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Imágenes del paso de Dream Theater presentando «The Astonishing» en el Teatro Caupolicán.

Fotos: Guille Salazar

 

 

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

Algo accidentados fueron los días previos a la nueva visita de los maestros del Metal Progresivo a nuestro país. Cambio de recinto, cancelación de la fecha programada para el 2 de Julio, reubicaciones y la posterior devolución de entradas para los que lo quisieran, en cierta forma desviaron la atención del show en sí, y por qué no decirlo, pusieron la cuota de incertidumbre con las fechas que no sufrieron alteración alguna.

Llegado el día donde todas las dudas serían dilucidadas, siendo las 19:30 horas hacemos ingreso al teatro donde rápidamente una grabación a través de los altoparlantes nos advertía de la imposibilidad de sacar fotos o grabar durante el show. Está demás mencionar la tremenda «pifiadera» que esto ocasionó en repetidas ocasiones mientras aguardábamos el inicio de la jornada en la que poco a poco se iban llenando las butacas del recinto de San Diego. Esto último sería una de las grandes novedades en relación a las anteriores visitas de Dream Theater a nuestro país, ya que por primera vez presenciaríamos uno de sus conciertos en asientos individuales para cada uno de los asistentes.

Una vez escogida la mejor ubicación posible, de inmediato -y como ha sido costumbre en las últimas giras- llama la atención la escenografía, las pantallas y los pendones que colgaban en lo más alto del plató con el logo de la banda en el centro, elementos que, como veremos a continuación, toman papeles protagónicos en la llamada «Experiencia The Astonishing«.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)Pero en un concierto de Metal algo que nunca puede faltar son los típicos cánticos que ayudan a que la espera se haga menos duradera. «Oh oh oh oh oh Dream!» era quizás el que más se repetía. Eso hasta que un tal Claudio logró que gran parte del público coreara su nombre y preguntara en repetidas ocasiones por él, desatando las risas de lo más entusiastas.

Al mirar el reloj me causó extrañeza que fueran más de las 21:00 hrs. y aún no se viera movimiento alguno sobre el escenario. Digo esto porque los americanos son sumamente puntuales en sus presentaciones (sin ir más lejos, en su anterior visita se adelantó media hora el puntapié inicial del show) y sabíamos que la velada duraría por lo menos dos horas y media.

ACTO I

Poniendo fin a la espera, a las 21:15 hrs. una voz en off nos introduce en el Great Northern Empire, donde la frase que sentencia «The empire protects you, because you protect the empire» da comienzo a Descent of the NOMACS, la encargada de situarnos rápidamente en el desolador panorama de la historia que nos convoca. Con esto de fondo, uno a uno los músicos toman posición para dar paso a la brillante Dystopian Overture, donde los primeros acordes sonaron con una potencia y una lucidez más que plausible. Y es que nunca deja de sorprender lo bien que saben ejecutar estos cortes que son «Dream Theater» con todas sus letras. La implacable ejecución de John Myung, los constantes giros de Jordan Rudess junto a su teclado y el posterior saludo a la audiencia en la parte media, personalmente fueron las mejores postales de la primera canción de la noche. Ovación cerrada y ya nos preparábamos para lo que venía.

Pasamos a una ambientación más cálida y acogedora gracias al excelente juego de luces y a las secuencias en las pantallas, para escuchar la esperanzadora The Gift of Music. Es entonces cuando hace su aparición el señor Kevin James LaBrie con un recibimiento más que merecido de parte de toda la audiencia. Una vez que comienza a cantar «Far in the distant future, beyond the pages of our time…» me pareció que su micrófono estaba con un volumen un tanto alto respecto al resto de la banda. Poco y nada duró de todas formas, ya que a los pocos segundos el sonido estaba perfectamente ecualizado y todos parecían bastante cómodos en sus funciones. Bajo este punto, digámoslo desde ya y para que no queden dudas, me parece que el frontman realizó una excelente performance vocal durante todo el show. Punto aparte es la sección de cuerdas, que si bien suelen estar cada uno en sus puestos sin mayor interacción, cuando se juntan al medio del escenario en la parte instrumental logran que los aplausos bajen instantáneamente.

Luego de que un roadie trajera una guitarra acústica para dar comienzo a The Answer, James se dirige por primera vez a los presentes con un enérgico «Good evening Santiago!». Si bien es una de las menos extensas, esto no impidió que la dupla LaBrie/Rudess se luciera de sobremanera con una bella interpretación de parte de ambos.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

Cambia la atmósfera rotundamente ya que aparecen en las pantallas las tropas de la Ravenskill Rebel Militia marchando a paso firme tras la voz de mando que escuchamos en A Better Life. Es entonces cuando Mike Mangini junto a John Myung destruyen todo a su paso con la base rítmica que retumbó en todo el teatro. Por su parte, John Petrucci acaparó todas las miradas con un solo ejecutado a la perfección. Finalmente, habiendo superado la barrera del frío, LaBrie se mostró mucho más movedizo y con más gesticulaciones a medida que avanzaba la canción, llegando al clímax cantando «Evangeline, you lived a life of misery and pain / Evangeline, I’ll never let your memory die in vain…» de gran forma. Mismo asunto con Lord Nafaryus, donde la teatralización y la parafernalia aumentan aún más. Si bien noté que el vocalista que se mostró un poco incómodo en algunas notas más altas, supo salir jugando para no empañar su desempeño.

Comenzada la intro de A Savior in the Square, vemos como arriba la familia real a Ravenskill. Personalmente, en este track esperaba ver como la banda desarrollaría el encuentro entre todos los personajes que aquí interactúan, ¡y vaya que no decepcionaron! Fue realmente notable ver como James encarnó a cada uno de ellos con una soltura envidiable y a su vez como cantó «Brother, worry not today / I will share my music and they will soon be on their way…», generando sin dudas otro gran momento en este primer acto. Sin respiro alguno pasamos a When Your Time Has Come, donde debo decir que el estribillo sonó verdaderamente conmovedor. Es aquí cuando Petrucci se lleva una tremenda ovación, ya que el vocalista al volver al escenario una vez terminado el solo de guitarra, hace una pequeña reverencia señalándolo con admiración, como ya lo ha hecho en anteriores visitas.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)Hora de bajar un poco las revoluciones con la que justamente es mi composición favorita de «The Astonishing«: Act of Faythe. Aunque parezca algo obvio decirlo a estas alturas, fue ejecutada a la perfección con la sutileza y la solemnidad que requiere. Momentos únicos como la orquestación, la gran compenetración de la dupla LaBrie/Rudess o el énfasis que logra la batería según lo amerita la canción para mí la hacen totalmente única. Los susurros del vocalista realmente me sorprendieron puesto que al ser una balada con todas sus letras, necesita la cuota de «menos es más». Supo mantener la calma necesaria para saber llevar la composición. ¡Temazo!

En absoluto contraste con la anterior, Three Days trajo de vuelta la faceta por la que Dream es conocido mundialmente. ¡Cuántos matices en un solo corte y llevados como si nada frente a una audiencia que no se perdía detalle alguno!. Al mirar a mi alrededor todos coincidimos en un headbanging generalizado mientras Mike Mangini descargaba toda su energía durante el «Brace yourself, bow down to Nafaryus! / Pray for help, kneel before Nafaryus!», líneas con las cuales LaBrie coronó una de sus mejores interpretaciones de la noche.

Tras The Hoverin Sojourn -la segunda intervención de los NOMACS- llegamos a otro de los clímax de la primera parte. Brother, Can You Hear Me? deber ser considerado un himno y toda una declaración de principios de aquí en adelante. Grata fue mi sorpresa al escucharla en vivo, puesto que su versión en estudio me parece un poco sobrecargada. Recordemos que en este punto de la historia, Arhys -líder de los rebeldes- afirma que no cederán frente a las amenazas del emperador. Esto toma mejor forma con un teatro lleno, ya que fue imposible no sentir la piel de gallina una vez que todos terminamos con las manos en alto tras las últimas estrofas.

Durante A Life Left Behind se produjo la primera interacción público-banda una vez que James pidió un sing-along durante el coro, incitándonos a cantar «I’m waking up / from a life left behind  / To see what lies ahead / I’m waking up» un par de veces. No puedo dejar pasar el show aparte que tenía Mangini tras su batería, siempre sonriendo y gesticulando  hacia el respetable para hacer más llamativos cada uno de sus beats. Ravenskill continuó de gran manera el camino de sus predecesoras. Al ser un tema que prácticamente está dividido en dos, da paso a que cada uno de los integrantes tengo su momento para lucirse conforme avanzan los minutos. Y es que esta es una de las principales virtudes de Dream Theater. Por momentos te dedicas a mirar a John Petrucci, durante otros te sorprendes con lo inalterable que resulta ser John Myung y acá particularmente durante las intervenciones del teclado, le dedicas tu total atención a Jordan Rudess.

Chosen era otra canción con la cual especulaba respecto a su interpretación. Fundamentalmente por el gran solo de guitarra que posee y por el verso «But I can’t climb this mountain without you / No, I can’t face this on my own / With you by my side, we will open his eyes / And the truth will deliver us home» que pone el broche de oro a la participación de LaBrie. Desde luego que las expectativas fueron superadas con creces.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

Jordan da la partida para A Tempting Offer, donde por primera vez lo vemos tocar el continuum que tenía tras de sí. En este punto quiero destacar una coordinación realmente perfecta en relación al encuentro entre Arhys y Daryus. Específicamente, James se encargó de personificar a este último cantando sus líneas in situ, mientras que Arhys fue encarnado directamente desde las pantallas que representaban el tenso momento que describe este corte. Volviendo a lo realizado por el tecladista, llevó la batuta en un outro de gran factura. Tras esto pasamos a Digital Dischord donde pareciera que los NOMACS nos miran fijamente en lo que es su última intervención del primer acto.

The X Aspect probablemente tiene uno de los mejores pasajes de todo el disco y por tanto uno de los mejores de la velada. Y me refiero particularmente a como lentamente se va aumentando la intensidad en las reflexiones de Arhys, hasta que cantamos en lo alto «Evangeline, I swore to you to love and guide our son / Destiny has shown its face and now the time has come». Aspectos como la atmósfera creada por el teclado y la gran performance acústica de John Petrucci crearon un momento único de cara al término de esta parte del show. Es el turno entonces de que los instrumentistas sean los absolutos protagonistas en ese temazo llamado A New Beginning. Como se pudo apreciar en varias de las caras de los fanáticos, era un momento que estaba hecho para disfrutar viendo como la banda demostraba sus años de carretera. Desde luego y tal como la versión en estudio, el impresionante solo de guitarra se convirtió en el foco de atención por casi dos minutos.

De esta forma, a las 22:40 hrs. -y tras la correcta The Road to Revolution-, se dio paso a un intermedio de veinte minutos con el cual pasaríamos al segundo acto.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

ACTO II

Más de alguno se asustó con el primer acorde de 2285 Entr’acte, puesto su partida fue totalmente sorpresiva tras el descanso. ¿Qué más se puede agregar del desempeño de los músicos? Podríamos estar todo el día hablando de lo bien que suenan en su conjunto y eso sería poco. Tras el potente riff de Moment of Betrayal reaparece James LaBrie y nos pregunta «You ready?!». Ante la obvia respuesta comienzan los primeros versos mientras que en las pantallas simplemente se lee «Betrayal«. De inmediato resalta la «coreografía» que hace Mike Mangini con cada una de sus pegadas, más aún en la parte frenética de los solos de guitarra y teclado que se llevaron todos los aplausos.

