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henning basse

Henning Basse, el vocalista original de METALIUM quien dejo la banda alemana el 2011, es el nuevo vocalista de FIREWIND. Basse viene a completar la banda que no tenía un vocalista fijo desde el 2013 tras la salida de Apollo Papathanasio.

«Hoy estamos felices de anunciar a nuestro nuevo cantante. ¡Nada más ni nada menos que Henning Basse! Algunos de ustedes lo conocen por su trabajo en METALIUM, otros podrían haberlo visto en el escenario con nosotros. Henning no es ajeno a FIREWIND ya que giró con nosotros por el mundo el 2007. Desde el año pasado empezó a cantar en algunos shows con la banda solista de Gus G y él hizo actuaciones increíbles, impresionando a todo Europa. Henning es un frontman increíble y tiene una personalidad que encaja totalmente con lo FIREWIND es. Démosle la bienvenida a Henning a la familia ¡prometemos que las próximas presentaciones serán más rockeras que nunca!» comentó FIREWIND.

Les dejamos un video grabado por un fan de este año de «I Am The Fire» de Gus G. cantada por Henning Basse:

Creo que muchas personas que comenzaron a escuchar Metal a mediados de los 90’s y principios del nuevo milenio, tuvieron una fijación «especial» en cierto tipo de estilos o músicos de dichos tiempos antes de oír a ciertos artistas o bandas consagradas de los 70’s u 80’s. Quizás me refiera más a la gente «veinteañera para arriba» la que se sienta identificada con el hecho de que en antes llamaba la atención escuchar artistas o bandas con bateristas rápidos, bajistas que tuviesen un protagonismo más constante en los temas, o a guitarristas virtuosos, en desmedro de quizás oír a otras bandas o artistas más “clásicos”, por decirlo de alguna forma.

En tiempos de constantes cambios de toda índole, la música tampoco esta exento de estos. Muchas bandas comenzaron a surgir, con estilos diversos, al igual que una horda de artistas que lograron un estilo marcado en el virtuosismo. Nombres como Oscar Dronjak, Kiko Loureiro, Stefan Elmgren, Alexi Laiho, Jani Liimatainen, Buckethead, Rafael Bittencourt, Christopher y Michael Amott, Luca Turilli, Michael Romeo,  por decir unos cuantos mas conocidos, comenzaban a hacer su historia en la escena metalera,  mezclando su técnica, algunos en estilos marcados como el Power Metal propiamente tal, y otros en estilos que vendrían apareciendo con el tiempo de la mezcla de características de distintos géneros ya existentes. De todos estos shredders, quizás Kostas Karamitroudis, mejor conocido como Gus G, no es tan conocido como ellos, pero sí es tan bueno como otros ya mencionados.

Si bien Gus G llego a ser conocido a nivel mundial por ser el nuevo guitarrista de Ozzy Osbourne el 2009, otros lo ubicaban de Arch Enemy al llegar como reemplazante temporal de Christopher Amott, además de grabar el solo de Taking Back my Soul. Siendo además conocido grabar discos en Dream Evil, Nightrage, Mystic Prophecy y principalmente por Firewind, nos presenta este año su segundo trabajo como solista, que mantiene una línea similar a lo que fue I Am the Fire. Contando en esta nueva placa la participación de Marty O’Brien en bajo (Lita Ford), Jo Nunez hace lo suyo en la batería (Firewind), además de contar en voces con Jeff Scott Soto (Journey, Malmsteen, Talisman, entre muchas más), Mats Levén (At Vance, Therion, Krux, Treat), Jacob Bunton (Adler, Lynam) y Elize Ryd (Kamelot, Amaranthe), hace prever que Brand New Revolution tenga de por sí una alta expectativa en lo que compete a la calidad musical de los artistas que lo componen.

