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Para evitar malentendidos hay que precisar que Human Factor no es un proyecto paralelo… de nadie. Los que sucede es que no estamos acostumbrados a ver que músicos de nuestra compacta escena nacional que se han hecho conocidos dentro del medio formen entre ellos nuevas sociedades. Ex miembros de Witchblade, integrantes de Bloden Wedd, entre otros, se las arreglaron para hacer una agrupación hecha y derecha con sus características que lo resaltan en el circuito nacional.

No me crean a ojos cerrados, porque la maquinaria de Human Factor lo demuestra sin más. En vivo, sus canciones suenan idénticas a como se escuchan en el disco que acaban de sacar. Coros, guitarras, arreglos… literalmente. Es una alternativa artística el alcanzar esa fidelidad, primero hay que proponérselo, pero no quita que para lograrla sea crítico lo siguiente: Ensayo, ensayo y mucho trabajo diario para llegar a dominar a la perfección las composiciones y la ejecución. Mucho tiempo y dedicación. ¿Trabajaría así un proyecto paralelo? ¿Una banda de segundo orden en prioridades? La respuesta se intuye.

Además, la banda nace porque sus integrantes no estaban dispuestos a sacrificar su visión de la música y lo que realmente querían hacer en un grupo. Por eso fue que Rodrigo Espinoza y Guillermo Olivares abandonaron Witchblade. Entonces, ¿iban ellos dos a desechar sus verdaderas ambiciones en un mero proyecto?

Por último, pareciera que Dan Elbelman se está dando un paseo gratis por Human Factor, quien, a diferencia de su banda donde también toca la guitarra, sólo hace las voces. ¿Pero sería así si es que en los créditos se le diera la co-autoría en siete de los once temas que se encuentran en Unleashed? Cuando estaban en la búsqueda de un vocalista, Human Factor le preguntó a Daniel si es que conocía a alguno que quisiera unírseles, y aquí está él.

No hablemos de la compenetración de la banda. Con miembros que ya han estado en otras bandas e incluso ya han grabado más de alguna vez, era lo mínimo que se podía pedir y la solidez de Human Factor cuenta como su carta de presentación más fuerte. Esto iba a ser bueno, fuera como fuera.

La música de Human Factor es una extraña mezcla entre sencillez y complejidad. Sin teclados, los temas no muestran más arreglos o instrumentos que sus miembros no puedan sostener en sus manos, pero a la vez la ejecución de lo que tienen a su alcance es vistosa e intrincada, muy técnica. Sencillamente acrobático, complejamente directo. Es lo primero que llama la atención: la muy habilidosa interpretación antes que el mismo desarrollo de las canciones, donde brilla el desempeño y protagonismo de las guitarras Olivares-Genúa, el relieve de los riff que no se limitan a perseguir el doble bombo, la fluidez de los solos y lo –nuevamente- acrobáticos que pueden llegar a ser. Hay técnica, mucha técnica, y no caen en preceptos progresivos en la música por ello.

Hay mucho espacio dentro de los temas para los barridos y escalas, sin embargo no dejan en segundo planos los demás elementos. Un show por sí solo que se ajusta a las revoluciones del disco y a la velocidad de la batería, cuyo performance, acreditado a Espinoza, habría sido más espectacular de no ser por la debilidad de Unleashed, el sonido. Este perjudica la claridad de los platillos y los tambores, un sonido ciertamente correcto pero que no le hace justicia a la habilidad del batero. Y sobre su actuación en bruto, sin considerar cómo se oye, no es que ubique cajas a destiempo y desarrolle ritmos poco corrientes o cortes radicales, todo lo contrario, sino que a medida que toca agrega baquetazos a los que un batero promedio ni siquiera se les ocurrirían, haciendo bases simples pero complejas a la vez y, así, aportando lo suyo al espíritu de la banda y las canciones.

Son la melodía y la contundencia lo que se muestran después en una ecuación bien sacada, las que se juntan sin anularse. Encima de ello, en Unleashed se encontrarán canciones que tienen todas las posibilidades de transformarse en verdaderas joyitas. Inside Hell es una de ellas, la que empieza con el coro a capella, cual Can I Play with Madness?, para seguir luego con un mid tempo acelerado que desata una explosión de melodía y rasgueos gruesos dentro de los márgenes del estilo. La batería aplasta toda su potencia cuando menos se espera, con la intensidad en ascenso hasta el coro. A mi parecer sólo está a su altura la que viene a continuación, el tema título de la banda Human Factor, cuyas letras enseñan el concepto en el que se apoya el quinteto: que al final, en un mundo donde el hombre se sostiene en su propia tecnología y máquinas, el factor humano sigue siendo lo primordial, a través de un mensaje positivo. Tiene un comienzo sin vacilaciones y con derroche de poder que se mantiene y posee un coro de dos líneas vocales superpuestas, las que considero partes del mejor estribillo escrito en el álbum.

La que una vez, penosamente, confundí con un tema de Witchblade cuando tocaron en Valparaíso junto con Seven Angels, Fire (la seriedad de Human Factor se ve también en que sólo tocan temas propios a pesar de sus antiguas participaciones) se desvela como otro de los números a considerar del tracklist, con unas letras que pudieron haber servido para una encendida balada de hard rock pero que desde el principio conserva la línea veloz y pesada del trabajo completo.

Reminiscencias al power alemán de la escuela Helloween se me vienen a la mente cuando llegan las Time Traveller I y II, sobre todo la segunda y en las líneas vocales, en las que me imagino que Elbelman estuvo detrás, porque las guitarras siempre muestran más fuerza, variedad, densidad y personalidad. Esto me recuerda a cuando en un ensayo le pregunté a la banda cómo se definirían y la guitarrista Sole Genúa me respondió que “podría ser Power, con algo de Thrash”. Pues bueno, aunque yo no definiría melodía en sí como Power y pesado y veloz como Thrash, ya que son elementos que cualquier propuesta puede acoger, sí es la manera –análoga- más fácil y corta para entender qué es lo que Human Factor hace, comprendiendo que este tipo de calificaciones siempre quedan pequeñas y para el debate.

Ahora, si tuviera la oportunidad le preguntaría de vuelta a la guitarrista por qué no se metió en la composición de las canciones. Elbelman, Olivares y Espinoza son los responsables de las canciones, pero Soledad Genúa, quien fue una pieza en el proceso creativo de I de Witchblade, no puso lo suyo. Estuvo en la mezcla del disco sí, pero ella traía consigo un perfil de compositora que en Unleashed no aparece.

Pero más me sorprende que con la cantidad de buenas canciones que hicieron, como las nombradas, no hayan elegido una de ellas para comenzar el álbum. Permítase la licencia de ser crítico ahora y decir que casi cualquiera otra era mejor que Sky Warning para abrir, a pesar de su atronadora entrada con la batería. Incluso creo que con Inside Hell tenían el comienzo perfecto para Unleashed, un tema que engancha y contagia su melodía, lo que justamente falla en Sky Warning. No es que sea un tema malo, pero cuando en marzo nos llegó un demo de la banda con unos cinco temas, nunca me imaginé que irían a elegir a esa como primera pista, porque simplemente no tiene la pasta. Y principalmente, porque Sky Warning no muestra con peso todo lo que se ha dicho hasta ahora del disco y lo que representa, no funciona. En cambio, Faster cierra espléndidamente la producción, rápida como indica su nombre, a ratos con una faceta más “neoclásica” al estilo Malmsteen pero con la fuerza que se transforma en común denominador en el recorrido de todo el álbum.

Hay que sobresaltar el hecho que en un disco nacional encontremos una pista multimedia. En el caso de Unleashed, el álbum contiene un vídeo clip del tema Human Factor, con imágenes sacadas de una presentación en la Batuta, que muestra a la banda con la misma energía que entrega su música. En el clip sale Pedro Aragón, el antiguo bajista de Human Factor que además grabó nueve de los temas que están en el trabajo. Ahora, y en las fotos del booklet, aparece Cristián Rozas, quien grabó sus pistas en Living in Darkness y See the Light.

Human Factor trabajó por mucho tiempo en silencio sin dar señales y ahora pueden sentirse orgullosos del disco que están entregando y con lo que han hecho el 2004 con varias presentaciones que los han expuesto al ojo público. Con Unleashed desataron la fuerza, velocidad, melodía y pasión que guardaban con impaciencia hasta hoy. La experiencia con que cuentan, la que es suficiente para resaltar en el medio nacional, juega a su favor y sube las apuestas para su proyección. No son promesas, lo están demostrando ahora con todas la luces.

Rage

En los años ’80, el apogeo del metal a nivel mundial unido a otros factores de índole económica producían un maravilloso efecto para los fans: las bandas lanzaban discos prácticamente en razón de uno al año. Ejemplos hay demasiados: a mayor abundamiento los cinco primeros discos de Iron Maiden fueron lanzados en cinco años consecutivos, y así Metallica, Manowar, Slayer y tantas otras cumplían casi con un 100% de eficacia aquel ritmo de producción. Pero en los años ’90 otros factores comenzarían a regir la industria del metal: las giras mundiales, los consecuenciales discos en vivo, la generalidad de las crisis de originalidad compositivas y la necesidad de promocionar mejor las producciones discográficas, entre otros, trajeron como consecuencia que las bandas comenzasen a disminuir paulatinamente su producción, siendo hoy lo normal que ningún grupo relativamente mainstream (contextualicemos este concepto sólo en el metal) saque un disco con menos de tres años pasados del lanzamiento de su placa anterior.

¿Qué tiene que ver todo lo anterior con nuestra banda del mes de Diciembre? Que Rage es, sin lugar a dudas, la banda más prolífica de la historia del Power Metal a nivel mundial. Con la friolera de 15 LPs y más de 200 canciones en menos de 20 años (además de una no menor cantidad de EPs, trabajos en vivo, orquestados, DVDs, etc.), Rage se ha transformado en una banda de culto para varios metaleros cuya bolsa del pan dejó de ser arrastrada hace muchos años, con un estilo único. Un Power Metal distinto al común de las bandas alemanas, siendo influenciado poderosamente por el sector más thrash de la escena germana y adoptando durante gran parte una estructura de trío que hoy en día (en que los quintetos y sextetos dominan la escena) pareciera estar en desuso.

La historia de Rage dista poco de ser la historia de un personaje en particular: Peter «Peavy» Wagner. Nacido el 22 de Diciembre de 1964 (cumple 40 años este mes, ¡cómo pasa el tiempo!) en la localidad de Herne, ubicada en la región de Ruhr, Alemania, Peavy tomó un temprano contacto con el mundo de la música, pues sus padres (ambos profesores) dedicaban gran parte de su tiempo a ésta. De hecho su padre, Paul, conducía un grupo musical que cultivaba la música renacentista, con lo cual Peavy y sus tres hermanos (dos mujeres) estaban familiarizados con instrumentos clásicos y coros en su niñez. Los intereses de Peavy apuntaban a la guitarra, tomando lecciones con Dirk Zdebel (profesor de la Universidad de Dortmund). Pero los estudios de guitarra no eran algo demasiado entretenido para el inquieto y joven Wagner, quien pretendía tocar sus propias canciones en guitarra eléctrica, lo cual causó más de alguna controversia familiar, como el propio Peavy nos contó hace un par de años en una entrevista exclusiva con PowerMetal.cl: «… nadie en mi familia me llevó a este tipo de música. Mi padre era muy estricto en cuanto a la música, no le gustaba para nada el rock, sino la música clásica. Mientras más intentó alejarme del rock, más me interesé, y eso quedó de manifiesto cuando cambié mi guitarra clásica a una eléctrica y empecé con mi primera banda. Yo era un fan del metal por mí mismo, porque amaba la música, y la sigo amando«. Desde joven Peavy Wagner cultivaría además otros intereses, aprendiendo jardinería y asistencia para ciertas patologías (de hecho sus ramos favoritos en el colegio eran los relacionados con la biología), y desarrollando un escalofriante hobby: coleccionar calaveras y huesos.

RageLas influencias musicales de Wagner eran obvias: desde bandas como los Beatles y The Police a otras como Rush, Motörhead, Sex Pistols y la NWOBHM (particularmente Judas Priest). Todo decantaba para que Peavy se decidiese por el Heavy Metal más bien clásico, formando su primera banda, denominada Dark Lights e, inspirado por el legendario Lemmy Kilmister, cambiando la guitarra por el bajo. Dark Lights era una banda de calidad más bien «escolar» que nunca llegó a lanzar material de forma más o menos profesional. Pero Peavy empezaría a tomarse todo un poco más en serio a partir de 1983, año en el cual formaría su primera banda «de verdad» junto a sus amigos Jochen Schröder y Alf Meyerratken: Avenger, banda con la que graba su primer demo, llamado «Faster Than Hell» (obviamente autoproducido) en el mismo año, junto a miembros que harían su debut y despedida como Peter Burtz en voces, Klaus Müller en bajo y Jan Yildiral en batería. Al año siguiente lanzarían otro demo (sin título) y -lo más importante- su primer e único LP, llamado «Prayers Of Steel», apoyados por el sello Wishbone, con Peavy Wagner asumiendo la totalidad de las voces y el bajo, Schröder y Meyerratken en guitarras y un jovencísimo Jörg Michael Musielak (más conocido simplemente como «Jörg Michael«) en batería. «Prayers…» es un disco con bastantes carencias pero con algunos temas interesantes como «Battlefield» (que posteriormente sería parodiada por los propios Rage como «Bottlefield» en el EP «Extended Power»…). Después de su segundo lanzamiento (antes del cual Meyerratken abandona la banda, siendo reemplazado por Thomas «Guinness» Grüning), el EP llamado «Depraved To Black«, la disquera Noise Records tomó interés por la banda, ofreciéndoles un buen contrato discográfico, pero exigiéndoles cambiar el nombre de la banda, pues ya existía un «Avenger». Así, en 1986 nace Rage. En aquél tiempo Peavy y especialmente Jörg Michael (este último bajo el seudónimo de «Gordon Perkins») colaboraban activamente con Mekong Delta, banda germana de thrash con tintes progresivos increíblemente subvalorada, con discos notables como «Mekong Delta» y especialmente «The Music Of Erich Zann», una joya con todas sus letras.

Ya bajo el nombre de Rage, la banda lanza su primer disco en 1986: «Reign Of Fear«, que combina thrash con tintes melódicos, y que es recordado como un correcto (no mucho más que ello) disco debut, destacándose temas como el potente opening track «Scared To Death» o «Deceiver«, y obteniendo un dignísimo 12º lugar en los rankings de los lectores de la revista germana «Rock Hard». Pero Rage no se detendría ni aun con la salida de la banda de «Guinness» Grüning (quien se retiraría de la escena musical), quien sería reemplazado por Rudy Graf, guitarrista en ese entonces de Warlock (la banda de Doro Pesch). Así, la nueva alineación lanzaría su segundo trabajo, «Execution Guaranteed«, a mediados de 1987, que comienza a marcar una evolución en la banda, pues si bien el sonido continuaba siendo más bien thrasher (relativamente parecido a los inicios de Blind Guardian), los arreglos son de mayor calidad melódica sin perder la innata agresividad que esta banda llevaba consigo ya en ese entonces, resaltando «Down By Law» (gran tema para comenzar el disco) o la propia «Execution Guaranteed«, que dura casi siete minutos y que cuenta con varios matices relativamente desconocidos en su primer trabajo. Pero 1987 sería un año complicado para Peavy Wagner, que sufriría la partida de los restantes miembros de la banda. Schroeder abandonó la escena, Graf intentaba formar otra banda más orientada al Hard Rock (sin mucho éxito pues no encontró los músicos adecuados y no obtuvo un contrato) y Jörg Michael continuaría junto a Mekong Delta, y posteriormente como sabemos ha tocado en bandas como Grave Digger, Running Wild, Axel Rudi Pell y por supuesto Stratovarius.

Pero lejos de rendirse, Peavy Wagner buscó dos nuevos guitarristas y un baterista. Así, un batero con raíces griegas llamado Christos «Chris» Efthimiadis (ex Atlain) se uniría a Rage, y la primera plaza de guitarrista sería llenada por Manfred Albert Schmidt, más conocido simplemente como Manni Schmidt, hombre con cuyo talento en las seis cuerdas (unido a la dificultad de encontrar un segundo guitarrista de nivel) convencería a Peavy de sentirse completo con una sola guitarra, dando origen a la prolífica primera era de Rage como trío.

Rage

Con Manni y Chris ya asentados en la banda, Rage lanza su tercera placa en 1988, «Perfect Man«. Y aquí sí que se nota un gran paso adelante, debido no sólo a la calidad como instrumentistas de los nuevos integrantes, sino a que el nivel de composición crece notablemente (de hecho, Manni compuso seis temas junto a Peavy), y es considerado por no pocos fans como uno de los mejores trabajos de la banda, contando con temas como «Wasteland» o el primer clásico de la banda, la increíble «Don’t Fear The Winter«, que hasta el día de hoy forma inevitablemente parte de sus shows. En 1989 ya la banda lanzaba su cuarto disco, «Secrets In A Weird World» (aunque previamente lanzó «Invisible Horizons» como single), donde Rage continúa con el camino trazado en su placa anterior, agregando elementos más melódicos (Peavy cantando mejor) y destacándose cortes como la propia «Invisible Horizons» (otro clásico) y la extensa «Without a Trace«, entre otras.

Ya en 1990 afloran algunos cambios. Con la salida de «Reflections Of A Shadow«, la banda opta por un camino algo menos heavy y un poco más melódico, con mayor presencia de elementos progresivos e incluso con la inclusión de un tecladista invitado, Ulli Köllner. El disco en todo caso es de calidad y posee cortes interesantes como «That’s Human Bondage«, «True Face In Everyone«, y las muy power «Wild Seed» y «Saddle the Wind«. Peavy reconocía que era complicado hacer realidad todas las ideas como trío, lo cual era una gran limitante, comenzando a gestarse la idea de invitar a formar parte de la banda como segundo guitarrista a Spiros Efthimiadis, hermano menor de Chris, lo cual causaría molestia en Manni, quien deseaba a toda costa mantener la estructura de trío. Al mismo tiempo, Noise Records comenzó a desencantarse de la banda, debido a que siempre vieron a Rage como una banda más bien thrash y no veían con buenos ojos el giro melódico que estaban tomando.

Al año siguiente, 1991, la banda se toma un pequeño respiro, haciendo shows junto a Running Wild, U.D.O., Motörhead y Saxon, y «sólo» lanza un EP, «Extended Power«, que cuenta con cinco temas. Y al año siguiente Rage produce uno de los mejores discos de principios de los ’90: «Trapped!«, un disco realmente ideal para que quienes no conocen a la banda se inicien en ella, con lyrics inspirados en H. P. Lovecraft y con el cual Rage comenzaba a tomar reconocimiento internacional (el disco no sólo fue votado «álbum del mes» en Metal Hammer, sino que consiguió buena crítica en japón, lo que los llevó de tour a la tierra del sol naciente). En la carátula del disco aparece una suerte de declaración de principios que pone en claro la intención del disco: «No Keyboards!». Peavy nos contaba en la entrevista: «… como utilizamos algunos sonidos de teclados en el disco anterior, quisimos dejarlos de lado para que el siguiente disco fuera sólo con el poder de la guitarra…«. El propio Peavy califica a «Trapped!» -junto a «The Missing Link»- como una de las obras maestras de Rage, y cuenta con cortes como «Shame On You«, «Solitary Man«, «Enough Is Enough» o «Power and Greed«, entre muchos otros. En el mismo año 1992 además se lanza otro EP, «Beyond The Wall«, que contiene seis temas y, como decíamos, incluye un «cover» de «Battlefield» de Avenger, renombrada como «Bottlefield«.

La ultraprolífica banda no se detendría, consiguiendo en 1993 una de sus mayores producciones. Lanza primero el single «Refuge«, que contiene el tema homónimo y tres covers (uno de los cuales es a The Police, «Truth Hits Everybody»); el single «The Missing Link» y el disco llamado de la misma forma. «The Missing Link» trata en sus letras -inspiradas nuevamente en Lovecraft- la existencia de una raza existente en la tierra después de los dinosaurios y antes de los mamíferos, el «verdadero eslabón perdido». Este disco acentúa el poder y los matices melódicos de «Trapped!», con excelentes temas como «Firestorm«, la mencionada «Refuge«, la ambiciosa «Lost In The Ice» y «From The Underworld«. Pero no contentos con esto, se lanza un disco en vivo que contiene material no sólo de Rage, sino además de Gamma Ray, Helicon y Conception, llamado «Power Of Metal«, que contiene material grabado en los recitales efectuados conjuntamente con las bandas señaladas, denominados «Melodic Metal Tour».

1994 sería un año de cambios profundos. La desgastada relación de Peavy con Manni Schmidt hizo que éste último abandonara la banda, dando espacio a que Rage volviera, después de muchos años, a tener dos guitarristas. De Manni no se supo durante varios años, hasta que volvió a la escena en gloria y majestad el año 2000, reemplazando al mítico Uwe Lulis en Grave Digger. Así, ingresaron a la banda el ya conocido Spiros Efthimiadis y Sven Fischer, este último ex Pyracanda. Nacidos ambos en 1971, podrían otorgar a la banda (particularmente a Peavy) una infinidad de nuevos horizontes y expectativas. Pero mientras la banda se reconstituía, se lanza otro LP, «10 Years in Rage«, su último trabajo bajo Noise Records. Si bien tiene nombre de disco compilatorio, califica como LP, pues contiene temas antiguos no lanzados anteriormente, más algunos nuevos, la versión ’94 de «Prayers Of Steel» de Avenger y un excelente medley de temas clásicos llamado «The Blow In A Row».

Rage

Con la banda ya asentada, en 1995 se lanza el single «The Crawling Chaos», bocadillo previo al primer disco con la nueva alineación, el alucinante «Black In Mind«, ya bajo el alero de G.U.N. Records. Un disco solidísimo con todas sus letras, muy variado, con un sonido por momentos más oscuro y sin perder esos matices thrasheros y agresivos que marcan el código genético de Rage. Pueden destacarse muchos temas: «Black In Mind«, «Sent By The Devil«, «Forever«, «Start!» y sobre todo la maravillosa balada «All This Time«, que cierra el disco.

Los cambios en la alineación trajeron un nuevo aire. De hecho Peavy comenzó a retomar su ancestral background de música clásica. En abril de 1996 se lanza «Lingua Mortis: Rage and the Symphonic Orchestra of Prague«, un disco que contiene temas de Rage con arreglos orquestales, y ejecutados por la banda conjuntamente con la Orquesta Sinfónica de Praga, República Checa. Un proyecto interesante, que manda a callar a quienes celebraban la originalidad de Metallica con su dudoso «S&M». Rage llevaría a cabo un par de shows orquestados en Austria y Alemania, lo cual causaría gran revuelo entre los fans.

Rage

Pero en 1996 no sólo se lanzaría «Lingua Mortis«. La banda ya tenía preparado otro LP, y no sería cualquiera. «End Of All Days«, otro sensacional disco, muestra a una banda en plena madurez, con quizás menos agresividad que sus anteriores trabajos, pero con una mayor sensibilidad y un Peavy cantando como nunca. Rage alcanzaba un equilibrio asombroso con este disco de más de 70 minutos, en el que destacan «Under Control«, «End Of All Days«, «Higher Than The Sky» (uno de los mejores temas de Rage y preferido de Peavy Wagner) y la fantástica balada «Fading Hours«. Peavy en la entrevista nos comenta sobre esta última: «… una noche soñé, tanto con la música como con las letras, me desperté, tomé mi guitarra y me puse a tocarla, tal como la recordaba de mi sueño. Fue un poco terrorífico: además de las melodías en que escuchaba, me veía a mí mismo muerto, tumbado en un ataúd, y algunas fotos mías en una mesa que estaba al lado. Yo estaba dentro de las personas que estaban ahí para enterrarme, y trataba de decirles a todos que aún estaba vivo, pero nadie podía verme ni escucharme, tal como si yo fuera sólo un alma…«.

En 1997 la banda se toma otro pequeño «respiro». Lanza el single «Higher Than The Sky«, que contiene el tema homónimo y covers de «Jawbreaker» de Judas Priest y «The Trooper» de Iron Maiden, entre otros; y un EP denominado «Live From The Vault«, que contiene fragmentos de un show en vivo en Alemania y que como curiosidad incluye un simpático cover de «Motorbreath» de Metallica.

RageEl giro más orquestado de Rage comienza a tomar mayor forma en Marzo de 1998 con la salida de «XIII» (antes se lanzó el single «From The Cradle To The Grave«), que deja de lado la faceta más thrash y explora sonidos más hard rockeros, melódicos, oscuros, todos acompañados por momentos de sutiles elementos orquestados. Un disco incomprendido por muchos fans de la vieja escuela pero ensalzado por varios como una gran obra, que marca el inicio de otra era. «XIII» llegó al 21º lugar en los Media Control Charts alemanes, e incluye entre otros temas la mencionada «From The Cradle To The Grave«, «Days Of December«, «Turn The Page» y una sui generis versión de «Paint It Black» de los Rolling Stones. Aquél año además se lanza el single «In Vain» y Noise Records lanza un compilado de Rage llamado «The Best Of The Noise Years«, un grandes éxitos de la era Noise que culminó en 1994.