Cuando reseñamos «The Astonishing» hicimos notar el excelente feeling de la guitarra con la voz del narrador de la historia de Heaven’s Cove. Si a eso le sumamos el interesante viaje por el anfiteatro a través de las pantallas, el resultado no es otra cosa que un excelente tema interpretado a un nivel superlativo. Mención honrosa para los afortunados que fueron divisados en las butacas y saludados con alevosía a la distancia por el baterista. Misma consideración con Begin Again, donde en las imágenes se proyectaba un bello encuentro entre Faythe y Gabriel, mientras LaBrie pronunciaba «…before we can at last begin again” pasando así a ese outro que quisiéramos que no acabara nunca, en especial por esa melodía tan reconfortante.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)Cambio de ambientación rotundo con The Path That Divides donde poco a poco va subiendo la intensidad hasta que Arhys exclama «It’s not too late / I won’t betray him!» con una fuerza envidiable. De igual forma es imposible no destacar el excelente fraseo del vocalista en las partes más vertiginosas del track, donde se llevó todos los vítores con su actuación. Así pasábamos a la penúltima intervención de los NOMACS con Machine Chatter.

De cara a la segunda parte del disco, The Walking Shadow y My Last Farewell nuevamente dieron cuenta de la notable sincronización entre la banda y el show de luces en el que estábamos sumergidos. Grandes intervenciones de John Myung por cierto, quien con su bajo dio cátedra de principio a fin. Jordan no se quedó atrás, ya que con solos precisos y concisos logró tomar el protagonismo -otra vez- por algunos instantes. Finalmente, con el grito desgarrador que deja escapar Gabriel de fondo nos quedamos sin palabras.

Tras la intro de Losing Faythe, John Petrucci se resta de sus funciones por un instante para hacerse cargo de las segundas voces y lograr la cuota de solemnidad y nostalgia de esta bella balada. Rápidamente dan comienzo a esa especie de interludio que es Whispers On The Wind. Recordando que en líneas generales este segundo acto está más dirigido a las emociones y por supuesto al desenlace de la historia, en cierta medida la expectación y la adrenalina bajó un poco respecto a la primera parte del show. Por suerte, y una vez que LaBrie exclama «All right Santiago, stand up!», Hymn of a Thousand Voices renovó las energías y la participación activa de todos nosotros principalmente a los constantes aplausos al ritmo de este temón. Excelente la orquestación y los coros celestiales que crearon el primer gran clímax del acto.

Como si lo anterior fuera poco, Our New World continuó con el «segundo aire» que nos motivó a todos. El hecho de ser una de las composiciones más gancheras y «oreja» de todo el álbum, fácilmente explica el por qué muchos se animaron a cantar el estribillo «We’ll build a new world / Our new world». James se encarga de señalar a cada sector del público en señal de agradecimiento y dice que espera a vernos todos en el próximo concierto. Otra de las postales para enmarcar en toda la jornada. Tras la destrucción de los NOMACS en Power Down, se despiden en el único encore de la noche.

Los «Oh oh oh oh oh Dream!» se multiplican y prontamente vuelven para tocar el último track: Astonishing. A medida que la canción fue tomando forma, John Petrucci señala a sus compañeros uno por uno de tal manera que todos recibieran el cariño de los presentes. James LaBrie hace su aparición y nuevamente señala al guitarrista, llevándose quizás la ovación más ensordecedora de todas. Si quisiéramos resumir las más de dos horas de música que nos brindó Dream Theater en cada uno de los shows (ya que prácticamente fueron calcados entre domingo y lunes), precisamente la última frase de esta canción la describe de la mejor forma: «Eternally in harmony / Our lives will be Astonishing again».

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

Siendo las 23:52 hrs. los cinco músicos se reúnen al centro del escenario y hacen la reverencia correspondiente frente a una audiencia que se rindió a sus pies. Sobre esto último quiero hacer hincapié en el intachable comportamiento de todos los asistentes durante el concierto. El respeto reinó de principio a fin y ante cualquier silencio los aplausos bajaban inmediatamente en señal de la devoción que muchos sentimos por esta banda. Es cierto que el show no da espacios para que haya un acercamiento y una interacción más cálida, pero entendiendo que el disco iba a ser interpretado íntegramente y que la historia debía fluir lo más posible, todos simplemente nos dejamos llevar por la propuesta de la banda. Sobre esto, y aunque sea redundante, la calidad demostrada desde el primer acorde fue simplemente excelsa.

Para tocar en su totalidad un disco publicado hace pocos meses hay que ser valientes y tener una confianza a ojos cerrados en tu fanaticada. En esto Dream no se equivocó y abiertamente digo que presenciamos uno de los mejores shows de la agrupación en mucho tiempo.

Setlist de Dream Theater:

ACTO I

01. Descent of the NOMACs
02. Dystopian Overture
03. The Gift of Music
04. The Answer
05. A Better Life
06. Lord Nafaryus
07. A Savior in the Square
08. When Your Time Has Come
09. Act of Faythe
10. Three Days
11. The Hovering Sojourn
12. Brother, Can You Hear Me?
13. A Life Left Behind
14. Ravenskill
15. Chosen
16. A Tempting Offer
17. Digital Discord
18. The X Aspect
19. A New Beginning
20. The Road to Revolution

Intermedio
ACTO II

21. 2285 Entr’acte
22. Moment of Betrayal
23. Heaven’s Cove
24. Begin Again
25. The Path That Divides
26. Machine Chatter
27. The Walking Shadow
28. My Last Farewell
29. Losing Faythe
30. Whispers on the Wind
31. Hymn of a Thousand Voices
32. Our New World
33. Power Down
Encore
34. Astonishing

GALERÍA

 

 

DREAM THEATER ya se encuentra en Santiago para los shows que ofrecerán este domingo 3 y lunes 4 en el Teatro Caupolicán. Recuerda que tras el tardío arreglo del Teatro Coliseo, los conciertos se movieron al recinto de San Diego, fusionando los conciertos para las fechas anteriormente señaladas.

Las personas que ya compraron sus tickets podrán usarlos los días del evento sin problema y quienes no estén conformes podrán pedir la devolución de su dinero en donde realizaron la compra.

Las personas que compraron para el día 2 de Julio:

– Si tienen ubicación Platea alta y baja, pueden escoger el día que quieren ir, sin necesidad de cambio.

– Si tienen ubicación numerada, deben llamar al teléfono 02-26884742 desde el día martes para escoger día y su nueva ubicación.»

Aún hay entradas disponibles a través del Sistema Puntoticket para los sectores Platea Alta ($30.800) y Platea Baja ($44.000).

Dream Theater en Chile | 3 y 4 de julio 2016 | Teatro Caupolicán

 

 

Dream Theater

Los shows que realizará la banda norteamericana DREAM THEATER han sido cambiados de recinto al Teatro Caupolicán. Además, los 3 shows se fusionaron en 2 para los días 3 y 4 de Julio. La información entregada por la producción de la visita de DREAM THEATER es la siguiente:

«Informamos que la restauración del nuevo Teatro Coliseo ha sufrido retrasos debido a la complejidad de sus obras, los shows que tenía fijado la banda DREAM THEATER para los días 2, 3 y 4 de julio se trasladan al Teatro Caupolicán. Las fechas se fusionarán a dos shows para los días 3 y 4 de julio. Las personas que ya compraron sus tickets podrán usarlos los días del evento sin problema y quienes no estén conformes podrán pedir la devolución de su dinero en donde realizaron la compra.

Las personas que compraron para el día 2 de Julio:

– Si tienen ubicación Platea alta y baja, pueden escoger el día que quieren ir, sin necesidad de cambio.

– Si tienen ubicación numerada, deben llamar al teléfono 02-26884742 desde el día martes para escoger día y su nueva ubicación.»

Aún hay entradas disponibles para la visita de DREAM THEATER a nuestro país y pueden adquirirse a través del Sistema Puntoticket.

Dream Theater

Dream Theater

Todo un éxito ha sido la próxima visita de DREAM THEATER, quienes inaugurarán el Teatro Coliseo ubicado en Nataniel 59 (Metro Moneda). Los estadounidenses ya habían agotado el primer show anunciado para el 3 de julio, debiendo sumar otro para el día 4, donde quedan muy pocas entradas a la venta.

Para este tercer show, programado para el 2 del próximo mes, ya se encuentra habilitada la venta de entradas para todo público, las que se venden por sistema Puntoticket, tiendas Ripley, Cinemark y boleterías del Teatro Cariola.

Los precios de las entradas son:

Primeras Filas: $75.000
Diamante: $65.000
Golden: $55.000
Platea baja: $40.000
Platea alta: $28.000

Dream Theater en Chile | 2-3-4 de julio 2016 | Teatro Coliseo

 

 

Dream Theater

Tan exitosa ha sido la venta de entradas para el show de DREAM THEATER en Santiago, que la producción no sólo ha anunciado que las entradas están agotadas, sino que ha anunciado que los norteamericanos sumarán un segundo concierto, en el mismo recinto, el Centro de Eventos Coliseo, ubicado en calle Nataniel N° 59, comuna de Santiago, ex Teatro Continental,.

Este segundo concierto se llevará a cabo el 4 de julio. La venta de entradas se iniciará el 12 de mayo para los miembros del fan club de la banda, y el 13 de mayo para el público general.

Los precios de las entradas de este segundo show son los siguientes:

Primeras Filas: $75.000
Diamante: $65.000
Golden: $55.000
Platea baja: $40.000
Platea alta: $28.000

Dream Theater Nueva Fecha

Dream Theater

DREAM THEATER visitará Chile el próximo 3 de Julio como parte de la promoción de su último LP «The Astonishing». Los norteamericanos ahora lanzaron el video clip para el single «Our New World» el cual se puede ver más abajo.

DREAM THEATER se presentará en el Teatro Coliseo, lugar que debutará como sala de conciertos con la visita de la banda progresiva. Las entradas ya están a la venta por el sistema Puntoticket y los precios son los siguientes:

Primetas Filas (numerado): $75.000
Diamante (numerado): $65.000
Golden (numerado): $55.000
Piso 2: $40.000
Piso 3: $28.000

Dream Theater en Chile | 3 de julio 2016 | Coliseo

Dream Theater

El 3 de julio regresará a Chile una de las bandas más queridas del Metal Progresivo en nuestro país. DREAM THEATER llegará a presentar su último álbum conceptual «The Astonishing» y además estrenará el Teatro Coliseo (ex Teatro Continental), ubicado en Nataniel 59 a la salida del Metro Moneda.

Las entradas estarán disponibles a partir del lunes 2 de mayo con una pre venta exclusiva para el fan club de la banda. La venta general comenzará el martes 3 de mayo por sistema Puntoticket.

Los precios son:

Primetas Filas (numerado): $75.000
Diamante (numerado): $65.000
Golden (numerado): $55.000
Piso 2: $40.000
Piso 3: $28.000

En entrevista con La Tercera, Leonardo Valeria (director de la productora Transistor) contó sobre el Teatro Coliseo: «El teatro estará en restauración desde el 2 de mayo pero está en excelentes condiciones ya que la iglesia lo mantuvo en funcionamiento de manera permanente y con actividad semanal». Recordemos que el recinto fue utilizado por 20 años como templo religioso y sede del grupo «Iglesia Universal del Reino de Dios». «Es el teatro de mayor capacidad en Santiago, con 1.800 asientos y 2.500 personas de pie», detalla Valeria.

