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Galería de imágenes de lo que fue la visita de MANILLA ROAD y OMEN a Chile, junto INQUISICION, AXE BATTLER y THUNDER LORD, en el Club Kmasú, el pasado 5 de julio.

FOTOGRAFÍAS: ROBERTO LLANOS

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Una nueva batalla se libró el sábado 05 de julio de 2014 en Chile.  Santiago fue el lugar escogido para el arribo de dos de las más grandes leyendas del heavy metal épico de todos los tiempos: Manilla Road y Omen, nombres que muchos de nosotros, ni en nuestros mejores sueños creímos tener en nuestras tierras alguna vez, pero nuevamente Evil Confrontation, esta vez asociados con Live Wire y Weapons of Conquest, lo lograron.  Eterno agradecimiento para el triunvirato metálico que alcanzó la hazaña.

El día prometía ser toda una jornada del heavy metal más tradicional y clásico.  En esta ocasión no hubo lugar para otros estilos y los guerreros nacionales escogidos para representarnos en la arena, confirmaron tal consigna: Thunder Lord, Axe Battler e Inquisicion.  El horario pactado para la apertura de puertas era 15:30 horas, sin embargo esto no ocurrió sino hasta una hora más tarde aproximadamente, debido a la impuntualidad de los guardias que no llegaron a tiempo para controlar el ingreso de la gente que ya comenzaba a apostarse en las afueras del recinto.  Debido a esto, todo partió una hora más tarde, lo que como ya veremos, no fue más que un mero detalle.

 

THUNDER LORD

La furia del heavy metal de Thunder Lord no se hizo esperar y salieron a escena a eso de las 17:00 horas en punto, frente al poco pero fiel público presente a esa hora.  Con dos demos, dos larga duración y dando vueltas por el underground local por ya doce años, estos santiaguinos son reconocidos por la gran mayoría de todos los asiduos seguidores del metal de corte tradicional en nuestras tierras, y pronto en otras regiones del orbe, gracias a la reciente reedición de su material por parte del sello alemán Iron Shield Records, quienes lanzaron su álbum 2012 Heavy Metal Rage en formato totalmente profesional, siendo el primer lanzamiento de estas características con que cuenta la banda.

Partieron con Dark Rider, el que de inmediato provocó el headbanging de quienes ya se encontraban al interior del recinto, los que hay que decir, por un tema de horario, aún no eran muchos, pero si los suficientes como para que la banda se sintiera plenamente bien recibida y apoyada, lo que obviamente se tradujo en una total entrega por parte de estos cuatro señores del trueno.

Es así como se fueron sucediendo canciones como Conquerors, la muy coreada Thunder Lord, Pirate Attack, Battle Song, un sorpresivo y muy bien ejecutado medley de Running Wild y Your Own Truth, con la que cerraron una sólida presentación, todas descargadas con la furia y pasión que un evento de estas características requiere.  Fueron cerca de cuarenta minutos demostrando porque fueron escogidos para abrir los fuegos.  Se notó preocupación por entregar un show acorde a la ocasión, hubo ambientación y hubo detalles estilísticos que apoyaron su performance, como esos cráneos que adornaban el escenario.

Definitivamente Thunder Lord tiene todo lo necesario para hacer que su nombre comience a brillar en escenarios de estas características y porque no, fuera del país.  Espléndida actuación… pero la tarde recién comenzaba.

 

AXE BATTLER

Con cinco años en la escena, Axe Battler se ha transformado rápidamente en uno de los nombres más recurrentes a la hora de hablar de heavy metal en Chile.  Su primer EP causó excelentes impresiones tanto a nivel nacional como internacional, lo que le ha valido ser reeditado en todos los formatos (cassette, cd y vinilo) y lo mismo está sucediendo ahora con su primer larga duración, el homónimo Axe Battler, el que se encuentra en pleno proceso de promoción, por lo que como era de esperarse, su propuesta estuvo basada en canciones de dicha placa.

Partieron su presentación a las 17:50 horas y lo hicieron con Marching Phalanxes, canción que abre su álbum homónimo.  La gente los conoce y aplaude, se han ganado el respeto a punta de profesionalismo y seriedad y eso la banda lo sabe y maneja, por lo mismo su actitud y puesta en escena es segura y confiada, pero también apasionada y muy jugada, contagiando con facilidad a audiencia que si bien iba en aumento, aún a esa hora era escasa, sin embargo, la joven agrupación no se vio preocupada por ello y entregaron todo sobre el escenario de la Kmasú.

On The Run, Iron Tyrants y The Wrath of my Steel, continuaron arrasando y la gente que se encontraba al interior del recinto respondió ante el llamado, aunque por momentos se mostraron algo fríos, quizás por la misma temperatura que se dejaba sentir al interior.  Prowling in Darkness y la ya clásica Killers of the Night, fue la dupla con la que cerraron una presentación redonda y ejecutada con la garra y fuerza que la ocasión ameritaba.

Manilla Road y Omen forman parte de las influencias directas de Axe Battler, por lo que no había otra opción que dar el todo por el todo, lo que se notó y se agradece.  Se retiraron de escena a eso de las 18:20 horas, para que diez minutos más tarde llegara el momento de los inquisidores.

 INQUISICION

Siendo las 18:30 tocaba el turno de la leyenda nacional del heavy metal, Inquisicion, quienes llegaban bajo la manga con su recientemente lanzado nuevo disco, el impresionante Codex Gigas, del cual sacaron todo el repertorio presentado durante la jornada sabatina.

Partieron con Living Sin y la respuesta fue inmediata.  La banda es unos de los bastiones de la escena heavy metalera nacional y eso genera respeto, el cual se palpó cuando Manolo y los suyos se plantaron sobre el escenario.  Sólidos como siempre continuaron descargando los temas Call of the Gypsy, The Codex y la espectacular In Grace.  Uno tras otros se fueron sucediendo verdaderos clásicos instantáneos de su mencionada última placa, la que por lo que se dejó ver, es ya bastante conocida por todos.  Ya por la hora había mucha más gente en el recinto, por lo que estuvieron bien acompañados y el público respondió de buena forma ante el desplante escénico de una banda con la experiencia de los inquisidores.

Luego vendría la tripleta Keeper of The Light, Save my Soul y la extraordinaria The Valley of St. Mark.  Nunca esta demás recalcar la destacable labor de cada uno de los integrantes de la actual encarnación de Inquisicion: Paulo Domic, es un señor que por medio de su impresionante caudal vocal logra cautivar a su audiencia, Cristián Maturana es siempre un seguro y sólido soporte para la base rítmica de la agrupación, cuya labor se hace vital al no contar con una segunda guitarra durante los solos, llenando todos los espacios con su notable ejecución, que decir de Manolo, uno de los mejores guitarristas de la escena nacional, siempre brillante y pulcro en su ejecución, y finalmente el nuevo batero, Ignacio García de Cortázar, quien se encargó la noche del sábado de las baquetas de la banda, demostrando todas las dotes que lo han llevado a formar parte de la máquina inquisidora.

Se fueron entre aplausos y cánticos de los asistentes, quienes corearon su nombre mientras la banda hacía abandono del escenario.  Corta pero intensa presentación de Inquisicion, no fueron más de treinta y cinco minutos los que estuvieron en escena, pero bastaron para calentar los ánimos de los, ya a esa altura, alrededor de 350 asistentes, un público escaso para la tremenda jornada vivida, pero suficiente al tratarse de fieles devotos del heavy metal épico y de sus reales estandartes.

Antes de pasar a revisar los números internacionales, hacer notar que la gente que llega solo a la hora de los “platos fuertes” se están perdiendo lujos de bandas que tenemos en nuestro país.  Es hora de apoyar más allá de la boca hacia afuera y demostrar con hechos que realmente queremos lo que se hace en esta región del planeta.  La calidad de las agrupaciones ha ido en constante alza, por lo que ya no hay excusas para mantener esa actitud pasiva de muchos frente a nuestra escena… sin embargo a la hora de las críticas destructivas aparecen siempre a tiempo.  ¡Estemos en todas muchachos!  Ahora sí, vamos a lo nuestro.

 

OMEN

Exactamente a eso de las 19:20 horas salió a escena una de las leyendas vivas del heavy power metal de todos los tiempos: Omen, quienes con altibajos han logrado mantenerse en el tiempo y no ser del todo olvidados, más que nada gracias a una de sus figuras más reconocibles, el señor Kenny Powell, quien contra viento y marea ha logrado mantener vivo su increíble legado musical, el cual se reduce a tres placas trascendentales: Battle Cry (1984), Warning of Danger (1985) y The Curse (1986)… y porque no nombrar también al espectacular EP Nightmares (1987).

Es cierto, su vocalista original, el extrañado J.D. Kimball, muerto de cáncer en 2003 y uno de los miembros más queridos de la agrupación, es insuperable e inimitable, pero es innegable que Kevin Goocher también tiene lo suyo, y eso lo demostró con creces el sábado.

Todo comenzó con la tremenda Death Rider, la que provocó el delirio de la masa, la cual debe haber llegado finalmente a unas, siendo optimista, 400 almas, una pena… ¡por los que no fueron!, estuvieron los que tenían que estar y con eso bastó para que la banda se sintiera como en casa y gozará tanto como lo hicimos todos quienes logramos cumplir uno de nuestros sueños más imposibles.

Continuaron al pie de la letra con el setlist que venían mostrando en sus anteriores presentaciones: Dragon´s Breath, Ruby Eyes (of the Serpent) y The Axeman, devastaron el lugar con su potencia, sobre todo esta última que sonó fuerte la noche del sábado, eso hasta cuando un excitado fan se subió al escenario y al tratar de sacarlo pasaron a llevar el cable de la guitarra de Powell, por lo que durante algunos segundo quedó muda, y luego tampoco quedó bien conectada por lo que se perdía el sonido.  Por suerte todo se solucionó para la siguiente canción.

Bien sabemos que el listado de canciones que la banda ejecuta se basa en sus placas más aclamadas, sin embargo, estando Goocher también incluyen el que para mí es un muy buen tema de su disco Eternal Black Dawn (2003), 1000 Year Reign, el que sonó potente y que fue coreado por los asistentes, quizás no con la euforia de los clásicos de siempre, pero de todas formas hizo eco en la Kmasú.

Para el placer de muchos, Omen gira tocando casi la totalidad de su debut Battle Cry, por lo tanto ahora tocaba el turno de la formidable Last Rites, temón que fue coreado a todo pulmón y que es de aquellos que erizan la piel al entonarlas junto a gente que vibra de igual forma al oír este tipo de canciones, ejecutadas de forma tan honesta como lo hacen estos señores.  Recordemos que además de Kenny Powell, también tenemos de los miembros fundadores al tremendo Steve Wittig, de cometido increíble durante toda la presentación de la banda.  Además de ellos y el mencionado vocalista, a cargo del bajo tenemos a Andy Hass, quien lleva ya varios años con la agrupación.  Recordemos que junto a Andy, Kenny grabó en 1995 el álbum The Prayer, bajo el nombre de Step Child, banda de muy corta vida.

Luego llegó la hora de una de las canciones que más me gusta de la banda, la maravillosa Warning of Danger, que gran tema que es este, vociferado y disfrutado como si se tratase del último de la noche por toda la audiencia.  Luego se sucedieron sin respiro: Be My Wench, Don’t Fear The Night, In The Arena, Termination, Battle Cry y Teeth of the Hydra, en donde un cansado, pero aún frenético Goocher instó a que la gritaran con toda las fuerzas posibles… como pueden ver, clásico tras clásico tras clásico… que gran lista de canciones es la escogida por Omen para presentar ante públicos que no han tenido la suerte anteriormente de estar en uno de sus shows.  Es un set pensado para los fans de su época dorada.

Tras una pequeña pausa, regresaron para cerrar con Die by the Blade ¡como sonó el coro de esta canción! “You live by the sword, you’ll die by the blade, Stand for the fight, your life I will take, You’ll die by the blade”… magnífico corte de su primer álbum, que se transformó en un cierre redondo para un show irrepetible, único, un tremendo recuerdo para todos quienes dijeron ¡presente! la noche del sábado, la entrega de la banda estuvo a toda prueba, gozaron tanto como nosotros con el show y eso era posible percibirlo solo mirando sus caras, si hasta Kenny Powell se lanzó sobre el público para recibir el cariño de la gente, de sus fans… ¡verdaderos guerreros del metal!… pero eran recién las 20:30 horas… y aún quedaba más.

 

MANILLA ROAD

A eso de las 20:40 saltaron a escena con Flaming Metal Systems los legendarios Manilla Road, que, con el respeto que me merecen el resto de los actuales integrantes, es básicamente el gran Mark Shelton más otros tres miembros que llevan algunos años en la banda, salvo por Bryan “Hellroadie” Patrick, quien como su nombre indica, fue roadie de los mismos Manilla y otras agrupaciones como Stygian Shore durante los ochenta y eventualmente comenzó a cantar en vivo junto al grupo, hasta transformarse en un miembro estable.

