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Children of Bodom en Chile

Una nueva visita de los liderados por Alex Laiho -que en este punto de la historia ya son considerados de la casa- nos llevaba al Teatro Cariola, esta vez presentando su más reciente trabajo «I Worship Chaos«. Es indudable que los fineses saben cómo dar un buen espectáculo y que su calidad individual como músicos jamás se cuestiona, pero hay un antecedente no menor para las agrupaciones de Metal que tocan en el recinto de San Diego: rara vez (dejando de lado Blind Guardian y una que otra banda) el sonido es óptimo. Es un hecho y hay diversos factores que influyen en este aspecto.

Ahora bien, dejando el pesimismo de lado, de alguna forma sentía algo de confianza sobre como viviríamos el show, principalmente porque que la fanaticada de Children of Bodom es fiel como pocas y cada presentación se vive como la última. Los fans llegan y se hacen notar. De esta forma, se preveía una entrega absoluta hacia lo que vendría, pero antes de eso estaba programada una agrupación local que tenía la misión de calentar los ánimos y de demostrar sus virtudes. Veamos que tal.

UNDERNEATH

A las 20:00 hrs. en punto, y tal como estaba programado en el itinerario, se corre el telón que cubre el escenario y con los músicos ya en posición, comienza a sonar la intro que dará comienzo a la presentación de los santiaguinos Underneath. Ellos mismos afirmaban en los días previos que su repertorio estaría cargado hacia las canciones de su último EP llamado «Useless Theory» (2015), pero para ello tendríamos que esperar, ya que las escogidas para abrir el show fueron Haunting Myself y Cold Embraces, ambas rescatadas del ya lejano álbum «Perceptions» (2005).

Children of Bodom en Chile

Rápidamente hicieron notar su propuesta un tanto sobria y contenida en el escenario, pero eso no opacó lo pulcro de su ejecución instrumental. Para darle más énfasis al asunto, las luces sobre el público y sobre el plató daban la atmósfera perfecta para un arranque que lamentablemente sufrió algunos baches en cuanto al sonido. Costaba distinguir las guitarras y la voz por algunos momentos, pero aún así lograron llevarse una ovación cerrada tras el puntapié inicial.

Víctor Prades se dirige a los presentes y rápidamente nos adelanta lo que sigue. Convict of a Useless Theory llamó la atención por esa poderosa apertura que posee, donde la banda se soltó un poco más y aprovecharon de ocupar el espacio disponible. La voz de Víctor se seguía perdiendo de vez en cuando entre los instrumentos, pero el frontman supo salir jugando para que esto pasara a segundo plano. Con el sonido un poco mejor ecualizado, Fría Cruz mostró la mejor faceta de la agrupación a mi parecer, que es precisamente cuando la dupla de guitarristas Patricio Saavedra y Emilio Parra generan esos contrastes acústicos-eléctricos que dan el matiz necesario en su característico estilo.

El setlist sigue con Dark Logic of Faith, momento propicio para que Cristián Lueje se luzca tras la batería, dando unos beats de gran calidad de principio a fin, que se acoplan de gran manera a las distintas progresiones del quinto tema de la jornada. Por último, es destacable el trabajo de Juan Pablo Llanquitur, quien junto al mencionado baterista comandan un tremendo outro que sonó verdaderamente demoledor. A esta altura, el aforo iba aumentando poco a poco, con lo cual mayor era la atención sobre el show de apertura.

Children of Bodom en Chile

Para finalizar, Indulgence y Portrait of Life incitaron a un tímido headbanging de parte de los más entusiastas. Sabiendo que su participación es acotada, supieron aprovechar cada segundo que tenían disponible y esto se vio reflejado en la actitud y en el desplante que tuvieron en estos dos últimos tracks. Víctor se mostró bastante más cómodo, lo que innegablemente dio paso a su mejor interpretación de la noche.

De esta forma, y tras una merecida ovación, a las 20:30 hrs. se puso fin a la presentación de Underneath. Dejando de lado los problemas de sonido (que por suerte se fueron atenuando con el correr de los minutos, al menos desde mi posición en el teatro), claramente le sacaron el jugo a la instancia a la que se enfrentaban, mostrando material nuevo, y como no, recordando algunas composiciones de hace algunos años. Tras un buen tiempo de inactividad, telonear a Children of Bodom es un hecho no menor, y esperemos que sea un buen indicio de lo que se les avecina.

Setlist de Underneath:

  1. Intro
  2. Haunting Myself
  3. Cold Embraces
  4. Convict of a Useless Theory
  5. Fría Cruz
  6. Dark Logic of Faith
  7. Indulgence
  8. Portrait of Life

CHILDREN OF BODOM

«¡¿Cuanto falta?!», es quizás la expresión que más se escucha en los instantes previos al plato fuerte de cualquier concierto. Y es que es imposible no sentir ansiedad y deseo que la banda salga a tocar los antes posible, más aún cuando los técnicos sobre el escenario arreglan los últimos detalles y se preocupan de que todo esté en su lugar. Es tiempo entonces de tomar la mejor posición posible en la cancha -que se encontraba considerablemente más poblada- y de acomodarse ante el inminente arribo de los oriundos de Espoo.

Children of Bodom en Chile

Como ha sido la tónica de la jornada, con una puntualidad más que destacable, a las 21:00 hrs. las luces comienzan a bajar tenuemente hasta que por fin se apagan por completo, dando paso a una eufórica reacción en cadena de parte de la audiencia. De la nada aparece Jaska Raatikainen para tomar posición sobre su batería. Con unos latidos de corazón de fondo, el aplauso de las 700 personas que aproximadamente se encontraban en el interior, se hace cada vez más estruendoso una vez que se le une el resto de los integrantes y entre medio de ellos aparece, el foco de atención absoluto, el maestro de ceremonias: Alexi «Wildchild« Laiho.

La cuestión es simple, si quieres tener una reacción sobre una reacción, es infalible dar el primer hachazo con un temazo de aquellos. Are You Dead Yet? fue recibido como se lo merece a estas alturas. Gritos, saltos, cánticos y puños en alto marcaban el inicio de esta nueva presentación de Children of Bodom en nuestro país. Al igual que con Underneath, el sonido en un comienzo fue bastante precario, la voz pasaba a segundo plano gracias a lo fuerte que estaban el resto de los instrumentos y derechamente hubo estrofas que se escucharon poco y nada. Eso sí, el «…should I regret or ask myself / Are!-You!-Dead!-Yet?!» retumbó dentro de todo el teatro, como era de esperarse. Primer solo del frontman y una tremenda ovación para los fineses.

Como si lo anterior fuera poco, y siguiendo con «Are You Dead Yet?» (2005), In Your Face provocó un headbanging generalizado antes de los primeros versos. Buena postal sin dudas, pero los presentes saben que cuando Jaska hace el cambio de ritmo antes de que Alexi comience a escupir las primeras palabras, el mosh está cada vez más cerca. A su vez, uno no termina de sorprenderse con lo bien que funciona la dupla Laiho-Wirman, quienes nos regalan una pose épica durante la parte instrumental del segundo cañonazo de la noche, situación que además sirvió para divisar de mejor forma los tres sostenes que estaban amarrados al atril del tecladista.

Children of Bodom en Chile

Lo siguiente sería la primera revisión a «I Worship Chaos» (2015) y debo decir que me sorprendió de sobremanera el recibimiento que tubo Morrigan. Con un sonido que no mejoró en demasía, la banda se mostró como un reloj suizo a la hora de interpretar este corte. Por su parte los fanáticos se mostraron bastante participativos, especialmente durante la sección de solos. Mención aparte para el guitarrista Daniel Freyberg, quien evidentemente mantiene un papel secundario en la agrupación, pero esto no le resta mérito alguno, ya que se mostró bastante seguro y confiado en su performance durante todo el concierto. Hacia el final, el «Wildchild» nos regala uno de esos situaciones que le hacen honor a su apodo, ya que en los últimos acordes botó furiosamente el atril micrófono golpeándolo con su guitarra. Para mí, una señal de lo que seguiría a continuación.

Vendrían los primeros «Olé Olé Olé / Children, Children», que funcionaron a la perfección como preámbulo a uno de los tantos clímax del show. Perdónenme la licencia y que divague un poco en este punto, pero ¡qué temazo es Sixpounder!. Junto a Mask of Sanity se pelea el puesto por ser mi canción favorita de COB. Con el tiempo llegué a la conclusión de que lo que la hace tan única, es la cohesión banda-público que se da cuando se interpreta en vivo. Me explico, para mí el track cuenta con tres momentos que son irrepetibles respecto a cualquier otra composición del repertorio disponible. En primer lugar, el headbanging de la introducción es casi una coreografía ensayada tanto para los músicos como para los asistentes. Segundo, no hay nadie, absolutamente nadie, que no grite «War!» y el «Six six six, Pounder!». Por último, evidentemente el mosh que trae consigo termina por conformar una catarsis colectiva. Para esta ocasión, me quedé con la sensación de que aceleraron el ritmo un poco más que en otras veces, detalles que solo la hacen más épica en todo caso.

Volvemos a «I Worship Chaos» con el opening track de la placa. I Hurt sonó algo desordenada y dispareja, donde realmente costaba diferenciar cada instrumento dentro de la confusión sonora que había en el centro del teatro. La cosa mejoraría un poco con otra de las canciones más ovacionadas de la noche. Pero antes de que comenzara, Laiho muestra una bandera chilena (al revés por cierto, pero la intención es lo que cuenta) llevándose otra vez todos los vítores de la audiencia. Nos pregunta cómo nos encontramos y si la estamos pasando bien, ante la obvia respuesta, asegura que la siguiente canción nunca ha sido tocada en nuestro país. De esta forma comienza Trashed, Lost & Strungout, tercera revisión al álbum publicado el año 2005. Se repiten los mismos patrones ya observados, un recibimiento notable, la banda interpretando a la perfección y Alexi echándose el equipo al hombro en cada movida. Gran, gran momento.

Children of Bodom en Chile

Jaska y Wirman hacen una especie de introducción improvisada mientras el vocalista/guitarrista lanza botellas de agua hacia la cancha, gesto que por supuesto siempre se agradece. De pronto comienza a sonar otro clásico de aquellos, en lo que sería la primera revisión de ese discazo llamado «Follow the Reaper» (2000). Hablamos de Everytime I Die, donde por primera vez se escuchó un singalong generalizado de cada una de las melodías que posee. Como bien sabemos esto supone una baja en las revoluciones, por lo que muchos aprovecharon de observar detenidamente el desplante y el dominio escénico de los del lago Bodom. Hablando de eso, en palabras del líder, es tiempo de traer de vuelta la vieja escuela. Qué mejor forma de hacerlo que rindiéndole honor a su nombre: Children of Bodom desata nuevamente el caos donde la batería suena arrolladora en cada segundo. Daniel y Henkka sin ser protagonistas hacen lo posible por animar al público e interactuar desde sus posiciones, en tanto Janne (que injustamente lo he dejado un poco de lado hasta ahora) acá literalmente «se las mandó» con su performance. Sí, siempre lo ha hecho, pero particularmente en este track me parece que demostró toda su experiencia y años de carretera.

