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Tres bandas ya «clásicas» del Power Metal europeo anunciaron el lanzamiento de nuevos discos para el próximo mes de Enero. Es así como los alemanes liderados por el guitarrista Kai Hansen GAMMA RAY, sus compatriotas FREEDOM CALL, liderados por el baterista Dan Zimmermann y los italianos SECRET SPHERE ya tienen listos sus discos, de los cuales solo se sabe que «Legend Of The Shadowking» es el nombre del de FREEDOM CALL.

Dado la coincidencia de fechas, las 3 bandas se unieron para crear el tour «To The Metal» con el que presentarán sus nuevos trabajos en Europa.

GammaRayFreedom CallSecret Sphere

A media tarde de un buen domingo nos convocó un evento absolutamente prometedor, y capital para todo buen fan del Power Metal, pues se presentarían en Chile dos de las bandas fundacionales del estilo, quizás las dos más emblemáticas: Helloween, presentando su sólido «Gambling With The Devil», y Gamma Ray, liderados por Kai Michael Hansen, con su nuevo «Land Of The Free Part 2», acompañados por los nacionales The Shrink y Human Factor. Obviando el desafortunado nombre que la productora local dio al evento («Chile v/s Alemania»), la algo fría tarde/noche (¡se acabó el verano!) prometía, y mucho. ¡Un evento soñado!

CHILE CHILE LINDO

Con media hora de retraso (tras una tediosa espera), con un telón de GAMMA RAY que dejaba ver parte del telón de HELLOWEEN que se hallaba más atrás, y con un público que frisaba los 3.000 espectadores, a las 17.30 horas se dio el vamos al show, con la salida a escena de THE SHRINK, cuarteto compuesto por Cristian Solari en las voces, Sandro Trabucco en Bajo, Andrés Torres en batería, y que contó en esta oportunidad con el zurdo Javier Bassino (ex Fahrenheit) en guitarras (quien se llevó unos injustos gritos de «pokemón, pokemón» por parte de algunos fans de adelante), reemplazando al titular Franco Lama. THE SHRINK es una banda que se autodenomina en su sitio www.theshrinkband.com como «melodic thrash metal», con influencias de Iron Maiden, Metallica y Alice In Chains, y la verdad que dichas influencias se notan en sus composiciones, varias de ellas plasmadas en su nueva placa, titulada «Break New Ground». Con la batería ubicada a la izquierda del escenario (derecha del público) y con una puesta en escena totalmente sencilla, la propuesta de THE SHRINK mostró bastantes cosas interesantes y prendió bastante al público, con su metal más bien sobrio, sólido, sin grandes aspavientos, con un vocalista bastante jugado (el tipo dejó todo en la cancha), y fundamentalmente con el destacable aporte de Javier Bassino en las guitarras. No debe ser fácil obrar como reemplazante en una instancia tan importante, y se desenvolvió meritoriamente. Una banda para tener en cuenta, y bastante.

Setlist The Shrink

1. Rollercoaster
2. Break New Ground
3. Destructor
4. Land of Fire
5. Global Warning
6. Haunted

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Tras una espera bastante larga (la segunda de la tarde), que fue amenizada por la presencia de tres simpáticas y sanas señoritas (que al menos tenían buen lejos) que subieron al escenario, quienes al son del tan multitudinariamente espontáneo como predecible coro de «en pelota, en pelota» lanzaron merchandising al público, saldría en escena HUMAN FACTOR, quinteto compuesto por Ives Gullé en voces, Guillermo Olivares en guitarra y segundas voces, un emblema como Soledad Genúa en guitarras, Felipe Gómez en bajo y Rodrigo Espinoza en batería. A pesar de que salieron a escena un tanto intempestivamente, la experiencia en estas lides se notó, y bastante. Con un excelente frontman como Ives Gullé (carismático y con excelente voz, una de las mejores de la escena nacional) y la impronta de Guillermo Olivares (da gusto ver músicos nacionales que se la creen en el escenario, y además, ¡le falta la pura moto para tocar en Manowar!), HUMAN FACTOR mostró su excelente repertorio de Power Metal, fundamentalmente temas de su LP «Behind The Dark», del 2006, sin olvidar temas como «Fire» y «Human Factor», del «Unleashed» (2004). Aunque en los dos últimos temas la avidez de los forofos por ver a Gamma Ray y Helloween se hizo cada vez más evidente –de todas maneras, es cierto que quizás su show haya sido un poco largo–, HUMAN FACTOR cumplió con creces las expectativas. Es de esperar que prontamente puedan ofrecernos nuevo material, y de la misma calidad que nos han mostrado hasta ahora.

Setlist Human Factor

1. Nobody Knows Me
2. Give Me The Sign
3. Stronger
4. Liar
5. Fire
6. Seeds
7. Infected Minds
8. Human Factor

«GAMMA RAY! GAMMA RAY! GAMMA RAY!»

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La tercera espera de la noche se tornó bastante tediosa, los técnicos desarmaban la batería utilizada por HUMAN FACTOR, varios mirábamos el techo… y bueno, ¿quién no siente que el tiempo pasa lento cuando estamos esperando algo con tales ansias? Mientras tanto, seguía llegando público al Caupolicán, mientras el ambiente se fue calentando poco a poco hasta que comenzaron los primeros «GAMMA RAY! GAMMA RAY!».

A las 19.35 horas se apagaron las luces, los gritos se acrecentaron, y los sones del intro Welcome (del Heading For Tomorrow), saliendo a escena Dan Zimmermann con un impresentable atuendo lindante con el S&M. Tras el impacto visual –que en mi caso particular duró algunos segundos–, el Caupolicán se vio remecido con el potente riff de Into The Storm, originado de la inconfundible guitarra de Henjo Richter (que usó unos lentes muy John Lennon). A escena el maestro Kai Hansen, nos saluda con su «good evening Santiago!», y nos deleitan con el primer corte de «Land Of The Free, Part 2», reventando el teatro.

Tras el excelente calentamiento de motores, y sin mediar pausa alguna, Gamma Ray nos sorprendió con un clásico del metal pichanguero, Heaven Can Wait. Me parece que lo inesperado e intempestivo del inicio del tema fueron elementos que jugaron a favor, y además, se trata de un corte que funciona a la perfección en vivo. Perfecta elección del tema y del momento para tocarlo, se veía venir que el tracklist se vendría potente.

Nuevamente, sin parar, un tercer tema en fila: New World Order, con sus reminiscencias a Rat Bat Blue y a I Want Out. Jamás pensé que la gente la cantaría tanto. En el coro realmente se observaba un mar humano (bueno, un lago), saltando y gritando el «This is the time of the ending / It’s the dawn of a new world order», realmente impresionante.

¡Al fin! La banda se toma un respiro, Kai nos dedica palabras de buena crianza («this is like coming home»), y momentos después se lanzan con otro intenso tema, presentándolo como una composición de Henjo Richter, Fight, uno de los más rescatables temas del irregular «Majestic» (2005), que contó con una buena recepción, fundamentalmente porque se trata de un corte con momentos bastante rápidos, de los predilectos por la fanaticada chilena.

Tras ello, Kai Hansen habló por momentos del disco nuevo, «Land Of The Free, Part 2», y lo hizo a propósito de presentar The Empress, tema, como dijimos en el CD Review, muy en la onda de Princess Of The Dawn de Accept. No creo que haya sido la mejor decisión para tocar en vivo, aunque es probable que haya sido necesario bajar un poco las revoluciones del concierto, que transitaba a un ritmo vertiginoso hasta ese entonces. Hay que precisar que cortaron un poco el final, volveremos sobre esto.

Apenas Hansen nombró el disco «Somewhere Out In Space» (1997), el público reaccionó alborozado. El siguiente tema sería Valley Of The Kings, otro corte que en lo personal me sorprendió, pensando en la amplia gama de excelentes temas que posee ese notable trabajo. Pero funcionó bien.

Un emotivo instante se vivió tras los primeros acordes de Rebellion In Dreamland. En mi caso en particular, «Land Of The Free» fue el primer tema que escuché de Gamma Ray, y dije en ese momento «buena la banda, ¿quién es el vocalista?», sin poder dar crédito a mis oídos cuando supe que era el mismo Kai Hansen que gloriosamente se desgañitaba en el mítico «Walls Of Jericho». Más allá de su importancia como ícono del Power Metal, es claro que Hansen no es un dotado vocalmente… pero el tipo la rompe y tiene una onda característica, el tipo trasunta una alegría en el escenario que no se la he visto a ningún otro artista. Como que constantemente tuviese conciencia de que siempre soñó con ser músico, y que ahora no sólo vive de ello, sino que es reconocido mundialmente como un referente indiscutido. En todo eso pensé en fracción de segundos y por ello fue que disfruté este tema como ningún otro de Gamma Ray, a pesar de que (como sería una constante a lo largo de la noche, y como mencionamos a propósito de The Empress) le cortaron buena parte…

… para engancharla con otro clásico: Heavy Metal Universe, un tema que fue gestado y concebido para tocarlo en vivo. En estudio tiene bastante menos «gracia». Los que estuvieron ahí podrán recordar la intensidad de aquel momento, con Kai Hansen dividiendo al público en tres para cantar «Heavy», «Metal» y «Universe», y diciendo algo así como «ustedes son como nosotros, somos unos fucking freaks y nos importa una raja», frase que logró una enorme recepción. Hasta tirado en el piso estuvo Hansen.

Dirk Schlächter, el notable bajista de esta banda (una mezcla física entre Iggy Pop y Anthony Kiddis), tomó el micrófono anunciando que cambiaría un poco el ambiente, que ahora tratarían de algo «muy triste». Me la creí, caí como un niño. Hasta que Kai Hansen pregunta «are you ready to Ride The Sky?» y el estadio se transformó en una gigante bomba cardíaca latiendo al ritmo de este mítico himno. El muchacho que hizo una bandera que decía algo así como «Hello-Ray, Play a Song From Walls Of Jericho» (que me recordó a ese letrero que le tiraron una vez a Bruce Dickinson que decía «play classics», búsquenlo en YouTube) debe haber sido el más feliz de todos. Lamentablemente, la cortaron en la mitad…

…y la conectaron con el que sería el último tema de la primera parte del show, Somewhere Out In Space, otro notable tema al cual Gamma Ray exprime al máximo para sacarle el máximo provecho. Un nuevo sing along, matizado por una versión más «intimista» del mismo tema, y que mostró a Dirk Schlächter haciendo gala de varias técnicas existentes para tocar el bajo (con uñeta, con los dedos, hasta con slap) y al público gritando «Hansen! Hansen!», rendido a los pies del coloso teutón.

Tras esto, la banda se despide falsamente del público, para volver tras un pequeño encore con Send Me a Sign, que sería a la postre el último tema de la noche… ejecutado por Dan Zimmermann. Con Kai y Dirk coreografiando un molino con sus respectivos brazos derechos, y tras una hora y quince minutos, Gamma Ray se despide del escenario, prometiendo volver.

Un show de notable calidad técnica, con un buen sonido y con una excelente respuesta del público, a pesar de los abruptos “cortes” en algunos temas, como Ride The Sky o Rebellion in Dreamland. Lo único realmente malo: demasiado, pero demasiado corto. De lo bueno, poco, dicen. Y a empezar a esperar, nuevamente…

Setlist GammaRay

01. Welcome
02. Into The Storm
03. Heaven Can Wait
04. New World Order
05. Fight
06. The Empress
07. Valley Of The Kings
08. Rebellion In Dreamland
09. Heavy Metal Universe
10. Ride The Sky
11. Somewhere Out In Space
Encore
12. Send Me a Sign

LA CALABAZA, UNA MÁQUINA

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Después de mandarnos una espera de alrededor de 45 minutos en que más encima por momentos se escuchó de fondo una insufrible cosa techno (me niego a llamarla música), y que se tornó más larga que el día lunes tras escuchar a los pruebasonidos hablando en alemán, finalmente a las 21.35 se apagan las luces, cae el telón de Gamma Ray y se deja ver el de Helloween: la carátula de «Gambling With The Devil» en versión gigante.

Los gritos aumentaron exponencialmente con los primeros sones de Walls Of Jericho, que unida a Crack The Riddle, la intro del nuevo corte de Helloween, marcaban el inicio del show, con un notable juego de luces encima de la ruleta del medio del telón.

No pocas caras de sorpresa y de éxtasis se dieron con el son de la guitarra de Sascha Gerstner… el show comenzaría nada más ni nada menos que con Halloween, emblemático tema del “Keeper Of The Seven Keys: Part I”. El entusiasmo inicial bajó un poco, y no por culpa de la banda, sino debido a los notorios y evidentes problemas de sonido al comienzo del show, particularmente con el micrófono de Andi Deris, quien incluso por momentos debió tener dos a mano. Editando un poco el final (¿quién les enseñó esta costumbre?), el público respondió con un gran aplauso a un inicio que debió ser mejor. Incluso Andi Deris, en un ezzpañol tarzanesco pidió perdón por el “fucked up micrófono”.

La primera gran explosión se dio con una sorpresiva inclusión. Andi habla de su primer disco en Helloween, editado hace ¡catorce años!, “Master Of The Rings”. El público reaccionó jubiloso –incluso más que con Halloween- cuando anunció Sole Survivor, el corte inicial del señalado trabajo.

No pocos pensamos que uno de los momentos más emocionantes de la noche se dio en el siguiente tema. En lo personal, March Of Time fue uno de los primeros temas que escuché de Helloween y siempre me ha parecido uno de los mejores de todos, de esos temas que junto a no muchos más contribuyen a generar un estilo de música, que a la sazón es la favorita de muchos de nosotros. Por ende, escucharla en Chile no tiene precio y así lo sentimos, gritando inolvidablemente el “’cause time…. marches… time… marches on, and on and on…”. Un momento sencillamente espectacular, con un Andi Deris aperradísimo, que hizo que los pequeños problemas de sonido (esta vez con el bajo, que se escuchaba muy poco) pasaran a un segundísimo plano.

Llegaba la hora de revisar material de “Gambling With The Devil”, y el corte elegido sería su single, As Long As I Fall, que contó con el primer cigarro de Michael Weikath (inexpresivo como siempre) y con una buena respuesta del público, que hizo muy bien las tareas y cantó de buena gana, especialmente en el coro.

Las revoluciones estaban lo suficientemente bajas como para consolidar un momento más intimista. Así, otro clásico de clásicos, A Tale That Wasn’t Right, coreadísima, emotiva y muy, muy aplaudida. Quizás cometa alguna herejía para las viudas de Michael Kiske, pero a mí me gusta más este tema cantado por Andi Deris y el tipo demostró que ÉL es el vocalista de Helloween. La verdad, me parece que este tipo se merece todo el reconocimiento del mundo, mal que mal lleva casi quince años en Helloween, banda a la cual prácticamente salvó casi solito de caer en las garras del mainstream y dejándolo perpetuamente en el lado del metal. Creo que al fin se lo reconoce como lo que es, un buen vocalista, un excelente frontman, un gran compositor y sobre todo, un metalero de tomo y lomo, y que jamás podríamos imaginar renegando del mismo, de la música que lo ha llevado a ser conocido y admirado. Algo que no todos los vocalistas de la historia de Helloween pueden decir. Y con ello no me refiero a Kai Hansen.

Tras un correcto solo del simpático y talentoso Dani Löble (un hallazgo este tipo), en medio del cual interactuó bastante con el público, bajaron las luces y comenzó otro temazo, quizás el mejor del “Keeper Of The Seven Keys – The Legacy” y me atrevo a decir que de los mejores de la era Deris: King For a Thousand Years. Un tema que lo tiene todo, pero que lamentablemente contó con nuevos problemas en el micrófono de Andi que incluso ocasionó que entrara un roadie. Y además, la cortaron un poco, cuéntate una nueva. De todas formas, el público –me incluyo– estaba absolutamente rendido.

“Eagle??” preguntó Andi. “FLY FREE!!!!!” fue la respuesta de las cerca de cuatro mil voces. Si hay un tema fundamental dentro de lo que es el Power Metal, ese tema es Eagle Fly Free. No puede haber un concierto en que Helloween no toque este tema, que más que un tema, es la piedra angular de un estilo musical. Con una muy buena ejecución, Helloween se ganó una nueva ovación.

Llegaba el momento de presentar otro corte del nuevo disco, y la elegida fue The Bells Of The Seven Hells. En lo personal, esperaba otra decisión, quizás Paint A New World o la genial Final Fortune, pero después de haber tocado March Of Time les aceptaba hasta que hubieran tocado I Don’t Wanna Cry No More o Revolution Now. De todas maneras el tema funcionó bien, e incluso Helloween se animó a hacer un juego de sing along con el “We are the hive / We are the people / We ring The Bells Of The Seven Hells”, arriesgada apuesta que funcionó, aunque un poco a medias.

Ya acercándonos al final del show, era el turno del single de “The Dark Ride”, If I Could Fly, que encontró una muy buena acogida, para pasar al último tema, otro clásico del “Keeper Of The Seven Keys – Part II”, Dr. Stein, con una monumental respuesta de un Teatro Caupolicán que a esa altura estaba en éxtasis máximo.

Tras el primer encore, comenzaron a escucharse los típicos silbidos/guitarridos de Perfect Gentleman. Lamentablemente, un nuevo problema de sonido arruinó lo que se supone que sería más sorpresivo, por lo que la pista de audio se cortó repentinamente, para volver a sonar un minuto después. Sale a escena nuevamente la banda y esta vez con un Andi Deris ataviado como el muñeco que aparece en la portada de “Gambling With The Devil” (una especie de Señor Corales con gorro de mago y chaqueta roja brillante). Se trataría de un medley, que primero nos hizo vibrar con una parte de I Can (el tema de Chile en el Mundial del ’98); posteriormente con Where The Rain Grows, con un excelente Sascha Gerstner en las segundas voces; Perfect Gentleman, con un Teatro que se vino abajo con el “’cause I am… I am a perfect gentleman”, que contó además con un sing along y con Deris presentando a la banda, cada uno con su instrumento, primero Sascha, luego Markus Grosskopf y sus tatuajes a lo Michael Scofield, Weikath que intentó blusear un poco y Dani Löble… hasta que Sascha tomó el micrófono para presentar a Andi Deris, quien se llevó una merecida y debida ovación. El medley continuó con la gloriosa Power, para terminar con la no menos mítica Keeper Of The Seven Keys. Excelente idea la del medley. Pero lo que vendría después sería histórico.

Tras un encore de un par de minutos sale a escena Dani Löble, y posteriormente aparece el resto de la banda… a quienes se unieron Henjo Richter, Dirk Schlächter y Kai Hansen… mientras saltaban al escenario unas especies de calabazas/pelotas que eran pateadas por los músicos hacia el escenario, cuatro guitarras y dos bajos se unieron para interpretar Future World, con partes cantadas por Deris y otras por Kai Hansen… ver a éste a Kai Hansen con Michael Weikath tocando en el mismo escenario , haciendo esas tan germanas coreografías con guitarras, era como ver a Pelé haciendo una pared con Maradona, un momento francamente alucinante e histórico. Quizás algún día veamos a Dave Mustaine tocando The Four Horsemen con Metallica. Aunque probablemente antes se acaben las piedras o se acabe la pobreza.

Pero no sería el único tema ejecutado por este octeto denominado Hello-Ray. Un recital de Helloween no puede terminar sin I Want Out, quizás el más clásico de todos los clásicos. Allí vimos duplas simpáticas como Weikath tocando con Henjo Richter o Sascha Gerstner junto a Dick Schlächter, coronando un show espectacular, emotivo, histórico y cargado de momentos para recordar, culminando con la muy bonita escena de los ocho músicos de escena (sólo faltó Dan Zimmermann) abrazados y despidiéndose de una enfervorizada fanaticada.

En suma… más allá de algunos problemas de sonido y de las demoras que se hicieron bastante tediosas, es justo señalar que estuvimos en un show francamente redondo y emocionante. Dos bandas chilenas de bastante buen nivel y de buena proyección, unidas a quizás las dos más grandes bandas del estilo de todos los tiempos, conformaron un cóctel que, a todas luces, puede ser calificado (y debe serlo) como inolvidable.

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Setlist Helloween

01. Walls Of Jericho / Crack The Riddle
02. Halloween
03. Sole Survivor
04. March Of Time
05. As Long As I Fall
06. A Tale That Wasn’t Right
07. Solo de batería de Dani Löble
08. King For a Thousand Years
09. Eagle Fly Free
10. The Bells Of The Seven Hells
11. If I Could Fly
12. Dr. Stein
Encore 1
13. Medley: Perfect Gentleman / I Can / Where The Rain Grows / Perfect Gentleman / Power / Keeper Of The Seven Keys
Encore 2
14. Future World (con GammaRay)
15. I Want Out (con GammaRay)

Resulta poco discutible el afán, si bien no calificable «comercial» (no creo que dicha palabra sea aplicable a una escena tan poco mediática como el Heavy Metal), al menos marquetero por parte de la banda liderada por el imbatible Kai Michael Hansen, al idear una especie de secuela del que, sin dudas, es el disco más emblemático de la carrera del cuarteto integrado además por Henjo Richter en guitarras, Dirk Schlächter en bajo y Dan Zimmermann en batería. Sin dudas, aunque quizás en menor medida que Helloween con su «Keeper Of The Seven Keys – The Legacy», en los tiempos de hoy suena algo «ambicioso» querer emular o rememorar épocas pasadas con las mismas sensaciones que sus productos musicales generaron antes, particularmente al tratarse de un disco emblemático del Power Metal, como lo es «Land Of The Free», pero Gamma Ray entendió que debía correr el riesgo, considerando además la cierta irregularidad de sus dos trabajos de estudio precedentes, «Majestic» y «No World Order». Y claro que es un riesgo, porque la expectativa aumenta exponencialmente.

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas… pero afortunadamente el esfuerzo del cuarteto teutón rinde frutos y «Land Of The Free II» es un disco que dista bastante de decepcionar, y que más bien provoca la recuperación de la ilusión en esta banda. Si bien es imposible comparar discos de épocas distintas (con varios años de diferencia, es como si comparásemos el Iron Maiden con el No Prayer For The Dying, o comparar a Chamaco Valdés con el Mati Fernández), ambos trabajos poseen, además de su nombre común, un aspecto crucial: se trata de discos auténticamente Powermetaleros, en los cuales los elementos «bombásticos» no suenan recargados ni forzados, sino que son parte de su esencia.

«Land of The Free II» parte como tiene que partir un disco de Heavy Metal: con un tema cortito, directo, a la vena. Into The Storm es un tema midtempo parte con un riff a lo Neon Knights e involucra esos detalles tan típicos de Gamma Ray, como el buen trabajo de las dos guitarras y un sonido potente y sólido. Buen inicio, con un excelente final.

Con un inicio que parece indicar que se trata de otro tema absolutamente midtempo, From The Ashes parte con un ritmo galopante, para pasar a midtempo para luego llegar a un coro absolutamente powermetalero y “glorioso”. Notable la capacidad de esta banda para variar y cambiar ritmos sin que suene forzado. Con una letra muy típica de Gamma Ray (“…like phoenix from the ashes / we will go where no man’s gone before”), se trata de uno de los mejores temas del disco, que tiene de todo, y no un poco, sino en buenas cantidades, y que recopila muchos de los elementos que han hecho a esta banda uno de los referentes del estilo a nivel mundial.

Tras la intro Rising Again viene la hiper Power Metal To Mother Earth, descarga eléctrica a velocidad rompecuellos, con un hiper notable trabajo, particularmente de las guitarras y de Dan Zimmermann, un monstruo de los tarros. Gamma Ray es una banda a la que este tipo de temas le vienen perfectos, aunque resulte inevitable la “cita” (hasta deberían ponerle pie de página) a How Many Tears en el precoro. En lo personal, no comulgo mucho con las letras medio ecológicas pero hay que reconocer que en el cuarteto germano es una fórmula que funciona. Gran tema.

La Send Me a Sign de este disco (denominándola así porque quizás sea la que más suene como “single”) vendría siendo Rain, aunque las guitarras suenan más potentes y es menos “radial”, sino que bastante más power. Notables nuevamente las guitarras en armonía y Kai Hansen mostrando un muy buen trabajo. Siguiendo con las citas, la parte de la mitad, en que cambia de ritmo, es muy similar a Visions de Rage (del glorioso End Of All Days). Punto para Henjo Richter.

Rain conecta muy bien con Leaving Hell, otro tema potente y cargado de intensidad. Suena algo extraño un tema de Gamma Ray que prácticamente comienza con un solo, pero funciona bastante bien. Interesante el cambio de ritmo (más heavymetalero) en el coro, así como la parte de los solos con esos “aaaaaaah” hechos para el sing along que tan buenos resultados tiene en esta banda.

Empress recuerda a Princess Of The Dark de Accept, tanto por la letra como por la melodía en el coro. Un tema que rompe un poco con el tranco casi avasallador que traía el disco, insertando incluso momentos con guitarra clásica, pero sin perder intensidad, y esa quizás es la mayor gracia de este trabajo: quizás sea inevitable que al compararlo con el auténtico Land Of The Free salga para atrás, pero creo que indudablemente está muchos pasos más adelante respecto a sus últimos trabajos discos, y eso no es menor. Excelente la guitarra con los “ooooh” de fondo y el ya característico sonido del bajo de Dirk Schlächter.

Quizás el mejor tema del disco (aunque probablemente sea la elección más fácil) sea When The World, que parte volando cabezas (al menos el tímpano derecho) con su riff flashonthebladesco, su letra más “catastrofista” y su ritmo frenético, para pasar a un respiro en la mitad, donde nuevamente se luce el carnicero Schlächter y disfrutamos de varios cambios de ritmo, volviendo a la velocidad crucero hacia el final. Fantástico y ultra power, otro tema que tiene absolutamente de todo.

Opportunity marca un quiebre estilístico en el disco. Una letra muy interesante y acorde a los tiempos modernos, no tan “fantástica” sino muy realista (“life is boring / Monday, Tuesday / The machines are roaring / Wednesday, Thursday / Friday, and the rain keeps falling / just like everyday”), y un ritmo más cadencioso, que de todas formas se quiebra con un momento en que nuevamente hay que hacer una cita a pie de página, esta vez a la parte del bajo de Rime Of The Ancient Mariner cruzada con The Clairvoyant. No se trata de copia ni de plagio, para nada, sino de inspiración y referencia directa. Tras un excelente quiebre a dos guitarras, se vuelve al ritmo inicial. Excelente corte, un porotito para Schlächter.

Las midtempo de este corte alcanzan un nuevo punto alto con Real World, con otra letra muy aterrizada, que narra que en el fondo no hay Dios ni hay cielo, ni tampoco hay nada abajo, sino que todo está aquí, en el mundo real. En términos generales los temas a medio tiempo se le dan bastante bien a Gamma Ray, al menos en este trabajo. Muy buen final con los “welcome to the show”.

Ya acercándonos al final de este disco, Hear Me Calling entra con un riff bastante heavy metal, posteriormente nos lleva a esos cambios de tono tan clásicos en este cuarteto, para pasar a un coro interesante y a un poderoso solo. Es el único tema que considero un poco forzado, y aunque es de muy buena factura, de los temas más bien rápidos quizás sea el menos convincente. Insisto, sin ser un mal tema, todo lo contrario, quizás sea un reflejo de la calidad del disco.

El disco concluye con la “Rebellion in Dreamland 2”, Insurrection. Faltaba un tema épico, extenso, y Gamma Ray sabe hacer las cosas y por ello la ubicó al final. Con un inicio que recuerda tanto al mencionado tema como a cortes de los últimos trabajos de Iron Maiden, posteriormente progresa a un ritmo más rápido, pero sin poner velocidad por poner velocidad, sino de manera criteriosa y bien hecha. Numerosos quiebres rítmicos (gran, pero gran trabajo de Dan Zimmermann) y variaciones de intensidad caracterizan a este corte, que también tiene de todo (con momentos, particularmente con las dos guitarras, que recuerdan incluso al Helloween de fines de los ’80, y con otros en la onda de Heading For Tomorrow) y que viene a cerrar de manera perfecta un trabajo de cuantiosas dimensiones.

Uno perfectamente –y en lo personal lo hago– puede atribuir a Kai Hansen el haber creado un sub-estilo musical, como lo es el Power Metal. Y por lo mismo, uno puede preguntarse: ¿hasta dónde se le puede «exigir»? En mi concepto, todo lo que haga en lo sucesivo –y en realidad desde un buen tiempo a esta parte– sólo irá engrosando su ya fijo lugar en la historia como uno de los más grandes músicos de metal de todos los tiempos. Y si hace algo más que cumplir por cumplir, tanto mejor. Es el caso de «Land Of The Free II», un disco sólido, potente, que devuelve las ganas, adaptado a los tiempos y que no deja con gusto a poco. Más bien todo lo contrario, y como dijimos más arriba, provoca una inevitable recuperación de la ilusión en una banda que seguirá marcando los caminos a seguir y continuará, sin lugar a dudas, siendo uno de los más grandes referentes de la escena.

HEAVY METAL SAUNA!

¡Qué calor! El que pensó que el aire adentro del Providencia iba a estar más liviano porque justo esa tarde había refrescado más temprano, estaba muy equivocado. En el teatro había lugares no menos que inhóspitos, arriba la humedad cortaba literalmente la atmósfera, sin aviso, al subir por la escalera. Nos creímos vivos al ir a presenciar el concierto desde allá, alejados de los mosh y los vaivenes del público, pero nada, arriba el calor no se sentía, se palpaba, era casi líquido, la humedad se pegaba a las paredes, en el piso, en las baldosas. La escala estaba tan resbalosa -y oscura- que había que cuidar cada paso a menos que alguien quisiese terminar con los dientes en las narices después de una estrepitosa caída.

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El bajar a tomar una bocanada de aire fresco se constituyó pronto en el ritual de alivio, y si uno tenía la paciencia de hacer la cola para entrar al baño, tendría la suerte de mojarse el pelo y el cuello. Lamentablemente por la Teletón tuvo que correrse el denominado Festival de Power Metal Alemán del Estadio Chile al Providencia… pero, medio en broma, medio en serio, este último sólo debería ocuparse en temporada de invierno. ¿Cuánta gente había llegado? Toda la que podía caber, cosa que estuvo muy lejos de pasar en el ’99 en el Monumental. Sin embargo, este show estaba planificado para más, estaba pensado para un lugar con la capacidad del Chile. De hecho, las entradas se agotaron el miércoles, antes de que se diera lugar a la vorágine de los días previos al show, cuando se vende gran parte de los boletos y se llenan las tiendas. Incluso habían personas preocupadas preguntándose si iban a entrar todos y, en ese caso, si iba a estar garantizada la seguridad. Mil 500 no era la cantidad de asistentes que merecían estas dos bandas, pero más no se pudo hacer.

