidos, que es hacer los mejores discos de Heavy Metal que podamos. Nuestro próximo álbum, cuando esté terminado, será Metal británico tradicional, lo que obviamente significa que contendrá montones de riffs, voces gritando, guitarras locas, lead breaks y todos esos maravillosos ingredientes que la gente ama de JUDAS PRIEST. Ya estamos trabajando y saldrá el año que viene. Es bastante sencillo: será una pieza de puro y sólido Heavy Metal”.

También aprovechó para referirse acerca de Epitaph World Tour, la gira final a nivel mundial de JUDAS PRIEST: “Una de las cosas que consideramos seriamente para mantener la longevidad de PRIEST, fue recortar un poco estas giras que hacemos. Pero seguiremos concentrados grabando y escribiendo nuevas canciones (…) lanzaremos un nuevo álbum el próximo año y seguiremos haciendo shows, pero no más giras extensas, tal vez algunas fiestas o eventos especiales».

Judas Priest

Finalmente llegaba el día en que los dioses del metal aterrizaban por tercera vez en tierras nacionales. Para muchos era la oportunidad de sus vidas de presenciar a la banda en directo; ya sabemos que este Epitaph World Tour será probablemente la “última” oportunidad de ver en acción a los incombustibles Halford, Tipton, Hill y Travis. Aunque claro, en mis años en esto he visto a Ozzy retirarse en innumerables ocasiones (desde el “No More Tours” específicamente), o a Kiss colgando los terraplenes para siempre tras el apoteósico “Farewell Tour 2000/2001”. Esas despedidas con elástico son tan viejas como el hilo negro, la diferencia ahora es que muchos de nuestros héroes están entrando a la sexta década, disminuyendo las posibilidades de verlos sobre los escenarios aún estando en gran forma.

Bien, independiente de lo triste que pueda ser una despedida, siempre será un agrado presenciar un show de la banda que ha definido el concepto del Heavy Metal una y otra vez desde los setentas. Con el respeto que me merecen otros músicos igualmente influyentes, Judas Priest ha marcado la tendencia a seguir y sin ellos el estilo no sería el mismo. ¡No señor! Una banda con tanta historia y mitología a cuestas trasciende más allá de su legado musical (que por cierto es enorme). Planteo la siguiente pregunta: ¿cuántos conjuntos han creado un universo paralelo en torno a los personajes de su música? Priest, probablemente como ningún otro, han creado su propio lenguaje inspirado en la ciencia ficción y el cine clase “B”, poniendo énfasis en villanos, anti héroes y personajes mitológicos. Siempre me he preguntado porqué nunca experimentaron haciendo algún disco conceptual, filme, comic o serie de TV, en donde los protagonistas fueran The Metallian, Sinner, Exciter, The Sentinel, Painkiller, Jawbreaker, Hellion, Tyrant, Turbo Lover, Jugulator, Night Crawler, etcétera. Las posibilidades para proyectar una franquicia teniendo a estos personajes mesiánicos son innumerables, es decir, ¿se imaginan una vorágine de figuras de acción inspirada en el universo Priest? O un juego tipo Mortal Kombat con escenarios post apocalípticos donde se lleven a cabo combates cabrones como The Metallian vs The Sentinel… FIGHT! (?)

Judas Priest no es sólo Heavy Metal, tachas, cuero y discos inolvidables. ¡Judas Priest es una religión! No podría ser de otra forma, ¡SON LOS DIOSES DEL METAL! Existen leyendas, mitos y personajes heroicos, sin embargo la deidad máxima de este movimiento son los señores del acero británico. Por eso este concierto era especial, si efectivamente no harán más giras mundiales, quedará en el recuerdo haberlos visto retirarse en gloria y majestad, estando aun en la cima del Olimpo metálico.

WhitesnakeAl igual que en 2005, el cartel contaría con la participación de invitados de lujo: los legendarios Whitesnake, liderados por ese genio y figura llamado David Coverdale. Tras el fallido show en 2008 (donde quedara como postal el certificado médico del ex Deep Purple pegado en la puerta del Teatro Caupolicán), Coverdale llegaba secundado por los músicos Brian Tichy (batería, ex Foreigner y Billy Idol), Michael Devin (bajo), Brian Ruedy (teclados) y, por supuesto, la tremenda dupla guitarrera conformada por Reb Beach y el tremendo Doug Aldrich, hoy por hoy sus dos grandes socios del crimen.

