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Cuando se confirmó a Kiko Loureiro como guitarrista de Megadeth, se generó en varios un sentimiento de alegría que fue creciendo a medida que se iban dando a conocer los pormenores de «Dystopia», esta nueva placa. Para muchos fanáticos del Power Metal -más allá de que haya dejado de lado sus funciones en Angra– la sensación de que «uno de los nuestros» llegaba a una banda de tal importancia, creó una gran expectativa en cuanto al desempeño que tendría el músico brasileño. Por otro lado, para los que no estaban tan familiarizados con su trabajo, la situación generaba al menos bastante curiosidad.

Ahora bien, siendo Megadeth una de mis bandas favoritas, sentía cierto temor en lo que Dave Mustaine tenía para ofrecernos. A modo muy personal, considero que su último álbum rescatable fue «The System Has Failed» (2004), lo que sumado al incierto presente de los norteamericanos tras la salida de Chris Broderick y Shawn Drover, bajo ninguna perspectiva la tarea parecía fácil.

Pero tras la tormenta viene la calma, y una vez abierto el mercado de pases, Chris Adler (Lamb of God) y el ya mencionado Kiko Loureiro llegaban a poner las cosas en su lugar, respaldados absolutamente con el talento mostrado a través de los años en sus bandas natales. De todas formas, historia archiconocida bajo el mandato del «colorado». Veamos que nos propone este «Dystopia».

The Threat Is Real parte de inmediato con un riff agresivo y vertiginoso, con el cual es imposible no recordar los mejores tiempos de la agrupación. Prontamente se suman los demás instrumentos, brindando una especie de midtempo para que Mustaine escupa los primeros versos con su tono y temáticas características. Es imposible no destacar las intervenciones de las guitarras al final de cada estrofa de la canción, consiguiendo excelentes matices conforme avanzan los minutos. Por último, Chris Adler sin ser protagonista cumple su función llevando muy bien todo el tema. Sin dudas es un gran comienzo para el álbum.

Dystopia nos presenta toda una declaración de principios. Es cierto que existe una gran semejanza con Hangar 18, más aún terminada la intro, donde el «colorado» se despacha unas frases incisivas con una excelente melodía, coronada con el estribillo que simplemente exclama «Dystopia!«. Pasada la parte media, se produce un quiebre donde nos brindan una sección instrumental más que destacable. Al igual que su predecesora, Fatal Illusion da cuenta de lo bien que suena la banda en su conjunto. La calma de los primeros segundos se rompe con el bajo de David Ellefson, para luego mantener un ritmo aplastante donde Chris muestra su excelente trabajo con los pies. Como ya es una tónica en este disco, los solos de ambos guitarristas son de excelente factura.

Death From Within probablemente es el track más pesado de todo el disco. Imposible no hacer headbanging para acompañar el tiempo muy bien marcado por la batería. Luego pasamos a un coro muy bien logrado que está hecho para ser cantado en vivo junto a una gran audiencia. «On the march, no place to run / Time has come, nowhere to hide…» exclama Dave con una rabia a flor de piel que te incita a levantar el puño.

A un ritmo marcial se le suma un guitarreo acústico para marcar el inicio de Bullet to the Brain. Esta vez una atmósfera un poco más oscura nuevamente da paso a un entretenido estribillo, donde las guitarras explotan para darle más fuerza al tema. Todo muy bien acompañado por Ellefson y Adler, que aquí particularmente hacen un excelente trabajo realizando los cambios necesarios para que la canción varíe en los momentos indicados.

Post American World y Poisonous Shadows son las primeras en contar con Kiko Loureiro en los créditos. La primera lamentablemente suena algo monótona y repetitiva. Digo esto porque al final del día pienso que la gran performance vocal de Mustaine se podría haber aprovechado de mejor manera. Canta con los «dientes apretados» cada una de las palabras que pronuncia, dándole gran intensidad a su interpretación. Por otro lado, es de destacar el quiebre acústico que da paso a otro solo de marca registrada. La segunda es un corte donde la banda explora distintos pasajes en donde realmente se nota la mano de Loureiro, que literalmente «las hace todas». Uno de los tracks más complejos, donde hay arreglos orquestales, secciones de piano y guitarras acústicas. Digno de escuchar con suma atención.

Imposible no recordar Sweating Bullets con el fraseo inicial de Look Who’s Talking. Por suerte eso es solo al comienzo ya que prontamente la canción toma rumbos propios y se vuelve un temazo de aquellos. Cambios de tiempo, buen coro y letra, excelente el acompañamiento de las guitarras durante cada estrofa, impecable instrumentalmente y así podría seguir enumerando sus virtudes. Personalmente, mi favorita dentro del disco.

Loureiro vuelve a las composiciones en Conquer or Die, una pieza instrumental que sin brillar en demasía permite que toda la banda se luzca para afrontar la parte final del álbum, puesto que se conecta de manera perfecta con Lying In State. Siendo una de las menos extensas, está llena de fuerza y agresividad desatada con una banda que suena como cañón. A diferencia de algunos de los temas escuchados anteriormente, la clave acá es dejar de lado algunas pretensiones y simplemente hacer thrash a la vieja usanza.

The Emperor se basa en un riff y ritmo mucho más simple y «oreja», si se le quiere llamar de alguna forma. Incluso por momentos logra rescatar algunos elementos del Punk, sobre todo en el sonido algo más crudo ocupado en las guitarras. El coro es totalmente efectivo ya que rápidamente te queda dando vuelta en la cabeza el «You look so perfect, perfect, the emperor has no clothes / So bloody perfect, perfect, the emperor has no clothes». Es la canción que más se aleja de la idea principal de «Dystopia», pero no por eso deja de ser una composición más que entretenida.

Last Dying Wish es uno de esos temas con los que Megadeth se va a la segura. Dave «canta» la mayor parte de la letra con una voz de anunciador (similar a la utilizada en Headcrusher) para dar paso a otro estribillo muy pegajoso. Lo demás es dar paso a secciones instrumentales que no aburren por ni un segundo. Por último, un cover a Fear pone término al decimoquinto álbum de los americanos. Foreign Policy plasma el concepto general de este trabajo en una versión que no se guardó absolutamente nada como ending track.

Tras un panorama que parecía totalmente adverso, la sensación es plenamente satisfactoria. A los que se sintieron decepcionados tras «Super Collider», les aseguro que esta placa enmienda el rumbo que parecía perdido. Para mí, lo que hace brillar a este LP por sobre cualquier aspecto, es el avasallador sonido de las guitarras. La escuela clásica implantada hace décadas, sumada a la nueva perspectiva que provee Kiko terminan por crear un huracán de fondo que no se toma pausas. Por otro lado, Chris Adler sin hacer un gran disco, suena bastante sólido y aprueba sin problemas. Y un punto que no se puede dejar de lado es la voz de Mustaine, quien realiza un trabajo plausible dentro de lo que permiten sus capacidades, claro está. Las líricas conspirativas y paranoicas no se hacen esperar y por momentos sorprende con su interpretación.

Megadeth sin duda necesitaba nuevos aires y el factor Loureiro/Adler vaya que funcionó a la perfección.

 

Llegó el fin. Es la verdad que nadie quiere escuchar, el momento que todos retrasan, la noticia que todos creen mentira pues se cree que las giras de despedida no existen, ejemplos sobran: Scorpions (2012), Kiss (2001), Judas Priest (2010), etc. De hecho, el tour del álbum «No More Tears» de Ozzy se llamaba “No More Tours”, donde el legendario frontman británico se despedía de los escenarios, hecho que ocurrió ¡hace 24 años!.. y aún lo vemos girando por el mundo. Pero ahora es diferente, pues lo dijo Tony Iommi, y en Black Sabbath su palabra es ley.

La banda formada en Birmingham a fines de la década de los 60’, y a quienes le debemos todo lo que musicalmente amamos, por considerarse los padres del Metal, nos deja, pero no sin antes entregarnos un último obsequio: «The End», al igual que el tour de despedida. Así se titula este EP con cuatro temas que no fueron considerados en su último largaduración, el existoso y aclamado «13″, cuya gira promocional los tuvo por nuestro país en el inolvidable recital del año 2013 que se llevó a cabo en los pastos de Pedrero.

Además, este EP, que solo se puede adquirir en el merchandising de la banda en cada uno de sus conciertos, incluye cuatro temas en vivo grabados en el tour promocional del álbum “13”, de los cuales tres de sus temas son de este disco: End of the Beginning, God is Dead? y Age of Reason. El cuarto tema es el megaclásico del año 1972 Under the Sun, tema de cierre del mítico «Vol. 4″.

Season of the Dead es la encargada de abrir este “Extended Play”, con el clásico comienzo Sabbath, un riff duro de aproximadamente treinta segundos, que da paso a una guitarra solitaria entregando el riff principal de la canción. Una marca registrada de Iommi y compañía en estos cuarenta y seis años de carrera. El tema se mantiene sin variaciones por más de tres minutos, cuando a los 3:15 comienza un puente de unos noventa segundos que aparenta ser la previa a la sección instrumental, pero no es así, pues todo vuelve a estar como antes. El tema finaliza con el riff inicial, ese que te da directo al alma y que no caben dudas que es Black Sabbath quien está ahí; sin embargo, la canción es sólo correcta y merecidamente está fuera del álbum «13″.

La segunda canción titulada Cry All Night, trae al recuerdo el excelente «The Devil You Know», el excelente álbum de Heaven and Hell, o como coloquialmente le decimos “Black Sabbath con Dio”. El riff inicial es similar a lo que escuchamos en la tremenda Atom & Evil en aquel LP de despedida del maestro Ronnie James. Cry All Night gana velocidad a los 40 segundos, con un riff pegajoso y ágil, donde destaca el uso del wah wah por parte de Iommi. A los 2 minutos y 50 segundos el tema tiene un abrupto quiebre, bajando las revoluciones y dando paso a la guitarra de Iommi de forma tímida con un tranquilo solo, que de pronto estalla para la entrada de Ozzy en un excelente puente. Los restantes minutos es como volver a escuchar la canción desde el comienzo, en el cierre escuchamos esa lluvia y campanazos que traen a la mente la opening del álbum «Black Sabbath».

Take Me Home comienza a riffazo limpio, y con la voz de Ozzy a medio tiempo, sin la velocidad del tema anterior. En este tema se destaca que entre cada riff aparece la figura suprema de Geezer Butler con una breve escala en su bajo que suena como cañón cada vez que sobresale por sobre la guitarra. En la sección central aparece Tony Iommi y una guitarra acústica para deleitarnos con un solo estilo flamenco, por lejos el mejor solo del EP.

Para finalizar, el tema titulado Isolated Man pega de entrada con un ritmo más agresivo que su antecesora, en la misma temática de Sabbath, un riff inicial que a los 30 segundos da paso a un segundo riff que es el encargado de llevar la base de la canción. En esta ocasión Ozzy aparece con una voz duplicada, una para altos y otra para bajos, que mancomunan de forma correcta a través de la canción. La sección central del tema sin embargo es sólo con “una” voz de Ozzy y con un Geezer y su bajo de fondo realmente increíble. Podría decirse que hay un solo de guitarra acompañado por un bajo como podría decirse que hay un solo de bajo acompañado por la guitarra, esto pues entre los 3.30 y los 4.01 ambos instrumentos desarrollan un solo a la par que se complementan muy bien. Todo lo anterior complementado con el excelente Brad Wilk en la batería, que al igual que en el álbum «13″, realiza un trabajo completísimo y de alto nivel.

Mención aparte para los temas en vivo, la primera grabación corresponde a God is Dead?, con una mala calidad de sonido, suena casi grabado por un fan. Además, aunque es algo común, es la desafinación a la que Ozzy nos tiene acostumbrados y a veces sus destiempos con el tema, pero eso no es criticable en lo absoluto. Luego sigue una espléndida Under the Sun, que al igual que toda esa gira se omite la parte final del tema que se denomina Every Day Comes and Goes, aunque por suerte de los fans, en este último tour la están tocando completa. El tercer tema en vivo es la espectacular End of the Beginning, cuya letra está muy ad hoc a estos tiempos, pues se pregunta si es “the beginning of the end”… y así es, es el comienzo del disco 13, el comienzo del fin. Finaliza el EP con una impecable Age of Reason, tema que también tuvimos el honor de escucharlo en vivo durante esa maratónica semana de Octubre de 2013 con las visitas de Ghost, Slayer, Iron Maiden, Megadeth y Black Sabbath.

El EP es una correcta forma de Black Sabbath para decir adiós, aunque todo Sudamérica desea entregar ese adiós en persona, entregar ese adiós en un último recital por estas tierras lejanas.

¡Muchas gracias por todo Black Sabbath!

A estas alturas del partido, no caben demasiadas dudas que Avantasia se ha convertido en la principal obra de Tobias Sammet. Es cierto, al geniecillo de Fulda lo conocimos a mediados/fines de los ’90 con Edguy, una banda que en aquellos entonces cultivaba un Power Metal absolutamente bombástico y épico, sin dejar de ser entretenido; pero paulatinamente, la inmensidad que ha ido adquiriendo su “proyecto paralelo”, con invitados de primerísimo nivel del mundo del Rock y del Metal, con su importantísimo rol en la recuperación de Michael Kiske para este lado del camino, y con grandes discos y canciones –algunas de ellas memorables–, hacen que la balanza de la importancia sin dudas se cargue para el lado de la Rock Opera.

En ese sentido, Sammet frecuentemente juega al misterio y con la expectativa de que, por la naturaleza eminentemente multipersonal de Avantasia, cada trabajo puede ser el último, aunque, siendo justos, en los últimos tiempos esa tendencia ha disminuido, al punto de que algo que en su momento pareció una quimera, como ver este espectáculo representado en vivo, se volviese una realidad, visitando incluso Sudamérica en más de una oportunidad. Es decir, la idea inicial está bastante consolidada y, por suerte, a menos que a Tobias “le den los monos” o le pase algo, debiese tener una larga vida.

Y pese a que esa tendencia haya disminuido, no deja de ser llamativa cada oportunidad en que Avantasia nos entrega un nuevo material. Sammet no sólo es un “capo” en cuanto a composición musical, voz y carisma, sino que es derechamente experto en el “goteo” de la información para generar expectativa. Así, vimos como en redes sociales y en su sitio web Tobi fue comunicando paulatinamente no sólo el lanzamiento de una nueva placa, sino que uno por uno los nombres que la compondrían. Algunas figuras de siempre, como por supuesto Sascha Paeth y Michael Kiske, otros que retornan como Jorn Lande o Sharon den Adel, y otras estrellas del rock de nivel mundial como Robert Mason (Warrant), Dee Snider (Twisted Sister) o Geoff Tate (Operation: Mindcrime, ex Queensrÿche), además de otros nombres llamativos como Marco Hietala (Nightwish) y el menos conocido Herbie Langhans (ex Seventh Avenue), entre otros.

Como es costumbre, Tobias nos entregó un single como adelanto previo al lanzamiento del disco, y resulta ser el primer tema de este trabajo: Mystery of a Blood Red Rose, un corte midtempo bien radial, extremadamente ganchero y teatral, muy entretenido y que supera con creces a otros singles de la banda (como Lost in Space o Dying For An Angel) en esos aspectos. Parte con un piano algo melancólico pero con energía, Tobias se pone su sombrero y bastón, y el tema va adquiriendo colores y mejorando su estado anímico. Hay que decir que el trabajo en los coros de fondo es realmente notable, y ayudan a darle una textura a la canción que probablemente no tendría sin estos elementos. Como anécdota, el propio Sammet comentó que compuso este tema pensando en una colaboración de Michael Lee Aday, más conocido como Meat Loaf, y más allá de que la colaboración no se pudo dar, la influencia del norteamericano es notoria. Muy buena forma de calentar motores con lo nuevo de Avantasia.

Pero claro, en el primer tema del disco canta sólo Tobias, lo que si bien no es moco de pavo, la gran gracia de Avantasia es ser una Ópera Rock que, por supuesto, cuenta con varias de las más granadas voces que uno puede encontrar en el mundo del Hard Rock y del Heavy Metal de hoy. Y ello llega con uno de los mejores temas del disco, y que probablemente uno de los pocos pasajes “desafiantes” del disco: Let The Storm Descend Upon You, que con sus más de doce minutos de duración es el tema más extenso de Avantasia desde Seven Angels del “Metal Opera Pt. 2”. Este corte marca el retorno de Jorn Lande, una nueva aparición de Ronnie Atkins (Pretty Maids) y el debut de Robert Mason, cantante de Warrant. Y bueno, es una composición realmente notable, con una introducción de piano y rítmica excelentemente conceptuadas, con orquestaciones que, pese a darle un aire bombástico, no suenan pretenciosas, porque tampoco se abusa de ellas. El coro, a cargo fundamentalmente de Jorn Lande, es realmente majestuoso y emocionante, con su “Shine your light into the darkness, and let the storm descend upon you”, que sin dudas es uno de los momentos más destacados no sólo del disco, sino que de los últimos trabajos de Avantasia. También destaca por sí solo Robert Mason, especialmente en los pasajes más lentos de mediados del tema, intercambiando roles con Tobias y Ronnie Atkins de forma sensacional. Fantástica canción, la más operática del todo el disco, con doce minutos que realmente se pasan volando, aunque –si hay que quejarse de algo– el final pudo haber sido algo más redondo. Ojalá la defiendan en vivo.

Un piano nos genera un ambiente fantasmagórico y da pie a la participación del gran David DanielDee” Snider, un héroe del Hard Rock de la vieja escuela, y que es el principal intérprete de The Haunting, tema que es inevitable de emparentar con canciones como Death Is Just a Feeling del “Angel of Babylon” -cantada por Jon Oliva (Savatage)-, o con la increíble The Toy Master del “Scarecrow” -cantada por Alice Cooper-, en el sentido de ser canciones con las que comparte esa aura tenebrosa y algo malévola. Tiene un gran inicio, creciendo en intensidad hasta llegar a un coro estupendamente logrado, pero quizás le sobre un poquito de luz y le falte algo de tenebrosidad y desarrollo. Pese a ser un muy buen tema y a que la interpretación de Snider es atractiva, quizás le falte un poco para estar a la par de sus temas congéneres, además que el final suena algo abrupto.

Otro momento destacado de la placa llega con la participación de una voz legendaria y referencial como la de Geoff Tate en Seduction Of Decay, un corte de siete minutos que está a la altura de la enorme trayectoria del cantante estadounidense. Un tema algo más denso que lo que acostumbramos a escuchar en Avantasia, por momentos bastante hipnótico, con progresiones interesantes y sobre todo con un muy destacable trabajo de Tate, mostrando parte de su muy conocida versatilidad, con altos como en sus mejores tiempos –en el precoro realmente se luce– y con bajos de no menor calificación. A destacar también las líneas de bajo de este corte, que sin dudas son de las más destacadas de toda la placa. Aunque hay que darle más de una vuelta para sacarle bien el jugo, es uno de los puntos altos de este trabajo.

Un regalito para quienes añoran la época de los Metal Opera llega con Ghostlights, donde nuevamente Michael Kiske desparrama encima de la mesa sus credenciales que lo acreditan como el Papá de los Helados en cuanto se refiere a cantar Power Metal. Una interpretación que sigue estremeciendo y emocionando, especialmente a quienes hemos criado y educado nuestros oídos escuchando este tipo de música, con esa especie de “aura celestial” que imprime el calvo de Hamburgo a este tipo de canciones, particularmente con sus agudos. Definitivamente el tema más reglamentariamente Power de todo el disco: guitarras afiladas, velocidad, excelentes solos y armonías, voces y coros gloriosos, y además de Kiske, tiene participación Jorn Lande, y por si fuera poco, Oliver Hartmann está a cargo de las guitarras. Ah, por cierto, Sammet está en gran nivel (sus “they call me home, they call me home” son excelentes). Por momentos, dan ganas de decir que dejen el disco hasta ahí y les pasen la copa de inmediato, cátedra de Power Metal.

El disco hace un quiebre más que interesante con Draconian Love, un corte con un estilo rockero-seductor-erótico-festivo-oscuro tan propio de tipos como Ville Valo o Fernando Ribeiro, y que presenta masivamente la voz de Herbie Langhans, todo un hallazgo para quienes no lo conocíamos. Unos tonos graves bastante góticos que se contrapesan muy bien con la voz más aguda de Sammet, especialmente con un coro que amenaza con quedarse pegado durante mucho tiempo, en particular los “hey hey hey”. Uno de los riesgos que corre Tobias, superando esta valla con suficiencia. Un nuevo acierto.

Master Of The Pendulum sin dudas debe haber sido compuesto por Tobias pensando en la voz de Marco Hietala. Comienza con Tobias intentando llevarnos a un terreno enigmático, pero pasados unos segundos el tema toma energía y vuelo con un alarido sensacional, y con un brillante trabajo de Sascha en las guitarras. Ahí ya aparece el bajista/vocalista de Nightwish, quien luce buena parte de su repertorio vocal, con esos agudos raspados y esa cosa medio “enojada pero no tanto” que proyecta en su prestación vocal. Particularmente notables son los “tick tock, tick tock” del maestro del péndulo que personifica el hombre de la doble barba. Sin dudas uno de los temas más Power de toda la placa, disfrutable en grado sumo, especialmente quienes gustamos de la banda de Tuomas Holopainen.

En todos los discos de Avantasia hay participación femenina y por cierto “Ghostlights” no es la excepción. Y dicho rol es ocupado en esta oportunidad por la holandesa Sharon den Adel, quien nuevamente fue reclutada por Tobias tras su participación en los históricos Metal Opera de principios de siglo. De esta forma, Isle Of Evermore es una balada cargada de suavidad, sin ser demasiado melosa, donde la voz de Sharon termina por atrapar al oyente cual sirena con su particular sensibilidad, y el dueto con Sammet funciona de muy buena forma. De todas maneras, uno tiende a preferir otro esquema en este tipo de temas más reposados, como por ejemplo esa catedrática balada que es What’s Left Of Me, con esa inolvidable interpretación de Eric Martin. Igualmente aprueba y cumple bien su función, aunque quizás se podría haber aprovechado más y mejor a Sharon.

Babylon Vampires recuerda a otro clásico de la banda como Promised Land, en ese plan de “midtempo acelerado” y con un Robert Mason que vuelve a las voces, en muy alto nivel, sin temor a los agudos y ayudando a crear uno de los mejores estribillos del disco (el “Babylon is burning / and you’re glowing like a fiery star / and no one can tell if we’re been for real” es realmente muy bueno). El trabajo en las guitarras es de lo más destacado del disco en esta faceta, y se lo reparten Oliver, Sascha y otro que retorna, el gran Bruce Kulick. Un corte cargado de energía y buena vibra, de aquellos que en vivo funcionan perfecto.

Lo siguiente, Luciferproduce sensaciones algo encontradas. Comienza con un piano acompañado por un Jorn Lande que realmente conmueve, de hecho quizás en este tema muestre su mejor performance de todo el disco –junto con lo que hace en Let The Storm Descend Upon You, por cierto, y es acompañado de muy buena forma por Tobias, con una armonía vocal sensacional. Luego toma ritmo con las guitarras en un nivel superlativo –fantástico lo de Bruce Kulick–, y cuando vuelve a la armonía vocal en el coro y uno piensa que el tema tomará aun más vuelo, el tema acaba. La idea es extraordinaria pero queda la impresión que le faltó algo de desarrollo, deja una pequeña sensación de incompletitud que impide que termine de cuajar.

Ya acercándonos al final del disco, un entretenido corte como Unchain The Light vuelve a traernos a Michael Kiske, esta vez junto a Ronnie Atkins y por cierto a Tobias. Nuevamente el trabajo de las voces es impecable, en un tema a midtempo donde la responsabilidad del coro recae por cierto en Kiske y sus agudos incomparables, aunque quizás la parte más destacada del tema sea la vocalización de Michi previa al solo de guitarra, muy sencilla pero emotiva y con la calidad acostumbrada del cantante de Unisonic.

Y para culminar el disco, otro gran tema y que sin dudas debiese andar muy bien en vivo. Es cierto que en A Restless Heart And Obsidian Skies existe una reminiscencia demasiado evidente a ese gran tema que es The Story Ain’t Over, más aun al ser cantada por el viejo y querido Bob Catley, con esa sencilla emotividad que proyecta en su voz el venerable cantante de Magnum. De hecho escuchar los dos temas juntos deja la sensación de ser parte de una especie de mini saga. Pero una de las gracias de Sammet es que la similitud de ciertos temas no es algo que termine molestando, o al menos que esa incomodidad no sea ni de cerca la sensación primaria al momento de enfrentar una composición suya. Una muy buena canción, emocionante, que no es derechamente una balada aunque tiene varios elementos de ella, con un estribillo realmente bonito con más vuelo y energía que el resto del tema, y que muestra a un Catley catedrático. Para destacar, nuevamente, el gran trabajo de Bruce Kulick en las guitarras. Gran final para un excelente trabajo, más allá de su bonus track Wake Up To The Moon, que pese a contar con unos notables Kiske y Lande acompañando a Tobias, sin ser un mal tema, probablemente no alcance el vuelo de los temas anteriores y por ahí se puede justificar su exclusión de la nómina final.

Quizás una «contra» que tenga “Ghostlights” es que es un disco que corre pocos riesgos, impone pocos desafíos al oyente, y que muestra un asentamiento en una zona de confort que iniciaron “Angel of Babylon” y “The Wicked Symphony”, continuó “The Mystery of Time” y consolida este nuevo trabajo. En definitiva, no se trata de un trabajo particularmente novedoso. Pero más allá de esto, sin ninguna duda el nivel de regencia que ejerce Sammet sobre este territorio cómodo es enorme, siendo capaz de pasearse sin ningún complejo por diversas áreas, que no por haber sido ya recorridas dejan de ser dignas de caminarse. Ir a la playa un día de sol puede generar cosas distintas a ir a la misma playa un día de lluvia, y así lo entiende Sammet, cuyo nivel compositivo parece inalterable, su talento y carisma atrae a connotados músicos y sobre todo al público, que con justicia lo califica como uno de los más grandes compositores de los últimos años. Ya en Enero tenemos un postulante a los discos top de un 2016 que se avecina abundante en buen material. Las luces de los fantasmas sí que brillan.

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Una especie de «Encuentro en el Estudio» fue lo que nos brindó Fireland en el lanzamiento de su último álbum «The Time Traveler» en la Sala Master. Un show de larga duración pensado solamente para los fanáticos más acérrimos, que además contaría con «clásicos» provenientes del disco debut del año 2010. Es destacable que el encargado de recibir al público fuera el propio líder de la banda, Rafael Castillo, quien tuvo la amabilidad de saludar a cada uno de los asistentes al concierto, dando cuenta del contacto y la cercanía que mantiene con los seguidores.

Ya con las luces apagadas, a las 19:36 horas suena una pequeña intro que da paso a que Multispace abra los fuegos con un sonido demoledor. Tal vez por momentos la batería tapaba un poco la voz durante las primeras estrofas, pero el volumen rápidamente se fue ajustando a medida que el tema avanzaba. Los primeros aplausos se los llevó el guitarrista Nicolás Vásquez, quien prontamente mostró parte de su talento durante toda la parte instrumental. Al igual que su predecesora, Sand of Despair sonó impecable. La banda en su totalidad se encargó de dar la sensación de que estábamos escuchando el track desde su grabación original. Mención aparte para el bajista Claudio González, que apoya muy bien a Rafael en los coros.

firelandsalamaster16-10Con los integrantes ya más distendidos, Fight ‘till End y Wake Up Hell fueron muy bien ejecutadas frente a una audiencia que no se perdía detalle de la performance de cada músico. Digo esto porque varios notamos un pequeño problema vocal al momento de llegar a los tonos más altos. Por otro lado, es cierto que es muy pronto para que todos coreen las composiciones más nuevas, pero esto se compensa con la ovación cerrada que recibe la banda al término de cada canción.

Al igual que en el álbum, The Traveler sirve como puente para que Mark of the King explote con esa agresividad que la caracteriza. Cristián Carrasco por momentos se robó la película gracias a sus potentes golpes y a su velocidad que no decae en ningún segundo. De igual forma Another Chance fue muy bien llevada desde los tonos más graves hasta ese coro levanta-puños que los más entusiastas se atrevieron a cantar. No puedo dejar de mencionar la excelente base cortesía de Cristián y Claudio durante el sing-along realizado por «El Rafa».

La primera revisión a «God N’ Evil» vendría con la rapidísima Here I Am, donde noté al vocalista/guitarrista mucho más cómodo durante su interpretación en contraste con lo ya escuchado. Instrumentalmente la banda fue un verdadero cañón, prueba de esto es lo pulcra que sonó la armonía de ambos guitarristas en la parte media. Acercándonos al final, todos cantamos la primera estrofa de Fear of the Dark acompañada solamente por el bajo, situación que sirvió para retomar el último estribillo con mucha más fuerza.

Luego de una versión acortada -pero no menos emotiva- de Believe, rápidamente comienza Where is Heaven, que a mi juicio es uno de los mejores temas del álbum debut. Y es que es imposible no retroceder unos cinco años atrás con ese coro tan insigne de los santiaguinos. Eso sí, tras la presentación de cada integrante, hubo una pequeña descoordinación al cantar las últimas líneas, pero gracias a la pronta intervención del vocalista supieron salir jugando sin ningún problema.

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Durante The Dark Army me atrevo a decir que escuchamos la mejor versión de la banda durante toda la jornada. Track perfectamente logrado, que hacia el final fue unido a un pequeño extracto de Overkill, claro homenaje al reciente fallecido Lemmy Kilmister.

Tras un cover bastante discreto de I Want Out, se dio paso a la última parte del show. Lo siguiente sería el single de «The Time Traveler», Angels Falling, donde nuevamente Nicolás Vásquez se despacha un solo con una técnica y confianza envidiable, para posteriormente rematar con una excelente armonía junto a Rafael Castillo.

Con el famoso speech bíblico de Samuel L. Jackson en Pulp Fiction de fondo, dan comienzo a Azgaroth, la cual según la tónica de todo el concierto, contó con un sonido impecable. Hago hincapié en lo cómoda que se encuentra la banda con las canciones más antiguas. Tanto así que durante la parte instrumental todos se animaron a hacer distintas poses para animar al público.

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La dupla God N’ Evil y Dream pondría fin a una hora y media de show en la que personalmente vi a una agrupación mucho más compenetrada y cohesionada musicalmente hablando. Los años no pasaron en vano para Fireland y con lo presentado el día domingo, vimos el crecimiento de una banda que ha sabido hacer las cosas con la calma necesaria. Como dice el dicho, los buenos discos se defienden en vivo, y los santiaguinos lo demostraron con una presentación realmente sólida.

Setlist:

01. Intro
02. Multispace
03. Sand of Despair
04. Fight ‘till End
05. Wake Up Hell
06. The Traveler / Mark of the King
07. Another Chance
08. Here I Am
09. Believe / Where Is Heaven
10. The Dark Army / Overkill
11. I Want Out (cover de Helloween)
12. Angels Falling
13. Azgaroth
14. God ‘N Evil
15. Dream

 

Debo comenzar diciendo que me considero fanático de Rhapsody (Of Fire) desde el primer momento, cuando por allá por el año 2000 un primo me pregunta si me gusta el Metal y, como yo andaba en la onda de Korn y Slipknot, y disfrutando desde siempre Metallica. Le dije que sí, me pregunta si me gustan las historias de dragones, castillos y caballeros, y como siempre me han fascinado las historias medievales, también le dije que sí. En ese momento me mostró el video de Holy Thunderforce… fue amor a primera vista/escucha. Desde entonces estos italianos han sido mi banda de cabecera, no importa cuántas bandas más aparezcan, ésta es mi banda favorita y no creo que algún día esto cambie y, obviamente, personalmente siempre serán Rhapsody a secas.

Ahora, desde «Symphony Of Enchanted Lands Part II – The Dark Secret» que estos italianos venían sonando un poco distinto. Luego vino el fugaz paso de Tom Hess y la partida del gran Luca Turilli. El lanzamiento de «Dark Wings Of Steel», primer álbum sin Turilli, no dejó indiferente a nadie, un material de buena calidad pero que a los más «cuadrados» no terminó de convencernos totalmente.

Cuando el 2015 anunciaron que se venía nuevo material, finalmente todo se dio bastante rápido. Supimos el nombre del disco que, al menos a unos cuantos, no nos provocó muchas reacciones; conocimos la carátula del disco, que todavía no convence en demasía, pero los títulos de los temas que lo conforman hacían emocionarse un poco. Entonces comenzaron a liberar fotos de la grabación, luego pequeños videos, posteriormente algunos adelantos del disco y, cuando ya lograron tenernos como niños esperando que le compraran su soñada consola de videojuegos, llegó el día. «Into The Legend» (2016) es simplemente el nuevo disco de Rhapsody Of Fire que algunos veníamos extrañando hace ya un tiempo.

El disco abre los fuegos con In Principio, un prólogo que lleva la mente fácilmente a una escena tipo «The Lord Of The Rings», golpeando con unos potentes arreglos corales y orquestales que gritan a todo pulmón que ni el «Hollywood Metal» ni el «Film Score Metal» han muerto, aumentando la excitación poco a poco para darle finalmente paso a lo que esperábamos: Distant Sky, que abre con toda la potencia que estos italianos nos tenían acostumbrados y con un Roby De Micheli totalmente inspirado, con unos riffs que recuerdan lo que fue ese Rhapsody de fines de los ’90, con la batería del siempre preciso Alex Holzwarth manteniendo el paso rápido y con precisión de relojero suizo, el aporte de Alessandro Sala en las cuatro cuerdas también es indispensable en la base rítmica de un tema con importantes quiebres donde el, a veces no bien ponderado, gran Fabio Lione se luce considerablemente, logrando transportarnos a ese universo fantástico donde debemos emprender el viaje hacia los cielos lejanos para alcanzar nuestro objetivo y encontrar lo que andamos buscando… un inicio de álbum como los de antaño.

Esto continúa con lo que fue el primer single del álbum y que le da el nombre a la placa, Into The Legend, abriéndose paso con una cortísima introducción de gaitas que es seguida por un pasaje de excelente Metal, seguido por un arreglo orquestal y coral. Tras un interesante quiebre, la voz de Lione hace su aparición intempestivamente para invitarnos a adentrarnos en la leyenda, hacernos parte de ella porque sólo los valientes lo logran, Staropoli muestra que al componer estos tracks realmente le puso alma, De Micheli le da el toque preciso de Metal pesado a un tema que suena tan épico como cualquiera de nuestros favoritos de esta institución del Power Metal. El interludio donde se da espacio el solo de guitarra es magistral, manteniendo el escenario de fondo de tal manera que el quiebre para llegar al final se da con total naturalidad.

Winter’s Rain abre con una guitarra bastante oscura que fácilmente nos deja sentir el frío de esta lluvia, la que luego es acompañada por una ambientación pesada y fría, la voz un tanto rasgada de Lione nos transmite ese sentimiento de resignación que se siente al escuchar la música y la ambientación. Un tema más bien lento que permite disfrutar las bondades compositivas que Staropoli nos regala, con excelentes arreglos corales por sobre todo, donde la orquestación es básicamente la protagonista, lo que no significa que De Micheli se quede sin espacio para lucirse, al contrario, la velocidad del track incluso le permite lucirse sin tanto esfuerzo. Es definitivamente una excelente pieza pero no clasifica, a gusto personal, como una de las mejores del disco y más adelante entenderemos por qué.

Continuamos con A Voice In The Cold Wind, una pieza que brilla primeramente porque nos recuerda tremendamente los sonidos de su gran debut, «Legendary Tales» (1997), con ese sonido barroco típico de los principios de esta tremenda banda. Es casi un viaje al pasado que fácilmente se puede interpretar como que el guerrero de hielo nos llama desde el viento frío para que recordemos que esto no ha terminado, con un pasaje de flauta maravilloso que logra, en un midtempo, mantenernos disfrutando la excelente mezcla entre el sonido actual y el sonido histórico de esta tremenda banda. Definitivamente uno de los puntos más altos de esta placa que brilla con sus guiños al pasado.

La tranquilidad se desvanece para darle paso a Valley Of Shadows, con ese sonido pesado y oscuro que Rhapsody Of Fire ha venido cultivando desde hace algunos discos, con Lione usando sus guturales en la entrada del track, que nuevamente logra generar emociones fuertes con los arreglos vocales hechos con esa voz lírica femenina, con esos pasajes en latín que tanto en coro como en la voz de Lione logran transportarnos a una dimensión oscura y sentirnos a las puertas de ese valle de las sombras, con un toque de majestuosidad que no sobrepasa lo estrictamente necesario. No se escucha en ningún caso recargado e incluso en algunos pasajes recuerda maravillas como las del gran «Dawn Of Victory» (2000).

No sería un disco de ROF sin una balada y, en este caso, esa responsabilidad se la lleva Shining Star, con una estructura que recuerda un poco a Wings Of Destiny. En realidad no es mucho lo que se puede decir de esta pieza siento yo, es una correctísima balada al estilo de ROF, pareciera estar dedicada póstumamente a alguien pero es sólo una apreciación sin tener más antecedentes. Una letra sencilla, con pasajes vocales de alta potencia y un apoyo orquestal y coral en la medida justa. Como siempre en las baladas de estos italianos, el que se roba la película es Lione, quien luce toda su técnica vocal.

Realms Of Light tiene un comienzo que no suena muy a la banda, pero se redime inmediatamente, dando paso a un track relativamente complejo, con interesantes quiebres rítmicos que hacen recordar sin mucha vergüenza trabajos como Queen Of The Dark Horizons, con pequeños pasajes que al menos personalmente recuerdan el disco homónimo del 2005 de Stratovarius, más específicamente unas secciones de Back To Madness, aunque este recuerdo lo traen unos cortos segundos del tema. De todas formas es una tremenda pieza, que también se alza como una de las mejores del disco, quizás la mejor, donde se nota a ciencia cierta que la relación de Staropoli con De Micheli da para grandes cosas y que el guitarrista logra entender sin dificultad lo que Alex quiere.

Rage Of Darkness es una patada en la cara desde el primer segundo, aunque baja un poco la intensidad para permitir que la voz de Lione haga su trabajo. Una pieza maestra dentro de esta nueva obra llena de calidad y Power Metal con sentimiento. Mostrando este nuevo sonido que no deja de ser Rhapsody Of Fire, lo más notable en este track en particular es el espacio que le dan al bajo de Sala para hacerse notar, realmente una maravilla que lleva a considerar que, por cada vez que caigamos, hay que levantarse por sobre la lluvia, que es la única forma de alcanzar el destino que nosotros mismos elegimos. Realmente este track pelea codo a codo con su antecesor por ser el mejor del álbum.

Finalmente nos encontramos con The Kiss Of Life, que empieza en modo balada, con sonidos barrocos que son reemplazados por los arreglos orquestales que mantienen la linea del comienzo y terminan dando paso a un coro en latín con potentes arreglos orquestales que le abren el camino a una pesada base rítmica y riff. La linea vocal de Lione en el principio no termina de ser convincente, pareciera no estar bien pensada o haber intentado hacer algo que no resultó, lo que se arregla considerablemente en el coro. Cabe destacar que tal como ROF siempre nos ha acostumbrado, el último track del disco es el más largo. Desgraciadamente, al menos según percepción personal, no necesitaba ser tan largo, aunque de todas maneras lo más importante de este tema es el pasaje que cantado en italiano, un excelente aporte al desarrollo de la canción y del disco, pero la extensión no acomoda tanto como, por ejemplo, en los finales de los discos de la «Saga Esmeralda». Aun así, es un muy buen tema, especialmente hacia el final del mismo, que cierra de muy buena manera un excelentísimo disco.

Claro que la cosa no termina aquí: la versión limitada del disco trae el bonus track Volar Sin Dolor que, tal como su nombre lo hace presagiar, está cantada íntegramente en español. Una guitarra clásica nos da el vamos para esta balada, la cual es básicamente una versión en nuestro idioma de Shining Star. Aunque se agradece el regalo para nosotros, los hispanohablantes, desgraciadamente el español no es para nada el fuerte de Lione. Además, la letra cambia drásticamente a algo tan meloso que molesta un poco, pero bueno, es un gesto importante que se agradece.

En una hora y once minutos Rhapsody Of Fire nos vuelve a encantar después de algunos trabajos que no terminaban de convencer, zanjando a gusto personal la discusión de quién es el heredero natural del sonido de Rhapsody, ya que acá se escucha una clara continuación de su trabajo y una gran cantidad de guiños a los trabajos más queridos de estos italianos. Puede seguir la discusión de cuál de las dos bandas es mejor, pero Rhapsody Of Fire toma ventaja en la discusión respecto a cuál banda suena más a Rhapsody, porque este 2016 Alex Staropoli y compañía nos lo dejan claro, pese a que no deja de extrañarse que el disco cuente una historia en su conjunto.

Otro punto importante de destacar es lo refrescante que es escuchar a Fabio Lione en su verdadero «elemento». Si bien no es discutible su talento en ningún sentido, especialmente cuando consideramos el rango vocal que posee, después de escucharlo en todas las bandas a las que ha «parchado» durante estos años, su voz empezaba a cansar un poco, especialmente porque el lugar donde suena 100% cómo es, no es otro que Rhapsody Of Fire (debo decir que mientras escribo esto empieza a sonar Dancin’ In My Dreams, un tema eurobeat que grabó bajo el nombre de J. Storm, así como para reforzar la idea de que Lione «le hace a todo» lo que venga para cantar).

Con su décimoprimer larga duración, los italianos nos dicen que tienen cuerda para rato y que nada ha cambiado, siguen siendo los reyes del Power Metal épico y que sí o sí necesitamos escuchar varias de estas piezas en vivo junto con nuestros clásicos favoritos, porque simplemente es una banda que sigue mereciendo respeto y hoy nos muestran que no se han quedado sin ideas. No es que hayan inventado nada nuevo, pero esto es lo que quiere escuchar un fan de Rhapsody y, cuando den un giro, uno prefiere que lo hagan bien y no de manera forzada como pasó con algunos de sus trabajos anteriores. Rhapsody Of Fire está lejos de morir.

 

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Apenas han pasado unos pocos días del 2016 y ya tenemos nuestra primera muestra de música en vivo: Delta, banda nacional de más de diez años de trayectoria, deleitaría nuestros sentidos con una presentación sólida, recargada e innovadora.

Los muchachos de Delta son una banda que no necesita mayor introducción en Chile, totalmente consagrados en el Power Metal y Metal Progresivo en la escena nacional se presentaba por primera vez en tierra chilena con su nuevo vocalista, Rodrigo Varela. Para muchos, Rodrigo viene a llenar un espacio vacío en la banda, a cubrir el puesto que dejó Felipe Del Valle que fue cubierto temporalmente por Consuelo Schuster; en esta jornada, Rodrigo demostró que no llegó a Delta para imitar a nadie, sino que viene a dejar su huella en la banda, su propia imagen y sello vocal.

Siendo las 21:15 se apagaban las luces de la sala SCD, una sala completa gritaba eufóricamente esperando el regreso de Delta, quienes el 2014 habían anunciado un descanso. Entre el humo, la introducción instrumental y los gritos de los fanáticos la banda comienza con lo suyo, el Metal, sin temor a nada se lanzan a reventar las cabezas de sus seguidores con Over & Over Again, una prueba de Rock Progresivo para iniciar una gran noche. Desde el momento en que Rodrigo comenzó a cantar, todas las miradas se clavaron en él durante toda la velada; sí, fue una prueba dura, aun con todo el apoyo de la banda se notaba un claro nerviosismo por parte de Rodrigo, y no es para menos, pues la situación lo ameritaba completamente. Seguía la banda con un clásico como Crashbreaker, una apuesta segura para demostrarle al público lo que Rodrigo era capaz de hacer, y no se equivocaron, pues Varela demostró una gran capacidad vocal.

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Sin duda, uno de los hitos más importantes en la carrera de Delta fue la participación en el «Progresive Nation at Sea”, un crucero en Estados Unidos donde trabajaron con nada menos que con el vocalista John West y grabaron New Philosophy, el single del último álbum de la banda. Es un tema que todos esperábamos, no sólo por ser catalogado el tercer mejor single en el “Progressive & Groove Radio” de Holanda, sino que como fue lo último que lanzaron, es el material más “inédito” de la banda. Seguimos con Who I Am, Black and Cold, Fragile, Doors Keep Spinning God or Science, primera canción grabada con la voz de Rodrigo, y se notó, pues le sienta casi perfecto a su registro.

Ya avanzada la noche se podía hacer una primera reseña sobre lo que había sido la banda hasta el momento: si bien Rodrigo se presentaba por primera vez con Delta en Chile, no era la primera vez que tocaban juntos, luego de once fechas en tour por España, el vocalista ya venía con bastante preparación para enfrentarse a un concierto de “visita”. Se notó su gran capacidad vocal, aunque quizás le haya faltado algo más de fluidez y conexión en su calidad de frontman de la banda, un recato que puede entenderse como normal pues son sus primeras presentaciones con la banda, cosa que sí logró plenamente una vez que bajó del escenario y comenzó a interactuar con los fans, en unos minutos que el resto de la banda atacaba con instrumentales sin descanso, Rodrigo estaba conociendo de cerca al público, selfies, saludos, abrazos, hasta uno que otro corazón roto dejó entre las chicas, en fin, si es que había quedado dudas de su unión con el espectador, ya no quedaban, una táctica muy bien aceptada e innovadora. Canciones como Desire Within, Blind, Burning Soul, Perfect Insanity, Regrets yDarkened Skies fueron un repertorio completo, dinámico y seguro para su presentación.

El concierto seguía Nicolás, Benjamin, Marcos y Andrés tomaban más fuerza que nunca para deleitarnos con una serie de interpretaciones poderosas, es primera vez que veo a Delta con tanto entusiasmo y fuerza en un escenario, ellos hacen un mix de técnicas, Benjamín, Marcos, Andrés y un balance increíble con Nicolás. Llegaba el final del concierto y por supuesto que los fans, ya enamorados de este nuevo Delta, no querían que terminara, y la verdad es que felizmente escuchábamos cinco canciones más de ellos. Siendo las 22.45 horas, la banda ya había desplegado una hora y media de un Rock/Metal de alta calidad. Un gran concierto, prólogo de lo que será su gira por Chile y del nuevo material que prometen lanzar acabada dicha gira.

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Luego del show, tuvimos el chance de conversar con Rodrigo Varela, quien nos contó su opinión sobre esta primera experiencia que cumplía aquí en Chile. Para Rodrigo, el presentarse en este nuevo escenario chileno, el cual no es lo mismo que presentarse en Europa, significó un cambio brusco: aquí Delta es local, son decenas de fans que van a escuchar a Delta y su material, no personas que van a conocer la banda. Asimismo, nos comentó sentir esa presión generalizada por cumplir expectativas dejadas por los antiguos vocalistas, sin ser una presión mala ni buena, sino que presión, por ende importa; aún así, ha decidido hacer el mejor de los trabajos y dar el 100% en este futuro tour que se viene por Chile.

Por último, conversamos con Benjamín Lechuga sobre el regreso de la banda a los escenarios nacionales, sin nuevo material, pero con nuevo vocalista. Nos manfiestó que la banda no puede estar más agradecida de los fieles, que quedaron realmente conmovidos con una Sala SCD llena luego de tanto tiempo sin tocar. Felices con Rodrigo, que más que un nuevo vocalista ha sido un nuevo integrante a la familia de la banda, que realmente se acopla 100% a sus personalidades y a su música. Aún así, destaca ciertos tecnicismos que se deben desarrollar e ir mejorando con el tiempo, al fin y al cabo, los cinco álbumes de estudio que tiene la banda no fueron compuestos pensando en la voz de Rodrigo, lo cual tiene a la banda con todo el entusiasmo de generar nuevo material, lo cual, promete, y mucho.

Setlist de Delta:

1.- Over & Over
2.- Crashbreaker
3.- New Philosophy
4.- Who I Am
5.- Black and Cold
6.- Fragile
7.- Door Keep Spinning
8.- God or Science
9.- Let’s Reach the Sky
10.- Desire Within
11.- Blind
12.- Burning Soul
13.- Perfect Insanity
14.- Regrets
15.- Darkened Skies

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Suma y sigue el listado de cantantes que se unen a «Ghostlights«, lo nuevo de AVANTASIA. Es el caso de Ronnie Atkins, vocalista de los daneses PRETTY MAIDS, respecto del cual no sólo se confirma su aparición en la próxima placa de AVANTASIA, sino que además formará parte de los shows del «Ghostlights World Tour«, que comenzará en Marzo de 2016 en Europa. Recordemos que Atkins ya había participado en la anterior placa de AVANTASIA, «The Mystery Of Time«.

Ronnie Atkins Avantasia

«Ghostlights» saldrá a la venta el 29 de enero de 2016, y además de Atkins, ya tiene confirmados a Michael Kiske, Jorn Lande, Geoff Tate, Dee Snider y Bob Catley.

 

 

Iron Maiden

Los británicos de IRON MAIDEN han anunciado, en su sitio oficial, que durante 2016 girarán por el mundo, esta vez en un avión mucho más grande que los anteriores, un Boeing 747-400 «Jumbo Jet», al que llaman «Queen Of The Skies», el cual, por supuesto, será pilotado por su vocalista Bruce Dickinson, que actualmente se encuentra tramitando su licencia para pilotar este tipo de aviones.

La banda anuncia que este nuevo «Ed Force One» llevará a los músicos, a su equipo y a más de doce toneladas de equipamiento, por alrededor de 88.500 kilómetros alrededor del mundo, con conciertos en Australia, Asia, Norte y Sudamérica, África y Europa, visitando 35 países en el llamado «The Book Of Souls World Tour«.

Aún no hay fechas confirmadas, pero conforme lo señala la propia banda en un comunicado oficial, se anunciarán dentro de las próximas semanas. Sin embargo, en el mismo comunicado, IRON MAIDEN anuncia que el tour comenzará a fines de Febrero de 2016 en Estados Unidos; luego, a comienzos de Marzo, visitarán México y por primera vez tocarán en El Salvador, además de ir a Costa Rica. Posteriormente, el Ed Force One se dirigirá a Sudamérica, con shows en Argentina, Chile y Brasil, para luego volver a Estados Unidos a fines de Marzo, y a Canadá en las dos primeras semanas de Abril. Finalmente, los destinos de la banda serán Japón (fines de Abril), China (por primera vez), Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica y finalmente Europa entre fines de Mayo y comienzos de Agosto de 2016.

Bruce Dickinson comenta: «aunque hemos trabajado en la logística de llevar un avión de este inmenso tamaño a un tour, ¡todavía tengo que aprender a pilotarlo antes de ir a cualquier parte! Así que actualmente estoy haciendo mi entrenamiento para calificar como piloto y capitán de un Boeing 747, lo estoy haciendo en Cardiff Aviation, mis dependencias de mantenimiento aéreo en Gales, donde hace poco obtuvimos un espléndido simulador de 747, con el cual ¡no puedo esperar para practicar! Estamos muy entusiasmados con la idea de llevar nuestro nuevo tour a fans que nunca nos han visto en vivo, y por supuesto volver a visitar a nuestros viejos amigos también. Pueden estar seguros que estamos trabajando duro para armar un show espectacular para nuestros fans«.

En la imagen siguiente, la banda explica gráficamente las diferencias de tamaño entre los aviones de las giras anteriores, y el Boeing 747 que los llevará por el mundo durante 2016.

Iron Maiden Ed Force One

 

Twisted Sister

Los norteamericanos de TWISTED SISTER han anunciado que durante el año 2016 realizarán su última gira, llamada «Forty and F**k It«.

A su vez, y tras el repentino fallecimiento a los 55 años de edad de su baterista A.J.Pero, a causa de problemas cardíacos, la banda liderada por Dee Snider ha anunciado que los shows previamente comprometidos por la banda se llevarán a cabo igualmente, y que el encargado de suplir a Pero será nada menos que el ex DREAM THEATER, Mike Portnoy. Al respecto, el guitarrista Jay Jay French comentó que TWISTED SISTER rendirá honor a Pero cumpliendo con sus obligaciones, con la ayuda de «un baterista profesional, que además es un amigo«. Cabe recordar que Pero, en 2013, reemplazó al propio Portnoy en la batería de ADRENALINE MOB.

Mike Portnoy

Además, los estadounidenses anuncian dos shows en homenaje a A.J.Pero. El primero de ellos se registrará en CD y DVD y se llevará a cabo el 30 de mayo en el Hard Rock de Las Vegas, mientras que el segundo se realizará el 13 de junio en el The Starland Ballroom de Sayreville.

 

Iced Earth

Los estadounidenses de ICED EARTH han anunciado que están comenzando el proceso de composición de nuevo material, tras un tiempo de para fundamentalmente a causa de una segunda operación en la espalda a la que debió someterse su líder, Jon Schaffer. Conforme a un comunicado publicado en el Facebook oficial de la banda, el disco tentativamente se titula «The Judas Goat» y su plan es lanzarlo a principios de 2016, para posteriormente hacer una gira promocional.

Jon Schaffer comenta: «la recuperación de esta cirugía ha sido más difícil que la primera, aproximadamente en el año 2000. Aunque he tenido algunos contratiempos, tengo confianza en que estoy listo para asumir mis labores en ICED EARTH, dirigiendo toda mi atención al proceso creativo, producción y futuras giras de la banda (…) vamos a comenzar a escribir y volveremos al estudio. La dirección creativa del nuevo disco está llena de emociones fuertes e intensas, como se puede esperar de un registro de ICED EARTH, y también de una amplia variedad de inspiraciones y temas. Tengo 100% de confianza que el lazo que esta banda ha forjado en estos años brillará a través de la música. Es una hermandad en todas sus formas, y los fans lo sentirán. No podría estar más orgulloso de los muchachos y de todo lo que hemos logrado juntos«.

Además, la banda contará con el retorno del baterista Brent Smedley, quien abandonó la banda por razones familiares en 2013, poco tiempo antes de grabar «Plagues Of Babylon».