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«Del mio vagar, cercavo il più profundo censo. Fuggente a mondi opachi e fragili…” (letra de Amata Immortale)

Hay varias maneras en la que un artista puede establecer un perímetro en su legado compositivo. Dependiendo del grado de autoría, las bandas paralelas pueden adquirir facetas tanto inmersivas como experimentales. Luca Turilli no es ajeno a esta experiencia. Los discos lanzados bajo su nombre, especialmente «King of the Nordic Twilight», tuvieron en su tiempo una fácil asociación al Rhapsody de ese entonces tanto en sonido como en estética. Los nombres de las canciones, la carátula, la tipografía… ¡todo gritaba que alguien de Rhapsody estaba detrás!

De todas formas, después de algunos años la diadema de Rhapsody pareció quedarse en la cabeza de Alex Staropoli, quien se mantuvo desarrollando la continuidad y el sonido del Thundercross que conocemos, además conservando en su alineación la característica voz de Fabio Lione. Por otra parte, Luca Turilli se atrevió a añadir otros ingredientes para construir una mirada más dramática/sci-fi para los lanzamientos de su versión de Rhapsody, quizás sacando a flote elementos que subyacían en la banda y no podían salir a flote en un contexto temático muy medieval. En fin, es como si el primero se quedara con el mármol y el otro con los adornos de la estatua. Rhapsody of Fire, es decir, el Rhapsody de Staropoli mantiene el enfoque con bastante a su favor para los nostálgicos puristas, sobre todo después del lanzamiento de «Zero Gravity», donde la brecha que los divide se ha hecho más pronunciada que nunca, pese a que Lione, después de la gira de “reunión y despedida” (comillas al cuadrado), decidiera prestar su voz para el presente álbum. Cabe pensar en la posibilidad de que efectivamente se despidieron del Rhapsody de ayer para estrenar uno nuevo. No sé… yo hubiera preferido un nuevo nombre en vez de un logo bastante inerte y frío, pero no podemos olvidar que en el álbum contamos con Alex Holzwarth en batería, Patrice Guers en el bajo y Dominique Leurquin como guitarra rítmica, todos veteranos de “The Dark Secret” la saga secuela a “The Emerald Sword”.

La primera canción, Phoenix Rising, es una verdadera iconoclastia. Atrás quedan las introducciones instrumentales para dar paso a una breve cinemática sonora con efectos pomposos y cataclísmicos tipo film de acción hollywoodense, y de fondo, segmentos de la grabación del control de despegue del Apollo 11. La guitarra de Turilli mantiene el estilo staccato tan característico de siempre, acusando, sin embargo, el uso de rango extendido (siete cuerdas, al menos) y un rol más atmosférico que en lanzamientos previos. El momentum de la canción se quiebra en un trémolo techno “bajo el agua” y un guitarreo acústico acompañado de una voz femenina (¿VST quizás?). El solo de guitarra es acotado y los acompañamientos sinfónicos más característicos de Rhapsody quedan limitados al coro.

D.N.A. (Demon and Angel) inicia bastante apresurado (como todas las canciones que inician con coro cantado), los versos de Lione junto a la invitada, la sueca Elize Ryd, mantienen una cadencia firme y prolongada. Por si fuera poco, los acompañamientos sintéticos se mezclan con los coros sinfónicos para crear esta épica tecnológica-arcana. Esta canción muestra el carácter del nuevo Rhapsody que venía trabajando Turilli desde «Prometheus». Una canción difícil de reconocer bajo la etiqueta Rhapsody, pero descompuesta algo de sentido comienza a hacer luego que decides no imaginarte al personaje lírico bailando en una disco. Hay que decirlo, el verso y el pre-coro son intencionalmente “punchi-punchi”. Ryd entrega un contraste femenino adecuado, sin embargo, su voz—por muy virtuosa que sea—a estas alturas parece competitivamente genérica en el Power Metal, creo que Arjen Lucassen todavía sigue un paso adelante en su selección de personal lírico-dramático, a veces sacando joyas de voces de variados rangos.

El tema que bautiza el disco, Zero Gravity, responde a las canciones más fáciles de reconocer. Viene como un respiro a un álbum que amenazaba con sonar demasiado diferente al Rhapsody que llevamos en el corazón. Más bien como un ancla para hacerle honor al nombre y lo que hay detrás de él. Nada que decir que no se haya dicho antes para algún disco del Rhapsody of Fire post «Emerald Sword Saga«.

También es el caso de Amata Immortale, de aquellas joyas que inician como lamento-monólogo y luego se convierte en rapsodia de voces donde se echa de menos la presencia basso de Christopher Lee. Otro caso también podría ser Arcanum (DaVinci’s Enigma): ¡que no te engañe la intro tipo leitmotiv de “la tentación del anillo único versión 2.0.x.x”! Detrás de ese manto hay una canción imperdible y digna del legado, donde, pese a la falta de nuestro querido Saruman, Lione maneja los tonos bajos majestuosamente. A mi parecer, esta se lleva el laurel del álbum, ¡y por lejos! No me molestaría en absoluto escuchar un disco de Rhapsody exclusivamente en italiano con este tipo de canciones, ya que en inglés la banda pareciera sintetizarse mucho y perder la estética romántica para quedar en descripciones cortas y versos no sucesivos.

Oceano, la última canción, quiebra un poco el esquema: si hay un género en que los italianos se han destacado mundialmente es en la balada pop (tipo Andrea Bocelli, Tiziano Ferro, Ramazzotti, etcétera) y esta canción lleva su influencia y con el toque épico. Genial cierre del disco.

En contraparte, Fast Radio Burst es una canción insigne de este nuevo Rhapsody, hecho de Metal pesado moderno, que es capaz de convencer al fan acérrimo de darle una oportunidad al nuevo paradigma. Los solos entran de forma majestuosa en un quiebre rítmico y se desarrollan hacia el pre-coro final.

Decoding the Multiverse, entra en un contraste de piano versus riff pesado; una formula de pausa-inercia muy similar a la composición de Kamelot u otras bandas que siguen el curso moderno del Power Metal Progresivo. Una canción con varias caras, con segmento instrumental bastante técnico y agradable al oído hasta que aparece el innecesario teclado-emulando-guitarra que nunca deja de sorprenderme por su insistencia en aparecer en el género, ¿cuándo lo jubilamos? Staropoli al parecer ya lo hizo.

Luego de Origins –la canción que no estuvo como introducción del álbum-, que consiste en un pasaje instrumental, bastante bien elaborado, se abre Multidimensional; otro ejemplo de esta composición que impera en el Power Metal de esta última década, esta vez vertiendo el sonido hacia una similitud con Symphony X y su agrado por los segmentos rapsódicos que alargan el corpus de las canciones, algo que podría decirse también del siguiente tema a revisar: la séptima canción, I Am, cuenta con el invitado Mark Basile acompañando a Fabio en la voz, una voz juvenil de rango similar que se maneja bien a través de la canción base y el interludio rapsódico.

“Zero Gravity” fue lanzado el 5 de julio de 2019 bajo Nuclear Blast y producido por los titulares Turilli y Lione. Todo indica que vamos a seguir con esta lucha-no-tan-lucha de dos Rhapsody, ya que ambas dieron señales de actividad importante. Mientras, nosotros seguimos en esta placentera confusión.

Review: Gabriel Rocha

Los titanes del Heavy Metal sueco, Sabaton, vuelven al ataque con su noveno álbum de estudio “The Great War” con el que además celebran sus veinte años de existencia. Con el paso del tiempo, esta banda ha escalado rápidamente posiciones en popularidad y ventas entre el público metalero a nivel internacional, tocando como cabeza de cartel en festivales europeos de renombre y lanzando incluso su propio festival, el Sabaton Open Air, que se celebra anualmente en Agosto y que ya lleva doce ediciones a su haber. Esto habla del impacto de una de las pocas bandas de Heavy Metal surgida en las últimas décadas capaz de alcanzar este tipo de arrastre y devoción por parte de los fanáticos.

En esta ocasión, los suecos se embarcaron en la ambiciosa misión de lanzar un disco conceptual sobre la Primera Guerra Mundial, luego de cumplirse cien años desde el final de este conflicto bélico. A través de su carrera, Sabaton ha puesto un gran hincapié en el contenido histórico de sus canciones, incluso lanzando un canal de YouTube dedicado a esto. Como prueba de lo anterior, “The Great War” viene disponible en dos versiones, una versión histórica con narraciones antes de cada canción y una versión normal sin estas. Otra de las novedades es la primera participación en estudio del guitarrista Tommy Johansson, quien reemplazó a Thobbe Englund en 2016 y ha girado con la banda desde entonces.

El disco arranca con The Future of Warfare, que abre con una sigilosa intro de teclado, dando paso a una sección rítmica bastante progresiva y con toques más modernos que lo que acostumbramos a escuchar en esta banda. La temática se centra en las nuevas tecnologías de guerra desarrolladas durante este conflicto, destacando el rol de los tanques.

Continúan con Seven Pillars of Wisdom, basada en la historia de Lawrence de Arabia. Se trata de una canción de ritmo casi galopante, bastante dinámica y con gran trabajo de guitarra por parte de Tommy Johansson y Chris Rörland. Llama la atención lo preciso y corto de los temas, avanzando a paso firme sin darse muchas vueltas.

82nd All the Way trata sobre una sección de infantería aérea estadounidense y trae de vuelta los elementos de Metal «fiestero» característicos de la banda, una mezcla entre disco, pop y Metal ochentero. Quizás se siente un poco liviano con respecto al resto del disco, pero como mencionamos antes los temas pasan rápidamente y no te alcanzas a hastiar.

The Attack of the Dead Men se desplaza hacia el frente oriental de esta guerra donde se enfrentaron las armadas soviéticas y alemanas. Musicalmente es una canción algo más solemne e incluye ciertos elementos de Metal industrial que agregan variedad y frescura al disco. El solo de guitarra y la performance vocal de Joakim Brodén se destacan también.

Con Devil Dogs, de paso marchante y melodía inocentona, vuelven al frente occidental, específicamente a la Batalla del bosque de Belleau en Francia. La canción me deja un gusto a nada y pasa un poco desapercibida, siendo quizás mi menos preferida dentro de un álbum bastante parejo hasta el momento.

The Red Baron trata sobre el famoso piloto alemán Manfred von Richthofen y fue el segundo sencillo de adelanto que nos deleitó hace unas semanas con su contagioso ritmo y llamativo sonido de teclado retro, dándole un toque de Hard Rock setentero a la Uriah Heep. A pesar de lo livianito que parece a la primera escucha, es un tema que crece al escucharlo más de una vez.

Great War es una canción que sintetiza el espíritu del álbum, explorando de forma crítica las circunstancias y consecuencias de esta guerra con un tono más sombrío. Es un tema con estampa épica y con un coro que demanda ser cantado con el puño al aire, destacándose en su sección final, con paso más acelerado y un solo de guitarra alucinante.

A continuación tenemos A Ghost in the Trenches, que vendría a ser mi canción favorita del disco y que relata las peripecias de Francis Pegahmagabow, un célebre francotirador canadiense. Desde el comienzo se siente como una inyección de energía que te obliga a cabecear frenéticamente, con una línea melódica pegajosa hasta decir basta. Todo un acierto.

