Entradas

Amorphis

«Death Of A King» es la nueva canción de los finlandeses AMORPHIS que se puede escuchar aquí mismo. Este tema cuenta con Chrigel Glanzmann (ELUVEITIE, flauta) y Martin Lopez (ex-OPETH, percusión) como invitados y pertenece al próximo album de la banda, «Under The Red Cloud», el cual saldrá el 4 de Septiembre via Nuclear Blast.

«Es un gran honor tener musicos tan talentosos como invitados en ‘Death Of A King’. Caso uno de ellos pone su personalidad y caracterec en el justo lugar» comentó el guitarrista Esa Holopainen.

El tracklist de «Under The Red Cloud»:

01. Under The Red Cloud
02. The Four Wise Ones
03. Bad Blood
04. The Skull
05. Death Of A King
06. Sacrifice
07. Dark Path
08. Enemy At The Gates
09. Tree Of Ages
10. White Night

Bonus tracks (digipak & 2LP):

11. Come The Spring
12. Winter’s Sleep

Amorphis - Under the Red Cloud

Amorphis

Los finlandeses AMORPHIS tienen previsto lanzar «Under The Red Cloud» el próximo 4 de septiembre via Nuclear Blast. El trabajo fue producido por  Jens Bogren y el artwork fue diseñado por Valnoir Mortasonge (LAIBACH, PARADISE LOST, WATAIN, BEHEMOTH).

«Hay un montón de elementos en las canciones pero cada nota y elemento está en perfecta armonía, así que resultó jodidamente pesado y melódico. Todo lo que puedo decir de ‘Under The Red Cloud’ es que estará en mi top 3 de álbums que AMORPHIS ha hecho», declaró el guitarrista Esa Holopainen.

El tracklist de «Under The Red Cloud» es:

01. Under The Red Cloud
02. The Four Wise Ones
03. Bad Blood
04. The Skull
05. Death Of A King
06. Sacrifice
07. Dark Path
08. Enemy At The Gates
09. Tree Of Ages
10. White Night
Bonus tracks (digipak y 2LP):
11. Come The Spring
12. Winter’s Sleep

Amorphis - Under the Red Cloud

Extraordinario, excelente, eximio, y si se permite la invención de una palabra: expectacular. Así es el nuevo trabajo de los cada vez más sorprendentes Amorphis. Hacía ya un tiempo que no me tocaba escuchar un disco que me pareciera –perfecto– desde el inicio hasta el final, o que me mantuviese atrapado y alerta a cada nuevo paso de su transitar. Lo curioso es que una de las pocas veces que algo similar ha pasado, fue también con un disco de Amorphis: Skyforger (2009), lo que habla de lo sólida que es la banda. Diría que han venido sacando discazos de forma regular desde… ¡Desde siempre! Bueno, alguien dirá que con Far From The Sun (2003) tuvieron un tropiezo, pero al menos habrán de concederme que a partir Eclipse (2006) todos sus trabajos han sido notables, con algunos de ellos rozando la perfección. Estamos en presencia de una banda cuyas capacidades están por sobre el promedio.

El anterior esfuerzo de estos finlandeses, The Beginning Of Times (2011),  había sido realmente bueno, pero uno sentía que con Skyforger la vara simplemente había quedado demasiado alta, haciendo pensar que sería muy difícil que los pudiesen igualar, y casi imposible que produjeran algo que lo superara. Las semanas que lleva el disco en el mercado es muy poco tiempo para determinarlo fehacientemente, pero esto les digo: si Circle no es incluso mejor que Skyforger, está realmente muy cerca de serlo. Personalmente creo que lo es. Pero poniendo eso aparte, dejando de lado la comparación: Circle es un disco superlativo que sin duda estará dentro de lo mejor del presente año y que será elemento frecuente a la hora de citar grandes discos de la historia del Metal. Ahora bien, tengo la sensación de que esto no será igual de claro para todos. Es decir, no a todos les fascinará a prima escucha como a este comentarista, pero estoy seguro que después de un rato todos terminaremos conviniendo que es un tremendo registro.

Varias cosas han cambiado respecto de trabajos anteriores. Lo más llamativo sea quizás que los temas tienen un sonido levemente distinto. En esto tal vez tenga que ver la incorporación de un bajo de cinco cuerdas, y que este afina un tono más abajo. Otra cosa es que por primera vez desde 2003, Marco Hietala no está a cargo de la producción, lo cual se nota. Esa labor corre por cuenta de Peter Tägtgren (cuya lista de trabajos es impresionante, pero para citar algunos recientes: Sabaton, Children Of Bodom, Hypocrisy, Overkill, etc.) y se hace muy clara su influencia a la hora de darle protagonismo a la guitarras. Digamos que Amorphis nunca ha sido una banda “blandita” en ese sentido; siempre ha sido potente en ese aspecto, pero aquí avanzan un paso y consagran una potencia inédita. Y quizás la diferencia más elemental está en el nivel conceptual, pues por primera vez en muchos años la banda deja de lado toda su tradición folclórica y épica nacional contenida en el Kalevala y abraza una creación original, una historia propia, ideada, eso sí, por el mismo Pekka Kainulainen. Esto último es una decisión arriesgada, pues si hay algo que uno espera de Amorphis, son historias fantásticas surgidas de la narrativa tradicional finlandesa, pero el giro termina resultando bastante bien, por cuanto la historia contada es fascinante y cautivante.

Este círculo tiene su génesis en Shades Of Gray, espectacular canción de casi cinco minutos y medio que se pasea por todo el repertorio estilístico de lo que ha sido Amorphis en los últimos años, y hasta de toda su carrera, podríamos decir. Es un tema ciento por ciento Amorphis: guitarras sumamente pasadas, riffs densos, portadores del sello de la dupla Esa Holopainen – Tomi Koivusaari, matizados en todo momento con la suavidad de las melodías conjuradas por los teclados de Santeri Kallio. Las voces son sobresalientes, como es costumbre con estos sujetos: Joutsen irrumpe con un alarido infernal que, de cierta forma uno puede prever, pero que no por eso resulta menos sorprendente. Lo vemos además utilizando una forma híbrida de su estilo habitual: una mezcla entre voz limpia y su clásico harsh. Se añaden además algunos elementos muy interesantes, como ese aire arábico, que de algún modo da la sensación de estar escuchando algo antiquísimo. El coro no defrauda, sino que más bien derrocha monumentalidad y maestría, pues cada nota se sucede de forma precisa y encantadora. La letra es maravillosa. Habla de la oscuridad en la que está sumido el protagonista, de ese tono gris que adorna su mundo. Es más bien un poema, una notable pieza parida por la genial mente de Kainulainen. Extraordinario.

Tras ese refulgente inicio el apetito se acrecienta y lo único que esperas es otra canción que sea –al menos– igual de buena. La banda no defrauda y nos regala la gigantesca The Mission, corte que pone a un mismo nivel la potencia y la elegancia, fenómeno que con Amorphis no debiera ser sorprendente, pero qué diablos, después de años uno se sigue preguntando cómo lo hacen. Lo que genera esta canción, sobre todo en su parte inicial, es derechamente mágico. Durante todos estos años la banda ha sido capaz de crear un sonido propio e inigualable, al tiempo que ha desarrollado una tradición narrativa, un micro cosmos que ciertamente incluye un “paisaje”. En ese paisaje predomina el blanco níveo, las montañas, los lagos, los bosques, etc., todo cuanto ha adornado la lírica de su obra. Y todas esas cosas se te vienen a la mente cuando escuchas The Mission. Cada acorde es una pincelada en un escenario majestuoso que empezó a pintarse varios discos atrás. Es preciso también detenerse en la letra: muy sencilla, pero con un uso de figuras literarias magistral que evoca imágenes muy nítidas. Aquí veremos cómo el protagonista conoce su origen, su pasado, cuya voz le entrega fuerzas y le encomienda una misión (sobrevivir). Ha de notarse cómo la innegable fuerza de la canción está forjada en el vibrar de las cuerdas de las guitarras, y no en las voces de Tomi, como uno podría suponer. Es poderosa, pero no porque sea agresiva, sino porque está perfectamente bien hecha. Una maravilla de principio a fin.

Continuamos con The Wanderer, que no es sino otro paso en el camino ya señalado. Preciosa composición, llena de melodías excelentemente elaboradas y cautivantes. Los pequeños detalles son muchísimos, y si bien sorprende desde la primerísima vez que se escucha, hay que darle algunas repasadas para poder apreciarlos todos (cosa no exclusiva de ese corte, a decir verdad). Me parece que la espectacularidad de esta canción, si bien es multidimensional, radica mayormente en el trabajo de Kallio y su teclado, particularmente a nivel de construcción de una base melódica y de una atmósfera que se siente liberadora. Necesario es también el dedicar unas líneas a ese portentoso coro, claramente divisible en dos momentos, el segundo mucho más breve, pero ambos sumamente ricos en sentimiento y energía. Solos de guitarra más bien sobrios, pero perfectos para el contexto de la canción, pues desprenden clase y elegancia. ¿La letra? Maravillosa también. Al fin el protagonista comienza a sentir que las cosas algo mejoran, a medida que la carga de su vida se hace más liviana.