Demás está decir que la sola presencia de “The Shark” Shelton en el escenario inspira un respeto único y así lo entendieron los cientos de fans apostados al interior de la Kmasú, coreando las canciones con fervor y verdadera pasión.  Death by The Hammer y Hammer of The Witches, entre otros nombres continuaron con la efervescente noche que cada vez deleitaba más y más con cada clásico que se despacharon los gringos.

Como bien deben ser los más asiduos seguidores, Bryan Patrick comenzó hace bastante tiempo ya a ayudar a Shelton a hacer las voces en vivo (sin mencionar sus aportes en estudio), ya que ya no está en plenas condiciones para cantar todos los temas, pero canta algunos y hace coros, no como pensaban algunos de que ya no cantaba nada.

Por otra parte, hay que decirlo, nunca ha tenido una gran voz tampoco, pero no es menos cierto que su voz es “LA VOZ” de Manilla Road, uno de los sellos más reconocibles de la banda, por lo que Patrick, con toda la experiencia que le da conocer el trabajo de Shelton durante varias décadas, sabe muy bien cómo alcanzar los tonos que las canciones requieren, logrando un parecido realmente sorprendente con Mark.  Así que si es que quedaba alguno con dudas respecto a su inclusión, creo que todas fueron disipadas la noche del sábado.

Canciones como The Ninth Wave, Witches Brew y The Riddle Master, fueron aplaudidas por toda la audiencia, muchos aún con caras de incrédulos ante lo que estaban viviendo, de hecho solo hasta hace algunos meses atrás, tener a Omen y a Manilla Road en Chile era mucho más que un sueño imposible… ni pensar en tenerlos juntos, algo que probablemente emocionó más de la cuenta a algunos que no aguantaron las ganas de subirse al escenario, pero no conforme con eso, durante Cage of Mirrors, uno se lanzó directamente sobre Mark Shelton para abrazarlo, por lo que tuvo que intervenir seguridad para sacarlo.  Mark solo se limitó a recibir el “cariño” y continuar tocando.

A juzgar por el rostro de algunos -que a esas alturas también estaban algo desfigurados por la cantidad de cebada en el cuerpo- escuchar canciones de uno de sus más grandes clásicos, el mítico Crystal Logic, formó parte de los momentos más impresionantes para muchos de los que estuvieron ahí, de esos para atesorar en el tiempo, no era para menos: Crystal Logic o la gran Necropolis, en versiones acompañadas por un público que gritó las letras como si se fuera a acabar el mundo, es algo para llevar con orgullo como recuerdo, junto a la potencia de la veloz y furiosa Up From The Crypt o la sólida Heavy Metal To The World.

Sin duda una maravillosa jornada la vivida el sábado 05 de julio de 2014… o al menos lo fue para todos los amantes del heavy metal en su estado más puro y que no titubearon en acudir al llamado del verdadero metal.  Tuvimos la oportunidad de disfrutar en un mismo escenario la potencia de cinco bandas de lujo: la velocidad de Thunder Lord, el tremendo heavy de los guerreros Axe Battler, la experiencia de los siempre sólidos Inquisicion, y junto a ellos, dos de las más influyentes agrupaciones del metal épico de todos los tiempos: Omen y Manilla Road, en lo que probablemente será su única presentación en Chile.

Una lástima que en nuestro país muchos se limiten solamente a los grandes nombres y dejen pasar a agrupaciones como estas, queda la extraña sensación de que acá hay más groupies de bandas conocidas, que metaleros.

 

REVISA ACÁ UNA COMPLETA GALERÍA DE

IMÁGENES DEL CONCIERTO

La palabra “inquisición”, más allá de hacer referencia a aquel fatídico episodio en la historia de la Iglesia Católica, se ha transformado a lo largo de las décadas en sinónimo de heavy metal, al menos, para todos aquellos que estamos metidos de una u otra forma en la escena metalera nacional.  Nacidos en tiempos en donde reinaban estilos más extremos, la propuesta de su fundador, Manolo Schäfler, siempre ha estado dirigida a recoger los sonidos más clásicos del género, esos que se comenzaron a gestar a fines de los setenta y principios de los ochenta.  Y Codex Gigas no es la excepción a la regla, ya que en el vuelven a rescatar lo más selecto de aquellos años, entregando un producto solidísimo en todos los aspectos posibles de ser analizados… bueno, salvo quizás por el arte de la carátula, que nos puede gustar o no, pero que de todas formas genera ruido.  En lo personal, no me gusta la cara del personaje, ni el niño de piernas largas, pero es lo que la banda escogió y eso no resiste mayor análisis.

Para aquellos que no están familiarizados con la actualidad de la banda, les cuento que Inquisicion -sí, así, sin tilde, el logo de la banda nunca lo ha tenido- se encuentran conformados por Manolo Schäfler en guitarras, Cristián Maturana en bajo, Paulo Domic en voz y Cromagnon Osorio en batería, sin embargo, y conforme a lo que señala el booklet del disco, Nico Saavedra sería quien se habría encargado de grabar las pistas de batería en Codex Gigas.

El viaje comienza con Living Sin, un corte rápido y que en cierta medida recuerda a su anterior tema de apertura, el homónimo Opus Dei, lo que equivale a decir que se trata de una canción muy heavy metal, con ciertos aires Priest por momentos y de estructura muy clásica, que trae consigo una sección de gran contenido “blusero” en ella y que sorprende gratamente, destacando la labor de Paulo Domic en todo momento. “I’m recluse, Living sin, There’s no room, for my dreams!”, es uno de tantos coros que trae Codex Gigas y que se te quedarán grabados de inmediato.  La guitarra de Manolo, como siempre, es uno de los puntos altos en la música de Inquisicion, riffs precisos, heavies, afilados y cuanto adjetivo uno acostumbra a asociar con el heavy metal… todo ello y más está presente en este primer corte.  Un verdadero placer oír la cantidad de cambios y melodías que hay en ella.  ¡Tremendo inicio!

A continuación nos encontramos con Call of the Gypsy, más en plan mid-tempo y que comienza con un riff que, de buenas a primeras, me suena muy influenciado por la mano del maestro Iommi, pero lo cierto es que a medida que avanza la presencia de Mercyful Fate se hace notoria y muy clara, de hecho si quieren algo más específico, el corte Into The Coven sería una buena aproximación.  Mediando esta canción se encontrarán con un cambio de ritmo fabuloso, el que, guiado por la mano de Schäfler, pone todo cuesta arriba a través de una veloz melodía y un destacadísimo trabajo de Nico Saavedra tras en los tarros, quien juega un papel importante en la potencia impresa en cada una de las canciones del álbum. “As a matter of fact, there’s a warning I have to see, It will show me the things, the future I’ll have to live…” son las brillantes e inspiradísimas líneas con que Paulo Domic adorna uno de los grandes cortes del álbum.

En la tercera posición tenemos  In Grace, uno de los temas más rápidos del disco, con un comienzo expectante, gracias a esos acordes abiertos que dejan entrever que algo se avecina y que nos mantienen atentos al momento en que llegará el embate.  Todo va cuesta arriba hasta que Manolo da el vamos por medio de un riff tan sencillo como genial, es más, en In Grace uno encuentra todo lo que hace que Schäfler sea una de las figuras más destacadas de las seis cuerdas que hay en este país, pero que a mi parecer no ha obtenido el reconocimiento que merece por todo lo que nos ha entregado.  Bueno, si tienen alguna duda escuchen con atención su trabajo, y no solo en este corte, no solo en este álbum, sino en todo lo que ha hecho a la lo largo de su carrera junto a Inquisicion“I don’t believe in fantasies, don’t believe in grace, in grace…” Tremendas líneas de Domic, tanto por su contenido, como por lo que logra transmitir con su interpretación.

Luego viene City of Pain, corte que un principio no me había gustado tanto como los anteriores, pero que crece con cada escucha.  Además que viene con una sección acelerada en donde Manolo se luce gracias al tremendo dominio que tiene de su guitarra.  Aun así se trata quizás de uno de los cortes más directos y muy entre comillas, «sencillos», pero en el que de todas maneras sigue destacando todo lo que hemos mencionado hasta ahora: el extraordinario cometido de Schäfler, la brillante participación de Saavedra, la solidez de Maturana y el gran trabajo, tanto en las voces como en letras, de Domic.  Los talentos de cada uno confabulan para la creación de piezas que cuesta trabajo sacarse de la cabeza.  Cada una de ellas tiene algo especial, algo que las hace únicas y que, en cierta medida, también las hace indispensables dentro de la placa, ya que al comienzo pareciera ser que doce canciones es demasiado para un álbum, pero lo cierto es que si prestamos la atención debida a cada corte, nos daremos cuenta que todo en el álbum es simplemente como debe ser.

Quinto en la lista, The Valley of St. Mark.  Y es con este tipo de canciones donde a uno le dan ganas de tirar por la borda cualquier tipo de protocolo y poder decir simplemente y sin mucho preámbulo -y muy “a la chilena” por cierto- “manso tema por la conch….re”, pero claro, no lo diremos así y solo intentaremos aclarar que se trata de una de las mejores canciones del disco, lo que ya es mucho decir cuando nos estamos refiriendo a un álbum como Codex Gigas.  Es un  corte muy entretenido, con muchos cambios de ritmo, que incluye algunos fraseos muy rockeros, y con una base rítmica de una solidez indiscutible a cargo de las baquetas de Saavedra y el siempre robusto trabajo de Maturana en el bajo.  Por otro lado, Paulo nuevamente se luce con un espectacular cometido, tanto en las letras como en su interpretación, algo que en todo caso ya no debiera ser novedad para nadie.

Creo que las “auto-citas” son de las cosas más odiosas de leer cuando alguien está revisando un texto como este, pero me parece necesario señalar que, como dije en el comentario de su anterior disco, Paulo Domic es el vocalista ideal para una banda como Inquisicion.  La gama de posibilidades que tiene la agrupación con un vocalista tan versátil es amplísima, y eso queda absolutamente de manifiesto en un trabajo tan variado como este.  Claro, en cierta medida, y sobre todo quienes conocen su trabajo, podrán notar que Paulo ha intentado acoplarse y adaptarse a un estilo de heavy metal que quizás no le es tan “natural y espontáneo”, dado su background más hard-rockero, pero lo cierto es que el resultado es espléndido y lo mejor de todo, es que no cedió su identidad ante ello, uno lo oye y sabe inmediatamente que es él quien está detrás de las voces.

Keeper of The Light es el título de la sexta pista del álbum, corte que en lo que a guitarras se refiere me recuerda el trabajo del tremendo Randy Rhoads, lo que ya habla bien del cometido de Manolo.  También algunos riffs recuerdan al Mercyful de canciones como A Dangerous Meeting, lo que hace ganar puntos a un corte más bien parejo, que no posee grandes cambios y que al ponerlo al lado de todo lo que hemos oído hasta ahora, vendría a ser uno de los menos pegadizos del disco, pero no menos bueno.  Lo que más destaco de esta canción son las líneas vocales de Paulo: “No more illusions of what we will see, There is no pain that will let you be free” son líneas muy melódicas, que contrastan brillantemente con los duros riffs de Schäfler, dando forma a un puente realmente memorable y que se transforma en la gran característica de esta canción.  Sin embargo, el final con fade out no es de mi total agrado, menos considerando el tremendo solo que suena a esa altura y que se pierde un poco con un cierre de esas características.  Un detalle en todo caso.

Luego tenemos a Save My Soul, otro corte rápido, de gran aliento, siempre con poderosos y muy metálicos riffs, más algunas guitarras paralelas en la sección media que les recordarán pasajes del Iron Maiden “era Powerslave”, lo que habla también de una canción de estructura muy clásica y tradicional, de hecho no hay grandes variaciones ni cambios a lo largo de su desarrollo, destacando por sobre todo el impecable desempeño de Manolo, tal cual lo hace, en todo caso, a lo largo de toda la placa.

La siguiente lleva por título Flames of Desire, el que hasta ahora es mi preferido del disco.  Heavy, speed, power y un final algo thrashero, reunidos en una sola canción, ¡en una tremenda canción! Es difícil no ceder ante el despliegue de recursos que la banda plasma en este corte.  Los duros riffs que adornan los primeros fraseos recuerdan a Black Masses de Mercyful Fate, hasta que por medio de un cambio de ritmo notable comandado por la melodía en la guitarra de Schäfler, llegamos a algo más speed, sección en la que Domic brilla por medio de unas líneas vocales espectaculares y unos coros que erizan fácilmente gracias a su sólida interpretación: “I know it is a sin, but I’ve done it before.  Into the fire she will see, who is the only one”.  Acuérdense de lo que les digo cuando escuchen esas líneas.  El trabajo vocal es impresionante.  Para el final del corte se reservan exactamente quince segundos en donde pisan el acelerador a fondo, dejando registro de un crudo thrash que te deja con una extrema sobrecarga de adrenalina.  ¡Grandísima pista! Pero todavía queda más.

