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Iced EarthNecrosis y Battlerage son los actos nacionales que se presentarán con Iced Earth, el jueves 11 de febrero en el Teatro Caupolicán, a partir de las 21:00 horas. Esto, en un show que por la importancia del conjunto de Jon Schaffer (guitarras) y Matt Barlow (voces) -que viene por primera vez a Chile-, el bajo precio de las entradas y la calidad del recinto escogido, promete ser histórico.

Necrosis, uno de los más legendarios nombres del Thrash local, y con una alineación liderada por el batero Andy Nacrur, se subirá al escenario promocionando su tercer álbum, “Reborn”, lanzado a finales del 2009, además de tocar los clásicos de “The Search”, el primer disco del medio metalero chileno en ser editado en el extranjero, hace ya más de 20 años.

Asimismo, Battlerage al fin tendrá su primera oportunidad de abrir el espectáculo de una banda internacional, luego que el 2008 se frustraran los recitales de Grave Digger o U.D.O. en Santiago, en los que aparecián en el cartel como invitados. Con dos demos, un EP, un compliatorio y dos largaduraciones en sólo siete años, los mayores exponentes en Chile del True Heavy Metal mostrarán todo el poder de su última placa de estudio, titulada “Blood, Fire, Steel”.

Iced Earth llega por primera vez a Sudamérica reunido con su insigne cantante Matt Barlow, quien regresara justo para completar el ambicioso conceptual basado en el personaje de cómic de Jon Schaffer, “The Crucible Of Man (Something Wicked Part II)”.

Pese a que Schaffer ya había logrado entregar álbumes clásicos de la talla de “Night Of The Stormrider” (1992) previo al arribo de Barlow el ’93, su grupo definitivamente trascendió cuando el ’99 editara el espectacular triple CD “Alive In Athens”, calificado como uno de los mejores registros en vivo de las últimas dos décadas en el Heavy Metal, con Matt Barlow consolidándose como una de las voces más potentes, aplastantes y completas de toda la escena. Aquel demoledor performance será el que el 11 de febrero se vea en el Teatro Caupolicán, en un espectáculo lleno de los riff en afiladas galopas que hicieron de Iced Earth lo que es ahora en el negocio.

La entrada general tiene un valor de sólo $10.000 y es posible comprarla a través de Sistema Ticketmaster (6902000, Falabella, Cine Hoyts) y en boletería del Teatro Caupolicán. Los tickets sin recargo se pueden encontrar ahora en las tiendas RockMusic, ubicadas en los locales 0209 y 0213 del Eurocentro, y en la sucursal recién inaugurada de Portal Lyon.

Iced Earth en Chile

Ya están a la venta las entradas para el primer concierto en Chile de ICED EARTH.  Sólo $10.000 vale la entrada general para el esperado show fijado el 11 de Febrero en el Teatro Caupolicán y ya se encuentran a la venta a través de Sistema Ticketmaster (6902000, Falabella, Cine Hoyts) y sin recargo en The Knife del Eurocentro y en boletería del Teatro Caupolicán.

Afiche Iced Earth

Iced Earth

ICED EARTH ha confirmado en su sitio web oficial su esperada primera presentación en nuesto país. El show será realizado en el Teatro Teletón el Jueves 11 de Febrero del 2010. Aún no hay información sobre precios, pero la venta será a través del sistema Ticketmaster y sin recargo en The Knife.

Así, el tour por Latinoamérica ha quedado con la siguiente agenda:

Enero:
30 – Monterrey, Mexico – Café Iguana

Febrero:
02 – Ciudad de Mexico, Mexico – Bulldog Café
06 – São Paulo, Brazil – Via Funchal
07 – Curitiba, Brazil – Master Hall
09 – Buenos Aires, Argentina – El Teatro Flores
11 – Santiago, Chile – Teatro Teletón
14 – Bogotá, Colombia – Teatro Metropolitano

ICED EARTH anunció en su sitio web oficial las fechas del tour que pasará por nuestro continente el próximo 2010.

Hasta el momento, los shows confirmados son:

Enero 30 – Monterrey, Mexico – Café Iguana
Febrero 02 – Ciudad de Mexico, Mexico – Bulldog Café
Febrero 06 – São Paulo, Brasil – Via Funchal
Febrero 09 – Buenos Aires, Argentina – El Teatro Flores
Febrero 14 – Bogotá, Colombia – Teatro Metropol

Iced Earth

Como una unidad de medida dentro de la vida de un ser humano, un año puede ser un lapso bastante corto. Dicho período no es suficiente, en muchos casos, para evaluar el desarrollo de un proyecto empresarial, o el desempeño del  Presidente a cargo de algún país… pero es increíble la cantidad de sucesos, importantes o no, que pueden tener lugar en esos conjuntos de trescientos sesenta y cinco días que el mundo occidental utiliza como medida de tiempo. El nuevo trabajo de Iced Earth sale al mercado dos días antes del primer aniversario de su predecesor, y viene a ser una especie de broche de oro para un período  particularmente ajetreado en la historia de la banda, que incluyó tres lanzamientos oficiales, gira por Europa como banda soporte de Judas Priest, presencia en algunos de los festivales más importantes de la escena metalera mundial, y un largo etcétera.

Y, por importantes que sean los eventos mencionados anteriormente, quedan en segundo plano frente al hecho que convertirá este último año en uno particularmente trascendente en la historia de la banda de Jon Shaffer: el regreso de Mathew Barlow. Tras cuatro años de exilio auto impuesto, el ahora calvo pelirrojo ha vuelto a ocupar el lugar en el que fue reemplazado por el siempre subvalorado Tim Owens (podría escribir un artículo sobre las virtudes de The Ripper, pero eso lo dejaré para otra ocasión), devolviendo así a Iced Earth uno de los elementos más característicos de su sonido, y haciendo crecer exponencialmente la expectación por la secuela del Framing Armaggedon.

Quince temas componen The Crucible Of Man, disco que termina la historia del personaje creado por Jon Shaffer en su disco de 1999, Something Wicked This Way Comes. Para no arruinar la sorpresa a quienes no hayan escuchado este trabajo aun, no la relataré en este trabajo; me limitaré a mencionar de que manera Jon plasmó la misma en las letras.

El disco comienza con In Sacred Flames, una breve intro con la estructura de crescendo que se ha convertido en típica del estilo, que luego de su momento culmine da paso al riff de Behold The Wicked Child. La voz de Barlow irrumpe relatando el nacimiento del Wicked Child, junto a una base rítmica mid tempo que gana en intensidad gracias a los matices en el uso de la caja. Sin embargo, la reiteración de quiebres como el que la banda realiza luego de la primera estrofa hace que el tema pierda fuerza, restando brillo al que hubiese sido un opener más que aceptable.

Minions Of The Watch sorprende con un ritmo más lento que el tema anterior, con la demoledora guitara de Shaffer creando una base perfecta para el relato del hablante. Durante los dos minutos que dura este track, el vocalista es acompañado por armonías de voz, siguiendo la línea de lo mostrado en el Framing Armaggedon. Lo que parece ser un quiebre luego de la segunda repetición del coro es en realidad el comienzo de The Revealing, un tema que viene a subir un poco las revoluciones del disco, y sirve además para demostrar la versatilidad como vocalista de Matt, por si a estas alturas alguien no la conoce. El pasaje que cierra la canción podría calificarse como un solo de guitarra rítmica, que desgraciadamente pierde atractivo por su falta de variedad. Aún así, imagino que podría ser utilizado para interactuar con el público en un concierto… de ser incluida en los setlists.

The Wicked Child narra sus tribulaciones en A Gift Or A Curse?, un tema que comienza como una melódica balada que se vuelve más agresiva y contiene uno de los pocos solos de guitarra del disco (buena ejecución por parte de Troy Seele). Aunque quizá sea muy temprano para adelantarlo, debo decir que la manera en que está escrita la letra de esta canción me agrada más que las demás; expresando la visión de la historia que tiene el protagonista, Shaffer logra un resultado más interesante que una simple narración, dándole más relieve al personaje. Hubiese sido bastante mejor, a mi parecer, que todas las letras se hubiesen desarrollado de esta manera, y la narrativa hubiese sido incluida en una novela, o se hubiese reservado para la novela gráfica que Jon pretende lanzar, basándose en esta historia. Dato aparte: Shaffer comparte créditos por la música de este tema con el legendario Jim Morris, quien además toca las líneas de guitarra limpia.

El siguiente tema, Crown Of The Fallen, usa la estructura de la que el Framing Armaggedon abusó, en su propio detrimento: Mid Tempo, coro lento y con armonías vocales, y un riff que trata de ser pesado, pero no lo consigue. La banda usa nuevamente el recurso de comenzar el tema siguiente sin pausas; la batería comienza subiendo el ritmo en The Dimension Gauntlet, track en el que por primera vez en este trabajo  podemos escuchar el galope furioso que es uno de los sellos del sonido de Iced Earth. Dicho ritmo, fuente de críticas hacia la banda por su utilización excesiva, curiosamente significa un toque de variedad a esta altura del disco… desgraciadamente es muy breve, y el arreglo rítmico con que termina el tema se hace, nuevamente, monótono.

I Walk Alone es un tema interesante, con otra performance sólida de todos los músicos… lamentablemente, otra vez utiliza la fórmula descrita arriba, reafirmando los temores que tenía cuando apreté play y me senté a escuchar el disco para hacer el review. Según lo que he leído en Internet, como este The Crucible Of Man y Framing Armaggedon iban a ser un disco doble, ambos fueron compuestos (la música, al menos) durante el mismo período por Shaffer. Quizá por lo anterior, este disco comparte la mayor crítica que podía hacerse a su predecesor: una falta de variedad que llega a ser molesta. Las canciones no son malas, pero la constante sensación de haberlas escuchado antes resta demasiado a la apreciación final.

Lo dicho anteriormente no cambia con Harbinger Of Fate, en la que (una vez más) Barlow destaca por esa versatilidad que le da la posibilidad de ser emotivo como pocos, para luego remecer al oyente con su poderosa voz. A pesar de continuar (majaderamente) con el ritmo mid tempo, Crucify The King merece un reconocimiento especial porque es un temazo. El riff principal, después de los intentos anteriores, logra ser sencillamente demoledor, y el tono de guitarra acentúa la pesada atmósfera. Lo anterior, unido a otra performance envidiable de Barlow, sitúa este tema como uno de los puntos altos del disco.

Llegamos al tema número once, y escribir este review se me está haciendo bastante difícil. ¿Qué puedo decir de Sacrificial Kingdoms que no haya dicho de alguno de los tracks anteriores? Las líneas de guitarra son un poco más rápidas, pero es la batería la que mata el disco; no es que esté mal interpretada (todos sabemos la calidad como baterista de Brent Smedley), el problema es que el ritmo es siempre el mismo, con variaciones tan leves que no afectan el ánimo del trabajo. Es cierto que de esa manera se favorece la narración de la historia, pero no es menos cierto que hay varias maneras más de hacer discos conceptuales.

Un recurso comúnmente utilizado por los compositores de álbumes conceptuales es la repetición de ciertos pasajes musicales o líricos a lo largo de su desarrollo. Con el objetivo de conectar estos trabajos con la trilogía inicial de canciones que finalizaba el Something Wicked This Way Comes, Shaffer utiliza (tanto en este disco como en el anterior) esa técnica. Un ejemplo es la letra del tema que analizamos ahora, Something Wicked (Part 3), cuyas líricas nos recuerdan a las de las tres canciones mencionadas anteriormente. Sobre la música… imaginen como es, si a esta altura del disco tengo que hablar sobre las letras…
Divide Devour cambia el ritmo del disco con un riff que, por fin, ataca con algo de velocidad, y un pequeño pasaje coral a la mitad que realmente logra una atmósfera intensa (aunque demasiado breve). El único alcance que se puede hacer, es que el coro suena demasiado a algo que Blind Guardian haría en este momento de su carrera… quienes me conocen saben que escuchar algo así no me desagrada en absoluto, pero es extraño que una banda consolidada tenga momentos así en un disco. Quizá fue involuntario, pero Shaffer debió haberse preocupado más de no parecerse a sus camaradas bardos… y de sonar más como Iced Earth.

Llegando al final, encontramos el tema más largo del disco, una costumbre de la banda. Pero no esperen encontrar la destructora genialidad de Dante´s Inferno o Travel In Stigyan, la emotividad de A Question Of Heaven o algo parecido a la trilogía del Something Wicked This Way Comes. Come What May es (no podía ser de otra manera) un midtempo que incluso tiene un pasaje acústico como sección instrumental… no es un tema malo, en absoluto, pero sinceramente esperaba más para el cierre de una este par de discos conceptuales; Shaffer alguna vez dijo que guardó la historia del Wicked Child para después de terminar el contrato con Century Media, porque no quería entregarle a dicha compañía la que sería su Obra Maestra… pero lo que yo escucho ahora es un final falto de inspiración, con un epílogo que no aporta nada en absoluto.

Para cerrar este review tenemos que decir que los temas de este The Crucible Of Man no son malos, pero el disco que forman juntos es demasiado repetitivo y aburrido… y pensar que la idea original era lanzarlo en un disco doble con el trabajo anterior, tan o más monótono que este… Ahora solo queda esperar que el regreso de Mathew Barlow entregue a la banda ideas nuevas para la eventual composición de un sucesor de este disco, para que Iced Earth recupere así el sitio que le corresponde en la escena metalera mundial.

Y, claro, que Shaffer tenga intenciones de cambiar el rumbo.

Dave Abell, Gene Adam, Bill Owen… ¿Les suenan estos nombres? Aquellos que no olvidan o son fanáticos saben que estamos hablando de músicos que fueron fundamentales en los orígenes de lo que es hoy una de las bandas más reconocidas en el Heavy metal: Iced Earth.

Se puede escuchar el bajo de Abell en los primeros cuatro discos de Iced earth, incluyendo Night of the StormRider y The Dark Saga… Gene es el cantante del álbum debut y homónimo, y Bill Owen, el primer socio de Jon Schaffer en las guitarras durante los ochenta, cuando Iced Earth era conocido como Purgatory.

Y ahora, cuando ha pasado más de una década, se han reunido para formar Unearthed, su nueva banda. La pasíon por el metal y la larga amistad que los ha unido incluso después de terminadas sus labores en Iced Earth, los motivó para volver a escribir música juntos.

En esta entrevista se revela que el Nasty Savage y ex-Agent Steel, Richard Bateman, se encargará del bajo en Unearthed, dejando las seis cuerdas a Dave. Y sí, también estuvo con Schaffer en esos tiempos. De hecho, Bateman fue el bajista original en la carrera de Purgatory/IE.

Unearthed

En una exclusiva mundial de PowerMetal.cl, varios episodios de Purgatory y Iced Earth son revisados gracias al testimonio de estos señores que jugaron un rol importantísimo en esta historia, de su música y, está demás decir, del líder de la banda, Jon Schaffer.

Atentos que no están aquí sólo para hablar del pasado. No. Unearthed tiene un demo con dos canciones, con las cuales esperan atraer la vista de algún sello discográfico y conseguir un contrato para conquistar el mundo.

¿Cómo surgió la idea de volver a unirse?

Dave: En marzo de 2003 Bill Owen y yo nos reencontramos después de muchos años. Empezamos a discutir la posibilidad de tocar nuevamente. Luego pensamos que sería la raja juntarnos con viejos amigos y sacar nueva música. Decidimos llamar a nuestro viejo amigo, Gene Adam. Por supuesto, ¡estaba totalmente entusiasmado! La dedicación que le ha puesto al proyecto no ha sido nada menos que el ciento por ciento.

Gene: Sí, cuando recibí la llamada fue como ..al tiro. He estado esperando esta oportunidad por mucho tiempo.

¿Cuánto tiempo han estado trabajando en este proyecto?

Dave: Toda nuestra vida en realidad. Oficialmente, marzo de 2003 fue la partida. Nuestra música es una combinación de aire fresco con ideas del pasado. Todos hemos estado tocando por harto tiempo y muchos riff e ideas han sido escritas y guardadas. No porque no estés dentro de una banda significa necesariamente que uno pare de escribir y crear.

El nombre de la banda, Unearthed, ¿es una referencia a Iced Earth?

Dave: ¡¡¡La connotación de estos dos nombres es completamente diferente!!! La única similitud es la palabra “EARTH”. La lista de bandas “EARTH” es larga. En cuanto al nombre, si es una referencia a Iced Earth, no fue esa la intención, aunque a algunos les parezca de esa manera.

¿Qué ha sido de ustedes todo estos años desde que se fueron de la escena metalera?

Dave: Todos tenemos señoras e hijos. Carreras, casas, gatos, perros, suegras… ¡Es un montón de trabajo!

Ya que sólo hay tres miembros en Unearthed, me imagino que están buscando a algún otro baterista y guitarrista también.

Dave: ¡¡Alineación por anunciarse!! Es una sorpresa. Eso es lo que diré por el momento.

Gene: Bueno, entonces yo seré quien de la noticia acerca de nuestro nuevo integrante, Richard Bateman. Vino para tocar el bajo con nosotros. ¡Eso trae a cuatro de los miembros originales (de Purgatory) juntos de vuelta! La formación cuenta con Dave y Bill en las guitarras, Richard como bajista, a mí en la voces y un baterista de la zona…pero hemos estado en contacto con Greg (Seymour, el batero original de Purgaroty y Iced Earth) y estará haciendo algún trabajo en el estudio para nuestro álbum debut, y esperemos algún tour. Hemos sido puestos en el Classic Metal Fest en Chicago – Greg vive allá.

Richard: Si, ¡eso es verdad! La banda esta en acción.

Mark Prator entonces no es miembro oficial…

Dave: No, Mark es nuestro ingeniero de sonido en estudio, que sucede que se encarama detrás de la batería una que otras veces. Red Room Studios, Ybor city, Tampa. ¡No lo olvides!

¿Y qué pasa con Randy Shawver?

Dave: Creo que Randy ha seguido con su vida. Está en búsqueda de otra metas y sueños. Gráfica computacional, soundtracks de películas. Escucharás de Randy en el futuro. Es extremadamente talentoso e inteligente.

¿Han estado en contacto con otros integrantes de Iced Earth?

Dave: Bueno somos amigos con Richy Sechiarri (bateria Night of the StormRider) y lo hemos sido de hace bastante tiempo. Nos ayudó en la preproducción de estas dos primeras canciones. En cuanto a los demás, no he hablado con ellos de hace mucho. Me alegraría conversar con John Greely y Matt Barlow, ¡sólo para saber cómo cresta les está llendo! ¡¡Grandes cantantes, buenos tipos!!

Richard: Hemos sido amigos de años con Richard Christy. Me lo encontré en el Renaissance Festival hace un par de meses acá en Tampa. Estaba filmando un tipo de película y estaba vestido con un uniforme de policía de los 70, con la típica peluca y los lentes oscuros… era muy chistoso. Estaba muy emocionado por el nuevo CD y hablaba de los próximos shows.

¿Podrían describirnos los dos temas del demo, Fire in the Sky y Unearthed?

Dave:

FIRE IN THE SKY: Nos encanta esa canción, la primera de la banda. El el-ohim, ¡mírala! Estamos particularmente satisfechos con la manera cómo salió la parte de al medio. “Your Gods Have Lied To You” ¡Esa parte no funcionó hasta el último minuto! Un gran trabajo por parte de todos los involucrados.

UNEARTHED: Buen tema, fue un tremendo dolor de cabeza, pero aquí está. Es lo que hay. Tiene algunos riff old-school demoledores al final. Deben recordar, ¡esto sólo es el comienzo!

UnearthedEn el tema Unearthed utilizaron letras de Written on the Walls de Iced Earth. ¿Cuál es la idea detrás de eso?

Gene: Al escribir esta canción, esas palabras encajaron con el concepto de la banda. Iced Earth rehizo Written on the Walls y la cambió a “Cast in Stone”. Sentí que estas letras eran demasiado importantes como para que no se escucharan nunca más…Y todo el concepto de nuestro proyecto está basado en estas ideas, así que aunque hayan sido escritas 15 años atrás, todavía son significativas para nosotros.

¿Qué les dirían a aquellos que esperan escuchar al viejo Iced Earth en Unearthed?

Dave: ¡No sabría qué decirles! Somos los que somos. A algunos les gustará, ¡a otros no! Nuestro objetivo es mantenernos contentos nosotros. Si nos gusta, entonces las cosas estarán bien. Siempre habrán CHAQUETEROS. No nos podemos preocupar de eso. ¡No es fácil! Tienes que tener una piel gruesa.

Gene: Somos una banda de compositores y todos contribuimos en cada canción. Nuestros temas van a sonar diferente. En Iced Earth había sólo un compositor así que las canciones podían ser predecibles a veces.

¿Cuántas canciones han escrito? ¿Puedes darme algunos nombres?

Dave: Qué tal sólo un pequeño adelanto. NO TOMORROW, SECRET SOCIETIES, CHILDREN OF THE DUST

Algo que me llama la atención es que Unearthed grabó un demo y esta buscando un contrato con un sello incluso antes de presentarse en vivo. ¿Por qué es eso?

Dave: Queremos un contrato. ¡Es cosa de entrar en el estudio y dejarlo fluir! Nos preocuparemos de tocar en vivo después de eso. ¡Queremos que nuestro producto esté en el mercado!

Algo que Purgatory/Iced Earth no tenía en sus días pero ahora Unearthed es el Internet, casi toda la promoción que han hecho ha sido a través de la web. Cuéntennos que piensan.

Dave: Si no vas a usar todas la herramientas que tienes disponibles, será mejor que te fueras a una caverna y te vayas a vivir en ella. Internet es un medio que utilizaremos para toda nuestra ventaja.

¿Qué diferencias ven en la escena metalera de los días de Purgatory/ primeros años de Iced Earth y ahora?

Dave: ¡Todo un mundo de diferencia! Eso es normal. En ese entonces, era para mi total consternación. Cuando dejé Iced Earth toda esa mierda de Eddy Veder, camisas de franela y “córtate el pelo” estaba pasando, lo que era bueno. Como que nos quedábamos afuera del “In Crowd”. Fuck those mother-fuckers anyway!! Mucha gente despreciaba el metal pero el poder de la música habla por sí solo. Aquí estamos, 2004, y el metal no murió ¿o sí? Existe de antes que estuviésemos aquí y seguirá cuando nos hayamos ido.

En los noventa el Heavy Metal fue prácticamente ignorado en Estados Unidos por los medios y los grandes sellos, incluso hasta el día de hoy. ¿Cómo lo han visto?

Dave: Tú lo sabes. Detesto decirlo pero quizás somos una sociedad de idiotas que nos dan todo con cuchara, esperando que MTV nos diga qué nos tiene que gustar, cómo vestirnos y qué marca de papel higiénico ocupar para limpiarnos el culo. ¡A la mierda! No necesitamos a esa gente.

