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Felipe Gómez (ex bajista de HUMAN FACTOR) se fue de Chile el 2009 en busca de aventuras y de nuevas fronteras musicales, al haber encontrado que necesitaba vivir nuevas experiencias con la finalidad de crear nueva música.

Primero se fue a Japón, donde formó parte de la asociación de bajistas profesionales de Tokio, convirtiéndose en el primer sudamericano en formar parte de esto, y el tercer extranjero. Estuvo un año viajando en Asia desde Japón hasta Borneo tocando su álbum «Suite Patagonia» y luego se fue a vivir a Canadá, donde formó THE BASS INVADERS con músicos canadienses. Esto lo llevó a ganarse el apodo de «Eddie Van Halen del bajo», siendo el único en tocar en festivales solo con bajo en el escenario.

Durante julio y agosto de este año anduvo 3000 kilómetros en bicicleta y tocando shows en el oeste de Canadá desde Tofino hasta Saskatoon, para reunir fondos para los niños con autismo. Su nuevo disco «Dance of the Fox» está siendo producido por Ryan Anderson (NICKELBACK) y saldrá a la venta el primer semestre del 2014.

A continuación puedes ver un video de «Bike and Bass Tour»:

Felipe Gómez viene a Chile a presentar THE BASS INVADERS entre el 7 y el 21 de enero. La primera fecha confirmada es el 10 de enero en estudios Transmission. La alineación en nuestro país estará formada por Felipe Gómez, Ives Gullé, Sergio Infante y Gonzalo Cordovez.

Pronto más información sobre fechas y sus shows.

 

A media tarde de un buen domingo nos convocó un evento absolutamente prometedor, y capital para todo buen fan del Power Metal, pues se presentarían en Chile dos de las bandas fundacionales del estilo, quizás las dos más emblemáticas: Helloween, presentando su sólido «Gambling With The Devil», y Gamma Ray, liderados por Kai Michael Hansen, con su nuevo «Land Of The Free Part 2», acompañados por los nacionales The Shrink y Human Factor. Obviando el desafortunado nombre que la productora local dio al evento («Chile v/s Alemania»), la algo fría tarde/noche (¡se acabó el verano!) prometía, y mucho. ¡Un evento soñado!

CHILE CHILE LINDO

Con media hora de retraso (tras una tediosa espera), con un telón de GAMMA RAY que dejaba ver parte del telón de HELLOWEEN que se hallaba más atrás, y con un público que frisaba los 3.000 espectadores, a las 17.30 horas se dio el vamos al show, con la salida a escena de THE SHRINK, cuarteto compuesto por Cristian Solari en las voces, Sandro Trabucco en Bajo, Andrés Torres en batería, y que contó en esta oportunidad con el zurdo Javier Bassino (ex Fahrenheit) en guitarras (quien se llevó unos injustos gritos de «pokemón, pokemón» por parte de algunos fans de adelante), reemplazando al titular Franco Lama. THE SHRINK es una banda que se autodenomina en su sitio www.theshrinkband.com como «melodic thrash metal», con influencias de Iron Maiden, Metallica y Alice In Chains, y la verdad que dichas influencias se notan en sus composiciones, varias de ellas plasmadas en su nueva placa, titulada «Break New Ground». Con la batería ubicada a la izquierda del escenario (derecha del público) y con una puesta en escena totalmente sencilla, la propuesta de THE SHRINK mostró bastantes cosas interesantes y prendió bastante al público, con su metal más bien sobrio, sólido, sin grandes aspavientos, con un vocalista bastante jugado (el tipo dejó todo en la cancha), y fundamentalmente con el destacable aporte de Javier Bassino en las guitarras. No debe ser fácil obrar como reemplazante en una instancia tan importante, y se desenvolvió meritoriamente. Una banda para tener en cuenta, y bastante.

Setlist The Shrink

1. Rollercoaster
2. Break New Ground
3. Destructor
4. Land of Fire
5. Global Warning
6. Haunted

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Tras una espera bastante larga (la segunda de la tarde), que fue amenizada por la presencia de tres simpáticas y sanas señoritas (que al menos tenían buen lejos) que subieron al escenario, quienes al son del tan multitudinariamente espontáneo como predecible coro de «en pelota, en pelota» lanzaron merchandising al público, saldría en escena HUMAN FACTOR, quinteto compuesto por Ives Gullé en voces, Guillermo Olivares en guitarra y segundas voces, un emblema como Soledad Genúa en guitarras, Felipe Gómez en bajo y Rodrigo Espinoza en batería. A pesar de que salieron a escena un tanto intempestivamente, la experiencia en estas lides se notó, y bastante. Con un excelente frontman como Ives Gullé (carismático y con excelente voz, una de las mejores de la escena nacional) y la impronta de Guillermo Olivares (da gusto ver músicos nacionales que se la creen en el escenario, y además, ¡le falta la pura moto para tocar en Manowar!), HUMAN FACTOR mostró su excelente repertorio de Power Metal, fundamentalmente temas de su LP «Behind The Dark», del 2006, sin olvidar temas como «Fire» y «Human Factor», del «Unleashed» (2004). Aunque en los dos últimos temas la avidez de los forofos por ver a Gamma Ray y Helloween se hizo cada vez más evidente –de todas maneras, es cierto que quizás su show haya sido un poco largo–, HUMAN FACTOR cumplió con creces las expectativas. Es de esperar que prontamente puedan ofrecernos nuevo material, y de la misma calidad que nos han mostrado hasta ahora.

Setlist Human Factor

1. Nobody Knows Me
2. Give Me The Sign
3. Stronger
4. Liar
5. Fire
6. Seeds
7. Infected Minds
8. Human Factor

«GAMMA RAY! GAMMA RAY! GAMMA RAY!»

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La tercera espera de la noche se tornó bastante tediosa, los técnicos desarmaban la batería utilizada por HUMAN FACTOR, varios mirábamos el techo… y bueno, ¿quién no siente que el tiempo pasa lento cuando estamos esperando algo con tales ansias? Mientras tanto, seguía llegando público al Caupolicán, mientras el ambiente se fue calentando poco a poco hasta que comenzaron los primeros «GAMMA RAY! GAMMA RAY!».

A las 19.35 horas se apagaron las luces, los gritos se acrecentaron, y los sones del intro Welcome (del Heading For Tomorrow), saliendo a escena Dan Zimmermann con un impresentable atuendo lindante con el S&M. Tras el impacto visual –que en mi caso particular duró algunos segundos–, el Caupolicán se vio remecido con el potente riff de Into The Storm, originado de la inconfundible guitarra de Henjo Richter (que usó unos lentes muy John Lennon). A escena el maestro Kai Hansen, nos saluda con su «good evening Santiago!», y nos deleitan con el primer corte de «Land Of The Free, Part 2», reventando el teatro.

