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Review escrito el 2002 en PowerMetal.cl

Al comenzar el rumor que los germanos entrarían al estudio para entregarnos una nueva propuesta, el tiempo pareció pasar más lento hasta que se pudiera confirmar la noticia. Pero, en aquellos años, el acceso a la información no era ni tan rápido ni tan confiable como hoy. Solamente se podía dar crédito a las noticias que aparecían en revistas como Hit Parader, que además de llegar tarde al país, era difícil de conseguir. Es por eso que el rumor siguió siendo sólo eso durante un buen tiempo… Hasta que por fin se supo que la nueva placa comenzaba a tomar forma, lo cual sucedió al conocerse su nombre: Metal Heart.

Había muchas razones para pensar que este podría ser un gran disco. Accept ya había impresionado con dos registros espectaculares –Restless and WildBalls to the Wall– por lo tanto, esperar una nueva joya no era descabellado, y de verdad, todos esperábamos que la banda liderada por Udo Dirkschneider fuera capaz de sortear su propia vara, aunque había una gran dosis de incredulidad y escepticismo. Sin embargo, los músicos insistían que este sería su mejor trabajo y que esperaban dar un gran golpe, con un estilo innovador que los catapultara en forma definitiva al firmamento de las grandes estrellas.

Una tarea para nada fácil. La competencia era muy dura; por una parte, Iron Maiden lideraba con fuerza la marea de la NWOBHM y parecía que nadie era capaz de interponerse en su camino. Mientras tanto, en los Estados Unidos, Kiss y Van Halen, parecían ceder terreno ante el empuje de las bandas surgidas del circuito de Clubs de Los Angeles y que daban fuerza al naciente movimiento Glam Rock, que ya había hecho desaparecer del mapa a otros grandes como Ted Nugent.

Afortunadamente, la espera se acabó y el corazón metálico de Accept comenzó a latir. El rumor se convirtió en realidad. El disco venía en camino y sólo quedaba aguantar la respiración hasta oírlo y comprobar si la banda alemana cumpliría su promesa. ¡Y cómo lo hicieron!

Un álbum perfecto. No fue necesario escucharlo dos veces para entender que el espíritu del heavy metal seguía vivo y con fuerza. El carismático Udo en las voces; Wolf HoffmannJörg Fischer en las guitarras; Peter Baltes en el bajo y Stefan Kaufmann en la batería demostraron, en cuarenta minutos, que la tierra temblaría ante una nueva invasión teutona, pero esta vez, el campo de batalla era otro. La fuerza del disco nos electrizó desde el primer acorde. La magia y la innovación se apoderaron de todos los oídos, llenándolos de esa vitalidad y fuerza que sólo un buen disco de heavy metal puede entregar.

Desde Metal Heart, con el espectacular solo de guitarra basado en la obra de Beethoven, hasta Bound to Fail, un himno a la fuerza del rock; el disco se desarrollaba en forma natural y arrolladora. A través de los pegajosos coros de Midnight MoverScreaming for a Love Bite; pasando por los clásicos ritmos metaleros de Up to the LimitToo High to get it RightLiving for Tonight, combinados con el furioso Wrong is Right y el creativo Teach us to Survive (inspirado en los antiguos musicales americanos), más el duro Dogs on Leads, que nos recordaba toda la potencia de su antecesor, Balls to the Wall, la propuesta se transformó en un verdadero hito en la carrera del grupo.

Accept supo demostrar en este álbum que el heavy metal también puede combinarse con otros estilos musicales y entregar un excelente resultado. Tal vez debido a la prolijidad que caracteriza al pueblo alemán; tal vez como una premonición del movimiento que años más tarde surgiría bajo la batuta de Helloween; tal vez por demostrar que el rock no es propiedad exclusiva de Inglaterra ni Estados Unidos; tal vez por dejar claro que existen alternativas para no sucumbir ante el embate de las modas pasajeras o, simplemente, por demostrar que en la historia del heavy metal el nombre de Accept no debe olvidarse jamás, esta placa fue hecha con excelencia y dedicación, con pasión y convencimiento, y eso, se nota de principio a fin.

Diez temas plenos de actitud, de energía, de entrega y de calidad. Una mezcla impecable de elementos melódicos con un sonido pesado; una magnífica combinación de instrumentos y estructuras rítmicas; una magistral asociación de arreglos vocales y musicales, transformaron a Metal Heart en el mejor disco de Accept, cuyo único punto débil fue… la carátula.

TRACKLIST
1- Metal Heart
2- Midnight Mover
3- Up to the Limit.
4- Wrong is Right.
5- Screaming for a Love-Bite
6- Too High to get it Right.
7- Dogs on Leads.
8- Teach us to Survive.
9- Living for Tonite.
10- Bound to Fail

Debo reconocer que en un principio miré con un poco de desconfianza el lanzamiento de una placa en vivo por parte de estos brasileños nacidos del quiebre en Angra que hizo que Matos, Mariutti y Confessori lanzaran una carrera paralela ahora bajo el nombre de SHAMAN. Porqué la desconfianza, primero porque había demasiados (y muy buenos) lanzamientos en vivo que conspiraban para que éste destacara pudiendo incluso llegar a ser uno más. Si a eso le sumamos que la banda de Matos y Cia. tenían sólo un disco a su haber, sonaba un tanto desproporcionado que su segundo disco fuera un directo.

Sin embargo, hay razones suficientemente fuertes como para justificar “este” disco en vivo: la primera es la más obvia, no estamos hablando de un aparecido en el metal no sólo latinoamericano, sino que dentro del concierto mundial. Andre Matos es un músico reconocido, cuya carrera no se inició con Ritual, sino que mucho antes con Viper y sobretodo con Angra, donde su única experiencia en discos en vivo se reduce al pobre Holy Live (ojo, de pobreza en la cantidad de temas), muy poco para un músico de la talla de Matos. La otra razón de peso es que estamos en presencia de un show pocas veces visto, con una connotación especial. Shaman en su propio hogar, el Credicard Hall de Sao Paulo, abarrotado y con invitados especiales de la talla de Tobias Sammet (Edguy), Sascha Paeth y los legendarios Helloween, representados por Andi Deris y Mike Weikath. Entonces no podía no quedar un registro de aquel espectáculo. Es como aquellos mágicos momentos que deben quedar registrados, y como una postal, un disco en vivo viene muy bien.

Qué podemos señalar respecto del disco, sería absolutamente inoficioso hacer un recuento tema por tema, ese ejercicio ya fue hecho en el review del disco Ritual. Podemos señalar que éste es ejecutado en su integridad, desde el potente inicio con Here I Am, donde podemos notar que prácticamente no se extraña una segunda guitarra. Hugo Mariutti responde a cabalidad, llenando todo el espectro, con un peso que quizás Angra no tenía, ya que la dupla de guitarristas compuesta por Loureiro y Bittencourt es virtuosísima y eso le da un sonido distinto. Este peso se nota absolutamente en For Tomorrow, donde el riff suena impresionante. Y no entrega sólo potencia, sino que talento y virtuosismo como en la excelente Over Your Head. Impresiona también la calidad musical de Matos, aunque ya a estas alturas no debiera impresionar, estamos frente a un talento vivo. El tipo canta como los dioses (me referiré a eso más adelante), toca el piano (junto con Fabio Ribeiro quien hace las veces de tecladista invitado) y además toca los vientos en temas como el propio For Tomorrow. Un músico integral.