Fields of Verdun comienza como un puñetazo en la cara con la poderosa batería de Hannes van Dahl, dando paso a una serie de riffs de guitarra a la Kai Hansen, con fuertes influencias de los clásicos de Gamma Ray. La ejecución instrumental es impecable y el coro se te queda incrustado en la memoria de forma inmediata, siendo otro de los puntos altos del disco.

The End of the War to End All Wars vendría ser la canción más introspectiva del álbum, con orquestaciones y coros multitudinarios que ayudan a cerrar el disco con un aire épico y triunfal. Y para finalizar tenemos la outro In Flanders Fields, un canto gregoriano que sirve como epílogo para esta obra conceptual.

“The Great War” es un álbum correcto y que fluye de principio a fin sin momentos aburridos ni rellenos, pero que tampoco sorprende en demasía. Hay algunos elementos experimentales bastante interesantes en algunas canciones que llaman la atención de manera positiva, pero en general la banda se mantiene fiel a la receta que los ha hecho famosos. La versión histórica de este ambicioso proyecto sobresale por la atmósfera que crean las narraciones, poniendo en contexto las temáticas abarcadas en las letras. Quizás no sea el disco del año ni el mejor de su discografía, pero sin lugar a duda contiene más de algún himno épico que se quedará dando vueltas en tu cabeza por semanas. All Hail Sabaton!

Review: David Araneda

Han pasado ocho años desde “Forevermore”, la última entrega de estudio con canciones inéditas de los legendarios Whitesnake. En el intertanto la banda no ha estado para nada inactiva; muy por el contrario, han hecho largas giras mundiales, han lanzado una serie de reediciones de sus álbumes más celebrados de los 80’ (“Slide It In”, “1987” y “Slip Of The Tongue”), múltiples discos en vivo (“Live In Japan”, “The Purple Tour”), además de una colección de versiones acústicas (“Unzipped”) y otra de clásicos revisitados de los tiempos de Coverdale en Deep Purple (“The Purple Album”).

A pesar de que la industria musical ha cambiado enormemente desde que Whitesnake comenzó su camino hace más de cuarenta años, y considerando que hoy en día las bandas publican material con mucha menor frecuencia, era inevitable pensar en un lanzamiento de estudio con material fresco para justificar una nueva gira. En este contexto es que la banda radicada en los Estados Unidos, pero comandada por el incombustible vocalista británico David Coverdale, anunció hace unos meses el lanzamiento de “Flesh & Blood”, su decimotercera entrega de estudio que verá la luz en mayo bajo el alero de Frontiers Records.

El disco abre con Good To See You Again, que ataca con un potente riff de guitarra y la voz inconfundible del señor Coverdale. Para sus 67 años, la verdad es que su voz se mantiene en gran nivel. El ritmo y la melodía son contagiosos, pero sin caer en excesos, con un sonido más cercano a la época de “Slide It In”. Por su parte, Gonna Be Alright tiene un tono más flirteante, con prominentes teclados cortesía de Michele Luppi. Esta canción nos trae de vuelta a los años más glameros de Whitesnake, pero sin perder la compostura y manteniendo su integridad.

Shut Up & Kiss Me fue el primer adelanto y es entendible que así haya sido, ya que resalta inmediatamente como una de las canciones más pegajosas del disco. Es un tema que reúne todos los requisitos para ser un clásico: ritmo bailable, guitarras juguetonas y una línea vocal irresistible. Hey You (You Make Me Rock) baja un pelito las revoluciones con un tempo más pausado, pero con un pesado riff que le agrega contundencia. El interludio de la sección media, que incluye un soberbio solo de guitarra, le añade matices a un disco que por el momento se aleja poco de los cánones del Hard Rock.

Por su parte, Always & Forever es una canción bastante más melódica y ligera, quizás un poco descolocante por su tono popero que la hace sentir un poco desechable. Siguiendo en la misma línea, When I Think Of You (Color Me Blue) es la power ballad de rigor, un tema correcto en general, pero que no alcanza la altura de clásicos como Is This Love o The Deeper The Love. Con Trouble Is Your Middle Name retoman la energía y actitud rockera, con un tono fiestero y un coro bastante efectivo, aunque un poco repetitivo por momentos. Estos son quizás los pasajes más flojos del álbum.

Flesh & Blood, el tema que la da el nombre a la placa, también le da un nuevo impulso lleno de frescura, con gran trabajo de la dupla de guitarristas compuesta por Reb Beach y Joel Hoekstra. Es una canción con aires setenteros y con claros tintes de Led Zeppelin. Well I Never sigue con la tónica de riffs hardrockeros y con una soberbia labor del maestro tras los tambores Tommy Aldridge, otro veterano de mil batallas que se reniega a colgar los botines. Heart Of Stone es una canción con un tono más sombrío y melancólico, mostrando una faceta más bluesera en la interpretación de Coverdale.

Get Up es uno de los temas más enérgicos del disco, con ritmo frenético para los estándares de la banda. Una vez más los guitarristas toman el protagonismo, luciéndose tanto en los riffs como en los solos. Con After All hacen un interesante experimento, incursionando en terrenos acústicos tal como lo hiciera Coverdale a comienzos de los 90’s junto a Jimmy Page. El resultado es más que satisfactorio y le agrega variedad al disco, preparándonos para un desenlace triunfal. Nos referimos a Sands Of Time, un tema de corte épico, cuya melodía incorpora influencias de Medio Oriente y que cierra esta placa con un apoteósico solo de guitarra, como debe ser.

“Flesh & Blood” marca un exitoso regreso a las pistas para Whitesnake, después de tantos años sin publicar nuevo material de estudio. Es un disco variado, entretenido y lleno de actitud, con más de algún himno de estadio que se quedará dando vueltas en tu cabeza desde la primera escucha. Quizás globalmente no alcance la grandiosidad de sus trabajos más celebrados, pero tiene los suficientes méritos para justificar la reputación de la banda como uno de los íconos del Hard Rock a nivel mundial. Sin tomar riesgos excesivos, Coverdale ha sabido incorporar algunos elementos innovadores en la composición, permitiéndole prolongar el legado de esta verdadera institución musical. Sólo queda decir, ¡larga vida a la Serpiente Blanca!

Review: David Araneda

 

Luego del exitoso “Jomsviking” (2016), obra conceptual que los catapultó hacia el olimpo del universo del Metal, los vikingos suecos vuelven al ataque con su undécima placa de estudio titulada “Berserker”. El núcleo creativo de la banda se mantuvo intacto con los guitarristas Olavi Mikkonen y Johan Söderberg junto al bajista Ted Lundström a cargo de las composiciones, mientras que el carismático vocalista Johan Hegg siguió como el letrista principal. “Berserker” marca el debut en estudio con Amon Amarth del baterista Jocke Wallgren, quien se uniera a la banda para la gira anterior. Como curiosidad, cabe mencionar que Jocke nació en Chile pero se crió en Suecia.

Recordemos que Amon Amarth viene de celebrar sus veinticinco años de existencia con “The Pursuit of Vikings: 25 Years in the Eye of the Storm”, lanzamiento que incluyó dos conciertos en vivo grabados durante el festival Summer Breeze, además de un documental sobre la historia de la banda. Con una creciente popularidad que se ha reflejado tanto en la venta de discos como en sus exitosas giras como cabeza de cartel y su participación en los principales festivales de Metal, las expectativas para “Berserker” estaban por los cielos. En esta ocasión la producción estuvo a cargo de Jay Ruston, luego de fructíferas colaboraciones con Andy Sneap.

El disco abre con Fafner’s Gold, tema que comienza con una solemne introducción de guitarra acústica, estableciendo una atmósfera épica que culmina en una explosión de riffs melodeath marca registrada y la característica voz gutural de Hegg. Es un tema que sigue la fórmula que los ha hecho famosos y que en este caso funciona a la perfección, convirtiéndose en un clásico instantáneo. Continúan con Crack the Sky, corte de medio tiempo y con riffs sobrecargados de groove, destacando por su base rítmica que invita a cabecear con el puño en alto. Estructuralmente es un tema quizás algo monótono y repetitivo, pero no por eso menos contundente.

Con Mjolner, Hammer of Thor exploran terrenos más cercanos al Heavy Metal melódico, con un ritmo y melodía contagiosas de comienzo a fin y un gran trabajo en las guitarras por parte de Olavi Mikkonen y Johan Söderberg. Por su parte, Shield Wall es otra de esas canciones que invitan al headbanging y a corear a todo pulmón, incluyendo interesantes cambios de intensidad a través de su desarrollo. Valkyria es un himno de guerra con todas sus letras, y desde el punto de vista instrumental se destaca como una de las piezas más inspiradas del disco, incluyendo interesantes arreglos de bajo en su sección media y una dramática outro de piano.

Raven’s Flight fue el primer single de “Berserker” y nos dio una idea bastante cercana a lo que podíamos esperar con este lanzamiento: una amalgama perfecta entre técnica, brutalidad y melodía, con un festín de guitarras a lo Iron Maiden y un inspiradísimo Hegg entregando una de las líneas vocales más pegajosas del álbum. Acto seguido Ironside, de ritmo marchante, mantiene el imparable ímpetu de esta maquinaria musical y te hace sentir como si estuvieras en el campo de batalla. Es interesante como a pesar de explotar las mismas temáticas a lo largo de su carrera, estos vikingos siempre logran recrear la atmósfera correcta.

Con The Berserker at Stamford Bridge frenan un poco la nave, es una canción más pausada y densa, con un tono más introspectivo y que les permite adentrarse en otras profundidades de su sonido. When Once Again We Can Set Our Sails es otro efectivo himno de guerra con implacables guitarras melódicas que te enganchan desde la primera escucha y que ayudan a mantener el momentum de esta placa. Sköll and Hati se eleva como uno de los puntos altos del álbum, con un estilo thrashero pero sin perder la esencia del sonido de Amon Amarth. Esperamos que la toquen en vivo, ya que se presta para un moshpit de proporciones bíblicas.

Acercándonos hacia el final de esta aventura, los guerreros nórdicos siguen al ataque a toda velocidad con Wings of Eagles, otra canción que va directo a la yugular y en la que no reparan en tirar toda la caballería al frente. El coro recuerda de cierta forma a bandas de Power Metal épico como Rhapsody, pero en versión vikinga. Cierran con la majestuosa Into The Dark, un tema de larga duración y estructura compleja, con un tono más melancólico y desolador comparado al resto del disco. La antorcha se extingue lentamente con arreglos de teclado que una vez más añaden dramatismo y nos avisan que el fin ha llegado.

“Berserker” es una excelente colección de himnos de batalla que nos muestra a una banda en la plenitud de su madurez. A estas alturas, Amon Amarth saben exactamente lo que sus seguidores esperan de ellos y no están dispuestos a dar un paso en falso que ponga en riesgo su posición dentro del mundo del Metal. Gracias a una eficiente fórmula que han perfeccionado con el paso de los años, estos vikingos seguramente seguirán atrayendo tanto a fanáticos del Metal extremo como a aquellos que prefieren algo más melódico. No queda más que aplaudirlos y agradecerles por seguir por esa senda victoriosa que les tomó tanto tiempo construir.

Review: David Araneda

Les presentamos el último trabajo de los canadienses Gatekeeper, denominado “Grey Maiden”, un EP que recorre diversos matices que la banda a demostrado a lo largo de sus años de actividad, con Jean-Pierre Abboud en la voz y coros, Jeffrey Black en la guitarra rítmica/líder y coros, Kenny Kroecher en la guitarra líder, David Messier en el bajo y coros y Tommy Tro en la batería.

