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Nadie puede negar la tremenda carrera que se ha forjado Judas Priest a lo largo de su historia y lo referenciales que se han convertido en el Heavy Metal, una banda de aquellas que no pueden quedar fuera de ningún ranking y que han servido de influencia para varias generaciones de metaleros. Tampoco nadie puede olvidar o negar sus altos y bajos musicales que han provocado admiración y casi odio, como el incomprendido por muchos “Nostradamus” (2008). Pero aun así, las noticias de la banda siempre han sido bien recibidas y nos han mantenido a la espera de su nuevo material.

Sin saber exactamente qué esperar, empezamos a recibir noticias de su nuevo trabajo, entonces pudimos escuchar los primeros singles y la cosa se veía más clara. Parecía que el nuevo álbum sería una vuelta a los mejores tiempos de banda y nos regalarían tremendos temas, aun con un Glenn Tipton cada vez más afectado por su Parkinson, especialmente en una era donde todos los grandes estandartes de este estilo empiezan a alcanzar su ocaso con la muerte de Lemmy, la separación (o alejamiento de los escenarios para no equivocarnos) de Black Sabbath y así con varios otros. Sin embargo, “Firepower” parece ser un grito de vitalidad en medio de este ambiente.

Todo arranca con la potencia del riff de Tipton y de fondo la voz de Halford se asoma in crescendo para dar paso a un instantáneo himno de Heavy Metal con Firepower, golpeando caras a puñetazos de entrada con “with weapons drawn, we claim the future / advancing far through every storm”, ¿pensaste que eran unos viejitos viviendo de su pasado? ¡JA! Precisamente porque buscan el futuro, Halford no se empeña en sonar como antaño sino que con un tono levemente más bajo demuestra que sigue manteniendo su tremenda calidad y que, además, puede darse el lujo de llegar a buenos tonos altos, “neutralizando” a cualquiera que pensara distinto.

Bajando un poco la velocidad aparece Lightning Strike, la que arranca exquisitamente con la voz del Metal God y la guitarra “cantando” la misma nota. Quizás suena un poco menos Heavy pero no baja para nada en calidad, al contrario, recién en el segundo tema y ya nos regalan una dinamicidad rítmica y melódica tremenda que no hace más que dejar en claro que la sabiduría de los años acumulados entre Halford y Tipton se mezcla de maravillas con juventud de Faulkner, porque mientras esperas que el rayo caiga, debes tener claridad que el rayo sí o sí caerá.

Un riff pesado y oscuro nos da la bienvenida a Evil Never Dies, donde la velocidad no es el fuerte, sino la oscuridad transmitida a través de la música y la letra, con Halford cantando dentro de sus registros más bajos para darse el lujo de llegar a ese tono rasgado y alto en el coro que sólo él puede regalarnos. La sección instrumental nos transporta a una especie de panorama apocalíptico donde podemos prepararnos con toda tranquilidad para lo que se viene, con un puente vocal relajado que nos abre las puertas al solo de guitarra “marca Priest”. Básicamente, sin ser un tema de puro Heavy Metal siento que es uno de los puntos más altos de esta placa.

Con un sonido un poco sci-fi arranca Never The Heroes, la que se mantiene en lo pesado y lento pero con un tono quizás más nostálgico, como tiene que ser. Una crítica poderosa a la guerra y cómo se pelean. Héroes que nunca lo fueron, sino simples sacrificios de guerras a las que, en realidad, no pertenecían. Una base rítmica que sin necesidad de mayor agresividad logra transmitir una especie de encierro, lo que sumado a la voz de Halford y el trabajo de las guitarras te mantienen sintiendo esa tristeza y rabia por saberse simples carne de cañón.

Necromancer nos trae ciertas reminiscencias del Judas de antaño pero con esta nueva vitalidad, un riff pesado y oscuro que mantiene un ambiente de rabia a lo largo de todo el track, donde además la voz de Halford no se esfuerza tanto y le permite mantenerse en su tremendo nivel, quizás pensando en incluirlo sí o sí como un momento de descanso en los setlist en vivo, porque sin grandes luces ni elementos se alza como un tema preciso, conciso y tremendo, algo propio de estos dioses.

