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En una reciente entrevista para Spark TV, el vocalista de HAMMERFALL Joacim Cans respondió sobre las exigencias que trajo el próximo álbum de los suecos, titulado»Built To Last«. Cuando le preguntaron cuál era el tema que mayor dificultad le presentó, señaló:

«Fue ‘The Sacred Vow‘, el del Lyric Video que lanzamos hace poco. Se suponía que el coro no iba a ser cantado por mí, pero decidimos hacerlo después con un coro más alto que la cresta, al que era muy difícil llegar. Pero ese día en el estudio estaba en un muy buen estado, sentía como si estuviera respirando hielo, inhalando cocaína y metanfetamina, todo al mismo tiempo».

«Siempre trato de renovarme a la hora de componer las melodías vocales, ahí digo ‘bien, ¿hasta dónde podría llegar en esta parte? a lo mejor podría llegar más alto?’. Bueno, lo hice en un par de canciones, pero nunca tan alto como lo hice en este álbum».

Si aún no escuchas The Sacred Vow, te dejamos aquí el Lyric Video del que hablaba Joacim Cans:

«Built To Last» será lanzado el 4 de Noviembre a través de Napalm Records y el tracklist es el siguiente:

01. Bring It!
02. Hammer High
03. The Sacred Vow
04. Dethrone And Defy
05. Twilight Princess
06. Stormbreaker
07. Built To Last
08. The Star Of Home
09. New Breed
10. Second To None

HammerFall - Built to Last

 

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Este año de conciertos internacionales comenzó por allá por el mes de Febrero con la segunda visita de los estadounidenses de Kamelot, en el Teatro Caupolicán. Entre medio, vimos allí a Sonata Arctica, a Therion, el debut en solitario de Ghost, y últimamente a Tarja y a Within Temptation. Además, en otros lugares durante este 2014 pudimos ver a Metallica y a Dream Theater en lo más “mainstream”, a otras bandas como Sabaton e Iced Earth, y los más “under” pudieron disfrutar, entre otros, de los shows de Satan, Omen o Manilla Road, sólo por nombrar algunos. Pero faltaba un cierre como corresponde para un año bastante variopinto, pese a no ser tan prolífico en shows como, por ejemplo, lo fue ese recordadísimo 2011. Y qué mejor que cerrar este año donde comenzó, en el propio Caupolicán. Pero mejor aun, no se trataría sólo del concierto de una banda, sino que derechamente de un pequeño festival, con tres agrupaciones con su background particular.

En primer término, los suizos hardrockeros de Gotthard, que debutaron en Chile el 2012 en esa memorable fecha doble junto a Unisonic. Pese a ser poco conocidos por la mayoría en esos momentos, Leo Leoni y sus muchachos poseían un importantísimo recorrido europeo durante ya dos décadas, y en esos momentos recién estaban estrenando a su nuevo cantante, Nic Maeder, luego de reconstruirse tras el trágico fallecimiento de su vocalista de toda la vida, Steve Lee, en un accidente de tráfico en Estados Unidos, y presentaban cosas de su última placa, Firebirth. Ahora los suizos ya tienen a un Maeder consolidado, y vendrían a presentarnos su nuevo material, el más que interesante Bang!

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Luego, nada menos que HammerFall, en lo que se anticipaba en la previa como un retorno triunfal a Chile, tras siete años de ausencia de nuestras tierras, con un muy buen disco en las espaldas como su último trabajo, (r)Evolution, que retomó el sonido clásico de estos suecos que, además, vendrían recargados, con un reciente e importante cambio en la base rítmica: hace poco abandonó la banda el ya histórico Anders Johansson, siendo reemplazado por David Wallin, y el bajista Fredrik Larsson se tomó una especie de pre-natal, por lo cual su función sería cumplida por un histórico, el pelado Stefan Elmgren, quien asumió temporalmente las labores en las cuatro cuerdas de los templarios de Gotemburgo.

Y finalmente Edguy, que cinco largos años después de su última presentación en nuestro país –en ese recordado espectáculo de la Discotheque Blondie del 2009– volvería a nuestras tierras, presentando su nueva placa, Space Police / Defenders Of The Crown. Bajo el incombustible liderazgo de Tobias Sammet, los germanos prometían cerrar con broche de oro una extensa jornada de Heavy Metal y Hard Rock europeo.

Ya en los días previos podíamos pronosticar que se trataría de una jornada extensa, como terminó siéndolo. Así, paulatinamente el Teatro Caupolicán fue recibiendo a más y más poleras negras, hasta llegar a una respetable cantidad de unos 1.300 aproximadamente al momento en que el primero de los números de la velada se aprestaba a salir a escena.