Pero antes sería el turno de la banda nacional Inquisicion. No se trataba de un teloneo cualquiera, el mismo público los eligió por votación en un concurso. Con Manolo Schäfler y Paulo Domic a la cabeza, son un conjunto que sabe de sobra como responder ante este tipo de responsabilidades; y esta una nueva formación, con Rodrigo García y Cristián Carrasco, debe ser una de las más potentes que han tenido en su carrera. Uno sabe qué esperarse con este conjunto, pueden estar tocando en un pequeño bar en Valparaíso o abriendo para Mercyful Fate, Blind Guardian, Judas Priest, y siempre aprueban con honores.

Con un setlist donde mezclaron material de su reciente placa Opus Dei (como Metal Legions, Electroquinesis, o Believe) con clásicos indiscutidos del metal nacional de la talla de Up The Metal Hammer!, Innocent Sinner, Bats In The Belfry y Mayday’s Eve, mostraron todo el profesionalismo, talento y excelente puesta en escena de una banda que se ha ganado con creces su estatus. Excelente aperitivo para comenzar la jornada.

Setlist Inquisicion

1. Opus Dei
2. Up the Metal Hammer!
3. Metal Legions
4. Bats in the Bellfry
5. Believe
6. Innocent Sinner
7. Electroquinesis
8. Mayday’s Eve

ENTRE EL VENENO DE LA SERPIENTE Y LA SILUETA DE TAWNY KITAEN

A las 19:40 horas era el momento de que saltara a escena uno de los más grandes cantantes de la historia del Rock, el “snake charmer” por antonomasia, David Coverdale. Con My Generation de The Who de fondo, se apagan las luces, y el estallido del público no se hace esperar. Tras cartón, suena en los altavoces la pista introductoria, mientras Coverdale y sus muchachos salen a escena, recibiendo los vítores del público quienes le entregaron una bienvenida de héroe.

Whitesnake

Vestido de jeans gastados y camisa blanca, el sexagenario retribuye el cariño aplaudiendo, sonriendo, tocándose el pecho  y apuntando a las personas de las primeras filas. Sus músicos lo siguen a continuación, mientras David y da inicio a Best Years, corte perteneciente al álbum Good To Be Bad (2008). Una buena elección para empezar un concierto, y de entrada me llamó la atención el peso con el sonaba el conjunto, diría incluso que estaban afinados más bajo de lo usual. Como sea, la línea vocal es propicia para admirar los tonos bajos de Coverdale; aunque su voz no sea la misma de antes sigue siendo el amo indiscutido cuando se trata de cantar en esa forma.

Caía el primer clásico del 1987 con la tremenda Give Me All Your Love, una de esas canciones que uno siempre espera que desgranen en vivo, donde Cov hace gala de la candidez que nos tiene acostumbrados. Desde el arranque el hombre tenía al respetable en el bolsillo mientras estos disfrutaban cantando el pegajoso coro. Continuaban con otra joya de proporciones, Love Ain’t No Stranger, clásico perteneciente al excelente Slide It In (1984). El público era protagonista ayudando a David en la introducción: “Who knows where the cold wind blows / I ask my friends, but, nobody knows / Who am I to believe in love / Oh lord, love ain’t no stranger”, y me pareció destacable que Doug Aldrich interpretara el solo respetando la memoria del difunto Mel Galley (quién lo grabara originalmente). Otra cosa que noté en Doug es que cada día se parece más a Randy Rhoads, tanto en la pinta como en sus movimientos en escena. A esas alturas no parecía que Whitesnake fuera sólo un invitado, menos cuando comienzan a tocar los primeros acordes de la inmortal balada Is This Love? Está claro que tiene una conexión especial sobre todo con el público femenino, es más, pareciera que Coverdale las hubiera escrito para ellas y nadie más que ellas. Acá se crea una atmósfera sobrecogedora, que se palpa independiente si eres seguidor o no, y cada vez que la interpreta en directo el resultado es magia pura. Un momento intimista, cálido, romántico, capaz de derretirle el corazón hasta al metalero más duro. Perfectamente Coverdale podría dejar que los asistentes la cantaran completa, pero es esa complicidad entre ambas partes lo que hace que este momento sea aun más emotivo. Aunque inexplicablemente Aldrich tocó cualquier cosa en el solo.

