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Por muy repetido que suene, siento como una obligación comenzar este review resaltando un hecho que ocurre cada vez que una banda con una trayectoria como la de estos brasileños hace noticia con el lanzamiento de una nueva producción discográfica. Resurgiendo luego de la división de la banda con el excelente Rebirth, para luego entregar uno de los mejores discos del género en el año 2004, con Temple of Shadows, la nueva formación de Angra ha logrado situarse entre aquellas bandas que generan un importante nivel de expectación entre los seguidores del estilo, en todas partes del mundo, al anunciar la salida de una nueva placa.

Poco a poco fueron saliendo a la luz a través de la red nuevos detalles sobre la placa que aumentaron la mencionada expectación, y en el caso de este Aurora Consurgens uno de los que más llamó la atención en su momento fue el hecho de que la temática lírica del mismo se basaría en ciertos problemas de índole psicológica que afectan al ser humano; no es que el tema en sí sea novedoso (de hecho tiene que ser uno de los tópicos más recurrentes entre los artistas de la actualidad), pero resultó extraño que una banda que se caracteriza por un sonido más bien alegre dedicara un álbum a este tipo de situaciones; la pregunta natural era, entonces, ¿Podrá Angra desarrollar una obra lírica y musicalmente coherente con la mencionada idea? ¿De hacerlo, afectarán la identidad musical de la banda? Esa será una de las cuestiones que intentaremos desarrollar en esta ocasión.

El nombre del disco fue tomado de un libro escrito por el filósofo escolástico de la Edad Media, Santo Tomás de Aquino. Dicha obra fue utilizada en aquella época para analizar los sueños para, por medio de este estudio, descubrir tratamientos para enfermedades psicológicas, por las relaciones entre ellos. Contrario a lo que se puede pensar, las letras no se refieren a las condiciones mentales de personajes medievales, sino a personajes indeterminados. El artwork del disco fue diseñado por la artista portuguesa Isabel de Amorim, conocida, entre otras obras, por algunas portadas anteriores de Angra.

Momentos después de insertar el disco en el reproductor y presionar play, algunos segundos de música nativa brasileña, pasan a mezclarse con un potente riff de medio tiempo en esa mixtura a la que las bandas de aquella parte del mundo nos tienen acostumbrados (con la que es imposible no recordar algún pasaje del Roots de Sepultura). The Course of Nature nos da la bienvenida a este LP con un ritmo ciertamente más pausado a lo que suelen hacerlo las bandas del género, ganando fuerza y una atmósfera que le da un toque especial al inicio del trabajo. Un coro pegajoso de aquellos a los que la banda nos tiene acostumbrados es seguido por una sección instrumental donde la calidad del desempeño como instrumentistas de Loureiro y Bittencourt, a estas alturas, no debería sorprender a nadie… mención especial al trabajo de doble bombo de Aquiles Priester, complementado por el bajo de Felipe Andreoli. Interesante manera de comenzar el disco, y de presentarlo en sociedad además; recordemos que este es el corte que la banda eligió para lanzarlo como single y grabar un video.

La velocidad que tanto buscan los cultores y fanáticos de este género llega con el segundo tema, The Voice Commanding You. En el comienzo del track se alternan solos de guitarras, separadas y en armonía, con algunos juegos de batería que recuerdan algunas canciones de los discos anteriores de la banda.

Como su nombre lo indica, la letra de esta canción habla sobre un sujeto que tiene una personalidad doble, y en relación con lo mismo hay que resaltar un recurso muy ingenioso utilizado por Rafael Bittencourt, el compositor de la misma: luego de describir en la primera estrofa, el puente y el coro la triste situación que aqueja al sujeto comandado por su voz interna, la voz de Edu Falaschi entona con una melodía más calmada una estrofa que se puede interpretar como la tranquilidad de la que disfruta el mencionado sujeto en sus sueños, para luego volver al puente. Si bien el cambio no es tan marcado, lo que le quita notoriedad, haría a este The Voice… una obra sobresaliente, de no ser por dos detalles. El primero es que cuando estás en pleno cabeceo a la mitad del solo, el tema se detiene abruptamente para dar paso a un coro polifónico que corta la inspiración de raíz, para luego continuar casi inmediatamente con el estribillo… el tema pierde más de lo que gana…

El segundo defecto del tema merece un apartado especial, porque desgraciadamente afectará al resto del disco; seguramente con el objetivo de hacer un poco más pesada la música, dada la naturaleza del tema en común que tienen las canciones, Edu canta en este disco por lo menos una octava más grave de lo que lo había hecho en los anteriores discos de la banda y, por lo menos a mi gusto, ni siquiera no le acomoda, sino que llega a ser incluso desagradable, sobre todo en este tema… cuestión de gustos.

Ego Painted Gray, el tercer corte de esta producción, ayuda a derribar un cliché que es común dentro de los metaleros. Con un ritmo cansino (que de ninguna manera puede ser entendido como un respiro a la mitad del disco), guitarras pesadas, la dosis justa de teclados y una letra bastante descriptiva, la banda demuestra que no es necesario ser My Dying Bride para crear una atmósfera de tristeza, que alcanza su mayor expresión en un estribillo que seguramente será coreado con fuerza por sus audiencias alrededor del mundo. Para responder de antemano a las críticas por la firmeza de esta aseveración, podemos decir que no es que Angra logre llegar a lo que hizo Blind Guardian en el Nightfall in the Middle Earth, pero sorprenden gratamente, y responden saliendo hasta el momento, airosos de las preguntas planteadas al principio de este review. Muy buen tema.

El sufrimiento provocado por amor, quizá uno de los más comunes en la vida de los hombres, es la inspiración de la letra del siguiente track, un tema de un poco más de tres minutos que perfectamente podría haber sido una balada. Lleva por nombre Breaking Ties, y desde que lo escuché por primera vez imaginé que una versión acústica del mismo sería mejor que la presente en el disco… Sería interesante escucharla en la gira, pero teniendo el Fireworks no puede ser considerada por ningún motivo indispensable.

Otro comienzo pesado, y velocidad relampagueante nuevamente. Salvation: Suicide, a pesar de lo que su nombre puede hacer creer a primera vista, es una canción anti suicidio en la que el hablante lírico parece querer convencer a un tercero de no suicidarse (y parece que no lo logra… por lo menos eso sugieren los últimos versos). En este track se pueden escuchar algunas de las líneas de guitarra técnicamente más espectaculares de toda la placa; los barridos a la mitad del solo son ejecutados a la perfección y a una velocidad que dejaría lugar a suspicacias de no conocer de antemano la calidad de Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, que desde algún tiempo ya han demostrado estar un par de peldaños encima del común de parejas de guitarristas en el mundo del Power Metal… sin embargo, esta vez la duración del lead puede llegar a ser un poco molesta o aburrida para aquellos que prefieren un riff sólido, una canción más estructurada que la vorágine del Shredder empedernido… cuestión de gustos.

A continuación, otro tema rápido que nos demuestra como Angra es capaz de realizar esa difícil mezcla de agresividad y sentimiento como pocas bandas en la actualidad. Window to Nowhere, número seis en la lista, es otro de los Highlights del disco. De una rapidez envidiable en la ejecución de las guitarras rítmicas, estos brasileños demuestran su habilidad para desembocar en un pasaje lento sin que se escuche forzado, y entregándonos uno de los mejores solos del disco, se dan el lujo de hacerle un guiño a un conocido guitarrista (seguramente por eso es el lead que más me gusta de este trabajo…) Diez de Diez.

En So Near, So Far, Angra nos muestra por segunda vez esos ritmos brasileños a los que me referí al hablar sobre el opening track del Aurora, cambiando por un momento no solo la orientación musical del disco, sino también la lírica, entregando lo que por primera vez puede ser considerado con mas argumentos como un respiro en este disco (recién en el tema siete de diez) El solo incluso tiene partes de guitarra española, lo que le da matices agradables al oído. Esta canción puede ser criticada por cortar el hilo del disco, sin lugar a dudas… sin embargo, es interesante que sea Angra por donde se le mire, al igual que casi todo el disco…

Passing By, el siguiente tema, es la única composición del disco cuya autoría, tanto en la letra como en la música, pertenece a Andreoli, y es la que tiene más toques progresivos en todo el disco. Sobre una introducción de guitarras limpias, Falaschi relata los esfuerzos de un sociópata por evadir sus problemas alejándose del mundo, para luego dar paso a un riff denso, que crea una atmósfera diferente… que a diferencia de So Near… no suena a Angra, y desentona a pesar de tener una letra acorde con todo el disco (de hecho es una de las más inteligentes de todas). Passing By, al parecer, es un experimento que no dio resultados, y es de esperar que no se repita.

Terminado el ensayo progresivo, ocurre algo que debe hacerle pasado alguna vez a todo metalero que se precie: de la nada, cuando estabas perdiendo la concentración en la música, un riff te despierta, te hace fruncir el ceño de sorpresa, y te devuelve donde perteneces. Scream Your Heart Out (¡Que nombre! El que no lo haya hecho alguna vez en un concierto tiene un largo camino por recorrer), es a mi gusto otro de los puntos altos del disco; reúne todas las virtudes técnicas que se puedan mencionar de los demás tracks, un solo entretenido y de duración precisa, Edu no canta tan grave. La letra recuerda al Carry On por lo positiva, y lo único molesto que tiene es el “LIVE” con el que Falaschi termina una obra hasta que hasta ese momento rozaba la perfección.

Abandoned Fate, la única balada del disco, ha sido elegida por los brasileños para cerrar su producción. Completamente acústica, carece de ese coro lleno de fuerza que caracteriza a las baladas del estilo, y quizá por eso (o por su ubicación) es que pasa desapercibida, sin pena ni gloria.

La temática lírica del disco logró funcionar, y en lo musical no se alteró, salvo la excepción constituida por Passing By, el espíritu de un disco de Angra. No obstante, como dije al comenzar este review, el tema de las enfermedades mentales ha sido uno de los más recurrentes en el arte moderno, y por lo mismo es ya difícil sorprenderse con obras que utilicen este tópico como base; no es que las letras de la placa sean malas, ni mucho menos, sino que no se utilizaron muchos recursos (como el que mencioné en relación con The Voice Commanding You) para complementarlas. Además, podría haberse escrito líricas en base no solo al sufrimiento de los afectados por estas patologías, sino también a algunos otros efectos de las mismas: ¿Por qué no escribir acerca de los delirios de grandeza de algún personaje, o sobre sus fantasías?

Aurora Consurgens es un disco sólido, variado, con buenos momentos… pero la expectación que mencioné al principio, además de ser un halago para la banda, significa también un reto: los obliga a en cada disco buscar dar un paso más adelante, y esa responsabilidad parece haberle pasado la cuenta al grupo. Aunque las comparaciones son odiosas, y muchas veces injustas, no podemos ignorar que este disco no llega a la altura de sus dos predecesores inmediatos y, por lo mismo, a pesar de ser un buen trabajo, no será reconocido de la manera que se merece. Angra debió pagar uno de los tantos tributos al éxito esta vez… el de ser opacado por la sombra de su pasado.

dpanuncioEmotivo e incluso sobrecogedor resulta cuando en un concierto te encuentras en tu cara con la prueba palpable de que el rock y el metal son una pasión única, y para algunos, ajenos al movimiento, inentendible. Más aún cuando en el recinto te das cuenta que te rodean prácticamente 3 generaciones de rockeros que han crecido junto a la banda que nos aprestabamos a presenciar, más algunos niños que se consagraban dentro de una 4ta generación que también quiso decir presente!.

Un tímido cartel a las afueras de la Quinta Vergara daba la bienvenida al lugar en donde más tarde se presentarían Panzer y la leyenda viviente, Deep Purple. Algunos medios escritos de la zona que pude revisar durante la mañana del sábado, hablaban que, además de Panzer, estarían unos tales Mink de origen australiano, si mal no recuerdo, de hecho en el cartel aparecía su nombre. Mi llegada al concierto se produjo durante el primer o segundo tema de los nacionales, así que la verdad no se si habrán presentado antes de ellos, pero lo dudo. En todo caso, carece de importancia.

La cosa es que una vez dentro del recinto pude comprobar que una de las bandas con las cuales me inicié en esto del rock y el metal, aún logra mover masas como ninguna otra y despertar las más exacerbadas pasiones que uno pueda ser capaz de presenciar en directo. Además, que debe ser uno de los pocos grupos (talvés el único) con el cual tranquilamente podemos ver como metaleros y hippies comulgan sin mayores problemas en torno al infaltable olor y aroma de la de cinco hojas… ¡si parecía que se estaba quemando el bosque!… pero bueno, vamos a la música.

EL CABALLERO NEGRO CABALGA NUEVAMENTE

Lo de Panzer es algo que francamente no entiendo. Es innegable que como banda tienen una historia detrás y fueron importantes en términos generales para el desarrollo del género en nuestro país, por supuesto que hablamos dentro del marco del heavy/rock. A pesar de esto, en muchos foros de webzines siempre veo como no son muy bien tratados, calificándolos de fomes, aburridos, repetitivos y repetidos. Y porque digo que no lo entiendo… porque el sábado lo que yo ví, es como Juanzer y Cía. con tan solo 2 temas ya tenían a la Quinta en el bolsillo, coreando y cabeceando cada uno de sus temas.

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La «sed de rock» parece que rompió con los prejuicios que acostumbro a leer en torno a la banda y la verdad es que su presentación fue sólida, hay que decirlo. En cuanto al sonido, obviamente no fue el mismo que más tarde pudimos disfrutar con Deep Purple, pero en todo caso sonaron más que bien, aunque por momentos se saturaba un poco, lo que no importó a medida que se sucedían sus temas más clásicos como Caballero Negro y Rock & Roll Addiction, el que junto a Alerta Roja fueron los más coreados por el público asistente. Además, se dieron el tiempo de presentar un tema de su próximo trabajo, que si logré entender bien, se llama Heavy Foxy, dedicado a las «cosas bellas del metal», como fuera presentado por Juanzer. Recordemos que Panzer no edita un trabajo de estudio desde En El Nombre De…, el cual fue lanzado hace ya 10 años.

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La verdad es que aparte de Khano y Juanzer, desconozco el nombre de los otros integrantes de la banda, pero de todas formas quería destacar la labor del vocalista, el cual me sorprendió por la potencia mostrada sobre el escenario, buena entonación, fuerza y agudos muy bien logrados.

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Panzer se subió al escenario de la Quinta Vergara para abrir los fuegos y pre-calentar el ambiente para lo que se venía y lo lograron a cabalidad. Notable presentación de los nacionales, que, repetidos o no, gustaron y no decepcionaron.

Pero los miles de asistentes que estabamos apostados en la Quinta (más de 13.000), no fuimos precisamente a ver a Panzer…

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HUMO SOBRE LA QUINTA… FUEGO EN EL ESCENARIO

Si mi no noción del tiempo es correcta, no debe haber pasado más de 30 minutos entre que Panzer dejara el escenario, se apagaran las luces y se subiera a la Quinta Vergara uno de los bastiones de la veta más dura del rock. La ansiedad se palpaba entre los asistentes al concierto y en las caras de algunos aún había un dejo de incredulidad, como si todavía estuvieran tratando de digerir que iban a ver en directo a la banda con la cual crecieron. Una ténua luz púrpura sobre el escenario nos indica que tras bambalinas ya esta todo listo para que Deep Purple dicte, por ya cuarta vez en nuestro país, una verdadera cátedra de heavy/rock.

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Pictures of Home es el encargado de desatar la locura entre los asistentes, tercer tema de su mítica placa Machine Head. La banda como es costumbre se veía muy afiatada y relajada. Don Airey en poco tiempo se convirtió en un digno sustituto para ocupar la plaza dejada por Lord y lo hace a lo grande, además que no es un simple reemplazante, Airey tiene una trayectoria bastante importante, ha tocado con diversas agrupaciones de distinto calibre, siendo las más reconocidas, Rainbow y Ozzy Osbourne. Gillan se paseaba por el escenario como lo debe hacer en el living de su casa, mientras Morse, de apariencia siempre concentrada, hacía lo suyo en las 6 cuerdas. Pictures of Home, tiene el aderezo de ser uno de los pocos temas (sino el único) de Deep Purple, en donde se deja espacio para un muy corto solo de Glover en el bajo, el cual ejecuta con mucha precisión, aunque no tal cual como fue registrado en estudio.

La banda arremete sin siquiera dejar espacio para el aplauso con Things I Never Said, un tema que fue lanzado como bonus track (en Japón) junto a su última placa, Rapture of the Deep (no Rupture, como han escrito todos los medios). Como era de esperarse y tal cual se podía percibir en los rostros, el tema no era muy conocido por nadie, pero eso no fue excusa para no seguir saltando y gritando al ritmo del tema.

dp01Con el siguiente corte comenzó mi delirio personal. Por fin escuchaba en su totalidad (en vivo) Into The Fire, un ¡TEMAZO! que aparece originalmente en su clásico álbum In Rock. En una anterior visita solo habían hecho un amague tocando un par de trozos del tema, pero esta vez lo tocaron completo. Muchos a esta altura ya se preguntaran por el desempeño de Gillan… pero lo dejaremos para más adelante.

Strange Kind of Woman continuó con la efervescencia de la situación. Se extrañó el clásico juego entre Gillan y la guitarra, pero de todas formas el público agradeció tamaño clásico, tema que no viene en ningún disco, pero que se hizo famoso gracias a su inclusión en su insuperable registro en vivo de 1972, Made In Japan, el cual hace muy poco reprodujera por completo, Dream Theater, incluso en las mismas ciudades en las cuales fue originalmente grabado.

Luego de este clásico, Deep Purple presentó el tema título de su última placa, Rapture of the Deep, tema que posee un exquisito aire árabe en las guitarras y teclado. Debo reconocer, y siendo fanático de los púrpura, que para mí su último GRAN disco es Perfect Strangers, luego vinieron placas muy buenas (Slaves & Masters – The Battle Rages On), otras solo buenas (The House of The Blue Light – Purpendicular) y otras derechamente olvidables (Abandon – Bananas), y su último trabajo Rapture of the Deep, si bien cuando lo escuché por primera vez no me prendió mucho, fue en su anterior concierto en Chile que al escuchar los temas en vivo enganché con el disco, le presté mayor atención y por lo menos ya salió de mi categoría de olvidable y actualmente se sitúa entre los buenos discos que los Purple nos han entregado estas últimas décadas.