Richard: Todo es por las ventas. En ese tiempo Iron Maiden, Judas Priest, todos vendían bastante decente. Después las ventas descendieron y la industria lo reflejó haciendo nada o casi nada de promoción. Mira a Limp Biskit en los noventa, ellos teloneaban para mi banda Gardy-Loo en Jacksonvill, en el Spikes Doghouse. Le achuntaron a los números ganadores y ahora Fred Durst es la cabeza de un sello discográfico porque los niños compraban sus discos.

Vayamos ahora a las preguntas sobre Iced Earth… cosas del pasado son las que la gente quiere saber…

Dave: ¡¿Tenemos que hacerlo?!

Quiero saber por sus propias palabras cómo conocieron a Jon Schaffer. ¿Cómo partieron con Purgatory?

Dave: Los conocí respondiendo un aviso de “se busca bajista” que estaba en el mural de una tienda de música. En ese tiempo decidí sacarlo y guardarlo para la posteridad. En alguna parte, a través de los años, ¡lo perdí!. Hubiese sido un interesante recuerdo para tener. Fuí a conocerlos a su casa de ensayo. Era una duplex pordiosera al medio de Shit Town. Los escuché tocar, ¡eran asombrosos! Por alguna razón pensé que Jon Schaffer y Greg Seymour tenían como 27 años. ¡Eran de sólo 18! El resto es historia.

Bill: Bueno, con toda honestidad, conocí a Jon y a Greg por una mina que ambos, Jon y yo… “conocíamos”. Me contó sobre estos dos tipos que había conocido y que trataban de empezar una banda. Necesitaban una guitarra líder y me convenció para que fuera a verlos. Bueno, entonces fuí, Jon y Greg ya habían contactado a Richard y a Gene gracias a ese aviso que estaba en Thourobred Music. En realidad, todo se armó muy rápido, parecía casi como cosa del destino. Te digo, todo esto sucedió en el curso de sólo una semana.

Gene: Lo más divertido de toda esta situación es que yo y Richard estábamos buscando a un guitarrsta y baterista, y Jon y Greg contestaron nuestro aviso. Los conocimos en el Sunset Club en Tampa y conectamos de inmediato. Jon y Greg ya tenían sus canciones, como Richard y yo. Ya teníamos como set de diez temas desde el primer día.

Richard: Jon dijo que ese era el último aviso que contestaría antes de devolverse a Indiana (de donde también soy yo). Recuerdo que nuestra pasión por la música era muy intensa, creo que por eso fue que se quedó. Jon era sólo el guitarrista rítmico en Purgatory y nunca fue “su” banda.

En esa época, ¿era sólo por diversión para ustedes y era algo realmente serio?

Dave: ¡¡Era siempre muy serio!! No estábamos simplemente tocando por ahí. Nuestro objetivo estaba claro desde el principio. ¡¡¡Dominación mundial!!! ¡¡Desenfreno puro!! ¡¡¡¡¡¡¡Heavy Metal!!!!!!!

Bill: Purgatory nunca fue sólo por diversión. Fuimos bien serios desde que comenzamos. Nos tomamos la escena metalera de Tampa en muy poco tiempo.

Gene: Creo que eso fue lo que nos trajo juntos – nuestra determinación por lograrlo en el negocio de la música. No íbamos a ser detenidos, esto iba en serio. Practicábamos cuatro o cinco noches a la semana por cuatro o cinco horas cada noche. Era entretenido en su momento porque éramos jóvenes y conocidos. Cuando no ensayábamos, carreteábamos.

Richard: Era seriamente divertido. Cuando encontré a Arnie, el dibujante, eso nos llevó a un nivel más alto. Hizo que pudiéramos seguir sacando flyers originales y toneladas de items de promoción. Cada día era un evento. Inmediatamente hicimos un fondo para la banda, de forma que pudiésemos pagar cada semana con nuestros propios bolsillos para grabar, imprimir poleras, chapitas, etc………..No confiábamos en nadie.

¿Cómo describirían a Jon Schaffer?

Dave: ¿¿¿Me estás hueveando??? Estoy en una laguna mental ahora… Qué pasa si digo… ¡¡¡UNBREAKABLE!!!

Bill : Dedicación total a sus sueños, a cualquier costo. Merece todo el crédito por lo que ha hecho.

Gene: Estoy deacuerdo con Bill, era la forma cómo lo hacía – pasó a llevar a mucha gente en su recorrido. Ahí hay una razón de por qué han habido más de 20 miembros en Iced Earth.

Richard: James Hetfield sin Lars, y sin Kirk. La canción Trapped Under Ice era su mayor inspiración. De ahí el nombre de su banda.

¿Cómo es trabajar con Jon y la diferencia de hacerlo sin él?

Dave: No creo que vaya a hacer comentario sobre la primera parte de tu pregunta. En cuanto a la segunda parte, ahora es tiempo de mostrar mi taltento y habilidades, junto con toda la banda. La música habla por sí misma. No podría estar en una mejor situación.

Gene: No hay “trabajo con” Jon, tú trabajas para él y Unearthed es totalmente lo opuesto. Somos cuatro hermanos trabajando juntos, haciendo lo que amamos – escribir y tocar música.

Gene, ¿Sientes que pudiste haber ofrecido más a la gente en Iced Earth después que te fuiste?

Nunca tuve la oportunidad de mostrar mis habilidades a la hora componer. Una vez que nos llamamos Iced Earth, Jon empezó a escribir todo. Por eso es que estoy ansioso con esta nueva banda. Es una oportunidad para los cuatro para que nuestras capacidades compositivas afloren.

Gene, ¿cómo fue que desarrollaste tu estilo vocal?

Todo estaba basado en la furia. Éramos cuatro jóvenes furiosos. Después de diez años cantando, mi estilo es sólo lo que es. A algunos puede gustarle, otros pueden odiarlo. Siempre trato de poner mi corazón cuando canto un tema, no tratar de pensar en algún estilo vocal, soy yo.

Esta es para Dave. ¿Por qué dejaste Iced Earth después de la grabación de The Dark Saga?

Habían sido ocho años y ya tenía suficiente!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Los tres años entre Night of the StormRider y Burnt Offerings me mataron. Cada vez que veía detrás de la batería, siempre había alguien distinto. Demasiados cambios en estos años, y muchos más por venir. Estaba en una encrucijada en mi vida y era tiempo de evaluar qué era lo que estaba pasando. Así que abandoné, bajoneado y derrotado. Hicimos un montón de nada cuando debimos haber estado trabajando. ¿Qué puedes decirme? ¡¡No tenía los próximos 20 años para sentarme con el dedo en el culo!! Así que seguí con mi vida e hice las cosas que tenía que hacer para asegurarme un pasar decente. Ahora el momento es preciso y estamos de vuelta. ¡El reto de esta aventura en la mitad de la entretención!

¿Están familiarizados con los últimos trabajos de Iced Earth?

Dave: Primero que todo, me gustaría decir que soy un ex miembro de Iced Earth, no un fanático de Iced Earth. Estoy seguro que esos álbumes son muy buenos. Me gusta Something Wicked This Way Comes. Eso es todo lo que he escuchado. Toda nuestra concentración está en lo que hacemos ahora.

Gene: ¡No lo pude haber dicho mejor!

Escribiré algunos nombres, canciones, albumes, bandas, hechos, etc. para que me hablen de ellos

GREG SEYMOUR

Dave: ¡¡¡El original!! sólido mateniendo el compás, ¡gran amigo!
Bill: Greg es mi mejor amigo en el mundo y el mejor baterista con el que he tocado. Pasamos por mucho incluso después de Purgatory….con nuestro propio proyecto Innersanctum. Es como un hermano para mí y un gran amigo.
Gene: Greg es unas de las persona más chistosas y el más dedicado amigo/compañero de banda que he tenido. Le he echado de menos todos estos años y estoy muy feliz que lo hayamos traído de vuelta.
Richard: Subvalorado, pasado a llevar. Un batero muy poderoso.

ICED EARTH (el álbum)
Dave: Yup
Gene: ¿Pudieron haber enterrado la voces más abajo? Las voces sonaban poderosas en vivo y en estudio, pero fueron hechas para sonar débiles y enterradas en el álbum. Lo único que puedo escuchar en ese álbum es la guitarra rítmica.

MORRISOUND
Dave:Uu-hu
Gene: Uno de los mejores estudios en Estados Unidos y de seguro el mejor en Florida.

BLIND GUARDIAN:
Dave: ¡No puedo decir lo suficiente de cosas buenas acerca de ellos! Esas dos primeras giras con ellos fueron lo mejor de mi vida.
Gene: ¡Aquí! ¡Aquí! Deacuerdo con todo mi corazón. ¡Grandes tipos, gran banda!

WRITTEN ON THE WALLS:
Dave: Gene en su máximo. Su única contribución oficial en Iced Earth. Pienso “Cast in Stone” estuvo mal. Las líneas del bajo en esa canción fueron también mis únicos aportes para ese álbum
Gene: Originalmente escrita en mi guitarra acústica, una de mis letras favoritas que je escrito también. Aún una de las favoritas de los fans de Iced Earth.

ICED EARTH EUROPEAN TOUR ’91:
Dave: Dioses de Oro. En la cima del mundo, las puertas se abrían.
Gene: Desde el minuto que nos bajamos del bus en el primer show en Hamburgo, hasta el último en Dortmund en el Club Burnout, fuimos tratados como estrellas de rock. Los fans alemanes eran increíbles. Toda la cerveza y comida que queríamos, ¡y mujeres también! Uno de los episodios más momerables de mi vida.

NIGHT OF THE STORMRIDER:
Dave: Jon Schaffer en su mejor forma, (y peor)

MATT BARLOW:
Dave: Justo el tipo para devolverlos a un nivel alto. ¿Dónde está el disco solista de BARLOW? Fue terrible la forma en que lo colgaron cuando dejó Iced Earth. ¡¡Matt debe continuar!! Si estás ahí Matt, te queremos. Vuelve. Se lo debes a tí mismo y a tus fans!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Finalmente, ¿cuáles son sus planes luego de alcanzar la firma?

Dave: ¡¡El mundo!! Quiero verlo. Europa, Sudamérica, Estados Unidos… Si hay por ahí un enchufe, ¡¡¡iremos a tocar allá!!!

Bill: World Domination………No Tomorrow…

Gene: Queremos hacer el mejor álbum posible en el estudio, y depués tocar en vivo donde sea, para que todos puedan escucharnos.

¿Quieren dejar algún mensaje para los que leyeron esta entrevista? ¿Agradecimientos? ¿Pensamientos?

Dave: Para nuestros fans y a los que nos ayuda. ¡¡No podemos agradecerles lo suficiente!! Esperen ahí, un LP está en camino y va a patear culos. La banda espera conocerlos a todos. ¡¡¡¡¡Nos vemos en los tours!!!!!

Bill: Estamos ansiosos de verlos a todos en los conciertos. Gracias a todos por sus palabras. No Tomorrow……………..

Gene: Quiero agradecer a todos los que nos han mandado buena vibra por nuestro demo y a todas las webzines que nos han ayudado a correr la voz. Especialmente a tí, Jorge. Nos hemos transformado en amigos y aprecio todo lo que has hecho por nosotros. Espero que nos conozcamos algún día – quizás cuando estemos de gira. Lo estamos pasando bien y trabajamos duro. Estamos emocionados por las futuras posibilidades y no puedo esperar para el primer show.

Richard: Quiero agradecer a todos los fans. Apoyemos la escena metalera!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Que es lo más sólido, lejos el mejor material que ha escrito, que tuvo el privilegio de grabar uno de los mejores del negocio, que “nada de lo que he hecho se acerca a The Glorious Burden”. Fue tanto el entusiasmo que Jon Schaffer dejó entrever que cayó en el peligroso juego de anticipar su álbum no con hechos sino con palabras… Captaba la atención, ¿pero el riesgo? Crear falsas expectativas y provocar una reacción de rechazo porque “no era tan bueno como se decía”.

Pero el compositor sabía bien lo que traía en manos. The Glorious Burden, a la hora de la verdad, es especialmente bueno, elevándose a la categoría de los que creo son los mejores de Iced Earth: Night of the Stormrider, The Dark Saga y Something Wicked this Way Comes.

Hay harto de qué hablar… si están en búsqueda de una referencia rápida, dejen de leer en este momento porque no les servirá.

Bastante se especuló sobre el cambio de cantante el 2003, pero no decir revuelo y desencanto. Matthew Barlow se había transformado en la voz insigne de Iced Earth pero su decisión de dejar la música para estudiar leyes, aunque fue un golpe bajo, no me sorprendió. Hablamos de una banda en la que los integrantes van y vienen… Hay unos que han sido fundamentales y recordados, otros que salieron por la puerta trasera, más de alguno que retornó o que sólo apareció en un par de fotos… Ha habido de todo menos de los imprescindibles y lamentablemente Matt no fue la excepción. El negocio es duro…

Pero Schaffer nunca tuvo tanta suerte como cuando entró Tim “Ripper” Owens. Grabó las canciones como músico invitado debido a sus labores con Judas Priest y a los dos días de finalizadas resultó que se reunieron con Halford, dejándolo libre. Un tipo reconocido y con talento, era una de las escasas posibilidades que tenía el grupo de salir bien parado y sucedió. Otra cosa es que Schaffer ahora quiera ver la venida de Owens como un hecho del destino que tarde o temprano ocurriría, pero la verdad es que se salvó de que Iced Earth sin Matt empezara a vivir del pasado.

Y acá hay que dejarlo en claro. Ripper es un maestro y lo que hace en The Glorious Burden es algo fuera de serie. Por supuesto que se echa de menos a Barlow, además de ser la voz de Iced Earth y haber contribuido seriamente al sello del grupo, era uno de los mejores de la escena, pero lo de Owens es simplemente brillante, para aplaudir. Se luce y, siendo muy diferente que su antecesor, suena muy bien para lo que se requiere. No llegó nada cualquier patán.

De hecho, los clips que se subieron en julio pasado, con Owens cantando, sonaban más Iced Earth que cualquier pedazo del sobrevalorado Horror Show.

Que Barlow no cante en este álbum no es razón para decir que The Glorious Burden es malo; que lo haga Ripper tampoco lo es para asegurar que no volverá a ser lo mismo… Y sí alguien aún lo piensa así es porque nunca comprendió lo que Iced Earth realmente era y mejor será, por su salud mental, que deje de escucharlos porque la partida de Barlow no será la última decepción que se lleve. El único fijo acá es Jon Schaffer, el que maneja todo, ni siquiera el ex Judas Priest. Su carrera estaba muy lejos de terminar y ahora Tim abre reales chances, si es que continúa, de por lo menos mantener lo realizado en la segunda mitad de los noventa. Este choque con la realidad de Iced Earth nos invita a apreciar más lo que antes habían logrado sin Matt (nótese Night of the Stormrider) y lo que pueden hacer con Ripper.

Sí es polémico el exacerbado patriotismo que muestran ciertos temas. Jon no esconde el amor por su país y los ataques del 11 de septiembre lo marcaron como a cualquier norteamericano que se siente como tal. La muerte de miles de personas es siempre una tragedia, sea del bando que sea… pero frases como How could they? They will pay / Blood will flow / In Blood it shall be paid recuerdan a, más que la pena, la soberbia con que EE.UU ha actuado últimamente. El álbum empieza con un arreglo del himno norteamericano, Star-Spangled Banner, y continúa con Declaration Day, más bien histórica pero referida la Independencia de ese país. When The Eagle Cries es la balada, entre dolor y venganza, sobre los atentados a las Torres Gemelas y la que sigue, The Reckoning (Don’t Tread on Me), es una invocación de los horrores que sufrirán los responsables, los terroristas en este caso… pero disfrazado. Cada tema en el álbum tiene su propia ilustración y, como en Eagle aparece un águila y el WTC de fondo, para The Reckoning se dibujó un “llanero solitario” en la onda western. Para el single del mismo nombre se puso a la mascota de Iced Earth en un campo de batalla vestido como soldado de la Revolución… ninguna alusión al verdadero fondo. No habría sido “políticamente correcto” colocar el rostro de Osama con Kabul destruida abajo.

El comienzo será perturbador para algunos, pero lo que sigue es casi todo referente a eventos o personajes históricos, desde Atila el Huno, el Barón Rojo y la Primera Guerra Mundial, las guerras napoleónicas, hasta la Guerra de Civil Americana…

Si habían razones para esperar este álbum, los dichos de Schaffer, el reemplazo de vocalista y el patriotismo que muchos no comparten provocan el efecto contrario. Una pena por los que se quedaron con esa imagen porque The Glorious Burden es Iced Earth en su máximo. Lo más sólido con que cuenta son las canciones potentes y la épica Gettysburg (1863). La incansable guitarra de Jon con sus riff cortantes y galopeados vuelve a estar omnipresente… mientras más se le exige a la voz de Ripper, mejor responde. Y muy importante, las melodías simples y directas están de vuelta después que en Horror Show se utilizaran armazones más complejas y rebuscadas que al final hacían desperfilar su potencia, a pesar del poderío de la batería de Christy.

Tres acordes para Declaration Day, qué más simple se puede hacer en el metal… Un tema con mucho huevo, carácter, con un coro sing-along que marca la pauta los que vienen, un muy buen solo para el debut del nuevo no guitarrista, sino del “como se llame el que exclusivamente hace los solos” de Iced Earth, Ralph Santolla, una inspiradísima paralela por ahí para seguir en ohs… Ripper juega con los timbres más tradicionales entre Halford y Dio… es decir, ciento por ciento puro metal. Fantástico comienzo. The Reckoning es clásico Iced Earth, muy potente, en tu cara, riff aceleradísimos con la batería persiguiéndolos. Gritos como el de I’m your Devastation con el doble bombo rompiendo la calma son para quedarse pegado en el techo.

Attila también es clásico… pero ¡de Iron Maiden! El mismo galopeo, coro, aire de narración épica de Steve Harris… ¡todo! Schaffer dijo que la compuso mientras veía un documental en History Channel, pero parece que bajó el volumen del televisor y puso de fondo el Piece of Mind. Pero en fin, eso no quita que el calco sea bueno y se salva de convertirse en burla. Ripper Owens hizo en Red Baron/Blue Max lo que nunca pudo en Judas Priest: escribir. Él es el responsable de las letras y varias líneas en ésta. Curioso, sin ser miembro oficial logró devolver a Iced Earth la furia de los primeros álbumes. El soberbio grito en Red Baron recuerda al coro de Pure Evil que es seguido de una afiladísima sección instrumental que invoca a los riff de Night of the Stormrider. De pronto me imagino a Ripper desenvolviéndose en canciones como Angels Holocaust, Pure Evil o Travel in Stygian. Si se lo hace en Red Baron, por qué no. Valley Forge, en cambio, muestra la faceta hard-rock y esos rasgueos acústicos que empezó a desarrollar en Demons & Wizards. En ese sentido, el disco que Schaffer grabó con Hansi Kürsch representa un quiebre en el estilo compositivo de la cabeza del conjunto. No creo que haya que explicar más.

Hollow Man es el único tema que no se trata de historia. Es una semibalada que debió haber salido en Horror Show pero era “tan buena” que no quiso entregársela a Century Media -el antiguo sello- y la guardó para el siguiente disco. Vagamente basada en la película El Hombre Invisible, las letras tomaron una dirección impensada y atrapó una atmósfera dolorosa e introspectiva. Pero para ser justos, con esta me terminé por convencer: las mejores baladas de Iced Earth ya se escribieron hace tiempo. I Died for You, A Question of Heaven, Melancholy y Watching Over Me… creo que no serán capaces de superarlos: las nuevas de por sí no les ganan y, segundo, por la voz de Owens. Con Ripper la banda ganó en lo que mejor él sabe hacer, repito que mientras más fuerza su voz mejor lo hace, en eso es un maestro, pero perdió en sutileza. El nuevo frontman posee un registro completamente metalero, mientras que Barlow con su toque a lo Paul Stanley le agregaba más profundidad y emoción a los tonos más calmos, y así se verá en vivo.

Porque faltaba espacio, Greenface y Waterloo se sacaron de la versión europea y norteamericana, respectivamente. Esta última, para desgracia de los gringos, es otra de las mejores del álbum. Nuevamente la estampa Maiden está presente… Guarda una melodía principal, sencillamente de galería, que se reproduce en los leads y en los coros, con inteligentes golpes de caja que agregan otra variante al galopeo de Schaffer… muy buen número. Existe una edición doble de lujo en el que están todos los temas, con la canción de 32 minutos en el segundo cd.

Así llegamos a lo cúlmine de The Glorious Burden. Los tres actos de Gettysburg, The Devil to Pay, Hold at All Costs y High Water Mark merecen un review aparte, con otra naturaleza. La nueva trilogía no tiene nada que ver con las anteriores, con fantasía oscura, cómics, ni acelerados ritmos o cambios. Esta es una composición prudente en revoluciones en la que Iced Earth ocupa por primera vez arreglos sinfónicos, a cargo de la Orquesta Filarmónica de Praga, lo que da vida a media hora de alto dramatismo musical que narra la batalla más grande acontecida en América. Fueron 150 mil soldados y milicianos reunidos en Gettysburg, Pennsylvania, que en tres días determinaron el curso de la Guerra Civil y donde 50 mil hombres encontraron la muerte…

La narración está hecha con la seriedad que merece una tragedia. Encierra escenas de los yankees y los confederados, recreaciones de la batalla con estruendos de cañones, bayonetas, gritos de guerra, historias paralelas como la de dos grandes amigos que se encuentran combatiendo cara a cara, diálogos, etc. En el booklet está todo muy bien detallado para no perder el hilo, incluso hay notas que explican lo que las secciones instrumentales intentan plasmar, desde impresiones de soldados desconocidos o de personajes históricos, hasta clímax de la batalla.

Su música cuenta con adaptaciones de himnos y canciones populares, flautas, gaitas y piccolo, folklore ¿irlandés? de la época, marchas y un sinfín de elementos que le dan relieve al total… ¿Quién se habría imaginado alguna vez que Iced Earth tocaría algo de este tipo? Orquesta, narraciones, ambientaciones, pulcritud, drama y tragedia, más épico que eso imposible. Pero al final se vuelve a lo más sencillo porque lo mejor son otra vez las melodías. Todo el verso de The Devil to Pay, los primeros enfrentamientos, el comienzo y coro de Hold at All Costs, la cinematográfica introducción de High Water Mark y la fuerza y carga emocional con que las guitarras entran en el tercer minuto, el combate cuerpo a cuerpo, el desgarrador final con el General Lee culpándose de la sangre derramada… ¡Esto sí que es espíritu!, muy acertado en hasta ahora su obra más pretensiosa.

