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Avantasia en Chile 2016

Más de alguno pensó que jamás se daría este momento, pero se dio. Para unos el 2008, para otros el 2013, y para quien escribe estas líneas y varias otras personas más, este 20 de abril de 2016. Citando a un destacado deportista nacional, «nada es imposible«. Y es que si agrupar a verdaderos íconos del Metal en un solo show ya es demasiado, hacerlo en un “pack” llamado Avantasia lo es aún más.

Imposible no recordar los días en que varios de nosotros estábamos en el colegio, con un discman en mano y el fresco material de la Ópera Metal, liderada por Tobias Sammet, deleitando nuestros oídos. Fueron dos años seguidos de tremendos lanzamientos, y de seguro no pasaba por nuestras mentes el disfrutar del show en vivo. Un largo silencio de cinco años acrecentó nuestros temores, y ya no era solo olvidarnos de algún recital de Avantasia, sino que también pensamos que para Tobi el proyecto «ya fue», y que se enfocaría 100% a Edguy. Por suerte para todos, la historia fue otra.

Bajo el contexto del tour mundial de “Ghostlights”, su aclamado último lanzamiento,  el recinto de calle San Diego comenzó a llenarse tímidamente de jóvenes de polera negra. Uno recalca que se trataba de jóvenes porque el promedio de edad de los presentes cómodamente bordeaba los treinta años de edad. Como es de costumbre, una buena selección de música envasada para amenizar la espera, esta vez estuvo a cargo de Iron Maiden, AC/DC y Black Sabbath, entre otros.

Avantasia en Chile 2016Cuando el reloj marcaba las 20.42, y con unas 2.000 personas aproximadamente en el recinto santiaguino, al fin bajan las luces y comienza a sonar como introducción Also Sprach Zarathustra, tema que recuerda a la legendaria película “2001: Odisea en el Espacio”, compuesto a fines del siglo XIX por el alemán Richard Strauss. Junto a la música, un imponente telón de «Ghostlights» y la aparición del primer miembro en escena, Felix Bohnke y a los segundos la explosión del Teatro Caupolicán con el ingreso de Sascha Paeth y Oliver Hartmann en guitarras, Andre Neygenfind en el bajo, Michael “Miro” Rodenberg en el teclado y Amanda Somerville junto a Herbie Langhans en los coros. Todos ellos armaron la escena perfecta para la entrada de Tobias Sammet, el creador de toda esta historia, que se ganó la primera de múltiples ovaciones en una jornada que terminaría siendo inolvidable en muchos sentidos.

El tema de apertura fue nada menos que el “opening track” del último álbum, Mystery of a Blood Red Rose. Si bien es un tema midtempo y con un ambiente teatral,  no le costó nada encender los ánimos de los presentes en el teatro, con un público que se notaría enormemente participativo durante toda la jornada. Muy destacable el break que deja a Tobi cantando a capella, uno de mis momentos favoritos del tema. Tras unas breves palabras de Tobi, preguntándonos si estamos listos para tres horas de show, comienzan a sonar los acordes del tema que da el título al álbum, Ghostlights, junto con ello la aparición de uno de los integrantes más vitoreados de la noche, el hijo pródigo del Power Metal, el señor Michael Kiske. De más está decir lo que genera Michi en el escenario, de cómo su estilo inspiró a todos quienes siguieron su ruta ligada al Power Metal, y si temas como éste existen, es en gran parte responsabilidad del calvo alemán, cuya voz sigue siendo tan estremecedora y emocionante como en sus épocas más clásicas. Espectacular inicio del show.

Tras una excelente muestra del último largaduración, fue momento de mirar atrás en su repertorio, y la elegida fue Invoke the Machine, perteneciente al “The Mystery of Time”. El tema liderado por Ronnie Atkins, quien hacía su debut en nuestro país, y Tobias, llenó de energía a los presentes en “El Caupo”. Tobias, en uno de sus múltiples momentos «hablados» de la jornada, nos contó que era la primera vez en Chile por parte de Ronnie y que le habían contado lo bueno que era,  y tras cartón, Ronnie introduce Unchain The Light, de su última placa, y previo al coro del tema se une nuevamente Kiske, dando cátedra en el “High up in the open skies”. Escuchar ese coro en vivo es un regalo para todos quienes disfrutamos del Rock, para quienes sagradamente todos los días le dedicamos minutos de nuestras vidas a este arte.

Avantasia en Chile 2016

Nuevamente es momento del «The Mystery of Time«, y de su primer tema, The Watchmaker’s Dream. Pese a que no se pudo contar con Joe Lynn Turner en las voces (¡se pudo haber quedado, estuvo hace 4 días acá!), no perdió su esencia de ser un tema fresco y lleno de vida, con esos hermosos teclados Hammond, al más puro estilo Jon Lord y con la participación del enorme Oliver Hartmann en las voces además de la guitarra, con un trabajo y energía francamente impresionantes.

Llegaría el momento de volver algunos años atrás y se dio uno de los momentos más especiales de la noche. Tobi, con una cancha y carisma que no por ser conocidos dejan de ser impresionantes, introdujo la siguiente canción, explicitando que no iba a decir el nombre del tema, sino que en otros países, los teclados iniciales hicieron volar el techo de los respectivos recintos, y que esperaba que en Santiago de Chile ocurriera algo similar. Así, sin decir que se trataba de la mítica The Scarecrow, el pronóstico/deseo de Sammet se cumplió con exactitud y precisión, causando el delirio del público que además sabía que contaríamos en esta oportunidad con la gran y fantástica participación del noruego Jorn Lande, “The Striking Viking from Norway”, según palabras del propio Sammet. Definitivamente las palabras se quedan cortas para intentar explicar las sensaciones del momento en que el tema acelera y Jorn exclama “…Their evil eyes are looking down on you…”,  varios aún tenemos escalofríos. Tremendo. Y con el ingreso de Lande a escena, la banda tuvo un mini descanso, aprovechado por Sammet para anunciar una balada de su última placa, balada que también era algo «diabólica». Y la interpretación de Jorn con Tobias de Lucifer fue realmente notable.

Se retira Jorn de escena y sin mayor presentación salió a escena el genial Eric Martin, vocalista de Mr. Big, un tipo con un carisma y simpatía realmente llamativos, y que armó varios «juegos» con Tobias Sammet durante toda la jornada, e incluso Sammet lo llamó varias veces «Mr. Big Mouth», en un juego de palabras entre la banda originaria de Martin y su carácter «parlanchín». Pero el inicio de la participación del estadounidense sería con la emocionante balada What’s Left Of Me, que de acuerdo a cómo se dio el concierto, incluso ayudó a dar algo de descanso a las piernas, tras el arrollador comienzo.

Avantasia en Chile 2016

Luego de esto Eric queda en escena, se dirige al público y anuncia el primero de los varios temas pertenecientes al doble lanzamiento de 2010, The Wicked Symphony, que permitió unos merecidos minutos de descanso a Tobias y contó con la participación vocal de Eric, Oliver, Herbie, Amanda y Jorn, además de la fanaticada extasiada con este excelente tema que abre el disco de igual nombre, a la que prácticamente no le importó que no estuviera Tobi en escena, y dejó la voz con el «Hey man, in your hideaway / Where do we go from here / Heroes in the tragedy«.

Ya a estas alturas, más allá de estar disfrutando el show, llamaba la atención el gran caudal vocal del debutante Herbie Langhans. Y después de una hora de música, llega un momento esperado para varios de los presentes. Al escuchar el álbum «Ghostlights«, a varios nos llamó la atención y nos cautivaron los “hey hey hey” de Draconian Love, y ahora era su momento en vivo. Además, previo al comienzo del tema, Tobias nos cuenta que será el segundo single del disco, cosa que realmente no servía… para nada, pero que era bueno que lo supieran, causando la risa de buena gana de un público totalmente entregado y participativo. Fue realmente notable fue la actuación de Herbie, quien ya había estado acompañando a la banda en los coros, pero ahora su rol fue protagónico y salió ovacionado por su excelente cometido, mostrando un rango vocal fabuloso, pues en los anteriores temas no le hizo el quite a ningún agudo, y sus tonos graves más «góticos» en este tema sonaron tanto mejor que en el disco de estudio.

Avantasia en Chile 2016Nuevamente Tobias, un frontman respecto del cual quedan cortos los elogios, jugó al «misterio» con el siguiente tema, con su inicio de teclado, diciendo que apenas escucháramos las primeras notas reaccionaríamos enloquecidos. Miro Rodenberg tocó una nota y la gente se extasió, pero un muy simpático Tobias nos dijo que no, que una nota podría ser cualquier cosa, incluso podía ser una «shitty song«, provocando nuevas risas en algo que por momentos incluso parecía un café concert. Pero momentos después, Miro lanza el teclado de Farewell, un segundo «respiro» en la noche, pero un respiro más nostálgico, por llevarnos al año 2001 y al debut de la Ópera Metal. Amanda Somerville fue la encargada de suplir a la holandesa Sharon den Adel, compañera de Tobi en esta ocasión, Kiske se une en el último coro para aportar con una genial tercera voz. El público estaba tan extasiado que incluso interrumpió el final del tema, que es a capella entre TobiAmanda, para ovacionarlos e incluso manifestarse cariñosamente con Amanda y el clásico “mijita rica la la la la”, que los músicos no entendían porque es algo bastante chileno, pero que Amanda zanjó señalando que seguramente era algo bueno así que lo agradecía.

Junto a los mencionados anteriormente, se unen Jorn, Ronnie y Oliver a las voces para interpretar Stargazers, tema que abre «Angel of Babylon», quizás el punto más alto de ese disco (junto a Death is Just a Feeling), y con un Kiske nuevamente catedrático y estremecedor, especialmente en el coro. En el break post canción, comienza una breve interacción entre Kiske y Sammet con el respetable, una serie de “ceacheís” -en todo caso, la más potente ovación se la llevó Amanda que dijo muy bien el «chi chi chi, le le le«. Incluso nos animamos a cantar en alemán, cuando Tobi nos enseñó lo que según él era una canción de niños, pero su letra, «zieh dich aus, kleine maus» (algo así como «desvístete, ratoncito»), hace pensar lo contrario. Incluso fue a buscar su celular para registrar el momento y nos felicitó por nuestro alemán, muy bien hablado y pronunciado. Un momento jocoso y distinto a lo que uno normalmente vive comúnmente en recitales, y quizás eso haya sido un gran factor para que esta jornada fuese inolvidable, pasar de momentos divertidos a pasajes emotivos con extrema facilidad y fluidez.

Y como era tendencia, luego de un instante distendido y divertido, vendría otro pasaje de altísima calidad. Los primeros acordes de Shelter From The Rain hicieron al Caupolicán caer rendido a los pies de Avantasia. En aquellos entonces, cuando salió «Scarecrow» en el 2008, Michael Kiske se encontraba alejado del Metal, y más allá de algunas contribuciones puntuales, era poco lo que se sabía de él en este lado de la fuerza, por lo que haber tenido la oportunidad de escuchar esos temas nos devolvía las esperanzas… y tener la oportunidad de escucharlo en vivo, realmente es una emoción inexplicable, especialmente para quienes disfrutábamos por primera vez de un show de Avantasia.

Avantasia en Chile 2016

Tobias nos cuenta que nunca saben si van a poder volver a girar -algo similar a lo que nos dijo en la entrevista que le hicimos hace un par de semanas-, y que esperaba que el siguiente tema, que pertenece a su última placa, en caso de volver a tocar en vivo, se pueda transformar en un clásico. Y qué puntapié inicial para esa categoría de clásico se dio con los doce minutos de la imponente Let the Storm Descend Upon You, con un impecable Jorn Lande cargando sobre sus hombros la canción, y mostrando lo mejor de sí, en compañía de un aguerrido Ronnie Atkins y por supuesto de Tobias.

Jorn Lande, a quien uno ve como un tipo algo más serio, interactuó muy divertidamente acerca del alcohol con Tobias, que incluso se burló del noruego imitando una caminata notoriamente ebria, causando nuevas risotadas generalizadas. Pero como fue costumbre, de un momento divertido se pasaría a un pasaje más sobrecogedor, para quienes que gozamos el Metal de todo corazón, que llegó con tres mazazos directos a nuestras almas, tres disparos directo a nuestras bases como rockeros. Jorn nos presentó el primero como uno de sus temas favoritos de Power Metal, más allá de las canciones de Helloween o de su ex banda Masterplan, la gran Promised Land, realmente un agrado volver a escuchar este tema en vivo con el imponente vozarrón del noruego. Y luego se van los músicos del escenario y comienza a sonar la intro Prelude, que por supuesto sirve de aperitivo a un tema insignia de la banda y del Power Metal como Reach Out For The Light, con las voces cruzadas de Kiske y Sammet sonando tremendamente poderosas. Y después de esto, Kiske nos exige, con justa razón, que para la próxima el show esté “sold out”, pues se veían varios asientos vacíos en la parte superior del Teatro -uno no puede entender cómo un show de esta calidad puede no tener la masividad que merece-, y nos dice que al fin va a cantar un tema menos «speed» pero que es «groovy«, iniciando él mismo los «o-ooo-ooo» de Avantasia, a estas alturas un verdadero clásico. Este tridente de Promised Land, Reach Out for the Light y Avantasia, es casi una definición de todo lo que esta banda es. Puede haber temas más teatrales, más largos, pero difícilmente puedan emocionar más que alguno de estos tres, y la reacción del público así lo premió. Cuando algún día el teatro sea remodelado, y se haga algún documental con los clásicos que allí se han visto, seré uno de los primeros en encadenarme para que se incluya alguno de estos temas, y en especial el show de este 2016.

Avantasia en Chile 2016

Tras este peak emotivo, Tobias se fue a descansar algunos minutos, por última vez en la jornada, y el show continuó con el opening track de «The Scarecrow«, Twisted Mind, por cierto sin el retirado ex Kamelot Roy Khan, y sólo interpretada por Ronnie y Eric, que con su atrapante carisma inició los «wo-ooooo» del principio, prácticamente mandando al suelo al Teatro. Y Eric se queda en escena cuando vuelve Tobias, que nos cuenta que el siguiente tema lo canta él junto a Bob Catley, pero que lamentablemente en esta oportunidad Bob no pudo girar con ellos pues está con su banda Magnum en Alemania, pero que es parte de la «familia de Avantasia«. Tobi nos dice que por esta razón le pidió a Eric si podía cantar esta canción, porque quería desesperadamente tocarla, y por suerte accedió. ¡Y qué canción! Nada menos que la enorme The Great Mystery, una pieza épica y emotiva, y que Martin supo sobrellevar de excelente el tema y ponerse los pantalones del veterano intérprete británico.

Tobi y Eric, interactuaron con el público de manera muy divertida, ante un público entregadísimo, primero Eric haciendo un guiño a Mr. Big y luego Tobi yendo a buscar su celular para grabar un saludo del público para Bob Catley, que decía “Hey Bob, Comeback!”.Es llamativo el cariño y admiración que Tobias profesa por Catley, y lo mejor de todo es que se nota que ese afecto es algo honesto y desinteresado, y que no viviría en este instante su última manifestación, como veremos. Así, mientras Tobi seguía grabando con su celular en la mano -de hecho, subió el video a Facebook, como lo prometió-, la banda nos interpretó el penúltimo tema previo al “encore”, Dying For An Angel, con Eric supliendo al legendario Klaus Meine de Scorpions, de excelente manera, y nuevamente con estribillo coreado por todos los asistentes.

Avantasia en Chile 2016Y ya con casi tres horas de show, Tobias queda como único vocalista para el último tema de la primera parte del show. Sammet nos dice que también este tema lo canta con Bob Catley pero que no lo iba a reemplazar con nadie, sino que iba a tratar de reemplazarlo él mismo. Y de verdad fue un momento alucinante. Tobi nos dice que pongamos atención a la letra del tema, que leyéramos entre líneas, que esta historia aún no termina. Si le quedaba algo por demostrar a Tobias, lo hizo con The Story Ain’t Over, porque no fue que simplemente cantara solo este tema, sino que derechamente imitó a Bob Catley en las partes donde a éste le correspondía cantar, tanto en su impostación vocal como en ese clásico movimiento de manos del británico. Realmente fabuloso e irrepetible.

La banda se retiró ovacionada del escenario pero volvió tras un par de minutos. Unos amigos ecuatorianos le lanzaron una bandera de su país, y pese a que a la banda le costó identificar de dónde era la bandera –Tobi asumió que la geografía no era lo suyo-, fue un bonito instante de unión latinoamericana, y de hecho el mismo Tobias dijo en ese momento que en el mundo del rock y la música tiene que haber hermandad y amistad. Además había muchachos venezolanos que esperemos hayan tenido una buena estadía en Chile. Así, llegaría el primer tema del encore, Lost in Space, cantada por Tobi y Amanda, que fue muy coreada por el público, y además se le guarda gran cariño, pues cuando pensamos que Avantasia terminaba en los «Metal Opera», este single sirvió como una luz que guiaría un prometedor futuro. Vaya que lo fue.

El fin comenzó con la presentación de la banda que a decir verdad hizo un trabajo extraordinario, tres horas y media de música y de alta precisión, con una virtuosa dupla de guitarristas (Sascha Paeth, el productor y gestor importante de todo esto, da para un review completo con su vasta carrera en la música, y Oli Hartmann con su enorme caudal vocal y su gran talento en la seis cuerdas) que podrían ser los Tipton/Downing del siglo XXI, un teclado que le da sello propio a Avantasia y la sólida base rítmica de Bohnke y Neygenfind. La presentación abrió camino al ya clásico medley compuesto de Sign of the Cross y The Seven Angels, con la presencia de todos los integrantes en escena. Cinco minutos para estos dos temas no son para nada suficiente, pero si pensamos en casi tres horas y media de recital, no podemos ser tan exigentes, ¿o sí? Tras ello, la banda se despide del escenario, a eso de las 00.15 horas, dejando atrás un espectáculo que permanecerá por mucho tiempo en nuestras retinas y sentidos.

Avantasia en Chile 2016

Seguramente, en un concierto muy nutrido de vivencias extramusicales, se nos quedan varias cosas en el tintero (Hartmann imitando a Pavarotti o siendo felicitado por Sammet por el hecho de que la gente le haya gritado «Oli, Oli» por primera vez; o Kiske poniendo una bandera chilena con el logo de Avantasia al fondo del escenario; o que el público le sugirió tomar «piscola» y «chimbombo» a Jorn Lande; o Tobias con las baterías de su micrófono muriendo y diciendo que siempre en Chile pasa algo, que el 2008 había alguien «dead drunk» y el público cantó «Matos, Matos«; y tantos otros). Pero cada asistente seguramente atesorará este recital, porque realmente fue un espectáculo formidable. Más allá del factor económico, cuesta muchísimo entender porqué un show de esta calidad no puede llevar muchos más asistentes. Estas oportunidades debemos cuidarlas, para no estar siempre con el temor que cada show puede ser el último, cosa que en realidad puede ser, pues no necesariamente las agendas de estos músicos volverán a calzar como ahora.

En líneas generales, un show que en lo técnico no tuvo contratiempos ni grandes errores, con un nivel de volumen correcto (nadie debe sentir el pitito en el oído en estos momentos) y con buena definición. Pero además, la calidad técnica y vocal de los participantes fue realmente sublime, que contó merecidamente con el apoyo de público que si bien no repletó el teatro hizo sentir su alegría y emoción con cada tema, estando absolutamente a la altura de las circunstancias, ayudando al espectáculo y a que fuese evidente que banda lo estaba pasando tan bien como nosotros. Y fue un show plagado de detalles, de instantes pequeños, de complicidad entre la banda y el público, realmente irrepetibles. Sólo podemos agregar que con esta tercera visita queda claro que, tal como lo dijo el propio Tobi, si hay una nueva gira de Avantasia por el mundo, Chile será un lugar a visitar. ¡Gracias Avantasia por este tremendo espectáculo, y no dejen de visitarnos!

Setlist de Avantasia:

  1. Mystery of a Blood Red Rose
  2. Ghostlights
  3. Invoke the Machine
  4. Unchain the Light
  5. The Watchmaker’s Dream
  6. The Scarecrow
  7. Lucifer
  8. What’s Left of Me
  9. The Wicked Symphony
  10. Draconian Love
  11. Farewell
  12. Stargazers
  13. Shelter from the Rain
  14. Let the Storm Descend Upon You
  15. Promised Land
  16. Prelude / Reach Out For The Light
  17. Avantasia
  18. Twisted Mind
  19. The Great Mystery
  20. Dying for an Angel
  21. The Story Ain’t Over
  22. Lost in Space
  23. Sign of the Cross / The Seven Angels

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Accept en Chile

Tras la última visita de los alemanes de Accept a Chile, coincidentemente también en Abril, pero del 2013, quedó la vara muy alta por lo que significó para la fanaticada chilena, que una agrupación tan emblemática para el Heavy Metal eligiera nuestro país para dejar un registro en vivo, y a la vez, cómo la banda disfrutó y quedó perpleja por la forma en que se desarrolló esa mágica noche de hace tres años en el Teatro Caupolicán.

Así, llegaría el día para reencontrarnos con Wolf Hoffmann y los suyos, bajo el marco de la gira de su última placa, «Blind Rage», con Accept dejando como broche de oro a Chile para culminar su paso por Sudamérica. Esta vez la cita era en el Teatro La Cúpula, en el Parque O’Higgins, acompañada de una lluviosa noche.

La invitada para calendar motores fue la emblemática agrupación nacional Pentagram, tal como la anterior visita de Accept a Chile. Y vaya que lo hicieron, cuando el reloj marcaba las 20:00 horas en punto comenzó a sonar toda la energía  y la puesta en escena de los nacionales, comandados por Anton Reisenegger, con un teatro virtualmente lleno. Se daba inicio a una jornada que prometía ser memorable.

Accept en Chile

Pentagram mostró energía, precisión y experiencia, pese a no estar frente a su público más objetivo, demostrando porqué son los referentes que son hasta el día de hoy. Un show de alta calidad, con cortes llenos de poder y oscuridad como Demoniac Possession, Horror Vacui y Grand Design, entre otros. Realmente Pentagram brindó una gran antesala para lo que se venía, un sonido formidable y una gran y sobria puesta en escena. El rol de las luces y humo hizo que lo entregado en el escenario por la banda nacional, aunque fuera un tiempo muy limitado -menos de media hora-, haya dejado lo mejor de sí ante los asistentes que ya comenzaban a repletar una Cúpula que prácticamente no tenía espacios vacíos.

Llegaba el momento de sacudir nuestras cabezas, saltar y corear himnos que nos han marcado toda una vida. Accept, la agrupación germana que le dio su propio eje al Heavy Metal, saltaba al escenario apenas pasadas las 21:00 horas, con un teatro repleto. Y no podía ser de otra forma con tales monstruos del Rock.

Accept en Chile

Se apagan las luces, y al sonar la introducción de su último trabajo «Blind Rage», la expectación se tomaba cada alma de todos quienes llegamos para disfrutar de un show que reviviera  lo último visto en el Teatro Caupolicán. El primero en salir en escena fue Christopher Williams, quien con un gran carisma generó la algarabía del público para finalmente desbordarse por completo al sonar la inconfundible e imponente guitarra de Wolf Hoffmann  en Stampede. Se daba inicio a una noche respecto a la cual, en esos momentos, no dimensionábamos lo increíble que resultaría ser. Mark Tornillo sale a lucir una puesta en escena sólida, el sonido de la banda era perfecto. La respuesta del público en el coro de Stampede hacía sentir que se trataba de un clásico de la banda y no un corte de su más reciente trabajo. ¡Qué tremendo inicio de concierto nos acababa de entregar Accept! Y sin más preámbulo se deja caer sobre el escenario Stalingrad, tema homónimo a su penúltimo disco, que desató la locura en la fanaticada, que coreó desde principio a fin. Stalingrad hizo disfrutar uno de los mejores solos que tiene en su haber Wolf Hoffmann, con ese fabuloso tributo al himno ruso.

Accept en Chile

Se da un espacio para las primeras palabras de saludo y agradecimientos de Mark Tornillo hacia el público chileno, que nos grita, en un esforzado pero correcto español, «¡qué pasa conchetumadre!«, causando la ovación y carcajada general del respetable. Y se pensaba en un pequeño respiro, cosa que no sucedió. Se vino el tercer “mazazo”, también desde la placa «Stalingrad», Hellfire. Era el tercer tema sobre el escenario y la euforia de la gente iba en aumento. Con este tema Mark Tornillo mostró su protagonismo, calidad y lo cómodo que se siente siendo parte de Accept, y a estas alturas una pieza clave en el gran momento que pasa la banda. Y cómo no, si la tríada escogida para dar un extraordinario comienzo al concierto, no incluyó ningún clásico antiguo de la banda, no fue necesario en esos momentos. Qué revitalizante poder vivir y darse cuenta de eso. Accept, desde su regreso con «Blood of the Nations», revitalizó el género con temas de la altura, peso y calidad como en su mejor época.