Dream Theater en Chile | 3 de julio 2016 | Coliseo

 

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Dream Theater es uno de los grupos de Heavy Metal, dentro de los que podríamos denominar “grandes” –por repercusión y convocatoria fundamentalmente, sin entrar a debatir sobre la calidad de muchas agrupaciones que de acuerdo a los primeros criterios son más “pequeñas”– que más se demoró en llegar a Chile. Recién lo hizo por primera vez a fines del 2005, en ese show tan recordado por quienes tuvimos la fortuna de asistir y, sobre todo, por la propia banda, que quedó sorprendida e impactada por la inmensa convocatoria de chilenos que repletaron la Pista Atlética del Estadio Nacional. Claro, eran otros tiempos, los neoyorquinos no habían venido nunca y sin duda era de los actos más esperados por la fanaticada nacional.

Posteriormente los norteamericanos se fueron “poniendo al día” e hicieron dos conciertos, el 2008 y 2010, en el mismo recinto que nos convocaría este miércoles 24 de septiembre, en que sin dudas el del 2010 acapara nuestra memoria al ser una de las primeras instancias de “normalidad” que vivía la zona centro-sur del país tras la tragedia del terremoto de Febrero de aquel año, aunque hayan hecho un espectáculo algo más corto de lo que tenemos la costumbre de ver en la banda. Y su última presentación, del 2012, fue en ese inaccesible local que es Espacio Riesco, en que muchos fans recordamos el terrible tráfico y lluvia que debimos sobrellevar para poder lograr arribar al recinto. Por suerte la banda aplacó esas sensaciones amargas en lo que fue el primer show de Dream con Mike Mangini en estas tierras, con un show contundente y técnicamente impecable, como acostumbran estos norteamericanos.

dt14cl-04Así, Dream Theater versión 2014 nos convoca a su quinta presentación en nuestras tierras, ya con Mangini más empoderado en su posición de batero titular, pese a que, por cierto, siempre existirán quienes extrañen y añoren a Mike Portnoy. No vamos a entrar a discutir quién es mejor baterista ni mucho menos, cada quién tendrá su opinión y es respetable, pero sí es indudable que, más allá de su talento con los tarros, el carisma de Portnoy era importantísimo para darle un mayor grado de emotividad y cercanía a la banda con el público en sus presentaciones en vivo. De todas formas, el talento de Mangini y su capacidad para ponerse esa mochila en la espalda está fuera de toda discusión razonable y así quedó demostrado con su irreprochable y admirable performance del 2012.

De esta forma, el Movistar Arena se preparaba para “An Evening With Dream Theater”. Me agrada el concepto de “evening” que existe en inglés y que no es tan literalmente traducible, es como el “inicio de la noche” pero no es “la noche noche” que es cuando uno duerme. Paulatinamente se fue formando un marco de público bastante interesante considerando que es la quinta vez que nos visita la banda, unas 6.000 personas aproximadamente, una hora antes del concierto, en que un humo de dudosa procedencia inundaba la vista, pese a que el Arena es un recinto que permite ver bien desde prácticamente todos sus sectores.

Personalmente creo que nunca serán suficientes veces para ver a los grupos que a uno le gustan y que forman parte importante no sólo de la banda sonora de uno, sino que derechamente de su biografía, y que si bien es cierto los precios de las entradas francamente no ayudan a poder ir a todos los shows, hay instancias en la vida donde uno tiene que hacer ciertos sacrificios. Y buena parte de los asistentes lo entendió así, pasándolo bien en la previa del espectáculo, riendo con un show personal de un vendedor de papas fritas o cantando el himno nacional (!) para aplacar la espera. Así, pasaban los minutos y veíamos un telón cubriendo el escenario, que mostraba el símbolo de “Majesty” que, como sabemos, está en cada rincón gráfico de la banda, hasta en los bombos de Mangini o en el teclado de Rudess.

Esperábamos ya con ansias el inicio del show y ver si nos tenían preparada alguna sorpresa en la obertura del espectáculo, como el memorable inicio del recital del 2012 con la música de Hans Zimmer, las pantallas/cubos y el avioncito de Dream Theater “aterrizando”. Y si el desafío era superar esa introducción, sin dudas era bastante difícil. Pero lo que vimos a partir de las puntuales 20.30 horas, ya con unas 8.000 personas, cuando se apagaron las luces, fue realmente memorable y ya valía cada peso de quienes desembolsamos nuestros emolumentos para adquirir la respectiva adhesión para ingresar al show, porque es una de las performances audiovisuales más geniales que se hayan visto en un show rockero en Chile en todos los tiempos.

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Porque claro, se apagan las luces, sobre las pantallas gigantes se proyecta una cuenta regresiva, y empieza a sonar una versión orquestada de esa brillante intro de su última placa, titulada minimalistamente Dream Theater, que es False Awakening Suite, de las mejores de la carrera de los norteamericanos. Pero no sólo eso: en las pantallas gigantes luego del “countdown” se proyectaría un video realmente increíble, que recorrió animadamente, en orden cronológico y con movimiento, todas las portadas de los discos de la banda. Así, pasamos de ese joven muchacho que está siendo marcado cual bovino de un rancho de Tennessee con el logo Majesty del When Dream And Day Unite, pasando por el corazón y la niñita de Images And Words, viajando al reloj y espejos de Awake, al niño en la playa de A Change Of Seasons, el mar y los binoculares del Falling Into Infinity, pasar por la cara y los periódicos de Metropolis 2: Scenes From a Memory y llevarse la primera ovación de la jornada, y así pasaban Six Digrees Of Inner Turbulence, Train Of Thought con su ojo, Octavarium y su péndulo de Newton, las autopistas de Systematic Chaos, el cielo oscuro de Black Clouds & Silver Linings, conectando de maravillosa forma con el trapecista en el cielo de A Dramatic Turn Of Events y finalmente llegar al logo Majesty de su nueva placa. Realmente formidable y alucinante, cualquier concepto laudatorio se queda corto ante una verdadera obra maestra audiovisual, si usted estuvo allí seguramente lo entenderá, en video es difícil de apreciar la magnitud y la magia del momento.

Y así, cae el telón y comienza el llamado “primer acto” de la noche, viendo ya a Mike Mangini, John Petrucci, Jordan Rudess y John Myung sobre el escenario del Movistar Arena para dar el puntapié inicial de la velada con The Enemy Inside, el single destacado de su última placa, fabulosa forma de retratar artísticamente el stress postraumático de los veteranos de guerra. Así, sale a escena James LaBrie, con un plus bastante importante: todos sabemos que el canadiense arrastra desde hace largo tiempo ciertos problemas en sus cuerdas vocales, incluyendo una lesión bastante severa que lo tuvo a mal traer durante un buen tiempo… pero Dream Theater no tocaba en vivo desde hace casi dos meses, por lo cual en la previa presumíamos que la voz de James estaría más descansada que en ocasiones anteriores. Y no nos equivocamos, pues LaBrie interpretó el tema de forma irreprochable. Palabras aparte para el apoyo visual con las pantallas gigantes proyectando el videoclip de este corte, realmente generando una notable compenetración entre la banda y el público y haciéndonos pensar que sería el comienzo de una velada memorable. Primer corte de su nueva placa defendido en vivo, y con particular éxito.

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En este “primer acto” la banda interpretaría prácticamente en su totalidad temas de sus últimos tres discos. Así, lo que vendría a continuación del “buenas noches Santiago” de LaBrie sería un recuerdo del interesante Black Clouds & Silver Linings, con la excelente The Shattered Fortress, la última parte de la famosa “Suite de los doce pasos” de Portnoy, un tema con una extraordinaria cantidad de matices –y referencias a los otros temas de la suite– y que probablemente contenga parte de los pasajes más “pesados” del catálogo de la banda, lo que de por sí le proporciona un importante plus para tocarla en vivo. Curiosamente no la habían tocado en Chile en el show del 2010 que precisamente promocionaba Black Clouds. Pues bien, en directo resultó prácticamente impecable de no mediar por un sonido un poquitito sucio, y nuevamente el apoyo visual con el excelso trabajo de cámaras y puesta en escena del equipo de apoyo de la banda resultó tremendo, pudiendo ver, por ejemplo, desde arriba el teclado y el iPad del “Wizard” Jordan y su polera con la bandera de los Estados Unidos en negro y blanco y al revés. Fantástico inicio del show.

dt14cl-05James vuelve a saludarnos y nos dice que “it’s great to be back”, y otra serie de palabras de muchacho criado en un hogar con muchos valores y principios, para a continuación dar paso al momento de repasar algo del gran A Dramatic Turn Of Events, un disco que ha “envejecido” de manera notable y que se aprecia mucho más hoy en día que en el tiempo en que apareció, quizás porque las primeras escuchadas estaban algo condicionadas por la curiosidad y sobreatención que implicaba el hecho de tratarse del primer trabajo de la banda sin Portnoy y con Mangini. Pues bien, el corte de apertura de este disco, la magistral On The Backs Of Angels, que ya tuvimos la fortuna de escuchar en vivo en Espacio Riesco, nos mostró a un James LaBrie con su polera de “Sons Of Anarchy” pidiéndonos corear los “uo-o-o-ooooh, uo-o-o-ooooh” del principio, invitación que obviamente aceptamos de buena gana, y nuevamente –no me canso de destacarlo– con un soporte audiovisual de inmejorable factura. Es un tema realmente fabuloso y en vivo se le saca un lustre mayor al ver el desempeño técnico de estos verdaderos genios.

Siguiendo con el soporte audiovisual, habría varias apariciones de un taxi amarillo de modelo antiguo llamado “Majesty Taxi”, con su patente “DT1985” (haciendo obvia alusión a las iniciales de la banda y al año de su formación) recorriendo diversos lugares, en los momentos en que se ejecutarían temas de su última placa. Aquí fue la primera aparición de este taxi, que llega a una casa solitaria en medio de la nada y con el logo Majesty formando una especie de constelación en el cielo. Esto nos marcaba una vuelta al presente, con la increíblemente rushiana The Looking Glass, un corte respecto del cual si lo escucháramos cantado por Geddy Lee no nos extrañaría para nada, y que si bien no me parece de lo más destacado de su último esfuerzo en estudio, aprobó con buena forma, más que nada al comprobar la confianza con que andaba (y anduvo toda la noche) LaBrie. Como dijo un amigo, “entró con confianza, incluso le está pegando desde afuera del área”, haciendo una analogía pelotera al ver a James cumpliendo con excelente nota su función.

Y por primera vez en la jornada nos tocaba un viaje hacia el pasado, pero al pasado pasado, específicamente hacia el discutido, injustamente a mi juicio, Falling Into Infinity, que me parece un muy buen trabajo más allá de su flirteo con sonidos más “comerciales”. Sin interrupción desde el tema anterior, Dream nos regaló ese sensacional corte que es Trial Of Tears, que si bien tuvo una introducción un poquito más extensa de lo deseable, marcó uno de los momentos más emocionantes de la velada. Dream Theater es una banda de detalles y sabe los cómo y los cuándo, por ejemplo LaBrie cantando “on the streets of Santiago” en vez del original “on the streets of New York City”, o a Jordan poniéndose su “keytar” (o como algunos la conocen, “el teclado como guitarra de banda sound”) y caminando y tocando como guitarrista, ganándose una merecidísima ovación, a quien, a opinión personal, ha heredado de Portnoy el testimonio del carisma del quinteto.

