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IRON KINGDOM es otra de las bandas que está mostrando que la escena canadiense de Metal está en su momento. Los de Vancouver anunciaron el próximo lanzamiento de «On The Hunt«, que saldrá el 4 de Octubre.

«El nuevo disco tiene un estilo mucho más tradicional, más accesible, con muchas más canciones rockeras, muchas melodías pegadizas y riffs de speed metal, canciones más cortas, más llenas de acción, en lugar de álbum anterior con largos pasajes épicos. Queríamos que este disco incluyera muchas canciones que pudiéramos llevar en nuestro set en vivo”

Pueden ver el video para «Road Warriors» a continuación, seguido por el tracklist y el artwork:

  1. «White Wolf
  2. «Driftin’ Through Time»
  3. «Sign Of The Gods»
  4. «Keep It Steel»
  5. «Raze And Ruin»
  6. «Road Warriors»
  7. «Invaders»
  8. «Paragon»
  9. «The Dream»

Antes que desechen esta placa solo con mirar su horrible carátula, no está demás traer a colación aquella máxima que reza que “no debemos juzgar un libro por su portada”Gates of Eternity es la segunda entrega de la joven banda canadiense Iron Kingdom, quienes se forman recién en 2011, mismo año en el cual editan su primer trabajo, Curse of The Voodoo Queen, el cual hasta ahora no he tenido posibilidad de oír y del que solo les puedo asegurar que posee una carátula aún más fea que esta.  La agrupación la conforman Leighton Holmes (bajo, coros) Amanda Osterman (baterías, coros), Chris Osterman (voz, guitarra) y Kenny Kroecher (guitarra).

El estilo de la banda es ultra tradicional, muy enmarcado en la primera mitad de los ochenta, con fuerte presencia del US metal y algo también de la NWOBHM, siendo influencias fácilmente reconocibles tanto las primeras de placas Iron Maiden, como los mejores trabajos de Manilla Road, tanto así que por momentos no es difícil imaginarse a Mark Shelton cantando algunos de los nueve cortes que Iron Kingdom nos presentan en este disco.

Uno de los principales aspectos a destacar de Gates of Eternity, es el notable trabajo en guitarras de Chris y Kenny, quienes por medio de riffs muy afilados y leads tan melódicos como cautivantes, logran atraparnos con mucha facilidad, de hecho ya con la inicial At The Gates, la que comienza sin ningún tipo de introducción, toda nuestra atención se vuelca hacia la impecable ejecución y el notable y dedicado esfuerzo que hacen por componer basándose en lo más clásico del primigenio heavy metal que todos amamos, aun cuando el sonido no es todo lo bueno que podría ser… a mi parecer falta más peso en la mezcla, siendo el bombo y el bajo los más perjudicados por esto, factor que podría verse mejorado a futuro.  Sin embargo, y como ya dije, es algo que pasa más por la producción que por la propia ejecución, por cuanto las inspiradas líneas de Leighton se perciben con claridad, pero les falta más presencia en la mezcla final, algo que les haga justicia en términos de potencia, ya que con todo lo buenas que son, es una lástima que queden relegadas a un constante segundo plano.

Dejando de lado lo señalado en el párrafo anterior, todos los cortes que nos regala Iron Kingdom en esta segunda entrega tienen algo que logrará cautivar a quienes gusten de los tradicionales sonidos ochenteros que inundan este disco.  Por ejemplo, las galopantes guitarras de Chains of Solitude, a las que se suma la machacante batería de Amanda, son características que te mantienen atento en todo momento al devenir de la canción, algo digno de destacar si consideramos, además, que casi todos los temas son más bien largos.  Por otro lado, la aguda voz de Chris, que si bien en un comienzo cuesta algo de trabajo asimilar, termina por convencer rápidamente gracias a su impecable interpretación, y a pesar de desenvolverse principalmente en tonos muy altos, logra matizar con tonos más bajos cuando la intensidad de la música lo requiere.

Volviendo a las influencias apreciables en la placa, también resulta interesante destacar cierta presencia de los primeros trabajos de los norteamericanos Fates Warning, influencias que en todo caso van por el lado más metálico de placas como Night on Bröcken o The Spectre Within, que por la faceta progresiva de su música, aclaración necesaria para no crear confusión respecto a la dirección de la banda, ya que si bien los cambios de ritmo y los quiebres son un recurso recurrente, están lejos de entenderse como progresivos.  Demon of Deception y Guardian Angel, ejemplifican de buena manera lo anterior, son canciones potentes, melódicas, con muchas y muy variadas secciones, y de gran factura.

Dos de las canciones con las que quede realmente prendido de la banda son, primero, Crowned In Iron, en donde mezclan lo mejor del power metal estilo Omen, con algo de Iced Earth en los portentosos riffs, más la obvia influencia de la doncella, creando una mixtura muy entretenida y, por cierto, heavy.  Los galopes comandados por las guitarras de la dupla Osterman y Kroecher, son uno de los factores más atrapantes en un comienzo, pero luego vamos notando la importancia que adquiere la forma de tocar de Amanda, quien secunda con precisión, versatilidad y carácter, otorgando una sólida base sobre la cual los riffs y leads de ambos guitarristas se vuelven aún más potentes.

Las líneas vocales de Chris también juegan un papel vital a la hora de señalar las virtudes de la placa.  Como señaláramos anteriormente, en principio cuesta un poco adaptarse al tono de su voz, pero pasa poco tiempo en darnos cuenta que posee el tono y la textura perfecta para el estilo que esta agrupación profesa.

El otro tema que resulta particularmente destacable es Egypt (The End is Near), corte que sobrepasa los quince minutos de duración y en el que logran crear una pieza de corte épico, a través de un despliegue de recursos musicales que repasa todas las influencias perceptibles en las composiciones de estos canadienses.  Es una canción con muchas secciones, quiebres y cambios de ritmo, sumamente entretenida de oír, intrigante, que no aburre ni por un momento, con un gran trabajo en los leads y armonías con las que la adornan, con muchos pasajes de guitarras gemelas, y toda una estructuración e instrumentación que por momentos nos hace olvidar lo jóvenes que son y nos lleva a creer que se trata de una banda de vasta experiencia.  Este solo corte hace valer la pena conseguir y oír la propuesta de Iron Kingdom con todos nuestros sentidos puestos en ella.  Quienes se sientan atraídos por la ya dicho, no se arrepentirán de hacerlo.

Desde ya queda hecha la invitación para todo aquel que guste del heavy metal de corte tradicional, con sonido orgánico, natural, y muy influenciado por los grandes nombres de mediados de los ochenta (entiéndase Iron Maiden), así como también por algunos más ocultos (léase Manilla Road).  Me atrevo a asegurar que este álbum no los dejará para nada indiferentes, y muy probablemente encontrarán en él, más de un par de canciones que rondarán en sus reproductores durante algún tiempo.