Si quieren escuchar velocidad y técnica en estado puro, de entrada ya tenemos eso y más. The Quest nos muestra a un Gus G inspiradísimo, triadas rítmicas, un buen sonido de batería, un doble pedal “parejito” y un tema con mucha velocidad y dinámica.  Ya entrado en la medianía del tema, se aprecia un ritmo mas midtempo, con un entretenido solo (es raro decir un solo dentro de un tema instrumental, ¿no?) que tras el mismo vuelve a la tónica del ritmo acelerado característico del doble pedal. Mientras ya nos acercamos al final de The Quest, termina con un corte en seco y un solo acústico, que se va perdiendo a medida que disminuye el volumen del tema. Entretenidísimo comienzo de un disco que en lo personal me deja dos cosas; lo primero es que, si quizás viste primero los videos antes de escuchar el disco no sea tanto, pero si fue al revés, lo más probable es que esperes otra cosa por la expectativa que genera The Quest. Y segundo, si te gustan los buenos solos y ese estilo hardrockero mas pesado, creo que te gustara este disco y bastante.

Dando comienzo al segundo tema, Brand New Revolution nos entrega un ritmo midtempo con guitarras bastante potentes, además de un coro bastante pegadizo. «Don’t tell me, it gets better/When things keep going under/No more rules, a Brand new Revolution!». Este tema nos muestra que no siempre hay que “cranearse” mucho para que algo suene bonito. Y este tema posee dicha simpleza, a un Gus G tremendo en guitarra (que será la tónica del disco), a Jo Nunez cuya batería es potencia pura y a Jacob Bunton con una voz que simplemente te atrapa.

Otro ya conocido fue Burn, siendo lanzado con su respectivo Lyric Video (muy de moda últimamente). Similar en temática al anterior en lo musical, una letra simple pero entretenida. Nos vuelve a mostrar a un Gus G inspirado en las guitarras y a Bunton repitiéndose en el trabajo vocal. Un tema muy bueno que se hace mas corto de lo que ya es, especialmente llegado el final del segundo coro, con un solo que no deja a nadie indiferente, además de unos geniales cambios de ritmo por parte de Nunez en batería.

«We are one now/And we won’t back down/ We’re taking back all that’s come undone». Bunton da inicio a We are One con esta frase. Un tema que sigue la línea del disco, pero que tiene un poco más de doble pedal, siempre conservando la potencia de los instrumentos en todas sus líneas, además de tener después de otro buen solo del griego, un pequeño “sing along”, dándole otra dinámica al tema, que si bien no es de mis favoritos, tampoco es propiamente malo.

En lo personal no me gusta mucho la inclusión de elementos electrónicos en la música, además del abuso de maqueteo en el sonido de los temas. Siento que pierde “magia” al hacer la música tan digital, plástica o llámenla como deseen. Si bien What Lies Below no es un mal tema, creo que pierde, y mucho por dos cosas; primero, tanto efecto techno, y segundo, colocar a Elyze Rid a cantar este tema, donde no tiene un mal desempeño, pero siento que estuviese escuchando algo completamente distinto del hilo que venia con los temas anteriores, en especial al oír el pre coro «Just close your eyes and walk my way», siento una sobredosis de efectos que están de más. Llegado a la parte del solo, Gus G también hace lo suyo en una base de batería que si bien no está para nada mal hecha, pierde mucho con los efectos utilizados en la misma (como la parte instrumental de Halcyon Days de Stratovarius). Quizás para mi, el tema que menos encaja en el disco, junto con The Quest, lo que abordaremos al final de esta reseña.

Behind Those Eyes nos trae de vuelta la voz de Bunton, en algo que quizás podría ser una especie de power ballad mas pesada. Un tema que viene a calmar las aguas en este disco “movido”, pero que no pierde potencia a pesar de eso. En lo personal es de mis favoritos del disco, con un comienzo acústico que gana fuerza mientras transcurren los segundos, con un coro potente, bastante pasional diría yo, y el siempre parejo Gus G aportando en los solos, los mismos que terminan el tema sobre una base acústica después del último coro, y que se van desvaneciendo a medida que disminuye el volumen.

Los riffs pesados y baterías bombásticas vuelven con Gone to Stay. Comienza de buena forma con un solo de Gus G antes de los primeros versos, donde escuchamos a un Jeff Scott Soto haciendo de un tema que es relativamente simple, darle un plus en lo vocal, dándonos un buen cambio de aire de lo que veníamos escuchando de la voz de Jacob Bunton, quien como ya hemos visto es el vocal «dominante» (por llamarlo así) en lo que va del disco.