Una cosa es cierta. Definitivamente Richard Christy se pierde en Iced Earth. Lo que ha hecho en Horror Show y The Glorious Burden no es ni la sexta parte de lo que en verdad puede mostrar. Christy tiene un estilo mucho más técnico que no está para una banda tradicional, sino para Death, Control Denied, o Burning Inside donde puede desarrollar su creatividad. Ni menos pedirle que desenvuelva toda su condición en Iced Earth porque no compatibilizaría. Aún no sé qué es lo hace acá. Por ejemplo Jimmy MacDonough que está de vuelta, un bajista correcto pero no brillante, fue muy capaz de sacar lo que el monstruo Steve DiGiorgio había tocado en Horror Show, en vivo apenas se notó el cambio y ahora trabaja tan bien como DiGiorgio.

¿No me he referido al sonido? Sin palabras. Schaffer apostó en grabar todo menos la batería en su propio estudio en vez de Morrisound en Florida, en el que estaba consiguiendo cada vez mejores resultados, y logró una calidad que le hace aún más justicia a maestría de sus uñetazos, que muestra el bajo como nunca antes… Sin detallar más, quizás haya alcanzado la forma última y perfecta de sonido para la música de Iced Earth… Habrá que ver qué es lo que el futuro depara.

Con The Glorious Burden Jon Schaffer estuvo a pasos de conseguir su obra maestra. La ejecución es sobresaliente, el sonido espectacular, la composición tan buena como en sus mejores días, con una atmósfera dramática y un detallado artwork de lujo que lo acompaña, pero carece de algo esencial a la hora de convertirse en clásico: un mensaje universal que sea aceptado en todos lugares y por cualquier pensamiento. Muchos no compartirán el patriotismo de Jon, lo que hará que tampoco quieran oír el álbum, hasta lo rechacen… y estarán en su pleno derecho. Es la razón más válida de por qué ha recibido comentarios de todo tipo. Pero The Glorious Burden le devuelve la mano a Schaffer y habla muy bien de lo que es capaz aún de hacer y de que está muy lejos de cerrar su ciclo en el metal.

Iced Earth

Pasión, actitud, ambición, integridad y convicción, sobre todo determinación y honestidad… Eso es Iced Earth.

A través de sus casi 20 años de existencia, estos norteamericanos han realizado un largo y paulatino ascenso en la “ilusión y gran mentira” que es el negocio de la música con canciones que no son más que espíritu, garra y corazón, de verdad.

La banda no cedió ante los vaivenes de las tendencias y se paró firme contra ese mundo, sola, costara lo que costase. Ni siquiera ha hecho caso a las corrientes metaleras de su tiempo, ni el Death cuando se estableció en Florida o el Power a finales de los noventa, Iced Earth sólo ha seguido su propio enfoque. Han salido con la frente en alto, pero sus logros no han sido gratis… meses que durmieron en casas abandonadas, trabajo duro, tiempos de oscuridad, frustraciones e infortunios de la naturaleza más inverosímil, partida de miembros, malos negocios…

Pero nunca fueron excusas ni disculpas. Y acá está ahora Iced Earth como una de las bandas más sólidas en el metal hoy por hoy…

Iced Earth

Fuck trends and fuck posers!!! Esa frase proviene del guitarrista rítmico, fundador y creador de una visión que llamó Iced Earth. Jon Schaffer, un muchacho de 16 años que huyó de su casa y familia para seguir su destino en el que conocería lo mejor y peor de la vida, pero que ha mantenido su visión inalterable hasta hoy, a pesar de las duras pruebas que le han puesto en el camino. Para él, nada es más importante que su arte y su creación, “el vehículo para transmitir emociones”, Iced Earth. Unos versos escritos por él mismo podrían resumir en seis líneas la vida de Jon Schaffer:

Close your eyes and imagine
The Soldier at Valley Forge…
The suffering that he endured was real
Starvation, total war
Yet in his eyes, The iron will to win
And for cause he won’t relent…

Pero hay una historia admirable que contar…

¡YA VINIMOS Y LO HAREMOS!

Para llegar a la génesis de Iced Earth, hay que situarse en los Estados Unidos de mediados de los ochenta, Indiana, en 1985, cuando un joven rebelde y busca problemas llamado Jon Schaffer decidió crear una banda con unos amigos del colegio.

Desde los cuatro años que ha estado inmerso en el rock gracias a su hermana mayor que lo expuso a los primeros discos de Kiss. Su fascinación aumentó cuando de la misma manera conoció a Black Sabbath, Blue Oyster Cult, Alice Cooper y Deep Purple, entre otras. A los siete compró su primer álbum, Alive! de Kiss, y a los once asistió a su primer concierto de la banda neoyorkina, oportunidad en que conoció a otro conjunto que lo marcaría: Judas Priest. “Nunca había visto algo como eso”… días después ya tendría en sus manos Hell Bent for Leather. Pero más tarde con Iron Maiden, aparecería el deseo de dedicarse a la música: “Steve Harris era mi ídolo (…) Cuando Iron Maiden salió me dio vuelta por completo (…) Quería hacer buenas canciones, no ser un guitarrista superestrella”.

Fue en el primer año de secundaria cuando empezó a tocar la guitarra, cuando formó su primera banda llamada The Rose. Aunque no duró mucho, Jon creó el logo de este grupo en clases de arte gráfico y ocupó el mismo estilo de letra que años después luciría su futura banda.

Iced EarthNo obstante, la vida era dura en Indiana. Schaffer sentía que allí iba a ser imposible concretar sus pretensiones. Su padre quería que manejara en el futuro el negocio familiar, un bar restaurante en un pueblo del estado, tenía problemas en casa (lo que nunca schaffer a entrado en detalle), vivir no era fácil y su rebeldía le aconsejó dejar su hogar y empezar su carrera musical lejos. Mientras más dificultades tenía con su familia, más se adentraba en el mundo de la música. Este conflicto duró hasta que un trágico hecho le ayudó a tomar la decisión: Bill Blackmon, su mejor amigo desde tercer grado, murió de forma terrible en un accidente de moto. Esto lo marcaría toda su vida en adelante. Así, Jon, de 16 años, tomó sus maletas y partió a Tampa, Florida. De los miembros de la banda de colegio, que luego pasó a llamarse Purgatory, sólo lo acompañó el baterista Greg Seymour, mientras que el resto de los integrantes permanecieron en Indiana porque “no quisieron abandonar a sus mamis”.

Jon partió a Florida en 1985, pensando que sería la cuna de una nueva gran escena con Nasty Savage y Savatage, que no se concretaría debido a la vorágine del grunge en Seattle, y francamente porque “viviría en la calle y allá hacía calor”. Con Greg llegó a Tampa sin dinero, empezando desde abajo sin absolutamente nada. Por unos meses tuvieron que dormir en el auto… y lo habrían hecho por más tiempo si no hubiese sido por un “accidente”. Una noche, después de una pelea, borracho y fuera de juicio, Jon estrelló el vehículo en una cabina telefónica al frente de un Burger King. El auto quedó hecho pedazos y causó 35 mil dólares en daños. Afortunadamente Schaffer salió ileso y los policías sólo le dieron un parte por exceso de velocidad. Esto los obligó a romper ventanales y puertas de casas abandonadas para acostarse en el suelo, pero Jon tenía la convicción absoluta de que saldrían adelante: “Fueron tiempos muy duros. Yo casi no sabía tocar la guitarra y Greg apenas podía con la batería… ni siquiera teníamos una. Pero nuestra actitud era: ¡ya vinimos y lo haremos! (…) Quería hacer este sueño realidad por mi amigo muerto… él era mi hermano de sangre, mi mejor amigo y por él yo estaba allá”. Habría sido muy fácil devolverse a Indiana, pero eso para Schaffer era admitir el fracaso y renunciar a su sueño.

Iced Earth

Pronto buscaron cualquier tipo de trabajo en un local que ofrecía empleos diarios por 20 dólares, desde construcción en edificios, barrer calles en pleno verano, reparar hoyos del pavimento, etc. Sólo en la noche, exhaustos de vuelta de las labores, encontraban tiempo para ensayar y escribir canciones. Así juntaron un pequeño capital que les permitió arrendar un departamento. Ya con un techo sobre sus cabezas, Greg compró una batería y Jon una mejor guitarra y amplificador. Después de ocho meses la situación mejoró, por lo que estaban ya en condiciones de continuar con la banda. Jon contactó al resto de Purgatory que se había quedado en Indiana y llegaron hasta Tampa… pero duraron muy poco. Un día, cuando Jon y Greg llegaron del trabajo, encontraron una nota junto a la puerta que decía -o debió haber dicho: “Arrugamos, nos devolvemos a Indiana”. Nunca más se supo de ellos.

NO SE LLEGA AL CIELO SIN PASAR POR EL PURGATORIO

Ahora tenían que encontrar a nuevos músicos. Se les permitió ensayar en una tienda que en ese entonces trabajaban y empezaron a jammear en el tiempo libre. Algunas personas que escuchaban el ruido desde fuera del local, y otras que vieron los anuncios de Jon en el diario, comenzaron a visitarlos. Conocieron a una tal Richard Bateman, quien se ofreció para ser bajista, al guitarrista Bill Owen y Gene Adam como cantante. Esta fue la primera alineación de Purgatory que realmente empezó a tocar en Florida, estado conocido posteriormente como el “Death Metal State” por la arremetida de grupos como Death, Morbid Angel, Obituary y Deicide. Purgatory no se unió al movimiento y propuso un metal melódico y poderoso con influencias más directas de Iron Maiden, Judas Priest y Black Sabbath.

Iced Earth

La primera presentación de Purgatory fue en la noche de Halloween de 1985, abriendo el show de Nasty Savage. Hicieron actuaciones en varias tocatas en la bahía de Tampa y ganaron un buen número de seguidores. En ese entonces, la imaginería del grupo inspirada en películas de terror era fuerte. Escribían temas con letras gore, se vestían con ropas largas y capas oscuras y llevaban los filmes al escenario. Gene se disfrazaba de Freddy Krueger de Pesadilla, un amigo encarnaba a Jason de Martes 13 y traían bolsas con tallarines, vísceras de vacuno y salsa de tomate y las arrojaban al público. Con estos tipos de actos, Purgatory se ganó el odio de unos y la admiración de otros, pero nadie quedó indiferente.

Sobre estos días, escribe el periodista Sumit Sandra: “Muchas de las otras bandas de la escena pensaban que el camino al éxito era tocar covers y ocupar esa exposición para presentar a la audiencia algunas originales. Jon nunca compartió eso. Pensaba que tocar covers era un boleto directo para transformarse en un grupo de bar”.

Fue tiempo de empezar a grabar demos cuando ganaron cierta notoriedad en el círculo metalero de Florida. El primero se llamó Burning Oasis, registrado en sólo cuatro pistas, hecho ese mismo año. Este cassette con cuatro temas, Burning, Jack, Lobatomy y Jason, estuvo demasiado lejos de conseguirle algún acuerdo discográfico, pero les sirvió para conocer a Tom Morris de Morrisound Studios, quien enseguida les ofreció grabar otra maqueta.

Esta vez se ocuparían ocho pistas para Psychotic Dreams, en el que se regrabó Jack y Jason (ahí llamada In Jason’s Mind). Este fue seguido por el primer cambio en la banda. Bateman decidió aceptar la oferta de John Cyris de unirse a Agent Steel, conjunto donde encontró prominencia como después también en Nasty Savage. Jon recibió la misma oferta la cual declinó en el acto, porque estaba decidido a seguir su propia visión.

Iced Earth

Así llegó el bajista Dave Abell que a la postre sería pieza fundamental en los primeros años del conjunto. Con esta formación grabaron el tercer demo, en menos de cinco meses entre cada uno, titulado Horror Show, que básicamente era el Psychotic Dreams incluyendo el tema Dracula, escrito entre Schaffer y Abell. Purgatory se encargó de hacer las carátulas de estos demos que vendían en cassettes vírgenes en sus shows. Con recursos limitados, hacían el máximo posible. Sin embargo no tuvieron la acogida esperada porque no se ajustaba al Death Metal imperante. Más tarde Schaffer diría: “La prensa dirá con toda seguridad que no somos una banda Death Metal, sino Power Metal (Metal Hammer, enero 1991)”. Aunque, cuando bien avanzada la década de los noventa el término Power Metal había evolucionado a lo que se conoce hoy, prefirió no autoencasillarse. “Tenemos tantos elementos en nuestra música que no sería justo”.

Desafortunadamente, otro grupo llamado Purgatory, de Cleveland, para nada familiarizado con el metal, había ya lanzado un álbum con un sello de cierta importancia. Intentaron en 1987 con Purgatory 60 y, en vez de grabar demos, hacer una promoción mejor y mayores producciones en los shows. Flyers con ilustraciones, mejores artworks para sus maquetas, chapas con el logo, incluso poleras de Psychotic Dreams. El show que hacían cuando eran el número principal duraba cerca de dos horas, en una tarima que incluía cortinas negras y grandes pendones, criptas de piedra y tumbas en el escenario, una batería enrejada y con calaveras, hasta incluso pirotecnia. Un gran espectáculo si se comparaba al resto de los conjuntos de la escena.

Iced Earth

El último show de Bill Owen fue en enero de 1988, quien dio lugar a otro miembro fundamental: Randy Shawver, el guitarrista líder que se transformó en el socio de composición de Schaffer en los primeros discos. Sin embargo toda la parafernalia del grupo en vivo fue en vano. Cinco meses después, Schaffer cayó en cuenta que el “cambio de nombre” a Purgatory 60 había sido poco efectivo, así que no le quedó más alternativa que buscar otro, el cual lo encontró sin problemas. Bill, el gran amigo de la niñez y adolescencia de Jon, ahora muerto, le había sugerido un título que el guitarrista lo había desestimado. Pero en una forma de honrar su memoria rebautizó al grupo como hoy se le conoce: Iced Earth.

LA ENTRADA AL REINO CONGELADO

El 25 de junio del ’88 fue el debut del grupo con su nueva etiqueta para luego concentrarse en grabar su cuarto demo. Los músicos y las canciones eran mejores, por lo que había que empezar a tomar el asunto de forma más seria. Tom Morris, productor de Morrisound Recording Studios de Tampa, se acercó otra vez a Iced Earth y los asesoró para sacar un demo de buena calidad que fuera considerado por la prensa y pudieran conseguir algún contrato.

Iced Earth
Enter the Realm se grabó en 1989 y consta de seis pistas entre las que se encuentran el clásico tema-himno Iced Earth, Nightmares y Curse the Sky entre los más destacados. El conjunto se encerró por un largo período y gastó una buena suma de dinero con el convencimiento de que si lo hacían bien, se les abrirían varias puertas. El demo gozaba de una calidad de producción de un LP, con una presentación que incluía portada a todo color.

Iced Earth
manufacturó de manera independiente mil copias, 500 para distribución a sellos, medios y todo tipo de contactos en Norteamérica y, por qué no, en Europa. La otra mitad fue para la venta. Jon llegaría con cantidades groseras de demos al correo para enviarlos a todos los lugares imaginables. Y funcionó. Enter the Realm tuvo una espléndida acogida en el medio underground especializado, sobre todo -y sorprendentemente- en Alemania. Enviaron una cinta al editor de Rock Hard y la revista le otorgó el premio de demo del mes y, más tarde, demo del año, además de pedir permiso para venderlo con una de las ediciones.

Iced EarthOtra copia llegó a Robert Kampf de Century Media Records en Alemania. Cuando vio la calidad de la música y al darse cuenta de la difusión que Iced Earth tenía en el país teutón con Enter The Realm, decidió ofrecerles un contrato. Jon no había presupuestado que desde el otro lado del Atlántico salieran ofertas porque lógicamente hubiera esperado entablar negociación sólo con sellos americanos, pero la oferta de Century Media era la mejor… la reacción del público germano había sido muy buena por lo que no era “tan malo” firmar con una casa discográfica no estadounidense. Así lo hicieron entonces en enero de 1990. “La principal razón de por qué nos contrataron -explica ahora Jon- fue gracias al trabajo de las guitarras que Randy y yo hicimos que se ha transformado en nuestra marca registrada”. Sobre su estilo característico de galopeos desenfrenados, Schaffer se refiere: “Lo desarrollé solo. Nunca tomé clases, empecé a experimentar con las cuerdas bajas, el palm muting y eso. Nunca nadie me enseñó cómo tocar en realidad”.

Recién en 1997 decidió tomar sus primeras clases porque “puedo imaginarme todo en mi cabeza y sé cómo tienen que ir en la guitarra, pero no por qué van así (…) Quiero saber por qué hago las canciones que hago (…) No sé nada de escalas -decía en ese entonces-. Ahora aprenderé algunas para aumentar mis conocimientos (…) pero seguiré siendo un guitarrista rítmico”.

A un mes antes de lograr la firma, Greg Seymour, el baterista y miembro fundador, dejó el grupo. Mike McGill, ingeniero eléctrico encargado de la iluminación (sí, ya contaban con roadies) quien conocía los temas que grabarían en el álbum, tomó las baquetas. Con esta formación (Schaffer, Adam, Shawver, Abell y McGill), Iced Earth entró a grabar el primer disco que sería conocido simplemente como Iced Earth.

LA CONQUISTA DE EUROPA

El álbum se grabó rápidamente con un presupuesto de ocho mil dólares en 1990, donde habían grabado Enter the Realm, y fue lanzado en noviembre en Europa y a principios del año siguiente en Estados Unidos, ambas con dos portadas distintas. En él se escuchan ocho cortes de los que destacan Iced Earth, Colors y When the Night Falls. Schaffer recuerda: “La calidad de la producción es realmente mala (risas) y el performance en varios aspectos también lo es… pero tiene actitud y eso definitivamente tocó a muchas personas”.

Iced EarthIced Earth

Con el resultado final de Iced Earth, Jon se preguntó si es que se habían apurado al sacar tan rápido el primer álbum, pero el tiempo demostró que no pudo haber sido mejor momento. No tanto por el disco, sino por el tour que hicieron por Europa teloneando a Blind Guardian, banda con la que Jon empezaría un fuerte lazo de amistad (más tarde hablaría de Hansi como su “hermano”). Para un joven que vivió en Indiana y pasó un gran período de prueba personal en Florida, saltar de América al continente viejo para hacer la primera gira era mucho más de lo esperado. Durante el primer show en Hamburgo, mientras Jon y el grupo estaban en backstage, los mil fanáticos presentes empezaron a corear el nombre de la banda. Cuando salió Iced Earth a tocar, el público, enloquecido, cantó los temas a todo pulmón de principio a fin. Jon estaba extasiado, “ha sido la experiencia más fuerte de mi vida”. Lo mismo, quizá hasta más, fue en Grecia. El sueño a largo plazo empezaba a asomarse en la realidad.

Además de ser un gran momento gracias a la gira europea con Blind Guardian, banda con la que entablaron una amistad que hasta ahora los une, lo fue también porque Schaffer aprovechó esos meses de emociones para escribir material para el segundo disco. “Estaba tan motivado por el tour que comprendí que algo muy bueno tenía que salir de esto”.

Iced Earth conquistaba Europa, pero en Estados Unidos, el disco casi no vendía… La banda continuó ganando adeptos en el extranjero, y también reconocimientos. Rock Hard calificó a Iced Earth como álbum del mes.

Iced EarthTerminada la aventura, Schaffer se dio cuenta de cómo había crecido musicalmente, de la calidad de las canciones que estaba creando y de que los demás integrantes también habían mejorado… pero otros no. Vio que lo más probable era que Gene Adam no fuera capaz de cantar lo que él tenía en mente. Le pidió que tomara clases de canto, pero como no accedió, Schaffer lo echó. Así mostró por primera vez lo inflexible que es para exigirle lo mejor a los músicos que lo acompañan: “La gente no ve a las bandas como un negocio, pero lo es. Si haces el trabajo bien, te pagan. Si no, te vas”. Después, Schaffer “contrató” al vocalista de Quasimoto, John Greely, ante el escepticismo de los fanáticos europeos.

Así dejó en claro que él no había vivido terribles meses en vano y que tenía el legítimo derecho de hacer y deshacer como se le diera la gana en su banda. A su vez, por problemas personales Mike McGill también se iría, aunque hasta hoy siguen siendo muy buen amigo con Schaffer, y vino en su reemplazo Richey Secchiari para la batería, recomendado por Greely.

EL HOLOCAUSTO DE LOS ÁNGELES

El excelente 1991 se reflejó en el segundo disco de Iced Earth: el inspiradísimo Night of the Stormrider (1992), primer trabajo conceptual del grupo. Trata de una persona que se siente traicionada por el cristianismo y se revela. El poder oscuro lo transforma en el poderoso, temido y malvado Stormrider, que se encarga de traer el Apocalipsis al mundo y que por las acciones cometidas acepta su destino de pasar la eternidad en el Infierno.

Iced EarthPero no todo podía salir bien. Rick Borstelman, el mismo que había hecho la de Iced Earth versión norteamericana, aquella del ángel caído, ahora se mandó un papelón con Stormrider, haciéndolo ver como un anciano con cimitarra, electrocutándose la mano y a punto de caerse de un caballo blanco con cara de inepto y estornudando. Fue rechazada y se trabajó rápido en otra que tampoco satisfizo a Jon, pero que fue puesta en las copias iniciales del LP en Europa. No se esperó casi nada a que saliera semana después la definitiva.

Stormrider fue un gigantesco paso hacia adelante. Los riffs, baterías inalcanzables y las canciones de ambiente épico oscuro hicieron del segundo álbum de Iced Earth uno de los más sólidos trabajos de la banda hasta ahora. Casi todos los temas del álbum se transformaron en clásicos: Angels Holocaust, Stormrider (con Schaffer en las voces), The Path I Choose, Desert Rain y las inconmensurables Pure Evil y Travel In Stygian.

Los europeos lo aclamaron. En Estados Unidos algunos temas fueron puestos en la radio, entre medio de las tonadas Death Metal, e irrumpió en Japón donde recibió excelentes calificaciones. De hecho Night of the Stormrider ha sido el disco más vendido en ese país y tuvo el honor de ser el más exitoso de Iced Earth en todo el mundo hasta 1998.

Con un disco de estas proporciones se prepararon para la próxima gira europea… ni pensarlo aún en hacerla por Estados Unidos. Secchiari, quien sólo se había comprometido para grabar el disco, dejó su lugar a Rodney Beasley para la gira, pero eso no fue nada. En este instante, cuando la banda tenía la capacidad y ganas volar los techos de todos los gimnasios por donde pasaran, los verdaderos problemas empezaron a cruzarse, factores externos que significaron el comienzo de los años más espantosos de Iced Earth…

El invierno europeo entre 1992 y 1993 había sido uno de los más duros. Hace 60 años que no se sentía tanto frío en Alemania… Y Iced Earth, de gira, con Blind Guardian nuevamente, se movía de una ciudad a otra con un auto en pésimas condiciones, que quedaba en pana cada vez que se encendía el motor. Ni siquiera tenía calefacción. Con ese cacharro que Century Media entregó a una de sus bandas estrella, tuvieron que atravesar Europa.