El Teatro Providencia lleno era el marco que recibiría a Gamma Ray y a Masterplan, en cuanto a público, el mejor ambiente que se podía tener. Una desconsideración, casi se me olvida, aunque más por el calor que por la adrenalina pre concierto, hacer un minuto de silencio por los grandes caídos de la noche: Six Magics. Aún no logro entender el porqué se hablaba de un teloneo… entre otras cosa por haberse avisado en esta página que así iba a ser -gran error nuestro-, porque los avisos de Portal Lyon y Eurocentro decían claramente que se trataba de Six Magics como banda invitada, que daría una presentación al menos de la misma calidad que Gamma Ray y Masterplan, no tocar cinco o seis canciones con un telón negro o de otra banda de fondo. Para mí esto iba a ser un concierto de tres bandas de altisima calidad en igualdad de condiciones. Six Magics lo merecía y lo iba a hacer. Después del conciertazo que se mandaron el primero de noviembre, con su recuerdo tan encima, no iban a bajar el pelo de la presentación anterior.

hansenPero no quiero quejarme de la «mala suerte», especialmente con Masterplan. Me he resistido a llamarlos banda revelación del año porque sus músicos no son unos desconocidos, sacaron uno de los discos más importantes del 2003 y lo cierto que no se podía esperar menos de ellos. Y a fortuna me refiero porque quizás ésta sea la última oportunidad que hayamos visto a Masterplan en Chile, ya que no creo que hayan podido venir como número exclusivo del cartel… estoy seguro que si no hubiese sido por la invitación de quien haya sido de juntar a Masterplan a la gira de Gamma Ray, a los primeros nunca los habríamos presenciado. Lo de traer dos bandas juntas, una importantísima y otra que es tremenda pero que tiene mínimas posibilidades de venir sola, es lo que nos puede salvar de perdernos a grandes números. Ojalá se den cuenta de ellos los promotores y managers europeos. Cartas de agradecimiento mandaría al acto. Sólo así podrían venir conjuntos como Primal Fear o hasta Rage.

Distintas impresiones de ambas bandas. Con Masterplan había que dejarse sorprender y con Gamma Ray, disfrutar. El poco tiempo que lleva tocando la agrupación de Roland Grapow y Uli Kusch hace que todavía nos preguntemos cómo diablos lo hacen y Jorn Lande… ¡Por Dios como canta este tipo! Es uno de los mejores vocalistas que he escuchado en vivo, el buen sonido a grandes rasgos durante la presentación lo favoreció y hasta incluso comprendí a aquellas personas que pagaron su entrada para sólo para ver a Jorn Lande en Chile. Masterplan es un grupo fundado bajo las circunstancias, por despidos y descartes, y es una fortuna que los hayamos tenido acá, y que existan.

Y de Gamma Ray, es más simple, son el Power Metal personificado en un señor: Mr. Kai Hansen, maestro de maestros de toda la generación del metal melódico. Todo lo que se pueda escribir de él ya está dicho, pero Gamma Ray es una banda con varios grandes álbumes que la gente los conoce muy bien, están muy vigentes, con una alineación estable de años (aunque después del episodio de Stratovarius no se puede decir nada con certeza) y con Hansen portador de un pasado glorioso, de leyenda… Por unas pocas personas como Hansen es que todo esto sucede… El show estaba asegurado.

PRIMERA PARTE: MASTERPLAN

Con 15 minutos de adelanto (el show partía a las 21, y partió a las 20:45, todo un acierto de la organización) Masterplan fue la encargada de abrir los fuegos de una noche, realmente calurosa, no sólo por el calor ambiente, sino que por el calor humano que como siempre desborda la fanaticada nacional en cada uno de los conciertos y hacen de ésta una parada más que placentera para los músicos por la entrega de la gente y por el cariño que cada uno brinda a los músicos.

Pasando a lo entregado por la banda debo hacer una reflexión obligada. Es muy particular lo que sucede con la banda de Grapow, Kusch y Lande, ya que el recibimiento que tuvieron de la gente y el brillante show que desplegaron me recuerda a lo que pasó con Halford y Iron Maiden. Masterplan no venía a Chile como «telonero» de Gamma Ray (a pesar de que usaron un escenario más reducido), sino que como una banda acompañante que sin duda venía a hacer lo suyo y a dejar huella en Chile como fue lo que sucedió.

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Un pequeño intro junto con la entrada de un delgadísimo Uli (según Jörn, producto de un par de divorcios) los acordes del tema que abre su disco, la magistral Spirit Never Die, provocó el delirio de las más de mil 500 almas que se dieron cita en un Teatro Providencia, desde el principio se notó que la gente los quiere y que había una cantidad considerable de gente que iba a ver a Masterplan. De hecho en un comienzo la voz de Jörn no se notaba tanto, no porque estuviera baja, sino por que todos estaba coreando el inicio de tema, es más, el never give up, never give in, sonó fuertísimo por parte de un público que, no lo vamos a descubrir ahora, es increíble.

Enlighten Me, el single de la banda mantuvo el delirio de los presentes (es la canción más conocida del disco), mostrándonos una real sorpresa en la presentación de Masterplan, una banda sólida arriba del escenario, y que no sólo se conforma con los tres conocidos en el ambiente, Grapow, Kusch y la que para mí, es la gran revelación de año, Jorn Lande, sino que además cuenta con un bajista que hace coros, que interactúa con el público y que se muestra muy activo. Qué decir del tecladista Axel Mackenrott, el tipo estaba pletórico, saltaba, disfrutaba, cantaba… era el César Astudillo alemán (teclados de Magnalucius). A estas alturas ya se podía notar el nivel de la banda, un lujo y que sólo con un disco han logrado tomar una excelente posición y un gran reconocimiento a nivel mundial. Si bien, como se señaló cuentan con el handicap que les da el hecho de ser músicos conocidos por su trabajo en otras bandas (sobretodo Grapow y Kusch), esto no es sinónimo de éxito, como ejemplo tenemos lo que pasó con André Matos, que luego de su partida de Angra, siendo el frontman y la cara de la banda, le ha costado reposicionarse. Por eso el mérito de Masterplan es aún mayor.

Las primeras palabras de Jörn al público, palabras que fueron compartidas por el resto de la banda, sobretodo por Jan S. Eckert de notable interacción con el público, dan paso a un temazo, Crystal Night, que sonó increíble y que en vivo funcionó de manera notable, no es de los temas rápidos del disco, ni de los más enganchadores, pero sin embargo la recepción del público con el tema, la perfecta ejecución y la notable atmósfera creada, fueron suficientes para no hacer decaer la caldera, y que se mantuviera en alto un show espléndido.

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Podemos señalar a estas alturas la doble faceta de Lande. Como frontman es distinto, más elegante y un poco menos participativo con el público, quizás impactado por la cantidad y la calidad del recibimiento. Sin embargo, cuando los acordes de cada tema se sucedían, el tipo se desdoblaba y mostraba lo mejor de sí. Es tal el dominio que tiene de su voz que hasta cuando hablaba con el público lo hacía «cantadito». Es sin duda un vocalista espectacular con una voz privilegiada, y que no dista de lo que uno escucha en el disco, y eso es notable. Sin duda la interacción con el público es algo a mejorar con el transcurso de las giras, pero su voz, en vivo, es de las mejores que han pasado por nuestro país.

La densa Soulburn siguió el show, con la misma tónica, una banda perfecta en la ejecución y con un sentido de «banda» destacable. El hecho de que Grapow, debido al reconocimiento que le dieron sus diez años en Helloween, podían hacer pensar que se iba a adueñar del espectáculo, lo que no sucedió, todo lo contrario, de los músicos que se plantaron en escena, fue el más austero en performance, fue parte de una gran banda, no la banda en sí, como sucede con algunos guitarristas. Soulburn sonó con un peso increíble, que hizo olvidar la falta de otra guitarra que a veces se sintió, Grapow, ayudado con el gran sonido que tuvo el show, supo imprimirle fuerza y peso a cada tema.

La siguiente en escena fue la gran Kind Hearted Light, personalmente la mejor del disco, que fue excelentemente recibida y que como se señaló anteriormente mostró a Masterplan como una banda, lo que se notó en el coro donde las voces de respaldo sonaron perfectas y donde además Uli mostró lo gran músico que es, maneja la batería a placer, tiene una técnica exquisita que pone al servicio de cada tema, quizás las veces pasadas no era tan notorio, puesto que por problemas de recinto (la primera vez en el velódromo y la segunda en el Víctor Jara) no era tan apreciable la calidad de baterista que es, lo que ahora demostró a cabalidad.

mur1Un momento de pausa con la hermosa When Love Comes Close, recibida con más respeto que euforia, dio paso a uno de los puntos altos de la presentación de Masterplan. Jörn que junto a Roland se dirigen al público, presentando Heroes, el tema que en el disco tiene la particularidad de ser acompañado por Michael Kiske, el cual no fue extrañado, pues la voz de Lande es majestuosa (además, que por timbre son completamente distintos, por lo mismo en los agudos, era Roland quien coreaba). El público estaba delirante con éste, uno de los temas más conocidos de la banda, y lo hizo notar. Cabe señalar que tanto en este, como en el resto de los temas, sobretodo en los que llevan más de una voz, el trabajo de los coros es excelente, siendo Eckert (de una gran voz) quien más sirve de apoyo al tremendo trabajo de Lande.

Bleeding Eyes fue la siguiente con un excelente trabajo del energético (pero en este tema más calmo) Axel en los teclados. A pesar de que el tema es más lento, se puede apreciar el gran trabajo del grupo, se nota que todos están cómodos en escena. Grapow es sin duda el más dinámico (a pesar de no moverse demasiado), se nota contento y eso se aprecia.

Lo siguiente fue la sorpresa que todos intuíamos. Cuando Roland se dirige al público señalando que iban a tocar algo «de su pasado», muchos ya sabíamos lo que se venía: el tema de Helloween. Antes de referirnos al tema es menester señalar que se nota la incomodidad tanto de Roland como de Kai al referirse a Helloween, ambos hablaban de «su ex banda», «de la banda del pasado», pero la palabra HELLOWEEN no salió de la boca de los músicos. Al parecer hay heridas que todavía no sanan.

The Chance, ante el delirio de las más de mil 500 personas fue la elegida por la banda para hacer este guiño a pasado, la gente eufórica provocó el ya típico mosh, disfrutando al máximo uno de los grandes temas que compuso Grapow para Helloween. Lande muy bien, a pesar de que le costó un poco el tono alto (como dije no es su timbre). Luego, sin pausas fue un tema de Lande el que salió a relucir en este medley, Sunset Station de su disco Worldchanger no entusiasmó demasiado, sobretodo por su desconocimiento porque es un temazo. El cierre de este medley fue con The Departed (Sun Is Going Down), la que sonó impresionante en voz de Lande, incluso mejor de lo que suena con las calabazas.

Ya corría una hora de show y la banda comenzaba a decir adiós con la magistral Crawling From Hell, que también tuvo excelente recepción. Destaca en este tema el excelente trabajo de Uli Kusch, muy técnico, muy preciso y con un gran trabajo en los platos. Además de servir de despedida, el tema sirvió para presentar a la banda que estaba emocionada (sobretodo Axel) con el recibimiento de la gente y eso hace que la entrega de ésta en escena sea aún mayor.

En resumen un excelente aperitivo, con una banda que a pesar de su corto tiempo en escena se ha ganado un nombre no sólo por la excelencia de sus músicos, sino por un trabajo impecable tanto en estudio como en vivo. La gente quedó satisfecha, los que iban a ver a Masterplan quedaron pletóricos y los que no los conocían se encontraron con una banda sólida, con un vocalista que además de tener una voz privilegiada, tiene un feeling en escena muy grande, sin duda podemos decir que Masterplan es una de las grandes bandas que han pasado por Chile, y que fue un lujo verlos en escena.

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Setlist Masterplan

01. Intro
02. Spirit Never Die
03. Enlighten Me
04. Crystal Night
05. Soulburn
06. Kind Hearted Light
07. When Love Comes Close
08. Bleeding Eyes
09. The Chance/Sunset Station/The Departed (Sun is Going Down)
10. Crawling From Hell

SEGUNDA PARTE: GAMMA RAY

A diferencia de mi compadre Jaime, no me pregunten a qué hora y cuándo empezó la presentación de Gamma Ray porque en el break entre ambas bandas los que estábamos arriba sólo queríamos escaparnos del húmedo calor. Es que ya después de la presentación de Masterplan, eso era un sauna. El hall estaba lleno de gente, no sólo la de arriba por supuesto, los guardias no dejaban pasar afuera, las mezquinas botellas de Pepsi y Pap ¡costaban $500! (lo peor es que en esos momentos bien lo valían) y el baño estaba atestado. Welcome me sorprendió en la cola dos «puestos» antes de poder mojarme la cara en el lavatorio pero, en un acto irracional, corrí sin más a tomar mi lugar arriba. Me perdí la introducción pero no la entrada de Gamma Ray con Gardens of the Sinner. Aunque no se trata de la canción más apropiada para comenzar un show, como Anywhere in the Galaxy o Beyond the Black Hole, siempre la entrada de una banda como Gamma Ray es recibida de manera eufórica, eso sin contar con la presencia de Kai Hansen como frontman del grupo. De inmediato su carisma alcanzó todo los rincones del recinto, con sólo pararse frente al micrófono tocando la guitarra transformaba el acto en un show. Hansen es todo un experto en irradiar energía, mostrando que no sólo es el icono del Power Metal por su obra, sino que también por su acción, un tremendo frontman.

mur2Una de las dos canciones del último disco de estudio siguió a continuación, la ultra priestera con aires a Hell Bent for Leather. Esta fue New World Order, en la que se corearon una y otra vez esa semblanza al memorable solo de I Want Out. Pero el primer momento culmine de la presentación de Gamma Ray fue el segundo corte del recordado Land of the Free: Man on a Mission, que el realidad sonó muy potente, en todo su esplendor acompañado por la algarabía del público en todo segundo. Aquí nos dimos cuenta de varias cosas. El set list se trataría de una mezcla de los temas interpretados en el último disco en vivo del grupo, Skeletons in the Closet, pero sin olvidar sus temas más insignes. Puede sonar obvio, pero no era lo que precisamente hacía Gamma Ray en Europa, cuando algunas veces sólo se dedicaban a tocar los temas que salieron en el vivo, de esos que fueron votados en Intenet por los fanáticos.

A decir verdad, no pudo haber sido más acertado porque habían pasado cuatro años desde la primera visita de los alemanes a nuestro país, por lo que se arriesgaban a una ejecución pública si canciones como la que acababa de pasar no se tocaban. Lo otro, Mackenrott seguía trabajando: ahora se encargaba de los teclados para la presentación de Gamma Ray. El ’99 recordemos que era el mismo Henjo Richter quien tocaba el sintetizador en ciertos pasajes dejando a un lado, lógicamente, su guitarra. En ese sentido el sonido mejoró bastante.

Después vino Heavy Metal Universe, una canción en mi opinión hecha precisamente para ser un alto en los conciertos, con guitarras que invitan a cantar «¡hey, hey, hey!» y coros pegajosos y con letras que entran fácil, como oda al Heavy Metal, «clichés» como Hansen mismo diría alguna vez sobre este tema… todo para ellos pasarlo bien también. Heavy Metal Universe cumplió con este propósito, de entretener, en la que se incluyó un diálogo entre Hansen y el público con el típico juego de ordenar a la audiencia y hacerla gritar estas tres palabras: «HEAVY – METAL – UNIVERSE».

One with the World, del Sigh no More, fue uno de los dos temas de la primera etapa de Gamma Ray con Ralf Scheepers en las voces que se tocaron el 22. Otra vez recordar que el ’99 no sacaron del sombreo ninguno de estos. A One with the World se le pegó el solo de Dan Zimmermann. Aquí lo digo, su performance acá me confirmó que Zimmermann es un baterista poco creativo en su performance, con pocos matices y sonoridades en sus baquetazos, pero que lo compensa por su exactitud y sus golpes certeros, una máquina. Eso es lo que necesita Gamma Ray para su estilo de composición, pero al momento de hacer jams, no sale tan bien parado como sí podría haberlo hecho Uli Kusch.

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Otro diálogo de Kai Hansen con el público y de lleno vino The Heart of the Unicorn, el tema más destacable a mi parecer del No World Order!, en el que Kai mostró que vocalmente la canción no le quedaba grande. Cada vez se le nota más cómodo cantando. Sin ser una maravilla ni superando a Ralf Scheepers, prueba de ello es el Blast From the Past, hay momentos como este en que su timbre es lo más sobresaliente. Pero si de recuerdos del pasado se trata, el combinado de I Want Out y Future World, la última completa, abrieron el portal hacia los días de gloria de Helloween. Siempre he pensado que I Want Out le sale mejor a Gamma Ray que al Helloween de Deris, ¡¿cómo no Ride the Sky?!, que para mi desgracia no la tocaron.

La única «balada» que Gamma Ray se permitió entre todo este derroche de energía fue The Silence, en lo personal la mejor de este tipo de canciones que tiene la banda. Ahí se alcanzó uno de los clímax del show. Y la única que se tocaría del Somewhere Out In Space, Shine On, escrita por Dirk Schlächter, el corte épico de ciencia-ficción que cierra ese álbum, también sirvió como la última antes de abandonar el escenario… momentáneamente, por supuesto. ¿Quién iba a dejar que se fueran sin tocar Rebellion in Dreamland? ¿Land of the Free? Faltaban muchas más canciones, pero Gamma Ray sabe que hay unas que no pueden dejar pasar. La vuelta fue justamente Rebellion in Dreamland, mi favorita que otra vez para mi desgracia cortaron su segunda parte, pero que compensaron con la llegada de Land of The Free, del mismo LP. Ahora sí, la canción final fue el «hit» Send me a Sign, la I Want Out moderna, curiosamente escrita por Henjo y no por Kai como se podría pensar. Aquí se produjo el único desperfecto técnico cuando Dirk tuvo que cambiar su bajo cuando comenzaba el tema. En el del ’99 se contaron varios más. Pero el grupo se lo tomó con tanto relajo que incluso Hansen bromeó mientras cantaba cuando cambió las letras que decían the tales he told from far beyond… por waitin’ for the bass to come… así con toda naturalidad.

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Setlist Gamma Ray

1. Welcome
2. Gardens Of The Sinner
3. New World Order
4. Man on a Mission
5. Heavy Metal Universe
6. One With The World
7. Solo Dan Zimmermann
8. The Heart Of The Unicorn
9. I Want Out/Future World
10. The Silence
11. Shine On
12. Rebellion In Dreamland
13. Land Of The Fee
14. Send Me A Sign

TERCERA PARTE: ¿Y EN LA BATUTA?

Al terminar el show, Hansen se despidió de gran parte de los que fueron y les dijo «see you tomorrow» a los que irían el domingo a la seis de la tarde a La Batuta. Es que las dos bandas también tocaría allá y cerca de 250 personas asistieron a esta cuasi gala especial a la que Hansen se refirió como un «official rehearsal», en donde Gamma Ray y Masterplan se permitieron licencias que en un concierto quizá no harían, todo muy ameno y relajado. Mucho diálogo, ambiente de tocata nacional con bandas internacionales. Me pregunto como será volver a realizar este tipo de presentaciones como las debieron haber hecho en los clubes de Hamburgo, cuando Helloween se llamaba Gentry o Iron Fist, pero en esta oportunidad como la banda que son, y muy lejos de su ciudad natal.

Masterplan no cambió mucho su repertorio. Sacaron sorpresivamente Enlighten Me y tocaron entera, ahora sí, el clásico de Rainbow, Man on the Silver Mountain. Con una banda tan nueva y buena, esto no importa. Pero como Gamma Ray tenía mucha más trayectoria, hicieron canciones que no se tocaron en el Sauna Providencia, partiendo por Rich and Famous, Armageddon, Beyond the Black Hole, Victim of Fate (lo más alto de esa jornada) y una serie de medleys y jams de temas como Heading for Tomorrow, Somewhere Out in Space y Rebellion in Dreamland. Pero eso no fue todo. Gamma Ray volvió a entrar, Kai Hansen sólo para tomar micrófono e invitó a Roland a subir a escenario. Así, el improvisado pero confiado (como no) quinteto interpretó I Want Out y Future World, lo que sirvió de «grand finale» a la visita de Gamma Ray y Masterplan a Chile.

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Palabras finales. Fue un honor tener a Gamma Ray otra vez pisando nuestro país y un lujo quizás irrepetible el haber visto a Masterplan, que puede ser la única vez que los presenciemos acá. Esperemos que estas dupletas se sigan haciendo y nos permitan disfrutar con bandas de prestigio que aún no hemos tenido el agrado de asistir a sus presentaciones. Este es el camino.

Dentro de la vorágine de discos en vivo que han invadido este 2003 los mercados metaleros, no deja de llamar la atención lo que ha sucedido con Gamma Ray. Cuando lo común y lo que indica la lógica es que una banda saque un disco y luego haga una gira de la que eventualmente pueda salir un trabajo en directo, estos legendarios alemanes hicieron todo lo contrario hicieron una gira exclusivamente para lanzar un disco en directo, con la particularidad además de que los temas elegidos para este disco saldrían de una «votación popular» entre los temas que no son habitualmente tocados por la banda.

Y esa particularidad hace del disco algo sorprendente, pues nos encontramos con una gran cantidad de temas que uno añora y que es muy interesante escuchar en directo, sumado además a que Gamma Ray tenía una deuda con los trabajos en vivo, pues su anterior trabajo en directo, Alive ’95, no fue del todo satisfactorio. En ese sentido la deuda comienza a saldarse desde el primer sonido de Welcome, esa excelente pieza introductoria que desde «Heading For Tomorrow» ha acompañado el trabajo de la banda, sin pausas saltamos a Gardens Of The Sinner, de «Powerplant», un excelente inicio que conjuga pasado y presente de una banda querida por los fans del Heavy/Power Metal de todo el mundo, pues su líder, el carismático Kai Hansen, fue de los iniciadores de esta corriente musical, el Power Metal, por allá por 1983 cuando Helloween comenzaba a dar sus primeros pasos.

Y las sorpresas comienzan a sucederse una tras otra a lo largo del disco con temas que, como se señaló uno no espera encontrárselos en directo, como por ejemplo, Rich And Famous de «Sigh No More» o la increíble, pero un tanto dejada de lado All Of The Damned de la obra maestra de estos alemanes, «Land Of The Free», que marca un antes y un después dentro de la historia de la banda, la cual en vivo suena excelente. Imagino ya el próximo 22 de Noviembre cuando la banda se presente acá en Chile (ojalá con un setlist similar al de este disco)

Como se dijo anteriormente, hay un recorrido a lo largo de este disco doble de todos los momentos de la banda, pues lo que sigue es del último trabajo de la banda con ese increíble cantante que fue Ralf Scheppers, «Insanity & Genius», con No Return, se rememora esa historia, con un Kai Hansen que está cantando cada vez mejor. Si bien el tipo no tiene una voz deslumbrante, su timbre es muy particular, muy reconocible, no es copia de ningún otro vocalista, lo que lo hace muy especial, a pesar de las limitaciones vocales de Kai, quien además es el guitarrista de la banda, lo cual hace que su trabajo sea doble dentro de un concierto, pues debe estar concentrado en lo que es cantar y tocar guitarra al mismo tiempo.

Armaggedon y Heavy Metal Universe, son un guiño nuevamente al presete, pues ambas son extraídas (al igual que Gardens Of The Sinner) del disco «Powerplant». Sólo resta decir que ambas suenan excelente, como todo el disco y que ojalá ejecuten Armaggedon en su próxima visita, pues, además de ser un temazo, nos la quedaron debiendo en su única visita a Chile hace ya casi 5 años.

La gran One With The World (de «Sigh No More») y un solo de Dan en la batería ponen punto final al primer disco, y uno no quiere sino escuchar rápidamente la segunda parte de la entrega que parte con la gran deuda que nos dejó la primera y única visita de Gamma Ray a Chile, pues Razorblade Sigh fue en ese momento el gran hit que tenía la banda teutona en nuestro país, sonando hasta la saciedad en la extinta (y extrañada) Radio Concierto, por lo que causó extrañeza que no la ejecutaran ese día de Junio del ’99. Y el presente se hace parte nuevamente con la ejecución de Heart Of The Unicorn, de «No World Order» (sin duda el disco más bajo de la era Hansen y porqué no decirlo de la trayectoria de Gamma Ray), seguida de la excelente Last Before The Storm, otro gran tema de «Insanity & Genius».

Lo que viene es sin duda LA gran sorpresa del disco. Gamma Ray nos tiene acostumbrados a tocar algún tema de Helloween en sus presentaciones, comúnmente I Want Out o Future World son las elegidas (alguna vez estuvo Save Us o Ride The Sky). Sin embargo, Kai sorprende al ejecutar Victim Of Fate, de la primera época de Helloween, del EP homónimo de 1985. Y esto es sintomático, si tomamos en cuenta que los propios Helloween están partiendo sus presentaciones de la gira 2003 con Starlight y con Murderer del mismo EP, lo que quiere decir que, por lo menos en vivo, la intención de los pioneros del Power Metal es no desconocer sus raíces, sino todo lo contrario, tributarlas, y eso es algo, que desde esta tribuna personalmente agradezco, pues hoy, con la cantidad de nuevas y buenas bandas hemos dejado en el olvido clásicos que de vez en cuando es necesario desempolvar.

El siguiente momento del disco es increíble, pues Rising Star/Shine On, es uno de los mejores temas del que, personalmente, considero como uno de los mejores álbums de Power Metal de la historia, para algunos el mejor de Gamma Ray, «Somewhere Out In Space», del que estábamos acostumbrados a escuchar los singles o las canciones más representativas, pero como éste es un álbum que no nos deja de sorprender, este gran tema fue uno de los dos elegidos (el otro también es increíble) para esta gira y posterior álbum.

Pero faltaba algo de «Heading For Tomorrow», sólo el intro había sido ejecutado, y los fans (y el propio kai) decidieron que el tema elegido fuera, en este caso un clásico de clásicos, la preciosa The Silence, un temazo, quizás la más tocada y recordada del debut de Gamma Ray, siendo por eso la menos sorpresiva del disco.

El final del disco quedó en manos de la época presente de la banda con la muy coreada Heaven Or Hell, la sorprendente Guardians Of Mankind (qué excelentes elecciones del Somewhere Out In Space) y la ganchera New World Order, poniendo punto final a un disco impresionante, que cuenta con un excelente sonido, una correcta interacción con el público (quizás el punto bajo no sólo de éste, sino de la mayoría de los discos en vivo), y una banda que suena excelente y que muestra que Gamma Ray es una de las mayores exponentes del estilo y que ha pesar de los años, se las arreglan para seguir dejándonos un gran legado.

En suma, un disco espectacular, que vuelve a posicionar a Gamma Ray en lo alto y que logra resaltar dentro de una gran cantidad de discos en vivo que han aparecido. Esperanzador sobre todo para nosotros que estamos a poco de verlos en vivo nuevamente, lo cual para cada amante del Heavy Metal es una obligación… y todo un placer.

Gamma Ray

La historia de Gamma Ray es, sin duda (junto a Helloween, por razones obvias), la historia básica del Power Metal. Y es obvio, puesto que el nacimiento de este estilo musical que no sólo justifica la existencia de medios como el nuestro sino que además proporciona una cantidad de glóbulos rojos extra a nuestro organismo se debe, principalmente, a una persona. Un tipo genial, de esos que imaginan y revolucionan, de esos que aparecen de cuando en cuando y que por su creatividad y talento pasan a la historia en cualquier ámbito de la vida. Un van Gogh, un Einstein, un Maradona, un Marcelo Ríos. La historia de Gamma Ray es la historia de Kai Hansen. Por ende, la historia de la banda propiamente tal (nacida a fines de los ’80) tiene una introducción necesaria que se remonta hacia fines de los años 70.

Gamma Ray

Todo parte en Alemania (particularmente la ciudad de Hamburgo) a finales de los años ’70 (específicamente en 1978), donde un par de quinceañeros formaron una banda llamada Gentry, que contaría con amigos como músicos invitados. Uno de esos colegiales era Piet Sielck, actualmente líder de Iron Savior (vocalista y guitarrista) e ingeniero de sonido de bandas como Grave Digger o Blind Guardian, entre otras. Y el otro «pingüino» es el gran motivo del nacimiento de la música que profesamos: un joven de cabello claro y ojos café, nacido el 17 de Enero de 1963, llamado Kai Michael Hansen. Este jovencillo comenzó a interesarse por la música aproximadamente a los diez años de edad, cuando intentaba tocar batería con unas cajas vacías. Como la idea de tener un constante sonido de cajas en la casa obviamente no agradaba en demasía a los padres de Kai, a los doce años, sin quererlo, la familia Hansen iniciaba los «cursos causales» para el nacimiento del Power Metal: Kaicito recibía una guitarra clásica de regalo, tras lo cual comenzó a tomar lecciones para aprender a ejecutar el instrumento, y un par de años más tarde formaría su primera banda, llamada Katherine Wheel, para lo cual adquirió su primera guitarra eléctrica: una sencilla Ibanez Les Paul blanca. Después de tocar aproximadamente un año con Katherine Wheel, llega 1978, año al que hacíamos referencia, produciéndose el segundo hecho fundamental para el nacimiento del Power Metal: Kai Hansen conoce a Piet Sielck.

Piet y Kai eran fans de bandas como Uriah Heep, Sex Pistols, Slade, Black Sabbath, UFO, AC/DC y Deep Purple, entre otras. El repertorio de Gentry, por lo tanto, se basaba en covers de las bandas mencionadas, además de un par temas propios. Kai compatibilizaba su emergente labor como músico con la de repartidor de diarios, con lo cual ganó algo de dinero, lo suficiente como para evolucionar desde su Ibanez Les Paul a una Fender Stratocaster, y para comprarse un amplificador Marshall. Y al parecer (como se vería a la larga) estos bisoños rockeros deseaban trascender en algo más que una banda de covers, por lo que intentaron profesionalizarse y prescindieron de los servicios de su primer baterista, llegando a estar alrededor de seis meses sin quien dominara las baquetas. Tras ello apareció un jovencito inexperto que quería tocar con ellos, y que en realidad no poseía demasiados conocimientos técnicos, pero su entusiasmo y su facilidad para aprender le permitirían llegar a formar parte de Gentry: tal muchacho era nada menos que Ingo Schwichtenberg, quien en a la larga terminaría sus días, como veremos, en forma más que trágica en Marzo de 1995. Y como a Piet y a Kai les resultaba algo incómodo intercambiarse el bajo y la guitarra tocata por medio, decidieron buscar un bajista, enrolando a un «chico» de aproximadamente 196 centímetros de altura y con cabello rizado: don Markus Grosskopf. Así se compone, por tanto, la primera formación «oficial» de Gentry. A fines de 1978, la banda incluso llega a ganar un premio en un festival.

