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A veces sucede que, cuando terminas de escuchar un trabajo de determinada banda, lo primero que piensas es algo como «qué bueno fue el disco anterior». Eso es lo que me ocurrió cuando terminé las trece pistas de Plagues Of Babylon. Pensé en lo brutal y devastador que fue el alucinante Dystopia. Siempre he creído que no es justo evaluar a un disco mediante la comparación con otro, pero hay casos en los que no se puede evitar tener presente ciertos “antecedentes históricos”. Y en este caso, tal antecedente es Dystopia, que es relevante porque nos dejó con las expectativas por las nubes. Después del discreto The Crucible Of Man no parecía que Schaffer y sus camaradas pudiesen sacar algo verdaderamente bueno, y sin embargo nos dieron una importante patá en l’hocico con aquél trabajo editado en 2011. Además, la incorporación de Stu Block hacía pensar que Iced Earth tomaba el buen camino y no se volvía a salir más de él. Pero hoy nos regalan un álbum que, tras las primeras escuchas, parece estar por debajo de la vara antes señalada.

Ahora, lo anterior puede sonar a que ahora realizaron un trabajo malo. No, no es tal. Solo sacaron un disco que está por debajo de las expectativas que uno se había generado en base a lo que la banda había hecho anteriormente. Pero hay que ser claros en eso: Plagues Of Babylon no es un mal disco. Solo hay que tenerle paciencia y descubrirlo. Si habláramos del debut una banda cualquiera, Pepito y sus Metalitos, por ejemplo, estaríamos diciendo que el disco es increíble, que la banda tiene mucha proyección y blá. Mas si hablamos de Iced Earth, uno pide más, porque los antecedentes demuestran que son capaces de más. Plagues Of Babylon no es un mal disco, lo repito. Yo diría que –por momentos– deja algunas dudas y se hace predecible, pero que también cuenta con pasajes asombrosos, no siendo pocos, a decir verdad. Tiene canciones que no convencen del todo, pero asimismo tiene otras que son notablemente buenas. Otra cosa que no ayuda a que el álbum termine de cuajar es la conceptualidad a medias de éste. Sí, porque solo las primeras seis canciones corresponden a la temática de “las plagas de Babilonia”, los males que aquejan al mundo y a la sociedad en la que vivimos, pero las restantes son canciones autónomas, por decirlo así, sin relación con el concepto del álbum.

El decimoprimer trabajo de estudio de los de Florida comienza con la homónima Plagues Of Babylon, que si bien no es lo que uno hubiese anticipado como arranque, es uno de aquellos buenos pasajes de los que hablamos hace un rato. Claro, porque como corte de bienvenida uno esperaba un de esos azotes refulgentes, llenos de velocidad a los que nos tienen acostumbrados, sin embargo tenemos casi ocho minutos de tempo medio, bien comedidos, pero muy, muy potentes. El inicio es fantástico: los toms de Raphael Saini resuenan a todo lo que dan, a lo que se suman las guitarras Schaffer y Seele, con un suave pero malicioso fraseo que termina armando un escenario funesto, una intro casi apocalíptica tras la cual comienza a sonar un Heavy Metal pulcro y potente, que se corona con la siempre impecable actuación de Stu Block, un maestro del manejo de recursos estilísticos, y que no teme usarlos. Salvo brevísimos pasajes, uno echa de menos la velocidad, pero estos se compensa con potencia y melodías vocales bien trabajadas. El aspecto instrumental es digno de destacarse, valiendo la pena detenerse en lo hecho por el baterista Raphael Saini, que la verdad no sé si llegó a formar parte de la banda, puesto que solo grabó el álbum, tocó en algunos festivales y su puesto hoy es ocupado por Jon Dette (Slayer, Testament y Anthrax). Más allá de eso, su labor es extraordinaria, particularmente en las secciones instrumentales. No es espectacular, pero sí sólido y cautivante.

