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Para quienes gustan de la música instrumental, y en especial de los grandes maestros de las seis cuerdas, es casi imposible no haber oído el nombre de Marty Friedman. Son bandas como Hawaii, Cacophony y la renombrada Megadeth, algunas por las cuales han pasado las manos de este virtuoso y que respaldan su extensa carrera musical.

Su proyecto solista comienza en 1988 con el álbum Dragon´s Kiss, en el cual participa su amigo incondicional, Jason Becker, entre otros destacados músicos, y se extiende hasta el 2002, año en que sale a la luz su última producción titulada “Music For Speeding”. Este es su quinto álbum solista y el primero que realiza, como el mismo dice, “soltero”. Refiriéndose a que es el primer álbum que realiza estando fuera de Megadeth y sin participar en ningún otro proyecto.

Como el título lo presenta, Music For Speeding es un álbum veloz en el que, principalmente, destaca una gran variedad de influencias musicales que van desde el rock clásico, el soul, el pop, el tecno y el funk, pasando por muchos otros estilos.
Para quien espere escuchar en esta nueva producción un sonido como el de Cacophony o el del Dragon´s Kiss, en los que la distorsión se colocaba lo más “sucia” posible y en donde reinaban los solos inarmónicos, lamento decir que este álbum es en gran parte el antagonista de aquellos años de Friedman, pero, si mantienen sus oídos bien abiertos van a darse cuenta de la nueva e innovadora propuesta que trae esta producción del joven guitarrista.

Gimme A Dose es el tema que abre este trabajo e inmediatamente nos da una gran muestra de lo que nos espera en los siguientes tracks. La canción es, básicamente, la repetición de un riff muy ochentero que se escucha en distintas tonalidades, pero que sorprende por la manera en que Friedman lo desarrolla.

El segundo tema, titulado Fuel Injection Stingray, es el que inspira el nombre del álbum y Marty lo explica de la siguiente manera: “Cuando escucho Fuel Injection Stingray, me imagino que voy en auto por una carretera a la orilla de una playa, a toda velocidad, y nada hace que me detenga y ese es el concepto que quería darle a este álbum, esa es la velocidad”. La primera vez que lo escuché, pensé que me había equivocado y había colocado un disco de Joe Satriani, porque la estructura, los riffs y en especial la escala ocupada para los solos, encaja perfectamente con la forma de componer de Satriani. La diferencia está principalmente en los cambios de tiempo y algunos cortes que tiene la canción, que de cierta forma en un principio te desconciertan, pero después te das cuenta de la genialidad de la composición y realmente logras darte cuenta de lo que Friedman quiere decir con velocidad. La gran innovación que se incluyó en este tema, es que fue grabado con dos bajistas, uno para los sonidos más funk y otro para los riffs más pesados.

Con un pequeño intro electrónico comienza Ripped, siendo esta una de las canciones más completas y de mejor composición. El primer minuto es una muestra de velocidad y dominio sobre las seis cuerdas hasta que la canción es separada por un quiebre, en el cuál se escucha una pequeña composición basada en sonidos electrónicos, hasta que las manos de Marty vuelven a retomar la rapidez inicial. Digo que Ripped es una de las canciones más completas, si es que no es la más completa del álbum, porque en ella se pueden encontrar la gran gama de sonidos y técnicas con las que Friedman quiso experimentar.

Seguido viene Its The Unreal Thing, con una trama más pesada y más dura que los temas anteriores y que, además, trae unos efectos de percusión bastante agresivos que dan al tema un aspecto mucho más sólido. La banda llamada Razer agregó letras a esta misma base musical y retituló la canción como “Do You Want It”. Según las propias palabras de Marty esta versión de la canción es simplemente asombrosa.

Cheerl Girl Rampage es única, tiene tantos elementos, tantas facetas, que es como un parque para los oídos. Al inicio parece que estuviéramos en una fiesta tecno, después una serie de riffs más metaleros y volvemos a la fiesta. Está llena de cambios que no siguen una trama lógica. La cercanía que tiene Friedman a la vida japonesa puede explicar un poco la trama que sigue este tema. Tal como lo ha hecho veces anteriores, Marty compone inspirado en juegos de video japoneses y aunque suene ridículo, es cosa de escuchar Cheer Girl Rampage e imaginarse algún juego de video, la música calza a la perfección si se la ponemos a cualquier personaje que deba pasar por diversas aventuras.

A lo largo de su vida, Marty se ha visto fuertemente influenciado por el estilo de vida japonés, de hecho ha vivido muchos años en el país del Sol Naciente y uno de sus lugares favoritos para tocar es el legendario Budokan Arena, en Tokio, Japón.

Como en todo álbum, no podía faltar una balada, en este caso titulada Lust For Life. Una muy bella canción, tal vez una de las más simples, ya que en ella sólo participan guitarra, bajo, piano y batería. Lo que destaca a esta canción, aparte de su bella melodía, es la forma con que Marty le da un dinamismo notorio a la guitarra, aumentando y disminuyendo los tempos y así también con los agudos y bajos. Marty cuenta que la canción se le ocurrió en su departamento en Tokio y que no tenía ninguna guitarra a mano, por lo que grabó la melodía cantada y al día siguiente ya estaba metido en los estudios grabándola. Lust For Life es una de las canciones que más sentimiento expresa.
Lovesorrow continua en un tempo muy cercano al del track anterior y es una pieza orquestada, la cual es reconocida por Marty como su canción orquestada favorita y como una de las canciones que más trabajo le ha dado.

Después de escuchar dos piezas bastante calmadas nos sorprende con un tema bastante extraño, en el cual, el joven guitarrista coloca una base hecha de loops y samples electrónicos y con sus seis cuerdas en una secuencia que va “in crescendo” hasta el climax, donde coloca el elemento metálico necesario para hacer de esta canción un tema bastante metalero, que lleva por nombre Nastymachine.

Cosa más rara el intro de Catfight, es una grabación que hizo Friedman en la cocina de su restaurant japonés preferido. Nuevamente arreglos electrónicos acompañan la canción, lo cual la vuelve un poco monótona y poco original en ese sentido, sin embargo este corte es guiado por uno de los mejores riffs del disco y algunos de los solos más pesados.

Llegamos al track numero 10 e inmediatamente nos exaltamos por ver el titulo de la canción: Corazón De Santiago. Vaya, automáticamente la pregunta que nace es si se refiere a nuestro Santiago de Chile o a otro lugar. Que alegría descubrir que efectivamente es así, Marty después de visitar Chile y de pasar algunos días en Santiago, de conocer mucha gente y de divertirse mucho, se llevo una gran impresión de nuestra ciudad y tan plasmada le quedó, que compuso una canción para nuestra capital. Con un sonido mucho más limpio, muy parecido al ocupado por Jason Becker en Altitudes, Friedman recorre una serie de pasajes melancólicos que provocan una tremenda emoción al ser escuchados. Este hombre ha recorrido cientos de ciudades y países, pero este tributo ha sido para una pequeña ciudad en los confines del mundo, que logró acogerlo y tocarle el corazón. En lo personal, mi favorita del disco.
Así, Corazón De Santiago se convierte en la primera canción de lo que él llama “Quilogy”, entendido como cualogía, referido a los últimos cuatro temas del disco, que prácticamente van tomados de la mano y con los cuales experimenta con una serie de emociones.

La segunda canción de la cualogía es llamada 0-7-2 y es una pieza maestra de 40 segundos. Una combinación de piano, instrumentos de cuerda clásicos y la guitarra acústica en las manos de Friedman. Un hermoso pasaje que da paso a Salt In The Wound, uno de los temas más poderosos, más pesados y con algunos de los riffs más heavy que se pueden escuchar en el disco. Muy parecido a lo que se hizo en el álbum Rust In Peace de Megadeth. Realmente es una batalla la que se desata en esta canción.

Con un intro muy especial, asimilando el espacio, comienza la canción que cierra este álbum; Novacaine Kiss. Una melodía muy emotiva. Realmente te muestra que la aventura de haber escuchado este disco se está acabando, es prácticamente la canción perfecta para cerrar un disco. Es una canción que explora lo sentimientos más internos en la hora de la muerta, el cierre.

“Este disco ha representado en gran parte lo que significa vivir la vida de una forma, pero Novacaine Kiss representa aquello que me gustaría escuchar, sentir en las ultimas horas de mi muerte, es una introspección a mis sentimientos mas profundos”. Marty Friedman.

Music For Speeding es un disco bastante especial, hay que tener los oídos y la mente bastante abierta para poder agarrarle el gusto. La gran gama de influencias y combinaciones que se encuentran en las líneas de su composición puede espantar a muchos, pero, quienes logren comprender la genialidad de la composición y la creatividad para poder hacer algo tan nuevo como esto, van a quedar más que satisfechos con este álbum. Tal vez el recurrir demasiado a elementos electrónicos hace que algunas canciones se vean demasiado parecidas, sin embargo es aquel atrevimiento a experimentar con elementos nuevos lo que transforma a Music For Speeding en un fascinante experimento.

Una expedición a la Antártica, una ciudad olvidada, fósiles de aliens mitad carne y hueso, mitad cables y fierro… They had headphones stuck to their bones… una raza extraterrestre creadora de la nuestra… elementos cliché de una historia de ciencia-ficción barata llevados a una canción. El responsable es Peavy Wagner, él metió ese cuento en Lost in the Ice, tema de The Missing Link que a pesar de este pequeño hecho es uno de los álbumes más brillantes en la trayectoria de Rage.

Ahora resulta que este relato no es pequeña cosa. Habrá nunca quedado contento en cómo la desarrolló, lo haya tomado como una revancha, tenido pensado desde hace años o se las haya craneado recién, el argumento maduró y creció al punto que hoy se extiende para cubrir toda la temática de un álbum, bien logrado, ¿para qué?, para matarlo, darle fin a su existencia, como una manera de saldar dicha deuda y explicar el porqué de la parada de Rage en sus años de vida.

El cuento… Se remonta a la llegada de los Great Old Ones desde el espacio, una raza sabia y pacífica que creó las primeras formas de vida las que empezaron lentamente a desarrollarse. La evolución trajo especies cada vez más agresivas por lo que tomaron medidas para defenderse y crearon centinelas biomecánicos, los Soundchaser, que aseguraron la supervivencia de sus amos hasta que partieron de la Tierra. A los Sounchaser los dejaron en enormes sistemas de cuevas bajo la Antártica, y sus restos fueron encontrados por expediciones que se adentraron en el continente blanco.

Con planos hallados, un grupo de arqueólogos y «científicos musicales» reprodujeron a los Soundchaser, le agregaron material genético humano y programaron sus hard drive para que se activaran con el sonido de la música. Fueron ocupados en misiones secretas gubernamentales, pero debido a lo discreto del proyecto, los Soundchaser murieron solos y olvidados.

Por esto es que Soundchaser es un álbum muy importante para el grupo, totalmente aparte del hecho que musicalmente sea muy bueno. Le da sentido a todos esos elementos aislados que han rodeado la imagen de Rage en numerosas ocasiones, coherencia a las portadas de Perfect Man, Extended Power, The Missing Link, End of All Days hasta Unity, en las que aparece este hace poco enigmático personaje, en un álbum que hace semblanza también de canciones y discos antiguos a través de sus líricas… se escucha una invocación a Perfect Man, Lost in the Ice, al título de un LP llamando a un tema Secrets in a Weird World. Todo se enmarca.

Soundchaser es un acercamiento al pasado de Rage a través de flashes, que de forma subconsciente, o quizás lúcida, muestra que a pesar de todas las aventuras, transformaciones y experimentos musicales, de todos los cambios de ropa y alineaciones, Rage es y va a ser lo que desde un principio siempre visionó, con una historia de antaño que también es de ahora. Rage sigue siendo Rage, ese mismo que hizo Execution Guaranteed, Trapped! o XIII, como si nunca hubiera perdido la brújula, cuando era trío y se convirtió en cuarteto el ’94, o cuando se les unió la orquesta o cuando entraron los súper músicos con los que Wagner cuenta ahora.

Es curioso el hecho que en Rage esté ahora un monstruo de la batería como Mike Terrana y todo un monumento de la guitarra, Victor Smolski, y que la banda no haya cambiado su enfoque a lo que es la «canción», porque este par de músicos pudo haberse robado la película muy fácilmente resaltando por encima del nombre del conjunto, pero de pronto todos sus dones están al servicio de la música, en hacer los coros más inspirados, los riffs más dinámicos, las melodías más sensibles. Este super-grupo encontró con Unity y Soundchaser una fórmula, me atrevo a decir, exquisita y única en un choque de garra y sofisticación.

Bien nombré al Unity recién porque Soundchaser es su continuación, una segunda parte como lo fue The Missing Link de Trapped! y Ghost de XIII. Pero hay que tener mucho cuidado al desacreditar este último álbum por sólo ese hecho, primero porque muchos ansiaban el regreso de Rage a estos sonidos más agresivos luego de los trabajos con orquesta. Sería como quejarse de los dos discos de Iron Maiden con Bruce Dickinson de vuelta después de haberse sufrido la era Blaze. Tampoco se puede decir que no se atrevieron experimentar o innovar esta vez, porque eso fue lo único que hicieron durante la segunda mitad de los noventa hasta el 2001 con Welcome to the Other Side. Dieron con un sonido especial que ninguna otra banda podría reproducir… lo más descabellado habría sido no aprovecharlo… y aún así difiere.

Hasta creo que en Soundchaser se mejoró lo logrado en Unity porque el trío tuvo un año más para pulir esta mina de diamante para hacer un álbum a mi juicio con contadísimos puntos bajos con un in crescendo lírico potente. A medida que avanza el disco, Soundchaser va revelando más y más su lado humano, sus deseos y pensamientos, se van difumando los elementos de ciencia-ficción para entrar a la parte más emotiva cuando se acerca su muerte y fallece, cargada de melancolía. Soundchaser empieza con canciones muy gancheras con la estampa de Rage, que mejora hasta llegar a tonadas que no se me ocurre más que calificarlas de brillantes. La última, Falling from Grace con sus dos partes, Wake the Nightmares y Death is on It’s Way, es descomunal. La primera posee un coro de línea simple pero desgarrador, y lo mismo con versos de la segunda, como si la banda sacase sus ases bajo la manga y los tirara sobre la mesa a última hora ganándolo todo. Peavy con esta alcanza una victoria sorprendente ya que considero que no escribía algo de este nivel desde al menos los tres capítulos de Changes en XIII.

Smolski, que además toca los teclados y el piano, y por si fuera poco también es piloto de carreras profesional, entra por su lado con tremendos pedazos de composición, pero como la historia es de Peavy, el bajista-cantante se encargó de escribir todas la letras. De la combinación resalta muy arriba Flesh and Blood, de ritmo lento, arrastrado, con variaciones en la intensidad que derrocha poder en un coro de mucha actitud, del que ya me imagino al público en un concierto levantando el brazo derecho e indicando con el dedo a la vez que gritan YOU!!! YOU!!!… esa participación, «la mejor parte del rock», como dijo Jörn Lande cuando cantó en la Batuta, la logran en un CD, ¿qué tal?

¡I’m Human Metal! ¡Qué frase más fuerte! Puesta en esos coros que Rage sabe hacer tan bien, de esos que quedan pegados a la primera escuchada, Human Metal se transforma en una canción antémica, un himno sólo por su nombre, y como tal responde a la exigencia porque es una joya, un lujo para el álbum. No se queda atrás Great Old Ones, con líneas melódicas de las voces con el inconfundible sello y marca Rage que a pesar de tantos cambios siempre ha estado ahí. Tampoco la canción Soundchaser, potente, con un riff muy clásico, con garra, con esa potencia que también tiene la apertura War of Worlds. Sobre esa, creo que la hicieron bien porque habría pasado desapercibida si no la hubiesen puesto como corte de entrada. Tiene el carácter para eso, pero para cualquier otra cosa no, me quedó mil veces con la que abría Unity, All I Want.

El siguiente párrafo no estaba dentro del guión, pero revisando las líneas anteriores me di cuenta de las diferencias entre Unity y Soundchaser. El nuevo no tiene un All I Want, un Set This World on Fire, un Dies Irae, Living my Dream o una instrumental, pero Unity no registraba una intro como Orgy of Destruction, un Soundchaser, o Flesh and Blood, Human Metal o Falling from Grace… ¡Un concepto! No es una continuación como sobras de la primera, una que no repite. Lo que lo hace ser una segunda parte, más que la música, es el parecido de las portadas, el que haya salido al año después, ni modo, no ha pasado mucho tiempo, el estilo e inquietud de los tres músicos que el corto tiempo no ha dejado que se esfumase, la producción que suena tal como Unity… como también igual al Rabbit Don´t Come Easy de Helloween, A Night At The Opera de Blind Guardian y a los últimos discos en que Charlie Bauerfeind ha metido mano. Más de alguna vez se ha hablado del prestigio de este productor, pero que solo está empezando a enterrarse ya que al menos a estas tres bandas las ha hecho sonar idénticas, que si se juntan sus álbumes pierden valor, pierden carácter… no es el sonido del grupo, sino que el de un ingeniero. Otros tiempos eran en que cada grupo tenía su propia ecualización. La dependencia a los productores es más inflexible y patente ahora.

Ahora Rage mató a su «mascota» con Soundchaser, el cierre de un episodio largamente pospuesto. ¿Se habrá sacado un peso de encima? ¿Habrá cumplido un sueño? Parece el fin simbólico de una etapa. Peter «Peavy» Wagner pagó su deuda, tenía que aclararlo para poder seguir avanzando en otros senderos, y ahora si que no me extrañaría en lo absoluto que para el próximo álbum se haga algo completamente distinto porque esa es la tendencia que Rage ha mostrado siempre y ahora están libres de hacerlo… o no, como quieran, porque Soundchaser es excelente, como el mismo eterno líder de Rage lo dice en War of Worlds. Háganle caso.

¡Ah! No dejen pasar Lost in the Ice porque es un muy buen tema, pero no pesquen las letras…

1. Orgy of Destruction
2. War of Worlds
3. Great All Ones
4. Soundchaser
5. Defenders of the Ancient Life
6. Secrets in a Weird World
7. Flesh and Blood
8. Human Metal
9. See You on Heaven or Hell
10. Falling From Grace
Part I: Wake the Nightmares
Part II: Death is on It’s Way

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¿Sabían ustedes que esta banda eligió su nombre recién dos horas antes de salir a tocar por primera vez? ¿Sabían también que ganaron un café concert y el derecho de grabar un demo «muleando» las letras en inglés? ¿O que uno quería echar al baterista que prestaba la casa para los ensayos para meter a su hermano? ¿Y que pensaron tener dos bateros en el grupo después que la conspiración fracasara?

Sí, parecen esas historias de la banda de un amigo del colegio, o la del vecino que se junta todos los fines de semana a tocar en el patio, o como la de cualquier otra que disfruta haciendo covers de Iron Maiden para los conocidos en algún local. Quién se habría imaginado que uno de estos grupos se convertiría en uno de los más grandes de metal en el país, que sería capaz de realizar un concierto de estándares internacionales, que para el 2004 editarían en Europa y Japón no el primero, sino que su segundo disco… ¡Y que todo esto en Chile lo conseguirían solos! Es interesante, y ojalá que también sea inspirador, ver qué pasó con Six Magics, que de un grupo de compañeros de curso y conocidos de tocatas, empezaron a crecer con música y a llenarse de ella, tomándola como un estilo de vida, en el sentido más serio, al punto de que si hoy decidieran acabar con todo esto, ya podrían decir que dejaron su estela en el medio nacional, pero que dejarían muchísimo sin completar, porque Six Magics está para logros más grandes e increíbles.

Lo cierto es que se la han jugado, y no como apuesta o tiros al aire para ver si cae un pájaro, sino que por el trabajo que han hecho, garantía de sus buenos resultados. Six Magics no empezó más que como un grupo de fanáticos metaleros adolescentes antes que de músicos, cuyas actividades se centraban en las obligaciones del colegio pero que les permitía, al menos en forma de aspiración, el poder dedicarse a la música. Y de aspiración a realización, ese es el testimonio.

Six Magics

«NOS PUSIMOS SIX MAGICS DOS HORAS ANTES DE TOCAR»

Entremedio otros intentos, Six Magics no fue el primer grupo en el que sus integrantes fundadores se pasearon con sus instrumentos. Salió de la fusión de Anemia y de un trío de compañeros de curso del SEK. Erick Ávila era el líder de Anemia, según sus palabras en ese tiempo «fanático del metal y súper encasillado, que iba a todos los conciertos, me metía en los slams y odiaba el pop», pero que siempre tuvo una inclinación a la guitarra. Seguidor de Megadeth, Metallica, Annihilator, Slayer, a los 14 años cuando estaba en primero medio, empezó a tomar más en serio dicho instrumento. Decidió comenzar a aprender solo y se juntó con un amigo, Pablo Vidal, para hacer un primer grupo que no tuvo ni nombre, pero tal amague de proyecto terminaría por dar forma a Anemia. Se les unió en la batería el hermano menor de Erick, Brian, y el bajista sólo recordado ahora como «Pepe Maiden«. Su estilo era Heavy Metal, en parte gracias a que en esos días llegó a las manos de Erick un cassette de Manowar el que por sus temáticas guerreras «lo encontré increíble, pero cuando aparecieron las motos, se me fueron porque mi interés iba en lo medieval y lo épico».

Vidal además de encargarse de una guitarra haría las voces, «en la onda gutural», pero sólo duraría hasta la primera presentación del grupo que realizaron en el Colegio El Dorado, oportunidad en que Erick conoció a Sergio Villarroel, cantante que había visto al cuarteto en acción. Por su gran voz y registro más claro se ajustaba a lo que querían, Ávila le ofreció que se les uniera. Anemia se presentaría en varias tocatas colegiales presentando covers de Iron Maiden, Megadeth y temas propios entremedio, con Checho en las voces y guitarras. Vidal sólo aportaría esporádicamente.

Era 1996 ya cuando a Erick se le acababa su tiempo en el colegio, cada vez veía más claro que la música era el camino que quería recorrer en su vida, pero como tal decisión significaba estudiar música, tuvo problemas en su establecimiento que como dice Erick, «por los prejuicios y el dinero, por un colegio demasiado materialista que odiaba todo lo relacionado con carreras artísticas», no estuvo más opción que tomar otro ángulo hacia el mismo objetivo y cursar ingeniería de sonido. Sin embargo tendría ramos musicales en los que aprendería teoría, armonía y les sacaría provecho para aproximarse a sus verdaderas intenciones. Por mientras, seguía en el colegio en el que en vez de salir a carretear con sus compañeros «taquilla», se quedaba ensayando toda la noche y aprendiendo a sacar solos de guitarristas como Marty Friedman.

Six MagicsEste mismo año, durante las fiestas patrias, Anemia fue invitado por el fundador de Panzer, Juan Álvarez, para participar en la Fonda Rock que se haría en el antiguo pub Obelix, ahora sala Omnium, en Las Condes. La banda aceptó y corrieron la voz entre sus amigos. Entre ellos, Erick avisó a un conocido suyo llamado Nicolás «Chino» Espinoza. Era otro guitarrista que tenía una banda formada con compañeros del SEK Internacional.

Uno era el bajista Juan Pablo Pizarro, cabeza que pronto le daría nombre a este proyecto, y el batero Pablo Stagnaro, un adolescente que se leía en su currículum vitae rockero el haber comenzado a escuchar Guns ‘n’ Roses y Poison a los nueve años, en cuarto básico siguiendo los pasos de su hermano mayor, haber asistido al concierto de Axl Roses y Compañía, Morbid Angel, entre más experiencias. Desde un principio le llamó la atención los bateristas, sobre todo el de los Guns, «por la estética, los movimientos detrás de la caja y la forma de tocar». Empezó a sacar temas con los brazos y armaba baterías con los cojines. En séptimo, cuando tenía once años, le compraron su primera batería, tiempos en que sus influencias eran Megadeth, Death y Iron Maiden. A los 15 empezaría a tomárselo seriamente y tomaría clases con Darío Rojas.

El Chino no sólo llamó a sus compañeros de banda para que fueran al Obelix, sino que llenó el pub el día que Anemia se presentó. Sucedió que el guitarrista quedó impresionado, según Erick recuerda, con la voz de Checho. El trío quedó tan a gusto que Nicolás y Juan Pablo alcanzaron a Erick para felicitarlo y proponerle una idea: fusionar las dos bandas para tocar el 19 en la misma Fonda Rock.

Six MagicsSeguramente Juanzer aprobó porque así se hizo. Se juntaron los tres del SEK con Erick y Checho, haciendo el último sólo las voces. En dos días ensayaron temas de Iron Maiden y para el 19 de septiembre estarían listos. Sólo faltaba el nombre y el líder intelectual del trío, Juan Pablo, propuso el que tenía para su banda: «Yo con mi grupo -recuerda Erick que decía J.P. Pizarro-, hemos estado trabajando un nombre hace mucho tiempo atrás. Y hemos llegado a la conclusión que…» Juan Pablo le expuso un ensayo filosófico, antropológico, de fondos esotéricos y ocultistas sobre el origen de Six Magics, tan convincente e interesante que Erick lo compró de inmediato, convencido que ellos siempre se habían llamado así. Pero en verdad, esa banda nunca había tenido nombre, buscaban, recuerda Pablo, sin éxito palabras en el diccionario que pudieran ocuparse y hasta esa misma tarde aún no se llamaban nada. «Nos pusimos Six Magics dos horas antes de tocar».

Six Magics nació entonces el 19 de septiembre de 1996. Aunque sólo se trató de una presentación con algunas canciones de Iron Maiden, Erick encontró que había sonado muy bien, mucho más que Anemia. Para Erick estaba claro que había que seguir ese rumbo. Encontró que Checho se desenvolvía mejor sólo cantando, que el Chino la hacía en la guitarra y que Juan Pablo era un muy buen bajista que veía más seria la música, a diferencia de Pepe Maiden que la tomaba como un hobbie… como también quedó impresionado con Pablo, el baterista, pero ahí surgió un problema… Erick quería seguir tocando con su hermano Brian.

Los hermanos Ávila, debido a la personalidad más introvertida de Pablo, habían malentendido que se había mostrado muy desagradable con ellos, por lo que los motivos de maquinar un complot para deshacerse de Stagnaro y después llamar a Brian para reemplazarlo, no hicieron más que acrecentarse. Sin embargo, los primeros ensayos de Six Magics se hicieron en la casa del baterista -hasta el día de hoy- así que empezaron a conocerlo hasta que toda primera impresión fue borrada y enterrada. Para mala fortuna de Brian, cualquier razón para que no estuviera Stagnaro se había esfumado… Erick hasta pensó en fórmulas insólitas como tener dos baterías en el grupo, idea que por supuesto no funcionó. Al final, por capacidades y disposición, Pablo siguió en la banda, lo que no significaría el último aporte de Brian.

EL DEMO GRACIAS A «NECROMULA»

Con esta primera alineación, Ávila, Villarroel, Espinoza, Pizarro y Stagnaro, comenzaría Six Magics a trabajar en sus composiciones, de Heavy Metal melódico con letras en castellano, más que por el gusto de hacerlas así, porque el cantante no manejaba el inglés. Muy pronto, Erick llegaría a un ensayo con una maqueta de Necromante que el resto de la banda escuchó y le gustó. La empezaron a armar y el objetivo sería montarla para el concurso y café concert del colegio Manquehue que se realizaría en noviembre, ese mismo año. El premio al grupo o solista ganador eran 12 horas en un estudio para poder grabar lo que quisieran o alcanzaran, pero sabían que no iban a ganar. Las bandas que se presentaban eran buenas y de variados estilos, todas más aceptables para el oído general que el metal, entre las que había un trío funk en la que un reformado Pablo Vidal, «antiguo» miembro de Anemia, tocaba la guitarra, con un jurado que no entendería la propuesta de Six Magics y ante un público familiar, en general, que con suerte habría escuchado el nombre Iron Maiden.

Six Magics

Pero eso no era nada. Con sólo ver que irían a cantar una canción a la que no habían alcanzado a escribirle las letras, quizás otra banda, con más experiencia, habría preferido no presentarse, pero Six Magics se tiró. Erick le preguntó a Sergio si es que sabía inglés, y como le respondió que no tenía ni idea, el guitarrista le dijo «bacán. Entonces muléa las letras». Y así, si alguien pudiese explicar por qué ocurren de vez en cuando estos lapsus fuera de todo pronóstico, dignos de ser enmarcados en relatos y mitos urbanos, Six Magics se paró en tarima y, cantando «Indochubeinshen suntime desire in the window«, ganó el producido café concert y se llevaron el premio para grabar el demo, ante los seguramente atónitos contendientes y un maravillado jurado. «Si es que habíamos ganado así -señala Erick-, con todas las buenas bandas que estaban, significaba que realmente estaba pasando algo».

Terminando el «glorioso» ’96 para la banda, Ávila llegó con dos temas más: El Lago de la Tristeza y Fuego de Eterno Odio, que junto con Necromante, ahora sí con letras listas, fueron las canciones grabadas gracias al premio. Pero como la intención era escribir y registrar otro cuarto tema y juntar todo para lanzar un demo promocional, el grupo ahorró plata e hicieron Trilogía. Trilogía de un Guerrero se tituló la maqueta sacada en 1998, año en que la banda se afiató y adquirió experiencia gracias a numerosas presentaciones en la capital y en el sur del país como en Temuco, Talca y Curicó, en esta última ciudad, en un concierto al aire libre, donde Villarroel no pudo cantar porque se había enfermado y lo reemplazó el Chino en los temas de ellos y un vocalista de un conjunto death metal local para Hallowed By Thy Name. Allí la banda conoció a Elizabeth Vásquez, la persona que sería la manager de Six Magics.

El EP tuvo una buena recepción dentro del género, en momentos que Radio Concierto y revistas impresas daban su apoyo. «Pese a que este trabajo -señaló Erick- no tenia ninguna proyección profesional, la respuesta del público hizo tomarnos más en serio nuestro trabajo y surgió la idea de grabar un disco de forma profesional y con un equipo profesional».

Con un «equipo profesional» se refería a los cambios que vendrían en la banda. Todavía habían miembros que estudiaban en el colegio y otros que estaban por salir que tenían otras ambiciones, como el bajista. Después de la gira en el sur, Juan Pablo, el mismo que había bautizado apuradamente al grupo y quien escribía las letras, decidió partir a Francia. En su reemplazo entró un compañero de colegio de Stagnaro y Espinoza, Rodolfo Sánchez.

Six MagicsLo último que hicieron Juan Pablo y Erick juntos fue una colaboración con Bewitched, antes de irse. Ya con el Fito en la alineación, Six Magics grabó su quinta canción: Tormenta, predecesora de Storm, a la que le hicieron una mayor promoción en las radios. Con el tema en rotación radial se fueron a Concepción invitados a tocar a la Havana Club, donde recibieron una respuesta eufórica ya que «la gente ya se sabía las letras, fue muy bacán», como recuerda Erick, además de volver a Curicó a otro festival en la calidad de banda invitada junto con Poema Arcanvs, esta vez sí con Sergio.

Pero esta alineación duró poco. Tormenta fue la última que harían en castellano porque al año siguiente, otro cambio acontecería en la banda. Sergio Domínguez tomaría las voces en lugar de Sergio Villarroel. La versión oficial cuenta que fue porque el grupo, en especial Erick, quería empezar a escribir letras en inglés y tener a un cantante que las pudiera interpretar, pero lo que no se reveló es que en ese tiempo Six Magics estuvo a punto de disolverse.

Six MagicsErick conocía al Checho D. de antes debido a que era el vocalista de la banda de Brian, llamada Gandalf, y porque se lo encontró en una tocata de Bewitched, donde le ofreció hacer un proyecto paralelo a Six Magics, junto con Sebastián Carrasco, pianista desde los ocho años, un «cabro chico que tocaba la raja». Escribieron canciones más complejas como Merlín, con referencia a leyendas medievales.

Empezaron a grabar y «todo estaba quedando la raja -Erick-. Me estaba embalando más con la idea de cantar en inglés y hacer algo más complejo, porque Six Magics era más rockero, a lo Maiden. Me gustaba la onda pero necesitaba hacer algo más a lo que yo iba, más arreglos». Fue ahí cuando pensó que lo mejor era dejar el conjunto y trabajar con Domínguez y Carrasco aparte. En vez de pedir o comunicar que Villarroel debía dejar su espacio a Domínguez, «a lo cabrón, porque no me correspondía», dijo que se iba porque no quería seguir con letras en castellano «aunque Checho ‘1’ cantara la raja». Pero la banda en vez de dejarlo ir, cerraron filas hacia Erick. Pablo, muy amigo del cantante, optó por irse con el guitarrista por el hecho que Ávila era el que componía las canciones. A esto lo siguió Fito y el Chino… «será». No tuvieron más que decirle a Villarroel la decisión que la banda había tomado y entró Domínguez, casi al mismo tiempo, un poco después, que el Seba, transformándose el grupo en un sexteto el 2000.

Así la idea de grabar un primer LP se empezó a planificar… incluso Erick, ya en tercer año de ingeniería de sonido, se retiró para estudiar en la Escuela Moderna de Música la carrera de intérprete instrumental.

La primera «tocata» del nuevo Six Magics, el debut de Sebastián y el sonido de los teclados, fue nada menos que en el Teatro Providencia, el 18 de julio del 2000, teloneando a Nightwish en su primera visita. Sólo interpretaron repertorio de la banda, sin covers, en adelanto de la producción que comenzaría tan luego se presentaran con los finlandeses: Talisman, Metal Century, Storm, Eternal Warrior, Prince of Pure Light

Six MagicsCon el proceso de composición listo, entraron en enero a los estudios Procor. Según Erick, sería la primera oportunidad en que grabarían algo serio y desembolsando tanto dinero para cubrir los gastos. Aún así pudieron sólo ocupar los estudios una vez a la semana entre enero y febrero del 2001, durante las grabaciones, y al entrar a clases para terminar las mezclas y la masterización.

Erick comenta: «Partíamos a las ocho de la noche y terminábamos a las seis de la mañana y como no habían micros, con el Pablo nos devolvíamos en bicicleta y lo llevaba, para el otro día volver a seguir grabando y la misma tanda».

Pero a Erick le preocupaba mucho el sonido… estaba muy escéptico de trabajar con Raphael França, el productor, debido a la experiencia que habían tenido con otros ingenieros. «El problema grave que había en Chile -sentencia Ávila- eran los sonidistas, tienen esa mentalidad que prometen mucho y entregan poco. Me cargó cómo sonaba Tormenta y me peleé con el sonidista. Lo mismo cuando quisimos grabar Talismán en castellano, antes«. Esa desconfianza hizo que aparecieran diferencias y fuertes discusiones entre Ávila y França en un principio, pero que se fueron limando a medida que avanzaba el trabajo. Incluso França, viendo que no alcanzarían a terminar, logró que grabaran en horas extra fuera de planilla, casi a escondidas y con el productor justificando el tiempo que la banda no pagaba.

Pero más allá de las intenciones, se terminó en marzo y el resultado dio un álbum con un muy buen sonido, gracias al productor que el 2001 agarró vuelo no sólo con éste, sino que además con Poema Arcanvs y el Raging Planet de Bloden Wedd. El sexteto actuaría en una de las tres presentaciones que Rhapsody hizo en Santiago, exactamente un año después de haber teloneado a Nightwish, para después de inmediato lanzar, independientemente, el primer disco de Six Magics, Dead Kings of the Unholy Valley.

LA NUEVA TRILOGÍA

Dead Kings of the Unholy Valley muestra una propuesta de Six Magics evolucionada a vertientes power, melódicas y sinfónicas, influenciado por «el barroco y el clásico romántico». Son en total once temas, de los que ya se han grabado en la mente colectiva del medio Storm, Infinite Keeper, Talisman, Agony of a Hero, entre otras. Pero lo que más representa a Dead Kings es la trilogía final, Eternal Warrior, Prince of Pure Light y el extenso tema título que desarrollan el concepto del álbum. La siguiente es la historia:

«La dinastía compuesta por los reyes Dacrol, Fhernon, Zerlek and Sigurd regían dos imperios: los primeros tres el Imperio de la Oscuridad y Sigurd el Imperio de la Luz Pura. Sangrientas y crueles batallas tuvieron lugar por estos dos imperios, volviendo el paisaje en un desolado lugar, donde la muerte lo cubría todo. Durante el período de luchas, Sigurd preparó a su hijo, el príncipe Ilgard para enfrentar al ejército de la oscuridad. En la región de Holdness, el joven príncipe enfrenta a Dacrol y Fhernon, reyes de lo inerte, quienes guiaron sus fuerzas en una forma brutal. Aún así, la espada de Ilgard termina con sus vidas y los cuerpos son enterrados por sus clanes en el Valle Profano.

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Zerlek trata de vengar la muerte de sus hermanos y destruir el Imperio de Luz Pura, él ataca frontalmente el castillo de Sigurd sin conseguir su objetivo y muere en su intento. Los clanes, desconcertados por la muerte de sus líderes encuentran la solución en una vieja leyenda que dice: «La desolación vendrá a todo signo de vida, el día en que los cuatro reyes de la dinastía Gwez estén enterrados en el Valle Profano».

Sigurd es asesinado y su cuerpo es enterrado por los clanes enemigos en el portal que separa la vida de la muerte. Ilgard, hecho rey, confronta la desgracia que cae en su reino y es instruído por Zoser, el hechicero más importante del reino, quien le revela el extracto de un pergamino: «El triunfo del mal será eliminado cuando un noble guerrero rescate el cuerpo de su padre desde el valle profano y lo queme en el Volcán Darkaria, pero si él se equivoca y elige el portal equivocado, él deberá enfrentar el alma del rey que allí yace».

