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Pucha que se agradecen las propuestas como la que nos ofrece Wishing Well. Música con sentimiento, elegante, de melodías pegajosas y por sobre todo, rockera hasta la médula.

“Rat Race” es puro Hard Rock y sentimiento, producido por un puñado de talentosos músicos en donde destaca la presencia de uno de los nuestros, Rafael Castillo, el mismo de Fireland, que en esta ocasión deja la capa de superhéroe powermetalero y se pone un outfit setentero, un traje púrpura como veremos a continuación.

Wishing Well es una banda finlandesa que editó su primer disco “Chasing Rainbows” en 2016, cuando su propuesta era ligeramente distinta. En ese entonces, la banda hacía una amalgama de Rock/Heavy Metal un poquito más “genérico”, contando con Peter J. Goodman como vocalista principal y teniendo al gigantesco Graham Bonnet (Rainbow, Michael Schenker Group, Alcatrazz) como invitado especial, lo que da cuenta del calibre del debut de los fineses. Dos años más tarde, Wishing Well lanza su segundo larga duración “Rat Race”, que marca el debut de Rafael Castillo como vocalista de la banda. La inclusión de Rafa, sumado a la adición de un Hammond en la propuesta musical, da cuenta de un giro musical que a mi juicio no pudo ser mejor, el cual revisamos a continuación.

El disco comienza con Wheeling and Dealing, una de las propuestas más rápidas de la placa, donde el clásico sonido del Hammond sumado a los riff de Anssi Korkiakoski, de inmediato nos muestran “pa’ donde va la cosa“… esto es como la MKIII de Deep Purple pero en esteroides. Una intro in crescendo da paso a un bombazo que despliega una base rítmica potente, un Rafa que transmite toneladas de energía y un coro brillante, donde ningún detalle es dejado al azar y la fusión de elementos cuaja extremadamente bien. Sólido comienzo.

El segundo tema es uno de mis favoritos del disco, Children of Paradise, el que es sin duda un gran homenaje a Rainbow/Deep Purple, donde Rafa y compañía logran un cometido absolutamente notable. Si este tema se publicaba en los 70’… mamita querida. Un himno inmediato. El riff es tremendo, memorable desde la primera reproducción, y el coro de niños cantando el estribillo a modo de outro es un arreglo sencillamente perfecto. Cuánta elegancia en un solo tema. Impresionante.

Sleepless Nights sigue en la línea de los temas anteriores, entregando armonizaciones de guitarra y órgano impecables y atrayentes, creando melodías de Heavy Rock memorables y a prueba de todo. Pilgim Caravan, de corte algo más reposado, experimenta con sonidos orientales, algo gitanescos tambien, en donde instrumentos tradicionales y desenchufados se entremezclan perfectamente con la base rockera, entregando una canción que se asemeja bastante a algunas canciones del Europe dosmilero que tanto aplaudimos por estos lados.

Rat Race, quinto track del disco, es un tema muy entretenido y con una dinámica interesante, pues va variando la base rítmica, desplegando arreglos y colores que estructuran una propuesta bastante única. La suma de ideas consolidan un todo que hace todo el sentido del mundo, pero esta misma”versatilidad” hace que la canción sea un pelito más sesuda y menos “vacilona” que las anteriores.

Falling Out Of Love, tal como el título sugiere, es una canción romanticona, de estructura simple y directa. La colaboración femenina presente en largos pasajes de la canción armoniza a la perfección la interpretación de Rafa. “Rat Race” continúa con A Little Dream, un breve instrumental acústico, muy bonito por cierto, que pone la calma del disco. El trino de pájaros adorna una canción que bien podría ser utilizada como música de relajación.

Grain of Sand también es una canción lenta que explota todas las bondades interpretativas de la banda. Por una parte, la combinación de guitarras distorsionadas con el órgano hammond es una mezcla que innegablemente embelleció para siempre la música Rock por allá por los 60’-70’, recurso que Wishing Well utiliza extraordinariamente. Y por otra parte es menester mencionar el impecable cometido de Rafa, quien carraspea su voz de forma fenomenal, dándole a ésta un matiz distinto a lo que nos tiene acostumbrado en Fireland.

Siguiendo con las revoluciones a mid-tempo, You Can’t Keep a Good Man Down es una pieza de rock bien solemne que una vez más, proyecta una sombra púrpura inexorable.

Finalmente, con un riff de esos que producía Tony Iommi a comienzos de los 70’, la banda da paso a The Day of Doom. De atmósfera solemne, tiempos medios y armonizaciones maidenescas, la última pista del disco ofrece un cierre correcto, que resume de manera sobria los sonidos y recursos desplegados a lo largo del disco.

Para cerrar esta reseña quiero ser bien claro: “Rat Race” es un muy buen disco con algunos temas extraordinarios. Es cierto que algunas fórmulas no son 100% originales y que muchas veces suenan a propuestas ya conocidas, pero nadie podrá negar que este es un registro extremadamente bien logrado y honesto. Sus composiciones son muy ricas y cada compás de música aquí presentado está muy bien pensado y brillantemente ejecutado. Más de alguno podrá criticar que Wishing Well es la versión finlandesa de Deep Purple, algo que sería difícil de discutir, pero si el resultado musical es tan bueno, ¿realmente importa? Además, tampoco es que tengamos muchos Rainbows o Purples por estos días… por lo cual disfrutar de un exponente de esta calidad se agradece enormemente.

Por último, volver a decir que Rafael Castillo hace un gran trabajo en la voz. Su inclusión le vino muy bien a la banda y parte de la frescura con que llegan sus temas, pasa por la interpretación de nuestro compatriota. A quienes disfrutan del Rock clásico y las raíces del Heavy Metal, no pierdan más el tiempo: busquen este disco en Spotify, pónganle play y disfruten el viaje en el tiempo que ofrece Wishing Well.

Hernán Bórquez

Alquimia

ALQUIMIA, banda de Valparaíso con 19 años de historia, ha terminado las grabaciones del que será su tercer disco de estudio. El LP estará compuesto por 8 canciones y llevará por título simplemente “Alquimia”. Este será el primer trabajo de la agrupación con Rafael Castillo de FIRELAND en voces.

El disco tuvo a Ignacio Figueroa en mezclas, edición y masterización mientras que del artwork se encargaron Javier Guerrero y Rafael Bendek.

Pueden escuchar “El Que Ríe Último”, primer adelanto de “Alquimia” a continuación:

Alquimia

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Una especie de “Encuentro en el Estudio” fue lo que nos brindó Fireland en el lanzamiento de su último álbum “The Time Traveler” en la Sala Master. Un show de larga duración pensado solamente para los fanáticos más acérrimos, que además contaría con “clásicos” provenientes del disco debut del año 2010. Es destacable que el encargado de recibir al público fuera el propio líder de la banda, Rafael Castillo, quien tuvo la amabilidad de saludar a cada uno de los asistentes al concierto, dando cuenta del contacto y la cercanía que mantiene con los seguidores.

Ya con las luces apagadas, a las 19:36 horas suena una pequeña intro que da paso a que Multispace abra los fuegos con un sonido demoledor. Tal vez por momentos la batería tapaba un poco la voz durante las primeras estrofas, pero el volumen rápidamente se fue ajustando a medida que el tema avanzaba. Los primeros aplausos se los llevó el guitarrista Nicolás Vásquez, quien prontamente mostró parte de su talento durante toda la parte instrumental. Al igual que su predecesora, Sand of Despair sonó impecable. La banda en su totalidad se encargó de dar la sensación de que estábamos escuchando el track desde su grabación original. Mención aparte para el bajista Claudio González, que apoya muy bien a Rafael en los coros.

firelandsalamaster16-10Con los integrantes ya más distendidos, Fight ‘till End y Wake Up Hell fueron muy bien ejecutadas frente a una audiencia que no se perdía detalle de la performance de cada músico. Digo esto porque varios notamos un pequeño problema vocal al momento de llegar a los tonos más altos. Por otro lado, es cierto que es muy pronto para que todos coreen las composiciones más nuevas, pero esto se compensa con la ovación cerrada que recibe la banda al término de cada canción.