Final Exile es otra gran canción, esencialmente rápida, pero con varios cambios de velocidad en ella.  Es realmente sorprendente la cantidad de recursos a los que echa mano Schäfler a la hora de componer y esta canción es un buen ejemplo de ello, está llena de matices y arreglos que la convierten, como les decía, en otro de los cortes que uno esperaría que pasaran a formar parte de su repertorio en directo.  Los precisos solos de guitarra que se despacha acá solo admiten admiración, al igual que -otra vez-, las notables líneas vocales que Paulo ha escrito para esta pista: “Where do we go, I wanna know,  where is my final exile, show me the way, into the blaze and I will never think twice”, invitan a entonarlas o al menos a intentarlo.  Lo mismo sucede con Evil Warning, canción quizás más directa que todo el resto del disco y en la que Manolo registra un pulcro solo, muy melódico y con una leve influencia neoclásica.

Llegamos a The Codex, otro portentoso corte, de pesados riffs y sólida base, buenos cambios de ritmo y quiebres que te mantienen atento durante todo su desarrollo y que me recordaron por momentos al Inquisicion más primigenio, al de Steel Vengeance, sobre todo en la parte del coro.  Por otra parte, que buena colección de riffs podemos encontrar durante todo este tema, la escuela Shermann-Denner se nota y se disfruta mucho, ya que lo que Manolo hace es recoger la esencia y el sonido de aquella dupla danesa y lo plasma de manera deslumbrante en sus propias composiciones.

Para el cierre, un instrumental de nombre Inclusus, el cual sorprende por algunas partes sumamente thrashers, y sorprenden precisamente porque uno no las espera en un álbum de los inquisidores, sin embargo, son solo segundos dentro de una pieza que en general continúa firme por la senda de heavy metal tradicional que la banda siempre ha pregonado.  Un cierre quizás algo atípico, pero ciertamente intenso.

Codex Gigas es el manifiesto de que la máquina inquisidora está funcionando como nunca.  Luego de escucharlo en su totalidad, uno queda con la sensación real y auténtica de que esta es una de las mejoras placas que la destacada agrupación nacional nos ha regalado.  Cada uno de los doce cortes posee motivos, arreglos o uno que otro detalle que los hace brillar por si solos dentro del contexto general del álbum, y si bien efectivamente es un disco de extensa duración, uno no tarda mucho tiempo en encontrar en cada canción, algo que nos lleve a establecer un nexo con ellas.  Tardaron cuatro años, pero créanme cuando les digo que la espera valió más que la pena.

 

Estos son los ganadores de invitación simple al lanzamiento del nuevo álbum de INQUISICION, «Codex Gigas»:

Anyerka Barra Silva

Otto Rocker

Alexis Flores

Arturo Gallardo

Los ganadores ya fueron contactados vía mensajería de Facebook, con las indicaciones para hacer efectivo su premio.

Recuerda que el lanzamiento oficial será en concierto el próximo 29 de Marzo en el Bar Óxido.  En la ocasión INQUISICION celebrará su 20 años de Real Heavy Metal, acompañados por IRON SPELL yAXE BATTLER.

INQUISICION y PowerMetal.cl te regalan 4 invitaciones para este sábado 29 de marzo, día en que será lanzado de forma oficial el nuevo álbum de la banda, «Codex Gigas», en el Bar Óxido (Purísima 282, Santiago), junto a IRON SPELL y AXE BATTLER.

Para participar, solo debes:

1- Ser seguidor de nuestro sitio en Facebook (PowerMetal.cl) y del Facebook oficial de INQUISICION (link)
2- Darle “Me Gusta” a esta imagen (link)y compartirla con opción “pública”, cuantas veces quieras.

IMPORTANTE: El sorteo se cierra el VIERNES 28 de marzo a las 20:00 horas y los ganadores se darán a conocer en nuestro sitio de Facebook  y en www.powermetal.cl

INQUISICION acaba de liberar «The Valley of St. Mark» el primer single de su esperado nuevo disco «Codex Gigas», el que será lazando vía Australis Records, el próximo 29 de marzo, en  Bar Oxido, junto a AXE BATTLER y IRON SPELL.  El nuevo trabajo será editado en formato CD, Vinilo y Cassette.

Los nacionales INQUISICION, han liberado un avance de lo que será «Codex Gigas», su nueva placa de estudio.  La producción será lanzada bajo etiqueta Australis Records y contará con ediciones en formato vinilo, digipack y cassette.

El lanzamiento oficial será en concierto el próximo 29 de Marzo en el Bar Óxido.  En la ocasión INQUISICION celebrará su 20 años de Real Heavy Metal, acompañados por IRON SPELL y AXE BATTLER.

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Hagámonos la siguiente pregunta: ¿cuántos festivales de Rock y Metal hay en nuestro país? Ahora, ¿cuántos de ellos suponen un espacio para bandas locales únicamente? Es así: son realmente pocos los festivales de bandas nacionales que existen actualmente en nuestro país. Poquísimos. Claro, hoy tenemos el Metal Fest, pero convengamos en que allí las estrellas son las bandas internacionales y el papel que juegan los músicos chilenos no es estelar, siempre relegados a escenarios secundarios. Son las bandas invitadas. Por ahí anda la cumbre del Rock Chileno, pero es un festival de otra índole, en el que si llega a aparecer una banda de Metal o Rock Pesado hay que considerarlo una especie de milagro. Las hay, pero son las menos. ¿Festivales de Rock y Metal? No hay. A lo sumo alguna tocata organizada con muchas ganas, pero que no deja el plano del amateurismo.

Por todo lo anterior es que considero que lo vivido el pasado fin de semana en el Teatro La Cúpula del Parque O’Higgins es un hito que debería entenderse en el contexto de una realidad muy adversa para las bandas de la escena local. No le temo a la exageración cuando digo que el Chile Rock Festival fue algo histórico. Algo que, esperemos, marque el inicio de una bonita tradición anual que implique, por qué no, el advenimiento del fortalecimiento de una escena que, hoy por hoy, no es fuerte. Es de esperar que esto signifique el desarrollo de un aprecio por parte de la fanaticada hacia las bandas que hacen un esfuerzo por hacer música en Chile. ¡Ojo! No hablo del clásico chovinismo de que “hay que apoyar lo que es chileno porque es chileno y porque nosotros somos chilenos”. Para nada. Eso siempre me pareció un absurdo mayúsculo. No. Yo hablo de apoyar a las bandas locales porque, en su gran mayoría, son buenas y tienen un mérito enorme.

Ahora, difícil será apoyar a esas buenas bandas si no las conocemos. Y allí es donde iniciativas como Chile Rock Festival se vuelven trascendentales y del todo fundamentales. Creo conocer a muchas bandas chilenas, algunas bastante bien, pero no fueron pocas la agrupaciones que escuché por primera vez en esta primera edición de Chile Rock, bandas buenas que ahora podré comenzar a seguir y disfrutar. Y así debería ser para todos. Bueno, no es que “deba”, pero qué bueno sería, ¿no? Porque así es como crece y se desarrolla un movimiento como el Rockero/Metalero, que no deja de ser un movimiento eminentemente cultural. Por esto es que desde aquí, y a nombre de PowerMetal.cl, quiero felicitar al maestro Víctor Escobar (de Alto Voltaje) por atreverse a hacer esto, así como a la producción del evento, por tan magnífico trabajo.

SÁBADO

Pues bien, si bien es cierto nos parece importante destacar y valorar la variedad de estilos, en esta crónica nos centraremos en las bandas más identificadas con el Power y el Heavy Metal, como es de esperar. Dicho esto, creo que el primer día fue algo más variado que el segundo, con bandas de Punk/Ska, Hardcore, Heavy Metal, Hard Rock y hasta Death Metal. Aquella primera jornada la inauguraron a las 15:50, -con una puntualidad extraordinaria-, los muchachos de Corona de Espinas, cultores de un Heavy Metal bien agresivo, con tintes Hardcore en sus voces bastante interesante. Su propuesta sin duda merece la pena. Sonaron bastante bien por lo demás.

Siguió EQZ, impresionante banda que se echó al bolsillo a los asistentes de inmediato, en buena medida gracias al carisma de su orondo vocalista, que no es otro sino Daniel Tobar, más conocido por haber sido el batero de bandas como 2X, BBs Paranoicos y también Devil Presley. El tipo sale al escenario y lo primero que hace es apelar al público y preguntar: ¿Vinieron a ver a la Kel? ¿Qué hacen ahí sentados? ¿Vieron a ver a la Fran Valenzuela?” Todo acompañado de fuertes chilenismos. Ante esto todos reaccionan, se ponen de pie y van a darle su apoyo cerca de la barricada. Tocaron temas como Sin Pudor, Alma Negra, Depravación y Poder y Sangrientos Rituales. Me sorprendieron por el tremendo despliegue de fuerza y el gran carisma de los integrantes. Hasta un cráneo de vaca sacaron, al cual en algún momento Daniel le cantaba, cual Hamlet en su famoso soliloquio. Y a pesar de no haber mucha gente a esa hora, la gente prendió tanto que hasta unos mosh brutales se vieron, de esos en que los tipos salen volando.

En seguida vino Kingdom of Hate, que desgarró oídos con su integración de Thrash y Heavy Metal, con sonidos algo más modernos. Óptimo el nivel vocal exhibido por Andrés Marchant, aunque al comienzo se le vio algo apagado en su despliegue escénico, sólo sobre el final tiró algo más de carne a la parrilla. Si hasta indumentaria tipo Rey Brujo de Angmar, lider Nazgul (de El Señor de los Anillos) sacó. También altísimo el nivel mostrado por los otros integrantes, sobre todo por los guitarras Nataniel Infante y César Añasco. Aprovecharon también de presentar a su nuevo baterista, nada más y nada menos que Fran Muñoz, el crack conocido por su trabajo en Dorso y Husar. Regalaron temas como My Fears y Hidden Rulers of the World, de su nuevo disco. Buena presentación.

Más tarde Aneurisma trajo su bien trabajada propuesta de Metalcore al escenario. Buena faena la de los muchachos. Hubo un momento en el que se disponían a tocar un tema de su nuevo disco, señalando que era especial porque con él “habían logrado encontrar su sonido”. Lo curioso es que, uno de los guitarristas rompió una de sus cuerdas, y dado que el tiempo apremiaba, tuvieron tocar así. Sonaron increíble, lo que habla del talento de los integrantes. De hecho, y esto es una apreciación personal: sonaron mejor con una guitarra que con dos. También tuvieron tiempo para comunicarse con la audiencia, siendo muy bonito el momento en que se dieron tiempo para saludar a un pequeñito de unos 4 o 5 años que estaba allí, en la cancha, sobre los hombros de su viejo rockeando, justo antes de despacharse la tremenda Renacer. Bien ahí.

Siguieron los cracks de Triburbana, una banda que no tenía en carpeta, pero que me maravilló con su interesantísima propuesta, que combina el Heavy Metal con sonidos autóctonos de Chile, y que por cierto solo pudimos apreciar debido a que se reunieron “porque un grupo de amigos organizó el festival”. Utilizaron muchos instrumentos de origen Mapuche, como son el trompe y la trutruca. A decir verdad: cuando comienza a sonar la trutruca, el público estalla con una ovación tremenda, como reconociendo la intención de rescatar lo auténticamente chileno. Extraordinaria puesta en escena además, con su vocalista Pancho Miranda animando al público con cada cosa hacía, pasos de baile incluidos. La presentación arranca con Miranda recitando algunos versos de La Araucana, de Alonso de Ercilla, tras lo cual se vinieron temas notables, como El Cóndor y el Águila (con uso del theremin incluido), Zona de Catástrofe (con hermoso coreo del extraordinario chilenismo que forma parre de la letra), Naturadentro, Ají Chile y Nación Amerindia (verdadero temazo), entre otras. Excelente respuesta del respetable, que por muchos pasajes hasta coreó sus canciones.

En seguida llegó el momento del segmento Punk/Ska de la jornada, de la mano de bandas como Los Mox! y Machuca. Increíble lo de Los Mox a decir verdad. Sólo entonces me percaté de que buena parte de los asistentes eran fans de esa corriente, por lo que no fue extraño que con ellos se haya vivido uno de los momentos álgidos de todo el festival. Casi la totalidad de la gente coreó canciones como Killing The Chicken, Tengo Caña, Cuando Tomo, Rompiendo la Ley (cover de Judas Priest), un medley de Slayer, y los hímnicas Yo Admiro a Don Ramón y Ataque de Caca, entre muchas otras. Lo propio haría Machuca con Ella, Desde Mi Ventana, Al Patibulo, Los Primeros y El Último y Olvidando. Los más adeptos a los estilos profesados por estas bandas estaban vueltos locos.