El primer portal es el equivocado y el heroico guerrero enfrenta a Dacrol, derrotándolo fácilmente. Ilgard falla nuevamente en el segundo portal y enfrenta al poderoso Zerlek, quien le deja caer el peso de su espada, destruyendo su armadura y casi matándolo. Ilgard se recobra con dificultad y ante al asombro de Zerlek lucha con más fiereza hasta matarlo. Ilgard se dirige al otro portal temeroso de equivocarse, pero los dioses se han apiadado del joven rey. Ilgard llega al portal donde su padre yace… Cabalga con el cuerpo e su padre hacia el volcán Darkaria en donde realiza el ritual. Ilgard libera sus tierras y las otras.

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Liberó a su pueblo y a su padre. Los dioses lo quisieron así… El guerrero eterno salvó sus tierras de la absoluta oscuridad…» (Extraído de sitio oficial de Six Magics).

El trabajo recibió críticas muy positivas en los sitios y revistas del ambiente metalero chileno, que recalcaban el buen sonido y el talento de una joven pero no recién llegada agrupación, como también haciendo comparaciones con bandas extrajeras como Rhapsody a causa del concepto medieval fantástico que encerraban las letras. Erick era el creador de la historia: «Me encanta evadirme de la realidad, la música junto con las letras son una puerta a un mundo del cual yo soy dueño y puedo hacer lo que quiera, me gusta mucho el tener la libertad de inventar lo que sea sin restricciones».

Se vendieron rápidamente 300 copias en las tiendas especializadas durante el tiempo que sucedió al lanzamiento comercial del disco, sólo por medio de promoción en Internet, ya que la banda no quería, según su criterio, «saturar con tocatas porque se perdía un poco la magia. La idea de nosotros siempre ha sido tratar de dar más importancia al recital, que no sea una cosa de todos los fines de semana».

Pero la baja cantidad de presentaciones después de la salida del disco se debió más bien a dificultades internas. Sólo meses después que Dead Kings of the Unholy Valley viera la luz, Nicolás Espinoza, el guitarrista fundador, dejó Six Magics antes de terminar el 2001.

PICKBLADE & THE CLAW

Sin tener en mente a ninguna guitarra que pudiera venir a reemplazar, Erick llamó a un amigo de la Escuela Moderna de Música con el que había preparado algunos temas para presentaciones en ese establecimiento, Mauricio Nader, para pedirle consejo o alguna recomendación. Como él no tocaba la guitarra sino el bajo, buscó entre conocidos a alguien que pudiera audicionar, sin éxito. Pero su movida no terminaría acá.

Six MagicsPor otro lado, el que se había enterado por comentarios de Checho D. que Espinoza se había ido era Gabriel Hidalgo, reconocido guitarrista de la escena metalera chilena. El 2000 se fue a probar en Bewitched, donde conoció a Freddy Alexis quien también estaba audicionando. Allí surgió la idea de unirse a Witchblade y entró a finales del 2000. El disco de esta banda se estaba grabando al mismo tiempo que el de Six Magics y, como era amigo de Sergio Domínguez, ambos iban intercambiando materiales avanzados e impresiones. Después de su polémica salida de Wichtblade junto con la otra guitarra, Soledad Genua, los dos trataron de crear un proyecto con el cantante de Six Magics, el cual no funcionó. Entretanto, Pickblade fue pieza importante en los orígenes de Fahrenheit pero decidió alejarse el grupo porque no coincidía con las intenciones del resto de producirse estéticamente con una imagen ochentena glam. Así le llegó el dato que a Six Magics le faltaba un guitarrista y habló de vuelta con Erick, quien le pidió que sacara un par de canciones. Para el mero trámite, porque en enero del 2002, Gabriel entró de inmediato.

Pero justo cuando estaba el «atado con el Chino», el bajista Rodolfo Sánchez desapareció de vista. En la segunda mitad del 2001, tenían que participar en una tocata y fueron a buscarlo a la casa, pero en vez de encontrarlo se enteraron que andaba en Perú y que no volvería hasta marzo. Para Erick, el bajista había perdido interés en este tipo de música y tenía su mente en otras cosas. «El Fito entró en el Dead Kings y empezamos a avanzar, las proyecciones se fueron tornando mucho más serias y el Fito como que no siguió ese ritmo porque quizás no le interesaba. Se retiro sin decir nada». La situación era incierta, no sabían si él seguía en la banda. Aún así empezaron a buscar un nuevo bajista y otra vez Erick acudió a Mauricio Nader.

Él los había conocido años atrás en una tocata al aire libre en el Parque Intercomunal, y desde ahí los empezó a seguir, comprando el demo y yendo a las presentaciones. Su principal interés era el unirse al grupo, pero no se movió al saber que Juan Pablo Pizarro había partido a Francia. En vez, entró a la Universidad de Chile el ’99 a estudiar bioquímica, carrera de la cual se retiró ese mismo año para entrar a Composición y Arreglo en la Escuela Moderna. Así conoció a Erick y a Seba el 2001, un día en que Six Magics fue a ensayar a una sala del lugar para su presentación con Rhapsody. Se hizo amigo de Erick debido a que tenían que preparar unos temas para presentarlos en la Escuela, Mauro aprovechó de decirle que los seguía desde hace tiempo y que quería ayudar en la banda.

Six Magics

En esos meses, no había razón de por qué cambiar de bajista. De hecho lo llamó esa vez para preguntarle por un guitarrista que tomara el lugar del Chino. Pero cuando la banda se decidió a buscar un nuevo bajo a causa del viaje de Rodolfo, Mauro estaba también fuera del país, en Londres, donde estaba ahí desde hacía un mes y con firmes intenciones de quedarse a vivir. «Pero como cachaba que Erick no estaba ni ahí con el otro bajista -agrega Nader- un día lo llamé (a Erick) y me dijo que me quedaba allá o me devolvía para probarme. ‘Si te sacas dos temas y los tocas, estás dentro». Así hizo Mauro, volvió, audicionó y quedó, al mismo tiempo que Gabriel. «Yo no tocaba tan bien para lo que Erick quería, como el bajista anterior, pero traté de responderle sacando los temas, poniéndome las pilas con el bajo y ayudarlo en las tareas», dice Mauro, mientras que Erick reconoce que «me habría ahorrado caleta de malos ratos si le hubiera echo caso antes».

«MÁS VALE TARDE QUE NUNCA»

Con nueva alineación empezó Six Magics el 2002, con muchos planes como replanificaciones y replantamientos no para grabar un segundo disco… había mucho que hacer aún con el Dead Kings. Redefinir la banda con sus dos nuevos miembros, la imagen y promoción. Inauguraron el sitio web oficial. En tocatas y en el concierto de Sonata Arctica, en marzo, repartiendo promos del disco. Ese mismo mes empezaría la preproducción del primer vídeo clip, al mismo tiempo que la banda ensayaba para sacar los temas con sus nuevos músicos.

Buenas noticias llegaron desde el extranjero. Moon Records de México, interesado en el disco, negoció con Six Magics para vender Dead Kings en ese país, obteniendo la licencia. También ahora desde Europa, el sello italiano Underground Symphony empezaría las conversaciones más tarde para distribuir el álbum en el Viejo Continente y en Japón.

Mientras ocurría esto y trabajaban en los preparativos del postergado lanzamiento, por la llegada de los nuevos integrantes y las planificaciones, el sitio nacional Rockaxis invitó al grupo para tocar en un ciclo acústico que se haría en junio en la House of Rock, por medio de un llamado de Claudio Torres a Erick. El conjunto, que para colmo acababa de reaprenderse los temas del disco, tendría que sacarlos de nuevo en otras versiones.

Six Magics

El 28 de junio fue la primera presentación de Six Magics con su nueva alineación con las versiones unplugged de su disco. Y al sábado siguiente, 6 de julio 2002, en la Laberinto, se hizo el lanzamiento en vivo de la producción. Se realizó un año después de que Dead Kings viera la luz en el mercado, pero «más vale tarde que nunca» dijo el frontman Sergio Domínguez durante el espectáculo, preparado, al igual que el álbum, de manera independiente con la ayuda de familiares y amigos, con el resultado de una muy cuidada escena que incluía un telón de fondo con cruces de motivo, fuegos y llamas que salían de encima de los parlantes, coros a cinco voces, monjes con candelabros, cellos, estrenos de vestimentas con el logo de la banda, etc.

Las 700 personas, conteo oficial, que asistieron vieron el debut en sociedad de Mythology, banda de los ex Polímetro Carlos y Patricio Esquivel, mientras que Six Magics interpretó todos los temas de Dead Kings más el ya clásico Necromante, con todo el público coreando las canciones.

Six Magics

Erick comenta: «Antes habíamos tocado con harta gente, pero estaba súper lleno y empecé a tiritar en el primer tema, nunca me había pasado. Fue la primera vez que tuve nervios reales. Ha sido uno de los más increíbles que hemos tenido porque fue la primera vez que había tanta gente conglomerada para ver sólo a Six Magics. Nunca había tenido la experiencia de hacer un concierto donde éramos el grupo principal. Fue lo mejor del año».

Los dos meses siguientes fueron claves. En agosto 2 volvieron a repetir set acústico en la ex Oz, junto con The Shrink, Fahrenheit y Alejandro Silva Power Cuarteto. El empujón del lanzamiento y dicha exposición les valió para el 18 tocar ante mil 800 asistentes como número de apertura en el concierto de los alemanes Blind Guardian realizado en el Estadio Chile. Y luego de este muy buen momento, el mejor hasta esa fecha, firmaron contrato de distribución por cinco años con el sello Underground Symphony, después de meses de negociaciones. De este modo, el álbum Dead Kings Of The Unholy Valley sería vendido en digipack en Europa y Japón. Sin embargo el lanzamiento mundial del disco se retrasaría hasta abril del 2003 porque la intención del representante de dicha discográfica, Maurizio Chiarello, era colocar una sección multimedia con el vídeo clip que Six Magics estaba por hacer…

El tema que se eligió fue Prince of Pure Light y partieron el primer fin de semana de octubre al sector de El Volcán en el Cajón del Maipo para realizar las tomas. De entre tantas tareas como despejar escombros durante toda la noche para que después el director dijera que iban a grabar en otro lugar, arreglando plumavit, pintando y maquillando personajes, de dormir media hora en los autos, despertándose con la llegada de un bus «lleno de niños chicos con tambores», devolviéndose con las cabras que iban cagando los asientos y a punto de arrollar a ciclistas en la carretera por el cansancio, salió un video en el que se recrea la trama de la trilogía narrada en el disco, ambientado en el Valle Profano, que muestra a Ilgard, sentado cerca de una fogata recordando a su padre, decidido a encontrar su cuerpo y salvar su reino.

El clip fue estrenado en un «mega asado» en una parcela de La Reina, donde el sexteto aprovechó de compartir con las más de 200 personas que fueron. En esa oportunidad también estuvo Ethernia, la banda viñamarina de Power Metal en castellano en la que participaba Brian Ávila, y Awake, tributo a Dream Theater en la que sus filas contaban con Stagnaro y Nader. Six Magics tocó canciones de su primer LP y un adelanto de lo que sería su próximo disco, ya que en ese momento estaban avanzados con el proceso de composición para el siguiente álbum.

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Y así cerrarron su primera gran etapa profesional y musical, ya que anunciarían cambios importantes para el futuro: «El álbum estará basado -decía un comunicado- en nuestra mítica tierra de Chiloé, mostrando los aspectos más oscuros de la mitología chilota. Con esto, Six Magics deja de lado las letras relacionadas con temas épicos y comienza una nueva etapa musical, a la vez que pretende aportar con su música en el acervo cultural de nuestro país y por supuesto exportarlo al mundo».

Erick ya había cumplido un sueño: «De corta edad me gustó todo lo relacionado con el medioevo, alucinaba cuando con mi imaginación, me hacía parte de este mundo, pero creo que llegó el tiempo de alejarse de esta fantasía y abrir mi mente para conocer aún más, ya cumplí un sueño de los muchos que tengo».

TESTIMONIO DE CHILOÉ

Para terminar con el primer disco, Dead Kings of the Unholy Valley recibió en Europa comentarios de medios italianos, alemanes y rusos, entre otros, y se encaramó en rankings de los discos de metal importados más pedidos en Japón en una revista de ese país, a la par con Nightwish y encima de Rata Blanca. «El grupo se esta moviendo bien allá y nosotros tocando en Chile -Erick-. Tenemos que ir para cachar qué está pasando». 500 copias se vendieron durante las dos primeras semanas y en las próximas subiría a más de mil, cantidad que en Chile se vendió en un año. Incluso, a Six Magics le llegó una oferta de la banda británica Dragonforce, que estaba interesada en llevarlos para tocar en Inglaterra, pero que por falta de tiempo, dinero y organización, estuvo muy lejos de concretarse. Erick: «Había muchas cosas que hacer todavía para poder ir», como el grabar y sacar el segundo disco.

Desde diciembre se empezó a trabajar en la preproducción del álbum para poder entrar de lleno en su grabación a partir de marzo del 2003, aunque sobre qué iba a tratar el disco, ya estaba definido hace mucho tiempo. «Todo esto partió a principios del año pasado (2002), eran dos proyectos paralelos los que se estaban formando -Mauro-. El otro era de leyendas chilenas, pero después nos enfocamos en lo de la isla de Chiloé», a pesar que cuando salió Dead Kings, la promesa fue el hacer un siguiente disco que explicara una concepción profunda del nombre de la banda.

Para este propósito, Gabriel examinó libros del tema en la biblioteca de la universidad donde estudiaba historia, y Erick viajó a Chiloé para escuchar historias de los lugareños, conocer la mitología e «invocar» al Caleuche a ver qué pasaba. «¡Y pasó algo! Estaba tan sugestionado que escuché unas cadenas (…) Pensé que era cuestión mía, pero de repente el que estaba al lado se acercó y me dijo ‘oye Erick, ¿cachái como que hubo una persona que estaba andando?’ ¿¡Adónde huevón!? ‘¡Para allá!’ ¡Y de ahí venía el sonido de las cadenas! (…) En Castro me dijeron que el Trauco sí existía, ‘yo encontré caca del Trauco’ así convencido».

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Durante las vacaciones de verano, Six Magics sólo interrumpiría la preproducción para tocar el 5 de enero en La Batuta con Burning Tears, Alta Densidad y Mythology, para el Tributo al Rock Finlandés, y en marzo para un recital en Quinta Normal, porque de ahí se dedicarían exclusivamente a grabar, con França nuevamente, quien se había ganado la entera confianza por los resultados del Dead Kings, esta vez en los Pig Power Studios, los coros en Cactus Room, y el piano de cola en la Escuela Moderna de Música.

A pesar de los siempre infaltables inconvenientes como juntar el coro, discusiones y trabajar hasta muy tarde, en abril iba todo sobre ruedas. Pablo en dos días había terminado no de grabar, sino de «clavar» las baterías, lo que dio rápido paso a que se completara la base rítmica con el bajo de Mauro y algunas guitarras. Un problema llegó cuando Sebastián no pudo continuar con sus grabaciones… le dio tendinitis en una de sus muñecas, debido a que estaba estudiando trompeta (¿?) y había dejado de un lado las teclas.

Six MagicsLo más difícil fue cuando Sergio Domínguez apareció un día, a la mitad del proceso, con una muy mala noticia: tendría que ausentarse del país antes de que terminara el año porque tenía una complicación en su salud que debía ser tratada en Estados Unidos. Le dijo a Erick que lo mejor para él era hacer este viaje lo más pronto posible, y que lo mejor para la banda era buscar a otro cantante que pudiera grabar las pistas vocales. Como balde de agua fría cayó esta noticia a Erick, pero ante la propuesta de Checho de abandonar el grupo, el guitarrista de respondió «¡No huevón! Cómo se te ocurre… grabas y te vas. Nosotros buscamos reemplazante hasta que vuelvas». Así, Checho les agradeció y grabó feliz, cosa que, según Ávila, no hizo que las sesiones fueran más relajadas o «mágicas». Erick quería sacarle provecho a los registros bajos y medios del vocalista, que eran lo que más le acomodaban a su timbre, lo que generó discusiones entre Erick y Checho cuando este último proponía hacer líneas melódicas en tonos altos, además de repasar una y otra vez con profesores de inglés la pronunciación y la fonética.

Y más estresante porque debían buscar, al medio de la producción, a un cantante que ocupara el lugar de Checho mientras estuviera afuera. Mas la banda, dicen ellos, tuvo suerte en encontrar a Cristóbal Flores, de registro más alto, vocalista sin quererlo.

Cristóbal cursaba enseñanza media, vivía rodeado de tíos que escuchaban Kiss, Deep Purple, Led Zeppelin y odiaba la música, pero le fascinaba las artes plásticas y a eso quería dedicar su vida. Esto fue una fuente de conflictos con sus padres quienes le prohibieron que estudiara arte. Para Cristóbal fue una frustración, pero que lo acercó a la música, a tomar una guitarra y escuchar grunge, pasando por todo un rápido proceso hasta llegar al metal, atraído por «el fenómeno estético y emocional que trasmite la música».

Six MagicsA Cristóbal lo «descubrieron» como vocalista cuando unos amigos desde afuera lo escucharon cantando en la ducha, quienes «me engrupieron para tocar una canción de Malmsteen». De ese entonces agarró más confianza y se lanzó a aprender solo. El 2001 entró a cursos vespertinos para «educar la voz» y al mismo tiempo que Six Magics sacaba Dead Kings, se encontraba escribiendo temas con Oniria. El grupo había dado con Flores debido a contactos con Hidalgo, que le había ofrecido grabar sus demos. «Todo se gana por mérito. Se probó a varia gente… No estoy aquí porque sí».

Con cantante ya localizado, Six Magics terminó en agosto la grabación y entró en las mezclas en la segunda quincena y en septiembre, y al final en la apurada masterización en la misma mañana en que tenían que enviar el master para reproducir las copias. Como las anteriores masterizaciones no habían funcionado, «nos quedamos desde las once del mediodía hasta las siete de la mañana del día siguiente, cansados con caras de pescado… más encima el master no grababa y no pudimos llevarnos la copia para la casa… y para colmo se apareció Peter Rock en el estudio, abrazándonos a todos, entero enfiestado puro dando jugo».

Cuando al fin quedó todo listo con la producción, se subieron tres canciones en el sitio oficial, relanzado con un nuevo diseño acorde a la nueva imagen de la banda y al concepto del disco, a cargo de Brian Ávila. Éstas fueron Caleuche (The Flying Dutchman), Brutal Sacrilege y Trauco (Seed of Pain), las que sirvieron para generar no sólo expectativas para la venta del disco, sino también para el lanzamiento que se haría el primero de noviembre en el Teatro Providencia.

The Secrets of an Island salió a la venta el miércoles 22 de octubre, nombre que guardaba consigo toda una superproducción del metal chileno. Con un sonido de brillante factura, con músicos invitados e instrumentos folklóricos, métricas y timbres de música chilena, con un trabajo del piano y la voces de Domínguez formidable y con coros jugando el papel de un séptimo integrante, contribuyeron a la génesis de un álbum temático y conceptual sobre Chiloé, que trata por separado en sus canciones sobre los seres de la mitología de la isla y porque al final devela toda una trama que une todos los elementos. El diseño del booklet con 32 páginas y la portada fue cargado a los créditos del hermano de Erick, Brian, quien llevaría a otro nivel la imagen de Six Magics, entre muchas otras cosas, dándole a cada músico de la banda un personaje para llevar consigo: El Coo (Erick), Invunche (Seba), el Trauco (Mauro), la Voladora (Pablo), la Viuda (Checho) y el Basilisco (Gabriel). Y los aportes de los que no fueron parte de la grabación del Dead Kings se hizo también notar en la composición, ya que Hidalgo escribió The Basilisk, mientras que Nader entraría en Chaos and Fury y Caleuche.

Apenas sí quedó tiempo entremedio para el lanzamiento en vivo de The Secrets, el primero de noviembre con los amigos de Mythology otra vez participando, otro conjunto de punta del Heavy y Power Metal criollo. Esta vez, se trataría de un gran recital hecho y derecho, con la diferencia que sólo habrían bandas chilenas y que sería aún más: Six Magics se las jugó con una escenografía que grupos extranjeros no habían podido hacer antes en el Providencia, con una imponente gigantografía de fondo, decorados en el escenario, una enorme tarima para la batería en un lado, el coro situado en el otro, actuaciones durante los temas, iluminación del estándar de shows de Chayanne o de grandes convocatorias, y la presentación de animaciones 3D. Ante mil concurrentes, Six Magics tocó cerca de dos horas canciones de ambos álbumes. Erick: «En estos casos tienes todo el control en la producción del evento, y puedes hacer cosas grandes sin ningún límite. Para mí fue espectacular ver después en fotos la cuadra que doblaba con gente. O cuando corría la cortina para ver cómo estaba el teatro casi lleno con el público gritando el nombre del grupo».

Six MagicsEste mismo show mostrarían para el Festival del Power Metal Alemán, el 22 de noviembre. El sexteto nacional iba a presentarse, no como teloneros, sino como banda invitada junto con Masterplan y Gamma Ray. Pero como ese día se realizaba la Teletón y Marcelo de Cachureos y el Gato Juanito irían a desocupar el Estadio Chile a las cuatro de la tarde, sin dejar tiempo para las pruebas de sonido de las tres bandas, el grupo chileno tuvo que echar pie a un lado. Después la situación se hizo tan crítica que no hubo más remedio que trasladar el concierto al Teatro Providencia.

En Chile el nuevo álbum ya está circulando, The Secrets of An Island, con el que ya han avanzado hacia un nuevo nivel en la escena metalera nacional, sin importar cuál estilo. No es sólo porque se trate de un segundo disco de un conjunto chileno, hecho que ya en este país es remarcable, contando con los recursos y medios, sino que por el «pedazo» de trabajo que es, a nivel sudamericano y mundial, por lo que representa, un pedazo de la tradición de narraciones y cultura de Chile… que la fusión de entre el metal y elementos folklóricos funciona…

Sin embargo, como cuando las tendencias foráneas llegan atrasadas a esta región, la oferta de Six Magics también ha llegado desfasada a los epicentros de Power & Heavy Metal y donde se encuentra la mayor cantidad de seguidores del género, Europa y Japón. Mientras Dead Kings of the Unholy Valley nació el 2001, al otro lado del Atlántico se realizó en abril de 2003, tiempos en que el pianista de la banda sufría de tendinitis a causa de tanto esfuerzo al grabar sus partes para el segundo disco… con el grupo en otras miras.

Entonces hay que pensar que The Secrets será un lanzamiento del 2004 del que los chilenos tuvieron el privilegio de escucharlo con meses de anticipación. Porque esa es la meta de Six Magics, posicionarse afuera con un álbum que es bueno en todas partes, un disco que queda chico para lo que es el mercado nacional, y digno de cualquier lugar. Deseosos de llegar lejos, el 2004 se perfila como un año clave para el grupo. Lo más importante lo tienen, un trabajo de categoría… lo que se une a un trazado plan de trabajo y profesionalismo que la banda ya ha probado tener en Chile y afuera en más de varias ocasiones. Y Six Magics sabe qué hay que hacer: «Mejorar cada vez más, el desafío es superar lo anterior -Erick-. ¿Vivir a Europa? Son proyecciones, vivir de la música en Chile es muy complicado, y las proyecciones de Six Magics son hacia el extranjero, ir a probar suerte, a la espera de posibilidades». Metas y objetivos que por medio de tareas concretas, poco a poco se van cumpliendo. Y Six Magics le está mostrando al país y sus talentos que esos sueños no sólo tienen que terminar en eso, que pueden desembocar en la realidad… ¿QUIÉN TE LO IMPIDE? Ese es el mensaje que quieren transmitir.

Six Magics

(Nota: Este Ep fue revisado de acuerdo a la alineación que la banda presentaba al momento de grabarlo)

Al hablar de música, y de un estilo en particular, hay que saber escuchar y entender los códigos de cada una de sus variantes, sin negarse a escuchar algo bueno sólo porque es distinto. Es fácil decir «a mí no me gusta tal grupo» sin tener un punto de referencia, no de comparación, o la perspectiva completa del porqué se producen tantas variaciones, siendo incluso algunas totalmente contrarias. Lamentablemente, este tipo de argumento rápido y casi «de bolsillo» es un lugar común y repetido que ha causado muchas divisiones y largas discusiones sobre qué podemos clasificar de tal o cual forma, sobre quién merece ser llamado rockero o metalero, hasta caer en descalificaciones absurdas y carentes de todo razonamiento, por elemental que este sea.

No digo que a todos deban gustarnos los mismos conjuntos, agachar la cabeza y decir que me gusta algo porque a la mayoría le gusta, o decir que conocemos el trabajo de un músico cuando, en verdad, apenas sabemos su nombre. Tampoco estoy diciendo que debamos encontrar bueno todo lo que escuchamos, ni mucho menos, que glorifiquemos a todos y a cada uno de los músicos que toma un instrumento y arma un par de canciones. Lo que sí estoy diciendo, es que ojalá podamos respetar el trabajo de quienes se esfuerzan de verdad por darnos esa gran satisfacción, que es el poder disfrutar de la música que más nos gusta.

Hago este preámbulo, porque estoy seguro de que algunos pensarán que me falta al menos un tornillo al decir que la propuesta de Fahrenheit no sólo es buena, sino que es muy buena. No faltarán quienes digan que no son metaleros, que no tienen nada que ver con el heavy, ni mucho menos con el power, que no deberían estar en esta página, que digo esto sólo porque son chilenos o que sé yo cuántas cosas más. O tal vez me equivoque, espero que así sea, y podamos apreciar las grandes cualidades de este quinteto nacional.

Y parto por un hecho muy simple: para hacer algo diferente en un momento en que todos están haciendo otra cosa, hay que estar muy seguro de lo que se hace y creer en ello. Pruebas: Metallica, Kiss, Motorhead y un largo etc. Actualmente, la gran mayoría de las bandas chilenas se podrían denominar «hijos» de Helloween, Rhapsody, Stratovarius o algún otro monstruo del power, o al menos, fueron la inspiración inicial. Pero Fahrenheit no. Ellos representan abiertamente la otra cara del heavy, esa cara que muchos descalifican sin conocer, esa cara que a muchos les gustaría ignorar, esa cara llamada «soft metal», «heavy light» o simplemente «falso metal».

Y de alguna forma tienen razón, ya que Fahrenheit tiene mucho más del hard rock norteamericano y del menos preciado «Glam Rock» que del heavy/power al que nos hemos acostumbrado en los últimos años. Sin embargo, y aquí vuelvo al principio, cada variante del universo conocido como Rock, que por lo demás es a su vez una derivación del Rock and Roll, tiene una razón de ser, un argumento que justifica su existencia e interpretes que los expongan. No es necesario estar de acuerdo ni compartirlos, pero sí, respetarlos y tratar de saber cuál es su origen. Especialmente, cuando estamos hablando de un estilo que, nos guste o no, fue el dominador absoluto de la escena internacional, hasta que terminó saturando al mundo con su sobreexposición, algo que el power metal está muy cerca de lograr, si es que no se produce un descanso o un salto cualitativo importante.

Precisar las raíces de este conjunto no es fácil, aunque es sencillo darse cuenta de que no las encontraremos en la NWOBHM ni mucho menos en la NWOIHM. Esta vez tenemos que olvidarnos del continente europeo y dirigir nuestros oídos hacia la tierra del Tío Sam, y más aún, debemos volver atrás en el tiempo. Los nombres de Warrant, Cinderella, Bon Jovi, Ratt, Poison, entro otros, son los puntos de referencia para estos músicos que rompen los esquemas de nuestros tiempos.

Volviendo a Farhenheit, creo que su trabajo es honesto, que tienen un enorme potencial, y lo principal, que son buenos músicos. Tal vez no sean los mejores, pero saben muy bien lo que hacen y lo hacen con buena técnica y con inteligencia. Sus temas son simples, con estructuras básicas pero efectivas, el fiato entre los dos guitarristas (Javier Bassino y Carlos Otto) es excelente, lo que se nota especialmente en la balada acústica Two Souls One Heart. La dupla rítmica formada por Diego Bombardiere, batería, y J.P. Lewin, bajo, es el respaldo adecuado y preciso para el desarrollo melódico de la agrupación. Eso en cuanto a lo instrumental, porque Chaz Thomson, vocalista, merece más atención. Debe ser uno de los mejores cantantes, sino el mejor, que he escuchado en un grupo rock chileno en mucho tiempo, y eso que nuestra tierra ha sido generosa en darnos excelentes voces, desde Turbo hasta Six Magics, desde la época amateur del rock nacional hasta los años del profesionalismo, Chaz es sin duda uno de los mejores vocalistas que hayan dejado grabada su voz en una producción nacional.

En cuanto al disco en sí, la apertura está a cargo de Prom Nite, con una letra un tanto alejada de nuestra realidad, pero con una buena estructura melódica y rítmica, con un quiebre intermedio que recuerda a lo que hizo Meat Loaf en su álbum debut, Bat Out Of Hell: la narración melódica de un apasionado encuentro entre un hombre y una mujer. En este caso, es bastante más corto, ya que Fahrenheit no muestra como característica hacer canciones demasiado largas. El resto de la pista, es uno de esos temas pegajosos que nos entregó el glam rock, eso sí, con un sonido acorde a los tiempos, lo cual, hace que el trabajo en general tenga más peso y lo haga más accesible a los fanáticos más extremos del heavy.

Unleash The Love, tiene un ritmo bastante más parecido a lo que caracterizaba a conjuntos como Dokken, un poco más cadencioso, más pesado, menos festivo, menos «rockanrolero». Algo con ciertas reminiscencias de lo hizo R.J. Dio en sus inicios. Un aspecto muy bien logrado de este tema es la mezcla vocal. Be Mine es la primera balada del Ep y es interesante, donde nuevamente se ha logrado un buen trabajo de voces, las que junto a la guitarra acústica, tienen una participación muy a lo Bon Jovi y su clásico Wanted Dear Or Alive. En cuanto a lo que respecta a los solos, estos son cortos, precisos, absolutamente melódicos y con un sonido muy parecido al de Poison en Look What The Cat Dragged In y Warrant en Dirty Rotten Filthy Stinking Rich. Es uno de los puntos más altos de esta entrega.

King Of The Night no es un mal corte, pero le falta sorpresa, algo que lo haga único, que le dé un sello distintivo dentro de la colección que forma Chain Reaction. Es claramente un reflejo de los ochenta, con buenos arreglos, pero lo falta ese «no sé qué…» o, tal vez, sea lo contrario, un exceso de ganas por demostrar que las raíces del conjunto son otras. Es uno de esos temas raros, que cuesta definir exactamente qué les falta o qué les sobra, pero que al oírlos se sabe que es una buena entrega. Esto sin desconocer que la guitarra de la introducción me recordó los momentos más comerciales de Saxon.

Chains ‘n’ Cellars es la composición más pesada o más heavy, como quieran llamarlo, de las seis canciones presentadas por Fahrenheit. Y esta vez es el turno de Javier y Carlos para demostrar que su trabajo como guitarristas es más que bueno. El corte nos presenta algunos adornos al más puro estilo Eddie Van Halen, que si bien no son muy largos, están muy bien ejecutados. El solo principal nos recuerda también al legendario guitarrista de, entre otros, R.J. Dio y Def Leppard, Vivian Campbell, quien su momento fuera casi un referente obligado para quienes deseaban destacar en el dominio de las seis cuerdas.

Two Souls One Heart cierra este trabajo y creo que es el broche de oro perfecto. Una balada realmente hermosa, con una instrumentación adecuada y una interpretación magnífica. Casi sacada de uno de los famosos discos «Unplugged» que puso de moda la MTV. Tal vez alguien dirá que son términos demasiado altos para un tema relativamente sencillo, pero el sentimiento que éste logra transmitir, los justifica plenamente. Tal vez sea por el parecido del puente con I don’t Want To Miss A Thing, de Aerosmith, y la innegable similitud a las mejores baladas de Bon Jovi o Poison, pero la canción puede sonar una y mil veces sin cansar.

Me agradó escuchar el trabajo de Fahrenheit. Tal vez porque viví plenamente el nacimiento y la muerte del glam rock, o porque el estilo que me llevó hacia el heavy metal fue el hard rock americano, tal vez por nostalgia o por que se trata de una muy buena banda, tal vez porque hace tiempo no escuchaba algo que no estuviera escrito a 2.000 km. por hora, o simplemente porque Fahrenheit es una clara expresión de que el rock gira sobre sí mismo una y otra vez y que siempre, en cada una de estas vueltas, nos entrega bandas con calidad, auténticas y con mucho futuro, que no se preocupan tanto de qué dirán los demás, sino que se la juegan por lo que ellos creen que es el estilo que más los representa… Y este es uno de esos casos.

Track List
1 – Prom Nite.
2 – Unleash The Love.
3 – Be Mine.
4 – King Of The Night.
5 – Chains ‘n’ Cellars.
6 – Two Souls One Heart.

Con una crisis en ciernes que derivó en uno de los quiebres más bullados en el mundo del metal del último tiempo era lanzada esta novena placa en estudio de los finlandeses Stratovarius. El quiebre, principalmente entre los Timos, Tolkki y Kotipelto era ya un secreto a voces. Es más no era el primer encontrón que tenían ambos. Incluso antes del lanzamiento del Destiny se habló de un distanciamiento entre las dos caras de Stratovarius, por una parte un Tolkki que es el alma musical de la banda, y un Kotipelto que es la voz de la banda, inconfundible en estos diez años de carrera en conjunto.

Con todos estos ingredientes, este Elements parte 2 tenía la misión de calmar un poco las aguas en la banda y de superar lo hecho por el disco predecesor, la primera parte del Elements. Dicen por ahí que las segundas partes no son buenas y que no logran superar a las primeras. Sin embargo esta premisa podría no haber funcionado para esta placa, pues el Elements Pt 1, estaba dentro de lo más bajo hecho por este quinteto finlandés (con incrustaciones sueca y germana), un disco correcto, pero sin brillo, que hacía de este Elements pt 2 un momento propicio para acallar las críticas y para volver a posicionar en estudio, a una banda que estaba perdiendo la magia de su época dorada, de los magistrales Episode y Visions, hace ya casi 6 años.

Sin embargo, todas estas buenas intenciones quedan acalladas desde un comienzo. Si uno pensó que el inicio iba a ser demoledor, o enganchador, como Stratovarius lo venía haciendo, se equivocó medio a medio. El tema elegido por Stratovarius como opening track, fue Alpha & Omega, un tema lento, un tanto denso que, si bien tiene unas guitarras con mucho peso tanto en el inicio como en el coro, con orquestaciones incluídas, no es un tema propicio para comenzar un disco, quizás si hubiese tenido otra ubicación en el disco, hubiese funcionado, pero no es así. El tema se hace monótono, con una letra no muy inspirada, bonita, nada más. Si algo hay que resaltar y rescatar del tema y sobretodo del disco, es el excelente trabajo hecho por Timo Kotipelto que, una vez más salva al disco de una debacle mayor.

Un inicio en teclado por parte del primer vocero de la crisis, Jens Johansson, dan paso al single del disco, I Walk To My Own Song, un tema correcto, que funciona como single, pero que es un racconto de los demás singles. Uno empieza a pensar en qué disco escuché estos riffs, y no es muy difícil encontrar la respuesta, inmediatamente salta a la mente Paradise y Hunting High and Low. Demás está decir que últimamente Stratovarius no había sido demasiado original en sus temas, todos seguían una cierta lógica. Ahora, en rescate de este tema podemos señalar la parte del solo, excelent trabajo de Jörg Michael con el doble bombo, y un solo de Tolkki un poco más enganchador que virtuoso. A la larga un tema bueno, pero no brillante.

El siguiente es quizás el mejor tema de esta segunda parte del Elements. Stratovarius nos tiene acostumbrados a muy buenos temas veloces, y ésta no es la excepcion. I’m Still Alive, es un gran tema, una especie de respiro, con un Kotipelto sencillamente brillante sobre todo en un coro para seguirlo con el puño en alto, con una gran performance del blondo vocalista. Y esto demuestra el nivel de profesionalismo de Kotipelto, ya que a pesar de no llevarse con el dueño de la empresa, perdón, de la banda, logra deslumbrar con una voz privilegiada. Un gran tema.

Lo siguiente es lo que confunde un poco de Stratovarius y que muestra lo confundido de la banda, Season Of The Faith’s Perfection, es un tema muy lento, muy aburrido, con una participación inentendible de Johanssön, ese sonido que le imprime al teclado llega incluso a niveles desesperantes, como en el final del tema. El tema pudo haber sido muy bien logrado, tiene partes muy bellas, como el coro, donde nuevamente sobresale Kotipelto, pero que a la larga no logra enganchar. Dan ganas de pasar al siguiente.

Y el siguiente tema tampoco logra convencer, con un riff potente, pero no mucho más, Awaken The Giant, pasa sin pena ni gloria dentro del disco. Con un parecido a las canciones más bajas del Episode (Babylon y Uncertainty – sobretodo a esta última), y con un correcto trabajo de Kainulainen (es impresionante cómo se pierde un buen bajista), este Awaken The Giant muestra la gran falencia de Stratovarius, lo plano de cada uno de los temas, no hay una variación rítmica dentro del mismo tema, todos los temas son hechos con el mismo ritmo, no hay sorpresa, se tornan a la larga repetitivos, sobretodo si, como éste, superan los 6 minutos de duración. Es como si estuviesen hechos con molde.