GENTRY CAMBIA DE NOMBRE

Dos años más tarde la banda se percata que su nombre no era demasiado «ganchero», decidiendo cambiarlo por el de Second Hell (nombre bajo el cual escribieron «Murderer» y algunas partes de lo que posteriormente se transformaría en «Heading For Tomorrow») y posteriormente por el de lron Fist, ya en 1982, con el que gestaron temas como «Metal Invaders», «Gorgar», «Metal Invaders», «Victim Of Fate» y «Priest Of Satan» (que a la postre se transformaría en «Save Us»). A fines del mismo año se produce el primer gran «quiebre»: Piet decide dejar la banda en busca de otros horizontes y Kai se va a hacer el servicio militar, después de aprobar sus exámenes en el Goethe Gymnasium de Hamburgo. Y es, curiosamente, es en una noche de franco, en medio de una fiesta, donde Kai Hansen conoce a su, en esos momentos, «media naranja musical», un joven guitarrista que tocaba en una banda de medio tiempo llamada Powerfool: Michael Weikath. Weiki intenta persuadir a Kai para unirse a Powerfool, pero la persuasión de Kai fue más fuerte y finalmente Weikath termina uniéndose a Markus y a Ingo. Después de un corto tiempo, Iron Fist pasaría a llamarse Helloween, con Kai en las voces y guitarras.

Gamma RayEn 1984, el cuarteto lleva a la compañía Noise Records un demo, que contenía los temas «Metal Invaders» (de Kai) y «Oernst Of Life» (de Weikath, que hace poco fue re-lanzado en un compilado llamado «12 Years In Noise»), que a la larga aparecerían en un compilado llamado «Death Metal» (junto a Hellhammer, Dark Avenger y nada menos que Running Wild). La banda logra fichar con la prestigiosa compañía y al año siguiente se encontraba ya lanzando su primer trabajo oficial: un EP con cinco fantásticos temas («Starlight» -con su notable comienzo, que hace imaginar a un rockero despertando con una tremenda «caña», y para pasarla, nada mejor que abrir una buena cerveza …-, «Murderer», «Warrior», «Victim Of Fate» y «Cry For Freedom») titulado simplemente «Helloween«.

El año siguiente sería importantísimo: la banda lanzaría su primer LP. Con una introducción que ha pasado a convertirse en una especie de «grito de guerra» (aunque no es grito ni es de guerra) de la banda («el puente se va a caer, a caer, a caer» transformado en «happy happy Helloween, o-o-ooh«), comienza una de las piedras angulares de nuestra música, nada menos que «Walls Of Jericho«, disco indispensable en la colección de un metalero que se precie de tal. A pesar de que en aquellos entonces Kai Hansen poseía una voz que dejaba bastante que desear, el disco cuenta con joyas del más alto nivel como, por nombrar algunas, la intensa «Ride The Sky«, el himno «Heavy Metal (Is the Law)» o la emotiva «How Many Tears«. Helloween inventaba un estilo: agregaba melodía al speed metal (casi cercano al thrash por momentos), creando los cimientos de algo que en aquellos tiempos intentó definirse como un «powerful speed melodic htai leyeeavy metal», lo que comenzó a ser reconocido por los medios especializados europeos como Power Metal, un par de años antes de que en Estados Unidos el grupo Pantera lanzase un disco titulado homónimamente. Pero más allá de esta discusión doctrinaria, la importancia histórico-musical que tiene este disco eventualmente sólo puede ser superada, a ese respecto, por los dos posteriores.

Continuando con la historia, unos meses después, tras el lanzamiento del segundo EP de la banda, «Judas«, comienza a producirse una situación muy particular. Kai Hansen comenzaba a sufrir el stress de cantar y tocar guitarra (¡y en una banda como Helloween! No es tan sencillo como hacer dos acordes en una banda punk). Ante ello, Kai propone a la banda comenzar la búsqueda de un vocalista que se ajustase a los propósitos de la misma, y los ojos se pusieron en un «pendejo» de dieciocho años poseedor de un registro vocal que hasta el día de hoy lo convierte en uno de los más grandes vocalistas de la historia del Metal en general, que cantaba en una banda rockera llamada Ill Prophecy, junto a sus amigos Karsten Nagel (batería), Uli Schulz (guitarra), Reiko Ebel (guitarra) y Patrick Hampe (bajo): Michael Kiske. En un principio, Kiske desecha la oferta de Kai Hansen de unirse a Helloween, por considerar que el estilo de la banda era demasiado rápido y que le costaría adaptar su voz, por lo que la banda apuntaría a contratar a otro vocalista -que cantaba en Tyran’ Pace-, del que hablaremos en detalle posteriormente: Ralf Scheepers. Ralf desecha la oferta (a pesar de que acompañó a la banda en un show), por lo que volvieron a la carga por Kiske, consiguiendo ficharlo a principios de 1987 tras la insistencia de Michael Weikath. En estos tiempos, Kai Hansen estudiaba Derecho en Hamburgo, pero comenzó a percatarse que su proyecto musical estaba yendo demasiado viento en popa, razón por la cual comenzó a no dar pruebas ni mucho menos asistir a clases, por lo que decidió sumergirse completamente en las templadas aguas del Metal, dejando los estudios del positivismo jurídico de Hans Kelsen y los textos legales absolutamente de lado. Comenzaría lo que a la larga sería, para muchos, la etapa más gloriosa de Helloween.

LOS GUARDIANES DE LAS SIETE LLAVES

La banda pretendía, ya en 1987, lanzar con su nuevo vocalista un disco doble. pero Noise Records se negó, por lo que a la larga la banda lanzaría, en dos años consecutivos, dos de los más grandes trabajos de Heavy Metal de la historia. En 1987 Helloween lanza «Keeper Of The Seven Keys, Part I», disco que con apenas cuarenta minutos de duración ha pasado a la historia. Si bien en «Walls Of Jericho» la banda había tenido un fenomenal debut, «Keeper I» marca el verdadero nacimiento del Power Metal, con la mezcla de elementos como las armonías de las guitarras de Judas Priest y Maiden, voces extremadamente melódicas, baterías con dobles bombos desenfrenados, mucha garra y hasta elementos de música clásica. Resulta inoficioso y hasta un poco hereje destacar temas de este trabajo, pero a grandes rasgos, cortes como las energéticas y poderosas «I’m Alive«, «Twilight Of The Gods«, la casi irónica felicidad extrema de un clásico de clásicos como «Future World» y la impresionante maestría épica de «Halloween» (con uno de los mejores -sino el mejor- dueto de guitarras de la historia), todos temas de autoría de Kai Hansen, pueden considerarse como lo más destacado dentro de un disco genial. El disco vendería 150.000 copias… ¡sólo en Inglaterra! Es decir, estamos ante un disco de proporciones históricas, que impulsaría a Helloween a la elite del Metal mundial, hecho que se vio recalcado con la aclamación de la crítica y de los mismos fans, puesto que además de tocar en muchos lugares de Europa, fueron invitados a Estados Unidos al MTV’s Headbanger’s Ball Tour, abriendo un show en el que además tocaron Armored Saint y Grim Reaper.

Pero no contentos con esto, luego de la exitosa gira de «Keeper I», las calabazas lanzarían uno de los más grandes discos de la historia del metal. La segunda parte de la saga, «Keeper Of The Seven Keys, Part II» es sin duda el trabajo que terminó de catapultar al quinteto germano al olimpo. Se ha sindicado a este trabajo como el que terminó de crear el estilo como el Power Metal, al que ya hemos hecho referencia en reiteradas oportunidades en esta historia. Nuevamente caemos en la herejía de mencionar algunos temas (sabemos que es extremadamente injusto con los temas no nombrados, todos de una calidad excepcional): la indescriptible «Eagle Fly Free» (el más grande himno Power Metal de la historia), las gancherísimas «Dr. Stein«, «I Want Out» y «Rise And Fall» (las letras son un prototipo del humor alemán) y «Halloween II», «Keeper Of The Seven Keys«, que cierra de manera perfecta un disco insuperable, que ha traspasado generaciones. Gracias a este trabajo, la banda consigue no sólo ratificar sino que incrementar de forma notoria el éxito alcanzado con «Keeper I», siendo incluso invitados a tocar en el mítico Festival de Donington, Gran Bretaña, junto a bandas como Iron Maiden, Megadeth, Skid Row y Kiss, entre otras. Durante el tour «Pumpkins Fly Free» (que los lleva a Estados Unidos, Europa y Japón), la banda graba en Escocia uno de los más notables álbumes en vivo de la historia (es cierto, hemos repetido muchas veces la palabra «historia», pero el caso sin dudas lo amerita), el cual sería editado en 1989 con tres nombres distintos: «Live In The U.K.» en Europa, «Keepers Live» en Japón y «I Want Out Live» en Estados Unidos (este último viene con sólo seis temas, no se incluye «Rise And Fall»).

LA PARTIDA DE KAI Y SU NUEVO PROYECTO

Pero a pesar de lo anterior, comienzan a notarse ciertos quiebres. Y este es el punto donde nuestra historia cambia de rumbo, donde el camino se bifurca. Kai Hansen sólo compuso tres temas de este maravilloso trabajo («Save Us» -que, recordemos, viene de los tiempos de Iron Fist-, «March Of Time» y «I Want Out»), en comparación a que «Keeper I» fue prácticamente compuesto por él en su totalidad. Si bien los tres temas son increíbles, es más bien «poco» para lo que Kai nos estaba acostumbrando. Ello era un revelador síntoma de las tensiones que comenzaron a vivirse en la banda, tanto por factores netamente relativos a relaciones interpersonales (lo que ha sido una constante en la historia de Helloween, quizás Hansen haya intuído eso), como por problemas con el management de la banda. Ello traería como consecuencia un creciente stress de Hansen, el que desembocaría en una «fatiga por las largas giras». El último show de Kai en Helloween sería en Birmingham, Inglaterra, el 8 de Noviembre de 1988.

A principios de 1989, Kai Michael Hansen anuncia su desvinculación de Helloween, en el momento más glorioso de la banda, lo cual causó una tremenda conmoción en el medio. Según Hansen, venía analizando la posibilidad de dejar la banda desde Julio de 1998 y que no lo había hecho, en gran parte, por pedido de sus compañeros, pero que debido al desgaste que todo lo anterior le estaba provocando, consideró que era el momento exacto para abandonar la banda. En aquellos tiempos se señaló que la separación se había producido en términos amistosos, tanto así que el mismo Hansen ayudó a buscar a su reemplazante, el que resultaría ser el mecánico de autos y guitarrista de Rampage hasta 1982 Roland Grapow (que sería reemplazado en esta banda por Henjo Oliver Richter, personaje que veremos con posterioridad), viejo amigo de la banda que se enteró de la vacante en un aviso de una revista. Algunos meses después de la partida de Kai, se lanza el disco en vivo al que hacíamos referencia, conocido mayoritariamente en Sudamérica como «Live In The U.K.«.

Gamma RayDespués del shock que produjo en la escena su partida de Helloween, lo primero que hizo Hansen fue tomarse un buen descanso durante algunos meses. Pero pronto estaba de vuelta, anunciando a los medios especializados (que estaban absolutamente expectantes) que comenzaría a trabajar en un proyecto junto a su amigo Ralf Scheepers, ex vocalista de Tyran’ Pace (estupenda banda e mediados de los ’80, cultora de un metal muy sencillo, como se ve principalmente en sus discos «Long Live Metal» y «Watching You»), que -recordemos- fue la primera sugerencia de Kai para reemplazarlo como vocalista a mediados de los ’80.

Ralf, un vocalista con un registro privilegiado (es de los que menos le cuesta llegar a tonos altísimos) nació el 5 de Febrero de 1965 en Berkheim, Alemania, y comenzó su carrera como cantante a los dieciséis años, cuando además tocaba guitarra en la banda Voltage. Luego de ello cantó en Beast Of Pray y Heavy Magnun, conjuntamente con desarrollar sus estudios de electricista, tras lo cual formaría su primera «gran» banda, Tyran’ Pace, que incluso llegaría a telonear en un par de ocasiones a Uriah Heep y a Golden Earring, y que debió disolverse a causa de un pésimo manejo económico.

NACE GAMMA RAY, RUMBO AL MAÑANA

Kai no tenía, en principio, muy claro qué deseaba hacer con su carrera. En aquellos tiempos, señala Hansen, «pasaba mi tiempo en casa escribiendo canciones tal y como me gustaban. Encontré mucha energía positiva, y comencé a decirme a mí mismo ‘veamos qué es lo que viene, y veremos qué es lo que pasa'».

Gamma RayMientras Kai componía temas para su nuevo proyecto, compuso un tema para el álbum debut de una cantante rockera llamada Joal, donde incluso tocó un solo, y además hacía algunas cosas con una banda que más tarde se convertiría en una de las top de la escena Power metalera mundial: Blind Guardian. Los bardos le ofrecieron a Kai un trabajo como músico invitado para su segundo disco, «Follow The Blind», donde Kai terminó haciendo varias partes de guitarra e incluso de voz (en la notable «Valhalla»). Luego de ello, a Kai y a Ralf se les unieron dos músicos de estudio: el bajista Uwe Wessel, que comenzó su carrera a los 15 años con la banda Bullfrog, y al terminar la existencia de la misma se dedicó a hacer trabajos de estudio, y a formar la banda Traventhal (un nombre bastante poco creativo pues así se llamaba la villa donde vivían) junto a su amigo baterista Mathias Burchardt; y el mismo Burchardt, que tendría un muy fugaz paso por la banda, pues posteriormente la dejaría para priorizar sus estudios.

Respecto a cómo conoció Hansen a este par de músicos, señala: «fue realmente pura casualidad. Me encontré con un viejo amigo llamado Jens, con el que estuvimos en el ejército, en el aeropuerto de Hamburgo. Él tocaba bajo y le conté acerca de mis planes, así que se interesó en audicionar, por lo que nos juntamos una tarde a tocar. Sin embargo, Jens tenía un carácter totalmente distinto al mío y le gustaba mucho la onda progresiva y el jazz … así que desafortunadamente el asunto no funcionó con Jens, pero conocí a Mathias». Burchardt se mostró interesado en el puesto y, como al parecer las cosas en Traventhal no andaban de lo mejor, le sugirió a Kai traer al bajista de la banda al proyecto.

Las grabaciones de lo que sería el primer disco del proyecto solista de Hansen se desarrollaron en los estudios Horus de la ciudad de Hannover (lugar en el cual, el 26 de Enero de 1989 se le hizo entrega a Helloween de un «Disco de Oro» por las ventas de los «Keepers») entre Septiembre de 1989 y Enero de 1990, sería co-producido por Tommy Newton y el ingeniero de sonido sería nada menos que Piet Sielck, el antiguo amigo de Kai. El mismo Hansen deseaba, en principio, producir el disco, pero se dio cuenta que era demasiado trabajo y ello importunaba su labor como músico. «De verdad quería producir un sonido como el de los ’70, como Rainbow o Deep Purple, pero tuve que darme cuenta que no estaba funcionando. Estaba cada vez más confundido, y al final ni siquiera distinguía si los temas estaban bien o mal. Así que Tommy comenzó a ayudarme y sin duda él tiene el mejor oído para muchas cosas …«, señalaba Kai.

Pero había un pequeño problema: el nombre de la banda. Después de una noche de lluvia infernal, Kai y el resto de los músicos terminaron en un pub-discotheque donde escucharon la canción «Gamma Ray» de una banda germana setentera de música disco llamada Birth Control. Después de que las únicas sugerencias de nombres para la banda habían sido «Toilet Lid», «Jägermeister» o «Death Devil», decidieron bautizar al proyecto/banda como Gamma Ray.

Gamma RayGamma Ray

El disco se llamaría «Heading For Tomorrow«, y fue lanzado el 19 de Febrero de 1990, con la aparición del mismo Piet Sielck como músico invitado, además de un bajista/guitarrista del que ya hablaremos: Dirk Schlächter (cuyo apellido significa nada menos que «carnicero» … sencillamente notable), a quien conoce Kai a mediados de 1989 mientras desarrollaban un curso de tres semanas denominado «Curso de Estudio para la Música Popular» en el Music High School de Hamburgo. El disco marcó un sólido debut, muy demostrativo de la características distintivas de la música de Hansen: mucha melodía, gran prioridad a la guitarra, cierta dosis de humor y letras positivas in extremis. De este trabajo destacan cortes como la muy power «Lust For Life«, la felicísima «Heaven Can Wait«, la irónica «Money» (donde toca Schlächter) y, sobre todo, la magistral «Heading For Tomorrow«.

Gamma Ray

Además, el disco incluye un cover de una de las bandas predilectas de Kai, Uriah Heep: «Look At Yourself». El disco tuvo una excelente recepción por parte de la prensa especializada germana, obteniendo un 7/7 en Metal Hammer y un 10/10 en la Rock Hard Magazine. Además, la banda graba un video para el tema «Space Eater», con un chico llamado Tammo Vollmers (alumno de batería de Mathias Burchardt) en los tarros. «Heading For Tomorrow» fue particularmente aclamado en Japón, donde incluso la banda, debido a su notable éxito, grabaría posteriormente (con su siguiente formación) su primer video en directo: «Heading For The East«, en el que se muestra completamente el show efectuado el 8 de Noviembre de 1990 en el Salón Kokaido Shibuya, en Tokio, y que saldría a la venta a principios de 1991. A pesar de que el video obtuvo muy buenas críticas, los músicos se sintieron particularmente incómodos con la presencia de 5 cámaras en escena. Ralf Scheepers cuenta una anécdota al respecto: «sin dudas fue el peor show del tour… y de repente se me bajó el cierre del pantalón … ¡qué parece cuando me ves en la televisión cantando ‘The Silence’ con el cierre abajo!»

A mediados el año ’90 se producen los primeros cambios en el proyecto/banda. Mathias Burchardt decide dejar la banda, como señalamos, para priorizar sus estudios, siendo reemplazado por un baterista que hoy por hoy destaca por su dilatada trayectoria: Ulrich «Uli» Kusch, quien vivió durante muchos años en Bélgica y que antes de Gamma Ray tocó en una estupenda banda thrash de los ’80 llamada Holy Moses (donde cantaba una buenamoza señorita llamada Sabina Classen, cuya voz no tiene nada que envidiar a Tom Araya o a Mille Petrozza), aún vigente, para posteriormente pasar nada menos que por Helloween y continuar hoy su carrera en Masterplan.

Gamma RayY además se incorpora como miembro estable Dirk Schlächter, bajista/guitarrista nacido el 15 de Febrero de 1966 en la localidad germana de Bad Nauheim, Alemania. Antes de Gamma Ray, Dirk tocó en bandas como Blue Live, Sould Out, Louis Glover Houseband y Drivin’ Force, que se enmarcaban más bien en estilos somo el soul y el blues. Dirk tocó algunas partes de bajo en «Heading For Tomorrow», pero se incorporaría a la banda como segundo guitarrista.

Con esta formación, la banda saldría de tour, a pesar de que -en teoría- la principal razón de Kai para emigrar de Helloween era el stress que le provocaban las extenuantes y largas giras, pero se dio cuenta que, a pesar de incluso haberse juramentado a sí mismo nunca volver a salir de tour, lo extrañaba. El primer show de la historia de Gamma Ray se efectuó el 1 de Septiembre de 1990 en el «Conny’s Hard And Heavy Palace» en la localidad de Hanau-Erlensee, cerca de Frankfurt, que en realidad se trató de una pequeñísima tocata. Pero la noche siguiente tocarían en la ciudad de Bochum frente a todos los medios especializados, que aguardaban con ansias el regreso de Kai Hansen. El periodista de Metal Hammer, Mathias Breusch, señaló lo siguiente: «tan pronto como Kai y sus colegas entraron al escenario, el lugar se convirtió en un manicomio y el ambiente estaba tan cálido como un radiador de auto con un hoyo en el medio … el debut de Gamma Ray llegó a ser realmente notable … Ralf Scheepers nunca perdió un tono y jamás cometió errores, ni siquiera en los tonos más altos … y qué decir de Kai Hansen, un maestro, que lideró a su equipo con gran alegría y fascinación por lo que estaba haciendo». Durante el tour, llamado «Headache For Tomorrow», efectuaron numerosos conciertos en Europa e incluso algunos en Japón, como vimos recientemente. Gamma Ray se transformaba en una banda con identidad, pues ya comenzaron las ideas de grabar otro disco. Se terminaba el proyecto, comenzaba la banda.

EL CIELO ESPERA, SIN SUSPIRAR, INSANO Y GENIAL

En aquellos tiempos la mayoría de las bandas no se demoraban casi nada en sacar y sacar discos. Y Gamma Ray no era la excepción, puesto que durante la gira, en Septiembre de 1990, se lanzó un estupendo mini LP llamado «Heaven Can Wait«, que contenía una nueva versión del title track, algunos lados B y un nuevo tema, «Who Do You Think You Are«, y en cuya versión japonesa se incluye la maqueta de un tema llamado «Heroes», que posteriormente se transformaría en «Changes».

La banda continuaba con su frenético proceso de creación y se encierra, en Febrero de 1991, durante once días en una casita perdida en Dinamarca (particularmente en la Isla Rømø) para preparar su segundo LP. El disco, cuya masterización se produciría en los estudios Karo en Brackel, Alemania, también sería producido por Tommy Newton, y saldría a la venta el 23 de Septiembre del mismo año, y se llamaría «Sigh No More«. El título del disco nace como un juego de palabras propuesto por Dirk Schlächter, referente a la película Monty Phyton, donde uno de sus personajes repetía constantemente la frase «say no more, say no more» («no digas nada más»), que parecía sonar como «sigh no more» («no suspires más»), debido al acento del actor.

Gamma Ray

El estilo que Gamma Ray muestra en este trabajo es bastante distinto a lo que mostraba en «Heading For Tomorrow»: un sonido más lento y letras bastante más depresivas, a consecuencia del conflicto internacional de proporciones generado por la Guerra del Golfo entre Estados Unidos e Irak en el mismo año. Es cosa de ver la carátula, puro humor alemán pero más depresivo que antes. «Sigh No More», donde destacan temas como la mencionada «Changes«, «As Time Goes By«, «Start Running» y «Dream Healer«, entre otras, sin ser un mal disco, es sindicado por gran parte de los fans como el más bajo de la carrera de Gamma Ray, y de hecho la banda no lograría el mismo éxito en su gira respecto a la anterior, a pesar de ser bastante más larga, y que comenzaría en Octubre de 1992, realizando más de 50 conciertos.

Gamma Ray

Después de la gira japonesa de principios de 1992, Gamma Ray sufría, nuevamente, cambios en su alineación. Uwe Wessel y Uli Kusch, aduciendo problemas personales (Uwe vivía en una localidad llamada Bad Segeberg, distante a unos 70 kilómetros de Hamburgo, y no tenía licencia de conducir), dejaban la banda, incorporándose a Axe Le Chapelle, siendo reemplazados en Agosto del mismo año por dos jóvenes que provenían de una banda pequeña llamada Anesthesia, a la cual fueron a ver un día en la localidad de Luebeck: Jan Rubach en bajo y Thomas Nack en batería. Jan y Thomas venían tocando juntos desde 1989, en una banda llamada Trash. El primer show de Gamma Ray con su nueva alineación tuvo lugar el 20 de Agosto de 1992 en el Grosse Freiheit 36 de Hamburgo, con ocasión del lanzamiento de un álbum compilatorio llamado «Metal Monday», que incluía a varias bandas de Hamburgo.

Con ya algunos shows en el cuerpo, la banda comenzaría las grabaciones de lo que sería su tercera placa en estudio bien entrado 1993, en los nuevos estudios, propiedad de Kai, los cuales fueron sencillamente llamados «Hansen Studios». Sin embargo, la banda decide hacer las mezclas nuevamente en los estudios Horus de Hannover, lo cual resultó algo estresante debido a que mientras la banda grababa en Hamburgo, Kai y Dirk se trasladaban constantemente a Hannover (en turnos de dos días) para empezar a mezclar. «A pesar de todo el stress, lo pasamos bastante bien en la producción«, señalaba Schlächter. Luego de lanzar el single «Future Madhouse», el día 28 de Junio del mismo año, Gamma Ray lanzaba oficialmente «Insanity And Genius«, disco que recupera el espíritu de «Heading For Tomorrow», y que incluye entre otros temas la intensísima «Tribute To The Past», la frenética «Future Madhouse», la muy Power «Last Before the Storm», la operática y muy Queen «Heal Me» (donde Kai vuelve en parte a las voces), y además el tema que dio el nombre a la banda: «Gamma Ray», de Birth Control, para lo cual en medio de la grabación del disco fueron a una tienda cercana y compraron el álbum «Hoodoo Man» y tocaron el tema a una velocidad mayor. El disco, nuevamente, recibe muy buenos comentarios de la prensa especializada, alabando especialmente la habilidad compositiva de Hansen. Además, la banda grabaría un video, que en un principio sería para «Future Madhouse», pero cuando iban camino al estudio para grabar el video cambiaron de idea y decidieron que el video fuera para «Gamma Ray».

Gamma Ray

Como el tour de «Sigh No More» no fue demasiado exitoso, la banda dudó entre salir o no de gira. El impulso final para efectuar la gira estuvo dado por la compañía Noise Records, quien organizaría cuatro fechas para cuatro bandas: los emergentes alemanes Helicon, los hasta ese momento desconocidísimos noruegos de Conception (con Roy Khan, actualmente en Kamelot, en las voces) y los cabeza de cartel junto a Gamma Ray, los inmortales Rage con Peavy wagner a la cabeza. La serie de cuatro recitales se llamaría «Melodic Metal Strikes Back», que comenzaría el 21 de Septiembre de 1993. El título lo dice todo: el metal melódico contraatacaba. Se cuentan muchas anécdotas de este mini tour, como por ejemplo la inclusión del logo del licor «Jägermeister» en los bombos de la batería (es como si Pablo Stagnaro de Six Magics pusiera un logo de «Escudo» y otro de «Malta Morenita» en los bombos …), o la grandilocuente presentación que hace Ralf a Schlächter, Rubach y Nack («señoras y señores, con ustedes, el grandísimo y famoso …«), y cuando va a presentar a Hansen, lo hace diciendo « …y bueno, ese tipo que está ahí, es Kai Hansen. Continuando con el siguiente tema…«. En el concierto de Hamburgo, la banda grabaría un segundo video, «Lust For Live», y de esa serie de tocatas saldría un CD doble (con la participación de las cuatro bandas) llamado «Power Of Metal», lanzado en Diciembre de 1993.

Luego de eso, Gamma Ray participaría como banda invitada en el Festival del 2º aniversario de la revista «Horror Infernal», que tuvo lugar en en «Musikzirkus» de Dortmund el 19 de Diciembre, donde compartieron escenario con Quiet Riot, Thunderhead, Sargant Fury y Squealer. Ya en Febrero de 1994, la banda apoyaría algunas fechas del tour europeo de una de las más grandes bandas de Metal de la historia: nada más y nada menos que a los reyes del True Metal, Manowar. Joey DeMaio resume la participación de Gamma Ray en una sola frase: «es la mejor banda de apoyo que hemos tenido en toda nuestra carrera«. Como dato anecdótico, es en uno de los recitales de Manowar con Gamma Ray (en Hannover) donde el cuarteto estadounidense entra al Libro de Records de Guinness como la banda con sonido más fuerte de la Tierra, y DeMaio se convertía en el músico individual con el sonido más fuerte.

Otra anécdota se cuenta al iniciar el tercer viaje a Japón: entre los viajeros figuraba una persona que no pertenecía ni a la banda ni a los técnicos: una misteriosa persona llamada Wanda, que recientemente se estaba haciendo cargo del fan club de Gamma Ray, el cual se llamaría «Schizoid Clan». Wanda no era, a la larga, otra persona que Gabi, a la larga esposa de Kai.

RALF SE VA, KAI VUELVE A LAS VOCES

En los tiempos del «Melodic Metal Strikes Back» ya se especulaba en la prensa con que Ralf Scheepers deseaba ser el nuevo vocalista de Judas Priest. La gran mayoría de los live reviews de los recitales de Gamma Ray eran positivos, pero siempre había un «pero»: la performance de Ralf no resultaba ser lo suficientemente energética, y se le criticaba fundalmente el estar continuamente actuando de forma «posera» y algo desconcertante. Todo ello comenzó a reventar en el festival de Wacken de 1994 (muchísimo más pequeño en ese entonces), donde Gamma Ray compartió escenario con bandas como Skyclad, Atrocity y Paul Di’Anno, entre otros. No importaba cómo lo hiciera, Ralf era siempre despedazado por la prensa, por lo cual su confianza bajó considerablemente. A pesar de ello, la banda se decidió a mostrar un espíritu positivo y de unión, tocando en muchos lugares. Incluso llevaron a cabo un insólito show (en el marco de un evento llamado «Rock bei Kurt») en una granja, y el escenario que nada menos que el remolque de un tractor … y más encima, gran parte del público se retiró antes pues, ¡comenzó a nevar! Pero si bien no se veían señales externas del final de una era, esto terminaría por ocurrir.

Gamma Ray

El hecho fundamental que en principio terminaría por desencadenar lo inevitable es el hecho de que Ralf vivía a 800 kilómetros de Hamburgo. Kai y Dirk le habían señalado en reiteradas ocasiones que deseaban que se mudara a Hamburgo -lo cual a la larga nunca ocurriría-, sólo pudiendo verse los fines de semana. Pero si bien esto podía ser sobrellevado por Kai y compañía, lo que a la larga terminó por romper la cuerda fue el hecho de que Ralf ambicionaba convertirse en el nuevo vocalista de Judas Priest, tras la partida de Rob Halford, para lo cual había incluso audicionado. Cuando Kai le preguntó a Ralf acerca del tema, éste le contestó que claro que aceptaría ser el vocalista de Judas Priest, pues había sido fan de la banda desde años y años, y que sería un sueño para él. Así que, como resultaba obvio, se tomó la decisión de que Ralf no continuaría siendo el vocalista de Gamma Ray. De más está decir que Ralf no llegó a ser el vocalista de Judas, siendo el puesto alcanzado por el norteamericano Tim ‘Ripper’ Owens. Scheepers posteriormente formaría una banda tributo a Judas Priest llamada «Just Priest», que sería la base de lo que en 1997 se oficializó como Primal Fear, estupenda banda Power, que ya cuenta con cuatro LPs a su haber.

¿Quién reemplazaría a Ralf? El «reemplazante» sería nada menos que el mismo Kai Hansen, quien inmediatamente una vez oficializada la partida de Ralf toma, no sin nervios, el micrófono para comenzar con la grabación del cuarto LP de la banda. Kai había demostrado un impresionante progreso en su calidad vocal, desde su trabajo en «Walls Of Jericho». De acuerdo a lo que el mismo Hansen señala, esto sólo se debió al hecho de su amor por cantar, pues estuvo constantemente probando su voz, incluso sin ser el vocalista de la banda.