La inconfundible introducción de Hate Me! nos vaticina lo que será otra de las más coreadas de la noche, gracias a esa frase tan característica «I despise everything I see, so I don’t give a fuck if ya hate me!».  Esto se multiplica una vez que Henkka en un más que correcto español nos saluda y nos recuerda que ya han pasado quince años desde el primer concierto de COB en Chile. Así, aprovecha de presentar Lake Bodom primer y único corte rescatado de «Something Wild» (1997). Sucedieron muchas cosas para el recuerdo, entre ellas, el «afortunado» (énfasis en las comillas, por favor) que logró subir al escenario y durar menos de un segundo hasta que los guardias rápidamente lo sacaron. Un nuevo y estruendoso singalong se produjo en la parte media-final, que además fue coronado con el juego que hicieron Jaska y Wirman lanzándose una baqueta de un lado a otro en plena sección instrumental. Finalmente, y es una lástima porque no se puede pasar por alto, se produjo un acople bastante molesto casi al comenzar la primera estrofa. Más allá de esto, fue otro momento para enmarcar (¿Cuantos llevamos ya?).

Children of Bodom en Chile

Laiho nuevamente se dirige a los asistentes y pide que para la siguiente canción se forme un mosh descomunal. Y bueno, sus deseos son órdenes ya que sin exagerar durante I Worship Chaos el diámetro del pit alcanzaba casi la totalidad de la cancha. Aunque parezca redundante, el sonido dejaba bastante que desear ya que la voz de Alexi derechamente a ratos no se escuchó. No hubo caso con tratar de distinguir el primer estribillo, y es un gran problema porque precisamente está hecho para cantarlo en vivo, como lo comentamos hace un tiempo en el CD Review del álbum. Pero bueno, no quedaba nada más que disfrutar lo que se podía. Por suerte con Angels Don’t Kill fue un poco menos notorio ya que al ser más lenta y calmada, no se produjo esa saturación que ya había ocurrido anteriormente.

Nuevos cánticos mientras Janne nos graba con su cámara dan paso a Silent Night, Bodom Night. ¡Díganme si no es grandioso cuando todos susurran al unísono «All the Reaper wants is more»!. Por lo demás, son notables las intervenciones e interludios del señor Wirman, a quien le perdí la cuenta de cuantas cervezas se tomó como si nada. Si la memoria no me falla, desde la visita del 2009 junto a Amorphis que no la interpretaban por estas tierras. Eso explica la brutalidad con la que fue ovacionada. Mismo asunto con Hate Crew Deathroll, que si bien siempre está incluida en el setlist, esto no merma los cánticos y el caos desatado. Tengo que mencionar un hecho no menor del que algunos se percataron en la parte posterior del recinto. Una de las personas que se encontraba en la platea alta, sorpresivamente se lanzó hacia el piso inferior accidentándose notoriamente tras la fuerte caída. Destacable eso sí el accionar de los guardias de seguridad que rápidamente acudieron a socorrerlo y a atarlo en una camilla que estaba muy cerca del incidente. Un poco de autocuidado no estaría mal tampoco.

22:10 hrs. y se produce el primer y único encore de parte de los fineses. Con una tormenta sonando de fondo y tras un minuto fuera de escena, vuelven rápidamente para arremeter con tres clásicos que terminaron por agotar la poca energía que iba quedando. La primera fue una sorpresa que creo yo, pocos esperaban. Children of Decadence mostró a un Daniel Freyberg que supo llevar la canción con sus destacables intervenciones, recordando por instantes la época dorada de COB, cuando poco a poco se iban abriendo paso hacia nuevos horizontes con temazos como este. Si buscamos otro momento donde todos cantaron, es obligación incluir el «If ya wanna take a glance to the blaze of pain / you’ll never be the same!«. Más aún considerando que nuevamente el Wildchild parecía que solo estuviera tocando su guitarra.

Children of Bodom en Chile

Finalmente Kissing the Shadows y Downfall pusieron término a esta nueva visita de los liderados por Alexi Laiho. Y muchas cosas se pueden agregar una vez concluido el show. Quizás que aún los más entusiastas intentaban animar el mosh que cada vez parecía más disuelto por todos los recursos utilizados y gastados en los que ya nos había brindado la agrupación. O que como ya es costumbre, las armonías y solos se llevaron a cabo con una naturalidad y soltura envidiable. O tal vez que durante la última interpretación de la noche la base rítmica sonó como un verdadero cañón generando una postal para la memoria a medida que los integrantes se despedían. Lo cierto es que cualquier detalle que se pueda agregar solamente llega a complementar lo que fue un concierto impecable desde el punto de vista banda-público. Lamentablemente la sobresaturación del sonido en algunas partes de la planta baja afectó en gran medida a ratos. Pero como se suele decir en estos casos, poco importó para la mayoría de los asistentes que disfrutaron de principio a fin el espectáculo ofrecido por Children of Bodom.

Una hora y media de show donde hay un tema que siempre me parece digno de comentar, y es lo bien que escogieron el setlist. Muy quisquillosamente me hubiera gustado escuchar algo de «Halo of Blood» (2013) pero en líneas generales la sensación de que quisieron entregar clásico tras clásico se sobrepone al gusto puntual de cada uno. Bien por Children, bien por sus fanáticos. ¡Hasta la próxima!

Setlist de Children Of Bodom:

1. Are You Dead Yet?
2. In Your Face
3. Morrigan
4. Sixpounder
5. I Hurt
6. Trashed, Lost & Strungout
7. Everytime I Die
8. Children of Bodom
9. Hate Me!
10. Lake Bodom
11. I Worship Chaos
12. Angels Don’t Kill
13. Silent Night, Bodom Night
14. Hate Crew Deathroll
Encore
15. Children of Decadence
16. Kissing the Shadows
17. Downfall

GALERÍA

 

 

 

Children of Bodom

Felicitamos a los ganadores de un Meet & Greet con CHILDREN OF BODOM, quienes vuelven a Santiago para presentarse este martes en el Teatro Cariola.

Los ganadores, quienes ya fueron contactados por mail, son:

  • Javiera Quintanilla
  • Claudio Cuevas

Si aún no tienes tu boleto, éstos se venden por sistema Puntoticket, call center 6404626000, tiendas Ripley, Cinemark y The Knife. Este martes se estarán vendiendo sin cargo por servicio en la boletería del Teatro Cariola.

Los precios son:

PREVENTA 2: DESDE EL 15 DE ABRIL AL 23 DE MAYO
Cancha: $28.000
Platea: $21.000

DIA DEL SHOW:
Cancha: $30.000
Platea: $25.000

Estos son los horarios:

Children of Bodom en Chile

Children of Bodom en Chile | 24 de mayo 2016 | Teatro Cariola

Children of Bodom

Este martes regresa a Santiago CHILDREN OF BODOM para promocionar su último disco «I Worship Chaos» en el Teatro Cariola, concierto que abrirán los chilenos UNDERNEATH.

Si quieres conocer a los finlandeses, ¡PowerMetal.cl te regala un Meet & Greet! Sólo envía un mail a concurso@powermetal.cl con el asunto «Children of Bodom», incluyendo tu nombre completo, RUT y número de entrada (se encuentra al reverso).

Si aún no tienes tu boleto, éstos se venden por sistema Puntoticket, call center 6404626000, tiendas Ripley, Cinemark y The Knife.

Los precios son:

PREVENTA 2: DESDE EL 15 DE ABRIL AL 23 DE MAYO
Cancha: $28.000
Platea: $21.000

DIA DEL SHOW:
Cancha: $30.000
Platea: $25.000

Children of Bodom en Chile | 24 de mayo 2016 | Teatro Cariola

Children of Bodom

Tras el anuncio de los finlandeses con una nueva gira por nuestro continente, la productora The FanLab confirmó el show del 24 de mayo en el Teatro Cariola. Las entradas estarán a la venta a partir de este jueves 3 de marzo a través del sistema Puntoticket, call center 6404626000, tiendas Ripley y Cinemark.

Los precios serán:

PREVENTA 1: DESDE EL 3 DE MARZO AL 14 DE ABRIL
Cancha: $25.000
Platea: $18.000

PREVENTA 2: DESDE EL 15 DE ABRIL AL 23 DE MAYO
Cancha: $28.000
Platea: $21.000

DIA DEL SHOW:
Cancha: $30.000
Platea: $25.000

Children of Bodom en Chile | 24 de mayo 2016 | Teatro Cariola

CONFIRMADO POR LA PROPIA BANDA: ReVamp tocará un tema de los legendarios After Forever en su presentación en Chile.
Mensaje de la banda: «Hola amigos, desde el show en Belo Horizonte, ReVamp ha incluido una canción de After Forever en el setlist y se mantendrá así hasta el final de la gira.»

 

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La vez anterior que Children Of Bodom vino a nuestras tierras, su tercera a decir verdad, fue la primera oportunidad que tuve de verles. Venían a promocionar un disco que honestamente a mí no me había convencido del todo. Pensaba que eso no importaba mucho, pues de todos modos tocarían temas de sus otros discos, y uno que otro de aquél Blooddrunk. Básicamente algo así como “bueno, habrá que aguantarse esos temas”. El punto que quiero ilustrar es que en realidad Children Of Bodom es una cosa muy distinta en vivo en relación a los discos. Difícil de explicar, no es necesariamente la entrega de sus músicos, ni calidad de frontman de Laiho, es quizás una mezcla de todo, es una suerte de misticismo que hace que los temas simplemente suenen increíblemente potentes y te vuelen la cabeza.

Con esa experiencia ya en los oídos, este nuevo concierto me generaba muchas expectativas. Nuevamente venían con un disco que no me llena, cosa que ya no me resulta relevante, porque los tipos se las arreglarían igual para hacer un concierto asombroso. Eso pensaba, y la verdad… ¡No me defraudaron! Les cuento ahora cómo fue. El concierto estaba programado para iniciar a las 20:30 horas, pero arrancó con un pequeño retraso de 10 minutos, que pese a ser breve, desató la impaciencia de los alrededor de 1.000 fanáticos que se apersonaron en el Caupolicán, y que no paraban de pedir a la banda vociferando “¡Bodom! ¡Bodom!” Suficiente espera, y a las 20:40 el Teatro queda a oscuras para que luego el escenario se tiñera de luces verde y púrpura. El primero en aparecer fue Jaska, que rápidamente se ubicó tras su imponente batería. Le siguió Henkka, quien ingresó saludando junto a su bajo. Luego, al mismo tiempo suben Janne y Roope, para dejar al final a Markku Uula Aleksi Laiho, o Alexi, para los amigos. Ya con los cinco muchachos sobre el entablado la ovación y el reconocimiento eran gigantescos. ¡Cuánto fanatismo despiertan!

cob11cl-01Y como un verdadero “palazo” llegó Shovel Knockout. Qué nombre más apropiado, ¿no? Desde el arranque mismo Jaska demostraba sus habilidades, imponiendo autoridad desde los tarros y comandando el ataque, dejando sentir lo aplastante de sus bombos. Lo propio hacía Henkka, con esas furiosas líneas de bajo que presenta la canción. Luego es el turno de las guitarras y comienza con ello el desmadre total de parte del público. Y cuando Alexi irrumpe con ese desgarrador grito que desata la tormenta de riffs, el público soltó amarras y se volvió absolutamente loco. Un caos total allí en medio del sector de cancha. Así avanzaba la canción, con mucha intensidad, con notorios momentos de despliegue técnico, como aquél solo que le corresponde a Janne, o el que se despachó Alexi hacia el final, cuando ya casi todo se había silenciado. Children Of Bodom estaba de vuelta en Chile, y lo hacía saber con fuerza.