Tras el excelente calentamiento de motores, y sin mediar pausa alguna, Gamma Ray nos sorprendió con un clásico del metal pichanguero, Heaven Can Wait. Me parece que lo inesperado e intempestivo del inicio del tema fueron elementos que jugaron a favor, y además, se trata de un corte que funciona a la perfección en vivo. Perfecta elección del tema y del momento para tocarlo, se veía venir que el tracklist se vendría potente.

Nuevamente, sin parar, un tercer tema en fila: New World Order, con sus reminiscencias a Rat Bat Blue y a I Want Out. Jamás pensé que la gente la cantaría tanto. En el coro realmente se observaba un mar humano (bueno, un lago), saltando y gritando el «This is the time of the ending / It’s the dawn of a new world order», realmente impresionante.

¡Al fin! La banda se toma un respiro, Kai nos dedica palabras de buena crianza («this is like coming home»), y momentos después se lanzan con otro intenso tema, presentándolo como una composición de Henjo Richter, Fight, uno de los más rescatables temas del irregular «Majestic» (2005), que contó con una buena recepción, fundamentalmente porque se trata de un corte con momentos bastante rápidos, de los predilectos por la fanaticada chilena.

Tras ello, Kai Hansen habló por momentos del disco nuevo, «Land Of The Free, Part 2», y lo hizo a propósito de presentar The Empress, tema, como dijimos en el CD Review, muy en la onda de Princess Of The Dawn de Accept. No creo que haya sido la mejor decisión para tocar en vivo, aunque es probable que haya sido necesario bajar un poco las revoluciones del concierto, que transitaba a un ritmo vertiginoso hasta ese entonces. Hay que precisar que cortaron un poco el final, volveremos sobre esto.

Apenas Hansen nombró el disco «Somewhere Out In Space» (1997), el público reaccionó alborozado. El siguiente tema sería Valley Of The Kings, otro corte que en lo personal me sorprendió, pensando en la amplia gama de excelentes temas que posee ese notable trabajo. Pero funcionó bien.

Un emotivo instante se vivió tras los primeros acordes de Rebellion In Dreamland. En mi caso en particular, «Land Of The Free» fue el primer tema que escuché de Gamma Ray, y dije en ese momento «buena la banda, ¿quién es el vocalista?», sin poder dar crédito a mis oídos cuando supe que era el mismo Kai Hansen que gloriosamente se desgañitaba en el mítico «Walls Of Jericho». Más allá de su importancia como ícono del Power Metal, es claro que Hansen no es un dotado vocalmente… pero el tipo la rompe y tiene una onda característica, el tipo trasunta una alegría en el escenario que no se la he visto a ningún otro artista. Como que constantemente tuviese conciencia de que siempre soñó con ser músico, y que ahora no sólo vive de ello, sino que es reconocido mundialmente como un referente indiscutido. En todo eso pensé en fracción de segundos y por ello fue que disfruté este tema como ningún otro de Gamma Ray, a pesar de que (como sería una constante a lo largo de la noche, y como mencionamos a propósito de The Empress) le cortaron buena parte…

… para engancharla con otro clásico: Heavy Metal Universe, un tema que fue gestado y concebido para tocarlo en vivo. En estudio tiene bastante menos «gracia». Los que estuvieron ahí podrán recordar la intensidad de aquel momento, con Kai Hansen dividiendo al público en tres para cantar «Heavy», «Metal» y «Universe», y diciendo algo así como «ustedes son como nosotros, somos unos fucking freaks y nos importa una raja», frase que logró una enorme recepción. Hasta tirado en el piso estuvo Hansen.

Dirk Schlächter, el notable bajista de esta banda (una mezcla física entre Iggy Pop y Anthony Kiddis), tomó el micrófono anunciando que cambiaría un poco el ambiente, que ahora tratarían de algo «muy triste». Me la creí, caí como un niño. Hasta que Kai Hansen pregunta «are you ready to Ride The Sky?» y el estadio se transformó en una gigante bomba cardíaca latiendo al ritmo de este mítico himno. El muchacho que hizo una bandera que decía algo así como «Hello-Ray, Play a Song From Walls Of Jericho» (que me recordó a ese letrero que le tiraron una vez a Bruce Dickinson que decía «play classics», búsquenlo en YouTube) debe haber sido el más feliz de todos. Lamentablemente, la cortaron en la mitad…

…y la conectaron con el que sería el último tema de la primera parte del show, Somewhere Out In Space, otro notable tema al cual Gamma Ray exprime al máximo para sacarle el máximo provecho. Un nuevo sing along, matizado por una versión más «intimista» del mismo tema, y que mostró a Dirk Schlächter haciendo gala de varias técnicas existentes para tocar el bajo (con uñeta, con los dedos, hasta con slap) y al público gritando «Hansen! Hansen!», rendido a los pies del coloso teutón.

Tras esto, la banda se despide falsamente del público, para volver tras un pequeño encore con Send Me a Sign, que sería a la postre el último tema de la noche… ejecutado por Dan Zimmermann. Con Kai y Dirk coreografiando un molino con sus respectivos brazos derechos, y tras una hora y quince minutos, Gamma Ray se despide del escenario, prometiendo volver.

Un show de notable calidad técnica, con un buen sonido y con una excelente respuesta del público, a pesar de los abruptos “cortes” en algunos temas, como Ride The Sky o Rebellion in Dreamland. Lo único realmente malo: demasiado, pero demasiado corto. De lo bueno, poco, dicen. Y a empezar a esperar, nuevamente…

Setlist GammaRay

01. Welcome
02. Into The Storm
03. Heaven Can Wait
04. New World Order
05. Fight
06. The Empress
07. Valley Of The Kings
08. Rebellion In Dreamland
09. Heavy Metal Universe
10. Ride The Sky
11. Somewhere Out In Space
Encore
12. Send Me a Sign

LA CALABAZA, UNA MÁQUINA

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Después de mandarnos una espera de alrededor de 45 minutos en que más encima por momentos se escuchó de fondo una insufrible cosa techno (me niego a llamarla música), y que se tornó más larga que el día lunes tras escuchar a los pruebasonidos hablando en alemán, finalmente a las 21.35 se apagan las luces, cae el telón de Gamma Ray y se deja ver el de Helloween: la carátula de «Gambling With The Devil» en versión gigante.

Los gritos aumentaron exponencialmente con los primeros sones de Walls Of Jericho, que unida a Crack The Riddle, la intro del nuevo corte de Helloween, marcaban el inicio del show, con un notable juego de luces encima de la ruleta del medio del telón.

No pocas caras de sorpresa y de éxtasis se dieron con el son de la guitarra de Sascha Gerstner… el show comenzaría nada más ni nada menos que con Halloween, emblemático tema del “Keeper Of The Seven Keys: Part I”. El entusiasmo inicial bajó un poco, y no por culpa de la banda, sino debido a los notorios y evidentes problemas de sonido al comienzo del show, particularmente con el micrófono de Andi Deris, quien incluso por momentos debió tener dos a mano. Editando un poco el final (¿quién les enseñó esta costumbre?), el público respondió con un gran aplauso a un inicio que debió ser mejor. Incluso Andi Deris, en un ezzpañol tarzanesco pidió perdón por el “fucked up micrófono”.

