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“Skies are falling down”. No es Lisboa, es Santiago, pero el cielo se rompe de igual manera y la lluvia cae sobre el ancho y largo de la Alameda. La fila de asistentes hace contraste negro a las coloridas tiendas de ropa infantil que empiezan a cerrar por la galería donde se ubica Blondie: el lugar de reunión para esta noche de Power Metal latinoamericano.

Abren las puertas; pasos descienden hacia el salón subterráneo y la barra se hace lugar de conversación amena mientras el telón digital muestra el logo de la banda con el oscuro concepto artístico del álbum que justifica la gira. Dos paneles tapan los amplificadores, solo la batería es visible; se podría pensar que ayuda a la inmersión o que es una propuesta minimalista, no hay opción (para aquellos que les gusta registrar detalles) de una foto al hardware. De todos modos, hacia las últimas afinaciones a la batería, el ensombrecido escenario capta mayor atención y comienza a sonar a modo de intro “Dr. Tyrell’s Death”, perteneciente a la banda sonora de la distopía sci-fi Blade Runner. Tensión pura.

Con la banda instalada parcialmente, Bruno Valverde comienza un ritmo familiar en la batería. Nothing to Say prende como pesada marcha. Al medio del escenario, entre la neblina del hielo seco, Rafael Bittencourt se impone con presencia en saludo a los asistentes, que ya se encuentran rechazando el suelo al ritmo de la batucada cabeceable. El último en aparecer, el gran Fabio Lione comienza los primeros versos. El salón de la Blondie se transforma en una fuente de calor impresionante. “Oh, I saw the gleams of gold…” ni Fabio ni Rafa cantaron ese puente con mayor ímpetu que los asistentes. Un comienzo con todo de parte de la banda y del público, realmente no hay nada que decir (perdón lo Meruane).

En favor de la buena recepción de “ØMNI” y lo que significa para Angra, podemos anticipar que ocupará bastante protagonismo en el setlist. El riff de Travelers of Time comienza a sonar en la conducción de Rafa y Bruno, el público, por supuesto… “¡eh, eh, eh!”. Fabio aparece, pero una expresión en su cara y miradas inquietas acusan que algo no anda bien. Al parecer, un problema con el retorno impedía que Fabio se escuchara y el volumen oscilaba entre bajos y altos. Debido a esto, Fabio continuamente desapareció y apareció en el escenario. Por fortuna, venía el segmento de Rafa en voz, por lo que algo de tiempo hubo para arreglar el problema, pero no hubo frutos. En un momento Fabio simplemente no se escuchó a comodidad.

Bajo esta inseguridad de parte de la voz de Lione comienza Angels & Demons del majestuoso “Temple of Shadows”. Rafa entra en cuenta del calor y se libera de la chaqueta que soportó sobre sus hombros desde el inicio. Esta versión de la canción tuvo un ligero acomodo en la melodía, ajustándolo a un registro más grave que al álbum. Algo extraño suena, al parecer no es un tema que a Fabio le acomode del todo, cosa rara teniendo en cuenta el registro increíble del tenor italiano (y vaya que le gusta mostrarlo repitiendo un juego con el público que también realiza en sus presentaciones con Rhapsody).

Newborn Me, single del disco “Secret Garden”, es la siguiente. Si bien el público no prendió tanto al inicio, la parte instrumental de esta canción pone los pelos de punta. Para aquellos, más fans de la era Matos, fueron luego agasajados con Time, del recordado “Angels Cry” que fue aceptada en unanimidad y en completo coro, incluso los segmentos instrumentales cuyas melodías el público no se aguanta seguir en voz.

Volviendo al álbum de la gira, Light of Trascendence suena rápidamente. “Human conception comes!”, un tema hecho para ser coreado, bastante cómodo para Fabio por la cercanía a Rhapsody, pero el público pareció más entusiasta de corear la melodía que las letras. No a todos les resulta familiar el nuevo disco, el ambiente no estaba tan prendido, pero esto no duraría, ya que Rafa toma el intro de Running Alone e inmediatamente reanima al público con un clásico. Y volviendo a la gira desde la nostalgia, es el turno de mostrar Insania, canción desafío para Fabio por el agudo a alcanzar al final del coro. Los problemas de sonido no ayudaron a esto, pero nunca fue tan grave para un público que estuvo dispuesto a corear esta canción. Al parecer, una de las que ha llamado la atención de “ØMNI”.

Con una gran ovación y sólido apoyo de parte del público, se desarrolló el solo del joven Bruno Valverde que dejó a más de un asistente con la boca en el suelo. Sin embargo, no sería el único momento en donde escucharía voces de impresión y sorpresa. Black Widow’s Web, canción de “ØMNI” con Sandy y Alissa White-Gluz de invitadas, increíblemente fue parte del setlist, con Rafa tomando el lugar de Sandy y Lione cubriendo la gutural voz de Alissa. Caras de asombro por miles. “La voz de Fabio debería ser ilegal”, podrían haber pensado, sin recordar “Aeons of Raging Darkness” de Rhapsody of Fire.

Para Upper Levels, ØMNI – Silence Inside y Ego Painted Grey llegó el momento de admirar el talento de la banda. Estas canciones, que contienen gran habilidad técnica, refuerzan a Angra como banda también de Metal Progresivo. Los coros cedieron, pero las ganas estaban ahí, tranquilas esperando el regreso.

Rafael Bittencourt es el único integrante de la banda original, dedicando un pequeño discurso a como “ØMNI” es un renacer de la banda y la forma en que Marcelo Barbosa y Bruno Valverde se están haciendo parte fundamental de Angra. De todas maneras, Rafa recuerda a los integrantes que han pasado en la trayectoria de Angra y han dado los cimientos para una banda que este 9 de junio el público chileno le dio merecidos aplausos. Lisbon comienza con gran ovación y nostalgia. Una presentación genial de parte de la banda al recordar un tema del desmerecido “Fireworks“, el público lo agradeció con creces.

El narrativo tema Magic Mirror de “ØMNI” vendría a poner un punto seguido a la noche. O más bien, el comienzo del final. Luego del encore, Rafa sale solitario a manipular el encordado de clásico para interpretar Reaching Horizons, uno de los primeros temas de la banda. Un momento único en el escenario. La banda se compone de nuevo para la interpretación del tema que le da el título al álbum del 2001: Rebirth. Estas dos baladas trasladaron al público a otro ambiente, un antecierre bien planeado para despertar el recuerdo y rememorar también la era de Edú Falaschi y Aquiles Priester.

Dos temas de dos eras y así también sería el final. Los himnos de Angra (y probablemente las primeras canciones de muchos). Carry On suena y el público entra en frenesí, sin embargo, me da la sensación de que fue aún mayor la sorpresa cuando a media canción comienza Nova Era. Espectacular cierre desde lo más alto. La banda se despide con el outro-coda ØMNI – Infinite Nothing.

Varios que la pedíamos extrañamos Z.I.T.O, sin lugar a dudas. Pero este nuevo Angra probó su valía ante el público regalándonos pequeños momentos y algunas risas como cuando Rafa cedió su micrófono a Fabio. Es irónico, porque el aspecto que más me agrada de esta nueva era de la Diosa del Fuego, es que Bittencourt cada vez más se atreve con la parte lírica. También, algo de lo que estoy seguro (y sin desmerecer a Marcelo, que tocó increíble), es que Kiko Loureiro es todavía parte de la banda. La reunión de la pareja de guitarristas es inminente. Gracias Angra por poner a Latinoamérica en el mapa del Power Metal.

Posdata: Cabros, las uñetas y baquetas son sólo eso. Uñetas y baquetas. No es necesario calentarse por pequeños recuerdos para después cuando el recuerdo que vale está en el presente.

Setlist de Angra en Chile:

01. Nothing to Say
02. Travelers of Time
03. Angels and Demons
04. Newborn Me
05. Time
06. Light of Trascendence
07. Running Alone
08. Insania
09. Solo de Bruno Valverde (batería)
10. Black Widow’s Web
11. Upper Levels
12. OMNI – Silence Inside
13. Ego Painted Grey
14. Lisbon
15. Magic Mirror
Encore
16. Reaching Horizons
17. Rebirth
18. Carry On/Nova Era

Live Review: Gabriel Rocha
Fotos: Karim Saba

Es cierto que los paulistas son una banda que nos visita con frecuencia. Y en buena hora que así sea: cada vez que nos toca la oportunidad de presenciar y vivir un show de ellos, termina siendo una experiencia llamativa y que da qué hablar.

Los brasileños nos visitarán nuevamente en este 2018, esta vez en el marco de la gira promocional de su excelente nuevo trabajo, simplemente llamado “ØMNI”, con una alineación consolidada y que supo asumir de muy buena manera el durísimo golpe que implica la partida de Kiko Loureiro a un coloso del Metal universal como Megadeth (y que contribuyó de gran manera al reverdecido presente de la banda de Mustaine). La entrada de Marcelo Barbosa, un viejo conocido de la banda y partner de Edú Falaschi en Almah, demostró ser una excelente decisión, y si bien no tiene el virtuosismo de Kiko, sí termina siendo un elemento de cohesión en una banda que lo necesita particularmente, siendo bastante notorio –quizás más que en otras bandas– cuándo ese elemento no está en plenitud.

Hemos visto shows de Angra realmente brillantes, y otros donde quizás hayan faltado cosas, como el del 2011 en el Teatro Teletón con un Edú Falaschi que se notaba sufriendo, o el del 2015 donde se notaba a Kiko algo ausente mentalmente. Y precisamente en la actualidad, con una alineación consolidada, sin elementos distractores de posibles y futuras salidas de la banda, con un disco “redondito” a las espaldas, con un Fabio Lione que, contra muchos pronósticos, se ve cada vez más firme como vocalista de Angra, el show de este sábado realmente promete.

Siempre han sido una banda con influencias extremadamente diversas, pero con una gran capacidad de amalgamarlas en un sonido único. De hecho, uno se puede hacer la pregunta: “¿qué banda suena como Angra?” y difícilmente pueda encontrar algún indicio de respuesta. En “ØMNI” se encuentran pasajes más Power, otros progresivos, otros tremendamente influenciados por la música popular brasileña y otros incluso con visos góticos. Y como los buenos discos hay que defenderlos en vivo, los paulistas se nos vienen con toda la energía dispuestos a demostrar que son una banda que no envejece, sino que madura, crece, se reinventa y todavía tiene ese fuego interno que los hace tan diferentes al resto. ¡Hay que ir a verlos!

por Darío Sanhueza de la Cruz

Angra vuelve a visitar nuestro país como parte del tour promocional de “Omni” el Sábado 9 de Junio a las 21hrs. en Club Blondie.
Los tickets se venden bajo sistema Eventrid y sin cargo en tiendas The Knife (Eurocentro) y Kmuzzik (Av. Providencia 2169, local 99 – Galería Interprovidencia).

Los precios son:

Preventa General 1: AGOTADA
Preventa General 2: $25.000

Comienza el mes de junio y con ello el esperado regreso de ANGRA, programado para el próximo sábado 9, a partir de las 21:00hrs. en Blondie. El concierto, que ya tiene su primera preventa agotada, se enmarca en la promoción de su último disco “OMNI”, lanzado en febrero de este año, y cuyo review puedes leer aquí.

Rafael Bittencourt conversó en marzo con PowerMetal.cl y puedes leer la entrevista completa entrando aquí.