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La mejor forma de que el vocalista de una banda pueda descansar es un solo de alguno de los instrumentistas. Y si ello viene en el contexto de un tema instrumental, tanto mejor. Y si viene acompañada de otra excelsa, increíble, entretenida y fascinante animación audiovisual, inmejorable. Ante ello, Enigma Machine, instrumental de su última placa, es útil para ese propósito, y además por cierto es el pie preciso para que Mike Mangini nos pueda deleitar en su kit con parte de lo más granado de su tremendo talento. Todo esto en el contexto de un video que se titulaba “D.T. vs D.T.”, una simpática caricatura en negro y blanco que exhibía a los músicos de la banda buscando un diamante con el “Majesty logo” en su interior y sorteando diversas peripecias con dicho propósito, una mezcla ideológica entre Indiana Jones y el juego Montezuma de Atari. Y todo de forma tal que, por ejemplo, cuando en este corte instrumental protagonizaba más la guitarra de “The Beard” Petrucci, veíamos a su caricatura peleando con un dragón, y cuando le toca a Mangini desplegar su talento en un solo incluido en el mismo tema, veíamos a su versión cartoon corriendo cual hámster en una rueda. Impecable, entretenido, fascinante y, ciertamente, fabuloso el trabajo de Mangini. A todo esto, LaBrie se lleva finalmente el diamante en el video, perdón por el spoiler.

dt14cl-10Ahora correspondía que Mike pudiese descansar un poco y ante ello, la banda elige este momento para lanzar otro corte de su último disco, en este caso la balada Along For The Ride, que si bien es muy bonita, no alcanza los niveles de excelencia de otras baladas de Dream, un acápite en el que los neoyorquinos dictan cátedra desde hace muchos años, con joyas como Anna-Lee, The Spirit Carries On, Through Her Eyes o la alucinante Space-Dye Vest, pero más allá de eso, se generó un bonito ambiente, volvimos a ver al simpático “Majesty Taxi” en las animaciones, James recibió una bandera chilena tras múltiples y frustrados intentos por llegar al escenario por parte de quienes la lanzaban… hasta que llegó el gran bache de la jornada. Hacia el final del tema hubo problemas con el micrófono de James y al parecer también con el teclado de Jordan. Intentaron resolverlo pero finalmente decidieron adelantar el interludio de quince minutos que correspondía después de lo siguiente, que debía ser Breaking All Illusions, pero que lamentablemente, a causa de estos problemas técnicos, finalmente no pudo ser ejecutada por la banda. De hecho LaBrie pidió disculpas y nos dijo que harían un intermedio de quince minutos, igual que lo ocurrido en el show del 2005.

Pero no fue cualquier interrupción. Primero, en la pantalla gigante se veía un coqueto cronómetro que retrocedía desde los quince minutos. Y cuando uno pensaba que el cronómetro permanecería allí hasta el final del interludio, comienzan a aparecer paulatinamente cosas en la pantalla, como el texto “youtube remix”, escuchándose luego una conversación telefónica de alguien que quería comprar la guitarra de Petrucci, luego una simpática animación de Jordan Rudess en versión “action figure”, la historia de un muchacho que quería tocar el triángulo en la banda, luego una hilarante aparición de Petrucci como “action figure” convirtiéndose en Transformer y luego en “Oso Transformer”, Mangini como promotor de detergentes, LaBrie como “action figure”, diversos músicos interpretando en diversas instancias canciones de Dream (hasta una especie de orfeón universitario en una cancha de fútbol americano), y terminando con una caricatura de la banda a la usanza de “Bad” de Michael Jackson, entre otras innumerables cosas que vimos en la pantalla y que es imposible reseñar en su totalidad pues la memoria algo tiene de fragilidad. La idea es que usted, amigo/a lector/a, también nos ayude y rememore algunas de las cosas y detalles que, por la frágil condición del cerebro humano, hayamos pasado por alto.

dt14cl-22Y luego de este entretenido intermedio, vendría la denominada “segunda parte”, que básicamente sería nada menos que apretar mentalmente el “play” por el lado B del cassette del Awake, disco extraordinariamente querido por la gran mayoría de los fans de la banda y que este año cumple nada menos que dos décadas. Y si bien Dream es una banda que varía montones sus setlists en los tours, jamás imaginé escuchar algunos de los temas que vendrían a continuación. La pesada y densa guitarra de Petrucci marcaría el inicio de The Mirror/Lie, corte doble donde LaBrie la “descosió” como decimos los peloteros, más allá de un “gallito” por ahí que es perdonable considerando lo bien que anduvo en toda la jornada y particularmente en los recuerdos de Awake, donde muchos corearon los “Don’t tell me you wanted me, Don’t tell me you thought of me, I won’t, I swear I won’t, I’ll try, I swear I’ll try”. Notable performance.

Luego de darnos las gracias y preguntarnos “are you still with us?” y que seguirán viniendo, James nos dice que seguirán con el “Awake theme”, y que en un rato más nos entregarían material de Metropolis 2: Scenes From a Memory, provocando la natural ovación de los forofos apostados en el recinto santiaguino. Pero lo que correspondía a continuación sería continuar con Awake y nos regalarían lo siguiente, la melancólica Lifting Shadows Off a Dream, con un video en negro y blanco muy “otoñal” y que ayudó a contextualizar el tono casi lúgubre de este corte que jamás imaginé escuchar algún día en vivo.

Con Scarred, un verdadero lujo, ya pude confirmar una apreciación personal pero que seguramente más de alguien compartirá: era la mejor presentación de James LaBrie en vivo en Chile, demostrando que los fantasmas de sus padecimientos están quedando en el más profundo baúl de los olvidos. Y qué decir de lo que se logró con la maravillosa Space-Dye Vest, con esa tan alucinante como sencilla línea de piano, idea de Kevin Moore –quien merece más que un reconocimiento– y preciosa y precisamente ejecutada por Jordan que, con la humildad que caracteriza a los grandes en serio, no intenta y no necesita “pasar por encima” de la composición de Moore y la ejecutó de forma sencilla, como manda un corte de ese nivel de emotividad. Ovación total para el final del “Awake Theme” y con esto, sólo falta que alguna vez toquen Innocence Faded y con eso habríamos escuchado el Awake completo en vivo en Chile sumando todos los conciertos de la banda.

dt14cl-19Y una vez que culminó esta vívida remembranza de un disco que salió hace nada menos que veinte años, vendría el último corte de esta segunda parte, y el último del nuevo disco de la banda, la alucinante Illumination Theory, tema de más de veinte minutos de duración. Varios comentarios previos al show que uno pudo recoger decían que querían ver cómo lo harían con este corte, y realmente le sacaron lustre de manera magistral. Vuelve el “Majesty Taxi” al apoyo audiovisual, recorriendo diversos lugares, dejando atrás unas palomas e instalándose en el “Drive in Theater” para ver en la pantalla a Petrucci tocando. Fue sin duda uno de los momentos más brillantes del show y, me atrevería a decir, del año en shows en vivo, fue increíble cómo en directo tomó más “cuerpo” que en su versión en estudio, generó mucha mística con el público de cancha saltando al ritmo de los sones de Live, Kill, Die, el segundo “movimiento” de esta obra (tras la intro Paradoxe de la Lumière Noire), con su riff atrapante y enjundioso. Y luego, apoyados con un soporte audiovisual atinadísimo, con soles/luciérnagas recorriendo una especie de bosque, el tercer movimiento The Embracing Circle –muy filmscore– logró total atención y fue de verdad emocionante. Finalmente, con el cuarto movimiento, The Pursuit Of Truth, el carismático Jordan vuelve a tomar su “keytar” y se va para adelante nomás para recibir los extasiados y merecidos aplausos de un público que rendía merecido tributo a una banda y a un músico fantásticos. Y con el último movimiento, Surrender, Trust & Passion, se puso fin a una ejecución que no sólo respondió a las expectativas, sino que en el caso de varios, la superó. La banda se despide, LaBrie nos dice “good-bye”, y así, siendo las 22.55 horas, culminó la segunda parte de un espectáculo prácticamente irreprochable.

Tras un par de minutos de descanso y de luces apagadas, donde obviamente se sintieron las pifias y gritos de un público que quería más de los neoyorquinos, vendría la tercera y última parte del espectáculo. ¡Y qué parte! Nada menos que una especie de resumen ejecutivo de Metropolis 2: Scenes From a Memory, para muchos su trabajo preferido de toda la carrera de los norteamericanos. Es impresionante cómo Overture 1928 logra generar una atmósfera distinta a la del resto del concierto, y fue coreada por todo el público, cosa no demasiado común en los temas de Dream Theater precisamente por la estructura de sus temas, ayudada además por un soporte audiovisual increíble, que comenzaba con un “2014” en la pantalla que iba retrocediendo año a año hasta llegar, por cierto, al 1928. Y qué decir de la ebullición a la que se llegó con la memorable Strange Déjà Vu, a estas alturas un clásico de la banda y que, como curiosidad demostrativa, podemos decir que es EL ÚNICO tema que Dream Theater repitió en Chile respecto a su show del 2005, lo que da cuenta de un recontra prolífico catálogo de temas que perfectamente los podrían tener ocho horas arriba del escenario sin perder demasiado fuelle. Brillante y además simpática con el genial Rudess mirando directo a la cámara que lo enfocaba desde arriba y captaba su brillante alopecia, su prolija barba cana y su teclado giratorio.

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Y ya culminando el show, a fin de decorar una fabulosa torta de Heavy Metal y Rock, las guindas y cubierta de chocolate crispy serían nada menos que dos cortes excelsos del Metropolis 2. Primero, la increíble instrumental The Dance Of Eternity, un verdadero desparramo de exquisitez técnica y rítmica, ejecutada de manera sobrecogedoramente brillante, y finalmente con la colosal Finally Free, que tocaban por primera vez de forma íntegra en nuestro país, más allá de la inclusión de parte de este corte en el medley Schmedley Wilcox el 2008. La verdad, a varios se nos puso la piel de gallina al no sólo escuchar, sino que vivir la montaña rusa emocional y los distintos ambientes que se ven en este tema, de hecho el “one last tiiiime” fue probablemente uno de los pasajes más cantados de la noche por parte del respetable. Así, a las 23.20 horas y con una banda contenta y recibiendo banderas en el escenario (incluyendo una colombiana), se despiden de un público que podía darse más que por satisfecho, y que abandonó el recinto mientras en la pantalla gigante se proyectaba un video muy de película donde daban los créditos a los músicos y a los audiovisuales que hicieron las animaciones y videos de apoyo.

dt14cl-12En la parte más crítica del show, ciertamente el inconveniente técnico que tuvieron promediando el show y que provocó que no tocaran ese maravilloso corte que es Breaking All Illusions generó algo de pena, y por cierto que se extrañó algún bocadillo de Images And Words, probablemente el disco más icónico de toda la carrera de la banda y que contiene buena parte de sus justificadamente llamados clásicos. Quizás también el sonido no haya sido 100% prolijo, por instantes sonó un poco sucio y con rebote, especialmente el kit de Mangini. Pero en la suma y resta es un show que sin duda alguna quedará en la memoria de la gran mayoría de los asistentes, con un LaBrie cantando como en sus mejores tiempos y con cuatro músicos que están, justificadamente, en los top de los rankings mundiales de sus respectivas especialidades, y que tuvimos la fortuna de volver a ver en directo sacándole lustre a sus credenciales. Y a la larga, cualquier concepto que uno pueda señalar sobre Dream Theater se queda corto, pues cuando uno tiene la fortuna de poder ver a una banda así de grande, talentosa, vigente, dinámica, reinventora y entretenida, todas las flores están de más.