La noche daría un salto en emociones y energía, y por cierto, una banda con la trayectoria de Accept en algún instante tenía que trasladarnos a otra época. Y ese momento llegaría de la mano de London Leatherboys, Living for Tonite, Restless and Wild su inicio fue uno de los momentos más espectaculares de la velada- y la magnífica Midnight Mover. Imposible no emocionarse al sentir, vibrar, corear y saltar estos “hitazos” con los que muchos soñamos algún día sentir en vivo, y ese día había llegado. ¡Cómo rugen las guitarras en cada solo y riff! Peter Baltes con su inconfundible carisma y complicidad junto a Wolf Hoffmann, nos hacen disfrutar de un sentido de espectáculo increíble. Se distribuyen en el escenario de manera que todo espectador pueda disfrutar de su presencia, coordinan pasos entre puentes, fraseos y cortes instrumentales. Realmente alucinantes momentos entregados por la banda germana.

Accept en ChileEra momento de volver al motivo de la gira. Mark, en una de las pocas veces que se dirigió al público, nos cuenta que están terminando una larga gira, que incluso han tenido cambios de alineación, y anunció un tema de su última placa que homenajea a las grandes e influyentes bandas del estilo, la gran Dying Breed. Y a continuación uno de los temas más destacados de «Blind Rage», Final Journey, con su genial adaptación en el solo de «Morning Mood» de Edvard Grieg, un nuevo guiño clásico que el enorme Wolf Hoffmann le regala al mundo del Heavy Metal. Ambos cortes simplemente demoledores, coreados por la gente.

La simpleza y magia vuelven a brotar con una belleza de canción como lo es Shadow Soldiers. Con un comienzo pensado para la versión en vivo, la respuesta del público no se hizo esperar. Junto a un teatro completo acompañando con palmas, también se sumó como coro a la guitarra de Wolf Hoffmann. La emoción entregada en la interpretación de Mark Tornillo en Shadow Soldiers es para quedar con los pelos de punta.

Algo sencillamente espectacular fue escuchar el riff de Starlight, que marca el inicio de «Breaker«, desatando la locura en el público que hacia caer la Cúpula en cada “Starlight, Shining bright” con Mark Tornillo. Tanto Christopher Williams como Uwe Lulis, este último pese a su perfil más bajo, derrochan energía y gratitud, de la posibilidad de ser parte del alma e historia de Accept. Christopher Williams tomaba sin pudor la iniciativa en cada corte para alentar al público a que desatara todo el Rock contenido en sus venas. Y luego, Bulletproof nos llevó al «Objection Overruled«, dejando sentir todo su Rock en el escenario para ser cantado a todo pulmón por un público a esa altura totalmente encantado. Que bien que suenan clásicos tan característicos del gran Udo Dirkschneider en la voz de Mark Tornillo.

Era momento de hacer referencia al gran disco que nos trajo de vuelta a esta revitalizada y genial versión de Accept, No Shelter de «Blood of the Nations», que con potencia y energía que dieron el espacio para que Wolf Hoffmann  y Peter Baltes saquen todo su lado lúdico jugando a una batalla de solos entre guitarra y bajo para demostrarnos lo bien que lo pasan sobre el escenario.

Accept en Chile

Punto aparte para el momento vivido en Princess of the Dawn, uno de los más altos de la noche. Misticismo y con un público entregado al torbellino de energía que provoca Accept. Princess of the Dawn fue uno de los temas cuya versión en vivo deja realmente conmovido y sin voz, pues se corea de principio a fin.

Con una cara llena de satisfacción se veía a Mark Tornillo, al ver cómo se coreaba Dark Side of My Heart del más reciente trabajo, emoción que aumentaba con descontrol y energía entregada por la fanaticada chilena en Pandemic, otro corte de la época reciente de la banda que funciona en vivo como si fuese un clásico.

Una clase magistral de virtuosismo se vivió junto a la velocidad y potencia de Fast as a Shark, variando levemente la versión de estudio para resaltar el solo de guitarra de Uwe Lulis junto a Wolf Hoffmann, quienes se apoderaron del escenario con una puesta en escena arrasadora. Tras esto, y habiendo transcurrido una hora y treinta y cinco minutos que se fueron volando, Mark se despide y nos da las gracias.

Accept en Chile

Luego de tal nivel de entrega, probablemente nadie podía enojarse si el show realmente se terminaba ahí. Había sido una clase del mejor Heavy Metal que se puede sentir. Pero no, el público quería más y Accept venia preparado para darnos un espectáculo que quedará grabado a fuego en nuestros corazones. Se abría paso a sencillamente un momento épico y magnífico de la noche, la banda vuelve a escena y nada menos que con la gigantesca Metal Heart, que hizo vibrar y cantar a todo pulmón a una extasiada Cúpula, momento en que la gratitud se hacía notar en los rostros de toda la banda. Sabían que era un momento único y especial. Con el corazón a punto de estallar de todos los que coreamos de principio de fin un verdadero himno como lo es Metal Heart, comienza sin dar espacio el mínimo respiro Teutonic Terror. Se vino abajo el teatro, todos saltando al ritmo del tema que quizás define por sí solo a esta nueva etapa de Accept, una banda simplemente demoledora. Teutonic Terror es simplemente uno de los mejores clásicos modernos, un verdadero hachazo de terror germano.

Tras pasar una verdadera aplanadora como lo es Teutonic Terror, Accept nos regala un cierre dorado, para el que sin dudas fue uno de los mejores conciertos vividos en los últimos tiempos. De su extraordinario repertorio saca a lucir Son of a Bitch que es simplemente un regalo y privilegio poder corearlo en vivo, con su gran coro y ese alarido tras el «cocksucking motherfucker I wasright! Take this!«- y la infaltable Balls to the Wall, en donde simplemente tanto Accept y el público no se guardaron nada. El nivel de participación del público pone los pelos de punta y eriza la piel. El recorrido del tanque con corazón de metal, llegaba a su fin, tras exactas dos horas de espectáculo, y con una banda despidiéndose del escenario, haciendo la clásica reverencia con una gran bandera con el logo de la banda.

Accept en Chile

Aunque nos costó bastante salir debido a que sólo había una vía abierta -situación que pudo haberse transformado en un problema severo-, nos retiramos del teatro con la sensación de haber vivido algo único, con emociones que alimentan el alma tras un show preciso y demoledor en cuanto a sonido, brillante en la puesta en escena, gratificante en la entrega de vivir lo mejor de una época pasada, pero en el presente y con más futuro que nunca, ya que Accept son dueños, amos y señores de un Heavy Metal simplemente perfecto.

Setlist de Accept:

  1. Stampede
  2. Stalingrad
  3. Hellfire
  4. London Leatherboys
  5. Living for Tonite
  6. Restless and Wild
  7. Midnight Mover
  8. Dying Breed
  9. Final Journey
  10. Shadow Soldiers
  11. Starlight
  12. Bulletproof
  13. No Shelter
  14. Princess of the Dawn
  15. Dark Side of My Heart
  16. Pandemic
  17. Fast as a Shark
    Encore:
  18. Metal Heart
  19. Teutonic Terror
  20. Son of a Bitch
  21. Balls to the Wall

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The Gentle Storm en Chile

Una noche extraordiaria fue la que vivimos en Santiago este 09 de abril, gracias a la presentación de tres bandas que inundaron de talento, mística y pasión el Teatro Cariola. Algo en común que compartían estas tres presentaciones, es que todas ellas estaban lideradas por mujeres, siendo las grandes protagonistas de la noche. La belleza femenina se tomó el teatro, lo cual no es demasiado común en esta esfera de la música, por cuanto se agradece un montón, tanto musical como visualmente por supuesto. Pasamos a revisar lo que fue esta tremenda velada.

CRISÁLIDA

Siendo las 19:30 horas en punto, y con unas 150-200 personas ya en el teatro, saltaba al escenario Crisálida, banda nacional ya conocida por todos (o casi todos) gracias a una impecable carrera con más de quince años de trayectoria.

El trabajo de Crisálida es impecable en todo aspecto, es de lo más profesional que podemos encontrar en territorio nacional. Todo está muy bien cuidado, desde la ejecución musical propiamente tal, hasta los detalles estéticos de su presentación, es una propuesta coherente compuesta por muchos elementos que no hacen más que enaltecer el nombre de estos embajadores del Rock progresivo (si se puede encasillar en algo…). Todo esto se vio potenciado por un sonido realmente increíble. No había escuchado tal sonido en el Cariola, así que fue una tremenda y agradable sorpresa, muy buen trabajo de la mesa.

The Gentle Storm en Chile

El show comenzaba con Cabo de Hornos, opening track de «Terra Ancestral», su entrega más reciente. Es un tema que parte reposado, denso, y que va ganando potencia y dinámica a medida que se suceden los compases. El sonido en términos generales estuvo impecable desde el comienzo, el único detalle es que la voz estaba levemente baja, detalle que no empañó en nada el inicio de la velada. Mientras Cinthia hacia extensivos sus agradecimientos por estar desde temprano apoyándolos, partían inmediatamente con Hidromachi, también perteneciente a su último lanzamiento. Un tema muy en la vena progresiva, con suaves arpegios, riffs poderosos y una lírica llena de sufrimiento. A estas alturas el canal de la voz ya estaba perfectamente ecualizado, y el sonido era sencillamente perfecto, dando paso a Lágrimas Negras del mismo disco, canción más reposada que permite bajar un poco las revoluciones del show.

Cinthia es una frontwoman imponente pero a la vez delicada, es un placer ver como maneja el escenario y siente cada palabra que pronuncia en esas maravillosas letras que hablan de Chile, de nuestra realidad, de nuestros ancestros, de la naturaleza que nos rodea y de las injusticias que sufrimos, entre otras cosas. A su vez, el trabajo en las cuerdas de Damian y Braulio es sencillamente extraordinario, mucho virtuosismo, mucha clase, y mucha fuerza sobre todo en los riffs, donde encontramos sonidos que se suceden cómodamente entre lo sutil y lo violento, rememorando sonidos que van desde Pink Floyd hasta Meshuggah. Y para que hablar de Rodrigo en la batería. Brutal. Un hombre que vibra con cada baquetazo, y que demuestra su emoción ejecutando a la perfección cada compás que dan forma a las complejas estructuras que nos ofrece Crisálida.

La primera gran explosión del público se daba con Morir Aquí, single su último disco «Terra Ancestral», un tema exquisito que habla del vacío espiritual de la ciudad presentado como concepto de desilusión. El fiato, la experiencia en el escenario y todo el carrete de estos músicos no es en vano, es una banda que sabe perfectamente lo que está haciendo, son cómplices, hermanos en el escenario y se nota cuanto aman lo que hacen. El público lo sabe y devuelve el cariño con cerrada ovación al término del tema. Finalmente, nos entregan Raco, único tema “antiguo” que nos presentarían en esta ocasión, cerrando de gran forma una presentación llena de virtuosismo y pasión.

The Gentle Storm en Chile

Crisálida es una apuesta segura, donde puedes ir all in, y sabes que saldrás ganando. Esta vez no fue la excepción. Un extraordinario inicio de velada.

Setlist de Crisálida:

  1. Cabo de Hornos
  2. Lágrimas Negras
  3. Hidromachi
  4. Morir Aquí
  5. Raco

KARI RUESLÅTTEN

Siendo las 20:30 horas y con unas 400 personas en cancha aproximadamente, se apagan las luces y Kari se toma el escenario, acompañada de su guitarrista Jostein Ansnes, donde la tónica sería compartir una jornada íntima, sentimental, melancólica si se quiere… alejada del Rock y el Metal propiamente tal. No hay batería, no hay distorsión, no hay más en el escenario. Una guitarra acústica, teclados y una voz angelical.

La ex cantante de The 3rd And The Mortal tiene una voz preciosa y un registro privilegiado. Maneja sus cuerdas vocales a la perfección, manteniendo siempre su voz templada incluso en esos tonos que parecen imposibles. A veces operática, a veces romántica, Kari se mostró tremendamente cercana durante todo el show. Pequeñas conversaciones daban paso a cada tema, que explicaban el origen de las canciones, de que trataban, y qué pasaba por su mente al momento de componerlas, lo cual permitió al público adentrarse en su show, aun cuando fuera un tanto desconocida para muchos de los presentes. Nos permitió conocerla un poquito más. Por ejemplo, nos contaba que a través de una encuesta que hizo en Facebook, alguien le recomendó leer y escribir sobre Pablo Neruda, sugerencia que fue tomada por ella y quedó pasmada con la forma de ver el mundo que tenía nuestro Nobel de Literatura. Tanto así que compuso una canción acerca de su poesía y por supuesto, la interpretó para nosotros. Ese tipo de cosas hicieron que el público entrara en sintonía inmediatamente con Kari, y fuera cómplice de un show redondo.

The Gentle Storm en Chile

La mayoría de las canciones consistían en el canto de Kari más el acompañamiento en guitarra de Jostein, en otros temas ella tomaba el control de las teclas y acompañaba su canto al son del piano eléctrico. También Jostein se dio mañana de cantar junto a ella en unas muy buenas armonizaciones. Más adelante Kari cantaría un tema a capella.  Y así varios detalles que enriquecieron una presentación sencilla, honesta, pero muy rica sentimentalmente hablando, y muy agradable al oído de todos los asistentes me atrevería a decir, incluso de aquellos chascones más mañosos y asiduos a la música más «carnaza».

Cerca de las 21:30 horas y después de diez temas aproximadamente, Kari se despedía del público tremendamente agradecida por el recibimiento, y la ovación no se dejó esperar, cuando la cancha del teatro ya estaba prácticamente llena.

Setlist de Kari Rueslåtten:

  1. Battle Forevermore
  2. Spindelsinn
  3. Why So Lonely (canción de The 3rd and the Mortal)
  4. Paint the Rainbow Grey
  5. Other People’s Stories
  6. Make Me a Stone
  7. Nordnat
  8. Wintersong
  9. Exile
  10. To the North

The Gentle Storm en Chile

THE GENTLE STORM

Mucha expectación había generado la visita de The Gentle Storm, mas siendo honestos, en realidad el factor que generaba expectación no era otro que la extraordinaria Anneke Van Giersbergen. Es la holandesa quien genera admiración y hasta devoción para muchos, y a razón de eso es que este show era esperado por muchos. Sin ir más lejos, las poleras de The Gathering inundaban el teatro por todas partes.

Este podría considerarse “un proyecto más” de Anneke, conocida y reconocida obviamente por su exitosa trayectoria en The Gathering, pero para nuestra fortuna, este no es simplemente un proyecto más… ¡Es un proyectazo! Y cómo no, si proviene de la mente maestra de uno de los compositores más talentosos que ha parido Europa en términos de Metal, el mismísimo Arjen Anthony Lucassen, responsable de proyectos como Ayreon y Star One, entre otros. Lamentablemente el gigante holandés no estaría girando con The Gentle Storm, por cuanto tendremos que seguir esperando la oportunidad de verlo alguna vez en vivo por estos lugares.

Cumpliendo con la hora pactada y con un teatro prácticamente lleno, comienzan a sonar las primeras melodías envasadas que nos introducen a The Endless Sea, opening track del disco que nos vienen presentando, «The Diary». Los músicos toman posición en el escenario y la fiesta comienza, con un sonido demoledor desde el primer instante. Anneke es recibida con una gran ovación y Marcela Bovio (Stream of Passion) en segundo plano acompaña en las voces a la holandesa, conformando un dueto formidable. El tema tiene pasajes lentos, otros más rápidos, acústicos y otros más tormentosos, que permitían ir afinando las perillas que hasta el momento no presentaban problema alguno. El solo de guitarra da paso a la primera gran ovación del público y luego, sin mayores pausas, comienza la melodía celta/irlandesa de Heart of Amsterdam, uno de los singles del disco y sin duda uno de los mejores temas de la placa. Así lo entiende el público porque el teatro se inundó de algarabía, todos saltaban al ritmo de la melodía principal y acompañaban la felicidad de Anneke reflejada en su rostro sonriente. El solo de guitarra varía un poco respecto del original, pero luego el tema sigue su maravilloso curso hasta rematar con un último coro y una ovación cerrada para este tremendo tema.

The Gentle Storm en Chile

El concierto sigue con The Brightest Light, excelente elección pues es sin duda uno de los más pesados de su catálogo, y estaba perfecto para equilibrar la felicidad que nos había producido el tema anterior. El comienzo fue brutal, toda la banda haciendo headbanging al mismo tiempo, contagiando al público que respondía al ritmo de la marcha tormentosa, conformando una muy buena postal. Aquí pudimos apreciar un activo dueto entre Anneke y Marcela. Esta última es muchísimo más que una voz secundaria, pues tiene una voz despampanante, tiene presencia, manejo, y las armonías con Anneke suenan muy bien, se complementan perfecto. La parte instrumental del final sonó demoledora.

El azote siguió con The Storm, otro de los temas más heavy de su repertorio, bien a lo Devin Townsend si se quiere, de ritmo ágil y pesada. El sonido en este tipo de temas es donde más deslumbraba, que manera de sonar bien la base rítmica y las guitarras, brillantes y pesadas a la vez. Brutalmente perfecto. Y la cara de Anneke era para ponerla en un marco, se veía tremendamente sorprendida y agradecida por la reacción y la magnitud del respetable.

Para el siguiente tema vemos que Marcela se retira del escenario, lo cual era señal de algo inevitable: se venía la primera canción ajena a The Gentle Storm. Y así nomás fue. El tema elegido fue Eléanor, uno de los clásicos de The Gathering. La euforia no se dejó esperar, y ahí se notó que el público era en gran parte fanático de dicha banda, pues la corearon de principio a fin. Un acierto en el setlist. Luego para bajar revoluciones llega New Horizons, un tema menos eufórico que los anteriores, pero no por eso menos bueno, de hecho es excelente también.

The Gentle Storm en Chile

Los músicos salen del escenario, y solo se queda Anneke con su guitarra, y nos presenta dos covers más que serían el deleite del público: Wish You Were Here, clásico inmortal de Pink Floyd, y Saturnine, clásico inmortal de The Gathering. Ambas canciones fueron cantadas de principio a fin, en un ambiente muy íntimo, de fogata se podría decir, con una Anneke impecable en la guitarra y voz. La postal del público entonando Saturnine fue memorable, había mucha emoción, nostalgia y pasión en el canto del público, las chicas sobre todo estaban emocionadísimas… un momento inolvidable de la noche. Luego se suben al escenario Marcela y Ferry con su guitarra, para entonar Valley of the Queens, bella melodía perteneciente a Ayreon. Diría la primera vez que escuchamos algo de Ayreon en nuestro territorio, lo cual se agradece infinitamente, sobre todo con la calidad de estas dos cantantes que armonizaron una de las melodías más dulces que ha compuesto Arjen Lucassen en su carrera.

La banda completa vuelve al escenario para retomar los temas propios, siendo Cape of Storms y The Greatest Love los elegidos. A estas alturas hablar de la perfección en la ejecución es redundante, lo mismo con el sonido, pero no deja de sorprender la calidad de este show. Magníficas interpretaciones, y el despliegue de Anneke, sobre todo en el primer tema, es sobrecogedor. Llena todos los espacios con su voz.

Vuelta a los covers. La escogida sería Witnesses de Agua de Annique, una canción de sonido más pop-rock si se quiere, pero que en vivo adquiere un matiz tremendamente pesado gracias a la base rítmica que le imprime la banda, y el resultado es aplastante, suena «cañón». Anneke nos brinda una de las interpretaciones más apasionadas de la noche y el público se entrega totalmente ante los sonidos electrónicos / orientales / metaleros que tiene la canción. Inmediatamente después comienza a sonar un riff inconfundible, una guitarra que volvió locos a los expectadores del teatro… era el turno de Strange Machines, otro clásico de The Gathering. Aquí quedó «la pura cagá»: todo el mundo saltando, cabeceando, la banda poseída en el escenario, caos total. Marcela estaba tras el escenario y grababa todo con su teléfono, fue un momento muy especial. La ovación fue ensordecedora. Luego de tanta euforia, las aguas de la tormenta se calmarían de nuevo con Isis and Osiris, otro cover de Ayreon. Nuevamente las armonizaciones entre Anneke y Marcela se robaron la película, en un tema que comienza suave y va ganando fuerza a medida que avanza y asimismo el público se va cautivando más y más con un tema que claramente no es tan popular como las otras versiones que nos entregaron esta noche. Insisto en que sea agradece escuchar un pedacito de Ayreon en nuestro país, más aun considerando que fue una total sorpresa, al menos para quien escribe.

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Un pequeño encore daba paso al final del concierto. Anneke nos anuncia que se venía algo de Devin Townsend, y la elegida fue Fallout, temazo del tremendo «Z2«. Aquí Marcela comparte el protagonismo vocal con Anneke y se mandan una tremenda performance, en lo que a estas alturas era todo juerga y felicidad. Para terminar, vuelven a lo propio y nos entregan Shores of India, uno de los singles de The Diary. Los sonidos orientales inundan el teatro, transportándonos a otro mundo, en un cierre perfecto, con una banda tremendamente feliz, sorprendida, pero sobre todo, agradecida por la respuesta de nuestro país. No hay mucho más que agregar.

Así, con dieciséis tremendos temas y sin desperdicio alguno, sin error alguno y sin reparo alguno, terminaba una larga jornada de Rock, Metal y algo más. Se agradece cuando la producción se las juega por hacer las cosas bien. El Teatro Cariola es muchas veces resistido, pero en esta ocasión, todo salió a pedir de boca. El tamaño era preciso para la audiencia, el sonido rozó la perfección durante prácticamente todo el concierto, las shows empezaron a la hora pactada, y eso, insistimos, se agradece.

Esperemos ver de nuevo a Anneke Van Giersbergen y compañía por nuestras tierras, porque tiene muchos fans que estarán siempre esperándola, y bandas como esta no se ven todos los días. No queda más que dar las gracias a The Gentle Storm, por visitarnos y azotar el teatro con una tormenta perfecta.

Setlist de The Gentle Storm:

  1. Endless Sea
  2. Heart of Amsterdam
  3. Brightest Light
  4. The Storm
  5. Eléanor (canción de The Gathering)
  6. New Horizons
  7. Wish You Were Here (canción de Pink Floyd)
  8. Saturnine (canción de The Gathering)
  9. Valley of the Queens (canción de Ayreon)
  10. Cape of Storms
  11. The Greatest Love
  12. Witnesses (canción de Agua de Annique)
  13. Strange Machines (canción de The Gathering)
  14. Isis and Osiris (canción de Ayreon)
    Encore:
  15. Fallout (canción de Devin Townsend Project)
  16. Shores of India

 

 

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A veces uno tiene la oportunidad de vivir momentos tremendos y otras veces tiene la opción de vivir momentos memorables como la tremenda noche que se vivió la noche del martes 05 de abril en el bar Óxido. Una noche cargada de potencia, violencia y agresividad con la visita de los gigantes ibéricos de Angelus Apatrida. Sencillamente lo de anoche fue una oportunidad que sólo unos pocos supieron aprovechar y disfrutar, pero a la vez eso mismo fue uno de los plus más grandes de la velada en el recinto de Recoleta.

IMPACT

Cerca de las 20:30 hrs. suben al escenario y empiezan a desprender toda su rabia los nacionales de Impact. Este quinteto impresiona primeramente por eso, en el Thrash no es muy común que existan bandas con un miembro sólo vocalista, generalmente el que lleva las voces lleva también algún instrumento, pero eso no le quita nada al grupo, sólo llama un poco la atención. Desgraciadamente el escenario no les favoreció mucho, porque siendo cinco en escena, se les hizo simplemente pequeño y, especialmente bajo y guitarra, tuvieron que mantenerse más bien estáticos para no tener complicaciones.

La potencia mostrada por estos muchachos fue tremenda, subieron al escenario y desde el principio dejaron en claro su calidad con Incisión, tuvieron que sufrir un poco con detalles de sonido, especialmente con el retorno (algo relativamente común en todo caso), lo que no mermó en lo más mínimo la presentación de estos chicos que como buenos thrashers, aprovecharon cada espacio entre canciones para repasar a algunos personajes o criticar este sistema, con una dedicatoria especial en Retorno Al Wallmapu, un momento anecdótico considerando que el plato de fondo de la noche era una banda española, pero dudo que hayan dejado algo al azar.