LA PRECISIÓN DEL HARD ROCK SUIZO

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Son muchos los calificativos que podemos utilizar para describir lo que fue la primera visita de Gotthard. “Histórica”, para empezar. Sí, porque una banda mítica en el concierto europeo no había venido nunca a Sudamérica y menos a Chile. Esto resultaba difícil de entender, sobre todo viendo el extraordinario nivel de Hard Rock que exhiben los suizos, pero tal situación se sustentaba en el hecho de que en realidad no eran tan populares en nuestro país. Por eso “sorprendente” es otro calificativo que podemos usar. Y seguramente los más sorprendidos fueron los propios Gotthard, porque si bien no eran (son) tan renombrados, esa noche en que se presentaron se dieron muestras inequívocas de que no eran totales desconocidos. Es más, mucha gente conocía sus canciones y las coreaba. Esto dibujaba muecas de asombro en las caras de los músicos y sin duda que se fueron contentos y agradecidos. Y “justiciera”, porque éramos muchos los que soñábamos con verlos. Y con un dejo de “frustrante”, porque no dejaba de dar pena el hecho de no haber podido nunca ver a uno de los mejores vocalistas de la historia del Rock, como fue Steve Lee.

Y este regreso de la banda no tuvo características muy distintas. La visita de una banda así de grande siempre es histórica. La respuesta de la audiencia volvió a ser sorprendente y los músicos se fueron felices. También fue justiciera en el sentido de que comienza a pagarse una deuda del grupo con su público chileno. Pero volvió a ser frustrante, porque tristemente, y más allá de lo gran vocalista que es Nic Maeder, el recuerdo de Lee se aparece a cada segundo de presentación. O eso al menos siente uno. En todo caso fue una presentación sumamente sólida, con temas de su nueva producción, Bang!, y otros clásicos de su discografía. Inició todo a las 20 horas en punto, con un Teatro Caupolicán a ¾ de la capacidad de la cancha y una audiencia que, si bien no iba a verlos a ellos, entendía que se trataba de una agrupación enorme y había que guardar respeto. E incluso más que eso, no fuimos pocos los que cantamos sus temas, algunos, los más conocedores, de principio a fin.

10d1gotthard-01El segundo concierto de Gotthard en Chile iniciaba con la intro que utilizaba el sonido de motos y sirenas de policías, dando la idea de una persecución. De pronto una voz enuncia “Let me in!”, lo que da paso a Bang!, caballito de batalla de su última placa. El sonido en el comienzo era relativamente bueno, pero la voz de Nic se escuchaba demasiado baja en comparación a los otros instrumentos. Y durante el coro fue un desastre: las guitarras se escuchaban saturadísimas y la voz de Maeder se perdió casi por completo. A pesar de todo la gente disfrutó muchísimo la puesta en escena de una gran canción y premió a la banda con una sonora ovación en el final. Los más enterados pudieron cantar, y sobre el coro todos apoyaron. De inmediato, sin pausa de por medio, llegó la intensa Get Up ‘n’ Move, donde los problemas de audio continuaron, pero se notaba que los técnicos intentaban poner todo en orden. La banda, por su parte, se maravillaba con el entusiasmo demostrado por el respetable, entendiendo, como dijimos antes, que no eran ellos las estrellas de la noche.

En tercer lugar llegaría la excelente y prendida Sister Moon, que iniciaba solo con el bombo de Hena Habegger resonando por todo el lugar. De inmediato la gente reacciona con los clásicos “¡Eh! ¡Eh!”, tras lo cual llegan esos monstruosos riffs que son marca registrada de la dupla Leo Leoni – Freddy Scherer. Sumamente poderosos y aplastantes acordes que pusieron a todos a saltar en cosa de segundos. ¡Qué temazo! Y un aspecto muy positivo es que por fin se solucionó el problema con las voces. Ahora la voz de Maeder se escuchaba con más claridad y uno podía apreciar mejor sus innegables cualidades que le significaron el enorme honor de intentar suplir al inmortal Steve Lee. La banda estaba prendidísima, hasta uno solo detrás de la cabeza ejecutado por Leoni pudimos ver, cosa que desató los aplausos y los gritos de inmediato.

Así fue como llegó Right On (del álbum Firebirth, 2012), con Leoni utilizando el talkbox para hacer la introducción poniéndole algo de su cosecha. “Are you ready for the party?” preguntó con ese extraño pero fascinante efecto en su voz y guitarra. La gente responde “¡Sí!” enfervorizada y comienza a sonar este portento del Hard Rock. Enseguida vendría una de las más altas creaciones, la notable Master Of Illusion,  un clásico de proporciones cósmicas extraídos del notable Domino Effect (2007). Fue una de las más coreadas, probablemente debido a que es una de las más conocidas. Ese corito que grita el título de la canción resonó de manera extraordinaria. Tras eso vendría algo más de promoción para Bang!, puesto que era el turno del single Feel What I Feel, tema en medio tiempo con aires de balada, que en vivo se deja querer y la gente corea de gran manera. Muy bien Maeder con esos tonos medios que son claramente lo que más le acomodan. Los solos de guitarra sonaron muy nítidos, con gran los muchachos poniéndole todo el sentimiento y logrando transmitirlo. ¡Notable!