Llegado 1999, la banda comenzaría a sufrir un nuevo quiebre. Los hermanos Efthimiadis y Sven Fischer deseaban abandonar la banda para dedicarse a otros proyectos musicales. Aun así, Rage alcanza a terminar de grabar otro disco, que ahonda más en la tendencia orquestada de «XIII».

Rage«Ghosts«, el nuevo disco, sale a la venta en Octubre de 1999, consiguiendo críticas variadas y siendo calificado como otro de los discos «incomprendidos». Peavy lo define como «… uno de nuestros álbumes orquestados. Creo que es un muy buen material, sólo desearía que hubiese tenido una producción más Heavy…«, y cuenta con cortes interesantes como «Beginning Of The End«, «Back In Time» o «Fear«. Tras la salida de «Ghosts», los Efthimiadis y Fischer abandonan Rage para formar otro proyecto, pero no de metal sino literalmente pop, llamado Sub7even. Increíble, pero cierto. Es cosa de ver las fotos en el sitio oficial de esta agrupación pop (www.sub7even.de). Pero todo fue para mejor. Peavy encontró inmediatamente a dos músicos realmente fantásticos para reformar a Rage.

Victor Smolski, guitarrista (en realidad multi-instrumentista), nace el 2 de Enero de 1969 en Minsk, Bielorrusia. Hijo del profesor Dmitry Smolski (reputado compositor clásico ruso), Victor comienza a estudiar piano y cello a los seis años, y posteriormente guitarra, alcanzando un nivel ptrofesional a los once años. A los 15 años toca con la banda local «Pesniary«, consiguiendo ventas de 10 millones de discos (¡!), girando por la en ese entonces Unión Soviética durante nueve meses. En 1988 forma la banda «Inspector«, con lo cual viaja por primera vez a Alemania para hacer algunos shows, causando interés en compañías disqueras germanas, lo cual no fructificó debido a problemas con las visas. Tras lanzar en 1993 «Russian Prayer» con Inspector, Smolski decide permanecer en Alemania, uniéndose en 1995 a Mind Odyssey, banda germana de metal progresivo, con la cual lanza dos discos: «Nailed To The Shade» y «Signs», en los cuales Smolski compuso la mayoría de las canciones, y tocó las guitarras, cítara y teclados. Además, Smolski ha trabajado como productor de bandas como GB Arts o Delirious, y para el vocalista norteamericano DC Cooper (Silent Force), y todo esto lo compatibiliza con una interesante actividad extraprogramática: corre en autos de carrera, con lo cual ha recorrido Europa y se ha desempeñado con éxito en connotados circuitos como Spa-Francochamps o Nürburgring. Se une a Rage (a Peavy Wagner, en todo caso)en Junio de 1999.

RageRage

Mike Terrana es un potentísimo baterista con una tremenda carrera. Nacido en Nueva York, Estados Unidos, se traslada a Los Angeles en 1987 en busca de mejores expectativas musicales, comenzando una prolífica trayectoria que cuenta con participaciones en discos desde 1985 (junto a Hannover) hasta hoy en Rage, tocando, entre otros, junto a Tony Macalpine, Yngwie Malmsteen, John West, Artension, Axel Rudi Pell, Roland Grapow (con quien vino a Chile en 1999), Metalium y Squealer, entre otros.

Wagner, Smolski y Terrana cierran la cosmopolita alineación actual de Rage. Al ser dos músicos con una gran trayectoria, no se trataría de sólo un par de músicos de sesión para Peavy Wagner, sino que miembros de la banda cuyas opiniones valen lo mismo que la de Peavy. Así al menos éste nos confesaba en la entrevista: «… ambos son parte de Rage, tal como yo, con una voz que pesa tanto como la mía. Esa es la razón por la cual ellos tienen la misma importancia e influencia en lo que hacemos«. Después de una exitosa presentación debut en el Festival de Wacken en 1999 y de algunos conciertos en Rusia el 2000 (junto al grupo Aria), el nuevo trío estaba preparado para lanzar su primer disco (el décimotercer LP). En Febrero de 2001 se lanza «Welcome To The Other Side», sólido disco que marca el renacimiento de Rage como banda de metal, volviendo un poco a las raíces más metaleras, destacando Smolski individualmente (incluso tocando cítara) y contando con un sonido más convincente que el de sus anteriores placas, resaltando cortes como «The Mirror In Your Eyes«, «A Tribute To Dishonour» (que consta de cuarto partes) y «No Lies«. En abril del mismo año la banda sale de gira por Alemania y otros países europeos, terminando el tour con algunas fechas en Japón.

Rage

Tras esta gira, la banda se pondría en campaña para lanzar su decimocuarto LP. Así, el 21 de Octubre de 2002 sale a la venta «Unity«, primer trabajo bajo SPV/Steamhammer. «Unity» es un sensacional disco que recoge lo mejor de Rage: la agresividad y garra, el virtuosismo de Smolski y la potencia de Terrana se unen para conformar un trabajo solidísimo, que cuenta por momentos con elementos progresivos que calzan perfecto en Rage. Peavy comenta: «… me encanta la música progresiva, al igual que Mike, así que pienso que todos queríamos que el disco apuntase hacia esa dirección. Quizás la palabra ‘progresivo’ produzca algún tipo de confusión, quizás la gente piense que queremos llegar a ser una banda del estilo de Dream Theater … me gustaría decir que nosotros tratamos de crear nuestras canciones tan ‘musicales’ como sea posible, con arreglos interesantes y un poco ‘inusuales’, pero siempre poderosas y agresivas…«. En «Unity» podemos encontrar notables y muy variados temas como el single «Down«, la sensacional «Set This World On Fire» o la impecable y sorprendente instrumental title track «Unity«.

Rage continúa con su frenético ritmo y el 27 de Agosto de 2003 lanza su décimoquinto LP, «Soundchaser«. Con una carátula que hace pensar que no es más que una continuación de «Unity», este trabajo no sólo pule lo ya pulido, sino que juega con conceptos que en discos anteriores se encontraban dispersos. No sólo conceptos relativos a las letras sino que el disco, más que un conjunto de temas, es una unidad compacta que adquiere mayores réditos si se escucha entero. Resaltan inmediatamente el intro «Orgy Of Destruction«, «War Of Worlds«, «Human Metal«, «Flesh And Blood» y la propia «Soundchaser«.

En el presente 2004 la banda, lamentablemente, sufrió un grave percance: Victor Smolski contrajo una severa infección en un testículo, que se trató médicamente hasta conseguir estabilizarlo. Pero en medio de un show en Bolonia, Italia, el testículo simplemente «explotó», debido a lo cual Smolski debió ser trasladado inmediatamente y de urgencia a un centro asistencial. El guitarrista pasó algunos días con riesgo vital pero afortunadamente se recuperó satisfactoriamente de tan aciago e inverosímil incidente.

Antes de la terrible situación vivida por Smolski, Rage ya había tomado la sabia decisión de lanzar un trabajo en vivo (con shows grabados en Alemania en Enero) para celebrar nada menos que el vigésimo aniversario de la banda. Así, hace algunas semanas se lanzó a nivel mundial «From The Cradle To The Stage«, que no sólo consiste en un disco doble en vivo, sino que ha salido en versión DVD, en un material indispensable para los fans de la banda e interesante para quienes no conocen demasiado de las virtudes de este trío de talentosos. Más de dos horas de material en vivo, además de entrevistas y bonus de aquellos que siempre agradan y entretienen a los fans.

Rage

¿Alguna duda de que Rage es la banda más prolífica de Metal del mundo? Al parecer no. ¿Algún atisbo de parar con este frenético ritmo que los ha llevado a tener, como dijimos, 15 LPs, más EPs, material en vivo, etc, y más de 200 canciones? Afortunadamente tampoco, y de hecho Wagner ha señalado que ya han grabado un demo para la compañía disquera y que piensan en dos proyectos paralelos: un álbum «normal» y otro totalmente orquestado en el estilo de «Lingua Mortis» (todo esto además de los proyectos solistas y paralelos de Terrana y Smolski). Como se ve, Rage (y sobre todo Peavy Wagner) ha malacostumbrado a sus fans con su increíblemente inagotable caudal creativo. Porque sería una gracia que incluso todos los temas fuesen iguales entre sí… ¡pero además no lo son! Sin embargo sería injusto circunscribir la importancia de Rage sólo a ser una banda muy productiva. Es una banda que ha encarnado durante toda su carrera un espíritu incombustible ante los problemas, combatidos con creatividad, agresividad y tenacidad. Y musicalmente ha mantenido un ADN musical durante todo este tiempo, matizándolo sí, es cierto, pero creando un sonido distintivo y característico. Es increíble escuchar temas de «Trapped!» que perfectamente podrían estar en «Soundchaser» y viceversa, pero no queriendo decir que los discos sean iguales, sino que hay un contenido base que hace notar que la banda es la misma, más allá de la inconfundible voz de Peavy Wagner. Una banda subvalorada en desmedro de otras más pirotécnicas, pero respecto de la cual aún es tiempo de hacer justicia.

Al menos en Chile no creo haber sido testigo de un progreso como el que ahora muestra Valkiria. Recuerdo como en tocatas del 2001 mostraban carisma, pero sólo eso. Por supuesto, hay elementos que siempre los han acompañado como es el de la imagen, la que ahora sí encontró un norte con una realización de nivel como lo es The Pathway.

Si hace tres años me hubiesen dicho que Valkiria saldría con un trabajo así, no le habría tomado nota, y si lo hubieran prometido, jamás les habría cobrado la palabra. The Pathway tiene absolutamente todo lo que antes se le pedía a Valkiria, todo lo que le faltaba. Con un sonido cuyo mérito principal no es el estar técnicamente bien logrado, hecho tan evidente que es casi irrelevante mencionarlo, sino que es el que “suena a algo”, con personalidad, característico, como si con lograr un estándar de producción mínimo no bastara, lo que para mí es fundamental al momento de considerar un álbum, sino que además se preocuparon de buscar los efectos de guitarra y sintetizadores adecuados, que trabajaron en buscar un sonido atractivo, que caracterice al disco y que lo marque. Así es que la producción es el punto más alto del debut, con un sonido que ninguna banda chilena ha experimentado, con un sonido tan Valkiria –hablando en la proporción de la escena nacional, ya que está influenciado por el Power germano– que su sola presencia hace que todo el álbum posea una plusvalía especial, el que hace que cada canción registrada suba su nivel o estima, levanta toda la media. Creo que The Pathway es uno de las producciones chilenas más exitosas en ese sentido, un ejemplo a seguir del que realmente espero que se transforme en un quiebre en el medio.

Me arrepiento públicamente de haberle dicho al guitarrista Daniel Román que Only a Dream no me había gustado, una opinión sincera pero que fallaba por haber saltado la prueba de verdad: ver cómo Valkiria quería que su trabajo sonara. Otra cosa es con el álbum en el equipo… sonido, composición e interpretación es parte de un todo. Por el contrario, el comienzo de Only a Dream es delicioso. Se es testigo de cómo poco a poco se va armando una base rítmica con la progresiva entrada de instrumentos, bajo, batería, guitarras, leads… cada cual enseñando en su presentación lo potente que se viene su conjugación sonora y que muestra la preocupación puesta a cada timbre… y todo explota, literalmente, con un juego de leads y melodías que, luego de disfrutar innumerables veces, acusan la manera en que se partieron la cabeza escribiendo, arreglando y grabando. La melodía que dibuja la guitarra es de todo menos plana, con muchos matices en unos cuántos compases, lo que invita a escucharse una o otra vez.

Lo mismo sucede con las voces del jovensísimo Jaime Salva, quien no hace más que interpretar sus cuerdas como otro instrumento más, con distintas armonías y líneas melódicas a la vez. Se las juega al empezar con versos a dos voces y cruces de líneas lo que, junto con lo de las guitarras y los efectos electrónicos añadidos, me hacen pensar en estar escuchando una banda que utiliza con gran provecho lo que el estudio puede ofrecer y sin caer en lo intrincado. Esa y otra contribución fundamental a Valkiria hacen a Salva un integrante crítico en la banda, irremplazable, gran responsable del notable progreso de los nacionales. La producción no habría valido la pena si es que el que estaba antes no hubiera partido. No quise sonar duro, sino dar una prueba de la evolución. De otra manera, estaría hablando de desperdicio de recursos, de canciones, de producción, de diseño. El haberlo encontrado desocupado y sin banda es –y seguramente algunos se reirán sobre lo que pienso del uso de las siguientes dos palabras que voy a escribir– SIN DUDA un descubrimiento sobresaliente. Sólo una cosa que apuntar: esperaba otra cosa de su timbre. Ni más ni menos, sólo que en vivo lo escuchaba de otra manera y por mientras, al menos, me quedo con esa.

La otra gran contribución de Jaime Salva se nota en pleno en My Return, la que sigue. Esta es una de las dos canciones, sin contar la introducción, que son de autoría del cantante, y como si hubiese sido de común acuerdo, no hay explicación más lógica que aquella, tiene varios denominadores comunes como lo dicho en las guitarras y en los juegos de voces pero mucho más powermetalera, aunque no llega a tocar la cancha que esta reservada a Bloden Wedd en Chile, mucho más antémica, tema que posiblemente sea el favorito del álbum entre los seguidores del metal melódico alemán. Y para no cortar todo lo escrito para el vocalista, Someday, su otro tema, es ese en el que durante las tocatas deja en frente del escenario para tocar el piano mientras canta… la infaltable balada, pero con un coro que me hace recordar mejor a de este tipo hardrockeras, o parecidas a las más nuevas de Edguy, quienes han estado en campaña ahora último para rescatar lo más clásico del Heavy Metal pero con un espejo actual.

Y si hablamos de miradas modernas a visiones hardrockeras, creo que Last Chance, mi predilecta, es un ejemplo ineludible, especialmente lo relacionado con la parte vocal, cuyo verso y coro suenan a mis oídos a Bon Jovi. Lo que es notable ya que los elementos “modernos” son muchos… los ya nombrados y los que se sacan de la imagen y conceptualización del disco. Robots, viajes, naves en el espacio exterior, naturaleza y seres mitológicos conjugan una propuesta que no es nueva pero sí todavía interesante, el que se plasma en las letras, en los sonidos y más en el arte de portada y lay out de The Pathway, la que trae consigo un radical en Valkiria, quienes nos tenían acostumbrados a la imagen en llamas del ángel de la espada de fuego, pero sin perder el estilo gráfico que se ha transformado en la estampa de las bandas en que el baterista Fran Muñoz toca, tanto esta, Valkiria como Darkemist. ¿Dos bandas con la misma imagen? No quise decir eso, sólo hay que ver el brusco giro que tomó Valkiria para ver que Darkemist cuenta también con la suya particular, ambas con la misma calidad y mano detrás.

Betray sigue con la onda germana luego de My Return, con más recursos expuestos por parte de toda la banda, sintetizadores y voces con efectos y variables le dan matices a una rítmica a propósito más machacante y cuadrada, para llegar a un quiebre acústico que es interrumpido por la fuerza de dos guitarras cortantes que devuelven la potencia, acompañada por versos y ohs en el camino. Dos canciones en una

Sin ser un tema liviano, I Feel marca la primera pausa del álbum por la participación de Carola Ibañez en las voces sin que en ningún momento aparezca como principal la de Jaime. No sé que edad tendrá la cantante, pero por su timbre suena casi como si fuera una niña, quizás más de lo deseable, muy frágil, y en el caso que no lo sea espero que lo tome como un cumplido. Sin embargo las melodías son muy agradables, melancólicas y sobrias, las que de a poco van mostrando su verdadero color, porque a decir verdad, en un principio no me llamaron la atención. Sólo mucho después.

Con I Feel, Valkiria supo que había hecho un quiebre y dado la posibilidad de dar un nuevo comienzo, así que la introducción de Scepter of Power, March of the Shades, da una explícita partida a la segunda mitad del disco. Gamma Ray y Helloween de los ochenta se hacen sentir con más fuerza que nunca en Scepter of Power.

¿Qué es en lo que falla en The Pathway? Nada, lo que discurre a mi parecer es lo que es claramente ajeno al álbum, lo que no tenía razón de estar y por algún motivo, ahí está: me refiero a los últimos dos temas, El Ángel de la Espada de Fuego y En Busca del Talismán. Por mi cuenta creo que fue un error grande en incluirlas en el álbum. Primero, porque sus letras, escritas en castellano, son prueba de la inmadurez de Valkiria en los días que esas canciones fueron armadas, eso sin contar que descuadran bastante con el concepto del disco, y segundo, porque es un asunto de evolución. Cuando grabaron el Ep, de donde se rescatan este par, Valkiria no se podía comparar a todo lo bueno que muestra ahora en el álbum. Está bien… de seguro querían sacarse la espina que les molestaba y por eso decidieron regrabarlas. Si fue para darles nueva vida o para sepultarlas definitivamente y dejarlas en paz, eso no lo sé, pero sea cual fuera el motivo, la banda hoy es otra, muy diferente para bien, que ha cambiado, evolucionado y mejorado su propuesta. Me asusta que algunos vayan a pensar que los temas estos son nuevos y que parecieran aquí haberse estancado en su progreso, no haber aprendido nada cuando lo real es que su trabajo de superación ha sido notable. Esas canciones en castellano son un anexo del LP y que no representan la calidad actual compositiva y lírica de Valkiria.

Si alguien se pregunta por qué están esos cerca de 20 minutos de sonidos “espaciales” al final en la última pista… no sé. La única forma en que me explico su razón de ser es para completar esos 700 megas anunciados que constituyen el total de esta bitácora de Valkiria. Sólo me preocupa una cosa más: Se utiliza el ingles, pero con sintaxis y gramática que son propias del castellano, un ejemplo contrario de lo que son los anglicismos (lo que quiza hayan varios ejemplos en este mismo review). No es problema de este disco, sino de casi todas la bandas nacionales, donde tiene mucho que mejorar.

Valkiria no es una banda nueva que haya empezado ayer y que por arte de magia haya logrado este álbum, pero tampoco es una banda con la trayectoria suficiente como para haber experimentado sola y por causa del tiempo su maduración –la que claramente sigue hacia nuevos niveles, es el primer paso–. Lo último no es suficiente para explicar el nacimiento de The Pathway. Creo que las decisiones bien tomadas, la llegada de las personas más adecuadas al proyecto y el trabajo bien encaminado, más que el largo, hicieron sus frutos en Valkiria, quienes no sólo se superaron y lo dejaron documentado, sino que regalaron una producción muy buena.

Tracklist:

1. Arcavias (Star-log)
2. Only a Dream
3. My Return
4. Betray
5. I Feel
6. March of the Shades
7. Scepter of Power
8. Last Chance
9. Someday
10. El Ángel de la Espada de Fuego
11. En Busca del Talismán

Rhapsody tenía dos grandes responsabilidades previas al lanzamiento de éste su ya quinto disco de estudio (sin contar los 2 EPs). La primera, fruto de su propio talento era lograr en esta continuación de la brillante saga que fue retratada por sus discos precedentes, la magia que lograba Rhapsody con cada capítulo, con cada álbum. La segunda responsabilidad fue por decisión propia, ya que titular a este disco Symphony Of Enchanted Lands Pt. 2, era un riesgo quizás innecesario tomando en cuenta que la primera parte es para muchos el mejor disco de estos italianos, por lo que se autoimpusieron una vara muy alta desde el principio.

Además, el disco contaba con un par de ingredientes extras: el hecho de que pregonaran a los cuatro vientos la creación de un nuevo estilo (?) el film score metal y que además contara con la presencia de Christopher Lee (Saruman en la genial versión cinematográfica de la Trilogía El Señor de Los Anillos) creaban una gran expectativa.

Expectativa que según mi parecer no se cumple desde el principio del disco, con las voces del nombrado Lee y el inicio con la intro, The Dark Secret, de menor potencia que las anteriores. Pero el problema además radica en el tema indicado para abrir el disco, la ya conocida Unholy Warcry, de su anterior EP, y en rigor bastante más débil que anteriores opening tracks, como Warrior of Ice o la magistral Knightrider Of Doom. Creo que el hecho de que la canción ya fuese conocida y editada en un trabajo anterior le quita sorpresa al inicio. El tema, con unas pequeñas variaciones y distintas orquestaciones, muestra a un Rhapsody aún más sinfónico, nuevamente con las voces de Lee en el medio del tema (lo que a mi parecer le quita ritmo) y con un Lione que sigue manteniendo una gran performance vocal, con mucho sentimiento, quizás sin la tremenda voz de sus primeros discos, pero con pasión en cada una de las notas que por su boca salen.

Con Never Forgotten Heroes, podemos percatarnos del “nuevo giro” que adopta Rhapsody, mucho coro (más que los anteriores discos), mucha ambientación, casi sonando como un soundtrack de una película épica, con voces femeninas y melodías que me recuerdan más al material solista de Luca Turilli que a lo anterior de Rhapsody, que a pesar de que nacen de la misma mente tienen diferencias notorias. Otro “pecadillo” del tema es que la melodía vocal de Lione en el inicio de la primera estrofa es muy, pero muy similar a la de Eternal Glory de su primer Symphony Of Enchanted Lands. En todo caso quiero que quede claro que estamos frente a un muy buen tema, muy Rhapsody, con un excelente y preciso trabajo de Holzwarth en las baterías y un mejor Lione en las voces, pero sin destacar demasiado en el resultado final.

Transportados a un paradisíaco paisaje con avecillas y cabalgatas a lo lejos nos recibe Elgard Green Valley, un instrumental con violines y flautas sin mucho brillo para un álbum de heavymetal, pero que sin embargo calzan en la historia que se está contando.

Una bella balada, The Magic of The Wizard Dream, es una pausa en el camino. Muy bien lograda, con voces tenores de fondo y un excelente trabajo de Fabio, nuevamente. Sin embargo, a pesar de ser un gran tema uno extraña a estas alturas el poder que tuvo su antecesor, Power Of The Dragon Flame, que no dio respiros durante los primeros cuarenta minutos del disco. Acá eso no sucede, no existe esa tensión “cinematográfica”, ese desenfreno, todo es más bucólico, más pausado.

Y lo anterior es quizás el gran, pero gran pecado de este disco de Rhapsody. Todo está perfectamente construido, la historia se cuenta perfecta y se entiende, pero uno echa de menos el metal, cada vez más ausente en el disco, casi un pretexto para contar una historia. Como en el siguiente tema Erian Mystical Rhymes, donde los sonidos de las guitarras en el principio no existen, colmadas por un excelente trabajo de coros femeninos. Ya entrado el tema, después de los cuatro minutos hay un atisbo de poder, un atisbo de metal, lo que a esta altura se agradece, puesto que uno siente que la historia se “comió” al metal. No a la música, porque musicalmente todo el trabajo de Rhapsody es simplemente superior. Hay que ser un genio para lograr amalgamar de tan buena forma el sonido clásico de los violines y coros con el heavymetal, sin embargo en este disco se cargaron demasiado los recursos hacia el primer elemento. Una obsesión quizás para seguir innovando, seguir contando historias mágicas, fantásticas, pero con cada vez menos elementos heavys, ésos que hicieron famosos a estos italianos con incrustaciones alemanas y francesas hace ya siete años. De todos modos este tema tiene momentos rescatables, como el solo de Turilli, con un sonido muy similar al de su primer disco.

Respecto a lo anterior quiero dejar en claro que es una cuestión de gustos. Muchos podrán pensar que éste es el camino que debió seguir Rhapsody y que el disco y la forma en que está planteada es alucinante. Para mí no lo es, prefiero el poder casi brutal de su disco pasado, a la excesiva parafernalia que se nos presenta ahora.

The Last Angels Call, tiene elementos pasados de la banda, ¿cuál es el problema?, que hay partes que son casi repeticiones de momentos de otros discos. Sobretodo en el coro. Insisto, la crítica puede sonar un tanto inconsecuente, puesto que se critica la falta elementos “clásicos de Rhapsody”, y cuando aparecen también se critican. Cuál es el punto. El punto es que si comparamos el disco anterior de estos peninsulares, éste tiene elementos del sonido Rhapsody, pero no cae en el error de repetir fórmulas y no sólo fórmulas, sino de repetir estructuras, algo que en esto disco sucede cuando el sonido se pone más “pesado”.

Nuevamente pausa, nuevamente Lione cantando sobre teclados y flautas, Dragonsland River, se hace un tanto latosa, ni siquiera el coro logra sorprender, falta brillo, falta magia. Demasiada pausa en un disco de metal.