Una flauta vivaz, alegre y con aires de hechizo comienza a sonar como apertura de Narrow Path, con el sutil accionar de los sintetizadores de Kallio como fondo, generando así una ambiente difícil de calificar, casi místico y definitivamente atrapante. Imperceptiblemente las guitarras comienzan a sumarse y de la nada las delicadas notas de la flauta son reemplazadas por el incisivo rugir de las cuerdas. Todo suena increíble, con un balance que potencia cada instrumento sin dejar nada en segundo plano, por más que las guitarras quieran robarse el protagonismo con tan cortantes y relampagueantes riffs. Nuevamente el estribillo será el momento álgido, ese que te hace cerrar los ojos unos segundos y te dibuja una sonrisa en la cara. Luego abres los ojos y te encuentras con un breve pero estupendo tramo instrumental en el que la banda se las arreglas para demostrar su valía técnica y deslumbrar. La historia del personaje, por otro lado, sigue mejorando, pues ese sendero estrecho del comienzo comienza a ensancharse y a transformarse en camino. Simplemente genial.

La quinta canción es Hopless Days, posiblemente una de la más oscuras del disco, tanto que por momentos recuerda a lo hecho por bandas más ligadas a la corriente gótica del Metal. Solo su Heavy intro y el melódico coro escapan de esa estética y se acercan lo que hace la banda usualmente. De todos modos esta mezcla de estilos resulta muy bien y le da cierta frescura al disco. Es sin duda una canción con todos los elementos del Heavy Metal melódico, con algunos brotes más góticos y otros un tantos más modernos (escuchar la parte final del tramo instrumental). Por otro lado, y esto cabe destacarlo, la oscuridad de la que hago mención queda aún más patente si se oye la canción junto con el video promocional que la banda ha ideado, un excelente material audiovisual que complementa todo el ingenio lingüístico y poético de Pekka Kainulainen. Volviendo sobre el concepto de oscuridad: hay que ver lo que es la letra. Este corte nos da luces de lo desdichada que ha sido la vida del protagonista. Es un vistazo a todo aquello de lo cual él quiere escapar. Sin embargo la esperanza sigue allí: “But still they came; they found the way to get to me, they beckoned me to follow”. Esa esperanza reside en los antepasados que lo contactan y le enseñan el camino a seguir. Otro temazo de proporciones.

Nightbird’s Song nos trae de regreso al Amorphis más crudo y brutal. Es un corte de verdad alucinante e increíble. Muy oscuro, pero encantador. La actuación de Joutsen es, por decir lo menos, superlativa. Un verdadero genio. Sus voces limpias nunca han sido una maravilla técnica, pero su color de voz, su timbre son lo que necesita la banda. En contraposición, sus voces guturales son, a mi juicio, unas de las mejores del estilo. Graves y agudos ejecutados ambos a la perfección. Y más allá de eso, la fuerza y agresividad que transmite es tremenda. La música, por su parte, potencia todo esto, en un claro mérito de Tomi Koivusaari (quien por cierto solo presenta créditos compositivos en este corte), en lo que es una maravilla arquitectónica. Cuando la escuchen, por favor detengan un segundo su atención en ese solo de flauta que aparece promediando los dos minutos y medio. No sólo debe apreciarse el cómo está compuesto, sino también el cómo suena gracias al trabajo de Tägtgren. Magia genuina que hipnotiza (quienes vieron la serie Saint Seiya se acordarán de Sorrento de Sirena). ¡Qué tremenda canción!

El séptimo corte es Into The Abyss, que como característica principal presenta el ser algo más progresiva que sus hermanas, aspecto en el que el baterista Jan Rechberger y el bajista Niclas Etelävuori resultan fundamentales. Descomunal trabajo el de ambos. No solo manejan los tiempos, sino que determinan cuándo la canción pasa de suave a violenta. Sumen a eso el cometido de las guitarras de Koivusaari y Holopainen y el golpe asestado es asesino. Es asimismo muy melódica, y su estribillo destaca por ser bastante “oreja”. Creo además que es uno de los mejores del disco, pues no solo es contagioso, sino que es poderosísimo y de altísima factura. Allí Joutsen es la estrella, resaltando la pasión que logra comunicar aun con sus, como ya señalamos, limitadas capacidades técnicas cuando se trata de emplear voces limpias. Como si eso no fuera suficiente, regalan soberbios solos de teclado y guitarra, que no brillan por el virtuosismo exhibido, sino por lo prodigiosos que son en cuento a su estructuración. Y si te faltaba algo, ¡ahí tienes la letra! Si comprendo bien, aquí al fin vemos a ese misterioso shamán que aparece en la portada, que es el guía espiritual que es enviado desde el pasado para ayudar al protagonista.

En seguida viene un tema que tras sucesivas escuchas se convirtió en mi favorito de este disco: Enchanted By The Moon. Cuesta poder describirlo, y al hacerlo, uno sabe que inevitablemente algunas cosas quedarán fuera del comentario, porque los detalles parecen ser infinitos. Sin embargo, a grandes rasgos podemos decir que es quizás la canción en que la melodía adquiere mayor preponderancia. Al mismo tiempo, posee la melodía que más trasciende en la memoria. A mí al menos se me grabó con fuego en la mente y estuve días repitiéndola. Difícil explicar lo que genera. Más sencillo decir que ser percibe enorme, majestuosa, como venida de otro tiempo y de un lugar distante. Y en todo el responsable es Kallio, que tiene en sus teclas la misión de ejecutar las notas precisas y dar vida a tan monumental obra. El final es de una factura técnica tremenda, con un arpegio de Holopainen que asombra. En definitiva, estamos en presencia de lo mejor que puede ofrecer la banda. La perfección musicalizada.

Algo de suavidad y calma para comenzar la siguiente pista, que lleva por nombre A New Day. De ritmo lento y melodías apacibles en su origen, transita libre por los terrenos de la balada, aunque esto no queda tan claro con el fraseo del primer verso. Sin embargo el coro vendrá a refrendar lo exhibido al comienzo y solo entonces confirmas esa sensación inicial. Luego veremos algunos cambios que interrumpen de manera sutil este desarrollo, pero de forma tan breve que la canción nunca llega a perder esta cara de balada. Esta faceta está un poco más marcada sobre el final, con un exquisito solo de saxofón coronado por unas precisas líneas en piano. Hay que aclarar eso sí que, si vamos a considerarla como una balada, lo es muy a la Amorphis: poderosa y pesada, nada de cursilerías. Una genial canción que aporta ese segundo de calma que ya se hacía necesario. Por otro lado, líricamente hablando, es muy acertado que A New Day se encuentra casi sobre el final del disco. Pareciera ser que el mundo de nuestro amigo al fin se compone.

Cualquier indicio de calma desaparece con la bestial Dead Man’s Dream, un inmejorable bonus track que al parecer es en realidad el inicio de la fantástica historia que se nos narra. Es decir: a partir de aquí es de donde nacen todas las motivaciones de nuestro héroe para intentar cambiar su vida. Este “sueño”, paradójicamente, es lo que le hace despertar. En lo netamente musical, hay que apresurarse en señalar que es uno de los tramos más brillantes del disco. Sin olvidarse jamás de los detalles que embellecen, en esta canción dan mayor importancia al ímpetu, a la agresividad, a la brutalidad. Es una composición ideada con un solo propósito: volar cabezas. ¡Y vaya que lo logra! Por segundos coquetea inclusive con el Thrash Metal, cosa evidente al escuchar esos riffs y el acelerado martillar de Rechberger. Durante el coro se retoma el amorphismo usual y ese contraste que se produce es magnífico. Cómo saben jugar con ese recurso estos muchachos, son unos maestros en ellos. Es tema tremendo, un perfecto cierre de capítulo.

Ya está todo dicho. Amorphis lo ha hecho una vez más. Han logrado vencer al fantasma del estancamiento y han dado un paso más allá en su propio camino, ese que ellos mismos se han encargado de empedrar poco a poco. Es un paso pequeño, no un salto. Difícil sería esto considerando todo lo anteriormente hecho. No, no inventan nada nuevo; no hay un giro dramático en su forma de encarar el desafío de un nuevo disco ni nada como eso. Mas logran algo que es sumamente importante hoy por hoy: no auto-plagiarse. La fórmula no cambia, pero sí el sabor y el aroma del producto final son algo distintos a los que tenía el anterior álbum. Y esto es gracias a que Holopainen y Kallio entienden que los ingredientes pueden ser los mismos, pero también innovar en la forma en que los mezcles es fundamental. Estamos ante un tremendo, pero tremendo trabajo. Uno que sencillamente no tiene puntos bajos y que muy por el contrario, es en sí mismo uno de los puntos altos del Metal en el último tiempo.

Los finlandeses dieron a conocer la portada y tracklist de su undécimo disco, titulado «Circle». El lanzamiento está agendado para el 19 de abril, bajo el sello Nuclear Blast.

El álbum fue producido y mezclado por Peter Tätgren (CHILDREN OF BODOM, IMMORTAL, DIMMU BORGIR) en los estudios Petrax (NIGHTWISH, CHILDREN OF BODOM, KORPIKLAANI) y también en los estudios 5K de Helsinki.

Sobre el trabajo de portada diseñado por Tom Bates (BLEED FROM WITHIN, DEVIL SOLD HIS SOULB), el cantante Tomi Joutsen comenta: “Esa persona mística y andrógina de la portada representa un guía espiritual. El personaje fue enviado desde otro tiempo y lugar, para ayudar al protagonista de la historia a encontrar un nuevo camino en su vida”.

