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Symphonity – King Of Persia

No es mucho lo que hemos hablado por estos lados de Symphonity, banda proveniente de República Checa, que a pesar de llevar más de dos décadas en el ruedo (sí, ¡dos décadas!) no goza de gran popularidad por estos pagos. Será por los extensos silencios entre cada lanzamiento, será por sus constantes cambios de nombre (comenzando como Otter, y luego como Nemesis), por el cómo ha distribuido su música, la verdad no lo sabemos, pero sí sabemos que su popularidad no se condice con la calidad de su música, porque desde ya les comentamos que, por calidad musical, los checos no se quedan atrás, para nada, porque este “King of Persia” es un gran trabajo que merece ser escuchado con atención.

Un buen precedente sienta el trabajo que acompaña el disco en términos gráficos y de sonido. La gran portada del disco estuvo a cargo del tremendo Andreas Marshall (Blind Guardian, Running Wild) y en las perillas fue el mismísimo Sascha Paeth quien se hizo cargo de mezclar este “King of Persia”.

Después de ocho años de silencio discográfico y dos LP en su catálogo, en esta entrega la banda apuesta por una formación poco común, teniendo dos “lead singer” que comparten protagonismo, y lo interesante es que aun cuando muchos pueden no estar familiarizados con la banda en sí, apuesto que sí lo estarán con los tremendos cantantes que aquí figuran: El primero es el enorme Olaf Hayer, ex-vocal de Luca Turilli y también ex-Dionysus, quien comparte micrófonos con Herbie Langhans, ex-Seventh Avenue, ex-Sinbreed y bien conocido por nosotros por su participación en la última entrega de Avantasia y ser parte del tour que los trajo a nuestro país. En la parte instrumental, completan el lineup Libor Krivak en guitarras, Ivo Hofmann en las teclas, Ronnie König en el bajo y la batería está a cargo de Martin”Marthus” Škaroupka, de Cradle of Filth.

El disco arranca con King of Persia, tema homónimo que desborda clase desde el primer minuto. Pasajes orientales-arábigos introducen una canción que con teclados ambiente y un riff lleno de fuerza nos trae un Power Metal melódico, sólido y elegante, muy en la onda de Kamelot, con el peso que lleva esta comparación. Momentos acelerados y otros más pausados se van intercalando a medida que el tema avanza, donde un sinfín de arreglos instrumentales adornan las voces de Olaf y Herbie que van alternando y compartiendo el protagonismo durante los nueve minutos que dura este prometedor opening track. Las voces femeninas corren por cuenta de la mezzo-soprano checa Jana Hrochová, invitada estelar, quien no hace más que embellecer este tema que se pasea cómodamente por distintas atmósferas, con instrumentos de viento y sonidos orientales que no hacen más que enriquecer un tema en esencia Power que alcanza su cúspide en un coro grandilocuente, potente y con esa base rítmica de doble pedal furioso que tanto nos gusta por estos lados.

A partir del segundo tema, los vocalistas se van alternando para cada canción, y es así como a toda velocidad comienza The Choice, al ritmo de un doble bombo atronador, una melodía muy happy y con la voz de Herbie Langhans robándose la película en esta canción, imprimiendo potencia a su voz raspada al más puro estilo de Andi Deris. Corte del más típico y puro Power Metal melódico. Es un tema que catalogaríamos como muy “oreja, de fácil escucha y estructura clásica, que goza de uno de los mejores coros del disco probablemente, esos que se te quedan dando vueltas a la primera escucha y tarareas una semana.

Una voz en off da comienzo a In the Name of God, tema que baja un poco las revoluciones y que llega de la mano de Olaf Hayer en las voces. Aunque no llega a ser un midtempo, sí tiene una onda más reposada que los bombazos anteriores, con teclados de Ivo Hofmann como los principales encargados de llevar la melodía principal. La base rítmica dominada por el bajo al son de una batería a tres cuartos patentan otra estructura de Power Metal sacada de catálogo. Si bien es cierto la interpretación de Olaf es más que correcta, no despliega todo el caudal que sabemos él tiene, y por ahí eso impacta en que el tema se perciba algo tibio, mas no aburrido.

Manteniendo la cadencia y fórmula del tema anterior pero entrando esta vez con una dulce armonización de guitarras llega Flying, cuarto tema del álbum. Un tema fácil de escuchar y poco pretencioso, donde Herbie Langhans vuelve a comandar el canto y vaya que sabe aprovechar cada una de sus intervenciones. Es un tema correcto, que aporta a la continuidad de la placa, pero que no clasifica como un imperdible dentro de esta.

Electrocardiógrafo, piano clásico y atmósfera cargada de melancolía… otra fórmula clásica nos introduce a A Farewell That Wasn’t Meant To Be, una bella balada interpretada por Olaf Hayer que cambia la estridencia y poder por la solemnidad, manteniendo la elegancia por supuesto. El tema es muy similar a The End of This Chapter de Sonata Arctica, con la salvedad que no alcanza a evocar los mismos niveles de emotividad. Al igual que el tema anterior, no tiene mucho de innovador pero cumple con su propósito de transmitir pena y amargura. Es un tema sencillo y correcto, pero algo falto de sazón.

El disco vuelve a despegar con Children of the Light, con un Langhans soberbio en las voces y todos los intérpretes recreando una canción que dicta cátedra de cómo hacer Metal melódico. Si hubiera una escuela de Power Metal, este tema se ocuparía para enseñarle a los niños cuales son los fundamentos del estilo. La velocidad baja de nuevo con los arpegios de Libor Krivak que presentan Siren Call, composición suave y con un trabajo centrado principalmente en la voz de Olaf y la guitarra de Krivak, bastante minimalista pero correcta, aunque creo hubiera quedado mejor en otro lugar del tracklist.

Live To Tell The Tale, octavo tema del disco, es otro capítulo del libro más clásico de Power Metal, pero lejos de la estructura del doble bombo furioso a 10.000 revoluciones por minuto, la canción desborda sobriedad y armonía. Todo el tema gira entorno a la misma melodía, en donde ninguna interpretación deslumbra en particular, pero todo cuaja correctamente. Mantiene el ritmo, es cuadradito y lo más importante, funciona.

Un riff inicial a lo más Hammerfall da paso a uno de los temas más aguerridos del disco, la poderosa Unwelcome, con Langhans y Hayer compartiendo el protagonismo de una canción sorprendente, sostenido en la tremenda base rítmica que llevan König y Škaroupka, dando forma a uno de los mejores momentos de esta entrega.

Finalmente la canción encargada de cerrar el disco es Out of this World, breve instrumental de corte algo más hardrockero y melódico que no hace más que cumplir con el cierre de un disco que comienza y termina en las elegantes melodías que marcan el paso de esta muy buena entrega.

“King of Persia” es un disco fácil de escuchar, pero que requiere varias vueltas en nuestros reproductores para convencernos de lo bueno que es, sin contar los innumerables arreglos y colores que se van descubriendo con cada escucha. A pesar de ser un trabajo oreja y de fácil atención, no es un disco que enganche a la primera. Es un disco elaborado, simple en su mensaje pero complejo y muy bien cuidado a nivel de producción. Para los fans acérrimos del estilo, puede ser uno de los grandes lanzamientos del último tiempo y sin duda no se arrepentirán de escucharlo. Para aquellos que no lo son tanto, será un buen disco para tener en la biblioteca, pero me temo que para aquellos no tan adeptos, no sería la mejor puerta de entrada a un estilo que con bandas como Symphonity buscan mantenerse vigentes explotando los recursos que llevaron al auge del estilo en la década de los ’90, pero con esas ganas de hacer algo que va un poco más allá de lo ya creado, en tiempos donde muchos plantean que ya está todo inventado.

 

Cable a Tierra – Cable a Tierra

Para nadie es sorpresa lo difícil que es hacer música en Chile, especialmente poder llegar a plasmar eso en material discográfico pero, si a eso le sumamos residir en una de las regiones más caras del país y más alejadas de la capital, todo se multiplica. De allí que parezca del todo importante destacar los esfuerzos de aquellos que luchan contra esas trabas como los antofagastinos de Cable a Tierra, una banda cultora de buen Heavy Metal clásico que el recién terminado 2016 nos regaló un disco homónimo, su debut discográfico.

Con la voz de Ignacio Morales, las guitarras a cargo de Daniel Campusano y Cristian Tello, el bajo de Sergio Barraza y la batería de Miguel Cortés, la banda antofagastina no nos trae gran novedad, pero sí una tremenda dosis de frescura en su sonido clásico, esa que da gusto escuchar y se disfruta totalmente.

Este corto pero tremendo viaje comienza con Necrofilia, la que arranca dejando en claro la potencia que nos traen desde el mismo minuto uno, una batería muy presente, un bajo sobresaliente y un riff de guitarras que nos dan ganas de cabecear al ritmo cadente del tema. Una midtempo potentísima nos cuenta de un personaje grotesco que tiene ciertos gustos extravagantes, con la voz de Morales desgarrando muy bien sus partes y llevándonos a pasear por esa historia donde la atmósfera creada tanto por los riffs como por la base rítmica te dejan considerablemente satisfecho.

Cautivo sube un poco la velocidad lanzándonos un potentísimo riff desde el principio, regalándonos un tremendo preludio instrumental antes de la entrada de la voz donde la batería de Cortés tiene espacio de lucirse y las guitarras aún más para dar paso a un agresivo track donde Morales suaviza un poco su voz pero sin quitarle una pizca de potencia. El ritmo ronda cerca del Thrash Metal incluso pero se mantiene a este lado de la línea y entregando un tremendo producto con cambios de ritmo importantes que te mantienen durante toda su extensión atento a qué vendrá luego, sin decepcionarte en ninguno de los quiebres rítmicos que se pueden disfrutar en los casi cinco minutos y medio de este tema, con geniales armonías entre las guitarras de Campusano y Tello: una joyita.

A uno como antofagastino, Niño de Plomo lo golpea un poco de cerca, el sonido del desierto y niños jugando transportan a lo que alguna vez fue este terruño, una balada triste que cuenta la historia de lo que significó poblar esas tierras y los sufrimientos que el “niño de plomo” representa por todos los que no pudieron contar la historia. Musicalmente es uno de los temas menos lustrosos de este trabajo quizás, pero líricamente me atrevo a decir que es de los puntos más altos, por una situación que, además, se repite hasta hoy en la ciudad con la contaminación por plomo presente… sencillamente el momento más nostálgico y emocional de esta placa que hacia el final muestra sus mejores cartas musicales con la sección de los solos, fortaleciendo aun más la estructura del tema.

Un riff clasiquísimo y toda la agresividad del Heavy Metal es lo que nos golpea de frente al arrancar Sangre Enferma, velocidad sin cansancio y un levantador de ánimos tremendo luego del lapsus de tristeza que nos regaló el track anterior. Acá ya no hablamos de un lamento por lo sucedido, desconozco si fue la intención que estas dos canciones quedaran tan interrelacionadas pero ahora tenemos un llamado a reclamar por lo enferma que está nuestra sangre, lo que hace que al bajar la velocidad hacia la medianía del tema, la potencia y agresividad siga presente de manera magistral, la que regresa a la velocidad y aumenta aun más la sensación de agresividad con la voz de Morales.

En una veta mucho más melódica y menos agresiva, con una guitarra luciéndose en un muy alto nivel se nos abren las puertas para la tremenda Paso a Paso, la que provoca un poco de sentimientos encontrados, es una tremenda pieza pero a momentos da la impresión de sonar un poco monótona, especialmente en las líneas vocales, las que no son en ningún caso malas pero se siente como con poca variación, el ritmo es tremendo, la calidad compositiva regala un muy buen trabajo de guitarras y las letras son un verdadero llamado a la lucha para nunca quedarse con lo que hay sino ir, paso a paso, mucho más allá.

Rock And Roll nos dice todo desde el nombre, con un riff de guitarra sólo anticipando lo que se vendrá, siendo acompañada tímidamente por la batería que luego le da paso a un tímido bajo que finalmente estalla en un arranque de puro rock and roll, sin adornos, sin juegos escandalosos, la más pura esencia de esta música que nos mueve y que nos llena. La letra es claramente un himno al estilo de vida que generalmente se asocia a este estilo: alcohol, mujeres y rock and roll. No es un tema tremendo pero está tan bien compuesto y la letra es tan clásica que lo convierten en un trabajo muy bien logrado sin necesidad, como decía antes, de mucho más, lo que es un tremendo punto a favor ya que, hoy por hoy, muchas veces se cree que para hacer buena música hay que poner más y más adornos, acá estos chicos nos demuestran que, a veces, menos es más.

Llegamos al final de esta placa con la agresiva Destino, la que nos lleva de vuelta hacia arriba en la vorágine de este corto disco, una tremenda montaña rusa de emociones en sólo cuatro minutos porque toda la velocidad y agresividad con que arranca el tema desaparece hacia la mitad del mismo dando paso a un pasaje instrumental con excelentes riffs y un tremendo solo de guitarra que termina ese momento de tranquilidad para recordarnos que esto es Heavy Metal y devolvernos a la agresividad del track y recordarnos que la lucha contra el destino jamás termina. Un cierre de disco por todo lo alto con la voz de Morales terminando en un vacío que le da, sencillamente, un broche de oro a esta corta pero tremenda placa.

En cortos treinta y cuatro minutos estos muchachos de la desértica Antofagasta nos regalan, en siete canciones, un viaje por distintas emociones y estados anímicos, una producción autogestionada e independiente que, como es de esperar, no cuenta precisamente con la mejor producción, lo que en ningún caso le quita calidad a la música, la que demuestra estar compuesta con verdadera pasión por un estilo poco apreciado en esa ciudad.

La calidad de cada músico y de cada composición es de muy alta factura, pudiendo llegar a luchar con cualquiera si se les presentan las oportunidades necesarias y están en condiciones de tomarlas porque, seamos sinceros, el metal en Chile no es en ningún caso una mina de oro y, cuando se necesita dinero para vivir, no contamos con la posibilidad de vivir de la música, pero esperemos que estos muchachos puedan seguir componiendo y grabando para que disfrutemos de sus ideas y calidad musical, la que ojalá los pueda llevar lejos.

Lucifer’s Hammer – Beyond The Omens

El recién pasado 2016 siguió la racha de excelente material nacional que comenzó probablemente el 2015, racha que nos dejó variadas bandas en distintos estilos con muy buen material de estudio, lo que llena de alegría y orgullo a cualquier metalero chileno porque, como ya lo venimos diciendo, esta nueva camada de bandas viene dejando la vara cada vez más alta, lo que se traduce no sólo en mejores composiciones y ejecución de las mismas, sino que, además, en mejor calidad y trabajo de producción. No se trata de que antes no se lanzara buen material en nuestro terruño, pero para nadie es desconocido que en estos últimos años la cantidad de material de buena calidad ha ido aumentando gratamente.

En este sentido, una de las bandas que ha estado dando bastante de qué hablar en la escena nacional, principalmente en la santiaguina, ha sido Lucifer’s Hammer, quienes desde el 2013 vienen entregando un excelente Heavy Metal en la línea de lo tradicional con algunos matices que los convierten en una tremenda banda con Titan en la batería, Hypnos en la guitarra principal y Hades en las voces y segunda guitarra más el apoyo, en esta oportunidad, de Alexis Ulloa en el bajo.

El primer trabajo discográfico de la banda fue el demo que liberaron el 2013 pero, este año recién pasado, Lucifer’s Hammer nos regaló su primer larga duración, su debut definitivo, “Beyond The Omens“, una dosis de tremendo y puro Heavy Metal clásico que arranca con un poderoso riff de guitarra que recuerda un poco a La Doncella pero siempre con su toque propio para iniciar con The Hammer Of The Gods que, al quiebre rítmico, nos tira toda la caballería encima y volando enseguida la cabeza. Desgraciadamente la producción no ayuda mucho a disfrutar el sonido, pero no quita que la composición y la ejecución sean altamente disfrutables. Quizás el punto más bajo sería un poco las líneas vocales en el puente, que suenan un poco forzadas, pero en ningún caso logran quitarle mérito al track ni al trabajo de Hades, con un tremendo puente instrumental hacia el tercer cuarto del tema que la da una dinámica y exquisitez tremenda para abrir paso a los solos de muy alta factura que cierran un tema genial.

Con una importante agresividad contenida a través de los tarros y buenos riffs arranca Lucifer’s Hammer, que aumenta la velocidad y nos regala un tremendo tema instrumental que nos lleva a la otra esquina, recién cantábamos al martillo de los dioses y ahora llega el martillo de Lucifer a dejarnos clavados en el piso con el poder de unos tremendos riffs y una batería avasallante, sin mencionar el tremendo trabajo de Ulloa en las cuatro cuerdas que se luce como el que más en esta canción y, claro, al no contar con voz es la oportunidad precisa para que todos los instrumentos puedan disfrutarse a concho. Un tremendo acierto la composición y su ubicación en el disco, además de su duración, la que no es común para un tema de estas características.

Con la fuerza de un riff clásico arranca Dying, más lenta, casi midtempo, en un formato que recuerda tremendamente a los buenos momentos de Judas Priest, donde uno de los más beneficiados es Hades, quien puede lucir su calidad vocal sin necesidad de mayores esfuerzos. Sobre una base rítmica clásica los riffs se pasean tranquilamente provocando una mezcla de relajo y nostalgia por los buenos tiempos de la música, con lineas líricas muy bien armadas e inspiradas que dan paso, a la mitad del tema, a la sección de los solos y armonías, donde sencillamente ambas guitarras demuestran el tremendo talento que les llevó a formar la banda y nos regalan un tremendo momento, sencillamente un punto muy alto en la placa.

Shining Blade mantiene la fórmula del track anterior, con un ritmo bastante midtempo pero en este caso con una mayor potencia y pesadez tanto en la base rítmica como en el riff. Es difícil no enganchar de inmediato con una estructura tan sencilla pero tremenda, que transporta en el tiempo a disfrutar el Metal sin necesidad de tanto adorno y por lo que simplemente es: tremenda música. Es casi un lujo escuchar una banda chilena que logra componer bajo esta premisa y lograr un muy buen resultado como lo es precisamente esta canción, que aun manteniendo la estructura casi invariable en la sección de los solos, regala un tremendo momento.

Nuevamente un riff acompañado de la potencia golpeada de la banda nos dan la bienvenida a Black Mysteries, donde la velocidad aumenta y nos encontramos con una pieza donde la voz de Hades nuevamente sube algunos tonos y, por momentos, nos recuerda un poco a algunos pasajes de W.A.S.P., con guitarras y bajo muy presentes y cómplices, acompañándose como base rítmica y melódica que permiten una versatilidad al tema que no es muy común escuchar, lo que al llegar al momento de los solos permite solapar sin ninguna complicación la falta de uno de los instrumentos (el que hace el solo) en la base, acá nuevamente nos encontramos ante un punto tremendamente alto del disco.

En una vena más melancólica, la guitarra de Hypnos y el bajo de Ulloa nos internan en Nightmares, quizás como llevándonos a soñar para que, a partir de un solo riff, nos veamos adentrándonos en una pesadilla. Lo que me parece más interesante de este track es el cómo logra hacerte sentir dentro de una pesadilla pero sin trasmitirte miedo, sino como permitiéndote disfrutarla. El ambiente creado tanto por la base rítmica como por las guitarras permiten que la voz de Hades te envuelva pasivamente y te lleve a disfrutar esta aventura oscura, quizás no tiene tanta potencia o velocidad como otros temas del disco pero, para mí, el hecho de lograr llevarte en ese viaje sin necesidad de orquestaciones o sintetizadores ni teclados suma mucho a esta placa, convirtiendo automáticamente éste en mi canción favorita del disco y diría, quizás, el punto más alto de la misma por su tremenda composición.