Un sonido aún más clásico es el que arranca con Children Of The Sun, un himno de principio a fin que llama a los hijos del Sol a alzarse en estos tiempos para cambiar el mundo uno por uno. Es un tremendo tema, pero siento que queda un poco al debe, aunque la sección instrumental con los juegos de cuerdas es de excelentísima calidad como nos tienen acostumbrados y la voz del gran Rob derrocha sentimiento en todo minuto. Además la sección de solos es tan magistral como siempre, pero la estructura general y la sumatoria queda un poco corta, sin embargo, el final logra redimirlo.

Un piano nos abre los sentidos para la instrumental Guardians, el que se va haciendo acompañar por guitarras que recuerdan un poco al último trabajo de Arch Enemy y claro, si tenemos al mismo productor (Andy Sneap) tiene sentido, terminando con un pase de gol que le da la entrada a Rising From Ruins, la que nos trae más melodía, más Power Metal si se quiere decir, dejando claro en su letra que nada detiene a esta máquina y se alza aun desde las ruinas. Nuevamente encontramos a un Halford cantando cómodamente en tonos más bajos subiendo recién para el coro pero sin esforzarse demasiado, lo que le permite darse vueltas por el extremo de su registro dejando en claro su tremenda versatilidad vocal, aun a sus años, porque a pesar de esto el tema no pierde ni un poquito en potencia.

Flame Thrower arranca con un riff de lo más clásico y nos devuelve al Heavy Metal tradicional, donde cada uno se pasea por los elementos a los que tienen acostumbrados y se nota que si bien la influencia de Faulkner fue tremenda a la hora de rejuvenecer el sonido de la banda, los mayores siguen llevando la batuta y sus ideas siguen siendo tanto clásicas como frescas, algo que no muchas bandas logran. Pero claro, si hablamos de los mismos que nos regalaron tremendos himnos incombustibles del Heavy Metal, no se puede esperar menos.

Con un comienzo de tonos un poco futuristas y volviendo luego a lo pesado llega Spectre, un tema que mantiene un poco la línea de sus últimos trabajos, con elementos clásicos de la banda de todas formas pero, en lo musical, un tema que fácilmente pudo haber quedado fuera del álbum y no se hubiera extrañado mucho. No es para nada un mal tema, pero de todas formas es esperable que entre catorce canciones más de alguna flaquée un poco, y siento que entre esas se encuentra este track, un tema bien hecho pero sin mayor brillo.

Volviendo al Heavy Metal clásico nos encontramos de golpe con Traitors Gate, con una estructura potente y relativamente rápida, que nos transmite la rabia de la letra sin mayor problema, una base rítmica más bien sencilla sobre la que las guitarras se lucen de manera exquisita, además de la voz de Halford, que se da el lujo de gritar en su conocido registro, aunque sea sólo unos segundos, subiendo nuevamente los ánimos, incluso en su sección instrumental con tintes épicos que le dan una tremenda versatilidad al tema.

Llegamos al tema más corto de la placa, No Surrender, el que en menos de tres minutos nos regala una inyección de potencia y puro Heavy Metal, claramente un himno que será infaltable en la próxima gira que promocionará este trabajo. No necesita más tiempo porque cuenta con los elementos precisos y concisos para ser un tremendo tema y sencillamente no le dan chance a la posibilidad de fallar, una decisión que a veces no se toma y se termina extendiendo innecesariamente una canción que podría durar menos. Acá, claramente, los años de circo de la banda y del productor mostraron lo que se aprende en el camino.

En la vena más nostálgica arranca Lone Wolf, con un riff creando ambiente para un track pesado y estilizado. Una estructura lírica bastante clásica, sin mayor sorpresa, y el apoyo musical tremendo de las guitarras, todo sobre una base rítmica dinámica y poderosa arman un tremendo mid-tempo que nos acerca al final con toda la calidad que se puede esperar. Si bien no es un tema que se alce entre los puntos más altos del disco, es una tremenda pieza que se queda arriba, como justo por debajo de los más ilustres tracks que pudimos escuchar hasta ahora, especialmente con su final.