Al igual que en el álbum, The Traveler sirve como puente para que Mark of the King explote con esa agresividad que la caracteriza. Cristián Carrasco por momentos se robó la película gracias a sus potentes golpes y a su velocidad que no decae en ningún segundo. De igual forma Another Chance fue muy bien llevada desde los tonos más graves hasta ese coro levanta-puños que los más entusiastas se atrevieron a cantar. No puedo dejar de mencionar la excelente base cortesía de Cristián y Claudio durante el sing-along realizado por “El Rafa”.

La primera revisión a “God N’ Evil” vendría con la rapidísima Here I Am, donde noté al vocalista/guitarrista mucho más cómodo durante su interpretación en contraste con lo ya escuchado. Instrumentalmente la banda fue un verdadero cañón, prueba de esto es lo pulcra que sonó la armonía de ambos guitarristas en la parte media. Acercándonos al final, todos cantamos la primera estrofa de Fear of the Dark acompañada solamente por el bajo, situación que sirvió para retomar el último estribillo con mucha más fuerza.

Luego de una versión acortada -pero no menos emotiva- de Believe, rápidamente comienza Where is Heaven, que a mi juicio es uno de los mejores temas del álbum debut. Y es que es imposible no retroceder unos cinco años atrás con ese coro tan insigne de los santiaguinos. Eso sí, tras la presentación de cada integrante, hubo una pequeña descoordinación al cantar las últimas líneas, pero gracias a la pronta intervención del vocalista supieron salir jugando sin ningún problema.

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Durante The Dark Army me atrevo a decir que escuchamos la mejor versión de la banda durante toda la jornada. Track perfectamente logrado, que hacia el final fue unido a un pequeño extracto de Overkill, claro homenaje al reciente fallecido Lemmy Kilmister.

Tras un cover bastante discreto de I Want Out, se dio paso a la última parte del show. Lo siguiente sería el single de “The Time Traveler”, Angels Falling, donde nuevamente Nicolás Vásquez se despacha un solo con una técnica y confianza envidiable, para posteriormente rematar con una excelente armonía junto a Rafael Castillo.

Con el famoso speech bíblico de Samuel L. Jackson en Pulp Fiction de fondo, dan comienzo a Azgaroth, la cual según la tónica de todo el concierto, contó con un sonido impecable. Hago hincapié en lo cómoda que se encuentra la banda con las canciones más antiguas. Tanto así que durante la parte instrumental todos se animaron a hacer distintas poses para animar al público.

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La dupla God N’ Evil y Dream pondría fin a una hora y media de show en la que personalmente vi a una agrupación mucho más compenetrada y cohesionada musicalmente hablando. Los años no pasaron en vano para Fireland y con lo presentado el día domingo, vimos el crecimiento de una banda que ha sabido hacer las cosas con la calma necesaria. Como dice el dicho, los buenos discos se defienden en vivo, y los santiaguinos lo demostraron con una presentación realmente sólida.

Setlist:

01. Intro
02. Multispace
03. Sand of Despair
04. Fight ‘till End
05. Wake Up Hell
06. The Traveler / Mark of the King
07. Another Chance
08. Here I Am
09. Believe / Where Is Heaven
10. The Dark Army / Overkill
11. I Want Out (cover de Helloween)
12. Angels Falling
13. Azgaroth
14. God ‘N Evil
15. Dream

 

Fireland

La banda chilena FIRELAND lanzo a fines del año pasado “The Time Traveler”, su segundo disco. Este Domingo, en Sala Master (Miguel Claro 509), a partir de las 18:·30 FIRELAND mostrará el trabajo en vivo. El valor de las entradas es de $5.000.

Puedes leer el review de PowerMetal.cl para “The Time Traveler” aquí.

Fireland: lanzamiento de "The Time Traveler" | 24 de enero 2016 | Sala Master

Cada vez se hace más fácil sentirse orgulloso del Metal que se produce en nuestro terruño chileno. De un tiempo a esta parte se ha venido haciendo claro que, poco a poco, hemos ido dejando de envidiar a las grandes bandas y a las producciones europeas o estadounidenses, porque realmente en este pedazo de tierra al fin del mundo, la calidad de los compositores y ejecutores ha crecido de tal manera que cada año tenemos tremendos lanzamientos de Metal local, en todos los sub-estilos, y claramente Fireland ha sido parte desde su trinchera en el Power Metal, por algo en su momento fueron banda soporte de Unisonic.

Cuando nos sorprendieron con el interesantísimo “God N’ Evil” (2011), nos dejaron claro que se venían en serio, que no eran una bandita del rato grabando un disco para no aburrirse. Todo lo contrario: el concepto del álbum es de muy alta factura, aunque me atrevo a decir que a su sonido aún le faltaba madurar. Ahora nos entregan su flamante nueva placa, “The Time Traveler” (2015), una pieza con cierto nivel de conceptualidad basada en las teorías físicas sobre la multidimensionalidad que permitirían el viaje en el tiempo, reconociendo las influencias de bandas como Nocturnal Rites y Dream Evil. Una pieza que, además, ha sido producida por la misma banda sin intervención de ningún sello, por lo que merece aún mucho más respeto.

El disco inicia con Multispace, con una intro de teclado espacial que da paso a un riff sencillo pero letal, con una base rítmica de excelentísima calidad que se mantiene a lo largo del álbum. La voz de Rafael Castillo hace un trabajo de altísimo nivel, sin buscar sonar a nadie, creando líneas líricas que te enganchan con toda facilidad, especialmente en el coro donde se ve apoyado por voces bastante más agudas dándole esa sensación de estar en un multiespacio. La navegación interestelar y las guerras que esto podría acarrear parece ser el punto base de este track, donde desde el principio dejan claro que quieren esta placa sea recordada, con solos realmente inspirados.

Angels Falling inicia con la batería dando paso a un tema levemente más rápido que el anterior, donde se siente una actitud un poco más agresiva que se atenúa al momento del puente para permitir un coro magistral, una propuesta magnífica que recuerda ciertos pasajes de grandes como Jens Johansson. Las líneas líricas son poderosas, quitándole un poco el típico carácter “religioso” a estos personajes y llevándolos más, quizás, a un plano físico. Una composición de lo más alto del disco, al menos para el gusto de este humilde servidor.

Una ambientación le da el paso a Another Chance, que inicia con toda la potencia de estos santiaguinos, manteniendo el nivel del track anterior tanto lírica como musicalmente, donde las voces se lucen en dos tonos bastante dispares entre sí, pero que logran una continuidad mágica entre sí. Si bien el coro es ganchero y de buen nivel, el pasaje que le sigue con las voces repitiendo “chance” suena un poco innecesario, incluso quitándole un poco de protagonismo a las guitarras en sus respectivas secciones en estos pasajes. La sección de solos incluye uno de bajo, que muestra lo interesados que están estos muchachos en hacer buena música.

Es hora para la primera balada del disco, Open Wide, que se abre paso con un rasgueo de guitarra y la voz de Castillo en un registro suave que logra una atmósfera fría y distante. Luego se convierte en una muy bien lograda power ballad. Una pieza de relajo entremedio de este largo viaje entre las dimensiones del espacio y el tiempo que entrega a la vez un vistazo de lo que siente este viajero del tiempo al saber que quizás no vuelva a ver lo que conoce, con el miedo a flor de piel de perderlo todo.

Una batería en el espacio nos da la entrada a Fight ‘Till The End, un poderoso himno de batalla, un llamado a no quedarse sentado esperando porque cada uno puede ser su propio héroe si encuentra la razón para hacerlo. Los riffs y la base rítmica en esta pieza te despiertan rápidamente del relajo producido por el track anterior, llevando el disco a un nivel de potencia, musical y lírica, considerablemente alto, logrando motivar a quien lo escuche sin dudas. Me atrevería a decir que es el punto (o uno de los dos puntos) más alto de esta magnífica placa.