Gamma Ray

En Mayo de 1995 saldría a la venta lo que, para muchos, es el mejor disco del ahora cuarteto germano. «Land Of The Free« es un disco que reúne lo mejor del Power Metal: mucha pasión, buenas letras, fuerza, potencia y melodía. Gloria pura. Kai lo describe como «una especie de viaje a lo más profundo de la conciencia, un mundo fantástico que de una u otra forma está basado en la realidad«. En un álbum lleno de himnos, y en el cual resalta sobremanera, desde el primer verso, el impresionante progreso vocal de Kai Hansen, destacan la épica «Rebellion in Dreamland» (cuyo single incluye una versión re-grabada de «As Time Goes By», tema de «Sigh No More», y un cover de «Heavy Metal Mania», tema original de la banda Holocaust), la impresionante «Man On a Mission«, la gloriosa «Land Of The Free» y la emotiva «Afterlife«, dedicada al baterista de Helloween, Ingo Schwichtenberg, quien se suicidó, a los 29 años de edad, lanzándose a la línea ferroviaria el 8 de Marzo de 1995, tras sufrir la fase final de su esquizofrenia crónica (hereditaria), que lo llevó, durante mucho tiempo, a la adicción a la cocaína y al alcohol, lo que había desencadenado su salida de Helloween a principios de 1994, antes de un show en Japón en el que terminó llorando sentado frente a su batería y posteriormente botado en el suelo. Este álbum, además, cuenta con la colaboración de Michael Kiske, en el entretenido pero algo fuera de contexto tema «Time To Break Free«, y en coros de un par de temas (especialmente en «Land Of The Free»), lo que hizo soñar a los fans del Power Metal en una re-incorporación de Kiske al Metal (tras su polémico despido de Helloween en 1993), lo cual nunca ha ocurrido y se ve cada vez más lejano.

Gamma Ray

Dirk y Kai entran, en Agosto del mismo año, al estudio para grabar un EP que contendría cuatro baladas, destacando la extraña «Miracle» (la versión lenta de «Man On A Mission») y la hermosa «A While In Dreamland«, en la que Kai sólo es acompañado por un piano. Este EP, que se llamaría «Silent Miracles«, y que salió a la venta en Febrero de 1996, puede llegar a considerarse dentro de la discografía más prescindible de la banda.

UN DRAGÓN CARPINTERO Y UN JUEZ DISEÑADOR

La banda saldría nuevamente de gira a finales de 1995, en lo que a la postre sería el exitoso «Men On A Tour». Tras sus exitosas performances en vivo, la banda decide lanzar su primer disco en directo, el que fue grabado en las presentaciones efectuadas en España e Italia, y que titularían «Alive ’95» (a pesar de que es lanzado en Mayo de 1995). Sin embargo, antes de iniciar una gira por España (presupuestada para Septiembre) junto a dos tremendas bandas, Stratovarius y Rage, se notaba que las cosas en la banda no andaban 100% bien: por un lado, Kai era el líder de la banda y soñaba con continuar con el empuje de la misma; Dirk deseaba volver a tocar bajo; y Jan junto a Thomas no estaban contentos con el estilo de la banda. Simplemente no era «su onda», y querían volver a Anesthesia, su anterior banda, con la que tocaban un thrash con toques progresivos. Thomas decidió efectuar esa gira española, Dirk tomaría el bajo. Faltaba el guitarrista, que ojalá también tocara teclados (algo innovador en la banda).

Gamma RayEl hombre indicado sería Henjo Oliver Richter (Richter significa «juez» en alemán), nacido el 24 de Noviembre de 1963 en Hamburgo, Alemania. No sólo es un buen guitarrista, sino que además se desempeña bastante bien en los teclados (de hecho, comenzó su coqueteo con la música a los 6 años, tocando piano), y además es un estupendo diseñador gráfico: de hecho, ha diseñado los booklets de «Powerplant» y «Blast from the Past» (de Gamma Ray); «Better than Raw» y «Metal Jukebox» (de Helloween); «Stairway to Fairyland» y «Crystal Empires» (de Freedom Call); «Catch the Rainbow» (de Catch the Rainbow); «Shockmachine» (de Shockmachine); y «The Four Seasons of Life» y «Kaleidoscope» (de Roland Grapow). Henjo formó su primera banda a los 13 años (luego de obtener su primera guitarra eléctrica), y en 1982 reemplaza a Roland Grapow en Rampage, banda que se disolvió poco tiempo después, y a cuyo respecto no existen registros, debido a que un miembro de la banda ¡destruyó las copias de sus trabajos!

La carrera de Richter se siguió desarrollando en una banda tributo a Uriah Heep llamada Easy Livin’ (donde tocó durante algún tiempo Markus Grosskopf, bajista de Helloween), por lo que se ganó por parte de los fans el apodo de «The Wizard» (título de uno de lo más conocidos temas de Uriah Heep). Además se ha desempeñado en Charon, Mydra, Catch The Rainbow y Tobias Sammet’s Avantasia. Como se ve, es un tipo con una extraordinaria trayectoria e incluso «utilidad» para la banda. Kai Hansen comentaba: «… necesitabamos otro guitarrista, preferentemente alguien que tocara teclados también … y un amigo nos recomendó a Henjo. Es bastante divertido, pues Henjo tocó en una banda después de Roland Grapow, quien me reemplazó en Helloween, así que todo parece ir en círculos«.

Luego del tour por España, debía encontrarse el reemplazante para Thomas Nack. Y no sólo se encontró a un simple reemplazante, sino que se integró a un estupendo baterista: Daniel Hans Erwin Zimmermann («carpintero» en alemán), nacido el 30 de Octubre de 1966 en Nurnberg, Alemania. Comenzó a tocar batería a los 12 años, y en 1988 entró a estudiar al Frankfurt Music College hasta 1990 (donde preferentemente tocaba jazz), para posteriormente, en 1991, entrar al American Institute of Music en Viena, Austria. Kai conoció a Dan cuando éste último tocaba en una banda de covers llamada Lanzer, en el momento en que esta banda estaba grabando su álbum debut, «Under a Different Sun». Dan, además de ser un baterista muy técnico, posee un talento muy particular, desarrollado en los tiempos de Lanzer: escupir fuego (no, no es un dragón), técnica muy peligrosa que requiere, además de mucho valor, varios años de trabajo (¡niños, no hagan esto en casa!). Dan hoy además toca en Freedom Call y en Easy Livin’, junto a Henjo Richter, y participó en Iron Savior como músico invitado.

Gamma Ray

Con esto, se configura la formación actual de Gamma Ray, que tiene a Kai Hansen en las voces y guitarras, Henjo Richter en guitarras y teclados, Dirk Schlächter en bajo y Dan Zimmermann en batería. El renovado Gamma Ray comenzaba a trabajar en los Hansen Studios de Hamburgo en Febrero de 1997 en lo que sería el quinto LP de la banda. En Mayo lanzarían un adelanto, un EP llamado «Valley Of The Kings«. En Julio del mismo año, la banda se dirigió por primera vez a Sudamérica en un improvisado mini-tour, que los llevó a Brasil y Argentina. Y en Agosto Gamma Ray lanzaría «Somewhere Out In Space«, un solidísimo trabajo inspirado en la fascinación de Kai por los temas espaciales: «nos inspiramos viendo Star Trek y leyendo novelas de ciencia ficción … cuando comencé a escribir temas para ‘Somewhere Out In Space’, lo primero que escribí fue ‘Men, Martians and Machines’. Todo el tema relacionado con el espacio se me vino a la mente mientras estaba en Hawaii, estaba en una tienda de antigüedades donde tenían libros muy antiguos, así que empecé a observar y me encontré con un libro llamado ‘Men, Martians and Machines’ … me fascina la idea de pensar ‘de dónde venimos’ o ‘hacia dónde vamos’, y la respuesta parece ser el espacio … «. Sin embargo, no todos los lyrics fueron escritos por Kai, siendo considerable el aporte de Henjo y Dan a ese respecto.

Gamma RayEl álbum, en el que destacan las muy Power «Beyond the Black Hole» y «Somewhere Out in Space», la citada «Men, Martians and Machines» y la ultramelódica «Winged Horse» (obra de Henjo), incluye un cover de «Return To Fantasy«, tema original de Uriah Heep, banda de culto de Hansen y sobre todo de Henjo Richter que, recordemos, aun toca en Easy Livin’, banda tributo a Uriah Heep. El álbum fue un éxito de ventas en Europa (el álbum de la banda que más se vendió desde «Heading For Tomorrow», por lo que obviamente la gira efectuada por la banda (donde tocaron en los grandes festivales: en el Wacken Open Air, en el Dynamo Open Air y en el Gods Of Metal de Milán) fue exitosa, a pesar de la gran cantidad de críticas al estado de la voz de Hansen.

En el mismo año 1997, Kai Hansen se une al proyecto musical de su amigo Piet Sielck, Iron Savior, junto al batero de Blind Guardian, Thomen Stauch, lanzando el disco debut llamado simplemente «Iron Savior» a fines del año mencionado. Puede destacarse, como curiosidad, que el disco incluye a «Watcher In The Sky», tema compuesto conjuntamente por Sielck y Hansen, cantado por este último, y que también aparece en «Somewhere Out In Space».

LA PLANTA DE PODER LOS TRAE A CHILE

Luego del éxito de «Somewhere Out In Space», la banda se toma un pequeño receso, para posteriormente comenzar a grabar su sexto larga duración, y el primero con la misma alineación del disco anterior. «Fue mucho más fácil trabajar junto a las mismas personas -señala Hansen-, no hubo malos entendidos y hubo un tremendo trabajo en equipo». Kai Hansen comienza a escribir temas en Enero de 1998, dos de los cuales («Deadly Sleep» y «Forevermore») terminarían en el segundo disco de Iron Savior, «Unification«, en el cual Dan Zimmermann figura como baterista invitado.

Gamma Ray

Kai llegó con algo así como cinco canciones listas al estudio, las cuales fueron grabadas, y posteriormente se le ocurre en la idea de hacer un cover de una banda pop, «It’s A Sin» de Pet Shop Boys, la cual ha pasado a ser uno de los mejores covers de los últimos años. Hasta que pasados algunos meses, en Febrero de 1999, la banda lanza «Power Plant«, su sexto LP, en el cual hay atisbos de continuación del tratamiento de la temática «espacial» en los lyrics («Anywhere In The Galaxy»), pero no se trata de un álbum conceptual. Kai señalaba: «este no es un álbum conceptual. Queríamos, en un principio, hacer una continuación para ‘Somewhere Out In Space’ llamada ‘Anywhere In The Galaxy’, pero en ese momentos muchas bandas estaban haciendo álbumes conceptuales … Blind Guardian hizo uno … Grave Digger también .. así que parecía estar algo ‘de moda’. Así que dijimos ‘mandemos a la mierda el concepto y hagamos un álbum con buenos temas’. De alguna forma, nuestro concepto era no hacer un álbum conceptual, jaja«. En este disco se destacan las potentísimas «Anywhere In The Galaxy» y «Strangers In The Night» (no es un cover de Frank Sinatra), la muy single «Send Me A Sign«, la extremadamente Manowar «Heavy Metal Universe«, la épica «Armageddon» y el mencionado cover de Pet Shop Boys, «It’s A Sin«. A este respecto, Hansen dice: «siempre me han gustado las canciones no-metal tocadas en versión metalera, como ‘Diamonds And Rust’ de Joan Baez por Judas Priest, por ejemplo«. Además, este disco incluye como bonus track el clásico de Rainbow, «Long Live Rock ‘n’ Roll«.

Gamma Ray

«Power Plant» además cuenta con un «detalle» especial: el cover art, diseñado nada menos que por Derek Riggs, autor de las clásicas carátulas de Iron Maiden. Kai explica la carátula, que cuenta (al igual que la de «Somewhere Out in Space» con pirámides en ella): «Pienso que las pirámides simbolizan misterios sin resolver. Las pirámides en Egipto están supuestamente alineadas con un sistema estelar, así que supongo que existe una conección entre ellas y el espacio. Es fascinante, y me gustó la idea de que esas pirámides pareciesen OVNIs también».

Gamma RayLa gira de este disco fue bastante especial. Principalmente porque en el marco de este tour, la banda visita Chile por primera (y hasta el momento única) vez, el día 4 de Junio de 1999 en el Teatro Monumental. El evento, que contó con la participación de Roland Grapow como telonero, quien venía promocionando su disco solista, «Kaleidoscope», y cuya banda estaba conformada por músicos de real excepción como Mike Terrana en batería, Mike Vescera en voz y Ferdy Doernberg en teclados, lamentablemente no contó con un marco de público adecuado al recinto (asistieron entre 1.000 y 1.500 personas, poco para el Monumental), pero mostró a una banda realmente espectacular en vivo, que hizo delirar a quienes tuvimos la fortuna de asistir.En todo caso, gran parte de la baja asistencia se debió a que los metaleros tuvimos la suerte de tener, en menos de tres meses, a Stratovarius, Angra, Hammerfall con Arch Enemy y Metallica con Sepultura en vivo en nuestro país, con el consiguiente descalabro económico de miles de esforzados bolsillos criollos. Como dato curioso, en el afiche (pequeño) promocional, se señalaba que Roland Grapow venía acompañado por «la voz de Helloween: Yngwie Malmsteen» (¿?).

10 AÑOS DE GAMMA RAY, Y UN NUEVO ORDEN EN EL MUNDO

Luego del exitoso tour de «Power Plant» (donde, tocando con Iron Savior, Dan Zimmermann se quiebra un pie, en el Wacken Open Air), que además de Chile llevó a la banda a países nunca antes visitados, como México, Kai sintió que el décimo aniversario de la banda era la ocasión precisa para grabar un álbum «Best Of». Pero Kai no deseaba hacer un mero compilado de temas antiguos y más nuevos, sino que decidió que la banda re-grabara antiguos clásicos, como «Heaven Can Wait» (su tercera versión en estudio), «Heading For Tomorrow«, «Dream Healer«, «Lust For Life» y «Heal Me«, entre otras (tres por cada disco), conformando lo que llegaría a ser un disco doble llamado «Blast From The Past«, que sería lanzado en Mayo del año 2000. El álbum compilatorio, que viene en un hermoso digipack, puede ser una muy buena puerta de entrada al mundo de Gamma Ray, para quienes no conozcan a la banda. El tour posterior a «Blast From The Past», llamado «Historay Tour», comenzó a mediados del año 2000, y que llevó a la banda a participar, más que nada, en festivales.

Gamma Ray

Durante los últimos meses del año 2000, la banda volvió a los Hansen Studios, para preparar lo que sería su séptimo LP. Se trataría, según se dijo en ese entonces, de un álbum que apuntaría «de vuelta a las raíces», que contaría con elementos que recordarían a Iron Maiden y a Judas Priest, pero sin perder el sonido típico de Gamma Ray. Pero antes de ello, Iron Savior lanzaría, en Enero del 2001, su tercer LP, «Dark Assault«, en el cual la participación de Kai fue mínima. Por lo mismo, Kai decide dejar Iron Savior para concentrarse en Gamma Ray, efectuando un show de despedida en España a mediados del mismo año.

Con todo esto, la banda ya estaba lista para lanzar «No World Order!«, su séptima placa en estudio, el 10 de Septiembre de 2001. En este disco se aprecia una vuelta de Gamma Ray a su «estado natural», dejando un poco el Power de lado y apuntando a una raíz algo más rockera-ochentera, tal como lo habían prometido, destacándose cortes como el single «Heaven Or Hell» (lanzado en Japón el 1 de Agosto), la gran performance vocal de Kai en «The Heart Of The Unicorn«, el casi cover de Judas Priest «Solid«, la épica «Eagle» y la muy Power «Dethrone Tyranny» (inspirada en el tema de los Illuminati). El sonido de la banda se hace algo más oscuro, pero sin perder los toques de distinción propios de Hansen. La carátula del disco fue diseñada por Hervé Monjeaud, y nuevamente apunta a la onda futurista (incluyendo las infaltables pirámides) con elementos que recuerdan a Eddie de Iron Maiden.