Know The Difference, es otro de los destacados del álbum, nuevamente rápido, con un gran fiato como banda, y con esas apariciones de Johanssön que se extrañan. Es casi como esos clásicos temas de Strato. Nuevamente Timo Kotipelto demuestra porqué dentro del power metal es una voz autorizada, querida y alabada. Creo que este es de esos temas que nos gustaría escuchar más de Strato, completamente bien hecho, un coro increíble, y una de esas secciones de solos entrañables y extrañables de la banda. Esos juegos entre Tolkki y Johanssön faltaron en el disco, y se extrañaron. Dentro de lo poco rescatable del disco (por fin un cambio de ritmo).

Y el disco se acaba acá, porque los siguientes tres temas son bajísimos, comenzado por una aburrida Luminous, que poco y nada tiene de metal, y que muestra que estos finlandeses están más cerca del mainstream que de lo under que los llevó a ser grandes, no por nada firmaron un contrato millonario con Sanctuary (3 millones de euros, ni más ni menos). Un tema lento, insulso, y como otro por ahí, realmente desesperante.

Le sigue otro tema mediocre, Dreamweaver, que tenía las herramientas para haber sido ganchero, pero que termina siendo uno más, diluyéndose dentro de un contexto que muestra que la fórmula estaba cada día más agotada, que no se trata de hacer temas más lentos o más densos para «variar», sino que lo que urge es recuperar la magia, esa que en vivo sigue funcionando. No por nada Stratovarius es una banda que llena teatros en todo el mundo. Como muestra un botón: en Chile, donde se les critica hasta descarnadamente, son una de las pocas bandas de metal que se da el lujo de que en su tercera venida, cuarto show y con un disco mediocre, lleve más de 4500 personas. Sintomático fue además que basaran su repertorio en el Visions, eso algo dice.

Volviendo al disco, ya para finalizar, otro tema mediocre, Liberty, para el olvido, con una intención de ser un himno, pero el inicio parece más un villancico, realmente a uno, que lleva bastante tiempo escuchando la banda y que la ha transformado en una de sus favoritas, lo que hizo Stratovarius en este Elements Parte 2, le produce una mezcla de rabia y pena, puesto que no entiende cómo una banda que lanzó discos tan brillantes sea capaz de sacar un disco como éste.

Sin embargo, queda la sensación de que la crisis de Stratovarius, tanto como grupal como musical, debería hacerlos crecer, ha pasado en las grandes bandas que luego de lanzar malos discos y quebrar, son capaces de sobreponerse (Helloween es un ejemplo claro) y de volver por sus bríos. Stratovarius tiene el talento, los medios musicales y económicos como para tomarse un tiempo para pensar y ver hacia dónde va a ir el barco. Ojalá que la elección de vocalista sea la acertada y que en un futuro Stratovarius, vuelva a mostrar en estudio, lo que en escena muestra, que es una gran banda, con mucho poder.

Por lo menos que del disco quede esa esperanza.

HEAVY METAL SAUNA!

¡Qué calor! El que pensó que el aire adentro del Providencia iba a estar más liviano porque justo esa tarde había refrescado más temprano, estaba muy equivocado. En el teatro había lugares no menos que inhóspitos, arriba la humedad cortaba literalmente la atmósfera, sin aviso, al subir por la escalera. Nos creímos vivos al ir a presenciar el concierto desde allá, alejados de los mosh y los vaivenes del público, pero nada, arriba el calor no se sentía, se palpaba, era casi líquido, la humedad se pegaba a las paredes, en el piso, en las baldosas. La escala estaba tan resbalosa -y oscura- que había que cuidar cada paso a menos que alguien quisiese terminar con los dientes en las narices después de una estrepitosa caída.

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El bajar a tomar una bocanada de aire fresco se constituyó pronto en el ritual de alivio, y si uno tenía la paciencia de hacer la cola para entrar al baño, tendría la suerte de mojarse el pelo y el cuello. Lamentablemente por la Teletón tuvo que correrse el denominado Festival de Power Metal Alemán del Estadio Chile al Providencia… pero, medio en broma, medio en serio, este último sólo debería ocuparse en temporada de invierno. ¿Cuánta gente había llegado? Toda la que podía caber, cosa que estuvo muy lejos de pasar en el ’99 en el Monumental. Sin embargo, este show estaba planificado para más, estaba pensado para un lugar con la capacidad del Chile. De hecho, las entradas se agotaron el miércoles, antes de que se diera lugar a la vorágine de los días previos al show, cuando se vende gran parte de los boletos y se llenan las tiendas. Incluso habían personas preocupadas preguntándose si iban a entrar todos y, en ese caso, si iba a estar garantizada la seguridad. Mil 500 no era la cantidad de asistentes que merecían estas dos bandas, pero más no se pudo hacer.

El Teatro Providencia lleno era el marco que recibiría a Gamma Ray y a Masterplan, en cuanto a público, el mejor ambiente que se podía tener. Una desconsideración, casi se me olvida, aunque más por el calor que por la adrenalina pre concierto, hacer un minuto de silencio por los grandes caídos de la noche: Six Magics. Aún no logro entender el porqué se hablaba de un teloneo… entre otras cosa por haberse avisado en esta página que así iba a ser -gran error nuestro-, porque los avisos de Portal Lyon y Eurocentro decían claramente que se trataba de Six Magics como banda invitada, que daría una presentación al menos de la misma calidad que Gamma Ray y Masterplan, no tocar cinco o seis canciones con un telón negro o de otra banda de fondo. Para mí esto iba a ser un concierto de tres bandas de altisima calidad en igualdad de condiciones. Six Magics lo merecía y lo iba a hacer. Después del conciertazo que se mandaron el primero de noviembre, con su recuerdo tan encima, no iban a bajar el pelo de la presentación anterior.

hansenPero no quiero quejarme de la «mala suerte», especialmente con Masterplan. Me he resistido a llamarlos banda revelación del año porque sus músicos no son unos desconocidos, sacaron uno de los discos más importantes del 2003 y lo cierto que no se podía esperar menos de ellos. Y a fortuna me refiero porque quizás ésta sea la última oportunidad que hayamos visto a Masterplan en Chile, ya que no creo que hayan podido venir como número exclusivo del cartel… estoy seguro que si no hubiese sido por la invitación de quien haya sido de juntar a Masterplan a la gira de Gamma Ray, a los primeros nunca los habríamos presenciado. Lo de traer dos bandas juntas, una importantísima y otra que es tremenda pero que tiene mínimas posibilidades de venir sola, es lo que nos puede salvar de perdernos a grandes números. Ojalá se den cuenta de ellos los promotores y managers europeos. Cartas de agradecimiento mandaría al acto. Sólo así podrían venir conjuntos como Primal Fear o hasta Rage.

Distintas impresiones de ambas bandas. Con Masterplan había que dejarse sorprender y con Gamma Ray, disfrutar. El poco tiempo que lleva tocando la agrupación de Roland Grapow y Uli Kusch hace que todavía nos preguntemos cómo diablos lo hacen y Jorn Lande… ¡Por Dios como canta este tipo! Es uno de los mejores vocalistas que he escuchado en vivo, el buen sonido a grandes rasgos durante la presentación lo favoreció y hasta incluso comprendí a aquellas personas que pagaron su entrada para sólo para ver a Jorn Lande en Chile. Masterplan es un grupo fundado bajo las circunstancias, por despidos y descartes, y es una fortuna que los hayamos tenido acá, y que existan.

Y de Gamma Ray, es más simple, son el Power Metal personificado en un señor: Mr. Kai Hansen, maestro de maestros de toda la generación del metal melódico. Todo lo que se pueda escribir de él ya está dicho, pero Gamma Ray es una banda con varios grandes álbumes que la gente los conoce muy bien, están muy vigentes, con una alineación estable de años (aunque después del episodio de Stratovarius no se puede decir nada con certeza) y con Hansen portador de un pasado glorioso, de leyenda… Por unas pocas personas como Hansen es que todo esto sucede… El show estaba asegurado.

PRIMERA PARTE: MASTERPLAN

Con 15 minutos de adelanto (el show partía a las 21, y partió a las 20:45, todo un acierto de la organización) Masterplan fue la encargada de abrir los fuegos de una noche, realmente calurosa, no sólo por el calor ambiente, sino que por el calor humano que como siempre desborda la fanaticada nacional en cada uno de los conciertos y hacen de ésta una parada más que placentera para los músicos por la entrega de la gente y por el cariño que cada uno brinda a los músicos.

Pasando a lo entregado por la banda debo hacer una reflexión obligada. Es muy particular lo que sucede con la banda de Grapow, Kusch y Lande, ya que el recibimiento que tuvieron de la gente y el brillante show que desplegaron me recuerda a lo que pasó con Halford y Iron Maiden. Masterplan no venía a Chile como «telonero» de Gamma Ray (a pesar de que usaron un escenario más reducido), sino que como una banda acompañante que sin duda venía a hacer lo suyo y a dejar huella en Chile como fue lo que sucedió.

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Un pequeño intro junto con la entrada de un delgadísimo Uli (según Jörn, producto de un par de divorcios) los acordes del tema que abre su disco, la magistral Spirit Never Die, provocó el delirio de las más de mil 500 almas que se dieron cita en un Teatro Providencia, desde el principio se notó que la gente los quiere y que había una cantidad considerable de gente que iba a ver a Masterplan. De hecho en un comienzo la voz de Jörn no se notaba tanto, no porque estuviera baja, sino por que todos estaba coreando el inicio de tema, es más, el never give up, never give in, sonó fuertísimo por parte de un público que, no lo vamos a descubrir ahora, es increíble.

Enlighten Me, el single de la banda mantuvo el delirio de los presentes (es la canción más conocida del disco), mostrándonos una real sorpresa en la presentación de Masterplan, una banda sólida arriba del escenario, y que no sólo se conforma con los tres conocidos en el ambiente, Grapow, Kusch y la que para mí, es la gran revelación de año, Jorn Lande, sino que además cuenta con un bajista que hace coros, que interactúa con el público y que se muestra muy activo. Qué decir del tecladista Axel Mackenrott, el tipo estaba pletórico, saltaba, disfrutaba, cantaba… era el César Astudillo alemán (teclados de Magnalucius). A estas alturas ya se podía notar el nivel de la banda, un lujo y que sólo con un disco han logrado tomar una excelente posición y un gran reconocimiento a nivel mundial. Si bien, como se señaló cuentan con el handicap que les da el hecho de ser músicos conocidos por su trabajo en otras bandas (sobretodo Grapow y Kusch), esto no es sinónimo de éxito, como ejemplo tenemos lo que pasó con André Matos, que luego de su partida de Angra, siendo el frontman y la cara de la banda, le ha costado reposicionarse. Por eso el mérito de Masterplan es aún mayor.

Las primeras palabras de Jörn al público, palabras que fueron compartidas por el resto de la banda, sobretodo por Jan S. Eckert de notable interacción con el público, dan paso a un temazo, Crystal Night, que sonó increíble y que en vivo funcionó de manera notable, no es de los temas rápidos del disco, ni de los más enganchadores, pero sin embargo la recepción del público con el tema, la perfecta ejecución y la notable atmósfera creada, fueron suficientes para no hacer decaer la caldera, y que se mantuviera en alto un show espléndido.

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Podemos señalar a estas alturas la doble faceta de Lande. Como frontman es distinto, más elegante y un poco menos participativo con el público, quizás impactado por la cantidad y la calidad del recibimiento. Sin embargo, cuando los acordes de cada tema se sucedían, el tipo se desdoblaba y mostraba lo mejor de sí. Es tal el dominio que tiene de su voz que hasta cuando hablaba con el público lo hacía «cantadito». Es sin duda un vocalista espectacular con una voz privilegiada, y que no dista de lo que uno escucha en el disco, y eso es notable. Sin duda la interacción con el público es algo a mejorar con el transcurso de las giras, pero su voz, en vivo, es de las mejores que han pasado por nuestro país.

La densa Soulburn siguió el show, con la misma tónica, una banda perfecta en la ejecución y con un sentido de «banda» destacable. El hecho de que Grapow, debido al reconocimiento que le dieron sus diez años en Helloween, podían hacer pensar que se iba a adueñar del espectáculo, lo que no sucedió, todo lo contrario, de los músicos que se plantaron en escena, fue el más austero en performance, fue parte de una gran banda, no la banda en sí, como sucede con algunos guitarristas. Soulburn sonó con un peso increíble, que hizo olvidar la falta de otra guitarra que a veces se sintió, Grapow, ayudado con el gran sonido que tuvo el show, supo imprimirle fuerza y peso a cada tema.

La siguiente en escena fue la gran Kind Hearted Light, personalmente la mejor del disco, que fue excelentemente recibida y que como se señaló anteriormente mostró a Masterplan como una banda, lo que se notó en el coro donde las voces de respaldo sonaron perfectas y donde además Uli mostró lo gran músico que es, maneja la batería a placer, tiene una técnica exquisita que pone al servicio de cada tema, quizás las veces pasadas no era tan notorio, puesto que por problemas de recinto (la primera vez en el velódromo y la segunda en el Víctor Jara) no era tan apreciable la calidad de baterista que es, lo que ahora demostró a cabalidad.

mur1Un momento de pausa con la hermosa When Love Comes Close, recibida con más respeto que euforia, dio paso a uno de los puntos altos de la presentación de Masterplan. Jörn que junto a Roland se dirigen al público, presentando Heroes, el tema que en el disco tiene la particularidad de ser acompañado por Michael Kiske, el cual no fue extrañado, pues la voz de Lande es majestuosa (además, que por timbre son completamente distintos, por lo mismo en los agudos, era Roland quien coreaba). El público estaba delirante con éste, uno de los temas más conocidos de la banda, y lo hizo notar. Cabe señalar que tanto en este, como en el resto de los temas, sobretodo en los que llevan más de una voz, el trabajo de los coros es excelente, siendo Eckert (de una gran voz) quien más sirve de apoyo al tremendo trabajo de Lande.

Bleeding Eyes fue la siguiente con un excelente trabajo del energético (pero en este tema más calmo) Axel en los teclados. A pesar de que el tema es más lento, se puede apreciar el gran trabajo del grupo, se nota que todos están cómodos en escena. Grapow es sin duda el más dinámico (a pesar de no moverse demasiado), se nota contento y eso se aprecia.

Lo siguiente fue la sorpresa que todos intuíamos. Cuando Roland se dirige al público señalando que iban a tocar algo «de su pasado», muchos ya sabíamos lo que se venía: el tema de Helloween. Antes de referirnos al tema es menester señalar que se nota la incomodidad tanto de Roland como de Kai al referirse a Helloween, ambos hablaban de «su ex banda», «de la banda del pasado», pero la palabra HELLOWEEN no salió de la boca de los músicos. Al parecer hay heridas que todavía no sanan.

The Chance, ante el delirio de las más de mil 500 personas fue la elegida por la banda para hacer este guiño a pasado, la gente eufórica provocó el ya típico mosh, disfrutando al máximo uno de los grandes temas que compuso Grapow para Helloween. Lande muy bien, a pesar de que le costó un poco el tono alto (como dije no es su timbre). Luego, sin pausas fue un tema de Lande el que salió a relucir en este medley, Sunset Station de su disco Worldchanger no entusiasmó demasiado, sobretodo por su desconocimiento porque es un temazo. El cierre de este medley fue con The Departed (Sun Is Going Down), la que sonó impresionante en voz de Lande, incluso mejor de lo que suena con las calabazas.

Ya corría una hora de show y la banda comenzaba a decir adiós con la magistral Crawling From Hell, que también tuvo excelente recepción. Destaca en este tema el excelente trabajo de Uli Kusch, muy técnico, muy preciso y con un gran trabajo en los platos. Además de servir de despedida, el tema sirvió para presentar a la banda que estaba emocionada (sobretodo Axel) con el recibimiento de la gente y eso hace que la entrega de ésta en escena sea aún mayor.

En resumen un excelente aperitivo, con una banda que a pesar de su corto tiempo en escena se ha ganado un nombre no sólo por la excelencia de sus músicos, sino por un trabajo impecable tanto en estudio como en vivo. La gente quedó satisfecha, los que iban a ver a Masterplan quedaron pletóricos y los que no los conocían se encontraron con una banda sólida, con un vocalista que además de tener una voz privilegiada, tiene un feeling en escena muy grande, sin duda podemos decir que Masterplan es una de las grandes bandas que han pasado por Chile, y que fue un lujo verlos en escena.

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Setlist Masterplan

01. Intro
02. Spirit Never Die
03. Enlighten Me
04. Crystal Night
05. Soulburn
06. Kind Hearted Light
07. When Love Comes Close
08. Bleeding Eyes
09. The Chance/Sunset Station/The Departed (Sun is Going Down)
10. Crawling From Hell

SEGUNDA PARTE: GAMMA RAY

A diferencia de mi compadre Jaime, no me pregunten a qué hora y cuándo empezó la presentación de Gamma Ray porque en el break entre ambas bandas los que estábamos arriba sólo queríamos escaparnos del húmedo calor. Es que ya después de la presentación de Masterplan, eso era un sauna. El hall estaba lleno de gente, no sólo la de arriba por supuesto, los guardias no dejaban pasar afuera, las mezquinas botellas de Pepsi y Pap ¡costaban $500! (lo peor es que en esos momentos bien lo valían) y el baño estaba atestado. Welcome me sorprendió en la cola dos «puestos» antes de poder mojarme la cara en el lavatorio pero, en un acto irracional, corrí sin más a tomar mi lugar arriba. Me perdí la introducción pero no la entrada de Gamma Ray con Gardens of the Sinner. Aunque no se trata de la canción más apropiada para comenzar un show, como Anywhere in the Galaxy o Beyond the Black Hole, siempre la entrada de una banda como Gamma Ray es recibida de manera eufórica, eso sin contar con la presencia de Kai Hansen como frontman del grupo. De inmediato su carisma alcanzó todo los rincones del recinto, con sólo pararse frente al micrófono tocando la guitarra transformaba el acto en un show. Hansen es todo un experto en irradiar energía, mostrando que no sólo es el icono del Power Metal por su obra, sino que también por su acción, un tremendo frontman.

mur2Una de las dos canciones del último disco de estudio siguió a continuación, la ultra priestera con aires a Hell Bent for Leather. Esta fue New World Order, en la que se corearon una y otra vez esa semblanza al memorable solo de I Want Out. Pero el primer momento culmine de la presentación de Gamma Ray fue el segundo corte del recordado Land of the Free: Man on a Mission, que el realidad sonó muy potente, en todo su esplendor acompañado por la algarabía del público en todo segundo. Aquí nos dimos cuenta de varias cosas. El set list se trataría de una mezcla de los temas interpretados en el último disco en vivo del grupo, Skeletons in the Closet, pero sin olvidar sus temas más insignes. Puede sonar obvio, pero no era lo que precisamente hacía Gamma Ray en Europa, cuando algunas veces sólo se dedicaban a tocar los temas que salieron en el vivo, de esos que fueron votados en Intenet por los fanáticos.

A decir verdad, no pudo haber sido más acertado porque habían pasado cuatro años desde la primera visita de los alemanes a nuestro país, por lo que se arriesgaban a una ejecución pública si canciones como la que acababa de pasar no se tocaban. Lo otro, Mackenrott seguía trabajando: ahora se encargaba de los teclados para la presentación de Gamma Ray. El ’99 recordemos que era el mismo Henjo Richter quien tocaba el sintetizador en ciertos pasajes dejando a un lado, lógicamente, su guitarra. En ese sentido el sonido mejoró bastante.

Después vino Heavy Metal Universe, una canción en mi opinión hecha precisamente para ser un alto en los conciertos, con guitarras que invitan a cantar «¡hey, hey, hey!» y coros pegajosos y con letras que entran fácil, como oda al Heavy Metal, «clichés» como Hansen mismo diría alguna vez sobre este tema… todo para ellos pasarlo bien también. Heavy Metal Universe cumplió con este propósito, de entretener, en la que se incluyó un diálogo entre Hansen y el público con el típico juego de ordenar a la audiencia y hacerla gritar estas tres palabras: «HEAVY – METAL – UNIVERSE».

One with the World, del Sigh no More, fue uno de los dos temas de la primera etapa de Gamma Ray con Ralf Scheepers en las voces que se tocaron el 22. Otra vez recordar que el ’99 no sacaron del sombreo ninguno de estos. A One with the World se le pegó el solo de Dan Zimmermann. Aquí lo digo, su performance acá me confirmó que Zimmermann es un baterista poco creativo en su performance, con pocos matices y sonoridades en sus baquetazos, pero que lo compensa por su exactitud y sus golpes certeros, una máquina. Eso es lo que necesita Gamma Ray para su estilo de composición, pero al momento de hacer jams, no sale tan bien parado como sí podría haberlo hecho Uli Kusch.

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Otro diálogo de Kai Hansen con el público y de lleno vino The Heart of the Unicorn, el tema más destacable a mi parecer del No World Order!, en el que Kai mostró que vocalmente la canción no le quedaba grande. Cada vez se le nota más cómodo cantando. Sin ser una maravilla ni superando a Ralf Scheepers, prueba de ello es el Blast From the Past, hay momentos como este en que su timbre es lo más sobresaliente. Pero si de recuerdos del pasado se trata, el combinado de I Want Out y Future World, la última completa, abrieron el portal hacia los días de gloria de Helloween. Siempre he pensado que I Want Out le sale mejor a Gamma Ray que al Helloween de Deris, ¡¿cómo no Ride the Sky?!, que para mi desgracia no la tocaron.

La única «balada» que Gamma Ray se permitió entre todo este derroche de energía fue The Silence, en lo personal la mejor de este tipo de canciones que tiene la banda. Ahí se alcanzó uno de los clímax del show. Y la única que se tocaría del Somewhere Out In Space, Shine On, escrita por Dirk Schlächter, el corte épico de ciencia-ficción que cierra ese álbum, también sirvió como la última antes de abandonar el escenario… momentáneamente, por supuesto. ¿Quién iba a dejar que se fueran sin tocar Rebellion in Dreamland? ¿Land of the Free? Faltaban muchas más canciones, pero Gamma Ray sabe que hay unas que no pueden dejar pasar. La vuelta fue justamente Rebellion in Dreamland, mi favorita que otra vez para mi desgracia cortaron su segunda parte, pero que compensaron con la llegada de Land of The Free, del mismo LP. Ahora sí, la canción final fue el «hit» Send me a Sign, la I Want Out moderna, curiosamente escrita por Henjo y no por Kai como se podría pensar. Aquí se produjo el único desperfecto técnico cuando Dirk tuvo que cambiar su bajo cuando comenzaba el tema. En el del ’99 se contaron varios más. Pero el grupo se lo tomó con tanto relajo que incluso Hansen bromeó mientras cantaba cuando cambió las letras que decían the tales he told from far beyond… por waitin’ for the bass to come… así con toda naturalidad.

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Setlist Gamma Ray

1. Welcome
2. Gardens Of The Sinner
3. New World Order
4. Man on a Mission
5. Heavy Metal Universe
6. One With The World
7. Solo Dan Zimmermann
8. The Heart Of The Unicorn
9. I Want Out/Future World
10. The Silence
11. Shine On
12. Rebellion In Dreamland
13. Land Of The Fee
14. Send Me A Sign

TERCERA PARTE: ¿Y EN LA BATUTA?

Al terminar el show, Hansen se despidió de gran parte de los que fueron y les dijo «see you tomorrow» a los que irían el domingo a la seis de la tarde a La Batuta. Es que las dos bandas también tocaría allá y cerca de 250 personas asistieron a esta cuasi gala especial a la que Hansen se refirió como un «official rehearsal», en donde Gamma Ray y Masterplan se permitieron licencias que en un concierto quizá no harían, todo muy ameno y relajado. Mucho diálogo, ambiente de tocata nacional con bandas internacionales. Me pregunto como será volver a realizar este tipo de presentaciones como las debieron haber hecho en los clubes de Hamburgo, cuando Helloween se llamaba Gentry o Iron Fist, pero en esta oportunidad como la banda que son, y muy lejos de su ciudad natal.

Masterplan no cambió mucho su repertorio. Sacaron sorpresivamente Enlighten Me y tocaron entera, ahora sí, el clásico de Rainbow, Man on the Silver Mountain. Con una banda tan nueva y buena, esto no importa. Pero como Gamma Ray tenía mucha más trayectoria, hicieron canciones que no se tocaron en el Sauna Providencia, partiendo por Rich and Famous, Armageddon, Beyond the Black Hole, Victim of Fate (lo más alto de esa jornada) y una serie de medleys y jams de temas como Heading for Tomorrow, Somewhere Out in Space y Rebellion in Dreamland. Pero eso no fue todo. Gamma Ray volvió a entrar, Kai Hansen sólo para tomar micrófono e invitó a Roland a subir a escenario. Así, el improvisado pero confiado (como no) quinteto interpretó I Want Out y Future World, lo que sirvió de «grand finale» a la visita de Gamma Ray y Masterplan a Chile.

final

Palabras finales. Fue un honor tener a Gamma Ray otra vez pisando nuestro país y un lujo quizás irrepetible el haber visto a Masterplan, que puede ser la única vez que los presenciemos acá. Esperemos que estas dupletas se sigan haciendo y nos permitan disfrutar con bandas de prestigio que aún no hemos tenido el agrado de asistir a sus presentaciones. Este es el camino.

Y este es el «esperado» álbum en vivo de Hammerfall, según la misma banda dice: «Desde Glory to the Brave, la gente lo ha estado pidiendo. Después del Legacy of Kings, lo demandaban. Con Renegade tras nosotros, ellos lo gritaban…»

Sinceramente, no sé si creer esos dichos, es más, no los compro. Si yo hubiese tenido que redactar esas líneas, habría escrito «desde Glory to the Brave que queríamos sacarlo. Por eso después de Legacy of Kings hicimos The First Crusade y, con Renegade tras nosotros, dimos The Templar Renegade Crusade…».

One Crimson Night puede ser el primer álbum (de audio) en vivo de Hammerfall, pero no la primera producción de la banda con cortes en directo, de hecho ya sería la tercera. ¿Acaso se les olvidó que ya tenían dos DVDs? No es cosa de ser crítico, sino ver que antes ya habían realizado versiones en vivo, las personas no estaban desesperadas como para «gritar» por un álbum de este tipo por parte de Hammerfall. Como habrá sido entonces con Tunes of Wacken de Grave Digger o el Live Kreation. De esos si que no había nada parecido sacado antes por ambas bandas. De hecho, me inclino a pensar que este era el menos ansiado comparado con Blind Guardian Live y Skeletons in the Closet de Gamma Ray, hasta el de Edguy, Burning Down the Opera.

La afirmación del principio que aparece en el reverso de la portada del disco, dicho sea de paso, llena de imagen e ideología Manowar, me recuerda mucho a otra que hicieron durante el último show en Santiago, cuando Joacim dijo que el primer concierto que realizaron en Chile «había estado OK», que el del teatro Providencia estuvo «fantástico», pero que «este», el de mayo 2003, era realmente especial. Sí, el último estuvo enorme, está bien, pero igual de buenos que los otros dos. No lo digo yo, sino ellos mismos durante y después de esas presentaciones. Prueba es el que hayan puesto dos canciones tocadas en Chile en el segundo DVD. La frase del álbum tiene la misma secuencia. Es como si Hammerfall pretendiera señalar que su trayectoria va en constante ascenso, cosa que no es cierta. Cada gira que hace, ya llevan tres mundiales, cuenta con un soporte de producción cada vez más grande, es cosa de ver las fotos del booklet, pero los mejores discos de Hammerfall son los dos primeros, fácil. Renegade es más que flojo y Crimson Thunder, aunque salva holgadamente a Hammerfall de una debacle, con creces, no llega al nivel del Glory to the Brave o Legacy of Kings. Para una banda que va en constante progreso, tal cosa no debiera ser así.

Con todo esto, One Crimson Night es un disco para ellos, a Hammerfall le gusta mucho sacar cedés y devedés en vivo, es parte de su ser, gran parte ya que se cuentan cuatro discos de estudio y tres producciones en vivo o semienvivo, en un sentido amplio. Quizá hasta fue más esperado por ellos mismos que por el público. La impresión del oír hablar de este álbum es de «más material en vivo» más que de «EL disco en vivo de Hammerfall».

Afortunadamente, One Crimson Night, grabado el 20 de febrero en el epicentro del death melódico, Gotemburgo, recorre muy bien toda la discografía de los templarios, con cuatro álbumes no podía hacerse menos. Contando los bonus, son cinco lo que se tocan del Glory to the Brave y del Legacy, entre las que se cuentan Heeding the Call, At the End of the Rainbow, Steel Meets Steel, Hammerfall, etc. A mi gusto faltaron The Metal Age y Warriors of Faith, pero era una deuda de justicia el colocar esta cantidad de temas de los dos primeros trabajos ya que son los que los lanzaron a lo que ahora son, ambos discos fueron demasiado importantes para la escena de heavy europea como para que no se registraran de buena forma en un compilado en vivo. Son los dos muy difíciles de superar y olvidar, cosa que Hammerfall mismo lo ha comprobado. Y si se piensa así, este era el momento justo de sacar el disco en cuestión antes de que editaran más de estudio y Hammerfall cada vez tocara menos y menos canciones antiguas, las que, repito, transformaron a la banda en lo que hoy es.

Pero Hammerfall no es un conjunto que viva del pasado -y de lanzamientos de materiales en vivo- exclusivamente. One Crimson Night sirve para reapreciar varias de las nuevas canciones, que en escenario cobran bastante fuerza. Tal es el caso de las del tercero, Renegade y Templars of Steel, lo que deja en claro que trabajar con productores que, por muy buenos que sean, uno no conoce o que no entienden a la banda, puede traer malos resultados… como pasó con Renegade, el LP, en el que estuvo Michael Wagener (Alice Cooper, Metallica, Skid Row, Mötley Crüe, Ozzy), y su sonido desencajado y alejado de la estampa de Hammerfall. La factura de los nuevos temas de Crimson Thunder confirman en buen momento, NO el mejor, por el que atraviesa Hammerfall, sobre todo Riders of the Storm y The Unforgiving Blade.

A la larga, a pesar de que no es lo primero que hacen en el ámbito «live», el disco igual logra entretener, por el set… los que se sintieron defraudados por los dos últimos de Hammefall tienen una razón para escuchar este, los temas clásicos. No soy seguidor de Hammerfall, pero me considero fanático del Glory y más del Legacy, y aún así los del Renegade no me aburren (bueno… aparecen sólo tres). Es que cómo puede no entretener un disco en vivo de esta banda si en escenario son todo un show, algo de ese ambiente tenía que transmitirse… lo más insólito es que se estuvo, a mi juicio, a punto de no entregarse esa energía, imagínense el papelón, por culpa de la mezcla. Si no fuera porque no hay de esas segundas voces que se hacen en estudio, y tampoco rasgueos rítmicos debajo de las paralelas, sería difícil imaginarse que se trata de un disco en directo porque el público casi no se oye. No creo que a ese concierto no haya ido gente como para que el público y sus reacciones no se oyeran. Los instrumentos suenan bien pero… lo siento, he estado en dos shows de Hammerfall y sé muy bien cómo suenan esos ohs y coros que llenan el recinto, y esperaba escucharlos en el álbum. Heeding the Call sin ohs no es Heeding the Call, simple. Me extraño y decepcionó que el que ahora falló haya sido el mismo que produjo Legacy of Kings, y cuántos grupos suecos más, Fredik Nordström. Un maestro de los de estudio tiene su talón de Aquiles en los en vivo.

Hay que agradecerle sí a Hammerfall que se haya vuelto a acordar de Chile al colocar entre los tres bonus la versión de Stronger Than All que se hizo la noche del 15 de mayo en el Estadio Chile, sí. Por ego patriótico me habría gustado escuchar algún «¡Santiago!» gritado por Joacim, como el par de «¡Guadalajuara!» que están ahí, pero en fin. En los bonus los instrumentos suenan igual de bien que en todo el álbum, lo que muestra que cualquier día podría venir otro grupo y grabar un Live In Chile.

Una conclusión general para todos los en vivo que han salido este año, porque ya se dijo todo sobre One Crimson Night y los demás: puede que más de alguien se ría de lo tarde que me he dado cuenta, pero los discos en vivo son para los fanáticos. Mientras más le guste a una persona una banda, más va a escuchar su lanzamiento en directo y mejor nota le va a poner. Es difícil que un grupo se conozca por uno de estos, la única excepción a la regla que conozco es el Alive in Athens de Iced Earth. Ahora más de otros pueden decir que por qué entonces se revisaron todos estos trabajos… para dar cuenta de lo que fue el 2003: el año de los en vivo.

CD 1

1. Lore of the Arcane
2. Riders of the Storm
3. Heeding the Call
4. Stone Cold
5. Hero’s Return
6. Legacy of Kings
7. Bass Solo
8. At the End of the Rainbow
9. The Way of the Warrior
10. The Unforgiving Blade
11. Glory to the Brave
12. Guitar Solo
13. Let the Hammer Fall

CD 2

1. Renegade
2. Steel Meets Steel
3. Crimson Thunder
4. Templars of Steel
5. Hearts of Fire
6. Hammerfall
7. The Dragon Lies Bleeding (Guadalajara)
8. Stronger than All (Santiago, Chile)
9. A Legend Reborn (Guadalajara)

El 2003 llega a su fin y, a la hora de recuentos, no se puede dejar de revisar el trabajo más extraño del año, uno de los más destacables y decepcionantes a la vez… Enemies of Reality, el último de Nevermore. Es un disco polémico, y no por las letras, como hubiese querido seguramente Warrel Dane, sino por el sonido. La música y composición nuevamente es brillante, pero esto apenas se puede distinguir porque la producción de Enemies of Reality es lamentable, al menos para una banda como Nevermore que es un grupo que basa su prestigio en la calidad de su sonido.

Es conflictivo no tanto por el mal sonido en sí, sino por cómo se llegó a fraguar. Se descarta de inmediato que haya sido a propósito como Metallica, o un error de la banda. No es bueno interpretar nada, pero Enemies of Reality era el último disco que Nevermore sacaría por contrato con Century Media y el sello le recortó el presupuesto para hacer el álbum. Ese es el hecho. Lo que siguió fue que Nevermore no pudo viajar a Texas donde están los estudios donde habían grabado los tres discos anteriores y que se había transformado en la casa de este grupo, tampoco pudieron trabajar con el productor Andy Sneap, quien había hecho un trabajo imposible de superar con Dead Heart, in a Dead World. No tuvieron otra opción que buscar algún otro productor de la ciudad-base de Nevermore, Seattle, que estuviera disponible y dieron con Kelly Gray, conocido por haber trabajado con Queensrÿche y Candlebox, pero que nunca había tenido contacto con una banda de metal.

Enemies of Reality lo grabaron en la casa de Gray y pedazos en la del guitarrista Jeff Loomis, quien dijo poco tiempo antes de lanzarlo, que el productor había hecho “un buen trabajo considerando la plata que se puso”. La culpa no es de Gray entonces, pero veamos qué fue lo que dio este forzado e improvisado experimento de estudio: un sonido poco claro, con una batería muy apagada, con una mezcla nebulosa entre las guitarras y el bajo… y por si fuera poco, puesta en segundo plano donde todo gira en torno a las voces, que es lo que está más arriba y opaca al resto… justamente la oposición de lo que era Dead Heart, in a Dead World, con toda la potencia de la batería encima y la fuerza de las guitarras, cada instrumento separado y distinguible uno del otro. Si se comparan estos dos últimos discos de Nevermore, uno es la antítesis del otro. Mientras Dead Heart es el ejemplo perfecto de cómo tiene que sonar el metal, el Enemies es, por decirlo de una manera políticamente correcta, de cómo tiene que hacerlo un disco de rock o mainstream… o sea, para Nevermore, totalmente fuera de lugar… una configuración que no los deja mostrar lo que mejor saben hacer, los “castiga”.

En Dead Heart predomina las guitarras, pero en Enemies, las voces. Qué más se podía hacer si Kelly Gray no comprende cómo suena una banda metalera. Obviamente iba a hacer el trabajo de la forma que él sabía. El sonido existe, pero no es apta para una banda metalera, menos para Nevermore que desde The Politics of Ecstasy había hecho álbumes de sobresaliente factura. Gray se metió a un campo que no conocía y los resultados están a la vista.

Pueden parecer explicaciones frías pero es muy frustrante escuchar estas canciones y pensar el tremendo disco que pudo haber sido si es que hubiesen tenido la libertad de hacerlo como querían –y debían–, porque sin pasar a vertientes death o más extremas, Enemies of Reality es un álbum que muestra lo más brutal que se puede hacer en el Heavy Metal. Nevermore había avisado que sería más agresivo que todo lo que habían escrito antes y cumplieron. Es muy crudo, otra vez furioso, molesto y contestatario como en los tiempos de The Politics of Ecstasy, caótico en música y letras –como en sonido–, muy pesado. Al cuadro ayudan las letras creadas por Warrel Dane, el que no creo está vez un disco conceptual, pero con un hilo difuso que une cada una de las nueve canciones, pero bajo un espectro gris y ambiguo que cada uno interpreta como considere. Open wide and eat the worms of the enemy hace metáfora de la (atrofiante) influencia de los medios de comunicación en el día a día, como ilustrando “la basura que nos hacen tragar”. O esta frase que se repite en los dos últimos temas, there is no stronger drug than reality, muestra cómo este dibujo de la realidad arruina al hombre, lo entumece.

Y este cuestionamiento y lamento de verdades ocultas y de cómo son manejadas las masas marca todo el álbum, un disco que no es antisistema o antigobierno, sino antitodo, antirealidad, de inconformismo y odio canalizado en las líricas que sólo podían salir de la mente de Warrel Dane, con música que sólo podía salir de Jeff Loomis, de vuelta a la concepción agresiva de The Politics, pero sin haberse saltado lo aprendido en Dreaming Neon Black y Dead Heart, in a Dead World. Lo digo por lo más directo de las composiciones, que no son tan técnicas que las del Politics, y porque Jeff sigue utilizando, en ocasiones, la séptima cuerda con la que empezó a experimentar en el álbum anterior, que la ocupa de manera muy inteligente y con ello le da a los temas más que una cuota adicional de brutalidad.

