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No es fácil llegar a 20 años como banda y ALTO VOLTAJE los celebrará con un show en Blondie el próximo 20 de Octubre a partir de las 18:00 hrs. En la ocasión la agrupación será acompañada por DEVIL PRESLEY y MACHUCA.

Las entradas se encuentran a la venta por sistema Ticketek y tiendas Hites Asociadas. También es posible acceder sin recargo en The Knife (Eurocentro) y House Tattoo Rock (Portal Lyon). Las primeras 200 entradas tienen un valor promocional de $6.000, la preventa $8.000 mientras que el día del show  tendrán un valor de $10.000. Además hay una promoción exclusiva en tienda Blackside de Polera + ticket a $10.000.

Hagámonos la siguiente pregunta: ¿cuántos festivales de Rock y Metal hay en nuestro país? Ahora, ¿cuántos de ellos suponen un espacio para bandas locales únicamente? Es así: son realmente pocos los festivales de bandas nacionales que existen actualmente en nuestro país. Poquísimos. Claro, hoy tenemos el Metal Fest, pero convengamos en que allí las estrellas son las bandas internacionales y el papel que juegan los músicos chilenos no es estelar, siempre relegados a escenarios secundarios. Son las bandas invitadas. Por ahí anda la cumbre del Rock Chileno, pero es un festival de otra índole, en el que si llega a aparecer una banda de Metal o Rock Pesado hay que considerarlo una especie de milagro. Las hay, pero son las menos. ¿Festivales de Rock y Metal? No hay. A lo sumo alguna tocata organizada con muchas ganas, pero que no deja el plano del amateurismo.

Por todo lo anterior es que considero que lo vivido el pasado fin de semana en el Teatro La Cúpula del Parque O’Higgins es un hito que debería entenderse en el contexto de una realidad muy adversa para las bandas de la escena local. No le temo a la exageración cuando digo que el Chile Rock Festival fue algo histórico. Algo que, esperemos, marque el inicio de una bonita tradición anual que implique, por qué no, el advenimiento del fortalecimiento de una escena que, hoy por hoy, no es fuerte. Es de esperar que esto signifique el desarrollo de un aprecio por parte de la fanaticada hacia las bandas que hacen un esfuerzo por hacer música en Chile. ¡Ojo! No hablo del clásico chovinismo de que “hay que apoyar lo que es chileno porque es chileno y porque nosotros somos chilenos”. Para nada. Eso siempre me pareció un absurdo mayúsculo. No. Yo hablo de apoyar a las bandas locales porque, en su gran mayoría, son buenas y tienen un mérito enorme.

Ahora, difícil será apoyar a esas buenas bandas si no las conocemos. Y allí es donde iniciativas como Chile Rock Festival se vuelven trascendentales y del todo fundamentales. Creo conocer a muchas bandas chilenas, algunas bastante bien, pero no fueron pocas la agrupaciones que escuché por primera vez en esta primera edición de Chile Rock, bandas buenas que ahora podré comenzar a seguir y disfrutar. Y así debería ser para todos. Bueno, no es que “deba”, pero qué bueno sería, ¿no? Porque así es como crece y se desarrolla un movimiento como el Rockero/Metalero, que no deja de ser un movimiento eminentemente cultural. Por esto es que desde aquí, y a nombre de PowerMetal.cl, quiero felicitar al maestro Víctor Escobar (de Alto Voltaje) por atreverse a hacer esto, así como a la producción del evento, por tan magnífico trabajo.

SÁBADO

Pues bien, si bien es cierto nos parece importante destacar y valorar la variedad de estilos, en esta crónica nos centraremos en las bandas más identificadas con el Power y el Heavy Metal, como es de esperar. Dicho esto, creo que el primer día fue algo más variado que el segundo, con bandas de Punk/Ska, Hardcore, Heavy Metal, Hard Rock y hasta Death Metal. Aquella primera jornada la inauguraron a las 15:50, -con una puntualidad extraordinaria-, los muchachos de Corona de Espinas, cultores de un Heavy Metal bien agresivo, con tintes Hardcore en sus voces bastante interesante. Su propuesta sin duda merece la pena. Sonaron bastante bien por lo demás.

Siguió EQZ, impresionante banda que se echó al bolsillo a los asistentes de inmediato, en buena medida gracias al carisma de su orondo vocalista, que no es otro sino Daniel Tobar, más conocido por haber sido el batero de bandas como 2X, BBs Paranoicos y también Devil Presley. El tipo sale al escenario y lo primero que hace es apelar al público y preguntar: ¿Vinieron a ver a la Kel? ¿Qué hacen ahí sentados? ¿Vieron a ver a la Fran Valenzuela?” Todo acompañado de fuertes chilenismos. Ante esto todos reaccionan, se ponen de pie y van a darle su apoyo cerca de la barricada. Tocaron temas como Sin Pudor, Alma Negra, Depravación y Poder y Sangrientos Rituales. Me sorprendieron por el tremendo despliegue de fuerza y el gran carisma de los integrantes. Hasta un cráneo de vaca sacaron, al cual en algún momento Daniel le cantaba, cual Hamlet en su famoso soliloquio. Y a pesar de no haber mucha gente a esa hora, la gente prendió tanto que hasta unos mosh brutales se vieron, de esos en que los tipos salen volando.

En seguida vino Kingdom of Hate, que desgarró oídos con su integración de Thrash y Heavy Metal, con sonidos algo más modernos. Óptimo el nivel vocal exhibido por Andrés Marchant, aunque al comienzo se le vio algo apagado en su despliegue escénico, sólo sobre el final tiró algo más de carne a la parrilla. Si hasta indumentaria tipo Rey Brujo de Angmar, lider Nazgul (de El Señor de los Anillos) sacó. También altísimo el nivel mostrado por los otros integrantes, sobre todo por los guitarras Nataniel Infante y César Añasco. Aprovecharon también de presentar a su nuevo baterista, nada más y nada menos que Fran Muñoz, el crack conocido por su trabajo en Dorso y Husar. Regalaron temas como My Fears y Hidden Rulers of the World, de su nuevo disco. Buena presentación.

Más tarde Aneurisma trajo su bien trabajada propuesta de Metalcore al escenario. Buena faena la de los muchachos. Hubo un momento en el que se disponían a tocar un tema de su nuevo disco, señalando que era especial porque con él “habían logrado encontrar su sonido”. Lo curioso es que, uno de los guitarristas rompió una de sus cuerdas, y dado que el tiempo apremiaba, tuvieron tocar así. Sonaron increíble, lo que habla del talento de los integrantes. De hecho, y esto es una apreciación personal: sonaron mejor con una guitarra que con dos. También tuvieron tiempo para comunicarse con la audiencia, siendo muy bonito el momento en que se dieron tiempo para saludar a un pequeñito de unos 4 o 5 años que estaba allí, en la cancha, sobre los hombros de su viejo rockeando, justo antes de despacharse la tremenda Renacer. Bien ahí.

Siguieron los cracks de Triburbana, una banda que no tenía en carpeta, pero que me maravilló con su interesantísima propuesta, que combina el Heavy Metal con sonidos autóctonos de Chile, y que por cierto solo pudimos apreciar debido a que se reunieron “porque un grupo de amigos organizó el festival”. Utilizaron muchos instrumentos de origen Mapuche, como son el trompe y la trutruca. A decir verdad: cuando comienza a sonar la trutruca, el público estalla con una ovación tremenda, como reconociendo la intención de rescatar lo auténticamente chileno. Extraordinaria puesta en escena además, con su vocalista Pancho Miranda animando al público con cada cosa hacía, pasos de baile incluidos. La presentación arranca con Miranda recitando algunos versos de La Araucana, de Alonso de Ercilla, tras lo cual se vinieron temas notables, como El Cóndor y el Águila (con uso del theremin incluido), Zona de Catástrofe (con hermoso coreo del extraordinario chilenismo que forma parre de la letra), Naturadentro, Ají Chile y Nación Amerindia (verdadero temazo), entre otras. Excelente respuesta del respetable, que por muchos pasajes hasta coreó sus canciones.

En seguida llegó el momento del segmento Punk/Ska de la jornada, de la mano de bandas como Los Mox! y Machuca. Increíble lo de Los Mox a decir verdad. Sólo entonces me percaté de que buena parte de los asistentes eran fans de esa corriente, por lo que no fue extraño que con ellos se haya vivido uno de los momentos álgidos de todo el festival. Casi la totalidad de la gente coreó canciones como Killing The Chicken, Tengo Caña, Cuando Tomo, Rompiendo la Ley (cover de Judas Priest), un medley de Slayer, y los hímnicas Yo Admiro a Don Ramón y Ataque de Caca, entre muchas otras. Lo propio haría Machuca con Ella, Desde Mi Ventana, Al Patibulo, Los Primeros y El Último y Olvidando. Los más adeptos a los estilos profesados por estas bandas estaban vueltos locos.