Posteriormente llegaría al fin lo que uno estaba esperando: el Heavy Metal clásico. Los primeros en dar cara por nuestro estilo serían Alto Voltaje, comandados por el gran Víctor Escobar, que como señalamos anteriormente, fue el principal ideólogo del evento. La mítica banda se valió de sus más grandes himnos, como Adiós A La Fábrica, Alto Voltaje e Historia, con los cuales hicieron vibrar a los presentes, poniendo centenares de puños en alto. Los respectivos coros de estas canciones resonaron con fuerza en La Cúpula. También hubo espacio para cosas más fiesteras, como Rock y Burdel, momento en el que varios que se encontraban sentados se pararon y se acercaron al escenario, pues aparecieron unas bellas muchachas en paños menores a bailar. No los culpo, hasta yo dejé de tomar notas por un buen rato, ejem. Otras como Rocker y Ruda y Sexy terminaron de armar el fiestón en el recinto. Grandiosa actuación la de estos héroes del Rock Nacional.

Inquisicion no fue menos e hizo lo propio. Con su enrome arsenal de clásicos deslumbró a los pocos que pudieran no haberles conocido, y maravillaron a sus seguidores. Quizás esté demás decirlo, pero los despliegues técnicos de los profesores Domic y Schäfler resultaron alucinantes. Uno los ha visto no sé cuántas veces ya, pero siempre se maravilla con el increíble talento de estos monstruos. Lo de Paulo es simplemente increíble. Su voz es más bien un taladro que pone a prueba la resistencia de los tímpanos. Un poderío increíble. Lograron mezclar de buena forma sus grandes clásicos, como Arde El Volcán, con algo del material más reciente y que será parte de su nuevo disco: The Valley of St. Mark, City Of Pain y The Codex. Mencionar también que estaban aprovechando de celebrar sus veinte años de carrera. ¡Qué bonita manera de hacerlo!

Después llegó todo el Metal más extremo con Sadism, banda veterana (¡desde 1988 ya!) que, debo reconocer, no conocía con tanta profundidad, pero cuya aplastante puesta en escena me obliga a investigarlos más. Realmente devastadores. Un nivel técnico superlativo, comandados por el eximio Gabriel Hildalgo, a quien se suman otros maestros como Juan Pablo Donoso en batería, un monstruo; Pablo Proharam en la otra guitarra, Juan Moore en bajo y el enorme Ricardo Roberts en la voz, líder de la agrupación. ¡Y qué voz! Arrollador de principio a fin. Tocaron bastantes canciones de lo que será su próxima producción, The Ocularis Domi-Nations, que por cierto será su regreso después de once años de silencio (más allá de algunos discos compilatorios). Bien por ellos.

Cerrando la noche estuvo Chocloneta, con una propuesta tan peculiar como su nombre. Se trata de una mezcla muy interesante entre algo así como Thrash Metal, con percusiones y otros instrumentos que recuerdan a bandas muy ajenas a lo que uno acostumbra escuchar, como Chico Trujillo. Pero hay que insistir en el componente Thrash, porque realmente tienen momentos arrolladores y brutales. Como dijimos antes, muy interesantes. Misma cosa con Devil Presley, Heavy Hard Rock del bueno, de ese que prende de inmediato a la audiencia y le hace entregarse a acordes sencillos, sin mayores pretensiones que patear cabezas. Temas como Resisto, Six Pack y Aguardiente fueron los portadores de la misión de cerrar la fiesta del primer día del Chile Rock Festival 2013.

DOMINGO

La segunda jornada, la dominical, arrancó también de forma excepcionalmente puntual. También participaron doce buenas bandas, ante unas 600 personas. Cabe destacar también que esta jornada estuvo un poco más cargada al Metal más melódico, con bandas como Concerto, Six Magics o los propios Husar, así como también al Hard Rock, con grupos como Silverjack, Tumulto o La Máquina. Y hablando de ellos, de La Máquina, fueron los oriundos de Isla de Maipo los encargados de abrir los fuegos de la segunda jornada, a las 13 horas ya estaban subiendo al escenario para regalar sus mejores temas, como la emotiva pero poderosa Réquiem Para Un Rockero, dedicada a un amigo de la banda, Rock del Alma y Vampiresa.

La Más Gorda (LMG) devastó el lugar con su pesadísimo Heavy Metal. Fue, me parece, la banda que mejor sonido logró en la totalidad de los dos días. Sonaron como cañón. El suelo bajo uno no paraba de vibrar (literalmente), pero al mismo tiempo lograron sonar muy claros, con bastante definición. Por otro lado, sus temas me parecieron notables. Van muy en serio, ¿eh? No se dejen engañar por lo pintoresco de su nombre. Simplemente te vuelan la cabeza. Además hay algo especial en ellos: desde el momento mismo en que se paran sobre el escenario te cautivan, pues tienen una impronta y una presencia muy singular. Los ves allí y de algún modo sabes que te patearán el hocico. Nada, tremenda banda que aconsejo seguir con atención. Aconsejo escuchar Cerdo, canción cargadísima de crítica con la cual iniciaron su show.

El Power Metal de corte Neoclásico lo proporcionaron los floridanos de Concerto, que sorprendieron a varios con la excelencia de su nivel, regalando temas como Sueño Realidad, Condenas Del Tiempo y la más reciente La Luz Del Sol. Alucinante el nivel de experticia vocal de Jaime Salva, un verdadero monstruo de la voz. Algo similar ocurría cuando los prodigios Nelson Navarro y Felipe Ahumada, especialmente cuando ejecutaban esos vertiginosos solos simultáneos. Prosiguieron los muchachos de Battlerage, que asolaron la Cúpula con su inconfundible True Metal y con canciones de la magnitud de Heavy Metal Axe, Metal Slaughter, Raw Metal, By Steel I Reign Supreme y por su puesto Battle Rage. Como es de costumbre, el buen Fox-Lin Torres se robó la película con su desplante y la gente los premió con tremenda ovación al finalizar su presentación. Al comienzo poca gente se quedó presenciando su show, pero hacia al final, muchos se congregaron para verles, lo que habla de lo llamativo y atractivo del montaje de Battlerage.

El Hard Rock volvió a hacerse presente al alero de los chicos de Silverjack, quienes por cierto le imprimen un toque Heavy y bluesero muy llamativo. Tuvieron una notable entrega a lo largo de todo su show. Su propuesta es bastante directa, pero al escucharlos con detención uno nota que no es tan simple. Claro, sus temas son de líricas sencillas, que buscan llegar de inmediato al oyente, pero aquí y allá Chinorock se despacha tremendos solos que entusiasman a la gente. Lo mismo logra Jaime “Jaimetal” Dutrey. Superlativo cometido de Cristián Himmer también, tipo muy pulcro en su pegada, pero también poderoso. Algunos de los temas que ejecutaron fueron Carretera De Fuego y Fuego Blanco, con los que se vivieron los momentos más álgidos. Notable además el llamado el vocalista Chinorock para que Víctor Escobar (el creador del evento, recordemos) sea presidente. Ovación instantánea para el mencionado músico y la moción.

Memorable momento comenzaría a gestarse en el momento mismo que los míticos Polimetro suben al escenario. 16:10 y la gente se entrega por completo a lo que la banda liderada por Ricardo Susarte y los hermanos Esquivel pudiese hacer. Era sin duda uno de los momentos más esperados. Creo que quisieron irse a la segura, pues entonaron sus mejores canciones. Habmos de himnos clásicos del Metal Progresivo nacional, como Laberintos, Episodios, Fábulas y Los Hijos Del Temor. También se dieron tiempo para repasar algo de lo que será su nuevo disco, como Despertar. Hubo algunos problemas, como la ubicación del micrófono que debía ocupar el enorme Carlos Esquivel para realizar los coros. Ricardo pide un técnico que pueda solucionar el asunto, pero fue el mismísimo Ives Gullé el que se apersonó sobre el escenario. Aprovecharon de pedirle una botella de agua, la que llegó en seguida. Este detalle es decidor del ambiente de camaradería que había entre las bandas, y también entre las bandas y el público. A lo largo de los dos días fue todo como una fiesta entre amigos. Otra cosa llamativa fue la ausencia de América Soto en el puesto que ahora ocupa el bajista Alonso Poblete, quien dio cátedra con una actuación perfecta. Al igual que el maestro Patricio Esquivel tras los tarros y Mauricio Eyzaguirre en los teclados. Nada que decir, una presentación excepcional de una banda que a estas alturas es toda una leyenda.

En seguida los recontra legendarios Tumulto hicieron de las suyas y armaron la fiesta con su Hard Rock directo y clásico con toques de Blues. Siempre resulta emotivo ver cómo el legado de Poncho Vergara (Que Rockeando Descanse) perdura y se mantiene vivo a través del esfuerzo de su hijo Oliver y sus amigos. En verdad es tremendo lo que ha hecho Tumulto tras su regreso en 2009. Posiblemente se habían ganado al público incluso antes de subir al escenario, pero con clásicos como La Carretera Triste, Fantasías, Somos El Rock, Noche, Rock Solo Quiero Esta Noche y Esta Noche Será, se echaron a todos al bolsillo y cumplieron una labor extraordinaria. Por otro lado, Manuel Ezpinosa la descoció, demostrando que es digno sucesor del gran Poncho. Mención especial para aquél momento en que Oliver sube a su pequeña hija al escenario y la presenta como “la nieta de Poncho Vergara”, la pequeña no entendió nada seguramente, pero algún día sabrá que la ovación no era sólo para ella, sino que también para su abuelito.

Luego el Punk y el Ska también dirían presente en la jornada dominical a través de los míticos Los Peores De Chile, a quienes a pesar de ser “el bicho raro” de la jornada, se les escuchó con mucho respeto y hasta se les aplaudió a rabiar tras algunos de sus clásicos, como Cicciolina y Síndrome Camboya . Los puntarenenses de Hielo Negro regalaron la sencillez y potencia de su Rock y cumplieron un buen cometido, Demonio Parlante y Lobo Estepario fueron algunos de los cortes interpretados.

Alejandro Silva Power Cuarteto también la rompió con su virtuosismo y poderío. New Chaos, Habla Janus, Errock y Neopangea, fueron algunos de los cortes que el crack interpretó junto a su tremenda banda. El excelente sonido fue la tónica de todo el festival, pero aquí los técnicos se lucieron, permitiendo apreciar el detalle de todas sus composiciones. Breve pero maciza presentación del genio nacional. Y el Metal de alta factura siguió su curso cuando Six Magics salió a escena. Comandados por Erick Ávila y la gran Elizabeth Vásquez y estrenando nuevo guitarrista: Vicente Salucci, entonaron temas como Rolled, Another Name, Do You Remember, Behind The Sorrow, Carcass y Falling Angels, entre otros. Al comienzo Erick tuvo algún problema con su guitarra, la cual no sonaba, pero él mismo solucionó rápidamente el entuerto. También hubo espacio para el trabajo solista de Erick, pues Vica fue interpretada con mucho éxito, en términos de ejecución y recepción por parte de la fanaticada. Además vimos a una Eli en muy nivel, y bastante participativa con el respetable. Solidísima intervención del quinteto santiaguino-viñamarino.

La jornada y el festival tendrían su broche de oro con estelarísima presentación de Husar, quienes son, a juico personal, el mayor acto musical del país en la actualidad. Lo he dicho y lo repito: Husar debe ser lo mejor que le ha pasado a la música chilena en los últimos treinta años. Así lo entendieron los fanáticos presentes, quienes no pararon de ovacionarlos entre canciones, ni de cantar a lo largo de ellas. Los muchachos repasaron prácticamente la totalidad del disco que tienen a su haber, además de la reciente Clandestino. Hay que decir eso sí: el sonido no fue el mejor. Partieron con muchos problemas. La caja de la batería de Vincen Zbinden (el joven baterista de 17 años, y que fue sindicado como el doble oficial de Justin Bieber) prácticamente no sé oyó durante Condena. Ambas guitarras también sonaron sin mucha potencia. Quizás esto último se hizo intencionalmente, para dar oportunidad a que el importante trabajo de Pascal Coulon en teclados se oyera mejor, pero el resultado no fue el óptimo en el comienzo. Luego mejoró bastante eso sí, afortunadamente. La segunda canción sería Ejército Libertador, donde al menos los problemas en la percusión ya no eran tan evidentes. Al iniciar el corte aparecen desde detrás del escenario los personajes de Manuel Rodríguez (Ives Gullé) y Bernardo O’Higgins (Ricardo Susarte, de Polimetro) sosteniendo una hermosa bandera chilena decorada con referencias a Husar y al Ejército Libertador, como son conocidos sus fieles fanáticos. Gran interacción y teatralidad de parte de los cantantes, con ese cruce de miradas pendenciero Rodríguez y O’Higgins del final como epítome. En Humillación aparece Cristián Farías en su papel de Mariano Osorio. Qué extraordinaria voz la de este muchacho, tremendo en verdad. Sería acompañado por América Soto (Casimiro Marcó del Pont) y Jaime Salva (vocalista de Concerto, como José Miguel Neira). ¡Inolvidable la forma en que se coreó el estribillo! En seguida vino Opresión, en donde se levantaron centenares de puños en el momento en que Ives grita “¡Levanten sus armas!”. Luego salen Gullé y Salva y entran Farías y Soto, luego salen ello e ingresan a la cancha Susarte y Escobar, y así el desfile de personajes no censaba, todo con mucho dinamismo y prontitud, como exige un show de este nivel.