Iced Earth

Pero el asunto fue mucho más allá de la anécdota del auto. Estos tipos de tratos incómodos por parte del sello a la banda se sucedieron una y otra vez en el tour, hasta que Schaffer comprendió realmente el asunto: “Vendíamos un montón de discos, nos seguían en todas partes, pero ganábamos prácticamente cero. No había plata”. Fue natural entonces para Jon preguntarse qué pasaba. Y respuesta que encontró fue la siguiente: Según él, Century Media se estaba quedando con todas las ganancias mientras Iced Earth hacía el trabajo sucio gratis. La compañía aprovechó el buen momento del grupo para salir de los serios problemas económicos que en ese tiempo atravesaba. En cierto modo, la justa recompensa de todo lo que Jon había pasado en Florida antes de grabar el primer álbum había caído en manos ajenas.

De vuelta en Estados Unidos el muy descontento líder de la banda entregó un ultimátum a Century Media: mientras no mejoraran las condiciones no iría a grabar más discos ni tocar más shows. “Decidimos no hacer más álbumes con ellos hasta que cambiara toda esta mierda. Aunque no vendiésemos tantas copias, tenían que pagarnos igual”.

El sello no estimó necesaria una renegociación y demoró en percatarse de lo serio de la amenaza y determinación del guitarrista. 1993 llegaba a su fin y Schaffer seguía firme en su postura. Pero como Iced Earth era uno de los grupos que mantenía a flote a Century Media y las ventas del álbum habían sido muy buenas, la compañía cedió, tomaron una actitud más profesional y Jon Schaffer logró mejorar la situación.

Llegó 1994 y se prepararon para grabar entonces el atrasado tercer disco. Pero estos años de “huelga” se había concretado un cambio importante. Durante la gira, el cantante John Greely había mostrado, a los ojos de Schaffer, que era imposible trabajar con él. El círculo de fanáticos comenta que Greely era racista y que durante los shows en Europa hacía comentarios de muy mal gusto contra los judíos. La banda pensó que podrían hacerlo cambiar de parecer al llevarlo a recorrer el campo de concentración de Dachau, Alemania. Pero esto sólo hizo empeorar las cosas ya que insultó larga y cruelmente a un anciano judío que rezaba de rodillas en dicho lugar. Además trató de robarle plata a Dave Abell cuando vio que los ingresos no le alcanzaban. Lo echaron apenas concluyó la gira. “(Greely) estaba por la plata -señala Schaffer-. Pensaba de una forma poco realista y creyó que seríamos millonarios de un día para otro… No quiso enfrentar los malos momentos y ahora maneja camiones”.

Iced EarthEn la búsqueda una nueva voz, el baterista Rodney Beasley, que vivía en Sarasota, Florida, le comentó que en el mismo garage donde él ensayaba tocaba una banda llamada Caudron y le recomendó que chequeara al cantante: Matthew Barlow. “Sólo conocía a Iced Earth -dice Matt- porque había escuchado una o dos veces por la radio algunas canciones del Stormrider (…) no sabía que era una banda con contrato y que habían hecho dos álbumes”. Jon llamó a Barlow para audicionar, tras haber probado con varios otros y después de meses en el que tuvo que demostrar y pulir su desempeño vocal, finalmente lo enroló.

Ahora con Barlow se podía vislumbrar un mejor futuro. Si bien el tercer disco pudo haber sido un buen recomienzo, lo peor estaba por venir…

LOS NUEVE INFIERNOS DE ICED EARTH

Era 1995. Desafortunadamente, así como el tour de 1991 había inspirado la creatividad de Schaffer, todos estos malos ratos hicieron réplica en su estado de ánimo. Durante el proceso de composición, Jon no estaba contento y ello se reflejó en el álbum. Burnt Offerings (1995) es un disco denso, lleno de furia, rabia y enojo, negativo y oscuro. Hasta la carátula dio a conocer el hecho. La portada, totalmente deathmetalera, muestra a un demonio sacado de una ilustración del libro La Divina Comedia de Dante Alighieri, que Jon había escaneado de un ejemplar editado el siglo XIX. Por ejemplo, el tema título que abre el álbum, cuyas letras son el espejo rabioso de lo vivido esos tres años. “Estaba nervioso con esa, realmente no salió como quería, los demás me decían que estaba paranoico. Estaba preocupado de que fuera la que empezara el disco. Muestra lo que hemos pasado estos años y hace que todas las canciones sean como un ofrecimiento, nuestros sentimientos más profundos. También advierte a la gente de este negocio que nos quiera cagar otra vez. Hay mucha rabia en ese tema, pero así salió”.

Iced Earth

No estaba feliz con el resultado de Burnt Offerings ni satisfecho con la composición ni los performance, incluyendo el suyo. “Las grabaciones de la batería fueron una pesadilla absoluta. Le tomó a Tom Morris (productor) aplicar todos los trucos de ingeniería sólo para terminarlas”. Hasta con Matt se sentía decepcionado porque no fue capaz, según Jon, de interpretar bien las líneas vocales que tenía pensadas.

Con Burnt Offerings, Iced Earth recibió los peores reviews de su carrera y las más bajas ventas en Europa, aunque en Estados Unidos subieron de 3 a 8 mil copias. En Japón fue tal el impacto que se dejarían de distribuir discos de Iced Earth hasta bien entrada la segunda mitad de la década. El tour fue horrible. Jon nunca se había sentido más avergonzado en su vida cuando en festivales tocaron como “un grupo de garage. Realmente quería esconderme”. Incluso tuvieron que suspender unos shows con Rage porque la banda simplemente no podía pararse en un escenario.

En comparación con Stormrider, para Jon el LP fue un retroceso. Sin embargo, el disco cuenta con temas que se han transformado en clásicos de la banda. En tiempos adversos también fue capaz de hacer buena música. Aunque se cuentan piezas de la talla de Burnt Offerings y Diary, uno de los clásicos es Last December, y el otro, el increíble Dante’s Inferno, de 16 minutos que musicalmente recuerda a los mejores riff de Night of the Stormrider y que sus letras recrea el viaje a los nueve planos del Infierno: “Fue todo un desafío (…) Estoy orgulloso de esa canción… ¡Y lo estoy también del álbum! No me arrepiento de nada de lo que he hecho (…) Lo bueno es que a muchas personas les gusta el disco, lo que demuestra que no fue malo del todo (…) Burnt Offerings (sin embargo) es un período de mi vida que no quiero volver a repetir y no escribiré canciones como esas nunca más”.

Iced EarthDespués de tres años de frustraciones, Jon llegó incluso a pensar que era el tiempo de terminar con el grupo. A pesar de que Night of the Stormrider fue un álbum exitoso dentro del underground metalero europeo, el grupo tenía en su haber discos que sólo habían tenido acogida en Alemania, Grecia y algo en Japón. Ni hablar de Estados Unidos, donde no se les conocía. Tampoco Schaffer podía encontrar una formación estable. Contaba en Randy Shawver y Dave Abell con un gran apoyo, pero recién en el tercer álbum había encontrado a un cantante estable y que los bateristas con que había tocado casi no existían. Entre pensamientos oscuros, Schaffer comprendió que la disolución de Iced Earth era la solución más fácil; en una postura autocrítica, sabía que las canciones del último disco no habían sido sus mejores. Asumió toda la responsabilidad como líder y compositor de la banda y se levantó.

No había que terminar nada, todo lo contrario, sólo seguir trabajando de mejor manera: “Puedes tener al mejor cantante del mundo, la mejor primera guitarra, al mejor baterista… lo mejor de todo, pero si no hay canciones, no hay nada”.

Jon Schaffer había sorteado con éxito la prueba más dura de su vida…

LA VUELTA DE ICED EARTH COMO THE HELLSPAWN

Borrón y cuenta nueva, Schaffer decidió que 1996 era el año perfecto para reivindicarse. Primero, le tiró sin piedad el sobre azul al baterista y, segundo, negoció con Century Media un contrato “algo mejor”.

La oportunidad de oro llegó gracias a Spawn, la serie de cómics más exitosa de los noventa en Norteamérica, la historia de un asesino contratado por el gobierno federal que muere y vende su alma al Demonio para volver a ver su amada esposa, pero regresa a la Tierra engendrado en el HellSpawn: “Firmó un muy mal acuerdo, como algunos músicos (en una indirecta alusión a Century Media)”.

Sucedió que a principios de 1996 se anunció la adaptación al cine del cómic, además de una versión de dibujos animados para HBO. Como Jon era fanático de Spawn, al enterarse de la noticia quiso de inmediato participar en la banda sonora.

Iced EarthMatt y Jon viajaron a Atlanta donde se efectuaba una convención de cómics y conocieron a Al Simmons, jefe del Depto. de Promoción de McFarlane Productions, creadores de Spawn. Se presentaron, Jon ofreció sus servicios para una eventual banda sonora y le mostró una maqueta del tema que se conocería como Dark Saga. Así entablaron una muy conveniente amistad. Simmons, interesado en la banda, le presentó a Schaffer nada menos que al mismísimo creador de Spawn, Todd McFarlane. Aprovechando el contacto, Jon le preguntó si podía encargar de la carátula de su próximo álbum. McFarlane asintió y le prestó una de las ilustraciones que aparecería en la edición #50. Una cosa llevó a la otra: McFarlane entregó la portada y Iced Earth decidió hacer un álbum sobre Spawn, una especie de promoción cruzada: la gente del cómic daría a conocer a Iced Earth en Estados Unidos, y la banda mostraría a Spawn en Europa. Trastornado por la idea, sólo le tomó cinco semanas escribir las canciones: “Todo salió muy fácil, estaba muy contento e inspirado. Hice (la balada) I Died for You en media hora, la música y las letras, ¡todo! Hacía tiempo que no me sentía tan bien”.

De inmediato la banda se concentró en Morrisound Studios, en Tampa, y grabaron el álbum que titularían The Dark Saga en menos de un mes. A falta de un músico oficial que se hiciera cargo de los tarros, el baterista de sesión Mark Prator se ocupó del -fabuloso- trabajo. Mientras que el bajista que estuvo al lado de Jon desde los tiempos de Purgatory, Dave Abell, abandonó la banda. Él tomó parte de las grabaciones pero al terminar la producción, le comunicó la decisión de irse porque iba a casarse. En su reemplazo llegó Keith Menser quien solamente apareció en las fotos del disco. Su prioridad principal apuntaba a crear una compañía de diseño gráfico y se fue. Pero antes recomendó a unos amigos y así fue que James MacDonough fue contratado junto con el baterista Brent Smedley, ambos provenientes del conjunto Oracle de Jacksonville, Florida, para integrarse al tour.

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The Dark Saga es (1996) como nuestro segundo Stormrider -dice Schaffer-. Si Burnt Offerings había sido un paso atrás, The Dark Saga lo fue hacia adelante”, según él, porque fue la primera vez que se preocupó realmente de escribir “canciones canciones”, más enfocadas, maduras, sin tratar de hacerlas todas épicas. Cada corte del disco habla de un personaje o capítulo de Spawn: I Died for You trata de cuando descubre que su mujer vive con su mejor amigo… The Hunter es acerca de Ángela, el ángel que tiene la misión de matar al Engendro; Vengance is Mine, de un hombre que tortura niños y es asesinado por el protagonista, mientras que la trilogía The Suffering (Scarred, Slave to the Dark y A Question of Heaven), es la versión de Jon acerca del final de la historia.

Gracias al famoso productor Jim Morris, quien se transformaría en el miembro invisible de Iced Earth, la calidad del sonido del álbum fue lejos la mejor hasta ese tiempo, como así el trabajo de los músicos de los que la vocalización de Barlow fue lo más sobresaliente. Su voz había alcanzado un nivel impresionante al conocido en el álbum anterior por causa del empuje y exigencia de Jon hacía el pelirrojo cantante. Se transformaría en el nuevo emblema de la banda. Muchos han comparado su timbre con el del guitarrista y vocalista de Kiss, Paul Stanley, eso que nunca ha sido fanático de la legendaria agrupación, distintivo que le trajo tanto admiradores como detractores.

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El “crossover” promocional iba a toda marcha. The Dark Saga se vendía en las tiendas de cómics y el disco se tocaba en las convenciones. Pero en perjuicio de Iced Earth, las negociaciones para incluir una canción del grupo en la banda sonora de la película o la serie animada, que habría significado una fuerte presencia en el mercado estadounidense, fracasaron por la “falta de visión” de Century Media y por la decisión de McFarlane de hacer la música del film con la mezcla de bandas de rock y metal con música techno. Así, otra vez, Iced Earth no tendría promoción en su país.

El hecho de estar unidos a un sello europeo incapaz de entrar a EE.UU. no era el único factor que influía, según Schaffer, en que su banda fuera casi desconocida allá. La forma de la industria musical norteamericana tenía un alto grado de culpa: “Es el lavado de cerebro que existe, las personas no pueden respirar y pensar por su cuenta. (Medios como) MTV y las radios influyen en la manera que la gente piensa de la música. Puedes vender cualquier porquería al público americano si lo promocionas bien. Si tuviéramos una de nuestras canciones en la rotación, venderíamos toneladas de discos. (En Estados Unidos) es un asunto de marketing y plata… En Europa y Japón, es cuestión de talento”.

En Europa, Iced Earth volvió a ganarse el respeto del público. La banda al fin tenía una formación sólida para los conciertos y se encaminaron en su gira más exitosa hasta ese momento. Una encuesta de la revista Rock Hard puso a The Dark Saga entre los cinco mejores del año y a la banda dentro de los top ten.

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Pero la mala fortuna seguía persiguiéndolos. Durante uno de los festivales de verano, en Berlín, Jon sufrió una grave lesión al cuello (sí… por el cabeceo o headbanging) y paró en el hospital. La gira estaba en sus primeros pasos y faltaban 30 presentaciones por hacer en las siguientes seis semanas. Los doctores le indicaron que debía parar, pero al temor de que se repitieran los días oscuros de la era Burnt Offerings, Jon decidió seguir con inyecciones periódicas para evitar el dolor, aun sabiendo que se provocaría un daño permanente. Prácticamente se molió una de las vértebras del cuello, pero ignoró el problema hasta el 2000 cuando decidió someterse a cirugía: “Con lo bien que nos estaba yendo, no quería parar en lo más mínimo con la banda”.

LA REVISIÓN DE LOS DÍAS DE PURGATORIO

Por el contrario, en adelante vendrían los años más ocupados de Iced Earth. Ahora que Jon contaba con un cantante estable, decidió realizar un postergado anhelo: regrabar las canciones antiguas. Days of Purgatory (1997) se llamó el doble CD.

Esto salió de la idea preliminar de lanzar el demo Enter the Realm remezclado. Schaffer aprovechó el momento para volver a grabar material de los dos primeros álbumes y remasterizar algunas canciones del tercero. Las guitarras originales quedaron en casi todos los temas y se regrabaron la batería y el bajo de los demos, por Smedley y MacDonough, respectivamente. Matt se encargó las voces, excepto en Stormrider que las hizo Schaffer. En esta compilación también se reversionó Winter Nights, un tema que no apareció en ningún demo de Purgatory y que había sido grabado a finales de 1986 en 24 pistas.

Con Days of Purgatory Jon se sacó una espina que le molestaba de hacía años: “(Los dos primeros álbumes) siempre me han fastidiado, las mezclas y los tonos, sobre todo las voces del disco debut. El que cantó (Greely) en el segundo hizo un muy buen trabajo, pero las mezclas finales y masterización fueron malas (…) Estaba decepcionado con el resultado final”.

Fueron revisitadas canciones como Written on the Walls (rebautizada por Barlow como Cast in Stone), Pure Evil y Travel In Stygian. De esta manera acercaron los temas antiguos a los nuevos fanáticos. En todo caso esta no sería la última vez que Schaffer volvería a trabajar sus primeros discos. Además, y aunque suene increíble, en agosto hicieron la primera gira norteamericana fuera de Florida, cinco shows en el centro oeste del país.

En este álbum doble aparece una nota de Jon que se transformaría muy luego en el acta de guerra en contra del Nu Metal que arremetía en los Estados Unidos:

“AQUÍ VIENE LA REVOLUCIÓN!!!! ¿Qué es lo que quiero decir con esto? Que Iced Earth seguirá en lo suyo. El metal no es algo que pase, es un estilo de vida. Es actitud, es fuerza, es lo que quieras que sea. Ha estado acá desde los sesentas y nunca se irá. Han habido épocas en la historia de la música en que el metal ha sido “cool” y no, pero que las modas vayan y vengan nunca me ha importado. Lo único que me preocupa es Iced Earth y lo que hacemos.

“Sí, ha sido irritante, frustrante e incluso hasta deprimente, cuando la gente nos ha dicho que estamos pasados de moda… ¿pero saben? Que se vayan a la mierda, porque esto lo hacemos por nosotros y nuestros fans, y las opiniones de los que siguen la moda nos importan una mierda. Somos los mejores en lo que hacemos, doce años de trabajo sólido y dedicación están pagando y nuestro número de seguidores crece cada día.

Iced Earth

“La mejor cosa que pueden hacer, como fanáticos devotos, es pensar por ustedes y ser sus propios líderes. Los poderes fácticos siempre han manipulado a las audiencias con una saturación torrentosa de técnicas lavacerebros. La mayor decepción sin embargo, es cuando se leen entrevistas a otros músicos del mismo género en las que niegan repetidamente sus raíces metaleras siendo que estaban, o todavía están, tocando riffs de metal. Estos individuos, a los que levanto mierda de perro en honor máximo, son los verdaderos poseros de los noventa. La primera persona o corporación que haya venido con preceptos de marketing a decir que el metal no valía la pena, puede meterse sus dichos por el culo.

“Somos metaleros y estamos orgullosos de serlo. Iced Earth madurará, pero cuenten con que seremos fieles a nuestro arte. FUCK TRENDS AND FUCK POSERS!!! Jon Schaffer.-

EL NACIMIENTO DEL SER ABOMINABLE

Jon decidió entrar en una batalla directa contra la industria “metalera” norteamericana y provocar una revolución con Iced Earth a la cabeza. Lamentablemente, el guitarrista Randy Shawver no pudo seguir la causa. La mano derecha de Schaffer, que lo había acompañado en todos los discos, se sentía cansado y ya no estaba contento en la banda. Así que optó por apartarse. “En su defensa tengo que decir -comenta Jon- que es muy difícil mantener el entusiasmo después de tantos años de pelea”. En noviembre de 1997, en Grecia, fue el último show con Randy.

Iced EarthLa banda se mudó al sur de Indiana, a tres horas del lugar adonde creció Jon, y de inmediato se puso cabeza abajo en la composición de los temas para el próximo álbum y en la búsqueda de un nuevo primer guitarrista.

Publicó avisos de “se busca” y cientos de cintas llegaron, entre las que estaba la de un chico de veinte años -que sólo había tocado cinco shows en toda su vida- llamado Larry Tarnowski, de Chicago. Cuando Jon la escuchó, más que quedar impresionado con su forma de tocar, le sorprendió el hecho que entre las principales influencias nombradas por Larry se encontrase Iced Earth, que los seguía desde Night of the Stormrider cuando sólo era un pre adolescente. Jon explica su inclusión: “Larry es muy buen guitarrista líder, pero la razón de por qué obtuvo el trabajo es que también es un muy buen guitarrista rítmico (…) La mayoría de las primera guitarras no pueden tocar las rítmicas bien (porque) se quedan haciendo escalas todo el día y no le prestan atención a lo otro”.

Así, con algo malévolo vendría el siguiente disco de Iced Earth. Después de The Dark Saga, Jon empezó a trabajar en su propio cómic que, como ha adelantado, se trata de un endemoniado ser creado por una sociedad secreta que viaja por el tiempo y altera el curso de la Historia Humana. Mezcla elementos de civilizaciones antiguas, extraterrestres, conspiraciones, anticristos, etc. Algo de la saga que llamó “Set Abominae” lo mostró en Something Wicked This Way Comes, editado el 15 de junio del ’98. En la portada se muestra al personaje y en la nueva trilogía de la banda, Something Wicked, se encuentra el espíritu de la trama. No se trata de un disco conceptual, pero lo anterior define al álbum.

Este es el trabajo más diverso y variado de Iced Earth, una montaña rusa entre canciones furiosas en las que Schaffer vuelve en cierta medida ocupar esos riffs afilados de antaño en temas como Something Wicked, y baladas entre las que se encuentran Melancholy (Holy Martyr) y Watching Over Me, dedicada a la memoria del gran amigo de Jon, Bill Blackmon. Otros momentos notables son la apertura mid tempo Burning Times y la tremenda instrumental maidenezca, 1776, cuyo origen se remonta a los años de Purgatory. Por segunda vez produjo Morris y Prator tocó la batería en vez de Smedley, quien no pudo hacer lo suyo debido a problemas personales. Ya que Shawver y Abell no estaban presentes, Something Wicked This Way Comes fue el primer disco Iced Earth enteramente escrito por Jon Schaffer. Barlow aparecería en los créditos de algunas letras. Pero toda la música, hasta la melodía de las voces, fue por parte del guitarrista. Sólo una señal de que el “encabronamiento” de Schaffer se iría destapando más y más al punto de tener hoy más de algún enemigo y personas que rechazan la manera de cómo maneja su banda.

Iced EarthPero también subió la cantidad de fanáticos. Fue gracias a este disco que Iced Earth empezó a ser reconocido en el mercado norteamericano. Antes de que terminara el año ya se habían vendido 20 mil copias y el grupo hizo tres extensas giras por Estados Unidos y Canadá entre agosto y junio del ’99. Mientras, Something Wicked This Way Comes alcanzó a colarse en el Top 20 de Alemania, lo mejor que había logrado Century Media en ese país hasta la fecha. Para ganar más adeptos en EE.UU., grabaron un single exclusivo para difusión radial con cinco temas en él: Melancholy, Shooting Star de Bad Company, Watching Over Me, Electric Funeral de Black Sabbath, y I Died for You. Pero Century Media no pudo distribuirlo a las estaciones. Luego, The Melancholy EP fue lanzado en una edición limitada de mil 500 copias en 1999 y otra de forma ilimitada a principios del 2001, incluyendo un cover de Judas Priest, The Ripper, y Colors en vivo.

