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Bruce Dickinson

Bruce Dickinson, legendario vocalista de IRON MAIDEN, lanzará el año 2017 su autobiografía via HarperNonfiction y Dey Street. El trabajo se publicará en Primavera del 2017 en formatos tapa dura, ebook y audio para luego el 2018 lanzarse en tapa blanda.

«Fue halagador que me contactaran para escribir un libro sobre mis experiencias y parece el momento adecuado para hacer esto, ya que voy a tener mucho tiempo en la gira el próximo año para trabajar en un libro. Estoy seguro de volar el 747 alrededor del mundo en la gira sumará a la historia algunos escenarios inusuales» comentó el vocalista.

IRON MAIDEN se estará presentando junto a ANTHRAX y a THE RAVEN AGE el próximo 11 de Marzo en el Estadio Nacional. Las entradas ya están a la venta via sistema Superticket.cl y los valores son los siguientes:

Los precios son:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000
Pacífico Alto: $85.000
Pacífico Medio: $95.000

Los puntos de venta son:

  • Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B)
  • Inframundo (Eurocentro, local 0113)
  • Breaking Point (Eurocentro, local 111)
  • Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226)

Iron Maiden en Chile - 11 de marzo 2016

Anthrax

Los estadounidenses ANTHRAX, quienes acompañarán a IRON MAIDEN el próximo 11 de Marzo en su presentación en Chile, revelaron los primeros detalles de su próximo disco de estudio, el cual han titulado «For All Kings», a través de un video que se puede ver más abajo. El álbum saldrá al mercado el 26 de Febrero del próximo año por lo que se espera que en su presentación en Chile podamos disfrutar de algunas nuevas composiciones de la agrupación norteamericana.

La venta de entradas para IRON MAIDEN y ANTHRAX en Chile ya están a la venta a través del sistema Superticket.clademás de poder adquirirse en Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B), Inframundo (Eurocentro, local 0113), Breaking Point (Eurocentro, local 111) y Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226)

Los precios son:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000
Pacífico Alto: $85.000
Pacífico Medio: $95.000

Iron Maiden en Chile - 11 de marzo 2016

anthrax

ANTHRAX el próximo año estará lanzando un nuevo álbum de estudio, aún sin título. Como adelanto, los norteamericanos presentaron el primer single del LP llamado «Evil Twin» en formato lyric video, el cual puede ser visto aquí mismo.

«Estaba muy afectado por la masacre de Charlie Hebdo como he estado con todos los tiroteos que han tenido lugar en las escuelas y salas de cine. No puedo imaginar lo que lleva a alguien a pensar que esa es lo correcto. ‘Le mostraré al mundo, haré feliz a Dios’. Es sólo mierda. No estoy atacando a la religión, no es mi intención, sino a la gente que llega a ese extremo, que sienten que se han convertido en juez, jurado y verdugo sobre el prójimo porque no cree lo mismo lo que él, creo que esa es la ‘Evil Twin’ de la humanidad. Escribir letras acerca de lo que pasa es mi única manera de hacer catarsis» comentó Scott Ian.

ANTHRAX se estará presentando junto a IRON MAIDEN el próximo Viernes 11 de Marzo, con motivo de la gira promocional del último disco de los británicos «The Book Of Souls». Las entradas ya se encuentran a la venta vía Superticket.cl y los precios son los siguientes:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000
Pacífico Alto: $85.000
Pacífico Medio: $95.000

Anthrax evil twin

Iron Maiden en Chile - 11 de marzo 2016

Iron Maiden

El próximo Viernes 11 de Marzo, IRON MAIDEN estará visitando nuevamente nuestro país con motivo del tour promocional de su último trabajo «The Book Of Souls», el cual salió al mercado el pasado mes de Septiembre. Además, los ingleses serán acompañados por uno de los grupos padres del thrash metal norteamericano como ANTHRAX, además de THE RAVEN AGE, banda que cuenta en las guitarras con George Harris, hijo de Steve, líder de la Doncella.

La venta de entradas tendrá una fase exclusiva de 48 horas para miembros del fan club de IRON MAIDEN a partir de este miércoles a las 10:00am. La venta general comenzará este viernes 9 de octubre a las 10:00 a través del sistema Superticket.cl

Los precios son:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000
Pacífico Alto: $85.000
Pacífico Medio: $95.000

Los puntos de venta son:

  • Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B)
  • Inframundo (Eurocentro, local 0113)
  • Breaking Point (Eurocentro, local 111)
  • Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226)

Bruce Dickinson comenta: “No podemos esperar para volver a salir en tour. MAIDEN prospera en las giras y en acercarnos a nuestros fans, es además lo que más disfrutamos. Cuando empecemos en EUA a finales de febrero serán 19 meses desde nuestro último show en Sonisphere en el Reino Unido entonces estamos muy emocionados por ir. Será un gran sentimiento abordar nuestro nuevo Jumbo Ed Force One con la banda, el equipo y la producción alrededor del mundo y volver a los escenarios para ustedes. Nos encanta venir a Chile ya que siempre hay un ambiente increíble cada vez que tocamos aquí, sobre todo en el Estadio Nacional. La banda entera está realmente emocionada por volver con nuestro nuevo álbum!»

El vocalista también habló sobre el setlist de la gira: “Claro que no hemos decidido la lista de las canciones aún y no lo haremos hasta que empecemos a ensayar, pero realmente esperamos tocar un número de canciones nuevas en vivo, especialmente porque la grabación fue en vivo. Sin embargo, como ha pasado mucho tiempo desde que los vimos por última vez, estoy seguro que incluiremos muchas viejas favoritas de los fans también. Creo que los fans estarán deleitados por lo que tenemos en mente. También estamos en medio de crear un nuevo show y descansen tranquilos sabiendo que estamos trabajando duro para traerles algo espectacular, algo hecho con mucho corazón! Ciertamente lo merecen por su paciencia» . 

Por su parte, Scott Ian de ANTHRAX se refirió a compartir escenario con La Doncella: “La única cosa que podía mejorar, para ANTHRAX, hacer un tour en América Latina era hacer la gira con IRON MAIDEN y ahora lo haremos!!! No podríamos estar más emocionados de compartir escenario con nuestros héroes en frente de una de las mejores audiencias de metal del mundo. No puedo «jodidamente» esperar!! Up the Irons!

Iron Maiden en Chile - 11 de marzo 2016

 

Es cierto, considerando lo que vivimos en el Estadio Nacional, esta es la séptima visita de Iron Maiden a Chile. Pero cada una de sus visitas, más allá de que esta sea la séptima, tiene mucho de primera. Y lo digo no sólo porque efectivamente se trata de una banda que, quizás como ninguna otra en el medio, tiene un proceso de renovación de su público que hace que para muchos este haya sido su “primer Maiden”, sino que porque para quienes ya llevamos varios shows de la Doncella en el cuerpo, la sola expectativa de un nuevo recital produce una tensión, ansiedad y nerviosismo sólo comparables a los de una primera vez.

En ese sentido, ni siquiera la anticipación de seis meses hizo mellar el entusiasmo por ver la séptima presentación del sexteto británico en nuestro país y segunda en el Estadio Nacional. Al contrario, muchos compramos la entrada en Abril y creo que no pocos deben haber pensado “la compré con tanta anticipación que ojalá que el día del show no se me olvide llevarla”. Por suerte ese susto probablemente haya ayudado a recordar ese pequeño detalle. Y todo lo relacionado con un show de Maiden y su expectativa durante el mismo día constituye un rito especial; particularmente me quedo con el momento en que uno deja sus ropas estudiantiles o de trabajo y se calza el verdadero uniforme, la polera de Maiden o metalera con la cual se va a vivir el Heavy Metal en vivo.

La cita, como dijimos, sería en el principal coloso de nuestro país, y como dijimos en la reseña anterior, no sólo es un recinto deportivo importante, sino que es parte central de la historia de Chile. No tengo ninguna duda que su peso específico en cuanto a historia tuvo mucho que ver en que Maiden tomase la decisión de grabar un DVD en la gira pasada, independiente de que el público chileno es absoluta y totalmente entregado con una banda que se lo ganó a pulso, enfrentando las adversidades y las razones ajenas a lo musical que en dos ocasiones impidieron sus visitas a nuestras tierras.

Pero esta vez, en el contexto de su revival del Maiden England, show de la gira del Seventh Son Of A Seventh Son,  no vendrían solos. La coyuntura del Festival Rock In Rio ayudó bastante a que varias bandas que participaron en esta fiesta carioca extendieran sus estadías en el fin del mundo, y por lo mismo, se unirían a Maiden nada menos que Slayer, íconos del thrash a nivel mundial, y Ghost, probablemente una de las máximas revelaciones de la escena en los últimos años. Es decir, derechamente tendríamos un Festival de Heavy Metal en el Estadio Nacional, cosa que hace años sólo mentes febriles hubiesen siquiera imaginado.

Es increíble cómo con el sólo hecho de caminar hacia el Estadio Nacional uno se iba encontrando con diversas escenas llamativas en el paisaje urbano. Los muchachos que se juntan a departir unos líquidos espirituosos antes de entrar al recinto, otros padres con sus hijos chicos, los vendedores de bebidas y cervezas, de poleras, tazones, stickers, bandanas, posters y todo ese merchandising extraoficial, la impresionante cantidad de chascones que se pusieron de acuerdo para juntarse en el principal punto de referencia de este país, el “pilucho” del Estadio Nacional que convenientemente fue ataviado de una polera de Maiden. Un día nublado, con algo de viento y un poco de frío poco acorde a la época primaveral terminaban por configurar parte del cuadro al momento del ingreso al Estadio, con un cielo muy similar al del último show de la Bestia en el 2011 y que quedó inmortalizado en su DVD En Vivo!.

Ya en la cancha uno puede palpar el ambiente y saber que es diferente a otros conciertos. No sólo por la ansiedad que uno tiene de que esto empiece pronto, sino que al ver tantas escenas enriquecedoras: a modo de ejemplo, padres tomándose fotos con sus hijos con el escenario de fondo –que a esas alturas tenía el telón de Ghost–; un muchacho con una chupalla de huaso que tenía los esforzadamente diseñados logos de Maiden y Slayer; una bandera de “Iron Maiden María Elena” colgada del sector Andes; un muchacho CIEGO con una polera de Maiden caminando ayudado por dos amigos en plena cancha, y uno piensa cuál será la historia de esas personas, cómo se habrán preparado, pero que sin dudas este día era tan importantes para ellos como lo es para uno. Se genera una especie de hermandad tácita que no sé si otro tipo de música logra. Quizás sí, pero esta es la nuestra y la disfrutamos a concho. ¿Qué otra música provoca a un muchacho no vidente ir a un recital, a la cancha, con una polera de tu banda favorita? Todo mi respeto a un muchacho anónimo que encarna fielmente la garra y corazón que hay que tener en la vida. Y más.

Pasan los minutos, con un estadio en esos momentos a 2/3 de su capacidad, y tras haber presenciado un par de escaramuzas de muchachos de Galería que intentaban saltar a la cancha –haciendo caso omiso del respetable foso que la rodea–, estaríamos listos para presenciar el primer show de la velada, los suecos de Ghost, que con su llamativa imaginería, sus letras ultra satánicas –lindantes en lo caricaturesco e irónico– y sus melodías pegajosas y bien hechas, debutarían en Chile.

 

GHOST: RITUAL EN EL ESTADIO NACIONAL

Exactamente a eso de las 18:27 los suecos de Ghost se tomaron el escenario.  Los primeros en aparecer fueron los cinco Nameless Ghouls, quienes comenzaron descargando de inmediato Infestissumam, la intro con que abren el trabajo del mismo nombre, su segunda placa a la fecha.  Bien sabemos que esta banda tiene tantos adeptos como detractores y a juzgar por lo visto, otro gran grupo derechamente los vino a conocer recién ese día.  Pero bueno, con en la gran mayoría de las cosas, todo se traduce en un tema de gustos.  Podrán decir que son aburridos, que tienen más pop que metal, que son “pura pinta”, pero da lo mismo, a muchos les gusta –me incluyo- y a pesar que se sabía que su set iba a ser más bien corto, esta era una oportunidad única para poder verlos en vivo… hasta ahora al menos.

Una vez concluida aquella magnífica introducción, llegó el turno de una de las piezas más metálicas de su última placa, Per Aspera Ad Inferi y aquel incesante, incansable e hipnótico coro que provoca aprendérselo con tan solo un par de oídas y llevarlo contigo durante un buen tiempo.  Los duros riffs con que comienza lograron que algunos de los que miraban con cara de “y estos de donde salieron”, comenzaran a “mover la patita” y la cabeza al son de sus monocordes guitarras y aquel teclado Hammond que los acerca tanto al rock setentero que tantos saben apreciar cómo se debe.

Y es precisamente en este corte donde hace su aparición la figura más notoria de los suecos: Papa Emeritus II, con su habitual vestimenta que incluye por supuesto la mitra y el báculo, ambos con el símbolo de la banda, la túnica y la casulla que vendría a ser como el sobretodo.  Demás está decir que el personaje se roba de inmediato la película.  Quiéranlo o no sus detractores, les guste o no, la banda ha sabido jugar muy bien con toda la parafernalia con la que se ha rodeado y la han utilizado a su favor como hacía tiempo que no lo veía en una banda ligada al rock y cada paso que dan ha sido estudiado con cuidado.

Continuaron con otro duro tema, esta vez de su opera prima Opus Eponymous.  El bajo con que comienza Con Clavi Con Dio encendió a todos quienes vemos en dicha placa, una de las más frescas e interesantes del último tiempo, es un tema sencillo, pero muy potente, y sus caricaturescas letras, de intencionadamente fácil aprendizaje, fueron coreadas por la gran masa de gente que también estaba ahí por Ghost… los demás, miraron con respeto, al menos donde yo me encontraba.

Debo confesar que días antes del show llegué a pensar que el recibimiento para Ghost sería mucho más frío, o que incluso incluiría pifias, sin embargo, y muy por el contrario, recibieron muchos aplausos, fuero oídos con total respeto, de hecho habían varios que estaban ahí por ellos, muchos corearon los temas y cabecearon durante las partes más duras de su set, el que justamente incluyó sus canciones más “rifferas”, aunque también dejaron de lado algunas de su primer álbum que, al menos en mi caso, esperaba con ansias y que no fueron tocadas… pero bueno, al menos algún productor habrá puesto el ojo en que la agrupación tiene un buen nicho de seguidores como para hacer una fecha en un recinto pequeño, donde se rodeen solo con sus fans, para así ejecutar un set más largo.

Continuaron con Stand By Him y Prime Mover, tremendos cortes de Opus Eponymous, sin duda de los mejores de aquel exitoso debut.  Luego vino Year Zero, canción que lanzaron como single y que en mi caso particular, aun no termino de digerir, debido a sus aires bailables que me generan cierta incomodidad, aunque dentro de todo se trata de un corte pegajoso, de muy fácil escucha y que en vivo funciona muy bien.

Las caras pintadas como Papa Emeritus II de algunos jóvenes que decidieron manifestar su fanatismo de esa forma, sonreían al escuchar los primeros acordes de Ritual, imagen que resultó algo extraña ya que, por razones obvias, nunca hemos visto sonreír al vocalista de los suecos.  Ritual debe ser una de las canciones más reconocidas de Ghost, por cuanto es una pista recurrente dentro de la parrilla programática de una popular estación de radio nacional, y la verdad es que se notó, ya que fue una de las más coreadas por los presentes.

Cerraron con Monstrance Clock, canción que posee un coro que hipnotiza, pero que en el marco de un concierto con 60.000 almas, no calza del todo.  Elizabeth hubiera sido un cierre extraordinario, aunque me sorprendió un tanto que entre sus seguidores sea un tema con mucho éxito, a juzgar por todos quienes entonaron sus estrofas sin ningún problema.

Finalmente quedé con la sensación que fue un muy buen primer acercamiento entre la agrupación sueca y el público nacional.  Quizás no era el escenario preciso para su debut en nuestro país, hubiera sido ideal una fecha en otro recinto, pero no se dio así.  Sea como sea, tuvimos la oportunidad de verlos en un extraordinario momento, teniendo a su haber dos muy buenas placas, con grandes canciones y con toda la parafernalia que los rodea, antes que el tiempo y la baja en popularidad terminen por vencer su enigmático entorno y decidan quitarse el maquillaje y los disfraces para tratar de salvar su carrera, algo que quienes los seguimos igual agradecemos.

Y por cierto, los agradecimientos también van para la banda principal, por permitirles participar de su gira mundial, la que en esta ocasión sentí como una especie de revancha con todos quienes contribuyeron a que Iron Maiden no se presentara en Chile el año 1992.  Imagínense el horror de aquellos personajes al tener en el emblemático Estadio Nacional, no solo a los británicos, sino también a Slayer y Ghost, con toda la “imaginería satánica” que rodea a ambas bandas.  De hecho, me extrañó que los suecos no generaran ruido en los medios tradicionales, lo que en cierta medida me alegra, ya que quiere decir que definitivamente aquellos seres medievales e inquisidores de antaño, se han ido extinguiendo.

Pero con Ghost la noche recién comenzaba, y para llegar al metal de la doncella, aún faltaba el azote de los norteamericanos de Slayer.

Setlist de Ghost:

01. Infestissumam
02. Per Aspera Ad Inferi
03. Con Clavi Con Dio
04. Stand By Him
05. Prime Mover
06. Year Zero
07. Ritual
08. Monstrance Clock

 

SLAYER: STILL REIGNING

Lo exponíamos aquí mismo, hace un par de días, en nuestra editorial: la presentación de Slayer en Chile sería una oportunidad para demostrarle afecto y gratitud a la banda, algo muy necesario considerando el momento que viven los muchachos en lo puramente humano. Y digamos que fue una oportunidad bien aprovechada, pues tras la presentación de Ghost, quedaban aún muchas  ganas de más, esas ganas incontenibles de rajarse la garganta cantando, y qué mejor que hacerlo con unos tipos que son casi de la casa, o a los que al menos uno los siente algo más cercanos que otras bandas de la escena mundial. Y es que no vamos a descubrir aquí y ahora que Slayer tiene una connotación especial para el público chileno, dada principalmente por el origen de su icónico líder. Pero más allá de todo esto, lo cierto es que la solidez de Slayer por sí sola es capaz de sustentar sus presentaciones.