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Enseguida vino un momento que me dejó con un sabor algo agridulce. Sí, porque esperaba más de la interpretación de The Call. Es una de mis canciones favoritas de la banda y esperaba escucharla, por lo que me alegré cuando comenzó a sonar. Fue una versión acústica, muy suave y emotiva, muy distinta a la original. Todo bien, pero pensé que era solo introducción y que se vendría el tema como realmente es: una balada, pero muy potente. Nada de eso, tras esa breve interpretación (de verdad, como la intro de The Call), pasan de inmediato al siguiente tema, lo cual me dejó, como decimos acá, con el manso cuello. Ese otro tema sería Remember It’s Me, con una gran interpretación de Nic y su aporte tocando la guitarra acústica.

Tras cartón vino la que debe ser una de las mejores composiciones de Bang!, la colosal What You Get,  que por cierto debe tener uno de los coros más geniales de toda la discografía de los suizos. Simplemente es perfecto, y en vivo ganas muchísimos puntos. ¡Y cómo resonó en el Caupolicán! No tendrá mucho tiempo de vida, pero se entonó como un clásico eterno. En verdad descollante. Pero lo mejor vendría quizás a continuación con ese clásico legendario de Billy Joe Royal que es Hush, y que Deep Purple popularizó de tan buena forma a finales de los 60s. Sin duda la composición más conocida del show y como tal se cantó a rabiar, y con muchos juegos vocales por parte de Nic y la banda. Notable el momento en que el hombre comienza a nombrar a cada integrante y cada uno de ellos responde con breves pero soberbios solos.

10d1gotthard-07Tras lo anterior la banda deja el escenario, pero tras pocos segundos vuelven para regalar lo último. El epílogo iniciaría de manera inmejorable con Litf U Up, un himno de Hard Rock contemporáneo que no dejó a alma alguna sin corear y saltar. Es esta la clase momentos que debe hacer pensar a los suizos “Woh, ¡de verdad nos conocen en un país tan lejano como Chile!” Y es que antes de su primer show, que fue hace dos años, ellos estaban convencidos de que nadie (o muy, muy poca gente) en este país les conocía. Entonces debe ser muy gratificante escuchar a tantos cientos de personas corear tus canciones. Tremendo momento. Luego, para cerrar, llegó otro himno enorme de la banda: Anytime, Anywhere, un enorme trozo de canción extraído de aquél discazo que es Lipservice. Es otra de las grandes canciones que gozan de popularidad entre los rockeros. Y así quedó demostrado con el exorbitante nivel de coreo que se produjo. Creo, honestamente, que nadie dejó de cantar. Y en el coro fue hecatómbico. ¡Todos se la sabían! ¡Todos la cantaban! Genial.

Fue un grandioso cierre para un show que inició con ciertos problemas, pero que rápidamente se afirmó y fue toda una delicia para los oídos. Gotthard demostró porqué a nivel mundial son una de la bandas más renombradas dentro del Hard Rock. Y deben haberse ido felices al ver que su popularidad crece y crece año a año en Chile.

Setlist de Gotthard:

01. Bang!
02. Get Up ‘n’ Move On
03. Sister Moon
04. Right On
05. Master of Illusion
06. Feel What I Feel
07. The Call
08. Remember It’s Me
09. What You Get
10. Hush (cover de Billy Joe Royal)
11. Lift U Up
12. Anytime Anywhere

MARTILLAZO EN EL CAUPOLICÁN

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Tras el contundente show de los suizos, el segundo número de la jornada, HammerFall,estaba agendado para las 21.35 horas, y era, de los tres, probablemente el show que más expectativa había generado en la previa. Decimos esto por el tiempo transcurrido desde su última visita, porque había mucha gente que no los había visto nunca, y sin dudas porque su último disco marca el retorno al camino trazado desde sus inicios. Muchos habían perdido la fe en los gotemburgueses pero con el interesante Infected y el revitalizador (r)Evolution, de todas maneras dudas se reposicionaron en la escena.

Así, una vez concluido el show de Gotthard, se pasó al siguiente telón, con unas gigantes “HF” en el medio, y lo más llamativo: ingresó una tarima con una nueva batería, que tenía parches personalizados de David Wallin, y además lucía una simpática máscara de hockey sobre hielo digna de Jason Voorhees.A esas alturas, los ya 1.500 espectadores apostados en la cancha del Caupolicán coreaban el “Ha-mmer-fall! Ha-mmer-fall!”.