Setlist de Dream Theater:

Primera Parte:
01. False Awakening Suite (intro)
02. The Enemy Inside
03. The Shattered Fortress
04. On the Backs of Angels
05. The Looking Glass
06. Trial of Tears
07. Enigma Machine (con solo de Mike Mangini)
08. Along for the Ride

Segunda Parte:
09. The Mirror/ Lie
10. Lifting Shadows Off a Dream
11. Scarred
12. Space-Dye Vest
13. Illumination Theory

Encore:
14. Overture 1928
15. Strange Déjà Vu
16. The Dance of Eternity
17. Finally Free

 

MIRA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Todo listo para la quinta visita de DREAM THEATER en nuestro país. El show comenzará a las 20:30hrs en Movistar Arena y la apertura de puertas está contemplada para las 17:30hrs.

Las entradas tendrán un valor de $39.000, sin cargo por servicio, y estarán disponibles en la boletería del Movistar Arena a partir de las 15:00hrs.

Los norteamericanos se reencuentra así con el público chileno, gracias a un material que los volvió a poner en la primera línea. Un disco que según sus creadores viene a significar un nuevo comienzo, por eso decidieron titularlo con el mismo nombre del grupo: «Es el primer álbum homónimo de nuestra carrera y no hay nada que se me ocurra que sea un manifiesto de identidad musical y creativa más que fuerte que eso. Exploramos a fondo todos los elementos que nos hacen únicos, desde lo épico e intenso a lo atmosférico y lo cinematográfico», asegura el guitarrista y fundador John Petrucci.

Coincidentemente, la banda también tiene 25 años que celebrar: los que se cumplen desde la edición de su primer álbum, «When Dream and Day Unite» de 1989. Un cuarto de siglo en el que se han posicionado como una institución del rock, llevando la batuta en el lado más progresivo del género. Su ilimitada creatividad y performance de excelencia ha sido aplaudida desde todos los sectores, que han visto el milagro de ver juntos en una sola banda a algunos de los mejores músicos de las últimas décadas.

John Petrucci (guitarra), James LaBrie (voz), John Myung (bajo), Jordan Ruddess (teclados) y Mike Mangini (batería) son quienes conforman actualmente el grupo. «Dream Theater» es el segundo disco que materializan con esta alineación, después de haber pasado la prueba de la renovación de integrantes con «A Dramatic Turn of Events» de 2011. En esa etapa se consagraron como una de las bandas de más presencia en vivo, con una gira de 14 meses, 110 shows y 34 países recorridos. Con ese mismo espíritu se lanzaron nuevamente a recorrer el mundo este 2014, comenzando en enero en Europa

En PowerMetal.cl calentamos el 5to show de DREAM THEATER en Santiago, y preparamos un especial recopilando reviews escritos en nuestro sitio, además de toda la info de su próximo concierto en Santiago.

Visita el especial en www.powermetal.cl/dreamtheater

Las entradas están a la venta por sistema Puntoticket y puntos habilitados en Ripley y Cinemark. Disquería Rockaxis en Portal Lyon.

Precio Especial Estudiantes: $27.000 (con control de credencial estudiantil al ingresar al recinto)
Pre Venta Futuro: $29.000 (AGOTADA)
Venta General: $39.000

Dream Theater en Chile | 24 de septiembre 2014 | Movistar Arena

 

Imágenes del reciente show de Dream Theater en Movistar Arena.

Fotos: Guillermo Salazar

 

Dream Theater

Dream Theater sin duda alguna es el eslabón más esencial entre el Heavy Metal y el rock progresivo de gigantes exponentes como Pink Floyd, Rush, Yes, Genesis, King Crimson o Marillion, por sólo nombrar algunas de ellas, más allá de la indiscutible calidad de otros exponentes del metal progresivo como, por ejemplo, Fates Warning, Crimson Glory o Symphony X. Al menos en popularidad y en calidad, el pedestal de este quinteto norteamericano en el olimpo del Heavy Metal no admite mayor discusión.

De igual forma, tampoco admite discusión la trayectoria de estos neoyorquinos. Con trece discos de estudio (contando entre ellos a A Change Of Seasons), Dream Theater está a punto de cumplir nada menos que treinta años de carrera. Exactamente llevan veintinueve, desde el ya lejano 1985, instancia en la cual John Petrucci y John Myung, en esos entonces apenas unos aprendices de músicos que estudiaban en el prestigioso instituto Berklee, en Boston, quedaron boquiabiertos viendo el talento en la batería de un muchacho llamado Michael Stephen Portnoy, que al igual que ellos, venía desde Long Island y era fan del rock, cosa difícil de encontrar en Berklee.

Desde allí, y desde 1989 con When Dream And Day Unite con Charlie Dominici en las voces, pasando por los icónicos Images and Words, Awake y Falling Into Infinity, el glorioso Metropolis 2: Scenes From a Memory, los interesantes Six Degrees Of Inner Turbulence y Train Of Thought, llegamos a su debut en Chile el 2005 en la gira de Octavarium, con un impresionante marco de público en la Pista Atlética del Estadio Nacional –destacado por la banda en su momento como el show más masivo que han tenido–. A ese show sucedieron su concierto del 2008 en el Arena Santiago, el recordadísimo show post-terremoto de Marzo del 2010 –aportando un granito de arena en darle una señal de “normalidad” mental a un país que tanto lo necesitaba–, y la última aventura que implicó llegar a Espacio Riesco en Agosto de 2012.

Respecto a esa última visita: la banda fue capaz de sobrevivir a un puñal en su integridad como fue la partida de Mike Portnoy y dio potentísimas señales de buena salud con A Dramatic Turn Of Events, primer disco de los neoyorquinos con Mike Mangini . Dicha gira los trajo a nuestro país por cuarta ocasión, un día de grandes inclemencias climáticas y viales, que por suerte no fueron suficiente obstáculo para evitar presenciar a una banda extraordinariamente talentosa y una apuesta segura, como son los neoyorquinos.

Además, la banda tiene un gigante plus en vivo: no repiten sus shows y son mucho más impredecibles que los de otras bandas. Y ello se acentúa al saber que Dream inicia en Chile un tour que durará más de un mes y que, además de llevarlos a países hermanos de Latinoamérica, los conducirá a Asia y Australia a fines de Octubre. De hecho, no sabemos cuál será el tracklist de la banda y esa “sorpresa”, a estas alturas en que la información está al alcance de un par de clicks o movimientos de un dedo, es un punto extraordinariamente a favor. Y eso lleva a otro plus: hay que considerar que cuando se inicia una gira, la voz de la banda estará descansada (es cosa de recordar cómo cantó Ozzy en el Monumental David Arellano el año pasado, muy por sobre lo que muchos esperábamos, precisamente porque Sabbath iniciaba su gira latinoamericana en Chile), por lo que podemos tener tranquilidad y confianza en la performance de James LaBrie.

¿Qué podemos esperar de esta nueva visita de Dream Theater? Un enorme despliegue de talento en un recinto acorde a la cuantía de la banda y que facilita los desplazamientos del público, poder presenciar en vivo a esa bestia creativa que es Jordan Rudess, ver cómo defenderán en vivo su nuevo homónimo trabajo, cuáles clásicos recordarán de su extenso catálogo, y sobre todo, rendirle tributo a una banda que bien merecido tiene su sitial como una de las más grandes de la escena. Y por último, así como nosotros crecemos, nuestros músicos también lo hacen, y nunca se sabe cuándo será la última vez que los veamos… y eso hace a Dream aun más imperdible.

DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ

Dream Theater en Chile | 24 de septiembre 2014 | Movistar Arena

 

Dream Theater

DREAM THEATER vuelve a Chile para tocar el 24 de septiembre en Movistar Arena. En PowerMetal.cl nos preparamos para el 5to show de los norteamericanos en nuestro país, y preparamos un especial recopilando reviews escritos en nuestro sitio, además de toda la info de su próximo concierto en Santiago.

Visita el especial en www.powermetal.cl/dreamtheater

Las entradas ver a DREAM THEATER se venden por sistema Puntoticket, tiendas Ripley y Cinemark habilitados, y sin cargo por servicio en The Knife (Eurocentro).

  • Precio Especial Estudiantes: $27.000 (con control de credencial estudiantil al ingresar al recinto)
  • Preventa Futuro: $29.000
  • Venta General: $33.000

Dream Theater en Chile | 24 de septiembre 2014 | Movistar Arena

DREAM THEATER se presentará por quinta vez en Santiago, en esta oportunidad en el Movistar Arena, el próximo miércoles 24 de Septiembre. Los norteamericanos se reencuentra así con el público chileno, gracias a un material que los volvió a poner en la primera línea. Un disco que según sus creadores viene a significar un nuevo comienzo, por eso decidieron titularlo con el mismo nombre del grupo: «Es el primer álbum homónimo de nuestra carrera y no hay nada que se me ocurra que sea un manifiesto de identidad musical y creativa más que fuerte que eso. Exploramos a fondo todos los elementos que nos hacen únicos, desde lo épico e intenso a lo atmosférico y lo cinematográfico», asegura el guitarrista y fundador John Petrucci.

Coincidentemente, la banda también tiene 25 años que celebrar: los que se cumplen desde la edición de su primer álbum, «When Dream and Day Unite» de 1989. Un cuarto de siglo en el que se han posicionado como una institución del rock, llevando la batuta en el lado más progresivo del género. Su ilimitada creatividad y performance de excelencia ha sido aplaudida desde todos los sectores, que han visto el milagro de ver juntos en una sola banda a algunos de los mejores músicos de las últimas décadas.

John Petrucci (guitarra), James LaBrie (voz), John Myung (bajo), Jordan Ruddess (teclados) y Mike Mangini (batería) son quienes conforman actualmente el grupo. «Dream Theater» es el segundo disco que materializan con esta alineación, después de haber pasado la prueba de la renovación de integrantes con «A Dramatic Turn of Events» de 2011. En esa etapa se consagraron como una de las bandas de más presencia en vivo, con una gira de 14 meses, 110 shows y 34 países recorridos. Con ese mismo espíritu se lanzaron nuevamente a recorrer el mundo este 2014, comenzando en enero en Europa

Las entradas para el show de los norteamericanos se pondrán a la venta el próximo 07 de agosto, vía Puntoticket, y tendrán los siguientes valores:

  • Precio Especial Estudiantes: $27.000 (con control de credencial estudiantil al ingresar al recinto)
  • Preventa Futuro: $29.000, desde el 07 de agosto
  • Venta General: $33.000, desde el 18 de agosto

Aquí puedes recordar cómo vivimos el último show de DREAM THEATER en Chile.

