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Antes de escuchar este disco, me planteé la idea de dejar de lado todos los prejuicios hacia los «supergrupos« y simplemente dejarme llevar por lo que este trabajo nos plantea, pues para nadie son un misterio los altibajos que presentan estas agrupaciones, aunque con honrosas excepciones, claro está. Pero la idea de que un guitarrista de una banda prácticamente desconocida (Andrew Szucs de Seven Seraphim), componga y reclute a miembros y ex-miembros de Primal Fear, Gamma Ray, Angra, Yngwie Malmsteen y Dio Disciples, para que interpreten su catálogo, suena a lo menos, bastante interesante.

Así, con Bjorn Englen al bajo, junto a Aquiles Priester y Ralf Scheepers (¿necesitan alguna presentación estos dos?), se conforma Blackwelder. Ante esta premisa, luego de escuchar por primera vez Survival of the Fittest, debo admitir que me dejó una sensación bastante satisfactoria, la cual se incrementó una vez que comencé a familiarizarme con el disco.

Sin más preámbulos, le damos play al primer track de este elepé. The Night of New Moon, parte con un Power Metal al hueso. El doble bombo de Aquiles y la melodía llevada por Andrew en las seis cuerdas, rápidamente nos dan una idea de lo bien que parte esta placa. La voz de Ralf llega a reafirmar lo antes dicho. Y es que es imposible no sentirte en casa al escuchar las primeras frases y especialmente el estribillo de esta canción.

Por el contrario, lo siguiente es un tema más melódico y «radial» si se le quiere llamar de alguna forma. La atmósfera que rodea a Spaceman, claramente intenta justificar su nombre. A pesar de que el inicio es prometedor con unos arreglos muy parecidos a lo que hace Jens Johansson hoy en día, lamentablemente poco a poco va perdiendo fuerza, sin lograr destacar en el balance final.

Adeturi es una instrumental que nos recuerda pasajes de grandes composiciones de Warmen y Stratovarius. Si bien es un tema que básicamente está compuesto para demostrar las capacidades de Andrew y que puede resultar un poco monótona a ratos, de igual forma se puede disfrutar con tranquilidad. Muy quisquillosamente digo que debería haber estado ubicada más hacia el centro del tracklist.

Al comenzar Freeway of Life, ya nos terminamos de convencer del claro protagonismo de la guitarra en este trabajo (mal que mal, casi la totalidad de las canciones están compuestas por el señor Szucs). Ralf nos demuestra toda su garra para cantar las primeras estrofas, llegando al coro en un tono más reconfortante. Destacable toda la parte instrumental, que está muy bien lograda.

Una intro muy en la línea de Buckethead da inicio a Inner Voice, un tema bastante deslucido y predecible. Lo único que verdaderamente llama la atención, es una voz en off que se asemeja bastante a la parte final del temazo Keeper of the Seven Keys de Helloween, cuando Kiske dice «An earthquake/ squirting fire/ bursting ground/ satan’s screaming/ and earth swallowing him away «. Aunque aclaramos que desde aquí en adelante, Blackwelder nos da una clase sobre cómo hacer las cosas.

El mencionado traspié de Inner Voice ayuda bastante a que With Flying Colors te vuele la cabeza desde el primer segundo. Power Metal hecho y derecho, un coro brillante, Aquiles dando una cátedra junto a Bjorn y un solo de guitarra corto pero efectivo. Sin duda un temazo de aquellos.

Remember the Time destaca por los cambios de ritmo que presenta entre Intro-Estrofa-Coro. Digo esto porque cuenta con un inicio que pareciera ser sacado del mejor disco de Metal Progresivo. Sorpresivamente se baja la velocidad para dar la impresión de que estamos escuchando una balada muy AOR, situación que dura sólo un momento, puesto que el estribillo cae con gran potencia para poner las cosas en orden. Seguimos en buena senda.

Siempre he creído que está absolutamente de sobra comenzar a describir él o los mejores temas que posee un álbum; solamente hay que escucharlos. Con Play Some More exactamente me sucede eso. De lo mejor que he escuchado el último tiempo. Pedazo de canción con todas sus letras.

Luego volvemos hacia un lado más melódico con Oriental Spell, un track con un riff muy Stratovarius, que a medida que avanza presenta matices bastante llamativos. Ralf pareciera estar invadido por la locura, ayudado por unas risas que recuerdan al Joker en su mejor momento y nuevamente la parte instrumental impecable.

Por último, Judgement Day da la sensación de que hay que gastar las últimas fuerzas que quedan para darle un final merecido a este trabajo. Y sí, adivinaron: Epílogo perfecto gracias a otra gran, gran canción de parte del cuarteto multinacional.

Como dije al comienzo de este review, traté de dejar de lado toda expectativa respecto al disco y vaya que funcionó. Salvo por dos o tres canciones, las composiciones de Andrew Szucs realmente sorprenden, principalmente por lo bien que calzan en el resto de los integrantes, demostrándonos claramente que querer es poder. Si bien escuchar a algunos de los mejores músicos del estilo reunidos es el principal atractivo de los «supergrupos«, no olvidemos que están ahí para hacer buena música y claramente Blackwelder no pierde el norte en ningún momento. Críticas más, críticas menos, nadie puede negar la calidad y cohesión aquí entregada.