Los últimos rayos de sol que lograban resquebrajar las persistentes nubes iluminaban el Nacional cuando Slayer salió a escena, siendo las 19:37 horas. Comienza a sonar de súbito la intro de World Painted Blood y todos quienes figuraban en los sectores más alejados del escenario comienzan a agolparse rápidamente lo más cerca posible de éste, entendiendo que la potencia de Slayer es mejor sentirla desde cerca. Pronto el tema agarra fuerza y la locura se desata de forma definitiva. Los usuales puños elevados al cielo, los saltitos rítmicos y los alaridos que uno ensaya a modo de canto no se hicieron esperar. Hay que decir que no todos cantaron de principio a fin, pero sobre el estribillo sí se escuchó a buena parte de la asistencia apañando. Siguió en seguida, así, sin tiempo ni para sorprenderse, la tremenda Disciple, del ya lejano God Hates Us All (¡2001!). Transcurrió con su brutalidad consabida, con un Tom Araya exigiéndose mucho, pero sacando la tarea adelante y con un público gritando el “God hates us all, god hates us all” con todo. Sobre el final, tras esa pausa con que cuenta la canción, volvieron con una descarga de inusitada ferocidad para el remate.

Tras algunas palabras en español y un ya casi tradicional “Viva Chile, ¡mierdaaa!”, comienzan a ejecutar War Ensemble, extraordinaria canción que sin duda se posiciona como una de las más emblemáticas de la banda, y que por cierto abre ese portentoso disco llamado Seasons In The Abyss (1990). Soberbio nivel de vociferación durante toda la canción, pero lo hecho por el respetable durante el estribillo fue monstruoso. Cosa muy similar sucedió con otro gran clásico como es Mandatory Suicide, del fundamental South Of Heaven, de 1988 (y sobre el cual volverían más tarde). Se quedaron por allí, finales de los 80’s, comienzo de los 90’s, para volver a recurrir al “Seasons” y regalarnos Hallowed Point. ¡Qué temazos! ¡Uno tras otro! Sin pausa. De hecho, eso fue algo que ya en ese punto comenzó a llamar la atención: la escasa interacción con el público y la celeridad con la que se sucedían los temas.

Aquí sí hubo una pequeña pausa, con la suficiente extensión para que Tom agradeciera y recitara algunos versos, que ciertamente dieron la señal inequívoca de que se trataba de Dead Skin Mask. ¡Temón! Acá me di el tiempo de ver el trabajo del retornado Paul Bostaph en batería y no hice más que corroborar que es un monstruo, y que no por nada pasó varios años con la banda. El sucesor natural del desafectado Dave Lombardo. Misma cosa con Gary Holt, conocido principalmente por su labor en Exodus, aunque viene trabajando con Slayer, en distintas giras, desde 2011. En esta pieza en particular no lució tanto, pero en otros momentos del concierto, cuando todo su despliegue técnico fue requerido, no defraudó para nada. Muy por el contrario: se lució. Continuaron con Hate Worldwide, vendaval de brutalidad que hizo surgir las primeras bengalas de la noche allí, en el sector de cancha, así como los mosh, objeto de la atención de las cámaras, que proyectaban todo en las pantallas gigantes.

Se acercaba el cierre y para esta parte del show los muchachos tenían una selección particularmente grandiosa, cargada de clásicos y de los temas más emblemáticos de la carrera del grupo. Comenzaron nada más y nada menos que con Seasons In The Abyss, enorme composición que puso a todos a cantar (o a gritar, ustedes entienden). Al terminar aquello la banda se retira por un instante, durante el cual se despliega un enorme telón de fondo que decía “Hanneman: Angel Of Death – Still Reigning”, además de las fechas de su nacimiento y de su triste fallecimiento, todo utilizando el logo de una conocida marca de cervezas (la misma que Bruce Dickinson “se paseó” durante la presentación de Iron Maiden en Brasil, volveremos sobre esto). Todo eso liberó en el público una enorme ovación para la memoria de Jeff, marcando así el momento emotivo de la jornada. Prosiguieron entonces con la monumental (y en lo personal, una de mis favoritas) South of Heaven, cuyo coro no dejó a nadie sin cantar. Y todo mientras en las pantallas se exhibían videos y fotografías de Jeffrey John “Jeff” Hanneman. Tremendo, muy lindo en verdad.

Y para finalizar, a modo de broche de platino, era que no, un combo compuesto por las que son seguramente las dos más grandes canciones que crearon. La primera: ¡Raining Blood! Llegó inmediatamente después de South Of Heaven, produciendo un efecto de complemento genial. Y apenas comienzan a tronar (porque sonaban como truenos) los toms de Paul, la gente adivina de qué tema se trata y el estadio entero estalla en éxtasis. Mismo éxtasis catárquico con que resonaron las partes más cruciales del tema, como el legendario “Raining BLOOOOOOD, ¡from a lacerated sky!” ¡Precioso! Y sin duda que todo eso se mantiene para la entrega final, que podía ser otra que la mítica Angel Of Death, señor don pedazo de canción. La interpretación no fue perfecta, pero al carajo. ¡Cuánta potencia! Cuánta bestialidad musicalizada. Extraordinarios Kerry King y Holt en sus respectivos solos, y el profesor Araya se mostró motivadísimo, cantando con todo por momentos. Y ciertamente que las bengalas no estuvieron ausentes, pues más de una se dejó ver a lo largo de estas últimas dos canciones. Un cierre en verdad hermoso.

Nada que objetar al cometido de la banda. Simplemente extraordinarios. Vinieron, hicieron sus once canciones y dejaron al público más que feliz. Eso sí, no vi tan patente esa complicidad entre la banda y la audiencia que sí pude advertir en otras ocasiones. De hecho, la despedida de Tom fue algo apagada. Casi “Chao, gracias, nos vemos”. Me parece que el público se entregó por completo, demostró afecto, respeto y sin duda que se la pasó bien (a esto me refería cuando decía al comienzo que “la oportunidad fue aprovechada”), pero la banda no pareció muy tocada por todo esto. ¿Las razones? No estamos aquí para aventurar hipótesis, ni siquiera podemos asegurar que esto sea así y no una mera impresión, que bien podría estar equivocada. Lo que sí podemos y debemos hacer es esperar que no haya ni un asomo de agotamiento en la banda, porque es claro, muy claro que aún les queda mucho por brindar. ¡Grande Slayer!

Setlist de Slayer:

01. World Painted Blood
02. Disciple
03. War Ensemble
04. Mandatory Suicide
05. Hallowed Point
06. Dead Skin Mask
07. Hate Worldwide
08. Seasons In The Abyss
09. South of Heaven
10. Raining Blood
11. Angel of Death

LA DONCELLA, SIEMPRE UNA PRIMERA VEZ

Tras el show de Slayer sólo quedaba esperar, y desear que dicha espera no se hiciera más larga que un día sin pan. Ayudó que en la música envasada hubiese connotadas bandas como Judas Priest y presenciar algún inconveniente entre el público de la galería nor-oriente que intentaba pasarse a la cancha –hasta que llegaron fuerzas policiales–. Ello hasta que, finalmente, a las 21.10 horas se atenúan las luces y comienza a sonar la intro de la intro de la intro, los primeros sones del que ya es un clásico de Maiden sin ser de Maiden, la extraordinaria Doctor Doctor de UFO. No conozco otra intro que deje tal nivel de tendalada en el público asistente, es increíble cómo la ansiedad se canaliza saltando y coreando el “doctor doctor please”. Se acerca al final y cuando acaba, terminan de apagarse las luces, comienza a sonar otra intro, y las tres pantallas gigantes –una a cada costado del escenario y otra en mitad de la cancha– al mismo tiempo exhiben imágenes de glaciares y hielos eternos con paisajes que para la gran mayoría del mundo les suenan lejanos pero que para nosotros en Chile son un poco más cercanos. Ello por cierto para dar contexto de que esta gira está centrada en el período del Seventh Son que, como sabemos, juega con el concepto del frío, nieve, hielo, y donde incluso podemos ver a varios Eddies congelados como Jack Torrance en El Resplandor.

Y cuando acaba la intro, suena de fondo el “Seven deadly sins, seven ways to win, donde ya derechamente comenzaría el acabóse. Qué decir cuando la banda irrumpe en el escenario y Bruce Dickinson –con chaqueta, por el frío reinante– nos brama el “I am he, the bornless one, the fallen angel watching you”. Moonchild sería el número de apertura, al igual por cierto que en el Maiden England, aunque desde ya quiero hacer una salvedad: mucho mejor cantado. Soy un acérrimo y atemporal fan de Bruce Dickinson, pero me parece que con el paso de los años va cantando aun mejor en vivo y eso contribuye a un juicio de valor que me permito hacer a estas alturas: el Maiden 2013 en vivo, me parece muchísimo mejor que el Maiden de los ’80 en vivo, todo un mérito considerando que la de hace un par de décadas es la época dorada de la banda. Pues bien, eso se ratificó desde ya con Moonchild, con un coro atronador, emocionante, espectacular, y además por tratarse de un tema muy emblemático, pues sus letras –entre otras– en definitiva fueron causantes de que no pudiesen venir a Chile precisamente hace dos décadas, por culpa de autoridades timoratas y de influencias arcaicas e ignorantes. Una entrada perfecta de la doncella a escena.

Sin pausa, y con cambio de telón, vendría el single del Seventh Son, Can I Play With Madness?, sin duda uno de los temas más radiales y “orejas” de la discografía de la banda, de esa raza de temas que cuando uno lo escucha en estudio te agrada, mueves la patita, pero que cuando llega el momento de escucharlo en vivo crece notoriamente, es parte de las múltiples gracias de Maiden, con ese potente bajo del gran Stephen Percy Harris, a quien tanto le debemos. Palabras aparte para el gran Nicko McBrain, uno estaba acostumbrado a verlo con una sudadera azul, pero ahora por el frío vestía una polera de Maiden y un gorro de lana. Un crack.

Tras este contunnte inicio, vendría uno de los temas más esperados por quienes hemos tenido la fortuna de ver varias veces a la Doncella. Se proyectó en las pantallas gigantes una selección de imágenes de la serie británica de fines de los ’60 que da nombre a este tema (como dato freak, existe un remake del año 2009 donde actúan James Caviezel de “La Pasión de Cristo”, y nada menos que Ian McKellen, Gandalf de “El Señor de los Anillos”). Así, se dio un plus al “we want information, information, information!” de ese glorioso tema que es The Prisoner, que debutaba en Chile y lo hizo de la mejor forma, con cuerdas vocales al borde de la destrucción con el “not a prisoner, I’m a free man”, con un Bruce Dickinson insisto, cantando muchísimo mejor que en el propio Maiden England. Además, Bruce nos regala el primero de los “scream for me Santiago”, su marca registrada para terminar de poner a sus pies a un público entregado.

Sin pausas hasta ese momento vendría ese fantástico y sencillo riff de Adrian Smith para dar inicio al conteo del reloj del Apocalipsis de los científicos atómicos, 2 Minutes To Midnight, con un telón de fondo realmente extraordinario, que mostraba al Eddie de la carátula del single (el Eddie soldado y sentado con un fusil), pero en “versión congelada”. Sencillo y formidable a la vez. Es un clásico de clásicos, uno de los temas más conocidos de la banda por parte de quienes no están muy interiorizados de su más que prolífica discografía, y que claro, Maiden toca siempre, creo que precisamente por esta circunstancia, porque a lo mejor hay fans no tan acérrimos de la banda y que no conocen todos los temas, pero ellos también contribuyen a que la asistencia a sus shows sea tan extraordinariamente masiva.

Tras una batería de cuatro clásicos incuestionables, Bruce Dickinson se dirige a nosotros, diciéndonos “buenas noches” en un español bastante correcto, y se manifiesta impresionado por la cantidad de gente, calificando de “increíble” que hubiese 60.000 personas en el Estadio Nacional. ¡60.000 personas, viendo un Festival de Heavy Metal en el Estadio Nacional! Realmente un hito inolvidable, y que fue agradecido por todos nosotros con el primero de los enfervorizados “olé, olé olé olé, Maiden, Maiden” de la jornada. Nos prometió que íbamos a estar un rato largo aquí, que iban a tocar mucho del Seventh Son Of A Seventh Son pero que ahora venía un tema de un período diferente, que es un tema que calificó como “controversial” y que abarca desde una perspectiva crítica la solución bélica a los conflictos. Afraid To Shoot Strangers, tema que jamás pensé escuchar en vivo, es de los más destacados cortes del Fear Of The Dark y sólo había sido tocada en Chile en el debut de la Doncella, con Blaze Bayley, en 1996. Particularmente también era de mis momentos más esperados, con un coro muy cantado y con una ejecución instrumental irreprochable, más allá de que el sonido no fue todo lo prístino y potente que uno hubiese deseado, cuestión que sucedió en varias otras ocasiones durante la velada, sin que eso por cierto mellara el entusiasmo y la entrega del público y de una banda con un show seguro y sólido.

Se apagan las luces, cambia el telón por el inconfundible Eddie soldado llevando con orgullo y desafiantemente los retazos sobrevivientes de una despedazada Union Jack, en el contexto de la imprudente maniobra británica conocida como  “Carga de la Brigada Ligera” en plena Batalla de Balaclava de la Guerra de Crimea –de hecho en el videoclip aparecen escenas de la película “The Charge Of The Light Brigade” de 1936, dirigida por Michael Curtiz (director de “Casablanca”)– suceso histórico que uno puede comparar en cierto sentido –sin ser un experto– al Combate Naval de Iquique en nuestra propia historia, en cuanto a que comparten esa especie de heroísmo en medio de una derrota resonante, objetiva y estrepitosa. Es cierto, en Iquique los chilenos no tenían nada más para enviar y la Carga de la Brigada Ligera fue una maniobra apresurada por parte de un ejército mucho mejor preparado como el británico, pero a lo que voy es a la “idea-fuerza” que une la mitología de ambos sucesos, que el heroísmo no sólo se ve en las victorias sino que fundamentalmente en las derrotas. Perdón por la extensión pero me parece que es necesaria para fundamentar uno de los aspectos por los cuales Iron Maiden siempre toca y debe tocar ese inspiradísimo tema que es The Trooper. Ver a Bruce Dickinson con toda su fantástica teatralidad y estado físico arreando su Union Jack ataviado como los soldados de aquellos entonces siempre es una gran experiencia, y no fue esta la excepción. No pocos coreamos el tema desde el “you’ll take my life, but I’ll take yours too” hasta el “without a tear I draw my parting groan”. Es un insustituible.

Uno de los mejores telones de la noche es el que vendría a continuación, con otro clásico de clásicos, The Number Of The Beast. Es tan simple como un close up a los ojos del popular Eduardo, pero que contribuye notoriamente a generar el ambiente que exige y demanda este tema, desde el “woe to you O Earth and Sea” hasta el coro, que debe ser lo más conocido de la Bestia por parte de la gente que no los conoce mucho. Recién en este tema Bruce agarró el suficiente calor corporal como para sacarse la chaqueta que lo abrigaba del gélido aire santiaguino. Fuego y un “pat’e cabra” al costado derecho del escenario –desde nuestra perspectiva de público– adornaron la performance de un tema incombustible y que envejece muy bien.

Tras un nuevo “olé, olé olé olé, Maiden, Maiden”. Bruce nuevamente nos dirige algunas palabras, asombrado por el impresionante marco de público. Nos hizo gritar al preguntarnos cómo sonaban 60.000 personas, y nos anuncia lo siguiente, la colosal Phantom Of The Opera, con el Eddie del órgano de tubos en versión congelada. Un tema maravilloso, esencial en la formación del estilo que forjó la banda desde sus inicios, con guitarras gemelas profundas y emotivas y no por ello menos contundentes. Valga también una mención a una de las imágenes más llamativas de la jornada y sin dudas la más chistosa de todas: alguien le lanzó a Dickinson una chupalla de huaso, y el buen Bruce no sólo la tomó sino que se la puso y la utilizó durante gran parte del tema. ¡Quién se habría imaginado a Bruce Dickinson usando una chupalla de huaso cantando Phantom Of The Opera! Realmente notable, y ayudado por los aguerridos “u-o-o-o-o” del público, el uso de fuego en el escenario y los “scream for me” de Bruce, fue uno de los momentos más potentes e inolvidables de la jornada.

Sin pausas, otro clásico, nada menos que Run To The Hills, soberbio corte del The Number Of The Beast que también es un “caballito de batalla” en directo, un tema extraordinariamente “prendido”, desde su inconfundible inicio con la batería de Nicko (y en estudio con el gran Clive Burr, reciente y lamentablemente fallecido), hasta su fabuloso e inmortal coro, todo lo cual funcionó a las mil maravillas. Además, pudimos presenciar la salida a escena del primero de los Eddies, un grandote vestido a la usanza de un conquistador inglés de los indígenas norteamericanos y que, como siempre, se puso a “pelear” con su espada con Janick Gers –que se defendía con su guitarra–, el más estridente escénicamente de los tres guitarristas de Maiden, en una fórmula que tiene resultados garantizados. Muy buen momento.

Quizás el punto sonoramente menos lucido de la jornada fue con la gran Wasted Years, que tuvo un inicio sonoramente débil y algo confuso. Sin embargo con el paso de los segundos el tema se afirmó y finalmente terminamos gozando una de las canciones más populares y emocionantes de la Bestia. Pero lo que vendría a continuación sería probablemente el momento más esperado por los fans más acérrimos de la banda, a tal punto que quizás haya sido el hito más pre-referido por sus fans como un “check” en la lista de cosas para hacer en la vida.

