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Echo the horns and thus we reborn in glory” (“ØMNI – Silence Inside”) El decimosexto día del presente mes de febrero fue el lanzamiento de «ØMNI», el nuevo disco de la banda paulista Angra, bajo el sello earMUSIC y la producción de Jens Bogren. Angra, que por décadas ha puesto nuestro continente en el mapa del Metal internacional, nos sorprende con un álbum muy bien logrado, que, si bien no tiene una narrativa interna, comparte muchos aspectos con «Temple of Shadows» como, por ejemplo, la capacidad de alternar sonidos pesados y devenires melódicos, lo que se traduce en mayor énfasis en la composición integral. El significado etimológico del latín omni es “todo”, justamente lo que parece buscar este álbum en la identidad artística de Angra.

Actualmente conformado por Rafael Bittencourt y Marcelo Barbosa en guitarras, Felipe Andreoli en bajo, Bruno Valverde en batería y Fabio Lione como vocalista, Angra nos entrega en primer término Light of Trascendence, que abre el álbum de manera muy similar a Spread Your Fire! de «Temple of Shadows«, es decir, postulándose como la canción más orientada hacia el Power Metal y con mayoría de elementos en común con la constelación de bandas que forman el género. Muy cerca de esta definición se encuentra también Travelers of Time, en cuyos primeros segundos podemos reconocer el sello de Angra al integrar la percusión batucada en la parte rítmica. Con una buena utilización de voces de complemento, llama la atención el pre-coro y las secciones instrumentales que luego se abren hacia el verso vocalizado por Rafael Bittencourt, una genialidad que también marca el sello de Angra, sobre todo desde «Temple of Shadows«, que es, en concepto personal, el cénit de la banda.

No es raro en Angra -ni en muchas bandas que conocemos- escuchar la participación de invitados, generalmente de gran trayectoria. La ventana escogida para esto es Black Widow’s Web, que cuenta con la voz de Sandy Leah Lima, integrante del precoz dúo de hermanos convenientemente llamado Sandy & Júnior, que durante los ’90 sonó profusamente en radios brasileñas con su música pop. La otra invitada es la inconfundible Alissa White-Gluz, frontwoman de Arch Enemy desde el 2014, año en que dejó su anterior banda The Agonist. El intro de la canción queda a cargo de la primera invitada mencionada, cuya dulce voz abre la canción como si fuera un libro de cuentos de hadas. Sin embargo, con la caída de tono del segundo acorde de guitarra, queda claro que el cuento tendrá un giro oscuro. Después del primer verso de Fabio, aparece la voz gutural de Alissa para añadirse al resto de la canción en alternancia con el maestro lírico de Rhapsody. En el coro se logra una evocación bastante particular: la voz de Lione en este álbum se siente más adaptada al sonido de Angra que en el álbum anterior, «Secret Garden«; por consecuencia -como también pasa a ratos con Travelers of Time– se puede sentir el estilo de Edu Falaschi (Almah) en la voz de Lione con una sutileza casi sugestiva o psicológica. Da para pensar en el talento de Fabio para adaptar el estilo, o, por otra parte, en cómo la propiedad, conciencia y conocimiento que Angra posee sobre la voz adecuada para la banda fue moldeando al vocalista italiano.

Inevitable no acordarse de «Rebirth« con Insania, canción que inicia con un coro orquestado emulando la mística del álbum anteriormente mencionado. Felipe Andreoli destaca en el arreglo del bajo, demostrando una vez más su enorme talento que viene acompañando a Angra desde el nuevo milenio.

Debo confesar que tengo cierta debilidad por las baladas de la diosa del fuego, Always More es una de las que formará parte del conjunto de canciones donde hay joyas como Rebirth, Sprouts of Time, Abandoned Fate y Lease of Life, entre otras. Sin embargo, me atrevo a decir que el laurel va para The Bottom of my Soul, compuesta e interpretada por el capitán de la nave, Rafael Bittencourt. Su oculto talento vocal ya ha sido demostrado con Silent Call, pero en esta ocasión, la interpretación no va hacia la templanza, sino a la angustia, un sentimiento que Rafa plasma en su voz y le da una intensidad única al coro. Simplemente majestuosa.

Angra no deja de lado su virtuosismo, War Horns es de aquellas canciones que conforman el lado progresivo de la banda. Como no se le puede decir invitado a alguien que es de la casa, no se puede tratar como invitado al gran Kiko Loureiro, quien colaboró con su talento en el solo y composición de esta canción. La visita del actual escudero de Dave Mustaine trajo consigo esa capacidad de crítica distópica que se suele ver en Megadeth; en fusión con las temáticas teológicas de Bittencourt, el resultado es una canción potente en contenido, citando pasajes de la Biblia que auguran el comienzo de un apocalipsis armado.

Caveman nos trae de vuelta -y en acento- los elementos folclóricos que caracterizan a Angra. La temática es muy interesante ya que posee relación evidente con el “mito (o alegoría) de la caverna” descrita en «La República» de Platón. Esta consiste, en síntesis, en la tensión de realidades sensibles e ideológicas del ser humano, donde un individuo, parte de un grupo de prisioneros ideológicos, debe enfrentar las sombras con la verdad de la luz proveniente del exterior de la caverna y todo lo real que habita fuera de ella (“From thoughts without words / Just shadows of real things”). Básicamente “Matrix” o “Alicia en el país de las maravillas”. Por otra parte, Magic Mirror deleita en el aspecto técnico y progresivo, con un interludio elaborado que atrapa en su dinamismo, al igual que Newborn Me y su escala de ritmos. De todas formas, hay que dibujar la línea de comparación con «Secret Garden» (y también «Aqua«), ya que en «ØMNI« no prima el aspecto técnico que destaca a Magic Mirror.

El cierre del álbum se conforma por una canción homóloga del álbum dividida en dos partes temáticas: Silence Inside y Infinite Nothing. Con climas muy dispares entre sí, la primera se va abriendo paso de forma dramática. Con el dúo Bittencourt/Lione en las voces, los versos se conforman entre la guitarra en wah-wah y las sinfonías que luego dan más carácter a la canción y la sumergen en mayor oscuridad hasta cerrar en un fade acompañado de instrumentos folk. Infinite Nothing, por su parte, es una sinfonía encore a modo de outro como Gate XIII del glorioso «Temple of Shadows«.

Angra logró en «ØMNI» lo que ha tratado de hacer desde esta nueva etapa: conformar los elementos que le dan cohesión a su música sin que ninguno se haga sombra entre ellos. Con ansias se espera la gira de este nuevo capítulo, que celebra los casi treinta años de la banda como líder del Prog-Power sudamericano.

 

Gabriel Rocha

Para varios de quienes seguimos el Power Metal desde hace ya algunos años, Angra es una banda distinta a todas las otras. Un tipo de música cuya cuna está en el corazón de Europa, a mediados de los ’90 nos regaló a una banda venida desde estos lados del sur del mundo, que tomaba gran parte de los elementos de estos europeos, le añadía detalles de música docta, le agregaba una cucharadita de Rock progresivo, pero le entregaba, por sobre todo un “sabor” sudamericano, y particularmente brasileño, con la inconmensurable riqueza multicultural del país de la feijoada, y que nos hizo desde un principio tomar una sensación distinta: una sensación de pertenencia. “Estos son nuestros”.

Por lo mismo, y por esa suerte de vínculo supra-musical que existe entre Angra y el público metalero latino, lo convulsionados que han resultado ser los últimos años de los paulistas es algo que a muchos nos ha entristecido. Su último trabajo, el algo apagado Aqua, marcó la despedida de un Edú Falaschi que no era el mismo de antes en las voces, y todo se tornó incierto. Hasta que se tomó una solución que parecía de “parche” pero que ha ido teniendo ribetes de permanente: reclutar en las voces al italiano Fabio Tordiglione, más conocido como Fabio Lione, cantante de Rhapsody Of Fire y a quien, entre otros proyectos, también hemos visto en Labÿrinth, Vision Divine e incluso girando con Kamelot. Así, incluso nos brindaron un interesante show con Fabio en las voces, pese a que costaba acostumbrarse a escuchar en su timbre canciones que oímos y vivimos durante tanto tiempo con la voz de Falaschi y, por cierto, de André Coelho Matos.

Pero como decíamos, lo de Lione fue tomando cada vez más un cariz de permanente, a tal punto que se anunció que la banda grabaría su primer trabajo con el peninsular en las voces. Pero aquí vamos a poner un pequeño freno en este camino que nos lleva a revisar esta placa, para decir lo siguiente, anticipando una de las principales sensaciones que genera Secret Garden: no es nada “tirado de las mechas” decir que Angra versión 2015 es una banda que tiene dos vocalistas. Uno, por cierto, es Fabio. Pero el otro es, nada más y nada menos, que Rafael de Paula Souza Neto, más conocido como Rafael Bittencourt. Tuvimos la oportunidad de ver a Rafa cantando The Voice Commanding You y otros temas en vivo, y pensamos en esos momentos que era casi como un “gustito” que se quiso dar. Pero otra cosa es ver cómo se desempeñaría en estudio. Y como veremos, el resultado no es nada, pero nada de malo. Al contrario.

Hasta que al fin Angra, terminando el 2014, nos anunció que sacaría su primer disco de estudio en cinco años, que llevaría por nombre Secret Garden. Las sensaciones previas fluctuarían entre una gran expectativa, y cierta suspicacia respecto a cómo cuajaría la voz de Fabio en el sonido tan característico y particular de los paulistas. Pero ya, vamos a cómo suena este remozado y renovado Angra, que además cuenta en sus filas con otro cambio: el debut del joven Bruno Valverde en la batería, reemplazando al histórico Ricardo Confessori.