Los precios para ver a ANGRA en Chile son:

Preventa General 1: AGOTADA
Preventa General 2: $25.000
Entrada General: $28.000

Las entradas para se venden por sistema Eventrid (Agusta 1577 of. 605, Las Condes), tiendas Needle en Drugstore Providencia, Bellas Artes y Barrio Italia. Sin recargo en tiendas The Knife (Eurocentro) y Kmuzzik (Av. Providencia 2169, local 99 – Galería Interprovidencia).

Desde Alemania llegó la invitación de ANGRA para el show programado en Blondie el sábado 9 de junio a las 21:00hrs. El concierto se enmarca en la promoción de su último disco “OMNI”, lanzado en febrero de este año, y cuyo review puedes leer aquí.

Mira el saludo de ANGRA a sus fans chilenos:

Las entradas para ver a ANGRA en Chile se venden por sistema Eventrid (Agusta 1577 of. 605, Las Condes), tiendas Needle en Drugstore Providencia, Bellas Artes y Barrio Italia. Sin recargo en tiendas The Knife (Eurocentro) y Kmuzzik (Av. Providencia 2169, local 99 – Galería Interprovidencia).

Los precios son:

Preventa General 1: $20.000
Preventa General 2: $25.000

La banda de Metal Progresivo chilena ÉNTOMOS se encuentra promocionando su disco del año pasado “Disidencia” y ahora nos traen el lyric video para el single “Humanidad” que contó con la dirección audiovisual de Chaotik Studios. Pueden ver el video a continuación:

ÉNTOMOS estará tocando en Blondie el próximo 13 de Abril en el lanzamiento de “The  Cycle” de RECRUCIDE, acompañados por NUCLEAR y AUDIOPSICOTICA. Puedes adquirir tus entradas directamente en el fanpage de la banda, por Sistema Ticketek , sin recargo en The Knife Music (Eurocentro) y Rockmusic (Eurocentro).

“Insania” es la canción elegida para el nuevo video musical de ANGRA, parte de la promoción de “Ømni”, disco que se lanzó el pasado Febrero vía earMUSIC. Pueden ver el video a continuación:

ANGRA, una de las bandas fundamentales del Metal Latinoamericano, acaba de confirmar la próxima visita a nuestro país como parte del tour promocional de su próximo disco “ØMNI” el que verá la luz el 16 de Febrero.

El show en nuestro país será el Sábado 9 de Junio a las 21hrs. en Club Blondie.

Los tickets se pondrán a la venta hoy Miércoles 7 de Febrero bajo sistema Eventrid y sin cargo en tiendas The Knife (Eurocentro) y Kmuzzik (Av. Providencia 2169, local 99 – Galería Interprovidencia).

Los precios son:

Preventa General 1: $20.000
Preventa General 2: $25.000

El 2018 verá el regreso de una de las bandas más esperadas por los fanáticos del Rock Progresivo, luego que PAIN OF SALVATION agendara el 8 de febrero para tocar en Blondie.

Seis años tuvieron que pasar para que PAIN OF SALVATION volviera a Chile, y esta vez en su mejor momento, luego de lanzar el aclamado disco “In The Passing Light of Day” a comienzos del 2017, el cual nos hace recordar a los discos más emblemáticos de la banda. No es casualidad que su guitarrista original Johan Hallgren haya vuelto después de tantos años separados. PAIN OF SALVATION está ahora definitivamente de regreso.

Benjamín LECHUGA con su trío será el invitado especial, quienes se encuentran promocionando su disco “The Search 3”.

Las entradas ya se encuentran a la venta por sistema Puntoticket los precios son:

Entrada General: $25.000
Entrada VIP: $50.000 (sólo 30 unidades)
a la venta sólo por bigstore.cl, incluye Meet & Greet, credencial VIP, fotografía y autógrafo de la banda.

 

 

El 2018 verá el regreso de una de las bandas más esperadas por los fanáticos del Rock Progresivo, luego que PAIN OF SALVATION agendara el 8 de febrero para tocar en Blondie.

Benjamín LECHUGA con su trío será el invitado especial, quienes se encuentran promocionando su disco “The Search 3”.

Las entradas ya se encuentran a la venta por sistema Puntoticket los precios son:

Entrada General: $25.000
Entrada VIP: $50.000
*sólo 50 unidades (a la venta sólo por bigstore.cl) e incluye Meet & Greet, credencial VIP, fotografía y autógrafo de la banda.

 

 

Los que hemos tenido la oportunidad de ver a Leo Jiménez en vivo con anterioridad y a su vez hemos seguido su carrera con el pasar de los años, sabemos perfectamente de lo que es capaz de hacer sobre un escenario. Su lugar entre los grandes cantantes españoles de toda la historia está asegurado hace un buen tiempo y por el momento no parece que eso vaya a cambiar de forma alguna.

Si bien la visita originalmente estaba agendada para noviembre del año pasado, diversos problemas obligaron a postergar la fecha para marzo del presente, aumentando la expectación y la impaciencia de los más acérrimos. Así, la tercera visita del cantante a nuestro país se concretaría bajo la gira denominada “América Contrastour”, centrada en su último larga duración “La Factoría del Contraste” (2016). Veamos qué tal estuvo la jornada.

STEELRAGE

Comandados por el cantante Jaime Contreras, SteelRage tenía la misión de abrir los fuegos y de comenzar a animar a los asistentes en un día particularmente frío. Difícil misión puesto que en media hora debían condensar parte de sus éxitos y así dar un show lo suficientemente cohesionado para los fanáticos que ya se agolpaban en la Discoteque Blondie.

Siendo las 18:55 horas., lamentablemente la realización de un numeroso Meet and Greet con Leo junto al resto de la banda en la planta baja del recinto, impidió que pudiéramos ingresar a la cancha y presenciar los primeros minutos de Long Way To Hell. Aún así, desde ya se podía ver la energía que transmitían cada uno de los integrantes hacia el centenar de personas que estaban presenciando el show. Siguiendo con el orden de “All In” (2015), No More Excuses y My Dark Passenger hicieron participar el público con los típicos “eh! eh! eh!” durante las partes instrumentales. Punto aparte es el desplante escénico de la dupla de guitarristas conformada por Patricio Solar y Hugo Sánchez, quienes se despacharon unos solos de gran calidad con total soltura.

Aludiendo a que el número principal cantaba en idioma español, Jaime señala que ellos no pueden ser menos y presentan la llamativa Sangre y Libertad, estrenada hacia finales del año 2016 con un videoclip grabado al interior de la ex cárcel de Buin. Interpretada de gran forma, salvo por pequeños acoples que se hicieron presentes un par de veces. De todas formas el estribillo contó con la fuerza y la intensidad necesaria. Mención aparte para el baterista Rodrigo Villena y para el bajista Raimundo Correa, quienes estuvieron a cargo de poner la calma durante cada verso.

Finalmente, la dupla conformada por The Last Card y Kill or Die puso término a una destacable actuación de los compatriotas, donde el único punto bajo estuvo presente en el altísimo volumen de la amplificación y en algunos acoples durante las partes instrumentales. De todas formas, el oficio de una banda que lleva años en el ruedo, el carisma de su frontman y la constante participación de los más entusiastas hizo que SteelRage sacara la tarea adelante. Felicitaciones a los afortunados que recibieron un CD de regalo de parte de la agrupación.

 Setlist Steelrage

  1. Eternal Sorrow (Intro)
  2. Long Way to Hell
  3. No More Excuses
  4. My Dark Passenger
  5. Sangre y Libertad
  6. Last Card
  7. Kill or Die

EXXOCET

A las 19:50 horas sale a escena Exxocet, quienes traerían un setlist cargado con canciones de su último álbum “Rock and Roll Under Attack” (2015). Súbitamente y tras un gran grito agudo, arremeten con dos piezas extraídas del LP mencionado: Heavy Metal Angels y Speed of the Wind. En cuestión de minutos se nota la cohesión entre toda la sección de cuerdas, puesto que se mantienen constantemente haciendo juegos y coreografías que resultan bastante llamativas y efectivas. Por cierto, bastante más bajo el volumen en comparación a sus predecesores, lo cual pudimos comprobarlo de mejor manera durante Alive (un temón con todas sus letras por lo demás). Si bien al micrófono de Chriss Lion le faltó definición durante varios minutos, sus agudos y gesticulaciones bastaron para sobreponerse al percance.

Es cierto que la participación del público disminuyó un tanto a lo largo del show, pero eso no quitó que Estrella Fugaz fuese seguida con detención por los presentes que en su mayoría presenciaba por primera vez un show de los coterráneos. Por su parte, When The Roses Die trajo la emotividad y esa nostalgia ochentera excelentemente plasmada en la bella melodía de esta pieza. Súmenle un punto al bajista Danny Crow que se muestra bastante activo y entusiasta a lo largo del escenario.

Generando una progresión plausible a todas luces, el clímax del show vendría de la mano de la notable Battleline, un cañonazo que desborda acero por los poros donde Tom Azzter hace de las suyas en los tarros. Pero acá todos colaboran, ya que los guitarristas Richie Love y Lukky Sparxx ayudan al fraseo de un estribillo que funcionó a la perfección. Este último ayuda a introducir Rock and Roll afirmando que es primera vez que lo tocarían en vivo. Uno de los momentos para enmarcar sin duda es la armonía de la parte instrumental que se robó todas las miradas al centro del escenario.

Para culminar, la entretenida Party Tonite puso fin a un poco más de media hora de esta propuesta ochentera con toques modernos que no deja nada al azar. Están los apodos, la vestimenta y sobre todo la actitud consistente y consecuente. ¡Bien por Exxocet!

Setlist Exxocet

  1. Heavy Metal Angels
  2. Speed of the Wind
  3. Alive
  4. Estrella Fugaz
  5. When The Roses Die
  6. Battleline
  7. Rock & Roll
  8. Party Tonite

LEO JIMÉNEZ

Con un pequeño retraso según los horarios establecidos, a las 20:50 horas sale a escena “La Bestia” junto al resto de la banda para tomar posición en el escenario que ya tenía proyectado en su pantalla el lema “Fuerza y Honor”. Por supuesto que los gritos de “Leo, Leo, Leo” no se hicieron esperar y fueron cada vez más estridentes. El frontman toma el micrófono y exclama: “Santiago de Chile, ¿cómo están hermanos?”. Ante la obvia respuesta, nos promete dos horas de buen Heavy Metal y presenta Desde Niño. La reacción fue instantánea y en cosa de segundos los alrededor de cuatrocientos asistentes estaban entonando cada palabra de este temazo junto al cantante. Está demás mencionar lo bien que fue recibido el coro y lo enérgica que se mostró toda la agrupación. Quizás el único punto bajo que empañó una ejecución impecable, fue el desperfecto en la guitarra de Adri que impidió escuchar con claridad el solo de la parte media de la canción.

Esta contrariedad atrasaría a su vez el inicio de Condenado, ya que pasarían un par de minutos antes de que los técnicos pudieran arreglar dicho problema. Mientras tanto, Leo supo aprovechar la situación y comenzó a tocar un extracto de Walk de Pantera para no enfriar los ánimos y así prender aún más a la audiencia. Centrándonos en el track extraído de “Títere con Cabeza” (2009), nunca deja de llamar la atención la potencia que imprime el español en cada una de sus frases. Basta recordar cuando se desgarraba cantando “Y el dolor me hizo soñar / apretar dientes y llorar / Y el dolor me hizo sentir / me entraron ganas de seguir” para entender este punto.

