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Paul Di'Anno en Chile

El pasado jueves 01 de abril nos visitó nuevamente el Sr. Paul Di’anno, esta vez bajo la excusa de celebrar el 30° aniversario del lanzamiento del primer álbum de Iron Maiden, por lo que, y considerando que no me había interesado por ir a ninguna de sus presentaciones anteriores, supuse que sería interesante escuchar algunos de los clásicos que Iron Maiden ya no toca –o que al menos no ha tocado nunca en nuestro país- cantados por su vocalista original.

Paul Di'Anno en ChileLa jornada comenzó con la proyección en pantalla gigante de videos de bandas como Motorhead, Metallica, Judas Priest, Pantera, entre otros, como aperitivo para amenizar la espera de la primera agrupación de esta jornada, Genghis Khan, quienes se encargarían de tributar la etapa Dickinson de la doncella; y así fue. Con la misma parafernalia con que Maiden suele dar pie a sus conciertos (incluida Doctor Doctor y el discurso de Sir Winston Churchill), Genghis Khan partió a eso de las 21:20 horas aprox., con una correcta presentación, en la que se pasearon por gran parte de los clásicos que la banda de Harris ha dejado a lo largo de su carrera, tocando incluso Ghost of the Navigator de la etapa más nueva y la que para mí fue una sorpresa, Caught Somewhere In Time. La verdad es que fue un set bastante más extenso de lo que esperaba (14 temas), aunque por la reacción del respetable, fue del agrado de la mayoría.

Antes que Genghis Kahn diera inicio a su show habían alrededor de unas 300 personas en el Caupolicán, y sólo estaba habilitada la cancha, me imagino porque no esperaban que llegara mucha más gente. Sin embargo, el flujo de público que seguía ingresando era constante, tanto que antes que terminaran de tocar ya habían abierto los accesos a las galerías del recinto. Finalmente la cancha estuvo a full y en la parte de arriba debe haber habido unas 200 personas o más, lo que para un recinto como el Caupolicán, significan unas 2000 personas aproximadamente, nada de mal.

Pasadas las 23:00 horas aproximadamente salió a escena la banda Octopus, encargados de acompañar al personaje central de la noche, el señor Paul Di’anno, voz de los ya legendarios Iron Maiden y Killers. Comenzaron con “The Ides Of March” a la que por supuesto le siguió “Wrathchild”. Debo decir que la voz de Mr. Di’anno era lo que más me preocupaba, más que nada por los comentarios leídos en relación con sus anteriores presentaciones, pero la verdad es que el tipo cantó bastante bien, de hecho mucho mejor de lo que me imaginé que podía ser. Luego de aquel clásico de Maiden, se tomó un tiempo para decir algunas palabras (algo que repetiría a lo largo de todo el set), y aprovechó para pedirle a la banda (no en muy buenos términos) que tocaran más rápido y de retar al sonidista para que bajara el volumen al retorno, ya que al parecer sonaba demasiado fuerte en el escenario, situación que no mejoró a lo largo de toda la presentación y que provocó que el tipo se ganara todos los “motherfuckers” de parte de Paul.

Paul Di'Anno en Chile

A “Wrathchild” le siguió “Prowler”, gran tema que fue un verdadero placer escucharlo cantado por su vocalista original.  Luego de esto interpretó “Marshall Lockjaw” de su ex banda Killers, un tema rápido que algunos pocos lograron identificar y corear, para luego continuar con “Murders In The Rue Morgue”, en una versión un poco más rápida que la original y que dejó a todos por las nubes.  Hay que decir que Di’anno sabe que si no fuera por que alguna vez formó parte integrante de Iron Maiden, no podría darse el lujo de continuar recorriendo el mundo, sin embargo esto le molesta y cada vez que podía “dedicaba” alguna palabra para su ex banda.

Es así como siguieron en el set los cortes “The Beast Arises” de Killers y “Children of Madness», única que logré identificar de las canciones “no Maiden” que cantó aquella noche, ya que pertenece al disco del mismo nombre de su ex banda Battlezone, único proyecto que llegué a conocer de este señor después de su paso por la banda de Harris. Para todos quienes se extrañaron por la inclusión de estos temas, Paul también tenía preparada algunas palabras, así que sin que nadie le dijera nada se encargó de dejar claro a todos que esto no sería ninguna especie de tributo a Iron Maiden, para que Paul Di'Anno en Chiletodos los “fuckers” que fueron con esa idea se marcharan de inmediato… pero, quiéralo o no el señor Di’anno, todos los que estábamos ahí era justamente para escucharlo interpretar aquellas canciones que grabó junto a Iron Maiden y que los ingleses prácticamente ya no tocan… y él también lo sabe.

«Remember Tomorrow» fue la encargada de seguir con los cortes de las Spice Girls del metal (palabras de Di’anno), la que, como era de esperarse, fue cantada por todos los presentes.  A ella le siguieron «Faith Healer» y «A Song For You», ambas del disco Menace To Society de Killers. Estas dos serían las últimas canciones de la discografía de Di’anno fuera de Maiden, ya que luego se vino lo que para mí fue la sección más destacada del concierto: «Killers», «Phantom of the Opera», «Running Free», «Transylvania» (para descansar la voz) y para cerrar, «Iron Maiden».

A pesar de todo lo enojado que Paul está con Iron Maiden, sabe que la única razón por la que la gente continúa asistiendo a sus presentaciones, es para escuchar las canciones que grabó bajo el nombre de los ingleses, lo que por supuesto le molesta, pero ya no puede hacer mucho para cambiarlo, es lo que le tocó y punto.

Dejando de lado todos los comentarios del mismo Paul y todo lo extra musical que rodeó su presentación, hay que decir que fue mucho mejor de lo que me esperaba: buen marco de público; Octopus estuvieron notables, al parecer no hubo tiempo para aprenderse todos los solos, pero con las habilidades que posee cada uno de ellos en sus respectivos instrumentos, eso no pasó de ser un mero detalle; y Paul “pata de palo” Di’anno, que la verdad es que cantó bastante bien, todavía le queda voz y como al parecer andaba con un problema en su pierna (que le impedía caminar de forma normal), no gastó su energía moviéndose y cansándose en el escenario y la dedicó única y exclusivamente a entonar aquellas canciones por las que todos estábamos ahí.  En definitiva, un buen show, mejor de lo esperado y que podría haber sido mejor aún si Di’anno abriera la boca sólo para cantar, pero bueno, así es La Bestia.

Paul Di'Anno en Chile

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PINCHA AQUÍ PARA LEER LA NOTICIA DE LA CONFIRMADA VISITA DE IRON MAIDEN EN CHILE EL PRÓXIMO 10 DE ABRIL EN EL ESTADIO NACIONAL

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Publicado el 26 de marzo del 2010

Domingo 22 de Marzo del 2009 y Bruce Dickinson ya lo anunciaba: nueva gira de IRON MAIDEN en Sudamérica para el 2011. Luego de anunciar el lanzamiento de su nuevo álbum de estudio, «The Final Frontier», los británicos ya se encuentran negociando el tour que los traería nuevamente a Chile (según informa la edición de hoy del diario La Tercera).

El concierto se realizaría esta vez en el remodelado Estadio Nacional, recinto negado para los pasados conciertos de la gira «Somewhere Back In Time» (2008 y 2009). Se espera que la sexta visita de IRON MAIDEN se concrete para la primera quincena de Marzo del 2011.

«The Final Frontier» será lanzado el segundo semestre de este año y la gira partirá en Junio junto a DREAM THEATER por Estados Unidos y Canadá para luego dirigirse a Europa y tocar en grandes festivales como el Wacken y Sonisphere.

Iron Maiden - The Final Frontier World Tour

A través de Radio Futuro, el vocalista de IRON MAIDEN, Bruce Dickinson, envió su mensaje de apoyo a todos los fans chilenos tras los acontecimientos ocurridos luego del 27 de Febrero:

«Hola a todos nuestros fans en Chile que nos escuchan en Radio Futuro. Soy Bruce Dickinson de Iron Maiden.

Queremos mandar un mensaje a todos nuestros fans en Chile, y la extendemos a todos los que han sido afectados por este terrible terremoto.

Estamos pensando en ustedes. De hecho, yo estaba en Los Ángeles cuando el terremoto impactó, y acá estabamos en alerta de tsunami en Santa Monica. Estábamos grabando nuestro nuevo disco de Iron Maiden. Lo vi en vivo por CNN y de verdad se veía absolutamente atemorizante.

Espero que todos los que estén escuchando tengan a sus familias y amigos a salvo. Y si tienen familiares o amigos desaparecidos o fallecidos, extendemos nuestros corazones y sentimientos a todos ellos.

Sé que la gente en Chile tiene un gran espíritu y un gran empuje. Los chilenos siempre han apoyado a Iron Maiden, y quiero que les quede claro que siempre estaremos con ustedes, especialmente en este momento muy difícil.

Gracias».

Bruce Dickinson

Iron Maiden

IRON MAIDEN acaba de anunciar que el décimo quinto álbum en estudio de su carrera se titulará «The Final Frontier». Aún no hay una fecha específica para la salida de su esperado trabajo, pero se señala que podría ocurrirr hacia el final del invierno (Julio/Agosto) de este año.

El anuncio llega además con la noticia de que DREAM THEATER estará abriendo para los británicos durante algunas fechas de su tour por Estados Unidos y Canadá entre Junio y Julio para luego dirigirse a Europa y tocar en grandes festivales como el Wacken y Sonisphere.

Por su parte, Mike Portnoy, baterista de DREAM THEATER comentó:«Es un pequeño sueño hecho realidad para nosotros. Después de 25 años juntos, a esta altura de nuestra carrera, honestamente hay sólo 3 bandas para las que DREAM THEATER podría considerar abrir, y MAIDEN es una de ellas. Es todo un honor»

BBC

Según informa la cadena televisiva británica BBC, varios músicos de bandas emblemáticas del Heavy Metal y el Hard Rock como JUDAS PRIEST, IRON MAIDEN, DEEP PURPLE, MOTÖRHEAD y DIAMOND HEAD, estarán formando parte de un documental que dicha cadena está realizando, y que llevaría por nombre “Heavy Metal Britannia”. Se espera que el documental salga al aire el 5 de marzo del presente año hasta el momento cuenta con la presencia de figuras como Bruce Dickinson, Rob Halford, Glenn Tipton, Lemmy Kilmister, Brian Tatler, Ian Gillian y Jon Lord, entre otros.

El documental contará la historia del Heavy Metal en el Reino Unido, desde sus origen a mediados de los 60’s y principios de los 70’s hasta su actualidad, pasando por su época de auge durante los 80’s con el surgimiento de la NWOBHM.

De regreso en Chile, PAUL DI’ANNO girará por nuestro país en el mes de Abril para celebrar el 30° aniversario de IRON MAIDEN. El cantante tendrá a los nacionales OCTOPUS como banda soporte donde interpretará los temas de los primeros discos de La Bestia (Iron Maiden, Killers).

Las fechas de los conciertos son las siguientes:

1 de Abril – Santiago – Teatro Caupolicán – 21:00hrs.
2 de Abril – Antofagasta – Rock & Soccer – 21:00hrs.
3 de Abril – Concepción – Tortuga de Talcahuano – 21:00hrs.
4 de Abril – Puerto Montt – Arena Puerto Montt – 20:00hrs.

Las entradas se encuentran a la venta por sistema Ticketmaster y tienen un valor de $6.000 (preventa) y $9.000 (día del evento).

Más información en el afiche:

Paul Di'Anno

Iron Maiden

El baterista de IRON MAIDEN, Nicko McBrain, comentó en una reciente entrevista radial que la banda entrará al estudio en las próximas semanas para comenzar a trabajar en su nuevo álbum. Nicko reveló que ya hay alrededor de 8 canciones escritas y que seguramente saldrán más durante la grabación. Sobre la fecha de lanzamiento, McBrain dijo que probablemente el álbum no salga antes del 2011.

Para este año, IRON MAIDEN tiene conciertos confirmados para el mes de Agosto en Europa como el los festivales Wacken y Sonisphere.

Iron Maiden

Janick Gers afrimó que el grupo viajará a París por 3 semanas para empezar a componer su nuevo disco en estudio. «Lo más importante para una banda es crear nueva música, de otra forma te vuelves una parodia», comentó el guitarrista.

IRON MAIDEN tiene planeado lanzar su nuevo álbum el año 2010 y regresar a Sudamérica el próximo 2011.

Según han informado medios ingleses, el manager de Iron Maiden, Rob Smallwood, reveló que la banda está planeando actualmente realizar un nuevo tour a bordo del Ed Force One, el Boeing 757 en el que la banda y todo su equipo e instrumental viajaron alrededor del mundo con motivo del «Somewhere Back in Time Tour» por alrededor de 2 años piloteado por el vocalista del grupo, Bruce Dickinson.

Ed Force One

Como es de costumbre, Iron Maiden ha hecho la invitación a diseñar su tarjeta navideña para este año. En el sitio oficial de la banda se ha publicado lo siguiente:

“¡Sí, ya casi es esa época del año otra vez!

Como lo hemos hecho en los últimos años, les dejaremos el diseño de la tarjeta de Navidad oficial de Iron Maiden a ustedes muchachos. Es la tarjeta que se envía cada año a los miembros del Fan Club y amigos de la banda. Cada año, el estándar ha sido sorprendentemente alto y ha sido para nosotros un verdadero reto elegir a un ganador. Este año, nos gustaría una tarjeta con el tema del Flight 666. Es así de general – ¡Dejen a su imaginación correr libre!

Envíennos sus diseños (conforme a las especificaciones más abajo) y el ganador será escogido por Rod, impreso y enviado a miles de personas. El ganador tendrá el crédito por la tarjeta, una camiseta de fútbol de Iron Maiden firmada por todos los miembros de la banda y otros regalos de la Tienda Oficial de Iron Maiden. También premiaremos a los participantes que nos gusten particularmente, y aunque tu tarjeta no sea escogida para imprimirse, usaremos nuestras favoritas en el homepage por todo Diciembre.

Su diseño debe ser tamaño A5 (unos 21×15 cm.) –  depende de ustedes la posición (retrato o paisaje). El resto depende completamente de ustedes.»

Los envíos deben ser en baja resolución, en formato JPEG o GIF (no se necesita alta resolución hasta que se elija al ganador). Se debe incluir el nombre propio en el nombre del archivo y el mail debe ser enviado a este correo con el asunto «XMAS CARD», junto con los detalles para contacto.

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EL CONCIERTO MÁS GRANDE DE TODOS LOS TIEMPOS

Un genuinamente indignado Paul Bruce Dickinson reclamó en público, el 9 de marzo de 2008, en pleno recital en Chile, que las entradas para el concierto en la Pista Atlética se habían sold out, en circunstancias de que al lado de dicho recinto se encontraba el Estadio Nacional, lugar con obviamente mucha más capacidad. Por ello, lanzó algo así como una bravata que en su momento vimos como la típica promesa de las bandas que llenan de lisonjas a sus anfitriones: que volverían pronto a Chile y llenarían el Estadio.

Pasaron algunos meses y con sorpresa supimos que Iron Maiden, al contrario de lo que indicaba la lógica (de hacer conciertos en Latinoamérica cada tres o cuatro años), anunciaba visita para marzo de 2009. Los ojos de muchos apuntaron (los míos también) a que Maiden, y nosotros como legionarios de este verdadero ejército de camisetas negras y corazones que bombean no sólo sangre sino espíritu, fidelidad y compromiso, merecía un mejor recinto que la Pista Atlética. Pero como bien se sabe, los poderes fácticos hicieron que el Estadio Nacional sólo se habilitara para eventos deportivos, y Madonna. Sorpresivamente se anunció al Club Hípico como el lugar que recibiría a los miles de chilenos que concurrirían a rendir tributo a una banda no sólo alabada, ensalzada, respetada, querida y vigente, sino que una banda lisa y llanamente SAGRADA, y que el año pasado selló un amor imperecedero con el público nacional después de su extraordinario show, parte de la gira “Somewhere Back In Time”, en la cual revisan éxitos de los ’80 (más Fear Of The Dark).

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Fue así como poco a poco comenzó a escucharse que Maiden vendía y vendía entradas a un ritmo inconcebible para una banda que no la tocan todos los días en la radio, que no pone comerciales en la televisión y que no “le lleva” mp3 cargados en los celulares nuevos. No, la popularidad de Maiden se genera por situaciones mucho más puras, por el boca a boca, por el amigo que llega y te pasa un cassette con los nombres de canciones en castellano, el que pones en la radio huevito y te maravillas por las armonías de las guitarras y la voz de Bruce, por ese joven papá fanático que hace unos años le regaló una polera de Maiden talla 0 a su hijo recién nacido y hoy lo lleva encima de sus hombros al concierto. Esa es una de las cosas que hacen que el Metal sea tan grande e imbatible como fuerza social, la capacidad de legar, de heredar, de transmitir, de trascender a las modas, de contagiar y de convencer sin lavar cerebros. Y eso no lo logra ningún otro tipo de música, me atrevo a decirlo.

Además, contamos con el saludo de Bruce Dickinson, quien nos comentó que la banda no sólo traería nuevamente al Ed Force One, sino que la banda haría algunos cambios en el setlist, y que además incluiría en su concierto toda la pirotecnia que llevan a sus shows europeos (volveremos a ello en su momento). Todo este contexto prometía que la jornada del 22 de marzo de 2009 quedaría marcada con letras doradas en nuestra historia, prometiendo ser el concierto más grande de Heavy Metal que se haya hecho en Chile.

PRIMER ACTO – LA PREVIA

maiden09_48Algunos estacionamos autos, otros llegaron en metro, otros en micro, muchos en buses interprovinciales e incluso mucha gente de fuera de Santiago (a propósito, aplausos para el separatista que le tiró la bandera de Magallanes a Bruce!! Jajaja). Afortunadamente el calor, si bien era alto, no alcanzaba a ser inhabilitante como el del 2008 y ello ayudó, junto con la inteligente iniciativa de abrir las puertas más temprano.

Todos entramos por Club Hípico con Tupper, hoy rebautizada como la calle Trooper, y varios nos sobrecogimos al ver la inmensidad del recinto, que quizás no tenga todas las comodidades de un recinto de alto nivel, pero el ver a tanta gente caminando hacia un escenario tan lejano nos hacía presagiar que todas nuestras expectativas se verían concretadas, al menos en lo que se refiere a la convocatoria. ¡Cuándo podríamos haber imaginado que una banda de Heavy Metal llevara 55.000 o 60.000 personas a un show! Maiden lo estaba logrando.

Mientras se llenaba el recinto comenzó, poco antes de las 18.00 horas, la presentación de los nacionales Witchblade, quienes fueron recibidos desde un comienzo con respeto por el público, que a esas alturas debe haber superado las 25.000 personas. Había mucho en juego para ellos ya que estaba aún fresco el recuerdo del teloneo del 2004 a Maiden, donde por motivos de sonido entre otros, no pudieron mostrar toda su potencialidad, ahora era el momento de la revancha y qué duda cabe que salieron victoriosos; tanto por la acertada elección de temas, como por las excelentes performances instrumentales de cuerdas y baterías, más las vocales de su líder Freddy Alexis, se puede concluir que fue una presentación altamente sólida y a la altura del desafío, entre lo más destacable de las bandas nacionales en teloneos masivos. Finalmente, respeto mucho que sólo hayan tocado material propio, sin haberse ido por el camino fácil de tocar covers, bien Witchblade.

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Tras ello saldría a escena Lauren Harris y su banda. Me llamó la atención el respeto del público, al igual que el año pasado, recordemos que en Argentina ocurrió un desagradable incidente el 2008. Lauren tiene un estilo musical que recuerda por momentos a una versión un poco más rockera de Avril Lavigne, es decir, un rock teenager. Es cierto, el nepotismo tiene mucho, muchísimo que ver en que Lauren haya tocado ante ya 40.000 o 45.000 personas, pero si yo fuese un rockstar como Steve Harris, y tuviese una hija que toca música a nivel profesional, se esfuerza, persevera, compone sus temas y además es linda, la dejo tocar lo que quiera. Y con mayor razón si su música tiene momentos interesantitos. Bien Lauren, bonito además su telón, se ganó al público con su “ceacheí” e hizo durar su show lo justo y necesario.

SEGUNDO ACTO – UN DOCTOR LLAMA A UNA DONCELLA

Pocos minutos antes de las 20.00 horas, justo antes que la espera comenzase a ser tediosa, y la música de fondo terminaba con Ace Of Spades, sube el volumen y comienzan los acordes de lo que ya podríamos denominar como la primera “pre-intro”: la gran Doctor Doctor de UFO, el cual reaccionamos extasiados por tratarse del anuncio de lo inevitable, y saltamos como si se tratara de la banda misma en el escenario. La adrenalina fue en aumento con los sones de la segunda “pre-intro”, Transylvania, aquella mítica pieza instrumental del disco Iron Maiden de 1980, aderezada con imágenes de la banda por el mundo en las espectaculares pantallas gigantes, que no eran proyectadas sino que más bien semejaban ser televisores enormes, con lo cual la calidad de la imagen era realmente sensacional. Pude ver la primera pantalla por detrás y parecía estar fabricada con tecnología LED.

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Tras los “uo-o-oooh / uo-o-oooh / uo-o-oooh / o-o-oooh” del público, Transylvania se corta en la mitad y dio paso a las majestuosas imágenes de Sir Winston Churchill y su discurso “We Shall Fight On The Beaches”, arenga pronunciada por dicho Primer Ministro Británico en la Cámara de los Comunes el 4 de junio de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial. Las imágenes de Europa transformándose en un dinosaurio presto a engullir a las islas británicas coincidían con el creciente griterío y fervor del público, que gritó “we shall never surrender!” como si en ello se fuese la existencia. Hasta que comienzan los sones (envasados) del primer corte de la noche, la no menos mítica Aces High, saliendo la banda a escena en medio de un verdadero pandemonio, una locura, con Adrian, Janick y Dave entrando al unísono, un increíblemente vital Steve Harris corriendo como siempre a posicionarse al escenario y poner la pierna arriba del bafle, con el bajo en ristre, y finalmente Bruce Dickinson, el más grande cantante que he visto en mi vida, cantando el tema igual o mejor que en la versión en estudio. ¿Cómo logrará Bruce estar cantando cada vez mejor? Ni siquiera puedo comparar a este Bruce incluso con el de la que es supuestamente su mejor época, los ’80, esta versión de Aces High a mi juicio supera a la del Long Beach Arena del ’85. Y todo ello a pesar de que el sonido no fue 100% bueno, lo que de todas maneras pasó algo desapercibido debido a que eran al menos 55.000 voces que cantábamos y nos desgarrábamos la garganta. Sensacional inicio, con un tema crucial en la carrera de la doncella, todos nos sentimos como un piloto de la Royal Air Force.

maiden09_24El primer cambio respecto al tracklist del año pasado (que como sabemos, sería muy similar al de este show) sería Wrathchild, clásico del Killers (1981) y que podríamos decir que es uno de los pocos temas que ha funcionado bien con los tres vocalistas que ha tenido Maiden. Anoche no fue la excepción, el público deliró con el bajo de Steve y se sintió como una verdadera bestia con el “I’m coming to get you, uuh ye-eah”. Excelente elección.

Alucinante momento se vivió también con Two Minutes To Midnight, el siguiente corte, otro clásico, en que cambió el telón y apareció la portada del single homónimo. Puede que esté equivocado pero no recuerdo haber visto ese telón el año pasado. A esas alturas yo ya me daba por pagado, la espera de casi cuatro meses desde que me compré la entrada había valido absolutamente la pena. El tic tac del Reloj del Apocalipsis se sintió y muy fuerte en los corazones del público.Tras ello, la primera pausa de la noche, un Bruce muy contento saludó al público, hizo referencia a que el año pasado tocaron ante 30.000 personas y hoy lo estaban haciendo ante 60.000, lo que fue recibido con un enorme y fervoroso aplauso. También dijo que era el concierto más grande que habían hecho en solitario, yo no sé si estadísticamente ello será 100% efectivo (considerando que en Latinoamérica el fervor por Maiden es ley) pero sí sentí que lo dijo de corazón, y también lo sintió así el público, que sabía que estaba siendo parte de la historia. Y Bruce decide presentarnos un tema que “muy probablemente no vuelvan a tocar, quizás sí, quizás no, estamos de suerte”, según sus propias palabras. Una maravillosa versión de Children Of The Damned, con un Bruce nuevamente brillando con luces propias y las tres guitarras mostrando un nivel superlativo. Un corte cargado de intensidad, y que marcaría otro momento inolvidable con el “uooooooh / uooooooh / uooooooh / uooooooh”. Sensacional y emocionante.

Lo siguiente, Phantom Of The Opera!!! Hasta ayer, prefería la versión cantada por Paul Di’Anno, a pesar de habérsela escuchado varias veces a Bruce. Una versión un peliiiiito más lenta, en la que nuevamente las tres guitarras se lucieron, y un Bruce que se apropia del tema como si fuese suyo. Por otro lado el gran Nicko, mostrando toda su solidez en las baquetas en un tema cuya ejecución debe ser bastante compleja, considerando todos sus cambios de ritmo, y para el final me dejo a Steve Harris. Yo no sé si es el mejor bajista de la historia, algo puede haber de opinable en ello, pero sí es el más grande de todos y creo que eso no es opinable, dueño de su elemento, compositor como no hay otros, fundamental en la historia del Heavy Metal. Steve Harris es Maiden, notable!

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Un nuevo cambio de telón, con Eddie blandiendo la Union Jack en plena batalla de Balaclava (guerra de Crimea) nos anuncia lo que vendría, uno de los más grandes temas de Iron Maiden, The Trooper, inspirado en el poema “The Charge Of The Light Brigade” de Alfred Lord Tennyson. Es cierto, Maiden la toca en todos los shows, Dickinson se viste de soldado y comienza a flamear la bandera, pero siempre es especial, más aun al tratarse de 55.000 personas cantando el “uoooooooooh”. Y Chile siempre debe ser especial para Iron Maiden, considerando la historia, todos los tiras y aflojas, desde su incomprensible, absurda y arcaica prohibición de visita a Chile hace más de quince años hasta el momento de gloria de ayer. Y todo ello confluye en temas como The Trooper, que es uno de los cortes que esperaban escuchar quienes compraron –o esperaban comprar– la entrada para ese concierto por allá por 1992, y que vieron arruinado su sueño por culpa de la supina ignorancia de quienes en ese entonces detentaban un injustificado poder. Que Maiden siga tocando The Trooper es un premio a la lealtad, y se agradece. Habría sido genial que al sentir los galopes, se arrancaran algunos caballos del Club y armásemos un San Fermín criollo… aunque en realidad mejor que no haya sucedido.

