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La nueva visita a Chile por parte de los brasileños de Angra tenía varios condimentos especiales, tal  como comentáramos en la última editorial. Era la presentación en tierras nacionales del ultra joven baterista Bruno Valverde; era el primer show de la banda en Chile con un Pedro Henrique “Kiko” Loureiro ostentando su nuevo status como guitarrista, además de Angra, nada menos que de Megadeth; y además era el primer show de la banda con un Fabio Lione como vocalista estable, incluso con un disco en estudio como Secret Garden grabado por él, puesto que en su anterior visita (2013) muchos entendimos que se trataba de un asunto temporal y de corto plazo, tal como había acontecido en su oportunidad con Kamelot, pero al igual que Al Bundy, que llegó a temporalmente a trabajar como vendedor de zapatos mientras era joven y se quedó veinte años, Lione llegaría en esta oportunidad como el vocalista de Angra y no como una mera “galleta” invitada para salvar la situación.

Todo lo anterior hacía presagiar que viviríamos una gran jornada, además en el remozado Teatro Cariola, un recinto que a varios nos recuerda al viejo y querido Teatro Providencia –el actual Teatro Nescafé de las Artes–, centro de míticos recitales de Heavy/Power Metal a principios de la pasada década, fundamentalmente por su estructura cancha-platea, la forma del escenario, y por tratarse de un recinto más bien pequeño y que permitiría una mayor cercanía con la banda. Sin embargo, pese a todos los buenos augurios, la jornada no anduvo tan prolija como hubiésemos deseado. Nada derechamente catastrófico por sí solo, pero sí pequeños detalles que se fueron sumando para quedar con un sabor de boca no del todo convincente al acabar la velada.

angra15cl-21Lo primero, sin duda, tuvo que ver con los accesos. Estaba anunciado Hidalgo a las 20.00 y Angra a las 21.00 horas, por lo cual evidentemente uno espera que el ingreso al recinto hubiese sido, como máximo, a las 19.00 horas. Sin embargo, esto se retrasó y el público comenzó a hacer ingreso al recinto casi a las 20.00, con el consecuencial retraso en el organigrama que esto implicaba. Además, la asistencia de público no fue la que uno podría esperar para una banda con los quilates de Angra, unas 600 o siendo generosos 700 personas, aunque quizás este aspecto haya tenido un lado positivo: probablemente con una cantidad mayor de asistentes, la molestia por el tardío ingreso al recinto pudo haber generado mayores inconvenientes. Por suerte no fue así.

EL INGENIOSO HIDALGO

Con veinte minutos de retraso, fueron Gabriel Hidalgo y su banda los encargados de abrir los fuegos de la velada. El talentoso guitarrista nacional se encuentra presentando su proyecto más íntimo y personal, alejado de la brutalidad de Sadism o de la épica de Six Magics, un proyecto donde mezcla todo el virtuosismo, tanto de él como de sus músicos, con las raíces latinoamericanas. Y en este viaje, Hidalgo tiene escuderos de lujo. Mauricio Nader en bajo y Pablo Stagnaro en batería, que lo acompañan desde su época de Six Magics, y una guitarrista como Cler Canifrú que tiene una prestancia y talento de sobra para pararse en un escenario y ante un público que en el rock a veces es algo machista.

La banda venía en la presentación de su tercer disco, Lancuyen, que fue la base de su show, sin olvidar clásicos como Infragilis, con la que abrieron los fuegos, o la bella Charagua de Víctor Jara, que fue la encargada de cerrar y enmarcar en treinta minutos una interesante propuesta.

Debo reconocer que no soy un gran fan de las bandas que basan su entrega en temas instrumentales, lo que hace que, en lo personal, el show de Hidalgo tenga un doble valor. Primero que todo por el sonido. Entendemos que las bandas soportes no cuentan con todos los medios y con todo el tiempo que cuenta la banda principal, pero lo de Hidalgo fue notable. Su sonido terminaría siendo a todas luces superior al de Angra y eso es digno de aplauso. Y lo segundo es el recibimiento de la gente. Calidez, entusiasmo y respeto. Gabriel es un músico que se ha ganado a pulso el reconocimiento de la gente y que tiene, a diferencia de muchos, una afable cercanía con sus seguidores.

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Un show cuidado en todos los detalles, desde el sonido, las luces y la interacción con la gente, en la que cada uno de los integrantes (salvo Stagnaro) tuvo su momento para dirigirse al público (notable estuvo la “parada de carros” de Cler a un desubicado de la audiencia), lo que demuestra que Hidalgo es capaz de hacer colectivo un proyecto así de personal. Treinta minutos que se pasaron volando y que como siempre, demuestra que la inclusión de bandas nacionales es un acierto, que son un aporte y que en Chile hay músicos de calidad que pueden pararse en cualquier escenario y que no son “acompañamiento” del show, sino que un gran “complemento”.

Setlist de Hidalgo:

01. Infragilis
02. Tower of Illusion
03. Sempuray
04. Lancuyen
05. Mato Grosso
06. Charagua

LA DIOSA DEL FUEGO Y SU JARDÍN SECRETO

Como el show de Hidalgo comenzó y por ende terminó más tarde de lo previsto, la jornada se atrasó respecto a su planificación inicial. No ayudó demasiado a la espera la música envasada que por momentos se tornaba desesperante, y tampoco había demasiado ambiente en esos instantes. Ello por cierto hasta que se apagaron las luces, a las 21.30 horas, aunque por algunos segundos hubo un “oooso”, pues no todo estaba listo en esos momentos. Tras algunos instantes, eso sí, se escucharía un respirador artificial, señal inequívoca de que el show comenzaría, como era lógico, con Newborn Me, el corte de apertura de Secret Garden. Y así sería, saliendo a escena el debutante en Chile, Bruno Valverde, muy aplaudido, y luego el resto de los músicos, incluyendo a un Rafael Bittencourt con un sombrero muy a lo Vinnie Paul, aunque ciertamente sin las adiposidades del rubicundo y mítico baterista de Pantera. 

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Ya en el corte inicial del show pudimos apreciar que el sonido, lamentablemente, no sería de los mejores, tal como aconteció con Sonata Arctica, y es de esperar que no se trate de un problema basal del Teatro Cariola, como en su oportunidad sucedía con el Estadio Víctor Jara, recinto en el que el “rebote” es más frecuente de lo deseable. Pero volviendo a la apertura del show, ahí ya pudimos apreciar el que sin dudas fue uno de los puntos más altos de la jornada: el impresionante nivel técnico del joven Bruno Valverde, que es un espectáculo por sí solo, ya lo habíamos visto en algunos videos pero obviamente es distinto verlo en vivo, con su técnica “de revés” con la baqueta izquierda (formalmente llamada “traditional grip” para tomar las baquetas que no es muy común en el mundo del Metal, donde predomina la técnica “matched grip”). Más allá del problema del sonido, que especialmente se notó con los vaivenes en la voz de Fabio, fue un buen inicio, en que incluso a Bittencourt le llevaron una guitarra electroacústica para ejecutar el correspondiente pasaje.

Sin pausas y con un público bastante participativo, llegaría el primero de los clásicos de la jornada, Acid Rain del Rebirth, que por allá por el 2001 fue el primer tema que conocimos del en ese entonces “nuevo Angra”, con Edú Falaschi. Incluso aquí, pese a que por momentos costaba “entender” lo que sonaba, pudimos vivir los primeros “o-o-ooo-o” de la velada, qué linda música es esta que te permite corear los solos. Y luego, otro clásico “moderno”, la espectacular Spread Your Fire del Temple Of Shadows, uno de los mejores cortes de toda la carrera de la Diosa del Fuego, muy disfrutado y bien ejecutado pese a que quizás le hayan faltado los coros “envasados” para darle un poquito más de consistencia.

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Lione nos da las gracias y recibe como respuesta uno de los múltiples “olé, olé olé olé, Angra, Angra” que se verían en la jornada. Nos dice, en un esforzado español, que la banda está muy agradecida de tocar nuevamente en Santiago, y que quiere escuchar a la gente con una canción de Fireworks, nada menos que la genial Lisbon, el primer single de la última placa de Angra con André Matos. Un tema alucinante que marcó uno de los momentos más altos de la jornada, pese a sonar un tono más abajo y que uno termina extrañando esa subida de una octava en el coro hacia el final, que hemos visto otras veces en vivo. Y nuevamente sin detenerse llegaría la segunda defensa de Secret Garden, con la extraordinaria Perfect Symmetry, sin dudas uno de los momentos más altos de su última placa, con un trabajo de guitarras soberbio, que quizás no haya alcanzado el brillo del estudio precisamente a causa de un sonido que nunca terminó de cuajar.

Se adelanta Felipe Andreoli y el imponente sonido de su bajo para ejecutar el tercer tema de la noche perteneciente a Secret Garden, la interesante Storm of Emotions, que aligual que en su versión de estudio, contó con Rafa Bittencourt cantando su parte. Comentamos a propósito de la revisión del disco que tener a Bittencourt cantando más protagónicamente es todo un acierto y se ratifica en vivo, le da otro carácter y otra variante a la banda, lo que se agradece.

Fabio nos pregunta si estamos cansados y ante nuestra obvia respuesta negativa nos pregunta si queremos más, y por cierto nuestra respuesta cambió a una positiva, anunciándonos una canción “un poco antigua”, nada menos que Angels Cry, una de las joyas máximas del catálogo de los paulistas y que sin duda es uno de los temas antiguos que mejor suena en la voz del italiano. Sin duda uno de los pasajes más cantados de toda la velada y que tiene la particularidad de ser doblemente ovacionado cada vez que lo tocan en vivo: al final de la alucinante sección instrumental y al término de la canción.

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Después de Final Light, otro corte de su nuevo trabajo, con sus geniales pasajes instrumentales y que tuvo una buena respuesta por parte del respetable, vendría uno de los mejores momentos de la jornada con Holy Land, un tema que se sale de los parámetros del Heavy Metal y que sólo una banda como Angra podría haber incorporado a nuestra cosmovisión. Es cierto, Fabio no tiene la sensibilidad de André Matos, pero lo hizo de muy buena manera, y además el hecho de que el sonido del tema no fuese tan eléctrico –con el rebote que padecimos durante todo el show– ayudó a poder disfrutarlo más. Destacable además haber visto a todos los músicos –excepto Fabio– haciendo percusión, Rafa y Felipe se alternaban una especie de clave, Rafa también por momentos con un maraca y Kiko también con uno de estas últimas. Quizás haya sido el momento en que más compenetrado se notó a Kiko con la banda, puede que sea una sensación personal, pero conversando con cercanos tuvieron la misma impresión, que Kiko durante el show se veía un poquito distante y sin dudas menos participativo que en otras ocasiones en que hemos tenido la fortuna de verlo en vivo. De todas maneras nada de eso pasó durante la interpretación de Holy Land, sin dudas uno de los momentos más cálidos de la velada, al igual que el que se viviría a continuación, cuando Rafa presenta a “el niño, el maestro, Bruno Valverde”, dando el pie a que el joven baterista se luciera con un solo memorable, alucinante, lleno de colores y de talento. Impresionante lo del muchacho y que demuestra que no sólo no tiene nada que envidiarle a los grandes bateristas de todos los tiempos de la escena, sino que su juventud probablemente le permita ir posicionándose en el tope de los rankings en un futuro no muy lejano. Brillante y muy merecidos los “Bruno, Bruno” que le dedicó un público que probablemente en su mayoría era mayor que él.

angra15cl-13Le tocaba descansar a la banda así que Rafael se sentó solo con su guitarra acústica frente a nosotros a contarnos que había estado en Chile en Febrero junto a su esposa, que había ido a Viña del Mar, al valle de Casablanca. Tal como nos contó en la entrevista que le hicimos hace un par de meses, Rafa es fan de los vinos chilenos y de hecho en tono de broma dijo que lo mejor en Chile era el vino y no las personas, causando las risas del respetable. Luego nos pidió que levantáramos la mano a quienes habíamos escuchado Secret Garden completo, para luego entregarnos, en solitario, una versión muy íntima de Silent Call, corte que cierra el último trabajo de los brasileños.