Termina ese pasaje y la gente no tarde en vociferar “¡Husar! ¡Husar! ¡Husar!” Allí llegó Clandestino, tremenda canción cuyo final fue engarzado al legendario coro de We Rock, del Maestro Santo Patrono de los Rockeros Ronnie James Dios. Tras aquello vino Héroe, con un Ives descollante y un Felipe del Valle (José Miguel Carrera) soberbio. En seguida el crack del bajo, Ery López, presenta Guerra, con su potente voz. Allí se suma el enorme Fox-Lin Torres para interpretar a Wekufe, imprimiendo una cuota extra de dramatismo e histrionismo. Prosiguieron con los temones Libertad y Lamentos, donde Jaime Contreras (como Bernardo Monteagudo) y Rodrigo Varela (como Manuel José Benavente, y a quien por cierto hay que rendirle un plauso, pues actuó a pesar de estar muy enfermo) tendrían ocasión de sumarse y mostrar sus cualidades vocales. Unión fue la canción que llevo al encore de la noche.

El capítulo final sería la monumental Héroe, que como siempre contó con la participación de Cristián Banda, dueño de los acordes en guitarras acústica y responsable de ese encanto que tiene la canción en su inicio. Fue memorable. Cristián solo sobre el escenario, en la total oscuridad, hasta que una tenue luz púrpura comienza a cubrirlo, para que de ese modo comience a pulsar las cuerdas de su guitarra. La Muerte fue la encargada de cerrar el telón de aquél domingo. La canción, y su interpretación en vivo están plagadas de momentos notables, tantos que no cabrían todos aquí, pero debo mencionar el grito de “¡aquí mando yo carajo!” que marca el desenlace de todo y genera un silencio de ultratumba por unos segundos, hasta que la gente se repone del golpe y reacciona, es tan potente que un escalofrío llega a recorrerte la espina. Sublime.

A pesar de algunos ripios de índole técnica, fue una soberbia actuación de parte de todos los músicos y los cantantes. Lo dejaron todo y la gente les premió con la correspondiente algarabía final y un aplauso cerrado. Y fue así como el telón final cayó a eso de las 22:30, tras muchas, muuuchas horas de buen Rock y Metal.

Dos días. Veinticuatro bandas. Más de 18 horas de música y quién sabe cuántas canciones dieron vida a esta primera edición del Chile Rock Festival. Excelente sonido, organización impecable y bandas de altísimo nivel es la indeleble marca que deja esta notable iniciativa en su primer capítulo, y que se espera sea replicada el año entrante, según lo manifestado por varias de las bandas concurrentes. Es cierto que la asistencia no fue tan masiva como uno hubiese querido, pero estuvo más que bien para ser el primer intento. Ojalá los organizadores persistan en estos intentos y sigan adelante con la iniciativa. Y claro, ojalá el próximo año tengamos una Cúpula llenísima, ¡porque de verdad vale la pena ir!

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Postales del Chile Rock Festival 2013 en el Teatro La Cúpula, donde se presentaron CORONA DE ESPINAS,  EQZ, KINGDOM OF HATE, ANEURISMA, TRIBURBANA, LOS MOX, MACHUCA, ALTO VOLTAJE, INQUISICION, SADISM, CHOCLONETA y DEVIL PRESLEY, el día sábado.

En tanto, el domingo contó con la participación de LA MÁQUINA, LMG, CONCERTO, BATTLERAGE, SILVERJACK, POLIMETRO, TUMULTO, LOS PEORES DE CHILE, HIELO NEGRO, ALEJANDRO SILVA, SIX MAGICS y HUSAR.

Fotos: Roberto Llanos (sábado) | Guillermo Salazar (domingo)

 

Este domingo 8 de diciembre se realizó la segunda y última jornada del CHILE ROCK FESTIVAL, en el Teatro La Cúpula. Doce bandas se presentaron ante cerca de 600 fanáticos que pudieron presenciar shows del más alto nivel.

La jornada la abrieron a las 13 horas los oriundos de Isla de Maipo, LA MÁQUINA, quienes regalaron su Hard Rock e hicieron vibrar a los que llegaron más temprano. La Más Gorda (LGM) devastó el lugar con su pesadísimo Heavy Metal. El Power Neoclásico llegó de la mano de CONCERTO, que sorprendieron con la excelencia de su nivel, regalando temas como Sueño Realidad, Condenas Del Tiempo y la más reciente La Luz Del Sol. Prosiguieron los muchachos de BATTLERAGE, que asolaron la Cúpula con ya clásico su True Metal y canciones de la magnitud de Heavy Metal Axe, Metal Slaughter, Raw Metal, By Steel I Reign Supreme y por su puesto Battle Rage. FoxLin Torres se robó la película con su desplante y la gente los premió con tremenda ovación al finalizar su presentación.

El Hard Rock volvió a hacerse presente al alero de los chicos de SILVERJACK, quienes tuvieron una notable entrega. Más tarde uno de los momentos más esperados tuvo lugar cuando POLIMETRO salió a escena a regalar sus clásicos: Laberintos, Episodios, Fábulas, y Los Hijos Del Temor. También se dieron de repasar algo de lo que será su nuevo disco, como Despertar. En seguida TUMULTO hizo de las suyas y armó la fiesta con su Hard Rock directo. Luego el Punk y el Ska también dirían presente en la jornada dominical a través de los míticos Los Peores De Chile, a quienes a pesar de ser “el bicho raro” de la jornada, se les escuchó con mucho respeto y hasta se les ovacionó algunos de sus clásicos. Los puntarenenses de HIELO NEGRO regalaron la sencillez y potencia de su Rock y cumplieron un gran cometido.

ALEJANDRO SILVA POWER CUARTETO la rompió con su virtuosismo y poderío. New Chaos, Habla Janus, Errock y Neopangea, fueron algunos de los cortes que el crack interpretó junto a su banda. El Metal de alta factura siguió su curso cuando SIX MAGICS azotó el escenario. Comandados por Erick Ávila y la gran Elizabeth Vásquez, y estrenando nuevo guitarrista: Vicente Salucci, entonaron temas como Rolled, Another Name, Do You Remember,Behind The Sorrow, Carcass y Falling Angels, entre otros. La jornada y el festival tendrían su broche de oro con la sólida presentación de HUSAR, quienes repasaron prácticamente la totalidad del disco que tienen a su haber, además de la reciente Clandestino. Los asistentes pudieron disfrutar de un show magnífico, con interpretaciones vocales extraordinarias y una entrega tremenda por parte de los músicos. El telón final cayó a eso de las 22:30.

Veinticuatro bandas dieron vida a esta primera edición del CHILE ROCK FESTIVAL, donde un promedio de 500 personas en cada jornada las apoyaron y alentaron. Excelente sonido, organización impecable y bandas de altísimo nivel es la indeleble marca que deja esta notable iniciativa en su primer capítulo, y que se espera sea replicada el año entrante, según lo manifestado por varias de las bandas concurrentes.

Las bandas que se presentaron en la segunda jornada fueron: LA MÁQUINA, LMG, CONCERTO, BATTLERAGE, SILVERJACK, POLIMETRO, TUMULTO, LOS PEORES DE CHILE, HIELO NEGRO, ALEJANDRO SILVA, SIX MAGICS y HUSAR.

Pronto en PowerMetal.cl el Live Review y Galería de Fotos de lo ocurrido el sábado y domingo en el Teatro La Cúpula.

 

Ayer sábado 7 de diciembre comenzó a desarrollarse la primera versión del CHILE ROCK FESTIVAL, en el Teatro la Cúpula del Parque O’Higgins. La jornada sabatina, la primera de dos, que concluirán con la de hoy domingo, contó con la presencia de doce bandas nacionales de los más variados estilos.

Alrededor de unas 400 personas vivieron más de ocho horas de intenso Rock y Metal, que arrancaron puntualmente a las 14:50 con CORONA DE ESPINAS y terminaron cerca de la media noche, con todo el poder de DEVIL PRESLEY.

El festival pretende ser un especio que reúna a bandas de las más diversas corrientes del Rock y el Metal nacional. Fue así como pudimos ver propuestas realmente distintas entre sí, como la de TRIBURBANA, quienes mezclan el Rock pesado con motivos folklóricos propios de Chile; y otras totalmente extremas, representadas por agrupaciones como SADISM, un devastador Death Metal de corte técnico y clásico. También el Punk Rock tuvo su espacio, gracias a bandas como MACHUCA y LOS MOX, quienes hicieron disfrutar a todos con su hueveo core.

Por el Heavy Metal sacaron la cara bandas insignes de la talla de ALTO VOLTAJE e INQUISICION. Los primeros se valieron de sus más grandes himnos, como Adiós A La Fábrica, Alto Voltaje e Historia, con los cuales hicieron vibrar a los presentes. Inquisición hizo lo propio, con temas clásicos de la talla de Arde El Volcán y otros de lo que será su nuevo disco: The Valley of St. Mark, City Of Pain y The Codex, al tiempo que aprovechaban de celebrar sus veinte años de carrera.

Cabe destacar que, pese a tratarse de bandas muy disímiles y, en consecuencia, un público muy variado, todo el festival se llevó a cabo en un ambiente de total respeto. Cada banda fue escuchada con atención y entusiasmo, viviéndose momentos más que intensos.

La totalidad de las bandas que se presentaron fue: CORONA DE ESPINAS,  EQZ, KINGDOM OF HATE, ANEURISMA, TRIBURBANA, LOS MOX, MACHUCA, ALTO VOLTAJE, INQUISICION, SADISM, CHOCLONETA y DEVIL PRESLEY.

Aún quedan entradas para la jornada final que se desarrollará hoy domingo, las que puedes comprar en la misma puerta del Teatro La Cúpula con un valor de $9.000.

Los horarios para hoy son:

INGRESO PÚBLICO – 12:00
LA MAQUINA – 13:00
LMG – 13:35
CONCERTO – 14:10
BATTLERAGE – 14:50
SILVERJACK – 15:30
POLIMETRO – 16:10
TUMULTO – 16:55
LOS PEORES DE CHILE – 17:45
HIELO NEGRO – 18:35
ALEJANDRO SILVA – 19:25
SIX MAGICS – 20:15
HUSAR – 21:10

Sólo unos días más. El sábado 7 y domingo 08 se llevará a cabo la primera versión del CHILE ROCK FESTIVAL evento organizado por varias bandas de la escena rockera y metalera nacional, que decidieron unirse para cumplir un sueño: Realizar un espectáculo de producción independiente y de calidad, dedicado a todos los seguidores que concierto a concierto llenan los recintos donde estas bandas se presentan, compran sus discos y también, para todos quienes se interesen en ser espectadores de lo mejor que ofrece el circuito nacional concentrado en sólo 2 días.

Estos son los horarios para ambas jornadas en el Teatro La Cúpula:

Sábado 7:

INGRESO PÚBLICO – 13:30
CORONA DE ESPINAS – 14:50
EQZ – 15:20
KINGDOM OF HATE – 15:55
ANEURISMA – 16:35
TRIBURBANA – 17:20
LOS MOX – 18:05
MACHUCA – 19:00
ALTO VOLTAJE – 19:55
INQUISICION – 20:40
SADISM – 21:30
CHOCLONETA – 22:20
DEVIL PRESLEY – 23:10

Domingo 8:

INGRESO PÚBLICO – 12:00
LA MAQUINA – 13:00
LMG – 13:35
CONCERTO – 14:10
BATTLERAGE – 14:50
SILVERJACK – 15:30
POLIMETRO – 16:10
TUMULTO – 16:55
LOS PEORES DE CHILE – 17:45
HIELO NEGRO – 18:35
ALEJANDRO SILVA – 19:25
SIX MAGICS – 20:15
HUSAR – 21:10

El precio preventa ($7.000 por joranada) dura sólo hasta este viernes 5 de diciembre y se pueden adquirir por sistema Feriaticket y sin cargo por servicio en Mucky Rock (Eurocentro, locales 0211-0212, Santiago Centro), Central Music (San Diego 171 Local 07, Santiago Centro), Estudios Transmission (Rancagua #574, Providencia), La Taberna Bar (Dieciocho #37, Santiago Centro) y Maibrooklyn Tatoo (Avenida Pajaritos #1450, Maipú)

Además, el evento contará con stands de tatuajes, venta de merchandising de las bandas y otros.