De esta forma, y con puntualidad, se apagaron las luces del Caupolicán, y tras los sonidos de la intro salen a escena David Wallin (buen pelo, un mohicano muy de futbolista de la actualidad), Oscar Dronjak, Pontus Norgren y Stefan Elmgren, comenzando a ejecutar el primero de los latigazos que nos propinarían los suecos a lo largo de su show, la gran Hector’s Hymn, el primer corte de (r)Evolution y que, como mencionáramos en el review del disco, es una verdadera declaración de principios. La ansiedad del público por ver a HammerFall era notoria, y explotó sin dudas en el momento en que sale a escena Joacim Cans, con una chaqueta de cuero larga, y sobre todo con los “on and on and on” y más aun con los “hammer high! To the sky!” del coro de este formidable corte, cantados por gran parte de los asistentes. Un inicio con el pie derecho, considerando además lo bien que entró cantando Joacim, lo que se mantendría por toda la velada, cosa más que destacable.

10d2hammerfall-01Los suecos ejecutarían un setlist que recoge temas de todas sus épocas, algo que quizás provocó una pequeña decepción en quienes esperaban más clásicos de los que indudablemente son sus discos más iluminados, precisamente los primeros. De hecho, Threshold sería el único largaduración de los suecos que no aportaría temas al set de esta jornada. Pero HammerFall es una banda orgullosa de todas sus épocas y lo demuestra, con cortes como Any Means Necessary, tema que abre No Sacrifice, No Victory y que probablemente de lo más rescatable de ese trabajo algo irregular, y que fue bastante disfrutada por el público, particularmente con ese coro tan hammerfalliano con voces bajas, tan, a su vez, inspirado por Accept. La jornada era calurosa así que el barbón Cans se sacó la chaqueta de cuero.

Joacim nos saluda con un “good evening templars of Santiago de Chile”, recrimina el hecho de haber estado siete largos años sin visitar nuestras tierras, y nos pregunta si estamos listos para una dosis de Heavy Metal Sueco. El ensordecedor “yeees” y el bramido de una moto nos llevó al primero de los clásicos de la jornada, Renegade, que nos mostró a un Cans algo más contenido en los tonos altos, pero sin perder intensidad. Además a esas alturas la cancha del Caupolicán era un desparramo de templarios.

Luego de esto, Cans nos da las gracias y nos dice que en 1982 él tenía 11 años y que en esa época compró su primer disco, el legendario Strong Arm Of The Law de Saxon, y ya en esa época sintió que una voz le hablaba y le preguntaba qué quería hacer con su vida. Y en base a ello, correspondía rememorar algo de Infected con Bang Your Head, corte que funciona muy bien en vivo y en el que vimos a un Joacim en impecables condiciones. A esas alturas el sonido, más allá de un par de detalles y un par de acoples por allí, era de alta calidad.

Joacim se notaba contento y habló un poco prácticamente en cada interludio. Así, nos presentó lo siguiente como un corte de Chapter V: Unbent, Unbowed, Unbroken, por supuesto que Blood Bound, que sin dudas forma parte de lo más destacado de esta placa. Llamativo además el inicio con una guitarra de Pontus Norgren más lenta, y que funcionó bastante bien.

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Hasta que llegaría el momento de tomar la máquina del tiempo y viajar hacia los registros más clásicos de los Templarios. De hecho, Cans nos dice que van a volver en el tiempo hacia el tremendo Legacy Of Kings, y que algunos para esa época ni siquiera habían nacido. Además, aprovechó esa instancia para reflexionar que daba lo mismo si eras viejo o eras joven, si amabas la música, lo que obviamente ganó muchos aplausos. Y luego de esto, nos dijo que haría una pregunta y que creía saber la respuesta: “¿qué dirían si les digo Let The Hammer…?”. Y obviamente el “Fall!!!” atronó en cada pared del Caupolicán. Let The Hammer Fall, un corte que destila Accept por los poros, es una apuesta más que segura en vivo, además considerando que incluso lleva de esos momentos “o-oooo-ooo-ooo” que tanto nos gusta cantar.

La máquina del tiempo seguía en modo milenio anterior, de hecho Joacim nos dice que ya que estamos en los ’90, volvamos un poco más, específicamente a 1997, y vuelve a preguntarnos cuántos habíamos nacido. Ahí uno reflexiona lo increíble que es haber visto a los suecos con apenas dos discos a cuestas en 1999, cerrando un show difícil en el Estadio Víctor Jara tras la cancelación de Deicide a sólo un par de horas de comenzar el show, y verlos ahora en este 2014, con un bagaje más que importante. Y con The Metal Age vendría el primer recuerdo de la noche al fenomenal Glory To The Brave, uno de los mejores discos debut de los últimos veinte años de una banda de Metal. Brutal y maciza, especialmente el riff inicial que generó un pequeño pandemonio en la cancha del Teatro.