El EP abre con Grey Maiden, un tema que comienza con rápidos riffs dando paso a un potente ensamble al que posteriormente se incorpora la voz, ofreciendo un Heavy Metal al más puro estilo de la vieja escuela demostrándolo en su máxima esencia durante el coro y el interludio musical marcado por una guitarra particularmente melódica, haciendo de esta canción una electrizante sinfonía.

Tale of Twins comienza con unos riffs más pesados que se ven marcados notoriamente por la batería para abrir camino al canto y así continuar unos instantes con esa potencia que después se ve intervenido por un melódico dúo de guitarras que cada cierto tiempo va marcando un interludio. Los compases cambian en la mitad del tema, que dan paso a un épico solo de guitarra, con diferentes matices que proporcionan todo el poder que éste merece, dejando un tema sumamente dinámico de principio a fin.

El EP continua con Moss, una balada con algunos pasajes que recuerdan a The Bard’s Song de Blind Guardian, con un dúo de guitarras acústicas que van marcando melódicos arpeggios durante el tema y que son acompañados por un violín en diversos pasajes de la canción. Un armonioso y atmosférico corte que sin duda es uno de los puntos más alto de este trabajo.

Richard III es la canción que marca el final del EP, que tiene un comienzo lento con una guitarra eléctrica dando un arpeggio pausado junto al bajo, para dar protagonismo a la voz y así todo el conjunto terminar diluyéndose en el que posteriormente un poderoso riff seguido por un bajo marcando una nota den el vamos a un enérgico tema hasta llegar a unos dinámicos y excepcionales solos de guitarra, que sin duda son la parte alta del tema, ofreciendo todo el virtuosismo a la canción y así llegar a un final que se diluye con unos pronunciados riffs.

A través de sus ya casi diez años de carrera, Gatekeeper ha expresado de manera muy vigorosa que el Heavy Metal sigue firme en la actualidad, con un sonido potente y enérgico que hace gala del tradicional Metal y sin dejar de lado lo épico de las letras que buena parte de los fanáticos de este género quiere seguir escuchando. Un pequeño trozo de Heavy Metal, pero sin duda un buen paso para las siguientes generaciones.

Para quien escribe, los peruanos Blizzard Hunter son uno de los mejores exponentes de la New Wave of Traditional Heavy Metal que ha visto nacer el continente sudamericano, gracias a su impresionante disco debut “Heavy Metal to the Vein” (disco que revisamos aquí). Los incaicos irrumpieron en la escena el año 2015 con un larga duración impecable, lleno de talento y pasión que acaparó miradas en diversos lugares del globo. Y fue tanto así que su segundo registro oficial es un disco en vivo llamado “Live at Padova” grabado en Italia durante el 2016.

Dos años y medio después y con cambio de alineación de por medio, el quinteto banda-sangre compuesto por Sebastián “Dragon” Palma en la voz, Lucho Sánchez y Ramon Lau en guitarras, Lalos “Indu” Salas en el bajo y Bruno Gadea en los tambores, nos presenta un EP de tres temas originales y tres covers, el cual revisamos a continuación.

El registro parte con Outrage, una canción que mantiene todo el sonido tradicional ofrecido en el disco debut pero de ritmo más pausado y menos explosivo. Aunque no por eso menos bueno. Por el contrario, la composición goza de excelentes recursos técnicos, armonías y una pulcritud a prueba de todo. Como siempre, la banda despliega una ejecución impecable a nivel instrumental y el “Dragón” Palma, quien sigue haciendo gala de un registro superlativo, se escucha más sólido que en su debut discográfico, evidenciando mejoras en su performance vocal.

My Sinister Ghost vuelve a mostrar un Blizzard Hunter menos frenético pero más maduro, con un comienzo acústico de excelente factura desemboca en compases de puro Heavy Metal que me parece dan forma a una de sus mejores composiciones a la fecha. El trabajo melódico de esta canción es sencillamente soberbio. Es de esos temas que te los cantas completitos, y no solo las partes vocalizadas, sino que los riffs de guitarra, los solos, y todo lo que hace de forma extraordinaria la dupla Sánchez/Lau. Compositivamente hablando, la estructura es muy rica y dinámica, paseándose por muchos ritmos que suben y bajan la cadencia del tema de forma brillante.

Cerrando los temas originales, The King of Raging Steel sigue en la línea de los temas anteriores, quizás menos al hueso, pero tremendamente rico y bien trabajado. Un tema de sentimiento épico, con reminiscencias del Helloween clásico, del Queensrÿche más tempranero quizás, y que sin dudas invita a sacudir la melena y cantar ese pedazo de coro que entra de una y no te suelta más.

Cerrando este EP, Blizzard Hunter nos regala tres muy buenas versiones de clásicos del Heavy Metal mundial, respetuosos de sus versiones originales pero también con su twist personal: Love Gun de KISS, Queen of the Reich de Queensrÿche y Soldier of Fortune de LOUDNESS. Love Gun es similar a su versión original, aunque la voz de Palma, radicalmente distinta a la de Paul Stanley, le da un interesante giro a la canción. Queen of the Reich por su parte, suena más tradicional y algo más cruda que su contraparte original. Definitivamente menos elegante pero más true y callejera. Finalmente, Soldier of Fortune rinde tributo de forma excelente a una de las bandas más grande del Heavy Metal oriental, produciendo un cover lleno de vértigo y sentimiento del cual los japoneses estarían sin duda orgullosos.

“A Lesson In Time” es un muy buen registro que marca ligero cambio en el sonido de la banda. Los peruanos bajan un poco las revoluciones con respecto a su disco debut, pero mantienen ese mismo espíritu de hacer Heavy Metal tradicional, y me parece que ganan desde el punto de vista compositivo. Si bien es cierto se echa de menos un poco el frenesí y la locura, la madurez trae consigo cosas positivas que quedan de manifiesto en composiciones como My Sinister Ghost y The King of Raging Steel. Pulgares arriba para Blizzard Hunter, una banda que a punta de esfuerzo, talento y excelentes trabajos sigue haciéndose un nombre en la escena del Heavy Metal mundial, dejando en alto la bandera del país hermano. Bienaventurados nuestros compatriotas sureños que tendrán la oportunidad de verlos prontamente en Puerto Montt, porque de seguro los incaicos se traen un show de aquellos. Por acá seguimos atentos al futuro de la banda y esperamos con ansias el segundo larga duración del cazador de ventiscas.

Review: Hernán Bórquez

 

March to the sound… to the sound of 666” (extracto de Splendor Demon Majesty). Mats Björkman, Lars Johansson, Jan Lindh y el capitán Leif Edling (The Doomsday Kingdom, Krux) han seleccionado al legendario Johan Längquist para posicionarse al frente de Candlemass, regresando así a sus filas luego de toda una trayectoria desde el inolvidable debut, “Epicus Doomicus Metallicus”. El 22 del pasado mes de febrero, “The Door to Doom” sale a la luz bajo el sello Napalm Records, producido por Marcus Jidell (Royal Hunt, Soen). ¡Los reyes del doom épico están de vuelta!

La puerta se abre y una resonancia de guitarras da la bienvenida. Splendor Demon Majesty quiebra la disonancia y la banda se muestra ante tus oídos con riffs que suenan como pasos de gigante. La intensidad se acelera y Johan comienza a cantar la bienvenida al altivo demonio que ilustran las letras. ¡Nada de sutilezas! El primer track deja los pelos de punta al estilo Candlemass: canciones de segmentos sencillos, solos groovy de “Lasse” Johansson y conducidos líricamente por la pluma de Leif, que increíblemente logra hundir la atmósfera a oscuras profundidades sin recurrir al barroquismo victoriano de los exponentes literarios que alimentan el imaginario de Candlemass y del Heavy Metal de semiótica más oscura. El sonido general del álbum se caracteriza por esa “textura de espesor granulado” al que nos tienen acostumbrados, y particularmente símil al álbum homónimo («Candlemass«) lanzado el 2005, que marcó un hito similar en la banda, ya que para entonces había regresado el inconfundible Messiah Marcolin al estudio.

Under the Ocean lleva la narrativa hacia las profundidades del océano y la paranoia del hablante lírico al sentir e imaginar espíritus danzantes que surgen del mar. Una canción de inicio templado, luego marchante, donde Jan va marcando las coyunturas rítmicas con—notoriamente pesados—golpes en la batería y las guitarras se complementan con efectos en el coro, complemento para caracterizar las ondulaciones del mar. Sin ser un fanático de las canciones con fade out, debo confesar que le calza perfecto al final de esta.

Luego del silencio, el timbal a las manos de Jan comienza a entregar un latido in crescendo. La lovecraftiana Astrorolus – The Great Octopus nos entrega una dosis de horror cósmico en la descripción de esta deidad-bestia del fin de los tiempos. La canción obtuvo gran notoriedad por su invitado especial, el también siniestro, padre del Doom Metal, Tony Iommi (Black Sabbath), que junto a la dupla Lasse/Mappe, encaja un solo con pedal wah como él sabe. El pesado ritmo del coro evoca mucho al trabajo de Leif en Avatarium, logrando recabar en el contraste con los versos algo de la psicodélica ambientación de la banda, pero esta vez con Längquist rugiendo en vez de la dulce voz de Jennie-Ann Smith como voz principal, aunque es una de las colaboradoras del disco.

Para el final del “lado A” del álbum, nos encontramos con Bridge of the Blind, experiencia de corta duración (3:40 aproximadamente) que se aleja del batir intenso y entra en un pasaje donde predominan las guitarras acústicas, complementadas por el solo eléctrico a downtempo. Hacia el final de la canción, un mellotrón y su suave fundido vintage acompaña sutilmente a la balada. El mayor acierto de esta canción es la rareza de su coro, que, siendo melódico y flanqueado en esta dimensión de sonidos pesados, recuerda a las baladas de Uriah Heep.

El quinto track, Death’s Wheel, se muestra como una canción sencilla, groovy y fácil de cabecear, como, por ejemplo, el clásico Bewitched de la era Marcolin. Sin embargo, debe ser mencionado el cambio de intensidad desautomatizador que viene a mitad de canción y durante el solo. Ese segmento instrumental refresca el tema y convierte esta piedra en joya.

Black Trinity, donde la melodía vocal varía de forma notoria, demuestra la manera en que se niega a envejecer la voz de Johan Längquist, incluso arriesgando que este lanzamiento sea comparado a los últimos EP (ojo, Death Thy Lover es imperdible), grabados por Mats Levén con su versátil rango vocal que ha demostrado en su numeroso currículum, mención especial a su paso por Therion y At Vance, y junto a Leif, en el inconcluso Abstrakt Algebra y Krux.

Es así como viene House of Doom, tema que no imaginé que podría ser desasociado de la voz de Levén, pero Johan lo acuña como Marcolin acuñó Under the Oak en aquellos tiempos. Pero, sin ser fanboy, cabe aclarar que hay que guardar las proporciones, ya que Messiah sigue siendo el vocalista más lírico y difícil de emular que ha tenido CandlemassHouse of Doom abre con un tañido de campanas entre el caer de la lluvia, se convierte en el tema más rápido y coro más amplio, además de recordable. Apostaría a que será un fijo en los setlist de esperadas futuras presentaciones en vivo. Los efectos añadidos, al igual que las demás canciones, son precisos y moderados, como los susurros del coro y los órganos que le roban el protagonismo al solo de guitarra (¡incluso amenazando con concluir la canción antes del segmento de Lasse!).