Puede ser un problema de predisposición e insisto majaderamente en la comparación más cercana, el Power Of The Dragonflame. Luego de ese discazo uno esperaba que Rhapsody mantuviera el poder, cosa que sucede a cuentagotas en el disco, como por ejemplo en el ya escuchado (también es del EP), Sacred Power of Raging Winds, lejos, pero lejos, el mejor tema del disco, con todo aquello que uno le pide a una banda que ha hecho de sus cuatro discos una obra maestra. El tema tiene todo puesto de manera perfecta, tiene rapidez, tiene pausa, tensión, dada sobretodo por los violines, tiene a un Lione MAGISTRAL (así con mayúsculas) es el mejor contador de historias dentro del metal, pone intención, fuerza, sufrimiento, como en ese diálogo con un extraño ser en medio del tema. Acá no importa que este track ya haya sido previamente conocido, puesto que tiene un montón de elementos no incluidos que lo hacen novedoso. Como señalé, ésta es la mejor muestra de que Rhapsody podía hacer temas contando su historia, pero sin perder el poder. Que transporte a un mundo infinito, sin fronteras ni tiempos, pero que a la vez te haga cabecear, que te saque lágrimas, pero que a la vez te haga levantar el puño. Estos casi 11 minutos de tema salvan al disco de lo que pudo ser un trabajo intrascendente. Notable es el solo de flauta, que si bien se ha escuchado tantas veces, (en guitarra, claro está), aún sigue encantando.

Guardiani, podría ser todo lo contrario al tema anterior, pero no, si bien es un tema lento, es el mismo cuento de Sacred Power Of Raging Winds, pero desde otra vereda. Cantada íntegramente en italiano (a diferencia de Guardians of Destiny, el mismo tema, pero en inglés del EP), tiene un poder excelso, sobretodo en un coro que, si lo viéramos desde la perspectiva cinematográfica (como le gusta a Rhapsody), te haría saltar del asiento, muy bien logrado. Y nuevamente, y sin cansarme loaré el trabajo de Fabio Lione. Se erige como el gran protagonista de una obra que tenía todos los elementos para ganarse todos los Oscar, pero que se quedó en el camino. Lo más probable es que la obra no gane ninguna estatuilla, salvo la de mejor actor, Lione (y alguna que otra categoría técnica).

Una trompetas dan la bienvenida a Shadows Of Death, la que completa una trilogía de temas bien logrados por Rhapsody, que, saliéndonos de la jerga cinematográfica y adentrándonos en la futbolística (como le gustaría a un gran amigo mío), tiene un excelente segundo tiempo, luego de un primer lapso muy flojo. Nuevamente se amalgama de forma precisa el Rhapsody poderoso, de sus cuatro discos anteriores con sonidos más cinematográficos coros excelsos y orquestaciones dignas de soundtrack. El trabajo de las guitarras a la par con los bombos de Alex es notable y le imprime un peso respetable, que se extraña en la primera parte del disco.

Uno podría pensar que con tres muy buenos temas el final iba a ser alto, como en el final de sus anteriores discos. Sin embargo, uno se queda con las ganas. Nightfall on the Grey Mountain no es un gran tema, nuevamente más lento y con menos poder, repite los vicios del disco, si bien termina con un “gran finale”, no es lo sorprendente que uno espera, incluso la voz de Lee, ya suena casi como a excusa y gancho comercial que como un verdadero aporte al disco.

Un disco extraño, con momentos de excelente factura y otros de franco relleno. Rhapsody no fue capaz de alcanzar el nivel de su anterior obra, no como historia ni como música (no soy quién yo para criticar la genialidad musical de Turilli y Staropoli), sino que como disco de heavy. La intención de innovación se vio ahogada por el exceso de luces artificiales y de elementos anexos que anteriormente sonaban excelentes y sobre todo necesarios, pero que ahora se hacen excesivos tornando todo sobreproducido. Quizás como soundtrack es una obra maestra. Como disco de METAL, y sobretodo con la historia de Rhapsody detrás y sobre sus hombros, queda absolutamente en deuda.

Tracklist:

1. The Dark Secret (Ira Divina)
2. Unholy Warcry
3. Never Forgotten Heroes
4. Elgard´s Green Valleys
5. The Magic Of The Wizards Dream
6. Erian´s Mystical Rhymes (The White Dragon‘s Order)
7. The Last Angels´ Call
8. Dragonland‘s Rivers
9. Sacred Power Of Raging Winds
10. Guardiani Del Destino
11. Shadows Of Death
12. Nightfall On The Grey Mountains

Corro el riesgo de comenzar este comentario señalando que los brasileños son una banda que ha marcado a fuego buena parte del camino que he recorrido durante todos estos años que escucho Metal. Y claramente es un riesgo porque Angra siempre ha sido una de las pocas bandas sobre la cual casi todo el mundillo tiene una opinión formada y ciertamente fundada, y así como existe una corriente de seguidores fanáticos, también posee sus detractores. Pero casi todos opinan y ello no es sino una muestra de que Angra es una de las bandas más importantes de la escena metalera mundial, más allá de todos los quiebres que a estas alturas han originado nuevas situaciones ya consolidadas.
Con la salida de Rebirth el 2001 Angra tomó un giro, cuando menos, algo diferente a lo que venía haciendo en la era de André Matos. Para bien o para mal, el sonido de Angra adquiría un tono bastante más metalero y europeizado, a diferencia de Shaman que tomaría el rumbo inverso, optando más por la veta americanista y experimental. Y era obvio esperar que en su siguiente placa (no vamos a considerar a Hunters and Prey como un hito en la historia de la banda) Angra versión Falaschi continuaría con su tendencia más europea pero quizás ampliaría un poco su espectro, ya no tan limitados por tener que sacar un disco tan «capta fans» como debía ser Rebirth (logrando este objetivo medianamente a pesar de la calidad del trabajo).
Y lo bueno es que Temple Of Shadows es un disco que, a pesar de que en muchos sentidos era esperable, tiene más momentos sorprendentes (por lo bueno, la gran mayoría) que lo que era dable pensar antes de escucharlo. Más allá de contar con ilustres invitados de la escena -«superhéroes del Metal» los llamaría Solabarrieta- como Kai Hansen y Hansi Kürsch (aportes que -escuchando el disco probablemente piensen lo mismo que yo- son absolutamente prescindibles porque no agregan una gran «plusvalía» a los respectivos temas y que a la larga no son más que una motivación «simpática» para escuchar este disco), el disco llama la atención de entrada por jugar con un concepto interesante en las letras: nos situamos en el Siglo XI y un caballero que discute las ideas de la Iglesia Católica en la época de las Cruzadas, denominado «The Shadow Hunter», comienza a desarrollar una evolución en su manera de pensar hasta llegar a crear un nuevo orden. Interesante concepto que se irá desarrollando a través del disco.
Con un intro sencillo como Deus Le Volt! (que significa «Dios lo quiere» en latín y es la frase con la que el Papa franco Urbano II proclamó el comienzo de la serie de invasiones contra el mundo musulmán), y con el cual es inevitable recordar el intro «Deus Lo Vult» del «Knights Of The Cross» de Grave Digger, se da inicio, como era de esperarse, al primer latigazo del nuevo disco de Angra: Spread Your Fire. Lo mejor de escuchar aunque sea los treinta primeros segundos de este tema es que no sólo todo suena como debe sonar sino que además suena a Angra, con guitarras con una personalidad inconfundible. Edú Falaschi sorprende (para bien en mi concepto) con una vocalización algo más raspada y agresiva, pero sin perder su sensibilidad para llegar a los altos. Es inevitable no cerrar los ojos e imaginar el inicio de un show de Angra versión 2004 con este tema: cuesta sacarse de la mente el telón de fondo, y los fanáticos saltando al ritmo de la infernal velocidad de un monstruo consagrado como Aquiles Priester en batería. Un tema gancherísimo, rápido, con un solo a dos guitarras respecto del cual Loureiro y Bittencourt no deberían jamás temer ser plagiados porque verdaderamente el sonido es incopiable. Y además contamos con la deliciosa presencia de la -perdón por el machismo- exquisita Sabine Edelsbacher de Edenbridge en las voces femeninas. Quizás el final sea un poco abrupto y haga que el tema no sea perfecto, pero es un puntazo a favor de Angra si comparamos Spread Your Fire con Nova Era -temazo en todo caso-, su alter ego en Rebirth.
Lo siguiente, Angels and Demons, comienza muy a lo Dream Theater del Metropolis II (con un Aquiles Priester espectacular) para pasar a lo que parecería ser un tema midtempo más bien típico (no por ello malo, al contrario, típico de una banda como Angra). Y arriesgo teñir mis palabras con un halo de fanatismo y decir que en este corte debe estar uno de los cambios de ritmo más bien logrados de los últimos años en un tema de Heavy/Power Metal, mezclando metal del siglo XXI con un ritmo ochentero thrashero digno de bandas como Exodus o Agent Steel (por recordar a dos conspicuas bandas de la época)… un cambio de ritmo por el cual valdría la pena escuchar un disco malo entero -no es el caso-, y que es imprevisto e imposible de resistir (algún entendido en leyes dibujará una tenue sonrisa con esta frase). Y a la larga un tema que podría haber sido una buena transición entre dos temas excelentes, termina convertido en una joya, con un coro final un par de tonos más arriba y con un término perfecto.
Con el inicio del sonido de la guitarra de Waiting Silence es inevitable recordar uno que otro tema de Helloween de la era The Dark Ride o quizás Better Than Raw. Edú muestra cada vez con mayor fuerza que él es el dueño de la comarca y que cada uno es libre de recordar a otras personas, pero que en estos momentos él es el vocalista de Angra y goza de buenísima salud, cantando cada vez mejor. En este corte la banda juega con un ritmo más pausado y cadencioso (tiene un baterista que prácticamente puede hacer lo que quiera) pero sin perder un atisbo de intensidad, e incluso apretando el acelerador por momentos, desordenando un poco el rancho, para bien.
Wishing Well («La fuente de los deseos») es maravillosa. Como que invita a tirar monedas en una fuente. Está ubicada de forma precisísima en el disco, cuando se esperaba quizás un tema que bajara las revoluciones y que hiciera aparecer guitarras acústicas. Y no es una típica power ballad melosa y cebollera: el toque acústico, reminiscencias a bandas más bien setenteras -particularmente en el coro- y una bien entendida sensibilidad marcan una notable diferencia. Qué decir de las dos guitarras en el solo: notables. Si me apuran, de lo mejor de Angra con Falaschi.
¿Cambiamos el disco y pusimos lo nuevo de Gamma Ray? No. Es Angra junto a Kai Hansen: The Temple Of Hate. No sé si sea a propósito, pero este tema tiene bastante de Gamma Ray, y -como veremos- en Wings Of Destination encontramos varias cosas de Blind Guardian justo en el tema en que canta Hansi Kürsch. Qué se puede decir: si buscamos en el diccionario la definición del Power Metal debería aparecer una foto de este tema. Rapidísimo por momentos, melódico, con acertadísimos cambios de ritmo, momentos sinfónicos casi a lo Carolina IV y más encima cuenta con la participación del padre de este estilo de música (aunque, como decíamos antes, su presencia no es mucho más que un detalle -importante en todo caso-, pues el tema sería quizás igual de bueno sin él). Lo único malo es que parece ser de esos típicos temas que todo el mundo quiere escuchar en vivo y la banda a la larga no los toca. Espero equivocarme.
Guitarras «aflamencadas», lo único que faltaba. En realidad el comienzo de The Shadow Hunter cuenta con un dueto de guitarras flamencas (sin demasiado brillo en todo caso) y percusiones en segundo plano que en realidad me generó grandes expectativas con el resto del tema. Quizás la sorpresa de encontrar toques españoles me provocó la sensación de estar en presencia de esos temas que marcan un disco e incluso la carrera de una banda… pero no es tan así. No digo que sea un mal tema, de hecho es muy pero muy bien logrado y con una cantidad de matices impracticable por la gran mayoría de las bandas de hoy, pero mis expectativas eran demasiado altas. En todo caso hay que resaltar la buena performance de Falaschi, un buen trabajo en las guitarras y sobre todo un momento con voces armónicas que en lo personal me recuerda algo a Symphony X. Quizás le haga falta un poco más de punch (baja un poco la intensidad del disco) pero comprendo que sería demasiado pedir.
No es necesario que un tema tenga mucha guitarra o sea rápido para que sea intenso. Prueba de ello es No Pain For The Dead, una suerte de inclasificable tema lento y quizás algo triste (es lo que se busca), lleno de detalles con guitarras acústicas, violines y además con la preciosa voz de Sabine Edelsbacher combinada con la de Falaschi (formando un notable dueto). Para escucharla varias, varias veces, y no quedarse con la impresión de la primera escuchada.
¡Blind Guardian! No, Angra con Hansi Kürsch. El comienzo de Winds Of Destination (particularmente cuando comienza a cantar Hansi) es muy en la onda de los bardos tedescos, pero no se queda en ello y pasa a ser un tema auténticamente Angra 2004: impredecible. Creo que, en todo caso, conspira contra este tema la «baja de presión» que sufre a los dos minutos (dura 7), pero posteriormente toma un poco más de vuelo hasta pasar a una parte absolutamente Power que ya estaba haciendo falta: el solo a dos guitarras con doble bombo de fondo no es un descubrimiento de América pero era necesario y está muy bien logrado. Hacia el final el tema se desordena un poco y queda la sensación que el aporte de Hansi Kürsch era más bien prescindible.
El comienzo de Sprouts Of Time hace recordar que los integrantes originales de Angra y Shaman anteriormente fueron parte de la misma banda. Un estupendo y relajado tema, sencillo y a la vez complejo, que comienza toques percutivos brasileños y los mezcla con las típicas guitarras de Angra. Tiene -sin parecerse- un cierto aire a Holy Land (el tema), incluyendo además ritmos salseros con guitarra acústica (no espantarse, suena excelente). Este tema debería traer un «Parental Advisory» y señalar que se recomienda abrir un poco la mente para escuchar.
La onda más experimental y con atisbos de rock progresivo prosigue con Morning Star, un tema que quizás sea un poco más largo de lo necesario pero que muestra que Angra se maneja muy bien en este campo. Falaschi consagra su sensibilidad en las voces y el sonido por momentos se torna hasta potente y algo más pesado (pasada la mitad del tema hay un momento muy bien logrado a dos guitarras), pero a la larga el tema es un poco tedioso (dura casi 8 minutos).
Late Redemption es otra cosa. En este caso sí que hay un aporte externo fundamental: la presencia de un monstruo de la música brasileña como Milton Nascimento, cantando en portugués. Por momentos es como lo que Angra pretendió hacer con temas como Lullaby For Lucifer o Stand Away pero llevado a un nivel sobrecogedor… creo que no es necesario ser fan de la música brasileña para apreciar la notable calidad de este tema. Una tremenda gracia es que Falaschi no se vea como un vil pelele al lado de Nascimento sino que se sienta que es necesario e imprescindible. Pero el tema no se queda sólo en lo brasileño con guitarra acústica, no teme en lanzarse adelante con ritmos y sonidos bastante más metaleros, haciendo sonar todo como una unidad compacta. Era el perfecto final para el disco…
Pero lamentablemente hay algo más. Gate XIII, el final del disco, es en mi concepto total y absolutamente innecesaria. Está de más, o quizás debería durar no más de dos minutos. Pero dedicar cinco minutos al sonido medianamente sinfónico del intro del disco mezclado con otros momentos del disco me parece no sólo excesivo sino que incluso poco inteligente. No da para un mayor análisis.
Me parece que Temple Of Shadows es un disco menos indiscutible que Rebirth -es inevitable compararlos y creo que es beneficioso para ilustrar-. Se nota a una banda ultra madura, sin temor alguno y sin esa necesidad imperiosa -que se notaba en Rebirth, y se nota más aun al escucharlo después de oir lo nuevo de Angra- de demostrar que «estamos vivos y rockeando». Temple Of Shadows tiene todo para convertirse en uno de los mejores discos del año, y en mi concepto sería el mejor si no fuese por algunas pequeñas carencias y otras pequeñas sobras. Quizás le haya faltado un tema más Power (¡y haber terminado en Late Redemption!!), y le haya sobrado un par de momentos que si bien no son mal logrados, rozan tangencialmente el tedio. Pero estamos en presencia de un trabajo formidable, irrompible, con un campo de fuerza fabricado a pura calidad y cargado de semillas destinadas a germinar, brotar y perdurar.
Tracklist:
1. Deus Le Volt!
2. Spread Your Fire
3. Angels And Demons
4. Waiting Silence
5. Wishing Well
6. The Temple Of Hate
7. The Shadow Hunter
8. No Pain For The Dead
9. Winds Of Destination
10. Sprouts Of Time
11. Morning Star
12. Late Redemption
13. Gate XIII

Corro el riesgo de comenzar este comentario señalando que los brasileños son una banda que ha marcado a fuego buena parte del camino que he recorrido durante todos estos años que escucho Metal. Y claramente es un riesgo porque Angra siempre ha sido una de las pocas bandas sobre la cual casi todo el mundillo tiene una opinión formada y ciertamente fundada, y así como existe una corriente de seguidores fanáticos, también posee sus detractores. Pero casi todos opinan y ello no es sino una muestra de que Angra es una de las bandas más importantes de la escena metalera mundial, más allá de todos los quiebres que a estas alturas han originado nuevas situaciones ya consolidadas.

Con la salida de Rebirth el 2001 Angra tomó un giro, cuando menos, algo diferente a lo que venía haciendo en la era de André Matos. Para bien o para mal, el sonido de Angra adquiría un tono bastante más metalero y europeizado, a diferencia de Shaman que tomaría el rumbo inverso, optando más por la veta americanista y experimental. Y era obvio esperar que en su siguiente placa (no vamos a considerar a Hunters and Prey como un hito en la historia de la banda) Angra versión Falaschi continuaría con su tendencia más europea pero quizás ampliaría un poco su espectro, ya no tan limitados por tener que sacar un disco tan «capta fans» como debía ser Rebirth (logrando este objetivo medianamente a pesar de la calidad del trabajo).

Y lo bueno es que Temple Of Shadows es un disco que, a pesar de que en muchos sentidos era esperable, tiene más momentos sorprendentes (por lo bueno, la gran mayoría) que lo que era dable pensar antes de escucharlo. Más allá de contar con ilustres invitados de la escena -«superhéroes del Metal» los llamaría Solabarrieta- como Kai Hansen y Hansi Kürsch (aportes que -escuchando el disco probablemente piensen lo mismo que yo- son absolutamente prescindibles porque no agregan una gran «plusvalía» a los respectivos temas y que a la larga no son más que una motivación «simpática» para escuchar este disco), el disco llama la atención de entrada por jugar con un concepto interesante en las letras: nos situamos en el Siglo XI y un caballero que discute las ideas de la Iglesia Católica en la época de las Cruzadas, denominado «The Shadow Hunter», comienza a desarrollar una evolución en su manera de pensar hasta llegar a crear un nuevo orden. Interesante concepto que se irá desarrollando a través del disco.

Con un intro sencillo como Deus Le Volt! (que significa «Dios lo quiere» en latín y es la frase con la que el Papa franco Urbano II proclamó el comienzo de la serie de invasiones contra el mundo musulmán), y con el cual es inevitable recordar el intro «Deus Lo Vult» del «Knights Of The Cross» de Grave Digger, se da inicio, como era de esperarse, al primer latigazo del nuevo disco de Angra: Spread Your Fire. Lo mejor de escuchar aunque sea los treinta primeros segundos de este tema es que no sólo todo suena como debe sonar sino que además suena a Angra, con guitarras con una personalidad inconfundible. Edú Falaschi sorprende (para bien en mi concepto) con una vocalización algo más raspada y agresiva, pero sin perder su sensibilidad para llegar a los altos. Es inevitable no cerrar los ojos e imaginar el inicio de un show de Angra versión 2004 con este tema: cuesta sacarse de la mente el telón de fondo, y los fanáticos saltando al ritmo de la infernal velocidad de un monstruo consagrado como Aquiles Priester en batería. Un tema gancherísimo, rápido, con un solo a dos guitarras respecto del cual Loureiro y Bittencourt no deberían jamás temer ser plagiados porque verdaderamente el sonido es incopiable. Y además contamos con la deliciosa presencia de la -perdón por el machismo- exquisita Sabine Edelsbacher de Edenbridge en las voces femeninas. Quizás el final sea un poco abrupto y haga que el tema no sea perfecto, pero es un puntazo a favor de Angra si comparamos Spread Your Fire con Nova Era -temazo en todo caso-, su alter ego en Rebirth.

Lo siguiente, Angels and Demons, comienza muy a lo Dream Theater del Metropolis II (con un Aquiles Priester espectacular) para pasar a lo que parecería ser un tema midtempo más bien típico (no por ello malo, al contrario, típico de una banda como Angra). Y arriesgo teñir mis palabras con un halo de fanatismo y decir que en este corte debe estar uno de los cambios de ritmo más bien logrados de los últimos años en un tema de Heavy/Power Metal, mezclando metal del siglo XXI con un ritmo ochentero thrashero digno de bandas como Exodus o Agent Steel (por recordar a dos conspicuas bandas de la época)… un cambio de ritmo por el cual valdría la pena escuchar un disco malo entero -no es el caso-, y que es imprevisto e imposible de resistir (algún entendido en leyes dibujará una tenue sonrisa con esta frase). Y a la larga un tema que podría haber sido una buena transición entre dos temas excelentes, termina convertido en una joya, con un coro final un par de tonos más arriba y con un término perfecto.

Con el inicio del sonido de la guitarra de Waiting Silence es inevitable recordar uno que otro tema de Helloween de la era The Dark Ride o quizás Better Than Raw. Edú muestra cada vez con mayor fuerza que él es el dueño de la comarca y que cada uno es libre de recordar a otras personas, pero que en estos momentos él es el vocalista de Angra y goza de buenísima salud, cantando cada vez mejor. En este corte la banda juega con un ritmo más pausado y cadencioso (tiene un baterista que prácticamente puede hacer lo que quiera) pero sin perder un atisbo de intensidad, e incluso apretando el acelerador por momentos, desordenando un poco el rancho, para bien.

Wishing Well («La fuente de los deseos») es maravillosa. Como que invita a tirar monedas en una fuente. Está ubicada de forma precisísima en el disco, cuando se esperaba quizás un tema que bajara las revoluciones y que hiciera aparecer guitarras acústicas. Y no es una típica power ballad melosa y cebollera: el toque acústico, reminiscencias a bandas más bien setenteras -particularmente en el coro- y una bien entendida sensibilidad marcan una notable diferencia. Qué decir de las dos guitarras en el solo: notables. Si me apuran, de lo mejor de Angra con Falaschi.

¿Cambiamos el disco y pusimos lo nuevo de Gamma Ray? No. Es Angra junto a Kai Hansen: The Temple Of Hate. No sé si sea a propósito, pero este tema tiene bastante de Gamma Ray, y -como veremos- en Wings Of Destination encontramos varias cosas de Blind Guardian justo en el tema en que canta Hansi Kürsch. Qué se puede decir: si buscamos en el diccionario la definición del Power Metal debería aparecer una foto de este tema. Rapidísimo por momentos, melódico, con acertadísimos cambios de ritmo, momentos sinfónicos casi a lo Carolina IV y más encima cuenta con la participación del padre de este estilo de música (aunque, como decíamos antes, su presencia no es mucho más que un detalle -importante en todo caso-, pues el tema sería quizás igual de bueno sin él). Lo único malo es que parece ser de esos típicos temas que todo el mundo quiere escuchar en vivo y la banda a la larga no los toca. Espero equivocarme.

Guitarras «aflamencadas», lo único que faltaba. En realidad el comienzo de The Shadow Hunter cuenta con un dueto de guitarras flamencas (sin demasiado brillo en todo caso) y percusiones en segundo plano que en realidad me generó grandes expectativas con el resto del tema. Quizás la sorpresa de encontrar toques españoles me provocó la sensación de estar en presencia de esos temas que marcan un disco e incluso la carrera de una banda… pero no es tan así. No digo que sea un mal tema, de hecho es muy pero muy bien logrado y con una cantidad de matices impracticable por la gran mayoría de las bandas de hoy, pero mis expectativas eran demasiado altas. En todo caso hay que resaltar la buena performance de Falaschi, un buen trabajo en las guitarras y sobre todo un momento con voces armónicas que en lo personal me recuerda algo a Symphony X. Quizás le haga falta un poco más de punch (baja un poco la intensidad del disco) pero comprendo que sería demasiado pedir.

No es necesario que un tema tenga mucha guitarra o sea rápido para que sea intenso. Prueba de ello es No Pain For The Dead, una suerte de inclasificable tema lento y quizás algo triste (es lo que se busca), lleno de detalles con guitarras acústicas, violines y además con la preciosa voz de Sabine Edelsbacher combinada con la de Falaschi (formando un notable dueto). Para escucharla varias, varias veces, y no quedarse con la impresión de la primera escuchada.

¡Blind Guardian! No, Angra con Hansi Kürsch. El comienzo de Winds Of Destination (particularmente cuando comienza a cantar Hansi) es muy en la onda de los bardos tedescos, pero no se queda en ello y pasa a ser un tema auténticamente Angra 2004: impredecible. Creo que, en todo caso, conspira contra este tema la «baja de presión» que sufre a los dos minutos (dura 7), pero posteriormente toma un poco más de vuelo hasta pasar a una parte absolutamente Power que ya estaba haciendo falta: el solo a dos guitarras con doble bombo de fondo no es un descubrimiento de América pero era necesario y está muy bien logrado. Hacia el final el tema se desordena un poco y queda la sensación que el aporte de Hansi Kürsch era más bien prescindible.

