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El pasado 30 de noviembre fue lanzada la segunda parte de la trilogía «Legend of Valley Doom», proyecto del noruego Marius Danielsen, vocalista y guitarrista de la banda Darkest Sins. Mientras que la preparación de la primera parte de esta entrega tardó casi una década antes de ver la luz en 2015, la secuela y parte central de la historia fue gestada en menos de tres años. A estas alturas, el concepto de «súper banda» de Metal con múltiples músicos de renombre invitados a participar en obras épicas conceptuales no es una novedad, con marcas establecidas hace más de veinte años como los son Ayreon y Avantasia. Este concepto se ha expandido incluso fuera de los límites del metal épico, con versiones más cercanas al thrash como Metal Alliance. De todas maneras, este tipo de proyectos siempre generan grandes expectativas entre los fanáticos, quizás por simple curiosidad.

En el caso de «Legend of Valley Doom Part II«, Danielsen se aseguró de reclutar una verdadera armada no solo de vocalistas, sino que también músicos de acompañamiento, incluyendo nada más ni nada menos que quince guitarristas y seis bajistas. La lista es interminable, pero en ella destacan nombres como Michael Kiske, Tim Ripper Owens, Blaze Bayley, Olaf Hayer y Mark Boals en las voces; Bruce Kulick y Matias Kupiainen en las guitarras; y leyendas como Jari Kainulainen y Magnus Rosén en el bajo. El puesto más fijo vendría a ser el del baterista Stian Kristoffersen (Pagan’s Mind), mientras que los teclados están a cargo de Peter Danielsen (Darkest Sins) y Steve Williams (Power Quest). Dada la enorme cantidad de músicos involucrados, por momentos se hace difícil identificar quién está cantando o tocando, por lo que vamos a destacar solamente las participaciones más reconocibles.

El disco abre con King Thorgan’s Hymn, tema introductorio que comienza con una narración que resume la primera parte de la trilogía. El narrador nos cuenta como la gente de Valley Doom se reúne para honrar la memoria del Rey Thorgan, quien se enfrentó de manera valiente al Dark Lord en la batalla de Bargor-Zun, siendo derrotado. Como consecuencia de esto, los habitantes de Valley Doom se ven obligados a migrar hacia el oeste con dirección al Reino de Eunomia. Luego de esta expositiva narración, comienza una marcha fúnebre de corte medieval con Michael Kiske en la voz principal pero acompañado por otras voces solistas y un multitudinario coro. Al ser un tema de tributo al rey caído, obviamente lleva un ritmo lento y solemne, preparando la atmósfera para el primer bombazo Power Metal propiamente tal del álbum.

Nos referimos a Rise of the Dark Empire, tema de ritmo acelerado que da la patada inicial a esta nueva aventura épica llena de emoción. Se trata de un tema Power Metal tradicional, con mucho doble bombo, riffs y solos de guitarra vertiginosos a cargo de Matias Kupiainen (Stratovarius), Marius Danielsen y Sigurd Kårstad (Darkest Sins), juntos a abundantes arreglos orquestales de teclado de la mano de Peter Danielsen. En las voces destaca la excelente participación de Mark Boals (ex-Yngwie Malmsteen), Simon Byron (Sunset) y el mismísimo Marius Danielsen. La canción cumple su función como apertura de este segundo capítulo, aunque el coro se siente a ratos un tanto predecible y trillado. Quizás lo más destacable es la sección final del tema, de ritmo más lento y con un solo de guitarra inspirado y lleno de sentimiento.

La historia continúa con Gates of Eunomia, otra pieza narrativa que expone el desarrollo de la historia, en la que nuestros héroes luego de caminar por semanas se acercan a las puertas del Reino de Eunomia, la Tierra de la Esperanza. Este corto interludio cuenta con un gran trabajo de los vocalistas involucrados. Tower of Knowledge, por su parte, también comienza con una narración y a esta altura nos comenzamos a cuestionar si son necesarias tantas explicaciones para llevar la historia adelante. Además, para un tema de casi seis minutos de duración, la melodía y el ritmo son bastante repetitivos. Este tema fue lanzado como sencillo de adelanto, lo que me parece una extraña elección considerando que es una pieza expositiva que no se sostiene muy bien fuera del contexto conceptual del álbum.

Por el contrario, Visions of the Night, que fue otro de los adelantos para el cual incluso se lanzó un videoclip, retoma la potencia y velocidad que todos esperamos de una ópera Power Metal. Este tema funciona para despertarnos del letargo entre tanta narración, con doble bombo imparable y pomposos arreglos corales. Gran acierto de Danielsen. Crystal Mountainsa su vez, es uno de los cortes más largos del disco, que comienza con una especie de cantos gregorianos y se mantiene por casi siete minutos con un ritmo y una melodía bastante monótonos. Es destacable el desfile de talentos vocales y la sección intermedia de mayor velocidad, dándole un poco de dinamismo a una pieza que por momentos se alarga demasiado. Da la sensación de que Marius a veces se aferra mucho a ideas que no son tan buenas.

La situación mejora bastante con By the Dragon’s Breath, tema que progresa desde un comienzo lento y solemne en la voz de Blaze Bayley, y que luego del primer minuto despega con un grito desgarrador estilo Jørn Lande, alcanzando proporciones épicas durante su desarrollo. El coro es uno de los más pegajosos del álbum y se queda impregnado inmediatamente en la memoria del oyente. El trabajo de guitarras gemelas estilo Iron Maiden es también fabuloso. Otro de los puntos altos del disco, sin lugar a dudas. Under the Silver Moon es una balada acústica muy bien lograda, con interesantes arreglos de teclado y coros magnificentes, con una letra un poquito cursi pero que encaja perfecto en el contexto de la historia. Este tema lento nos permite tomar un pequeño respiro antes de aproximarnos al clímax del disco.

Angel of Light abre de forma dramática y desde el primer grito ya sabemos que estamos en presencia de un temazo. Michael Kiske como siempre se roba la película, el trabajo de guitarras también es notable y Stian Kristoffersen se luce tras el kit de batería. En mi opinión esta es la gema del álbum, un tema que funciona desde la primera escucha y que me trajo recuerdos de la primera vez que escuché Reach Out for the Light de Avantasia. La aventura continúa con Princess Lariana’s Forest, de nueve minutos de duración pero que en este caso están plenamente justificados por los múltiples cambios de tempo, atmósfera y melodía. El segmento central con la dulce voz de Anniken Rasmussen es uno de los momentos más conmovedores del álbum. Luego de una interesante sección acelerada, todo vuelve la calma y de a poco nos vamos preparando para el gran final.

Cerrando esta aventura, Temple of the Ancient God, otro de los sencillos de adelanto lanzado ya en octubre, es otro de los grandes aciertos del disco. Es un tema que a pesar de su larga duración no pierde intensidad ni frescura, con una sección rítmica llena de energía y un coro pegajoso que recuerda los mejores tiempos de Edu Falaschi con Angra. El segmento final nos trae nuevamente una narración que sirve como puente al último tema, We Stand Together, balada que parece sacada de un musical de colegio. El desfile de voces es interesante, y la canción cumple su propósito de dar el cierre a esta segunda parte de la trilogía de Valley Doom. Como curiosidad, las versiones en formato físico del disco traen como bonus track los temas Tower of Knowledge (CD) y Crystal Mountains (vinilo) con el legendario Vinny Appice en la batería.

En líneas generales, «Legend of Valley Doom Part II» es un álbum que no decepciona, con más momentos destacables que puntos negativos. Algunos temas se alargan innecesariamente y el exceso de narraciones por momentos detienen el flujo natural de la música. El sonido se mantiene dentro de los cánones esperados para una ópera Power Metal, quizás fallando un poco en la parte innovativa. Por otra parte, hay que reconocer la ambición de Marius Danielsen por la cantidad y la calidad de los músicos involucrados en este proyecto, bastante autogestionado. A pesar de la cantidad de invitados, la identidad de la música se mantiene intacta y consistente a lo largo del álbum. En comparación con la primera entrega, se nota una positiva evolución en cuanto a la producción, ejecución y calidad de las composiciones. Quedamos entonces atentos a la tercera parte, con la que concluye esta trilogía de Valley Doom.

