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Ha pasado una semana y media del día en que vimos a DREAM THEATER en Chile, con un repleto Movistar Arena que presenció el último show en el 2019 del «Distance over Time Tour».

Si bien el concierto estuvo marcado por la interpretación completa de «Scenes From a Memory» y gran parte de las canciones de su último disco, también tuvo espacio para grandes canciones como «A Nightmare to Remember», tocada por segunda vez en nuestro país.

Fue precisamente la canción que abre el disco «Black Clouds & Silver Linings» la elegida por Mike Mangini para mostrar cómo fue su performance en gran parte del tema, en el que se pueden ver la distintas técnicas usadas por el baterista, grabado por una cámara que sólo se enfoca en él.

Puedes ver el video aquí:

El setlist completo de DREAM THEATER en Chile fue:

Acto I

  1. Untethered Angel
  2. A Nightmare to Remember
  3. Fall Into the Light
  4. Barstool Warrior
  5. In the Presence of Enemies, Part I
  6. Pale Blue Dot

Acto II

  1. Regression
  2. Overture 1928
  3. Strange Deja-Vú
  4. Through My Words
  5. Fatal Tragedy
  6. Beyond This Life
  7. Through Her Eyes
  8. Home
  9. The Dance of Eternity
  10. One Last Time
  11. The Spirit Carries On
  12. Finally Free

Encore

  1. At Wit’s End

Fue el broche de oro para este 2019 en la cartelera de conciertos internacionales en nuestro país. DREAM THEATER eligió a Chile para cerrar su gira sudamericana con un Movistar Arena que congregó a más de 15 mil personas el pasado domingo 15 de diciembre.

El concierto pasó a la historia para los fans al tener en su segunda parte la interpretación completa del disco «Scenes From a Memory», pero también para la banda, quienes no han parado de publicar distintos momentos del show en sus redes sociales.

Aquí puedes ver un compilado de las publicaciones:

 

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Personal Highlight from last nights show in Santiago Chile! @dreamtheaterofficial

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Your caption please!

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This was a truly beautiful moment, thank you Chile! 🇨🇱⁣ ⁣⁣ ⁣#dreamtheater #scenesfromamemory #throughhereyes #distanceovertimetour

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Además, Jordan Rudess aprovecho los minutos previos al show para tocar una tremenda versión de «Gracias a la Vida» de VIOLETA PARRA. El video fue subido a sus redes y puedes verlo a continuación:

Lee el Live Review de PowerMetal.cl aquí:

Para cualquier amante del Metal Progresivo es totalmente indispensable asistir a un concierto de Dream Theater. Es cierto que en esta ocasión hablamos del octavo (¡Octavo!) show que realizan en nuestro país, pero no se puede obviar el hecho de que habían razones de sobra para nuevamente estar presentes en el Movistar Arena. En primer lugar, el motivo de esta gira es suficiente para entender el fenómeno que se generó con la venta de entradas. Presenciar en vivo la ejecución en su totalidad de ese discazo llamado Metropolis Pt.2: Scenes From a Memory (1999) ya marca un precedente. A estas alturas del partido entrar en detalles sobre la importancia del LP en todos nosotros pareciera ser innecesario. Hablamos de esos álbumes que definen carreras, que definen la identidad de una banda y que definen al género tal y como lo conocemos. Si a eso le sumamos que de igual forma vendrían a defender su más reciente publicación (Distance Over Time, 2019), el resultado prometía ser devastador para toda la fanaticada. Varios estarán de acuerdo en afirmar que es el mejor disco de la era Mangini, logrando por fin consolidar a una agrupación que poco a poco fue encontrando el camino tras los sucesos que todos conocemos.