La primera gran explosión se dio con una sorpresiva inclusión. Andi habla de su primer disco en Helloween, editado hace ¡catorce años!, “Master Of The Rings”. El público reaccionó jubiloso –incluso más que con Halloween- cuando anunció Sole Survivor, el corte inicial del señalado trabajo.

No pocos pensamos que uno de los momentos más emocionantes de la noche se dio en el siguiente tema. En lo personal, March Of Time fue uno de los primeros temas que escuché de Helloween y siempre me ha parecido uno de los mejores de todos, de esos temas que junto a no muchos más contribuyen a generar un estilo de música, que a la sazón es la favorita de muchos de nosotros. Por ende, escucharla en Chile no tiene precio y así lo sentimos, gritando inolvidablemente el “’cause time…. marches… time… marches on, and on and on…”. Un momento sencillamente espectacular, con un Andi Deris aperradísimo, que hizo que los pequeños problemas de sonido (esta vez con el bajo, que se escuchaba muy poco) pasaran a un segundísimo plano.

Llegaba la hora de revisar material de “Gambling With The Devil”, y el corte elegido sería su single, As Long As I Fall, que contó con el primer cigarro de Michael Weikath (inexpresivo como siempre) y con una buena respuesta del público, que hizo muy bien las tareas y cantó de buena gana, especialmente en el coro.

Las revoluciones estaban lo suficientemente bajas como para consolidar un momento más intimista. Así, otro clásico de clásicos, A Tale That Wasn’t Right, coreadísima, emotiva y muy, muy aplaudida. Quizás cometa alguna herejía para las viudas de Michael Kiske, pero a mí me gusta más este tema cantado por Andi Deris y el tipo demostró que ÉL es el vocalista de Helloween. La verdad, me parece que este tipo se merece todo el reconocimiento del mundo, mal que mal lleva casi quince años en Helloween, banda a la cual prácticamente salvó casi solito de caer en las garras del mainstream y dejándolo perpetuamente en el lado del metal. Creo que al fin se lo reconoce como lo que es, un buen vocalista, un excelente frontman, un gran compositor y sobre todo, un metalero de tomo y lomo, y que jamás podríamos imaginar renegando del mismo, de la música que lo ha llevado a ser conocido y admirado. Algo que no todos los vocalistas de la historia de Helloween pueden decir. Y con ello no me refiero a Kai Hansen.

Tras un correcto solo del simpático y talentoso Dani Löble (un hallazgo este tipo), en medio del cual interactuó bastante con el público, bajaron las luces y comenzó otro temazo, quizás el mejor del “Keeper Of The Seven Keys – The Legacy” y me atrevo a decir que de los mejores de la era Deris: King For a Thousand Years. Un tema que lo tiene todo, pero que lamentablemente contó con nuevos problemas en el micrófono de Andi que incluso ocasionó que entrara un roadie. Y además, la cortaron un poco, cuéntate una nueva. De todas formas, el público –me incluyo– estaba absolutamente rendido.

“Eagle??” preguntó Andi. “FLY FREE!!!!!” fue la respuesta de las cerca de cuatro mil voces. Si hay un tema fundamental dentro de lo que es el Power Metal, ese tema es Eagle Fly Free. No puede haber un concierto en que Helloween no toque este tema, que más que un tema, es la piedra angular de un estilo musical. Con una muy buena ejecución, Helloween se ganó una nueva ovación.

Llegaba el momento de presentar otro corte del nuevo disco, y la elegida fue The Bells Of The Seven Hells. En lo personal, esperaba otra decisión, quizás Paint A New World o la genial Final Fortune, pero después de haber tocado March Of Time les aceptaba hasta que hubieran tocado I Don’t Wanna Cry No More o Revolution Now. De todas maneras el tema funcionó bien, e incluso Helloween se animó a hacer un juego de sing along con el “We are the hive / We are the people / We ring The Bells Of The Seven Hells”, arriesgada apuesta que funcionó, aunque un poco a medias.

Ya acercándonos al final del show, era el turno del single de “The Dark Ride”, If I Could Fly, que encontró una muy buena acogida, para pasar al último tema, otro clásico del “Keeper Of The Seven Keys – Part II”, Dr. Stein, con una monumental respuesta de un Teatro Caupolicán que a esa altura estaba en éxtasis máximo.

Tras el primer encore, comenzaron a escucharse los típicos silbidos/guitarridos de Perfect Gentleman. Lamentablemente, un nuevo problema de sonido arruinó lo que se supone que sería más sorpresivo, por lo que la pista de audio se cortó repentinamente, para volver a sonar un minuto después. Sale a escena nuevamente la banda y esta vez con un Andi Deris ataviado como el muñeco que aparece en la portada de “Gambling With The Devil” (una especie de Señor Corales con gorro de mago y chaqueta roja brillante). Se trataría de un medley, que primero nos hizo vibrar con una parte de I Can (el tema de Chile en el Mundial del ’98); posteriormente con Where The Rain Grows, con un excelente Sascha Gerstner en las segundas voces; Perfect Gentleman, con un Teatro que se vino abajo con el “’cause I am… I am a perfect gentleman”, que contó además con un sing along y con Deris presentando a la banda, cada uno con su instrumento, primero Sascha, luego Markus Grosskopf y sus tatuajes a lo Michael Scofield, Weikath que intentó blusear un poco y Dani Löble… hasta que Sascha tomó el micrófono para presentar a Andi Deris, quien se llevó una merecida y debida ovación. El medley continuó con la gloriosa Power, para terminar con la no menos mítica Keeper Of The Seven Keys. Excelente idea la del medley. Pero lo que vendría después sería histórico.

Tras un encore de un par de minutos sale a escena Dani Löble, y posteriormente aparece el resto de la banda… a quienes se unieron Henjo Richter, Dirk Schlächter y Kai Hansen… mientras saltaban al escenario unas especies de calabazas/pelotas que eran pateadas por los músicos hacia el escenario, cuatro guitarras y dos bajos se unieron para interpretar Future World, con partes cantadas por Deris y otras por Kai Hansen… ver a éste a Kai Hansen con Michael Weikath tocando en el mismo escenario , haciendo esas tan germanas coreografías con guitarras, era como ver a Pelé haciendo una pared con Maradona, un momento francamente alucinante e histórico. Quizás algún día veamos a Dave Mustaine tocando The Four Horsemen con Metallica. Aunque probablemente antes se acaben las piedras o se acabe la pobreza.