Al decir “Teatro de los Sueños”, el oído más pelotero lo asociará a Old Trafford, el mítico estadio del Manchester United, pero el oído más musical interpretará dicha denominación como una forma de referirse a una de las más grandes agrupaciones de la escena mundial, estandarte de un estilo, adorado por muchos, vilipendiado por otros, aunque definitivamente indiferente para nadie que los haya escuchado. Y no son otros que Dream Theater, quizás una de las “grandes bandas” que más se demoró en venir por primera vez a Chile, pues recién pudimos verlos debutar en el sur del mundo en diciembre del 2005 en un inolvidable concierto en una Pista Atlética repleta y que es recordado por el conjunto como uno de los shows donde más asistencia ha convocado. Luego de ello, dos visitas al Arena Santiago (o Movistar Arena posteriormente), 2008 y 2010, completan la foja de Dream en Chile, siempre promocionando materiales lanzados recientemente: el 2005 fue Octavarium, el 2008 fue el turno de Systematic Chaos y el 2010 de su largaduración Black Clouds & Silver Linings, esta última pocos días después del terremoto 8,8 que azotó estas tierras y que, coincidente o no con la sismicidad de ese entonces, mostró a una banda haciendo un show bastante más corto de lo acostumbrado.

Pero si bien ahora igual la idea es promocionar su última placa en estudio, en este caso el sólido y dignísimo A Dramatic Turn Of Events (ADTOE), había algo distinto en el ambiente: se trataría del debut en vivo de Dream sin uno de los miembros más capitales de su historia, nada menos que Mike Portnoy, catalogado de forma muy poco discutible como uno de los mejores bateros de la historia del rock, líder y alma mater de la banda hasta hace no demasiado tiempo. En este sentido, quiero hacer un alcance: en toda agrupación se siente, y bastante, cuando se va un miembro “importante” de la misma, pero creo que particularmente en la función de batero, en pocas bandas el “mazazo” sería tan grande como en Dream Theater. Por ello, el valor, coraje y confianza en sus medios de Mike Mangini para tomar la posta y asumir el cargo merece desde ya un reconocimiento pleno, pues no es sólo ponerse en la espalda una mochila, sino que derechamente ponerse en la espalda un Fiat 600 con quince personas en su interior como en los concursos que se hacían en Sábados Gigantes.

Ante esto, la expectación por ver a Dream en Espacio Riesco sería algo distinta a las otras oportunidades en que habíamos visto su performance en vivo. Si bien uno sabe a lo que va, a presenciar un show de quizás no tanta emotividad sino que de pulcrísimas, brillantes e intrincadas ejecuciones, en este caso en particular se respiraba en el aire ese tufillo a morbo de “a ver cómo anda el Mangini” y ver si el denominado “baterista más rápido del mundo” lograba hacernos olvidar a Portnoy o por lo menos dejar la viudez de lado por un par de horas.

Ya de partida debo señalar que el lugar no me agradó para nada, más aun considerando la desprolijidad de la productora a cargo de la organización, que en su página web agendaba este concierto para las 21 horas y en los tickets se señalaba como kick off las 20. Si bien conocía el Espacio Riesco en otros contextos, nunca me había tocado ir a un recital allá y a priori me parecía que, estructuralmente, no era el mejor recinto para explotar de buena forma las cualidades sónicas de Dream Theater, además de sus complicadas entradas y su ubicación geográfica complejamente accesible de no ser en vehículo (defecto que la intensa lluvia de la jornada se encargó de amplificar), lo que lo convierte en un lugar muy poco recomendable para conciertos masivos. De todas maneras hay que entender que el lugar donde anteriormente habían tocado estaba ocupado por el Ratón Mickey patinando en hielo así que por ello no pudimos disfrutar de este show en un lugar más céntrico.

Pero lo importante es que al frente habría una banda encargada de transformar cualquier otra consideración, dificultad o problema, en algo menos que secundario. Y así lo entendió la fanaticada de Dream, que pese a la inclemencia del tiempo y a la “trasmanidad” del venue, se hizo sentir en gran número en el Espacio Riesco, siendo quizás una de las diez o quince bandas metaleras que más público es capaz de convocar en sus shows. A eso de las ocho, la hora de esta nueva cita de Dream con su audiencia chileno, unas seis mil personas esperaban con ansias el inicio del show.

Y así, con gran puntualidad, y con un escenario auxiliado con dos pantallas gigantes, una a cada lado del mismo, comenzarían los sones de la intro Dream Is Collapsing de Hans Zimmer, celebérrimo compositor de soundtracks de películas como Gladiador o El Origen entre otras. De hecho este tema precisamente pertenece a la banda sonora de este último –gran– film. Al mismo tiempo, en unas especies de tres cubos utilizados como pantallas, se proyectan –en una onda muy pinkfloydiana o rushiana– una suerte de “Merrie Melodies” psicodélica y que culmina con un avioncillo de Dream Theater aterrizando y con sus músicos dirigiéndose a escena. Un momento realmente creativo, mágico, alucinante y cargado de belleza estética. Y la sensación era: “vaya, si así de tremenda es la intro… ¡cómo será el show!”, y si la expectativa era alta, luego de la intro ésta creció aun más.

Se apagan las luces y se escuchan las voces de los cantantes de garganta de Tuvá distintivos de uno de los más grandes cortes de su última placa. Bridges In The Sky tendría el honor de abrir los fuegos de esta jornada, debido a que el tema tiene su propia introducción, luego de la cual salen a escena Mangini junto a “las cuatro Jotas”, Kevin James LaBrie, Jordan Charles Rudess, John Peter Petrucci y John Ro Myung, a ejecutar este brillante tema. Ya podía confirmarse bastante de lo que se presagiaba, una banda sin errar una nota, causando emoción y sobretodo admiración contemplativa del público –que seguía llegando–, y un sonido que lamentablemente no era de los mejores y no lo fue durante toda la noche, desagradándome particularmente el sonido algo “tarriento” de la imponente batería de Mangini, de la cual ya hablaremos. De todas formas un poderoso inicio de una jornada que se presagiaba extensa.

Sin solución de continuidad, los clásicos sonidos de batería de 6.00 marcarían un instantáneo retorno al pasado, rememorando el gran Awake de 1994, con un público que seguía llegando en gran número a este inaccesible recinto que es Espacio Riesco, superando los problemas climáticos, de estacionamientos, de lejanía de la entrada, controles, etc., conformando “al ojo” ya cerca de siete mil personas transcurridos los primeros 15 minutos de un show sólido y contundente.

En esos momentos LaBrie se dirigiría al respetable, prometiendo un show de “más de dos horas” –se cumpliría– y presentan uno de mis temas favoritos del algo irregular Systematic Chaos de 2007, la poderosísima e intensa The Dark Eternal Night. Huelgan las palabras para resaltar el desempeño de los gigantescos músicos pero me siguió incomodando el sonido, a tal punto que por momentos costaba distinguir si LaBrie estaba cantando bien, mal o más o menos. Si bien el audio mejoraría a lo largo del show, me parece que nunca cuajó el nivel de excelencia que uno espera de un show de una banda tan prolija. No es culpa de ellos en todo caso, que contaron además con un Rudess muy “dicharachero” a ratos, aplicando al final todo su talento con una “guitarra/teclado” tan típica de esas agrupaciones sound que por suerte pasaron bastante de moda. Merecidísimos aplausos y los primeros “ooo…o-o-o, oh” de la noche.

Otra tónica comenzaría a marcarse con la bonita balada This Is The Life, que como sabemos también forma parte de ADTOE. En los temas más lentos y reposados pudimos escuchar y distinguir mejor a LaBrie. El canadiense es inteligente, sabe que no tiene la voz de antes así que explota muy bien sus virtudes vocales y en este tipo de temas es cuándo más pudimos notarlo. Y además le sirve un poco para descansar a Mangini que estaba haciendo ya a esas alturas un trabajo tremendamente remarcable.

Tocaría ahora el momento de viajar hacia el pasado reciente y rememorar a Octavarium (2005), con su portada de ese gigantesco Péndulo de Newton que hizo su aparición en los tres “cubos” que cumplían la función de “telón mutable” a medida que se desarrollaban las canciones. Con The Root Of All Evil (una de las partes de la llamada Twelve-Step Suite y que abre Octavarium) se logró otro de los más destacados instantes de la noche, con su inicio lleno de poder, a pura batería y riff, muy celebrados por el público que seguía llegando y a esas alturas ya frisaba los ocho mil espectadores. Tremendo también el final, algo “alargado” y con un logradísimo juego de luces.

Este tour es de promoción de ADTOE y así o haría sentir la banda, tocando, como veremos, en total siete de los nueve temas que componen dicha placa… y era el turno de Lost Not Forgotten, uno de mis temas favoritos del último esfuerzo de Dream y que contó con una ejecución resplandeciente por parte de la banda, con Rudess haciendo show aparte con su teclado “rotativo” y la camarita instalada en uno de sus costado, y con un Petrucci mucho más protagonista con las segundas voces, función que antes cumplía Portnoy.

Y llegaría el momento de ver al “baterista más rápido del mundo”, al Usain Bolt de los tarros, Michael “Mike” Mangini, presentado por LaBrie. Es decir, ya lo habíamos visto durante varios temas, y los más aplicados pudieron verlo en vivo hace un par de años cuando vino a hacer una clínica. Pero creo que varios concordarán con que “el” minuto que esperaba el forofo nacional estaba dado con ver a Mangini tocando un solo de batería. Y el tipo no sólo mostró buena parte de sus destrezas, sino que realmente hizo alucinar a quienes tuvimos la fortuna de conectar los sentidos con su impresionante talento y velocidad para tocar una batería gigantesca. Si el sonido de la batería hubiese sido óptimo –que insisto, desde mi posición, más cercano a la parte trasera, hacia la derecha del escenario, no fue bueno–, estaríamos hablando de un solo lisa y llanamente perfecto, además por el enorme trabajo de íluminación que engalanó la impresionante performance del batero, que se llevó una merecida ovación junto a varios Mangini, Mangini.

Sin dejar descansar por ahora al nuevo “chiche” de la banda, Dream decide retornar al pasado pero esta vez a la época antediluviana, rememorando esa verdadera piedra fundacional del progresivo que es A Fortune In Lies, primera pista de When Dream And Day Unite, el primer disco del Teatro de los Sueños. Muchos quedaron derechamente “locos” al ver que Dream ejecutaba un tema tan antiguo, con un LaBrie aguerridísimo cantando un tema de ejecución de alta complejidad.

Ya en medio del show, llegaría el momento acústico, bastante más íntimo, área en que Dream tiene una experticia a toda prueba, con una carrera donde las excelentes baladas y temas más “soft” tienen un punto de notoria relevancia. Sólo acompañado con Petrucci y su guitarra acústica, LaBrie nos cuenta que llevan aproximadamente catorce meses promocionando ADTOE, le da las gracias al público, y antes que Petrucci comenzase a tocar alguien del público le tiró un gorro de lana largo a LaBrie que con gran sentido del humor señaló que era como para colgarlo en la pared para Navidad y luego, para sorpresa de todos –y tras un intento fallido–, se lo puso, causando la espontánea ovación del público. En este entretenido contexto Petrucci y LaBrie ejecutan The Silent Man del Awake, parte de A Mind Beside Itself, con el guitarrista cumpliendo a la perfección las importantísimas segundas voces de este tema. Lindo momento.

