Entradas

Hace 3 años la frase “Accept graba DVD en Chile” no hubiera sido más que un mal chiste… o uno de los mejores sueños.  Sin embargo, luego de la presentación que los germanos dieran hace algo menos de dos años en territorio nacional, antes unas 1000 personas aproximadamente, todo cambió.  Algo mágico sucedió aquella noche, algo que ni los alemanes ni los asistentes pudieron olvidar.  Algo que motivó a que en esta segunda visita, Accept no titubeara un segundo en decidir que esta sería la ocasión perfecta para dejar registrado para la posteridad, el lazo que nació aquel 13 de mayo de 2011 entre ellos y el público chileno.  Todo estaba dispuesto: el escenario preciso para la ocasión, un marco de público respetable y el anhelo de ver a la leyenda nuevamente en nuestra tierra.  “Accept graba DVD en Chile”, el sueño hecho realidad.

Metal Fest: La Previa, como se dio a conocer el evento, incluyó dos números antes.  El primero de ellos, fue la banda oriunda de Los Angeles, California, Día de los Muertos, quienes hasta antes de esa noche, dudo que hayan sido conocidos por muchos.  Sin embargo, eso no obstó para que con el correr de los temas, los asistentes comenzarán a mostrar cierta empatía con la agrupación, más aún cuando su vocalista, Loana dp Valencia, invitara a escena a Anton Reisenegger a interpretar un tema junto a ellos.  Su propuesta death/thrash, por momentos similar a Arch Enemy, logró entusiasmar a los más de quinientos asistentes que se encontraban al interior del recinto en ese momento, a pesar que el audio no los acompañó mucho.  Gran parte de su presentación la tuvieron que llevar a cabo con un sonido saturadísimo, el que hacía muy dificultoso entender muchas partes, pero eso no fue problema para ellos, quienes se mostraron cómodos en escena y contentos de haber podido presentarse por primera vez en escenarios chilenos.

El segundo número eran nuestros conocidos Pentagram, quienes con más años de oficio, se plantaron en escena  a eso de las 21:00 hrs. para comenzar a azotar los cráneos de la mano de Fatal Predictions, logrando conexión inmediata con la audiencia.  Su show fue intenso, aunque tampoco gozaron de gran sonido,  algo que no importó al respetable que supo responder de manera acorde con lo que la banda de Reisenegger iba mostrando.  Profaner, Spell of The Pentagram, The Malefice, Temple of Perdition y la excepcional Demoniac Possession, provocaron algunos mosh entre los más asiduos a la música de los nacionales.  Además, se dieron tiempo para mostrarnos dos nuevos temas, los que serán incluidos en el primer larga duración de la banda en sus más de 25 años de historia.  The Apparition y La Fiura, fueron los escogidos, canciones con las que se encargaron de mostrar que The Malefice, título del disco, se viene realmente con toda la vibra de los años en que grabaron sus tan recordados y añorados demos.  Excelente presentación de Anton y los suyos.  Pero vamos a lo nuestro.

A eso de las 22:20 se apagaron las luces del Teatro Caupolicán y Accept salta a escena de la mano de la prendida Hung, Drawn And Quartered, un temón de su última placa a la fecha, Stalingrad (2012), el cual desató la euforia de los asistentes, los que, por lo que se vio en cancha y galería, llegaron a sumar unos 3000 aproximadamente, una cifra considerable y digna como para grabar el concierto y editarlo para un futuro DVD, algo que espero se cumpla muy pronto.  Sin preámbulo continuaron con Hellfire, la que continúo con la algarabía de todos quienes estábamos apostados en el recinto.  En el caso de Accept, los temas nuevos se reciben como si fueran clásicos de toda la vida, la recepción es impresionante, la conexión que logra la banda con su audiencia es indescriptible, es mazazo tras mazazo, y bajo esa premisa podrán imaginarse lo que ocurre cuando comienzan los primeros acordes de Restless & Wild, un mar de gente moviéndose en cancha al son de aquel magnífico corte proveniente del álbum del mismo nombre.  Todo ello acentuado por la presencia de las cámaras, lo que hacía que todos trataran de mostrarse ante ellas, haciendo maromas por doquier con tal de quedar grabados y quizás aparecer en el registro que finalmente salga a la venta.