Whitesnake“Algunos de ustedes deben saber que tenemos un nuevo disco llamado Forevermoredecía David, adelantando que tocarían material de esa producción. Luego presenta a Doug Aldrich en el “slide/guitar” dando inicio a Steal Your Love Away,  el primer track de dicha placa. Un blues/rock de riffs pesadísimos cortesía de Reb Beach y el mencionado Aldrich; aunque aquí lamentablemente Coverdale abusó de los tonos agudos, haciendo que su voz pierda su color característico. Luego de reiterar los agradecimientos, le dedica a la gente la excelsa Forevermore, una balada en que nos vuelve a deleitar con esa atmósfera intimista, que sólo él es capaz de lograr. Quedaban solos en escena la dupla de Reb Beach y Doug Aldrich, iniciando una suerte de duelo de guitarristas. Cuando David reformó el grupo le dio al clavo eligiendo a este par de tremendos músicos; tipos con estilos distintos, pero a la vez complementarios, que con el paso del tiempo se han transformado en la columna vertebral del sonido del conjunto. Por un lado Beach (Winger, ex Dokken) proviene de la escuela de los grandes shredders gringos de los ochenta; en cambio Aldrich tiene un estilo de corte más clásico, influenciado por Ritchie Blackmore y Gary Moore. Tras este entremés sería el turno de Love Will Set You Free que juega con ese ritmo hiper sensual, recordando a otras grandes canciones de la primera etapa de la víbora. Por supuesto los fanáticos más duros del grupo lo disfrutaron a concho, como si se tratara de uno de los caballos de batalla de siempre. David presenta a Brian Tichy, quien se despacha un extenso solo haciendo gala de su talento en los tarros. OK, el tipo no es Tommy Aldridge, pero tiene una pegada tan poderosa como el veterano, incluso se dio el lujo de tocar una parte del solo con sus manos, al igual como lo hace el viejo Tom.

Entrando en tierra derecha, llegaba un himno con todas de la ley: Here I Go Again. En ese momento las voces de David y el respetable se fundieron en una sola, con palmas al viento en el inolvidable estribillo. Era el turno probablemente con la más grandiosa composición de toda su carrera: Still Of The Night. En este punto no había concesiones, todos siguiendo la letra, e invocando en nuestras mentes a esa traicionera lindura llamada Tawny Kitaen. ¡Así es!, la misma que alguna vez fuera la mujer más sexy de los videos rockeros, antes que la fama, el alcohol y la cocaína se llevaran su inocencia. Imposible no imaginarla arrancar de su celador, con la banda tocando la parte épica de fondo, mientras Coverdale se desgarraba la garganta y el público le daba una mano en cada una de las estrofas. La afinación la hizo sonar muy diferente, pero el remate del final donde todos gritaron “Still Of The Night, Still Of The Night, Still Of The Night”, fue matador.

Whitesnake

Luego de agradecer por la hospitalidad entregada comienza a capella la letra de Soldier Of Fortune, aquella mágica balada que cierra el álbum Stormbringer (1976) de los púrpuras. Imposible no emocionarse escuchando cuando David cantaba: “But I feel I’m growing older / And the songs that I have sung / Echo in the distance / Like the sound of a windmill goin’ ‘round / I guess I’ll always be a soldier of fortune”. Este momento de introspección sería bruscamente interrumpido con el puñetazo que significa escuchar los acordes de Burn, que de un momento a otro todos estuvieron haciendo headbanging, levantando los puños y gritando “All I hear is buuuuuuuuuuuuuuurrrrrrrrrrrrrnnnnnnn”. Como ha sido la tónica en las últimas giras es intercalada con un extracto de la poderosa Stormbringer, poniendo fin a estos casi ochenta minutos de show. La banda se despedía en medio de vítores y aplausos, mientras escuchábamos de fondo We Wish You Well, del álbum Lovehunter (1979).

En general fue un buen show, en el cual hubieron cosas destacables y otras no tanto: de lo segundo mencionaría la saturación del sonido a ratos, lo bajo de la afinación de los instrumentos (que hizo que canciones como Still Of The Night sonaran rarísimas), y a Coverdale quién abusa demasiado de esos gritos agudos, sin mucho cuerpo, sonando bastante desafinado la mayoría de las veces. Su voz grave sigue siendo sensacional, pero por alguna razón que desconozco no la ocupa más. De lo que me gustó sin dudas el nivel de su banda, ¡descollante!… y que quedó demostrado que el hombre -a pesar de sus más que notorias limitaciones actuales- sabe de sobra cómo imponerse sobre el escenario. La víbora cumplió y su veneno fue el alucinógeno perfecto antes de entrar al salón de acero…

Setlist Whitesnake

01- Intro: My Generation (The Who)
02- Best Years
03- Give Me All Your Love
04- Love Ain’t No Stranger
05- Is This Love?
06- Steal Your Heart Away
07- Forevermore
08- Guitar Duel (Doug Aldrich / Reb Beach)
09- Love Will Set You Free
10- Solo Brian Tichy
11- Here I Go Again
12- Still Of The Night
13- Soldier Of Fortune (Deep Purple)
14- Burn / Stormbringer (Deep Purple)
15- Outro: We Wish You Well