Review: David Araneda

A estas alturas del partido, no caben demasiadas dudas que Avantasia se ha convertido en la principal obra de Tobias Sammet. Es cierto, al geniecillo de Fulda lo conocimos a mediados/fines de los ’90 con Edguy, una banda que en aquellos entonces cultivaba un Power Metal absolutamente bombástico y épico, sin dejar de ser entretenido; pero paulatinamente, la inmensidad que ha ido adquiriendo su “proyecto paralelo”, con invitados de primerísimo nivel del mundo del Rock y del Metal, con su importantísimo rol en la recuperación de Michael Kiske para este lado del camino, y con grandes discos y canciones –algunas de ellas memorables–, hacen que la balanza de la importancia sin dudas se cargue para el lado de la Rock Opera.

En ese sentido, Sammet frecuentemente juega al misterio y con la expectativa de que, por la naturaleza eminentemente multipersonal de Avantasia, cada trabajo puede ser el último, aunque, siendo justos, en los últimos tiempos esa tendencia ha disminuido, al punto de que algo que en su momento pareció una quimera, como ver este espectáculo representado en vivo, se volviese una realidad, visitando incluso Sudamérica en más de una oportunidad. Es decir, la idea inicial está bastante consolidada y, por suerte, a menos que a Tobias “le den los monos” o le pase algo, debiese tener una larga vida.

Y pese a que esa tendencia haya disminuido, no deja de ser llamativa cada oportunidad en que Avantasia nos entrega un nuevo material. Sammet no sólo es un “capo” en cuanto a composición musical, voz y carisma, sino que es derechamente experto en el “goteo” de la información para generar expectativa. Así, vimos como en redes sociales y en su sitio web Tobi fue comunicando paulatinamente no sólo el lanzamiento de una nueva placa, sino que uno por uno los nombres que la compondrían. Algunas figuras de siempre, como por supuesto Sascha Paeth y Michael Kiske, otros que retornan como Jorn Lande o Sharon den Adel, y otras estrellas del rock de nivel mundial como Robert Mason (Warrant), Dee Snider (Twisted Sister) o Geoff Tate (Operation: Mindcrime, ex Queensrÿche), además de otros nombres llamativos como Marco Hietala (Nightwish) y el menos conocido Herbie Langhans (ex Seventh Avenue), entre otros.

Como es costumbre, Tobias nos entregó un single como adelanto previo al lanzamiento del disco, y resulta ser el primer tema de este trabajo: Mystery of a Blood Red Rose, un corte midtempo bien radial, extremadamente ganchero y teatral, muy entretenido y que supera con creces a otros singles de la banda (como Lost in Space o Dying For An Angel) en esos aspectos. Parte con un piano algo melancólico pero con energía, Tobias se pone su sombrero y bastón, y el tema va adquiriendo colores y mejorando su estado anímico. Hay que decir que el trabajo en los coros de fondo es realmente notable, y ayudan a darle una textura a la canción que probablemente no tendría sin estos elementos. Como anécdota, el propio Sammet comentó que compuso este tema pensando en una colaboración de Michael Lee Aday, más conocido como Meat Loaf, y más allá de que la colaboración no se pudo dar, la influencia del norteamericano es notoria. Muy buena forma de calentar motores con lo nuevo de Avantasia.

Pero claro, en el primer tema del disco canta sólo Tobias, lo que si bien no es moco de pavo, la gran gracia de Avantasia es ser una Ópera Rock que, por supuesto, cuenta con varias de las más granadas voces que uno puede encontrar en el mundo del Hard Rock y del Heavy Metal de hoy. Y ello llega con uno de los mejores temas del disco, y que probablemente uno de los pocos pasajes “desafiantes” del disco: Let The Storm Descend Upon You, que con sus más de doce minutos de duración es el tema más extenso de Avantasia desde Seven Angels del “Metal Opera Pt. 2”. Este corte marca el retorno de Jorn Lande, una nueva aparición de Ronnie Atkins (Pretty Maids) y el debut de Robert Mason, cantante de Warrant. Y bueno, es una composición realmente notable, con una introducción de piano y rítmica excelentemente conceptuadas, con orquestaciones que, pese a darle un aire bombástico, no suenan pretenciosas, porque tampoco se abusa de ellas. El coro, a cargo fundamentalmente de Jorn Lande, es realmente majestuoso y emocionante, con su “Shine your light into the darkness, and let the storm descend upon you”, que sin dudas es uno de los momentos más destacados no sólo del disco, sino que de los últimos trabajos de Avantasia. También destaca por sí solo Robert Mason, especialmente en los pasajes más lentos de mediados del tema, intercambiando roles con Tobias y Ronnie Atkins de forma sensacional. Fantástica canción, la más operática del todo el disco, con doce minutos que realmente se pasan volando, aunque –si hay que quejarse de algo– el final pudo haber sido algo más redondo. Ojalá la defiendan en vivo.

Un piano nos genera un ambiente fantasmagórico y da pie a la participación del gran David DanielDee” Snider, un héroe del Hard Rock de la vieja escuela, y que es el principal intérprete de The Haunting, tema que es inevitable de emparentar con canciones como Death Is Just a Feeling del “Angel of Babylon” -cantada por Jon Oliva (Savatage)-, o con la increíble The Toy Master del “Scarecrow” -cantada por Alice Cooper-, en el sentido de ser canciones con las que comparte esa aura tenebrosa y algo malévola. Tiene un gran inicio, creciendo en intensidad hasta llegar a un coro estupendamente logrado, pero quizás le sobre un poquito de luz y le falte algo de tenebrosidad y desarrollo. Pese a ser un muy buen tema y a que la interpretación de Snider es atractiva, quizás le falte un poco para estar a la par de sus temas congéneres, además que el final suena algo abrupto.

Otro momento destacado de la placa llega con la participación de una voz legendaria y referencial como la de Geoff Tate en Seduction Of Decay, un corte de siete minutos que está a la altura de la enorme trayectoria del cantante estadounidense. Un tema algo más denso que lo que acostumbramos a escuchar en Avantasia, por momentos bastante hipnótico, con progresiones interesantes y sobre todo con un muy destacable trabajo de Tate, mostrando parte de su muy conocida versatilidad, con altos como en sus mejores tiempos –en el precoro realmente se luce– y con bajos de no menor calificación. A destacar también las líneas de bajo de este corte, que sin dudas son de las más destacadas de toda la placa. Aunque hay que darle más de una vuelta para sacarle bien el jugo, es uno de los puntos altos de este trabajo.

Un regalito para quienes añoran la época de los Metal Opera llega con Ghostlights, donde nuevamente Michael Kiske desparrama encima de la mesa sus credenciales que lo acreditan como el Papá de los Helados en cuanto se refiere a cantar Power Metal. Una interpretación que sigue estremeciendo y emocionando, especialmente a quienes hemos criado y educado nuestros oídos escuchando este tipo de música, con esa especie de “aura celestial” que imprime el calvo de Hamburgo a este tipo de canciones, particularmente con sus agudos. Definitivamente el tema más reglamentariamente Power de todo el disco: guitarras afiladas, velocidad, excelentes solos y armonías, voces y coros gloriosos, y además de Kiske, tiene participación Jorn Lande, y por si fuera poco, Oliver Hartmann está a cargo de las guitarras. Ah, por cierto, Sammet está en gran nivel (sus “they call me home, they call me home” son excelentes). Por momentos, dan ganas de decir que dejen el disco hasta ahí y les pasen la copa de inmediato, cátedra de Power Metal.

El disco hace un quiebre más que interesante con Draconian Love, un corte con un estilo rockero-seductor-erótico-festivo-oscuro tan propio de tipos como Ville Valo o Fernando Ribeiro, y que presenta masivamente la voz de Herbie Langhans, todo un hallazgo para quienes no lo conocíamos. Unos tonos graves bastante góticos que se contrapesan muy bien con la voz más aguda de Sammet, especialmente con un coro que amenaza con quedarse pegado durante mucho tiempo, en particular los “hey hey hey”. Uno de los riesgos que corre Tobias, superando esta valla con suficiencia. Un nuevo acierto.

Master Of The Pendulum sin dudas debe haber sido compuesto por Tobias pensando en la voz de Marco Hietala. Comienza con Tobias intentando llevarnos a un terreno enigmático, pero pasados unos segundos el tema toma energía y vuelo con un alarido sensacional, y con un brillante trabajo de Sascha en las guitarras. Ahí ya aparece el bajista/vocalista de Nightwish, quien luce buena parte de su repertorio vocal, con esos agudos raspados y esa cosa medio “enojada pero no tanto” que proyecta en su prestación vocal. Particularmente notables son los “tick tock, tick tock” del maestro del péndulo que personifica el hombre de la doble barba. Sin dudas uno de los temas más Power de toda la placa, disfrutable en grado sumo, especialmente quienes gustamos de la banda de Tuomas Holopainen.

En todos los discos de Avantasia hay participación femenina y por cierto “Ghostlights” no es la excepción. Y dicho rol es ocupado en esta oportunidad por la holandesa Sharon den Adel, quien nuevamente fue reclutada por Tobias tras su participación en los históricos Metal Opera de principios de siglo. De esta forma, Isle Of Evermore es una balada cargada de suavidad, sin ser demasiado melosa, donde la voz de Sharon termina por atrapar al oyente cual sirena con su particular sensibilidad, y el dueto con Sammet funciona de muy buena forma. De todas maneras, uno tiende a preferir otro esquema en este tipo de temas más reposados, como por ejemplo esa catedrática balada que es What’s Left Of Me, con esa inolvidable interpretación de Eric Martin. Igualmente aprueba y cumple bien su función, aunque quizás se podría haber aprovechado más y mejor a Sharon.

Babylon Vampires recuerda a otro clásico de la banda como Promised Land, en ese plan de “midtempo acelerado” y con un Robert Mason que vuelve a las voces, en muy alto nivel, sin temor a los agudos y ayudando a crear uno de los mejores estribillos del disco (el “Babylon is burning / and you’re glowing like a fiery star / and no one can tell if we’re been for real” es realmente muy bueno). El trabajo en las guitarras es de lo más destacado del disco en esta faceta, y se lo reparten Oliver, Sascha y otro que retorna, el gran Bruce Kulick. Un corte cargado de energía y buena vibra, de aquellos que en vivo funcionan perfecto.

Lo siguiente, Luciferproduce sensaciones algo encontradas. Comienza con un piano acompañado por un Jorn Lande que realmente conmueve, de hecho quizás en este tema muestre su mejor performance de todo el disco –junto con lo que hace en Let The Storm Descend Upon You, por cierto, y es acompañado de muy buena forma por Tobias, con una armonía vocal sensacional. Luego toma ritmo con las guitarras en un nivel superlativo –fantástico lo de Bruce Kulick–, y cuando vuelve a la armonía vocal en el coro y uno piensa que el tema tomará aun más vuelo, el tema acaba. La idea es extraordinaria pero queda la impresión que le faltó algo de desarrollo, deja una pequeña sensación de incompletitud que impide que termine de cuajar.

Ya acercándonos al final del disco, un entretenido corte como Unchain The Light vuelve a traernos a Michael Kiske, esta vez junto a Ronnie Atkins y por cierto a Tobias. Nuevamente el trabajo de las voces es impecable, en un tema a midtempo donde la responsabilidad del coro recae por cierto en Kiske y sus agudos incomparables, aunque quizás la parte más destacada del tema sea la vocalización de Michi previa al solo de guitarra, muy sencilla pero emotiva y con la calidad acostumbrada del cantante de Unisonic.

Y para culminar el disco, otro gran tema y que sin dudas debiese andar muy bien en vivo. Es cierto que en A Restless Heart And Obsidian Skies existe una reminiscencia demasiado evidente a ese gran tema que es The Story Ain’t Over, más aun al ser cantada por el viejo y querido Bob Catley, con esa sencilla emotividad que proyecta en su voz el venerable cantante de Magnum. De hecho escuchar los dos temas juntos deja la sensación de ser parte de una especie de mini saga. Pero una de las gracias de Sammet es que la similitud de ciertos temas no es algo que termine molestando, o al menos que esa incomodidad no sea ni de cerca la sensación primaria al momento de enfrentar una composición suya. Una muy buena canción, emocionante, que no es derechamente una balada aunque tiene varios elementos de ella, con un estribillo realmente bonito con más vuelo y energía que el resto del tema, y que muestra a un Catley catedrático. Para destacar, nuevamente, el gran trabajo de Bruce Kulick en las guitarras. Gran final para un excelente trabajo, más allá de su bonus track Wake Up To The Moon, que pese a contar con unos notables Kiske y Lande acompañando a Tobias, sin ser un mal tema, probablemente no alcance el vuelo de los temas anteriores y por ahí se puede justificar su exclusión de la nómina final.

Quizás una «contra» que tenga “Ghostlights” es que es un disco que corre pocos riesgos, impone pocos desafíos al oyente, y que muestra un asentamiento en una zona de confort que iniciaron “Angel of Babylon” y “The Wicked Symphony”, continuó “The Mystery of Time” y consolida este nuevo trabajo. En definitiva, no se trata de un trabajo particularmente novedoso. Pero más allá de esto, sin ninguna duda el nivel de regencia que ejerce Sammet sobre este territorio cómodo es enorme, siendo capaz de pasearse sin ningún complejo por diversas áreas, que no por haber sido ya recorridas dejan de ser dignas de caminarse. Ir a la playa un día de sol puede generar cosas distintas a ir a la misma playa un día de lluvia, y así lo entiende Sammet, cuyo nivel compositivo parece inalterable, su talento y carisma atrae a connotados músicos y sobre todo al público, que con justicia lo califica como uno de los más grandes compositores de los últimos años. Ya en Enero tenemos un postulante a los discos top de un 2016 que se avecina abundante en buen material. Las luces de los fantasmas sí que brillan.

bruce kulick

Tobias Sammet, creador de la opera metal AVANTASIA, confirmó a través de Facebook que el ex-guitarrista de KISS Bruce Kulick vuelve a sumarse al proyecto y que grabó canciones para «Ghostlights», el nuevo disco que estará disponible en Enero del próximo año.

«Él se ha convertido en parte de la historia del rock como guitarrista de KISS, MICHAEL BOLTON, MEAT LOAF y GRAND FUNK RAILROAD. Y como un ‘Bat Out Of Hell’ ya estaba de vuelta en el estudio para grabar algunas guitarras para mi nuevo álbum de AVANTASIA. Una leyenda de la guitarra, mi querido amigo: ¡Bruce Kulick!»

«Recuerdo que tenía 11 años cuando tuve un cartel de Crazy Nights de KISS en la pared. Veinte años después, Bruce me pidió que co-escribir y grabar voces de una canción en su álbum en solitario BKIII (que les recomiendo escuchar), lo que fue un gran honor para mí. Bruce es un gran tipo, un profesional y un guitarrista excepcional, él viene de un mundo diferente al mío, lo que hace que sea aún más emocionante tenerlo en el disco ‘Ghostlights'» comentó Tobias Sammet.

Bruce Kulick

El ex guitarrista de KISS y MEAT LOAF ha sido anunciado por Tobias Sammet como un nuevo confirmado en la próxima entrega de AVANTASIA para marzo del 2013.

Bruce Kulick partició en los anteriores «Angel Of Babylon» y «The Wicked Symphony» además de haber invitado al cantante de EDGUY para cantar en su disco «BK3». 

Sammet comenta sobre esta participación: «Bruce y yo somos amigos desde hace algunos años, es una persona encantadora y un guitarrista increíble. Era muy obvio que le pediría sumarse a AVANTASIA una vez más. Dos de las canciones que toca duran más de 10 minutos e incluyen tanto gritos y manejos de pedal como melodías Meat Loafianas. Me encanta porque tienen una calidad vieja escuela, y Bruce la tiene!»

Las baterías del disco fueron grabadas por Russell Gilbrook de URIAH HEEP.

 

Bruce Kulick

Quien fuera el guitarrista de KISS durante doce años se presentó en marzo en el Club 334. Horas antes del show, el músico se reunió con PowerMetal.cl para hablar en extenso sobre su carrera.

Entre algunas de sus declaraciones, dijo la siguiente: “Cuando se canceló el lanzamiento de Carnival Of Souls fue momento bastante oscuro para mí. Me di cuenta de que ya no estaría más en la banda, pues la reunión sería exitosa. Por otro lado, estaba muy entusiasmado con este disco luego de haber participado en la composición de las canciones. Y de momento me doy cuenta de que posiblemente nunca sería lanzado de manera oficial. Además aparecieron tres versiones a nivel de bootleg que sonaban horrible. Cuando los escuché me dije ‘¡Dios, la calidad es pésima!’, sonaban mal, la velocidad era incorrecta, ¡pésimo! Pero como me dijo Paul, ‘¡te dije que saldría!’»

El guitarrista también tuvo palabras para su participación en los últimos discos de AVANTASIA: «Honestamente pienso que toqué en algunas de las mejores canciones del disco el cual, por cierto, fue un proyecto muy ambicioso al tratarse de un álbum doble. Espero algún día poder tocar en vivo con él. Sé que viene seguido a Sudamérica con músicos invitados así que si estás escuchando esto, ¡Tobi, toquemos!«.

Te invitamos a leer la entrevista completa en esta dirección.

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Bruce Kulick estuvo en Chile en marzo último y gracias a esa visita, PowerMetal.cl tuvo la chance de conversar con el antiguo guitarrista en una entrevista cara a cara. El músico habló de sus años en KISS,  también de su última placa en estudio lanzada el 2010, BK3, e incluso se dio el tiempo para compartir algunas opiniones de varios músicos con los que ha trabajado, entre ellos, Tobias Sammet, a quién calificó de “gran tipo y muy talentoso” con quién “le encantaría compartir escenario”.

¿Qué esperas del público chileno en cada show sabiendo que ya antes has tocado en Chile?

“No vengo muy seguido, pero agradezco mucho el apoyo y siempre estoy complacido de salir internacionalmente y tocar mi guitarra para ustedes. ¡Es una experiencia muy enriquecedora! Significa mucho para mí poder tocar en Sudamérica y visitar Chile. Tengo muy buenos recuerdos de cada vez que he venido.

Bruce Kulick

Cuando presentas tu propio show, ¿cuánto espacio hay para las canciones clásicas de KISS en el setlist?

En cuanto al setlist, me gusta centrarlo en el período en que fui parte de la banda. Usualmente elijo canciones como Hide Your Heart, Tears Are Falling, Crazy Nights… que es el material que KISS no toca muy a menudo. Y sí, los ensayos están saliendo bien, tocamos material como I Walk Alone y algunas de mi último disco. Lo divertido es que hay muchos discos de donde elegir, muchas canciones. Y lo que lo hace especial, en mi opinión, es el hecho de que me concentro en mi período más que en lo que KISS ha estado tocando recientemente.

El año pasado lanzaste tu tercer disco solista, BK3, que incluye colaboraciones con músicos de distintos backgrounds. ¿Cuan difícil resulto para ti poder llevar a cabo un proyecto de estas características con tanta gente involucrada?

¡Fue mucho trabajo! Tomó mucho tiempo y dinero, pero creo que valió la pena, quedé muy feliz con el producto final. Tuve un gran equipo de personas que me ayudó y realmente trabajé con gente muy talentosa que de verdad quiso dar lo mejor de sí. De todas formas fue sin compromiso. Mencionaré que tuve el mejor artwork, producción, sonido y siento que los músicos invitados estuvieron realmente grandiosos. De verdad estoy muy complacido con el disco.

Bruce Kulick

Algo que realmente me llama la atención es la colaboración de Nick Simmons (hijo de Gene), quién canta en Hand Of The King. ¿Qué significó para ti obtener esa gran interpretación de alguien tan joven como Nick?

Estaba muy contento cuando Gene me sugirió a Nick. Yo se lo iba a pedir de todas formas, pero él se me adelantó…  Gene es un tipo muy listo y tiene una gran experiencia en cuanto a trabajo de estudio se refiere, siempre logra un trabajo muy profesional. A mi modo de ver, lo que hizo fue mandar a Nick a la escuela. Nick es un muchacho brillante, aunque estaba un poco “verde” por así decirlo, pero aprendió. Desde que empezamos a trabajar siempre preguntaba ‘¿para qué sirve esto?, ¿por qué haces esto otro?, ¿cómo hiciste esto?’. Fue bastante inteligente que Gene le hiciera experimentar a Nick un proceso real de grabación junto a mí y Jeremy, el productor. Cantó la canción una vez y se veía bastante nervioso. Lo hizo bien pero dejamos que se fuera a su casa… sabíamos que necesitábamos más armonías y luego, dos semanas después, cuando nos juntamos de nuevo, grabamos la armonías y dijo ‘¡creo que puedo cantarla mejor!, ¿puedo probar una vez más?’, y lo hizo muchísimo mejor, así que aprendió. No fue tan difícil para nosotros ayudarlo porque es un muchacho brillante y de verdad hizo un gran trabajo.

En I’m The Animal colabora Tobias Sammet de Edguy y Avantasia. El cantó y escribió las letras de esa canción, pero al mismo tiempo tú participaste en los discos más recientes de Avantasia. ¿Qué es lo que te gustó del estilo europeo/melódico de Tobi que te convenció de trabajar con él en ambos proyectos?

Eric Singer fue quién me lo presentó, ya que había tocado en uno de sus discos. Cuando recién comenzaba a trabajar en BK3, recuerdo que Eric me dijo ‘¡tienes que trabajar con Tobi, es increíble!’. Y escuché uno de los discos en los que él había participado y pensé ‘¡este tipo es buenísimo, tengo que contactarlo!’. Luego Edguy estuvo de gira en los Estados Unidos, así que nos reunimos en  Los Angeles, ¡realmente me gustó el show que hicieron! Elegimos una canción la cual yo sólo tenía la música, a él le gustó y terminó escribiendo las letras de lo que finalmente sería I’m The Animal. Tobi quería ponerle I’m Your Dog y yo dije ‘¡No, no… mejor I’m The Animal (risas)!’. Es un gran profesional y la terminamos en menos de una hora, ¡estuvo genial! Es un tipo muy gentil y talentoso. No le pagué por sus servicios, así que le dije ‘¡cuando grabes tu próximo disco voy a participar en él!’.  Y para cuando se encontraba trabajando en lo de Avantasia me mandó las canciones, que de verdad me gustaron mucho. Honestamente pienso que toqué en algunas de las mejores canciones del disco el cual, por cierto, fue un proyecto muy ambicioso al tratarse de un álbum doble. Espero algún día poder tocar en vivo con él. Sé que viene seguido a Sudamérica con músicos invitados así que si estás escuchando esto, ‘¡Tobi, toquemos!’.

Bruce Kulick

La canción I’ll Survive está inspirada en una situación muy difícil en la estuviste involucrado. ¿Qué recuerdas de esa experiencia en particular cada vez que escuchas la canción? ¿Qué tipo de emociones provoca en ti? (Nota: Bruce fue baleado accidentalmente mientras subía a su auto en 2003, en un confuso incidente a la afueras del Key Club de Los Angeles)

Bien, es una experiencia que jamás olvidaré y sentía que la canción me ayudaba a cerrar un capítulo de mi vida. Pude expresar creativamente que ‘nunca sabes lo que te puede llegar a pasar de un día a otro o de un momento a otro’. Fue la primera que escribí después de que me recuperé y que quedara tan bien en el disco me deja una sensación muy gratificante.  La escucho sonar en mi cabeza y es difícil quizás llevar todo eso al disco duro, al ProTools o antiguamente al vinilo. Pero creo que el tema salió muy bien y me encanta su toque emocional… fue muy difícil para mí cantarla, a nivel emocional, pero finalmente pude expresarme sobre una experiencia de vida bastante “singular”.

Como fan de KISS siempre he querido preguntarte lo siguiente: Crecí mirando los videos del Asylum/Crazy Nights y en aquella época la banda hizo muchas locuras en ellos. Siempre me he preguntado, ¿a quién se le ocurría esas ideas, como por ejemplo el gran volcán en el video de Tears Are Falling?

En esa época contratábamos a los tipos con mayor experiencia en videos, que usualmente eran quienes trabajaban con artistas muy famosos. Recuerdo que viajamos a Inglaterra a filmar dos de ellos, creo que fueron Tears Are Falling y Uh! All Night. Me gusta el video de Tears Are Falling, ¿pero sabes?, nunca estuve involucrado en las grandes decisiones del proceso creativo de los videos, ¡sólo era el guitarrista y estaba feliz de estar ahí! Así que esta pregunta la podrían responder mejor Gene y Paul. De todas formas, estábamos ahí trabajando con todos estos afamados directores de videos, por lo que seguramente esas ideas surgieron en colaboración. Sabiendo que Gene y Paul siempre querían tener el control de la situación, deben haber discutido sus ideas junto al director y de ahí desarrollaron el concepto de aquellos videos. Pero te repito, yo solamente estaba feliz de estar ahí, aparecer en los videos y decir ‘hola mamá, aquí estoy (risas)’.