Como señalamos, la banda suena aflatada, maciza, con un Ricardo Confessori realmente excelso, suena más potente que en el estudio; un Luis Mariutti quien, con el poder en el bajo, complementa perfectamente a su hermano en las guitarras entregando peso, un peso muy de heavymetal. Y qué hablar de André. Está cantando cada vez mejor. A pesar de que su voz con el tiempo y el desgaste ya no suena tan limpia como en sus tiempos de Angra, sino que suena más gastada, más raspada, lo que le da un toque más roquero, la voz suena mucho mejor, los agudos ya no son tan finos, tienen mucho cuerpo y eso sin duda le ha hecho bien a André.

Volviendo al disco, hay momentos notables, como la entrañable Time Will Come, primer tema conocido de la nueva etapa de Matos y Cia., que fue la que abrió esa inolvidable velada del 17 de Mayo del 2001 en un semivacío Víctor Jara. Hoy en día suena casi como un clásico; y la hermosa Fairytale, con un Matos simplemente pletórico. Pero lo destacable sin duda son los invitados. Nombres de la talla de Sascha Paeth (muy amigo de Matos y socio en ese extraño, pero agradable proyecto llamado Virgo), Tobias Sammet, con los que interpreta la sorpresiva Sign Of The Cross (de Avantasia) y la adrenalínica Pride. No menos sorprendente es la aparición de otros grandes amigos de Matos, los Helloween Andi Deris y Michael Weikath, con la clásica Eagle Fly Free, donde notablemente Andi olvida parte de la letra. Casi imperdonable.

El disco podría haber sido perfecto, el “podría” lo da la pobre interacción que hay entre Andre, la banda y el público. Sabemos, los que hemos tenido la posibilidad de ver tanto a Angra como a Shaman, que André es un excelente frontman y que su comunicación con la audiencia es grandiosa, sin embargo el público se escucha muy a lo lejos, quizás ese detalle quedó solucionado en el DVD, también llamado Ritualive y de casi dos horas de duración.

Pero a pesar de ese pequeño pero, estamos ante un material excelente, dentro de la gran cantidad de lanzamientos en directo de estos últimos dos años, éste logra destacar, dejando con muchas ganas de presenciar el poder de este cuarteto brasileño en su próxima visita a Chile, el 18 de Junio. Un gran disco, de una banda que ha logrado sacudirse de los fantasmas y problemas del pasado, haciéndose de un nombre respetado. Es de esperar que los futuros materiales de la banda mantengan la grandeza entregada tanto por Ritual, como por este gran Ritualive. Aunque con la calidad de músicos de Shaman, esto debiera ser casi un hecho.

William está muerto! William está muertooo! Corran! Corraaan!!! gritaban los bretones, flanco izquierdo del ejército del duque normando William, mientras tomaban retirada en el primer combate de la grandiosa batalla de Hastings, luego que recibieran toda la embestida más fuerte de los increíbles guerreros sajones Housecarls, tropa leal a muerte del rey Harold… para evitar el pandemónium de su ejército el mismo William tuvo sacarse el yelmo y arriesgadamente mostrar su rostro a sus soldados para que la calma y confianza volviera…él mismo comandó una formación de caballeros normandos para encerrar a los ingleses en su persecución a los normandos, lo que resultó un éxito total: los rodearon y acribillaron…fue el primer signo positivo para los normandos, en una batalla que se veía tremendamente cerrada y sangrienta…

Era la mañana del 14 de Octubre del año 1066, ¿lugar? Los verdes parajes de la localidad inglesa de Hastings, tierras que vieron el río de sangre que motivó la guerra por el trono de Inglaterra entre el rey Harold II y el duque de Normandía Willian the Conqueror (Guillermo el Conquistador). Las increíbles tácticas que usaron los normandos versus la formidable muralla de escudos que crearon los sajones, más la valentía de ambos bandos por defender a sus líderes, convirtieron a la Batalla de Hastings en uno de los pasajes más importantes e interesantes en la historia de Occidente.

Muchas historias, poemas y relatos han sido inspirado por la Batalla de Hastings, y obviamente la música que mejor ambienta los escenarios de guerra no podía estar ausente de esta magnánima epopeya: el METAL…»en este álbum siento el espíritu de Manowar» dijo Claudio Diprima, baterista de Thy Majestie, en una entrevista al sitio épico de la Metaltrilogy: WarriorMetal.com, y bueno, como no! Si este excelente trabajo, el segundo de esta gran banda italiana podría con creces ser catalogado de True Metal y ser además considerado el mejor álbum épico del 2002.

«Hastings 1066» es un trabajo redondo, sin puntos bajos y con el gran mérito de ser 100% conceptual respecto a un suceso histórico guerrero complejo pero a la vez motivante, sin lugar a dudas que Thy Majestie puede ahora ser considerada entre las mejores (sino como la mejor) banda de Power Metal Épico con 100% de integrantes italianos. Este excelente álbum si bien tiene parajes en que se siente la influencia de Rhapsody, posee tintes progresivos, mucha potencia, letras obscuras y fuertes, y muchos matices interesantes en la composición, que le dan su sello propio.

La batalla comienza con la intro «Rerum Memoria», extensa pero muy bien lograda, matizada, con arreglos sinfónicos que luego dan paso a voces líricas fuertes y obscuras al estilo de Carmina Burana. El siguiente track, el primer tema power metal, es el más que potente single «The King and the Warrior», el mismo que estuvo varias semanas entre los primeros lugares de MP3.com, (obviamente en la categoría «power metal»)….es una canción al hueso, adrenalínica, con una excelente composición, y una lírica que en breves palabras resume la motivación de la guerra entre estos 2 grandes hombres: Harold y William, el sajón y el normando, el defensor y el atacante, el rey y el guerrero (The King and the Warrior!).

Luego unos acordes muy típicos del folcklore celta dan paso al 2º single del álbum, un tema más reflexivo y complejo que el anterior, bastante progresivo: «Echoes of War»; relata muy bien algunos parajes de la batalla, entre sus características se puede decir que no tiene nada de «predecible» y por otra parte demarca el gran trabajo de Claudio Diprima en las baquetas de la banda, elemento que será una constante en el álbum.

A continuación tenemos un clásico «himno power metal» con un comienzo melódico, coros en tonos mayores, muy épico y con una base rítmica de batería rápida bien lograda de la dupla Diprima-D´Alessandro, estamos hablando de «The Sight of Telham Hill». El coro «Holy defenders of faith!» invita a imaginarse a una multitud enardecida vitoreando a la banda en una presentación en vivo. Personalmente hubiera elegido este tema como 2º single, tiene muchos matices como teclados sinfónicos, voces femeninas y un gran coro y estructuración de las estrofas. Se puede apreciar una interesante combinación de solos entre las cuerdas de Mauricio Malta y Giovanni Santini, versus el teclado del muy buen compositor Giuseppe Bondi. En cuanto a letras se adentra bien en lo que fue la batalla del punto de vista de los normandos, relata cómo las tropas eran guiadas por los caballeros normandos hacia la zona de Telham Hill, donde los sajones estaban «atrincherados» en la gran muralla que crearon con sus escudos. Bueno, para entender más las letras es necesario hablar un poco de la disposición de los ejércitos en combate:

El ejército de William consistía en arqueros, infantería y caballería distribuida en 3 secciones de unidades de 3 diferentes nacionalidades: franceses (derecha), normandos (centro) y bretones (izquierda), era una formación muy móvil, flexible y moderna respecto a la táctica defensiva inglesa de crear una muralla de escudos, aunque no hay que engañarse, ya que el rey Harold confiaba a plenitud (y con justificada razón) en los grandiosos guerreros Housecarls, una de las órdenes guerreras más formidables de la edad media, quienes gustaban de pelar a pie contra los caballeros, embistiendo indistintamente a hombres y caballos con sus enormes hachas de doble filo, las cuales manejaban tan rápido como los normandos sus espadas..la escena que creaban al cercenar las piernas de los caballos enemigos era algo que sólo los más bravos podían soportar. Además de ellos, los ingleses contaban con los nobles (thegns) y los sencillos fyrdmens.