El concepto del álbum fue también mencionado por Pekka Kainulainen (encargado de las letras). “El protagonista ha sido víctima de la mala suerte desde su nacimiento. Él siempre se sintió un excluído, y muy propenso a ser marginado. Luego de un accidente y después de una crisis, él encuentra una conexión con sus poderes internos. Un guía es enviado desde otro tiempo y lugar para ayudarlo. Él tiene la oportunidad de controlar su vida y cambiar su destino. Desde un tiempo pasado en Karelia (Finlandia), él encuentra su propia tribu espiritual y el poder para cambiar el curso de su atribulada vida. Es una historia de supervivencia”.

El tracklist de «Circle» es :

1. Shades Of Gray
2. Mission
3. The Wanderer
4. Narrow Path
5. Hopeless Days
6. Nightbird’s Song
7. Into The Abyss
8. Enchanted By The Moon
9. A New Day

El álbum tendrá una edición limitada con un Digibook que traerá el bonus track Dead Man’s Dream y un bonus DVD que incluye el making of del videoclip Nightbird’s Song.

Además de la edición limitada, “Circle” estará disponible en CD (sin bonus track), una versión simple en Vinilo, y otro Vinilo doble (que incluye 3 bonus tracks y una muñequera) adquirible exclusivamente por correo vía Nuclear Blast.

Los finlandeses regresan al estudio para comenzar las grabaciones de un próximo álbum. El onceavo en la carrera de AMORPHIS está planeado para lanzarse en marzo/abril del 2013 y será producido por Peter Tägtgren (HYPOCRYSY, PAIN).

«Tenemos que enfrentar el hecho que si queremos crear nuestra música y sonido necesitamos un productor que tenga una visión y a quien podamos aceptar como autoridad», comentó Esa Holopainen. «Se que no somos los tipos más flexibles cuando se trata de dejar que gente ajena nos diga cómo hacer las cosas. Pasamos una tarde con nuestro manager hablando del productor correcto y de las sesiones de grabacion en general. Como siempre, la mejor decisión no fue difícil de ver. Hemos hablado con Peter sobre producir AMORPHIS por años. Creo que la primera vez fue cuando nos conocimos en el Festival Nuclear Blast el 94, y fue en Helsinki hace un año cuando volvimos a darle vuelta a la idea. Hemos seguido la carrera de Peter. Ha trabajado como músico y como productor muchos años. Además, es uno de los verdaderos sobrevivientes del Death Metal de los 90 que aún sigue aqui como nosotros, por lo que compartimos una especie de mentalidad de la vieja escuela»

El guitarrista agrega: «Durante las últimas semanas hemos trabajado intensamente en el próximo álbum. Originalmente dejamos 20 demos de nuevas canciones, pero ahora estamos avanzando en 14 tracks. Estoy realmente entusiasmado con la idea de alejarnos bastante de las rutinas que teníamos en nuestro anterior trabajo. Cuando promocionamos ‘The Beginning Of Time’ empezamos a sentir que siempre dabamos las mismas explicaciones una y otra vez cuando nos preguntaban del proceso de estudio y cómo se formaron las canciones. Aún cuando la música era muy fuerte, el proceso en sí no ofrecía ninguna sorpresa y apareciá como algo seguro. Ahora agregamos toda una nueva dimension al proceso que nos inspiró a enfocarnos aún más en nuestro material. Las canciones son extremadamente fuertes, bombasticas y pateadoras de cráneo. Aun cuando es un poco temprano para hacer una declración como esta, yo ya estoy listo para decir que es el mejor álbum de AMORPHIS. Haremos lo mejor».

 

amorphis11cl-08

Las escaleras descendentes de la Blondie fueron un marco mágicamente idóneo para la explosión de metal nórdico mitológico que se venía. Tal como la carátula del aplastante álbum llamado “Skyforger”, donde aparece “el árbol de árboles” según los antiguos nórdicos (Yggdrassil) cuyas ramas se elevan al cielo pero cual espejo de consecuencias, también se proyectan raíces hacia el centro de la tierra en una simetría aplastantemente divina. Esa sensación especial se podía sentir al bajar y bajar hasta llegar al escenario principal, de palpar el concepto tras Amorphis.

Amorphis, Amorphis… qué decir de ellos, es una de esas grandes bandas subvaloradas que cuando se les da una pequeña oportunidad dejan claro que merecen mucho más que el “mainstream” de música actual y del rock, cómo no si incluso cuando a sus propios fans se les pregunta ¿qué estilo tiene Amorphis? ninguno responde lo mismo, porque son más menos inclasificables entre Doom, Death, Sinfónico, Melódico, Progresivo, Folk, etc., etc., lo que refleja mucha innovación dentro de un estilo de música que amamos, pero tiene mayormente otras virtudes. En esta segunda visita a Chile, y primera como número central, se tenía alta la vara de ansiedad y expectativas, pero se cumplieron con creces.

amorphis11cl-14Sin teloneros y ante no más de unas 700 personas, a las 21:05 comenzaron a escucharse unas guitarras que lamentablemente no eran usadas por Esa ni Tomi, sino por los roadies que al parecer “como que estaban haciendo” la… ¿prueba de sonido? Está bien hacer unas pequeñas calibraciones de instrumentos ¡pero no tanto rato! Fue extraño, se esperó más de media hora y la verdad se temía por la calidad del sonido o que algo quizás faltaba.

No obstante lo anterior, toda ansiedad se termina cuando suben al escenario, ya pasadas las 21:30 hrs, el Sr. Jan Rechberger (batería) y el Sr. Santeri Kallio (teclados). En pocos instantes ya estaban arriba Niclas, Esa y ambos Tomi, para dar inicio a la memorable jornada.

Ante el impresionante y muy nórdico telón de fondo alusivo al último trabajo The Beginning of Times, la banda comenzaba su travesía 2012 sobre suelo chileno presentándose en la voz de Tomi con un clásico «¡We are Amorphis!» a través de la potente Song of the Sage.

Sin mucho respiro se venía ahora un saludo al álbum «Silent Waters» con Towards and Against. Fue una clara representación de la noche, un público no muy numeroso pero épicamente entusiasta en cantar y apoyar. Aunque principalmente los últimos discos, no tanto la primera etapa más Death de Amorphis, y sin querer ahondar en eso, creo que no hay nada de malo. Los caminos del Metal son a veces muy misteriosos y en mi humilde opinión, el “alma” de Amorphis está básicamente en los trabajos alusivos al Kalevala, alguien que siga solamente la etapa más extrema inicial pero odie lo último, no creo que sea el “true fan” de ellos.

Ahora un Tomi, aún no tan sorprendido a través de su “absolutamente inclasificable” micrófono, agradece al público y nos menciona que se viene algo del «Eclipse» con ¡The Smoke! Otro de los temazos de Amorphis. Esa melodía entre melancólica y épica que se mueve por delante con el teclado y guitarra de Santeri y Esa, es a la perfección seguida “de fondo” con la guitarra rítmica de Tomi y el bajo de Niclas. Fue el primer punto alto de la noche cuando los metaleros presentes vociferaban el clásico “oh oh oh”. Cierra el momento Tomi cuando ahora sí entre emocionado y sorprendido lanza un natural “This is fantastic!, thank you!»

(Tomi) «Sky is… (publico) mine!», Sky is Mine! y la guitarra con el efecto digital delay de ésa nos sumerge en las aventuras de Ilmarinen en la parte del Kalevala alusivas a él, IMPECABLE ejecución de la banda, compacta, sólida, en particular los solos de teclado y guitarra. El público, como siempre es la audiencia chilena, parte del show.

amorphis11cl-18

Ahora Tomi nos mencionaba que iban a hacer un saludo al disco «Elegy» a través de On Rich and Poor!! Responden todos … se nota que otro período compositivo se hacía presente, cómo recuerda este tema a lo mejor del “swedish metal”, y aunque ellos son finlandeses, está claro que estos vikingos ahora conquistan a través de la música (creo que sería un buen tema para una editorial futura…), fue un temazo ejecutado a la perfección. Tomi agradece al público con sus pulgares arriba, ya la compenetración era total.

Volvemos “al futuro” con Sampo y el Yggdrassil de «Skyforger». A estas alturas cómo no rescatar la maestría vocal del Sr. Tomi Joutsen, tanto en lo gutural como en lo limpio, es un tipo solidísimo que al menos desde donde yo estaba no se le escuchó ningún error, todo lo contrario, pese a lo exigente del repertorio de Amorphis, su desempeño fue superlativo. Del resto de la banda, llama la atención lo compenetrados que son, nadie quiere destacar sobre el otro, a diferencia de un típico show de heavy donde el batero o guitarrista muchas veces se divierte solo con el público, en este caso no aplica ni es necesario, Esa, Tomi, Niclas y Santeri son como el engranaje perfecto tras el macro objetivo del arte, excelente.

amorphis11cl-02Nuevamente Tomi juega con el público con el “complete la oración”, en este caso “complete la canción” aludiendo al excelente último trabajo y su single: You I… NEEEED! todos cantando y disfrutando, maravilloso momento, nada más que decir.

A continuación una explosión de Death Metal más a la vena comenzaba con Majestic Beast (preludio) y luego con Vulgar Necrolatry que nos remonta hasta 1992 y The Karelian Isthmus. Como dije antes noté que algo bajaron las rpm en el público con esta parte del show, pero nada demasiado fuerte como para haber bajado la alta factura de la noche.

Luego un «Do you want more?» de Tomi era respondido por una avalancha de vítores para “avanzar” a 1994 y 2001 respectivamente con Into Hiding (que gran tema) y Alone, nexos perfectos en secuencia para cerrar la primera parte del show con otro de los puntos altísimos de la noche: Black Winter Day. En este temazo el sintetizador de Santeri es tan importante que fue él el único músico de la noche presentado por Jousten. Ya a esas alturas habíamos escuchado casi doce temas y el tiempo parecía haberse detenido … un estruendoso aplauso y aclamación cerraba el núcleo inicial.

Muy breves minutos pasaron hasta que se escuchó de fonda la intro del «Skyforger», preludio perfecto para dar paso a una tríada de temas demoledora y que son cierre perfecto de un show de alta factura como éste.

Partimos con la potente Silver Bride, al parecer una de las favoritas del público, para seguir con la guitarra acústica de My Kantele, que llama a la meditación e introspección personal. Durante un rato Tomi se va y es la banda sola quien ejecuta los acordes, interesante, el equilibrio no se pierde porque estábamos viendo un *grupo* de verdad…

El preludio para la última ejecución viene de forma emotiva, porque claramente Tomi Joutsen no exagera ni es “políticamente correcto” cuando emocionadamente afirma “thank you for coming and supporting Amorphis (gracias por venir y por apoyar a Amorphis), la ejecución perfecta de banda y público de House of Sleep fue solamente un nexo para el siguiente show de estos finlandeses en Chile, de seguro será con más público, pero igual de espectacular.

amorphis11cl-17

Un show redondo, sin desorden de ningún tipo de parte del respetable (sin duda mereció el nombre), un recinto acorde a la temática y a las exigencias técnicas, una banda impecable con un sonido aceptable y un setlist demoledor, solamente quizás, faltó Väinämöinen para preguntarle directamente a él la razón místico-esotérica-mágica del porqué el metal se une de forma tan perfecta con las temáticas paganas, quizás ese sea el gran secreto que nos hará perdurar.

Notable Amorphis.

Setlist:

01. Song of the Sage
02. Towards and Against
03. The Smoke
04. Sky is mine
05. On Rich and Poor
06. Sampo
07. You I need
08. Majestic Beast
09. Vulgar Necrolatry
10. Into Hiding
11. Alone
12. Black Winter Day
Encore:
13. Silver Bride
14. My Kantele
15. House of Sleep

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Cerca de 700 personas llegaron hasta el Club Blondie para la segunda visita de Amorphis en Chile. La banda llegó a nuestro país presentando su último trabajo «The Beginning Of Times».

Fotos: Guillermo Salazar

“Complejo”. Con esa idea me quedé luego de haber escuchado por primera vez este décimo trabajo de los finlandeses de Amorphis. En un comienzo me costó bastante descifrar con exactitud qué cosa me provocaba, pero algo era cierto: no tuvo el mismo impacto inicial que tuvo su anterior trabajo: el magnífico Skyforger, que para mí no fue sólo uno de los mejores del 2009, sino el mejor. Aquella producción fue un golpe directo al espíritu, un discazo a primera escucha. Y es que dentro de su cuidada elaboración, estaba pensado para llegar de forma más directa al oyente, por lo que funcionaba de forma segura y de inmediato. Por otro lado, uno podría pensar que Eclipse y Silent Waters son la epítome en dos tomos de la obra de Amorphis, y es que Skyforger fue una saludable progresión a partir de ellos. ¿Pero dónde quedaría este último trabajo en ese panorama? Difícil decirlo, pero creo que bien puede considerarse como la suma y a la vez continuación de los últimos tres discos de la banda.

Y todo es muy complejo de determinar porque el disco mismo es de tal complejidad, que es difícil de asir en su totalidad desde el comienzo. Termina y te quedas con la sensación de que hubo mucho que simplemente no fuiste capaz de escuchar. Me pasa como al protagonista de cierta novela francesa (de un tal Proust) quien al intentar comprender una parte de lo que escuchaba, se quedaba pegado allí un instante y al volver a la canción se daba cuenta que esta iba varios pasos adelante y que se había quedado atrasado. La obra de Amorphis se va desenvolviendo en distintos planos y dimensiones, en distintas capas si se quiere, y mientras tú te encuentras en una, en aquella otra pasan un montón de cosas que no alcanzas a dimensionar por completo. Por eso es importante no hacerse de ningún juicio apresurado y darla muchas leídas para apreciarlo en –toda– su magnitud, que luego, más que magnitud pasa a ser magnificencia. Porque sí, cuando comienzas a desentrañar esa complejidad de la que hablo, caes en cuenta de que The Beginning Of Times es una obra monumental.

Para nadie es secreto que Amorphis se ha dedicado a explotar las historias de su natal Finlandia en varios de sus discos. Los motivos mitológicos han estado siempre presentes en los más de 20 años de carrera de la banda, y han llegado ser central a tal punto que cada uno de sus tres discos anteriores han estado dedicados en buena medida a personajes del folklore, como Kullervo (en Eclipse), Lemminkäinen (en Silent Waters) e Ilmarinen (en Skyforger). Esto no será diferente en esta placa, siendo el Kalevala nuevamente fuente de inspiración para las letras del disco. En esta oportunidad el protagonista es Väinämöinen, héroe máximo de la mitología finlandesa y figura preponderante en el mito de la creación de mundo (de ahí el título del disco). Esto lo podemos ver ya desde el primer tema, pues Battle For The Light rescata algunos de los aspectos más importantes de Väinämöinen, como son su origen y las proezas que realizó. La multiplicidad de niveles y atmósferas que desde muy al comienzo se dejan ver son asombrosas. La simpleza del piano inicial es como los primeros tímidos pincelados de los dioses creadores sobre un lienzo-mundo en blanco. Posterior a eso el mundo se va llenando de los elementos que entretejen todo un cosmos. Los teclados, la sutileza de las guitarras acústicas, la fuerza apabullante de las guitarras eléctricas, la monstruosa voz de Tomi Joutsen, las preciosas imágenes que gestan en la mente los versos y absolutamente todo, contribuye para crear una canción magnífica. Pero esta grandeza depende en cierta medida del oyente. En ese sentido, Amorphis delega algo de responsabilidad en uno. Si la conciencia auditiva escasea, seguramente Batalla Por La Luz pasará sin pena ni gloria. Pero una vez aceptado el desafío, una vez que uno decide embarcarse en este viaje hasta y desde el comienzo de los tiempos, todo es maravilla.

Prosigue Mermaid, que probablemente refiere a Aino, hermana del antagonista de Väinämöinen, y que le fue prometida en matrimonio. Sin embargo ella no estaba ni ahí con el viejo Väinämöinen y finalmente muere ahogándose. Luego vuelve a la vida en forma de pez para atormentar a Väinämöinen (She was my maid, my wife-to-be, returned to me this one time), es decir: ¡tremendo drama! En lo estrictamente musical vemos que nuevamente la belleza, sutileza y pureza de los segundos iniciales (en donde resalta la dulce voz de Netta Dahlberg) contrasta enormemente con lo que viene en seguida. Como pasar del cielo a la tierra en unos pocos segundos. Uno podría dedicarse a hablar en extenso sólo de los arreglos para cuerdas (guitarras) que magistralmente ejecutan Tomi Koivusaari y Esa Holopainen, ¡pero quedaría mucho aún sin cubrir! Y es que de verdad impresiona la complejidad armónica de estos pasajes. Algo relevante es que aquí Tomi nunca llega a usar su característica voz gutural, en lugar de eso sólo usa su capacidad de intérprete para imprimirle al canto la fuerza que el momento requiere. Corte rápido (para los estándares de Amorphis) y sumamente potente que funciona perfectamente. Una grandiosa canción.

Luego viene lo que se supone es el combo más oreja del disco: el par de singles promocionales, primero My Enemy y luego You I Need. El primero cuenta el épico conflicto en que Väinämöinen enfrenta y vence a su rival Joukahainen, y cómo luego tiene piedad de él, le perdona la vida y lo libera. Se trata de un tema muy sólido, donde la naturaleza belicosa de la misma queda refrendada por el regreso del canto gutural de Tomi. Es muy heavy y muy directo, donde los únicos instantes de calma son apenas unos pocos versos de Tomi cantados con voces limpias. El resto es pura brutalidad. Con You I Need hallamos algo más de calma, pues si bien es también bastante pesado, no llega a niveles exorbitantes de brutalidad. Nótese como se utiliza la misma fórmula de los primeros temas: comienzo con un teclado de melodía tranquila para luego invocar toda la fuerza de golpe. En lo personal me parece una buena canción, sobretodo a la luz de esos cambios de ritmo y melodía, pero no es lo más genial del disco. Son dos buenas canciones, que muestran de buena forma lo que propone Amorphis modelo 2011, en ese sentido, se entiende que hayan sido elegidos como sencillos.