El primer tema que conocimos de Angra con Lione en estudio es, a su vez, el primer corte de esta placa: Newborn Me. Con una pequeña intro que da la sensación precisamente de un renacer o un resurgir –tópico precisamente ya explorado por la banda en el debut de Falaschi con Nova Era del Rebirth–, es un tema bastante más complejo de lo que insinúa en un principio, que cuenta con muchísimas variantes e “información”, prácticamente imperceptibles en la primera, segunda y tercera escuchada, y que le van dando a cada escucha un matiz extra y que lo potencia. Su inicio con teclado y ritmo progresivo, con detallitos mínimos de percusión brasileña –con la batería de Bruno– antes de la aparición de Fabio en las voces. Es cierto: cuesta –y no poco– hacerse la idea de que esté cantando en Angra el vocalista de Rhapsody, pero paso a paso uno se va acostumbrando, además se trata de bandas extraordinariamente distintas. Pero volviendo a Newborn Me, cuenta con una serie de cambios de ritmo para llegar al coro, con una serie de detalles muy interesantes de Valverde en los tarros, realmente el muchacho es un hallazgo y se nota particularmente en este tipo de temas, donde no sólo muestra velocidad sino que una técnica realmente llamativa y que “entiende” la filosofía de Angra, incluso metiendo doble pedal en algunos pasajes. Destacables también las aceleraciones junto a las guitarras del gran Kiko Loureiro y Rafa Bittencourt, el estupendo trabajo de fondo del bajo de Felipe Andreoli. Un quiebre acústico con percusión brasileña en segundo plano, para volver a pasajes de Heavy Metal más tradicional, volver al coro con aceleración y un final con percusión brasileña realmente bien hecho. Es un tema que a algunos les podrá gustar más que a otros, pero que me atrevo a concluir que sólo Angra es capaz de componerlos, entra perfectamente en su ADN.

Pero quienes nos enamoramos del sonido de esta banda en los ’90, con temas como Carry On, Evil Warning, Nothing To Say, Z.I.T.O. O Speed, por sólo nombrar algunos, sabemos que Angra tiene una capacidad formidable para componer temas más Power y acelerados. Y por suerte, la banda no ha perdido esa capacidad compositiva en esa faceta y nos regala un tema sencillamente fabuloso como Black Hearted Soul que desde ya ingresa al ranking de los mejores temas del año. Un corte que perfectamente podría estar en el Temple Of Shadows. Una intro coral que sólo presagia el desparramo de velocidad, ritmo, armonías y técnica que se vendrá, con un Power más bien clásico, por momentos a doble pedal aunque con detallitos rítmicos más que interesantes como el trabajo de Valverde en el puente de “won’t be a fool no more / won’t fall into your trap”, y con un coro realmente fenomenal con el “Go! Black hearted soul! / Won’t you fly all away from tonight? / Find your way through the rainbow of darkness / Go on to light!”, rápido, muy melódico, con un gran trabajo de Fabio, realmente del nivel de los mejores tiempos de los brasileños. Y qué decir de los solos, sin ser exagerados, son precisos, armónicos, como siempre se ha caracterizado la dupla de Kiko y Rafa. Probablemente el corte más destacado de este trabajo, especialmente para quienes nos gustan este tipo de cortes más acelerados. Imperdible.

Las revoluciones bajan un poco con Final Light, con una guitarra bastante más grave que lo que acostumbramos ver en los paulistas y nuevamente con percusión brasileña en un interesante segundo plano. Agrada la inclusión de este tipo de percusión, contribuye a ese “sabor” que caracteriza a Angra, pero más agrada que no sea un recurso del cual abusen, son inteligentes y saben que no lo necesitan. Buena parte del peso de este tema se lo lleva el bajo de Andreoli.¡Y lo bien que suena! Un mazazo. A estas alturas, y con varias escuchadas –confieso que debo haber escuchado el disco unas treinta veces antes de hacer esta crónica– lo de Lione es lo suficientemente convincente como para incluso, tornar un poco raro escucharlo en Rhapsody. Aunque el momento de los solos sin duda es lo más destacado, especialmente con las armonías de Kiko y Rafa, junto a la percusión de fondo añadida a la batería, logradísimo detalle. Un tema que podría ser algo plano de no ser por esa serie de “toques” de distinción que le proporcionan considerablemente más brillo. Un detalle extra: en los créditos de este tema están los cinco músicos de la banda.

Lo otro que ya conocíamos de Angra 2015 es Storm Of Emotions y donde se marca el debut en las lead vocals en este trabajo de Rafa Bittencourt. Pero antes: es un corte más bien lento y que se inicia íntimamente, casi sólo con Fabio, que muestra esa calidez que forma parte importante de su repertorio –pese a que constantemente lo vemos con más intensidad–, hasta llegar a un coro que primero lo hace reposadamente, cantando más bien bajo, pero después toma fuerza, lo sube una octava y le da un brillo distinto. Y ahí, Fabio se baja del ring y vemos como Rafa hace el relevo en las voces, con una voz que obviamente no es tan potente ni posee el torrencial caudal de Lione, pero que encaja perfectamente en Angra. Se vuelve al coro con Fabio, intenso, y se llega a un final con un gran crescendo, tremendamente coral y que funciona bastante bien. Y Fabio da otro paso para estar más compenetrado con la banda: participó en la composición de los cuatro temas que hasta este momento componen el disco.

El relevo con Rafa en las voces prosigue con lo siguiente, la progresiva Violet Sky, con un ritmo a veces un poco complicado de seguir, pero con un Bittencourt que realmente se luce con una gran interpretación, especialmente en el coro, que contrasta lo grave de las guitarras con lo agudo de las voces de forma realmente notable. No es lo que acostumbramos a escuchar en Angra, hasta que llegamos al crescendo del final, nuevamente con un desarrollo coral realmente convincente y que viene a ser lo mejor de un corte algo extraño, pero no por ello de baja calidad, al contrario.

Donde sí se llega a algo bastante extraño y, a juicio personal, con resultados poco convincentes, es con lo siguiente, Secret Garden, que es un corte que no fue compuesto por un integrante de la banda, sino que por Maria Ilmoniemi, tecladista finlandesa que está a cargo de las orquestaciones de esta placa y también lo estuvo en Aqua,y que compuso este tema tanto en su música como en sus letra. Pero no es sólo ello el punto extraño: el tema lo canta completamente la holandesa Simone Simons, la cantante de Epica. Todos conocemos la dulcísima y preciosa voz de la pelirroja, y no es un tema a discutir, pero definitivamente Secret Garden, por más que encaje perfecto en el concepto lírico del disco, no parece un tema de Angra. Y eso es bastante decir considerando que si hay una banda con amplitud creativa y con una tremenda extensión de la “zona achurada” de lo posible en el mundo del Heavy/Power Metal, son los brasileños. Pero acá encontramos una balada suave, hipnótica, delicada y preciosa por cierto, y cantada completamente por Simone, pero que da la sensación de ser un tema de Epica o incluso un interludio de Kamelot. Bonita, pero no es lo que uno espera encontrar en un disco de Angra.

Pero la banda recupera su esencia con Upper Levels, un tema realmente sensacional pese a no ser estrictamente Power ni mucho menos. Su inicio es en total clave de música popular brasileña, por lo cual consulté a un amigo fanático de la misma y experto en la materia para ver si le recordaba a algo o reconocía influencias. Mi amigo me cuenta “es típico de música popular brasileña, mezclada con rock y jazz, igual a Djavan, o a Chico Buarque en la canción Tanta Saudade, que curiosamente es con Djavan”. Un gran saludo y agradecimiento a mi buen amigo Pepe por sus atinados y documentados conceptos, porque si uno escucha el tema de Buarque entiende que el inicio de Upper Levels es una versión algo más acelerada del concepto creado en ese tema por el connotado músico brasileño. Fascinante e hipnótico comienzo, además con piano, para hacer un quiebre y pasar ya derechamente a un tema de Heavy Metal progresivo logradísimo, con un increíble sonido de las guitarras de Kiko y Rafa, y un Bruno Valverde que muestra un talento y una personalidad increíble para sus apenas 24 años. Un coro que da paso a un pasaje de solos con bastantes quiebres rítmicos y con un gran protagonismo de Andreoli, nos lleva hacia pasajes muy Dream Theater hacia el final. Un corte tremendamente interesante, que vale la pena escuchar varias veces para cuantificar sus verdaderos kilates.

En lo siguiente, Crushing Room, nuevamente participa en la composición Maria Ilmoniemi, esta vez acompañada por Kiko en la música y por Rafa en las letras. Pero cuenta con otro antecedente muy especial: como invitada, la gran Dorothee “Doro” Pesch, quien hace un más que interesante dueto vocal con Rafa Bittencourt. El tema en sí transita primero por caminos de melancolía y amargura, y luego adquiere mayor intensidad, particularmente al momento del coro, donde Doro luce todas sus agallas y credenciales y Rafa no lo hace nada de mal. Muy buenos solos nuevamente, excelente trabajo de Rafa y Kiko, y un bien logrado final. En suma, no es el tema más destacado del disco pero sí deja la sensación de ser colaboración por parte de Doro, y no un tema de otra banda como lamentablemente sucede con el corte cantado por Simone.

Ya acercándonos al final del disco, viene el otro bocado de Heavy/Power más bien tradicional, con Perfect Symmetry, nuevamente con Fabio en las voces. Si bien no alcanza los términos brillantes de Black Hearted Soul, es un tema fenomenal, que muestra la tremenda capacidad que tiene Angra para componer temas rápidos y que, por cierto, nos hace pensar por qué no hicieron uno o dos más de esta velocidad para el disco. Un corte que cumple con todo el cuaderno de cargos que presente un fan del Heavy/Power Metal: velocidad, coros, excelente trabajo de solos, armonías, incluso pasajes sinfónicos y orquestados. A la altura de los grandes momentos de la banda.

Y al cierre de esta placa, nuevamente Rafa a las voces, con una preciosa balada acústica, Silent Call. Ya habíamos visto a Rafa en vivo haciendo un dueto acústico con Kiko en su última visita a estas tierras, y funcionó muy bien. Pero obviamente en estudio es otra cosa, y pese a ello, la valla es sobrepasada con holgura por parte de los brasileños, y particularmente por Bittencourt, muy cómodo en este corte, donde muestra su performance vocal más destacada del disco, lo que no es poco decir porque en el resto estuvo muy bien.

Pero antes de dar una mirada global final, corresponde hacer una mención a un bonus track que posee la versión europea del disco, y que curiosamente en dicha versión se incluye en quinto lugar, entre Storm Of Emotions y Violet Sky: nada menos que un cover de The Police, Synchronicity II. Una excelente versión, con Fabio y Rafa en las voces, hecha con bastante “onda” y que Angra lleva a su molino con total naturalidad. Destacables los “o-o-oh” a lo Sting, el gran solo de guitarra y por sobre todo el final acelerado, todo lo cual no sólo le hace justicia al tema original, sino que le da un plus importante. ¿No estaría mal hacerle un cover metalero a ese muy buen tema que es Synchronicity I, ah?