Posteriormente llegaría al fin lo que uno estaba esperando: el Heavy Metal clásico. Los primeros en dar cara por nuestro estilo serían Alto Voltaje, comandados por el gran Víctor Escobar, que como señalamos anteriormente, fue el principal ideólogo del evento. La mítica banda se valió de sus más grandes himnos, como Adiós A La Fábrica, Alto Voltaje e Historia, con los cuales hicieron vibrar a los presentes, poniendo centenares de puños en alto. Los respectivos coros de estas canciones resonaron con fuerza en La Cúpula. También hubo espacio para cosas más fiesteras, como Rock y Burdel, momento en el que varios que se encontraban sentados se pararon y se acercaron al escenario, pues aparecieron unas bellas muchachas en paños menores a bailar. No los culpo, hasta yo dejé de tomar notas por un buen rato, ejem. Otras como Rocker y Ruda y Sexy terminaron de armar el fiestón en el recinto. Grandiosa actuación la de estos héroes del Rock Nacional.

Inquisicion no fue menos e hizo lo propio. Con su enrome arsenal de clásicos deslumbró a los pocos que pudieran no haberles conocido, y maravillaron a sus seguidores. Quizás esté demás decirlo, pero los despliegues técnicos de los profesores Domic y Schäfler resultaron alucinantes. Uno los ha visto no sé cuántas veces ya, pero siempre se maravilla con el increíble talento de estos monstruos. Lo de Paulo es simplemente increíble. Su voz es más bien un taladro que pone a prueba la resistencia de los tímpanos. Un poderío increíble. Lograron mezclar de buena forma sus grandes clásicos, como Arde El Volcán, con algo del material más reciente y que será parte de su nuevo disco: The Valley of St. Mark, City Of Pain y The Codex. Mencionar también que estaban aprovechando de celebrar sus veinte años de carrera. ¡Qué bonita manera de hacerlo!

Después llegó todo el Metal más extremo con Sadism, banda veterana (¡desde 1988 ya!) que, debo reconocer, no conocía con tanta profundidad, pero cuya aplastante puesta en escena me obliga a investigarlos más. Realmente devastadores. Un nivel técnico superlativo, comandados por el eximio Gabriel Hildalgo, a quien se suman otros maestros como Juan Pablo Donoso en batería, un monstruo; Pablo Proharam en la otra guitarra, Juan Moore en bajo y el enorme Ricardo Roberts en la voz, líder de la agrupación. ¡Y qué voz! Arrollador de principio a fin. Tocaron bastantes canciones de lo que será su próxima producción, The Ocularis Domi-Nations, que por cierto será su regreso después de once años de silencio (más allá de algunos discos compilatorios). Bien por ellos.

Cerrando la noche estuvo Chocloneta, con una propuesta tan peculiar como su nombre. Se trata de una mezcla muy interesante entre algo así como Thrash Metal, con percusiones y otros instrumentos que recuerdan a bandas muy ajenas a lo que uno acostumbra escuchar, como Chico Trujillo. Pero hay que insistir en el componente Thrash, porque realmente tienen momentos arrolladores y brutales. Como dijimos antes, muy interesantes. Misma cosa con Devil Presley, Heavy Hard Rock del bueno, de ese que prende de inmediato a la audiencia y le hace entregarse a acordes sencillos, sin mayores pretensiones que patear cabezas. Temas como Resisto, Six Pack y Aguardiente fueron los portadores de la misión de cerrar la fiesta del primer día del Chile Rock Festival 2013.

DOMINGO

La segunda jornada, la dominical, arrancó también de forma excepcionalmente puntual. También participaron doce buenas bandas, ante unas 600 personas. Cabe destacar también que esta jornada estuvo un poco más cargada al Metal más melódico, con bandas como Concerto, Six Magics o los propios Husar, así como también al Hard Rock, con grupos como Silverjack, Tumulto o La Máquina. Y hablando de ellos, de La Máquina, fueron los oriundos de Isla de Maipo los encargados de abrir los fuegos de la segunda jornada, a las 13 horas ya estaban subiendo al escenario para regalar sus mejores temas, como la emotiva pero poderosa Réquiem Para Un Rockero, dedicada a un amigo de la banda, Rock del Alma y Vampiresa.

La Más Gorda (LMG) devastó el lugar con su pesadísimo Heavy Metal. Fue, me parece, la banda que mejor sonido logró en la totalidad de los dos días. Sonaron como cañón. El suelo bajo uno no paraba de vibrar (literalmente), pero al mismo tiempo lograron sonar muy claros, con bastante definición. Por otro lado, sus temas me parecieron notables. Van muy en serio, ¿eh? No se dejen engañar por lo pintoresco de su nombre. Simplemente te vuelan la cabeza. Además hay algo especial en ellos: desde el momento mismo en que se paran sobre el escenario te cautivan, pues tienen una impronta y una presencia muy singular. Los ves allí y de algún modo sabes que te patearán el hocico. Nada, tremenda banda que aconsejo seguir con atención. Aconsejo escuchar Cerdo, canción cargadísima de crítica con la cual iniciaron su show.

El Power Metal de corte Neoclásico lo proporcionaron los floridanos de Concerto, que sorprendieron a varios con la excelencia de su nivel, regalando temas como Sueño Realidad, Condenas Del Tiempo y la más reciente La Luz Del Sol. Alucinante el nivel de experticia vocal de Jaime Salva, un verdadero monstruo de la voz. Algo similar ocurría cuando los prodigios Nelson Navarro y Felipe Ahumada, especialmente cuando ejecutaban esos vertiginosos solos simultáneos. Prosiguieron los muchachos de Battlerage, que asolaron la Cúpula con su inconfundible True Metal y con canciones de la magnitud de Heavy Metal Axe, Metal Slaughter, Raw Metal, By Steel I Reign Supreme y por su puesto Battle Rage. Como es de costumbre, el buen Fox-Lin Torres se robó la película con su desplante y la gente los premió con tremenda ovación al finalizar su presentación. Al comienzo poca gente se quedó presenciando su show, pero hacia al final, muchos se congregaron para verles, lo que habla de lo llamativo y atractivo del montaje de Battlerage.

El Hard Rock volvió a hacerse presente al alero de los chicos de Silverjack, quienes por cierto le imprimen un toque Heavy y bluesero muy llamativo. Tuvieron una notable entrega a lo largo de todo su show. Su propuesta es bastante directa, pero al escucharlos con detención uno nota que no es tan simple. Claro, sus temas son de líricas sencillas, que buscan llegar de inmediato al oyente, pero aquí y allá Chinorock se despacha tremendos solos que entusiasman a la gente. Lo mismo logra Jaime “Jaimetal” Dutrey. Superlativo cometido de Cristián Himmer también, tipo muy pulcro en su pegada, pero también poderoso. Algunos de los temas que ejecutaron fueron Carretera De Fuego y Fuego Blanco, con los que se vivieron los momentos más álgidos. Notable además el llamado el vocalista Chinorock para que Víctor Escobar (el creador del evento, recordemos) sea presidente. Ovación instantánea para el mencionado músico y la moción.

Memorable momento comenzaría a gestarse en el momento mismo que los míticos Polimetro suben al escenario. 16:10 y la gente se entrega por completo a lo que la banda liderada por Ricardo Susarte y los hermanos Esquivel pudiese hacer. Era sin duda uno de los momentos más esperados. Creo que quisieron irse a la segura, pues entonaron sus mejores canciones. Habmos de himnos clásicos del Metal Progresivo nacional, como Laberintos, Episodios, Fábulas y Los Hijos Del Temor. También se dieron tiempo para repasar algo de lo que será su nuevo disco, como Despertar. Hubo algunos problemas, como la ubicación del micrófono que debía ocupar el enorme Carlos Esquivel para realizar los coros. Ricardo pide un técnico que pueda solucionar el asunto, pero fue el mismísimo Ives Gullé el que se apersonó sobre el escenario. Aprovecharon de pedirle una botella de agua, la que llegó en seguida. Este detalle es decidor del ambiente de camaradería que había entre las bandas, y también entre las bandas y el público. A lo largo de los dos días fue todo como una fiesta entre amigos. Otra cosa llamativa fue la ausencia de América Soto en el puesto que ahora ocupa el bajista Alonso Poblete, quien dio cátedra con una actuación perfecta. Al igual que el maestro Patricio Esquivel tras los tarros y Mauricio Eyzaguirre en los teclados. Nada que decir, una presentación excepcional de una banda que a estas alturas es toda una leyenda.