Ya casi en el final aumentamos la velocidad nuevamente para arrancar con Warriors, volviendo a cabalgar sobre los riffs y la tremenda base rítmica que arman Ulloa y Titan, sacándonos de ese mundo de pesadillas de un solo golpe y llamándonos a defender el Heavy Metal, sencillamente un galopante himno de Metal y poder que levantan el ánimo de un solo golpe, una puñalada de apenas tres minutos y medio, el track más corto del disco, que nos despierta y lleva a disfrutar lo más crudo y clásico de esta maldita música que es el Heavy Metal.

Y llegamos entonces al final de la placa con el tema que da nombre al disco, Beyond The Omens, la que arranca con un riff de guitarra que pareciera darnos la bienvenida a la lectura de la suerte, a observar los presagios, tras el cual arranca toda la potencia vertiginosa de la banda que nos regala la estructura más ambiciosa del disco con una base rítmica y melódica tremenda, líneas líricas y vocales muy bien elaboradas y completamente gancheras, de esas que no demoras mucho en dejar como un tema de cabecera y que se queda dando vueltas en tu cabeza, hasta que nos encontramos con el quiebre rítmico casi a la mitad del track donde nos sentimos en presencia de grandes acontecimientos, como si fuéramos testigos del cumplimiento de esos augurios y viéramos lo que está más allá de ellos. Un pasaje instrumental con espacio para la sección de solos que dejan en claro estos muchachos están para grandes cosas y esta placa es sólo el comienzo, cerrando el tema y el disco con más de tres minutos de música instrumental que nos permiten desagotar un poco la energía cargada y dar un cierre magistral a un tremendo debut.

Hablamos de apenas cuarenta minutos de música, pero no cualquier música, sino un Heavy Metal de tan buena factura que hace difícil el no querer escuchar inmediatamente de vuelta el disco, aprovechando que es bastante corto. Una apuesta excelente por lo más clásico del Metal, apelando a la capacidad musical de los instrumentos por sí solos y sin mayores adornos logran un material tremendamente disfrutable y digno de estar entre los mejores lanzamientos chilenos del 2016.

La única crítica que se le podría hacer quizás es la calidad de la producción, la que sobre todo perjudica en varios pasajes a la voz de Hades; sin embargo, no alcanza a opacar en ningún momento el tremendo trabajo de la banda en general, que logra entregarnos un debut cargado de potencia, Heavy Metal old school y, sobre todo, muy buena música. Un acierto y sólo nos queda esperar su próximo trabajo de estudio y, por mientras, estar atentos a sus presentaciones en vivo.

Epica – The Holographic Principle

El espectro del Metal Sinfónico nuevamente se ve nutrido y galardonado con uno de sus mejores exponentes. Epica llega con un nuevo trabajo el cual pretende mantener con la mirada alta la dirección de su carrera. Séptimo disco de estudio, el cual se titula “The Holographic Principle” y nos trae un arte de tapa para admirar en tonos púrpuras principalmente. En su alineación estelar tenemos a unas de las más bellas exponentes como vocalista Simone Simons; voz, guitarrista y líder de la banda Mark Jansen; Isaac Delahaye también como guitarrista; Coen Janssen en los teclados; y la base rítmica dominada por Ariën van Weesenbeek y Rob van der Loo en batería y bajo respectivamente.

Sumergirse en este álbum significa abstraerse, de lo que habitualmente esperamos de esta agrupación holandesa. Un sublime y atrapante comienzo con Eidola es el puntapié para comenzar a vibrar con la fuerza instrumental y sutileza de la voz de Simons.  

Edge of the Blade, atronador inicio, pasajes bastantes densos y un coro en sintonía al ADN de la banda, da un golpe certero desde el comienzo. Elementos a destacar es el uso preciso y no invasivo de los arreglos sinfónicos y el acento a los elementos que aportan mayor peso en la composición. Como acompañamiento de corte gutural, por parte de Jansen, en pasajes de la letra y riffs de guitarras con protagonismo. Interpretación que habla de las energías que nos llevan a romper lo que nos parece falso.

A Phantasmic Parade es otra aplastante composición en donde elementos y matices de carácter progresivos saltan a lucir, mezcla que queda perfectamente acomodada a los colores aportados en la interpretación de Simons. Para qué decir el coro de tintes apocalípticos, abren paso a unos de los mejores momentos instrumentales entre sinfonías y riffs que nos arrojan a una sensación de escabullida hasta que regresamos al coro. Gran momento otorgado por estos músicos. Cada momento es una sorpresa en base a lo que lo antecedía, un gran marco instrumental para narrar un asalto a la fe establecida.

La intensidad no baja con Universal Death Squad, un protagónico doble pedal junto a una sutil melodía, van abriendo camino para un denso y pesado riff en guitarras. En esta ocasión se puede apreciar una mezcla entre una interpretación vocal que se acerca bastante a lo lírico, pero que lo administra teniendo pasajes en los que se deambula en un estilo más popular o neutro. El acompañamiento gutural también aporta valor en este tema.

Divide and Conquer es un tema que se puede clasificar de larga duración. Contiene pasajes en los que el protagonismo sutil de la cara sinfónica se hace presente, y otros muy densos en cuanto ejecución y peso de las guitarras. La interpretación de este tema se centra en un llamado a conocerse, ser y creer en uno mismo para lograr los objetivos.

Un tema que sin duda al escucharlo nos hace pensar en Epica es Beyond the Matrix. Un bello comienzo a pura fuerza de Simons, el cual finalmente es el corazón y coro de esta canción. Las estrofas estructuradas con impecables y métricos riffs, sumando un intenso doble pedal nos hacen un preámbulo perfecto para dejarnos caer en cada bello coro de esta impecable composición.

Cuenta con un momento cálido, en donde la dulzura de Simons contrasta con el gruñido de Jansen y la densidad instrumental. Perfecto solo de guitarra. Sin duda –apreciación personal– el punto más alto de “The Holographic Principle”. Su principal mensaje en la letra es el vivir plenamente el momento presente. Por otro lado, Once Upon a Nightmare es la pausa a tanta intensidad vivida hasta el momento en nuestros oídos, donde la sutileza interpretativa prevalece.

Una de las caras más oscuras del nuevo disco sale a la luz con The Cosmic Algorithm, en su mayoría domina una rápida ejecución en batería y una caótica armonía. Acá se aborda la idea de encontrar una fórmula para las principales interrogantes de la vida, tal como, el porqué de nuestra presencia en este mundo.

Jansen con su interpretación cargada a lo gutural o “gruñido” toma la delantera en Ascension – Dream State Armageddon. Este tema tiene dos caras muy bien marcadas, lo cual es una de las fórmulas usadas en la composición de este disco. La base instrumental con Jansen a la voz, es en su mayoría muy densa, con ataque de caja en batería, riffs extremadamente pesados y el respiro, como así también, el orden de las piezas las otorga la interpretación clara de Simons.

Este corte llama a encontrar un sentido a la vida más allá de simplemente respirar. Complementando esta idea, Dancing in a Hurricane otorga el elemento esperanzador, al proponer buscar la felicidad más allá de los episodios de oscuridad que haya o estén marcando nuestras vidas. Instrumentalmente, casi en su totalidad, la sutileza domina juntando elementos como sonidos de vientos y una batería a medio tiempo guiada por la interpretación de Simons. El lado oscuro y caótico de este tema también está a cargo de Jansen, pero de forma breve.  Protagonismo total a la pelirroja holandesa en este corte.

Íntimo y engañador inicio para Tear Down Your Walls, ya que, tras unos segundos de esta sutileza explota el poder de una canción protagonizada por Jansen en su interpretación, siendo Simons un bello matiz en ciertos pasajes. El poderío de riffs extremadamente pesados y coros apoteósicos son el común denominador para plantear no temer derribar lo injustamente establecido.

Llegando al final de este material, nos encontramos con una pieza maestra como The Holographic Principle – A Profound Understanding of Reality. Con características de larga duración reúne todo lo caminado a lo largo del disco, pero administrado de excelente forma. Momentos de profunda calma, otros de caos e incertidumbre. El protagonismo vocal es repartido y con roles muy claros en cuanto al tipo de energía a entregar. Los arreglos sinfónicos son para admirar, ya que, que son el marco perfecto, para que no se desborde tal cantidad de elementos sobre una pintura de tintes oscuros representando a nuestros miedos y púrpuras los tintes de esperanza.

Para muchos, y sobre todo para los amantes del Metal Sinfónico, este trabajo representa el mejor disco del año en el estilo. En lo que si no hay duda, es que estamos frente a un trabajo para admirar. Esta tremenda agrupación holandesa, liderada por Mark Jansen, fue capaz de desordenar todo lo ya conocido y esperable en sus composiciones para seguir encantando. Sus seguidores sin duda se vieron sorprendidos para bien y eso se agradece.

 

 

Freedom Call – Master Of Light

Freedom Call es una de esas bandas a las que uno tiene un cariño especial por distintos motivos. Uno de ellos es gracias a lo consecuente que ha sido Chris Bay a lo largo de su carrera con su propuesta de algo que algunos llaman “Happy Metal”, y a la consistencia entregada en cada uno de sus álbumes (con una que otra excepción, claro está), que siempre resultan entretenidos de escuchar y analizar. Si a esto le sumamos toda la cantidad de veces en las que han estado cerca de visitar nuestro país, el resultado no es otro que decepción y resignación frente a la imposibilidad de ver a los germanos tocando esos clásicos con los que nos han sorprendido por años. Pero bueno, las cosas pasan y lo único que nos queda por ahora es disfrutar su último larga duración: “Master Of Light“.

Como es costumbre a lo largo de su discografía, el opening track Metal Is For Everyone resulta ser Freedom Call en su estado más puro. Hablamos de un Power Metal llevado al límite, con una lírica y unos estribillos pomposos que están llamados a convertirse en himnos. Tanto así, que la parte media donde se exclama una y otra vez “Metal, metal, metal is for everyone / Metal, metal, metal is the law” puede resultar un poco sobrecargada y empalagosa. Eso sí, de inmediato resalta el excelente sonido y la pulcritud alcanzada en la producción de todo el álbum. Prueba de esto último se encuentra en las secciones mid-tempo con las que arremeten antes de cada estrofa, produciendo un matiz interesante y a la vez necesario en un tema prototipo de los alemanes. Entonces, ¿es una buena canción? ¡Por supuesto que sí! Jamás se equivocan en este aspecto y por algo es su marca registrada desde hace años (con todos los pro y los contra que eso conlleva). Un comienzo más que prometedor.

Un pequeño redoble de Ramy Ali abre paso a uno de los puntos más altos del LP. Y es que Hammer Of The Gods resulta ser un golpe efectista y certero sin grandes pretensiones. Dejando de lado la velocidad y el vértigo, desde la intro ya se puede apreciar el protagonismo que irá tomando el teclado en esta pieza, haciéndose presente en cada uno de los pasajes, donde el ritmo que implantan da paso a una de las mejores interpretaciones vocales de Chris Bay en este trabajo. Porque es imposible no alucinar cuando poco a poco se va subiendo la intensidad hasta que en lo alto estalla el “Can you hear / the hammer of the Gods in the distance / Tossed through the universe beyond…” del estribillo. Pedazo de coro, señoras y señores. Pero esto no es lo único, puesto que encontramos buenos arreglos en las guitarras y una sección instrumental más que correcta. ¡Temón!

Con A World Beyond aprietan nuevamente el acelerador, volviendo así a la grandilocuencia en todo su esplendor. La particularidad aquí son los interludios y las armonías de las guitarras que suenan de principio a fin. Con un poco de buena voluntad se puede encontrar un parecido notable con Blind Guardian durante el pre-coro y el coro en sí (que es muy marcial por lo demás). Por su parte, la base rítmica conformada por Ali y Ilker Ersin no se quedan atrás, ya que comandan los cambios de tiempo de forma magistral. No ocurre lo mismo con Masters Of Light, track que explora atmósferas más densas y oscuras que por momentos carecen de brillo y terminan por opacar una canción que se le podría haber sacado mucho más provecho. Digo esto porque el cambio que se produce al cantar “Oh, a hymn for revolution / Oh, the tunes of war are calling…” resulta inesperado y sumamente interesante. Lamentablemente esto no alcanza para dejarla entre lo más destacado del disco.

De regreso en la senda de piezas de gran factura, nos topamos con la notable Kings Rise And Fall. Está demás decir que es Power Metal hecho y derecho para que el que sobran las palabras al momento de describirla. Como dijimos anteriormente, el sonido de esta placa es perfecto, logrando así que cada uno de los instrumentos se destaque a su debido tiempo. Puntualmente, acá el doble bombo pareciera arrasar todo a su paso. Y lo demás ya es tierra conocida: estribillo con el puño en alto, buen solo cortesía de Lars Rettkowitz (a quien le pertenece esta composición, por cierto) y una excelente interpretación de toda la banda. Ciertamente logra llamar la atención el hecho de que la fórmula ocupada desde “Stairway to Fairyland” (1999) pareciera no tener fecha de caducidad. Quiero decir, esta canción podría estar perfectamente en el álbum mencionado y nadie lo notaría. Sin dudas otro de los puntos altos.

En absoluto contraste con lo ya escuchado, pasamos al punto más bajo de este trabajo por lejos. Cradle Of Angels es una balada que -fallidamente- intenta estar a la altura de clásicos como Turn Back Time o The Wanderer. Los versos suenan secos y sin inspiración por más que se le intente dar la cuota épica y sobresaliente a partir del pre-coro. Siendo bastante generosos, de alguna forma podemos destacar las intervenciones de la guitarra de Lars de vez en cuando. Pero no todo es tan malo, puesto que este break nos permite apreciar de mejor forma otro (sí, otro) de los grandes momentos de este “Master Of Light“. En líneas generales, Emerald Skies no presenta variación alguna respecto a sus predecesoras, pero despliega clase y sobriedad por los poros. Es un mid-tempo muy bien llevado, donde Chris canta los primeros versos acompañado solo por la base rítmica. Luego se le unen las segundas voces y las guitarras para llegar al puente y al estribillo que son prácticamente perfectos. Muy personalmente, la transición cuando el frontman canta “Hand in hand we can find our way home” y luego pasa al “Let’s fly high over the rainbow / and along to the Emerald Skies / Let’s find to the key of salvation / You’re receiving an answer to life!”, es mi momento favorito dentro de todo el LP. Ojo también con los detalles del teclado y el sing along del final. ¡Insuperable!

Hail the Legend intenta mantenerse serena durante los primeros segundos, pero todos sabemos que en cualquier momento caerán las guitarras con la batería marcando a mil. Dicho y hecho, puesto que en un par de segundos ya nos encontramos escuchando a Freedom Call tal y cómo lo conocemos. Rápidamente se viene a la mente United Alliance del “Dimensions” (2007). Lo mismo sucede con la interesante Ghost Ballet, que se asemeja a su vez a Thunder God del “Leyend Of The Shadowking” (2010) con esos sonidos más radiales que la banda a explorado en algunas ocasiones. No están dentro de lo mejor del álbum pero tampoco resultan ser desechables.

Una de las canciones más inspiradoras resulta ser Rock The Nation. La letra es toda una declaración de principios que es muy bien acompañada por una melodía alegre y reconfortante que casi involuntariamente te queda rondando en la cabeza. Que no les extrañe si luego andan cantando por ahí el “Let the good times rock the nation / let the good times rock the night / Our spirit is up rising / and the flame of hope is shining…“. Es cierto que es repetitiva y tediosa por momentos, pero Chris Bay siempre se las arregla para que temas como éste logren sobresalir de alguna manera.

Casi llegando al final, aún quedan energías para otro hachazo de Power Metal. Riders In The Sky brilla con luces propias desde que escuchamos las primeras notas del teclado. Súbitamente se le unen las guitarras con una complicidad más que plausible, dando a un ritmo que incita al headbanging antes del primer verso. Es aquí cuando el frontman nos sorprende por momentos con unas líneas un poco más rasgadas y llenas de fuerza. Todo esto para que todas las voces nos brinden otro coro para enmarcarlo: “Riders in the sky across the universe / We’ve already reached the point of no return / Riders in the sky flying through space and time / To rise again beyond the horizon line”. Luego vuelven las intervenciones de la sección de cuerdas para terminar de coronar una excelente canción. Y por último, High Up es un ending track de los germanos con todas sus letras. Ritmos festivos, felicidad desbordante y estribillos por doquier. Una manera de cerrar el disco más que esperable a estas alturas.

Dejando de lado la portada y un par de composiciones que poco y nada aportan en este trabajo, el balance es más que positivo para la banda. Me aventuro a decir que hay canciones que tarde o temprano se posicionarán entre lo más destacado de toda su discografía y otras que, situándonos en el contexto que nos plantea Freedom Call desde siempre, cumplen su función a cabalidad: entretener. En esto nunca pierden el norte, y cuentan con las armas para hacerlo a la perfección. Los que critican a la banda por su poca originalidad, tendrán más motivos para criticarla. En cambio los que se dedican a escuchar y dejarse llevar por esta propuesta, tendrán más motivos para seguir siendo fan de la agrupación. ¡Para cantar y disfrutar con confianza!

 

 

Drake – Simbiosis

Con ya más de una década en el cuerpo haciendo música, los nacionales Drake nos entregan su tercera producción discográfica, titulada “Simbiosis”, que viene a robustecer su catálogo como banda, compuesta por el LP “Entre el Inconsciente y lo Real” (2013), y el EP “Con Fe en Existir” (2007).

La banda compuesta por Felipe del Valle en la voz, Jaime Ballesteros en el bajo, Julio Parraguez en batería, y Gonzalo Núñez con Felipe Vargas en guitarras, estuvo trabajando desde Junio del presente en la producción de “Simbiosis”, con Cristian Mardones como sonidista encargado de las perillas en esta entrega, mezclando, masterizando y grabando las cuatro pistas que componen este álbum. El arte del disco nos muestra una “Simbiosis” entre una figura humana y los instrumentos musicales, el cual corrió por cuenta de José Canales, destacado ilustrador nacional.

El disco comienza de gran forma con La Respuesta, tema que fue presentado como single durante la pasada vuelta al sol. Una intro de batería in crescendo da paso a un muy buen riff, ganchero y a la vez sobrio, recordando a Queensrÿche por la elegancia de la interpretación. Felipe Del Valle muestra sus credenciales desde el primer momento, demostrando porqué es considerado una de las mejores voces de la escena actual. El pre-coro es tremendo, con las guitarras de Gonzalo y Felipe armonizando la entrada a un estribillo de medio tiempo, melódico, herencia de un Heavy Metal que cultivasen bandas como Rata Blanca y que se dejan escuchar en este tremendo temón.

El gran inicio de “Simbiosis” viene secundado por la estridencia y poder de Lo Que Debo Hacer, canción de impronta más agresiva, con un Felipe Del Valle desgarrador y un notable trabajo de Jaime y Julio en la base rítmica. Las líneas de bajo se roban el protagonismo del riff en gran parte del tema, en lo que se percibe como un acierto desde el punto de vista del trabajo de sonido, pues imprime potencia a un tema que de por sí ya es macizo. En términos de etiquetas, el tema presenta menos Power y más groove. Menos Old School y más innovador.

Atlas es otro mazazo que sigue en la línea groove del tema anterior, con riffs y efectos de guitarra que, si me permiten otra referencia, suenan muy a lo Adrenaline Mob, reforzando esta personalidad rabiosa y potente que empapa esta entrega de Drake. Y si hablamos de rabia, la aceleración hacia el final del tema es notable, con una base rítmica durísima y guitarras cargadas con pólvora, que bien podría ser parte de la BSO de “Mad Max” u otra película del estilo.