Luego, volviendo unas líneas atrás, la elección del recinto es algo no menor. Hoy en día podemos contar con una mano las bandas que son capaces de llenar el Movistar Arena a ese nivel. Dream Theater volvió a las grandes convocatorias y eso siempre será algo de destacar. Más aún si consideramos que su anterior visita fue en el Teatro Caupolicán con dos shows que no se lograron llenar en ninguna de las funciones. Por otra parte, teniendo en cuenta que este es uno de los últimos conciertos del año, la noche del domingo cabía como anillo al dedo para despedir la agenda internacional. El profesionalismo del grupo, la calidad en vivo, la estrecha relación con Chile y el compromiso de cada uno de sus fanáticos siempre van a prevalecer en este tipo de instancias.

Pues bien, tal y como se vaticinaba, cada una de las ubicaciones disponibles se encontraban repletas de metaleros que aguardaban el inicio de la presentación. Realmente daba gusto mirar hacia las plateas en forma panorámica y ver que no cabía un alfiler dentro del Arena. Así, tras un pequeño retraso en la hora pactada, a las 20:15 hrs. la banda ya se disponía a salir a escena. Como ha sido la tónica de este tour, mientras suena Atlas de Nick Phoenix y Thomas J. Bergersen de fondo, cada uno de los músicos toma posición para rápidamente atacar con el primer hachazo de la noche. Evidentemente Untethered Angel sería la escogida para abrir los fuegos. Hablamos de un tema de esos que Dream sabe hacer a la perfección y que en vivo toman mucha más fuerza. Es cierto que no fue recibida de manera tan eufórica, pero aún así el «Untethered angel/ Falling into darkness/ Don’t be afraid of letting go/ Givin’ up yourself won’t set you free/ Set you free!» logró prender el ambiente.

Ahora bien, el asunto mejoró considerablemente una vez que en la pantalla central visualizamos un clima lluvioso y oscuro que dio pie a la apoteósica A Nightmare to Remember. Jordan Rudess se lució con esa intro tétrica y lúgubre que a muchos nos recordó el concierto del ya lejano año 2010. Cuánta clase del tecladista, quién además salió a hacer su solo con el clásico keytar. Y bueno, la reacción fue totalmente acorde al temazo al que nos enfrentamos, aunque lamentablemente algunos problemas de sonido comenzaron a hacerse aún más notorios a medida que transcurría el track. Puntualmente, la guitarra de John Petrucci a ratos se saturaba con un volumen desprolijo y el bombo de Mike Mangini poco y nada se escuchaba. Totalmente contraproducente, ya que el juego de pies en esta pieza es un elemento fundamental de principio a fin. Pero bueno, había que seguir adelante y de alguna forma debíamos cantar el «Life was so simple then/ We were so innocent/ Father and mother holding each other» y luego el «Stunned and bewildered/ Cold and afraid/ Torn up and broken/ Frightened and dazed«. Punto aparte es la estrofa originalmente cantada por Mike Portnoy, siendo esta vez reemplazado por el mismo James LaBrie, con un timbre totalmente distinto.

Primera pausa y el frontman se dirige al respetable para darnos la bienvenida y asegurarnos que pronto interpretarían «Scenes From a Memory», pero que antes seguirían con dos cortes rescatados desde «Distance Over Time». Hablamos de las entretenidas Fall Into the Light y Barstool Warrior. Personalmente, la primera me parece simplemente descollante. De lo mejor que ha compuesto la banda en el último tiempo. Para qué mencionar el quiebre de la parte media, dónde Petrucci se echa el equipo al hombro como en tantas oportunidades. Considerando además que el setlist usualmente venía variando entre Paralyzed  y la ya mencionada Fall Into the Light, me pareció totalmente acertada la elección para nuestro país. Gran, gran momento. Por otro lado, con Barstool Warrior se continuó en gran medida con la tónica de la primera tanda: un público receptivo, que prefirió contemplar la ejecución y dejarse sorprender por las canciones más nuevas del repertorio.