En seguida los recontra legendarios Tumulto hicieron de las suyas y armaron la fiesta con su Hard Rock directo y clásico con toques de Blues. Siempre resulta emotivo ver cómo el legado de Poncho Vergara (Que Rockeando Descanse) perdura y se mantiene vivo a través del esfuerzo de su hijo Oliver y sus amigos. En verdad es tremendo lo que ha hecho Tumulto tras su regreso en 2009. Posiblemente se habían ganado al público incluso antes de subir al escenario, pero con clásicos como La Carretera Triste, Fantasías, Somos El Rock, Noche, Rock Solo Quiero Esta Noche y Esta Noche Será, se echaron a todos al bolsillo y cumplieron una labor extraordinaria. Por otro lado, Manuel Ezpinosa la descoció, demostrando que es digno sucesor del gran Poncho. Mención especial para aquél momento en que Oliver sube a su pequeña hija al escenario y la presenta como “la nieta de Poncho Vergara”, la pequeña no entendió nada seguramente, pero algún día sabrá que la ovación no era sólo para ella, sino que también para su abuelito.

Luego el Punk y el Ska también dirían presente en la jornada dominical a través de los míticos Los Peores De Chile, a quienes a pesar de ser “el bicho raro” de la jornada, se les escuchó con mucho respeto y hasta se les aplaudió a rabiar tras algunos de sus clásicos, como Cicciolina y Síndrome Camboya . Los puntarenenses de Hielo Negro regalaron la sencillez y potencia de su Rock y cumplieron un buen cometido, Demonio Parlante y Lobo Estepario fueron algunos de los cortes interpretados.

Alejandro Silva Power Cuarteto también la rompió con su virtuosismo y poderío. New Chaos, Habla Janus, Errock y Neopangea, fueron algunos de los cortes que el crack interpretó junto a su tremenda banda. El excelente sonido fue la tónica de todo el festival, pero aquí los técnicos se lucieron, permitiendo apreciar el detalle de todas sus composiciones. Breve pero maciza presentación del genio nacional. Y el Metal de alta factura siguió su curso cuando Six Magics salió a escena. Comandados por Erick Ávila y la gran Elizabeth Vásquez y estrenando nuevo guitarrista: Vicente Salucci, entonaron temas como Rolled, Another Name, Do You Remember, Behind The Sorrow, Carcass y Falling Angels, entre otros. Al comienzo Erick tuvo algún problema con su guitarra, la cual no sonaba, pero él mismo solucionó rápidamente el entuerto. También hubo espacio para el trabajo solista de Erick, pues Vica fue interpretada con mucho éxito, en términos de ejecución y recepción por parte de la fanaticada. Además vimos a una Eli en muy nivel, y bastante participativa con el respetable. Solidísima intervención del quinteto santiaguino-viñamarino.

La jornada y el festival tendrían su broche de oro con estelarísima presentación de Husar, quienes son, a juico personal, el mayor acto musical del país en la actualidad. Lo he dicho y lo repito: Husar debe ser lo mejor que le ha pasado a la música chilena en los últimos treinta años. Así lo entendieron los fanáticos presentes, quienes no pararon de ovacionarlos entre canciones, ni de cantar a lo largo de ellas. Los muchachos repasaron prácticamente la totalidad del disco que tienen a su haber, además de la reciente Clandestino. Hay que decir eso sí: el sonido no fue el mejor. Partieron con muchos problemas. La caja de la batería de Vincen Zbinden (el joven baterista de 17 años, y que fue sindicado como el doble oficial de Justin Bieber) prácticamente no sé oyó durante Condena. Ambas guitarras también sonaron sin mucha potencia. Quizás esto último se hizo intencionalmente, para dar oportunidad a que el importante trabajo de Pascal Coulon en teclados se oyera mejor, pero el resultado no fue el óptimo en el comienzo. Luego mejoró bastante eso sí, afortunadamente. La segunda canción sería Ejército Libertador, donde al menos los problemas en la percusión ya no eran tan evidentes. Al iniciar el corte aparecen desde detrás del escenario los personajes de Manuel Rodríguez (Ives Gullé) y Bernardo O’Higgins (Ricardo Susarte, de Polimetro) sosteniendo una hermosa bandera chilena decorada con referencias a Husar y al Ejército Libertador, como son conocidos sus fieles fanáticos. Gran interacción y teatralidad de parte de los cantantes, con ese cruce de miradas pendenciero Rodríguez y O’Higgins del final como epítome. En Humillación aparece Cristián Farías en su papel de Mariano Osorio. Qué extraordinaria voz la de este muchacho, tremendo en verdad. Sería acompañado por América Soto (Casimiro Marcó del Pont) y Jaime Salva (vocalista de Concerto, como José Miguel Neira). ¡Inolvidable la forma en que se coreó el estribillo! En seguida vino Opresión, en donde se levantaron centenares de puños en el momento en que Ives grita “¡Levanten sus armas!”. Luego salen Gullé y Salva y entran Farías y Soto, luego salen ello e ingresan a la cancha Susarte y Escobar, y así el desfile de personajes no censaba, todo con mucho dinamismo y prontitud, como exige un show de este nivel.

Termina ese pasaje y la gente no tarde en vociferar “¡Husar! ¡Husar! ¡Husar!” Allí llegó Clandestino, tremenda canción cuyo final fue engarzado al legendario coro de We Rock, del Maestro Santo Patrono de los Rockeros Ronnie James Dios. Tras aquello vino Héroe, con un Ives descollante y un Felipe del Valle (José Miguel Carrera) soberbio. En seguida el crack del bajo, Ery López, presenta Guerra, con su potente voz. Allí se suma el enorme Fox-Lin Torres para interpretar a Wekufe, imprimiendo una cuota extra de dramatismo e histrionismo. Prosiguieron con los temones Libertad y Lamentos, donde Jaime Contreras (como Bernardo Monteagudo) y Rodrigo Varela (como Manuel José Benavente, y a quien por cierto hay que rendirle un plauso, pues actuó a pesar de estar muy enfermo) tendrían ocasión de sumarse y mostrar sus cualidades vocales. Unión fue la canción que llevo al encore de la noche.

El capítulo final sería la monumental Héroe, que como siempre contó con la participación de Cristián Banda, dueño de los acordes en guitarras acústica y responsable de ese encanto que tiene la canción en su inicio. Fue memorable. Cristián solo sobre el escenario, en la total oscuridad, hasta que una tenue luz púrpura comienza a cubrirlo, para que de ese modo comience a pulsar las cuerdas de su guitarra. La Muerte fue la encargada de cerrar el telón de aquél domingo. La canción, y su interpretación en vivo están plagadas de momentos notables, tantos que no cabrían todos aquí, pero debo mencionar el grito de “¡aquí mando yo carajo!” que marca el desenlace de todo y genera un silencio de ultratumba por unos segundos, hasta que la gente se repone del golpe y reacciona, es tan potente que un escalofrío llega a recorrerte la espina. Sublime.

A pesar de algunos ripios de índole técnica, fue una soberbia actuación de parte de todos los músicos y los cantantes. Lo dejaron todo y la gente les premió con la correspondiente algarabía final y un aplauso cerrado. Y fue así como el telón final cayó a eso de las 22:30, tras muchas, muuuchas horas de buen Rock y Metal.

Dos días. Veinticuatro bandas. Más de 18 horas de música y quién sabe cuántas canciones dieron vida a esta primera edición del Chile Rock Festival. Excelente sonido, organización impecable y bandas de altísimo nivel es la indeleble marca que deja esta notable iniciativa en su primer capítulo, y que se espera sea replicada el año entrante, según lo manifestado por varias de las bandas concurrentes. Es cierto que la asistencia no fue tan masiva como uno hubiese querido, pero estuvo más que bien para ser el primer intento. Ojalá los organizadores persistan en estos intentos y sigan adelante con la iniciativa. Y claro, ojalá el próximo año tengamos una Cúpula llenísima, ¡porque de verdad vale la pena ir!

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Postales del Chile Rock Festival 2013 en el Teatro La Cúpula, donde se presentaron CORONA DE ESPINAS,  EQZ, KINGDOM OF HATE, ANEURISMA, TRIBURBANA, LOS MOX, MACHUCA, ALTO VOLTAJE, INQUISICION, SADISM, CHOCLONETA y DEVIL PRESLEY, el día sábado.

En tanto, el domingo contó con la participación de LA MÁQUINA, LMG, CONCERTO, BATTLERAGE, SILVERJACK, POLIMETRO, TUMULTO, LOS PEORES DE CHILE, HIELO NEGRO, ALEJANDRO SILVA, SIX MAGICS y HUSAR.

Fotos: Roberto Llanos (sábado) | Guillermo Salazar (domingo)

 

Este domingo 8 de diciembre se realizó la segunda y última jornada del CHILE ROCK FESTIVAL, en el Teatro La Cúpula. Doce bandas se presentaron ante cerca de 600 fanáticos que pudieron presenciar shows del más alto nivel.