Tras la presentación de cada uno de los músicos (siendo Carlos Espósito y Rufo Cantero los más ovacionados), vendría la interesante Misantropía, segunda revisión a “Animal Solitario” (2013). Les mentiría si les dijera que es una de mis favoritas dentro del catálogo de la banda, pero hay que reconocer que escucharla en vivo tiene un plus que la hace brillar como pocas. Esto último, probablemente por los cambios de tiempo en la batería que marcan el coro y los agudos sobrehumanos del frontman. A su vez nosotros no nos quedamos atrás y nos encargamos de aportar un enérgico headbanging en las partes más cañeras. Por otro lado, muy personalmente esperaba que el show comenzara de distinta forma a la presentación del año 2013, pero viendo la calidad y la entrega de cada uno de los integrantes, la verdad es que poco importó.

Volviendo al “Títere con Cabeza“, sin duda una de las más coreadas de la noche fue Volar. Y cómo no iba a ser recibida de tal forma, si a estas alturas es un clásico con todas sus letras. Con este status, sumándole una ejecución excelsa de principio a fin y la performance de Leo que derechamente te deja sin palabras, el resultado no es otro que la euforia ensordecedora de cada uno de los presentes.

Tras las típicas frases provocadoras del tipo “El público de Perú lo hará mejor mañana“, “La Bestia” se tomó un par de segundos para pedir un aplauso más que sincero en apoyo a los damnificados por las intensas lluvias e inundaciones que azotan el país vecino. Bajo esta temática social, presenta el primer track de “La Factoría del Contraste” (2016), Hambre. Al igual que Misantropía, esta pieza toma matices distintos al escucharla en vivo y en directo, principalmente por lo arrolladora que suenan las guitarras y la base rítmica durante el “Puede usted dormir, no tiene usted conciencia / Esta es su misión, es el hambre que se acerca”. Y si esto fue aplastante, faltan palabras para describir lo ocurrido en Con Razón o Sin Razón. Ya lo recalcábamos hace un par de días: el estribillo funcionaría a la perfección en vivo. Dicho y hecho entonces, puesto que el caos en la cancha no se hizo esperar. ¡Temón!

Mencionando nuevamente las tragedias a causa del clima y tomando a Perú como referencia, el cantante hace una pequeña reflexión sobre la función de los voluntarios en dichas emergencias. Señal inequívoca de que lo siguiente sería Vuela Alto. Es sabido que la Blondie se convierte en un karaoke con esta canción, pero no puedo dejar de mencionar la maestría implantada en los susurros de Leo que por momentos pasan a segundo plano gracias al cántico de la audiencia. Y haciéndole honor al nombre del último disco, vaya contraste que se generó una vez que comienzan con Soy Libertad. El español deja su guitarra de lado y nos asevera que “anteriormente sólo estaban calentando“, dando así el inicio al mencionado opening track de “La Factoría“. Me generaba particular curiosidad como llevarían a cabo este tema, puesto que los matices que presenta de por sí no son para nada sencillos y más aún considerando el directo. Pero el conjunto se encuentra en el mejor nivel instrumental desde su formación y vaya que lo demostraron con creces. ¡La interpretaron como si nada! Es posible que el “Libre, yo siempre libre / Aunque me arranques la piel…” aún resuene en el recinto. Y para qué mencionar los guturales y el breakdown comandado por Carlos y Edu Fernández. Otro de los clímax de la noche, sin dudas.

Las palabras de agradecimiento y de cortesía por ser “uno de los mejores públicos para tocar” no se hicieron esperar. Así, con el vocalista mucho más cómodo y demostrando un mayor desplante escénico, llegamos a otro temazo rescatado del “Títeres“: Bebe de Él. ¡Como sonaban esas guitarras dios mío! La verdad es que entrar en detalles sería ser redundante, básicamente porque los más acérrimos saben que deben reaccionar y comportarse de acuerdo a la importancia de lo que están escuchando. Mismo asunto con Caminos de Agua, otra de las infaltables en el catálogo del oriundo de Fuenlabrada.

Mi favorita del último LP sin pensarlo es Caballo Viejo. Ya habíamos mencionado con anterioridad lo bien que va fluyendo esta composición sin caer en la sobrecarga de recursos. Y precisamente eso es lo que la hizo brillar la noche del viernes: fue ejecutada con calma, solemnidad y sutileza. En este punto la banda sencillamente hizo un trabajo perfecto, ya que permitieron que las estrofas fueran tomando forma lentamente hasta llegar al coro sin llegar a la euforia y al descontrol. Nosotros en tanto de alguna forma entendimos esto último y supimos comportarnos acorde a la situación. Decimos esto porque es sabido que en algún punto del setlist los ánimos estallarán y volverá el descontrol total en la cancha.

Las últimas escogidas de “Animal Solitario” serían las potentes No Hay Más Canciones Para Ti y Tu Destino. Por supuesto ambas fueron ejecutadas a la perfección. Eso sí, y al igual que en su anterior visita, la primera sería conectada de gran forma con un solo de batería donde Carlos mostró una pequeña parte de su arsenal. Personalmente, esta vez lo noté un poco más “recatado” en comparación al año 2013. De igual manera el público conectó con la interpretación y se hizo partícipe en los momentos precisos. En tanto, la segunda fue realmente arrolladora, dejando una hermosa postal con un headbanging generalizado en respuesta a la agresividad de la agrupación. De esta forma, la banda comienza a despedirse a las 22:17 hrs. poniendo fin a la primera parte del show.

Los “Olé, Olé, Olé, Leo, Leo” no tardaron en llegar y tras un par de minutos todos los integrantes vuelven a escena para arremeter con las últimas canciones que iban quedando. Minutos atrás, Leo nos había prometido que “si seguíamos igual de prendidos” tocarían uno o dos temas de Saratoga. Demostrando que es un hombre de palabra, lo siguiente sería una sorpresa mayúscula para los seguidores más antiguos. Durante su speech nos cuenta que el siguiente track se lo compuso hace algunos años a su difunto abuelo. Y en ese momento la reacción de cada uno de nosotros lo dijo todo. Sí señoras y señores, ¡Parte de Mi sonaría por primera vez en nuestro país! Sin exagerar, no había absolutamente nadie que no cantara “Y su luz se apagó como la llama / del candil que hace tanto tiempo ardió / Y su voz susurraba y susurraba / liberadme de todo el dolor”. Lo demás queda para el recuerdo personal de cada uno. ¡Qué discazo es “Agotarás“!

Entendiendo que cada vez estábamos más cerca del final, la petición de hacer un wall of death en el centro de la cancha al inicio de Vientos de Guerra y de Resurrección fue acogida sin ninguna oposición. Y cómo no hacerlo, si los españoles nos habían brindado un show superlativo en todos los aspectos. Más que justificado el caos y el mosh pit que se formó para acompañar a dichos clásicos que no necesitan presentación y de los que prácticamente se ha dicho todo.

Mirando la hora y sacando cuentas del setlist mentales, tal como lo mencionó Leo, no podían irse sin tocar un tema de Stravaganzza. ¿El escogido? Obviamente Hijo de la Luna. Fácilmente se puede hacer una especie de resumen del estilo del cantante con este cover. Básicamente porque permite apreciar en primera persona el matiz que generan sus susurros que contienen una técnica envidiable, pasando luego a una agresividad que pareciera arrollar todo a su paso. Por nuestra parte, intentamos seguirle el paso de la forma que fuera posible. Así, a las 22:43 hrs. los españoles ponen fin a su actuación despidiéndose con un “Hasta siempre Chile“.

La gran cantidad de veces que se escucharon los gritos “Olé Olé Olé” y “Leo Leo Leo“, el karaoke estridente en el que se convirtió la Blondie y la presencia de extranjeros en la audiencia que sólo viajaron por ver a Leo Jiménez en nuestro país, da cuenta de la fidelidad a prueba de balas existente hacia este prodigio de la voz. Queremos dejar en claro a su vez, que sin los musicazos que tiene tras de sí, difícilmente podríamos presenciar un show de esta calidad que por momentos rozó la perfección. Digámoslo aquí y ahora, que tanto o más que el cantante, Rufo, Adri, Edu y Carlos lo dejaron todo en una presentación inolvidable.

Por otro lado, una crítica más que aceptable, es que quizás el setlist escogido corrió pocos riesgos en sí. Fórmula probada y que por ahora pareciera ser infalible. Pero seamos justos en decir que la cara de felicidad de principio a fin de todos los que estábamos presentes no permite dobles lecturas. Por mi parte “La Bestia” sigue siendo el mejor cantante de toda Hispanoamérica.

Setlist Leo Jiménez

  1. Desde Niño
  2. Condenado
  3. Misantropía
  4. Volar
  5. Hambre
  6. Con Razón o Sin Razón
  7. Vuela Alto
  8. Soy Libertad
  9. Bebe de Él
  10. Caminos de Agua
  11. Caballo Viejo
  12. No Hay Más Canciones Para Ti
  13. Solo de Batería
  14. Tu Destino

Encore

  1. Parte de Mi
  2. Vientos de Guerra
  3. Resurrección
  4. Hijo de la Luna

GALERÍA

 

 

Todas las bandas tienden a comentar en sus entrevistas que el público chileno es el mejor y frases por el estilo, pero cuando Andrea Ferro nos comentaba hace algunos días algo como eso, sonaba bastante convincente, parecía ser realmente así y definitivamente este domingo 05 de marzo quedó demostrado en el Centro de Eventos Blondie de nuestra capital. Una noche cargada de potencia, dedicación, entrega y, por sobre, el tremendo metal de los italianos de Lacuna Coil.

A las 19:00 horas en punto, horario en que estaba planificado el concierto, aparece el telón digital de la banda en la pantalla gigante del fondo pero finalmente se trató sólo de una partida en falso. Menos de diez minutos después las luces se apagan, comienza a sonar la intro de “Delirium” (2016) y un par de psicópatas escapados del manicomio suben al escenario a sentarse tras la batería y tomar el bajo y la guitarra, desatando la furia italiana sobre la Blondie liderados por el mismo Andrea Ferro y la hermosa Cristina Scabbia, todos con alguna caracterización con maquillaje.

Con el cierre de su última placa arranca la noche, destrozando inmediatamente el escenario con Ultima Ratio, dominando el escenario desde el mismísimo minuto uno, aun a pesar de los problemas de audio que afectaban al micrófono de Scabbia, lo que, aunque no se solucionó durante varios minutos, no afectó en lo más mínimo la entrega de la banda sobre el escenario, teniendo al público a sus pies apenas se escuchó el primer acorde.

Nos devolvimos inmediatamente en el tiempo a uno de los discos más exitosos de la banda, el tremendo “Shallow Life” (2009), con la canción Spellbound, una tremenda dosis de energía en la que lamentablemente se sigue sin poder disfrutar del todo la voz de Cristina, afectando también un poco a las voces limpias de Ferro, lo que se nota aún más ya que los platos de la batería estaban mal ecualizados y hacía que sonaran muy fuerte y agudos, entorpeciendo el sonido de la banda. Por suerte lograron limpiarlo hacia el puente de la canción y se pudo disfrutar casi toda la calidad de la banda, excepto la voz de Cristina que mantenía problemas con el volumen.

En el primer espacio de saludos, el micrófono de Scabbia se nota claramente saturado en los agudos, lo que no permite escuchar del todo bien pero, aun con estos problemitas, no se amilanaron y arrancaron con la tremenda Die & Rise, del “Broken Crown Halo” (2014), donde ya fue posible disfrutar cada una de las individualidades musicales sobre el escenario, especialmente el bajo de Marco Coti Zelati, quien impone su presencia con las cuatro cuerdas, a pesar de algunos pequeños acoples, logrando por fin disfrutar a Cristina y Andrea de manera completa.