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Alrededor de cuarenta o cincuenta personas cabecearon e hicieron algunos tímidos mosh con Impact, algunos otros disfrutaban la música desde la comodidad de las mesas del bar. Desgraciadamente, debido al retraso de la presentación, el que se debió a dificultades durante las pruebas de sonido, no pudieron mostrar todo el material que llevaban preparado, pero eso no significó que la voz de Gaba Dovich se quedara callada o que las guitarras de Danilo Escobar y Oxido dejarán de hacer sus duelos o que el bajo de Patricio Valenzuela se aburriera de sonar, ni mucho menos que la batería de Dany se cansara, simplemente subieron a dejarlo todo en el escenario y así lo hicieron. Un tremenda apertura de fuegos que no dejó indiferente ni siquiera a los mismos españoles.

Setlist de Impact:

  1. Incisión/Calderón
  2. Voice In Hell
  3. Stone Colossus
  4. Revolución Thrash
  5. Spectral Rebellion
  6. Retorno al Wallmapu
  7. The Tower

DEKAPITED

Después de tener un poco de descanso para tomar aire, tomar cerveza, fumar algo y comprar algo de material oficial de Angelus Apatrida, subió al escenario la destrucción pura de Dekapited, quienes con su thrash aún más agresivo y violento que el de quienes les antecedieron, amenazaron con tirar abajo el Óxido antes que los españoles pudieran presentarse.

Desde el minuto 1 el Thrash (¿Speed?) metal de estos muchachos se escuchó sequísimo, lo que sumado a que ser un cuarteto les permitía un poco más de movilidad en el escenario, logró un ambiente con muchos más chascones cabeceando como condenados y con algunos pocos y tímidos mosh pits. Desde que empezó a sonar Tormento y Miseria abriendo su presentación, tuvieron muy pocos momentos de descanso, indudablemente privilegiando el poder tocar más canciones en el espacio levemente reducido de tiempo que les quedaba.

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Fue así como el bajo de Inti Astudillo estaba endemoniado sobre el escenario ocupando todos los espacios que la música le dejaba, la batería de Patricio Riquelme atacaba y atacaba con toneladas de golpes rápidos, potentes y certeros, mientras que las guitarras de Camilo Pierattini e Ignacio Norambuena, más la voz de éste último, creaban una coro de destrucción que ni siquiera necesitaba mucho dialogo entre tema y tema.

Con un setlist completamente en español donde presentaron su LP “Nacidos del Odio” (2015) en su totalidad más la gran Contra Iglesia y Estado, lograron motivar la noche de una manera impresionante que reforzaba algo que, al menos yo, considero a todas luces importante: dejar bien parado al Metal chileno frente a las visitas extranjeras.

Tras más de media hora sobre el escenario, minutos que se disfrutaron a concho y terminó pareciendo que fue mucho más, terminaron su presentación con la patada en la cabeza que Nacidos del Ocio, dejando los ánimos totalmente encendidos para lo que inmediatamente vendría después de ellos.

Setlist de Dekapited:

  1. Tormento y Miseria
  2. Muerte
  3. Falsas Caras
  4. Contra Iglesia y Estado
  5. Anticristo
  6. Estúpida Nación
  7. Pacto Negro
  8. Cabezas Vacías
  9. Nacidos del Odío

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ANGELUS APATRIDA 

Así, con Víctor Valera ya en su lugar detrás de los tarros acomodando todo lo necesario, cuando el reloj se acercaba a las 23:00 hrs. empieza a sonar la intro que acompaña a Angelus Apatrida, para casi al final del tema subir Guillermo Izquierdo con su guitarra listo para empezar a gritar, David Alvárez listo y dispuesto para dar melodía y lanzar inspirados solos de guitarra y, finalmente, José Izquierdo, para derrochar técnica y buena onda en las cuatro cuerdas.

Si hay algo que uno disfruta tremendamente de la banda, además de su música, es que se nota mucho cómo disfrutan lo que hacen, especialmente su bajista José, quien interactuaba constantemente con gente del público, gesticulaba y se movía no dejando lugar a dudas que el Thrash es su pasión.

Debo destacar que mientras la banda organizaba sus últimos detalles, un muchacho del público empezó a presentar su propio show con gritos incesantes que no dejaron a nadie indiferente, especialmente cuando otros que se encontraban en el local empezaron a responderle, buscando entretenerse con él, lo que provocó una situación verdaderamente cómica de la que nadie quedó totalmente exento. Un momento de aquellos que se dan en estos eventos.

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Con una hora y veinte sobre el escenario, estos españoles se dieron el lujo de mostrarnos por qué están promocionando su último larga duración, “Hidden Evolution” (2015), abriendo su carnicería con Immortal, pasando por varios pasajes en que Guille agradecía la entrega del público chileno y pedía que se armaran mosh pits como el Thrash manda. Definitivamente la velocidad y precisión de Víctor permitían que el ataque de las guitarras y del bajo se apreciara aún más violenta. Incluso el público causó una impresión enormemente positiva en Guille, lo que le motivó a lanzarse en un stage diving como despedida del escenario, mientras David pasaba su guitarra por sobre los más cercanos al escenario para que rasgaran las cuerdas en los últimos acordes de la noche.

Según el mismo Víctor, si bien ya habrían tenido dos presentaciones en Argentina antes de venir a nuestro país, se siente que el público chileno es relativamente más entregado que el argentino y considerablemente más “aperrado” que los fans españoles, razón por la que sienten que definitivamente deben volver a esta zona. Así fue como tras cerrar con You Are Next, el público no mostraba ninguna intención de querer salir del local, por lo que finalmente, de la mano de los nuevos maestros de Angelus Apatrida, empezó a sonar Domination, el cover a Pantera., un cierre de noche preciso que dejó a todos satisfechos. Así una tremenda noche terminó con una banda despidiéndose de Chile, que los recibió por primera vez.

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Sencillamente una noche en que el tThrash fue el común denominador, donde se convocaron, desgraciadamente, no más de ciento cincuenta personas a disfrutar en vivo de tres bandas con una gran proyección, dos bandas chilenas y una banda española que, desde el momento que pisaron ese escenario, nos recuerdan que las fronteras no existen en el Metal y el odio a ciertas cosas es transversal. Una verdadera fiesta de la agresividad y la violencia de la mano los ángeles sin patria, los decapitados y el impacto. Ahora, sólo queda esperar el nuevo material y el nuevo lanzamiento, porque el Thrash tiene larga vida y esa noche se vio reflejado con bandas que se van abriendo paso en la escena local y mundial.

Setlist de Angelus Apatrida:

  1. Immortal
  2. Violent Dawn
  3. Killer Instinct
  4. Vomitive
  5. Of Men And Tyrants
  6. End Man
  7. Fresh Pleasure
  8. Give ‘Em War
  9. First World Of Terror
  10. Versus The World
  11. Blast Off
  12. Serpents On Parade
  13. You Are Next
  14. Domination (Pantera cover)

GALERIA

 

 

 

Stratovarius

El 6 de Mayo, vía earMUSIC, STRATOVARIUS lanzará un disco recopilatorio llamado simplemente «Best Of«, que incluirá veintinueve grandes éxitos de los dieciséis álbumes de la banda, además de un tema nuevo, «Until The End Of Days«.

Este «Best Of» vendrá en un formato estándar de 2 CDs, uno limitado de 3 CDs y para descarga. Las ediciones de CD tendrán material exclusivo con notas escritas por Jens Johansson y material gráfico del archivo privado de la banda. La edición limitada incluirá un disco bonus de sesenta minutos, con la presentación de la banda en el Festival de Wacken 2015. Los temas han sido remasterizados por Mika Jussila en los Finnvox Studios.

Jens Johansson comenta: «han pasado veinte años desde el álbum ‘Episode‘, estamos envejeciendo, pero este material suena fresco como nunca. ¿Será acaso que Stratovarius ha descubierto la fuente de la eterna juventud? Puedes sentirte más joven, y si bien no podemos realmente (legalmente) prometer que te sentirás más joven escuchando este álbum recopilatorio, podemos garantizarte una cosa: cuando lo pongas a través de tus parlantes, ¡sonará ‘hasta el final de los días’ («Until the End of Days»)! Para mí, es un testimonio del hecho de que prestar atención a la composición y producción fue caro, pero valió la pena. Las canciones, el sonido y las performances realmente han soportado la prueba del tiempo«.

Timo Kotipelto añade: «¡Wow! ¡20 años en Stratovarius han pasado a la velocidad de la luz! Aún recuerdo cuando me uní a la banda y estaba feliz de hacer algo de Power Metal. ¡Y estoy muy feliz de poder seguir haciéndolo después de todos estos años! Esta colección de canciones es una excelente selección, ¡y una buena manera de recordar la historia de la banda, del pasado al presente! Espero que lo disfruten tanto como nosotros seleccionando las canciones. Rock the Metal!«.

El tracklist del «Best of» de STRATOVARIUS será:

CD1
1. Until The End Of Days (nueva canción)
2. My Eternal Dream
3. Eagleheart
4. Speed Of Light
5. S.O.S .
6. Forever Free
7. Wings Of Tomorrow
8. No Turning Back
9. Break The Ice
10. Distant Skies
11. Will The Sun Rise?
12. A Million Light Years Away
13. Under Flaming Skies
14. Darkest Hours
15. Winter Skies
16. I Walk To My Own Song
17. Maniac Dance

CD2
1. Halcyon Days
2. Will My Soul Ever Rest In Peace?
3. Destiny
4. Paradise
5. Deep Unknown
6. Elysium
7. Black Diamond
8. If The Story Is Over
9. Unbreakable
10. Forever
11. Shine In The Dark
12. Hunting High And Low

La Edición Limitada tendrá un disco en vivo con el show de Wacken 2015, cuyo setlist es:

1. Intro
2. Black Diamond
3. Eagleheart
4. Against The Wind
5. Dragons
6. Legions Of The Twilight
7. Paradise
8. Shine In The Dark
9. Speed Of Light
10. Unbreakable
11. Hunting High And Low

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Muchas veces se piensa que el Metal nacional está muerto o que la escena local ya no existe, bueno, ayer en una extensa jornada de Metal identificado con lo underground se demostró que nada más lejos de la verdad. Con siete bandas en escena (aunque originalmente serían ocho pero desgraciadamente Mortal Whisper no pudo presentarse por razones de salud de su guitarrista y vocalista) se coreó, cabeceó, gritó y disfrutó de buenos mosh pits pasando por distintos niveles de excitación y motivación gracias a la variedad de los estilos que se presentaron, algo que no es menor considerando lo común que es aun esa idea de “mi estilo es el verdadero metal, el tuyo no” que muchas veces se encuentra a lo largo de nuestro país. Dicho esto, a lo que vinimos.

ANCIENT

Si bien el horario de comienzo de la primera banda estaba considerado para las 16:00 hrs., finalmente la primera banda abrió los fuegos a las 17:45 hrs. aproximadamente, lo que a algunos molestó pero no significó ningún problema ya que permitió que entre bandas y público pudieran compartir tranquilos antes de la música. Fue así como el Doom Metal se hizo presente y dio el puntapié inicial a esta tremenda jornada con Ancient y su tema La Gema Perdida, quienes con su sonido pesado y desgarrador lograron hace entrar en calor a unas ochenta personas que se encontraban en la Casa de la Cultura de Lo Prado, que tenía el pequeño gran inconveniente de contar con bancas/gradas/asientos en todo el recinto, lo que si bien a algunos cansados por momentos nos ayudaban, en general no permitían mucho movimiento a la hora de disfrutar las bandas.

No obstante, la música influenciada por Candlemass de estos muchachos llenó el recinto de energías místicas y oscuras, con una puesta en escena sobria pero potente, donde el mayor dominio del escenario lo tenía Bernardo Maldonado, quien en las cuatro cuerdas se preocupó de darle todo el movimiento que pudo a la banda, Gabriel Boza lograba un excelentísimo trabajo con su guitarra, la que con todos los cambios de efecto lograba crear e incitar distintas sensaciones a lo largo que avanzaban los temas. La primeramente encapuchada vocalista, Lissette Galarce, tuvo que sufrir con un problema que siento se repitió en casi todas las bandas, que fue la poca definición que tenían las voces, la ecualización en ese sentido perjudicó a casi todos los que se presentaron en esta jornada. No obstante, su aparición encapuchada, las velas frente a su micrófono y la copa de vino le daban la mística ad-hoc a su sonido. La guitarra de Andrés Rivas en ocasiones también se perdía pero lograba mantener la melodía y ritmo en todo momento. Mención especial para el nuevo baterista de la banda, el gran Francisco Vera, quien ni bien bajó del escenario volvió a subir para seguir dándole a los tarros.

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La propuesta de Ancient motivó a todos los que estaban presentes a esas horas en el pequeño teatro, los que al momento de cerrar su presentación la banda con Urbe Solar, ya alcanzaban fácilmente unas ciento cincuenta personas, dándole a estos muchachos un excelente marco de público para volver a presentar su propuesta y promocionar lo que, ojalá, será su LP debut (aunque ya cuentan con un EP debut). Muy buen comienzo de jornada.

Setlist de Ancient

  1. Intro/La Gema Perdida
  2. El Camino al Final
  3. Ancestral
  4. La Caída al Averno
  5. Urbe Solar

ETERNAL THIRST

Entonces vino el turno de unos ya viejos conocidos en estos circuitos, quienes siguen promocionando su último larga duración, “Metalheads To The Grave” (2015) y, en esta ocasión especial, se sumaba el debut oficial de Rodrigo Contreras en las voces. Una presentación soberbia de los chicos de la sed eterna, con un paseo por algunos de himnos y demostrando también lo logrado en su placa promocionada, sencillamente un show de Heavy Metal al hueso.

Tremendo setlist el que presentaron, lo malo es que el marco de gente fue un tanto inferior, en un primer momento me extrañó tremendamente, pero después comprendí cual puede haber sido el problema. Obviamente en los momentos entre bandas todos salen a respirar, compartir, fumar, etc. y, en este local, si te alejas unos metros de la puerta prácticamente no escuchas nada del tremendo ruido que una banda de Heavy Metal hace con su música, así que es muy probable que muchos de los asistentes por compartir con sus amigos no se dieron cuenta que la siguiente banda estaba comenzando con Din From The Dead y Burn By Hell Fire como introducción. No obstante, la sed eterna lo dejó todo en el escenario.

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Una de las cosas que me molestó un poco fue que lo bien que sonaba el bajo de Hugo Álvarez fue reducido por la gente de sonido, bajándole el volumen y haciendo que se perdiera un poco entre los demás sonidos, pero bien ahí por él que nuevamente le dio el volumen que quería y correspondía, logrando que el sonido de la banda se luciera con toda la potencia que tienen para entregar. Por su parte, Rodrigo Contreras dejó en claro por qué fue el elegido para cargar con las voces en este nuevo proceso para la banda, con un registro amplio que no es común en la banda pero que también le da un plus, sin embargo, aún le falta pulirse un poco más con la banda, pero nada que más ensayos y presentaciones no puedan lograr. Las guitarras de Hugo Sánchez y Javier Alarcón, quienes además comparten una puesta en escena muy parecida, lucieron su trabajo en todo momento, mostrando por qué se encuentran tan vigentes y, finalmente, mención especial al hombre que bajó del escenario para volver a subir, la máquina de Francisco Vera que en los tarros dio tremendo espectáculo con sólidos arreglos que patean cualquiera cabezas.

Con un setlist cargado a las nuevas balas que trae el arma que es el “Metalheads To The Grave” (2015) cerraron su presentación con Beyond The Shadows Of Hell, dejando en claro quienes son y pretenden seguir siendo dentro de la escena local.

Setlist de Eternal Thirst:

  1. Din From The Dead/Burn By Hell Fire (intro)
  2. Metal Rules The Earth
  3. Death Cross
  4. Railroad To Insanity
  5. Dose Of Metal
  6. Illuminati Army
  7. Dead And Buried
  8. Beyond The Shadows Of Hell

DANGEROUS

Luego vino el momento para que el Thrash metal se apoderara del ex Teatro Mundo Mágico, Dangerous subió al escenario también aprovechando para promocionar su primer larga duración “Metal Heritage” (2015).

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La propuesta de estos muchachos es exquisita, un thrash melódico pero sin perder la potencia y la agresividad, al escucharlos se me vienen tantas influencias a la cabeza que me cuesta poder indicar una, aunque si me apuran podría que Anthrax y Annihilator están entre ellas. Esos pasajes en que las guitarras de Carlos Manqui y Raúl Carreño se fundían en tremendos melódicos eran maravillosamente potentes, a lo que además se suma la dificultad que significa guitarrear y cantar como lo hace Carreño en este caso, con una tremenda calidad vocal. El bajo de Patricio Valenzuela igual se preocupó de estar realmente presente en el sonido de la banda con un volumen que no permití no escucharlo y la batería de Daniel González pateando cabezas como corresponde de principio a fin.

No sé si habrá tenido que ver con la cantidad de gente que había en la sala en ese minuto o con los gustos de quienes estaban allí, pero sentí que el público no «vaciló» tanto con la tremenda propuesta que estos muchachos estaban entregando sobre el escenario, lo que me pareció un poco injusto con el tremendo trabajo que Dangerous hacía, repartiendo potencia y violencia con el toque melódico que no siempre se disfruta en el Thrash. Tremenda presentación.

Setlist de Dangerous:

  1. Intro
  2. Metal Heritage
  3. Murderous Tradition
  4. Running Amok
  5. Victims of Hate
  6. Danger’s Return
  7. Batalla Final

IKELOS

Uno de los organizadores de esta jornada y de los más carismáticos de la noche subiría al escenario a revolver el gallinero con su Heavy Metal ganchero y potente.

Ikelos se lució con todo el poder y energía que derrochan sobre el escenario, siendo sin duda los que más dominio del mismo mostraron, con un Jaime Violent Mind a lo más puro Bruce Dickinson, saliendo y entrando del escenario, saltando, jugando con el público, subiendo a la tarima de la batería, ver a Ikelos es ver Heavy Metal en su máximo esplendor porque esto no es sólo música, esto es también espectáculo y juego sobre el escenario, algo que estos muchachos tienen más que claro, abriendo su presentación con una potente intro que fue seguida por Into The Nightmare.

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Es importante destacar en este punto la cantidad de problemas técnicos que tuvo la presentación de Ikelos, aunque las bandas anteriores ya venían indicando que tenían algunos problemas con el retorno, acá se escucharon muchos acoples, una de las guitarras a momentos no es escuchaba, la batería a momentos se escuchaba poco, los cables en muchas ocasiones quedaron cortos o se enredaron, una de las guitarras primero se soltó de su correa, luego se le soltó el cable y finalmente se le cortó una cuerda, parecía como que habían subido con toda la mala suerte al escenario, pero… ¡no les importó! Y esa es la actitud, dieron absolutamente todo de sí y se notó, nadie podría criticar eso.

El bajo de César M. hacía su excelente trabajo con las bases rítmicas, las guitarras de Javier A. y Diego S. se mantuvieron estoicas entregando el maldito Metal aun cuando a la guitarra de Javier se le cortó la cuerda, entregando absolutamente todo de sí para dar el espectáculo que el heavy metal merece, la batería de Manuel A. se mantuvo impecable aun cuando, al parecer, tenía un pésimo retorno y, finalmente, Jaime Violent Mind dio todo un show como ya lo comentamos para terminar su presentación con la tremendamente coreable Dreamcatcher.

Setlist de Ikelos:

  1. Intro
  2. Into The Nightmare
  3. House Of Horrors
  4. Nanjing
  5. Growing Fear
  6. Ikelos
  7. Darkness Coming
  8. Dreamcatcher

DISASTER

Nuevamente el Thrash se apoderó de la Casa de la Cultura de Lo Prado con la violencia sin misericordia de Disaster, quienes en su ya tradicional estilo iniciaron movieron con todo a las masas que a esa hora se agolparon encima del escenario para cabecear y hacer mosh pits y hasta stage diving un par de veces, logrando que finalmente, el ambiente que venía calentándose desde el primer riff de la noche, entrara en ebullición como esperábamos hace rato.

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Después de un par de «partidas en falso» que incluso produjeron bromas ya que muchos no sabían si quedarse adentro o seguir conversando afuera, el ataque de las criaturas del mal se dejó caer sobre el público con una introducción que le dio el paso a Almas Negras y de inmediato las almas negras respondieron al llamado acechando el escenario con ojos de desquiciado, creando un desastre que a través de ciertos cultos de muerte logran, finalmente, desencadenar al atormentado que muchos llevan dentro.

Con Disaster los problemas de audio se fueron agudizando un poco, tuvieron importantes problemas de acople por lo que en varias ocasiones se le notó la molestia, pero eso no mermó en lo más mínimo la potencia y el odio destilado desde estos melipillanos quienes, a título muy personal, debo decir que en vivo me convencieron mucho más que en estudio, aunque con esos coros tan gancheros y la pasión que cada uno de sus integrantes pone en la ejecución de lo suyo queda claro por qué en vivo mueven a la masa de tal manera que hacen gritar con orgullo su último tema de la noche, Thrash Metal.

Setlist de Disaster:

  1. Almas Negras
  2. Desquiciado
  3. Necrofilia
  4. Disaster
  5. Cultos de Muerte
  6. Motosierra al Infierno
  7. Atormentado
  8. Thrash Metal

AXE BATTLER

Poco antes de terminar esta jornada de Metal a la vena, subieron a escena los viejos conocidos de Axe Battler a demostrar que no es necesario lanzar un larga duración todos los años para mantenerse vigentes, tan así que, con sólo un EP a su haber editado el 2014, pueden mover y hacer corear sus temazos sin ningún problema, lo que es en esencia el alma del Heavy Metal.

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En esta oportunidad, si bien lograron tocar sin muchas dificultades técnicas su repertorio, si tuvieron un percance que dejó a la banda sin entender qué pasaba y a JP Battler con cara de querer asesinar a alguien mientras esperaban que desde la mesa de sonido pusieran a sonar la introducción a Marching Phalanxes que parecía no iba a comenzar pero finalmente apareció por los parlantes, una tremenda presentación que abrieron con Killers Of The Night y cerraron con Midnight Racer sólidamente.

El trabajo de JP Battler en las voces se mantuvo en lo más alto, con una interpretación de muy alta calidad como era de esperar, las guitarras poderosas de Fernando Arenas y Chris ejecutaron lo suyo magistralmente, aunque por desgracia una de las guitarras en ocasiones se escuchaba totalmente opacada por razones técnicas (no sé si por problemas en la mesa u otra razón), además de las tremendas bases rítmicas logradas por Manuel A. en la batería y Tomás Barriga en las cuatro cuerdas.

Setlist de Axe Battler:

  1. Killers Of The Night
  2. Prowling In Darkness
  3. Iron Tyrants
  4. Marching Phalanxes
  5. The Wrath Of My Steel
  6. Last Survivors
  7. Midnight Racer

ACERO LETAL

Finalmente llegó el momento para el plato fuerte, para lo que prácticamente todo el mundo estaba esperando, los maestros del Heavy Metal nacional, Acero Letal sube al escenario, prueban sonido y se quedan esperando con sus instrumentos a que la gente de sonido solucione un problema que al parecer era un poco grave, desconozco cuál habrá sido la situación ya que no es mi área, pero sí sé que retrasó de manera importante la presentación de estos porteños que aún hacen historia en la escena del Heavy Metal nacional.

Abriendo con una maravilla como Por la Gloria del Metal que, al igual que absolutamente todas las canciones de estos maestros fueron coreadas hasta el cansancio por todos los asistentes, en este momento se dieron stage diving por montones, como que todos quisieran compartir escenario con ellos y lanzarse desde allí. Aunque el espacio disponible para un «ambiente metalero» es considerablemente poco por las bancas, de todas maneras se las arreglaron para ocuparlo completamente y cabecear, hacer mosh pits y demases.

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El bajo de Javier Wilschrey marcando el ritmo y el tono desde el primer minuto, la batería de Martín Urbina luciéndose hasta cansarse, aún cuando, como fue la tónica en prácticamente toda la noche, tenía un pésimo retorno, la guitarra de Javier Reyes realmente se lució sin vergüenza con su potencia y precisión y, obviamente, el gran JAG reventó con su calidad en las cuerdas, en las voces y como frontman. Importante destacar creo yo, fue el minuto triste de la noche en que tras tocar Veloz Invencible la gente seguia coreando «pacto eternal, pacto eternal…» canción que finalmente nunca llegó por negativa de la misma banda, evitando que tuviera un broche de oro. A pesar de esto, de todas maneras cerrar la jornada con estos maestros fue maravilloso, aunque faltó el final que todos pedían aún así fue un tremendo cierre para esta tremenda jornada.

Setlist de Acero Letal:

  1. Acero Letal
  2. Por la Gloria del Metal
  3. Cruz Invertida
  4. Duro Metal
  5. El Trueno Cruza Sudamérica (instrumental)
  6. Lucharemos a Muerte
  7. Opositor
  8. Veloz Invencible

Así, tras alrededor de siete horas de Metal al hueso, todos pudimos irnos con la cabeza llena de metal (y algunas otras cosas en algunos casos) tras haber disfrutado siete bandas, tres estilos y Metal por toneladas se cerró una jornada tremenda donde se compartió y las bandas tuvieron también la oportunidad de compartir su material en un evento que sólo queda pedir se vuelva a repetir. Los Sonidos Subterráneos sonaron con toda potencia en la superficie y se volverá a repetir ojalá con más bandas que necesiten presentar su material en vivo.