Un comienzo de batería que recuerda a la partida de 42147, pero luego con un riff de cuerdas más bajas, abre el tema Enemies of Reality en primer lugar para que el álbum parta de manera contundente. Y si a alguien le quedaron dudas, Ambivalent continúa como el corte más pesado de la placa, con arrolladoras figuras rítmicas de la guitarra que dejan en claro cuál es el background musical de Jeff Loomis, el Death Metal. Canciones de esta misma entrega de potencia son también I, Voyager y Create the Infinite. La balada del disco, si se puede llamar así en estos casos, pasaría a ser Tomorrow Turned into Yesterday, la favorita de Warrel, según lo ha dicho en entrevistas, pero que a mi parecer no alcanza el nivel de otras lentas de Nevermore como The Lotus Eaters, Forever, The Heart Collector o Believe In Nothing. A excepción de su coro oreja, creo que lo demás se sitúa en las sombras de las nombradas. Who Decides empieza muy fuerte para continuar con pasajes más calmos, de melodía arrastrada, que al final vuelve a tomar agresividad, por sorpresa. Una canción que hay que prestarle mucha atención.

Para lo último quedan las dos canciones que cierran el álbum, que parecieran ser un tema en dos episodios, sólo que en ninguna parte dice que sea así. Lo que pasa es que en ambas, Noumenon y Seed Awakening, se repiten letras y líneas vocales. Mientras la primera es una lenta con mínima presencia de percusiones, la segunda retoma la actitud de Enemies of Reality o Ambivalent y se encarga de cerrar el álbum de la misma manera en que se abrió, con mucho poder.

No es nada nuevo decir que el trabajo de Travis Smith en la carátula y booklet es otra vez increíble… tampoco vamos a inventar la pólvora el decir que Jeff Loomis es un guitarrista brillante y que de nuevo repite elogios en Enemies of Reality. Ahora, sobre el desempeño de Warrel Dane, sigue impecable con las letras y líneas melódicas, pero creo, es apreciación mía, que Warrel ha reducido su registro vocal, haciendo que suene algo más monótono y americanizado. Me refiero a los tonos más altos. Seguramente para Dane eso era lo que necesitaban las canciones más recientes, pero aún considero que sus mejores voces están en Dreaming Neon Black. Esto no es ningún punto a favor o en contra, sino un juicio mío, porque tampoco se trata que vuelva a los días de Sanctuary.

Si por la música a Enemies of Reality hay muy poco que rebatirle, esa es la verdad. Pero el sonido del álbum es indigno para Nevermore y eso afecta, aunque no lo queramos. Cuando logro escuchar más de una vez este disco y puedo al fin acostumbrarme a su calidad de producción, pensando que me estaba preocupando por estupideces, vuelvo a oír cualquiera de los demás trabajos de Nevermore y otra vez me pregunto que habría sucedido si Enemies of Reality hubiera tenido un sonido como el Dead Heart. Dentro de todas las expectativas que planteó a futuro dicho discazo, una de ellas era justamente la de igualar al menos lo hecho por el productor Andy Sneap. Incluso se daba por hecho que el próximo de Nevermore iba a contar otra vez con una gran producción… si era característica y parte del prestigio del grupo. Ahí está la gran caída.

No se trata de derramar lágrimas por el sonido porque sí. Va en que el resultado final de Enemies of Reality no es ni la cuarta parte de lo que Nevermore quería realmente mostrar. Pudo ser con toda propiedad mucho, pero muchísimo más y sin haber ampliado el esfuerzo por parte del cuarteto. La banda no cumplió sus propósitos ni llenó las expectativas de su público. Por tal motivo es que por primera vez se puede discutir si Nevermore se ha superado con respecto al LP anterior, y nada de esto por la música, lo que es muy lamentable. En otras palabras: se los cagaron. Puede hablarse de Enemies of Reality como uno de los mejores lanzamientos del año si sólo se considera la intención de las canciones, ya que por el resultado, es un balde de agua fría. Por lo menos Warrel ya tiene una nueva fuente de inspiración para demostrar su inconformismo con las letras en el disco que venga.

Tracklist:

1. Enemies of Reality
2. Ambivalent
3. Never Purify
4. Tomorrow Turned Into Yesterday
5. I, Voyager
6. Create the Infinite
7. Who Decides
8. Noumenon
9. Seed Awakening

Masterplan

Pocas veces ha pasado que una banda se haga conocida antes de sacar un álbum, siquiera un demo. Sin haber tocado ninguna nota, Masterplan se transformó en una de las agrupaciones más comentadas del último tiempo… ¿Por qué habrá caído tanto peso en los hombros de Roland Grapow y Uli Kusch? La palabra que lo explica todo es Helloween. No eran nada unos nuevos aparecidos. Se tenía claro que era una nueva banda, pero las carreras de estos dos músicos se remontaban mucho más allá, ambos con una larga estadía en la principal agrupación de metal melódico que se haya visto. Es imposible pasar desapercibido después de convertirse en un ex-calabaza, siempre los ojos estarán ahí expectantes. Si no, pregúntenle al Sr. Kiske, que hasta hoy se le pide a gritos que, por lo menos, vuelva a cantar la música que lo convirtió en icono del estilo, aunque ahora esté dando botes en caminos extraños.

Masterplan es una banda que surgió de la circunstancia, de la decisión de Weikath de prescindir de Grapow y Kusch, sin planificación previa, pero que el talento y reputación de los que ahí se reunieron aportaron a un trabajo que cumplió de lleno las promesas, para nada vacías, de seguir las brillantes trayectorias de sus integrantes… el plan maestro.

EL QUE NO TENÍA TALENTO Y EL CHICO VIOLENTO

MasterplanRoland Grapow nació en Hamburgo, Alemania, 1959. A los 12 años empezó a tocar la guitarra cuando su padre le compró una y lo llevó a clases con un profesor particular. Pasó que Roland no podía soportar la parte teórica y su maestro, enfurecido, le contó al Sr. Grapow que su hijo no tenía ningún talento para tocar la guitarra. Roland siguió escuchando sus bandas y músicos favoritos, Grand Funk Railroad, Kansas, Journey, TOTO, Scorpions y Michael Schenker y, por supuesto, practicando con su guitarra.

Cuando tenía 15, hizo algunas presentaciones en su colegio, sólo él y su instrumento. Pronto encontró a un baterista y otra hacha, y juntos decidieron formar un trío, con Roland en las voces. Sin embargo no pudieron encontrar a un bajista decente, porque todos querían tocar la guitarra, o un buen tecladista ya que en Hamburgo sólo había uno y todas las nuevas bandas lo querían… al año y medio desaparecieron. Grapow después se unió a varios grupos hasta que formó su primer conjunto profesional, a los 19 años, en 1978. Se les conocería como Rampage y contaría con Karsten Heyer (guitarras) y Jörg Schädlich (bajo) y Rainer Müller (batería).

Con Roland Grapow en las seis cuerdas, Rampage lanzó dos álbumes. Ellos fueron Victims Of Rock, en 1980, y Love Lights Up The Night, 1982. El sonido de estos trabajos era una amalgama de la melodía de Judas Priest, la potencia de Saxon y el rock de Journey. Tanto Roland, Karsten y Jörg, hacían las voces principales. El mismo Grapow dice que «no eran muy buenos, pero fue una gran experiencia».

Ambos discos vendieron 3 mil copias cada uno y la banda hizo algunas cuantas presentaciones en Alemania. En una de éstas, el ’82, Rampage llamó la atención del guitarrista de Powerfool, Michael Weikath, quien estaba a punto de entrar a la banda de Kai Hansen, Iron Fist, posteriormente conocida como Helloween. Weiki quedó impresionado por la forma de tocar de Roland, al igual que de sus canciones. Pero ese mismo año, Grapow dejó Rampage y entró en su reemplazo otro futuro conocido: Henjo Richter. Roland encontró un trabajo como mecánico… hasta hoy los autos son una de sus grandes pasiones.

MasterplanEl otro personaje del elenco es Uli Kusch, nacido en Marzo del ’67 en la histórica villa fronteriza germana de Aachen. Empezó su carrera en 1981 cuando compró su primera batería a un profesor del colegio y empezó a tocar en varios conjuntos rockeros. Su primer proyecto full time de Heavy Metal fue Violent Kids, en 1983, el grupo que le permitió explorar sus gustos y ganar experiencia. Su salto al profesionalismo se concretó cuando recibió en 1986 la oferta a integrarse a los thrasers de Holy Moses. Durante la permanencia de Uli en Holy Moses, la banda realizó tres trabajos: Finished with the Dogs, The New Machine of Liechtenstein y World Class. Numerosos conciertos y tours le dieron a Kusch gran exposición en la escena metalera europea de fines de lo ochenta.

En 1988, Helloween experimentó problemas internos que detonaron la salida de su líder Kai Hansen. Se apuntaron diferencias personales, stress de tanto girar y conflictos con el sello y representantes. Duro golpe, pero Helloween seguiría, Weiki recordó al impresionante guitarrista que había visto hace seis años en Rampage y lo llamó. Roland estaba también impresionado con lo que Helloween había hecho, incluso los había visto en recitales. Grapow dejó su trabajo y en la navidad de 1988 se transformó en miembro oficial de la calabaza, ayudándolos a terminar el Pumpkin Fly Free World Tour sin Hansen, quien al año siguiente formaría una nueva banda: Gamma Ray.

Después de un largo receso por el rompimiento de contrato con Noise Records y la firma de uno nuevo con la gigante EMI (el mismo Hansen reconocería más tarde que Noise nunca pagó lo acordado después de los Keeper Of The Seven Keys), Helloween lanzó en 1991 Pink Bubbles Go Ape. Roland, el nuevo guitarrista, escribió cuatro canciones: Back On The Streets, Someone’s Crying, Mankind y The Chance, la última considerada un clásico de la banda. Aunque las composiciones de Grapow y el disco en general era de buena factura, el que haya sido diferente a los anteriores álbumes de Helloween, desató críticas en todas partes. Rumores acerca de la separación del grupo empezaron a levantarse y la situación en realidad no era buena, con Roland y Weiki en contra de Kiske e Ingo, y Markus al medio.

En 1990, Gamma Ray, que ya contaba con Heading For Tomorrow en su haber, unió a sus filas Uli Kusch, quien buscaba probar sonidos nuevos y frescos. Kusch grabó para la banda el álbum Sigh No More y el EP Heaven Can Wait, los que lo reintrodujeron a su verdadera pasión, el metal melódico. Sin embargo, Uli abandonó Gamma Ray en 1992 y se dedicó a su proyecto llamado Axe La Chapelle, con el que en 1993 lanzó Grab What You Can.

Helloween

El próximo disco de Helloween, Chamaleon, también vio las luces el ’93, en el que Grapow escribió I don’t Wanna Cry no More, Crazy Cat, Music, la cual era original de Rampage, y Step Out of Hell, una nueva versión de un tema que aparece en el Victims of Rock, con otras líricas dedicadas al batero de Helloween, Ingo, quien tenía problemas con las drogas. Con sonidos jazzísticos y pop, el álbum registró pésimas ventas y la banda terminó saliendo de EMI, aunque se rumoreaba que los habían echado. En ese tiempo, la situación entre los miembros de Helloween se tornaba cada vez más compleja. Ingo no sólo era adicto a la cocaína, sino que también sufría de esquizofrenia, lo que causaba que el grupo tuviera que cancelar giras porque no podía tocar la batería en momentos de crisis. A su vez, Kiske y Weiki ya no se podía ver más debido a conflictos de ego y diferencias musicales. Mientras en cantante quería seguir progresando en extraños sonidos, el guitarrista deseaba rescatar la actitud y fuerza perdida.

Finalmente Ingo fue despedido y Kiske abandonó Helloween. En 1994 logran un acuerdo con Castle Comunications y llegan nuevos miembros. El nuevo vocalista era Andi Deris, amigo de la banda y que provenía del conjunto Hard Rock alemán Pink Cream 69, mientras que el baterista entrante sería Uli Kusch. En verdad Helloween trató primero con Abdel-Nabi durante la gira del Chamaleon, pero no funcionó debido a que no manejaba la técnica del doble bombo y otras del metal.

EL NUEVO HELLOWEEN

De inmediato, en 1994, sacaron Master of the Rings, el primero con Uli y Grapow juntos, el que vendió 300 mil copias. Fue considerado por los lectores de la revista japonesa Burnn! Como el disco del año, Where The Rain Grows como la mejor canción y se llevaron el galardón de mejor banda del año. Aunque fue mayor la contribución de Deris en la composición, Grapow aportó con Mr. Ego (Take me Down), Take me Home y Still We Go. El guitarrista también hizo el lado B del single Perfect Gentleman, Grapowski’s Malmsuite 1001 (In-D-Doll) y hizo las voces para un cover de Grand Funk Railroad que apareció en el MCD Sole Survivor.

HelloweenThe Time of the Oath fue el siguiente disco, grabado con los mismos equipos que se utilizaron para la grabación de Walls of Jericho. Roland acá sólo escribió una canción, el tema título, mientras que Kusch entró fuerte en el proceso creativo con Wake Up the Mountain, A Million to One y Everything my Mama Don’t Like. En 1997 se registraron dos shows hechos en Italia y España, que dieron forma al doble en vivo High Live, y Grapow lanzó su primer disco solista llamado The Four Seasons of Life, con él en las voces, con músicos invitados como Axel Rudi Pell, Grosskopf y… Kusch.

Quizás por este trabajo y el que vendría más tarde, Kaleidoscope, es que Grapow no escribió nada para el próximo disco de Helloween. Pero el talento a la hora de componer por parte de Uli aún no se había mostrado en todo su esplendor. En el Better Than Raw (1998), se transformó en figura de la banda, con la introducción Deliberately Limited Preliminary Predule Period in Z, y la que sigue Push, ambas enteramente de su crédito, además de Falling Higher, Revelation y A Handful of Pain.

Como se señaló, para 1999 Grapow lanzaría su segundo solista, Kaleidoscope, con músicos invitados de la talla de Mike Terrana, Michael Vescera, Jens Johannson, todo ex integrantes de Malmsteen, Jens Becker para la giras, entre otros. Reaching Higher y Hidden Answer fueron compuestas originalmente para Helloween. A su vez, Uli grabaría y produciría su proyecto paralelo, Catch the Rainbow – A Tribute to Rainbow, ayudaría a Markus en su álbum Shockmachine, como igual Grapow, y se encargaría de los tarros en el álbum The End of Sanctuary de Sinner. Metal Jukebox, el álbum que hizo Helloween de covers, sería la última actividad de la calabaza ese año.

WEIKATH CONTIENE LA ¿REBELIÓN?

El 2000 trajo a Helloween de vuelta con un nuevo disco de estudio que confirmaba el gran protagonismo de Uli y Roland. The Dark Ride es un álbum oscuro y más moderno, porque esa fue la propuesta del sello, Nuclearblast, por la inclusión de Roy Z como ingeniero y gracias a la importante contribución de los dos músicos nombrados. Mr. Torture, Escalation 666, The Departed (Sun is Going Down) y The Dark Ride fueron los temas que bien Roland o Uli escribieron. Es más, Grapow hizo casi todos los solos que se escuchan en el álbum. La crítica estaba bien contenta, alzándolo como uno de los discos del año, pero no así el «pasado a llevar» «líder» de Helloween, Michael Weikath, quien nunca dio visto bueno a la idea de hacer un álbum de este tipo. Se reunió con Deris y con Markus, a quienes les comentó la responsabilidad de Grapow y Kusch de la mala dirección que según él había tomado Helloween y que la única manera de revivir a Happy Happy Helloween era prescindiendo de sus servicios.

Haya sido por una leve diferencia musical, el resultado del disco o un escodido nuevo choque de egos, Weiki despidió a Roland y Kusch, medida de la que ambos se enteraron por medio de la prensa, en agosto del 2001 tras la presentación en Wacken Open Air.

HelloweenSe dijo y se rumoreó en los días que siguieron… que Roland y Uli fueron despedidos de la banda porque dedicaban mucho tiempo a sus proyectos solistas, que habian surgido deferiencias irreconcialiables durante la gira latinoamericana, incluso que Kai Hansen estaría volviendo a Helloween. Las fuentes directas entregaban versiones confusas y contradictorias. Todo se aclaró cuando una radio de Cleveland, Estados Unidos, entrevistó a Weiki y Roland por separado. El primero simplemente no estaba satisfecho con The Dark Ride, refiriéndose a su sonido más moderno, progresivo y vanguardista, señalando que los responsables del giro eran Roland y Uli. «No tenemos nada personal contra ellos -agregó Weiki-. Como personas las encontramos muy valiosas, pero no podían seguir siendo miembros de Helloween. Sus puntos de vista y opiniones no calzaban con lo que pensábamos nosotros».

Mientras tanto, Grapow se vio sorprendido por la noticia que la supo por un llamado telefónico de su señora mientras estaba en Los Angeles haciendo los preparativos para grabar un tercer álbum solista. «Teníamos nuestras pequeñas discusiones y diferencias, por supuesto -comentaba Grapow en la entrevista-, pero esa no era razón para que me echaran de la banda (…). Estoy decepcionado, pero no tengo nada en contra de Weiki o del resto. Si me los encuentro en un club de Hamburgo, los saludo». De Uli, no se supo nada.

En esta entrevista, Grapow declaró que con Kusch tenía presupuestado hacer un proyecto paralelo a Helloween, del que ya habían varias canciones escritas, pero que «ahora tendremos que replantearnos las cosas con calma -siguió-. Tendremos que hacer un nuevo grupo. Ese proyecto que queríamos hacer, seguramente se va a transformar en nuestra banda principal. Vamos a mantener el estilo de Helloween en nuestra música (…), o incluso más poderosa, no tan moderna y progresiva como la que hicimos en The Dark Ride«. Antes que todo esto aconteciera, en junio, el cantante de Symphony X, Russell Allen, comentó sobre el rumor que lo indicaba como el que se encargaría de las voces para este proyecto: «Conocí a Roland en un concierto (de Symphony X) en Berlín, y acordé en hacer el proyecto con él y Uli. Estoy muy entusiasmado y espero que los fanáticos de Symphony X, Helloween y del metal lo estén tanto como nosotros. Ojalá lo concretemos para fin de año. Aunque será difícil debido a las obligaciones con SX y Helloween, estoy seguro de que lo haremos».

Pero tras la ida de los dos ex Helloween, Grapow y Kusch estarían en libertad de acción y este inicial proyecto paralelo tendría todas las posibilidades de ser la actividad principal de ambos. En menos de una semana del incidente, ya se estaban dando pistas del nacimiento de una nueva gran banda… aún sin nombre…

PROYECTO FRUSTRADO… BANDA CONFIRMADA

De inmediato, el dúo con Russell Allen empezó a planear la estrategia. Roland Grapow, a través de su página oficial anunció que el proyecto se llamaría Mr. Torture e invitó a los fans a dar su opinión, en el mismo sitio, sobre el nuevo nombre. Pero mal le fue a Grapow y Kusch, los comentarios no fueron para nada favorables, hasta incluso aparecieron sugerencias de cómo deberían apodarse. Además, Allen terminó por rechazar la oferta ya que no podía corresponder con la misma cantidad de tiempo que sus camaradas de Helloween para el proyecto por su agenda con Symphony X. Mucho después trascendió que luego de la partida de Russell, el dúo sostuvo una conversación con el antiguo frontman de Helloween, Michael Kiske, para que se integrara a la banda, pero desestimó la idea porque quería enfocarse exclusivamente en su grupo de pop rock Supared y no le apetecía volver a hacer Heavy Metal nuevamente.

Masterplan

Así fue como dieron finalmente con el cantante y compositor noruego Jorn Lande. Dentro de su currículum vitae se leía el haber sido parte de unos tour para la banda de Yngwie Malmsteen, de ser el vocalista de los metal progresivos de Ark, Beyond Twilight, además de haber participado en Company of Snakes y Millenium y haber lanzado dos discos solistas, entre el que destaca Worldchanger, justo antes de aceptar la invitación de Uli y Roland a este muy hablado proyecto. Según Grapow, Jorn fue seleccionado en parte por su apronte tirado al estilo clásico Dio/Coverdale más que a los timbres altos que hicieron a Helloween famoso, garantizando que el grupo pisaría su propio sendero sin cruzarse con el de la calabaza ni provocando comparaciones más allá de haber sido miembros de esa banda.

Con el anuncio de la llegada de Lande, a principios del 2002, Mr. Torture se rebautizó con el nombre de Masterplan. Para tomar el puesto de bajista, arribó el Iron Savior Jan S. Eckert, quien también había grabado con Gordon y Rockship, entre otros, y el tecladista Axel Mackenrott (Babylon 27, Catch the Rainbow) reemplazando al miembro original, el finés Janne Wirman, que estaba muy ocupado con Children of Bodom.

MasterplanMasterplan

Aunque aún no contaban con contrato para editar, empezaron a trabajar en lo que sería el primer disco de Masterplan en los estudios Crazy Cats de Grapow, en Hamburgo, con el renombrado productor Andy Sneap (Machine Head, Testament, Nevermore) y con la ayuda de Mikko Kamilla en las mezclas y Mika Jussila (Stratovarius, Sonata Arctica) en la masterización.

En agosto por fin firmaron contrato con la casa discográfica de Edguy, Avantasia, Annihilator y U.D.O., AFM Records, para editar el álbum en todo el mundo y con Marquee Avalon para que lo sacara en el sudeste asiático y Japón. El 18 de noviembre lanzaron el maxi single titulado Enlighten Me, que tenía cinco pistas las que incluían dos versiones de tema que daba nombre al EP, además de Kind Hearted Light, Through Thick And Thin -que no se incluiría en el CD original- y una versión del clásico de Led Zeppelin, Black Dog, que también aparecería en el disco tributo The Metal Zeppelin – The Music Remains the Same.

Masterplan, el disco, salió a la venta el 27 de enero de 2003. El que contaba con 13 pistas en una de las cuales, precisamente en Heroes, Michael Kiske aparece haciendo dueto con Lande en las líneas vocales, por supuesto. La crítica para el homónimo fue de excepción, describiéndolo como una combinación de la mejor era de Helloween de los Keeper of the Seven Keys Pt I & II y el Whitesnake de 1987 con David Coverdale y las guitarras de John Sykes. Masterplan se encarñamó al primer lugar de los rankings japoneses, al igual que en las encuestas de los principales medios impresos como Rock Hard (en dos oportunidades), Heavy Oder Was? y Hard & Heavy, como también álbum del mes en revistas de Alemania, Grecia, Francia, Suiza, Suecia, Holanda, etc.

Durante la primera semana de ventas, el debut de Masterplan ocupó la posición 42 en los charts oficiales del German Media Control, el principal del país. Estos tremendos resultados se vieron confirmados en la primera mitad del 2003 con una exitosa gira por Europa que hicieron con los templarios de Hammerfall, actuaciones en Bang Your Head, Wacken Open Air Metalmania y más tarde otra gira con los maestros del Power Metal, Gamma Ray.

Para este texto no se puede hacer un final… en la realidad tal cosa está demasiado lejos de acontecer, la aventura de Masterplan sólo recién ha comenzado, está en pleno desarrollo y es mucho más lo que falta por escribir de la trama de esta historia que lo que ya se ha contado. Hasta ahora, se ha tratado de uno de los proyectos más hablados que, no podía ser de otra forma, sacó un álbum que sólo músicos de la categoría de Roland Grapow y Uli Kusch, con la ayuda de Jorn Lande, podían hacer. Es que ya han pasado muchos años en la carrera de ambos como para considerar a Masterplan como banda revelación, y cuantos otros como para pensar que el resultado fue po fortuna y varios más como para decir que este disco fue un esfuerzo sobrehumano llevarlo a cabo, ellos ya saben como se hace. Masterplan no es el primer gran álbum que sacan Uli y Roland juntos, y tampoco será el último…

Masterplan

Incredulidad… Eso es lo primero que pasa por la mente al escuchar The Secrets Of An Island, porque que no estamos acostumbrados a recibir desde Chile una producción como esta. ¿Se habrá dado cuenta Six Magics de lo que acaba de hacer? Lo único que queda en la cabeza son destellos como flashes e imágenes de melodías difusas, relatos, episodios, conflicto, llantos, fuerza, sentimiento, apenas un puñado de lo que es el disco. No es la banda que aparece ahí, ellos son los meros pregoneros de una dimensión completa que se desenvuelve dentro, su propia visión de Chiloé a través de la música. Es que no se puede sacar una conclusión inmediata de este segundo álbum, es tanto que confunde, deja perplejo, descoloca, hechiza.

El efecto es potente. Antes de siquiera haber escuchado una nota, el álbum impresiona por la portada y el booklet de 30 páginas lleno de gráficos digitales que captura a seres de la mitología chilota cual RPG a lo Neverwinter Nights o Gothic, todo producto del sencillamente sobresaliente trabajo de Brian Ávila. Con una primera imagen así, la música no puede ser menos, «esto tiene que ser bueno», de lo contrario sería un fiasco, pero todas las expectativas que se crean desde el momento en que uno se lleva el disco, se va en la micro hojeando las páginas, hasta que se llega a la casa directo al equipo, se cumplen con creces.

Las atmósferas, dramatizaciones, los ritmos, los coros, instrumentos folklóricos, la cantidad de pistas… ¡el sonido! Por la calidad de sonido álbum, Six Magics no tiene por qué envidiar a nadie. Desde el Dead Soul de Criminal que no se escuchaba un disco que sonara tan bien, del que ya han pasado seis años, no por su calidad en sí tan sólo, además por todos los recursos los cuales se permitieron: voces encimas de otras, susurros, unas por un lado y por otro, y muchos más usos que son exclusivos de estudio…

Sí, The Secrets Of An Island es un disco efectista. Es muy fácil decir «increíble», «se pasaron» y cuánto más con sólo haberlo escuchado una vez, porque realmente provoca una impresión al oírlo, más allá si la música gustó o no. Por último, un «felicitaciones, sigan así». Y con ese «increíble» del principio podría terminar el comentario, lo que sería una irresponsabilidad con los que están leyendo y una injusticia para la banda. La verdadera prueba de fuego de The Secrets Of An Island viene después, tiempo después, tras la euforia inicial y cuando nos adecuamos a las canciones. Lamentablemente, la magia no dura para siempre y al final nos acostumbramos. Hay que ver qué gusto queda en la boca. Es imposible captar todo de un golpe, este álbum tiene tantos relieves que cada vez que se escucha es como un descubrimiento. Elementos que había pasado por alto, ni siquiera percatado, saltan de la nada. Temas que no habían llamado la atención se transforman en los predilectos… la percepción del disco cambia una y otra vez a medida que devela sus secretos, en la música y en su concepto, como si se escuchara cada día un disco diferente.

Con The Secrets Of An Island se derriba un mito: se hace realidad la unión entre el metal y los elementos folklóricos chilenos. Hay charangos, quenas, zampoñas, cueca, waltzes chilotes, música andina, todo junto de una manera bien orgánica, natural, inteligente, seria… Estos elementos no suenan intrusos, colocados a la fuerza o ridículamente, sino compenetrados y unidos al metal. Si Angra lo había hecho con la samba, lo que en un principio debió haber sido una idea irrisoria, Six Magics lo hizo con lo creado en nuestras tierras. Ese es el marco del concepto que está encerrado en las líricas, que contagia la imagen del disco y la música misma… un disco conceptual en todo aspecto. Y como ya se conoce, Chiloé y sus leyendas fueron lo que inspiraron el álbum, desde el diluvio y la creación de la isla tras la confrontación de Caicavilú y Tentenvilú, la maldición del capitán del Caleuche, la Pincoya, diosa de los mares, la desgracia y cruel destino del Invunche al ser apartado de su madre, el Trauco, el Coo, etc., en letras en que la música responde a los estados de ánimo…

Por cierto, excelente idea la de colocar ese sello adhesivo con el timbre «Chiloé».

Si con el Dead Kings Of The Unholy Valley, Six Magics subió al nivel más alto del Heavy Metal chileno, ¿¡qué se puede guardar para el nuevo!? En términos individuales era difícil que se superaran, pero lo hicieron, no como ejecutantes, la técnica siempre ha sido un fuerte de Six Magics, pero como músicos, lo que influye en los temas. Por ejemplo, la canción con que abre el disco, Chaos and Fury, es diametralmente opuesta a Storm. Mientras esta última es un himno Power Metal con sus estructuras tradicionales bien definidas, verso-puente-verso-puente-coro, Chaos and Fury es tan cambiante, impredecible y potente que llega a ser premeditadamente caótica, digna de su nombre, dramática, como tiene que ser una batalla de proporciones bíblicas como la que ahí se narra. Cambios de ritmo, voces superpuestas, diálogos, puentes que no parecen puentes, coros, en sentido de la estructura, que no parecen coros, como insanamente genial. Tiene un lead no más, al final, cuando en Storm el duelo de solos de guitarra se comía una cantidad considerable de compases. La mejora va en que todos los solos son partes de los temas, al servicio de, no las bases rítmicas en función de los barridos y escalas. Igual que el tecladista… perdón… pianista de Six Magics, Sebastián Carrasco, que se guardó el sintetizador para contadas ocasiones para mejor sentarse en el piano y de ese modo dar su tremenda contribución a The Secrets, la que se escucha a lo largo de todo lo que dura el disco. Otro que ya demostró todo su talento en el primero fue Pablo Stagnaro… Es más que un baterista sólido, con cada baquetazo deja entrever mucha creatividad.

Chaos And Fury la escribieron Erick Ávila y los dos no tan nuevos miembros de la banda, Gabriel Hidalgo y Mauricio Nader, que hicieron un aporte no sólo en esa canción y en la performance de sus respectivos instrumentos. Mauro es co-autor también de Caleuche (The Flying Dutchman), el tema promocional, mientras que The Basilisk, una traducción inventada del Basilisco, está enteramente escrito por Pickblade, potente en un principio y desgarradora al final. A tear falls from his eye, as he worries no more, for he has chosen death… es para mí, uno de los segundos de más intensidad con que cuenta el álbum.

Creo que el mayor progreso lo muestra Sergio Domínguez, quien por fin se le escucha cantar más cómodo, en tonos bajos, lo que sabe hacer mejor, además de un trabajo en segundas voces y armonías muy pero muy bueno -aunque también es acierto del ingeniero de sonido-, y de variedad de melodías vocales que más que beneficiarlo, benefician a la banda.

No se pudo haber elegido mejor canción para abrir el disco que Chaos and Fury, que tiene, por música y temática, todo un carácter de gran introducción al disco… Chiloé, the Creation, la calma después del desastre y prefacio de las historias de los personajes que empiezan con Caleuche, donde están a mi parecer las mejores líneas corales… Goddess of the Seas no deja de impresionar por los arreglos de ¿cueca? que hace el piano al principio, como tampoco la doble «personalidad» de Slave of the Sky, dos canciones en una, con ambas partes muy bien diferenciadas. Esa, junto con el otro promocional, Trauco (Seed of Pain) y Chiloé, the Creation, deben ser las mejores composiciones que hizo solo Erick para el The Secrets.

El tema The Secrets Of An Island está escrito por la banda completa. Six Magics hace notar que el concepto va más allá de hablar de Chiloé, sino que también hay un sentido, una historia. Ese es su aporte, más bien en el decir de qué se trata todo, hasta la música toma parte en ello… es cosa de escuchar.

Frozen Lips In The Night me recordó a cortes como Nightfall o Thorn, de Blind Guardian, pero versión criolla, sin intención de decirlo de forma peyorativa, todo lo contrario. Es igual de trágica y mágica, pero con instrumentos chilenos al comienzo, casi al ritmo de un waltz chilote. Y luego el espíritu de Nightfall In Middle Earth (1998) me vino a la memoria después de un tiempo de escuchar el álbum, por el concepto, por las pistas instrumentales y narrativas, las secciones corales, los arreglos de voces, instrumentos no tradicionales, y sobre todo por lo «gigante» del disco… ambos esconden un mundo dentro de la música y las letras. Con esa palabra, «gigante», se podría definir The Secrets…

Y los coros, sí, los coros, omnipresentes en todos los temas… este es el elemento, el único quizás, que es capaz de desperfilar el resultado del disco. No es que suenen mal, la calidad de lo que hizo la gente de los coros es innegable, y los esfuerzos en la producción también… o que estén mal colocados o ideados, hay algunos muy buenos, realmente estremecedores, sino que es un recurso para nada nuevo que, al considerar también las repetidas oportunidades con que se reproducen acá, lo que es otro punto en contra de por sí, por supuesto, se roba la película en desmedro de lo verdaderamente novedoso de The Secrets Of An Island, las métricas e instrumentalizaciones folklóricas. No es que los coros se coman en la mezcla a lo demás, todo se escucha claro, pero creo que este álbum se conocerá como «el de los coros» más que el de la fusión de sonidos y compases que acá se hace, una pena. Si alguien piensa que el disco no suena original, es por culpa de los coros. Si otro dice que con The Secrets, Six Magics no alcanza la madurez, apuntará al uso de éstos. Sinceramente no creo, y no espero, que en el tercero de Six Magics vaya a haber tantos arreglos corales. Rescato mucho más lo que hizo Sergio con las segundas y terceras voces como el último verso de The Basilisk o la primera parte de The Secrets Of An Island, el tema, esa que dice The sweet home could be yours…, o en Caleuche I will fly across the deep see… etc., porque esos son los momentos en que Six Magics se gana la credibilidad después de los fuertes efectos del principio.

Mientras más escucho The Secrets Of An Island, menos me imagino a la banda que está detrás y más al mundo que recrean. Este es un disco 100% de estudio, en el mejor de todos los sentidos, sin reminiscencias a tocatas o shows en vivo, sino a la semblanza de las historias y mitos de Chiloé. Nada dice de cómo lo hará Six Magics en un escenario, para ello habrá que ir a verlos tocar, porque este álbum tiene otros objetivos. Lo que sí demuestra Six Magics con The Secrets Of An Island es que sí se pueden hacer trabajos de esta categoría en Chile, que ya no hay potenciales sin más, sino hechos concretos. Definitivamente este álbum le queda grande a Underground Symphony, está para Japón, Nuclearblast o Century Media. Si la carrera de Six Magics terminase hoy, ya podrían decir que hicieron algo remarcable, que ya dieron su legado al menos en Chile. Y si es que siguen, que es lo más probable porque es una banda profesional, The Secrets Of An Island se transformará en un reto hacia el futuro, el superarlo y seguir mejorando.

1. The Secrets
2. Chaos And Fury
3. Rising Of The Island
4. Chiloé, The Creation
5. Endless Waiting
6. Caleuche (The Flying Dutchman)
7. Goddess Of The Seas
8. Cradle Of Sorrow
9. Brutal Sacrilege
10. Trusted Steps In The Forest
11. Trauco (Seed Of Pain)
12. Slave Of The Sky
13. Hopeless Return
14. Frozen Lips In The Night
15. The Basilisk
16. …Another Night
17. The Secrets Of An Island

¿Metal, instrumentos chilenos… y cueca? Sí, lo que era un mito del folklore metalero nacional, cuando varios jugaban a imaginarse una canción de Heavy Metal «zapateado», medio en broma, medio en serio, pues bueno, Six Magics lo trajo a la realidad. Gran responsabilidad, porque de alguna manera se definía un sonido, y más allá del escepticismo con que se hablaba acerca del resultado de esta fusión, la banda se lo tomó completamente en serio y realizó uno de proyectos más ambiciosos y exitosos, en resultado, que haya salido de una banda del estilo en Chile.

Six Magics

Es que Six Magics no son unos iniciados, acá no. The Secrets Of An Island se llama su segundo álbum, basado en un concepto sobre la mitología de Chiloé, tanto con elementos de la música folklórica chilena como arreglos corales y, en menor medida, sinfónicos. PowerMetal.cl se reunió con Six Magics para hablar de cómo se gestó esta empresa, su música, la mitología que inspiró las letras, una conversación en la que presentaron como primicia su disco, y que incluyó jams del cantante Cristóbal Flores, que reemplazará a Sergio Domínguez hasta que vuelva de Estados Unidos, la narración de las aventuras del guitarrista Erick Ávila en Chiloé y mucho más, como el lanzamiento y el futuro que se les aproxima. Los nuevos Six Magics…

LOS SECRETOS…

The Secrets Of An Island, segundo LP de Six Magics y tercera experiencia en estudio, contando Trilogía de un Guerrero, fue grabado en Pig Power Studios donde trabajaron cada fin de semana a partir de marzo, con la producción de Raphael França, el mismo encargado de las consolas en Dead Kings Of The Unholy Valley. Son 17 tracks entre canciones, instrumentales, interludios y narraciones. Según el guitarrista y líder de Six Magics, Erick Ávila, el álbum es un espejo de lo que deseaban lograr. «Cuando nos propusimos hacer este disco queríamos entregar una propuesta nueva, tratar de cambiar un poco el esquema del Heavy Metal. No encasillarnos tanto en lo que es Heavy Metal sinfónico, estar haciendo lo mismo, lo que están haciendo todos. Tratamos de hacer un aporte, ocupando nuestras raíces que se ven en el concepto que trabajamos que son de la mitología chilota y también experimentando con timbres andinos, métrica, los seis octavos de la cueca, acentuándola bien, no sólo la métrica».

Six MagicsGabriel Hidaldo (guitarra): «El acento va en una inquietud personal de tú crear algo de lo que te sientas satisfecho, sentir que ya no estás tocando lo mismo de siempre. Ese es el logro al menos que veo yo con el disco. Los temas entre sí son diferentes, cada uno tiene su identidad. Hay un logro personal en eso que después, obviamente, se transmite al público».