Se incorporarían Mangini y Rudess a escena y con los “cubos” mostrando una animación del trapeciclista de la portada de A Dramatic Turn Of Events, y sin el poco expresivo pero talentoso Myung, era el momento del tema que cierra este último trabajo, la preciosa Beneath The Surface, que adquiere un brillo distinto en vivo, otro alto punto de la noche.

Otro corte que adquiere una dimensión mucho más alucinante en vivo es Outcry, también de su última placa. De los temas “largos” de ADTOE, probablemente sea el que menos me llene el gusto, pero verlo en vivo fue realmente impresionante, con un extraordinario juego con las imágenes de los “cubos”, mostrando diversas protestas –recordemos que “outcry”, si bien se puede traducir literalmente como “grito”, se entiende más como un clamor en el sentido de protesta– en distintos lugares del mundo, especialmente en Medio Oriente. Todo esto por cierto mientras la banda la ejecutó de manera soberbia, no sólo sin baches sino que revistiéndola de nuevos brillos, especialmente en el desempeño escénico de Rudess.

Y respecto a él quiero detenerme un poco, aprovechando que lo siguiente sería un solo de teclado/piano. Todos sabemos que los cinco músicos que componen Dream Theater poseen cualidades instrumentalmente excelsas, cada uno de ellos (quizás con la excepción de LaBrie) perfectamente pueden figurar en rankings de los diez mejores en su instrumento en el mundo. Pero para mí, el músico que más “feeling” tiene en Dream es Jordan Rudess. El tipo vive para su música, proyecta una intensidad y una felicidad al crear notas y melodías que realmente cautiva y por momentos conmueve. Es tan notable que es capaz hasta de crear aplicaciones para iPad para seguir haciendo música, si al costado derecho de su teclado mantenía una especie de pantalla táctil desde la que también emitiía sonidos durante diversos pasajes del show (probablemente haya sido la aplicación “MorphWiz”). Tan notable fue su performance que luego de la ovación del público, el propio LaBrie señaló que él siempre en los conciertos se ponía en el mismo rincón para observar y contemplar “como público” a quien estima, “de verdad, como uno de los mejores tecladistas/pianistas del mundo”. Excelso.

Llegaría el momento de recordar quizás el disco más “querido” de la banda, Images And Words de 1992, la fantástica Surrounded, especialmente para delicia de quienes son fans de Dream desde los tiempos donde estimábamos como un sueño lejano tenerlos en nuestras tierras. De seguro fue uno de los momentos de la noche donde más “prendido” se vio al público, especialmente en ese momento en que el ritmo se acelera un poco y Petrucci lanza a la pelea su sencillo pero intenso solo.

Luego de varios “ooo… o-o-o, oh” vendría otro de los momentos más intensos de la noche, el instante de visitar a Six Digrees Of Inner Turbulence (2002) con dos partes de su tema homónimo, War Inside My Head y The Test That Stumped Them All, con un Petrucci haciendo las segundas voces de estupenda forma, con unos “cubos” mostrando ojos, fuego, ojos en fuego y con un juego de iluminación espectacular. Extraordinario pasaje que contó con una de las respuestas más encendidas de la noche, pese a que el sonido no era el que uno esperaba.

Petrucci se queda en el escenario acompañado por Rudess, era el momento en que el guitarrista efectuase su reglamentario solo de guitarra. Quizás con menos pirotecnia que en otras ocasiones pero procurando mostrar mayor sensibilidad, no vamos a entrar ahora a descubrir el talento en las seis cuerdas del ítalo-americano, cuya única crítica a su solo es que me pareció algo más extenso de lo recomendable. Luego del gran y merecido aplauso que se llevó el músico, LaBrie manifestó que John era un guitarrista “absolutamente único en la forma en que se expresa”, provocando un nuevo gran aplauso.

LaBrie continuó dialogando para presentar el siguiente tema, ya acercándonos peligrosamente al final del show, señalando que hablaba de “nuestra existencia, hacia dónde vamos”, y extrapoló el significado hacia el espíritu, que es “resiliente”. El momento era de The Spirit Carries On, el único de la noche donde se recordaría el irrepetible Metropolis 2: Scenes From A Memory (1999), y que a mi juicio está dentro de las mejores baladas de la historia del rock. Piel de gallina y emoción en muchos, desgarro de gargantas en otros (el “where did we come from, why are we here” retumbó como una metralla), fue uno de los instantes más altos de la jornada, fundamentalmente por su intensa emotividad y por ser, lejos, el corte más cantado de toda la velada. Maravilloso.

Y cerrando la primera parte del show, y en medio de unos aislados “Me-tro-polis, Me-tro-polis”, vendría una última repasada al estupendo A Dramatic Turn Of Events con Breaking All Illusions, para varios su tema favorito del último disco de Dream Theater. Un tema fantástico realmente, que amalgama de estupenda forma el lucimiento personal (especialmente de la dupla Petrucci/Rudess) con una “sensación de banda”. Tremendo el inicio en guitarra, los cambios de ritmo, las duplas, los quiebres más tranquilos, un tema que cumple con notable precisión con el ADN de Dream y que fue recibido de gran manera. Tras dos horas y 25 minutos que se pasaron bastante rápido, y con LaBrie tomando una bandera chilena, el grupo se despidió del escenario.

Tras el encore llegaría el último tema de la noche, un nuevo recuerdo de, como dijimos, uno de sus discos más queridos, Images And Words. La duda era… ¿Metropolis o Pull Me Under? Y ya al primer segundo, con ese sonido ambiental, y las imágenes del Empire State y otras zonas neoyorquinas sabríamos que la elección sería la emblemática Metropolis 1: The Miracle And The Sleeper, ante la emoción de un público ávido por culminar la jornada con un clásico de esta envergadura e importancia en toda la discografía de Dream. Además es un tema que permite el lucimiento personal de todos los músicos, que en algún momento tienen el turno de tomar mayor protagonismo. En medio de ese glorioso y enorme pasaje instrumental (algo alargado al efecto), LaBrie da las gracias y se despide del público, para volver a cantar y rematar esta grandiosa pieza musical. Y así, luego de dos horas y 40 minutos, Dream Theater le dice adiós al Espacio Riesco con la satisfacción del deber cumplido y con un público bastante satisfecho pese a los inconvenientes. Para destacar también que desde la audiencia le lanzaron una muy bonita bandera a Mangini que decía algo así como “Mangini Welcome Home”, que el batero recibió con gran y sincera alegría. Era lo mínimo que merecía, por cierto.

Independiente de las dificultades en el acceso y llegada al recinto –para replantearse el volver a asistir a un concierto en un lugar así– o que el sonido nunca llegó a ser convincente (sin ser burdamente malo), me pareció un show intenso, muy pulcramente ejecutado, parejo en el buen sentido, con los temas bien distribuidos y que fue disfrutado de buena forma, dejando al público quizás más conforme que en su visita anterior, muy afectada por la cercanía con el terremoto de febrero de 2010. Pero más allá de esto, el mayor gusto fue haber visto con tanta vida, vigencia y naturalidad a una banda que muchos dieron por desahuciada tras la partida de uno de sus miembros más importantes, pero que tuvo la capacidad, inteligencia y perspicacia para encontrar en Mike Mangini no sólo al reemplazante de Portnoy, sino que a un músico que paulatinamente se comienza a tutear con un reconocimiento más “macro” y que merecía hace tiempo. Dream es como un paciente transplantado, pero que no sólo sobrevivió a la partida de Portnoy, sino que quedó sin secuelas. Y verlo en vivo es un privilegio.

Setlist:

01. Intro – Dream Is Collapsing (Hans Zimmer)
02. Bridges in the Sky
03. 6:00
04. The Dark Eternal Night
05. This is the Life
06. The Root of All Evil
07. Lost Not Forgotten
08. Solo de batería de Mike Mangini
09. A Fortune in Lies
10. The Silent Man
11. Beneath the Surface
12. Outcry
13. Solo de teclado de Jordan Rudess
14. Surrounded
15. On the Backs of Angels
16. War Inside My Head
17. The Test that Stumped Them All
18. Solo de guitarra de John Petrucci
19. The Spirit Carries On
20. Breaking All Illusions
Encore
21. Metropolis Pt. 1: The Miracle and the Sleeper

 

De forma lenta, fuerte y clara articula Mike Mangini sus palabras desde Guatemala para la entrevista con Chile, dejando escapar toda su vocación docente desarrollada en las aulas del Berklee College Of Music, donde antes de transformarse en el nuevo batero de Dream Theater era profesor de percusión. Enuncia como si estuviera dictando y pidiendo tomar nota, citando con calma afirmaciones para después graficarlas con ejemplos en todo lo que debe ser un método casi académico para facilitar la comunicación y el diálogo.

Con un cuidado en beneficio de un mayor entendimiento y exactitud -por el temor natural a no ser bien traducido al castellano y por el deficiente audio de la conexión telefónica-, este intérprete de clase mundial nos habla de pasión por tocar, de disfrutar la música, de contribuir a un nivel espiritual y emocional a la banda que por primera vez en su impecable carrera le permite, según esta charla-entrevista, ejecutar los patrones que siempre soñó pero nunca fue capaz de hacer por no dar con los músicos indicados. Y ahora que tiene la chance en A Dramatic Turn Of Events de desplegar todo su drumming y estilo, no entrega otra definición que de “batero de orquesta” para calificar su participación en aquel álbum, el más aclamado del grupo desde la segunda parte de Metropolis, donde le saca máximo partido a su impresionante set.

Pero también habla de respeto a Portnoy, a sus canciones, a sus discos y a los fanáticos de Dream Theater que en Chile verán de vuelta a los gigantes progresivos el próximo 22 de agosto en Espacio Riesco. A sacar una hoja y tomar apuntes. El profesor llega a la sala.

EN CLASES CON MIKE MANGINI

OK Mike. Lo primero es que Dream Theater ha estado aquí varias veces en Chile y si bien se trata de tu primera visita con ellos, ya has venido al país por ejemplo en octubre del 2010, cuando hiciste una clínica/clase magistral en la que se te promocionaba como “el baterista más rápido del mundo”. ¿Qué recuerdos guardas de aquella experiencia?

Lo que recuerdo yo de mis experiencias con las clínicas y también de mis shows con Steve Vai por alrededor de todo el subcontinente sudamericano, ¡y de hecho por Centroamérica inclusive!, es el feeling tan entusiasta de cada uno de los fanáticos. Me acuerdo que sentía que estaban muy instruidos con respecto a la música que les tocábamos, con respecto a la música que yo les tocaba… ¡y la comida es fantástica! Me fascina la comida picante así que la experiencia como un todo, desde mi drumming hasta lo que comía, son puros momentos felices (risas). ¡Oh!, ¡y los cigarrillos también!, los cigarrillos allá son muy buenos, así que recuerdo puras cosas positivas de Chile y Latinoamérica.

Dream Theater son muy populares acá en Chile y sin ir más lejos, la primera vez que vinieron, a fines del 2005, congregaron entre 20 y 25 mil fanáticos, en el que ha sido al menos hasta esa fecha el concierto más multitudinario en la historia del conjunto. Como puedes ver este fenómeno de lejos, ¿por qué estimas que existe una conexión tan especial entre Dream Theater y los chilenos?  