En Europa mientras tanto, una docena de festivales entre los que pisaron Wacken y Dynamo, una pequeña gira con Blind Guardian por España y conciertos por todo el continente. A decir verdad, nunca hasta ahora le había ido tan bien al grupo. La popularidad de Iced Earth estaba en alza como también su solidez musical en escenario, incontenible desde los días de The Dark Saga. Por eso, Schaffer decidió que era el momento justo para hacer el primer álbum en vivo…

ATENAS EN TRES DISCOS Y CON EL MAGO EN OTRO

Jon quería hacerlo especial por lo que escogió Grecia para grabarlo, porque ese fue el primer país, junto con Alemania, que había recibido a la banda con los brazos abiertos y desde aquella gira en 1991, su lealtad ha perdurado hasta en los más duros momentos. Premió a los griegos por su “lealtad y devoción”. En enero de 1999 viajaron a Atenas especialmente para grabar el álbum. Los fanáticos enloquecieron y provocaron una especie de beattlemania metalera. Barlow agrega: “No teníamos ni idea de cómo iba a ser, pero en el aeropuerto las personas nos esperaban con lienzos y gritos”. Schaffer: “Era una locura. Los fanáticos nos paraban en las calles y llegaban al hotel. Ya no se ven cosas como esas”.

Iced Earth

23 y 24 de enero, dos noches seguidas en el Rodon Club, con dos diferentes sets en cada show, dieron forma a uno de los mejores discos en vivo de la historia del metal: Alive In Athens, un triple CD que incluye 31 canciones, más de la mitad de todo lo que Iced Earth había escrito, ejecutadas a un nivel descollante y con versiones de temas clásicos de Iced Earth y Night of the StormRider años luz mejores que las originales y las hechas en Days of Purgatory.

En seis meses Alive In Athens se transformó en disco de oro en Grecia, un tremendo logro si se considera que el último álbum del género que lo había alcanzado había sido Fear of the Dark de Iron Maiden, en 1992. Hoy es disco de platino en dicho país.

Iced EarthSin ningún descanso desde The Dark Saga, se cerró el ciclo más extenso de Iced Earth. La banda tomó vacaciones después del tour de Something Wicked, pero Jon Schaffer no. Ocupó el break para juntarse con Hansi Kürsch de Blind Guardian y hacer Demons & Wizards. El proyecto se originó por accidente, cuando Jon visitó a Hansi durante la gira de Days of Purgatory, en 1997, después de una fiesta: “Estábamos aburridos, empecé a tocar la guitarra y él (Hansi) a cantar”. Así salió la canción My Last Sunrise. Intercambiándose cintas entre Estados Unidos y Alemania vía correo, Schaffer escribió la música y Kürsch, las líneas vocales y letras. “En Iced Earth, tengo que escribir todo, hasta las armonías y melodías. Ahora Hansi vino con estas mágicas líneas”. En julio de 1999 se juntaron en Florida y grabaron las 13 pistas que formarían el primer y hasta ahora único álbum de Demons & Wizards, el cual se editó en enero de 2000 en Europa y febrero en los Estados Unidos a través de SPV Records. Schaffer se encargó de la guitarra rítmica, leads y bajo, el productor Jim Morris de la primera guitarra y Mark Prator, baterista de sesión de Iced Earth, de los tarros.

El poderío musical de Schaffer y la emoción lírica de Hansi se unieron en un álbum tan soberbio como exitoso. En Demons & Wizards se reconocen algunas de las canciones más potentes de la carrera de Schaffer como Heaven Denies y Blood on my Hands, entremezcladas con numerosos pasajes acústicos dentro de los temas, lo que se transformaría en un elemento más importante de ahora en adelante en las composiciones de Schaffer. Aquí está también la balada de atmósfera “barda” Fiddler on the Green y nueva trilogía Tear Down the Wall – Gallows Pole – My Last Sunrise, que trata de un duende creador del mundo que decide destruirlo porque lo ignoran y ningún hombre cree en él.

Demons & Wizards hizo una pequeña pero explosiva gira europea a mediados de ese año en la que se les unió el bajista de Blind Guardian y Sieges Even, Oliver Holzwarth, el reconocido batero Richard Christy, más Jim Morris y Ritchie Wilkison (Angel Dust) en las guitarras. El álbum vendió 200 mil copias -más que cualquier disco de Iced Earth de la era Barlow hasta ese entonces- y lograron una nominación a los Echo Awards, el Grammy alemán. Este disco le dio a Schaffer otro dividendo: el darle vitrina más grande a su banda principal dentro del círculo power metalero, en sectores donde aún no se les conocía, lo que de verdad se vería reflejado en el siguiente álbum.

Iced EarthLuego de terminada la gira en julio, Jon se operó de la lesión al cuello que arrastraba desde hacía cuatro años. En la cirugía le unieron dos vértebras y sacaron uno de los discos, por lo que su movimiento se vería limitado: “Mis días de headbanging terminaron. Me será difícil (porque) hay un daño permanente al nervio con el que tendré que lidiar por el resto de mi vida. (…) Si hago algo estúpido terminaría perdiendo la sensibilidad en la mano derecha y 30% de movilidad en mi cuello. Tengo que ser muy cuidadoso, estamos hablando de una carrera”. Pero Jon no pensaba en descanso alguno, por lo que tres semanas después viajó a Alemania para actuar en Wacken, con cuello ortopédico incluido, la única presentación de la banda en suelo europeo ese año y con un nuevo hombre detrás de la caja… Jon le pidió a Smedley que se fuera y en marzo del 2000 fue anunciado el nuevo miembro oficial: Richard Christy (Death, Control Denied), quien había hecho el tour de Demons & Wizards. Wacken fue su primer show.

Y en noviembre vino otro integrante tanto o más talentoso que Christy, el tremendo bajista conocido por su trabajo en Death, Control Denied, Sadus y Testament, Steve DiGiorgio. Los dos experimentados músicos le entregarían una nueva dimensión al trabajo patentado de las guitarras, las voces y composición. Con esta tremenda formación Schaffer tenía presupuestado hacer el “gran disco de su carrera”, un álbum conceptual acerca de su historia Set Abominae, pero se retractó porque no quería sacarlo con sello actual: “El siguiente trabajo sería el último álbum con Century Media, (Set Abominae) tiene un gran potencial para transformarse en una gran cosa y queremos que sea tratado como se debe. Century Media no se lo merece, tenemos que hacerlo con un sello que tenga visión (…) En Europa andan bien, pero en Estados Unidos son una mierda (…) La historia es demasiada como para dársela a estos perdedores”.

EL SHOW DEL HORROR OTRA VEZ EN CARTELERA

Así, Jon aplazó el disco conceptual y empezó a trabajar en un álbum temático sobre cine de horror. Esta no era una idea nueva. Partió en 1997 cuando se habló de hacer un EP de cinco canciones basadas en películas de terror.

En los tiempos de Purgatory, había hecho el demo Horror Show y Schaffer, para su primer álbum del siglo XXI, no encontró nada mejor que titularlo de la misma manera. Horror Show fue lanzado en 25 de junio del 2001, debutando #1 en Grecia y se coló nuevamente en los Top 40 de Alemania, Holanda, y varios otros países de Europa. Cada tema, menos uno, se basó en personajes de estas historias: El Hombre Lobo, Damien de La Profecía, Frankenstein, Drácula y El Fantasma de la Ópera, entre otros. Incluso se ocuparon pedazos de antiguos temas de Purgatory para este álbum, como el riff principal de Jeckyl & Hyde. La única canción que sale del esquema es Ghost Of Freedom, basada en The Patriot y dedicada a las personas que han dado su vida por Estados Unidos (como se verá más adelante, Matt y Jon no se excluyen del gran sentimiento patriótico de los norteamericanos), que se transformaría en uno de los himnos de la banda después de los atentados del 11 de septiembre. También está el cover de Iron Maiden, Transylvania. Cabe señalar que Jon ya había instalado su propio estudio en Indiana, Schaffer Sound alias “The Dungeon”. Aunque gran parte de este álbum fue grabado donde siempre, en Morrisound, fue la primera oportunidad en que se registraron pistas en otro estudio que no fuera el de Tampa desde que Purgatory hizo Psychotic Dreams.

Iced EarthHorror Show fue la producción más intensa desde Burnt Offerings, pero matizada los más que nunca elaborados coros de Matthew Barlow, con una solidísima base rítmica por parte de Christy y DiGiorgio. Lamentablemente, antes de que se editara el álbum, Steve se fue de la banda. Esto fue lo que pasó: el bajista había firmado un contrato en el que acordaba salir de gira con Iced Earth. Luego de grabar sus partes durante diciembre de 2000 y principio de 2001, sólo se presentó para la sesión de fotos. En las siguientes cinco semanas DiGiorgio no contestó a ninguno de los mails, llamados o faxes de Schaffer, hasta que el guitarrista recibió un corto mensaje del managment que decía que “por compromisos previamente fijados, (Steve) no podría hacer el tour”. “Fue como una puñalada en la espalda -aseguró Jon-, me mintió. Ni siquiera tuvo los huevos para decírmelo en la cara”. Schaffer sacó la foto de DiGiorgio y sus agradecimientos del álbum antes de que fuera lanzado y lo pateó al puesto de músico invitado, aunque en la versión doble americana, sí apareció como miembro oficial.

Jon, Matt y Larry se molestaron por la actitud de DiGiorgio ya que estimaron que sólo había tocado en el disco para dejar su nombre y ensanchar su currículum. El que se puso muy feliz con la noticia en cambio fue el anterior bajista. Jimmy MacDonough, quien incluso se había tatuado el logo de Iced Earth en la espalda, volvió a la banda.

Llegó el tiempo entonces para agendar el tour y surgió la oportunidad de oro que siempre buscó Jon para ganar más público en Estados Unidos: tocar con una banda realmente grande; en este caso, se trataba de Judas Priest. En la gira del Something Wicked, el show con más asistentes no había sido con más de tres mil… ahora con Judas Priest, calculaba Jon, actuarían ante 15 ó 20 mil personas. Así Iced Earth tendría una difusión enorme. Pero cuando todo parecía ir muy bien, los atentados a las Torres Gemelas frustraron las pretensiones de Jon y sus dirigidos. Como medida preventiva, Judas Priest optó por no viajar al país y posponer el tour hasta principios del 2002. Se le preguntó a Jon si podían acompañar a los británicos en esa fecha, pero por compromisos previamente fijados en Europa, no se pudo hacer nada.

Iced Earth

Pero estos trágicos eventos traerían consecuencias más relevantes para el grupo, que partirían desde ese mismo momento: “Después de los ataques me cuestioné lo que había hecho de mi vida, si había alguna manera en que pudiera ayudar a la gente y hacer algo que realmente importara en vez de esta “ilusión” llamada industria de la música (…) Casi disuelvo la banda tras los atentados porque pensaba que lo que hacía con mi banda era bastante insignificante. Pero después de meses y meses de reflexión me di cuenta de que realmente no importa que la industria sea una mentira porque mis canciones son de verdad…”.

Iced Earth

La mala suerte parecía condenar a Iced Earth al anonimato en su propio país, pero el destino se apiadó. Al grupo le llegó una oferta de Megadeth y Anthrax para tocar con ellos en todo el país y Jon ni lo pensó. Había que hacerlo. Mientras se hacía este tour, Century Media lanzó una caja de cinco cedés llamada Dark Genesis. En ella se encuentran los tres primeros discos de la banda totalmente remezclados por Jim Morris y con nuevo artwork hecho al estilo cómic de los últimos álbumes, Something Wicked, Alive In Athens y Horror Show. Luego cada una de estas reediciones sería lanzada por separado el 2002 y se dejarían de imprimir las originales, las que en este momento pasan por el proceso de convertirse en piezas de colección.

También está remezclado el demo Enter the Realm y un CD de covers llamado Tribute to the Gods, grabado en los estudios de Jon, en el que se homenajea a conjuntos que influyeron a Iced Earth como Kiss, Iron Maiden, Black Sabbath, AC/DC y Judas Priest, entre otros. “Este fue un proceso muy distinto -escribió Schaffer- porque sólo había tocado seis o siete covers en toda mi vida. Alguna de estas canciones calificadas de “simples”, fueron para nosotros un gran desafío y sentimos un nuevo respeto por los artistas que originalmente las grabaron”.

En Europa se aparecieron recién a principios del 2002, pero la espera valió mucho la pena. Iced Earth actuó por el viejo continente con un show extraordinario, con distintos escenarios con rampas a lo Maiden, juegos de pirotecnia y luces, más una extensa revisión a toda la discografía. Jon: “El primer escenario fue The Metal Stage, en el que tocamos temas de los tres primeros discos. Luego, el segundo set, con motivos egipcios en el que hicimos canciones de The Dark Saga y Something Wicked, incluyendo las trilogías. La última fue el set del Horror Show“.

Iced EarthDe vuelta en Estados Unidos giraron como banda principal junto a Jag Panzer y los suecos de In Flames. En estos show, después de varios minutos de samples de música épica y efectos de iluminación, Matt Barlow llegaba al escenario portando en su mano y hombro la bandera norteamericana, mientras Jon Schaffer interpretaba con su guitarra una metalera “Star-Spangled Banner”, el himno nacional de Estados Unidos. En particular, “nuestro show el 10 de abril en Nueva York -recuerda Jon-, trajo lágrimas a mis ojos cuando empezamos con el himno… por lo de 9/11. La canción me recuerda a nuestra libertad y envía el mensaje que si alguien nos viene a huevear, está hueveando con el país equivocado”. Horror Show había sido el disco que más se había vendido del grupo, pero no era el favorito de Jon: “Something Wicked y Stormrider son mis preferidos. Horror Show fue distinto porque tuve que restringirme al tema, no fue tan personal y no pude tratar las letras con la profundidad que quería. El 2000 tuve algunos problemas (operación, divorcio) que hicieron las cosas más difíciles (…) Le falta esas canciones íntimas que hacen a Iced Earth especial”.

ICED EARTH HACE HISTORIA…

En la mitad de 2002 Schaffer empezaría a fijar lo que sería el siguiente disco: “Mi meta es hacer un álbum mucho más dinámico y provocador. Me sentí acorralado en cierta manera con los temas de Horror y ahora espero sacar cosas más heavy y emocionales. Será mucho más personal que Horror Show“.

Sin embargo no se refería a la realización disco conceptual Set Abominae, y muchos se preguntaban por qué el siguiente no sería la continuación de Something Wicked. Schaffer estaba en esos meses envuelto en negociaciones para lograr un nuevo contrato con algún sello discográfico, por lo que prefirió esperar y asegurarse que el sello con que firmara demostrara hacer un buen trabajo y “ser un buen compañero de negocios”, y para eso no quería tirar “el que siento que será el trabajo más importante de mi carrera. No significa que vaya a hacer menos para el próximo disco de Iced Earth o Demons & Wizards, sino que es más fácil hacer un álbum lleno de canciones la raja que llevar toda una historia original a la música”. Schaffer planea durante un año completo escribir el álbum y el libro de cómic, simultáneamente, el que no saldrá antes de 2006.

Iced Earth

Las negociaciones fueron tan arduas que se vieron obligados a posponer los tours de Japón y Sudamérica. Pero Jon ya trabajaba en los futuros discos incluso antes de definir el sello. En noviembre de 2002 dio a conocer el nombre del trabajo: The Glorious Burden, que basaría su temática en hechos históricos desde la Independencia y Guerra Civil americana, la batalla de Waterloo, Atila el Huno, hasta el piloto de la Primera Guerra Mundial, Manfred Freiherr Von Richthofen, más conocido como Barón Rojo.

Schaffer ha sido toda la vida amante de la historia militar, cuando niño estaba “literalmente obsesionado leyendo acerca de los padres fundadores y la Revolución” y creyó que era el momento oportuno para hablar de lo que había aprendido: “Siempre leo más libros de historia que cualquiera de ficción (…) La mayoría de mis canciones han sido sobre fantasía oscura, ciencia-ficción u horror, pero esto es un reto porque nos estamos enfocando en la vida real y en muy trágicos eventos, así que es nuevo para Iced Earth“.

Y cuando hablaba de la dimensión más personal del trabajo, se refería a lo sentimientos que despertaron a raíz de los acontecimientos ocurridos en su país: “Todo lo que ha pasado últimamente en el mundo nos ha afectado… así que ciertamente mostraremos más de nuestro patriotismo a través de estos temas”.

Pasó que 2003 fue recibido con una muy buena noticia. Sin especificar los puntos acordados, el 16 de enero el sitio oficial anunció que Iced Earth había firmado contrato con el sello independiente alemán SPV/Steamhammer, el mismo que había hecho el excelente trabajo con Demons & Wizards, lo que había convencido a Schaffer para trabajar con ellos. Palabras del director de SPV, Manfred Schütz: “Iced Earth es una de las mejores bandas de Heavy Metal y todavía hay mucho potencial en su creatividad. Iced Earth se ajusta a nuestro repertorio perfectamente y estoy muy contento que la banda haya decidido continuar con su éxito en SPV”.

Iced Earth

La otra noticia importante antes de entrar a grabar fue la partida del guitarrista Larry Tarnowski, en marzo. Se esgrimió la razón de que había optado por seguir sus estudios universitarios y se le deseó la mejor de las suertes, pero el tema levantó cierta polémica tras una entrevista que Schaffer dio explicando la salida y dejando notar, otra vez, la impopular manera de cómo el líder llevaba el grupo. Tarnowski le había hecho ver su frustración al no poder participar en el proceso creativo o simplemente por limitado aporte en los álbumes, donde sólo tocaba los solos. “Debió haber tocado como dos minutos en todos los discos, así que entiendo. Le dije que se fuera a estudiar o hiciera una carrera”. Cuando se le sugirió que a Tarnowski se le pudo haber dicho que estuviera más en el disco, Jon interrumpió: “Bueno, entonces no sería Iced Earth, ¿cierto? Podría haber dejado tocar más a Larry para tenerlo contento, puedes dejar a otras personas escribir sus propias cosas para ser amable, pero eso podría arruinar tu carrera. Algunos pueden componer y otros no. Si pueden, ¡¿por qué no empiezas sus propias bandas?!” Jon obviamente sabe cómo quiere sonar y cómo quiere que sean los álbumes.

En Iced Earth no hay espacio para los guitarristas líder. Para Jon solamente están por los solos, todo lo demás lo graba él. “Hay un montón de bandas por ahí con guitar-heroes y tienen que tener un solo en cada canción, pero yo no creo así”. Pero como igual los necesita en algunos casos, y sobre todo en vivo, llamó a Ralph Santolla, guitarra que fue parte de la gira de Death el ’93 con el disco Individual Thought Patterns.

Iced EarthY seguía tomando forma The Glorious Burden, que por los comentarios grandilocuentes de Schaffer, iba generando cada vez más expectativas. Anunció que la idea musical original de Gettysburg la había botado para dar paso la creación de una nueva trilogía épica. En media hora se narrarían los hechos de estos tres días de batalla que cambiaron el destino de la Guerra de Secesión, en 1863. Sería el primer tema de Iced Earth con arreglos sinfónicos y para ello, y gracias al sello, no escatimaría recursos. Jon Schaffer contrató nada menos que a la Orquesta Filarmónica de Praga y a mediados de mayo viajó, junto con Jim Morris, hacia dicha ciudad para grabar las partituras. “Fue una tremenda experiencia escuchar a una orquesta de 55 piezas tocando mi música, un momento que nunca olvidaré”.Pero la grabación del disco ya había empezado antes en abril y todo menos la batería fue registrado de The Dungeon. Todo hasta junio iba sobre ruedas, pero como se trataba de Iced Earth, nunca faltaban los improvistos en los momentos más inoportunos. Y este puso en jaque la integridad del grupo.

EL ADIOS DE BARLOW A LA MÚSICA

Como también para Jon, los atentados a las Torres Gemelas causaron un gran impacto en Matt, tanto así que su perspectiva acerca de la vida y los objetivos que se había planteado habían dado un giro en 180 grados. También pensó que, después de todo, lo que estaba haciendo con Iced Earth no tenía relevancia ya que no podía ayudar “en lo que verdaderamente importaba”. Pero a diferencia de Jon que optó por continuar con la banda, que hasta incluso quiso tratar estos temas en sus nuevas composiciones, Matt decidió alejarse. Ya no se sentía cómodo con el estilo de vida que levaba, que lo que era y hacía no valía la pena… ya no deseaba cantar más.

En diciembre de 2002 un mes antes que se firmara con SPV, Matt y Jon se sentaron a conversar sobre el futuro de la banda y de lo que sería mejor para el cantante. “Le dije -Matt- que mi espíritu ya no estaba en seguir haciendo música y que dejaría mi puesto en la banda para dedicarme a lo que sería una carrera que me satisficiera más y me llevara a una vida más plena”. Pero Jon no aceptó su carta de renuncia, le pidió que no tomara una decisión de la que viviría para lamentarse porque “teníamos un nuevo contrato -argumentó Schaffer- y porque había escrito lejos el material más sólido hasta ahora”.

Iced Earth

La persuasión logró el efecto deseado. Por la lealtad de Barlow hacia al grupo, lo intentaría una vez más. Así llegó el momento de grabar las voces para The Glorious Burden… lamentablemente, Matt desde su corazón ya se había apartado de Iced Earth y esto se notó en las sesiones. Dice el líder: “Cuando vino y cantó, fue terrible. Era obvio que no estaba motivado en lo más mínimo. La emoción, la convicción, ya no estaban ahí. Fue horrible. Nunca había visto a Jim Morris tan enojado en todos estos años que hemos trabajado juntos”.

Aun así se concluyó la grabación completa con las voces de Matt. Pero cuando llegó el momento de viajar a Tampa y mezclar en Morrisound, al tercer día se dieron cuenta que esto iba de mal en peor. Morris trató de hacer su mejor esfuerzo al proponerle a Jon un cambio en el proceso de mezcla de las voces. Eso estaría OK según el productor.

Iced EarthPero cuando empezaron a mezclar la épica Gettysburg (1863), Schaffer supo que habría que tomar una seria decisión: Jon detuvo la producción de álbum y habló con Matt para decirle que no estaba contento con su performance y que lo dejaba libre de acción. Así que Barlow se sacó la chaqueta de mezclilla, muñequeras negras, jeans, se cortó su larga y roja cabellera y se fue a terminar su carrera de Justicia Criminal para estudiar derecho y servir al nuevo Departamento de Seguridad de Estado Unidos. Ese fue el impensado fin de la era Matthew Barlow, dado a conocer el 2 de junio de 2003. “Fue la decisión que nunca quise tomar -se lamentaba Jon-. Siempre creí que Matt y yo íbamos a tocar juntos hasta viejos”. Ahora, aunque pasaran dos, seis meses, o un año, dejaría congelada la grabación hasta encontrar un nuevo cantante. “The Glorious Burden es sin duda el mejor álbum que he escrito y prefiero no sacarlo antes que arrepentirme por el resto de mi vida porque no se hicieron las cosas como debieron. Es muy importante para mí”.