Y como reza la sabiduría colectiva, lo mejor para el final… y es que Tierra de Brujos es un TE-MA-ZO. Despliegue sideral de sentimiento, técnica y por sobre todo Heavy Metal del más exquisito que podemos encontrar por estos pagos. El trabajo rítmico de Parraguez es notable, lleno de arreglos y machacante a la vez, lo de Felipe del Valle es conmovedor también. La interpretación de cada instrumento es precisa y logra esa sinergia en donde el todo es mucho mayor a la suma de las partes. Hay sintonía, hay complicidad, hay “Simbiosis”. Es una composición que no tiene nada de mezquindad… entrega lo mejor de Drake. La armonía entre la letra y la música es perfecta, el tema tiene una onda mitológica, épica, algo misteriosa quizá, y la música acompaña este sentimiento de principio a fin. Por lejos, los mejores pasajes de este trabajo están aquí, con la banda brillando en su esplendor. De lo mejor que se ha producido en este pedazo de tierra.

“Simbiosis” es un despliegue honesto de lo que ofrece Drake, una mezcla de sonidos e influencias que tiene como hilo conductor la potencia, la pasión y la entrega en un trabajo muy profesional que de todas maneras merece la pena escuchar. Pulgares arriba para los nacionales y esperemos sigan en esta senda que los está llevando a consolidarse como otro de los grandes exponentes de la escena Heavy Metal local… escena que sin duda experimenta una simbiosis entre sus bandas y atraviesa un excelente momento que no parece querer aflojar.

 

 

Eternal Idol – The Unrevealed Secret

La primera gran dificultad que presenta revisar esta placa es tratar de hacerlo sin ningún prejuicio y, claro, puede ser fácil decirlo, pero tenemos a Fabio Lione, voz icónica de Rhapsody Of Fire, prácticamente los principales exponentes del Power Metal épico, cantando en una banda bastante distinta apenas unos meses después de anunciar que dejaría la banda para dedicarse más a Eternal Idol entre sus otros proyectos, lo que provocó un verdadero terremoto en este mundo musical, por lo que se generó bastante animadversión en contra de la banda, especialmente cuando se liberaron los primeros adelantos y no era lo que muchos disfrutaríamos.

Y, efectivamente, el disco no es fácil de digerir, menos a la primera escucha, porque es prácticamente imposible quitarse los prejuicios antes de escucharlo. No obstante, al darle más de una oportunidad logramos darnos cuenta que, si bien no hablamos de una gran obra de arte, tampoco estamos ante una bazofia que merezca la hoguera inmediata. Hablamos de un trabajo bastante bien logrado aunque claramente no está dirigido al mismo público que las otras bandas de Lione… pero a lo que vinimos. Hace un par de días finalmente salió al mercado el debut discográfico de Eternal Idol la nueva banda en que participa Fabio Lione como vocalista junto a la joven Giorgia Colleluori, un debut esperado por muchos, algunos para basurearlo y otros para poder escuchar lo nuevo de Lione.

El álbum abre con toda la potencia de Evil Tears, un tema que arranca de inmediato con un buen Power Metal con la compañía de arreglos orquestales sintetizados que nos da la introducción perfecta para la voz suave pero portentosa de Colleluori, quien demuestra que se entrega por completo a la excelente base rítmica creada por Andrea Buratto en las cuatro cuerdas y Camillo Colleluori en las baterias, lo que se suma a unos riffs poco impresionantes quizás pero sumamente correctos de Nick Savio, quien además se encarga de los teclados armando las orquestaciones. En el puente podemos escuchar por primera vez la participación de Lione acompañando en dueto a Colleluori, en un estilo que si bien no se acerca a lo que lo hace famoso (ROF), sí tiene cierta cercanía con lo último que trabajó con Vision Divine, así que no logra escucharse tan fuera de su elemento. Un muy bien logrado tema de entrada que si bien no impresiona tampoco defrauda.

Con el trabajo de Savio en los teclados arranca Another Night Comes, una midtempo en la que ya podemos escuchar la voz de Lione en solitario en este nuevo grupo, podríamos decir que a diferencia de lo que sucede en el track anterior, aquí no es Lione acompañando a Colleluori sino a la inversa, lo que le da un tremendo dinamismo al disco, un tema de “pregunta y respuesta” que mantiene una buena potencia en una veta bastante más melódica y tranquila que la canción anterior, sintiéndose un ambiente acaso más romántico que se siente bastante cómodo, mostrando que no está nada hecho a la ligera.

Nuevamente una ambientación, ahora levemente espacial, da lugar a la guitarra de Savio para irrumpir con un sencillo pero buen riff que abre una nueva midtempoAwake In Orion, que baja considerablemente la potencia del disco, al menos en lo musical porque las líneas líricas y vocales se mantienen bastante potentes. Con tres canciones creo que ya es posible decir que Fabio y Giorgia hacen un excelente equipo en las voces de esta banda, la juventud se mezcla con la experiencia para dar un material muy bien logrado, logrando hacerte sentir un poco a la deriva alrededor del cinturón de Orión para esperar la lluvia sintiendo la rabia. Desde el coro y hacia el final el track va tomando paulatinamente más potencia, llegando a un final tremendo con la voz de Giorgia en fading sobre un sonido atmosférico espacial como escuchado a través de un gramófono o algo así… excelente final de tema.

Is The Answer Far From God? arranca con una guitarra clásica que hace recordar un poco un pasaje de Gargoyles, Angels Of Darkness de RHAPSODY, pero sólo ese pasaje sobre el que entra la voz de Giorgia, porque posteriormente la caballería acelera y entra el Metal. A pesar de esos detalles, el tema suena un poco bajo, con líneas vocales un tanto planas que parecieran buscar agradar a un público más masivo, no es un mal tema pero siento que varía mucho al principio, no obstante, luego se acercan nuevamente a la vena más Power Metal que se nota es la base de la música de la banda pero que, al parecer, su objetivo no es quedarse en eso sino ir poco más allá, lo que a algunos les gustará y a otros les molestará, pero bueno… en gustos no hay nada escrito.

Desde las profundidades del espacio parece emerger Blinded que nos devuelve a la potencia y nos entrega quizás el pasaje más agresivo del álbum, con un Lione haciendo gala de su tremendo registro vocal al empezar con notas muy bajas para luego regalarnos los típicos tonos altos a los que nos tiene acostumbrados mientras de fondo sigue en segunda voz su tono bajo, tremendo trabajo vocal en esta pieza que sin mayor velocidad entrega un potentísimo Power Metal como lo que muchos quisiéramos escuchar con esta voz, algo bastante parecido a algunos pasajes de Vision Divine que muestran, musicalmente, que esta banda rinde una especie de tributo a sus coterráneos, lo que da a la vez un toque bastante nostálgico en algunos pasajes.

Volviendo un poco al estilo central del disco pero manteniendo a la vez la oscuridad del tema anterior, con un trabajo principalmente de teclado y bajo en la entrada, arranca Sad Words Unveiled, una nueva midtempo donde la voz de Giorgia se luce con tonos más bajos pero, a la vez, la voz de Fabio se escucha un poco, sólo un poquito, más forzada que en lo que veníamos escuchando, eso no quita que el tema mantenga una buena dinámica, especialmente gracias al trabajo de Savio tanto en las guitarras como en los teclados, especialmente en la sección de solos, pudiendo también notar una mayor presencia del bajo de Buratto que no suena sólo como acompañamiento sino también como parte de la estructura del tema, lo que le suma personalidad al tema.

Desidia abre lento, con una ambientación y piano, para dar paso a todo el peso de la banda sin aumentar la velocidad lo que transmite un importante ambiente pesado y acaso miserable, pudiendo sentirse la desidia de la que hablan, nuevamente con Giorgia luciendo sus tonos bajos y Camillo Colleluori haciendo un tremendo trabajo en una mezcla de estilos de batería donde no cuesta apreciar un poco de Jazz simple y el típico doble bombo de las midtempo Power. Una pieza bastante sentimental, que creería logra fácilmente su objetivo de evocar emociones, especialmente al no terminar por lo alto sino todo lo contrario, cortar de golpe la potencia y terminar con el piano de Savio en una retirada lastimera. Por el estilo del track podría confundirse con una mala pieza pero considerando lo que pareciera quisieron transmitir, en realidad, se trata de un muy buen tema.

Con la voz de Lione acompañado sólo por una guitarra comienza Hall Of Sins, la que rápidamente da paso a un ataque frontal de guitarra y batería principalmente, donde el teclado de Savio también se luce creando una atmósfera de rabia y dando paso al protagonismo total de Buratto y sus cuatro cuerdas. Aquí la voz de Giorgia aparece sólo para el puente y el coro, siendo un tema casi exclusivamente de Fabio donde, además, se luce con su rango vocal nuevamente pero sin opacar en ningún momento el tremendo trabajo de Giorgia en sus pasajes. El solo de Savio recuerda incluso, en algunas pequeñas porciones, algunos pasajes del gran Luca Turilli y no sorprende, porque muy seguramente el “guerrero de hielo” es una de sus mayores influencias, logrando cerrar un tema excelente.

Feel’s Like I’m Dying nuevamente nos regala un poderoso riff de Savio y los tonos bajos de Lione, desgraciadamente la estructura del tema no logra convencer completamente, no tiene mayor feeling que la calidad vocal de Lione, de hecho, acá se extraña fuertemente la voz de la bella Giorgia, siendo el único en el que no participa, lo que hace el sonido al que nos venian acostumbrando a lo largo del disco se pierda y sólo tengamos a un Fabio Lione tratando de cantar algo totalmente distinto a ROF, lo que pareciera no cuajar y no logra convencer. Quizás no sea un mal tema, pero al romper drásticamente con la estructura bivocal del disco pierde mucha fuerza y desencaja dejando un gustillo a poco.

Llegamos a la balada del disco, A Song In The Wind, un elemento conocido y disfrutado por Lione, la que arranca con el piano de Savio y percusiones computarizadas para dar paso a la power ballad en la que hacia el primer cuarto tenemos un fuerte quiebre rítmico que nos lleva a un pasaje cargado de agresividad contenida. Llama la atención que, si bien nuevamente tenemos a Giorgia en las voces, su participación es considerablemente menor. Claro que acá por la estructura musical y el estilo de canto que utiliza Lione logra encajar en la totalidad del disco, sin ser un punto muy alto.

Acercándonos al final de la placa, suenan los sintetizadores, una percusión acompaña y tras una breve introducción de teclado que introducen a Stormy Days, se deja caer todo el sonido de la banda con un importante protagonismo del bajo de Buratto nuevamente, además, el tema cuenta con la predominancia de la voz de Lione otra vez. El track presenta un ritmo un tanto meloso, la voz de Giorgia se aprecia bastante poco y, en general, veo difícil decir algo más sobre el tema, se podría escuchar como un poco genérico del estilo, sin mucha variación, no es para nada un mal tema, pero siento que no mantiene el nivel que nos habían entregado en composiciones anteriores de este mismo disco y eso termina dejando un tremendo sabor a poco.

Terminamos el disco con Beyond que arranca con un sonido bastante “Nü Metal”, manteniendo pasajes bastante sobrios en lo musical y regresando la voz de Giorgia a tener mayor protagonismo en conjunto con Lione, con un Camillo Colleluori teniendo el espacio suficiente para poder hacer más juegos en los tarros, un Savio que se permite mandarse un tremendo solo en las seis cuerdas, mientras arman una atmósfera un tanto densa y líneas vocales y líricas que te invitan a ir más allá para traer un quiebre rítmico que, precisamente, nos lleva más allá, aumentando la velocidad y logrando un tremendo dinamismo que convierte este tema en un excelente broche para un disco más que correcto y muy bien logrado, terminando definitivamente con la voz de Giorgia manteniendo el tono final por unos segundos hasta que el disco termina.

Como decíamos al principio, es un disco difícil de digerir a las primeras escuchas porque hay muchas cosas que se entrecruzan pero, una vez que se logra dejar los prejuicios atrás, nos encontramos con un material muy bien logrado, con un poderoso debut que nos regala al gran Fabio Lione en una faceta suya a la que no estamos tan acostumbrados pero que pareciera le queda bastante cómoda, nos regala también a excelentes músicos que tienen toda una carrera por delante y a una Giorgia Colleluori que se luce cantando con el que reconoce como su “maestro”, mostrando un excelente registro y una tremenda calidad vocal.

Casi una hora de, en general, buena música que logra su objetivo y permite esperar con tranquilidad su evolución porque, claramente, la banda tiene todo el potencial compositivo y ejecutivo para hacerse de un nombre en esta escena, logrando que la rabia que generó en muchos la salida de Lione de RHAPSODY OF FIRE y el anuncio de su incorporación a esta banda, se aplaquen un poco porque, a la luz del trabajo completo de estos italianos, nos encontramos con que quizás nuestras primeras impresiones fueron erradas o, al menos, apresuradas.

ACCEPT libera nuevo adelanto de su próximo trabajo en vivo y anuncia nuevo disco para el próximo año

accept

Preparando ya el lanzamiento de “Restless And Live“, el nuevo trabajo en vivo de ACCEPT, que se espera para este 13 de Enero vía Nuclear Blast, se ha liberado un nuevo adelanto que esta vez corresponde a la canción “Pandemic“. Recordemos que este material fue grabado en el festival Bang Your Head!!! este año y se liberará en formato Blu-Ray/DVD más 2 CDs.

Puedes ver el video de “Pandemic” a continuación:

Además, la banda confirmó estar trabajando con el productor británico Andy Sneap para lanzar un nuevo larga duración entre Julio y Agosto de 2017. Sobre este nuevo disco, Hoffmann comenta al medio Metal Shock de Finlandia: “Esta es la cuarta vez seguida que trabajamos con el mismo productor, es totalmente un record para ACCEPT, seguro. No tenemos razones para pensar en nadie más porque todo el tiempo que hemos trabajado juntos ha resultado ser fantástico. Nos ha encantado el resultado final y tenemos una tremenda relación de trabajo, así que para qué cambiarlo si funciona ¿cierto?“.

Sobre lo que podremos esperar de esta nueva placa, Hoffmann refiere que “Todavía no hay mucho que decir porque estamos a la mitad de todo, lo único que puedo decir es que se siente tan ACCEPT como siempre, quizás por ahora se sienta un poco más pesado pero, ya sabes, siempre es difícil hablar de esto cuando estás a la mitad. Nunca sabes realmente hasta después del lanzamiento y que haya pasado algo de tiempo, recién entonces puedes tener una idea objetiva del álbum. Va a sonar tan ACCEPT como siempre, no habrá ninguna sorpresa rara: no nos vamos a ablandar, no vamos a hacer jazz, no nos vamos a ir ni a la derecha ni a la izquierda, sólo tratamos de lograr algo mejor de lo que ya hemos hecho. Estamos haciendo lo mejor posible para terminarlo a tiempo para el próximo año lanzarlo en Julio o Agosto. La idea es terminar esta gira de tres meses con SABATON y luego nos metemos de vuelta al estudio para terminar el material. Tenemos un montón de pistas básicas hechas, un montón de las voces ya están hechas, así que lo vemos bastante bien hasta ahora“.

Accept

Live Review: Rockafest 2016 (Triboulet, Exxocet, Resilience, Neogenesis, Húsar)

Rockafest 2016

Si tuviéramos que resumir la noche de este viernes en una sola palabra, quizás muchos acordaríamos que la más acorde es “monumental” y poder decir eso de una noche sólo de Power y Heavy Metal nacional realmente llena de orgullo, porque, si bien hace ya algunos años la cosa ha venido cambiando, no fue hace mucho tiempo atrás que el Metal chileno se caracterizaba sobre todo por las ganas y el empuje que le ponían las bandas pero no tanto por su calidad.

En este contexto, este viernes, los que llegamos hasta el centro de eventos Kmasú Premiere tuvimos la oportunidad de disfrutar un poco de lo mejor que el Power Metal chileno está ofreciendo por estos días, claro está que no son las únicas bandas dignas de respeto en el estilo pero son de las mejores y, durante la noche, cada una fue dejando en claro por qué.

TRIBOULET

A las 19:48, es decir, casi una hora después de lo planificado, comienza a sonar la introducción a la presentación de estos muchachos quienes continúan promocionando su primer larga duración, “The March Of The Fallen”, lanzado a mediados de este año y que puedes volver a revisar aquí, desgraciadamente, también inauguraron un problema que se mantuvo toda la noche y que ya nos hemos acostumbrado un poco qunque no lo justifica, pero hacia el final de esta revisión hablaremos más a fondo del sonido.

Ya de lleno en su presentación, al entrar You´ll Never Be Alone la voz de Sebastián Jaque se perdía constantemente por el bajo volumen con que contaba en su micrófono, sin embargo, continuó dándolo todo, con una banda mostrándose dueña del escenario, un solo de la guitarra de Benjamín Bello que se pudo disfrutar por completo y un error hacia el final de la canción de algo que se desconecta y provocó ese “cuetazo” característico. Sin parar arrancan con To Start Over Again, donde se mantienen los problemas en el micrófono de Jaque, pudiendo apreciarse el apoyo como segunda voz de Bello y el tremendo trabajo del otro guitarrista de la banda, Maximiliano Jaque.

Rockafest 2016

Mientras tocaban In Our Hands la guitarra de Bello presenta algunas complicaciones que son rápidamente solucionadas y mientras se escuchaba Perhaps, donde la voz de Jaque nuevamente se perdía, finalmente pudieron solucionarlo para poder disfrutar de mejor manera las canciones en su integralidad. Luego de los respectivos saludos y agradecimientos, Dreams Of Freedom comienza con un acople rápidamente solucionado y terminan su presentación con The March Of The Fallen, donde demuestran tener una buena relación con el público, aunque a esa hora no superaban las 50 personas, lo que de todas maneras pudo haber afectado el ánimo de la banda pero no fue el caso, aún cuando las individualidades de las guitarras se perdían a veces por culpa del sonido.

La dirección y buena preparación de los teclados de Nicolás Sáez, la mecánica excelente de David Plaza en los tarros y el tremendo dominio escénico y de las cuatro cuerdas de Mauro Silva terminaron por entregar una más que buena presentación de Triboulet.

Setlist de TRIBOULET:

  1. Introduction
  2. You’ll Never Be Alone
  3. To Start Over Again
  4. In Our Hands
  5. Perhaps
  6. Dreams Of Freedom
  7. The March Of The Fallen

EXXOCET

Rockafest 2016Para mí, en lo personal, es un orgullo poder escuchar nuevamente en vivo todo el Heavy Metal con el Glam de los 80 que presentan estos muchachos, esto porque hace ya varios años, cuando su fundador y guitarrista principal Ricci Love comenzó con la banda y se presentó con ella en el Festival de Bandas Rock de Antofagasta, en una escena dominada por el Death y el Thrash Metal, resaltó inmediatamente y aún con mucho en contra en esa escena no bajó los brazos y acá los tenemos hoy.

Abriendo con la correspondiente fanfarria de este estilo lanzan el primer golpe con Mighty Jungle, comiéndose el escenario de inmediato como si fuera el patio de su casa, dejando en claro que a pesar que la ropa pueda parecerles poco seria a algunos, ellos sí van muy en serio. En Taking Over el público presente, en su mayoría al menos, como que todavía no podían conectarse mucho con la banda aun cuando arriba del escenario la propuesta era de muy alto nivel.

Con el protocolar saludo, el vocalista Chris Lion dedica la siguiente canción a todas las chicas en el público y parten con Latina Girl que ya empieza a mover un poco más a la gente, claro, tenían su público pero no era la mayoría, aún así jugaban con ellos y nada importaba, una pequeña pausa y la presentación de Amor, Te Digo Adiós, una power ballade muy bien lograda que comienza a conectar la banda mucho más con el público.