The Travel, inicia nuevamente en clave de balada, con voces un poco más agresivas que en su antecesora (hablando de baladas), viene a ser básicamente un interludio de muy buen corte, pudiendo ser un momento de meditación de este viajero respecto a la travesía que está atravesando, dándole paso a otra entrega de agresividad como lo es Mark Of The King. Manteniendo la estructura de Fight ‘Till The End de potencia y agresividad musical, contiene también una línea lírica bastante más agresiva, sosteniendo una base rítmica rápida y un juego de guitarras excelente donde se puede sentir la influencia de bandas como Helloween, por ejemplo. Con un pasaje recitado en latín que funciona como puente para el último pre coro, logra una dinámica potente y avasalladora, compitiendo con su antecesora por ser lo mejor del disco.

Un riff que recuerda a Stratovarius y a Dream Evil da el puntapié inicial a Sand Of Despair, una pieza que reduce considerablemente la velocidad y un poco también la velocidad, con líneas liricas potentes y donde la voz puede lucirse sin mayores problemas al tener mucho más espacio que en los tracks anteriores, haciendo un excelente trabajo en los coros. Si bien estructuralmente puede parecer menos compleja que otras piezas del álbum y ser a momentos un tanto monótona, los solos de guitarra le dan ese toque de vida que por ahí se estaba extrañando. Siento que es uno de los puntos, musicalmente, más bajos y aclaro que musicalmente porque las líneas liricas son todo lo contrario.

Lo siguiente, 1939, provoca la sensación que una segunda balada (tercera si contamos The Travel) es algo innecesaria. Quizás con una era suficiente y creo que ésta debió ser la seleccionada. 1939 contiene una potencia y pasión desde el principio que se refuerza al convertirse en power ballad, una en que todos los miembros logran fusionarse de excelente manera logrando una pieza maravillosa, con una línea lírica que nuevamente nos lleva a la discusión interna de aquel que se entrega a un viaje desconocido, a una travesía posiblemente sin regreso. Definitivamente un tema que no podía faltar en este álbum donde el sentimiento es transmitido sin ninguna dificultad y los solos, cortos pero precisos, ayudan a reflexionar en la discusión interna del viajero.

The Dark Army inicia intempestivamente con un sonido que pareciera traer más alegría. Acá aparecen seres y criaturas que esperan en las sombras, las que al parecer no tienen oportunidad frente a la fuerza de nuestro viajero. Es quizás el tema más épico en el sentido fantasioso del disco, insistiendo en la imposibilidad de ese ejército oscuro de ganar. Estructuralmente es un poco cliché del estilo, pero eso no le quita calidad, siendo una excelentísima pieza del disco pero que no pelea ser uno de los mejores tracks.

Mientras nos acercamos al final un riff muy a lo Dream Evil inicia See Them Fall, una pieza casi midtempo que nos lleva a un momento del viaje en que definitivamente ya nos perdimos, ya no sabemos dónde estamos, ya no hay respuestas que encontrar y sólo nos queda atrevernos a ir más allá, seguir avanzando a ver si finalmente encontramos algo. En el concepto del disco este track juega un papel imprescindible, el momento en que la desesperanza se convierte en combustible para simplemente dar más de lo que ya dimos. Los solos de guitarra son bastante correctos, sin arriesgarse más de lo necesario y entregando un producto final de muy buena calidad.

Antes de terminar las alarmas se encienden y Wake Up Hell entra a golpearnos la cara con todo ya fuera del concepto del disco, para contarnos la historia de un tipo maldito cuya maldición sería un insomnio eterno, su propio infierno con radio propia, “Radio Hell”, y programa despertador pero que funciona 24/7, o sea, está todo el día despertándote y no dejándote dormir. Una pieza bastante entretenida para ir cerrando con esta placa.

Finalmente Golden Future, en la línea más “feliz” del Power Metal, nos lleva a las apreciaciones de lo aprendido en este viaje que dejó sus enseñanzas. Creo que es definitivamente el final que el álbum necesitaba, un llamado a mirar hacia el futuro sabiéndolo bueno, sin temor a lo que vendrá, sino que avanzando y confiando que nada nos puede detener. Realmente los muchachos supieron cerrar muy bien el disco, de hecho, este track es uno de los más cortos porque en realidad, a estas alturas, ya está todo dicho y no es necesario alargar más la cosa.

Fireland, esta banda de Santiago, nos entrega una nueva obra maestra para sumar a los excelentes títulos que han salido desde el Metal chileno durante sólo este 2015, que es por lo que abrimos este review refiriéndonos al orgullo que produce escuchar Metal chileno hoy por hoy. Ya no tenemos sólo un par de bandas haciendo el intento, ahora tenemos varias bandas logrando sacar material de excelentísima calidad y que puede pelear codo a codo con bandas de renombre e internacionales, haciéndose su propio nombre sin mayores problemas. El trabajo de Cristián Carrasco en la batería es excelente, manteniendo una base rítmica clara y constante, el bajo de Claudio González se luce en varias ocasiones no siendo sólo una base, sino también mostrando su calidad cuando se le da la posibilidad de sonar en solitario, las guitarras a cargo de Matías Vidal y Rafael Castillo tienen momentos de brillo propio aparte de los excelentes riffs y, finalmente, el trabajo del mismo Rafael Castillo en las voces con interesantes juegos vocales logran un producto de calidad internacional que esperamos muy pronto se pueda disfrutar en vivo y, ojalá no pase mucho tiempo, hasta que podamos disfrutar nuevamente de la música de Fireland.

Y recuerden, hablamos de un disco autoproducido, por lo que todas las ganancias por ventas van directo a la banda, sin intermediarios, lo que es un antecedente que adorna una placa de altísima calidad, y que invita aun más a apoyar a una banda que ha dado un gran salto a la independencia.

Fireland

“The Time Traveler” es el nuevo disco de los chilenos FIRELAND el cual salió al mercado el pasado 13 de Noviembre. La banda ahora lanzó “Multispace”, el segundo single del álbum, el cual se puede escuchar más abajo:

‘Multispace’ habla de un viajero en el tiempo y espacio que ve la destrucción y desesperación de diferentes mundos, pero sigue buscando su propia dimensión o una dimensión donde todo funcione bien. Originalmente fue pensado como nombre para el disco pero debido a la variedad de canciones y temáticas ‘The Time Traveler’ era un nombre que englobaba mejor el concepto del disco” comentó el guitarrista y vocalista de FIRELAND Rafael Castillo.

Fireland - The Time Traveler

Fireland

El próximo 13 de Noviembre ha sido escogido como la fecha para que los santiaguinos FIRELAND lancen su esperado segundo disco: “The Time Traveler”. El disco está formado por 13 canciones y, en palabras de FIRELAND, “muestra a una banda un poco más madura luego de 4 años desde el lanzamiento de ‘God N’ Evil’. El álbum cuenta con canciones rápidas, pesadas y 2 baladas. Sigue siendo power metal clásico con coros que enganchan fácilmente. Será una grata sorpresa para fanáticos de bandas como HELLOWEEN, GAMMA RAY, NOCTURNAL RITES y DREAM EVIL“.

“The Time Traveler” comenzó a grabarse a principios del 2015 pero la producción se inició mucho tiempo antes. El LP será lanzado en una primera edición a través de la página oficial de FIRELAND de solo 100 copias con un logo que certifica que el disco es una de las primeras 100 copias. Posteriores ediciones no contarán con este sello. “The Time Traveler” estará disponible además en iTunes y Spotify al igual que otros distribuidores digitales.

“The Time Traveler” fue nuevamente producido por Franco Lama y fue mezclado y masterizado por Javier Bassino.

El tracklist de “The Time Traveler”:

1 ­ Multispace 4:.43
2 ­ Angels Falling 4:14
3 ­ Another Chance 5:05
4 ­ Open wide 5:50
5 ­ Fight ‘til End 4:52
6 ­ The Traveler 0:54
7 ­ Mark of the King 4:05
8 ­ Sand of Despair 4:42
9 ­ 1939 5:41
10 ­ The Dark Army 5:02
11 ­ See Them Fall 5:35
12 Wake Up Hell 4:23  ­
13 Golden Future 4:01

Fireland - The Time Traveler

SEAL-LIMITED-EDITION

Fireland

FIRELAND acaba de liberar el primer single de “The Time Traveler”, llamado “Angels Falling”. La canción es descrita por los chilenos “canción rápida y melódica con un coro pegadizo y partes épicas en la mitad. Será una grata sorpresa para fanáticos de bandas como HELLOWEEN, GAMMA RAY, NOCTURNAL RITES DREAM EVIL. El single viene en formato lyric video, aunque tambien está disponible en iTunes, Spotify, Amazon, entre otros sistemas digitales.

“The Time Traveler” se compone de 13 canciones las cuales fueron producidas por Franco Lama y fue mezcladas y masterizadas por Javier Bassino. Aún no tiene fecha de lanzamiento  pero se espera se anuncie en las próximas semanas.

Pueden escuchar “Angels Falling” aquí mismo:

Fireland Angels Falling

Fireland

Los chilenos FIRELAND confirmaron que el próximo domingo 2 de Agosto estarán lanzando el primer single de “The Time Traveler”. La canción elegida lleva el nombre de “Angels Falling” y es descrita por la misma banda como “una canción rápida y melódica con un coro pegadizo y partes épicas en la mitad. Será una grata sorpresa para fanáticos de bandas como HELLOWEEN, GAMMA RAY, NOCTURNAL RITES y DREAM EVIL . El single estará disponible en iTunes y Spotify además de otros medios digitales. El artwork de “Angels Falling” se puede ver aquí mismo.

“The Time Traveler” se compone de 13 canciones las cuales fueron producidas por Franco Lama y fue mezcladas y masterizadas por Javier Bassino. Aún no tiene fecha de lanzamiento  pero se espera se anuncie en las próximas semanas.

Fireland Angels Falling

 

 

Los chilenos FIRELAND anunciaron el lanzamiento de su segundo larga duración titulado “The Time Traveler”. Este es el primer trabajo de estudio desde “God N’ Evil” el que se lanzó el 2011. En los próximos días se espera que revelen el primer single de la producción, el que se podrá escuchar previamente en radios chilenas según lo anunciado, y que además entreguen más detalles del trabajo.

Fireland - Time Traveler

Te presentamos los shows que podrás ver en Santiago este último fin de semana de septiembre.

JUEVES 26 – 22:00hrs.

Gustavo Vega es un pequeño de 8 meses que necesita extirpar un tumor de su frente y por supuesto mejorar su calidad de vida.

Hay que pagar un expansor de piel que es indispensable comprar para empezar este proceso, este supera los $300.000 sin contar el procedimiento medico e insumos que hacen los costos de todo esto simplemente inalcanzable para su familia y por esto Batuta de Plaza Ñuñoa se une a las bandas ANARKIA, KINGDOM OF HATE, IDOL, NEUROMANTE y un tremendo grupo de artistas como Maldito Prema Tattoos (tatuador), Cecilia Villegas Farias y amig@s para darle batalla frontal a este problema junto a ustedes.

Entrada: Aporte mínimo de $1.500

¿Quiere colaborar y no podrá asistir al evento?, no hay problema, compre su entrada depositando aquí:

Banco Estado:
Titular: Jessica Morales Rodriguez
Tipo de Cuenta: Cuenta de Ahorro
Número: 00169303126
RUT: 14.532.746-6
Mail: fuerzagustavovega@gmail.com

 

VIERNES 27 – 22:00hrs.

DELTA estará presentando canciones de su próximo disco “End of Philosophy” este viernes 27 de septiembre en Rockaxis Music Bar, ubicado en Constitución 151 (Barrio Bellavista). Como invitados se presentarán por primera vez en Santiago los porteños ÉTER.

Entrada: $3.000

 

SÁBADO 28 – 22:00hrs.

La noche del sábado 28 estará cargada de Heavy Metal con STEEL RAGE, FIRELAND, FEARLESS y KARMA. El show será en el Bar Óxido, ubicado en Purísima 282, Barrio Bellavista.

Entrada: $1.000 (preventa) y $2.000 (día del evento)

 

Imágenes de la segunda presentación de Unisonic y Gotthard en Chile. El show del Teatro Caupolicán tuvo a SteelRage y Fireland como encargados de abrir una jornada inolvidable.

Fotos: Guillermo Salazar

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No vamos a descubrir ahora la importancia de Michael Kiske y Kai Hansen en la historia del Heavy Metal, la mejor música del mundo. En ese sentido, es cierto, algunos tuvimos la fortuna de ver el primer show de Unisonic con Gotthard en La Batuta… Pero la verdadera convocatoria, donde se supone que íbamos a estar todos quienes tributamos el inamovible podio donde se encuentran Kiske y Hansen, era en el Teatro Caupolicán, un recinto de dimensiones considerablemente mayores que La Batuta, con todo lo que ello implica, comodidad para los músicos y técnicos en sus desplazamientos, mejores condiciones, etc.. Claro, quizás hay menos cercanía entre el escenario y el público, lógico, pero el Caupolicán es un recinto más acorde a la prosapia de nuestros visitantes, y más ad hoc para saldar esa especie de deuda del Metal para con los chilenos más fanáticos adeptos a una de sus voces más legendarias, sin dejar de lado por cierto a no pocos die hard que irían derechamente a ver a Gotthard.

Por toda la importancia de Hansen y Kiske, sobre todo por este último considerando que esta era su primera visita a Chile, creí que la asistencia iba a ser mayor, máxime considerando la promesa de interpretar algunos temas del período más brillante de la carrera de Helloween. Sin embargo, la asistencia fue menor a la esperada, siendo generosos podríamos hablar de unas 1.400 a 1.500 personas que de todas formas fueron rellenando la cancha y parte de la platea del Teatro Caupolicán en esta cita con la historia agendada en su inicio para las 19.00 horas, hora en la cual, antes de la presentación de nuestros invitados internacionales, les  correspondía calentar los motores a dos estupendas bandas nacionales como SteelRage y Fireland.

LA FURIA DEL ACERO YA ES UN CLÁSICO

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Con algo de atraso en el programa y con el telón de Gotthard de fondo, aproximadamente a las 19.20 horas saldrían a escena los nacionales de SteelRage, sexteto con dilatada trayectoria y que cuenta con su ya clásica alineación de Jaime Contreras en voces, Patricio Solar y Melvin Poblete en guitarras, Sebastián Coulon en bajo, Pascal Coulon en teclados y Rodrigo Villena en la batería. Quienes hemos visto en varias ocasiones a SteelRage sabemos que son una banda inteligente, que sabe manejar los momentos y los tiempos en que les corresponde tocar, y que por cierto se desempeñan de igual forma tanto en tocatas más pequeñas como en ocasiones con más exposición como esta. Por ello, y ante una audiencia aproximada en esos momentos de unas 500 personas, el desempeño de la furia del acero fue bastante sólido, con mucha cancha, haciendo en media hora un compendio acotado pero contundente de gran parte de su discografía, presentando un tema nuevo, Wake Up (que aparecerá en su futuro LP All In), pasando por la muy Power Life Is One (temazo), las más midtempo Double Life y Sacrifice, su tema en español Jugando El Destino (¡muy en la onda de Gotthard!), donde Jaime mostró su cancha y experiencia, haciendo aplaudir al público para iniciar la batería de Rodrigo. Por supuesto y como debe ser, cerraron con Kill Or Die, el más clásico tema de SteelRage y que debiese estar presente en cualquier compilado de Metal nacional de todos los tiempos. Felicitaciones a SteelRage, por ser una de las bandas más consolidadas de la escena y mostrarlo en cada una de sus presentaciones, entreteniendo al público, como debe ser.