Finalmente, el octavo tema, The Omega Circle se acerca a la composición melódica trabajada durante la era de Robert Lowe (Solitude Aeturnus), vocalista que hizo gran impacto en estudio, pero lamentablemente no pudo extenderse hacia las presentaciones en vivo. Estos temas tenían la particularidad que se iban abriendo hacia segmentos totalmente diferentes, generalmente cerrados durante el verso y con un coro sorpresivamente melódico. En esta ocasión, en el coro contamos con las voces añadidas de los anteriormente mencionados Jennie-Ann Smith y Mats Levén.

Candlemass tiene la capacidad de mantenerse en una línea tradicional que se mantiene interesante e infranqueable, probablemente por la voluntad de Leif Edling de abstraer sus experimentaciones hacia otros proyectos, claro, con la excepción de los discos—a mi parecer infravalorados—“Dactylis Glomerata” y “From the 13th Sun”. Este lanzamiento es posible encontrarlo en bonus, el cual incluye el EP “The House of Doom” donde la versión de Mats Levén de la canción homónima es incluida junto a Flowers of Deception, Fortuneteller y Dolls on a Wall. El disco se siente como un sucesor de “Epicus Doomicus Metallicus”, sin ser similar a este, sino evolucionado, incorporando pasajes desde la trayectoria de Candlemass post-regreso de Marcolin. Imperdible.

Review: Gabriel Rocha

Sabido es que en la época de los ’80 hubo un gran auge en el Metal, especialmente en Europa, en el que emblemáticas bandas tuvieron sus inicios, marcando en los años venideros a muchas generaciones con su potente música. Ejemplo de ello es Helloween en Alemania, Stratovarius en Finlandia, sólo por nombrar algunas. Y en Rusia, una de las bandas pioneras en el Metal es Aria (Ария) que, con más de treinta años de actividad, ha marcado el sendero de muchos grupos dentro de su región.

Hoy analizamos su reciente disco «Проклятье морей» (“Curse Of The Seas”) (2018), un asombroso y potente trabajo que posiciona a la banda en lo más alto del Heavy Metal como lo fueron en sus inicios, en donde se les ha llegado a llamar «los Iron Maiden rusos», por su sonido similar al de sus pares ingleses. Cabe señalar este quinteto, compuesto por Mikhail Zhitnyakov (Михаил Житняков) en voces, Vladimir Kholstinin (Владимир Холстинин) y Sergei Popov (Сергей Попов) en guitarras, Vitaly Dubinin (Виталий Дубинин) en bajo y Maxim Udalov (Максим Удалов) en batería, cantan en ruso: veremos al final si ello influye o no.

El primer corte del álbum es Гонка за славой (Race of Glory), canción con un comienzo muy potente marcado por riffs rápidos al que inmediatamente se le unen la batería y el bajo, para que la voz entre de forma enérgica y potente, proporcionando el más puro y clásico Heavy Metal con un electrizante solo de guitarra, llevando a la banda a sus inicios tal como lo fueron sus discos «С кем ты?» (“Whom Are You With?”) (1986) y «Герой асфальта» (“Hero of Asphalt”) (1987).

Варяг (Varyag) comienza tranquilamente, con un piano y violines que le abren paso a potentes riffs que instantáneamente marcan la línea melódica del tema, que se mantiene hasta el solo de guitarra donde hay un sutil cambio de ritmo en donde las guitarras hacen un dúo muy melódico para después volver al canto y terminar con una guitarra diluyéndose lentamente.

Эра Люцифера (The Lucifer Eraes un tema que tiene un comienzo bastante sencillo y que predomina durante todo el tema, llevando un riff continuo y con una que otra variación hasta el solo de guitarra, donde unos riffs lentos marcan el fondo en el cual se desenvuelve la guitarra y que después da paso a un dúo de guitarras con punteos sumamente melódicos.

La placa continúa con Трудно быть богом (It’s Hard To Be a God), un interesante tema con muchos arreglos sinfónicos, con el cual pretenden innovar un poco más sin dejar de lado las características Heavy con las cuales se identifican. El final de la canción es muy atractivo, con una guitarra que va explayándose con un sencillo punteo hasta terminar con una nota que va en crescendo hasta su fin.

Пусть будет так (So Be Ites la canción más lenta del álbum, una balada característica de los ’80 , en donde una guitarra lleva los arpeggios junto con una batería marcando el ritmo, mientras que la otra guitarra despliega su magia con punteos muy sentimentales hasta entrar al coro, en donde la voz le da toda la pasión al tema abriendo camino a un especial y nostálgico solo de guitarra, dejando así una balada con mucha melodía y sentimiento.

En Всё начинается там, где кончается ночь (Everything Begins Where the Night Ends) se puede apreciar un tema directo y sin vacilaciones, con punteos y riffs predominando durante toda la canción, con un coro melódico y electrizante en el que vuelven al clásico Heavy tal cual lo demostraba la banda anteriormente, en donde un atractivo solo al más puro estilo de Iron Maiden se desenvuelva enérgicamente, dejando un poderoso tema desde el inicio hasta el final.

Живой (Alive) es un corte que posee muchos matices desde el groove hasta el progresivo, con un pasaje en particular muy similar a On The Backs Of Angels de Dream Theater. Un tema muy dinámico y elaborado que dejan al receptor con una grata sensación, marcando así uno de los puntos más altos del álbum.

Убить дракона (Kill The Dragon) parte con un marcado -aunque algo monótono- riff que se extiende a lo largo de la canción, dándole una persistencia muy particular a tal punto que el tema se torna hasta divertido. Un corte muy marcado por la línea musical que este lleva, lo que hacer destacar la canción de una forma específica.

El disco continua con Дым без огня (Smoke Without Fire), un pausado tema en que se presentan muchas variaciones, partiendo con un arpeggio que le da paso a los riffs y al canto en donde se presenta un tradicional solo de guitarra. Hasta ahí parece un corte más del álbum con mucho Heavy Metal, pero cuando el tema se dispone a llegar a su fin aparece una guitarra acústica proporcionando una maravillosa serenidad y concluyendo con arpeggios que son tocados pausadamente hasta quedar en silencio. Excelente canción con un final muy asombroso.

От заката до рассвета (From Dusk Till Dawn) vuelve con lo mejor del Heavy, dejando atrás toda la magia y la armonía que hasta ahí se había percibido, concediendo una canción con mucha rapidez y potencia, tema que no necesita mucha explicación más que decir que se trata de muy buen Heavy Metal.

El disco concluye con Проклятье морей (Curse Of The Seas), un extenso tema que reúne todos los ingredientes puestos en el álbum, con un comienzo marcado por un arpeggio que después son cambiados por potentes riffs y con pasajes que proporcionan una atmósfera muy melodiosa y melancólica, en donde la voz cumple un rol fundamental para dar el sentimiento a la canción. Un tema que describe por qué los llaman los Iron Maiden rusos.

Aria, una agrupación con mucha trayectoria en el mundo del Heavy Metal, sigue diciendo con este álbum que continúan firmes y con más fuerza que nunca para proporcional toda la magia que ellos tienen para entregar, un Metal electrizante, melódico y directo a la vena para hacer recordar los viejos tiempos en el Heavy Metal era lo único que importaba. Excelente álbum que supera cualquier duda o aprensión respecto al idioma y que demuestra que si hay Heavy Metal, todos entendemos.

Review: Samuel Lorca

 

 

 

El Metal Sinfónico siempre ha sido un género que tiende a polarizar opiniones dada su grandilocuencia y pomposidad. Desde su nacimiento en 1997 con el extraordinario “Legendary Tales” de Rhapsody -uno de los discos más reveladores del Metal- se gestó un nuevo estilo musical que creció de forma exponencial a comienzos del tercer milenio. El vertiginoso desarrollo del estilo pronto colapsó las vitrinas del Metal, llegando a un punto de saturación donde muchísimas bandas europeas, sobre todo italianas, no consiguieron sostener el éxito de un estilo que siempre tuvo en Rhapsody (of Fire) a su mayor estandarte y parangón para cualquier banda que saliera al ruedo.

En este contexto, fueron pocas las bandas hispano parlantes que lograron posicionarse en lo alto del estilo, siendo Opera Magna una de ellas. Los españoles han sabido hacerse un nombre en la escena gracias a trabajos de altísimo estándar, ganándose el derecho a ser constantemente considerados una de las mejores exponentes del Metal español. Hoy revisamos su último trabajo, “Del Amor y Otros Demonios – Acto III”, EP que viene a cerrar la fantastica trilogía del mismo nombre que vio el lanzamientos de sus dos primeros actos en 2014 y 2015. Los cuatro años de espera sugerían que los oriundos de Valencia no dejarían detalle al azar y prepararían un grand finale que hiciera justicia a los primeros dos actos. Y vaya que lo consiguieron.

Requiem Por Un Vivo es la intro que da inicio a este registro. De corte muy operático, esta bella pieza se percibe muy solemne y más elegante que pomposa, dando paso a una de las canciones más majestuosas que ha visto el estilo en el último tiempo: Mi Reino, El Olvido. Un despliegue perfecto de sinfonía y furia metálica que converge en un tema que recuerda la era clásica de Rhapsody, al nivel de las mejores composiciones de la saga de la espada esmeralda. Sin duda de lo mejor que se ha producido en la península ibérica en estas materias. La característica voz de José Vicente Broseta, a la que puede costar un poco acostumbrarse, despliega una buenísima performance y le da un sello muy distinguible a la banda. Las orquestaciones son brillantes también. No son exageradamente pomposas y todo los arreglos están al servicio de la canción. Un temazo con todas sus letras.

Una Piedra en Dos Mitades, tal como el nombre sugiere, esta es una pieza dividida en dos partes. La primera mitad es un instrumental que comienza a cargo del piano de Rubén Casas,  donde melodías de misterio e intriga desembocan rápidamente en un compases orquestados que recuerdan algunos pasajes de Trans-Siberian Orchestra y también las obras más épicas de Symphony X. Nuevamente, la interpretación es de altísima factura.  La segunda parte de la canción es cantada, mucho más lenta y operática, donde Broseta canta a dúo con Marta Barbé, quien colabora de manera brillante en este track. Es un canto más desgarrado, que busca remecer las emociones de quien escucha, que luego de la solemnidad vuelve a la carga recuperando la cadencia del disco.

El cuarto tema es In Nomine, otro despliegue de de un power sinfónico heroico, épico y que recuerda esos temas marchantes de guitarra profunda y estribillo rimbombante que los oriundos de Trieste llevaron a la cumbre del estilo en el “Dawn of Victory”. Imposible no emocionarse con un coro que invita y exige levantar el puño y cantar como si no hubiera un mañana.