El CHILE ROCK FESTIVAL dio a concoer el cartel definitivo para los días 7 y 8 de diciembre en el Teatro La Cúpula.

El concierto, autogestionado por bandas chilenas, reunirá a grandes exponentes del Metal, Rock y Punk nacional que tendrá a las siguientes bandas por día:

SÁBADO 7

  • DEVIL PRESLEY
  • LOS MOX!
  • SADISM
  • ALTO VOLTAJE
  • ANEURISMA
  • MACHUCA
  • INQUISICION
  • CHOCLONETA
  • TRIBURBANA
  • CORONA DE ESPINAS
  • KINGDOM OF HATE
  • EQZ

DOMINGO 8

  • SIX MAGICS
  • HUSAR
  • ALEJANDRO SILVA POWER CUARTETO
  • HIELO NEGRO
  • LOS PEORES DE CHILE
  • TUMULTO
  • POLIMETRO
  • BATTLERAGE
  • CONCERTO
  • LA MÁQUINA
  • LA + GORDA
  • SILVERJACK

Las entradas están a la venta por sistema Feriaticket.cl y tiendas Feriamix con un valor de $7.000 (por jornada) más cargo por servicio.

Sin recargo se pueden encontrar en MuckyRock (Eurocentro, locales 0211-0212), Maibrooklyn Tatoo (Avenida Pajaritos #1450, Maipú), Transmission Estudios (Rancagua # 574, Providencia), La Taberna Bar (Dieciocho 37, Stgo Centro), Bar Oxido (Purisima #282, Barrio Bellavista) y Estudios Belive (Vicuña Mackenna #10588, La Florida).

Pronto se darán a conocer los horarios de cada agrupación.

 

Más Heavy Metal se sigue sumando al CHILE ROCK FESTIVAL, concierto autogestionado por bandas chilenas que se realizará los días 7 y 8 de diciembre en el Teatro La Cúpula. Luego del anuncio que confirmó la presencia de HUSAR, ahora son POLIMETRO, BATTLERAGE y CONCERTO los nuevos convocados a la cita.

El festival reunirá a 24 grandes exponentes del Metal, Rock y Punk nacional y las bandas anunciadas hasta ahora son:

  • HUSAR
  • SIX MAGICS
  • POLIMETRO
  • INQUISICION
  • CONCERTO
  • ALTO VOLTAJE
  • BATTLERAGE
  • SADISM
  • TUMULTO
  • HIELO NEGRO
  • LOS PEORES DE CHILE
  • SILVERJACK
  • DEVIL PRESLEY
  • ANEURISMA
  • 2X
  • MACHUCA

Los abonos (acceso a ambos días) tienen un precio de $11.200 y se encuentran disponibles por sistema Feriaticket.cl, tiendas Feria Mix, Bar Oxido (Barrio Bellavista), Transmission (Providencia), Estudio Believe (La Florida), Maibrooklyn (Maipú) y Mucky Rock (Eurocentro).

 

El 7 y 8 de diciembre en el Teatro La Cúpula se realizará el CHILE ROCK FESTIVAL, concierto autogestionado por bandas chilenas que reunirá a grandes exponentes del Metal, Rock y Punk nacional.

De un total de 24 agrupaciones, las primeras confirmadas son:

  • HUSAR
  • SIX MAGICS
  • INQUISICION
  • ALTO VOLTAJE
  • SADISM
  • HIELO NEGRO
  • LOS PEORES DE CHILE
  • SILVERJACK
  • DEVIL PRESLEY
  • ANEURISMA
  • 2X

Las entradas están a la venta por sistema Feriaticket con un valor en preventa de $11.200 el abono (acceso a ambos días).

 

SÓLIDO SHOW DE BATTLERAGE

Con un cartel cargado a los más extremo de la escena metalera nacional e internacional, los nacionales Battlerage eran los encargados de inaugurar su tan característico True Heavy Metal. A eso de las 17:25 horas del día sábado, Fox-Lin y compañía se tomaban por asalto el escenario nacional, para dar incio a su show con Heavy Metal Axe lo que de inmediato encendió los ánimos del público presente y de aquellos que se encontraban en las afueras del Movistar Arena recorriendo los diversos stands dispuestos a su alrededor.

La presentación siguió con Metal Slaughter y Raw Metal y los mosh no se hicieron esperar; cabe destacar la gran convocatoria que generó Battlerage, prácticamente llenando el sector habilitado para el escenario nacional. Show aparte el del histriónico Fox-Lin, imponiendo su cuota de teatralidad lo que lo ha llevado entre otras a ser parte de la Metal Ópera Nacional Húsar y sin temor a equivocarme, uno de los mejores frontman de la escena local, y quien además bromeó con el show de Accept de La Previa, diciendo que era lo mejor del Festival y que estaba muy prendido por eso, lo que quedó en su presentación.

El show fue cerrado con la poderosa By Steel I Reign Supreme y la solemne Battlerage, redondeando los 30 minutos de una impecable presentación, con gran sonido, buena cantidad de asistentes y una rápida pero sólida revisión a su discografía.

Setlist Battlerage

1. Heavy Metal Axe
2. Metal Slaughter
3. Raw Metal
4. By Steel I Reign Supreme
5. Battlerage

LA HISTORIA SE HIZO PRESENTE

Los encargados de seguir con el sonido más puro del Heavy Metal fueron Inquisición, quienes pasadas las 18:30 subieron a escena para descargar lo más destacado de su discografía. La tarea no fue fácil, debido a que a ésa hora Sodom descargaba clásico tras clásico  dentro del Movistar Arena; sin embargo, la banda hizo gala de todos sus años de trayectoria, los que los han llevado a compartir escenario con diversas bandas de talla mundial y lo que provocó que el público prendiera y coreara sus temas.

Fueron 7 los cortes elegidos, dentro de los cuales incluyeron 4 temas de lo que será su próximo disco titulado Whisper From Beyond, el cual está inspirado en el manuscrito Codex Gigas: Call of the Gipsy, The Codex, Living Sin y The Valley of St. Mark, además de las ya conocidas Innocent Sinner, Up the Metal Hammer! y Arde el Volcán.

Setlist Inquisición:

1. Innocent Sinner
2. Call of the Gipsy
3. The Codex
4. Up the Metal Hammer!
5. Living Sin
6. The Valley of St. Mark
7. Arde el Volcán

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DE INQUISICION Y BATTLERAGE

Ambas agrupaciones se presentaron en el Escenario Nacional del festival con una gran respuesta del público. Battlerage repasó su discografía e Inquisición hizo lo suyo, además de presentar canciones de su próximo álbum.

Fotos: Roberto Llanos

 

Una de las bandas más emblemáticas del Heavy Metal nacional estará en la jornada de apertura de The Metal Fest 2013, a partir de las 18:30hrs.

El guitarrista y líder de Inquisicion hace un repaso de lo que han sido sus 20 años de carrera del grupo y también los preparativos de su próximo álbum “Whisper from Beyond”, además de la inspiración en el manuscrito Codex Gigas.

Hola Manolo, ¿cómo estás? Quedan pocos días para The Metal Fest, donde se estarán presentando en la primera jornada. ¿Cuán importante es para Inquisición  ser parte de un festival de este calibre?

Hola Mauro, estamos a full con todo esto del Metal Fest y el nuevo disco en estudio. Tocaremos el Sábado 13 de Abril a las 18:30 después de Battlerage y antes de Sodom. Más perfecto no podría ser… Y bueno, es un verdadero honor ser parte del cartel más importante del metal sudamericano. Además que ese día más tarde toca Twisted Sister por lo que será una jornada épica para cualquier fanático del Heavy-Metal 80’ro.

Ha pasado bastante agua bajo el puente desde la irrupción de la banda en la escena metalera chilena, desde ese momento a la fecha, Inquisición se ha vuelto un referente para el Metal nacional. ¿Cómo sientes que ha cambiado la recepción del público a través de los años?

Es diferente. El principal cambio es el concepto de Underground con todo esto de la Web. El tema de los tributos también viene a la mente cuando uno piensa en como ha ido evolucionando el público. Pero por otro lado somos mas heavymetaleros hoy que hace 10 o 20 años.

El tiempo de los cassettes y su difusión de mano en mano ha quedado atrás. Las plataformas digitales han cambiado diametralmente el sentido de la difusión musical, lo cual trae sus pro y sus contras. ¿En qué medida ha influido esto en la banda?

Por una parte los medios digitales te prometen difusión total a dos click de distancia, pero por otro, lo que fácil llega fácil se va, y de la memoria también.

Para muchos, Inquisición es una banda que debería estar compartiendo carteles en Europa y girando por otros países. ¿Cuál es la posición del grupo con respecto a la internacionalización?

Gracias por el encabezado. Creo que parte de la internacionalización tiene que ver con el país en que naciste y como ese país ve las actividades no lucrativas en escencia (ej. hacer música). Llegada cierta edad todos los músicos debemos elegir entre continuar combinando banda y laburo u optar por una de las 2. La mayoría elige opción 1, dado que es imposible subsistir cuando tu música es sin fines de lucro. No me sentiría responsable pidiéndoles a mis colegas de banda que dejaran sus trabajos para que nos vayamos a de gira al extranjero. El lado positivo es que esa independencia nos ha permitido tocar lo que realmente nos gusta, sin tener que transar con ningún mercado musical.

Hasta el día de hoy las bandas nacionales reclaman sobre la poca difusión que los medios chilenos ofrecen. ¿Qué opinión tienes con respecto a este tema?

No lo creo, pasamos de la revista de fotocopia a la digital, pero la difusión siempre ha sido buena para las bandas que hacen un trabajo de calidad.

Con 20 años ya de carrera, ¿cómo ves el proceso que llevan las bandas emergentes en el Heavy Metal de nuestro país?

En estos 20 años siempre hemos tratado de darle un empujón a los que recién comienzan, ya sea invitándolos a tocar a los recitales que organizábamos en cedes sociales o ayudándolos con sus grabaciones. Justo hoy día estuve escuchando bandas Chilenas nuevas en el compilado de Breaker ‘zine y casi todas eran excelentes y en un estilo perfecto cada una en lo suyo.

Hablemos sobre su próximo álbum, “Whisper From Beyond”. Comentaron que para esta producción se inspiraron en el manuscrito Codex Gigas. ¿Qué les llamó la atención de esta historia para crear este disco conceptual?

Que en una de sus página aparece una imagen del demonio, el cual se dice que fue  dibujado como “condición” de este pacto que realizó Herman Inclusus (el monje quien lo escribió). Lo paradójico es que si doblas la imagen de este diablillo, aparece un extraterrestre tipo “Gris/Grey”.

¿Qué diferencia con respecto a entregas anteriores podremos encontrar en este nuevo álbum?

A diferencia de “Metal Genocide” y “Opus Dei”, la música fue compuesta en un espíritu más parecido al de los 1ros discos. Ya que con el correr de los años hemos indagado cada vez mas profundo en nuestra música y hemos descubierto algunas esencias las cuales esta vez potenciamos mas que en otros discos. Esto suena 100% a Inquisicion, pero fresco y nuevo, no parece el disco de una banda que lleva 20 años tocando. Cuando lo escuches será como si te metieras a una máquina del tiempo y en 1982 un amigo te comparte el vinilo de una nueva banda Underground.

Por lo pronto, estamos muy entusiasmados por ver a Inquisición en el escenario de The Metal Fest, ¿qué podemos esperar de su show el 13 de abril?

Mucho Heavy-Metal y Total Desaster!!! Vamos a mostrar el disco nuevo y también recordaremos algunos clásicos.

Manolo, muchas gracias por tu tiempo, ¿puedes enviar un mensaje para nuestros lectores y la gente que irá a The Metal Fest?

Estén atentos al lanzamiento de nuestro próximo disco 2013 “Whisper from Beyond”, no se defraudarán, se los prometo. Desde ya les agradezco por su apoyo el día Sábado 13 a las 18:30 hrs en TMF Un abrazo a todos.

MAURO VALENCIA

Las entradas para The Metal Fest están a la venta a través del Sistema Ticketek, cl, Call center 690 2000, puntos habilitados en Falabella y Cines Hoyts, Café La Clave (Av. Providencia #1652, Galería El Patio) y sin recargo en tiendas The Knife (en efectivo)

Precios:

Primera Preventa: 1.000 abonos válidos para ambos días: $40.000.  AGOTADA
Segunda Preventa Limitada: Abonos válidos para ambos días: $50.000.
Valor entrada diaria: $33.000 * Cualquier sector a elección según disponibilidad (Cancha, platea alta, platea baja)

INQUISICION se encuentra trabajando desde fines de septiembre del año pasado en la composición y maquetas de lo que será el disco sucesor de Opus Dei (2010). El quinto álbum de los santiaguinos será una obra conceptual inspirada en el mito detrás del manuscrito esotérico más grande realizado en la Edad Media: el Codex Gigas.