Entonces presentan un adelanto de lo que será su próximo disco y nos entregan ALIVE (el nombre del track es todo en mayúsculas), donde el bajo de Danny Crow y la batería de Tom Azzter se lucen con la base rítmica mientras que las guitarras de Ricci Love y Lukky Sparxx derrochan potencia. Con un solo de Danny Crow arranca Speed Of The Wind, la que ya tocan frente a un poco menos de 100 personas que de a poco van llegando, logrando crear más ambiente.

Rockafest 2016

Tras presentar Raise Your Fist juegan un poco entre ellos y con el público para lanzarse de lleno con un tema que recuerda mucho a lo que hacía Fahrenheit hace algunos años, ya un grupo del público se muestra conectado con la banda mientras Sparxx y Love se lucen con sus solos. Sin parar continúan con Party Tonite, tema con el que se encuentran promocionando su reciente debut “Rock & Roll Under Attack” con un videoclip que se puede encontrar en YouTube.

Terminando un poco de golpe con el tema quisieron hacer una especie de encore pero siento no resultó mucho, en el que mientras seguían en el escenario, Lion comenta que ya no les queda nada más que tocar y comienzan a tocar Battleline, lo más poderoso del repertorio presentado que demuestra el tremendo nivel de estos muchachos.

Setlist de EXXOCET:

  1. Mighty Jungle
  2. Taking Over
  3. Latina Girl
  4. Goodbye I Say My Love
  5. ALIVE
  6. Speed Of The Wind
  7. Raise Your Fist
  8. Party Tonite
  9. Battleline

RESILIENCE

A las 21:28 comienza a sonar la intro de los ya reconocidos Resilience, quienes al arrancar con Respira se encuentran con el mismo problema de sus predecesores: la voz es totalmente opacada por la música, además, las voces de guitarrista y bajista que apoyan a Nasson en los coros prácticamente no se escuchan, sin embargo, se nota que gozan y disfrutan de su música sobre el escenario, aunque la banda en general no lo logra dominar totalmente, lo que se suma a que a esa hora todavía hablamos de unas a 100 a 150 personas solamente entre el público, para rematar, se hace notar el problema principal que enfrentan: la mala ecualización de la guitarra de Felipe Valdés, al principio pensé era un problema que se solucionaría durante el mismo tema pero se mantuvo durante toda la presentación.

Rockafest 2016

Manteniendo una buena conexión con el público, arranca Resiliencia, donde los problemas de ecualización se hacen más evidentes ya que por el excesivo volumen (en un local más bien pequeño y con mala acústica) por momentos toda la música terminaba cancelándose en una sola masa de ruido, no obstante, Nasson y el bajista Marcelo Oyanedel ya se muestran totalmente dueños del escenario pero a la hora del solo de guitarra nuevamente la saturación se convirtió en el peor enemigo de la banda, sin llegar a opacar a Nasson mostrando toda su calidad en un largo tono sostenido para terminar.

Tras los saludos protocolares presentan lo que sería Alma Perdida, la que arranca con una tremenda potencia y menos saturada que la canción anterior pero, desgraciadamente, la guitarra mantenía su saturación, especialmente en los tonos altos del solo. Luego de solucionar algunos problemas con los platos de la batería de Hugo Ibarra presentan Voces, en la que tras el comienzo instrumental Nasson vuelve a escena con una capa y un antifaz, lo que, al menos en mi caso, no se entendió del todo bien, además un tremendo acople que se mantuvo por algunos segundos opacó bastante el tema. Tras comentar que hasta el momento han presentado adelantos de lo que será su nuevo larga duración, nos entregan Desiertos, tema que también se contendrá en esa nueva placa, donde la banda se ve y escucha agresiva y potente pero los coros siguen casi sin escucharse y durante el tema siguen tratando de arreglar la batería.

Rockafest 2016

Entonces llega la hora de lo que presentan como el “caballito de batalla”, la gran Mil Memorias, tema en que por fin el problema de la guitarra se ve levemente solucionado, sigue sonando saturada pero al menos ya no molesta tanto, además, por desgracia, el tema termina con un tremendo acople, llegando al final de su presentación con Sueños de Papel, que casi no alcanza ni a terminar de ser introducida cuando la banda entra con todo, Nasson desplegando toda su agresividad en el escenario y en su voz, mostrando una tremenda relación con el público y terminando la presentación de la banda con una guitarra que por fin se puede escuchar sin que moleste.

Setlist de RESILIENCE:

  1. Intro
  2. Respira
  3. Resiliencia
  4. Alma Perdida
  5. Voces
  6. Desiertos
  7. Mil Memorias
  8. Sueños de Papel

NEOGENESIS

Hace algunas semanas revisamos el primer larga duración de estos porteños y puedes volver a leerlo aquí si gustas y, algo que uno se puede preguntar al escucharlo es si en vivo serían capaces de responder a la alta factura que presentan en el disco y definitivamente en el Rockafest dejaron claro que sí son capaces.

Rockafest 2016

Tras la intro instrumental que comenzó a sonar a las 22:15, empiezan a sonar los acordes de Cy, track que abre la placa y hace su entrada triunfal Daniel Sandoval para despachar toda su potencia vocal mientras la banda tímidamente quiere adueñarse del escenario pero pareciera les faltara sólo un poquito de confianza, no obstante, se muestran tremendamente conectados con el público. En el solo de guitarra de Ricardo Martínez se notó un pequeño acople que no alcanzó a perjudicar el tema, pero a renglón seguido en el solo de los teclados de Carlos Silva hubo otro acople que sí alcanzó a molestar, siendo desgraciadamente ésta la tónica de su presentación además de la voz del bajista Raymundo Meza apoyando en los coros que simplemente no se escuchaba, lo que claramente no es culpa de la banda.

Tras recordar que su disco debut se encuentra disponible para descargas, presentan Tolerancia, la que arranca con el principal protagonista de la presentación, que serían los acoples, justo antes de entrar la voz de Sandoval se ve que Martínez tiene algunos problemas con su guitarra, los que son solucionados rápidamente sobre la marcha y mientras termina la canción anuncian para seguir de corrido con Volviendo a Nacer, la que arranca con toda agresividad y da el pie para que Sandoval invite a las cerca de 200 personas que ya se encontraban en la cancha a saltar y cantar recibiendo una buena respuesta, terminando por todo lo alto.

Tras los respectivos saludos presenta, acompañado por acoples, lo que seguirá que es Oscura Soledad, un tema correctísimamente interpretado al más alto nivel posible y sin poder envidiarle nada a ninguna banda extranjera o de renombre, mostrando todo el talento de la banda, especialmente Patricio García, quien se mantiene no sólo como una máquina de velocidad sino también con un tremendo dinamismo en las baterías, lo que se disfruta en el disco pero en vivo lo lleva aún a otro nivel. Tras un brevísimo descanso se lanzan con todo en Arrecife donde desbordan talento por todos lados.

Rockafest 2016

Tras pedir que todos, ojalá, acompañen en las voces se lanzan con el Heavy Metal de Sonidos del Metal, donde el tremendo sonido y calidad de la banda le pasan por encima a todos los acoples que se percibían a ratos, aunque para Martínez, al parecer, no pasaban tan desapercibidos puesto que se comienza a notar su molestia al respecto y con justa razón, de todas maneras, piden al público que cante el coro para lo cual hacen una pausa y muestran que el público y la banda tienen ya una tremenda relación. En penumbras Sandoval anuncia Aferrado a Todo, logrando sentirse toda la oscuridad de la primera parte del tema para dejar disfrutar el tremendo quiebre rítmico que en vivo es una maravilla, las “luchas” entre la guitarra y el teclado son de tan alto nivel que uno no quisiera se acabaran, siendo lo único malo que al no escucharse la segunda voz no se alcanza a disfrutar la armonía que juega con Sandoval.

Tras anunciar la despedida, se lanzan a dejarlo todo tocando el cierre del disco, la tremenda Desde las Cenizas, demuestran disfrutar a concho estar sobre el escenario tocando esas genialidades llenas de talento y virtuosismo, casi no se preocupan de lo que están haciendo, como si lo disfrutaran tanto que supieran les va a salir bien sí o sí. Simplemente tremenda presentación que los mantiene entre lo más alto de las bandas nacionales del último tiempo.

Setlist de NEOGENESIS:

  1. Intro
  2. Cy
  3. Tolerancia
  4. Volviendo a Nacer
  5. Oscura Soledad
  6. Arrecife
  7. Sonidos del Metal
  8. Aferrado a Todo
  9. Desde las Cenizas

HUSAR

Rockafest 2016Cuando ya casi toda la gente que asistiría esta noche, alrededor de unas 250 personas “al ojo”, se encontraban en cancha, comienza a sonar el esperado plato principal de la noche, a la que por razones de tiempo y espacio no vamos a revisar tan en profundidad como quizás merecería, la conocida primera Metal Opera chilena, podríamos incluso arriesgarnos a decir que nuestra versión criolla de Avantasia o Ayreon

Arrancando con la intro instrumental Retirada mientras la banda hace su ingreso al escenario para lanzarse con la tremenda Condena, con toda la potencia de inmediato a la parrilla y el ingreso más que triunfal de Don Manuel Rodríguez (Ives Gullé) y Don José Miguel Carrera (Felipe del Valle) a escena pero, por desgracia, el problema del sonido también los afectó a ellos y sus voces se apreciaban considerablemente poco por culpa del volumen bajo en sus micrófonos, lo que se corrigió un poco pero no lo suficiente, lo que no impidió que tuvieran al público en sus manos desde el minuto uno.

Sin descanso arranca Ejército Libertador, con la aparición de Don Bernardo O’Higgins (Ricardo Susarte) que mantiene al público totalmente entregado a la banda mostrando junto a Gullé la ya mítica bandera del Ejército Libertador, siempre potente aparece en escena también Don José de San Martín (Víctor Escobar) completando la tremenda escena. Ya solucionado levemente el problema de los micrófonos hace su aparición José Miguel Neira (Jaime Salva) para continuar con Humillación, los acoples siguen molestando y la voz de Gullé se pierde ocasionalmente, lo que por suerte no sucede con Don Casimiro Marcó del Pont (América Soto) y Don Mariano Osorio (Cristian Farías) aunque sí afecta a Salva hacia el final quien había vuelto a escena también.

Con un público totalmente entregado a este grupo de artistas, amparados en la oscuridad entran a escena nuevamente Susarte y Escobar para planear la Opresión, mientras Gullé y Salva por su lado mantienen un ambiente totalmente distinto sobre el escenario, demostrando lo bien ideado y ejecutado que está esto, llegando al primer momento de descanso en el que Gullé comenta que ha pasado un año desde la última vez que se presentaron, lanzando un chiste al respecto que, finalmente, no causó mucha gracia para continuar el ataque con Unión, donde a Matías Baeza se le corta la correa que sostenía su guitarra por lo que, profesionalmente, se sienta para seguir tocando mientras se la cambian, manteniendo la fluidez de la noche y el nivel de Húsar acompañado por el excelente trabajo en las otras seis cuerdas de Nicolás Arce.

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En medio de una penumbra lóbrega entra a escena Cristián Banda con su guitarra para apoyar en Guacho, donde desgraciadamente los tonos bajos de Susarte se pierden y hacen que la canción pierda mucha de su fuerza inicial, sin embargo, se soluciona con el cambio de ritmo y hacia el final nuevamente un acople perjudicó la presentación.

Se toman un pequeño descanso forzado para arreglar la guitarra de Arce, mientras Gullé aprovecha de presentar a la banda para que al solucionarse los problemas Arce y Banda se sienten al borde del escenario para interpretar Héroe, ese tremendo tema lleno de sentimiento, por lo que Gullé pide silencio para disfrutar el momento de las guitarras, volviendo a escena Del Valle aunque con problemas en su micrófono por lo que prácticamente no se escucha su intervención pero sí la de Salva.

Gullé comenta que ésta sí será la última vez que se verá a Húsar en vivo ya que el próximo año comenzarían las presentaciones de Invasión, anuncio tras el cual arrancan con Clandestino, donde Gullé se escucha claramente pero la voz de Soto se pierde entre la música, haciendo una aparición rápida Don Manuel José Benavente (Rodrigo Varela), completando esta escena de tremenda potencia y agresividad, pero lo realmente agresivo y lo que parece todos esperaban se vendría a continuación con Guerra y la entrada triunfal del espíritu del mal, Wekufe (Fox Torres), presentando todas sus dotes actorales y vocales, al punto que logra saturar el audio con sus guturales, dejando en claro por qué todo el mundo esperaba su aparición, cantando sentado sobre Susarte y hasta cansarse junto a Gullé.

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Acercándonos al final recibimos a la poderosa Libertad con el dueto entre Gullé y Varela, bueno, ellos dos y todo el público que se agolpaba frente al escenario cantando letra por letra, notándose más todavía cuando Gullé les pide que canten y la banda se queda casi en silencio, notándose que hablar de este proyecto no es hablar de cualquier cosa, manteniendo el mismo nivel con Lamentos, simplemente un torbellino de emociones que seguía ascendiendo hasta lo más alto conforme pasaba el tiempo y las canciones. No se puede dejar de mencionar el tremendo trabajo realizado por Vincent Zbinden en la batería y Ery López en las cuatro cuerdas para terminar de armar toda la potencia de la banda sobre el escenario.

Para llegar al desenlace final de la historia y de la presentación con La Muerte ya no quedaban gargantas, una noche de mucho canto, cabeceo y salto llegaba a su brillante final con un corte maravillosamente compuesto, una composición que recuerda, sobre todo por su extensión y cambios, a las joyas en que se basa como The Tower de Avantasia, el final merecido para una noche de puro Power Metal a la vena con un Ives Gullé terminando la noche sólo en el escenario con la escena final, Requiem, de esta ópera. Al finalizar, todo el elenco, músicos y cantantes, se despiden de ese incondicional Ejército Libertador que les rendía honores cual héroes frente al escenario.

Lo malo de toda esta jornada fue que la tremenda calidad de las bandas se vio altamente afectada por una pésima calidad del sonido, no es suficiente tener equipos de primera línea, también es necesario saber y reconocer principios básicos de la acústica, esos que hasta los no ingenieros en sonido conocemos, Kmasú Premier no es un gran recinto, no está habilitado especialmente como lugar para conciertos, por lo que sí o sí hay que saber manejar el volumen y la ecualización: más no siempre es mejor. Sin embargo, la noche se disfrutó de todas maneras porque las 5 bandas demostraron lo que venimos diciendo hace ya un tiempo en PowerMetal.cl: el metal nacional nos está regalando verdaderas joyas y nada mejor que disfrutarlas en vivo.

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Pero también queda por criticar la baja asistencia, no hablemos de apoyar pero para que el Metal Nacional siga creciendo con producciones de excelente calidad debemos comprar su material y para que sigamos teniendo espectáculos de excelentísima calidad sólo con bandas nacionales que cada vez tienen menos que envidiar a las extranjeras y, quizás, allanarles el camino para que internacionalicen su carrera, también debemos asistir a sus conciertos/recitales/tocatas, hacer estos eventos sale caro y vale la pena ir a disfrutarlos, todo el espectáculo de ayer no merecía tan poca gente, merecía estar lleno. ¿Queremos mejores bandas y mejores shows? Pongámonos las pilas.

Setlist de HUSAR:

  1. Retirada
  2. Condena
  3. Ejercito Libertador
  4. Humillación
  5. Opresión
  6. Unión
  7. Guacho
  8. Héroe
  9. Clandestino
  10. Guerra
  11. Libertad
  12. Lamentos
  13. La Muerte

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Enigma – Irreversible

Más de veinticinco años de historia en una banda es algo realmente admirable, sobre todo considerando que el Chile de 1990 estaba pasando por una transición política y social importante, donde la música mantenía una dicotomía importante entre lo altamente violento y agresivo, y lo meramente comercial. En ese ambiente el Heavy Metal no era muy considerado ni por los unos ni por los otros además que, a nivel mundial, el estilo atravesaba una crisis importante.

Es precisamente en ese contexto que nace Enigma, banda capitalina que ha mantenido la lucha durante todos estos años por seguir vigentes con todas las dificultades que significa hacer música en Chile. En esas circunstancias durante sus primeros años pudieron lanzar el demo “Apocalipsis” (1991), el demo “Hijos de la Calle” (1992) y el EP “Espacios Vacíos” (1995), pudiendo por fin lograr el sueño de toda banda y lanzar su primer larga duración “Voces Disidentes” (1997), el que fue seguido once años después por “Laberinto” (2008), dejando en claro las dificultades que han enfrentado para mantenerse.

En esta oportunidad nos referiremos al álbum “Irreversible” lanzado hace un par de meses atrás que cuenta con diez tracks que pasaremos a revisar. Todo empieza con Los 33, nombre que nos deja inmediatamente en claro de qué trata, abriendo con una introducción altamente épica que recuerda un poco a la tremenda The Ides Of March de Iron Maiden, pero con su toque propio. Lo primero que impresiona es que mantienen la línea del Heavy Metal clásico casi sin variación, donde Álvaro Paci logra excelentes armonías en los puentes con las seis cuerdas mientras que la base rítmica se escucha interesante en las cuatro cuerdas de Sebastián Bello. Una apertura de disco bastante correcta.

Esto continúa con un riff más agresivo que da la entrada para El Camino del Dolor, donde la voz de Nelson Montenegro se luce más que en el track anterior, sin tanto falsete y escuchándose notablemente más cómodo mientras la batería de José Antonio Vásquez mantiene un ritmo sumamente tradicional, sin mayores juegos o novedades, sin embargo, Paci se luce notablemente en su solo, mostrando que su nivel es tremendo en las seis cuerdas, con lo que en menos de tres minutos, el tema más corto del disco, levantan bastante más los ánimos.

El Pacto comienza con Bello luciéndose en las cuatro cuerdas, permitiendo a esta midtempo contar, de manera muy cómoda e interesante, una historia sobre una guerra por mar y tierra en contra de una confederación que, a través de un pacto secreto, complicaron la historia, si no queda claro de qué hablamos es claramente la Guerra del Pacífico (o Guerra del Salitre como le llaman en los otros dos países y muchos historiadores consideran sería el nombre más apropiado), y la Confederación Perú-Boliviana. Musicalmente logran un tremendo cometido, un tema agresivo y pausado que permite disfrutar más la historia, desgraciadamente las monótonas líneas vocales con falsetes un poco exagerados incomodan e incluso, en algún minuto, hacen que el tema aburra, aunque en los pasajes instrumentales o con tonos más bajos en la voz de Montenegro el tema agrada bastante.

Con una introducción que muy similar a otra ya escuchada en otra producción nacional, comienza Lo que Va a Venir, un tema que mantiene las revoluciones un poco bajas para llamar a pensar, es totalmente esperable que una banda que comenzó a tocar cuando se suponía todo comenzaría a ser mejor y no fue así, se dé el tiempo de criticar la situación actual, advirtiendo que nuestra sociedad (al menos una parte de ella) está despertando, por lo que hay que prepararse para lo que va a venir. Uno de los mejores momentos de la placa, tanto musical como líricamente, donde las líneas vocales muestran interesantes cambios que le dan mucho más dinamismo logrando mantener la atención.

Exactamente a la mitad del disco encontramos el tema homónimo de esta placa. Irreversible nuevamente nos muestra una faceta más progresiva, con un ritmo más lento y una cadencia que le da un toque mucho más profundo. Acá es importante destacar que si bien a lo largo del disco mantienen su línea clásica, también permiten permear nuevas influencias que le dan una interesante frescura a las composiciones como, en este caso, los reiterados quiebres rítmicos le dan total dinamismo y fluidez al tema, entreteniendo mucho y permitiendo notar a todos los miembros de la banda sumamente cómodos en sus interpretaciones, un punto de los más altos de este álbum, aunque quizás no era necesario superara los seis minutos, pero nada grave tampoco.