EL EPITAFIO DE LOS DIOSES

Judas Priest

A esa hora el Arena estaba prácticamente lleno, con cerca de doce mil asistentes deseosos de vivir un momento inolvidable. Mientras por los altavoces sonaba War Pigs de Black Sabbath, el sonido de las sirenas acompañaba el enorme e imponente telón que desplegaba la palabra Epitaph”, señal inequívoca que el momento había llegado. De pronto comienza a escucharse la introducción Battle Hymn -acompañada las luces rojizas que daban vida al emblema del tour-, pero esta vez no dando paso a One Shot At Glory, sino a la imponente Rapid Fire. Y cuando Halford dispara el verso “Pounding the world like a battering ram”, cae el telón dejando al descubierto a los grandes Glenn Tipton, Ian Hill, Scott Travis y Rob Halford, secundados por el recién ingresado Richard Faulkner. El rugido de la gente fue ensordecedor y desde el comienzo se percibía al conjunto sonando potente y con un fiato envidiable. Siguiendo el mismo orden del British Steel (1980) caía Metal Gods, sin antes iluminar a los presentes con llamaradas y rayos láser que salían desde la parte alta del escenario. Lógicamente fuimos testigos de los movimientos robóticos característicos de Rob y no es necesario mencionar que el coro retumbó en cada uno de los rincones del Movistar Arena.

Judas Priest“Hello Santiago de Chile…The Priest is Back!” exclamaba el Metal God, recibiendo la ovación de rigor. Después lanza una pregunta de respuesta obvia: “Are you ready for some Judas Priest’s Heavy Fuckin’ Metal?”, dando paso a Heading Out To The Highway, una de las mejores canciones del irregular Point Of Entry (1981). Cambiábamos la chaqueta de cuero por una de mezclilla, poniéndonos más ad hoc para disfrutar este clásico de carretera, y Richie Faulkner a la hora de interpretar el solo le adhiere algunos arreglos novedosos y refrescantes. A él ya lo habíamos visto en acción junto a Lauren Harris -abriendo para Iron Maiden en 2008 y 2009-; físicamente es muy parecido al K.K. Downing de principios de los ochenta, y me alegra que le hayan entregado la libertad de aportar con lo suyo al grupo, no limitándolo a ser un mero guitarrista contratado. Era el momento de revisar algo de Angel Of Retribution (2005), lo con el track que abre esa producción y uno de los nuevos clásicos del conjunto: Judas Rising. El doble bombo de Travis y la línea de bajo del gran Ian Hill sonaron simplemente aniquiladores, pero aquí el público aprovechó de descansar y tomar un poco de aire, sabiendo que el show era largo y apenas estábamos en la mitad de esta maratónica jornada.

Halford aprovecha de recordar que “este es un show especial porque están tocando canciones de toda la carrera de la banda” para luego presentar Starbreaker, una joya de la primera etapa del conjunto perteneciente al álbum Sin After Sin (1977). Todo un regalo para los más acérrimos, quizás el grueso de los asistentes no la recibió como una de las más emblemáticas, ¡pero qué importa! Priest siempre rescata gemas desde los confines de su catálogo y ésta sonó increíble. Cuando Tipton y Faulkner se unían para ejecutar esa mítica introducción, era obvio que caería otra de las inmortales: Victim Of Changes. Esta canción es a Judas Priest lo que Stargazer es a Rainbow, con una ejecución realmente excelsa y quienes llegaron con algunas copas en el cuerpo, sintieron que sus percepciones se sentían trastocadas gracias a los efectos del alcohol; por supuesto el grito de Rob en la parte final vino de las profundidades del infierno etílico (?).

Debíamos seguir y ahora el viaje nos llevaba hasta Rocka Rolla (1974), donde todo empezó para la banda, y del cual eligieron Never Satisfied. Interesante, porque conforme a lo que pasaban los minutos, apreciábamos las distintas facetas de Priest en su historia, en este caso, de la época donde sonaban a un híbrido entre Purple y Sabbath. El momento para poner los encendedores -digo celulares- en el aire, llegaba con Diamonds & Rust, original de Joan Baez; un momento solemne, porque tanto Tipton como Faulkner comenzaron tocándola  acústica, para luego mezclarla con la versión clásica que pudimos escuchar en Sin After Sin y Unleashed In The East.