Setlist de SteelRage:

1. Wake Up
2. Life ls One
3. Double Life
4. Sacrifice
5. Jugando El Destino
6. Kill Or Die

LA TIERRA DEL FUEGO AL ESCENARIO

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Luego de la presentación de SteelRage correspondería correr con la antorcha metalera a Fireland. Yo particularmente no había tenido la fortuna de presenciar su performance en vivo, sí había escuchado su material (particularmente el sorprendente God N’ Evil del 2010) y esperaba que pudiesen replicar en vivo el notable caudal de talento que tiene esta agrupación compuesta por Rafael Castillo en voz y guitarras, Matías Vidal en guitarra, Claudio González en bajo y Gonzalo Gamio en batería. Y la verdad es que dicha expectativa –bastante alta por cierto– se vio absolutamente satisfecha, mostrando desde poco antes de las 20.00 horas mucha energía y categoría a lo largo de la media hora de su show, donde interpretaron temas como Ancient Time, God ‘N Evil, Política, Here I Am (donde intercalaron pasajes de Fear Of The Dark), hicieron cantar al público con Where Is Heaven, para finalizar con Azgaroth y Dream, incluso tributando pasajes de We Will Rock You de unos tales Queen, logrando una estupenda respuesta de los ya a esas alturas 700 asistentes aproximadamente. Pese a un sonido que no convencía demasiado, soberbia presentación la de Fireland, y que en medio de un ambiente respetuoso y poco impaciente, aceleró aun más los motores para poder dar paso a nuestros invitados del extranjero.

Setlist de Fireland:

1. Ancient Time
2. God N’ Evil
3. Politica
4. Here I Am
5. Where Is Heaven
6. Azgaroth
7. Dream

CANCHA Y TRAYECTORIA HELVÉTICA

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Pues bien, a razón del primer show en La Batuta, ya expusimos varios puntos relevantes que explicaban el alcance y la importancia de que Gotthard se presentase en Chile. Ahí comentábamos que no es comprensible que, siendo tan buena banda como son, nunca hayan logrado “romperla” a nivel mundial, siendo del todo lamentable que en Chile no se les conozca tanto y que esto sea impedimento para que vinieran. Pero al mismo tiempo hablábamos también de la gran cantidad de grandes discos que poseen y de la enorme lista de temazos presentes en ellos, y de que por todo ello, para cualquier amante del buen Rock, una presentación de estos suizos debería constituir un imperdible.

Asimismo, no podemos dejar de mencionar lo lamentable e irónico que resulta que la banda venga a Chile justo cuando su miembro más destacado, el brillante y virtuoso Steve Lee (a mi juicio, uno de los cinco vocalistas más talentosos que he podido escuchar), ha fallecido. Pero con o sin Lee, es un evento muy importante que Gotthard venga a Chile. Durante casi dos décadas esto fue más que improbable (por lo poco conocidos que son por acá), y hace exacto año y medio (fecha de la muerte de Steve) parecía ser más bien imposible. Pero así es esta vida, a veces quita y a veces da. Y hoy era momento de recibir: ¡Gotthard al fin en Chile!

A las 21 horas en punto inició todo, con una breve intro y con Hena Habegger aguardando por sus compañeros, que se hicieron presentes junto con los estruendosos riffs de Dream On, del excelente Lipservice (2005). Fue un inicio muy favorable para la banda, con los 1.500 fans (que en su mayoría no fueron a verles precisamente a ellos) aplaudiéndoles con fuerza y regalando una ovación. El siguiente tema fue rescatado del que para muchos (me incluyo) es el mejor disco de la banda: Human Zoo, del 2003. Top Of The World seguía resonaba con claridad por todo el lugar y sacaba grandes aplausos de los asistentes. A esa altura se podía ver que ya no sólo era una respetuosa acogida para los suizos: ¡la gente lo estaba disfrutando! En seguida Nic Maeder toma una guitarra y presenta Starlight, primer single de Firebirth, su siguiente disco que se lanzará recién el 1 de Junio próximo. Es un tema bastante pesado, que se deja disfrutar gracias a sus densos riffs y a su melódico coro. Increíble como tronaban los toms de Hena al comienzo; literalmente el teatro entero temblaba.

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Starlight ya había sido presentada a nivel mundial con un video clip y todo el asunto, a diferencia de Give Me Real, canción del nuevo disco y completamente desconocida por el mundo, pero que logró mantener animados a los asistentes. Al igual que en el concierto de La Batuta, en el Caupolicán la gente reaccionó bastante bien ante una muy buena canción que en vivo funciona realmente a la perfección. El que se llevó las palmas fue Leo Leoni, con su solo de guitarra con ésta tras su cabeza. Luego algo más familiar para continuar: Need To Believe (del disco del mismo nombre, 2009), momento en que el gran Leo alzó sus manos aplaudiendo para pedir lo mismo de parte del público, hallando una positiva respuesta. Luego el propio Leoni sorprendería con otro grandioso solo, demostrando que algo sabe. No, pero en serio: ¡es un capo! Continuaron con Sister Moon (del disco G., de 1996), momento en el que se pudo apreciar a un Nic Maeder en un gran nivel.

Siguió la grandiosa Master Of Illusion, cuyo genial estribillo sonó perfecto y sirvió además para que Nic se luciera. Un himno del Hard Rock que sonó tan bien como en el disco, una ejecución soberbia. Aplausos para el héroe anónimo tras la mesa de sonido. Mención especial para el gran solo por parte de Ernesto Ghezzi, el tecladista que acompaña a la banda en esta gira (ya lo había hecho en el pasado). La ovación al finalizar fue instantánea. Tanto que llevó al vocalista a señalar “creo que tendremos que volver”. Continuaron con otro tema nuevo que, al igual que Starlight, cuenta con un video promocional (lanzado el año pasado y que de hecho fue la presentación al mundo de Nic Maeder): Remember It’s Me. Preciosa balada que la gente disfrutó bastante y una vez terminada aplaudió mucho. Dejó una muy buena impresión. Para lo siguiente solamente Nic y Ernesto permanecieron en el escenario, interpretando una maravillosa versión en piano y voz de One Life, One Soul, presentada con una bonitas y sentidas palabras de Maeder para señalar iba en memoria del extraordinario Steve Lee, cosa que causó la inmediata ovación del público. La gente no dudó en cantar el estribillo, en lo que fue sin duda uno de los mejores momentos de la noche.

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Mountain Mama, del ya clásico Dial Hard, de 1994 (un disco que todos deberían tener), traía de vuelta el Hard Rock. En este punto Leo utilizó el talkbox: aparato que sirve para distorsionar el sonido de un instrumento (guitarra en este caso) por medio de los movimientos de la boca. También lo usó al final de la canción, durante un delirante solo y en una conversación con el público: “¿cómo estás, Santiago?” dijo para saludar, continuando con un “Are you ready?” De esta forma iniciaría Right On, cuarta canción de la placa próxima que pronto será estrenada y a cuyo término se escucharon los primeros “Olé, olé, olé, olé, Gotthard, Gotthard”, cosa que impresionó mucho a la banda y les provocó una indisimulable alegría. En seguida Maeder se encargaría de iniciar unos juegos vocales que de a poco se fueron transformando en los clásicos na-na-na de la enorme Hush, de Billy Joe Royal y que Deep Purple hiciera famosa a fines de los 60’s. Aquí la gente prendió muchísimo, tal y como en el concierto de la noche anterior, demostrando que es una muy buena estrategia. Digámoslo así: sabiendo sus canciones no son las más conocidas en estas latitudes y que no son el número principal de la noche, rescatan uno de los buenos covers que han hecho durante su carrera (tienen varios, todos muy buenos).

Una batalla de solos entre Leoni y Freddy Scherer y la posterior irrupción de una pista pregrabada de percusión dio el inicio para el siguiente corte y la gente comenzó de inmediato con los whoa whoa con los que arranca el que al parecer es el corte más (o uno de los más) conocido de la banda: Lift U Up. Genial canción que en vivo funciona perfecto. Como dijimos en la anterior crónica: es tan ganchera y entretenida que es imposible no prender y motivarse con ella. Tal y como sugiere el título: el ánimo queda por los cielos. Creo que nunca antes durante el concierto la gente había vibrado tanto, cosa que al final se tradujo en la felicidad de la banda. ¡Era cosa de ver sus caras! Pero quedaba algo más: la no menos genial Anytime, Anywhere, otra de las canciones que a la audiencia chilena conoce le resulta familiar. En lo personal me alegró mucho ver que se coreara íntegramente (no por todos y cada uno de los asistentes, claro está, pero sí por muchos), y que el coro resonara tan, tan fuerte. Al final de todo, como fanático me resultó muy bueno ver que la banda fue bien recibida, reconocida y premiada. Vinieron sin mayores expectativas y se deben haber ido más que conformes: ¡felices!