A continuación Fireball, un tema que, si nos sitúamos en 1971, año en que vio la luz, podríamos decir que se trata de un muy primitivo Heavy Metal, es muy rápido para aquella época. Recuerdo que la primera vez que lo escuche fue viendo un VHS que en ese entonces conocía como Scandinavian Nights y que luego sería reeditado como Machine Head Live en DVD. Me sorprendió ver (en ese video) que antes de comenzar el tema, los roadies de Paice agregaban otro bombo a la batería, me imagino que en aquellos días no existían los pedales dobles. Ahora, al parecer Paice lo esta ocupando para tocar este tema o no sé, pero la cosa es que sonó impecable, dejando los ánimos por la nubes para así continuar con Wrong Man, de su último trabajo, un tema a medio tiempo que apaciguó un poco a la multitud, bajando la intensidad y logrando que el público se concentrará para oír con la atención debida lo que Steve Morse presentaría en la parte de lucimiento personal, con un solo que duró alrededor de 10 minutos, el cual incluye cortos paseos por reconocidos temas de otras bandas.

dpmorseEs así como Morse pasaba de un pulcro solo a mostrar una gama de canciones que, por mucho que solo fueran extractos, hicieron las delicias de los oyentes. Entre los temas que Morse, acompañado por Paice y Glover nos regalaron, estuvieron Heartbreaker de Led Zeppelin, Thunderstruck de Ac/Dc (solo el punteo inicial), Sweet Child O’ Mine de Guns ‘n’ Roses y Sweet Home Alabama de Lynyrd Skynyrd, entre otras. Luego continúa con Well Dressed Guitar, que se trata de un tema muy sinfónico, pero en el cual es acompañado por la totalidad de la banda, incluso por Gillan y su pandero, el que más que nada ocupa solo para entretenerse, mientas los demás hacen lo suyo.

A continuación otra clásico. Bastaron unas cuantas notas de parte de Airey, para que el olor a pasto comenzará nuevamente y con mayor intensidad a rondar por la nariz de todos.

Lazy fue coreado hasta el cansancio por los presentes y Gillan se ganó merecidos aplausos por su trabajo con la armónica, siendo ovacionado al momento en que comenzaba a tocarla. Y ya que hablamos de Gillan, me voy a detener ahora en este punto, para que hablemos un poco acerca de él.

Ian es un hombre de 61 años, que ha hecho todo y mucho más de lo que a muchos les gustaría hacer (musicalmente hablando) y que, claro esta, ya no posee la voz de antaño y esos agudos y potentes gritos con los cuales inmortalizó versiones en vivo como la de Child In Time o el que por mucho tiempo estuvo en los records guiness como el grito más largo realizado en directo, con el cual cerraba Strange Kind of Woman en el Made In Japan. Sin embargo, y creo y espero no ser el único que ayer se sorprendió por como interpretó cada uno de los temas que tocaron. Si bien al comienzo se notó que le costaba llegar a tonos más altos y que algunas partes las suplía simplemente cantándolas y no gritándolas, a medida que avanzaba el concierto, en vez de agotarse la voz de Gillan fue In Crescendo, sorprendiendo en variadas ocasiones con muy potentes y fuertes gritos, no como antes claro, pero si lo suficiente como para transformarse en una fiel representación «versión 2006» de temas que necesitan de esos agudos. En lo personal, quede extremadamente conforme con el desempeño de Gillan, cantó demasiado bien como para llevar una vida rockeando y entregándose a la música, e insisto, creo no haber sido el único que lo notó.

A continuacón y después del alboroto generalizado tras haber escuchado Lazy, vino un momento de calma de la mano de When A Blind Man Cries, una balada que posee un feeling único en vivo, logrando apaciguar a todo el «monstruo» que esta vez se vistió de negro para ver a los púrpura. La calma lograda por este tema es aprovechada por Airey para comenzar con su solo en el teclado, paseándose por el rock, el jazz, la música clásica e incluso, regalándonos Gracias a la Vida de Violeta Parra, que sin duda se transformó en un momento único e irrepetible; fue una ovación inmediata para un detalle impagable.

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Luego de aquel momento prosiguió con su solo y los sonidos que ahora sacaba de su teclado no permitían concluir otra cosa que no fuera el comienzo de Perfect Strangers, clásico de clásicos, un tema que para Deep Purple posee detalles en sus letras que derechamente son autobiográficos, ya que se trata del temá título del álbum que editaron tras la reunión de la MK II en 1984. De aquí en adelante todos fueron «sandías caladas», no sin antes presenciar un corto, pero sólido solo de Ian Paice.

Uno tras otro se sucedieron solo himnos que casi terminaron con derrumbar la Quinta. Space Truckin’, luego Highway Star y Smoke On The Water se encargaron de agotar hasta la última gota de sudor que a esa altura quedaba entre los que asistimos a este magno evento. Todos ellos fueron coreados a más no poder. La Quinta Vergara suena increíble, la verdad es que es primera vez que pisaba la Quinta y no sé si siempre será igual, pero hasta el público se escuchaba de forma «maravillosa». Según leí en periódicos locales, justamente la Quinta estrenaba con Deep Purple un nuevo sistema de audio, si eso es cierto, debo decir que ese nuevo sistema es simplemente una joya, ya que el sonido fue algo absolutamente fuera de lugar y creo decirlo con propiedad, ya que vi una parte del show desde el ala derecha de platea y la otra desde la izquierda, por lo que pude formarme una opinión más menos general del sonido; ojala que la gente que estuvo en galería haya tenido la misma impresión.

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Finalizada esta tripleta de oro, Deep Purple se retira del escenario, para luego volver y entregarnos otros dos temas. El primero de ellos se trató del tema que hizo que Deep Purple lograra reconocimiento en toda Inglaterra y en distintas partes del mundo, Hush, un cover de Joe South, incluído en su primer disco de 1968. El siguiente y para cerrar comenzó con un solo de Glover, el cual debo decir que también me sorprendió por su desdempeño, que si bien siempre ha sido parejo es (por lo menos desde mi punto de vista) el integrante de la banda que menos brilla, técnicamente, de todos los que han formado parte de la familia púrpura. Bastó solo un par de notas para que todos comenzaramos a corear el riff de Black Night, single que fue editado en la época de In Rock, con el cual alcanzaron el puesto número 2 de las listas británicas de aquellos años. Fue un cierre magistral para una presentación impecable.

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De esta forma concluyó la 4a presentación en Chile (la segunda en un año), de una de las piedras angulares en las cuales se soporta el peso del estilo que nos reúne. En lo personal era la 3a vez que los veía, sin embargo, la magia que proyectan estos cinco tipos sobre el escenario, logra cautivar a cualquiera, como si se tratara de la primera vez que se los esta viendo. Además, como se trata de una banda con raíces en los setenta, acostumbrada a improvisar sobre el escenario, cada presentación incluye pequeños detalles que terminan siendo grandes sopresas, favoreciendo un show dinámico y entretenido por sobre demostrar que son capaces de tocar al pie de la letra lo que plasman en sus discos. Para bandas de la grandeza de estas, eso es un tema superado. ¡GRANDE DEEP PURPLE!.

Setlist:

01. Pictures Of Home
02. Things I Never Said
03. Into The Fire
04. Strange Kind Of Woman
05. Rapture Of The Deep
06. Fireball
07. Wrong Man
08. Steve Morse guitar solo
09. Well Dressed Guitar
10. Lazy
11. When A Blind Man Cries
12. Don Airey solo
13. Perfect Strangers
14. Space Truckin’
15. Highway Star
16. Smoke On The Water
Encore:
17. Hush
18. Black Night

Es sabido que para el metal en general, abrirse espacios, generarse oportunidades, lograr metas, es sumamente difícil. Es un estilo que no cuenta con difusión, que no es masivo, que no “vende”, no es una fábrica de pseudotalentos poperos salidos de realities. Hay innumerables ejemplos de bandas que siendo talentosas, han quedado en el camino por lo mismo. Por eso lo de Alto Voltaje llena tanto y llega tanto, porque han sido años de esfuerzo y de sacrificio para llegar a este momento.

Además porque el marco era excelente para una banda de heavy metal nacional. La Sala SCD del Plaza Vespucio ofrece todo lo que cualquier músico de cualquier estilo merece: un buen escenario, un sonido acorde, respeto por los horarios y comodidad para la banda y para el público. Por lo que todos los ingredientes estaban listos para una grata velada.

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Lo que nunca imaginamos fue el nivel al que tal velada podía llegar, desde el principio con Triburbana, una banda a la cual personalmente desconocía, pero que me sorprendió de principio a fin. Con una interesante propuesta, que mezcla los sonidos más crudos del rock con una dosis de folklore, elementos amalgamados de manera exquisita, que sumado a las excelente letras y a una sobria pero potente puesta en escena, hicieron de la media hora de esta banda algo digno de destacar. Se notan los años de circo, con teloneo a la La Renga incluido. Un muy buen aperitivo.

Pero las casi 200 personas que repletaron la sala SCD del Plaza Vespucio estaban reunidas por una razón especial. El nacimiento de lo que la banda llamó “su nuevo hijo”, llamado “Historia de mi vida hasta mi muerte” y Alto Voltaje no defraudó, presentó un show que bordeó la perfección. Que desbordó emoción desde la previa, cuando comenzaron a repasarse imágenes de archivo de la banda, con tocatas antiguas y entrevistas hechas a los músicos. De un modo muy original, la banda habló desde el camarín y fueron ellos mismos los que dieron el vamos al espectáculo, que comenzó con Nacimiento, a modo de intro, para seguir con la poderosa Historia.

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La banda se notó en todo momento afiatada, con un Víctor que sin ser un virtuoso vocal, derrocha sentimiento en cada nota que canta. Además se nota que los temas para él tienen una connotación súper especial, lo que hace que el sentimiento que entrega se traspase a quienes estamos presenciando el show. Holocausto y El Chacal, fueron las que siguieron un show que no bajó en intensidad.

En este instante llega el primero de los grandes momentos de la velada. Con Rock y Burdel, con video clip incluido, levantó el ánimo del agente, mucho rock and roll, mezclado con el heavy metal que Alto Voltaje realiza.

La Ciudad y El Desaparecido, con imágenes alusivas a la dictadura militar, muy acorde a la letra del tema, siguieron con el show. Dos detalles a destacar tanto del show como de Alto Voltaje. El primero, fue el excelente uso que le dieron a los medios audiovisuales que disponían, harta imagen alusiva, muy buen juego de luces y mejor sonido. Lo otro, la puesta en escena, la entrega de la banda arriba del escenario, cada tema era muy bien actuado, íntimo cuando era necesario, poderoso por momentos. El show fue continuamente in crescendo, en ningún momento bajó el nivel.

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Lo anterior es refrendado con un par de momentos realmente notables en el show, quizás el mayor fue la preciosa Con Un Cigarro y un Café, donde un violín y un contrabajo fueron los acompañantes musicales de la guitarra clásica y un televisor, una mesa, un cigarro y un café los ingredientes visuales y un espectacular Víctor se transformó en su padre para recrear un momento maravilloso.

Con la excepcional Agonía y El Fin del Dolor, fueron los actos finales de una obra notable. Alto Voltaje ha ganado mucho con el paso de los años, en sonido, en madurez, en ejecución y en puesta en escena. Y el pasado 25 de noviembre todo aquello se conjugó para darnos un espectáculo de categoría, que mezcló fuerza con sentimiento, intensidad con intimidad, un show de nivel, un concierto para disfrutar… con un cigarro y un café.

Cuando una banda del porte y la importancia de Blind Guardian, lanza una nueva producción, toda clase de conjeturas y análisis se hacen con respecto a su nueva propuesta musical. Debo reconocer que en primera instancia, y como fanático acérrimo de la época dorada de los bardos, me equivoqué con el análisis de este disco, que de por sí es dificil de digerir y que más encima, alimentado por esa infinita sed de mas «Imaginations from the Other Side» o «Follow the Blind», hizo que juzgáramos a priori a este disco como fome, o simplemente “más de lo mismo” y aunque algo de verdad hay en aquellas palabras, una vez que se analiza el disco con el debido cuidado, nos encontramos con un mundo que resulta interesante de descubrir.

Para nadie es un secreto que el sempiterno baterista de los bardos: Thomen Stauch, dejó la banda por diferencias irreconciliables en su percepción del sentido y el destino musical, que la banda había tomado y debía tomar, y eso es claro al oír los proyectos de Stauch fuera de la banda. Por lo tanto, nadie podría de verdad haber esperado un disco de Blind Guardian con el sonido clásico de Imaginations o incluso mas atrás aún en el tiempo.

Este A Twist in the Myth es un disco bastante menos “espeso” o “pomposo” que su predecesor, mas bien algo más básico si se le quiere llamar así, sin que eso signifique que volvamos a los maravillosos momentos de Follow the Blind. Con respecto a si es mejor compositivamente hablando que A Night at the Opera, eso siempre es discutible, pero desde mi perspectiva, este nuevo disco no es mejor que su antecesor.  Es prácticamente un A Night at the Opera parte dos, solo que como decíamos antes: menos majestuoso, donde los Punishment Divine o los Soulforged ya no tienen cabida, pero que sigue una línea de composición que no hace mas que ratificarnos que el camino de Guardian definitivamente cambió. Es el mismo Hansi Kursch quien ha dicho en reiteradas ocasiones que ni aunque el mismo lo quisiera, podría componer otro Imaginations, yo personalmente no lo creo tan así, y la muestra viva de aquello es el mencionado Thomen y sus proyectos personales, pero eso es harina de otro costal.

El disco abre con THIS WILL NEVER END, que tiene un comienzo de esos que hace tiempo que no nos emocionaban tanto en un disco de Blind Guardian, mas aun cuando se trata del primer track y las expectativas del oyente en este instante siempre son altísimas. La evolución de la canción y el coro son sencillamente de lujo, y esas armonías tan comunes en Guardian y llenas de emoción nos acercan a su época dorada aunque sea por unos instantes. Ya con OTHERLAND comenzamos a sorprendernos con este disco, por algunos pasajes recuerda a Nightfall; ya que es un tema en si muy complejo, multifacético, que aprovecha el destacado sonido del disco para llenarse de matices. Es un tema completamente alejado del opening en términos de toda su estructura, y ante el cual no se tienen puntos medios, o entra en tu mente de inmediato o lo odias.

TURN THE PAGE es el tercer tema del disco, y en esta ocasión la cercanía con A Night es más que evidente; pero no nos equivoquemos, no es que busquemos a través de este analisis “empatar” cada tema del disco con una época determinada de la vida del grupo, pero a mi por lo menos me da la impresión que el camino que desean seguir no esta del todo claro, a un nivel mas macro se puede diferenciar a primera vista cuales son los elementos que marcan la pauta y cuales son los que no volverán, pero cuando lo escuchamos mas en detalle, nos queda claro que el nexo con el pasado no esta tan roto como el mismo Kursch nos quisiera hacer entender; Este tema es muy distinto a los dos anteriores, un coro muy clásico, muy Blind Guardian, pero cargado con esa pomposidad manifiesta de A Night at the Opera; un tema que podríamos catalogar mas coloquialmente como “feliz”.

FLY es un tema que ya habíamos tenido la posibilidad de oír en el lanzamiento hace un tiempo ya, del EP promocional de este disco, y que encaja con la propuesta general de esta producción, la canción es bastante rockera y las guitarras toman el protagonismo de la canción a cada momento, siendo precisamente estos pasajes donde la canción alcanza sus puntos máximos. De lo mejor del disco. El disco sigue con CARRY THE BLESSED HOME, la que viene siendo la lógica pausa en la mitad del disco, es un tema mas bien aletargado que solo cuenta como valor agregado con esa enorme potencia en la voz de Hansi, pero que sin él, el disco no perdería absolutamente nada. Uno de los puntos más intrascendentes del disco.

Con ANOTHER STRANGER ME, el disco vuelve a subir en calidad e intensidad, con un estilo mas parecido al de FLY, mas enfocados en el riff y con esos coros tan propios de los germanos. Es un estilo de canción que hubiésemos esperado que se repitiera un poco mas, pero que al ver su video promocional nos hace entender muchas cosas sobre este “nuevo” Blind Guardian, los bardos tocando completamente vestidos de etiqueta; como indica el nombre del disco, estamos ante un giro  en el desarrollo de este mito, donde la zapatilla y el cuero al parecer están cada vez mas en el pasado. En este sentido Kursch y cía parecen tener suficientemente claro que lo que ellos quieren para el desarrollo de su música no necesariamente será lo que los fans esperarían, o sea son plenamente consecuentes con su propio estilo y visión de la música, no me imagino a Hansi estrujando su cerebro en pos de componer algo que no sea lo que le nace pero que seria lo suficientemente “old” como para reconquistar a los admiradores de Batallions of Fear. Guardian es Guardian y eso no solo hay que entenderlo por obvio que parezca si no que también hay que respetarlo.  Todos sabemos que propuestas musicales hay en el mercado para suplir esa hambre de sonidos más antiguos, por lo que la decisión de aceptar o no este nuevo giro sigue estando en cada uno de nosotros.

STRAIGHT THROUGH THE MIRROR es un tema clásico de Blind Guardian, entendiendo clásico como pleno de elementos representativos y característicos de los bardos: es decir, un coro exquisito y unos riff que se escapan a ratos para erizar los pelos, a veces a medida que se va escuchando el disco, uno va deseando que estas guitarras tomen esas libertades mas seguido, pues cada vez que se “toman” una canción, lo hacen para engrandecer cada tema y el disco como promedio. En lo que respecta a LIONHEART, es otro tema cien por ciento sonido A Night, un tema mas bien intrincado, que no posee demasiados elementos dignos de destacar, aunque eso siempre esta sujeto a la propia percepción de cada uno, muy probable es que aquellos que disfrutan de la complejidad en los temas o son mas amigos de los sonidos un poco mas “prog” prefieran este corte a ANOTHER STRANGER ME, por ejemplo, pero a mi por lo menos me suena un poco fuera de este disco.

¿Que podemos decir de SKALDS AND SHADOWS?, Recuerdo que la primera vez que lo escuché en el EP, pensé que estábamos en presencia de un nuevo Nightfall, el olorcito a tierra media y a mundo “tolkieniano” se hace tan evidente en este tema que emociona. Un tema de esos para cantar en vivo con toda la multitud, al más puro estilo de THE BARDS SONG. THE EDGE por su parte, es un gran tema, pero que creo que se vio afectado por la producción del disco, que si bien me parece mas bien destacada y que logra un gran sonido para el disco, con este tema se equivoca pues suena algo “apagado” u “opaco”. El final del disco cae con THE NEW ORDER, que poco o nada tiene que ver con otros endings de gran nivel como AND THEN THERE WAS SILENCE o cualquier otro de una producción anterior, me parece una lastima que este disco termine con una canción tan fome, mas bien bajita y de regular nivel, y que hace que echemos de menos algún final mas a la altura de un disco que tiene momentos tremendos.

Entonces, y como conclusión definitiva podemos señalar que este disco es la continuación natural de A Night at the Opera, aunque con menos complejidad, que a ratos coquetea con sonidos del pasado pero sin asumirlos por completo como parte de la nueva composición y que Blind Guardian nos demuestra una vez mas que guste a quien le guste, tienen un estilo propio y siempre siguen sus propias convicciones al momento de componer. Un disco que desde luego vale la pena escuchar y sobre el que no me cabe duda cada fan tendrá una opinión muy distinta y personal, debe ser esa magia tan particular de los bardos que hace que en cada uno de nosotros pasen diferentes cosas.  En lo que a mí respecta, creo que es un disco para disfrutar plácidamente, pero donde el puño en alto y la piel de pollo quedan reservados para otros exponentes del mismo estilo.

Debieron pasar la friolera de dieciocho años para que Queensrÿche decidiera hacer la segunda parte del que para muchos, entre los cuales me incluyo, es no sólo el mejor disco de la banda de Seattle, sino que el mejor disco de heavy metal de todos los tiempos. Decisión difícil la de Queensrÿche, dado que el nombre Operation Mindcrime tiene un peso específico difícil de igualar. Estamos hablando de un disco que marcó una banda, un estilo, que sentó precedentes de cómo hacer un disco de heavy metal no sólo elegante, no sólo poderoso, sino que además contara con una maravillosa historia, envolvente, que no te permitiese escuchar temas sueltos, sino que desde las primeras palabras de I Remember Now, no seas capaz de apretar Stop. Un disco difícilmente igualado, que además sirvió de base y de influencia para un montón de bandas, si no pregúntenle a Dream Theater.

Tengo la impresión de que era ahora o nunca. La carrera del quinteto liderado por Geoff Tate no soportaba otro paso en falso. Si bien la primera parte del Mindcrime fue la cima en la carrera de Queensrÿche en materia compositiva, posteriormente lanzaron dos muy buenos trabajos, el excelente Empire (1990) y el también destacado Promised Land (1994). Desde ahí, doce años atrás, la carrera de la banda se ha paseado por discos bastante mediocres, con el fantasma siempre de su obra cumbre sobre sus hombros, pasando por un hard rock muy suave hasta rozar el grunge, tan cotizado en la región que los vio nacer.

Por lo mismo esta segunda parte era una especie de redención. De retomar la inconclusa historia de hace 18 años y darle fin. Eso es riesgoso, porque podía darle otra palada más a la irregular carrera de Queensrÿche. Además, hay que tomar en cuenta de que en la formación de hoy no está uno de los pilares de la primera entrega, don Chris de Garmo, por lo que el escepticismo rodeó este disco desde que se anunció su nombre.

Sin embargo y en honor a la verdad, algo tiene la marca Mindcrime en Queensrÿche, que hace que desde el principio nos encontremos con algo distinto a lo que venía entregando la banda de la ciudad de los jets en los últimos años. Desde la empezada con Freiheit Overture, pasando por ese pequeño puente llamado Convict y rematando en uno de los mejores cortes que Queensrÿche ha hecho en su carrera. I’m American es un golpe que te deja al borde del knock out. Un tema simple, a la vena, muy en la onda de The Needle Lies de la parte uno, es una forma de empezar que devuelve la esperanza. Queensrÿche no se ha olvidado de hacer heavy metal. Que esas letras llenas de elegante ponzoña pueden ser acompañadas de riffs endemoniados, con un Geoff Tate que ya no llega a los agudos de antaño, pero que le ha dado a su voz una personalidad envidiable. Con una dupla de guitarras punzante, sobretodo en el solo, los de Seattle condensaron en menos de tres minutos el poder que no habían tenido en años. Un inicio impecable.

Y eso sigue, One Foot in Hell, nos devuelve a una banda elegante, de riffs enganchadores, de melodías pegajozas y de temas colocados de manera precisa. Se empieza a sentir la angustia de Nicki fuera de la cárcel, sin Mary y lleno de culpas, aún con el número del doctor X, pero con la idea de venganza que fraguó dieciocho años tras las rejas.

Hostage es la siguiente, un tema lleno de rabia, que manifiesta la continua crítica de la banda y sobretodo de Tate hacia el sistema y el gobierno estadounidense. Coincidentemente (sin creer en las coincidencias), ambos discos fueron escritos bajo gobiernos republicanos (Reagan, con un Bush padre casi proclamado el primero y Bush hijo el segundo), lo que da cuenta del descontento y de la manifestación del descontento y de cómo un disco puede hablar de otras cosas si perder la esencia del heavy metal. En eso Queensrÿche ha llevado la batuta. El metal pensante que ha profesado la banda se mantiene intacto. El tema es una velada crítica a todo el sistema judicial norteamericano, pero inmersa dentro de una gran historia. Historia que sigue con la impresionante The Hands, un tema que desborda cadencia y poder, con un coro maravilloso, que trae lo mejor de la banda a nuestros oídos. En eso Queensrÿche ha sido inteligente, puesto que los temas de esta segunda entrega son cortos, precisos, con riffs simples y fácilmente recordables.

Con Speed Of Light, nos retrotraemos un tanto a la época oscura de la banda, el tema suena mucho al Hear In The Now Frontier. Un tema un poco más débil musicalmente hablando, pero con un final que nos trae una protagonista que oníricamente se transforma en un ente omnipresente. La Hermana Mary, vuelve a sacar la voz, a machacar la cabeza del atribulado Nicki. Mary nuevamente está excelentemente representada por Pamela Moore, con una voz aún mejor que en los primeros tiempos.

Lo que viene después es una trilogía extraordinaria. Partiendo con Signs Say Go, nuevamente desbordante de poder, con un Tate rabioso, con una banda aceitada al máximo, con el inicio del momento más tenso del disco. Re-Arrange You sigue en la misma tónica, se percibe en el aire el encuentro próximo con el Doctor X. Nuevamente la banda adquiere peso, adquiere fuerza. Está claro, no es el Mindcrime I, eso es casi imposible, pero lo que nos está entregando Queensrÿche, vuelve a ser superlativo y eso es un respiro. La trilogía acaba con el que a mi parecer es el mejor tema del disco, no sólo por lo tenso, sino por el ingrediente adicional. En The Chase se produce el duelo por años esperado, con Nicki por fin enfrentando al Doctor X, representado magistralmente por ese pequeño gran monstruo de las cuerdas vocales llamado Ronnie James Dio. El dueto está logrado de una manera brillante, es golpe y golpe, el mejor momento en los últimos diez años de carrera (por decir lo menos) de Queensrÿche.

El problema de The Chase es que cuesta que la banda se mantenga arriba en el disco. Los temas posteriores, A Murderer? y sobretodo Circles, no tienen la fuerza ni la llama que había dejado The Chase, deben pasar dos temas y medio, para que la salvación de Nicki sea la salvación del momento. Pamela Moore o más bien dicho Mary, vuelve con su propia suite. If I Could Change It All, es el momento más emocionante de la placa. La desesperada voz de Tate (qué manera de darle cuerpo, de darle intención, qué manera de actuar cada tema este tipo…) da paso a la blusera voz de Moore, quien con una cantidad de matices impresionante para el corto tiempo de su participación, realmente logra conmover. Queensrÿche ha lanzado muy buenos temas lentos en su carrera. Cómo olvidar la maravilla hecha canción llamada Silent Lucidity (que le dio reconocimiento mundial y mucha plata a la banda) o The Mission o la hermosa Lady Jane, todas muestras de que cuando hay que poner feeling y calma, Queensrÿche lo hace de una manera brillante. El final del tema, muy coral, logra recordar a Suite Sister Mary, de la primera parte.

Sin pausa alguna, nuevamente la ira presente, en An International Confrontation, en donde Mary sigue atormentando a un ya atormentado Nicki. La historia comienza a centrarse en esta relación, en que el camino de Nicki debe ser seguirla. En eso llegamos a  A Junkies Blues, que pudo ser el final perfecto para el disco, incluso el final del tema tiene melodías sacadas de Anarchy X, pero se quedó en eso. Si el disco terminaba ahí, hubiésemos estado en presencia del disco del año, de un disco perfecto. Pero Queensrÿche alarga la placa, de manera un tanto innecesaria, con dos temas más. Si bien Fear City Slide, suena potente, se siente un poco alejada musicalmente del resto del disco, lo que se hace aún más patente en la floja All The Promises, que sin lugar a dudas no era la indicada para dejar el disco en alto, muy lenta, muy blusera, no funciona como cierre y deja un gustillo amargo, porque el disco tenía todos los ingredientes para puntuar perfecto.

No obstante lo anterior, podemos señalar que este segundo Operation:Mindcrime supera ampliamente las expectativas que uno pudo haberse cifrado. No es el mejor disco de Queensrÿche, eso es cierto, pero es el mejor disco que Queensrÿche pudo haber hecho hoy, es el mejor Tate desde el Empire y el disco posee momentos notables y otros sencillamente geniales. El quinteto de Seattle logra dar la vuelta precisa y enfilar nuevamente el rumbo hacia arriba. Quizás hoy la revolución ya no llama, pero ya no es necesario. Hubo que esperar mucho, pero la deuda ya está saldada.

Luego de vibrar con los clásicos de Iron Maiden interpretados por Transylvania, con la fuerza de Metallica en manos de Arkham, y con el virtuosismo indiscutido del maestro de las seis cuerdas, Alejandro Silva, el público que la tarde del 1 de noviembre repletaba el Estadio Víctor Jara pedía a gritos que comenzara el show que tanto esperaba.

Un par de minutos después de las 9 de la noche, se escuchó “Ladies and gentlemen, welcome to the freakshow!”, la intro del disco Hellfire Club y la banda salió al escenario con el tema Lavatory Love Machine, de la misma placa. La audiencia respondió eufórica y siguió así cuando tocaron la segunda canción, Sacrifice, de su último disco, Rocket Ride.

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Tobias Sammet, advirtiendo “I don’t speak Spanish” (frase que repetiría al menos unas 5 veces durante el show), presentó al público la siguiente canción del álbum Theater of Salvation, la que se trataba de una antigua ciudad… y de inmediato se escuchó el grito proveniente de la audiencia: ¡Babylon! .

Sin prestar mayor atención a algunos problemas con el micrófono de Sammet, que seguirían durante gran parte de la presentación, la banda ejecutó a continuación uno de sus clásicos, Vain Glory Opera, del disco del mismo nombre. Luego, el creador de Avantasia comenzó a relatar una historia acerca del desengaño amoroso que sufrió uno de los técnicos de su grupo y que inspiró la canción que tocarían a continuación, Fucking with Fire.

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Con el ya conocido discurso que “el público chileno es mejor y suena más fuerte que en México y Brasil”, Tobias Sammet lograba mantener a la audiencia encendida y lista para corear el siguiente tema, The Land of the Miracle, que bajó un poco los decibeles antes de Catch of the Century, de su último disco.

Después de esto la banda abandona el escenario para dar paso al solo de batería de Felix Bohnke, una presentación excelente que terminó con la frase “Lord Vader, rise!”. El público se quedó un segundo en silencio hasta notar que era la Marcha Imperial de Star Wars, con Bohnke en la percusión quien, al igual que Sammet, tiene ahora el pelo corto.

La siguiente canción fue uno de los singles de Rocket Ride, Superheroes, luego de la cual vendría Save Me, con chiste incluído por parte de Sammet.

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A continuación sonó otro de los clásicos de los alemanes, Tears of a Mandrake. “¡Tobi, Tobi!” gritaba el público, y el cantante toca la intro de Smoke on the Water en la guitarra de Jens Ludwig, que de a poco fue mutando a los riffs de Mysteria, del disco Hellfire Club.

Luego, la banda abandonó el escenario por unos minutos, en los que quienes llenaban el recinto no dejaban de llamar “¡Edguy!” y al volver se escuchó el comienzo de lo que muchos esperaban y pedían, Avantasia, la canción que da título al proyecto metal-opera de Sammet. La siguió King of Fools, un tema para “los que gustan del pop”, como indicó despectivamente –y entre risas- el cantante.

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El show cerró con Out of Control, que tal vez no era la canción que muchos podrían haber estado esperando, pero de todos modos dio fin a una presentación que, a pesar de los problemas de sonido, demostró que en vivo Sammet y Cía. conforman un grupo de superhéroes difíciles de doblegar.

Setlist:

01. Lavatory Love Machine
02. Sacrifice
03. Babylon
04. Vain Glory Opera
05. Fucking with Fire
06. Land of the Miracle
07. Solo de batería – Marcha Imperial
08. Superheroes
09. Save Me
10. Tears of a Mandrake
11. Mysteria
12. Avantasia
13. King of Fools
14. Out of Control

Se ha transformado en cierta tendencia de las nuevas bandas el rescatar los sonidos clásicos y crudos de los 80 y darles un nuevo cariz, llevándolos a los nuevos tiempos. Hace unos años el Dragonslayer de los suecos Dream Evil sorprendió al mundo entero no por su originalidad, sino por las reminiscencias a lo mejor del heavy metal y hard rock de hace dos décadas. De esas mismas gélidas tierras nos llega Astralism, el tercer disco de Astral Doors, que también dieron mucho que hablar tanto con su debut “Of The Son and The Father” (que salió en Japón como Cloudbreaker), como con su segunda placa, “Evil Is Forever”, que rescata esos sonidos ochenteros, no de manera tan cruda, con un sutil toque de elegancia, muy melódico, mezclado con la imponente voz de Patrik Johansson, muy, pero muy en la vena de ese pequeño monstruo de las cuerdas vocales llamado Ronnie James Dio.

Y este tercer disco lleva la misma impronta, desde la colosal EVP, muy poderosa, simple, con excelentes riffs, un coro muy pegajoso y una sección de solos bastante escuchada, pero no por ello menos entretenida de escuchar. Como se notará durante todo el disco, lo de Astral Doors es una receta sencilla, pero efectiva. Ingredientes súper bien puestos, poderosos y directos por momentos, melódicos en otros como en la excelente Black Rain, donde sutiles pasajes del teclado de Joakin Roberg, usado de manera tan excelente como inteligente, nos muestran que no es necesaria parafernalia ni exceso de elementos externos para lograr un buen disco. Bastan buenos temas, como el pegajoso London Caves, el que además del enganchador coro, tiene una gran sección de solos, que sin tanta pirotecnia, resaltan.

Es que ésa es la propuesta de Astral Doors, un heavy metal, clásico, simple, con temas que no son demasiado extensos, que traen frescura a los nuevos tiempos, saturados, llenos de efectos y de gimnasia musical. Con Astral Doors rememoras lo mejor del heavy metal ochentero, From Satan with Love, con ese toque tan Dio, musical y vocalmente y la excelente Fire in Our House, rápida, con un aire innegable a la banda del arcoiris.

Otro punto a destacar es que dentro del espectro en que estos suecos se mueven, donde las fórmulas están escritas desde hace tanto tiempo y que son 13 los temas que componen la placa, ésta no cansa, tiene los puntos de quiebre precisos, las pausas colocadas inteligentemente, como para no decir “este tema ya lo escuché hace un rato”, como en Israel, algo más densa, lo mismo que la monumental Tears of the Titan. Y eso mezclado con los temas más hímnicos como Oliver Twist (con un aroma a Long Live Rock and Roll evidente). Todo esto hace que el disco destaque. Quizás sin la sorpresa que generó el excelente Of The Son and the Father, su disco debut del 2003, pero con el reconocimiento, la madurez y la personalidad encontrada, hacen que este Astralism, no decaiga frente a sus dos primeros discos, inclusive se dan el lujo de hacer un tema más extenso (aunque no tanto, son casi 8 minutos), Apocalypse Revealed, que cierra la placa, está lleno de matices de atmósferas, hacen que el disco termine arriba. Es casi una hora de heavy metal que pasa volando.

Es reconfortante saber que en este nuevo siglo, donde la tecnología ha hecho que muchas bandas caigan en la tentación de meter en tus oídos la mayor cantidad de cosas posibles, existan bandas que entiendan que esto es METAL, es rock y que da lo mismo si la fórmula es un poco más sencilla, si se apela a lo más crudo y clásico del estilo. Astral Doors mantiene el nivel mostrado en sus dos primeros discos y los lleva un poco más allá, porque aparte de lo agresivo y riffero de la propuesta, le añade matices y un toque sutil de elegancia. La calidad compositiva de la banda no decae, todo lo contrario crece como la espuma y en un poco más de tres años han hecho de esta agrupación sueca una banda reconocida en el circuito, tanto así que en Europa se encuentran girando con los grandes de Blind Guardian. Todo esto demuestra que Astral Doors se sacó la vestimenta de promesa, transformándose en una excelente realidad.

Hace exactamente 30 años y luego que fuera despedido de Hawkwind, un tipo de nombre Ian Fraiser Kilmister, más conocido como «Lemmy», se decidió a formar su propia banda bajo el nombre de Bastard, pero luego de un par de conversaciones con su manager optó por cambiar este por el de Motörhead (nombre para denominar a los consumidores de anfetaminas), con el cual hasta el día de hoy sigue dando que hablar.