Aunque la cosa sería un poco distinta con In the Presence of Enemies, Part I, una de las indispensables de «Systematic Chaos» (2007). Ejecutada a gran nivel en cada uno de sus pasajes, teniendo a un LaBrie mucho más cómodo en su función durante Part 2: Resurrection. ¡Cuánto corazón al cantar el «Do you still wait for your God/ And the symbol of your faith?«! Porque seamos justos. Para nadie es un misterio que tiene grandes limitaciones en vivo, pero el tipo sabe cómo salir jugando y de alguna forma se las arregla para echarse el público al bolsillo. Por otro lado, al igual que con A Nightmare to Remember, para los más nostálgicos es un hecho no menor que este track fue tocado únicamente en el año 2008 en nuestro país. En esta ocasión, desde luego la interpretación de Mike Mangini y de Jordan Rudess fueron simplemente perfectas. Finalmente, con la cósmica Pale Blue Dot de su último trabajo se puso fin al primer acto de la noche.

Tras una pausa de veinte minutos, acompañada por música de hace un siglo acompañando al telón, súbitamente volvieron a apagarse las luces y la reacción fue totalmente acorde a lo que se venía. La presentación de cada uno de los personajes de la historia al más puro estilo del cine mudo de los años ’20, fue el preludio perfecto para ponernos en contexto frente al relato del álbum. Creo que a todos se nos erizó la piel una vez que escuchamos la voz del hipnotizador por todo el Movistar Arena durante Regression. Cuesta creerlo, pero un par de frases bastaron para que el recinto se convirtiera en un karaoke absoluto. Las primeras líneas de Nicholas son devastadoras y culminar con el «Hello Victoria/ So glad to see you, my friend» es indescriptible. Y bueno, con Overture 1928 la cosa no podía ser distinta. Había que corear cada una de las melodías y de seguir su estructura como ya estamos acostumbrados. El fan de Dream es exigente, metódico y de una memoria infalible. ¡Qué pedazo de instrumental, loco! Cuánta maestría entre John Myung y John Petrucci. Sabemos que su postura es más bien sobria en todo momento, pero ver la sección de cuerdas de tal manera es admirable. Y pensar que solo era el comienzo, ya que con Strange Deja-Vú muchos dejamos la vida cantando las líneas del protagonista durante el «Subconscious strange sensation/ Unconscious relaxation/ What a pleasant nightmare/ And I can’t wait to get there again…» para más tarde rematar con el «I just can’t help myself/ I’m feeling like I’m going out of my head/ Uncanny, strange deja-vú/ But I don’t mind, I hope to find the truth«.

Con la breve pero no menos emotiva Through My Words, seguimos acompañando al frontman mientras que Jordan Rudess hacía de las suyas con la transición del teclado hacia Fatal Tragedy. Aquí me perdonarán la licencia, pero personalmente creo que hablamos de una de las mejores canciones de la banda en toda su historia. Con el «Alone at night/ I feel so strange/ I need to find/ All the answers to my dreams» ya está todo dicho y de ahí en adelante lo único que queda es sumergirse dentro de la perfección. Tema trascendental dentro de su discografía y uno de los mejores de toda la noche. En esta ocasión es necesario detenerse en la pequeña intervención de Mangini justo antes de la armonía final. Ese corte con los redobles y su respectivo juego de luces -para darle unos segundos a Rudess para ponerse el keytar- se llevaron todos los aplausos. ¡Sublime!

Con Beyond This Life la cosa no podía ser de otra forma. La pantalla debía mostrar en detalle el periódico que relata la muerte de Victoria paso por paso y todo eso se cumplió a cabalidad. Porque claro, desde luego que las canciones como tal son la parte más importante del concierto, pero no podemos olvidar la gran historia que se relata en cada una de las frases del álbum. Pues bien, teniendo eso de fondo, en cuanto a los aspectos musicales, lamentablemente los problemas de sonido mermaron en parte la potencia de esta pieza, ya que nuevamente el bombo y los platillos no lograron brillar como se esperaba. Es preciso aclarar que la batería no logró su sonido óptimo en ningún momento, pero en este tipo de composiciones fue donde tomó más notoriedad. Aún así, cada uno de los solos de Rudess y Petrucci lograron destacar como ya nos tienen acostumbrados y James hizo lo suyo con el «Our deeds have traveled far/ What we have been is what we are«.

