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March to the sound… to the sound of 666” (extracto de Splendor Demon Majesty). Mats Björkman, Lars Johansson, Jan Lindh y el capitán Leif Edling (The Doomsday Kingdom, Krux) han seleccionado al legendario Johan Längquist para posicionarse al frente de Candlemass, regresando así a sus filas luego de toda una trayectoria desde el inolvidable debut, “Epicus Doomicus Metallicus”. El 22 del pasado mes de febrero, “The Door to Doom” sale a la luz bajo el sello Napalm Records, producido por Marcus Jidell (Royal Hunt, Soen). ¡Los reyes del doom épico están de vuelta!

La puerta se abre y una resonancia de guitarras da la bienvenida. Splendor Demon Majesty quiebra la disonancia y la banda se muestra ante tus oídos con riffs que suenan como pasos de gigante. La intensidad se acelera y Johan comienza a cantar la bienvenida al altivo demonio que ilustran las letras. ¡Nada de sutilezas! El primer track deja los pelos de punta al estilo Candlemass: canciones de segmentos sencillos, solos groovy de “Lasse” Johansson y conducidos líricamente por la pluma de Leif, que increíblemente logra hundir la atmósfera a oscuras profundidades sin recurrir al barroquismo victoriano de los exponentes literarios que alimentan el imaginario de Candlemass y del Heavy Metal de semiótica más oscura. El sonido general del álbum se caracteriza por esa “textura de espesor granulado” al que nos tienen acostumbrados, y particularmente símil al álbum homónimo (“Candlemass“) lanzado el 2005, que marcó un hito similar en la banda, ya que para entonces había regresado el inconfundible Messiah Marcolin al estudio.

Under the Ocean lleva la narrativa hacia las profundidades del océano y la paranoia del hablante lírico al sentir e imaginar espíritus danzantes que surgen del mar. Una canción de inicio templado, luego marchante, donde Jan va marcando las coyunturas rítmicas con—notoriamente pesados—golpes en la batería y las guitarras se complementan con efectos en el coro, complemento para caracterizar las ondulaciones del mar. Sin ser un fanático de las canciones con fade out, debo confesar que le calza perfecto al final de esta.

Luego del silencio, el timbal a las manos de Jan comienza a entregar un latido in crescendo. La lovecraftiana Astrorolus – The Great Octopus nos entrega una dosis de horror cósmico en la descripción de esta deidad-bestia del fin de los tiempos. La canción obtuvo gran notoriedad por su invitado especial, el también siniestro, padre del Doom Metal, Tony Iommi (Black Sabbath), que junto a la dupla Lasse/Mappe, encaja un solo con pedal wah como él sabe. El pesado ritmo del coro evoca mucho al trabajo de Leif en Avatarium, logrando recabar en el contraste con los versos algo de la psicodélica ambientación de la banda, pero esta vez con Längquist rugiendo en vez de la dulce voz de Jennie-Ann Smith como voz principal, aunque es una de las colaboradoras del disco.

Para el final del “lado A” del álbum, nos encontramos con Bridge of the Blind, experiencia de corta duración (3:40 aproximadamente) que se aleja del batir intenso y entra en un pasaje donde predominan las guitarras acústicas, complementadas por el solo eléctrico a downtempo. Hacia el final de la canción, un mellotrón y su suave fundido vintage acompaña sutilmente a la balada. El mayor acierto de esta canción es la rareza de su coro, que, siendo melódico y flanqueado en esta dimensión de sonidos pesados, recuerda a las baladas de Uriah Heep.

El quinto track, Death’s Wheel, se muestra como una canción sencilla, groovy y fácil de cabecear, como, por ejemplo, el clásico Bewitched de la era Marcolin. Sin embargo, debe ser mencionado el cambio de intensidad desautomatizador que viene a mitad de canción y durante el solo. Ese segmento instrumental refresca el tema y convierte esta piedra en joya.