Los suecos incluso harían el espacio para recordar un tema quizás algo menos connotado que los anteriores como Last Man Standing, porque no pertenece a ningún LP, sino que es uno de los temas inéditos que se incluyeron en la compilación de grandes éxitos Steel Meets Steel – Ten Years Of Glory que lanzaron el 2007 celebrando su décimo aniversario. Pese a que sin dudas los suecos tienen material mucho más destacable que este tema para tocar en vivo, fue un momento entretenido porque en un momento, Oscar Dronjak ¡se quedó sin guitarra! haciendo los coros, causando las risas de Joacim, de hecho cuando recuperó sus seis cuerdas fue corriendo donde Cans a mostrársela.

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Cans nos preguntó si mañana teníamos que ir al colegio o a trabajar. La mayoría dijimos “no” aunque la verdadera respuesta fuera “sí”. Y hablando de material de mejor nivel: HammerFall tiene temas nuevos que sin duda trascenderán la frescura de la novedad y quedarán como parte del catálogo destacado permanente. Prueba de ello es lo que nos presentó Joacim como primer single de su último trabajo, Bushido, un corte realmente fantástico y que funcionó a la altura de clásico, fundamentalmente por la irreprochable performance de Cans, a la altura de la ocasión.

Sin parar, un piano de fondo marcaría el comienzo de la enorme Glory to the Brave, esa desgarradora balada épica que terminaría siendo uno de los temas más cantados de toda la jornada, y que incluso tuvo por momentos a Dronjak arrodillado. El público los premió con un “Ha-mmer-fall! Ha-mmer-fall!” agradecido por los músicos.

Joacim nos dice que no les tomará siete años retornar, y presenta a la banda, primero a Pontus Norgren, luegoa Stefan Elmgren y cuenta que dejó de trabajar como piloto para unírseles, al nuevo “chiche” de la banda que es el batero David Wallin, y el ovacionadísimo Oscar Dronjak, que hizo una especie de acto de escupir agua hacia arriba para darle mayor pompa al momento, la que fue “arruinada” por Cans al bromear diciendo “éste no traga, escupe”. Finalmente Joacim se presenta a sí mismo haciendo una reverencia, siendo también muy aplaudido. Y así, para terminar la primera parte del show, nos presentaron HammerFall, esa matraca con ese riff majestuoso lleno de influencias de Death Metal sueco de aquellos entonces –de hecho es uno de los cortes del primer disco de los suecos donde figura en los créditos Jesper Strömblad, fundador de In Flames–, y con esos coros bajos típicos de época más temprana de los templarios de Gotemburgo. Así, tras una hora de show que realmente se pasó volando, HammerFall se despidió del escenario.

10d2hammerfall-15Pero quedaría algo más, dos cortes que son siempre de los más cantados en sus espectáculos y queprobablemente sean de lo más selecto e hímnico de la discografía de los suecos post Legacy Of Kings. Primero, vuelve a escena el muy preciso David Wallin, que comenzó en solitario a ejecutar la gran Templars of Steel, corte que abre Renegade, con esa sencillísima batería que la caracteriza. Luego Dronjak se puso a su lado izquierdo, y luego Norgren al derecho. Y tras este tema, Joacim nos pregunta su queríamos algo más, por lo cual, como fin de show, nos entregarían la inapagable Hearts on Fire, tema que incluso había sido pedido cuatro o cinco canciones por parte del público, pero que el propio Cans había dicho que tocarían después. Palabras aparte para Joacim, que fue a camarines rápidamente y volvió con una polera de la Selección Chilena, con el nombre “Cans” y el número 1, en esos actos de demagogia artística tan entretenidos y que nos gustan tanto. Así que con un Cans ataviado con ropas futboleras nos hizo corear a todos los “hearts on fire, hearts on fire!”, tras una hora y quince minutos, los suecos terminaron un show redondo y que no tuvo ni siquiera un instante de decaimiento, siendo merecidamente ovacionados por todo el público asistente.

Pese a que de todas maneras faltaron clásicos de las eras más doradas de la máquina de Gotemburgo, sin dudas el reestreno de HammerFall en los escenarios chilenos, como una banda maciza y sobre todo, madura, fue todo un éxito. Es de esperar que pronto podamos tenerlos de vuelta, con un espectáculo completo, y no tener que volver a pasar siete años sin verlos en Chile. El martillo sueco cayó sobre nuestras cabezas, y con contundencia.

Setlist de HammerFall:

01. Hector’s Hymn
02. Any Means Necessary
03. Renegade
04. Bang Your Head
05. Blood Bound
06. Let the Hammer Fall
07. The Metal Age
08. Last Man Standing
09. Bushido
10. Glory to the Brave
11. HammerFall
Encore:
12. Templars of Steel
13. Hearts on Fire

TOBIAS Y LA POLICÍA DEL ESPACIO

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Normalmente tras un show tan contundente como el de HammerFall uno queda agotado, pero aquí quedaba más. Y mucho. Ello a tal punto que el último acto de la velada estaba agendado para las 23.15 horas, lo que hacía presagiar un final de show cercano a la 1 de la mañana, cosa que ad portas de una jornada laboral al día siguiente es complicada. Está bien, es absolutamente cierto que el tiempo se pasa volando cuando uno está viendo en vivo el show de una de sus bandas favoritas, pero que un show termine aproximadamente a la 01.00 de la mañana de un día laboral, con todas las consecuencias de problemas de locomoción y demases que provoca una situación como esta, es un asunto a revisar para próximas instancias similares.