Ojo: Secret Garden no es un disco que exponga todas sus virtudes a la primera vez en que se escuche. Pero desde acá los invitamos a darle más de una vuelta. Es un disco que tiene una serie de matices, detalles y, a veces derechamente laberintos, pero que merecen darle muchas vueltas. Pero intentando hacer una suma, y más allá de las suspicacias que genere la continuidad de Fabio Lione en la banda, es un agrado recuperar a Angra en su faz creativa. Con algunas cosas mejor logradas que otras, Secret Garden deja la sensación de ser un disco compuesto con un ánimo distinto al de los últimos trabajos de la banda con Edú Falaschi, mostrando señales importantes de recuperación de un sitial desde el cual jamás debieron salir.

Resulta imposible imaginarse el movimiento Power Metal de los noventa sin Angra. Fueron de esas bandas que marcaron época, donde más que seguir la corriente, lo que hicieron fue brillar con luces propias mostrándole al mundo que en Sudamérica también se podía hacer Metal de calidad. En estas latitudes, siempre existieron agrupaciones capaces de pararse de igual a igual con los grandes de Europa, era cosa de tiempo para que todos lo supieran. Y en ese sentido, Angels Cry fue una declaración de principios para  el Heavy Metal de nuestro continente.

Desde Brasil -la tierra de la samba y de Pelé-, aparecía este conjunto haciendo gala de una talento compositivo sin parangón y procesando una infinidad de influencias para crear un sonido único. Formados en 1991 por los estudiantes de música Rafael Bittencourt y André Matos (ex frontman de Viper), quienes aprovecharon su formación profesional en pro de darle mayor exquisitez y elegancia a cada una de sus creaciones, no teniendo problemas en mezclar elementos de heavy metal tradicional con música docta, rock sinfónico y elementos varios de la música popular, todo eso sazonado con una sensibilidad y calidez latina única. Siempre he pensado que la génesis de lo que sería Angra esta en el disco Theatre Of Fate de Viper, en el cual ya se podía notar la mezcla de estilos que se convertiría en marca de fábrica de los paulistas.

Con la llegada de Kiko Loureiro, Luis Mariutti y Marco Antunes lanzan el demo Reaching Horizons, el cual les trajo un inesperado éxito que sería capitalizado con Angels Cry, primer larga duración de su carrera. El álbum sería grabado en el estudio de Kai Hansen en Hamburgo y contaría con la producción de Charlie Baurfeind y Sascha Paeth.Poco antes de comenzar las grabaciones, Marco Antunes deja el grupo y es reemplazado por Ricardo Confessori, aunque quien grabó las baterías casi en su totalidad fue Alex Holzwarth (ahora en Rhapsody).

Este disco de 1993 muestra todo el talento de estos tipos. Angra es sinónimo de fuerza, pasión, técnica, melodía y una sensibilidad artística superlativa; pero la gracia es que en ningún momento llega a sonar sobrecargado ni pretencioso. Todo tiene un fin, todo está puesto en su justa en medida, y en pro de la canción más que del lucimiento personal. Es lo que hacen las grandes bandas, es lo que define a los grandes músicos  (no sólo el talento y la habilidad valen, también la inteligencia), Angra lo puso en práctica y gracias a ello pudo concebir uno de los grandes clásicos del Power Metal.

Unfinished Allegro es la introducción compuesta por Franz Schubert y adaptada por Matos, una fanfarria con influencias neoclásicas y barrocas. Se trata de un instrumental estupendo que aumenta en intensidad en su trascurso, desembocando en una atmósfera de expectación que da paso al clásico Carry On. ¿Existe algo que no se haya dicho de ella? ¡Quizás la canción más emblemática del dios del fuego!, donde el trabajo de guitarras de la dupla Bittencourt/Loureiro es excepcional y la base rítmica es tremendamente sólida, dando prueba del excelente dominio de los integrantes en sus instrumentos. Además, desde el principio podemos palpar lo brillante de la producción e incluso notar ciertos detalles que luego Sascha Paeth usaría con bandas como Rhapsody por ejemplo. Quizás en algunos pasajes Matos abusa de los agudos  (o “high pitched vocals” tan propios de grandes cantantes como Geoff Tate y Bruce Dickinson, sus máximas influencias vocales), lo que en ningún momento empaña esta tremenda canción. Muchos de nosotros conocimos al grupo con Carry On en la época que pasaban el video promocional en Headbangers de MTV (años 1995 y 1996), que contenía  imágenes del show que dieron en el Monsters Of Rock de 1994 en Brasil y donde compartieron escenario con Kiss, Black Sabbath, Slayer y Suicidal Tendencies.

Time es simplemente una joya con todas sus letras. Una canción adelantada a su época, que abre con esa introducción hermosa que mezcla el sonido de las guitarras acústicas y teclados emulando un ¿clavicordio?… y la dulzona línea vocal de apertura  la convierte en todo un placer auditivo. Podría tratarse de un corte de cierto enfoque progresivo por así llamarlo, pues la parte más “pesada” cuenta con riffs de una simpleza atrapante, sin embargo, no se percibe agresión en ellos sino que sensibilidad y emotividad. Otra vez los arreglos son excepcionales, con esa parte galopeada luego del coro de Bittencourt y Loureiro, que emana positivismo y alegría. ¿Me olvidaba de Matos? Acá hace gala de toda su expresividad y talento vocal, echando mano a una selecta gama de matices y logrando un trabajo que aprueba con nota máxima. El coro, hasta el día de hoy, me pone la piel de gallina: “Life make us feel the time we cannot hold / Time make us live a tale already told / Time make us heal a feeling inside / A feeling that lies in your heart / that we stole away”.

Angels Cry es otro clásico ineludible. La melodía al principio nuevamente es pegajosa y de fácil retención, para luego endurecer las guitarras y darse un festín con cambios de ritmo y partes irreproducibles para los principiantes. Así y todo, me gusta llamar a este tipo de canciones como “de estadio”, porque el coro esta hecho a propósito para ser coreado por el público en los conciertos: “Is like angels crying / Can’t take no more / Angels dying / capture their fall”. Stand Away abre con una hermosa melodía en guitarra acústica y Matos narrando los versos: “Stand away the dreaded burning fire / Will leave its mark for those with no desire / Stand in front of the whole creation / Face the people starved like worms / Still I’m begging for comprehension / From the ones who rules us all / In this field the dying embers soil / All around we mourn”; pero esa tranquilidad inicial, termina por convertirse en un tornado de emociones en esta pieza de proporciones épicas, con arreglos sinfónicos y casi cinematográficos. Me gustaría saber si Sascha Paeth le hizo escuchar este disco a Turilli y Staropoli antes de producir el primer disco de Rhapsody. ¡Acá está todo!

Never Understand muestra todas las influencias brasileñas del conjunto. Con arreglos novedosos y progresiones notables, además de la sobresaliente línea vocal de Matos. Menciono también que en esta canción aparecen como invitados Kai Hansen y Dirk Schälchter de Gamma Ray en guitarras. Wuthering Heights es un cover del clásico de la tremenda artista y compositora Kate Bushoriginalmente incluido en The Kick Inside de 1978 e inspirado en la novela del mismo nombre de la escritora Emily Brönte-, que lanzara a la fama a la inglesa. No es nada fácil tratar de cantar de la forma en que Kate lo hace, sin embargo, Matos cuenta con un registro propicio para tales efectos y de esa forma logran una versión bastante digna. Me imagino que fue idea suya grabar este cover, pues hasta donde tengo entendido es un gran admirador de Kate y uno de sus discos favoritos de todo los tiempos Hounds Of Love de 1985 (en mi opinión es una joya de la música popular  y se las recomendaría totalmente). Acá quien toca la batería es nadie menos que Thomas Nack (ex Gamma Ray).

Streets Of Tomorrow es una de las grandes composiciones de la carrera de Angra y que injustamente ha quedado relegada dentro de su catálogo. Los potentes y crujientes riffs de apertura se mezclan con las elaboradas melodías vocales. Luis Mariutti machacando con esa línea de bajo y los teclados  de Matos la aderezan de una atmósfera atrapante. También los solos son de gran factura y cuentan con ciertas influencias malmsteenianas. Evil Warning es un himno del Power Metal y una canción de la cual muchas bandas  “tomarían” elementos prestados en el futuro (por decirlo de una manera diplomática). La apertura es simplemente excelsa “Time to believe in the dream that you’ve seen / In a world that is broken and mean / One day the sun it will shine for us all / Take the freedom that you have fore-seen”, para luego dar paso a un corte veloz pero muy melódico, con una línea vocal en el coro algo más reposada, y elegantes influencias clásicas. Esto es el manual de como hacer buen Power Metal sinfónico, lástima que muchos después se lo tomarían literalmente y terminamos por llenarnos de clones sin ninguna trascendencia y gracia, que ningún favor le hicieron al estilo.

Finalizando tenemos a Lasting Child, la cual cuenta de dos partes: I.- The Parting Words y II.- Renaissance. La primera de ellas es una inspirada y emotiva balada en piano, acompañada de orquestaciones donde Matos nuevamente se luce. Y la segunda  que funciona como una especie de outro de cierre, mezclando guitarras acústicas, flautas y más arreglos orquestales. Sin dudas una pieza donde predomina la elegancia y el buen gusto.

Con los años Angels Cry ha perdido un poco de terreno con la aparición de álbumes como Holy Land, Rebirth y Temple Of  Shadows. Pero lo cierto es que por aquellos años los brasileños dejaban huella bajo sus propios términos y, como mencioné, probaron siempre estar adelantados a su época. Angra, al igual que Queensrÿche y Savatage, son agrupaciones que no te tocan el corazón por su poder y fiereza, sino más bien, por su sensibilidad y sofisticado sentido artístico. Si me preguntan a mí, me parece aun más meritorio.

Angra es un grupo al cual uno le tiene cariño. Y creo no ser el único que siente afecto y cercanía con una de las que, sin dudas, es una de las más grandes bandas de Heavy Metal salidas de Sudamérica a lo largo de la historia. Es imposible no recordar sus memorables shows en Chile, primero con André Matos el ’99 con Carry On con las luces encendidas debido a os senhores carabineiros y luego con Edú en las voces el 2001, o sin ir más lejos el sólido –aunque algo frío- show del año pasado 2009 en el Caupolicán. Y Angra no se ha hecho querer en Chile (y en general en Latinoamérica) única y exclusivamente por esa cosa americanista bolivariana, sino porque es una banda que a lo largo de su historia ha procurado no sólo crear grandes obras de Heavy Metal, sino que incorporar matices clásicos y latinos, creando una mezcla única y que los ha hecho muy populares en todo el mundo. Por ejemplo, no me imagino a otra banda pudiendo hacer un tema como Carolina IV, obra incuestionablemente maestra.

Gran parte de las noticias que escuchábamos de Angra en los últimos años tenían que ver con facetas bastante distantes de la música, recordando que su último disco en estudio data de hace ya cuatro largos años, el algo irregular Aurora Consurgens (2006). Problemas legales y de otros tipos, respecto a los cuales da un poco de “lata” referirse… fuimos varios los que evocamos esta situación y la comparamos con lo sucedido hace ya largos nueve o diez años, cuando recibimos la noticia de que André Matos se iba de la banda junto a Luis Mariutti y Ricardo Confessori, y pensamos que perfectamente esto podía ser el fin de Angra. Pero por suerte no ha sido así, volvimos a ver a Angra en vivo el año pasado en Chile y ahora sacan a la luz su nuevo trabajo en estudio.

Aqua es el séptimo largaduración del quinteto brasileiro compuesto, como ya saben, por Eduardo “Edú” Falaschi en voces, Rafael Bittencourt y Henrique “Kiko” Loureiro en guitarras, Felipe Andreoli en bajo, y el retornado “hijo pródigo” Ricardo Confessori en baterías, reemplazante de su reemplazante, el impresionante Aquiles Priester, uno de los mejores bateros que he visto en mi vida.

Como resulta obvio de su título, el agua es el concepto central del disco, pero ello tiene un trasfondo: el disco se encuentra mayoritariamente inspirado en el libro “La Tempestad” de William Shakespeare. Sin querer vender la pomada de haberme shakespearizado para hacer este review, se puede contar que el argumento del texto consiste en que un duque de la ciudad de Milán, de nombre Próspero, es baneado de su mayestática posición por su propio hermano Antonio, por lo cual es forzadamente ubicado en un buque junto a su pequeña hija Miranda, sufriendo una fuerte tormenta y desembarcando finalmente en una isla desierta, en la que permanece durante varios años y se dedica al estudio de la magia, contactándose con espíritus y finalmente urdiendo encantamientos para iniciar un proceso de venganza, aunque finalmente renuncia a su magia. Más allá de esto, Rafa Bittencourt cuenta en entrevistas que lo que más les llamó la atención fue que el elemento del agua fuese prácticamente el personaje principal de la historia, que el agua se transforma durante sus ciclos y cambia las cosas a su alrededor, que representa la ira en las tempestades y las altas mares, y también representa el perdón y la sabiduría en los tiempos de calma.

También hay que pasar por el checklist de este trabajo su arte de tapa, creado por el ilustrador brasileño Gustazo Sazes, quien ya era el diseñador web de los paulistas. Un arte de tapa realmente estupendo, que recuerda un poco al libro Ángeles y Demonios y que da cuenta del concepto de Bittencourt al que hicimos referencia más arriba, en cuanto a esa dualidad de funciones tan propia del agua en estado salvaje.

A estas alturas he escrito demasiado acerca de lo que rodea el disco, pero nada del disco mismo y de lo que más nos interesa a todos, que es la música. Y creo que no es casualidad.

Aqua comienza como es típico en Angra, con una intro, que en este caso es llamada Viderunt Te Aquæ. Tal como podíamos presuponer, se inicia con un sonido de tormenta y con unos coros muy de réquiem, funciona bien y dura lo justo y necesario, para conectarse con el primer tema del disco (y probablemente uno de los mejores), Arising Thunder. Angra es uno de los grupos que, en mi concepto, mejor hace este tipo de temas, rápidos, de Power Metal en su estado más puro, y lo hace muy bien para iniciar los discos (como con Nova Era o Spread Your Fire, dos joyas). Dos guitarras, batería rápida, una buena melodía, excelentes solos, un sólido desempeño de Edú… engancha muy bien con la temática acuática del disco, el tipo enfrenta la tormenta con mucha garra, un tema redondito… pero. Pero. Siento de inmediato que algo le falta. Me parece un tema perfecto en sus formas, en su duración, pero creo que le falta algo que Angra siempre ha tenido… magia. Y lamentablemente es una sensación que me deja todo este trabajo. Ojo, es un muy buen tema y una buena forma de iniciar el disco, pero no creo que esté ni cerca de entrar a los top de los first tracks de Angra, a eso voy.

El disco prosigue con Awake From Darkness, que comienza con una interesante percusión con influencias afro que intenta evocar algo que tan bien le ha resultado a Angra durante toda su carrera, la incorporación de elementos étnicos, aunque en este caso en particular con resultados no muy destacados. Es un tema con constantes cambios de ritmo y quiebres inesperados, y al cual por momentos cuesta seguir un poco. Me parece interesante el esfuerzo que se hace en los solos por cambiar el ritmo, pero el corte que se hace a los 3.14 me parece abruptísimo y mal logrado, no porque la parte que viene (que es a puro piano y luego violines) sea mala, de hecho es bonita y bien hecha, pero da la sensación de que te cambian la radio. El cambio de lento a rápido de los 3.55 sí me parece bien hecho, pero buena parte de lo destacable del tema se ya me había arruinado un poco. De todas formas es de los buenos puntos de este trabajo y tiene un buen final.

Siempre me han gustado mucho los temas baladescos de Angra, tanto de la era Matos como la de Edú. Lease Of Life quizásno sea propiamente una balada pues tiene dos o tres ritmos que alteran dicha categorización, y cuenta con un muy bonito piano y una estupenda interpretación de Edú (primero muy íntima y luego con mucha garra), y llega a ser uno de los puntos altos del disco… pero insisto con la falta de magia.

El Angra más power intenta volver con The Rage Of The Waters, que siendo muy simplistas podríamos decir que es una especie de Nothing To Say pero algo más power y con menos sangre. Un tema que explora bastantes ritmos, por momentos muy power, por otros más tribal y con un, hay que decirlo, muy buen solo de Felipe Andreoli en el bajo, muy virtuoso y bien logrado, especialmente con la percusión de base y con las guitarras de Kiko y Rafa. Un buen tema, y hasta acá, según mi concepto, el disco transita por cierta irregularidad pero con ciertos puntos altos, aunque menos altos de lo que hubiese esperado.

Lo siguiente, Spirit Of The Air, inicia con una guitarra clásica y violines, y una suave voz de Edú, para pasar a convertirse en un tema bastante progresivo, cuyo punto más alto se encuentra en el coro y en el buen trabajo de las guitarras. Pero es un tema que se torna un poco largo y que denota que Angra quizás se haya “amarrado” demasiado con seguir a raja tabla el concepto del libro en que se inspira este disco.

Hollow es otro tema bastante progresivo. Excesivamente, creo. Comienza con bastante potencia, pero con una melodía un poco confusa, para pasar a un precoro y a un coro interesantes pero con poca fuerza vocal. También llegan a ser interesantes los esfuerzos que se hacen en los solos (constantes cambios de ritmo y de potencia, momentos acústicos), pero me quedo en el interesante y no salto al “buenísimo” ni menos al “emocionante”, como normalmente me pasa con discos anteriores de la Diosa del Fuego. Por momentos estos quiebres rítmicos y los cambios de wattaje mesuenan algo forzados. No es un mal tema, pero no me convence.

Ya acercándonos al final del disco, A Monster In Her Eyes intenta evocar a canciones como No Pain For The Dead o Sprouts Of Time (que personalmente me encantan), del Temple Of Shadows (2004), pero con bastante menor brillantez que los referidos temas. Nuevamente hay esfuerzos por intercalar diversos sonidos e influencias, pianos y guitarras, pero a estas alturas el disco transita por un tranco bastante cansino y anodino. Digo, es un tema que está bien hecho, bien ejecutado, pero también se torna largo y eso que dura poco más de cinco minutos.

A estas alturas uno pide un tema Heavy/Power como si fuera agua en el desierto o cerveza en la previa de un asado, pero con Weakness Of A Man, el penúltimo tema del disco, se sigue con la tendencia que ya viene de tres temas anteriores, progresiones un poco difíciles de seguir e incluso los altos de Edú se escuchan un poquito forzados. De todas formas el coro me agrada y en los solos se hace un buen trabajo, creo que en la mezcla progresivo/heavy/étnica se logran resultados algo superiores a los de los temas anteriores. Pero me parece poco para ser Angra.

Y el disco termina con Ashes, ya habiendo perdido la esperanza de encontrar un final más Power -pues por historia (excepto con la imparable Speed del Fireworks) Angra ha terminado sus discos con temas lentos-. Ashes no es la excepción, pues la melancolía toma la batuta y fundamentalmente la voz de Edú, que de todas formas hace un muy buen trabajo. De hecho, y ayudado bastante por el piano, transmite buena parte del, entiendo yo, arrepentimiento o pena del protagonista de la obra, punto para Edú. De la segunda mitad del disco, que de por sí es bastante prescindible, creo que es uno de los puntos más destacados, ayuda en ello la voz femenina. Y termina el disco.

Yo sigo a Angra desde hace bastantes años, fácilmente doce o trece, y con ello no quiero desmerecer en absoluto a quienes sigan al quinteto brasileiro desde hace menos tiempo, simplemente hago referencia a que se trata de uno de los grupos más importantes de mi cabecera. Y por lo mismo, siempre los he considerado como una banda que está en el “cuadro de honor” del curso, siempre buen alumno, y por lo mismo, un alumno al que uno puede, y debe, pedirle más. No es un disco malo, creo que Angra es una banda tan buena que no es capaz de sacar un disco malo aunque quisiese, pero sí me parece que es un trabajo hecho con poca inspiración y que se traduce en esa falta de magia a la que hacíamos referencia. Me parece que es el trabajo más bajo de su carrera, es un disco con pocos puntos altos, y que a la larga se transforma, en algo así como tomar agua… pero sin sed.

Por muy repetido que suene, siento como una obligación comenzar este review resaltando un hecho que ocurre cada vez que una banda con una trayectoria como la de estos brasileños hace noticia con el lanzamiento de una nueva producción discográfica. Resurgiendo luego de la división de la banda con el excelente Rebirth, para luego entregar uno de los mejores discos del género en el año 2004, con Temple of Shadows, la nueva formación de Angra ha logrado situarse entre aquellas bandas que generan un importante nivel de expectación entre los seguidores del estilo, en todas partes del mundo, al anunciar la salida de una nueva placa.

Poco a poco fueron saliendo a la luz a través de la red nuevos detalles sobre la placa que aumentaron la mencionada expectación, y en el caso de este Aurora Consurgens uno de los que más llamó la atención en su momento fue el hecho de que la temática lírica del mismo se basaría en ciertos problemas de índole psicológica que afectan al ser humano; no es que el tema en sí sea novedoso (de hecho tiene que ser uno de los tópicos más recurrentes entre los artistas de la actualidad), pero resultó extraño que una banda que se caracteriza por un sonido más bien alegre dedicara un álbum a este tipo de situaciones; la pregunta natural era, entonces, ¿Podrá Angra desarrollar una obra lírica y musicalmente coherente con la mencionada idea? ¿De hacerlo, afectarán la identidad musical de la banda? Esa será una de las cuestiones que intentaremos desarrollar en esta ocasión.

El nombre del disco fue tomado de un libro escrito por el filósofo escolástico de la Edad Media, Santo Tomás de Aquino. Dicha obra fue utilizada en aquella época para analizar los sueños para, por medio de este estudio, descubrir tratamientos para enfermedades psicológicas, por las relaciones entre ellos. Contrario a lo que se puede pensar, las letras no se refieren a las condiciones mentales de personajes medievales, sino a personajes indeterminados. El artwork del disco fue diseñado por la artista portuguesa Isabel de Amorim, conocida, entre otras obras, por algunas portadas anteriores de Angra.

Momentos después de insertar el disco en el reproductor y presionar play, algunos segundos de música nativa brasileña, pasan a mezclarse con un potente riff de medio tiempo en esa mixtura a la que las bandas de aquella parte del mundo nos tienen acostumbrados (con la que es imposible no recordar algún pasaje del Roots de Sepultura). The Course of Nature nos da la bienvenida a este LP con un ritmo ciertamente más pausado a lo que suelen hacerlo las bandas del género, ganando fuerza y una atmósfera que le da un toque especial al inicio del trabajo. Un coro pegajoso de aquellos a los que la banda nos tiene acostumbrados es seguido por una sección instrumental donde la calidad del desempeño como instrumentistas de Loureiro y Bittencourt, a estas alturas, no debería sorprender a nadie… mención especial al trabajo de doble bombo de Aquiles Priester, complementado por el bajo de Felipe Andreoli. Interesante manera de comenzar el disco, y de presentarlo en sociedad además; recordemos que este es el corte que la banda eligió para lanzarlo como single y grabar un video.

La velocidad que tanto buscan los cultores y fanáticos de este género llega con el segundo tema, The Voice Commanding You. En el comienzo del track se alternan solos de guitarras, separadas y en armonía, con algunos juegos de batería que recuerdan algunas canciones de los discos anteriores de la banda.

Como su nombre lo indica, la letra de esta canción habla sobre un sujeto que tiene una personalidad doble, y en relación con lo mismo hay que resaltar un recurso muy ingenioso utilizado por Rafael Bittencourt, el compositor de la misma: luego de describir en la primera estrofa, el puente y el coro la triste situación que aqueja al sujeto comandado por su voz interna, la voz de Edu Falaschi entona con una melodía más calmada una estrofa que se puede interpretar como la tranquilidad de la que disfruta el mencionado sujeto en sus sueños, para luego volver al puente. Si bien el cambio no es tan marcado, lo que le quita notoriedad, haría a este The Voice… una obra sobresaliente, de no ser por dos detalles. El primero es que cuando estás en pleno cabeceo a la mitad del solo, el tema se detiene abruptamente para dar paso a un coro polifónico que corta la inspiración de raíz, para luego continuar casi inmediatamente con el estribillo… el tema pierde más de lo que gana…

El segundo defecto del tema merece un apartado especial, porque desgraciadamente afectará al resto del disco; seguramente con el objetivo de hacer un poco más pesada la música, dada la naturaleza del tema en común que tienen las canciones, Edu canta en este disco por lo menos una octava más grave de lo que lo había hecho en los anteriores discos de la banda y, por lo menos a mi gusto, ni siquiera no le acomoda, sino que llega a ser incluso desagradable, sobre todo en este tema… cuestión de gustos.

Ego Painted Gray, el tercer corte de esta producción, ayuda a derribar un cliché que es común dentro de los metaleros. Con un ritmo cansino (que de ninguna manera puede ser entendido como un respiro a la mitad del disco), guitarras pesadas, la dosis justa de teclados y una letra bastante descriptiva, la banda demuestra que no es necesario ser My Dying Bride para crear una atmósfera de tristeza, que alcanza su mayor expresión en un estribillo que seguramente será coreado con fuerza por sus audiencias alrededor del mundo. Para responder de antemano a las críticas por la firmeza de esta aseveración, podemos decir que no es que Angra logre llegar a lo que hizo Blind Guardian en el Nightfall in the Middle Earth, pero sorprenden gratamente, y responden saliendo hasta el momento, airosos de las preguntas planteadas al principio de este review. Muy buen tema.

El sufrimiento provocado por amor, quizá uno de los más comunes en la vida de los hombres, es la inspiración de la letra del siguiente track, un tema de un poco más de tres minutos que perfectamente podría haber sido una balada. Lleva por nombre Breaking Ties, y desde que lo escuché por primera vez imaginé que una versión acústica del mismo sería mejor que la presente en el disco… Sería interesante escucharla en la gira, pero teniendo el Fireworks no puede ser considerada por ningún motivo indispensable.

Otro comienzo pesado, y velocidad relampagueante nuevamente. Salvation: Suicide, a pesar de lo que su nombre puede hacer creer a primera vista, es una canción anti suicidio en la que el hablante lírico parece querer convencer a un tercero de no suicidarse (y parece que no lo logra… por lo menos eso sugieren los últimos versos). En este track se pueden escuchar algunas de las líneas de guitarra técnicamente más espectaculares de toda la placa; los barridos a la mitad del solo son ejecutados a la perfección y a una velocidad que dejaría lugar a suspicacias de no conocer de antemano la calidad de Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, que desde algún tiempo ya han demostrado estar un par de peldaños encima del común de parejas de guitarristas en el mundo del Power Metal… sin embargo, esta vez la duración del lead puede llegar a ser un poco molesta o aburrida para aquellos que prefieren un riff sólido, una canción más estructurada que la vorágine del Shredder empedernido… cuestión de gustos.

A continuación, otro tema rápido que nos demuestra como Angra es capaz de realizar esa difícil mezcla de agresividad y sentimiento como pocas bandas en la actualidad. Window to Nowhere, número seis en la lista, es otro de los Highlights del disco. De una rapidez envidiable en la ejecución de las guitarras rítmicas, estos brasileños demuestran su habilidad para desembocar en un pasaje lento sin que se escuche forzado, y entregándonos uno de los mejores solos del disco, se dan el lujo de hacerle un guiño a un conocido guitarrista (seguramente por eso es el lead que más me gusta de este trabajo…) Diez de Diez.

En So Near, So Far, Angra nos muestra por segunda vez esos ritmos brasileños a los que me referí al hablar sobre el opening track del Aurora, cambiando por un momento no solo la orientación musical del disco, sino también la lírica, entregando lo que por primera vez puede ser considerado con mas argumentos como un respiro en este disco (recién en el tema siete de diez) El solo incluso tiene partes de guitarra española, lo que le da matices agradables al oído. Esta canción puede ser criticada por cortar el hilo del disco, sin lugar a dudas… sin embargo, es interesante que sea Angra por donde se le mire, al igual que casi todo el disco…

Passing By, el siguiente tema, es la única composición del disco cuya autoría, tanto en la letra como en la música, pertenece a Andreoli, y es la que tiene más toques progresivos en todo el disco. Sobre una introducción de guitarras limpias, Falaschi relata los esfuerzos de un sociópata por evadir sus problemas alejándose del mundo, para luego dar paso a un riff denso, que crea una atmósfera diferente… que a diferencia de So Near… no suena a Angra, y desentona a pesar de tener una letra acorde con todo el disco (de hecho es una de las más inteligentes de todas). Passing By, al parecer, es un experimento que no dio resultados, y es de esperar que no se repita.

Terminado el ensayo progresivo, ocurre algo que debe hacerle pasado alguna vez a todo metalero que se precie: de la nada, cuando estabas perdiendo la concentración en la música, un riff te despierta, te hace fruncir el ceño de sorpresa, y te devuelve donde perteneces. Scream Your Heart Out (¡Que nombre! El que no lo haya hecho alguna vez en un concierto tiene un largo camino por recorrer), es a mi gusto otro de los puntos altos del disco; reúne todas las virtudes técnicas que se puedan mencionar de los demás tracks, un solo entretenido y de duración precisa, Edu no canta tan grave. La letra recuerda al Carry On por lo positiva, y lo único molesto que tiene es el “LIVE” con el que Falaschi termina una obra hasta que hasta ese momento rozaba la perfección.

Abandoned Fate, la única balada del disco, ha sido elegida por los brasileños para cerrar su producción. Completamente acústica, carece de ese coro lleno de fuerza que caracteriza a las baladas del estilo, y quizá por eso (o por su ubicación) es que pasa desapercibida, sin pena ni gloria.

La temática lírica del disco logró funcionar, y en lo musical no se alteró, salvo la excepción constituida por Passing By, el espíritu de un disco de Angra. No obstante, como dije al comenzar este review, el tema de las enfermedades mentales ha sido uno de los más recurrentes en el arte moderno, y por lo mismo es ya difícil sorprenderse con obras que utilicen este tópico como base; no es que las letras de la placa sean malas, ni mucho menos, sino que no se utilizaron muchos recursos (como el que mencioné en relación con The Voice Commanding You) para complementarlas. Además, podría haberse escrito líricas en base no solo al sufrimiento de los afectados por estas patologías, sino también a algunos otros efectos de las mismas: ¿Por qué no escribir acerca de los delirios de grandeza de algún personaje, o sobre sus fantasías?