GALERÍA

 

 

El 1 marzo de este año, el británico Blaze Bayley, recordado por todos nosotros por su paso por la Doncella de Hierro, lanzó su octavo trabajo como solista. Desde que se anunció este trabajo, Blaze ha declarado en diversos sitios y revistas que se trataría de un álbum conceptual, sobre una de las temáticas que siempre han sido de su interés, la ciencia-ficción.

La historia de «Infinite Entanglement» trata en general de una persona que no sabe si es humana, no sabe dónde está ni qué han hecho con él. Esta historia también está plasmada en un libro que Blaze está escribiendo, tal como lo comentó en una entrevista para Rock-Radio UK durante diciembre de 2015.

En lo estrictamente musical, el LP cuenta con doce canciones y cuarenta y siete minutos de duración. El opening track se titula de igual forma que el disco, y desde ya da la impresión de que será como una historia narrada. Tras los riffs iniciales, se escucha la voz de una mujer dando las instrucciones a algo /alguien que será parte “de la misión espacial más importante de la humanidad”. Tras esta breve introducción de un minuto, arremete Blaze con la potencia que lo ha caracterizado durante su carrera, sin perder en nada su esencia que lo llevó al estrellato máximo durante los 90’. Un comienzo muy melódico, con un sonido del bajo que realza más el “golpeteo” que la profundidad, perdiéndose entre la guitarra. De inmediato salta a la vista la diferencia con su anterior largaduración «The King of Metal», cualquiera pensaría que es otra banda, con otro estilo musical, pero no… es Blaze retomando un poco los rasgos de Heavy Metal más influenciado por el NWOBHM que por los sonidos modernos que plasmó en al menos sus últimos dos LP.

Tras Infinite Entanglement, nuevamente se oyen las instrucciones de la dama en cuestión, avisándole a este ente que será la primera persona que vivirá por mil años, dando paso al segundo tema A Thousand Years. Un tema con más intención de quedar en el oído que el primero, un buen tema «oreja» que despierta las ganas de corearlo en vivo, tengo la impresión que el I Will Live for a Thousand Years será muy bien recibido por la fanaticada nacional, cuando Blaze en marco de su tour de promoción, se presente en el “Rock & Guitarras” el día 16 de julio.

Human es el tercer tema, y además el primer single del álbum. Siguiendo la tónica de A Thousand Years, nos presenta un coro con mucha llegada y con una velocidad a la similar al álbum «The King of Metal». La temática de la canción es la gran duda del ente protagonista del álbum, preguntándose si es humano, si es mitad hombre-mitad máquina y toda la confusión de no saber que es.

El cuarto tema es un cambio radical a lo que veníamos escuchando. Un tema completamente acústico con la colaboración del gran Thomas Zwijsen en la guitarra y Anne Bakeren en violín. What Will Come es un tema con estilo celta que con el avance va ganando velocidad, sin embargo la percusión se realiza con un cajón, en fin, es una excelente canción con tintes folclóricos. A mi parecer, es el mejor tema del álbum, es un quiebre que llega en el momento justo y le da un vuelco tremendo al disco. Sería interesante de escuchar en vivo, y no es tan descabellado pensando que Blaze y Thomas han realizado varios shows juntos.

Luego de la gran expresión musical de What Will Come aparece Stars Are Burning, un tema mid-tempo, que sirve para dar continuidad al disco tras el break anterior. En general un buen tema, con un coro recordable y buena elaboración instrumental. De una misma forma se puede considerar el siguiente tema, Solar Wind, otro corte mid-tempo con un coro amigable y una sección instrumental interesante, con solos de guitarra que no desparraman notas por desparramar, si no que cada nota tiene razón de ser… algo no tan común en la industria del Metal en general.

The Dreams of William Black es una introducción al tema que le sucede, Calling You Home. La introducción es una mezcla de piano y guitarra y muchas voces preguntando Where Are You?. Lo interesante es que estas voces pertenecen a fans de la banda, pues Blaze extendió una invitación a todos quienes quisieran grabar esa frase, y ojalá en diferentes idiomas para incorporarlo en su álbum. Finalizada la intro, comienza el riff de guitarra que da paso a Calling You Home. Este tema ya no parece ser un tema promedio que solo sirve para dar continuidad, tiene una energía diferente, además de que Blaze cuenta con compañía femenina en los coros y puentes, pues Michelle Sciarrotta también es parte del tema. El tema más agresivo y directo es Dark Energy 256, con un comienzo muy Futureal, y una velocidad que no cesa con el avance del tema, entrega una gran energía y un redespertar al disco.

Independence comienza con una guitarra acústica y el relato de un hombre que aconseja a nuestro William Black, el protagonista de la historia. Tras los casi dos minutos de tema en versión balada, surge una explosión de Heavy Metal directo, tomando lo mejor de su paso por Iron Maiden. Recordemos que Blaze, por aquellos años, no solo fue el cantante, sino que además aportó mucho con la composición (Man On The Edge, Look For The Truth, Futureal, Como Estáis Amigos, entre otras). La mejor parte de la canción, en lo personal, es cuando se retoma la sección acústica del comienzo, pero ya con tempo y distorsión de Heavy Metal.

El último tema, A Work of Anger, cierra un excelente trabajo. Es el clásico tema de cierre de álbum, que deja esa melancolía de un disco que se nos va y es un sentimiento que tengo con casi todos los discos de Heavy Metal, creo que lo hacen a propósito. Tras esto, se presenta el outro Shall We Begin, con cuya frase queda en duda todo lo anterior, dejando la pregunta si realmente a William le pasó todo o si lo soñó y recién todo comenzará. Para resolver lo anterior, esperemos el libro de Blaze.

En líneas generales, un muy bien disco, me deja la sensación que Blaze en esta entrega quiso acercarse más a sus influencias iniciales, y buscó conquistar al público con temas de elaboración más sencillos. Blaze dio un paso al costado (por esta vez) a ese Power Metal oscuro de sus creaciones pasadas, y regresó al lugar donde más cómodo se siente y donde sus “ohh ohh ohh” característicos siguen calzando de maravilla. ¡¡Nos vemos en julio!!

 

 

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La noche del Viernes siempre es especial: Se termina la semana laboral (por lo general) y es el comienzo del fin de semana en donde podemos dedicarnos a lo que más nos gusta, ese valioso tiempo libre que cada vez es más escaso. En este caso, este Viernes era muy especial para seis jóvenes músicos, seis talentos, seis seres astrales que se presentaban en vivo para hacer lo que más les gusta y celebrar el lanzamiento en formato físico del disco que los pondría en la órbita metalera nacional y mundial.

El lugar elegido para la velada era la Sala SCD Vespucio, que contó con una correctísima asistencia, estando al 70% de su capacidad, en un ambiente que se notaba íntimo. Amigos, pololas, familiares, entre otros. Desde rostros imberbes que se sacudían por completo con cada compás, hasta cabezas repletas de canas y rebosantes de sabiduría. Es así como a partir de las 20:00 horas, cumpliendo con la sana costumbre de la puntualidad, saltaban al escenario Max, Nicolás, Ringo, Sebastián, Walter y el extremadamente joven batero Víctor Becerra, último miembro en sumarse a la banda.

Como era de esperarse, y para nuestra suerte, el show consistía en presentar el disco en su totalidad, más algunas sorpresas que nos anunciaban durante el correr de la presentación. “The Revealing” es un disco conceptual muy coherente en la sucesión de sus temas, por lo tanto, es ideal para presentarlo en vivo de principio a fin. Una excelente idea fue la de incluir pasajes relatados entre los temas, donde Nicolás nos iba contando parte de la historia de Los Cosechadores, La Matriarca, y todos los elementos que rodean la historia del álbum.

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Sin perder tiempo comienzan los sonidos de Auguries, la introducción del disco y da paso al primer gran tema de la noche: The Age Betrayed, con sus sonidos espaciales y toda la riqueza que adornan los nueve minutos que dura el tema. El fiato de la banda es tremendo, se nota que hay mucho, pero mucho ensayo, no solo por el fiato, sino que por la complejidad de las interpretaciones que uno aprecia en el álbum, se perciben a la perfección en vivo. La muy épica Moonrage, el Power Metal clásico de Let me Live y Space Dream inundan la SCD, de la mano Nicolás con su impresionante caudal de voz, Ringo y su tremenda presencia, barriendo las cuerdas de su guitarra, y Walter solidísimo en su rol de guitarra rítmica, donde no se limita a acompañar, sino que también demuestra toda su habilidad en cada ocasión que la canción lo amerita. Asimismo, llama profundamente la atención la solidez de Víctor que pareciera estar tocando toda la vida con la banda, aun cuando sólo lleve un par de meses con ellos.

La vena más progresiva de la banda llegaba con The End of the World (¡qué temazo por DIO!) y Fatal Way, instrumental donde cada intérprete se luce en lo suyo. Hacia el final del tema, luego de la armonización de guitarras, Víctor se toma el escenario y agiganta su presencia con un gran solo de batería, donde no deja de sorprender el hecho de que el hombre tenga recién ¡18 años! No queda nada más que aplaudir, y así lo entiende el público, entregando afecto y admiración hacia el final de cada lance. I’m to Survive llega a poner paños fríos en el metrónomo, pero no así en el sentimiento, pues la balada desborda emoción en cada minuto, donde destaca la colaboración de Max, derrochando dominio y talento sobre los teclados que protagonizan esta canción.

The Matriarch vuelve a reventar la SCD, a mi gusto el mejor tema de la placa. El sonido a esas alturas era realmente bueno, óptimo para muchos. Es increíble la cantidad de emociones que suscita la canción, pasa de ritmos furiosos a melancolía, solemnidad y tantos otros. El tema tiene uno de los pasajes más complejos para Nicolás, quien no presenta problemas para alcanzar los tonos extremadamente altos que posee la canción, aunque por lo vertiginoso del ritmo a veces destempla un poco el canto, detalle que no afecta para nada la canción en sí.

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El siguiente tema es The Council of Enlightment, que se escuchó realmente soberbia. El sonido, sencillamente perfecto. Es uno de los temas más complejos de la banda en términos interpretativos y de ejecución, por lo tanto cuando sale realmente perfecto, es porque hay un trabajo inmenso detrás, horas de ensayo, de sacrificio, etc. Y eso se agradece infinito. No hay detalles dejados al azar. Todo funciona como reloj. Las segundas voces a cargo de Walter y Sebastián no solo acompañan, sino que armonizan perfectamente la caudalosa voz de Nicolás. El solo es una locura, con el duelo entre Ringo y Max, donde guitarra y teclado se baten en un duelo que recuerda años mozos de Stratovarius, y el público agradece eufórico semejante demostración de talento. Hacia el final del tema Víctor se pone de pie en su batería a lo Mike Portnoy, y da paso al tremendo Sebastián quien cierra el tema con un excelente solo de bajo, sutil, calmo y virtuoso a la vez.

Nicolás nos habla de la Matriarca y la lujuria, introduciendo el penúltimo tema de la placa, la tremenda Soul Eclipse. El tema gana mucho en vivo, suena mucho más potente y crea una gran atmósfera con el público. Nuevamente destacan las armonizaciones de las segundas voces, mientras Nicolás sigue entregándolo todo en cada nota. A estas alturas la voz ya se nota un poco más desgastada, el tema es tremendamente exigente, pero, aun así, el vocalista no renuncia a su estilo… nada de cantar los temas más bajo, nada de octavar… se muere con las botas puestas. La respuesta del público hacia el final de la canción es demoledora.

Nicolás anuncia que ya estamos llegando al final y nos presentan Alpha, tema que cierra The Revealing. ¡Y qué tremendo cierre del disco! Max protagonizando la melodía principal con sus sonidos espaciales en el teclado, da paso a uno de los temas más coreados de la noche. El público lo sabía, porque coreó, saltó, vitoreó… ¡la cagó! Los mismos músicos se venían deleitados y sorprendidos con la respuesta del público hacia el final de cada entrega.

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Para cerrar el show, nos presentan dos sorpresas, dos adelantos de su próximo. Primero nos entregan A Need to Evolve, un temazo que se aleja del Power más clásico y sigue la vena más progresiva de la banda, pero con muchísimo feeling. Terminada la primera sorpresa, Ringo deleita al público con un solo de gran factura, interactuando con el respetable, y volando por las siete cuerdas de su Ibanez. La última sorpresa sería Sands of Gravity, un tema que recuerda a Symphony X, pesado, oscuro y denso, en un nuevo aire que le sienta muy bien a la banda. Fue un final sorprendente y que nos deja el apetito abierto esperando su nueva entrega.

Es difícil escribir algo que no sean loas. El trabajo de estos muchachos roza la perfección. El sonido acompañó, el público acompañó, así que no se puede pedir más. Estando sentado en la sala, escuchaba reacciones y reflexiones del público, que apuntaban a los mismos aspectos que destacamos en esta reseña: Profesionalismo, talento, entrega, y mucha, pero mucha pasión. Incluso una chiquilla rubia (y muy guapa, por cierto) comentaba que, a pesar de no estar familiarizada con el estilo, y sin conocer mucho a la banda, la música que había escuchado ahí le evocaba muchas emociones, por la pasión de los músicos, por la cercanía y amistad que proyectaban, por la capacidad del vocalista de alcanzar tonos muy altos a lo Freddie Mercury decía, y que la música parecía tener mucha influencia de Queen… Y para que te comparen con Queen, sin duda tienes que ser muy bueno en lo que estás haciendo.

Un show redondo que tiene que repetirse pronto. Álbumes conceptuales como este no abundan en nuestro territorio y ojalá tengamos la oportunidad de presenciarlo de nuevo. Quién sabe si se convierte en nuestro propio Metropolis pt2: Scenes from a Memory… pero chileno. Y aquí más que nunca, podemos afirmar con toda tranquilidad que “si es chileno, es bueno”. Gracias Astral Lied por semejante demostración de talento, profesionalismo y pasión.

 

 

Uno creería que ya para nadie es desconocido el nombre de Myrath, pero en su momento, no resultaría sorprendente que a nadie se le hubiera ocurrido crear un sonido como el que estos tunecinos lograron popularizar, mezclando nuestro amado Power Metal con la magia de los sonidos de Medio Oriente. Ya para nadie es sorpresa que ese sonido progresivo que han venido desarrollando cada vez se pule más y más, logrando llevarte por viajes fantásticos en cada uno de sus discos.

Cuando uno escucha el demo «Double Face» (2005), que sacaron bajo el nombre de Xtazy, es posible hacerse una pequeña idea de lo que buscan lograr, pero esa idea estaba aún tan inmadura que incluso, en su primer LP, «Hope» (2007), no logran cuajarla, sonando mucho a Symphony X y sin encontrar un sonido propio. Pero en su segundo intento, «Desert Call» (2010), definitivamente encuentran su sonido, con potencia logran entremezclar su música tunecina con el Power Metal progresivo que venían cultivando, saliendo un poco más a la luz, para finalmente hacerse mundialmente conocidos sólo un año después con una maravilla de disco como lo es «Tales Of The Sands» (2011), donde con el video de Merciless Time nos regalan un viaje visual y sonoro que nos dejó esperando su próximo disco que por fin llegaría al comienzo de este año.

La magia de «Legacy«, que en estricto rigor viene a ser un disco homónimo (Myrath es legacy/legado en árabe), comienza con la cinemática intro de Jasmin, un instrumental que nos adentra en una mágica historia del Sahara, no es difícil imaginarse en un desierto bañado por la luz de la luna para luego encontrarse siendo testigos de una batalla y/o escapando de un grupo de hombres armados a lo Aladdin (sí, mi mente infantil me lleva a esa historia), para tan sólo un par de minutos después golpearnos la cara con Believer, un maravilloso llamado a la acción, con la ya típica base rítmica inicial respaldada por los sonidos orientales de tambores y demases. Como ya es costumbre, Zaher Zorgati nos muestra su tremenda capacidad vocal con vibratos de la más alta calidad, Malek Ben Arbia se luce tremendamente con sus guitarras, mientras la base rítmica a cargo de Anis Jouini en el bajo y Morgan Berthet en la batería le entregan una dinámica exquisita, lo que se ve en todo momento apoyado por el trabajo en los teclados de Elyes Bouchoucha. Sonidos maravillosos para llamarte, «cree y continúa, salta al carro, la historia sigue avanzando, ganarás o aprenderás…«. Si a todo esto le sumamos el excelente videoclip que lanzaron para este tema tenemos una película de tremenda factura.

Todo esto continúa con Get Your Freedom Back, tomando un ritmo más metalero y no tan tunecino (por decirlo de alguna forma), nos lleva a reforzar más aun la idea planteada en el track anterior. Con interesantes quiebres rítmicos, donde indudablemente los que más logran lucirse son Zorgati y Ben Arbia, con una potencia endemoniada incluso se dan el lujo de introducir un pasaje con un excelente groove donde Jouini y Berthet tienen el protagonismo total. Con tremendas líneas líricas nos llaman a convertirnos, todos, en caudillos de una guerra contra este sistema, te llaman «recupera tu libertad, puedes tenerlo todo, el opresor está allí, en el camino, pelearás un montón, es el precio que pagarás, tendrás que permanecer inquebrantable, fijo, mantente firme«. Si no te quedó claro el mensaje con el primer track, acá te lo aclaran aún más a través de unos riffs tremendamente inspirados y un ritmo que te llama a moverte y salir de tu zona de comodidad.

Nobody’s Lives nos llega con un ritmo mucho más lento, una midtempo casi power ballad, que con un sonido mucho más oriental te lleva a cuestionar tu forma de vivir la vida, porque «la vida no se está desvaneciendo, el futuro retrocede en el tiempo, no tienes una verdadera existencia, ésta no es la vida de nadie«. Lo más mágico de este track sin duda son sus pasajes cantados en árabe, no sabría decir exactamente en qué dialecto de esa zona pero árabe al fin y al cabo, lo que además de sonar maravillosamente mágico, nos muestra la intención de estos chicos de exportar su cultura, ya no sólo con los sonidos de su música si no también cantándonos en su lengua. Si bien es un punto relativamente bajo del álbum, en este caso es mejor que los puntos más altos de muchos otros trabajos de otras bandas, ese nivel es el que tienen estos tunecinos.

Cambiamos radicalmente de ritmo para iniciar The Needle, abriendo con un pesadísimo blast de batería apoyado con tonos graves de guitarra y el bajo, apoyándose con una ambientación cinemática que finalmente nos trae la voz de Zorgati, quien a mi gusto en unos de los mejores logros líricos que he escuchado, llama a ¡alejarse de los vicios! Tal cual, una mirada crítica a la juventud a «despertar de la cama de rosas porque las rosas esconden las espinas«, con el sonido más pesado y oscuro que creo nos podrían entregar, llaman a dejar la aguja, a dejar los venenos que finalmente no son la cura y enfrentar esta vida con valentía. Una temática considerablemente poco tocada en el metal en general, lo que nuevamente nos demuestra que estos muchachos no son la típica banda de Power Metal, sino que tienen mucho por decir.

Volvemos a la orquestación y el sonido cinemático con Through Your Eyes, bajando notablemente el ritmo y la potencia del track anterior, quizás el espacio más sentimental de la placa, una declaración de guerra a la tristeza, a no dejar que la pérdida de un ser querido nos detenga y nos imposibilite de seguir viviendo. Es una pieza de muy buena factura, con un excelente solo de guitarra y un ritmo bastante apacible que logra transmitir el mensaje de su lírica aun con más facilidad, invitándonos a aprender a mirar el mundo «a través de sus ojos«, los de aquel que nos dejó en esta tierra. Siento que si bien no es un punto alto tampoco es bajo, es una pausa exquisita entre toda la potencia del disco.

The Unburnt recupera un poco sus sonidos cercanos a Symphony X, sin dejar de lado su propio sonido se lanzan en una midtempo a contarnos la historia de Khaleesi, una princesa exiliada que lucha por devolverle sus derechos a su pueblo. Debo decir que no me queda claro si la canción se refiere al personaje de la ya popular serie Game Of Thrones o a un personaje propio o de la historia/mitología tunecina, no obstante, sí siento que el tema no aporta mucho al desarrollo del disco, si bien líricamente cuenta una historia llamativa, musicalmente siento que es otro punto bajo, casi como hecho por cumplir con un tema más para el disco. Claro que nuevamente debo aclarar que un tema bajo de Myrath puede ser el mejor de otras bandas así que tampoco hablamos de un mal track.

La entrada de I Want To Die nos recuerda un poco las famosas novelas turcas que todo el día nos promocionan en cierto canal de televisión chileno. Una power ballad de aquellas, como sólo estos orientales creo nos podrían entregar. Es un grito, un llanto de desamor que, por melosa que pueda ser su letra, no molesta, al contrario, logra hacer que quizás uno se conecte con una historia parecida, más de alguno puede haber sentido esas ganas de querer morir cuando ese alguien especial nos «deja atrás con un millón de lágrimas de tristeza«. Está lírica y musicalmente tan bien lograda esta balada que no echa a perder en ningún caso el producto final que es este disco, suma de una manera poco común a la mezcla de sonidos que ya nos tienen acostumbrados.

Manteniendo un poco el ritmo tranquilo nos llega Duat, que si bien mantiene el ritmo en lo bajo, nos lleva a otro viaje, distinto al del track anterior, donde incluso se siente sumamente refrescante la aparición en sus líricas de distintas figuras divinas de la mitología egipcia, mientras el protagonista de la historia se da a su viaje hacia la muerte, Anubis espera para pesar su alma, debe atravesar las tierras de Osiris e Isis sabría cómo devolverle la vida pero, que por favor sólo le recuerden y lo mantengan vivo en sus corazones. No es un tema que brille mucho desde lo musical, pero desde lo lírico le siento un gusto tremendamente bueno, con una historia muy bien lograda que al final nos entrega el mensaje de dejar a nuestros muertos descansar en paz, algo que muchas veces cuesta más de lo que parece.

Acercándonos al final, una especie de grabación antigua de un piano en un gramófono nos da la bienvenida a Endure The Silence, para darle paso al ritmo que más le acomoda a la banda, quebrando a una lenta entrada de la voz para finalmente arrancar con la midtempo que será esta canción. Acá siento que pasa lo contrario al track anterior, musicalmente es una excelente propuesta, pero líricamente deja un poco que desear (entiéndase líricamente como las letras, no las líneas vocales), mantiene la temática de desamor que ya han entregado. Lo bueno es que musicalmente, con todos los quiebres rítmicos que presenta hace que sea un tremendo tema si nos enfocamos sólo en eso y nos olvidamos que tiene letra. Con una guitarra que en varios pasajes toma un peso particular que no se escucha en todo el disco, dejando bastante espacio para que Zorgati se luzca con un registro que no cualquiera logra.

Antes de terminar, nos encontramos con Storm Of Lies, la que inicia con un sonido bastante aggro, por comparación al menos, pero que queda sólo en el inicio para darle paso al sonido que esperamos de un tema de Myrath, quizás uno es poco romántico, pero siento que otro tema cantando sobre desamor es algo molesto. La ventaja es que musical y vocalmente mantiene el nivel en alto, pero escuchar nuevamente letras de ese estilo como que tiende a molestar un poco. Con un interesante quiebre rítmico pasada la mitad del tema, donde Ben Arbia se luce descaradamente, con un riff pesado y oscuro que luego da paso a un solo tremendo, corto pero conciso y preciso. Buena preparación para el final.

Finalmente con un riff pesadísimo y cortante abre Other Side, una especie de declaración de venganza, musicalmente es uno de los puntos más pesados y oscuros del disco, donde Zorgati no se luce tanto como en otros tracks pero realiza un tremendo trabajo, se nota fuertemente la influencia de Symphony X en los riffs, hay que decirlo, pero no le quita en ningún caso mérito al trabajo que Ben Arbia realiza en las seis cuerdas. Es un tema más bien parejo, relativamente plano, musicalmente no produce mucho como podría esperarse del final track, pero líricamente deja una idea interesante, especialmente si consideramos los tracks antecesores, es como un despertar a vengarse por el dolor causado, manteniendo la linea lírica que nos venían entregando desde hace un par de canciones.

En cincuenta y cinco minutos el disco nos deja con un sabor agridulce. Musicalmente logra mantener y hasta superar lo que nos han ofrecido, sobre todo en sus dos últimas placas, pero líricamente pareciera que queda un poco al debe. Obviamente no es un mal disco, Myrath ha alcanzado un nivel compositivo tan alto que tanto musical como vocalmente hacen maravillas, pero siento que en esta placa faltó un poco en lo lírico, cargando a la línea del desamor, detalle que tiende a desagradar. Aun así, es un disco tremendamente entretenido de escuchar, especialmente sus primeros tracks, con una dinámica sonora envidiable que no cualquiera puede lograr, especialmente considerando el «Power Metal Árabe» que estos tunecinos cultivan.

Desgraciadamente parece que todavía no tienen suficiente público por estos lados del planeta, especialmente después del fiasco que fue el infame PowerShock (ProgPower y varios nombres más) que los anunció en su cartelera hace unos años en Chile para, finalmente, desaparecer en el olvido sin ninguna explicación. Por ahora, sólo cuentan con fechas por Europa pero no creo ser el único que espera poder verlos en vivo pronto porque definitivamente Myrath es creador de un sonido único dentro del Power Metal y vale la pena escuchar a todo el equipo de Zorgati, Ben Arbia, Jouini, Bouchoucha y Berthet luciendo su propio metal por Sudamérica.

Hace un par de años Iron Spell se abrió paso dentro de la escena nacional con un EP que llamaba la atención por su sonido simple y efectivo (entendiendo desde luego que esto no quita la complejidad compositiva), donde en cuatro canciones las cosas quedaron muy claras desde el principio. «Heavy Metal Witchcraft» (2013) dejó con ganas de más a aquellos que buscaban material fresco, pero no carente de influencias del Metal tradicional, que ya lleva un tiempo viviendo una especie de revival por estas tierras.

Pasando directamente al material que nos convoca, el primer golpe efectista de «Electric Conjuring» llega con la llamativa portada de este álbum (a cargo de Raúl Belisario), que de alguna forma nos prepara para lo que escucharemos durante todo el trabajo: Heavy Metal con todas sus letras, sin grandes pretensiones y experimentos.

Así sin más, una campanada da comienzo a Ave Zulbah, introducción que nos sitúa en una especie de ritual con unas voces inquietantes y lúgubres, muy bien acompañadas por el dueto de guitarras a cargo de Jason Ghost y Fire Jack, quienes prontamente muestran una gran cohesión. Rápidamente pasamos a Torches in the Woods, un temazo que suda Metal clásico por los poros. Veloz, al hueso y con una base a prueba de balas cortesía de Rocko Van Roman y Steelhammer, bajo y batería respectivamente. Punto aparte es el continuo protagonismo de los guitarristas, quienes manejan muy bien los tiempos a medida que Merciless canta sus estrofas, las cuales dan pie con un coro simple pero muy llamativo. Excelente partida.

Bajamos un poco las revoluciones con The Night of the Mothman, track con el que es imposible no sentir esa atmósfera «callejera» y lúgubre tan bien plasmada en el riff inicial. Luego, el encargado de los «Raging Screams» se roba la película llegando a unos tonos impresionantes a medida que nos relata la historia del hombre polilla. Así llegamos al estribillo «In the Night! / Omen of missfortune / In the Night! / Something dreadful will come to pass…» que está hecho para cantarlo en vivo con el puño en alto. Finalmente unos solos de guitarra de muy buena factura ponen el broche de oro a este entretenido single.

Un ritmo galopante da inicio a la algo deslucida The Witch, quizás el único punto bajo de este LP. Que no se malentienda, no es un mal corte para nada, pero por momentos suena algo redundante y predecible, más aún considerando el prometedor arranque de este álbum. Aún así, sigue la tendencia de los elementos que ya caracterizan a las composiciones de Iron Spell.

Under the Iron Spell y Stormrider llegan de muy buena forma a complementar el concepto implantado por los santiaguinos. La primera es un midtempo instrumental en la que toda la sección de cuerdas se luce de sobremanera. Imposible no recordar a las bandas más insignes del género una vez que oyes la melodía y las exquisitas armonías que posee. La segunda se nos presenta un tanto más agresiva y directa, con un grito inicial más que envidiable. Steelhammer realiza un excelente trabajo con el hi-hat llevando muy bien los tiempos y matices de toda la canción. Riff ganchero, buen coro y buenos solos de guitarra.

Derechamente mi favorita es Black Candle Light, un cañonazo Speed Metal con un aire oriental que no se toma pausas y que te vuela la cabeza desde el primer segundo. Con un estribillo como «Her death coming from black candle light!», más que pegajoso, escuchamos a un Merciless en un gran nivel, como ya se ha hecho costumbre en este «Electric Conjuring«. El bajo y la batería suenan aplastantes y se acoplan de gran manera a la dupla Jason Ghost Fire Jack, que nuevamente «las hacen todas». Nada más que acotar, pedazo de tema.

We Are Legion es otro mid-tempo que incita al headbanging de inmediato. La canción en sí es toda una declaración de principios e ideales, en la que por momentos volvemos a esos pasajes más oscuros y densos. Al incesante guitarreo punzante y afilado de fondo se le suma Rocko Van Roman con unos arreglos realmente buenos. Los «Hey! Hey! Hey!» de la parte media abren paso a otra llamativa sección de solos. Sin dudas un track más que interesante, al igual que la ya conocida Evil Gypsy, composición que ya habíamos escuchado en el demo del año 2013. Si por ese entonces ya brillaba con luces propias, esperen a escucharla con una producción mucho más cuidada y pulcra. Derrocha calidad por donde se le mire. Ojo con las segundas voces, que dan la fuerza necesaria según avanzan las estrofas.

Acercándonos ya al final, vuelve la calma con Moonlight Maniac, momento en el que escuchamos la faceta más melódica y «oreja» de la banda, eso sí, sin dejar de lado el sonido clásico que hemos escuchado desde un comienzo. Es uno de esos temas que si los escuchas de forma aleatoria te parecen buenos, pero situándonos en el contexto de esta placa, pienso que si hubiera estado mejor ubicada dentro del tracklist, tal vez llamaría más la atención. Por último, debo decir que Castle of Punitore no es la canción que esperaba para cerrar este álbum. Me hubiera gustado más intensidad y agresividad para darle el final perfecto a este debut. Ahora bien, más allá de esto, va gustando a medida que aumentan las escuchas, principalmente porque la banda nuevamente se luce en las intervenciones instrumentales. Además, contiene detalles y adornos acústicos bastante sutiles que definitivamente cumplen su función a cabalidad.

Iron Spell sin dudas entrega una producción con un sonido y nivel de composición sobresaliente, en la que la cantidad de puntos bajos es casi mínima. Es difícil sobresalir ante la gran demanda musical a la que nos enfrentamos hoy en día, pero los santiaguinos nos demuestran que se puede hacer un Heavy Metal sincero e inteligente, en el cual cada uno de sus integrantes realiza una excelente performance individual y colectivamente hablando. Destacable además es el hecho de que solo se incluyera una canción de «Heavy Metal Witchcraft» en este LP, situación que habla muy bien del compromiso de la agrupación al momento de querer entregar material nuevo, confirmando que la espera de tres años valió la pena. Un buen homenaje a los puntales del género, que a su vez es un excelente comienzo para los compatriotas. Gran, gran disco.

 

 

Si usted nunca ha escuchado hablar de Death Dealer, no se preocupe. Le contamos rápidamente que es, básicamente, una súper banda. ¿Por qué súper banda? Porque no es menor que las voces estén a cargo del gran Sean Peck, conocido por su trabajo al frente de Cage; las guitarras son propiedad del ya histórico (por decirlo de alguna forma) Ross The Boss, famoso por su historia con Manowar, y de Stu Marshall, conocido por su trabajo con Dungeon y Empires Of Eden; el trabajo en las cuatro cuerdas está a cargo de Mike Davis, quien se hiciera conocido por su trabajo con Lizzy Borden, Halford y Ozzy Osbourne; y en batería, el quizás menos conocido, Steve Bolognese.

La banda se empieza a formar el 2012 y para el año siguiente ya estaban lanzando su primer larga duración, un álbum que tranquilamente cumplía con las expectativas que se podrían crear en torno a quienes conforman el grupo. Con «Warmaster» (2013) tuvieron un excelente debut y se dejaron la vara bastante alta ellos mismos, lo que incluso hace sentir que les perjudicó levemente a la hora de sacar su segundo álbum.

Este «Hallowed Ground» abre los fuegos con Gunslinger, una pieza que inicia con un arreglo orquestal que luego se acompaña de un lento y pesado riff que le da el paso a toda la banda, logrando una buena introducción hasta que un quiebre rítmico nos trae la voz de Peck contando la historia de este pistolero, una especie de caza recompensas o sicario, contratado para matar en el viejo oeste estadounidense, lo que hacía respetando siempre a sus víctimas, una entretenida historia con un ritmo bastante rocanrolero que se encuentra con un pasaje recitado en un quiebre rítmico hacia la tranquilidad que siento pudo haber sido mejor. Un punto muy en contra que le encuentro a este track, a gusto personal obviamente, es que repita la fórmula de mencionar el nombre de la banda repetidamente en el coro, claro, se entiende, viene a ser como un personaje más de la historia, pero quizás no era necesario. Por el contrario, hago mención especial a la inclusión de una especie de tributo al gran Ennio Morricone incluyendo el comienzo de la famosa pieza The Good, The Bad and The Ugly de la película del mismo nombre.

El comienzo un tanto glam de Break The Silence no logra empañar totalmente el segundo track del álbum, una especie de llamado a rebelarse pero que queda como un poco al debe, musicalmente es bastante monótona, siendo mayormente rescatada por la sección de los solos pero que, en general, siento que es un punto muy bajo de esta placa. La intención se nota interesante, un llamado a las armas contra este sistema pero que deja la sensación de que no lograron cuajar muy bien y quedó algo musicalmente y líricamente pobre, que al final no logra transmitir bien el mensaje pensado. El track termina con el mismo efecto que comienza y sería… No es un mal tema, pero no logra convencer tanto como uno esperaría después del opening track y lo logrado en su anterior placa.

Plan Of Attack comienza con el sonido de aviones surcando el aire y un corto diálogo donde alguien indica que necesitan un plan y la respuesta es clara: «tengo un plan: atacar«. Con toda la potencia que pueden entregar estos maestros, precisamente, atacan a sus oyentes en un tema de velocidad vertiginosa y potencia vocal envidiable, la base rítmica tiene pocos momentos de descanso y los riffs de las guitarras mantienen todo el tiempo el ataque sin bajar la guardia. La sección de solos hace que tanto Ross como Stu se luzcan a la par. El plan de ataque busca vengar toda la sangre derramada por causa del rápido avance de la maldad en el mundo, una especie de fuego contra fuego si lo pensamos bien, a gusto personal este track es claramente uno de los puntos más altos de esta placa.

La cuarta pieza, Séance, comienza con un pequeño arreglo orquestal sobre el que entra Peck inspiradísimo, con un toque operático que es interrumpido de golpe por un grito que da paso al Metal que nos entrega este track, con potencia se nos invita a tomar asiento y dejar todos nuestros escepticismos fuera, entonces comienza la séance, la sesión espiritista que nos convoca. Es una pieza a la que no le siento tanta potencia como a la anterior por ejemplo, pero el concepto lírico está tan exquisitamente logrado que te atrapa y cuando te invita a la otra vida, igual te lo piensas. Encuentro interesante como logran cambiar de ritmos, incluso llegando a un pasaje casi Thrash y volver tranquilamente a lo que nos estaban entregando, con lo que logran una mixtura de ritmos, sin bajar la potencia, que te lleva por un viaje de emociones que no es fácil de lograr.

Llega el Diablo es un interludio instrumental de guitarra clásica que realmente logra transmitir algo de lo que su nombre indica, con un rasgueo exquisito te hace sentir que el señor de la oscuridad viene haciendo su entrada grandilocuente al lugar en el que estás, sin necesidad de agregar elementos además de las dos guitarras clásicas te prepara para Way Of The Gun, la declaración de principios de un pistolero que busca mantener la justicia a través de las armas, amenazando que cualquiera no esté de acuerdo tendrá que vérselas con él. Básicamente se trata de una midtempo bastante potente, la que mantiene un esquema de Heavy bien clásico, con la inclusión obvia de todos los elementos que ya nos vienen acostumbrando, incluso, aunque al escuchar más detenidamente resulta un tanto monótona, no alcanza a molestar ni aburrir, especialmente con su pasaje tipo solo de batería. Si bien no es una estrella que brille por sí sola en lo alto del firmamento, es una pieza muy bien lograda que sin resaltar sí mantiene la linea del disco.

El álbum vuelve a su potencia un poco más Thrash con K.I.L.L., acrónimo que se esclarece en el coro. La velocidad y violencia que se logra percibir en este tema también levanta el ánimo automáticamente, podría tomarse como una respuesta al llamado a las armas, ahora vamos a tomar las cosas en nuestras manos y avanzar, vamos a unirnos a las legiones de los malditos y mandar al infierno a quienes lo merecen. Éste es sin lugar a dudas el tema más agresivo del disco, donde sin perder la linea que nos ha acompañado hasta el momento, nos invita a cabecear un poco más duro, teniendo aun así pasajes superiores como los solos de las guitarras y el grito de Peck casi hacia el final.

Seguimos con I Am The Revolution, un Heavy más clásico con un grupo mucho más ordenado donde incluso las cuatro cuerdas de Davis logran lucirse más fácilmente que en el resto del disco, musicalmente nos entregan la fórmula base del disco pero, a la vez, nos regalan algunos extras como tonos más largos por parte de Peck, la presencia más protagonista del bajo de Davis y los solos más rocanroleros de ambas guitarras. Una pieza que, si bien no agrega mucho al producto final del disco, sí ayuda a mantener el promedio de lo que se venía haciendo, sosteniendo más bien la línea sin sumar ni restar.

Total Devastation inicia con arreglos orquestales medianamente pesados y oscuros, una voz tipo ultratumba nos relata que el fin del mundo, según la civilización maya, finalmente ha llegado. A pesar de esta introducción, la canción nos habla del apocalipsis bíblico visto desde el punto de vista de los que no se salvaron, llamando incansablemente a arrepentirse para no ser tragado por la misma tierra. Una pieza de bastante potencia y muy pesada, con un Peck sumamente inspirado, haciéndote sentir que, tal cual, el mundo se está acabando y, o te arrepientes o te quedas dando botes hasta que, al final, la tierra te trague. Si bien las guitarras no son tan protagonistas como la voz, aun así los riffs son de los más interesantes que se escuchan en el disco, sin detenerse ni relajarse en ningún minuto, sin bajar la complejidad que es lo más llamativo de este track.

Es hora entonces de The Anthem, la que busca ser, como su nombre lo dice, un himno del y al Heavy Metal, lo que no le veo muchas dificultades para lograrlo. Con una lírica simple y concisa, al hueso como decimos, enfocándose en los sentimientos de constancia necesarios para mantenerse en esta linea de música, algo que los metaleros chilenos tienen más que claro, cuán distinto sería si nuestras bandas pudieran vivir de sus creaciones pero bue… sin ser un tema maravilloso logra su objetivo, con un coro ganchero, un tema de Heavy Metal por donde se le mire que insiste en algo que creo todos estaremos de acuerdo, porque «escuchamos el llamado. Heavy Metal, hasta que muramos«.

Corruption Of Blood inicia derechamente con potencia, pasando a un ritmo un poco incómodo en la batería, pero que mantiene la vara que han ido imponiendo la mayoría de los tracks de este álbum. Una especie de crítica a los sistemas oligarcas que, si lo miramos bien, seguimos viviendo en manos de empresarios y políticos inescrupulosos. Así, con una importante carga de rabia, el traficante de muerte nos lleva a pararnos para gritar «no temo a ningún hombre» y reclamar lo que es nuestro en contra de esa corrupción de la sangre. Riffs que no brillan tanto pero que logran su objetivo, una base rítmica potente y sólida que mantiene esa carga de rabia que llevan las letras y una sección de solos donde, como ya nos acostumbraron, las guitarras se lucen sin vergüenza, otro de los puntos altos de esta placa, sin lugar a dudas.

Ya acercándonos al final, un arreglo orquestal tipo piratas nos introduce a Skulls And Crossbones, lo que da paso a un rápido tema más Power que nos cuenta, de manera un poco inocentona e infantil (debo decirlo), la vida que disfruta un pirata, navegando, robando, tomando ron y disfrutando a mujeres de dudosa reputación. Claro que esa crítica se la hago sólo a la letra, porque musicalmente es un tremendo tema, tiene una estructura de puro Power Metal, con riffs de guitarra sumamente «piratescos», una base rítmica que parece invitar a bailar en una taberna y bueno, un Peck bastante más relajado en sus líneas vocales logran un tema bastante dinámico y potente.

Finalmente llega U-666, que inicia con el sonido de un sonar, acompañado por percusiones que terminan dando paso a una base rítmica lenta, pesada y oscura, base rítmica que debía ser así por la historia que nos contarían. Siento que la letra de esta canción es la mejor de las presentes en este disco, contando la historia de un infame navío nazi, un submarino cargado con fuerzas oscuras y satánicas que, en su hora final, se enfrentó a la respuesta estadounidense que fue enviar un cura a bordo de un navío, hundiendo el submarino que, actualmente, aun se vería asomando a la superficie en ocasiones. Toda esta historia es contada en una siempre pesada y oscura midtempo (o un poco más acelerada quizás), con un ritmo medianamente estable, con varios quiebres rítmicos y una fuerte presencia del bajo de Davis. Simplemente un cierre de álbum notable, donde nadie se contiene y demuestran quienes son en sus respectivos instrumentos, mientras cuenta la historia del U-666, que «zarpa hacia el infierno (…), alimentado por la noche (…), tocando la campana del demonio«.

Como dijimos  al empezar este review, la banda se dejó la vara muy alta con «Warmaster» y, aunque en esta placa incluyeron temas muy bien elaboradas tanto lírica como musicalmente, también aparecen algunos temas que desgraciadamente bajan el «promedio» del disco. No estoy diciendo que sea un mal disco, pero tampoco es un disco tan bueno como su antecesor, quizás la premura de sacarlo rápido (dos años entre uno y otro), especialmente cuando todos sus miembros tienen obligaciones con sus propias bandas, les jugó un poco en contra, pero a pesar de eso es un disco fácilmente disfrutable.

Es poco probable que en algún momento se den a una gira mundial o, siquiera, toquen en vivo, pero si llegaran a hacerlo estamos seguros que valdrá la pena verlos/escucharlos. Por mientras, sólo nos queda esperar a ver con qué nos sorprenderán cuando se reúnan nuevamente, entren al estudio y nos regalen su tercera placa que, quizás, no se demore mucho en llegar. Hasta entonces, habrá que disfrutar lo que el traficante de muerte ya nos ha regalado.

¿Cuándo bajará de nivel Amon Amarth y agotará la fórmula que encontró hace diez años con “With Oden On Our Side”? Estoy empezando a creer que nunca, porque mientras más se aferra a ella, lo cierto es que mejor y mejor les sale. De aquello es prueba el décimo trabajo de los suecos, “Jomsviking”, que si bien es relativamente más diverso y se atreve con algunas sorpresas, sobresale cuando se concentra en los elementos por los cuales son más conocidos en la escena.

Es que a buenas y primeras, no hay absolutamente nada que decir de First Kill, el opening track de “Jomsviking”, porque tiene absolutamente todo lo que un fanático de Amon Amarth puede esperar. Cada cliché lo entrega de forma inspirada, impactando al oído por más que el truco ya sea conocido. Todo aquí es brillante, una habilidad compositiva -no tanto creativa- de seguir sorprendiendo con lo de siempre. De hecho, este quizás pueda perfilarse como el mejor tema de apertura de los vikingos, pese a tener contendientes que son favoritos de los seguidores y fijos en los conciertos como Twilight Of The Thunder God.

Con Wanderer, la segunda pista, Amon Amarth ya asegura la solidez de “Jomsviking” más allá de las promesas del tema anterior, por medio de un ritmo combativo y musculoso que tan bien dominan desde los días de Victorious March, y que incluye quiebres melódicos que sorprenden para guiar a parajes más pesados, sin perder la dinámica. Los leads posteriores cambian sin embargo toda la personalidad del track y le dan un toque escandinavo y muy fresco a una canción que, junto con repasar hitos, añade por encima otros elementos. Al final aparecen unas narraciones hechas por Johan Hegg que nos recuerdan que nos encontramos ante un disco conceptual, luego que desde “With Oden On Our Side” (2006) y “Deceiver Of The Gods” (2013) basaran sus letras en una deidad específica de la mitología vikinga. Esta vez se inspira en los mercenarios de elite que llevaban ese nombre, una historia nada difícil de seguir -bien simple en realidad- sobre un joven que al matar por primera vez en su vida y por accidente debe asumir las consecuencias o escapar, a pesar de estar enamorado de una aldeana. Escoge lo segundo pero jura venganza con tal de volver a verla.

Me imagino que en el camino este protagonista se vuelve en el gran guerrero que la trama invita a imaginar, pero lo cierto es que la canción no da segundo alguno para detenerse en este punto ya que sin aviso llega On A Sea Of Blood, con guitarras con frases armonizadas y pesadas que solo Olavi Mikkonen y Johan Söderberg saben repartir… los que recuerden números como Valhall Awaits Me lo sabrán. Amon Amarth puro incluso cuando aparecen riffs thrasheros y bramidos con lo que no hacen más que agigantar la leyenda de Johan Hegg.

Con One Against The Wall nos vamos al Amon Amarth de la era “The Avenger” (1999), más oscuro y deathmetalero a la usanza de Estocolmo, con corte más primitivo y martillado, donde todo es sostenido por la batería de Vomitory Tobias Gustafsson, invitado a grabar tras la salida del eterno Fredrik Andersson. Esto sin decir que el coro esconde un esfuerzo admirable de guitarras y coros de banda.

Raise Your Horns surge entonces con un riff muy grueso, cuyas marcas hacen que el tema adquiera un tenor bastante épico, siendo que sus letras en se centran en historias de batalla contadas en medio de juergas de cantina. “Raise your horns, raise them up the sky, we will drink to glory tonight”. De lo heroico se pasa a lo festivo, un coro que a simple vista parece torpe por su tono alegre pero que termina enganchando en la primera sorpresa contundente de la placa. Lo épico finalmente prevalece, en lo que puede convertirse en un gran punto alto de los próximos conciertos de Amon Amarth, ¡si esta canción tiene hasta pausas estilo Accept para que el público los siga con sus respectivos «ohs!»

Y ahora… uf, cómo no estremecerse con solo leer el nombre de la canción que sigue… The Way Of Vikings… alarma de epicidad máxima en el camino. Y la verdad sea dicha: está entre las cuatro o cinco mejores canciones que la banda haya escrito en su carrera. Parte con una solemnidad que invita a creer que la vara de lo épico volverá a sobrepasarse, y Hegg no demora en configurarla en un nuevo himno de Amon Amarth, a la altura de The Pursuit of Vikings (aunque en versión de estudio es ridículamente superior). “Faster, stronger, fight until yout dying breath / this is the way we battle, this is the way of the Jomsviking”.

Si “Jomsviking” fuera una película en lugar de un disco, The Way Of Vikings sería el main theme: intenso, grande, con vientos emulando por teclados que parecen venir del mismísimo Valhalla. Marca el tono del álbum y también su clímax, ya que de aquí en adelante el álbum se vuelve mucho más diverso en sus elementos, aunque pierde un tanto en el grado de espectacularidad de las canciones anteriores.

Es así que llega lo más curioso de la entrega, At Dawns First Light, de lo más powermetalero que el grupo haya entregado hasta la fecha. Solo la producción nuevamente a cargo de Andy Sneap, luego de debutar en “Deceiver Of The Gods”, y las voces de Johan Hegg, recuerdan  que esto se trata de Amon Amarth. Las voces limpias iniciales dan la sensación que el disco arranca de nuevo, para un corte que explota y melodiza al máximo lo escuchado en As Loke Falls hace ya tres años. Es una sorpresa compositiva que empuja al fanático a  volver a ella en un par de ocasiones para asimilarla, ya que a diferencia del opening First Kill que entregaba todo lo que uno esperaba de una banda como Amon Amarth, aquí se presenta todo lo que puede dejar  sorprendido, independientemente de si para bien o para mal.

One Thousand Burning Arrows, en cambio, es un descanso de esos “místicos” que a veces concede Amon Amarth en sus placas, como lo habrá hecho con Under the Northern Star en “With Oden On Our Side” o Doom Over Dead Man en “Surtur Rising” (2011), aunque menos ceremoniosa y un poco más rabiosa. Ahora, se entiende que la siguiente pista, Vengeance is Mine, se presente en el tracklist como un bonus, dado su estilo callejero que, en todo caso, la hacen muy entretenida. El actual cuarteto toma influencias punk y un cierto enfado que amplía los márgenes de las zonas donde sus integrantes se mueven con comodidad.