En el quinto puesto de la lista asoma rutilante otra de las gemas de esta placa: Song Of The Sage. El “sabio” es otra muy clara referencia a Väinämöinen (ok, de aquí en más le diremos respetuosamente “El Vaina”, ¡porque con todos esos acentos siempre los escribo mal!). Esta canción puede ser culturalmente muy significativa; creo que refleja de algún modo la importancia que tiene la música para el pueblo finlandés. Es decir, imaginen nada más un país cuyo héroe (o figura folklórica) máximo es un bardo. Aquí vale la pena hacer la distinción entre lo que dicen los antiguos mitos, que muestran al personaje como un dios (de la música, la poesía y la creatividad) y lo que se dice en el Kalevala, compendio realizado por Lönnrot (hace muchísimos años), que humaniza más la historia (y le pone algo de su cosecha). Es interesante cómo de algún modo esta canción junta ambas visiones. Ahora, ¡noten por favor el poderío que despliega el maldito tema! Es quizás una de las composiciones más cercanas al Power Metal que ha hecho Amorphis (siendo una banda que no tiene mucha relación con el estilo propiamente tal). Chao a los inicios suavecitos, dulces y calmos, Canción del Sabio inicia con todo de inmediato. Es un despliegue técnico y estilístico fulminante en todas sus líneas, que fascina por cómo mezcla una potencia casi furibunda, y una clase y elegancia casi deífica. Por ejemplo, un poco pasado de la mitad aparece un pasaje (luego de un solo de teclado) que aterriza las revoluciones y que es sencillamente majestuoso. En ese sentido es algo muy digno de Väinämöinen. Esto es una suerte de Himno de Vaina, y creo que se erige como una de las mejores del disco.

Sin pausa, y con una intro con predominancia de la batería (cosa que permite por un momento recordar lo gran batero que es Jan Rechberger, y que entre tanto recurso bombástico tiende a olvidarse), aparecen las tres palabras: Three Words. Aquellas palabras hacen referencia al hechizo mágico que necesitaba Vaina para terminar un barco que le llevaría en un viaje por el océano. Hizo las cosas más estúpidas para poder recordarlas, pero nunca llegó a lograrlo. Como siúticamente se dice ahora: epic fail. Un tema bastante parejo, pero a mi gusto carece de ese momento de inflexión en que uno queda boquiabierto. Sí tienes cosas notables, como las partes de Santeri Kallio y su teclado que acompañan las voces guturales de Joutsen. Por cierto: ¡qué maestro es Kallio! No destacará por su virtuosismo (aunque para mí sí es un genio, y bastaría recordar su actuación en el Teletón aquél 10 de Septiembre del 2009), pero no se puede desconocer el hecho de que gran parte del sonido de Amorphis es producto de su encomiable labor en las teclas. Es una buena canción a decir verdad, aunque como ya dije: no es la espectacularidad misma.

Nuevamente Kallio y su manojo de teclas se apropian de la escena y nos llevan por otro de los vericuetos más sinuosos y a la vez brillantes del disco. En efecto, Reformation es para para mí otro de los aciertos que presenta The Beginning Of Times. No me pregunten eso sí de qué se trata, porque la verdad no entiendo del todo (aunque bien podría ser el momento en que Vaina escapa del vientre de su madre hacia el nuevo mundo), pero independiente de su significado, Reformation destaca por lo mayestático de sus melodías y armonías, por lo sinérgico que suena todo. Finalmente te quedas con la certeza de que Amorphis no deja ningún detalle al azar, de que nada está ahí porque sí, sino todo tiene un propósito y este propósito sirve a todo lo que le rodea. Confieso que primeramente lo encontré “piola” (como la mayor parte del disco, creo que lo mencioné al comienzo), pero al escucharlo de nuevo fui descubriendo sus inagotables bondades. Y es que es una maravilla de canción. Noten por ejemplo la forma en que se articulan las pistas de voces (trabajo de producción que por cierto corrió por cuenta de Marco Hietala, de Nightwish). De principio a fin este corte es un micro-cosmos a descubrir.

Soothsayer llega un poco dubitativa, con bastante energía, pero sin desplegar mayores atributos que ese. Los acordes de guitarra con los que empieza en realidad no resultan muy inspirados y los versos dan una sensación de aletargamiento que incluso el canto bestial posterior no lograr romper. Ni siquiera el aporte de Netta Dahlberg y su preciosa voz logran que el tema trascienda. Creo que este es el punto bajo del disco. No tiene nada que ver con, por ejemplo, el corte que sigue, On A Stranded Shore¸ que es otra de las joyitas que nos presenta la placa. Con unos acordes de guitarra que en otra canción parecían casi hardrockeros, se muestra muy enérgica y dinámica por sus variaciones. El coro cuenta con una de las melodías vocales mejor logradas del disco, y que sin saber bien por qué, se percibe como inspiradora. Eso es raro, porque no tiene esos tonos altos que por lo general se usan para evocar emociones de bienestar, tampoco hay de aquellas grandiosas orquestaciones que tanto se usan en el Power Sinfónico. No, sólo tiene tonos medios y una sencillez que sobrecoge. Tampoco pasa desapercibida la voz de Netta, que esta vez sí se luce mucho más. Es una canción más sencilla que otras que hemos descrito, pero es igual de genial o más incluso.

El décimo corte es Escape, y sin duda es uno de los más interesantes que nos ofrece el sexteto. Tiene el sonido característico de la banda, pero con un agregado muy particular: la cantidad de destellos de metal progresivo que por momentos emerge. Se aprecia un notable trabajo en todas las líneas. El de Niclas Etelävuori en el bajo, por ejemplo, es formidable, y la pareja que forma junto a Jan destaca por su solidez. Es relativamente breve (el segundo  de menor duración de hecho), y la verdad es que hace corto. Sin embargo algo similar se puede apreciar en Crack In A Stone, pues el trabajo en percusión y los cambios de ritmo y atmósfera le dan mucho de ‘progresivismo’. El final es grandioso, con unos arreglos vocales memorables unos segundos antes de terminar, antes de ese caos vocal que emerge hacia el final y que por unos breves instantes llega a rayar el Black Metal. Algo que no es muy común en la banda. Los distintos momentos de verdad fascinan: instantes casi gótico-sinfónicos, otros muy progresivos, con coros melódicos y puramente amorphianos, para terminar con una página de metal extremo. ¡Otro temazo!

Ya llegando al final tenemos el tema casi homónimo del álbum: Beginning Of Time, en donde lo primero en destacar, además del lúgubre escenario que montan ese arpegio y los sintetizadores del arranque, es la vigorosa línea de bajo, perfectamente sincronizada con el bombo de Jan. Nuevamente el trabajo de Hietala reluce cuando resuenan todos los arreglos vocales ejecutados por Joutsen durante el estribillo. Se nota un trabajo meticuloso y muy elaborado en ese aspecto, aquí y durante todo el trabajo en realidad. Asimismo, vale la pena destacar esas aceleraciones que se producen en el mencionado estribillo. Por breves instantes la canción se torna en una impresionante manifestación de Heavy/Power Metal Melódico. Por otro lado tenemos el mito del origen de todo lo que conocemos en su máxima expresión, y nuevamente las imágenes que crea Pekka Kainulainen (que fue quien adaptó los versos del Kalevala para que la banda pudiese cantarse en inglés) son sumamente poderosas y ricas. Incluso en las líneas iniciales cuando cuenta de su deseo de cantar acerca de lo que había antes del comienzo, uno puede imaginarse aquél vacío. Otra muy buena canción.

Es cierto que la vara que dejó Skyforger era altísima, pero dudo mucho que la banda haya ideado este álbum con la idea de sobrepasar lo hecho anteriormente en Eclipse, Silent Waters o Skyforger. Más bien han querido emprender una vez más una empresa por el camino de la libre experimentación con el simple deseo de crear alta música. No sé si The Beginning Of Times es mejor que Skyforger, de verdad que me cuesta mucho establecer eso, sólo sé que a su manera esta nueva placa es un discazo. Sirviéndose del imponderable trabajo de Mikko Karmila en la mezcla y Svante Forsbäck en la masterización, Amorphis logra dar un par de pasos más hacia la consolidación de un sonido que es simplemente único. Se trata además, y como ya dijimos en reiteradas ocasiones, de un trabajo sumamente complejo e intrincado, que exige la apertura total de los sentidos por parte del oyente. Este disco no es ningún caso para escucharlo a la pasada, eso sería un crimen. También me resulta necesario destacar el valor e importancia que creo tiene el rescatar las tradiciones y el folklore en la música. Se trata de historias bellísimas y lejanas que uno agradece poder conocer en más profundidad.

Un disco para nada sencillo, pero genial. Sin embargo sería fácil decir que es su complejidad la que le da esa genialidad. A mí lo que me ha fascinado es que al intentar aprehender el álbum en toda su extensión uno se ve casi forzado a emprender un viaje lleno de detalles y maravillas que cada vez iluminan más el camino hacia su descubrimiento, volviéndolo a uno parte del trabajo. Y eso, eso, amigos míos, es arte.

Los finlandeses se preparan para lanzar este 27 de mayo «The Beginning Of Times”, su nuevo trabajo a través de Nuclear Blast Records.