Aurora Consurgens es un disco sólido, variado, con buenos momentos… pero la expectación que mencioné al principio, además de ser un halago para la banda, significa también un reto: los obliga a en cada disco buscar dar un paso más adelante, y esa responsabilidad parece haberle pasado la cuenta al grupo. Aunque las comparaciones son odiosas, y muchas veces injustas, no podemos ignorar que este disco no llega a la altura de sus dos predecesores inmediatos y, por lo mismo, a pesar de ser un buen trabajo, no será reconocido de la manera que se merece. Angra debió pagar uno de los tantos tributos al éxito esta vez… el de ser opacado por la sombra de su pasado.

Corro el riesgo de comenzar este comentario señalando que los brasileños son una banda que ha marcado a fuego buena parte del camino que he recorrido durante todos estos años que escucho Metal. Y claramente es un riesgo porque Angra siempre ha sido una de las pocas bandas sobre la cual casi todo el mundillo tiene una opinión formada y ciertamente fundada, y así como existe una corriente de seguidores fanáticos, también posee sus detractores. Pero casi todos opinan y ello no es sino una muestra de que Angra es una de las bandas más importantes de la escena metalera mundial, más allá de todos los quiebres que a estas alturas han originado nuevas situaciones ya consolidadas.
Con la salida de Rebirth el 2001 Angra tomó un giro, cuando menos, algo diferente a lo que venía haciendo en la era de André Matos. Para bien o para mal, el sonido de Angra adquiría un tono bastante más metalero y europeizado, a diferencia de Shaman que tomaría el rumbo inverso, optando más por la veta americanista y experimental. Y era obvio esperar que en su siguiente placa (no vamos a considerar a Hunters and Prey como un hito en la historia de la banda) Angra versión Falaschi continuaría con su tendencia más europea pero quizás ampliaría un poco su espectro, ya no tan limitados por tener que sacar un disco tan «capta fans» como debía ser Rebirth (logrando este objetivo medianamente a pesar de la calidad del trabajo).
Y lo bueno es que Temple Of Shadows es un disco que, a pesar de que en muchos sentidos era esperable, tiene más momentos sorprendentes (por lo bueno, la gran mayoría) que lo que era dable pensar antes de escucharlo. Más allá de contar con ilustres invitados de la escena -«superhéroes del Metal» los llamaría Solabarrieta- como Kai Hansen y Hansi Kürsch (aportes que -escuchando el disco probablemente piensen lo mismo que yo- son absolutamente prescindibles porque no agregan una gran «plusvalía» a los respectivos temas y que a la larga no son más que una motivación «simpática» para escuchar este disco), el disco llama la atención de entrada por jugar con un concepto interesante en las letras: nos situamos en el Siglo XI y un caballero que discute las ideas de la Iglesia Católica en la época de las Cruzadas, denominado «The Shadow Hunter», comienza a desarrollar una evolución en su manera de pensar hasta llegar a crear un nuevo orden. Interesante concepto que se irá desarrollando a través del disco.
Con un intro sencillo como Deus Le Volt! (que significa «Dios lo quiere» en latín y es la frase con la que el Papa franco Urbano II proclamó el comienzo de la serie de invasiones contra el mundo musulmán), y con el cual es inevitable recordar el intro «Deus Lo Vult» del «Knights Of The Cross» de Grave Digger, se da inicio, como era de esperarse, al primer latigazo del nuevo disco de Angra: Spread Your Fire. Lo mejor de escuchar aunque sea los treinta primeros segundos de este tema es que no sólo todo suena como debe sonar sino que además suena a Angra, con guitarras con una personalidad inconfundible. Edú Falaschi sorprende (para bien en mi concepto) con una vocalización algo más raspada y agresiva, pero sin perder su sensibilidad para llegar a los altos. Es inevitable no cerrar los ojos e imaginar el inicio de un show de Angra versión 2004 con este tema: cuesta sacarse de la mente el telón de fondo, y los fanáticos saltando al ritmo de la infernal velocidad de un monstruo consagrado como Aquiles Priester en batería. Un tema gancherísimo, rápido, con un solo a dos guitarras respecto del cual Loureiro y Bittencourt no deberían jamás temer ser plagiados porque verdaderamente el sonido es incopiable. Y además contamos con la deliciosa presencia de la -perdón por el machismo- exquisita Sabine Edelsbacher de Edenbridge en las voces femeninas. Quizás el final sea un poco abrupto y haga que el tema no sea perfecto, pero es un puntazo a favor de Angra si comparamos Spread Your Fire con Nova Era -temazo en todo caso-, su alter ego en Rebirth.
Lo siguiente, Angels and Demons, comienza muy a lo Dream Theater del Metropolis II (con un Aquiles Priester espectacular) para pasar a lo que parecería ser un tema midtempo más bien típico (no por ello malo, al contrario, típico de una banda como Angra). Y arriesgo teñir mis palabras con un halo de fanatismo y decir que en este corte debe estar uno de los cambios de ritmo más bien logrados de los últimos años en un tema de Heavy/Power Metal, mezclando metal del siglo XXI con un ritmo ochentero thrashero digno de bandas como Exodus o Agent Steel (por recordar a dos conspicuas bandas de la época)… un cambio de ritmo por el cual valdría la pena escuchar un disco malo entero -no es el caso-, y que es imprevisto e imposible de resistir (algún entendido en leyes dibujará una tenue sonrisa con esta frase). Y a la larga un tema que podría haber sido una buena transición entre dos temas excelentes, termina convertido en una joya, con un coro final un par de tonos más arriba y con un término perfecto.
Con el inicio del sonido de la guitarra de Waiting Silence es inevitable recordar uno que otro tema de Helloween de la era The Dark Ride o quizás Better Than Raw. Edú muestra cada vez con mayor fuerza que él es el dueño de la comarca y que cada uno es libre de recordar a otras personas, pero que en estos momentos él es el vocalista de Angra y goza de buenísima salud, cantando cada vez mejor. En este corte la banda juega con un ritmo más pausado y cadencioso (tiene un baterista que prácticamente puede hacer lo que quiera) pero sin perder un atisbo de intensidad, e incluso apretando el acelerador por momentos, desordenando un poco el rancho, para bien.
Wishing Well («La fuente de los deseos») es maravillosa. Como que invita a tirar monedas en una fuente. Está ubicada de forma precisísima en el disco, cuando se esperaba quizás un tema que bajara las revoluciones y que hiciera aparecer guitarras acústicas. Y no es una típica power ballad melosa y cebollera: el toque acústico, reminiscencias a bandas más bien setenteras -particularmente en el coro- y una bien entendida sensibilidad marcan una notable diferencia. Qué decir de las dos guitarras en el solo: notables. Si me apuran, de lo mejor de Angra con Falaschi.
¿Cambiamos el disco y pusimos lo nuevo de Gamma Ray? No. Es Angra junto a Kai Hansen: The Temple Of Hate. No sé si sea a propósito, pero este tema tiene bastante de Gamma Ray, y -como veremos- en Wings Of Destination encontramos varias cosas de Blind Guardian justo en el tema en que canta Hansi Kürsch. Qué se puede decir: si buscamos en el diccionario la definición del Power Metal debería aparecer una foto de este tema. Rapidísimo por momentos, melódico, con acertadísimos cambios de ritmo, momentos sinfónicos casi a lo Carolina IV y más encima cuenta con la participación del padre de este estilo de música (aunque, como decíamos antes, su presencia no es mucho más que un detalle -importante en todo caso-, pues el tema sería quizás igual de bueno sin él). Lo único malo es que parece ser de esos típicos temas que todo el mundo quiere escuchar en vivo y la banda a la larga no los toca. Espero equivocarme.
Guitarras «aflamencadas», lo único que faltaba. En realidad el comienzo de The Shadow Hunter cuenta con un dueto de guitarras flamencas (sin demasiado brillo en todo caso) y percusiones en segundo plano que en realidad me generó grandes expectativas con el resto del tema. Quizás la sorpresa de encontrar toques españoles me provocó la sensación de estar en presencia de esos temas que marcan un disco e incluso la carrera de una banda… pero no es tan así. No digo que sea un mal tema, de hecho es muy pero muy bien logrado y con una cantidad de matices impracticable por la gran mayoría de las bandas de hoy, pero mis expectativas eran demasiado altas. En todo caso hay que resaltar la buena performance de Falaschi, un buen trabajo en las guitarras y sobre todo un momento con voces armónicas que en lo personal me recuerda algo a Symphony X. Quizás le haga falta un poco más de punch (baja un poco la intensidad del disco) pero comprendo que sería demasiado pedir.
No es necesario que un tema tenga mucha guitarra o sea rápido para que sea intenso. Prueba de ello es No Pain For The Dead, una suerte de inclasificable tema lento y quizás algo triste (es lo que se busca), lleno de detalles con guitarras acústicas, violines y además con la preciosa voz de Sabine Edelsbacher combinada con la de Falaschi (formando un notable dueto). Para escucharla varias, varias veces, y no quedarse con la impresión de la primera escuchada.
¡Blind Guardian! No, Angra con Hansi Kürsch. El comienzo de Winds Of Destination (particularmente cuando comienza a cantar Hansi) es muy en la onda de los bardos tedescos, pero no se queda en ello y pasa a ser un tema auténticamente Angra 2004: impredecible. Creo que, en todo caso, conspira contra este tema la «baja de presión» que sufre a los dos minutos (dura 7), pero posteriormente toma un poco más de vuelo hasta pasar a una parte absolutamente Power que ya estaba haciendo falta: el solo a dos guitarras con doble bombo de fondo no es un descubrimiento de América pero era necesario y está muy bien logrado. Hacia el final el tema se desordena un poco y queda la sensación que el aporte de Hansi Kürsch era más bien prescindible.
El comienzo de Sprouts Of Time hace recordar que los integrantes originales de Angra y Shaman anteriormente fueron parte de la misma banda. Un estupendo y relajado tema, sencillo y a la vez complejo, que comienza toques percutivos brasileños y los mezcla con las típicas guitarras de Angra. Tiene -sin parecerse- un cierto aire a Holy Land (el tema), incluyendo además ritmos salseros con guitarra acústica (no espantarse, suena excelente). Este tema debería traer un «Parental Advisory» y señalar que se recomienda abrir un poco la mente para escuchar.
La onda más experimental y con atisbos de rock progresivo prosigue con Morning Star, un tema que quizás sea un poco más largo de lo necesario pero que muestra que Angra se maneja muy bien en este campo. Falaschi consagra su sensibilidad en las voces y el sonido por momentos se torna hasta potente y algo más pesado (pasada la mitad del tema hay un momento muy bien logrado a dos guitarras), pero a la larga el tema es un poco tedioso (dura casi 8 minutos).
Late Redemption es otra cosa. En este caso sí que hay un aporte externo fundamental: la presencia de un monstruo de la música brasileña como Milton Nascimento, cantando en portugués. Por momentos es como lo que Angra pretendió hacer con temas como Lullaby For Lucifer o Stand Away pero llevado a un nivel sobrecogedor… creo que no es necesario ser fan de la música brasileña para apreciar la notable calidad de este tema. Una tremenda gracia es que Falaschi no se vea como un vil pelele al lado de Nascimento sino que se sienta que es necesario e imprescindible. Pero el tema no se queda sólo en lo brasileño con guitarra acústica, no teme en lanzarse adelante con ritmos y sonidos bastante más metaleros, haciendo sonar todo como una unidad compacta. Era el perfecto final para el disco…
Pero lamentablemente hay algo más. Gate XIII, el final del disco, es en mi concepto total y absolutamente innecesaria. Está de más, o quizás debería durar no más de dos minutos. Pero dedicar cinco minutos al sonido medianamente sinfónico del intro del disco mezclado con otros momentos del disco me parece no sólo excesivo sino que incluso poco inteligente. No da para un mayor análisis.
Me parece que Temple Of Shadows es un disco menos indiscutible que Rebirth -es inevitable compararlos y creo que es beneficioso para ilustrar-. Se nota a una banda ultra madura, sin temor alguno y sin esa necesidad imperiosa -que se notaba en Rebirth, y se nota más aun al escucharlo después de oir lo nuevo de Angra- de demostrar que «estamos vivos y rockeando». Temple Of Shadows tiene todo para convertirse en uno de los mejores discos del año, y en mi concepto sería el mejor si no fuese por algunas pequeñas carencias y otras pequeñas sobras. Quizás le haya faltado un tema más Power (¡y haber terminado en Late Redemption!!), y le haya sobrado un par de momentos que si bien no son mal logrados, rozan tangencialmente el tedio. Pero estamos en presencia de un trabajo formidable, irrompible, con un campo de fuerza fabricado a pura calidad y cargado de semillas destinadas a germinar, brotar y perdurar.
Tracklist:
1. Deus Le Volt!
2. Spread Your Fire
3. Angels And Demons
4. Waiting Silence
5. Wishing Well
6. The Temple Of Hate
7. The Shadow Hunter
8. No Pain For The Dead
9. Winds Of Destination
10. Sprouts Of Time
11. Morning Star
12. Late Redemption
13. Gate XIII