Un potente riff da el vamos a Final, que vuelve al Heavy Metal tradicional con un midtempo donde la agresividad se percibe fácilmente, con un tremendo pasaje medio donde el groove se toma el tema y demuestra que la calidad musical acá es tremenda, además que las líneas vocales de Montenegro nuevamente muestran una alta variación que permite disfrutar el track en su integridad, lo que no siempre es posible durante la placa.

Volvemos a la agresividad con Culpa, puro Heavy Metal a la vena con un excelente groove de fondo, una tremenda crítica a ciertas ideologías que se presentan llenas de gente hipócrita que mantiene la velocidad y agresividad a lo largo del track, la que encima aumenta hacia el final, nuevamente un punto tremendamente alto que nos mantienen expectantes y entretenidos, donde sin duda el bajo de Bello y la guitarra de Paci se llevan los mayores elogios, aunque nuevamente Montenegro se permite jugar con su voz creando una tremenda pieza vocal.

Un juego de batería le da el vamos a Grito al Más Allá, tema que se mantiene nuevamente en la vena más tradicional de la banda con un correctísimo Heavy Metal canchero que, como ya nos vienen acostumbrando, permite a Bello tener un gran protagonismo, lo que no suele ser muy común en este estilo, entregando una tremenda dosis de potencia y entretención, que es para lo que finalmente escuchamos música en primer término, al menos según opinión personal.

Casi en el final nos encontramos con un fuerte viento sobre el que Paci arranca con un sencillo groove que es acompañado por Bello para arrancar con todo con La Marcha del Fuego, una suerte de analogía sobre la marcha del tiempo asociada también a los implacables incendios que han afectado al puerto de Valparaíso. Una pieza sobria, más bien relajada, en un midtempo que logra marcar presencia de buena manera dentro de la estructura del disco. Quizás no brilla mucho como otros tracks, pero está muy bien lograda y deja satisfecho, especialmente con sus líneas líricas tremendamente potentes.

Por último nos encontramos con la guitarra de Paci en un tremendo nivel que nos da el vamos a Viviendo en mis Sueños, mucha potencia, un Montenegro sin forzar su voz manteniendo las líneas vocales en un tono bastante cómodo para la escucha que podría ser un excelente toque para un próximo disco, no siempre más agudo es mejor en el Metal. Una midtempo poderosa que logra transmitir un cierto nivel de agresividad contenida, no es un ataque abierto sino como una guerra fría a la realidad, una especie de himno que grita con toda fuerza que el Heavy Metal, con todas sus dificultades, no se acabará para estos metaleros.

No estamos frente a ninguna revelación sino frente a unos supervivientes. Si revisamos los anales del Metal nacional son pocas las bandas que han sobrevivido desde esos años, claro, existen otras bandas que han sonado también desde hace más de veinte años, pero por lo general en esos casos hablamos de bandas que estuvieron separadas por años y volvieron a juntarse hace no mucho, esa es la diferencia con Enigma, que desde 1990 se mantienen en la lucha por el Heavy Metal.

Quizás no se podría decir que es una tremenda obra maestra, pero sí es un tremendo disco de Heavy Metal tradicional que está, después de todos estos años, permeando nuevos sonidos a una banda que lleva todo ese tiempo luchando contra la sociedad y contra la máquina musical chilena que, digámoslo, no gusta de apoyar mucho estos estilos “malos” y “satánicos” como los nombraban en esos tiempos cuando se formó la banda. Hoy vemos como existen algunas bandas que nadie sabe muy bien de dónde ni cuándo salieron, y que tienen espacios en tremendos escenarios sin tener mayor potencial ni talento, mientras tenemos a estos “viejos guerreros” que no se cansan de luchar y seguir componiendo nuevo material, un lujo que pocas bandas han podido darse durante tanto tiempo en este terruño.

 

 

Gloryful – End Of The Night

Gloryful es una banda que nace hace unos seis años en Alemania, lo que inmediatamente nos da la idea de que, como todo metal alemán, tienen mucho que entregar y, efectivamente, así ha sido desde su debut discográfico “The Warrior’s Code” (2013), un Heavy Metal épico que no suena muy novedoso pero logra enganchar inmediatamente con el oído, comenzando lentamente a hacerse un nombre, su segundo larga duración, “Ocean Blade” (2014), logró profundizar en eso y comenzar a darle una forma más propia al sonido de la banda, manteniendo las líricas épicas, esta vez llevándolas al mar y, mostrando mayor fiato entre los sonidos.

Este año, de la mano de Massacre Records, nos entregan su tercer larga duración “End Of The Night”, una placa que mantiene lo trabajado en las placas anteriores, indicando que al parecer ésta será la marca registrada de estos alemanes que, en realidad, no nos traen gran novedad pero sí una muy buena defensa del Heavy Metal épico porque, si bien tiene algunos pasajes, acá claramente no hablamos de Power Metal.

Comenzamos con la corta Intro: Dawn Of The Raven King, en menos de un minuto y medio nos proyecta de qué se tratará el disco, en su inicio recuerda un poco a War Of Wrath de sus coterráneos Blind Guardian pero queda inmediatamente claro que es sólo una inspiración, ya que por sobre los sonidos de guerra medieval, con espadas chocando y gritos, se alza una instrumentación sencilla con un cello que le da un sabroso toque profundo y oscuro para abrir las puertas del disco.

Ya en tierra derecha nos encontramos con This Means War, que inicia con un excelente riff rabioso donde inmediatamente se lucen las guitarras de Shredmaster J.B. y Adrian Eric Weiss, manteniendo el nivel de rabia en alto a través del tema, lo que se acrecienta con el buen trabajo vocal y el excelente coro del track con Johnny La Bomba cantando apasionadamente “this means war!”, como invitándote a seguirlo en esta declaración de guerra, además de la tremenda base rítmica que entregan Hartmut Stoof en la batería y Daniel Perl en las cuatro cuerdas. Un comienzo de disco que deja la vara bastante alta.

Continuamos con una midtempo bastante rocanrolera, The Glorriors, nombre que es una suerte de conjunción entre las palabras gloria y guerreros (en inglés obviamente), funciona bastante bien dentro de la estructura del disco, no es ninguna obra maestra ni pieza esencial, pero mantiene esa calidad lírica que le entrega un coro altamente ganchero y coreable, lo que hace una adición de buena factura a un setlist en vivo, por ejemplo, terminando de golpe dejando bastante satisfecho.

Heart Of Evil mantiene el ritmo bajo, con un riff bastante ganchero sobre una base de bajo bastante elaborada que la hace un poco, sólo un poco más exquisita de lo que pareciera a una primera escucha. La estructura musical y vocal es considerablemente sencilla y monótona, lo que convierte a este track en uno de los puntos más bajos de la placa, de hecho, el coro que venía siendo lo mejor logrado en los temas anteriores, aquí se escucha hasta forzado en algún nivel, no logrando convencer mucho. Lo que sí, las guitarras se lucen en su espacio para los solos, donde además se acelera un poco la velocidad pero no logra rescatar el tema de su esquema general, aunque líricamente se aprecia robusta, pero por lo musical cuesta darle más peso.

Lo siquiente es Hail To The King, que empieza lenta con un barrido de guitarra y unas voces gritando “Hail to the King! Hail to the King!”, lo que da paso nuevamente a la velocidad y la agresividad, devolviendo los ánimos para seguir escuchando que se habían esfumado un poco en el track anterior. La base rítmica mantiene el tema en una atmósfera agresiva y entretenida, una mezcla muy cómoda para disfrutar, manteniendo líneas vocales fluidas y dinámicas, especialmente en el puente hacia el coro que está claramente diseñado para que todo el mundo lo grite en vivo, un punto bastante alto de esta producción.

Lo que sigue es For Victory, nuevamente una midtempo pero que desde el mismo comienzo muestra personalidad y una potencia necesaria para un tema así en un disco como éste. Acá la música se mantiene en generar una atmósfera más pesada mientras que la voz de La Bomba se luce con un modelo que parece acomodarle bastante, manteniendo una fiereza de excelente calidad y, además, nuevamente llevando un coro ganchero, lo que está tremendamente bien logrado porque es increíble lo fácil que te encariñas con el puente y el coro de estos temas.

Llegamos al tema que da nombre a esta placa, End Of The Night, una especie de balada pirata. Una guitarra acústica y un violín nos dan la bienvenida y nos acompañan durante este viaje, donde la tranquilidad y la paz nos invitan a tener calma que ya pronto llegaremos al final de la noche. Con la sencillez extrema de este tema demuestran que no sólo la potencia o la agresividad entregan buenos momentos dentro de un disco de metal, debiendo también hacer notar lo cómoda que se escucha la voz de La Bomba aún en un esquema bastante distinto. Un punto distintamente alto en lo que va del disco.

God Against Man con un riff bastante común da paso nuevamente a la velocidad y agresividad característica de la banda, con un doble bombo constante que permite riffs pesados que nos permiten visualizar la rabia de los hombres enfrentándose a los dioses, un tremendo track que hacia la medianía reduce el ritmo para entregar un buen pasaje midtempo con una línea lírica y vocal tremenda, permitiendo posteriormente a las guitarras tener su espacio para los solos y armonías, que nos termina por entregar todo lo que podríamos querer escuchar en un tema como éste. No es un punto tan alto como otros ya pasados, pero es un tremendo tema.

Acercándonos al final nuevamente bajamos las revoluciones con On Fire, que empieza de forma muy suave para luego dar paso a un riff que recuerda bastante a algunos pasajes de Helloween, continuando el midtempo con una potencia importante donde Stoof logra lucirse tremendamente, siendo el tema que cuenta con mayor juego de la batería. Es un buen tema, pero como que baja mucho las revoluciones en un punto donde siento no era necesario además de ser excesivamente largo para su estructura, sin mencionar que el parecido del riff principal con el de Listen To The Flies en algún momento molesta (se escucha durante casi 3 minutos de fondo). A los tres minutos y medio nos encontramos con un quiebre rítmico que es interesante pero no logra rescatar mucho el tema, sobre todo cuando finalmente regresamos al esquema original del tema… un tema muy largo para lo que finalmente es…

Y llegamos al final de esta placa con Rise Of The Sacred Star, que inicia nuevamente con lo que yo siento como una referencia a Helloween, pero es sólo al comienzo y sólo una referencia que no alcanza a molestar. Velocidad pero con menos agresividad y menos potencia es lo que nos entrega este track final, sin embargo, logra mantener lo que creo es el mayor sello de estos alemanes y es la capacidad de componer coros gancheros, dándole un final digno a este larga duración, sin embargo, como que quedara un poquito al debe en su final, con pasajes tan inspirados dentro del disco da la impresión que no escogieron lo mejor para cerrar, lo que no quiere decir sea un mal tema, sólo que si lo comparamos con el principio del disco quizás nos quedamos un poco cortos. Terminando esta placa en un corto fade out que parece levemente forzado pero logra su objetivo.

En poco más de cuarenta y cinco minutos estos muchachos nos muestran que tienen ganas de seguir creciendo, siento que aún no encuentran su sonido definitivo pero ya están considerablemente cerca, un disco bastante entretenido y, si bien carece un poco de originalidad, lleno de pasajes potentes e inspirados que nos hacen recordar por qué nos gusta el Heavy Metal y que mezclado con líricas épicas todo se hace mucho más interesante. Esperemos que para su próxima placa hayan encontrado ese algo que parecen estar buscando y logren un tremendo disco de principio a fin.

SinSilencio – Toroide

Una de las propuestas más llamativas y particulares que se ha publicado este año en la esfera Metal nacional es el álbum “Toroide”, segundo larga duración de SinSilencio, banda con ya cerca de quince años en el ruedo pero que recién el año 2011 irrumpía en la escena con su debut discográfico “Sin Tiempo”. En esta, su segunda entrega, la banda compuesta por Mario Concha y Salvador Reyes en guitarras, Daniel Concha en el bajo y Setian Xalpa en batería nos entrega una mezcla bastante ecléctica en donde predominan sonidos cercanos al Djent, pero pasando por un generoso abanico de estilos que coquetean con lo clásico y lo moderno, lo sutil y lo agresivo, pero siempre apegados a la complejidad rítmica que muchos describirían como Metal Progresivo.

Cabe destacar que todos asumen el rol de cantar además de interpretar su propio instrumento, dada la ausencia de un vocalista estable, lo cual desemboca en caudalosas armonizaciones que dan un color especial e interesante a esta propuesta.

Las etiquetas, siempre ingratas pero necesarias para dar una referencia, se quedan un poco cortas al momento de clasificar lo que nos entrega SinSilencio, dada la mixtura de sonidos que se disfrutan en los siete temas que componen el disco. No obstante lo anterior, los riff de corte Death técnico y Djent están invariablemente omnipresentes a lo largo de casi todo el disco. Por ejemplo el tema homónimo Toroide, es un instrumental lleno de riffs oscuros que recuerdan a lo que hizo Death durante los 90’, menos brutal pero igual de técnico, lúgubre y solemne. Melodías orientales adornan un tema muy bien estructurado, con diferentes líneas melódicas que se van sucediendo a lo largo de los minutos. No hay tanta pirotecnia, pero sí mucha técnica, sincronía y fiato en el despliegue instrumental, que solo puede darse con años y años de práctica.

Moléculas es otro tema que sigue en la misma línea, riffs densos, una base rítmica compleja y llena de cortes, esta vez acompañado de voces limpias que armonizan prácticamente la totalidad de la canción. A juicio personal es la canción más mejor lograda del disco, ya que a pesar de su complejidad se deja escuchar fácilmente, la melodía del coro invita a cantar y se queda dando vueltas en la cabeza fácilmente, ayudado probablemente por la letra del tema que sin duda llama la atención… El cuestionamiento existencial del tipo: “¿Por qué las moléculas de mi cuerpo siguen juntas cuando enfrento un orgasmoooooo?” invita a poner atención sin duda alguna. Ojo con la armonización del coro final a cuatro voces más la guitarra soleando la melodía, golazo de mitad de cancha.

Como mencionábamos al comienzo de la reseña, SinSilencio también explora otras vertientes menos extremas, donde la melodía predomina por sobre la rudeza, como se puede apreciar en ese gran despliegue técnico y melódico bautizado como ADRN, un temazo más cercano a los terrenos donde los seguidores del Power Progresivo se sentirán a gusto sin duda, por la potencia, melodía y cadencia de la canción. Notable trabajo de Daniel en el bajo que aporta a la base rítmica con personalidad y melodías propias, distinguiéndose en todo momento de las guitarras. Nuevamente las armonizaciones llenan de color un tema que está en el podio del álbum. Una vertiente aún más luminosa y menos brusca es lo que se aprecia en Existo, opening track de Toroide”, donde aparece la faceta más armoniosa de la banda, como si fueran planeando un in crescendo en la experiencia de escuchar la obra.

“Toroide” también presenta canciones que son una especie de término medio, que deambulan entre lo más pesado y lo melódico,  como Hospital y Otros Tiempos. La primera con cortes muy Heavy Metal con una cadencia que va a tres cuartos de potencia que se hace muy agradable, invitando a poner atención al mensaje que a medida que el tema avanza, se va volviendo más furioso e intenso. La segunda es más progresiva, alternando ágilmente pasajes acústicos y riffs propios de un Metal que se sostiene en una base rítmica muy dinámica sostenida por Daniel y Setian. Cabe destacar que durante el desarrollo del disco hay pasajes que recuerdan sonidos provenientes del otro lado de la cordillera. No sabría decir bien por qué, quizá es la profundidad de las letras o la crudeza de algunos riffs de Mario y Salvador, pero hay reminiscencias de Hermética en la música de SinSilencio, lo cual es poco común en nuestra escena, pero en lo personal lo agradezco profundamente.

El cierre del disco viene de la mano de La Conquistada, notable y extensa versión del original de Los Jaivas que mete todos los componentes hasta ahora mencionados en la juguera, añadiendo a lo anterior la “melancolía folklórica” si se permite el concepto. Diez minutos que se disfrutan en su totalidad. Aquí las guitarras distorsionadas se complementan perfectamente con los charangos y los vientos que por cierto están más cercanos a Los Jaivas que a la de otro exponente más metálico. Hacia el final de la canción Mario y Salvador despuntan sendos solos de guitarra mientras Daniel y Setian aceleran el tranco llevando La Conquistada a un final poderoso, como tenía que ser. De lo más destacado del disco.

“Toroide” es un disco con una propuesta y sonido muy particular, bien trabajado desde el punto de la ejecución instrumental y vocal. Hay mucha técnica, pero también sentimiento y virtuosismo en su justa medida, donde lo importante es el conjunto entregado, lo cual que siempre asegurará un resultado correcto. La ausencia de un vocalista plantea un desafío no menor, el cual fue soslayado y superado con creces gracias al buen trabajo de armonizaciones presente a lo largo de toda la placa. Dentro de las cosas que se podrían mejorar, y sin perjuicio de lo anterior, creo que sería muy interesante escuchar en el futuro un trabajo de SinSilencio con un vocalista “único” que se acople a lo ya realizado e imprima un sello que aporte un matiz que complementario al grupo. Por otra parte, “Toroide” es un disco que no entra a la primera… toma varias escuchas para “agarrarle cariño” y meterse las melodías en la cabeza, porque no hay muchos temas “hit”, lo que no es necesariamente malo, pero puede plantea un riesgo de “fuga” en quienes escuchan el disco por primera vez.

Si quiere escuchar algo fresco, distinto y de buena factura, “Toroide” es un disco a tener en cuenta sin lugar a dudas. Otro gran exponente nacional que engrosa las filas del muy buen momento que está gozando la escena chilena de Heavy Metal.

 

 

METALLICA: Un videoclip para cada canción de su nuevo disco

Metallica

Los estadounidenses de METALLICA han comenzado a publicar, en su sitio oficial www.metallica.com, un videoclip por cada canción de su nueva placa “Hardwired… To Self Destruct“, cuyo lanzamiento está programado para este viernes.

Los videos se irán liberando cada dos horas, y los horarios chilenos son los siguientes:

Miércoles 16 de Noviembre:
14:00 hrs.: “Dream No More” (Dirigido por Tom Kirk)
16:00 hrs.: “Confusion” (Dirigido por Claire Marie Vogel)
18:00 hrs.: “ManUNkind” (Dirigido por Jonas Åkerlund)
20:00 hrs.: “Now That We’re Dead” (Dirigido por Herring & Herring)
22:00 hrs.: “Here Comes Revenge” (Dirigido por Jessica Cope)

Jueves 17 de Noviembre:
00:00 hrs.: “Am I Savage” (Dirigido por Herring & Herring)
02:00 hrs.: “Halo On Fire” (Dirigido por Herring & Herring)
04:00 hrs.: “Murder One” (Dirigido por Robert Valley)
06:00 hrs.: “Spit Out The Bone” (Dirigido por Phil Mucci)
08:00 hrs.: “Lords of Summer” (Dirigido por Brett Murray)

El último horario se debe a que en Nueva Zelanda, que tiene dieciséis horas de diferencia con Chile, ya será 18 de Noviembre, día del lanzamiento oficial de su nueva placa.

Anteriormente fueron lanzados “Hardwired”, “Moth Into Flame” y “Atlas, Rise!”, los que puedes ver y escuchar aquí:

Metallica - Hardwired…To Self Destruct

 

 

 

Neogenesis – Desde Las Cenizas

Cada vez se hace más gustoso poder escuchar material de bandas chilenas, lleven ya años de circo o estén recién empezando el difícil camino de la música en Chile, composiciones de excelentísima calidad, tremendos trabajos de producción, ejecutantes de muy grandes talentos en cada uno de sus instrumentos, esto parece que no va a parar y es en ese escenario donde aparecen los porteños de Neogenesis, quienes desde el 2007 vienen gestando su Power Metal latino, como creo podría llamarse lo que ofrecen. ¿Por qué latino? Porque siento que desde los sonidos de Rata Blanca que en nuestro continente hemos desarrollado un sonido bastante propio.