ROCK STAR: SEGUNDA PARTE

El futuro de Iced Earth tras la ida de Matt era incierto. La, no decepción, sino frustración de los fanáticos era entendible. Schaffer se había encargado de hacerle mucha publicidad a su auto-proclamada obra maestra y ahora decía que quizás no fuera a salir en un año más… y lo peor, que sería sin Barlow, el vocalista que por mérito propio se había transformado en LA voz de Iced Earth después de tantos intentos fallidos por parte de los otros.

Sólo dos meses después de la partida, el siguiente post que Jon Schaffer publicó en la página oficial causó tanto revuelo como la triste noticia anterior. Posted by Jon Schaffer on Thursday, July 31, 2003 at 9:34PM:

Oigan todos,

Bueno, el álbum está listo, y no sólo está listo, IT RULES!! Nunca había estado más complacido en todos mis años de grabación. ¡Salió de la forma que tenía que salir! Y ahora la gran noticia, ¡se trata de TIM OWENS en las voces e hizo un tremendo trabajo! Sé que habían muchos esperando a que esto sucediera y así fue… Honestamente les digo que nunca me había sentido mejor y en verdad estoy viendo el futuro con más entusiasmo que nunca… Hasta la próxima, Jon.

Tim Owens, más conocido como Ripper, quien venía de una banda llamada Winter’s Bane, quien había alcanzado la fama al ser el responsable de devolverle la vida a los legendarios Judas Priest en la mitad de los noventa, nominado al Grammy por el tema Bullettrain, la persona que había inspirado producción hollywoodense Rock Star, se transformaba en la flamante voz de Iced Earth.

Iced Earth

Todo salió rápido porque Schaffer y Owens se conocían de hace años. Ripper: “Lo conocí en un show de Judas Priest cuando tocamos en Indianápolis en la gira de Jugulator, el ’98. Yo estaba caminando afuera con sombrero puesto, viendo el merchandise, cuando Jon me vio y se acercó”. “Hola -le dijo-, soy Jon Schaffer de Iced Earth, gusto en conocerte“, a lo que Tim le respondió: “Sí, espera, ¡hable una vez contigo por teléfono!” Así pasó. En 1991 Jon lo había llamado porque supuestamente las dos bandas, Iced Earth y Winter’s Bane, se irían juntas de gira por Estados Unidos, cosa que al final no se concretó. En esa “reunión”, según recuerda Ripper, “Jon me dijo que cuando creaba su música, la voz que se imaginaba en su cabeza era la mía”.

Se volvieron amigos desde aquel día y siempre hablaron acerca de trabajar en un proyecto. Empezó a fraguarse cuando justo antes de grabar la batería de The Glorious Burden, Jon le envió tres maquetas para que las trabajara mientras producía el LP de Iced Earth con la idea de grabar un demo. Esto cambió cuando Matt se fue de la banda y Jon, apenas pudo, llamó a Owens para preguntarle si era posible que cantase las canciones. El aún Ripper aceptó. Jon le envió una copia de las mezclas con las voces de Matt en el para que se las aprendiera y le ofreció reescribir tres de ellas, Red Baron/Blue Max, Waterloo y Valley Forge, pero por tiempo sólo se ocupó de la primera.

Tim Owens se demoró sólo cinco días en “clavar las voces”, como diría Jon al borde del éxtasis: “Nada de lo que hemos hecho antes se acerca a The Glorious Burden. Es lejos el mejor álbum hasta ahora, en composición, performance y espíritu”.

Iced EarthLo de Owens se divulgó 20 días después que se confirmara la reunión de Judas Priest con Rob Halford, el 31 de julio, por lo que las impresiones, festejos o reclamos de los seguidores acerca del nuevo miembro de Iced Earth, no se hicieron esperar. Pero a la semana siguiente Schaffer volvió a sorprender cuando señaló que Owens sólo había sido contratado para registrar las canciones, por lo que no era integrante oficial. ¿La razón? Ripper todavía era el cantante de Judas Priest cuando grabó The Glorious Burden y aparecería en el disco como músico invitado. Mas la suerte le sonrió a Jon -ya era hora- cuando dos días de terminadas las voces de Tim, el 11 de julio, Judas Priest anunciara su reunión, dejándolo en libertad de acción. El ex-Priest estuvo mes y medio deliberando acerca de su futuro. “Me encantaría que Tim fuera el nuevo frontman de Iced Earth -confesó Jon-, pero tiene que quererlo si no, no será bueno para nadie”. Pero afortunadamente para Schaffer, Owens quiso y decidió unirse al grupo.

“Cuando habíamos terminado de grabar -explica Tim- me di cuenta que había quedado absolutamente alucinado con las canciones y que me fascinaría cantarlas siempre (…) De vuelta a mi casa le dije a mi mujer que algunas veces deseaba que Priest volviera con Rob para que pudieran dejarme libre (…) Estoy muy emocionado porque es más reto que ponerse los zapatos de Halford (…) Iced Earth exige más de mi voz, un rango más grande de mis habilidades es usado en este disco”.

THE GLORIOUS, “MARVELLOUS, ESPLENDOROUS” BURDEN

Rápidamente el sello fijaría el lanzamiento del álbum para el 27 de octubre y para el seis del mismo el del primer single de Iced Earth, llamado The Reckoning, el cual traería cuatro temas: The Reckoning (Don’t Tread on Me), When the Eagle Cries versión acústica, Valley Forge y Hollow Man. Además, SPV le entregó un presupuesto para hacer no uno, sino dos video clips, los primeros oficiales del grupo, uno para When the Eagle Cries, con imágenes de 9/11, y el otro para The Reckoning en el que aparece el grupo completo en un set más convencional.

Iced Earth

Jon y Tim viajaron dos semanas a Europa para promocionar el disco que, por razones de publicidad y retraso de la producción debido a la partida y llegada de miembros a última hora, postergaría su lanzamiento para enero de 2004. El 27 de octubre sacaron The Reckoning que, aunque su portada generó burlas dentro del medio por su evidente similitud con la del single de The Trooper de Iron Maiden, vendió en Europa nada menos que 40 mil copias en la primera semana y ocupó el puesto #13 en los charts de singles independientes de la revista norteamericana Billboard.

Iced EarthLa postergación hizo que hubiera más tiempo para promocionar el disco, el que Schaffer ocupó para hacer declaraciones como “Tim es diez veces el vocalista que Halford fue”, que Barlow sólo hacía letras y que nunca llegó con nada interesante escrito, que no se involucraba, que “Burnt Offerings con Tim Owens habría sido diez veces mejor”, que Owens tiene carácter y Barlow era una persona insegura, que lo de las torres fue más bien una excusa porque no estaba convencido de lo que hacía, que esa era la gran diferencia con Ripper, que la voz de su actual cantante fue la que siempre quiso, etc, etc… frases que los que aún estaban decepcionados con la partida de Matt las reprocharon enérgicamente, como también generó anticuerpos su discurso patriótico y la manera de cómo lo abordaba en el disco… o que álbum era “de lo mejor que se había hecho en el negocio”, que tiene “todos los ingredientes necesarios para ser un clásico del metal”. Al fin tuvo la oportunidad de avalar sus dichos cuando el 13 enero fue el lanzamiento oficial de The Glorious Burden en sus tres versiones: una doble edición de lujo con todos los temas que se grabaron, la norteamericana sin el corte Waterloo y la europea sin la introducción de Star-Spangled Banner y Greenface, las tres con distintos órdenes en sus track list.

Después que The Reckoning se mantuviera un mes en los single-charts en Alemania, The Glorious Burden entró #15 y como segundo mejor debutante en la lista de álbumes vendidos, #24 en Austria, en Finlandia en el #30 y #39 en Suecia. El único revés en Europa fue Holanda, sólo posicionándose en el #80, cuando Horror Show había alcanzado el sexto lugar. En Estados Unidos Iced Earth logró los mejores números de su carrera. #145 en los charts de Billboard, y #4 en la lista de trabajos independientes de la misma edición, vendiendo cerca de 9 mil copias la primera semana. Hoy en día, un gran logro para una banda de metal con sello independiente.

Jon planea complementar el álbum con el primer DVD de la banda, simplemente titulado Gettysburg. Este tendrá imágenes de las sesiones de grabación con la Orquesta Filarmónica de Praga, un documental en el campo de batalla de Gettysburg, con Jon Schaffer de anfitrión que discutirá los lugares y detalles del hecho, un video 100% animado de la canción y dos DVD especiales con distintas mezclas de Gettysburg (1863). Todo esto dirigido por Mark Briody, guitarrista de Jag Panzer.

Iced Earth

Schaffer comenta el propósito de este álbum: “En un mundo políticamente correcto, las cosas no se enseñan como deberían ser, así que ahora tienes un montón de personas que les importa una mierda y que dan por hecho que lo que tienen ha estado siempre. Asusta ver a estudiantes que les preguntas y no tienen ni idea (…) El sacrificio de cientos de miles de seres humanos en estos doscientos años es la razón de por qué pueden sentarse a jugar Playstation todo el día y vivir a salvos. Ojalá podamos hacer algo con el disco”.

Su fascinación por la historia lo ha impactado no sólo como músico, sino también como comerciante. En Columbus, Indiana, Jon abrió una tienda de objetos históricos de colección llamada Spirit of ’76 Collectibles, en la que vende cuadros, miniaturas, figuras de personajes, reliquias de batallas, etc.

Iced Earth, la creación de Jon Schaffer, cada vez toma más peso. Tuvo la fortuna de demostrar en todos estos años que ningún obstáculo es capaz de frenarlo, la valentía de enfrentarlos y la satisfacción de poder sentarse mirar con legítimo orgullo todo lo que ha hecho. Y esto no terminará acá, ni los éxitos ni los sinsabores. Esa es la carga gloriosa de los que se atreven a seguir sus ideales.

¿Quién le dirá entonces que ya está bueno? “Esta ha sido mi visión muy desde el comienzo, desde que empecé a tocar la guitarra que he escrito mis propias canciones (…) Si tienes tu propia visión, ¿por qué tendrías que abandonarla? (…) Por 20 años he estado en esto… No soy nuevo en el negocio… aún hay mucho camino por recorrer, pero todavía tengo fuego, determinación y garra para mantener a Iced Earth vivo”. Y con todo, su visión se hace más cada vez más patente… guste a quien le guste. “¡La Revolución está más cerca que nunca!”.

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Iced Earth 2004:

Jon Schaffer: Guitarras
Richard Christy: Batería
Tim Owens: Voces
Ralph Santolla: Guitarra
James MacDonough: Bajo

Nota: El texto anterior es una biografía no autorizada de Iced Earth cuya fuente se basa en entrevistas que la banda ha realizado a medios especializados en Internet y otros datos extraídos de sitios web dedicados al grupo. Como no es una biografía directamente relatada por los integrantes y está escrita con el propósito de entregar una ordenada sucesión de los hechos de interés, algunas referencias de carácter no confirmadas pueden ser equívocas.

Iced Earth

Pasión, actitud, ambición y convicción, sobre todo convicción… a prueba de balas. Aquellos son los primeros pensamientos que se invocan al hablar de Iced Earth.

A través de sus 18 años de existencia, estos norteamericanos se han establecido como uno de los grupos más sólidos y multidimensionales hoy por hoy. Poder, melodía y sentimiento, con una única concepción de lo épico… ni siquiera se les puede encasillar en un estilo. Es que Iced Earth es una de esas bandas de las que su música no se encuentra en ningún otro conjunto de la actualidad. Su estilo es simplemente Iced Earth, una propuesta que si bien ha conmocionado a los europeos y la ha levantado como deidad en países como Alemania y Grecia, sólo recién ha empezado penetrar en el esquivo mercado estadounidense.

Iced EarthEn un principio quizá, porque por un lado, tuvo que competir con la explosión del Death Metal (Death, Morbid Angel, Obituary) de Florida y, por el otro, cuando el Aggro y el Nu Metal irrumpieron en MTV durante finales de los noventa. Pero nunca la banda cedió ante los vaivenes de las tendencias y se paró firme contra ese mundo, sola, costara lo que costase. Han salido con la frente en alto, pero sus logros no han llegado gratis… meses que durmieron en casas abandonadas, trabajo duro, tiempos de oscuridad y frustraciones e infortunios de la naturaleza más inverosímil.

Fuck trends and fuck posers!!! Esa frase proviene del guitarrista rítmico, fundador y carismático líder de Iced Earth, Jon Schaffer, un  muchacho de 16 años que escapó de su casa en Indiana para seguir su destino y que ha mantenido su visión inalterable hasta hoy, a pesar de las duras pruebas que le han puesto en el camino. Para él, nada es más importante que su arte y su creación, Iced Earth. La historia de Iced Earth es la historia de Schaffer…

YA ESTAMOS Y LO HAREMOS!

Para llegar a la génesis de Iced Earth, hay que situarse en los Estados Unidos de mediados de los ochenta, Indiana, el 20 de enero de 1985 exactamente, cuando un joven rebelde y busca problemas llamado Jon Schaffer decidió crear una banda con unos amigos del colegio. Purgatory fue el nombre que escogieron.

Desde los cuatro años de edad que ha estado inmerso en el rock gracias a su hermana mayor que escuchaba a grupos como Black Sabbath y Kiss. Fue en el primer año de secundaria cuando empezó a tocar la guitarra y desde aquel momento, el deseo de ser compositor surgió en su mente. “Steve Harris era mi ídolo (…) Cuando Iron Maiden salió me dio vuelta por completo. Por eso es que empecé con la banda. Quería hacer buenas canciones, no ser un guitarrista superestrella”.

No obstante, Schaffer sentía que en Indiana iba a ser imposible concretar sus pretensiones. Su padre quería que manejara en el futuro el negocio familiar, un bar restaurante en un pueblo del estado, tenía problemas familiares en casa, vivir no era fácil y su rebeldía le aconsejó dejar su hogar y empezar su carrera musical lejos. Este conflicto duró por un tiempo hasta que un trágico hecho le ayudó a tomar la decisión: Bill Blackmon, su mejor amigo desde tercer grado, murió de forma terrible en un accidente motociclístico. Esto lo marcaría toda su vida en adelante. Así, Jon, de 16 años, tomó sus maletas y partió a Tampa, Florida. De los miembros de Purgatory, sólo lo acompañó el baterista Greg Seymour, mientras que el resto de los integrantes permanecieron en Indiana porque “no quisieron abandonar a sus mamis”.

Jon partió a Florida al año siguiente sin dinero, sin romper del todo sus lazos familiares. Llegaron a Tampa con Greg para vivir en la calle. Por un tiempo durmieron en un auto y más tarde tuvieron que romper ventanales y puertas de casas abandonadas para acostarse en el suelo, pero Jon tenía la convicción absoluta de que saldrían adelante: “Fueron tiempos muy duros. Yo casi no sabía tocar la guitarra y Greg apenas podía con la batería… ni siquiera teníamos una. Pero nuestra actitud era: ¡ya estamos y lo haremos! (…) Quería hacer este sueño realidad por mi amigo muerto… él era mi hermano de sangre, mi mejor amigo y por él yo estaba allá”.

Pronto buscaron cualquier tipo de trabajo y juntaron un pequeño capital que les permitió arrendar un departamento. Después, Greg compró una batería y Jon, una mejor guitarra y amplificador. Después de ocho meses la situación mejoró, por lo que estaban ya en condiciones de continuar con la banda. Jon contactó al resto de Purgatory que se había quedado en Indiana y llegaron hasta Tampa… pero duraron muy poco. Un día, cuando Jon y Greg llegaron del trabajo, encontraron una nota junto a la puerta que decía, o debió haber dicho: “Arrugamos, nos devolvemos a Indiana”. Nunca más se supo de ellos.

Ahora tenían que encontrar a nuevos músicos. Se les permitió ensayar en una tienda que en ese entonces trabajaban y empezaron a jammear en el tiempo libre. Algunas personas que escuchaban el ruido desde fuera del local comenzaron a visitarlos y conocieron a una tal Richard Bateman, quien se ofreció para ser el bajista, al guitarrista Bill Owen y al cantante Gene Adam. Esta fue la primera alineación de Purgatory que realmente empezó a tocar en Florida, estado conocido posteriormente como el “Death Metal State” por la arremetida de grupos como Death, Morbid Angel, Obituary y Deicide.  Purgatory no se unió al movimiento y propuso un metal melódico y poderoso con influencias más directas de Iron Maiden, Judas Priest, Black Sabbath, Kiss y Alice Cooper.

Purgatory hizo actuaciones en varias tocatas en la bahía de Tampa y ganaron un buen número de seguidores. En ese entonces, la imaginería del grupo inspirada en películas de terror era fuerte. Escribían temas con letras gore, se vestían con ropas largas oscuras y llevaban los filmes al escenario. Gene se disfrazaba de Freddy Krueger de Pesadilla, un amigo encarnaba a Jason de Martes 13 y traían bolsas con tallarines, vísceras de vacuno y salsa de tomate (¿fideos con tuco?) y las arrojaban al público. Con estos tipos de actos, Purgatory se ganó el odio de unos y la admiración de otros, pero nadie quedó indiferente.

Grabaron un demo en 1987, llamado Horror Show, que no tuvo acogida en la escena porque no se ajustaba al Death Metal imperante. Más tarde Schaffer diría: “La prensa dirá con toda seguridad que no somos una banda Death Metal, sino Power Metal (Metal Hammer, enero 1991). Aunque cuando, bien avanzada la década de los noventa, el término Power Metal había evolucionado a lo que se conoce hoy, prefirió no autoencasillarse. “Tenemos tantos elementos en nuestra música que no sería justo”.

Luego entraron dos nuevos y a la postre muy importantes integrantes. Uno fue Randy Shawver, guitarrista que se transformó en el socio de Schaffer en los primeros discos y, el otro,  el bajista Dave Abell. El grupo siguió con estos tipos de espectáculos hasta que se cambió de nombre cuando otro Purgatory había ya lanzado un álbum. Bill, el gran amigo de la niñez y adolescencia de Jon, ahora muerto, le había sugerido llamar a la banda Iced Earth, pero el guitarrista lo había desestimado. Sin embargo Schaffer, en una forma de honrar su memoria, rebautizó al grupo como hoy se le conoce.

LA ENTRADA AL REINO CONGELADO

Inmediatamente después del cambio de nombre, Iced Earth se concentró en grabar su segundo demo. Los músicos y las canciones eran mejores, por lo que había que empezar a tomar el asunto de forma más seria. Tom Morris, productor de Morrisound Recording Studios de Tampa, se acercó a Iced Earth y los asesoró para sacar un demo de buena calidad que fuera considerado por la prensa y pudieran conseguir algún contrato.

Iced Earth

Enter The Realm se grabó en 1989 y consta de seis pistas entre las que se encuentra el clásico tema-himno Iced Earth. El conjunto se encerró por un largo periodo y gastaron una buena suma de dinero con el convencimiento de que si lo hacían bien, se les abrirían varias puertas. El demo gozaba de una calidad de producción de un LP, con una presentación que incluía portada a todo color.

Iced Earth entregó aproximadamente mil copias de forma gratuita a todas las direcciones posibles en busca de un contrato y tuvo una espléndida acogida en el medio underground especializado, sobre todo –y sorprendentemente– en Alemania. Enviaron una cinta al editor de Rock Hard y la revista le otorgó el premio de demo del mes y, más tarde, demo del año, además de pedir permiso para venderlo con una de las ediciones.

Otra copia llegó a Robert Kampf de Century Media Records en Alemania. Cuando vio la calidad de la música y al darse cuenta de la difusión que Iced Earth tenía en el país teutón con Enter The Realm, decidió ofrecerles un contrato. Jon no había presupuestado que desde el otro lado del Atlántico salieran ofertas porque, siendo él de Estados Unidos, hubiera esperado más bien entablar negociación sólo con sellos americanos, pero la oferta de Century Media era la mejor… la reacción del público germano había sido muy buena por lo que no era “tan malo” firmar con una casa discográfica no estadounidense. Así lo hicieron entonces en enero de 1990. “La principal razón de por qué nos contrataron –explica ahora Jon– fue gracias al trabajo de las guitarras que Randy y yo hicimos que se ha transformado en nuestra marca registrada”. Sobre su estilo característico de galopeos desenfrenados, Schaffer se refiere: “Lo desarrollé solo. Nunca tomé clases, empecé a experimentar con las cuerdas bajas, el palm muting  y eso. Nunca nadie me enseñó cómo tocar en realidad”. Recién en 1997 decidió tomar sus primeras clases porque “puedo imaginarme todo en mi cabeza y sé cómo tienen que ir en la guitarra, pero no por qué van así (…) Quiero saber por qué hago las canciones que hago (…) No sé nada de escalas –decía en ese entonces-. Ahora aprenderé algunas para aumentar mis conocimientos (…) pero seguiré siendo un guitarrista rítmico”.

A un mes antes de lograr la firma, Greg Seymour, el baterista y miembro fundador, dejó el grupo. Mike McGill, ingeniero eléctrico encargado de la iluminación de los recitales de Iced Earth (sí, ya contaban con roadies) quien conocía los temas que grabarían en el álbum, tomó las baquetas. Con esta formación (Schaffer, Adam, Shawver, Abell y McGill), Iced Earth entró a grabar el primer disco que sería conocido simplemente como Iced Earth.

ICED EARTH A LA CONQUISTA DE EUROPA

El álbum se grabó en 1990 y fue lanzado a principios del año siguiente. En él se escuchan ocho cortes de los que destacan Iced Earth, Colors y When The Night Falls. Schaffer recuerda: “La calidad de la producción es realmente mala (risas) y el performance en varios aspectos también lo es… pero tiene actitud y eso definitivamente tocó a muchas personas”.

Con el resultado final de Iced Earth, Jon se preguntó si es que se habían apurado al sacar tan rápido el primer álbum, pero el tiempo demostró que el momento no pudo haber sido mejor. No tanto por el disco, sino por tour que hicieron por Europa teloneando a Blind Guardian. Para un joven que vivió en Indiana y pasó un gran periodo de prueba personal en Florida, saltar de América al continente viejo para hacer la primera gira era mucho más de lo esperado. Durante el primer show en Hamburgo, mientras Jon y el grupo estaban en backstage, los mil fanáticos presentes empezaron a corear el nombre de la banda. Cuando salió Iced Earth a tocar, el público, enloquecido, cantó los temas a todo pulmón. Jon estaba extasiado, “ha sido la experiencia más fuerte de mi vida”. Lo mismo, quizá hasta más fuerte, fue en Grecia.

Iced EarthIced Earth

Además de ser un gran momento gracias a la gira europea con Blind Guardian, banda con la que entablaron una amistad que hasta ahora los une, lo fue también porque Schaffer aprovechó esos meses de emociones para escribir material para el segundo disco. “Estaba tan motivado por el tour que comprendí que algo muy bueno tenía que salir de esto”.