Corro el riesgo de comenzar este comentario señalando que los brasileños son una banda que ha marcado a fuego buena parte del camino que he recorrido durante todos estos años que escucho Metal. Y claramente es un riesgo porque Angra siempre ha sido una de las pocas bandas sobre la cual casi todo el mundillo tiene una opinión formada y ciertamente fundada, y así como existe una corriente de seguidores fanáticos, también posee sus detractores. Pero casi todos opinan y ello no es sino una muestra de que Angra es una de las bandas más importantes de la escena metalera mundial, más allá de todos los quiebres que a estas alturas han originado nuevas situaciones ya consolidadas.

Con la salida de Rebirth el 2001 Angra tomó un giro, cuando menos, algo diferente a lo que venía haciendo en la era de André Matos. Para bien o para mal, el sonido de Angra adquiría un tono bastante más metalero y europeizado, a diferencia de Shaman que tomaría el rumbo inverso, optando más por la veta americanista y experimental. Y era obvio esperar que en su siguiente placa (no vamos a considerar a Hunters and Prey como un hito en la historia de la banda) Angra versión Falaschi continuaría con su tendencia más europea pero quizás ampliaría un poco su espectro, ya no tan limitados por tener que sacar un disco tan «capta fans» como debía ser Rebirth (logrando este objetivo medianamente a pesar de la calidad del trabajo).

Y lo bueno es que Temple Of Shadows es un disco que, a pesar de que en muchos sentidos era esperable, tiene más momentos sorprendentes (por lo bueno, la gran mayoría) que lo que era dable pensar antes de escucharlo. Más allá de contar con ilustres invitados de la escena -«superhéroes del Metal» los llamaría Solabarrieta- como Kai Hansen y Hansi Kürsch (aportes que -escuchando el disco probablemente piensen lo mismo que yo- son absolutamente prescindibles porque no agregan una gran «plusvalía» a los respectivos temas y que a la larga no son más que una motivación «simpática» para escuchar este disco), el disco llama la atención de entrada por jugar con un concepto interesante en las letras: nos situamos en el Siglo XI y un caballero que discute las ideas de la Iglesia Católica en la época de las Cruzadas, denominado «The Shadow Hunter», comienza a desarrollar una evolución en su manera de pensar hasta llegar a crear un nuevo orden. Interesante concepto que se irá desarrollando a través del disco.

Con un intro sencillo como Deus Le Volt! (que significa «Dios lo quiere» en latín y es la frase con la que el Papa franco Urbano II proclamó el comienzo de la serie de invasiones contra el mundo musulmán), y con el cual es inevitable recordar el intro «Deus Lo Vult» del «Knights Of The Cross» de Grave Digger, se da inicio, como era de esperarse, al primer latigazo del nuevo disco de Angra: Spread Your Fire. Lo mejor de escuchar aunque sea los treinta primeros segundos de este tema es que no sólo todo suena como debe sonar sino que además suena a Angra, con guitarras con una personalidad inconfundible. Edú Falaschi sorprende (para bien en mi concepto) con una vocalización algo más raspada y agresiva, pero sin perder su sensibilidad para llegar a los altos. Es inevitable no cerrar los ojos e imaginar el inicio de un show de Angra versión 2004 con este tema: cuesta sacarse de la mente el telón de fondo, y los fanáticos saltando al ritmo de la infernal velocidad de un monstruo consagrado como Aquiles Priester en batería. Un tema gancherísimo, rápido, con un solo a dos guitarras respecto del cual Loureiro y Bittencourt no deberían jamás temer ser plagiados porque verdaderamente el sonido es incopiable. Y además contamos con la deliciosa presencia de la -perdón por el machismo- exquisita Sabine Edelsbacher de Edenbridge en las voces femeninas. Quizás el final sea un poco abrupto y haga que el tema no sea perfecto, pero es un puntazo a favor de Angra si comparamos Spread Your Fire con Nova Era -temazo en todo caso-, su alter ego en Rebirth.

Lo siguiente, Angels and Demons, comienza muy a lo Dream Theater del Metropolis II (con un Aquiles Priester espectacular) para pasar a lo que parecería ser un tema midtempo más bien típico (no por ello malo, al contrario, típico de una banda como Angra). Y arriesgo teñir mis palabras con un halo de fanatismo y decir que en este corte debe estar uno de los cambios de ritmo más bien logrados de los últimos años en un tema de Heavy/Power Metal, mezclando metal del siglo XXI con un ritmo ochentero thrashero digno de bandas como Exodus o Agent Steel (por recordar a dos conspicuas bandas de la época)… un cambio de ritmo por el cual valdría la pena escuchar un disco malo entero -no es el caso-, y que es imprevisto e imposible de resistir (algún entendido en leyes dibujará una tenue sonrisa con esta frase). Y a la larga un tema que podría haber sido una buena transición entre dos temas excelentes, termina convertido en una joya, con un coro final un par de tonos más arriba y con un término perfecto.

Con el inicio del sonido de la guitarra de Waiting Silence es inevitable recordar uno que otro tema de Helloween de la era The Dark Ride o quizás Better Than Raw. Edú muestra cada vez con mayor fuerza que él es el dueño de la comarca y que cada uno es libre de recordar a otras personas, pero que en estos momentos él es el vocalista de Angra y goza de buenísima salud, cantando cada vez mejor. En este corte la banda juega con un ritmo más pausado y cadencioso (tiene un baterista que prácticamente puede hacer lo que quiera) pero sin perder un atisbo de intensidad, e incluso apretando el acelerador por momentos, desordenando un poco el rancho, para bien.

Wishing Well («La fuente de los deseos») es maravillosa. Como que invita a tirar monedas en una fuente. Está ubicada de forma precisísima en el disco, cuando se esperaba quizás un tema que bajara las revoluciones y que hiciera aparecer guitarras acústicas. Y no es una típica power ballad melosa y cebollera: el toque acústico, reminiscencias a bandas más bien setenteras -particularmente en el coro- y una bien entendida sensibilidad marcan una notable diferencia. Qué decir de las dos guitarras en el solo: notables. Si me apuran, de lo mejor de Angra con Falaschi.

¿Cambiamos el disco y pusimos lo nuevo de Gamma Ray? No. Es Angra junto a Kai Hansen: The Temple Of Hate. No sé si sea a propósito, pero este tema tiene bastante de Gamma Ray, y -como veremos- en Wings Of Destination encontramos varias cosas de Blind Guardian justo en el tema en que canta Hansi Kürsch. Qué se puede decir: si buscamos en el diccionario la definición del Power Metal debería aparecer una foto de este tema. Rapidísimo por momentos, melódico, con acertadísimos cambios de ritmo, momentos sinfónicos casi a lo Carolina IV y más encima cuenta con la participación del padre de este estilo de música (aunque, como decíamos antes, su presencia no es mucho más que un detalle -importante en todo caso-, pues el tema sería quizás igual de bueno sin él). Lo único malo es que parece ser de esos típicos temas que todo el mundo quiere escuchar en vivo y la banda a la larga no los toca. Espero equivocarme.

Guitarras «aflamencadas», lo único que faltaba. En realidad el comienzo de The Shadow Hunter cuenta con un dueto de guitarras flamencas (sin demasiado brillo en todo caso) y percusiones en segundo plano que en realidad me generó grandes expectativas con el resto del tema. Quizás la sorpresa de encontrar toques españoles me provocó la sensación de estar en presencia de esos temas que marcan un disco e incluso la carrera de una banda… pero no es tan así. No digo que sea un mal tema, de hecho es muy pero muy bien logrado y con una cantidad de matices impracticable por la gran mayoría de las bandas de hoy, pero mis expectativas eran demasiado altas. En todo caso hay que resaltar la buena performance de Falaschi, un buen trabajo en las guitarras y sobre todo un momento con voces armónicas que en lo personal me recuerda algo a Symphony X. Quizás le haga falta un poco más de punch (baja un poco la intensidad del disco) pero comprendo que sería demasiado pedir.

No es necesario que un tema tenga mucha guitarra o sea rápido para que sea intenso. Prueba de ello es No Pain For The Dead, una suerte de inclasificable tema lento y quizás algo triste (es lo que se busca), lleno de detalles con guitarras acústicas, violines y además con la preciosa voz de Sabine Edelsbacher combinada con la de Falaschi (formando un notable dueto). Para escucharla varias, varias veces, y no quedarse con la impresión de la primera escuchada.

¡Blind Guardian! No, Angra con Hansi Kürsch. El comienzo de Winds Of Destination (particularmente cuando comienza a cantar Hansi) es muy en la onda de los bardos tedescos, pero no se queda en ello y pasa a ser un tema auténticamente Angra 2004: impredecible. Creo que, en todo caso, conspira contra este tema la «baja de presión» que sufre a los dos minutos (dura 7), pero posteriormente toma un poco más de vuelo hasta pasar a una parte absolutamente Power que ya estaba haciendo falta: el solo a dos guitarras con doble bombo de fondo no es un descubrimiento de América pero era necesario y está muy bien logrado. Hacia el final el tema se desordena un poco y queda la sensación que el aporte de Hansi Kürsch era más bien prescindible.

El comienzo de Sprouts Of Time hace recordar que los integrantes originales de Angra y Shaman anteriormente fueron parte de la misma banda. Un estupendo y relajado tema, sencillo y a la vez complejo, que comienza toques percutivos brasileños y los mezcla con las típicas guitarras de Angra. Tiene -sin parecerse- un cierto aire a Holy Land (el tema), incluyendo además ritmos salseros con guitarra acústica (no espantarse, suena excelente). Este tema debería traer un «Parental Advisory» y señalar que se recomienda abrir un poco la mente para escuchar.

La onda más experimental y con atisbos de rock progresivo prosigue con Morning Star, un tema que quizás sea un poco más largo de lo necesario pero que muestra que Angra se maneja muy bien en este campo. Falaschi consagra su sensibilidad en las voces y el sonido por momentos se torna hasta potente y algo más pesado (pasada la mitad del tema hay un momento muy bien logrado a dos guitarras), pero a la larga el tema es un poco tedioso (dura casi 8 minutos).

Late Redemption es otra cosa. En este caso sí que hay un aporte externo fundamental: la presencia de un monstruo de la música brasileña como Milton Nascimento, cantando en portugués. Por momentos es como lo que Angra pretendió hacer con temas como Lullaby For Lucifer o Stand Away pero llevado a un nivel sobrecogedor… creo que no es necesario ser fan de la música brasileña para apreciar la notable calidad de este tema. Una tremenda gracia es que Falaschi no se vea como un vil pelele al lado de Nascimento sino que se sienta que es necesario e imprescindible. Pero el tema no se queda sólo en lo brasileño con guitarra acústica, no teme en lanzarse adelante con ritmos y sonidos bastante más metaleros, haciendo sonar todo como una unidad compacta. Era el perfecto final para el disco…

Pero lamentablemente hay algo más. Gate XIII, el final del disco, es en mi concepto total y absolutamente innecesaria. Está de más, o quizás debería durar no más de dos minutos. Pero dedicar cinco minutos al sonido medianamente sinfónico del intro del disco mezclado con otros momentos del disco me parece no sólo excesivo sino que incluso poco inteligente. No da para un mayor análisis.

Me parece que Temple Of Shadows es un disco menos indiscutible que Rebirth -es inevitable compararlos y creo que es beneficioso para ilustrar-. Se nota a una banda ultra madura, sin temor alguno y sin esa necesidad imperiosa -que se notaba en Rebirth, y se nota más aun al escucharlo después de oir lo nuevo de Angra- de demostrar que «estamos vivos y rockeando». Temple Of Shadows tiene todo para convertirse en uno de los mejores discos del año, y en mi concepto sería el mejor si no fuese por algunas pequeñas carencias y otras pequeñas sobras. Quizás le haya faltado un tema más Power (¡y haber terminado en Late Redemption!!), y le haya sobrado un par de momentos que si bien no son mal logrados, rozan tangencialmente el tedio. Pero estamos en presencia de un trabajo formidable, irrompible, con un campo de fuerza fabricado a pura calidad y cargado de semillas destinadas a germinar, brotar y perdurar.

Tracklist:

  • 1. Deus Le Volt!
  • 2. Spread Your Fire
  • 3. Angels And Demons
  • 4. Waiting Silence
  • 5. Wishing Well
  • 6. The Temple Of Hate
  • 7. The Shadow Hunter
  • 8. No Pain For The Dead
  • 9. Winds Of Destination
  • 10. Sprouts Of Time
  • 11. Morning Star
  • 12. Late Redemption
  • 13. Gate XIII

Con una renovada y fortalecida estructura, la «Diosa del Fuego» vuelve a la batalla. Después del quiebre en su formación hace un tiempo, (debido a la salida de la banda de André Matos, Luis Mariutti y Ricardo Confessori), Angra ha tardado poco en reestructurarse. Con Eduardo «Edú» Falaschi como nuevo vocalista, Felipe Andreoli como nuevo bajista, Aquiles Priester como nuevo baterista, más los conocidos y excelentes guitarristas Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, el nuevo trabajo de esta renovada banda demuestra categoría, tanto en las composiciones como en la ejecución misma, mezclando sus ya conocidas armonías con sensacionales ritmos progresivos y algunos toques de percusión brasileña ya tan característicos de esta banda.

«Rebirth»…. abre con la intro «In Excelsis», para transportarnos de inmediato a una nueva era… así es, el siguiente tema «Nova Era» brilla por sí solo, es sencillamente espectacular; veloz, melódico, con sutiles toques progresivos y un notable trabajo de Aquiles Priester en batería, el que permite apreciar claramente excelentes solos y un sonido fresco, limpio, que hace notar inmediatamente la comunión que se vive dentro de la banda … «la nueva era lleva a los ángeles de vuelta a la vida» es «la» frase del disco.

El álbum continúa con «Millennium Sun», tema progresivo, con un comienzo algo suave (violines, piano y voz) y un coro fascinante, que nos muestra una gran performance de Falaschi pasando de tonos bajos a altos sin mayores complicaciones y con muchos recursos… una excelente construcción melódica que constituye uno de los puntos más altos del disco. El disco prosigue con «Acid Rain», tema cuya versión demo fue conocida ya hace un tiempo y que fue re-grabado para el disco … posee una majestuosa e intensa introducción coral, seguida por un riff bastante progresivo, un coro absolutamente powermetalero (nuevamente gran performance de Edú) e incluso toques de percusión brasileña; todos estos elementos hacen que este tema constituya un paradigma de lo que Angra puede y sabe hacer muy bien. Si existía antes de escuchar el disco, alguna duda acerca de la capacidad vocal de Edú Falaschi por quienes no conocían su banda anterior «Symbols», creo que esas potenciales dudas quedan absolutamente aclaradas con “Heroes Of Sand”, tema lento que si bien no cuenta con una excesiva complejidad compositiva, nos muestra a un Falaschi (quien además compuso el tema) en un notable nivel, sin mucho que envidiarle a vocalistas con mayor trayectoria o reconocimiento en la escena. El disco continúa con “Unholy Wars”, tema que al escucharlo por primera vez recuerda a “Carolina IV” del disco “Holy Land”, con un intro bastante brasileño, para proseguir con un latigazo metalero, cambios de ritmo sensacionales y excelentes toques progresivos ….

Luego nos encontramos con el tema que da el nombre al álbum: “Rebirth”; canción algo lenta pero intensa, con una introducción cálida matizada con la voz de Falaschi y la guitarra clásica de fondo…….posteriormente aparecen  bastantes quiebres (incluyendo un solo bastante «powermetal») que lo hacen un tema algo “fuera de lo común”, pero muy interesante. El disco sigue con “Judgement Day”, tema que combina perfectamente lo progresivo con el power, mostrando un excelente trabajo de Felipe Andreoli en el bajo y del tecladista invitado a grabar el disco, Günter Werno (de Vanden Plas) … se aprecian también notables rendimientos individuales y sutiles toques de percusión brasileña tanto al comienzo como al final del tema, los que terminan por hacerlo sumamente interesante. El siguiente tema es “Running Alone”, con una introducción coral bastante en la onda de Edguy y Avantasia, y con una construcción al comienzo bastante más “alemana” que los otros temas, pero con espectaculares quiebres progresivos, especialmente en la parte de los solos (con una simbiosis espectacular entre el sonido del teclado, las guitarras y la batería), y una sucesión de inagotables cambios de ritmo, para terminar de forma espectacular … sin duda es uno de los puntos más altos del disco. Para terminar, Angra nos regala una versión adaptada por Kiko Loureiro del Opus 28 en Do menor de Frédéric Chopin, llamada “Visions Prelude”, la que cuenta con un excelente nivel de Falaschi (notable su sensibilidad al cantar un “cover”), y es un broche de oro para este gran trabajo.

En cuanto a los nuevos músicos, Edú Falaschi es un excelente vocalista, por algo Iron Maiden lo dejó como finalista para reemplazar a Bruce Dickinson cuando partió luego del «Fear of the Dark»; Felipe Andreoli resulta toda una revelación, mostrando un talento y una personalidad impensada e inesperada en el sonido de su bajo (considerando sus 20 años), superando notablemente las expectativas creadas desde la partida de Luis Mariutti; Aquiles Priester es un baterista extremadamente técnico pero con fuerza, con un espectacular dominio en especial de los platillos, además tiene una dosis de consistencia sumamente meritoria considerando los miles de cambios de ritmo que pasan por sus baquetas a lo largo del disco.

En resumidas cuentas, el tradicional toque que Angra siempre ha dado a sus composiciones se mantiene intacto, pero ahora con energía renovada y más heavy metal… “Rebirth” muestra un sonido excelente, muy bien producido, con temas excelentes (y algunos sencilla y sorprendentemente notables), con muy pocos puntos bajos y con gratísimas revelaciones, como lo son sus tres nuevos músicos. En definitiva, Angra sorprende con un álbum fresco, cargado de energía y melódicamente fascinante. Es de esperar (y seguramente así será) que su sonido en vivo refleje toda la energía que “Rebirth” trae consigo, y que el Domingo 25 de Noviembre los metaleros de corazón vibremos con el renacimiento de la “Diosa del Fuego”.