La jornada la abrieron a las 13 horas los oriundos de Isla de Maipo, LA MÁQUINA, quienes regalaron su Hard Rock e hicieron vibrar a los que llegaron más temprano. La Más Gorda (LGM) devastó el lugar con su pesadísimo Heavy Metal. El Power Neoclásico llegó de la mano de CONCERTO, que sorprendieron con la excelencia de su nivel, regalando temas como Sueño Realidad, Condenas Del Tiempo y la más reciente La Luz Del Sol. Prosiguieron los muchachos de BATTLERAGE, que asolaron la Cúpula con ya clásico su True Metal y canciones de la magnitud de Heavy Metal Axe, Metal Slaughter, Raw Metal, By Steel I Reign Supreme y por su puesto Battle Rage. FoxLin Torres se robó la película con su desplante y la gente los premió con tremenda ovación al finalizar su presentación.

El Hard Rock volvió a hacerse presente al alero de los chicos de SILVERJACK, quienes tuvieron una notable entrega. Más tarde uno de los momentos más esperados tuvo lugar cuando POLIMETRO salió a escena a regalar sus clásicos: Laberintos, Episodios, Fábulas, y Los Hijos Del Temor. También se dieron de repasar algo de lo que será su nuevo disco, como Despertar. En seguida TUMULTO hizo de las suyas y armó la fiesta con su Hard Rock directo. Luego el Punk y el Ska también dirían presente en la jornada dominical a través de los míticos Los Peores De Chile, a quienes a pesar de ser “el bicho raro” de la jornada, se les escuchó con mucho respeto y hasta se les ovacionó algunos de sus clásicos. Los puntarenenses de HIELO NEGRO regalaron la sencillez y potencia de su Rock y cumplieron un gran cometido.

ALEJANDRO SILVA POWER CUARTETO la rompió con su virtuosismo y poderío. New Chaos, Habla Janus, Errock y Neopangea, fueron algunos de los cortes que el crack interpretó junto a su banda. El Metal de alta factura siguió su curso cuando SIX MAGICS azotó el escenario. Comandados por Erick Ávila y la gran Elizabeth Vásquez, y estrenando nuevo guitarrista: Vicente Salucci, entonaron temas como Rolled, Another Name, Do You Remember,Behind The Sorrow, Carcass y Falling Angels, entre otros. La jornada y el festival tendrían su broche de oro con la sólida presentación de HUSAR, quienes repasaron prácticamente la totalidad del disco que tienen a su haber, además de la reciente Clandestino. Los asistentes pudieron disfrutar de un show magnífico, con interpretaciones vocales extraordinarias y una entrega tremenda por parte de los músicos. El telón final cayó a eso de las 22:30.

Veinticuatro bandas dieron vida a esta primera edición del CHILE ROCK FESTIVAL, donde un promedio de 500 personas en cada jornada las apoyaron y alentaron. Excelente sonido, organización impecable y bandas de altísimo nivel es la indeleble marca que deja esta notable iniciativa en su primer capítulo, y que se espera sea replicada el año entrante, según lo manifestado por varias de las bandas concurrentes.

Las bandas que se presentaron en la segunda jornada fueron: LA MÁQUINA, LMG, CONCERTO, BATTLERAGE, SILVERJACK, POLIMETRO, TUMULTO, LOS PEORES DE CHILE, HIELO NEGRO, ALEJANDRO SILVA, SIX MAGICS y HUSAR.

Pronto en PowerMetal.cl el Live Review y Galería de Fotos de lo ocurrido el sábado y domingo en el Teatro La Cúpula.

 

Ayer sábado 7 de diciembre comenzó a desarrollarse la primera versión del CHILE ROCK FESTIVAL, en el Teatro la Cúpula del Parque O’Higgins. La jornada sabatina, la primera de dos, que concluirán con la de hoy domingo, contó con la presencia de doce bandas nacionales de los más variados estilos.

Alrededor de unas 400 personas vivieron más de ocho horas de intenso Rock y Metal, que arrancaron puntualmente a las 14:50 con CORONA DE ESPINAS y terminaron cerca de la media noche, con todo el poder de DEVIL PRESLEY.

El festival pretende ser un especio que reúna a bandas de las más diversas corrientes del Rock y el Metal nacional. Fue así como pudimos ver propuestas realmente distintas entre sí, como la de TRIBURBANA, quienes mezclan el Rock pesado con motivos folklóricos propios de Chile; y otras totalmente extremas, representadas por agrupaciones como SADISM, un devastador Death Metal de corte técnico y clásico. También el Punk Rock tuvo su espacio, gracias a bandas como MACHUCA y LOS MOX, quienes hicieron disfrutar a todos con su hueveo core.

Por el Heavy Metal sacaron la cara bandas insignes de la talla de ALTO VOLTAJE e INQUISICION. Los primeros se valieron de sus más grandes himnos, como Adiós A La Fábrica, Alto Voltaje e Historia, con los cuales hicieron vibrar a los presentes. Inquisición hizo lo propio, con temas clásicos de la talla de Arde El Volcán y otros de lo que será su nuevo disco: The Valley of St. Mark, City Of Pain y The Codex, al tiempo que aprovechaban de celebrar sus veinte años de carrera.

Cabe destacar que, pese a tratarse de bandas muy disímiles y, en consecuencia, un público muy variado, todo el festival se llevó a cabo en un ambiente de total respeto. Cada banda fue escuchada con atención y entusiasmo, viviéndose momentos más que intensos.

La totalidad de las bandas que se presentaron fue: CORONA DE ESPINAS,  EQZ, KINGDOM OF HATE, ANEURISMA, TRIBURBANA, LOS MOX, MACHUCA, ALTO VOLTAJE, INQUISICION, SADISM, CHOCLONETA y DEVIL PRESLEY.

Aún quedan entradas para la jornada final que se desarrollará hoy domingo, las que puedes comprar en la misma puerta del Teatro La Cúpula con un valor de $9.000.

Los horarios para hoy son:

INGRESO PÚBLICO – 12:00
LA MAQUINA – 13:00
LMG – 13:35
CONCERTO – 14:10
BATTLERAGE – 14:50
SILVERJACK – 15:30
POLIMETRO – 16:10
TUMULTO – 16:55
LOS PEORES DE CHILE – 17:45
HIELO NEGRO – 18:35
ALEJANDRO SILVA – 19:25
SIX MAGICS – 20:15
HUSAR – 21:10

Sólo unos días más. El sábado 7 y domingo 08 se llevará a cabo la primera versión del CHILE ROCK FESTIVAL evento organizado por varias bandas de la escena rockera y metalera nacional, que decidieron unirse para cumplir un sueño: Realizar un espectáculo de producción independiente y de calidad, dedicado a todos los seguidores que concierto a concierto llenan los recintos donde estas bandas se presentan, compran sus discos y también, para todos quienes se interesen en ser espectadores de lo mejor que ofrece el circuito nacional concentrado en sólo 2 días.

Estos son los horarios para ambas jornadas en el Teatro La Cúpula:

Sábado 7:

INGRESO PÚBLICO – 13:30
CORONA DE ESPINAS – 14:50
EQZ – 15:20
KINGDOM OF HATE – 15:55
ANEURISMA – 16:35
TRIBURBANA – 17:20
LOS MOX – 18:05
MACHUCA – 19:00
ALTO VOLTAJE – 19:55
INQUISICION – 20:40
SADISM – 21:30
CHOCLONETA – 22:20
DEVIL PRESLEY – 23:10

Domingo 8:

INGRESO PÚBLICO – 12:00
LA MAQUINA – 13:00
LMG – 13:35
CONCERTO – 14:10
BATTLERAGE – 14:50
SILVERJACK – 15:30
POLIMETRO – 16:10
TUMULTO – 16:55
LOS PEORES DE CHILE – 17:45
HIELO NEGRO – 18:35
ALEJANDRO SILVA – 19:25
SIX MAGICS – 20:15
HUSAR – 21:10

El precio preventa ($7.000 por joranada) dura sólo hasta este viernes 5 de diciembre y se pueden adquirir por sistema Feriaticket y sin cargo por servicio en Mucky Rock (Eurocentro, locales 0211-0212, Santiago Centro), Central Music (San Diego 171 Local 07, Santiago Centro), Estudios Transmission (Rancagua #574, Providencia), La Taberna Bar (Dieciocho #37, Santiago Centro) y Maibrooklyn Tatoo (Avenida Pajaritos #1450, Maipú)

Además, el evento contará con stands de tatuajes, venta de merchandising de las bandas y otros.

El CHILE ROCK FESTIVAL dio a concoer el cartel definitivo para los días 7 y 8 de diciembre en el Teatro La Cúpula.