Lo siguiente sería la no menos emocionante Wasted Years, aunque debo decirlo, prefiero la versión del año pasado porque estuvo un poco más cargada de emoción, debido a las palabras anteriores de Bruce Dickinson. Aquí comenzó un poco de sopetón, muy repentina, no me agradó mucho eso. Sin embargo, la ejecución perfecta y un Bruce muy compenetrado en lo que estaba haciendo crearon otro momento notable…

TERCER ACTO – DEL FRÍO AL CALOR DEL ALBATROS

maiden09_23Hasta que hubo un problema. De atrás no se vio con claridad, pero la gente –algunas personas- que estaba adelante se encontraba demasiado apretada con la reja, por lo que Bruce se preocupó y llamó a la calma, diciendo que iban a hacer un pequeño alto en el show para que todos (los 60.000!) nos corriésemos un par de pasos para atrás. Bruce lo decía en serio pero es muy difícil manejar de esa manera a tanto público. Ello enfrió un poquito los ánimos…

… pero finalmente que la situación se arregló –al menos parcialmente, o lo suficiente para que la banda pudiese despreocuparse de dicha situación-, anunciando otro clásico de clásicos, la gloriosa Rime Of The Ancient Mariner, con un nuevo cambio de telón. Yo no sé si Maiden, después de esta gira, va a poder dejar de tocar este corte alguna vez, es tan fantástico, tan teatral (con Dickinson con una especie de abrigo), que a estas alturas se me está transformando en imprescindible y no me imagino un show sin este tema. Para destacar el maravilloso sonido del barco del viejo marino crujiendo, por supuesto el nivel de intensidad y de talento del incomparable Steve Harris, pero sobre todo, y aquí quiero detenerme un momento, de la pirotecnia. Afortunadamente, más allá de conocer el setlist de antemano, no había leído mucho más spoilers y por tanto no sabía en qué consistía todo este “full pyro show” que nos anunciaban. Cuando vi los fuegos de artificio en la que a mi juicio es la parte más intensa del tema, comprendí de qué iba todo esto. Claro, anteriormente vimos un sensacional juego de luces y una excelente y variada gama de telones, pero un espectacular y sobrio juego de fuegos artificiales comenzó lisa y llanamente a impactar y a provocar los boquiabiertos “ooh” de todos. Y por cierto, uno comienza a sentir y pensar más cosas, como por ejemplo que usted puede tomar $20.000 o $23.000, llevarlos al casino y ganarse cinco millones, es cierto, pero le aseguro que jamás $20.000 o $23.000 estuvieron mejor invertidos que anoche. Es comprar un momento histórico a un precio ridículo. Ese tipo de cosas se cruzan por la mente y forman un cuadro insosteniblemente extático.

Ello se mantuvo con el que podríamos llamar el tema “hermano” del anterior, Powerslave, con otro cambio de telón y un Bruce nuevamente usando la máscara del Live After Death (es muy entretenida la historia de esa máscara, yo al menos no la conocía hasta que vi el disco 2 del DVD). Otro verdadero temón, que como dije alguna vez, me parece que nació fruto de un duelo de egos de Bruce con Steve Harris, para ver quién componía el tema más épico y grandioso por allá por 1983 o 1984. Ambos ganaron, bueno, todos ganamos.

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La inconfundible batería de Nicko anunciaría otro clásico más, Run To The Hills, tema muy querido por los fans, no sólo por lo que es, sino lo que representa, aún recuerdo el 2001 cuando buena parte del público se iba y Maiden volvió al escenario para tocarla, como una especie de regalo. Además, es un corte realmente imposible de cantar por un mortal. Bueno, Bruce Dickinson es inmortal, y lo es por demostrarlo en temas como este, es realmente difícil encontrar a un vocalista que vaya cantando cada vez mejor con el paso de los años, y Bruce, si bien está lejos de ser un “tata” como peyorativa e ignorantemente lo llaman algunos medios mainstream, tiene cincuenta años… y se mueve más que uno!

CUARTO ACTO – SIN MIEDO A LA OSCURIDAD

maiden09_30Es raro que en un show ochentero haya un tema noventero. Y claro, el grueso del material clásico de Iron Maiden se gesta en la era dorada de la alineación Bruce-Steve-Adrian-Dave-Nicko(Clive Burr). Pero quizás el tema más cantado y coreado de la noche sea uno que no corresponde a ese período. Y es que Fear Of The Dark es una maravillosa pieza musical, que tiende a inaugurar ese estilo Maiden más moderno, con temas más largos, inicios lentos, intensidad en la mitad del tema y final que vuelve a la calma con similitudes al inicio. Se apagan las luces, se encienden esas antorchas modernas que son los celulares, los 60.000 que estábamos en el Club Hípico movimos las manos como un mar humano. Impresionante, la armonía de las guitarras con el sing along de la gente se debe haber escuchado hasta en Siberia. Colosal tema.

Cuatro toquecillos a la batería anuncian el que a mi juicio es el más grande tema de Heavy Metal de la historia (por cierto que es opinable). Hallowed Be Thy Name es un corte fundamental, que lo tiene todo, la intensidad de Bruce realmente sobrecoge, las tres guitarras forman armonías inigualables… y todos lo estábamos viviendo in situ, como un regalo del destino, agradeciendo por tener el don y la capacidad de apreciar una música que no todos pueden ni quieren apreciar. Pero me parece que más allá de esto, lo mejor estaba por vivirse. Si este recital pasó a la historia, creo que es por cosas como las que se vivieron a continuación.

Iron Maiden. Es cierto, no es un tema quizás tan prodigioso como otros de la Doncella, pero es imprescindible en los shows, uno le tiene mucho cariño porque todos sabemos lo que sucede… aparece en escena el séptimo integrante de la banda, el gran Eddie. En este caso, la enorme cabeza del Eddie faraón del Powerslave, en versión dorada, aparece como fondo, desatando el delirio del público… pero lo que se vivió tras el solo de Steve Harris fue francamente conmovedor, se abre la cabeza de Eddie faraón y aparece un gigante, imponente e inolvidable Eddie momia desde el medio, causando la estupefacción del público, que tras unos segundos de impavidez comenzó a aplaudir de emocionada manera. A esto es lo que se refería Bruce con todo el “show europeo”… y lo estábamos viviendo en el fin del mundo!! Lejos es lo más grande que he visto.

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QUINTO ACTO – EPÍLOGO

Tras un merecido descansillo, el poderoso sonido del “Woe to you, oh earth and sea…”, más una enorme figura demoníaca al costado izquierdo del escenario (derecho desde el punto de vista del público), marcaban el inicio del que quizás sea el tema de Maiden más conocido dentro de la gente que no los conoce, The Number Of The Beast, una excelente y sólida versión, aderezada con un notabilísimo show pirotécnico, con llamas de fuego rojo que nuevamente abrieron la boca del público. Y a propósito de esta imaginería a la que hicimos referencia… ¿qué tiene de “satánico”, me pregunto, el ver a montones de padres con sus hijos en brazos, saltando, cantando, disfrutando de la misma música? ¿Qué tiene de mala influencia para las buenas costumbres la lealtad de los fans para con la banda y viceversa? Qué ignorancia, que inaceptable ignorancia fue la que dejó a Maiden sin Chile y a Chile sin Maiden el año 1992. Saludos a Humberto Lagos, seguramente ayer terminó las negociaciones con su agente inmobiliario para comprarse un sitio en la punta de la más lejana loma de nuestra Cordillera de la Costa.

maiden09_28Ya llegando al final, un tema cuya inclusión en el setlist realmente me sorprendió, The Evil That Men Do, a priori habría preferido que repitiesen la gloriosa Moonchild. Pero a la larga la novedad pagó con creces, con el telón del Somewhere In Time, dio gusto escuchar a Bruce cantando este tema después de recordar cómo Blaze Bayley destruyó el coro en 1996. Pero lo que más gusto dio fue la ESPECTACULAR (lo digo con mayúsculas) lluvia de fuegos artificiales, sobrecogedora, imponente, inédita, nada que envidiar a ninguno de los shows de esos pseudos músicos que llenan recintos en Chile. Y qué decir del Eddie cyborg, es primera vez que veo dos Eddies (tres si contamos la cabeza de Eddie faraón) en un show en Chile, realmente genial, con movimientos casi humanos.

Para terminar, nuevo telón y otro clásico, un tema que debe tener más de treinta años, Sanctuary. Me había llamado la atención que Bruce no hubiese estado tan comunicativo como la vez anterior… pero en medio de este corte Bruce habló, y habló bastante. Presentó a la banda, donde lejos el más aplaudido fue Nicko McBrain, qué carisma que tiene este tipo… y luego, anunció disco en estudio para el 2010 y visita para el 2011. Ya sabemos que las palabras de Bruce no son sólo de buena crianza, lo que dice se cumple, así que se ganó una nueva gran ovación del público, que ya comenzó a la cuenta regresiva para ese prometido show del 2011.

Respecto a las cosas y sucesos históricos, como el recital de ayer, hay una historia que se cuenta mucho en Chile. A mediados de los años ’60 venía a mucho a jugar a Chile el Santos de Pelé, a jugar partidos amistosos con equipos chilenos y otros teams del orbe. En ese contexto, el 16 de enero de 1965 se enfrentó a la Selección de Checoslovaquia, gestando el que según muchos ha sido el mejor partido de fútbol jugado en Chile en la historia, y que fue poesía hecha fútbol (ganaron los brasileños 6-4). Y la leyenda dice que aunque el Estadio Nacional estuvo lleno, todos los futboleros canosos estuvieron en el estadio ese día, lo cual, si fuese cierto, implicaría que en el Estadio Nacional caben 300.000 personas. Lo que vivimos ayer fue nuestro propio Santos con Checoslovaquia, Maiden hizo historia y nosotros hicimos historia con Maiden… van a pasar años y años y recordaremos este día, y como haberse perdido el recital de ayer es un verdadero crimen de guerra, muchos de quienes no pudieron ir, cuando estemos pintando canas, dirán que sí fueron, que los vimos desde atrás de una pantalla gigante, que nos impresionaron los fuegos artificiales y los Eddies…

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Porque nos va a llevar mucho tiempo asimilar todo esto, la verdadera trascendencia sólo la puede dar el paso del tiempo. Ese tiempo que a Maiden lo ha convertido en la más grande banda del planeta, con su creatividad, su ADN intacto, sus inteligentes letras y su imperecedero espíritu. Yo no sé si alguna vez en la vida había habido tanto metalero junto, quizás nunca más vuelva a suceder, no lo sabemos. Pero sí sabemos que lo de ayer es la piedra base de algo que será un largo proceso, que tenderá a la eternidad: comprender dónde estuvimos, qué es lo que vivimos. Y que estuvimos ahí, haciendo la historia.

Setlist Iron Maiden:

01 – We Shall Fight On The Beaches / Aces High
02 – Wrathchild
03 – 2 Minutes To Midnight
04 – Children of the Damned
05 – Phantom of the Opera
06 – The Trooper
07 – Wasted Years
08 – Rime of the Ancient Mariner
09 – Powerslave
10 – Run To The Hills
11 – Fear of the Dark
12 – Hallowed Be Thy Name
13 – Iron Maiden

Encore

14 – The Number Of The Beast
15 – The Evil That Man Do
16 – Sanctuary

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¿Lo mejor de Inglaterra? bueno, porqué no decirlo, la respuesta a esa pregunta ciertamente que podría ser sin ningún tapujo la siguiente: el Fútbol, el Gin, y Iron Maiden (fanáticos del Whisky, dije Inglaterra, no Escocia(!)), y bien, hablando ahora muy en serio, lo que va a vivir el mundo del metal a partir del 1 de febrero del 2008 es algo tan tremendamente especial, que merece que todas las páginas del género en todos los continentes brinden el debido homenaje a este grupo de músicos que cambió las vidas de muchos de nosotros, los británicos Iron Maiden, quienes a través del «Somewhere Back in Time World Tour», cual máquina del tiempo, nos llevarán atrás en las eras y edades…no solamente a lo mejor de los 80´s, sino también a Egipto (Powerslave), Macedonia y Persia (Alexander The Great), Mongolia (Gengis Khan), la Segunda Guerra Mundial (Aces High), la alta mar de los piratas (The Rime of The Ancient Mariner), la batalla de Balaclava (The Trooper), el mito de Ícaro y tantos, tantos otros lugares a través de la magia de la música reforzada con la potencia del metal…esta gira es un regalo de los Dioses…

Para muchos de nosotros Iron Maiden es mucho más, pero es que mucho más que la banda favorita, ellos ya son nuestros amigos, parte de nuestras vidas, «blood brothers» de verdad, no importa que no los conozcamos en persona, al momento de tener un álbum y un tema para cada una de las etapas de nuestras vidas, ya son parte de la historia que escribimos en esta tierra, y parte de las vivencias que nos llevaremos a la tumba, momento en que ciertamente recordaremos el tema «Die with your boots on»! la verdad mientras escribo estas líneas me parece increíble que en el 2009 tengamos las oportunidad de revivir en un show los grandes éxitos de los 80´s con motivos escenográficos del Powerslave…para los «viejos» sobre 30 será la mejor forma de recordar nuestra niñez y juventud de una época increíble del heavy metal, para los más jóvenes, la oportunidad de sus vidas de conocer a UNA BANDA DE VERDAD, así de simple, sin más que decir en estos meses de emoción extrema, ahora más que nunca hermanos de sangre en el metal, esperemos nuestro turno con un eterno UP THE IRONS!!! (prólogo de MTWebmaster)

EL COMIENZO DE LA LEYENDA

En 1971, un quinceañero llamado Stephen Percy Harris, nacido en Leytonstone, Londres, el 12 de Marzo de 1957, vivía entre dos pasiones: la música y el West Ham United, equipo de fútbol de la Premier League de Inglaterra. Steve, quien poseía (y posee) bastante talento para el fútbol, se vio un tanto decepcionado al ver que muy pocos de los jóvenes como él llegarían a ser futbolistas profesionales, por lo que poco a poco fue trasladando sus esfuerzos hacia la música y decidió adquirir un bajo por la módica suma de 40 libras esterlinas. Así, inspirado en bandas como Jethro Tull o Genesis, formaría después de poco tiempo lo que fue su primera banda, llamada Influence, que posteriormente cambió su nombre a Gypsy’s Kiss. Después de algunas pequeñas tocatas, el imberbe Steve abandonó la banda para unirse a Smiler, agrupación compuesta de jóvenes bastante mayores que él, y con la cual adquirió la experiencia suficiente como para dar a luz a su proyecto personal.

Así, ya en 1975, inspirado en la película «The Man In The Iron Mask» y en la dudosa femineidad de la Primera Ministra de Inglaterra de aquellos entonces, Margaret Thatcher (apodada «la Dama de Hierro»), Steve Harris encontró el nombre para su banda: Iron Maiden. Ya con el tema del nombre resuelto, Steve comenzó a buscar músicos en su barrio, el East End de Londres, reclutando a Terry Rance y Paul Sullivan en las guitarras, a Ron Matthews en la batería y al cantante Paul Mario, quien fue reemplazado poco después por Dennis Wilcock (con quien había tocado en Smiler). Éste recomendó a Steve a un rubio y joven guitarrista, con rostro felino, que hacía sus primeras armas en Urchin, llamado David Michael Murray, nacido en Edmonton, Londres, el 23 de Diciembre de 1958, lo que motivó la partida de Rance y Sullivan de la banda (quienes vieron esto como una falta de respeto), llegando Bob Sullivan («Bob D’Angelo») a suplir esa plaza faltante. Y además, Ron Rebel reemplazó a Matthews en la batería. Poco después, luego de múltiples cambios -donde incluso Iron Maiden tuvo ¡tecladista!, Tony Moore, y Dave Murray fue echado de la banda por Wilcock, para posteriormente volver-, otro ex-Smiler, Doug Sampson, llegaría a tomar las baquetas, mientras buscaban otro vocalista. Y en ese entonces un compañero de Steve le recomendó a un cantante de apellido italiano con tendencias algo punk y con un gran carisma, que mostraba sus virtudes en Bird Of Prey. Su nombre era Paul Andrews, más conocido como Paul Di’Anno, nacido el 17 de Mayo de 1958, en Chingford, Essex.

En esos entonces la situación de Iron Maiden era complicada. Las casas discográficas les hicieron algunas ofertas, a condición de que se cortaran el pelo y se volvieran una banda punk, lo cual Steve Harris estaba lejos de desear. La dura indiferencia, sumada a la reticencia de las radios a incluir bandas metaleras en sus programaciones, se convirtieron en una gran razón para no claudicar. Pero a fines de 1978, tiempo en el cual tocaban por algunas cervezas y se trasladaban en una furgoneta que ellos llamaban «The Big Goddess», la situación comenzó a cambiar y lograron grabar un demo, que contenía los temas «Prowler», «Invasion», «Strange World» y «Iron Maiden». Para dimensionar la pobreza franciscana en la cual Maiden se inició, hay que decir que no pudieron pagar el cassette original. Dave Murray le entregó su copia a Neal Kay, un DJ que dirigía la noche rockera en «The Soundhouse», un lugar casi de mala muerte, donde Maiden comenzaría a pavimentar su camino a la fama. En honor a esto, la banda elaboraría poco tiempo después un EP llamado «The Soundhouse Tapes», que fue originalmente distribuido en forma independiente y que llegaría a transformarse en un ícono de colección.

Una de las copias de la cinta llegó a manos de Rod Smallwood -personaje clave en la historia de Maiden- quien, encantado con la banda, acudió a una presentación en vivo bastante accidentada de la doncella en donde Paul Di’Anno fue detenido horas antes por posesión de arma blanca, por lo que el repertorio fue en su mayoría instrumental y Steve las hizo de vocalista en los restantes temas. A pesar de este inconveniente, Smallwood ofreció ser el manager de la banda, lo cual aceptaron. Poco después, tras una presentación en «The Marquee» con alrededor de 700 fans, Iron Maiden firma contrato con EMI, en lo que se convirtió en un tremendo paso. Ya con EMI, la banda grabó en 1979 dos temas, «Sanctuary» y «Wrathchild», para la compilación «Metal For Muthas», con Di’Anno en las voces, Murray y el recién llegado Tony Parsons en las guitarras, Steve en el bajo y Doug Sampson en batería.

EL SEXTO INTEGRANTE Y LOS PRIMEROS DISCOS

Doug comenzó a tener algunos problemas de salud, por lo cual salió de la banda, siendo sustituido por Clive Burr, nacido el 8 de Marzo de 1957. Y Tony Parsons nunca enganchó con la «onda» de la banda, por lo cual también la dejó, llegando en su reemplazo Dennis Stratton, nacido el 9 de Noviembre de 1954 en Londres, quien era el gerente de «The Cart & Horses». Así, con una formación renovada, la banda salió de gira en Febrero de 1980 para promocionar el «Metal For Muthas» y celebrar la edición de su primer single, «Running Free», que ascendía al nº 44 en los rankings británicos. La banda recibe una oferta de la BBC, para tocar en el programa “Top Of The Pops”, lo cual aceptaron a condición de tocar en vivo (serían los primeros desde que The Who lo hiciera ocho año antes), en actuación que puede chequearse en el uno de los discos del DVD «The Early Days».

El día 14 de Abril de 1980 la doncella da a luz a su primer hijo. «Iron Maiden» alcanzó el nº 4 en los rankings, lo que fue consecuencia de la enorme popularidad que estos jóvenes estaban alcanzando -con temas increíbles como «Phantom Of The Opera», «Running Free» o «Prowler», entre otros- lo que trajo como consecuencia que incluso fueran invitados a la gira británica nada menos que de Judas Priest, quienes recientemente habían lanzado su clásico de clásicos, «British Steel».

Y en ese tiempo, puntualmente en Enero del mismo año 1980, nace el -en ese entonces- sexto integrante de Iron Maiden. De la mano de Dave «Lights» Beasley, nace «Eddie», la mascota de la banda, que aparece en todas y cada una de las carátulas oficiales de los trabajos de la banda. Se dice que el nombre “Eddie” se habría originado de un viejo chiste inglés, que hablaba de un niño llamado Eddie que no tenía cuerpo sino sólo cabeza, que rogaba no recibir más sombreros de regalo para Navidad. Perfeccionado y rediseñado posteriormente por Derek Riggs, Eddie, quien ha aparecido como un faraón, un cyborg o un demente con camisa de fuerza, ha pasado, por derecho propio, a transformarse en un integrante más de la banda, estando presente en las presentaciones en vivo y evolucionando al mismo ritmo que lo ha hecho la banda.

Posteriormente, la banda hizo una gira de dos meses por las islas británicas, además de cuatro presentaciones en «The Marquee», con lleno total. En el mes de agosto, acompañan a Kiss en su gira europea y en el Festival de Reading, donde además comparten escenario con UFO. Y al terminar la gira, la tensa situación entre Dennis y el resto de la banda se hizo insostenible, por lo que Iron Maiden se quedó con sólo un guitarrista. Pero no sería por mucho tiempo, pues Dave Murray recomendó a un ex-compañero de Urchin, un delgado y pulcro guitarrista llamado Adrian Frederik Smith, nacido el 27 de Febrero de 1957 en Hackney, Londres Este, quien se unió a la banda poco después.

Con esta nueva alineación, y bajo la producción de Martin Birch, el 2 de Febrero de 1981 salió al mercado el segundo trabajo de Iron Maiden, denominado «Killers», que obtuvo doce discos de oro alrededor del mundo y llegó a situarse en el nº 12 de los rankings ingleses. Con temas como «Purgatory», «Wrathchild» y «Murders In The Rue Morgue», Iron Maiden mostró una mayor sofisticación en la elaboración de sus canciones, sin perder la fuerza con la cual emergieron en una escena inhóspita. Tras visitar por primera vez países como Canadá, EEUU y Japón, lanzan un single en vivo (con temas grabados en este último país) , llamado «Maiden Japan», parafraseando al clásico «Made In Japan» de Deep Purple.

A pesar del éxito anteriormente señalado, existía algo que la banda nunca había tenido: estabilidad. Y ahora el turno de abandonar la banda era de Paul Di’Anno, quien llevaba una vida totalmente ligada al «ideal» rockero del «sexo, drogas y rock’n’roll», lo cual estaba deteriorando su salud y especialmente sus cuerdas vocales. Y este hecho marcaría historia, pues su reemplazante, un ex estudiante de historia, admirador de Ian Gillan y talentoso esgrimista -incluso se señala que fue invitado a participar del equipo olímpico de esgrima de Inglaterra para los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992-, un tal «Bruce Bruce», el enmascarado cantante de Samson, se transformaría en uno de los más grandes vocalistas de la historia del heavy metal.

LA FORMACIÓN IDEAL Y LA ETAPA DORADA

En efecto, a Bruce Bruce, el vocalista de Samson, le encantó la idea de tocar con Iron Maiden. Tras una audición en la cual Steve quedó sorprendido por la potencia de la voz de Bruce, éste quedó oficialmente integrado a la banda, retomando su verdadero nombre, Paul Bruce Dickinson. Nacido el 7 de Agosto de 1958 en Worksop, Nottinghamshire, cantó por primera vez en público cuando era muy pequeño, haciendo una sui generis interpretación de la canción de su héroe del momento, Popeye el Marino.

Con el objeto de que Bruce se acoplase, Iron Maiden realizó algunos recitales en Italia, para posteriormente presentarlo al público inglés, quien lo apodó “The Air Raid Siren” (sirena de ataque aéreo), por la potencia de su voz. Y es sabido que el público metalero no es muy dado a dar oportunidades a los reemplazantes, pero Bruce se metió al público al bolsillo en muy poco tiempo.

Ya con Dickinson en la banda, llegaría el momento de la consagración definitiva. Su nuevo trabajo, “The Number Of The Beast”, salió a la venta el 29 de Marzo de 1982, ubicándose en los primeros diez lugares en los rankings de toda Europa, y fue el primer álbum de Maiden en ubicarse en el nº 1 de las listas inglesas. Con temas clásicos como “The Number Of The Beast”, “Run To The Hills” (el single del álbum, que llegó a ubicarse en el nº 7 de los rankings) y “Hallowed Be Thy Name”, entre otros, este trabajo es considerado como el que llevó a la consagración a esta banda inglesa, mostrando una actitud arrolladora, sonidos armónicos con el notable aprovechamiento de las twin guitars y sobre todo con la maravillosa voz de Bruce. Como consecuencia de este éxito, Iron Maiden hizo un tour, “The Beast On The Road”, que duró cerca de 8 meses, donde en alrededor de 180 conciertos visitaron lugares como Australia, Nueva Zelanda, Nueva York, culminando con una gran presentación ante 35.000 personas en el festival de Reading.

Pero el final de la gira marcaría un punto oscuro en la banda, pues el baterista Clive Burr, aludiendo a una serie de problemas personales y al intenso ritmo de trabajo, decide abandonar la banda. Y es así como Iron Maiden recordó al baterista de los franceses Trust, quienes apoyaron a Maiden en la gira del álbum “Killers”. Y es así como Michael Henry McBrain, nacido el 5 de Junio de 1952 en Hackney, Londres, arriba a la banda, configurando lo que, para muchos, es la alineación ideal de Iron Maiden. Cabe señalar que su apodo, «Nicko», proviene de su niñez, en la cual su hjuguete favorito se llamaba «Nicholas the Bear», por lo que sus padres lo llamaban «Nicky», lo que derivaría en «Nicko» poco tiempo después, adoptándolo como nombre artístico..

La banda voló a Nassau, Bahamas, para grabar su cuarto disco, y aprovechando su estancia en aquel paradisíaco lugar, decidieron aprovechar de grabar el video de su nuevo single, “Flight Of Icarus”. El guión del video indicaba que apareciera alguien maquillado de azul y vestido de monje, papel que fue representado por Nicko. Y así, en Mayo de 1983 salió a la venta “Piece Of Mind”, trabajo que en su artwork muestra a un Eddie con camisa de fuerza y encadenado. Rápidamente, este disco alcanzó el nº 3 en los rankings británicos. Este trabajo mostró otras facetas de la banda, con un sonido un poco más elaborado y con un pequeño toque de mayor complejidad en las composiciones -como vemos en la maravillosa “To Tame A Land”-, aunque sin perder la actitud guerrera, como vemos en el clásico “The Trooper”, o en “Where Eagles Dare”.

La banda llevó a cabo entonces el “World Piece Tour”, recorriendo prácticamente los mismos lugares de su gira anterior, culminando con una presentación televisada en Dortmund, Alemania, en cuyo show la banda atacó “brutalmente” a Eddie, lo cual causó cierta controversia.

Si lo que hemos visto hasta ahora es histórico y consagratorio, lo sucedido en 1984 lo sería aun más. La salida a la venta en Septiembre de su quinto trabajo en estudio, “Powerslave”, marcó una etapa importantísima en la banda. En este trabajo, que cuenta con un artwork absolutamente de lujo, con Eddie convertido en una especie de faraón en medio de una pirámide egipcia, la complejidad compositiva insinuada en “Piece Of Mind” llega a niveles fantásticos, especialmente con dos joyas de la historia del metal, como “Rime Of The Ancient Mariner” y “Powerslave”, sin perder la agresividad, que vemos en “Aces High”, y sobre todo marcando el “sonido Maiden”, con el bajo en un rol protagónico, las twin guitars haciendo de las suyas y Bruce retando a que alguien cante como él.

El éxito de “Powerslave” hizo que Iron Maiden llevara a cabo un tour a gran escala, llamado “World Slavery Tour”, que constó de alrededor de 300 conciertos en poco más de un año, visitando incluso países sometidos a regímenes comunistas como Polonia, Hungría o Yugoslavia, en pleno período de la guerra fría entre EEUU y la URSS, y la “Cortina de Hierro”, que dividía al mundo occidental del comunista. Y la doncella demostró que su música estaba más allá de las luchas políticas, en lo que fue considerado como un hito histórico. Además de esto, la banda visitó por primera vez Sudamérica (puntualmente Brasil), en lo que fue un majestuoso Rock In Rio (con un público aproximado de 200.000 personas), compartiendo escenario con Queen, AC/DC y Ozzy Osbourne, entre otros. Con un Eddie transformado en un atemorizante monstruo de casi 20 metros de altura y con un Dickinson recordado (y en vigencia) como uno de los mejores frontman de la historia, la puesta en escena de la banda sobresalía, resaltándose las performances en el Hammersmith Odeon y cuatro noches consecutivas en el Long Beach Arena en California, Estados Unidos, las cuales fueron aprovechadas para sacar para grabar un disco doble y un video de sus presentaciones en vivo, en el mejor momento de la banda. El disco y el video, llamados “Live After Death” (uno de los mejores discos en vivo de la historia del metal), salieron a la venta en Octubre de 1985, llegando al nº 2 del ranking de ventas.