Era un momento alto del show que lamentablemente se diluyó en buena parte por algunos problemas de sonido que trajeron como consecuencia que Fabio tuviese que “rellenar” durante un par de minutos. Primero nos volvió a preguntar si estábamos cansados, luego nos hizo cantar, incluso en un momento interactuó con un joven del público que estaba adelante. Exhibió su oficio e incluso algunas “perlitas” de sus condiciones vocales, improvisando un pasaje de Nessun Dorma de Puccini –conocida por la interpretación de Pavarotti y que fuese versionada en su tiempo por Eric Adams de Manowar en el Warriors Of The World– y homenajeando al recientemente fallecido Christopher Lee, célebre actor británico que dentro de su prolífica carrera participó en grabaciones junto a Rhapsody y Manowar, además de ser fan del Heavy Metal. Finalmente se solucionaron temporalmente los problemas técnicos y Fabio nos anuncia un tema de Holy Land, la espectacular Nothing To Say, otra de las figuras más refulgentes del catálogo de Angra con su percusión tribal y su vibra clásica, parte esencial de cualquier compilado que uno debiese hacer si le piden armar un disco con lo más granado del Power Metal. Quizás haya faltado un poco más de atrevimiento de Fabio con los altos pero de todas maneras fue un punto alto de la jornada.

Luego, dos temas de Temple Of Shadows, probablemente la mejor placa de la banda desde su período inicial. Lo primero, la sólida Waiting Silence, con un muy buen trabajo coral especialmente de las segundas voces, y luego la alucinante Angels & Demons, con un fabuloso Bruno Valverde, que ejecuta cada golpe con su sello y estilo, y sin demostrar mayor desgaste ni esfuerzo, lo que es aun más llamativo en temas de altísima exigencia técnica como este. Otro problema de audio, esta vez en la voz de Fabio –que incluso hizo un par de gestos hacia un costado–, conspiró un poco en contra de generar una sensación más plena, pero de todas maneras también se encuentra dentro de los puntos altos del show.

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Tras un nuevo “olé, olé olé olé, Angra, Angra” e incluso un “olé, olé olé olé, Kiko, Kiko” por parte del público, tributando a nuestro representante en las ligas mundiales del Metal tras su llegada a Megadeth, la banda cerraría la primera parte del show con el sexto tema de Secret Garden y que probablemente sea el más destacado de esta placa, la genial Black Hearted Soul. Personalmente es el tema nuevo que más quería ver en vivo, y tampoco generó una sensación “plena”, fundamentalmente por la voz de Fabio, que más allá de los detalles técnicos que a estas alturas lamentablemente no eran pocos, no tomó demasiados riesgos y definitivamente no se jugó con todos los altos, especialmente en el coro, cosa en la que uno puede ser más comprensivo tratándose de canciones que originalmente no son de él, pero en las “suyas” me parece que la vara es diferente. Así, tras una hora y media de espectáculo, la banda se despidió por primera vez del escenario.

Tras una pequeña espera y un nuevo “olé, olé olé olé, Angra, Angra”, la banda vuelve al escenario, se instala la guitarra electroacústica para Rafa y comienzan a ejecutar Rebirth del homónimo disco de 2001. Gran tema, con trabajos vocales buenísimos y con un sensacional cambio de ritmo al momento de los solos, muy bien ejecutado como siempre, pero me parece que hay otras canciones en el catálogo de la banda que podrían ocupar el destacado lugar en los setlist de Angra que generalmente ocupa Rebirth, terminando los shows y normalmente volviendo de los encore. Pero es un tema “regalón” de la banda y uno lo entiende.

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Y para terminar, una bomba doble: la primera, probablemente el principal clásico de la banda, con su puntapié inicial del Unfinished Allegro de Schubert, la gigantesca Carry On, un tema crucial e importantísimo para quienes nos enamoramos de esta música hace ya más de la mitad de nuestras vidas, y que entendemos casi como un crimen cortarlo a la mitad, pese a que después uno reflexiona y se da cuenta que la exigencia vocal es derechamente criminal, incluso para un tipo con el fabuloso talento y versatilidad de Fabio Lione, a quien además nunca se terminó de notar 100% cómodo con las condiciones del show. Pues bien,una vez cortado a la mitad, y retomando lo que se hizo en giras pasadas, conectaron Carry On con otro tema gigante, Nova Era, otra canción esencial del catálogo de la banda, especialmente para quienes ya éramos fans de los paulistas al momento de la salida de André Matos y pensamos que Angra podía morir, el hecho de tener un retorno con un disco como Rebirth que se inicie con un tema del peso e inspiración de Nova Era significó un alivio más allá de lo meramente musical. Tras una hora y cincuenta minutos y con los sones de Gate XIII –la outro de Temple Of Shadows–, y más allá de esa pequeña desilusión que uno siente cuando le cortan Carry On, terminó siendo un muy buen cierre para una buena jornada, pero que siendo sinceros pudo haber sido mucho mejor, pues lamentablemente fue fecunda en detalles que conspiraron contra mejores sensaciones.

Vivimos un show en que quizás, en lo menos positivo, se haya notado a la banda pasándolo menos bien que en el recital el 2013 –aunque sin dudas sin alcanzar el nivel derechamente de sufrimiento que se notaba en escena en el Teletón el 2011–, probablemente a un Kiko algo menos partícipe espiritualmente que en otras oportunidades, y a un Fabio algo incómodo con los detalles técnicos y sin poder entregar su 100%, todas cosas muy relevantes en una banda como Angra, cuya unicidad está dada precisamente por los detalles y por la emocionalidad que imprimen a sus composiciones y a sus shows. Pero por otra parte vimos la acostumbrada calidad de los paulistas, la devoción de su fanaticada más acérrima –recuerdo a unos muchachos en el palco del lado izquierdo del escenario que estaban realmente vueltos locos viendo a la banda tan cerca, incluso en varias oportunidades Rafa y Felipe les palmearon las manos–, y la genialidad de su nuevo “chiche”, Bruno Valverde, realmente un prodigio. Es de esperar que en la próxima visita de los brasileños las condiciones sean las óptimas y puedan entregarnos todo lo que tienen. Estuvo bien, lo pasamos bien, pero pudo ser mejor.

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Setlist de Angra:

01. Intro / Newborn Me
02. Acid Rain
03. Spread Your Fire
04. Lisbon
05. Perfect Symmetry
06. Storm of Emotions
07. Angels Cry
08. Final Light
09. Holy Land
10. Solo de batería de Bruno Valverde
11. Silent Call
12. Nothing to Say
13. Waiting Silence
14. Angels and Demons
15. Black Hearted Soul
Encore
16. Rebirth
17. Unfinished Allegro / Carry On / Nova Era
18. Gate XIII (outro)

GALERÍA DE FOTOS:

 

Concordaremos la gran mayoría de quienes asistimos al anterior concierto de Angra en Chile, en 2011 en el Teatro Teletón, que no fue una de las oportunidades en que mejor le han resultado las cosas en esta tierra. Severos problemas de sonido, poca cantidad de público, y sobre todo el lamentablemente decreciente rendimiento vocal de Edú Falaschi, fueron factores incidentes en que ni para los fans, ni muy seguramente para la banda, haya sido un concierto para llevar perpetuamente en la memoria. Tras la partida de Edú hace ya más de un año, que no por previsible dejó de ser dolorosa –especialmente para quienes tenemos en muy alta estima el período en que Falaschi estuvo a cargo de las voces de la Diosa del Fuego–, la banda quedó en una especie de “limbo”, en que se han tomado las cosas con cierta calma en la búsqueda de un cantante coterráneo, la cual sin dudas no debe ser fácil, porque hay que ponerse esos zapatos, la de ser el cantante de una de las bandas de rock latinoamericanas más trascendentes de todos los tiempos.

Pero mientras tanto, Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt nos sorprendieron con una noticia: invitaron nada menos que al italiano Fabio Tordiglione, más conocido como Fabio Lione, a cantar con la banda al festival “70.000 Tons Of Metal”, y al parecer la química funcionó de tal manera que se extendió el convite para hacer una pequeña gira por Sudamérica, la que por fortuna nos contempla. Qué podemos decir a estas alturas que no hayamos dicho de Lione, sin dudas uno de los mejores cantantes de la escena, que además de su gran voz demuestra mucha versatilidad, pasando de la épica de Rhapsody Of Fire a la sofisticación de Kamelot como quien cambia de canal en la televisión y sin perder identidad. Si varios teníamos a Lione en un podio por su rendimiento en Rhapsody, hubo que construirle otro piso al ver su gran manejo y capacidad de situarse en escenarios y estructuras musicales muy distintas a la épica de los itálicos. Ante ello, la promesa era similar a ver la presentación de un refuerzo de alta alcurnia en un partido internacional, la expectativa de un show potente e intenso que siempre prometen los brasileños creció al saber que Lione vendría como mascarón de proa.

ARIADNA PROJECT

Mucha incertidumbre, a distintos niveles, había respecto al primer número de apertura de la velada. Algunos no sabían quiénes eran, otros apostaban a que era “Adriana”, y un tercer nivel ya sabía que se trataba de una agrupación argentina, pero pocos conocíamos la propuesta de Ariadna Project. De esta forma, a las 20.00 horas, con un telón de Animal de Six Magics, y con un público que en esos momentos no superaba las 500 personas, lo que hizo temer en algún instante con repetir la escasa asistencia del último show de Angra el 2011, saldrían a escena los jóvenes argentinos, quienes no por no ser conocidos en nuestro país iban a dejar de llamar la atención, con su Power muy inspirado por la movida escandinava liderada, cómo no, por Stratovarius, con ese formato de quinteto con una sola guitarra y con un tecladista shredder como en este caso es Guillermo D’Medio.

Una propuesta interesante, cantada en español, con un vocalista como el calvo Rubén Gauna (con cierto parecido al “Sacha” Sáez, ex delantero de Audax Italiano) con un buen manejo de diversos matices y, en suma, con una propuesta bastante intensa y sobre todo muy melódica. Muy agradecidos por la oportunidad de estar mostrando sus temas allende los Andes, en treinta y cinco minutos los muchachos trasandinos exhibieron temas propios, como las destacadas Nuevo Amanecer y Aprendiendo a Creer, y cerraron con la notable Y Las Sombras Quedarán Atrás (tras la cual Rubén presentó al resto de la banda, Alexis Espinosa en bajo, Rodrigo Gudiña en guitarra y Jorge Perini en batería), más la hímnica e influyente Hunting High And Low de los ya míticos Strato. Buena banda, que fue capaz de sobreponerse a algunos problemas de sonido, y a la cual si bien le quedan algunas cosas por pulir (especialmente en el ámbito escénico), seguramente oiremos de ellos en el futuro, muy pronto.

Setlist Ariadna Project:

01.La Llave
02.Nuevo Amanecer
03.Muere La Noche
04.Aprendiendo a Creer
05.Y Las Sombras Quedarán Atrás
06.Hunting High And Low (cover de Stratovarius)

SIX MAGICS

Gracias a Dio comenzó a llegar más público y comenzó a formarse una masa más o menos respetable en la cancha del Caupolicán, más digna de la calidad de las bandas que se desempeñarían en escena. Y a las 20.50 horas llegaría el turno de ingresar al escenario a los nacionales de Six Magics que, hay que decirlo, se veían rarísimos sin su líder y referente Erick Ávila, reemplazado en esta oportunidad por Gabriel “Pickblade” Hidalgo, ex integrante de la banda y que no vamos a descubrir ahora su gran talento en las seis cuerdas. Erick está en Alemania trabajando en diversos proyectos, entre ellos la posibilidad de Six Magics de girar por Europa el próximo año, tal como lo señaló su vocalista Ely Vásquez, quien le dedicó el show a su líder físicamente ausente pero presente en todo lo que dice relación con la banda.

El quinteto nacional, compuesto –además de Ely y Erick, reemplazado por Gabriel en este show– por su cofundador Pablo Stagnaro en batería, Mauricio Nader en bajo y Pablo Sepúlveda en guitarras, tiene cancha y muchas horas de vuelo como para saber manejarse en este tipo de instancias, centrando su show en sus últimos trabajos, de los cuales nos mostraron Rolled, Falling Angels, Another Name (de su última placa, Falling Angels), además de They y Behind The Sorrow, sólo recordando su pasado más lejano con la contundente y muy Power Caleuche (The Flying Dutchman). Personalmente prefiero el Six Magics más cargado al Power que hacían hace algunos años, pero no por ello dejaremos de destacar la gran reinvención y atrevimiento de esta talentosa agrupación, que frecuentemente se saca lustre y que siempre luce de manera irreprochable en el escenario, además con el plus que le otorga su voz femenina. Se agradece la calidad, el profesionalismo y la entrega de una de las bandas líderes de la escena nacional, mostrada en media hora en el escenario del Caupolicán.

Setlist Six Magics:

01. Intro / Rolled
02. Falling Angels
03. Another Name
04. They
05. Behind The Sorrow
06. Caleuche (The Flying Dutchman)

ANGRA

Mayor tranquilidad comenzó a generar el público que desde el inicio de la jornada comenzó a rellenar la cancha del Caupolicán. A estas alturas, mientras el reloj ya pasaba de las 21.30 horas, la cantidad de personas superaba los cuatro dígitos y me atrevería a estimar en unos 1.200 espectadores, cosa que a uno le parece muchísimo más digno de la calidad e importancia de la Diosa del Fuego, aunque por cierto a uno le gustaría que fuese aun más gente y que siempre tuviéramos recintos llenos.

Cae el telón de Six Magics y se revela el de Angra, que no por ser “sencillo” dejaba de ser imponente, una adaptación de la carátula de Rebirth. También se dejó ver la batería, con dos parches de Angels Cry en los bombos. Y a las 21.50 horas se corta la música envasada del …And Justice For All, se apagan las luces y llegaría a su fin la espera, la incertidumbre, de cómo funcionaría Angra con un “refuerzo” en las voces como Fabio Lione.

Mientras sonaba la intro, el primero que pasó a su puesto fue Ricardo Confessori hacia los tarros, y luego paulatinamente se fueron instalando Kiko Loureiro, Rafael Bittencourt (con un bigote que lo hacía verse parecido al argentino Leopoldo Jacinto Luque) y Felipe Andreoli en sus respectivos puestos, comenzando a ejecutar una de las obras maestras que ha sabido componer esta banda, la gloriosa Angels Cry deldisco homónimo, que debe ser uno de los mejores discos debut de la historia del rock. Todo esto ante la alegría del público que sabía que estaba presenciando un instante glorioso. Quedaría sólo una duda: ¡cómo encaja aquí Fabio Lione! Y las primeras respuestas llegaron con este tema, en Fabio no encontraríamos la “delicadeza” de un André Matos pero sí otras virtudes, que el italiano muy inteligentemente se encargaría de hacer destacar, lo que se inició con este tema, donde Lione convierte ciertos instantes más “delicados” en momentos aguerridos, con menos facultades para llegar a los imposibles agudos de André, pero compensándolo con gran entrega y potencia, y sobre todo con un dominio absoluto de la posición de frontman, donde Fabio aprueba con honores.

Sin ninguna pausa Angra nos regalaría la soberbia y alucinante Nothing To Say del Holy Land, uno de los temas favoritos de gran parte de los fans de Angra dentro de los que, modestamente, me incluyo. La cantidad de influencias vertidas en esta canción, concentradas y optimizadas, generan un cóctel emocionante cada vez que uno la escucha, y con mayor razón en vivo. Pese a que Fabio marró en la letra en un momento, salvó con total suficiencia a tal punto que pocos se deben haber dado cuenta. A estas alturas ya notábamos una diferencia sustancial con el show del 2011, donde la banda se notó apagada, triste, específicamente recuerdo la cara de Felipe Andreoli, a quien en aquella ocasión se le notaba demasiado no estar disfrutando en el escenario. Ahora fue totalmente distinto, cuando inician la ejecución del tema, Kiko y Rafael se pararon al lado de la batería de Confessori y lo hicieron de manera coreografiada, se notaba que lo estaban pasando bien. Y eso reconfortaba a esas alturas, más allá de lo bien que lo estábamos pasando nosotros, el notar a la banda contenta fue uno de los puntos más altos de la jornada.

Con el protagonismo de Felipe en el bajo, que se va en un momento hacia el centro del escenario, vendría el momento de Waiting Silence de ese gigantesco disco que es el Temple Of Shadows. Un corte bastante más progresivo, otra de las principales influencias de Angra, que es una especie del persa Biobío del Metal, encuentras de todo, en distintas formas, etapas y antigüedades. A estas alturas ya podíamos hablar de una tendencia: Fabio se manejaría vocalmente más a sus anchas en los temas de la era de Edú, y es razonable. No quiero decir que en los temas de la era de Matos lo haya hecho mal, para nada, al contrario, sino que lo sentí más cómodo en las canciones de la segunda etapa de la carrera de Angra.

Fabio nos saluda, nos dice que hace frío pero que “con la buena música no es frío”, luciendo un español empeñoso y bastante aceptable. Nos cuenta que van a tocar temas de toda la discografía de la banda (cosa que como veremos cumplirían al pie de la letra), y que ahora volverían atrás con Time, uno de los temas más queridos de Angels Cry, donde Fabio, como dijimos, sin la delicadeza de Matos sino que con la potencia de un generador termonuclear industrial con doble turbina nos entregó una versión más aguerrida, quizás algo más rockera, recibida con bastante alegría, aunque probablemente con algo menos de pasión por parte del público de lo que uno habría esperado, que es un punto que se repetiría a lo largo de la jornada, puede ser el único pequeño “pero” de toda la velada.

Ya habíamos visitado los dos primeros discos con Matos y sería el turno del tercero, el fabuloso Fireworks, disco algo cuestionado pero que personalmente me fascina, pese a haber sido compuesto en un momento donde las relaciones humanas en Angra no andaban del todo bien. Y su single Lisbon sin duda es de sus temas más emblemáticos, donde Fabio mostró mucha entrega e inteligentemente no arriesgó con demasiados altos. El “oooh, skies are falling down” fue de los momentos más cantados de la noche.

Lione nos da las gracias tras los “olé, olé olé olé, Angraaaa, Angraaa” del público, y las miradas se dirigieron hacia el costado derecho del escenario (nuestra izquierda), donde Kiko Loureiro, haciendo gala de una gran versatilidad, se puso detrás del teclado, colgándose su guitarra en la espalda, y en modo piano comenzó a ejecutar junto a Fabio la estupenda Millennium Sun de Rebirth, primer disco de la era Falaschi. Hay pocas cosas más rockeras que ver a un chascón tocando piano y esa escena con Kiko a las teclas, se agradece. Palabras aparte para el desempeño de Fabio, que se ganó una ovación y unos “Faaabiooo, Faaabiooo” por su sensacional desempeño en este corte que pareció hecho para él.

La banda estaba contenta y se notaría en el siguiente momento. Fabio anuncia “una canción muy buena del Temple Of Shadows” y al inicio hubo una descoordinación con la batería de Confessori, momentos en los cuales Fabio salió jugando diciéndonos que nos había faltado gritar más. En ese tipo de situaciones se nota no sólo la “cancha” y experiencia sino que la armonía de la banda. Pues bien, pasado ese mínimo impasse sería el turno de la impresionante Winds Of Destination, que en el disco cuenta con la colaboración nada menos que del profesor Hans Jürgen Kursch, y que en un inicio fue “cubierto” por Felipe Andreoli, en el primer verso. Nuevamente Kiko en un momento se va hacia el piano, para después volver a hacer ese extraordinario dúo de guitarras gemelas con Rafa Bittencourt, quienes tienen una química muy especial para tocar juntos, cosa que se ratificaría minutos más tarde. Nuevamente destacar a Fabio, que no sólo era capaz de ponerse los zapatos de Matos y Falaschi y poder caminar con ellos, sino que también los de Hansi.

Tras los aplausos, Fabio nos señala que ahora van a tocar una de sus canciones favoritas, “una canción muy linda”. Y vemos a Confessori con una maraca grande marcando ese ritmo de música popular brasileña que caracteriza a Gentle Change, para posteriormente Kiko unirse a este fenómeno con dos maracas chicas. Un tema que transita por diversas tesituras, bastante difícil de ejecutar en vivo precisamente por su cantidad de matices y sutilezas, y donde nuevamente uno pudo notar a una banda pasándolo bien.

Fabio nos pregunta: “tú quiere más?” Ante el obvio “síiii” nos contrapreguntó “¿Una? ¿Tres? ¿Cinco? ¿Siete? ¡Tenemos que tocar tres horas!”, lo que obviamente causó gran alegría. Nos presentó un tema de Aurora Consurgens, que no sería cantado por él sino que por Rafael Bittencourt, tal como lo vimos en el recital pasado, donde Edú descansaría mientras Rafa cantaba The Voice Commanding You. Siempre he admirado profundamente a los músicos capaces de cantar y tocar algún instrumento, hay que tener una coordinación realmente formidable, y Bittencourt no es la excepción, su voz no es tan potente pero es un más que competente cantante y además le da un matiz distinto a los shows, es a todas luces un aporte. No es un tema sencillo y Rafa salió bastante airoso, aunque mi momento favorito es cuando losdosguitarristas se ponen de frente y se “cruzan” para tocar los solos armónicos, como sucede en este tema.

Los roadies de la banda se apresuraron en instalar una guitarra acústica, pues lo que vendría sería un tema dificilísimo de interpretar en vivo, Late Redemption del Temple Of Shadows, que como sabemos en estudio tiene la no despreciable colaboración del célebre cantante de música popular brasileña Milton Nascimento. Aquí entre Kiko, Rafa y Felipe cubrieron vocalmente el enorme espacio que utiliza Nascimento en este corte, con más garra que calidad vocal, pero bueno, tampoco es grave ni mucho menos, al contrario, se agradece el valor de atreverse a tocar en vivo un tema así, y que salió con números azules en el balance.

Nuevamente Kiko se dirigió al teclado y Fabio nos anuncia que “esta canción está en el segundo trabajo”, la fabulosa Silence And Distance, que podríamos entender como el “papá” de temas como Millennium Sun.La progresión de este tema es realmente fantástica y en vivo emociona, sin dudas es de los temas más queridos de la banda y se notó, pese a que, como dijimos anteriormente, quizás faltó un poquito más de entrega de parte del público, obviamente esto no incluye en lo absoluto a los muchachos/as que cantan todas las canciones. ¿Habrá influido el tratarse de un show al final de un día laboral/estudiantil pesado? Es posible. De todas formas no es algo grave, sólo me parece que fue el único factor que aprobó sin distinción máxima en toda la jornada.

Volviendo al show, llegaría el momento acústico, sólo con Kiko y Rafa sentados con sus guitarras. Loureiro nos dice en un español bastante correcto que ahora viene un momento más “intimista”, lo que obviamente causó los típicos gritos e insinuaciones que se hace en este tipo de situaciones. Nos dice que “no somos mucho de hacer esto en los conciertos, sino que en los hoteles y en nuestras casas”, que iban a tocar cosas “más viejas” porque “estamos un poco viejitos”, ante las risas y agrado del público, que además rió de buena gana junto a los guitarristas cuando Kiko no podía pronunciar la palabra “compuso”, diciéndole “composto” y después “composo”. Luego Kiko habla de que con Rafa antes tenían otra banda, todo bajo tal tipo de insinuaciones del respetable que incluso, a la usanza del Festival de Viña, les pedía “el beso”, lo que fue recibido con gran humor por ambos, especialmente por Rafa que se paró a darle un abrazo “fraterno” a Kiko, que nos cuenta que el siguiente tema sería algo que Rafa, “uno de los mejores compositores del mundo”, escribió cuando tenía diecisiete años. Y sería una sorpresa pues no estaba contemplada en el setlist, el tema más antiguo ejecutado durante la velada, la emotiva Reaching Horizons, sólo con ambas guitarras y la voz de Rafael, ovacionado merecidamente.

Seguiría el momento acústico con el único tema de la noche que recordó al disparejo Aqua, el último disco de la banda, pero que para hacer justicia con la promesa de recorrer toda su discografía, había que recordar. Bonito tema A Monster In Her Eyes, con “influencias andinas” como señaló el propio Kiko, y que luego dio paso al último corte de la fase acústica del show, la inolvidable Make Believe, cantada por Kiko, de forma bastante correcta y muy aguerrida, se agradece cuando uno nota en los músicos que están dando todo lo que tienen e incluso más de lo que uno espera. Excelente la parte acústica del show, fue un quiebre necesario y con la duración precisa.

Con rapidez los roadies desarmaron el set acústico para la vuelta del resto de la banda escena, para ejecutar lo siguiente, que sería la melancólicamente impecable No Pain For The Dead del Temple Of Shadows, que cuenta en estudio con la voz femenina de Sabine Edelsbacher (cantante de Edensbridge), la que fue cubierta de forma muy entregada por Rafa Bittencourt, ganándose muchos aplausos.

Ya acercándonos al final, Fabio nos cuenta que el setlist es un poco diferente a lo que tocaron en Buenos Aires y en Brasil, lo cual fue recibido de muy buena forma, y nos anuncia un tema que no estaba en el set. Wings Of Reality, del Fireworks, fue el primer tema de Angra en Chile en el ya lejano 18 de Abril de 1999, en el mismo recinto. Para quienes tuvimos la fortuna de asistir a ese inolvidable show fue un momento bastante emotivo, además de ser un tema de calidad incuestionable y que fue bastante disfrutado, máxime al considerar que era una novedad que Angra nos estaba entregando.

Y para cerrar la primera parte del show, Angra saldaría una deuda. Y una de esas grandes. Si no me falla la memoria, nunca habían tocado Evil Warning en Chile, pese a que sin dudas es uno de los temas top de la carrera de la Diosa del Fuego. Pues bien, al fin vimos al público mucho más entregado y comprometido, y no era para menos, nos estaban regalando uno de los clásicos máximos del Angels Cry, para cerrar la primera parte del show, con un setlist de ensueño.

Tras el encore se escuchan los inconfundibles sones de la Sinfonía Inconclusa de Franz Schubert, lo que de todas maneras nos llevaría a un solo destino, que no es otro que la fabulosa y atemporal Carry On, probablemente el máximo himno de la carrera de los brasileños. Otra pequeña deuda: en los últimos tiempos cuando la tocaban en vivo estaban cortándola a la mitad, cosa que es derechamente un crimen, pero por fortuna en esta oportunidad la tocarían completa. Qué decir de Fabio que no hayamos dicho, el tipo es un monstruo, que claro, se vio complicado y con las venas de su frente y cuello al borde de reventarse al tratar de responder a las exigencias de este tema, pero salió adelante con una garra incuestionable. Excelente momento, más aun al repetirse esa posición de frente a frente entre Kiko y Rafa al momento de los solos que brinda un plus escénico importante.

En un tono algo más relajado y festivo, Kiko sale a escena con una cámara con un trípode grabando a la banda y a la gente, mientras los restantes músicos comenzaban la ejecución de Rebirth, el penúltimo tema de la velada. Conmueve la entrega de los muchachos cuando entre todos cantan el “recalling, retreating, returning, retreaving”, y así se entendió, siendo muy aplaudidos.

Y sin parar, llegaría el último tema de la noche, la enorme Nova Era, tema estandarte de la era Falaschi, que abre no sólo Rebirth sino que la fructífera era de Edú en la banda por allá por el año 2001. Recién en esos momentos le llegó a escena una bandera chilena a Kiko, a ese pequeño tipo de cosas me refiero cuando señalo que quizás faltó un poquito de mayor participación del público en el show, el público es parte importante del espectáculo. Y así, a las 23:55 horas, y con el outro Gate XIII de fondo, tras dos horas y cinco minutos, la banda se despide del escenario con una sonrisa de oreja a oreja, merecida y bien ganada.

Más allá de la óptima, valiente y aguerrida presentación de Fabio Lione enlas voces, creo que lo más relevante del show fue el haber notado que Angra está dando pasos para volver a ser lo que fue. La sensación con la que nos quedamos en su concierto anterior fue de preocupación, se notaba a una banda tensa y que no disfrutaba demasiado lo que estaba haciendo, -más allá de su profesionalismo incuestionable-, a tal punto que no pocos nos cuestionamos acerca del futuro de la agrupación. Pero ahora nos quedamos con la sensación de tranquilidad de haber visto a los brasileños (y al italiano) dejando “todo en la cancha”, y es de esperar que esto sea el inicio de un proceso de reconstrucción compositiva, que acierten con el cantante que elijan, y que sigan maravillándonos con ese tipo de composiciones que sólo ellos pueden hacer. Por ahora, nos quedamos contentos al ver que hicieron un show a la altura de su legado y trascendencia.

Setlist de Angra:

01. Intro / Angels Cry
02. Nothing to Say
03. Waiting Silence
04. Time
05. Lisbon
06. Millennium Sun
07. Winds of Destination
08. Gentle Change
09. The Voice Commanding You (cantada por Rafael Bittencourt)
10. Late Redemption
11. Silence and Distance
12. Reaching Horizons (cantada por Rafael Bittencourt)
13. A Monster In Her Eyes (cantada por Rafael Bittencourt)
14. Make Believe (cantada por Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt)
15. No Pain for the Dead
16. Wings Of Reality
17. Evil Warning
Encore
18. Unfinished Allegro / Carry On
19. Rebirth
20. Nova Era

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

 

Angra en Chile

Más allá de la irregularidad de su último trabajo en estudio, Aqua (2010), siempre causa expectación la visita de Angra a Chile. Y es que los brasileños son una agrupación a la que el público chileno le tiene un gran afecto y aprecio, por varias razones… en primer lugar, son una de las primeras bandas de Power Metal (más allá de sus innegables influencias progresivas) que visitaron Chile, por allá por Abril de 1999 (cómo olvidar a Helloween en el Monsters de fines del ’98 abriendo los fuegos, luego a Stratovarius en Marzo ’99, Angra en Abril y Gamma Ray en Mayo!! Qué tiempos!!)… pero también el hecho de venir desde aquí cerca, desde Brasil, y toda la onda latina y neoclásica que han incluido en su sonido durante toda su carrera los transforman en una banda distinta, más allá de sus enormes quiebres o de los vaivenes de sus últimos trabajos. Y eso siempre ha repercutido su público chileno, que si bien quizás ha decrecido en número tras la ya lejana partida de André Matos, no por ello es menos entusiasta.

Sin embargo, una profunda sensación de desánimo se me produjo al llegar al Teatro Teletón, al ver a tan poca gente. Sin exagerar, al entrar al Teatro no había más de doscientas personas, cifra absolutamente indigna de una banda de tanta categoría e importancia. Probablemente haya tenido algo que ver el hecho de que la última presentación de los paulistas (donde además de tocar en Santiago lo hicieron en Valparaíso y en Puerto Montt) fue en diciembre del 2009, menos de un año y medio atrás, aunque en dicha oportunidad vinieron sin un disco nuevo, distinto a esta ocasión donde la gira es promocional de Aqua, su último largaduración, y sin duda la enorme cantidad de conciertos que ha habido en el último tiempo conspiró contra una mayor asistencia.

Concerto (Angra en Chile)Tras una prueba de sonido in situ, a eso de las 19.50 horas (y con luces prendidas) saltaron a escena los nacionales de Concerto, el primer número de la velada. Ya habíamos visto al sexteto en la anterior presentación de Angra en Chile y me pareció que su propuesta se consolida bastante, más aun al contar en las voces con el gran Jaime “Simón Zelote” Salva, uno de los mejores cantantes de Chile, que con su performance se transforma en el primer foco de luz de la banda, más allá del carisma y los solos de Nelson Navarro y de la participación de Felipe Ahumada en guitarra, Claudio Zúñiga en bajo, Nelson Ortega en teclados y Claudio Rodríguez en batería. Cinco temas (algo largos sí) en treinta y cinco minutos, terminando con Prisioneros en la Eternidad, formaron un show redondo, prolijo y sin baches, algo que lamentablemente no encontraríamos en demasiadas cantidades durante la jornada.