Escuchar en vivo algún día Seventh Son Of A Seventh Son era un anhelo más que un deseo factible. Y poder llegar al momento donde este anhelo se hacía real, es de esas cosas que, de verdad, hacen que valga la pena vivir. Porque muchas veces uno se encuentra con cosas desagradables, tristes, fomes, indeseables, es una tendencia creciente en el mundo de hoy, y por lo mismo, cada vez que uno vive momentos felices o mágicos, hay que atesorarlos con el alma y vivirlos a concho. Esto es lo que pasa con Seventh Son, un tema mágico, formidable, y que además cuenta con distintos momentos: partiendo de su introducción, derechamente mayestática, pasando por la teatralidad de un Dickinson vestido como un personaje oscuro, casi vampiresco, con un abrigo y con un  peinado extraño pero adecuado al momento, llegando a momentos de Metal clásico con un coro “oreja” y cantable al máximo, hasta llegar a un instante que uno no ve demasiado en conciertos tan intensos y masivos, la generación de un ambiente contemplativo, absorto, hechizado, admirando lo que pasaba en escena más que participando, congelando el tiempo y el espacio en virtud de la magia de la música, para finalmente retomar el ritmo más rockero, con uno de los mejores y más inspirador trabajos de guitarras de la carrera de la banda, y finalizar de manera magistral. Un momento irrepetible de la historia de los conciertos en Chile, además con un Eddie especial de fondo con un ojo iluminado y una bola de cristal, fabuloso e indescriptible

Tras el magistral momento anterior, el retumbar del bajo de Steve Harris nos conducía inconfundiblemente a The Clairvoyant, otro de los momentos donde la banda recordaría al Seventh Son, con otro de sus temas más emblemáticos y nuevamente con un coro particularmente cantado por el público. Palabras aparte para el pelo de Bruce Dickinson tras desarmarse el peinado vampiresco del momento anterior, quedó con una chasca algo impresentable, pero bueno, da lo mismo, es Bruce y se puede hacer el peinado que quiera.

Ya acercándonos al final de la primera parte del show, vendría otro de los más mágicos momentos de la noche, con Fear Of The Dark, que es de esa raza de temas que funciona mucho mejor en vivo que en estudio, como los futbolistas que andan mejor en sus selecciones que en sus equipos. Un tema que posee todos los condimentos e ingredientes para ser lo que es, un imperdible, un corte que Maiden nunca debe dejar de tocar, a tal punto que no lo hizo ni siquiera cuando ha hecho giras que recuerdan períodos anteriores a 1992, fecha de nacimiento de este tema. Ello fundamentalmente porque genera mucha mística, fraternidad, saltos, abrazos y movimiento de un mar de gente en torno a sus coros y melodías de guitarra fácilmente seguibles con un “u-o-o-o-o”. Fenomenal instante, personalmente lo viví saltando y abrazado de la gente querida que además comparte la pasión de uno por este tipo de música y estilo de vida.

Y culminando la primera parte del show, otro tema que Maiden no puede dejar de tocar nunca. Iron Maiden probablemente no es la joya musical más destacada de la Doncella pero es un símbolo, una referencia, y sobre todo es el momento donde tenemos garantizada la presencia de un nuevo Eddie, en este caso del formidable Eduardo del Seventh Son, que en su mano izquierda sostiene a un feto con movimiento autónomo, realmente extraordinario. Y así, Bruce, nuevamente usando la chupalla que le habían lanzado minutos antes al escenario, se despide de nosotros, dándonos las gracias “from Iron Maiden, from Eddie, from the boys”, y los músicos se retiran a descansar un par de minutos tras una hora y treinta y cinco minutos de notable show.

Tras las consabidas pifias y los “no nos vamos ni cagando” por parte del público, vimos que en el fondo se cambiaba el telón, a esa fantástica evocación eddística a un soldado británico a bordo de un Spitfire de la Royal Air Force británica en el contexto de la Segunda Guerra Mundial batallando contra los Messerschmitt BF 109 de la Lutfwaffe alemana. Y acto seguido, se encienden las pantallas gigantes y muestran el video del mítico “We Shall Fight On The Beaches”, aguerrido discurso del Premier británico Winston Churchill a la Cámara de los Comunes ante la amenaza de Hitler de invadir Gran Bretaña, en la llamada “Unternehmen Seelöwe” (“Operación Lobo Marino”), que finalmente nunca se llevaría a cabo. En este punto, me parece que Maiden siempre ha tratado muy bien e inteligentemente el orgullo británico en sus temáticas históricas, sin caer en patrioterismos ni chovinismos exacerbados ni ridículos. Y cuando Churchill dice que nunca se van a rendir, comienzan los sones de uno de los más espectaculares temas de la Doncella, Aces High, un himno cargado de furia, velocidad, intensidad, bolas, garra y belicosidad, con un Bruce un poquito más “medido” en los altos que en otras ocasiones pero no por ello dejando de ser intenso y convincente, usando un gorro de aviador a la usanza del Eddie de la portada del single (una de mis favoritas de toda la carrera de la Bestia). En su género, Aces High es de lo más notable que ha producido Maiden a lo largo de su fantástica carrera y es conmovedor que sigan defendiéndola en vivo con tal nivel de distinción.

Acercándonos inexorablemente hacia el final del show, Bruce nos narra un verso de “La Tragedia de Julio César” de William Shakespeare, que es de donde la banda toma el nombre del penúltimo tema de la jornada: “The evil that men do lives after them… the good is oft interred with their bones” (“El mal que hacen los hombres les sobrevive… El bien queda frecuentemente sepultado con sus huesos”). Y de esta forma, la última referencia al Seventh Son (cinco de ocho, faltó Infinite Dreams, pero más de la mitad me parece bien) de la velada con la energética The Evil That Men Do, en medio de un carnaval y de un coro, era que no, gritadísimo.

Y tun-tánta-tun-tá de Running Free, un tema perfecto para estos efectos, comenzaría a cerrar una jornada nuevamente memorable. Un himno rockero de altísima sencillez y no por ello menos sólido, que permite darse algunas licencias, como hablarle al público mientras suena la base rítmica. Así, mientras el último Eddie nos apunta con sus ojos encendidos, Bruce Dickinson nos dice que ha sido una noche increíble, y que esperan volver… y que cuando lo hagan, no lo será con este “fucking cold” que reinaba en la noche santiaguina, causando las risas del respetable. The Air Raid Siren presenta al jefe y capitán del equipo, Steve Harris, ante una agradecida ovación, sale un segundo del escenario y vuelve con una cerveza “Trooper” en su mano, tal como lo hizo en Rock In Rio, oportunidad en que su placement causó controversia toda vez que dijo que la cerveza allí era tan “mierda” que tuvo que traer la suya propia, causando las risas de casi todos, menos de don John Heineken, auspiciador del Rock In Rio, que al parecer no encontró muy chistosa la salida del profesor Bruce. Pues bien, en Chile Dickinson, con una sutil ironía, nos dijo que nosotros teníamos buena cerveza, y que si nos gustaba, cuando volvieran podíamos compartir una. ¡Lo que debe ser tomarse una cerveza con Bruce! Bueno, luego de presentar a los grandes Adrian Smith, Dave Murray y Janick Gers, nos dice que este es el show de Maiden con más público en Chile –tengo mis reparos estadísticos, no sé si en el Club Hípico anduvimos parecidos–, pero que para la próxima quería 80.000 personas, para lo cual derechamente habría que ir a tocar al Valle de la Luna o a La Pampilla de Coquimbo. Finalmente Bruce en su alocución nos presenta al más viejo, hermoso, capaz de enamorar a mujeres jóvenes, viejas y hasta a las palomas, el gran y entrañable Nicko McBrain, que con su carisma ha sido capaz de convertirse en uno de los miembros más queridos de la banda. Y así, coreando en muchas oportunidades “I’m running free, yeah, I’m running free”, y al cabo de una hora y cincuenta y cinco minutos, la banda se despide del escenario, para ojalá volver en un tiempo no muy lejano. Y nos retiramos del Estadio, cómo no, convertidos en un rebaño agotado y feliz escuchando “Always Look On The Bright Side Of Life” de Monty Python.

En cuanto a sonido, como dijimos, quizás no haya sido el show en que mejor hayamos escuchado a la Bestia. Tampoco es que haya sido un desastre ni mucho menos, para nada, pero comparándolos con los mismos Maiden ha habido otras ocasiones en que han sonado mejor –a excepción del discretísimo “perillaje” que hubo el 2001–. Pero a la larga es una situación secundaria, porque en eventos así uno va a vivir más que a escuchar e incluso que ver, vas a conformar parte de la pasión grupal para llevarte un inmortal y perpetuo recuerdo individual. Y esa es parte de la gracia de la mística que da el ser fan de Iron Maiden, una banda a la que uno le da las gracias por nunca haberle fallado, por haber estado con uno en situaciones difíciles y necesarias, y que a la larga forma parte central de la discografía de nuestras vidas. Gracias Maiden, esperamos que como público hayamos estado a la altura de sus expectativas, de su importancia y de su legado, siendo parte central de la formación de muchos de nosotros incluso a nivel personal. Iron Maiden, la única Bestia que puede ser Doncella.

Up The Irons!!

Setlist de Iron Maiden:

01. Doctor Doctor (UFO)
02. Intro / Moonchild
03. Can I Play with Madness
04. The Prisoner
05. 2 Minutes to Midnight
06. Afraid to Shoot Strangers
07. The Trooper
08. The Number of the Beast
09. Phantom of the Opera
10. Run to the Hills
11. Wasted Years
12. Seventh Son of a Seventh Son
13. The Clairvoyant
14. Fear of the Dark
15. Iron Maiden
Encore:
16. Churchill’s Speech – Aces High
17. The Evil That Men Do
18. Running Free

DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ
Slayer: ANDY ZEPEDA V.
Ghost: WATCHTOWER
Fotos: ROLANDO MORALES (latercera.com)


IRON MAIDEN sigue demostrando su arrastre en nuestro país. A un poco más de 2 meses para el concierto junto a SLAYER y GHOST en el Estadio Nacional, ya son alrededor de 35 mil entradas las que se han vendido de un total de 55 mil, según informó la productora DG Medios a La Tercera.

El show en el marco del «Maiden England Tour» ya ha agotado algunos secotres del Coloso de Ñuñoa. Las localidades Pacífico Bajo y Pacífico Medio ya no están disponibles y para Pacífico Alto son pocos los tickets que quedan en venta.

Los precios (más cargo por servicio) para el show del 2 de octubre son:

Galería: $23.000
Cancha: $31.050
Pacífico Lateral: $36.800
Andes: $52.900
Pacífico Bajo: $69.000 (AGOTADO)
Pacífico Alto: $92.000
Pacífico Medio: $103.500 (AGOTADO)

Las entradas se encuentran disponibles por sistema Puntoticket tiendas Ripley, Cinemark,  al Call center 600 462 6000 y en www.puntoticket.com

IRON MAIDEN publicó un video de The Trooper en vivo en el festival Download de Inglaterra:

 

«Monstrance Clock» es el nuevo single de “Infestissumam», el último trabajo de GHOST:

Los suecos estarán por primera vez en Chile como acto de apertura junto a SLAYER para el show de IRON MAIDEN en el Estadio Nacional. El «Maiden England Tour» recrea el escenario e interpreta varias de las canciones del show de 1988 durante la gira del álbum «Seventh Son of a Seventh Son».

Los precios para la jornada del 2 de octubre son:

Galería: $20.000
Cancha: $27.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $60.000
Pacífico Alto: $80.000
Pacífico Medio: $90.000

Las entradas salen a la venta el próximo 18 de abril a las 10:00 por sistema Puntoticket tiendas Ripley, Cinemark,  al Call center 600 462 6000 y en www.puntoticket.com

A través de su cuenta de Facebook, SLAYER anunció el regreso del baterista Paul Bostaph (EXODUS, FORBIDDEN, TESTAMENT), ocupando oficialmente el puesto que hasta hace unos meses tenía Dave Lombardo (quien se enteró de esto por Internet). La banda también informó que Gary Holt (EXODUS) seguirá ocupando el puesto del fallecido Jeff Hanneman durante la gira.

Paul es un gran baterista y un buen amigo, y estamos muy contentos de que él haya decidido reingresar a la banda”, comentó Tom Araya. “Todavía estamos muy sensibles con la pérdida de Jeff, pero no queremos decepcionar a nuestros fans europeos, y tenemos que empezar a avanzar… tener a Paul en la banda hace que esto sea mucho más fácil”, continuó el chileno.

Por su parte, Bostaph comentó: “Estoy muy entusiasmado de integrarme nuevamente a SLAYER. Pasamos intensos diez años juntos, con mucha diversión, hicimos un montón de buena música, así que para mí, esto se siente como volver a casa”.

El baterista estuvo en SLAYER entre 1992 y 2001. Grabó los discos «Divine Intervention» (1994), «Undisputed Attitude» (1996), «Diabolus In Musica» (1998), «God Hates Us All» (2001) y también estuvo en el DVD «War At The Warfield» (2001).

SLAYER tocará en Chile junto a GHOST como acto de apertura de IRON MAIDEN el próximo 2 de octubre en el Estadio Nacional.

Los precios son:

Galería: $20.000
Cancha: $27.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $60.000
Pacífico Alto: $80.000
Pacífico Medio: $90.000

Las entradas se encuentran disponibles por sistema Puntoticket tiendas Ripley, Cinemark,  al Call center 600 462 6000 y en www.puntoticket.com

El 2 de octubre volverá IRON MAIDEN al Estadio Nacional, mismo recinto donde se presentaron por última vez (2011), en el que grabaron su CD/DVD/Blu-Ray «En Vivo!».

Para esta nueva visita de «La Doncella de Hierro», será SLAYER la banda encargada de abrir el concierto., quienes regresan a nuestro país luego de su paso por el festival Maquinaria 2012. Junto a ellos estarán los suecos de GHOST B.C. como acto de apertura, quienes acaban de lanzar su álbum “Infestissumam», el que puedes escuchar via streaming entrando a este link.

El «Maiden England Tour» recrea el escenario e interpreta varias de las canciones del show de 1988 durante la gira del álbum «Seventh Son of a Seventh Son».

Los precios para la jornada del 2 de octubre son:

Galería: $20.000
Cancha: $27.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $60.000
Pacífico Alto: $80.000
Pacífico Medio: $90.000

Las entradas salen a la venta el próximo 18 de abril a las 10:00 por sistema Puntoticket tiendas Ripley, Cinemark,  al Call center 600 462 6000 y en www.puntoticket.com

Bruce Dickinson comentó: “Estamos entusiasmados en llevar este tour a nuestros fans en Chile. Gracias a la tecnología, hemos logrado actualizar y mejorar la producción original de 1988 Maiden England y llevaremos con nosotros un inmenso y nuevo show de luces, sets de escenarios, diversas encarnaciones de Eddie, mucha pirotecnia y todo tipo de muchísimas cosas emocionantes para los fans”.

Steve Harris agrega: “Sabemos lo popular que son los tours de The History of Maiden entre fanáticos de todas las edades y llevaremos con nosotros la producción completa que tuvimos en nuestro tour por Norte América el año pasado. Nos divertimos muchísimo con el set list que armamos porque tuvimos la posibilidad de tocar canciones que no tocábamos hace muchísimo tiempo como Seventh Son, The Prisoner y Afraid To Shoot Strangers, así como las favoritas de los fans como The Trooper, Aces High, The Clairvoyant, The Number Of The Beast, Wasted Years y Run To The Hills. El punto de partida del tour fue tan agradable para toda la banda que estamos con muchísimas ganas de llevar este show a nuestros fans in Chile”.

 

La noticia era inminente con su confirmado paso por el festival Rock In Rio de Brasil. Para el miércoles 2 de octubre se programó la venida de IRON MAIDEN en el Estadio Nacional, según lo informado esta tarde por Radio Futuro.

Para esta nueva visita de «La Doncella de Hierro», será SLAYER la banda encargada de abrir el concierto., quienes regresan a nuestro país luego de su paso por el festival Maquinaria 2012. Los británicos traerán su gira Maiden England al mismo recinto donde el 2011 grabaron su disco y DVD «En Vivo!».

La emisora también confirmó esta semana la presencia de GHOST B.C. como acto de apertura, quienes acaban de lanzar su álbum “Infestissumam», el que puedes escuchar via streaming entrando a este link.

PRECIOS Y VENTA DE ENTRADAS EN ESTE LINK

Iron Maiden - En Vivo

Desde este lunes 19 de marzo puedes participar a través del Facebook de Cines Movieland para ser parte de esta exclusiva función gratuita. Desde ese día podrás inscribirte para participar por una invitación a ver el concierto de IRON MAIDEN grabado en el Estadio Nacional.

«En Vivo!» será exhibido el lunes 26 de marzo a las 20:00hrs. en el Cine Movieland del Mall Florida Center. Esta única función no tendrá venta a público y será 100% gratis.

El concierto se filmó con 22 cámaras HD digitales y un octocam, se grabó en audio 5.1 y lo mezcló el productor Kevin Shirley, el mismo que ha estado en todos los álbumes de IRON MAIDEN desde la vuelta de Bruce Dickinson y Adrian Smith.

Steve Harris señaló con respecto al concierto: “Para la gira de “The Final Frontier” era realmente importante para mí que lo filmáramos en Sudamérica, dado que siempre nos sobrecoge la reacción de los fans cuando vamos a esa parte del mundo, y quería reflejarlo en la filmación. Después de pensarlo mucho escogimos el show de Santiago ya que sentíamos que había sido uno de nuestros mejores performances del tour completo y tocar en el prestigioso Estadio Nacional fue un hito para nosotros. Por motivos que nuestros seguidores conocen, nos tomó mucho tiempo antes de lograr dar nuestro primer show en Chile y una vez que pudimos tocar uno, la respuesta fue tan fenomenal que simplemente debimos seguir volviendo, ¡y cada vez fue mejor y mejor!”.

DVD I “LIVE AT ESTADIO NACIONAL, SANTIAGO”:

1. Satellite 15
2. The Final Frontier
3. El Dorado
4. 2 Minutes To Midnight
5. The Talisman
6. Coming Home
7. Dance Of Death
8. The Trooper
9. The Wicker Man
10.Blood Brothers
11.When The Wild Wind Blows
12.The Evil That Men Do
13.Fear Of The Dark
14.Iron Maiden
15. The Number Of The Beast
16. Hallowed Be Thy Name
17. Running Free

DVD II “BEHIND THE BEAST”

1.Behind The Beast documentary
2.Satellite 15…The Final Frontier promo video (director’s cut)
3.The Making of Satellite 15…The Final Frontier promo
4.The Final Frontier World Tour Show Intro

Iron Maiden - En Vivo

¡Tremendas noticias para las más de 50 mil personas que el 10 de abril fueron a ver a IRON MAIDEN en el Estadio Nacional! El 26 de marzo saldrá el DVD «EN VIVO! – Live at Estadio Nacional, Santiago», que traerá el registro completo del último concierto que la doncella dio en Chile, en promoción del álbum «The Final Frontier» (2010).