El 29 de Septiembre de 1986 salió a la venta el sexto disco en estudio de la banda. “Somewhere In Time”, grabado en Munich, Alemania, y Nassau, marca un notorio cambio en el sonido de la banda, pues ésta comienza a utilizar sintetizadores como fondo en varios temas, lo cual causó escozor en algunos fans. Pero tras escuchar temas como “Caught Somewhere In Time”, “Heaven Can Wait” o la fantástica y épica “Alexander The Great”, los temores se esfumaron. Y un punto aparte en este trabajo es su artwork, para muchos metaleros el mejor que se haya hecho en la historia, pues muestra a un Eddie futurista en el centro de Londres, y con una serie de detalles (que especialmente pueden apreciar quienes tengan la versión en vinilo) perfectamente diseñados por Derek Riggs que lo hacen merecedor de comentarios y análisis aparte.

Lamentablemente no todo podía ser color de rosa. El aporte creativo de Bruce Dickinson se redujo notablemente, al tiempo que Steve Harris tendía a ensimismarse en la composición de los temas. Y esto se unió a que se originó un montón de versiones separatistas debido a la poca repercusión del disco, considerando las expectativas generadas. Todo esto se vio acrecentado debido a que Steve Harris decidió dedicarse a trabajar con su amiga, la cantante Anita Dobson, componiendo algunos temas y participando de la grabación de su álbum. Y otra revista especializada señalaba que Bruce estaba hastiado de las “tiranteces que imperan en Maiden”. Pero la gota que rebalsó el vaso emanó del propio sello grabador de Iron Maiden, el que señaló que la grabación del nuevo álbum estaba postergada indefinidamente, y que sería reemplazada por una remasterización de “Killers”. Esto provocó la reacción de Dave Murray, quien desmintió tajantemente los rumores de separación, tranquilizando de cierta forma a los fans.

A pesar de todos estos problemas, la banda llevó a cabo el “Somewhere On Tour”, que contaba con un inmenso Eddie convertido en cyborg, y que comenzó en Belgrado, Yugoslavia, y terminó en Osaka, Japón, en lo que fueron más de ocho meses. La banda registró algunos momentos del tour y algunas entrevistas y los lanzó a la venta en 1987, en un video llamado “12 Wasted Years”.

EL SÉPTIMO HIJO Y LA PARTIDA DE ADRIAN

La banda ya se encontraba preparada para lanzar su séptimo trabajo en estudio. Pero antes de ello decidió grabar un video promocional de su single, “Can I Play With Madness”, el que sería dirigido por Terri Gillian, director de la película “Brazil”, y que sería una especie de “mezcla entre ‘Monty Phyton’ y ‘Los Cazadores del Arca Perdida’”, según Gillian.

Ya con el video estrenado, Iron Maiden lanzó su séptima placa, titulada “Seventh Son Of A Seventh Son”, que inmediatamente alcanzó el nº 1 en el ranking inglés y se mantuvo durante muchas semanas en el top 5. Con un artwork rayando en lo demoníaco y convertido por la historiografía metalera como uno de los mejores álbumes conceptuales de todos los tiempos, este trabajo, que es considerado por muchos dentro de lo mejor de la discografía de Maiden, acentúa las bases de sintetizadores esbozadas en “Somewhere In Time” (de hecho en los shows habría un tecladista invitado, Coun Kenney), sin perder su sonido clásico y llegando a niveles de majestuosidad con temas como “Seventh Son Of A Seventh Son”, “Infinite Dreams” o “Moonchild”, entre otros.

La banda decidió entonces centrar su gira, denominada “Seventh Tour Of A Seventh Tour”, en Estados Unidos, la cual se desarrolló con mucha efervescencia por parte de los fans, pero sin provocar mayores altercados. Pero lo que verdaderamente generó comentarios de toda índole fue la actitud de ciertos personeros estadounidenses, entre los cuales se incluía al conservador reverendo Jimmy Swagart, quienes enarbolaron la bandera de la censura contra esta banda británica, calificándola de satánica, e incluso utilizando una foto del mismísimo Steve Harris para la portada de un libro en el que hablaba de los “alcances demoníacos y degenerantes” del Heavy Metal, ante lo cual Steve demandó a Swagart por el uso sin autorización de su imagen, y además se determinó a arrasar en los Estados Unidos, con el fin de obtener el reconocimiento que sí tenían en Europa. Y no está de más señalar que en aquel entonces el señor Swagart, cuyo pasado no era muy católico, estuvo involucrado en escándalos con prostitutas, lo cual restaba toda validez a sus críticas acerca de ética y moral. La consecuencia no era su virtud más destacada, al parecer.

El punto más alto de la gira se logró en el recital de Donington, en lo que según muchos constituyó el mejor recital de la historia de Maiden y que contó con dioses del rock como Kiss, David Lee Roth, Guns N’ Roses y Helloween, entre otros. Y la banda decidió tomarse un reponedor descanso en 1989, tiempo que Bruce y Adrian aprovecharon en llevar a cabo proyectos solistas. Bruce grabó junto a otros rockeros ingleses una versión de “Smoke On The Water” de Deep Purple, donde conoció a su ídolo Ian Gillan, y se decidió a lanzar su primer álbum solista, denominado “Tattooed Millionaire”, que se enmarca en un estilo que no tiene mucho que ver con Maiden, más relajado y rocanrolero, en el cual trabajó con un guitarrista llamado Janick Robert Gers, nacido el 27 de Enero de 1957 en Hartlepool.

Lo de Adrian tuvo otros matices. Además de su intención de sacar a la luz su proyecto solista con su banda Adrian Smith & Project (A.S.A.P.), llamado “Silver And Gold” -proyecto en el cual además se hizo cargo de la vocalización-, era sabido que, debido a su introvertida personalidad, a Adrian le resultaba cada vez menos cómodo y satisfactorio el estar en una banda tan importante, y que requería tanto desgaste, como Iron Maiden. Y es así como, poco tiempo después de sacar a la venta su video “Maiden England”, y conjuntamente con la celebración de los diez años de la banda como la estrella de la compañía EMI, Steve Harris anunciaba la amistosa salida de Adrian Smith de Iron Maiden. Y sólo siete días después se anunciaba su reemplazante, que, para variar, estaba al alcance de la mano: el propioJanick Gers.

El trabajo, que vagamente había comenzado antes de la salida de Adrian, continuó como si no hubiese habido cambios. Y es así como el 1 de Octubre de 1990 Iron Maiden lanza su octavo trabajo en estudio, llamado “No Prayer For The Dying”, trabajo que, extrayendo el sonido de teclados y sintetizadores, intenta dar al sonido Maiden una connotación un poco más sencilla y directa, como se ve por ejemplo en temas como “Holy Smoke” (que tiene un video bastante divertido), “Tailgunner” o “Run Silent Run Deep”. Y si bien es cierto el álbum debutó con un nº 2 en los rankings ingleses, no consiguió la popularidad de los álbumes anteriores. Con un afán de hacer más sencilla y directa su puesta en escena, la banda, en su “No Prayer On The Road Tour”, sólo usaba un telón gigante en sus presentaciones en vivo, las cuales se vieron ciertamente limitadas en su número debido a la tensión internacional emanada del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irak, en la llamada “Guerra del Golfo”. Y el toque de distinción lo hizo el gran despliegue escénico de Janick Gers, quien demostró que su carácter y su entusiasmo estaba lejos de ser similar a la pulcra timidez que Adrian Smith mostraba en escena.

Para el nuevo disco, se hizo una especie de concurso entre varios artistas para diseñar a Eddie. Y así fue como triunfó el modelo diseñado por Melvyn Grant, con un terrorífico Eddie saliendo de un árbol que, sin duda, se convirtió en una de los mejores cover arts de Maiden. El 11 de Mayo de 1992 salió a la venta la novena placa de Iron Maiden, llamada “Fear Of The Dark”, que a pesar de haberle dado a la banda su tercer nº 1 de la historia, es un disco un tanto irregular, que en todo caso llevó un par de gemas al olimpo del Metal, “Fear Of The Dark” y “Be Quick Or Be Dead”, además de otros temas muy interesantes como “Afraid To Shoot Strangers” o “Judas Be My Guide”.

La banda inició en Escandinavia su “Fear Of The Dark Tour”, para posteriormente, en Agosto, presentarse por segunda vez en Donington, donde grabaron un nuevo disco doble en vivo. Incluso la banda visitó Sudamérica, y estuvo algunas horas en Chile, donde tenía presupuestado tocar el día 23 de Julio en la Estación Mapocho, pero no pudo hacerlo debido a que grupos ultra católicos y moralistas, que tildaron a la banda de satánica -a oesar que la versión oficial hablaba de problemas con el recinto- terminaron por impedir la realización del recital de Iron Maiden en nuestro país, para desazón y furia de los fans y de los integrantes de la banda. A pesar de este impasse, la banda continuó su exitoso tour a lo largo del mundo. Pero algo no andaba bien.

LA PARTIDA DE BRUCE

Bruce Dickinson estaba cansado. Sentía que no podía desarrollar todo su potencial compositivo con Iron Maiden, y que su etapa en la banda estaba cumplida, por lo que, en términos más o menos amistosos, emigró de la banda. Steve Harris no manifestó su molestia de inmediato, sino que primero se encargó de recopilar el extenso material en vivo generado de sus múltiples presentaciones, y decidió que se lanzaran dos discos en vivo por separado, uno con material anterior a 1985, “A Real Dead One”, y uno con material posterior, “A Real Live One”. Bruce fue despedido en un impresionante recital, que se llamó “Raising Hell”, televisado a muchos países.

Después de pasada la efervescencia y la desazón por la partida de Bruce, Steve Harris señaló a la prensa su molestia no por la salida de Bruce, sino por lo que éste declaró a la prensa, en el sentido de que su molestia y desmoralización respecto a la banda venía desde mucho tiempo antes. Steve declaró entonces que si Bruce se sentía así, él mismo le habría dicho mucho antes que se fuera de la banda.

Y obviamente la búsqueda del reemplazante de Bruce sería una cuestión que no sólo llamaría la atención de la banda, sino que del público metalero en general. Así, se realizaron audiciones por todo el mundo, rumoreándose que el vocalista podría haber sido Michael Kiske, en ese entonces vocalista de Helloween, o Joey Belladona, ex-Anthrax, o incluso el mismísimo Paul Di’Anno. Pero nada de eso llegó a ser cierto, pues después de escuchar más de 5.000 cintas, la banda se decidió por un discreto y poco conocido vocalista de una banda conocida por Maiden llamada Wolfsbane. Su nombre era Bayley Cook, nacido el 29 de Mayo de 1963 en Birmingham, más conocido como Blaze Bayley.

LA ERA DE BLAZE

Con la llegada de Blaze, y de su nuevo productor, Nigel Green (quien compartiría funciones en ese ítem con Steve Harris), Iron Maiden comenzó a trabajar en lo que sería su décimo trabajo en estudio. Y así, el 2 de Octubre de 1995 (año en el cual Bruce Dickinson visitó por primera vez nuestro país, el día 9 de Marzo en el Teatro Monumental) sale a la venta “The X-Factor”, un disco bastante largo y con un sonido absolutamente distinto a cualquier otro trabajo de Iron Maiden, que raya en lo oscuro, intentando explotar al máximo el limitado campo vocal de Blaze. Con temas como “Man On The Edge”, “Lord Of The Flies” y sobre todo la magistral “Sign Of The Cross”, Maiden marcaba el comienzo de una era distinta, quizás más oscura, con menos revoluciones y, sobre todo, intentando sopesar el enorme fardo que les dejó la partida de Bruce pues, para la mayoría de los fans, era imposible imaginar a Maiden sin Dickinson.

Y así fue como Iron Maiden quiso mostrar su nueva conformación al mundo metalero. El tour, al cual llamaron “The X-Factour”, los llevó a lugares “exóticos” para estos efectos, como Israel o Sudáfrica y, ¡al fin!, a nuestro país, donde llevaron a cabo una presentación el Jueves 29 de Agosto de 1996. Con un Teatro Monumental lleno hasta las banderas, Iron Maiden llenó de emoción a los fans que los esperaron durante tanto tiempo, a pesar de la limitadísima voz de Bayley y de un par de incidentes (inolvidable el impresentable incidente con el batero de Héroes del Silencio, a quien a los 40 segundos de haber salido a escena le lanzaron nada menos que un palo, así como el «No more! I fuckin’ kill you!» de Blazey la cara de perro de Steve Harris tocando «The Trooper» ante los escupitajos recibidos), que no lograron empañar el éxtasis de aquella noche.

El nuevo Maiden decidió echar una mirada hacia atrás, para lanzar su primer álbum recopilatorio, que se llamaría “Best Of The Beast”, que incluiría un tema nuevo, “Virus”. Con el “pretexto” del nuevo disco, la banda prolongó la gira, mientras se preparaba el material para el nuevo trabajo, el segundo de la era Blaze.

Mientras tanto Bruce Dickinson, un poco aburrido de sus experimentaciones cercanas al rock alternativo (junto a su banda “Skunkworks”, con la cual realizó un disco llamado de la misma forma), lanza, con el tremendo apoyo de la guitarra de Adrian Smith, un tremendo disco, llamado “Accident Of Birth”, en el cual volvía a sus raíces metaleras y a mostrar que su voz estaba más vigente que nunca. Y con la gira de ese disco, Bruce nos visitó por segunda vez la noche del Viernes 21 de Noviembre de 1997 en el Velódromo del Estadio Nacional, junto a Ronnie James Dio, Jason Bonham y The Scorpions, en una presentación memorable para quienes tuvieron la fortuna de asistir, especialmente para los fanáticos de Iron Maiden, quienes deliraron con los tres temas de la doncella que Bruce, Adrian y compañía ejecutaron aquella noche.

La banda se preparó entonces para lanzar su undécimo álbum en estudio. Intentando abordar el tema de la computación y la consecuencial deshumanización por parte de la sociedad, mezclado con alusiones futboleras (incluyendo la polera oficial de fútbol de la banda y a varios futbolistas usándola, como Paul Gascoigne o el Tino Asprilla, entre otros), “Virtual XI” salió a la venta a fines del mes de Marzo de 1998. Con, según muchos, el peor cover art de la historia de Iron Maiden, y sólo ocho temas, este trabajo desilusionó a muchos fans y reactivó la ilusión de otros. Temas como la excelente “The Clansman”, “Futureal” y “When Two Worlds Collide” llamaron la atención de los fans, y muestran una buena vocalización por parte de Blaze.

Y mientras tanto, Bruce Dickinson junto a Adrian Smith estaban lejos de perder el tiempo, lanzando a la venta un tremendo disco llamado “The Chemical Wedding”, que llevó, tanto a muchos de los fans de Maiden como a la crítica especializada, a manifestar que el trabajo de Bruce como solista superaba con creces al de Iron Maiden con “Virtual XI”.

Y era el turno del tour mundial, que los llevaría a múltiples lugares del mundo, incluyendo una nueva presentación en Santiago el día 10 de Diciembre de 1998, junto a los dioses del Power y del Thrash Metal, Helloween y Slayer, respectivamente. Pero nuevamente las circunstancias jugaron una mala pasada, puesto que el gobierno inglés recomendó a sus artistas connacionales que no visitaran nuestro país, por temor a algún tipo de represalias de inadaptados y subnormales debido a la detención en Londres del General Pinochet. Y así, por segunda vez, los fanáticos mordimos el polvo de la derrota.

CINCO, MENOS UNO, MÁS DOS, SON MÁS QUE SEIS …

Pero después del trago amargo que vivimos al no poder, por segunda vez, ver a Maiden en Chile, el día Viernes 12 de Febrero de 1999 recibimos una sorprendente noticia: Bruce Dickinson regresaba a Iron Maiden, marcando la salida de Blaze Bayley casi por la puerta de atrás. Pero Bruce no volvía solo, lo hacía junto con Adrian Smith, configurando un inédito trío de guitarras sólo experimentadas por Lynyrd Skynyrd. Bruce aprovechó de hacer unos últimos recitales junto a su banda, para lanzar un excelente disco en vivo titulado “Scream For Me Brazil”, para luego incorporarse a Maiden.

Ante esta increíble noticia, el lanzamiento del videojuego “Ed Hunter” pasó a segundo plano. Lo que más resalta de este período es el mini tour que la “nueva” banda realizó, ejecutando temas elegidos por los fans, quienes deliraban e imaginaban la majestuosidad de la tríada de guitarras, y soñaban con un nuevo disco. Esto se convertirían en realidad a fines de Mayo del año 2000, con el lanzamiento de su duodécimo disco en estudio, llamado “Brave New World”, el que sería producido por Kevin Shirley. Con un artwork fantástico, que vuelve a la excelencia de las épocas pretéritas, y un sonido fresco, poderoso, conjuntamente con el inagotable caudal vocal de Dickinson, hacen de este trabajo uno de los mejores desde “Seventh Son Of A Seventh Son”. Con temas como “Dream Of Mirrors”, “Ghost Of The Navigator”, “The Fallen Angel” o “The Wicker Man”, Maiden muestra un sonido muy “de banda”, quizás por el hecho de haber grabado conjuntamente todos los instrumentos (y no por separado como se estila el día de hoy). Además, unos sutiles toques orquestados marcan a este trabajo como uno de los mejores de Iron Maiden.

Y llegaría la hora, al fin, para los fans chilenos, de ver a Maiden en su esplendor, sin problemas políticos, religiosos o de cualquier otra índole. La tarde-noche del Lunes 15 de Enero del 2001, iniciada por el magistral recital de Rob Halford, en ese entonces ex vocalista de Judas Priest, llevaría a los casi 25.000 fans de la doncella que se dieron cita en la pista atlética del Estadio Nacional a delirar, enloquecer y ser felices con la presencia de los 6 británicos que conquistaron nuestros oídos y, a muchos de nosotros, nos llevaron al camino del metal. Con una presentación no exenta de imperfecciones técnicas en el sonido, pero con emoción y adrenalina a raudales, Iron Maiden hizo historia aquella noche, saldando una deuda (que no se originó por culpa de ellos) que ya casi duraba 10 años, desde aquel ingrato episodio con ciertos personeros de la Iglesia Católica chilena.

Luego, Iron Maiden se tomó un pequeño descanso, Bruce planeó algunas presentaciones como solista (entre ellas en el Wacken Open Air de Alemania, junto a Blind Guardian, entre otros), la banda realizó algunos recitales a beneficio de su ex baterista Clive Burr, quien está afectado de una seria enfermedad llamada esclerosis múltiple. Además, se lanzó una edición especial del single «Run To The Hills», cuyas ganancias irían directamente a Clive y su fundación.

El 10 de junio de 2002 editarían «Rock In Rio», su primer DVD en formato doble, con la actuación que el grupo ofreció en el famoso Festival en Rio en el año 2001 ante 250.000 personas. También se editaría en algunos países en formato de doble VHS, doble CD y triple vinilo de edición limitada. El concierto fue filmado por Globo TV con 14 cámaras, incluyendo 2 grúas y un helicóptero, dirigido por Dean Karr, quien trabajó anteriormente con la banda cuando dirigió el clip para «The Wicker Man». El segundo DVD consiste en entrevistas con el grupo y material extra para los fans. El lanzamiento obtuvo un éxito inmediato, llegando al número uno en las listas de video en Reino Unido, al número 2 en las de DVD en Alemania y 4 en las de video.

El 4 de noviembre de 2002, Iron Maiden lanzó un box set llamado «Eddie’s Archive», que contiene dos discos dobles que recogen las primeras grabaciones en vivo de la banda, que van desde 1979 hasta que lideraron el Festival Donington en 1988, más otro disco doble bautizado como «The Best Of The B’ Sides», que recoge todos los temas que no entraron en los discos oficiales. La presentación del box-set es sencillamente notable: una caja con la cara de Eddie plateada, una especie de pergamino en donde se narra la historia completa de Iron Maiden,más un vaso de cristal con la cabeza de Eddie. Junto con lo anterior, la banda lanzaría su segundo disco de grandes éxitos, llamado «Edward The Great», que contiene 16 temas.

Con un afán comercial, Iron Maiden comenzó, a fines de Mayo del 2003, un tour denominado «Give Me Ed… Til I’m Dead», efectuando alrededor de cincuenta conciertos en Europa y Estados Unidos, donde además se estrenó un tema nuevo, «Wildest Dreams». En Junio, la banda lanzó su segundo DVD, llamado «Visions Of The Beast», que reúne todos los videos de la historia de la banda y que no tiene desperdicio.

LA DANZA DE LA MUERTE … Y NUEVAMENTE A CHILE

El 8 de Junio del 2003 saldría a la venta el décimotercer disco en estudio de la doncella, el segundo tras la vuelta de Bruce y Adrian. Este trabajo se llamaría «Dance Of Death», y si bien su carátula deja bastante que desear, es un disco sólido y con momentos brillantes. Con 11 temas y sesenta y ocho minutos de duración, «Dance Of Death» destaca por su tema homónimo, además de las potentes «Montségur» y «Rainmaker», entre otros, además de ser el primer disco que cuenta con Nicko McBrain como compositor de un tema, para la rockera «New Frontier».

Era más o menos obvio que Maiden nos visitaría el 2004, fijándose como fecha el Martes 13 de Enero, a las 21.00 horas, en la Pista Atlética del Estadio Nacional. En una jornada que marcó ciertas similitudes con su venida anterior (fecha, alineación, recinto y los «scream for me, Santiago!») y, por cierto, varias diferencias (telonero, disco, una performance acústica con «Journeyman» y un artero pisoteo en el piso a Blaze subiendo una octava en el coro de «Lord Of The Flies»). De todas maneras, una performance a la altura de la grandeza de Iron Maiden.

En Noviembre de 2004, la banda lanza un DVD doble: «The Early Days», que en su primer disco muestra grabaciones inéditas de los primeros años, es decir, la época que va desde antes de «Iron Maiden», hasta «Piece of Mind», y en el segundo disco, quizás lo más trascendente: la aparición de prácticamente todos los integrantes de la banda en el periodo que abarca 1975 a 1983, incluyendo a quienes no alcanzaron la parte «profesional» de la banda. Destacables los «uuuh!» que seguramente provocan las apariciones de personajes con pinta de cajeros de banco y que alguna vez tocaron con Steve Harris. Para promocionar este DVD, la banda efectuó durante algunos meses de 2005 una gira que abarcó principalmente Europa, en conciertos en los que sólo tocó temas de aquellos años. Y mientras tanto, Bruce Dickinson lanzó «Tyranny Of Souls», un excelente trabajo en solitario.

ENTER WWII !!! A MATTER OF LIFE AND DEATH IS COMING

En Septiembre del 2006 el mundo del heavy metal vio nacer un emotivo y prolijo trabajo sobre la Segunda Guerra Mundial, el álbum «A Matter of Life and Death», el que incluso podría ser considerado la obra de arte musical más relevante que se haya hecho jamás sobre el tema.

En las composiciones se destaca algo que no pasaba desde el tiempo del «Seventh Son», y es el trío compositivo Harris-Smith-Dickinson. Con una banda muy afiatada y compositivamente mejor que nunca, este álbum olvida un poco las guitarras paralelas y se adentra musicalmente en la potencia de Bruce, las guitarras más crudas y un bajo de Steve obsesivo y determinante; elementos que Nicko complementa brindando detalles increíbles en muchos temas.

Puntos altos del AMOLAD son «Different World», «These Colours Don’t Run», «The Longest Day» (debe estar entre los Top 10 históricos de la banda, temazo absoluto), la emotiva «For the Greater Good of God», la esotérica «Lord of Light» y la magnánima «The Legacy». Importante es mencionar que en la gira del «A Matter of Life and Death», se dieron el lujo de tocar el álbum completo, lo que fue gratamente recibido por los más leales fans de la banda, lamentablemente no pasaron por sudamérica, pero el destino nos tenía preparada una gran gran sorpresa a cambio de esta ausencia….

LA GRAN GIRA DE TODOS LOS TIEMPOS

Lo que se comentaba como gran rumor resultó ser cierto y más aún, ¡incompleto!, más que un «Early Days Recargado» u otra «gira de clásicos», expectación mundial causó Iron Maiden cuando en Septiembre del 2007 anunciaron el «Somewhere Back in Time World Tour», mega evento que traería de vuelta los grandes éxitos de los 80`s, pero con motivos escenográficos cercanos al Powerslave y Somewhere in Time.

Elementos muy importantes a destacar de la gira es que fue realmente mundial, visitando la banda Asia, Oceanía, Europa, Norte y Sudamérica y por primera vez América Central. Por otra parte, banda arrendó un avión especial para transportar a los músicos, staff, equipamiento y demases, siendo el mismo Bruce el piloto en al menos la mitad de los kilómetros recorridos. El avión denominado «Ed Force One» y decorado al estilo Iron Maiden, sin duda que fue la gran atracción de los aeropuertos que visitó.

La expectación extrema que provocó la gira hizo que en Brazil y México se acabaran las entradas en el mes de Diciembre (2007), en Chile se agotaron el 18 de enero 2008, casi 2 meses antes del show, lo que provocó reventas a precios inimaginables, exigencias a la Intendencia de Santiago para autorizar más personas en la Pista Atlética y otros que se quedaron afuera. Fue un concierto difícil de borrar de la memoria de cada uno de los cerca de 30 mil asistentes, con un setlist soñado y una banda que cada vez que viene demuestra su entrega ante un país que se rinde a sus pies.

Para recopilar algunos de los temas que fueron traídos al presente con la gira “Somewhere Back in Time World Tour” la banda realizó el 27 de junio del año pasado, el lanzamiento de un disco con el mismo nombre. Esta gran gira, que dio inicio en la India el 1 de febrero de 2008 se extendió hasta inicios de este año debido a su prominente éxito a lo largo de todo el mundo y, para alegría de las y los devotos seguidores en Chile, la Bestia regresa una vez más a Santiago, presentándose el domingo, 22 de marzo a las 19:00hrs, esta vez en el recinto con mayor capacidad que pudo encontrar la producción del show debido a los arreglos del Estadio Nacional: el Club Hípico de Santiago, con capacidad en este concierto para 50 mil espectadores. La banda aprovechó su regreso a Latinoamérica para presentarse en países donde nunca lo había hecho como Ecuador y Perú.

Hace una semana precisamente, Bruce Dickinson anunció a sus fans colombianos que al finalizar esta gira Iron Maiden se dedicará tiempo completo a la composición y producción de un nuevo material, planeado para el 2011. Así mismo, sólo un mes después de su visita a Santiago, publicarán un documental llamado “Flight 666” en el cual se podrán observar escenas de esta magnífica gira.

Con seguridad, el mundo del metal vivirá la última fase del tour de una manera tan especial que merece ser conmemorado en todas las páginas del género ya que a través de «Somewhere Back in Time World Tour», cual máquina del tiempo, Iron Maiden nos llevará atrás en las eras y edades, no solamente a lo mejor de los 80´s, sino también a Egipto (Powerslave), Macedonia y Persia (Alexander The Great), Mongolia (Gengis Khan), la Segunda Guerra Mundial (Aces High), la alta mar de los piratas (The Rime of The Ancient Mariner), la batalla de Balaclava (The Trooper), el mito de Ícaro y tantos, tantos otros lugares por medio de la magia de la música reforzada con la potencia del metal de esta banda británica que sin duda alguna nos ha dejado un rico legado de inolvidables experiencias y música incomparable. Sabemos que vendrán múltiples sorpresas a lo largo de la próxima jornada de la Bestia. Mientras tanto, disfrutemos esta gira que es un regalo de los Dioses…

Y para no cerrar con el típico «Up The Irons!», una mini trivia: ¿sabía usted que el citado «Up The Irons!», adoptado por Iron Maiden, es en realidad un grito de apoyo al West Ham United, apodados antiguamente «The Irons» en razón a su antiguo nombre, «Thames Ironworks F.C.»?

¿Qué fue esto? ¿un recital increíble? ¿un viaje en el tiempo? ¿una reunión de amigos? o sencillamente uno de los grandes momentos que recordaremos para siempre en nuestras vidas…la verdad es que todas y ninguna de ellas, porque para los 28.500 afortunados que nos encontrábamos en ese lugar y momento, en particular para los que tenían sobre 30, era muy difícil a veces diferenciar si era el 9 de marzo de 2008 o algún glorioso día de la inolvidable década de los 80’s, en algún show de las giras del “Powerslave”, “Somewhere in Time” o “Seventh Son of a Seventh Son”.