Durante el 2015 lanzaron el primer adelanto de lo que sería su disco debut con el single “Volviendo a Nacer”, con el que llamaron bastante la atención para, finalmente, este año lanzar “Desde las Cenizas” que marca su debut en las grandes ligas por decirle de alguna forma. Y ¡vaya qué forma de debutar!

Todo arranca con una Intro de poco menos de dos minutos, donde una orquestación bastante bien elaborada, con un telón un tanto lúgubre que se va de a poco rasgando por flautas y cuerdas que parecieran dejar ver un poco de luz para cortarse abruptamente con la irrupción de Cy, la que abre con un ritmo galopante y acelerado, donde la batería de Patricio García muestra de entrada el tremendo trabajo que realizará en el disco, junto con los riffs de Ricardo Martínez, quien además se luce de muy buena manera en el solo que lucha contra los teclados de Carlos Silva, con el acompañamiento en la base rítmica de Raymundo Meza en las cuatro cuerdas y un estilo sobrio de Daniel Sandoval en las voces. Un tema bastante correcto que no sorprende mucho, pero está muy bien hecho, especialmente las ambientaciones y el final abrupto que deja un piano como último sonido.

Esto continúa con Volviendo a Nacer, single lanzado durante el 2015, que se caracteriza por ser bastante más agresiva que su antecesora, un corte bastante más Heavy donde se utilizan algunos elementos efectos para la voz que quedan sólo en las primeras palabras. Es un tema bastante más interesante que el anterior, con muchos más cambios de ritmo, una batería que no se queda sólo en blast beats sino que García tiene la oportunidad de mostrarse un poco más, al igual que Silva. Debo decir en este punto que el mensaje altamente positivo del disco podría confundirse con un estilo acaso medianamente religioso, pero sinceramente, no toma en ningún momento alguna dirección como eso, en este caso instando a dejar lo malo atrás y darse un nuevo respiro para avanzar hacia las metas, logrando una exquisita mixtura entre líricas y música.

El siguiente track se enmarca en algo más progresivo, Tolerancia, entra con un Silva muy inspirado con el acompañamiento de Meza, quien se mantiene mucho más protagonista a lo largo de prácticamente todo el tema, que viene a ser una de las piezas más notables del disco, una base rítmica sumamente cambiante, que empieza lento, continúa rápido y vuelve a terminar en la lentitud, sencillamente un tremendo trabajo el que logran en estos poco más de tres minutos, utilizando nuevamente el recurso de la voz lejana en el principio. Acá la lírica nos trae una temática bastante más crítica, el propio nombre nos da una idea, especialmente frente a nuestra sociedad actual donde todo cambia rápidamente y, a veces, también muy drásticamente, donde además a veces pareciera que la tolerancia o no existe o es sólo para algunos.

Oscura Soledad entra nuevamente con Meza, Silva y García luciéndose en un material que mantiene la línea progresiva del track anterior, recordando incluso en un pequeño pasaje a los teclados del gran Jens Johansson, acá además las orquestaciones de fondo se lucen considerablemente y Sandoval se lanza a mostrar un poco más sus capacidades vocales, ya no se mantiene en la comodidad de los tonos medios bien ejecutados sino que sube un poco el registro, con excelentes líneas vocales. En lo lírico nos encontramos con una pieza más romántica, de una oscura soledad que se disipa, lo que permite que en lo musical también se puedan sentir distintos ambientes, incluyendo un pasaje que incluso podría llegar a percibirse como un poco de Folk, tipo tonada chilena, no precisamente tal pero podría llegar a percibirse así, además, se puede escuchar una conjunción de ritmos que lo hace el tema más rico en ese sentido, sencillamente una tremenda pieza que se alza como de las mejores del disco, siendo además el track más largo.

Continuamos con Arrecife, la que arranca inmediatamente con la velocidad desatada de estos muchachos, una especie de interludio musical que, sin parecerse musicalmente, en su estructura rememora fácilmente a la tremenda Stratosphere de los ya legendarios Stratovarius, simplemente cerca de tres minutos en los que Martínez se luce con sus riffs, Meza con una base y acompañamiento con la que junto a García logran expresar una potencia y energía impresionante y, donde obviamente, Silva no podía quedarse atrás yendo a la par y enfrentando a la guitarra… una tremenda pieza instrumental que, además de todo, tiene un exquisito fondo instrumental que no tiene nada que envidiarle a los finlandeses.

Un suave piano nos da la bienvenida a Sin Mirar Atrás, para luego ser acompañado por un arreglo orquestal de muy buen corte que permite a Sandoval lucirse en la tranquilidad para dar paso a una potentísima midtempo, una power ballad que le da el mayor de los espacios a la voz de Sandoval, con líneas vocales poderosas y una estructura lírica considerablemente profunda, claramente no es uno de los puntos más altos del disco, pero tampoco es una mala composición, sino más bien como una especie de tributo al esquema típico que nos acostumbraron los grandes exponentes del estilo. Una muy buena pieza que permite relajarse un poco después de lo que ya veníamos escuchando, subiendo cada vez más los ánimos hasta que nos encontramos con esta isla de descanso.

Ya sólo con el nombre nos podemos hacer la idea que Sonidos del Metal hace gala de un sonido bastante más clásico, sin dejar de lado los elementos propios de la banda. Musicalmente es una pieza bastante correcta pero un poco monótona, no obstante, es un excelente tributo al Heavy Metal ochentero, con una tremenda línea lírica que mantiene ese estilo que nos recuerda la fuerza que puede tener esta música, la que disfrutamos y nos atrapa desde bastante jóvenes. Siendo un tremendo tema como lo es, viene a ser quizás uno de los puntos más bajos de la placa, no por una mala composición o una mala ejecución, sino porque quizás desencaja un poco en la estructura del disco.

Cuando ya nos acercamos al final de esta placa, nos encontramos con Aferrado a Todo, la que comienza muy por lo bajo con el teclado de Silva poco a poco ganando más potencia, dando paso a una pieza que mezcla muy bien los elementos del Power Metal con algo más Progresivo, una pieza tremendamente bien elaborada que se queda un poco corta en potencia, especialmente en lo vocal, pero claramente no es una falta de Sandoval sino que así fue compuesta. Creo importante aclarar que en ningún caso es un mal tema, de hecho, los teclados de Silva son los principales protagonistas acá, con un tremendo solo de Martínez y una base sólida armada entre García y Meza, haciendo disfrutar mucho el track, pero que a comparación del resto del disco queda ligeramente corto. Con ese análisis nos damos cuenta que hasta los puntos bajos del disco son más altos que los mejores momentos de otras creaciones, lo que demuestra el nivel y la calidad de esta banda.

Entonces todo termina con el tema que le da nombre a la placa, Desde las Cenizas, un himno de y al Power Metal, que recuerda tremendamente en sus primeros segundos a las maravillas que en algún momento nos regaló Stratovarius, dando paso a un quiebre rítmico tremendo que baja todas las revoluciones para después escaparse a toda velocidad. Acá nuevamente Sandoval se luce y demuestra su tremenda calidad vocal, un grito de batalla de aquel que puede perder la batalla pero no está preparado para perder la guerra. Todo un lujo que se dieron en componer esta canción y, encima, dejarla como broche de oro de su disco debut, todos con su espacio para lucirse y dejar claro que se vienen en serio porque volverán de las cenizas las veces que sea necesario.

Sencillamente los muchachos de Neogenesis nos siguen mostrando que el Power Metal chileno está atravesando uno de sus mejores momentos, es una lástima que bandas con esta capacidad compositiva y de ejecución se encuentren con tantas complicaciones a la hora de querer compartir su música con el resto; sin embargo, estos muchachos han logrado lanzar este primer larga duración que le puede dar la pelea a cualquier producción internacional, sumándose al grupo de selectas bandas, nuevas y otras con ya bastante circo a sus espaldas, que se alzan como la que podríamos, humildemente, llamar la NWOChPM, la New Wave Of Chilean Power Metal porque realmente este estilo está reviviendo, y muchachos como Neogenesis están totalmente dispuestos a traerlo de vuelta desde las cenizas.

 

 

Civil War – The Last Full Measure

Qué exuberante resulta ser la propuesta de Civil War dentro de los márgenes del Power Metal, un vendaval de exintegrantes de Sabaton que prefirieron irse para soltar la pluma compositiva que nunca pudieron empuñar en esa banda, y que ahora tienen una libertad con la cual prácticamente desbordan esa creatividad contenida por tanto.

Y por supuesto que no están interesados en perder tiempo alguno con Civil War, porque a solo un año de su segundo trabajo y primero con Napalm Records, “Gods and Generals”, aparecen con un tercer lanzamiento que responde con de todo un poco en cuanto a lo powermetalero, y con el cual muchos juicios -hasta antagonistas- pueden ser válidos. Sí, porque “The Last Full Measure” tiene para cada uno de los gustos, para quienes querían en Civil War un Sabaton paralelo, para quienes esperaban que se alejaran del grupo que los vio nacer, para los que buscaban algo épico, para los que deseaban algo más directo, para los que preferían algo elaborado, para todos y sin marear, sino entretener y hacerse comprender.

Tiene de clásico, de noventero y de actual, un trabajo lleno de coloridos ordenados por la voz aguardentosa del Astral Doors Nils Patrik Johansson, y el concepto en torno a historias principalmente de Norteamérica. En ese sentido, es posible que “The Last Full Measure” sea el trabajo que siempre se haya esperado del conjunto, tanto en letras como en gráfica, dado que la portada basada en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos refleja perfectamente el espíritu del nombre de esta agrupación.

Road To Victory, la primera pista, amaga con un comienzo de teclados y golpes de sintetizador sacados de ese Nightwish del “Wishmaster”, pero después de unos segundos sin guitarras toma otro rumbo, con un coro que revive la gloria powermetalera de álbumes como “Land Of The Free” y composiciones como Man On a Mission. Logra sorprender y que uno se sienta inmerso en la magia de esos años… un temazo a rabiar inspirado, que deja la vara altísima para las nueve pistas siguientes que, por supuesto, también dejarán lo suyo en este trabajo.

Porque Deliverance, la que aparece a continuación, toma el manual powermetalero de escuela Hamburgo de segunda mitad de los noventa y ofrece una canción sublime, un coro de esos que sólo los lograba Kai Hansen en esa época, pulcro, profundo, elegante y mágico, simple pero en que el tiempo parece detenerse para otorgarle todo el protagonismo a sus melodías. Además, la interpretación vocal por parte de Johansson es absolutamente brillante, con un carisma sacado de las entrañas de Dio que llega a invocar su figura. De verdad, creo que acá se afirma la mejor composición del disco.

Y bueno, quienes recuerdan -y claro que son muchos- los temas épicos de “Theater Of Salvation” de Edguy, estoy seguro que encontrarán en Savannah -el tercer track del álbum- una pieza fascinante… pues algo celestial tiene en su coro que evoca una vibra distinta dentro del cuadro general de la producción. Un himno distinto, muy peculiar, pero que al mismo tiempo no se hace de rogar, ya que encanta de inmediato.  El ambiente es diferente y eso se nota hasta en el timbre del cantante, que lo varía bastante en los versos iniciales, incluso llegando a recordar tonos de Ben Sotto en Heavenly. Y además ofrece galopas, bombos empastados con las guitarras, incitaciones a sacarse los audífonos para empezar a saltar… un acierto compositivo que mantiene el nivel y los diversos relieves sónicos de la placa.

A no dejarse después seducir demasiado por la instrumentalización y arreglos ¿bávaros? de Tombstone. Por supuestos que son muy entretenidos… pero es que el golpe de la entrada de batería, guitarras y bajo es sequísimo, te sacude por un par de segundos hasta que logras adecuarte, una canción fiestera aunque también agresiva, lo que habla de compositores que no se toman tan en serio los peligros y simplemente se lanzan. El resultado es pintoresco y muy disfrutable.

America, por su parte, es una obra más liviana en su intensidad, por lo que pareciera ser un descanso musical dentro del tracklist de “The Last Full Measure”. Sin embargo, sorprende a mitad de trayecto con un paréntesis que recuerda a los momentos más “musicales de Broadway” de Savatage de los noventa, circa “Dead Winter Dead”, que una vez presentado sube la calidad completa de la propuesta. Ahora, como tema suelto, fuera del contexto de un tracklist que viene presentando cortes más bombásticos, la percepción mejora bastante, ya que justamente esa parte instrumental mencionada es de gran factura y contagia un ambiente muy solemne, sostenido por letras de un viaje hasta el continente con sueños de mejor vida en el Nuevo Mundo. Lástima que en la posición que está, represente una especie de pausa en el flujo del álbum.

Lo que pasa en cambio en A Tale That Should Never Be Told es harto más épico, pese a que la canción no logra entusiasmar al comienzo debido a que parte de forma muy parecida a Uprising de Sabaton. Dicha sensación, en todo caso, empieza a quedarse atrás y muy atrás en la medida que la pista despliega ante los oídos una especie de dramatismo musical atrapante, emulando una pequeña película u obra teatral en su interpretación, donde nuevamente destaca el cantante. A mi parecer, se trata de la pista que más veces hay que escuchar para asimilar en su conjunto. Es la pieza más elaborada del trabajo, con muchos paisajes simultáneos y ambientes sonoros distintos pasando uno tras otro, aunque es cierto que el ejercicio de escucharla vale muchísimo la pena.

Con Gangs Of New York, Civil War vuelve a sonar más directo pero sin perder lo épico. Por el contrario, se trata de un peculiar grito de batalla, como sugieren las letras, adornado con líneas vocales delicadas aunque sostenidas por unos riffs cortados que le otorgan tanto elegancia como agresividad al tema. Son de ese tipo de guitarras rítmicas con melodías que invitan a seguirlas con coros, son pegajosas y antémicas, elementos que le otorgan una buena posición dentro del repertorio. La sigue Gladiator, muy reminiscente al Gamma Ray post “No World Order!”, es decir, ultra veloz desde la batería y ultra melódica desde las líneas melódicas. Cargada, claro está, pero nunca estará de más la combinación de ambos elementos que sólo el Power Metal, en la historia del Metal, ha sabido aprovechar para moldear su carácter.

Ahora, los ex integrantes de Sabaton que están en Civil War parece que siempre deberán sortear el estigma de su antigua banda, en el sentido que se les apuntará con dureza cada vez que su música se acerque demasiado a la de Joakim Brodén. Esa suerte de sombra conspira contra People Of The Abyss, canción que podría ser una de las mejores de la entrega, pero que se auto sabotea justamente por sonar tan parecida a Sabaton, y The Last Full Measure, de mucha tinta a temas de “Attero Dominatus” o “The Art Of War”. En defensa de Rikard Sundén, Daniel Mÿhr y Daniel Mullback, se podría decir que nunca tuvieron la oportunidad de aportar compositivamente en Sabaton y que tras tantos años en esa banda, el tallo ya se transformó en tronco, por lo que toda similitud es aceptable. Lamentablemente, podrán sonar a de todo un poco y pasearse por todos los ánimos musicales del Power Metal, pero sonar particularmente a Sabaton les puede costar no tan barato.

Al considerar el performance del álbum por la dinámica del tracklist“The Last Full Measure” empieza como postulante a disco del año con temas ultra powermetaleros que rescatan mucho de la esencia mágica que tanto adoramos del estilo que acá nos convoca, con una variedad envidiable de recursos excelentemente logrados. Después sigue con composiciones más sofisticadas que obligan a detenerse un poco para asimilarlas, acto seguido toma un perfil más épico y de batalla, y minutos más tarde finaliza invitando a escuchar a Sabaton. Lo último no sé si es para bien o para mal, dependerá de cada uno, pero si alguien me preguntara cómo suena el Power Metal por medio de un ejemplo del 2016, “The Last Full Measure” de Civil War sería la respuesta más corta, puesto que enseña todo lo que uno esperaría describir del estilo.

 

 

Almah – E.V.O

Quinto álbum del proyecto en solitario de Eduardo “Edu” Falaschi, quien de la mano de la alineación compuesta por la dupla de guitarristas Marcelo Barbosa y Diogo Mafra, el bajista Raphael Dafras y el baterista Pedro Tinello, tiene la misión de enmendar el rumbo tras la publicación del irregular “Unfold“. Ahora bien, tras años de seguir de cerca a Almah, hay dos cosas que nunca faltarán al momento de poner play a los nuevos lanzamientos: el cantante buscará cualquier medio para entregar material fresco dándole rienda suelta a sus composiciones, y la ejecución instrumental será intachable en cada tema.

Pues bien, desde un comienzo no se puede pasar por alto la bella portada que nos presenta este “E.V.O“. Una estatua femenina en medio de un jardín que recuerda la mitología griega en todo su esplendor. Un golpe efectista que sirve como carta de presentación más que plausible. Veamos entonces que nos propone este trabajo.

El opening track Age Of Aquarius logra sorprender sobremanera por varios motivos. En primer lugar es la canción más extensa del álbum (un poco más de siete minutos de duración), señal inequívoca de que el frontman no quiso guardarse nada de cara a lo que escucharemos. Luego, ciertamente llama la atención la calma y la paciencia con la que poco a poco comienza a tomar forma el tema. Decimos esto porque durante los primeros segundos escuchamos una voz femenina con sonidos propios de la naturaleza que perfectamente podrían haber sido una pista aparte simplemente llamada Intro. Después pasamos a una sección de cuerdas con arreglos orquestales que abren camino a que el cantante entone los primeros versos sonando bastante inspirado, para que finalmente -pasando los dos minutos de duración- la banda deje caer su poderío mientras Edu grita “…the dawning of the Aquarius!” con una fuerza envidiable. De aquí en adelante lo que escuchamos es sencillamente espectacular. Power Metal hecho y derecho señores. Comenzar a detallar lo bien que lo hace cada músico en su función está de más. Ya se nos había adelantado que el disco tendría alguna conexión con el mítico “Rebirth” (2001) no solo en el concepto de “cambio” y de “renovación” (desde ya los invito a leer la letra detenidamente), sino que por momentos es imposible no acordarse de “Acid Rain” o de “Unholy Wars“. De lo mejor del disco, ¡cómo suena Falaschi en el coro!

Rápidamente pasamos a Speranza, la cual no hace otra cosa que hacerle honor a su nombre. Los “Oh oh oh…” del vocalista dan el puntapié para que la banda nos regale pasajes con una atmósfera muy reconfortante, acompañada con una letra sencilla y efectiva que lamentablemente se hace monótona a ratos. Está lejos de ser lo más destacado del LP, pero aún así Marcelo y Diogo se las arreglan para sobresalir con sus intervenciones en la parte instrumental. De igual forma, The Brotherhood es una balada que sigue demostrando una gran compenetración de esta nueva alineación. Edu comienza a cantar las primeras líneas con ayuda del teclado para luego pasar a un estribillo con una bella melodía que te queda dando vueltas en la cabeza durante la primera escucha: “Hand in hand, sown the fields of war / We will stand together as only one / Honoring our memories / Brotherhood“. Al ser una canción genérica y “simple” (que se entiendan las comillas por favor), justamente cumple con creces el no sonar sobrecargada ni exagerada en su ejecución. Los arreglos de guitarras suenan frescos y el teclado es protagonista en su justa medida. Por su parte, Raphael Dafras y Pedro Tinello llevan muy bien la base rítmica dando la calma necesaria a cada segundo.

Innocence es un mid-tempo más denso y oscuro donde de inmediato destaca el trabajo del teclado y de las guitarras durante los versos. La fórmula es bastante simple y la vez certera: La primera estrofa es cantada solo con la base rítmica y el teclado, mientras que  en la segunda se suman las cuerdas para ir subiendo la tensión hasta llegar al coro. El sonido por momentos es crudo y al hueso, razón de sobra para decir que esta canción podría haber formado parte de “Unfold“.