La banda lanzó el primer single «You I Need» y ahora presenta un video con extractos del disco completo:

Amorphis

«The Beginning Of Times», estará basado en el Kalevala (canto épico finlandés) y su personaje central, Väinämöinen. No es la primera vez que la banda hace referencia al legendario poema y sus milenarias narraciones, pero a diferencia de ocasiones anteriores, el disco completo está inspirado en él. Sobre aquello, la banda ha publicado lo siguiente:

«Este nuevo disco es el más exigente y desafiante en la historia de Amorphis hasta ahora, tanto en lo musical como en lo lírico. Su personaje central es el héroe icónico de la mitología finlandesa, Väinämöinen, cuya historia ha sido magisralmente relatada por el letrista Pekka Kainulainen.

amorphis new albumThe Beginning Of Times ha sido producido por la propia banda; las voces fueron garabadas con la guía de Marco Hietela en su estudio casero en Kuopio. Al igual que sus predecesores, el disco fue mezclado por Mikko Karmila. La portada muestra la magnifica interpreetación del mitológico del nacimiento del mundo a partir del huevo de un pato».

El tracklist del álbum es:

01. Battle For Light
02. Mermaid
03. My Enemy
04. You I Need
05. Song of the Sage
06. Three Words
07. Reformation
08. Soothsayer
09. On a Stranded Shore
10. Escape
11. Crack in a Stone
12. Beginning of Time
13. Heart’s Song (Digipack Bonus)

Amorphis

La banda oriunda de Helsinki, AMORPHIS, dió a conocer los detalles de lo que será su más reciente producción. El álbum llevará por título «The Beginning Of Times», y estará basado en el Kalevala (canto épico finlandés) y su personaje central, Väinämöinen. No es la primera vez que la banda hace referencia al legendario poema y sus milenarias narraciones, pero a diferencia de ocasiones anteriores, el disco completo está inspirado en él. Sobre aquello, la banda ha publicado lo siguiente:

«Este nuevo disco es el más exigente y desafiante en la historia de Amorphis hasta ahora, tanto en lo musical como en lo lírico. Su personaje central es el héroe icónico de la mitología finlandesa, Väinämöinen, cuya historia ha sido magisralmente relatada por el letrista Pekka Kainulainen. The Beginning Of Times ha sido producido por la propia banda; las voces fueron garabadas con la guía de Marco Hietela en su estudio casero en Kuopio. Al igual que sus predecesores, el disco fue mezclado por Mikko Karmila. La portada muestra la magnifica interpreetación del mitológico del nacimiento del mundo a partir del huevo de un pato».

Se ha establecido como fecha de salida el 1 de Junio del presente año, mes en el que pretenden iniciar una gira mundial, que muy probablemente se extenderá hasta el 2012. Previamente, en Abril, lanzarán el single «You I Need».

El tracklist será el siguiente:

01. Battle For Light
02. Mermaid
03. My Enemy
04. You I Need
05. Song of the Sage
06. Three Words
07. Reformation
08. Soothsayer
09. On a Stranded Shore
10. Escape
11. Crack in a Stone
12. Beginning of Time
13. Heart’s Song (Digipack Bonus)

A continuación puedes ver la portada del álbum:

amorphis new album

Los finlandeses AMORPHIS, quienes lanzaron recientemente «Magic & Mayhem – Tales From The Early Years», se encuentran nuevamente en el estudio para grabar el disco sucesor de «Skyforger». El nuevo álbum está planeado para ser lanzado en mayo del 2011.

Amorphis

Amorphis

Los finlandeses AMORPHIS lanzarán el primer DVD de su carrera conmemorando su 20° aniversario. «Forging The Land Of Thousand» saldrá a la venta en Junio del presente año y contiene un registro en vivo completo filmado en Noviembre del 2009 en el Club Teatria (Oulu, Finlandia).

Aparte de la edición normal con el concierto, saldrá también una edición de lujo que incluirá material extra como su presentación en el festival Summer Breeze del 2009, un documental titulado «Tales From The 20 Years», videoclips, galería de fotos, y adicional, un CD Doble del concierto en Oulu.

Pocas veces la fanaticada chilena tiene la posibilidad de presenciar en una misma noche y sobre un mismo escenario el espectáculo ofrecido por dos bandas grandes y consagradas a nivel mundial. Por eso, lo del pasado jueves era reconocido por todos como una fecha importante y especial, de esas que no suceden muy a menudo por este rincón del globo, y que por lo tanto resultaba imperdible para los fanáticos, fueran de una o de la otra banda, o de ambas en algunos casos. Children of Bodom y Amorphis, o Amorphis y Children of Bodom, son bandas con una amplia trayectoria y que ocupan un sitial importante dentro del Metal, pero que en cierta medida estaban al debe con Chile. Casi veinte años han pasado desde que Amorphis se formó, quince desde que lanzaron su primer álbum, y tuvieron que pasar nueve discos (algunos de ellos realmente soberbios, como Tales of thousand lakes, Elegy, Eclipse o el mismísimo Skyforger) por las vitrinas del mundo para que finalmente visitaran nuestro país. Y el caso de Children of Bodom no es muy distinto; a quince años de su formación y a doce desde que lanzaron su ya mítico Something Wild, Children of Bodom visita recién por tercera vez Chile, y cinco años han pasado desde la última. Por eso la impaciente espera, espera que en el caso de muchos fanáticos se fue transformando en ilusión con el pasar de los años. Ilusión que pasó a ser ansias cuando se confirmó que estos colosos finlandeses venían a Chile, ¡y en la misma noche! Por eso, lo del pasado Jueves 10 de Septiembre era sencillamente imperdible. Las expectativas eran, por decir lo poco, altas. Pasemos ahora a rememorar lo que fue el concierto y ver si dichas expectativas se cumplieron o no.

cob-am_01

Eran más o menos las 18:00 hrs. cuando se abrieron las puertas del Teatro Teletón para lo que hasta esa hora deben haber sido un 800 fanáticos que hacían fila sobre las veredas de ambos lados del frontis de la calle de Don Mario. Ingreso tranquilo y sin sobresaltos, ya adentro del Teletón se podía apreciar a una gran cantidad de gente que permitía prever que dentro un rato el recinto estaría repleto. El ambiente era el óptimo y ya las 19:00 hrs. Estaba todo dispuesto para que iniciara el Metal.

cob-am_05Los encargados de empezar a amenizar la jornada fueron los nacionales de Industrial Company Inc. Su parte del show se inició a eso de las 19:15 y duró aproximadamente 30 minutos. Para ser honestos, quien escribe no conocía muy bien de antemano a esta banda, excepto por un par de canciones escuchadas en su MySpace, pero jamás había tenido la posibilidad de verlos en vivo, y creo que para gran mayoría de los asistentes era igual. En definitiva, telonear a Amorphis y Children of Bodom fue la presentación en sociedad de los créditos nacionales, por decirlo de algún modo. Probablemente habían tocado varias veces en tocatas y conciertos menores, pero nada tan grande como esto. Ahora bien, eso no les pasó la cuenta. Gracias a ese amplio bagaje adquirido seguramente en muchas presentaciones, se mostraron seguros y confiados en lo que estaban haciendo. Tocaron ocho canciones (si no me equivoco) de forma sólida y demostrando gran afinidad entre los miembros. Tuvieron una recepción bastante favorable, a pesar del ya mencionado hecho de que no muchos parecían conocerlos, la gente se demostró receptiva ante su propuesta musical: un Heavy bastante pesado con clara presencia de elementos industriales. Al cabo de su presentación la gente los despidió con un merecido aplauso. Aquí destaco que eso es muy meritorio. Una banda virtualmente desconocida, que toca un estilo de Metal bastante diferente al de las bandas principales que tocaban esa noche, logró hacerse escuchar y mostrar lo que ofrecen ante un público que no era el suyo, se fue entre aplausos y vítores. Bien por la gente de Industrial Company Inc., un buen show el que ofrecieron.

cob-am_06

Eran las 19:45 cuando los nacionales hicieron abandono del escenario, y en ese momento muchos pensamos “¡oh! emoción, ¿quedan pocos minutos para Amorphis!” Bueno, error. Y no puedo no hacer notar este pequeño gran detalle que marcó uno de los puntos negativos de la noche, quizás (hay que decirlo) el único punto negativo. El intervalo que hubo entre la presentación de Industrial Company Inc. y la de Amorphis duró más que toda la presentación de los primeros. En efecto, fueron cuarenta y cinco minutos que francamente se hicieron eternos. No sé en quién recae la responsabilidad de este tipo de situaciones, pero ciertamente es algo que no puede pasar. Para el pasado Leyendas del Rock, llevado a cabo en el mismo recinto, no pasaron más de 10 minutos entre las presentaciones de cada banda, algo que por su puesto se agradeció. ¿Por qué no ocurrió lo mismo aquí? La verdad no me lo explico. Es aceptable que una banda demore quince, veinte minutos en salir a escena, pero ¿cuarenta y cinco? Tal vez el hecho de que las bandas hayan estado en otro lugar previamente (en una conocida tienda de instrumentos musicales), efectuando el «meet & greet» hizo que no pudieran hacer pruebas de sonido en el momento propicio y empezar sus shows antes, no lo sé. Pero sea cual haya sido la razón, no puede dejar de destacarse como algo negativo y que hay que evitar.

cob-am_03Larguísimos cuarenta y cinco minutos, y a las 21:30 aprox. comenzaban a sonar ¡POR FIN! -y no lo digo por esos cuarenta y cinco minutos de espera, si no por todos esos años soñando con ver a Amorphis en vivo- los primeros acordes de la poderosísima Leaves Scar; todo mientras Tomi Koivusaari (guitarra), Esa Holopainen (guitarra), Santeri Kallio (teclados), Niclas Etelävuori (bajo), Jan Rechberger (batería) comenzaban a tomarse el escenario. Fue interesante notar como el primer despliegue vocal de Tomi Joutsen (el último en subir) asombraba a quienes de plano no conocían a la banda, y que obviamente tampoco habían visto al señor Joutsen en acción, por lo que su ‘head banging circular’ y sus increíblemente largas rastas asombraron tanto como su poderosa voz. Más de un “¡cacha el pelo!” escuché a mis alrededores. Sin duda la solidez de Leaves Scar encantó a los que habían ido exclusivamente para ver a Children of Bodom, eso se notó con el espontáneo “¡Amorphis! ¡Amorphis!” que surgió desde todos los sectores del teatro cuando finalizaron su primera canción. Sin pausa y aún con el reconocimiento del público de fondo regalaron Towards and Against, que sonó genial de principio a fin, gracias al gran trabajo de Santeri. Una banda de Heavy/Death Melódico sin un gran tecladista difícilmente sería melódica, pero no es el caso de Amorphis.