Setlist Concerto

1. La Luz del Sol
2. Sueño Realidad
3. Mañana Tal Vez
4. Condenas del Tiempo
5. Prisioneros en la Eternidad

Ya a las 20.35 horas, y con algo más de gente (unos 300 espectadores) fue el turno de los nacionales de Polímetro, quienes también precedieron con su show a Angra el 2009. Y hay que decir que, si bien la performance de Ricardo Susarte en las voces estuvo solidísima, mejor que en otras ocasiones, agregando mucho entusiasmo y desplante a la gran voz que siempre ha tenido, el show fue un poco desordenado. Partieron con la ya clásica Episodios, presentaron la nueva Maldita Bendición, repasaron otro grandísimo tema como Luz y Sombra, y finalmente Ricardo cuenta que participó en Húsar junto a Ives “Manuel Rodríguez” Gullé, a quien invitó a escena a fin de presentar una versión algo desmejorada y cortada de la gran Lamentos, y luego un medley de temas de Polímetro en el cual la participación de Ives me pareció un poco de más, además de que a esas alturas había un molesto ruido de estática que incomodó en algo al público y me da la impresión que también a la banda. Ricardo presentó a los músicos, Patricio Esquivel en batería, Carlos Esquivel en guitarra, Mauricio Eyzaguirre en teclados y por cierto a la más aplaudida América Paz Soto en bajo, además de presentarse mutuamente con Ives Gullé. La media hora de show de los nacionales me dejó algo de gusto a poco, máxime considerando que son una grandísima banda.

Setlist Polimetro

1. Intro  / Episodios
2. Maldita Bendición
3. Luz y Sombra
4. Medley junto a Ives Gullé: Lamentos (Húsar) / Hijos del Temor / Guerras Eternas / Sola / Fábulas / Hijos del Temor

Polimetro (Angra en Chile)

¡Y a lo que vinimos! Con un público que, en un acto de altruismo y de indiscutible desprendimiento y generosidad, podría cuantificar en 400 o 500 fanáticos, a eso de las 21.30 horas sea pagan las luces y tras unos largos segundos comenzó a sonar la intro Viderunt Te Aquæ, de su último trabajo Aqua, y salen a escena los grandes Henrique “Kiko” Loureiro, Rafa Bittencourt, Felipe Andreoli y Ricardo Confessori para dar inicio al show con el que, lejos, es el mejor corte de su último trabajo, Arising Thunder, una intensa descarga de buen Power Metal. Los asistentes parecieron tomar las banderas y decir “bueno, somos pocos, pero locos”, especialmente cuando sale a escena Eduardo “Edú” Falaschi, con un look barbón medio desgreñado muy a lo Kurt Cobain pero algo menos conflictuado de cabeza que el occiso músico de Seattle. El show iniciaba bien, con algunas deficiencias de sonido pero con Edú en un alto nivel, el que lamentablemente no sostendría a lo largo del concierto.

Angra en ChileInmediatamente y sin solución de continuidad Angra nos regaló su primer clásico, Angels Cry, que me parece fue de los mejores momentos de la noche fundamentalmente porque fue muy bien ejecutada y no hubo baches de ningún tipo, generando la locura de los asistentes y especialmente de los más pegados al escenario, luciéndose especialmente el bajo de seis cuerdas de Andreoli (un gran, gran músico), encantando el juego de luces en el escenario, y emocionando la forma en que se paran Kiko y Rafa cruzadamente cuando hacen solos conjuntos armónicos, a mí particularmente me llega bastante esa forma de tocar. Sí me parece que le quita un poquito de intensidad el no tener un tecladista en vivo (como en otras oportunidades fue Fábio Laguna) y tener exclusivamente samples para los sonidos que lo ameriten. De todas formas, punto alto de la jornada.

Tras esto, Edú saluda al público falando un correcto español, dice que ha pasado “dos años, mucho tiempo” desde su última visita, y nos anuncia un clásico de Holy Land, otro de los majestuosos cortes de la Diosa del Fuego, Nothing To Say. Y hay que decir que aquí mi sensación de la noche comenzó a variar, lenta y paulatinamente. Digo, igual fue un excelente hito dentro de la jornada, pero al principio le faltó mucho volumen a los samples, quitándole algo de brillo, y Edú comenzó a tener unas mínimas desafinaciones que conspiraron contra una mejor sensación. Sí fue muy entretenido ver a Edú tomar una baqueta y simular ser un director de orquesta en el momento de música docta que le saca lustre a este enorme tema.

Tras los gritos de los forofos aclamando con su “Olé, olé olé oleeée, Angra… Angra”, Kiko toma las banderas y comienza a guitarrear un gran tema de Rebirth, la intensa Heroes Of Sand, tema que adquiere un indiscutible brillo extra en vivo. Además el sonido se afirmó y Edú anduvo bastante bien. Bastante aplaudido y merecidamente.

Luego vendría algo entretenido, y distinto a lo que uno podía haber esperado. Edú se va del escenario y la banda comienza a tocar The Voice Commanding You del irregular Aurora Consurgens… y en las voces… ¡Rafa Bittencourt! O sea, es normal escuchar a los músicos de Angra haciendo coros, y sabía que por lo mismo la voz de Rafael era bastante correcta, pero me sorprendió y gratamente, además porque no sólo el tipo cantó y muy bien, sino que el tipo literalmente la descosió con la guitarra, quiero decir, ¡lo difícil que es hacer lo que hizo este sujeto! Pelo en la cara, se puso el disfraz de Kai Hansen y la rompió. De todas formas no quiero darle mayores connotaciones  a esto y pensar que estén probando con un Angra sin Edú ni mucho menos, sólo creo que es un “gustito” que uno de los dueños del buque (junto a Kiko) quiso darse, es como el volante de contención que quiere patear un penal para ser aclamado como los goleadores. Excelente Rafa.

Angra en Chile

Edú vuelve a escena y anuncia un tema de Aqua, la bonita Lease Of Life, que me pareció bastante bien ejecutada, pero lamentablemente no engancha demasiado, Angra tiene mejores temas en ese estilo aunque entiendo que deban promocionar su último trabajo. Y luego sin duda vendría uno de los momentos más memorables de la noche, pero lamentablemente no por lo bueno sino por todo lo contrario.

Se apagan las luces y comienzan los sones de la intro Deus Le Volt!que como bien sabemos da inicio al glorioso Temple Of Shadows (2004). Se vendría Spread Your Fire, me atrevo a decir uno de los mejores temas de toda la carrera de Angra… perolastimosamente el equipo de la guitarra de Kiko Loureiro pasó a mejor vida. Caput, c’est fini. Y por ello sólo pudimos disfrutar este tema con la guitarra de Rafa, perdiendo mucho de su brillo, y además Edú la cantó algo destemplado. Pudo haber sido uno de los puntos altos de la noche pero esta desprolijidad lo transformó en uno de los más bajos.

Angra en ChileLa guitarra de Loureiro seguía en coma farmacológico, y como la gente comenzó a gritar “Kiko, Kiko”, Edú se vistió de Juan Carlos Rellenardi para intentar entretener contando que Kiko había ido al baño, y que si bien tenían problemas, por algo tenían dos guitarras. Pero el system failure continuaba, así que la banda le pasó el balón a Ricardo Confessori para que hiciera un solo de batería, que sin dudas no estaba contemplado. Sin embargo Confessori no sólo salió jugando sino que mostró buenas credenciales, digo, a mi juicio el tipo no es un virtuoso de la técnica como lo es quien fue su reemplazante Aquiles Priester, pero tiene mucha garra y polenta y eso se demostró en el solo, el que fue bastante entretenido y participativo por parte de la fanaticada.

Finalmente, y tras varios minutos, la RCP a la guitarra de Kiko dio sus resultados y la banda presenta Awake From Darkness, otro de los buenos cortes de Aqua, principalmente porque tiene unas interesantes variaciones de tempo que lo hacen bastante poco “cuadrado” y en algún sentido innovador. Pero tiene un quiebre tan abrupto que en estudio se me hace incomprensible y en vivo definitivamente arruina un poco el buen momento que se genera. Y cuando el tema volvió a la parte más intensa y rápida, Edú se mandó un grito que los martillos, yunques y estribos de nosotros recordarán por años, no sé qué falló pero la voz se escuchó demasiado fuerte.

Ya acercándonos a la tierra derecha del show, Angra termina de repasar todos sus discos (algo muy destacable) pues Edú anuncia esa maravilla de tema que es Lisbon, que no sé si es el mejor pero por lo menos es una de las canciones más queridas por los fans de su disco Fireworks del ’98, el último con Matos. Bonito detalle, al igual que la vez anterior, fue que Edú cantara “here in Chile” en vez de “here in Lisbon”.

Los que habíamos estudiado el setlist sabíamos que tras Lisbon vendría el que probablemente es el más grande tema de Angra, la colosal Carolina IV. Por ello me sorprendió que en ese momento Kiko tomara su guitarra y comenzara junto a Edú a tocar Rebirth, que de todas formas generó uno de los pocos momentos mágicos de la noche, cuando los cuatro (Edú, Kiko, Rafa y Felipe) cantaron “recalling, retreating, returning, retrieving”, perfectamente logrado… pero algunos problemas en el sonido, para variar, conspiraron contra un mejor resultado. Igualmente me gustó que la tocaran como en su versión original y no en esa versión acústica algo descafeinada que desarrollaron tiempo después… Pero la sensación dominante era que la noche había tenido tantos altibajos que comencé a dudar que Angra fuera a tocar Carolina IV, además ya se habían saltado un tema de setlists de otros países como Waiting Silence.

Angra en Chile

La gente comenzó tibiamente a gritar “Carolina, Carolina”… pero los sones de la Sinfonía Inconclusa (Unfinished Allegro) de Franz Schubert, la intro del Angels Cry, realmente fueron un mazazo porque sabíamos que se acercaba Carry On y con ello ya prácticamente el final del show… y por lo mismo, reconozco, no disfruté tanto este glorioso corte con el que Angra se hizo conocido en todo el mundo porque se estaban “comiendo” un tema crucial en el desarrollo de cualquier show de Angra. Pero bueno, volviendo a Carry On, Edú le puso bastante garra (en eso el tipo no se queda, para nada, y tampoco en desplante, de hecho le lanzaron una visera con el logo de Angra y se la puso), pero su performance vocal ya se notaba bastante lastimada. Y la banda conecta este tema con otro corte a estas alturas fundamental en su carrera, la imponente Nova Era, donde Edú tomó una bandera chilena con el logo de la banda, la puso sobre la batería y puso la voz que le iba a quedando para lograr dar con todos los tonos, destemplándose un poco pero saliendo más airoso que en otras ocasiones de la noche.