La banda ya había dicho que filmaría su recital del Estadio Nacional para un próximo lanzamiento en vivo y ahora se confirma todo, entregando los detalles de este material que EMI editará en doble DVD, doble CD «soundtrack» y Blu-Ray.

De acuerdo al sello, «EN VIVO!» «captura un magnífico performance de la banda, ardientemente abrazado por la legendaria pasión latina y la energía de los fanáticos chilenos».

El concierto se filmó con 22 cámaras HD digitales y un octocam, se grabó en audio 5.1 y lo mezcló el productor Kevin Shirley, el mismo que ha estado en todos los álbumes de IRON MAIDEN desde la vuelta de Bruce Dickinson y Adrian Smith.

Steve Harris señaló con respecto al concierto: «Para la gira de «The Final Frontier» era realmente importante para mí que lo filmáramos en Sudamérica, dado que siempre nos sobrecoge la reacción de los fans cuando vamos a esa parte del mundo, y quería reflejarlo en la filmación. Después de pensarlo mucho escogimos el show de Santiago ya que sentíamos que había sido uno de nuestros mejores performances del tour completo y tocar en el prestigioso Estadio Nacional fue un hito para nosotros. Por motivos que nuestros seguidores conocen, nos tomó mucho tiempo antes de lograr dar nuestro primer show en Chile y una vez que pudimos tocar uno, la respuesta fue tan fenomenal que simplemente debimos seguir volviendo, ¡y cada vez fue mejor y mejor!».

DVD I «LIVE AT ESTADIO NACIONAL, SANTIAGO»:

1. Satellite 15
2. The Final Frontier
3. El Dorado
4. 2 Minutes To Midnight
5. The Talisman
6. Coming Home
7. Dance Of Death
8. The Trooper
9. The Wicker Man
10.Blood Brothers
11.When The Wild Wind Blows
12.The Evil That Men Do
13.Fear Of The Dark
14.Iron Maiden
15. The Number Of The Beast
16. Hallowed Be Thy Name
17. Running Free

DVD II «BEHIND THE BEAST»

1.Behind The Beast documentary
2.Satellite 15…The Final Frontier promo video (director’s cut)
3.The Making of Satellite 15…The Final Frontier promo
4.The Final Frontier World Tour Show Intro

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Voy a partir esta crónica señalando primeramente dos cosas, y ambas son, quizás, lujos que quiero darme, y además soy casi miembro fundador de esta página y me compré mi entrada en Noviembre.

La primera es señalar lo que siempre señalo cuando hablo de Iron Maiden: para mí no sólo son el grupo que más me gusta, sino que son la mejor banda del mundo. No la mejor banda de Metal, o la mejor banda de Rock, no. Simplemente la mejor banda del mundo. Reitero que es una opinión y no la verdad absoluta, por cierto, pero si uno analiza a Maiden desde distintas perspectivas o bajo distintos criterios, Maiden sale bien parado en todos ellos: en popularidad, en influencia histórica en otras bandas y en el desarrollo de un estilo de música, en consecuencia, en inteligencia tanto en sus letras como para manejar su carrera, en lealtad recíproca e inquebrantable con sus fans, en esa capacidad de inyectar cada vez más y más tinta en la piel de cada uno de los troopers que formamos su armada, en generar una devoción más allá de lo religiosa, más allá de las modas, más allá de losh eshenariosh con forma de garrash o ese tipo de tonteras que necesitan otras bandas que se deben más al mainstream.

La segunda cosa tiene que ver con el lugar en que se verificó la que constituye la sexta visita a Chile de “el conjunto de rock satánico Iron Maiden” (modo Cecilia Serrano + Guayo Riveros off), nada más ni nada menos que el Estadio Nacional, y esto es algo que a priori merece un comentario por sí solo. El Estadio Nacional es un lugar muy importante para Chile, para bien y para mal. No sólo es el recinto más importante en cuanto a tamaño y a infraestructura, sino que está muy ligado a la historia de nuestro país, por razones buenas y otras no tanto. Y con la llegada de los ’90 comenzaron los grandes eventos, cómo olvidar cuando vino Rod Stewart, Bon Jovi o la Cyndi Lauper cuando aún no sufría los efectos de la gravedad. Y desde esos tiempos, por el coloso de todos los chilenos han desfilado artistazos (como Rush o Roger Waters), artistas y artistuchos. Pero en la suma y resta, esta es la primera vez en que una banda de Metal llega al principal recinto del país. Y esa banda no podía ser otra que Iron Maiden.

Y es que no es que descubramos la pólvora al decir que Maiden y Chile tienen una relación especial. Dicen que los amores más difíciles se disfrutan más, y estamos hablando de una banda que ya hace casi veinte años tiene que soportar la estupidez de ciertos poderes fácticos, que en su oportunidad no los dejaron entrar, soportar que después ¡nuevamente! no hayan podido venir por otro motivo político, que en cada una de sus visitas les salgan con la cantinela del satanismo, o que sus fans tengamos que escuchar cosas como “yo jamás me subiría a un avión pilotado por un metalero”, como lo calificó en su oportunidad la retirada animadora Karla Constant (aludiendo al Ed Force One pilotado por Bruce Dickinson), en un derroche de bobería proporcional a la envergadura de ciertas glándulas de su anatomía. Maiden cautiva y se ve cautivado por Chile, y eso es un hecho. Y sin duda ello tiene que ver con la decisión tomada por la banda en orden a registrar el show para un futuro DVD, junto al recital efectuado en Vélez días atrás para nuestros hermanos argentinos, con quienes de una u otra forma también existe una relación especial, pues deben ser de los pocos ingleses muy queridos por nuestros vecinos (excepto cuando Bruce flamea la bandera en The Trooper)… Inglaterra aún duele –comprensiblemente por cierto- en el pueblo argentino, por lo cual lo de Maiden tiene aun más mérito. Acá abajo somos de los mejores fans del mundo, al menos en lo que a fervor en los shows se refiere, y Maiden lo sabe y lo disfruta. Y no sé si a todos les pasa, pero yo todos los días salgo a la calle y veo a alguien con una polera de Maiden, no es casualidad.

Ya, pero no nos desviemos más. Aún recuerdo la furiosa diatriba de Bruce Dickinson en Marzo de 2008 en Pista Atlética, con un público que agotó las entradas para ese minúsculo (para Maiden) recinto, diciendo que volverían y que tocarían en el Estadio Nacional. El cumplimiento de su promesa se postergó tres años… para algunos, una eternidad, para otros (me incluyo) casi nada, y entre medio vivimos el maravilloso e irrepetible show del 2009 en el Club Hípico, donde Maiden le regaló a Chile el show que siempre le debió, cargado de clásicos entre clásicos. Y como en esa oportunidad el sexteto inglés nos dio lo que nos debía, yo interpreto este show como lo que nosotros como público, como fanaticada metalera y -me atrevo a estirar el elástico- como PAÍS le debíamos a ellos, un show en un reducto acorde a la gran banda que es a nivel mundial.

maidencl11-4Por ello la vibra con la que comenzamos a llegar a Ñuñoa era más que positiva. Con un día algo más frío de lo que uno podía prever tras la sorpresiva lluvia de la noche anterior –algo que a la larga fue muy bueno, pues antes nos había tocado aguantar calores infernales en esperas de Maiden–, el ritual para cada uno de nosotros comenzó temprano, despertándose y pensando que hoy es finalmente el día de Maiden en Chile. El ejército de poleras negras (obviamente con predominio de imágenes de Eddie, pero también de otras bandas) comenzó a teñir de este color las inmediaciones del Estadio (incluyendo por cierto al pilucho Discóbolo) y al Estadio mismo, normalmente más habituado al rojo de la Selección. Yo al menos jamás había pisado la cancha del Estadio y realmente emociona estar allí, más aun al estar esperando el recital de la Doncella. Al llegar ya pudimos ver las impresionantes dimensiones del escenario, más grande que en las oportunidades anteriores. Hay quienes hacen ver una postura crítica respecto a Maiden y a cierta “austeridad” de su postura escénica versus la grandeza de la banda a nivel global, pero creo que esa crítica, en esta oportunidad, pierde bastante de su validez. Era cosa de ver las dos pantallas gigantes a cada lado del escenario, no sólo grandes sino que de una calidad impactante, más otra pantalla en el centro para que la gente de la galería pudiese ver mejor los detalles. Además, fue impresionante para todos ver a la llamada “cámara helicóptero”, tecnología ultra de punta que básicamente es una camarita adosada a una especie de arañita que… ¡vuela! No, impresionante, sacó aplausos por sí sola.

La cita con Maiden comenzaría a las 21.00 horas, y primeramente nos entretendríamos viendo la calidad de las pantallas y de las imágenes proyectadas, entre ellas recuerdo una bandera de Deportes Puerto Montt, una bandera magallánica, otra de un amigo de O’Higgins, un joven con una máscara de Eddie, tantas cosas, situaciones, imágenes. También llamó la atención un inmenso (y muy bonito por cierto) pendón colgado en la marquesina, de la radio oficial de Maiden en Chile, donde se leía “Iron Maiden: Chile es tu casa. Up The Irons”, y contaba con un Eddie. Poniendo por un segundo el modo chaquetero “on”, hay que decir que el Eddie tenía demasiado botox, tanto que se parecía más a la Cher.

Y antes de Maiden vendrían dos sabrosos entremeses, los nacionales de Kingdom Of Hate y nada más y nada menos que los californianos de Exodus, quienes no sólo prometían un buen show sino que lisa y llanamente AMENAZARON a quienes quisieran ganar la reja, como nos contaron en la entrevista que les hicimos hace ya algunos días. Una verdadera parental advisory.

Tras una espera relativamente larga, pero en la que uno se entretiene igual, la velada en lo estrictamente musical comenzó a eso de las 18.45, de la mano de los nacionales ex Necrosis, Kingdom of Hate, quienes presentaron un set de seis canciones (entre ellas Liar y la -ahora- homónima Kingdom Of Hate, un clásico del Metal chileno, cómo olvidar su video “live with Don Francisco”) y aproximadamente media hora de duración.  Los ex Necrosis lograron adhesión de parte de algunos animados asistentes, pese a los innecesarios discursos algo “tribuneros” de su vocalista Andrés «Chancho Cabrío» Marchant.  De todas formas la gente se animó bastante, más de lo que quizás podríamos haber esperado.

Distinto fue el caso de los norteamericanos Exodus, quienes en su tercera presentación durante esta semana venían prendidísimos y gran parte de la gente que no asistió a sus shows del viernes en Santiago y el sábado en Valparaíso, se guardó para presenciar su espectáculo de este domingo, con un set ciertamente más corto, pero igual de intenso que cualquier otro.

Comenzaron a eso de las 19.45 y lanzaron de inmediato a relucir lo mejor de su parrilla, frente a una audiencia que, claro, estaba ahí por “IRON FUCKIN’ MAIDEN” (como dice Rob Dukes), pero que igual se rindió y disfrutó con los acordes de The Ballad of Leonard and Charles, con la que abrieron y de clásicos como Piranha, Bonded By Blood, The Toxic Waltz y Strike of The Beast,  temas en donde el mosh fue el protagonista, y la música de Exodus, la ambientación perfecta para descargar toda la mierda de una semana llena de estudio y trabajo y quizás cuanto problema, esa era la tónica, expurgarse, y quedo demostrado con la energía con que la gente coreó y “bailó” cada uno de los cortes que descargaron los californianos.  Hubo algunos pits repartidos entre cancha, no muy grandes como lo que quería lograr Dukes, pero de todas formas recibimos varios patadones entre el revuelo con que se estaba viviendo la presentación de Exodus.

Además de los ya nombrados, también sonaron And Then There Were None y de lo más nuevo Children of a Worthless God, Blacklist y War Is My Shepherd, temas que de a poco han ido ganando el status de imprescindibles dentro del setlist regular que los muchachos de Exodus presentan en sus shows.

Párrafo aparte lo de Dukes, un showman a la antigua, haciendo unos muy sui generis “Chi Chi Chi”, exigiendo a cada rato que la gente hiciera un circle pit, y la gran calidad de la banda.  Pero aún con todo lo que nos gusta Exodus y lo espléndida que estuvo su presentación de casi cincuenta minutos, el domingo estábamos ahí por otra cosa.

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Ya caída la noche de abril, y con el público recuperándose del verdadero huaracazo que fue Exodus, cada minuto comenzó a hacerse eterno, más considerando el fervor del público, en todos los sectores del estadio. Hasta que sorpresivamente, poco antes de las 21.00 horas, sale a escena Sam Dunn, director de documentales, tal como sucedió en Motörhead la noche anterior, y nos cuenta que la banda va a grabar un DVD y que, claro, teníamos que hacerlo mejor que los hermanos argentinos, lo que obviamente provocó que todos sufriéramos un espasmo nacionalista y nos pusiéramos a cantar una típica canción de estadio relativa a nuestros vecinos. En todo caso no es una crítica, porque también la canté, no tengo cara. Finalmente, y con inglesa puntualidad, a las 21.00 horas la música envasada termina y suenan los acordes de un tema que ya podríamos calificar como un clásico de Maiden… ¡sin ser de ellos! Por supuesto, la “pre-intro” Doctor Doctor de UFO desató el delirio de todos (me incluyo, ¿se incluyen?), es realmente un tema que no sólo prende y hace prender por ser la previa de Maiden, sino porque derechamente es muy bueno.

Y mientras el escenario se ve iluminado con pequeñas luces que simulaban ser estrellas en un fondo oscuro, con los sones de Satellite 15 comienza a proyectarse en las pantallas un estupendo videoclip digital en que Bruce Dickinson se ve como una especie de astronauta atrapado en el espacio, pero donde el verdadero protagonista no es otro que Eddie. Inteligente medida de Maiden para hacer quizás menos tediosa esta intro que, gustándome bastante, sí me parece bastante larga para ser puesta en vivo. Hasta que termina y con las luces apagadas salen a escena Nicko, Adrian, Dave, Janick y por supuesto el jefazo Steve Harris, para comenzar a reventar el estadio con The Final Frontier, el coro que abre el último trabajo de la doncella, explosión de júbilo que se multiplicó con la entrada al escenario de Bruce Dickinson, con su típico look dosmilero (¿seré el primero que ocupa esta palabra?) de gorro y polera sin mangas rasgada con la leyenda “PSYCH WARD”. A pesar de que no es un clásico, me parece un tema bastante oreja y que tiene buenas dosis de “rock de estadio”, buena elección para comenzar. Además era la elección obvia considerando que están promocionando su nueva placa, y la gente respondió a la altura, incluso encendiendo un par de ¡bengalas!, y a pesar de algunos problemas en la ecualización de la voz de Bruce.

Sin respiro, y efectuando el respectivo (y espectacular, por su velocidad y por la calidad de los mismos) cambio de telón, Maiden continúa repasando The Final Frontier y prosigue con El Dorado, el single de su última placa. En estudio el tema suena bien, digo, en el contexto del disco es un buen tema y cumple, pero en vivo adquiere un plus impresionante, como ya podíamos haberlo pispado al ver algunos videos de este tema en YouTube. La potencia del bajo de Steve Harris con el tun-tucutún-tucutún-tucutún llegaba a rebotar en el pecho, ni siquiera quiero imaginar el rictus de las señoras de los edificios altos de Ñuñoa quejándose de tanto ruido y tarro que venía del Estadio. Aquí vivimos el primero de los numerosos “scream for me” de Dickinson, cómo grita uno, ¿ah?

A esas alturas el ambiente en la parte delantera de la cancha era peor que una caldera, era una caldera en la que muchos estábamos ultra apretados y pudiendo ver muy poco, el fervor era incontenible, el público estaba más prendido que televisor de conserje (#graciasnosemolesten). En ese contexto vivimos el primero de los clásicos-clásicos, 2 Minutes To Midnight, sin dudas una de las canciones más conocidas de Maiden por el público mainstream (llámese el que va a ver a U2 y a Chayanne sin ninguna complejidad existencial mediante), aunque no es de mis favoritos. De hecho, aunque me gusta y bastante, si me apuran es el tema que menos me gusta del Powerslave, aunque Maiden siempre la toca y pueden hacer lo que quieran. La disfrutamos igual, a pesar del contexto, en que el Transantiago a las 8 de la mañana era un poroto. Impresionante el telón.

Qué lujo, qué lujo de tema es The Talisman, a mi gusto una de las máximas joyas de la nueva época de Maiden, y si bien obviamente no soy de los fans que supeditaron su asistencia al show a su aquiescencia a la integridad del tracklist, reconozco que es de los temas que más deseaba escuchar. Y a pesar de que en este tema el apretujamiento superó los límites de lo tolerable (ya me costaba ver y tuve que saltar una reja cual ninja obeso y ubicarme algunos metros más atrás), sonó majestuosa. El desplante escénico y la voz de Dickinson cautivan e incluso emocionan, su capacidad de desdoblamiento y su teatralidad innata (y más desarrollada con el paso del tiempo) le dan un plus al tema… el “westward the tide, westward we sail on” eriza los pelos, impresionante, emocionante y sobrecogedora.

maidencl11-2Tras la impresionante demostración de vigencia del tema anterior, Maiden calmó las aguas y por primera vez Bruce se dirigió a nosotros, a los cincuenta y algo mil personas que habitábamos ese espacio con ellos, nos contó (bueno, ya lo sabíamos) que estaban grabando este show para un DVD, lo que obviamente causó el aplauso del respetable. Y nuevamente Bruce nos habla y nos cuenta que el siguiente tema es uno que tiene que ver con los eternos viajes, los tours por todo el mundo… y Maiden nos acariciaría entonces con Coming Home, tema muy técnico,  nuevamente de su último disco, bastante disfrutada.

The Final Frontier pasó a reposar un rato, cambia el telón nuevamente y aparece parte de la carátula del Dance Of Death, mientras de fondo suena ese extracto de Hamlet de William Shakespeare que dice “There are more things in heaven and earth…”. Dickinson nuevamente se pone el overol de storyteller para cantarnos Dance Of Death. Por Dio, qué tremendo tema. Recordé el show del 2004 en Pista Atlética donde Bruce me sorprendió con lo operática de su performance, y antes de comenzar recordé aquella oportunidad, pensando si estaría a la altura… y vaya que lo estuvo, incluso simulando una pequeña borrachera cuando dice “Had one drink, but no more. Me encantó el juego con las luces, en que el fondo era azul y Bruce se veía iluminado por una luz intensamente roja, sensacional detalle escénico. Espero que paulatinamente este tema vaya transformándose en un clásico, tocándolo en estas instancias me parece una buena forma de iniciar ese camino.

Obviamente The Trooper es un tema que no puede faltar en ningún show de Maiden. Es cierto, siempre la tocan, y hay algunos que se quejan por ello, pero me parece que si Maiden decidiera no tocarla, serían muchos más los que dirían “¡¡pero cómo no tocaron The Trooper!!”. Y creo que siempre la tienen que tocar, por varias razones, pero fundamentalmente porque Maiden tiene algo que no tienen muchas bandas… la paulatina renovación de su público. Les aseguro que en este show hubo muchas personas respecto de las cuales este era su primer show en vivo, de hecho vi muchos, muchos niños con sus padres. ¿Y porqué vamos a quitarles el gusto de escuchar uno de los más grandes clásicos de la carrera de la doncella? ¿Qué derecho tenemos? Responsabilidad social, muchachos, hay que construir con bases sólidas a las nuevas generaciones, tienen que ver a Dickinson flameando la Union Jack. Temazo, siempre.

Llegaría el momento de recordar algo del excelente Brave New World (¡cómo pasa el tiempo! Parece ayer el 2001 cuando vinieron a presentarlo). Y primero lo harían con el single The Wicker Man, donde ya desde el riff el público respondió dándole paulatinamente características de clásico. El “your time will come”, acompañado de una masa impresionante saltando a su ritmo, atronó por todos los sectores del Estadio.

Antes de seguir recordando a Brave New World, Bruce se tomó algo de tiempo para tratar de quitar una especie de cinta que caía sobre el escenario. Muy ágil es the air raid siren pero convengamos en que es bastante chico y dicha labor se le fue todo lo que es en collera. Y a propósito del siguiente tema, Dickinson nos habla de lo trágicamente sucedido en Japón, y que tocó muy de cerca a Maiden puesto que la banda se dirigía hacia allá cuando ocurrió el aciago terremoto. Por ello reiteró el compromiso de que somos todos hermanos, da lo mismo la nacionalidad y el credo… tras la ovación respectiva, todos somos de la misma familia de Maiden, todos somos Blood Brothers. Un tema soberbio y que hace sentir que realmente hay un nexo, una conexión, un vínculo indisoluble entre el público y la Bestia, e incluso entre el público mismo. Un tema que con toda su vibra ha ido paulatinamente transformándose en un neo-clásico, y qué mejor prueba de ello que la respuesta del público. Tuve la suerte de cantar el coro abrazado a mi hermano chico, sé que más de alguno tuvo la misma suerte que yo o, al menos, deseó tenerla, justo cuando abracé a mi hermano me acordé de un querido amigo metalero que hace poco perdió a su hermano menor. Un abrazo compadre.

El ultimo repaso a The Final Frontier vendría con el que, como dijimos en el CD Review, es el único tema de este disco compuesto totalmente por Steve Harris, When The Wild Wind Blows. Y aquí quiero hacer un pequeño alcance. Hay quienes critican a la banda y particularmente a Harris (en su calidad de “director de programación”) que en la última época de Maiden –llámese post retorno de Bruce– han “abusado” de los temas largos, pero a veces esos mismos son quienes ensalzan temas gloriosos como Alexander The Great, Rime Of The Ancient Mariner o las propias The Clansman o Sign Of The Cross de la era Blaze. Obviamente algunos temas son mejores que otros, pero creo que una banda de la madurez y evolución de Maiden no está, hoy en día, sólo limitado a componer singles o temas cortos y pegajosos… creo que si Maiden lo hiciera no estaría siendo sincero con su propia evolución, la banda hace la música que siente, y esa consecuencia me parece bien valorada por la gente. Bueno, When The Wild Wind Blows es una joya aquí y en cualquier parte del mundo, y esta vez nos tocó a nosotros disfrutarla en vivo, realmente alucinante, maravillosa, aunque lamentablemente pocos la cantaron… me jacto de sabérmela entera.

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Pero obviamente entiendo que la gente (todos) también va (vamos) a ver los clásicos de Maiden, esos que son imposibles de sacar de las discografías de nuestras vidas. Y en ese sentido, quizás haya sido una sorpresa incluir a The Evil That Men Do del excelso Seventh Son Of A Seventh Son. Con todo, igualmente es un clásico y coreamos a rabiar el “medieval Katmandú The Evil That Men Do lives on an oooooon”, máxime cuando sorpresivamente salió a escena el primero de los dos Eddies prometidos, un espectacular monigote de unos tres metros de altura, que si bien no es gigantesco, sus movimientos realmente impresionan a humanos, cada vez los Eddies son mejores. Alucinante ver por primera vez a Maiden con ¡cuatro guitarras! porque Eddie recibió la suya por parte de un roadie. ¡Joya! A Eddie lo quiero como si fuera un primo, me dio gusto que al fin pudiera tocar.

Vendría otro infaltable en cualquier concierto de la doncella. Y es que Fear Of The Dark es otro de esos temas que, al igual que The Trooper, no se pueden dejar de tocar, máxime porque es quizás el tema que es más cantado por la gente, es muy ganchero y en vivo adquiere un plus impresionante respecto a su versión en estudio. Desde Dickinson diciendo “Chile in the dark” (como Metallica en Seek And Destroy reemplazando el “the city tonight” por “inserte ciudad de turno aquí tonight”) hasta los “wooo-ooo” de la voz de la gente cubriendo el sonido de las guitarras. Pocas palabras más se pueden decir de un tema que nos llega tanto.

Yo miré el reloj en esos momentos y no podía creer que ya hubiese pasado hora y media y nos acercáramos al final del show, porque su primera parte terminaría aquí, con otro clásico, Iron Maiden. Siempre la tocan y uno sabe que tras el solo de bajo de Harris saldrá Eddie… ¡¡pero qué Eddie!! Una cabeza robótica gigantesca salió tras el escenario, hipnotizándonos con sus ojos rojos. Se pasó. Y así, Bruce nos dice que la Doncella nos quiere a ti, a ti y a tì y a todos nosotros, y da las gracias “from Iron Maiden, from Eddie, from the boys” y se despiden.

Tras el encore, para que los músicos descansen un minutito, el “Woe to you…” nos vuelve a enfocar en el escenario, con un telón espectacular del disco homónimo y con un diablo a la izquierda desde el punto de vista del escenario. Siempre me acuerdo de una amiga –obviamente muy pop, linda ella- que cuando me veía escuchando música me miraba y me decía “six, six six, the number of the beast”. Con ello quiero decir que The Number Of The Beast, no siendo por cierto el mejor tema de su carrera, es por lejos el más conocido de Maiden, el que los hizo famosos en todo el mundo, el del video ultra berreta como dirían los hermanos argentinos, quizás sea el máximo himno de la banda, o quizás podríamos decir que es el más clásico de sus clásicos. Obviamente nuestras gargantas se desgañitaron al hacerse cargo de la responsabilidad de cantarla, obviando algunos pequeños problemas en la guitarra creo que de Janick.

Ya acercándonos al final, y sin respiro, los cuatro baquetazos de Nicko, y otro tema que nunca puede fallar, mi preferido de toda la carrera de La Bestia. La agonía del tipo que se acerca a las 5.00 de la mañana al gallows pole, a la horca, donde se cuestiona su existencia en esta tierra, comenzando a comprender que acá abajo es una simple ilusión. La monumentalidad de Hallowed Be Thy Name musical y líricamente traspasa generaciones, es un tema que va a cumplir (a afirmarse cabritos) ¡treinta años!, Maiden la ha tocado siempre y nunca deja de emocionarme, es una cátedra de Heavy Metal clásico, con quiebres de tempo, con una personificación de Bruce que sobrecoge (junto con sus “Scream for me”, por cierto), con la potencia, filo y sincronía de las tres guitarras y con Steve Harris con su mítica pose con su pie arriba del bafle y corriendo por todo el escenario, Janick Gers con su guitarra apuntando al cielo o su pie izquierdo con zapatillas blancas en noventa grados, con la pulcritud británica de Adrian Smith o el sobrio talento del Gato Dave Murray mientras todo lo marca Nicko McBrain desde atrás. Para mí simplemente Hallowed Be Thy Name es el más grande tema de Heavy Metal de todos los tiempos, está abierto el debate. Y sonó genial, como siempre.

Y para terminar, otro clásico de clásicos, la pachanguera Running Free, que destila ochentosidad y thinlizzydad (?), un tema perfecto para cerrar el show. Dickinson nos hizo cantar mientras presentaba a sus muchachos, primero al jefe Steve y luego a Janick, Adrian, Dave y finalmente al más querido por todos, Nicko. Tras dos horas de show, donde Bruce dejó entrever que había estado en “Santiago’s Jail”, culminó un show técnicamente impecable, haciéndonos retirarnos del coloso de Avenida Grecia con los sones de la ya clásica Always Look On The Bright Side Of Life de Monty Python.

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Hay quienes pueden pensar que Maiden ha estado “muy repetido” o “muy visto”, de hecho vino el 2008 y 2009, y ahora el 2011. Y si bien el show quizás haya tenido poca espontaneidad o haya sido un poco “cuadrado” (lo justifico con que estaban grabando un DVD y allí deben mostrarse más ecuménicos que localistas), a estas personas les invito a pensar en una cosa. No quiero ser fatalista, pero ya lo dijo en alguna oportunidad nuestro MTwebmaster en una estupenda editorial… a nuestras grandes bandas, a nuestros grandes ídolos, a quienes admiramos desde nuestras adolescencias o incluso desde antes, a Ozzy, a Judas cuando venga, a Slayer, a Kiss, a Metallica, incluso estirando el elástico a Deep Purple, hay que ir a verlos siempre, muchachos. Siempre. Y si siguen tan vigentes como lo está hoy Maiden, con mayor razón. Porque nunca sabemos si van a volver, porque el destino maldito ya nos quitó hace muy poco a Dio, a Gary Moore, últimamente al drummer of doom Scott Columbus, porque lamentablemente las desgracias nunca avisan, simplemente llegan, y porque Eddie y los otros seis bombean sangre plateada al corazón de todos nosotros. Porque a Maiden hay que darle las gracias, las gracias por haber formado y forjado parte de nuestras vidas, por habernos empujado cuando no teníamos ganas de nada, por encorajearnos y darnos fuerza donde no la encontrábamos (media hora antes de mi examen de grado me inyecté un Aces High a la vena)…

Porque en estos tiempos, en que cualquier pelotudo con un poco de creatividad y con nulo sentido de la vergüenza propia o del pudor ajeno puede hacerse famoso y hasta ganar plata, la honestidad, la consecuencia, la integridad y la vigencia de Maiden son cosas que reconfortan el alma y el espíritu, y refuerzan que el metalero no sólo siente gusto o afinidad por ciertas melodías o ritmos, sino que derechamente un compromiso inquebrantable con sus shows, con sus bandas. La Bestia es una banda que tiene rentas e inversiones, pero no vive de ellas. ¡¡Vimos a Maiden en el Nacional “bous and geus” (como diría Nicko)!! Y cierro esto con una pregunta… ¿alguno de ustedes se va a olvidar de esto?

Setlist Exodus

01. The Ballad of Leonard and Charles
02. Piranha
03. Children of a Worthless God
04. Blacklist
05. War is My Shepherd
06. And Then There Were None
07. Bonded by Blood
08. The Toxic Waltz
09. Strike of The Beast

Setlist Iron Maiden

01. Doctor Doctor (intro)
02. Satellite 15… The Final Frontier
03. El Dorado
04. 2 Minutes to Midnight
05. The Talisman
06. Coming Home
07. Dance of Death
08. The Trooper
09. The Wicker Man
10. Blood Brothers
11. When the Wild Wind Blows
12. The Evil That Men Do
13. Fear of the Dark
14. Iron Maiden
Encore
15. The Number of the Beast
16. Hallowed Be Thy Name
17. Running Free

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EL CONCIERTO MÁS GRANDE DE TODOS LOS TIEMPOS

Un genuinamente indignado Paul Bruce Dickinson reclamó en público, el 9 de marzo de 2008, en pleno recital en Chile, que las entradas para el concierto en la Pista Atlética se habían sold out, en circunstancias de que al lado de dicho recinto se encontraba el Estadio Nacional, lugar con obviamente mucha más capacidad. Por ello, lanzó algo así como una bravata que en su momento vimos como la típica promesa de las bandas que llenan de lisonjas a sus anfitriones: que volverían pronto a Chile y llenarían el Estadio.

Pasaron algunos meses y con sorpresa supimos que Iron Maiden, al contrario de lo que indicaba la lógica (de hacer conciertos en Latinoamérica cada tres o cuatro años), anunciaba visita para marzo de 2009. Los ojos de muchos apuntaron (los míos también) a que Maiden, y nosotros como legionarios de este verdadero ejército de camisetas negras y corazones que bombean no sólo sangre sino espíritu, fidelidad y compromiso, merecía un mejor recinto que la Pista Atlética. Pero como bien se sabe, los poderes fácticos hicieron que el Estadio Nacional sólo se habilitara para eventos deportivos, y Madonna. Sorpresivamente se anunció al Club Hípico como el lugar que recibiría a los miles de chilenos que concurrirían a rendir tributo a una banda no sólo alabada, ensalzada, respetada, querida y vigente, sino que una banda lisa y llanamente SAGRADA, y que el año pasado selló un amor imperecedero con el público nacional después de su extraordinario show, parte de la gira “Somewhere Back In Time”, en la cual revisan éxitos de los ’80 (más Fear Of The Dark).

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Fue así como poco a poco comenzó a escucharse que Maiden vendía y vendía entradas a un ritmo inconcebible para una banda que no la tocan todos los días en la radio, que no pone comerciales en la televisión y que no “le lleva” mp3 cargados en los celulares nuevos. No, la popularidad de Maiden se genera por situaciones mucho más puras, por el boca a boca, por el amigo que llega y te pasa un cassette con los nombres de canciones en castellano, el que pones en la radio huevito y te maravillas por las armonías de las guitarras y la voz de Bruce, por ese joven papá fanático que hace unos años le regaló una polera de Maiden talla 0 a su hijo recién nacido y hoy lo lleva encima de sus hombros al concierto. Esa es una de las cosas que hacen que el Metal sea tan grande e imbatible como fuerza social, la capacidad de legar, de heredar, de transmitir, de trascender a las modas, de contagiar y de convencer sin lavar cerebros. Y eso no lo logra ningún otro tipo de música, me atrevo a decirlo.

Además, contamos con el saludo de Bruce Dickinson, quien nos comentó que la banda no sólo traería nuevamente al Ed Force One, sino que la banda haría algunos cambios en el setlist, y que además incluiría en su concierto toda la pirotecnia que llevan a sus shows europeos (volveremos a ello en su momento). Todo este contexto prometía que la jornada del 22 de marzo de 2009 quedaría marcada con letras doradas en nuestra historia, prometiendo ser el concierto más grande de Heavy Metal que se haya hecho en Chile.

PRIMER ACTO – LA PREVIA

maiden09_48Algunos estacionamos autos, otros llegaron en metro, otros en micro, muchos en buses interprovinciales e incluso mucha gente de fuera de Santiago (a propósito, aplausos para el separatista que le tiró la bandera de Magallanes a Bruce!! Jajaja). Afortunadamente el calor, si bien era alto, no alcanzaba a ser inhabilitante como el del 2008 y ello ayudó, junto con la inteligente iniciativa de abrir las puertas más temprano.

Todos entramos por Club Hípico con Tupper, hoy rebautizada como la calle Trooper, y varios nos sobrecogimos al ver la inmensidad del recinto, que quizás no tenga todas las comodidades de un recinto de alto nivel, pero el ver a tanta gente caminando hacia un escenario tan lejano nos hacía presagiar que todas nuestras expectativas se verían concretadas, al menos en lo que se refiere a la convocatoria. ¡Cuándo podríamos haber imaginado que una banda de Heavy Metal llevara 55.000 o 60.000 personas a un show! Maiden lo estaba logrando.

Mientras se llenaba el recinto comenzó, poco antes de las 18.00 horas, la presentación de los nacionales Witchblade, quienes fueron recibidos desde un comienzo con respeto por el público, que a esas alturas debe haber superado las 25.000 personas. Había mucho en juego para ellos ya que estaba aún fresco el recuerdo del teloneo del 2004 a Maiden, donde por motivos de sonido entre otros, no pudieron mostrar toda su potencialidad, ahora era el momento de la revancha y qué duda cabe que salieron victoriosos; tanto por la acertada elección de temas, como por las excelentes performances instrumentales de cuerdas y baterías, más las vocales de su líder Freddy Alexis, se puede concluir que fue una presentación altamente sólida y a la altura del desafío, entre lo más destacable de las bandas nacionales en teloneos masivos. Finalmente, respeto mucho que sólo hayan tocado material propio, sin haberse ido por el camino fácil de tocar covers, bien Witchblade.

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Tras ello saldría a escena Lauren Harris y su banda. Me llamó la atención el respeto del público, al igual que el año pasado, recordemos que en Argentina ocurrió un desagradable incidente el 2008. Lauren tiene un estilo musical que recuerda por momentos a una versión un poco más rockera de Avril Lavigne, es decir, un rock teenager. Es cierto, el nepotismo tiene mucho, muchísimo que ver en que Lauren haya tocado ante ya 40.000 o 45.000 personas, pero si yo fuese un rockstar como Steve Harris, y tuviese una hija que toca música a nivel profesional, se esfuerza, persevera, compone sus temas y además es linda, la dejo tocar lo que quiera. Y con mayor razón si su música tiene momentos interesantitos. Bien Lauren, bonito además su telón, se ganó al público con su “ceacheí” e hizo durar su show lo justo y necesario.

SEGUNDO ACTO – UN DOCTOR LLAMA A UNA DONCELLA

Pocos minutos antes de las 20.00 horas, justo antes que la espera comenzase a ser tediosa, y la música de fondo terminaba con Ace Of Spades, sube el volumen y comienzan los acordes de lo que ya podríamos denominar como la primera “pre-intro”: la gran Doctor Doctor de UFO, el cual reaccionamos extasiados por tratarse del anuncio de lo inevitable, y saltamos como si se tratara de la banda misma en el escenario. La adrenalina fue en aumento con los sones de la segunda “pre-intro”, Transylvania, aquella mítica pieza instrumental del disco Iron Maiden de 1980, aderezada con imágenes de la banda por el mundo en las espectaculares pantallas gigantes, que no eran proyectadas sino que más bien semejaban ser televisores enormes, con lo cual la calidad de la imagen era realmente sensacional. Pude ver la primera pantalla por detrás y parecía estar fabricada con tecnología LED.

