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Y se despide julio de este 2019 con una noche que se negó a ser cubierta por la lluvia. Una noche más para la capital, pero una noche única para el gran número de fieles que convirtió el subterráneo Blondie en el inframundo donde navega Caronte, poniendo a prueba el límite de su capacidad. A la espera de entrar al recinto ya aparecía como un hecho consumado lo que se auguraba respecto a la venta total de las entradas. Me hice parte de una cascada ruidosa y negra que descendió por las siempre húmedas escaleras del otrora Cine Alessandri, rebautizado en homenaje a la banda de Debbie Harry, para desembocar frente al telón.

Las luces se van y los actores toman puestos en la escena en medio de los vitoreos del público, dando inicio al show en Chile del llamado «Odyssey Through the Underworld Tour«. De fondo se escucha el track de introducción, Overture, luchando por mantenerse a volumen entre la excitación que se está generando. Los instrumentos se ponen en marcha empezando con Iconoclast, del álbum homónimo, con su complejo y técnico riff de inicio. Las gargantas del público disparan el primer verso y es todo lo que se puede escuchar, ya que el micrófono de Allen erró en la partida. De todas formas, el micrófono de Michael Romeo sirvió para continuar con la canción y presentar todos los elementos que conforman la sinfonía. Un muy buen sonido me deja satisfecho para el resto de la noche, los instrumentos se sienten nítidos y la poderosa voz de Russell puede escucharse desde micrófonos secundarios. Nada puede salir mal excepto por una cosa: personalmente no me gusta Iconoclast por su coro insípido tipo “epopeya cliché”, pero me vi coreando las voces secundarias (“We. Are. Strong. Fight! Fight! Fight!”) porque me faltaba escuchar el eco del público dándole en el gusto a la banda, obviamente ese es el propósito de la canción.

Me estaba preocupando por la partida algo tibia, peeeero… pasó Evolution (The Grand Design) y me sentí pésimo por ponerlos en duda. La temperatura subió literalmente producto de la emoción de estar escuchando un fragmento de la gran pieza musical que es el «, o «The New Mythology Suite». Es un placer escuchar los discos de estudio, pero esos riffs demoledores son para dejar la grande en vivo. Siendo una banda tan enfocada en lo melódico, es genial como la composición en Re del virtuoso Michael Romeo se apoya tanto en estos quiebres mientras los efectos a cargo de Michael Pinnella se encargan de la atmósfera. Así, ocultando a plena vista la capacidad de sonar alternadamente como Dimebag Darrell e Yngwie Malmsteen en una sola canción.

Luego del despertar, la peligrosa seducción de Serpent’s Kiss da el pie groovy al ambiente. Siguiendo la fórmula de canciones como The Eyes of Medusa, Dressed to Kill o Of Sins and Shadows, esta canción luciferina se arma como explosión contenida, con Allen adecuando su entonación para generar una curva ascendente hacia el coro. Esta expectación de catarsis conduce inevitablemente a una respuesta orgánica. El capitán dio la orden: “C’mon crazy motherfuckers… Jump!” y los pies rechazaron el suelo como muchas veces durante la noche. Esto es heavy.

Allen, siempre cómodo en los escenarios, se toma el tiempo para las presentaciones correspondientes, insta a Romeo a saludar, a tirar un par de tallas y luego el perla, copa en mano, elogia al producto nacional de excelencia y hace un salud por la tan esperada visita. Luego viene el turno de dos temas popularmente destacados de «Underworld»: suena primero Nevermore, para ser coreado con gran ímpetu y devoción. Algo que siempre se ha de destacar de Michael Romeo es su limpieza en la guitarra, hace rugir el par de Mesa Rectifier cuando quiere y como quiere, acompañando con secciones acústicas y volando por el diapasón cuando lo amerita. Un juego de roles que funciona de muy buena forma junto a Michael Pinnella. Luego de otros generosos sorbos de vino, Russell nos confiesa su gozo interior por compartir el presente junto a sus colegas de Symphony X, dedicando una reflexión y memoria a sus compañeros que trágicamente estuvieron involucrados en el accidente de ruta de Adrenaline Mob hace un par de años y que le costó la vida a David Zablidowsky. Y la emoción del ambiente se convierte en escenario perfecto para el segundo tema de «Underworld«, Without You, que abraza la desolación de Orfeo al perder a su amada ninfa Eurídice. Y mientras la copa de vino pasa de mano en mano por los impresionados músicos, Pinnella se roba el interludio en el piano de forma magistral. El coro final cuenta con la participación total del público y hacia el final el aplauso se siente tanto para la banda como para nosotros los presentes. Un momento sobrecogedor e inesperadamente íntimo.

Y el headbanging va a continuar… las cuatro cuerdas de Mike LePond abren Domination y es recibida como ganado ofrecido a los velocirraptor de Jurassic Park. Concuerdo, «Paradise Lost» es un gran disco, pese a que Eve of Seduction y la balada homónima al disco no formaron parte del setlist. La onda groovy y prendida de la canción elevó los ánimos y Allen junto a Romeo, que por lo general suele ser más tímido, comienzan a interactuar y sacar algunas risas. Luego de que Russell juzgara y aprobara el ánimo del público, se da el lujo de demostrar su alto registro vocal al terminar la canción.