La encargada de continuar fue Losers And Winners, canción proveniente de su aclamado Balls To The Walls (1983), la que fue coreada y mosheada hasta el cansancio.  Pero recordemos que Accept aún se encuentra en promoción de su último trabajo, por lo que luego tocó el turno de la homónima Stalingrad, cuyos murallones de riffs retumbaron poderosamente en el Teatro.  Vale decir que el sonido estuvo impecable, o al menos así fue desde la ubicación en donde me encontraba en cancha.  Las guitarras sonaron prístinas, los solos clarísimos, la batería y bajo abrumadoramente sólidos, y la voz de Tornillo estupendamente bien.  Y sobre este último debo señalar que si la vez anterior se veía cómodo y aflatado a la banda, ahora demostró ser parte integral de ella.  Es impresionante la forma en que se ha convertido en pieza clave de la potencia que los alemanes logran transmitir a su audiencia durante sus presentaciones.  El tipo sin ser un gran frontman y sin hablar mucho tampoco, logra una comunión espontánea con sus oyentes, algo tremendamente necesario en espectáculos de este tipo.

Y del año 2012 volvemos a 1981, para escuchar otro gran clásico: Breaker, canción que todos conocen a la perfección y que, como un buen vino, cada año que pasa pareciera que mejorara aún más.  La banda disfruta interpretando sus viejos clásicos, tanto como disfruta haciéndolo con los nuevos, lo que quedo demostrado con la llegada de Bucket Full of Hate, duro corte de su gran Blood of The Nations (2010).  La noche continuó con Monsterman de Russian Roulette (1986) y la más reciente Shadow Soldiers, otro temazo de Stalingrad, cuyo lead fue vociferado con fuerza por todo el Caupolicán, emocionando a cada uno de los presentes.  El medio tiempo ya por sí solo es poderoso, y entre saltos, cánticos y gritos, su poderío aumenta aún más.

Luego, y conforme a lo que señaló Mark, para esta ocasión especial incluyeron un tema más al setlist que venían ejecutando en sus últimas presentaciones.  Se trató de Amamos la Vida proveniente de Objection Overruled (1993), la cual se fue oída con la atención que amerita una canción de sus características.  Finalizado, la banda deja en el escenario por algunos minutos al gran Wolf Hoffmann, quien se despacha el acostumbrado y portentoso solo con el cual, posteriormente, da inicio a la no menos grandiosa Neon Nights, la que vuelve a erizar a todos quienes tienen a la banda entre sus agrupaciones de cabecera.  Es uno de sus más grandes clásicos y eso se nota con fuerza, provocando que nos ericemos cuando las miles de gargantas entonan su característico e inolvidable coro.

La presentación de los veteranos alemanes continuó con Bulletproof, canción que no está entre mis preferidas debido a sus aires AC/DC, pero que en vivo adquiere mucha más fuerza, más cuando Peter y Wolf comienzan su impresionante batalla, Hoffmann primero, dando el pie para que Baltes imite sus intrincadas peripecias.  Ambos son músicos brillantes y dominan a la perfección sus instrumentos, por lo que resulta realmente grato verlos en acción, disfrutando y entregándose 100% a lo que hacen en el escenario.

La rápida y ganchera Aiming High fue la encargada de proseguir con la noche que a estas alturas ya pintaba para legendaria.  Como les señalé recién, la entrega de los cinco en escena es impresionante.  La potencia en vivo de esta agrupación es algo que cuesta mucho tratar de describir en meras palabras.  Su presencia en el escenario es apabullante.  Cada uno de ellos, por sí solo, logra desconcertar por el vigor que le imprime a su actuación.  Sabemos que no son veinteañeros, pero sobre una tarima, pareciera que lo fueran.  La verdad es que demuestran más vitalidad que cualquiera de nosotros, así que imagínense lo que puede resultar de tener a estos cinco personajes juntos.  Son demoledores, aplastantes.  Una maquinaria sónica de un poderío inmenso.  A eso sumémosle 3000 voces coreando sus canciones y potentes coros, dentro de un recinto con la acústica del Teatro Caupolicán.  Es una experiencia que es muy poco probable que pueda ser plasmada en un texto, hay que vivirla, hay que estar ahí para entenderla, si no pregúntenle a todos los que aquella noche corearon Princess of The Dawn como si fuera la última, como sonaba cada una de las notas, cada acorde, cada batacazo de Schwarzmann, cada intervención de Tornillo, la solidez del bajo de Baltes (quien se despachó un solo de antología), o la magnífica dupla en las seis cuerdas que conforman Hoffmann y Frank.  Es de otro planeta.

Up To The Limit de Metal Heart, No Shelter y Pandemic de Blood of The Nations, y la impresionante Fast as a Shark de Restless and Wild, fueron las continuadoras del arrasador espectáculo.  A pesar del cansancio evidente a esa altura, es imposible contenerse con una canción como Fast as a Shark, con la contundencia y rapidez de la cual hace gala, con un Tornillo destruyéndolo todo con su caudal vocal, con Baltes y Schwarzmann imponiendo su solidísima base rítmica, y con la magistral demostración de virtuosismo por parte de Hoffmann y Frank durante toda su duración y, por supuesto, especialmente durante los imperecederos solos que incluye y que hacen que todos o tomemos por un momento la “air-guitar” o bien cabeceemos al punto de crearnos serias lesiones en el cuello.  Alucinante e inolvidable.

Luego de ellas se retiran algunos segundos, para volver al encore, que si bien ya todos sabíamos que incluía, fue esperado como si se tratara de la más grande de las sorpresas.  Metal Heart, arrasó con todos los presentes, la Marcha Eslava de Tchaikovsky al inicio de la canción retumbó en todo el recinto y fue coreada a todo pulmón, lo mismo con el coro y con el solo de Hoffmann, en el cual intercala Für Elise de Beethoven.  Eso, amigos, son momentos imborrables, impagables, grandiosos, momentos que nos acompañarán hasta el fin de nuestra existencia.  Todos quienes sienten la pasión y que llevan por dentro la llama de este tipo de música, sabrán a que me refiero.

La penúltima de la noche llegó de la mano de Teutonic Terror.  Lo dije en el comentario de su anterior visita, ocasión en la que abrieron con este tema.  Teutonic Terror, es un clásico instantáneo y está para ser considerado al lado de lo más selecto de los germanos, por lo que perfectamente puede ir al cierre de sus presentaciones.  Reúne todos y cada uno de los elementos que han hecho de Accept, un nombre clave en la historia del heavy metal mundial.  El gran cierre llegó de la mano de Balls to the Walls, y con ella la inevitable despedida, pero esta vez fue con la esperanza que pronto podremos revivir el momento.  Accept prometió grabar el show para un DVD, y se cumplió.  Solo resta esperar a que sea editado lo más pronto posible, ya que es algo digno de ser visto por muchos más.  Los comentarios sobran y las palabras faltan para describir lo que significa la experiencia Accept en vivo.  Una banda clásica, con historia, calle y bolas, y que sigue demostrándonos que están absoluta, plena e indudablemente vigentes.  Si la primera vez fueron 1000, y ahora 3000, esperemos que para la próxima sean 6000 o más los asistentes.  Nadie que se precie de ser fan del heavy metal, debería dejar pasar la oportunidad de estar frente a una parte importantísima de la historia del género. ¡Nadie!

Setlist Accept:

01. Hung, Drawn and Quartered
02. Hellfire
03. Restless and Wild
04. Lossers and Winners
05. Stalingrad
06. Breaker
07. Bucket Full of Hate
08. Monsterman
09. Shadow Soldiers
10. Amamos la Vida
11. Neon Nights
12. Bulletproof
13. Aiming High
14. Princess of the Dawn
15. Up to the Limit
16. No Shelter
17. Pandemic
18. Fast as a Shark
Encore:
19. Metal Heart
20. Teutonic Terror
21. Balls to the Wall

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

 

Los alemanes nuevamente dieron muestra de estar totalmente vigentes en el Heavy Metal haciendo un show demoledor junto a Pentagram y Día de los Muertos, en lo que fue La Previa de The Metal Fest.

Fotos: Guillermo Salazar