Una pequeña pausa para entregarle al público el respectivo agradecimiento por semejante recepción. Un sorprendido Tomi hizo patente un muy sincero “Thank you, thank you” que estuvo presente a lo largo de toda la presentación, porque se notó que la banda no dejaba de admirarse con lo que provocaban en la audiencia. Breves segundos y el teclado de Kallio invocaba a Skyforger, el disco que por cierto la banda venía a promocionar. Sampo debe ser uno de los mejores temas de aquél álbum, y su interpretación se agradeció, o al menos eso dio a entender el “The days they blend into the nights” que un importante sector del público coreó. Algo parecido ocurrió con On Rich and Poor; cuando el público empezó a entonar un “oh oh oooh” que emulaba los acordes de la guitarra de Esa, notable momento que nuevamente sorprendió gratamente a la banda. Atronador y genialmente bien interpretado tema que todos los presentes disfrutaron, especialmente la ‘maideniana’ parte instrumental.

cob-am_07

Luego se vino lo que es un verdadero clásico para los fans, y uno de los temas más reconocidos por el público en general: The Smoke. A esas alturas el público, fuera fanático o no, estaba totalmente entregado a la banda y a lo que ésta pudiera ofrecer. Lo bonito del show de Amorphis fue que esta entrega también se dio a la inversa. Señalemos que ellos más que cualquiera estaban conscientes de que la banda principal de esa noche, aquella a la que la mayoría había ido a presenciar, era la que seguía después, y no precisamente ellos. Por eso se les vio contentos, agradecidos y a ratos hasta impresionados por la reacción del público. The Smoke fue clara muestra de todo ello: el público (o al menos la parte que podía) cantó y saltó durante el transcurso de toda ella. Mención aparte para cómo sonó la canción en sí: realmente bien. Se notaron los años de carrera juntos, pues estaban totalmente compenetrados y nadie cometió un solo error. Luego se dejó caer uno de los mejores momentos de la noche. Un viaje al pasado, a la época del Tales from the Thousand Lakes, de donde vino The Castaway. Quizás no tan conocida por el grueso del público, pero para aquellos que siguen a la banda hace años fue un regalo de aquellos, sin duda.

cob-am_09Y de lo antiguo volvimos a lo más nuevo, porque Skyforger nuevamente se hacía presente para brindarnos uno de sus mejores cortes. Silver Bride fue recibida con entusiasmo por el público. Al igual que Sampo, por ser de lo más reciente de la banda, era también bastante conocida para la mayoría, por lo que su coro fue entonado por muchos en el teatro. Luego, otro momento increíble para quienes seguimos a Amorphis, y perdonen que escriba en un tono un poco más personal, pero en este punto no puedo evitarlo. Esta vez el álbum invocado fue el también antiguo y clásico Elegy (1996), en el cual cada tema es en sí una genialidad que en lo personal considero joyas. De entre todos esos temas el que más me ha gustado siempre es My Kantele, y déjenme decirles: oírlo en vivo fue una especie de sueño hecho realidad. Elegy es un disco (al igual que Tales from the Thousand Lakes) cuyas letras están basadas en el folklore y en antiguas historias de Finlandia que han sido transmitidas durante siglos y que se han ido recopilando en el kanteletar (conjunto de poemas clásicos de Finlandia). Entonces el interés va más allá de lo musical, como comprenderán. Escuchar My Kantele (por cierto, el kantele es un instrumento musical) es remontarse miles de años atrás en la historia de un pueblo, conocer sobre ella y mucho más. Para uno que tiene especial interés en la Literatura este tipo de canciones tienen un significado especial, y oír ésta en particular fue increíble. Fue como escuchar Rime of the Ancient Mariner de Samuel Colridge en manos y voz de Iron Maiden el pasado 22 de Marzo, guardando las proporciones, claro. Y al parecer no era yo el único que pensaba así, porque mucha gente cantó “Its belly out of hard days, Its soundboard from endless woes, Its strings gathered from torments, And its pegs from other ills, Truly they lie, they talk utter nonsense” con mucha fuerza. Fue sin duda un gran momento, muy aplaudida por el respetable una vez que finalizó.

Pero un concierto de Amorphis no sería tal sin House of Sleep. Era cosa de tiempo para que el que es quizás el hit más grande la banda se hiciera presente esa noche. Personalmente creí que con él cerrarían, por lo que me sorprendió un poco que apareciera tan pronto en el setlist (ingenuamente, y al igual que varios, creí que a esa altura a aún restaban unos 5 temas al menos). ¡Qué momento! Si algunos de los anteriores temas fueron coreados por gran parte de los asistentes, este sin duda fue el mejor recibido en este sentido. Previamente Tomi preguntaba si había alguien que cantara bien entre los asistentes, y ante las respuesta positiva del público dijo que se alegraba porque necesitaría ayuda para cantar la siguiente canción. Algunos supimos de inmediato que se trataba de House of Sleep. Apenas comenzó a sonar la gente dejó caer sobre el escenario un estridente “oh oh oooh”, y un enorme “You don’t know!” sonó en durante el coro. Gran ovación para el sexteto que nuevamente Tomi se encargó de agradecer, como durante toda la noche.

cob-am_08

Desafortunadamente se acercaba el final, e insistiré en esto: creo que nadie lo esperaba. El tema elegido para finalizar fue Black Winter Day, una muy buena forma de coronar una gran presentación, aunque quizás podrían haber invertido el orden con la canción anterior. Finalizaron esa canción y se despidieron a la vez que agradecían, se bajaron del escenario mientras el público aplaudía y gritaba “¡Amorphis! ¡Amorphis!” En ese momento muchos pensamos “Bueno, ahí viene el encore”, y que pronto la banda regalaría al menos dos temas más, pero no, eso había sido todo. Una lástima, no sólo por Amorphis, si no para todos los que esperaban un show íntegro de ellos, y no un mero teloneo extendido. Pero el haber quedado con gusto a poco habla al menos de un gran show. Amorphis vino a probar suerte ante la fanaticada desconocida como la chilena en una noche donde ellos no eran los principales, ¡y vaya que la tuvieron! Fue temazo tras temazo, el público lo reconoció y respondió cantando y lo premió con aplausos. Ante esto la banda sólo podía maravillarse, y como el mismo Tomi dijo, quedaron sin palabras (“I’m speechless,” he said). Sólo queda esperar que prontamente la banda vuelva a Chile promocionando otro discazo y a regalarnos un concierto como banda principal, porque cincuenta minutos se hacen nada para disfrutar la magnificencia de Amorphis.

A las 21:20 Amorphis terminó su presentación, y nuevamente pensamos que le espera para ver a los estelares de la noche sería breve, y nuevamente nos equivocamos… Esta vez hubo que esperar cuarenta minutos, aunque se hicieron un poco más cortos al ver el entretenido desfile del crew de la banda que probaba los instrumentos. Hasta la ESP de rayas rojas sacó aplausos cuando la alistaban para lo que se venía. No tengo ánimo alguno de ser majadero, pero de verdad, cuando iba media hora de espera el asunto era realmente molesto. Pero qué se iba a hacer, sólo restaba esperar.

cob-am_02

Eran aproximadamente las 22:00 cuando finalmente, después de cinco largos años, Children of Bodom salió a escena. Había que estar allí para entender la magnitud del recibimiento para los de Espoo. Comenzó sonando una extrañísima Intro (They’re coming to take me away, de Napoleón XIV, para quien le interese) que daba tiempo al quinteto para tomar sus lugares en el escenario mientras los fanáticos ya comenzaban a sentir ese “algo salvaje” sin que aún no sonara siquiera una nota. Eso cambió rápido y de pronto, cuando comenzaron a sonar los acordes de Sixpounder, un tema de que puede haber sorprendido a algunos como apertura, pero sí que cumplió con encender los ánimos. Pudiera sonar a exageración pero ese “Waaar!” se escuchó hasta Finlandia. Primera canción y quedaba claro que lo que quedaba de concierto sería una destrucción masiva de cuerdas vocales por parte del público.