Democide toma las banderas donde las dejó Plagues Of Babylon, en el sentido de que inicia con un carácter similar al que presenta en su generalidad el corte homónimo, pero en seguida las lleva al siguiente nivel de contundencia y efectividad. Un riff tremendo, de esos con el sello de denominación de origen Schaffer impreso sobre él, te pone cabecear apenas pocos segundos de iniciada la canción. Tiene esa pizca de aceleración que uno echó de menos antes y que ahora te vuelve loco. Nuevamente la voz de Block aparece rasgando el lienzo donde está pintado todo y es el elemento que termina por atraparte. Eso sí, se advierte un cierto abuso de capas en esos arreglos vocales. Por momento el efecto logrado es notable, cumple su objetivo, pero en otros uno se queda con la sensación de que no era necesario y satura. Esto es algo que ya podíamos ver en Dystopia, y que aquí se consolida. Debe ser un recurso que al propio Schaffer le gusta utilizar, porque es él quien produjo el álbum, un dato no menor y al cual habrá que prestar atención.

En seguida llega The Culling, buena pasada que sin duda tiene su punto álgido en el coro, aunque en realidad no tiene puntos bajos. El inicio guarda una cierta urgencia por liberar tensiones. Esta liberación que no será inmediata, sino paulatina. Desde el ritmo pausado de la batería, los riffs fuertes y afilados pero contenidos, se desprende la sensación de que el tema busca crecer, pero se va frenando, hasta hallar el momento preciso, que no es sino el coro. Ahí ocurre la catarsis. Formidable lo del muchacho Block. Nuevamente se aprecia una serie de capas de voces, algo excesiva, pero la melodía de los versos es grandiosa y ayuda a generar algo memorable. A lo largo de la composición priman tonalidades que evocan sensaciones que tienden hacia lo oscuro, lo que se condice con la idea de la lírica, que es bastante sombría y si se presta atención, resulta hasta atemorizante. El coro no es más que el clímax del sacrificio del que habla la canción.

Avanzamos y nos encontramos con otro de los buenos momentos de Plagues Of Babylon, la notable Among The Living Dead. Comienzo desquiciante, denso, con un toque insanidad que rápidamente se torna furioso y arrollador. Potencia y velocidad es lo que hallamos después de ese primer quiebre, con un Block derrochando garra y una base rítmica que va rápido y firme. La sonoridad del tema recuerda a lo hecho por la propia banda en trabajos anteriores, trabajos que hoy podríamos considerar clásicos. En particular, se me vienen a la memoria temas del Horror Show (del ya lejano 2001 (¡!)), e incluso del Something Wicked This Way Comes. Ahora bien, un detalle no menor es la presencia del gigantesco Hansi Kürsch en las voces. Ese grito desgarrador y desesperado que en determinados pasajes se oye, no es sino el alemán dando cátedra. Verdaderamente genial, ni en Blind Guardian se le oye ya tan devastador y lacerante. Un monstruo. Uno hubiese querido que participara más, pero solo tiene ese rol, secundario, accesorio si se quiere, pero no por eso irrelevante. Da la impresión de que su voz puede oírse también durante los coros, pero como son varias capa, y con Stu aplicando varias distorsiones, la verdad cuesta distinguir si acaso Hansi hace algo más que ese “ohhh oooh”.

Resistance es una canción que al comienzo me apreció bastante promedio, y cuyo aporte no era cuantioso. Sin embargo, tras sucesivas escuchas, se me fue haciendo cada vez más interesante, hasta el punto que se trasformó en una de mis favoritas. Su problema es que tiene momentos muy brillantes, que contrastan con otros que, si bien no son malos, por el hecho de no ser tan brillantes, dan la sensación de que el tema cojea. En realidad, cuando es escuchado con detención, te das cuenta de que no tiene momentos bajos, solo que algunos son muy altos. Los cambios de ritmo e intensidad sin duda que hacen la diferencia a la hora de sumar y restar. Ahora, esos momentos altos están supeditaos a lo que Block pueda hacer con la versatilidad de su voz y su increíble habilidad para matizar. Las líneas vocales que en ciertos momentos invoca son excepcionales. De pronto está cantando algo aguerrido, con fiereza, cual bestia, segundos más tarde entona un solemne himno que no te puede dejar indiferente. ¡Qué crack!

Una evocación al pasado es lo que me parece The End? Es decir, no puede dejar de recordarme a etapas anteriores de Iced Earth, lo que por supuesto no podría ser malo. Todo lo contrario, es un guiño que me gusta mucho. ¡La voz de Stu hasta se me hace similar a la de Barlow! Un tema grandioso en varios niveles. La trabajada base rítmica a cargo de Saini y Appleton, tras esa inspiradísima introducción a cargo de este último, son detalles que no pueden obviarse. La melodía principal que Schaffer entona es también memorable. Misma melodía que tendrá más tarde el estribillo, que por cierto suena tremendo, aun con el evidente abuso del recurso de las voces múltiples, que ya hemos mencionado. Aun con ese detalle, al que parece que tendremos que acostumbrarnos, el coro es monumental, con notas que se vuelven solemnes, casi heroicas, si bien la letra no deja de tener ese carácter oscuro que ha primado en toda la primera mitad del álbum. Solos de guitarras breves pero muy bien ideados también adornan la escena, haciendo de The End? una canción muy completa.

Las baladas siempre se le han dado bien a Iced Earth, y es que el profesor Schaffer tiene cierta habilidad en ese complejo mundo. Siempre me ha parecido que sus baladas no suelen quedarse en el sentimentalismo y siempre desarrollan fuerza y, muchas veces, hay un elemento de rabia que se puede percibir. Esto dado, por supuesto, por una típica notable explosión de Heavy Metal que suele contraponerse a pasajes más suaves y melancólicos. Algo así podemos ver en If I Could See You¸ mucha suavidad y nostalgia al comienzo, con guitarras delicadas y bajo y batería marcando un rimo pausado, con la voz de Stu limpia y contenida; pero todo cambia al iniciar el segundo cuarto del tema, donde entran de golpe los poderosos riffs y Block se la juega con tonos más altos. Eso dura poco, porque el tema vuelve a apostar por los contrastes y se instala en la calma y melancolía, pero luego volver a explotar. Un ir y venir de sensaciones.

El Heavy/Thrash Metal primigenio vuelve junto a Cthulhu, otro de las composiciones que bien podrían haber figurado en discos como Horror Show, sobre todo por su temática, que como se imaginarán no es otra que la mítica criatura perteneciente el imaginario creado por Howard Phillips Lovecraft. Un comienzo lúgubre y misterioso, a la usanza de portentos Dante’s Inferno (guardando las proporciones eso sí) abre lo que en adelante será un más que correcto corte. De a poco llega el Metal más avasallador, un tronazo aplastante da paso al solitario e inconfundible riff de Schaffer, se suma Sinai y luego Stu cn un imponente y agudísimo grito, de esos que más parecen chillidos que destrozan los tímpanos. Luego la música va variando de velocidad e intensidad, con momentos brutales y otros que no son sino el prólogo para otra arremetida. Uno de los pasajes más thrasheros y con el sello clásico de Iced Earth se da en este buen y sólo tema.

La impresión dejada por If I Could See You fue más que buena, y por ello uno hubiese asumido que sería -la- balada del disco, pero de la nada aparece Peacemaker para superarla. Ahora, alguien podría decir que este corte no es una balada, y yo se lo concedería, porque está ahí, entre eso y el tema de Heavy/Hard Rock clásico. Comienza de forma espectacular, sombría y melancólica, recordando a lo que fueron las grandes baladas de Iced Earth en el pasado, como Melancholy o I Died For You. Sin embargo, al poco andar, tras casi un minuto y medio, se transforma por completo en algo muy pesado y agresivo, pero de alguna mágica manera logra mantener ese aire nostálgico y melancólico del comienzo. Por eso me atrevo a pensar que, pese a ser bastante pasada, no pierde su estatus de balada. Mención aparte para el cometido de Stu: con mucha fuerza y agresividad, pero no por el simple hecho de cantar agresivo, sino que para añadir mucho sentimiento a esa fuerza, demostrando que es un extraordinario intérprete. Es grandiosa. Finalmente, tras varias repasadas, se terminará transformando en una de las predilectas de toda la placa.

Acercándonos al final tenemos Parasite, que debe ser la única canción que se percibe como prescindible. Por más que la escucho, no hay algo en ella que me haga sentir deseos de volver a escucharla. Es plana, sin chispa, y carece de ese momento de inflexión que te saque del sopor y te haga decir “oh, genial”. La más baja. Lo bueno es que tras cartón viene un pasaje que, al comienzo pasa desapercibido, pero que de apoco asoma como muy, muy interesante. Se trata de Spirit Of The Times, un tema que Jon grabara en 2011 con su proyecto personal Sons Of Liberty, y cantada por él mismo, por su puesto. Aquella grabación tenía las limitantes de contar con un cantante amateur como Jon en las voces, pero a la vez, había en ese amateurismo una pasión y una entrega que difícilmente podría igualar Stu, aun con todas sus habilidades y prodigiosidad. Es una buena canción, llena de intención y con muchos huevos, para decir las cosas como son. Esta nueva versión no presenta mayores variaciones compositivas, sí a nivel de sonido y, obviamente, en las voces, donde se escucha más pulcra, pero insisto: lo de Schaffer era otra cosa.

Para finalizar tenemos algo increíble. Se trata de un cover, pero no de cualquier cover, sino de un tremendo clásico del Country, que en su momento trascendió las fronteras de ese género y fue muy popular, tanto, que hasta un disco completo fue lanzado posteriormente. En 1984, Highwayman fue compuesta por Jimmy Web, pero era interpretada por un cuarteto legendario integrado por los míticos Willie Nelson, Johnny Cash, Kris Kristofferson y Waylon Jennings, y que fue conocido como The Highwaymen. La canción es extraordinaria. Trata sobre la vida, la muerte y el renacer. Presenta a cuatro personajes (un ladrón, un marinero, un constructor de represas y otro un tanto misterioso, que podríamos decir es la suma de todo ellos), los cuales son representados por cada uno de los cuatro cantantes. En esta versión de 2014 también hay varios cantantes, sumándose a Stu Block nada más y nada menos que Russell Allen (Symphony X), Michael Poulsen (Volbeat) y, ojo con esto, Jon Schaffer. El resultado es absolutamente genial. Mantiene esa vibra y onda tan linda de la original, pero con un sonido Heavy/Hard Rockero más moderno que fascina. Da la impresión de que pretendía ser el tema simpático y llamativo del disco, pero acaba siendo de lo más destacado y admirable. Tremendo aporte. Y tras ello, viene un outro de casi treinta segundos que no es más que una humorada. Con ellos finaliza el decimoprimer trabajo de Iced Earth.

Plagues Of Babylon es un trabajo al cual cuesta acceder en primera instancia, pero que tras salvar esa primera barrera impuesta por las incumplidas expectativas que dejó Dystopia, se revela como un muy buen disco. En su generalidad, no es un disco grandioso ni excepcional, eso está claro y hay que señalarlo, pero que el éxito de Dystopia no nos nuble, porque Plagues Of Babylon no es en ningún caso un disco malo.

 

A casi 2 años de su esperado debut en nuestro país, ICED EARTH regresará a Chile para tocar el 22 de marzo en el Club Kmasú Premiere en promoción de último disco «Plagues Of Babylon».

Las entradas se venden por sistema Ticketek.cl, tiendas Falabella y Cines Hoyts. Sin recargo se pueden encontrar en locales The Knife, RockMusic y MuckyRock de Eurocentro y en Kmuzzik de la galería Interprovidencia.

Los precios son:

  • $20.000: Primeras 500 entradas
  • $22.000: General
  • $25.000: Día del show

La banda de Jon Schaffer se presentó por primera vez en Chile el 30 de marzo del 2012 en el Teatro Teletón. Recordamos su presentación en este Live Review de PowerMetal.cl

ICED EARTH lanzará en enero del 2014 a través de Century Media Records su segundo álbum con Stu Block como voz principal, «Plagues Of Babylon». La portada fue creada por el artista Eliran Kantor (TESTAMENT, GWAR).

«Este es un serio álbum de Heavy con una seria portada brutal. Estoy seguro de que se convertirá en un clásico del catálogo épico de ICED EARTH«, comentó su líder Jon Schaffer.

El tracklist de «Plagues Of Babylon» es:

01. Plagues Of Babylon
02. Democide
03. The Culling
04. Among The Living Dead
05. Resistance
06. The End?
07. If I Could See You
08. Cthulhu
09. Peacemaker
10. Parasite
11. Spirit Of The Times
12. Highwayman

Te dejamos el lyric video de la canción Plagues Of Babylon:

El guitarrista y líder de ICED EARTH, Jon Schaffer anunció que la nueva obra de ICED EARTH ya está lista.

«Hemos completado las grabaciones, mezclas y masterización del nuevo álbum “Plagues of Babylon». Ha sido un largo verano, pero uno muy productivo. Estoy muy orgulloso de mis compañeros. Cada uno la rompió, y hemos hecho una grabación realmente especial. Ahora es tiempo para que descansemos unos cuantos minutos antes del próximo capítulo en nuestra gira mundial inicie», escribió Schaffer.

El álbum será lanzado en enero del 2014 por Century Media Records.