Judas Priest

La máquina del tiempo no daba tregua, ahora era el turno de revisar algo de Nostradamus (2008), mientras de fondo sonaba la introducción Dawn Of Creation. Como era obvio seguían con Prophecy, mientras Halford aparecía en escena vistiendo una capucha cromada y llevando un báculo con el emblema de Metallian. Dicha producción mostraba a un Priest mucho más teatral, algo que se siente cuando la tocan en vivo. Acto seguido nos propinaban un golpe directo al cráneo con Night Crawler, divisándose algunos moshpits mientras Halford asaltaba en el coro. Una banda que sabe del potencial de su discografía no tiene problemas en sacar canciones increíbles del repertorio y reemplazarlas por otras igual de buenas o mejores.

El sonido de los sintetizadores nos llevaba nuevamente a la carretera, mientras Scott Travis daba la partida a Turbo Lover. Otro de los momentos inolvidables del show, mientras el público con puños en el aire coreaba “I’m your turbo lover, tell me there’s no other”, acompañados de llamaradas que sofocaron a quienes estaban en las primera filas. Acto seguido presentaron Beyond The Realms Of Death, no sin antes mencionar que en su carrera habían experimentado con muchas cosas distintas, y esta era la balada tradicional del Heavy Metal. Retrocedíamos hacia el Stained Class (1978) ¿Y qué les puedo decir? ¡A esas alturas sólo disfrutábamos de unas grandes composiciones de Priest! Es imposible permanecer indiferente ante la magnificencia de esta canción, con ese tremendo arpegio inicial compuesto por Les Binks, un Halford dándose un festín de matices vocales, y el solo del maestro Glenn Tipton es uno de los más inspirados que he escuchado jamás.

Judas PriestSé que muchos soñaron durante años con escuchar The Sentinel en vivo. Obviamente es del material mas difícil de interpretar, así que Rob varió con inteligencia la línea vocal; de todas formas había que exigir la garganta al máximo para gritar “Sworn to avenge / Condemn to hell / Tempt not the blade all fear the Sentineeeeeeeeeeeeeeeeeeeel”. Y si estamos hablando de regalos inesperados, estoy seguro que más de alguno soltó una lágrima cuando Richard comienza a tocar los acordes de Blood Red Skies, para después escuchar como Halford narra desgarradoramente esas líneas “As the sun goes down / I move around  / Keeping to the shadows / Life, hangs by a thread / And I’ve heard it said, that I’ll not see tomorrow”. La interpretación fue magnífica, imposible describirlo sólo con palabras, sobre todo para quienes pensamos que Ram It Down (1988) es casi tan bueno como Painkiller. No tocan mucho material de ese álbum y que ésta fuera la elegida fue un verdadero premio. Caía otro de los covers emblemáticos, me refiero a The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown) original de Fleetwood Mac, donde nos quedábamos sin aliento coreando la parte de la enorme melodía de Glenn. ¡Cuánto poder por la cresta!

Rob presentaba la siguiente canción sin antes mencionar que 1980 fue un gran año para el Heavy Metal, donde muchas grandes bandas lanzaron discos extraordinarios… “Breaking the what?… Breaking the what?… Let’s break that law!!!”. Y cuando sonaba Breaking The Law, el público fue el encargado de cantarla en su totalidad, mientras se disparaban más llamaradas durante el coro. Scott Travis quedaba en escena comenzando un corto pero preciso solo de batería. ¡Es impresionante este tipo! Le da con una fuerza sobrehumana y pareciera que ni se esfuerza. Lógicamente esto daba paso a la apertura de Painkiller, que fue interpretada de manera avasalladora y donde la cancha se convertía en una batalla campal.

DEL RUGIR DE LOS MOTORES AL CALOR DE LA MEDIANOCHE

Terminaba el set regular, pero quedaba más. De fondo vemos un enorme ojo cibernético cuando comienza a sonar la inconfundible instrumental The Hellion; nuevamente los gritos del respetable se volvieron ensordecedores al corearla, y como no, si a continuación pasaba Electric Eye, con la cual el recinto casi se viene abajo. Rob cantando en una de las plataformas mientras éramos nosotros los encargados de completar el coro. Y el rugir de los motores nos advertía que llegaba el momento Kodak de la noche -de esos que con los años han dejado una marca indeleble en la historia del Heavy Metal- ver al Metal God montando su Harley Davidson mientras cruzábamos los dedos para que no sufriera el percance del show en Brasilia, donde el hombre terminó en el suelo, aunque sin consecuencias serias. Claro, Hell Bent For Leather es el himno del cuero, el cromo, el diablo y a priori también podríamos colgarle algunas connotaciones de doble sentido. Allí te das cuenta que Rob es tan enorme que puede echarse sobre su moto cromada y el público se va a vuelve loco igual.

