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La cantante holandesa Floor Jansen de NIGHTWISH lanzó un cover para «Let It Go» (versión en inglés de «Libre Soy»), canción principal de la película de Disney «Frozen: Una Aventura Congelada».

No olviden que el concierto de NIGHTWISH en Chile otra vez fue reagendado y que la fecha será el 19 de Octubre del 2021 en el Teatro Caupolicán, promocionando su último álbum «Human :II: Nature«, lanzado en abril de este año.

 

Hace tiempo que quería escuchar uno como esto o, mejor, este disco en particular…

Primero porque viene de Punta Arenas. Frozen es la banda de Heavy Metal más austral del mundo y si no son los únicos, si hay otras en Puerto Williams o en la parte argentina de Tierra del Fuego, ellos pasarían a ser los más importantes. Como es un poco improbable que por medio de tocatas se hiciesen conocidos a lo largo del país, un álbum que al fin sale después de cuatro años de «trayectoria» en Magallanes se convierte en una propuesta muy atractiva, que por cierto es la única. Es el conjunto que ha logrado introducir su material más allá de la XII Región y aquello es aplaudible, porque desde tan lejos hay que hacer magia.

Segundo, por la misma música que Frozen ejecuta. Es suficiente con decir que su disco homónimo y debut es una fórmula entre la garra y melodía de los primeros esfuerzos de Rage hasta Trapped y lo más tradicional que se puede llegar a ser con la potencia de los riff y batería de los británicos Judas Priest, sacando tanto elementos de sus días más furiosos como los experimentales.

Y esta vez no me voy a ahorrar la palabra sorpresa para Frozen. Siendo conocedor de cómo es la escena magallánica y lo limitada de sus recursos, daba por sentado varias carencias que cuando llegó la hora de la verdad, no se asomaron. El disco de Frozen, en su contexto, es pero mucho, mucho más de que esperaba, elevándose al «nivel competitivo» nacional.

Mi principal preocupación era el sonido… Hasta cuando yo estaba allá no existían salas de ensayo, y en las tocatas varios no podían hacer más que colocarle un micrófono a minúsculos amplificadores Crate. El sonido de la batería, muy mezquino. ¿Ingenieros? Ni hablar… ¿Backline? Una vez cada dos años ¿Equipos? Sólo si una banda tenía respaldo. Tampoco había un referente cercano para seguirlo y mejorar. Las tocatas sonaban horribles al igual que las grabaciones. Así que me sorprendió que Frozen sacara un buen sonido con los mismos medios que estancan el progreso de los grupos magallánicos. Desde el extremo sur de Chile tal hecho es un logro y hace que el disco tenga una proyección al resto de Chile.

Pero incluso no deja de ser lo más bajo del disco. Suena bien, pero disparejo… ¿Por qué me da la impresión que algunos temas suenan con menos volumen o con la batería más apagada? Qué faltó allí, ¿masterización? Carece de un sonido uniforme.

En Punta Arenas tampoco hay cantantes de Heavy Metal. Puede que haya uno en alguna banda tributo a Iron Maiden, pero no más. Tienen que ser los mismos instrumentistas que a la fuerza deben desarrollar su voz. O hay que conformarse con alguien que no haga el ridículo, o simplemente hacer música instrumental como Screen Hagen, banda que dicho sea de paso nunca pudo mostrar lo suyo afuera hasta que fue demasiado tarde, cuando Human Factor entró en escena con un estilo muy parecido pero con voz. Musicalmente las voces son la gran falencia de esta zona. Por eso me sorprendió de entrada el ex bajista de Bloden Wedd, Ricardo Palma, quien con un timbre similar a Peavy Wagner cumple satisfactoriamente su tarea.

Las guitarras también me llamaron la atención, sobre todo la de Marcelo Vargas. No es nada del otro mundo y eso es lo increíble… ¿Pero cómo? El «Chino» es un solista, entre cuyos ídolos esta Joe Satriani, armó la banda Marcelo y los Bacardí para hacer temas instrumentales y es un solicitado profesor de guitarra. Perfectamente pudo haber exigido ser el único guitarrista en Frozen, pedir más minutos para sus solos o hacer composiciones alejadas de la esencia de la banda, pero no. Marcelo Vargas y Marco Álvarez hacen riff sencillos, pesados y leads ingeniosos y de calidad, dejando el primero entrever su blackground Metallica-Megadeth que no desarrollaba en otra parte. Y ambos cumplen las mismas funciones.

Otra gran sorpresa. Los grupos de metal que hacen temas propios son minoría. Como con el sonido no hay una referencia próxima para decir si estas escribiendo bien tus canciones o si lo estás haciendo derechamente mal. El público conspira ya que se entretiene mucho más con temas ultra conocidos de bandas consagradas. Frozen tomó el camino difícil y acá están. Y acá está lo más fuerte de ellos, sus canciones, a pesar de todo.