Cerrando este trabajo, Opera Magna presenta un corte de once minutos titulado Lo Soñado y lo Vivido que, como podrán imaginar, es una composición que lo tiene todo. Es un barrido perfecto de lo presentado a lo largo de la carrera de los valencianos. Estos once fantásticos minutos de odisea épica cierran la trilogía tal y como dicta el manual del Metal Sinfónico. Pasajes de calma, de furia, de grandilocuencia, de sencillez, pasajes recitados, cantados y orquestados. La mezcla es y suena perfecta. Por momentos, esta pieza recuerda a Húsar de Ives Gullé, gracias a ese componente dramático que traspasa lo meramente musical y sitúa al oyente en medio de un relato que bordea lo teatral. Hacia el final, el piano de Rubén interpreta lo que fácilmente podría ser una composición de W. A. Mozart, lo cual recuerda la increíble capacidad de estos músicos metaleros para hacer música neoclásica con una asombrosa facilidad. Un cierre tremendamente épico y a la altura de lo que merecía esta trilogía.

En síntesis, el “Del Amor y Otros Demonios – Acto III” es un trabajo fenomenal, que ilumina el futuro no sólo de Opera Magna, sino de un género completo. Esto, sumado al tremendo regreso de Rhapsody of Fire, consolidan un inicio de año más que prometedor para los fanáticos del estilo. Trabajo 100% recomendado no solo para los seguidores de la banda, sino para todo quien disfrute de las corrientes más épicas y melódicas del Metal.

El Power Metal italiano nos tiene acostumbrados a grandes entregas y, hace ya algunos años, entre esas entregas aparecieron unos muchachos oriundos de Rimini con una carismática mujer en las voces, con “The Alliance Of The Kings – The Black Crystal Sword Saga Part I” (2010), los muchachos de Ancient Bards iniciaban su viaje, siguiendo los pasos de Rhapsody, pero con una saga propia, trabajo que al año siguiente fue secundado por “Soulless Child” (2011) y luego acompañado por “A New Dawn Ending” (2014).

La voz de Sara Squadrani, potente y melodiosa sin llegar a extremos más operáticos, el tremendo trabajo compositivo y en la guitarra de Claudio Pietronik, más los superlativos aportes de Martino Garattoni en las cuatro cuerdas y Federico Gatti en la batería, que no sólo establecen bases rítmicas sino que son parte fundamental del sonido de la banda, sin dejar de lado los teclados de Daniele Mazza y la inclusión de Simone Bertozzi como segunda guitarra nos regalan un Power Metal de ese que los italianos saben crear mejor que nadie.

Origine – The Black Crystal Sword Saga Part II” arranca con el title track, Origine, una introducción narrada que nos cuenta donde comienza todo, sobre las criaturas llamadas Aeons y la sustancia llamada Cristal Blanco, todo relatado sobre una base musical épica, lo que nos indica que este trabajo será Cinematic Metal en toda su expresión, para terminar con voces corales abriéndonos las puertas a lo que será el disco.

Lo primero que conocimos de este trabajo fue Impious Dystopia, primera canción propiamente tal del álbum que abre con voces corales para dar paso a un rápido riff que carga de energía inmediatamente y un ritmo que invita a galopar contra lo que se venga. Probablemente a todos nos extraña la inclusión de voces guturales pero allí están, sin ser un aporte importante a la estructura del tema, de hecho, dan la sensación de no calzar completamente. Como dijimos al comenzar esta reseña, el bajo y la batería de Garatonni y Gatti no sólo hacen la base rítmica sino que también se lucen, lo que no en muchas bandas se puede, teniendo una sección de solos completa además de los solos en las guitarras de Pietronik y Bertozzi más el teclado de Mazza. Un tremendo track que sólo destiñe un poco con la inclusión casi aleatoria de las voces guturales pero que, en definitiva, es una tremenda apertura.

Fantasy’s Wings también la conocimos antes del lanzamiento del disco ya que fue el segundo single del álbum tras el video de Impious Dystopia. Acá arrancamos con un riff altamente épico, con un arreglo de teclados típico de película de dragones y caballeros que nos abre un mundo donde la voz de Squadrani hace su aparición en un suave interludio. Líricamente no es tan llamativa quizás, contando la historia de dos hermanos, algo como príncipe y princesa, jugando en un festival que, musicalmente, es una tremenda composición, con quiebres rítmicos muy bien elaborados, pasajes ambientales que te hacen imaginar la escena, un tremendo trabajo donde de nuevo aparece la voz gutural sin que se le pueda encontrar mayor sentido, pero que algo debe significar.

La historia continúa con Aureum Legacy, la que arranca como una power ballad para abrirse a una especie de midtempo donde la voz de Squadrani se luce sin lugar a dudas. El trabajo en los tarros de Gatti ayuda a crear una atmósfera tremenda y el bajo de Garatonni nos acompaña por ese paraje, mientras el teclado de Mazza va rellenando el ambiente y las guitarras de Pietronik y Bertozzi nos entregan riff potentes y suaves a la vez que crean todo lo necesario para que El Supremo le hable a sus hijos, que fueron presentados en el track anterior, explicándoles lo que se viene. Hacia el final, es delicioso cómo agregan una pequeña sección coral en italiano.

El último single y video antes del lanzamiento oficial de este trabajo fue Light, la balada obligada en toda obra de Power Metal, Mazza luce acá todas sus credenciales y Squadrani nos regala uno de los pasajes más inspirados y sentimentales de este trabajo. La princesa Eirene haciendo una especie de juramento a su padre, El Supremo, y a su hermano, siendo escoltada por unos riffs potentes pero “respetuosos” (por decirles de alguna manera), con una base rítmica igual de potente que permite Pietronik se luzca en la sección de solos y le da espacio a un solo de Garatonni. Debo reconocer que cuando vi el video recién lanzado me pareció como fuera de lugar pero, como parte de esta historia, está en el lugar preciso donde debe estar.

Lo malo es que Lork, el hermano de Eirene, parece no ser tan fuerte como su hermana y en Oscuritá se lamenta el sentirse menos que ella y poco tenido en cuenta por su padre. Esta sección de la historia es tremenda, empezamos con el muchacho lamentándose en una base ambiental lenta y triste para dar paso a un tema rápido y agresivo donde su protagonista se rinde a la oscuridad de su corazón y se deja llevar por su ambición, creando el escenario preciso para que, por fin, las voces guturales del disco calcen bien y no parezcan incluidas a la fuerza. Incluso, pasando la medianía del track, éste toma tanta potencia, velocidad y violencia que se alcanza a escuchar un pequeñísimo riff típico de Black Metal, ¡ese nivel! Y encima, luego nos devuelve a la lucha en la cabeza de Lork… me atrevo a decir que éste es el punto más alto de este álbum.

No nos podemos quedar sólo con la lucha interna por lo que en Titanism nos encontramos con Lork recriminando a su padre por preferir a su hermana. Arrancando de inmediato con la velocidad propia a la que nos tienen acostumbrados estos italianos, con algunos quiebres en el ritmo que permiten la aparición del coro que acompaña el disco, donde se incluye también la voz gutural, para irnos introduciendo en cómo la locura se va apoderando de Lork incitándolo a terminar con su padre, con una sección de solos donde Garatonni y Pietronik tocan un solo a la par, sin enfrentarse sino acompañándose y luciendo juntos.

Siguiendo la historia nos encontramos con The Hollow, que empieza con una especie de coro victoriano que nos introduce a las consecuencias del track anterior, en una forma emocionalmente oscura que con los riffs de Pietronik y Bertozzi va cargándose de pesar y arrepentimiento. Quizás sea más una especie de interludio que un tema propiamente tal pero logra transmitir el sentimiento de forma clara y concisa, dando una especie de descanso a la música mientras la historia continúa.

Entonces Lork llega a Home Of The Rejects, donde es recibido por su jefe y sentimos en la música cómo estamos en un lugar lleno de desadaptados y rechazados, con riffs pesados y oscuros acompañados casi en todo momento por el bajo de Garatonni que ayuda a percibir aun más ese peso emocional, con una Sara que logra transmitir con su voz la carga de culpa y rabia que nuestro personaje lleva sin necesidad de cambiar su forma de canto, con solos de guitarra rápidos y cortos que permiten enfocarse más en la historia donde Lork es recibido como héroe, como elegido para tomar el mando de estos rechazados y guiarlos en su ascenso al poder… con los riffs de guitarras dejándonos claro cuánto disfruta Lork esta recepción.

El final del capítulo, The Great Divide, que dura cerca de quince minutos, se cuenta en tres partes. Farewell Father, la primera, arranca con una escena triste ambientada por Mazza, que además nos devuelve a la melodía que abrió el disco, trayendo nuevamente esa sensación de estar viendo el tráiler de una película. Ya con el metal sonando como corresponde, Sara nos cuenta cómo Eirene descubre lo sucedido, sabiendo inmediatamente quien fue, todo esto sobre un ritmo medianamente lento que nos permite disfrutar y saborear la historia haciéndonos querer saber qué pasa luego para… llevarnos nuevamente a un interludio tipo tráiler con la melodía inicial del disco que termina de golpe y da paso a una escena más profunda, más emocionante, ésta es la segunda parte, Teardrop, una especie de interludio coral que narra la escena.

El grand finale llega con la tercera parte de este último track, Il Grande E Forte Impero, acá nos encontramos con un Lork ya totalmente entregado a la oscuridad, oscuridad que pareciera haberse apoderado totalmente de él y permite por fin encontrarle sentido total a la voz gutural, ahora que la oscuridad y Lork son uno solo todo se entiende. La oscuridad de Lork y la luz de Eirene se preparan para encontrarse en un futuro cercano, la velocidad, agresividad, los riffs pesados y oscuros hacen disfrutar de una manera impresionante este cierre, nuevamente con todos y cada uno de los músicos teniendo su momento para lucir su calidad y, finalmente, terminando como película de acción, con el abuelo, quien abrió el disco sin presentarse, entregando su mensaje a su nieta y, ahora, elegida heroína.

Una historia fascinante que nos regalan los italianos con una música tremenda, sin duda un ejemplo de que el Power Metal está más vivo que nunca y, sin lugar a dudas, Ancient Bards es una de las bandas que tomaron el desafío de seguir contando historias con maravillosas composiciones. Al escuchar los singles en solitario parecía que algo no cuajaba y claro, éste no es un trabajo de canciones, es una historia contada a través de distintas canciones y termina siendo una delicia para los oídos.

Quiero creer que éste trabajo es el que por fin los hará saltar al Olimpo del Power Metal porque ya giran por Europa, con muy buenos resultados, pero en Sudamérica todavía no logran impactar con la suficiente potencia que les permita girar por nuestras tierras, por lo que parece lejano el día que podamos disfrutar la potencia y la calidad de estos grandes músicos en vivo pero, sin temor a equivocarme, el tiempo debe estar cercano porque la Black Crystal Sword Saga va creciendo y su impacto cada vez es más fuerte. Por ahora, sólo queda esperar el próximo capítulo para saber qué pasa con Lork y Eirene, esperando que el tiempo de ver a los bardos ancestrales esté más cerca de lo que pareciera.

Review: Seba Miranda

A finales del año recién pasado vio la luz “El Cristal”, EP debut de los santiaguinos Volumen 11, un proyecto Hard Rock/AOR que está compuesto por varios reconocidos integrantes de la escena Heavy Metal capitalina.