Las expectativas para su «No World Order Tour» eran bastante altas, y se hicieron acompañar en Europa por dos bandas muy emergentes: los australianos progresivos de Vanishing Point y los noveles finlandeses de Sonata Arctica. Además de Europa, la banda realizó algunas fechas en Japón.

En el mismo año 2001, Kai y Henjo participan en el disco solista de Tobias Sammet, «Avantasia», el cual -como sabemos- tuvo un notabilísimo éxito en la escena. Pero además Henjo se vio, a fines del mismo año, envuelto en una situación bastante particular: Henjo habría ofrecido ser un guitarrista «parche» para Helloween, tras la partida de Roland Grapow de la banda. Ante ello, los rumores de que Richter dejaría Gamma Ray para unirse a Helloween fueron más y más fuertes, debiendo ser desmentidos algún tiempo después por el propio Richter y por Michael Weikath. Posteriormente se anunciaría que el nuevo guitarista de Helloween sería el ex Freedom Call Sascha Gerstner.

Gamma Ray

A principios del año 2002, la compañía Sanctuary Records anunció que los seis primeros discos de Gamma Ray serían re-lanzados, remasterizados digitalmente, en versión digipack con algunos bonus tracks cada uno, y con nuevas carátulas, diseñadas por el mismo Hervé Monjeaud. A mediados del mismo año, la banda anuncia el comienzo del «Skeletons In The Closet Tour 2002», en el cual la banda tocó, en aproximadamente 10 fechas en Europa, temas elegidos por los fans, vía internet.

Gamma RayEn aquel tiempo se anunció que la banda lanzaría un disco doble en vivo en Marzo del 2003, lo que aún no ha ocurrido, pues el lanzamiento se pospuso hasta Agosto del presente año. Al tratarse de temas elegidos por los fans, encontramos ciertas «rarezas», como algunas ejecutadas en el Torres Rock Festival en España en Mayo de este año: «Rich and Famous», «One With The World» y «Victim Of Fate» de Helloween, entre otras. Hoy en día, la banda se prepara para efectuar una presentación, nuevamente, en el Wacken Open Air, y para lanzar su segundo trabajo en vivo, manteniendo a los fans esperando su nuevo trabajo en estudio.

¿Qué más podemos agregar? Hay tantas anécdotas y otras cosas que quedan en el tintero… pero lo importante es el intento de «resumir» la vida de un personaje que no sólo ha hecho una gran contribución a la música, sino que a la vida de muchos de nosotros. Un genio como pocos, que no sólo ha creado música, sino que ha aportado sobremanera al nacimiento y crecimiento de una escena: la del Power Metal. Por lo mismo, es de esperar que hayamos hecho relativa justicia con don Kai Michael Hansen, quien el presente año ha cumplido nada menos que 40 años de vida (¡cómo pasa el tiempo!), y de 25 años de carrera desde sus años de Gentry. Gracias, señor Hansen, por música concedida.

Es sabido que Gamma Ray es una de las bandas más importantes dentro de la escena metalera mundial. Nace más o menos en 1989 como un proyecto del maestro de Kai Hansen, guitarrista recientemente retirado de Helloween, y Ralf Scheepers, ex vocalista en aquel entonces de Tyran Pace, dueño de una de las mejores voces en la historia del power metal. Acompañados de Mathias Burchardt en la batería y de Uwe Wessel en el bajo, dieron vida a «Heading For Tomorrow», su primer disco. Luego, con la llegada de Dirk Schlächter a las guitarras, prosiguieron con un EP llamado «Heaven Can Wait» y con su segundo LP, «Sigh No More» (estos 2 últimos con Uli Kusch, ahora lamentablemente ex-Helloween, en la batería). En 1993 lanzan «Insanity and Genius», disco en el cual se incorpora Jan Rubach en el bajo y Thomas Nack en la batería, y que marca la partida de Ralf Scheepers, actual vocalista de Primal Fear.

Con la partida de Ralf, Kai Hansen toma las voces en «Land Of The Free», uno de los mejores discos de la historia del power metal, mejorando notablemente su rango vocal respecto a «Walls Of Jericho», el primer disco de Helloween (de 1985) que lo tiene también en las voces. Después de lanzar «Alive ’95», su disco en vivo, Jan y Thomas se van de la banda, dejando lugar a Henjo Richter en las guitarras, Dan Zimmermann en la batería y pasando Dirk Schlächter de la guitarra al bajo, dando lugar al actual line-up de Gamma Ray, y lanzando muy buenos discos como lo son «Somewhere Out In Space» y «Power Plant» (disco con cuya gira vinieron a Chile en 1999). El año recién pasado lanzaron «Blast From The Past», un album doble que contiene 3 temas de todos los discos de Gamma Ray, rehechos con el actual line-up.

Hecha esta pequeña introducción histórica, estamos en condiciones de hablar de «No World Order», el nuevo disco de esta ya histórica banda, compuesta por el señor Kai Hansen (en voces y guitarras), Henjo Richter (guitarras y teclados), Dirk Schlächter (bajo) y Dan Zimmermann (batería), que ha mantenido en alto la bandera del power metal ya por largos años. La carátula del disco, diseñada por Hervé Monjeaud, va dentro de lo que han sido las carátulas de Gamma Ray en el último tiempo, con las ya clásicas pirámides en el cielo, los demoniosmedios Maiden, la onda futurista…. El sonido evoluciona hace una onda un poco más oscura y grave, pero sin perder el clásico y característico sonido de Gamma Ray, que matiza cierta suciedad con la limpidez de los tiempos de la batería. Además, marca una tendencia en las bandas alemanas : su sonido se va haciendo un poco menos rápido, pero más pesado, como se ve en «The Dark Ride» de Helloween, al contrario de lo que han estado haciendo las bandas italianas de aparición más reciente en la escena power metalera. Pero vamos a lo que nos interesa : la música.

El notable intro, «Induction», en la onda de Carmina Burana, nos lleva al primer latigazo del disco, «Dethrone Tyranny», un tema compuesto por Dan Zimmermann que invita a ponerse de pie, muy en la onda gloriosa de «Man On A Mission», con un juego entre las guitarras más que notable, con una construcción rítmica espectacular (fantásticos cambios de ritmo) , un coro increíble … para mi gusto, el mejor tema del disco. Luego, el disco prosigue con «The Heart Of The Unicorn», tema con un riff bastante pesado, bastantes cambios de ritmo (que ya van marcando la tónica del disco) y una de las mejores performances vocales de Kai Hansen a lo largo de su carrera … es un gran tema, quizás mucho más aprovechable en vivo.

El disco continúa con «Heaven Or Hell», el single del disco, tema muy parecido a «Send Me A Sign» del disco «Power Plant», que cuenta con uno de los toques más comerciales del disco (entendiendo lo «comercial» dentro de un contexto de metal, y seguramente también formará parte del setlist de Gamma Ray en vivo. Continuando con el disco, encontramos «New World Order», tema cuyo primer riff es bastante similar a «Rat Bat Blue» de Deep Purple, y en cuyo solo encontramos prácticamente un extracto de un clásico: «I Want Out» de Helloween … pero a pesar de estas reminiscencias a otras bandas, es un tema con mucha onda, y bastante bueno también para ser tocado en vivo (especialmente en la parte del «o-ooo- oooh»).

Luego encontramos «Damn The Machine», un tema que rompe un poco con el esquema del disco, pues tiene un riff bastante lento y pesado al principio (bastante en la onda de «Escalation 666» de Helloween), pero que al escucharlo una y otra vez es mejor y mejor … quizás sea un tema que no les agrade mucho a los más recalcitrantes fans de la rapidez en el power metal, pero en lo personal me parece un excelente tema. El disco continúa con «Rapid Fire» … ¡¡¡perdón!!! con «Solid», tema casi sospechosamente similar al mencionado clásico de Judas Priest, con algunos toques similares a «Changes» de los mismos Gamma Ray … es un buen tema, que estaba originalmente concebido para Iron Savior (la ex banda paralela de Kai Hansen), y cuya fórmula es más propia de la agresividad del metal más «callejero» (como, por ejemplo, lo que hace Primal Fear) que la onda más ultra melódica.

El disco prosigue con «Fire Below», quizás el tema más prescindible del disco, sin mucho carácter, aunque seguramente andará mejor en vivo. El disco continúa con «Follow Me», demasiado parecido a «Hunting High And Low» de Stratovarius, pero al escucharlo más se encuentran detalles más originales, transformándose en un tema bastante bueno. Casi terminando el disco, aparece «Eagle», un excelente tema, a pesar de no ser extremadamente rápido, tiene actitud y principalmente tiene un cierto contenido emotivo, incluyendo la parte del diálogo de las guitarras bastante en la onda de Iron Maiden, con un quiebre espectacular en la parte del solo, y llega a ser de los puntos más altos del disco … al final, el grito del águila que ya conocimos en «Eagle Fly Free» de Helloween. Es bastante extraño terminar un disco con una balada, pero Gamma Ray toma el riesgo de hacerlo, con «Lake Of Tears», una hermosa balada que tiene la particularidad de ser ciertamente más melancólica que muchas baladas power metaleras. Cabe señalar que la versión japonesa de “No World Order”; incluye un bonus track, llamado «Trouble».

En resumen, si bien en «No World Order» los «déja-vu» musicales aparecen más de lo recomendable, es un buen trabajo. Posee un sonido tenuemente más oscuro respecto a sus trabajos anteriores, lo cual le da un toque bastante especial. Si bien no es el mejor disco de Gamma Ray (no llega a los niveles de un «Land Of The Free») y deja con gusto a poco, es un disco digno de escucharse y de tenerse en la cabecera por bastante tiempo. No es un disco «desechable» ni mucho menos, y al escucharlo más y más se encuentran toques de distinción que hacen de «No World Order» un trabajo absolutamente recomendable, incluso para quienes han escuchado poco de esta banda, pero especialmente para sus fans más recalcitrantes … no los decepcionará.

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Bueno Chris, vamos a los comienzos…..porqué decidiste ser un músico metalero y formar una banda? Fue una decisión difícil? Has tocado la misma música desde entonces?

Chris: Comencé a los 7 años, aprendiendo a tocar la guitarra clásica, luego a los 10 probé con el piano. Tenía 13 años cuando tuve mi primera banda…tocábamos Hard`n Heavy ( como Rainbow/Deep Purple)…amaba esta onda, porque no era sólo la música, era un estilo de vida. No soy sólo un músico metalero, soy un verdadero FAN del metal!!! No necesité una «decision» para hacer heavy metal, fue la evolución lógica de mi vida…Metal kicks!!

Todos nosotros hemos tenido un maestro que te incentiva a seguir una ruta….en tu caso la música, y el metal! Qué hay sobre ese maestro? Fue un músico?, una banda? un escritor?

Chris: No puedo decir que tuve un maestro en especial, mi maestro fue toda la música! Pero mis influencias fueron la música clásica y bandas como Deep Purple, Saxon, Iron Maiden, Judas Priest etc.

Cómo encaja la música de Freedom Call con lo que quieres expresar? Cómo podrías definir el estilo de metal de la banda? Y bueno, una pregunta natural…cuál es la razón del nombre Freedom Call?

Chris: El nombre Freedom le debería mostrar a la gente que somos una banda con un pensamiento positivo. Queremos darle a la gente, con nuestra música y nuestras letras una motivación e inspiración positiva sobre la vida. El nombre debiera expresar la actitud de la banda.

Chris, tú eres junto a Dan Zimmerman -Gamma Ray- los compositores de la banda. Cuál es su fuente de inspiración?

Chris: Cuando estoy escribiendo canciones, «dejo mi mundo real» para construir mi propio «Imperio de música», eso significa que puedo encontrar sonidos, melodías y partes, que son absolutamente independientes de mi día de trabajo real. Estoy siempre encontrando melodías, y luego trato de armar….escomo una pirámide.

¿Qué piensas sobre la increíble nueva escena de metal ? Hay muchas nuevas bandas pero. . . . . lamentablemente es imposible s que todas ellas sobrevivan. . . ¿podrías darles un consejo para la permanencia en el tiempo? ¿Piensas que el Power, epic y melodic metal se quedarán durante mucho tiempo?

Chris: El Metal siempre sobrevive, no importa cuál estilo!! Estás en lo cierto en que hay toneladas de nuevas bandas, pero si tú trabajas duro, si eres capaz de sacrificarte y le das a los fans un constante buen trabajo, tienes las mejores chances para sobrevivir. Lo más importante es hacer buenos álbums y tocar en vivo lo más posible! La mejor ruta para hacer uns banda sólida y poderosa es tocando en los escenarios.

¿Cómo has visto la evolución del metal alemán desde los 80´s? Hay muchas bandas alemanas que marcaron la historia (Helloween, Gamma Ray, etc) Crees que Alemania es el Reino del Power-epic-melodic Metal?

Chris: Yo creo que es una cosa de mentalidad…En el pasado los compositores clásicos «progresivos» eran alemanes (Wagner…) La música tradicional alemana suena dura y exacta…..las melodías de la Europa del sur suenan más gentiles y suaves. La mentalidad alemana es exacta, atributos que hacen a los alemanes no muy populares pero en el metal es una buena influencia…

Bien, vamos presente, Uds. están empezando una gira con HammerFall y Virgin Steele . . . ¿qué esperan de esta gira europea? . . . . ¿Qué viene después? ¿Están planeando venir a Sudamérica?

Chris: Estamos muy felices de tener este tour con Hammerfall. Es una buena chance para Freedom Call de llegar a todos los fans en Europa, que somos una banda real y tienen que contar con nosotros para el futuro……el tema es que hay MUCHOS metalfans en el mundo y aún no nos conocen, y este tour es un buen comienzo para cambiar esta situación. Respecto a un tour por Sudamérica, no hay nada seguro pero esperamos ir este año para allá!!

Otro tema……Qué piensa Freedom Call respecto a lo que Internet ha cambiado la forma de comunicación entre las bandas y sus fans? Cómo ha sido la experiencia con el sitio de Uds?

Chris: Para mí la internet es LA comunicación general del futuro. Tú tienes via internet la posibilidad de conocer fans o chatear con ellos on-line. Esa es la mejor vía de comunicación con los fans, en especial con los fans metaleros, que están interesados no sólo en la música, sino que también en tu carácter, forma de pensar, etc.

Chris, algo acerca de ti….cuáles son tus bandas favoritas? Películas? Escritores? Has leído a JRR Tolkien?

Chris: Iron Maiden, Judas Priest,Metallica (older stuff), Glenn Hughes, Queenryche, Deep Purple ….leí «El Señor de los anillos», pero paré en el libro 3°…soy además un fan del cine o video (no tengo videograbador(!)…)

Algo que decirle a los fans? y un mensaje a la gente que lea la entrevista y quiera conocer a Freedom Call?

Chris: Primero, muchas gracias por el gran apoyo a Freedom Call!! Tenemos muchos e-mails de Sudamérica y estamos orgullosos de ello! Esperamos conocer a nuestros fans en Chile lo antes posible, quizá este año.

¡Chris, muchas gracias y buena suerte!

Chris: Muchas gracias a ti Cristian, y te deseo buena onda y mucha suerte con tu magazine!!!