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Los noventa fueron un tiempo sumamente difícil para el Heavy Metal clásico. El Grunge y las bandas alternativas dominaban el lado mainstream del Rock, mientras que la escena underground evolucionaba constantemente en direcciones más extremas. El mundo del Metal se expandió más allá de los límites de Inglaterra, Estados Unidos y Alemania, con gran cantidad de bandas y nuevos subgéneros emergiendo todo el tiempo. Gigantes británicos como Black Sabbath, Judas Priest y Iron Maiden experimentaron cambios importantes en sus formaciones y tuvieron que luchar para mantener el nivel de popularidad alcanzado en las décadas anteriores. En el caso de la Doncella, la década comenzó con la partida del guitarrista Adrian Smith, seguido por el icónico vocalista Bruce Dickinson. A pesar de que la era de Blaze Bayley tiene sus férreos defensores, por muchos es considerada como el período más oscuro de la banda, con reacciones bastante tibias a sus lanzamientos de estudio y presentaciones en vivo, mientras que la carrera en solitario de Bruce comenzaba a despegar.

Afortunadamente para los fanáticos del sonido clásico de Iron Maiden, los noventa no durarían para siempre y el nuevo milenio trajo consigo la promesa de un nuevo álbum con Dickinson y Smith de vuelta en la banda, convirtiéndose en un sexteto con tres guitarras por primera vez en la historia de “La Bestia”. Después del exitoso «Ed Hunter Tour» que acompañó el lanzamiento de ese imposible juego de PC (¿alguien habrá logrado terminarlo alguna vez?), su tan esperado duodécimo álbum de estudio titulado «Brave New World» finalmente vería la luz a través de EMI, un buen 29 de mayo de 2000. El concepto de la canción homónima y la portada del álbum se basaron en la novela distópica de Aldous Huxley del mismo nombre. Como curiosidad, cabe comentar que la mitad superior de la alucinante cubierta fue diseñada por el legendario Derek Riggs, en lo que sería su última contribución en una portada de un álbum de Iron Maiden hasta la fecha.

Asumiendo que la mayoría estamos más que familiarizados con este álbum, voy a poner énfasis en su importancia para la resurrección de la carrera de Iron Maiden y, por qué no, de todo el género del Heavy Metal clásico a principios de la década de 2000. En un mundo dominado en gran medida por bandas que mezclaban elementos de Hip Hop con sonidos metaleros, apareciendo constantemente en MTV con los pantalones abajo en lugar de mezclilla y cuero, definitivamente necesitábamos que alguien le recordara al mundo que el Heavy Metal clásico no estaba muerto y que venía por su segundo impulso. El Heavy y Power Metal europeo de culto venía dando la batalla por años, pero necesitábamos una banda de peso para lidiar la senda de esta nueva generación. Después de todo, este sería el álbum que les permitiría encabezar eventos como la tercera edición del legendario Rock in Rio, y que además los traería por segunda vez a nuestro país en esa mágica noche de enero en la Pista Atlética junto a Halford.

Mirando hacia atrás, «Brave New World» nos dejó himnos de primera calidad para cantar con el brazo en alto, como lo son The Wicker Man, la canción homónima y la favorita de muchos, Blood Brothers. Las presentaciones en vivo de esta última se convertirían en un punto culminante de sus giras recientes, quedando inmortalizada para la posteridad en esa conmovedora versión de «En Vivo!», reuniendo a cincuenta mil almas en un canto unísono celebrando la hermandad en el Metal. El lado más progresivo de su música también brillaría en dramáticos y largos temas como Dream of Mirrors, The Nomad y The Thin Line Between Love and Hate. También habría espacio para números más directos como Out of the Silent Planet, The Fallen Angel y The Mercenary, los cuales podrían pasar fácilmente por uno de sus clásicos de los ochenta, si no fuera por la producción. Personalmente hablando, la verdadera joya en el álbum siempre será la épica Ghost of the Navigator, una canción que me sigue dando escalofríos veinte años después.

La incorporación de un tercer guitarrista les dio la oportunidad de experimentar con arreglos cada vez más complejos, llevando el concepto de «twin guitars» a un nuevo nivel, logrando un sonido masivo con la ayuda del entonces recién llegado y ahora productor de cabecera Kevin Shirley. La exquisita elaboración y prolija ejecución de las canciones transmiten una sensación de grandeza y pomposidad que sugieren la intención de la banda por recuperar su trono en el reino del Metal. Tras su lanzamiento, algunos críticos señalaron que «Brave New World» era simplemente un intento descarado y sin inspiración para revivir los viejos tiempos de la banda y reactivar su economía, pero yo no puedo estar más en desacuerdo con esa afirmación. Llegaría incluso a decir que este es su mejor disco de estudio desde ese lejano «Seventh Son of a Seventh Son» y probablemente sea el último álbum de Iron Maiden donde cada una de las canciones se disfrutan de principio a fin, sin atisbo alguno de relleno.