El concierto, autogestionado por bandas chilenas, reunirá a grandes exponentes del Metal, Rock y Punk nacional que tendrá a las siguientes bandas por día:

SÁBADO 7

  • DEVIL PRESLEY
  • LOS MOX!
  • SADISM
  • ALTO VOLTAJE
  • ANEURISMA
  • MACHUCA
  • INQUISICION
  • CHOCLONETA
  • TRIBURBANA
  • CORONA DE ESPINAS
  • KINGDOM OF HATE
  • EQZ

DOMINGO 8

  • SIX MAGICS
  • HUSAR
  • ALEJANDRO SILVA POWER CUARTETO
  • HIELO NEGRO
  • LOS PEORES DE CHILE
  • TUMULTO
  • POLIMETRO
  • BATTLERAGE
  • CONCERTO
  • LA MÁQUINA
  • LA + GORDA
  • SILVERJACK

Las entradas están a la venta por sistema Feriaticket.cl y tiendas Feriamix con un valor de $7.000 (por jornada) más cargo por servicio.

Sin recargo se pueden encontrar en MuckyRock (Eurocentro, locales 0211-0212), Maibrooklyn Tatoo (Avenida Pajaritos #1450, Maipú), Transmission Estudios (Rancagua # 574, Providencia), La Taberna Bar (Dieciocho 37, Stgo Centro), Bar Oxido (Purisima #282, Barrio Bellavista) y Estudios Belive (Vicuña Mackenna #10588, La Florida).

Pronto se darán a conocer los horarios de cada agrupación.

 

Una nueva versión del Big Metal Fest se dio cita en el Teatro Caupolicán. Esta vez, teniendo como el plato de fondo, a una de las bandas más influyentes de la historia de la música que amamos: por supuesto me refiero a Motörhead, comandados por la leyenda viviente e ícono de la cultura popular Lemmy Kilmister, como ya es costumbre secundado por sus fieles secuaces Phil Campbell (guitarras) y el gran Mikkey Dee (batería).

motorcl-03Me resulta imposible empezar este review sin antes mencionar el fenómeno que genera Motörhead en Chile. Por mucho que algunos no quieran aceptarlo, la popularidad de esta banda ha ido creciendo en nuestro país durante los última década a punto de transformarse en el fenómeno que son hoy. Sin ir más lejos, después de Iron Maiden y Metallica, las camisetas más vendidas del territorio nacional deben ser las de Motörhead. Sinceramente no recuerdo haber visto tantas camisetas de la banda durante los años ’90, década donde recuerdo que Lemmy y compañía tenían una base de fans más bien específica por llamarla de algún modo.  Recordemos que en su primera visita -año ’95- llevaron 500 personas al mismo recinto (en ese entonces Teatro Monumental).

Pero la vida tarde o temprano termina haciendo justicia en algunas oportunidades. Por ello, me gustaría saber si alguno de los que tuvieron la suerte de asistir al show del ’95 habrían imaginado que el tercer show de Motörhead en Chile sería en el mismo lugar y completamente sold out. Está bien, han pasado casi 16 años, pero creo que lo hace aun más meritorio –a mi juicio- pues por aquella época la oferta en cuanto a shows internacionales alcanzaba a 1/10 de lo que es ahora. Así que hayan asistido un poco más de 500 personas, de cualquier forma en que se le analice, es una cifra bastante pobre para una banda con semejante legado. Finalmente, la atenuante de que su show estaba pactado un día antes que el de Iron Maiden y, aun así, hayan vendido todos los tickets, habla de lo importante que es esta banda en nuestro país. Es decir, da lo mismo con quién se tope su show, sus fans igual responden en forma masiva. De hecho, la banda al conocer de esta situación, decidió traer todo su aparataje y registrar el show para lanzarlo posteriormente en DVD. Doble regalo y reconocimiento para el público nacional que -sin caer en chovinismos baratos- ha demostrado ser uno de los más apasionados del mundo.

En esta tercera visita, la banda promocionaba su última placa en estudio –lanzada en 2010- titulada The World Is Yours, y también llegaban precedidos por el publicitado documental  de  Lemmy titulado “Lemmy: 49% Motherfucker, 51% Son Of A Bitch”.

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Entramos al recinto tipo 19:40, a esas alturas el Caupolicán estaba a ¾ de su capacidad. Los teloneros de la ocasión fueron Devil Presley y Hielo Negro. Ambas bandas cuentan con vasta trayectoria en nuestra escena y las presentaciones estuvieron a la altura acorde a sus pergaminos y a la responsabilidad de ser soportes de Motörhead. Además de recibir una excelente acogida por parte del público.

Cuando aun faltaban 5 minutos para que la banda diera inicio al show, y para sorpresa de los presentes, aparecía en escena nadie menos que Sam Dunn -realizador de los documentales Metal: A Headbangers Journey, Global Metal, Flight 666 de Iron Maiden y Beyond The Lighted Stage de Rush, quién se dirige al público comentando sobre de que “le había llegado el rumor de que Chile estaban los fanáticos más salvajes de Motörhead”. motorcl-09La euforia del los presentes no se hizo esperar -recibiendo a Dunn de una manera muy efusiva- y que estando en conocimiento de aquello, el canadiense hace saber que el show sería grabado y posteriormente lanzado en DVD (paralelamente también se encuentra supervisando las grabaciones de los shows de Argentina y Chile para el próximo DVD de Iron Maiden). Luego de esta introducción, abandona el escenario y cuando son las 21:00 horas, al ritmo de los acordes de Hells Bells de AC/DC, se apagan las luces y el rugido del público no se hace esperar. Aparece en escena la banda y Lemmy, como siempre, vestido con sus clásicas botas, sombrero, típica barba cuidada, armado de su legendario bajo Rickenbacker y listo para aplicarle una lobotomía cerebral a los presentes cuando sus dedos comiencen a bailar sobre él. El público, de inmediato comulgando con el ícono, los cánticos “Olé, olé olé, oleeeeeeeee Lemmy, Lemmy” retumban en cada rincón del recinto. El sexagenario con una seguridad y veteranía, se pone al micrófono para soltar las breves pero decidoras palabras: “Good Evening, We Are Motörhead And We Play Rock And Roll” y así dar inicio al show una tremenda versión de Iron Fist -canción que le da título al álbum de 1983-, donde la locura total de los presentes no se hizo esperar. Impresionante el poder que le da Mikkey Dee en la batería, ¡Qué pegada tiene este hombre! Por lejos, uno de los mejores bateristas de los últimos 30 años. El coro se oyó fuerte “You know me, evil eye!, You know me, prepare to die!, You know me, the Snakebite kiss, Devil’s Grip the Iron Fist”.

La descarga continuaba con otro clásico de proporciones: Stay Clean del Overkill de 1979. La breve introducción de Mikkey en batería que da paso para ese riff de Phil tan repetitivo, pero a la vez tan hipnótico, que es imposible escuchar esta canción sin hacer headbanging como enfermo mental. La voz de Lemmy se escuchaba más bastarda y sucia que nunca al cantar esos clásicos versos: “I can tell, seen before, I know the way, I know the law, Can’t believe, can’t obey, Can’t agree with all the things I hear you say”. Tampoco olvidar esa especie de solo de bajo que hace en medio de la canción le da un toque aun más árido y psicodélico….

Tras los saludos de rigor, presentan una canción del último disco –The World Is Yours-, el hímnico Get Back In Line, que dicho sea de paso, se trata del single de dicho álbum. Canciones como esta están hechas “a la medida” para ser reproducidas en vivo y funcionan de manera automática. Lo que seguía era una de mis canciones favoritas, me refiero a Metropolis. El riff de esta canción es atrapante y la vibra que alcanza al ser interpretada en vivo es indescriptible. Ni hablar de cuando Lemmy balbucea aquellos míticos versos: “Metropolis, the worlds collide, Ain’t nobody could be on your side, I don’t care, I don’t care”. El solo de Phil, nuevamente, es tan simple como alucinante.

Caería otro clásico, que generalmente Lemmy se lo dedica a si mismo con Over The Top, canción cuyo ritmo literalmente “No deja mono parado”… Y luego de One Night Stand, otro de los hits de la última etapa de la banda (perteneciente al disco Kiss Of Death), Phil Campbell se despachaba un solo simple pero efectivo. Mostrando toda su influencia bluesy y dejando en claro su calidad y feeling interpretativo.

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Momento de revisar algo del Motörizer con Rock Out, una canción que, para mi, es uno de las grandes canciones de la última etapa de la banda y el público se lo toma como tal coreando y disfrutándola a concho. A continuación, llegaría  la maliciosa One Thousand Names Of God. Un midtempo ultra bastardo, que no se escuchó, sino que atronó en el Caupolicán. En mi opinión, uno de los puntos altos del show y lejos una de las mejores canciones que Motörhead ha hecho en los últimos años. Caería otra joyita con ese temazo de 1983 I Got Mine, perteneciente al disco del Another Perfect Day, para luego seguir con I Know How To Die, la segunda y última canción perteneciente a The World Is Yours que revisaron en la velada.