La banda partió metiendo ruido con Mauro Valencia (SteelRage, ex-La Pilsen Doble Trío), David Plaza (SteelRage, ex-Triboulet) y Hugo Sánchez (Hëiligen, ex-SteelRage, ex-Eternal Thirst), donde Mauro era el encargado de las voces. Más tarde, reclutarían a William Guerra (Fearless) y en la búsqueda de un nuevo cantante suman a Jaime Contreras (SteelRage, Húsar), quien completaría el line up actual de la banda. En la búsqueda de rescatar el sonido setentero y ochentero de bandas como Journey y Thin Lizzy, la misma banda se encarga de la grabación y producción de este debut discográfico.

El Cristal, tema homónimo de esta entrega, inmediatamente setea las expectativas de lo que nos ofrece Volumen 11: Hard Rock sin demasiadas pretensiones, melódico, de sonido orgánico y nostálgico de aquella gloriosa época donde las los tuneos digitales eran una extravagancia y no pan de cada día. Y digámoslo altiro, la entrada de los capitalinos es tremenda pues el disco empieza con todo. Una intro potente, con ciertas reminiscencias de Mr.Big/The Winery Dogs, abre un tema extremadamente sólido, que es robusto en su estructura y base rítmica, melódico en esencia y muy entretenido de escuchar. La voz de Jaime calza perfecto en la propuesta de la banda, con matices más callejeros a los que solemos escucharle en SteelRage. El coro, si bien sencillo, cumple con ser catchy. Hacia el final, los licks de guitarra revelan la sangre metalera del grupo y una última vuelta al coro cierra este muy buen single.

El segundo tema de esta entrega, Alcánzame, es de estructura más sencilla que su predecesor y se percibe más directo también. Un tema rockero tremendamente oreja, radial, y sin ningún tipo de pretensiones. Aquí la atmósfera rocanrolera deja de manifiesto el espíritu de una banda que, a pesar de tener un background más metalero, se desenvuelve perfectamente bien en estos dominios. Otro aspecto que acerca a Volumen 11 a todo tipo de público son sus letras, que además de ser en español, relatan situaciones cotidianas fáciles de asimilar y compartir.

Desde Mi Ventana es la versión acústica de un tema que, en principio, sería uno de los más rápidos de la placa. Además de acústica, la canción es por supuesto lenta y romántica, como dicta el manual del AOR. A falta de teclados atmosféricos, buenos son los arpegios, y las armonizaciones vocales, además de bien ejecutadas, dan calidez a un tema que pide a gritos fogata a la luz de las estrellas. Me quedo con muchas ganas de escuchar su versión rockera porque, si bien es cierto es disfrutable, tiene pinta de que ganaría varios porotos con guitarras en overdrive y una bataca comandando la base rítmica.

Cerrando el EP llega Cerca De Mí, un tema que, a pesar de lo sencillo, se transformó en mi pista favorita del disco, y creo que es por los sentimientos que evoca una letra cargada de nostalgia, calle y corazón. Aun cuando el opening del disco parece superior desde un punto de vista compositivo, este tema se gana inmediatamente un espacio en nuestras bibliotecas musicales. Será por su melodía llena de gracia, su relato nostálgico o por su coro insoportablemente disfrutable, no lo sé. Pero como dicen por ahí, cuando una weá es wena, es wena nomas po’. Pa’ que tanta vuelta. Cerca De Mí podría perfectamente ser el opening track de una teleserie noventera, medio picada a joven, de esas que transmitían tipo 5 de la tarde por cadena nacional. “Tan solo una ficha bastó para llegar al final del arcade de la esquina, donde jugábamos hasta que nos iban a buscar”… ¡¡cómo no sentirse identificado con esa letra!! Hacia el final, la armonización de las voces de todos los integrantes de la banda le da un gran cierre a este registro.

El saldo es largamente positivo en el debut discográfico de Volumen 11. Su propuesta podrá gustar o no, pero lo que es innegable, y se debe agradecer, es la honestidad y calidad de la banda. Si bien es cierto la originalidad no es el fuerte de este acto, sí lo es su integridad. “El Cristal” transmite 100% cual es la convicción musical de la banda. Y me parece que esa convicción es un factor crítico de éxito en cualquier viaje musical. Esto hace todo el sentido del mundo en el planeta Volumen 11, porque a nivel de composición, interpretación y sonido, los santiaguinos encuentran convergencia y armonía. Hay pocos puntos bajos relacionados al registro en sí… quizá el orden de los temas no es el mejor, considerando que Alcánzame me parece un poco más bajo que sus pares, y con la balada acústica a continuación hace que el registro pierda un poco de fuerza. Fuera de eso, todo muy positivo. Estoy seguro que todos los metaleros de corazón rocanrolero esperarán atentos el primer larga duración de la banda, que debería la luz durante este año. Al menos habemos varios que lo estaremos esperando. Aguante el Rock nacional. Aguante Volumen 11.

Review: Hernán Bórquez

Hablar de Beast in Black es ineludiblemente hablar de Anton Kabanen y por ende, hablar también un poquito de Battle Beast y su historia. Así lo refleja la entrevista que acabamos de publicar en PowerMetal.cl, donde las comparaciones en circunstancias como esta se hacen, muchas veces, inevitables. El caso de Kabanen y sus dos «bestias» es uno que ha dado bastante que hablar en tierras europeas, ya que el ex-mastermind de Battle Beast fue obligado a salir de la banda que él mismo creó y llevó a la primera división del Metal. Con el desafío de empezar de nuevo, Kabanen formó Beast in Black y rápidamente “Berserker” vio la luz, un trabajo que dejaba claro que la dirección musical de Anton permaneció prácticamente inmutable, y que incluso desde un punto de vista estético y extra-musical las similitudes entre ambas agrupaciones eran evidentes. Para fortuna de todos, la nueva apuesta de Kabanen resultó, porque “Berserker” tuvo un cálido recibimiento en la comunidad y las loas no fueron escasas para el debut de la nueva bestia. Por esta razón, las expectativas para su segunda entrega no serían nada de bajas. Muy por el contrario, la industria metalera ha estado muy atenta a este segundo lanzamiento, con las esperanzas puestas en que “From Hell With Love” sea una sólida continuación del exitoso debut de la banda.

Para quienes no estén familiarizados con el estilo que cultiva Beast in Black (y/o Battle Beast), se puede decir que los finlandeses practican un Heavy metal bastante particular y fácilmente identificable, pues tiene grandes influencias de la música “retro” de los ’80, donde los teclados tienen un gran protagonismo y las composiciones muchas veces invitan más a bailar que a cabecear. Es un punto de encuentro entre la música disco, el AOR y el Heavy Metal que converge y ha funcionado bastante bien para ellos.

“From Hell With Love” abre fuegos con Cry Out For a Hero, que posee todos los elementos que un opening debería tener: buen ritmo, melodía fácil, duración prudente, un coro memorable y que, sin tomar grandes riesgos, despliega el espíritu de la banda, continuando así la propuesta que cultivaron en su disco debut. Sin duda, una buena muestra del Heavy/Power que se produce de tan buena manera en tierras finlandesas. La voz de Yannis Papadopoulos es una de las fortalezas de la banda y se muestra más agresiva que en “Berserker”. Los teclados acompañan incansablemente cada uno de los riff de guitarra que estructuran este corte, lo cual le quita algo de poder a la canción en mi opinión, aunque el resultado global sigue siendo muy bueno.

El homónimo From Hell With Love cambia la solidez del Heavy Metal por los colores y atmósfera de la música más glamorosa de los ’80. Es una pieza menos «cañera» y algo más reposada que el opening del disco. La voz de Yannis también es menos aguerrida, lo cual se condice con el espíritu de la canción. Hay algunos efectos (como los redobles de batería ficticia dignos de cumbia villera) que no caerán muy bien en paladares más tradicionales, aun cuando la propuesta general es hace sentido. No es un mal tema, para nada, pero va 100% en la vena más “bailable” de Beast in Black.

En esta misma línea llega Sweet True Lies, que es definitivamente una de las canciones menos metaleras del disco. Es puro Bon Jovi, de ese bien mainstream que es el delirio de tanta chiquilla rockera. Con todo lo glamoroso que es, Sweet True Lies es uno de los temas destaca en el disco, porque es oreja, invita a cantar, bailar, rockear y no deja indiferente para nada. Eso sin mencionar el coro, que debe ser uno de los estribillos más pegajosos que he escuchado en el último tiempo.

Un giro de 180 grados llega con Repentless, cuarto tema de esta entrega. Tal como se esperaría de un título así, la canción es bastante más Heavy que sus predecesoras, y si bien es cierto no es nada comparable al Repentless de Slayer, posiblemente sea el corte más agresivo de su catálogo. Tiene un gustito a Sabaton, además de claras reminiscencias a Nightwish. Es lo más cercano a una marcha de guerra que ha producido Beast in Black. Un coro memorable y un excelente solo de guitarra contribuyen a hacer de este tema uno de los puntos más altos del disco.

Die By The Blade es un blend que funciona bastante bien… las partes suaves y glamorosas contrastan de buena forma con las partes más heavy. Es una composición que no suena forzada, sino que más bien como una mezcla que fluye. Creado para ser un hit (y por ende lanzado como single), Die by the blade destaca como uno de los temas más orgánicos de la placa, y a todas luces será un imperdible en vivo.

Otra vuelta de tuerca llega con la balada del disco, Oceandeep. El versátil Yannis suena como cantante femenina en este corte, haciendo gala de su camaleónico timbre. La imagen de Nightwish vuelve a aparecer en el horizonte, no solo porque el título del track parece un juego de palabras asociado a la banda de Holopainen, sino por las semejanzas musicales también. De todas maneras, es una muy linda composición que aporta variedad al registro.

Unlimited Sin es otro tema concebido para entrar a la primera y quedarse dando vueltas en nuestras cabezas desde la primera escucha. Es un mid-tempo donde el teclado es el claro protagonista de la composición. En la misma línea llega True Believer, un tema muy AOR de cadencia menos dinámica y más cercano a ritmos bailables de finales de los ’80 y que no logra despegar del todo. Afortunadamente, This is War llega al rescate y vuelve a acelerar las revoluciones del disco. Tal como su nombre sugiere, este track es una marcha de guerra que invita a reemplazar los atuendos de baile por trajes de camuflaje, donde el espíritu de batalla trae de vuelta ese elemento épico que bandas como Sabaton y Civil War han sabido explotar a lo largo del tiempo. Si no fuera por un quiebre de ritmo que introduce una pausa y le quita intensidad al tema, sería un track redondo.

Heart of Steel, décimo corte del LP, es un buen mid-tempo en términos generales que, a pesar de no deslumbrar, resume muy bien el espíritu de Beast in Black, deambulando entre los dominios del AOR y el Power Metal. Finalmente, el disco cierra con No Surrender, composición que trae de vuelta la energía, la dinámica, poder y alegría del Power Metal europeo. Una jugada acertada sin dudas, que deja un buen sabor de boca a quienes tanto disfrutamos el estilo que aquí nos convoca.

Sumando y restando, “From Hell With Love” es un buen álbum que entrega una propuesta honesta y fiel al legado de la música que Anton Kabanen ha venido creando hace ya quince años. La mayoría de las canciones suenan orgánicas y la propuesta es consistente. No hay muchas sorpresas. Creo que la mayor virtud de esta entrega, sin lugar a dudas, es que el disco ofrece música muy entretenida, fácil de escuchar y altamente disfrutable de principio a fin. Ahora bien, lo negativo es que con cada vuelta que da el disco, este se va percibiendo algo superficial y un poco liviano. No me parece pueda llegar a transformarse en un imperdible del estilo. Es un disco, podríamos decir, políticamente correcto. Difícil que caiga mal pues no tiene puntos bajos, pero tampoco rompe esquemas ni dicta cátedra.

Dicho lo anterior, si te gusta el Metal con matices glamorosos de corte ochentero, definitivamente tienes que darle una oportunidad a este disco. Por contraparte, si lo tuyo es más tradicional y no tienes ganas de escuchar propuestas de Metal un poco más innovadoras, siéntete libre de pasar de largo. En cualquier caso, “To Hell With Love” es un paso correcto en la carrera de los finlandeses. Beast in Black es una de esas bandas que difícilmente dejará indiferente a alguien, y mientras Kabanen y compañía sigan escribiendo de la forma honesta en que lo hacen ahora, seguirán sumando adeptos a su ya respetable séquito de seguidores y de seguro seguirán pavimentando su camino hacia los escenarios más importantes de Europa y el mundo.

Review: Hernán Bórquez

Después de un hiato de cinco años, los gigantes holandeses del rock sinfónico Within Temptation han vuelto a lanzar un álbum de estudio titulado “Resist”. Durante este largo receso, la líder y voz principal Sharon den Adel tuvo que lidiar con una serie de problemas personales, además de una crisis de identidad musical que afectó al todo el grupo. Algunos fanáticos incluso temieron lo peor con los rumores de disolución de la banda, reforzados por la creación de My Indigo, proyecto solitario de den Adel. Este proyecto se acercó mucho más al pop electrónico, alejado de las influencias sinfónicas de su banda madre y sembró la duda sobre el futuro de Within Temptation.

Para la suerte de los fanáticos, la banda anunció el año pasado que estaban preparando la continuación de “Hydra” (2014), comenzando además una gira europea y confirmando su participación en festivales de verano en 2019. Den Adel señaló que para este nuevo lanzamiento la banda tomaría inspiración en la música moderna, pero dándole un toque oscuro. Luego del lanzamiento de cuatro sencillos de adelanto pudimos darnos cuenta de que esta oscuridad se reflejaría principalmente en las temáticas y tonalidades musicales. Luego de la dirección más comercial de sus últimos lanzamientos, tampoco esperábamos que Within Temptation hiciera un giro en «U» y volviera a las raíces más metaleras.

El álbum abre con The Reckoning, primer sencillo disponible ya desde septiembre pasado y para el cual grabaron un futurista videoclip. Como ya es la tónica de los últimos discos de Within Temptation, “Resist” también contiene colaboraciones con otros vocalistas, siendo este el turno de Jacoby Shaddix de Papa Roach. La canción está dominada por un sonido de teclado bastante pesado, dándole un toque moderno. Las voces de Sharon y Jacoby se fusionan en un coro pegajoso, épico y melódico. Endless War es un experimento bastante raro, mezclando elementos pop con canto lírico y orquestaciones sinfónicas con bases hip hop. Es como si Rihanna y Nightwish tuvieran un hijo.

Raise Your Banner vendría a ser una canción más tradicional dentro de los cánones musicales de la banda. El invitado de honor fue el sueco Anders Fridén, conocido por su trabajo al frente de In Flames. La mezcla de voces limpias y guturales de Anders le agrega matices a la canción y el coro con estampa de himno de batalla es efectivo desde la primera escucha. Con Supernova se acercan una vez más a un sonido electro pop con influencias de bandas como Muse. Los teclados de Martijn Spierenburg siguen dominando la atmósfera general del álbum, con un ritmo juguetón y contagiosa melodía que contrastan con letras melancólicas.

En Holy Ground vuelven a explotar la veta electrónica y el fraseo de Sharon es por momentos hasta rapero. La letra es un poco infantil y me da la impresión de estar escuchando a Avril Lavigne. In Vain, otro de los adelantos, retoma desde el comienzo la oscuridad prometida para este nuevo lanzamiento y es ejecutada magistralmente. La estructura y melodía de esta canción hace que se convierta es una de las más adictivas. Con Firelight toman una dirección más R&B con la colaboración del cantante belga Jasper Steverlinck. El duelo es uno de los más destacados del álbum, ya que las voces se complementan a la perfección.

Mad World es mi favorita personal del disco, con un sonido irresistible para un nostálgico del pop ochentero. Es una canción llena de energía y hace que hasta el más tieso de los metaleros comience a bailar. Con Mercy Mirror incursionan en un pop contemporáneo amigable para las radioemisoras, pero que se vuelve un poco predecible y repetitivo. El disco cierra de forma magistral con Trophy Hunter, un tema más pesado y orientado a la guitarra, dejando de lado por un momento los omnipresentes teclados. El trabajo de Sharon es impecable, con una línea vocal pegadiza y efectiva, mostrando su potencial como una de las voces más destacadas del Rock contemporáneo.

En conclusión, “Resist” es un disco entretenido y variado, mezclando de forma soberbia elementos que van desde el Rock sinfónico al pop electrónico. Con este lanzamiento, Within Temptation marca una transición completa desde sus raíces metaleras hacia un sonido más accesible para el público masivo, lo que se ha reflejado en sus incides de ventas. Antes del lanzamiento del álbum la banda ya había estrenado la mitad de estas canciones en vivo, mostrando la confianza en la calidad del material. La voz de Sharon y los teclados de Spierenburg siguen siendo los componentes más distinguibles de esta imparable maquinaria, que ha despejado todas las posibles dudas sobre su continuidad y vigencia.

Review: David Araneda

Now you feel a knife in your chest deep inside. Pain and fear in your mind… Now die!” (extracto de Death From Inside). Desde el 2013 los santiaguinos Terror Society ponen un pie en la escena metalera nacional y este año el EP “Under Chaos” es lanzado oficialmente para el deleite de las hordas que los han acompañado en diferentes escenarios locales. Una inyección de combustible a los sentidos, Thrash Metal indomable y crudo, sin excentricidades ni producciones elaboradas. Sonido clásico y rango dinámico de cinta que recuerda a los cassettes de Warpath de finales de los ’80. Terror Society se conforma por Alex en guitarra y voz, Jairo en batería, Randall en el bajo y Luis en guitarra solista. La selección del EP son cuatro potentes temas que no dejan espacio para respirar o pestañear.

El primero, Death From Inside, inicia a tempo alto, introduciendo el sonido de la banda y sorprendiendo en las cuatro cuerdas para después desacelerar al verso con las guitarras guiando la pauta. La desgarradora voz de Alex, al estilo de Tom Angelripper, otorga a las canciones el salvajismo energético que transmite el cuarteto. Claros en su esencia, el tema que titula al disco, Terror Society, mantiene los riffs en constante intensidad mientras que los cambios de ritmo se encargan de entregarle matices a esta ola sónica.

En Killer Demon (o Killer Demon From the Sky), la banda explora la melodía como conductor de la máquina, resultando en un sonido que evoca a ratos a Iron Maiden —sobre todo en el interludio y final—, sonando peculiarmente a los primeros trabajos de Slayer en los versos. El cierre del tema no deja a nadie indiferente. El solo, caótico y rápido, es como escuchar a Jeff Hanneman junto a Steve Harris con el pedal a fondo. Finalmente, Sins da una impresión de las fatales sensaciones de un alma que aterriza en el ardiente infierno. Es una montaña rusa en el tempo y bastante acotada en la parte cantada. Los instrumentos se encargan de llevar el oído enganchado por este juego de ritmos y aceleraciones.

Terror Society promete bastante sus futuros lanzamientos. Sin duda este EP se siente como punta de iceberg y dan ganas de verlos en vivo para sentir la energía que transmiten. Volver a lo clásico es una forma de innovación y de traer de vuelta los sonidos que dieron el paso al extremo del NWOBHM.

Review: Gabriel Rocha

Un horizonte, un nuevo aire para respirar…” (extracto de Iconoclasta). Con agrado presentamos el álbum de los talquinos Círculo de Furia, cuarteto compuesto por Leonardo Troncoso como vocalista/guitarrista, Aldo Acevedo como guitarrista, Francisco Morales en el bajo y Sergio Troncoso en la batería. “Horizonte” se convierte en un ejemplar del Metal melódico con las tendencias progresivas de la última década, mezclando pasajes atmosféricos con pesados segmentos técnicos de corte djent. Todas las líricas están en español, un gran plus a juicio personal, para demostrar que no debería existir auto-imposición del inglés de parte de las bandas a la hora de pensar en las letras.

El carácter elemental del álbum se inscribe textualmente con el instrumental introductorio, Aeria, que sirve como telón para Recargado, canción que evidencia la pulcritud de la mezcla a cargo del virtuoso nacional Gabriel Hidalgo, respetando la sonoridad de cada instrumento junto a la producción posterior y efectos. Un sonido espacial y de ambiente, sin embargo nítido, en donde la guitarra marca su presencia con distorsión afilada símil a los equipos y pedales del Death Metal sueco. Para Sin Piedad, las guitarras optan por separar sus caminos en dos contrastes: una “dando aire” con delay y chorus mientras la otra cae en ritmo con todo el potencial del rango extendido de las 8 cuerdas. Sin embargo, no es el único contraste que nos entrega “Horizonte.

El disco se mantiene interesante en su fluctuación—de diversas duraciones—entre la intensidad de las sonoridades. La melodía cobra más protagonismo en canciones como Cayendo Despacio y Déjame Aquí. La voz de Leonardo, de gran modulación y claridad, es la encargada de llevar el coro por el sendero “humanizante”, generando empatía con emociones más acuosas e íntimas. De todas formas, sería un error seguir atomizando el álbum en dos caras opuestas, Etéreo e Iconoclasta nos muestran ese gran espacio gris, pero de mil matices, que explora Círculo de Furia en sus canciones. A mi parecer, estas dos canciones son la cúspide de “Horizonte”, la primera de gran articulación y momentum, la segunda con un coro de aquellos difíciles de olvidar.

Enemigo es, junto con Laberinto, una de las canciones más pesadas del álbum por sus potentes versos guturales; sin embargo, paradójicamente tienen los coros más “amigables” como si se tratara de una diferenciación de volúmenes espaciales. Por otro lado, tenemos Crimen, que es otro ejemplo del lado brutal del cuarteto, pero que no rompe la voz en limpio. El pre-coro adquiere especial notoriedad en este tema (evidencia una buena construcción a nivel de composición), pero el protagonismo lo roba el segmento instrumental y los solos que se deslizan por los canales auditivos. El broche de oro, Ilusión, da la sensación de que se construye andando, los instrumentos se añaden al bajo y llevan la voz de la mano a lo largo de esta, la más minimalista de las canciones de Círculo de Furia. 

El Metal Nacional se deleita añadiendo otro ejemplar al registro. El virtuosismo técnico de la banda no frena las ansias de crear música con la capacidad de conectarse, pese a que la mitología no sea concepto explícito dentro del disco, ya que, de todas maneras hay una búsqueda: un inicio de la aventura desde lo más alto, desde el aire. Un álbum recomendado con energía a los fans de Dark Tranquillity, Haken y/o Leprous.

Review: Gabriel Rocha

La banda sueca de Metal Progresivo Evergrey nos trae su undécimo álbum de estudio, titulado “The Atlantic” y publicado a través de AFM Records. Esta placa marca la tercera parte dentro de una trilogía acerca de la aventura de la vida, la cual comenzó en 2014 con “Hymns For The Broken” y continuó en 2016 con “The Storm Within”. La formación de la banda se ha mantenido sin cambios desde el comienzo de esta trilogía, dando cuenta de su cohesión. Durante este pequeño receso Tom Englund, el líder y vocalista de la banda, se unió también a las filas de la agrupación estadounidense Redemption en reemplazo de Ray Alder, para su lanzamiento de 2018 “Long Night’s Journey Into Day”.

Con respecto al concepto y temáticas de “The Atlantic”, Tom Englund comentó: “Se trata sobre las relaciones, la belleza y la oscuridad, sobre la fortuna y el duelo, sobre el amor, el odio, la desesperación, la dicha y todo lo relacionado con ello. La vida es un como un viaje a través del océano, con destino a una costa distante”. “The Atlantic” fue producido por el propio Englund junto al baterista Jonas Ekdahl, siendo mezclado y masterizado por Jacob Hansen. Por su parte, Giannis Nakos estuvo a carga de la interesante portada, dominada por tonalidades de amarillo y que nos muestra un pequeño bote navegando en una impetuosa tormenta, tratando de no sucumbir frente a la furia del mar.

El disco comienza sin mayores preámbulos con A Silent Arc, sencillo de adelanto lanzado ya en diciembre pasado. La canción abre de forma repentina con uno de los riffs más pesados de la discografía de Evergrey, y al entrar la voz llama la atención el furioso estilo vocal de Tom. Esta es una apertura bastante agresiva para los estándares de la banda, pero luego de la tormenta llega la calma y hacia el coro esta furia inicial se diluye en pasajes bastante melódicos. De inmediato se hace evidente el magistral manejo de los tiempos, los contrastes y las atmósferas por parte de Tom y compañía. En sus casi ocho minutos de duración, la banda despliega en esta canción toda su majestuosidad y clase.

Sin descansar retoman con Weightless, tema para el cual grabaron un videoclip en que la batería de Jonas Ekdahl se enciende en llamas, logrando un efecto visual alucinante. La canción abre con un rockero riff a medio tiempo, dando paso a una melódica y pegajosa línea vocal, con un coro de esos que te quedan dando vuelta en la cabeza desde la primera escucha. All I Have también abre de manera impetuosa, dando paso a un melancólico estribillo y un coro con tintes de pop casi romántico. Los sutiles cambios de intensidad y la sobriedad del estilo de Evergrey permite que no caigan en clichés, manteniendo su integridad musical. El trabajo de guitarras de Henrik Danhage y Tom Englund destaca hacia el final del tema.

A Secret Atlantis sigue un poco la misma fórmula anterior, es decir, comienza de manera furiosa e imparable, pero de a poco van pisando el freno en la medida que el tema progresa. Tom Englund aprovecha esta canción para explorar otras áreas de su registro, por momentos con tonos muy graves, pero alcanzando también otras notas bastantes altas. Las letras reflejan el dolor y la desesperación de estar en alta mar con la incertidumbre de no saber lo que nos depara el futuro. The Tidal es un corto instrumental a base de teclado en el que Rikard Zander muestra todas sus habilidades y que sirve como interludio antes de entrar de lleno en la segunda mitad del álbum.

End Of Silence es una canción de tono solemne, con una melodía muy nostálgica y un acompañamiento de piano sublime. El ritmo se mantiene bastante relajado la mayor parte del tema, tomado vuelo solo hacia el final en la sección instrumental en la que se fusionan las dos guitarras y el teclado, dando origen a fascinantes armonías. Currents fue el tercer adelanto de “The Atlantic” y funciona como una síntesis del álbum, resumiendo esa metáfora conceptual de la vida en el mar y la existencia misma, con sus dificultades y repentinos cambios. Sin llegar a provocar el mismo encanto que los otros dos adelantos, esta canción cuenta con interesantes arreglos de teclado, armonías vocales y solos de guitarras.

Departure es una de las canciones que más se destacan por su estructura, rompiendo la fórmula a que nos tenían acostumbrados. El comienzo es pausado y progresa poco a poco hacia patrones rítmicos más complejos, llenos de virtuosismo instrumental. En esta canción destaca el aporte del bajista Johan Niemann, dándole peso a las múltiples progresiones del tema. Y acercándonos al final de este viaje, el disco cierra con un par de temas que en mi opinión no alcanzan el nivel del resto. Primero tenemos This Beacon, que a pesar de su dramático inicio y metafórica letra, no ofrece grandes novedades. Para finalizar, This Ocean es un tema más enérgico y correcto en lo musical, pero que también deja un gusto a poco.

Si bien es cierto “The Atlantic” es un disco que va de más a menos, con un comienzo soberbio pero desinflándose un poco hacia el final, es también un lanzamiento que muestra por extensos momentos a Evergrey en la cima de sus capacidades y de su grandeza. Hay por lo menos cuatro canciones que están destinadas a convertirse en clásicos de la banda. Este álbum probablemente les abrirá el paso a nuevos horizontes, ya que la banda se embarcará pronto en una gira que los llevará por las principales ciudades de Europa y algunos festivales de verano, incluyendo el trigésimo aniversario de Wacken Open Air. Esperamos tenerlos también en Sudamérica algún día. Los reyes del Metal Progresivo sueco han llegado para quedarse.

Review: David Araneda

La banda sueca de Death Metal melódico Soilwork acaba de lanzar su undécimo álbum de estudio titulado “Verkligheten” (“La Realidad”, en sueco) a través de Nuclear Blast Records. Para los fans de esta agrupación han pasado casi tres y medio años sin escuchar nuevo material de la banda desde el lanzamiento de “The Ride Majestic” en 2015, exceptuando la recopilación “Death Resonance” de 2016. En este tiempo algunos de los integrantes de la banda se han mantenido bastante ocupados en otros exitosos proyectos como la banda de rock melódico The Night Flight Orchestra, quienes han lanzado dos discos de estudio en este periodo y estarán presentes en la próxima versión del Wacken Open Air.

Además, durante este receso el baterista Dirk Verbeuren dejó la banda luego de doce años para unirse a Megadeth, entrando en su reemplazo su joven aprendiz de solo veintiséis años Bastian Thusgaard. Otro de los cambios en la formación de Soilwork fue la salida del bajista Markus Wibom, reemplazado por Taylor Nordberg. El resto de la agrupación se mantiene inalterada con Björn «Speed» Strid en las voces, la dupla de guitarristas Sylvain Coudret y David Andersson, junto a Sven Karlsson en los teclados. Tomando en cuenta el tiempo transcurrido, la creciente popularidad de The Night Flight Orchestra y los cambios de formación, las expectativas y la presión sobre “Verkligheten” eran bastante altas.

El disco abre con una corta pero peculiar introducción instrumental denominada Verkligheten, que marca un suave y sutil inicio para un disco que estará lleno de sobresaltos. El sonido de teclado se funde con el comienzo del primer tema propiamente tal: nos referimos a Arrival. Esta fue la primera canción de adelanto, lanzada ya octubre pasado como lyric video. Este corte nos muestra a Soilwork en todo su esplendor, con un sonido melodeath furioso con toques futuristas. El coro es épico, mezclando de manera excepcional las voces limpias y guturales de Speed. La pareja de guitarristas acompaña a toda velocidad y también se roba la película. Un gran comienzo para esta esperada placa.

Acto seguido, vuelven al ataque con Bleeder Despoiler, que comienza de forma prometedora con interesantes riffs de guitarra noventeros llenos de groove. Sin embargo, al llegar al coro la canción se vuelve un poco predecible y repetitiva, sin lograr quedarse registrada en la memoria del oyente. Full Moon Shoals, es por su parte mucho más pegadiza, con un coro casi pop en el que predominan las voces limpias. El sonido se acerca más al metalcore, el cual no es de mis subgéneros favoritos del Metal, pero que en el caso de Soilwork suena bastante auténtico. Hacia el final de la canción tiran toda la carne a la parrilla con ritmos acelerados y guturales por doquier.

The Nurturing Glance abre con guitarras limpias, dando paso primero a un riff melódico y luego a un estribillo de corte hard rockero, culminando en un pegajoso coro marca registrada. Tanto Coudret como Andersson se manejan a la perfección cuando se trata de mezclar distintos estilos de guitarra en una misma canción. When The Universe Spoke repite la fórmula de intro con guitarras limpias, pero en este caso estalla en un blastbeast alucinante, lleno de melodía pero con mucha agresividad. Es uno de los temas mejor logrados del disco a mi juicio. Puntos extras para Bastian Thusgaard, quien se mantiene preciso y sincronizado con el resto de la banda a pesar de la gran velocidad.

Stålfågel (“Pájaro de Acero” en sueco) es una de las más canciones interesantes del álbum, ya que se aleja bastante del sonido típico de Soilwork y se acerca más a lo que nos tienen acostumbrado The Night Flight Orchestra. Es un tema con estampa retrofuturista, desde la base de teclados ochenteros hasta su llamativo videoclip de animación. El trabajo de Sven Karlsson en los teclados es realmente sublime, creando una atmósfera única, épica y apoteósica. Como curiosidad, de fondo se escucha una voz gutural femenina y todos los dardos apuntan a que se trataría de Alissa White-Gluz (Arch Enemy), pero por momento esta información no puede ser corroborada de forma fidedigna en la red.

The Wolves Are Back In Town es un tema correcto pero que sufre por su posición entre canciones más interesantes, pasando un poco desapercibido. Witan es por su parte una canción que vuelve inyectarle frescura al disco, principalmente gracias a su contagioso coro, uno de los más efectivos del álbum. Y eso ya es decir mucho, ya que estos suecos no se miden al momento de ponerle extra-queso a los coros. The Ageless Whisper comienza con el suave mensaje de una chica y un ritmo relajado hasta explotar en un intenso despliegue de riffs, con cambios de intensidad además de un coro brillante, lleno de dramatismo. El breve interludio instrumental con toques jazz-fusión es impagable.

Needles And Kin es otro tema veloz, lleno de adrenalina y que cuenta con la colaboración de Tomi Joutsen de Amorphis. En el duelo de guturales el finlandés saca la ventaja con una voz más profunda y potente, pero Speed se luce en las voces limpias, un área que ha podido explorar sin culpas en su proyecto paralelo. La versión normal del disco cierra con You Aquiver, una canción de ritmo casi bailable, muy melódica y enérgica. Para los coleccionistas más acérrimos las versiones digipack y en vinilo doble incluyen también el EP “Underworld”, que contiene tres canciones inéditas (Summerburned And Winterblown, In This Master’s Tale y The Undying Eye), más la versión original de Needles And Kin.

En conclusión, “Verkligheten” es un disco extremadamente dinámico, paseándose con comodidad por innumerables subgéneros musicales. La variedad de estilos incorporados, la calidad de los músicos involucrados, juntos a esos pegadizos coros melódicos, hacen de Soilwork una banda sumamente atractiva para aquellos que mantengan sus mentes abiertas a una experiencia musical fuera de lo esperable. Quizás sin inventar nada nuevo, estos suecos han aprendido a mezclar los ingredientes de manera correcta para dar forma a un entretenido álbum que dará mucho que hablar durante este año. Probablemente no será el disco favorito de los amantes del Metal vieja escuela o más tradicional, pero uno asumiría que ellos tampoco le siguen la pista a esta banda hace mucho tiempo.

Review: David Araneda