Volviendo al álbum, tenemos ahora a «Incipit Bellum», tema operático en latín que sirve de nexo para «The Scream of Taillefer»; comienzo progresivo, voces líricas y clima de angustia muy bien recreado que de pronto abre paso a un quiebre en la métrica, cambio que ambienta un clásico power metal más operático y sinfónico, unas flautas entre medio, (a la usanza celta hacen recordar a Rhapsody), aunque el solo de guitarras muy melódico y al grano hacen sentir el sello Thy Majestie; es un buen tema.

Otra breve intro, abre paso a la joya del álbum, un verdadero temazo que muestra la calidad a la que ha llegado la banda, me refiero a «Anger of fate»; si la buena música tiene como principal objetivo crear sensaciones, al escuchar este tema queda más que claro que el mensaje es dolor, angustia, desesperación, frustración e impotencia ante la derrota, y cómo no, si las letras están referidas a las sensaciones que experimenta el rey Harold II al perder la batalla…es un tema lento que invita a la reflexión de lo que significa una derrota, la voz de Dario Grillo transmite muy bien las emociones de las líricas, en mi opinión junto a «The King and the Warrior» son los puntos más altos del álbum.

«The pride of a Housecarl» es un tema similar en estructura a «The Scream of Taillefer», pero en cuanto a letras es algo increíble, ya que logra sintetizar los momentos más difíciles de la batalla, al hablar de la visión de los guerreros Housecarls al ver caer a su maestro, y relatar la misma muerte del rey Harold II: «Harold dies, his body now lies, after he´s got by an arrow in his eye» dice la letra, haciendo alusión a la estrategia que empleó William para ganar la batalla… en el tercer asalto, le encargó a sus arqueros que lanzaran las flechas lo más lejano posible para que pasaran sobre la muralla sajona del rey Harold y le llegaran directamente a él y su comitiva…fue una gran idea, una flecha le cae en el ojo al rey, debilita a la guardia personal, y después una avanzada de caballeros normandos derrota a nobles y housecarls sajones para llegar donde el rey y matarlo, fue el signo de la victoria de William, el nuevo rey de Inglaterra…

Casi cerrando la epopeya, llega «Through the bridge of spears», tema mucho más heavy metal, con las clásicas galopas del metal épico pero con un coro muy bien logrado e interesante en recursos; sobre la temática, nada mejor que recordar la frase final de la canción «I´m William the only king!»…es el relato de un triunfador en batalla…

Se cierra el telón con «Demons on the crown», tema con un gran coro y buena composición, muestra la solidez de la banda y la confianza en el trabajo, al dejar esta larga composición para el final…las letras son muy interesantes, ya que muestran los obscuros problemas que enfrentó y enfrentará el trono de Inglaterra luego de la batalla de Hastings, de hecho, es interesante ver el porqué se produjo este conflicto entre sajones y normandos, marcó la historia de Europa en varios aspectos.

¿Qué podemos decir para el final? Que este álbum de Thy Majestie tiene motivos de sobra para ser considerado el mejor álbum épico del 2002, que esta banda se asoma como una de las grandes de Italia, y que los álbums 100% conceptuales sobre epopeyas guerreras son una excelente fuente de composición para el metal, bien hecho Thy Majestie, ahora la palabra queda en ustedes cuando lo escuchen.
To the swords!!!

El grupo de los Xers es de aquellos a los que se les puede exigir mucho más que al promedio de los conjuntos. Va más allá de demandarles que hagan música de calidad, eso siempre lo van a hacer. También se les puede pedir que cada uno de sus álbumes sea mejor que los anteriores, que muestre una evolución y que se escuche algo no esperado. La imaginación de los músicos siempre tiene que ir más allá que la del público y superar las expectativas. Esa es la clave.

Al tocar a Symphony X se habla de un estándar elevado y de un estilo propio, intrínseco. A pesar de estas virtudes, The Odyssey en general no sorprende porque las canciones del disco, salvo unas excepciones, no muestran nada que no hayan hecho antes. Es más, tiene bastante similitud con The Divine Wings Of Tragedy (1997), el más reconocido trabajo de la banda y uno de los mejores álbumes de la década pasada. Esto podría ser bueno pero esta réplica es sólo eso, una réplica. No tiene el carácter casi divino del otro porque este tipo de composiciones ya se conocía, tenía ya una referencia. Ya pasó el tiempo en que un trabajo como The Odyssey podía ser considerado una obra maestra o lo mejor de Symphony X. V – The New Mythology Suite (2000), con preponderancia en arreglos orquestales, instrumentales y basado en un concepto, fue un intento de hacer algo distinto pero no resultó lo suficientemente radical como para destronar a The Divine Wings Of Tragedy. Ahora hicieron un trabajo con una armazón parecida al recién nombrado, por lo que las comparaciones son inevitables.

Para ver esta placa hay que ponderarla cuidadosamente, porque hay, como en todo, cosas buenas y cosas malas. Cuando Michael Romeo adelantó que este nuevo esfuerzo sería más pesado y agresivo que V, la propuesta pareció muy interesante. En efecto, esa es la impresión que queda al escuchar la primera pista, Inferno (Unleash the Fire). La guitarra de Romeo y la voz de Russell Allen son más agresivas y juegan un papel más protagónico por sobre los teclados de Michael Pinella. Notable es esa primera guitarra con pinta de rasgueo principal al principio del tema.

Eso se repite en King Of Terrors, pero en otras canciones como Wicked, Incantations Of The Apprentice e incluso en The Turning, el concepto de ser “pesado” se traduce sólo en la puesta en segundo plano del sintetizador. Todo lo demás vuelve a ser lo mismo. Pinella sólo se preocupa de hacer los acordes de fondo y los solos, pero ya casi no se escuchan esas melodías que parecían antes flotar encima de las bases rítmicas. Eso es lamentable si se piensa que el estilo de Pinella era único y le agregaba un distintivo especial al sonido. No pido que se copie, pero sí que explote más su talento.

Esto se debe a la poca participación del tecladista en la composición de los temas. Desde siempre Symphony X escribió sus canciones en conjunto, como por ejemplo el recordado trío Romeo-Pinella-Miller que existió hasta Twilight In Olympus (1998) y después la dupla Romeo-Pinella en V. Ahora en cambio, cuatro de las ocho están compuestas enteramente por Romeo. Es primera vez que en Symphony X un solo hombre se ocupa de eso.

Inferno, Wicked, Incantations Of The Apprentice y The Oddysey son las que él escribió solo. Así se explica el porqué los temas son más riff oriented, algunos más pesados, aunque en otros se vuelve al guitarreo característico. Por supuesto, lo último acarrea esta consecuencia: la que varias canciones, específicamente la mitad del álbum, al ser oídas, se tenga la molesta y extraña sensación de haber sido escuchadas antes. Es bueno por un lado ver que aún existe el clásico Symphony X, pero malo por el otro porque pierden así su atractivo.

El ejemplo más vistoso es Accolade II… ¿¡Qué es eso por favor!? Me asusté cuando supe que iban a hacer una segunda parte de esta canción y mis temores se concretaron al momento de escucharla. No sólo sacaron el nombre de uno de sus más grandes temas, The Accolade… además repiten idénticas melodías (muy recordadas) y letras de la original… si hasta pudieron haberla llamado The Accolade Remix sin problema alguno. El resultado es una nueva archiconocida canción, con personalidad ni propia ni auténtica, más bien copiada. ¿Por qué siempre esa costumbre gringa de hacer segundas partes? Más hostigosa es si se considera que en V, Communion And The Oracle era muy parecida a The Accolade… En fin, creo que Accolade II es la caída más fea de Symphony X en lo que va de su carrera.