Mauricio Nader (bajo): «Yo me acuerdo que todo esto partió a principios del año pasado, eran dos proyectos paralelos los que se estaban formando y que al final se optó por este (la mitología chilota). Era lo que nos llenaba más en el momento. La otra era de leyendas chilenas, pero después nos enfocamos en lo de la isla de Chiloé».

Incluso antes de que saliera Dead Kings Of The Unholy Valley, Erick conversó con la página y había adelantado que el segundo álbum explicaría la verdadera concepción el nombre Six Magics, «porque el nombre es muy chanta el origen, queríamos inventar algo». Pero la prioridad que le dieron al tema de los cuentos chilenos hizo olvidar la promesa. «Teníamos el compromiso de ‘explicar’ la palabra Six Magics a través del disco que nunca fue. Six Magics se caracteriza porque siempre le han robado las ideas, siempre (risas). Entonces hagamos la cosa rápido, ‘si no hacemos lo de los mitos chilotes, va a salir otro de los mitos chilotes. Hagámoslo al tiro, no importa, filo, desechemos la otra y démosle al tiro’. Y por eso fue que no abordamos ese tema».

Mauro: «Pero conversando y cómo se va a ver en los próximos discos, esperamos (risas), una constante es: Six Magics (el nombre) siempre como que algo va a pasar con el número seis».

Erick:
«Eso es verdad, como que en el nuevo disco, sin querer, hubo coincidencias con lo de los logos que justo son seis y mi hermano dijo ‘hey tenemos seis personajes, aprovechémoslos’. Y cada uno con su polera y todo eso. En el Dead Kings igual habían seis temas que abordaban la introducción al mundo fantástico que estábamos creando para después llegar a la trilogía del final. Estamos hablando de meras coincidencias pero vamos a tener que seguir haciéndolas, para que agarre sentido».

La primera impresión que da al escuchar el disco es que Six Magics pasó a otro nivel. Ahora es una banda de estudio muy pulida, que aprovecha ese tiempo para incluir más de lo que se da en vivo, que utiliza muchos recursos. El álbum tiene los coros, juegos de voces, por un lado y por otro, las quenas, cuantos otros instrumentos, dramatizaciones, cosas que en vivo no se hacen, cuando en Chile en general los discos son reflejos de lo que se hace en las tocatas… «Hay como dos caminos -dice Mauro-. O grabas un disco para después tocarlo, o todo lo que tocas (en show) lo grabas en un disco».

Six MagicsErick: «Uno en vivo trata de montar un show, y en estudio tratas de tocar para el estudio. Cada uno tiene su no sé qué. El no sé qué del estudio no se lo vas a poder dar al en vivo aunque quieras. La potencia que nosotros entregamos en vivo, la energía que nosotros le entregamos al público, no la vas a representar en un disco, es imposible. Y lo mismo, esa ‘magia’ que tú dices, que sale una voz por acá, otra por allá, ese detalle, así sutil, eso no se va a escuchar en vivo tampoco. Entonces son propuestas totalmente distintas, las dos son de alto nivel y eso es lo que nosotros nos proponemos, representar lo mejor en vivo, y lo mejor en el estudio».

– Al empezar a grabar tenían una idea concreta de qué era lo que querían lograr, de cómo sonaría. Ahora el resultado final, ¿refleja lo que querían llegar a hacer?

Erick: «¡Con creces!»

Mauro: «De hecho, era impresionante ver cómo el sonidista (França) tenía todo un plan. O sea, nunca hubo sesión de grabación en que haya habido alguna discusión que ‘no, esto se hace así o así’. Por lo mismo la cuestión estaba clara desde un comienzo».

Gabriel: «La producción del disco fue muy planificada. Estamos hablando que la grabación fue desde febrero, marzo. En lo que es la composición de los temas, desde noviembre, septiembre incluso. Cuando estábamos de cabeza planificando el disco, en diciembre enero ya estaba todo en un ochenta por ciento discutido. Eso a la hora de grabar facilita las cosas».

– En esta nueva ida de Six Magics al estudio, ¿qué aprendieron de nuevo en lo técnico?

Mauro: «A mí me enseñó a aprender a escuchar música, no desde el punto de vista musical, sino del sonido, de la mezcla. Porque la parte musical, claro… los acordes, uno los saca en guitarra, en bajo, pero yo no tenía idea por ejemplo qué protagonismo debían tener las guitarras por sobre la voz, ese tipo de cosas».

Erick: «Tú crees que has aprendido, pero cuando llegas de nuevo al momento te das cuenta que no fue lo suficiente. Tengo super claro que el Rafa en el Dead Kings no pudo mezclar las dos guitarras haciendo contrapunto en tal registro. Dije ‘no lo voy a hacer’, pero me mandé otro condoro con los coros, e hice contrapunto en unas partes donde no se iban a entender los coros, entonces me pasó lo mismo. Te das cuenta que nunca vas a terminar de aprender. Quizás para el otro disco que grabemos va a pasar alguna cosa similar. Por ese lado es bueno porque te dan ganas de seguir haciéndolo mejor, porque sería super charcha que quedaras conforme y dijeras ‘¡ah, listo! Bacán’. Pero son detalles porque como te decía quedamos super satisfechos con el resultado, y lo supera con creces».

Six MagicsPara poder recrear ciertos ambientes logrados en el LP, Six Magics trabajará con secuencias para los instrumentos de los músicos invitados y «se van a usar -continúa Ávila- los mismos recursos que ocupan las bandas que están a un nivel profesional, como la difícil tarea de que el batero (Pablo Stagnaro) se haga cargo de no perderse con el pulso, que es una cuestión monstruosa. Por suerte a mí no me toca andar con los audífonos enchufados y que cago a todos los músicos si me equivoco (risas)». ¿No es estresante? Pablo responde: «No, no más tienes que estar preocupado de que no se te caigan los platillos (risas)».

Gabriel: «Si te fijas, Nightwish, Rhapsody, Joe Satriani cuando vino la primera vez, todos usan metrónomo. Es una herramienta más en esta época que te exigen más».

Erick: «Hay músicos que dicen que no, que cómo (puede ser) con samples. Es lo mismo que pasa con los viejitos del conservatorio. Mi profe de cello dice ‘¡no pero cómo le vas a poner un teclado!’. Es como lo mismo que pasa, tienes que ir a la vanguardia, aprovechar la tecnología».

– ¿La tecnología es causa de que se pueda hacer este tipo de música?

Mauro: «Ayuda, sí. Ayuda caleta. Sin desmerecer el esfuerzo del sonidista».

HISTORIAS DE CHILOÉ Y DE LA VIDA

El proceso de composición del Dead Kings Of The Unholy Valley fue largo ya que algunas canciones tenían varios años de vida cuando empezó a grabarse, que las fueron arreglando para que sonaran uniformes en el disco. ¿Cómo fue esta vez la composición de The Secrets? «La cosa se fue dando durante el año pasado -Erick-. Tal como dices que habían temas en el Dead Kings que estaban hechos, hay otro en el nuevo que estaba hace mucho, como de diciembre del 2001. Lo mismo pasa con secciones de distintos temas. Esa misma con que abre el disco, yo con el Pablo teníamos 15-16 años, cuando éramos pendejos, en mi casa nos pusimos a hacer el principio de eso. Los otros fueron parte del año, como Trauco. El tema de Gabriel, El Basilisco (The Basilisk), lo propuso para el disco, fue hecho para el disco, para cumplir con una historia dentro del concepto».

Mauro: «En donde se trabajó en algo interesante, fue en que se hacía la música en función de lo que iba a pasar en la historia, sin hacer las letras…

Erick: …pero en la emoción. ‘Aquí necesitamos que el gallo esté arrancando de la casa. Ya Gabriel, hazte un tema estresante’ y ahí se hizo cargo. Otra canción que ya estaba hecha, que también era media tensa, buscamos qué cuento así teníamos: el del Trauco. Cada una cumplía con emociones específicas».

– En cada canción vi que habían diferentes vocales. Esta la del Checho, las femeninas, los coros, hay una voz death en Chaos and Fury…

Gabriel: «Esa la hizo el Checho también (risas)».

– La cosa es que se nota que en las canciones hay personajes dramatizados. ¿Cada tema es una historia entonces?

Six MagicsErick: «Sí. Conceptualmente hablando, lo ideal sería que cuando lo escucharas, te preguntaras qué tiene que ver un tema con otro, y con el tema final que sea ‘¡ah! Se me aclaró toda la historia’. Pero te das cuenta que igual tienes que explicar el concepto. Entonces esa magia nos dimos cuenta que no la puedes hacer en un disco. En una película, la raja».

(Comentario de fondo: «¡Ahora se viene la película!» Risas).

«Es un concepto -sigue Erick- que si te metes dentro de la historia, son historias por separado explicando las leyendas, de una manera oscura. Son frases super densas, de episodios que le pasan a ciertas personas que tú no sabes quiénes son hasta el final del disco donde el tema largo te explica y une todos los cabos y cachái que es una familia… hasta ahí no más llego (risas)».

Por estas letras, que son historias ajenas a las emociones personales de los integrantes de Six Magics, ¿cómo por medio de ellas pueden identificarse o reflejar las inquietudes, pensamientos y experiencias de cada uno, hacerlas más personales? Erick sale al paso. «Igual por muy ajenas que sean, son cosas relacionadas con la vida. La pérdida de un hijo (Brutal Sacrilege), esa es una emoción no tan ajena a ciertos amigos que uno tiene, y no en el sentido de que se murió, sino que pérdida en que el cabro se fue en la mala con el viejo y se fue de la casa. Son cosas que igual te llegan de una u otra manera. No son tan ajenas a la realidad y son sentimientos super amplios. El temor, todos algunas vez tienen miedo en su vida».

«Aunque las historias parezcan superficiales, de un cuento -señala Cristóbal Flores, el vocalista que estará en lugar de Domínguez para el lanzamiento, ya que está en tratamiento médico fuera del país-, igual me ha pasado que he repasado las letras, la última parte como balada que hay, y se me imaginan cuestiones más como el flagelo de la droga, la soledad, cosas reales. Puedes encontrar varias cosas inmersas en las canciones».

The tragedy of those days comes to my mind
I should be dead but the old omen
Damned me to this eternal life
For my disgrace, I will fly over the sea… forever
(The Secrets Of And Island)

Gabriel: «Lo que se cuenta igual son cosas cotidianas. La leyenda, al fin y al cabo, es una narración de carácter universal y por lo mismo te puedes identificar de alguno u otro modo. La creación de Chiloé corresponde al mito universal del diluvio, que tú lo encuentras en distintas culturas. Creo que de esa manera puedes encontrar sentimientos que están en cada historia».

– Creo que todos estarían de acuerdo que con el segundo disco, superan en mucho lo que hicieron con el Dead Kings. ¿Qué responsabilidad tiene en esto la inclusión de los nuevos integrantes, Gabriel y Mauricio?

Erick: «El Chino y el Fito (ex guitarra y bajo) me caían super bien, pero solamente eso. Para mí el hecho de trabajar con gente que con la que te llevas más y que sientes como más cercana, te da la tranquilidad componer y trabajar como grupo de una forma amena, y como amigos».

Six MagicsSix Magics

Gabriel, Pickblade, conocido también por su paso en Witchblade, habla de la diferencia de su aporte en ambos grupos: «Todo va de acuerdo al entorno. La manera que tiene Erick de relacionarse con el resto de los integrantes es más amena, más directo, sin ningún tipo de segundas intenciones. En Six Magics se siente más la libertad de proponer cosas, puedes tener tus roces, tus encuentros por cosa de personalidad y objetivos, pero fue, es y será agradable trabajar con Six Magics porque tiene un nivel profesional y eso a la larga satisface. Yo entré a principios del 2002, en febrero, y ahí hubo que prepararse para el lanzamiento, tocar en vivo y afirmarse como banda. Ya habían composiciones y llegué un poco tarde al proceso, pero conversando con Erick, le conté mis inquietudes musicales de lo que es aportar en ese sentido a la banda. Nos juntamos, armamos un tema y me encargaron que hiciera una canción completa para el disco, The Basilisk».

Erick: «En este disco hay temas como el primero (Chaos and Fury) que están hechos por Mauro, Gabriel y yo. El último, el tema título, está hecho por Six Magics. Fue increíble hacer secciones primero con Gabriel, después se juntaba él con Mauro. Y lo más bacán fue cuando estuvimos con el Pablo trabajando casi dos días enteros, que no lo hacíamos hace mucho tiempo, de chicos. Fue como revivir todo eso y el resultado fue increíble. Hay un tema (Brutal Sacrilege) que hice con Seba (Carrasco, tecladista). Su aporte fue el comienzo, ahí se empieza a desarrollar, y basándome en eso me inspiré para hacer el resto. Tuvimos una conversación previa de qué quería hacer, pero fue como ‘filo, no va a resultar’, se fue y me dejó esa cuestión. Después analizándola la encontré bacán porque hizo un trabajo increíble. Si (Seba) no hubiera hecho eso, yo no habría escrito lo que venía después, te daba la sensación de tristeza, de angustia».

– Lo que me llama la atención del Seba es que no es él típico tecladista que hace solos…

Erick: «¡No es tecladista! (risas) Es pianista. Para mí el Seba es, junto con Pablo, el mejor músico del grupo y su aporte en el disco es más como pianista. Lo respeto, pero para mi grupo… o sea… nuestro grupo…»

Gabriel: «¡Qué cabrón!»

(Risa generalizada)

Gabriel: «Ahí está. ¡He ahí las segundas intenciones!»

– Esto se edita, ¡va! (risas).

Erick: «¡Chantaje! (más risas. Minutos después). Se me fue la idea, ¿qué estaba diciendo?»

Gabriel: «¡Que era TU grupo! (risas)».

Mauro: «Que el Seba era pianista y eso…»

Six MagicsErick: «…A mí, en lo personal, como que ya me satura el (imita una aceleradísima escala con la voz) de los teclados, y de las guitarras también, para qué estamos con cosas, y al Gabriel también se lo hice sentir. El Seba esta exclusivamente ocupado en el grupo como pianista porque él ES pianista. Igual es muy complicado, sobre todo en la mezcla, hacer escuchar un piano, un coro, una guitarra distinta a la otra, y un bajo que está haciendo otras figuras… Y todo eso es complicado hacer que se escuche el piano a cabalidad. Porque yo te digo, lo que hizo el Seba en este disco, es una obra a parte. Perfectamente podríamos sacar el disco ‘Six Magics: Sonata para Piano’. La ejecución de Sebastián, como pianista, es como única en el estilo. No he escuchado pianistas de esa onda».

Mauro: «Quiero detenerme en que todos los temas de este disco, el 99 por ciento, las guitarras son instrumentos distintos. Lo que hace él, no es lo que hace Gabriel al mismo tiempo».

Otro factor que influyó en que The Secrets of An Island sea un gran paso adelante en la carrera del sexteto es el hecho de que algunos de los integrantes hayan entrado a estudiar en la Escuela Moderna, donde se estudia música popular, teoría e interpretación de instrumentos. «Es increíble lo que puedes avanzar en un año -comenta Erick-. Congelé este año para ocuparme de Six Magics, pero voy a continuar». De hecho, fue ahí donde Erick conoció a Mauricio, donde estaba en una carrera de arreglos musicales, aunque siempre privilegiaba los estudios de bajo eléctrico fuera de la institución. «Lo que aprendí yo en la Escuela -continúa Erick- fue el uso de diversos acordes de guitarra, teoría para la guitarra. Los enlaces corales los había aprendido antes, pero me dieron algunas otras técnicas para hacer armonías clásicas. En asuntos rítmicos también».

EN BUSCA DEL CALEUCHE

Además del progreso en la música, el otro aspecto fuerte y llamativo del segundo LP de Six Magics son las letras y la imagen del grupo inspiradas en la mitología chilota. La creación de la isla, el Caleuche, el Trauco, la Pincoya, el Invunche y más de estos personajes y hechos tienen su espacio en este trabajo que, como pasó con The Kingdom of Sun de Mythology, sus líricas y concepto son lo que más expectativas atrae. Gabriel: «Cuando salió la idea de los cuentos folklóricos, las leyendas de Chile, nos dedicamos a recopilar. En ese momento yo estudiaba Historia, me metí en la biblioteca a buscar mitos mapuches, aymaras. Geográficamente había un montón de historias». De todas estas fuentes, ¿por qué optaron por trabajar con la mitología chilota? «En torno a Chiloé -responde Hidalgo-, hay un cuento todo armado. Teníamos hartas leyendas mapuches pero hacía falta coherencia interna, eran historias sueltas sin enlace cronológico ni de significado. Eso era lo que llevaba Chiloé».

Como cuenta Erick, pasó por hartos procesos el cómo llegar a enlazar un concepto a través de una mitología, que fuera interesante y serio. En un principio, su idea era hacer un álbum conceptual completamente basado en el Caleuche, pero cuando viajó a Chiloé para estudiar el tema, cambió de parecer. «Déjame contar lo que pasó que fue bien divertido (…) Me fui a Chiloé a estudiar el Caleuche, hablar con la gente, a ‘invocarlo’, porque leí hartos libros que salía ‘pon una vela al medio, con una hojita de no sé qué alrededor’, y yo el ridículo la hice. Y en la noche, cagado de susto, en la playa que era gigante, de kilómetros, iba con dos pelagatos a que pasara lo que pasara, aunque subiera la marea y nos ahogáramos los tres idiotas, íbamos a esperar que se apareciera el Caleuche… y te contaré que pasó algo (risas). ¡Se apareció el Trauco! (más risas). Estaba tan sugestionado y tenía tantas ganas que pasara algo para no haber ido a perder el tiempo, que con mi amigo empezamos a invocar y yo escuché unas cadenas. Estaba entero sugestionado, así que pensé que era cuestión mía, pero de repente el que estaba al lado se acercó y me dijo ‘oye Erick, ¿cachái como que hubo una persona que estaba andando?’ ¿¡Adónde huevón!? ‘!Para allá!’ ¡Y yo estaba mirando para allá porque de ahí venía el sonido de las cadenas!

«La idea era hacer el Caleuche, la historia, y yo me puse a hablar con los lugareños. Antes que anocheciera, en esa playa que era gigante, increíble, kilómetros de arena, no había nadie y de pronto llega un lugareño en caballo. Partí corriendo para preguntarle ‘oye ¿y tú crees en el Caleuche o no?’, ‘puaaaajajaja’ y se cagó de la risa (risas). Me dio harta vergüenza porque era lugareño… Ahí ya estaba pensado quizá que no era buena idea hablar del Caleuche. Y ahí él mismo me dijo: ‘tai puro leseando, aquí tení que cachar la historia… ¿No has visto esa cueva? Dicen que ahí esta el Invunche’, y el viejo así serio hablando. En Castro me dijeron que cómo le iba a preguntar sobre el Caleuche a un viejo, que era historia para niños, pero que el Trauco sí existía (risas), ‘yo encontré caca del Trauco’ así convencido. Y yo pensé, El Trauco, el Invunche, por aquí se puede ir la historia. Tomé un vuelco con mi ida a Chiloé».

No solamente en las letras está impresa la mitología chilota en The Secrets Of An Island. Toda la nueva imaginería de Six Magics gira en torno a estas historias, partiendo desde la portada y todo el diseño del booklet, hecho por el hermano de Erick y baterista de Ethernia, Brian Ávila. Erick: «Mi hermano estudió este programa el año pasado, Maya 3D, y estuvo encerrado en la pieza noches enteras sin dormir para entenderlo. Estudia diseño, pero aquí este programa no se enseña, y el profesor no lo conocía. Tuvo que aprender con uno que venía de Estados Unidos que hizo la animación de Kapo. Estuvo todo enero y febrero estudiándolo para trabajar hasta que salió el disco. Está increíble».

Six Magics

Six Magics, con un disco que tiene un muy buen sonido y mismo nivel de gráficos y apariencia, se transforma ahora en una banda muy bien «envasada» en disco compacto, con una producción global cuidada y profesional, presentable en cualquier lugar. La mejor forma, incluso, de conocer a la banda no es en las tocatas sino por el disco. Eso dará muchas ventajas a la hora de promover al grupo en lugares donde Six Magics aún no puede ir a tocar, como Europa, donde se concentra el fuerte del metal melódico. Cabe preguntarse si el disco esta más bien destinado para Chile o el extranjero. Mauro comenta: «El disco es para Chile y afuera. Obviamente porque es chileno, con instrumentos chilenos, música chilena, y afuera para exportar lo que se hace en Chile. No es que se haya pensado el disco para un mercado exterior o interior, sino para que sea bueno en todos lados». Gabriel: «Vivimos recibiendo la influencia de la mitología nórdica, europea en general y lógicamente tú no puedes devolverle ese mito musicalmente, ya se lo conocen. En cambio, la gente en Europa o Estados Unidos van a estar interesados en culturas foráneas. Si tú les muestras un producto que sí tiene esas características, tendría un potencial mercado». Mauro: «Y no deja de ser menos acá en Chile, porque justamente se habla de algo chileno, se rescata».

– Ahí creo que se farrearon una buena oportunidad de hacer el disco más sugerente al no haberle puesto como nombre simplemente Chiloé…

Erick: «Se nos pasó por la cabeza. Elegir un nombre para el disco e irlo preparando durante meses y meses de anticipación, es un trabajo super extenuante. De hecho estuvimos dos semanas pensando, viendo alternativas. ¿Qué pasó con la palabra Chiloé? La Ely (manager de Six Magics) estuvo hablando con su profe de inglés y le dijo que afuera sería muy complicado que pudiesen pronunciar la palabra ‘chiloé’, irían a decir ‘cháiloe’. Y si lo llamábamos así, podría ser un factor para que la gente se alejara como diciendo ‘este idioma no lo entiendo’. Podría ser todo lo contrario y la idea es que sea un trabajo universal».

Mauro: «Escogimos ese título (The Secrets of an Island), porque en la historia lo que se cuenta son los secretos ocultos de la isla, verás en la historia».

Erick: «Engloba mucho esa frase. Cuando uno se empapa con el concepto del disco, le encuentras mucho más sentido al título, porque está lleno de secretos en cuanto al concepto y también hay cosas ocultas. Si tú vez la carátula, por ahí está el Basilisco escondido. Hay hartos detalles que engloban ese concepto».

Gabriel: «Y a medida que escuches el disco, te vas a dar cuenta que es todo un proceso de descubrimiento».

– Acá estarían distribuyendo el disco de forma independiente. Sinceramente, ¿era la intención hacerlo así con un segundo álbum?

Erick: «Estaba la opción de sacarlo por un sello. Si nosotros le decíamos a Underground Symphony que íbamos a sacar un disco, nos daban la plata, sin ningún problema, pero así tienes menos libertad, menos control en lo que estás haciendo. Con un disco independiente, lo grabas y nadie te va a estar diciendo que ‘hey, lo necesito para dos meses más’. Y si nos hubieran dicho eso, el disco hubiese quedado a la rápida. El Rafa no tenía toda la disposición del año para estar trabajando con nosotros. Si nos exigían tenerlo en dos semanas, iba a estar ahí no más».

– A la larga fue independiente…

Erick: «Pero no tanto, porque a través de platas del disco anterior que nos ha mandado el sello italiano (Underground Symphony distribuyó una edición de lujo del Dead Kings en todo el mundo), ha sido una parte destinada a este álbum. En el fondo ha salido nada, se financió indirectamente».

– Entonces no les fue mal con las ventas del Dead Kings en Europa… ¿Cómo estuvo eso?

Mauro: «Nos ha salvado caleta (risas)».

Erick: «Lo que nosotros firmamos en el contrato con Maurizio (Chiarello, dueño de Underground Symphony), todo lo ha cumplido al pie de la letra, tuvimos suerte al encontrar una persona así que ha trabajado super derecho. Todos los plazos los ha cumplido, la plata que nos dijo que nos iba a mandar, la mandó. Todo ha funcionado a las mil maravillas. Todo bien con el Dead Kings».

DE VUELTA A LOS ESCENARIOS

La última presentación de Six Magics fue el 28 de marzo en Quinta Normal. Ofertas para tocar no faltaron, pero en el tiempo que duraron las grabaciones, la banda prefirió no cortar las sesiones. Ochos meses después vuelven a las pistas y el primero de noviembre hacen el show de lanzamiento de The Secrets Of An Island. Nuevas canciones, presentaciones 3D, y varias otras sorpresas prometen de esto ser un concierto de lujo. Mythology, nuevamente, será la banda invitada. «Da tranquilidad tocar con una banda así porque sabes que hacen un show la raja (Erick)».

Six MagicsPero, fuera de que tocarán The Secrets en vivo, el hecho más notable será la inclusión de Cristóbal Flores sustituyendo a Sergio por razones de fuerza mayor, fanático de los Beatles, Led Zeppelin, Soungarden, Dream Theater, Symphony X, Ayreon y Ronnie James Dio. Su llegada a Six Magics fue «por accidente». Antes estuvo en una banda llamada Oniria, que por causas personales se disolvió. «El año pasado estaba en el pre-u, seguí cantando covers y este año decidí hacer un demo, pero no tenía ni idea como hacer uno. Así que en una ‘conocida página de metal’, página vecina, puse que quería grabar y saltó el Sr. Gabriel Hidalgo, Pickblade, que se ofreció como editor. Empezamos a grabar unos temas que se dilataron por compromisos personales y de ellos, que al final no se terminaron porque Six Magics estaba haciendo su nuevo disco». Así le llegó el dato a Cristóbal del viaje de Sergio y audicionó para la banda que buscaba un vocalista mientras. «Todo se gana por mérito. Se probó a varia gente… No estoy aquí porque sí».

– ¿Estabas relacionado antes con la música de Six Magics?

Cristóbal: «Estaba bien alejado, escuchaba cuestiones foráneas. Los vi el año pasado en la presentación del primer disco, el Dead Kings, porque antes me habían hablado de Six Magics, y los encontré super buenos. También había ido ir a ver a Mythology».

– ¿Por qué lo eligieron para la banda?

Erick: «Por el medio vozarrón que tiene (risas) Dale, hazte un grito, al tiro (risas)».

Cristóbal: «(Risas) ¿Quieren algo? Como, ¿qué? POWAAAAAAAAH! (nota: se satura el sonido y vibra el parlante de la grabadora, mezclado con un silencio expectante y luego carcajadas) ¡metal! (Risas)».

Gabriel había llevado un tema de Six Magics, Chiloé, The Creation, con las voces de Cristóbal grabadas encima. Y mientras se escuchaba, con Hidalgo tratando de esconderse, acusando que la mezcla sonaba horrible, se distinguía un registro más alto al que Six Magics muestra con Sergio en el nuevo álbum, pero con una potencia que se adecua a los objetivos del sexteto.

Six Magics está a punto de experimentar un momento crítico en su carrera, uno excepcional que pocas bandas en Chile han vivido, que nunca su metal final y última fue sacar un solo disco, sino hacerse una carrera en el tiempo con varios trabajos que formaran su legado: consolidarse como un conjunto completo y profesional. Con el disco que se traen, con el apoyo y la producción con que cuentan, por el camino recorrido con Dead Kings of the Unholy Valley que sirve de apoyo a The Secrets Of An Island, Six Magics debería estar cerca de entregar uno de los trabajos más gigantes que haya visto la escena chilena.

Six Magics

SALUDOS

Erick Ávila: «A toda la gente que nos ha seguido incondicionalmente va dedicado este disco, porque lo más importante es que hayan personas que escuchen lo que haces. Todo el esfuerzo y sacrificio van para ellos. Un saludo especial va a mi hermano por estar conmigo nuevamente, nosotros estábamos bien alejados y ahora vino devuelta al grupo. Gran parte de lo que hemos hecho ha sido gracias a él. Y la Ely también».

Pablo Stagnaro: «Saludos a toda la gente que nos ha apoyado, desde el demo, cuando nacimos, a toda la que nos ha conocido ahora y obviamente a nuestras familias».

Mauricio Nader: «A toda la gente que apoya, que sigue a la banda y también a gente cercana a nosotros que nos ayuda. La Ely, el papá del Erick, que han hecho un trabajo espectacular. Todo un equipo detrás que se le agradece enormemente».

Gabriel Hidalgo: «Ya que han saludado a todos me falta saludar a la gente de los múltiples foros de Internet que navegan por ahí y que dan sus comentarios, siempre respetuosamente (risas). ¡Publicidad! Dethroner se llama la banda. Es de Valparaíso, estoy parchando un guitarrista, variando a un sonido Death Metal, saludos».

Cristóbal Flores: «Saludos para Oniria, para Monje Negro, Raining, para Highland, Reversal, Hot For Rock, para todas las bandas si se me queda alguna (risas), Yayo’s Blues Band y Pánico Escénico, para todos los amigos que me apoyaron y otro para Six Magics, que aparte de ser muy buenos músicos, son la raja y me he ido haciendo amigos, gracias».

¿Metal, instrumentos chilenos… y cueca? Sí, lo que era un mito del folklore metalero nacional, cuando varios jugaban a imaginarse una canción de Heavy Metal «zapateado», medio en broma, medio en serio, pues bueno, Six Magics lo trajo a la realidad. Gran responsabilidad, porque de alguna manera se definía un sonido, y más allá del escepticismo con que se hablaba acerca del resultado de esta fusión, la banda se lo tomó completamente en serio y realizó uno de proyectos más ambiciosos y exitosos, en resultado, que haya salido de una banda del estilo en Chile.

Es que Six Magics no son unos iniciados, acá no. The Secrets Of An Island se llama su segundo álbum, basado en un concepto sobre la mitología de Chiloé, tanto con elementos de la música folklórica chilena como arreglos corales y, en menor medida, sinfónicos. PowerMetal.cl se reunió con Six Magics para hablar de cómo se gestó esta empresa, su música, la mitología que inspiró las letras, una conversación en la que presentaron como primicia su disco, y que incluyó jams del cantante Cristóbal Flores, que reemplazará a Sergio Domínguez hasta que vuelva de Estados Unidos, la narración de las aventuras del guitarrista Erick Ávila en Chiloé y mucho más, como el lanzamiento y el futuro que se les aproxima. Los nuevos Six Magics…

-Jorge Ciudad-

LOS SECRETOS…

The Secrets Of An Island, segundo LP de Six Magics y tercera experiencia en estudio, contando Trilogía de un Guerrero, fue grabado en Pig Power Studios donde trabajaron cada fin de semana a partir de marzo, con la producción de Raphael França, el mismo encargado de las consolas en Dead Kings Of The Unholy Valley. Son 17 tracks entre canciones, instrumentales, interludios y narraciones. Según el guitarrista y líder de Six Magics, Erick Ávila, el álbum es un espejo de lo que deseaban lograr. «Cuando nos propusimos hacer este disco queríamos entregar una propuesta nueva, tratar de cambiar un poco el esquema del Heavy Metal. No encasillarnos tanto en lo que es Heavy Metal sinfónico, estar haciendo lo mismo, lo que están haciendo todos. Tratamos de hacer un aporte, ocupando nuestras raíces que se ven en el concepto que trabajamos que son de la mitología chilota y también experimentando con timbres andinos, métrica, los seis octavos de la cueca, acentuándola bien, no sólo la métrica«.

Gabriel Hidaldo (guitarra): «El acento va en una inquietud personal de tú crear algo de lo que te sientas satisfecho, sentir que ya no estás tocando lo mismo de siempre. Ese es el logro al menos que veo yo con el disco. Los temas entre sí son diferentes, cada uno tiene su identidad. Hay un logro personal en eso que después, obviamente, se transmite al público«.

Mauricio Nader (bajo): «Yo me acuerdo que todo esto partió a principios del año pasado, eran dos proyectos paralelos los que se estaban formando y que al final se optó por este (la mitología chilota). Era lo que nos llenaba más en el momento. La otra era de leyendas chilenas, pero después nos enfocamos en lo de la isla de Chiloé«.

Incluso antes de que saliera Dead Kings Of The Unholy Valley, Erick conversó con la página y había adelantado que el segundo álbum explicaría la verdadera concepción el nombre Six Magics, «porque el nombre es muy chanta el origen, queríamos inventar algo«. Pero la prioridad que le dieron al tema de los cuentos chilenos hizo olvidar la promesa. «Teníamos el compromiso de ‘explicar’ la palabra Six Magics a través del disco que nunca fue. Six Magics se caracteriza porque siempre le han robado las ideas, siempre (risas). Entonces hagamos la cosa rápido, ‘si no hacemos lo de los mitos chilotes, va a salir otro de los mitos chilotes. Hagámoslo al tiro, no importa, filo, desechemos la otra y démosle al tiro’. Y por eso fue que no abordamos ese tema«.

Mauro: «Pero conversando y cómo se va a ver en los próximos discos, esperamos (risas), una constante es: Six Magics (el nombre) siempre como que algo va a pasar con el número seis«.

Erick: «Eso es verdad, como que en el nuevo disco, sin querer, hubo coincidencias con lo de los logos que justo son seis y mi hermano dijo ‘hey tenemos seis personajes, aprovechémoslos’. Y cada uno con su polera y todo eso. En el Dead Kings igual habían seis temas que abordaban la introducción al mundo fantástico que estábamos creando para después llegar a la trilogía del final. Estamos hablando de meras coincidencias pero vamos a tener que seguir haciéndolas, para que agarre sentido«.

La primera impresión que da al escuchar el disco es que Six Magics pasó a otro nivel. Ahora es una banda de estudio muy pulida, que aprovecha ese tiempo para incluir más de lo que se da en vivo, que utiliza muchos recursos. El álbum tiene los coros, juegos de voces, por un lado y por otro, las quenas, cuantos otros instrumentos, dramatizaciones, cosas que en vivo no se hacen, cuando en Chile en general los discos son reflejos de lo que se hace en las tocatas… «Hay como dos caminos -dice Mauro-. O grabas un disco para después tocarlo, o todo lo que tocas (en show) lo grabas en un disco«.

Erick: «Uno en vivo trata de montar un show, y en estudio tratas de tocar para el estudio. Cada uno tiene su no sé qué. El no sé qué del estudio no se lo vas a poder dar al en vivo aunque quieras. La potencia que nosotros entregamos en vivo, la energía que nosotros le entregamos al público, no la vas a representar en un disco, es imposible. Y lo mismo, esa ‘magia’ que tú dices, que sale una voz por acá, otra por allá, ese detalle, así sutil, eso no se va a escuchar en vivo tampoco. Entonces son propuestas totalmente distintas, las dos son de alto nivel y eso es lo que nosotros nos proponemos, representar lo mejor en vivo, y lo mejor en el estudio«.

– Al empezar a grabar tenían una idea concreta de qué era lo que querían lograr, de cómo sonaría. Ahora el resultado final, ¿refleja lo que querían llegar a hacer?

Erick: «¡Con creces!«

Mauro: «De hecho, era impresionante ver cómo el sonidista (França) tenía todo un plan. O sea, nunca hubo sesión de grabación en que haya habido alguna discusión que ‘no, esto se hace así o así’. Por lo mismo la cuestión estaba clara desde un comienzo«.

Gabriel: «La producción del disco fue muy planificada. Estamos hablando que la grabación fue desde febrero, marzo. En lo que es la composición de los temas, desde noviembre, septiembre incluso. Cuando estábamos de cabeza planificando el disco, en diciembre enero ya estaba todo en un ochenta por ciento discutido. Eso a la hora de grabar facilita las cosas«.

– En esta nueva ida de Six Magics al estudio, ¿qué aprendieron de nuevo en lo técnico?

Mauro: «A mí me enseñó a aprender a escuchar música, no desde el punto de vista musical, sino del sonido, de la mezcla. Porque la parte musical, claro… los acordes, uno los saca en guitarra, en bajo, pero yo no tenía idea por ejemplo qué protagonismo debían tener las guitarras por sobre la voz, ese tipo de cosas«.

Erick: «Tú crees que has aprendido, pero cuando llegas de nuevo al momento te das cuenta que no fue lo suficiente. Tengo super claro que el Rafa en el Dead Kings no pudo mezclar las dos guitarras haciendo contrapunto en tal registro. Dije ‘no lo voy a hacer’, pero me mandé otro condoro con los coros, e hice contrapunto en unas partes donde no se iban a entender los coros, entonces me pasó lo mismo. Te das cuenta que nunca vas a terminar de aprender. Quizás para el otro disco que grabemos va a pasar alguna cosa similar. Por ese lado es bueno porque te dan ganas de seguir haciéndolo mejor, porque sería super charcha que quedaras conforme y dijeras ‘¡ah, listo! Bacán’. Pero son detalles porque como te decía quedamos super satisfechos con el resultado, y lo supera con creces«.

Para poder recrear ciertos ambientes logrados en el LP, Six Magics trabajará con secuencias para los instrumentos de los músicos invitados y «se van a usar -continúa Ávila- los mismos recursos que ocupan las bandas que están a un nivel profesional, como la difícil tarea de que el batero (Pablo Stagnaro) se haga cargo de no perderse con el pulso, que es una cuestión monstruosa. Por suerte a mí no me toca andar con los audífonos enchufados y que cago a todos los músicos si me equivoco (risas)«. ¿No es estresante? Pablo responde: «No, no más tienes que estar preocupado de que no se te caigan los platillos (risas)«.

Gabriel: «Si te fijas, Nightwish, Rhapsody, Joe Satriani cuando vino la primera vez, todos usan metrónomo. Es una herramienta más en esta época que te exigen más«.

Erick: «Hay músicos que dicen que no, que cómo (puede ser) con samples. Es lo mismo que pasa con los viejitos del conservatorio. Mi profe de cello dice ‘¡no pero cómo le vas a poner un teclado!’. Es como lo mismo que pasa, tienes que ir a la vanguardia, aprovechar la tecnología«.

– ¿La tecnología es causa de que se pueda hacer este tipo de música?