Otra introducción acústica con efectos de pedal, esta vez con Jacob Bunton y una melodía más relajada nos presentan One More Try. Es una de esas canciones que te imaginas oyendo en la radio a todo volumen mientras manejas un descapotable por una carretera con un paisaje frondoso. Una letra simple, que trata más que nada sobre una persona que siente que haga lo que haga llega al mismo lugar, pero está en proceso de hacer cambios, dándole otro aire a los temas más agresivos que veníamos escuchando, siendo lo único criticable el solo, algo excesivo para lo que es el tema, pero teniendo un buen efecto en el mismo.

Siento que el mejor desempeño vocal en el disco (junto con Bunton) es el de Mats Levén, además de ser la voz en tres de los últimos temas del disco, termina haciendo de Come Hell or High Water una tremenda canción. Tan agresiva como las anteriores (quizás más), es uno de esos temas que seguro te hará cabecear. Quizás su coro sea simple, pero las interpretaciones de Mats, Nunez y Gus hacen que suene simplemente tremenda.

If It Ends Today vuelve a traernos riffs como los que veníamos oyendo; potentes, simples y digeribles, a pesar de ser un tema con la letra más corta del disco, no importa mucho al escuchar el resultado final. Repitiéndose el plato Levén, comienza cantando sus versos en una base acústica, mientras la batería va marcando al ritmo de la caja y bombo mid tempo característico de Jo Nunez en lo que va del disco, agarrando potencia al final de cada verso con Gus G al nivel que mantiene durante todo el disco, y “poniéndole” nuevamente en otro solo.

Con Generation G volvemos con Jeff Scott Soto en las voces de un tema que en lo personal lo encuentro muy plano respecto al resto, quizás por abusar mucho del riff del comienzo, tanto en los versos como en el solo, que de por sí es corto pero preciso.

El final del disco resulta ser además el tema más largo con 5:21 minutos (considerando que los anteriores bordeaban los tres minutos). Una introducción acústica y un Mats Leven que vuelve a las voces nos presenta The Demon Inside, que tras la introducción ya mencionada, agarra un ritmo más pesado en el transcurso de los versos, aunque siento que decae un poco en el coro. No es para nada un mal tema, pero quizás sea el reflejo de una idea que pudo haber sido algo más, considerando la cantidad de talento que presenta el disco por nombres al menos.

Un análisis final del disco sería que va de más a menos. En lo personal, creo que In Quest y What Lies Below están de más en el disco; el primero no va con el género (siendo innegablemente una instrumental tremenda) y la segunda netamente porque el estilo que se va generando en el disco a través de los temas no encaja mucho (un tema tan “electrónico” en un disco que parte siendo un hardrock pesado). El desempeño de los artistas es tremendo, los vocalistas rinden a un gran nivel, pero la simpleza de las letras da para pensar que se pudo haber algo mas tanto en la lírica como tal. Siento que el orden de los temas pudo haber sido otro, si vemos el hecho de que el último tema es el que quedará dando más vueltas que el resto (Midnight Sun, Bucket Full of Hate, My Last Words, Fantasmic, etc.), siendo importante, a mi parecer, no sólo los temas de un disco, sino el orden de los mismos. Sin embargo, Brand New Revolution es un disco bastante digerible y entretenido para los que quieren escuchar algo un tanto distinto, pero con un estilo hardrock pesado y buenos solos que no dejarán a nadie indiferente.