En este proceso, las baterías fueron grabadas en Los Angeles-California durante enero y febrero por Nico Saavedra, músico chileno radicado en EE.UU, quien se ha ganado una gran reputación como sesionista en la escena de ese país. «Nico ha sido desde siempre seguidor de INQUISICION, por lo que su motivación es muy alta y su trabajo impecable producto del natural entendimiento que tiene de nuestra música», comenta la banda.

La actual alineación está conformado por Cristian Maturana (Bajo), Manolo Schäfler (guitarra), Paulo Domić (voces) y Juan Osorio (Batería), una formación que ya se ha presentado junta en conciertos como el PUC Metal Fest y GAMMA RAY en Chile.

INQUISICION planea lanzar su disco el primer semestre de este 2013 y estrenará varias canciones en The Metal Fest, festival que se realizará los días 13 y 14 de abril en Movistar Arena. Las entradas están a la venta por sistema Ticketek.cl call center 690 2000, Falabella y Cine Hoyts habilitados. Sin recargo se encuentran en The Knife (Eurocentro) con pago en efectivo.

Los precios son:

Segunda Preventa Limitada: Abonos válidos para ambos días: $50.000
Entrada diaria: Cualquier sector a elección según disponibilidad: $33.000

 

Judas Priest

Finalmente llegaba el día en que los dioses del metal aterrizaban por tercera vez en tierras nacionales. Para muchos era la oportunidad de sus vidas de presenciar a la banda en directo; ya sabemos que este Epitaph World Tour será probablemente la “última” oportunidad de ver en acción a los incombustibles Halford, Tipton, Hill y Travis. Aunque claro, en mis años en esto he visto a Ozzy retirarse en innumerables ocasiones (desde el “No More Tours” específicamente), o a Kiss colgando los terraplenes para siempre tras el apoteósico “Farewell Tour 2000/2001”. Esas despedidas con elástico son tan viejas como el hilo negro, la diferencia ahora es que muchos de nuestros héroes están entrando a la sexta década, disminuyendo las posibilidades de verlos sobre los escenarios aún estando en gran forma.

Bien, independiente de lo triste que pueda ser una despedida, siempre será un agrado presenciar un show de la banda que ha definido el concepto del Heavy Metal una y otra vez desde los setentas. Con el respeto que me merecen otros músicos igualmente influyentes, Judas Priest ha marcado la tendencia a seguir y sin ellos el estilo no sería el mismo. ¡No señor! Una banda con tanta historia y mitología a cuestas trasciende más allá de su legado musical (que por cierto es enorme). Planteo la siguiente pregunta: ¿cuántos conjuntos han creado un universo paralelo en torno a los personajes de su música? Priest, probablemente como ningún otro, han creado su propio lenguaje inspirado en la ciencia ficción y el cine clase “B”, poniendo énfasis en villanos, anti héroes y personajes mitológicos. Siempre me he preguntado porqué nunca experimentaron haciendo algún disco conceptual, filme, comic o serie de TV, en donde los protagonistas fueran The Metallian, Sinner, Exciter, The Sentinel, Painkiller, Jawbreaker, Hellion, Tyrant, Turbo Lover, Jugulator, Night Crawler, etcétera. Las posibilidades para proyectar una franquicia teniendo a estos personajes mesiánicos son innumerables, es decir, ¿se imaginan una vorágine de figuras de acción inspirada en el universo Priest? O un juego tipo Mortal Kombat con escenarios post apocalípticos donde se lleven a cabo combates cabrones como The Metallian vs The Sentinel… FIGHT! (?)

Judas Priest no es sólo Heavy Metal, tachas, cuero y discos inolvidables. ¡Judas Priest es una religión! No podría ser de otra forma, ¡SON LOS DIOSES DEL METAL! Existen leyendas, mitos y personajes heroicos, sin embargo la deidad máxima de este movimiento son los señores del acero británico. Por eso este concierto era especial, si efectivamente no harán más giras mundiales, quedará en el recuerdo haberlos visto retirarse en gloria y majestad, estando aun en la cima del Olimpo metálico.

WhitesnakeAl igual que en 2005, el cartel contaría con la participación de invitados de lujo: los legendarios Whitesnake, liderados por ese genio y figura llamado David Coverdale. Tras el fallido show en 2008 (donde quedara como postal el certificado médico del ex Deep Purple pegado en la puerta del Teatro Caupolicán), Coverdale llegaba secundado por los músicos Brian Tichy (batería, ex Foreigner y Billy Idol), Michael Devin (bajo), Brian Ruedy (teclados) y, por supuesto, la tremenda dupla guitarrera conformada por Reb Beach y el tremendo Doug Aldrich, hoy por hoy sus dos grandes socios del crimen.

Pero antes sería el turno de la banda nacional Inquisicion. No se trataba de un teloneo cualquiera, el mismo público los eligió por votación en un concurso. Con Manolo Schäfler y Paulo Domic a la cabeza, son un conjunto que sabe de sobra como responder ante este tipo de responsabilidades; y esta una nueva formación, con Rodrigo García y Cristián Carrasco, debe ser una de las más potentes que han tenido en su carrera. Uno sabe qué esperarse con este conjunto, pueden estar tocando en un pequeño bar en Valparaíso o abriendo para Mercyful Fate, Blind Guardian, Judas Priest, y siempre aprueban con honores.

Con un setlist donde mezclaron material de su reciente placa Opus Dei (como Metal Legions, Electroquinesis, o Believe) con clásicos indiscutidos del metal nacional de la talla de Up The Metal Hammer!, Innocent Sinner, Bats In The Belfry y Mayday’s Eve, mostraron todo el profesionalismo, talento y excelente puesta en escena de una banda que se ha ganado con creces su estatus. Excelente aperitivo para comenzar la jornada.

Setlist Inquisicion

1. Opus Dei
2. Up the Metal Hammer!
3. Metal Legions
4. Bats in the Bellfry
5. Believe
6. Innocent Sinner
7. Electroquinesis
8. Mayday’s Eve

ENTRE EL VENENO DE LA SERPIENTE Y LA SILUETA DE TAWNY KITAEN

A las 19:40 horas era el momento de que saltara a escena uno de los más grandes cantantes de la historia del Rock, el “snake charmer” por antonomasia, David Coverdale. Con My Generation de The Who de fondo, se apagan las luces, y el estallido del público no se hace esperar. Tras cartón, suena en los altavoces la pista introductoria, mientras Coverdale y sus muchachos salen a escena, recibiendo los vítores del público quienes le entregaron una bienvenida de héroe.

Whitesnake

Vestido de jeans gastados y camisa blanca, el sexagenario retribuye el cariño aplaudiendo, sonriendo, tocándose el pecho  y apuntando a las personas de las primeras filas. Sus músicos lo siguen a continuación, mientras David y da inicio a Best Years, corte perteneciente al álbum Good To Be Bad (2008). Una buena elección para empezar un concierto, y de entrada me llamó la atención el peso con el sonaba el conjunto, diría incluso que estaban afinados más bajo de lo usual. Como sea, la línea vocal es propicia para admirar los tonos bajos de Coverdale; aunque su voz no sea la misma de antes sigue siendo el amo indiscutido cuando se trata de cantar en esa forma.

Caía el primer clásico del 1987 con la tremenda Give Me All Your Love, una de esas canciones que uno siempre espera que desgranen en vivo, donde Cov hace gala de la candidez que nos tiene acostumbrados. Desde el arranque el hombre tenía al respetable en el bolsillo mientras estos disfrutaban cantando el pegajoso coro. Continuaban con otra joya de proporciones, Love Ain’t No Stranger, clásico perteneciente al excelente Slide It In (1984). El público era protagonista ayudando a David en la introducción: “Who knows where the cold wind blows / I ask my friends, but, nobody knows / Who am I to believe in love / Oh lord, love ain’t no stranger”, y me pareció destacable que Doug Aldrich interpretara el solo respetando la memoria del difunto Mel Galley (quién lo grabara originalmente). Otra cosa que noté en Doug es que cada día se parece más a Randy Rhoads, tanto en la pinta como en sus movimientos en escena. A esas alturas no parecía que Whitesnake fuera sólo un invitado, menos cuando comienzan a tocar los primeros acordes de la inmortal balada Is This Love? Está claro que tiene una conexión especial sobre todo con el público femenino, es más, pareciera que Coverdale las hubiera escrito para ellas y nadie más que ellas. Acá se crea una atmósfera sobrecogedora, que se palpa independiente si eres seguidor o no, y cada vez que la interpreta en directo el resultado es magia pura. Un momento intimista, cálido, romántico, capaz de derretirle el corazón hasta al metalero más duro. Perfectamente Coverdale podría dejar que los asistentes la cantaran completa, pero es esa complicidad entre ambas partes lo que hace que este momento sea aun más emotivo. Aunque inexplicablemente Aldrich tocó cualquier cosa en el solo.

Whitesnake“Algunos de ustedes deben saber que tenemos un nuevo disco llamado Forevermoredecía David, adelantando que tocarían material de esa producción. Luego presenta a Doug Aldrich en el “slide/guitar” dando inicio a Steal Your Love Away,  el primer track de dicha placa. Un blues/rock de riffs pesadísimos cortesía de Reb Beach y el mencionado Aldrich; aunque aquí lamentablemente Coverdale abusó de los tonos agudos, haciendo que su voz pierda su color característico. Luego de reiterar los agradecimientos, le dedica a la gente la excelsa Forevermore, una balada en que nos vuelve a deleitar con esa atmósfera intimista, que sólo él es capaz de lograr. Quedaban solos en escena la dupla de Reb Beach y Doug Aldrich, iniciando una suerte de duelo de guitarristas. Cuando David reformó el grupo le dio al clavo eligiendo a este par de tremendos músicos; tipos con estilos distintos, pero a la vez complementarios, que con el paso del tiempo se han transformado en la columna vertebral del sonido del conjunto. Por un lado Beach (Winger, ex Dokken) proviene de la escuela de los grandes shredders gringos de los ochenta; en cambio Aldrich tiene un estilo de corte más clásico, influenciado por Ritchie Blackmore y Gary Moore. Tras este entremés sería el turno de Love Will Set You Free que juega con ese ritmo hiper sensual, recordando a otras grandes canciones de la primera etapa de la víbora. Por supuesto los fanáticos más duros del grupo lo disfrutaron a concho, como si se tratara de uno de los caballos de batalla de siempre. David presenta a Brian Tichy, quien se despacha un extenso solo haciendo gala de su talento en los tarros. OK, el tipo no es Tommy Aldridge, pero tiene una pegada tan poderosa como el veterano, incluso se dio el lujo de tocar una parte del solo con sus manos, al igual como lo hace el viejo Tom.

Entrando en tierra derecha, llegaba un himno con todas de la ley: Here I Go Again. En ese momento las voces de David y el respetable se fundieron en una sola, con palmas al viento en el inolvidable estribillo. Era el turno probablemente con la más grandiosa composición de toda su carrera: Still Of The Night. En este punto no había concesiones, todos siguiendo la letra, e invocando en nuestras mentes a esa traicionera lindura llamada Tawny Kitaen. ¡Así es!, la misma que alguna vez fuera la mujer más sexy de los videos rockeros, antes que la fama, el alcohol y la cocaína se llevaran su inocencia. Imposible no imaginarla arrancar de su celador, con la banda tocando la parte épica de fondo, mientras Coverdale se desgarraba la garganta y el público le daba una mano en cada una de las estrofas. La afinación la hizo sonar muy diferente, pero el remate del final donde todos gritaron “Still Of The Night, Still Of The Night, Still Of The Night”, fue matador.

Whitesnake

Luego de agradecer por la hospitalidad entregada comienza a capella la letra de Soldier Of Fortune, aquella mágica balada que cierra el álbum Stormbringer (1976) de los púrpuras. Imposible no emocionarse escuchando cuando David cantaba: “But I feel I’m growing older / And the songs that I have sung / Echo in the distance / Like the sound of a windmill goin’ ‘round / I guess I’ll always be a soldier of fortune”. Este momento de introspección sería bruscamente interrumpido con el puñetazo que significa escuchar los acordes de Burn, que de un momento a otro todos estuvieron haciendo headbanging, levantando los puños y gritando “All I hear is buuuuuuuuuuuuuuurrrrrrrrrrrrrnnnnnnn”. Como ha sido la tónica en las últimas giras es intercalada con un extracto de la poderosa Stormbringer, poniendo fin a estos casi ochenta minutos de show. La banda se despedía en medio de vítores y aplausos, mientras escuchábamos de fondo We Wish You Well, del álbum Lovehunter (1979).

En general fue un buen show, en el cual hubieron cosas destacables y otras no tanto: de lo segundo mencionaría la saturación del sonido a ratos, lo bajo de la afinación de los instrumentos (que hizo que canciones como Still Of The Night sonaran rarísimas), y a Coverdale quién abusa demasiado de esos gritos agudos, sin mucho cuerpo, sonando bastante desafinado la mayoría de las veces. Su voz grave sigue siendo sensacional, pero por alguna razón que desconozco no la ocupa más. De lo que me gustó sin dudas el nivel de su banda, ¡descollante!… y que quedó demostrado que el hombre -a pesar de sus más que notorias limitaciones actuales- sabe de sobra cómo imponerse sobre el escenario. La víbora cumplió y su veneno fue el alucinógeno perfecto antes de entrar al salón de acero…

Setlist Whitesnake

01- Intro: My Generation (The Who)
02- Best Years
03- Give Me All Your Love
04- Love Ain’t No Stranger
05- Is This Love?
06- Steal Your Heart Away
07- Forevermore
08- Guitar Duel (Doug Aldrich / Reb Beach)
09- Love Will Set You Free
10- Solo Brian Tichy
11- Here I Go Again
12- Still Of The Night
13- Soldier Of Fortune (Deep Purple)
14- Burn / Stormbringer (Deep Purple)
15- Outro: We Wish You Well

EL EPITAFIO DE LOS DIOSES

Judas Priest

A esa hora el Arena estaba prácticamente lleno, con cerca de doce mil asistentes deseosos de vivir un momento inolvidable. Mientras por los altavoces sonaba War Pigs de Black Sabbath, el sonido de las sirenas acompañaba el enorme e imponente telón que desplegaba la palabra Epitaph”, señal inequívoca que el momento había llegado. De pronto comienza a escucharse la introducción Battle Hymn -acompañada las luces rojizas que daban vida al emblema del tour-, pero esta vez no dando paso a One Shot At Glory, sino a la imponente Rapid Fire. Y cuando Halford dispara el verso “Pounding the world like a battering ram”, cae el telón dejando al descubierto a los grandes Glenn Tipton, Ian Hill, Scott Travis y Rob Halford, secundados por el recién ingresado Richard Faulkner. El rugido de la gente fue ensordecedor y desde el comienzo se percibía al conjunto sonando potente y con un fiato envidiable. Siguiendo el mismo orden del British Steel (1980) caía Metal Gods, sin antes iluminar a los presentes con llamaradas y rayos láser que salían desde la parte alta del escenario. Lógicamente fuimos testigos de los movimientos robóticos característicos de Rob y no es necesario mencionar que el coro retumbó en cada uno de los rincones del Movistar Arena.

Judas Priest“Hello Santiago de Chile…The Priest is Back!” exclamaba el Metal God, recibiendo la ovación de rigor. Después lanza una pregunta de respuesta obvia: “Are you ready for some Judas Priest’s Heavy Fuckin’ Metal?”, dando paso a Heading Out To The Highway, una de las mejores canciones del irregular Point Of Entry (1981). Cambiábamos la chaqueta de cuero por una de mezclilla, poniéndonos más ad hoc para disfrutar este clásico de carretera, y Richie Faulkner a la hora de interpretar el solo le adhiere algunos arreglos novedosos y refrescantes. A él ya lo habíamos visto en acción junto a Lauren Harris -abriendo para Iron Maiden en 2008 y 2009-; físicamente es muy parecido al K.K. Downing de principios de los ochenta, y me alegra que le hayan entregado la libertad de aportar con lo suyo al grupo, no limitándolo a ser un mero guitarrista contratado. Era el momento de revisar algo de Angel Of Retribution (2005), lo con el track que abre esa producción y uno de los nuevos clásicos del conjunto: Judas Rising. El doble bombo de Travis y la línea de bajo del gran Ian Hill sonaron simplemente aniquiladores, pero aquí el público aprovechó de descansar y tomar un poco de aire, sabiendo que el show era largo y apenas estábamos en la mitad de esta maratónica jornada.

Halford aprovecha de recordar que “este es un show especial porque están tocando canciones de toda la carrera de la banda” para luego presentar Starbreaker, una joya de la primera etapa del conjunto perteneciente al álbum Sin After Sin (1977). Todo un regalo para los más acérrimos, quizás el grueso de los asistentes no la recibió como una de las más emblemáticas, ¡pero qué importa! Priest siempre rescata gemas desde los confines de su catálogo y ésta sonó increíble. Cuando Tipton y Faulkner se unían para ejecutar esa mítica introducción, era obvio que caería otra de las inmortales: Victim Of Changes. Esta canción es a Judas Priest lo que Stargazer es a Rainbow, con una ejecución realmente excelsa y quienes llegaron con algunas copas en el cuerpo, sintieron que sus percepciones se sentían trastocadas gracias a los efectos del alcohol; por supuesto el grito de Rob en la parte final vino de las profundidades del infierno etílico (?).

Debíamos seguir y ahora el viaje nos llevaba hasta Rocka Rolla (1974), donde todo empezó para la banda, y del cual eligieron Never Satisfied. Interesante, porque conforme a lo que pasaban los minutos, apreciábamos las distintas facetas de Priest en su historia, en este caso, de la época donde sonaban a un híbrido entre Purple y Sabbath. El momento para poner los encendedores -digo celulares- en el aire, llegaba con Diamonds & Rust, original de Joan Baez; un momento solemne, porque tanto Tipton como Faulkner comenzaron tocándola  acústica, para luego mezclarla con la versión clásica que pudimos escuchar en Sin After Sin y Unleashed In The East.

Judas Priest

La máquina del tiempo no daba tregua, ahora era el turno de revisar algo de Nostradamus (2008), mientras de fondo sonaba la introducción Dawn Of Creation. Como era obvio seguían con Prophecy, mientras Halford aparecía en escena vistiendo una capucha cromada y llevando un báculo con el emblema de Metallian. Dicha producción mostraba a un Priest mucho más teatral, algo que se siente cuando la tocan en vivo. Acto seguido nos propinaban un golpe directo al cráneo con Night Crawler, divisándose algunos moshpits mientras Halford asaltaba en el coro. Una banda que sabe del potencial de su discografía no tiene problemas en sacar canciones increíbles del repertorio y reemplazarlas por otras igual de buenas o mejores.

El sonido de los sintetizadores nos llevaba nuevamente a la carretera, mientras Scott Travis daba la partida a Turbo Lover. Otro de los momentos inolvidables del show, mientras el público con puños en el aire coreaba “I’m your turbo lover, tell me there’s no other”, acompañados de llamaradas que sofocaron a quienes estaban en las primera filas. Acto seguido presentaron Beyond The Realms Of Death, no sin antes mencionar que en su carrera habían experimentado con muchas cosas distintas, y esta era la balada tradicional del Heavy Metal. Retrocedíamos hacia el Stained Class (1978) ¿Y qué les puedo decir? ¡A esas alturas sólo disfrutábamos de unas grandes composiciones de Priest! Es imposible permanecer indiferente ante la magnificencia de esta canción, con ese tremendo arpegio inicial compuesto por Les Binks, un Halford dándose un festín de matices vocales, y el solo del maestro Glenn Tipton es uno de los más inspirados que he escuchado jamás.

Judas PriestSé que muchos soñaron durante años con escuchar The Sentinel en vivo. Obviamente es del material mas difícil de interpretar, así que Rob varió con inteligencia la línea vocal; de todas formas había que exigir la garganta al máximo para gritar “Sworn to avenge / Condemn to hell / Tempt not the blade all fear the Sentineeeeeeeeeeeeeeeeeeeel”. Y si estamos hablando de regalos inesperados, estoy seguro que más de alguno soltó una lágrima cuando Richard comienza a tocar los acordes de Blood Red Skies, para después escuchar como Halford narra desgarradoramente esas líneas “As the sun goes down / I move around  / Keeping to the shadows / Life, hangs by a thread / And I’ve heard it said, that I’ll not see tomorrow”. La interpretación fue magnífica, imposible describirlo sólo con palabras, sobre todo para quienes pensamos que Ram It Down (1988) es casi tan bueno como Painkiller. No tocan mucho material de ese álbum y que ésta fuera la elegida fue un verdadero premio. Caía otro de los covers emblemáticos, me refiero a The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown) original de Fleetwood Mac, donde nos quedábamos sin aliento coreando la parte de la enorme melodía de Glenn. ¡Cuánto poder por la cresta!

Rob presentaba la siguiente canción sin antes mencionar que 1980 fue un gran año para el Heavy Metal, donde muchas grandes bandas lanzaron discos extraordinarios… “Breaking the what?… Breaking the what?… Let’s break that law!!!”. Y cuando sonaba Breaking The Law, el público fue el encargado de cantarla en su totalidad, mientras se disparaban más llamaradas durante el coro. Scott Travis quedaba en escena comenzando un corto pero preciso solo de batería. ¡Es impresionante este tipo! Le da con una fuerza sobrehumana y pareciera que ni se esfuerza. Lógicamente esto daba paso a la apertura de Painkiller, que fue interpretada de manera avasalladora y donde la cancha se convertía en una batalla campal.

DEL RUGIR DE LOS MOTORES AL CALOR DE LA MEDIANOCHE

Terminaba el set regular, pero quedaba más. De fondo vemos un enorme ojo cibernético cuando comienza a sonar la inconfundible instrumental The Hellion; nuevamente los gritos del respetable se volvieron ensordecedores al corearla, y como no, si a continuación pasaba Electric Eye, con la cual el recinto casi se viene abajo. Rob cantando en una de las plataformas mientras éramos nosotros los encargados de completar el coro. Y el rugir de los motores nos advertía que llegaba el momento Kodak de la noche -de esos que con los años han dejado una marca indeleble en la historia del Heavy Metal- ver al Metal God montando su Harley Davidson mientras cruzábamos los dedos para que no sufriera el percance del show en Brasilia, donde el hombre terminó en el suelo, aunque sin consecuencias serias. Claro, Hell Bent For Leather es el himno del cuero, el cromo, el diablo y a priori también podríamos colgarle algunas connotaciones de doble sentido. Allí te das cuenta que Rob es tan enorme que puede echarse sobre su moto cromada y el público se va a vuelve loco igual.

Judas Priest

Cuando el respetable soltaba el cántico futbolero “Olé, olé, olé, olé Judas… Judas”, Halford aprovecha de llevarse lo poco de voz que nos quedaba con sus ya clásicos “Oh Yeah”. Ahí entrábamos en la recta final con el super hit You’ve Got Another Thing Comin’, otro momento mágico cantado a todo pulmón. El lienzo detrás de la batería, que llevaba el logo del grupo y la inscripción “United”, nos recordaba que en ese momento todo el Arena era una fraternidad unida por la pasión del Heavy Metal. Richie podía lucirse ejecutando un solo mientras miles de palmas se agitaban el aire, con rayos láser por doquier y gritando ¡YOU´VE GOT ANOTHER THING COMIN’!.

Y si el reloj marcaba exactamente las 00:00 horas, ¿qué mejor forma que cerrar la velada con Living After Midnight? “I took Santiago about a 1 AM / Loaded, Loaded / I’m all geared up to score again” advertía el Metal God y todos sabían que era la oportunidad para dejar la última gota de sudor. ¡Dicho y hecho! Todos saltando, todos gritando, todos disfrutando… y al final Halford despidiéndose:“Thank you Santiago, we love you… and keep the Metal faith!” .

Judas Priest

Como comentario al cierre debo mencionar que este ha sido el mejor show de Priest en Chile. En cuanto a sonido (de todas las veces que he ido al Arena es lejos el sonido más potente y claro que he escuchado), puesta en escena, entrega del público, setlist y un nivel de ejecución descollante. La despedida no podía ser de otra forma -así lo entendimos todos-, y con conciertos como este queda claro porque Judas Priest son los dioses indiscutidos del Metal y no hay nadie que les haga sombra. Si no vuelven nunca más, no hay nada que reprocharles; sólo me queda terminar este comentario parafraseando a los grandes de ABBA: simplemente “Gracias por la música”. ALL HAIL THE PRIEST!

«Rising from darkness where Hell hath no mercy and the screams for vengeance echo on forever. Only those who keep the faith shall escape the wrath of the Metallian… Master of all Metal».

Setlist Judas Priest:

01- Intro: Battle Hymn
02- Rapid Fire
03- Metal Gods
04- Heading Out To The Highway
05- Judas Rising
06- Starbreaker
07- Victim Of Changes
08- Never Satisfied
09- Diamonds & Rust (Joan Baez)
10- Dawn Of Creation / Prophecy
11- Night Crawler
12- Turbo Lover
13- Beyond the Realms Of Death
14- The Sentinel
15- Blood Red Skies
16- The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown) (Fleetwood Mac)
17- Breaking The Law
18- Painkiller
Encore 1:
19- The Hellion / Electric Eye
20- Hell Bent For Leather
21- You’ve Got Another Thing Comin’
Encore 2:
22- Living After Midnight

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