La relación tiene que ver principalmente con el espíritu humano en realidad. De verdad creo que todas las personas una vez que tratan de absorber con mayor profundidad la música terminan apreciando mucho más a esos músicos que se apasionan. Y me parece que esa es la conexión en común que existe entre Dream Theater, los seguidores de Dream Theater y los que están por convertirse en seguidores de Dream Theater, lo que vendría a ser la pasión que nos lleva a ser lo mejor que podemos y a disfrutar la música. Considero que la gente en Chile tiene dicha pasión, entonces la música es un lenguaje que conecta la pasión entre las personas. Eso es lo que yo encuentro tan especial.

CONTRIBUYENDO A NIVEL ESPIRITUAL Y EMOCIONAL DE DREAM THEATER: “MI PASIÓN ERA VERDADERA”

En tu carrera has dado una gran cantidad de audiciones…

Sí, he dado de hecho 46 audiciones…

(Risas) correcto, aunque la de Dream Theater para ti fue especial ya que como han dicho antes, “la diferencia era que sabía que tenía que ingresar a esta banda”. ¿Qué viste particularmente en Dream Theater que querías tanto el puesto?

La razón por la cual mi audición con Dream Theater lograra llenarse de pasión y dirección, enfoque, se debió a que había estado viendo en mis sueños y practicando las formas de tocar un drum set que no aún no se había hecho antes ya que no había dado con los músicos con los cuales trabajar así y tocar de esa manera. Por ello, apenas se hizo real la oportunidad con Dream Theater, sabía que yo podría sentirme feliz trabajando en mi instrumento y contribuyendo en un nivel espiritual y emocional al grupo como también a los fanáticos, ¡sólo porque mi pasión era verdadera!, dado que pensaba que aquí podría utilizar mi nueva forma de drumming para llevar al conjunto a otro nivel técnico y artístico, ¡y estaba convencido de que sería capaz de hacerlo! Sabía que lo que estaba haciendo era realmente distinto y especial, esperando ojalá que los integrantes lo notaran, ¡y así ocurrió!

Y como esta audición era tan clave para lograr tocar con músicos capaces de entender el modo que haces las cosas, ¿cuánta ansiedad se puede sentir cuando oportunidades tan únicas y anheladas surgen en el camino?

Bueno, he aprendido en mi vida a tomar la ansiedad y convertirla en energía positiva resultante en acción. Por ejemplo, yo me esfuerzo mucho, me levanto temprano de la cama, sacrifico otras cosas de mi vida para dedicarme a mis tareas y hacerlas, y me di cuenta de que en esta oportunidad y esta audición, podrían aparecer sus desafíos extra que quizás no nos sería posible de anticipar. Por ejemplo, lo normal en una audición es debas aprenderte la música de otro individuo. Primero que todo y lo más importante entonces, aprendí de mi profesor de batería que la persona que se ensaye 300 veces una canción, se quedará con el puesto, ¡punto!, así que eso lo llevé conmigo. Lo otro que puse yo de mí fue que practiqué cuestiones técnicas, time signatures, poliritmos y coordinaciones de batería, sólo en caso que me ellos me pidieran que improvisara  y respondiera con time signatures complejos y pasajes difíciles, ¡y eso fue justo lo que pasó Jorge! Me encontraba tan bien preparado, tan listo que ni siquiera cometí un solo error con las canciones, que ni siquiera cometí un solo error en la prueba. No cometí un solo error con los jams ni tampoco cometí un solo error al hablar acerca de quién yo era, acerca del tipo de personas con la que quería compartir alrededor y acerca del tipo de vida que deseaba tener, por lo que estaba preparado para conversar, para improvisar, para tocar sus temas y para escuchar genuinamente. Me encontraba listo para estar callado y escuchar lo que irían a pedir de mí, por lo que me encontraba listo en cinco niveles como en, ¿sabes?, como si fuera un atleta olímpico preparado para cada una de las pruebas. Eso es lo que pienso yo, ¡y funcionó!

“SÉ QUE NO SOY TAN GRANDIOSO (…) QUE SOY CAPAZ DE COMETER ERRORES”

Hablaste de sacrificios y uno que hiciste para convertirte en batero de Dream Theater fue dejar tu trabajo de docente full-time en el Berklee College of Music, como “profesor asociado del percusión” dando ramos de Private Drumset Instruction, Drum Lab 1 & 3, Double-Bass Drum, Polyrhythms 1 & 2, entre otros. Entonces, junto con lo emocional y espiritual, ¿cómo utilizaste el aspecto “académico” a la hora de audicionar y entrar a Dream Theater?

Lo primero… bueno, el asunto más importante es que todo lo necesitamos saber se basa en emociones: se llama respeto. Lo primero que debemos hacer es RESPETAR. Por ejemplo, si a una persona, si a un estudiante se le aproxima una audición debe RESPETAR lo que ya existe de antes. Por ejemplo: respeté el hecho de que Dream Theater tuviera diez discos. Respeté las partes de batería de Mike Porntoy. Respeté las canciones de Dream Theater. Respeté a los fanáticos y me respeté a mí mismo. Me respeté a mí mismo en el sentido que sé que no soy tan grandioso. Comprendo que soy capaz de cometer errores pero tengo que ser honesto y reconocer mis limitaciones para dar el primer paso. Y luego, el siguiente paso que es académico y mental, es la habilidad de distinguir patrones. Debo distinguir patrones, patrones de time signature, patrones de key signature, patrones de dinámica. Todas esas cosan toman muchos años de instrucción así que entre estar preparado emocional y espiritualmente, también debo estar preparado académicamente. Lo académico da lo mismo sin embargo si la persona no muestra respeto. Eso es lo que pienso.

Por último, ya has comentado antes que los temas más difíciles de tocar de Dream Theater son, justamente, los que grabaste en A Dramatic Turn Of Events. ¿Qué ocurre en tus partes de batería, en tu drumming que hace que sean tan desafiantes de interpretar en estudio y en vivo?  

Lo que resulta tan desafiante es que tengo que tocar y golpear la batería para seguir la música primero que todo, como una orquesta, como un batero de orquesta y eso significa que a veces debo interpretar patrones de batería que necesitan que los haga mitad zurdo o mitad diestro, dependiendo de la combinación de ritmos. Además, también debo cubrir y alcanzar distancias bien grandes porque mi setup de batería es como… no cuesta seguir los teclados o seguir las guitarras pero la batería, o sea mi batería no está configurada de una manera tradicional, puesto que tiene un setup ambidiestro así que debo cubrir y alcanzar distancias bien grandes y golpear con harta fuerza, así que resulta bastante desafiante en lo físico. Tocar más encima como zurdo a ratos y como diestro en otros, ¡eso es algo que me costó perfeccionar durante una década y ninguna persona puede llegar y hacerlo así nomás!, ni yo, ni un alumno, ¡nadie se puede sentar a hacerlo y listo! Aquello es lo que lo hace tan desafiante y la gente tendrá que verlo, de eso de trata, esa es la idea. La gente tendrá que ver el show para dilucidar por completo el porqué dije que es lo más desafiante. ¡Y ahí lo tienen!

Perfecto, entonces todos aquí en Chile que vayan al concierto para verlo. Gracias por tu tiempo y nos encontramos pronto acá Mike con Dream Theater.

(Se relaja) No tienes nada que agradecer Jorge, de verdad espero con ansias que lo veas y ojalá puedas acercarte a estrechar mi mano y saludarnos, decirnos hola. ¡Adiós!

Más especial de lo pensado será el viaje de DREAM THEATER por toda América Latina. No sólo tocará por primera vez en países como Guatemala, El Salvador y Costa Rica, sino que también filmará los dos conciertos agendados en el Estadio Luna Park de Argentina, para después lanzar un DVD en vivo. Esto, según lo publicado en Blabbermouth.net, que agrega que el material saldría en algún momento del 2013.

El conjunto progresivo actuará en Buenos Aires el 19 y 20 de agosto, después que el 17 se presente en Rosario. Para Chile mientras tanto el único concierto está programado para el 22 de ese mes en el Espacio Riesco. Las entradas se están vendiendo por Ticketek y The Knife.

Dream Theater

DREAM THEATER anunció hace unos días las fechas de «A Dramatic Tour Of Events», gira que los traerá nuevamente a Chile.

La banda actuará en Santiago el 22 de agosto a las 21:00hrs. en el Espacio Riesco y las entradas tienen un valor de $25.000. Este sábado 16 de junio comenzó la pre-venta exclusiva para clientes Entel con un 20% de descuento por sistema Ticketek, ticketek.cl, 690 2000, Cine Hoyts, Falabella y The Knife.

La venta general será a partir del 23 de junio.

Esta será la primera vez que la banda toque en países como Guatemala, El Salvador y Costa Rica, además de retornar a Brasil, Argentina, Colombia, El Salvador, Costa Rica y Chile.

Las fechas del tour son:

8 de agosto: Ciudad de Guatemala, Guatemala – Forum Mundo E
10 de agosto: San Salvador, El Salvador – Anfiteatro CIFCO
12 de agosto: San José, Costa Rica – Palacio de los Deportes
15 de agosto: Bogotá, Colombia – Palacio de los Deportes
17 de agosto: Córdoba, Argentina – La Usina
19 de agosto: Buenos Aires, Argentina – Luna Park
20 de agosto: Buenos Aires, Argentina – Luna Park
22 de agosto: Santiago, Chile – Espacio Riesco
24 de agosto: Porto Alegre, Brasil – Pepsi on Stage
26 de agosto: Sao Paulo, Brasil – Credicard Hall
29 de agosto: Belo Horizonte, Brasil – Chevrolet Hall
30 de agosto: Río de Janeiro, Brasil – Citibank Hall
1 de septiembre: Brasilia, Brasil – Ulysses Guimaraes

Afiche: Dream Theater en Chile 2012

Dream Theater

En gira promocional de su disco «A Dramatic Turn Of Events», DREAM THEATER anunció en su sitio web las fechas para Latinoamérica que los traerá de vuelta a Chile el 22 de agosto en el Espacio Riesco.

Esta será la primera vez que la banda toque en países como Guatemala, El Salvador y Costa Rica, además de retornar a Brasil, Argentina, Colombia, El Salvador, Costa Rica y Chile.

Las fechas del tour son:

8 de agosto: Ciudad de Guatemala, Guatemala – Forum Mundo E
10 de agosto: San Salvador, El Salvador – Anfiteatro CIFCO
12 de agosto: San José, Costa Rica – Palacio de los Deportes
15 de agosto: Bogotá, Colombia – Palacio de los Deportes
17 de agosto: Córdoba, Argentina – La Usina
19 de agosto: Buenos Aires, Argentina – Luna Park
20 de agosto: Buenos Aires, Argentina – Luna Park
22 de agosto: Santiago, Chile – Espacio Riesco
24 de agosto: Porto Alegre, Brasil – Pepsi on Stage
26 de agosto: Sao Paulo, Brasil – Credicard Hall
29 de agosto: Belo Horizonte, Brasil – Chevrolet Hall
30 de agosto: Río de Janeiro, Brasil – Citibank Hall
1 de septiembre: Brasilia, Brasil – Ulysses Guimaraes