Ahora, si la mitad de The Odyssey suena repetida, la otra se escapa de eso. Algunas canciones por menos y otras por más, pero se escapan al fin y al cabo. Inferno y King Of Terrors son los temas más heavies desde Sea Of Lies y Of Sins And Shadows (ojo que The Bird Serpent War / Cataclysm está muy cerca). Quizás hasta más pesadas por dos razones: la más contundente producción de sonido y la voz de Russell Allen, quien canta más duro que nunca. Así enseña un enorme rango, con emoción y poder al mismo tiempo.

Las últimas dos canciones sin embargo son por lejos lo mejor del trabajo. Awakenings es una obra maestra, tan variada que incluye una introducción de piano, orquesta y bajo, notas fuera de acorde, baterías y guitarras encaradoras, un espléndido coro en tres cuartos ¡y hasta 30 segundos de jazz! Pedazo de canción. Pero la que viene es la obra más impresionante que Michael Romeo ha escrito en su vida. Él es el responsable de todo la música que se escucha en el tema título The Odyssey (continuación de And Then There Was Silence de Blind Guardian), de 24 minutos que consta de siete partes, que revisa la epopeya de Odiseo y sus años de desventuras antes de volver a su hogar en Itaca.

La introducción es de antología. Los primeros minutos son una obertura orquestal-sinfónica que interpreta un tema principal que parece haber salido de la mente de John Williams o Goldsmith, llena de dramatismo y con tensión wagneriana a ratos. Simplemente memorable. No es necesario describir todo el desarrollo, pero ninguna nota puesta ahí es prescindible. Aunque tiene la misma estructura que la canción The Divine Wings Of Tragedy, la nueva la supera ampliamente. Sólo por dar un ejemplo,  la maravillosa parte instrumental llamada Scylla y Charybdis me recuerda en un principio a Igor Stravinsky y luego a los ambientes de películas de mitología griega como Jasón y los Argonautas y Furia de Titanes, para llegar por último a la séptima parte, con un coro espectacular que proclama a Odiseo como campeón de Itaca, que sirve de final perfecto a esta odisea musical. Todo aquello puede ser muy bien lo mejor del álbum.

Es tan sólida esta canción que en la práctica deja en sombras a todo el resto. Si es que el disco completo hubiera sido como las últimas dos pistas, The Odyssey habría salido como el mejor trabajo de Symphony X. Awakenings es muy inspirada y trae nuevos elementos, mientras que el tema título se mejora, en términos orquestales, lo hecho en V.

Hablando de cada músico, esta vez los trabajos de Russell Allen y Jason Rullo son los que más sobresalen. El último se destapa como uno de los mejores bateros de hoy y confirma ahora que nunca se debió haberse ausentado ni por un momento de la banda, ya que Tom Walling, el que tocó en Twilight In Olympus, no lo pudo reemplazar. Sigo echando de menos al Thomas Miller, quien se fue en 1998, porque en realidad el bajo de Michael LePond es discreto al compararlo con el de su antecesor.

El nivel de The Odyssey es alto, no puede ser de otra manera, pero no significa un avance. Con este disco, la carrera de Symphony X queda en el mismo punto que si no lo hubieran sacado porque es muy poco lo que agrega a lo escuchado anteriormente. Es más, si se quitan las dos últimas canciones del análisis, pareciera que la banda ha aprendido pocas cosas desde The Divine Wings Of Tragedy. Haciendo lo mismo, Romeo y sus –más que nunca– dirigidos no van a lograr hacer discos mejores. ¿Por qué Dream Theater superó Images And Words en Scenes From A Memory? ¿Por qué también Blind Guardian logra poner de cabeza a toda la escena después de cada lanzamiento? Justamente porque se atreven a hacer cosas distintas y sin perder su estilo. Ahora entiendo a Hansi Kürsch cuando decía que sería un suicidio musical el quedarse fijo en una formula. Este comentario puede molestar al más fanático purista de Symphony X –conste que también lo soy– pero ser progresivo significa en parte hacer siempre algo nuevo y ampliar los márgenes. Eso lamentablemente no lo está haciendo Symphony X y ese es el único paso que les queda para catapultarse definitivamente entre las bandas más grandes.

1. Inferno (Unleash The Fire)
2. Wicked
3. Incantations Of The Apprentice
4. Accolade II
5. Kings Of Terrors
6. The Turning
7. Awakenings
8. The Odyssey

Creo que, si antes de revisar este disco, hiciésemos un trabajo mental, y pensáramos cuál es el mejor disco de Hammerfall, creo que la respuesta en forma casi unánime, iría o por el «Glory to the Brave» o el «Legacy of Kings». Y la razón es clara: su tercera placa, «Renegade», fue un retroceso en la carrera de este quinteto sueco, un disco plano, sin fuerza y en donde toda esa frescura de volver a los sonidos clásicos, ochenteros, que tanto habían encandilado a nosotros, los amantes del heavy metal, se estaban diluyendo, siendo esta placa un tibio remedo de dos obras maestras. Por lo mismo, este «Crimson Thunder» obra como una prueba de fuego, para Cans, Dronjak y cia, puesto que lo más probable, es que a un nuevo trabajo mediocre, el público metalero, tan sobrecargado de nuevos trabajos, algunos muy buenos, va a lanzar al olvido esta placa, lo que es casi una sentencia de muerte para un buen grupo. Sin embargo, todas estas aprensiones previas quedan desechadas desde un principio, con un Hammerfall que sin duda logra retomar la frescura de sus dos primeros albums, con un heavy metal directo, con un mucho mejor sonido que su disco anterior, donde, a modo de ejemplo, el ingresado Anders Johansson, suena sucio a más no poder.

En este disco, y desde su inicio con la pegajosa y fresca Riders of the Storm, suena limpio, hasta elegante. Y desde ese punto, notamos un avance, o mejor dicho una reconducción en los caminos de estos cinco suecos, con riffs directos, sin ningún tipo de pretensión, con mucho cuero, mucha actitud, ésa que Hammerfall nos entrega tanto en sus primeros discos, como en directo, siendo, una de las bandas que mayor fuerza proyecta arriba del escenario. Y lo que más se puede destacar son las influencias clásicas retomadas por Hammerfall, algo así como un rescate del heavy metal de la vieja escuela, con influencias de Saxon, Accept, Van Halen, entre otros, lo cual Hammerfall, nos muestra casi hasta el cansancio, participando en cuanto tributo a banda clásica existe.

Y esa influencia clásica se muestra en el excelente single Hearts of Fire, un tema hecho para ser coreado en vivo, ya que si alguien no logra recordar el nombre del tema, quiere decir que algo le falla, puesto que es repetido hasta la saciedad, en riff, en coro, solo con el bajo de Magnus Rosen, en fin. A pesar de lo repetitivo del tema, éste se hace muy entretenido, como se dijo, muy fresco. No me cabe duda, que es de los temas que uno puede estar cantando por semanas.