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La emoción de esta gira es algo sencillamente incomprensible si no se está “ahí”, viviendo la llegada de la banda al aeropuerto, al hotel, el preámbulo al Show, EL día del concierto, todo es tan “diferente” si no se VIVE el metal, que por eso para nosotros el show de la banda favorita es un ritual, un “evento”, un “momento mágico” y lo de ayer fue increíble, una máquina del tiempo nos llevó 20 años atrás a los mejor de los 80’s, gracias a la música, a nuestro amado heavy metal, fue una poesía metalera épica de los mejores fans del mundo, de los True, de nosotros, de los viejos y los jóvenes, de los de siempre y de los más nuevos, porque cuando se es de verdad no importa tanto haber conocido a Maiden hace poco si se siente esa pasión por el heavy que hace que todos seamos “antiguos”, como si nos conociéramos hace siglos en una amistad y camaradería eterna que nos hace sentirnos especiales, entre nosotros y con nuestras bandas…..todos sentimos ayer esa vivencia de la gran virtud de Iron Maiden en su espectacular carrera, hacer del metal una GRAN OBRA DE ARTE, hacerlo poema, rima artística, y todos fuimos protagonistas del magno evento, de la noche en que el Heavy Metal se hizo poema épico, “The Rime of the Ancient Fans”…UP THE IROOOONS!!!

Una gran promesa del Rock: Lauren Harris

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El 9 de marzo todos amanecimos nerviosos, es que la ansiedad por la máquina del tiempo del “Somewhere Back in Time World Tour” era demasiada, así que no fue raro ver en las afueras del recinto a miles de fanáticos que llegaron a tempranísima hora para presenciar EL show de sus vidas, pero no por mucho madrugar el sol sale más temprano, así que la espera de la apertura de puertas igual iba a ser a las 16 hrs y claro, sencillamente parecía eterna…para el caso de este show, la entrada fue en general ordenada y pausada, lo que implicó que a las 19 hrs aún habían fans acomodándose impacientemente, y claro, ciertamente eso no es bueno para ningún telonero, en especial si es primera vez que está en Chile, sus temas son desconocidos para la mayoría de la audiencia, y luego de tan magna espera lo único que quieren los fans es ver a la banda de fondo, Maiden…más encima si sumamos a esto que en Argentina, el país anterior en el tour, la recepción maleducada y mala onda de algunos desubicados que estaban cerca del escenario fue bastante hostil, el panorama no era del todo positivo, pero bueno, no era cualquiera quien taloneaba a Maiden, era la hija del jefe, hija de tigre, y por sus venas corre sangre de la familia Harris, y se notó.

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Algo pasadas las 19 hrs entra a escena Lauren Harris; el hecho de cambiar la música de fondo por el glorioso sonido distorsionado de la guitarra eléctrica claro que repercutió positivamente en la entrada de la banda de Rock de Lauren, aunque en ovación mesurada, la cual al terminar el primer tema se enfrió, no preocupantemente, pero ciertamente no era un buen indicio. Sin embargo, luego del cover de UFO que tocó, al comenzar el segundo tema, el entretenido “Your Turn” y relajarse un poco más, Lauren saca garra y demuestra ser digna hija de Steve, ella sola por su cuenta revierte la frialdad entre los más sensatos fans de Maiden al mostrar buen dominio escénico y cantar bastante bien, termina el tema entre aplausos, pero muchos ya gritaban “Maiden!”, “Maiden!”…sin embargo no mostró signo alguno de desesperación ni mucho menos, todo lo contrario, como toda persona inteligente tenía preparada una estrategia que resultó perfecta: comenta que el día viernes habían tocado en Argentina, y ya solamente con mencionar el nombre de nuestro país vecino se escuchó una rechifla de proporciones(!), y dijo que no la trataron muy bien…pero que acá, éramos “fucking amazing” y claro! Con eso se ganó la simpatía de quienes saben al menos algunas palabras de inglés, y de ahí en adelante el show fue otro, al empatizar con los más escépticos.

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Con mucha más confianza introduce otro tema que está en su sitio de MySpace para escuchar, “Let Us Be”, el que termina en aplausos y con el respeto de la gran mayoría del público. Nuevamente saca estrategia y nos invita a gritar nuestro tan clásico “Chi Chi Chi”, que es respondido por un magnánimo “Le Le Le VIVA CHILE”!!! notable, sinceramente con su inteligencia, belleza y talento, esta chica tiene todas las armas para llegar lejos en el Rock. Unos momentos después interpreta su tema más conocido y “oreja”, llamado “Steal Your Fire” prendiendo al público a un nivel medio, el cual la respetó, pero no solamente por ser la hija del gran Steve, porque él no hubiera podido hacer mucho para defenderla ante una audiencia hostil, sino porque tiene talento e inteligencia, y ciertamente claro que tiene rock y estilo, unos minutos después, luego de terminar el show con un tema más, dejó la impresión que tiene mucho futuro en el ámbito que se está moviendo. Sí, no es heavy metal, pero en la actualidad, entre tanta “música masiva” que conceptualmente colinda con un tarro de basura, el tener una buena intérprete de rock juvenil como ella se agradece, y qué bueno que en Chile la hayamos tratado bien; muy bien su banda, muy bien el sonido, muy bien Lauren, le deseamos mucho éxito, fue una digna telonera.

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1940 – 1984 – 2008

Al terminar Lauren su performance, todos sabíamos que era cosa de minutos comenzar con el show más esperado de todos los tiempos en la historia de recitales en Chile (y ciertamente en cada país de la gira del “Somewhere Back in Time”), qué momentos…

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Muchos estaban ingresando a cancha, otros se reacomodaban y de pronto tomándonos casi de sorpresa en el “trance” de los minutos, a eso de las 20:20 se escucha el tema «Doctor Doctor» de UFO, lo que significaba que …..SE HABÍA TERMINADO LA ESPERA! POR FIN! ! POR FIN! se encienden las dos pantallas gigantes al costado del escenario y se aprecian imágenes de la banda…algarabía y gritos, ya estábamos empezando, SOMEWHERE BACK IN TIME WORLD TOUR YA COMENZABA EN CHILE….emoción absoluta y ansiedad sentíamos todos quienes estábamos ahí, particularmente en cancha, al lado del escenario, donde la energía se transforma en estruendo, y listo!, listoooooo! se escucha la voz de fondo del Primer Ministro Británico del año 1940 Sir Winston Churchill !!! “We shall go on to the end, we shall…..” ESTRUENDO ABSOLUTO!!! la arenga para los valientes pilotos británicos de la RAF, quienes se enfrentaron a los feroces y diestros pilotos alemanes de la Luftwaffe en la Batalla de Inglaterra de 1940, es también parte de la historia del heavy metal gracias a Iron Maiden, no lo sabremos nosotros! al terminar la grabación con la frase “We shall never surrender!!!” vienen las pistas grabadas y….las guitarras paralelas comienzan!!! Aces High comenzaba!!! Se aprecia en un segundo a la banda en vivo y en especial a un imponente y potente Steve Harris que sale feroz, veloz e inesperadamente del costado izquierdo del escenario blandiendo su bajo Fender como si fuera un arma de la segunda guerra mundial, MAGISTRAL! qué mas decir, era todo DELIRIO ABSOLUTO, Dickinson al comienzo, durante y al final del tema tuvo que competir con 28.500 vocalistas que se la cantaron toda, TODA!, la emoción del momento era indescriptible, en particular cuando Bruce cierra las líricas cantando IGUAL que en la versión de estudio, unas 5.000 octavas más arriba que cualquier mortal, algo que ni siquiera hizo en el “Live After Death”…entre que termina, un “Scream for me” y el comienzo de “Two Minutes to Midnight” la energía era tanta que el tiempo pasó más que volando, qué increíble set list, que notable comienzo de show, los dos primeros temas del grandioso álbum Powerslave de 1984, uno genialmente inspirado en hechos históricos de 1940, los escuchábamos ahora en el año 2008, en un momento imborrable de nuestras vidas.

maiden_10Ahora era el turno de uno de los tres álbumes favoritos del jefe Harris, del “Piece of Mind”, a través de “Revelations”, tema de Bruce inspirado en textos religiosos egipcios y emblema del Maiden de la primera mitad de los 80’s; sonó muy bien, y ante la relativa menor intensidad de la canción ya se podía apreciar con más “calma” lo compenetradísimos que estaban Janick, Dave y Adrian, y la dupla de base rítmica Harris McBrain, éste era un show de lujo, de lo mejor que se ha visto en años, y para muchos el mejor show de Metal visto en la historia de nuestro país. Sin embargo cabe destacar que durante este tema no se escuchó un “coro de fondo” tan gritado como los otros, de pronto todos los más “veteranos sobre 30” como que nos dimos cuenta que cantábamos solos, podría decirse que fue como el “punto más bajo del público”, pero bueno, a estudiar para la próxima vez! Maiden lo debemos corear a full no solamente en Fear of the Dark(!), vamos(!).

A continuación sin preámbulos de Bruce las revoluciones suben a 1.000.000 nuevamente cuando se cubre el telón de fondo por el gran “Eddie soldado con espada sangrante de la batalla de Balaclava”, Nicko marca los 3 tiempos y listo! Ya teníamos a THE TROOPER, ahora sí volvieron los 28.500 vocalistas y el recinto casi se viene abajo!!! Era la locura absoluta, es cierto que este tema siempre lo tocan en otras giras, pero en el contexto de ésta se sintió diferente y mucho más potente, uno de los puntos altísimos del show (ya que todos fueron altos).

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Pero también queríamos escuchar a Bruce y sus “conversaciones” con el público, y eligió este momento para referirse a su carrera como banda, y para mirar y apuntar luego al Estadio Nacional, recinto colindante a la Pista Atlética donde debería haberse hecho el show para evitar que tantos fans se hayan quedado sin entrada, no era necesario saber inglés para captar perfectamente lo que nos quería transmitir Bruce(!), naturalmente fue ovacionado por representar la gran preocupación de la banda por sus fans, algo que siempre se ha agradecido de Maiden.

«SOMEWHERE IN TIME» IN «SOMEWHERE BACK IN TIME»

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Si bien el comienzo fue un estruendo aplastante e imponente, y anteriormente con The Trooper las revoluciones se vivieron a mil, había que darle paso ahora al espectacular y más melódico álbum “Somewhere in Time”, y qué mejor que con WASTED YEARS …qué temazo, qué letras y qué interpretación notable, TODOS lo cantamos y ciertamente que en especial para quienes vivimos la década de los 80’s fue más que emotivo, AL FIN LO ESCUCHAMOS EN CHILE! Punto destacable de la noche, solamente hay que lamentar que de pronto la guitarra de Adrian no se escuchaba muy bien pero no quita eso que la banda lo haya ejecutado con maestría, qué gran momento.

“Woe to You Oh Earth and Sea (oohhhhhhhhhh!!!!!!)
for the Devil sends the beast with wrath (de acá en adelante todos juntos…)
because he knows the time is short
Let him who hath understanding
reckon the number of the beast
for it is a human number
its number is six hundred and sixty six”

Un enfoque a Dave y Adrian y qué más decir, fue EL momento de riesgo para quedar con sordera porque difícilmente la banda se va a olvidar de CUANTO se gritó/cantó The Number of The Beast, nuevamente Bruce dando un 110% para llegar a los tonos originales de estudio y una banda que a esas alturas mostraba una maestría casi conmovedora, adelante se saltó y cantó todo el rato, cómo se nota que este tema es la antena, impresionante haber estado ahí para relatarlo.

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¿Y ahora Run to the Hills? La verdad que no, a diferencia de lo que pasó en la India, en el primer concierto de la gira, en vez de escuchar guitarras escuchamos a Bruce vocalizar el primer tema de la noche del Seventh Son of a Seventh Son, Can I Play with Madness! YEAH!!!! Y cómo no! si fue exactamente locura y alegría total haber escuchado los acordes mayores de este tema “diferente” y genial de Maiden, se podría decir que ya a estas alturas estaba muy claro que esta noche sí que era especial e histórica.

maiden_13Ahora nuevamente Bruce nos vuelve a hablar para relatar ahora que cuando el día anterior cruzaban los Andes en avión, el mismo que piloteaba él desde Buenos Aires a Santiago, se estaba en presencia del Cóndor, ave emblema de nuestra cordillera, y que ahora se iba a relatar la una historia, en que otra ave era importante…. el albatros….

Nicko marca los tiempos y uno de los grandes regalos de esta gira se hacía presente, el sempiterno track “The Rime of The Ancient Mariner”, coloso tema de más de 13 minutos que mostró a un Bruce con renovado atuendo ya que cambió de polera, colocándose además una especie de “abrigo manta” de pirata para relatar de mejor forma las historias de Samuel Taylor Coleridge; brillante ejecución, se veía a una banda engranada como reloj que interpretó igual a la versión de estudio este emblema de canción…al fin pudimos ver el bajo de Harris con el “arpeggio submarino” tan característico previo a la parte recitada del tema, en un primer plano gracias a las tomas en las pantallas, otro de los puntos notables de la noche, para muchos el gran climax, uff, difícil elegir lo mejor, todo fue brillante.

Y cómo no! El track homónimo del álbum “Powerslave” se venía con todo ahora para reventar el ambiente…ya lo habíamos escuchado en Chile en 1997 cuando Bruce vino como solista, junto a Adrian, pero ahora era con MAIDEN COMPLETO! Todos esperábamos al tema emblema de la imaginería gráfica de la gira, y salió perfecto. Mención aparte eso sí merece la máscara que usó Bruce para cantar durante el track, la misma del Live After Death. Muchos comentarios del tipo “mira a Bruce, jaja” se hicieron (!), en fin, pero lo importante es que todos quedamos muy satisfechos con la performance de la banda, inolvidable.

maiden_14Se apagan las luces y el teclado profundo de fondo es la antesala que todos conocemos del otro track del gran “Somewhere in Time” que se toca en la gira, me refiero a “Heaven Can Wait»…otro de los grandes tracks esperados por todos, prácticamente en todas las filas de espera y también al momento de ingresar al recinto antes del show los fans coreaban el “oh oh oh…” tan característico, qué nervios al comienzo, y luego qué emoción deben haber sentido la veintena de fans que se subieron al escenario a compartir con la banda el legendario coro(!), otra ejecución impecable tanto de los instrumentistas, de Bruce y del resto de los 28.500 vocalistas presentes.

maiden_30Run to the Hills! Una de las semi exclusivas de Chile en el show del 2001 hicieron explotar otra vez el ambiente en esta mágica noche, sin embargo, al igual que en los shows anteriores con Bruce, nada se compara al estruendo absoluto de voces que genera “FEAR OF THE DARK”…muchos critican que se haya elegido este tema para la gira, pero como Dickinson lo dijo en la conferencia de prensa, “no somos una banda revival”, igual tenía que haber algo de épocas posteriores, y qué mejor que el GRAN track de los 90`s, hito de cruce de generaciones, porque todos, viejos y jóvenes tienen como gran punto en común esta canción…si no fue la más cantada, puede empatar con otra, pero está en el “primer lugar de decibeles” de la noche de todas maneras, qué duda cabe…notable, estremecedora, inolvidable, tanto como las expresiones y performance de Bruce en el escenario…todo antesala perfecta para que cerraramos la primera parte del show con el tema “IRON MAIDEN”…Dave se luce con su pulcro estilo, y por el otro lado Janick hizo su gran show propio como el tercer frontman de la banda que es, un juego impresionante de pirotecnia de cómo jugar con la guitarra, espectacular, casi se roba la película si no es por él! El séptimo integrante!, Mr. EDDIE! En su versión más espectacular y legendaria, la del “Somewhere in time” un muñeco de 4 metros con movimientos increíblemente naturales, y tratando de “agredir” a Janick, Nicko y Dave, jaja, notable performance, ya a esas alturas era todo un sueño, pero hecho realidad, vítores y aplausos cierran en estruendo cerrado la primera parte del show, demoledores 12 temas en una demoledora actuación era lo que había pasado en Ñuñoa, qué afortunados de haber vivido esto para contarlo.

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FEAR OF THE ENCORE…

maiden_28Entre la emoción y alegría por los momentos vividos, de repente en nuestras mentes había algo de tristeza ya que no quedaba mucho de show, por eso había que vivirlo como nunca, muchos nos mirábamos y no podíamos creer lo que estaba sucediendo, es que estaban tocando como nunca, tendrán ahora 50 años de edad pero la performance es mucho mejor que cuando tenían 20, y la motivación que tenían era espectacular, qué bueno por todos, de seguro NUNCA van a olvidar al público chileno…

¡Ahí viene Bruce de nuevo! Y ya teníamos al gran frontman del heavy metal con una expresión increíble, él no miente, y se veía sinceramente sorprendido, así que sus palabras fueron para transcribirlas en piedra; luego de lanzar el “gorrito” de la gira (entre risas lo lanzó diciendo que era un “merchandising”), dijo que estaban tristes porque era su última noche de gira en Sudamérica, pero que amaban a Chile y que volverían pronto, aunque deja claro el mensaje que quieren para la próxima vez el Estadio Nacional! No la pista atlética!

A continuación Bruce presentaba a la banda, y a modo de broma sacó el tema de nuestro emblemático trago “pisco sour” y el vino, entre risas que apuntaban a Nicko(!) jaja, notable momento de distensión y compenetración entre público y banda, inolvidable, eso se puede hacer fácil en audiencias de 100 personas, para 28.500 sólo Dickinson lo hace.
Bueno, pero faltaba presentar a Dave, y así menciona a “Dave 2 guitars Murray» (porque estaba con la eléctrica y la acústica) para comenzar con la parte acústica del principio del álbum “Seventh Son of a Seventh Son”, pero…GONG! La acústica estaba con sonido tan saturado, cual eléctrica preparada para hacer riffs infernales…a continuación otro intento y lo mismo, tanto Dave como Bruce (esto lo da la experiencia de cientos de conciertos) se rieron de la situación en vez de dramatizar, a tal punto que Bruce a modo de broma dijo que era como “la guitarra de la bestia” jaja, y se vio obligado a entonar “Seven deadly sins” a capella, pero con miles de voces de apoyo…

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Se nos venía otro gran regalo de la gira, MOONCHILD!!! Y la cámara ponía en primer plano la guitarra de Adrian para el comienzo de este gran tema, que noche!!! Sin respiro ahora todos nos volvíamos magos o brujos con el bajo del jefe y “The Clairvoyant”, para finalizar con HALLOWED BE THY NAME, otro de los ENORMES temas de Iron Maiden…cómo no recordar las tres veces que Bruce nos sacó lo máximo de la poca voz que nos quedaba, para hacernos escuchar en todos los rincones de la capital de Chile…sí, 20 años atrás era un total sueño, pero sí amigos, fue verdad, ayer 9 de marzo del 2008 Iron Maiden tocó en Santiago los grandes éxitos de los 80’s, era como ser parte protagonista del Live After Death, pero potenciado con el Somewhere in Time y Seventh Son, más Janick Gers, y cerca de nuestras casas, un regalo inolvidable…

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¿Qué sintieron luego que Nicko regalara las baquetas y fuera el último en salir del escenario después de tomar el micrófono y despedirse? ¿qué había pasado? ¿qué venía ahora? Todos somos personas distintas, con distintas vidas, carreras y circunstancias, pero esto nos une, el heavy metal, y ciertamente creo captar el momento de forma correcta si digo que estábamos “asombradoemocionados”……….los “nuevos” en el metal por seguro que jamás olvidarán esta noche porque es la mejor que han tenido, y los mayores teníamos tantos recuerdos de los temas de adolescencia y de los grandes álbumes que acompañaron a los grandes hitos de nuestras vidas que no se podía mucho razonar…al fin Iron Maiden al 100% estaba con nosotros.

El primer Show en Chile fue sin Bruce, la segunda vez (2001) con un sonido muy malo, la tercera (2004) hubo algo de frialdad en el ambiente, pero ahora, decir espectacular es poco, decir asombroso es poco, y decir inolvidable es quizás, lo más sensato, pero hay que decir que las palabras no bastan….

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Iron Maiden nos regaló ayer 9 de marzo algo que nos acompañará para siempre, un viaje en el tiempo, dentro de nuestras vidas y dentro de las vidas de ellos porque seguro que no olvidarán a los fans chilenos, fue mágico, potente, impecable, implacable, demoledor e increíble, por eso como equipo (PowerMetal.cl) no nos arrepentimos de haber vivido el concierto igual que ustedes, adelante, en cancha, saltando, cantando y vibrando como lo que somos, todos metaleros de alma, no puedo terminar este “Rime Live Review” sin decirle a Steve, Bruce, Adrian, Dave, Janick y Nicko lo siguiente:

GRACIAS POR HACER MÚSICA TAN ESPECTACULAR
GRACIAS POR NO HABERNOS DEFRAUDADO JAMÁS
GRACIAS POR HABERNOS ACOMPAÑADO EN LOS MOMENTOS MÁS ALEGRES Y TRISTES DE NUESTRAS VIDAS
GRACIAS POR IRON MAIDEN

UP THE IRONS TILL DEATH AND NEXT LIFE!!!!

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Setlist:

01. Intro – Churchill’s Speech
02. Aces High
03. 2 Minutes to Midnight
04. Revelations
05. The Trooper
06. Wasted Years
07. The Number of the Beast
08. Can I Play With Madness?
09. Rime of the Ancient Mariner
10. Powerslave
11. Heaven Can Wait
12. Run to the Hills
13. Fear of the Dark
14. Iron Maiden
Encore:
15. Moonchild
16. The Clairvoyant
17. Hallowed Be Thy Name

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¿Lo mejor de Inglaterra? bueno, porqué no decirlo, la respuesta a esa pregunta ciertamente que podría ser sin ningún tapujo la siguiente: el Fútbol, el Gin, y Iron Maiden (fanáticos del Whisky, dije Inglaterra, no Escocia(!)), y bien, hablando ahora muy en serio, lo que va a vivir el mundo del metal a partir del 1 de febrero del 2008 es algo tan tremendamente especial, que merece que todas las páginas del género en todos los continentes brinden el debido homenaje a este grupo de músicos que cambió las vidas de muchos de nosotros, los británicos Iron Maiden, quienes a través del «Somewhere Back in Time World Tour», cual máquina del tiempo, nos llevarán atrás en las eras y edades…no solamente a lo mejor de los 80´s, sino también a Egipto (Powerslave), Macedonia y Persia (Alexander The Great), Mongolia (Gengis Khan), la Segunda Guerra Mundial (Aces High), la alta mar de los piratas (The Rime of The Ancient Mariner), la batalla de Balaclava (The Trooper), el mito de Ícaro y tantos, tantos otros lugares a través de la magia de la música reforzada con la potencia del metal…esta gira es un regalo de los Dioses…

Para muchos de nosotros Iron Maiden es mucho más, pero es que mucho más que la banda favorita, ellos ya son nuestros amigos, parte de nuestras vidas, «blood brothers» de verdad, no importa que no los conozcamos en persona, al momento de tener un álbum y un tema para cada una de las etapas de nuestras vidas, ya son parte de la historia que escribimos en esta tierra, y parte de las vivencias que nos llevaremos a la tumba, momento en que ciertamente recordaremos el tema «Die with your boots on»! la verdad mientras escribo estas líneas me parece increíble que en el 2008 tengamos las oportunidad de revivir en un show los grandes éxitos de los 80´s con motivos escenográficos del Powerslave…para los «viejos» sobre 30 será la mejor forma de recordar nuestra niñez y juventud de una época increíble del heavy metal, para los más jóvenes, la oportunidad de sus vidas de conocer a UNA BANDA DE VERDAD, así de simple, sin más que decir en estos meses de emoción extrema, ahora más que nunca hermanos de sangre en el metal, esperemos nuestro turno con un eterno UP THE IRONS!!! (prólogo de MTWebmaster)

EL COMIENZO DE LA LEYENDA

Iron MaidenEn 1971, un quinceañero llamadoSteve Harris vivía entre dos pasiones : la música y el West Ham United, equipo de fútbol de la Premier League de Inglaterra. Steve, quien poseía (y posee) bastante talento para el fútbol, se vio un tanto decepcionado al ver que muy pocos de los jóvenes como él llegarían a ser futbolistas profesionales, por lo que poco a poco fue trasladando sus esfuerzos hacia la música y decidió adquirir un bajo por la módica suma de 40 libras esterlinas. Así, inspirado en bandas como Jethro Tull o Genesis, formaría después de poco tiempo lo que fue su primera banda, llamada Influence, que posteriormente cambió su nombre a Gypsy’s Kiss. Después de algunas pequeñas tocatas, Steve abandonó la banda para unirse a Smiler, agrupación compuesta de jóvenes bastante mayores que él, y con la cual adquirió la experiencia suficiente como para dar a luz a su proyecto personal. En esos tiempos, el auge del movimiento punk era prácticamente inhabilitante para el nacimiento de bandas que cultivaran un estilo distinto, pero Harris deseaba otra cosa.

Así, ya en 1975, inspirado en la película «The Man In The Iron Mask» y en la dudosa femineidad de la Primera Ministra de Inglaterra de aquellos entonces, Margaret Thatcher (apodada «la Dama de Hierro», quien incluso aparece caricaturizada en la carátula de «Women In Uniform», cover de una banda llamada Skyhooks, que aparece en el álbum «Guilty Until Proven Insane»), Steve Harris encontró el nombre para su banda : Iron Maiden. Ya con el tema del nombre resuelto, Steve comenzó a buscar músicos en su barrio, el East End de Londres, reclutando a Terry Rance y Paul Sullivan en las guitarras, a Ron Matthews en la batería y al cantante Paul Mario, quien fue reemplazado poco después por Dennis Wilcock (con quien había tocado en Smiler). Éste recomendó a Steve a un rubio y joven guitarrista, con rostro felino, que hacía sus primeras armas en Urchin, llamado Dave Murray, lo que motivó la partida de Rance y Sullivan de la banda (quienes vieron esto como una falta de respeto), llegando Bob Sullivan («Bob D’Angelo») a suplir esa plaza faltante. Y además, Ron Rebel reemplazó a Matthews en la batería. Poco después, luego de múltiples cambios -donde incluso Iron Maiden tuvo ¡tecladista!, Tony Moore, y Dave Murray fue echado de la banda por Wilcock, para posteriormente volver-, otro ex-Smiler, Doug Sampson, llegaría a tomar las baquetas, mientras buscaban otro vocalista. Y en ese entonces un compañero de Steve le recomendó a un cantante de apellido italiano con tendencias algo punk y con un gran carisma, que mostraba sus virtudes en Bird Of Prey. Su nombre era Paul Di’Anno, quien debutaría el 31 de Diciembre de 1977 en el Pub «Ruskin Arms«.

En esos entonces la situación de Iron Maiden era complicada. Las casas discográficas les hicieron algunas ofertas, a condición de que se cortaran el pelo y se volvieran una banda punk, lo cual Steve Harris estaba lejos de desear. La dura indiferencia, sumada a la reticencia de las radios a incluir bandas metaleras en sus programaciones, se convirtieron en una gran razón para no claudicar. Pero a fines de 1978, tiempo en el cual tocaban por algunas cervezas y se trasladaban en una furgoneta que ellos llamaban «The Big Goddess», la situación comenzó a cambiar y lograron grabar un demo, que contenía los temas «Prowler», «Invasion», «Strange World» y «Iron Maiden». Para dimensionar la pobreza franciscana en la cual Maiden se inició, hay que decir que no pudieron pagar el cassette original. Dave Murray le entregó su copia a Neal Kay, un DJ que dirigía la noche rockera en «The Soundhouse», un lugar casi de mala muerte, donde Maiden comenzaría a pavimentar su camino a la fama. En honor a esto, la banda elaboraría poco tiempo después un EP llamado «The Soundhouse Tapes«, que fue originalmente distribuido en forma independiente (vendió 3.000 copias en la primera semana) y que llegaría a transformarse en un ícono de colección.