Y es que Motörhead con la tripleta compuesta por los discos Overkill, Bomber y Ace Of Spades y su Rock ‘n’ Roll desenfrenado, contribuyó a cimentar las bases del estilo que ya venían forjando otros coterraneos como Black Sabbath, Deep Purple y Judas Priest, por supuesto me refiero al Heavy Metal y aunque a Lemmy no le guste que los clasifiquen como tal, nada puede hacer ya, puesto que Motörhead se constituyó rápidamente en un fuerte referente para bandas que comenzaban a dar sus primeros pasos y que luego, bajo su influencia, crearían nuevas formas musicales que derivarían en la formación de más subgéneros, léase Venom.

Pero bueno… este año 2006 y siendo fieles a lo prolíferos que siempre han sido, Motörhead vuelve a la carga con una nueva placa, Kiss of Death, un álbum que mezcla a la perfección el Rock ‘n’ Roll característico de la banda, con patrones que son propiamente Heavy Metal. Esta nueva entrega de Motörhead consta de 12 cortes, muy variados en cuanto a velocidad y estructuras, pero por supuesto todos unidos por un común denominador… ese rock de carretera o cantina de poca monta, mezclado con una fuerte dósis de metal, que se ha transformado a lo largo de los años en el sello de la banda.

En Kiss of Death todas las características ya nombradas se mantienen, pero si hay algo digno de destacar es la variedad del disco, lo que se traduce en una placa sumamente entretenida. Acá encontrarán temas rápidos, lentos, pesados, rockeros, mosheros, etc., es decir, para todos los gustos. Dentro de la faceta más rápida del álbum podríamos citar la inicial Sucker, que se trata del acostumbrado corte veloz que abre muchas de las mejores placas de la banda, un buen y cañero riff a cargo de Phil Campbell, acompañado del siempre sólido bajo de Lemmy y la potencia que aporta el ex King Diamond, Mikkey Dee en la batería… Nobody cares if you lost or you won(…)We gonna dance on your grave, Sucker!!!… ¡que frases!, las letras de Motörhead siempre han sido tan desadaptadas como su música y he de esperar que continúen siéndolo, simplemente porque no pueden ser de otra forma, sino, no sería Motörhead. Otras canciones que podríamos citar dentro de la misma veta rápida del disco serían Trigger, con un coro que engancha a la primera, Sword of Glory, que trae un buen par de riffs y Going Down, que es incluso un poco más rápida que las anteriores.

Si bien todo el disco posee una buena cuota de heavy metal, hay algunos temas que destacan sobre otros por sus riffs y escencialmente por lo pesados de estos. Es el caso de cortes tales como Devil I Know, un tema simple y directo, pero con mucho peso y unas guitarras igual de simples, pero cañeras al máximo; Under The Gun, que es como una especie de «blues heavy metal», cuando lo escuchen entenderán a que me refiero; y Be My Baby, en donde destaca el gran trabajo en la guitarra de Campbell. Pero si de temas realmente pesados se trata, hay que destacar a Living In The Past y Kingdom of The Worm, como los cortes más densos de este Kiss of Death, especialmente Kingdom… en el cual la banda completa realiza un trabajo notable, destacándo el bajo de Lemmy que se escucha pesadísimo.

Mención aparte merece la balada del disco, God Was Never On Your Side, muy relajada, por partes semi-acústica, que adquiere más peso solo en los coros de esta; en este tipo de cortes la voz de Lemmy aporta la sensación de estar escuchando a un hombre viejo contándole sus andanzas por la vida a un grupo de jóvenes, con toda la sabiduría que las experiencias le han entregado… nada lejos de la realidad en todo caso. Excelente tema que pone la cuota de calma al disco.

Resumiendo, solo quiero dejar claro que con Kiss of Death Motörhead no pretende ni intenta reinventar nada, de hecho no encontrarán nada novedoso en esta placa, simplemente es todo lo que podemos esperar de un disco de Lemmy y Cía… y diría que un poco más. De todas formas destaca dentro de sus últimas producciones y sirve para revitalizar en cierto sentido su carrera, que si bien nunca ha estado alicaída, a veces es pasada un tanto por alto. La aguardentosa y característica voz de Lemmy sigue más vigente que nunca -¿a quien no le da sed escuchando Motörhead?- saquen sus cervezas y disfruten de un muy buen disco.

Dream Evil

La banda que nos convoca este octubre es una que, sin lugar a dudas, ha traído al nuevo siglo los sonidos puros y crudos de la música que muchos comenzamos a escuchar hace bastantes años y que otros han ido conociendo con el correr de los años, ya que bandas como Black Sabbath, Iron Maiden, Accept, Rainbow y Judas Priest han sido pilar fundamental para toda la movida metalera de los últimos veinte años. Dentro de estas bandas hay una que rescata casi al pie de la letra todo el concepto callejero y de cueros del heavy metal clásico. Estamos hablando de los suecos de Dream Evil.

Suecia es una cuna de grandes músicos y sobretodo de grandes bandas, resaltando, por sobre todas la escena de Gotemburgo, aunque debemos destacar que Gotemburgo, es más célebre en lo que a bandas death metal se refiere, llegándose a hablar de un estilo de metal: el death metal sueco.

A pesar de que Suecia esté ligada al trabajo más extremo, existen grandes bandas de heavy metal nacidas bajo el frío de las tierras boreales: partiendo por el gran Yngwie J. Malmsteen y con Hammerfall como referente más cercano. Y es esta banda la que tiene un roce con la banda de este mes, parentesco que se detallará más adelante.

DE PRODUCTOR A MÚSICO

Pero dónde están las raíces de esta banda que ha dado  tanto que hablar el último tiempo. Habría que remontarse a 1999 cuando el ya afamado productor, Fredrik Nordström un reputado productor musical que ha tenido a su haber bandas de la talla de HammerFall, In Flames, Dimmu Borgir y Spiritual Beggars ente otras decide que su conocimiento musical podría canalizarlo en una banda propia.

Antes de dedicarse por completo a su trabajo en los Estudios Ferdman, Fredrik, quien vive en un pequeño campo a las afueras de Gotemburgo, había estado tocando en una banda de covers llamada Snake Skin Cowboys, pero que sin embargo nunca abandonó la idea de tener una banda propia, con temas propios.

Para eso se une a su gran amigo, el joven Gus G., ex guitarrista de bandas como Firewind y Mystyc Prophecy, venido de las mitológicas tierras griegas, más específicamente de la ciudad de Thessaloniki, pero que pasa su mayor parte del tiempo en un departamento compartido con unos amigos en Gotemburgo y le propone llevar adelante un proyecto musical, haciendo germinar la semilla de algo que vería la luz más adelante.

Pero faltaban aún más músicos para llevar a cabo esta propuesta musical. Para llenar el puesto vocal, Fredrik contacta a un vocalista invitado en los dos primeros albums de HammerFall (y ahí la ligazón entre HammerFall y Dream Evil), que él había producido, por tanto ya había sondeado para poner la voz en DreamEvil, nos referimos al experimentado (está por sobre los 35 años) Niklas Isfeldt, quien pone su particular voz, muy en la onda de Anders Zackrisson, primer vocalista de los también suecos, Nocturnal Rites. Fue invitado a un ensayo, y bastaron sólo pocos minutos para que Fredrik se diera cuenta que su voz calzaba perfecto en lo que él tenía pensado para DreamEvil, por lo que no hubo que buscar más: Niklas se transforma en el vocalista de este nuevo grupo. De hecho, fueron necesarias sólo tres canciones para que Gus G. Saltara gritando en la sala «Él es, él es!!!», y así no más fue.

Ya la base estaba casi formada, sólo faltaba llenar los puestos de la base rítmica, esto es bajo y batería. En el primer caso, la vacante fue llenada en forma natural, porque es común que las bandas hayan tenido experiencias anteriores, sobretodo tributando en bandas de covers, y ésta no es la excepción, ya que una cosa trae a la otra y la llegada de Niklas a la banda trajo de la mano le llegada de uno de sus grandes amigos a DreamEvil, el bajista Peter Stålfors, oriundo de Hindes, un pequeño pueblo a 35 kms. a las afueras de Gotemburgo. Peter era un viejo conocido de Niklas, puesto que había estado compartiendo escena en una banda de covers con él llamada The Jericho Brothers, donde habían entablado una gran amistad, y que también participó en el primer disco de HammerFall, por lo que la llegada a Dream Evil, fue más sencilla de lo esperado. En efecto, en el momento de que Niklas fue elegido como vocalista, éste les señaló que conocía a un bajista, le preguntaron si era bueno, Niklas respondió afirmativamente, con lo cual Peter se transforma en el bajista de la incipiente banda.

Y el puesto de la batería fue llenado de una forma no menos sencilla. Estando en Inglaterra Gus y Peter conversaban acerca de la necesidad de un baterista permanente. «Sí, pero un buen baterista, porque hay una gran cantidad de bandas con malos bateristas«, señaló Peter. Gus conocía a una de las leyendas de la batería, Snowy Shaw, quien trabajó con King Diamond, Notre Dame y Memento Mori, por lo que Gus quedó en llamarlo, sin saber si éste aceptaría, por su reputación. A pesar de que éste aceptó en un principio a ayudarlos sólo en los ensayos, la sintonía fue tal, que pasado un tiempo, se le ofreció que tocara en la banda de forma permanente, ante lo cual Snowy aceptó gustoso.

Con los músicos ya listos, había que ver qué nombre se le ponía a este nuevo grupo. Fredrik se había anticipado a muchas cosas, entre ellas a conseguir sello para su banda. El hecho de ser un reconocido productor le abrió las puertas a numerosas casas discográficas, entre ellas Century Media, que fue la elegida para distribuir el futuro trabajo de la banda. Con ellos mismos fue la discusión acerca del nombre para el grupo.

Fredrik es un gran fanático del Hard Rock y del heavy metal de los ’80, bandas como Thin Lizzy y Accept son influencia directa de este músico sueco, quien encontró en Ronnie James Dio una fuente de inspiración para el nombre del grupo.
Claro está… Fredrik antes de elegir el nuevo nombre se había paseado por toda la familia de los «Dragons», «Dragon Heart», «Dragon Foot», «Dragon Kidney», hasta llegar al «Dragon Slayer», sin embargo el tema no agradó a Century Media. Hasta que llegó el nombre de uno de los más grandes discos de Dio a Fredrik, «Dream Evil», lo cual encantó al músico y lo presentó a los encargados del sellos quienes se manifestaron conforme. Paradójico, Dragon Slayer iba a ser el nombre del grupo, pero terminó siendo el nombre del disco.

Ya estaba todo listo y la ventaja de que todos son muy buenos músicos, hizo que el proceso de composición del material fuera más fácil, por lo que el resultado, si bien demoró, por los compromisos de los integrantes de la banda, sobretodo de Fredrik, hicieron que a mediados del 2001 la banda se metiera de lleno a los estudios Ferdman (era que no), con la producción de… Fredrik Nördstom, lo cual pudiera parecer fácil, sin embargo él ha declarado en más de una oportunidad que ese proceso ha sido muy difícil puesto que es mucho más difícil alcanzar un sonido propio, por la responsabilidad que conlleva éste para uno, no para terceros

El resultado fue extraordinario. Se sabía que Fredrik y la banda en sí, tenían en mente un disco melódico, pero a la vez con mucho poder. Lo que quizás la banda no imaginó fue la repercusión que iba a tener el disco, ya que rescata todo el hard rock de los ’80, con un tinte de heavy metal de la vieja escuela, que recuerda un tanto a Rainbow y a HammerFall como referente más cercano, pero que va más allá, Dragonslayer (nombre que como se señaló estaba elegido hace tiempo), es un disco muy variado, con temas que van directo al hueso, de distinta forma, con temas a medio tiempo, muy melódicos, como la excepcional Chasing the Dragon, que es la que abre los fuegos; con temas rápidos muy bien logrados, como In Flames You Burn, y la magistral The Prophecy, un tema directo, muy powermetal, que está llamado a convertirse en un nuevo clásico. Pasa por momentos de carácter hímnicos, con The Chosen Ones y Heavy Metal In The Night, momentos de calma que encontramos en Losing You, y entretención con Heavy Metal Jesus.

En este trabajo, Fredrik trabaja en un par de temas con la sección de cuerdas de la Orquesta Filarmónica de Gotemburgo, conocida por Fredrik ya que trabajó con ella en el Puritanic Euphoric Mysantropia de Dimmu Borgir, quienes realizan un sutil y excelente trabajo en The Chosen Ones. Un artwork muy poderoso a cargo de Axel Hermann, da un complemento perfecto entre imagen y música.

Este álbum le trajo excelentes dividendos a la banda sueca con excelentes críticas, los medios especializados de todo el orbe se rindieron a los pies de este nuevo portento musical. Frases como «si vives para el heavy metal y además te gusta el power metal, no hay razón para que no ames este disco» (Metal – Rules); «con un mayor desarrollo de su estilo están llamados a formar parte de las grandes ligas del heavy metal» (Metal Reviews); «estamos en presencia de la revelación del 2002, un disco potente, con una fuerza y frescura que se extraña y que siempre será bienvenida.» (Powermetal.cl), sirvieron de base para un real y prematuro éxito que los hizo pisar grandes escenarios como el Wacken, el 3 de Agosto del 2002. Giraron por toda Europa, y llegaron incluso a pisar tierras niponas, lo cual indica que el suceso fue amplio.

Pero la banda no se duerme en los laureles, a pesar del éxito, las cosas fueron tomadas más en serio, y comenzaron a trabajar en nuevo material. Entre giras, siguieron componiendo, tratando de mantener el nivel de composiciones, para que lo sembrado con Dragonslayer, no se esfumara, y es así como desde Septiembre del pasado 2002, Dream Evil trabajó en nuevo material, siempre en los estudios Ferdman. Este material vio la luz el 27 de Enero de este año, y lleva por título Evilized. En este trabajo, nos encontramos con una banda que no ha perdido el poder y la melodía que los ha hecho particular, sin inventar absolutamente nada nuevo, sino que rescatando la potencia del heavy metal y hard rock de los ’80, y eso entre tanto trabajo similar que privilegia los sonidos más «épicos», con más fineza que fuerza, se agradece, ya que Dream Evil va por otro lado, por el contrario ya que la música de esta banda sueca desborda poder. Se destacan en este disco la potencia de Break The Chains, con un gran trabajo melódico entre Fredrik y Gus, la potencia de By My Side, y los sonidos hímnicos de Made Of Metal. Podemos señalar que es un disco más maduro, quizás más hard rockero que su predecesor, con un excelente trabajo del autodidacta Niklas.

La banda siguió realizando su trabajo, cada vez con un mayor presupuesto y una mejor acogida por parte de los medios y de los fans. Después de una larga gira y de la consecuente participación de Dream Evil en cuanto festival europeo hubo, la banda sintió que era hora de volver a pisar los estudios. El MCD Children of the Night, fue un pequeño aperitivo de lo que vendría, un verdadero libro…

EL LIBRO Y EL QUIEBRE

La banda no quería lanzar un disco cualquiera, quería escribir “un verdadero libro” que llevara en cada página hecha canción lo mejor de las influencias ochenteras plasmadas en cada nota de Dream Evil. Y así es como el 24 de mayo del año 2004 ve la luz el tercer disco de los suecos: “The Book of Heavy Metal”, un verdadero compendio de cómo llevar los sonidos clásicos del heavy metal y el hard rock al nuevo siglo y milenio. Un disco que, si bien no logra superar el fantasma de su debut, mantiene la fuerza de siempre. El presupuesto se nota, un art work de lujo, un sonido impecable y un video impresionante de su opening track “The Book of Heavy Metal”, hicieron de éste uno de los mejores lanzamientos del año 2004.

Y el público lo recibió como tal. Tanto así que en Japón, donde ya se están transformando en hijos ilustres, vendieron la friolera de diez mil copias en sólo cinco días, lo que muestra el nivel de adhesión de los suecos en tierras niponas. Nuevamente se embarcan en gira, donde Japón cómo no, tiene un lugar preponderante. Además se pasean como soporte en Europa, de una de las bandas que más los influenciaron, los ingleses de Saxon.

Sin embargo algo pasa en el grupo. A pesar de que el “The Book of Heavy Metal” fue su disco de mayor éxito en ventas, los roces en el grupo comenzaron a desgastar la relación entre los miembros, lo que hizo que a fines del 2004, el guitarrista Gus G. decidiera abandonar la agrupación siendo reemplazado por Mark Black, nacido, como él mismo dice el mismo día que Jimi Hendrix (27 de noviembre) pero 30 años después (1972).

Con Mark continuaron las giras y continuaron también los problemas para la banda, los que llegaron de la mano de Niklas. Mientras se encontraban realizando su tercera gira por Japón, en febrero del 2005, le fue encontrado un daño en sus cuerdas vocales por lo que el médico le ordenó dejar de cantar, para evitar un daño permanente en su voz. Esta noticia devastó a Niklas, quien le señaló al resto del que no quería ver a la banda caer ni detenerse por su culpa, recomendando incluso otros vocalistas para reemplazarlo temporal o permanentemente, si la situación llegaba a ese extremo. Incluso Niklas decide dejar la banda, llevándose a Peter con él en Junio del 2005. No duraron mucho fuera de DreamEvil. Sólo dos meses alcanzaron a estar fuera de la banda y lejos de sus fans.

El silencio continuaba, no exento de momentos tensos. El mayor se vivió a principios de este año. Mientras la banda se encontraba en proceso de composición de su cuarta placa, Snowy Shaw decide dejar su puesto tras los tarros, llevándose todo el material que llevaba compuesto. Un golpe durísimo para Nordström y compañía. Pero dicen que lo que no te mata…

UNIDOS…

Los fans estaban consternados con la noticia, pero la vida sigue. La banda encontró al reemplazante idóneo para Snowy en el frío y demoníaco (según sus propias palabras) Pat Power (qué nombre), un hombre que gusta de la música más extrema, pero igual de clásica que las influencias de Dream Evil, por lo que el ya nuevamente quinteto recomenzó la tarea titánica de componer el disco y llevar a la banda al sitial que se habían ganado desde su debut.