El comienzo de Sprouts Of Time hace recordar que los integrantes originales de Angra y Shaman anteriormente fueron parte de la misma banda. Un estupendo y relajado tema, sencillo y a la vez complejo, que comienza toques percutivos brasileños y los mezcla con las típicas guitarras de Angra. Tiene -sin parecerse- un cierto aire a Holy Land (el tema), incluyendo además ritmos salseros con guitarra acústica (no espantarse, suena excelente). Este tema debería traer un «Parental Advisory» y señalar que se recomienda abrir un poco la mente para escuchar.

La onda más experimental y con atisbos de rock progresivo prosigue con Morning Star, un tema que quizás sea un poco más largo de lo necesario pero que muestra que Angra se maneja muy bien en este campo. Falaschi consagra su sensibilidad en las voces y el sonido por momentos se torna hasta potente y algo más pesado (pasada la mitad del tema hay un momento muy bien logrado a dos guitarras), pero a la larga el tema es un poco tedioso (dura casi 8 minutos).

Late Redemption es otra cosa. En este caso sí que hay un aporte externo fundamental: la presencia de un monstruo de la música brasileña como Milton Nascimento, cantando en portugués. Por momentos es como lo que Angra pretendió hacer con temas como Lullaby For Lucifer o Stand Away pero llevado a un nivel sobrecogedor… creo que no es necesario ser fan de la música brasileña para apreciar la notable calidad de este tema. Una tremenda gracia es que Falaschi no se vea como un vil pelele al lado de Nascimento sino que se sienta que es necesario e imprescindible. Pero el tema no se queda sólo en lo brasileño con guitarra acústica, no teme en lanzarse adelante con ritmos y sonidos bastante más metaleros, haciendo sonar todo como una unidad compacta. Era el perfecto final para el disco…

Pero lamentablemente hay algo más. Gate XIII, el final del disco, es en mi concepto total y absolutamente innecesaria. Está de más, o quizás debería durar no más de dos minutos. Pero dedicar cinco minutos al sonido medianamente sinfónico del intro del disco mezclado con otros momentos del disco me parece no sólo excesivo sino que incluso poco inteligente. No da para un mayor análisis.

Me parece que Temple Of Shadows es un disco menos indiscutible que Rebirth -es inevitable compararlos y creo que es beneficioso para ilustrar-. Se nota a una banda ultra madura, sin temor alguno y sin esa necesidad imperiosa -que se notaba en Rebirth, y se nota más aun al escucharlo después de oir lo nuevo de Angra- de demostrar que «estamos vivos y rockeando». Temple Of Shadows tiene todo para convertirse en uno de los mejores discos del año, y en mi concepto sería el mejor si no fuese por algunas pequeñas carencias y otras pequeñas sobras. Quizás le haya faltado un tema más Power (¡y haber terminado en Late Redemption!!), y le haya sobrado un par de momentos que si bien no son mal logrados, rozan tangencialmente el tedio. Pero estamos en presencia de un trabajo formidable, irrompible, con un campo de fuerza fabricado a pura calidad y cargado de semillas destinadas a germinar, brotar y perdurar.

Tracklist:

  • 1. Deus Le Volt!
  • 2. Spread Your Fire
  • 3. Angels And Demons
  • 4. Waiting Silence
  • 5. Wishing Well
  • 6. The Temple Of Hate
  • 7. The Shadow Hunter
  • 8. No Pain For The Dead
  • 9. Winds Of Destination
  • 10. Sprouts Of Time
  • 11. Morning Star
  • 12. Late Redemption
  • 13. Gate XIII

Between Heaven and Hell fue lo primero que escuché de esta banda viñamarina, pero para efectos del comentario quiero hacer como si hubiera sido el demo mi primer acercamiento a Inferis. At the Gates of Hell -del demo anterior- muestra guitarras con bastante fuerza, una canción que sostiene todo su poder en las secciones rítmicas y la sorprendente voz del que ocupó el puesto de cantante en esa grabación.

Y lo que importa, un buen tema.

Realmente, si lo hubiera escuchado antes y no como un bonus del LP, habría entendido por qué los que los conocían aseguraban que Inferis era una de las jóvenes promesas del heavy metal nacional, les habría dado la razón. Incluso habría esperado con más atención el lanzamiento.

Pero a la hora de la verdad, ¿qué tenemos? Un disco sobreproducido y sin fuerza, con una de las voces más frías e insípidas que le he escuchado a una banda chilena, con guitarras que pierden todo su carácter al limitarse a seguir el doble bombo y la caja, con leads sin ganchos. ¿Dónde están los riff que prometieron? Y lo que importa, temas planos en su mayoría… bien estructurados, sí; bien tocados, también, pero sin elementos sorpresa.

Encontramos una producción que fue mezclada y vuelta a mezclar, para luego ser masterizada y nuevamente vuelta a pasar por el mismo proceso. Por supuesto que se alcanzó un buen sonido debido a que pudieron revisar lo que no les gustaba, pero a sobreproducido se refiere a que se ocuparon exclusivamente para hacerlo sonar “bonito” o correcto pero que me da la impresión que se olvidaron de ir en búsqueda de un sonido atractivo, distintivo, “algo” que sonara a Inferis, que le adicionara un valor extra. En ese sentido, creo que suenan mejor los temas del demo, At the Gates of Hell e Inferis, que salen de la pauta. No es cuestión de cuánto tiempo… sino de cómo se ocuparon las herramientas y para qué.

Afortunadamente existen algunos que se pueden destacar… no exactamente porque muestren lo que adelantaron en sus canciones antiguas, eso no sucede en ningún momento, sino porque enseñan una veta atípica en el desarrollo del álbum, y buena. Una onda rockera que no pierde su modernidad traen L.D.I y Between Heaven and Hell. La última especialmente, que debe ser lo más brillante del LP. L.D.I recorre en segundos, como en el solo, senderos más metaleros. Posee un comienzo que realmente no se esperaba que lo hicieran tan bien con los leads, ya que en la canción anterior, Words in Time, hacen lo mismo pero fracasando –de entrada– rotundamente, y un coro lleno de melodía emulando esas guitarras. Habrá que ponerles atención porque lo que hacen en estas dos composiciones, lo hacen bien.

All that’s Left Behind pudo de ser uno de los altos del álbum. En cambio, la voz la arruina por completo, con un verso que llega a ser irritante, lo digo con toda responsabilidad. Heinrich Liebsch diluyó los intentos de Inferis para sonar poderoso, como antes. La instrumental Anaconda conserva su potencia precisamente porque no tiene líneas vocales, en otro tema que se mete entre los buenos.

Para terminar la idea acerca del primer tema, Words in Time, es muy gráfica para describir el resto del disco que aún no ha sido comentado. Nuevamente está bien tocada, pero con una prolijidad que no resulta en música bombástica, que no genera chispazos. Va plana sin curvas, con una introducción bastante larga, lo que no es bueno para la apertura de un álbum.

Esa es la clave para entender lo plano del disco, ya que no es que todos los temas se parezcan, sino que dentro de ellos no tienen momentos dramáticos de quiebre, elementos que den razones para escucharlos hasta el final. Creo que lo intentaron, pero a decir verdad, sin éxito. Conspiran lo plano del sonido, correcto pero que no le entrega un plus al resultado, bien vestido pero sin atractivo, y las voces. Es inevitable la conparación de cantantes cuando en un mismo trabajo escuchas a dos vocalistas, y el que aparece en las canciones del demo aporta mucho más. Si habría sido un mejor disco con él, no se sabe, debieron existir sus razones para que no estuviera en la alineación.

Inferis hizo un álbum cuya suma de sus partes no entrega lo esperado, me sorprende que haya sido así. Son muy jóvenes, tocan muy bien, habían realizado temas que con propiedad hacían generar expectativas. Prometieron, pero no cumplieron.

En momentos en que el futuro del «Power Metal» parece incierto, debido a la falta generalizada de nuevas ideas y el notorio estancamiento en el cual lo han sumergido las decenas de bandas que se subieron al carro cuando el estilo explotó a fines de los noventa, llega esta joven banda, Persuader, desde las siempre prolíficas tierras suecas, para darle un respiro a tan manoseada veta musical.

La banda se forma en agosto de 1997 por Efraim Juntunen en batería, Pekka Kiviaho en guitarra, Fredrik Hedström en bajo y Jens Carlsson en guitarra y voces.  Ya el siguiente año lanzan un demo titulado Visions And Dreams, recibiendo excelentes críticas por diversos webzines y magazines, lo que les permite ganar algo de notoriedad en la escena underground sueca. Gracias a estas críticas, el sello sueco Loud ‘n’ Proud les ofrece un contrato y junto a ellos graban su debut durante el año 2000, llamado The Hunter. Otro éxito.

Durante el año 2001, la banda pierde a su guitarrista y deciden alejarse de las pistas por un tiempo desechando todo tipo de ofertas. Poco tiempo despues, ingresa Emil Norberg (hermano de Nils Norberg de Nocturnal Rites) conocido de Jens Carlsson, desde la escuela. Vale mencionar que la edad promedio de estos tipos no supera los 23 años.

Es así como llega el año 2002, y siete de las más influyentes revistas de rock y metal de Europa, patrocinadas por Noise Records, se aliaron para realizar un concurso de bandas jóvenes llamado Young Metal Gods. Cinco fueron los grupos seleccionados, y entre ellos por supuesto, Persuader. El resultado de este verdadero experimento es Evolution Purgatory, un álbum increíblemente potente, como pocos discos que hayan salido este último tiempo.

El estilo se enmarca principalmente dentro de lo que se entiende como Power Metal, pero no por eso esperen algo con demasiada pompa en torno a los temas, adornos orquestrales, ni derroches de virtuosismo que a veces rayan en lo siútico, lo que hace Persuader es más «pesado» que eso. Su estilo es mas bien directo y potente, con bases sólidas principalmente ligadas al heavy alemán.

Si de comparaciones se trata, Persuader toma el legado dejado por Blind Guardian hasta el disco Imaginations From The Other Side, lo que se traduce en algo que podríamos tildar de Heavy/Thrash, como lo que encontramos en álbumes tales como Follow The Blind, Tales From The Twilight World o el mismo IFTOS.  El parecido a veces es asombroso, sobre todo en la voz de Jens, que sinceramente a veces pareciera ser que en realidad estamos escuchando a Hansi Kürsch, ya que el tono, la forma, la garra impresa, y sobre todo, los coros logrados, son extremadamente similares a los de los alemánes citados.

El disco consta de 10 temas, dentro de los cuales destacan cortes como Sanity Soiled, muy rápido y potente, en donde de inmediato podrán notar la increíble similitud que les mencionaba anteriormente.  Los riffs son poderosos y algo thrasheros, y el trabajo en batería es realmente destacable, recayéndo sobre este todo el peso del tema.  Masquerade, con un comienzo en teclado que no disimula en ningún momento su vínculo con temas de Children of BodomTurn To Dust, de características similares a Sanity Soiled ó la sólida de principio a fin, Fire At Will, que en un comienzo paraciera ser extraída de un disco de thrash propiamente tal.

A decir verdad, Evolution Purgatory, es un disco muy bien logrado… «nada nuevo bajo el sol» dirán algunos, ya que las influencias son bastante notorias, lo que en cierta medida es verdad, pero es la forma en la cual Persuader utiliza esas influencias la digna de destacar.  La receta de estos suecos es simplemente tomar lo mejor de bandas alemanas tales como Blind Guardian, Iron Savior o Stygma IV, añadir la melodía que al parecer llevan en la sangre los músicos suecos de este estilo (pero en su justa medida), agregar una pizca de thrash, y el resultado es una amalgama que tendrá como principal característica la increíble potencia impresa en cada uno de los temas.

Por último, un detalle importante.  El disco fue producido por Piet Sielck, quien además se encargó de los coros… talvés sea esta una de las principales causas del notorio sonido alemán de la banda, aunque siendo justo, más que la música, es la voz de Jens la que juega un  tanto en contra, debido a su sorprendente parecido con la de Hansi Kürsch.  Si no fuera porque ya existe Blind Guardian, Evolution Purgatory se habría llevado de seguro una puntuación más alta.

A estas alturas es un poco complicado hablar de Nightwish, no por que se hayan desviado hacia un camino ajeno al que todos esperamos, si no debido a lo controversial que resulta en cada uno la percepción de su música. Desde Angels Fall First hasta Century Child han deambulado en torno a un radio, no bastante amplio, pero si lleno de recodos en cuanto a encontrar un eje principal sobre el cual manejarse, o quizá es justamente lo contrario.

Bien sabido es que Tuomas Holopainen es quién lleva las riendas en la banda, una persona bastante introvertida que ha participado en diversas agrupaciones un poco alejadas en lo musical unas de otras, asi ¿por qué no esperar que algo similar ocurra en Nightwish? Otro punto fundamental en el vuelco -no precisamente agudo- fue la llegada de Hietala para su debut en Century Child. Marco venía de participar en varios proyectos paralelos pero que, a diferencia de Tuomas, seguían una misma veta; bandas como Tarot, Sinergy y Virtuocity -así como una pequeña incursión en Aina- lo vieron entre sus filas. Century Child fue el comienzo de este pequeño cambio: se incluyó la segunda voz por parte de Hietala, un canto más lírico por parte de Tarja, la casi desaparición de Emppu a no ser por sus incursiones a la vena en algunos temas, y una atmósfera bastante más orquestada; la única participación que no tuvo grandes variaciones fue la de Jukka, sólido como siempre. A partir de este cambio surgió el debate -válido hasta cierto punto- acerca de qué tan apegado a las bases del Heavy/Power se encontraba Nightwish, un tema que de seguro se avivó en contadas ocasiones…

Placa que nos trae más sorpresas que su antecesora, Once raya en una variedad de temas bastante amplia que a más de alguno le debe haber causado sorpresas, unas agradables y otras no tanto. Comenzemos con lo nuestro de mano de Dark Chest of Wonders, tema que reúne cada una de las características más sobresalientes del disco. Esta vez Emppu se atrevió a más dándo una especie de contra-atmósfera en relación a lo muy bien orquestada se encuentra, dos estilos que se ven la cara en cada segundo combinándose perfectamente para dar vida a la esencia de Once, un disco un tanto más rudo que las cuatro placas anteriores pero conservando la delicadeza que otorga Tarja, en todas sus letras. Directo, constante, amenazador, nuestro primer tema deja en claro que Nightwish no se viene con cuentos ni pasos en falsos, siempre apuestan hacia algo sólido y con forma, directo al grano.

Wish I Had an Angel es el tema más controversial de la placa y quizá de la discografía completa de Nightwish, pero no por ello malo, debido a que presenta un aire -sin derecho a réplica- bastante Techno, no en extremo, en su base rítmica y por otro lado el hecho de ser seleccionado para estar presente en la discografía de «Alone in the Dark», película del juego del mismo nombre -más detalles en http://www.alone-in-the-dark.com-. En fin, partí diciendo que Nightwish era una banda de la que no podíamos sorprendernos de sobremanera debido a la naturaleza de sus integrantes, y para disfrute nuestro, qué bien nos viene eso; cada placa presenta su propia identidad y sello característico lo que hacía presagiar que Once no se quedaría atrás. Como comentario aparte, y como referencia al giro que afecta a la banda, hay que notar la falta de «apariciones estelares» de Emppu desde Century Child, ya no se escuchan con mucha frecuencia sus riffs de antaño en los cuales elevaba la potencia de cada tema hasta su climax. El punto bajo de Wish I Had an Angel es que abusa de un coro pegagoso cosa que hace que se pierda potencia y claridad en referencia a lo bien estructurado del anterior. En resumen un tema moderadamente producido y con identidad propia… Pop dirían algunos.

Previo al lanzamiento oficial de los larga duración, como bien saben todos, se ha hecho costumbre sacar un single como adelanto, por lo que se escoge -¿o se crea?- un tema para aquella función. Si alguien no tuvo la oportunidad de escuchar el single y le da una pasada completa al LP creo que podría deducir perfectamente el tema en cuestión en esta ocasión, Nemo. Está hecho para eso, tiene los condimientos que predican con la nueva tendencia de Nightwish en una ejemplificación bastante simple y contundente, pero a diferencia de otros singles posee un grado mayor de dedicación.Tema promedio.

Hemos llegado, el tema central y que de seguro será la punta de flecha en las presentaciones de la banda en su próximo Tour tiene nombre, se titula Planet Hell. El dúo Turunen-Hietala se complementa de manera perfecta como dos órganos que cumplen funciones totalmente diferentes y que son parte de un mismo cuerpo, algo así como la catástofre y la eucatástrofe -como referencia: J.R.R. Tolkien-. Aquí es donde uno se torna conciente del aporte que Marco ha realizado a la banda, quizá en Wishmaster teníamos temas agresivos y directos pero algo les faltaba, y eso lo escuchamos en estos días, se ha provocado una simbiosis entre ambos vocales ya que claramente faltando uno de ellos esta clase de temas a dos voces no hubiera sido posible. En tonos generales se podría decir que Planet Hell es la The End of All Hope de Once, un tema bastante potente que fue uno de los más esperados junto con Ghost Love Score. No sé si Tuomas se hubiese lanzado a este nuevo viaje sin la influencia de Marco -insisto en que su integración a la banda fue fundamental-, quizá en vez de un Century Child orquestado como el que presenciamos, habríamos escuchado algo más melódico tal como nos tenían acostumbrados hasta Wishmaster, quién sabe, hasta el momento no nos han decepcionado y la fórmula ha dado resultado en donde se ha aplicado, sin abusar de ella.

Un canto por la vida. La creencia de una espíritu protector de la Madre Tierra y de un lugar en el cual se conviva ligado permanentemente a nuestras raíces dan vida a Creek Mary`s Blood, la primera balada del disco, poseedora de un tranquilo entorno acústico con, a momentos, pequeños tintes de un Emppu más arriesgado. Con el doble de vida de sus predecesoras -dura 8:30- genera un ambiente bastante especial debido a la integración de sonidos folclórico así como también un rezo entonado por un anónimo autóctono. Con este tema la banda parece volver a sus comienzos de misticismo y oscuridad por unos instantes y rememorar aquellos días; la fibra principal de Nightwish aún se encuentra con vida, solo que ha cambiado su pelaje.

Directo desde los escondrijos de la mitología ancestral griega llega Siren, un pequeño cántico entonado por la sirena de los lagos. Tal como las criaturas de las costas de Sicilia, Tarja logra por unos instantes capturar nuestras mentes y aislarla en un claro músical con la firma de Nightwish. Siren es una balada-intrumental hermosa que juega con la interacción Marco-Tarja, siendo a mi parecer, uno de los mejores temas que la banda la creado en este último tiempo, una atmósfera densa perfectamente lograda y con Turunen poseída por su papel. El constante canto entonado por nuestra Musa es definitivamente perfecto, tal como el embrujo de las sirenas. Se dice que sus cantos eran tan bellos que nada en la Tierra podían igualarlos, pero el precio para sentir y vivir aquel mágico momento era altísimo, ser embrujado y posteriormente devorado por estas criaturas únicas. Gracias a Dios nos hemos salvado, ya que desde los tiempos de la mitología hasta ahora se han creado numerosos artefactos para no ser perjudicado de tal manera, creo que le llaman disco compacto, por lo que para ser testigos de tal bella voz sólo tenemos que escuchar el sexto tema de Once, Siren. Definitivamente mágico.

Cada vez que escucho el disco me convenso más acerca que los temas centrales de este son su parte mejor consolidada. Dead Gardens es un tema promedio que aprovecha de buena forma su constante e imperturbable ritmo así como nuevamente al segundo dúo de Nightwish, Emppu-Orquesta. De la misma línea, el tema que le sigue es Romanticide, el cual pareciera ser la continuación de Dead Gardens en lo referente a sonido. Ambos son temas que dejan ver la otra cara de la banda, tratan acerca de lo terrible que puede llegar a ser el amor en su faceta más oscura, hasta el punto de transformarse en odio. La imagen que pueda evocar el nombre de Tarja es la contraparte de la esencia de Once, se mezclan la belleza mas incolume y una violencia desgarradora -distinta de brutal- y dejan ver la forma de actuar cuando ambas toman forma en un mismo ser. Romanticide se divide en dos partes, en la primera el dominio de Tarja es absoluto en cambio en la siguiente el tema gira en 90º para dar lugar a una entrada espectacular de Tuomas -con solo de bajo incluído-, de hecho sus apariciones en el disco son contadas pero cada una se produce en el momento preciso, eso es saber aprovechar los recursos disponibles.

Pareciera que los tintes de los temas anteriores nos hubieran estado preparando el camino para lo que sería -y debería haber sido- un final perfecto, lleno de magia y calidad. Como respuesta a los dos últimos, aparece frente a nosotros la confesión de un alma arrepentida volcada en las mágicas notas de Ghost Love Score, tema que hace gala de una orquestación que por vez primera ve la luz en tamaña magnitud. Un coro que viene de maravillas acompañando a la interpretación de Tarja y una guitarra ya más moderada -a lo Century Child-, dejan entrever un tema perfecto desde la primera hasta la última nota en el que la pomposa orquesta se roba la película.

Si de innovar se trata, Kuolema Tekee Taiteilijan se lleva el premio, no por un increible despliegue técnico ni una ostentosa intepretación, simplemente por el hecho de estar cantado completamente en finés, de hecho calzaba perfecto en el single debido a su naturaleza exótica, en la placa es como si fuera su epílogo, cerrando un trabajo impecable, una especie de pausa. El hecho de que esté representado en otro idioma -distinto al inglés- le da un aire especial pero que para los oídos que no están acostumbrados a aquella fonética quizá suena raro -tema aparte es entender la letra-. Bonita balada.

Por último Higher than Hope llega de sorpresa, un tema sin mayor brillo al contrario de lo que se venía escuchando, como para ir bajando progresivamente el volumen de nuestros parlantes y prepararnos para escuchar nuevamente el disco -u otro-. Le falta consistencia ya que en ningún momento logra llamar la atención, para ser sinceros, un tema aburrido. Absolutamente prescindible.

Once remarca las intenciones de la banda en su intento de fusionar el presente con su pasado, y hace pensar que esta idea aún se mantiene en un lugar importante dentro de las rutas a seguir debido a que del mismo modo en que destacamos la variedad de Once, esta nos hace pensar que las cosas no están aún el 100% claras para Tuomas y compañia. La distribución de los temas no es la mejor, Kuolema T.T. debería haberse ubicado entre Planet Hell y Siren, o haber conservado su posición original y fríamente haber eliminado a Higher than Hope del mapa. Hay pequeños detalles que simplemente logran un efecto somnífero a momentos, así como la falta de un poco más de globalidad, más integridad entre los cortes. En resumen, algo esta claro, lo mejor de Nightwish aún esta por verse.

Casi siete años debieron pasar para volver a tener en Chile la presencia de uno de los músicos más insignes que ha dado el rock y el heavy metal: Ronnie James Dio. Claro está porque la única vez que este pequeño gigante de la voz nos habái visitado fue por allá por Noviembre del 1997, en el marco del Rock And Pop Festival, junto a Scorpions, Bruce Dickinson y la Jason Bonham Band, con el inconveniente de que Dio estuvo no más de una hora en escena.

DIOPor lo mismo esta venida era saldar una deuda que tenía con el público chileno, porque no es tan común ver a una leyenda del rock por estos lares. Cuesta que vengan. Por eso mismo me extrañó que al entrar, la cancha se viese a medio llenar, uno se pregunta dónde estará la gente. Gente había, pero estaba muy mal distribuida, producto del error de la productora de vender entradas diferenciadas, donde claramente la entrada de cancha costaba el doble de la de galería, sector que por lo demás, en el Víctor Jara no tiene un buen sonido, pero que por la avalancha de conciertos que se avecina y que ha habido, claramente fue lo que más se vendió.  Sin embargo el «ingenio del chileno» pudo más, antes de que empezara el show ya se comenzaba a ver gente de galería pasándose a platea, por lo que la posterior estampida a cancha no se hizo esperar, en un par de minutos ésta estaba prácticamente llena, y se veía mucho más decente, como lo ameritaba la ocasión. De todos modos un poco más de tres mil personas dijeron presente en el Estadio Víctor Jara, una cantidad que para cualquier banda es muy respetable, pero personalmente esperaba más, sobre todo porque es probable que el show que presenciamos no se vuelva a repetir. Hay que entender de todos modos que con tanto concierto cercano, la gente tuviera que priorizar.

No obstante lo anterior y luego del reacomodo de la gente, el lugar se veía respetable en cuanto a capacidad, y sobre todo muy heterogéneo, ya que se podía apreciar claramente tres generaciones de metaleros esperando ver a esta leyenda: aquellos fans que crecieron con Deep Purple y que vieron como Ronnie James Dio daba vida junto a Ritchie Blackmore a esa gran banda que fue Rainbow, escuela de ese heavy metal virtuoso. Estaban aquéllos más adultos que cosecharon la semilla de Rainbow, que crecieron junto al apogeo de bandas como Iron Maiden y Judas Priest, con Ronnie James ya salido de Black Sabbath e iniciando una prolífica carrera como solista y estaba también la última generación aquella más joven, que seguramente cuando Dio cantaba en Rainbow y Black Sabbath, todavía no nacía, pero que no era impedimento para gozar del talento de este pequeño cantante con un vozarrón venido del mismo infierno y que amenazaba con destruir Santiago.