Una de las copias de la cinta llegó a manos de Rod Smallwood -personaje clave en la historia de Maiden- quien, encantado con la banda, acudió a una presentación en vivo bastante accidentada de la doncella en donde Paul Di’Anno fue detenido horas antes por el cargo de posesión de arma blanca, por lo que el repertorio fue en su mayoría instrumental y Steve las hizo de vocalista en los restantes temas. A pesar de este inconveniente, Smallwood ofreció ser el manager de la banda, lo cual aceptaron. Poco después, tras una presentación en «The Marquee» con alrededor de 700 fans, Iron Maiden firma contrato con EMI, en lo que se convirtió en un tremendo paso. Ya con EMI, la banda grabó en 1979 dos temas, «Sanctuary» y «Wrathchild», para la compilación «Metal For Muthas«, con Di’Anno en las voces, Murray y el recién llegado Tony Parsons en las guitarras, Steve en el bajo y Doug Sampson en batería.

EL SEXTO INTEGRANTE Y LOS PRIMEROS DISCOS

Doug comenzó a tener algunos problemas de salud, por lo cual salió de la banda, siendo sustituido por Clive Burr. Y Tony Parsons nunca enganchó con la «onda» de la banda, por lo cual también la dejó, llegando en su reemplazo Dennis Stratton, quien era el gerente del pub «The Cart & Horses», en Leytonstone, Londres. Así, con una formación renovada, la banda salió de gira en Febrero de 1980 para promocionar el «Metal For Muthas» y celebrar la edición de su primer single, «Running Free», que ascendía al nº 44 en los rankings británicos. La banda recibe una oferta de la BBC, para tocar en el programa “Top Of The Pops”, lo cual aceptaron a condición de tocar en vivo (serían los primeros desde que The Who lo hiciera ocho año antes).

El día 14 de Abril de 1980 la doncella da a luz a su primer hijo. «Iron Maiden» alcanzó un impresionante nº 4 en los rankings, lo que fue consecuencia de la enorme popularidad que estos jóvenes estaban alcanzando -con temas increíbles como «Phantom Of The Opera«, «Running Free» o «Prowler«, entre otros- lo que trajo como consecuencia que incluso fueran invitados a la gira británica nada menos que de Judas Priest (la invitación fue cursada personalmente por Rob Halford), quienes recientemente habían lanzado su clásico de clásicos, «British Steel». Como anécdota, el clásico tema «Sanctuary» no se incluyó en la primera edición del disco, por cuanto causó polémica por ciertas alusiones a Margaret Thatcher, a quien podríamos decir que «tenían de casera». Es cosa de ver la carátula.

Y en ese tiempo, puntualmente en Enero del mismo año 1980, nace el -en ese entonces- sexto integrante de Iron Maiden. De la mano de Dave «Lights» Beasley, nace «Eddie«, la mascota de la banda, que aparece en todas y cada una de las carátulas oficiales de los trabajos de la banda. Se dice que el nombre “Eddie” se habría originado de un viejo chiste inglés, que hablaba de un niño llamado Eddie que no tenía cuerpo sino sólo cabeza, que rogaba no recibir más sombreros de regalo para Navidad. Perfeccionado y rediseñado posteriormente por Derek Riggs, Eddie, quien ha aparecido como un faraón, un cyborg o un demente con camisa de fuerza, ha pasado, por derecho propio, a transformarse en un integrante más de la banda, estando presente en las presentaciones en vivo y evolucionando al mismo ritmo que lo ha hecho la banda.

Posteriormente, la banda hizo una gira de dos meses por las islas británicas, además de cuatro presentaciones en «The Marquee», con lleno total. En el mes de agosto, acompañan a Kiss en su gira europea y en el Festival de Reading, donde además comparten escenario con UFO. Y al terminar la gira, la tensa situación entre Dennis y el resto de la banda se hizo insostenible, por lo que Iron Maiden se quedó con sólo un guitarrista -Stratton formaría una banda llamada Lionheart-. Pero no sería por mucho tiempo, pues Dave Murray recomendó a un ex-compañero de Urchin, un delgado (en aquellos entonces) y pulcro guitarrista llamado Adrian Smith, quien se unió a la banda poco después.

Iron MaidenCon esta nueva alineación, y bajo la producción de Martin Birch, el 2 de Febrero de 1981 salió al mercado el segundo trabajo de Iron Maiden, denominado «Killers«, que obtuvo doce discos de oro alrededor del mundo y llegó a situarse en el nº 12 de los rankings ingleses. Eddie aparece en la portada en una calle, con un hacha goteando sangre, y en los edificios que se pueden ver a la izquierda de Eddie se aprecia una parte del «Ruskin Arms», pub donde debutó Paul Di’Anno, y un sex shop.

Con temas como «Purgatory«, «Wrathchild» y «Murders In The Rue Morgue«, «Killers» mostró una mayor sofisticación en la elaboración de la canciones por parte de la doncella, sin perder la fuerza con la cual emergieron en una escena inhóspita. Tras visitar por primera vez países como Canadá, EEUU y Japón, lanzan un single en vivo (con temas grabados en este último país), llamado «Maiden Japan», parafraseando al clásico «Made In Japan» de Deep Purple. Además, graban el video «Live At The Rainbow».

A pesar del éxito anteriormente señalado, existía algo que la banda nunca había tenido: estabilidad. Y ahora el turno de abandonar la banda era de Paul Di’Anno, quien llevaba una vida totalmente ligada al «ideal» rockero del «sexo, drogas y rock’n’roll», lo cual estaba deteriorando su salud y especialmente sus cuerdas vocales. Y este hecho marcaría historia, pues su reemplazante, un ex estudiante de historia, admirador de Ian Gillan y respetado esgrimista, un tal «Bruce Bruce», el enmascarado cantante de Samson, se transformaría en uno de los más grandes vocalistas de la historia del heavy metal.

LA FORMACIÓN IDEAL Y LA ETAPA DORADA

En efecto, a Bruce Bruce, el vocalista de Samson, le encantó la idea de tocar con Iron Maiden. Tras una audición en la cual Steve quedó sorprendido por la potencia de la voz de Bruce, éste quedó oficialmente integrado a la banda, retomando su verdadero nombre, Bruce Dickinson. Nacido en Agosto de 1958, cantó por primera vez en público cuando era muy pequeño, haciendo una sui generis interpretación de la canción de su héroe del momento, Popeye el Marino. Bruce pasó su juventud en la ciudad de Sheffield, donde pasó su adolescencia, trasladándose luego a Londres, donde ingresó al Queen Mary College, uniéndose al grupo «Speed» y más tarde a «Xero», con quien grabó un demo. Luego cantó en «Shots», para unirse posteriormente a Samson.

Con el objeto de que Bruce se acoplase, Iron Maiden realizó algunos recitales en Italia, para posteriormente presentarlo al público inglés, quien lo apodó “The Air Raid Siren” (sirena de ataque aéreo), por la potencia de su voz. Y es sabido que el público metalero no es muy dado a dar oportunidades a los reemplazantes, pero Bruce se metió al público al bolsillo en muy poco tiempo.

Ya con Dickinson en la banda, llegaría el momento de la consagración definitiva. Su nuevo trabajo, “The Number Of The Beast”, salió a la venta el 29 de Marzo de 1982, ubicándose en los primeros diez lugares en los rankings de toda Europa, y fue el primer álbum de Maiden en ubicarse en el nº 1 de las listas inglesas. Con una excelente carátula (Eddie sujetando con cuerdas de marioneta al demonio, quien a su vez maneja de la misma forma al parecer al mismo Eddie) y con temas clásicos como “The Number Of The Beast”, “Run To The Hills” (el single del álbum, que llegó a ubicarse en el nº 7 de los rankings) y “Hallowed Be Thy Name”, entre otros, este trabajo es considerado como el que llevó a la consagración a esta banda inglesa, mostrando una actitud arrolladora, sonidos armónicos con el notable aprovechamiento de las twin guitars y sobre todo con la maravillosa voz de Bruce. Como anécdota se cuenta que durante la grabacion del álbum, a los integrantes de Maiden les sucedieron cosas bastantes extrañas, como amplificadores que dejaban de funcionar sin razón aparente, luces que se apagaban, pero sin dudas lo más curioso es lo que le sucedió a Martin Birch, productor del disco, que iba rumbo al estudio y sufrió un pequeño acidente en auto, cuya reparacion le costó 666 libras esterlinas, decidiendo pagar 670.

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Pero el final de la gira marcaría un punto oscuro en la banda, pues el baterista Clive Burr, aludiendo a una serie de problemas personales y al intenso ritmo de trabajo, decide abandonar la banda, lo cual era sorpresivo, pues Burr acababa de ser votado como uno de los tres mejores bateristas del mundo por una prestigiosa revista londinense. Y es así como Iron Maiden recordó al baterista de los franceses Trust, quienes apoyaron a Maiden en la gira del álbum “Killers”. Y es así como Nicko McBrain arriba a la banda, configurando lo que, para muchos, es la alineación ideal de Iron Maiden.

La banda voló a Nassau, Bahamas, para grabar su cuarto disco, y aprovechando su estancia en aquel paradisíaco lugar, decidieron aprovechar de grabar el video de su nuevo single, “Flight Of Icarus”. El guión del video indicaba que apareciera alguien maquillado de azul y vestido de monje, papel que fue representado por Nicko. Y así, en Mayo de 1983 salió a la venta “Piece Of Mind”, trabajo que en su artwork muestra a un Eddie con camisa de fuerza y encadenado. Rápidamente, este disco alcanzó el nº 3 en los rankings británicos. Este trabajo mostró otras facetas de la banda, con un sonido un poco más elaborado y con un pequeño toque de mayor complejidad en las composiciones -como vemos en la maravillosa “To Tame A Land” (que originalmente iba a llamarse como el libro en que se inspira, «Dune», pero su autor, Frank Herbert, lo impidió, amenazando incluso con demandar a la banda)-, aunque sin perder la actitud guerrera, como vemos en el clásico “The Trooper”, o en “Where Eagles Dare”.

La banda llevó a cabo entonces el “World Piece Tour”, recorriendo prácticamente los mismos lugares de su gira anterior, culminando con una presentación televisada en Dortmund, Alemania, en cuyo show la banda atacó “brutalmente” a Eddie, lo cual causó cierta controversia.

Iron MaidenSi lo que hemos visto hasta ahora es histórico y consagratorio, lo sucedido en 1984 lo sería aun más. La salida a la venta en Septiembre de su quinto trabajo en estudio, “Powerslave”, marcó una etapa importantísima en la banda. En este trabajo, que cuenta con un artwork absolutamente de lujo, con Eddie convertido en una especie de faraón en medio de una pirámide egipcia (y con millones de detalles), la complejidad compositiva insinuada en “Piece Of Mind” llega a niveles fantásticos, especialmente con dos joyas de la historia del metal, como “Rime Of The Ancient Mariner” (obra basada en un poema de Samuel Taylor Coleridge, que narra la maldición que recae sobre un marinero que mata a una gaviota) y “Powerslave”, sin perder la agresividad, que vemos en “Aces High”, y sobre todo marcando el “sonido Maiden”, con el bajo en un rol protagónico, las twin guitars haciendo de las suyas y Bruce retando a que alguien cante como él.

El éxito de “Powerslave” hizo que Iron Maiden llevara a cabo un tour a gran escala, llamado “World Slavery Tour”, que constó de alrededor de 300 conciertos en poco más de un año, visitando incluso países sometidos a regímenes comunistas como Polonia, Hungría o Yugoslavia, en pleno período de la guerra fría entre EEUU y la URSS, y la “Cortina de Hierro”, que dividía al mundo occidental del comunista. Y la doncella demostró que su música estaba más allá de las luchas políticas, en lo que fue considerado como un hito histórico. Además de esto, la banda visitó por primera vez Sudamérica (puntualmente Brasil), en lo que fue un majestuoso Rock In Rio (con un público aproximado de 200.000 personas), compartiendo escenario con Queen, AC/DC y Ozzy Osbourne, entre otros. Con un Eddie transformado en un atemorizante monstruo de casi 20 metros de altura y con un Dickinson recordado (y en vigencia) como uno de los mejores frontman de la historia, la puesta en escena de la banda sobresalía, resaltándose las performances en el Hammersmith Odeon y cuatro noches consecutivas en el Long Beach Arena en California, Estados Unidos, las cuales fueron aprovechadas para sacar para grabar un disco doble y un video de sus presentaciones en vivo, en el mejor momento de la banda. El disco y el video, llamados “Live After Death” (uno de los mejores discos en vivo de la historia del metal), salieron a la venta e 14 de Octubre de 1985, llegando al nº 2 del ranking de ventas. Notable es el inicio del show, con una arenga guerrera de Sir Winston Churchill.

El 29 de Septiembre de 1986 salió a la venta el sexto disco en estudio de la banda. “Somewhere In Time”, grabado en Münich, Alemania, y Nassau, marca un notorio cambio en el sonido de la banda, pues ésta comienza a utilizar sintetizadores como fondo en varios temas, lo cual causó escozor en algunos fans. Pero tras escuchar temas como “Caught Somewhere In Time”, “Heaven Can Wait” o la fantástica y épica “Alexander The Great”, los temores se esfumaron. Y un punto aparte en este trabajo es su artwork, para muchos metaleros el mejor que se haya hecho en la historia, pues muestra a un Eddie futurista en el centro de Londres, y con una serie de detalles (que especialmente pueden apreciar quienes tengan la versión en vinilo) perfectamente diseñados por Derek Riggs que lo hacen merecedor de comentarios y análisis aparte.

Iron MaidenLamentablemente no todo podía ser color de rosa. El aporte creativo de Bruce Dickinson se redujo notablemente, al tiempo que Steve Harris tendía a ensimismarse en la composición de los temas. Y esto se unió a que se originó un montón de versiones separatistas debido a la poca repercusión del disco, considerando las expectativas generadas. Todo esto se vio acrecentado debido a que Steve Harris decidió dedicarse a trabajar con su amiga, la cantante Anita Dobson, componiendo algunos temas y participando de la grabación de su álbum. Y otra revista especializada señalaba que Bruce estaba hastiado de las “tiranteces que imperan en Maiden”. Pero la gota que rebalsó el vaso emanó del propio sello grabador de Iron Maiden, el que señaló que la grabación del nuevo álbum estaba postergada indefinidamente, y que sería reemplazada por una remasterización de “Killers”. Esto provocó la reacción de Dave Murray, quien desmintió tajantemente los rumores de separación, tranquilizando de cierta forma a los fans.

A pesar de todos estos problemas, la banda llevó a cabo el “Somewhere On Tour”, que contaba con un inmenso Eddie convertido en cyborg, y que comenzó en Belgrado, Yugoslavia, y terminó en Osaka, Japón, en lo que fueron más de ocho meses. La banda registró algunos momentos del tour y algunas entrevistas y los lanzó a la venta en 1987, en un video llamado “12 Wasted Years”.

EL SÉPTIMO HIJO Y LA PARTIDA DE ADRIAN

La banda ya se encontraba preparada para lanzar su séptimo trabajo en estudio. Pero antes de ello decidió grabar un video promocional de su single, “Can I Play With Madness”, el que sería dirigido por Terri Gillian, director de la película “Brazil”, y que sería una especie de “mezcla entre ‘Monty Phyton’ y ‘Los Cazadores del Arca Perdida’”, según Gillian.

Iron MaidenYa con el video estrenado, Iron Maiden lanzó su séptima placa, titulada “Seventh Son Of A Seventh Son”, disco inspirado en el libro de Orson Scott Card llamado «Seventh Son». El séptimo disco de Maiden inmediatamente alcanzó el nº 1 en el ranking inglés y se mantuvo durante muchas semanas en el top 5. Con un artwork rayando en lo demoníaco y convertido por la historiografía metalera como uno de los mejores álbumes conceptuales de todos los tiempos, este trabajo, que es considerado por muchos dentro de lo mejor de la discografía de Maiden, acentúa las bases de sintetizadores esbozadas en “Somewhere In Time” (de hecho en los shows habría un tecladista invitado, Coun Kenney), sin perder su sonido clásico y llegando a niveles de majestuosidad con temas como “Seventh Son Of A Seventh Son”, “Infinite Dreams” o “Moonchild”, entre otros.

La banda decidió entonces centrar su gira, denominada “Seventh Tour Of A Seventh Tour”, en Estados Unidos, la cual se desarrolló con mucha efervescencia por parte de los fans, pero sin provocar mayores altercados. Pero lo que verdaderamente generó comentarios de toda índole fue la actitud de ciertos personeros estadounidenses, entre los cuales se incluía al conservador reverendo Jimmy Swagart, quienes enarbolaron la bandera de la censura contra esta banda británica, calificándola de satánica, e incluso utilizando una foto del mismísimo Steve Harris para la portada de un libro en el que hablaba de los “alcances demoníacos y degenerantes” del Heavy Metal, ante lo cual Steve demandó a Swagart por el uso sin autorización de su imagen, y además se determinó a arrasar en los Estados Unidos, con el fin de obtener el reconocimiento que sí tenían en Europa. Y no está de más señalar que en aquel entonces el señor Swagart, cuyo pasado no era muy católico, estuvo involucrado en escándalos con prostitutas, lo cual restaba toda validez a sus críticas acerca de ética y moral.

El punto más alto de la gira se logró en el recital de Donington, en lo que según muchos constituyó el mejor recital de la historia de Maiden y que contó con dioses del rock como Kiss, David Lee Roth, Guns N’ Roses y Helloween, entre otros. Y la banda decidió tomarse un reponedor descanso en 1989, tiempo que Bruce y Adrian aprovecharon en llevar a cabo proyectos solistas. Bruce grabó junto a otros rockeros ingleses una versión de “Smoke On The Water” de Deep Purple, donde conoció a su ídolo Ian Gillan, y se decidió a lanzar su primer álbum solista, denominado “Tattooed Millionaire”, que se enmarca en un estilo que no tiene mucho que ver con Maiden, más relajado y rocanrolero, en el cual trabajó con un guitarrista llamado Janick Gers.

Iron MaidenLo de Adrian tuvo otros matices. Además de su intención de sacar a la luz su proyecto solista con su bandaAdrian Smith & Project (A.S.A.P.), llamado “Silver And Gold” -proyecto en el cual además se hizo cargo de la vocalización-, era sabido que, debido a su introvertida personalidad, a Adrian le resultaba cada vez menos cómodo y satisfactorio el estar en una banda tan importante, y que requería tanto desgaste, como Iron Maiden. Y es así como, poco tiempo después de sacar a la venta su video “Maiden England”, y conjuntamente con la celebración de los diez años de la banda como la estrella de la compañía EMI, Steve Harris anunciaba la amistosa salida de Adrian Smith de Iron Maiden, a pesar de haber compuesto partes de siete temas del próximo disco, y haber grabado una parte de «The Assassin». Sólo siete días después se anunciaba su reemplazante, que, para variar, estaba al alcance de la mano: el ya mencionado Janick Gers, nacido en el norte de Inglaterra, cuya familia es oriunda de Polonia. Tras tocar en bandas escolares (covers de T-Rex, Led Zeppelin y Deep Purple), fundó la banda «White Spirit» a principios de los ochenta, década en la cual tocó con Ian Gillan.

El trabajo que, como señalamos, vagamente había comenzado antes de la salida de Adrian, continuó como si no hubiese habido cambios. Y es así como el 1 de Octubre de 1990 Iron Maiden lanza su octavo trabajo en estudio, llamado “No Prayer For The Dying”, trabajo que, extrayendo el sonido de teclados y sintetizadores, intenta dar al sonido Maiden una connotación un poco más sencilla y directa, como se ve por ejemplo en temas como “Holy Smoke” (que tiene un video bastante divertido), “Tailgunner” o “Run Silent Run Deep”. Y si bien es cierto el álbum debutó con un nº 2 en los rankings ingleses, no consiguió la popularidad de los álbumes anteriores. Con un afán de hacer más sencilla, austera y directa su puesta en escena, la banda, en su “No Prayer On The Road Tour”, sólo usaba un telón gigante en sus presentaciones en vivo, las cuales se vieron ciertamente limitadas en su número debido a la tensión internacional emanada del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irak, en la llamada “Guerra del Golfo”. Y el toque de distinción lo hizo el gran despliegue escénico de Janick, quien demostró que su carácter y su entusiasmo estaban lejos de ser similar a la pulcra timidez que Adrian Smith mostraba en escena.

Iron MaidenPara el nuevo disco, se hizo una especie de concurso entre varios artistas para diseñar a Eddie. Y así fue como triunfó el modelo diseñado por Melvyn Grant, con un terrorífico Eddie saliendo de un árbol que, sin duda, se convirtió en una de los mejores cover arts de Maiden. El 11 de Mayo de 1992 salió a la venta la novena placa de Iron Maiden, llamada “Fear Of The Dark”, que a pesar de haberle dado a la banda su tercer nº 1 de la historia, es un disco un tanto irregular, que en todo caso llevó un par de gemas al olimpo del Metal, “Fear Of The Dark” y “Be Quick Or Be Dead”, además de otros temas muy interesantes como “Afraid To Shoot Strangers” o “Judas Be My Guide”.

La banda inició en Escandinavia su “Fear Of The Dark Tour”, para posteriormente, en Agosto, presentarse por segunda vez en Donington, donde grabaron un nuevo disco doble en vivo, e incluso contó con la presencia de Adrian Smith en «Running Free». Incluso la banda visitó Sudamérica, y estuvo algunas horas en Chile, donde tenía presupuestado tocar el día 23 de Julio en la Estación Mapocho, pero no pudo hacerlo debido a que el «recinto no cumplía con los requerimientos técnicos», como se dijo en aquella época. Pero todo sabemos que la verdadera razón estuvo dada porque grupos ultra católicos y moralistas, que tildaron a la banda de satánica, terminaron por impedir la realización del recital de Iron Maiden en nuestro país, para desazón y furia de los fans y de los integrantes de la banda. A pesar de este impasse, la banda continuó su exitoso tour a lo largo del mundo. Pero algo no andaba bien.

GOOD-BYE BRUCE

Bruce Dickinson estaba cansado. Sentía que no podía desarrollar todo su potencial compositivo con Iron Maiden, y que su etapa en la banda estaba cumplida, por lo que, en términos más o menos amistosos, emigró de la banda. Steve Harris no manifestó su molestia de inmediato, sino que primero se encargó de recopilar el extenso material en vivo generado de sus múltiples presentaciones, y decidió que se lanzaran dos discos en vivo por separado, uno con material anterior a 1985, “A Real Dead One”, y uno con material posterior, “A Real Live One”. Bruce fue despedido en un impresionante recital, que se llamó “Raising Hell”, televisado a muchos países.

Bruce señaló en su comunicado de despedida: «Estos últimos meses junto a los muchachos han sido fabulosos, los mejores que pasamos juntos, seguramente. Porque vivimos intensamente cada presentación, cada almuerzo, cada ensayo. Pienso que todo ese sentimiento quedo también reflejado en el álbum («A Real LIVE/DEAD One»), porque si bien cuando lo grabamos todavía no les había dicho que me iría, yo sabía que ese era el último trabajo que haríamos juntos. Y me entregué con todo a la grabación. Si hasta soñaba con ella. Y por eso la llevo en un lugar privilegiado de los recuerdos. Creo que es una pequeña joya que me ayudará mucho en el nuevo rumbo que tendrá mi vida. Quiero agradecer a todos los que siempre nos apoyaron en la banda y pedirles que lo sigan haciendo, por que estoy seguro de que los muchachos van a seguir brindando lo mejor de si en cada canción, Y en ellos hay mucho talento para dar todavía, porque tienen una veta creativa inextinguible. Es difícil enfrentarse al adiós, pero hay que hacerlo, gracias«.

Después de pasada la efervescencia y la desazón por la partida de Bruce, Steve Harris señaló a la prensa su molestia no por la salida de Dickinson, sino por lo que éste declaró a la prensa, en el sentido de que su molestia y desmoralización respecto a la banda venía desde mucho tiempo antes. Steve declaró entonces que si Bruce se sentía así, él mismo le habría dicho mucho antes que se fuera de la banda.

Iron Maiden

Y obviamente la búsqueda del reemplazante de Bruce sería una cuestión que no sólo llamaría la atención de la banda, sino que del público metalero en general. Así, se realizaron audiciones por todo el mundo, rumoreándose que el vocalista podría haber sido Michael Kiske, en ese entonces vocalista de Helloween, o Joey Belladonna, ex-Anthrax, o incluso el mismísimo Paul Di’Anno. Pero nada de eso llegó a ser cierto, pues después de escuchar 4.959 cintas, la banda se decidió por un discreto y poco conocido vocalista de una banda conocida por Maiden llamada Wolfsbane. Su nombre era Blaze Bayley.

LA ERA DE BLAZE

Con la llegada de Blaze, y de su nuevo productor, Nigel Green (quien compartiría funciones en ese ítem con Steve Harris), Iron Maiden comenzó a trabajar en lo que sería su décimo trabajo en estudio. Y así, el 2 de Octubre de 1995 (año en el cual Bruce Dickinson visitó por primera vez nuestro país, el día 9 de Marzo en el Teatro Monumental) sale a la venta “The X-Factor”, un disco bastante largo y con un sonido absolutamente distinto a cualquier otro trabajo de Iron Maiden, que raya en lo oscuro, intentando explotar al máximo el limitado campo vocal de Blaze. Con temas como “Man On The Edge”, “Lord Of The Flies” y sobre todo la magistral “Sign Of The Cross”, Maiden marcaba el comienzo de una era distinta, quizás más oscura, con menos revoluciones y, sobre todo, intentando sopesar el enorme fardo que les dejó la partida de Bruce pues, para la mayoría de los fans, era imposible imaginar a Maiden sin Dickinson.

Iron MaidenY así fue como Iron Maiden quiso mostrar su nueva conformación al mundo metalero. El tour, al cual llamaron “The X-Factor”, los llevó a lugares “exóticos” para estos efectos, como Israel o Sudáfrica y,¡al fin!, a nuestro país, donde llevaron a cabo una presentación el Jueves 29 de Agosto de 1996. Con un Teatro Monumental lleno hasta las banderas, Iron Maiden llenó de emoción a los fans que los esperaron durante tanto tiempo, a pesar de la limitadísima voz de Bayley y de un par de incidentes (como el palo que le lanzaron a la banda telonera, los hispanos de Héroes del Silencio), que no lograron empañar el éxtasis de aquella noche.

El nuevo Maiden decidió echar una mirada hacia atrás, para lanzar su primer álbum recopilatorio, que se llamaría “Best Of The Beast”, que incluiría un tema nuevo, “Virus”. Con el “pretexto” del nuevo disco, la banda prolongó la gira, mientras se preparaba el material para el nuevo trabajo, el segundo de la era Blaze.

Mientras tanto Bruce Dickinson, un poco aburrido de sus experimentaciones cercanas al rock alternativo (junto a su banda “Skunkworks”, con la cual realizó un disco llamado de la misma forma), lanza, con el tremendo apoyo de la guitarra de Adrian Smith, un tremendo disco, llamado “Accident Of Birth”, en el cual volvía a sus raíces metaleras y a mostrar que su voz estaba más vigente que nunca. Y con la gira de ese disco, Bruce nos visitó por segunda vez la noche del Viernes 21 de Noviembre de 1997 en el Velódromo del Estadio Nacional, junto a Ronnie James Dio, Jason Bonham y The Scorpions, en una presentación memorable para quienes tuvieron la fortuna de asistir, especialmente para los fanáticos de Iron Maiden, quienes deliraron con los tres temas de la doncella que Bruce, Adrian y compañía ejecutaron aquella noche.