Con un telón de fondo que en realidad más recordaba a Avantasia, a las 23.20 horas se apagan las luces, comienza a sonar una intro marciana y salió a escena Felix Bohnke, mientras una voz en off decía “please welcome… the space police, defenders of the crown: Edguy!”. Y así, tras cinco años de ausencia y visita de Avantasia mediante, saldrían a escena Tobias Exxel, Jens Ludwig y Dirk Sauer con los sones de uno de los himnos rockeros-pichangueros que caracterizan la carrera de los de Fulda en los últimos años, la entretenida, energética y steelpantheriana Love Tyger,de su último disco. Y la ovación para Tobias Sammet no se hizo esperar, el tipo es un genio, una especie de genkidama con micrófono, y así fue reconocido por cada uno de los asistentes al recinto de calle San Diego.

Y sin pausa, mientras Tobias presentaba este corte como perteneciente a su nuevo álbum, la banda siguió presentándonos material de su último trabajo, particularmente Space Police, Palabras aparte para el histrionismo de Tobias, un capo entre capos, intercalando unos “Santiago de Chile, are you ready?”, dándole a cada uno de los temas un componente extra con su energía que parece inagotable.

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Tras los “Edguy! Edguy!” del público, Tobi nos saluda, nos comenta que es una calurosa noche de verano, y que sentía que estábamos un poco cansados, así que iban a cortar un poco el set, lo que obviamente causó la reprobación del público. El tipo se “peina” en el escenario, tiene un carisma y un ángel que realmente pocos músicos de la escena poseen y así se nota en cada una de las instancias donde participa. Allí nos dice que cortarán el set… a menos que lo estemos pasando muy bien, lo que obviamente provocó el “yeees!!” del respetable. Nos dice que van a tocar temas nuevos pero también tocarán “extremely old shit”, y que a continuación vendría un corte que, según el propio Tobias, no habían tocado antes en Chile y pertenece al gran Mandrake,uno de los discos más destacados de la carrera de los germanos: la entretenida All The Clowns. A destacar nuevamente el sonido, con las guitarras de Dirk Sauer y Jens Ludwig sonando particularmente limpias.

Luego de esto, Sammet nos señala que siempre han creído que son una banda entretenida, pero que ahora vendría una canción muy seria, que se trataba de un amigo que nunca tuvo el suficiente reconocimiento, una buena persona y que se la quería dedicar. Y que se trataba de… ¡él mismo!, lo que obviamente causó las risas de un público que lo estaba pasando bien. El tema de autohomenaje sería, por supuesto, Superheroes, dignísimo representante del Rocket Ride, disco que consolida la línea más “pichanguera” de Edguy insinuada por Hellfire Club.

10d3edguy-01A continuación vendría uno de los momentos más geniales del show. Tobi nos dice que sabía que nos iba a gustar el tema anterior, y que tenían un disco nuevo, llamado Space Police – Defenders Of The Crown, lo que fue aplaudido pero no ovacionado. En esos momentos Tobias nos dice que están grabando este show, que tienen micrófonos para estos efectos, y que dependía de nosotros si usaban o no este audio, por lo cual nos dijo que haríamos todo de nuevo, y vuelve a presentar su nuevo disco Space Police – Defenders Of The Crown, lo que obviamente fue ovacionado de manera chistosa y divertida. De hecho, Dirk Sauer y el propio Tobias hacían gestos con las manos para incentivar a que gritáramos más pero al mismo tiempo Sammet decía “stop it”, simulando de manera muy entretenida que la intensidad de la ovación había sido espontánea. Así, en medio de un ambiente festivo y entregado, presentó uno de los mejores cortes de su última placa, precisamente Defenders Of The Crown. En medio del tema, y para hacernos cantar los “wo-o-o-o-ooo-o-o”, empezó a bromear, diciendo que no quería decir que había sido una “complete shit”, pero que venían de Brasil, donde más encima habían ganado el Mundial, y en medio de la misma base rítmica de los “wo-o-o-o-ooo-o-o”, lo hizo coreando la melodía del solo de guitarra de Detroit Rock City de Kiss y luego con el “I’m running free, yeah” de Maiden, para finalmente volver al “wo-o-o-o-ooo-o-o” del tema original a todo pulmón. Brillante momento, digno del ángel y del carisma de Sammet.