 

Gus G Ozzy

Gus G., en medio de la promoción de su nuevo disco de solista «Brand New Revolution», fue consultado sobre sus planes con Ozzy Osbourne:

«OZZY estuvo haciendo algunos shows este año. Estuvimos en Sudamérica el mes pasado o hace algunos meses, y tuvimos algunos shows en Mexico. Iremos a Japón en Noviembre. En todo caso, no creo que haya mucho de OZZY porque el volverá con BLACK SABBATH para hacer un nuevo disco por lo que escuche. Es de lo que han estado hablando, pero realmente nunca se sabe con ellos, por lo que no se puede hacer planes a largo plazo con OZZY«

 

Gus G

GUS G. lanzó el video para el tema que da nombre a su nuevo disco de estudio «Brand New Revolution», su segundo trabajo como solista. El video fue dirigido por Patric Ullaeus de Revolver Film Company, conocido por trabajos con DIMMU BORGIR, LACUNA COIL, IN FLAMES, SONIC SYNDICATE y KAMELOT. «Brand New Revolution» sale al mercado oficialmente hoy (24 de Julio) via Century Media y fue grabado por Jay Ruston (STONE SOUR, ANTHRAX, STEEL PANTHER) y mezcaldo por Mike Fraser (METALLICA, AC/DC, VAN HALEN, AEROSMITH).

El disco cuenta con las apariciones como vocalistas invitados de Jeff Scott Soto (YNGWIE MALMSTEEN, JOURNEY, TALISMAN), Elize Ryd (AMARANTHE), Jacob Bunton (ADLER, LYNAM) y Mats Levén (CANDLEMASS, YNGWIE MALMSTEEN, TREAT).

Gus G Brand New Revolution

GusG

Ya puedes escuchar aquí mismo «The Quest», el nuevo single del disco «Brand New Revolution» del guitarrista griego GUS G., quien es conocido además por ser parte de OZZY y FIREWIND. «‘The Quest’ es la única canción instrumental del álbum y es pesada, con mucha energía y muy técnica. Puedes escuchar muchas formas de mi manera de tocar, no solo la parte técnica y los riffs pesados, sino también las melodías e incluso cosas acústicas. Un montón de cosas dentro de esta canción, pero de alguna forma todo combina muy bien. El resto del álbum cuenta con colaboraciones de algunos increíbles cantantes/compositores como Jeff Scott Soto, Mats Levén, Jacob Bunton y la asombrosa Elize Ryd y AMARANTHE« comentó el guitarrista.

«Brand New Revolution» saldrá a la venta el 24 de Julio via Century Media y el artwork fue diseñado por Gustavo Sazes, con quien ya trabajo GUS G. en su disco anterior «I Am The Fire». El tracklist es el siguiente:

01. The Quest
02. Brand New Revolution (feat. Jacob Bunton)
03. Burn (feat. Jacob Bunton)
04. We Are One (feat. Jacob Bunton)
05. What Lies Below (feat. Elize Ryd)
06. Behind Those Eyes (feat. Jacob Bunton)
07. Gone To Stay (feat. Jeff Scott Soto)
08. One More Try (feat. Jacob Bunton)
09. Come Hell Or High Water (feat. Mats Levén)
10. If It Ends Today (feat. Mats Levén)
11. Generation G (feat. Jeff Scott Soto)
12. The Demon Inside (feat. Mats Levén)

Gus G Brand New Revolution

 

El 24 de junio por Century Media Records saldrá a la venta “Apotheosis – Live 2012″, disco en vivo de FIREWIND que conmemora su décimo aniversario.

El trabajo dura 69 minutos e incluye 17 canciones grabadas en los shows realizados en Europa el año pasado, con motivo del tour promocional de su última producción en estudio “Few Against Many”.

El tracklist de “Apotheosis – Live 2012″ es:

01. Head Up High
02. Wall Of Sound
03. Allegiance
04. Few Against Many
05. The Departure
06. Heading For The Dawn
07. Losing My Mind
08. World On Fire
09. Guitar Solo 2012
10. SKG
11. Between Heaven And Hell
12. Piano Solo
13. Edge Of A Dream
14. Mercenary Man
15. Glorious
16. Maniac
17. Falling To Pieces

Escucha un adelanto del disco aquí:

FIREWIND celebrará su décimo aniversario lanzando «Apotheosis – Live 2012», disco en vivo el próximo 24 de junio por Century Media Records.

El trabajo dura 69 minutos e incluye 17 canciones grabadas en los shows realizados en Europa el año pasado, con motivo del tour promocional de su última producción en estudio «Few Against Many».

El tracklist de «Apotheosis – Live 2012» es:

01. Head Up High
02. Wall Of Sound
03. Allegiance
04. Few Against Many
05. The Departure
06. Heading For The Dawn
07. Losing My Mind
08. World On Fire
09. Guitar Solo 2012
10. SKG
11. Between Heaven And Hell
12. Piano Solo
13. Edge Of A Dream
14. Mercenary Man
15. Glorious
16. Maniac
17. Falling To Pieces

 

Uno de los nuevos estandartes del Heavy Metal mundial. Eso es, hasta donde puedo ver, Firewind en el panorama actual. De ahí que un nuevo lanzamiento por parte de ellos tenga una cierta relevancia que sin duda genera muchas expectativas en los seguidores del estilo. Y bueno, ni hablar de que significa para sus fans. Hay un pequeño y selecto grupo de bandas que conforma la “nueva sangre” del metal y que lo que hagan es muy importante para la salud del género. Lo que corresponde señalar ahora es que Firewind es una de esas bandas. De todo eso debiera colegirse que este Few Against Many no es otro disco más.

Siendo así las cosas, consideré que era bueno darle a esta producción el tiempo adecuado para que toda su sustancia se fuera asentando y darle así su real peso. Desde hace algunas semanas lo vengo escuchando y re-escuchando para ver cuánto mide y pesa. Creo que es bueno establecer de entrada que no es lo que esperaba. Digamos que no es un mal disco, pero cualquiera que conozca lo que es capaz de hacer esta agrupación griega, quedará con un leve sabor a poco. No es lo suficientemente contundente y la sensación que permanece es la de un intento apenas relativamente exitoso por mantener la consistencia y solidez de sus discos anteriores. Pero vayamos corte por corte para ver dónde cojea este séptimo álbum de los de Salónica.

Todo inicia de buena forma con Wall Of Sound. Canción muy sólida en cuanto a ejecución, destacándose principalmente la aplastante fuerza con que comienza, así como la agresividad de las guitarras que predomina casi en todo momento, con un sonido denso y macizo que ciertamente da gusto. Algo que de inmediato llama la atención es el tinte hard rock de ciertos pasajes, así como la progresividad que se advierte en otros. Digamos que por instantes, como en el estribillo, tiene un nivel de complejidad medio, pero en su segmento instrumental se torna bastante compleja y técnica, cosa que a mí al menos me parece genial. Por otro lado, creo que el trabajo vocal hay que separarlo en dos partes. Lo primero es señalar que el desempeño vocal de Apollo Papathanasio es espectacular, y lo segundo es consignar que las melodías tras éste desempeño técnico son más bien planas. No es que carezcan de matices, sino de lo que yo llamo sentimiento. Dicho de otro modo: muy bien cantadas, pero no me mueven ni un pelo. Más allá de ese detalle, es una buena canción. Muy atractiva por extensos pasajes.

Algo similar a lo anterior ocurre en cuanto a la segunda pista, que lleva por nombre Losing My Mind. Son seis minutos y medio donde por lejos lo más rescatable son los colosales solos de teclado y guitarra efectuados respectivamente por Bob Katsionis y Kostas “Gus G.” Karamitroudis que pueden oírse al entrar a la segunda mitad. Las partes anteriores, en particular el coro, son más bien tediosas. Quizás el segmento correspondiente al primer verso escape esto, pues en realidad es un Heavy bien clásico y bien armado. Pero para muestra el tedio del que hablo está buena parte del primer minuto, que no deja otra impresión que la de una suerte de relleno. Y volviendo al coro: sí, tal cual, aburrido. Me imaginé a mí mismo en un concierto de Firewind escuchando las citadas líneas y difícilmente me sentiría con ganas de participar en un mosh. Y es que no prendería a nadie. A ver si con suerte levanto los brazos. Pero de nuevo, tiene sus bondades. Los puentes rebosan de Heavy Metal y los mencionados solos son de antología. Con todo, me parece uno corte que queda al debe.

Un notorio repunte llega junto a Few Against Many que, como ven, es el que da nombre al disco. Considero que sigue la misma dinámica de las pistas anteriores, pero esta es más afortunada en su configuración melódica. Para decirlo de un modo bien pedestre, pega más. En este punto se hace necesario destacar lo impresionantemente bien que suena Apollo. No hablo de cómo canta, o de su desempeño, pues para nadie es secreto que es un privilegiado en la interpretación, hablo más bien del trabajo de mezcla y producción, que le otorga un sonido muy particular, como si detrás de cada nota estuviese el murmullo de un rugido. No es algo nuevo, pero aquí se consolida esa fórmula. Volviendo a la canción, ¡excelentes guitarras!, muy clásicas por momentos, a lo Accept, y muy técnica en otros, a lo Symphony X. Una muy interesante mezcla. La variedad aquí sí da resultados.

El cuarto tema es The Undying Fire, que sin duda continúa el repunte iniciado por el anterior. Acá veo ideas mucho más claras, lo que termina significando que a la larga sea de lo mejor del disco. Es muy llamativa la ruptura que se da entre el comienzo, con esas guitarras acústicas junto al sonido de una fogata de fondo, y el posterior vendaval de guitarras cortantes y pesadas. Por otro lado, me parece que es el primer tema en que podemos ver un estribillo realmente sólido, pues aun sin ser nada excelso y grandilocuente, se las arregla para gustar y bastante. Y una vez más, el despliegue técnico de cada músico es digno de destacarse. Ésta y todas las canciones anteriores podrán ser algo austeras en cuanto a genialidad e inspiración, pero no en cuanto a lo técnico. Eso es algo que hay que dejar en claro. Para muestra, la sección instrumental del presente tema es pura clase y calidad. El señor Gus G. es un condenado crack.

Continuamos con Another Dimension, para mí, la primera gran canción. Me resulta imposible no acordarme de ciertos pasajes en la carrera de Symphony X, en particular, de Domination. Los riffs se me hacen parecidos. A eso sumen que la voz de Apollo tiene por momentos un color similar al de Allen y entenderán a qué me refiero. El punto es que ese comienzo, muy estilo Domination, ¡la rompe! Muy potente, enérgico y dinámico. Una patada en la mente. Maravilloso. Otra cosa curiosa es que cuando Apollo comienza a cantar me recuerda a algunas bandas thrasheras de EE.UU. de los ochenta, tiene ese toque vieja escuela que a mi gusto resulta ser genial. Es un chispazo que te saca una sonrisa de goce. Posteriormente, y temprano en la canción, aparece el primer estribillo, ¡y al fin encontramos una genialidad en cuanto al uso de melodías vocales! Considero que es el primer gran acierto.

En seguida llega, de forma tranquila y apacible, la buena Glorious. De todas formas, esa tranquilidad y paz se ven de inmediato interrumpidas por un expectante primer verso, que segundos más tarde deriva en el primer estribillo, momento en el que se vuelve a percibir ese aroma a hard rock que, aquí al menos, resulta de buena manera. Misma cosa pasa con el puente. Interesantes arreglos que logran algo que en otros cortes no ocurre: brindarle al tema una identidad. Algo a lo cual aferrarte para recordar. Con otras canciones cuesta trabajo hallarla. Deja de sonar el disco, lees el título de una canción y te preguntas “y esta, ¿de qué iba?, ¿cómo era?”. Te acuerdas con cierto esfuerzo. Con pistas como Another Dimension y la presente Glorious es distinto. Están mucho mejor definidas. ¡Otra buena canción!

La séptima marca el momento distinto del álbum, por cuanto se trata de la única balada,  Edge Of A Dream. Luego de las primeras escuchas me pareció algo melosa y sin mucho que ofrecer, pero más tarde, prestando atención a los detalles, asoma como otro de los momentos bien ponderados. El inicio en piano y luego con cuerdas, le impregnan de una melancolía profunda. La interpretación de Papathanasio resulta genuina y logra comunicar lo esencial de la canción. El aporte realizado por Apocalyptica es más que “ornamental”, pues de verdad sirven a un propósito: construir esta atmósfera triste y melancólica de la que escribía antes. El solo de Gus G. también es muy bueno, aunque pienso que era la oportunidad de demostrar que lo de él no es solamente tocar solos intrincados y vertiginosos, sino que también puede hacer algo con más sentimiento, cosa que finalmente logra, pero sólo parcialmente. Sumando todo lo anterior, es una balada de muy alta factura.