Judas Priest

Cuando el respetable soltaba el cántico futbolero “Olé, olé, olé, olé Judas… Judas”, Halford aprovecha de llevarse lo poco de voz que nos quedaba con sus ya clásicos “Oh Yeah”. Ahí entrábamos en la recta final con el super hit You’ve Got Another Thing Comin’, otro momento mágico cantado a todo pulmón. El lienzo detrás de la batería, que llevaba el logo del grupo y la inscripción “United”, nos recordaba que en ese momento todo el Arena era una fraternidad unida por la pasión del Heavy Metal. Richie podía lucirse ejecutando un solo mientras miles de palmas se agitaban el aire, con rayos láser por doquier y gritando ¡YOU´VE GOT ANOTHER THING COMIN’!.

Y si el reloj marcaba exactamente las 00:00 horas, ¿qué mejor forma que cerrar la velada con Living After Midnight? “I took Santiago about a 1 AM / Loaded, Loaded / I’m all geared up to score again” advertía el Metal God y todos sabían que era la oportunidad para dejar la última gota de sudor. ¡Dicho y hecho! Todos saltando, todos gritando, todos disfrutando… y al final Halford despidiéndose:“Thank you Santiago, we love you… and keep the Metal faith!” .

Judas Priest

Como comentario al cierre debo mencionar que este ha sido el mejor show de Priest en Chile. En cuanto a sonido (de todas las veces que he ido al Arena es lejos el sonido más potente y claro que he escuchado), puesta en escena, entrega del público, setlist y un nivel de ejecución descollante. La despedida no podía ser de otra forma -así lo entendimos todos-, y con conciertos como este queda claro porque Judas Priest son los dioses indiscutidos del Metal y no hay nadie que les haga sombra. Si no vuelven nunca más, no hay nada que reprocharles; sólo me queda terminar este comentario parafraseando a los grandes de ABBA: simplemente “Gracias por la música”. ALL HAIL THE PRIEST!

«Rising from darkness where Hell hath no mercy and the screams for vengeance echo on forever. Only those who keep the faith shall escape the wrath of the Metallian… Master of all Metal».

Setlist Judas Priest:

01- Intro: Battle Hymn
02- Rapid Fire
03- Metal Gods
04- Heading Out To The Highway
05- Judas Rising
06- Starbreaker
07- Victim Of Changes
08- Never Satisfied
09- Diamonds & Rust (Joan Baez)
10- Dawn Of Creation / Prophecy
11- Night Crawler
12- Turbo Lover
13- Beyond the Realms Of Death
14- The Sentinel
15- Blood Red Skies
16- The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown) (Fleetwood Mac)
17- Breaking The Law
18- Painkiller
Encore 1:
19- The Hellion / Electric Eye
20- Hell Bent For Leather
21- You’ve Got Another Thing Comin’
Encore 2:
22- Living After Midnight

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

En su gira de despedida, Judas Priest se presentó nuevamente en Chile ante unas 12 mil personas en el Movistar Arena. El show que se extendió por más de dos horas contó con la presencia de Whitesnake y los nacionales Inquisicion.

Fotos: Guillermo Salazar

Es cosa de empezar haciendo números para mostrar cuán influyente ha sido Priest en la historia del Heavy Metal. Screaming For Vengeance es un disco lanzado hace ya casi treinta años… y es el ¡octavo largaduración de esta banda! Pero bien sabemos que cuando se trata de música, de arte, de emociones, los números no son ni pueden ser más que una referencia didáctica.

Situémonos en contexto. Judas Priest, agrupación oriunda de la ciudad de Birmingham, Inglaterra (al igual que una “bandita” llamada Black Sabbath), ya se encontraba consagrada en la escena como uno de los estandartes de la New Wave Of British Heavy Metal, habiendo lanzado ya siete trabajos anteriormente y paseándose por diferentes estilos. Hay quienes hacen una distinción radical (que para mí no es tanta, pero la estimo válida) y señalan que desde el Rocka Rolla hasta el Sin After Sin la música de Judas tenía ciertas influencias notoriamente más hippies, y a partir de Stained Class y fundamentalmente del gran Hell Bent For Leather, el sonido de Judas comenzó a metalizarse sin retorno, llegando a su punto máximo en el inolvidable e irrepetible British Steel de 1980. Sin embargo, estando en el tope de su carrera, Priest lanza el Point Of Entry en 1981, disco que a mi juicio baja notoriamente la curva de rendimiento que venía mostrando la banda hasta ese momento. Por ello, viéndolo en retrospectiva, es probable que la audiencia “perdonara” un disco débil como el referido Point Of Entry pero no dos seguidos. Y por ello era tan importante que el siguiente lanzamiento de Judas fuese contundente y no dejase espacio a ninguna duda.

Ese es el contexto donde el quinteto compuesto por Robert John Arthur “Rob” Halford en voces, Glenn Raymond Tipton y Kenneth “K.K.” Downing en guitarras, Ian Albert Hill en bajo y Dave Holland en batería, en 1982 lanza Screaming For Vengeance, disco grabado en Ibiza, España, y que da cuenta de ideas bastante ambiciosas y que, como dijimos, fundamentalmente, tendría la labor de reposicionar a Judas como estandarte de la escena tras Point Of Entry.

Y ya queda inmediatamente claro que así sería. Me juego mis fichas a que la intro de este disco es una la mejor de toda la carrera del sacerdote de Birmingham, o al menos, para ser justos, es la que más me gusta. The Hellion es el nombre de esa especie de personaje aguiliforme (?) que adorna el arte de tapa de este trabajo, pero es mucho más que ello, es a mi juicio nada más ni nada menos que una de las mejores intros de la historia del Heavy Metal. Escucharla en vivo o en estudio me provoca la misma sensación, de emoción mezclada con expectación, la imponente majestuosidad de las guitarras gemelas de Tipton y Downing, y saber que se viene Electric Eye, probablemente uno de los más grandes temas de la carrera de Priest. ¡Qué decir de Electric Eye! En los reviews del recuerdo es más difícil que en los discos “nuevos” hacer una descripción tema por tema, son canciones que hemos escuchado veinticinco mil cuatrocientas veces, pero cuesta no hacer referencia a que comienza con ese riff inolvidable y que a mi juicio llega a ser el perfeccionamiento de la idea que intentaron meses antes, por ejemplo, con temas como Hot Rockin’. ¡Lo que canta Halford! Tremendo muchachos, uno de mis preferidos de toda la carrera de Priest.

Sorpresivo y entretenido fue escuchar Riding On The Wind en la primera visita de Judas a Chile. Me encanta ese inicio de batería, tan ochentosa, casi tarrienta, pero intensa, de verdad, sin demasiada mezcla, cruda. Real. Otro clásico, quizás subvalorado dentro de este mismo trabajo porque cuenta con gemas más destacadas, pero es un tema que realmente me encanta, los agudos de Halford ya lo mostraban como lo que es, ha sido y será, uno de los más grandes cantantes de la historia del rock.

Luego… ¡otro clásico más! La muy Scorpions Bloodstone, con su guitarra afiladísima y su inconfundible riff rasgueado, sumando luego el resto de los instrumentos y la voz de Halford. Realmente brillante, igual que el solo donde Tipton y Downing muestran ser una de las parejas mejor afiatadas de la historia del rock. Es un tema que me habría encantado escuchar en vivo.

Posterior a esto se da una situación bastante particular. Es muy raro que en una banda de Heavy Metal que un tema haya sido compuesto por una persona externa a la banda y que no constituya un cover (me acordé de la señora de Roland Grapow que mientras éste estaba en Helloween compuso o colaboró con la letra de un par de temas), pero en este caso, (Take This) Chains fue compuesta por Bob Halligan Jr., fundador de una banda rockera llamada Ceili Rain y quien además posee los créditos de la gran Some Heads Are Gonna Roll del Defenders Of The Faith. En lo personal, creo que se nota otra “mano” compositiva, es un tema con un coro mucho más “oreja” que el resto de las canciones que componen este trabajo.

Con Pain And Pleasure, Judas se remonta al sonido que uno encuentra en el Sad Wings Of Destiny o en el Sin After Sin, esa onda setentera más lenta sin ser tan pesada, pero con guitarras versión 1982, mucho más proclives a un sonido metálico más que el rockero clásico que uno encuentra por momentos en los reseñados trabajos previos a 1980. Un bocadillo de regalo para quienes son más adeptos a las primeras épocas de Priest.

Hasta que llegamos a uno de los hitos más destacados de este trabajo y particularmente el que le da el nombre. Es que la estridencia, intensidad, bolas y calle del grito que se manda Halford en Screaming For Vengeance valen la pena cada centavo, penique, rupia, chelín, yen y peso pagado por algún disco o algún show de Judas. Un ritmo rockandrollero llevado a extremos frenéticos, con una guitarra que invita a subirte a un auto o a una moto, poner sexta y ver cómo el mundo se va a quedando atrás. Y qué decir de las guitarras de Tipton y Downing haciendo armonías, uf, y del final, realmente grandioso… es mi tema favorito del disco pero sin ninguna duda.