Una cosa bastante curiosa acerca de tu período en KISS  -y que la mayoría de la gente no esta en conocimiento-  es que compartiste el escenario con Mark St. John en 1984, cuando recién habías ingresado a la banda. ¿Qué tan extraña para ti fue esa situación y qué recuerdas de ese show? (Mark St. John, en la época que estuvo en KISS sufrió del Síndrome de Reiter, que le impidió seguir tocando, siendo reemplazado en la gira por Bruce Kulick).

Bien, la banda quería respetar su contrato en el sentido de darle una oportunidad para que se recuperara después de que se enfermó. Así que en ese momento, yo entré como guitarrista contratado, mientras él seguía viajando con nosotros tratando de adecuarse a KISS. Ellos sabían que yo había hecho un gran trabajo, además tenía la ventaja de haber viajado con la banda a Europa y haber encajado en ella.  Lo probaron y para ellos fue bastante obvio que él no iba a encajar tan bien como yo en el momento. En lo personal, siempre tuve una actitud saludable hacia la situación: solíamos hacer jamming en los vestidores, también ejercicios antes de salir al escenario. Fue una situación que tuve que manejar, por lo que siempre pensé de una manera positiva al respecto. En todo momento fui cortés y profesional con él, nunca fui del tipo escalador que trataba de quitarle su trabajo (risas). Pienso que era lo tenía que hacer y ellos tomaron la decisión correcta eligiéndome a mí. Yo pude adecuarme y la vez que toqué con Mark, corría y saltaba como loco en el escenario, ¡era demasiado! Además, no creo que lograba el sonido que lograba yo, que finalmente encajaba mejor con el estilo.

Revenge es uno de los discos más importantes de la carrera de KISS. Fue lanzado en una época cuando la industria musical estaba cambiando y la movida de Seattle era la gran atracción del momento. En ese contexto, ¿qué tan especial fue ese álbum para ti, en esos días cuando la escena rockera estaba cambiando?

Si, ¡los Anti Estrella de Rock! No importando lo que pasaba en la escena musical, pensaba que habíamos hecho un disco realmente poderoso, ¡uno de los mejores de la carrera de KISS! Estoy orgulloso de haber sido parte de él, Bob Ezrin hizo un trabajo excepcional y es un disco de verdad sin compromiso alguno. Recuerdo que mientras estábamos mezclando el disco yo decía ‘¡estoy un 99.9% contento!’, lo cual era muy difícil para mí pues soy muy perfeccionista. Vendió bien para aquella época de la industria musical y alcanzó el disco de oro (500.000 unidades en Estados Unidos)… obviamente esperábamos que vendiera más, pero estoy muy orgulloso de ese álbum. No podría estar decepcionado en lo absoluto porque, sin dudas, ha pasado la prueba del tiempo.

Bruce Kulick

Hablando del disco Carnival Of Souls, estuviste más involucrado que nunca en el proceso creativo escribiendo nueve de sus doce canciones. ¿Cuál fue tu reacción cuando supiste que su lanzamiento fue pospuesto debido a la reunión de KISS con su formación original?

Fue momento bastante oscuro para mí (risas). Me di cuenta de que ya no estaría más en la banda, pues la reunión sería exitosa. Por otro lado, estaba muy entusiasmado con este disco luego de haber participado en la composición de las canciones. Y de momento me doy cuenta de que posiblemente nunca sería lanzado de manera oficial. Además aparecieron tres versiones a nivel de bootleg que sonaban horrible. Cuando los escuché me dije ‘¡Dios, la calidad es pésima!’, sonaban mal, la velocidad era incorrecta, ¡pésimo! Pero como me dijo Paul, ‘¡te dije que saldría!’. Finalmente salió editado, pero un poco tarde… ¿Qué te puedo decir? Algunas veces suceden cosas y no te explicas el porqué. Siempre existen historias en las que miras hacia atrás que hubieras deseado que fueran de otra forma.

Leí en una entrevista que el disco que menos te gusta de KISS es Hot In The Shade. ¿Qué se hizo mal en ese álbum y que ocurrió en esa época que te hacer tener esa opinión ahora?

Hay muy buenas canciones en ese disco, especialmente Hide Your Heart, Forever… Silver Spoon es muy divertida. Pero todas las canciones eran “demos” originalmente. Algunas de ellas en realidad eran demos con “overdubbed” (sobre mezclado). Hay un par incluso donde la batería es programada. Eric Carr era un gran baterista, ¿por qué utilizamos baterías programadas entonces? Tuve una especie de decepción emocional al momento que se hizo el álbum. Y fue grabado en un estudio muy barato. Sé que eso no importa algunas veces, ¡pero éramos KISS!, deberíamos haber trabajado en un estudio de verdad, no en un “estudio de demos”. Por ello es que me sentí bastante frustrado en esa época. Sumado además a lo que pasó con Eric ahí y que algunas eran versiones “demo”… aun así tiene buenos momentos. ¡Little Caesar también es una gran canción!, pero te repito, debimos utilizar un mejor estudio, trabajar todo desde cero y el disco habría sido aun mejor.

…pero el tour fue increíble.

Si, pero el tour es diferente al disco. Tuvimos un buen paquete (teloneros), un gran setlist y… ¡sí!, fue muy bueno.

Bruce Kulick

Tengo entendido que irás a Europa para hacer algunos shows con E.S.P. junto a Eric Singer, John Corabi y Chuck Garric, lo que me lleva a proyecto Union. Lanzaste tres discos con ellos. ¿Por qué no siguieron con la banda?

Llego un momento en el año 2000 en que nuestro sello estaba en una mala situación, el camino se estaba haciendo difícil y yo me sentía bastante frustrado. Quería hacer un disco solista y justo recibo una llamada para unirme a Grand Funk. John siguió trabajando en lo suyo y tuve la suerte de poder lanzar mi segundo disco solista, Transformer. Pero creo que seguiré trabajando con John en el futuro, tenemos una gran química y quizás algún día, en un futuro cercano, habrá una reunión de Union. ¡Era una buena banda! Además Brent (Fitz, baterista) ahora está ocupado tocando con Slash.

Bien Bruce, muchas gracias por tu tiempo. ¿Qué mensaje te gustaría enviarle a todos tus fans chileno?

No me he olvidado de ninguno de ustedes. Realmente aprecio el apoyo y quiero agradecerles por haberme acompañado durante todos estos años, ¡es maravilloso!

Bruce Kulick

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Bruce Kulick, sin discusión alguna, ha sido un miembro importantísimo en la historia de KISS. Su aporte mientras fue integrante de la banda es innegable y tiene el mérito de haberse ganado un lugar a punta de trabajo, ejemplo: empezó como guitarrista contratado en la gira del disco Animalize y se fue por la puerta grande habiendo co-escrito 9 de los 12 tracks incluidos en el Carnival Of Souls.

Por ello es que tenía muchas expectativas en este show. Si bien es la tercera visita de Bruce a nuestro país, era la primera presentando su show solista de manera íntegra. Además, tocaría material de su excelente último disco solista BK3, lanzado en 2010. Recordemos que en el ’94 vino con KISS y el 2006 tocó algunas canciones junto a la desaparecida banda tributo Kisser Blood.

El lugar de este encuentro kissero fue el Club 334 de San Diego. En esta oportunidad Bruce se haría acompañar por los músicos nacionales Ivo Pirovich (bajo), Felipe Carvajal (batería), Jack Bucarey (guitarra) y Juan José Rodríguez (voz).