Era hora de un superclásico de la talla The Chase Is Better Than Catch. Canción que no resiste mayor comentario y que fue recibida con mucho entusiasmo por parte del público. Otro corte bastardo y el primero del Ace Of Spades que tocaron. Y en medio de In The Name Of Tragedy, Mikkey Dee se despacho un tremendo solo, donde deja en claro porque es uno de los mejores bateristas del mundo. El ex King Diamond, además de una pegada y precisión tremenda, es toda una estrella…

Con Just ‘Cos You Got The Power, pretendían bajar un tanto las revoluciones. Una canción con un groove impresionante y que en vivo también funciona a la perfección. En ella encontraran semejanzas a la tremenda Stranglehold del maestro Ted Nugent. De hecho, el solo que efectúa Phil suena bastante a The Nuge. Otro momento Kodak sin dudas….

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Y en Going To Brazil, perteneciente al tremendo 1916, la cancha del Caupolicán se transformaba en un ballroom por sus flirteos con el Rock And Roll de los ’50 (llámese Little Richard, Elvis, Jerry Lee Lewis), para seguir inmisericordemente con Killed By Death. A estas alturas, el recinto se venía abajo al son de esos versos llenos de poesía y alcurnia para señores de sombrero de copa y monóculo: “If you squeeze my lizard, I’ll put my snake on you, I’m a romantic adventure And I’m a reptile too”. Simplemente una de las grandes canciones de la carrera de Motörhead y Phil, una vez más, extraordinario en el solo.

“This is the last song for tonight”, el publico aclamaba por más, y los dedos de Lemmy se deslizaban en su Rickenbacker para dar inicio a Ace Of Spades. ¿Es necesario explicar lo que genera esta canción? Uno sabe que la puedes escuchar en un bar, en el auto, Ipod, MP4, en tu reproductor de CD, en tu tornamesa o, si eres más underground, en tu deck, y sabes que la reacción va a ser la misma. Es decir, ganas totales de hacer headbanging, mosh, stagediving, wall of death o lo que sea… ¡Imagínense esa reacción multiplicada por 5 mil personas!

Terminaba el set regular y tras un pequeño descanso vuelven a escena. Lemmy agradece al público, introduce a los miembros de la banda, sin antes recordar de que ellos “son Motörhead y tocan Rock N Roll”, y así dar paso al único bis de la noche, el inolvidable Overkill, con ese doble bombo de Mikkey que te noquea de entrada. Los últimos moshpits de la noche, ¡como no!, había que dejar hasta lo última gota de sudor en la cancha. Acabada la canción la banda se despide entre vítores, aplausos y cánticos….

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En total, una hora y media de show potente, directo y sin concesión alguna (hace mucho tiempo que no salía con un pito en los oídos, de verdad el volumen eran altísimo). Realmente pudimos disfrutar de  algo especial e inolvidable, lo cual me reafirma, una vez más, que solo los grandes pueden generar este tipo de pasión en quienes los siguen. Lemmy y sus muchachos tienen cuerda para rato. Esperaremos su retorno en un futuro cercano y también que el DVD vea la luz del día. Los seguidores chilenos lo merecen. ¡MOTÖRHEAD RULES!

“Everything louder than everyone else”

Set List:

01. Iron Fist
02. Stay Clean
03. Get Back In Line
04. Metropolis
05. Over the Top
06. One Night Stand
07. Rock Out
08. Guitar solo
09. The Thousand Names of God
10. I Got Mine
11. I Know How to Die
12. The Chase Is Better Than the Catch
13. In the Name of Tragedy / Drum Solo
14. Just ‘Cos You Got the Power
15. Going to Brazil
16. Killed by Death
17. Ace of Spades
Encore:
17. Overkill

En el marco de una nueva edición del BIG METAL FEST, los encargados de abrir el concierto de MOTÖRHEAD en Chile el próximo 9 de Abril en el Teatro Caupolicán serán los nacionales HIELO NEGRO y DEVIL PRESLEY.

Por estos días, HIELO NEGRO prepara el material de su sexto disco de estudio, consolidando una carrera que los ha llevado en tres oportunidades a girar por Europa los años 2003, 2006 y 2009. Por su parte, DEVIL PRESLEY viene de lanzar su nueva producción, “Relámpago”, y suma una nueva experiencia a un currículum que incluye aperturas para shows de bandas como BLACK REBEL MOTORCYCLE CLUB y ANVIL junto a PRIMAL FEAR

Big Metal Fest 2011: Motörhead en ChileLos últimos 500 boletos para ver a MOTÖRHEAD en Chile se pueden adquirir a través del Sistema Puntoticket, Tiendas Ripley,  Cinemark Fono 600 462 6000; y sin recargo en local Traffic del Eurocentro (Ahumada 83, local 0104 – 1er subterráneo. Lunes a viernes de 12:30 a 20:30 horas y sábado de 12:00 a 16:00 horas).

Los precios son los siguientes:

Plateas: $24.000 (Últimas 500)
Cancha: Agotada
Palco: Agotado

HORARIOS:

18:00 hrs: Apertura de Puertas
18:30 hrs: Proyección Documental «Lemmy»
20:00 hrs: Hielo Negro
20:30 hrs: Devil Presley
21:00 hrs: Motörhead

El líder de MOTÖRHEAD acaba de despacharse una de esas declaraciones que lo confirman como una de las figuras más ácidas de la actualidad. En una entrevista con Guitar International y luego de ser consultado por un hipotético tour de despedida, el bajista y cantante dijo que «no estamos listo para eso. No estoy seguro si eso va a ocurrir algún día porque nunca hemos sentido que es momento de decir adiós. Tenemos muchísimas ganas de seguir adelante. Además, es patético ver a todas esas bandas que ya han anunciado por tercera o cuarta vez una gira final».

Como si fuera poco, la semana pasada ya había sacado su artillería pesada en una conversación con el Atlantic City Weekly al concluir que «el Rap no es música». «No hay nada de creativo en hacer ese ‘rapping’ sobre canciones que otra persona ha creado. Salen afuera y cogen la batería grabada de John Bonham. Yo no le llamo música a eso. Piensas que los raperos vienen con sonidos propios, pero incluso ni algunos sonidos básicos pueden hacer. Triste…»

LEE AQUÍ EL ESPECIAL «BANDA DEL MES» DE MOTÖRHEAD

Abajo puedes ver la presentación de la banda en show  televisivo de la NBC «Late With Jimmy Fallon» del pasado 2 de Marzo:

Puede que hayan ido no más de 900 personas a la cancha del Caupolicán para ver a Primal Fear por primera vez en Chile, y al fenómeno de Anvil cerrando el cartel de este mini encuentro metalero. Nadie se iba a engañar y creer que por un DVD documental el teatro se iba a llenar, el público no daba para más y el que hayan juntado a los dos grupos para unir fuerzas y hacer posible que esto se realizara en el Caupolicán, en vez de cada uno tocando en el Rock&Guitarras o el recientemente vetado Novedades, es un punto muy positivo.

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El contraste entre ambos públicos revueltos en el suelo del recinto tampoco fue extremo, sin embargo, prueba de que el show buscó dirigirse hacia el fenómeno de Anvil y su película, es el hecho de que Devil Presley abriera el show, en lugar de otro grupo metalero que se ajustara más al perfil de Primal Fear. Los nacionales sonaron con un volumen altísimo, como cañón disparado desde y bajo y la batería, entregando un performance profesional y muy a la altura de un Caupolicán. El conjunto entiende cómo realizar un show llamativo en vivo y no encontró resistencia a la hora de entregar un repertorio abultado en temas. A decir verdad, creo que ni siquiera Manowar sonó tan fuerte como Devil Presley y cada nota se convertía en un desafío de resistencia para los oídos. ¡Rock cañonero y volumen al tope!

PRIMAL FEAR: ¡LOS METAL COMMANDO POR FIN EN CHILE!

Ahora, por el “revuelo” de algunos medios por la venida de “la banda del documental” a Chile, cubriendo la visita de Anvil como si la de Primal Fear fuera un simple aderezo de último párrafo, casi nos olvidamos de lo esperada que era la visita de Mat Sinner y Ralf Scheepers. En varias oportunidades la banda actuó antes en Sudamérica y en ninguna de ellas Chile tuvo un día marcado en el calendario. Recordaremos incluso que hace un tiempo, Primal Fear puso en su web una fecha y recinto para venir a tocar en Santiago, el 7 de agosto de 2009 en Industria Cultural, aunque por algún motivo -lo más posible, el desinterés de organizadores locales- la agencia de booking cambió los planes y prefirió llevar a la banda a Colombia o Venezuela.

apfdp-18A nadie le sorprendió entonces que  el quinteto anunciara hace unos cuantos meses otra gira por el subcontinente, sin incluir en instancias iniciales alguna presentación en Chile. La frustración existía, pero también la resignación. Para los seguidores del metal alemán, parecía un imposible imaginarse a Primal Fear tocando en Santiago, se daba como un hecho sabido que no estaríamos en los planes de su tour.

Por lo mismo… la noticia del show de Primal Fear junto con Anvil tomó por asalto y sorpresa a todos los que habíamos perdido las esperanzas de escuchar a Scheepers algún día cantando en nuestro suelo…

Para los aficionados a Via X y Cine Arte Alameda habrá sido poco relevante. Para los que se emocionaron con el guión de una película a la cual Anvil le debe su popularidad, a costa de ridiculizarlos y convertirlos en los Spinal Tap del mundo real, también habrá sido poco relevante. Sin embargo, para los fanáticos del metal europeo de cañón y melódico, clásico pero técnicamente preciso, la actuación de Primal Fear en el Caupolicán fue un tremendo regalo, un show demoledor, emotivo y poderoso.

Me acordé de eventos powermetaleros tan especiales como Masterplan en el Providencia y la Batuta, con Gamma Ray el 2003, una instancia tan inesperada que llegaba a causar incredulidad. De hecho, uno no podía creer que al frente, en el escenario, estuvieran arriba Jorn Lande, Roland Grapow y Uli Kusch tocando ‘Spirit Never Die’. Y cuando ya todo parecía real, de carne y hueso, uno entraba en razón de que aquella ocasión jamás volvería a repetirse.

Exactamente esa misma sensación se generó en el Caupolicán, cuando después de la introducción apareció Randy Black en la batería, seguido de los guitarristas “de turno”, Magnus Karlsson y Alex Beyrodt, y al final Mat Sinner con Ralf Scheepers, al son de Sign Of Fear. El grito inicial del poderosísimo cantante fue para dejar helado el recinto, para golpearnos en la cara y darnos cuenta de que la visita era tan real como los agudos que se escuchaban desde el escenario… Do you see me in the Light /All the ember I ignite, ¡qué manera de erizarse la piel con esas líneas!, por medio de un registro perfecto, de una voz solidísima, incansable y carismática. ¡Era Primal Fear en Chile!

Con ‘Chainbreaker’, del enorme debut del ‘98, el show ya se perfilaba variado en repertorio, abarcando un buen recorrido por la discografía de altísimo nivel de esta banda. Uf, desde ese tiempo que ya algunos querían ver a Primal Fear en vivo acá en Chile y tanto tiempo ha transcurrido de ese entonces, que no fue sorprendente ver un público de promedio de edad más alto que el de Helloween, Blind Guardian, Gamma Ray y todos esos grupos germanos. ¡Ganas habían de hace años!, y en honor a esa larga espera, Scheepers presentó Battalions Of Hate, de la misma placa homónima que selló a fuego la sociedad entre él y Sinner.

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No soy de los que les gusta revisar el setlist de un show con anterioridad y la verdad es que la inclusión de Rollercoaster, del “Seven Seals”, fue para mí la sorpresa más grande de la noche, uno de esos temas que apenas escuché por primera vez, creí que se convertiría en uno de los clásicos de Primal Fear. No ha pasado el tiempo suficiente como para que se transforme en algo así, aunque su presencia en el repertorio confirma que va por buen camino. De ahí, Scheepers se detuvo para pedirle al público que lo ayudara con la próxima canción, Seven Seals, que en cuanto a intensidad, representó la primera pausa de un poderosísimo espectáculo de Heavy Metal.

Sin anuncio alguno, y a costa de la pura melodía de sus memorables leads, Primal Fear acertó un gran momento con la partida de Nuclear Fire. Los coros hicieron combustión  espontánea entre el público, con los fanáticos del grupo rendidos ante aquella aplanadora en vivo que tanto se había demorado en llegar al país. Al fin detonaba Nuclear Fire en suelo chileno y estoy seguro que varios se sintieron pagados con esa bomba sónica interpretada.

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Otra vez, Ralf pidió ayuda al público para comenzar el siguiente número, Six Times Dead, del último disco de estudio de Primal Fear, pidiendo saltos y manos al aire, un corte que desde el álbum ya huele muy bien para una situación en vivo y que probó con éxito sus credenciales en el Caupolicán. Desde el principio, Randy Black mostró un gran desplante con su batería, variando sus golpes entre los hit hats puestos en ambos costados y dirigiendo acrobacias entre cada marca dentro de las canciones. No es un  batero sólido nada más, también es muy entretenido de ver y su solo no dejó dudas al respecto, una máquina, pero que además juega con muchas dinámicas y versatilidad.

La banda regresó con una energía abismal regalando Blood On Your Hands, con Scheepers instigando con el puño y robándose el show con su voz absolutamente descomunal. Sonaba perfecto, y sin muestra alguna de sobreesfuerzo. Mat Sinner por su parte, tiene un gran historial de frontman y sus vocales, precisas y poderosas, le otorgaban mucho más cuerpo a la performance y al sonido. Sin embargo, un momento realmente alto fue el que vino a continuación, Fighting The Darkness, presentado en su integridad. Después de todos los saltos y los puños en alto, después del poderío escupido en la cara a través de las paralelas de guitarra, los mid tempos de la caja y los gritos cortantes de Ralf, esta canción terminó por emocionarme hasta el nervio más apretado, y sin mentirle a nadie me dejó heladísimo, sin respuesta más allá que de unos ojos brillosos y un remezón interno severo. En un concierto donde uno espera salir con el recuerdo de números como Nuclear Fire, Metal Is Forever o Chainbreaker, uno queda impactado al sentir que todo el repertorio es capaz de remover una fibra, y el show de los alemanes repartía fuerza y emoción a cada instante.

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La normalidad volvió con uno de los nuevos himnos de Primal Fear, Riding The Eagle, y el show comenzó a tener otro cariz con Final Embrace. El grupo, sabiendo lo ruidoso que es el público sudamericano, empezó a pedir los típicos cánticos en nombre de la banda, casi forzando la reacción en lugar de esperar a que saliera de manera natural.  Y dentro del tema, el micrófono inalámbrico  hizo una explosión y murió, por lo que Scheepers prefirió acercarse al lado izquierdo del escenario y cantar frente al pedestal de Alex. Y allí paso algo que no logré entender, puesto que luego de uno de los coros, Ralf botó ese pedestal y se acercó a un sector del público, indicando con su mano e increpando o advirtiendo a alguien por quizás qué cosa. ¿Alguna reacción que no le agradó o algún peligro que vió? En fin, en ese momento me acordé de algunos que fueron a ver a Anvil sin conocer a Primal Fear (y bueno, ¡hasta de algunos que no conocían ni a Anvil ni a Primal Fear!, ¡sólo el DVD!) que me decían “oye, ¡puro Judas Priest esta huevada!”. Y yo, justo cuando Scheepers llamaba la atención a esa parte del público, pensaba a mis adentros la respuesta que el mismo cantante nos dio en una entrevista el 2002: “mírame a los ojos y dímelo en la cara que tratamos de copiar a Priest”.

Explicando lo que sucedía con el micrófono inalámbrico, que al parecer el problema era del mismo suelo que lo había estropeado, por algo relacionado con la electricidad, Primal Fear cerró su espectáculo con Metal Is Forever. El hecho es que aún faltaba el encore y después de un pequeño diálogo entre Mat y Ralf, la banda decidió despedirse y no volver, dejando inconcluso el setlist planeado, considerando que en la hoja salían anotados un duelo de solos de guitarra, Angel In Black y otro número final. ¿Teorías de lo ocurría? Tal vez algo pasó en Argentina, que Primal Fear y Anvil hayan tenido problemas y en Chile hubiesen optado por cortar en caso de cualquier inconveniente con los timing. Lo otro, que el atraso de la apertura de las puertas –que no se abrieron hasta después de las 20 horas- haya obligado a reducir el show.

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Y por último, es posible que la banda misma quedase sorprendida por los pocos aplausos que recibió cuando el frontman comenzó a presentar a cada uno de los músicos. En ese momento, Mat Sinner pedía que la gente gritara más fuerte y muy pocos lo siguieron, lo que lo dejó con una expresión un tanto extraña en el rostro. Quizás, hayan pensado que los chilenos no querían más Primal Fear y simplemente se fueron a camarines. Venían de tocar en Argentina, donde quedaron locos con la audiencia, y por la cercanía esperaban que los chilenos respondieran igual, cosa que a final de cuentas no ocurrió.