Otro de los puntos altos sin duda es la entretenida Higher. Simplemente es Power Metal a la vieja usanza. Doble bombo a mil, buenos riffs, una sección instrumental impecable y un coro pegadizo hecho para cantarlo con el puño en alto: “Higher, higher / Climb the hills and glimpse the land / We still go higher!“. Nada más que agregar, lo demás sería ser redundante. Muy por el contrario, y esto lo digo muy personalmente, Infatuated es por lejos el punto más bajo de este lanzamiento. Es cierto que cuenta con los tintes y los elementos de una creación propia de Almah -y más aún de este álbum en particular- pero la monotonía del coro al cantar “To get all you want, to live, you better runaway now / All you want, to live, you better find a way out…” es tal, que derechamente aburre desde un principio. Es una lástima que los excesos de la voz opaquen la impecable ejecución del resto de los músicos, en especial los constantes cambios de tiempo de Pedro.

Entrando de lleno en la segunda mitad del álbum, Pleased To Meet You logra brillar con luces propias a partir del primer segundo. Un redoble de batería abre paso a ritmos y melodías un poco más frenéticas que luego derivan en un headbanging generalizado. Para los más nostálgicos, al igual que con Age Of Aquarius, acá es innegable la influencia y el sello de Angra en varios pasajes del track. Escuchamos a su vez, una de las mejores interpretaciones de Edu Falaschi dentro de este trabajo. Pero ojo, el resto de la banda no se queda atrás, ya que cuando les llega el turno de lucirse lo hacen con creces e incluso te dejan con ganas de seguir escuchando esos solos llenos de virtuosismo y de pulcritud.

Final Warning e Indigo son la dupla mid-tempo marca registrada por excelencia de Almah. Una vez digeridas, es quizás donde mejor se aprecia la faceta más progresiva de la banda. Vale decir, ambas son pesadísimas e intensas, pero en el puente/pre-coro tienen ese matiz que precisamente hace que el estribillo logre destacar como es debido. Por otra parte, no se puede dejar de elogiar la ejecución de Raphael, ya que suena sólido en todas sus líneas. Y como lo mencionamos anteriormente, la banda nos deja con gusto a poco durante la partes instrumentales, ya que en pocos segundos demuestran una gran categoría de la cual se podría sacar mucho más provecho. Dos piezas muy complejas y arriesgadas, pero exquisitas en los detalles al milímetro.

Al comenzar Corporate War, súmenle inmediatamente otro punto al frontman, ya que se la juega con unos tonos más sombríos y lúgubres, ganando en su performance por donde se le mire mientras canta “Burn / Electric power in watts / Global hunger…“. Además, los arreglos de guitarra y el doble dombo de Pedro acompañan muy bien el fraseo en cada estrofa. Es una composición más “seca” y con falta de lucidez, pero con buena voluntad igual se puede incluir dentro de las que logran llamar tu atención. Como ha sido la tónica de esta segunda mitad, Marcelo y Diogo suenan más callejeros e incisivos en cada riff. De esta forma llegamos al final del LP con Capital Punishment. Derechamente digo que es el ending track que esperaba escuchar dada las características de sus predecesoras. Si bien su temática es una crítica social abierta contra el sistema actual, por momentos se nos presenta con melodías un poco más esperanzadoras. Nuevamente el teclado es protagonista cuando lo amerita (antes de cada coro, por ejemplo), la banda suena como cañón desde el primer segundo y Edu logra cautivarte con ese “Oh! no more illusions / I’m not a number…” que termina por coronar un excelente tema. Por último, un fade out con otro solo marca registrada pone fin a esta placa.

Sin dudas E.V.O. supera con creces al álbum que lo antecede. Fácilmente hay cuatro o cinco canciones que se llevan un aplauso cerrado desde el primer minuto, pero no deja de ser cierto que por momento existe un letargo en el resto de los tracks que conforman el disco. Si bien los puntos bajos se pueden analizar exhaustivamente y destacar sus virtudes dejando de lado cualquier prejuicio, al final del día no logran convencer del todo y se ven fuertemente opacados por cada uno de los clímax ya analizados. Aún así, y por sobre cualquier aspecto, el disco es consecuente consigo mismo. Vale decir, el concepto, la ambientación y la interpretación es prolija de principio a fin, dejando en claro que Edu Falaschi no echó pie atrás en la creación del presente trabajo.

 

 

Live Review: André Matos en Chile (2016)

Live Review: André Matos en Chile (2016)

Dentro de lo que es este mundo del Power Metal, para nadie es desconocido el nombre de André Matos, el legendario vocalista de Angra, quien se pulió en las filas de Viper, formó parte de los tremendos Shaman, compartió escenarios y estudios con Timo Tolkki en Symfonia y fue parte del elenco, tanto en estudio como en escenario, de la maravillosa metal opera Avantasia, sólo por nombrar sus más grandes trabajos.

Hoy por hoy, mantiene sus esfuerzos enfocados en su banda solista llamada simplemente André Matos, con quienes en estos momentos mantiene una gira celebrando uno de los discos más influyentes y especiales de su exbanda Angra. Hablamos de los veinte años del incombustible “Holy Land” (1996), marco en el cual Matos se presentaría en el escenario del Centro de Eventos Blondie con grandes éxitos de sus bandas, pero el plato más fuerte de la noche era la interpretación del disco celebrado en su totalidad.

Con los ánimos bastante bien animados por la presentación de una banda tributo, la noche comenzó de inmediato con complicaciones, ya que pasaban los minutos y no habían novedades de quien sería el rey de la noche, nadie parecía saber nada y la música envasada sonaba y sonaba y no se cansaba de sonar. Aunque la presentación de Matos estaba programada para las 21:15 horas, fue recién alrededor de las 22:15 que comenzó a sonar la introducción a la noche, durante la cual subieron al escenario Hugo Mariuti y João Milliet con sus respectivas guitarras, Bruno Ladislau con su bajo y Rodrigo Silveira a tomar su posición detrás de la batería, para que con ellos en escena comenzara a sonar, a eso de las 22:20 horas, Menuett, la corta introducción de “Time To Be Free” (2007), el disco debut de esta banda tras lo cual estalla Letting Go, del mismo disco, y aparece André Matos en escena con su nuevo look de bigotes e instantáneamente domina el escenario y lo hace suyo junto con el público, quienes se entregaron al brasileño sin mayor resistencia pero no totalmente, quizás la mayoría esperaba escuchar de golpe el disco de cumpleaños y se sorprendieron un poco al principio, pero no demoró mucho en verse a la gente disfrutando y cantando, con un Matos demostrando que a pesar de los años y el “carrete” sigue siendo el tremendo cantante que siempre ha sido.

Live Review: André Matos en Chile (2016)Al terminar, el público empieza a corear el ya tradicional cántico, adaptado a la ocasión por supuesto, “Olé Olé Olé, Matos, Matos”, a lo que el mismo Matos responde coreando con el público, pero en vez de su apellido responde “Chile Chile” mientras se golpea la cabeza con el micrófono llevando el ritmo. En medio de esta escena comienza de golpe The Turn Of The Lights, de su último disco con el mismo nombre lanzado en 2012, al comenzar a sonar la canción Matos desaparece un poco hacia la derecha del escenario y se incorpora rápidamente, apareciendo el primer amigo acople, ¿por qué amigo acople? Porque nos acompañará toda la noche… acá el público se observa bastante más tranquilo, quizás también acorde al tipo de canción que es más bien una midtempo potente. Aquí se da una situación interesante, ya que se ve a Matos enganchar un tremendo grito largo con el micrófono pero no se escucha nada, sin que pueda decir si fue que no le salió la voz, falló el micrófono o, derechamente, hizo sólo el amague, para terminar con un tremendo acople la canción.

Para continuar la noche comenzaría, nuevamente con un tremendo acople, Distant Thunder, tema del disco “Ritual” (2002) de Shaman. Acá el público se vio muchísimo más conectado, quizás porque entraban en cuenta que no venían a escuchar sólo un disco sino un poquito de todo. Lo malo es que apareció nuevamente es mala costumbre que está haciendo considerablemente común: sacar el celular y ponerse a grabar, claro que no duró mucho porque a la orden de Matos todo el mundo en el medio de la cancha comenzó a saltar, en medio de la canción, André se aleja hacia el costado y comienza a tocar el teclado en acompañamiento a la banda, haciendo que el público participe y cante los “oh oh oh”. Cabe mencionar que, si mi memoria no me falla, este fue el tema donde más acoples se escucharon, quizás no los más graves, pero sí la mayor cantidad.

Comienzan nuevamente los “olé olé olé”, entre medio de los cuales Matos saluda al público y comienza a dar el primer discurso de los que serían, al final, varios durante la noche. Acá se detiene a comentar la estrecha relación que tendría con nuestro país, lo feliz que le hacía sentir poder estar de vuelta por estas tierras, que es el cariño de la gente el que les hace querer seguir creando música en Latinoamérica, que así es posible crear una tremenda escena latinoamericana, logrando sacar los correspondientes aplausos y gritos del respetable. Entonces comienza a sonar At Least A Chance, un tributo a sus inicios como vocalista de Metal con Viper a través de este tema contenido en su placa “Theatre Of Fate” (1989), todo el mundo lo acompañó con el puño en alto, varios conocían la letra para acompañarlo coreando, mostrando que su objetivo era disfrutar a Matos y no sólo celebrar un disco en específico. André nuevamente se acerca a tocar el teclado y en un momento para todo con una señal pidiendo “tiempo fuera” sólo para hacer reventar los ánimos volviendo a entrar de golpe con toda la potencia, el amigo acople se hace presente de nuevo pero Matos simplemente se dedicó a demostrar el tremendo nivel que sigue teniendo en su calidad vocal y termina tocando los teclados.

El paulista en ese momento anuncia “una sorpresita”, pero se encuentra con algunas complicaciones para programar el sonido del teclado, quizás la edad le ha perjudicado la vista o, quizás, las celebraciones le estaban pasando un poco la cuenta. Sin importar eso, comienza a sonar la poco conocida Discovery, tema perteneciente al disco homónimo de la cooperación que hizo con Sascha Paeth, hablamos de la banda y disco Virgo (2001). Acá la potencia se percibió como a medias, como que algo faltara, lo que se notó más todavía cuando Matos comenzó a cantar a través del micrófono dispuesto para él en el teclado, el que se encontraba con un volumen muy bajo, lo que corregido en su momento, se escucharon algunos acoples muy suaves pero que se extendieron por varios segundos. La gente se mantuvo medianamente prendida y, definitivamente, la intervención de Matos en los teclados se perdió.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

El primer gran momento de la noche se vivió cuando de la nada comenzó a sonar la inmortal Sign Of The Cross, de esa tremenda Metal Opera llamada Avantasia. Fue sólo cosa de escuchar un par de acordes y el público entró en éxtasis, toda la Blondie cantando y Matos haciendo las distintas voces de la pieza que estaba interpretando. Sin embargo, en varias ocasiones la voz tendía a perderse. Al parecer, la razón de su alegría afectó un poco su memoria porque después del primer coro balbuceó un poco en vez de cantar, pero simplemente siguió adelante y, aunque en un minuto nadie entendió lo que el brasileño cantaba, no impidió disfrutar de la tremenda noche que se estaba viviendo.

Entonces cae una tremenda sorpresa, porque sencillamente no se esperaba tras revisar los últimos setlist en vivo de la banda y hablamos de la maravillosa Lisbon del tremendo disco “Fireworks” (1998) de Angra, el público se vuelve totalmente loco y se puede ver que existió cierta descoordinación en un minuto entre el baterista con uno de los guitarristas, pero nada que no pudieran solucionar rápidamente. Toda la gente cantando, los puños en el aire y todo el público moviéndose, nuevamente nuestro amigo acople se hace presente, mientras Matos se instala a tocar el teclado sin hacer mucho, João lo acompaña y terminan con un final que parecía la noche llegaría hasta allí. Tras toda la finalización del tema Matos anuncia que se tomarán un descanso antes de seguir para tomar “agua” y “algún traguito”, y volver con todo.

Live Review: André Matos en Chile (2016)Durante unos cinco minutos se escucha como cortina la tremenda intro que es Crossing, para a las 23:15 horas comenzar a sonar de nuevo con toda la potencia y la banda vuelve al escenario. Entrábamos en la parte fuerte de la noche, comenzaba a sonar el “Holy Land” en vivo en la Blondie y a los acordes de Nothing To Say todo el público simplemente se desbordaba y André Matos vuelve a escena con una ropa que se asemejaba bastante a la utilizada en las giras originales en esos años. Se ve que tiene algunas discusiones con la gente del staff sobre el escenario pero no se logra entender el porqué, Matos se instala de nuevo en el teclado durante el puente y pareciera apoyar un poco, no se veía absolutamente nadie sin estar cantando, gritando o levantando su puño cuando correspondía. André luce los tremendos tonos altos que lo hicieron famoso y, una vez más, nuestro amigo acople los acompaña.

Tal como el disco, la noche sigue con Silence And Distance, momento en que un muchacho del público grita un “ceacheí” que no tuvo mucho apoyo, Matos instalado en el teclado pareciera tocar toda la parte que corresponde, con la banda fuera del escenario y las luces enfocadas en él. Acá nuevamente tuvo algunos problemas con el micrófono, simplemente lo acomoda y le pide al público que lo acompañe en cantar, la banda vuelve a entrar en escena y se larga la potencia del tema, obviamente nuestro amigo acople no quiso quedar ausente en este minuto mientras todos cantaban, el cierre de la parte potente sonó un poco desprolijo, pero no afectó mucho, especialmente con el cierre que hizo Matos en el teclado con un tremendo vibrato final.

Todos sabíamos lo que venía y cuando la batería empieza con la percusión que da comienzo a Carolina IV, la caja de la misma falla, por lo que hubo que cambiarla, en este minuto, Matos comienza a hablar por su micrófono pero… no se escuchó nada los primeros segundos. Cuando se lo abren, Matos nos comienza a conversar sobre fútbol su afición por el Corinthians, Mariutti menciona al Mago Valdivia y el Palmeiras por lo que empiezan a preguntar por los fans de los equipos chilenos con más fanáticos. Tras este minuto de relajo, nuevamente comenzó con la batería lo que era uno de los temas más esperados de la noche, por lo mismo, todo el mundo estaba loco, todos cantan, todos saltan, ya se hace difícil contar cosas nuevas de lo sucedido porque el ánimo del público se mantuvo bastante estable durante la jornada. Matos cae de rodillas para seguir cantando y luego vuelve al teclado, la gente levanta sus puños y grita los correspondientes “hey!”, ahora se empieza a escuchar bastante mejor su intervención en los teclados y… es bueno que sea el cantante de la banda. Tras un error, simplemente se queda en silencio y detuvo las acciones, musicalmente al menos porque pocos segundos después empieza a hablar, tras gritar él un “ceacheí” se refiere a los problemas entre Brasil y Argentina especialmente por culpa del fútbol, insistiendo en la hermandad de los latinoamericanos, entonces vuelve a su teclado y tras jugar un buen rato en él, vuelve la orquestación envasada, así, después de a lo menos cinco minutos, la canción sigue su curso habitual, como si nada hubiera cambiado. Hacia el final del tema, Matos se sube a la tarima donde estaba la batería para cantar como con más pasión, luego se da la vuelta a la batería y comienza a hacer un poco de percusión al final del tema, aunque básicamente no se escucha nada de eso.

Holy Land comienza con Matos aun en los teclados y su voz ya un poco cansada, todo el público lo acompaña en la primera parte para luego recibir la potencia del tema, logrando un momento muy genial de la noche al mezclar la tremenda potencia con un track considerablemente tranquilo, Matos nuevamente improvisa y juega con los teclados pero, nuevamente también, no se escucha mucho, mientras que cantando sigue mostrando que su calidad no ha disminuido tanto como podría. Para descansar un poco inicia otro dialogo con el público, en esta oportunidad, comienza él mismo un “ceacheí”, para luego pedir lo mismo con Brasil, aunque al principio nadie lo iba a hacer, finalmente André grita “bra bra bra” y parte del público responde “sil sil sil”, insistiendo en que somos pueblos hermanos.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

La siguiente es The Shaman, la que presenta como un tributo a los curanderos indígenas y se convirtió en el nombre en su primer proyecto hace algunos años, acá ya se ve a un Matos un poco más tranquilo, notándose cansado, manteniéndose en tonos que le parecen cómodos. Así él y Mariutti en un minuto se arrodillan y pareciera van a orar por algo hasta que André se para y se va del escenario, para volver y terminar de cantar arrodillado. Hay que mencionar que cada vez se hace un poco más complicado decir cosas nuevas sobre la noche, porque se mantuvo en un nivel bastante estable, siendo el mayor problema para el público el que las luces empezaron a encandilar un poco.

Cuando comienza a sonar el solo de batería que le da el vamos a Make Believe, nadie quedó indiferente, todos motivados y los teclados envasados son acompañados, un poco desprolijamente, por los teclados de Matos, quien al momento de comenzar a cantar con el micrófono del teclado nuevamente no se escuchó, problema rápidamente resuelto, André le pide al público cantar el puente de la canción, disfrutando escucharlo o, escondiendo que no recordaba la letra, demostrando sus años de circo y el tremendo dominio del público que tiene. Aunque sigue en el teclado, al parecer, se encontraba desconectado, sin embargo, siguió demostrando que sus capacidades vocales no han cambiado tanto. Mientras tanto, sobre el escenario, se observa un tremendo trabajo del staff.

La tremenda Z.I.T.O. comienza a sonar y ya cada vez iba quedando menos energía en el público, sin embargo, con la potente entrada de este tema todo pareció mejorar. Tras el primer puente de la canción, nuevamente a Matos se le olvidó la letra de lo que estaba cantando o quizás tuvo problemas de retorno, pero simplemente balbuceó casi una estrofa completa, luego del coro nuevamente se presentó el amigo acople, con bastante protagonismo. André vuelve a acomodarse en el teclado pero sin poder escucharse.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

Deep Blue comienza a sonar y mientras Matos toca la introducción en el teclado, las luces de la Blondie se encienden, algo poco normal en un concierto. Por las características propias del tema, se convierte automáticamente en un momento de reflexión, el público cantando y moviendo sus palmas como si fueran antorchas. Durante la parte intermedia, Matos sale un poco del escenario volviendo para el último coro que entra con toda la potencia que el tema contiene.

Al momento de terminar, fue como un “¿y ahora qué?”, nadie sabía muy bien qué pasaba a continuación, al parecer, ni siquiera la banda. André explica entonces la situación: debido al importante retraso para comenzar con el concierto -agregando que hacía un “mea culpa”- ahora existían algunos problemas debido a que el Centro de Eventos Blondie debía atender a sus otros clientes como discotheque, entonces, les estaban solicitando terminar ya con el concierto pero que habían logrado llegar a un acuerdo por lo que tocarían las dos canciones que quedaban según tenían planificado.

Con la banda fuera de escena, sólo Milliet se queda en el escenario con Matos, tratando de conectar una guitarra acústica, la cual finalmente no pudo hacerse funcionar con la amplificación, por lo que sólo utilizó su guitarra eléctrica para tocar Lullaby For Lucifer, con un Matos jugando bastante con el público mientras peleaban por tratar de conectar la guitarra. Toda esta distracción sumada a las luces provocó que no se disfrutara mucho un tema tan lento y suave, lo que fue bastante lamentable.