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A la cita llegaron un poco más de 300 fans, donde hubo meet and greet, venta de merchandising y todos los menesteres que uno se puede esperar de un encuentro que tiene como común denominador a KISS. A eso de las 21:30, se sube Bruce y su banda de apoyo para abrir los fuegos con un poderosísimo Love Gun. Si bien es una canción de la primera etapa de KISS, Bruce se las arregla para dejar su sello en ella. Muy buena partida, sin embargo, en las primeras canciones noté a los músicos de apoyo un tanto apretados, quizás sintiendo la presión de compartir escenario con un monstruo de las cuerdas como Kulick.

bk05Caía la primera rareza de la noche (de aquellas que son deleite para los fans más acérrimos) con Come Hell Or High Water. Canción perteneciente al disco Crazy Nights y que KISS tocó muy poco durante la gira de aquel disco. En lo personal, jamás imaginé que iba a escuchar esta tremenda canción en vivo por el guitarrista que la escribió y la grabó originalmente.

Saludos de rigor, el hombre -muy sencillo y afable- agradece a todos los presentes (incluída la banda de apoyo) para luego presentar uno de los mayores hits de su etapa en la banda: Tears Are Falling. En mi opinión este temazo cuenta con uno de los mejor solos, no sólo de su estadía, sino que de todo el catálogo de KISS.

El melódico instrumental Pair Of Dice, perteneciente a su primer disco solista Audiodog, muestra todo su buen gusto para componer esas melodías pegajosas y divertidas. Llegaba el momento de bajar a las profundidades del infierno con Unholy, donde la mayoría de los presentes quedaron con tortícolis de tanto hacer headbanging. Hay que hacer el alcance de que a esa altura la banda de apoyo sonaba mucho más sólida, se notaba que el nervio inicial había quedado atrás y la estaban pasando muy bien sobre el escenario. Comentario aparte: ¡como hace sonar esa guitarra ese hombre! Con un peso, crudeza, pero a la vez con exactitud, categoría y elegancia que varios se lo querrían para si. Muchos no se explican (me incluyo) porqué hoy es Tommy Thayer quien está en KISS y no Bruce Kulick.

Los puntos más altos en cuanto a ejecución y fiato entre Bruce y el resto de la banda fueron Hide Your Heart y Domino. Estos dos grandes clásicos fueron grandes momentos de la velada; en Hide Your Heart, Juan José le imprime un arreglo vocal bastante interesante a la canción, mientras que en Domino es Ivo quien logra dar con el approach bastardo tan característico de Gene.

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As I Know fue una de las dos canciones pertenecientes al BK3 que presentó en el show. Acá es Bruce quien asume las labores vocales, lo cierto es que sin tener un gran registro siempre logró un muy buen trabajo vocalmente hablando. Tiene un estilo bastante personal y siempre he pensado que voz emana un cierto grado de melancolía.

Crazy Nights fue –como no- una de las más coreadas y disfrutadas de la noche. Y quienes gustan del casi olvidado Carnival Of Souls, tuvieron su momento de deleite con la impresionante Jungle. Acá la base rítmica realmente se lució, sobre todo Felipe quien cuenta con  una pegada y groove bastante respetables (aunque le falló el timing un par de veces, pero me imagino que fue por la ansiedad. Nada serio en todo caso). Esta es otra canción que siempre soñé con escuchar, con la parte de jamming extensa al final donde Bruce para variar se florea.

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Los clásicos Lick It Up y Rock And Roll Nite (con Jack tocando la primera parte del solo) ponían fin al set regular. Obviamente son canciones probadas, que siempre cuentan con gran participación del público que no se cansa de ellas. Luego de pequeño break para oxigenarse, vuelven a escena para desgranar los respectivos bises con No Friend Of Mine, la segunda y última del BK3 que sonó esa noche y que en el disco es cantada por John Corabi. En I Walk Alone, nuevamente Bruce se hacía cargo de las voces principales. Se trata de una canción muy importante, pues fue la primera (y última) que Bruce cantó en un disco de KISS, paradójicamente en el último que grabó con la banda. El final llegaba con God Gave Rock And Roll To You II, sin dudas, uno de los hits con mayor carga emocional de KISS y donde el recuerdo de Eric Carr se hizo presente.

En total 90 minutos de Rock n’ Roll que se fueron sumamente rápido. En líneas generales la banda de apoyo estuvo a la altura, salvo algunos detalles por ahí, como dije, producto de la ansiedad y la presión. Bruce, como siempre, en un nivel altísimo. Se trata de un músico que está plenamente vigente, su último disco lo comprueba (si no lo han escuchado, denle una oportunidad).

Para finalizar, no me cabe duda que los kisseros asistentes tuvieron una noche para disfrutar, corear y pasarla en grande, a fin de cuentas, de eso se trata KISS.

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Set List:

01. Love Gun
02. Come Hell Or High Water
03. Tears Are Falling
04. Pair Of Dice
05. Unholy
06. Hide Your Heart
07. Domino
08. And I Know
09. Crazy Nights
10. Jungle
11. Lick It Up
12. Rock And Roll All Nite
Encore
13. No Friend Of Mine
14. I Walk Alone
15. God Gave Rock And Roll To You II

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Imágenes del show que ofreció el pasado 16 de Marzo el ex guitarrista de KISS, Bruce Kulick, junto a los músicos Ivo Pirovich (bajo), Felipe Carvajal (batería), Jack Bucarey (guitarra) y Juan José Rodríguez (voz) en el Club 334

Fotos: Rodrigo Basaure

Las siguientes personas ganaron una entrada doble para el show de BRUCE KULICK:

  • Ignacio Brunel
  • Francisco Fuentes
  • Daniela Henriquez

¡Felicitaciones! Ellos fueron contactados por interno. Gracias a todos los que participaron y atentos a los próximos concursos que se vienen.

El ex guitarrista de KISS se presenta hoy en el Club 334 (San Diego 334) a aprtir de las 21:00hrs. Las entradas del concierto están a la venta por sistema Puntoticket.com y los precios son: $15.000 (General) y $20.000 (con meet & greet). Habrán boleterías habilitadas también en el recinto.

Bruce Kulick en Chile

PowerMetal.cl conversó en extenso con BRUCE KULICK, quién adelantó algo del show que presentará hoy. Este es un extracto:

¿Qué esperas del público chileno en cada show sabiendo que ya antes has tocado en Chile?

No vengo muy seguido, pero agradezco mucho el apoyo y siempre estoy complacido de salir internacionalmente y tocar mi guitarra para ustedes, es una experiencia muy enriquecedora. Significa mucho para mí poder tocar en  Sudamérica y visitar Chile, tengo muy buenos recuerdos de cada vez que he venido.

Cuando presentas tu propio show, ¿cuánto espacio hay para las canciones clásicas de KISS en el setlist?

En cuanto al setlist, me gusta centrarlo en el período en que fui parte de la banda. Usualmente elijo canciones como Hide Your Heart, Tears Are Falling, Crazy Night… que es el material que KISS no toca muy a menudo. Y si los ensayos están saliendo bien, tocamos material como I Walk Alone y algunas de mi último disco. Lo divertido es que hay muchos discos de donde elegir, muchas canciones. Y lo que lo hace especial, para mi, es el hecho de que me concentro en mi período más que en lo que KISS ha estado tocando recientemente.

El guitarrista también habló de sus años en KISS,  de su última placa en estudio lanzada el año pasado, BK3, e incluso se dio el tiempo para compartir algunas opiniones de varios músicos con los que trabajó, entre ellos, Tobias Sammet, a quién calificó de «gran tipo», «muy talentoso» y con quién «le encantaría compartir escenario».

Finalmente le dedicó algunas palabras a sus seguidores chilenos: No me he olvidado de ninguno de ustedes. Realmente aprecio el apoyo y  espero con ansias tocar para todos en el show de hoy. Quiero agradecerles por haberme acompañado durante todos estos años, ¡es maravilloso!

La entrevista completa estará disponible próximamente en PowerMetal.cl

Bruce Kulick

Bruce Kulick se presentará en nuestro país el próximo 16 de Marzo en el Club 334. El guitarrista se hará acompañar de los músicos nacionales Ivo Pirovich (bajo), Jack Bucarey (guitarras), Felipe Carvajal (batería) y Juan José Rodríguez (voz), revisando lo mejor de su etapa con KISS, así como también de su última producción en solitario BK3 (2010), que  cuenta con colaboraciones de músicos de la talla de Tobias Sammet, Gene Simmons, Steve Lukather y Eric Singer, entre otros. Por ello es que les traemos este review del recuerdo, del que para muchos es el mejor trabajo de su estadía en KISS y uno de los mejores de la carrera de la banda más caliente del planeta. Está demás señalar que en este álbum Bruce brilla con luces propias.

Son pocas las agrupaciones que han logrado imponer sus términos durante 3 o más décadas.  Aquello constituye un privilegio del cual pueden jactarse solo los elegidos; resultando aun más meritorio cuando han logrado plasmarlo, no sólo recurriendo a glorias pasadas, sino además, lanzando discos que han logrado trascender más allá de la moda del momento que nos ofrece la siempre cambiante industria musical.

Dentro de los privilegiados que componen este selecto grupo podemos nombrar, entre otros, a Judas Priest, Black Sabbath, Van Halen y Alice Cooper. Todas estas agrupaciones tienen como común denominador que han resistido la prueba del tiempo, han pasado por una infinidad de cambios y han logrado dejar huella dentro de la música popular. Si se fijan, todas estas bandas son reconocidas –además de su innegable calidad musical- porque nunca han tenido miedo a salirse del molde, lo cual resulta un tapa bocas para aquellos que opinan que el Rock y el Heavy Metal son un eterno continuismo donde no hay cabida para la experimentación e innovación musical.

Si existe otra banda con los méritos necesarios para pertenecer a este grupo, sin dudas sería KISS. Desde los ’70 los cara-pintada han sobrevivido a todo, es más, han tenido las agallas para incorporar a su música elementos de algunas tendencias imperantes del momento, como lo que hicieron en el álbum Dynasty de 1979, anotándose uno de los mayores hits de su carrera con I Was Made For Loving You. Probablemente la primera canción de Disco-Rock bailable de la historia.

A muchos les gusta y otros sencillamente la odian, pero hay que tener los pantalones bien puestos para ir contra la corriente y cualquier regla (autoimpuesta) del estilo, pasarse por el culo a los puristas, tener éxito y, lo más importante, trascender en el tiempo. Alguna vez Gene Simmons dijo: “la credibilidad es la antítesis de lo que realmente es el Rock ‘n Roll”. Yo adhiero a esas palabras, más allá del cliché, “la única regla del Rock es que no existe ninguna regla”. Tampoco se trata de salir con cualquier híbrido sin pies ni cabeza, pero la clave y la magia de asunto es hacerlo con gracia. En eso bandas como KISS han dado cátedra, experimentando con elementos con otros estilos, pero jamás dejando de lado su esencia,  logrando así plasmar su identidad en todo lo que han hecho.

No pretendo contar la historia de KISS en esta reseña pero -centrándonos solamente en el período comprendido entre 1977 y 1983- veamos como se dieron cronológicamente los eventos: Love Gun y Alive II (1977), luego 4 discos solistas donde cada uno de los integrantes daba rienda suelta a su creatividad (1978), el periplo Pop-Disco-Rock con Dynasty y Unmasked (1979 y 1980), el experimento Art-Prog-Rock en el álbum conceptual The Elder (1981), para seguir con el disco más pesado y metalero hasta ese entonces: Creatures Of The Night (1982). Finalmente sacarse la pintura en Lick It Up (1983), el primer disco de KISS que alcanzara la certificación de platino en los Estados Unidos desde 1979. A lo que quiero llegar con esto, es que en un intervalo de 6 años la banda prácticamente hizo de todo, dando cuenta de la versatilidad compositiva y artística de los oriundos de New York.

Ahora bien, cualquier seguidor acérrimo de KISS tiene claro que entre 1984 a 1989 la banda prácticamente se convirtió en “The Paul Stanley Solo Project” ¿La razón? Gene Simmons se desentendió casi por completo de la banda, dedicándose a hacer carrera cinematográfica en Hollywood, producir a un puñado de bandas/artistas (Keel, Black ‘n Blue, Doro, Wendy O. Williams, etcétera), entre otras variadas actividades. Sin ir más lejos, cuentan  las malas lenguas, que varias canciones de esa época donde salía acreditado Simmons, en realidad son de autoría de Paul Stanley y Gene fue incluido “para no decepcionar a los fans”. Si es verdad o mentira lo dejo a criterio de cada uno, pero si resultara cierto no me extrañaría.

Es por esto que el comienzo de la década de los ’90 representaba un reto de características titánicas para KISS. Meses antes habían recibido el golpe más duro de su carrera con la muerte de Eric Carr, aquel fatídico 24 Noviembre de 1991 (mismo día que falleciera Freddie Mercury). Por otro lado, el escenario había cambiado, los héroes de los ’80 vivían su ocaso y las miradas de la industria musical estaban puestas en la escena que se erigía en la ciudad de Seattle.

Lo primero fue tratar de llenar de la mejor manera posible el espacio dejado por Eric Carr. Para ello, recurrieron a un viejo conocido de Paul Stanley, me refiero a Eric Singer, quién ya había tocado en la gira solista de Starchild en 1989 y que también pasó por las filas de Black Sabbath, Gary Moore, Alice Cooper y Badlands.

Luego, las responsabilidades de la producción recaían en otro viejo conocido que necesitaba espantar fantasmas del pasado: Bob Ezrin. ¿Por qué digo esto? La historia de KISS con Ezrin es de dulce y agraz. Con el trabajaron en el aclamado Destroyer (1976) y también en el controversial e incomprendido The Elder (1981), sin dudas, el gran fracaso discográfico de su dilatada carrera. Es sabido que Ezrin tuvo serios problemas durante las sesiones de grabación de The Elder, especialmente con Ace Frehley (con quien se llevaba pésimo), pero eso es tema para analizar extensamente en otro momento.

Por último, Gene Simmons era quién más hambre de revancha guardaba. Como señalé Paul tomó las riendas durante los ’80, pero ahora el otrora Demonio volvía a recuperar su sitial, por lo que no es de extrañar -luego de estar en conocimiento de lo anterior- que hayan querido llamar a este disco REVENGE.

En lo personal, soy de los que se hicieron fans de KISS en la primera mitad de los ’90, luego de ver en las Tardes de Cine de Televisión Nacional, la película “KISS contras los fantasmas” y por supuesto gracias a los inolvidables hits de los ’80 que pasaban en programas como Sábado Taquilla, ½ a ½ y luego en OK de UCV. Recuerdo haber comprado el Revenge en la desaparecida disquería Set Musical de Valparaíso. Había acompañado a mi madre a hacer unos trámites al centro y -como había juntado dinero durante varias semanas- aproveché de pegarme una vuelta a la tienda para comprar ese álbum del cual poco y nada conocía (¡como han cambiado los tiempos desde aquella época!).

Reconozco que fue perturbador poner el disco en mi equipo y escuchar los primeros acordes de Unholy. Para un muchacho que estaba acostumbrado a los hits de los ’70 y canciones como Crazy Crazy Nights y Forever, esto significó un hit combo de esos que solamente se reciben cuando estás en frente de algo histórico. La fuerza, el peso y la oscuridad de esta canción fue algo revelatorio para mi. Podría estar páginas y páginas describiendo la magnificencia esta canción, que significa la vuelta en gloria y majestad de Gene Simmons. Siempre he pensado que esto es la redención del mismísimo Demonio (¿contradictorio no?). ¡Por favor escuchen esa base rítmica! Pocas veces KISS tuvo un sonido tan orgánico y devastador. Es más, históricamente siempre el peso de la banda recayó en la línea de bajo de Gene, que encontraría en Eric Singer el compañero ideal para darle un enfoque aun mas avasallador. También destacar el enorme trabajo del incombustible Bruce Kulick, quien se luce con riffs de antología y un solo que, sin dudas, es uno de los mejores de cualquier etapa de los cara-pintada. Como si fuera poco, comparte créditos de autoría un ex miembro de la familia, nadie menos que Vinnie Vincent.

También llama la atención lo maliciosa de la letra y lo bastardo que suena Gene al cantarla. Eso queda demostrado en el impresionante video que filmaron  -antítesis de lo que se pudiera esperar de KISS- que representa de manera perfecta esta maravilla post apocalíptica.