Y se conecta con uno de los más grandes clásicos de Priest, que algunos incluso lo llegaron a conocer gracias a su posterior aparición en el juego Guitar Hero. You’ve Got Another Thing Comin’ es sin duda uno de los máximos clásicos de la historia de Judas, por su estructura de single, por tener video, por su riff sencillo, por ser ultra coreable en vivo, por ser un tema perfecto para un fin de fiesta y de jarana rockera. Un deber para cualquiera de sus shows. Como dato Rossa, la traducción del título de este tema no es tan literal como “se te viene otra cosa”, sino que es una expresión que quiere decir algo así como “estás muy equivocado”.

Llegando al final de este trabajo encontramos a Fever, un tema que comienza muy distinto a todo lo que habíamos encontrado anteriormente en este trabajo, casi como balada, pero que posteriormente va progresando hasta tomar forma de tema rockero. En particular me encanta la parte de los solos, las dos guitarras funcionan maravillosamente, tanto por separado como armonizando, y los agudos de Halford nuevamente la rompen.

El disco culmina con Devil’s Child, otro clásico hardrockero, muy AC/DC, especialmente con la forma de cantar de Halford en el coro, algo más raspado que lo que naturalmente estilaba en esos años. Me impresiona hasta el día de hoy la tremenda y torrencial facilidad de Priest en ese tiempo para producir buenos singles, “orejas”, sencillos, sin grandes aspavientos, con coros pegajosísimos y sobre todo muy entretenidos. Un estupendo final para un trabajo inolvidable.

Me parece que Screaming For Vengeance es un disco que cuenta con muchas fichas, junto con el British Steel e incluso más que el Painkiller, para ser “el” disco que yo le entregaría a alguien que nunca ha escuchado a Priest, para que los conociera. Es un disco que resume y concentra gran parte del ADN de esta banda, donde en menos de cuarenta minutos expone diversas influencias, sonidos y nos regala cuatro o cinco clásicos con indiscutibles índices de inmortalidad, y que además en su momento tuvo el gran mérito de reposicionar y consolidar a Judas como lo que es hasta el día de hoy, una de las más grandes bandas de Metal de todos los tiempos. Y es algo que, en las cercanías del final de la carrera del Sacerdote de Birmingham, adquiere un valor mayor.

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La banda nacional INQUISICION será la encargada de abrir la jornada del 20 de septiembre en el Movistar Arena, tras haber ganado el concurso para la elección de la banda soporte del Epitaph Tour en Chile, día en que se presentan, además de JUDAS PRIEST, la agrupación liderada por David Coverdale, WHITESNAKE

INQUISICION se alzó como ganador con un 43% sobre un total de más de 40.000 votos.  El resultado definitivo fue el siguiente:

  • INQUISICION: 43 %
  • RATZINGER: 36 %
  • DRAHKER: 21 %

El horario para el martes 20 es el siguiente:

18:00 Apertura de Puertas
18:40 Inquisicion
19:40 Whitesnake
21:30 Judas Priest

Las entradas para el concierto de JUDAS PRIEST junto a WHITESNAKE están a la venta por Sistema Ticketmaster, 690 2000, tiendas Falabella, Cine Hoyts y The Knife (Eurocentro). 10% de descuento para clientes Entel.

Los precios son:

Platea Alta: $22.000
Cancha: $27.000
Platea Baja: $35.000

Afiche: Judas Priest en Chile

Si participaste en el concurso, revisa si fuiste uno de los afortunados que asistirá el 20 de septiembre al Movistar Arena, gracias a T4F y PowerMetal.cl:

  • Valentina Burgos
  • Agustín Valdés
  • Pablo Moya (ganador por Twitter – @pvmb)
  • Constanza Jerez (ganadora por Twitter – @DoroJerez)

¡Felicitaciones! Los ganadores fueron contactados por mail y en Twitter por DM.

Las entradas para el concierto de JUDAS PRIEST junto a WHITESNAKE están a la venta por Sistema Ticketmaster, 690 2000, tiendas Falabella, Cine Hoyts y The Knife (Eurocentro). 10% de descuento para clientes Entel.

Los precios son:

Platea Alta: $22.000
Cancha: $27.000
Platea Baja: $35.000

Afiche: Judas Priest en Chile