El escenario cambia de tonalidad lumínica hacia un verde dominante, pero Jason Rullo marca la entrada y el groove sigue con Run with the Devil. La buena onda que se generó ya no desciende más. No siendo un tema de aquellos poderosos clásicos, la banda ya contaba con los cientos de voces presentes para completar los versos. Al terminar, una pequeña pausa fue para recobrar energía. Y así mismo, una simple nota que se escapó del bajo bastó para empezar a captar lo que se venía. Cuando LePond lo confirma al abrir el tema, una revitalización eléctrica sacude a los asistentes y los demás instrumentos se unen a desarrollar Sea of Lies, tema de aquellos. La capacidad pulmonar del público pareció aumentar para esta canción a fin de seguir el coro al estilo con el que Allen lo hace. Michael Romeo una vez más impresiona por su limpieza digital: el solo, y especialmente los barridos posteriores, son ejecutados con una precisión sobrehumana. Russell, haciéndose el carbonero, genera un lúdico duelo de cuerdas entre Romeo y LePond, para luego ser respondido por Pinnella y finalmente, por Rullo. ¡Y luego las agarra con nosotros! Nos hace gritar a la cuenta de cuatro y menciona a México como para condimentar las cosas a ver si en una última ocasión dejamos impresionado a Pinnella, idea que le quedó gustando a Allen ya que lo volvería a hacer más adelante: pinchar un poco la bestia y despertarnos ese dulce sentido de rivalidad que tenemos con nuestros vecinos.

Luego de los aplausos, las felicitaciones y más vino, el showman se da la licencia de advertirle al “camisa azul” acerca del peligro que corre su grabación del show al estar en medio de la pista… Set the World on Fire (The Lie of Lies) efectivamente causó los tremores prometidos, y bueno, también el hombre de la GoPro pudo seguir registrando la tremenda que se armó. Imposible que no prendiera, se trata de una canción bastante pesada que deja el coro como isla, además que—por lo que he notado personalmente—goza de bastante popularidad.

Luego de la primera despedida, el salón de baile se ilumina durante el receso, nos acercamos al final del show, la recta donde suelen aparecer los temas dorados de la larga carrera de los neoclásicos progresivos. La canción elegida es el relato del viaje del héroe Ulises, The Odyssey. Un clásico, pero también clásico de Symphony X (gracias, no se molesten). Y mi hemisferio derecho estaba feliz de ver la canción interpretada en vivo, pero el racional me recordó que la larga duración del tema reducía las posibilidades de que aparecieran joyas como Of Sins and Shadows. Para entonces consideraba lógico que estuviera Smoke and Mirrors representando al espectacular disco «Twilight In Olympus» en el setlist. Bueno, no fue así, pero no puedo alegar: La interpretación de The Odyssey, con todas sus variaciones, su estructura dramática y sus acompañamientos wagnerianos fueron un cierre espectacular. La banda se tomó la licencia de pausar el relato para despedirse como corresponde, terminar el vino y sacar algunas risas más con los amagues de Russell Allen para terminar el último verso y cerrar el telón. Ciertamente ha afinado su capacidad de empatía con el público. En cualquier momento este genio, que no teme a cantar junto a Jørn Lande, cuelga el micrófono para dedicarse a las charlas motivacionales. Esperemos que todavía no.

Antes del comienzo, cuando Perfect Strangers sonaba como canción de espera, me preguntaba si yo y los perfectos no-tan-extraños que me acompañaban podríamos haber llenado el Caupolicán como aquella primera vez que—siendo todavía escolar—, vimos a Symphony X para la gira de «Paradise Lost». Bueno, y como pasa con Tool, un “vértigo nostálgico” aparece al dar cuenta de la cantidad de años que separan los lanzamientos entre sucesiones; uno empieza a rememorar en qué andaba cuando salió tal disco u otro; a aclarar y convencerte mentalmente que decir “último disco” no es lo mismo que decir “nuevo disco”; luego me acordé de la breve presentación en el Metal Fest, de la gira de lanzamiento de «Underworld» y también de la visita de Russell Allen cuando recién se formaba su banda Adrenaline Mob… y en realidad no estamos faltos de cariño, pero para mí, todo de Symphony X sigue siendo una nueva experiencia. Bueno, de todas formas, falta poco para que se cumplan cinco años desde el lanzamiento de «Underworld», y como dijo nuestro histriónico Russell Allen esta noche: “it’s been a long time… too long”, por lo tanto, se celebró con la emoción adecuada para que nuestro quinteto de gringos nos siga visitando. Al fin y al cabo, ¡no hay mejor tiempo que el presente!

Setlist de Symphony X en Chile

01. Intro: Overture [Underworld]
02. Iconoclast
03. Evolution (The Grand Design)
04. Serpent’s Kiss
05. Nevermore
06. Without You
07. Domination
08. Run with the Devil
09. Sea of Lies
10. Set the World on Fire (The Lie of Lies)
Encore
11. The Odyssey

Review: Gabriel Rocha
Fotos: Guille Salazar

REVISA LA GALERÍA DE FOTOS AQUÍ

Estuvimos anoche en Blondie para el regreso de Symphony X en Chile y aquí te dejamos una galería de lo que fue el concierto.

Fotos: Guille Salazar

El show de Dee Snider, vocalista de TWISTED SISTER, ha cambiado de ubicación. El evento, con fecha 28 de Marzo y con la presencia de los chilenos EXXOCET abriendo el evento, se realizará finalmente en Club Blondie. Las entradas se encuentran a la venta en sistema Eventrid y sin cargo en tiendas The Knife, Rockmusic y House Tattoo Rock (Eurocentro y Portal Lyon).

Los valores son los siguientes:

 $30.000 Preventa 1 – AGOTADA
$33.000 Preventa 2
$35.000 General