La banda se preparó entonces para lanzar su undécimo álbum en estudio. Intentando abordar el tema de la computación y la consecuencial deshumanización por parte de la sociedad, mezclado con alusiones futboleras (incluyendo la polera oficial de fútbol de la banda), “Virtual XI” salió a la venta a fines del mes de Marzo de 1998. Con, según muchos, el peor cover art de la historia de Iron Maiden (hasta ese momento), y sólo ocho temas, este trabajo desilusionó a muchos fans y reactivó la ilusión de otros. Temas como la excelente “The Clansman”, “Futureal” y “When Two Worlds Collide” llamaron la atención de los fans, y muestran una buena vocalización por parte de Blaze, hasta que se tomaba cualquier cosa de Dickinson y muchos nos preguntábamos qué estaba haciendo Bayley en Maiden.

Y mientras tanto, Bruce Dickinson junto a Adrian Smith estaban lejos de perder el tiempo, lanzando a la venta un tremendo disco llamado “The Chemical Wedding”, que llevó, tanto a muchos de los fans de Maiden como a la crítica especializada, a manifestar que el trabajo de Bruce como solista superaba con creces al de Iron Maiden con “Virtual XI”.

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Y era el turno del tour mundial, que los llevaría a múltiples lugares del mundo, incluyendo una nueva presentación en Santiago el día 10 de Diciembre de 1998, junto a los dioses del Power y del Thrash Metal, Helloween y Slayer, respectivamente. Pero nuevamente las circunstancias jugaron una mala pasada, puesto que el gobierno inglés recomendó a sus artistas connacionales que no visitaran nuestro país, por temor a algún tipo de represalias de inadaptados y subnormales debido a la detención en Londres del General Pinochet. Y así, por segunda vez, los fanáticos mordimos el polvo de la derrota.

CINCO, MENOS UNO, MÁS DOS, SON MÁS QUE SEIS…

Pero después del trago amargo que vivimos al no poder, por segunda vez, ver a Maiden en Chile, el día Viernes 12 de Febrero de 1999 recibimos una sorprendente noticia : Bruce Dickinson regresaba a Iron Maiden, marcando la salida de Blaze Bayley casi por la puerta de atrás. De hecho, el rumor cuenta que el descontento de la banda con Blaze era tan grande que éste viajaba en una van y el resto de la banda lo hacía en otra, casi sin hablarse. Después del show en Buenos Aires, Janick Gers les habría dicho a algunos miembros del crew que ya no aguantaba más a Blaze.

Pero Bruce no volvía solo, lo hacía junto con Adrian Smith, configurando un inédito trío de guitarras sólo experimentadas por Lynyrd Skynyrd. Bruce aprovechó de hacer unos últimos recitales junto a su banda, para lanzar un excelente disco en vivo titulado “Scream For Me Brazil”, para luego incorporarse a Maiden.

Ante esta increíble noticia, el lanzamiento del videojuego “Ed Hunter” pasó a segundo plano. Lo que más resalta de este período es el mini tour que la “nueva” banda realizó, ejecutando temas elegidos por los fans, quienes deliraban e imaginaban la majestuosidad de la tríada de guitarras, y soñaban con un nuevo disco. Esto se convertirían en realidad a fines de Mayo del año 2000, con el lanzamiento de su duodécimo disco en estudio, llamado “Brave New World”, el que sería producido por Kevin Shirley. El concepto del disco está basado en la conocidísima novela de Aldous Huxley titulada homónimamente, traducida al español como «Un Mundo Feliz». Con un artwork fantástico, que vuelve a la excelencia de las épocas pretéritas, y un sonido fresco, poderoso, conjuntamente con el inagotable caudal vocal de Dickinson, hacen de este trabajo uno de los mejores desde “Seventh Son Of A Seventh Son”. Con temas como “Dream Of Mirrors”, “Ghost Of The Navigator”, “The Fallen Angel” o “The Wicker Man”, Maiden muestra un sonido muy “de banda”, quizás por el hecho de haber grabado conjuntamente todos los instrumentos (y no por separado como se estila el día de hoy). Además, unos sutiles toques orquestados marcan a este trabajo como uno de los mejores de Iron Maiden.

Iron Maiden

Y llegaría la hora, al fin, para los fans chilenos, de ver a Maiden en su esplendor, sin problemas políticos, religiosos o de cualquier otra índole. La tarde-noche del Lunes 15 de Enero del 2001, iniciada por el magistral recital de Rob Halford, en esos entonces ex vocalista de Judas Priest, llevaría a los casi 25.000 fans de la doncella que se dieron cita en la pista atlética del Estadio Nacional a delirar, enloquecer y ser felices con la presencia de los 6 británicos que conquistaron nuestros oídos y, a muchos de nosotros, nos llevaron al camino del metal. Con una presentación no exenta de imperfecciones técnicas en el sonido, pero con emoción y adrenalina a raudales, Iron Maiden hizo historia aquella noche, saldando una deuda (que no se originó por culpa de ellos) que ya casi duraba 10 años, desde aquel ingrato episodio con ciertos personeros de la Iglesia Católica chilena.

Luego, Iron Maiden se tomó un pequeño descanso, Bruce planeó algunas presentaciones como solista (entre ellas en el Wacken Open Air de Alemania, junto a Blind Guardian, entre otros), la banda realizó algunos recitales a beneficio de su ex baterista Clive Burr, quien está afectado de una seria enfermedad llamada esclerosis múltiple. Además, se lanzó una edición especial del single «Run To The Hills«, cuyas ganancias irían directamente a Clive y su fundación.

cliveaid

El 10 de junio de 2002 editarían «Rock In Rio«, su primer DVD en formato doble, con la actuación que el grupo ofreció en el famoso Festival en Rio en el año 2001 ante 250.000 personas. También se editaría en algunos países en formato de doble VHS, doble CD y triple vinilo de edición limitada. El concierto fue filmado por Globo TV con 14 cámaras, incluyendo 2 grúas y un helicóptero, dirigido por Dean Karr, quien trabajó anteriormente con la banda cuando dirigió el clip para «The Wicker Man». El segundo DVD consiste en entrevistas con el grupo y material extra para los fans. El lanzamiento obtuvo un éxito inmediato, llegando al número uno en las listas de video en Reino Unido, al número 2 en las de DVD en Alemania y 4 en las de video.

Recientemente, el pasado 4 de noviembre, Iron Maiden lanzó un box set llamado «Eddie’s Archive«, que contiene dos discos dobles que recogen las primeras grabaciones en vivo de la banda, que van desde 1979 hasta que lideraron el Festival Donington en 1988, más otro disco doble bautizado como «The Best Of The B’ Sides«, que recoge todos los temas que no entraron en los discos oficiales. La presentación del box-set es sencillamente notable: una caja con la cara de Eddie plateada, una especie de pergamino en donde se narra la historia completa de Iron Maiden,más un vaso de cristal con la cabeza de Eddie. Junto con lo anterior, la banda lanzaría su segundo disco de grandes éxitos, llamado «Edward The Great«, que contiene 16 temas.

Con un afán comercial, Iron Maiden comenzó, a fines de Mayo del 2003, un tour denominado «Give Me Ed… Til I’m Dead», efectuando alrededor de cincuenta conciertos en Europa y Estados Unidos, donde además se estrenó un tema nuevo, «Wildest Dreams«. En Junio, la banda lanzó su segundo DVD, llamado «Visions Of The Beast«, que reúne todos los videos de la historia de la banda.

LA DANZA DE LA MUERTE … Y NUEVAMENTE A CHILE

El 8 de Junio del 2003 saldría a la venta el décimotercer disco en estudio de la doncella, el segundo tras la vuelta de Bruce y Adrian. El nuevo trabajo se llamaría «Dance Of Death«, y si bien su carátula deja bastante que desear, es un disco sólido y con momentos brillantes. Con 11 temas y sesenta y ocho minutos de duración, «Dance Of Death» destaca por su tema homónimo, además de las potentes «Montségur» y «Rainmaker«, entre otros, además de ser el primer disco que cuenta con Nicko McBrain como compositor de un tema, para la rockera «New Frontier«.

Era más o menos obvio que Maiden nos visitaría el 2004. Pero lo agradable fue la confirmación de la fecha: hace un par de meses se ratificó que Iron Maiden tocará en Chile el próximo Martes 13 de Enero, a las 21.00 horas, en la Pista Atlética del Estadio Nacional. Lo mejor de todo es que la banda ha prometido traer a Latinoamérica todo su show, lo que conforma nada menos que 25 toneladas de equipamiento. Ello sin dudas es un plus pues si bien no puede dejar de decirse que el show del 2001 estuvo cargado de emotividad y adrenalina, el sonido no fue de los mejores.

Era más o menos obvio que Maiden nos visitaría el 2004, fijándose como fecha el Martes 13 de Enero, a las 21.00 horas, en la Pista Atlética del Estadio Nacional. En una jornada que marcó ciertas similitudes con su venida anterior (fecha, alineación, recinto y los «scream for me, Santiago!«) y, por cierto, varias diferencias (telonero, disco, una performance acústica con «Journeyman» y un artero pisoteo en el piso a Blaze subiendo una octava en el coro de «Lord Of The Flies»). De todas maneras, una performance a la altura de la grandeza de Iron Maiden.

the_early_daysEn Noviembre de 2004, la banda lanza un DVD doble: «The Early Days«, que en su primer disco muestra grabaciones inéditas de los primeros años, es decir, la época que va desde antes de «Iron Maiden», hasta «Piece of Mind», y en el segundo disco, quizás lo más trascendente: la aparición de prácticamente todos los integrantes de la banda en el periodo que abarca 1975 a 1983, incluyendo a quienes no alcanzaron la parte «profesional» de la banda. Destacables los «uuuh!» que seguramente provocan las apariciones de personajes con pinta de cajeros de banco y que alguna vez tocaron con Steve Harris. Para promocionar este DVD, la banda efectuó durante algunos meses de 2005 una gira que abarcó principalmente Europa, en conciertos en los que sólo tocó temas de aquellos años. Y mientras tanto, Bruce Dickinson lanzó «Tyranny Of Souls«, un excelente trabajo en solitario.

ENTER WWII !!! A MATTER OF LIFE AND DEATH IS COMING

En Septiembre del 2006 el mundo del heavy metal vio nacer un emotivo y prolijo trabajo sobre la Segunda Guerra Mundial, el álbum «A Matter of Life and Death«, el que incluso podría ser considerado la obra de arte musical más relevante que se haya hecho jamás sobre el tema.

IID00002171En las composiciones se destaca algo que no pasaba desde el tiempo del «Seventh Son», y es el trío compositivo Harris-Smith-Dickinson. Con una banda muy afiatada y compositivamente mejor que nunca, este álbum olvida un poco las guitarras paralelas y se adentra musicalmente en la potencia de Bruce, las guitarras más crudas y un bajo de Steve obsesivo y determinante; elementos que Nicko complementa brindando detalles increíbles en muchos temas.

Puntos altos del AMOLAD son «Different World«, «These Colours Don’t Run«, «The Longest Day» (debe estar entre los Top 10 históricos de la banda, temazo absoluto), la emotiva «For the Greater Good of God«, la esotérica «Lord of Light» y la magnánima «The Legacy«. Importante es mencionar que en la gira del «A Matter of Life and Death«, se dieron el lujo de tocar el álbum completo, lo que fue gratamente recibido por los más leales fans de la banda, lamentablemente no pasaron por sudamérica, pero el destino nos tenía preparada una gran gran sorpresa a cambio de esta ausencia….

LA GRAN GIRA DE TODOS LOS TIEMPOS

Lo que se comentaba como gran rumor resultó ser cierto y más aún, incompleto!, más que un «Early Days Recargado» u otra «gira de clásicos», expectación mundial causó Iron Maiden cuando en Septiembre del 2007 anunciaron el «Somewhere Back in Time World Tour«, mega evento que traería de vuelta los grandes éxitos de los 80`s, pero con motivos escenográficos cercanos al Powerslave y Somewhere in Time.

Elementos muy importantes a destacar de la gira es que será realmente mundial, visitando la banda Asia, Oceanía, América y Europa y por otra parte, que la misma banda arrendó un avión especial para transportar a los músicos, staff, equipamiento y demases, siendo el mismo Bruce el piloto en al menos la mitad de los kilómetros recorridos. El avión denominado «Ed Force One» y decorado al estilo Iron Maiden, sin duda que será la gran atracción de los aeropuertos que visite.

La expectación extrema que provocó la gira hizo que en Brazil y México se acabaran las entradas en el mes de Diciembre (2007), en Chile se agotaron el 18 de enero 2008, casi 2 meses antes del show.

¿Qué tiene esta banda, con más de treinta años de carrera y quizás cuántos más por venir, para magnetizar generaciones de poleras negras y ser, quizás, la banda más transversal a todos los subgéneros que componen el metal? Es difícil definirlo, y ni siquiera valga la pena intentarlo. Tan sólo es claro que Iron Maiden, en base a un talento irrepetible, a mucho trabajo duro y sobre todo, a una «consecuencia» sonora, es una banda absolutamente vigente, que sabe sacar réditos de su pasado, y sin embargo, no vivir exclusivamente de éste, mezcla difícil de concretar hoy por hoy.

Y para no cerrar con el típico «Up The Irons!«, una mini trivia: ¿sabía usted que el citado «Up The Irons!«, adoptado por Iron Maiden, es en realidad un grito de apoyo al West Ham United, apodados antiguamente «The Irons» en razón a su antiguo nombre, «Thames Ironworks F.C.»?

Iron Maiden

Alineación 2008 de Iron Maiden :

Bruce Dickinson: Voces
Steve Harris: Bajo
Adrian Smith: Guitarras
Dave Murray: Guitarras
Janick Gers: Guitarras
Nicko McBrain: Batería

Corría Septiembre del año 1984. A esa fecha, quien redacta estas líneas se aprontaba a cumplir 3 años de edad, algo sabía leer y hablar, aún tomaba leche de mamadera, se aprontaba a ingresar al sistema estudiantil pre-básico y no tenía la menor idea de que la palabra «Metal» podía significar algo más que un elemento del reino mineral. Y en aquél año, esta mítica banda inglesa, nacida en el período de mayor auge del punk rock británico, lanzaba ya su quinto trabajo en estudio. Los anteriores, «Iron Maiden», «Killers» (ambos con Paul Di’Anno en las voces), «The Number Of The Beast» y «Piece Of Mind» (ya con Bruce Dickinson), nos mostraban a una banda ya consolidada y haciendo escuela con un sonido auténticamente «original».

Pero con «Powerslave» (disco producido y mezclado por Martin Birch, grabado en Compass Point, Nassau, Bahamas, y mezclado en los Electric Ladyland Studios, New York, EEUU), la concepción del Heavy Metal de muchas personas -entre las cuales quien escribe se incluye- cambió radicalmente. Si bien en los discos anteriores podemos encontrar miles de cosas positivas y que han marcado grandes lineamientos en la historia ulterior del Heavy Metal, con este trabajo Iron Maiden logró la perfección. Anteriormente, pudimos -podemos- deleitarnos con temas fantásticos como, a modo de ejemplo, «Phantom Of The Opera», «Purgatory», «Hallowed Be Thy Name», «Run To The Hills», «The Number Of The Beast», «The Trooper» o «Flight Of Icarus». Pero el sonido de «Powerslave» es, de principio a fin, pulcro, potente y mágico.

Comentario aparte debe recibir el artwork de este trabajo. El maestro Derek Riggs conseguía, hasta la fecha, diseñar una de las mejores carátulas en la historia del rock -lo digo sin temor alguno a equivocarme-. Ver a Eddie encarnado en un faraón, en el frontis de una inmensa pirámide, o en un sarcófago (en la contratapa del sleeve), ha llevado a los fans a compartir esta opinión … al menos, hasta antes de ver la portada de «Somewhere In Time».

Qué decir acerca de cada uno de los temas … ocho joyas del más alto nivel, aunque algunas más reconocidas que otras. Es muy probable que el tema preferido de un buen fan de Maiden se encuentre en este disco … para algunos, puede serlo Aces High, para otros Rime Of The Ancient Mariner, e incluso no sería un despropósito pensar que Powerslave es el mejor …

Aces High («Muy Favorecidos», como aparece en la versión de cassette blanco ochentera …), el tema que da comienzo al disco, ha pasado a ser uno de los clásicos de todos los tiempos de Iron Maiden. Con uno de los riffs más potentes de la carrera del ahora sexteto británico, es hoy por hoy uno de los temas más extrañados en sus presentaciones en vivo. Llega a ser increíble y sobrecogedor escuchar la versión en vivo que aparece en «Live After Death» (uno de los mejores discos en vivo de la historia, sencillamente una maravilla …), después del discurso introductorio de Sir Winston Churchill … «we will never surrender!». Una letra absolutamente «bélica» y un coro fantástico terminan por componer esta joya.

Otro clasicazo es 2 Minutes To Midnight, quizás uno de los temas más conocidos de Iron Maiden por quienes no sean fanáticos de la banda. Un riff absolutamente pegajoso, un coro notable (especialmente en el final … «midnight … all night!»), un acoplamiento perfecto de las twin guitars y notables cambios de ritmo y variaciones de intensidad componen esta pieza. Memorable, a propósito de esta canción, fue la presentación que hizo el periodista Alejandro Guillier de una entrevista que haría en vivo, en su programa «Medianoche», al entonces vocalista de Maiden, Blaze Bayley, quien se encontraba en Chile promocionando el disco compilatorio «Best Of The Beast»: «y cuando faltan exactamente ‘dos minutos para la medianoche’, estamos con Blaze Bayley, vocalista de los británicos de Iron Maiden». Sencillamente inolvidable y divertido.

Losfer Words (Big ‘Orra) debe ser uno de los mejores temas instrumentales de la historia del Heavy Metal. No es un eterno solo demostrativo del ego de los guitarristas, sino una magistral demostración de complementación. El peso del tema, indudablemente, se lo lleva el bajo de Harris (se nota que es él quien ecualiza los discos), pero el rendimiento individual de Smith y Murray es digno de destacarse. Lamentablemente, fue el último tema instrumental de la carrera de Iron Maiden, hasta ahora.

El riff inicial de Flash Of The Blade es genial. Es demasiado sencillo y fácil de ejecutar, lo que le da un toque especial. Para gusto de quien escribe, es un tema que nunca ha sido apreciado en su plenitud -muy probablemente debido a la maestría de otros temas del disco-, pero es hora de hacerlo … un dueto de guitarras sencillamente espectacular (de lo mejor de la carrera de Maiden, sin dudas) y unos excelentes lyrics componen este notable corte.

Otro tema muy subvalorado es The Duellists, quizás por su tenue parecido a «Where Eagles Dare» (del «Piece Of Mind»). Pero quizás sea el tema de Iron Maiden en que mejor canta Bruce Dickinson, con inalcanzables y fortísimos tonos altos … por algo fue denominado por los fans en sus inicios en Maiden como «Air Raid Siren» («sirena de ataque aéreo») … es cosa de escuchar el coro, sencillamente magistral. Además, el nivel de las twin guitars nunca desentona (se llevan el peso de la canción) … gran tema, muy poco valorado.

La trilogía de temas subvalorados concluye con Back In The Village, corte que comienza con un riff poderosísimo y lleno de energía. La batería de Nicko McBrain marca perfectamente los tiempos, y Dickinson demostraba ser uno de los mejores vocalistas de Heavy Metal a nivel mundial. Estamos en presencia de uno de los más «eléctricos» y energéticos cortes de la trayectoria de Iron Maiden.

Hemos revisado seis temas increíbles. Pero si este disco se titula como «clásico» es por lo que viene a continuación. La oscuridad egipcia del sonido de Powerslave (especialmente al principio) es conmovedora. Un riff («tan-tacatán-tacatán-tacatatáan») y un coro que han pasado a ser «all-time classics» (¿quién no conoce el coro de Powerslave?), han coadyuvado a convertir a millones de personas a lo largo del mundo en Esclavos de la Religión del Metal. Cabe destacar la emoción que se produjo en los fans de Maiden cuando Bruce Dickinson, autor del tema, lo ejecutó en vivo, junto con Adrian Smith y el resto de su banda, en Santiago (en Noviembre de 1997).

Y si de clásicos se trata, Rime Of The Ancient Mariner ha pasado a la historia como uno de los más grandes temas «largos» de la historia del rock. Inspirado en la obra «La Rima del Viejo Marino», del escritor Samuel Taylor Coleridge (1798-1834), Steve Harris logró componer una real obra maestra, quizás estimulado por la maestría del tema anterior, compuesto por Bruce Dickinson (no es descabellado pensar en que ambas obras maestras surgieron a consecuencia de un duelo de egos …). Intentar describir fehacientemente estos 13 minutos y 36 segundos de magia oscura sería tan difícil como explicar qué es la vida. Y lo único que puede decirse a este respecto es que, seguramente, Samuel Taylor Coleridge está orgulloso, en el más allá, de lo que Iron Maiden realizó con su obra.

Para terminar, hay que destacar que con este trabajo, Iron Maiden visitó Sudamérica por vez primera, protagonizando un increíble recital «Rock In Rio» en 1985, frente a más de 200.000 personas, junto a Queen, Kiss y Ozzy Osbourne. Además de ello, Maiden realizó varias presentaciones en el Hammersmith Odeon y en el Long Beach Arena en California, con las cuales compaginaron «Live After Death», su primer trabajo oficial en vivo. Ya de eso han pasado más de 17 años … y Maiden sigue más vivo que nunca, aprontándose para sacar un nuevo trabajo en estudio -posiblemente a fines del próximo año-, y deleitándonos con canciones históricas, mágicas y llenas de sangre combativa.

«And God shall wipe away all tears from their eyes: and there shall be no more Death. Neither sorrow, nor crying. Neither shall there be any more Brain: for the former things are passed away».

Extraído casi textualmente del Apocalipsis… casi. La palabra «brain» ocupa el lugar que debería bien hacerlo «pain». Sin entrar a interpretar qué es lo que Iron Maiden quiso decir, o ver cómo se originó, posiblemente por alguna anécdota cuando Bruce Dickinson escribía su primer tema para Maiden, Revelations, el cambio dio pie al cuarto disco que se llamaría Food for Thought…

Era un nombre que no estaba alejado de la parodia del versículo. Pero cuando llegaron a los últimos pasos de la producción del trabajo y vieron la ilustración que se añadiría a la portada Steve Harris lo cambió a Piece of Mind… otro juego de vocablos en le que se deshacían de «peace». Se trata del dibujo en tono amarillento en el que aparece Eddie encadenado a las paredes de lo que parece ser un manicomio, tratando de arrancarse una camisa de fuerza… un Eddie al que le practicaron una lobotomía y le volvieron a apernar el cráneo… Un cambio a notar, la primera mutación de la mascota de Iron Maiden que no se le volvería a ver, hasta mucho tiempo y discos después, como en los tres primeros álbumes: de jeans, polera y pelo largo.

Más cambios trajo Piece of Mind. Como cualquier banda que alcanza el primer puesto en los rankings de su país como lo hizo Maiden con The Number of the Beast, para el próximo se dieron lujos como el de ir a grabar a Bahamas. El vídeo clip de Flight of Icarus en el que hubo un intento desafortunado y sin éxito armar una trama de fondo, con un extraño personaje vestido de negro, muestra imágenes de las sesiones que se llevaron a cabo allí. Pero el cambio más trascendente fue la llegada de Nicko McBrain. De ser un baterista británico perdido en una banda francesa que Maiden conoció durante su gira, se transformó en la primera cara que aparece en ese video y en el que personifica al «protagonista». Es decir, ¡cómo se adaptó a Maiden este señor! Un par de clichés: como si hubiese estado siempre, como si hubiese estado destinado…

Famosa es esa introducción que Nicko se manda en Where Eagles Dare, un tema que está hecho para él, en el que hace un trabajo formidable en toda su extensión, los mejores baquetazos que Maiden había enseñado en su carrera hasta la fecha. De inmediato, de entrada para el que tuviera dudas acerca de la elección que se hizo. Life in Maiden is never the same again y se nota también en la música.

Y si de famosa de trata The Trooper acapara todas las miradas. Después de The Number of the Beast y Run to the Hills quizás no haya canción más reconocida en la trayectoria de Maiden. Su mito es tan grande que la imagen del Eddie soldado en un campo de batalla con un espadín ensangrentado en mano y una bandera británica maltrecha en la otra es imborrable, más fuerte que la del Piece of Mind mismo. Es una de las canciones que patentó el galopeo de Iron Maiden, furiosa, con un lead que dinuja un tema principal emblemático, con cortes de muy buen gusto, con los ohs más famosos y coreados del metal… ¿Es necesario decir algo más? Una obra capital de Harris que no hace más que aumentar su leyenda a medida que pasan los años y sigue estando presente en las presentaciones de la bestia.

Otros temas de la autoría del bajista mentor de Maiden son Where Eagles Dare, ya comentada; la épica To Tame a Land, que en 1983 se debió haber visto como un intento de emular el espectacular final que Hallowed by thy Name dio a The Number of the Beast, pero que ahora se ve como un ensayo, muy bueno por lo demás, de las grandes épicas que le sucedieron: Rime of the Ancient Mariner, Alexander the Great y Seventh Son of a Seventh Son. El punto bajo de Harris, y del disco, es Quest for Fire, basada en la película del mismo nombre que trata sobre una comunidad de cavernícolas que lo único que tienen es el fuego para sobrevivir a la Era Glacial. Buena idea, pero si se mezcla con frases como In a time when dinosaurs (¿?) walked the Earth… y una línea que dice and caves were home puesta tan alta que hasta Dickinson pierde fuerza, hmm… bueno, son muchas las canciones de categoría que hay en este disco como para detenerse en aquello.

Una de esas es Revelations, como se dijo el primer tema que Bruce aporta para Maiden, adentrada en el espíritu del grupo, mitad pausada con quiebres potentes en «formato» instrumental… No se puede hablar de un buen apronte porque sin más Bruce demostró que ya estaba presto para participar activamente en la banda. Era increíble lo que Iron Maiden había progresado gracias a los nuevos horizontes que la voz de Dickinson abría, era demasiado grande para ser considerado el «segundo» cantante… hacía tiempo que ya se había destapado como un excepcional vocalista y ahora lo estaba haciendo como músico. Esto sin contar la llegada de McBrain lo que convenció a Harris para decir que Piece of Mind «era lo mejor que habíamos hecho, fácil».

Nuevas fórmulas suman y siguen. El single Flight of Icarus inaugura el «otro bando» encargado de la composición, el dúo Smith-Dickinson que traerían para Maiden canciones más rockeras, menos épicas. La otra de este nuevo equipo es Sun and Steel, al que se les uniría Harris en Die with your Boots On, un muy buen tema, con un riff marcadísimo, con un coro que más que para cantarlo fue hecho para cabecearlo, directo.

Ahora, cada grupo tiene sus temas subvalorados y creo que The Loneliness of the Long Distance Runner de Somewhere in Time y, el que compete a este comentario, Still Life, son los de Maiden que no han recibido la atención que merecen. La canción es sensacional, una maravilla, y única porque no volverían a repetir este tipo en el futuro. No voy a entrar a describirla, sólo decir que es una canción tan espectacular como… desapercibida.

Piece of Mind es tremendo, un archivo documental del Heavy Metal, como también de los mejores tiempos de Iron Maiden. Esto, con lo difícil que es el no caer en las mismas afirmaciones de grandiosidad con cada álbum, porque la trascendencia de Maiden no está en un disco, está en su todo. Pero este, junto con The Number of the Beast, se transformó en la cruz de la banda, en su carga, en el marco de referencia hasta hoy, en el disco a superar con cada nuevo lanzamiento, en lo que siempre se han esmerado. Independiente que lo hayan logrado o no, siempre saldría la frase «es lo mejor que hemos hecho desde Piece of Mind». Lo dijo Maiden cuando sacó Seventh Son of a Seventh Son, cuando quisieron cambiar parámetros con Fear of the Dark, con Brave New World… también fueron palabras de Bruce Dickinson para Skunkworks y Accident of Birth. Saben que lograron algo especial con The Number of the Beast y Piece of Mind… que los perseguirá por siempre. Por algo será.