Acercándonos al final encontramos Destiny, otro de los cortes destacados. Me parece sumamente atrayente la forma en que la canción transita por distintos momentos, lo que, sin ánimo de ser majadero, habla de los tintes progresivos que está adoptando cada vez ves más Firewind. Mírese el comienzo, los puentes y el coro y nótese que poco y nada tienen que ver el uno con el otro. Lo interesante, y a la vez meritorio, es que esas diferencias son enlazadas de forma prodigiosa, convincente, gracias a transiciones muy bien logradas. No te quedas con la sensación que son varios trozos de canciones malamente pegadas. Se trata de algo bien orgánico. Por otro lado está el hecho de que resulta una canción entretenida, de esas que te dan ganas de corear. El estribillo es quizás uno de lo instantes más Power Metal del disco, y a la luz de lo que es la generalidad de éste, eso es sumamente relevante.

A continuación de ese repunte el disco vuelve a decaer. Esto porque Long Gone Tomorrow adolece de los mismos problemas que las otras composiciones ya revisadas: la intrascendencia. Ahora escuchamos un Hard/Heavy Rock que logra sonar potente, pero nunca logra el despegue. Buena ejecución, buena interpretación, sólidos riffs, imponente base montada por Johan Nunez y Petros Christodoylidis, todo lo que quieran, pero al final poco queda. “Mucho ruido, pocas nueces”, diríamos en esta parte del continente. La situación mejora con No Heroes, No Sinners, sin embargo no es un corte que la rompa ni nada por el estilo. De ritmo cansino, quizás su mayor bondad sea el coro, donde pareciera que al fin “despierta”. Luego de eso vuelven los riffs, bien potentes y de gran sonido, pero que poco aportan. De verdad, una vez transcurrido los solos, una delicia como siempre, uno sabe que la canción ya terminó, sin embargo ese minuto que resta se hace larguísimo. Mal cierre.

¡Afortunadamente queda algo más! Bueno, no afortunadamente, porque el tema extra, Battleborn, tampoco constituye esa gran patada en la cabeza que uno esperaría como cierre. Quiero decir, no es la Life Foreclosed o When All Is Said And Done de los discos anteriores. Eso sí, el comienzo es de antología, glorioso, gracias a unos arreglos corales que marcan un punto altísimo. Tristemente eso dura sólo unos segundos, luego ingresa en una fase de letargo… honestamente no sé qué se pretendía. Quizás lograr una especie de contrapunto ente eso y lo poderoso que resuena ese interludio, que sí, suena poderoso, sin embargo al moverse hacia el estribillo pierde todo lo ganado, pues esa fuerza se diluye. Y bueno, toda esa dinámica se repetirá hasta el final. Discreta composición. Y con eso, amigas y amigos, termina el séptimo lanzamiento de Firewind.

Few Against Many es un disco distinto. Raro. Raro porque la verdad cuesta distinguir cuál es el camino que quiere tomar Firewind. Por momentos es una tormenta de Power/Heavy progresivo y en otros es más bien algo más cercano al hard rock. Lo que sí es seguro, es que no es -al menos en esta placa- la banda de Power Metal que fue a mediados de la década pasada (hace como seis años, en todo caso). Algunas cosas se mantienen, como la calidad de sus integrantes es y será siempre incuestionable, el sonido claro y potente también está allí. Lo que sí se echa de menos es la lucidez a la hora de poner todo eso al servicio de composiciones que simplemente resulten atractivas. ¿Cuánto pesa este disco?, considerablemente menos de lo que esperaba. Ahora bien, dudo que esto ponga en duda el estatus de banda -grande- a nivel metal. Lo siguen siendo, pero habrá que esperar para su siguiente gran golpe.