Angra en ChileY con esto, la banda comenzó a amagar una despedida, todo muy desprolijo y desordenado. La gente seguía pidiendo “Carolina, Carolina” y se produjo una especie de conciliábulo entre los músicos sobre el escenario. De hecho en ese momento Edú comenzó a bromear preguntando quién se llamaba Carolina, y a cantar una especie de canción de la onda de “Carolín cacao leo lao”, hasta que un poco más serio nos dijo “necesitamos unos minutos para poder tocar Carolina”. Yo no sé qué problema hubo, me da la idea que se generó algún impasse con los samples, pero si la gente no la pedía definitivamente Angra se habría despedido del escenario, a tal punto que en medio de este minimeeting Edú apunta al público y se dirige nuevamente a la banda, a quienes noté francamente mosqueados con la situación, como diciéndoles “muchachos, la contienda es desigual, pero si el público quiere que la toquemos, ¡hagamos el esfuerzo!”. Hasta que tras segundos de deliberación Falaschi nos dice que la van a tocar, “sólo para nosotros en Chile” (no le creí mucho, algo tribunero Edú), provocando cierto alivio al menos en mi persona. Y al principio Carolina IVsin samples (los que llegarían placé un par de minutos), con Confessori haciendo toda la percusión y con Kiko, Rafa y Felipe haciendo las voces del “Salve salve Iemanjá / Salve Janaína / E tudo o que se fez n’água”… ¡¡circo pobre muchachos!! Me parece que puede verse como un momento técnicamente muy precario e indigno de una banda del prestigio y calidad de Angra, pero a pesar de esto fue el instante que más disfruté de toda la velada, un momento con mística y garra, sentir que por primera vez en la noche el aire, el agua, la tierra y el fuego se juntaron y le dieron forma a lo que verdaderamente es y ha sido Angra a lo largo de su carrera, mística en función del talento, más allá de los problemas vocales de Edú o de evocar esa mágica ejecución de este tema el ’99 con Matos tocando un tambor o sentándose a tocar el teclado/piano ante un Teatro Monumental hasta las banderas.

Y con ello la banda se despide, tras una hora y media pegadas de show, sin encores, sin homenajear al gran Ronnie James Dio con Heaven And Hell como sí lo hicieron en otras oportunidades en esta misma gira. Los noté algo tristes por la cantidad de público asistente, creo que no esperaban que fuese tan baja la asistencia, y además desanimados por las innumerables desprolijidades que tiñeron una noche que prometía más.

Angra en Chile

No fue un show malo, no quiero darme a entender mal… tuvo un setlist bien elegido, contó con ejecuciones sólidas (cuando funcionaron los equipos), pero tuvo a un Edú en un nivel peligrosamente decreciente… y la cantidad de cosas que no funcionaron bien en la noche fueron más de las obviables. Es de esperar que cuando Angra vuelva, lo haga con un mejor disco en estudio, y cuente con mejores condiciones técnicas para poder darnos a nosotros, y también darse a ellos, un show a la altura de su indiscutible importancia y legado, por que finalmente, y como dice sabiamente el comediante argentino Hugo Varela, quedé con un gusto amargo.

Setlist Angra:

01. Viderunt Te Aquæ (intro) / Arising Thunder
02. Angels Cry
03. Nothing To Say
04. Heroes Of Sand
05. The Voice Commanding You
06. Lease Of Life
07. Deus Le Volt! (intro) / Spread Your Fire
08. Solo de batería de Ricardo Confessori
09. Awake From Darkness
10. Lisbon
11. Rebirth
12. Unfinished Allegro (intro) / Carry On / Nova Era
13. Carolina IV

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

A pesar de no venir con un nuevo disco, los brasileños de Angra siempre son muy esperados en nuestro país. Y es que la banda compuesta por Eduardo “Edú” Falaschi en voces, Pedro Henrique “Kiko” Loureiro y Rafael Bittencourt en guitarras, Felipe Andreoli en bajo, Fabio Laguna como tecladista en vivo y el retornado Ricardo Confessori en batería es muy querida en nuestro país, desde su primera visita por el ya lejano 1999, donde, curiosamente, se presentaron en el mismo recinto, que en aquellos tiempos se llamaba Teatro Monumental. Pero en esta visita habría una particularidad, pues no sólo tocarían una, sino tres veces en nuestro país, destacándose la fortuna de los metaleros de Valparaíso y fundamentalmente de Puerto Montt, de poder apreciar en sus tierras a una banda que ha paseado el nombre de Brasil y Latinoamérica por grandes escenarios a lo largo del planeta.

Así, la cita para Angra en Santiago, en el cierre de su mini gira por Chile, sería a las 20.00 horas, aunque en estricto rigor –y como ya lamentablemente se está haciendo costumbre–, las cosas empezarían antes, pasadas las 19.00 horas. Las puertas se abrieron a las 18.30 hrs. aproximadamente, horario en el cual no más de 300 personas hicieron ingreso al recinto.

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Con aún demasiada gente en el escenario –en contraposición al resto del recinto-, a las 19.10 horas en punto saldría a escena Concerto, banda nacional liderada por el talentoso y carismático guitarrista Nelson Navarro y que contaría con la inestimable cooperación en las voces por parte de Jaime Salva, una de las mejores voces que han salido de nuestro metal en los últimos años, además del baterista Claudio Rodríguez, Felipe Ahumada en la segunda guitarra, Claudio Zúñiga en el bajo y el tecladista Nelson Ortega. En alrededor de veinte minutos, Concerto prendió a los asistentes con sus temas en castellano, bien virtuosos y con punch -aunque un poco largos-, destacando la muy power “Prisioneros de la Eternidad” además de “Sueño Realidad” y “Condenas del Tiempo”. Una excelente forma de abrir los fuegos, con una banda con mucho futuro, que se la cree, y a la que incluso parte del público pidió “otra, otra”.

angra09-10A las 19.40 saldría a escena Polímetro, avezada banda nacional de los hermanos Esquivel, que poco a poco va retomando su camino, tras años de silencio. Comenzó con algunos problemas en la guitarra de Carlos Esquivel, pero poco a poco se fueron afirmando. Presentando un tema nuevo (“Parte de Mí”), el vocalista Ricardo Susarte recordó que hace diez años que no tocaban en este lugar, precisamente con Angra en abril de 1999, cuando aún se llamaban Metrópolis, año en el que también tocaron junto a Stratovarius. Treinta y cinco minutos muy precisos, en los cuales además de su lucir a la guapa América Soto en el bajo (fue quien sacó más aplausos cuando Susarte presentó a la banda), mostraron que su categoría en el escenario no se pierde, y le sacaron lustre a sus recordadas power/progresivas “Laberintos”, “Fábulas”, “Luz y Sombra” y “Episodios”. Afortunadamente, poco a poco fue llegando más público al Caupolicán, a estas alturas ya los asistentes superábamos las 1.000 personas, lo que si bien es escaso para el nivel de show que estábamos por presenciar (y que ya estábamos presenciando), al menos daba un marco algo más digno que el que vimos en un inicio.

Clavadas las 20.30 horas saldría a escena Alejandro Silva y su Power Cuarteto. No es un misterio lo que hace el que sin duda es uno de los mejores guitarristas eléctricos de Chile, al menos de los últimos años, no sólo con su innegable talento sino que con su impronta en el escenario, y que además cuenta hoy en día con la colaboración de un “padawan” de lujo, como Claudio Cordero, deleitando ambos al público con sus temas instrumentales muy cargados a los poderosos riffs y a los agudos solos. En cuarenta minutos, Silva y sus muchachos agradecieron al público, llamaron a apoyar al producto nacional y se llenaron de merecidos aplausos.

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Ya con 1.200 o 1.300 personas, un público algo más suficiente aunque bastante escuálido para una banda de los quilates de Angra, a las 21.40 horas descendió la intensidad de las luces, y se escuchó el inconfundible retumbar de la Sinfonía Inconclusa (Unfinished Allegro) de Franz Peter Schubert, saliendo a escena Kiko, Rafael, Fabio, Felipe y el retornado Ricardo, desatándose el delirio con los cuatro golpes de Confessori a los platillos, y el riff de Loureiro y Bittencourt, dando inicio a Carry On, himno de Angra de los tiempos de Angels Cry (1993) y perfecta forma de iniciar el show. Edú salió a escena y se vio con algunos problemas para calentar la garganta (de hecho no se arriesgó en algunos altos). De todas formas el público prendió inmediatamente, y no podía ser de otra forma.

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Abruptamente, y antes de terminar Carry On, cuando varios esperábamos ver a Edú jugándose con los imposibles agudos previos al final, Angra “pegó” otro temazo, Nova Era, el primer tema del, como veremos, muy visitado “Rebirth” (2001), e iniciaron algo que harían con –veremos- varios temas: tocarlos un tono más abajo, seguramente para acomodarse más a la quizás algo lastimada voz de Falaschi. De todas maneras, Angra se luce con este tipo de temas, rápidos, directos, contundentes, melódicos y a la vena.

angra09-31Lo siguiente sería Waiting Silence, excelente mid tempo del sólido Temple Of Shadows (2004), aunque Edú seguía mostrando algunos problemillas en la voz, aunque convengamos que se trata de un tema muy exigente y bastante difícil de cantar. Tras este corte, Edú Falaschi aprovechó la primera pausa de lo que ya era un intenso show y comenzó a rememorar su primer show como vocalista de Angra en Chile, por allá por Noviembre del 2001, hace ya largos ocho años en el Teatro Providencia, y en un muy buen español manifestó su cariño y agradecimiento para con el público chileno.

Tras estas palabras, Edú anunció un tema del cautivante Holy Land (1996), y aquí sí que me saco el sombrero ante la gran performance de Falaschi. La colosal Silence and Distance, en una versión algo menos “sofisticada” que en su versión original, pero que de todas maneras me pareció sencillamente notable, con un Edú muy compenetrado y sintiendo el tema como propio, intensamente. De los mejores momentos de la noche, sin duda.

Sin pausas, otro clásico más en un show que ya parecía haber sido hecho a la medida de los más recalcitrantes fans de la Diosa del Fuego, la ya mítica Angels Cry, piedra angular del disco homónimo lanzado hace ya… ¡dieciséis años! De más está recalcar el verdadero pandemonio que se generó ya con sus primeros acordes, aunque vale la pena destacar el notable el efecto algo “arábigo” de la guitarra de Rafa Bittencourt, y por cierto el impecable dúo de guitarras con Kiko Loureiro, poniéndose uno en frente del otro y armonizando de manera sencillamente fantástica.

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Luegode este gran momento tocaría recordar a Fireworks (1998), y el tema encargado sería su single, Lisbon, también ejecutada un tono más abajo. Perdonando la odiosidad de las eventuales comparaciones, fue inevitable recordar al gran André Coelho Matos cuando en el show de 1999 terminó cantando una octava más arriba el “oh, skies are falling down” hacia el final del tema, aunque como dijimos, no se trata de hacer comparaciones odiosas sino de evocar sensaciones y recuerdos de otros shows de Angra. Personalmente soy muy fan del nuevo Angra (al decir nuevo, me refiero al Angra de Edú), pero no siento que ello obste a recordar con cariño y admiración al Angra original. Además fue simpático cuando Edú incluyó a Chile en la letra del tema.

angra09-30Nuevamente con un tono más abajo, Angra sorprendió con la ejecución de The Course Of Nature, tema que da inicio a su último trabajo, Aurora Consurgens (2006), con lo cual Angra, en la medianía del show, ya podía decir que tocó temas de todos sus discos en estudio, lo que ya de por sí resulta destacable.