¿Cuál fue el primer álbum de Iron Maiden que escuchaste? Recuerda y analiza bien si en cierta forma esto influenció determinantemente en la forma que tienes de ver a la banda; es un ejercicio entretenido de hacer, ya que cada álbum de la doncella es un mundo diferente y dependiendo de la etapa de la historia de la agrupación, pueden haber algunos LP´s más “apropiados” que otros para entenderla bien y no llevarse falsas impresiones. Ok, quien escribe estas palabras tuvo la fortuna que el primer álbum que escuchó de Iron Maiden fue éste, el “Seventh son of a seventh son”, y no sólo lo convirtió de forma instantánea en un acérrimo fanático del Heavy Metal en desmedro de otras corrientes de la época como el glam o el thrash, además marcó una etapa importante en su vida que sólo los fans de verdad de la Doncella de Hierro pueden entender.

Todas las veces que hemos colocado en los sitios MetalTrilogy una encuesta sobre el mejor álbum de Maiden, ha ganado siempre el grandioso Seventh Son of a Seventh Son…¿porqué? ufff, la respuesta da para largo porque aparece una antigua polémica entre los fans de maiden “hasta el Powerslave” y los fans de Maiden de toda la discografía, o sea, los de verdad, veamos.

Muchos son quienes afirman que el verdadero Iron Maiden llegó hasta el The Number of the Beast o Piece of Mind y le conceden (casi como “alargue”) un leve honor al Powerslave, ya que después del Somewhere in Time (el primer álbum donde Maiden emplea teclados), la banda “habría perdido la agresividad, o la fuerza o bla bla etc”, y bueno, olvidan que los maestros nunca son obvios, y en el camino ponen obstáculos para que al final queden sólo los de verdad, y Iron Maiden está dirigido por un maestro, un inglés provinciano que hace muchos años se ganó un lugar destacado en el Olimpo del Metal: el señor Steve Harris; en efecto, probablemente después de la “bomba melódica” del Somewhere in Time, la banda se puso quizás menos “hard rock”, pero ganó en algo que es su sello, y que hasta el día de hoy define 100% el que podríamos llamar como “Iron Maiden trademark”: la potencia melódica, que es alimentada estratégicamente por el estilo del gran vocalista, esgrimista y piloto Bruce Dickinson, la composición de Steve Harris y la fuerza de su estilo como bajista que hace que una misma nota en más de 3 compases no suene repetitiva, las inolvidables guitarras paralelas de Dave Murray y Adrian Smith, que ahora son potenciadas por el notable Janick Gers,  y el inconfundible estilo de Nicko Mc Brain, que engaña a muchos con su “pie veloz” que parece doble bombo pero no lo es….Iron Maiden es grande desde que Steve Harris tomó el primer bajo, hasta el último acorde del A Matter of Life and Death, tiene la carrera más regular de las “mega bandas” y JAMÁS ha decepcionado a sus fans de verdad, pocas agrupaciones en la historia de la música pueden decir esto…up the irons!!!

Bueno, Volviendo al tema del review, ¿y después del Somewhere in Time qué? Se preguntaba Steve en la segunda mitad de los 80´s, y la respuesta no era para nada obvia, ya que ese gran álbum iba precedido por uno de los mejores trabajos en vivo de la historia, el Live after Death y del grandioso Powerslave….bien, para el nuevo trabajo no habría un fondo futurista ni una inspiración histórica; tanto Steve, como Bruce, Adrian y Dave tenían en mente hacer algo conceptual e interesante, y qué mejor que hacerlo sobre una vieja leyenda de la edad media, aquella que decía que “el séptimo hijo de un séptimo hijo” nacía mago (o brujo, depende si uno siente afinidad o no por las “ciencias ocultas”); por otra parte, era el séptimo álbum de la banda, así que el esotérico nombre Seventh Son of a Seventh Son cuadraba muy bien con todo, era un buen presagio…de hecho, no por nada este trabajo le daría a la banda nada menos que 4 singles top ten.

Y así fue como el año 1988 vió a una banda consagrada y afiatada instrumentalmente de forma muy sólida, si a eso se suma ganas de explorar en la composición conceptual y lo más importante, talento, el resultado debía ser acorde a las expectativas, y así fue: Seventh son of a seventh son vio la luz entrando al N° 1 del ránking inglés, permaneciendo en los Top 5 por varias semanas. Las razones de este histórico hito para una banda de Heavy Metal son ocho notables temas, de tan alta factura que se puede afirmar que son todos igualmente parejos en alta calidad de composición y ejecución….ok, comencemos a relatar la leyenda del séptimo hijo del séptimo hijo….

“Seven deadly sins (siete pecados mortales)
Seven ways to win (siete rutas para ganar)
Seven holy paths to hell (siete vías sagradas al infierno)
And your trip begins (y tu viaje comienza)

Seven downward slopes (siete cuestas descendentes)
Seven bloodied hopes (siete esperanzas sangrientas)
Seven are your burning fires, (siete son tus fuegos ardientes)

Seven your desires…” (siete tus deseos…)

Si a esta esotérica breve intro acompañada de guitarra acústica, le agregamos un ambiente de luz tenue y reflexión, tendremos el sitio ideal para comenzar la historia del séptimo hijo de un séptimo hijo…¿el hijo de la luna?
El relato comienza con

Moonchild, trabajo que no es el típico tema inicial estilo “sirena antiaérea” de Maiden como Aces High, pero tiene su estampa, más reposado, más profundo, un buen preámbulo para un álbum conceptual y esotérico……pero,  ¿comienza con teclados? Sí! ¿y qué? Smith y Dickinson han de haber sabido muy bien la atmósfera que querían crear al componer el tema ya que el resultado es notable. En las letras se puede comentar que el alma del pequeño séptimo hijo es disputada por 7 ángeles y 7 demonios, él es tentado por ambos lados y dentro del álbum se verá qué pasa… naturalmente cabe preguntarse ¿a quién elegirá?

Infinite Dreams: Este tema si es escuchado en vivo tiene que ser como en el video de Maiden England….preámbulo de silencio, luces bajas y ambiente de revelación, no puede ser de otra forma. Musicalmente es el clásico tema de Steve Harris que comienza lento pero que rompe con cambios de ritmo varias veces, cuando es necesario, y de la forma que a todos nos gusta. Las letras son increíbles, y se refiere a experiencias fuertes en los sueños ¿has soñado que no puedes despertarte y caes en una especie de ciclo en que no sabes si estás despierto o dormido?, o bien ¿luego de despertar asustado de un sueño, has evitado volver a dormir? si ha sido así, este es tu tema.

El siguiente, Can I Play with Madness? junto al tema “lado B” llamado Juanita, es quizás la composición más “taquillera” de la Doncella de Hierro. ¡Esta canción recuerda que también existen acordes mayores para el Heavy Metal! Es muy dinámico y entretenido de escuchar, pero no por ello las letras dejan de ser muy interesantes.
Como dato anecdótico se puede mencionar que este track fue ampliamente difundido en las radios chilenas más masivas de la segunda mitad de los 80´s como la radio “Galaxia”, la que tenía un programa de ránkings animado por un gringo conocido como el “compadre Chris”, quien destacaba que esta canción no sonaba “todo lo pesado” que podía sonar Maiden, “perro erua una cancioun muy good” jaja, que recuerdos.

The Evil that Men Do es el otro tema del álbum (junto a Can I Play with Madness?) compuesto por la tríada Smith-Dickinson-Harris (en ese orden),  y es uno de los referentes casi obligados en vivo de la banda, en la era post Live after Death. Musicalmente representa de forma exacta lo que es Maiden: fuerza en melodía potenciada con la voz de Bruce y las galopas de fondo producidas por el bajo de Steve y la notable dupla Murray-Smith; mención aparte merece el notable solo de Adrian en su estilo austero pero elegante y efectivo…es uno de los candidatos a ser el mejor track del álbum.

Seventh Son of a Seventh Son es en todas sus letras un TEMAZO, de principio a fin majestuoso, sólido, obscuro y en cuanto a composición lleno de recursos, como para dar cátedra. En algo más de 8 minutos el misterioso nacimiento del séptimo hijo  es relatado:

“Today is born the seventh one (hoy nace el séptimo)
Born of woman the seventh son (nacido de mujer el séptimo hijo)
And he in turn of a seventh son (y alternado de un séptimo hijo)
He has the power to heal (Él tiene el poder de sanar)
He has the gift of the second sight (Él tiene el don de la segunda vista)
He is the chosen one (Él es el elegido)
So it shall be written (Que así sea escrito)
So it shall be done”  (Que así sea hecho)

El siguiente tema, The Prophecy es quizá el tema subvalorado de SSOASS, y aunque es algo injusto ya que se merece muchos de los reconocimientos de los otros, es algo entendible ya que debe “competir” con 7 colosos. Dave Murray compone poco, pero cuando lo hace, realmente COMPONE. En esta caso no sólo aportó la notable outro acústica de la canción, las refrescantes líneas melódicas que se escuchan en todo momento reflejan la creatividad del compositor “tapado” de Maiden; la diferencia que se hace notar es precisa para que el LP logre mayor variedad. La historia de este tema se basa en la profecía del séptimo hijo en la que nadie cree, y ya es muy tarde…

A continuación, el bajo de «el jefe» Harris hace sentir todo su poder con la inconfundible introducción de otra creación suya: The Clairvoyant, uno de los temas favoritos de los fans, y eje del álbum. Aunque cuando entran las guitarras se puede intuir un “deja vu” a algunos acordes de la parte pausada de Rime of the Ancient Mariner, es destacable el cómo la melodía cuadra perfecto con el ambiente de las líricas de la canción, que hacen referencia a los poderes sobrenaturales en crecimiento de nuestro protagonista; incluso se habla de su gran defecto: “But for all his power couldn’t foresee his own demise (pese a todo su poder, no podría prever su propio fallecimiento)».

La historia termina con un sugerente título: Only the Good Die Young, creación de la digamos, «nada despreciable» dupla Harris –  Dickinson (suma de egos y talentos produce gran sinergia no?). Nuevamente tenemos todo el resplandor de la dupla de guitarras, una muy convincente performance de Bruce, la certera base rítmica de siempre, y entre los recursos más “novedosos”, un cambio de tono “hacia abajo”….del resto, obviamente tenemos galopas maidenianas y un coro de los que se recuerdan y no aburren: “Only the good die young, and the evil seem to live forever” (sólo el bueno muere joven, y el mal parece vivir para siempre), ahora si es algo bueno o malo, depende, esa es la idea del buen arte, dejar caminos inconclusos….lo cierto es que este tema sella la despedida del protagonista del álbum, quien ve el futuro, quien es el elegido, pero no le creen, es el séptimo hijo de un séptimo hijo… un gran final para un gran álbum  …have a good sin!

Bueno, para concluir y volviendo a la pregunta inicial, esa del porqué muchos consideran a este álbum como el mejor de Maiden, quien escribe puede modestamente responder con mucha propiedad, ya que no es su álbum favorito: porque es increíblemente parejo en calidad, no tiene puntos bajos, tiene las características de Maiden de todas las épocas, y las pruebas de creatividad, composición y ejecución las aprueba con 100/100, es decir, es sencillamente genial, y punto.

Muchas cosas se cuentan sobre The Number Of The Beast, muchas cosas marcaron al disco y a la banda. Anécdotas como que los amplificadores se apagaban en el estudio mientras grababan el disco o el incidente que le ocurrió a Martin Birch, productor, cuando chocó y tenia que pagar 666 dólares, por lo que se negó y prefirió pagar 667. Es un disco lleno de marcas que de a poco fueron construyendo y que transformaron en una maravilla, una obra maestra y que poco a poco ha marcado parte de la historia del Heavy Metal y se ha convertido en uno de los elementos mas importantes de su historia.

Iron Maiden ya se había presentado con dos álbumes, Iron Maiden, homónimo de la banda y Killers, ambos grandes álbumes con grandes éxitos que hicieron que poco a poco la banda se fuera consolidando y ganando un ferviente público. Sin embargo, estos discos anteriores nos presentan cómo Maiden se comienza a abrir al mundo, con grandes temas como Phantom Of The Opera o Killers, pero aun prematuros para el verdadero nivel al que podían llegar. No es hasta la salida de The Number Of The Beast que la banda conoce el éxito en un sentido total. Con sus dos primeros álbumes, Iron Maiden ya recorría gran parte de la escena metalera y se comenzaban a abrir las puertas del mundo para esta joven agrupación, en la que nuevo público -más Heavy Metalero- de la NWOBHM comenzaba a confiar. Es así como The Number Of The Beast se transforma en uno de los álbumes mas importantes de la historia de la doncella y del Heavy Metal.

Pero… ¿Cuál es el secreto que trae The Number Of The Beast entre sus compases?.

Uno de los principales factores que hace a este álbum uno de los mas grandiosos es el factor Bruce Dickinson, ex Samson que se integra en las filas de la banda para reemplazar la voz del por esos años polémico Paul Di´Anno que, por su mal comportamiento, irresponsabilidad y su problema con drogas y alcohol fue sacado de la banda. Dickinson era un joven que algo de fama había ganado ya por su participación en algunas bandas de menor éxito como Samson, era reconocido por su gran habilidad y registro vocal. Así es como en 1981 pasa a sustituir la voz de Di´Anno y se convierte en el nuevo frontman de la doncella. Ahora bien, no hay que transformar a este álbum en la historia de Bruce Dickinson, ni mucho menos el disco en que mas destaca por sus habilidades vocales, sino que este álbum ha de ser considerado en parte como la carta de presentación del nuevo vocalista y en parte como el nacimiento de un renovado Iron Maiden y una nueva etapa para el Heavy Metal con la doncella a la cabeza.

The Number Of The Beast ve la luz un 29 de marzo de 1982 y en muy poco tiempo consigue llegar al número 1 de los charts ingleses. Sorprende y supera todas las expectativas de los fans y la nueva crítica que en ese tiempo recién nacía.

Comienza el álbum con Invaders, un riff rápido, en donde por primera vez se puede apreciar la calidad y capacidad vocal de Dickinson. Invaders para muchos considerado como un gran porrazo de Maiden, principalmente porque es una canción que esta en todo su esplendor, que cumple con aquella formula perfecta que hace de una canción de apertura lo mejor del disco y que de principio a fin te hace saber que el disco valió la pena, sin embargo en el momento en que llega el coro (para algunos) ¡todo esto se va a la basura!, un coro bastante o demasiado histriónico para un tema que bordeaba la perfección, para otros considerado un gran tema de velocidad y perfecto para conocer a Bruce Dickinson con una excelente performance en las voces.

Le sigue Children Of The Damned, una canción lenta, mid-tempo, sin transformarse en una balada consigue una mezcla de drama en sus letras y en la cual el elemento y la calidad de la voz se vuelve imprescindible para su interpretación. Comienza con unas finas y hermosas guitarras limpias, en donde destaca la maestría de Harris con el bajo y en donde Clive Burr cierra la canción con un ritmo de marcha que va creciendo hasta llegar al final del tema. Esta basada en una película que lleva por titulo el mismo nombre de la canción.

«I´m Not A Number, I´m A Free Man». Es la frase que da comienzo a The Prisoner. El tema esta basado en una famosa serie de la época que tenia el mismo nombre, la frase ya nombrada sintetiza el espíritu de la canción y del personaje rebelde de la serie llamado Patrick McGoohan, a quien el propio Harris y Rod Smallwood (manager) pidieron que les autorizara a poner la introducción en su canción. El resultado es una increíble canción que en 6 minutos nos deleita con rapidez, con gran creatividad y una increíble participación de Dave y Adrian en las guitarras, con solos (compuestos por Adrian) que son una sinfonía al oído humano, «Now The Number is a Free Man».

Un muy extraña historia de, ¿amor?. Aunque la canción habla sobre Charlotte The Harlot, la prostituta de la que hablan en su primero disco también, es una extraña historia de amor en que un amigo de Charlotte, después de que la acusa y de que habla mal de ella con sus amigos le dice que irá a buscarla, porque ella merece algo mejor. 22 Acacia Avenue es un tema bastante extenso, por momentos se siente demasiado largo, pues se ve como Dickinson en la voz va narrando la historia. Aun así es como un tema imperecedero, podría ser eterno y seguiríamos escuchándolo sin aburrirnos. Es importante destacar que por primera vez en este álbum comienza la participación mas directa en la composición de los demás integrantes de la banda, al igual que en el tema anterior Harris y Smith se hicieron cargo de los pentagramas de 22 Acacia Avenue.

Hacer un review o un simple comentario de un disco como este se transforma en una tarea difícil, en especial si nos damos cuenta del peso que tiene este álbum. Por eso más que nada creo de vital importancia, mucho más que el poder retrata una opinión sobre la calidad musical de las canciones o simplemente informar sobre la calidad del disco, es dar un opinión sobre el peso que tiene The Number Of The Beast dentro del Heavy Metal. A esta altura, sino todos, la gran mayoría de los oyentes de Heavy Metal conocen de arriba a abajo este trabajo y han de darse cuenta de que no es un álbum más dentro de las discografías.

The Number Of The Beast es el representante oficial del nacimiento de una de las bandas más importantes del metal, claro esta que la banda nace con el disco Iron Maiden, pero para muchos la historia de la banda se divide en antes del The Number Of The Beast y después de este. Pero ¿qué es lo que hace tan importante a este álbum? Uno de los motivos es el ya mencionado elemento nuevo: Bruce Dickinson, el cuál transforma la banda dándole y ayudando a que se consolide una imagen mucho mas fuerte, de una banda mucho mas sólida y de cierta medida mucho mas madura en su forma de componer y en su forma de presentarse ante su público. Si bien esto es gran parte del éxito de la doncella, otro de los factores que ayuda es lo que mencionaba hace poco: en este álbum no es solo Harris quién compone las canciones, sino que hay una mayor participación de los demás integrantes de la banda, lo cuál se nota bastante, en especial el trabajo de Adrian Smith, que deja una huella bastante notoria.

Personalmente no creo que haya un antes y un después en la historia de Iron Maiden y menos en la historia del Heavy Metal. Ambas historia han cursado por diversos caminos, pasando por momentos buenos y malos y The Number Of The Beast es un momento cumbre para una banda que ya con su tercer disco se corona mundialmente como parte de los padres del heavy.

«Woe to you, Oh earth and sea, for the devil sends the beast with wrath, because he knows the time is short …Let him who hath understanding reckon the number of the beast, for it is a human number; its number is six hundred and sixty-six». («Por eso, alegraos, oh cielos, y vosotros, los que habitáis en ellos. Maldición a la tierra y al mar, porque el diablo ha descendido hacia vosotros con gran furor, sabiendo que queda poco tiempo ….]Aquí la sabiduría. El que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia, un número de hombre. Su número es 666».)

En la voz de Vincent Price escuchamos recitados estos versos pertenecientes a el capitulo XII, versículo 12, y el capitulo XIII, versículo 18 del libro de El Apocalipsis, en la Biblia. La canción fue inspirada en parte por la película «Damien – The Omen II» (La Maldición de Damien) y en parte por pesadillas que tuvo Steve Harris. Trata sobre un encuentro con el diablo y es una canción que habla sobre el satanismo, NO a favor de este, ha sido malinterpretada desde siempre, pero aun así esto los ha favorecido para con el público en un cierto sentido, pero no tanto con la crítica, por lo menos no en los años en que el disco vio la luz por primera vez. La canción que da titulo al disco se ha transformado en un himno para el Heavy Metal, es una increíble composición del maestro Harris. Comienza con una tremenda intro a base de guitarras y revienta en todo su esplendor cuando llega al coro. Es imposible no cantar y corear la canción completa. En solo 4 minutos y 50 segundos se transforma en una de las canciones más importantes, no solo por ser la que le da el título al álbum, sino por ser imagen representativa de lo que es el Heavy Metal.

Es tremenda, después de alucinar con el tema anterior no podían poner algo menos que el corte número 6 de este álbum: Run To The Hills. Un excelente tema, muy representativo de Maiden. Es simple y a la vez perfecto, con una rapidez y un ritmo que asemejan a un galope de caballo, al mas puro estilo de la doncella. Se puede apreciar con fineza como el bajo recorre de espectacular forma en conjunto con la batería todos los compases de la canción, las manos de Steve Harris realizan un trabajo perfecto en el tema. El 12 de Febrero de 1982 editarían el single Run To The Hills, con Total Eclipse en su cara B. El tema Run To The Hills cuenta la historia de la masacre de los indios americanos por parte de los soldados, visto desde los dos puntos de vista: la primera parte cuenta la de los indios y la segunda la de los soldados. Alcanzó el puesto 35 en las listas inglesas de sencillos. También destaca en especial la batería en manos de Clive Burr, quién con una espectacular forma da comienzo a la canción. Las guitarras cumplen su función a la perfección al igual que la voz de Bruce y de esta forma la canción concluye y se ha transformado en uno mas de los himnos y de las canciones mas representativas de la banda. Run To The Hills es simplemente Iron Maiden.

No habíamos escuchado una canción en la que no participara Harris en la composición, Burr y Smith a cargo del tema, por lo que el séptimo track se transforma en una sorpresa para todos. Gangland comienza con un solo de batería bastante simple, que aunque no es espectacular esta bien interpretado y no requiere de un mayor virtuosismo para comenzar bien el tema. No está adentro de los favoritos y destacados de este álbum, sin embargo es un buen tema que se mantiene muy dentro de los parámetros de composición de Harris. Con gran interpretación en las seis cuerdas Smith y Murray hacen de las suyas en el tema.

Después de haber escuchado The Number Of The Beast y Run To The Hills es difícil poder imaginarse que todavía pueden sorprendernos con un tema tan bueno como Hallowed Be Thy Name (Santificado Sea Tu Nombre). La canción cuenta la historia de un prisionero al cuál le quedan pocas horas de vida. El tema mas completo del disco, tiene una espectacular entrada en donde las armonías hechas por las guitarras combinan a la perfección con la voz de «Air Ride Siren», mas conocido como Bruce Dickinson. La canción esta llena de una atmósfera tenebrosa, casi oscura. Espectacular es la forma en que Dickinson hace uso de sus dotes vocales y hace estallar la canción con un clásico galope. Muy bien interpretado por Clive y Harris en conjunto y partiendo con el solo de Dave y seguido el de Adrian la canción continua para no acabar. Hallowed Be Thy Name se ha transformado en un éxito más de este álbum y de la banda, porque no hay concierto en que no se escuche este tema y público que no lo pida a gritos.

The Number Of The Beast es más que un álbum cualquiera, es una obra maestra. Guarda en sus listas algunos de los mejores y más grandes temas del heavy metal. Tiene una trascendencia única dentro de la historia del metal y ha marcado una etapa de una de las bandas más grandes del mundo: Iron Maiden. Es así como la tercera producción de la banda ha dado vueltas al mundo y ha recorrido todos los rincones en donde existe un amante del heavy metal. Es un disco imprescindible en toda discografía.

Para quienes no gustan de Iron Maiden o simplemente no les guste este disco intenten ver más allá y dense cuenta del real peso que posee este trabajo, marcó la historia del Heavy Metal, muchas de las bandas que hoy escuchamos y que a todos nos gustan tienen en sus raíces a esta gran banda y este gran álbum y ello son los culpable de que muchas de las cosas que hoy escuchamos, hacemos y vemos hoy existan y por eso les agradecemos. Es difícil imaginarse lo que habrá sentido un fan de la época al escuchar por primera vez este álbum. No puedo describir sus sensaciones, pero de lo que si estoy seguro de que sintieron que Iron Maiden hay para rato y esto no se acaba aquí.

Cuando una banda saca un nuevo disco, siempre existe expectación por parte de sus fans más acérrimos. Pero si hablamos de una de las bandas más importantes de la historia del Heavy Metal, como Iron Maiden, esta expectación se eleva exponencialmente a niveles e instancias que resultan increíbles y difíciles de concebir para gente para la cual la música es sólo para los oídos y para entretenerse. Conozco de bastante cerca a varios fans que deben -sí, deben- vivir y cumplir ciertos «rituales» para escuchar por vez primera un trabajo de Maiden… ¿cuántas bandas generan tal expectación hoy en día, tal entrega, tal pasión? La doncella es una banda que provoca un fervor casi religioso entre quienes somos sus fans, y por lo mismo es complicado, a fin de tender a ser objetivos al revisar su nuevo material, desproveerse de la pasión e incluso el afecto que genera esta agrupación británica, al ser parte fundamental de la banda sonora de la vida de muchos de nosotros.

«A Matter Of Life And Death» es el título del esperado nuevo disco de la doncella de hierro. «Cuestión de vida y muerte» resulta ser un título ultra potente y muy emblemático, muy representativo, y que resulta no quedarle grande a este trabajo, donde lo primero que destaca es su maravilloso arte de tapa, obra de Timothy Bradstreet, dibujante estadounidense de 38 años, en cuyo currículum consta haber diseñado los posters de la película «The Punisher», entre otras, y cuyo estilo, aclamado por la crítica especializada, ha sido definido como «fotorrealismo estilístico». Qué manera de dar en el clavo con el nuevo trademark de Maiden, la cabeza de Eddie con casco de guerra y abajo dos rifles cruzados, haciendo una colosal mezcla entre símbolos de instituciones armadas y el clásica señal de veneno. Más encima, ponerlo en una bandera negra a lo pirata, y en el frontis de un tanque de cuyo cañón emana un humo que indica que recientemente se ha lanzado un proyectil, tanque comandado por el comandante Eddie, guiando a un ejército esquelético… maravilloso, sin dudas. Después de la execrable portada de «Dance Of Death», «A Matter…» parte con otro piso, y qué piso: tener uno de los mejores artes de tapa de la carrera de la doncella. Y eso no es poco decir.

Por otro lado, no sorprende la calidad de las letras de Maiden. Como resulta obvio de la portada del disco, las letras de «A Matter…» apuntan, en su mayoría, a temáticas relacionadas con la guerra, no sólo a batallas, sino también a introspecciones personales de quienes participan de ella, como parte activa. El nivel compositivo lírico de Maiden se supera continuamente a sí mismo, como lo hacen los más grandes de cualquier disciplina.

A grandes rasgos, «A Matter Of Life And Death» cuenta con un sonido estudiadamente más «crudo» (menos sobreproducido, quizás) que sus predecesores, «Brave New World» y fundamentalmente «Dance Of Death», como quizás lo pretendieron en su tiempo con «No Prayer For The Dying», con resultados inconmensurablemente mejor logrados hoy por hoy. Entre otros detalles, disminuye considerablemente la cantidad de guitarras en armonía, lo que llama la atención, aunque de manera relativamente forzada… es decir, hay que obligarse a pensar en ello para acordarse; hay menos teclados que, por ejemplo, en «Dance Of Death», matizándolos de mejor manera; hay algo más de trabajo de guitarras acústicas; y además, no recuerdo un disco de Maiden en que la batería suene mejor que en este… todos estos son «pequeños» datos que comienzan a formar una idea de lo que es este nuevo disco.

Pero pasemos al «tema por tema». AMOLAD abre con el sempiterno gritito simpático de Nicko (en este caso es algo así como «aí!»), que da inicio a Different World, tema que abre este nuevo trabajo de Maiden. Según Harris, es un tema que recuerda a Thin Lizzy y en cierto modo tiene razón. Es un buen tema, eléctrico, ultra sencillo, casi de ABC del metal, con un coro claramente escindible en dos partes: una con dos voces de Dickinson en la misma nota («tell me what you can hear…»), y otra con Dickinson demostrando que es uno de los más grandes cantantes de la historia del Metal («don’t want to be here…»). Con un solo deliciosamente sencillo a tres guitarras y posteriormente sólo con la inconfundible y flemática pulcritud de Adrian Smith, con un final seco, sólido, y con una letra que escapa a la tónica bélica que caracteriza a este trabajo, Different World cumple de buena manera con la no menor tarea de abrir el disco, aunque -hago presente que la comparación es inevitable- en mi concepto cuenta con menos incitación al «sing along» en el coro que Wildest Dreams con su «I’m on my way…» y especialmente que el «your time will come» de The Wicker Man. Quizás por eso no la eligieron como single, aunque probablemente para ello también haya tenido que ver que la temática de sus letras no encaja cien por ciento con el concepto más bien bélico del disco.