Varios de quienes conocimos a Edguy a fines del milenio pasado y tuvimos la fortuna de verlos el 2002 en el Teatro Providencia valoramos lo que vendría a continuación, y sin parar: Vain Glory Opera. ¡Temazo! Tremendo, con Sammet incluso insinuando el “m-mm-mm-mm” de The Final Countdown de Europe. Pasó casi desapercibido que la tocaran un tono más abajo, y nuevamente el coro sing-along nos hizo gastar la poca garganta que nos iba quedando.

Luego de esto, sólo queda Felix Bohnke en escena para ejecutar un solo de batería. Esto es un recurso bastante utilizado para que los músicos descansen un poco, pero Edguy es una banda inteligente y sobre todo muy simpática, que incluso sabe reírse de sí misma. El solo de Felix transcurría por cauces normal, hasta que en un momento un roadie se le acerca y le entrega ¡una flauta! Y además, ¡verde! Bohnke nos pide silencio y ejecuta de manera risiblemente horrible la intro de la 20th Century Fox, para luego hacer una versión en batería de la Marcha Imperial de Star Wars, realmente notable, divertido y bien pensado.

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Tobi vuelve a escena y nos dice que quien acaba de tocar no es cualquiera, y remata con un “on the drums… the drummer!!!!”, sin nombrarlo. Un nuevo momento entretenido antes de presentar lo siguiente, que es otro de sus temas estandartes de los últimos tiempos: Ministry of Saints,el corte de aperturade Tinnitus Sanctus, también recibida de excelente forma.

Sammet es un frontman extraordinario, uno lo podría poner a animar en inglés un cumpleaños de niños chinos disfrazado de dinosaurio sin poder cantar e igual muy posiblemente te arme algo entretenido. Y se ve en cosas como las que sucederían a continuación, que no estaban en el set original. Nos cuenta que estuvieron conversando detrás de escena y debatiendo si éramos un muy buen público o un recontra muy buen público, y que decidieron tocar un tema que no tenían contemplado. Nos pregunta si queríamos una bonita balada rock para que pudiese descansar un poco el baterista, o queríamos un tema rápido. Creo que la mayoría en esos momentos, ante esa disyuntiva, preferimos la rápida y así lo manifestamos, y se notó, pero Tobi maneja el escenario con la destreza de un tipo experimentado y avezado, y nos entregaron Land Of The Miracle, la muy bonita balada de Theater Of Salvation que es el disco favorito de muchos quienes somos fans de los germanos, generando un bonito momento aunque quedó un pequeño gusto agridulce para quienes queríamos escuchar algo más veloz.

Y no éramos pocos porque varios empezaron a gritar “Ba-by-lon! Ba-by-lon!”. Tobias se ríe, y dice algo así como “¡Qué les pasa! ¡Ustedes en Sudamérica siempre quieren escuchar las rápidas!”, en una especie de queja pero de forma muy simpática y con la habitual sonrisa del genio de Fulda. Y así, pese a que no estaba en el set original, nos entregaron ese extraordinario corte de Power Metal que es Babylon, una verdadera joya del Theater Of Salvation, con un sonido atronador, impecable y con un final bombástico y majestuoso, generando uno de los momentos más altos de la velada.

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Sammet nos dice que en estos momentos se sentía “on the top”, entendiéndolo como en el tope de la alegría como artista, y que nos entregarían la última canción de la noche, que como sabemos, no es cierto. Y de esta forma, con la imponente y coral Tears of a Mandrake, y después de una hora y veinte minutos, los germanos se despidieron por primera vez del escenario.

Pero quedaba algo más. Luego de los futboleros “oooh, Edguy no se vaaa, no se vaaa, no se vaaa, Edguy no se vaaa”, y “olé, olé olé oléee… Edguuuuy… Edguuuy”, vuelven los músicos a escena y Tobias decide hacer una precisión. Dice que está claro que queríamos escuchar otro tema más, pero nos pregunta si queríamos aunque el tema se tratase de volar a Brasil. Obviamente hubo cierto resquemor por esto –todo en un contexto festivo por cierto–, pero que en lo atingente le iba a cambiar la letra e iba a decir que el tema se trataría de volar a Chile. Así, en Lavatory Love Machine el iniciode la letra fue “Oh, if only Chile was not so far, I would swim or walk or ride, but never ever fly / But all the noise of the maniacs here …”. ¡Excelente! Gran interpretación, coreadísima y que además contó con momentos de coreografías de Tobias Exxel, Dirk y Jens.

Y tras un momento de caída del micrófono de Tobi que incluso provocó que éste bromeara con dicho aparato, vendría el último tema de una extensa e intensa noche, King Of Fools, también muy coreada, como era de esperarse. De esta forma, a las 00.50 horas del jueves 11 de diciembre de 2014, Edguy se despidió de nosotros, con promesas de retornar a nuestra larga y angosta faja de tierra, redondeando un show entretenido, parejo y plagado de instancias recordables.

10d3edguy-21Una tremenda jornada, con tres bandas en altísimo nivel. Gotthard sorprendiendo por su enorme capacidad de convencer con su show a un público que quizás no era mayoritariamente el “de ellos”; HammerFall con una contundencia y madurez realmente destacables y que legítimamente hacen pensar que están su mejor época desde sus años de mayores glorias; y Edguy, con un show con excelente material para defender en directo, para interactuar con el público, para brindar un espectáculo completo más allá de meramente replicar un set de canciones en un escenario. Pese al horario –algo a corregir para futuras ocasiones–, salimos inyectados de esa energía que sólo da el rock. Y eso es impagable.

Setlist de Edguy:

01. Intro
02. Love Tyger
03. Space Police
04. All the Clowns
05. Superheroes
06. Defenders of the Crown
07. Vain Glory Opera
08. Solo de batería de Felix Bohnke
09. Ministry of Saints
10. Land of the Miracle
11. Babylon
12. Tears of a Mandrake
Encore:
13. Lavatory Love Machine
14. King of Fools

 

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Inolvidable jornada triple en el recinto de San Diego con unas mil quinientas personas que vibraron por cerca de cinco horas el pasado miércoles 10 de diciembre. Este es el resumen de lo que se vivió con Gotthard, HammerFall y Edguy.

Fotos: Guillermo Salazar

 

Nos encontramos ante el primer trabajo en solitario del vocalista de una de las bandas más importantes del panorama metálico europeo : Joacim Cans , y para este primer desmarque de su banda madre no ha querido dejar ningún detalle al margen , y por ello se ha rodeado de gente tan competente como Matt Sinner al bajo (Sinner , Primal Fear) , Mark Zonder a la batería (Fates Warning) , Stefan Elmgren a la guitarra (Hammerfall , Full Strike) y Mike Chlasciak a la guitarra (Halford) . Con este plantel instrumental , liderado por las cuerdas vocales del sueco , sinceramente era difícil que el producto final no fuera cuando menos de una calidad aceptable.

Evidentemente , Cans ha tratado de generar un producto que no siguiese los encorsetados cánones metálicos de Hammerfall , aunque también es bastante claro que las comparaciones entre los trabajos de su banda y este Beyond the Gates van a surgir inevitablemete . No se puede decir que haya conseguido su propósito al cien por cien , pues hay temas que suenan bastante a Hammerfall ( aunque quizá influya bastante su peculiar e inconfundible timbre de voz ) , pero como regla general si que se aprecia unos tintes más heavies , más oscuros que dotan al disco de la independencia suficiente para no confundirlo con un nuevo trabajo de la banda sueca.

El trabajo consta de doce temas , que en ningún momento pecan de monotonía , pues vas a encontrarte temas más potentes como Soul Collector o Back to Hell , herederos de bandas clásicas como Judas Priest o Accept , otros como Beyond the gates , cuyo inicio más pausado desemboca en un atronador tema cuyo estribillo rebotará en tu cerebro durante horas , conformándose en uno de los mejores ( sino en el mejor ) cortes de todo el disco , medios tiempos como The Key , otro buen tema con una melodía realmente conseguida , que quizá haya pecado de ser un poco repetitivo o Dreams , con una estructura cien por cien ochentera , pasando por la consabida power – ballad , Forever Ends , cuya colocación como último tema del trabajo ha sido todo un acierto para no desmembrar el potente ritmo que caracteriza la mayoría de los cortes del disco.

Podemos decir que el resultado final es bastante bueno , a lo que ayuda una cuidada producción , aunque bien es cierto que se aleja un poco del power practicado por su banda titular , acercándose a unas referencias más clásicas , más ochenteras , tipo Judas priest o Accept , convenientemente aderezadas por arreglos más acordes a los tiempos actuales . También es cierto que su compañero de banda Stefan Elmgren ya dio un paso en paralelo a Hammerfall con su We Will Rise (Full Strike) , que a pesar de ser un gran trabajo , era una copia exacta a lo que ya venía haciendo , con lo cual no aportaba nada nuevo . Por ello , este Beyond the Gates adquiere una mayor importancia , porque a pesar de tener claras referencias a Hammerfall, no se ha limitado a ser un mero clon , sino que ha pretendido dar rienda suelta a otro tipo de inquietudes , que eso es de lo que se trata con los proyectos paralelos , dar encaje a una serie de ideas que quizá no tengan cabida en tu banda madre.

Con todo ello , esperamos que este Beyond the Gates tenga una pronta continuación , aunque imagino , que actualmente primarán los intereses de Hammerfall sobre proyectos particulares.

Tracklist:

1. Fields of Yesterday
2. Soul Collector
3. Red Light
4. Back to Hell
5. Beyond the Gates
6. The Key
7. Garden of Evil
8. Merciless
9. Silent Cries
10. Dreams
11. Signs
12. Forever Ends