A Dream That Cannot Be trae al Amon Amarth que se expresó en discos como “Surtur Rising”, con sentidos de lo épico y lo melódico unidos en un tema grandilocuente, pero dándose el lujo absoluto de contar con la participación de Doro Pesch en las voces junto con Johan Hegg. Después del performance de Apocalyptica en Twilight Of The Thunder God (2008), me parece que este es el guest performance más destacado en la carrera de Amon Amarth, no solo por lo connotada de una invitada como la germana, sino por el papel que ella interpreta en el desarrollo del disco con solo cantar acá. Claro, si se trata del corte más teatral de la producción, e incluso quizás de la banda.

“Jomsviking” cierra con un track que apuesta dejar en trance, Back On Northern Shores, logrando una atmósfera oscura, severa y ciertamente mágica antes de tomar un giro y volver a una agresividad que recuerda a algunos discos de God Dethroned de hace unos cinco, siete años atrás. Lo diverso y la sorpresa llegan aquí a su máxima expresión, haciendo que el CD cierre con dos temas tan altos como los del principio.

Con este álbum, Amon Amarth mantiene su racha de grandes discos desde “With Oden On Our Side”, y alarga este período que podríamos denominar como “los años dorados tardíos” de la banda vikinga. Si es necesario medir, está cerca de la perfección mostrada en “With Oden On Our Side” o “Surtur Rising”, y supera aunque por poco a su antecesor “Deceiver Of The Gods”. Esto básicamente debido a dos factores: que logra sonar muy inspirado por medio de los elementos que los fanáticos más esperan y gustan del grupo, y por temas individuales que son capaces de levantarse como estrellas en el firmamento tan luminoso que ya tiene Amon Amarth.

 

 

Enforcer en Chile

Qué mejor que pasar la “resaca” de un gigantesco evento como el recital de Iron Maiden en el Estadio Nacional, que con buen Heavy Metal en el estilo más tradicional. La cita era en el Club Kmasú Premiere y nada menos que con el retorno de los suecos de Enforcer, comandados por el vocalista/guitarrista Olof Wikstrand, que tras su primera presentación en estas tierras el 2013 en el marco del primer festival “Evil Confrontation”, volverían al sur del mundo con un nuevo álbum, el excelente “From Beyond”.

Si usted no conoce a Enforcer, desde esta tribuna le recomendamos encarecidamente que lo haga. Incluso le va a hacer bien para su salud. Una banda llena de energía, actitud, bolas y calle, pero sin dejar de lado excelentes recursos técnicos. En definitiva, una combinación letal y que en vivo prometía producir un descalabro igual o mayor que el de su debut en nuestro país.

La cita además incluiría a dos bandas nacionales, Ikelos y los melipillanos de Tormento, también cultoras de esta movida de Heavy Metal tradicional que tiene cada vez más adeptos, y con justa razón. Es cierto que forman parte de una movida más bien “under”, y que incluso uno podría decir que gusta del hecho de mantenerse en un perfil menos masivo, pero ello no es sinónimo de no superar estándares mínimos de calidad. Al contrario, tuvimos la fortuna de presenciar el espectáculo de dos bandas nacionales muy interesantes, además obviamente de los suecos, el número principal de la velada.

Enforcer en Chile

A las 19.00 horas y con unas trescientas personas en el reducto de calle Blanco, saldría a escena Ikelos, quinteto liderado por su carismático vocalista Jaime Violent Mind, que animó a los presentes durante aproximadamente media hora con una buena dosis de Heavy Metal en inglés, intenso pero sin dejar de ser técnicamente bueno. Pese a que el sonido estuvo bastante saturado, ello no fue obstáculo para que el público disfrutara bastante la presentación de los santiaguinos. Palabras aparte para el público que asiste a este tipo de eventos: es muchísimo más participativo que en otro tipo de recitales, prácticamente no distingue entre artistas de soporte o el número principal, es una fidelidad distinta, más intensa, y si eso es bueno para uno como espectador, con mayor razón lo es para las bandas. Un show entretenido y dinámico, que se pasó realmente muy rápido.

Y si hablábamos de que en el “under” la fidelidad es distinta, eso se ratificó de sobremanera en el show de los melipillanos de Tormento, una banda llena de cuero, tachas, pintura bajo los ojos y mucha, pero mucha actitud, tanta que su vocalista René Tormento se encargaba de hablar de “Heavy Metál” –sabemos que el tilde está de más, pero es para explicar la pronunciación–, un pequeño detalle que dice mucho de cómo esta música fundamenta todo el andar de Tormento. En aproximadamente treinta y cinco minutos, le cantaron en español al Heavy Metal, a la actitud que éste debe tener y le pegan palos al “maldito Vaticano”, mientras agradecen el hecho de estar tocando por primera vez en Santiago y la entrega de un público que estuvo fenomenal, a la altura de un show internacional. Incluso vimos a varios asistentes con poleras de Tormento. Muy buena banda, aunque quizás debiesen aminorar en algo su discurso hablado, pues su música habla por sí misma. Buena presentación, esperamos volver a verlos próximamente.

Enforcer en Chile

Ya con unas quinientas personas en el Kmasú Premiere, la espera por Enforcer no fue tan larga e incluso antes que comenzara el show de los suecos, los propios integrantes de la banda fueron probar sus instrumentos y micrófonos, algo que en casi todos los conciertos internacionales hacen los roadies. Una pequeña muestra del amateurismo desmedido de estos jóvenes escandinavos.

A las 21.00 horas, se apagaron las luces y comenzó la “Doctor Doctor” de Enforcer, la clásica Diamonds & Rust de Joan Baez, incorporada a nuestro mundo por Judas Priest. Tras ello, la introducción dio paso a la primera patada en la cabeza de la jornada con Destroyer, corte que abre “From Beyond” y que no concede nada, de entrada, corriendo a escena Jonas Wikstrand en batería, Tobias Lindqvist en bajo, Joseph Tholl en guitarras y por supuesto el líder Olof Wikstrand. El “’Stroyer!!! ‘Stroyer!!” del estribillo retumbó en cada pared del local, pero de verdad. Pese a que no sonó todo lo bien que uno hubiese deseado y costó distinguir las guitarras, fue un gran inicio por parte de Olof y sus escuderos, que sin ninguna pausa nos entregaron Undying Evil, el primer corte que conocimos de “From Beyond”, con una banda y un público con una intensidad y fiato realmente conmovedores.

Llegaría el momento de revisar algo de las placas más antiguas de Enforcer. Primero con Mesmerized By Fire del excelente “Death By Fire”, otro corte muy tradicional del sonido de los suecos, y sin ninguna pausa, lo que sería una constante en la jornada, la rapidísima Live for the Night del “Diamonds”. La fidelidad del “under” también se ve en otras cosas, como por ejemplo en la similitud de respuesta ante los temas nuevos respecto a los temas antiguos, y al ver estos dos temas pudimos confirmar esta sensación.

Enforcer en Chile

Olof nos dice que todo está “fuckin’ amazing” y nos cuenta que volverán a tocar algo de su nueva placa, otro corte destacadísimo como From Beyond, que le da el nombre al disco, tema que no por ser más lento y melódico deja de ser intenso. El público coreando los solos y sobre todo el estribillo, que Olof nos pidió cantar, y que Sudamérica escuchara esas dos palabras, “from beyond”. Y vaya que se le hizo caso.

Luego, Olof pregunta si hay fans del Black Metal y en particular si hay fanáticos de Venom. Ante la respuesta positiva, llegó el momento de entregarnos un cover de los británicos, Countess Bathory, cantado por Joseph Tholl. Entretenido homenaje a una banda señera, aunque Enforcer tiene suficiente material original como para dedicarle minutos a un cover.

La banda vuelve a “Death By Fire” con un excelente corte como Death Rides This Night, sin decaer ni por un segundo la energía generada en el Kmasú Premiere. Y menos aun con Scream of the Savage, recuerdo de su primera placa “Into The Night”, un tema con un inicio más bien lento y que luego toma un ritmo enfervorizado e imparable, especialmente en el estribillo, coreado por todos los asistentes. Y uno podría haber pensado a priori que con Below the Slumber, corte de su última placa que tiene pasajes más reposados, las revoluciones y la intensidad bajarían un poco. Pero realmente para nada, un gran momento de la jornada.

Enforcer en Chile

El único “descanso” que se tomó la banda fue con el solo de batería de Jonas Wikstrand, que fue bastante conciso y entretenido, para luego dar pie al último tema de la primera parte del show, la enormemente speed Run For Your Life. A pura intensidad y velocidad, y tras apenas cincuenta minutos, la banda se despidió del escenario. Es cierto que es muy poco tiempo, pero de verdad la entrega y la energía de los muchachos de Enforcer conmueve y contagia, uno ha visto muchas bandas y muchos shows pero son realmente pocos los que concentran tantas sensaciones buenas en tan poco lapso.

Tras un minuto fuera de escena, Olof recibe una bandera chilena y nos pregunta si queremos ir a dormir. Obviamente respondimos que no y como respuesta recibimos nada menos que la genial Katana, lejos uno de los mejores cortes de la carrera de los suecos, especialmente con su particularmente brillante sección instrumental. Y sin respiro, como toda la jornada, llegaría otro single potentísimo de la carrera de Enforcer, Take Me Out of This Nightmare, con un Jonas Tholl que incluso terminó arrodillado en el suelo, y con un Olof haciéndonos cantar el estribillo con lo poco que iba quedando de garganta.

La banda nos dio las gracias a todos y nos preguntó si queríamos un tema más. Pero el público pidió que al menos fuesen dos temas, y por suerte Olof accedió. Así llegaron los dos últimos números de la jornada, con Evil Attacker de su primera placa, y luego de que Olof nos pidiera “break down the walls, start a fucking riot” llegaría el último tema de la jornada, por cierto con un clásico de la banda, Midnight Vice, tema que ayudó a masificar a Enforcer. Tras una hora y diez minutos de un espectáculo que no decayó en ningún momento, la banda se toma una foto con el público a sus espaldas y se despide, de hecho todos sus integrantes se aproximaron a saludar a los asistentes de las posiciones más cercanas al escenario, mientras comenzó a sonar More Than a Feeling de Boston a modo de outro.

Enforcer en Chile

Pese a la poca difusión del evento, a que el Kmasú no es un palacio del sonido y a ciertas desprolijidades horarias, se trató de una muy buena jornada y que superó con creces cualquier expectativa. Primero, porque vimos a dos bandas nacionales de alta calidad, y segundo, por constatar que la energía de Enforcer es realmente impresionante, contagiosa, francamente desbordante y coincidente con la juventud de sus integrantes, ninguno de los cuales supera los 30 años de edad. A estas alturas no conocer a Enforcer es un pecado, pero conocerlo y no ir a verlo es derechamente un crimen. ¡¡Que vuelvan pronto!!

Setlist de Enforcer:

01. Destroyer
02. Undying Evil
03. Mesmerized by Fire
04. Live for the Night
05. From Beyond
06. Countess Bathory (cover de Venom)
07. Death Rides This Night
08. Scream of the Savage
09. Below the Slumber
10. Solo de batería de Jonas Wikstrand
11. Run for Your Life
Encore:
12. Katana
13. Take Me Out of This Nightmare
14. Evil Attacker
15. Midnight Vice

 

 

Estas con las postales que dejó la tremenda tarde/noche de Metal ante 52 mil personas en el Estadio Nacional.

Fotos: Guille Salazar

IRON MAIDEN

ANTHRAX

 

 

 

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Iron Maiden en Chile

Toda visita de Iron Maiden tiene algo muy especial, qué duda cabe. Pero en esta oportunidad, los componentes emotivos quizás serían algo distintos a los que hemos vivido en visitas anteriores de los británicos, cuyos recitales siempre tienen algo de “primera vez”, algo muy difícil de explicarle a las personas que piensan que las visitas de la Bestia a Chile se han tornado algo repetitivas o que creen que es una banda comparable con el resto. La primera vez, en el ex Teatro Monumental, después la primera vez con Bruce Dickinson, la primera vez tocando su set más clásico, la primera vez en el Nacional, a modo de ejemplo, cada una de ellas tuvo un componente emotivo ligado fundamentalmente con la trayectoria de la banda, y por el hito de lograr ser la primera banda de Heavy Metal en llegar a tocar al recinto de todos los chilenos, con el simbolismo que ello implica, y ser el número anglo con más público en este país.

Pero en esta ocasión, como decíamos, había un componente emotivo distinto, y que al menos es fundamental para uno, que ha escrito tantas veces reseñas de los discos y de los recitales de la Bestia. Y es que muchos quedamos “sensibles” con la nefasta noticia de que a Bruce Dickinson se le diagnosticó un cáncer, probablemente la enfermedad más traicionera y canalla que existe. La posibilidad concreta de nunca más tener discos o shows de Iron Maiden fue un gélido puñal en el alma para muchos de quienes hemos fundamentado la banda sonora de nuestras vidas con las canciones, discos y presentaciones de la Doncella. Si a ello le sumamos el fallecimiento de Lemmy Kilmister, un ícono trascendente al Rock al que probablemente muchos creíamos inmortal, la sensación de que “la vieja guardia” está empezando, paulatinamente, a dejarnos, es fuerte y por momentos angustiante.

Por suerte, la detección temprana del padecimiento de Bruce y un adecuado tratamiento lograron que The Air Raid Siren saliese adelante, y no sólo para lanzar esa titánica obra que es “The Book Of Souls”, sino que para renovar los pasaportes y salir a defenderlo al mundo, en un nuevo Ed Force One de gigantescas dimensiones. La emoción del anuncio de un nuevo tour de Maiden luego de la posibilidad cierta de no verlos más, se recibió como un verdadero tónico para la salud y provocó la adquisición en masa de los boletos para asistir a esta “nueva primera vez” de la banda: la primera con Dickinson recuperado del cáncer, y esta vez acompañados de un gigante como Anthrax, y de la banda del hijo de Steve Harris, George, llamada The Raven Age.

Iron Maiden en Chile

Pese al calor reinante en este veraniego Marzo, miles y miles de poleras negras fuimos llegando paulatinamente al enrejado exterior del Estadio Nacional para renovar los votos con una Doncella de ya cuarenta años de carrera, asistentes con una variedad etárea que sólo puede lograr el Rock. Es cierto, Maiden entra a la categoría de los “grandes eventos” y por ello de todas maneras dentro de su público hay algunos “eventistas” que gustan de ir a todos los conciertos masivos, pero parte de la grandeza de la Bestia es tener esa capacidad de convocar masas en torno a una sola pasión.

Y respecto a esto, uno no puede dejar de pensar que, en torno al prisma de la Bestia, incluso se puede analizar la evolución de Chile desde un punto de vista más sociológico. Es cierto que el tema del “satanismo” por el cual les privaron de tocar en Chile a principios de los ‘90 ha sido muy recurrente, pero no es menos cierto que han pasado menos de veinticinco años de ese evento, y pasar de una banda casi proscrita a ser un fenómeno de masas publicitado hasta en el canal católico en tan poco tiempo, es uno de los ejemplos más patentes de los cambios que ha ido viviendo nuestra sociedad contemporánea.

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Lindo fue sobrepasar el laberinto del enrejado hasta llegar al momento en que a uno le cortan su ticket, y finalmente llegar al Estadio Nacional, donde pudimos apreciar una majestuosa y creciente marea de poleras negras en la cancha y en las otras ubicaciones del coloso del “pilucho”. Gente con muletas, padres e hijos, montones de banderas, familias completas y hasta una muñeca inflable (!) fueron parte de la infinidad de cosas que pudimos apreciar en la previa. Y pasando ya a la expectativa del show en sí mismo, a estas alturas ya es imposible no “comerse” algún spoiler del setlist que traería la Bestia, pero ciertamente, aunque no hubiésemos sabido nada de antemano, era previsible que la banda defendería en vivo buena parte de su nuevo y desafiante material. Pero antes vendrían dos sabrosos entremeses: The Raven Age y Anthrax.

THE RAVEN AGE

A las 18:40 se dio el inicio a esta gran jornada del Metal en la capital de Chile. Los encargados de abrir fueron The Raven Age, banda que, como decíamos, es liderada por el hijo del titánico Steve Harris, el joven George Harris, guitarrista de la banda. Esta banda, que cuenta con siete años de antigüedad, lanzó su primer EP en julio de 2014, titulado simplemente «The Raven Age».

George, con quien tuvimos la posibilidad de compartir en el Hotel Sheraton durante la jornada previa al concierto, nos reveló que su largaduración está terminado, a la espera de pequeños detalles y esperan lanzarlo durante este 2016. De gran calidad humana y muy humilde, Harris Jr. además nos contó sobre su experiencia sobre conocer por primera vez este rincón del mundo, de la calidez de la gente latinoamericana y de sus influencias musicales. Cosas así también las transmitió en la entrevista que dio a Powermetal.cl y que está disponible en nuestro sitio.

imlrv-2Los jóvenes, muy carismáticos y entusiastas, interpretaron un repertorio de siete canciones, entre las que destacan Uprising, Eye Among The Blind, The Death March y Angel In Disgrace, todas pertenecientes a su EP homónimo. Un show musicalmente bueno, con un sonido bien logrado y un metal/teatral de tremenda calidad. Esperemos que esta gira con Iron Maiden sea un impulso a su carrera, algo que a simple vista parece obvio. Tras cuarenta minutos de un virtuoso show (George mostró su gran talento con las seis cuerdas), la banda se retira del escenario con aplausos del respetable, su Rock melódico prendió por momentos al estadio que tímidamente se iba copando.

ANTHRAX

La espera para Anthrax, que duró aproximadamente 25 minutos, fue acompañada por una buena selección de Black Sabbath envasado, lo cual poco a poco comenzaba a motivar al público, que a esas alturas de la tarde alcanzaba las 25.000 personas. Hasta que siendo las 19:40 horas, la agrupación liderada por Scott Ian Rosenfeld apareció por los pastos ñuñoínos, bajo una ovación de la fanaticada presente, que se mantenía estoica bajo el calor del fin del verano. En el marco de la promoción de su nuevo álbum «For All Kings», los neoyorkinos, quienes se unieron a la Doncella de Hierro para la gira por Sudamérica, se presentarán con un breve pero intenso set, plagado de clásicos.

El primero en salir a la escena fue el calvo Scott Ian, donde acompañado por su fiel guitarra Jackson comenzó con el riff inicial de uno de los himnos del thrash metal, Caught in a Mosh. Como es habitual, Anthrax le sugiere al público que es momento de hacer un mosh, y el público chileno responde a su llamado. Con un Joey Belladonna en excelentes condiciones vocales y una banda sólida, donde solo el guitarrista líder, Jonathan Donais, es el “nuevo” del grupo, Anthrax da partida a su quinta presentación en Chile.

Sin ninguna intención de bajar las revoluciones, el segundo tema del set es Got the Time, aquel cover de Joe Jackson, de tinte punky y presente en el «Persistence of Time», que logró aumentar la euforia de los metaleros presentes. Bastaron estos dos temas, para que las personas que habían soportado en los primeros lugares tras la reja frente al escenario comenzasen a abandonar, pues es bien conocida la irracionalidad del público por estos lados del orbe, lo que agregado al calor veraniego y otras “cosas” generó algunas “pálidas”.

Anthrax continuó con los famosos covers de su repertorio, ahora con quizás uno de los temas más coreados de su set, Antisocial de los franceses de Trust. Quienes ya comenzaban a llenar el principal coliseo deportivo del país ajustaban sus cuerdas vocales cantando a todo pulmón you’re Anti-you’re Antisocial!”.

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Los neoyorkinos tenían pocas balas para disparar, debido a que en esta ocasión solo venían como banda soporte, pero de las ocho balas disponibles quisieron reservar algunas para material más reciente. Entre ellas Fight’Em ‘Til you Can’t de su penúltimo trabajo «Worship Music», un excelente tema, muy ágil y con ese coro medio “rap” característico, que hizo que varios simplificaran las cosas con un “washu washu washu washu washu washu washu…. I’ll end you”.

La siguiente bala utilizada para material reciente es para presentar nuevo material, de su recién salido «For All Kings»: la elegida fue Evil Twin, el primer single del álbum. Respetuosa aceptación de la gente, pero no con el entusiasmo de las anteriores, por ende, era momento de lanzar un megaclásico a la parrilla. Tras la introducción de Belladonna, donde nos contó que lo siguiente era del «Spreading the Disease», el público se vino abajo. Suena el riff y la inconfundible Medusa hace explotar a los presentes, ¡que gran tema! En lo personal uno de mis favoritos de Anthrax.

El penúltimo tema fue el segundo single de su reciente álbum, titulado Breathing Lightning que tampoco generó tanta algarabía, lo cual es esperable para un disco que tiene recién un par de semanas al aire. Además, es un tema que se aleja del Thrash moshero al cual el público se había acostumbrado.

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Para cerrar la tarde/noche, Charlie Benante, el legendario baterista, comienza con la intro de Run to the Hills, seguramente para tantear que tan prendida está la gente para el plato fuerte de la noche, pero a los cinco segundos varía el ritmo para dar paso a Indians, el excelente y quizás el mejor corte del «Among the Living». Una excelente forma de despedirse, con un público que lo dejó todo gritando el “Cry for the Indians” y que ovacionó a los norteamericanos quienes prometieron regresar en 2017. Los esperamos con los brazos abiertos, porque ocho temas es poco para esta legendaria agrupación.

Setlist de Anthrax:

1. Caught in a Mosh
2. Got the Time
3. Antisocial
4. Fight ‘Em ‘Til You Can’t
5. Evil Twin
6. Medusa
7. Breathing Lightning
8. Indians

LA BESTIA ESTÁ DE VUELTA

Tras los dos aperitivos, y particularmente tras la concisa y contundente presentación de Anthrax y sus circle pits, la ansiedad aumentaba en las ya 50.000 personas que prácticamente repletaban el Nacional. Impresionante cómo seguía llegando y llegando público, sobre todo a la cancha, cuyo acceso norte se veía como una especie de llave incontenible que seguía recibiendo gente. La ansiedad fue aumentando con el paso de los minutos, y primero fue canalizada con el ya clásico “uooo-o-o-o-o” (que recuerda a la gran Metál Az Ész de los húngaros de Pokolgép), y luego escuchando clásicos envasados de ayer y hoy como Still Of The Night de Whitesnake, Ram It Down y Rapid Fire de Judas Priest o Highway Star de Deep Purple, por nombrar algunas. Sin embargo, los minutos pasaban, ya eran más de las 21.00 y ya el público comenzó a emitir algunas de esas pifias del tipo “que inicie la cuestión”.

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Hasta que llegan las 21.10 horas, y esa increíble conmoción que se genera con los primeros sones de un clásico de Iron Maiden que no es de Iron Maiden. Y es que Doctor Doctor de UFO se ha convertido en un tema muy querido por la fanaticada de la Bestia porque es el anuncio inequívoco de que se acaba una espera que se tornó eterna. El público salta y corea el “doctor doctor please” como si fuera un tema original de la Doncella. Se apagan las luces, se desata el delirio y comienza un hermoso video de animación en las pantallas gigantes, donde nos internamos en una jungla donde vive el Eddie maya de “The Book Of Souls”, y se ve el Ed Force One atrapado entre las ramas y lianas de los árboles. Hasta que aparece una mano desde la tierra, logra destrabar el avión y lanzarlo a volar por el mundo. Lindo inicio.

Ya sabíamos que el show iba a empezar con If Eternity Should Fail, pero personalmente creía que el comienzo sería envasado, incluso con la voz de Bruce. Por ello, fue gratamente sorprendente que el “Here is the soul of a man / Here in this place for the taking / Clothed in white, standing in the light / Here is the soul of a man” fuese hecho en vivo y detrás de escena por Dickinson. Sale el resto de la banda, Nicko, Janick, Dave (con una bonita polera alusiva a su última placa), Adrian y por cierto el jefe Steve Harris, y se descubre la hermosa puesta en escena de la Bestia, simulando una pirámide maya y con una serie de detalles, como las caras de los músicos grabadas en “piedras” al igual que en el booklet de su nueva placa, y con un juego de luces y fuego muy apropiados. Pese a que el sonido no fue el mejor en estos momentos, con una especie de “ola” que bajaba y subía las intensidades –con el propio Dickinson reclamando por el sonido–, terminó siendo un gran inicio, particularmente con la sección instrumental de este corte que es fabulosa.

imlrv-1Sin pausas, Bruce nos saluda con un “good evening Chile!” y nos lanzó Speed of Light, que pese a la “ola” sonora sonó como un verdadero cañón desde el grito inicial de Dickinson, una verdadera patada en las gónadas a ese cangrejo bastardo que esperamos no vuelva a osar tener el atrevimiento de volver a afectar a este genio contemporáneo. Como es costumbre, Maiden le saca lustre a sus singles luciéndolos en vivo, dándoles otra vida, pasó sin ir más lejos con El Dorado en su momento. Apoyados con imágenes del videoclip del tema, los británicos hicieron vibrar a las 52.000 personas que vivían el momento casi como si se tratara de un clásico. Palabras aparte para lo de Bruce: “como tuna” como decimos en Chile, el tumor canalla prácticamente no le produjo ninguna afectación en su voz, quizás esté más delgado y con un poquito menos de movilidad que antes, pero estamos hablando de que antes se debe haber corrido tres kilómetros en escena y ahora “sólo” deben haber sido dos y medio, por decir una cifra ridícula. Casi imperceptible y vaya que dio gusto y emoción ver al gran The Air Raid Siren en irrebatible plenitud de condiciones.