Es tiempo de que se nos erice la piel con la descollante Through Her Eyes. Quedará para la posteridad la panorámica con los miles de flashes que se encendieron durante toda la canción. Y es que hablamos de un corte tan emotivo, tan potente y tan intenso que la reacción no podía ser otra. Ver las imágenes del cementerio (con nombres como Zappa, Rhoads, Squire y Cornell entre las tumbas) es bastante crudo pero a la vez logra ser emocionante. Esto solo se puede conseguir con frases como «In loving memory of our child/ So innocent, eyes open wide/ I felt so empty as I cried/ Like part of me had died«. Si a eso la imagen del cantante sentado en un costado del escenario mientras el resto logra ambientar tal situación, se obtiene como resultado otro clímax dentro de la velada.

Pequeña pausa para que el frontman vuelva a dirigirse al respetable, y nos cuenta con pesar que se encuentra enfermo, pero que de igual forma lo dejará todo en el plató. Nos recuerda además que el acto que nos convoca nació hace veinte años atrás, siendo el primer álbum conceptual del grupo, y que a su vez fue el primer LP con Jordan Rudess  en sus filas. Desde luego que bajaron los aplausos inmediatamente. Es entonces cuando introduce la notable Home, con la cual Mangini demostró toda su clase en cada uno de sus golpes. Por el contrario, casi poniéndose el parche antes de la herida, James se vio un tanto errático durante algunas frases. Puntualmente durante los estribillos, donde por ejemplo el «Her ecstasy means so much to me/ Even decieving my own blood/ Victoria watches and thoughtfully smiles/ She’s taking me to my home» se escuchó algo desprolijo. Aún así a nivel instrumental hablamos de otra gran ejecución con una atmósfera y ambientación acorde a lo que está ocurriendo con Victoria, Julian y Edward en ese momento. ¡Qué pedazo de solo que se despachó Jordan! Un crack con todas sus letras.

Llegaría entonces uno de los momentos con más expectación dentro de un concierto de Dream Theater. Sí, todo bien en cuanto a las partes instrumentales hasta el momento, pero todos sabemos que la prueba de fuego llega con «The mother of all pieces«, la inigualable The Dance of Eternity. Cuarta vez que suena en nuestro país (quinta si le sumamos la versión de Mike Portnoy’s Shattered Fortress) y es increíble que siga generando la misma reacción. Nunca dejará de sorprender la categoría de John Myung, el cual no sufre alteración alguna para tocar las partes más complejas. Además, siempre se encarga de regalarnos una postal para el recuerdo junto a John Petrucci al centro del escenario. Para qué mencionar nuestra función durante seis minutos de duración. Por momentos coreamos las melodías, en otras observamos con calma nota por nota lo que está sucediendo y en otras simplemente nos queda aplaudir la performance de los cuatro integrantes. ¡Chapó!

Tal como su versión en estudio, de forma continua ya estábamos escuchando de lleno One Last Time, con el guitarrista ausentándose durante la intro para que el resto de sus compañeros aguarden la entrada de LaBrie con el «It doesn’t make any sense/ This tragic ending/ In spite of the evidence/ There’s something still missing«. Entonces, era cosa de tiempo para que todos cantáramos las líneas que Victoria le dedica a Edward. Y es que con el «One last time/ We’ll lay down today/ One last time/ Until we fade away…» es imposible no emocionarse y no sentir escalofríos frente al inminente desenlace de la historia. Si bien esta balada es bellísima en todo su conjunto, no debemos olvidar que refleja sentimientos inquietantes y un tanto perturbadores, razón por la cual la atmósfera de The Spirit Carries On se siente tan distinta. ¡Por algo volvieron a aparecer los flashes! Si de erizar la piel se trata, acá el asunto simplemente se multiplica por mil. Tocada en anteriores ocasiones y la fórmula sigue siendo infalible. ¡Temón!