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Poquito más de una hora para una presentación muy sólida, donde lo que más se destacó fue el excelente sonido (al igual que en La Batuta) y lo bien seleccionado que fue el setlist. Y a los más fanáticos les sirvió también  para constatar de primera fuente el buen nivel vocal del reemplazante de uno de los cantantes más brillantes de la historia. Excelente concierto, ¡esperemos que puedan cumplir su deseo y vuelvan pronto!

Setlist de Gotthard:

01. Dream On
02. Top Of The World
03. Starlight
04. Give Me Real
05. Need To Believe
06. Sister Moon
07. Master of Illusion
08. Remember It’s Me
09. One Life, One Soul
10. Mountain Mama
11. Right On
12. Hush (Billy Joe Royal)
13. Lift U Up
14. Anytime Anywhere

KISKE Y HANSEN, UN SUEÑO CUMPLIDO

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Después de la enorme “previa” que nos regalaron los suizos de Gotthard y los nacionales de Fireland y SteelRage, al fin llegaría el momento tan esperado por tantos años y por tanta gente: el debut en un gran escenario de Michael Kiske en Chile. Digo en un “gran escenario” sin desmerecer lo ocurrido en La Batuta, que fue el verdadero debut de Michi, pero por poner un ejemplo futbolero, en La Batuta fue su debut oficial en cancha, y en el Caupolicán sería su debut en clásicos o torneos internacionales.

Y ya cuando la espera se estaba haciendo eterna, con un muy sobrio telón con el logo de Unisonic (y a los costados dos banderas del grossísimo equipo de fútbol St. Pauli, háganse un tiempo y busquen la historia de “Los Piratas de la Liga”), a las 22.35 horas se apagan las luces y suena como intro Walkürenritt (La Carga de las Valkirias) de Richard Wagner, quizás uno de los compositores clásicos más “metaleros” o, mejor dicho, más influyentes en la gestación de lo que después se fue convirtiendo en Heavy Metal. Uno se va instruyendo con gente inteligente y docta que lo nutre a uno de conocimientos y se entera que Wagner fue de los primeros compositores que, entre otras cosas, introdujo el concepto de los bajos más potentes en su música, cosa de hacer vibrar los lugares donde tocaba. Eso es ROCK muchachos, huelgan más palabras para dar cuenta de su importancia en el Heavy Metal.

Volviendo al presente tras ese mini salto al pasado, saltan al escenario Kosta Zafiriou a la batería, Dennis Ward en el bajo, Mandy Meyer en guitarras y el gran ex estudiante de Derecho y ex conductor de tanques Kai Michael Hansen en la otra guitarra. ¡¡Fervor popular!!  Y qué decir cuando comienza Unisonic y sale a escena Michael Kiske, con un polerón negro con capucha con líneas horizontales blancas que me recordó a Ives Gullé en su función de Húsar y unos pantalones a rayas negras y rojas a lo A. C. Milan que ya se querrían Zlatan Ibrahimovic o Robinho. Desde la primera sílaba de Kiske (pese a que el sonido no era de los mejores) ya vimos a un público entregado, pero entregado entregado, a una de las mejores voces de todos los tiempos, haciéndonos cumplir un sueño y generando un ambiente realmente conmovedor, con un público gritando el coro como si fuera el más clásico tema de Helloween.

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Tras lo siguiente que fue la animosa y energética Never Too Late, donde Kiske abraza a Kai Hansen, en algo que vendría siendo como el abrazo de Maipú para los metaleros, Michi nos saluda cortésmente con un “good night ladies and gentlemen”. Nos pregunta quiénes fuimos al anterior show, varios respondimos con un “yo, yo, yo, yooooo” y nos cuenta como cándida infidencia que la noche anterior había tocado “curao”, lo que causó las risas del respetable. Es que así es Kiske, más allá de su portentosa voz, es un tipo con un aura y una transparencia casi de niño, casi inocencia, y que muy pocas veces uno ve en esta escena. Luego de esta confesión y del respectivo “olé, olé olé olé… Kiskéeee… Kiskéeee…”, nos pregunta si estamos listos y presenta Renegade, corte que al igual que varios otros (lo mencionaremos) adquiere un gran plus en vivo, fundamentalmente por la conmovedora facilidad de Kiske para cantar y llegar a agudos imposibles.

Vendría luego la Eye Of The Tiger del Siglo XXI, la soberbia King For a Day, donde al igual que en La Batuta se escucharon los primeros “Haaaanseeen, Haaanseeen”, percatándome en ese instante que dos o tres flacos en cancha saltaban desquiciadamente, cantaban, se agarraban la cabeza, ¡impresionante la intensidad de esos muchachos! El gran Joachim “Piesel” Kustner de Iron Savior, que vino en función de técnico, entra a cambiar la guitarra de Kai y así iniciaron I’ve Tried, probablemente el tema que más progrese en su ejecución en vivo en relación a su versión en estudio, realmente me encantó y además de los obvios Michi y Kai, hacer una mención al solidísimo Kosta en los tarros.

My Sanctuary, lo siguiente, debe ser uno de los mejores temas de Unisonic, y que se le saca aún más lustre con sus momentos de sing along. Brillante. Luego Kiske, muy relajado, comienza a preguntar si hay “girls, females” en el lugar, causando el alarido de la no despreciable cantidad de damas presentes que le lanzaban –virtualmente, entiéndase– todo tipo de brassieres y pantaletas al calvo cantante. Luego para equiparar pregunta por “guys”, provocando gritos cargados de testosterona, para finalmente y como broma preguntar si había quienes estaban “entre medio” de las dos categorías precedentemente señaladas.

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La noche ya era emocionante, pero lo que vendría a continuación sería aun más histórico. Michi nos dice que recordarán su pasado, dice que “ese tipo de ahí” (refiriéndose a Kai) compuso el siguiente tema, y que no lo cantaba hace… ¡¡veintitrés años!!, agregando como broma que ahora tiene veinticinco. Sin la solemnidad que a lo mejor el momento requería y que otros cantantes habrían utilizado “a su favor” (Kiske sabe que no necesita mucho más que su voz para hacerse dueño del escenario y del público), y con un ambiente caldeadísimo, Kiske dice simplemente “March Of Time”. Lo que se vivió en ese momento, muchachos, no se puede creer, es cierto, todos la coreamos, la cantamos entera, muchos seguramente vieron humedecerse sus ojos ante lo que estábamos viendo, pero por momentos daban ganas de quedarse callado boquiabiertamente viendo cómo canta Michael Kiske, con una facilidad digna de lo que es, uno de los prodigios más talentosos de todos los tiempos. El tipo se da hasta el lujo de ponerse un gorro chilote arriba de la capucha de su polerón para cantar una de las canciones más gloriosas de la historia del Heavy/Power Metal. Inmortal momento. Perdonen el búlgaro, pero la cagó esto. Te pasaste. Los dejo a ustedes comentar sus sensaciones porque a mí no me salen muchas más palabras.

Tras este impactante pasaje del show, Kai con Mandy comienzan a ejecutar frente a frente Follow The Sign, el cierre guitarreado del Keeper I, emocionante también, y en medio del tema y casi imperceptiblemente Kiske señala que el siguiente tema sería en homenaje a –nos ponemos de pie– Ronnie James Dio –tomamos asiento–, pues recordemos que el 16 de mayo se cumplieron dos años de la temprana partida de uno de los más grandes genios de la historia de la música, y así se inicia Over The Rainbow, tema bonus del disco y donde Kiske se manda dos gritos hacia el final realmente sobrecogedores.