Con toda la Blondie vuelta loca saltando y gritando llega el turno para Kill The Light del “Dark Adrenaline” (2012), donde ya definitivamente se pudo disfrutar de la tremenda calidad vocal de Scabbia sin problemas técnicos entremedio, dejando clara la tremenda cercanía de la banda y “sus chilenos” cuando tanto Andrea como Cristina toman celulares de entre el público (sí, ya sentimos que no vale la pena ser majaderos al respecto) y se graban a ellos mientras tocan o cantan y al mismo público, siendo unos tremendos registros esos, los que ojalá alguno de los afortunados comparta, sin importar mucho que la voz limpia de Andrea se perdía en ocasiones.

Diego Cavalotti, el flamante nuevo guitarrista de la banda, cambia su guitarra para cambiar la entonación mientras Cristina aprovecha de conversar un poco con la audiencia, celebrando el hecho de casi no poderse escuchar a ellos mismos por lo fuerte que cantaba la gente, entonces es hora de descargar una buena dosis de violencia con la tremenda Blood, Tears, Dust también de su última placa en promoción, disfrutándose una vez más el fiato entre ambos vocalistas y la presentación teatralizada del setlist, comiéndose entre ambos el escenario, un mordisco cada uno, pudiendo también apreciar como Ryan Folden disfruta tanto del show que se sube a su batería para cantar con el público en el pasaje en vacío en la que todo el público canta con la banda.

En una oscuridad total, Cristina presenta Victims, la tremenda pieza del “Broken…” que hace a todos cantar junto a Andrea, actuando ambos vocalistas la teatralización de las letras de la canción, donde algunos acoples no lograron ensombrecer el tremendo sonido de la banda, aunque hacia el final del tema sí lograron opacar un poco la voz de Andrea. Un solo golpe a la cabeza es la voz de Andrea abriendo la agresiva Ghost In The Mist, la que, a pesar de algunos acoples, se convierte en uno de los momentos más cargados de energía de la noche, incluso con el micrófono de Scabbia nuevamente con algunos problemas de agudeza en los tonos que hace su voz se pierda un poco, lo que se corrigió a pesar de los acoples.

Andrea y Cristina agradecen y felicitan a su fiel fan club chileno, quienes vestían trajes iguales a los de la banda, anuncian que el siguiente tema nunca había sido tocado en vivo por la banda pero decidieron incluirla en el setlist por el pedido de sus fans y tocarla por primera vez. Así arranca My Demons, la que continúa el último disco de la banda, donde el público canta casi más fuerte que ambos vocalistas juntos. Trip The Darkness, de nuevo tiene a todo el mundo saltando con un sonido finalmente correcto, una maravilla de escuchar en vivo hasta que, en el solo, la guitarra se pierde un poco, no dejando disfrutarlo completamente, quedando con un acople al terminar la canción mientras se veían los “nuevos encendedores” cubrir casi toda la pista de la Blondie, donde incluso da la impresión que algunos estaban usando la nueva función de Facebook para transmitir en vivo aprovechando las ventajas de estas nuevas tecnologías accesibles para todos.

No alcanza ni a sonar la intro de Zombies cuando ya el público tiene la Blondie tiritando con toda la gente que salta y grita, ahora, por fin, podemos disfrutar nuevamente a la banda sin ningún problema de sonido y deleitarnos de nuevo en todos los matices y detalles que se encuentran dentro de cada composición de la banda, las que por ellos no se pierden en vivo pero desgraciadamente dependen de aspectos técnicos que no siempre son bien cuidados en Chile, porque, de hecho, el solo de guitarra se pierde un poco por culpa de estos detalles y hacia el final se pueden escuchar varios acoples que molestan un poco pero no lo suficiente.

Tras ponerse un poco más cómodos y frescos, Cristina comenta que estando en el camarín habían conversado sobre una canción que les habían pedido mucho desde Chile y que no estaba en el setlist original, por lo que Marco nunca la había tocado, aprovechando el espacio para presentarlo como el nuevo guitarrista de la banda, así es que como los acordes escapan de la guitarra de Marco y el público se vuelve loco, con todo el mundo cantando en italiano la maravillosa Senzafine casi en formato unplugged se da uno de los momentos más “deliciosos” de la noche, una suerte de improvisación con excelentes resultados.

Tras un brevísimo descanso comienza a sonar la intro que da paso a Swamped, un viaje en el tiempo hasta 2002 y su disco “Comalies”, lo que el público agradece cantando casi sin descansar y sin dejar que la banda se escuche casi, relajándose un poco de manera rápida con la onda arabesca con la que continúa el tema, mostrando a una Cristina totalmente profesional ya que siguió cantando hasta el final aun con los problemas de ecualización que tenía. Tras un breve descanso, Upsidedown suena a continuación no exenta de los problemas de sonidos que estuvieron presentes casi toda la noche, problemas mínimos que quizás muchos ni notaron, pero que estaban allí, lo que no impidió que todo el mundo disfrutara cantando toda la canción, perdiéndose un poco la guitarra nuevamente en el pasaje del solo, contando con algunos acoples, al momento de terminar el solo y hacia el final de la canción.

Cristina agradece nuevamente al público mientras Ferro baja del escenario y Folden aprovecha de subirse nuevamente a su batería para exigir al público un poco más de pasión. Así, sin Andrea en el escenario, es el momento de Cristina para lanzarse a cantar en el estilo de su propia vieja escuela con The Ghost Woman And The Hunter, en una nueva versión, aunque el público no conectara mucho con el tema, Scabbia se muestra totalmente inspirada, entregándole todo a la gente que al parecer no conocía muy bien la canción.

La emoción se apodera un poco de Cristina cuando anuncia que la siguiente canción está dedicada a su padre recientemente fallecido, volviendo Andrea al escenario a la par que arranca Downfall, la que suena potentísima y se interpreta de forma maestra, sin embargo el público pareciera presentar sus respetos al padre de Scabbia toda vez que se mantienen bastante tranquilos, sólo dedicándose casi a cantar junto a ella.

Entonces ambos vocalistas bajan del escenario y mientras los hombres de las cuerdas preparan sus instrumentos, una intro comienza a sonar, producción sube una silla al escenario y un atormentado Andrea Ferro sube a sentarse en ella para que arranque You Love Me ‘Cause I Hate You, con una Cristina que aparece ya cantando en el escenario, rodeando al atormentado tipo en la silla, parece que al pertenecer a la última placa no provoca gran activación en el público, lo que no cambia la relación.

Visitando por primera vez en la noche el tremendo “Karmacode” (2006), Our Truth arranca de golpe y causando tremenda expresión, todos saltando y cantando junto a Cristina quien les pide que lo hagan más fuerte, dando paso a un pequeño solo de batería, el que fue ampliamente disfrutado por el respetable, mostrándose cada vez una relación más directa entre los italianos y nuestro terruño, momento que termina con un fuerte “Viva Chile, mierda!!”. Al terminar Cristina decide realizar los típicos juegos de voces con el público, donde quedan totalmente satisfechos con la entrega y la lealtad de las cerca de 900 personas que se encontraban celebrando junto a ellos en la Blondie.

Entonces llegó la hora que cualquier persona hubiera disfrutado de escucharla, aunque no le gustara el Metal, porque es difícil no disfrutar lo tremendamente transversal que es una canción como Enjoy The Silence, cover de los tremendos Depeche Mode, la que Cristina pide que canten fuerte y claro a lo que el público responde hasta tarareando la intro en sintetizador, todas las voces en la Blondie cantaban, pero no satisfecha, Scabbia pide al público que canta a todo pulmón la tercera y así lo hace la gente, ganándose incluso que Marco los acusara de no dejarlo escuchar el retorno.

Acercándonos lentamente al final de la jornada, Cristina presenta algunos problemas con su retorno in ear para lo que es asistida por Marco, lo que genera la típica silbadera que se da ante una escena que algunos podrían interpretar como sensual (un tipo grande como Marco detrás de Cristina acomodándole algo en la espalda). Así anuncia que la siguiente canción es muy importante para la banda y presenta Nothing Stands In Our Way, en la que después de poco más de hora y media parece que nadie estuviera cansado de cantar, gritar y saltar, tal como su la noche recién comenzara, con un Ryan Folden vuelto loco cantando para sobre su batería acompañando al público, momento en que un globito blanco empieza a pasearse empujado por el público.

Hora del encore, momento en que todo el borde del escenario se cubre de globos blancos, gentileza del fan club de los italianos, entonándose por el público los cánticos de rigor en estos momentos mientras la producción revisa algunas situaciones con el bajo y la guitarra. Finalmente, tras unos cinco minutos, Folden aparece, sin maquillaje esta vez, junto a Zelatti y Cavalotti, para ser acompañados por los vocalistas una vez que la música de Delirium arranca, ahora Cristina tiene puesta una suerte de bata médica con frases escritas a mano, al parecer por la gente del fan club, comentando en los pasajes instrumentales que les encanta, tras recorrer medio mundo, poder encontrarse con toda esta gente tan dedicada a la banda, desgraciadamente, hacia el final de la canción nuevamente su voz se pierde un poco.

Ahora Scabbia comenta que cuando bajaron del escenario, estaban en el camarín arreglándose para irse y escucharon al público pidiendo que el concierto no terminara, por lo que sentía obligada a preguntarles si querían más a lo que el respetable, obviamente, respondió con todas sus ganas que sí todas las veces que se lo preguntaron, entonces los invita a cantar todos juntos Heaven’s A Lie, lo que produjo casi una combustión espontánea en el público, todos vueltos locos, Cristina nuevamente toma un celular y graba algunas escenas de lo que estaba siendo esa noche, el local estaba a punto de venirse abajo con toda la emoción que esas voces liberaban cantando tremenda canción, Scabbia incluso se pone un jockey que le regalan para terminar de cantar el tema.

Nuevamente la frontwoman agradece al público haberles permitido poder tener una noche especial como habían prometido y, especialmente, les agradece por haber ido a visitar su manicomio (recordemos la idea del disco “Delirium”), mientras Diego recibe algunas banderas con algunas cosas escritas, lo que desgraciadamente no entiende muy bien ya que las toma, sin mirarlas, y las deja sobre el amplificador. Y terminamos la noche con la tremendísima The House Of Shame, donde ya no queda cuello o garganta sana, toda la energía y agresividad de la banda se escucha por esos parlantes y se ve en escenario, una explosión de lo que es Lacuna Coil, escuchándose algunos acoples en el bajo que no alcanzan a perjudicar el sonido, por razones obvias el público se mueve menos pero no por eso dejan de cantar, volviéndose locos y entregándose a los pies de la banda hacia el puente instrumental y hacia el final, donde la voz de Scabbia se pierde un poco en su puente vocal pero lo recuperan rápidamente.

Así, una tremenda noche de metal italiano llegaba a su fin, con la banda tomando el lienzo del Fan Club oficial y usándolo para tomarse la foto de rigor con el público, la banda regalando uñetas y cosas varias de las usadas durante la noche, con Marco y Diego abrazando y conversando unos minutos con el público antes de irse al camarín, una noche de indudable complicidad entre la banda y su público, un público que no fue a emborracharse, un público que llegó un día domingo sin ningún problema, todo para disfrutar a la banda a la cual le son leales, una banda que con su tremenda calidad de discos y sobre el escenario lo tiene más que merecido y, tal como comentó Cristina Scabbia en ese momento, ojalá no tengan que pasar tantos años para poder verlos de nuevo por nuestras tierras.