Iced Earth conquistaba Europa, pero en Estados Unidos, el disco casi no vendía…

Terminada la aventura, Schaffer se dio cuenta de cómo había crecido musicalmente, de la calidad de las canciones que estaba creando y de que los demás integrantes también habían mejorado… pero otros no. Por ello, sacó a Mike McGill de la batería –aunque hasta hoy siguen siendo muy buenos amigos– y despidió al cantante Gene Adam. Así mostró Jon por primera vez lo inflexible que es para exigirle lo mejor a los músicos que lo acompañan: “La gente no ve a las bandas como un negocio, pero lo es. Si haces el trabajo bien, te pagan. Si no, te vas”. Después, Schaffer “contrató” al vocalista John Greely y a Richey Secchiari para la batería. Así dejó en claro que él no había vivido terribles meses en vano y que tenía el legítimo derecho de hacer y deshacer como se le diera la gana en su banda.

EL HOLOCAUSTO DE LOS ÁNGELES

El excelente 1991 se reflejó en el segundo disco de Iced Earth: el inspiradísimo Night Of The Stormrider (1992), primer trabajo conceptual que trata de una persona que se siente traicionada por el cristianismo y se revela. El poder oscuro lo transforma en el poderoso, temido y malvado Stormrider, que se encarga de traer el Apocalipsis al mundo.

Stormrider fue un gigantesco paso hacia adelante en términos globales. Los riffs, baterías inalcanzables y las canciones de ambiente épico oscuro hicieron del segundo álbum de Iced Earth uno de los más sólidos trabajos de la banda. Casi todos los temas del álbum se transformaron en clásicos: Angels Holocaust, Stormrider (con Schaffer en las voces) y las inconmensurables Pure Evil y Travel In Stygian.

Con un disco de estas proporciones, Iced Earth se preparó para la próxima gira europea… ni pensar en hacerla por Estados Unidos, donde eran prácticamente ignorados. Mas en este instante que la banda tenía la capacidad y ganas volar los techos de todos los gimnasios por donde pasaran, los problemas empezaron a cruzarse, factores externos que significaron el comienzo de los años más espantosos de Iced Earth.

Iced Earth

El invierno europeo entre 1992 y 1993 había sido uno de los más duros. Hace 60 años que no se sentía tanto frío en Alemania… y Iced Earth, de gira, se movía de una ciudad a otra con un auto en pésimas condiciones (manejado por Marlene, quien se convertiría en la mujer de Jon), que quedaba en pana cada vez que se encendía el motor. Ni siquiera tenía calefacción. Con ese cacharro de Century Media tuvieron que atravesar Europa.

Pero el asunto fue mucho más allá de la anécdota del auto. Estos tipos de tratos incómodos por parte del sello a la banda se sucedieron una y otra vez en el tour, hasta que Schaffer comprendió realmente el asunto: “Vendíamos un montón de discos, nos seguían en todas partes, pero ganábamos prácticamente cero. No había plata”. Fue natural entonces para Jon preguntarse: ¿Dónde estába el dinero? Y respuesta que encontró fue la siguiente: Según él, Century Media se estaba quedando con  todas las ganancias mientras Iced Earth hacía el trabajo gratis. La compañía aprovechó el buen momento del grupo para salir de los serios problemas económicos que en ese tiempo atravesaba. En cierto modo, la justa  recompensa de todo lo que Jon había pasado en Florida antes de grabar el primer álbum había caído en otras manos.

El muy descontento líder de la banda entregó un ultimátum a Century Media: mientras no mejoraran las condiciones no iría a grabar más discos. “Decidimos no hacer más álbumes con ellos hasta que cambiara toda esta porquería. Aunque no vendiésemos tantas copias, tenían que pagarnos igual”.

El sello se demoró en percatarse de lo serio de la amenaza y de la determinación del guitarrista. 1993 llegaba a su fin y Schaffer seguía firme en su postura. Pero como Iced Earth era uno de los grupos que mantenía a flote a Century Media y las ventas del álbum habían sido muy buenas, la compañía cedió, tomaron una actitud más profesional y Jon Schaffer logró mejorar la situación.

Llegó 1994 y se prepararon para grabar entonces el atrasado tercer disco. Lamentablemente, estos años afectaron a Jon y la banda, mucho. Por eso, Secchiari (batero) y Greely (cantante) se fueron. Schaffer comenta: “(Greely) estaba por la plata. Pensaba de una forma poco realista y creyó que seríamos millonarios de un día para otro… No quiso enfrentar los malos momentos y ahora maneja camiones”.

Iced EarthEn la búsqueda de nuevos músicos, Jon integró a las filas de Iced Earth al baterista Rodney Beasley, de Sarasota, Florida. Cuando se preparaba para conseguir al nuevo vocalista, Rodney le comentó que en el mismo garage donde él ensayaba, tocaba también una banda llamada Caudron y le recomendó que chequeara al cantante: Matthew Barlow. “Sólo conocía a Iced Earth –dice Matt– porque había escuchado una o dos veces por la radio algunas canciones del Stormrider (…) no sabía que era una banda con contrato y que habían hecho dos álbumes”. Jon llamó a Barlow para audicionar y después de meses en el que tuvo que demostrar su desempeño vocal, finalmente lo enroló.

Ahora se podía vislumbrar un mejor futuro para Iced Earth. Si bien el tercer disco pudo haber sido un buen recomienzo, lo peor estaba por venir…

LA ERA DANTESCA Y LOS NUEVE INFIERNOS DE ICED EARTH.

Era 1995. Desafortunadamente, así como el tour de 1991 había inspirado la creatividad de Schaffer, todos estos malos ratos hicieron réplica en su estado de ánimo. Durante el proceso de composición, Jon no estaba contento y ello se reflejó en el álbum. Burnt Offerings (1995) es un disco denso, lleno de furia, rabia y enojo, negativo y oscuro. Hasta la carátula dio a conocer el hecho. La portada, totalmente deathmetalera, muestra a un demonio sacado de una ilustración del libro El Infierno de Dante, que Jon la había escaneado de un ejemplar editado el siglo XIX.

No estaba feliz con el resultado de Burnt Offerings ni satisfecho con la composición ni los performance, incluyendo el suyo. “Las grabaciones de la batería fueron una pesadilla absoluta. Le tomó a Tom Morris (productor) aplicar todos los trucos de ingeniería sólo para terminarlas”. Hasta con Matt se sentía decepcionado porque no fue capaz, según Jon, de interpretar bien las líneas vocales que tenía pensadas.

Iced EarthCon Burnt Offerings, Iced Earth recibió los peores reviews de su carrera y las más bajas ventas en Europa y Japón, aunque en Estados Unidos subieron de 3 mil a 8 mil copias. El tour fue horrible. Jon nunca se había sentido más avergonzado en su vida que cuando fueron en la gira a festivales y tocaron como “un grupo de garage. Realmente me quería esconder”. Incluso tuvieron que suspender unos shows con Rage porque la banda simplemente no podía pararse en un escenario.

En comparación con Stormrider, el LP fue un retroceso. Sin embargo, el disco cuenta con temas que se han transformado en clásicos de la banda. Uno es Last December, y el otro, la canción más larga y épica que ha hecho Iced Earth: la increíble Dante’s Inferno, de 16 minutos: “Fue todo un desafío (…) Estoy orgulloso de esa canción… ¡Y lo estoy también del álbum! No me arrepiento de nada de lo que he hecho (…) Lo bueno es que a muchas personas les gusta el disco, lo que demuestra que no fue malo del todo (…) Burnt Offerings (sin embargo) es un periodo de mi vida que no quiero volver a repetir y no escribiré canciones como esas nunca más”.

Después de tres años de frustraciones, Jon llegó incluso a pensar que era el tiempo de terminar con Iced Earth. A pesar de que Night Of The Stormrider fue un álbum exitoso dentro del underground metalero europeo, el grupo tenía en su haber discos que sólo habían tenido acogida en Alemania, Grecia y algo en Japón. Ni hablar de Estados Unidos, donde no se les conocía. Tampoco Schaffer podía encontrar una formación estable. Contaba en Randy Shawver y Dave Abell con un gran apoyo, pero recién en el tercer álbum había encontrado a un buen cantante (recordar que Schaffer no había quedado satisfecho con el desempeño de Barlow) y que los bateristas con que había tocado casi no existían.

Lo principal fue que Schaffer comprendió que la disolución de Iced Earth era la solución más fácil; en una postura autocrítica, sabía que las canciones del último disco no fueron sus mejores, pero que eso no volvería a pasar. Asumió toda la responsabilidad como líder y compositor de la banda y se levantó. No había que terminar nada, todo lo contrario, seguir trabajando de mejor manera: “Puedes tener al mejor cantante del mundo, la mejor primera guitarra, al mejor baterista… lo mejor de todo, pero si no hay canciones, no hay nada”.

Jon Schaffer había sorteado con éxito la prueba más dura de su vida…

LA VUELTA DE ICED EARTH COMO THE HELLSPAWN

Borrón y cuenta nueva, Schaffer decidió que 1996 era el año perfecto para reivindicarse.  Primero, le tiró sin piedad el sobre azul al baterista y, segundo, negoció con Century Media un contrato “algo mejor”.

La oportunidad de oro llegó gracias a Spawn, la serie de cómics más exitosa de los noventa en Norteamérica, la historia de un asesino contratado por el gobierno federal que muere y vende su alma al Demonio para volver a ver su amada esposa, pero regresa a la Tierra engendrado en el HellSpawn: “Firmó un muy mal acuerdo, como algunos músicos (en una indirecta alusión a Century Media)”.

Sucedió que a principios de 1996 se anunció la adaptación al cine del cómic, además de una versión de dibujos animados para HBO. Como Jon era fanático de Spawn, al enterarse de  la noticia quiso de inmediato participar en la banda sonora.

Matt y Jon viajaron a Atlanta donde se efectuaba una convención de cómics y conocieron a Al Simmons, jefe del Departamento de Promoción de McFarlane Productions, los creadores de Spawn. Se presentaron, Jon ofreció sus servicios para una eventual banda sonora y le mostró una maqueta del tema que se conocería como Dark Saga. Así entablaron una muy buena –y conveniente– amistad.  Simmons, interesado en la banda, le presentó a Schaffer nada menos que al mismísimo creador de Spawn, Todd McFarlane. Aprovechando el contacto, Jon le preguntó si podía encargar de la carátula de su próximo álbum. McFarlane asintió y le prestó una de las ilustraciones que aparecería en la edición #50. Una cosa llevó a la otra: McFarlane entregó la portada y Iced Earth decidió hacer un álbum conceptual de Spawn, una especie de promoción cruzada: la gente del cómic daría a conocer a Iced Earth en Estados Unidos, y la banda mostraría a Spawn en Europa y Japón.

Trastornado por la idea, sólo le tomó cinco semanas escribir las canciones: “Todo salió muy fácil, estaba muy contento e inspirado. Hice (la balada) I Died For You en media hora, la música y las letras, ¡todo! Hacía tiempo que no me sentía tan bien”.

Iced Earth

De inmediato la banda se concentró en Morrisound Studios, en Tampa, y grabaron el álbum que titularían The Dark Saga en menos de un mes. A falta de un músico oficial que se hiciera cargo de los tarros, el baterista de sesión  Mark Prator se ocupó del –fabuloso– trabajo. Mientras que el bajista que estuvo al lado de Jon desde los tiempos de Purgatory, Dave Abell,  abandonó la banda. Él tomó parte de las grabaciones pero al terminar la producción, le comunicó la decisión de irse de Iced Earth porque iba a casarse. En su reemplazo llegó Keith Menser, pero solamente apareció en las fotos del disco porque prefirió crear una compañía de diseño gráfico y se fue. James MacDonough entonces fue contratado junto con el baterista Brent Smedley, ambos provenientes del conjunto Oracle de Jacksonville, Florida, para integrarse al tour.

“The Dark Saga es (1996) como nuestro segundo Stormrider –dice Schaffer–. Si Burnt Offerings había sido un paso atrás, The Dark Saga lo fue hacia adelante”, según él, porque fue la primera vez que se preocupó realmente de escribir “canciones canciones”, más enfocadas, maduras, sin tratar de hacerlas todas épicas. Cada corte del disco habla de un personaje o capítulo de Spawn: I Died For You trata de cuando descubre que su mujer vive con su mejor amigo… The Hunter es acerca de Ángela, el ángel que tiene la misión de matar al Engendro; Vengance Is Mine, de un hombre que tortura niños y es asesinado por el protagonista, mientras que la trilogía The Suffering (Scarred, Slave To The Dark y A Question Of Heaven), es una versión inventada por Jon del final de la historia.

Gracias al famoso productor Jim Morris, quien se transformaría en el miembro invisible de Iced Earth, la calidad del sonido del álbum fue lejos la mejor hasta ese tiempo, como así el trabajo de los músicos de los que la vocalización de Barlow fue lo más sobresaliente. Su voz había alcanzado un nivel impresionante al conocido en el álbum anterior por causa del empuje y exigencia de Jon hacía el pelirrojo cantante. Muchos han comparado su timbre con el del guitarrista y vocalista de Kiss, Paul Stanley, y eso que nunca ha sido fanático de la legendaria agrupación.

El “crossover” promocional iba a toda marcha. The Dark Saga se vendía en las tiendas de cómics y el disco se tocaba en las convenciones. Pero en perjuicio de Iced Earth, las negociaciones para incluir una canción del grupo en la banda sonora de la película o la serie animada, que habría significado una fuerte presencia en el mercado estadounidense, fracasaron por la “falta de visión” de Century Media y por la decisión de McFarlane de hacer la música del film con la mezcla de bandas de rock y metal con música techno. Así, otra vez, Iced Earth no tendría promoción en su país.

El hecho de estar unidos a un sello europeo incapaz de entrar a EE.UU no era el único factor que influía, según Schaffer, en que Iced Earth fuera casi desconocido allá. La forma de la industria musical norteamericana tenía un alto grado de culpa: “Es el lavado de cerebro que existe, las personas no pueden respirar y pensar por su cuenta. (Medios como) MTV y las radios influyen en la manera que la gente piensa de la música. Puedes vender cualquier porquería al público americano si lo promocionas bien. Si tuviéramos una de nuestras canciones en la rotación, venderíamos toneladas de discos. (En Estados Unidos) es un asunto de marketing y plata… En Europa y Japón, es cuestión de talento”.

Asimismo, en 1996 sale el Load de Metallica, el álbum más polémico de la historia del metal. Jon Schaffer se unió a la declaración de principios de Manowar y declaró una cruzada en contra de los “hipócritas y poseros”.

Iced EarthEn Europa, Iced Earth volvió a ganarse el respeto del público. La banda al fin tenía una formación sólida para los conciertos y se encaminaron en su gira más exitosa hasta ese momento. Una encuesta de la revista Rock Hard puso a The Dark Saga entre los cinco mejores del año y a la banda dentro de los top ten.

Pero la mala fortuna seguía persiguiéndolos. Durante uno de los festivales de verano, en Berlín, Jon sufrió una grave lesión al cuello (sí… por el cabeceo o headbanging) y paró en el hospital. La gira estaba en sus primeros pasos y faltaban 30 presentaciones por hacer en las siguientes seis semanas. Los doctores le indicaron que debía parar, pero al temor de que se repitieran los días oscuros de la era Burnt Offerings, Jon decidió seguir con el tour con inyecciones para evitar el dolor, aun sabiendo que se provocaría un daño más severo. Prácticamente se molió uno de los discos del cuello, pero ignoró el problema hasta el 2000 cuando decidió someterse a cirugía: “Con lo bien que nos estaba yendo, no quería parar en lo más mínimo con la banda”.

LA REVISIÓN DE LOS DÍAS DE PURGATORIO

Por el contrario, en adelante vendrían los años más ocupados pero exitosos de Iced Earth. Ahora que Jon Schaffer contaba con un cantante estable, decidió realizar un antiguo anhelo: regrabar las canciones antiguas. Days Of Purgatory (1997) se llamó el doble CD.

Esto salió de la idea preliminar de lanzar el demo Enter The Realm remezclado. Schaffer aprovechó el momento para volver a grabar material de los dos primeros álbumes y remasterizar algunas canciones del tercero. Las guitarras originales quedaron en casi todos los temas y se regrabaron la batería y el bajo, por Brent Smedley y Jimmy MacDonough, respectivamente. Matt se encargó las voces, excepto en Stormrider que las hizo Schaffer.

Con Days Of Purgatory, Jon se sacó una espina que lo molestaba de hacía años: “(Los dos primeros álbumes) siempre me han fastidiado, las mezclas y los tonos, sobre todo las voces del disco debut. El que cantó (Greely) en el segundo hizo un muy buen trabajo, pero las mezclas finales y masterización fueron malas (…) Estaba decepcionado con el resultado final”.

Canciones como Iced Earth, Written On The Walls (rebautizada como Cast In Stone), Pure Evil y Travel In Stygian fueron revisitadas. De esta manera acercaron los temas antiguos a los nuevos fanáticos. Además, y aunque suene increíble, en agosto hicieron la primera gira norteamericana fuera de Florida, cinco shows en el centro oeste del país.

En este álbum doble aparece una nota de Jon que se transformaría muy luego en el acta de guerra en contra del Nu Metal que arremetía en los Estados Unidos y de las bandas que alguna vez fueron metal y después lo han negado (¿Metallica?) Así va:

Iced EarthAQUÍ VIENE LA REVOLUCIÓN!!!! ¿Qué es lo que quiero decir con esto? Que Iced Earth seguirá en lo suyo. El metal no es algo que pase, es un estilo de vida. Es actitud, es fuerza, es  lo que quieras que sea. Ha estado acá desde los sesentas y nunca se irá. Han habido épocas en la historia de la música en que el metal ha sido “cool” y no, pero que las modas vayan y vengan nunca me ha importado. Lo único que me preocupa es Iced Earth y lo que hacemos.

Ha sido frustrante, incluso hasta deprimente, cuando la gente nos ha dicho que estamos pasados de moda… ¿pero saben? Que se vayan a la mierda, porque esto lo hacemos por nosotros y nuestros fans, y las opiniones de los que siguen la moda nos importan una mierda. Somos los mejores en lo que hacemos, doce años de trabajo sólido y dedicación están pagando y nuestro número de seguidores crece cada día.

La mejor cosa que pueden hacer, como fanáticos, es pensar por ustedes y ser sus propios líderes. Los poderes siempre han manipulado a las audiencias con una saturación torrentosa de técnicas lavacerebros. La decepción más grande sin embargo, es cuando se leen entrevistas a otros músicos del género en las que niegan sus raíces metaleras siendo que estaban, o todavía están, tocando riffs de metal. Estos individuos, a los que levanto mierda de perro en honor máximo, son los verdaderos poseros de los noventa. La primera persona o grupo que dijo que el metal no valía pena, puede meterse sus dichos por el culo.

Iced Earth madurará, pero cuenten con que seremos fieles a nuestro arte. FUCK TRENDS AND FUCK POSERS!!! Jon Schaffer

THE CHICAGO ASS

Iced EarthJon decidió entrar en una batalla directa contra la industria “metalera” norteamericana y provocar una revolución con Iced Earth a la cabeza. Lamentablemente, el guitarrista Randy Shawver no pudo seguir en la causa. La mano derecha de Schaffer, que lo había acompañado en todos los discos, se sentía cansado y ya no estaba contento en la banda. Así que optó por apartarse. “En su defensa tengo que decir –comenta Jon– que es muy difícil mantener el entusiasmo después de tantos años de pelea”. En noviembre de 1997, en Grecia, fue el último show con Randy.

La banda se mudó al sur de Indiana, a tres horas del lugar adonde creció Jon, y de inmediato se puso cabeza abajo en la composición de los temas para el próximo álbum y en la búsqueda de un nuevo primer guitarrista.

Para ello, publicó avisos de “se busca”. Cientos de cintas llegaron, entre las que estaba la de un chico de veinte años –que sólo había tocado en cinco shows toda su vida– llamado Larry Tarnowski, de Chicago.

Iced EarthCuando Jon la escuchó, más que quedar impresionado con su forma de tocar, le sorprendió el hecho que entre las principales influencias nombradas por Larry se encontrase Iced Earth, que los seguía desde Night Of The Stormrider cuando sólo era un pre adolescente.  Jon explica su inclusión: “Larry es muy buen guitarrista líder, pero la razón de por qué obtuvo el trabajo es que también es un muy buen guitarrista rítmico (…) La mayoría de las primera guitarras no pueden tocar las rítmicas bien (porque) se quedan haciendo escalas todo el día y no le prestan atención a lo otro”.

EL NACIMIENTO DEL SER ABOMINABLE

Con algo malévolo vendría el siguiente disco de Iced Earth. Después de The Dark Saga, Jon empezó a  trabajar en su propio cómic que, como ha adelantado, se trata de un endemoniado ser creado por una sociedad secreta que viaja por el tiempo y altera el curso de la Historia Humana. Mezcla elementos de civilizaciones antiguas, extraterrestres, conspiraciones, anticristos, etc. Algo de la saga que llamó “Set Abominae” lo mostró en el sexto álbum de Iced Earth, Something Wicked This Way Comes, editado el 15 de junio del ‘98. En la portada se muestra al personaje y en la trilogía Something Wicked, se encuentra el espíritu de la trama. No se trata de un disco conceptual, pero lo anterior define al álbum.

Este es el trabajo más diverso y variado de Iced Earth. Schaffer vuelve a ocupar esos riffs desenfrenados de antaño en temas como My Own Savior y Something Wicked, pero también hay una gran cantidad de canciones lentas, entre las que se encuentran Melancholy y Watching Over Me, balada dedicada a la memoria del gran amigo de Jon, Bill Blackmon. Otros momentos notables son Burning Times y la tremenda instrumental maidenezca, 1776. Por segunda vez produjo Jim Morris y Mark Prator tocó la batería en vez de Brent Smedley.

Iced EarthFue gracias a este disco que Iced Earth empezó a ser reconocido en el mercado norteamericano. Antes de que terminara el año ya se habían vendido 20 mil copias y el grupo hizo tres extensas giras por Estados Unidos y Canadá entre agosto y junio del ’99. Para ganar más adeptos en su país, grabaron un single exclusivo para difusión radial, pero Century Media no pudo distribuirlo a las estaciones. Luego, The Melancholy EP, llamado así, fue lanzado en una edición limitada de mil 500 copias en 1999 y otra de forma ilimitada a principios del 2001.