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Tras los “uo-o-oooh / uo-o-oooh / uo-o-oooh / o-o-oooh” del público, Transylvania se corta en la mitad y dio paso a las majestuosas imágenes de Sir Winston Churchill y su discurso “We Shall Fight On The Beaches”, arenga pronunciada por dicho Primer Ministro Británico en la Cámara de los Comunes el 4 de junio de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial. Las imágenes de Europa transformándose en un dinosaurio presto a engullir a las islas británicas coincidían con el creciente griterío y fervor del público, que gritó “we shall never surrender!” como si en ello se fuese la existencia. Hasta que comienzan los sones (envasados) del primer corte de la noche, la no menos mítica Aces High, saliendo la banda a escena en medio de un verdadero pandemonio, una locura, con Adrian, Janick y Dave entrando al unísono, un increíblemente vital Steve Harris corriendo como siempre a posicionarse al escenario y poner la pierna arriba del bafle, con el bajo en ristre, y finalmente Bruce Dickinson, el más grande cantante que he visto en mi vida, cantando el tema igual o mejor que en la versión en estudio. ¿Cómo logrará Bruce estar cantando cada vez mejor? Ni siquiera puedo comparar a este Bruce incluso con el de la que es supuestamente su mejor época, los ’80, esta versión de Aces High a mi juicio supera a la del Long Beach Arena del ’85. Y todo ello a pesar de que el sonido no fue 100% bueno, lo que de todas maneras pasó algo desapercibido debido a que eran al menos 55.000 voces que cantábamos y nos desgarrábamos la garganta. Sensacional inicio, con un tema crucial en la carrera de la doncella, todos nos sentimos como un piloto de la Royal Air Force.

maiden09_24El primer cambio respecto al tracklist del año pasado (que como sabemos, sería muy similar al de este show) sería Wrathchild, clásico del Killers (1981) y que podríamos decir que es uno de los pocos temas que ha funcionado bien con los tres vocalistas que ha tenido Maiden. Anoche no fue la excepción, el público deliró con el bajo de Steve y se sintió como una verdadera bestia con el “I’m coming to get you, uuh ye-eah”. Excelente elección.

Alucinante momento se vivió también con Two Minutes To Midnight, el siguiente corte, otro clásico, en que cambió el telón y apareció la portada del single homónimo. Puede que esté equivocado pero no recuerdo haber visto ese telón el año pasado. A esas alturas yo ya me daba por pagado, la espera de casi cuatro meses desde que me compré la entrada había valido absolutamente la pena. El tic tac del Reloj del Apocalipsis se sintió y muy fuerte en los corazones del público.Tras ello, la primera pausa de la noche, un Bruce muy contento saludó al público, hizo referencia a que el año pasado tocaron ante 30.000 personas y hoy lo estaban haciendo ante 60.000, lo que fue recibido con un enorme y fervoroso aplauso. También dijo que era el concierto más grande que habían hecho en solitario, yo no sé si estadísticamente ello será 100% efectivo (considerando que en Latinoamérica el fervor por Maiden es ley) pero sí sentí que lo dijo de corazón, y también lo sintió así el público, que sabía que estaba siendo parte de la historia. Y Bruce decide presentarnos un tema que “muy probablemente no vuelvan a tocar, quizás sí, quizás no, estamos de suerte”, según sus propias palabras. Una maravillosa versión de Children Of The Damned, con un Bruce nuevamente brillando con luces propias y las tres guitarras mostrando un nivel superlativo. Un corte cargado de intensidad, y que marcaría otro momento inolvidable con el “uooooooh / uooooooh / uooooooh / uooooooh”. Sensacional y emocionante.

Lo siguiente, Phantom Of The Opera!!! Hasta ayer, prefería la versión cantada por Paul Di’Anno, a pesar de habérsela escuchado varias veces a Bruce. Una versión un peliiiiito más lenta, en la que nuevamente las tres guitarras se lucieron, y un Bruce que se apropia del tema como si fuese suyo. Por otro lado el gran Nicko, mostrando toda su solidez en las baquetas en un tema cuya ejecución debe ser bastante compleja, considerando todos sus cambios de ritmo, y para el final me dejo a Steve Harris. Yo no sé si es el mejor bajista de la historia, algo puede haber de opinable en ello, pero sí es el más grande de todos y creo que eso no es opinable, dueño de su elemento, compositor como no hay otros, fundamental en la historia del Heavy Metal. Steve Harris es Maiden, notable!

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Un nuevo cambio de telón, con Eddie blandiendo la Union Jack en plena batalla de Balaclava (guerra de Crimea) nos anuncia lo que vendría, uno de los más grandes temas de Iron Maiden, The Trooper, inspirado en el poema “The Charge Of The Light Brigade” de Alfred Lord Tennyson. Es cierto, Maiden la toca en todos los shows, Dickinson se viste de soldado y comienza a flamear la bandera, pero siempre es especial, más aun al tratarse de 55.000 personas cantando el “uoooooooooh”. Y Chile siempre debe ser especial para Iron Maiden, considerando la historia, todos los tiras y aflojas, desde su incomprensible, absurda y arcaica prohibición de visita a Chile hace más de quince años hasta el momento de gloria de ayer. Y todo ello confluye en temas como The Trooper, que es uno de los cortes que esperaban escuchar quienes compraron –o esperaban comprar– la entrada para ese concierto por allá por 1992, y que vieron arruinado su sueño por culpa de la supina ignorancia de quienes en ese entonces detentaban un injustificado poder. Que Maiden siga tocando The Trooper es un premio a la lealtad, y se agradece. Habría sido genial que al sentir los galopes, se arrancaran algunos caballos del Club y armásemos un San Fermín criollo… aunque en realidad mejor que no haya sucedido.

Lo siguiente sería la no menos emocionante Wasted Years, aunque debo decirlo, prefiero la versión del año pasado porque estuvo un poco más cargada de emoción, debido a las palabras anteriores de Bruce Dickinson. Aquí comenzó un poco de sopetón, muy repentina, no me agradó mucho eso. Sin embargo, la ejecución perfecta y un Bruce muy compenetrado en lo que estaba haciendo crearon otro momento notable…

TERCER ACTO – DEL FRÍO AL CALOR DEL ALBATROS

maiden09_23Hasta que hubo un problema. De atrás no se vio con claridad, pero la gente –algunas personas- que estaba adelante se encontraba demasiado apretada con la reja, por lo que Bruce se preocupó y llamó a la calma, diciendo que iban a hacer un pequeño alto en el show para que todos (los 60.000!) nos corriésemos un par de pasos para atrás. Bruce lo decía en serio pero es muy difícil manejar de esa manera a tanto público. Ello enfrió un poquito los ánimos…

… pero finalmente que la situación se arregló –al menos parcialmente, o lo suficiente para que la banda pudiese despreocuparse de dicha situación-, anunciando otro clásico de clásicos, la gloriosa Rime Of The Ancient Mariner, con un nuevo cambio de telón. Yo no sé si Maiden, después de esta gira, va a poder dejar de tocar este corte alguna vez, es tan fantástico, tan teatral (con Dickinson con una especie de abrigo), que a estas alturas se me está transformando en imprescindible y no me imagino un show sin este tema. Para destacar el maravilloso sonido del barco del viejo marino crujiendo, por supuesto el nivel de intensidad y de talento del incomparable Steve Harris, pero sobre todo, y aquí quiero detenerme un momento, de la pirotecnia. Afortunadamente, más allá de conocer el setlist de antemano, no había leído mucho más spoilers y por tanto no sabía en qué consistía todo este “full pyro show” que nos anunciaban. Cuando vi los fuegos de artificio en la que a mi juicio es la parte más intensa del tema, comprendí de qué iba todo esto. Claro, anteriormente vimos un sensacional juego de luces y una excelente y variada gama de telones, pero un espectacular y sobrio juego de fuegos artificiales comenzó lisa y llanamente a impactar y a provocar los boquiabiertos “ooh” de todos. Y por cierto, uno comienza a sentir y pensar más cosas, como por ejemplo que usted puede tomar $20.000 o $23.000, llevarlos al casino y ganarse cinco millones, es cierto, pero le aseguro que jamás $20.000 o $23.000 estuvieron mejor invertidos que anoche. Es comprar un momento histórico a un precio ridículo. Ese tipo de cosas se cruzan por la mente y forman un cuadro insosteniblemente extático.

Ello se mantuvo con el que podríamos llamar el tema “hermano” del anterior, Powerslave, con otro cambio de telón y un Bruce nuevamente usando la máscara del Live After Death (es muy entretenida la historia de esa máscara, yo al menos no la conocía hasta que vi el disco 2 del DVD). Otro verdadero temón, que como dije alguna vez, me parece que nació fruto de un duelo de egos de Bruce con Steve Harris, para ver quién componía el tema más épico y grandioso por allá por 1983 o 1984. Ambos ganaron, bueno, todos ganamos.

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La inconfundible batería de Nicko anunciaría otro clásico más, Run To The Hills, tema muy querido por los fans, no sólo por lo que es, sino lo que representa, aún recuerdo el 2001 cuando buena parte del público se iba y Maiden volvió al escenario para tocarla, como una especie de regalo. Además, es un corte realmente imposible de cantar por un mortal. Bueno, Bruce Dickinson es inmortal, y lo es por demostrarlo en temas como este, es realmente difícil encontrar a un vocalista que vaya cantando cada vez mejor con el paso de los años, y Bruce, si bien está lejos de ser un “tata” como peyorativa e ignorantemente lo llaman algunos medios mainstream, tiene cincuenta años… y se mueve más que uno!

CUARTO ACTO – SIN MIEDO A LA OSCURIDAD

maiden09_30Es raro que en un show ochentero haya un tema noventero. Y claro, el grueso del material clásico de Iron Maiden se gesta en la era dorada de la alineación Bruce-Steve-Adrian-Dave-Nicko(Clive Burr). Pero quizás el tema más cantado y coreado de la noche sea uno que no corresponde a ese período. Y es que Fear Of The Dark es una maravillosa pieza musical, que tiende a inaugurar ese estilo Maiden más moderno, con temas más largos, inicios lentos, intensidad en la mitad del tema y final que vuelve a la calma con similitudes al inicio. Se apagan las luces, se encienden esas antorchas modernas que son los celulares, los 60.000 que estábamos en el Club Hípico movimos las manos como un mar humano. Impresionante, la armonía de las guitarras con el sing along de la gente se debe haber escuchado hasta en Siberia. Colosal tema.

Cuatro toquecillos a la batería anuncian el que a mi juicio es el más grande tema de Heavy Metal de la historia (por cierto que es opinable). Hallowed Be Thy Name es un corte fundamental, que lo tiene todo, la intensidad de Bruce realmente sobrecoge, las tres guitarras forman armonías inigualables… y todos lo estábamos viviendo in situ, como un regalo del destino, agradeciendo por tener el don y la capacidad de apreciar una música que no todos pueden ni quieren apreciar. Pero me parece que más allá de esto, lo mejor estaba por vivirse. Si este recital pasó a la historia, creo que es por cosas como las que se vivieron a continuación.

Iron Maiden. Es cierto, no es un tema quizás tan prodigioso como otros de la Doncella, pero es imprescindible en los shows, uno le tiene mucho cariño porque todos sabemos lo que sucede… aparece en escena el séptimo integrante de la banda, el gran Eddie. En este caso, la enorme cabeza del Eddie faraón del Powerslave, en versión dorada, aparece como fondo, desatando el delirio del público… pero lo que se vivió tras el solo de Steve Harris fue francamente conmovedor, se abre la cabeza de Eddie faraón y aparece un gigante, imponente e inolvidable Eddie momia desde el medio, causando la estupefacción del público, que tras unos segundos de impavidez comenzó a aplaudir de emocionada manera. A esto es lo que se refería Bruce con todo el “show europeo”… y lo estábamos viviendo en el fin del mundo!! Lejos es lo más grande que he visto.

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QUINTO ACTO – EPÍLOGO

Tras un merecido descansillo, el poderoso sonido del “Woe to you, oh earth and sea…”, más una enorme figura demoníaca al costado izquierdo del escenario (derecho desde el punto de vista del público), marcaban el inicio del que quizás sea el tema de Maiden más conocido dentro de la gente que no los conoce, The Number Of The Beast, una excelente y sólida versión, aderezada con un notabilísimo show pirotécnico, con llamas de fuego rojo que nuevamente abrieron la boca del público. Y a propósito de esta imaginería a la que hicimos referencia… ¿qué tiene de “satánico”, me pregunto, el ver a montones de padres con sus hijos en brazos, saltando, cantando, disfrutando de la misma música? ¿Qué tiene de mala influencia para las buenas costumbres la lealtad de los fans para con la banda y viceversa? Qué ignorancia, que inaceptable ignorancia fue la que dejó a Maiden sin Chile y a Chile sin Maiden el año 1992. Saludos a Humberto Lagos, seguramente ayer terminó las negociaciones con su agente inmobiliario para comprarse un sitio en la punta de la más lejana loma de nuestra Cordillera de la Costa.

maiden09_28Ya llegando al final, un tema cuya inclusión en el setlist realmente me sorprendió, The Evil That Men Do, a priori habría preferido que repitiesen la gloriosa Moonchild. Pero a la larga la novedad pagó con creces, con el telón del Somewhere In Time, dio gusto escuchar a Bruce cantando este tema después de recordar cómo Blaze Bayley destruyó el coro en 1996. Pero lo que más gusto dio fue la ESPECTACULAR (lo digo con mayúsculas) lluvia de fuegos artificiales, sobrecogedora, imponente, inédita, nada que envidiar a ninguno de los shows de esos pseudos músicos que llenan recintos en Chile. Y qué decir del Eddie cyborg, es primera vez que veo dos Eddies (tres si contamos la cabeza de Eddie faraón) en un show en Chile, realmente genial, con movimientos casi humanos.

Para terminar, nuevo telón y otro clásico, un tema que debe tener más de treinta años, Sanctuary. Me había llamado la atención que Bruce no hubiese estado tan comunicativo como la vez anterior… pero en medio de este corte Bruce habló, y habló bastante. Presentó a la banda, donde lejos el más aplaudido fue Nicko McBrain, qué carisma que tiene este tipo… y luego, anunció disco en estudio para el 2010 y visita para el 2011. Ya sabemos que las palabras de Bruce no son sólo de buena crianza, lo que dice se cumple, así que se ganó una nueva gran ovación del público, que ya comenzó a la cuenta regresiva para ese prometido show del 2011.

Respecto a las cosas y sucesos históricos, como el recital de ayer, hay una historia que se cuenta mucho en Chile. A mediados de los años ’60 venía a mucho a jugar a Chile el Santos de Pelé, a jugar partidos amistosos con equipos chilenos y otros teams del orbe. En ese contexto, el 16 de enero de 1965 se enfrentó a la Selección de Checoslovaquia, gestando el que según muchos ha sido el mejor partido de fútbol jugado en Chile en la historia, y que fue poesía hecha fútbol (ganaron los brasileños 6-4). Y la leyenda dice que aunque el Estadio Nacional estuvo lleno, todos los futboleros canosos estuvieron en el estadio ese día, lo cual, si fuese cierto, implicaría que en el Estadio Nacional caben 300.000 personas. Lo que vivimos ayer fue nuestro propio Santos con Checoslovaquia, Maiden hizo historia y nosotros hicimos historia con Maiden… van a pasar años y años y recordaremos este día, y como haberse perdido el recital de ayer es un verdadero crimen de guerra, muchos de quienes no pudieron ir, cuando estemos pintando canas, dirán que sí fueron, que los vimos desde atrás de una pantalla gigante, que nos impresionaron los fuegos artificiales y los Eddies…

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Porque nos va a llevar mucho tiempo asimilar todo esto, la verdadera trascendencia sólo la puede dar el paso del tiempo. Ese tiempo que a Maiden lo ha convertido en la más grande banda del planeta, con su creatividad, su ADN intacto, sus inteligentes letras y su imperecedero espíritu. Yo no sé si alguna vez en la vida había habido tanto metalero junto, quizás nunca más vuelva a suceder, no lo sabemos. Pero sí sabemos que lo de ayer es la piedra base de algo que será un largo proceso, que tenderá a la eternidad: comprender dónde estuvimos, qué es lo que vivimos. Y que estuvimos ahí, haciendo la historia.

Setlist Iron Maiden:

01 – We Shall Fight On The Beaches / Aces High
02 – Wrathchild
03 – 2 Minutes To Midnight
04 – Children of the Damned
05 – Phantom of the Opera
06 – The Trooper
07 – Wasted Years
08 – Rime of the Ancient Mariner
09 – Powerslave
10 – Run To The Hills
11 – Fear of the Dark
12 – Hallowed Be Thy Name
13 – Iron Maiden

Encore

14 – The Number Of The Beast
15 – The Evil That Man Do
16 – Sanctuary

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¿Qué fue esto? ¿un recital increíble? ¿un viaje en el tiempo? ¿una reunión de amigos? o sencillamente uno de los grandes momentos que recordaremos para siempre en nuestras vidas…la verdad es que todas y ninguna de ellas, porque para los 28.500 afortunados que nos encontrábamos en ese lugar y momento, en particular para los que tenían sobre 30, era muy difícil a veces diferenciar si era el 9 de marzo de 2008 o algún glorioso día de la inolvidable década de los 80’s, en algún show de las giras del “Powerslave”, “Somewhere in Time” o “Seventh Son of a Seventh Son”.

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La emoción de esta gira es algo sencillamente incomprensible si no se está “ahí”, viviendo la llegada de la banda al aeropuerto, al hotel, el preámbulo al Show, EL día del concierto, todo es tan “diferente” si no se VIVE el metal, que por eso para nosotros el show de la banda favorita es un ritual, un “evento”, un “momento mágico” y lo de ayer fue increíble, una máquina del tiempo nos llevó 20 años atrás a los mejor de los 80’s, gracias a la música, a nuestro amado heavy metal, fue una poesía metalera épica de los mejores fans del mundo, de los True, de nosotros, de los viejos y los jóvenes, de los de siempre y de los más nuevos, porque cuando se es de verdad no importa tanto haber conocido a Maiden hace poco si se siente esa pasión por el heavy que hace que todos seamos “antiguos”, como si nos conociéramos hace siglos en una amistad y camaradería eterna que nos hace sentirnos especiales, entre nosotros y con nuestras bandas…..todos sentimos ayer esa vivencia de la gran virtud de Iron Maiden en su espectacular carrera, hacer del metal una GRAN OBRA DE ARTE, hacerlo poema, rima artística, y todos fuimos protagonistas del magno evento, de la noche en que el Heavy Metal se hizo poema épico, “The Rime of the Ancient Fans”…UP THE IROOOONS!!!