El tracklist de ensueño continuó con uno de los mejores temas de Rebirth, la imponente Millenium Sun, gran tema del disco lanzado el 2001. Por momentos noté un poco incómodo a Edú, confirmando una extraña tendencia que corroboré a medida que seguía el show: en términos generales lo noté más cómodo en los temas de la era de André Matos que en los de su propia era. De todas maneras es un muy buen frontman, carismático, sencillo y bastante agradecido del público, lo que se notó bastante al tomar una bandera chilena con una leyenda en portugués que alguien lanzó al escenario, con la cual literalmente “envolvió” a Rafa Bittencourt cuando éste estaba ejecutando el solo de este tema.

A mi juicio, lejos, uno de los temas más imperiales y majestuosos compuestos alguna vez por una banda de Power Metal es la incalificable Carolina IV, pieza magistral con la cual Angra nos deleitaría a continuación, y que contó con Kiko, Rafael y Felipe haciendo el coro “Salve, salve Iemanjá, Salve Janaína / E tudo o que se fez na água”, de excelente y muy sencilla forma. Con un gran desempeño de Edú en las voces, un enorme trabajo de Kiko Loureiro con su guitarra haciendo las veces de los violines, un sólido Fabio Laguna en los teclados y un trabajo extraordinariamente simbiótico entre Kiko y Rafael con sus guitarras, nos llevaron a un momento realmente emocionante y sencillamente notable, aunque cómo olvidar a Matos el ’99 cuando armó una verdadera festa brasileira con sus timbales. De todas formas, una gran versión de un clásico de todos los tiempos.

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El show continuaría con Acid Rain, el primer tema que se conoció del nuevo Angra (con Edú) por allá por principios del año 2001, y que contó con uno de los pocos momentos “sing along” del público con su “uoooh” en la parte del solo, tras lo cual Angra presentó el segundo y último tema de “Aurora Consurgens”, The Voice Commanding You, uno de los mejores y más rápidos cortes de la última placa del quinteto brasileño. Luego de ello, un bonito discurso de Edú, haciendo referencia a que siempre chequea los comentarios en Internet que se hacen de la banda, y que dentro de los “comentaristas” positivos, siempre destacan los chilenos. Noté que fueron palabras sinceras.

Tras estas palabras de Edú, el mismo frontman pidió ayuda al público para cantar un nuevo tema de Rebirth (el disco más revisitado de la noche), y no sería otro que el tema que le da el nombre al disco, Rebirth, también –al igual que varios, como hemos visto- tocado un tono más abajo. Por momentos –especialmente al principio- se encendieron los celulares (¿alguien recuerda los encendedores?) para generar un ambiente más íntimo. Buen momento del show.

angra09-34Ya acercándonos al final, la inconfundible batería brasileira de Confessori dio inicio a Nothing To Say, otro de los temas de culto de esta gran banda, excelentemente ejecutado por Edú, realmente me sorprendió su compenetración y sentimiento para “aperrar” en un tema tan complicado. Para la anécdota, cabe recordar que en pleno tema se subió una niña al escenario, en lo que sólo puede describirse como un robo con violencia en grado de frustrado, pues prácticamente estranguló a un sorprendido Edú, que después reía y se miraba su “blin blin” en el cuello como diciendo “¿me falta algo?”.

Fue un “final” extraño, pues la banda comenzó a despedirse, pero sin alcanzar a abandonar el escenario, por lo que el encore en realidad no fue tal… fue inevitable recordar, nuevamente, el show del ’99 cuando Angra, en el mismo recinto, debió cortar un poco el show y tocar Carry On con las luces prendidas debido a que “os senhores carabineiros” –Matos dixit- impresentablemente les pidieron que terminaran el show.

Tras este breve pseudo-encore, Angra volvería a escena para deleitarnos con el último tema de la noche, la imparable Spread Your Fire, quizás el mejor tema del excelente Temple Of Shadows, también, como ya fue costumbre, un tono más abajo. Luego de una intensa hora y media, Edú, Kiko, Rafael, Felipe, Ricardo y Fabio se despidieron de los escenarios chilenos.

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Lo más memorable a mi juicio de este show, más allá de las obvias notables ejecuciones individuales de los grandes músicos que componen a esta banda, es el impecable tracklist brindado. Me parece que habría que ser demasiado quisquilloso como para haber pedido algún otro tema, pues estuvieron presentes prácticamente todos sus clásicos, en un show algo corto que se hizo aun más corto por su intensidad y la calidad de los temas seleccionados. De todas formas, noté a una banda algo fría, quizás incluso un poco físicamente cansada, y como dijimos, percibí que Edú extrañamente se sintió más cómodo con algunos temas de la era de André Matos (Silence and Distance, Angels Cry, Carolina IV) que con algunos de su era (Millenium Sun, Waiting Silence). En todo caso, y tirando la raya para la suma, me pareció un muy buen show, sobrio, con un tracklist francamente incuestionable, en el cual Angra renovó de muy buena forma sus votos con el público chileno (además nuevamente junto al “hijo pródigo” Confessori), pero que le faltó “algo más” para convertirse en memorable.

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Setlist:

01. Unfinished Allegro
02. Carry On
03. Nova Era
04. Waiting Silence
05. Silence And Distance
06. Angels Cry
07. Lisbon
08. The Course Of Nature
09. Millenium Sun
10. Carolina IV
11. Acid Rain
12. The Voice Commanding You
13. Rebirth
14. Nothing To Say
encore
15. Spread Your Fire

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No existe forma alguna de explicar por medio de simples palabras todas las emociones que experimentamos la noche del 25 de Noviembre en el Teatro Providencia. Hay cosas en la vida que uno sabe que nunca va a olvidar, como esos días en que se mezclan todas las emociones habidas y por haber. Lo que se puede decir es que ésta fue una noche inolvidable. Sin embargo, dicho término no alcanza a cubrir ni siquiera la mitad de lo que realmente fue para todos los que nos encontrábamos en el Teatro Providencia. Sólo los que tuvieron el coraje de ir a ver al Nuevo Angra tocar con tanta pasión, energía y entrega a un público pequeño pero leal, podrán saber lo que a través de estas palabras se trata de explicar. Ésta fue una noche mágica que quedará marcada en la memoria de todos aquellos que fueron.

ALL!! BURN IN THE NIGHT!!

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Las puertas de Teatro Providencia fueron abiertas a las 19:30 hrs. Sólo quince minutos después empezó el espectáculo. La poderosa banda nacional Witchblade entraba al campo de batalla. Potencia y solidez, dejaron en claro sobre el escenario cual es su declaración de principios.

Después de tocar Taurus a modo de intro, Witchblade arremetió con Fire!!, primer corte del disco debut, I, Luego vino Savior, uno de los puntos más altos del mismo trabajo, todo un temazo. El derroche de poderío que en forma tan natural le nace a Witchblade, siguió cuando el ex Polímetro Mauricio Espinosa anunció con su bajo la llegada de The Haunted, para luego pasar a la hipnotizadora y tenebrosa atmósfera de Prophet Of The Sand.

El final, a mi juicio fue lo mejor de la presentación. La furia de los dos últimos temas, Cradle Of Life e Evil Against Evil, lo dijeron todo.

¡Grande Witchblade! Las guitarras de «Yngwiellermo» y «el Gato» sonaron como si fueran una sola, y el bajo, como fue dicho en el review del álbum, se acopló perfectamente con los baquetazos de Rodrigo, mientras que el frontman Freddy Alexis entabló un muy buen diálogo con el público que escuchaba atentamente las canciones y aprobaba con fuertes aplausos a esta tremenda banda nacional.

La actual formación no es la que grabó el disco, pero es la que está haciendo el trabajo sucio de tocar en vivo y su performance es simplemente espectacular. Si es que el metal nacional está pasando por tan buen momento, se debe a bandas como Witchblade. ¡Felicitaciones!

Setlist Witchblade

1. Taurus
2. Fire!!
3. Savior
4. The Haunted
5. Prophet Of The Sand
6. Crade Of Life
7. Evil Against Evil

ANGEL WILL ARISE, BACK TO LIFE!!!

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Había llegado el momento que todos estábamos esperando, ver tocar a Angra con su nueva formación, nuevo aire, a un Angra fresco y renovado.

Las luces fueron apagadas y el público se volvió eufórico. Inmediatamente después se empezó a escuchar una introducción de arreglos orquestales. La sangre de todos los fanáticos estaba en su punto de ebullición, y la introducción seguía… No paraban de aplaudir, y la introducción seguía… La gente se empezó a quedar callada, y la introducción seguía… seguía… seguía… y seguía… ¿Cuándo cresta iba a terminar?, se preguntaban todos. La ansiedad aumentaba y se empezaban a escuchar algunas pifias.

Después de cinco minutos de instrumentalización, al fin se oyó la «verdadera» intro, In Excelsis, prefacio del nuevo disco Rebirth… Una de las mayores experiencias de nuestras vidas estaba a punto de comenzar.

COME ON!! ARISE!!

angrapm-03Angra saltó al escenario y no se hizo esperar en mostrar su renovada fuerza. Nova Era, como era de esperar, fue su carta de presentación en suelo criollo. No pudo haber sido un mejor comienzo, la canción de una rapidez impresionante y de coro emotivo prendió de inmediato en el público. Todo un himno. El segundo tema del set fue la archiconocida Acid Rain, gracias a la difusión de su demo por Internet. Se ponían los pelos de punta con sólo escuchar los coros del principio. Además, por lo que se escuchó en estas dos primeras canciones, la reproducción de ellas en vivo era exacta a la que se están grabadas en el estudio. Impresionante

Al terminar la canción, Edu saludó al público presente, a lo cual recibió a cambio unos coros que lo aclamaban diciendo: ¡EDU, EDU, EDU! Fue un momento emotivo, la increíble voz del nuevo vocalista de Angra, Edu Falaschi, recibía la aprobación de la exigente audiencia chilena. Es que, en realidad, su voz demostró ser tremenda, tenía carisma, supo ganarse al público… ¡era EDU, no el reemplazante de nadie! Él mismo invitó a todos a retroceder en el tiempo, y preparase para escuchar Angels Cry, la canción título de la primera placa de Angra.

Seguramente en este momento, muchos empezaron a ver en concierto bajo una mirada crítica. Aquí se pudo ver al nuevo Angra interpretar una canción del memorable Angra de antaño, estaban ante la prueba de fuego. No era lo mismo. No era lo mismo porque Angra se presentaba con una nueva vitalidad, deseosos de derrochar toda esa energía guardada durante el receso y los tiempos difíciles que los mismos Kiko y Rafael reconocieron haber pasado, la inyección de frescura que los nuevos integrantes, Edu, Felipe y Aquiles, daban al conjunto… el resultado superó todas las expectativas. A ninguno de los nuevos músicos les peso la responsabilidad y ambos guitarristas estuvieron a la altura de las circunstancias. Un momento que pudo haber sido una decepción para muchos, se transformó en felicidad al ver con qué energía la banda tocó Angels Cry.

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Después de este emocionante reencuentro con lo antiguo mezclado con lo nuevo, volvieron a interpretar un tema del Rebirth. Esta vez fue el turno de Heroes Of Sand, balada compuesta íntegramente por Edu. Esta es realmente una canción que tocó a todos, la manera como cantaba mientras Kiko tocaba los acordes con la técnica de tapping (increíble) me sobrecogió. Sin esperar más, pegada a la anterior, arremetió con fuerza Metal Icarus, el único tema del Fireworks que se tocó esa noche. Personalmente, hubiera preferido escuchar más en el recital de este excelente disco, temas como Lisbon, Mystery Machine… en fin. Al parecer, Kiko y Rafa quieren olvidar esa difícil época que debió haber sido para ellos.