Mauro: «Ayuda, sí. Ayuda caleta. Sin desmerecer el esfuerzo del sonidista«.

HISTORIAS DE CHILOÉ Y DE LA VIDA

El proceso de composición del Dead Kings Of The Unholy Valley fue largo ya que algunas canciones tenían varios años de vida cuando empezó a grabarse, que las fueron arreglando para que sonaran uniformes en el disco. ¿Cómo fue esta vez la composición de The Secrets? «La cosa se fue dando durante el año pasado -Erick-. Tal como dices que habían temas en el Dead Kings que estaban hechos, hay otro en el nuevo que estaba hace mucho, como de diciembre del 2001. Lo mismo pasa con secciones de distintos temas. Esa misma con que abre el disco, yo con el Pablo teníamos 15-16 años, cuando éramos pendejos, en mi casa nos pusimos a hacer el principio de eso. Los otros fueron parte del año, como Trauco. El tema de Gabriel, El Basilisco (The Basilisk), lo propuso para el disco, fue hecho para el disco, para cumplir con una historia dentro del concepto«.

Mauro: «En donde se trabajó en algo interesante, fue en que se hacía la música en función de lo que iba a pasar en la historia, sin hacer las letras…

Erick: …pero en la emoción. ‘Aquí necesitamos que el gallo esté arrancando de la casa. Ya Gabriel, hazte un tema estresante’ y ahí se hizo cargo. Otra canción que ya estaba hecha, que también era media tensa, buscamos qué cuento así teníamos: el del Trauco. Cada una cumplía con emociones específicas«.

– En cada canción vi que habían diferentes vocales. Esta la del Checho, las femeninas, los coros, hay una voz death en Chaos and Fury

Gabriel: «Esa la hizo el Checho también (risas)«.

– La cosa es que se nota que en las canciones hay personajes dramatizados. ¿Cada tema es una historia entonces?

Erick: «Sí. Conceptualmente hablando, lo ideal sería que cuando lo escucharas, te preguntaras qué tiene que ver un tema con otro, y con el tema final que sea ‘¡ah! Se me aclaró toda la historia’. Pero te das cuenta que igual tienes que explicar el concepto. Entonces esa magia nos dimos cuenta que no la puedes hacer en un disco. En una película, la raja«.

(Comentario de fondo: «¡Ahora se viene la película!« Risas).

«Es un concepto -sigue Erick- que si te metes dentro de la historia, son historias por separado explicando las leyendas, de una manera oscura. Son frases super densas, de episodios que le pasan a ciertas personas que tú no sabes quiénes son hasta el final del disco donde el tema largo te explica y une todos los cabos y cachái que es una familia… hasta ahí no más llego (risas)«.

Por estas letras, que son historias ajenas a las emociones personales de los integrantes de Six Magics, ¿cómo por medio de ellas pueden identificarse o reflejar las inquietudes, pensamientos y experiencias de cada uno, hacerlas más personales? Erick sale al paso. «Igual por muy ajenas que sean, son cosas relacionadas con la vida. La pérdida de un hijo (Brutal Sacrilege), esa es una emoción no tan ajena a ciertos amigos que uno tiene, y no en el sentido de que se murió, sino que pérdida en que el cabro se fue en la mala con el viejo y se fue de la casa. Son cosas que igual te llegan de una u otra manera. No son tan ajenas a la realidad y son sentimientos super amplios. El temor, todos algunas vez tienen miedo en su vida«.

«Aunque las historias parezcan superficiales, de un cuento -señala Cristóbal Flores, el vocalista que estará en lugar de Domínguez para el lanzamiento, ya que está en tratamiento médico fuera del país-, igual me ha pasado que he repasado las letras, la última parte como balada que hay, y se me imaginan cuestiones más como el flagelo de la droga, la soledad, cosas reales. Puedes encontrar varias cosas inmersas en las canciones«.

The tragedy of those days comes to my mind
I should be dead but the old omen
Damned me to this eternal life
For my disgrace, I will fly over the sea… forever
(The Secrets Of And Island)

Gabriel: «Lo que se cuenta igual son cosas cotidianas. La leyenda, al fin y al cabo, es una narración de carácter universal y por lo mismo te puedes identificar de alguno u otro modo. La creación de Chiloé corresponde al mito universal del diluvio, que tú lo encuentras en distintas culturas. Creo que de esa manera puedes encontrar sentimientos que están en cada historia«.

– Creo que todos estarían de acuerdo que con el segundo disco, superan en mucho lo que hicieron con el Dead Kings. ¿Qué responsabilidad tiene en esto la inclusión de los nuevos integrantes, Gabriel y Mauricio?

Erick: «El Chino y el Fito (ex guitarra y bajo) me caían super bien, pero solamente eso. Para mí el hecho de trabajar con gente que con la que te llevas más y que sientes como más cercana, te da la tranquilidad componer y trabajar como grupo de una forma amena, y como amigos«.

Gabriel, Pickblade, conocido también por su paso en Witchblade, habla de la diferencia de su aporte en ambos grupos: «Todo va de acuerdo al entorno. La manera que tiene Erick de relacionarse con el resto de los integrantes es más amena, más directo, sin ningún tipo de segundas intenciones. En Six Magics se siente más la libertad de proponer cosas, puedes tener tus roces, tus encuentros por cosa de personalidad y objetivos, pero fue, es y será agradable trabajar con Six Magics porque tiene un nivel profesional y eso a la larga satisface. Yo entré a principios del 2002, en febrero, y ahí hubo que prepararse para el lanzamiento, tocar en vivo y afirmarse como banda. Ya habían composiciones y llegué un poco tarde al proceso, pero conversando con Erick, le conté mis inquietudes musicales de lo que es aportar en ese sentido a la banda. Nos juntamos, armamos un tema y me encargaron que hiciera una canción completa para el disco, The Basilisk».

Erick: «En este disco hay temas como el primero (Chaos and Fury) que están hechos por Mauro, Gabriel y yo. El último, el tema título, está hecho por Six Magics. Fue increíble hacer secciones primero con Gabriel, después se juntaba él con Mauro. Y lo más bacán fue cuando estuvimos con el Pablo trabajando casi dos días enteros, que no lo hacíamos hace mucho tiempo, de chicos. Fue como revivir todo eso y el resultado fue increíble. Hay un tema (Brutal Sacrilege) que hice con Seba (Carrasco, tecladista). Su aporte fue el comienzo, ahí se empieza a desarrollar, y basándome en eso me inspiré para hacer el resto. Tuvimos una conversación previa de qué quería hacer, pero fue como ‘filo, no va a resultar’, se fue y me dejó esa cuestión. Después analizándola la encontré bacán porque hizo un trabajo increíble. Si (Seba) no hubiera hecho eso, yo no habría escrito lo que venía después, te daba la sensación de tristeza, de angustia«.

– Lo que me llama la atención del Seba es que no es él típico tecladista que hace solos…

Erick: «¡No es tecladista! (risas) Es pianista. Para mí el Seba es, junto con Pablo, el mejor músico del grupo y su aporte en el disco es más como pianista. Lo respeto, pero para mi grupo… o sea… nuestro grupo…«

Gabriel: «¡Qué cabrón!«

(Risa generalizada)

Gabriel: «Ahí está. ¡He ahí las segundas intenciones!«

– Esto se edita, ¡va! (risas).

Erick: «¡Chantaje! (más risas. Minutos después). Se me fue la idea, ¿qué estaba diciendo?«

Gabriel: «¡Que era TU grupo! (risas)«.

Mauro: «Que el Seba era pianista y eso…«

Erick: «…A mí, en lo personal, como que ya me satura el (imita una aceleradísima escala con la voz) de los teclados, y de las guitarras también, para qué estamos con cosas, y al Gabriel también se lo hice sentir. El Seba esta exclusivamente ocupado en el grupo como pianista porque él ES pianista. Igual es muy complicado, sobre todo en la mezcla, hacer escuchar un piano, un coro, una guitarra distinta a la otra, y un bajo que está haciendo otras figuras… Y todo eso es complicado hacer que se escuche el piano a cabalidad. Porque yo te digo, lo que hizo el Seba en este disco, es una obra a parte. Perfectamente podríamos sacar el disco ‘Six Magics: Sonata para Piano’. La ejecución de Sebastián, como pianista, es como única en el estilo. No he escuchado pianistas de esa onda«.

Mauro: «Quiero detenerme en que todos los temas de este disco, el 99 por ciento, las guitarras son instrumentos distintos. Lo que hace él, no es lo que hace Gabriel al mismo tiempo«.

Otro factor que influyó en que The Secrets of An Island sea un gran paso adelante en la carrera del sexteto es el hecho de que algunos de los integrantes hayan entrado a estudiar en la Escuela Moderna, donde se estudia música popular, teoría e interpretación de instrumentos. «Es increíble lo que puedes avanzar en un año -comenta Erick-. Congelé este año para ocuparme de Six Magics, pero voy a continuar«. De hecho, fue ahí donde Erick conoció a Mauricio, donde estaba en una carrera de arreglos musicales, aunque siempre privilegiaba los estudios de bajo eléctrico fuera de la institución. «Lo que aprendí yo en la Escuela -continúa Erick- fue el uso de diversos acordes de guitarra, teoría para la guitarra. Los enlaces corales los había aprendido antes, pero me dieron algunas otras técnicas para hacer armonías clásicas. En asuntos rítmicos también«.

EN BUSCA DEL CALEUCHE

Además del progreso en la música, el otro aspecto fuerte y llamativo del segundo LP de Six Magics son las letras y la imagen del grupo inspiradas en la mitología chilota. La creación de la isla, el Caleuche, el Trauco, la Pincoya, el Invunche y más de estos personajes y hechos tienen su espacio en este trabajo que, como pasó con The Kingdom of Sun de Mythology, sus líricas y concepto son lo que más expectativas atrae. Gabriel: «Cuando salió la idea de los cuentos folklóricos, las leyendas de Chile, nos dedicamos a recopilar. En ese momento yo estudiaba Historia, me metí en la biblioteca a buscar mitos mapuches, aymaras. Geográficamente había un montón de historias«. De todas estas fuentes, ¿por qué optaron por trabajar con la mitología chilota? «En torno a Chiloé -responde Hidalgo-, hay un cuento todo armado. Teníamos hartas leyendas mapuches pero hacía falta coherencia interna, eran historias sueltas sin enlace cronológico ni de significado. Eso era lo que llevaba Chiloé«.

Como cuenta Erick, pasó por hartos procesos el cómo llegar a enlazar un concepto a través de una mitología, que fuera interesante y serio. En un principio, su idea era hacer un álbum conceptual completamente basado en el Caleuche, pero cuando viajó a Chiloé para estudiar el tema, cambió de parecer. «Déjame contar lo que pasó que fue bien divertido (…) Me fui a Chiloé a estudiar el Caleuche, hablar con la gente, a ‘invocarlo’, porque leí hartos libros que salía ‘pon una vela al medio, con una hojita de no sé qué alrededor’, y yo el ridículo la hice. Y en la noche, cagado de susto, en la playa que era gigante, de kilómetros, iba con dos pelagatos a que pasara lo que pasara, aunque subiera la marea y nos ahogáramos los tres idiotas, íbamos a esperar que se apareciera el Caleuche… y te contaré que pasó algo (risas). ¡Se apareció el Trauco! (más risas). Estaba tan sugestionado y tenía tantas ganas que pasara algo para no haber ido a perder el tiempo, que con mi amigo empezamos a invocar y yo escuché unas cadenas. Estaba entero sugestionado, así que pensé que era cuestión mía, pero de repente el que estaba al lado se acercó y me dijo ‘oye Erick, ¿cachái como que hubo una persona que estaba andando?’ ¿¡Adónde huevón!? ‘!Para allá!’ ¡Y yo estaba mirando para allá porque de ahí venía el sonido de las cadenas!

«La idea era hacer el Caleuche, la historia, y yo me puse a hablar con los lugareños. Antes que anocheciera, en esa playa que era gigante, increíble, kilómetros de arena, no había nadie y de pronto llega un lugareño en caballo. Partí corriendo para preguntarle ‘oye ¿y tú crees en el Caleuche o no?’, ‘puaaaajajaja’ y se cagó de la risa (risas). Me dio harta vergüenza porque era lugareño… Ahí ya estaba pensado quizá que no era buena idea hablar del Caleuche. Y ahí él mismo me dijo: ‘tai puro leseando, aquí tení que cachar la historia… ¿No has visto esa cueva? Dicen que ahí esta el Invunche’, y el viejo así serio hablando. En Castro me dijeron que cómo le iba a preguntar sobre el Caleuche a un viejo, que era historia para niños, pero que el Trauco sí existía (risas), ‘yo encontré caca del Trauco’ así convencido. Y yo pensé, El Trauco, el Invunche, por aquí se puede ir la historia. Tomé un vuelco con mi ida a Chiloé«.

No solamente en las letras está impresa la mitología chilota en The Secrets Of An Island. Toda la nueva imaginería de Six Magics gira en torno a estas historias, partiendo desde la portada y todo el diseño del booklet, hecho por el hermano de Erick y baterista de Ethernia, Brian Ávila. Erick: «Mi hermano estudió este programa el año pasado, Maya 3D, y estuvo encerrado en la pieza noches enteras sin dormir para entenderlo. Estudia diseño, pero aquí este programa no se enseña, y el profesor no lo conocía. Tuvo que aprender con uno que venía de Estados Unidos que hizo la animación de Kapo. Estuvo todo enero y febrero estudiándolo para trabajar hasta que salió el disco. Está increíble«.

Six Magics, con un disco que tiene un muy buen sonido y mismo nivel de gráficos y apariencia, se transforma ahora en una banda muy bien «envasada» en disco compacto, con una producción global cuidada y profesional, presentable en cualquier lugar. La mejor forma, incluso, de conocer a la banda no es en las tocatas sino por el disco. Eso dará muchas ventajas a la hora de promover al grupo en lugares donde Six Magics aún no puede ir a tocar, como Europa, donde se concentra el fuerte del metal melódico. Cabe preguntarse si el disco esta más bien destinado para Chile o el extranjero. Mauro comenta: «El disco es para Chile y afuera. Obviamente porque es chileno, con instrumentos chilenos, música chilena, y afuera para exportar lo que se hace en Chile. No es que se haya pensado el disco para un mercado exterior o interior, sino para que sea bueno en todos lados«. Gabriel: «Vivimos recibiendo la influencia de la mitología nórdica, europea en general y lógicamente tú no puedes devolverle ese mito musicalmente, ya se lo conocen. En cambio, la gente en Europa o Estados Unidos van a estar interesados en culturas foráneas. Si tú les muestras un producto que sí tiene esas características, tendría un potencial mercado«. Mauro: «Y no deja de ser menos acá en Chile, porque justamente se habla de algo chileno, se rescata«.

– Ahí creo que se farrearon una buena oportunidad de hacer el disco más sugerente al no haberle puesto como nombre simplemente Chiloé…

Erick: «Se nos pasó por la cabeza. Elegir un nombre para el disco e irlo preparando durante meses y meses de anticipación, es un trabajo super extenuante. De hecho estuvimos dos semanas pensando, viendo alternativas. ¿Qué pasó con la palabra Chiloé? La Ely (manager de Six Magics) estuvo hablando con su profe de inglés y le dijo que afuera sería muy complicado que pudiesen pronunciar la palabra ‘chiloé’, irían a decir ‘cháiloe’. Y si lo llamábamos así, podría ser un factor para que la gente se alejara como diciendo ‘este idioma no lo entiendo’. Podría ser todo lo contrario y la idea es que sea un trabajo universal«.

Mauro: «Escogimos ese título (The Secrets of an Island), porque en la historia lo que se cuenta son los secretos ocultos de la isla, verás en la historia«.

Erick: «Engloba mucho esa frase. Cuando uno se empapa con el concepto del disco, le encuentras mucho más sentido al título, porque está lleno de secretos en cuanto al concepto y también hay cosas ocultas. Si tú vez la carátula, por ahí está el Basilisco escondido. Hay hartos detalles que engloban ese concepto«.

Gabriel: «Y a medida que escuches el disco, te vas a dar cuenta que es todo un proceso de descubrimiento«.

– Acá estarían distribuyendo el disco de forma independiente. Sinceramente, ¿era la intención hacerlo así con un segundo álbum?

Erick: «Estaba la opción de sacarlo por un sello. Si nosotros le decíamos a Underground Symphony que íbamos a sacar un disco, nos daban la plata, sin ningún problema, pero así tienes menos libertad, menos control en lo que estás haciendo. Con un disco independiente, lo grabas y nadie te va a estar diciendo que ‘hey, lo necesito para dos meses más’. Y si nos hubieran dicho eso, el disco hubiese quedado a la rápida. El Rafa no tenía toda la disposición del año para estar trabajando con nosotros. Si nos exigían tenerlo en dos semanas, iba a estar ahí no más«.

– A la larga fue independiente…

Erick: «Pero no tanto, porque a través de platas del disco anterior que nos ha mandado el sello italiano (Underground Symphony distribuyó una edición de lujo del Dead Kings en todo el mundo), ha sido una parte destinada a este álbum. En el fondo ha salido nada, se financió indirectamente«.

– Entonces no les fue mal con las ventas del Dead Kings en Europa… ¿Cómo estuvo eso?

Mauro: «Nos ha salvado caleta (risas)«.

Erick: «Lo que nosotros firmamos en el contrato con Maurizio (Chiarello, dueño de Underground Symphony), todo lo ha cumplido al pie de la letra, tuvimos suerte al encontrar una persona así que ha trabajado super derecho. Todos los plazos los ha cumplido, la plata que nos dijo que nos iba a mandar, la mandó. Todo ha funcionado a las mil maravillas. Todo bien con el Dead Kings«.

DE VUELTA A LOS ESCENARIOS

La última presentación de Six Magics fue el 28 de marzo en Quinta Normal. Ofertas para tocar no faltaron, pero en el tiempo que duraron las grabaciones, la banda prefirió no cortar las sesiones. Ochos meses después vuelven a las pistas y el primero de noviembre hacen el show de lanzamiento de The Secrets Of An Island. Nuevas canciones, presentaciones 3D, y varias otras sorpresas prometen de esto ser un concierto de lujo. Mythology, nuevamente, será la banda invitada. «Da tranquilidad tocar con una banda así porque sabes que hacen un show la raja (Erick)«.

Pero, fuera de que tocarán The Secrets en vivo, el hecho más notable será la inclusión de Cristóbal Flores sustituyendo a Sergio por razones de fuerza mayor, fanático de los Beatles, Led Zeppelin, Soungarden, Dream Theater, Symphony X, Ayreon y Ronnie James Dio. Su llegada a Six Magics fue «por accidente«. Antes estuvo en una banda llamada Oniria, que por causas personales se disolvió. «El año pasado estaba en el pre-u, seguí cantando covers y este año decidí hacer un demo, pero no tenía ni idea como hacer uno. Así que en una ‘conocida página de metal’, página vecina, puse que quería grabar y saltó el Sr. Gabriel Hidalgo, Pickblade, que se ofreció como editor. Empezamos a grabar unos temas que se dilataron por compromisos personales y de ellos, que al final no se terminaron porque Six Magics estaba haciendo su nuevo disco». Así le llegó el dato a Cristóbal del viaje de Sergio y audicionó para la banda que buscaba un vocalista mientras. «Todo se gana por mérito. Se probó a varia gente… No estoy aquí porque sí«.

– ¿Estabas relacionado antes con la música de Six Magics?

Cristóbal: «Estaba bien alejado, escuchaba cuestiones foráneas. Los vi el año pasado en la presentación del primer disco, el Dead Kings, porque antes me habían hablado de Six Magics, y los encontré super buenos. También había ido ir a ver a Mythology«.

– ¿Por qué lo eligieron para la banda?

Erick: «Por el medio vozarrón que tiene (risas) Dale, hazte un grito, al tiro (risas)«.

Cristóbal: «(Risas) ¿Quieren algo? Como, ¿qué? POWAAAAAAAAH! (nota: se satura el sonido y vibra el parlante de la grabadora, mezclado con un silencio expectante y luego carcajadas) ¡metal! (Risas)«.

Gabriel había llevado un tema de Six Magics, Chiloé, The Creation, con las voces de Cristóbal grabadas encima. Y mientras se escuchaba, con Hidalgo tratando de esconderse, acusando que la mezcla sonaba horrible, se distinguía un registro más alto al que Six Magics muestra con Sergio en el nuevo álbum, pero con una potencia que se adecua a los objetivos del sexteto.

Six Magics está a punto de experimentar un momento crítico en su carrera, uno excepcional que pocas bandas en Chile han vivido, que nunca su metal final y última fue sacar un solo disco, sino hacerse una carrera en el tiempo con varios trabajos que formaran su legado: consolidarse como un conjunto completo y profesional. Con el disco que se traen, con el apoyo y la producción con que cuentan, por el camino recorrido con Dead Kings of the Unholy Valley que sirve de apoyo a The Secrets Of An Island, Six Magics debería estar cerca de entregar uno de los trabajos más gigantes que haya visto la escena chilena.

SALUDOS

Erick Ávila: «A toda la gente que nos ha seguido incondicionalmente va dedicado este disco, porque lo más importante es que hayan personas que escuchen lo que haces. Todo el esfuerzo y sacrificio van para ellos. Un saludo especial va a mi hermano por estar conmigo nuevamente, nosotros estábamos bien alejados y ahora vino devuelta al grupo. Gran parte de lo que hemos hecho ha sido gracias a él. Y la Ely también«.

Pablo Stagnaro: «Saludos a toda la gente que nos ha apoyado, desde el demo, cuando nacimos, a toda la que nos ha conocido ahora y obviamente a nuestras familias«.

Mauricio Nader: «A toda la gente que apoya, que sigue a la banda y también a gente cercana a nosotros que nos ayuda. La Ely, el papá del Erick, que han hecho un trabajo espectacular. Todo un equipo detrás que se le agradece enormemente«.

Gabriel Hidalgo: «Ya que han saludado a todos me falta saludar a la gente de los múltiples foros de Internet que navegan por ahí y que dan sus comentarios, siempre respetuosamente (risas). ¡Publicidad! Dethroner se llama la banda. Es de Valparaíso, estoy parchando un guitarrista, variando a un sonido Death Metal, saludos«.

Cristóbal Flores: «Saludos para Oniria, para Monje Negro, Raining, para Highland, Reversal, Hot For Rock, para todas las bandas si se me queda alguna (risas), Yayo’s Blues Band y Pánico Escénico, para todos los amigos que me apoyaron y otro para Six Magics, que aparte de ser muy buenos músicos, son la raja y me he ido haciendo amigos, gracias«.

Dentro de la vorágine de discos en vivo que han invadido este 2003 los mercados metaleros, no deja de llamar la atención lo que ha sucedido con Gamma Ray. Cuando lo común y lo que indica la lógica es que una banda saque un disco y luego haga una gira de la que eventualmente pueda salir un trabajo en directo, estos legendarios alemanes hicieron todo lo contrario hicieron una gira exclusivamente para lanzar un disco en directo, con la particularidad además de que los temas elegidos para este disco saldrían de una «votación popular» entre los temas que no son habitualmente tocados por la banda.

Y esa particularidad hace del disco algo sorprendente, pues nos encontramos con una gran cantidad de temas que uno añora y que es muy interesante escuchar en directo, sumado además a que Gamma Ray tenía una deuda con los trabajos en vivo, pues su anterior trabajo en directo, Alive ’95, no fue del todo satisfactorio. En ese sentido la deuda comienza a saldarse desde el primer sonido de Welcome, esa excelente pieza introductoria que desde «Heading For Tomorrow» ha acompañado el trabajo de la banda, sin pausas saltamos a Gardens Of The Sinner, de «Powerplant», un excelente inicio que conjuga pasado y presente de una banda querida por los fans del Heavy/Power Metal de todo el mundo, pues su líder, el carismático Kai Hansen, fue de los iniciadores de esta corriente musical, el Power Metal, por allá por 1983 cuando Helloween comenzaba a dar sus primeros pasos.

Y las sorpresas comienzan a sucederse una tras otra a lo largo del disco con temas que, como se señaló uno no espera encontrárselos en directo, como por ejemplo, Rich And Famous de «Sigh No More» o la increíble, pero un tanto dejada de lado All Of The Damned de la obra maestra de estos alemanes, «Land Of The Free», que marca un antes y un después dentro de la historia de la banda, la cual en vivo suena excelente. Imagino ya el próximo 22 de Noviembre cuando la banda se presente acá en Chile (ojalá con un setlist similar al de este disco)

Como se dijo anteriormente, hay un recorrido a lo largo de este disco doble de todos los momentos de la banda, pues lo que sigue es del último trabajo de la banda con ese increíble cantante que fue Ralf Scheppers, «Insanity & Genius», con No Return, se rememora esa historia, con un Kai Hansen que está cantando cada vez mejor. Si bien el tipo no tiene una voz deslumbrante, su timbre es muy particular, muy reconocible, no es copia de ningún otro vocalista, lo que lo hace muy especial, a pesar de las limitaciones vocales de Kai, quien además es el guitarrista de la banda, lo cual hace que su trabajo sea doble dentro de un concierto, pues debe estar concentrado en lo que es cantar y tocar guitarra al mismo tiempo.

Armaggedon y Heavy Metal Universe, son un guiño nuevamente al presete, pues ambas son extraídas (al igual que Gardens Of The Sinner) del disco «Powerplant». Sólo resta decir que ambas suenan excelente, como todo el disco y que ojalá ejecuten Armaggedon en su próxima visita, pues, además de ser un temazo, nos la quedaron debiendo en su única visita a Chile hace ya casi 5 años.

La gran One With The World (de «Sigh No More») y un solo de Dan en la batería ponen punto final al primer disco, y uno no quiere sino escuchar rápidamente la segunda parte de la entrega que parte con la gran deuda que nos dejó la primera y única visita de Gamma Ray a Chile, pues Razorblade Sigh fue en ese momento el gran hit que tenía la banda teutona en nuestro país, sonando hasta la saciedad en la extinta (y extrañada) Radio Concierto, por lo que causó extrañeza que no la ejecutaran ese día de Junio del ’99. Y el presente se hace parte nuevamente con la ejecución de Heart Of The Unicorn, de «No World Order» (sin duda el disco más bajo de la era Hansen y porqué no decirlo de la trayectoria de Gamma Ray), seguida de la excelente Last Before The Storm, otro gran tema de «Insanity & Genius».

Lo que viene es sin duda LA gran sorpresa del disco. Gamma Ray nos tiene acostumbrados a tocar algún tema de Helloween en sus presentaciones, comúnmente I Want Out o Future World son las elegidas (alguna vez estuvo Save Us o Ride The Sky). Sin embargo, Kai sorprende al ejecutar Victim Of Fate, de la primera época de Helloween, del EP homónimo de 1985. Y esto es sintomático, si tomamos en cuenta que los propios Helloween están partiendo sus presentaciones de la gira 2003 con Starlight y con Murderer del mismo EP, lo que quiere decir que, por lo menos en vivo, la intención de los pioneros del Power Metal es no desconocer sus raíces, sino todo lo contrario, tributarlas, y eso es algo, que desde esta tribuna personalmente agradezco, pues hoy, con la cantidad de nuevas y buenas bandas hemos dejado en el olvido clásicos que de vez en cuando es necesario desempolvar.

El siguiente momento del disco es increíble, pues Rising Star/Shine On, es uno de los mejores temas del que, personalmente, considero como uno de los mejores álbums de Power Metal de la historia, para algunos el mejor de Gamma Ray, «Somewhere Out In Space», del que estábamos acostumbrados a escuchar los singles o las canciones más representativas, pero como éste es un álbum que no nos deja de sorprender, este gran tema fue uno de los dos elegidos (el otro también es increíble) para esta gira y posterior álbum.

Pero faltaba algo de «Heading For Tomorrow», sólo el intro había sido ejecutado, y los fans (y el propio kai) decidieron que el tema elegido fuera, en este caso un clásico de clásicos, la preciosa The Silence, un temazo, quizás la más tocada y recordada del debut de Gamma Ray, siendo por eso la menos sorpresiva del disco.

El final del disco quedó en manos de la época presente de la banda con la muy coreada Heaven Or Hell, la sorprendente Guardians Of Mankind (qué excelentes elecciones del Somewhere Out In Space) y la ganchera New World Order, poniendo punto final a un disco impresionante, que cuenta con un excelente sonido, una correcta interacción con el público (quizás el punto bajo no sólo de éste, sino de la mayoría de los discos en vivo), y una banda que suena excelente y que muestra que Gamma Ray es una de las mayores exponentes del estilo y que ha pesar de los años, se las arreglan para seguir dejándonos un gran legado.

En suma, un disco espectacular, que vuelve a posicionar a Gamma Ray en lo alto y que logra resaltar dentro de una gran cantidad de discos en vivo que han aparecido. Esperanzador sobre todo para nosotros que estamos a poco de verlos en vivo nuevamente, lo cual para cada amante del Heavy Metal es una obligación… y todo un placer.

Pocas son las bandas españolas que han pisado suelo nacional, en lo que a metal respecta. El recuerdo me trae a la mente los dos conciertos de Barón Rojo y la fallida excursión de Héroes del Silencio cuando teloneando a Iron Maiden el 96 sólo estuvieron un par de minutos en escena. Pero más que eso no recuerdo. Por tal razón había una expectación por escuchar y ver a Avalanch en directo. Sin embargo, esa expectación no se tradujo en público, ya que sólo unas 400 personas dijeron presente en el recinto de Vicuña Mackenna, quizás por la poca difusión, o por que su última placa, «Los Poetas Han Muerto», provocó sensaciones encontradas en los fans de la banda ya que es sustancialmente distinto a lo que venía haciendo la banda hispana en sus anteriores discos con Víctor García en las voces, el que fue reemplazado por Ramón Lage, pudiendo ser éste motivo – el cambio de vocalista- el que hizo que más bien poca gente fuera al show.

Sin embargo, los que allí estábamos teníamos expectativas y ganas de ver a la por hoy más importante banda de la nueva hornada de metal español que junto a bandas como Mägo de Oz, Tierra Santa, Dark Moor y Ankhara han producido un sano recambio en la escena española. Pero sin duda es Avalanch la más importante agrupación en estos momentos en la península.

A pesar de la poca gente en el ingreso ésta fue muy bulliciosa, sobretodo por el excesivo retraso que hubo en la apertura de las puertas, el show estaba anunciado para las 18 horas y las puertas se abrieron pasadas las 19. Sin embargo, esto no hizo mella en la fanaticada que dijo presente en la Laberinto.

Mythology_2

Pero vamos al show. Los nacionales Mythology fueron los encargados de abrir el show, por algunos problemas en nuestra acreditación no pudimos verlos desde el principio, pero lo que logramos apreciar desde su tercer tema ejecutado, Symmetry es lo que ya nos tiene acostumbrado esta novel banda nacional, mucho poder, un muy buen show y una gran entrega hacen de Mythology de las grandes bandas del momento en nuestro país. A Lake Of Lie, ese ganchero tema de su disco debut, «The Kingdom Of Sun», fue la siguiente en ser ejecutada, viéndose a una banda mejor parada, sin los nervios de HammerFall (donde comenzaron a consagrarse) y con un excelente desplante. La siguiente fue una sorpresa, ya que como señaló Freddy «vinimos a acompañar a una banda española, por lo mismo cantaremos un tema en español», mientras comenzaban los sonidos de Episodios, ese gran tema de los extintos Polímetro, que hizo que la multitud se multiplicara en sus vítores, disfrutándola al máximo. El final con la que personalmente es la mejor del disco, Messiah, cerró una potente actuación de la banda nacional que nuevamente demostró que se ha ganado el respeto que hoy por hoy tiene. Un muy buen show.

CIEN VECES AVALANCH

Como siempre ocurre en estos eventos, la espera se hizo larga (aunque no lo fue) esperando a la banda principal, la que no se hizo de rogar, y a eso de las 21:00 comienzan los acordes del single del último disco de Avalanch, Lucero, fue la encargada de abrir los fuegos, con un Alberto Rionda muy sobrio y con un Ramón muy expresivo, un muy buen frontman (a pesar de su evidente parecido al cantante popero David Bisbal). El tema fue coreado por la fanaticada de la banda como si fuera un hit, acá pudimos percatarnos de una particularidad, el tema fue tocado sin bajo, pues el bajista Francisco Fidalgo subió recién en el segundo tema. Luego de unas palabras un tanto estudiadas de Ramón (y de la nombrada subida a escena de Fran) vino el segundo golpe de la noche, Cien Veces, también muy bien recepcionada por los fans de la banda, por lo menos los que se hicieron presente corearon a todo pulmón cada uno de los temas de «Los Poetas Han Muerto» que ejecutó Avalanch. Jamás, también de su último disco fue la encargada de seguir y pudimos percatarnos que en escena la banda es muy sencilla, muy sobria, se nota madurez y fiato entre los integrantes.

Avalanch_Ramon

Lo siguiente fue el primer acercamiento (de pocos que hubo) que tuvo la banda con su pasado, El Ángel Caído de su disco homónimo fue la siguiente en escena, y pudimos ver que en los temas antiguos, Ramón baja mucho los tonos, al parecer la banda subió en un tono las guitarras y desde ahí la voz baja una octava, pues los temas que cantaba García, Lage los bajaba considerablemente, el tipo tiene un muy bonito timbre, pero su registro es un tanto limitado, sin embargo el tema sonó perfecto y la recepción del público fue aún mejor, provocando el primer mosh de la noche (a pesar del poco público, éste como es costumbre en los recitales se hizo sentir muy fuerte).

Un discurso antiguerra de Ramón precedió a un muy bello momento de la noche, la interpretación de Niño, uno de los buenos momentos de la noche. Fue el inicio de una tríada de temas relajados que ejecutó la banda, un momento lleno de emoción, con un muy buen interludio por parte del Iván en el teclado. La tríada siguió con El Viejo Torreón y Alborada, sin duda el tema más lento del disco, un tema donde Ramón se lució poniendo mucho sentimiento a un tema entrañable y hermoso, los encendedores y la cerrada ovación al final del tema no se hicieron esperar.

Avalanch_2

El tema que siguió fue uno de los pocos (muy pocos y creo que mal elegidos) cortes del que para mí es el mejor disco de Avalanch, el magistral «Llanto de Un Héroe», Cambaral fue la elegida y nuevamente como fue la tónica, Ramón la cantó a su modo, que es un modo muy correcto, pero que de todos modos hace extrañar a García, el tipo tiene otra voz, otro registro, es un muy buen vocalista y un excelente frontman, pero esa voz carraspeada y alta de García se extrañó en este muy buen corte (no el mejor) del segundo disco de la banda hispana. Esto fue quizás lo único que uno extrañó en escena, más temas clásicos, ésos que la gente iba con ansias a escuchar.

Un solo de Rionda, que nos mostró lo excelente guitarrista que es, precedió el siguiente corte, Corazón Negro, de «El Ángel Caído», que fue coreado por el público que entendió a estas alturas que clásicos iba a oír pocos y que por lo mismo cada uno de los temas antiguos debía ser disfrutado al máximo.

Avalanch

Otro solo, esta vez de Marco en la batería que fue muy bien recibido por el público que no dudó en gritar un sonoro «¡pela’o, pela’o!» (el tipo efectivamente era pelado) precedió la excelente Madre Tierra de su última placa. Esto fue muy interesante, a pesar de que el disco es de este año, y que el comentario generalizado, a parte de que el concierto estuvo excelente, fue que faltaron temas clásicos, cada tema de «Los Poetas Han Muerto» fue cantado palabra por palabra por la gente que asistió, y en esto Madre Tierra no se quedó atrás, siendo cantada íntegramente por quienes asistimos al concierto. Este tema puso punto final a la primera parte del show, que cabe destacar contó con un excelente sonido, no sonó tan fuerte lo que hizo que cada instrumento se distinguiera claramente (quizás Ramón se escuchó bajo, pero es un sino de los vocalistas que a veces se pierden entre la amplificación de los demás instrumentos).

Avalanch_BateroLa banda no se hizo esperar demasiado, Alberto junto con Iván en los teclados inician un breve solo que decanta en la bellísima Vientos del Sur, quizás el momento más emocionante de la velada y donde mayor interacción hubo con el público, Alberto que hace callar a Ramón para casi a capella dejar que el público se exprese, como señalé uno de los mejores momentos de la velada que en este instante comienza a alcanzar el clímax con dos temas del Ángel Caído, la gran Delirios de Grandeza, y la bellísima Xana, que personalmente fue la mejor lograda por Ramón de los temas antiguos.

Pero el público quería más, la banda había salido del escenario, pero todos sabíamos que el gran hit de la banda aún faltaba y que el grupo no se podía retirar sin escucharlo. Nuevamente poco fue lo que la banda se hizo esperar antes de que Iván comenzara a descargar en los teclados la magistral Torquemada, de «Llanto de un Héroe», que provocó la explosión del público asistente, un excelente momento para cerrar un gran show.

En resumen, fuimos testigos de un macizo espectáculo por parte de la banda asturiana, que mostró una madurez a toda prueba en escena, una gran entrega y que cumplió a cabalidad, a pesar de que faltaron un par de temas por ahí, lo que el público quería escuchar. El sonido estuvo impecable, lo mismo que la organización (a pesar del retraso), un gran show que sin duda merecía un gran marco de público, sin embargo los que allí estuvimos pudimos apreciar la buena onda, la entrega y por sobretodo el talento de una gran banda. Un verdadero lujo.

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«Ante la llegada de los israelitas, la ciudad de Jericó se cerró dentro de sus murallas y desde lo alto de la misma contemplaba la llegada. Todo el pueblo de Israel dio una vuelta a Jericó rodeando las murallas y volvieron al campamento. Así lo hicieron durante seis días.