Aún no entiendo por qué no pusieron una de sus mejores y más conocidas allá, Cloning Angels, pedazo de canción con riff armonizados que seguramente habría sido una de las estrellas del disco. Sin embargo, hay temas más recientes que son muy buenos. Uno de estos es The Dream Machine que entra con un demoledor riff con tripletas a lo Iced Earth y con un coro que viene justo cuando pensaba que Frozen se había olvidado de hacer segundas voces. Otra es Addicted to the Moon, para mí la mejor del álbum, de la misma vibra de la gran ausente, con harta melodía y guitarras que describen una paralela deliciosa en el estribillo. Y viene después Lord of War que invoca a temas como Don’t Fear the Winter o Solitary Man de Rage, influencia notoria y de la que Palma se enorgullese. El segundo corte, Rain of Fire, tiene la misma aura de rapidez, contundencia y sensibilidad melódica.

Cómo será que en Frozen Empire, himno de Frozen y que lleva el nombre de cómo se llamaban hasta hace un año, pareciera que es el mismo Peavy Wagner quien entra cantando el final del tema. Si cuentas con un músico de esta categoria es recomendable que se agregue su nombre en la lista de invitados… pero no es el alemán, no señores, es Ricardo Palma o, mejor dicho y que así quede, ¡Ritchie Palmer! Si es que no lo hubiese hecho con Frozen, me habría gustado ver que más pudo haber aportado Palmer en Santiago con Bloden Wedd ya que demuestra ser un tipo completo, haya sido premeditado o que no le quedaba otra, no importa, lo es al fin y al cabo.

Más actitud y potencia se encontrará en la apertura The Dealer, que te recibe como un combo en la cara, la más pesada del disco después de la falla que se cometío a mi parecer con otra pista. Algo que lamento que me haya decepcionado es la canción Mutant. Los que la han escuchado en vivo saben que se trata de una canción bien pesada, pero la grabaron con el metrónomo tan rápido que para mi gusto la arruinaron. Que pena, porque de todas es la canción más original del grupo. Otro bajón creo que es Cold, ya que su aire de la era Turbo o Touch of Evil no concuerda con el disco ni con el sonido. Believe en tanto es el final lógico de Frozen, el más largo de todos que empieza con un rasgueo que puede ser confundido con el progresivo pero que en verdad recuerda a Deep in the Blackest Hole, otra vez de Rage, con un coro que rompe el esquema de lo mostrado anteriormente y con una sección de guitarras muy Maiden.

Pablo Sánchez fue quien grabó la batería como músico no oficial y tras finalizada la producción arribó el Screen Hagen Pedro López.

Si han seguido el comentario verán que se habla de un metal tradicional, con actitud, orientado a los riff y las melodías. Me alegra que un trabajo que estaba esperando hace tiempo que apareciera en Chile, haya venido de tan lejos. A que nadie se lo esperaba. No le hagan caso a la carátula que parece fondo de pantalla de Windows 95 y la contraportada que sale escarcha de freezer porque no le hace justicia a la música que hay dentro.

El logro de Frozen con su disco en mano es tal en Punta Arenas que puede representar la culminación de todo su trabajo, por lo que serán enaltecidos. Pero en Santiago y el resto del país Frozen apenas ha dado sus primeros pasos. ¡Mucha suerte a Marco, Chino, Peyo y Ritchie Palmer!

Tracklist:

1. The Dealer
2. Rain of Fire
3. Mutant
4. Never See my World Comes Down
5. The Dream Machine
6. Addicted to the Moon
7. Lord of War (Single)
8. Cold
9. Random Hate
10. Frozen Empire
11. Believe

Frozen Empire es una banda de estilo heavy metal clásico melódico, forjada en las gélidas y hostiles tierras de Magallanes, extremo austral de nuestro país. La banda cuenta Ricardo Palma en las cuatro cuerdas y las voces, Alex Santader en la batería y en las guitarras a Marcelo “Chino” Vargas. El trío puede con orgullo decir que son la banda de heavy metal más austral del mundo. Como para marcarlo en una placa recordatoria.

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El nombre de la banda, Frozen Empire ¿En alusión a qué decidieron llamar así a la banda? ¿En qué se inspiraron?

Ricardo:
Bueno, somos un grupo magallánico y para nadie es desconocido que aquí hace mucho frío. Es una zona super helada. El “imperio congelado» quiere expresar no un sentimiento de marginación ni mucho menos, sino que Punta Arenas siempre ha sido considerado como un país aparte de Chile, por la distancia, el clima y otras cosas. Entonces, el nombre por ahí va. Al principio nos llamábamos Arctic Empire, pero lo de Arctic es del polo norte, nada que ver.

¿Cómo está el metal por allá? ¿Cómo ven la escena en Magallanes con respecto al resto del país?

Chino: Pienso que ahora, más que nunca, se está tocando bastante. Se han hecho cualquier cantidad de eventos, incluso, llegando a la situación en que dos tocatas se topen en un mismo día, cosa que, te digo, cuando yo empecé a tocar el ’93, rogábamos para que hubiera una o dos al año. Porque al heavy metal, acá no lo pescaban tanto, eran de otra oreja, más taquilla. Ahora hay gente que se juega el pellejo por hacer conciertos heavy, porque todos sabemos que siempre quedan destrozos y no se gana plata, todo sólo por el placer de tocar. Y hay hartas bandas. El nivel es bueno y te podría decir que no tenemos nada que envidiarles a bandas de otros lugares como Santiago. Te hablo de todos los estilos, death, instrumental y otros. Por el tiempo que siempre está tan malo es que tenemos que encerrarnos en las casas, momento que aprovechamos para tocar y ensayar. He ido para Santiago, he visto bandas y me doy cuenta que el nivel acá es muy bueno.

Hablando de la música de Frozen Empire estrictamente. Cuéntennos ¿cuántos temas llevan escritos? y ¿cuáles son los favoritos suyos y del público?.

Ricardo: Tenemos 10 temas listos. No tenemos una canción favorita. No podemos elegir un tema porque todos son nuestros. El público sí. El público prefiere Mutant, uno de los más conocidos, Rain of Fire, Cloaning Angels… y hartos que a la gente les gusta.

Para acercar la propuesta musical de ustedes hacia el resto Chile y Sudamérica. ¿Cuáles son las influencias de la banda y qué música escucha cada uno de ustedes?

Chino: Mira, he tratado de pensar cuáles son las influencias Frozen, pero no encuentro alguna similitud con un estilo determinado porque cada uno de nosotros escuchamos cosas distintas, por lo que se crea una especie de fusión. No sabría decirte para donde va Frozen. En lo personal, yo escucho bastante a guitarristas solistas como Joe Satriani, mi ídolo, Vinnie Moore y Marty Friedman. Como grupos, Dream Theater y Helloween. Me encanta también el death metal, onda Obituary o Morbid Angel. Bandas contemporáneas como Rhapsody o Stratovarius no me gustan. O sea, son buenos, pero no los escucho todos los días. Lo antiguo de Helloween me gusta más.
Ricardo: Mis gustos igual son variados. Me gusta el heavy tanto como el progresivo. El pop, como The Mission, es bueno también. Pero mis influencias son… bueno… Iron Maiden, por ahí fue donde empecé, Rage, una de mis bandas favoritas, Judas Priest… eso más que nada.

¿Qué tienen presupuestado para el futuro? ¿Van a sacar algún álbum? ¿Quieren darse a conocer en Santiago o tienen planes más ambiciosos?

Ricardo: De hecho, en Noviembre empezamos a grabar el disco acá en Punta Arenas y luego vamos a presentarnos en algunas partes. No sé si vayamos a Santiago porque eso no depende de nosotros, depende si alguien nos da la oportunidad de tocar allá y nos lleva. Pero la grabación, de seguro para Noviembre.

Por último. ¿Cómo ven el auge del metal melódico en Europa y en los Estados Unidos y sus consecuencias aquí en Chile, como el surgimiento de nuevas bandas?

Ricardo: Lo encuentro genial, pero vamos a ver quienes van a pasar la prueba de la blancura en unos cinco años más. La gran explosión del metal melódico fue a mediados de los noventa y ahora se sostiene firme. Personalmente, creo que el metal italiano puede desaparecer, mientras que los alemanes siempre van a estar arriba. Los alemanes fueron los únicos que mantuvieron el heavy metal en alto cuando nadie más lo hacía. Son clásicos. Y en Chile surgieron muchas bandas debido a esos grupos, bandas super buenas. En todo caso, nosotros no tenemos mucha influencia de la nueva generación del metal europeo melódico, sino más bien de la onda de Judas Priest y Maiden. Incluso aquí hay gente que dice que tenemos cosas de Metallica. A mi no me gusta Metallica, por lo que no sé dónde pueda salir eso.

Entonces, ¿se sienten parte del power metal?

Ricardo: Estamos con ella en forma paralela.
Chino: Mira, encuentro que es bueno el auge del power metal. La música siempre va evolucionando. Hay que ser prácticamente virtuoso para poder mezclar el heavy metal con, por ejemplo, la música clásica. Antes los grupos se enfocaban en la agresividad más que nada, cosa que no está de más porque ambas cosas se fundamentan. Al mezclar técnica y energía, algo interesante puede salir. ¿Qué sacamos con hacer cosas técnicas y trabadedos si es que salen aburridas? Hasta hace 5 ó 6 años atrás, todo el mundo estaba pendiente del death metal y de lo que hacía Napalm Death, Carcass y bandas chilenas como Atomic y Necrosis. El power desplazó al death, pero esa gente no ha desaparecido, es más, yo soy uno de los que sigo con la onda death. La generación de ahora que esta en el colegio y gran parte también en las universidades o institutos está más pegados en el heavy melódico y en el black. Pero todo es para mejor. Cada generación con su música, y la generación actual tendrá la oportunidad de tocar mejor la guitarra que mi generación.

Estamos finalizando la entrevista. Powermetal.cl quiere agradecerles por su colaboración. Ésta es la oportunidad para ustedes de mandar un saludo a todos los fanáticos del power metal.

Ricardo: No, gracias a ti. Un saludo a todos los seguidores del power metal y espero que pronto tengan nuestro disco en sus manos (risas).
Chino: Un saludo a todos, disfruten escuchando buena música. ¡A puro tocar y hacerse pedazos!