Setlist:

  1. Intro – Ultima Ratio
  2. Spellbound
  3. Die & Rise
  4. Kill The Light
  5. Blood, Tears, Dust
  6. Victims
  7. Ghost In The Mist
  8. My Demons
  9. Trip The Darkness
  10. Zombies
  11. Senzafine
  12. Swamped
  13. Upsidedown
  14. The Ghost Woman And The Hunter
  15. Downfall
  16. You Love Me ’Cause I Hate You
  17. Our Truth
  18. Enjoy The Silence (cover de Depeche Mode)
  19. Nothing Stands In Our Way

Encore:

  1. Delirium
  2. Heaven’s A Lie
  3. The House Of Shame

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Live Review: André Matos en Chile (2016)

Dentro de lo que es este mundo del Power Metal, para nadie es desconocido el nombre de André Matos, el legendario vocalista de Angra, quien se pulió en las filas de Viper, formó parte de los tremendos Shaman, compartió escenarios y estudios con Timo Tolkki en Symfonia y fue parte del elenco, tanto en estudio como en escenario, de la maravillosa metal opera Avantasia, sólo por nombrar sus más grandes trabajos.

Hoy por hoy, mantiene sus esfuerzos enfocados en su banda solista llamada simplemente André Matos, con quienes en estos momentos mantiene una gira celebrando uno de los discos más influyentes y especiales de su exbanda Angra. Hablamos de los veinte años del incombustible “Holy Land” (1996), marco en el cual Matos se presentaría en el escenario del Centro de Eventos Blondie con grandes éxitos de sus bandas, pero el plato más fuerte de la noche era la interpretación del disco celebrado en su totalidad.

Con los ánimos bastante bien animados por la presentación de una banda tributo, la noche comenzó de inmediato con complicaciones, ya que pasaban los minutos y no habían novedades de quien sería el rey de la noche, nadie parecía saber nada y la música envasada sonaba y sonaba y no se cansaba de sonar. Aunque la presentación de Matos estaba programada para las 21:15 horas, fue recién alrededor de las 22:15 que comenzó a sonar la introducción a la noche, durante la cual subieron al escenario Hugo Mariuti y João Milliet con sus respectivas guitarras, Bruno Ladislau con su bajo y Rodrigo Silveira a tomar su posición detrás de la batería, para que con ellos en escena comenzara a sonar, a eso de las 22:20 horas, Menuett, la corta introducción de “Time To Be Free” (2007), el disco debut de esta banda tras lo cual estalla Letting Go, del mismo disco, y aparece André Matos en escena con su nuevo look de bigotes e instantáneamente domina el escenario y lo hace suyo junto con el público, quienes se entregaron al brasileño sin mayor resistencia pero no totalmente, quizás la mayoría esperaba escuchar de golpe el disco de cumpleaños y se sorprendieron un poco al principio, pero no demoró mucho en verse a la gente disfrutando y cantando, con un Matos demostrando que a pesar de los años y el “carrete” sigue siendo el tremendo cantante que siempre ha sido.

Live Review: André Matos en Chile (2016)Al terminar, el público empieza a corear el ya tradicional cántico, adaptado a la ocasión por supuesto, “Olé Olé Olé, Matos, Matos”, a lo que el mismo Matos responde coreando con el público, pero en vez de su apellido responde “Chile Chile” mientras se golpea la cabeza con el micrófono llevando el ritmo. En medio de esta escena comienza de golpe The Turn Of The Lights, de su último disco con el mismo nombre lanzado en 2012, al comenzar a sonar la canción Matos desaparece un poco hacia la derecha del escenario y se incorpora rápidamente, apareciendo el primer amigo acople, ¿por qué amigo acople? Porque nos acompañará toda la noche… acá el público se observa bastante más tranquilo, quizás también acorde al tipo de canción que es más bien una midtempo potente. Aquí se da una situación interesante, ya que se ve a Matos enganchar un tremendo grito largo con el micrófono pero no se escucha nada, sin que pueda decir si fue que no le salió la voz, falló el micrófono o, derechamente, hizo sólo el amague, para terminar con un tremendo acople la canción.

Para continuar la noche comenzaría, nuevamente con un tremendo acople, Distant Thunder, tema del disco “Ritual” (2002) de Shaman. Acá el público se vio muchísimo más conectado, quizás porque entraban en cuenta que no venían a escuchar sólo un disco sino un poquito de todo. Lo malo es que apareció nuevamente es mala costumbre que está haciendo considerablemente común: sacar el celular y ponerse a grabar, claro que no duró mucho porque a la orden de Matos todo el mundo en el medio de la cancha comenzó a saltar, en medio de la canción, André se aleja hacia el costado y comienza a tocar el teclado en acompañamiento a la banda, haciendo que el público participe y cante los “oh oh oh”. Cabe mencionar que, si mi memoria no me falla, este fue el tema donde más acoples se escucharon, quizás no los más graves, pero sí la mayor cantidad.

Comienzan nuevamente los “olé olé olé”, entre medio de los cuales Matos saluda al público y comienza a dar el primer discurso de los que serían, al final, varios durante la noche. Acá se detiene a comentar la estrecha relación que tendría con nuestro país, lo feliz que le hacía sentir poder estar de vuelta por estas tierras, que es el cariño de la gente el que les hace querer seguir creando música en Latinoamérica, que así es posible crear una tremenda escena latinoamericana, logrando sacar los correspondientes aplausos y gritos del respetable. Entonces comienza a sonar At Least A Chance, un tributo a sus inicios como vocalista de Metal con Viper a través de este tema contenido en su placa “Theatre Of Fate” (1989), todo el mundo lo acompañó con el puño en alto, varios conocían la letra para acompañarlo coreando, mostrando que su objetivo era disfrutar a Matos y no sólo celebrar un disco en específico. André nuevamente se acerca a tocar el teclado y en un momento para todo con una señal pidiendo “tiempo fuera” sólo para hacer reventar los ánimos volviendo a entrar de golpe con toda la potencia, el amigo acople se hace presente de nuevo pero Matos simplemente se dedicó a demostrar el tremendo nivel que sigue teniendo en su calidad vocal y termina tocando los teclados.

El paulista en ese momento anuncia “una sorpresita”, pero se encuentra con algunas complicaciones para programar el sonido del teclado, quizás la edad le ha perjudicado la vista o, quizás, las celebraciones le estaban pasando un poco la cuenta. Sin importar eso, comienza a sonar la poco conocida Discovery, tema perteneciente al disco homónimo de la cooperación que hizo con Sascha Paeth, hablamos de la banda y disco Virgo (2001). Acá la potencia se percibió como a medias, como que algo faltara, lo que se notó más todavía cuando Matos comenzó a cantar a través del micrófono dispuesto para él en el teclado, el que se encontraba con un volumen muy bajo, lo que corregido en su momento, se escucharon algunos acoples muy suaves pero que se extendieron por varios segundos. La gente se mantuvo medianamente prendida y, definitivamente, la intervención de Matos en los teclados se perdió.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

El primer gran momento de la noche se vivió cuando de la nada comenzó a sonar la inmortal Sign Of The Cross, de esa tremenda Metal Opera llamada Avantasia. Fue sólo cosa de escuchar un par de acordes y el público entró en éxtasis, toda la Blondie cantando y Matos haciendo las distintas voces de la pieza que estaba interpretando. Sin embargo, en varias ocasiones la voz tendía a perderse. Al parecer, la razón de su alegría afectó un poco su memoria porque después del primer coro balbuceó un poco en vez de cantar, pero simplemente siguió adelante y, aunque en un minuto nadie entendió lo que el brasileño cantaba, no impidió disfrutar de la tremenda noche que se estaba viviendo.

Entonces cae una tremenda sorpresa, porque sencillamente no se esperaba tras revisar los últimos setlist en vivo de la banda y hablamos de la maravillosa Lisbon del tremendo disco “Fireworks” (1998) de Angra, el público se vuelve totalmente loco y se puede ver que existió cierta descoordinación en un minuto entre el baterista con uno de los guitarristas, pero nada que no pudieran solucionar rápidamente. Toda la gente cantando, los puños en el aire y todo el público moviéndose, nuevamente nuestro amigo acople se hace presente, mientras Matos se instala a tocar el teclado sin hacer mucho, João lo acompaña y terminan con un final que parecía la noche llegaría hasta allí. Tras toda la finalización del tema Matos anuncia que se tomarán un descanso antes de seguir para tomar “agua” y “algún traguito”, y volver con todo.

Live Review: André Matos en Chile (2016)Durante unos cinco minutos se escucha como cortina la tremenda intro que es Crossing, para a las 23:15 horas comenzar a sonar de nuevo con toda la potencia y la banda vuelve al escenario. Entrábamos en la parte fuerte de la noche, comenzaba a sonar el “Holy Land” en vivo en la Blondie y a los acordes de Nothing To Say todo el público simplemente se desbordaba y André Matos vuelve a escena con una ropa que se asemejaba bastante a la utilizada en las giras originales en esos años. Se ve que tiene algunas discusiones con la gente del staff sobre el escenario pero no se logra entender el porqué, Matos se instala de nuevo en el teclado durante el puente y pareciera apoyar un poco, no se veía absolutamente nadie sin estar cantando, gritando o levantando su puño cuando correspondía. André luce los tremendos tonos altos que lo hicieron famoso y, una vez más, nuestro amigo acople los acompaña.

Tal como el disco, la noche sigue con Silence And Distance, momento en que un muchacho del público grita un “ceacheí” que no tuvo mucho apoyo, Matos instalado en el teclado pareciera tocar toda la parte que corresponde, con la banda fuera del escenario y las luces enfocadas en él. Acá nuevamente tuvo algunos problemas con el micrófono, simplemente lo acomoda y le pide al público que lo acompañe en cantar, la banda vuelve a entrar en escena y se larga la potencia del tema, obviamente nuestro amigo acople no quiso quedar ausente en este minuto mientras todos cantaban, el cierre de la parte potente sonó un poco desprolijo, pero no afectó mucho, especialmente con el cierre que hizo Matos en el teclado con un tremendo vibrato final.

Todos sabíamos lo que venía y cuando la batería empieza con la percusión que da comienzo a Carolina IV, la caja de la misma falla, por lo que hubo que cambiarla, en este minuto, Matos comienza a hablar por su micrófono pero… no se escuchó nada los primeros segundos. Cuando se lo abren, Matos nos comienza a conversar sobre fútbol su afición por el Corinthians, Mariutti menciona al Mago Valdivia y el Palmeiras por lo que empiezan a preguntar por los fans de los equipos chilenos con más fanáticos. Tras este minuto de relajo, nuevamente comenzó con la batería lo que era uno de los temas más esperados de la noche, por lo mismo, todo el mundo estaba loco, todos cantan, todos saltan, ya se hace difícil contar cosas nuevas de lo sucedido porque el ánimo del público se mantuvo bastante estable durante la jornada. Matos cae de rodillas para seguir cantando y luego vuelve al teclado, la gente levanta sus puños y grita los correspondientes “hey!”, ahora se empieza a escuchar bastante mejor su intervención en los teclados y… es bueno que sea el cantante de la banda. Tras un error, simplemente se queda en silencio y detuvo las acciones, musicalmente al menos porque pocos segundos después empieza a hablar, tras gritar él un “ceacheí” se refiere a los problemas entre Brasil y Argentina especialmente por culpa del fútbol, insistiendo en la hermandad de los latinoamericanos, entonces vuelve a su teclado y tras jugar un buen rato en él, vuelve la orquestación envasada, así, después de a lo menos cinco minutos, la canción sigue su curso habitual, como si nada hubiera cambiado. Hacia el final del tema, Matos se sube a la tarima donde estaba la batería para cantar como con más pasión, luego se da la vuelta a la batería y comienza a hacer un poco de percusión al final del tema, aunque básicamente no se escucha nada de eso.