Hola Chile!” nos dice Dickinson y comenta lo feliz que está con 60.000 personas (en rigor fueron 52.000 según la producción, pero se entiende), que tocarán algunas canciones de “The Book Of Souls”, siendo interrumpido en su alocución por un enfervorizado público que gritaba “olé, olé olé olé… Maiden, Maiden”. Luego de beber líquido de una especie de cantimplora, nos presentaría el primer clásico de la jornada, la enorme y emotiva Children Of The Damned, un tema que ha envejecido espectacularmente y que contó con un Dickinson realmente imperial, ayudado por un público entregado y coreando hasta el solo. Para algunos es físicamente imposible que la piel no se nos ponga como pollo cuando coreamos el solo, con el primer gran “wooo-oo-oo-oo” de la jornada. El público chileno de Maiden, cuando la banda toca sus clásicos, parece hinchada y eso se agradece al momento de los conciertos. Un corte realmente emocionante y que definitivamente uno no esperaba que volvieran a tocar tras haberlo hecho en la gira del “Flight 666”.

Bruce nos presenta “a sad song of a funny man” y la banda vuelve a defender su nuevo material con Tears of a Clown, homenaje de Iron Maiden al fallecido actor Robin Williams. El sonido se fue afirmando –aunque sin llegar a un nivel 100% satisfactorio–, la sensación de “ola” fue disminuyendo y fue bien recibida por el público, aunque quizás no haya sido la mejor selección de “The Book Of Souls” para tocar en vivo.

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La banda entregaría temas de su última placa en “pares”, y el segundo par se completó con The Red and the Black, que es la única composición de “The Book Of Souls” que es completa y únicamente obra de Steve Harris. Un tema realmente colosal, complejo, desafiante y que sin dudas tocarlo en vivo entraña una gran dificultad. Qué exquisitez fue vibrar con el retumbante bajo del jefe Steve que marca el inicio de este tremendo tema, en medio de la oscuridad interrumpida por luces rojas que lo iluminaban, y en medio de un silencio contemplativo y admirativo. Un tema con muchos matices, algunos para contemplar como su inicio, otros para el “sing-along” con el “wo-o-o-o-o”, y una sección instrumental fenomenal, que sin dudas marcó uno de los momentos más destacados de la revisión de su material nuevo.

Cambia el telón de fondo, cambia el vestuario de Bruce y vendería la revisión de la Doncella a la Carga de la Brigada Ligera en la batalla de Balaclava, durante la guerra de Crimea. Un show de Maiden sin The Trooper no es show de Maiden. Es cierto que a veces muchos somos idealistas y a veces nos gustaría que la banda tocara otros clásicos –que tiene de sobra–, o incluso más idealistamente que toque canciones antiguas que nunca hemos escuchado en vivo –que por suerte cada vez son menos–, pero todo eso es en la previa, porque cuando suena ese galope incesante, cuando vemos a Bruce ondeando la Union Jack empoderado de ese orgullo británico tan clásico, uno sólo quiere cantar el “wo-o-o-o-o-o-o-o-o-o”. Algunas bengalas rojas en plena cancha ayudaron a hacer más bonito un cuadro realmente hermoso, y con un sonido que si bien no era el óptimo, por suerte ya no padecía esas “olas” que en un momento incluso desconcentraron un poco.

Powerslave es otro clásico inmortal de la banda y qué gusto volver a escucharlo, con un Bruce que utilizó una máscara azul eléctrica que era una mezcla entre un verdugo y Rey Mysterio de la lucha libre. Realmente alucinante y brutal, un tema lleno de mística y con una banda en un nivel superlativo, las guitarras de Dave, Adrian y Janick fluyeron perfectamente y complementan de gran forma esa soberbia línea de bajo que dibuja Steve al momento de los solos. Y como decíamos anteriormente, el despliegue y estado físico de Bruce sigue impactando, y ese impacto crece proporcionalmente con el paso de los años, más aun tras la situación del cáncer.

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La última defensa de “The Book Of Souls” también vendría por partida doble. Primero con Death or Glory, cuyo inicio es realmente fabuloso y luego sigue un ritmo similar a Running Free, aunque con un grado superior de complejidad al clásico del disco debut de la Doncella. En este punto sí hay que señalar que uno esperaba una respuesta superior del público. Por cierto que no al nivel de un clásico, es lógico que el público responda más fervorosamente con los clásicos que con los temas nuevos, pero sí dio la sensación de que la respuesta de la audiencia fue algo fría, de hecho el propio Dickinson se movió bastante por el escenario y se dirigió a sectores algo lejanos del mismo pidiendo una mayor respuesta. Algo paradójico pensando la inmensa cantidad de poleras del “The Book Of Souls” que había en el Nacional. Buen tema pero con escasa retribución, y de hecho al final Bruce hizo algunos ademanes, terminados por un nuevo “olé, olé olé olé, Maiden, Maiden”.

Tras los agradecimientos de Dickinson, señalando que no podía empezar a decir lo grandioso que era volver a estar con nosotros, que pasan cosas, imperios, civilizaciones que llegan y que después caen, que la historia es cíclica, y que incluso una de estas civilizaciones era relativamente cercana a nosotros, la civilización Maya y sus misterios, les interesó mucho, y finalmente lanzó una reflexión respecto a que realmente te das cuenta quiénes son tus amigos cuando caes, que muchos interpretamos como un pensamiento muy personal considerando su reciente situación de salud, siendo obviamente ovacionado.

Todo este preámbulo para llegar a la última revisión de su nuevo material con su fabuloso corte homónimo, The Book of Souls, con su inicio acústico cortesía de Janick Gers. Si usted es de los afortunados capaces de conectarse con los desafíos musicales que impone Iron Maiden actualmente, definitivamente tiene que haber disfrutado este tema, por montones, porque su ejecución y puesta en escena fueron realmente maravillosos, pese a que el público –como es un clásico en Chile– aplaudió notoriamente a destiempo. La preocupación por el nivel de la voz de Bruce ya no era tema, pero en este corte en sus primeras presentaciones de la gira tuvo algunas dificultades, las que Dickinson mandó a callar con una intensidad espectacular, realmente formidable lo del orgullo de Nottinghamshire. Y además contamos con la primera salida a escena del Eddie maya que engalana el arte de tapa de “The Book Of Souls”, un Eddie de casi cuatro metros con taparrabos y una especie de machete, con una movilidad que sería la envidia de muchos 9 de área que llegan a jugar a estas tierras, adornando la presencia escénica de la banda. Espectacular y teatral momento, con Bruce sacándole el corazón y lanzándoselo al público, así que ahora, y como siempre, tenemos el corazón de Eddie. Muy metafórico todo.

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Los inconfundibles platillos pausados de Nicko dieron la introducción a otro de los grandes momentos de la jornada. Y es que Hallowed Be Thy Name debe ser el tema favorito de muchos fanáticos de la Bestia, con justa razón, su construcción melódica es increíble y su letra es fascinante. De hecho Bruce salió a escena ataviado con una cuerda, jugando con ponérsela en el cuello, tal como el condenado a muerte que es levantado a las 5 de la mañana para ser llevado al “gallows pole” y ser ejecutado. Sencillo y operático. Incluso el propio Bruce coordinaba los movimientos de la cuerda para pegarle a uno de los platillos del kit de Nicko. En medio de bengalas y de varios “scream for me”, terminó siendo un pasaje altísimo del concierto.

Qué decir de lo que se provoca con Fear Of The Dark, sin dudas el tema de Maiden que más participación del público genera, desde Bruce pidiéndonos gritar el “fear of the dark” al principio, pasando por corear los solos, una masa humana saltando en el estribillo, una locura realmente, que no por haber sido vivida anteriormente deja de ser emocionante. Además, para no poca gente este fue su primer Maiden y tienen todo el derecho del mundo a vivir la experiencia que implica presenciar este tema en vivo.

imlrv-3Scream for me Santiago, scream for me Chile! The Iron Maiden!”, nos brama Bruce. Y es que el tema homónimo también forma parte de la vitrina de las canciones inmortales de la Doncella. Quizás no sea una gran, gran canción, comparada con otras, pero es un tema totalmente querible. Y eso es una diferencia que marca Maiden, banda a la que muchos queremos más allá de la música, es como si fuera un equipo o alguien de la familia. Ese tipo de sensaciones, si bien son permanentes, encuentran su cénit en vivir temas como estos, con esa cabeza gigante del Eddie maya que afloró desde el fondo del escenario, o con ese solo deliciosamente autoritario del jefe Harris que desde hace casi cuarenta años nos está diciendo que él es el dueño, la mente y el corazón de Maiden. Así, tras una hora y media de espectáculo, Bruce nos da las gracias “from Iron Maiden, from Eddie and from the boys”, y la banda abandonó el escenario por primera vez.

Después de un breve receso de uno o dos minutos, se enrojecen las luces, aparece una figura demoniaca en la parte trasera del escenario y retumbó la voz del fallecido actor británico Barry Clayton para comenzar un clásico de todos los tiempos como The Number of the Beast. No cabía ninguna duda que el “Six! Six six! The Number Of The Beast!” iba a ser uno de los momentos más coreados de la jornada y por cierto que así fue.

Tras el Número de la Bestia algunos asistentes insinuaron cantar un “cumpleaños feliz”, ante la incredulidad de Bruce, que de hecho le preguntó a los integrantes de la banda si alguno de ellos estaba de cumpleaños, diciendo que lamentablemente estábamos algo desinformados. Steve Harris cumple 60 años, pero este 12 de marzo, no el 11 como fue la fecha del concierto. Dickinson nos recuerda que estamos en un estadio cuya historia no es muy buena –causando la ovación del público–, pero que es increíble cómo un grupo de gente es capaz de unirse y no discriminar, porque “si te gusta Iron Maiden, te gusta Maiden y eso es todo”. Ese es el espíritu que prima en sus conciertos y qué mejor que ratificarlo con una joya moderna como Blood Brothers, en que incluso le lanzaron a Bruce la hermosa y noble “wenufoye”, la bandera mapuche, que el cantante tomó con curiosidad, aunque seguramente no quiso exhibirla más al no conocerla, situación comprensible pues los artistas están muy expuestos y nunca se sabe cuándo pueden “utilizarlos” para defender ciertas causas. No era el caso, por cierto, y en el contexto de Blood Brothers sirve para reflexionar acerca de la tremenda importancia de los pueblos originarios en nuestro país. Maiden no sólo no discrimina sino que incluye, y bastante tenemos que aprender de ello como sociedad. Lindo momento de la jornada con un tema que ha pasado a convertirse en un clásico.

Y para culminar, quizás una selección algo “rara”: uno no habría imaginado a priori que un show de Maiden terminara con Wasted Years. Pero así fue. Con un último cambio de telón, llegaron los últimos “scream for me” de la noche por parte de Bruce, que nos hizo bramar el coro mientras la segunda voz de Adrian Smith sonó realmente muy fuerte, de hecho quizás haya sonado con más volumen incluso que el propio Bruce. Un final en todo lo alto, tras una hora y cincuenta y cinco minutos de una entrega inclaudicable por parte de una banda honesta, que le saca lustre a sus clásicos pero no vive de sus rentas, sino que desafía con nuevo material en vivo. Y con los sones de Always Look On The Bright Side Of Life de Monty Python, nos retiramos del recinto, no sin antes encontrar muchas dificultades en la salida, especialmente en cancha y galería, un aspecto que sin dudas debió haber sido mejor previsto.

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Es cierto que el sonido tuvo altibajos, y que quizás el concierto haya sido un poco más “estandarizado” que otros shows en Chile, y probablemente haya habido shows mejores de la banda en nuestras tierras. Son observaciones legítimas. Pero Iron Maiden demostró “en cancha” porqué es una de las más grandes manifestaciones artísticas del ser humano contemporáneo, traspasando una energía contagiosa y con un Bruce callando todo atisbo de escepticismo tras su enfermedad. La vida del ser humano se nutre de experiencias y vivencias, y después de esta nueva visita de la Bestia a Chile, cabe reflexionar una gran cosa: la vida de nosotros sería mucho, muchísimo más difícil de sobrellevar, si no hubiese existido Iron Maiden. Con vigencia, garra, entrega, pasión, desafíos y contundencia, Maiden aporta la tinta en el libro de nuestras almas. ¡¡Gracias Doncella!!

Setlist de Iron Maiden:

01. If Eternity Should Fail
02. Speed of Light
03. Children of the Damned
04. Tears of a Clown
05. The Red and the Black
06. The Trooper
07. Powerslave
08. Death or Glory
09. The Book of Souls
10. Hallowed Be Thy Name
11. Fear of the Dark
12. Iron Maiden
Encore:
13. The Number of the Beast
14. Blood Brothers
15. Wasted Years

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Hablar de Primal Fear es hacer referencia a una banda cuya cuna alemana nos da garantía de disfrutar un Heavy Metal del cual esperamos que nunca se acabe. Y cómo no, si esta banda germana cuenta con unas de las voces insignes del género, Ralf Scheepers, quien dejó su vasta trayectoria de éxitos con Gamma Ray para continuar su legado con Primal Fear, quienes tienen disco con corte y altura de clásicos como “Nuclear Fire” y “Black Sun”. Dos años nos tocó esperar tras su última placa “Delivering the Black” (2014), para que el Metal se nutriera de su más pura esencia bajo el título “Rulebreaker”, placa que cuenta con un diseño de carátula simple, y cuyo título es bastante sugerente en cuanto a qué esquemas se romperán en su desarrollo.

La alineación presente en “Rulebreaker” cuenta con Francisco Jovino (batería), Mat Sinner (Bajo), Magnus Karlsson (Guitarra y samples), Alexander Beyrodt (Guitarra) y Ralf Scheepers en la voz.

El vuelo del águila comienza con Angels of Mercy, con riffs en guitarras densos, una poderosa base marcada por el doble pedal y un Ralf Scheepers mostrando su solidez vocal, sumada a los matices que su trayectoria le puede otorgar: ímpetu y fuerza, clásicos agudos pero en una justa medida. Cuán bien le hace al género un frontman que reúna todas estas cualidades. Inicio de disco prometedor, el cual nos hace un vivo llamado -en su letra- a darnos cuenta en la aniquilación cotidiana que vivimos.

The End Is Near es el tema que nos trajo el clip del disco, donde el bajo de Sinner y la batería de Jovino toman protagonismo con una base simple y directa. Es un tema para remecer las cabezas, cortes de caja que abren paso a los solos, que en vez de preferir el virtuosismo otorgan armonía y magnetismo en sus ejecuciones. En el coro de The End Is Near el mensaje es claro, advertencia ante un final inminente del cual es mejor no estar solo.

De corte más melódico, ritmo clásico, con frases de guitarras abandonando el filo, llega Bullets & Tears, que deja respirar del riff rápido y pesado del cual nos tiene acostumbrado Primal Fear, y de lo melódico pasamos a un puro Hard Rock con Rulebreaker, tema donde las estrofas acompañadas sólo por el bajo y batería, muestran un coro atractivo con el fin de potenciar el título del disco. Rulebreaker deja claro en los terrenos y matices que quisieron trabajar Ralf Scheepers, Mat Sinner y el resto de la bandadonde las armonías en guitarra toman mayor protagonismo que los riffs filosos y pesados. El desafío estaba en no dejar de sonar como Primal Fear, y el objetivo quedó más que cumplido. Gran trabajo, la letra en Rulebreaker vibra con las ganas que nacen -en algunas las personas- de romper con lo estipulado, pero que pocos se atreven. El alto costo de ser un rebelde.

Lo clásico y tradicional de Primal Fear, es In Metal We Trust. Un torbellino de poder y  velocidad, In Metal We Trust saca a lucir el perfil más Power Metal de la banda, con un Ralf protagonista de principio a fin. Acá es el momento en el cual los tonos agudos se deben hacer protagonistas en la interpretación vocal, la batería genera un gran cambio de ritmo tras un constante doble pedal, el cual cae en un riff intermedio para avanzar a los solos de guitarras. Sección del tema pensada para interactuar en vivo de manera brillante. In Metal We Trust es un homenaje o retribución al Metal como género y estilo de vida.

El corte de mayor duración y más experimental llega con We Walk Without Fear, su duración sobrepasa los diez minutos. Inicia en medio de suspenso, avanza gradualmente hasta llegar a ser apoteósico, un riff en el cual todos los instrumentos toman protagonismo. Tras un extenso comienzo llega el momento en que Ralf hace bajar las luces. Y la intensidad se traduce en un acompañamiento limpio, el cual, aumenta su intensidad para mostrar toda su fuerza en el coro. Estructura instrumental marcada por el avance gradual de intensidad, alta presencia de guitarras a voces, cortes en batería para continuar a medio tiempo, generando un ambiente de incertidumbre hasta desembocar en el solo principal. Ya con un ritmo más acelerado y volviendo a la línea melódica que marca este camino,  Ralf habla que más allá que no pensemos igual que los demás, que no creamos en lo mismo o en lo que se ha manifestado durante mucho tiempo como correcto, es necesario seguir avanzando sin miedo.

Receta conocida y fórmula efectiva es la utilizada en At War With The World. De corte más melódico y guitarras simples, la relevancia está en el contenido de la letra que nos habla de la guerra que día a día tenemos con el mundo, donde no hay tiempo para tomar conciencia, solo avanzar.  

Llega el turno de The Devil In Me, tema que nos lleva a los terrenos de Rock más puro de la banda alemana, además de mostrar a esta altura del disco cómo han logrado conjugar de gran manera un sonido propio con sus principales influencias, que son fácil de identificar en sus composiciones, por sólo nombrar algunas como Judas Priest, Gamma Ray o AC/DC.  The Devil In Me es un tema adoptable por cualquiera de las bandas mencionadas, de Rock puro llevado en riffs de guitarras que dejan el protagonismo al bajo y hi hat de batería. De ritmo marchante, la curva de sensaciones entregadas por la línea vocal es realmente admirable. Estrofa y frases de guitarras se hacen uno.

La dosis de fuerza y velocidad vuelve a explotar con Constant Heart, tema que posee estribillos o pre coros magnéticos, similares los que nos atraparon en el disco “Nuclear Fire”, y un coro potente homólogo al título de la canción. Gran fuerza en la interpretación de Ralf, el interludio al solo de guitarra es un hachazo a nuestras cabezas para disfrutar cabeceando. Un gran momento del disco, lleno de energía necesario para transmitir en su letra, la idea de no rendirse ante lo que nos parece injusto, lamentable o miserable, siempre mantener el corazón fuerte.

Uno de los momentos más importantes del disco llega con The Sky Is Burning, ya que se trata de una balada, es decir una faceta en la cual se puede pensar que Primal Fear no se siente del todo cómodo. Pero es precisamente en este perfil -menos aniquilador- donde Ralf nos hace sentir toda su calidad y experiencia.  En ste tema podemos sentir a la formación alemana mucho más íntima, en un comienzo marcado por guitarras limpias en una bella armonía, acompañado con un sutil acento de campana de plato por parte de Jovino. A medida que se avanza, estos acentos a los cierres de las primeras líneas de estrofas, se intensifican con tom de piso y platos (en batería). Gradualmente, The Sky Is Burning nos va hipnotizando hasta erizar nuestra piel en el coro, el cual no se guarda nada en cuanto a sentimiento, intensidad, fuerza y armonía. Qué tremendo despliegue por parte de los arreglos de guitarra, Magnus Karlsson y Alexander Beyrodt muestran porque están formando parte de “Rulebreaker”, con admirable versatilidad. Realmente un coro magnético, que nos dice como el cielo es cada vez más un fiel reflejo del infierno y para sentirlo no es necesario estar muerto. El solo de guitarra es realmente bello, con simpleza y acorde a la emoción contenida en la estructura de letra y composición instrumental. El cierre de The Sky Is Burning está lleno de emoción y nostalgia, Primal Fear termina conjugando todos los elementos que nos fue regalando gradualmente a medida que avanzaba esta tremenda balada. Que gran momento, un tema para atesorar.

Esta placa se despide con Raving Mad, del más puro y crudo Heavy Metal. Primal Fear cierra un gran disco con su mejor sello, introducción con un solo de batería, poderosas guitarras y bajo. Base para una interpretación aguda de golpe por parte de Ralf. El solo de guitarra realmente pulcro y lleno de fuerza, dan la línea en el cual con un repetido “Raving Mad” como coro, esta tremenda producción llega a su fin.

«Rulebreaker» es un trabajo preciso, de gran calidad, el cual sin duda llega para revitalizar la esencia pura del Heavy Metal. Un Ralf Scheepers inspirado y totalmente vigente, nos hace sentir que Primal Fear es un águila de feroz vuelo en ascenso.

 

Iron Maiden 2016(1)

Durante la noche del 24 de febrero, IRON MAIDEN se presentó en el BT&T Center de Sunrise, Florida, Estados Unidos, concierto que constituye el primero de la banda en más de dieciocho meses, dando inicio a su gira promocional de su último disco, «The Book Of Souls«, y también el primero desde el anuncio del cáncer que afectó a su frontman, Bruce Dickinson. En el show, la banda ciertamente entrega temas de su última placa, sin dejar de lado clásicos que fundamentan su carrera.

Iron Maiden 2016 (2)

(Fotos por Stephanie Cabral de MetalHammer)

Si quieres saber el setlist ejecutado por la Doncella de Hierro en este primer espectáculo, pincha aquí.

Recordemos que IRON MAIDEN se presentará en Chilejunto a ANTHRAX y THE RAVEN AGE. Las entradas ya están a la venta por el sistema Superticket.cl y los precios son los siguientes:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000
Pacífico Alto: $85.000
Pacífico Medio: $95.000

También se pueden adquirir en Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B), Inframundo (Eurocentro, local 0113), Breaking Point (Eurocentro, local 111), Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226) y Centro Arte Alameda.

Iron Maiden en Chile | 11 de marzo 2016 | Estadio Nacional

 Judas Priest

Los históricos británicos de JUDAS PRIEST lanzarán el 25 de Marzo un registro de su gira promocional de «Redeemer Of Souls». El trabajo se llamará «Battle Cry» y será lanzado en formatos CD, DVD y Blu-Ray vía Epic Records.

El CD de audio recoge la presentación de la banda el 1 de Agosto de 2015 en el Wacken Open Air. El DVD y Blu-Ray contienen la misma presentación pero extendida, y se le agregan tres temas bonus recogidos de la presentación del 10 de Diciembre de 2015 en el The Ergo Arena, en la ciudad de Gdansk, Polonia.

Pueden ver un teaser y el artwork a continuación:

 

judaspreistbattlecry

El tracklist del CD de «Battle Cry» es el siguiente:

01. (Intro) Battle Cry
02. Dragonaut
03. Metal Gods
04. Devil’s Child
05. Victim Of Changes
06. Halls Of Valhalla
07. Redeemer Of Souls
08. Beyond The Realms Of Death
09. Jawbreaker
10. Breaking The Law
11. Hell Bent For Leather
12. The Hellion
13. Electric Eye
14. You’ve Got Another Thing Coming
15. Painkiller

A su vez, el tracklist del DVD/BluRay es el siguiente:

01. (Intro) Battle Cry
02. Dragonaut
03. Metal Gods
04. Devil’s Child
05. Victim Of Changes
06. Halls Of Valhalla
07. Turbo Lover
08. Redeemer Of Souls
09. Beyond The Realms of Death
10. Jawbreaker
11. Breaking the Law
12. Hell Bent For Leather
13. The Hellion
14. Electric Eye
15. You’ve Got Another Thing Coming
16. Painkiller
17. Living After Midnight

Bonus tracks grabados en The Ergo Arena, Gdansk, Polonia:

18. Screaming For Vengeance
19. The Rage
20. Desert Plains

 

 

 

Complejo. Probablemente es la palabra que mejor define un trabajo de esta magnitud. Dream Theater nos tiene acostumbrados a álbumes de largo aliento, pero esto sobrepasa todo lo antes publicado. Más de dos horas de duración conforman el proyecto más ambicioso de John Petrucci y compañía, donde  la narrativa se asemeja bastante a «The Theory of Everything» de Ayreon. Con estos antecedentes, la placa gritaba a los cuatro vientos que había que darle las escuchas y el tiempo necesario para que tanta información decantara de la mejor forma de cara al siguiente review.