Una gran promesa del Rock: Lauren Harris

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El 9 de marzo todos amanecimos nerviosos, es que la ansiedad por la máquina del tiempo del “Somewhere Back in Time World Tour” era demasiada, así que no fue raro ver en las afueras del recinto a miles de fanáticos que llegaron a tempranísima hora para presenciar EL show de sus vidas, pero no por mucho madrugar el sol sale más temprano, así que la espera de la apertura de puertas igual iba a ser a las 16 hrs y claro, sencillamente parecía eterna…para el caso de este show, la entrada fue en general ordenada y pausada, lo que implicó que a las 19 hrs aún habían fans acomodándose impacientemente, y claro, ciertamente eso no es bueno para ningún telonero, en especial si es primera vez que está en Chile, sus temas son desconocidos para la mayoría de la audiencia, y luego de tan magna espera lo único que quieren los fans es ver a la banda de fondo, Maiden…más encima si sumamos a esto que en Argentina, el país anterior en el tour, la recepción maleducada y mala onda de algunos desubicados que estaban cerca del escenario fue bastante hostil, el panorama no era del todo positivo, pero bueno, no era cualquiera quien taloneaba a Maiden, era la hija del jefe, hija de tigre, y por sus venas corre sangre de la familia Harris, y se notó.

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Algo pasadas las 19 hrs entra a escena Lauren Harris; el hecho de cambiar la música de fondo por el glorioso sonido distorsionado de la guitarra eléctrica claro que repercutió positivamente en la entrada de la banda de Rock de Lauren, aunque en ovación mesurada, la cual al terminar el primer tema se enfrió, no preocupantemente, pero ciertamente no era un buen indicio. Sin embargo, luego del cover de UFO que tocó, al comenzar el segundo tema, el entretenido “Your Turn” y relajarse un poco más, Lauren saca garra y demuestra ser digna hija de Steve, ella sola por su cuenta revierte la frialdad entre los más sensatos fans de Maiden al mostrar buen dominio escénico y cantar bastante bien, termina el tema entre aplausos, pero muchos ya gritaban “Maiden!”, “Maiden!”…sin embargo no mostró signo alguno de desesperación ni mucho menos, todo lo contrario, como toda persona inteligente tenía preparada una estrategia que resultó perfecta: comenta que el día viernes habían tocado en Argentina, y ya solamente con mencionar el nombre de nuestro país vecino se escuchó una rechifla de proporciones(!), y dijo que no la trataron muy bien…pero que acá, éramos “fucking amazing” y claro! Con eso se ganó la simpatía de quienes saben al menos algunas palabras de inglés, y de ahí en adelante el show fue otro, al empatizar con los más escépticos.

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Con mucha más confianza introduce otro tema que está en su sitio de MySpace para escuchar, “Let Us Be”, el que termina en aplausos y con el respeto de la gran mayoría del público. Nuevamente saca estrategia y nos invita a gritar nuestro tan clásico “Chi Chi Chi”, que es respondido por un magnánimo “Le Le Le VIVA CHILE”!!! notable, sinceramente con su inteligencia, belleza y talento, esta chica tiene todas las armas para llegar lejos en el Rock. Unos momentos después interpreta su tema más conocido y “oreja”, llamado “Steal Your Fire” prendiendo al público a un nivel medio, el cual la respetó, pero no solamente por ser la hija del gran Steve, porque él no hubiera podido hacer mucho para defenderla ante una audiencia hostil, sino porque tiene talento e inteligencia, y ciertamente claro que tiene rock y estilo, unos minutos después, luego de terminar el show con un tema más, dejó la impresión que tiene mucho futuro en el ámbito que se está moviendo. Sí, no es heavy metal, pero en la actualidad, entre tanta “música masiva” que conceptualmente colinda con un tarro de basura, el tener una buena intérprete de rock juvenil como ella se agradece, y qué bueno que en Chile la hayamos tratado bien; muy bien su banda, muy bien el sonido, muy bien Lauren, le deseamos mucho éxito, fue una digna telonera.

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1940 – 1984 – 2008

Al terminar Lauren su performance, todos sabíamos que era cosa de minutos comenzar con el show más esperado de todos los tiempos en la historia de recitales en Chile (y ciertamente en cada país de la gira del “Somewhere Back in Time”), qué momentos…

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Muchos estaban ingresando a cancha, otros se reacomodaban y de pronto tomándonos casi de sorpresa en el “trance” de los minutos, a eso de las 20:20 se escucha el tema «Doctor Doctor» de UFO, lo que significaba que …..SE HABÍA TERMINADO LA ESPERA! POR FIN! ! POR FIN! se encienden las dos pantallas gigantes al costado del escenario y se aprecian imágenes de la banda…algarabía y gritos, ya estábamos empezando, SOMEWHERE BACK IN TIME WORLD TOUR YA COMENZABA EN CHILE….emoción absoluta y ansiedad sentíamos todos quienes estábamos ahí, particularmente en cancha, al lado del escenario, donde la energía se transforma en estruendo, y listo!, listoooooo! se escucha la voz de fondo del Primer Ministro Británico del año 1940 Sir Winston Churchill !!! “We shall go on to the end, we shall…..” ESTRUENDO ABSOLUTO!!! la arenga para los valientes pilotos británicos de la RAF, quienes se enfrentaron a los feroces y diestros pilotos alemanes de la Luftwaffe en la Batalla de Inglaterra de 1940, es también parte de la historia del heavy metal gracias a Iron Maiden, no lo sabremos nosotros! al terminar la grabación con la frase “We shall never surrender!!!” vienen las pistas grabadas y….las guitarras paralelas comienzan!!! Aces High comenzaba!!! Se aprecia en un segundo a la banda en vivo y en especial a un imponente y potente Steve Harris que sale feroz, veloz e inesperadamente del costado izquierdo del escenario blandiendo su bajo Fender como si fuera un arma de la segunda guerra mundial, MAGISTRAL! qué mas decir, era todo DELIRIO ABSOLUTO, Dickinson al comienzo, durante y al final del tema tuvo que competir con 28.500 vocalistas que se la cantaron toda, TODA!, la emoción del momento era indescriptible, en particular cuando Bruce cierra las líricas cantando IGUAL que en la versión de estudio, unas 5.000 octavas más arriba que cualquier mortal, algo que ni siquiera hizo en el “Live After Death”…entre que termina, un “Scream for me” y el comienzo de “Two Minutes to Midnight” la energía era tanta que el tiempo pasó más que volando, qué increíble set list, que notable comienzo de show, los dos primeros temas del grandioso álbum Powerslave de 1984, uno genialmente inspirado en hechos históricos de 1940, los escuchábamos ahora en el año 2008, en un momento imborrable de nuestras vidas.

maiden_10Ahora era el turno de uno de los tres álbumes favoritos del jefe Harris, del “Piece of Mind”, a través de “Revelations”, tema de Bruce inspirado en textos religiosos egipcios y emblema del Maiden de la primera mitad de los 80’s; sonó muy bien, y ante la relativa menor intensidad de la canción ya se podía apreciar con más “calma” lo compenetradísimos que estaban Janick, Dave y Adrian, y la dupla de base rítmica Harris McBrain, éste era un show de lujo, de lo mejor que se ha visto en años, y para muchos el mejor show de Metal visto en la historia de nuestro país. Sin embargo cabe destacar que durante este tema no se escuchó un “coro de fondo” tan gritado como los otros, de pronto todos los más “veteranos sobre 30” como que nos dimos cuenta que cantábamos solos, podría decirse que fue como el “punto más bajo del público”, pero bueno, a estudiar para la próxima vez! Maiden lo debemos corear a full no solamente en Fear of the Dark(!), vamos(!).

A continuación sin preámbulos de Bruce las revoluciones suben a 1.000.000 nuevamente cuando se cubre el telón de fondo por el gran “Eddie soldado con espada sangrante de la batalla de Balaclava”, Nicko marca los 3 tiempos y listo! Ya teníamos a THE TROOPER, ahora sí volvieron los 28.500 vocalistas y el recinto casi se viene abajo!!! Era la locura absoluta, es cierto que este tema siempre lo tocan en otras giras, pero en el contexto de ésta se sintió diferente y mucho más potente, uno de los puntos altísimos del show (ya que todos fueron altos).

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Pero también queríamos escuchar a Bruce y sus “conversaciones” con el público, y eligió este momento para referirse a su carrera como banda, y para mirar y apuntar luego al Estadio Nacional, recinto colindante a la Pista Atlética donde debería haberse hecho el show para evitar que tantos fans se hayan quedado sin entrada, no era necesario saber inglés para captar perfectamente lo que nos quería transmitir Bruce(!), naturalmente fue ovacionado por representar la gran preocupación de la banda por sus fans, algo que siempre se ha agradecido de Maiden.

«SOMEWHERE IN TIME» IN «SOMEWHERE BACK IN TIME»

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Si bien el comienzo fue un estruendo aplastante e imponente, y anteriormente con The Trooper las revoluciones se vivieron a mil, había que darle paso ahora al espectacular y más melódico álbum “Somewhere in Time”, y qué mejor que con WASTED YEARS …qué temazo, qué letras y qué interpretación notable, TODOS lo cantamos y ciertamente que en especial para quienes vivimos la década de los 80’s fue más que emotivo, AL FIN LO ESCUCHAMOS EN CHILE! Punto destacable de la noche, solamente hay que lamentar que de pronto la guitarra de Adrian no se escuchaba muy bien pero no quita eso que la banda lo haya ejecutado con maestría, qué gran momento.

“Woe to You Oh Earth and Sea (oohhhhhhhhhh!!!!!!)
for the Devil sends the beast with wrath (de acá en adelante todos juntos…)
because he knows the time is short
Let him who hath understanding
reckon the number of the beast
for it is a human number
its number is six hundred and sixty six”

Un enfoque a Dave y Adrian y qué más decir, fue EL momento de riesgo para quedar con sordera porque difícilmente la banda se va a olvidar de CUANTO se gritó/cantó The Number of The Beast, nuevamente Bruce dando un 110% para llegar a los tonos originales de estudio y una banda que a esas alturas mostraba una maestría casi conmovedora, adelante se saltó y cantó todo el rato, cómo se nota que este tema es la antena, impresionante haber estado ahí para relatarlo.

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¿Y ahora Run to the Hills? La verdad que no, a diferencia de lo que pasó en la India, en el primer concierto de la gira, en vez de escuchar guitarras escuchamos a Bruce vocalizar el primer tema de la noche del Seventh Son of a Seventh Son, Can I Play with Madness! YEAH!!!! Y cómo no! si fue exactamente locura y alegría total haber escuchado los acordes mayores de este tema “diferente” y genial de Maiden, se podría decir que ya a estas alturas estaba muy claro que esta noche sí que era especial e histórica.

maiden_13Ahora nuevamente Bruce nos vuelve a hablar para relatar ahora que cuando el día anterior cruzaban los Andes en avión, el mismo que piloteaba él desde Buenos Aires a Santiago, se estaba en presencia del Cóndor, ave emblema de nuestra cordillera, y que ahora se iba a relatar la una historia, en que otra ave era importante…. el albatros….

Nicko marca los tiempos y uno de los grandes regalos de esta gira se hacía presente, el sempiterno track “The Rime of The Ancient Mariner”, coloso tema de más de 13 minutos que mostró a un Bruce con renovado atuendo ya que cambió de polera, colocándose además una especie de “abrigo manta” de pirata para relatar de mejor forma las historias de Samuel Taylor Coleridge; brillante ejecución, se veía a una banda engranada como reloj que interpretó igual a la versión de estudio este emblema de canción…al fin pudimos ver el bajo de Harris con el “arpeggio submarino” tan característico previo a la parte recitada del tema, en un primer plano gracias a las tomas en las pantallas, otro de los puntos notables de la noche, para muchos el gran climax, uff, difícil elegir lo mejor, todo fue brillante.

Y cómo no! El track homónimo del álbum “Powerslave” se venía con todo ahora para reventar el ambiente…ya lo habíamos escuchado en Chile en 1997 cuando Bruce vino como solista, junto a Adrian, pero ahora era con MAIDEN COMPLETO! Todos esperábamos al tema emblema de la imaginería gráfica de la gira, y salió perfecto. Mención aparte eso sí merece la máscara que usó Bruce para cantar durante el track, la misma del Live After Death. Muchos comentarios del tipo “mira a Bruce, jaja” se hicieron (!), en fin, pero lo importante es que todos quedamos muy satisfechos con la performance de la banda, inolvidable.

maiden_14Se apagan las luces y el teclado profundo de fondo es la antesala que todos conocemos del otro track del gran “Somewhere in Time” que se toca en la gira, me refiero a “Heaven Can Wait»…otro de los grandes tracks esperados por todos, prácticamente en todas las filas de espera y también al momento de ingresar al recinto antes del show los fans coreaban el “oh oh oh…” tan característico, qué nervios al comienzo, y luego qué emoción deben haber sentido la veintena de fans que se subieron al escenario a compartir con la banda el legendario coro(!), otra ejecución impecable tanto de los instrumentistas, de Bruce y del resto de los 28.500 vocalistas presentes.

maiden_30Run to the Hills! Una de las semi exclusivas de Chile en el show del 2001 hicieron explotar otra vez el ambiente en esta mágica noche, sin embargo, al igual que en los shows anteriores con Bruce, nada se compara al estruendo absoluto de voces que genera “FEAR OF THE DARK”…muchos critican que se haya elegido este tema para la gira, pero como Dickinson lo dijo en la conferencia de prensa, “no somos una banda revival”, igual tenía que haber algo de épocas posteriores, y qué mejor que el GRAN track de los 90`s, hito de cruce de generaciones, porque todos, viejos y jóvenes tienen como gran punto en común esta canción…si no fue la más cantada, puede empatar con otra, pero está en el “primer lugar de decibeles” de la noche de todas maneras, qué duda cabe…notable, estremecedora, inolvidable, tanto como las expresiones y performance de Bruce en el escenario…todo antesala perfecta para que cerraramos la primera parte del show con el tema “IRON MAIDEN”…Dave se luce con su pulcro estilo, y por el otro lado Janick hizo su gran show propio como el tercer frontman de la banda que es, un juego impresionante de pirotecnia de cómo jugar con la guitarra, espectacular, casi se roba la película si no es por él! El séptimo integrante!, Mr. EDDIE! En su versión más espectacular y legendaria, la del “Somewhere in time” un muñeco de 4 metros con movimientos increíblemente naturales, y tratando de “agredir” a Janick, Nicko y Dave, jaja, notable performance, ya a esas alturas era todo un sueño, pero hecho realidad, vítores y aplausos cierran en estruendo cerrado la primera parte del show, demoledores 12 temas en una demoledora actuación era lo que había pasado en Ñuñoa, qué afortunados de haber vivido esto para contarlo.

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FEAR OF THE ENCORE…

maiden_28Entre la emoción y alegría por los momentos vividos, de repente en nuestras mentes había algo de tristeza ya que no quedaba mucho de show, por eso había que vivirlo como nunca, muchos nos mirábamos y no podíamos creer lo que estaba sucediendo, es que estaban tocando como nunca, tendrán ahora 50 años de edad pero la performance es mucho mejor que cuando tenían 20, y la motivación que tenían era espectacular, qué bueno por todos, de seguro NUNCA van a olvidar al público chileno…

¡Ahí viene Bruce de nuevo! Y ya teníamos al gran frontman del heavy metal con una expresión increíble, él no miente, y se veía sinceramente sorprendido, así que sus palabras fueron para transcribirlas en piedra; luego de lanzar el “gorrito” de la gira (entre risas lo lanzó diciendo que era un “merchandising”), dijo que estaban tristes porque era su última noche de gira en Sudamérica, pero que amaban a Chile y que volverían pronto, aunque deja claro el mensaje que quieren para la próxima vez el Estadio Nacional! No la pista atlética!

A continuación Bruce presentaba a la banda, y a modo de broma sacó el tema de nuestro emblemático trago “pisco sour” y el vino, entre risas que apuntaban a Nicko(!) jaja, notable momento de distensión y compenetración entre público y banda, inolvidable, eso se puede hacer fácil en audiencias de 100 personas, para 28.500 sólo Dickinson lo hace.
Bueno, pero faltaba presentar a Dave, y así menciona a “Dave 2 guitars Murray» (porque estaba con la eléctrica y la acústica) para comenzar con la parte acústica del principio del álbum “Seventh Son of a Seventh Son”, pero…GONG! La acústica estaba con sonido tan saturado, cual eléctrica preparada para hacer riffs infernales…a continuación otro intento y lo mismo, tanto Dave como Bruce (esto lo da la experiencia de cientos de conciertos) se rieron de la situación en vez de dramatizar, a tal punto que Bruce a modo de broma dijo que era como “la guitarra de la bestia” jaja, y se vio obligado a entonar “Seven deadly sins” a capella, pero con miles de voces de apoyo…

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Se nos venía otro gran regalo de la gira, MOONCHILD!!! Y la cámara ponía en primer plano la guitarra de Adrian para el comienzo de este gran tema, que noche!!! Sin respiro ahora todos nos volvíamos magos o brujos con el bajo del jefe y “The Clairvoyant”, para finalizar con HALLOWED BE THY NAME, otro de los ENORMES temas de Iron Maiden…cómo no recordar las tres veces que Bruce nos sacó lo máximo de la poca voz que nos quedaba, para hacernos escuchar en todos los rincones de la capital de Chile…sí, 20 años atrás era un total sueño, pero sí amigos, fue verdad, ayer 9 de marzo del 2008 Iron Maiden tocó en Santiago los grandes éxitos de los 80’s, era como ser parte protagonista del Live After Death, pero potenciado con el Somewhere in Time y Seventh Son, más Janick Gers, y cerca de nuestras casas, un regalo inolvidable…

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¿Qué sintieron luego que Nicko regalara las baquetas y fuera el último en salir del escenario después de tomar el micrófono y despedirse? ¿qué había pasado? ¿qué venía ahora? Todos somos personas distintas, con distintas vidas, carreras y circunstancias, pero esto nos une, el heavy metal, y ciertamente creo captar el momento de forma correcta si digo que estábamos “asombradoemocionados”……….los “nuevos” en el metal por seguro que jamás olvidarán esta noche porque es la mejor que han tenido, y los mayores teníamos tantos recuerdos de los temas de adolescencia y de los grandes álbumes que acompañaron a los grandes hitos de nuestras vidas que no se podía mucho razonar…al fin Iron Maiden al 100% estaba con nosotros.

El primer Show en Chile fue sin Bruce, la segunda vez (2001) con un sonido muy malo, la tercera (2004) hubo algo de frialdad en el ambiente, pero ahora, decir espectacular es poco, decir asombroso es poco, y decir inolvidable es quizás, lo más sensato, pero hay que decir que las palabras no bastan….

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Iron Maiden nos regaló ayer 9 de marzo algo que nos acompañará para siempre, un viaje en el tiempo, dentro de nuestras vidas y dentro de las vidas de ellos porque seguro que no olvidarán a los fans chilenos, fue mágico, potente, impecable, implacable, demoledor e increíble, por eso como equipo (PowerMetal.cl) no nos arrepentimos de haber vivido el concierto igual que ustedes, adelante, en cancha, saltando, cantando y vibrando como lo que somos, todos metaleros de alma, no puedo terminar este “Rime Live Review” sin decirle a Steve, Bruce, Adrian, Dave, Janick y Nicko lo siguiente:

GRACIAS POR HACER MÚSICA TAN ESPECTACULAR
GRACIAS POR NO HABERNOS DEFRAUDADO JAMÁS
GRACIAS POR HABERNOS ACOMPAÑADO EN LOS MOMENTOS MÁS ALEGRES Y TRISTES DE NUESTRAS VIDAS
GRACIAS POR IRON MAIDEN

UP THE IRONS TILL DEATH AND NEXT LIFE!!!!

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Setlist:

01. Intro – Churchill’s Speech
02. Aces High
03. 2 Minutes to Midnight
04. Revelations
05. The Trooper
06. Wasted Years
07. The Number of the Beast
08. Can I Play With Madness?
09. Rime of the Ancient Mariner
10. Powerslave
11. Heaven Can Wait
12. Run to the Hills
13. Fear of the Dark
14. Iron Maiden
Encore:
15. Moonchild
16. The Clairvoyant
17. Hallowed Be Thy Name

Qué mejor que comenzar el año con la tercera visita de Iron Maiden a Chile. Bastante mejor promocionada que las anteriores visitas (hasta con avisaje por MTV), en los últimos días pudimos ver a una banda llegando relajada a nuestro país, contestando diplomáticamente las siempre obvias y tontas preguntas de la prensa no especializada («¿qué les parece Chile?», entre otras). Pero todos sabemos de que Maiden no es una banda que necesite de declaraciones en la prensa para cautivar a su público, y que a la larga daba prácticamente lo mismo que dijeran a los medios.

Todo conducía a que tendiésemos a comparar la jornada del 15 de Enero del 2001 con lo que vivimos hace algunos días: fecha similar, el mismo calor, quizás una expectativa previa similar… pero ciertos elementos presagiaban que se trataría de una jornada distinta: un pequeño «detalle» como el telonero (sería inoficioso recordar en detalle el espectacular recital de Halford), y algo muy importante y que a la larga sería un elemento fundamental en la presentación de Maiden de este año: la espectacular escenografía. Al entrar al recinto (tras las interminables colas que dan material para hacer un review aparte), resultaban imponentes las dos torres que simulaban ser el enorme frontis de un castillo, custodiadas por la clásica figura que encarna a la muerte: un ser encapuchado con una guadaña de proporciones industriales; además, pudimos observar dos pantallas gigantes -gran idea- a cada lado del escenario. Todo ello sin considerar aún la multiplicidad de elementos escénicos (luces, telones, Eddies…) que aparecerían después.

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Tras una larga y calurosa espera, a las 8 en punto saldría a escena Witchblade. En realidad, considero que el tiempo en que la banda actuó, por varios factores, pudo haber sido utilizado de mejor forma. El primero estuvo dado por la paupérrima calidad del sonido (particularmente al inicio, donde parecía ser un playback sobre las pistas de bajo y batería); y lo segundo, y quizás lo más importante: considero que en estos momentos en Chile hay otras bandas con mayores merecimientos que Witchblade para tener la oportunidad de tocar en una instancia así. De hecho, su último disco es de hace 3 años. No es nada contra la banda ni mucho menos, pero creo que -aparte de los covers de Judas Priest que, con mucha tolerancia y apertura de mente, aprueban- lisa y llanamente no debió haber telonero o éste debió ser de un mayor nivel. Más allá de no prender demasiado (entendible, es una meta casi imposible para una banda que telonee a Maiden), la banda de Freddy Alexis mostró muy, muy poco. En lo que sí estuvo atinadísima la banda fue en homenajear a Alfonso «Poncho» Vergara, bajista y líder de Tumulto, recientemente fallecido tras librar una dura batalla contra un cáncer óseo.

Comenzaba a caer la noche y la espera por la doncella se hacía eterna. Hasta que a las 9.15 todo pareció comenzar: el público reaccionó alborozado ante los sones de lo que parecía ser el intro del show. Pero poco tardamos en darnos cuenta de que en realidad se trataba de un tema «envasado» («Doctor Doctor», de UFO, tema tocado por Maiden como bonus track de «The X Factor»). Tras la falsa alarma, el verdadero intro (estupendo) y la salida a escena de Nicko McBrain daban inicio al show. Cuatro golpes a los platillos y el resto de la banda salía a escena con el single de «Dance Of Death», Wildest Dreams. Es cierto, el «I’m on my way» de las aproximadamente veinte mil gargantas asistentes no sonó tan fuerte y extásico como el «your time will come» de The Wicker Man de hace 3 años, pero a esas alturas poco importaba: Maiden estaba tocando en Chile con todo su escenario, dispuestos a brindarnos un show de calidad mundial. Además, los cambios de cámara de las pantallas gigantes (realmente notables) daban un plus al desempeño de la banda en escena.

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El clásico sonido del bajo de Harris daba comienzo a Wrathchild, el primero de los temas clásicos de la noche. A esas alturas ya podían sacarse algunas conclusiones: el show, si bien no sonaba perfecto, se escuchaba mucho mejor que en la misma parte del 2001. La banda cumplía muy profesionalmente aunque quizás con un pelito de poca movilidad en escena … a excepción de ese monstruo de las cuerdas vocales llamado Bruce Dickinson. Estamos hablando de una persona nacida en Agosto de 1958, es decir, de 45 años. ¡Cómo canta y cómo se mueve este tipo, por Dios! No es que sorprenda, sino que realmente maravilla y no cansa de impactar. Puede que haya vocalistas de un nivel -no registro -similar, como Halford, Dio, Geoff Tate, Michael Kiske… pero a mi juicio Dickinson es el mejor frontman de la historia del Heavy Metal. Su movilidad, su entrega, sus caracterizaciones (como posteriormente veremos)… en fin, un honor ver a Dickinson en Chile.

Quizás el primer momento realmente extásico vino con Can I Play With Madness?. El «play with madness» (el «Can I» lo cantó Dickinson solo) del público fue ensordecedor. Creo que, a pesar de la cierta reticencia que el escuchar este tema en vivo me provocó cuando vi el tracklist, fue a la larga una muy buena elección. Por lo demás, fue la instancia para que pudiésemos apreciar otro elemento notable en el show: los impresionantes telones. Para este corte se utilizó un telón con la imagen de Eddie que aparece en el single homónimo.

santgo5Estridentemente, Dickinson anunciaba al primer gran clásico de la noche, The Trooper, comenzando con sus notables performances casi actorales. Literalmente Bruce «tomó las banderas», ondeando la «Union Jack» de la misma forma que el Eddie del telón, el cual había cambiado a la carátula del single de «The Trooper». Sencillamente sobrecogedor e imponente. El público reaccionó enfervorizado ante el «o-oo-oo-oo-ooh», demostrando que hay clásicos que jamás mueren y que hay temas que Maiden jamás podría dejar de tocar. Muy bien ubicado en el tracklist.

Bruce comenzó a contar a la gente que iban a tocar aproximadamente 40 minutos de su nuevo disco, y que esperaba que nos gustara. Y con ello se pasó, a mi juicio, a uno de los momentos más magistrales de la noche. Con Dance Of Death Bruce realmente se robó la película. Tras un intro que no aparece en el disco (un extracto de Hamlet… «There are more things in heaven and earth, Horatio…»), Dickinson se pondría una máscara y una capa para contar esta historia que «enfría los huesos», como reza la letra. Más allá del solidísimo desempeño de la banda (a estas alturas ya casi una obviedad), Dickinson no fue un cantante de Heavy Metal: fue un cantante de ópera. Más allá de su siempre potente voz, que hace pensar que los años no pasan en él (¿no será una reencarnación de Dorian Gray?), Bruce jugó con su imagen de forma magistral, creando una atmósfera sencillamente notable, terminando con la capucha puesta, como la muerte. De lo mejor que he visto en mi vida.

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Tras la impresionante demostración músico-teatral de Dance Of Death, la banda continuaría con su nuevo material, presentando Rainmaker, su segundo single. En estos momentos del recital ya podíamos darnos cuenta que quizás la emoción y la adrenalina eran algo menores que en el recital del 2001, lo que sin dudas es comprensible debido a que su anterior visita implicaba la vuelta de Dickinson con Smith, y la primera presentación de la banda en Chile con «The Air Raid Siren» en las voces. Es cierto que el público no enganchó con ninguno de los temas nuevos de la misma forma que con los clásicos, pero ello sin dudas es el «costo» de haber tenido una trayectoria llena de temas que han hecho historia. Bien Rainmaker … pero con lo siguiente, Brave New World, la Pista Atlética casi se vino abajo. Quizás no sea el tema más ganchero de la última época de Maiden, pero el «a brave new world … in a brave new world» resultó francamente impactante. Las tres guitarras sonaron mucho más definidas que el 2001 y Dickinson seguía rompiéndola.

La segunda performance operática de Dickinson vendría con Paschendale. Tras un inicio con un intro especial (sonidos de guerra, especialmente) y un impresionante juego de luces, Bruce emerge en escena usando vestimentas militares (particulamente llamativo su casco) y mostrando un nivel sobrecogedor. Quizás se trate de uno de los temas de mayor intensidad de lo nuevo de Maiden, y esa intensidad se vio fielmente reflejada en escena.

santgo11Sorpresa causó en el público la inclusión en el tracklist de un corte de «The X-Factor», Lord Of The Flies, además siendo tocada un tono más abajo. El tema transitaba no mucho más que correctamente por los bajos tonos de la voz (incluso los bajos de Dickinson son muy superiores a los de Blaze), hasta que se llegó al coro, donde Dickinson se encargó de pisotear en el suelo a Bayley, cantándolo una octava más arriba, lo que resultó fascinantemente sorprendente. Fue la mejor forma de expresar que él es y será LA voz de Maiden, haciendo sonar excelente a un tema mediocre de un disco que no es el mejor de Maiden.

Los cuatro cadenciosos baquetazos que dio Nicko parecieron dar inicio a Hallowed Be Thy Name, pero en realidad se trataba de otro corte de «Dance Of Death», No More Lies. Era el sexto corte consecutivo post 1992, pero el público lo gozó. Quizás haya sido el tema en que más haya cuidado su voz Bruce (particularmente en el coro), pero sonó sólido y potente. Es increíble cómo se acoplan las tres guitarras de Maiden -en especial en los temas nuevos-, y quizás ello se deba a que los tres tienen personalidades muy dispares en escena y ello se trasunte en su forma de tocar: Smith es pulcro y cultiva casi un «bajo perfil»; Gers quizás sea el segundo frontman de la banda; y Murray encarna lo mejor de ambos.

Quizás si la primera gran, gran explosión de la noche vino, ahora sí, con Hallowed Be Thy Name. Ese estremecedor sonido de la campana hizo delirar al público, que cantó y gritó el principio de este clasicazo como si se fuese a acabar el mundo. Como es ya clásico (predecible, dirán algunos), en medio de este corte escuchamos los primeros «Screeeeeam for me Santiago», ante un público totalmente entregado y que se reventó la garganta. Memorable el «yeeeah … hallowed be thy name» del final, con Dickinson haciendo gala de su suprahumana caja toráxica al mantener su último «uoooooh» por interminables segundos.

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El ambiente al fin estaba 100% prendido y qué mejor que continuarlo con el tema más coreado el 2001: Fear Of The Dark. Y esta ocasión no se le fue en zaga: la entrega del público chileno en los clásicos de Maiden es conmovedora, especialmente en este corte. ¿Qué más puede describirse? No se trata de un tema «ganchero», tampoco tiene la estructura típica de un single… pero tiene matices, cambios de ritmo, un coro pegajoso, una letra interesante y, sobre todo, funciona demasiado bien en vivo. Diría que es de esos temas que suenan mejor en vivo que en estudio, no sólo por la respuesta del público, sino por la intensidad que se logra en escena, a mi juicio superior a la que se logró en el disco homónimo.

El show se acercaba, lamentable y peligrosamente, al final. Un vistazo al pasado con Iron Maiden marcaría el final de la primera parte del show, no sin antes ocurrir dos sucesos muy particulares. El primero, obviamente, la presencia de una impresionante figura de Eddie en el lugar de los telones. Maiden prometió traer a Sudamérica todo su show, y vaya que lo cumplieron… Eddie lograba incluso apuntar con su gigante dedo al público en la parte de la canción en que Bruce, cual Tío Sam, nos apunta y nos dice «I want you … and you … and you … Iron maiden wants all of you». Y lo segundo fue un hecho casi anecdótico, mejor visto seguramente por quienes presenciamos el concierto en galería: el paso de una tremenda estrella fugaz, cuya estela verde transitó por algunos segundos por sobre el escenario. Algunos en aquel momento bromeamos y señalamos que estaba todo preparado y que era parte del show … ¡ni Kiss, ni los Rolling Stones, ni Michael Jackson, dentro de la parafernalia de sus shows, incluyen estrellas fugaces! Un momento anecdótico, curioso y a la larga preciso para terminar la primera parte del show, que realmente se pasó volando.

santgo2Tras una corta espera, sucedió algo que creo nunca antes en la carrera de Maiden había ocurrido: los tres guitarristas saldrían a escena a sentarse a tocar guitarra acústica. Bruce presentaría a los integrantes de la banda (Nicko fue el más ovacionado), lanzó un par de frases de buena crianza («los mejores cantos de Sudamérica»; «mientras exista Iron Maiden, tocará acá en Chile», etc.), y comenzó, en medio de un mar de encendedores, la magistral ejecución de Journeyman. Entrecerrando los ojos daba la impresión de ver velas flotando en el mar. Quizás Maiden esté en búsqueda de otros horizontes musicales, caminos algo diversos a los ’80, pero siempre con una calidad intachable. Así lo entendió el público, que agradeció esta entrega acústica con un gran aplauso.

No pasaron muchos segundos hasta que, mientras los roadies terminaban de retirar los instrumentos acústicos, el «Woe to you, O earth and sea…» de The Number Of The Beast causó el delirio generalizado. Poco puede decirse de este clásico de ya más de 20 años (casi 22 para ser exactos)… y nuevamente la presencia de Eddie causó éxtasis. Ahora se trataba de un Eddie de alrededor de 4 metros de altura, que se movió por todo el escenario y fue agarrado a guitarrazo limpio por el carismático Janick Gers. Para qué intentar calcular los decibeles del «six, six six, the number of the beast», que seguramente fue captado hasta por el robot Spirit que hoy por hoy saca fotos en Marte.

santgo14El show terminaría con otro clásico de todos los tiempos, Run To The Hills, y a diferencia del show del 2001, esta vez nadie se retiró (para volver corriendo desesperadamente) antes de su ejecución. Con la majestuosidad del galope de este gran corte, el recital llegaba su fin, tras una intensa hora y cuarenta y cinco minutos. Los seis integrantes de la banda se reunirían a saludar al público, para posteriormente retirarse, en medio de la incredulidad del mismo, que pedía y pedía más, y que recién terminó por convencerse del final cuando por los parlantes comenzó a sonar «Always Look On The Bright Side Of Life», tema de la película «La Vida de Brian».

Es cierto, el show fue más corto respecto al del 2001 (el cual duró casi exactamente dos horas). Quizás la expectativa por ver a Maiden haya sido un poquito inferior a la de aquel año, por lo que a la larga el componente emotivo, sin dejar de ser importantísimo, no tuvo la relevancia preponderante que tuvo en el show de hace 3 años (lo cual -en gran parte- además se debió a que el sonido no fue de los mejores, por lo que la emotividad y la adrenalina vividas eran el gran argumento para sustentar que ese recital fue memorable). Pero este concierto, a la larga, fue otra cosa. No fue un revival del 2001 ni mucho menos. Tuvimos la fortuna de presenciar un show realmente notable, y lo mejor: más allá de la obvia emotividad. No sólo por la impresionante puesta en escena, el buen sonido (tampoco maravilloso, en todo caso), la teatralidad de Dickinson, la calidad de los temas, etc., sino por la madurez de la banda para ofrecernos otras cosas. Por saber mantener un inteligentísimo balance: no renegar de su pasado, pero no vivir exclusivamente de él. Por demostrarnos a todos que son una leyenda pero que no sólo viven de los réditos que aún generan sus años de gloria. La doncella está viva y sigue conquistándonos a todos, y mostrándonos que, más allá de las emociones (que a veces traicionan), su calidad no sólo está intacta, sino que crece día a día, disco a disco. Un placer y un honor, doncella.

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Setlist Iron Maiden:

01. Wildest Dreams
02. Wrathchild
03. Can I Play With Madness?
04. The Trooper
05. Dance of Death
06. Rainmaker
07. Brave New World
08. Paschendale
09. Lord of the Flies
10. No More Lies
11. Hallowed Be Thy Name
12. Fear of the Dark
13. Iron Maiden
Encore
14. Journeyman
15. The Number of the Beast
16. Run to the Hills