Holy Land comienza con Matos aun en los teclados y su voz ya un poco cansada, todo el público lo acompaña en la primera parte para luego recibir la potencia del tema, logrando un momento muy genial de la noche al mezclar la tremenda potencia con un track considerablemente tranquilo, Matos nuevamente improvisa y juega con los teclados pero, nuevamente también, no se escucha mucho, mientras que cantando sigue mostrando que su calidad no ha disminuido tanto como podría. Para descansar un poco inicia otro dialogo con el público, en esta oportunidad, comienza él mismo un “ceacheí”, para luego pedir lo mismo con Brasil, aunque al principio nadie lo iba a hacer, finalmente André grita “bra bra bra” y parte del público responde “sil sil sil”, insistiendo en que somos pueblos hermanos.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

La siguiente es The Shaman, la que presenta como un tributo a los curanderos indígenas y se convirtió en el nombre en su primer proyecto hace algunos años, acá ya se ve a un Matos un poco más tranquilo, notándose cansado, manteniéndose en tonos que le parecen cómodos. Así él y Mariutti en un minuto se arrodillan y pareciera van a orar por algo hasta que André se para y se va del escenario, para volver y terminar de cantar arrodillado. Hay que mencionar que cada vez se hace un poco más complicado decir cosas nuevas sobre la noche, porque se mantuvo en un nivel bastante estable, siendo el mayor problema para el público el que las luces empezaron a encandilar un poco.

Cuando comienza a sonar el solo de batería que le da el vamos a Make Believe, nadie quedó indiferente, todos motivados y los teclados envasados son acompañados, un poco desprolijamente, por los teclados de Matos, quien al momento de comenzar a cantar con el micrófono del teclado nuevamente no se escuchó, problema rápidamente resuelto, André le pide al público cantar el puente de la canción, disfrutando escucharlo o, escondiendo que no recordaba la letra, demostrando sus años de circo y el tremendo dominio del público que tiene. Aunque sigue en el teclado, al parecer, se encontraba desconectado, sin embargo, siguió demostrando que sus capacidades vocales no han cambiado tanto. Mientras tanto, sobre el escenario, se observa un tremendo trabajo del staff.

La tremenda Z.I.T.O. comienza a sonar y ya cada vez iba quedando menos energía en el público, sin embargo, con la potente entrada de este tema todo pareció mejorar. Tras el primer puente de la canción, nuevamente a Matos se le olvidó la letra de lo que estaba cantando o quizás tuvo problemas de retorno, pero simplemente balbuceó casi una estrofa completa, luego del coro nuevamente se presentó el amigo acople, con bastante protagonismo. André vuelve a acomodarse en el teclado pero sin poder escucharse.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

Deep Blue comienza a sonar y mientras Matos toca la introducción en el teclado, las luces de la Blondie se encienden, algo poco normal en un concierto. Por las características propias del tema, se convierte automáticamente en un momento de reflexión, el público cantando y moviendo sus palmas como si fueran antorchas. Durante la parte intermedia, Matos sale un poco del escenario volviendo para el último coro que entra con toda la potencia que el tema contiene.

Al momento de terminar, fue como un “¿y ahora qué?”, nadie sabía muy bien qué pasaba a continuación, al parecer, ni siquiera la banda. André explica entonces la situación: debido al importante retraso para comenzar con el concierto -agregando que hacía un “mea culpa”- ahora existían algunos problemas debido a que el Centro de Eventos Blondie debía atender a sus otros clientes como discotheque, entonces, les estaban solicitando terminar ya con el concierto pero que habían logrado llegar a un acuerdo por lo que tocarían las dos canciones que quedaban según tenían planificado.

Con la banda fuera de escena, sólo Milliet se queda en el escenario con Matos, tratando de conectar una guitarra acústica, la cual finalmente no pudo hacerse funcionar con la amplificación, por lo que sólo utilizó su guitarra eléctrica para tocar Lullaby For Lucifer, con un Matos jugando bastante con el público mientras peleaban por tratar de conectar la guitarra. Toda esta distracción sumada a las luces provocó que no se disfrutara mucho un tema tan lento y suave, lo que fue bastante lamentable.

Pero la noche no terminaba sin la guinda de la torta. Mientras ellos salían de escena empieza a sonar la inconfundible Unfinished Allegro, para justo antes del final volver al escenario y regalarnos esa joya que nos hizo conocer y enamorarnos de Angra el ’93, la tremenda Carry On, simplemente un revuelo total, nadie pero nadie quedó fuera de la tremenda fiesta que es ese tema, con un Matos vuelto loco, la Blondie entera cantaba, palabra por palabra, esta tremenda obra de arte, aunque las gargantas no dieran más no se podía dejar pasar este himno del Power Metal y, así, la noche llegaba finalmente a su fin, bordeando la 1 de la madrugada, con un João Milliet entregando el mástil de su guitarra al público para que tocara los últimos acordes de la despedida, con una banda agradecida de la energía entregada por el público, con un público agradecido de poder disfrutar tamañas glorias e himnos del metal que están contenidas en ese disco mágico.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

La noche terminó de manera más abrupta que lo normal, como ya mencionábamos, por los horarios, por lo que aún antes de terminar ya el staff estaba en movimiento para comenzar a desarmar y la gente del Centro de Eventos ordenaba y limpiaba. Pero eso no impidió que mientras la banda y el público se retiraban, André Matos se acercara a la valla de seguridad y derechamente se lanzara para saludar a su gente, lo que generó gran revuelo y permitió que muchos se fueran aún más felices de lo que ya estaban.

Así, una noche con varios percances, con un sonido que a momentos dejó bastante que desear, con una banda entregada a su público y un público entregado a su ídolo llegó a su fin… ahora nos quedaría esperar los veinticinco años de “Angels Cry” para volver a disfrutar algo parecido, pero por mientras, siempre tendremos esas glorias del Metal y los tremendos nuevos trabajos de Matos para deleitarnos y, ojalá, volver a disfrutar a este tremendo músico, pero ojalá con menos retrasos y bastante menos alcohol…

Setlist:

01. Menuett / Letting Go
02. The Turn of the Lights
03. Distant Thunder (Shaman)
04. Illusions / At Least a Chance (Viper)
05. Discovery (Virgo)
06. Sign of the Cross (Avantasia)
07. Lisbon (Angra)
Intermedio
08. Crossing / Nothing to Say (Angra)
09. Silence and Distance (Angra)
10. Carolina IV (Angra)
11. Holy Land (Angra)
12. The Shaman (Angra)
13. Make Believe (Angra)
14. Z.I.T.O. (Angra)
15. Deep Blue (Angra)
16. Lullaby for Lucifer (Angra)
Encore
17. Unfinished Allegro / Carry On (Angra)

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Jose Andrea & Uroboros en Chile

Lamentable. Es quizás la palabra que mejor define lo vivido al interior del centro de eventos Blondie este domingo 19 de junio de 2016. Tras cinco años desde su última visita a Chile, José Andrëa regresaba con su proyecto solista para defender en vivo su último disco “Resurrección” (2015). Decimos “lamentable” porque duele en demasía presenciar el hecho de que uno de los vocalistas con los que uno se crió, vea su performance fuertemente afectada por un resfrío que lo mantuvo en observación médica con reposo y fiebre hasta el último momento.

Ya dentro del recinto, con unas ciento cincuenta personas en cancha, a las 21:00 hrs. en punto se proyecta el logo de la banda en la pantalla ubicada tras el escenario, y como sabemos, ésta precisamente es la señal inequívoca de que el concierto empezará en breve. Para molestia de algunos, el inicio se retrasaría un tanto, principalmente por los motivos ya explicados. Así, media hora más tarde de lo presupuestado, salen a escena uno a uno los integrantes para dar comienzo al debut de José Andrëa y Uróboros en nuestro país. Al escuchar las primeras notas de Vanidad, la expresión facial entre los asistentes fue la misma. Disgusto y confusión fue lo que generó el pésimo sonido con el que partió la velada. Un volumen altísimo donde costaba diferenciar cada instrumento dentro de la masa de sonora al centro de la cancha. Si a eso le sumamos la notoria enfermedad del cantante (quién rápidamente se disculpó por los inconvenientes), la verdad es que fue un puntapié paupérrimo para tantos años de espera. Aún así, es destacable el entusiasmo que mantiene el resto de la banda de principio a fin, siempre comandados por Peri.

Tras las palabras de agradecimiento de rigor y luego de que el frontman dijera que “harían lo posible“, la situación mejoraría levemente con Flores en tu Colchón. Y con la mejoría me refiero a la actitud de los presentes frente a lo que estábamos viviendo, ya que la ecualización fue prácticamente la misma. De todas formas, versos como “Intentarás recordar las palabras que me quemaron a mí ayer/ No te preguntes por qué no he dormido bien / Tú te has metido en mi piel” hicieron que José destacara dentro de lo posible. Una vez finalizado el tema, y como era de esperarse, arriba del escenario reinó la improvisación y las conversaciones entre los músicos para poder sacar el show adelante.

Jose Andrea & Uroboros en Chile

Nuevamente el vocalista se dirige al respetable y anuncia que para el siguiente track será necesario un tecladista. Braulio Montoya hace ingreso al escenario y se posiciona tras su instrumento para dar comienzo a un clásico de clásicos: El que quiera Entender, que Entienda. Imposible no emocionarse al escuchar un temazo como éste, más aún con la excelente performance instrumental -y su respectiva coreografía- que sacó unos merecidos aplausos. Es cierto que al no haber violín y flauta se pierde el matiz tan característico de la versión original de Mägo de Oz, pero poco y nada importaba a esas alturas. Sin duda un punto alto en toda la velada.

Al Otoño Espero se escuchó un poco mejor que sus predecesoras, donde nuevamente los músicos fueron los encargados de sacar adelante la tarea. Tanto así que José Rubio se despachó un solo descomunal que derechamente se robó la película. Más aún cuando comenzó a jugar sobre el mástil con total naturalidad y soltura, demostrando todo su talento. De esta forma, aprovechando el gran momento generado, ambos guitarristas quedaron solos sobre el escenario para brindarnos una especie de duelo durante algunos minutos que serviría como interludio para lo que vendría. Es entonces cuando sube el resto de la banda para interpretar La Canción de los Deseos. Debo reconocer que prefiero esta versión en comparación a la incluida en “La Ciudad de los Árboles” (2007), ya que José Andrëa suena mucho más emotivo y más afianzado con el mensaje que entrega la lírica, sobre todo cuanto canta el estribillo “Hoy vuelvo a creer, en un futuro que no sea tan cruel…”. A pesar de que los tonos se le hacían imposibles de cantar, hizo un esfuerzo más que plausible donde logró tapar los baches gracias a su interacción con los fans más próximos a la reja. Notable fue el gesto de tomar la cámara de uno de los presentes para posteriormente tomarse una selfie con el público de fondo. Mientras ocurría todo esto, era el momento de que Juan Chino Flores se luciera con sus habilidades en la guitarra.

La primera y última revisión a “Resurrección” vendría tras otra extensa sección instrumental de cuerdas, donde esta vez ambos guitarristas interpretarían algunos clásicos de Deep Purple y Led Zeppelin. Al mirar a mi alrededor noté que varios se notaban impacientes y aburridos ante este relleno que duró unos diez minutos. De todas formas, absolutamente comprensible. Así, inicia (¡por fin!) Para que Nunca Amanezca, uno de los mejores cortes de la placa anteriormente mencionada. Qué ganas de haberla escuchado con la banda en un 100%, porque de verdad que es un temazo de aquellos. “Vamos haciendo lo que vamos pudiendo” afirmaba el cantante, instante preciso para tocar otro clásico incombustible como lo es Hasta que el Cuerpo Aguante. Es sabido que en esta canción el público es el absoluto protagonista a cada segundo, y esta no fue la excepción ya que se coronó su participación cantando el coro a todo pulmón.

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Luego de que Peri recibiera una bandera chilena con el logo respectivo dibujado en el centro, dan comienzo a A Cubazos. Siguiendo la tónica de la noche, fue muy bien llevada por la agrupación, pero como si lo ya vivido no fuera suficiente, el micrófono del vocalista dejó de funcionar súbitamente, con lo cual tuvo que cambiarlo lo más rápido posible mientras la canción transcurría de fondo. Por otro lado, los músicos se las ingeniaban para compartir con aquellos más entusiastas a los que poco parecía afectarles la situación. De pronto pasamos a un discreto solo de batería y de teclado, antes de dar escuchar la última estrofa del penúltimo track de la noche.

Una vez finalizados los típicos “Olé Olé” dedicados al artista, José asegura que lo siguiente será coreado por todos. Dicho y hecho, ya que Molinos de Viento desató bailes, saltos y un karaoke generalizado dentro del recinto. Siendo las 22:42 hrs. la banda se despide enérgica y emotivamente, entendiendo que trataron de dar todo lo posible frente a un panorama totalmente adverso. El mal sonido y el hecho de que el capitán del barco se encuentre en tales condiciones genera un sentimiento de incertidumbre muy difícil de revertir, por más que la agrupación no reflejara esto último.

En definitiva, hay días donde todo puede salir mal. Para tristeza de muchos, nos tocó a nosotros vivirlo este 19 de junio. Evidentemente no era el debut que nos merecíamos, ni los músicos, ni los fanáticos. Aún así, no deja de ser cierto que los españoles le hicieron honor a ese himno de vida y a la última frase pronunciada antes de abandonar el escenario: Tocaron “hasta que el cuerpo ha aguantado”.

Setlist

  1. Vanidad
  2. Flores en tu Colchón
  3. El que quiera Entender, que Entienda
  4. Al Otoño Espero
  5. La Canción de los Deseos
  6. Para que Nunca Amanezca
  7. Hasta que el Cuerpo Aguante
  8. A Cubazos
  9. Molinos de Viento

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Symphony X en Chile

Estoy seguro que más de alguna vez todos nos hemos enfrascado en esa típica discusión sin sentido con nuestros amigos, donde argumentamos cual es el peor día de la semana. Muchos postulan el martes como el peor día, pues al menos para el trágico lunes ya estás preparado mentalmente, y desde el miércoles en adelante ya puedes carretear (me han contado) y comienza la cuenta regresiva para el esperado fin de semana… mientras que el martes “no es chicha ni limoná”.

Para nuestra suerte, este martes 10 de mayo no tenía nada de aburrido, pues contábamos con la visita de toda una institución musical: Symphony X. Un estandarte del metal progresivo contemporáneo, que con su último lanzamiento “Underworld”, nos viene a reafirmar que sigue ocupando un lugar privilegiado en el “Podio progresivo” (lo cual recuerda otras gloriosas discusiones sin sentido, como ¿Maiden o Judas? ¿Metallica o Megadeth? ¿Dream Theater o Symphony X?…).

El recinto escogido fue Blondie, bastante apropiado de acuerdo a la convocatoria que tendría la banda luego de un par de visitas previas a nuestro país. Por otro lado, tenía mis dudas respecto a que tan acertada era la elección tomando en cuenta el sonido del local, pero afortunadamente dichos temores se fueron disipando a medida que avanzaba el show, y no fue tema esta vez.

Con el recinto a tres cuartos de su capacidad, y cuando eran las 21:00 en punto, comienzan a escucharse los sonidos envasados de Overture, mientras los titanes sinfónicos toman posición en el escenario: Jason Rullo en los tarros, el trío de Michaels: Pinnella, LePond y Romeo en teclados, bajo y guitarra respectivamente, y al final la estrella del show, el tremendo Russell Allen a cargo del canto. Nevermore es el tema encargado de abrir la noche, que parte sonando muy fuerte y con el sonido algo abombado, pero rápidamente las perillas se van ajustando dando más claridad a este oscuro y pesado comienzo. Por supuesto que lo anterior no fue impedimento para que le público reaccionara a los ademanes de Russell Allen quien entusiasmaba a los asistentes con su carisma característico, mientras la mayoría coreaba la canción como si fuera un clásico de aquellos, saltando y desordenando la cancha hacia el final del tema. Tremenda reacción del público y ovación cerrada para esta gran bienvenida.

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Sin pausa alguna comienza Underworld, con un teclado mucho más protagonista que en el tema anterior, sonando más prístino, al igual que la guitarra de Michael Romeo que se percibe mucho más definida que al comienzo. Aquí Russell Allen comienza a demostrar porque usualmente es considerado uno de los mejores vocalistas del panorama actual, en un tema particularmente exigente que se pasea por las voces más desgarradas que le podemos escuchar, hasta esos agudos imposibles que se aprecian a lo largo del coro, y el desempeño del norteamericano es sobresaliente. Es un show aparte, es increíble lo que canta este tipo. Nuevamente sin pausas siguen presentando su último disco con Kiss of Fire, probablemente el tema más agresivo de la placa y uno de los más desgarradores de su carrera. El silencioso pero efectivo Michael LePond se luce en la intro de esta canción, dando paso a un Russell desgarrador que hace cantar al público uno de los temas favoritos del respetable. Cómo sonó ese “into night, into fury, horse of crimson she rides!” al ritmo de la batería endemoniada de Jason, recordando las vertientes más extremas del Metal. Russell se tira al suelo en símbolo de su emoción mientras toda la cancha salta en el interludio preparando la arremetida final para uno de los grandes momentos de la noche.

Russell se dirige al público por primera vez con un correcto “Qué pasa amigoooosssss”, entablando un amistoso diálogo con la fanaticada, en particular con una pareja que sufrió el amistoso bullying del norteamericano, que sirvió como habilitación para entonar Without You, el tema más romántico de “Underworld”. Sentida interpretación de la banda, con Michael Romeo como protagonista, logrando un emotivo sonido acústico en su guitarra, y un solo extraordinario como es costumbre… el sonido muestra una significativa mejora y Russell Allen nuevamente brilla en el coro. Una tremenda “balada” que sirvió como bálsamo después de la furia del beso de fuego.

Para esta gira la banda decidió presentar su nuevo disco prácticamente en su totalidad, y estos cuatro primeros temas tuvieron una muy cálida recepción del público, con una entrega total, conformando una especie de “primera etapa”. Así, después de Without You, la presentación entra en una fase un poco más tranquila en términos de explosividad cuando la banda nos entrega el resto de canciones del extraordinario “Underworld”. Ojo, no digo que la banda bajó las revoluciones, o que el público no siguió en sintonía, sino que después de un comienzo arrollador, llegaba el momento de apreciar los temas menos “bombásticos” del disco, pero no por eso menos buenos.

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Los sonidos orientales de Charon inundan el recinto, con perfectos arreglos por parte de Michael Pinnella en las teclas, formando una postal de Medio Oriente con las luces amarillas que dan un toque egipcio y Russell Allen simulando la navegación por el río Nilo con el pedestal de su micrófono. Los de New Jersey siguen con To Hell and Back, uno de los puntos más altos de “Underworld”, y probablemente de su carrera, en una muestra de madurez donde mezclan perfectamente la elegancia del Heavy Metal y Hard Rock, con pasajes oscuros y agresivos propios de la banda… es una obra maestra, donde el público parece estar más absorto que descontrolado disfrutando de esta interpretación colosal, donde además la performance de Allen fue particularmente operática, utilizando máscaras dependiendo del rol a cumplir en el tema, y finalmente cambiando su look inicial de pelo peinado y lentes oscuros, a sacarse los lentes y soltar la melena.

El resonante doble pedal de Jason Rullo nos trae inmediatamente la crudeza de In My Darkest Hour, un tema que el público coreó como si fuera un viejo conocido, ante lo cual Russell reacciona y alienta al público a reemplazarlo en los versos del coro. Luego el rock se hace presente con Run With The Devil, en una enérgica y alegre interpretación por parte de Russell Allen, sostenido por el silencioso pero contundente trabajo de LePond en el bajo.

Nuevamente Russell entabla una extensa conversación con el público, dando muestras de agradecimiento, bromeando con la misma pareja del principio, dando paso a Swan Song, donde el sonido alcanza su mejor punto de la noche, en un tema que desacelera el ambiente y sirve como descanso para lo que sería la última etapa del show.

Y sin pausa alguna llegó la tercera etapa del concierto, esa que todo fan está esperando… los clásicos y el material más antiguo de la banda. Michael Pinnella nos entrega los primeros acordes de The Death of Balance/Lacrymosa, con lo cual el público estalla inmediatamente. ¡Qué discazo que es el “V: The New Mythology Suite”! Y qué representativo es este instrumental… es la esencia misma de Symphony X. Y esta fue la degustación para lo que se vendría.

Inmediatamente después regresó Russell a escena y nos dice que es esta instrumental es el momento que más disfruta del show, pues puede sentarse a tomar algo y a disfrutar del talento de estos asombrosos músicos que son sus compañeros, que se ganaron una ovación generalizada. Y llegaba el turno de dos canciones que resumen lo mejor del que es para muchos la mejor placa de su discografía… Extraídas del maravilloso “The Divine Wings of Tragedy” la banda nos regala dos joyas que desataron la furia del recinto: Out of the Ashes y Sea of Lies, y qué se puede decir… la euforia fue máxima, la cancha era una caldera, y la interpretación de la banda por supuesto fue perfecta. Symphony X estaba totalmente entregado en el escenario, y el público rendido a sus pies. Es como si las emociones se hubiesen contenido a lo largo del show para desatarlas por completo hacia el final del show. Éxtasis y catarsis por parte del respetable.

Luego de un pequeño encore el público comienza a pedir Evolution, y Russell vuelve para coquetear con una pequeña interpretación a capella de este clásico inmortal, que lamentablemente no llegaría. Sin embargo, era el turno de otro clasicazo… ¡Set the World On Fire! que por supuesto se encargó de dejar la Blondie on fire. Y para terminar el show, la banda dedica un sentido homenaje a todos aquellos estandartes del Rock que nos han dejado, enfocándose en la figura del pequeño gigante, el enano maldito, el gran Ronnie James DIO, a quien dedican el tema Legend, un tributo disfrutado a concho por un público que sabía era la despedida de los norteamericanos.

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Catorce temas que nos entregaron la técnica, virtuosismo y pasión de estos cinco músicos que no dejan de deleitarnos cada vez que vienen a nuestro país. Symphony X es una apuesta segura que encanta con cada nuevo trabajo, y aunque quizá para algunos tocar su nuevo disco completo en desmedro de otros clásicos sea excesivo, me atrevo a asegurar que para la gran mayoría de los asistentes el show la noche de este martes 10 de mayo fue una sinfonía perfecta.