Todo tiene su final y así llegamos a Sea Of Red, la que de entrada se presenta claramente como el término del disco. Con unas guitarras clásicas abriendo paso en una especie de balada a la voz del Metal God, Halford, quien aprovecha de lucirse en su faceta más elegante sobre esa tenue guitarra hasta que la balada toma un poco más de potencia en el coro, manteniendo su estructura de despedida y volviendo a la estructura de estrofa. Entonces definitivamente entramos a la sección de Power Ballad, donde estos veteranos nos demuestran que el buen Metal no está hecho sólo de momentos pesados, rápidos y/o potentes, sino que a veces lo emotivo también funciona de excelente manera, especialmente si le agregamos algunos detalles un poco sinfónicos (detalles y muy poco, pero están).

En menos de una hora los de Birmingham nos regalan una vuelta al Heavy Metal como sólo ellos pueden hacerlo. Puedes ser un fanático acérrimo o un novato, creer que son lo mejor que ha creado el Metal o tenerlos como una banda más, pero tanto si crees que Judas Priest es lo más grande como si todavía no comprendes su grandeza, no puedes negar el discazo que estás escuchando. “Firepower” nos entrega la posibilidad de disfrutar una banda incombustible, a la que parece que ni la edad de sus miembros ni la enfermedad de su guitarrista le puede arrebatar el trono de ser los Dioses del Metal porque con esta placa queda más que claro que ¡el Heavy Metal no ha muerto y el Sacerdote de Judas ha regresado!

¡Al fin! Hoy se lanzó en todas sus plataformas a través de Epic Records el esperado “Firepower” de JUDAS PRIEST.

El álbum, que hasta ahora ha recibido muy buenas críticas, puede ser escuchado tanto en CD como vinilo, además de plataformas digitales como Spotify, iTunes y Deezer, entre otros.

A continuación puedes ver el recién estrenado videoclip para el track “Spectre”:

El tracklist de “Firepower” es:

01. Firepower
02. Lightning Strike
03. Evil Never Dies
04. Never The Heroes
05. Necromancer
06. Children of the Sun
07. Guardians
08. Rising From Ruins
09. Flame Thrower
10. Spectre
11. Traitors Gate
12. No Surrender
13. Lone Wolf
14. Sea of Red

JUDAS PRIEST acaba de liberar su nuevo single “Firepower”, canción que da nombre al nuevo disco de los ingleses. El trabajo saldrá el 9 de Marzo via Epic Records.

Puedes escuchar “Firepower” a continuación:

El tracklist de “Firepower” es:

01. Firepower
02. Lightning Strike
03. Evil Never Dies
04. Never The Heroes
05. Necromancer
06. Children of the Sun
07. Guardians
08. Rising From Ruins
09. Flame Thrower
10. Spectre
11. Traitors Gate
12. No Surrender
13. Lone Wolf
14. Sea of Red

“Lightning Strike” es la canción elegida por JUDAS PRIEST como primer single de “Firepower”, su nuevo disco de estudio con fecha de salida para el 9 de marzo, vía Epic Records.

El tracklist de “Firepower” es:

01. Firepower
02. Lightning Strike
03. Evil Never Dies
04. Never The Heroes
05. Necromancer
06. Children of the Sun
07. Guardians
08. Rising From Ruins
09. Flame Thrower
10. Spectre
11. Traitors Gate
12. No Surrender
13. Lone Wolf
14. Sea of Red

A continuación puedes ver el videoclip del track “Lightning Strike”:

JUDAS PRIEST había anunciando hace unas semanas el lanzamiento de su nuevo disco “Firepower”, además de una gira que los llevará a recorrer el mundo el 2018. Hoy se reveló que el lanzamiento del álbum será en marzo del mismo año, previo a los shows por Estados Unidos, donde comenzará el tour.

A continuación puedes escuchar un extracto y la portada de “Firepower”: