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Tal como adelantara en julio Luca Turilli en entrevista exclusiva con PowerMetal.cl, RHAPSODY tocará en Chile y la fecha ya ha sido confirmada por la productora local The FanLab. El show se realizará el domingo 22 de marzo en el Teatro Caupolicán, mismo lugar que repletaron como RHAPSODY REUNION el 2017 y 2018.

Luca Turilli comenta: «Sudamérica significa para nosotros corazón, alma y pasión, y siempre ha sido un placer volar hacia ese increíble continente para una nueva gira. No puedo esperar para verlos nuevamente y vivir momentos emocionantes, únicos y vibrantes, queridos hermanas y hermanos».

Fabio Lione agrega: «Como ya sabrán, América del Sur es como un segundo hogar para mí con muchos buenos recuerdos y amigos. ¡Estoy feliz que estaremos para presentar la nueva música junto a los clásicos de RHAPSODY! ¡Nos vemos mis amigos, vamos a pasarlo genial!”

La venta de entradas para ver a RHAPSODY en Chile el 2020 comienza este viernes 27 de septiembre a las 12:0pm en Puntoticket.com y centros habilitados en el Teatro Oriente (Pedro de Valdivia #99, Providencia), PuntoTicket Store (Padre Mariano #236 local 102, Providencia y en Mall Parque Arauco Piso 2, Local 649, Las Condes), tiendas Hites y Cinemark que puedes revisar aquí.

Los precios de las entradas son:

Cancha: $29.000
Platea: $29.000
Palco Numerado: $40.000
Palco Meet&Greet Numerado: $70.000

Luca Turilli, Fabio Lione, Patrick Guers, Alex Holzwarth y Dominic Leurquin dan vida a esta nueva versión de RHAPSODY, que en julio lanzó su álbum de estudio titulado «Zero Gravity».

«Del mio vagar, cercavo il più profundo censo. Fuggente a mondi opachi e fragili…” (letra de Amata Immortale)

Hay varias maneras en la que un artista puede establecer un perímetro en su legado compositivo. Dependiendo del grado de autoría, las bandas paralelas pueden adquirir facetas tanto inmersivas como experimentales. Luca Turilli no es ajeno a esta experiencia. Los discos lanzados bajo su nombre, especialmente «King of the Nordic Twilight», tuvieron en su tiempo una fácil asociación al Rhapsody de ese entonces tanto en sonido como en estética. Los nombres de las canciones, la carátula, la tipografía… ¡todo gritaba que alguien de Rhapsody estaba detrás!

De todas formas, después de algunos años la diadema de Rhapsody pareció quedarse en la cabeza de Alex Staropoli, quien se mantuvo desarrollando la continuidad y el sonido del Thundercross que conocemos, además conservando en su alineación la característica voz de Fabio Lione. Por otra parte, Luca Turilli se atrevió a añadir otros ingredientes para construir una mirada más dramática/sci-fi para los lanzamientos de su versión de Rhapsody, quizás sacando a flote elementos que subyacían en la banda y no podían salir a flote en un contexto temático muy medieval. En fin, es como si el primero se quedara con el mármol y el otro con los adornos de la estatua. Rhapsody of Fire, es decir, el Rhapsody de Staropoli mantiene el enfoque con bastante a su favor para los nostálgicos puristas, sobre todo después del lanzamiento de «Zero Gravity», donde la brecha que los divide se ha hecho más pronunciada que nunca, pese a que Lione, después de la gira de “reunión y despedida” (comillas al cuadrado), decidiera prestar su voz para el presente álbum. Cabe pensar en la posibilidad de que efectivamente se despidieron del Rhapsody de ayer para estrenar uno nuevo. No sé… yo hubiera preferido un nuevo nombre en vez de un logo bastante inerte y frío, pero no podemos olvidar que en el álbum contamos con Alex Holzwarth en batería, Patrice Guers en el bajo y Dominique Leurquin como guitarra rítmica, todos veteranos de “The Dark Secret” la saga secuela a “The Emerald Sword”.

La primera canción, Phoenix Rising, es una verdadera iconoclastia. Atrás quedan las introducciones instrumentales para dar paso a una breve cinemática sonora con efectos pomposos y cataclísmicos tipo film de acción hollywoodense, y de fondo, segmentos de la grabación del control de despegue del Apollo 11. La guitarra de Turilli mantiene el estilo staccato tan característico de siempre, acusando, sin embargo, el uso de rango extendido (siete cuerdas, al menos) y un rol más atmosférico que en lanzamientos previos. El momentum de la canción se quiebra en un trémolo techno “bajo el agua” y un guitarreo acústico acompañado de una voz femenina (¿VST quizás?). El solo de guitarra es acotado y los acompañamientos sinfónicos más característicos de Rhapsody quedan limitados al coro.

D.N.A. (Demon and Angel) inicia bastante apresurado (como todas las canciones que inician con coro cantado), los versos de Lione junto a la invitada, la sueca Elize Ryd, mantienen una cadencia firme y prolongada. Por si fuera poco, los acompañamientos sintéticos se mezclan con los coros sinfónicos para crear esta épica tecnológica-arcana. Esta canción muestra el carácter del nuevo Rhapsody que venía trabajando Turilli desde «Prometheus». Una canción difícil de reconocer bajo la etiqueta Rhapsody, pero descompuesta algo de sentido comienza a hacer luego que decides no imaginarte al personaje lírico bailando en una disco. Hay que decirlo, el verso y el pre-coro son intencionalmente “punchi-punchi”. Ryd entrega un contraste femenino adecuado, sin embargo, su voz—por muy virtuosa que sea—a estas alturas parece competitivamente genérica en el Power Metal, creo que Arjen Lucassen todavía sigue un paso adelante en su selección de personal lírico-dramático, a veces sacando joyas de voces de variados rangos.

El tema que bautiza el disco, Zero Gravity, responde a las canciones más fáciles de reconocer. Viene como un respiro a un álbum que amenazaba con sonar demasiado diferente al Rhapsody que llevamos en el corazón. Más bien como un ancla para hacerle honor al nombre y lo que hay detrás de él. Nada que decir que no se haya dicho antes para algún disco del Rhapsody of Fire post «Emerald Sword Saga«.

También es el caso de Amata Immortale, de aquellas joyas que inician como lamento-monólogo y luego se convierte en rapsodia de voces donde se echa de menos la presencia basso de Christopher Lee. Otro caso también podría ser Arcanum (DaVinci’s Enigma): ¡que no te engañe la intro tipo leitmotiv de “la tentación del anillo único versión 2.0.x.x”! Detrás de ese manto hay una canción imperdible y digna del legado, donde, pese a la falta de nuestro querido Saruman, Lione maneja los tonos bajos majestuosamente. A mi parecer, esta se lleva el laurel del álbum, ¡y por lejos! No me molestaría en absoluto escuchar un disco de Rhapsody exclusivamente en italiano con este tipo de canciones, ya que en inglés la banda pareciera sintetizarse mucho y perder la estética romántica para quedar en descripciones cortas y versos no sucesivos.

Oceano, la última canción, quiebra un poco el esquema: si hay un género en que los italianos se han destacado mundialmente es en la balada pop (tipo Andrea Bocelli, Tiziano Ferro, Ramazzotti, etcétera) y esta canción lleva su influencia y con el toque épico. Genial cierre del disco.

En contraparte, Fast Radio Burst es una canción insigne de este nuevo Rhapsody, hecho de Metal pesado moderno, que es capaz de convencer al fan acérrimo de darle una oportunidad al nuevo paradigma. Los solos entran de forma majestuosa en un quiebre rítmico y se desarrollan hacia el pre-coro final.

Decoding the Multiverse, entra en un contraste de piano versus riff pesado; una formula de pausa-inercia muy similar a la composición de Kamelot u otras bandas que siguen el curso moderno del Power Metal Progresivo. Una canción con varias caras, con segmento instrumental bastante técnico y agradable al oído hasta que aparece el innecesario teclado-emulando-guitarra que nunca deja de sorprenderme por su insistencia en aparecer en el género, ¿cuándo lo jubilamos? Staropoli al parecer ya lo hizo.

Luego de Origins –la canción que no estuvo como introducción del álbum-, que consiste en un pasaje instrumental, bastante bien elaborado, se abre Multidimensional; otro ejemplo de esta composición que impera en el Power Metal de esta última década, esta vez vertiendo el sonido hacia una similitud con Symphony X y su agrado por los segmentos rapsódicos que alargan el corpus de las canciones, algo que podría decirse también del siguiente tema a revisar: la séptima canción, I Am, cuenta con el invitado Mark Basile acompañando a Fabio en la voz, una voz juvenil de rango similar que se maneja bien a través de la canción base y el interludio rapsódico.

“Zero Gravity” fue lanzado el 5 de julio de 2019 bajo Nuclear Blast y producido por los titulares Turilli y Lione. Todo indica que vamos a seguir con esta lucha-no-tan-lucha de dos Rhapsody, ya que ambas dieron señales de actividad importante. Mientras, nosotros seguimos en esta placentera confusión.

Review: Gabriel Rocha