These Colours Don’t Run es una frase patriótica/patriotera cuyo trademark es eminentemente estadounidense. Sin embargo, Maiden la toma en un contexto distinto y un poco más amplio: trata sobre las motivaciones de los soldados y las razones por las cuales pelean: algunos por su patria, otros por el dinero, otros por los recuerdos, otros por la pasión y la gloria… musicalmente, se trata de un corte de casi siete minutos, bastante intenso, con muchos quiebres rítmicos -destacándose un momento similar a Tailgunner y, por supuesto, los «oooh» que tanto disfrutamos cantar en vivo- y teclados bien y elegantemente utilizados. Hay quienes señalan que algo tuvo que ver en la gestación del título de este tema el desgraciado impasse que tuvo Bruce Dickinson con la esposa del emblemático cantante de una gran e histórica banda inglesa y actual protagonista de un reality show (no gastaré mi teclado en nombrar a la señora en cuestión), impasse tras el cual Dickinson habría tomado la Union Jack que flamea en The Trooper y habría dicho «these colours don’t run»… quizás sea cierto, pero de que tiene cierto sentido, lo tiene, especialmente con la letra del coro («Far away from the land of our birth / we fly a flag in some foreign land…»). A la larga no es más que una anécdota. Excelente tema, notable letra.

La bomba atómica es uno de los más grandes y terribles inventos/descubrimientos de todos los tiempos, no cabe duda de ello… y la leyenda cuenta que el primer científico que vio la primera bomba señaló que ésta era «más brillante que mil soles». Brighter Than A Thousand Suns, el siguiente tema, está inspirada en la obra homónima del austríaco Robert Jungk de 1961, bestseller en aquellos años, y que narra la construcción de la bomba atómica y fundamentalmente los cuestionamientos de conciencia de sus elaboradores, particularmente de los físicos Niels Bohr y Werner Heisemberg. En casi nueve minutos, Maiden desarrolla una historia en la que cuestiona el excesivo y pernicioso poder (auto) destructor que ha ido adquiriendo el ser humano («…E=mc squared you can’t relate, how we made God with our hands…»), a través de numerosos cambios de ritmo y una intensidad realmente sobrecogedora, particularmente en el coro y en la parte más rápida, con un Bruce que demuestra y demuestra su vigencia. Un excelente corte, muy representativo de la quinta era de Maiden (Era 1: Di’Anno; Era 2: Golden Years hasta el Seventh Son; Era 3: Janick por Adrian; Era 4: Blaze; Era 5: hoy): temas largos, maduros, con muchas variaciones rítmicas y con letras que llaman a reflexionar.

The Pilgrim, con letras que apuntan más bien a temáticas religiosas, es el segundo tema de estructura «single» del disco, parte cadenciosamente a lo Mother Russia hasta tomar un ritmo midtempo bastante interesante, que al escucharla por primera vez provoca una agradable sorpresa, y que cuenta con un pre-coro con otro elemento que llama la atención en este trabajo: doble voz de Dickinson, pero no en armonía, sino que una de las voces suena una octava más arriba de la otra. Interesante figura que, en todo caso, no alcanza su máxima expresión en este tema, sino posteriormente, como veremos. Con una interesante solo con toques arábigos -que con los ojos cerrados, con mucha imaginación e incluso sugestión puede recordar a ciertos pasajes de Powerslave-, The Pilgrim es un corte que entra a la pelea para ser el segundo single de este trabajo.

El «Día D» -6 de junio de 1944- fue llamado «El día más largo del siglo». En plena Segunda Guerra Mundial, se llevaría a cabo en tal fecha la llamada «Operación Overlord», que consistía en el desembarco de aproximadamente trescientos mil soldados aliados, al mando del general estadounidense Dwight Eisenhower, en las costas de la provincia francesa de Normandía, a fin de terminar con la escalada del nazismo hitleriano. Y si bien, durante los meses siguientes, los enfrentamientos siguieron, con la consecuencial muerte de cientos de miles de soldados, el Día D es recordado como el evento que marca el principio del fin del conflicto bélico más grande de la era moderna. The Longest Day trata sobre este evento histórico y según el propio Bruce Dickinson, en cierto sentido busca ser una versión musical de «Rescatando al Soldado Ryan», fundamentalmente por el calvario que vivieron miles y miles de jóvenes a fin de lograr que dicha operación, en estricto rigor, fuese exitosa. Una letra muy brutal («All summers long the drills to build the machine / to turn men from flesk and blood to steel / from paper soldiers to bodies on the beach / from summer sands to armageddon’s reach») con una progresión muy ad hoc a las letras… es un tema con una construcción espectacular: uno al escuchar el bajo de Harris en los primeros cinco segundos ya sabe que se trata de un tema con tintes bélicos; además cuenta con un pre coro y un coro muy épicos, que muestran a Dickinson brillando como la gran estrella que es, y con un trabajo de guitarras que muestran un afiatamiento y compenetración únicos. Un tema que tiene de todo, para escucharlo, escucharlo y escucharlo.

Out Of The Shadows parte con un riff bastante potente para pasar a tomar una estructura de balada que inevitablemente recuerda en un principio a Wasting Love -una de las pocas baladas de Maiden-, pero cuyo coro suena mucho, pero mucho, a Tears Of The Dragon, tema insignia de la época solista de Bruce, quien lógicamente aparece primero en los créditos. Un tema interesante, muy bien ubicado en el disco, y que cuenta con un quiebre rítmico bastante inesperado -que en todo caso no alcanza para quitarle el calificativo de balada-, que da paso a un sólido trabajo de guitarras, llevando a un excelente final.

Lo primero que escuchamos de Maiden versión 2006 fue The Reincarnation Of Benjamin Breeg y varios nos preguntamos porqué este corte, de más de siete minutos, fue elegida como single. Mi idea personal es que Harris pensó y previó que todos quienes rayamos con Maiden comenzaríamos a preguntarnos quién diablos es/era este tipo llamado Benjamin Breeg, más aun al ver a Eddie con una picota a punto de profanar la tumba del finado señor Breeg en la notable carátula del single, lo cual generaría una curiosidad sin límites determinables y, por ende, mayor expectación por la salida del disco. Más allá de esta elucubración personal -existiendo además diversas teorías, una muy entretenida en un sitio llamado simplemente www.benjaminbreeg.co.uk, donde un personaje supuestamente llamado A. Breeg cuenta que su primo Benjamin era un pintor nacido en 1939, etc…-, este corte justifica su designación como single no por cumplir los requisitos «standard» que un single debe poseer (ser relativamente radial, no durar más de cuatro o cinco minutos, etc., lo que hace pensar que este tema más bien los incumple) sino por su enorme calidad. Un tema con un power realmente impresionante, con una notable progresión y una contundencia que no da lugar a ningún tipo de apelaciones, a pesar de que quizás no sea tan «oreja» -y que por ende, sin menospreciar a nadie, creo que requiere ciertos años de Metal para poder apreciarlo en plenitud-. Esto es Maiden, señores.

Pero donde este disco comienza a adquirir sellos de grandeza es, en mi concepto, a partir de For The Greater Good Of God -el único tema compuesto en su totalidad por ese genio entre genios que es Steve Harris-, que sin temor a equivocarme -y mal que mal, es una opinión y no la verdad absoluta-, es uno de los mejores temas de Maiden de los últimos quince años. Si existiese una carrera universitaria donde se estudiara el Heavy Metal, este tema ocuparía un lugar importante dentro de los últimos ramos de la carrera y entraría como obligatorio en el examen de grado. Un corte que realmente excede cualquier expectativa de lo que una banda puede hacer, que muestra a una banda que hace gala de una impresionante gama de recursos, lleno de cambios de ritmo perfectos, con una letra genial («…more pain and misery in the history of mankind / sometimes it seems more like the blind leading the blind / it brings upon us more of famine, death and war / you know religion has a lot to answer for…»), con un teclado utilizado muy tenue y sofisticadamente y un coro con guitarra de fondo que, sin exagerar, me pone la piel de gallina cada vez que la escucho. Un tema que hasta cumple con una función educativa, simplemente maravilloso, y que me hace contar desde ya las horas para escuchar en vivo el «for / the / greater good / of God».

Ya acercándonos al final nos encontramos con la excelente Lord Of Light, cuyo primer minuto y medio bastante X-Factor (predominando el bajo de Harris) es cortado de cuajo por un impresionante y bastante crudo riff de Adrian Smith -que recuerda a Blackout de Scorpions, pero muchísimo más Heavy-, y que en sus momentos más intensos inevitablemente hace recordar a cortes de «Seventh Son Of A Seventh Son» -particularmente a Only The Good Die Young y The Evil That Men Do-. Un coro intenso, más lento y bastante Heavy da paso a otra etapa más lenta, para retomar intensidad con el sello de este Maiden moderno, con un solo y un final que nuevamente recuerdan épocas pretéritas. Las letras también destacan e invitan a pensar en entregar el alma al señor de la luz.

Para poder hablar de The Legacy, el último tema del disco, haré un pequeño ejercicio que resulta, en mi concepto, interesante: si a mis quince años Maiden era mi banda favorita por temas, por ejemplo, como Aces High -tema que sigo encontrando insuperable en su género-, hoy, algunos años más tarde, Maiden es mi banda favorita por temas como The Legacy. Es increíble cómo una banda puede ir siguiendo y marcando los pasos de la madurez de un ser humano con sus temas. No es un tema rápido, o que cuente con una multiplicidad de pirotécnicos y supersónicos solos de guitarra, sino que comienza con un insuperable Dickinson -qué feeling que tiene este tipo para cantar- rodeado por guitarras acústicas y el tenue bajo de Harris, que hacen que la expectativa por escuchar el cambio a guitarras eléctricas crezca a cada segundo, hasta que éste llega en el momento preciso, ni un segundo tarde, ni un segundo antes. Un coro realmente mágico («left to all our golden sons…»), y que muestra a la mejor versión de esta figura de las dos voces en el mismo tono, con una que se halla una octava sobre la otra, da paso a un quiebre rítmico realmente fabuloso, que hace recordar, nuevamente, al mítico «Seventh Son…», particularmente a Infinite Dreams, para que posteriormente, a tres guitarras, lleguemos nuevamente a un Dickinson bicéfalo, con dos voces que suenan geniales, para culminar de manera inmejorable con la misma y sencilla guitarra acústica del principio. Para resumir este tema -y me voy a quedar corto-, podríamos decir que es una suerte de versión perfeccionada de Dance Of Death (un temón), y que recuerda vívidamente, en cuanto a su estructura, a otro glorioso tema de final de disco como To Tame A Land, con más arreglos pero sin sobreproducciones, con una letra que critica abiertamente la autodestrucción humana y cuestiona el legado que estamos dejando para el futuro como sociedad («but some are just now wanting peace / their whole life is death and misery / the only thing that they know / fight fire with fire life is cheap…»). Un creditazo, pero creditazo, para Janick Gers, por haber participado activamente en la creación de esta obra maestra.

Hay que destacar la fortuna que tenemos los fans de Maiden, como dijo un gran amigo mío: que tu banda preferida, que forma parte de tu vida a niveles incluso poco comprensibles, nunca te haya decepcionado, y que siga ayudándote a mantener viva la flama, no sólo en lo referente a la música que uno escuche, sino que a nivel transversal en todas las actividades diarias. «A Matter Of Life And Death» es un disco impecable, sólido, lleno de contundencia, que muestra a una banda que, imponiendo el peso específico que dan sus tres décadas de carrera, se encuentra total y absolutamente vigente, plasmando notablemente su inteligencia -de otra manera no se puede explicar que los temas estén particularmente tan bien ubicados a lo largo de esta placa- en esta placa, totalmente hecha para que los fans de verdad lo disfrutemos a ultranza, con momentos francamente inolvidables y plagado de matices emocionantes, de esos que sólo una doncella de hierro puede crear.

Qué mejor que comenzar el año con la tercera visita de Iron Maiden a Chile. Bastante mejor promocionada que las anteriores visitas (hasta con avisaje por MTV), en los últimos días pudimos ver a una banda llegando relajada a nuestro país, contestando diplomáticamente las siempre obvias y tontas preguntas de la prensa no especializada («¿qué les parece Chile?», entre otras). Pero todos sabemos de que Maiden no es una banda que necesite de declaraciones en la prensa para cautivar a su público, y que a la larga daba prácticamente lo mismo que dijeran a los medios.

Todo conducía a que tendiésemos a comparar la jornada del 15 de Enero del 2001 con lo que vivimos hace algunos días: fecha similar, el mismo calor, quizás una expectativa previa similar… pero ciertos elementos presagiaban que se trataría de una jornada distinta: un pequeño «detalle» como el telonero (sería inoficioso recordar en detalle el espectacular recital de Halford), y algo muy importante y que a la larga sería un elemento fundamental en la presentación de Maiden de este año: la espectacular escenografía. Al entrar al recinto (tras las interminables colas que dan material para hacer un review aparte), resultaban imponentes las dos torres que simulaban ser el enorme frontis de un castillo, custodiadas por la clásica figura que encarna a la muerte: un ser encapuchado con una guadaña de proporciones industriales; además, pudimos observar dos pantallas gigantes -gran idea- a cada lado del escenario. Todo ello sin considerar aún la multiplicidad de elementos escénicos (luces, telones, Eddies…) que aparecerían después.

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Tras una larga y calurosa espera, a las 8 en punto saldría a escena Witchblade. En realidad, considero que el tiempo en que la banda actuó, por varios factores, pudo haber sido utilizado de mejor forma. El primero estuvo dado por la paupérrima calidad del sonido (particularmente al inicio, donde parecía ser un playback sobre las pistas de bajo y batería); y lo segundo, y quizás lo más importante: considero que en estos momentos en Chile hay otras bandas con mayores merecimientos que Witchblade para tener la oportunidad de tocar en una instancia así. De hecho, su último disco es de hace 3 años. No es nada contra la banda ni mucho menos, pero creo que -aparte de los covers de Judas Priest que, con mucha tolerancia y apertura de mente, aprueban- lisa y llanamente no debió haber telonero o éste debió ser de un mayor nivel. Más allá de no prender demasiado (entendible, es una meta casi imposible para una banda que telonee a Maiden), la banda de Freddy Alexis mostró muy, muy poco. En lo que sí estuvo atinadísima la banda fue en homenajear a Alfonso «Poncho» Vergara, bajista y líder de Tumulto, recientemente fallecido tras librar una dura batalla contra un cáncer óseo.

Comenzaba a caer la noche y la espera por la doncella se hacía eterna. Hasta que a las 9.15 todo pareció comenzar: el público reaccionó alborozado ante los sones de lo que parecía ser el intro del show. Pero poco tardamos en darnos cuenta de que en realidad se trataba de un tema «envasado» («Doctor Doctor», de UFO, tema tocado por Maiden como bonus track de «The X Factor»). Tras la falsa alarma, el verdadero intro (estupendo) y la salida a escena de Nicko McBrain daban inicio al show. Cuatro golpes a los platillos y el resto de la banda salía a escena con el single de «Dance Of Death», Wildest Dreams. Es cierto, el «I’m on my way» de las aproximadamente veinte mil gargantas asistentes no sonó tan fuerte y extásico como el «your time will come» de The Wicker Man de hace 3 años, pero a esas alturas poco importaba: Maiden estaba tocando en Chile con todo su escenario, dispuestos a brindarnos un show de calidad mundial. Además, los cambios de cámara de las pantallas gigantes (realmente notables) daban un plus al desempeño de la banda en escena.

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El clásico sonido del bajo de Harris daba comienzo a Wrathchild, el primero de los temas clásicos de la noche. A esas alturas ya podían sacarse algunas conclusiones: el show, si bien no sonaba perfecto, se escuchaba mucho mejor que en la misma parte del 2001. La banda cumplía muy profesionalmente aunque quizás con un pelito de poca movilidad en escena … a excepción de ese monstruo de las cuerdas vocales llamado Bruce Dickinson. Estamos hablando de una persona nacida en Agosto de 1958, es decir, de 45 años. ¡Cómo canta y cómo se mueve este tipo, por Dios! No es que sorprenda, sino que realmente maravilla y no cansa de impactar. Puede que haya vocalistas de un nivel -no registro -similar, como Halford, Dio, Geoff Tate, Michael Kiske… pero a mi juicio Dickinson es el mejor frontman de la historia del Heavy Metal. Su movilidad, su entrega, sus caracterizaciones (como posteriormente veremos)… en fin, un honor ver a Dickinson en Chile.

Quizás el primer momento realmente extásico vino con Can I Play With Madness?. El «play with madness» (el «Can I» lo cantó Dickinson solo) del público fue ensordecedor. Creo que, a pesar de la cierta reticencia que el escuchar este tema en vivo me provocó cuando vi el tracklist, fue a la larga una muy buena elección. Por lo demás, fue la instancia para que pudiésemos apreciar otro elemento notable en el show: los impresionantes telones. Para este corte se utilizó un telón con la imagen de Eddie que aparece en el single homónimo.

santgo5Estridentemente, Dickinson anunciaba al primer gran clásico de la noche, The Trooper, comenzando con sus notables performances casi actorales. Literalmente Bruce «tomó las banderas», ondeando la «Union Jack» de la misma forma que el Eddie del telón, el cual había cambiado a la carátula del single de «The Trooper». Sencillamente sobrecogedor e imponente. El público reaccionó enfervorizado ante el «o-oo-oo-oo-ooh», demostrando que hay clásicos que jamás mueren y que hay temas que Maiden jamás podría dejar de tocar. Muy bien ubicado en el tracklist.

Bruce comenzó a contar a la gente que iban a tocar aproximadamente 40 minutos de su nuevo disco, y que esperaba que nos gustara. Y con ello se pasó, a mi juicio, a uno de los momentos más magistrales de la noche. Con Dance Of Death Bruce realmente se robó la película. Tras un intro que no aparece en el disco (un extracto de Hamlet… «There are more things in heaven and earth, Horatio…»), Dickinson se pondría una máscara y una capa para contar esta historia que «enfría los huesos», como reza la letra. Más allá del solidísimo desempeño de la banda (a estas alturas ya casi una obviedad), Dickinson no fue un cantante de Heavy Metal: fue un cantante de ópera. Más allá de su siempre potente voz, que hace pensar que los años no pasan en él (¿no será una reencarnación de Dorian Gray?), Bruce jugó con su imagen de forma magistral, creando una atmósfera sencillamente notable, terminando con la capucha puesta, como la muerte. De lo mejor que he visto en mi vida.

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Tras la impresionante demostración músico-teatral de Dance Of Death, la banda continuaría con su nuevo material, presentando Rainmaker, su segundo single. En estos momentos del recital ya podíamos darnos cuenta que quizás la emoción y la adrenalina eran algo menores que en el recital del 2001, lo que sin dudas es comprensible debido a que su anterior visita implicaba la vuelta de Dickinson con Smith, y la primera presentación de la banda en Chile con «The Air Raid Siren» en las voces. Es cierto que el público no enganchó con ninguno de los temas nuevos de la misma forma que con los clásicos, pero ello sin dudas es el «costo» de haber tenido una trayectoria llena de temas que han hecho historia. Bien Rainmaker … pero con lo siguiente, Brave New World, la Pista Atlética casi se vino abajo. Quizás no sea el tema más ganchero de la última época de Maiden, pero el «a brave new world … in a brave new world» resultó francamente impactante. Las tres guitarras sonaron mucho más definidas que el 2001 y Dickinson seguía rompiéndola.

La segunda performance operática de Dickinson vendría con Paschendale. Tras un inicio con un intro especial (sonidos de guerra, especialmente) y un impresionante juego de luces, Bruce emerge en escena usando vestimentas militares (particulamente llamativo su casco) y mostrando un nivel sobrecogedor. Quizás se trate de uno de los temas de mayor intensidad de lo nuevo de Maiden, y esa intensidad se vio fielmente reflejada en escena.

santgo11Sorpresa causó en el público la inclusión en el tracklist de un corte de «The X-Factor», Lord Of The Flies, además siendo tocada un tono más abajo. El tema transitaba no mucho más que correctamente por los bajos tonos de la voz (incluso los bajos de Dickinson son muy superiores a los de Blaze), hasta que se llegó al coro, donde Dickinson se encargó de pisotear en el suelo a Bayley, cantándolo una octava más arriba, lo que resultó fascinantemente sorprendente. Fue la mejor forma de expresar que él es y será LA voz de Maiden, haciendo sonar excelente a un tema mediocre de un disco que no es el mejor de Maiden.

Los cuatro cadenciosos baquetazos que dio Nicko parecieron dar inicio a Hallowed Be Thy Name, pero en realidad se trataba de otro corte de «Dance Of Death», No More Lies. Era el sexto corte consecutivo post 1992, pero el público lo gozó. Quizás haya sido el tema en que más haya cuidado su voz Bruce (particularmente en el coro), pero sonó sólido y potente. Es increíble cómo se acoplan las tres guitarras de Maiden -en especial en los temas nuevos-, y quizás ello se deba a que los tres tienen personalidades muy dispares en escena y ello se trasunte en su forma de tocar: Smith es pulcro y cultiva casi un «bajo perfil»; Gers quizás sea el segundo frontman de la banda; y Murray encarna lo mejor de ambos.

Quizás si la primera gran, gran explosión de la noche vino, ahora sí, con Hallowed Be Thy Name. Ese estremecedor sonido de la campana hizo delirar al público, que cantó y gritó el principio de este clasicazo como si se fuese a acabar el mundo. Como es ya clásico (predecible, dirán algunos), en medio de este corte escuchamos los primeros «Screeeeeam for me Santiago», ante un público totalmente entregado y que se reventó la garganta. Memorable el «yeeeah … hallowed be thy name» del final, con Dickinson haciendo gala de su suprahumana caja toráxica al mantener su último «uoooooh» por interminables segundos.

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El ambiente al fin estaba 100% prendido y qué mejor que continuarlo con el tema más coreado el 2001: Fear Of The Dark. Y esta ocasión no se le fue en zaga: la entrega del público chileno en los clásicos de Maiden es conmovedora, especialmente en este corte. ¿Qué más puede describirse? No se trata de un tema «ganchero», tampoco tiene la estructura típica de un single… pero tiene matices, cambios de ritmo, un coro pegajoso, una letra interesante y, sobre todo, funciona demasiado bien en vivo. Diría que es de esos temas que suenan mejor en vivo que en estudio, no sólo por la respuesta del público, sino por la intensidad que se logra en escena, a mi juicio superior a la que se logró en el disco homónimo.

El show se acercaba, lamentable y peligrosamente, al final. Un vistazo al pasado con Iron Maiden marcaría el final de la primera parte del show, no sin antes ocurrir dos sucesos muy particulares. El primero, obviamente, la presencia de una impresionante figura de Eddie en el lugar de los telones. Maiden prometió traer a Sudamérica todo su show, y vaya que lo cumplieron… Eddie lograba incluso apuntar con su gigante dedo al público en la parte de la canción en que Bruce, cual Tío Sam, nos apunta y nos dice «I want you … and you … and you … Iron maiden wants all of you». Y lo segundo fue un hecho casi anecdótico, mejor visto seguramente por quienes presenciamos el concierto en galería: el paso de una tremenda estrella fugaz, cuya estela verde transitó por algunos segundos por sobre el escenario. Algunos en aquel momento bromeamos y señalamos que estaba todo preparado y que era parte del show … ¡ni Kiss, ni los Rolling Stones, ni Michael Jackson, dentro de la parafernalia de sus shows, incluyen estrellas fugaces! Un momento anecdótico, curioso y a la larga preciso para terminar la primera parte del show, que realmente se pasó volando.

santgo2Tras una corta espera, sucedió algo que creo nunca antes en la carrera de Maiden había ocurrido: los tres guitarristas saldrían a escena a sentarse a tocar guitarra acústica. Bruce presentaría a los integrantes de la banda (Nicko fue el más ovacionado), lanzó un par de frases de buena crianza («los mejores cantos de Sudamérica»; «mientras exista Iron Maiden, tocará acá en Chile», etc.), y comenzó, en medio de un mar de encendedores, la magistral ejecución de Journeyman. Entrecerrando los ojos daba la impresión de ver velas flotando en el mar. Quizás Maiden esté en búsqueda de otros horizontes musicales, caminos algo diversos a los ’80, pero siempre con una calidad intachable. Así lo entendió el público, que agradeció esta entrega acústica con un gran aplauso.

No pasaron muchos segundos hasta que, mientras los roadies terminaban de retirar los instrumentos acústicos, el «Woe to you, O earth and sea…» de The Number Of The Beast causó el delirio generalizado. Poco puede decirse de este clásico de ya más de 20 años (casi 22 para ser exactos)… y nuevamente la presencia de Eddie causó éxtasis. Ahora se trataba de un Eddie de alrededor de 4 metros de altura, que se movió por todo el escenario y fue agarrado a guitarrazo limpio por el carismático Janick Gers. Para qué intentar calcular los decibeles del «six, six six, the number of the beast», que seguramente fue captado hasta por el robot Spirit que hoy por hoy saca fotos en Marte.

santgo14El show terminaría con otro clásico de todos los tiempos, Run To The Hills, y a diferencia del show del 2001, esta vez nadie se retiró (para volver corriendo desesperadamente) antes de su ejecución. Con la majestuosidad del galope de este gran corte, el recital llegaba su fin, tras una intensa hora y cuarenta y cinco minutos. Los seis integrantes de la banda se reunirían a saludar al público, para posteriormente retirarse, en medio de la incredulidad del mismo, que pedía y pedía más, y que recién terminó por convencerse del final cuando por los parlantes comenzó a sonar «Always Look On The Bright Side Of Life», tema de la película «La Vida de Brian».

Es cierto, el show fue más corto respecto al del 2001 (el cual duró casi exactamente dos horas). Quizás la expectativa por ver a Maiden haya sido un poquito inferior a la de aquel año, por lo que a la larga el componente emotivo, sin dejar de ser importantísimo, no tuvo la relevancia preponderante que tuvo en el show de hace 3 años (lo cual -en gran parte- además se debió a que el sonido no fue de los mejores, por lo que la emotividad y la adrenalina vividas eran el gran argumento para sustentar que ese recital fue memorable). Pero este concierto, a la larga, fue otra cosa. No fue un revival del 2001 ni mucho menos. Tuvimos la fortuna de presenciar un show realmente notable, y lo mejor: más allá de la obvia emotividad. No sólo por la impresionante puesta en escena, el buen sonido (tampoco maravilloso, en todo caso), la teatralidad de Dickinson, la calidad de los temas, etc., sino por la madurez de la banda para ofrecernos otras cosas. Por saber mantener un inteligentísimo balance: no renegar de su pasado, pero no vivir exclusivamente de él. Por demostrarnos a todos que son una leyenda pero que no sólo viven de los réditos que aún generan sus años de gloria. La doncella está viva y sigue conquistándonos a todos, y mostrándonos que, más allá de las emociones (que a veces traicionan), su calidad no sólo está intacta, sino que crece día a día, disco a disco. Un placer y un honor, doncella.

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Setlist Iron Maiden:

01. Wildest Dreams
02. Wrathchild
03. Can I Play With Madness?
04. The Trooper
05. Dance of Death
06. Rainmaker
07. Brave New World
08. Paschendale
09. Lord of the Flies
10. No More Lies
11. Hallowed Be Thy Name
12. Fear of the Dark
13. Iron Maiden
Encore
14. Journeyman
15. The Number of the Beast
16. Run to the Hills