Lo que se le puede criticar al disco, es la prescindencia de temas rápidos, de esos a la vena, hechos para cabecear, para mosh. Como que Hammerfall dejó en tintas esos sonidos y los entregó sólo en el gran On The Edge of Honour, un tema rápido a rabiar, con un gran trabajo de Oscar y Stephan, pero por sobre todo una excelente performance de Joacim, quien cada vez suena más agudo, lo que trae un pro y un contra. El pro es que suena realmente genial, pero queda el temor (y ése es la contra), de si será capaz de reproducirlo en vivo. Joacim, para mí es una de las mejores voces limpias de la escena, sin embargo es muy común que en vivo baje una octava, y se canse muy rápido, lo cual es casi un hecho para los temas de este álbum, ya que son más exigentes vocalmente, debido a que se mantienen altos a lo largo de los temas, lo cual difiere de lo hecho anteriormente, donde los temas empezaban altos, pero bajaban en los coros.

Y si decíamos que Hammerfall tomaba sonidos clásicos, lo siguiente es una muestra palpable de esto. El tema que le da nombre al disco, Crimson Thunder, es un tributo a Accept, un tema que suena muy en la onda de esta legendaria banda germana. De hecho, durante todo el tema uno casi espera la entrada de Udo a acompañar a Cans, puesto que el sonido es muy similar a «Head Over Heels» de esta banda alemana, y que Hammerfall ya ha interpretado. Sin embargo, cabe decir, para no ser injustos que el tema suena excelente, y es uno de los puntos altos del disco.

Otro punto destacable del disco es que éste es muy, pero muy parejo, así como no hay momentos en que te vuele la cabeza, tampoco hay momentos para el olvido (casi, porque Lord Of Arcane, es algo inentendible, no siendo digno de análisis), por lo que el disco se hace entretenido de escuchar, con un Hammerfall moviéndose en un rango que no le permite mucha experimentación, pero que sin embargo, no da pábulo a riesgo, es una receta probada, pero con especias personales que la hacen sonar, no a copia, sino a algo «medio original con influencias», ya que son pocos los temas que suenan distintos, o saliéndose de un marco conceptual que ya está definido de antemano.

Pero lo que puede ser criticable, se transforma en un resultado agradable, con temas como Trailblazers, igual de directo que los anteriores, pero con variaciones en los ritmos y una letra muy true metal, muy directa, como rescatando la esencia del metal, algo en lo que bandas como Manowar y Judas Priest son íconos. En este corte podemos encontrar la esencia de Hammerfall, cinco músicos que no intentan un lucimiento personal, sino que trabajan para todos, para la banda, con una dupla de guitarras que no intenta lucir, que privilegian los riffs y las armonías sobre los solos despampanantes, por lo mismo resulta un tanto extraña la inclusión de cover de Yngwie Malmsteen, como bonus track (Rising Force), ya que este personaje hace que hasta el mejor de los músicos trabaje para él (si no, vean la banda que está con él… White, Sherinian y el propio Johansson). Imagino que la razón principal es que, a pesar de lo anteriormente dicho, Malmsteen no deja de ser un dios en Suecia y, claro está, es uno de los pocos personajes al cual Hammerfall no le ha rendido tributo (porque a Motorhead lo descartamos de plano…).

Otra de las cosas en que Hammerfall «destacaba» era en la inclusión de baladas melosas, bastante efectivas, pero a la vez, bastante fomes (aunque me eche gente encima). Y ésta no es la excepción, la salvedad, es que Dreams Come True, es menos aburrida que sus antecesoras, quizás porque es un tanto distinta, y no tan típica power ballad, aunque en este caso Hammerfall va más allá haciendo un tema acústico completamente, donde no hay distorsión y Johansson desaparece por completo. Qué se puede decir al respecto… que es digna de fogata…

Lo primero que se me viene a la mente al escuchar el inicio de Angel of Mercy es, sin duda Iron Maiden, la introducción de bajo, guitarra limpia y voz es sacada de esos temas un tanto épicos de la leyenda inglesa, sin duda un tema distinto que no suena mucho a lo típico de Hammerfall, pero que tampoco se aleja mucho del marco. E insisto, que no se malinterpreten estos dichos, ya que uno cuando escucha ciertas bandas espera cierto resultado. No soy de quienes piensan que el mejor disco de Maiden es el X Factor por que «suena más oscuro…» (ojo que lo he escuchado), uno cuando escucha Maiden, espera Maiden y no un sucedáneo más oscuro. Y eso para el caso de Hammerfall calza perfectamente, no es una banda progresiva que varíe disco a disco, es una banda de heavy clásico que crece según un parámetro musical, ahora esto tiene un gran riesgo, que es el de repetir melodías, riffs y armonías, es eso, además de la frescura, lo que la banda debe procurar mantener, sin caer en la repetición y la autocopia, debe saber moverse en ese marco musical en el que está inserto.

Lo siguiente también tiene una pequeña influencia de la Doncella de Hierro, puesto que el inicio de The Unforgiven Blade, suena algo a «22 Acacia Avenue», sin embargo decanta en un excelente tema a medio tiempo, que abundan en el disco, pero que sin embargo cumple la función dentro del disco, la cual es hacerte cabecear, con un coro a lo Hammerfall, es decir muy pegajoso.

Y, con lo siguiente podemos señalar que a estos cinco suecos le quedó gustando eso de hacer instrumentales, sin embargo éste difiere del instrumental del Renegade, «Raise the Hammer», en 180º, ya que si este último es pura adrenalina, virtuosismo y velocidad, In Memorian, es más suave, mucho más sentido, privilegiando el trabajo en guitarras (ahora sí más solistas), con un marcado acento a lo que hace Van Halen o Satriani (guardando las proporciones), y que muestra también que la dupla Dronjak – Elmgren es también muy buena en su instrumento. Sobretodo Stefan quien cuando vino Hammerfall a nuestro país se lució e incluso opacó a su compañero, al mostrarnos una buena dosis de técnica en las seis cuerdas.

Para el final se nos tenía guardado lo mejor del disco, el tema que más destaca (dentro de lo parejo del disco), con una bases de teclado al principio, Hammerfall nos azota con un galopante Heroes Return, un tema donde Anders se luce ya que no para el doble bombo a lo largo de un tema con un ritmo muy particular, puesto que se mueve entre el mid tempo y la rapidez, sin alcanzar ninguno de estos puntos, con un coro poderoso, y un final excelente, nos da esperanzas de que este quinteto escandinavo volvió a buen puerto.

En suma, si intentamos contestar la pregunta del principio, quizás la respuesta siga siendo la misma, sin embargo, este excelente trabajo no lo dejaríamos de plano a un lado, puesto que es una buena muestra de heavy metal, sin cosméticos, en un estado puro, clásico, que quizás no deslumbra, no es el mejor disco de la historia, ni algo similar, pero uno logra escucharlo de principio a fin, sin aburrirse, lo cual, a estas alturas, ya es un logro.

Symphony X

Estados Unidos nunca se ha caracterizado por ser un país demasiado prolífico en cuanto a lo que nosotros entendemos por Power Metal. El aporte de este país ha radicado más bien en el thrash y en el death metal, con bandas clásicas como Metallica, Slayer, Anthrax o Death, entre otras. Es muy raro oír de la existencia de bandas más Power en el país del Tío Sam. Pero de un tiempo a esta parte, principalmente desde la década de los ’90, tres bandas norteamericanas han emergido en el mundo del Heavy Metal, apuntando hacia sectores distintos al thrash y al death metal: Dream Theater, quienes explotan una veta progresiva fantástica, que los ha llevado al reconocimiento mundial -especialmente en los últimos cinco años-; Iced Earth, nuestra banda del mes pasado, con una dosis de intensidad y fuerza muy propia de ellos; y Symphony X, nuestra banda del mes, banda que si bien funda su sonido en estructuras progresivas, no teme en apuntar hacia sonidos más Power melódicos.