Otro tema que crece mucho en vivo es Star Rider, con un coro muy cantado por el público y sobre todo porque se nota mucho fiato en la banda. Es lógico que el público vibre con Kiske y Hansen (Michael hasta le puso el gorro chilote a Kai y le desarmó el peinado) pero Mandy Meyer, Dennis Ward y Kosta Zafiriou son estupendos músicos y parte importante de la banda, en este tipo de temas es cuando más lo noto.

Se queda en escena Kai Hansen haciendo un solo, al cual se unió Mandy Meyer con toda su parada y “onda” hardrockera, para luego armonizar sus guitarras y dar inicio a la notable Souls Alive, que al igual que en La Batuta contó con un trabajo francamente exquisito entre Kai y Michael a dos voces armónicas, y con Kai y Dennis haciendo las segundas voces en el mismo micrófono.

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Ya acercándonos al final, Kiske anunciaría –erróneamente como veremos– el “último tema de la noche”, We Rise, donde Michael incluso pifió una parte de la letra, riéndose en el mismo momento. Un crack. No podía “pasar piola” su error del principio y con su enorme transparencia Kiske dice “I fucked up! THIS is the last song”, diciendo que tenía relación con “family stuff, relationships stuff”, la notable Never Change Me, con un Kai con mucho protagonismo al igual que en La Batuta en las partes previas al coro como “you’ve pulled the trigger on a bomb / and the timer’s goin’ crazy”, incluso en un pasaje con el mismo micrófono de Kiske, cuánta buena onda hay ahí y se nota en el escenario. Con un pequeño sing along terminaría esta primera parte del show, que se pasó volando, no sin antes hacer una pequeño guiño al Das Deutschlandlied, el himno alemán que quienes gustamos de ver deporte escuchamos casi todas las semanas en diversas disciplinas.

Tras un par de minutos vendría a saldarse una de las más grandes deudas del Metal con el pueblo chileno. Todos estábamos en conocimiento que ahora venían dos temas de Helloween. La noche anterior Unisonic tocó A Little Time (brillante) y Kiske prometió que en el show del Caupolicán harían Future World. Por ello cuando sale a escena Kai con un cigarro en la boca haciendo su típica “previa” nos volvimos locos todos, y cuando se inicia el tema, Kiske y su inigualable voz hizo lo que quiso. En serio, quizás no haya sonado 100% bien, pero estábamos viendo a Kiske cantando uno de los más grandes clásicos de Helloween en vivo, y la misma sensación que con March Of Time, uno canta las canciones pero se siente un pelele desastroso y da hasta un poco de vergüenza, y ganas de contemplar y poner todos los sentidos en ver y escuchar la performance de una voz mágica, vigente, atemporal y cautivante.

Y el mismo impacto y sensación continuaron con otro clasicazo, I Want Out, el último tema de la noche. ¡¡Cantada por Kiske!! ¡¡En Chile!! Todos lo habíamos soñado, algunos lo habíamos imaginado, ninguno lo podía creer y sin embargo sucedía. Y aquí, aunque suene algo fuera de tiesto, quiero hacer un llamado a la unidad y mandarle un reconocimiento a Andi Deris. “¿Porqué?”, dirán con justa razón ustedes. Porque muchachos, hay que tener unos cojones gigantescos para ponerse los zapatos del que probablemente es el más grande cantante alemán de todos los tiempos y sin duda la voz más legendaria de la historia del Power Metal, y con su propio estilo ayudar a que Helloween siga siendo un referente y una de las bandas más importantes de la escena. Dicho esto, volvamos al mágico momento, en que la banda termina su ejecución y a las 00.00 horas en punto se despide de nosotros, ojalá, para volver con un segundo disco a deleitarnos con su genialidad.

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En lo estrictamente técnico, podrá decirse que el sonido no fue de los mejores, tampoco me pareció derechamente malo pero claramente pudo haber sido mejor. Pero la emoción de haber visto a Michael Kiske y Kai Hansen juntos en Chile, no sólo reviviendo su pasado sino que mostrando una destacable vigencia, pasará directo a la historia de los más grandes momentos que muchos de nosotros tendremos en nuestras vidas. No son pocos los que tras este show, retóricamente, decían y pensaban “ahora sí me puedo morir tranquilo”. Porque para nosotros esto es mucho más que la música que nos gusta, es una forma de entender la vida, es rendirle tributo y gozar con nuestros músicos, es recibir devota y activamente lo que nos entregan y es cantar hasta que no quede garganta. El destino se encargó de saldar una deuda y los que estuvimos ahí presentes no sólo quedamos felices, sino que incluso sentimos cierto alivio. ¡Vimos a Kiske en Chile muchachos! Un check gigantesco en el listado de la vida.

Setlist de Unisonic:

01. Intro (Walkürenritt) / Unisonic
02. Never Too Late
03. Renegade
04. King For a Day
05. I’ve Tried
06. My Sanctuary
07. March Of Time (Helloween)
08. Follow The Sign (Helloween)
09. Over The Rainbow
10. Star Rider
11. Solos de guitarra Kai y Mandy
12. Souls Alive
13. We Rise
14. Never Change Me
Encore
15. Future World (Helloween)
16. I Want Out (Helloween)

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

PowerMetal.cl y RockShows Chile presentan:
UNISONIC (KISKE & HANSEN) y GOTTHARD en Chile

Unisonic

La visita a Chile de UNISONIC, con Michael Kiske y Kai Hansen rememorando la dupla clásica del antiguo HELLOWEEN, y GOTTHARD como invitados de lujo, ¡será toda una fiesta!

El cantante más legendario en la historia del Power Metal actuará en Antofagasta el 14 de mayo y en el Teatro Caupolicán el 16 del mismo mes. A esta tremenda celebración en Santiago, se unen dos bandas chilenas:

La primera es FIRELAND, que a fines del 2010 sacara su impresionante debut “God N’ Evil” provocando reacciones fantásticas entre los seguidores locales del estilo, de la mano de once canciones de explosivo, magnético y poderoso Power Metal. Discípulos de Hansen y Kiske, los músicos de FIRELAND tendrán su primera oportunidad de apoyar a bandas internacionales en un escenario de prestigio. Algunos incluso ya los habían pedido para el show de HELLOWEEN y STRATOVARIUS en el Teletón el año pasado, ¡así que ahora todo está dado para que la audiencia se sorprenda con sus temas!

Escucha aquí Where Is Heaven de FIRELAND:

[audio:http://www.powermetal.cl/wordpress/wp-content/uploads/2012/01/06-WHERE-IS-HEAVEN.mp3|titles=Where is Heaven]

La otra agrupación es conocida por toda la escena chilena: STEELRAGE. La banda ha estado trabajando por mucho tiempo en su tercer largaduración llamado “All In” y luego de haber sacado un EP el 2011 a través de la web, “Sacrifice”, espera tenerlo listo pronto para lanzarlo este año. Los nacionales ya saben de estas lides y se encuentran listos para interpretar material de sus 14 años de carrera, cubriendo tracks de “Engraved In Steel” (2003) y “Double Life” (2008), junto con otros adelantos.

Escucha aquí Sacrifice de STEELRAGE:

[audio:http://www.powermetal.cl/wordpress/wp-content/uploads/2012/01/SteelRage-Sacrifice.mp3|titles=SteelRage – Sacrifice]

Gotthard

Es necesario indicar que la visita de los invitados especiales de UNISONIC, los suizos GOTTHARD, es más que especial para sus músicos. Los príncipes del hard rock europeo perdieron a su querido frontman Steve Lee en un accidente motoquero el cinco de octubre del 2010, pero lejos de pensar en el retiro anunciaron en noviembre último que retomarían las pistas con un nuevo vocal, Nic Maeder. De este modo, GOTTHARD celebrará la vida, el legado y la espectacular voz de Steve Lee en un concierto donde darán a conocer todos sus éxitos ante el público chileno.

La presentación de cada banda chilena durará aproximadamente 30 minutos, mientras que la de GOTTHARD será de cerca de una hora. Así, Kiske y Hansen con UNISONIC cerrarán la velada con un set completo que abarcará su disco homónimo y recordados clásicos de la era que compartieron en HELLOWEEN, cuando definieron todos los conceptos del Power Metal a través de los “Keeper Of The Seven Keys”.