Black Trinity, donde la melodía vocal varía de forma notoria, demuestra la manera en que se niega a envejecer la voz de Johan Längquist, incluso arriesgando que este lanzamiento sea comparado a los últimos EP (ojo, Death Thy Lover es imperdible), grabados por Mats Levén con su versátil rango vocal que ha demostrado en su numeroso currículum, mención especial a su paso por Therion y At Vance, y junto a Leif, en el inconcluso Abstrakt Algebra y Krux.

Es así como viene House of Doom, tema que no imaginé que podría ser desasociado de la voz de Levén, pero Johan lo acuña como Marcolin acuñó Under the Oak en aquellos tiempos. Pero, sin ser fanboy, cabe aclarar que hay que guardar las proporciones, ya que Messiah sigue siendo el vocalista más lírico y difícil de emular que ha tenido CandlemassHouse of Doom abre con un tañido de campanas entre el caer de la lluvia, se convierte en el tema más rápido y coro más amplio, además de recordable. Apostaría a que será un fijo en los setlist de esperadas futuras presentaciones en vivo. Los efectos añadidos, al igual que las demás canciones, son precisos y moderados, como los susurros del coro y los órganos que le roban el protagonismo al solo de guitarra (¡incluso amenazando con concluir la canción antes del segmento de Lasse!).

Finalmente, el octavo tema, The Omega Circle se acerca a la composición melódica trabajada durante la era de Robert Lowe (Solitude Aeturnus), vocalista que hizo gran impacto en estudio, pero lamentablemente no pudo extenderse hacia las presentaciones en vivo. Estos temas tenían la particularidad que se iban abriendo hacia segmentos totalmente diferentes, generalmente cerrados durante el verso y con un coro sorpresivamente melódico. En esta ocasión, en el coro contamos con las voces añadidas de los anteriormente mencionados Jennie-Ann Smith y Mats Levén.

Candlemass tiene la capacidad de mantenerse en una línea tradicional que se mantiene interesante e infranqueable, probablemente por la voluntad de Leif Edling de abstraer sus experimentaciones hacia otros proyectos, claro, con la excepción de los discos—a mi parecer infravalorados—“Dactylis Glomerata” y “From the 13th Sun”. Este lanzamiento es posible encontrarlo en bonus, el cual incluye el EP “The House of Doom” donde la versión de Mats Levén de la canción homónima es incluida junto a Flowers of Deception, Fortuneteller y Dolls on a Wall. El disco se siente como un sucesor de “Epicus Doomicus Metallicus”, sin ser similar a este, sino evolucionado, incorporando pasajes desde la trayectoria de Candlemass post-regreso de Marcolin. Imperdible.

Review: Gabriel Rocha

El legendario guitarrista de BLACK SABBATH Tony Iommi grabó un solo de guitarra para el nuevo disco de CANDLEMASS titulado “The Door To Doom” el cual saldrá al mercado el 22 de Febrero via Napalm Records. El riff es parte de la canción “Astorolus – The Great Octopus” y puede escucharse más abajo.

CANDLEMASS es una fuerza importante en el heavy rock escandinavo y siempre hemos reconocido la influencia que tuvimos en su música. Me preguntaron si contribuiría a una canción que sonaba bastante bien, así que pensé: ‘¿Por qué no?'”  comentó Iommi.

 

Cardinal Copia de GHOST junto a miembros de CANDLEMASS y el duo sueco VARGAS & LAGOLA interpretaron una versión de “Enter Sandman” durante la entrega de los Premios Polar, premio que es considerado el “Nobel” de la música y que fue creado por el manager de ABBA Stig “Stikkan” Anderson, que este año eligió a METALLICA como su homenajeado.

Pueden ver el video de la versión a continuación:

Resulta extraño escribir esto considerando que se trata de un álbum que acaba de ser lanzado hace algunas semanas, pero en el que una de las partes que le dio vida ya no está en la banda.  Aún más extraña la explicación por la cual aquella persona dejó de conformar la alineación que grabó este trabajo.  Se trata de Robert Lowe, vocalista de los últimas tres placas de Candlemass, quien fue despedido días antes de ser lanzado de forma oficial Psalms For The Dead.  ¿El motivo? Su desempeño en vivo, según lo esgrimió el propio Leif Edling.  Claro, no podemos aseverar ni discutir sus dichos.  No tuvimos oportunidad de verlos en acción como para llegar a comprender tal decisión, pero por lo que se ve en internet, su desempeño está lejos de ser deficiente y considerando las capacidades mostradas a lo largo de su carrera, por la también voz de Solitude Aeturnus, resulta en cierta medida incomprensible tal decisión.  Lo que no extraña para nada, es el reemplazo, Mats Léven, por cuanto ya tiene cierta historia con la banda (de hecho el fue quien inicialmente había grabado King for The Grey Islands casi en su totalidad, antes que se decidieran por Lowe como vocalista) e incluso participa en esta misma placa, haciendo algunos coros y voces de fondo.

Pero bueno, vamos a lo que se trata del onceavo álbum de estudio de Candlemass, tercero y último con Robert Lowe en las voces… y probablemente último trabajo en estudio de la banda, quienes han anunciado que continuarán girando juntos, pero que no grabarán más discos, para así retirarse lentamente con su legado intacto, decisión cuestionable, pero sumamente respetable.

Psalms of The Dead consta de nueve densos cortes, que si bien en esencia son naturalmente doom, cuentan con varios cambios de ritmo, derivando en secciones más rápidas que podrían llegar a sorprender a aquellos que no están acostumbrados a este género o que no estén familiarizados con lo que viene haciendo la banda en sus últimas producciones.  Es así como en Prophet, el primer tema de la placa, nos encontramos con un inicio muy cadencioso y característico del estilo, pero que al cabo de algunos segundos se detiene para dar comienzo a la canción propiamente tal, la que mantiene un ritmo más acelerado durante su desarrollo, incluyendo un cambio de ritmo hacia algo mucho más veloz, momento en que los riffs decantan y se tornan algo más heavy y muy similares a lo ya hecho en Dead Angel, de su anterior álbum Death Magic Doom.

Definitivamente más doom que el inicio es The Sound of Dying Demons, un sombrío e intrigante corte, de riffs arrastrados e intensos, en los cuales la voz de Robert Lowe brilla por la versatilidad con que lo interpreta.  Nuevamente vamos a encontrar un quiebre que provoca el cambio de ritmo mediando la canción, momento en el que Lars Johansson se convierte en el protagonista de la mano de un melódico y muy inspirado solo.

Dancing In The Temple of The Mad Queen Bee, single editado hace algunos meses, es el corte más rápido de la placa o al menos es el que se mantiene de esa forma durante prácticamente toda su duración, salvo en los puentes donde disminuyen las revoluciones.  Nuevamente brilla el trabajo de Lars “Lasse” Johansson en los solos, transformando sus intervenciones en esa área en uno de los puntos altos a destacar durante la mayoría de las canciones del álbum, así como también la participación de Carl Westholm, quien realiza un espléndido trabajo en teclados, sumando algunos arreglos realmente notables, haciendo más melódicas aquellas secciones que así lo requieren o ayudando a darle aún más profundidad a los pasajes netamente doom, dependiendo de la intensidad de la canción que se trate, como es el caso de Waterwitch, otro de los temas más representativos y tradicionales del estilo, en donde los teclados se perciben muy subterráneamente, dándole una ambientación lúgubre y algo siniestra a un corte que ya de por sí posee aquellas características.

The Light of Thebe comienza precisamente con el trabajo de Westholm por medio de una interesante y misteriosa introducción, la cual posee algunos patrones algo arábigos que dan pie a las densos riffs de Mappe y Lasse, quienes a través de sus sencillas, pero abrumadoras guitarras, centran toda la atención en su espléndido y certero trabajo.  El solo de guitarra esta vez recuerda, no porque se parezca, sino por la atmósfera, a Gates of Babylon de Rainbow, nada extraño considerando los gustos musicales de los integrantes de Candlemass.  Es más, en muchas de las canciones que encontramos en esta placa es posible encontrar guiños disimulados (y otros no tanto) a bandas de heavy rock de los setenta, un detalle que, quienes gusten de lo más pesado de aquellos años, no dejarán pasar.

