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Metaleros,

La primera editorial del año iba a ser distinta, quería proponerles un debate de fondo-origen sobre la esencia de nuestro estilo y qué esperar de las nuevas generaciones de músicos, especialmente en nuestro gran fuerte: las letras. En efecto, este mundo tan dinámico y hostil a la vez, sorprende a cada segundo con demasiados y cruciales hechos políticos, sociales y religiosos que realmente abruman y confunden, por lo mismo, podrían ser fuente de inspiración para “aplastantes álbums” como No World Order de Gamma Ray (al parecer primera obra de música que habla directamente de sociedades secretas, illuminatis y similares), o grandes canciones como “Age of Innocence” de Iron Maiden, que es una crítica ácida y directa a la permisividad que muestran los jueces ante la delincuencia (al parecer, un mal no solamente de Chile). En fin, hay muchos más ejemplos, pero algo muy triste pasó, y tuve que cambiar de tema.

Si se dan cuenta, llevamos solamente tres meses de este 2013 ¡y ha pasado realmente de todo! Muertes de políticos, elecciones de autoridades religiosas, asteroides, meteoritos, amenazas de más juicios en La Haya, etc. Pero, naturalmente, el motivo del cambio fue la muy triste noticia que hace unos días atrás nos cayó como un yunque encima de la cabeza. Me refiero a la partida de uno de los grandes músicos-referentes del Heavy Metal, el gran Clive Burr.

Bastaron tres álbumes en la Gran Banda del Heavy Metal para que quedara para siempre grabado en nuestras mentes este legendario y talentosísimo baterista británico, quien como ya sabemos, tuvo que enfrentar por largos años una esclerosis múltiple que finalmente lo derrotó este 13 de marzo de este más que convulsionado año 2013. Sabíamos que estaba enfermo, pero también sabíamos que la banda y los fans lo apoyaban, y quizás eso daba esperanzas para tenerlo más con nosotros, pero lamentablemente no fue así.

¿Qué decir de Clive? Técnicamente era un batero tremendamente versátil, de muchos recursos y creatividad, pero con la potencia y vehemencia que se pide en un Heavy Metal. Si a modo de homenaje ahora mismo colocan de fondo Phantom of the Opera , Purgatory, Genghis Khan, Gangland y para qué decir, la magnánima Hallowed Be Thy Name, notarán que no es necesario ser baterista para darse cuenta de que su repertorio de recursos era impresionante, era como “diferente”, tenía un gran talento que ya casi no se ve. Qué pena amigos.

Es el primer Maiden que se nos va, no nos olvidemos de eso. Cómo nos gustaría que Steve, Bruce, Dave, Nico, Janick y Adrian nos acompañaran para siempre, y que cada dos o tres años tuviéramos un nuevo álbum de compañía en nuestras vidas, pero eso no va a pasar. Aún nos quedan quizás varios años de Iron Maiden, pero no más que la larga y maravillosa carrera que nos han regalado hasta ahora, y la verdad es que “For the Greater Good of our World”, afirmo que es nuestro deber mantener viva la llama-luz de esta hermosa fuente de arte que nos une; somos la única hermandad que aguanta en sus filas personas que piensan muy distinto en lo político y religioso, pero remamos para el mismo lado, qué extraño, pero así somos, lo que es único y notable.

Descansa en paz Clive, no somos la audiencia más masiva de la música, pero sí la mejor, y eso gracias a personas como tú, que en vez de dejarse llevar por la masa, cultivaron y desarrollaron su pasión. Muchas gracias por haber compartido tu talento con nosotros, adiós maestro.

 

Clive Burr, quien se unió a IRON MAIDEN en 1979 y grabó sus tres primeros discos Iron Maiden (1980), Killers (1981) y The Number Of The Beast (1982), falleció anoche mientras dormía en su casa.

El baterista sufrió durante muchos años problemas de salud luego de haber sido diagnosticado de Esclerosis Múltiple.

Steve Harris comentó: «Es terriblemente triste esta noticia. Clive fue un viejo y gran amigo para todos nosotros. Fue una tremenda persona y un asombroso baterista con una gran contribución a MAIDEN en nuestros primeros años. Este es un día triste para todos en la banda y para sus cercanos. Todos nuestros pensamientos y condolencias están con su compañera Mimi y su familia en este momento».

Bruce Dickinson agrega: «Conocí a Clive cuando se fue de SAMSON y se unió a IRON MAIDEN. Él era un gran tipo y un hombre que vivió su vida a full. Incluso durante sus días más oscuros con su enfermedad, Clive nunca perdió su sentido del humor e irreverencia. Este es un día tremendamente triste y todos nuestros pensamientos están con Mimi y su familia».