Al séptimo día, al amanecer y en silencio, dieron una vuelta, y luego otra, y otra ante el asombro de los centinelas de las murallas. A la séptima vuelta Josué dio la orden:

-¡Gritad!, ¡Dios os ha entregado la ciudad!

Sonaron las trompetas y el pueblo enardecido estalló en un griterío ensordecedor. Tembló la tierra y las murallas se derrumbaron». (Josué 3; 4; 6).

Parece extraño comenzar el análisis de un disco del metal con un párrafo de las Sagradas Escrituras, pero este hecho no es una herejía ni una falta de respeto hacia un texto que ha guiado la existencia de millones de personas a lo largo de miles de años. Sin embargo, la magia de la metáfora nos permite traspasar la barrera de las narraciones bíblicas, para llegar a la raíz de la discografía de una de las bandas más importantes de los últimos tiempos. Porque Walls of Jericho es el primer larga duración que nos entregó Helloween. Fue la placa que dio inicio a una leyenda que aún no termina de escribirse y que hemos ido descubriendo, paso a paso. Una historia épica de por sí, la cual, espero, no tenga un final cercano, y que al llegar, todos los que hemos disfrutado con cada álbum de Helloween, nos encarguemos de elevar al sitial de un mito imperecedero.

Pero, ¿por qué citar un trozo de la Biblia? Es obvio que la clara alusión del nombre y del arte de la carátula no justifica esta aventura, pero sí, lo que se esconde detrás de cada nota del trabajo de los germanos. Porque tal como se lee en el extracto, «las murallas se derrumbaron», luego de oír Walls of Jericho, debemos reconocer que esta grabación no sólo derrumbó muros, sino que también hizo caer mitos y dogmas de la música más extrema que se conocía en esos días.

Pocos se atreverán a decir que este es el mejor producto nacido de la imaginación de los teutones, tampoco es el de menor calidad, pero creo que nadie podrá negar que sí es una pieza fundamental del metal, forjado sobre la base de las influencias de corrientes tan extremas como el thrash, el speed y la menos brutal que provenían de la NWOBHM. Y la importancia de Walls of Jericho radica justamente en este hecho, en la simple pero magistral demostración de que el heavy metal se va recreando a sí mismo, que se alimenta de su pasado para forjar nuevos matices que van ampliando el horizonte rítmico y melódico de un estilo que, a veces, parece condenado a su desaparición, por repetir una y mil veces fórmulas que dificultan su existencia. Un punto a favor de la banda, es que en aquellos años, no existían tantas clasificaciones. Estaban claramente diferenciados los grupos americanos con su Hard y Glam Rock, el Thrash y el Speed, como las vertientes más salvajes, y lo que hoy conocemos más consensualmente como Heavy Metal, que estaba representado por un ejército formado en Gran Bretaña y que poco a poco iba adquiriendo adeptos en el viejo continente, y Walls Of Jericho se diferenció claramente de todas ellas.

Es probable que ni los propios integrantes del Helloween que registró esta propuesta, Kai Hansen, voces y guitarras; Michael Weikath, guitarras; Markus Grosskopf, bajo; e Ingo Schwichtenberg, batería; supieran la importancia que tendría su primera obra completa. Tal vez para ellos significó solamente el sobresalir de sus pares de la escena underground del metal europeo, como Grave Digger y Runnig Wild entre otros, y traspasar las fronteras de su tierra natal para iniciar la conquista de nuevos territorios para un género que parecía circunscrito a Europa.

El tiempo que vio nacer a Helloween como una de las fuerzas más arrolladoras que haya conocido la música, era un espacio en el cual las dimensiones se estaban acabando o, simplemente, parecían estar llenas de bandas que repetían una y otra vez los mismos esquemas. Bandas que no hacía mucho tiempo habían levantado sus voces y guitarras para gritarle al mundo que estaban cansadas de las tradiciones mercantilistas y de las almas vendidas a las casas discográficas. Bandas que no podían generar muchos cambios en su forma de presentarse al público, ya que de hacerlo, perderían su razón de ser… hasta que aparecieron cuatro jóvenes bardos que le dieron un giro oportuno al metal pesado.

Hasta Walls of Jericho, para ser un «metalero» que transgrediera las normas y las reglas, se debía ser alguien despiadado e interpretar música a la mayor velocidad imaginable, batir todos los récords de notas por segundo sobre los puentes de las guitarras, concentrar la mayor cantidad de decibeles y amplificadores sobre un escenario y, en lo posible, hacer creer al mundo que, ya fuera por un asunto de pose o de actitud, se debía tener una «conexión diabólica» o al menos una tendencia a la adoración de lo oculto, de lo prohibido, de lo fatal. Pero Helloween derribó esos mitos, pulverizó en poco tiempo todos los dogmas conocidos y abrió una nueva puerta en los caminos del heavy metal, una puerta que los llevaría a ser los padres (o al menos uno de ellos) de una variante conocida como Powermetal.

Desde la corta y casi infantil introducción homónima, la que además es una pequeña alusión al arte del disco, hasta el final de How Many Tears, el primer tema «extenso» de la banda, Walls of Jericho es la muestra clara y perfecta, aunque tal vez algo atolondrada, de que la melodía, los acordes limpios, los coros pegajosos, los teclados (en este caso un Emulator II) y los arreglos más armónicos, también son un importante aporte al trabajo de un grupo dedicado al heavy.

A pesar de que la producción, en términos generales y más bien de carácter técnico, no es lo mejor que hemos oído de Helloween; de que Kai Hansen aún no era el vocalista que más tarde brillaría en Gamma Ray; de que Ingo aún no mostraba todas sus capacidades y de que tanto los títulos de los temas, como las letras de los mismos, tenían mucho en común con las propuestas de sus congéneres, Walls of Jericho es un disco mágico, un trabajo que cautiva desde la primera nota.

Y esto se debe, en gran parte, a que nos presenta algo más que grandes canciones, escritas e interpretadas con energía y talento, sino que también nos muestra a la primera «pandilla de chicos buenos» dentro del metal más extremo (hablando hasta el año 86, por supuesto), dueña de una imagen que contrastaba nítidamente contra las míticas figuras de Motorhead, Metallica y Slayer, por ejemplo. Otro paradigma que cae bajo la fuerza de la tímida calabaza que empieza a transformarse, rápidamente, en un icono del powermetal.

En cuanto al aspecto exclusivamente musical, este es un álbum más bien «parejo», sin grandes sorpresas ni demasiados matices. Es una producción que golpea de principio a fin con una estructura simple y hasta repetitiva, pero mortalmente cautivante. El lenguaje frenético que emana de las guitarras, la velocidad, el virtuosismo contenido y el poder de la combinación bajo/batería, se transforman en una inocente versión de la tristemente famosa Blitzkrieg: un ataque rápido y certero, sin misericordia, furioso y organizado, capaz de destruir cualquier intento de defensa. Basta escuchar la estruendosa y mareadora Ride the Sky, para sucumbir ante la embestida de los germanos. Embestida que apenas disminuye su furia con Reptile y que recobra todo su vigor con Guardians. Y aquí se deja ver una línea melódica, especialmente en las voces, nueva y refrescante, que se transformaría en el sello de un nuevo estilo. Las guitarras hacen un aporte magnífico al respecto y el coro que acompaña al estribillo en la agonía del tema, terminan por abrir los sentidos ante el despertar de un nuevo rumbo. Un camino diferente que se ratifica y justifica con la más compleja Phantoms of Death, el corte más elaborado del disco. Metal Invaders y Gorgar, se encargan de rematar cualquier vestigio de resistencia ante el brutal ataque del cuarteto. Heavy Metal (Is the Law) es una clara declaración de principios de la agrupación. Sus raíces están en el heavy y el futuro del heavy es Helloween.

How Many Tears? lleva las revoluciones hasta el nivel más bajo de Walls of Jericho, y esto no quiere decir «el punto más malo», sino que solamente significa la aparición, por primera vez, de acordes lentos y la presencia de guitarras acústicas. Sin baladas en el track list, Walls of Jericho es una verdadera tormenta de energía y poder en su estado natural, lo cual atenta contra la calidad sonora del CD, que sin embargo nos regala una clara premonición de la importancia de llamarse Helloween y de ser el punto de quiebre entre el pasado y el presente del heavy metal.

Es posible que Walls of Jericho no sea recordado como una joya sagrada del género, pero se debe reconocer el valor de cada una de sus pistas por sí mismas, por el hechizo envolvente que nos entrega la dupla Hansen/Weikath en cada uno de los solos, por la armonía y solidez de la pareja Grosskopf/Schwichtenberg y por la osadía de derrumbar las murallas que parecían bloquear completamente el desarrollo y el crecimiento del powermetal.

GAIA… comienza la trilogía. A esta altura ya no es necesaria una carta de presentación para este grupo. Son actualmente uno de los grupos españoles de rock con mayor éxito, han reventado todos los escenarios que han pisado y su música ha llegado más allá de los oyentes de habla hispana. Es bastante raro cuando te dicen: … Es una banda que entre sus principales participantes tiene violines y flautas… Aunque no deje de ser algo completamente real, es ese uno de los elementos que le da la magia y que los ha hecho innovar por nuevos caminos. No son los padres del rock celta ni del Folk., pero si uno de los más destacados, tanto por su creatividad, como por su intrepidez al aventurarse por el camino que han seguido.

Gaia ha sido un trabajo muy esperado por dos razones principalmente; primero que nada porque esta nueva producción supone ser la reivindicación de la banda con sus fans y la critica por el muy criticado Finisterra. Ahora bien. la segunda razón es que Mägo de Oz ya no es una de esas bandas a la que los fans comienzan a tomarle el gusto en el primer disco y escuchan el segundo para ver si la banda ha crecido y si vale la pena seguir escuchándola, sino que a esta altura ha dejado esa etapa atrás, se han convertido en una banda sólida, con un fiel público y que ha sido capaza de entregarnos valiosas y maravillosas producciones.

Gaia a primera luz no nos dice mucho el título, pero cuando ponemos play y lo escuchamos de pies a cabeza y después lo escuchamos de nuevo y nos maravilla tanto como la primera vez, es en esos momentos en que nos damos cuenta del gran trabajo que han realizado estos madrileños.

El disco trata sobre la conquista de América y refleja la mala forma en que España tomó posesión del territorio habitado por los indígenas. A la vez contiene un mensaje muy potente sobre el trato que los hombres le damos a la naturaleza, a lo que nos rodea, a la madre tierra, “Si nos pasamos con la naturaleza, ella nos lo devolverá con creces”, comenta su vocalista José. Al igual que en álbumes anteriores, Gaia cuenta con maravillosos relatos característicos de la banda, los cuales son narrados con gran creatividad, hermosa poesía y a la vez una excelente interpretación de todos los participantes.

El disco abre con Overtura MDXX, una maravillosa introducción con elementos naturales, un poderoso coro de voces femeninas y que recuerda a la obra de Carmina Burana en La Séptima Profecía con O Fortuna. El final de la intro parece que nos fuera a llevar a un poderoso tema inicial, con un riff rápido y un ritmo pegadizo, pero la segunda canción nos sorprende con un muy inesperado cambio de tempo, ahora bien en lo personal hubiese preferido o que la introducción tuviera un final distinto, más acorde con lo que viene, o que Gaia comenzara de otra forma. El segundo tema y que da nombre al disco comienza una lenta marcha con suaves toques de piano y la voz de José en una muy buena interpretación. Poco a poco la marcha comienza a agitarse, aún no comenzamos a galopar hasta que un espectacular cambio gira el curso de la canción. Es ahora cuando comienza realmente a sentirse el espíritu de Mägo de Oz, salen a luz violines y flautas y con una hermosa melodía celta… parece que la fiesta ya ha comenzado. Este segundo trackesa una gran canción de once minutos y es la carta de presentación del disco. Inmediatamente llama la atención la gran participación de los teclados y que el disco trae algo nuevo, algo más progresivo, tal vez me atrevería decir que en algunos momentos, en especial en los cambios que hace el teclado, parece escucharse a Dream Theater. Es un gran tema, con un poderoso estribillo y excelentes interpretaciones, en especial por parte de José en la voz y teclados y las guitarras en manos de Carlitos y Frank.

La Conquista comienza con un riff bastante pegadizo, parecido a lo hecho en otras canciones y tiene una gran letra que refleja todo aquel concepto que busca el álbum en relación a la conquista española: Hemos venido a cambiar vuestros sueños por la fe, vuestro oro por tener a un Dios y un Rey a quien seguir… La canción es muy rápida con una intervención precisa de todos los participantes, con un solo muy a lo Maiden de Carlos y una gran interpretación vocal.

Mi alma hoy quiere volar es la frase que encabeza los coros de esta canción y ¿cuál frase hay que exprese más ganas de ser libre que esa? Alma es una canción con un gran coro y que destaca por la poesía de su letra. Si escuchamos atentamente sus letras escucharemos como la llamada de la naturaleza llena todo sus espacios… Ser agua, ser brisa del mar y ser la flor que en tu jardín… Sigue sorprendiendo la gran participación de los teclados y en esta canción utilizando distintos sonidos y efectos, como también la mejoría que ha demostrado José.

Mägo de Oz jamás se ha caracterizado por ser una poderosa banda de Heavy Metal, ni Power Metal, ellos mismo dicen: “No somos heavys. Nos pueden etiquetar, pero sólo hacemos música poética a través del rock”. Y es bastante claro que así es, no son heavys, pero han hecho de este experimento rock celta una gran banda. De repente escuchamos bandas que nos gustan única y exclusivamente porque son capaces de hacer muy buena música, pero no escuchamos o entendemos sus letras porque están en inglés o algún otro idioma. Pero en el caso de bandas como Avalanch, Rata Blanca y en este caso Mägo de Oz es un punto a favor el que sean de habla hispana. Porque gran parte de su encanto y gracia está en sus letras y en que podamos poner una canción, escucharla y comprenderla y entender que es lo que nos quiere decir, entender qué es lo que quiere decir Gaia, entre muchas otras cosas.

El quinto tema está incluido en video clip en el DVD que esta misma producción trae, hablamos de La Costa del Silencio. Definitivamente el tema más mágico del disco, comienza y termina como una fiesta, como una “fiesta pagana”. Es inevitable imaginarse bailes, fiesta, celebración y mucha alegría al escuchar este tema. Si bien la canción sigue una estructura bastante rígida, es después del segundo coro cuando nos sorprende con un canon de voces que con mucha pasión y precisión que va creciendo y haciéndose más fuerte hasta volver al coro. Una simple canción que tiene aquella gracia característica de la banda y que se convierte de manera sencilla en uno de los mejores temas del álbum y de la banda.

El maestro Txus, culpable de que toda esta gran obra esté ocurriendo, es quien marca la partida para El Árbol de la Noche Triste. Es una buena canción donde el teclado y la guitarra cobran completo protagonismo, pero después de escucharla uno se pregunta; ¿Estás seguro que esta canción es de Mago de Oz? ¿Y adónde se fueron el violín y la flauta?… Claramente se sale de las casillas que Mago siempre ha seguido, lo cuál no es malo, sino que presenta otra faceta de la banda. Quienes sean mas conservadores en el estilo y les gusta que las bandas sigan una línea recta por el mismo camino, puede que esta canción los decepcione bastante. Aun así es una buena canción con un medio tiempo, con un toque dramático y que, bueno, principalmente destaca por la ausencia completa del violín y la flauta, incluso de aquel ritmo alegre.

Siempre se dice que en todo disco tiene que haber una balada, y esta no es la excepción. La Rosa de los Vientos, más que ser una balada, más que ser la canción lenta del álbum, es una bella poesía que retrata parte de lo que la naturaleza significa para estos muchachos españoles. Una mezcla de amor y naturaleza en la que han puesto todo el corazón.

¿Qué es lo que lleva a un grupo de españoles a criticar la conquista española? En la guerra que Estado Unidos declara al medio oriente gran parte de la población americana se declara en contra de estos hechos, así como gran parte del mundo, pero también existe otra parte de la población de dicho país que se declara a favor y defiende fervientemente estos actos. Si bien la conquista de América ocurrió hace cientos de años y es un hecho que ya no se juzga ni se trata, es algo que la población española se adjudica a su favor, así como la población Chile se adjudica y celebra el haber ganado la Guerra del Pacífico. Entonces, ¿qué es lo que llevaría a un grupo de españoles a criticar la conquista de América cuando el peso y el orgullo patrio es siempre grande?

En una entrevista la banda explica esto de la siguiente forma: “Después de haber pasado un largo tiempo en México, de haber conocido su flora y fauna y también hemos recorrido otros países sudamericanos, nos ha quedado claro que no estuvo bien lo hecho por nuestros antepasados y no porque no nos hayan gustado estos grandes países, sino porque tienen mucho que entregar, tal vez no podamos comprender el porqué de la forma en que lo hicieron, pero si hubieran sido nuestras manos habría sido de distinta forma”. Con esto podemos comprender de cierta forma la motivación que los llevo a componer este álbum alrededor de esta temática tan particular, tanto como para nosotros como para ellos.

Así como Txus dice: “Componer sobre esta temática ha sido un atrevimiento”, también ha sido un atrevimiento poner una canción como La Leyenda de la Llorona porque son pocos los grupos que incluyen temas instrumentales en sus Lps. Este instrumental es un tema muy completo y complejo. Las manos de Mohamed en el violín casi llegan a suplantar la voz de José y las guitarras a lo Maiden nuevamente resaltan. Mezcla de lo medieval y celta que caracteriza a la banda que tiene buenos cambios de tiempo y que en cuatro minutos te da una pausa para poder respirar esta gran historia. Si bien es un muy buen tema, en algunos momentos se vuelve algo monótono, creo que podrían hacer algo mucho más complejo y menos repetitivo con todos los elementos que disponen. Van a Rodar Cabezas nos toma nuevamente de la mano de lo clásico de Mägo de Oz. Tiene mucho de los discos anteriores y también destaca mucho de los elementos de este disco, en especial la participación y arreglos del teclado que interpreta un estilo muy particular a lo John Lord (Deep Purple) en algunos momentos.

La magia continua con El Atrapasueños que sigue el esquema clásico de la banda, no se sale de ningún parámetro para ser una canción infaltable en cualquier álbum de Mägo de Oz. Lo que más llama la atención es lo que sucede a los dos minutos con 40 segundos. Una absoluta influencia de música latinoamericana… Podemos escuchar una zampoña y un charango. Después se transforma en un baile celta nuevamente, pero uno se pregunta si intentaron hacer música celta con estos instrumentos o si es influencia latinoamericana, por la rareza de la composición. Es bastante raro en un comienzo, pero le da un toque especial.

El onceavo corte del disco es otra de las infaltables baladas románticas de Mägo de Oz. Con una gran participación vocal de José y los demás integrantes de la banda, Si Te Vas hace que comencemos a despedirnos de esta gran obra que hemos escuchado.

Comenzamos y cerramos el disco con 11 minutos de buena música. El tema que cierra el álbum La Venganza de Gaia es un corte que pasa por bastantes estados de lo rápido a lo melancólico, de la fuerza a la tristeza. Tal como dije en un principio este disco destaca mucho por traer una fuerte presencia del teclado y ritmos más progresivos, muy a lo Dream Theater y esto queda claramente demostrado a partir del minuto 7 de esta canción, con un bajo que mezcla lo progresivo y lo funk, con un teclado con sonidos muy especiales y una guitarra que en un momento llega a parecer Joe Satriani y algo de John Petrucci se les escapa. Sin embargo esta gran fusión que realizan no deja nada que desear, ya que todos se manejan estupendamente y recorren un sin fin de pasajes que finalmente los traen de vuelta a la fiesta de Mägo de Oz y de La Venganza de Gaia.

Nuevamente hemos sido sorprendidos con una gran producción, con gran creatividad e intepretación, esta banda proveniente del viejo continente ha relatado historias que asombran y encantan en una obra que no termina aquí, sino que le siguen dos partes más en lo que se transforma en la trilogia de Gaia.

Al parecer muchas horas y días le quedan a esta banda, por lo que esperamos poder seguir escuchando de su “poética música” y seguir maravillándonos, así también al parecer muchos países son los que les quedan, incluyendo nuestra bella y angosta franja de tierra en la cual los recibiremos con los brazos abiertos cuando pisen los escenarios de nuestra tierra y escuchar al mejor público del mundo.

“Y que mi luz te acompañe, pues la vida es un jardín donde lo bueno y lo malo se confunden, y es humano no siempre saber elegir”.

Me atrevo a decir que Iron Maiden es la banda de Metal más importante del mundo. No sólo por su trayectoria o su calidad, sino por algo que viene a ser consecuencia de ambas cosas: su transversalidad. Debe ser la única banda del mundo a la que a todo metalero al menos le agrada. Por lo mismo, cada cosa que suceda con Maiden es motivo de comentario. Mi experiencia personal puede resumirse en varias anécdotas: alguna vez, hace algunos años, hice un «salud» con varios amigos un 7 de Agosto, en medio de un carrete, donde le cantamos el «cumpleaños feliz» a … Bruce Dickinson; celebré como loco (me fui a tomar una cerveza en solitario en plena Avenida del Mar en La Serena) en el verano de 1999 cuando leí en La Tercera que Dickinson volvía a Maiden; corrí a comprar el «Brave New World» el mismo día en que salió a la venta, y conectamos 3 fonos al discman de un amigo… y tantas otras situaciones. Y seguramente no soy el único que recuerda situaciones, hechos, anécdotas o vivencias y de una u otra forma las relaciona con Iron Maiden, quizás la banda fundamental para la gran mayoría de nosotros.

Si pequeñas cosas relativas a la doncella son motivo de comentarios, cómo será cuando lanza un nuevo disco. Es el caso, es un acontecimiento. Iron Maiden acaba de lanzar su decimotercera placa en estudio, la segunda con su «nueva» alineación (sexteto). ¿Qué se puede esperar de Maiden, una banda con ya casi 30 años de carrera, a estas alturas? Es difícil contestarlo. Es complicado exigir que la banda vuelva a sacar un «Powerslave» o un «Somewhere In Time» (por sólo nombrar un par de sus joyas, las cuales elegí de forma absolutamente arbitraria al tratarse de mis discos favoritos), pero un nuevo disco de Maiden siempre generó, genera y generará una expectación distinta a la que genera cualquier otra banda de Metal (con contadas excepciones, quizás Metallica logre una expectativa similar). Para algunos, lo único que puede hacer Iron Maiden hoy por hoy es hacer discos dignos, que no decepcionen, y vivir más bien de los «intereses» que genera su trayectoria. Para otros, Maiden siempre saca discos geniales. Lo extraño y particular de todo esto es que, si bien ambas posiciones (que existen) son extraordinariamente opuestas, tienen algo de razón.

La carátula no ayudó demasiado a generar expectativas positivas: probablemente sea la peor de toda la carrera de Maiden, pobrísimo trabajo de Derek Riggs con los gráficos 3D. Quizás con el mismo concepto que se intenta plasmar -una reunión de seres extraños, enmascarados y tenebrosos- se podría haber logrado con otro arte de tapa. Una guagua enmascarada con bikini flotando por sobre un lobo blanco no es lo más atractivo que haya visto en mi vida. Pero lo débil de la carátula tiene un contrapeso espectacular y que, a la larga, hace destacar el disco por sobre muchos otros (incluso de la época más clásica de la banda): debe ser el disco de Maiden que reúne las mejores letras de su carrera. Podemos encontrar, como veremos, temáticas rockeras, históricas, míticas, bélicas, de crítica social, introspectivas y por supuesto algunas que rayan en lo esotérico y en el ocultismo (tan características de la doncella).

Como ya es costumbre, el disco abre con su single (el cual seguramente será el primer tema de sus presentaciones en vivo). Quizás Wildest Dreams carezca del brillo que poseen otros «primeros temas» de la carrera de Maiden (hablando particularmente de temas de la última etapa de la banda, como «Futureal» o «The Wicker Man», considero que es inoficioso comparar al Maiden 2003 con el Maiden de mitad de los ’80), pero es gancherísimo, y el coro tiende a quedarse pegado durante un buen rato («I’m on my way / Out on my own again / I’m on my way / Out on the road again»). La letra es bastante más «rockera» que otros singles de Maiden, muy en la onda del «voy a cambiar mi vida y haré lo que yo quiera». Musicalmente es hiper sencilla y si bien difícilmente pase a ser uno de los mejores temas de la historia, a la larga es un correcto single para el disco.

El Maiden rockero de 4 minutos continúa con Rainmaker, un corte con una letra que metafóricamente trata el tema de los sueños. El comienzo es súper enganchador pues las tres guitarras se distinguen de una forma muy clara (lo que ocurre a cuentagotas en el disco anterior de la banda, «Brave New World»), y el coro es bastante interesante. Un tema muy bien estructurado (quizás, por lo mismo, un poco «cuadradito») y con un final perfecto. Cuatro puntos buenos.

Con la llegada de Blaze Bayley a Maiden, sabemos que la banda tuvo un giro. Y en esta época la banda comienza a explotar una faceta poco explorada anteriormente: temas de más de seis minutos con comienzos y finales acústicos. Lo bueno es que con la vuelta de Dickinson la banda continuó haciendo este tipo de temas, logrando productos interesantes en «Brave New World». Pero considero que la madurez de esa concepción de hacer música ha llegado con este disco. No More Lies, el ÚNICO (sí, el único) tema del disco compuesto en su integridad (música y letras) por Steve Harris, llega a ser -concepto personal y por ende casi arbitrario- una versión mejorada de temas como «The Clansman» o «Ghost Of The Navigator», mezcla lo emotivo con lo rockero de forma muy certera. Da casi lo mismo que el coro se repita y se repita … nuevamente la tríada de guitarras (dos en armonía y una de base) funciona de forma perfecta (particularmente en la parte de los solos y en lo previo a ello), y los teclados de fondo (bien de fondo) aportan una cuota importante para la atmósfera del tema. Excelente, de lo mejor del disco.

Montségur es realmente un temazo. Con un riff bastante pesado para tratarse de Maiden, y que viene a ser una mezcla entre «La Leyenda del Hada y el Mago» y «Fallen Angel», este tema posee y entrega en concentraciones altísimas algo que muy pocas bandas tienen: magia. No puedo describir de otra forma el cómo Maiden crea toda una atmósfera casi de «aventura» con cuatro o cinco acordes. Dickinson llega a un nivel superlativo con su voz (especialmente en el coro)  y la música es perfectamente concordante con la temática de las letras, que deben ser de las más notables de toda la carrera de Maiden, y considero que merecen intentar, resumidamente, narrarse.

Cerremos los ojos y situémonos en 1150 en el sur de Francia. Unos extraños peregrinos caminaban enseñando una nueva y revolucionaria doctrina, llamada Catarismo; caminaban de dos en dos, vestidos de negro o azul oscuro, y predicaban en cualquier lugar. Su mensaje era de amor y tolerancia y, sorprendentemente para la época, de libertad. Las costumbres de los cátaros (del griego cathar, «puro») eran austeras, lejos de la ostentación de la Iglesia Católica de la época: eran castos y vegetarianos, entre otras cosas (predicaban con el ejemplo). Sus teorías encontraron eco en la región debido a los elevados impuestos y la vida «relajada» del clero. Para colmo de la Iglesia Católica de la época, los cátaros incluso llegaron a defender que el infierno no existía, y creían que éste estaba en la misma Tierra, mientras la Iglesia amenazaba a todos sus seguidores con castigos eternos y las llamas del infierno.

Evidentemente comenzaría la persecución contra este grupo «revolucionario» para la época, el cual construye una fortaleza entre 1205 y 1211, a 1272 metros de altura, sobre la montaña de Tabo, en la región francesa de Ariège: la ciudadela de Montségur. La guarnición sería más bien escasa, aunque bien preparada para resistir, pero la corona de Francia y la Iglesia estaban decididas a acabar con «la cabeza del Dragón», como llamaban a Montségur, y comenzó el asedio, lo que trajo como consecuencia que el 2 de marzo de 1244 los sitiados negociasen la rendición, ofreciéndose el perdón a los que abjuraran de la fe cátara. En ese intertanto, cuatro «perfectos» (los «sacerdotes» cátaros) aprovecharon para sacar de Montségur el tesoro cátaro (algunos historiadores incluyen el Santo Grial en este tesoro, pero no son más que especulaciones). Finalmente, 215 personas deciden entregarse sabiendo lo que les esperaba, prefiriendo no renunciar a sus creencias. La noche del 16 de marzo de 1244, con su obispo Bertrand d’En Marti a la cabeza, fueron quemados en la hoguera, hoy en día el lugar se conoce como «le champ des cremats» (pido perdón por lo larga de la explicación de las letras, pero las considero demasiado interesantes como para dejarlas pasar así como así).

¿Cuáles serán los mejores title tracks de Maiden? Seguramente la pelea hasta hace algunos días se circunscribía a «Seventh Son of a Seventh Son», «Powerslave», «The Number of the Beast» y «Fear of the Dark» … pero considero que si Dance Of Death no entra a la pelea, al menos pega en el palo. Aplicando la fórmula del inicio y final acústico, debe ser el tema con más intensidad de la segunda era de Dickinson en Maiden. Las tres guitarras se aprovechan de forma realmente genial y seguramente la entrada armónica de las tres guitarras (con un teclado de fondo realmente adecuado) pasará a ser clásica. Creo que Maiden en este tema logra una atmósfera similar, por momentos, a la que generan temas clásicos como «The Rime Of The Ancient Mariner», y logra una intensidad sobrecogedora cuando Dickinson entra a cantar en medio de las guitarras («By luck then a skirmish started and took the attention away from me / When they took their gaze from me was the moment that I fled / I ran like hell faster than the wind, but behind I did not glance / One thing that I did not dare was to look just straight ahead»). Las letras, nuevamente, destacan: Dickinson parte diciéndonos que nos va a contar una historia para «congelar los huesos» … seres ascendidos del infierno lo observan y lo rodean, con la muerte en sus ojos … un verso es realmente genial, dice algo así como «cuando sabes que te ha llegado la hora, tienes que estar preparado … di tus últimos adiós a todos, bebe y reza por ello». Un tema realmente excepcional, a mi juicio el mejor que ha hecho Maiden en los últimos 10 años.

Después de la intensidad del corte anterior, vuelve el Maiden rockero de 4 o 5 acordes. Con un inicio similar a «Lord Of The Flies» pero sin esa carga «densa» de «The X Factor», sino más bien con un sustrato mucho más rockero, Gates Of Tomorrow explota la veta más ganchera de la doncella. El cambio de ritmo del coro es bastante bien hecho, las guitarras suenan perfectamente afiatadas, buen solo … en suma, un tema «cuadradito», bien elaborado, pero que no destaca demasiado. La letra es bastante introspectiva, destacando una frase: «There isn’t a god to save you if you don’t save yourself».

No creo exagerar si digo que el tema más esperado de este nuevo disco de Maiden era New Frontier. Por primera vez en sus 20 años como integrante de Iron Maiden, Nicko McBrain intervendría de forma «seria» en la composición de un tema de la banda (Nicko aparece en los créditos de un bonus track de «Somewhere In Time» llamado «Sheriff Of Huddersfield», pero sólo por hacer un discurso bastante «tirado de las mechas» en medio del tema). Creo que el tema supera expectativas. Musicalmente es rockerísimo, muy Maiden (aunque suene algo estúpida esa aseveración), con momentos muy bien logrados (especialmente el cambio de ritmo tras el solo, tras el cual las tres guitarras suenan maravillosamente armónicas) y sin aburrir en ningún momento. La letra apunta al cuestionamiento que se hace acerca de la investigación científica, y si el hombre con ello juega un poco a ser Dios. Felicitaciones a Nicko, quien debe sentirse orgulloso de su primer tema.

Junio de 1917, plena Primera Guerra Mundial. Las Fuerzas Expedicionarias Británicas (BEF, en inglés) lanzan una ofensiva hacia un pueblito ubicado en la zona flamenca de Bélgica tomado por las fuerzas alemanas. Los primeros bombardeos duran 10 días. Luego los británicos continuaron un incesante ataque, tras el cual toman el control de la cercana localidad de Yprès, el 4 de Octubre del mismo año. Finalmente, y tras sufrir un impresionante contraataque alemán con gas mostaza, el día 6 de Noviembre los británicos toman control del pueblito belga. ¿Cuál fue el pequeño «problemita» de esta expedición? Que costó la vida de alrededor de 310.000 hombres de las Fuerzas Expedicionarias Británicas. El pueblito en cuestión se llamaba Passchendaele, también conocido como Paschendale. Iron Maiden es una banda que ha dedicado muchas de sus letras a temas históricos («Alexander The Great», por ejemplo) y bélicos («Aces High», «Tailgunner», entre otras), pero esta vez lo hace de forma mucho más épica y triste. Eso sí, no es un tema que enganche a la primera, es bastante más denso que lo que Maiden hace comúnmente, y por ende puede resultar complicado de entender en un principio. Pero a medida que se comienza a percibir la emotividad que Maiden intenta plasmar en este tema, va ingresando más y más a la categoría de gran corte.

Face In The Sand comienza con la fórmula acústica, pero no parece tema de Iron Maiden, lo que en este caso particular, es bastante positivo. Con un ritmo más lento, comandado impecablemente por Nicko con un parejísimo doble bombo (sí), y con un teclado más protagónico que casi nunca (aunque nunca más que las guitarras), este corte nuevamente apunta hacia la emotividad. Dickinson cantando como lo que es, uno de los mejores vocalistas de la historia, y una banda funcionando a la perfección, nuevamente crean atmósfera. Llegan a ser sobrecogedores los «oooh, oooh» del final. Una letra muy crítica de nuestra sociedad de hoy («Lunatics waiting for bigger disasters / Everyone’s waiting for news on TV») corona un tema que se sale, para bien, de los «moldes» de Maiden.

Si hace algún tiempo me hubiesen hecho escuchar los dos primeros minutos de Age Of Innocence habría pensado que se trataba de un tema de «Skunkworks» (disco solista de Dickinson). Curiosamente, no fue compuesto por Dickinson, sino por Dave Murray y Harris. Tampoco parece tema de Iron Maiden, y esta vez no le hace un bien demasiado grande al disco. No es un mal tema, para nada (de hecho posee momentos bastante interesantes, como el muy buen trabajo de Nicko, una deliciosa armonía de guitarras tras el solo de Murray, y el posterior cambio de ritmo con Dickinson cantando más «raspado»), sino que es algo «fuera de tiesto». La letra también es crítica de la sociedad de hoy, pero apunta a cosas más concretas como incluso la delincuencia («Assailants know just how much further that can go / They know the laws are soft, conviction chances low»).

El disco culmina con Journeyman, un bocadillo acústico (si no me equivoco es el primer tema 100% acústico de Maiden), emotivo (con toques orquestados muy sutiles y que encajan muy bien) y con un coro realmente bien logrado por el genial Dickinson. Pero dudo que sea lo mejor el terminar un disco de Iron Maiden con un tema así. Probablemente sea un mero problema de distribución de los temas en el disco mismo. En todo caso, nuevamente Maiden sorprende, creo que nadie imaginaba que el disco terminaría con un tema totalmente acústico y orquestado. Es un temazo, pero quizás esté mal ubicado.

Una contra que, en mi concepto, posee «Dance Of Death», es que no es un disco como para empezar a escuchar a Maiden. Creo que hay que conocer la trayectoria de la banda y saberse sus discos al revés y al derecho para poder comprender de mejor forma lo que la doncella nos ofrece en el presente año. Pero probablemente sea el mejor disco de la banda desde la partida de Dickinson en 1993, incluso me atrevería a decir que desde «Seventh Son of a Seventh Son». Solidez, madurez, consistencia, por momentos genialidad. Es cierto, como dije al principio, no es un «Powerslave» ni un «Somewhere In Time», no es genial de principio a fin, pero la banda suena como los dioses. En realidad, ni los supuestos dioses suenan como Maiden, banda que defiende su estilo, lo explota de forma sabia e incluso se da el lujo de, por momentos, innovar y sorprender. En suma, «Dance Of Death» nos muestra a una banda muy, pero muy lejana a la jubilación, a una banda viva como en sus mejores días, y que seguirá siendo parte de nuestras vidas.

Esto de los discos en vivo se ha transformado en una verdadera moda, sobretodo este 2003, con trabajos en directos de bandas como Slayer, Kreator, Gamma Ray o Blind Guardian. Los alemanes de Edguy no se han querido quedar atrás y nos presentan un disco extraído de la gira de su disco Mandrake que los llevó a muchos rincones del planeta incluido Chile en esa calurosa y mágica noche de Febrero del 2002 donde nos pudimos hacer parte de lo que Edguy ofrece en vivo, mucho poder, mucha fuerza y un desplante a toda prueba de su líder y vocalista, el carismático Tobias Sammet.

Cabe preguntarse si era o no el momento de lanzar un álbum en vivo. La respuesta es, sin duda afirmativa, Edguy, a pesar de la corta edad de sus integrantes ya posee una dilatada trayectoria de 5 discos a su haber y una reputación a toda prueba que los ha llevado a colocarse en las altas esferas del metal europeo, compartiendo escena con bandas como Kreator, lo que indica que lo musical traspasa la línea powermetal que tiene la banda, siendo respetada, como decíamos en toda la escena metalera. Por lo mismo el hecho de lanzar un disco en vivo es una buena decisión, no como algunas bandas que sólo sacando un par de discos creen correcto lanzar un directo, como sucede con Sonata Arctica, por ejemplo, una muy buena banda en lo musical, pero con algunas malas decisiones al momento de lanzar discos (pero eso es ya harina de otro costal).