La historia de Symphony X nace hace muy poco, en Abril de 1994, en la ciudad de New Jersey, Estados Unidos, como idea del guitarrista Michael Romeo, nacido el 6 de Marzo de 1968, quien a los 12 años comenzó a tocar piano, el cual dejó de lado por la guitarra un par de años después, tocando -como es obvio- cosas como Led Zeppelin, Kiss, Iron Maiden y Judas Priest, y siendo influenciado por diversas y connotadas fuentes, como Jimmy Page, Eddie Van Halen, Al DiMeola, Johann Sebastian Bach, Steve Vai, Frank Zappa y Randy Rhoads. Romeo fue uno de los finalistas, a sus 19 años, de un concurso de guitarras a nivel nacional denominado «Sam Ash Music Store», lo que hacía prometer que este joven haría de las suyas en el futuro. Y de hecho, así comenzó a hacerlo en una banda llamada Gemini.

Symphony X

El «gordo» Romeo, un guitarrista virtuoso y expresa muchos sentimientos al tocar, lanzó en 1994 su autoproducido disco solista denominado «The Dark Chapter«, el cual fue objeto de muy buenas críticas e interés por parte de los entendidos. En este disco, que cuenta con una muy ambiciosa versión del Concierto de Paganini en Si Menor, Romeo toca todas las guitarras (eléctricas y acústicas), bajo, teclados y además programa la batería. La banda comenzaba a formarse con la llegada del bajista Thomas Miller, quien había tocado en muchas ocasiones con el «gordo» Romeo en los últimos diez años. Poco después de ello, arribarían a la banda el vocalista Rod Tyler, el pequeño gran baterista Jason Rullo, y finalmente el tecladista Michael Pinnella, quien grabó un par de teclados en el disco de Romeo. Con ello, la primera alineación de Symphony X ya estaba lista.

Symphony X

El primer disco de la flamante banda, titulado simplemente «Symphony X«, terminó de ser grabado en Septiembre de 1994, y fue lanzado en Japón en Diciembre del mismo año, causando una gran impresión en los fans del metal progresivo y del hard rock en general a nivel mundial. Temas como «Absinthe and Rue» o el ya clásico «Masquerade» son parte de los más destacado de este sólido primer trabajo, cuyo artwork cuenta con el símbolo de la banda: las máscaras propias del teatro, una alegre y la otra triste. Es cosa de fijarse, pues en todas las carátulas de los discos de esta banda aparecen (algunas veces algo escondidas) estas máscaras.

Muy poco tiempo después, tan solo 8 meses (ya en 1995), Symphony X ya tenía listo su segundo trabajo, titulado «The Damnation Game«, disco cuya grabación acarreó ciertos problemas … Rod Tyler, el vocalista, no estaba interesado en seguir en la banda, situación ante la cual la banda quedó sin voces, hasta que Thomas Miller recordó a un tipo al cual el mismo Tyler le había presentado en una tienda de ropa en Nueva York. Su nombre era Russell Allen, vocalista con una alta formación musical y pinta de bailarín de martes femenino (sus padres y abuelos eran músicos country), e influenciado por grandes vocalistas como Robert Plant, Bruce Dickinson, Ronnie James Dio (sus tonos altos «raspados» son similares) e incluso por Chris Cornell (Soundgarden). Allen tomó el puesto dejado por Tyler y se unió a la banda, grabando en unos pocos días las voces de «The Damnation Game», un disco muy bien logrado, que cuenta con notables temas como «Dressed To Kill» o «The Damnation Game», entre otros. Con este trabajo, la banda buscaba y conseguía llegar con su música más bien progresiva a todo el mundo, especialmente a Europa. Las reacciones de la fanaticada y de la prensa respecto a este trabajo fueron aun más positivas que respecto a su álbum debut.

Symphony X

Ya en la primavera de 1996, el quinteto de New Jersey comenzó a trabajar en lo que sería su tercer trabajo, probablemente uno de los mejores discos de Metal Progresivo de la historia … «The Divine Wings Of Tragedy«, un disco absolutamente imprescindible en el cajón de discos de cualquier metalero que se precie de escuchar buena música. Con más de sesenta minutos de pura buena música, con temas excelentes y casi sin altibajos, este disco impresionó sobremanera a la prensa europea y japonesa, alcanzando ratings perfectos en cuanto magazine se revisaba, y siendo reconocido como uno de los mejores discos de 1997. Incluso, este trabajo vendió más de 100.000 copias solamente en Japón. Temas como «Of Sins And Shadows» (gran comienzo de disco!), «Sea Of Lies» (espectacular introducción de bajo), «Out Of The Ashes» (uno de los cortes más Power de Symphony X), «Candlelight Fantasia» (hermoso tema lento) y la fantástica «The Divine Wings Of Tragedy» (que dura más de 20 minutos) han pasado a ser clásicos de la banda.

Después de la grabación de este exitosísimo trabajo, comenzó a generarse cierta tensión en la banda, lo que, unido a ciertos problemas personales, provocó que el baterista Jason Rullo (uno de los mejores bateristas que se ha visto en Chile) dejase la banda, siendo reemplazado por Tom Walling para la grabación de su próximo trabajo. La nueva alineación de Symphony X se aprontaba a grabar lo que sería su cuarto trabajo en estudio, que se denominaría «Twilight In Olympus«, el que quizás sea el trabajo menos alto de la banda (a pesar de ser un muy buen trabajo), pues cae en ciertos altibajos «anímicos» que se vieron agravados por las altas expectativas que «The Divine Wings Of Tragedy» había generado a su respecto. A pesar de ello, el disco vendió notablemente, y contó con la aprobación de la prensa especializada a nivel mundial, destacándose temas como «In The Dragon’s Den» (muy Power!), «Smoke and Mirrors» y «Church Of The Machine», entre otros.

Symphony X

Los problemas continuarían en la banda, la que se aprontaba para iniciar lo que sería su primer tour mundial, por Japón y Europa. El nuevo baterista, Tom Walling, «no estaba realmente comprometido con la banda» (según palabras del propio Michael Romeo), y comenzó paulatinamente a desinteresarse por ella. Y además, el bajista Thomas Miller, integrante original de la banda, decidió no unirse al tour. Ante ello, Jason Rullo volvió a la banda con nuevos bríos y sintiéndose mucho mejor. En el bajo, Andy DeLuca tomaría el lugar de Miller durante el tour, que los enfrentó por primera vez al extrañísimo público japonés (ellos esperan sentados a que la música les guste) y al europeo, donde junto a los ingleses de Mindfeed causaron furor durante tres semanas de tour en países como Alemania, Holanda, Italia, Suiza y Francia.

Symphony X

Por compromisos con su sello, seguramente, Symphony X lanzó un disco compilatorio, denominado «Prelude To The Millennium – Essentials Of Symphony«. Pero la preparación de su quinto trabajo en estudio ya estaba en marcha. A la banda ya se había unido Mike LePond como bajista estable -conformando la actual formación de Symphony X-, lo que provocó renovadas sensaciones de energía y entusiasmo en la banda. El quinto trabajo de la banda, «V – The New Mythology Suite«, ha sido catalogado como uno de los mejores discos de la banda, y quizás uno de los mejores discos conceptuales de la historia del Heavy/Power Metal. La lírica de este trabajo está basada en la leyenda de la Atlántida, en la antigua mitología egipcia y en la astrología. Según Edgar Cayce, investigador en el que la banda se basa para el tema de la cultura de la Atlántida, «muchas cosas del día a día son simplemente el redescubrimiento del conocimiento y la información que poseía la cultura de la Atlántida«. En cuanto a lo musical propiamente tal, la banda explora una veta un poco más sinfónica y orquestada, creando un sonido un tanto distinto a sus trabajos anteriores, aunque con el sello de Symphony X. Temas como «Evolution (The Grand Design)», «Fallen» o «A Fool’s Paradise» destacan dentro de este completísimo trabajo.