Vino después, previa presentación de Edu, Make Believe, corte de álbum Holy Land. Nuevamente, como en Heroes Of Sand, los encendedores fueron prendidos como antorchas. Pero la relajación del público tras este tema fue radicalmente transformada en desenfrenada euforia, cuando unos cantos y percusiones brasileñas se hicieron sentir: llegaba la canción más larga del Rebirth, Unholy Wars.

angrapm-07Aquí vino la primera pausa del show. Toda la banda fue a descansar mientras Aquiles Priester, quien llevaba puesta una polera de PowerMetal.cl, se preparaba para su solo de batería. Se pudo ver durante las canciones la tremenda habilidad de Aquiles, pero nada hacía presagiar que este solo iba a hacer unos de los más memorables que jamás se hubiera tocado en Chile. El nuevo batero de Angra es uno de los más impresionantes que he visto en el último tiempo. Es poseedor de un increíble dominio del doble bombo, platillos, de todo lo que se pudiera pegar con la baqueta. Realmente se lo perdieron los que no fueron.

Aprovechemos este espacio para hablar de los demás músicos. El bajista Felipe Andreoli, como a muchos, me dejó con la boca abierta. Con sólo 21 años de existencia, Pipe, como le nombró el público, demostró ser un «as» de las cinco cuerdas (en su caso). No es mejor bajista porque no nació antes… Además, hacía los coros junto a Kiko y Rafael. Permítase un paréntesis: la armonización a cuatro voces en los coros (Edu, Kiko, Felife y Rafael) era perfecta, ¡perfecta!. Eso muestra que la banda se preocupaba hasta del último detalle para que los temas en vivo suenen como sus versiones en estudio. Volviendo al tema, no nos olvidemos del sexto integrante de Angra: Fabio, el tecladista. No le quedó ninguna canción chica. Para qué vamos a hablar de Kiko y Rafael. Es más que conocido que este dueto, que ya visitó Chile en 1999, fue uno de los más sobresalientes de los noventa, y seguirán vivos y vigentes por mucho tiempo más. Además, el sonido del concierto fue monumental, uno de los mejores sonidos que he escuchado.

Bueno, sigamos. El recital continuó con el Rebirth, tema que inspiró al título del nuevo trabajo. A estas alturas ya se podía apreciar que este concierto se estaba transformando en uno de los más memorables, no sólo para nosotros, sino también para Angra mismo. Time, del Angels Cry, vino enseguida, otro tema en donde Edu no decepcionó absolutamente a nadie. Angra cantó luego Running Alone, sin los coros del principio. A mi parecer la canción es muy buena, pero no logró entusiasmar al público.

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La que sí lo logró, y con creces, fue Nothing To Say. Con esta canción se estaba llegando a uno de los puntos más altos del concierto, la gente cantaba a todo pulmón, la banda tocaba espectacular, todo iba perfecto… Pero, cuando se estaba cantando el segundo coro, las guitarras dejaron de sonar. Luego el bajo. Todos nos empezamos a mirar las caras buscando inútilmente una respuesta. La banda paró de tocar. Parecía ser un corto circuito. De inmediato la producción y los técnicos empezaron a moverse para solucionar el problema. ¿Sería el fin de recital? ¿Terminará antes de lo previsto como el ’99? ¿No será que Angra sufre una maldición cuando toca en Chile? La posibilidad de que el concierto terminara ahí era cierta. Pero eso no pasó debido a que nuestros experimentados y cuidadosos técnicos eléctricos lograron solucionar el problema. Se volvieron a prender las luces rojas de los cabezales, no se imaginan el alivio que sentí cuando vi brillar aquellas ampolletitas. El show continuó. La banda retomó la mitad de Nothing To Say como si nada. Angra estaba tremendamente feliz, créanlo, gracias al maravilloso público chileno.

angrapm-09En un concierto, siempre existe una canción la cual todos quieren escuchar. Carry On, desde el principio, fue pedida a voces. La banda se despidió, pero no nos íbamos a ir, ¡faltaba Carry On! Después de dos minutos se empezó a escuchar Unfinished Allegro, pieza de Schubert que sirve de introducción al esperado tema. Tengo que decir, cuando escuché el comienzo de Carry On, estuve a punto de llorar, como casi todos los que estaban al lado mío. Lo que sentí en ese momento no lo puedo describir con palabras… ¡Estaban tocando Carry On!, es lo único que puedo acotar.

El concierto iba a quedar en la memoria de todos los que fuimos testigos de tanta magia, emoción y reencuentro aquella noche. No faltaba más, pero Angra quiso hacernos un regalo. Empezó un diálogo entre la guitarra de Kiko y el bajo de Felipe, lo que dio paso a The Number Of The Beast de Iron Maiden, ¡así es señores! ¡THE NUMBER OF THE BEAST! Realmente fue grandioso. Me sorprendió como Edu cantó esta canción. Habían partes como «I’M COMING BACK, I WILL RETURN» que le salieron muy similar a Bruce Dickinson, cosa extraña debido a su registro más claro. Pero no por nada Edu fue finalista en la selección de nuevo vocalista para Maiden cuando Bruce decidió dejarlos para emprender su carrera solista.

El final fue mejor de lo esperado. La banda salió del escenario hacia camarines muy emocionada. Tras años de dificultad, Angra recibía el cariño y lealtad del público chileno que los esperó pacientemente, todo fruto de la fuerza de estas excelentes personas y a su duro trabajo.

Créanlo, pocas veces la banda se ha sentido tan bien como en este recital, con este público tan maravilloso, como ellos dijeron, como el chileno. ¡Grande Chile! ¡Grandes los fanáticos! ¡Bienaventurados todos aquellos que estuvieron en el recital, porque sólo ellos saben lo que es la gloria! Y pocas veces que nosotros nos habíamos sentido tan bien como esa vez.

Setlist Angra

angrapm-0601. In Excelsis
02. Nova Era
03. Acid Rain
04. Angels Cry
05. Heroes Of Sand
06. Metal Icarus
07. Make Believe
08. Unholy Wars
09. Solo Batería (Aquiles)
10. Rebirth
11. Time
12. Running Alone
13. Crossing
14. Nothing To Say
15. Unfinished Allegro
16. Carry On
17. The Number Of The Beast (Iron Maiden)

La noche del 25 de Noviembre fue una noche especial, un día distinto y único. Por lo mismo, vamos a terminar de una manera diferente. Estas son las opiniones de la gente Metal-Team de PowerMetal.cl, sobre el concierto, producción y trabajo hecho:

angrapm-12Webmaster: Fue un sueño, sin lugar a dudas uno de los días más importantes de mi vida. Empezar a lo grande con una banda de reconocimiento mundial es mucha responsabilidad pero a la vez un desafío tremendamente motivante. El manager de Angra nos felicitó por la producción y los músicos dijeron que fue uno de los mejores shows de sus vidas. Agradezco a la gente que confió en nosotros y compró la entrada. Fue una noche inolvidable.

WatchTower: Se trabajó con mucha dedicación, e incluso me atrevo a decir, con mucho amor por el metal. Creo que para ser la primera vez como productora estuvo perfecto. Todos colaboraron, todos dieron el 110% esa noche. Sin duda fue una noche inolvidable, aparte de que tocara Angra, porque se consolidó un grupo increíble. Muchas Gracias a todos los miembros del equipo y obviamente a Cristian, por haberme permitido vivir junto a ustedes lo que fue uno de los días más emotivos e importantes de nuestras vidas como metaleros. Esa palabra, METAL, a partir de ahora tiene un significado aún más grande. Creo que para todo el team de PowerMetal.cl, y todos quienes apoyaron el evento, significa UNION, TRABAJO, ESFUERZO, DEDICACION, SATISFACCION Y HERMANDAD. Realmente es lejos el mejor equipo del cual haya formado parte. Gracias a todos.

angrapm-16StormRider – Metalcity: Esta ha sido la mayor experiencia que he tenido en mi vida metalera, sin duda uno de los días más importantes. Nunca me imagine a mí en donde estuve ayer. El concierto estuvo increíble, la banda toco espectacular, al igual que el público. El metal team dio todo lo que tenía para que todo saliera como estaba planeado. ¡Saludos y felicitaciones a todos! Fue una noche que recordaré siempre y me alegra que hubiera sido con ustedes. Cristian: ¡Maestro, genio y figura!

Darinho: Eu não posso dizer nada porque eu não falo espanhol!! La experiencia de ayer fue inolvidable, por todo lo que prometía significar y a la larga significó. Levantarse temprano, ir al aeropuerto, al hotel, ir y volver al Providencia, , esperar a la banda, ir al teatro, y dentro del teatro ir, venir, ir, venir … tantas cosas sucedieron, tantas emociones vividas… en fin. Ayer corroboré ante mi alma mi amor al metal. Todas esas emociones se revolvieron y terminaron amalgamándose en una especie de bomba emotiva, al escuchar a Edú, Kiko y Rafael, al tremendo bajista que es Felipe y a Aquiles, uno de los mejores bateros que he visto en mi vida. En Carry On sólo atiné a ponerme la mano en el pecho, cantar con toda mi alma y con lo que me quedaba de voz y sentir que todo se había logrado.

angrapm-15AshTarotH: El Domingo 25 fue el mejor día de mi vida como metalero, una experiencia inolvidable, un día lleno de emociones fuertes, lleno de los más variados sentimientos los cuales no se pueden explicar. Demostramos que más que ser un equipo aplicado y demostramos que el metal recorre nuestras venas sin dudas, nada pudo detenernos. Demostramos que somos un público de elite.

Jaime: ¿Qué más se puede pedir? Orgulloso del granito de arena que todos colocamos para este magno evento. Una pena por los que no fueron, porque los que estuvimos allí, lo gozamos de una manera sobrecogedora. Felicitaciones y gracias Cristian.

Paulo: Quisiera agradecer a Cristian por darme la oportunidad de trabajar en PowerMetal.cl y decir también que lo pase muy bien haciendo la pega que me designaron (traducir todo lo que decía Angra.). Muchas gracias por la acogida a todos y ¡nos vemos!

Juan Francisco: El espectáculo que se brindo fue de lo mejor. Todos fueron muy profesionales preocupados de su trabajo. ¡Qué manera de vibrar el concierto! Edu cantó excelente, no esta para tapar hoyos. Aquiles es un pulpo, Felipe muy bueno y estaba hilando baba con Rafael y Kiko. Demostraron que la Diosa del Fuego no morirá.

angrapm-18Seba: Fue un día que no se puede cambiar por nada. Decir que tenía la sangre a 40ºC es poco, lo que vivimos cuesta describirlo con simples palabras. Saben, aún no me dejan esas notas mágicas de Rafael y Kiko, la impresión de ver que Felipe y Aquiles, son geniales, y, sobre todo de ver a Edu cantando con todo su corazón. Felicitaciones al Metal Team.

Pablo: NOTHING TO SAY!!

Karen: NOTHING TO SAY TOO!!