ACTO I

Un futuro distópico ambientado en el año 2285 es la premisa de «The Astonishing«, donde The Great Northern Empire (gobernado por el emperador Nafaryus) oprime a la población sin contemplaciones. El principal medio de control es básicamente la música creada por las Noise Machines (NOMACS), que además son el único «entretenimiento» disponible, ya que cualquier expresión de arte ha sido arrebatada. En el otro bando tenemos a la Ravenskill Rebel Militia, que dirigidos por Arhys pretenden recuperar la libertad de los habitantes y destruir las fuerzas enemigas guiados por el «elegido» que liderará la revolución.

Así, partimos el largo viaje con Descent of the NOMACS, intro «compuesta» por las máquinas de ruido, que rápidamente nos sitúan en la devastadora realidad a la que se enfrentan los protagonistas, donde literalmente escuchamos máquinas trabajando.

El panorama no cambia mucho durante los primeros segundos de Dystopian Overture, ya que una atmósfera oscura y densa abre este nuevo corte instrumental. Conforme avanzan los minutos, nos encontramos con una especie de resumen de todas las emociones a las que apunta el disco en sí. A la oscuridad ya mencionada, se le suman momentos que dan una sensación más reconfortante y esperanzadora o bien otras que siembran la incertidumbre respecto a lo que ocurrirá en la historia. Sacando la canción un poco fuera de contexto, es uno de esos temas con los que Dream jamás se equivoca. Es de conocimiento público que los cuatro instrumentistas funcionan a la perfección en este tipo de situaciones.

En The Gift of Music escuchamos por primera vez a un enérgico James LaBrie, que en primera instancia y bajo la voz del narrador, nos relata las atrocidades a las que está sometido todo el pueblo. Luego Arhys llega a dar una luz de esperanza a este futuro sin música, ya que su hermano Gabriel posee un talento natural para componer piezas de una forma extraordinaria. Todo esto acompañado en un principio por una base que recuerda a los tiempos de «Images and Words«, donde los arreglos corales y las excelentes intervenciones de Jordan Rudess destacan de sobremanera. Hacia el final nos topamos con una excelente sección instrumental donde hay espacio para que todos se luzcan.

El piano y las guitarras acústicas, más el apoyo de los arreglos orquestales, dan paso a una bella balada de corta duración. Básicamente, durante The Answer, Gabriel reflexiona acerca del rol que cumplirá dentro de todo el asunto. Súmenle un punto a LaBrie que se oye en perfectas condiciones, más aún cuando al final sentencia «They are finding faith in me and they believe I’m the one to set them free». A Better Life en un principio parece ser una continuación directa con su predecesora, pero de pronto pasamos a una especie de mid-tempo donde Myung y Mangini suenan aplastantes. Rudess -siempre muy activo- crea una excelente atmósfera que termina por cohesionar un gran tema. Por otro lado, John Petrucci se despacha un solo de esos que nos tiene tan acostumbrados.El track le debe su título al hecho de que Arhys nos deja entrever que detrás del profundo deseo de la libertad, está la promesa que le hizo a su difunta esposa Evangeline: conseguir un mejor futuro para él y para su hijo de ocho años, Xander.

Los rumores del talento de Gabriel llegan a oídos del emperador, quien decide visitar Ravenskill junto a toda su familia para ver con sus propios ojos a la posible amenaza. Es por esto que Lord Nafaryus es teatralidad pura que por momentos recuerda a Jesus Christ Superstar. No se puede dejar de destacar la calma con la que el emperador presenta a cada uno de los integrantes de la familia real, para luego cuestionar las capacidades de Gabriel con un tono burlesco y desafiante. Sin duda una de las más entretenidas, ya que evoca perfectamente la maldad y el dominio del imperio.

A Savior in the Square representa de manera perfecta el primer encuentro entre los dos bandos. En primer lugar, nuevamente nos topamos con una sección acústica muy inspiradora a la que se le suma un sutil solo de Petrucci. En su totalidad representa la música con la que Gabriel deleita al pueblo. Se produce un corte más grandilocuente donde escuchamos la faceta «metalera» de la banda, para dar el anuncio del arribo del emperador, quien solicita que el elegido no pare de tocar su guitarra. Finalmente volvemos a la calma gracias al piano de Rudess, momento en el que Gabriel queda pasmado con la belleza de Faythe, hija de Lord Nafaryus. De esta forma nos conectamos con When Your Time Has Come, una de las mejores baladas de todo el álbum. Principalmente narra como Gabriel y Faythe se dan cuenta que están destinados a estar juntos. Acá prácticamente escuchamos el primer estribillo de todo el álbum. «When you’re facing the path that divides/ know that I will be there by your side. / Find your strength in the sound of my voice/ and you’ll know which choice is right.», canta un LaBrie muy inspirado.

Durante Act of Faythe, la protagonista asocia la música interpretada por Gabriel con un secreto que guarda por años: Un reproductor musical que encontró durante su niñez, el cual contiene canciones del pasado compuesta por humanos. Jordan -quien a esta altura ya se robó toda la película- junto a los arreglos orquestales que no se hacen esperar, son los encargados de llevar toda la canción con una excelente melodía. Imposible no recordar por algunos instantes a Goodnight Kiss de «Six Degrees Of Inner Turbulence» (2002).

Three Days da cuenta de los celos del emperador al terminar la exhibición musical del elegido. Es por esto que da la orden de que éste último debe ser entregado al imperio en un plazo de tres días, de otra forma, volverá con sus tropas y destruirá todo a su paso. Al tratarse de una nueva intervención de Nafaryus, volvemos a la magnificencia con todas sus letras. La banda se da el gusto de llevarnos por pasajes más oscuros e histriónicos donde es imposible no cantar el «Brace yourself, bow down to Nafaryus!/ Pray for help, kneel before Nafaryus!» que exclaman los guardias imperiales. También es destacable la sección de vientos y el vértigo implantado al final, donde Mangini hace de las suyas. Temón de aquellos.

The Hovering Sojourn es una nueva instrumental compuesta por los NOMACS. Si bien es de cortísima duración, cumple la función de poner los pies en la tierra y recordar la cruda realidad que describe «The Astonishing«.

Brother Can You Hear Me?, es un corte más épico, marcial y solemne donde Arhys asegura que no se rendirán ante las amenazas del emperador. A Life Left Behind cuenta con una excelente intro al más puro estilo Dream Theater. Luego pasamos a esos tonos reconfortantes y maternales que se mantienen hasta el final. El coro «I’m waking up/ from a life left behind / To see what lies ahead/ I’m waking up!» es realmente inspirador. En este punto Faythe viaja de vuelta a Ravenskill para ver a Gabriel una vez más. A su vez, la emperatriz Arabelle le ordena a su hijo Daryus que siga la travesía de su hermana procurando que llegue sana y salva. Como no todo podía ser tan bueno, Daryus esconde malas intenciones que pronto saldrán a la luz.

Seguida muy de cerca por su hermano, Faythe logra llegar a los brazos de Gabriel, ganándose la confianza de Xander y Arhys. La hija del emperador asegura que es capaz de convencer a su padre para que decline sus amenazas en contra del pueblo. La canción tiene la virtud de pasar de la calma a la intensidad con la que interactúan los personajes de una forma natural. Nuevamente los arreglos orquestales que ambientan todo el encuentro destacan de sobremanera. Muy similar a su predecesora es Chosen, donde Gabriel definitivamente se empieza a «creer el cuento». El plan consiste en encontrarse nuevamente con Nafaryus para tratar de abrirle los ojos a través de su música. Para los que lo echaban de menos, Petrucci acá se nota un poco más protagonista por algunos momentos.

Una vez que Daryus toma como rehén a Xander, hace una oferta que consiste en asegurarle a éste un futuro bajo los privilegios que ofrece la familia real, a cambio de que Arhys entregue a Gabriel lo antes posible. A Tempting Offer es otro de esos cortes mid-tempo que resultan ser más densos. Si bien no llega a innovar para nada lo que ya hemos escuchado, no deja de tener esa fuerza con la que Dream interpreta este tipo de canciones, principalmente gracias a lo implacable que suena la dupla Myung/Mangini de fondo.

Digital Dischord es la última intervención que hacen las máquinas de sonido en este primer disco.

El amor y el compromiso de protección incondicional hacia un hijo, quedan excelentemente plasmados durante The X Aspect. Digo esto porque Arhys no tiene otra opción más que aceptar las condiciones propuestas por Daryus. Otra balada (sí, otra) donde la primera mitad puede sonar un tanto repetitiva -considerando que ya estamos llegando al final del primer disco-, pero luego la sutileza y la clase de los norteamericanos llega a poner todo en su lugar. Ojo con las gaitas del final.

Con A New Beginning llegamos al clímax del primer acto. Volvemos donde Faythe, quien descubre que el reproductor musical que encontró hace algunos años perteneció a su padre. Bajo este giro, logra convencer al emperador de que se encuentre con Gabriel según lo habían planeado. Si alguien quiere escuchar algún track del disco dejando de lado la historia, este es el indicado. Musicalmente es Dream Theater hecho y derecho. La parte instrumental es simplemente notable, donde un Mike Mangini «directo al hueso» marca la pauta para que los demás se luzcan. Finalmente, John Petrucci se despacha un solo para los más nostálgicos. Un temazo para enmarcarlo en la pared.

Por último The Road to Revolution sigue con la discusión entre Daryus y Arhys. En el otro frente, Faythe le comunica a su padre que el encuentro se realizará en Heaven’s Cove, un antiguo anfiteatro abandonado. Nafaryus se alista para acudir a lo que él cree, será la rendición de Gabriel. Con algo más de tres minutos y medio de duración, se asemeja bastante a Dystopian Overture en lo que a pasajes musicales se refiere. Una forma sobria de poner fin a la primera parte de este extenso trabajo.

ACTO II

2285 Entr’acte es la introducción que nos prepara para lo que se nos viene en este segundo acto. Sin tanta lucidez pasamos a Moment of Betrayal, momento en que Arhys le informa a Daryus que entregará a su propio hermano en el anfiteatro Heaven’s Cove. La canción sabe llevar muy bien los tiempos según lo requiere el actuar del líder de los rebeldes. De un estado casi de desesperación llegamos a un buen coro donde el «Burning rose, secrets sold/ moment of betrayal…» te queda dando vueltas rápidamente. Luego, una sección instrumental que recuerda mucho a la de Outcry del «A Dramatic Turn of Events» (2011), corona un gran comienzo.

Tras una bella intro, en Heaven’s Cove resalta el excelente feeling que tiene la guitarra a medida que el narrador canta su breve aparición. Durante Begin Again escuchamos a la princesa Faythe reflexionando sobre lo que ha ocurrido hasta ahora, para luego comenzar a proyectarse en el futuro bajo su status real. Definitivamente, acá nos encontramos con un baladón de aquellos, donde James LaBrie le pone todo el corazón en su interpretación. Para qué mencionar la hermosa melodía que suena de fondo. Acercándonos al final, una vez que Faythe dice «…before we can at last begin again» los cuatro instrumentalistas nos regalan uno de esos momentos que quisiéramos que no se acabaran nunca.

The Path That Divides relata el enfrentamiento y posterior muerte de Arhys a manos del hijo del emperador, una vez que el rebelde declina de entregar a su hermano. Musicalmente la banda suena sólida como siempre. Nos da una verdadera clase de metal progresivo que da paso a que Mike Mangini muestre gran parte de sus virtudes.

Una nueva intervención de las desagradables NOMACS se produce en Machine Chatter.

Con The Walking Shadow llegamos a otro de los clímax de la obra. Xander, quien escondido observó con sus propios ojos como mataban a su padre, presencia también el error que comete Daryus al atacar a su hermana pensando que en realidad se trataba de Gabriel. Jordan Rudess es el encargado de ambientar cada sección de este tema. Por momentos con su teclado evoca a la locura y la impotencia hasta llegar al tope de las emociones con las palabras del narrador. De esta forma se conecta perfectamente con My Last Farewell. Gabriel finalmente llega a Heaven’s Cove y al presenciar la agonía de su amada y el cuerpo sin vida de su hermano, deja escapar un grito sobrehumano con el que deja un daño irreparable en los oídos de Daryus. La cruda escena es acompañada por una banda absolutamente compenetrada, donde si bien LaBrie hace un excelente trabajo, a ratos desearíamos que la parte instrumental fuera más extensa, más aun cuando escuchamos esos solos de marca registrada.

Losing Faythe es otra balada con tintes más épicos y apasionantes. A esta altura se hace difícil que destaque por sobre lo que ya hemos escuchado (¡llevamos casi dos horas de música!), pero les aseguro que si siguen la letra detenidamente, se encontrarán con un gran tema, que describe cómo Lord Nafaryus arriba también al anfiteatro y observa a su hija a punto de morir. En ese instante tiene una epifanía: Si Gabriel es el salvador que dice ser, su don podría salvar la vida de Faythe. Seguida por la orquestada Whispers On The Wind, el protagonista se encuentra incapacitado de cantar a causa del ensordecedor grito descrito anteriormente.

Durante Hymn of a Thousand Voices, la gente del pueblo de igual forma acude a Heaven’s Cove. Inspirados por Gabriel, empiezan a cantar como un gran coro casi espontáneamente, dándole forma a la «revolución». El elegido tampoco puede ser menos y ante tal situación comienza a hacer uso de sus habilidades logrando que Faythe vuelva en sí. La canción a pesar de los excelentes arreglos corales que posee, siento que se queda corta en la transición desde las palabras del narrador (con un violín y una guitarra acústica más que interesantes), hasta el coro que representa la importancia del momento que se vive.

Acercándonos ya al final, Gabriel y Faythe deciden hacerse cargo de Xander, prometiéndole cumplir el deseo de su difunto padre de construirle un futuro mejor. Our New World es más ganchera y «oreja» que toda la larga lista de sus predecesoras. Suena bastante fresca y realmente llega a renovar energías con un excelente estribillo. «We’ll build a new world, a better world /We’ll build a new world, our new world», simple pero efectivo. Si me lo preguntan a mí, la mejor de este segundo acto.

Power Down es la última vez que escuchamos a las máquinas de sonido, ya que Lord Nafaryus da la orden de destruirlas en el acto. Con Astonishing finaliza este trabajo monumental con el que Dream Theater vuelve a posicionarse en la escena mundial. La paz se restablece y el emperador promete un reino más justo donde las expresiones humanas de arte volverán a ser apreciadas como se merecen. Al ser el epílogo definitivo, rescata algunas secciones y melodías de canciones anteriormente interpretadas, pero esta vez con el toque de pomposidad necesario.

Muchas cosas se vienen a la mente una vez que se hace el balance final. En primer lugar, bajo muchos criterios siento que para algunos se hará muy fácil criticar de forma negativa este disco. Es cierto, se hace casi imposible escuchar las más de dos horas de duración de corrido, por momentos nos gustaría desconectarnos por un segundo de la historia y simplemente escuchar esos temas de Metal Progresivo a la vena al estilo del «Train of Thought«. También están los que extrañarán escuchar a John Petrucci llevando la batuta como solo él sabe hacerlo, o aquellos que esperan oír a Mike Mangini demostrando aún más la máquina de dar beats que es, siempre apoyado por John Myung. Ahora, ¿estas consideraciones hacen que el disco quede al debe?. Desde mi punto de vista, ni por un instante. El fan de Dream Theater sabe apreciar los detalles, la dedicación y el extenso trabajo detrás de cualquier álbum publicado, y con este no debería ser la excepción.

Ahora bien, con el álbum homónimo del año 2013 (disco que a parecer personal es bastante débil) siento que la fórmula definitivamente se les agotó. Quedó evidenciado el «piloto automático» y creo que hablo por muchos al decir que esperábamos una consolidación más certera de la nueva formación. Es por esto que este LP tiene la gran virtud de innovar en cierta forma el presente de la banda, con una apuesta más que arriesgada que pondrá a prueba a cada oyente. Imposible además, no destacar el notable trabajo de James LaBrie y Jordan Rudess, que definitivamente se roban la película de principio a fin.

Volviendo a los puntos negativos de «The Astonishing«, innegablemente el hecho de que debemos conocer la historia detrás de cada canción para darle sentido a lo que escuchamos, puede generar cierta distancia con aquellos que gustan de esos tracks aleatorios sin mucha temática de fondo. Pero como dijimos anteriormente, superando esta barrera les aseguro que se encontrarán con una placa que no pierde detalle alguno y que irá ganando adeptos con el pasar del tiempo.

Señoras y señores, Dream Theater está de vuelta. ¡Más exagerado y grandilocuente que nunca!

 

Durante la última década ha surgido un número creciente de bandas que han traído de vuelta el sonido de hace más de treinta años. Tal como las bandas de la NWOBHM y la Bay Area de San Francisco, esta vez se trata de la «New Wave of Traditional Heavy Metal» (NWOTHM), cuyos mayores exponentes los entrega Suecia y Canadá. Bandas como Enforcer, Steelwing, Skull Fist o Striker van ganado terreno con su propuesta materializada por el sonido de antaño pero de fresca percepción, y propone un recambio generacional, manteniendo las bases del Heavy Metal tradicional.

Es así como Cauldron, proveniente de Ontario, Canadá, liderada por Jason Decay, en voz/bajo, junto a Ian Chains en guitarra y Myles Deck en batería, es digno representante de esta corriente y uno de los más importantes de esta tendencia en ese país. La agrupación es formada en 2006, luego de la disolución de Goath Horn, banda con tres discos a su haber, que logró cierta notoriedad en su país y en la cual Decay militó desde 1999 por siete años. Posteriormente, junto al guitarrista Ian Chains, forman Cauldron completando la formación con Al Artillery en batería. Cabe mencionar que en esta década el puesto de baterista ha sido lo más variable en la formación original, ya que una vez que graban su EP “Into The Cauldron”(2007) y la banda firma con el sello Earache para su primer larga duración, “Chained To The Nite”(2009), Artillery abandona la banda para unirse a la grabación del primer trabajo de Toxic Holocaust con Relapse Records, ingresando por un breve periodo el ex – Goat Horn, Steelrider, para luego ser reemplazado por Chris Ritos y sacar su primer trabajo. En el 2009 los acompaña Chris “Steve” Stephenson hasta la grabación de su segundo trabajo “Burning Fortune”(2011), pero a fines de ese año anuncia su salida de la banda y regresa temporalmente Ritos para grabar el tercer álbum, “Tomorrow’s Lost” (2012). Finalmente, a mediados de ese año, se anuncia la llegada de Myles Deck como nuevo baterista, grabando dos años más tarde su EP “Moonlight Desires”(2014).

Cuatro años más tarde desde su último disco largaduración, la banda nos entrega «In Ruin», de la mano de The End Records, el cual fue grabado en el mismo lugar donde realizaron sus dos últimos trabajos, el Lincoln County Social Club en Toronto, con la colaboración de Chris Stringer (Rush) y John Densmore en producción e ingeniería, y posteriormente mezclado en Estocolmo con Olof Wikstrand (Enforcer).

En poco más de cuarenta minutos y nueve temas, Cauldron apuesta con un álbum que transmite incansablemente la esencia del más puro Heavy de antaño. Con una enérgica partida, No Return / In Ruin deja claro la línea “old school” de los canadienses, entra como ametralladora el sonido de las guitarras que pareciera apoderarse de la canción, con un coro pegadizo y entiendes que estás frente a una banda que se esmera en el revival del Heavy ochentero, como si aparecieran los jeans gastados y las largas melenas agitándose ante cada riff. El solo a los 02:45 presenta un lick que modifica el clímax alcanzando su peak para terminar con un final bastante calmado, como si finalizara una descarga furiosa para dar paso a la tranquilidad.

Sin embargo, una melódica guitarra nos anuncia el segundo corte, Empress, un interesante tema que según Jason Decay habla acerca de “sucumbir a la naturaleza”. Con un inicio que recuerda el sonido de Metallica en sus primeros trabajos, de ritmo más lento y casi hipnótico con un quiebre a una ligera aceleración en los riffs durante la canción, con pequeños licks de guitarra y cambios en las dinámicas por parte de Chains, acompañado de la voz que mantiene su característica entonación, para retomar el camino inicial, un excelente corte que tal como señala su líder, sigue la línea de alguno de sus trabajos anteriores como “Chained to the Nite”.

Guitarras anunciantes indican la partida de Burning at Both Ends, riff poderosos acompañados de una batería veloz, entonces irrumpe la voz de Decay, un tema que no te deja descanso, mientras Deck golpea fuerte al interior de tu cabeza y un coro bastante pegadizo, el solo de guitarras de los 02:09 te lleva al clímax de la canción con un breve cambio de ritmo para retomar el sonido inicial, mientras Jason continúa con su “Burning at both ends” hasta concluir, para dar paso a Hold Your Fire, un ochentero tema de guitarras poderosas y las voces entrando de fondo, la guitarra galopante del estribillo te lleva más de treinta años en el tiempo, recordando a Judas Priest y el galope de Stained Class, cuando a partir de los 02:27 entra un solo que le da más intensidad para luego fundirse con el ritmo del estribillo, para finalmente mantener el ritmo estable hasta el cierre del tema, en fin un tema de riff enérgicos y melodías predominantes.

Un sonido de teclados nos indica que llegamos a Come Not Here, entra con fuerza Chains, siendo capaz de llevar el ritmo del tema al nivel necesario para que comiences a moverte nuevamente, se suma Myles y su potente base que nos prepara para lo que viene, a los 00:43 provoca el quiebre necesario para que explote el tema y la voz de Decay, esta vez en un tono más oscuro, nos invite a continuar el headbanging a ritmo constante, mientras los coros de fondo dan la luminosidad necesaria para equilibrar el corte. Buena melodía, cadenciosa con ciertos toques que evocan bandas de la época, continúa hasta un final de cierre seco y categórico por parte de Deck.

El bajo de su líder nos anuncia a Santa Mira, un fantasmagórico corte, inspirado en “Halloween III”, en clara alusión al pueblo californiano del mismo nombre donde transcurre la acción de la película. Nuevamente la banda presenta una buena base rítmica, veloz y potente, coros pegadizos como si la fórmula se repitiera una y otra vez a lo largo del disco, sin pausa alguna; así avanzamos hasta llegar a Corridors of Dust, un tema de atmósfera oscura donde predominan los cambios de ritmos, abre una guitarra que recuerda a Randy Rhoads, con riffs galopantes y alternados, cambiando de ritmo a los 03:10, ralentizando la melodía por casi cuarenta segundos como preparación para recibir las seis cuerdas de Ian Chains con un potente solo en el clímax, para retomar el ritmo inicial en conjunto con la voz principal y las voces de fondo reiterando “Lost inside the corridors of dust”…”the corridor of dust”, mientras el estilo Rhoads” persiste hasta el fin.

Delusive Serenade, tema instrumental, el de mayor duración de todo el trabajo, que trae a la memoria clásicos como Orion de Metallica, de melódica partida, te hace pensar que tal vez es una balada más, cuando irrumpen los riffs por un momento y la composición se torna bastante contundente y reflexiva pasando luego a cambios de ritmo haciendo que Decay, Chains y Deck muestren que son más que un revival facilista de riffs speed y coros ochenteros. Un buen instrumental con la más pura esencia de los buenos tiempos del Heavy Metal. De esta forma, llegamos al final del álbum, donde el cierre de este corte da la impresión que se funde con el inicio de Outrance, donde el sonido de guitarras veloces y lejanas, que se acercan subiendo el volumen, se unen al ritmo rápido de batería para dar el último golpe de Rock para dar un cierre digno de una banda de la vieja escuela. Un tema visceral, con guitarras sostenidas en un riff que no descansa hasta un golpe final cuyo efecto pareciera desvanecer todo lo escuchado y llevárselo a otra dimensión. Simplemente es el final, colocando el broche a un trabajo que tiene ciertas diferencias con su anterior trabajo, pero mantiene la esencia de la banda, el gusto por hacer Heavy Metal.

En conclusión, “In Ruin” es un trabajo que mantiene continuidad en el estilo propuesto. Si bien no es un álbum con grandes variaciones en el sonido o con una elaborada técnica, la apuesta por lo simple y tradicional funciona para esta banda, sin asumir demasiados riesgos y siendo consecuente con el planteamiento, sin etiquetas ni estilos rebuscados, sólo Rock simple y directo. De todas maneras, queda la sensación que la banda podría dar aun más, lo que deja las expectativas abiertas para futuras producciones. Si buscas algo que te mueva, que te obligue a hacer headbanging por una hora sin mayor análisis de técnicas, mixturas musicales y demases, si quieres rockear con sólo colocar «play», entonces prepara tu cuello y refresca tu cerebro, porque una vez inmerso en este caldero tus neuronas arderán a fuego lento.