La banda ya era lo suficientemente conocida a nivel mundial como para llevar a cabo un tour a nivel más «macro». Y así, Symphony X visitó por primera vez Sudamérica, visitando nuestro país el Domingo 19 de Noviembre del año 2000 en un abarrotado Teatro Providencia (a pesar del sacrificio económico que muchos fans debieron hacer, gastando dolorosos $21.000 pesos, debido a que nuestras productoras no se pusieron de acuerdo, pues al día siguiente se presentaban los italianos de Labÿrinth y Vision Divine junto a los nacionales de Alta Densidad). Teloneados por los nacionales de Polímetro, Symphony X llevó a cabo un sólido show, cuyo comienzo no pudo ser más notable, pues ejecutaron formidablemente la primera parte de su último disco, sin descansar (aproximadamente 40 minutos sin parar), para posteriormente deleitarnos con clásicos como «Sea Of Lies», «Smoke And Mirrors» o «Candlelight Fantasia», entre otros. Para destacarse el nivel individual de un fantástico baterista como lo es Jason Rullo, extremadamente técnico y con un impresionante dominio de las baquetas.

Symphony XAnte el éxito de la gira mundial, la banda decidió registrar sus performances en vivo y lanzar un álbum doble en vivo, titulado «Live In The Edge Of Forever«, grabado en sus shows en Francia y Alemania. En el momento en que el disco era lanzado a la venta, en Octubre del año 2001, la banda se encontraba llevando a cabo un tour con los míticos Savatage.

Para este año, la banda anunció la salida de su sexto trabajo en estudio, el que se denomina «The Odyssey«. El disco, que ha salido a la venta hace muy poco, cuenta con un sonido por momentos más pesado y agresivo que sus trabajos anteriores, pero sin perder la esencia melódica y progresiva tan característica de este quinteto norteamericano. Los casi 73 minutos de este nuevo trabajo prometen… y prontamente podrán revisar el CD Review de este excelente trabajo.

Mientras tanto, la banda se encuentra efectuando un tour por Estados Unidos nada menos que con los bardos de Blind Guardian (¡qué recitales!), y en Marzo del próximo año se dirigirán hacia Europa, donde harán shows en Finlandia, Holanda, España, Suecia, Noruega, Bélgica, Inglaterra, Alemania, Portugal, Suiza, Italia, Francia, Austria, Hungría y Eslovaquia. Y mientras acá en Sudamérica esperamos el retorno de este notable quinteto, «The Odyssey» nos servirá para mucho más que pasar el rato. La sinfonía X lo ha hecho de nuevo. Bien por ellos y por nosotros.

Symphony X

Alineación de Symphony X:
(imagen superior de izquierda a derecha)

Russell Allen: Voces
Michael Romeo : Guitarras
Michael Pinnella : Teclados
Mike LePond: Bajo
Jason Rullo: Batería

A estas alturas, resulta prácticamente imposible negar la importancia que Luca Turilli ha tenido en el Heavy/Power Metal de los últimos cinco años. Tras la salida del primer disco de Rhapsody, «Legendary Tales», en 1997, este «fantasista» italiano ha ido ganándose un merecido nombre en la escena, no tanto por su talento como guitarrista (Turilli no es un guitarrista excepcional), sino por su inmensa e inagotable mente creativa (sin desmerecer el gran aporte que en este sentido ha hecho Alex Staropoli, tecladista de Rhapsody), que tantos réditos le ha proporcionado en estos años. Mal que mal, Rhapsody es sin dudas una de las bandas «nuevas» (entendiendo por «nuevas» a bandas nacidas al gran mundo del metal en la segunda mitad de los años ’90) más exitosas de los últimos tiempos, acercando junto a sus compatriotas de Labÿrinth la bandera italiana al Olimpo del metal.

En 1999 Turilli lanzó a la venta su primer disco como solista, «King Of The Nordic Twilight», y las comparaciones con Rhapsody fueron inevitables. Si bien posee una indiscutible calidad y cuenta con el gran aporte del alemán Olaf Hayer (Dionysus, Lord Byron) en las voces, fue calificado por gran parte de los fans como un «tercer disco de Rhapsody» (a esa fecha, Rhapsody había lanzado «Legendary Tales», en 1997, y «Symphony Of Enchanted Lands», en 1998), lo que, si bien en muchos sentidos podía entenderse como un elogio, denotaba una idea de «auto-copia» un tanto nociva.

Pero lo que hoy nos muestra Turilli es algo sumamente distinto. «Prophet Of The Last Eclipse», definido por el mismo Turilli como «Cosmic Metal» (recordemos que él mismo definió la música de Rhapsody como «Hollywood Metal»), posee elementos que, si bien pueden resultar un poco desconcertantes (como los teclados o incluso las zampoñas en algunos temas), se diferencian bastante de lo que hace Rhapsody. Primeramente, el artwork del disco (a cargo de Marc Klinnert), muy en la onda de Robotech, se aleja bastante de la onda épica y dragonística de los cover arts de Rhapsody. Luego, un aspecto importante en que estas diferencias se notan es en el concepto del disco, muy en la onda galáctica, que comienza con la caída de Dark Comet, una misteriosa nave espacial, en el planeta de Zaephyr, ante lo cual el alto consejo de Iraklia organiza una expedición al lugar del accidente, no encontrando sobrevivientes … excepto una pequeña niña, a quien llaman «Sania» (la «flor entre los dos soles», según la lengua nativa). Al mismo tiempo, un eclipse, profetizado siglos antes, oscurece el planeta, disminuyendo considerablemente su temperatura … como se ve, el concepto es sumamente distinto. Pero esto pasaría a segundo plano si la música no fuese distinta. Si bien «King Of The Nordic Twilight» está basado en una temática muy diferente a la de Rhapsody, musicalmente no existían diferencias tan marcadas como en «Prophet Of The Last Eclipse».

El disco abre con el intro Aenigma, el libro ancestral que anuncia el fin del planeta con el eclipse. Un sonido totalmente galáctico (incluyendo teclados «cósmicos») nos anuncia que el sol de Zaephyr nunca más brillará … y los teclados de War Of The Universe nos encaminan hacia esta aventura galáctica. Una notable mezcla entre dichos teclados, violines, coros apocalípticos y una intensa batería marcan la fantástica introducción de este tema. Si bien por momentos Turilli se olvida de subirle el volumen a la guitarra (es una constante a lo largo de casi todo el disco), Olaf Hayer se encarga de recordarnos que esto es Metal del bueno. Extraño, pero bueno. Un coro sensacional y un solo bastante interesante, más fantásticos sonidos en segundo plano y un excelente final terminan por conformar este excelente opening track.

Rider Of The Astral Fire continúa en la onda galáctica en la que nos encontramos inmersos. Un comienzo magnífico, cortesía del Quinteto de Cuerdas de Hamburgo y la guitarra de Turilli, y un riff y un solo bastante Rhapsody (nuevamente los sonidos del teclado en segundo plano marcan una gran diferencia) resumen este excelente tema. Dignos de destacarse son los coros de «musical navideño» («la-lala-lalala») cercanos al triunfal final de este corte.

Zaephyr Skies Theme, lo siguiente, es un interludio un tanto largo con toques «ambient», donde la voz de una dulcísima señorita relaja nuestros sentidos y nos invita a descansar. Este interludio engancha con el excelente y extrañísimo comienzo de The Age Of Mystic Ice, que mezcla de forma notable la guitarra y el bajo, más los consabidos teclados galácticos, con la batería y las «Voices Of The Last Eclipse», como se denomina al coro femenino que participa en este trabajo. Por momentos el tema se maneja en un ritmo cadencioso, pero posee un notable cambio de ritmo al momento del coro (el cual es fantástico), el cual le da un gran plus.