En el tema título, Psalms For The Dead, Candlemass juega un poco más con la melancolía que permite el estilo, los riffs siguen siendo densos y muy pesados, quizás algo más arrastrados que en cortes anteriores, pero además ahora dejan algunos espacios abiertos, en donde Robert Lowe despliega un tono bajo y mas nostálgico, más introspectivo quizás.  Sin embargo, eso no obsta para que a mitad de la canción aparezca un cambio de ritmo hacia algo más acelerado, el que sirve de base para que Lasse nos entregue un notable solo.

A los dos siguientes cortes, The Killing of The Sun y Siren Song, los une particularidad algo peculiar.  En ambos es posible percibir una notoria y fuerte influencia de los ingleses Uriah Heep en ellos.  En el primero son las guitarras las que permiten crear un vínculo con el sonido de la veterana banda, sobre todo si la emparejamos con el corte Bird of Prey, del álbum Salisbury, por supuesto que en el caso de Candlemass con algunas revoluciones menos.  En Siren Song el parecido es más evidente, tanto así que parece una especie de tributo.  Las guitarras, la cadencia, y sobre todo el sonido Hammond del teclado, son características que se asemejan en demasía a las del clásico tema Gypsy, en especial el último instrumento nombrado, el que para esta canción estuvo a cargo de Per Wiberg (Opeth), quien sacó a relucir toda la influencia que Ken Hensley ejerce sobre su trabajo en las teclas.

El disco lo cierran con Black As Time, el que comienza con una narración que se extiende por más de un minuto y medio, un monólogo que se dedica a analizar el tiempo como concepto, y que en las primeras oídas resulta interesante por su contenido, pero a medida que vamos escuchando el disco más regularmente, termina por aburrir y a la larga se torna insufrible.  La parte netamente musical del tema es muy entretenida, algo más rápida que los anteriores cortes, salvo para el coro, en donde el ritmo es netamente doom.  En general es un corte que atrae por lo hipnótico de sus riffs, un interesante cambio de ritmo y la intensidad con que Lowe interpreta el coro, pero que uno termina por escuchar a medias debido a la inclusión de la mencionada narrativa, demasiado larga como para repetirla cada vez que queremos escuchar la canción propiamente tal.

Si Psalms For The Dead resulta ser efectivamente la despedida de Candlemass de los estudios, debo decir que los suecos se despiden con el mejor trabajo de la era Lowe, y también, para mí al menos, el mejor desde que volvieron a editar algo junto a Messiah Marcolin.  Son nueve canciones que no dejarán indiferente a nadie que guste de este estilo, Epic Doom Metal como solo Candlemass y otros pocos saben hacerlo.

Mats Leven

El cantante sueco conocido por su trabajo en THERION, AT VANCE, YNGWIE MALMSTEEN, ADAGIO y otras bandas, ahora suma una nueva etiqueta en su trayectoria, porque de ahora en adelante será vocal en vivo de los maestros del Doom, CANDLEMASS.

Esto, luego que el grupo del bajista Leif Edling anunciara la sorpresiva desvinculación del norteamericano Robert Lowe (SOLITUDE AETERNUS), quien participara en “King Of The Grey Islands” (2007), “Death Magic Doom” (2009) e incluso “Psalms For The Dead”, que saldrá a la venta el próximo viernes por Napalm Records, en lo que se trata del álbum final de CANDLEMASS en su carrera. “Ha sido una decisión muy difícil para el grupo y principalmente tiene que ver con la calidad del performance en vivo”.

El quiebre con Lowe se provocó durante los ensayos para la próxima gira y ahora están practicando “canciones nuevas y antiguas con Mats y sabemos que nadie de lo que asistan a las tocatas que irá decepcionado”.

Si bien “Psalms For The Dead” está catalogado como el último trabajo de estudio que CANDLEMASS hará en su carrera, esto no significa el final del grupo, como explica Edling. “Giraremos este año y espero que el próximo también, y luego viene nuestro trigésimo aniversario. Sólo pasa que queremos parar antes de que nos volvamos muy viejos y empecemos a sacar discos flojos. En lugar de eso, nos desvaneceremos lentamente con nuestra dignidad intacta”.