Las entradas para ambos conciertos ya están a la venta por Sistema Ticketmaster y sin recargo en:

RockMusic: Eurocentro (locales 0209-0213) y Portal Lyon (locales 42-44)
Giros Rock (Eurocentro)
Voz Propia (Portal Lyon)
The Goat (Portal Lyon)
Equinoxio (Baquedano #651, locales 8.10, Antofagasta)
Black Box (Pedro Montt #1842, local B-205, Viña del Mar)

La preventa para Santiago, válida hasta el 15 de marzo, es de $12.000 para galería (platea alta), $16.000 para tribuna (platea baja) y $20.000 para cancha. Asimismo, la preventa general para Antofagasta es de $20.000, ¡sólo los primeros 300 tickets!

Unisonic y Gotthard en Chile

Después de tantos años, es curioso lograr impresionarse con un material de Power Metal puro y duro. Tanta agua y leyendas han pasado en el tiempo que cuesta imaginarse a uno emocionarse con un disco 2010 ó 2011 de metal melódico de corte europeo. Y cuando uno cree que la capacidad de asombro perdió su brillo hace mucho, ¡viene Fireland desde Chile y te vuela la cabeza con un debut indescriptible!

De mi encuentro inicial que estoy sorprendido y mientras más lo escucho, más increíble me resulta este God N’ Evil, y entre sonido, interpretación y composición, ¡uno no sabe por dónde empezar! La producción, primero que todo, ¡es descollante!, moderna pero al mismo tiempo muy agresiva, con mucha garra y precisión dándole un poderío enorme a cada una de las melodías. La interpretación de los músicos no es sólo calculada y perfecta, ¡eso es lo de menos!, es sobretodo muy potente, jugada, suelta y apasionada, como si tocar con cuidado no estuviera siquiera en discusión, sólo se hace, con todo desembocando en una energía inédita para los estándares locales y a la par de las producciones más explosivas de Alemania o del norte de Europa.

Todos los instrumentos suenan poderosos incluyendo las voces de Rafael Castillo, quien a través de melodías vocales inolvidables y un timbre asombroso imprime un sello a lo Niklas Isfeldt de Dream Evil, Jonny Lindkvist de Nocturnal Rites o incluso Jorn Lande y Tobias Sammet en los tonos más altos. Además, ¡su inglés cantado es muy bueno! El guitarra/vocal es el mastermind de Fireland y por lo mismo su música se despliega claramente por tales influencias. Si tuviéramos que sintetizar los pilares sonoros del disco tendríamos que citar los pasajes más pesados de Helloween, al Gamma Ray de la era Somewhere Out In Space (1997) y algo de Masterplan, con el importante toque sueco de Nocturnal Rites de la época Afterlife (2000) y Dream Evil de los primeros álbumes.

A priori, pareciera que se está hablando de un material falto de originalidad pero lo único cierto es que desde aquí, ¡sale lo mejor de Fireland y God N’ Evil! Esto, porque a excepción quizás de It’s Not Magic, ¡todos los tracks son temazos!, ¡todos! Si nos referimos a la energía del disco, es como si hubiese puros Storm (Six Magics), Lone Runner y Power Metal Pride (Bloden Wedd), con pistas siempre al tope de la descarga metalera y emotiva.

Canciones rápidas como Ancient Time, Here I Am, Where Is Heaven y Politica son extraordinariamente memorables. La velocidad de la batería imprime garra y variedad con los bombos, las líneas vocales son majestuosas y aguerridas, las guitarras aplastantes y de riffs con mucha fibra, enseñando por si fuera poco unos leads de pura dinamita melódica, erigiendo muros sónicos 100% bombásticos. Además, todos esos temas cuentan con su propia personalidad dentro del material, con ganchos que son capaces de sacarte de tu asiento a la primera. Pese a durar tres minutos y medio, Politica llega a ser potente y antémica a rabiar, Here I Am se arrima a un verso/riff aplastante conjugado con elegancia y buen gusto, ¡aunque sin perder ninguna cuota de adrenalina!, mientras que Where Is Heaven… uf, ¡me cuesta buscar otra palabra que no sea “perfección” para describirla! De inmediato golpea en la cara con unas paralelas, lo sigue haciendo con unas voces incitadoras y agresivas, ¡y remata con un coro descomunal de aquellos!

Y eso es sólo la mitad de la entretención, ¡porque el tracklist tiene muchos más puntos brillantes!, partiendo por el tema título, de ritmo apremiante y con harto espacio para que las guitarras se afilen con riffs precisos, y el más escandinavo Azgaroth, que me recuerda bastante a lo que Nocturnal Rites habrá hecho en su lanzamiento 2000, ¡causando la misma impresión que en ese entonces! Por su parte, Turn Off The Lights es posible que sea la pista más directa y minimalista del álbum, aunque al mismo tiempo la más contundente, especialmente cuando las guitarras y el bombo se empastan en unos potentes quiebres.

God N’ Evil tiene un nivel tal que hasta la balada Believe muestra un encanto que hace tiempo no sentía en una banda así. Si bien es un cliché del estilo, impresiona lo excelentemente lograda que está, independiente de su aire a Glory To The Brave de HammerFall, y eso lo digo con toda responsabilidad. Moon Patrol por último, se para en un territorio más tradicional del Heavy Metal, pero sin dejar de cultivar la melodía powermetalera alemana. De hecho, la sección de leads de este corte encuentra una onda 100% Keeper, ¡desparramando magia!

Lo otro, ¡el sonido de God N’ Evil es INCREÍBLE!, de verdad que no es del planeta Chile, ¡sino para quedar pegado en el techo con los testículos colgando! Primero que todo, suena muchísimo mejor que cualquier superproducción melódica nacional reciente y eso es fácil, porque no sólo se preocupa que los temas se escuchen bonitos y ordenados. Aquel punto se da por hecho, y procura sonar con bolas, poderoso, agresivo, dinámico, explosivo y moderno, con ese punch extra que le entrega un atractivo invaluable, un carácter de estándar absolutamente internacional. Por ejemplo, las paralelas de Where Is Heaven pretenden mucho más que salir armonizadas y limpiecitas, ¡también son potentísimas!, recordándonos que la melodía igual sirve para hacer volar cabezas.

La batería de Andrés Torres dispara golpes y metrallas en especial en las canciones más rápidas, al igual que en Azgaroth, God N’ Evil y Moon Patrol. El bajo grabado por Mauricio Espinoza (ex Polimetro y Witchblade) se levanta con gran cuerpo, y las guitarras, con mucho carácter propio. Mientras algunos se esfuerzan en sonar ordenados en estudio otros ni se gastan en sonar power y eso último es lo que logra Fireland, que trabajó con el mejor equipo posible de encontrar, con Franco Lama (The Shrink) en la grabación y mezcla, y con Javier Bassino (ex Fahrenheit) en la masterización. El resultado me recuerda al de productores como Fredrik Nordström, Tommy Newton o el mismo Kai Hansen, apegado al estilo aunque también alejado de esas producciones actuales que suenan plásticas y artificiales. El sonido es una bomba y eleva aun más la composición de por sí inspirada de Fireland.

Lo único que lamento es la deficiente promoción del disco. Siendo que es un esfuerzo categóricamente sensacional, no consiguió aparecer en los recuentos nacionales del 2010 debido al mutismo que rodeó su lanzamiento. No obstante, en silencio, God N’ Evil aporta un atractivo que es muy difícil encontrar en fórmulas probadas, y de un modo muy sorpresivo entrega la respuesta a todos aquellos que han buscado reencantarse sin éxito con los últimos lanzamientos de Gamma Ray por ejemplo, a través de un sonido brillante, una composición emocionante y un performance notable. Fireland no verá más justicia porque no está más cerca del lugar donde esta música puede convertirse en un fenómeno internacional. Por mientras, de verdad pongo mis manos al fuego por la espectacularidad de este debut, con esperanzas que todos los seguidores del Power Metal lo escuchen.