En Europa mientras tanto, una docena de festivales, una pequeña gira con Blind Guardian y conciertos por todo el continente. La popularidad de Iced Earth estaba en alza como también su solidez musical en escenario, incontenible desde los días de The Dark Saga. Por eso, Schaffer decidió que era el momento justo para hacer el primer álbum en vivo…

ATENAS EN TRES DISCOS

Jon quería hacerlo especial por lo que escogió Grecia para grabarlo, porque ese fue el primer país, junto con Alemania, que había recibido a la banda con los brazos abiertos y desde aquella gira en 1991 con Blind Guardian, su lealtad ha perdurado hasta en los más duros momentos. Por ello, premió a los griegos por su “lealtad y devoción”. En enero de 1999 viajaron a Atenas especialmente para grabar el álbum. Los fanáticos enloquecieron y provocaron una especie de beattlemania metalera. Barlow agrega: “No teníamos ni idea de cómo iba a ser, pero en el aeropuerto las personas nos esperaban con lienzos y gritos”. Schaffer: “Era una locura. Los fanáticos nos paraban en las calles y llegaban al hotel. Ya no se ven cosas como esas”.

Dos noches seguidas, con dos diferentes sets, dieron forma a uno de los mejores discos en vivo de la historia del metal: Alive In Athens, un triple CD que incluye 31 canciones, más de la mitad de todo lo que Iced había escrito hasta la fecha, ejecutadas a un nivel de performance impresionante y con versiones de temas clásicos como Iced Earth, When The Night Falls y Pure Evil años luz mejores que las originales (Más sobre Alive In Athens, en la sección Reviews del Recuerdo).

En seis meses, Alive In Athens se transformó en disco de oro en Grecia, un tremendo logro si se considera que el último álbum que lo había logrado en ese país fue el Fear of the Dark de Iron Maiden, en 1992.

Con esto y sin ningún descanso desde The Dark Saga, se cerró el ciclo más extenso de Iced Earth. La banda tomó vacaciones después del tour de Something Wicked, pero Jon Schaffer no. Ocupó el break para juntarse con Hansi Kürsch de Blind Guardian y hacer Demons & Wizards. El proyecto se originó por accidente, cuando Jon visitó a Hansi durante la gira de Days Of Purgatory, en 1997, después de una fiesta: “Estábamos aburridos, empecé a tocar la guitarra y él (Hansi) a cantar”. Así salió la canción My Last Sunrise.

A principios del 2000, el poderío musical de Schaffer y la emoción lírica de Hansi se unieron en un álbum tan soberbio como exitoso. Demons & Wizards hizo una pequeña pero explosiva gira europea a mediados de ese año, vendieron 200 mil copias y lograron una nominación a los Echo Awards, el Grammy alemán. (más sobre Demons & Wizards en biografía de Blind Guardian – banda del mes – agosto).

Iced EarthLuego de terminada la gira de D&W en julio, Jon se operó al fin de la lesión al cuello que arrastraba desde hacía cuatro años. En la cirugía le unieron dos vertebras y sacaron uno de los discos, por lo que su movimiento se vería limitado: “Mis días de headbanging terminaron. Me será difícil porque era algo que hacía de forma natural cuando tocaba”. Pero Jon no pensaba en descanso alguno, por lo que tres semanas después viajó a Alemania para actuar en Wacken Open Air, con cuello ortopédico incluido, la única presentación de la banda en suelo europeo ese año y con un nuevo hombre detrás de la caja… Jon le pidió a Smedley que dejara el grupo por sus problemas con las drogas y el alcohol. En marzo del 2000 fue anunciado el nuevo miembro: Richard Christy (Death, Control Denied), uno de los mejores bateristas norteamericanos del momento. Wacken fue su primer show con la banda.

Y en noviembre vino otro integrante tanto o más talentoso que Christy, el tremendo bajista conocido por su trabajo en Death, Control Denied, Sadus y Testament, Steve DiGiorgio. Los dos experimentados músicos le entregarían una dimensión nunca antes vista al trabajo patentado de las guitarras, las voces y composición de Iced Earth.

Con esta tremenda formación Schaffer tenía presupuestado hacer el “gran disco de su carrera”, un álbum conceptual acerca de su historia Set Abominae, pero se retractó porque no quería sacarlo con sello actual: “El siguiente trabajo sería el último álbum con Century Media, (Set Abominae) tiene un gran potencial para transformarse en una gran cosa y queremos que sea tratado como se debe. CM no se lo merece, tenemos que hacerlo con un sello que tenga visión (…) En Europa andan bien, pero en Estados Unidos son una mierda (…) La historia es demasiada como para dársela a estos perdedores”.

DE VUELTA AL SHOW DEL HORROR

Así, Jon aplazó el disco conceptual y empezó a trabajar en un álbum temático sobre cine de horror. Esta no era una idea nueva. Partió en 1997 cuando se habló de hacer un EP de cinco canciones basadas en películas de terror. Schaffer: “Es uno de mis temas favoritos y lo hacíamos en los primeros días de Purgatory. Ahí escribíamos mucho sobre eso”.

En ese tiempo, Purgatory había hecho un demo llamado Horror Show, y Schaffer, para su primer álbum del siglo XXI, no encontró nada mejor que titularlo de la misma manera. Horror Show fue lanzado en 25 de junio del 2001 y cada tema se basó en personajes de estas historias: El Hombre Lobo, Damien de La Profecía, Frankenstein, Drácula y El Fantasma de la Ópera, entre otros. Las únicas canciones que salieron del esquema fueron Ghost Of Freedom, dedicada a las personas que han dado su vida por Estados Unidos (Matt y Jon no se excluyen del gran sentimiento patriótico de los norteamericanos), que se transformaría en uno de los himnos de la banda después de los atentados del 11 de septiembre, y el cover de Iron Maiden, Transylvania.

Iced EarthHorror Show es la producción más ambiciosa de Iced Earth y la más intensa desde The Dark Saga, con una solidísima base rítmica por parte de Christy y DiGiorgio, que le da un pequeño toque Control Denied al resultado final, gran protagonismo de la primera guitarra de Tarnowski y ostentosos coros de Matthew Barlow.

Lamentablemente, antes de que se editara el álbum, Steve DiGiorgio se rehusó de participar en la próxima gira, a pesar de que el “contrato” lo estipulaba:  “Fue como una puñalada en la espalda –aseguró Jon–, me mintió. Ni siquiera tuvo los huevos para decírmelo en la cara. Su manager mandó un fax que decía que por compromisos previamente fijados no podría hacer el tour”. Por lo tanto, Schaffer sacó la foto de DiGiorgio y sus agradecimientos del álbum antes de que fuera lanzado y lo relevó al puesto de músico invitado, aunque en la versión doble CD apareció como miembro oficial.

Jon, Matt y Larry se molestaron mucho por la actitud de DiGiorgio ya que estimaron que sólo había tocado en el disco para dejar su nombre y ensanchar su currículum. El que se puso muy feliz con la noticia en cambio fue el anterior bajista. Jimmy MacDonough, quien incluso se había tatuado el logo de Iced Earth en la espalda, volvió a la banda.

Iced EarthIced Earth

Llegó el tiempo entonces para agendar el tour y surgió la oportunidad de oro que siempre buscó Jon para ganar más público en Estados Unidos: tocar con una banda realmente grande; en este caso, se trataba de Judas Priest. En la gira del Something Wicked, el show con más asistentes no había sido con más de 3 mil… ahora con Judas Priest, actuarían ante 15 ó 20 mil personas. Así Iced Earth tendría una difusión enorme. Pero cuando todo parecía ir muy bien, los atentados a las Torres Gemelas frustraron las pretensiones de Jon y sus dirigidos. Como medida preventiva, Judas Priest optó por no viajar al país y posponer el tour hasta principios del 2002. Se le preguntó a Iced Earth si podía acompañar a los británicos en esa fecha, pero tenían compromisos en Europa. La mala suerte parecía condenar a Iced Earth al anonimato en su propio país, pero el destino se apiadó. Al grupo le llegó una oferta de Megadeth y Anthrax para tocar con ellos en todo el país y Jon ni lo pensó. Había que hacerlo.

Mientras se hacía este tour, Iced Earth lanzó una caja de 5 cedés llamada Dark Genesis, que revivió la infancia del grupo. En ella se encuentran los tres primeros discos de la banda totalmente remezclados por Jim Morris y con nuevo artwork hecho al estilo cómic de los últimos álbumes, Something Wicked, Alive In Athens y Horror Show. También está el demo Enter The Realm, nunca antes lanzado, y un CD de covers llamado Tribute To The Gods, en el que se homenajea a conjuntos que influyeron a Iced Earth como Kiss, Iron Maiden, AC/DC y Judas Priest, entre otros.

En Europa se aparecieron recién a principios del 2002, pero la espera valió mucho la pena. Iced Earth actuó por el viejo continente con un show extraordinario, con distintos escenarios con rampas a lo Maiden, juegos de pirotecnia y luces, más una extensa revisión a toda la discografía. Jon: “El primer escenario fue The Metal Stage, en el que tocamos temas de los tres primeros discos.  Luego, el segundo set, con motivos egipcios en el que hicimos canciones de The Dark Saga y Something Wicked, incluyendo las trilogías. La última fue el set del Horror Show”.

Horror Show ha sido el disco que más se ha vendido de Iced Earth, pero no es el favorito de Jon: “Something Wicked y Stormrider son mis preferidos. Horror Show fue distinto porque tuve que restringirme al tema, no fue tan personal y no pude tratar las letras con la profundidad que quería. Además, en el 2000 tuve algunos problemas (operación, divorcio) que hicieron las cosas más difíciles (…) Le falta esas canciones  íntimas que hacen a Iced Earth especial”.

Iced Earth

En estos días, el líder de Iced Earth, Jon Schaffer, espera con ansias hacer el 2003 un disco más personal y profundo, del que ya está escribiendo canciones. Hollow Man, The Haunting, Night Train, The Mark y Human Factor son algunos de los títulos que bien podrían estar, según Jon, en el próximo disco de Iced Earth o Demons & Wizards, este último para 2004.

Pero este próximo trabajo de Iced Earth no se tratará de la historia de Set Abominae… ese planea hacerlo para el 2005 porque quiere poner a prueba primero la eficiencia del sello –aún no revelado– al que se cambiarán el próximo año. “Este álbum conceptual será lo mejor que hayamos hecho. Tiene que ser así, la historia lo merece y no quiero que nada salga mal”. Además, piensa escribir el cómic y publicarlo.

Jon Schaffer está tranquilo. Calcula ahora con seriedad y madurez los pasos a seguir que dará Iced Earth para dominar al mundo, pero con la misma pasión y convicción que lo ha caracterizado desde el día que decidió abandonar su casa y vivir por su cuenta. “Por 18 años he estado en esto… No soy nuevo en el negocio… aún hay mucho camino por recorrer, pero todavía tengo fuego, determinación y garra para mantener a Iced Earth vivo. El futuro está abierto y todo es posible”.

icedearth

Nota: El texto anterior es una biografía no autorizada de Iced Earth cuya fuente se basa en entrevistas que la banda ha realizado a medios especializados en Internet y otros datos extraídos de sitios web dedicados al grupo. Como no es una biografía directamente relatada por los integrantes y está escrita con el propósito de entregar una ordenada sucesión de los hechos de interés, algunas referencias de carácter no confirmadas pueden ser equívocas.

Material visual con copyright del sitio oficial de Iced Earth, The Iced Realm (www.icedrealm.de) y de los autores (Rudy, Vincent Kroese, Jan Hermes, Jeff Moore)

La primera vez que tocó Iced Earth en Grecia, durante la gira en que promocionaba su primer disco, en 1991, ha sido una de las experiencias más fuertes que ha vivido el compositor y líder de la banda, Jon Schaffer. En ese entonces, sólo tenía un álbum en sus registros y nunca había pisado antes suelo europeo, pero el público cantaba con toda su fuerza temas como Colors y When The Night Falls. El joven Schaffer en esa ocasión, había quedado admirado de la pasión de los griegos.

Pasaron los años, y Atenas, en palabras del propio Jon, se convirtió en “la capital de Iced Earth, donde hay más fanáticos del grupo per cápita en el mundo”. Los seguidores recibían eufóricos a la banda en el aeropuerto y coreaban sus temas en las afueras del hotel, en una especie de “pequeña beatlemanía”. Por ello, Grecia fue el lugar elegido para grabar el álbum en vivo de Iced Earth y quiso Schaffer que lo supiéramos muy bien. Es decir, Alive In Athens es el título de este triple CD y en su carátula aparece el mismo personaje que se encuentra en la portada de Something Wicked This Way Comes (1998), levantando la bandera de ese país.

Pero, ¿qué tienen de especial estas tomas que se realizaron dos noches de enero del ’99 que dieron forma a este álbum? Trato de contenerme de decirlo pero no aguanto más… Alive In Athens es uno de los más grandes discos en vivo de metal que jamás se hayan visto, logrado por una de las bandas más sólidas en lo que presentaciones se refiere.

Ni siquiera sé por adónde empezar para hacer valer mi opinión, pero consideren lo siguiente: de los cinco trabajos de estudio (sin contar Days Of Purgatory (1997), que Iced Earth tenía en esos días, en Alive In Athens se tocan tres temas -aunque uno de ellos con las letras cambiadas- del álbum homónimo, seis de nueve canciones del Night Of The Stormrider (1992), la mitad del Burnt Offerings (1995) incluyendo el corte épico de 16 minutos Dante’s Inferno, todas menos dos de The Dark Saga (1996) y diez del Something Wicked… En total, 31 temas, 31 de los 48 que Iced Earth ha escrito en su carrera, o sea, ¡más de la mitad de su catálogo! Por este solo hecho es imperdonable pasarlo por alto. Con Alive In Athens, las ganas de conseguirse un bootleg se reducen al mínimo.

No es sólo acerca de la cantidad de temas que se encuentran, sino de cómo los tocan. Las versiones en vivo de las canciones antiguas son inalcanzablemente superiores a las que se escuchan en los discos. Eso se nota especialmente en Pure Evil, Last December y el himno del grupo, Iced Earth. Este fue el primer álbum de Iced Earth que llegó a mis manos y, cómo será su contundencia, que cuando escuché las versiones de estudio posteriormente, las encontré casi sin sabor respecto a lo que se oye en el álbum que revisamos ahora. No me crean… tomen ustedes mismos los discos y hagan la comparación.

Es que no puede ser de otra manera… El performance que muestra Iced Earth en Alive In Athens es demoledor y, aunque los discos en vivo son “en vivo” entre comillas porque generalmente son resultados de mezclas y horas de trabajo en estudio, nadie puede negar su profesionalismo arriba en el escenario. Es impresionante escuchar al vocalista Matthew Barlow cómo alcanza todos los tonos y variados timbres que exige cada uno de los temas, desde la melancolía de Melancholy (valga la redundancia) y Watching Over Me, pasando por las voces agudas de Travel In Stygian hasta llegar a la brutalidad, casi “thrashera” a ratos, de Dante’s Inferno. Barlow es un maestro y qué mejor forma de demostrarlo a través de un LP en vivo.

Las guitarras son cuento aparte. No es que Schaffer toque rápido, el metrónomo se debe quebrar en mil pedazos al tratar de seguir sus acalorados rasgueos. A lo largo de estas tres horas de música se escuchan esos riff al son de galopeos infernales que se han transformado en marca registrada de Iced Earth, especialmente en los temas más clásicos. Soy un convencido de que Jon Schaffer es el mejor guitarrista rítmico que el metal ha dado a luz (escúchese Pure Evil, Angels Holoucaust, etc.) y uno de los más notables autores del género. El medio necesitaba que apareciese un músico como Schaffer, que se dedicase a sacar el máximo provecho a al aspecto compositivo en vez de transformarse en un “mírenme a mí ahora” que destroza escalas con sus solos. Pero no malinterpreten, Iced Earth no desprecia una guitarra líder y el Larry Tarnowski no lo hace nada de mal en ese rol.

La también inconfundible batería hace ver como juego de niños el manejo del doble bombo y, sin yo haber tomado más de cuatro veces unas baquetas, creo que debe ser todo un desafío para cualquier batero tocar aunque sea diez de estos temas. Además, no he escuchado hasta ahora banda de Heavy y Power Metal actual que con los teclados logre agregar tan bien tintes oscuros y malévolos. Mientras que la mayoría de las bandas europeas utilizan los sintetizadores para buscar efectos celestiales, melódicos y de orquestación, con el mismo instrumento los norteamericanos Iced Earth suenan más poderosos, escalofriantes, casi “diabólicos”. El papel del bajo es el más discreto, pero está acorde a la política de Schaffer de privilegiar la integridad del sonido de la banda antes que el lucimiento individual, aunque parece que aquello cambió después de la llegada a la formación y pronta partida de Steve DiGiorgio, (Death, Control Denied), el 2001.

No voy a entrar en la descripción individual de cada tema porque esto se transformaría en un live review de Iced Earth en Grecia y no en una revisión de un disco, que es lo que pretende ser, la cantidad de canciones daría para páginas de análisis. Asimismo, son tantos los puntos altos que sería una injusticia destacar algunos títulos en desmedro de otros. Lo que sí puedo decir es que todas mis favoritas las tocan en Alive In Athens: Pure Evil, The Hunter, la monstruosa Dante’s Inferno, la dolorosa balada Melancholy, Stormrider cantada por Schaffer y animando al público a lo James Hetfield, y Travel In Stygian. La anécdota la constituye la última canción del tercer CD, Violate, que termina con el comienzo de The Trooper.

Alive In Athens es el mejor álbum en vivo desde Live After Death (1985) de Iron Maiden, por seguro, y Iced Earth, la banda en directo de Heavy Metal más contundente hoy por hoy. Schaffer esperó el momento indicado, quiso hacer algo especial y nos regaló un nuevo clásico. Es difícil no quedar encandilado con este triple álbum. A lo que a mí respecta, fue un choque acústico cuando escuche por primera vez Pure Evil, y supe que desde ese momento me convertiría en fanático de Iced Earth. Pero más que gustar o no, gracias a Alive In Athens, la banda merece todo el respecto porque no cualquiera hace un disco como este.

CD 1
1. Burning Times.
2. Vengance Is Mine.
3. Pure Evil.
4. My Own Savior.
5. Melancholy (Holy Martyr).
6. Dante’s Inferno.
7. The Hunter.
8. Travel In Stygian.
9. Slave To The Dark.
10. A Question Of Heaven
CD 2
1. Dark Saga.
2. Last Laugh.
3. Last December.
4. Watching Over Me.
5. Angels Holocaust.
6. Stormrider.
7. Path That I Choose.
8. I Died For You.
9. Prophecy.
10. Birth Of The Wicked.
11. The Coming Course.
12. Iced Earth
CD 3
1. Stand Alone.
2. Cast In Stone.
3. Desert Rain.
4. Brainwashed.
5. Disciples Of The Lie.
6. When The Night Falls.
7. Diary.
8. Blessed Are You.
9. Violate

Este álbum representa fielmente al clásico PowerMetal estadounidense, es decir, hay raíces de Manowar y notorias influencias del Thrash…… las voces no son muy claras al estilo Dickinson – Kiske, si no más bien hay potencia disgregada en fuerza y desgarro, como Eric Adams……..bueno, vamos al CD……. para los fanáticos de Iced Earth este disco probablemente sea considerado si no el mejor, uno de los mejores de todas maneras, la banda volvió a sus raíces en cuanto a música y a sus temas……. es como escuchar un compendio de películas de terror………si no has escuchado a Iced Earth, este álbum es una buena forma de conocerlos, respecto al resultado, garantizo que no será a medias……te harás fanático o te olvidarás de hasta el nombre………

Comienza la oscuridad con “Wolf”, tema muy Iced Earth…comienzos lentos con guitarra de fondo limpia y otra que puntea con una distorsión suave y sombría, para luego sentir la potencia helada de la voz de Matthew Barlow rompiendo el esquema junto a unos riffs potentes y una batería que alterna de forma exacta con el doble pedal……..te llamará la atención la velocidad que coloca el batero R. Christy , muy buen tema, con bastantes recursos y algo thrashero. Luego viene el que para mí es el punto más alto del disco “Damien”, con una intro operática bastante oscura pero exacta, para luego entrar a un ambiente que se rompe con toda la fuerza con que la banda vuelve ahora con Horror Show…..se alternan riffs oscuros con quiebres de tiempo más lentos, el coro es relativamente melódico y muy bien logrado con el mensaje del tema.

Tenemos a continuación un derroche de potencia con “Jack”…sí, el nombre no es en vano, excelente tema, de cortas duración pero POTENTE, con una estructura de fondo muy sólida de bajo-guitarras, interesantes frases melódicas, coros desgarradores y bastante equilibrio en los cortes de tiempo, algo no frecuente en la banda…… el entorno se calma con “Ghost of Freedom”, el tema lento del álbum, se siente un aire de Pantera……buenos arpegios en la guitarra y un impecable sonido del bajo. Ahora viene “Im ho tep”, con notorias escalas arábicas en la temática, que se rompen al estilo Iced Earth, pero menos “chacal” en este caso, bueno, el sacerdote egipcio se lo merece….

Con “Jeckyl & Hide” la mente retorna a los 80´s, comienzo lento, bastante más cuadrado en la composición, con algo de Power europeo pero obviamente sin elementos melódicos notorios, éste es como algo pegote, pero bueno eso sí…….

“Dragon´s child” es la más melódica e interesante porque es un poco ajena al estilo Iced Earth, aunque dentro del CD tiene la importante posición de ser la antesala de “Transylvania”, sí, el cover de Maiden que es el gancho del álbum para los que no conocen a la banda………llama la atención que tanto el sonido de las guitarras como de los otros instrumentos es muy cercano al de comienzos de los 80´s, eso lo destaco, lograron un sonido y escencia del tema muy cercano al Maiden de aquel entonces…….posteriormente unos riffs degarradores marcan el comienzo de “Frankestein” algo desordenado pero “chacal”…no mucho más que decir, ni siquiera con el título………..qué podría venir a continuación? “Drácula”, aunque no es un álbum conceptual, tienen un orden y estructura lógica…..bueno, este tema parte lento y la verdad que engaña…..porque derepente uno se despega del suelo con los gritos desgarradores y los riffs igualmente potentes y oscuros…..el coro es consistente y muy bueno….este también pordría ser el mejor, incluso le da para música de algún film…porsupuesto de terror…….

Se cierra el ciclo con “The phantom opera Ghost”, que comienza con una especie de intro que se acaba con la presencia de voces femeninas que ambientalizan el escenario del miedo….son seguidas de la excelente vocalización que presenta Barlow en este gran tema, con muchos cambios de ritmo, escenas y ambientes, es muy completo y fuerte……

No hay mucho más que hablar de esta nueva realización de Iced Earth, si eres fanático de ellos es un deber tenerla….si no los conoces es una buena forma de entrar al Power Metal más oscuro….. al “Horror Show”.