Personalmente tengo reparos con los discos en vivo. Estos reparos van con lo que un disco en vivo desea entregar. Creo que un directo debe traspasar al oyente las vibras del concierto, a pesar de que es difícil sentir lo mismo que estando en el recital mismo, la idea es que el registro logre plasmar en un disco todas las emociones (o al menos la mayoría de ellas) a quien está del otro lado, a quien escucha el disco. El problema en este sentido es que suele suceder que discos en vivos al pasar por ediciones, por mejoras en el sonido, muchas veces al añadírseles ciertos elementos anexos (en estudio), hacen que la magia se pierda, volviéndose un tanto fríos. Hay ejemplos en que incluso el público se siente afinado o que el público pasa a un segundo plano, y creo que ésa no es la idea. Por esto creo que este disco de Edguy aprueba con honores esa materia. Quizás porque el hecho de haberlos visto en vivo con un setlist similar al que entregan en esta placa hace que uno le crea al disco, le crea a lo que está escuchando, y eso se refleja en múltiples detalles. Primero que todo en los juegos que hace Tobias con el público, en las palabras con las que se dirige a la audiencia, incluso es posible apreciar, a lo largo del disco que la voz de Sammet se va desgastando con el trajín lógico que un show que bordea las dos horas, esa honestidad se valora.

De los temas que Edguy incluye en el disco, podemos señalar que como mencionábamos está basado en la gira de su último disco en estudio, Mandrake, y como tal incluye varios cortes de esa placa, como la inicial Fallen Angels, la gran Tears Of Mandrake, o la íntima y muy bien lograda en vivo (porque en estudio se hace bastante tediosa) Pharaoh. Esto sin olvidar temas clásicos como Babylon, la bella Land Of The Miracle y la hímnica Vain Glory Opera.

Todos los detalles están muy bien cuidados en este disco grabado en Francia, partiendo por el sonido, impecable con cada instrumento sintiéndose claramente, con un correcto arte, unas muy buenas fotografías, y lo que es rescatable, sobretodo para el fan de la banda es que es un disco doble, por lo que tenemos casi dos horas de show plasmados tanto en el disco, como en el video clip para computador (si hasta ese detalle fue cuidado) de The Headless Game, que aparece al final del segundo disco.

Como señalábamos cada detalle fue cuidado, incluso el de incluir en el disco tanto Inside, como Avantasia, de la obra homónima de Sammet, las cuales podrían haber quedado fuera, al no ser propiamente de Edguy, pero que también fueron ejecutadas en la gira y por lo tanto forman parte del álbum.

Si hay algo que se le pude criticar al disco, que está muy bien logrado, es que puede llegar a ser un tanto intrascendente, en el sentido de que no es un disco memorable, como por ejemplo el Visions Of Europe de Stratovarius o el Decade Of Aggression de Slayer, sino más bien es un disco correcto, sin grandes pretensiones, y que por lo mismo no va pasar a la historia.

Sin embargo esto no desmerece en absoluto a un trabajo muy bien realizado, por sobretodo honesto y que reafirma el hecho de que Edguy es una de las grandes bandas de metal del último tiempo, que Tobias Sammet es un personaje respetado dentro de la escena, y que logra plasmar en el disco todo el poder y la magia de la banda en cada recital, algo que nosotros pudimos apreciar y que por lo mismo, a pesar de que el disco no fue grabado en Chile, puede transportarnos hasta ese momento. Recomendable no sólo para fans, sino para quienes disfrutan del buen metal.

CD 1.
Welcome To The Opera (Intro)
Fallen Angels
Tears Of Mandrake
Babylon
Land Of The Miracle
Painting On The Wall
Wings Of A Dream
The Headless Game
The Pharaoh

CD 2.
Vain Glory Opera
Solitary Bunny – Drum Solo
Save Us Now
How Many Miles
Inside
Avantasia
Out Of Control

SteelRage

Septiembre es nuestro mes patrio. Y como resulta lógico de ello, nuestra banda del mes es una banda nacional, que quizás represente a muchas otras. Una banda nacida hace ya algunos años que se apronta a lanzar muy prontamente su primer LP, el cual ha costado meses (años incluso) de sacrificios y desembolsos económicos importantes, de ensayos todas las semanas, de tocatas en todas partes … SteelRage, nuestra banda del mes, podría representar una suerte de prototipo de lo que es una banda chilena intentando hacer música no comercial en un medio, al menos, poco proclive a ello. ¡Cuántas bandas sueñan con sacar un disco! ¡Cuánto trabajo conlleva! Por lo mismo, una banda nacional a punto de lanzar su disco debut es digna de destacarse. Cultora de un Power Metal muy directo y carente de excesivos artificios, SteelRage promete Metal del bueno por muchos años.

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A principios de 1998 el país vivía la efervescencia de ganarle a Inglaterra en Wembley (con dos goles del Matador Salas) y de ver a un Marcelo Ríos en su mejor forma física y tenística (llegando a ser nº 1 del ranking ATP). En aquellos entonces, cuatro jóvenes tocaba una especie de «Power Thrash» en una banda llamada Disorder: Patricio Solar (voz y guitarra), Melvin Poblete (guitarra), Julio Díaz (bajo) y Francisco Vera (batería). «Pato», nacido el 26 de Mayo de 1971, es profesor de música titulado de la Universidad Metropolitana de las Ciencias de la Educación, UMCE (ex Pedagógico) e inició su carrera como músico en su colegio, en una banda llamada Madness, para posteriormente formar La Zona junto a Melvin; Francisco es diseñador gráfico, nace el 14 de Marzo de 1977 y tocó en una banda llamada G.R.I.P., además de posteriormente desempeñarse por algún tiempo en Witchblade y en Battlerage (paralelamente a SteelRage); Melvin nace el 26 de Agosto de 1976, tocó en bandas como Death Corruption, La Zona, y Slavery, y es experto en prevención de riesgos.

Hasta esos momentos Disorder era una banda Power Thrash. Pero poco a poco el estilo compositivo de la banda había comenzado a variar. Según «Pato» Solar, «los riffs se hicieron más heavy y las voces más melódicas«. Ante los cambios de fondo que comenzaron a gestarse al interior de la banda, deciden reestructurar su concepto. Buscan un nuevo vocalista que respondiese mejor a las exigencias de la música que pretendían hacer, y cambiarían el nombre del grupo. Francisco bautiza a la «nueva» banda como SteelRage y llega Oliver Monterrosa como nuevo vocalista.

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Durante 1998 y 1999 la banda se desempeña en tocatas a lo largo de todo el país. Este último año se integra a la banda Alejandro «Cayo» Bustamante como tecladista. Alejandro, contador de profesión, nació el 11 de Julio de 1978 y tocó un tiempo junto a Francisco Vera en G.R.I.P. y en una banda llamada Unscarried, antes de unirse a la furia del acero.

El mismo año 1999 la banda, ya con una formación consolidada, daba luz a su primer trabajo, un demo que ha trascendido hasta el día de hoy por contener temas realmente poderosos. «I Swear Revenge«, grabado en los estudios de Francisco Straub, fue lanzado con un muy reducido tiraje -alrededor de 100 copias-, y cuenta con temas que la banda continúa ejecutando en vivo, como las potentísimas «Kill Or Die» o «I Swear Revenge» (los títulos son casi del ABC del Metal pero reflejan el espíritu de la banda: garra, mucha fuerza y entrega), además de «The Blood Of Steel», «SteelRage», «Of Hope And Faith» y «The Quest Begins». Lamentablemente el demo no se encuentra a la venta en estos momentos, pero puede descargarse un par de temas en la página oficial de la banda (www.steelrage.net). De todas formas, la banda tiene intenciones de reciclar algunos temas de «I Swear Revenge» en un futuro no tan lejano.

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Respecto a la música que ya en aquellos entonces podíamos encontrar en SteelRage, Pato Solar dijo lo siguiente en una entrevista para Ciudad Metalera, al consultársele su opinión acerca de las peyorativas denominaciones que algunos han hecho del Power Metal: «Es solo cuestión de apreciación … las temáticas y la música en sí distan bastante de lo que a mi criterio se entendería con lo de música gay .. .con el respeto que esa comunidad merece, no conozco música gay … debe existir pero distan mucho del metal y mas aun del estilo en cuestión … si me lo preguntan, más gay considero otras vertientes del metal ya que aparte de pajerolas temáticas son zalameras y típicas de maricón depresivo y suicida… al final toda esta discusión no dejan de ser pendejadas, de hueones cerrados de mente, que se abanderizan con un estilo y descalifican a otros gratuitamente… filo, que se vayan a la mierda«. Sabio y a la vena.

Durante el año 2000 la banda comenzó a hacerse conocida gracias al demo. Ya entrado el 2001, Julio Díaz abandona el buque, siendo reemplazado por el actual bajista de la banda, Christian Willembrinck, nacido el 12 de Agosto de 1981, quien además se desempeña como bajista estable de Battlerage, banda de True Metal liderada por Francisco Vera. Con esta nueva alineación, SteelRage continúa tocando en diversas zonas de nuestra loca geografía y fundamentalmente comienzan las ideas para crear nuevos temas, proceso que sufrió un quiebre con la partida de Oliver de las voces. Hoy, Oliver Monterrosa es el vocalista de Waning Moon.

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El nuevo vocalista de SteelRage sería un viejo conocido nuestro, Jaime Contreras, amigo personal durante muchísimos años de quien redacta estas líneas y compañero de labores en PowerMetal.cl. Jaime, nacido el 30 de Septiembre de 1978, estudia Derecho en la Universidad de Chile, y se desempeñó anteriormente como vocalista de una banda de covers llamada Sir Caycuss, en una banda tributo a unos tales Iron Maiden llamada Eddie, en Highland y tuvo una breve estancia en Waning Moon. Jaime se integraría a SteelRage en Octubre del año 2002 e inmediatamente enganchó con el concepto y el ideal de la banda, plasmando aquella energía en múltiples tocatas en varias ciudades del país. Según Jaime, al entrar a la banda se encontró «no con cinco músicos sino con cinco amigos … no somos tontos graves ni estrellas del rock, somos seis personas que lo pasan bien tocando rock«.

En Enero del presente año comienza el trabajo para lo que será, en algunos días más, el primer disco de SteelRage. Con un material realmente estupendo bajo el brazo, la banda firma con la compañía Octagon Music Group, cuya subdivisión, Highland Records, produce el disco. El contrato liga a la banda con el sello por este disco y dos más, lo cual resulta sumamente destacable, pues no es usual que los sellos demuestren este nivel de confianza para con bandas de Metal en Chile. En la grabación -que comenzó con las bases, posteriormente los solos, y finalmente las voces y teclados-, que duró hasta Marzo, en los estudios de Juan Pablo Donoso, sólo se incluyeron temas originales -ninguno del demo-, varios de los cuales ya han sido tocados en vivo por la banda en sus presentaciones, destacando especialmente las poderosísimas «Engraved In Steel» (como dato curioso, el nombre del disco es previo al nombre del tema), «Give Us Hope» y la muy rockera «I’m Back Again«. La música que compone el disco, según los propios integrantes de la banda, es un Heavy/Power Metal muy directo y sin tantos artificios, lo que seguramente gustará a gran parte de la fanaticada nacional.

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«Engraved In Steel» será lanzado oficialmente el día 4 de Octubre (aunque se encontrará en las tiendas especializadas desde el 30 de Septiembre) en el pub Garage Rock, junto a otras bandas invitadas. Pero lamentablemente la alineación de la banda ha sufrido un remezón en estos últimos días: Francisco Vera, baterista y letrista de la banda, decidió privilegiar su carrera como baterista de Battlerage. Ante la partida de Francisco (un tremendísimo baterista, pocos en Chile deben golpear los tambores y platillos con su potencia), se ha integrado en estos últimos días a SteelRage Franz Strauss, ex baterista de Highland (donde fue compañero de Jaime), quien hará su debut en la Fonda Metalera del día 20 de Septiembre en Arte Matta.

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En un país donde existen -según muchos, me incluyo- más músicos que fans, lo de SteelRage es, sin dudas, el vivo ejemplo de cuánto cuesta hacer Metal en Chile a nivel algo más profesional. En un país donde lamentablemente nadie puede vivir siendo músico de Metal (por algo destacamos las profesiones y/u ocupaciones de los músicos de la banda), llegar a lanzar un disco es mucho más que un sueño cumplido. Es fruto de horas y horas de esfuerzo, de dejar de lado a personas, de adquirir responsabilidades «anexas» a las de un profesor o de un estudiante de Derecho, todo por amor a la que debe ser la música más apasionada del mundo: el Metal. Por ello, el mayor de los éxitos a una banda que no sólo por sacrificio, sino también por calidad musical, se lo merece.

Viva Chile Mierda!

Alineación:
Jaime Contreras: Voz
Patricio Solar: Guitarras
Melvin Poblete: Guitarras
Christian Willembrinck: Bajo
Alejandro Bustamante: Teclados
Franz Strauss: Batería

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¿Alguien ha leído en la página de Grave Digger lo que dice Chris Boltendahl de su nuevo disco? Acá está si no lo han hecho…

(Rheingold es) Otro álbum conceptual basado en la ópera de Richard Wagner El Anillo del Nibelungo. Es pesado, veloz, épico y True Metal directo como los fans nos conocen. Está lleno de clichés metaleros que todos amamos y usamos desde hace años…

Y qué… A Boltendahl no se le arruga la cara al decir que su música se mantiene, no cambia, que Grave Digger da vuelta en círculos y que con orgullo no altera su sonido. No le interesa avanzar en una línea evolutiva hacia nuevas direcciones. Es que el estilo de Grave Digger es justamente no cambiar de estilo. Hasta ahora los discos más «experimentales» de la banda han sido Heart Of Darkness (1995) con sus canciones de larga duración y The Grave Digger (2001) que rompió el esquema de los anteriores trabajos épicos con letras inspiradas en Edgar Allan Poe. La vida le ha enseñado a Boltendahl, a la mala, que tiene que seguir en lo suyo y lo que sabe hacer… Mejor no hablar sobre Stronger Than Ever (1987) con Grave Digger (o Digger como se llamaron en ese lapsus) tratando de «sonar como Bon Shauvi o Van Halen». Después de aquello el grupo no hizo un disco sino siete años más tarde. En Rheingold vamos a encontrar melodía, potencia, simpleza, los coros grandes, metal al hueso, todo lo que se sabe que no va a faltar en un trabajo de ellos… y más incluso…

Antes que saliera Tunes Of Wacken, la banda había anunciado que el próximo álbum de estudio trataría sobre la Biblia, lo que no significaba quemarlas en los conciertos ni revelar una faceta cristiana evangélica, pero mostrar algunas de las tantas historias que relata el antiguo testamento. La idea no prosperó y volvieron a lanzar un álbum conceptual épico cuando se pensaba que Grave Digger no acudiría nuevamente al tópico tras la salida de Uwe Lulis. Es más, cuando lo épico parece a ratos estar trillado por muchas visiones simplistas, cuando se le acusa de repetitivo, cuando se abren curiosos debates sobre la sexualidad de los que lo hacen y lo siguen if you like epic metal, you’re gay… Cuando justo más se habla despectivamente de «espaditas y dragones», viene Grave Digger y saca dos canciones con los nombres de Sword y Dragon. Toma. También vienen con una portada en la que salen tres guerreros, un dragón, un castillo en una cima cubierta de nubes y sirenas del Rin. ¿Qué más? Otro disco conceptual épico, otra vez los coros a gran escala, otra vez el mismo sonido… ¿Y qué? Otra vez Heavy Metal directo de excepcional calidad. Es cierto que antes de The Grave Digger el público quería un respiro con los cuentos épicos, pero es sobresaliente que venga una banda de esta talla a salvar la credibilidad del género.

El álbum está basado en El Anillo del Nibelungo del alemán Richard Wagner, que rescata el heroismo de las antiguas historias germánicas. El tecladista H.P. Katzenburg agrega algunos pocos fragmentos de la obra original y ahí se acaban las semejanzas en lo musical, porque el disco completo es un seco latigazo de Heavy Metal, nada más que decir. El concepto se carga en el contenido lírico, excelentemente bien logrado, ya que se capta la historia sólo con leer las letras incluyendo las notas entre las canciones. Se relata cómo un enano roba el oro del Rin de las doncellas para hacer un anillo todopoderoso, la creación de Valhalla, cuando un gigante asesina a su hermano y se convierte en un dragón, la muerte de Sigmund en manos de su padre Wotan… cuando Sigfrido forja la espada Notung y atraviesa el corazón del dragón, quedándose con el anillo maldito; el momento en que el enano Hagen toma la vida del héroe y lleva el fin de Valhalla y los dioses…

Después de Excalibur (1999), la leyenda más famosa y recurrente, se vio difícil que Grave Digger pudiera encontrar mejor fuente para crear otro trabajo de este tipo, pero con El Anillo del Nibelungo el grupo remarcó algo que no había sacado a flote con los conceptos épicos históricos de Tunes Of War (1996), Knights Of The Cross (1998) ni tampoco con Excalibur: el dramatismo. Rheingold es el álbum más dramático que ha hecho Grave Digger, en mucha parte gracias a la concepción de la obra y la sensibilidad de Wagner, como también al gran acierto de Boltendahl de haber sabido captarla bien.

Lo mismo. Aunque se dijo que el crossover entre las canciones y la música original es mínima y que el álbum realmente tiene actitud, no podía ser de otra forma que el dramatismo, lo épico, lo grande, empapara la composición. Una de las mismas canciones que ya se nombraron, Sword, marcha fuerte al son de del ritmo metalero épico por excelencia. Los monumentales coros están de vuelta. El de Murderer es sobresaliente, enorme, dramático, doloroso, furioso, desconsolado, el clímax del álbum, como teniendo al infeliz de Hagen de frente y gritándole a merced antes de hacerle pagar por su crimen… Es uno de los momentos más brillantes que ha logrado Grave Digger. Y de estos se escuchan en varias otras pistas del álbum, los desbordantes y melódicos precoros de Rheingold y Valhalla que terminan, una, susurrando el título de la canción, y la otra, gritándola con la fuerza que Boltendahl maneja, como en Giants. Maidens Of War, ¡temazo!, que empieza cual Blessed Are You de Iced Earth, luego de unos versos en los que el mismo Uncle Reaper interpreta no muy dulcemente a la walkiria Brunilda con un fuerte y ronco vozarrón, explota en toda su energía dramática en el brigde y los coros.

El drama en sí acentúa el valor de la historia de Rheingold, por lo que puede ser el álbum más épico hecho por Grave Digger, sí. Pero, ¿no era esto exactamente lo que el ex miembro Uwe Lulis quería seguir haciendo con la banda? ¿Continuar la línea de la trilogía medieval cuando Boltendahl quería parar con eso? Si esa fue la razón del conflicto Lulis-Boltendahl… ¿por qué Grave Digger pasó malos ratos para después hacer un nuevo álbum épico? Incluso, el segundo disco de la nueva banda de Lulis, Rebellion, no habla nada de «espaditas y dragones», sino de ¡cadenas, cueros y motos! ¿Y no era que se había ido porque quería seguir con lo épico? ¿Por qué cresta entonces se fue de Grave Digger? ¡Si están haciendo lo mismo!

Ahí es cuando se deja ver que son las diferencias personales, y no las musicales, las que diluyeron la sociedad metalera. Pero ahora Grave Digger tiene a otro guitarrista de categoría, el mecánico de oficio, Manni Schmidt. El solo de Rheingold muestra que el Manni de los discos Trapped! (1992) y The Missing Link (1993), de la mejor etapa de Rage, ha regresado, como en el riff principal de Valhalla, que también recuerda a Heavy Metal Breakdown. En realidad, cuando se fue de Rage el ’94 se llevó consigo su marca, la misma que asoma ahora en Grave Digger. Ojo, que tanto Schmidt como Katzenburg y el bajista Jens Becker, con Boltendahl por supuesto, participaron en la composición y arreglo de las canciones, lo que no pasaba cuando Lulis estaba con ellos. La participación conjunta se nota también en la producción. Todo instrumento se presenta claramente, impecable, sobre todo el bajo de Jens, que nunca había tenido un sonido tan protagónico.

Con un álbum tan épico como este, ¿cuáles son las diferencias con el Excalibur, el último de la trilogía medieval? Mientras el disco basado en la leyenda del Rey Arturo es la cúspide de la aventura de Grave Digger en el Power Metal, si se puede decir, con la caja acelerada, riff noventeros cortos pegados al ametrallador doble bombo, Rheingold es puro Heavy Metal del más tradicional, con más tendencia al mid tempo, pero sin perder ni una pizca de fuerza, todo lo contrario, muy potente, con más prominencia de la melodía que pueda dibujar la guitarra, etc… sólo basta con escuchar el primer RIGHT! de Boltendahl con el que explota Rheingold para ver que esto está hecho para partirse la cabeza…

Y hasta ahora ninguna palabra de la bombástica y poco ortodoxa vocalización del maestro del grupo… ¿será necesario? La voz de Chris es tan singular que se le reconoce hasta por el olor y es la estampa de la banda, sea para bien o para mal. Por eso es que me chocó tanto al comienzo escuchar Rebellion. Era Grave Digger sin Chris Boltendahl, como una pesadilla para los fanáticos. Pero si alguien tiene la oportunidad de conseguirse Shakespeare’s MacBeth – A Tragedy in Steel (2002), que no lo piense dos veces. De hecho, es el álbum de Grave Digger que nunca fue…

Hay que saber qué esperar de cada banda, y a Grave Digger no le vamos a pedir otra cosa que no sea entregar discos de la calidad que los ha convertido en una de las bandas más importantes del metal alemán, sin que aquello signifique evolucionar. Rheingold es un trabajo sólido, muy sólido, el más dramático que han logrado, con la mejor producción de sonido en su carrera. Quizás hasta es lo más soberbio han creado en cuanto a conceptos, lo que es mucho decir. Es muy reconfortante ver que siguen saliendo álbumes épicos de valor y que uno de estos sea de los mismos que lo introdujeron al metal. Esto no es juego de niños… déjenlos pasar.

1. The Ring
2. Rheingold
3. Valhalla
4. Giants
5. Maidens Of War
6. Sword
7. Dragon
8. Liar
9. Murderer
10. Twilight Of The Gods

Si alguien pensó que el hecho de que ésta fuera la tercera venida de esta banda finlandesa, iba a mermar el entusiasmo de los fans del heavy metal, deberá retractarse de lo pensado. Pues, a la luz de lo que aconteció ése cálido Domingo, lo vivido por toda la gente que asistió, por todos los que allí concurrimos, podemos decir que estuvimos en presencia de un suceso memorable.

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Es que Stratovarius es una banda que ya entró a las grandes ligas del metal, no sólo por su talento y sus composiciones, sino por que sus presentaciones en directo son francamente demoledoras. Existe la garantía de que una vez iniciado el show, el resto sólo dará paso al disfrute y al éxtasis.

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Por lo mismo desde tempranas horas, hordas de poleras negras decidieron tomarse las cercanías del Gimnasio San Miguel, para aguantar una espera que, a pesar de lo larga que pudo haber sido, fue entretenida, ya que con la grata compañía que te puede brindar un “bebestible”, no hay espera que no aguante.

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Pero las horas pasaban y, puntualmente se abrieron las estrechas puertas del coliseo sanmiguelino, alternativa desconocida para todos nosotros, pero de una estructura amable y acogedora. A pesar de que la entrada se hizo un tanto “apretada”, fruto de que a medida que pasaba el tiempo seguían llegando fans de todas las edades, la sensación de ya estar adentro y de empezar a ser protagonista de una noche llena de sorpresas, llena de metal, hizo que el sacrificio hecho en la entradas valiese la pena, mal que mal, los guerreros del metal no escatiman en recursos cuando enfrente está una de sus bandas íconos.

strato03cl-06Una de las cosas que llamó la atención apenas uno entraba al recinto era su carácter cuasi monumental, y eso estaba dado desde un principio por lo inmenso del escenario que cubría todo el fondo del gimnasio. Y en eso ya podíamos percatarnos de que el show iba a ser con todo, que Stratovarius no se reservaría nada (o casi nada) y que el show que íbamos a presenciar era de las mismas características del presentado en Europa.

Se acercaba la hora señalada para la salida a escena de las bandas nacionales, que en esta oportunidad vinieron de regiones, Alquimia, de la V región y Magnalucius de la VIII serían las encargadas de abrir los fuegos en esta noche. La primera en descargar su poder fueron los porteños de Alquimia, los que con un heavymetal directo, muy en la veta de Iron Maiden y Judas Priest, lograron encender a la concurrencia.

A pesar de los nervios iniciales, y con un repertorio basado principalmente en su álbum debut Fe Contra Fe, más algún corte nuevo, como Sed De Rebelión, que abrió los fuegos de su presentación, Alquimia supo moverse en escena, con un sonido que no estuvo muy fuerte, pero que se entendía y disparar descargas de heavymetal con una innegable influencia inglesa, la que quedó plasmada en su cuarto corte, la legendaria Breaking The Law de los no menos legendarios Judas Priest.

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Setlist Alquimia

1. Sed de Rebelión
2. Justo Aquí justo Ahora
3. Noche de Horror
4. Breaking The Law (Judas Priest)
5. Fuerza Ancestral
6. Juego Sucio

Luego de la descarga de Alquimia fue el turno de los penquistas de Magnalucius, quienes deleitaron con la otra vertiente del heavy metal, un power metal con tintes épicos y un marcado sonido italiano, desde su intro, más la excelente Prometheus, se echaron al bolsillo al respetable, sobretodo con una puesta en escena y una seguridad al tocar innegable.

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De hecho, su partida pudo haber sido débil, debido al problema que tuvo en su guitarra Sergio, pero la banda entendió que una vez tocado el primer acorde, no había vuelta atrás, por lo mismo siguieron tocando como si nada sucediera. Basaron su show en su placa debut, The Quest, como señalamos, de una forma muy correcta, donde destacaron su vocalista, Yabi, con un manejo de escena envidiable, y su batero, Manuel.

Setlist Magnalucius

1. De Historia Et Veritate Prometheus (Intro)
2. Prometheus
3. Hords Under The Moon
4. Never Dying
5. Claws
6. Fight For Power

Felicitaciones a ambas bandas nacionales, no sólo por demostrar que en Chile existen bandas que se pueden parar ante miles de personas, y que no son las consagradas de siempre, sino que además porque cumplieron a cabalidad su compromiso de entrega y puntualidad. Bandas como las que estuvieron arriba del escenario el pasado 17 de Agosto demuestran que la escena local no es sólo Santiago, y que como ellos hay muchas bandas esperando la posibilidad de mostrar su trabajo. Excelente Muchachos!!!!!

El corazón del águila comienza a latir…

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Luego de la magnífica presentación de las bandas nacionales, la espera se empezó a hacer larga, aunque amenizada por el dvd de Helloween que se proyectaba en la pantalla gigante que estaba tras escena y que nos indicaba dos cosas: la primera que como señalábamos hace un poco, Stratovarius traía todo su arsenal, y la segunda, el anuncio de que Helloween, la leyenda alemana pisaría nuestra tierra para el aniversario patrio. Pero esas cosas empezaron a quedar en el olvido, cuando, justo a la hora señalada, se apagan las luces al son de parte del soundtrack de Jurassic Park, los músicos que van entrando, y el delirio de las casi 5 mil personas (sí, 5 mil) que empezaban a caldear el ambiente.

Con los tiempos marcados por Jörg se daba inicio al concierto, Eagleheart, era un casi obvio inicio, pero no por ello menos espectacular, con la gente que desbordaba, con un Kotipelto que ya comenzaba a dar muestras de que ésta sería, por lo menos en Chile, su noche más inspirada. Y aquí ya comenzamos a notar los detalles, cada tema tenía su propio telón, dado por la pantalla desplegada. El coro fue memorable, a pesar de ser su último disco, el “heart of an eagle, he flies to the rainbow” sonaba monstruoso, con un Kotipelto que hacía el ademán de ser empujado por el público. Sin que este tema alcanzara a terminar, el ya clásico The Kiss of Judas hizo temblar el agradable recinto de San Miguel.

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Debemos reconocer, sin pecar de autocomplacientes, que el sonido no fue de los mejores, que Johanssön fue el que más se “notó” (junto con Michael, por obvias razones), que a veces la guitarra de Tolkki no se sentía demasiado y que por momentos Kotipelto se escuchaba bajo. Pero todo ello fue sustituido por 5 mil gargantas, además de que el sonido fue mejorando a medida que avanzaba el concierto. Pero detengámonos en The Kiss Of Judas, un tema que a pesar de que los hemos escuchado en sus tres conciertos, no deja de sonar cada vez mejor, Stratovarius es una banda que logra plasmar en escena todo su poder, y no sólo eso, sino que las canciones suenan aún más potentes, algo que se agradece y que los coloca en el sitial en que están. Esto además fue un adelanto para lo que vendría (puesto que el espectacular Visions, su mejor placa, fue base del concierto) e hizo olvidar a Find Your Own Voice, que estaba originalmente contemplado.

Timo Kotipelto que por primera vez se dirige al público para presentar uno de los pocos (casi el único) tema del Episode, el magistral Speed Of Light, el que por su velocidad y potencia provocó un espontáneo mosh en el centro de la cancha. Y es que como se señaló anteriormente Michael ocupa un rol fundamental en el desarrollo de la banda en vivo, pues los temas rápidos los hace aún más rápidos, de hecho un par de veces la banda lo miró de reojo como diciéndole “oye Jörg… cálmate un poquito”, pero no Mr. Michael, la velocidad y precisión se agradece.

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Luego fue el momento en que presentarían uno de los cortes de la placa que nominalmente vinieron a mostrar, Elements Pt. I, con el emotivo Soul Of A Vagabond, que fue recibido con respeto más que con euforia, pero que nos mostró una banda más madura, que logra penetrar el alma con sus temas y con un Timo Kotipelto, simplemente genial…
Pero el relax duró sólo lo que duró Soul Of A Vagabond, puesto que Kotipelto nos señala que el siguiente era un tema que a la banda le gustaba bastante, Forever Free, del Visions, volvió a encender el ambiente, volvió a hacer que las cabezas se agitaran, al ritmo de este himno del powermetal. Vuelvo a resaltar, y no me voy a cansar de decirlo el impresionante trabajo de Kotipelto, maneja la garganta a su antojo, con una técnica vocal exquisita, que lo hace llegar a los más insospechados tonos.

Lo siguiente fue un momento emocionantemente sorpresivo, debido a que la banda, mostrando no sólo su madurez, sino que la inteligencia en escoger su track list nos regala un momento de añoranza con clásicos de la época pre – Kotipelto, esa de Lassila y Tolkki en las voces, la primera en aparecer a escena fue la gran Fright Night, de su disco homónimo, seguida por la impresionante The Hands Of Time, de su segundo disco, Twilight Time, la que prosiguió con una excelente We Are The Future, cuántos de nosotros soñamos con escuchar estos clásicos en voz de Kotipelto???, uno de esos sueños se hacía real. El medley siguió con Dreamspace, la candente Tears Of Ice, y la gran We Hold The Key. Una tras otra, sin pausa un mazazo tras otro, qué gran momento.

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Sin embargo, y a pesar de que el éxtasis era total, Timo nos presenta el tema que abre el Fourth Dimension, la monumental Against The Wind, y nuevamente Jörg Michael tocando a una velocidad endemoniada, otro de los puntos altos de la noche que fue seguida por la infaltable y siempre emocionante Forever, con las 5 mil gargantas cantando a capella, ya que los Timos, que eran los que se quedaron en el escenario, callaron y dejaron que el público hiciera el resto, creo que a muchos (entre los que me incluyo) se les puso la piel de gallina escuchando las miles de gargantas que emocionaron a ambos músicos. Forever fue pegada con la hermosa A Drop In The Ocean, que a pesar de que el público no la conocía tanto (de hecho, cuando Kotipelto dio la voz a la gente, fue poca la que la coreó) fue uno de los momentos emocionantes de la velada, con los encendedores arriba cuales antorchas encendiendo una noche inolvidable.

strato03cl-16Pero lo señalé, ésta era una noche de sorpresas y lo que siguió rememoró aquella tarde del 99, cuando Stratovarius pisaba por primera vez nuestro país e iniciaba una gran noche con el tema que ahora sonaba. Sin intro, potente desde su inicio, Destiny hizo vibrar a las almas que se congregaron en el gimnasio de San Miguel, con un sonido que de a poco se fue haciendo más entendible, con una banda que a pesar de lo parco que fueron, disfrutaban el show, y sobretodo el calor y cariño del público, uno de los mejores públicos del mundo. Cabe señalar que Destiny fue pegada con Fantasia, de su última placa, una decisión inteligente, puesto que ése es uno de los temas más bajos del Elements Pt. I, pero que sin embargo sirvió como preciso complemento.

Las sorpresas no acababan, con un pentagrama musical de fondo, se dio inicio a Twilight Symphony, uno de los mejores cortes de su Fourth Dimension, que mostró toda la precisión de esta banda finlandesa, ya que los violines del intermedio fueron perfectamente ensamblados en el tema dándole una gran atmósfera, la que fue acentuada con la interpretación siempre magistral de Kotipelto.

Stratovarius no quiso dar margen a ningún respiro, ejecutando otro clásico, el extenso Visions (Southern Cross), otra grata sorpresa para quienes asistimos al show, magistral, intensa, con un Michael y un Kotipelto en gran nivel, y con una banda entregada, el tema (con voces finales incluidas), dio paso al ganchero Hunting High And Low, el que nuevamente hizo que las estructuras del recinto parecieran ceder, el Hunting High And Low!!!! gritado por los 5 mil asistentes se sintió e hizo temblar el local y sus alrededores, no tengo recuerdos de un concierto donde el público estuviera tan entregado a la banda, donde cada tema fuese ejecutado como himno, realmente una sensación indescriptible para cada uno de los que estuvieron allí.

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Con Hunting High And Low se cerraba la primera parte de un show que ya todos los que estábamos presentes sabíamos memorable, la gente no se pensaba ir, y no mostraba cansancio, puesto que los gritos de STRATOVARIUS!!!!, NO NOS VAMOS NI CA…!!!!, y otros similares se sentían con una fuerza sobrecogedora. Stratovarius no se hizo de rogar e inició la segunda parte de su show con algo que nos descolocó no sólo por lo sorpresivo, sino que por lo emocionante. Muchos íbamos dispuestos a escuchar ciertos temas, pero nadie imaginó que la banda iba a ejecutar Coming Home, el bello tema del Visions. Por lo mismo el grito, el coro salió del alma agradecida de cada fan de Stratovarius presente, fue un momento íntimo, en que la banda, ya un poco más expresiva, entendía que estaba ante un público único, que tiene una pasión y un amor por el metal que se da en pocas partes del mundo, la alquimia que se sintió fue un agradecimiento de la banda por la entrega del público y un agradecimiento de todos nosotros por regalarnos momentos inolvidables, como la preciosa Coming Home.

strato03cl-18Y como era una noche clásica, qué más que seguir tocando temas del Visions (la segunda parte fue exclusiva de su mejor álbum), el riff de Tolkki (de un bajo perfil súper interesante, pues da paso a que la banda se muestre como tal y no cae en el egocentrismo de otros “gordos” virtuosos) da paso a una muy vacilada Paradise, el tema en sí es para disfrutarlo completo, muy enganchadora, muy bien recibida por un público pletórico. Ya llegaba el final, pero no se acababan las sorpresas, Legions, fue la penúltima en ser ejecutada, y nuevamente el fervor se hacía presente en el coliseo sanmiguelino, un mosh instantáneo sacudió el lugar, nuevamente la sorpresa, nadie pensó que Legions podría ser interpretada, pero ahí estaba, sonando fuerte y demostrando que a la banda le importan sus fans y que el show era para ellos.

Parecía el fin, la banda baja de escenario, pero todos sabíamos que algo faltaba, a pesar de que intuíamos que lo que quedaba era sólo un tema, nadie se acordó de Will The Sunrise?, o de Father Time (que ojo!!!, no fue tocado), sino que de las gargantas brotaban dos palabras, sólo dos palabras que en su conjunto conforman un himno, la banda lo sabía, y al subir al escenario, con bromas de Kotipelto mediante (vamos a tocar un cover de las Supernova, dijo), los ojos de todos se posaron en Johanssön quien no se hizo de rogar y comenzó a escribir una de las páginas más emocionantes no sólo del show, sino que de las vidas de quienes presenciábamos el show. Black Diamond, sonó impresionante, la conexión público – banda, fue notable, Kotipelto estuvo brillante, Kainulainen mostró que es un eximio bajista y la dupla Tolkki – Johanssön se entiende a la perfección. Fue un gran momento, la banda se divertía en escena, Jörg Michael sin perder el pulso, le lanzaba las baquetas a un roadie en un costado, y las recibía de vuelta.Un final simplemente notable.

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Qué mas se puede pedir. Está claro que el sonido no estuvo en un 100%, pero hasta eso pasó a segundo plano, muchos de los que estábamos presentes salimos del show con una abierta sonrisa, satisfechos, conscientes de que lo que acababan de presenciar sería inolvidable, digno de enmarcar, de esos momentos que uno disfruta decir “yo estuve allí”, viviendo un sueño, con una banda excelente, pero con un público que sobresale, que se entrega, que vibra, que hace que un concierto de rock se transforme en uno de esos momentos que se quedan en tu alma para siempre.

Setlist Stratovarius

01. Eagleheart
02. The Kiss Of Judas
03. Speed Of Light
04. Soul Of A Vagabond
05. Forever Free
06. Medley: Fright Night / The Hands Of Time / We are the Future / Dreamspace / Tears Of Ice / We Hold The Key
07. Against The Wind
08. Forever / Drop In The Ocean
09. Destiny
10. Twilight Symphony
11. Visions (Southern Cross)
12. Hunting High And Low
Encore 1
13. Coming Home
14. Paradise
15. Legions
Encore 2
16. Black Diamond

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