EL REY DEL ROCK AND ROLL COMENZABA A ESCRIBIR LA HISTORIA

DIO

Luego de una cortísima espera, puntualmente las luces comienzan a apagarse, el escenario se llena de un púrpura, y comienza a sonar una oscura Intro (del disco Killing The Dragon), que daba paso a los primeros acordes de King Of Rock And Roll, del Sacred Heart, con el que Dio daba la partida a uno de los shows más notables que ha pisado Chile. Quizás el sonido no era elmejor al comienzo (el Víctor Jara necesita un par de temas de prueba), sin embargo era nítido y la excelente voz de Dio sonaba fuerte y clarísima, comenzando a despejar una de las dudas, cómo sonaría la voz de Dio a sus más de 60 años. La respuesta no podía ser otra, la voz suena monstruosa, como en sus primeros tiempos, Dio parece tener un pacto oscuro, puesto que los días no hacen mella en su vozarrón. Excelente y rockanrolero inicio.

DIOCon la genial Sign Of The Southern Cross, de la época de Black Sabbath se marcaba la tendencia que se repetiría a lo largo del show, Dio no se iba a guardar absolutamente nada en ningún sentido, partiendo por el repertorio, con este tema quedaba claro que iba a tocar su época en Black Sabbath (el tema es del Mob Rules), y aquello quedó perfectamente refrendado en su siguiente tema, la impresionante Stargazer, de su época Rainbow. Y en este tema quiero detenerme un poco. Uno cuando va a un show siempre va con la expectativa de escuchar «ese» tema en particular de la banda que toque, y personalmente Stargazer era EL tema que yo quería escuchar, y creo que muchos sentimos esa emoción cuando sin pausa desde Sign Of The Southern Cross, comienza el inconfundible riff de este clásico, el que fue recibido con devoción por el público, coreado íntegramente desde principio a fin (fue una versión «editada» del tema), con un Dio espléndido en las voces, con una iluminación en azul y púrpura excelente y con un público que conmovió desde el inicio a Dio. La reverencia hacia el público al final del tema, lo dice todo. Emocionante.

Y los clásicos no iban a parar, ya que Stand Up And Shout, tema que abre el excelente Holy Diver, uno de los discos clásicos y mejor logrados de la carrera solista de Dio, hizo remecer el Víctor Jara, la gente ya estaba entregada a este pequeño monstruo de la voz, que además de ser una excelente voz, es un excelente frontman, con una gran interacción con el público, lo que quedó demostrado cada vez que le daba la mano a quien se lo pedía en las primeras filas.

Luego de la excelente Stand Up And Shout, un correcto solo de Simon Wright (ex AC/DC), quien también jugó mucho con la gente en ese momento, las luces se vuelven tenues y los acordes de un sobrio y a veces apagado Craig Goldy, dan el vamos a otro de los tantos momentos emocionantes del concierto, Don’t Talk To Strangers. Qué magnífica voz mantiene Dio, con 61 años es capaz de que una luz se plante sobre él y que sólo sea su voz la que cope todo el escenario, no necesita coros, no necesita parafernalia, el poder vocal es capaz de seguir conmoviendo. El grito final del «don’t talk!!!«, erizó los pelos a muchos de los que allí estábamos.

DIO

Para la mitad del show, Dio, luego de abrazar una bandera chilena y rendirse ante los gritos de «olé, olé olé, Dio, Dio!!!» que lanzaba la multitud, nos presentó el único que tema que a la postre tocaría de su nueva placa Master Of The Moon: The Eyes, el que sonó mucho más potente que en su versión original, con un muy buen trabajo del gran Rudy Sarzo (con una trayectoria envidiable: Quiet Riot, Ozzy, Malmsteen) y Goldy y que, con su denso y pesado riff hizo cabecear a la audiencia.

The Mob Rules, nuevamente nos transportó a la época de Dio en Black Sabbath, con una ejecución impecable y un final muy pesado, rápido y chacal. Y como dijimos, Dio se paseó por toda su discografía, Rainbow también fue recurrente, como en la excelente Man On The Silver Mountain, en la cual, nuevamente el juego de luces multicolores (como en un arcoiris) iluminó el escenario. Increíble el momento en que Dio baja a un costado del escenario a compartir con los fanáticos que estaban en ese lugar. Como señalamos anteriormente el tipo tiene un manejo de la audiencia impecable, un gran frontman que no se cansó de darle la mano al público, de colgarse banderas chilenas. Si hasta con un condón inflado que le llegó a escenario jugueteó. Notable.

DIO

Un correcto y no muy lucido solo en la guitarra de Craig, dio paso a otra de las gemas de la noche, la ya clásica Long Live Rock And Roll, con coro de la audiencia incluida y el cierre nuevamente con Man On The Silver Mountain, presagiaban el final de la primera parte, lo que no sucedió. La excelente Rock And Roll Children, hizo estallar el recinto de la Alameda, imagino que los gritos de la gente remecían la cálida noche santiaguina. Siempre lo he dicho, y no me cansaré nunca, la pasión que se le impregna a cada concierto en esta parte del mundo es única y eso las bandas lo reconocen y lo agradecen, brindando espectáculos únicos, como el de Ronnie James Dio.

DESDE EL CIELO HASTA EL MISMO INFIERNO

Pero quedaba más, y qué nivel de temas se nos avecinaban, las luces se hacen tenues y pasan a un púrpura que cae sobre el teclado de Scott Warren, teclado que muy nítido y con un sonido pocas veces escuchado en el Víctor Jara comienza a entregar otro de los grandes temas de la noche, la espectacular Gates Of Babylon, que fue otra gran sorpresa en un repertorio perfecto.

DIOComo dije cada tema tenía una historia aparte, estaba colocado casi estratégicamente en el setlist y los temas que siguieron no hacían sino confirmar que estábamos ante un show que iba a quedar en la retina por mucho tiempo. Holy Diver fue la elegida, con las luces rojas que se posaban frente al telón del mismo disco que había, nuevamente hizo que el estadio se viniera casi abajo, sobretodo luego que, sin pausas de por medio empezara Heaven And Hell, nuevamente de la época de Black Sabbath. Y en este tema ocurre un detalle que marcó la noche y que nos dejó a todos helados, en medio del tema, Dio se agacha, se apagan las luces y una luz roja se posa sobre él, dándonos un espectáculo casi venido del mismo infierno, un detalle excelente con una ovación de esas que ni al público ni al artista se le olvidan. Excelente forma de terminar la primera parte de un show memorable.

Pero todos sabíamos que faltaba más, los «olé, olé olé, Dio, Dio!!!!«, sonaban aún más fuertes, la banda se hizo esperar muy poco para iniciar un gran remate que comenzó con The Last In Line, donde en el inicio nuevamente los encendedores iluminaban el ambiente y cuando el tema toma peso, todo el público se transforma en uno que desenfrenadamente cabecea y salta. Rainbow In The Dark y la extraordinaria We Rock, parecían poner punto final al show, incluso los músicos se despidieron e hicieron la ya clásica reverencia cuando un show termina. Pero no, la noche había sido maravillosa y Dio tampoco se quería ir, así que tocó un tema más, y no cualquier tema, de vuelta en Black Sabbath, la banda se despide con Neon Knights, dando ahora sí final a un show como pocos se han visto en nuestro país.

Muchos pensarán que tantas loas son una exageración, pero los que allí estuvimos tenemos muy claro que el show fue a otro nivel, que cada detalle fue bien cuidado, que incluso el sonido tan esquivo en el recinto estuvo, a pesar de algunos problemas, a la altura y que frente a nuestros ojos pasó la historia misma del heavy metal, porque lo que ese pequeño gran monstruo de la voz, llamado Ronnie James Dio hizo en sus casi dos horas de show (61 años y 2 horas de presentación!!!!) va a ser muy difícil que se vuelva a repetir. Agradecidos todos de haber estado presentes en tamaño espectáculo, y agradecidos todos, las tres generaciones que allí estuvimos, porque todavía exista gente que nos haga creer que no estamos tan errados al escoger el heavy metal y no otra moda pasajera, porque son treinta años de carrera y la misma magia, porque con gente como Ronnie James Dio, la llama del rock jamás, jamás se va a extinguir.

LARGA VIDA A DIO, LARGA VIDA AL ROCK AND ROLL!!!!!!!!!!!

DIO

Setlist:

01. Intro (Killing The Dragon)
02. King Of Rock And Roll
03. Sign Of The Southern Cross
04. Stargazer
05. Don’t Talk To Strangers
06. The Eye
07. The Mob Rules
08. Man On The Silver Mountain
09. Long Live Rock And Roll / Man On The Silver Mountain
10. Rock And Roll Children
11. Gates Of Babylon
12. Holy Diver
13. Heaven And Hell
14. The Last In Line
15. Rainbow In The Dark
16. We Rock
17. Neon Knights

PowerMetal.cl como Sitio Web, avanza veloz y con fuerza a su cuarto aniversario en Internet (lo que en el mundo Web es bastante), y al igual que las grandes bandas de Heavy Metal (en especial Iron Maiden), está siempre tratando de buscar un virtuoso equilibrio entre la tradición y la novedad; el clásico debate tan interesante como antiguo que tarde o temprano todo movimiento que se precie de importante tiene que afrontar… todos los que estamos cerca del tipo de música llamado “metal” sabemos bien que un clásico tema de los foros es éste: ¿renovación o tradición?

Pronto sorprenderemos con algunas fuertes novedades en la página y algunas secciones nuevas, pero la esencia permanecerá intacta, algo que todo verdadero fan del metal sabe apreciar…en todo caso, no nos abstraemos sólo a las necesidades locales para rediseñar la página, sabemos bien que los tiempos cambian y el entorno es distinto, tanto dentro como fuera del país, y en este sentido es necesario e interesante a la vez que hablemos del motor de las páginas de música: las bandas, como también de algunos hitos interesante de analizar, que a todo seguidor a muerte del heavy/power le interesa saber.

¿Hay estancamiento en el actual mundo del heavy power?

La verdad, es que la mejor respuesta ha de ser “más sí que no”, pero es algo mucho más complicado que eso…

Para no entrar en terrenos pedregosos de la filosofia “no formal”, que más temprano que tarde se le llama “filosofia barata” es necesario no encender nuevamente una polémica entre los seguidores de Heráclito y Parménides sobre si lo más importante son los principios sólidos inmóviles y trascendentes al tiempo o si lo único que prevalece es el movimiento y “el cambio”… lo que sí esta claro, es que en la música todo “movimiento troncal y ramificaciones” tienen su propia vida, y de forma muy similar a las civilizaciones, nacen, se desarrollan, tienen su auge, su decadencia y luego mueren, con la única gran diferencia que la “buena música”, ¡nunca muere! haciendo que se registren ciclos, en los cuales la estructura da forma a ramificaciones similares que hacen que la rueda del destino gire; si de repente es el mismo movimiento el que vuelve (lo “retro”) la verdad es que los “Climax” posteriores nunca serán como el primero.

Hablando en concreto, tenemos que del Heavy Metal nació el Power Metal, hijo que tuvo su auge cuando el heavy clásico se “internalizó” a sus bandas ícono y se fue a la “marginalidad” que OJO, no significa por eso que se haya “despoblado de seguidores” (en los 80’s no era para nada raro escuchar en las radios más masivas a Maiden, Judas, Metallica, etc., incluso en las fiestas de la época se ponían temas de estas bandas, algo que en los 90’s desapareció intempestiva y completamente), es de esta forma que el movimiento “powermetalero” tuvo su climax a fines de los 90’s y principios del nuevo milenio, para en cierta forma, cerrar un ciclo con la separación de uno de sus bastiones, los finlandeses de Stratovarius.

Si en cierta forma se tuviera que “teorizar” sobre los ciclos de los estilos en el metal, se tendría que afirmar que hay discos tipos “A, B y C”, en cada género. Los A son los que dictan las pautas, son como los “padres” (los “Keepers” para el power metal); los B son los que podrían transformar a un estilo en un movimiento consolidado, como los Episode, Visions, Angels Cry, Glory to the brave, Legacy of Kings, Vain Glory Opera, Symphony of the Enchanted Lands, etc. Y los C, son los que hacen que se empiece a poner en tela de juicio la calidad del “movimiento”… los que son muchos para nombrar, y que hacen que la gente se aburra, que la cosa se sobresature…

En este contexto, y apoyando algo que visionariamente dijo uno de los integrantes del Metal Team, el Sr. Jorge Ciudad, es muy sensato afirmar que el disco de Blind Guardian ANATO “A Night At The Opera”, era un disco adelantado a su época y que marcaría el paso del heavy/power del futuro…. de ese disco de Guardian se podría decir que los arreglos orquestales son casi “descarados” para quienes no escuchan frecuentemente música clásica, y sin embargo, se NOTÓ la diferencia y el aporte que fue, ya que se puede apreciar ahora una “orientación” de varios álbums hacia esas cantidad y calidad de arreglos y que, incluso, ocupan orquestas reales… desde Edguy, Nightwish, Iced Earth, hasta Six Magics en Chile… es el preámbulo de una época de muchas superproducciones para algunos, o de “sobreproducciones” para otros. Esperemos qué pasará…lo nombrado anteriormente podría ser una rama del heavy/power, pero por otro lado puede ser que nuevos genios “a lo Hansen” aparezcan y den una vuelta de tuerca, quizá en un par de años hayan sorpresas… ¿Sammet? ¿Turilli? ¿Otro? ¿Qué creen ustedes?

En fin, entre vanguardia y estancamiento, entre creatividad y estilo, y entre nuevos y viejos metales, PowerMetal.cl sigue su rumbo, avanzando hacia el 4° año de vida en la Red, con la misma energía que al comienzo.

Cuando Dream Evil tuvo su tan aplaudido debut por allá en el año 2002 de mano de Dragon Slayer, se supo al instante el objetivo que Fredrik Nordström se traía entre manos; converger a un solo instante el poderoso sonido de la década de los 80`s con pequeños tintes de la nueva generación de bandas, todo con su pizca de Rock. A pesar que esto no se vio fielmente plasmado en su primera placa -aún sonaba muy Power para lo que se quería hacer-, la idea se pulio aun más con la venida de Evilized disco en el cual los acordes rocanroleros se hicieron notar de buena forma. Pero aún faltaba lo más importante, el sonido seco y caracteristico del Heavy Metal. Con este nuevo trabajo se podría decir que la tarea casi se cumplió. The Book of Heavy Metal cumple con casi todos los requisitos que Fredrik y compañia se autoimpusieron en el comienzo de su era, generando un ambiente seco y con mucha garra, al igual que en aquellos días.

Desde el primer segundo se hace notar que la placa será especial. Un intenso grito, la palabra «¡Metaaaaal!» pronunciada a todo pulmón, da paso un tema que recoge toda una filosofía digna de esta banda. La estrofa «Some twenty years ago, the goods put down there feet / so firmly in to the ground that no man of sword nor pen / could ever chains the rules upon which / The very fundament of metal was made» es un fiel reflejo de la esencia que dio vida a Dream Evil. En ella se encuentra toda la devoción e ideales que intentan volver a revivir cada vez que lanzan una nueva placa, el objetivo de Dream Evil. The Book of Heavy Metal promete convertirse en todo un himno de estos suecos, si ya no se convirtió en uno de ellos. Potencia, convicción, garra, eso es Dream Evil en estos días, y cada vez lo dejan más en claro. Quizá lo único que le podría reprochar al tema es, a mi parecer, el abuso del coro, repetido tantas veces que por el final del corte llega a ser latero; pero después de todo no deja de ser más que un mero detalle para un comienzo explosivo, de esos que no se escuchan tan seguido como uno quisiera.

Into the Moonlight es, junto con un posterior Tired, uno de los temas con más feeling de la placa. Es bastante melódico, con un coro que confirma la importancia que se les dio en esta oportunidad. Qué decir, son de aquellos segundos que uno espera revivir en un concierto, con todo el público enfervorizado y conectado en un 100% con la banda. Lo vuelvo a repetir, «convicción» es la palabra que mejor identifica al presente disco; cada lírica esconde un mensaje bastante potente, recordando aquellos días en que se vio nacer a las grandes bandas, los padres del Heavy Metal. En este corte el virtuosismo no está presente nada más que en el momento justo, nada de derroches, la dosis justa y necesaria entre un buen riff y un muy buen desempeño de la banda en general. Tema seguro a tocar en vivo.

Hace algunos años, todos fuimos testigos de cómo, poco a poco, la escena musical internacional -especialmente en EE.UU.- se veía sorprendida por un pequeño puñado de bandas que se hacían pasar por metaleras, las llamadas ahora Nu-Metal. Quizá todo eso haya sido causa del «efecto MTV», ajeno a la naturaleza de la escena, pero provocó una campaña de proporciones en contra de tamaña ofensa. «May happen to heavy metal / But rock never rust» deja en claro lo que sienten Fredrik y compañía al respecto, pero siempre con un dejo de ironía en sus palabras lo que perfectamente se podría convertir en un arma de doble filo. Por una parte intentan revivir una filosofía de antaño, y por otro juegan con estas palabras. The Sledge es un tema directo y sin tapujos como la mayoría de la placa, el que a pesar de estar compuesto a la forma de Dream Evil, le hubiera dado un aire más serio para que cumpliera mejor su objetivo.

Ya más rockeros, las revoluciones se hacen presentes y nos presentan a No Way, tema que a grandes rasgos nos habla de como el Metal se ha mantenido fiel a su base a pesar de los múltiples caminos que ha desarrollado en los últimos años, y como se ha sabido, de cierta forma, evolucionar sin traicionar ciertos aspectos de oro que hacen de la escena la que es y ha sido desde su nacimiento. El dúo de guitarras entre Fredrik y Gus se roba la escena desde un comienzo siendo sólo sobrepasada a momentos por el increíble despliegue de Niklas Isfeldt en su mejor presentación con Dream Evil. Lo más destacable es la alegoría a la estrella más oscura de nuestro cielo, ¿quién?, ni más ni menos que Ozzy.

Crusader’s Anthem es un tema a medio tiempo en el cual se roba la película nuevamente el coro. Sigue la misma tendencia que Into the Moonlight, acercándose mucho más al Power actual que al antiguo Heavy, ya que a pesar de todo no podrían alejarse de forma definitiva de una escena que los vio nacer hace unos años. Tenemos para todos los gustos, creo que nadie podrá decir que no le gusto al menos un tema de la placa.

Si de rockear se trata, para eso llegó Let’s Make Rock, con una propuesta simple y un sonido bastante recatado, hace una pequeña pausa a las revoluciones de la placa con puro Rock & Roll. En Dream Evil no se andan con flojera a la hora de divertirse, y de un mensaje un tanto profundo llegamos a algo menos serio y más liviano, no sólo de Heavy se vivió en los 80’s. La variedad de cortes hacen de The Book of Heavy Metal un disco agradable de escuchar a todo momento, siendo un gran trabajo esta especie de recopilación de sonidos por parte de la banda. Lo que me parece excelente y le da un plus extra, es que los cortes son tan naturales y sensibles que pareciera que fueran sólo un compilado de viejos temas; derivando en un perfecto trabajo por parte de este quinteto sueco.

Entre tanto revoltijo está claro que no podía faltar el tema melancólico del disco. Tired es un bonito tema, bastante sentimental -¡sí! en Dream Evil también lloran!!- y con una fuerza bastante especial a pesar de la lírica que predica. Y en estos días no podría faltar un tema con tintes orquestados. Chosen Twice aparece casi como para completar la receta que se ha puesto de moda, con coros profesionales y momentos bastante arreglados. Siguiéndolo, y de vuelta a la faceta más ruda de Dream Evil, M.O.M. presenta una buena dosis de sarcasmo y un ambiente seco que se complementan en excelente forma, y junto con The Mirror finaliza la parte Heavy del disco. Los tres cortes intentan mirar hacia la espina dorsal de cada uno en forma directa y sin rodeos protagonizando una especie de «casting» en forma indirecta, debido a la naturaleza de sus letras.

Seguimos con Only for the Night, que se pasea por los jardines del glam en otro intento por recordar viejos tiempos. Bastante melódico y poseedor de un coro bastante pegadizo va cerrando la placa en un ambiente opuesto al inicial, ya más tranquilo y con otros ánimos. El entorno duro y con garra de los primeros temas se muta en palabras más suaves, las revoluciones bajan y se apagan las luces poco a poco. Luego, y por último, seguimos con la balada Unbreakable Chain que al contrario de sus predecesores no muestra mucho ni aporta mucho al disco. Es el corte que se puede encontrar en casi cualquier disco de Power Metal. No es mala, pero si la comparamos con March of the Metallians (TBoHM) o No Way simplemente no posee el mismo peso en la lírica ni en la composición instrumental, por lo que no es un tema como para finalizar la placa.

Dentro de todo, el disco intenta revivir las antiguas raíces del Heavy y sacarlas nuevamente a flote. Tal vez el título de este, The Book of Heavy Metal, sea un poco pretencioso debido a que es un nombre que le viene mejor a una compilación de viejos temas que a una nueva placa, acá por el 2004. A pesar de todo el trabajo se cumple y la magia de Dream Evil se mantiene en alto durante los 50 minutos que dura su nuevo trabajo, quienes de seguro han escrito una nueva página en el libro del Heavy Metal.

Cuando viene un grupo que es capaz de sacar mensajes universales de temas dificiles, de los que generan debate y dividen sociedades, casi siempre resultan en discos de primera clase, porque hay que tener una sensibilidad especial para extraer lo más emocional y humano, lo que unifica, lo que pasa la prueba del tiempo. Y Evergrey, con su quinto lanzamiento, The Inner Circle, lo hizo…

Lo confieso, la primera vez que supe de ellos fue cuando se anunció que la gira de Iced Earth en Estados Unidos, la harían con Children of Bodom y con estos desconocidos para mí… Evergrey. Tal evento, junto con algunos comentarios que me decían que no se trataba de una típica banda sueca death metalera, y el hecho de que tuvieran un disco recién sacado, me decidieron a escucharlos. Entonces me crucé con el video de A Touch of Blessing, la apertura de The Inner Circle. Me encontré, además de la impresionante propuesta visual que los grupos suecos tienen, con una introduccíon muy sencilla, quieta, de guitarras limpias, apoyadas por una voz calma, y un sintetizador que se demoraba en tomar volumen para avisar de la explosión que se vendría. Hasta ese momento, nunca me imagine que con tanta potencia desparramada, se pudiera alcanzar tanta fineza, tanta clase… paradójico, pero cierto. Luego, el mismo lead interpretado por ambas guitarras que expulsaba expresión y que dejaba la piel sensible para que hiciera lo suyo un coro antológico. ¡Y era sólo la mitad del tema!

Nunca le tomé el peso a la frase «la música habla por sí sola»… cualquier definición queda chica para Evergrey. Podría decir que mezclan Heavy Metal melódico, Power, elementos de progresivo, con guitarras en momentos con un sonido bien sueco, una música encerrada en una oscuridad que no cae en tendencias Doom… Podría decir, pero termino con la sensación de quedar a mitad de camino, en deuda, especialmente con The Inner Circle. Evergrey prefirió evitar sus propios clichés, como los que están en The Masterplan, Blinded o The Great Deceiver, para explorar nuevas fórmulas y dar con un trabajo más frío, sobrio, reposado y melancólico, desde la portada hasta la música.

Prescindieron de las voces del Mercury Choir, que habían hecho su participación en los últimos discos, y en cambio, utilizaron un recurso que varias bandas han empleado y lo han convertido en una importante tendencia: las orquestas en vivo. Esta vez los solicitados fueron el cuarteto de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo, que sutilmente aparece en temas como la potente In the Wake of the Weary, Harmless Wishes o Faith Restored. Sin embargo The Inner Circle no se identifica con el calificativo de disco sinfónico, y los arreglos tampoco opacan o sepultan el desempeño del tecladista Rikard Zander, lo que es difícil de balancear, pero acá está. Es pura adición, uno de los nuevos elementos que Evergrey introduce exitosamente en su música.

Y hay más cambios. Es primera vez que prescinden de la ayuda del guitarrista de King Diamond, Andy La Rocque, para la grabación, mezcla, o producción. ¿Quién se puede dar el lujo de no querer contar más con un tipo de esa categoria y que el resultado sea mejor que nunca? Tom S. Englund, el líder de la banda, responsable de la producción junto con la otra guitarra, Henrik Danhage, hecha en su propio flamante estudio en las afueras de Gotemburgo. Compositor principal, creador del concepto del álbum, dueño de una voz poderosa y muy variada, privilegiada, que por si fuera poco, toca la guitarra como si no tuviera que preocuparse de más cosas… si es mejor guitarrista que cantante o visceversa, no sé… y ahora es productor y maneja todos los hilos para hacer sonar a la banda y a él como quiera. Englund es uno de los nuevos maestros del metal, de los que hay que estar atentos a lo que hacen porque sólo en sus mentes es donde están los nuevos sonidos que pueden definir el futuro ¿Alguien dijo creatividad?