Pero la noche no terminaba sin la guinda de la torta. Mientras ellos salían de escena empieza a sonar la inconfundible Unfinished Allegro, para justo antes del final volver al escenario y regalarnos esa joya que nos hizo conocer y enamorarnos de Angra el ’93, la tremenda Carry On, simplemente un revuelo total, nadie pero nadie quedó fuera de la tremenda fiesta que es ese tema, con un Matos vuelto loco, la Blondie entera cantaba, palabra por palabra, esta tremenda obra de arte, aunque las gargantas no dieran más no se podía dejar pasar este himno del Power Metal y, así, la noche llegaba finalmente a su fin, bordeando la 1 de la madrugada, con un João Milliet entregando el mástil de su guitarra al público para que tocara los últimos acordes de la despedida, con una banda agradecida de la energía entregada por el público, con un público agradecido de poder disfrutar tamañas glorias e himnos del metal que están contenidas en ese disco mágico.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

La noche terminó de manera más abrupta que lo normal, como ya mencionábamos, por los horarios, por lo que aún antes de terminar ya el staff estaba en movimiento para comenzar a desarmar y la gente del Centro de Eventos ordenaba y limpiaba. Pero eso no impidió que mientras la banda y el público se retiraban, André Matos se acercara a la valla de seguridad y derechamente se lanzara para saludar a su gente, lo que generó gran revuelo y permitió que muchos se fueran aún más felices de lo que ya estaban.

Así, una noche con varios percances, con un sonido que a momentos dejó bastante que desear, con una banda entregada a su público y un público entregado a su ídolo llegó a su fin… ahora nos quedaría esperar los veinticinco años de “Angels Cry” para volver a disfrutar algo parecido, pero por mientras, siempre tendremos esas glorias del Metal y los tremendos nuevos trabajos de Matos para deleitarnos y, ojalá, volver a disfrutar a este tremendo músico, pero ojalá con menos retrasos y bastante menos alcohol…

Setlist:

01. Menuett / Letting Go
02. The Turn of the Lights
03. Distant Thunder (Shaman)
04. Illusions / At Least a Chance (Viper)
05. Discovery (Virgo)
06. Sign of the Cross (Avantasia)
07. Lisbon (Angra)
Intermedio
08. Crossing / Nothing to Say (Angra)
09. Silence and Distance (Angra)
10. Carolina IV (Angra)
11. Holy Land (Angra)
12. The Shaman (Angra)
13. Make Believe (Angra)
14. Z.I.T.O. (Angra)
15. Deep Blue (Angra)
16. Lullaby for Lucifer (Angra)
Encore
17. Unfinished Allegro / Carry On (Angra)

GALERÍA

 

 

HammerFall – Built To Last

Algunos considerarán que se han vuelto en una banda nostálgica de sí misma. Otros, que es un grupo que ha vuelto a mostrar autoestima y confianza, que se vuelve a querer y que ha querido celebrarlo tratando de recobrar esa vibra de los álbumes que lo pusieron en la mirada del Heavy/Power Metal durante el cambio de siglo.

¿Dónde está la línea entre el reciclaje y un renacer? Me parece que en el caso del HammerFall post-receso hay que inclinarse por lo segundo, en especial, si por varios años de la década del 2000 lanzaron trabajos con piloto automático, de composición por defecto y producción artificial por fórmula.

“Build To Last” reafirma esa sensación percibida en su antecesor “(r)Evolution”, de una banda con hambre, con canciones que si bien rescatan mucho del pasado, logran sonar bastante frescas, incluso con sorpresas, y ojo… una buena cantidad de temazos, porque me gustaría advertir lo siguiente: el adelanto Hammer High no le hace justicia al real nivel de la entrega. Porque ya no es un regreso, sino una actitud que aquellos que se enamoraron del Power Metal en la época del ’97 y ’98 podrán sentir su valor.

Ejemplos de esta lucidez son varios: Dethrone and Defy será un momento inolvidable para los fanáticos de “Glory To The Brave” y “Keeper Of The Seven Keys Part I”, épica y veloz, con garra, poder y melodía, paralelas de guitarra que se roban la película, riffs de Dronjak con mucho sabor a los de “Legacy of Kings”, intensidad firme de una batería e incitaciones vocales para corear con el corazón. Hay canciones que encierran los valores del Power Metal y me parece que esta es una de esas, de esas que te pueden hacer sentir orgulloso del estilo. Que HammerFall lo logre después de tantas canciones y discos letargosos es algo que no hay que dar por hecho.

Stormbreaker es incluso más épica, pesada y de fuertes marcas de guitarra acompañadas por la batería… y cuando uno todavía está asumiendo el comienzo, un cambio inesperado trae un coros y solos a full velocidad, con un HammerFall pocas veces tan glorioso y descarriado. Debe ser de las composiciones más espectaculares en la carrera de esta banda, y muy posiblemente la más sorprendente de la actual década, pese a su molde Power tradicional. No me crean, escúchenla. Y prudencia… porque se puede decir algo parecido de The Star Of Home, otro vendaval riffero y melódico que llega a emocionar. Es que sentir magia con lo que uno quiere sentir magia porque es tu música favorita es impagable, y además reconfortante viniendo de una banda que tan bien le hizo al Metal tradicional en su tiempo.

En Built To Last, el tema título, aparece una influencia que por mucho estuvo escondida –o no bien presentada– en HammerFall: Manowar. Es un himno épico que con orgullo lleva la bandera del álbum y de ese Heavy Metal nostálgico pero fresco al mismo tiempo. “Templars of steel – We came here to win / Never will kneel – We never give in / This is our deal – The future ’n’ past / Built to Last!”

Otra canción que sorprende es la ochentera y hansiana New Breed, un midtempo bastante elaborado que sin embargo no se complica en el paso, un coro grande en capas vocales que amplifica el grito de “Heavy Metal Warriors” de las letras. Y qué mencionar de la sección de solos de Pontus Norgren y las paralelas de guitarra, donde realmente se encuentra el carácter de esta pista. No quiero dejar de comentar acá el opening track, Bring It!, también ochentera, una versión a la HammerFall de Freewheel Burning que llama la atención de inmediato por su groove tanto en las guitarras como en las melodías de Cans en los versos. Los suecos también son onderos, el track de más vieja escuela dentro de los parámetros de su estilo compositivo que ahora está muy recompuesto, pero sin olvidarse de los elementos Power Metal que se intensifican en los leads armonizados que ensalzan la pegajosa base rítmica.

Sobre los adelantos, me atrevería a decir que Hammer High, si bien busca presentarse como un himno metalero, se trata del tema más default de “Built To Last”, con un estribillo tan sencillo como efectivo aunque al mismo tiempo poco memorable. Por el contrario, The Sacred Vow es una muy sorprendente mezcla entre Hearts Of Fire de “Crimson Thunder” y Templars Of Steel de “Renegade”, pasando de un espectro a otro con mucha soltura, una canción que se perfila como estrella en vivo para la gira en promoción de la placa, si Joacim Cans es capaz de reproducir esos tonos tan altos en un concierto.  Pero lo cierto es que su encanto se incrementa con cada escuchada, con sus melodías marcándose a fuego en la mente.

“Built To Last” también muestra una balada, Twilight Princess, con la típica factura de HammerFall en esta disciplina, la cual me parece nunca ha sido su fuerte salvo dos ocasiones, Glory To The Brave y The Fallen One. Básicamente se posiciona como un respiro dentro del álbum y aunque empieza de gran manera, la entrada de la batería a los dos minutos y medio le quita cierta intensidad, volviéndola un tanto genérica.

Algo sí que no se había escuchando en un trabajo de HammerFall es el sorpresivo track final, Second To None, que incluye teclados emulando clavicordios, rasgueos de guitarra a medio distorsionar que adornan el ritmo de la batería, una melodía nostálgica que da cuenta de que el álbum está por terminar, una sección instrumental intensa por el grueso de las guitarras… en fin, el corte peculiar de un “Built To Last” que cierra con mucha clase, variedad y buen gusto.

Si HammerFall rescató la escena a fines de los noventa, ahora se rescata a sí mismo y termina por reconquistar con una actitud refrendada en grandes canciones. Lo están haciendo muy tarde, pero lo están haciendo, con un trabajo que ofrece minutos prodigiosos de gloria powermetalera.

 

 

Sonata Arctica – The Ninth Hour

La expectación no es menor ante un nuevo trabajo de estudio de los finlandeses de Sonata Arctica, más aun si tomamos como referencia su hasta entonces último álbum “Pariah’s Child”, que revitalizó su discografía en el año 2014, incluso sin llegar a ser del agrado de toda su fanaticada.

Como un quinteto compuesto por Tony Kakko (voz), Elias Viljanen  (guitarra), Henrik Klingenberg (teclado), Pasi Kauppinen (bajo) y Tommy Portimo (batería), llega el momento de  “The Ninth Hour”, título que justamente llena el espacio número nueve de la línea de tiempo discográfica. Para empezar, algo que llama gratamente la atención, es la calidad en el arte de tapa o carátula. El desarrollo de esta sublime imagen, a cargo de Janne Pitkänen, sin duda entra en el podio de las mejores portadas entre los trabajos de Sonata Arctica, y lo más significativo, nos abre las puertas a los principales elementos que nos podemos encontrar una vez sumergidos en “The Ninth Hour”, el cual es producido y lanzado bajo el alero de Nuclear Blast.

El concepto que atraviesa a “The Ninth Hour” en sus letras está enfocado principalmente a las consecuencias que puede haber para la humanidad enceguecida por el ritmo actual de vida, como se sugiere en la portada, un mundo en que la naturaleza carece de la existencia humana u otro donde el hombre se hace parte de un equilibrio natural y armónico.  Si bien es un argumento fuertemente usado en el último tiempo por diferentes bandas, no deja de ser válido y necesario de desarrollar. Todo esto son pinceles y apreciaciones conceptuales que deberían tomar mayor fuerza con la composición y arreglos musicales.

Pero entremos de lleno a la revisión de los once cortes que trae este disco. El primer tema y uno de los singles de este trabajo es Closer to an Animal, en cuyo comienzo si bien parece existir todo lo necesario para quedar sorprendido, termina siendo una composición bastante tibia y plana en su desarrollo. Quizás con una interpretación vocal más intensa y jugada por parte de Kakko  hubiera logrado el equilibrio y atracción necesario para la canción que abre este trabajo. El peso a este tema se le puede atribuir a la letra, que se enmarca en cómo la codicia nos aleja de nuestra esencia natural o animal.

Otro de los adelantos previos al lanzamiento de “The Ninth Hour” fue Life, track que sube el grado de intensidad en todas sus líneas –sobre todo en la parte instrumental de los solos y coro–, nos acerca lentamente a lo que esperamos normalmente de Sonata Arctica. Hasta que llegamos a un golpe certero con Fairytale, que es una composición que logra el sonido y fórmula con la que esta agrupación encantó en un momento a su público. De corte melódico y mayor peso, Fairytale mantiene la expectación y sorpresa a medida que avanza. Un coro muy bien logrado es solo un excelente puente para lo que se viene. Excelentes cambios de ritmos, cortes y densidad en los solos. Realmente se puede considerar que Fairytale es un tema redondo, un gran momento de “The Ninth Hour”.

Que quede claro que no siempre se le pide velocidad a una banda para considerar una canción buena o mala, una composición puede tener intensidad y conmover siendo de perfil veloz o lenta, con peso o suave. Y es precisamente lo que Sonata Arctica nos trae con We Are What We Are. El elemento adicional, como el sonido de una flauta en su comienzo, genera una conexión especial y un ambiente ideal para hablar de nuestras raíces olvidadas. Acá la intensidad se hace latente en un sentido y bello coro.  La emocionalidad es la constante durante todo el tema, otro gran momento del disco.

El vuelco a la fuerza, con mayor velocidad y agregando elementos progresivos en el desarrollo de su composición llega con Till Death’s Done Us Apart. Acá el factor sorpresa se ocupa bastante en cambios drásticos de intensidad, tanto instrumentalmente como en la faceta interpretativa de la voz. Una atractiva composición que saca a lucir los ingredientes nuevos, para la fórmula final de este disco. No es una canción en la que se puedan apreciar todos sus colores y matices a la primera, por lo que se recomienda darle más de una vuelta. Resultará una atractiva composición.

Bajamos la velocidad y escuchamos a Among The Shooting Stars. El medio tiempo domina durante todo su desarrollo, pero lamentablemente volvemos a la falta de sorpresa. De cualquier forma, siempre es una fórmula efectiva cuando se trata de aludir a la nostalgia en este tipo de composiciones, representada en la imagen del característico lobo de Sonata Arctica.

Rise a Night es velocidad sin miramientos. Una receta conocida y necesaria si hablamos de unas de las bandas representativas del género. La faceta de los teclados de Klingenberg es fundamental, ya que es el bálsamo ante la velocidad en todas las líneas instrumentales. Rise a Night está bien lograda, si lo denominamos “el tema Power Metal”, que sí o sí debe estar en cada disco de los finlandeses.

En el camino experimental encontramos a Fly, Navigate, Communicate, canción que nos trae al paladar muchas sensaciones de cómo iniciamos esta revisión con Closer To An Animal, sólo que acá sí se logran pasajes más interesantes en cuanto a quiebres instrumentales, manejo de intensidad, pero sin brillar mucho en verdad.  En este camino, experimentando y buscando un sonido renovado sin abandonar su sello, rozan el Pop a momentos. Y lo siguiente, Candle Lawns, es una balada cautivante. Acá realmente la interpretación y letra logran conmover,  sobre todo en una narración que alude a como el tiempo va desvaneciendo momentos y situaciones en su pasar. Los matices emocionales están en una justa medida.

Uno los temas más llamativos a simple vista de “The Ninth Hour”, por su larga duración, es White Pearl, Black Oceans (Part II: By the Grace of the Ocean). La continuación de una gran composición, haciendo referencia a la original White Pearl, Black Oceans de “Reckoning Night” (2004) Sin lugar a dudas uno de los riesgos más grandes a la hora de desarrollar una obra extensa, es no caer en lo repetitivo o monótono, y lamentablemente esta segunda parte no estuvo a la altura de su predecesora. En un comienzo logra una atmósfera que cautiva pero que a medida que avanzan y avanzan los minutos se desvanece. No se puede negar la cantidad de arreglos y elementos presentes en esta canción, sobre todo a nivel sinfónico, pero esto no siempre es garantía de un buen resultado. El interés no era menor para ver como se resolvía esta gran historia, adentrada en el mar.

Llegamos al fin de “The Ninth Hour”  junto a On the Faultline (Closure To An Animal), una canción en cuya mayor parte sólo se aprecia la voz de Kakko acompañada del teclado de Klingenberg. Ideal para comenzar a despedir la experiencia entregada por la última placa de Sonata Arctica.

Podemos enmarcar este disco dentro de las obras donde la banda busca renovar su línea musical sin abandonar su sello y sonido característico, sin escatimar en riesgos con miras hacia el resultado final. Quizás confían en su fanaticada y por ende en una recepción incondicional. Personalmente siento que “The Ninth Hour”, pese a que no brilla, es un buen material que podría marcar un paso para un futuro disco que sí logre encantar como lo hizo alguna vez esta gran banda.

 

 

Hartmann – Shadows & Silhouettes

Tras una extensa, exitosa y bella gira junto a Avantasia, el multifacético Oliver Hartmann vuelve a estar en nuestro foco con esta nueva placa llamada “Shadows & Silhouettes”, quinto disco solista del alemán, cuya tendencia en esta faceta siempre ha sido sorprender mostrando un sonido particular y personal, sacándonos de los márgenes sonoros en los que por naturaleza esperaríamos escuchar, tanto como vocalista o guitarrista, lo cual no es, ni ha sido para nada algo malo ni mucho menos decepcionante.

En “Shadows & Silhouettes”, Hartmann cuenta en su cuerpo instrumental con  Markus Kullmann en batería, en bajo Armin Donderer, el bosnio Jimmy Kresic en teclado y Mario Reck en guitarra. La voz principal, además de su rol como guitarrista, por supuesto está a cargo del señor Oliver Hartmann.  La producción musical estuvo en manos de un especialista, nada menos que Sascha Paeth.

El disco cuenta con un diseño de carátula muy bien logrado en base al título elegido. En un tablero de ajedrez sólo se aprecia la pieza de un caballo, cuya silueta es simplificada para la dinámica del juego, pero si proyectamos su sombra, ésta se refleja en todo su esplendor corporal. Muy sugerente para lo que nos podemos encontrar musicalmente.

En sus cuatro trabajos anteriores como solista, Hartmann quiso desarrollar un sonido más íntimo en sus composiciones, tanto en lo instrumental como en sus letras. No era tarea fácil salir de un sonido tan identificado en el Power Metal sin perder su esencia. “Shadows & Silhouettes”  viene a mostrar este sonido y lado más íntimo, definido en un Rock melódico de tremenda calidad, mostrando elegancia, prestancia y una madurez musical para disfrutar. El Rock llevado a tres ejes es lo que encontraremos en este disco: alegre, nostálgico e intenso, y también nos llevará por sonidos netamente acústicos.

Shadow In My Eyes es una canción a lo más escuela de Kansas, en donde la calidad interpretativa de Hartmann y los sutiles arreglos en teclado embellecen la composición. En la misma línea acústica tenemos a The Letting Go y Still The Same. Con la presencia de un sonido Folk elegante y alegre, cierra esta performance acústica When Your Mama Was A Hippie.

La nostalgia se hace sentir fuerte en “Shadows & Silhouettes”  junto a canciones como Glow y Jaded Heart, que realmente estremecen. Este último es un tema que va progresando en su intensidad, y la cantidad de elementos instrumentales se funden en un coro genial. Esta estructura para llevar las emociones de menos a más lo hace uno de los temas más atractivos del disco. El solo de guitarra es preciso y perfecto para lo que transmite un corazón cuando ya está fatigado.

Otro momento íntimo llega con el corte finaliza el disco, Last Goodbye. Acá predomina un camino armado por el teclado. La voz de Hartmann desenvuelve todos los colores que se hacen presente en una despedida, siempre cargado al tono nostálgico que por naturaleza tienen estos momentos y situaciones. Esta canción cuenta, a parecer personal con el mejor solo de guitarra.

El comienzo del disco, es contrario a los momentos revisados hasta aquí. Un Rock melódico y alegre da inicio a “Shadows & Silhouettes”: Irresistible da rienda suelta a una calidad vocal a la cual nos tiene acostumbrado Hartmann, ya a estas alturas en todas sus facetas.

Con dinamismo y magnetismo el Rock sigue sonando en High On You, que con una línea de composición motivadora y de simples arreglos toma de la mano a Amazing, otros de los temas al cual se le puede atribuir unos de los momentos más altos del disco. En Amazing se conjugan los tres ejes o principales elementos mencionados en el inicio: cuenta con un coro alegre, sus estrofas navegan por la nostalgia pero sin abandonar la intensidad. Una gran pieza de Rock, como I Would Murder For You, donde la intensidad se hace aun mayor y Hartmann da rienda suelta a la rapidez, lógicamente dentro de los márgenes definidos en esta revisión.

Cerraremos la revisión del camino de las doce canciones que trae “Shadows & Silhouettes” con Too Good To Be True, ya que es una composición que está potenciada por un overdrive en guitarra. No muchos se atreven a caminar por este sonido que a momentos suena muy limpio, y en otros otorga la suciedad justa para dejar expuestas debilidades o precisiones de los guitarristas. En este caso son sólo precisiones para acompañar con fraseos a cada final cantado por Hartmann.

La versatilidad presente en “Shadows & Silhouettes” sólo nos habla de la calidad, madurez y las ganas de querer compartir con todos, la tremenda experiencia que a través de los años Oliver Hartmann ha podido reunir. La forma de disfrutar la música en sus diferentes facetas e intensidades, se logra percibir de una manera natural, tanto en su sonido e interpretación.