¡Nada de pausas! Cero consideración al abnegado fan y de inmediato estalla Are You Dead Yet?, provocando que toda la gente se acoplara en la parte frontal de la cancha, desatando una serie de mosh en ese sector. Notable momento, con la gente prendidísima, cantando al máximo de sus facultades el potente estribillo, resaltando ese golpeado “Are-You-Dead-Yet!” Otro que destacó fue Henkka, quien apoyaba con una poderosa voz gutural durante ciertos pasajes, dándole mayor libertad a Alexi para ocuparse de las cuerdas. Al terminar, el vocalista hace un alto para agradecer a los asistentes, mencionando que para la banda era muy importante poder estar en Chile y contar con la presencia de los fans. Para ser franco, Alexi siempre me ha parecido un sujeto apático, pero en este momento se mostró muy entusiasmado (¡feliz!) y creo que de verdad sentía sus palabras. En efecto, ese “Hooooly fuck!” en señal de sorpresa le salió del alma. En seguida una vuelta a lo más reciente, Relentless Reckless Forever, para interpretar uno de los cortes que más rescato de aquél álbum: Not My Funeral, con una gran recepción del público y una grandiosa interpretación de la banda.

Pero vamos, ¡que ya iba siendo momento de algún clásico! Pensaba en eso cuando Laiho deja por unos segundo el escenario, vuelve y con su dedo índice hace un gesto pidiendo más entrega por parte de la audiencia, esta obedece (¡qué control! Literalmente, sólo movió su dedo) y en medio de esa ovación comienza a sonar Kissing The Shadows, del enorme Follow The Reaper (2001). Recuerdo que en el concierto anterior la gente la pedía con gritos desesperados, pero jamás llegó, por lo que ahora, cuando comienza a sonar, el griterío simplemente se hizo un infierno. ¡Tremendo! Soberbio despliegue de técnica por parte de cada músico, resaltando Janne y Alexi al momento de los solos. Viejo, los dedos de Wirman volaban a lo largo de su teclado, era impresionante. El guitarrista no se quedaba atrás y demostraba que es un virtuoso y un shredder formidable. ¡Qué gran canción! La gente la agradeció de sobremanera.

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Hay que mencionar algo: el sonido era excelente. No sé cómo lo habrán vivido los amigos más cercanos a las barreras, pero desde el sector posterior de cancha yo escuchaba todo muy definido y con la intensidad precisa. Así que el sonidista debe llevarse unas palmas (mención especial para su rockabillesco peinado). Bien, continuemos. La banda se toma un respiro, dando espacio para que el público dejara caer un reconocimiento gritando “¡Bodom! ¡Bodom!”, estábamos en eso cuando inicia Living Dead Beat, uno de los puntos altos de Are You Dead Yet?, encabezada por el rosa fosforescente de los detalles en el mástil de la guitarra de Laiho. Casi sin pausa comienza Roundtrip To Hell And Back, también del disco que venían a promocionar, y que si bien es más lento que al anterior o que muchos otros cortes de la discografía de la banda, no se queda atrás en cuento a fuerza, sino que la derrocha. Al parecer es una de las favoritas de la audiencia respecto a RRF, porque se coreó como si fuera uno de los clásicos más queridos.

Un rugido de Alexi marca el inicio de lo que sería uno de los momentos álgidos de la noche. Pregunta si conocemos algunas de las viejas canciones y anuncia que nos preparamos, porque eso se viene. ¡Y bien! ¡Momento de más clásicos! Esta vez rescatados de Hatebreeder (1999) y del mítico Something Wild (1997), hablamos de Children Of Bodom y Deadnight Warrior, respectivamente. ¡Tremendo combo! Con la primera fue puro como un desahogo de agresividad, con la gente entregada al máximo, dejándolo todo por medio de saltos y múltiples mosh en varios sectores. Y con cientos de puños en alto en momentos como el “Unripe vengeance” o el “waaar” al final de la primera estrofa. Es una canción impresionantemente técnica y compleja, pero fue grato ver que los tipos virtualmente no dieron espacio a errores. Fue una interpretación perfecta, con descollantes solos de Wirman y Laiho, que los hacían parecer unas malditas máquinas. Misma cosa con la colosal Deadnight Warrior, canción legendaria, un clásico de proporciones que la gente recibió casi con emoción. Y si el tecladista y el guitarrista parecían máquinas, lo de Jaska era monstruoso. En general se le ve más bien concentrado en hacer lo suyo, pero aquí se desató, parecía una bestia. ¡Portentosa actuación!

cob11cl-15En seguida el Maestro Wirman hace algo notable: aún no termina Deadnight Warrior y comienza a tocar los escalofriantemente tétricos y navideños (¿?) acordes iniciales de Hate Me!, momento en el que el teatro casi se viene abajo. Es que fue totalmente imprevisto. La gente aún no superaba el golpe del corte anterior cuando el hombre sorprende con eso. Lo mejor fue su cara de “Ni la vieron venir”, con una leve sonrisa de complacencia en su rostro. Desde el momento mismo en que inicia esa notable intro, la gente perdió toda capacidad de autogobernarse. Sólo se calmó un poco cuando Alexi empieza a cantar, para poder cantar con él, claro está. Sólo entenderías lo fuerte que resonó el “I don’t give a fuck if you hate me!” si estuviste presente. Yo sólo puedo decirte que la gente no cantaba, sino que gritaba a todo lo que daba su humanidad. Por otro lado, impagable la imagen de Alexi tocando la guitarra hasta con la lengua, literalmente. Genial, ¡simplemente genial!

Luego otro momento inolvidable, uno de mis favoritos, y es que se trató de una prodigiosa canción que me fascina. Al principio no me di cuenta porque Janne tocó algo que no reconocí, una improvisación probablemente, pero de inmediato Jaska da la señal, marcando los tiempos, y todos se coordinan para empezar a ejecutar una de las canciones más potentes en el repertorio de la banda: Sixpounder. De verdad, pocas veces he visto a una banda alcanzar semejante nivel de poderío en una canción. Y es que esos riffs iniciales son como martillazos en la cabeza, ¡pesadísimos! Ahora imaginen eso en vivo, con cientos de decibeles desarrollados por la amplificación, junto con mil furibundos fanáticos gritando como si la vida su fuese a acabar en breve. ¡Descomunal! Fue hermoso escuchar y gritar ese “WAAAAAR!” junto a tanto colega.

Unos pasos más hacia el futuro y volvemos a la época de Blooddrunk, de hecho, era el turno de la canción que da nombre a esa placa. Destaco el hecho de que la banda esté consciente de cuáles son los temas más valorados por la gente de discos que en su momento recibieron algún cuestionamiento. Porque claro, me ha tocado ver a bandas que a la hora de armar un setlist incluyen justo los temas más regulares del disco más bajo que tienen, pero no es el caso de Bodom. Con esto quiero decir que Blooddrunk no es un disco grandioso, pero Blooddrunk si es una buena canción, una que merece estar en un show así, y lo mismo pasa con otros temas de RRF o AYDY: fueron sabiamente elegidos para este concierto. Y bueno, todo esto se ve reflejado en momentos como el del estribillo, donde no hubo nadie que no cantara “Blooddrunk, wasted again!” Soberbio.

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Hasta aquí una serie de momentos brillantes, pero lo que siguió a continuación fue pura genialidad. Una suerte de combo entre Angels Don’t Kill, In Your Face y la gigantesca Hate Crew Deathroll. Todo empezó de forma muy genial, con el uso del monologo de la película American Psycho que aparece al final de Bodom Beach Terror (“My pain is constant and sharp. And I do not hope for a better world for anyone. In fact, I want my pain to be inflicted on others”), que hizo de entrada para Angels Don’t Kill, junto con la correspondiente ovación que amerita un tema de esa magnitud. Ya en medio de la canción los solos simultáneos magistralmente interpretados causaron también el espontáneo reconocimiento del respetable. Hacia el final un grito infernal de Alexi (de esos que hacen sufrir los oídos) daba paso al sonido de una sirena, que a su vez era al punto de inicio de In Your Face, que inicia expectante, pero que como ustedes saben, se vuelve un verdadero puñetazo justo en tu cara a partir de cierto momento. Los mosh no se hicieron esperaron, en lo que fue un despliegue de brutalidad por parte de ambas partes: “¡INCOMING!” Luego Alexi pide un favor: cantar con todo, porque lo que se venía era nada más y nada menos que Hate Crew Deathroll. Y así, en medio de los “olé, olé, olé” surge el clásico “C’mon!” con el que explota la canción. Era casi conmovedor ver cómo la gente enloquecía al compás de la canción. Tratando de imitar al blondo contante, los chicos y chicas no cantaban, tampoco gritaban, era más bien un rugido a mil voces. ¡Épico!

cob11cl-19Así la banda agradece y se despide, pero un par de minutos más tarde, ante la aclamación de los presentes, vuelve para regalar las últimas canciones. Retoman las cosas justo donde las dejaron, de la mano de Bodom After Midnight, donde se pudo ver a un Laiho cantando con todo, con más ira de lo habitual. Y es que el show daba para eso, pues el tipo se contagió de del entusiasmo de la audiencia. ¡Estaba realmente prendidísimo! Al terminar la canción una mención especial de parte de Janne a un “pendejo” (así, en perfecto español) que había estado grabando el show, diciéndole algo así como “Eso apesta, ojalá que te quede mal grabado”. No sé si era en serio o no (porque su tono no era tan serio), pero Alexi le responde “Ok, that’s an interesting perspective, Mr. Wirman” y entre risas dice que el show debe continuar.

Estaban en eso, en un momento pseudo-polémico cuando de la nada comienzan a sonar los mágicos acordes de… ¡Downfall! Hermano… ¡Cuánta mística! Empieza a sonar la canción y de inmediato, pero en cosa de segundos, la gente comienza a abrirse y a girar para formar un gigantesco foso (pit). La banda lo nota de inmediato y como queriendo disfrutar del momento, alarga esa fase introductoria, con Jaska, Roope y Henkka aguantando la entrada que marca ese violento quiebre en la canción, intuyendo que cuando soltaran toda la metralla quedaría la escoba en ese moshpit. Así fue, luego de un rato teniendo a los fanáticos girando expectantes al ritmo del teclado, liberan todo la infernal fuerza de Downfall y la cancha del Caupolicán se convirtió en una zona de guerra. Resultaba sumamente emocionante ver esa escena. De lo mejor que vi alguna vez en un concierto. Al terminar la canción, la banda reconoce lo especial del momento y lo agradece, mostrándose felices.

Luego de eso se retiran, a eso de las 22:10, luego de una hora y media y dieciséis canciones, cerrando así su cuarto concierto en suelo chileno. Fue un espectáculo sumamente potente, con una muy inteligente mezcla de clásicos incuestionables como Deadnight Warrior, Hate Crew Deathroll o Downfall, con los cortes más destacados de lo más reciente de su carrera, como In Your Face, Blooddrunk o Not My Funeral. La entrega de la banda, así como el recibimiento del público, demostró que Children Of Bodom está tan vigente como en sus inicios. Quizás la convocatoria no fue enorme, pero quienes asistieron, se llevaron un recuerdo invaluable. ¡Realmente memorable!

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Setlist:

01. Shovel Knockout
02. Are You Dead Yet?
03. Not My Funeral
04. Kissing the Shadows
05. Living Dead Beat
06. Roundtrip To Hell and Back
07. Children of Bodom
08. Deadnight Warrior
09. Hate Me!
10. Sixpounder
11. Blooddrunk
12. Angels Don’t Kill
13. In Your Face
14. Hate Crew Deathroll
Encore:
15. Bodom After Midnight
16. Downfall

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Los finlandeses se presentaron por cuarta vez en Chile ante mil personas en el Teatro Caupolicán.

Fotos: Guillermo Salazar

Children Of Bodom

Hoy sábado a las 20:30 en el Teatro Caupolicán, CHILDREN OF BODOM actuará en el marco de su The Ugly World Tour 2011. El grupo ya se encuentra en el país y su líder, Alexi Laiho, invita a todos los chilenos al concierto a través de un saludo por PowerMetal.cl.

Escúchalo haciendo click en el reproductor:
[audio:http://www.powermetal.cl/wordpress/wp-content/uploads/2011/12/COB.mp3|titles=Alexi invita al concierto de CHILDREN OF BODOM]

CHILDREN OF BODOM viene de actuar en lugares como Argentina, Uruguay, Brasil y México, dando conciertos en los cuales se han escuchado canciones de la categoría de Children of Bodom, Deadnight Warrior, Hate Me!, Bodom After Midnight y Downfall, entre muchas otras.

Las entradas se encuentran a la venta en tiendas RockMusic a $20.000 sin recargo, mientras que por Sistema Ticketmaster, a $22.000 más recargo por servicio.

Está todo listo entonces para que la banda finlandesa toque en el teatro capitalino más apto para este tipo de recitales metaleros. ¡No se pierdan esta oportunidad única de ver a CHILDREN OF BODOM en el Caupolicán!

Children Of Bodom

CHILDREN OF BODOM regresa a nuestro país este sábado 10 de diciembre para tocar a las 20:30hrs. en el Teatro Caupolicán.

Los ganadores de una invitación al show son:

  • Osvaldo Cabello
  • Rodrigo Venegas
  • Carla Maldonado
  • Rodrigo Zamorano
  • Teresa Pérez
  • Bárbara Molina
  • Tomás Paillacar
  • Francisco Salazar
  • Pablo Moya
  • Cristián Segura

Las entradas para el concierto se encuentran a la venta en tiendas RockMusic a $20.000 sin recargo, mientras que por Sistema Ticketmaster, a $22.000 más recargo por servicio. Pese al cambio de precios, TODOS los boletos previamente adquiridos siguen siendo VÁLIDOS para el show.

El grupo de Alexi Laiho desplegará canciones como Children Of Bodom y Downfall del recordado álbum “Hatebreeder”, Hate Me! y Bodom After Midnight del “Follow The Reaper”, y Deadnight Warrior del debut “Something Wild”. Junto con eso, vendrán interpretando canciones como Bodom Beach Terror, Hate Crew Deathroll y Angels Don’t Kill, entre muchas otras.

Está todo listo para que la banda finlandesa vuelva a Chile con todo y actuar en el teatro capitalino más apto para este tipo de recitales metaleros. ¡No se pierdan esta oportunidad única de ver a CHILDREN OF BODOM en el Caupolicán!

Children Of Bodom - Teatro Caupolicán

Children Of Bodom

IMPORTANTE: Como la Municipalidad de Recoleta optó por rechazar el Club Chocolate (ex Rockola) como recinto para el show de CHILDREN OF BODOM, la producción anuncia que el nuevo local para el concierto del sábado 10 de diciembre es el Teatro Caupolicán.

Está todo listo entonces para que la banda finlandesa vuelva a Chile con todo y actuar en el teatro capitalino más apto para este tipo de recitales metaleros. ¡No se pierdan esta oportunidad única de ver a CHILDREN OF BODOM en el Caupolicán!

El grupo de Alexi Laiho desplegará canciones como Children Of Bodom y Downfall del recordado álbum “Hatebreeder”, Hate Me! y Bodom After Midnight del “Follow The Reaper”, y Deadnight Warrior del debut “Something Wild”. Junto con eso, vendrán interpretando canciones como Bodom Beach Terror, Hate Crew Deathroll y Angels Don’t Kill, entre muchas otras.

Además, las entradas a $18.000 están agotadas. Ahora los tickets en tiendas RockMusic se encuentran a $20.000 sin recargo, mientras que por Sistema Ticketmaster, a $22.000 más recargo por servicio. Pese al cambio de precios, TODOS los boletos previamente adquiridos siguen siendo VÁLIDOS para el show.

El concierto de CHILDREN OF BODOM en el Teatro Caupolicán partirá a las 20:30 horas (media hora más tarde) y se habilitará solamente la cancha, ¡así que busca tu entrada antes que se agoten!.

Children Of Bodom - Teatro Caupolicán

Children Of Bodom en Chile

Ante los rumores circulados por Facebook luego del show de OVERKILL y ONSLAUGHT, que dicen que el Club Chocolate (ex Rockola) no lo volverán a prestar para eventos metaleros, la producción de CHILDREN OF BODOM en Chile y la administración del local quieren comunicar lo siguiente:

El concierto de CHILDREN OF BODOM fijado para el sábado 10 de diciembre a las 20:00 horas, está ciento por ciento confirmado en el Club Chocolate, por ambas partes a través de un acuerdo firmado. En consecuencia, el show no se cambiará de recinto ni tampoco se suspenderá.

El grupo finlandés viene a Chile justo cuando se cumple una década exacta de su primera actuación en el país, cuando debutaran en suelo nacional promocionando la placa del 2000 “Follow The Reaper”, considerada ahora como un referente clásico e inevitable del conjunto.

Entre los temas que la banda de Alexi Laiho está tocando en esta nueva y larga gira por Oceanía, Asia y Latinoamérica (que incluye a Chile en sus últimas fechas), se encuentran Children Of Bodom y Downfall del recordado álbum “Hatebreeder”, Hate Me! y Bodom After Midnight del “Follow The Reaper”, y Deadnight Warrior del debut “Something Wild”. Además, vendrán interpretando canciones como Bodom Beach Terror, Hate Crew Deathroll y Angels Don’t Kill, entre muchas otras.

Así se revela en el setlist desplegado esta semana en Australia, anticipando el repertorio del tour norteamericano recientemente anunciado para comienzos del 2012, con motivo de la celebración de los 15 años de carrera de CHILDREN OF BODOM.

Las entradas se pueden adquirir a $18.000 -sin recargo- en tiendas RockMusic del Eurocentro (locales 0209-0213) y Portal Lyon (42-44), y a $20.000 por medio de Ticketmaster (Falabella, Cine Hoyts).

CHILDREN OF BODOM se acerca. Esto, porque ya partió el tramo del The Ugly World Tour que los lleva a recorrer el cinturón completo del Pacífico, comenzando por Australia el seis de noviembre, siguiendo por Asia y saltando hasta México el 24 del mismo mes, para llegar a principios de diciembre a Sudamérica y detenerse en Chile el sábado diez.

Entre los temas que la banda de Alexi Laiho está tocando en esta nueva y larga gira, se encuentran Children Of Bodom y Downfall del recordado álbum «Hatebreeder», Hate Me! y Bodom After Midnight del «Follow The Reaper», y Deadnight Warrior del debut de los finlandeses, «Something Wild». Además, vendrán interpretando canciones como Bodom Beach Terror y Angels Don’t Kill, entre muchas otras.

Así se revela en el setlist desplegado esta semana en Australia, anticipando el repertorio del tour norteamericano recientemente anunciado para comienzos del 2012, con motivo de la celebración de los 15 años de carrera de CHILDREN OF BODOM.

El grupo viene a Chile justo cuando se cumple una década exacta de su primera actuación en el país, cuando debutaran en suelo nacional promocionando la placa del 2000 “Follow The Reaper”, considerado ahora como un referente clásico e inevitable del conjunto.

Las entradas se pueden adquirir a $18.000 -sin recargo- en tiendas RockMusic del Eurocentro (locales 0209-0213) y Portal Lyon (42-44), y a $20.000 por medio de Ticketmaster (Falabella, Cine Hoyts). La cita es a las 20 horas en el Club Chocolate.

Children Of Bodom logo

Resulta increíble pensar que, tratándose de una banda tan joven, Children Of Bodom halle sus origines hace casi dos décadas. En efecto, los periplos de estos muchachos comienzan hace lejanos dieciocho años, en 1993, en Espoo, una ciudad cercana a Helsinki, en el sur de la fría Finlandia. Por esos años la banda no era mucho más que el intento de tres niños por hacer algo de la música que a ellos les fascinaba. Posiblemente, sus integrantes nunca imaginaron que pasados varios años esa banda se convertiría en una de las más populares en la escena del Metal a nivel mundial. Y quizás fue esa misma juventud lo que les hizo unir sus distintas influencias de forma rupturista y casi sin mediar consideraciones, fórmula que a la larga les significaría ese colosal éxito.

Children Of BodomLITERALMENTE NIÑOS

Todo comienza cuando Markku Uula Aleksi Laiho y un conocido de la infancia, Jaska Raatikainen, se dan cuenta de su afinidad musical y deciden formar una banda. Ambos tenían apenas 14 años. Alexi sería el guitarrista y Jaska el batero de ese proyecto, un primer intento que llevaría por nombre Inearthed. Alexi había estudiado piano y violín desde los cinco años, por lo que, si bien era muy joven, ya tenía gran conocimiento musical. Sin embargo, no fue hasta que tenía unos once años cuando tomó su primera guitarra: una Tokai Stratocaster. Con Jaska la historia es similar. Él tocaba piano desde pequeño y formaba parte de una banda escolar en donde interpretaba el corno francés, pero a los doce quiso probar algo distinto y como ya tenía un doble pedal se hizo de una batería. Cuando Jaska y Alexi se reúnen, en 1993, ya llevaban un par de años escuchando y tratando de hacer Metal. Rápidamente se suma a ellos el bajista Samuli Miettinen, quien llegó a ser el encargado de escribir casi todas las letras de las canciones.

LOS PRIMEROS INTENTOS, LOS PRIMEROS CAMBIOS

Inearthed se mantuvo como trío durante dos años, tiempo en que logró grabar  esfuerzos como «Implosion Of Heaven» (1994) y “Ubiguitos Absence Of Remission” (1995), dos de sus tres demos. Durante esa época la banda recibe una mala noticia: Samuli debía mudarse con su familia a EE.UU., por lo que su último aporte sería escribir las letras de aquél segundo demo. Ese registro sería el primero en que incluiría teclados, pero como aún no contaban con un tecladista, fueron los propios Alexi y Jaska quienes grabaron esas partes. Además, cierto día, en un ensayo donde Jaska tocaba el corno francés, conoció a Alexander Kuoppala, un trompetista que resultó ser también un muy buen guitarrista. De esa forma, Inearthed sumaba a su segunda guitarra. Sin embargo, el problema de la ausencia de bajista dejado por la partida de Samuli persistía, cosa que solucionaron bastante pronto con la llegada de Henkka Seppälä, quien también era compañero de escuela de Alexi y Jaska. Henkka era baterista en otra banda pero la dejó, y cuando luego Alexi le pidió que tomara el bajo no tuvo mayor problema. Y por esa misma época, a comienzos de 1996, la banda se decide a reclutar a alguien que pudiese dedicarse de lleno a los teclados, y el elegido es Jani Pirisjoki.

FUNDAMENTO DEL ÉXITO

Children Of Bodom

Así, para 1996, cuando se grababa “Shining”, Inearthed ya era un quinteto formado por Alexi, Jaska, Alexander, Henkka y Jani. Sus tres demos, aunque mostraban algunas deficiencias técnicas y de producción, enseñaban también una notable manera de mezclar sus distintas influencias. Esas influencias sumamente diversas, e iban desde bandas como Dissection o Entombed hasta Slash, pasando por notables intermedios como Slayer. Incluso en ese entonces resultaba difícil determinar qué estilo de Metal hacía el grupo pues oscilaba entre el Death, Black, Heavy y Thrash, aunque el Death era lo que predominaba. Pero a pesar de todo esto, la banda no lograba generar ruido ni captar el interés de los sellos. Laiho entendió que para lograr esto debía tener algo que les distinguiera del resto, y vio en el uso de los teclados la solución. Lamentablemente Jani nunca demostró el compromiso necesario y fue rápidamente despedido. En su reemplazo llegó el hombre que cambiaría para siempre sus destinos, Jane Wirman, un niño prodigio de las teclas que sería el factor fundamental para que Bodom comenzara a abrirse camino entre las demás agrupaciones.

Children Of Bodom

Ya con Jane en sus filas era claro que la banda estaba lista para dar el siguiente paso, pero no contaba con el apoyo de un sello importante así que se dieron a la tarea de grabar un disco de forma independiente, por muy difícil que pudiera ser. Fue así como en 1997 grabaron “Something Wild”, pero gracias a un amigo lograron hacerlo llegar hasta oídos de un pequeño sello llamado Shiver Records, quienes prometían producir el registro en masa, pero no mucha más ayuda que esa, pues simplemente no se podía. Curiosamente, justo después de eso, alguien en Spinefarm Records también les oyó y quiso ficharlos de inmediato, prometiéndoles tanto y más que Shiver. El contrato con los belgas de Shiver ya estaba firmado, así que era todo un problema. ¿Cómo lo solucionaron? Bueno, cambiándose de nombre y matando legalmente a Inearthed. Se dice que el nuevo nombre fue gracias a una guía telefónica, donde buscaron algo que sonase interesante. Cuando leyeron “Lake Bodom” de inmediato recordaron los macabros y misteriosos asesinatos ocurridos en ese lugar en 1960, donde tres personas murieron sin que hasta hoy se tenga mayor pista del hecho. Les apreció que nadie quedaría indiferente ante un nombre que incluyera la palabra ‘Bodom’, y fue así como pasaron a llamarse Children Of Bodom.

LA MANO DE UN GRANDE Y UN ASCENSO VERTIGINOSO

Children Of BodomEl disco ya estaba grabado pero había que re-hacerlo, esta vez con todos los beneficios técnicos que un sello importante podía ofrecer. En noviembre de 1997 Children Of Bodom lanza entonces su debut, “Something Wild”, cuyo sonido oscuro con raíces Black Metal combinadas con Power y Heavy melódico y de corte más neo-clásico atrajo rápidamente la atención no sólo de fanáticos del Metal, sino que también de la gigante alemana Nuclear Blast, la cual quedó inmediatamente fascinada con el estilo y acordó la distribución de los discos en todo el continente europeo (Spinefarm lo haría en Finlandia). El apoyo de Nuclear Blast les permitió incluso grabar un video para la canción Deadnight Warrior. Así, se consolidaron como una de las propuestas más diferentes y rupturistas, entendiendo aquella diferencia como algo novedoso, creativo y original, tanto así que estuvieron en los primeros lugares de las carteleras finlandesas por un tiempo considerable. Dato curioso: años más tarde Alexi comentaría que “Something Wild” es el disco que menos le gusta, ya que por esos años se esforzó demasiado en sonar como Ynwie Malmesteen.

La banda ya había tenido algunas presentaciones, pero era momento de hacerla grande y en febrero de 1998 inician su primera gran gira europea. Durante ese periodo se las arreglaron para volver a los estudios Astia y grabar dos nuevas canciones: Towards Dead End y Children of Bodom, esta última sería incluida en una pequeña compilación promocional llamada “The Carpenter”, que compartieron con Nightwish y The Serpent. Ese pequeño empujón de Nuclear Blast les significó estar dos meses entre los más vendidos en Finlandia. Al tiempo vuelven a la carretera, para una segunda parte de la gira en Europa, esta vez con otro as bajo la manga: Forevermore, corte que a la postre se convertiría en la mítica Downfall.

EL ARTE DE CULTIVAR EL ODIO

Children Of BodomLuego, con la llegada de “Hatebreeder” en 1999, se dejó sentir el detrimento de las influencias neoclásicas. Esto, al parecer, debía ser una consecuencia lógica del distanciamiento que querían establecer con respecto a las demás bandas de ese momento que, según el propio Laiho, sólo buscaban sonar igual a Yngwie Malmsteen o Dimmu Borgir. El cambio radicaba en un mayor acercamiento a los estándares del Black Metal junto a riffs muy Power, por lo que daba lugar para cuestionar si era muy Black para los amantes Heavy/Power, o muy Heavy/Power para los seguidores del Black: la dicotomía inherente a Children Of Bodom. Pese a lo anterior, tanta era la vorágine que las entradas para sus conciertos en Japón se agotaron dos semanas antes de las presentaciones y, por si fuera poco, el implacable sencillo Downfall se abría paso rápidamente en el mercado, preparándoles muy bien el terreno y llevándolos a conquistar las carteleras no sólo de su país, sino que de varios lugares de Europa y sobre todo en Japón. Tanto así, que en julio de ese año grabaron en la capital nipona su primer álbum en vivo, “Tokyo Warhearts”, y que sería finalmente lanzado en octubre de ese mismo año.

LA CONSAGRACIÓN

Children Of Bodom

Con la llegada del nuevo milenio llegaban también los desafíos para COB. Debían afianzar su propuesta, pero con la obligación de no copiarse a sí mismo y hacer un ‘Hatebreeder II’. De evitar el auto-plagio y sonar frescos. En octubre de 2000 es lanzado “Follow The Reaper”, ocasión en que prescindieron por primera vez del productor Anssi Kippo y sus estudios Astia, para moverse a los estudios Abyss en Suecia y trabajar así con Peter Tägtgren. La placa, que con los años pasaría a ser considerada por muchos como la más excelsa de la banda, conservaba el perfil agresivo-melódico de sus trabajos anteriores y presentaba en sus letras un carácter sumamente oscuro, tratando temáticas como la realidad cotidiana, la depresión, el aislamiento individual e incluso el suicidio. Para ese momento ya era un hecho: tenían a dos continentes (Europa y Asia) extasiados con sus aplastante propuesta. Con todo eso el próximo desafío era extender su éxito al otro lado del océano. Fue entonces cuando se presentaron por primera vez ante el público chileno, en el Teatro Providencia, el 21 de noviembre de 2001.

TIEMPO DE COSECHAR ÉXITOS

Children Of Bodom

Tres años más tarde otro importante capítulo se suma a la historia de COB a partir del lanzamiento de “Hate Crew Deathroll”, en enero del 2003. En esta pasada, los muchachos retornaron a su natal Finlandia para trabajar nuevamente con Anssi Kippo, con quien ya habían cosechado muchos éxitos. Este disco, en definitiva, presenta una atmósfera más Heavy/Power, en desmedro su faceta más extrema, pero esto no fue motivo para que el número de seguidores disminuyera. Muy por el contrario, “Hate Crew Deathroll” se convirtió en la primera placa de la banda en obtener el estatus de disco de oro y además, fueron galardonados como “Banda Finlandesa del Año” (a la postre, casi todos los discos lograron esa distinción, y “Follow The Reaper” es hoy disco de platino). Todo dio paso a que se llevara a cabo la primera gira mundial de Children Of Bodom, trayéndolos nuevamente al suelo chileno el 17 de agosto de 2004, evento que tuvo lugar en Discotheque Blondie. Todo parecía miel sobre hojuelas, pero pronto la banda se vería enfrentada a su primer retiro en muchos años. Así es, justo en medio del tour, Alexande Kuoppala decide dejar la banda por razones personales (agotamiento debido al tipo de vida que conllevan las giras). La salida de Alexander se dio en buenos términos, pero Alexi simplemente no lograba entenderlo. Para él, Kuoppala siempre fue el que más disfrutaba las giras y era el que demostraba más entusiasmo. Según Alexi, todo tenía que ver con “una nueva novia”. Haya sido como haya sido, en su lugar ingresaría Roope Latvala, compañero de labores de Laiho en su otra banda Sinergy.

¡EN TU CARA! TE GUSTE O NO

cob-am_04Una era totalmente nueva iniciaría a finales de ese 2004, con la grabación del EP “Trashed, Lost & Strungout” y el posterior lanzamiento del single “In Your Face”, antesala del lanzamiento de su quinto disco que no vería la luz sino hasta el 2005. “In Your Face” contenía una cierta particularidad: una parodia/cover de «Oops!… I Did It Again», éxito de la controvertida cantante Britney Spears. Ese solo hecho les valió perder el respeto de cierto sector de la fanaticada que consideró que eso sólo era una movida para vender más, transando la calidad de sus composiciones, algo que según ellos se palpaba también en las demás composiciones. No conformes con ello, lo incluyeron como bonus track en versión japonesa de su quinta placa: “Are You Dead Yet?”. Si bien es posible que los japoneses lo hayan tomado por el lado positivo y gracioso, es cierto que muchos fans del resto del mundo los sacaron del trono del Heavy/Power/Black/Death Metal. Independientemente de los aciertos o desaciertos de COB, “Are You Dead Yet?” contaba con composiciones sólidas y potentes, aunque un tanto más simplificadas (“comerciales”, dicen algunos) pero que al final de cuentas indicaban que COB aún estaba en pie de guerra y tenía mucho por decir.

Tuvieron que pasar largos 5 años para que la banda volviera a pisar Chile. Su sexto álbum, “Blooddrunk”, lanzado en abril del 2008, los trajo al Teatro Teletón el jueves 10 de septiembre del 2009, en el contexto del “Blooddrunk World Tour”, junto a nada más y nada menos que sus coterráneos de Amorphis. Lo cierto es que ese disco venía precedido de otro bastante cuestionado y las expectativas generadas en torno a él eran enormes, pues se esperaba una vuelta a las raíces que pudieran “redimir” lo hecho en “Are You Dead Yet?”. Sin embargo, “Blooddrunk” no cosechó las mejores críticas, siendo señalado por muchos como el registro más bajo en toda la carrea de los Children. Incluso su predecesor parecía superior. Siendo justos, el disco contaba con varias buenas canciones, estaba empapado –como era de esperarse- de continuas batallas entre guitarras y teclados, con buenas melodías y todo, pero era el cambio en la estética general del disco lo que hacía sumamente cuestionable por un amplio sector. Ese toque neoclásico que los llevó a lo más alto hacía unos pocos años, había ahora quedado definitivamente atrás.

SIGUIENDO IMPLACABLES POR SU PROPIO CAMINO

Children Of Bodom en Chile

Antes de lanzar su siguiente larga-duración, la banda decidió hacer un disco de covers llamado “Skeletons In The Closet”, que contaba con versiones de artistas tan diversos como Iron Maiden, Slayer, King Diamond, Billy Idol, Alice Cooper, Poison y hasta la Britney Spears. Este álbum contó con la colaboración del retirado Alexander y a decir verdad le fue bastante bien en cuanto a ventas, llegando a posicionarse el puesto n°9 de las listas finlandesas. Pero su último gran episodio en esta historia se llama “Relentless Reckless Forever”, con fecha de publicación de ocho de marzo de este 2011. En esta oportunidad se mudaron a los estudiaos Petrax, dejando atrás Astia Studios y también a Anssi Kippo, para contar esta vez con Matt Hyde. Lo cierto es que se esperaba mucho de este álbum, especialmente considerando lo bajo del anterior. Las críticas esta vez estuvieron un poco más equilibradas, partiendo desde aquellas que lo sepultaban, hasta aquellas que asumen que hay una época que no volverá y que esto es lo que la banda quiere hacer, y que si bien no es como lo anterior, es igualmente rescatable. Sea cual sea la opinión, todos al menos reconocen el cambio en el estilo de la banda. Se mantienen algunos de los sellos de la banda, como los riffs intensos y los solos vertiginosos, así como el carácter de las letras (añadiendo incluso algo de humor negro, como el Pussyfoot Miss Suicide), pero en definitiva la banda ya no hace el mismo tipo de música.

Children Of Bodom

Para muchos no fue menor el hecho de que el primer single de este disco fuera «Was It Worth It?”, ni que el video promocional mostrara a unos skaters (unos bastante famosos, hasta donde he podido averiguar). Y es que, claro, nadie tiene nada contra los skaters, pero difícilmente se puede decir que pertenezcan al mundo del Metal, no al menos a ese mundo en que uno posiciona a Children Of Bodom. Todo esto creó una enorme controversia, desatando todo tipo de comentarios y juicios hacia la banda. Para los más radicales la banda simplemente ya no es la misma y no hará la misma música, ahora les interesa otro tipo de público. Para otros la banda aún conserva mucho de aquellos que los hizo grandes, pero han decido incorporar nuevos elementos y ampliar su fanaticada. A ese respecto Alexi señalaría que “es una canción fiestera, no es el típico sonido Bodom, pero me gusta mucho, y es más Heavy que la cresta”, dejando ver que guste o no, esta es la música que la banda ha querido hacer. Y bueno, independiente de si gusta o no esta nueva propuesta, lo cierto es que el grupo jamás deja indiferente. Y después de todo, a Alexi le importa “un carajo” si lo odias o no (Hate Me!).

Hasta ahí llega la historia que Children Of Bodom ha construido desde 1993 hasta el presente. Historia que sigue escribiéndose, y que para nosotros los chilenos (y buena parte de nuestros hermanos en el resto del continente) abrirá un nuevo capítulo. La fecha elegida es el 10 de diciembre en el Teatro Caupolicán. Seguramente allí se darán cita los fanáticos más acérrimos de estos finlandeses, aquellos amantes de su época más clásica, y aquellos que ven en su nueva etapa una buena fuente de buenas canciones, aunque distintas. Después de todo, lo distinto es aquellos que definido la carrera de Children Of Bodom.

Children Of Bodom - Teatro Caupolicán

Children Of Bodom

Los primeros 300 tickets a $15.000 en RockMusic, al igual que la preventa a través de Ticketmaster para el concierto que CHILDREN OF BODOM ofrecerá el sábado 10 de diciembre en el Club Chocolate (ex Rockola) de Bellavista a las 20:00 horas, ¡están agotados!

Tras la exitosa venta anticipada, las entradas desde ahora se podrán adquirir en sus precios normales de $18.000 -sin recargo- en tiendas RockMusic del Eurocentro (locales 0209-0213) y Portal Lyon (42-44), y $20.000 por medio de Ticketmaster (Falabella, Cine Hoyts).

Los finlandeses vienen a Chile justo cuando se cumple una década exacta de su primera actuación en el país, cuando debutaran en suelo nacional promocionando la placa del 2000 “Follow The Reaper”, considerado ahora como un referente clásico e inevitable del conjunto.

En esta oportunidad, no sólo vienen tocando material de aquel disco, sino también del recordado “Hatebreeder” (1999) y asomando cortes de su más reciente entrega, “Relentless Reckless Forever”. El recital en Santiago se trata del último de esta gira latinoamericana denominada The Ugly World Tour 2011, que parte el 24 de noviembre en México, sigue en Costa Rica y después baja hasta Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.

Todas las entradas previamente adquiridas que dicen Club 334 como recinto para el show, son absolutamente válidos para la ex Rockola.

Children Of Bodom preventa agotada

En la remodelada y ampliada ex Rockola de Bellavista, ahora llamada Club Chocolate, se realizará finalmente el show de CHILDREN OF BODOM en Santiago, el próximo sábado diez diciembre a las 20 horas, y no en el Club 334 de San Diego como la producción anunció en un comienzo.

De este modo se confirma la información que los mismos músicos publicaran en su sitio web oficial, diciendo que el Club Chocolate es el lugar escogido para el concierto. Los finlandeses vienen a Chile justo cuando se cumple una década exacta de su primera actuación en el país, cuando debutaran en suelo nacional promocionando la placa del 2000 «Follow The Reaper», considerado ahora como un referente clásico e inevitable del conjunto.

En esta oportunidad, no sólo vienen tocando material de aquel disco, sino también del recordado «Hatebreeder» (1999) y asomando cortes de su más reciente entrega, «Relentless Reckless Forever». El recital en Santiago se trata del último de esta gira latinoamericana denominada The Ugly World Tour 2011, que parte el 24 de noviembre en México, sigue en Costa Rica y después baja hasta Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.

Las entradas para el concierto de CHILDREN OF BODOM en Chile están a la venta a través de Sistema Ticketmaster y sin recargo en tiendas RockMusic del Eurocentro (0209-0213) y Portal Lyon (42-44). Y atención, porque todos los tickets que dicen Club 334, son absolutamente válidos para la ex Rockola.

Precios:

Tiendas RockMusic del Eurocentro (locales 0209 – 0213) y Portal Lyon (locales 42 – 44), sólo con pago en efectivo:
Preventa: $15.000 (primeros 300 tickets)
General: $18.000

Sistema Ticketmaster (Falabella, Cine Hoyts, 690 200), más cargo por servicio:
Preventa: $18.000
General: $20.000

Children Of Bodom

En el año que se cumple una década desde su primera visita a Chile, en diciembre del 2001 en promoción de «Follow The Reaper», CHILDREN OF BODOM vuelve a pisar territorio nacional y encontrarse con los seguidores locales. Esta vez, en un concierto agendado para el diez de diciembre.

La banda finlandesa acaba de anunciar la fecha en Santiago a través de su sitio web. Se trata de la última de esta gira latinoamericana denominada The Ugly World Tour 2011, que parte el 24 de noviembre en México, sigue en Costa Rica y después baja hasta Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.

El guitarrista Alexi Laiho y compañía tocarán el sábado diez de diciembre en el Club 334 de San Diego, recordando temas de discos como «Hatebreeder» (1999) y «Follow The Reaper» (2000), entre los más exitosos y reconocidos de su trayectoria. Chile es el último país que CHILDREN OF BODOM visitará en su gira 2011 en el marco del álbum «Relentless Reckless Forever», por lo que luego de actuar en Israel, Australia, Singapur, Indonesia, Filipinas y los demás lugares de Latinoamérica, ¡se anticipa un gran cierre en nuestra capital!

Las entradas para el concierto de CHILDREN OF BODOM en Chile están a la venta desde el jueves ocho de septiembre a través de Sistema Ticketmaster y sin recargo en tiendas RockMusic del Eurocentro (0209-0213) y Portal Lyon (42-44). En dichos locales, habrán disponibles unos primeros 300 tickets a un valor de $15.000. Una vez que se acaben, alcanzarán su precio normal/general de $18.000.

Precios:

Tiendas RockMusic del Eurocentro (locales 0209 – 0213) y Portal Lyon (locales 42 – 44), sólo con pago en efectivo:
Preventa: $15.000 (primeros 300 tickets):
General: $18.000

Sistema Ticketmaster (Falabella, Cine Hoyts, 690 200), más cargo por servicio:
Preventa: $18.000
General: $20.000

Pocas veces la fanaticada chilena tiene la posibilidad de presenciar en una misma noche y sobre un mismo escenario el espectáculo ofrecido por dos bandas grandes y consagradas a nivel mundial. Por eso, lo del pasado jueves era reconocido por todos como una fecha importante y especial, de esas que no suceden muy a menudo por este rincón del globo, y que por lo tanto resultaba imperdible para los fanáticos, fueran de una o de la otra banda, o de ambas en algunos casos. Children of Bodom y Amorphis, o Amorphis y Children of Bodom, son bandas con una amplia trayectoria y que ocupan un sitial importante dentro del Metal, pero que en cierta medida estaban al debe con Chile. Casi veinte años han pasado desde que Amorphis se formó, quince desde que lanzaron su primer álbum, y tuvieron que pasar nueve discos (algunos de ellos realmente soberbios, como Tales of thousand lakes, Elegy, Eclipse o el mismísimo Skyforger) por las vitrinas del mundo para que finalmente visitaran nuestro país. Y el caso de Children of Bodom no es muy distinto; a quince años de su formación y a doce desde que lanzaron su ya mítico Something Wild, Children of Bodom visita recién por tercera vez Chile, y cinco años han pasado desde la última. Por eso la impaciente espera, espera que en el caso de muchos fanáticos se fue transformando en ilusión con el pasar de los años. Ilusión que pasó a ser ansias cuando se confirmó que estos colosos finlandeses venían a Chile, ¡y en la misma noche! Por eso, lo del pasado Jueves 10 de Septiembre era sencillamente imperdible. Las expectativas eran, por decir lo poco, altas. Pasemos ahora a rememorar lo que fue el concierto y ver si dichas expectativas se cumplieron o no.

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Eran más o menos las 18:00 hrs. cuando se abrieron las puertas del Teatro Teletón para lo que hasta esa hora deben haber sido un 800 fanáticos que hacían fila sobre las veredas de ambos lados del frontis de la calle de Don Mario. Ingreso tranquilo y sin sobresaltos, ya adentro del Teletón se podía apreciar a una gran cantidad de gente que permitía prever que dentro un rato el recinto estaría repleto. El ambiente era el óptimo y ya las 19:00 hrs. Estaba todo dispuesto para que iniciara el Metal.

cob-am_05Los encargados de empezar a amenizar la jornada fueron los nacionales de Industrial Company Inc. Su parte del show se inició a eso de las 19:15 y duró aproximadamente 30 minutos. Para ser honestos, quien escribe no conocía muy bien de antemano a esta banda, excepto por un par de canciones escuchadas en su MySpace, pero jamás había tenido la posibilidad de verlos en vivo, y creo que para gran mayoría de los asistentes era igual. En definitiva, telonear a Amorphis y Children of Bodom fue la presentación en sociedad de los créditos nacionales, por decirlo de algún modo. Probablemente habían tocado varias veces en tocatas y conciertos menores, pero nada tan grande como esto. Ahora bien, eso no les pasó la cuenta. Gracias a ese amplio bagaje adquirido seguramente en muchas presentaciones, se mostraron seguros y confiados en lo que estaban haciendo. Tocaron ocho canciones (si no me equivoco) de forma sólida y demostrando gran afinidad entre los miembros. Tuvieron una recepción bastante favorable, a pesar del ya mencionado hecho de que no muchos parecían conocerlos, la gente se demostró receptiva ante su propuesta musical: un Heavy bastante pesado con clara presencia de elementos industriales. Al cabo de su presentación la gente los despidió con un merecido aplauso. Aquí destaco que eso es muy meritorio. Una banda virtualmente desconocida, que toca un estilo de Metal bastante diferente al de las bandas principales que tocaban esa noche, logró hacerse escuchar y mostrar lo que ofrecen ante un público que no era el suyo, se fue entre aplausos y vítores. Bien por la gente de Industrial Company Inc., un buen show el que ofrecieron.

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Eran las 19:45 cuando los nacionales hicieron abandono del escenario, y en ese momento muchos pensamos “¡oh! emoción, ¿quedan pocos minutos para Amorphis!” Bueno, error. Y no puedo no hacer notar este pequeño gran detalle que marcó uno de los puntos negativos de la noche, quizás (hay que decirlo) el único punto negativo. El intervalo que hubo entre la presentación de Industrial Company Inc. y la de Amorphis duró más que toda la presentación de los primeros. En efecto, fueron cuarenta y cinco minutos que francamente se hicieron eternos. No sé en quién recae la responsabilidad de este tipo de situaciones, pero ciertamente es algo que no puede pasar. Para el pasado Leyendas del Rock, llevado a cabo en el mismo recinto, no pasaron más de 10 minutos entre las presentaciones de cada banda, algo que por su puesto se agradeció. ¿Por qué no ocurrió lo mismo aquí? La verdad no me lo explico. Es aceptable que una banda demore quince, veinte minutos en salir a escena, pero ¿cuarenta y cinco? Tal vez el hecho de que las bandas hayan estado en otro lugar previamente (en una conocida tienda de instrumentos musicales), efectuando el «meet & greet» hizo que no pudieran hacer pruebas de sonido en el momento propicio y empezar sus shows antes, no lo sé. Pero sea cual haya sido la razón, no puede dejar de destacarse como algo negativo y que hay que evitar.

cob-am_03Larguísimos cuarenta y cinco minutos, y a las 21:30 aprox. comenzaban a sonar ¡POR FIN! -y no lo digo por esos cuarenta y cinco minutos de espera, si no por todos esos años soñando con ver a Amorphis en vivo- los primeros acordes de la poderosísima Leaves Scar; todo mientras Tomi Koivusaari (guitarra), Esa Holopainen (guitarra), Santeri Kallio (teclados), Niclas Etelävuori (bajo), Jan Rechberger (batería) comenzaban a tomarse el escenario. Fue interesante notar como el primer despliegue vocal de Tomi Joutsen (el último en subir) asombraba a quienes de plano no conocían a la banda, y que obviamente tampoco habían visto al señor Joutsen en acción, por lo que su ‘head banging circular’ y sus increíblemente largas rastas asombraron tanto como su poderosa voz. Más de un “¡cacha el pelo!” escuché a mis alrededores. Sin duda la solidez de Leaves Scar encantó a los que habían ido exclusivamente para ver a Children of Bodom, eso se notó con el espontáneo “¡Amorphis! ¡Amorphis!” que surgió desde todos los sectores del teatro cuando finalizaron su primera canción. Sin pausa y aún con el reconocimiento del público de fondo regalaron Towards and Against, que sonó genial de principio a fin, gracias al gran trabajo de Santeri. Una banda de Heavy/Death Melódico sin un gran tecladista difícilmente sería melódica, pero no es el caso de Amorphis.

Una pequeña pausa para entregarle al público el respectivo agradecimiento por semejante recepción. Un sorprendido Tomi hizo patente un muy sincero “Thank you, thank you” que estuvo presente a lo largo de toda la presentación, porque se notó que la banda no dejaba de admirarse con lo que provocaban en la audiencia. Breves segundos y el teclado de Kallio invocaba a Skyforger, el disco que por cierto la banda venía a promocionar. Sampo debe ser uno de los mejores temas de aquél álbum, y su interpretación se agradeció, o al menos eso dio a entender el “The days they blend into the nights” que un importante sector del público coreó. Algo parecido ocurrió con On Rich and Poor; cuando el público empezó a entonar un “oh oh oooh” que emulaba los acordes de la guitarra de Esa, notable momento que nuevamente sorprendió gratamente a la banda. Atronador y genialmente bien interpretado tema que todos los presentes disfrutaron, especialmente la ‘maideniana’ parte instrumental.

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Luego se vino lo que es un verdadero clásico para los fans, y uno de los temas más reconocidos por el público en general: The Smoke. A esas alturas el público, fuera fanático o no, estaba totalmente entregado a la banda y a lo que ésta pudiera ofrecer. Lo bonito del show de Amorphis fue que esta entrega también se dio a la inversa. Señalemos que ellos más que cualquiera estaban conscientes de que la banda principal de esa noche, aquella a la que la mayoría había ido a presenciar, era la que seguía después, y no precisamente ellos. Por eso se les vio contentos, agradecidos y a ratos hasta impresionados por la reacción del público. The Smoke fue clara muestra de todo ello: el público (o al menos la parte que podía) cantó y saltó durante el transcurso de toda ella. Mención aparte para cómo sonó la canción en sí: realmente bien. Se notaron los años de carrera juntos, pues estaban totalmente compenetrados y nadie cometió un solo error. Luego se dejó caer uno de los mejores momentos de la noche. Un viaje al pasado, a la época del Tales from the Thousand Lakes, de donde vino The Castaway. Quizás no tan conocida por el grueso del público, pero para aquellos que siguen a la banda hace años fue un regalo de aquellos, sin duda.

cob-am_09Y de lo antiguo volvimos a lo más nuevo, porque Skyforger nuevamente se hacía presente para brindarnos uno de sus mejores cortes. Silver Bride fue recibida con entusiasmo por el público. Al igual que Sampo, por ser de lo más reciente de la banda, era también bastante conocida para la mayoría, por lo que su coro fue entonado por muchos en el teatro. Luego, otro momento increíble para quienes seguimos a Amorphis, y perdonen que escriba en un tono un poco más personal, pero en este punto no puedo evitarlo. Esta vez el álbum invocado fue el también antiguo y clásico Elegy (1996), en el cual cada tema es en sí una genialidad que en lo personal considero joyas. De entre todos esos temas el que más me ha gustado siempre es My Kantele, y déjenme decirles: oírlo en vivo fue una especie de sueño hecho realidad. Elegy es un disco (al igual que Tales from the Thousand Lakes) cuyas letras están basadas en el folklore y en antiguas historias de Finlandia que han sido transmitidas durante siglos y que se han ido recopilando en el kanteletar (conjunto de poemas clásicos de Finlandia). Entonces el interés va más allá de lo musical, como comprenderán. Escuchar My Kantele (por cierto, el kantele es un instrumento musical) es remontarse miles de años atrás en la historia de un pueblo, conocer sobre ella y mucho más. Para uno que tiene especial interés en la Literatura este tipo de canciones tienen un significado especial, y oír ésta en particular fue increíble. Fue como escuchar Rime of the Ancient Mariner de Samuel Colridge en manos y voz de Iron Maiden el pasado 22 de Marzo, guardando las proporciones, claro. Y al parecer no era yo el único que pensaba así, porque mucha gente cantó “Its belly out of hard days, Its soundboard from endless woes, Its strings gathered from torments, And its pegs from other ills, Truly they lie, they talk utter nonsense” con mucha fuerza. Fue sin duda un gran momento, muy aplaudida por el respetable una vez que finalizó.

Pero un concierto de Amorphis no sería tal sin House of Sleep. Era cosa de tiempo para que el que es quizás el hit más grande la banda se hiciera presente esa noche. Personalmente creí que con él cerrarían, por lo que me sorprendió un poco que apareciera tan pronto en el setlist (ingenuamente, y al igual que varios, creí que a esa altura a aún restaban unos 5 temas al menos). ¡Qué momento! Si algunos de los anteriores temas fueron coreados por gran parte de los asistentes, este sin duda fue el mejor recibido en este sentido. Previamente Tomi preguntaba si había alguien que cantara bien entre los asistentes, y ante las respuesta positiva del público dijo que se alegraba porque necesitaría ayuda para cantar la siguiente canción. Algunos supimos de inmediato que se trataba de House of Sleep. Apenas comenzó a sonar la gente dejó caer sobre el escenario un estridente “oh oh oooh”, y un enorme “You don’t know!” sonó en durante el coro. Gran ovación para el sexteto que nuevamente Tomi se encargó de agradecer, como durante toda la noche.

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Desafortunadamente se acercaba el final, e insistiré en esto: creo que nadie lo esperaba. El tema elegido para finalizar fue Black Winter Day, una muy buena forma de coronar una gran presentación, aunque quizás podrían haber invertido el orden con la canción anterior. Finalizaron esa canción y se despidieron a la vez que agradecían, se bajaron del escenario mientras el público aplaudía y gritaba “¡Amorphis! ¡Amorphis!” En ese momento muchos pensamos “Bueno, ahí viene el encore”, y que pronto la banda regalaría al menos dos temas más, pero no, eso había sido todo. Una lástima, no sólo por Amorphis, si no para todos los que esperaban un show íntegro de ellos, y no un mero teloneo extendido. Pero el haber quedado con gusto a poco habla al menos de un gran show. Amorphis vino a probar suerte ante la fanaticada desconocida como la chilena en una noche donde ellos no eran los principales, ¡y vaya que la tuvieron! Fue temazo tras temazo, el público lo reconoció y respondió cantando y lo premió con aplausos. Ante esto la banda sólo podía maravillarse, y como el mismo Tomi dijo, quedaron sin palabras (“I’m speechless,” he said). Sólo queda esperar que prontamente la banda vuelva a Chile promocionando otro discazo y a regalarnos un concierto como banda principal, porque cincuenta minutos se hacen nada para disfrutar la magnificencia de Amorphis.

A las 21:20 Amorphis terminó su presentación, y nuevamente pensamos que le espera para ver a los estelares de la noche sería breve, y nuevamente nos equivocamos… Esta vez hubo que esperar cuarenta minutos, aunque se hicieron un poco más cortos al ver el entretenido desfile del crew de la banda que probaba los instrumentos. Hasta la ESP de rayas rojas sacó aplausos cuando la alistaban para lo que se venía. No tengo ánimo alguno de ser majadero, pero de verdad, cuando iba media hora de espera el asunto era realmente molesto. Pero qué se iba a hacer, sólo restaba esperar.

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Eran aproximadamente las 22:00 cuando finalmente, después de cinco largos años, Children of Bodom salió a escena. Había que estar allí para entender la magnitud del recibimiento para los de Espoo. Comenzó sonando una extrañísima Intro (They’re coming to take me away, de Napoleón XIV, para quien le interese) que daba tiempo al quinteto para tomar sus lugares en el escenario mientras los fanáticos ya comenzaban a sentir ese “algo salvaje” sin que aún no sonara siquiera una nota. Eso cambió rápido y de pronto, cuando comenzaron a sonar los acordes de Sixpounder, un tema de que puede haber sorprendido a algunos como apertura, pero sí que cumplió con encender los ánimos. Pudiera sonar a exageración pero ese “Waaar!” se escuchó hasta Finlandia. Primera canción y quedaba claro que lo que quedaba de concierto sería una destrucción masiva de cuerdas vocales por parte del público.

Janne pedía palmas, que obviamente aparecieron enseguida, para comenzar a tocar la electrónica intro de Living Dead Beat, que también fue coreada de principio a fin por los fanáticos. Tanto Janne como Alexi hacían alarde de su talento a la hora de los solos, lo que claramente encendía a la gente aún más. Luego, uno que otro característico fuck*n’ motherfuck*r se hacía presente para presentar Hellbound on my trail, junto con un escupitajo, claro. La gente coreó la canción completa, con especial entusiasmo en el estribillo y el “H-A-T-E, E-N-D” resonó con fuerza en el Teletón.

cob-am_04Una pequeña pausa y el público aprovechó para entonar al clásico “olé, olé, olé, Children, Children”. Un lindo detalle pero que Alexi al parecer no entendió. Cito textual: “I can’t really hear you m*therfuckers, what the fu*k was that?” Por lo menos a mí me hizo reír mucho eso. Bueno, obviamente comprendió que era algo bueno, pues lo dijo en tono de broma y sonriendo. Luego preguntó si la estábamos pasando bien, a lo que la respuesta fue un estruendoso “Yeahhh!”. “Muy bien, muy bien, así me gusta”, dijo, y luego se anotó con un escupitajo de antología que con la ayuda del micrófono se escuchó clarísimo. Uno de los tantos momentos lúdicos de la noche. Todo esto para tomarse un respiro y presentar la thrashera Needled 24/7. Creo que a estas alturas está demás decir que la canción fue cantada a todo pulmón por casi todos los asistentes. Sólo agregar que fue perfectamente bien ejecutada por todos los integrantes.