Uno de esos sonidos es el que logró, uno gris y arrastrado sin sacrificar lo que son los riff pesados. En un disco que considero está más orientado a las voces, igual encontraremos guitarras al rojo vivo como en la primera que se describió, Ambassador, In the Weak of the Weary, con unos leads en el coro de More Than Ever que me recuerdan a Megadeth de la época de Countdown to Extintion o Youthanasia, o la pista final con un instrumental que por su contenido lírico, sí, por las voces que se escuchan, impacta y no puede dejar indiferente, muy triste y hasta atemorizante.

Tal asomo nos introduce al concepto del álbum: el fanatismo religioso. Nótese que en ningún momento se apunta a una religión determinada, de algún culto, secta o iglesia. Su foco no es contra los credos, sino a los fanáticos, de esos que con su carisma persuaden a las personas a que hagan cosas que en otras situaciones no harían. es sobre la fascinación que despiertan estos personajes, y qué experiencas emocionales atraviesan los que son atraídos. A lo largo del disco se encuentran varias «tomas» reales de retóricas y discursos de estos fanáticos o líderes de sectas, sacadas de la televisión o la radio. Ambassador (embajador), por ejemplo, no es más que un sinónimo de mesías o profeta. El coro de A Touch of Blessing dice:

All the dreams I had (todos los sueños que tuve)
All my future wishes (todos mis deseos futuros)
Put aside for a greater journey (Puestos a un lado para un viaje más largo)
All the things I planned (Todas las cosas que planié)
Left my friends so coldly (dejando fríamente a mis amigos)
Put aside for a (puestos a un lado por un)
Higher purpose (propósito más alto)

Evergrey se arriesgó a más y tocó temas tan sensibles como el abuso de niños, del que ya habían hablado antes en Recreation Day, en la canción Unforgivable. Sólo para mostrar un ejemplo, los llantos de una niña en The Essence of Conviction. The Inner Circle debió haber sido un disco muy complicado de concretar, precisamente por tratar de sacar un mensaje inequívoco y universal de tabús de este tipo, meta que fue alcanzada…

Tengo una impresión con este álbum que no puedo dejar pasar, se trató de una movida demasiada arriesgada por parte de Evergrey. Con In Search of Truth y Recreation Day, el grupo de Englund había por fin empezado su sólido despegue desde una escena tan sobrepoblada y competitiva como la sueca, con un sonido bombástico, fresco, que no se abanderizaba con ninguno de los bandos metaleros que se daban en dicho país. Y cuando aún estaban juntando adherentes y dando con paso firme a conocer su música, con más y más ojos pendientes, Evergrey vino e hizo el cambio más radical que haya hecho nunca. Quizás, un disco como The Inner Circle pudo haber esperado más, en el sentido que a muy pocos les hubiese molestado escuchar un Recreation Day II o más temas como Mark of the Triangle o The Masterplan, no estaban agotados. Incluso, su actual sello quiso lanzar en ediciones de lujo sus dos primeras placas, The Dark Discovery y Solitud – Dominance – Tragedy, debido al boom del conjunto. Pero lo obvio no era la consigna, guste a quien le guste.

¡Qué ganas de hablar de los demás discos! In Search of Truth es un trabajo conceptual muy emotivo, basado en un tema aparentemente superficial: las abducciones extraterrestres, otra de esas características que hacen que un disco sea rescatable en el tiempo, su profundidad no pesar qué. Y sobre Recreation Day, estoy convencido de que fue la mejor producción del 2003, ahora que los descubrí, y lamento no haberlos escuchado antes. Semi baladas bombásticas como el tema título y el cover pop I’m Sorry, (como si una banda chilena hiciese una canción de Myriam Hernández) los latigazos de Blinded y The Great Deceiver. De hecho, la edición limitada de The Inner Circle trae tres temas en vivo versión acústica, cuyas originales se encuentran en Recreation Day.

Se las jugaron con The Inner Circle, un disco intrincado, que descoloca y que hay que escuchar más de una vez para dar un juicio justo… que no entiende evoluciones lógicas y juega con la sopresa y la impresión, un paso que pocos se atreven a dar (hola Symphony X). Al final, el disco más importante de Evergrey, el que cuando el tiempo pase será al que más se recurra de su discografía, debido a las más y nuevas capas que tiene para descubrir. Metal del nuevo milenio.

Tracklist:

1. A Touch of Blessing
2. Ambassador
3. In the Wake of the Weary
4. Harmless Wishes
5. Waking Up Blind
6. More Than Ever
7. The Essence of Conviction
8. Where All Good Sleep
9. Faith Restored
10. When the Walls Go Down

Han pasado ya cerca de 2 años, desde que el grupo del ex-Labyrinth Olaf Thorsen, Vision Divine editó su segundo disco de estudio denominado Send me an Angel, y la verdad es que al revisar su última entrega no nos cabe duda que el grupo ha evolucionado bastante, hacia un sonido más maduro, más complejo y compositívamente hablando mucho mas acabado. Stream Of Consciousness es su nombre y ha llegado para demostrarnos que a Vision Divine le queda mucho aun por entregar y por sorprender. La inclusión de Michelle Luppi en las voces en reemplazo de Fabio Lione, es sin lugar a dudas todo un acierto y le da un sonido renovado y concreto a este Vision Divine versión 2004.

El disco abre con una extraña intro llamada Stream of Uncoinsciousness, que viene siendo el primero de los catorce «chapters» que contiene el disco y que sirve de bienvenida para lo que viene a continuación: Secret of Life una canción potente, con un muy buen riff de guitarra y un coro increiblemente pegajoso, como suele ocurrir por lo demas con los «opening tracks» de esta clase de discos, por lo menos al escuchar por primera vez Secret of Life uno no puede dejar de escuchar el resto del disco y asi descubir que será lo que viene después.

A continuación aparece Colours of my World que tiene un inicio a medio tiempo, que luego acelera para dejarnos otra vez con un tema que sigue la tónica de todas las canciones del disco, un metal con un toque bastante clásico y que es increiblemente melódico. Es el tema mas largo del disco y con sus cerca de siete minutos y medio nos muestra que en general este disco es bastante distinto a sus dos antecesores ya que viene cargadísimo con ese ya mencionado sonido «clásico» y que a veces bordea el AOR. Muy buen tema.

El cuarto capítulo del disco se llama In the Light y es una canción instrumental de cerca de minuto y medio, que desde mi punto de vista no es muy afortunada. A decir verdad más que una canción propiamente tal es mas una especie de mini-introducción para The Fallen Father, la quinta canción del disco y que pese a que es bastante mas cadenciosa que los otros temas, mantiene una potente dosis de melodia pura. Lo que prosigue entonces es uno de los temas más logrados del disco, La Vita Fugge, que comienza con cerca de 40 segundos de un diálogo en italiano, y que desencadena en un riff potentísimo, muy veloz y en toda la vena del clásico powermetal de la escuela italiana, en este track Vision Divine vuelve más al sonido típico de Vision Divine y Send me an Angel, y de paso nos muestra toda la potencia del nuevo vocalista Michelle Luppi, el tipo definitivamente sabe lo que hace y nos lo deja más que claro en los últimos minutos de esta misma canción con un grito sencillamente impresionante.

Visions of the Same y Through the Eyes of God, son los siguientes dos tracks, y aquel mencionado sonido «antiguo» y AOR del disco aparece nuevamente con mas fuerza que nunca especialmente en el primero. Desde mi punto de vista este nuevo sonido de Vision Divine me parece buenísimo, y altamente recomendable, de hecho la experiencia con sus antecesores no habia sido buena, hablando claro desde una vision muy particular, encontré que Vision Divine es un disco bastante discreto, y que Send Me an Angel, mejora bastante pero sin terminar de convencer del todo, sin embargo este Stream Of Consciousness me parece sencillamente notable y por lejos el mejor de los tres discos, sin duda.

El disco continua entonces con Shades, la que es una canción con un sonido muy «italiano», particularmente en la introducción que es de esas en que el teclado guía la melodía por sobre la guitarra a gran velocidad, un tema regular pero que no empaña en lo absoluto el trabajo global y certero del disco como totalidad.

We Are, We Are Not es tal vez el tema mas bajo del disco, tiene un sonido similar a las otras canciones, con un riff de guitarra marcadísimo pero sin peso y algo monótono. Ademas tiene la evidente desventaja de estar despues de verdaderos temazos por lo que comparada en ese contexto es bastante menos lograda que las demas. Posterior a esta última canción, el disco trae una nueva cortina instrumental que curiosamente es de dos tracks seguidos, Fool’s Garden y The Fall of Reason.

El disco vuelve a levantar con Out of the Maze, un temazo de principio a fin, solidísimo, muy potente y con un coro increiblemente pegajoso, más una guitarra acertadísima y para finalizar con estos catorce capítulos la balada Identities, que pasa sin pena ni gloria por el disco pero que sirve al menos para despedir esta entrega de cerca de 60 minutos de un muy buen metal.

En definitiva y como conclusión general podemos decir que estamos ante un disco buenísimo, mas que nada sorprendente, con un sonido maduro y acabado, y que como mencionabamos anteriormente tuvo en la inclusión de Michelle Luppi un aporte absoluto al sonido de la banda. Stream Of Consciousness es una de las mejores entregas de lo que va del año seguro, ademas de ser un imperdible para aquellos fanaticos del powermetal. Bien por Vision Divine.

Nocturnal Rites son sin duda una banda que habla más por la música que entrega que por cualquier tipo de marketing que tenga detrás. Es ese buen trabajo el que ha hecho que ya estemos en presencia del sexto trabajo de estos suecos, quienes de la mano de un heavymetal directo, vuelven a entregarnos un excelente disco.

Claro está, puesto que desde la llegada de Jonny Lindvist a las voces, la banda toma otro cariz, se vuelve más agresiva, manteniendo esos toques melódicos que nos entregaron en placas como The Sacred Talismán o Tales From Mystery and Imagination. Ese poder lo entregan tanto en Afterlife (una verdadera obra de arte), como en el posterior Shadowland. Es por eso que este New World Messiah promete desde un principio.

Y, el comienzo del disco es promisorio, con el tema que da nombre a la placa, New World Messiah, comenzando con algo que ya es marca registrada en la banda, guitarras algo más oscuras y sucias que el común del estilo, pero a la vez muy melódicas, con la ya inconfundible voz de Jonny. Un inicio simple, veloz, donde destaca el trabajo de Owe en la batería, con un coro pegajoso y triunfante. Excelente trabajo de la banda en la sección de solos, con muy buenos cambios de ritmo, algo que es tónica a lo largo del disco. Gran tema para el inicio.

Algo más denso y lento es Against The World, con un riff con un mayor peso, que deja la tarea de lucirse vocalmente a Jonny, que si bien no es de los vocalistas que llegan a tonos tan altos, mantiene un poder vocal a lo largo de los temas, les imprime mucho feeling, si a eso le sumamos que las melodías vocales están muy bien hechas, con un trabajo que realmente destaca, como en el muy bien logrado coro, donde las voces se superponen. Eso es algo a destacar en el trabajo de la banda, ya que pese a cultivar un estilo muy melódico, existen excelentes contrastes con elementos más pesados y densos.

Avalon, es un claro ejemplo de lo que hablábamos antes, la muy buena mezcla entre lo melódico del estilo y el poder que dan las guitarras de Nils y Fredrik y la voz de Lindqvist. En este tema se rescatan elementos melódicos de la primera etapa de Nocturnal Rites, de sus tres primeros discos, con Anders Zakricsson en las voces, algo que no habían hecho en sus dos pasados discos, lo cual es un perfecto complemento para lo que la banda entrega. Una de las cosas que se caracterizan en el disco es la labor del teclado, absolutamente acorde al concepto agresivo que la banda tiene, sin caer en virtuosismos excesivos, propios del powermetal o neo heavy metal de los 90, Matias es capaz de crear atmósferas acordes, de hacer correctos (y muy distorsionados) solos y de ser un excelente acompañamiento, pero con la clara idea de que lo primordial es el peso de las guitarras.

Un excelente quiebre por parte de Owe en la batería dan paso a uno de los grandes temas del disco, Awakening, un ganchero mid tempo, con un inicio galopante y muy buenos cambios de ritmos en las estrofas, para terminar en un coro casi hímnico, con un Jonny desbordante. Muy buen tema.

Con Egyptica, sucede algo extraño, ya que la banda trata de innovar con sonidos arábigos, recursos que ya han sido ocupados por bandas como Kamelot o DreamTheater y el resultado quizás no es lo más reconfortante, el tema se hace un poco denso y lento (es el tema más largo del disco) a pesar de que cuenta con buenos momentos como en la sección de los solos, pero se siente que algo falta, un poco de magia, de feeling.

El sentimiento y los guiños al pasado son patentes en la increíble Break Away, con un inicio muy de la onda Nocturnal Rites del nuevo milenio, con un puente en que las guitarras van haciendo una silenciosa labor como ayuda al cada vez más aflatado Linqvist, quien se luce en un coro hímnico, como para cantar con el puño en alto, mucho corazón, muchos huevos en un tema extraordinario.

El inicio de End Of Days, es un manjar para aquéllos que disfrutaban del Nocturnal Rites de antaño, con unas guitarras en armonía como sacadas del In a Time of Blood And Fire. En este punto nos damos cuanta de que sin alcanzar el nivel de brillantez que la banda logra en Aterlife, Nocturnal Rites encuentra un punto justo entre lo que es la esencia del metal melódico, pero con una dosis muy amplia de fuerza, algo de lo que adolecen muchas bandas de hoy preocupadas más del virtuosismo o de ver quién toca más rápido o canta más alto. La banda es talentosísima, lo que queda demostrado en un corto pero preciso solo, pero que compone muy buenos temas en los que sin duda hay lucimiento personal, pero lo que destacan son las canciones como un todo, no como mezcla de buenos instrumentistas.

The Flame Will Never Die, es otro temazo, muy, pero muy sentido, sobretodo en un inicio más bien lento donde Jonny queda casi solo con Matias en el teclado, las guitarras desaparecen un momento, para volver con una fuerza arrolladora en un coro emocionante, el que sin ser rápido lleva al cabeceo y a gritarlo a todo pulmón.

One Nation comienza potente, pero se diluye un tanto, quizás porque no es tan sorprendente, ya que el recurso ya fue usado en otros temas en el mismo disco, tiene muy buenos elementos, pero éstos no logran entusiasmar del todo, es sólo un tema que pasa en el disco, no deja mucha huella.

Llegando al final del disco, nos encontramos con Nightmare, y sucede lo mismo que con el tema anterior, tampoco entusiasme demasiado. Es un tema débil para terminar el disco, quizás con un tema más rápido y más potente, el disco hubiese terminado más arriba. No es un mal tema, quizás en otra ubicación hubiese calzado perfecto, pero para terminar el disco uno queda con la sensación de que algo faltó.

A pesar de lo anterior, el resultado es satisfactorio. Nocturnal Rites vuelve a hacer de las suyas, con un muy buen disco que logra conjugar los elementos clásicos con los nuevos sonidos de una banda que a punta de trabajo ha logrado hacerse de un nombre respetado y que a pesar de no contar con la estrategia comercial de otras bandas del mismo estilo y similar calidad, es capaz de entregarnos trabajos tan sólidos como este New World Messiah.

Mucho se hablo que el nuevo lanzamiento de Rhapsody iba a ser algo fuera de lo común y que lo más probable era que nos deleitaríamos con una nueva historia de mano de la genialidad de Luca Turilli y compañía. Saga nueva demandaba algo que se sintiera joven y con identidad propia, que nos llevara a nuevas tierras lejanas con misterios que solo el tiempo revelaría… pero tal vez pedimos demasiado.

No lo niego, la primera vez que escuche The Dark Secret realmente me emocionó, era otra placa de Rhapsody tras ¡¡2 años de ausencia!!, ni más ni menos. Déjenme decirles que estaba paralizado mientras transcurrían uno a uno los cinco temas que componen este Ep. Pero lamentablemente la magia no duro mucho. A pesar que el sonido era maravilloso, con unos coros increíbles y un Fabio Lione cantando de muy buena forma, la placa en si no traía mucho de nuevo, a ratos los mismos sonidos que escuchamos hace algunos años y los temas simplemente bastante similares a sus predecesores; estaba presente ante la continuación de las Crónicas de Algalord. A los fans acérrimos de Rhapsody puede que este «detalle» no los haya molestado en demasía, pero digo yo, ¿tanto escándalo y parafernalia para esto?. No quiero pensar que a estos italianos se les acabaron las ideas, que están tratando de sacarle todo el provecho posible a un mundo que ellos dieron vida y que, de seguir así, terminarán también por sepultarlo. Pero la realidad es esta, si alguien quiere oir un sonido refrescante y con la misma magia que Rhapsody -quizá en este momento hasta mejor- su mejor opción es, sin lugar a dudas, el proyecto paralelo de Luca, la trilogía Odisea Virtual -la cual termina este año-. Qué decir, ya bastante sobrecargo debe de tener la cabeza del líder de Rhapsody con dos sagas en su mente por lo que la mejor manera de no estresarse más era continuar una historia que tenía una base firme y una receta comprobada de éxito.

Una de las pocas sorpresas que podemos encontrar en la placa, es la participación especial de Christopher Lee -Saruman en LOTR- quien toma el control en los primeros segundos de Unholy Warcry contándonos acerca de que fue de el inesperado aliado que le dio la victoria a las fuerzas de la Sagrada Alianza, Dargor; y como el mismísimo hijo de Kron, Nekron, da forma a los últimos arreglos para invadir nuevamente las tierras encantadas. La paz pronto terminará y ríos de sangre fluirán otra vez por los sagrados vados de Algalord, el secreto oscuro pronto verá la luz. A medida que transcurren los segundos, uno a uno nos vamos topando con los arreglos tan típicos de Rhapsody, un canto bastante melódico que no presenta mayores cambios acompañado de la siempre bien ponderada batería con su incesante ritmo. Lo más destacable de este tema es la notable participación de la Bohuslav Martinu Philharmonic Orchestra, perfecta para un tema que bautiza una nueva saga. Lo demás raya en lo que se puede esperar de Rhapsody, pero sin caer en cosas espectaculares.

El siguiente corte, Thunder`s Mighty Roar, es una especie de semblanza de lo hecho en Power of the Dragon Flame y se caracteriza por pertenecer a la nueva generación de temas que se vienen imponiendo desde Rain of a Thousand Flames. En estos minutos escuchamos por vez primera una participación activa de parte Turilli junto a un poseído Lione, siendo el tema más agreviso del Ep. Como todos saben cada segundo que transcurre es una parte esencial de la historia, por lo que no tiene mayor gracia contárles detalles por escrito, salvo que cinco nuevos guerreros lucharán esta vez por el destino de Algalord y los reinos vecinos. Guardians of Destiny contrasta notablemente con el anterior, esta vez la atmósfera creada nos lleva a volar sobre los nuevos héroes mientras observamos su imperturbable avance hacia la ciudad de Hargor de la mano de un tranquilo relato que a momentos se torna más tenso de lo esperado. Buena complementación.

Sacred Power of Raging Winds es el tema común y corriente de la marca Rhapsody, pero la gracia es que contiene un diálogo que podría marcar el desarrollo de la historia, tal vez esta reacción era esperable tras el desenlace de la primera saga, pero debía darse en forma concreta para que tuviera un efecto más realista. Tras la disputa verbal de ambos personajes transcurren agradables minutos de corte instrumental que me hacen recordar los tiempos de Symphony of the Enchanted Lands, agradable momento. Por otro lado se destaca el hecho que es el único corte que sobrevivirá para ser incluido en el Lp, todos los demás son exclusivos.

Finalmente debemos prestar atención a Non ho Sonno, un tema adaptado del original de la banda Goblin que fue concebido para el soundtrack de una película italiana. Por mi parte no he visto la película ni conozco a la banda así que no podría emitir un juicio acerca qué tan bien es la intervención de Turilli y Staropoli en el tema, pero sí decir que es un tranquilo y agradable corte que no posee mayor peso en el disco.

En resumidas cuentas, más que por un mal desempeño instrumental -en ese sentido el disco es buenísimo-, uno se lleva la decepción por una notoria falta de originalidad en el concepto. Vamos, ¿no bastó con cinco discos dedicados a las Tierras Encantadas?, ¿era necesario un sexto? Ojalá cuando tengamos la oportunidad de escuchar el Lp algo fuera de lo normal ocurra en la historia, y nos lleven a giros inesperados omitiendo el típico desenlace predecible. Ya sabemos de lo que es capaz Rhapsody, de lo lleno de magia y fuerza que pueden llegar a ser sus discos, pero a estas alturas es otra cosa lo que se espera. Tema aparte es la carátula la cual no merece un mayor comentario. Flojo desempeño, nos vemos en septiembre.

No le tenía ni la más mínima fe a lo que fuera a hacer Metalium tras el espantoso tercer capítulo llamado Hero-Nation. El tiempo hacer que sea más fácil decir las cosas y ahora puedo decir sin problemas que era malo, bien mediocre. Un despilfarro de superproducción, con nada de fuerza, canciones muy típicas demasiado alejadas de los estándares que ellos mismo habían dictado en los dos primeros álbumes. Se hablaba de la llegada del gran baterista Michael Ehré, del quien se decía que era un gran compositor, pero que no había mostrado nada. Un fiasco.

La decepción fue tal que les perdí la huella. Pensé que habían dado la prueba de que no eran capaces sin tipos como Chris Caffery o Jack Frost, que sin ellos Metalium estaba muerto. No estaba interesado ni en lo más mínimo por la llegada del cuarto capítulo, As One… incluso había dejado de escuchar Millennium Metal y State of Triumph. Me desentendí de Metalium. Si no hubiese sido porque debíamos revisarlo no lo habría escuchado. Confieso que sólo lo inserté en mi equipo para realmente ver «cuan malo era», para empezar a escribir con certeza que Metalium estaba muerto y que no había caso… Teclados y relatos con plegarias al metal, la introducción, totalmente predecible… Pero de súbito quedé paralizado frente a la pantalla con los dedos quietos sobre el teclado cuando al fin empezó la primera canción… ¿Qué pasaba? La batería volvía a sentarse todopoderosa, las guitarras sucias y fuertes, el inconmensurable sonido del bajo de Lars Ratz también, el vendaval explosivo de la voz de Henning Basse… ¡Metalium estaba de vuelta! La fuerza, la energía, los temas bombásticos, ese sonido empastado… ¡Metalium estaba de vuelta!

Sólo unos segundos me bastaron para percatarme que Metalium se acordó de lo que se había olvidado colocar en Hero-Nation, esos elementos que habían catapultado a Millennium Metal como uno de los mejores debut del ’99 y a State of Triumph como uno de los grandes lanzamientos alemanes del 2000, de esos pequeños elementos que bastaban para diferenciar su propuesta del promedio y del resto. Fue como si volviera a escucharlos por primera vez, mi asombro era total. Y hasta pudo haberles salido el tiro por la culata: Warrior comienza idéntica a Fight, otra canción de apertura pero del primer disco. Era la potencia, la explosión y entrega que pensé que nunca más iría a escuchar de los germanos, era increíble… pero idéntica. Si no era para tanto tampoco.

¿A qué se debía esta reaparición? Levántate y anda… ¿Quién obró este milagro? El santo tiene nombre y apellido: MICHAEL EHRÉ, el baterista, sí, el mismo que fue anunciado en Hero-Nation como gran compositor y que al final no había hecho nada, ni siquiera salvar el sonido de su instrumento. Michael, disculpa por haber pensado que habían vendido la pomada, que eras un mula, que eras un chanta, que no le ganabas ni a Mark Cross con mononucleosis, porque ahora sí que te las mandaste. Ratz hizo Warrior, «Fight la venganza», pero el renacer se debe a Ehré: son en sus canciones donde se encuentra casi toda la fuerza, potencia y poderío del disco… la calidad y el alto nivel. En sus temas, es donde se está el verdadero espíritu de Metalium. Baquetazos, líneas de bajo, guitarras, paralelas, y en todas las suyas menos una:¡las letras!, él las hizo por cuenta propia sin ayuda. De hecho, cuando trabaja solo es cuando mejores resultados saca Metalium, porque a Lars Ratz aún lo veo un tanto confundido… qué decir del guitarrista Matthias Lange, quien hace tiempo se rindió en esta función. Aparte… si hasta Ehré se metió en la coproducción.

De los Ehré copyright habría que destacar… ¡TODAS! Pain Crawles in the Night, que sigue a Warrior, el single y video clip, es clásica embalada metaliana, si se permite decir, que recuerda a lo mejor de la banda, con todo lo que se ha dicho, incluyendo un coro bien pegajoso sin perder lo grueso. Un himno metaliano. Exactamente lo mismo corre para la quinta, No One Will Save You… Henning Basse, el vocalista, ¡qué pedazo de vocalista! No sé si canta por dibujar melodías con su voz o por hacer una competencia de resistencia, porque, siendo su estilo claramente el power, derrocha fuerza y cuerdas vocales como si nada, mateniendo una altísima intensidad siempre. Él es el único en la carrera de Metalium que se ha mantenido parejo -y ascendiendo- en su desempeño. Goddess of Love and Pain es otra de las del batero y termina con el tema-título, As One, donde demuestra que también varía en sus ideas y que aún mantiene su calidad.