Janne pedía palmas, que obviamente aparecieron enseguida, para comenzar a tocar la electrónica intro de Living Dead Beat, que también fue coreada de principio a fin por los fanáticos. Tanto Janne como Alexi hacían alarde de su talento a la hora de los solos, lo que claramente encendía a la gente aún más. Luego, uno que otro característico fuck*n’ motherfuck*r se hacía presente para presentar Hellbound on my trail, junto con un escupitajo, claro. La gente coreó la canción completa, con especial entusiasmo en el estribillo y el “H-A-T-E, E-N-D” resonó con fuerza en el Teletón.

cob-am_04Una pequeña pausa y el público aprovechó para entonar al clásico “olé, olé, olé, Children, Children”. Un lindo detalle pero que Alexi al parecer no entendió. Cito textual: “I can’t really hear you m*therfuckers, what the fu*k was that?” Por lo menos a mí me hizo reír mucho eso. Bueno, obviamente comprendió que era algo bueno, pues lo dijo en tono de broma y sonriendo. Luego preguntó si la estábamos pasando bien, a lo que la respuesta fue un estruendoso “Yeahhh!”. “Muy bien, muy bien, así me gusta”, dijo, y luego se anotó con un escupitajo de antología que con la ayuda del micrófono se escuchó clarísimo. Uno de los tantos momentos lúdicos de la noche. Todo esto para tomarse un respiro y presentar la thrashera Needled 24/7. Creo que a estas alturas está demás decir que la canción fue cantada a todo pulmón por casi todos los asistentes. Sólo agregar que fue perfectamente bien ejecutada por todos los integrantes.

Lo que vino en seguida fue un combo de dos temazos que casi hacen que el teatro se viniera abajo. Silent Night, Bodom Night fue presentada a medias por el público y por Laiho, y fue cantada íntegramente por un enfervorizado Teletón. Solo simultáneo de Wildchild y Warman que alucinaron a todos, y que daban cuenta de lo talentosos que son los integrante de CoB. Acto seguido una breve intro (que no alcancé a reconocer) dio paso al inconfundible teclado que abre Hate me! y el descontrol fue total. Quedó muy claro a todo el mundo le “portaba un carajo si alguien los odia”, el momento de mayor delirio en lo que iba de noche.

cob-am_11Luego una sorpresilla: una especie de medley entre dos grandes canciones que deben estar entre las favoritas de los fanáticos. Lake Bodom y Bodom After Midnight. ¿Qué puedo decir? Hacía rato la gente ya estaba entregada, y no hará falta decir que cada verso de ambas canciones fueron coreadas de gran manera. Luego comenzaron a sonar unos acordes que se hacían conocidos y muchos pensamos “No… No puede ser, ¿o sí?” En efecto, parecía que se venía otra sorpresa, más bien una gran sorpresa: Children of Bodom versionando a los maestros de Stratovarius con el clásico de clásicos Black Diamond. Eso fue iniciativa de Janne, pero Alexi dijo “No, me siento con ganas de tocar Stratovarius”, a lo que Janne objetó “¿por qué carajo no, loco? Alexi responde “bueno, tocaré la cuestión si ustedes lo hacen”. “Vamos!” dijo Janne de vuelta y empezó a tocar la conocida intro de Johansson, a lo que se sumaron Jaska y Henri. En ese momento todos pensamos que iba en serio, que de verdad tocarían esa gran canción, pero… ¡no! De verdad Alexi no estaba para eso y decidió que era mejor darle a la gente lo que habían ido a buscar. Y bueno, lo que siguió fue sencillamente de locos: Follow the reaper, que fue inmediatamente sucedida por Angels don’t kill y un impresionate medley de Children Of Decadence / Bodom Beach Terror. Esto último fue en verdad impresionante. Children of decadence pareció sorprender gratamente a muchos, y ni hablar de Follow the reaper, uno de los temas más conocidos y representativos de la banda que no podía faltar e hizo vibrar a todo el mundo en el recinto, y los solos nuevamente impecablemente ejecutados: pulcritud absoluta.

cob-am_13

“I don’t give a flying fu*k motherfuc*er” gritó la gente a todo pulmón en el estribillo de In your face, uno de los mejores temas del Are you dead yet?, que la gente recibió, para variar, fascinada. El último disco de la banda tenia que volver a hacerse presente, y lo hizo nada más ni nada menos que la canción homónima. Bloodrunk probó que en definitiva los últimos discos de CoB cuentan con algunos temas que a los fanáticos les encantan, gran momento también. Apenas un instante después volvían a su periodo más clásico, ¡y de qué manera! Hubiese resultado inaceptable que uno de los mejores temas (si no el mejor) del Hatebreeder no estuviera presente esa noche. La banda lo sabía, así que regalaron Downfall, interpretada de manera impecable y coreada de forma particularmente entusiasta por la masa, notabilísimo momento. Y con eso Children of Bodom daba cierre a su concierto en Chile, cosa que el público no iba a permitir tan fácilmente, por lo que los gritos exigiendo su regreso cayeron de forma casi instantánea sobre el escenario.

cob-am_10No se hicieron de rogar mucho que digamos. Breves segundos después estaban de vuelta, agradeciendo de forma muy atenta (¡pero ruda! y cómo no, si es el sello del Wildchild) la presencia, la recepción y el apoyo hacia ellos. También estuvieron las infaltables palabras para la audiencia de la fecha anterior, en este caso la argentina, que siempre se ve superada por el inigualable público chileno. Al margen de las palabras de buena crianza, creo que no deja de ser cierto, lo cual llena de orgullo. Volviendo a la másica: ¡Jump! Mítica canción de los aún más míticos Van Halen. Pero la experiencia previa con Black Diamond de algún modo nos hizo saber para donde iba la cosa. Todo iba bien hasta que Alexi detuvo todo. “¡Calma, calma! Mierda! Cállate hueón!” Y el pobre Janne que se tuvo que quedar con las ganas de hacer un cover de nuevo, momento muy gracioso.

Poniéndose serios, y ya para terminar la velada, la banda azotó el escenario con Bed of Razors, otro temón del Hatebreeder. Intuyendo que ya quedaba poco, el público no podía hacer otra cosa que cantar con lo que quedara de garganta. Quedaba sólo una canción y los fans daban su opinión respecto a cuál debía ser: por aquí y allá se escuchaban títulos como Deadnight warrior, Kissing the shadow, Are you dead yet? (genialmente pronunciado por un colega en la galería), pero sólo había una elegida: Hate Crew Deathroll, ni más ni menos. Como diríamos en buen chileno: ¡Quedó la escoba! Por no decir que quedó la mansa… Y es que al saber que luego de eso no habría más, la gente simplemente se desató. Todo mundo saltó, gritó, pegó como verdaderos enajenados con el poder de una de las canciones emblemáticas de la banda. Memorablemente para coronar lo que fue una más que solida y gran presentación. Lo de Children of Bodom debe haber sido una de las mejores presentaciones que hayamos podido ver en Chile desde siempre.

cob-am_12

Para finalizar algunas impresiones generales. Empecé este review comentando que pocas veces se tiene la posibilidad de ver a dos enormes bandas una misma noche. Es triste pero cierto. Esto no es Europa, donde todos los años tienen un Wacken con el que te puedes regodear y hasta cansarte de ver tanta leyenda junta. Esto es Chile, donde no hay grandes festivales y cuesta traer bandas de renombre, por lo que hay darse con una piedra en el pecho si una de ellas llega a venir, y dar gracias al Cielo si algo como lo de anoche sucede. Piensen en lo que pasa en países como Uruguay, Bolivia o Colombia: es una vida complicada la de nuestros hermanos metaleros en esos países. Insisto, hay que estar felices y orgullosos de que este distante pedazo de tierra figure en los mapas de bandas Children of Bodom, Amorphis, Iron Maiden, Kiss y tantos otros que nos han visitado. Pero hay que estar más felices aún con que de vez en cuando alguna que otra productora se anime y traiga espectáculos como el del Jueves. Como segundo punto para finalizar, me gustaría destacar el sonido del Teatro Teletón. Hubiera sido realmente triste no haber podido disfrutar de estas dos grandes bandas por culpa de una mala acústica. Y como tercer y último punto: sólo esperar que esto se vaya repitiendo, que así se transformando en costumbre con el paso de los años. ¿Y quien sabe? A lo mejor el 2020 tenemos un festival de Metal importante en Santiago, que reúna no solo a dos, si cinco, diez bandas en una misma noche. ¿Por qué no?

Setlist Amorphis:

01 – Leaves Scar
02 – Towards And Against
03 – Sampo
04 – On Rich And Poor
05 – The Smoke
06 – Castaway
07 – Silver Bride
08 – My Kantele
09 – House of Sleep
10 – Black Winter Day

Setlist Children of Bodom:

01 – Sixpounder
02 – Living Dead Beat
03 – Hellhounds On My Trail
04 – Needled 24/7
05 – Silent Night, Bodom Night
06 – Hate Me!
07 – Lake Bodom / Bodom After Midnight
08 – Follow The Reaper
09 – Angels Don’t Kill
10 – Children Of Decadence / Bodom Beach Terror
11 – In Your Face
12 – Blooddrunk
13 – Downfall

Encore

14 – Bed Of Razors
15 – Hate Crew Deathroll