Take It Off es de esas canciones marca registrada de Paul Stanley. Combinando riffs pegajosos, buenos leads y grandes estribillos hechos especialmente para ser coreados por el público en los conciertos. La letra es uno de las tantas odas lujuriosas en la cual Paul invita a las féminas a sacarse toda la ropa que llevan puesta. Por algo durante la gira del álbum -mientras tocaban esta canción- se subían strippers las cuales quedaban prácticamente desnudas al final de la misma. De hecho, la tocaron en otras fechas de la gira sudamericana que los trajo a Chile por primera vez el ’94 (en el Monsters Of Rock junto a Slayer y Black Sabbath)… Cuenta la leyenda que está canción estaba en el set list de Santiago, pero que al final declinaron de tocarla porque no tuvieron disponibles a las bailarinas para tales efectos. Algunos dicen que fue culpa de la productora que no quiso cuadrarse con las lucas necesarias y otros juran que las mujeres que les llevaron no pasaron “el control de calidad” de Paul y Gene (?)

Seguimos con Tough Love, un midtempo de riff entrecortado y galopeante. La letra es lo que pasaría a continuación de que Paul convenciera a la de turno “de sacarse todo”, es decir, una noche de amor desenfrenado y extremo. En Spit, Paul y Gene vuelven a compartir labores vocales -en la más Shout It Out Loud– para narrar otra oda a las mujeres voluptuosas. Gran solo de Bruce donde intercala un trozo del himno de Estados Unidos (Star Spangled Banner), de alguna forma tributando al gran Jimi Hendrix uno de sus grandes héroes.

God Gave Rock ‘n Roll To You II es quizás el momento más álgido de Revenge. Si bien se trata una canción de autoría del maestro Russ Ballard -e inmortalizada por la banda Argent-, fue reescrita  para KISS y por ello en los créditos aparece Stanley y Simmons. Originalmente fue lanzada en 1991 en la banda sonora de la película Bill & Ted Bogus Journey, además, es la última canción que grabó Eric Carr. Si bien el zorro no toco batería -dado su delicado estado salud-  sí colaboró en los coros y armonías vocales, además de aparecer en el video de la misma. Para muchos ese video es el mejor que hicieron, no solamente por ser el último donde aparece Eric Carr, además, por la carga emocional que le proporcionan las imágenes de la gloriosa etapa con maquillaje.

Domino es una mezcla entre Deuce con Nasty Nasty, canción que Gene escribiera para la banda Black ‘n Blue (donde tocaba Tommy Thayer). La sección rítmica nuevamente es impecable y Bruce se matricula con otro solo de antología. ¿La letra? Poesía en estado puro: “Every damn time I walk through that door, it’s the same damn thing when that bitch bends over, and I forget my name“.

En Heart Of Chrome es Paul quien nuevamente se luce. En lo personal, uno de mis favoritas de este álbum. Destaco los brillantes arreglos vocales en el coro; si hay un campeón indiscutido en cuanto a lograr grandes coros bombásticos, sin discusión sería el hombre de la estrella en el ojo. Nuevamente en los créditos de autoría participa Vinnie Vincent -el compositor más subvalorado que ha tenido KISS-, que se dice fue invitado a participar de manera amistosa ya que en aquella época estaba pasando por serios problemas económicos.

Thou Shalt Not muestra otra vez el lado más bastardo de Gene. El sonido de las guitarras es crujiente y la letra está basada en un incidente de la vida real de Simmons. Everytime I Look At You es una inspirada balada, de esas que Paul nos tiene acostumbrado. Es innegable que acá trataron de repetir el éxito conseguido con Forever, con sutiles guitarras acústicas acompañadas de excelentes arreglos de cuerdas. Además fue una de las seleccionadas cuando grabaron el Unplugged para la MTV, donde Paul se florea en una interpretación excelsa acompañado de una mini orquesta.

Paralyzed es otro midtempo con una línea rítmica bastante groovie. Hasta donde sé, está canción viene de la sesiones del Hot In The Shade, donde fue desechada y vuelta a considerar para este álbum por sugerencia de Ezrin. Si la escuchan con detención podrán darse cuenta de donde Tobias Sammet se inspiró para escribir canciones como Sex, Fire, Religion por ejemplo.

I Just Wanna es la tercera y última canción de Revenge co-escrita con Vinnie Vincent. Con una estructura típica de himno fiestero, donde el coro juega con el doble sentido: “I don’t wanna romance, i don’t wanna dance, i just wanna f…, I just wanna f…, I just wanna forget you”. No creo que sea necesario escribir la palabra en inglés con la respondía el público cada vez que Paul cantaba el estribillo. ¡Brillante Starchild!

Finalizando llega el instrumental Carr Jam 1981, el merecido tributo a Eric Carr. Fue compuesto por Ace Frehley y Eric para las sesiones de grabación de The Elder (originalmente titulada como Heaven), donde en la sección intermedia incluye el solo que Eric tocó cuando audicionó para entrar a KISS y que fue un clásico durante los shows de la banda en los ‘80. Como dato geek les cuento que parte del riff principal de este instrumental terminaría convirtiéndose en la canción Breakout, que el guitarrista espacial incluyera en su disco Frehley’s Comet de 1987; lástima que las relaciones en 1992 entre la banda y Ace eran lo suficientemente malas como para que este último fuera excluido en los créditos, empañando un poco este homenaje al zorro (de todas formas todo el disco está dedicado a Eric).

Para muchos Revenge es el mejor álbum de KISS y la formación que lo grabó es lejos la mejor de toda su carrera. Eso lo dejo a criterio de cada uno, pero lo que si es cierto, es que con este disco KISS le pateó el culo a todas las bandas de Seattle, demostrando que  estaban más vivos que nunca y que los ’90 serían una gran década para ellos (cosa que finalmente ocurrió). Al final se salieron con la suya y tuvieron su revancha tanto KISS, Gene Simmons, Bob Ezrin e incluso Vinnie Vincent (?).

«I know life sometimes can get tough! And I know life sometimes can be a drag! But people, we have been given a gift, we have been given a road, and that road’s name is… Rock and Roll!»

Se informa de la postergación del show de BRUCE KULICK en Chile, a realizarse el sábado 11 de Diciembre en La Cúpula. La productora, informará la nueva fecha para el 2011.

La devolución del dinero para las personas que ya habían adquirido su entrada, se realizará a partir del miércoles 8 de Diciembre en los puntos de venta de Puntoticket.

Bruce Kulick

Bruce Kulick

Tobias Sammet, ha anunciado un nuevo nombre dentro de los invitados a participar de los nuevos discos del proyecto. El nuevo elegido es Bruce Kulick, quien fuera parte de KISS y MEAT LOAF.

«Conoci a Bruce el 2008 en Los Angeles. El baterista de KISS, Eric Singer, tocó en nuestro disco de AVANTASIA «The Scarecrow» y a Bruce le debe haber gustado hasta donde se. Así que eventualmente me preguntó si quería cantar una canción en su álbum solista «Bk3» que saldrá en Febrero del 2010. Me gustó la idea, me gustó el tema, me gustó Bruce así que, obviamente, lo hice. Bruce ha sido siempre uno de mis guitarristas favoritos, él es uno de los clásicos de los 80s que tiene un tono único y un feeling único. Su forma de tocar es bastante agradable.

Entonces, yo estaba buscando un guitarrista líder adicional para AVANTASIA que le diera nuevos colores a algunas canciones, lo que me dio razones de buscar a alguien que se volviera parte de mi familia, así que fui por el, y estoy muy feliz de que le haya gustado la idea y accediera inmediatamente. Bruce es un tipo super-cool. Sacrificó las fiestas de Navidad por empezar a grabar para mí en Los Angeles. Eso dice mucho acerca de su ética de trabajo. Es un verdadero profesional y un tipo con clase».

«The Wicked Symphony» y «Angel Of Babylon» están siendo producidos por Tobias Sammet, Sascha Paet y Ralf Zdiarstek. El disco saldrá a la venta el 3 de Abril en una edición doble de lujo con los siguientes invitados confirmados:

  • Klaus Meine (Scorpions)
  • Ripper Owens (ex-Judas Priest)
  • Michael Kiske (ex-Helloween)
  • Jorn Lande (Masterplan)
  • Andre Matos (ex-Angra)
  • Russell Allen (Symphony X)
  • Bob Catley (Magnum)
  • Eric Singer (KISS)
  • Jens Johansson (Stratovarius)
  • Alex Holzwarth (Rhapsody Of Fire)
  • Felix Bohnke (Edguy)
  • Bruce Kulick (ex-KISS)