No nos olvidemos del concepto, qué sería de un disco de Metalium sin una historia. Ahora no es la salvación del universo o de un viaje a través del tiempo para conocer a grandes personajes de la historia… sino que un recorrido entre dioses, criaturas y héroes de la mitología griega. Muy importante, ya no es el poderoso Metalian el protagonista, sino que ahora es ella, Metaliana, quien está separada de su alma gemela y que por telepatía o poderes sobrenaturales, ambos se comunican. Entonces tenemos, uno, lo de la mitología griega y, dos, los Concept Themes que relatan esta otra historia. Perseo y Medusa, Pandora, la Hidra de nueve cabezas, la diosa Atenea y Afrodita… estos personajes aparecen en un total de cinco canciones. El resto son para Metaliana.

¿Pero que pasó con el lider, Lars Ratz? Warrior, que trata de Medusa, y Athenea son sus grandes aciertos, pero ahí paramos de contar. Esto conlleva a que el fuerte se encuentre en los temas de la mitología y que los de la historia central sean más bajos. En Find Out sólo atrae la soprendente voz de la japonesa Saeko Kitamae, quien hace de la heroína, todo un descubrimiento por parte del cuarteto. Y así llegamos a los más desesperante -no hay mejor forma de explicarlo: las ¡tres! pistas que constituyen Illuminated (Opus One), cerca de doce minutos que sólo sus coros quizás logran llamar la atención. Lenta. Aburrida. Fracasó el experimento. Así se ve que Metalium sabe hacer bien sólo un tipo de música, la que también está presente en As One afortunadamente.

Echo de menos que Metalium ya no haga mid tempos como lo fueron las increíbles Dream of Doom, Pilgrimage o Inner Sight, porque esa actual ausencia, junto con la presencia de Illuminated, es la clave de por qué As One no supera a Millenium Metal o State of Triumph. Y aquello seguirá hasta que Lars Ratz despierte de su letargo. Sino, la ley del más fuerte se impondrá y Ehré saltará a ser la cabeza creativa del conjunto.

Siempre es reconfortante ver cómo un grupo enmenda su camino, y lo que está pasando con la nueva banda de Ehré… perdón, con Metalium, me pone muy contento, después de la grata sorpresa. Cuentan con una poderosísima base rítmica, con una de las mejores voces de la escena gracias al señor Basse… ¿Cómo iban a quedarse sin canciones buenas? No se podían perder y no lo van a hacer. Aunque esto haya sido casi responsabilidad de uno, As One – Chapter IV es un buen trabajo que hace confiar en una vida más larga para Metalium.

Tracklist:

1. Astral Avatar
2. Warrior
3. Pain Crawles in the Night
4. Find Out
5. No One Will Save You
6. Meaning of Light
7. Illuminated (Opus One)
8. Meaning of Light (Reprise)
9. Athena
10. Power Strikes the Earth
11. Goddess of Love and Pain
12. As One (Finale)

La primera vez que me topé con ºFahrenheit no supe si se trataba de una banda de verdad o un mero tributo a épocas pasadas. Que quieren que le diga. la música, que al menos era propia, la imagen, su parada, la actitud… me parecieron que eran los Beattlemania versión Hard Rock ochentero, versión glam. Que se juntarían a tocar en pubs para homenajear la era de los grandes peinados y estrafalarias ropas. Más me lo confirmaban los afiches de fiestas que se publicaban en bananacorp, que mostraban a una mina tendida con la polera mojada.

No es que no me los tomara en serio, pero más me parecía un proyecto donde sus integrantes se dedicarían a carretear y jugar con la vida del rock star (hasta donde permite el medio chilensis), no estresarse con grabaciones o en el mundo de los negocios.

No sé como saqué esas conclusiones ya que apenas los conocía, de hecho no los conocía para nada. Pero no pude sacarme esa impresión incluso cuando sacaron su EP con seis temas… excelente sonido, música entretenida, buena… pero todavía pensaba que faltaba. Cuando comenzaron a aparecer en algunos medios el cuento empezó a tomar forma y ahora la cosa es muy distinta. Nunca había estado tan contento con que alguien o algunos vinieran y me taparan la boca de una manera tan categórica. El que acaben de sacar un disco de DISTRIBUCIÓN MUNDIAL como lo es Chain Reaction muestra lo serio y sólido que es ºFahrenheit como banda. Parece comentario de huaso el confesar que me impresionó recibir un álbum de algun grupo chileno -que no fuera Criminal- manufacturado en Estados Unidos. Tengo entendido que Perris Records tiene «cierta» debilidad por el hard rock melódico, así que los chilenos no pudieron haber caído en mejor sitio, por ahora.

Sin embargo Chain Reaction no muestra algo nuevo para el mercado chileno, no así para los extranjeros que primera vez escucharán a ºFahrenheit. Su propósito es redondear un trabajo que llevaba tiempo y comprimirlo en un cedé, más que «hey, acá está lo nuevo». Es un «acá está lo que hemos hecho». Se entiende perfectamente. Muy acertada la decisión de haber nombrado al debut Chain Reaction LP. Es justamente el EP del 2002 + cuatro canciones, el EP extendido, XL.

Además es cierto, les faltaba un álbum para encausar sus carreras y para ello Chain Reaction calzó perfectamente. No creo que vaya a ser necesario entrar a la descripción de los seis cortes que son originales del EP, en su oportunidad ya se hablaron de una manera y profundidad que estoy muy lejos de alcanzar. El argumento y el background ya está expuesto y no lo vamos a repetir. Esto, porque las versiones en el álbum son exactamente las mismas. No se les agregó ni quitó, no se le hizo remezcla, sólo una remasterización que creo, o quizás sea pura sugestión mía, les dió una pincelada un poco más rockera y espontánea. Ni siquiera Carlos Cid, el Mythology y nuevo bajista de ºFahrenheit, puso sus propias pistas de bajo. Siguen las mismas que grabó J.P Lewin para el Ep. Las dos baladas, Be Mine y Two Souls One Heart están ahí, la movida Chains ‘n’ Cellars también, es decir, todo lo que se conoce de ellos.

Sólo agregar algunas notas para estos seis temas. Prom Nite no puede ser más gringa, fácil imaginarse esos típicos bailes de graduación de la secundaria o esas fiestas después que se arman en casas de tres pisos. Y, entre todo, la historia de una de estas parejas como trama de la película. A los que no son chilenos, no vayan a pensar que nuestras graduaciones son así tan… cómo decirlo sin ocupar la palabra «gringa» para no repetir ideas… ¡gringas! Será no más… Pero hay harto alcohol para servirse, ¿o no? Mis favoritas de esta serie siguen siendo Unleash the Love, todo lo hacen el lead que va encima del coro y el estribillo mismo, una sensibilidad melódica tremenda, y King of the Night, con un ritmo y guitarras pegajosas hasta decir basta, además de la forma en que están hechas las letras, como relatando la triste historia de este rey del carrete. Por su historia está perfecta, pero PERFECTA para un video clip, recursos que para un grupo como este, no desencajan para nada.

Las otras cuatro, las inéditas que por vez primera aparecen en una grabación -ya han sido presentadas en vivo- cobran una importancia tremenda: demuestran que ºFahrenheit puede seguir haciendo buena música aunque J.P. Lewin, uno de los principales compositores, se haya ido de la banda. Su última colaboración fue sólo las letras de una de éstas, No News, Good News, un dicho ultra yankie, ya que toda la música la hizo el guitarrista rítmico Carlos Otto. ºFahrenheit sobrevivió y aquello lo demuestra con fuerza Roadkill, que tiene las guitarras y riff más pesados del disco, pero sin perder ninguna pizca de la onda del grupo, que aunque Carlos Cid no participe en la creación de este y ningún otro tema, se luce con lo que parece ser un juego de slap, dando otros relieves.

Lo que me sorprendió mucho fue la pista que sirve de introducción a esta canción, el solo de Javier Bassino, me asombró esta inclusión en un conjunto como este. De pronto me acordé de cuando por puro accidente -no de sapo- escuché a Alejandro Silva decirle a este guitarrista que podía y tenía que mostrar más, en la House of Rock no hace mucho. Independiente de eso, muestra. En un minuto y medio muestra su toda su estampa rockera, donde también asoma un manejo en el blues. Ajustada y acorde a la placa, al final me terminó por convencer su inclusión.

Al final tenemos a Hot Leather, No News, Good News y Roadkill, que están al mismo nivel que los temas que ya se conocían, sobre todo la última que se alza entre lo más sólido de este trabajo. Sin desmerecer el esfuerzo del quinteto, Chain Reaction es un buen debut porque les resultó simple: hacer un compendio de temas que ya han sido escuchados y aprobados. No había forma que hubiese sido un tropiezo.

La prueba se les viene pronto, cuando a fines de año vayan a Estados Unidos a producir su segundo álbum, con nuevas canciones que se escucharán en un equipo de música antes que en un pub. Pero el presente disco ya hace que las expectativas estén más que latentes. De una banda que parecía sólo formada para pasarla bien, como muy mal entendí en un principio, se viene ahora una que está saltando fronteras y que muy luego se dibujará entre las más importantes del hard rock en Chile.

Tracklist:

1. Prom Nite
2. Unleash the Love
3. Hot Leather
4. King of the Night (Mp3)
5. Be Mine
6. No News, Good News
7. JB Solo
8. Roadkill
9. Chains ‘n’ Cellars
10. Two Souls One Heart

Se trataba de la segunda presentación de la banda brasileña en Santiago, tras el muy buen show que llevaron a cabo el año 2001 en el semivacío Estadio Chile. Recuerdo que esa vez me preguntaba cómo habría sido si el show se hubiese llevado a cabo en un recinto que albergara menor capacidad de público, porque a pesar de que el recital que la banda de André Matos efectuó alcanzó niveles notables, la poca asistencia melló un tanto el espectáculo.

Lamentablemente, muchos factores conspiraron contra el show de Shaman en Chile. Aclaro que es muy fácil hablar después de que las cosas suceden, pero es inevitable realizar una suerte de diagnóstico. Quizás la poca difusión del show (creo que ha quedado comprobado que internet no basta…), además de la cercanía con shows de otras bandas (Rata Blanca con Glenn Hughes como invitado), el siempre complicado precio de las entradas (no es un factor privativo de este recital ni mucho menos) y el hecho de que Shaman no viniese con un disco en estudio «fresco» hayan sido factores para que la fila de entrada al Teatro Providencia fuese bastante menor a la que algunos pudimos haber esperado, considerando que si bien «Ritual» no es un disco nuevo propiamente tal, ahora el público conocería los temas y los disfrutaría más.

mythClaro que todo lo anterior no sería óbice para que alrededor de 400 o 500 fanáticos se congregaran al recinto de Manuel Montt para ver a los brasileños. Lamentablemente el público tuvo que esperar alrededor de una hora y cuarto más de lo esperado, puesto que las puertas del Teatro se abrieron aproximadamente a las 20.30 horas, lo que nunca es agradable.

La verdad es que por actitud, música y propuesta, no había banda más indicada en Chile para abrir un show de Shaman como Mythology. The Kingdom of Sun atrapa esa misma suerte de rescate de lo americano como lo hace el debut de Shaman, además de la cercanía de sus músicos a la de Matos, cosa que luego se demostraría con fuerza, debido a que, como todos saben, fue él mismo quien el 2000 vino a lanzar el primer y único trabajo de Polimetro. Por eso es lamentable que hasta ahora haya sido la presentación más deslucida que le haya visto a Mythology. ¿Qué pasó Freddy? Su voz nunca había sonado de esa forma, como con falta de training, que no podia mantener los tonos altos sin apelar de cierto modo al grito. Estaba ahí su garra de siempre, su diálogo de siempre, pero la voz a la que nos tenía acostumbrados, no… Carlos Esquivel, literalmente parado en su metro cuadrado.

Hicieron su fuerte con los temas más sólidos del su album, que empezó con The Island, la cual en una mitad completa les faltó el sintetizador por causa de una falla técnica, en estos eventos impresentable. El resto de los temas que aplicaron al evento fueron A Lake of Lie, Let My Spirit Free y Symmetry. Pero lo mejor de todo fue la presentación oficial de un nuevo tema, Neverland. Déjenme decirles que se escogió un corte un tanto largo como pare introducir al nuevo material, pero resultó ser un tema sensacional, con pianos flotando en potentes riff, me atrevería decir a los Symphony X, efectos electrónicos, quizás a lo Angel Dust, que reventaba en un momentum poderosísimo, y coros bien melódicos que habrá que escuchar pronto en alguna maqueta o en el disco mismo. Sólo decir que con Neverland es difícil no quedar expectante a lo que vaya a pasar pronto.

bwDespués aparecieron los Bloden Wedd, quienes aprovecharon para introducirnos a su «tercera producción», como no se cansaría de decir el cantante-guitarrista, Dan Elbelman, durante toda su actuación. Esta lleva por nombre Eye of Horus y ¡qué presencia en vivo tiene esta banda! Solidísimos, atrayentes, compactos, quienes ocupan muy bien todos los recursos de los que disponen, a pesar de que se trataba de un grupo invitado. Las luces apagadas mientras que la batería de Max Acuña machacaba sus tambores… hasta que con una explosión de luz entraron las guitarras, el bajo y las voces. Bombástico, era el single de Eye of Horus, Lone Runner, tema que demostró ser un tremendo comienzo tanto para el disco como para los shows. El cuarteto siguió con uno de Raging Planet, As the Rain & the Rainbow para luego presentar otra nueva: Firebird. El tema título del segundo disco, pedido entre aplausos por el público cautivado, arribó ante el delirio del respetable.

Pero creo que estarán deacuerdo conmigo cuando diga que uno de los más grandes momentos de todo el show fue la presentación de Power Metal Pride. Primero, es reconfortante ver cómo una banda viene y te grita en la cara el orgullo que tiene al hacer música de este tipo, justo cuando se hace más difícil distinguir entre las nuevos grupos del estilo, cuáles son los buenos y malos, lo que hace que esté más que nunca expuesta a críticas y ataques… a uan desvalorización. Pero es más por lo siguiente: lo increíble fue que Bloden Wedd hizo que todos los que estaban allí cantaran una canción que absolutamente nadie conocía, levantando puños y alzando pulmones al grito POWER METAL PRIDE! Temazo y grandísimo final.

LA DUEDA ESTA SALDADA

Tras la presentación de Bloden Wedd, poco antes de las 11 de la noche comenzarían a escucharse los sones de Ancient Winds, el intro de «Ritual», y con un muy sobrio telón de fondo (un close up al indígena que aparece en la carátula de la opera prima de Shaman), la energía de Here I Am daba inicio al concierto. Una muy buena respuesta del público (especialmente con la salida a escena de Matos) marcaba que se trataría de un concierto muy distinto al del 2001, puesto que aquel recital mayoritariamente mostró a Shaman efectuando «covers» de Angra y presentando de forma algo tímida cuatro temas inéditos. Para destacar un aspecto que saldría a colación durante todo el show: la versatilidad y talento de André Matos, mostrando no sólo carisma y una voz única e inconfundible, sino que desempeñándose con más que acierto en los teclados «protagónicos» con sonido de piano (la banda contó con Fabio Ribeiro como tecladista invitado).

El show continuaría con Distant Thunder, sólido corte que funcionaría estupendamente en vivo, y luego -rompiendo el orden de los temas de «Ritual»- con Time Will Come, el primer tema que se conoció de Shaman. Tras ello, André Matos saludaría al público en un 99% perfecto español (con un par de imperfecciones que no hacen más que destacar lo bien que este tipo habla la lengua de Cervantes) y presentaría uno de los temas más «controversiales» y al mismo tiempo llamativos de su primer disco… For Tomorrow, que si bien no contó con instrumentos de viento andinos (bien cubiertos por el teclado de Ribeiro), mostró a la banda en facetas distintas, con Hugo Mariutti en la guitarra clásica y Ricardo Confessori usando recursos extra en la batería. A esas alturas se notaba una constante: el sonido era bastante decente de no ser por un desagradable «bzzz» que nunca, pero nunca, dejaría de molestar.

Quizás si uno de los mejores momentos de la noche se vivió con Lisbon, el primero de los temas de Angra ejecutados por Shaman en aquella fría noche santiaguina. Destaca la pasión que pone Hugo Mariutti… en el 2001 se vio como un guitarrista sólido, quizás algo tímido, destacando más por su labor como parte del grupo que como músico solista, pero el tipo demostró tener absolutamente cubiertas las guitarras en una banda que exige una enorme versatilidad. Además, es un deleite escuchar a Matos llegando una octava más arriba en el coro hacia el final del tema… y para destacar, algo que me llama la atención en todos los recitales nacionales: ¡por Dios que somos descoordinados como público para aplaudir! Cuando nos piden aplausos en medio de los temas, siempre vamos más rápido que el tema… ¿será igual en todas partes? ¿Tendremos mal oído? ¿Será un virus? Misterios sin resolver.

Shaman3

Tras Lisbon, Matos se retiraría del escenario, dejando en solitario a Hugo Mariutti, quien efectuó un solo sencillo pero que demostró lo que decíamos, que las guitarras están muy bien cubiertas en Shaman. Volvería a escena el resto de la banda (sin Matos), para efectuar un jam instrumental y para luego dejar a Ricardo Confessori en las baquetas. El tipo no sólo es un buen batero, sino que su performance es muy visual, y por momentos casi se ve como un malabarista que deja como alpargatas a los payasos que con tres pelotas de tenis se ganan el pan en varias esquinas de nuestra capital.

Matos volvería a escena con el title track, Ritual, quizás uno de los más gancheros temas de la banda. El respetable se mostró sumamente participativo (incluyendo varios «u-oooh/u-oooh/u-oooh»), lo cual por momentos tendía a hacer olvidar la poca asistencia de público. Tras este corte, Matos se dedicó a hacer gala de sus conocimientos como pianista, mostrando ser sin dudas, y por lejos, uno de los músicos más talentosos no sólo del metal sudamericano, sino que mundial. Y aquí quiero darme una licencia y detenerme un segundo. Es muy fácil llenarse de palabras puristas y aparecer como defensores de ciertos argumentos absolutistas y en mi concepto obsoletos que tiendan a menospreciar e incluso a burlarse del trabajo de músicos que no se dedican a creerse malos ni a forjar una imagen de «prototipo de lo que debe ser un metalero»… y tomo el caso de Matos porque es paradigmático en este tipo de comentarios. Me gustaría que alguno de los que se llenan la boca hablando de lo que debe ser el «verdadero metalero» tuviera el 1% del talento, educación y carisma que tiene este tipo.

Volviendo al show, tras el solo de piano de Matos (que incluyó pasajes de Carolina IV), el público recibiría con especial fervor la presentación del single de su disco, Fairytale, un tema que en lo personal pensé que no funcionaría en vivo, pero que cautivó notablemente, llegando a ser uno de los momentos peak de la velada. Y la primera parte llegaría a su fin con el corte que da el punto final a Ritual, Pride, que contaría con la participación especial de Freddy Cortez de Mythology como cantante invitado (recordemos que en el disco el vocalista invitado es Tobias Sammet de Edguy). Llegábamos al encore con la sensación de estar presenciando un muy buen show, muy intenso, pero algo corto.

freddymatosLa banda volvería a escena y proporcionaría una sorpresa: un cover. Ni de Angra, ni de Viper, ni «For Whom The Bell Tolls»… nada menos que Mr. Crowley de Ozzy Osbourne. Fue un momento extraño, simpático y bastante inesperado. Quizás pudieron haber aprovechado algo mejor el tiempo y tocar algún otro tema, como Living For The Night…

Y el show llegaría a su fin, como no, con Carry On, caballito de batalla. Un amigo me preguntó al terminar el show: «¿qué prefieres… Carry On sin Matos o con una guitarra»? Y la pregunta me descolocó un poco. Es muy difícil opinar sobre lo que debe ser uno de los dos o tres temas más importantes de la carrera de Angra, particularmente cuando ninguna de las versiones mencionadas alcanza la majestuosidad de los «tiempos aquellos». Y ello no es culpa ni de Angra ni de Shaman, tan sólo así son las cosas. Pero el público lo disfruta igual y a la larga eso es lo más importante, que Shaman es una banda que ha demostrado ser capaz de mantener a un público cautivo durante su show, de no caer en «lagunas», y en definitiva de mantener una intensidad en escena que llegaría a su clímax con este clásico del metal. Tras ello, la banda se despediría de su público, completando una sólida hora y media de show.

En definitiva, habrá que ver qué pasa cuando Shaman lance su segunda placa en estudio. Es de esperar que cuando nos visiten nuevamente, el público responda en mayor cantidad y podamos presenciar un show de los brasileños como realmente corresponde, con un recinto lleno hasta las banderas y con un mejor sonido. Mientras tanto, podemos considerar a la segunda presentación de Shaman en Chile como un buen calentamiento previo, permitiéndonos disfrutar de la presencia de una banda distinta a la gran mayoría de las bandas que pululan por la escena, y prepararnos para un futuro que, ojalá, sea más esplendoroso y numeroso.

Setlist de Shaman:

01.- Ancient Winds (Intro)
02.- Here I Am
03.- Distant Thunder
04.- Time Will Come
05.- For Tomorrow
06.- Lisbon
07.- Solo H. Mariutti / Instrumental / Solo R. Confessori
08.- Ritual
09.- Fairytale
10.- Pride
Encore
11.- Mr. Crowley
12.- Carry On

Dave Abell, Gene Adam, Bill Owen… ¿Les suenan estos nombres? Aquellos que no olvidan o son fanáticos saben que estamos hablando de músicos que fueron fundamentales en los orígenes de lo que es hoy una de las bandas más reconocidas en el Heavy metal: Iced Earth.

Se puede escuchar el bajo de Abell en los primeros cuatro discos de Iced earth, incluyendo Night of the StormRider y The Dark Saga… Gene es el cantante del álbum debut y homónimo, y Bill Owen, el primer socio de Jon Schaffer en las guitarras durante los ochenta, cuando Iced Earth era conocido como Purgatory.

Y ahora, cuando ha pasado más de una década, se han reunido para formar Unearthed, su nueva banda. La pasíon por el metal y la larga amistad que los ha unido incluso después de terminadas sus labores en Iced Earth, los motivó para volver a escribir música juntos.

En esta entrevista se revela que el Nasty Savage y ex-Agent Steel, Richard Bateman, se encargará del bajo en Unearthed, dejando las seis cuerdas a Dave. Y sí, también estuvo con Schaffer en esos tiempos. De hecho, Bateman fue el bajista original en la carrera de Purgatory/IE.

Unearthed

En una exclusiva mundial de PowerMetal.cl, varios episodios de Purgatory y Iced Earth son revisados gracias al testimonio de estos señores que jugaron un rol importantísimo en esta historia, de su música y, está demás decir, del líder de la banda, Jon Schaffer.

Atentos que no están aquí sólo para hablar del pasado. No. Unearthed tiene un demo con dos canciones, con las cuales esperan atraer la vista de algún sello discográfico y conseguir un contrato para conquistar el mundo.

¿Cómo surgió la idea de volver a unirse?

Dave: En marzo de 2003 Bill Owen y yo nos reencontramos después de muchos años. Empezamos a discutir la posibilidad de tocar nuevamente. Luego pensamos que sería la raja juntarnos con viejos amigos y sacar nueva música. Decidimos llamar a nuestro viejo amigo, Gene Adam. Por supuesto, ¡estaba totalmente entusiasmado! La dedicación que le ha puesto al proyecto no ha sido nada menos que el ciento por ciento.

Gene: Sí, cuando recibí la llamada fue como ..al tiro. He estado esperando esta oportunidad por mucho tiempo.

¿Cuánto tiempo han estado trabajando en este proyecto?

Dave: Toda nuestra vida en realidad. Oficialmente, marzo de 2003 fue la partida. Nuestra música es una combinación de aire fresco con ideas del pasado. Todos hemos estado tocando por harto tiempo y muchos riff e ideas han sido escritas y guardadas. No porque no estés dentro de una banda significa necesariamente que uno pare de escribir y crear.

El nombre de la banda, Unearthed, ¿es una referencia a Iced Earth?

Dave: ¡¡¡La connotación de estos dos nombres es completamente diferente!!! La única similitud es la palabra «EARTH». La lista de bandas «EARTH» es larga. En cuanto al nombre, si es una referencia a Iced Earth, no fue esa la intención, aunque a algunos les parezca de esa manera.

¿Qué ha sido de ustedes todo estos años desde que se fueron de la escena metalera?

Dave: Todos tenemos señoras e hijos. Carreras, casas, gatos, perros, suegras… ¡Es un montón de trabajo!

Ya que sólo hay tres miembros en Unearthed, me imagino que están buscando a algún otro baterista y guitarrista también.

Dave: ¡¡Alineación por anunciarse!! Es una sorpresa. Eso es lo que diré por el momento.