«Brave New World» significó un nuevo comienzo para la que es probablemente la banda de Metal más influyente de la historia, quienes tuvieron que pagar sus deudas una vez más luego de lograr la aclamación universal durante los años ochenta. Está claro que Iron Maiden se ha vuelto más intrincado y bombástico que nunca durante las últimas dos décadas, y que sus shows en vivo siguen siendo una de las producciones más impresionantes que puedas presenciar en el negocio de la música, pero en lo que respecta a álbumes de estudio, éste siempre tendrá un especial lugar en el corazón de muchos metaleros. La objetividad y la música generalmente no se llevan muy bien, pero el hecho de que este disco haya salido cuando muchos de nosotros comenzábamos por la senda del Metal, inspirándonos a seguir este camino por ya dos décadas, habla del impacto que una sola obra de arte puede tener en una persona. Estoy seguro de que no soy el único.

Por David Araneda

IronMaidenpremio2015

Mientras en muchos lados aún hay gente que debate sobre el supuesto satanismo de IRON MAIDEN, recientemente la banda recibió el importante galardón Nordoff Robbins O2 Silver Clef, en el Grosvenor House Hotel de Londres, por su contribución a la música británica. A la premiación asistieron el vocalista Bruce Dickinson y los guitarristas Adrian Smith y Janick Gers.

Entrevistado en dicha ceremonia, Bruce Dickinson aprovechó de comentar acerca de su estado de salud, señalando que tuvo «dos tumores, en realidad. Uno era de 3,5 centímetros, el tamaño de una pelota de golf. Y el otro era de 2,5 centímetros, y creciendo. Ese era el único síntoma, tenía un bulto en mi cuello y ese era el segundo. Así que fui al médico, y me dijo «oh, eso es un poco extraño». Tomaron un scanner, miraron, pincharon y me dijeron que tenía un cáncer en la cabeza y el cuello. Así que para mí fue una especie de golpe, y luego hay que saber llevarlo. Chocas y luego lidias con ello. Así fue«.

Respecto a su voz, señaló que estaba bien aunque con calma: «todo está bien. Digo, la cosa todavía se está sanando, de hecho, como pueden imaginar, salir de la radiación que recibí… el interior de mi cabeza fue «cocinado», efectivamente. Así que tomará un tiempo sanarse y volver. Pero, digo, puedo cantar, puedo hablar, no he salido a hacer el equivalente de correr cien metros de la misma forma en que solía cantar, pero hay que ir con calma. Recién salí del tratamiento hace dos meses, y el médico me dijo que me tomaría un año estar mejor. Bueno, hemos vencido eso por aproximadamente seis meses hasta ahora, pero no voy a tratar ni apurar las cosas para probar un punto. Tenemos bastante tiempo«.

Aquí puedes ver la entrevista al cantante de Iron Maiden:

A continuación pueden ver el video con que se presentó a IRON MAIDEN al momento de entregar el galardón.

Los ingleses editarán el próximo 4 de septiembre un nuevo trabajo de estudio titulado “The Book Of Souls” a través de Parlophone Records.

Primal Rock Rebellion

«Algo de interés primordial para todos los fans de Maiden… lunes 2 de enero, 9pm GMT», se leía hace unos días en el sitio oficial de IRON MAIDEN. Y lo que tenía que ver con la letra «H», como se comentaba en su cuenta de Twitter, tenía que ver con «Mister H», el apodo de Adrian Smith.

El promocionado anuncio es el nuevo proyecto del guitarrista, junto al cantante Mikee Goodman, de la desaparecida banda británica progresiva SIKTH.

Al respecto Smith, quien toca guitarras y bajo en este trabajo, comenta al sitio oficial de los británicos que «fue interesante hacer este álbum con Mikee, pues tenemos influencias muy diversas. Estoy muy contento con lo que resultó. Es un material muy fresco».

El disco, que cuenta además con músicos de sesión como Abi Fry de BAT FOR LASHES y Dan «Loord» Foord, entre otros, será lanzado a nivel mundial vía Spinefarm Records el 27 de febrero de 2012. Mientras tanto, se ha dado a conocer un tema de este nuevo material, llamado I See Lights, que puedes escuchar a continuación: