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A finales del año recién pasado vio la luz “El Cristal”, EP debut de los santiaguinos Volumen 11, un proyecto Hard Rock/AOR que está compuesto por varios reconocidos integrantes de la escena Heavy Metal capitalina.

La banda partió metiendo ruido con Mauro Valencia (SteelRage, ex-La Pilsen Doble Trío), David Plaza (SteelRage, ex-Triboulet) y Hugo Sánchez (Hëiligen, ex-SteelRage, ex-Eternal Thirst), donde Mauro era el encargado de las voces. Más tarde, reclutarían a William Guerra (Fearless) y en la búsqueda de un nuevo cantante suman a Jaime Contreras (SteelRage, Húsar), quien completaría el line up actual de la banda. En la búsqueda de rescatar el sonido setentero y ochentero de bandas como Journey y Thin Lizzy, la misma banda se encarga de la grabación y producción de este debut discográfico.

El Cristal, tema homónimo de esta entrega, inmediatamente setea las expectativas de lo que nos ofrece Volumen 11: Hard Rock sin demasiadas pretensiones, melódico, de sonido orgánico y nostálgico de aquella gloriosa época donde las los tuneos digitales eran una extravagancia y no pan de cada día. Y digámoslo altiro, la entrada de los capitalinos es tremenda pues el disco empieza con todo. Una intro potente, con ciertas reminiscencias de Mr.Big/The Winery Dogs, abre un tema extremadamente sólido, que es robusto en su estructura y base rítmica, melódico en esencia y muy entretenido de escuchar. La voz de Jaime calza perfecto en la propuesta de la banda, con matices más callejeros a los que solemos escucharle en SteelRage. El coro, si bien sencillo, cumple con ser catchy. Hacia el final, los licks de guitarra revelan la sangre metalera del grupo y una última vuelta al coro cierra este muy buen single.

El segundo tema de esta entrega, Alcánzame, es de estructura más sencilla que su predecesor y se percibe más directo también. Un tema rockero tremendamente oreja, radial, y sin ningún tipo de pretensiones. Aquí la atmósfera rocanrolera deja de manifiesto el espíritu de una banda que, a pesar de tener un background más metalero, se desenvuelve perfectamente bien en estos dominios. Otro aspecto que acerca a Volumen 11 a todo tipo de público son sus letras, que además de ser en español, relatan situaciones cotidianas fáciles de asimilar y compartir.

Desde Mi Ventana es la versión acústica de un tema que, en principio, sería uno de los más rápidos de la placa. Además de acústica, la canción es por supuesto lenta y romántica, como dicta el manual del AOR. A falta de teclados atmosféricos, buenos son los arpegios, y las armonizaciones vocales, además de bien ejecutadas, dan calidez a un tema que pide a gritos fogata a la luz de las estrellas. Me quedo con muchas ganas de escuchar su versión rockera porque, si bien es cierto es disfrutable, tiene pinta de que ganaría varios porotos con guitarras en overdrive y una bataca comandando la base rítmica.

Cerrando el EP llega Cerca De Mí, un tema que, a pesar de lo sencillo, se transformó en mi pista favorita del disco, y creo que es por los sentimientos que evoca una letra cargada de nostalgia, calle y corazón. Aun cuando el opening del disco parece superior desde un punto de vista compositivo, este tema se gana inmediatamente un espacio en nuestras bibliotecas musicales. Será por su melodía llena de gracia, su relato nostálgico o por su coro insoportablemente disfrutable, no lo sé. Pero como dicen por ahí, cuando una weá es wena, es wena nomas po’. Pa’ que tanta vuelta. Cerca De Mí podría perfectamente ser el opening track de una teleserie noventera, medio picada a joven, de esas que transmitían tipo 5 de la tarde por cadena nacional. “Tan solo una ficha bastó para llegar al final del arcade de la esquina, donde jugábamos hasta que nos iban a buscar”… ¡¡cómo no sentirse identificado con esa letra!! Hacia el final, la armonización de las voces de todos los integrantes de la banda le da un gran cierre a este registro.

El saldo es largamente positivo en el debut discográfico de Volumen 11. Su propuesta podrá gustar o no, pero lo que es innegable, y se debe agradecer, es la honestidad y calidad de la banda. Si bien es cierto la originalidad no es el fuerte de este acto, sí lo es su integridad. “El Cristal” transmite 100% cual es la convicción musical de la banda. Y me parece que esa convicción es un factor crítico de éxito en cualquier viaje musical. Esto hace todo el sentido del mundo en el planeta Volumen 11, porque a nivel de composición, interpretación y sonido, los santiaguinos encuentran convergencia y armonía. Hay pocos puntos bajos relacionados al registro en sí… quizá el orden de los temas no es el mejor, considerando que Alcánzame me parece un poco más bajo que sus pares, y con la balada acústica a continuación hace que el registro pierda un poco de fuerza. Fuera de eso, todo muy positivo. Estoy seguro que todos los metaleros de corazón rocanrolero esperarán atentos el primer larga duración de la banda, que debería la luz durante este año. Al menos habemos varios que lo estaremos esperando. Aguante el Rock nacional. Aguante Volumen 11.

Review: Hernán Bórquez

Hablar de Beast in Black es ineludiblemente hablar de Anton Kabanen y por ende, hablar también un poquito de Battle Beast y su historia. Así lo refleja la entrevista que acabamos de publicar en PowerMetal.cl, donde las comparaciones en circunstancias como esta se hacen, muchas veces, inevitables. El caso de Kabanen y sus dos “bestias” es uno que ha dado bastante que hablar en tierras europeas, ya que el ex-mastermind de Battle Beast fue obligado a salir de la banda que él mismo creó y llevó a la primera división del Metal. Con el desafío de empezar de nuevo, Kabanen formó Beast in Black y rápidamente “Berserker” vio la luz, un trabajo que dejaba claro que la dirección musical de Anton permaneció prácticamente inmutable, y que incluso desde un punto de vista estético y extra-musical las similitudes entre ambas agrupaciones eran evidentes. Para fortuna de todos, la nueva apuesta de Kabanen resultó, porque “Berserker” tuvo un cálido recibimiento en la comunidad y las loas no fueron escasas para el debut de la nueva bestia. Por esta razón, las expectativas para su segunda entrega no serían nada de bajas. Muy por el contrario, la industria metalera ha estado muy atenta a este segundo lanzamiento, con las esperanzas puestas en que “From Hell With Love” sea una sólida continuación del exitoso debut de la banda.

Para quienes no estén familiarizados con el estilo que cultiva Beast in Black (y/o Battle Beast), se puede decir que los finlandeses practican un Heavy metal bastante particular y fácilmente identificable, pues tiene grandes influencias de la música “retro” de los ’80, donde los teclados tienen un gran protagonismo y las composiciones muchas veces invitan más a bailar que a cabecear. Es un punto de encuentro entre la música disco, el AOR y el Heavy Metal que converge y ha funcionado bastante bien para ellos.

“From Hell With Love” abre fuegos con Cry Out For a Hero, que posee todos los elementos que un opening debería tener: buen ritmo, melodía fácil, duración prudente, un coro memorable y que, sin tomar grandes riesgos, despliega el espíritu de la banda, continuando así la propuesta que cultivaron en su disco debut. Sin duda, una buena muestra del Heavy/Power que se produce de tan buena manera en tierras finlandesas. La voz de Yannis Papadopoulos es una de las fortalezas de la banda y se muestra más agresiva que en “Berserker”. Los teclados acompañan incansablemente cada uno de los riff de guitarra que estructuran este corte, lo cual le quita algo de poder a la canción en mi opinión, aunque el resultado global sigue siendo muy bueno.

El homónimo From Hell With Love cambia la solidez del Heavy Metal por los colores y atmósfera de la música más glamorosa de los ’80. Es una pieza menos “cañera” y algo más reposada que el opening del disco. La voz de Yannis también es menos aguerrida, lo cual se condice con el espíritu de la canción. Hay algunos efectos (como los redobles de batería ficticia dignos de cumbia villera) que no caerán muy bien en paladares más tradicionales, aun cuando la propuesta general es hace sentido. No es un mal tema, para nada, pero va 100% en la vena más “bailable” de Beast in Black.

En esta misma línea llega Sweet True Lies, que es definitivamente una de las canciones menos metaleras del disco. Es puro Bon Jovi, de ese bien mainstream que es el delirio de tanta chiquilla rockera. Con todo lo glamoroso que es, Sweet True Lies es uno de los temas destaca en el disco, porque es oreja, invita a cantar, bailar, rockear y no deja indiferente para nada. Eso sin mencionar el coro, que debe ser uno de los estribillos más pegajosos que he escuchado en el último tiempo.

Un giro de 180 grados llega con Repentless, cuarto tema de esta entrega. Tal como se esperaría de un título así, la canción es bastante más Heavy que sus predecesoras, y si bien es cierto no es nada comparable al Repentless de Slayer, posiblemente sea el corte más agresivo de su catálogo. Tiene un gustito a Sabaton, además de claras reminiscencias a Nightwish. Es lo más cercano a una marcha de guerra que ha producido Beast in Black. Un coro memorable y un excelente solo de guitarra contribuyen a hacer de este tema uno de los puntos más altos del disco.

Die By The Blade es un blend que funciona bastante bien… las partes suaves y glamorosas contrastan de buena forma con las partes más heavy. Es una composición que no suena forzada, sino que más bien como una mezcla que fluye. Creado para ser un hit (y por ende lanzado como single), Die by the blade destaca como uno de los temas más orgánicos de la placa, y a todas luces será un imperdible en vivo.

Otra vuelta de tuerca llega con la balada del disco, Oceandeep. El versátil Yannis suena como cantante femenina en este corte, haciendo gala de su camaleónico timbre. La imagen de Nightwish vuelve a aparecer en el horizonte, no solo porque el título del track parece un juego de palabras asociado a la banda de Holopainen, sino por las semejanzas musicales también. De todas maneras, es una muy linda composición que aporta variedad al registro.

Unlimited Sin es otro tema concebido para entrar a la primera y quedarse dando vueltas en nuestras cabezas desde la primera escucha. Es un mid-tempo donde el teclado es el claro protagonista de la composición. En la misma línea llega True Believer, un tema muy AOR de cadencia menos dinámica y más cercano a ritmos bailables de finales de los ’80 y que no logra despegar del todo. Afortunadamente, This is War llega al rescate y vuelve a acelerar las revoluciones del disco. Tal como su nombre sugiere, este track es una marcha de guerra que invita a reemplazar los atuendos de baile por trajes de camuflaje, donde el espíritu de batalla trae de vuelta ese elemento épico que bandas como Sabaton y Civil War han sabido explotar a lo largo del tiempo. Si no fuera por un quiebre de ritmo que introduce una pausa y le quita intensidad al tema, sería un track redondo.

Heart of Steel, décimo corte del LP, es un buen mid-tempo en términos generales que, a pesar de no deslumbrar, resume muy bien el espíritu de Beast in Black, deambulando entre los dominios del AOR y el Power Metal. Finalmente, el disco cierra con No Surrender, composición que trae de vuelta la energía, la dinámica, poder y alegría del Power Metal europeo. Una jugada acertada sin dudas, que deja un buen sabor de boca a quienes tanto disfrutamos el estilo que aquí nos convoca.

Sumando y restando, “From Hell With Love” es un buen álbum que entrega una propuesta honesta y fiel al legado de la música que Anton Kabanen ha venido creando hace ya quince años. La mayoría de las canciones suenan orgánicas y la propuesta es consistente. No hay muchas sorpresas. Creo que la mayor virtud de esta entrega, sin lugar a dudas, es que el disco ofrece música muy entretenida, fácil de escuchar y altamente disfrutable de principio a fin. Ahora bien, lo negativo es que con cada vuelta que da el disco, este se va percibiendo algo superficial y un poco liviano. No me parece pueda llegar a transformarse en un imperdible del estilo. Es un disco, podríamos decir, políticamente correcto. Difícil que caiga mal pues no tiene puntos bajos, pero tampoco rompe esquemas ni dicta cátedra.

Dicho lo anterior, si te gusta el Metal con matices glamorosos de corte ochentero, definitivamente tienes que darle una oportunidad a este disco. Por contraparte, si lo tuyo es más tradicional y no tienes ganas de escuchar propuestas de Metal un poco más innovadoras, siéntete libre de pasar de largo. En cualquier caso, “To Hell With Love” es un paso correcto en la carrera de los finlandeses. Beast in Black es una de esas bandas que difícilmente dejará indiferente a alguien, y mientras Kabanen y compañía sigan escribiendo de la forma honesta en que lo hacen ahora, seguirán sumando adeptos a su ya respetable séquito de seguidores y de seguro seguirán pavimentando su camino hacia los escenarios más importantes de Europa y el mundo.

Review: Hernán Bórquez

Después de un hiato de cinco años, los gigantes holandeses del rock sinfónico Within Temptation han vuelto a lanzar un álbum de estudio titulado “Resist”. Durante este largo receso, la líder y voz principal Sharon den Adel tuvo que lidiar con una serie de problemas personales, además de una crisis de identidad musical que afectó al todo el grupo. Algunos fanáticos incluso temieron lo peor con los rumores de disolución de la banda, reforzados por la creación de My Indigo, proyecto solitario de den Adel. Este proyecto se acercó mucho más al pop electrónico, alejado de las influencias sinfónicas de su banda madre y sembró la duda sobre el futuro de Within Temptation.

Para la suerte de los fanáticos, la banda anunció el año pasado que estaban preparando la continuación de “Hydra” (2014), comenzando además una gira europea y confirmando su participación en festivales de verano en 2019. Den Adel señaló que para este nuevo lanzamiento la banda tomaría inspiración en la música moderna, pero dándole un toque oscuro. Luego del lanzamiento de cuatro sencillos de adelanto pudimos darnos cuenta de que esta oscuridad se reflejaría principalmente en las temáticas y tonalidades musicales. Luego de la dirección más comercial de sus últimos lanzamientos, tampoco esperábamos que Within Temptation hiciera un giro en “U” y volviera a las raíces más metaleras.

El álbum abre con The Reckoning, primer sencillo disponible ya desde septiembre pasado y para el cual grabaron un futurista videoclip. Como ya es la tónica de los últimos discos de Within Temptation, “Resist” también contiene colaboraciones con otros vocalistas, siendo este el turno de Jacoby Shaddix de Papa Roach. La canción está dominada por un sonido de teclado bastante pesado, dándole un toque moderno. Las voces de Sharon y Jacoby se fusionan en un coro pegajoso, épico y melódico. Endless War es un experimento bastante raro, mezclando elementos pop con canto lírico y orquestaciones sinfónicas con bases hip hop. Es como si Rihanna y Nightwish tuvieran un hijo.

Raise Your Banner vendría a ser una canción más tradicional dentro de los cánones musicales de la banda. El invitado de honor fue el sueco Anders Fridén, conocido por su trabajo al frente de In Flames. La mezcla de voces limpias y guturales de Anders le agrega matices a la canción y el coro con estampa de himno de batalla es efectivo desde la primera escucha. Con Supernova se acercan una vez más a un sonido electro pop con influencias de bandas como Muse. Los teclados de Martijn Spierenburg siguen dominando la atmósfera general del álbum, con un ritmo juguetón y contagiosa melodía que contrastan con letras melancólicas.

En Holy Ground vuelven a explotar la veta electrónica y el fraseo de Sharon es por momentos hasta rapero. La letra es un poco infantil y me da la impresión de estar escuchando a Avril Lavigne. In Vain, otro de los adelantos, retoma desde el comienzo la oscuridad prometida para este nuevo lanzamiento y es ejecutada magistralmente. La estructura y melodía de esta canción hace que se convierta es una de las más adictivas. Con Firelight toman una dirección más R&B con la colaboración del cantante belga Jasper Steverlinck. El duelo es uno de los más destacados del álbum, ya que las voces se complementan a la perfección.

Mad World es mi favorita personal del disco, con un sonido irresistible para un nostálgico del pop ochentero. Es una canción llena de energía y hace que hasta el más tieso de los metaleros comience a bailar. Con Mercy Mirror incursionan en un pop contemporáneo amigable para las radioemisoras, pero que se vuelve un poco predecible y repetitivo. El disco cierra de forma magistral con Trophy Hunter, un tema más pesado y orientado a la guitarra, dejando de lado por un momento los omnipresentes teclados. El trabajo de Sharon es impecable, con una línea vocal pegadiza y efectiva, mostrando su potencial como una de las voces más destacadas del Rock contemporáneo.

En conclusión, “Resist” es un disco entretenido y variado, mezclando de forma soberbia elementos que van desde el Rock sinfónico al pop electrónico. Con este lanzamiento, Within Temptation marca una transición completa desde sus raíces metaleras hacia un sonido más accesible para el público masivo, lo que se ha reflejado en sus incides de ventas. Antes del lanzamiento del álbum la banda ya había estrenado la mitad de estas canciones en vivo, mostrando la confianza en la calidad del material. La voz de Sharon y los teclados de Spierenburg siguen siendo los componentes más distinguibles de esta imparable maquinaria, que ha despejado todas las posibles dudas sobre su continuidad y vigencia.

Review: David Araneda

Now you feel a knife in your chest deep inside. Pain and fear in your mind… Now die!” (extracto de Death From Inside). Desde el 2013 los santiaguinos Terror Society ponen un pie en la escena metalera nacional y este año el EP “Under Chaos” es lanzado oficialmente para el deleite de las hordas que los han acompañado en diferentes escenarios locales. Una inyección de combustible a los sentidos, Thrash Metal indomable y crudo, sin excentricidades ni producciones elaboradas. Sonido clásico y rango dinámico de cinta que recuerda a los cassettes de Warpath de finales de los ’80. Terror Society se conforma por Alex en guitarra y voz, Jairo en batería, Randall en el bajo y Luis en guitarra solista. La selección del EP son cuatro potentes temas que no dejan espacio para respirar o pestañear.

El primero, Death From Inside, inicia a tempo alto, introduciendo el sonido de la banda y sorprendiendo en las cuatro cuerdas para después desacelerar al verso con las guitarras guiando la pauta. La desgarradora voz de Alex, al estilo de Tom Angelripper, otorga a las canciones el salvajismo energético que transmite el cuarteto. Claros en su esencia, el tema que titula al disco, Terror Society, mantiene los riffs en constante intensidad mientras que los cambios de ritmo se encargan de entregarle matices a esta ola sónica.

En Killer Demon (o Killer Demon From the Sky), la banda explora la melodía como conductor de la máquina, resultando en un sonido que evoca a ratos a Iron Maiden —sobre todo en el interludio y final—, sonando peculiarmente a los primeros trabajos de Slayer en los versos. El cierre del tema no deja a nadie indiferente. El solo, caótico y rápido, es como escuchar a Jeff Hanneman junto a Steve Harris con el pedal a fondo. Finalmente, Sins da una impresión de las fatales sensaciones de un alma que aterriza en el ardiente infierno. Es una montaña rusa en el tempo y bastante acotada en la parte cantada. Los instrumentos se encargan de llevar el oído enganchado por este juego de ritmos y aceleraciones.

Terror Society promete bastante sus futuros lanzamientos. Sin duda este EP se siente como punta de iceberg y dan ganas de verlos en vivo para sentir la energía que transmiten. Volver a lo clásico es una forma de innovación y de traer de vuelta los sonidos que dieron el paso al extremo del NWOBHM.

Review: Gabriel Rocha

Un horizonte, un nuevo aire para respirar…” (extracto de Iconoclasta). Con agrado presentamos el álbum de los talquinos Círculo de Furia, cuarteto compuesto por Leonardo Troncoso como vocalista/guitarrista, Aldo Acevedo como guitarrista, Francisco Morales en el bajo y Sergio Troncoso en la batería. “Horizonte” se convierte en un ejemplar del Metal melódico con las tendencias progresivas de la última década, mezclando pasajes atmosféricos con pesados segmentos técnicos de corte djent. Todas las líricas están en español, un gran plus a juicio personal, para demostrar que no debería existir auto-imposición del inglés de parte de las bandas a la hora de pensar en las letras.

El carácter elemental del álbum se inscribe textualmente con el instrumental introductorio, Aeria, que sirve como telón para Recargado, canción que evidencia la pulcritud de la mezcla a cargo del virtuoso nacional Gabriel Hidalgo, respetando la sonoridad de cada instrumento junto a la producción posterior y efectos. Un sonido espacial y de ambiente, sin embargo nítido, en donde la guitarra marca su presencia con distorsión afilada símil a los equipos y pedales del Death Metal sueco. Para Sin Piedad, las guitarras optan por separar sus caminos en dos contrastes: una “dando aire” con delay y chorus mientras la otra cae en ritmo con todo el potencial del rango extendido de las 8 cuerdas. Sin embargo, no es el único contraste que nos entrega “Horizonte.

El disco se mantiene interesante en su fluctuación—de diversas duraciones—entre la intensidad de las sonoridades. La melodía cobra más protagonismo en canciones como Cayendo Despacio y Déjame Aquí. La voz de Leonardo, de gran modulación y claridad, es la encargada de llevar el coro por el sendero “humanizante”, generando empatía con emociones más acuosas e íntimas. De todas formas, sería un error seguir atomizando el álbum en dos caras opuestas, Etéreo e Iconoclasta nos muestran ese gran espacio gris, pero de mil matices, que explora Círculo de Furia en sus canciones. A mi parecer, estas dos canciones son la cúspide de “Horizonte”, la primera de gran articulación y momentum, la segunda con un coro de aquellos difíciles de olvidar.

Enemigo es, junto con Laberinto, una de las canciones más pesadas del álbum por sus potentes versos guturales; sin embargo, paradójicamente tienen los coros más “amigables” como si se tratara de una diferenciación de volúmenes espaciales. Por otro lado, tenemos Crimen, que es otro ejemplo del lado brutal del cuarteto, pero que no rompe la voz en limpio. El pre-coro adquiere especial notoriedad en este tema (evidencia una buena construcción a nivel de composición), pero el protagonismo lo roba el segmento instrumental y los solos que se deslizan por los canales auditivos. El broche de oro, Ilusión, da la sensación de que se construye andando, los instrumentos se añaden al bajo y llevan la voz de la mano a lo largo de esta, la más minimalista de las canciones de Círculo de Furia. 

El Metal Nacional se deleita añadiendo otro ejemplar al registro. El virtuosismo técnico de la banda no frena las ansias de crear música con la capacidad de conectarse, pese a que la mitología no sea concepto explícito dentro del disco, ya que, de todas maneras hay una búsqueda: un inicio de la aventura desde lo más alto, desde el aire. Un álbum recomendado con energía a los fans de Dark Tranquillity, Haken y/o Leprous.

Review: Gabriel Rocha

La banda sueca de Metal Progresivo Evergrey nos trae su undécimo álbum de estudio, titulado “The Atlantic” y publicado a través de AFM Records. Esta placa marca la tercera parte dentro de una trilogía acerca de la aventura de la vida, la cual comenzó en 2014 con “Hymns For The Broken” y continuó en 2016 con “The Storm Within”. La formación de la banda se ha mantenido sin cambios desde el comienzo de esta trilogía, dando cuenta de su cohesión. Durante este pequeño receso Tom Englund, el líder y vocalista de la banda, se unió también a las filas de la agrupación estadounidense Redemption en reemplazo de Ray Alder, para su lanzamiento de 2018 “Long Night’s Journey Into Day”.

Con respecto al concepto y temáticas de “The Atlantic”, Tom Englund comentó: “Se trata sobre las relaciones, la belleza y la oscuridad, sobre la fortuna y el duelo, sobre el amor, el odio, la desesperación, la dicha y todo lo relacionado con ello. La vida es un como un viaje a través del océano, con destino a una costa distante”. “The Atlantic” fue producido por el propio Englund junto al baterista Jonas Ekdahl, siendo mezclado y masterizado por Jacob Hansen. Por su parte, Giannis Nakos estuvo a carga de la interesante portada, dominada por tonalidades de amarillo y que nos muestra un pequeño bote navegando en una impetuosa tormenta, tratando de no sucumbir frente a la furia del mar.

El disco comienza sin mayores preámbulos con A Silent Arc, sencillo de adelanto lanzado ya en diciembre pasado. La canción abre de forma repentina con uno de los riffs más pesados de la discografía de Evergrey, y al entrar la voz llama la atención el furioso estilo vocal de Tom. Esta es una apertura bastante agresiva para los estándares de la banda, pero luego de la tormenta llega la calma y hacia el coro esta furia inicial se diluye en pasajes bastante melódicos. De inmediato se hace evidente el magistral manejo de los tiempos, los contrastes y las atmósferas por parte de Tom y compañía. En sus casi ocho minutos de duración, la banda despliega en esta canción toda su majestuosidad y clase.

Sin descansar retoman con Weightless, tema para el cual grabaron un videoclip en que la batería de Jonas Ekdahl se enciende en llamas, logrando un efecto visual alucinante. La canción abre con un rockero riff a medio tiempo, dando paso a una melódica y pegajosa línea vocal, con un coro de esos que te quedan dando vuelta en la cabeza desde la primera escucha. All I Have también abre de manera impetuosa, dando paso a un melancólico estribillo y un coro con tintes de pop casi romántico. Los sutiles cambios de intensidad y la sobriedad del estilo de Evergrey permite que no caigan en clichés, manteniendo su integridad musical. El trabajo de guitarras de Henrik Danhage y Tom Englund destaca hacia el final del tema.

A Secret Atlantis sigue un poco la misma fórmula anterior, es decir, comienza de manera furiosa e imparable, pero de a poco van pisando el freno en la medida que el tema progresa. Tom Englund aprovecha esta canción para explorar otras áreas de su registro, por momentos con tonos muy graves, pero alcanzando también otras notas bastantes altas. Las letras reflejan el dolor y la desesperación de estar en alta mar con la incertidumbre de no saber lo que nos depara el futuro. The Tidal es un corto instrumental a base de teclado en el que Rikard Zander muestra todas sus habilidades y que sirve como interludio antes de entrar de lleno en la segunda mitad del álbum.

End Of Silence es una canción de tono solemne, con una melodía muy nostálgica y un acompañamiento de piano sublime. El ritmo se mantiene bastante relajado la mayor parte del tema, tomado vuelo solo hacia el final en la sección instrumental en la que se fusionan las dos guitarras y el teclado, dando origen a fascinantes armonías. Currents fue el tercer adelanto de “The Atlantic” y funciona como una síntesis del álbum, resumiendo esa metáfora conceptual de la vida en el mar y la existencia misma, con sus dificultades y repentinos cambios. Sin llegar a provocar el mismo encanto que los otros dos adelantos, esta canción cuenta con interesantes arreglos de teclado, armonías vocales y solos de guitarras.

Departure es una de las canciones que más se destacan por su estructura, rompiendo la fórmula a que nos tenían acostumbrados. El comienzo es pausado y progresa poco a poco hacia patrones rítmicos más complejos, llenos de virtuosismo instrumental. En esta canción destaca el aporte del bajista Johan Niemann, dándole peso a las múltiples progresiones del tema. Y acercándonos al final de este viaje, el disco cierra con un par de temas que en mi opinión no alcanzan el nivel del resto. Primero tenemos This Beacon, que a pesar de su dramático inicio y metafórica letra, no ofrece grandes novedades. Para finalizar, This Ocean es un tema más enérgico y correcto en lo musical, pero que también deja un gusto a poco.

Si bien es cierto “The Atlantic” es un disco que va de más a menos, con un comienzo soberbio pero desinflándose un poco hacia el final, es también un lanzamiento que muestra por extensos momentos a Evergrey en la cima de sus capacidades y de su grandeza. Hay por lo menos cuatro canciones que están destinadas a convertirse en clásicos de la banda. Este álbum probablemente les abrirá el paso a nuevos horizontes, ya que la banda se embarcará pronto en una gira que los llevará por las principales ciudades de Europa y algunos festivales de verano, incluyendo el trigésimo aniversario de Wacken Open Air. Esperamos tenerlos también en Sudamérica algún día. Los reyes del Metal Progresivo sueco han llegado para quedarse.

Review: David Araneda

La banda sueca de Death Metal melódico Soilwork acaba de lanzar su undécimo álbum de estudio titulado “Verkligheten” (“La Realidad”, en sueco) a través de Nuclear Blast Records. Para los fans de esta agrupación han pasado casi tres y medio años sin escuchar nuevo material de la banda desde el lanzamiento de “The Ride Majestic” en 2015, exceptuando la recopilación “Death Resonance” de 2016. En este tiempo algunos de los integrantes de la banda se han mantenido bastante ocupados en otros exitosos proyectos como la banda de rock melódico The Night Flight Orchestra, quienes han lanzado dos discos de estudio en este periodo y estarán presentes en la próxima versión del Wacken Open Air.

Además, durante este receso el baterista Dirk Verbeuren dejó la banda luego de doce años para unirse a Megadeth, entrando en su reemplazo su joven aprendiz de solo veintiséis años Bastian Thusgaard. Otro de los cambios en la formación de Soilwork fue la salida del bajista Markus Wibom, reemplazado por Taylor Nordberg. El resto de la agrupación se mantiene inalterada con Björn “Speed” Strid en las voces, la dupla de guitarristas Sylvain Coudret y David Andersson, junto a Sven Karlsson en los teclados. Tomando en cuenta el tiempo transcurrido, la creciente popularidad de The Night Flight Orchestra y los cambios de formación, las expectativas y la presión sobre “Verkligheten” eran bastante altas.

El disco abre con una corta pero peculiar introducción instrumental denominada Verkligheten, que marca un suave y sutil inicio para un disco que estará lleno de sobresaltos. El sonido de teclado se funde con el comienzo del primer tema propiamente tal: nos referimos a Arrival. Esta fue la primera canción de adelanto, lanzada ya octubre pasado como lyric video. Este corte nos muestra a Soilwork en todo su esplendor, con un sonido melodeath furioso con toques futuristas. El coro es épico, mezclando de manera excepcional las voces limpias y guturales de Speed. La pareja de guitarristas acompaña a toda velocidad y también se roba la película. Un gran comienzo para esta esperada placa.

Acto seguido, vuelven al ataque con Bleeder Despoiler, que comienza de forma prometedora con interesantes riffs de guitarra noventeros llenos de groove. Sin embargo, al llegar al coro la canción se vuelve un poco predecible y repetitiva, sin lograr quedarse registrada en la memoria del oyente. Full Moon Shoals, es por su parte mucho más pegadiza, con un coro casi pop en el que predominan las voces limpias. El sonido se acerca más al metalcore, el cual no es de mis subgéneros favoritos del Metal, pero que en el caso de Soilwork suena bastante auténtico. Hacia el final de la canción tiran toda la carne a la parrilla con ritmos acelerados y guturales por doquier.

The Nurturing Glance abre con guitarras limpias, dando paso primero a un riff melódico y luego a un estribillo de corte hard rockero, culminando en un pegajoso coro marca registrada. Tanto Coudret como Andersson se manejan a la perfección cuando se trata de mezclar distintos estilos de guitarra en una misma canción. When The Universe Spoke repite la fórmula de intro con guitarras limpias, pero en este caso estalla en un blastbeast alucinante, lleno de melodía pero con mucha agresividad. Es uno de los temas mejor logrados del disco a mi juicio. Puntos extras para Bastian Thusgaard, quien se mantiene preciso y sincronizado con el resto de la banda a pesar de la gran velocidad.

Stålfågel (“Pájaro de Acero” en sueco) es una de las más canciones interesantes del álbum, ya que se aleja bastante del sonido típico de Soilwork y se acerca más a lo que nos tienen acostumbrado The Night Flight Orchestra. Es un tema con estampa retrofuturista, desde la base de teclados ochenteros hasta su llamativo videoclip de animación. El trabajo de Sven Karlsson en los teclados es realmente sublime, creando una atmósfera única, épica y apoteósica. Como curiosidad, de fondo se escucha una voz gutural femenina y todos los dardos apuntan a que se trataría de Alissa White-Gluz (Arch Enemy), pero por momento esta información no puede ser corroborada de forma fidedigna en la red.

The Wolves Are Back In Town es un tema correcto pero que sufre por su posición entre canciones más interesantes, pasando un poco desapercibido. Witan es por su parte una canción que vuelve inyectarle frescura al disco, principalmente gracias a su contagioso coro, uno de los más efectivos del álbum. Y eso ya es decir mucho, ya que estos suecos no se miden al momento de ponerle extra-queso a los coros. The Ageless Whisper comienza con el suave mensaje de una chica y un ritmo relajado hasta explotar en un intenso despliegue de riffs, con cambios de intensidad además de un coro brillante, lleno de dramatismo. El breve interludio instrumental con toques jazz-fusión es impagable.

Needles And Kin es otro tema veloz, lleno de adrenalina y que cuenta con la colaboración de Tomi Joutsen de Amorphis. En el duelo de guturales el finlandés saca la ventaja con una voz más profunda y potente, pero Speed se luce en las voces limpias, un área que ha podido explorar sin culpas en su proyecto paralelo. La versión normal del disco cierra con You Aquiver, una canción de ritmo casi bailable, muy melódica y enérgica. Para los coleccionistas más acérrimos las versiones digipack y en vinilo doble incluyen también el EP “Underworld”, que contiene tres canciones inéditas (Summerburned And Winterblown, In This Master’s Tale y The Undying Eye), más la versión original de Needles And Kin.

En conclusión, “Verkligheten” es un disco extremadamente dinámico, paseándose con comodidad por innumerables subgéneros musicales. La variedad de estilos incorporados, la calidad de los músicos involucrados, juntos a esos pegadizos coros melódicos, hacen de Soilwork una banda sumamente atractiva para aquellos que mantengan sus mentes abiertas a una experiencia musical fuera de lo esperable. Quizás sin inventar nada nuevo, estos suecos han aprendido a mezclar los ingredientes de manera correcta para dar forma a un entretenido álbum que dará mucho que hablar durante este año. Probablemente no será el disco favorito de los amantes del Metal vieja escuela o más tradicional, pero uno asumiría que ellos tampoco le siguen la pista a esta banda hace mucho tiempo.

Review: David Araneda