Setlist de Symphony X:

  1. Overture / Nevermore
  2. Underworld
  3. Kiss of Fire
  4. Without You
  5. Charon
  6. To Hell and Back
  7. In My Darkest Hour
  8. Run With the Devil
  9. Swan Song
  10. The Death of Balance / Lacrymosa
  11. Out of the Ashes
  12. Sea of Lies
    Encore
  13. Set the World on Fire (The Lie of Lies)
  14. Legend

 

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Korpiklaani en Chile

Korpiklaani es una de esas bandas con las que uno apuesta a ganador. Es más que sabido que existen dos factores que siempre estarán presentes durante sus conciertos: los fineses lo dejarán todo sobre el escenario y el público tendrá su show aparte en la cancha. Sumando los dos términos, lo único que obtenemos como resultado es una fiesta total del Folk Metal.

El motivo de su visita a nuestro país esta vez, viene de la mano de su último largaduración, “Noita” (2015), que muy personalmente, me parece algo inconsistente. Pero más allá de esto, no deja de ser cierto que los nórdicos se las siguen arreglando para destacar dentro de la escena mundial, conquistando con sus melodías y estribillos tan reconocibles.

Ahora bien, por otro lado, considerando que su último show fue apenas en junio del año pasado, tenía mis dudas sobre la cantidad de gente que asistiría a presenciar la presentación de Korpiklaani. Es por esto que una vez que hicimos ingreso a la discoteque Blondie, rápidamente noté que la jornada sería algo “petrolera”. No más de ciento cincuenta personas aguardaban el inicio del show por parte de los compatriotas de Folkheim, quienes venían a demostrar todo el poderío de su Black Metal étnico.

FOLKHEIM

Con el reloj acercándose a las 20.00 horas, sobre la pantalla se proyecta la carátula de ese excelente trabajo que es “Mapu Ñi Tiam“, del año 2012. Así, con la intro Konú de fondo, van tomando posición los integrantes de la agrupación antofagastina. Rápidamente arremeten con Illkun, donde todos los instrumentos sonaron realmente potentes, incluso tapando por algunos momentos la voz de Alexis. Aun así, el público los apoyó desde el primer minuto, con un headbanging generalizado en la parte media de la canción.

Korpiklaani en Chile

Desde mi posición sentí que el sonido logró definirse un poco más cuando comenzó Kiepja, un estreno exclusivo para todos los presentes que miraban con detención el gran dominio escénico de la banda en su totalidad. Fueron notables los cambios de tiempo durante la parte instrumental, coronada con un excelente solo de guitarra.

Con Hijos del Salitre, seguimos apreciando lo bien que se desenvuelven sobre el escenario. Sabemos que su propuesta es de una postura más bien sobria, pero de alguna forma lograron llamar la atención de toda la audiencia, que hacia el final los aplaudió muy merecidamente. Finalmente, y tras un baile típico pascuense, Vaai Honga Kaina puso término a una presentación de un poco más de treinta minutos, donde Folkheim demostró toda la experiencia adquirida con los años. Si bien el sonido por momentos estuvo a un volumen un poco exagerado, la calidad musical de los nortinos se sobrepuso a cualquier problema que pudiera presentarse. Jornada más que positiva para los compatriotas.

Setlist de Folkheim:

1. Konú (Intro)
2. Illkun
3. Kiepja (estreno)
4. Hijos del Salitre
5. Vaai Honga Kaina

Korpiklaani en Chile

KORPIKLAANI

Con un aforo considerablemente mayor (unas quinientas personas aproximadamente), el ambiente poco a poco se iba tornando más propicio para el show de los fineses. La barra ubicada al final de la cancha funcionaba constantemente, lo cual no hacía otra cosa que impacientar cada vez más a los fans que iban tomando mejor posición de cara al inicio del concierto. Tras las infaltables bromas a los técnicos que chequean los últimos detalles sobre el escenario, pasadas las 21.00 horas se apagan las luces definitivamente, multiplicándose los gritos y aplausos de todos los presentes.

Al escucharse los primeros “Hey! Hey! Hey!” que dan comienzo a Viinamäen Mies, de inmediato quedó demostrado porqué Korpiklaani es una de las bandas nórdicas que goza de mejor salud en nuestro país. Un sonido muy bien ecualizado, Jonne cantando en un gran nivel y las partes de violín y acordeón muy bien logradas, dieron un prometedor puntapié inicial. Sin mayor respiro, sólo un temazo como Journey Man podía desatar el primer mosh de la noche, donde literalmente voló cerveza sobre la cabeza de los más exaltados que no paraban de girar al centro de la cancha.

IMG_3258-6La intro de batería marca el tiempo para que entren los demás instrumentos y empieza a sonar uno de los mejores tracks de “Noita“. Pilli On Pajusta Tehty fue tomando forma gracias a la impecable interpretación vocal del frontman, que culmina en ese gran estribillo en el cual -fallidamente- muchos tratamos de cantar en finés.

La primera revisión a “Korven Kuningas” llegaría con Kantaiso, sin dudas una de las más entretenidas del álbum del 2008. Es destacable que Matson no pierde en ningún segundo la precisión de su pegada, la cual sabemos le da el toque esencial a los temas más rápidos de Korpiklaani. Súmenle un punto a Jonne, el cual recibió amablemente una bandera chilena, llevándose la ovación de un público totalmente entregado.

Todos los puños en alto para acompañar el inicio de Lempo, la cual adquirió la atmósfera necesaria gracias al bosque proyectado en la pantalla digital, más el humo que no dejaba de salir desde los costados del escenario. El matiz entre la pausa de las estrofas y la explosión en el coro fue muy bien logrado gracias a una banda perfectamente cohesionada.

Mi tema favorito de “Noita” sin duda es Sahti, y vaya que me alegró el hecho de que la hayan incluido en el setlist. Tras la pausa del track anterior, acá vuelve el caos entre el público, donde todos exclamamos con gran fuerza el “Sahti!…Kalja!” que marcan el fraseo del estribillo. A lo lejos ya se podían visualizar las primeras rondas y bailes típicos a los que incita la música de los nórdicos. Pero esto fue solo una especie de calentamiento previo para que Kirki arrasara todo a su paso. Una canción que no necesita mayor descripción, ya que la banda se mostró muy sólida en todas sus líneas con un tema que es velocidad pura.

Lo siguiente sería un triplete proveniente de “Manala“(2012), Ruumiinmultaa, Petoeläimen Kuola y Sumussa Hämärän Aamun, sin ser malos temas, la verdad es que llegaron a bajar las revoluciones tras esos hachazos que sonaron en la primera parte del show. Los ánimos se fueron recuperando nuevamente con la entretenida Vaarinpolkka, donde Tuomas y Sami tienen su show aparte. Aprovechan de interactuar con el público, bailan y llevan toda la melodía de esta pieza instrumental.

Korpiklaani en Chile

Jonne vuelve a escena para cuando comienza Viima, la cual fue recibida como el temazo que es. Es increíble la fuerza que van tomando cada una de las canciones a medida que se van acercando al coro, donde nuevamente el vocalista realmente “se las mandó”. Metsämies llega a confirmar lo que señalé anteriormente, ya que saben perfectamente como ir in crescendo para que toda la audiencia vaya a su ritmo a medida que avanza la composición. Nuevamente el acordeón y el violín destacan sobremanera con sus intervenciones muy bien ejecutadas.

La primera revisión a “Karkelo” (2009) vendría con Kultanainen, la cual sonó casi idéntica a su versión en estudio. Si bien la mayoría no se sabe las letras y mucho menos de lo que hablan las canciones en general, de alguna forma los fans se las arreglan para ser protagonistas coreando todas las partes en las que se ausenta la voz. Luego, volviendo al material más reciente, Minä Näin Vedessä Neidon y Ämmänhauta traen nuevamente la calma a la Blondie, momentos en los que Cane y Jarkko aprovechan de gesticular y de dar una interpretación más profunda a su performance.

Jonne nos pregunta si estamos felices y ante la obvia respuesta, presenta Kylästä Keväinen Kehto la cual derechamente cumplió la función de “bandejearle” a ese clásico incombustible que es Vodka. Está de más mencionar el éxtasis que se vivió dentro de todo el recinto, donde todos agitaban el puño en alto gritando simplemente “Vodka!” ,una y otra vez. Esta es una infaltable en el setlist de Korpiklaani. Sabemos que la tocarán, pero mientras antes suceda, mucho mejor. Sin duda uno de los mejores momentos de la noche.

Korpiklaani en Chile

El inconfundible “Iske, Iske, Iske” de Rauta dio paso a que se formara una ronda de gran tamaño al centro de la cancha. Sinceramente me sorprendió el gran recibimiento hacia un track prácticamente nuevo dentro de la discografía de los fineses. Con las energías aún a tope llegaría otro clásico de aquellos: Wooden Pints. El coro que exclama “The rise their wooden pints and the yoik and sing / And they fight and dance ‘till the morning” fue tomado muy a pecho por cada uno de los que nos encontrábamos presenciando otro de los grandes momentos dentro de la jornada.

Inmisericordemente y como si el vodka no fuera suficiente, Tequila continuó con una fiesta ya desatada. Y es que no hubo nadie que no gritara a todo pulmón “Chile el viva!“. Como no, si en primera instancia es un verdadero privilegio que incluyan a tu país en la letra de un excelente tema y más aún el hecho de poder hacerlo estando la banda frente a ti.

Así, tras una breve pausa, la elegante Pellonpekko trajo de vuelta los bailes y saltos que se multiplicaron aún más cuando comenzó Juodaan Viinaa. Es imposible no corear la intro que transmite felicidad en su estado más puro. Cane se robó todas las miradas cuando se encargó de cantar la segunda estrofa, mientras Jonne Järvelä aprovechaba para saludar y animar a los que se encontraban más próximos al escenario.

Korpiklaani en Chile

La cuota de nostalgia llegó con una ovación cerrada cuando la imagen del recién fallecido “Philthy Animal Taylor apareció en la pantalla digital. Iron Fist fue interpretada con toda la garra y potencia que necesita un tema de Motörhead, culminada perfectamente con un impecable solo de violín cortesía de Tuomas Rounakari. Finalmente, Happy Little Boozer puso el broche de oro frente a unos fanáticos que agotaron todas sus fuerzas para dar un final acorde a la situación. Si bien por momentos sonó un poco dispersa, poco y nada importaba a esas alturas.

Una vez terminado, se despiden luego de un show de casi dos horas de duración, donde a mi parecer supieron balancear muy bien los temas más calmados y lentos, con los caballos de batalla que no pueden faltar en ninguna ocasión. Es cierto que a todos nos gustaría que todo el setlist estuviera compuesto por canciones donde Korpiklaani muestra su mejor faceta, pero un concierto necesita contrastes, matices y momentos que resalten por sobre otros. Y este punto, vaya que lo supieron ejecutar a la perfección. Como dijimos al inicio de este review, con los fineses uno se va a la segura y una vez más lo demostraron con creces. Público feliz, banda feliz. ¡Grande Korpiklaani!

Setlist de Korpiklaani:

01. Viinamäen Mies
02. Journey Man
03. Pilli On Pajusta Tehty
04. Kantaiso
05. Lempo
06. Sahti
07. Kirki
08. Ruumiinmultaa
09. Petoeläimen kuola
10. Sumussa Hämärän Aamun
11. Vaarinpolkka
12. Viima
13. Metsämies
14. Kultanainen
15. Minä Näin Vedessä Neidon
16. Ämmänhauta
17. Kylästä Keväinen Kehto
18. Vodka
19. Rauta
20. Wooden Pints
21. Tequila
Encore
22. Pellonpekko
23. Juodaan Viinaa (cover de Hector)
24. Iron Fist (cover de Motörhead)
25. Happy Little Boozer