La última banda que -si mal no recuerdo- no hizo su show completo fue Helloween el 2001, cuando el manager los bajó por el pésimo sonido que se escuchaba desde el Víctor Jara. En fin, no culpemos a los cinéfilos rockeros que fueron sólo apfdp-18a ver a Anvil, por hacer ver que la respuesta eufórica de los seguidores de Primal Fear se viera un tanto diluida desde el escenario. De no haber sido por este cartel armado con ambos grupos, no habríamos tenido chance alguna de presenciar a los alemanes tocando en el siempre prestigioso Teatro Caupolicán, y habríamos tenido que conformarnos con verlos en un recinto más pequeño y menos apto, ya que el público de Primal Fear no supera las 500 personas en nuestro país. Esta performance bastó para cumplir con el deseo de muchos luego de tanto tiempo de espera: partirse la cabeza con un show metalero poderoso, apasionado y altamente logrado.

SETLIST PRIMAL FEAR:

01. Sign Of Fear
02. Chainbreaker
03. Battalions Of Hate
04. Rollercoaster
05. Seven Seals
06. Nuclear Fire
07. Six Times Dead (con solo de batería)
08. Blood On Your Hands
09. Fighting The Darkness
10. Riding The Eagle
11. Final Embrace
12. Metal Is Forever

ANVIL: HISTORIA Y RUTINAS EN ESCENARIO

Tocaba el turno de la veterana banda canadiense Anvil y al menos unas doscientas personas o más se retiraron del recinto.  De esta forma los más fanáticos pasaron a tomar lugar en las primeras filas frente al escenario, para presenciar un show del cual, al menos yo, tenía pocos antecedentes.  Debo decir que antes que apareciera el documental, algunos discos de Anvil engrosaban mi colección personal de música, pero nunca fue una banda de cabecera en mi lista, nunca me interesé por conseguir o ver algún video y nunca había escuchado el disco en vivo que tienen. Obviamente con el revuelo que causó el documental, lo vi y en él aparecen algunas imágenes de presentaciones en vivo; eso más algunos comentarios que había leído, era prácticamente todo lo que sabía de Anvil en directo… hasta la noche del sábado.

apfdp-32Abrieron con el potente instrumental March of The Crabs, del álbum Metal On Metal de 1982 y la gente prendió bastante más de lo que hubiera esperado, aun cuando el sonido al comienzo no fue para nada el óptimo. Al ser un corte relativamente rápido es fácil para la audiencia dejarse llevar un poco por la velocidad del tema, así que todo partió viento en popa. Continuaron con otra canción de aquel álbum, la proto-thrashera 666, el público agradeció aquel clásico, los más aplicados se sabían la canción y los que estaban ahí por curiosidad al menos se notaba que lo estaban pasando bien.

La cosa se mantuvo así con las siguientes: la rockera School Love de Hard ‘n’ Heavy y el heavymetalero Winged Assassins de Forged In Fire. Hasta ahora, al menos para quienes conocían a la banda, todos eran clásicos, canciones que forman parte de lo más selecto de los canadienses, pero recordemos que el resurgimiento de Anvil se debe única y exclusivamente a aquel documental estrenado hace cerca de dos años: The Story of Anvil. En dicho film se mostraba la historia de la banda, pero también parte del proceso de grabación del que hasta la fecha, es el último disco de esta agrupación, This Is Thirteen; y el tema homónimo de aquella placa fue justamente con el que continuaron su presentación. Y acá, por diversas situaciones, comienza otra cara del show de Anvil.

This Is Thirteen, es un excelente tema y al igual que Forged In Fire, tiene un agradable aire Sabbath, pero es muy lento para una presentación en vivo, sobre todo para quienes no están familiarizados con ese tipo de canciones, lo que provocó que el ambiente se enfriara bastante y no lo digo por mí, sino porque desde mi ubicación podía ver con toda claridad como esto iba sucediendo entre los asistentes. Luego vino Mothra y a pesar de ser un tema entretenido se alarga demasiado con  los solos de Lips y su legendaria actuación con el dildo. Siempre es grato escuchar un solo de guitarra bien ejecutado, pero seamos claros, Lips es un muy buen guitarrista rítmico, pero no es el tipo más técnico con su instrumento y sus solos desprolijos muchas veces pierden total sentido y se transforman solo en ruido, situación que provocó que decayera otro tanto el ambiente de su presentación.

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Thumb Hang, otro corte de su última placa, tampoco sirvió como para repuntar, pero entretuvo. Continuaron con el momento de lucimiento de Robb Reiner de la mano de White Rhino, que en Anvil viene a ser algo así como el Moby Dick (Led Zeppelin) o The Mule (Deep Purple) de su discografía, es decir, un tema compuesto única y exclusivamente para dar pie a que el baterista nos demuestre sus capacidades tras los tarros de la banda, y esas son justamente las influencias más claras de Robbo a la hora de tocar, la mano de Bonham y sobre todo de Ian Paice han dejado una huella indeleble en la forma y estilo de Reiner, lo que se nota claramente al verlo.

La excelente Forged In Fire fue la encargada de continuar la presentación de Anvil, que como decía anteriormente, tiene una marcada influencia Sabbath. Siendo Forged In Fire justamente el que considero como el mejor disco de la apfdp-39discografía de Anvil, fue un verdadero placer oírla en vivo, de hecho si la banda se dedicara a rescatar más temas de aquella placa como Shadow Zone, Free As The Wind o Motormount, la performance del grupo y la respuesta del público probablemente serían otra. Como hemos visto, hay canciones que si bien son buenas, enfrían el ambiente, ya sea por ser muy lentas o por que las alargan mucho de forma innecesaria y no es que no me gusten las secciones improvisadas, todo lo contrario, los discos en vivo de los setenta son prácticamente las únicas placas en vivo que escucho, justamente por lo mismo, porque las bandas improvisaban y hacían cosas distintas a lo que registraban en sus discos. Sin embargo, si bien Anvil proviene de esa misma escuela, le falta algo para llegar a convencer en aquellas improvisaciones, sobre todo en lo que a la actuación de Lips se trata. El tipo es muy enérgico, muy participativo y tiene un gran desplante, pero a veces exagera y pareciera ser que no sabe cuando detenerse, como que no logra captar cuando el chiste ya perdió la gracia.

Pero bueno, prosiguieron con Mad Dog de Strenght of Steel, y luego vino el himno de la banda, Metal On Metal, EL tema que corearon todos los presentes y es que éste si se lo sabían todos, los que estaban porque conocían a la banda y los que estaban por que vieron el citado documental. Luego de una breve pausa, volvieron para cerrar con Jackhammer, proveniente del mismo álbum.

La verdad es que el show de los canadienses es potente, bastante sólido, algo amateur por momentos, pero muy genuino. Lo de amateur lo digo por los momentos en que, por ejemplo, Lips cambia de guitarra dejando el cable tirado, sin ningún roadie que lo ayude, el hecho de venir sin un sonidista propio o la misma entrada de la banda al escenario, cero parafernalia, toman su lugar como si estuvieran tocando en un pub y está bien, no es algo malo, pero es como si ni ellos mismos se creyeran el cuento o simplemente están tan acostumbrados a hacer presentaciones pequeñas, que ese tipo de detalles son simplemente eso, detalles sin importancia, a los cuales lamentablemente nunca le han dado el real valor que tienen. Por todo ese tipo de cosas, uno puede hasta llegar a entender porqué lamentablemente la banda nunca logró despegar.

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Sea como sea, se notó que lo pasaron bien, terminaron tocando con yo creo que no más de 700 personas, puede que menos, pero aún ese es un muy buen número para ellos, tanto que cuando ya la gran mayoría se había retirado, volvieron para compartir con los pocos fans que quedaban y dar las gracias por la recepción. Sin ser de aquellas memorables, fue una buena noche para el Heavy Metal.

SETLIST ANVIL:

01. March of the Crabs
02. 666
03. School Love
04. Winged Assassins
05. This is Thirteen
06. Mothra
07. Thumb Hang
08. White Rhino
09. Forged In Fire
10. Metal On Metal
11. Mad Dog
Encore
12. Jackhammer

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Los canadienses y los alemanes se presentaron por primera vez en Chile el pasado 26 de febrero ante unas 800 personas en el Teatro Caupolicán.

Fotos: Guille

Estos son los ganadores de una entrada para el concierto que celebra los 11 años de Alto Voltaje:

Alejandro Carbonell
Jenniffer Marchant
Carlos Silva
Juan Rios
Alejandro Arellano

Felicitaciones a los ganadores, serán contactados vía mail. Gracias a todos quienes participaron, sigan atentos a los concursos que tenemos en PowerMetal.cl celebrando el lanzamiento de nuestro nuevo diseño.

El concierto está programado para este Sábado 10 de Octubre en el Galpón Victor Jara desde las 21:00hrs. (para que todos alcancen a ver el partido de Chile v/s Colombia). Las bandas invitadas son Warpath, Silverjack, Devil Presley y el esperado regreso de Polimetro.

Las entradas se encuentran a la venta por sistema Feriaticket a un valor de $3.000 la preventa y $4.000 el día del show. Los tickets sin recargo se encuentran a la venta en las tiendas Power (Portal Lyon) y Rock Music (Eurocentro).

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