Pero no sería el único tema ejecutado por este octeto denominado Hello-Ray. Un recital de Helloween no puede terminar sin I Want Out, quizás el más clásico de todos los clásicos. Allí vimos duplas simpáticas como Weikath tocando con Henjo Richter o Sascha Gerstner junto a Dick Schlächter, coronando un show espectacular, emotivo, histórico y cargado de momentos para recordar, culminando con la muy bonita escena de los ocho músicos de escena (sólo faltó Dan Zimmermann) abrazados y despidiéndose de una enfervorizada fanaticada.

En suma… más allá de algunos problemas de sonido y de las demoras que se hicieron bastante tediosas, es justo señalar que estuvimos en un show francamente redondo y emocionante. Dos bandas chilenas de bastante buen nivel y de buena proyección, unidas a quizás las dos más grandes bandas del estilo de todos los tiempos, conformaron un cóctel que, a todas luces, puede ser calificado (y debe serlo) como inolvidable.

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Setlist Helloween

01. Walls Of Jericho / Crack The Riddle
02. Halloween
03. Sole Survivor
04. March Of Time
05. As Long As I Fall
06. A Tale That Wasn’t Right
07. Solo de batería de Dani Löble
08. King For a Thousand Years
09. Eagle Fly Free
10. The Bells Of The Seven Hells
11. If I Could Fly
12. Dr. Stein
Encore 1
13. Medley: Perfect Gentleman / I Can / Where The Rain Grows / Perfect Gentleman / Power / Keeper Of The Seven Keys
Encore 2
14. Future World (con GammaRay)
15. I Want Out (con GammaRay)

El año que recién pasó trajo consigo muchos y muy variados trabajos del estilo que a todos quienes visitamos sitios como éste, nos atrae. En el plano internacional tuvimos el regreso de grandes nombres, como es el caso de Blind Guardian, Angra, Rhapsody y por supuesto, Iron Maiden, entre otros. Las opiniones de sus respectivos trabajos también han sido muy diversas. Hay quienes ven «como se han perdido cosas» en determinadas bandas y quienes ven como otras «han madurado al punto de entregarnos verdaderas obras de arte instantáneas».

Pues bien, Chile no se quedó atrás en lo que a lanzamientos se refiere, ya que tuvimos el agrado de escuchar un adelanto del próximo disco de Battlerage, así como también lo nuevo de Alto Voltaje, además de trabajos de estilos más extremos, los cuales nos dejan una sensación de satisfacción al ver como han mejorado, en el más amplio sentido de la palabra, las producciones de metal en Chile… y por supuesto que dentro de las grandes entregas que nos dejó el 2006 en nuestro país, tenemos a Behind The Dark de Human Factor.

Si es que alguna vez Human Factor se percibió como un proyecto, es justamente este nuevo trabajo el que se encarga de echar por tierra dicho concepto… por lo menos para mí. Lo digo simplemente porque el resultado obtenido con Behind The Dark es de tal calidad que solo concibo que haya sido ideado, trabajado y producido entregando el 100 por 100 por parte de cada una de las personas que trabajó en el, cosa que por lo general no se da en un «proyecto paralelo» al cual se le dedica solo el tiempo que sobra de lo principal.

Así es, la nueva placa de Human Factor posee un nivel tal que (aunque parezca el más manoseado de los cliché) nada tiene que envidiar a producciones internacionales de ningún tipo ni de la banda que sea. La nitidez del sonido es envidiable, hay un buen trabajo también en la parte de arte visual y la producción/mezcla/masterización a cargo de la dupla Genúa/Olivares realizó una labor notable y que da un merecido realce a lo que más importa de esta nueva entrega de la banda, la música.

Stronger es la encargada de dar el vamos al disco, un tema rápido y muy potente, el sonido de las guitarras me recuerda extrañamente al de las últimas placas de Arch Enemy y el trabajo de estas es notable, bueno, no nos olvidemos que tras las cuerdas estan Genúa y Olivares, hoy por hoy, dos de las mejores guitarras que tenemos en el medio nacional, por lo que resulta extremadamente agradable oír como se complementan de una forma que casi roza la perfección. Liar continúa con la entrega, bajando un poco las revoluciones para convertirse en algo así como un medio tiempo acelerado. Le sucede Threads of Destiny, un corte rápido con una gran demostración de lo buen batero que es Espinoza. Childhood Memories es el cuarto en la lista, de comienzo muy «apanterado» y un tanto alejado de la tónica que venía mostrando el disco hasta el momento, más «moderno» podríamos decir. Nobody Knows Me es un tema muy intenso, con variados cambios de ritmo y en donde destaca el trabajo de Rozas en el bajo, lo mismo con In Your Eyes, tema que parte como «la balada del disco», pero que a mitad de camino se transforma en algo un poco más potente. Si esto fuera un vinilo o un cassette diríamos que Human Factor cierra esta primera mitad del disco con Reactive Self Portrait, el que nuevamente me trae un leve aire a Arch Enemy en el sonido de las guitarras y en parte de los riff.

El octavo track lleva por nombre I Won’t Get It Over. Que notable las líneas de bajo que se manda Rozas al comienzo y que bien que canta Ives, quien, no se porque, pero por momentos a lo largo del disco me recordó a Jeff Scott Soto. Give Me The Sign llega en noveno lugar y debo decirlo, el tema es sumamente agradable, más relajado y con un coro más «meloso» que sus predecedores, pero personalmente no hay nada que me desagrade más que oír el coro antes que comience el tema en sí, me pasa con cualquier banda de cualquier estilo, siendo definitivamente los de Malmsteen los que más me desagradan, pero bueno. Hace su aparición el tema título del disco, Behind The Dark, el que perfectamente podría resumir gran parte de la placa, ya que contiene la mayoría de los elementos mostrados hasta el momento, lo que se traduce en uno de los mejores temas del disco, y nótese, que hay muchos. Infected Minds, es un corte un tanto ajeno al disco, es más bien un medio tiempo, de riffs densos y alejado de lo mostrado hasta el momento, lo cual es bueno, ya que le otorga más dinámica a la placa. A la mente se me vino un tema de Force of Evil, banda de Hank Shermann y Michael Denner, pero aún no logró recordar cual. The Uninvited Guest, el que inocentemente en un primer momento al leer el título pensé que era un cover, nos devuelve al Human Factor más característico de esta placa, más rápido. With Tied Hands es otro medio tiempo, que la verdad, esta sobrando, pero que cumple la labor de separar al anterior de Seeds, el tema que cierra el disco, ya que ambos son bastante similares en cuanto a estructura.

Resumiendo, Behind The Dark, segunda placa de los nacionales Human Factor, llega para consolidar a la banda dentro de la escena metalera nacional y esperemos que se transforme en una buena punta de lanza para el plano internacional. Méritos tiene, y de sobra, como para llegar a mercados más grandes en los cuales poder desarrollar todo el potencial del que son dueños y mostrar lo bien que lo hacen cuando de componer y tocar se trata. En lo personal creo que hay un solo punto que, desde mi perspectiva, hay que manejar y ese es la longitud del trabajo: 14 temas en un solo álbum de Heavy/Power metal es demasiado tiempo. En todo caso esto no apaña el resultado final, el que se traduce simplemente en que Behind The Dark es: UN GRAN TRABAJO!.