Por último, personalmente Finally Free es mi canción favorita de Dream Theater. Años y años y la situación no cambiará. Este corte lo tiene todo. Todas las emociones que se pueden sentir son resumidas en los minutos más épicos que jamás se hayan creado. Desde que aparece la voz del hipnotizador, pasando por el «Friday evening/ The blood still on my hands/ To think that she would leave me now/ For that ungrateful man…«, para luego esperar el redoble de la batería antes de que caiga el «Feeling good this Friday afternoon/ I ran into Julian/ Said we’d get together soon…«. Cantar los coros, revivir el fragmento de One Last Time y finalmente alucinar con el outro que pone el broche de oro a todo lo que vivimos. ¡Mangini se las mandó! Aunque debemos mencionar que de forma irrisoria el bombo y los platillos se escucharon apropiadamente cuando ya todo estaba acabando, ciertamente esto no le quita toda la calidad que demostraron en el cierre apoteósico del álbum. Finalmente, la escena en la que Nicholas muere fue retratada de la manera más directa y cruda posible a través de las pantallas. ¡Open your eyes Nicholas!

Así, tras un par de minutos de descanso, rápidamente volvieron al escenario para despedirse con At Wit’s End, última revisión a «Distance Over Time». No quiero ser el amargado de la noche, pero me parece que quizás la presentación debió terminar justamente con el final de Scenes From a Memory. El público se vio algo desconectado con esta forma de concluir la jornada y un tema de muy buena factura quizás no mereció pasar tan desapercibido como ocurrió esta vez. De esta forma, pasadas las 23:00 hrs. los músicos comienzan a despedirse frente a una ovación cerrada.

Bueno, muchos son los aspectos a analizar en esta octava visita a nuestro país. Indudablemente el tema del sonido fue una constante a lo largo de las tres horas de duración. Como mencionamos anteriormente, todo el set de platillos y el bombo nunca lograron escucharse del todo bien y esto afectó de manera considerable cuatro o cinco temas. Mismo asunto con la guitarra de John Petrucci y con la voz de James LaBrie durante algunas estrofas. Ahora bien, ¿Esto termina por empañar todo lo vivido? Desde luego que no. En primer lugar nuevamente se debe destacar el hecho de que el recinto se llenó como no ocurría hace años con Dream Theater puesto que la ocasión lo ameritaba. Tuvimos un show armado de forma muy inteligente, con dos partes fuertemente diferenciadas. Un primer acto más «experimental» que sirvió para calentar motores y para escuchar material nuevo con detención, siempre teniendo en cuenta que dichas piezas no eran precisamente el plato principal. Por otra parte, escuchar en vivo un disco de tal magnitud siempre será un privilegio y esta era una oportunidad que no se podía dejar pasar. Finalmente, considerando que temazos como Beyond This Life, Through Her Eyes y Home fueron interpretados por primera vez en Chile (salvo esta última, en la más reciente visita de Mike Portnoy’s The Shattered Fortress), ciertamente se marca un precedente respecto a esta velada como tal. El objetivo fue cumplido y de eso no hay dudas. ¡Gran forma de cerrar el año!

Setlist Dream Theater en Chile 2019:

Acto I

  1. Untethered Angel
  2. A Nightmare to Remember
  3. Fall Into the Light
  4. Barstool Warrior
  5. In the Presence of Enemies, Part I
  6. Pale Blue Dot

Acto II

  1. Regression
  2. Overture 1928
  3. Strange Deja-Vú
  4. Through My Words
  5. Fatal Tragedy
  6. Beyond This Life
  7. Through Her Eyes
  8. Home
  9. The Dance of Eternity
  10. One Last Time
  11. The Spirit Carries On
  12. Finally Free

Encore

  1. At Wit’s End

Review: Gino Olivares
Fotos: Guille Salazar