Gene: Bueno, entonces yo seré quien de la noticia acerca de nuestro nuevo integrante, Richard Bateman. Vino para tocar el bajo con nosotros. ¡Eso trae a cuatro de los miembros originales (de Purgatory) juntos de vuelta! La formación cuenta con Dave y Bill en las guitarras, Richard como bajista, a mí en la voces y un baterista de la zona…pero hemos estado en contacto con Greg (Seymour, el batero original de Purgaroty y Iced Earth) y estará haciendo algún trabajo en el estudio para nuestro álbum debut, y esperemos algún tour. Hemos sido puestos en el Classic Metal Fest en Chicago – Greg vive allá.

Richard: Si, ¡eso es verdad! La banda esta en acción.

Mark Prator entonces no es miembro oficial…

Dave: No, Mark es nuestro ingeniero de sonido en estudio, que sucede que se encarama detrás de la batería una que otras veces. Red Room Studios, Ybor city, Tampa. ¡No lo olvides!

¿Y qué pasa con Randy Shawver?

Dave: Creo que Randy ha seguido con su vida. Está en búsqueda de otra metas y sueños. Gráfica computacional, soundtracks de películas. Escucharás de Randy en el futuro. Es extremadamente talentoso e inteligente.

¿Han estado en contacto con otros integrantes de Iced Earth?

Dave: Bueno somos amigos con Richy Sechiarri (bateria Night of the StormRider) y lo hemos sido de hace bastante tiempo. Nos ayudó en la preproducción de estas dos primeras canciones. En cuanto a los demás, no he hablado con ellos de hace mucho. Me alegraría conversar con John Greely y Matt Barlow, ¡sólo para saber cómo cresta les está llendo! ¡¡Grandes cantantes, buenos tipos!!

Richard: Hemos sido amigos de años con Richard Christy. Me lo encontré en el Renaissance Festival hace un par de meses acá en Tampa. Estaba filmando un tipo de película y estaba vestido con un uniforme de policía de los 70, con la típica peluca y los lentes oscuros… era muy chistoso. Estaba muy emocionado por el nuevo CD y hablaba de los próximos shows.

¿Podrían describirnos los dos temas del demo, Fire in the Sky y Unearthed?

Dave:

FIRE IN THE SKY: Nos encanta esa canción, la primera de la banda. El el-ohim, ¡mírala! Estamos particularmente satisfechos con la manera cómo salió la parte de al medio. «Your Gods Have Lied To You» ¡Esa parte no funcionó hasta el último minuto! Un gran trabajo por parte de todos los involucrados.

UNEARTHED: Buen tema, fue un tremendo dolor de cabeza, pero aquí está. Es lo que hay. Tiene algunos riff old-school demoledores al final. Deben recordar, ¡esto sólo es el comienzo!

UnearthedEn el tema Unearthed utilizaron letras de Written on the Walls de Iced Earth. ¿Cuál es la idea detrás de eso?

Gene: Al escribir esta canción, esas palabras encajaron con el concepto de la banda. Iced Earth rehizo Written on the Walls y la cambió a «Cast in Stone». Sentí que estas letras eran demasiado importantes como para que no se escucharan nunca más…Y todo el concepto de nuestro proyecto está basado en estas ideas, así que aunque hayan sido escritas 15 años atrás, todavía son significativas para nosotros.

¿Qué les dirían a aquellos que esperan escuchar al viejo Iced Earth en Unearthed?

Dave: ¡No sabría qué decirles! Somos los que somos. A algunos les gustará, ¡a otros no! Nuestro objetivo es mantenernos contentos nosotros. Si nos gusta, entonces las cosas estarán bien. Siempre habrán CHAQUETEROS. No nos podemos preocupar de eso. ¡No es fácil! Tienes que tener una piel gruesa.

Gene: Somos una banda de compositores y todos contribuimos en cada canción. Nuestros temas van a sonar diferente. En Iced Earth había sólo un compositor así que las canciones podían ser predecibles a veces.

¿Cuántas canciones han escrito? ¿Puedes darme algunos nombres?

Dave: Qué tal sólo un pequeño adelanto. NO TOMORROW, SECRET SOCIETIES, CHILDREN OF THE DUST

Algo que me llama la atención es que Unearthed grabó un demo y esta buscando un contrato con un sello incluso antes de presentarse en vivo. ¿Por qué es eso?

Dave: Queremos un contrato. ¡Es cosa de entrar en el estudio y dejarlo fluir! Nos preocuparemos de tocar en vivo después de eso. ¡Queremos que nuestro producto esté en el mercado!

Algo que Purgatory/Iced Earth no tenía en sus días pero ahora Unearthed es el Internet, casi toda la promoción que han hecho ha sido a través de la web. Cuéntennos que piensan.

Dave: Si no vas a usar todas la herramientas que tienes disponibles, será mejor que te fueras a una caverna y te vayas a vivir en ella. Internet es un medio que utilizaremos para toda nuestra ventaja.

¿Qué diferencias ven en la escena metalera de los días de Purgatory/ primeros años de Iced Earth y ahora?

Dave: ¡Todo un mundo de diferencia! Eso es normal. En ese entonces, era para mi total consternación. Cuando dejé Iced Earth toda esa mierda de Eddy Veder, camisas de franela y «córtate el pelo» estaba pasando, lo que era bueno. Como que nos quedábamos afuera del «In Crowd». Fuck those mother-fuckers anyway!! Mucha gente despreciaba el metal pero el poder de la música habla por sí solo. Aquí estamos, 2004, y el metal no murió ¿o sí? Existe de antes que estuviésemos aquí y seguirá cuando nos hayamos ido.

En los noventa el Heavy Metal fue prácticamente ignorado en Estados Unidos por los medios y los grandes sellos, incluso hasta el día de hoy. ¿Cómo lo han visto?

Dave: Tú lo sabes. Detesto decirlo pero quizás somos una sociedad de idiotas que nos dan todo con cuchara, esperando que MTV nos diga qué nos tiene que gustar, cómo vestirnos y qué marca de papel higiénico ocupar para limpiarnos el culo. ¡A la mierda! No necesitamos a esa gente.

Richard: Todo es por las ventas. En ese tiempo Iron Maiden, Judas Priest, todos vendían bastante decente. Después las ventas descendieron y la industria lo reflejó haciendo nada o casi nada de promoción. Mira a Limp Biskit en los noventa, ellos teloneaban para mi banda Gardy-Loo en Jacksonvill, en el Spikes Doghouse. Le achuntaron a los números ganadores y ahora Fred Durst es la cabeza de un sello discográfico porque los niños compraban sus discos.

Vayamos ahora a las preguntas sobre Iced Earth… cosas del pasado son las que la gente quiere saber…

Dave: ¡¿Tenemos que hacerlo?!

Quiero saber por sus propias palabras cómo conocieron a Jon Schaffer. ¿Cómo partieron con Purgatory?

Dave: Los conocí respondiendo un aviso de «se busca bajista» que estaba en el mural de una tienda de música. En ese tiempo decidí sacarlo y guardarlo para la posteridad. En alguna parte, a través de los años, ¡lo perdí!. Hubiese sido un interesante recuerdo para tener. Fuí a conocerlos a su casa de ensayo. Era una duplex pordiosera al medio de Shit Town. Los escuché tocar, ¡eran asombrosos! Por alguna razón pensé que Jon Schaffer y Greg Seymour tenían como 27 años. ¡Eran de sólo 18! El resto es historia.

Bill: Bueno, con toda honestidad, conocí a Jon y a Greg por una mina que ambos, Jon y yo… «conocíamos». Me contó sobre estos dos tipos que había conocido y que trataban de empezar una banda. Necesitaban una guitarra líder y me convenció para que fuera a verlos. Bueno, entonces fuí, Jon y Greg ya habían contactado a Richard y a Gene gracias a ese aviso que estaba en Thourobred Music. En realidad, todo se armó muy rápido, parecía casi como cosa del destino. Te digo, todo esto sucedió en el curso de sólo una semana.

Gene: Lo más divertido de toda esta situación es que yo y Richard estábamos buscando a un guitarrsta y baterista, y Jon y Greg contestaron nuestro aviso. Los conocimos en el Sunset Club en Tampa y conectamos de inmediato. Jon y Greg ya tenían sus canciones, como Richard y yo. Ya teníamos como set de diez temas desde el primer día.

Richard: Jon dijo que ese era el último aviso que contestaría antes de devolverse a Indiana (de donde también soy yo). Recuerdo que nuestra pasión por la música era muy intensa, creo que por eso fue que se quedó. Jon era sólo el guitarrista rítmico en Purgatory y nunca fue «su» banda.

En esa época, ¿era sólo por diversión para ustedes y era algo realmente serio?

Dave: ¡¡Era siempre muy serio!! No estábamos simplemente tocando por ahí. Nuestro objetivo estaba claro desde el principio. ¡¡¡Dominación mundial!!! ¡¡Desenfreno puro!! ¡¡¡¡¡¡¡Heavy Metal!!!!!!!

Bill: Purgatory nunca fue sólo por diversión. Fuimos bien serios desde que comenzamos. Nos tomamos la escena metalera de Tampa en muy poco tiempo.

Gene: Creo que eso fue lo que nos trajo juntos – nuestra determinación por lograrlo en el negocio de la música. No íbamos a ser detenidos, esto iba en serio. Practicábamos cuatro o cinco noches a la semana por cuatro o cinco horas cada noche. Era entretenido en su momento porque éramos jóvenes y conocidos. Cuando no ensayábamos, carreteábamos.

Richard: Era seriamente divertido. Cuando encontré a Arnie, el dibujante, eso nos llevó a un nivel más alto. Hizo que pudiéramos seguir sacando flyers originales y toneladas de items de promoción. Cada día era un evento. Inmediatamente hicimos un fondo para la banda, de forma que pudiésemos pagar cada semana con nuestros propios bolsillos para grabar, imprimir poleras, chapitas, etc………..No confiábamos en nadie.

¿Cómo describirían a Jon Schaffer?

Dave: ¿¿¿Me estás hueveando??? Estoy en una laguna mental ahora… Qué pasa si digo… ¡¡¡UNBREAKABLE!!!

Bill : Dedicación total a sus sueños, a cualquier costo. Merece todo el crédito por lo que ha hecho.

Gene: Estoy deacuerdo con Bill, era la forma cómo lo hacía – pasó a llevar a mucha gente en su recorrido. Ahí hay una razón de por qué han habido más de 20 miembros en Iced Earth.

Richard: James Hetfield sin Lars, y sin Kirk. La canción Trapped Under Ice era su mayor inspiración. De ahí el nombre de su banda.

¿Cómo es trabajar con Jon y la diferencia de hacerlo sin él?

Dave: No creo que vaya a hacer comentario sobre la primera parte de tu pregunta. En cuanto a la segunda parte, ahora es tiempo de mostrar mi taltento y habilidades, junto con toda la banda. La música habla por sí misma. No podría estar en una mejor situación.

Gene: No hay «trabajo con» Jon, tú trabajas para él y Unearthed es totalmente lo opuesto. Somos cuatro hermanos trabajando juntos, haciendo lo que amamos – escribir y tocar música.

Gene, ¿Sientes que pudiste haber ofrecido más a la gente en Iced Earth después que te fuiste?

Nunca tuve la oportunidad de mostrar mis habilidades a la hora componer. Una vez que nos llamamos Iced Earth, Jon empezó a escribir todo. Por eso es que estoy ansioso con esta nueva banda. Es una oportunidad para los cuatro para que nuestras capacidades compositivas afloren.

Gene, ¿cómo fue que desarrollaste tu estilo vocal?

Todo estaba basado en la furia. Éramos cuatro jóvenes furiosos. Después de diez años cantando, mi estilo es sólo lo que es. A algunos puede gustarle, otros pueden odiarlo. Siempre trato de poner mi corazón cuando canto un tema, no tratar de pensar en algún estilo vocal, soy yo.

Esta es para Dave. ¿Por qué dejaste Iced Earth después de la grabación de The Dark Saga?

Habían sido ocho años y ya tenía suficiente!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Los tres años entre Night of the StormRider y Burnt Offerings me mataron. Cada vez que veía detrás de la batería, siempre había alguien distinto. Demasiados cambios en estos años, y muchos más por venir. Estaba en una encrucijada en mi vida y era tiempo de evaluar qué era lo que estaba pasando. Así que abandoné, bajoneado y derrotado. Hicimos un montón de nada cuando debimos haber estado trabajando. ¿Qué puedes decirme? ¡¡No tenía los próximos 20 años para sentarme con el dedo en el culo!! Así que seguí con mi vida e hice las cosas que tenía que hacer para asegurarme un pasar decente. Ahora el momento es preciso y estamos de vuelta. ¡El reto de esta aventura en la mitad de la entretención!

¿Están familiarizados con los últimos trabajos de Iced Earth?

Dave: Primero que todo, me gustaría decir que soy un ex miembro de Iced Earth, no un fanático de Iced Earth. Estoy seguro que esos álbumes son muy buenos. Me gusta Something Wicked This Way Comes. Eso es todo lo que he escuchado. Toda nuestra concentración está en lo que hacemos ahora.

Gene: ¡No lo pude haber dicho mejor!

Escribiré algunos nombres, canciones, albumes, bandas, hechos, etc. para que me hablen de ellos

GREG SEYMOUR

Dave: ¡¡¡El original!! sólido mateniendo el compás, ¡gran amigo!
Bill: Greg es mi mejor amigo en el mundo y el mejor baterista con el que he tocado. Pasamos por mucho incluso después de Purgatory….con nuestro propio proyecto Innersanctum. Es como un hermano para mí y un gran amigo.
Gene: Greg es unas de las persona más chistosas y el más dedicado amigo/compañero de banda que he tenido. Le he echado de menos todos estos años y estoy muy feliz que lo hayamos traído de vuelta.
Richard: Subvalorado, pasado a llevar. Un batero muy poderoso.

ICED EARTH (el álbum)
Dave: Yup
Gene: ¿Pudieron haber enterrado la voces más abajo? Las voces sonaban poderosas en vivo y en estudio, pero fueron hechas para sonar débiles y enterradas en el álbum. Lo único que puedo escuchar en ese álbum es la guitarra rítmica.

MORRISOUND
Dave:Uu-hu
Gene: Uno de los mejores estudios en Estados Unidos y de seguro el mejor en Florida.

BLIND GUARDIAN:
Dave: ¡No puedo decir lo suficiente de cosas buenas acerca de ellos! Esas dos primeras giras con ellos fueron lo mejor de mi vida.
Gene: ¡Aquí! ¡Aquí! Deacuerdo con todo mi corazón. ¡Grandes tipos, gran banda!

WRITTEN ON THE WALLS:
Dave: Gene en su máximo. Su única contribución oficial en Iced Earth. Pienso «Cast in Stone» estuvo mal. Las líneas del bajo en esa canción fueron también mis únicos aportes para ese álbum
Gene: Originalmente escrita en mi guitarra acústica, una de mis letras favoritas que je escrito también. Aún una de las favoritas de los fans de Iced Earth.

ICED EARTH EUROPEAN TOUR ’91:
Dave: Dioses de Oro. En la cima del mundo, las puertas se abrían.
Gene: Desde el minuto que nos bajamos del bus en el primer show en Hamburgo, hasta el último en Dortmund en el Club Burnout, fuimos tratados como estrellas de rock. Los fans alemanes eran increíbles. Toda la cerveza y comida que queríamos, ¡y mujeres también! Uno de los episodios más momerables de mi vida.

NIGHT OF THE STORMRIDER:
Dave: Jon Schaffer en su mejor forma, (y peor)

MATT BARLOW:
Dave: Justo el tipo para devolverlos a un nivel alto. ¿Dónde está el disco solista de BARLOW? Fue terrible la forma en que lo colgaron cuando dejó Iced Earth. ¡¡Matt debe continuar!! Si estás ahí Matt, te queremos. Vuelve. Se lo debes a tí mismo y a tus fans!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Finalmente, ¿cuáles son sus planes luego de alcanzar la firma?

Dave: ¡¡El mundo!! Quiero verlo. Europa, Sudamérica, Estados Unidos… Si hay por ahí un enchufe, ¡¡¡iremos a tocar allá!!!

Bill: World Domination………No Tomorrow…

Gene: Queremos hacer el mejor álbum posible en el estudio, y depués tocar en vivo donde sea, para que todos puedan escucharnos.

¿Quieren dejar algún mensaje para los que leyeron esta entrevista? ¿Agradecimientos? ¿Pensamientos?

Dave: Para nuestros fans y a los que nos ayuda. ¡¡No podemos agradecerles lo suficiente!! Esperen ahí, un LP está en camino y va a patear culos. La banda espera conocerlos a todos. ¡¡¡¡¡Nos vemos en los tours!!!!!

Bill: Estamos ansiosos de verlos a todos en los conciertos. Gracias a todos por sus palabras. No Tomorrow……………..

Gene: Quiero agradecer a todos los que nos han mandado buena vibra por nuestro demo y a todas las webzines que nos han ayudado a correr la voz. Especialmente a tí, Jorge. Nos hemos transformado en amigos y aprecio todo lo que has hecho por nosotros. Espero que nos conozcamos algún día – quizás cuando estemos de gira. Lo estamos pasando bien y trabajamos duro. Estamos emocionados por las futuras posibilidades y no puedo esperar para el primer show.

Richard: Quiero agradecer a todos los fans. Apoyemos la escena metalera!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Hace tiempo que quería escuchar uno como esto o, mejor, este disco en particular…

Primero porque viene de Punta Arenas. Frozen es la banda de Heavy Metal más austral del mundo y si no son los únicos, si hay otras en Puerto Williams o en la parte argentina de Tierra del Fuego, ellos pasarían a ser los más importantes. Como es un poco improbable que por medio de tocatas se hiciesen conocidos a lo largo del país, un álbum que al fin sale después de cuatro años de «trayectoria» en Magallanes se convierte en una propuesta muy atractiva, que por cierto es la única. Es el conjunto que ha logrado introducir su material más allá de la XII Región y aquello es aplaudible, porque desde tan lejos hay que hacer magia.

Segundo, por la misma música que Frozen ejecuta. Es suficiente con decir que su disco homónimo y debut es una fórmula entre la garra y melodía de los primeros esfuerzos de Rage hasta Trapped y lo más tradicional que se puede llegar a ser con la potencia de los riff y batería de los británicos Judas Priest, sacando tanto elementos de sus días más furiosos como los experimentales.

Y esta vez no me voy a ahorrar la palabra sorpresa para Frozen. Siendo conocedor de cómo es la escena magallánica y lo limitada de sus recursos, daba por sentado varias carencias que cuando llegó la hora de la verdad, no se asomaron. El disco de Frozen, en su contexto, es pero mucho, mucho más de que esperaba, elevándose al «nivel competitivo» nacional.

Mi principal preocupación era el sonido… Hasta cuando yo estaba allá no existían salas de ensayo, y en las tocatas varios no podían hacer más que colocarle un micrófono a minúsculos amplificadores Crate. El sonido de la batería, muy mezquino. ¿Ingenieros? Ni hablar… ¿Backline? Una vez cada dos años ¿Equipos? Sólo si una banda tenía respaldo. Tampoco había un referente cercano para seguirlo y mejorar. Las tocatas sonaban horribles al igual que las grabaciones. Así que me sorprendió que Frozen sacara un buen sonido con los mismos medios que estancan el progreso de los grupos magallánicos. Desde el extremo sur de Chile tal hecho es un logro y hace que el disco tenga una proyección al resto de Chile.

Pero incluso no deja de ser lo más bajo del disco. Suena bien, pero disparejo… ¿Por qué me da la impresión que algunos temas suenan con menos volumen o con la batería más apagada? Qué faltó allí, ¿masterización? Carece de un sonido uniforme.

En Punta Arenas tampoco hay cantantes de Heavy Metal. Puede que haya uno en alguna banda tributo a Iron Maiden, pero no más. Tienen que ser los mismos instrumentistas que a la fuerza deben desarrollar su voz. O hay que conformarse con alguien que no haga el ridículo, o simplemente hacer música instrumental como Screen Hagen, banda que dicho sea de paso nunca pudo mostrar lo suyo afuera hasta que fue demasiado tarde, cuando Human Factor entró en escena con un estilo muy parecido pero con voz. Musicalmente las voces son la gran falencia de esta zona. Por eso me sorprendió de entrada el ex bajista de Bloden Wedd, Ricardo Palma, quien con un timbre similar a Peavy Wagner cumple satisfactoriamente su tarea.

Las guitarras también me llamaron la atención, sobre todo la de Marcelo Vargas. No es nada del otro mundo y eso es lo increíble… ¿Pero cómo? El «Chino» es un solista, entre cuyos ídolos esta Joe Satriani, armó la banda Marcelo y los Bacardí para hacer temas instrumentales y es un solicitado profesor de guitarra. Perfectamente pudo haber exigido ser el único guitarrista en Frozen, pedir más minutos para sus solos o hacer composiciones alejadas de la esencia de la banda, pero no. Marcelo Vargas y Marco Álvarez hacen riff sencillos, pesados y leads ingeniosos y de calidad, dejando el primero entrever su blackground Metallica-Megadeth que no desarrollaba en otra parte. Y ambos cumplen las mismas funciones.

Otra gran sorpresa. Los grupos de metal que hacen temas propios son minoría. Como con el sonido no hay una referencia próxima para decir si estas escribiendo bien tus canciones o si lo estás haciendo derechamente mal. El público conspira ya que se entretiene mucho más con temas ultra conocidos de bandas consagradas. Frozen tomó el camino difícil y acá están. Y acá está lo más fuerte de ellos, sus canciones, a pesar de todo.

Aún no entiendo por qué no pusieron una de sus mejores y más conocidas allá, Cloning Angels, pedazo de canción con riff armonizados que seguramente habría sido una de las estrellas del disco. Sin embargo, hay temas más recientes que son muy buenos. Uno de estos es The Dream Machine que entra con un demoledor riff con tripletas a lo Iced Earth y con un coro que viene justo cuando pensaba que Frozen se había olvidado de hacer segundas voces. Otra es Addicted to the Moon, para mí la mejor del álbum, de la misma vibra de la gran ausente, con harta melodía y guitarras que describen una paralela deliciosa en el estribillo. Y viene después Lord of War que invoca a temas como Don’t Fear the Winter o Solitary Man de Rage, influencia notoria y de la que Palma se enorgullese. El segundo corte, Rain of Fire, tiene la misma aura de rapidez, contundencia y sensibilidad melódica.

Cómo será que en Frozen Empire, himno de Frozen y que lleva el nombre de cómo se llamaban hasta hace un año, pareciera que es el mismo Peavy Wagner quien entra cantando el final del tema. Si cuentas con un músico de esta categoria es recomendable que se agregue su nombre en la lista de invitados… pero no es el alemán, no señores, es Ricardo Palma o, mejor dicho y que así quede, ¡Ritchie Palmer! Si es que no lo hubiese hecho con Frozen, me habría gustado ver que más pudo haber aportado Palmer en Santiago con Bloden Wedd ya que demuestra ser un tipo completo, haya sido premeditado o que no le quedaba otra, no importa, lo es al fin y al cabo.

Más actitud y potencia se encontrará en la apertura The Dealer, que te recibe como un combo en la cara, la más pesada del disco después de la falla que se cometío a mi parecer con otra pista. Algo que lamento que me haya decepcionado es la canción Mutant. Los que la han escuchado en vivo saben que se trata de una canción bien pesada, pero la grabaron con el metrónomo tan rápido que para mi gusto la arruinaron. Que pena, porque de todas es la canción más original del grupo. Otro bajón creo que es Cold, ya que su aire de la era Turbo o Touch of Evil no concuerda con el disco ni con el sonido. Believe en tanto es el final lógico de Frozen, el más largo de todos que empieza con un rasgueo que puede ser confundido con el progresivo pero que en verdad recuerda a Deep in the Blackest Hole, otra vez de Rage, con un coro que rompe el esquema de lo mostrado anteriormente y con una sección de guitarras muy Maiden.

Pablo Sánchez fue quien grabó la batería como músico no oficial y tras finalizada la producción arribó el Screen Hagen Pedro López.

Si han seguido el comentario verán que se habla de un metal tradicional, con actitud, orientado a los riff y las melodías. Me alegra que un trabajo que estaba esperando hace tiempo que apareciera en Chile, haya venido de tan lejos. A que nadie se lo esperaba. No le hagan caso a la carátula que parece fondo de pantalla de Windows 95 y la contraportada que sale escarcha de freezer porque no le hace justicia a la música que hay dentro.

El logro de Frozen con su disco en mano es tal en Punta Arenas que puede representar la culminación de todo su trabajo, por lo que serán enaltecidos. Pero en Santiago y el resto del país Frozen apenas ha dado sus primeros pasos. ¡Mucha suerte a Marco, Chino, Peyo y Ritchie Palmer!

Tracklist:

1. The Dealer
2. Rain of Fire
3. Mutant
4. Never See my World Comes Down
5. The Dream Machine
6. Addicted to the Moon
7. Lord of War (Single)
8. Cold
9. Random Hate
10. Frozen Empire
11. Believe