La acogedora sala SCD de Bellavista fue el escenario elegido por los nacionales de Human Factor para el lanzamiento de su segundo larga duración, “Behind The Dark”. Elección muy acertada, ya que, a pesar de que el público debe ver el espectáculo en cómodas butacas, algo extraño en conciertos de metal, la sala es cálida y tiene un sonido que bordea la perfección, por lo que las cerca de 100 personas que la repletaron pudieron ser testigos de un show tan potente como íntimo.

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Además esto servía para darle la bienvenida a su nuevo vocalista, Ives Gullé (Garden Bitch), quien a pesar de los problemas de salud que lo aquejaron, se mostró como un reemplazante más que idóneo para el excelente Dan Elbelman, quien ahora se abocará exclusivamente a su banda Blodden Wedd y que el pasado viernes fue un espectador más de la banda que lo tuvo entre sus filas por tres años.

Y el show cumplió con las expectativas, desde el inicio con la potente Stronger, nos pudimos percatar de que Human Factor dejó el cartel de banda emergente hace ya un tiempo y hoy se consolida como una realidad y se suma a las bandas del estilo más consagradas. Y en eso el fiato de sus guitarristas cumple un rol esencial. Tanto Soledad como Guillermo se complementan, se conocen a la perfección, son la sobriedad la primera y la garra el segundo y eso, sumado a la potencia del extraordinario Mauricio Espinoza (uno de los mejores bateristas de nuestro país) más la solidez de Cristián Rozas en el bajo, hace que la puesta en escena sea solidísima.

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Además el material nuevo es de una calidad encomiable. Sin haber escuchado el disco y sólo con la referencia del material en vivo, se puede apreciar que este nuevo “Behind The Dark”, es la consolidación de la senda iniciada con “Unleashed”, pero llevada un paso más adelante, ya que los temas mantienen esa potencia de su debut, pero con una mayor riqueza en matices con temas que mantienen esa esencia powermetalera como la melódica Give Me The Sign, como temas más pausados como In Your Eyes, donde Gullé se lució. Y es en Ives donde quiero detenerme un poco. A pesar de que en un principio se notó nervioso y un tanto apagado, con el correr de los minutos se fue soltando y sacó todo el carisma que le conocemos en Garden Bitch. Es el vocalista perfecto para esta banda hoy, ya que tiene una voz espectacular, un gran carisma y no carga con el peso de pertenecer a otra banda del mismo estilo como Elbelman. Los temas de su nueva placa suenan con personalidad y los antiguos, como Inside Hell o We Are More, están adquiriéndola y sólo hay que esperar el correr de los show para internalizarlos y que los tome en propiedad.

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En suma un show excelente de una banda que no sólo destaca por sus composiciones, potentes, llenas de fuerza, sino que también por su parada en el escenario, energética en extremo, lo que da como resultado un espectáculo en que los más de 80 minutos se pasen volando y que el aplauso sea generalizado (el final con Fucking Hostile de Pantera fue demoledor). Porque con Human Factor, la calidad está garantizada y de eso fuimos testigos el pasado 11 de agosto.

Setlist:

01. Stronger
02. Liar
03. Inside Hell
04. Threads of Destiny
05. Nobody Knows Me
06. Fire
07. In your Eyes
08. Reactive Self Portrait
09. With Tied Hands
10. Solo de batería
11. Sky Warning
12. Give Me The Sign
13. We Are More
14. Behind The Dark
15. Human Factor
16. Fucking Hostile (Pantera)

Para evitar malentendidos hay que precisar que Human Factor no es un proyecto paralelo… de nadie. Los que sucede es que no estamos acostumbrados a ver que músicos de nuestra compacta escena nacional que se han hecho conocidos dentro del medio formen entre ellos nuevas sociedades. Ex miembros de Witchblade, integrantes de Bloden Wedd, entre otros, se las arreglaron para hacer una agrupación hecha y derecha con sus características que lo resaltan en el circuito nacional.

No me crean a ojos cerrados, porque la maquinaria de Human Factor lo demuestra sin más. En vivo, sus canciones suenan idénticas a como se escuchan en el disco que acaban de sacar. Coros, guitarras, arreglos… literalmente. Es una alternativa artística el alcanzar esa fidelidad, primero hay que proponérselo, pero no quita que para lograrla sea crítico lo siguiente: Ensayo, ensayo y mucho trabajo diario para llegar a dominar a la perfección las composiciones y la ejecución. Mucho tiempo y dedicación. ¿Trabajaría así un proyecto paralelo? ¿Una banda de segundo orden en prioridades? La respuesta se intuye.

Además, la banda nace porque sus integrantes no estaban dispuestos a sacrificar su visión de la música y lo que realmente querían hacer en un grupo. Por eso fue que Rodrigo Espinoza y Guillermo Olivares abandonaron Witchblade. Entonces, ¿iban ellos dos a desechar sus verdaderas ambiciones en un mero proyecto?

Por último, pareciera que Dan Elbelman se está dando un paseo gratis por Human Factor, quien, a diferencia de su banda donde también toca la guitarra, sólo hace las voces. ¿Pero sería así si es que en los créditos se le diera la co-autoría en siete de los once temas que se encuentran en Unleashed? Cuando estaban en la búsqueda de un vocalista, Human Factor le preguntó a Daniel si es que conocía a alguno que quisiera unírseles, y aquí está él.

No hablemos de la compenetración de la banda. Con miembros que ya han estado en otras bandas e incluso ya han grabado más de alguna vez, era lo mínimo que se podía pedir y la solidez de Human Factor cuenta como su carta de presentación más fuerte. Esto iba a ser bueno, fuera como fuera.

La música de Human Factor es una extraña mezcla entre sencillez y complejidad. Sin teclados, los temas no muestran más arreglos o instrumentos que sus miembros no puedan sostener en sus manos, pero a la vez la ejecución de lo que tienen a su alcance es vistosa e intrincada, muy técnica. Sencillamente acrobático, complejamente directo. Es lo primero que llama la atención: la muy habilidosa interpretación antes que el mismo desarrollo de las canciones, donde brilla el desempeño y protagonismo de las guitarras Olivares-Genúa, el relieve de los riff que no se limitan a perseguir el doble bombo, la fluidez de los solos y lo –nuevamente- acrobáticos que pueden llegar a ser. Hay técnica, mucha técnica, y no caen en preceptos progresivos en la música por ello.