Lo que vino en seguida fue un combo de dos temazos que casi hacen que el teatro se viniera abajo. Silent Night, Bodom Night fue presentada a medias por el público y por Laiho, y fue cantada íntegramente por un enfervorizado Teletón. Solo simultáneo de Wildchild y Warman que alucinaron a todos, y que daban cuenta de lo talentosos que son los integrante de CoB. Acto seguido una breve intro (que no alcancé a reconocer) dio paso al inconfundible teclado que abre Hate me! y el descontrol fue total. Quedó muy claro a todo el mundo le “portaba un carajo si alguien los odia”, el momento de mayor delirio en lo que iba de noche.

cob-am_11Luego una sorpresilla: una especie de medley entre dos grandes canciones que deben estar entre las favoritas de los fanáticos. Lake Bodom y Bodom After Midnight. ¿Qué puedo decir? Hacía rato la gente ya estaba entregada, y no hará falta decir que cada verso de ambas canciones fueron coreadas de gran manera. Luego comenzaron a sonar unos acordes que se hacían conocidos y muchos pensamos “No… No puede ser, ¿o sí?” En efecto, parecía que se venía otra sorpresa, más bien una gran sorpresa: Children of Bodom versionando a los maestros de Stratovarius con el clásico de clásicos Black Diamond. Eso fue iniciativa de Janne, pero Alexi dijo “No, me siento con ganas de tocar Stratovarius”, a lo que Janne objetó “¿por qué carajo no, loco? Alexi responde “bueno, tocaré la cuestión si ustedes lo hacen”. “Vamos!” dijo Janne de vuelta y empezó a tocar la conocida intro de Johansson, a lo que se sumaron Jaska y Henri. En ese momento todos pensamos que iba en serio, que de verdad tocarían esa gran canción, pero… ¡no! De verdad Alexi no estaba para eso y decidió que era mejor darle a la gente lo que habían ido a buscar. Y bueno, lo que siguió fue sencillamente de locos: Follow the reaper, que fue inmediatamente sucedida por Angels don’t kill y un impresionate medley de Children Of Decadence / Bodom Beach Terror. Esto último fue en verdad impresionante. Children of decadence pareció sorprender gratamente a muchos, y ni hablar de Follow the reaper, uno de los temas más conocidos y representativos de la banda que no podía faltar e hizo vibrar a todo el mundo en el recinto, y los solos nuevamente impecablemente ejecutados: pulcritud absoluta.

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“I don’t give a flying fu*k motherfuc*er” gritó la gente a todo pulmón en el estribillo de In your face, uno de los mejores temas del Are you dead yet?, que la gente recibió, para variar, fascinada. El último disco de la banda tenia que volver a hacerse presente, y lo hizo nada más ni nada menos que la canción homónima. Bloodrunk probó que en definitiva los últimos discos de CoB cuentan con algunos temas que a los fanáticos les encantan, gran momento también. Apenas un instante después volvían a su periodo más clásico, ¡y de qué manera! Hubiese resultado inaceptable que uno de los mejores temas (si no el mejor) del Hatebreeder no estuviera presente esa noche. La banda lo sabía, así que regalaron Downfall, interpretada de manera impecable y coreada de forma particularmente entusiasta por la masa, notabilísimo momento. Y con eso Children of Bodom daba cierre a su concierto en Chile, cosa que el público no iba a permitir tan fácilmente, por lo que los gritos exigiendo su regreso cayeron de forma casi instantánea sobre el escenario.

cob-am_10No se hicieron de rogar mucho que digamos. Breves segundos después estaban de vuelta, agradeciendo de forma muy atenta (¡pero ruda! y cómo no, si es el sello del Wildchild) la presencia, la recepción y el apoyo hacia ellos. También estuvieron las infaltables palabras para la audiencia de la fecha anterior, en este caso la argentina, que siempre se ve superada por el inigualable público chileno. Al margen de las palabras de buena crianza, creo que no deja de ser cierto, lo cual llena de orgullo. Volviendo a la másica: ¡Jump! Mítica canción de los aún más míticos Van Halen. Pero la experiencia previa con Black Diamond de algún modo nos hizo saber para donde iba la cosa. Todo iba bien hasta que Alexi detuvo todo. “¡Calma, calma! Mierda! Cállate hueón!” Y el pobre Janne que se tuvo que quedar con las ganas de hacer un cover de nuevo, momento muy gracioso.

Poniéndose serios, y ya para terminar la velada, la banda azotó el escenario con Bed of Razors, otro temón del Hatebreeder. Intuyendo que ya quedaba poco, el público no podía hacer otra cosa que cantar con lo que quedara de garganta. Quedaba sólo una canción y los fans daban su opinión respecto a cuál debía ser: por aquí y allá se escuchaban títulos como Deadnight warrior, Kissing the shadow, Are you dead yet? (genialmente pronunciado por un colega en la galería), pero sólo había una elegida: Hate Crew Deathroll, ni más ni menos. Como diríamos en buen chileno: ¡Quedó la escoba! Por no decir que quedó la mansa… Y es que al saber que luego de eso no habría más, la gente simplemente se desató. Todo mundo saltó, gritó, pegó como verdaderos enajenados con el poder de una de las canciones emblemáticas de la banda. Memorablemente para coronar lo que fue una más que solida y gran presentación. Lo de Children of Bodom debe haber sido una de las mejores presentaciones que hayamos podido ver en Chile desde siempre.

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Para finalizar algunas impresiones generales. Empecé este review comentando que pocas veces se tiene la posibilidad de ver a dos enormes bandas una misma noche. Es triste pero cierto. Esto no es Europa, donde todos los años tienen un Wacken con el que te puedes regodear y hasta cansarte de ver tanta leyenda junta. Esto es Chile, donde no hay grandes festivales y cuesta traer bandas de renombre, por lo que hay darse con una piedra en el pecho si una de ellas llega a venir, y dar gracias al Cielo si algo como lo de anoche sucede. Piensen en lo que pasa en países como Uruguay, Bolivia o Colombia: es una vida complicada la de nuestros hermanos metaleros en esos países. Insisto, hay que estar felices y orgullosos de que este distante pedazo de tierra figure en los mapas de bandas Children of Bodom, Amorphis, Iron Maiden, Kiss y tantos otros que nos han visitado. Pero hay que estar más felices aún con que de vez en cuando alguna que otra productora se anime y traiga espectáculos como el del Jueves. Como segundo punto para finalizar, me gustaría destacar el sonido del Teatro Teletón. Hubiera sido realmente triste no haber podido disfrutar de estas dos grandes bandas por culpa de una mala acústica. Y como tercer y último punto: sólo esperar que esto se vaya repitiendo, que así se transformando en costumbre con el paso de los años. ¿Y quien sabe? A lo mejor el 2020 tenemos un festival de Metal importante en Santiago, que reúna no solo a dos, si cinco, diez bandas en una misma noche. ¿Por qué no?

Setlist Amorphis:

01 – Leaves Scar
02 – Towards And Against
03 – Sampo
04 – On Rich And Poor
05 – The Smoke
06 – Castaway
07 – Silver Bride
08 – My Kantele
09 – House of Sleep
10 – Black Winter Day

Setlist Children of Bodom:

01 – Sixpounder
02 – Living Dead Beat
03 – Hellhounds On My Trail
04 – Needled 24/7
05 – Silent Night, Bodom Night
06 – Hate Me!
07 – Lake Bodom / Bodom After Midnight
08 – Follow The Reaper
09 – Angels Don’t Kill
10 – Children Of Decadence / Bodom Beach Terror
11 – In Your Face
12 – Blooddrunk
13 – Downfall

Encore

14 – Bed Of Razors
15 – Hate Crew Deathroll

Para nadie es una duda que Children of Bodom es una de las mayores revelaciones dentro del metal internacional. Provenientes de las frías tierras de Finlandia, dieron mucho que hablar con su álbum debut “Something Wild”, en donde mostraban atisbos de grandeza, los que se acentuaron aún más con su segunda placa y obra maestra “Hatebreeder”, que los llevo a lo más alto del metal mundial. Su tercera placa “Follow the Reaper”, es quizás el disco más débil de la banda, pero no por ello menos poderoso.

danPor eso la expectación por ver a estos finlandeses, liderados por el carismático Alexi Laiho en la voz y guitarra, y por el maestro de los teclados Janne Warman, quienes mezclan perfectamente, las melodías del heavy – power metal, con la velocidad endemoniada y las voces del black metal. Una mezcla perfecta, que suma adeptos en todo el mundo.

La gira sudamericana “Machete Up your Ass” fue la que los hizo pisar tierras australes el pasado 21 de Noviembre, y la que hizo realidad el sueño de muchos metaleros en nuestro país, ver, por fin a Children of Bodom en Chile.

El show comenzó con la fuerza de los que para mí son la gran promesa del heavy metal nacional, Bloden Wedd, quienes liderados por Daniel Elbelman en guitarras y voces, dieron muestra de su poderío presentando su segundo trabajo “Raging Planet”, que sin duda los puede catapultar internacionalmente.

Destaco el nivel de Dan Elbelman, tanto en las voces como en la guitarra, es uno de los grandes talentos de la escena, ya que posee uno de los mejores registros vocales de Chile y si sumado a lo que hace en la guitarra, hacen de él un músico de excepción, que complementado a los talentos de la guitarra de patota, la batería de Max y el bajo de F. Bull permiten concluir que la presentación fue más que sólida.

Children2 Children8

A las 21 horas exactas se apagan las luces y comienza a sonar el teclado de Mr. Warman, para dar comienzo a la primera descarga de la noche: Hate Me, hizo que las poco más de 1000 personas que se congregaron en el recinto de la calle Manuel Montt, comenzaran a delirar, con la rapidez de Laiho y Kuoppala en las guitarras y el talento de Warman en las teclas. El delirio siguió con el que a mi parecer es el mejor tema de la banda, el oscuro, rápido e increíble Silent Night, Bodom Night, de su obra maestra “Hatebreeder”, ejecutado magistralmente. La velocidad siguió con Lake Bodom, de su primera placa, como para poner las cosas bien en claro y demostrar porqué Children of Bodom está donde está.

Children1La descarga monstruosa siguió con dos temas de su última placa, el tema que le da nombre al disco Follow the Reaper, y la brutal Mask of Sanity, la que fue seguida de Children of Bodom. Luego un breve interludio donde empezaron las “conversaciones” entre Laiho en las guitarras y Warman en los teclados, para continuar con el veloz gatilleo de Touch Like Angel of Death, el mejor tema de su primer disco, que fue seguida por la muy “oreja” (si se puede decir así), Bodom After Midnight, con la que cerraron la primera parte de su show.

Luego de unos breves instantes vino el climax de la noche: Warheart hizo que se viniera abajo literalmente el Teatro con todo el público enfervorizado con uno de los hits de la banda. Luego vino Deadnight Warrior, seguida del solo de batería de Jaska (que no aportó mucho, para ser francos). Sin embargo las descargas frenéticas no cesaban, Towards Dead End y la majestuosa Kissing the Shadows, ambas con un gran trabajo de Laiho y Warman siguieron deleitando a una multitud que no tenía respiro.

El show casi llegaba a su fin, la pesadísima Everytime I Die, y la gran Downfall, pusieron fin a un concierto notable, esperado y que, a pesar de lo corto dejó a todos satisfechos.

Del sonido podemos decir que estuvo un poco más bajo que lo que nos tiene acostumbrado Vision World, pero sin embargo fue nítido y bueno, quizás algo agudo. Pero en fin, felicitaciones a la gente de Under y Vision World por el acierto.

Children6Setlist:

01- Hate Me.
02- Silent Night, Bodom Night.
03- Lake Bodom.
04- Follow the Reaper.
05- Mask of Sanity.
06- Children of Bodom.
07- Touch Like Angel of Death.
08- Bodom After Midnight.
09- Warheart.
Children1610- Deadnight Warrior.
11- Towards Dead End.
12- Kissing the Shadows.
13- Everytime I Die.
14 Downfall.

Finalizando cabe señalar que fue un gran show, con una banda que vino a destrozar cabezas y a mostrarnos porqué está dando que hablar y que brindó un espectáculo potente y soberbio, con velocidad y oscuridad, con talento y brutalidad.

Qué más se puede pedir…