Y es así como estamos ad portas de lo que será el cuarto disco de los suecos. United es el nombre de la placa que verá la luz el próximo 16 de octubre y del que ya se ha escuchado un pequeño adelanto. Fire, Battle, In Metal!, sigue la senda trazada desde su inicio, recuperando la fuerza un tanto extraviada. Un verdadero temazo de una banda que ha hecho del heavy metal un estandarte, de las guitarras armas afiladas y de cada riff un metralleo incesante. Dentro de tanto recargo y parafernalia, Dream Evil nos entrega el mejor heavy metal, crudo, con los aderezos necesarios colocados inteligentemente. Es de esas bandas que vale la pena escuchar y que a los pocos minutos te tiene con la cabeza de arriba a abajo. Una banda que con sólo escuchar un par de segundos de cualquier tema no te saca otro concepto que no sea HEAVY METAL!!!!

Dream Evil

Hay varios factores que hacen del debut de Redkey, un lanzamiento fuera de lo común, bastante esperado y que ha llenado de expectativas al mundo metalero; ¿las razones?, Pues bien, el nacimiento de Redkey marca el esperado reencuentro de dos grandes del metal Alemán: Thomas Rettke y Sascha Paeth, integrantes y fundadores de la desaparecida banda alemana Heavens Gate, monstruos del Heavy Metal Alemán de la década de los noventa.

Mucho agua ha pasado bajo el puente, desde la separación de Heavens Gate y aunque lo de Rettke no fue mayoritariamente significativo en este tiempo, salvo un par de apariciones como invitado de los Estadounidenses de Kamelot, Sascha Paeth, en cambio, ha mantenido una brillante carrera, plagada de sucesos, como su participación como productor y músico de sesión en Legendary Tales de Rhapsody, Guitarrista de la banda Virgo que formo junto a Andre Matos, productor de la exitosa opera metal Aina, y bajista en los proyectos solistas de Luca Turilli y Dreamquest

El estilo que propone este Rage of Fire, es más cercano el Heavy clásico de los ochenta, cercano a bandas como Judas Priest, lo que indudablemente nos hace compararlo con la antigua banda de Rettke y Paeth: Heavens Gate, aunque si bien el parecido es innegable. Si tuviésemos que comparar este sonido con un disco de Heavens Gate seria con el ultimo de la banda: m-energy (1999), un sonido un poco más duro, un tanto mas lento, pero más maduro, por lo que el fanático del Heavy metal de antaño sin duda amará este disco. Es muy posible que el disco debut de Redkey, no gane ninguna olimpiada de originalidad ni mucho menos, pero está a la altura de cualquier lanzamiento de GammaRay o Judas Priest por mencionar solo un par. Paeth ha demostrado una vez mas ser un genio de las cuerdas, y sacrificando un poco de velocidad, tan característica del Heavy metal clásico, ha conseguido un sonido de guitarra sólido, afilado, duro como una roca, y que convierte Rage of Fire en un tremendo y auspicioso disco debut. En lo que concierne a los demás integrantes de la banda, destacan: André »Ace» Borawski, quien  es el otro guitarrista y que cumple muy bien su labor, complementándose de gran forma con Paeth, y Daniel Eichholz, quien a cargo de la batería tiene un desempeño mas que correcto.

El disco se hace entretenido de escuchar, y tiene un tema a tema que suena coherente, cada tema tiene un contundente riff característico, y canciones como GONE TOO FAR o REBELLION destacan por su energía y coros. Tal vez la elección del opening track no fue la más correcta, pues si bien RAGE OF FIRE es un tremendo tema, tal vez lo ideal hubiese sido dar el golpe con alguno de los temas más fuertes del disco como: EASY WAY OUT o OBSESSION En cuanto a las voces del disco, Rettke es un vocalista que no vamos a descubrir ahora y que nos recuerda en este disco una vez mas, que es uno de los más talentosos vocalistas que han salido de la siempre bondadosa cantera germana y que esta en su mejor momento. Y si de voces destacadas se trata, el disco cuenta en su ultimo track llamado THE FORTUNE, con la participación de Tobias Sammet, líder y vocalista de EDGUY, quien junto con Rettke, realizan un trabajo mas que interesante y que logran con la mixtura de sus tremendas voces un track de lujo, y que acompañado por el solo de guitarra mas notable de todo el disco convierte la canción  en un broche espectacular para este sorprendente Rage of Fire.

El disco en general mantiene un gran nivel, que tal vez, quede bajo nuestras expectativas, alimentadas estas ultimas por la esperada reunión de dos integrantes de los míticos Heavens Gate, aun así el disco resulta entretenido, muy bien hecho y principalmente muy bien compuesto, con un sonido muy clásico y rockero y que augura un tremendo futuro para esta banda, que al menos tiene en su disco debut un auspicioso comienzo.

En 1999 el tristemente desaparecido Chuck Schuldiner, se decidió a lanzar un proyecto en el cual volcaría todo su potencial compositivo en la creación de temas de corte más heavy/power metal. El proyecto derivó en Control Denied y el disco The Fragile Art of Existence (título que ahora resulta paradójico). Para esta placa Chuck dejaba de lado la parte vocal, cediendo el micrófono a un vocalista a quien conocía de bandas como Triple X y Psycho Scream -heavy y power metal respectivamente-. El personaje… Tym Aimar.

¿Que tiene que ver todo lo anterior?, bueno, Pharaoh es la nueva banda de Tym Aimar… aunque no tan nueva. The Longest Night es ya su segunda entrega, la primera placa fue lanzada el 2003 bajo el nombre de After The Fire y en ella la principal influencia que es posible percibir de inmediato es Iron Maiden y por supuesto, un fuerte background «powermetal gringo». Sin embargo, en este The Longest Night la banda se acerca más al sonido de Control Denied, pero con un notorio menor peso en los temas. No nos olvidemos que si bien Control Denied fue el proyecto «heavy metal» de Chuck, su música era bastante más pesada que la de bandas tradicionales del estilo y los temas eran más que nada como los más «suaves» de Death.

Acá las similitudes estan dadas principalmente por el sonido de las guitarras y la estructura de algunos temas, tales como el inicial Sunrise, que abre el disco casi de forma progresiva, pero que en menos de un minuto se encarga de disipar dudas acerca del estilo de la banda y dejar claro que esa no es la veta por la cual se mueve Pharaoh, salvo pequeños pasajes. Las líneas vocales de Aimar por supuesto que también tienen reminiscencias del trabajo realizado junto a Chuck, muy potentes y trabajadas. I Am The Hammer, segundo en la lista, posee un comienzo muy ganchero para luego pasearse por varios estilos, predominando la rapidez en todos ellos y con un cambio de ritmo muy powermetal.

Otro tema a destacar es By The Night Sky, que con más de 8 minutos de duración viene a ser el tema más largo del disco, de corte épico y de estructura muy similar a la que podemos encontrar en muchos de los temas de los últimos trabajos de Iron Maiden. Sin duda uno de los puntos más altos y mejor logrados de esta entrega, junto al tema homónimo del disco, The Longest Night, que en en escasos 4 minutos nos hace viajar a través de un sinnúmero de pasajes que van mezclando de forma muy cuidada el power, el heavy y el speed metal que la banda pregona.

El disco lo cierran de una forma no muy usual, con un instrumental. El corte lleva por título Never Run y se trata de un tema rápido, que pone mucho énfasis en el trabajo de Matt Johnsen y su guitarra, pero sin caer en virtuosismos ni nada por el estilo, simplemente un muy buen trabajo de riffs que me trajeron a la mente algunos pasajes de Annihilator, aunque muy leves. Como dije, una inusual, pero en este caso, muy grata forma de cerrar esta placa.

Para terminar, solo señalar que me llevé una muy grata sorpresa con este The Longest Night de Pharaoh, ya que la única referencia que tenía de ellos era que en la voz estaba el otrora vocalista de Control Denied, por lo que en voces respecta no tenía dudas que sería un buen trabajo, pero la verdad es, que es eso y mucho más que «solo un buen álbum de heavy metal». Como recomendación, visiten la página del sello Cruz del Sur y dentro de ella la sección de Pharaoh, donde podrá escuchar extractos de cada uno de los temas. De seguro no se arrepentirán.

Por diversos motivos este review podría haber sido el más corto que he escrito nunca -bastan dos palabras para expresar lo que produce oírlo-, pero como la idea es tratar de plasmar o de describir de alguna forma el contenido musical del mismo, dejaremos esas dos palabras para el final.

Battlefield Belongs To Me es el último trabajo de los nacionales Battlerage, banda cultora de un heavy metal directo, sin parafernalia ni concesiones de ningún tipo, muy clásico, con raíces directas en las entrañas más profundas del metal ochentero, ese heavy de agrupaciones como Omen, Manowar, Manilla Road, Running Wild y también Mercyful Fate (estos últimos en menor medida y más presentes en sus demos), por nombrar algunas. ¿En que se traduce todo esto?, simple, en Heavy Metal con pelotas!!!.

Este nuevo trabajo es un EP de 11 temas, y en el nos presentan 4 cortes totalmente nuevos, más un cover al cual Battlerage ya nos tiene acostumbrados en cada una de sus entregas. La pista 5 de este EP fue reservada para una banda clave en el sonido de esta agrupación y se trata de Grave Digger y su ya clásico Heavy Metal Breakdown, que como ya es costumbre tocan al pie de la letra, en una versión a la cual solo adhieren toda la potencia que Battlerage imprime en cada una de sus placas. Además, resultaba particularmente interesante oír un cover de Grave Digger hecho por Battlerage, debido a que Fox-Lin posee bastantes similitudes en su timbre de voz con el de Uncle Reaper. Independientemente de aquello, hay que decir que el objetivo nuevamente se cumplió a cabalidad, ya que el resultado es un digno tributo a una de las bandas más importantes en el desarrollo del Heavy Metal teutón.

Por otra parte, podríamos decir que los tracks del 6 al 11, fueron inlcuídos simplemente como un regalo de la banda a todos sus seguidores, dando a conocer out takes de temas de sus dos primeros demos y de Steel Supremacy (su primer larga duración), más un par de cortes en vivo (The Battle Slain y Held High The Chaos Sword), en los cuales y a pesar del pobre sonido de estos, es posible apreciar algo de toda la fuerza que la banda proyecta en el escenario.

Ahora remitámonos a lo más importante de este EP, los cuatro primeros cortes.

El disco abre con una corta, pero intensa introducción titulada Cimmeria, la que me recuerda vagamente a The Ides of March de Iron Maiden, así como también el sonido de Omen; es lenta y muy densa, lo suficiente como para que nos quede claro que lo que se viene no son canciones de cuna, sino el más potente y furioso Heavy Metal que ha nacido en tierras chilenas estos últimos años. Bajo esa premisa arremete The Wargods Return, un tema rápido y muy pesado, que no otorga la más mínima tregua en ningún momento, golpea una y otra vez sin detenerse, la batería suena como si Francisco en vez de estar sentado atrás de ella estuviera liderando un Panzer en busca de objetivos que destruir y en donde cada uno de los instrumentos restantes forman parte de la artillería con la cual Battlerage, al son del verdadero grito de guerra de Fox-Lin, comienza a hacerse dueño del campo de batalla… «In Power And Glory… With Iron And Steel».

In Blood You’ll Pay (¡que título!), no baja las revoluciones y continúa con la masacre, si bien no es tan rápida como la inicial, no pierde un ápice de agresividad ni potencia. Acá Fox-Lin canta algunas estrofas con voz limpia, para luego recuperar su característico timbre gutural y «aggressor» al son de los inmisericordes coros: «In Blood You’ll Pay… You’ll Pay The Price Of Vengeance… In Blood You’ll Pay… The Axe Of Judgement has Coming Your Way». Para mí, uno de los mejores cortes nuevos del disco.

Definitivamente más lenta que sus predecedoras, pero no menos potente es Disciples Of The Horned Skull, cuarto track, con el cual de seguro se les vendrán a la mente varios temas de Manowar, siendo sin duda Blood Of My Enemies de Hail To England, el más cercano a este de Battlerage, ya sea por ritmo, estructura, feeling, etc., salvo que Disciples lleva consigo una buena dósis más de peso otorgado por la batería de Francisco y los riffs a cargo de Nicolás Arce y Daniel Román.

La verdad es que Battlerage en cada una de sus grabaciones y sean quienes sean sus integrantes, siempre demuestra un afiatamiento envidiable, lo cual básica y seguramente tiene su origen en la visión de Francisco Vera, quien es el compositor y letrista de cada uno de los temas del disco.

Una mención aparte merece el cover artwork que es realmente ¡IMPRESIONANTE! y que estuvo a cargo de Gonzalo Ordoñez, así como el sonido de este EP, que es lejos de lo mejor que se ha dejado oír en producciones nacionales de este tipo.

Solo me resta señalar que más que los campos de batalla, es la misma escena del heavy metal chileno la que pertenece, definitiva e indudablemente, a Battlerage y no nos olvidemos que este es solo el entremés del próximo álbum, el cual, por lo que acá se puede oír, seguro alzará con poder el hacha amenazante del verdadero Heavy Metal… ¡ah! las dos palabras:

HAIL BATTLERAGE!

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Cristian, tenemos entendido que la banda está en el proceso de grabación de su segundo L.P. Quisiéramos saber que nombre tendrá, y algunas otras características de su nueva obra.

Cristian: El nombre del trabajo es “The Prophet Land”, y será en parte un disco conceptual, acerca de los profetas de la antigüedad, y su influencia y legado para la historia de la humanidad, hasta nuestros días. Tendrá 9 canciones, y para su producción estamos en conversaciones con el sello Mylodon Records de Concepción. Llevamos un mes y medio,trabajando en el, y al parecer estará listo en un mes más.

Harmony

Háblanos sobre el nombre de los temas, y  de cómo se desarrollará el concepto a través de ellos.

C.: “Killing the Dreamer” trata sobre el asesinato de personajes con ideales, de héroes. “Thorn and Crosses” hablará sobre el lado humano de la crucifixión de Jesús. El track homónimo contará, como mencioné antes, historias de los Profetas de los tiempos antiguos. Además, temas como “From the Hell” y “Rain on Paradise” hablarán sobre la vida de un personaje común y corriente, y el infierno que debe atravesar diariamente, y hay canciones que hablan sobre temas fantásticos, como “The Wizard” (acerca de los problemas existenciales de un mago) o sobre temas de actualidad, como la guerra de Irak (“Echoes of Fire”) y las carreras ilegales de autos (“Speed and Shouts”); por último, el disco también tiene un instrumental titulado “The Song of the Last Hope”.

¿Cuáles son las diferencias en el proceso compositivo de este disco con el anterior?

C.: A pesar de que la forma en que componemos los temas es la misma que en el primer disco (yo escribo bases que después desarrollamos entre todos), el producto final refleja un mayor madurez musical, pues hemos buscado desarrollar una identidad propia, tratando de dejar un poco de lado las influencias anteriores.

Harmony

¿En que estudio están grabando esta nueva placa, y que ventajas les ofrece sobre “From the Beggining… Until the End” en términos técnicos?

C.: Estamos grabando en el estudio de Marco Herrera, que queda en Dichato, una playa ubicada a unos kilómetros de Concepción,  lo que lo hace muy agradable. Marco es también nuestro sonidista para las presentaciones en vivo, por lo que ya hemos desarrollado una relación de trabajo en la que el maneja el auto, pero nosotros le decimos por donde ir.

El primer disco fue de gran ayuda para aprender como grabar, y los secretos del proceso, pero ahora contamos con la comodidad que nos brinda el estudio; además, podemos tomarnos todo el tiempo que necesitemos.

Harmony

¿Por qué medios pretenden promocionar “The Prophet Land”?

C.: Queremos hacer conciertos de lanzamiento del disco en las ciudades más grandes  del país: Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Temuco, Valdivia, Puerto Montt y por supuesto Santiago y Concepción. Ya tenemos algunos contactos y estamos finiquitando otros.

¿Pretenden hacer algún tipo de gestión especial para darse a conocer en la Capital?

C.: Queremos mostrar muestro material en Santiago, es verdad, pero la idea principal es promover el trabajo de Harmony en todo el país.

Harmony

La carrera de Harmony ha tenido momentos altos y bajos; dentro de los bajos podemos mencionar, como un hito importante del último tiempo, la cancelación del show que Angra iba a presentar en Concepción, y del que ustedes iban a ser teloneros…

C.: La verdad es que quedamos entusiasmados, pero en Harmony ya estamos acostumbrados a que se nos queme el pan a la puerta del horno…

Por el otro lado, como momentos buenos de la carrera de la banda podemos recordar conciertos como la Octava Maravilla, o el P.U.C. Metalfest en Santiago. ¿Qué recuerdos tienen de ambos?

C.: El día de la Octava Maravilla fue un día muy importante para mí, ya que me casé a las 10:00 A.M., y estuve celebrando todo el día con mi familia y amigos… hasta que a las 22:30 me acordé que tenía que tocar, y partí a la ducha para sacarme la borrachera; los chicos ya habían llevado mis equipos así que estaba todo O.K. ¡Está de más decir que después seguimos la fiesta toda la noche!.

El P.U.C. Metalfest fue un evento increíble, y significó para nosotros la posibilidad de tocar ante cinco mil personas, junto a algunas de las bandas más importantes del Metal en Chile, como lo son Panzer. Inquisición, Dorso, Aspc, etcétera. Nos volvimos a Concepción borrachos y felices.

Harmony

¿Cuánto aportan estos eventos grandes al crecimiento de la banda?

C.: Cada show donde hemos estado no hace crecer como banda, del principio en un pub llamado “ Medio toro” en Concepción, hasta el Puc Metal(campus San Joaquín) o tributo a los grandes del Rock ( estadio Chile) ; Siempre es una nueva experiencia , divertido y satisfactorio, siempre existe ansiedad por empezar, con 50 personas mirando el show o 8.000 ( en el Estadio Chile). Cada vez vas madurando y tratando de no cometer errores y realizar tu trabajo profesionalmente. Al principio carreteábamos  y tocábamos borrachos, lo que traía errores y feas actuaciones, Ahora solo tomamos agua y nos preocupamos hasta del tono de las luces.

¿Qué se requiere para tener una banda en Concepción? Danos además, una pequeña referencia acerca de lo ocurrido con la escena metalera penquista, desde la última entrevista.

C.: Para ser músico, y sobre todo para tener una banda de Rock, hay que ser bastante porfiado, para vencer las complicaciones que implica tocar, y financiar la banda, lo que se hace aún más difícil en regiones.

Respecto a la actualidad de la escena metalera, un evento muy triste ocurrido en el último tiempo fue la disolución de Magnalucius, en julio de este año. Personalmente me afecta mucho, sobre todo por Manuel “Pachacho” Valenzuela, baterista de ese grupo, que es un gran amigo mío… pero como dice el dicho, “The Show Must Go On…”

Harmony

Por último, Cristián, quisiéramos que enviaras un mensaje para los visitantes de Powermetal.cl.

C.: A través de su página quiero reiterar los agradecimientos a toda la gente que nos escribe, a todos los fanáticos, pidiéndoles que escuchen el nuevo disco, que estoy seguro les va a gustar. Además, muchas gracias a Powermetal.cl por apoyar el Metal, sobre todo por las posibilidades que le dan a las bandas de regiones.

Disfruten el Single de nuestro disco, nos vemos en algún lugar!!!

Dark Illusion, banda proveniente de Suecia, lanzó este, su primer disco, hace ya casi un año (septiembre 2005), pero debido a su nula connotación o mejor dicho, prácticamente al total desconocimiento acerca de su existencia por estos lados -además de una «interesante» propuesta- nos decidimos a incluírlos.

La historia de la banda es algo extraña. Dark Illusion supuestamente se formó a comienzos de los ochenta, pero trás un par de demos y algunas presentaciones se disuelven, hasta que el año 2003, dos de sus integrantes originales deciden reformarla, quedando los siguientes como miembros de la actual encarnación: Tomas Hultqvist (Guitarra), Pontus Egberg (Bajo, ex-Lion’s Share), Jonas Östman (Batería, ex-Gotham City, ex-Yngwie Malmsteen), Niklas Tengblad (Guitarra) y Thomas Vikström (Voces), este último conocido por su participación en trabajos de Stormwind, además de su participación en el Chapter VI de Candlemass.

Quizás el detalle en el supuesto año de formación de la banda sea la clave para entender Beyond The Shadows. ¿A que me refiero?. A lo largo del review se darán cuenta por sí mismos.

El disco consta de 14 temas, en donde la duración promedio debe ser de 3 minutos y medio por cada canción, totalizando casi 50 minutos, lo que de partida provoca que la placa sea súmamente entretenida, ágil y digerible, ya que dejan absolutamente de lado cualquier tipo de pompa o introducción interminable. Además, la mescolanza de estilos e influencias que se pueden encontrar en Beyond The Shadows deriva en que éste sea inclasificable… hay Power Metal, Heavy Metal (muy clásico) y algo de Hard Rock (sobre todo en los coros), lo destacable de esto, es que podemos encontrar esos estilos no solo por separados, sino que insertos también en un mismo tema.

Abriendo el álbum nos encontramos con Night Knight y ya desde el primer riff nos podemos dar cuenta de cuales son las influencias de la banda, ya que estas son demasiado obvias, tenemos algo de Iron Maiden, un tanto de Omen y otro de Attacker, por nombrar algunas. El tema es relativamente rápido, con una línea musical súmamente ochentera, buen coro y un buen trabajo en las guitarras. Le sigue Child Of The Night, muy rápido y con un coro muy pegazoso. ¿Influencias?… acá tenemos a Warlord, Riot (era Thundersteel) y a Rainbow en los solos, muy emparentados con los del tema Kill The King.

El tercero de esta entrega lleva por nombre Warrior. Si bien se trata, líricamente hablando, de un tema de corte épico, esta es la primera de las dos baladas que encontramos a lo largo del disco. En alguna parte del tema oíran algo que les parecera muy familiar… ¿Revelations de Iron Maiden?. El cuarto track se llama Power Of The Evil. Basta el comienzo de este y ya podemos ir sacando un par de conclusiones respecto de la totalidad del álbum. Si el riff del comienzo no se parece a Dio, debería estar pidiendo hora para el otorrino.

Reaper of Souls, quinto tema, continúa con el viaje al pasado al cual nos invita Dark Illusion, la canción es cortísima (2:44), pero muy entretenida, medianamente rápida, algo así como un entremés para el siguiente corte, Into The Depths, en donde aprietan más a fondo el acelerador, con un comienzo muy -MUY- parecido al tema de King Diamond The Invisible Guests del álbum Them, incluso el mismo sonido de las guitarras recuerda mucho al de Andy LaRocque. En todo caso el tema es excelente, coros muy melódicos y una sólida base rítmica, lo cual es una constante a lo largo del disco. Continuamos con Secret Journey, y es aquí donde el Hard/Heavy Rock entra a escena de lleno, tanto en melodías, líneas vocales, coros…TODO, un tema digno de un álbum de Scorpions.

El octavo tema de esta entrega de Dark Illusion se titula Weeper Deeper, y ya no sé si lamentable o afortunadamente, desde los primeros acordes se me vienen a la mente temas de otras bandas. El comienzo es definitivamente Rapid Fire de Judas Priest y el resto del tema se parecería algo más sino fuera porque las líneas vocales son bastante melosas y el coro definitivamente parece el de un grupo pop. El glam hace su entrada con Sensational Walk, el que desencaja un poco, ya que parece un tema extraído del soundtrack de Rock Star. Décimo corte. Título, Tragedy. Se trata de la segunda balada del álbum, la cual incluye guitarras acústicas y es muy relajada, pero dista mucho de las grandes baladas que podemos encontrar a lo largo de la historia en el metal, no aporta mucho y se queda en el camino en la categoría de «canción de relleno».

Leave No traces, onceavo tema, nos trae de vuelta la velocidad y por cierto, a Riot. Sino fuera por los coros, que en Dark Illusion son demasiado «gancheros», este sería un tema que perfectamente podría haber sido incluído en Thundersteel o The Privilege of Power. Aún nos quedan tres temas y estos son Runaway On The Loose, Breake The Chains y Warlord of The Night… pero ya es suficiente. Salvo Breake The Chains creo que esta última tripleta esta absolutamente demás, con los 11 temas anteriores Dark Illusion ya había dejado clara su propuesta y estas tres canciones solo vienen a redundar en las mismas fórmulas que oímos durante todo el disco.

La verdad es que Beyond The Shadows me produce sensaciones encontradas. Primero quiero dejar claro que el disco me encantó, salvo un par de temas, se trata de un trabajo excelente, tanto en voces como en instrumentación. El gran «pero» del álbum es exactamente el mismo que tuvo en su momento el Dark Hallucinations de Steel Prophet, de 1999. Es un buen trabajo, con temas que enganchan a la primera, coros sumamente pegajozos, buenos riffs, buenos solos… ¡PERO!… todo recuerda a algo ya hecho con anterioridad.

La originalidad parece ser algo sin importancia para Dark Illusion, lo que hace que Beyond The Shadows parezca un disco tributo a los ochenta, más que el disco de una banda que recién lanza su primer álbum en el 2006 y es por esto mismo que señalaba en un comienzo que quizás el año de formación juega un papel importante en el resultado final; es muy probable que los temas incluídos ya hubieran sido maqueteados por allá a comienzos de los ’80. Como sea. Algo de Hard Rock, Power Metal y mucho Heavy Clásico podrán encontrar en Beyond The Shadows, totalmente recomendable, pero insisto, no pretendan encontrar nada nuevo bajo el sol, solo escúchenlo y disfruten de buen heavy metal ochentero en versión 2005.

Vision Divine

Corría el año 1998, y toda la corriente del powermetal italiano estaba en su mejor momento, bandas como LABYRINTH se consagraban con discos como RETURN TO HEAVEN DENIED, RHAPSODY sacaba su segundo y mas consagratorio álbum: SYMPHONY OF ENCHANTED LANDS, el que sea tal vez el mejor de toda su carrera; y otras bandas de un nivel bastante regular, aprovechaban el mencionado apogeo del metal itálico para mostrar su trabajo mas allá de sus fronteras, grupos como SKYLARK y su DRAGON SECRETS, HEIMDALL, PANDAEMONIUM o por ejemplo SHADOWS OF STEEL son una clara muestra de aquello.

Inmersos en este marco de gloria y fama, es como el entonces guitarrista de LABYRINTH Carlo Magnani, ( conocido en el mundo metalero como Olaf Thorsen ), motivado por todos sus temas compuestos en su tiempo libre, decide formar un proyecto paralelo a su banda de siempre, el que bautizaría con el nombre de VISION DIVINE, para esto, se haría acompañar por su amigo, el vocalista de RHAPSODY y ex vocalista de LABYRINTH: Fabio Lione (conocido en su paso por Labyrinth como Joe Terry) completando la banda: Andrea “tower” Torricini en guitarra, Andrew Mc Pauls en teclados y Matt Stanciou (Labyrinth)  en batería.

El nombre para la banda es la mezcla de dos conceptos: VISION, que es como se iba a llamar LABYRINTH cuando fue formado; y DIVINE, que es el nombre que tendría el disco solista de Olaf y que finalmente nunca fue lanzado. El proyecto ya tenia vida propia y sin duda que daría mucho que hablar.

Es entonces en el año 1999, cuando VISION DIVINE lanza su primer disco, el que deciden que sea un homónimo, y que recién lanzado se convierte de inmediato en un éxito total de ventas en Italia y en gran parte de Europa, comenzando a pasear el nombre de VISION DIVINE por los oídos metaleros del mundo entero.

El Angel de la Consagración…

Tras dos años de vida y de haber lanzado su muy exitoso álbum debut, VISION DIVINE aun cargaba con el peso de ser una banda proyecto, con pocas presentaciones en vivo y eclipsada por la fama de Labyrinth, por lo que se hacia necesario de manera imperiosa, el lanzamiento de un segundo disco.

Es así como a fines del 2001, comienzan a componer su segunda placa, la que posteriormente seria lanzada a comienzos del 2002 bajo el nombre de SEND ME AN ANGEL, el que siguiendo con el éxito de su antecesor, se transforma en un super ventas que catapulta a la consagración definitiva al grupo. Es tanto así, el poder y las alas propias que adquirió la banda, que Olaf Thorsen decide finalmente dejar Labyrinth para dedicarse de lleno a su trabajo con VISION DIVINE. El éxito de ventas es tal, que los lleva incluso a recorrer el mundo de gira, presentando su trabajo por muchísimos países, e incluso llegando a lugares tan lejanos como Sudamérica.

Con la renuncia definitiva por parte de Thorsen a su banda de origen, muchos cambios se producen en VISION DIVINE, siendo el más importante de ellos la partida de Andrew Mc Pauls y Matt Stanciou, quienes contrario a la opción de Thorsen, deciden quedarse en LABYRINTH en detrimento del despegue explosivo que por esos días experimentaba VISION DIVINE.  Los reemplazantes entonces, para los dos cupos que quedaron tras la partida de Mc Pauls y Stanciou fueron ocupados por: Matteo Amoroso en batería (Athena) y Oleg Smirnoff en teclados (ex Eldritch).

Un Cambio Radical…

En el año 2003, y siendo VISION DIVINE ya la banda a tiempo completo de Olaf Thorsen, se comienza a trabajar en el que seria su tercer disco de estudio, desafortunadamente el vocalista Fabio Lione, decide poner fin de manera amistosa a su relación con la banda, por problemas personales en la coexistencia de VISION DIVINE y RHAPSODY, por lo que de inmediato Thorsen comienza la búsqueda por un reemplazante de nivel, que cubriera el vacío dejado por Lione, y a la vez le diera a VISION DIVINE un sello propio.

El elegido entonces para esta labor fue Michelle Luppi, un talentoso vocalista italiano, que desarrollaba sus trabajos musicales de manera independiente así sus como clases de canto, y que contaba con una basta experiencia en vivo.

El mes de Abril del 2004 es finalmente lanzado STREAM OF CONSCIOUSNESS, tercer disco del grupo y un cambio radical en términos del sonido de la banda, con un Luppi completamente afiatado con el estilo del grupo este disco es un verdadero giro en el sentido que VISION DIVINE de ahora en adelante daría a su música; un disco conceptual marcado por catorce intensos capítulos que se erigió por la prensa especializada como uno de los mejores discos de powermetal de ese año.

De hecho, es tanto el éxito de la banda, que cancelan todos sus acuerdos previos para firmar definitivamente contrato con Scarlet records para Italia, King records para Japón y METAL BLADE para la distribución del disco en el resto del mundo. Al año siguiente se edita un DVD en vivo, el primero en su carrera, y que lleva por titulo: STAGE OF CONSCIOUSNESS, que presenta el mencionado tercer disco entero, de principio a fin, mas algunos bonus tracks de la era Lione, y donde queda demostrada toda la infinita capacidad del nuevo frontman de la banda. Mientras tanto Olaf Thorsen ya trabajaba en las ideas de su próximo disco.

Una Máquina Perfecta…

Tras el exitoso lanzamiento de su primer DVD oficial, VISION DIVINE hace un viaje al oriente,  presentándose en dos impresionantes shows en Osaka y Tokio, quedándoles pocos lugares del mundo por recorrer y pavimentando el camino a costa de buenos comentarios, para el que seria su cuarto disco de estudio. En Octubre del 2005 el nuevo disco llega, otro trabajo conceptual que al igual que STREAM OF CONSCIOUSNESS, toma influencias mucho mas rockeras y que lleva por nombre THE PERFECT MACHINE, disco que además fue producido por el guitarrista de STRATOVARIUS: TIMMO TOLKKI.

THE PERFECT MACHINE resulta ser un disco impresionante, carismático, con muchísimo feeling, y que aleja a VISION DIVINE de los cánones establecidos por las demás bandas italianas, es un disco muy rockero, bastante ecléctico, y que ratifica que lo de VISION DIVINE dejo de ser una promesa o un proyecto, para convertirse en una gran realidad.

visiondevineband

WARCRY es sin dudarlo siquiera, una de las bandas más emblemáticas de la armada española del metal, la inconfundible voz de Víctor García (ex Avalanch) es el gran estandarte de un grupo que destaca con luces propias por una potencia y emoción única en cada canción, por unas líricas en ocasiones épicas en otras bastante contemporáneas, pero que siempre logran que uno se rinda ante su poder levantando el puño en alto y cantando a todo pulmón alguno de sus coros.

El mismo año que nace WARCRY  (es decir el 2002)  sacan dos discos, separados tan solo por ocho meses; primero fue el homónimo WARCRY, que recibió una tremenda acogida por los fans, y luego fue el consagratorio: EL SELLO DE LOS TIEMPOS. Al parecer las composiciones que García y Ardines tenían en carpeta mientras estaban en AVALANCH eran muchas y los dos primeros discos permitieron que en tan solo un año de vida, WARCRY se convirtiera en una banda consolidada como icono del metal español.

ALEJANDRO, impresionante tema que relata las aventuras de Alejandro magno y un traicionado y fiel general, monstruoso, es el tema encargado de, tras una breve intro, darnos la bienvenida a este tremendo disco. Con un García que eriza los pelos, recordé de inmediato aquella frase de los fans de WARCRY que dice que ellos no hacen canciones sino que himnos.  Esta es una de esas canciones que calificaríamos como: “de estadio”, de verdad un increíble tema. Este disco es sin duda mucho mas “Heavy” que su antecesor WARCRY, guitarras y bajo están muy buen logrados, los solos encajan perfecto y la batería es mucho más Power. Una prueba de esto es HIJO DE LA IRA, segundo corte del disco y que es otro temon con un García desgarrado y poderoso.

CAPITAN LAWRENCE es para mi uno de los puntos bajo del disco, la canción tiene todos los elementos de WARCRY pero no los usa del todo bien, tal vez la melodía del tema es demasiado cadenciosa, y para mi WARCRY es como un auto deportivo recién ajustado que dan ganas de acelerar a mas no poder, porque sabemos que tiene el motor como para hacerlo. De todas maneras tanto a banda como a publico parece encantarle el tema, pues es incluido en cada presentación en vivo del grupo.  TU MISMO es un tema que recuerda por todos lados a Mago de Oz, si esto es bueno o malo eso queda a opinión del oyente, por lo menos lo que es a mí, me parece un temazo de principio a fin, el típico tema de “autoayuda”, con letras de tremendo animo y energia, que con una voz como la de García con esa emoción que carga y que se transmite de inmediato, suena casi como un himno.

UN MAR DE ESTRELLAS es el respectivo e infaltable tema lento y cadencioso que prácticamente no falta en ningún disco de Heavy/powermetal, y aunque suene reiterativo quien se lleva todos los aplausos es  nuevamente García que me recuerda a ratos a Ralph Scheepers cuando canta temas lentos, no importa lo que suene de fondo, se comen la canción, y salvo que seas el hombre de roca, te estremecen enteros. Además la letra es sumamente triste, un hombre enamorado de una mujer que fallece, tema que puede ser un poco cliché, pero que en la voz de García termina siendo francamente conmovedor. UN LUGAR, nos saca del letargo y melancolía del tema anterior casi como un golpe en la cabeza, un teclado vertiginoso acompaña la descarga de los riffs de guitarra, un tema muy powermetal, no para en ningún momento, ni una sola pausa, temazo.  Por su parte, DISPUESTO A COMBATIR es posiblemente junto con ALEJANDRO, lo mejor del disco, un tema que recuerda un poco a los monstruos de IRON MAIDEN, un corte de unas líricas tremendamente épicas, con un coro sublime, con la marca y sello de WARCRY.

VAMPIRO tiene su propia intro, muy en el estilo de lo que el nombre de la canción propone, bastante lúgubre y tenebrosa, para luego dejar a las guitarras más pesadas de todo el disco hacer su trabajo, el tema en si tiene elementos bastante “prog”, se pasea por constantes variaciones, donde los teclados tienen mucha responsabilidad en ello, de todas maneras, todos estos cambios y formas derivan en un coro del tipo WARCRY, muy pegadizo y como para confirmar que estamos en presencia de un disco increíble.

HACIA DELANTE es el penúltimo track del disco, un tema muy lento durante los primeros dos minutos de tema, que luego aumenta un poco en velocidad pero no así en intensidad, me parece de los temas más bajos del disco, que de hecho es una lastima que este al final, porque para un disco con temas tan monstruosos como este el final debiese haber sido otro.  El disco llega a su fin con RENACER, una especie de outro en un tema de menos de dos minutos que es acompañado solo por un melancólico piano y la tremenda y emotiva voz de García.

Como conclusión final un disco impresionante, que en su año de lanzamiento catapultó definitivamente a WARCRY al sitial que merecidamente poseen el día de hoy, todo un estandarte del Heavy metal español en un disco que es posiblemente el mejor de su carrera, y que por lo menos no cabe duda que ha sido el mas importante. La voz de Víctor García es por lejos el plus más importante de la banda, pero siendo fiel a la verdad la labor del grupo como un todo es tan notable como su performance vocal, convirtiendo a la banda en una mixtura solvente y concreta. Grande WARCRY.

Cuando una banda saca un nuevo disco, siempre existe expectación por parte de sus fans más acérrimos. Pero si hablamos de una de las bandas más importantes de la historia del Heavy Metal, como Iron Maiden, esta expectación se eleva exponencialmente a niveles e instancias que resultan increíbles y difíciles de concebir para gente para la cual la música es sólo para los oídos y para entretenerse. Conozco de bastante cerca a varios fans que deben -sí, deben- vivir y cumplir ciertos «rituales» para escuchar por vez primera un trabajo de Maiden… ¿cuántas bandas generan tal expectación hoy en día, tal entrega, tal pasión? La doncella es una banda que provoca un fervor casi religioso entre quienes somos sus fans, y por lo mismo es complicado, a fin de tender a ser objetivos al revisar su nuevo material, desproveerse de la pasión e incluso el afecto que genera esta agrupación británica, al ser parte fundamental de la banda sonora de la vida de muchos de nosotros.

«A Matter Of Life And Death» es el título del esperado nuevo disco de la doncella de hierro. «Cuestión de vida y muerte» resulta ser un título ultra potente y muy emblemático, muy representativo, y que resulta no quedarle grande a este trabajo, donde lo primero que destaca es su maravilloso arte de tapa, obra de Timothy Bradstreet, dibujante estadounidense de 38 años, en cuyo currículum consta haber diseñado los posters de la película «The Punisher», entre otras, y cuyo estilo, aclamado por la crítica especializada, ha sido definido como «fotorrealismo estilístico». Qué manera de dar en el clavo con el nuevo trademark de Maiden, la cabeza de Eddie con casco de guerra y abajo dos rifles cruzados, haciendo una colosal mezcla entre símbolos de instituciones armadas y el clásica señal de veneno. Más encima, ponerlo en una bandera negra a lo pirata, y en el frontis de un tanque de cuyo cañón emana un humo que indica que recientemente se ha lanzado un proyectil, tanque comandado por el comandante Eddie, guiando a un ejército esquelético… maravilloso, sin dudas. Después de la execrable portada de «Dance Of Death», «A Matter…» parte con otro piso, y qué piso: tener uno de los mejores artes de tapa de la carrera de la doncella. Y eso no es poco decir.

Por otro lado, no sorprende la calidad de las letras de Maiden. Como resulta obvio de la portada del disco, las letras de «A Matter…» apuntan, en su mayoría, a temáticas relacionadas con la guerra, no sólo a batallas, sino también a introspecciones personales de quienes participan de ella, como parte activa. El nivel compositivo lírico de Maiden se supera continuamente a sí mismo, como lo hacen los más grandes de cualquier disciplina.

A grandes rasgos, «A Matter Of Life And Death» cuenta con un sonido estudiadamente más «crudo» (menos sobreproducido, quizás) que sus predecesores, «Brave New World» y fundamentalmente «Dance Of Death», como quizás lo pretendieron en su tiempo con «No Prayer For The Dying», con resultados inconmensurablemente mejor logrados hoy por hoy. Entre otros detalles, disminuye considerablemente la cantidad de guitarras en armonía, lo que llama la atención, aunque de manera relativamente forzada… es decir, hay que obligarse a pensar en ello para acordarse; hay menos teclados que, por ejemplo, en «Dance Of Death», matizándolos de mejor manera; hay algo más de trabajo de guitarras acústicas; y además, no recuerdo un disco de Maiden en que la batería suene mejor que en este… todos estos son «pequeños» datos que comienzan a formar una idea de lo que es este nuevo disco.

Pero pasemos al «tema por tema». AMOLAD abre con el sempiterno gritito simpático de Nicko (en este caso es algo así como «aí!»), que da inicio a Different World, tema que abre este nuevo trabajo de Maiden. Según Harris, es un tema que recuerda a Thin Lizzy y en cierto modo tiene razón. Es un buen tema, eléctrico, ultra sencillo, casi de ABC del metal, con un coro claramente escindible en dos partes: una con dos voces de Dickinson en la misma nota («tell me what you can hear…»), y otra con Dickinson demostrando que es uno de los más grandes cantantes de la historia del Metal («don’t want to be here…»). Con un solo deliciosamente sencillo a tres guitarras y posteriormente sólo con la inconfundible y flemática pulcritud de Adrian Smith, con un final seco, sólido, y con una letra que escapa a la tónica bélica que caracteriza a este trabajo, Different World cumple de buena manera con la no menor tarea de abrir el disco, aunque -hago presente que la comparación es inevitable- en mi concepto cuenta con menos incitación al «sing along» en el coro que Wildest Dreams con su «I’m on my way…» y especialmente que el «your time will come» de The Wicker Man. Quizás por eso no la eligieron como single, aunque probablemente para ello también haya tenido que ver que la temática de sus letras no encaja cien por ciento con el concepto más bien bélico del disco.

These Colours Don’t Run es una frase patriótica/patriotera cuyo trademark es eminentemente estadounidense. Sin embargo, Maiden la toma en un contexto distinto y un poco más amplio: trata sobre las motivaciones de los soldados y las razones por las cuales pelean: algunos por su patria, otros por el dinero, otros por los recuerdos, otros por la pasión y la gloria… musicalmente, se trata de un corte de casi siete minutos, bastante intenso, con muchos quiebres rítmicos -destacándose un momento similar a Tailgunner y, por supuesto, los «oooh» que tanto disfrutamos cantar en vivo- y teclados bien y elegantemente utilizados. Hay quienes señalan que algo tuvo que ver en la gestación del título de este tema el desgraciado impasse que tuvo Bruce Dickinson con la esposa del emblemático cantante de una gran e histórica banda inglesa y actual protagonista de un reality show (no gastaré mi teclado en nombrar a la señora en cuestión), impasse tras el cual Dickinson habría tomado la Union Jack que flamea en The Trooper y habría dicho «these colours don’t run»… quizás sea cierto, pero de que tiene cierto sentido, lo tiene, especialmente con la letra del coro («Far away from the land of our birth / we fly a flag in some foreign land…»). A la larga no es más que una anécdota. Excelente tema, notable letra.

La bomba atómica es uno de los más grandes y terribles inventos/descubrimientos de todos los tiempos, no cabe duda de ello… y la leyenda cuenta que el primer científico que vio la primera bomba señaló que ésta era «más brillante que mil soles». Brighter Than A Thousand Suns, el siguiente tema, está inspirada en la obra homónima del austríaco Robert Jungk de 1961, bestseller en aquellos años, y que narra la construcción de la bomba atómica y fundamentalmente los cuestionamientos de conciencia de sus elaboradores, particularmente de los físicos Niels Bohr y Werner Heisemberg. En casi nueve minutos, Maiden desarrolla una historia en la que cuestiona el excesivo y pernicioso poder (auto) destructor que ha ido adquiriendo el ser humano («…E=mc squared you can’t relate, how we made God with our hands…»), a través de numerosos cambios de ritmo y una intensidad realmente sobrecogedora, particularmente en el coro y en la parte más rápida, con un Bruce que demuestra y demuestra su vigencia. Un excelente corte, muy representativo de la quinta era de Maiden (Era 1: Di’Anno; Era 2: Golden Years hasta el Seventh Son; Era 3: Janick por Adrian; Era 4: Blaze; Era 5: hoy): temas largos, maduros, con muchas variaciones rítmicas y con letras que llaman a reflexionar.

The Pilgrim, con letras que apuntan más bien a temáticas religiosas, es el segundo tema de estructura «single» del disco, parte cadenciosamente a lo Mother Russia hasta tomar un ritmo midtempo bastante interesante, que al escucharla por primera vez provoca una agradable sorpresa, y que cuenta con un pre-coro con otro elemento que llama la atención en este trabajo: doble voz de Dickinson, pero no en armonía, sino que una de las voces suena una octava más arriba de la otra. Interesante figura que, en todo caso, no alcanza su máxima expresión en este tema, sino posteriormente, como veremos. Con una interesante solo con toques arábigos -que con los ojos cerrados, con mucha imaginación e incluso sugestión puede recordar a ciertos pasajes de Powerslave-, The Pilgrim es un corte que entra a la pelea para ser el segundo single de este trabajo.

El «Día D» -6 de junio de 1944- fue llamado «El día más largo del siglo». En plena Segunda Guerra Mundial, se llevaría a cabo en tal fecha la llamada «Operación Overlord», que consistía en el desembarco de aproximadamente trescientos mil soldados aliados, al mando del general estadounidense Dwight Eisenhower, en las costas de la provincia francesa de Normandía, a fin de terminar con la escalada del nazismo hitleriano. Y si bien, durante los meses siguientes, los enfrentamientos siguieron, con la consecuencial muerte de cientos de miles de soldados, el Día D es recordado como el evento que marca el principio del fin del conflicto bélico más grande de la era moderna. The Longest Day trata sobre este evento histórico y según el propio Bruce Dickinson, en cierto sentido busca ser una versión musical de «Rescatando al Soldado Ryan», fundamentalmente por el calvario que vivieron miles y miles de jóvenes a fin de lograr que dicha operación, en estricto rigor, fuese exitosa. Una letra muy brutal («All summers long the drills to build the machine / to turn men from flesk and blood to steel / from paper soldiers to bodies on the beach / from summer sands to armageddon’s reach») con una progresión muy ad hoc a las letras… es un tema con una construcción espectacular: uno al escuchar el bajo de Harris en los primeros cinco segundos ya sabe que se trata de un tema con tintes bélicos; además cuenta con un pre coro y un coro muy épicos, que muestran a Dickinson brillando como la gran estrella que es, y con un trabajo de guitarras que muestran un afiatamiento y compenetración únicos. Un tema que tiene de todo, para escucharlo, escucharlo y escucharlo.

Out Of The Shadows parte con un riff bastante potente para pasar a tomar una estructura de balada que inevitablemente recuerda en un principio a Wasting Love -una de las pocas baladas de Maiden-, pero cuyo coro suena mucho, pero mucho, a Tears Of The Dragon, tema insignia de la época solista de Bruce, quien lógicamente aparece primero en los créditos. Un tema interesante, muy bien ubicado en el disco, y que cuenta con un quiebre rítmico bastante inesperado -que en todo caso no alcanza para quitarle el calificativo de balada-, que da paso a un sólido trabajo de guitarras, llevando a un excelente final.

Lo primero que escuchamos de Maiden versión 2006 fue The Reincarnation Of Benjamin Breeg y varios nos preguntamos porqué este corte, de más de siete minutos, fue elegida como single. Mi idea personal es que Harris pensó y previó que todos quienes rayamos con Maiden comenzaríamos a preguntarnos quién diablos es/era este tipo llamado Benjamin Breeg, más aun al ver a Eddie con una picota a punto de profanar la tumba del finado señor Breeg en la notable carátula del single, lo cual generaría una curiosidad sin límites determinables y, por ende, mayor expectación por la salida del disco. Más allá de esta elucubración personal -existiendo además diversas teorías, una muy entretenida en un sitio llamado simplemente www.benjaminbreeg.co.uk, donde un personaje supuestamente llamado A. Breeg cuenta que su primo Benjamin era un pintor nacido en 1939, etc…-, este corte justifica su designación como single no por cumplir los requisitos «standard» que un single debe poseer (ser relativamente radial, no durar más de cuatro o cinco minutos, etc., lo que hace pensar que este tema más bien los incumple) sino por su enorme calidad. Un tema con un power realmente impresionante, con una notable progresión y una contundencia que no da lugar a ningún tipo de apelaciones, a pesar de que quizás no sea tan «oreja» -y que por ende, sin menospreciar a nadie, creo que requiere ciertos años de Metal para poder apreciarlo en plenitud-. Esto es Maiden, señores.

Pero donde este disco comienza a adquirir sellos de grandeza es, en mi concepto, a partir de For The Greater Good Of God -el único tema compuesto en su totalidad por ese genio entre genios que es Steve Harris-, que sin temor a equivocarme -y mal que mal, es una opinión y no la verdad absoluta-, es uno de los mejores temas de Maiden de los últimos quince años. Si existiese una carrera universitaria donde se estudiara el Heavy Metal, este tema ocuparía un lugar importante dentro de los últimos ramos de la carrera y entraría como obligatorio en el examen de grado. Un corte que realmente excede cualquier expectativa de lo que una banda puede hacer, que muestra a una banda que hace gala de una impresionante gama de recursos, lleno de cambios de ritmo perfectos, con una letra genial («…more pain and misery in the history of mankind / sometimes it seems more like the blind leading the blind / it brings upon us more of famine, death and war / you know religion has a lot to answer for…»), con un teclado utilizado muy tenue y sofisticadamente y un coro con guitarra de fondo que, sin exagerar, me pone la piel de gallina cada vez que la escucho. Un tema que hasta cumple con una función educativa, simplemente maravilloso, y que me hace contar desde ya las horas para escuchar en vivo el «for / the / greater good / of God».

Ya acercándonos al final nos encontramos con la excelente Lord Of Light, cuyo primer minuto y medio bastante X-Factor (predominando el bajo de Harris) es cortado de cuajo por un impresionante y bastante crudo riff de Adrian Smith -que recuerda a Blackout de Scorpions, pero muchísimo más Heavy-, y que en sus momentos más intensos inevitablemente hace recordar a cortes de «Seventh Son Of A Seventh Son» -particularmente a Only The Good Die Young y The Evil That Men Do-. Un coro intenso, más lento y bastante Heavy da paso a otra etapa más lenta, para retomar intensidad con el sello de este Maiden moderno, con un solo y un final que nuevamente recuerdan épocas pretéritas. Las letras también destacan e invitan a pensar en entregar el alma al señor de la luz.

Para poder hablar de The Legacy, el último tema del disco, haré un pequeño ejercicio que resulta, en mi concepto, interesante: si a mis quince años Maiden era mi banda favorita por temas, por ejemplo, como Aces High -tema que sigo encontrando insuperable en su género-, hoy, algunos años más tarde, Maiden es mi banda favorita por temas como The Legacy. Es increíble cómo una banda puede ir siguiendo y marcando los pasos de la madurez de un ser humano con sus temas. No es un tema rápido, o que cuente con una multiplicidad de pirotécnicos y supersónicos solos de guitarra, sino que comienza con un insuperable Dickinson -qué feeling que tiene este tipo para cantar- rodeado por guitarras acústicas y el tenue bajo de Harris, que hacen que la expectativa por escuchar el cambio a guitarras eléctricas crezca a cada segundo, hasta que éste llega en el momento preciso, ni un segundo tarde, ni un segundo antes. Un coro realmente mágico («left to all our golden sons…»), y que muestra a la mejor versión de esta figura de las dos voces en el mismo tono, con una que se halla una octava sobre la otra, da paso a un quiebre rítmico realmente fabuloso, que hace recordar, nuevamente, al mítico «Seventh Son…», particularmente a Infinite Dreams, para que posteriormente, a tres guitarras, lleguemos nuevamente a un Dickinson bicéfalo, con dos voces que suenan geniales, para culminar de manera inmejorable con la misma y sencilla guitarra acústica del principio. Para resumir este tema -y me voy a quedar corto-, podríamos decir que es una suerte de versión perfeccionada de Dance Of Death (un temón), y que recuerda vívidamente, en cuanto a su estructura, a otro glorioso tema de final de disco como To Tame A Land, con más arreglos pero sin sobreproducciones, con una letra que critica abiertamente la autodestrucción humana y cuestiona el legado que estamos dejando para el futuro como sociedad («but some are just now wanting peace / their whole life is death and misery / the only thing that they know / fight fire with fire life is cheap…»). Un creditazo, pero creditazo, para Janick Gers, por haber participado activamente en la creación de esta obra maestra.

Hay que destacar la fortuna que tenemos los fans de Maiden, como dijo un gran amigo mío: que tu banda preferida, que forma parte de tu vida a niveles incluso poco comprensibles, nunca te haya decepcionado, y que siga ayudándote a mantener viva la flama, no sólo en lo referente a la música que uno escuche, sino que a nivel transversal en todas las actividades diarias. «A Matter Of Life And Death» es un disco impecable, sólido, lleno de contundencia, que muestra a una banda que, imponiendo el peso específico que dan sus tres décadas de carrera, se encuentra total y absolutamente vigente, plasmando notablemente su inteligencia -de otra manera no se puede explicar que los temas estén particularmente tan bien ubicados a lo largo de esta placa- en esta placa, totalmente hecha para que los fans de verdad lo disfrutemos a ultranza, con momentos francamente inolvidables y plagado de matices emocionantes, de esos que sólo una doncella de hierro puede crear.

Podría decirse que Tim «Ripper» Owens es un tipo afortunado. De ser un anónimo personaje que cantaba en una banda casi desconocida (Winters Bane) pasó, de la noche a la mañana, a convertirse en el vocalista y frontman de una de las leyendas vivientes del heavy metal, los ingleses de Judas Priest. Y desde ese momento la vida de este estadounidense cambió. Si bien no logró nunca deshacerse del fantasma de Rob Halford, a pesar de que su trabajo estuvo perfecto, con un Jugulator excelente y un Demolition en donde lo único que destaca, aparte de un par de canciones, es la voz de Owens, este fantasma del que hablábamos determinó su salida de Judas Priest. Sin embargo, en esos años al frente de Judas Priest, el mundo entero pudo descubrir un talento vocal como pocos ha dado el espectro metalero. De ahí que recalar en una banda de renombre era cuestión de tiempo. Jon Schaffer alguna vez dijo: «Tim canta mejor que Halford en su mejor momento», sentencia que podemos discutir latamente respecto a la comparación con el metal god, pero que no toca su envidiable caudal vocal. Después de eso y la salida de Barlow de Iced Earth, a nadie extrañó la llegada de Owens a la banda de Schäffer.

Sin embargo, con Iced Earth a Owens le pasó algo similar que en su paso por Judas. Los fanáticos no quedaron conformes con el disco que los estadounidenses lanzaron con Owens y descargaron sus críticas a éste, rememorando a Barlow. Para ser justos si hay algo bueno en el bodrio llamado The Glorious Burden es precisamente la voz de Tim Owens. Por eso el «podría decirse» del principio de esta revisión. Tim Owens tiene un currículum tan corto como impresionante, ha estado en una de las bandas más grandes de la historia y está en una de las bandas más respetadas de metal del momento, pero todavía no logra un reconocimiento acorde a la voz que tiene.

Quizás por eso la expectación de este Beyond Fear, una banda en la que además Owens oficia, junto a John Comprix, de compositor, un ambiente nuevo para Tim, ya que en Judas Priest ningún tema de los dos discos en el que estuvo lleva su firma y en Iced Earth, Schaffer alguna vez dijo que por ahora la tarea compositiva de Ripper sería igual a cero.

Y el disco empieza prometedor. Los dos primeros minutos de Scream Machine, son de lo mejor que me ha tocado oír. Potencia, guitarras afiladas, batería machacante y un Ripper Owens excelso. Él estuvo en una de las grandes bandas de todos los tiempos y éste es su tributo a ellos. Es su propia versión de Painkiller, es decir, «yo también escribo buen heavymetal». Un tema impresionante en todos sus sentidos, con un peso demoledor, con una banda inspirada. El final con las guitarras en armonía pone la rúbrica a un inicio impecable.

And… You Will Die sigue la tónica anterior, muy pesada, nuevamente con un Owens en la plenitud de sus funciones, es de esos temas que con sólo un riff te hacen cabecear desde el primer momento. Con momentos muy bien logrados, sobretodo en el solo, donde Comprix y Dwane Bihary se lucen, el inicio de este Beyond Fear muestra un poco hacia donde pretende llevarnos la banda de Owens, porque si bien hay pasajes en donde se recuerda Judas Priest, el disco se mueve más dentro del nuevo heavy metal americano de bandas como Evergrey, Nevermore y los propios Iced Earth.

Sin embargo algo pasa, Save Me, sin ser un mal tema, no logra enganchar, a pesar del peso del riff y de lo rockero que a veces se torna. El tema pasa sin brillar, no hay un elemento distintivo en este. Uno puede decir, es un tema menos destacado, pero queda mucho disco aún por escuchar. Y The Human Race, parece dar crédito a esa afirmación, también rebosante en fuerza y energía, con un potente sonido, marcado durante toda la placa. Y es en este momento donde se produce un quiebre en el disco.

Coming at You intenta poner un toque rockero, pero no hace más que transformarse en un tema excesivamente cliché. No digamos que el disco de Beyond Fear es un monumento a la originalidad, tampoco pretende serlo, pero este tema está mil veces escuchado, mil veces hecho y no sólo no logra destacar sino que apaga el resto del disco que no logra volver a despegar.

Dreams Come True, es algo más pausado, con el Iced Earth de los últimos años en el subconsciente, este tema parece ser sacado del The Glorious Burden y bajo esta misma premisa, no se puede pretender que este Dreams Come True sea algo destacado. Además, cae en el vicio que está patente en toda la placa. Está bien hacer un disco que musicalmente sea un «tributo» a lo clásico, cayendo muchas veces en lugares comunes propios del estilo, pero de ahí a hacer un disco que, además, líricamente esté lleno de lugares comunes, hay un trecho largo que además denota un cierto límite en lo que líricamente Owens puede dar.

Como dijimos el disco no logra (ni tampoco lo hará) despegar. Telling Lies, es densa, muy americana, pero también muy floja. Ni siquiera Owens logra sacudirse de dicha modorra. Además, ciertas fórmulas utilizadas en temas anteriores comienzan a repetirse, como el hacer los solos dentro de un riff a una sola nota. Estaba bien en un principio, ahora ya comienza a aburrir.

I Don’t Need This sigue la senda trazada en esta segunda parte del disco. Parecida al tema anterior, recuerda un poco a Pantera, pero de manera forzada. Ni siquiera los «yeah yeah» trasuntan onda o actitud, es un tema absolutamente prescindible dentro del concepto, de la entrega de Beyond Fear. Y eso es algo que también afecta al resultado final del disco. Son 13 temas, que si bien no son largos, hacen que el disco pierda en dinámica. Pudieron haber sido 10, lo que hubiese hecho este disco algo más escuchable, pero 13, con algunas bastante similares, realmente aburre.

Con Words of Wisdom, la banda de Owen ocupa otra fórmula repetida, que es la de poner una «atmósfera» al principio del tema. Lo debe ocupar en 4 o 5 cortes, ya a esta altura, sin ningún tipo de sorpresa. De todos modos en esta segunda parte fantasma del disco debe ser de lo más destacado. Algo del poder de los 4 primeros temas, con algunas interesantes melodías de guitarra, pueden rescatarse de estos casi 4 minutos de canción.

La batería del inicio de My Last Words, parecen un mini clon de Painkiller, pero el tema toma un derrotero distinto. Nuevamente algo más densa en la estrofa, con un puente, que si bien no descubre el fuego, algo despierta, el tema pasa de los momentos medianamente interesantes, como el cambio de ritmo antes del solo,  a la modorra patente a lo largo del disco. El problema está que dentro del contexto general a esta altura uno está medianamente decepcionado del resultado final del disco y este tema no logra llamar la atención.

Your Time Has Come (cuántas veces hemos escuchado canciones con este nombre), sigue el mismo camino, también con partes de poder y partes para el olvido, con un Owens intentando imprimirle potencia al tema. Pero el problema no es él. Son los propios temas, es la propia composición de éstos que hacen que uno no prenda. Son temas de momentos, con partes interesantes, pero de incierto resultado. Al parecer el poder, la fuerza y la intensidad alcanzó sólo para cuatro temas. Desde ahí poco y nada más.

The Faith da el cierre al disco. A estas alturas el tema 13 pasa sin pena ni gloria, aunque tampoco se trate de lo mejor del disco. De hecho es todo lo contrario, es un resumen de la segunda parte del disco. Pesado y riffero, a veces con cosillas que pueden recordar a Black Label Society, pero de manera bastante floja. El «I Have The Faith» de mediados del tema es realmente insoportable.

El disco comenzó prometedor, con una Scream Machine realmente soberbia, pero fue apagándose con el correr de los minutos. La aventura de Owens en la composición y cabeza de una banda logra aprobar con lo mínimo. De no ser por la brillantez del inicio y del poder vocal siempre excelso de Owens, el disco hubiese sido un verdadero fiasco. Sin embargo, están esos momentos iniciales y las gotas de buena música que están de a poco esparcidas en la segunda parte del disco. Eso hace mirar el futuro con cierto optimismo. Es de esperar que una segunda aventura de Beyond Fear multiplique los primeros minutos de este debut. Sin embargo, esta aventura queda lamentablemente al debe.

Metal Church, banda ícono en Estados Unidos de la escena heavy/power metal de los ochenta, regresa con un nuevo trabajo tras dos agotadores años de gira. A Light In The Dark es el nombre de esta nueva entrega del grupo, el que se ha caracterizado siempre, y más allá del plano musical, por la creencia religiosa que profesan sus integrantes -el cristianismo- aunque, y a pesar que en algunas de sus letras dejan clara su tendencia, nunca han pretendido evangelizar con su música. De hecho Metal Church puede jactarse de tener entre sus filas de fans a cristianos, ateos y satanistas, y lo digo porque conozco a varios, además, al fin y al cabo, sus letras más que nada incitan a reflexionar acerca de temas cotidianos y situaciones que le podrían tocar vivir a cualquiera, sin importar la fe que profesen.

Pero centrémonos en lo que nos interesa, lo musical. Metal Church siempre ha estado muy ligado a la escena thrash, aunque más que nada por una cuestión geográfica y generacional. En lo geográfico porque la banda nace como tal en San Francisco, en la famosa Bay Area, cuna de bandas tales como Megadeth, Forbidden, Exodus, Death Angel y Metallica, de hecho Lars Ulrich, alguna vez formó parte de Metal Church, por allá por 1981. En lo generacional porque no son pocos los que señalan que la primera maqueta «thrash» propiamente tal sería Red Skies, el primer demo de la banda de 1981, en donde incluían el instrumental Merciless Onslaught, poseedor de una rápidez no muy característica para esos años. Sin embargo, y siendo una opinión personal, su música siempre ha sido Heavy/Power Metal, con uno que otro viso thrash, desde su homónimo Metal Church hasta este su último trabajo, A Light In The Dark.

Actualmente, el único miembro original que continúa en la banda es Kurdt Vanderhoof (guitarra). Para este disco se mantiene casi la misma alineación de su predecedor The Weight Of The World, salvo por Kirk Arrington (batero y otro miembro fundador), el cual se retiró de la banda siendo reemplazado por Jeff Plate, quien participó en los últimos trabajos de Savatage. El resto de la alineación la conforman el vocalista Ronny Munroe, el bajista Steve Unger y Jay Reynolds, guitarrista.

En términos generales A Light In The Dark es ampliamente superior a lo mostrado por Metal Church en su anterior trabajo, y esto debido a que el sonido logrado por la banda (si bien en TWOTW ya se percibía) se acerca cada vez más al sonido de sus primeros LP, el homónimo Metal Church y el clásico The Dark, discos que marcaron profundo la carrera de la banda, al punto de que muchos no conocen los trabajos posteriores. Nótese, que para nada se trata de una autocopia, la banda sigue sonando original y por cierto actual, pero si se notan algunos intentos claros de por lo menos volver a la forma de componer que mostraron en esos discos. Un claro ejemplo de esto es el tema Temples of The Sea, de más de 9 minutos de duración, el que esta muy emparentado con los esquemas de los temas más largos de Metal Church en sus inicios. Así como también el tema que abre el disco y que da nombre al álbum, A Light In The Dark, que posee algunos riffs que encajan perfectamente dentro del debut de la banda, y por lo demás es excelente como para abrir este nuevo trabajo, ya que se trata de un tema relativamente rápido, potente y como ya dije con unos riffs que son ya marca registrada en la banda.

Beyond All Reason, segundo track, no pierde un ápice de fuerza, pero si en los coros es bastante más melódico. El tercer tema, Mirror of Lies, es un tema muy rápido y debe ser probablemente lo más «powermetal» que han hecho en mucho tiempo, entiéndase por powermetal a esquemas similares, solo similares (insisto), a los que podríamos encontrar en bandas alemanas. Otro corte a destacar es Son of the Son, rápido y con una línea muy heavy metal… «los ochenta» brotan en cada nota de esta canción!, situación similar a la de Blinded By Life, décimo tema del álbum.

El disco cierra con un remake del clásico Watch The Children Pray, de su segundo disco, The Dark, un tremendo tema. A pesar que la única diferencia con la original es prácticamente la voz de Munroe, sin duda que la primigenia siempre será la mejor, pero hay que decir que el objetivo se cumplió cabalmente, ya que se trata de un homenaje de la banda a su tristemente desaparecido vocalista original, David Wayne, quien muriera hace ya algo más de un año, producto de las heridas sufridas en un accidente automovilístico.

Solo me resta señalar que A Light In The Dark es por donde se le oiga un gran trabajo, por supuesto no llega a la altura de sus primeros discos y más de alguno recurrirá a dicho argumento para desecharlo, pero ¡porfavor!… recordemos que de esos discos a la fecha han transcurrido ya ¡20 años!, cualquiera cambia «algo» en 20 años ¿no?… en todo caso, y como decía en un comienzo, Metal Church esta volviendo a lo más clásico de su discografía, lo cual se nota desde la misma carátula hasta la última nota del disco, y eso, más que agradecérselos o criticárselos, hay que valorarlo como lo que es: un llamado a mantener viva la llama del metal más clásico y puro.

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Battlerage ha sido una de las bandas nacionales que más han dado que hablar en el último tiempo. Dueños de un estilo que vuelve a las raíces del heavymetal, este quinteto liderado por el ex baterista de SteelRage, Francisco Vera, ha remecido el ambiente con actitud, simpleza y fuerza. Precisamente Francisco conversó con powermetal.cl acerca de la historia de la banda y sus planes a futuro.

PM: Para los que no los conocen, cuéntanos un poco de la historia de Battlerage, cómo se forman?, cuáles son sus principales influencias?

BATTLERAGE se formó en Noviembre de 2002, primero como un proyecto personal. Después de grabar nuestro primer demos «Metal Slaughter» en Diciembre de ese año, decidimos establecernos como banda. A finales de 2003, sacamos nuestro segundo demo, «Return Of The Axeman». Hasta ese momento habìamos tocado mucho en vivo, más o menos una vez al mes durante todo el año, y esto continuó así hasta marzo de 2004, cuando empezamos a escirbir nuestro primer álbum. «Steel Supremacy» salió en Septiembre de 2004, y fue promocionado con tocatas tanto en Santiago como en regiones. Menos de un año después, en junio de 2005, entramos al estudio a grabar nuestro nuevo EP, «Battlefield Belongs To Me». Por la misma fecha, BATTLERAGE tocó en vivo en Radio Futuro. Desde ese momento hemos estado tocando en vivo constantemente, y ahora nos encontramos escribiendo los últimos temas de lo que será nuestro segundo LP, que, si todo sale bien, debería salir en noviembre de 2006.
Nuestras principales influencias son bandas de Heavy Metal de los 80, como Manowar, Running Wild y Omen, y otras más actuales como Sacred Steel y Doomsword. Sólo REAL HEAVY METAL!!!!!!!

PM:  Acaban de lanzar un EP, Battlefield Belongs To Me, porqué lanzar un EP y no lanzar un larga duración?

Principalmente por problemas internos de nuestro sello. La idea era grabar el segundo LP en 2005, pero ante algunos problemas internos de OMG, negociamos con ellos la producción de un EP. En definitiva, era eso o nada, y creo que los fans de BATTLERAGE ya se han acostumbrado a tener algo nuevo cada año.

PM: Cómo les ha ido con las ventas de sus anteriores trabajos y qué es lo que esperan para este nuevo?

Todos nuestros trabajos anteriores están absolutamente AGOTADOS!!!! Obviamente, esto es algo que nos llena de orgullo, y que esperamos que vuelva a suceder con «Battlefield Belongs To Me»

PM: Battlerage en lo que lleva de carrera ha debido enfrentar una serie de cambios de integrantes, sobretodo en las guitarras, cuánto ha afectado esta situación a la banda?, cuál es es aporte que tienen los nuevos miembros de Battlerage?

En realidad no nos ha afectado en nada. Nuestra forma de trabajar hace que las cosas resulten rápido. Si alguien se va, alguien más lo reemplaza rápidamente, y se encuentra con mucho trabajo avanzado, por así decirlo. Creo que al ser yo la mente principal detrás de las composiciones de BATTLERAGE, lo más importante es tener buenos músicos que ejecuten los temas, más que nuevos integrantes que aporten ideas. Sin embargo, la actual alineación ha aportado mucho a la hora de componer, y eso podrán apreciarlo en nuestra próxima placa.

PM: Ustedes son una banda reconocida y respetada en el ambiente, cuál crees tú que es la receta para este reconocimiento, tomando en cuenta que llevan no más de tres años en la escena.

Principalmente la honestidad y el trabajo duro, creo que esas son nuestras mejores características. Cualquiera que escucha a BATTLERAGE ya sabe que esperar, sabe que nuestro estilo es uno, y que no caben ni innovaciones ni experimentaciones en nuestro sonido. El tratar de no defraudar a quienes nos siguen es algo muy importante para BATTLERAGE.

PM:  Cuál es tu opinión sobre la escena metalera nacional?

No me gusta hablar de escena metalera. En todas las entrevistas en que me lo han preguntado he respondido lo mismo: BATTLERAGE no responde ni pertenece a ninguna escena. No me interesa tener amigos en esto ni que los foros de internet se llenen de «amiguis» tirándonos flores. La escena no nos ha dado nada. Nosotros hemos legado hasta donde estamos por nuestros propios medios, sólo con nuestro True Heavy Metal para hablar por nosotros. Así que la escena, si es que existe, me tiene sin cuidado.

PM. Qué es para ti el heavy metal?

BATTLERAGE

PM. Cuáles son los planes al futuro para Battlerage?

En lo inmediato, sacar nuestro segundo album, y promocionarlo lo más que se pueda. También seguir con la venta de «Battlefield Belongs To Me». Para el futuro, comenzar a escribir los temas para el tercer álbum, y para alguna sorpresa en el camino.

PM:  Existe alguna posibilidad de que salgan fuera de Chile a promocionar sus trabajos?

Algo hay por ahí, pero nada concreto.

PM. Muchas Gracias Francisco por tu tiempo, envía un saludo a sus fans y a esta nueva etapa de powermetal.cl

Bueno, muchas gracias a Powermetal.cl, una de las primeras webzines que revisó nuestros trabajos. Espero que esta nueva etapa esté marcada por el éxito. A nuestros seguidores, un gran agradecimiento por el apoyo recibido. Esperen nuestro segundo LP que traerá otra dosis de TRUE HEAVY METAL como sólo BATTLERAGE puede entregarla. Nos vemos!!
I RAISE THE AXE WITH POWER, NOW BATTLEFIELD BELONGS TO ME!!!!