Hay mucho espacio dentro de los temas para los barridos y escalas, sin embargo no dejan en segundo planos los demás elementos. Un show por sí solo que se ajusta a las revoluciones del disco y a la velocidad de la batería, cuyo performance, acreditado a Espinoza, habría sido más espectacular de no ser por la debilidad de Unleashed, el sonido. Este perjudica la claridad de los platillos y los tambores, un sonido ciertamente correcto pero que no le hace justicia a la habilidad del batero. Y sobre su actuación en bruto, sin considerar cómo se oye, no es que ubique cajas a destiempo y desarrolle ritmos poco corrientes o cortes radicales, todo lo contrario, sino que a medida que toca agrega baquetazos a los que un batero promedio ni siquiera se les ocurrirían, haciendo bases simples pero complejas a la vez y, así, aportando lo suyo al espíritu de la banda y las canciones.

Son la melodía y la contundencia lo que se muestran después en una ecuación bien sacada, las que se juntan sin anularse. Encima de ello, en Unleashed se encontrarán canciones que tienen todas las posibilidades de transformarse en verdaderas joyitas. Inside Hell es una de ellas, la que empieza con el coro a capella, cual Can I Play with Madness?, para seguir luego con un mid tempo acelerado que desata una explosión de melodía y rasgueos gruesos dentro de los márgenes del estilo. La batería aplasta toda su potencia cuando menos se espera, con la intensidad en ascenso hasta el coro. A mi parecer sólo está a su altura la que viene a continuación, el tema título de la banda Human Factor, cuyas letras enseñan el concepto en el que se apoya el quinteto: que al final, en un mundo donde el hombre se sostiene en su propia tecnología y máquinas, el factor humano sigue siendo lo primordial, a través de un mensaje positivo. Tiene un comienzo sin vacilaciones y con derroche de poder que se mantiene y posee un coro de dos líneas vocales superpuestas, las que considero partes del mejor estribillo escrito en el álbum.

La que una vez, penosamente, confundí con un tema de Witchblade cuando tocaron en Valparaíso junto con Seven Angels, Fire (la seriedad de Human Factor se ve también en que sólo tocan temas propios a pesar de sus antiguas participaciones) se desvela como otro de los números a considerar del tracklist, con unas letras que pudieron haber servido para una encendida balada de hard rock pero que desde el principio conserva la línea veloz y pesada del trabajo completo.

Reminiscencias al power alemán de la escuela Helloween se me vienen a la mente cuando llegan las Time Traveller I y II, sobre todo la segunda y en las líneas vocales, en las que me imagino que Elbelman estuvo detrás, porque las guitarras siempre muestran más fuerza, variedad, densidad y personalidad. Esto me recuerda a cuando en un ensayo le pregunté a la banda cómo se definirían y la guitarrista Sole Genúa me respondió que “podría ser Power, con algo de Thrash”. Pues bueno, aunque yo no definiría melodía en sí como Power y pesado y veloz como Thrash, ya que son elementos que cualquier propuesta puede acoger, sí es la manera –análoga- más fácil y corta para entender qué es lo que Human Factor hace, comprendiendo que este tipo de calificaciones siempre quedan pequeñas y para el debate.

Ahora, si tuviera la oportunidad le preguntaría de vuelta a la guitarrista por qué no se metió en la composición de las canciones. Elbelman, Olivares y Espinoza son los responsables de las canciones, pero Soledad Genúa, quien fue una pieza en el proceso creativo de I de Witchblade, no puso lo suyo. Estuvo en la mezcla del disco sí, pero ella traía consigo un perfil de compositora que en Unleashed no aparece.

Pero más me sorprende que con la cantidad de buenas canciones que hicieron, como las nombradas, no hayan elegido una de ellas para comenzar el álbum. Permítase la licencia de ser crítico ahora y decir que casi cualquiera otra era mejor que Sky Warning para abrir, a pesar de su atronadora entrada con la batería. Incluso creo que con Inside Hell tenían el comienzo perfecto para Unleashed, un tema que engancha y contagia su melodía, lo que justamente falla en Sky Warning. No es que sea un tema malo, pero cuando en marzo nos llegó un demo de la banda con unos cinco temas, nunca me imaginé que irían a elegir a esa como primera pista, porque simplemente no tiene la pasta. Y principalmente, porque Sky Warning no muestra con peso todo lo que se ha dicho hasta ahora del disco y lo que representa, no funciona. En cambio, Faster cierra espléndidamente la producción, rápida como indica su nombre, a ratos con una faceta más “neoclásica” al estilo Malmsteen pero con la fuerza que se transforma en común denominador en el recorrido de todo el álbum.

Hay que sobresaltar el hecho que en un disco nacional encontremos una pista multimedia. En el caso de Unleashed, el álbum contiene un vídeo clip del tema Human Factor, con imágenes sacadas de una presentación en la Batuta, que muestra a la banda con la misma energía que entrega su música. En el clip sale Pedro Aragón, el antiguo bajista de Human Factor que además grabó nueve de los temas que están en el trabajo. Ahora, y en las fotos del booklet, aparece Cristián Rozas, quien grabó sus pistas en Living in Darkness y See the Light.

Human Factor trabajó por mucho tiempo en silencio sin dar señales y ahora pueden sentirse orgullosos del disco que están entregando y con lo que han hecho el 2004 con varias presentaciones que los han expuesto al ojo público. Con Unleashed desataron la fuerza, velocidad, melodía y pasión que guardaban con impaciencia hasta hoy. La experiencia con que cuentan, la que es suficiente para resaltar en el medio nacional, juega a su favor y sube las apuestas para su proyección. No son promesas, lo están demostrando ahora con todas la luces.

Mucho se especuló acerca de la venida de esta banda española, quizás la más importante en estos momentos en la península ibérica, a nuestro país. Hubo muchos rumores, un par de venidas en falso que aumentaron la expectativa. Sin embargo, había dudas del poder convocatorio que estos ocho músicos. De todos modos, antes de entrar al recinto uno se podía percatar que lo que se iba a vivir momentos después iba a ser increíble. Una fila interminable hacía presagiar que los malos augurios de aquellos que no gustan del estilo impuesto por Mägo de Oz iban a ser barridos. 

Es que Chile no podía ser menos, luego de una gira latinoamericana multitudinaria, el cierre en Santiago debía ser memorable. Y el público cumplió. Más de cuatro mil personas abarrotaron el recinto sede de este evento: el estadio Víctor Jara, como pocas veces para espectáculos rockeros, estaba prácticamente colmado. Por lo menos, en cuanto a público, este debut en estas lejanas tierras prometía, a pesar de que la banda no llegaba con todo su arsenal visual, el que constaba de un escenario de tres pisos que simulaba un galeón español.

El público comenzó a ingresar al recinto poco antes de las 18.30 horas, lo que lamentablemente coincidió con el final de la prueba de sonido de la banda soporte, los nacionales de Human Factor, debutante en estas lides, pero integrada por músicos de experiencia y renombre en la escena nacional. Tras una espera de algo más de una hora (donde se repitieron temas de Human Factor, quizás no una muy buena decisión), puntualmente a las 20.00 horas el quinteto nacional saldría a escena, a mostrar una propuesta que intenta ser diferente a lo que se ve en la escena Heavy/Power chilena, con un sonido algo más pesado y con bastantes toques thrasheros (comandados por la estupenda batería de Rodrigo Espinoza, una máquina bien aceitada). Si bien el sonido -como toda la noche- no aportó al desempeño de Human Factor (demasiado rebote), pudimos apreciar cosas interesantes. Lo primero era constatar cómo funcionarían en vivo los temas que escuchamos en la hora previa al concierto, donde la banda mostró su potencial con una puesta en escena sencilla (aunque un poco «minimalista» en cuanto a iluminación, no es culpa de ellos), lo que poco importó tras apreciar la calidad de los temas, destacándose las poderosas Fire, We Are More y Human Factor. Daniel Elbelman, vocalista y líder de Bloden Wedd, mostró su característico registro agudo (no lo ayudó demasiado el sonido, en todo caso), y llamó la atención verlo sin su característica guitarra. De todas formas es un muy buen frontman y no arruga en los tonos altos.

Y lo otro va sin duda por el lado de los guitarristas, los ex Witchblade Guillermo Olivares y Soledad Genúa. Guillermo, fuera de desempeñarse muy bien en las seis cuerdas, tiene una gran presencia escénica. Y por el lado de Sole se pueden decir muchas cosas: más allá de que el mismo Presidente Lagos haya dicho (con otros fines, obvio) que las mujeres podrían hacer cualquier cosa, incluso tocar guitarra en un grupo Heavy Metal, es un gran aporte, no sólo a la banda, sino que a la escena. Es una muy buena guitarrista y además provoca un gancho «visual» que resulta interesante.

En resumen, no era fácil enfrentarse a un público extremadamente ansioso y salir bien parados. Y Human Factor no sólo consiguió llevarse aplausos sino que dar un par de buenas zancadas adelante. Es de esperar que esto no quede aquí y que el pronto lanzamiento de su disco debut sea exitoso, y que sigamos apoyando a lo nuestro, especialmente si es bueno.

Tracklist de Human Factor:

1. Inside Hell
2. Sky Warning
3. Fire
4. Time Traveler II
5. Human Factor
6. See The light
7. We Are One

COMIENZAN A RODAR CABEZAS

Luego del correcto show de nuestros compatriotas, la espera se hizo muy, pero muy larga. El público, especialmente juvenil, pedía a gritos la salida de la banda española. Ésta se hizo de rogar unos 15 minutos por encima de la hora señalada para su inicio. Las luces se apagan, y el griterío ensordecedor de la multitud da paso a la Obertura MDXX, de su último disco, Gaia, y al frenesí de Van a Rodar Cabezas, también del disco que venían a presentar. El público respondió a las expectativas, coreando a todo pulmón el tema. Y aquí comenzamos a resignarnos al problema que iba a ser patente en el show: el sonido. Si bien es cierto el Víctor Jara no tiene una buena acústica, para escuchar a una banda como Mägo de Oz, llena de detalles, con flautas y violines, el sonido debe ser nítido. Algo que no sucedió, estaba demasiado fuerte (especialmente las guitarras de Carlitos y Frank), a veces costaba entender los instrumentos (el que más sufrió con esto fue Mohamed, su violín prácticamente pasó desapercibido, sobre todo cuando era uno más en la banda). Sin embargo, a pesar de este problema tanto la banda como el público estaban en una entrega tal que hacía soslayar este pequeño inconveniente.

Pero como señalamos, este inconveniente fue prácticamente obviado, la gente iba a pasarlo bien, iba a saltar a vibrar con esta fiesta. Y qué mejor que seguir esta fiesta con Fiesta Pagana, que hizo delirar al público, completamente entregado, que estaba casi en trance con cada disco de los españoles. En cada coro, José (que tuvo unos huevos enormes para cantar en el estado de salud en que se encontraba) le entregaba la palabra a la gente, que coreaba aún más fuerte el «ponte en pie, alza el puño y ven, a la fiesta pagana, en la hoguera hay de beber…», sonó impresionante. Una gran forma de iniciar el show, con dos potentes temas.

Por primera vez José se dirige al público y lo hace para pedir perdón por todo lo que España le ha hecho a Latinoamérica. Cabe señalar que la banda tiene un discurso muy reivindicacionista para con América Latina, y no es pose, es algo que ellos piensan y que ellos plasman en algunas canciones, como por ejemplo en la que siguió con el show, la gran La Conquista de su último álbum Gaia.

El grito de José (que a pesar de su mal estado de salud tuvo una excelente performance), dio el vamos a Jesús De Chamberí, de su disco homónimo, que tal como había sucedido con los otros temas, fue recibido como el clásico que es por parte de la gente. A pesar de los problemas de sonido, la banda sonó potente y se vio potente, era imponente ver a los músicos en escena, un show que aparte de escuchar, hay que ver.

m1Lo siguiente, como lo señaló José, fue una oda a la tolerancia, a que cada uno es libre de amar a quien lo desee sin importar la condición sexual, eso es lo importante y El Que Quiera Entender Que Entienda. Esta es una de las grandes características de Mägo, sus excelentes letras. Uno puede estar de acuerdo o no, pero es importante que haya una banda que intente llegar más allá con su música, que no todo es muerte o espadas y guerreros y mundos irreales. El mundo real es lo suficientemente rico en experiencias como para hacerles melodías. Eso se agradece.

La potente El Pacto (de su algo dejado de lado La Leyenda De La Mancha), y la bella y cadenciosa El Árbol De La Noche Triste, siguieron en un show sin pausas, en donde la comunión de la banda con un público que los esperaba desde hace mucho fue sobrecogedora. Ambos se entregaron como la primera vez que fue y eso era notorio, cada canción era coreada como verdadero clásico. Es impresionante el arrastre de estos ocho hispanos. Ni siquiera bandas consagradas (o más populares) han logrado llevar la cantidad de gente que llevó Mägo de Oz el pasado sábado.

El siguiente fue otro punto alto de la noche. El teclado de Kiskilla, dio el vamos para un temazo, que le da nombre a su última placa, Gaia, el que fue interpretado con más potencia y entrega que pulcritud, pues, además de los problemas de sonido (a veces se sentía sólo una masa) el tema no fue interpretado lo perfecto que es, especialmente en los quiebres «a lo Congreso». De hecho el Salmo 22, que es parte del tema, fue lanzado tarde y terminó después de la canción. No obstante esto, el tema fue cantado con el alma, sobre todo por un José que estuvo particularmente notable tanto en su voz, como en el sentimiento que le puso a cada tema, especialmente a éste.

Luego de esto, José presenta uno a uno a cada integrante de la banda, las mayores ovaciones se las llevaron Mohamed, y el líder Txus, quien vestido a la usanza escocesa, con una faldita, agradeció al público el apoyo brindado.

m2Unas congas a escena y Mohamed y Fernando dan el vamos a uno de los momentos más emocionantes de la velada, la bella Pensando en Ti, cover en español del clásico de Kansas, Dust In The Wind, que fue ejecutado magistralmente, con un público que coreó cada letra de este bello tema. Un gran instante donde los encendedores se hicieron presente. Casi una postal.

La banda que se retira unos minutos y el público que empieza a corear «Satania, Satania», como presagiando lo que vendría, pues efectivamente el siguiente fue una brutal y aceleradísima versión del tema que abre a Finisterra. Satania sonó potente, rápido, un tanto desordenada, pero no por ello menos brutal, el Víctor Jara temblaba ante tanto fervor.

La ganchera Santa Compaña, y la preciosa instrumental La Leyenda de la Llorona (José había presentado Resacosix), siguieron agitando el ambiente, ya iba más de una hora y media de concierto, muchas bandas lo terminan ahí, pero Mägo de Oz tenía ganas de seguir tocando. Era mucho tiempo en que el público quería estar con los hispanos y los hispanos estar acá, por lo mismo, no había cansancio en la gente, quería seguir pasándolo bien. Y qué mejor que para pasarlo bien, una canción que es en sí una joda, sí, pues Resacosix en Hispania, sacó a relucir ese carácter lúdico de la banda. Un tema excelente, muy ganchero, para pasarla bien y para no tomarse todo tan en serio. Era tanto el desenfreno de la banda en escena, que hizo aparición «la mascota» de Mägo de Oz. Si Maiden tiene un Eddie que sale a escena en algunos temas, Mago nos presentó la «Súper Polla». Sí, tal cual suena, un falo gigante vestido como superhéroe salió al escenario provocando la risa del público, y el delirio de más de alguna (o alguno, uno nunca sabe) que estaba tanto en galería como en cancha. Un momento muy entretenido.

Después del relajo, vino un tema muy sentido, José lo presenta como una canción dedicada a quienes ya se les está yendo la vida. Alma sonó preciosa, muy potente, con una muy buena dupla de Mohamed y Fernando, que ahora sí se escucharon claritos (de hecho, cuando ambos sonaban juntos no se oía muy bien Mohamed).

Mägo de Oz fue el tema con que la banda, luego de más de una hora y cuarenta y cinco minutos, cerraba su primera parte del show y salía del escenario. Acá fue donde los problemas con el sonido se hicieron más patentes, era poco lo que se entendía. Pero como se señaló, a la gente poco y nada le importó, fueron a pasarlo bien, y lo estaban logrando con una banda que en escena es una máquina.
El público, obviamente, no se movió de sus asientos, los «no nos vamos ni cagando», se multiplicaron en cancha, platea y galería sur. Sí, pues Mägo logró lo que pocas bandas de rock han hecho, llenar el recinto de una manera tal que los pasillos estaban atestados y se tuvo que abrir galería para que pudiesen caber los más de 4 mil fanáticos.

HASTA QUE EL ALMA AGUANTE

Dos asientos en escena y José y Txus que, junto con Kiskilla en el teclado, Fernando y Mohamed, le dan vida a otro de los momentos bellos de la velada, la preciosa La Rosa De Los Vientos, de su último disco, la que obviamente fue coreada sílaba a silaba por los presentes. Cada tema del disco Gaia fue coreado como si fuera un clásico de años, y eso sorprendió, los fans estaban entregados.

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Si ya de entrada se habían ganado al público, cuando José salió a escena vistiendo la camiseta de la selección chilena de fútbol, el Víctor Jara casi se viene abajo. Besó el escudo y presentó uno de los clásicos del grupo, la espectacular Hasta Que El Cuerpo Aguante, cuyo «estamos locos de atar…» fue la banda sonora de la interminable cola de afuera del estadio. El resto fue el delirio, qué temazo. Delirio que se acrecentó aún más cuando Mohamed dio el inicio de La Danza del Fuego, otro clásico del Finisterra. Ya nos dábamos cuenta que con esos clásicos se comenzaba a cerrar una gran noche. Iban más de dos horas, y no había cansancio sólo gratitud, entrega y juerga.

La banda que sale del escenario y el que toma la palabra es Txus, o más bien, Jesús María Hernández, el que se manda el discurso más encendido de los que se tenga memoria en un recital de rock en Chile. Luego agradeció a todo su staff que lo ha acompañado en esta extensa gira y agradeció también a José, quien cantó con faringitis. De hecho señaló que, por esta razón, el show estuvo a punto de no hacerse. La ovación del público fue instantánea.

Luego José toma la palabra y presenta La Costa del Silencio, de Gaia, que movió aún más los enfervorizados cuerpos de los presentes. El show llegaba casi a su fin, iban más de dos horas y media y la gente estaba más que satisfecha. Pero no nos podíamos ir sin escuchar Molinos de Viento, que cerró el show, un tema que sonó increíble, que fue ejecutado con una fuerza envidiable, tomando en cuenta lo largo del show, y que nos demostró que Mägo de Oz tiene una fuerza en escena que ya se quisieran muchas bandas aún más extremas, que tiene una entrega sin límites y que hace de cada show un instante espectacular. La banda ya decía adiós, los ocho se tomaba de las manos y agradecían al público por haberlos recibido, por haber aceptado su invitación y su propuesta, a lo que el público respondió con un extenso aplauso.

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Para finalizar, podemos señalar que el show estuvo a la altura que se esperaba, quizás con un sonido que no fue del todo nítido, pero que fue suplido por la entrega de una banda grande, de una agrupación que está haciendo historia no sólo en España, sino que en el resto del mundo de habla hispana. Una banda que es capaz de entregarnos buena música, entretención, grandes mensajes y sobre todo un gran show. La gente que fue se retiró satisfecha y contenta, fueron más de dos horas y media de música y de joda, con estos juglares modernos que no sólo entregan música. Un gran momento, que, sin duda va a estar en el recuerdo de los que allí estuvieron.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS CABRONES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Setlist de Mägo de Oz:

m601. Obertura MDXX
02. Van A Rodar Cabezas
03. Fiesta Pagana
04. La Conquista
05. Jesús De Chamberí
06. El Que Quiera Entender Que Entienda
07. El Pacto
08. El Árbol De La Noche Triste
09. Gaia
10. Pensando en Ti
11. Satania
12. Santa Compaña
13. La Leyenda De La Llorona
14. Resacosix En Hispania
15. Alma
16. Mägo De Oz
Encore 1
17. La Rosa De Los Vientos
18. Hasta Que El Cuerpo Aguante
19. La Danza Del Fuego
Encore 2
20. La Costa Del Silencio
21. Molinos De Viento