El bombástico y operático comienzo de Prince Of The Starlight nos conduce a uno de los mejores temas del disco. Un riff totalmente Power y un acelerado ritmo (la batería cumple una excelente labor, muy pareja), junto con sonidos de piano muy Rhapsody marcan el comienzo de esta pista. Para destacarse el coro, extremadamente melódico y rápido. Quizás, a pesar que el ritmo es bastante más Power, sea el tema del disco más cercano a lo que hace Turilli con Rhapsody.

La única balada del disco es Timeless Ocean, bastante bella aunque carece de la intensidad y emotividad de «Princess Aurora», su predecesora en las lides de los temas lentos. A pesar de ello, es destacable la entrega de Olaf Hayer, volcando prácticamente su alma en las voces. En suma, un buen tema, con un muy bonito desarrollo y final, pero carente de chispa.

Los teclados galácticos se lucen en el comienzo de Demonheart, un corte muy, pero muy especial («confutatis / maledictis») … para graficarlo de mejor forma, la melodía del comienzo invita a prender el Super Nintendo o Play Station (para los que tengan este tipo de consolas), subirse a una nave y viajar a millones de kilómetros por hora. En el pre-coro, dan ganas de sacar la cabeza por la ventana de la nave, tomar un palo y empezar a matar aliens a mazazo limpio. Este tema cuenta con quizás el mejor solo de guitarra del disco, pues sin caer en parafernalias excesivas, Turilli demuestra una creciente madurez en las seis cuerdas.

Si los teclados galácticos pueden resultar desconcertantes, qué queda para New Century’s Tarantella … un tema con un comienzo aun más andino (zampoña y guitarras) que «For Tomorrow» de Shaman. Seguramente, Turilli será denominado peyorativamente como «Turillapu» después de escuchar el principio de este tema. A pesar de lo desconcertante, es innovador … mezclar heavy metal con zampoñas y con toques de la clásica Tarantella, danza popular napolitana (especialmente en la parte rítmica, alegre y contagiante), no deja de llamar la atención. Al principio, las reacciones pueden ser muy diversas, pero a la larga el experimento de la Tarantella del Nuevo Siglo resulta interesante o, cuando menos, simpático.

El broche de oro de este trabajo viene dado por su title track, Prophet Of The Last Eclipse, cuya versión editada ya conocimos en el EP «Demonheart». Un comienzo bastante gregoriano, junto con unos intensos teclados cósmicos, marcan el inicio de un tema sobresaliente. Es difícil lograr intensidad con sonidos tan extremadamente «producidos» o «de fábrica», como sin dudas lo son muchos elementos del sonido de Turilli, pero por muchos momentos se logra. Los teclados galácticos (que por momentos, en este tema, llegan incluso al sonido de tornamesas) ya no desconciertan como al principio, y llegan a ser una característica imprescindible el sonido de Turilli versión 2.0. En resumen, en este tema se encuentran bastantes cosas de lo mejor del disco: un ritmo por momentos muy intenso, muy bien logrados coros en segundo plano, toques sutiles de piano, e inclusive el llanto de un pequeño bebé llorando, que marca lo bien que se desarrolla la saga del Cometa Negro a lo largo del disco. Lo único que quizás desentone son los últimos dos minutos, en los cuales se oye algo como una orquesta afinando sus instrumentos, para pasar a un gregoriano réquiem …

El nuevo disco de Turilli, en resumen, generará cierta controversia entre los más «puristas» defensores de la potencia de las guitarras versus los quienes estén más llanos a aceptar sonidos diferentes e incluso experimentales. Pero lo que sí puede destacarse de este disco (quizás definible como Symphonic Cosmic Phantasmagoric Mystic Epic Heroic Gregorian Nintendo Latin Christmas Hollywood Lunatic Martian Schizofrenic Andin Angry Power Metal) es que Turilli busca con mayor ahínco alejarse del sonido épico y fantasioso de Rhapsody, buscando satisfacer su capacidad creativa (que sin dudas raya en la locura) con otros conceptos, tanto en lo referente a las letras como en aspectos musicales, como los teclados a los que hemos hecho tanta referencia, o a las mismas zampoñas. Con una dosis de tolerancia, y siendo fan de Rhapsody, este disco debe estar en la cabecera de muchos de nosotros por un buen tiempo.

Paralelamente a la calidad de este disco, absolutamente innegable, su importancia tiene otras aristas importantes de considerar y para ello debemos pensar en un hecho concreto: el aporte norteamericano al heavy metal no ha sido demasiado prolífico. Los músicos hijos del Tío Sam han sido más proclives al hard rock, glam rock o al rock pesado, corrientes con las cuales han enfrentado todas las embestidas de las bandas inglesas y últimamente, europeas e incluso sudamericanas.  Además, los mayores exponentes nacidos musicalmente en el país del norte han demostrado una gran versatilidad, lo que por un lado es bueno y habla bien del aspecto creativo, pero al mismo tiempo, hace muy difícil poder catalogar adecuadamente a un conjunto.  Así tenemos los casos de Van Halen, Kiss y Alice Cooper, por nombrar sólo tres de las agrupaciones con mayor trayectoria.  Entre sus discografías podemos escuchar propuestas heavy metal, hard rock, pop/soft rock, disco rock, acid rock y varias otras.

Es cierto que hay otros nombres y otros exponentes nacidos en la tierra del lejano oeste, pero en términos generales, el peso del heavy metal recae sobre hombros europeos.  Y en este marco de referencia es donde Riot marca un hito relevante: haber sido la banda estadounidense que mejor pudo hacer frente a la devastadora invasión británica de los años 80.  Lamentablemente para los seguidores de Riot y del metal en general, tal vez fue la misma fuerza desplegada por el quinteto neoyorquino en una competencia monumental, la que desgastó antes de tiempo al conjunto que, hoy en día, tiene muy poco parecido con aquella pandilla rebelde y desenfrenada que paseó la bandera listada por el mundo, encumbrando su nombre entre todas las estrellas provenientes del Reino Unido, sin nada que envidiarles, compitiendo con ellas en cada uno de los mayores escenarios del metal, demostrando que la calidad no es exclusividad de nadie.

Sin embargo, este no es el único detalle que nos lleva a considerar a Riot como un referente importante dentro de la historia del metal, ya que con mayor o menor fortuna y con largos períodos de silencio, su carrera se extiende desde 1977 hasta la fecha, grabando 15 discos durante estos casi 26 años y paseándose por casi todas caras del heavy, desde el rock pesado hasta el speed puro.  Y la elección de Fire Down Under como disco para realizar un análisis más profundo es precisamente, la conjunción de elementos que lo transforman en la mezcla ideal de hard rock y metal que muchas agrupaciones «yanquis» trataron de alcanzar, especialmente a niveles underground, pero con escaso nivel de éxito.  La combinación plasmada en esta placa que debería, a mi juicio, ocupar un lugar importante en cualquier selección de «lo mejor del heavy» tiene una potencia tan grande y una arrogancia tan excelentemente transformada en 10 temas de primer nivel, que omitirla de un recuento serio, no sólo implicaría una grave injusticia, sino también una muestra de desconocimiento musical.

Si pudiera clasificar de alguna forma esta joya del rock, diría que se trata de un disco de metal rápido, furioso, emocional y energético, especialmente energético.  Oírlo hoy es volver a sentir la descarga de adrenalina que sentí cuando lo escuché por primera vez hace ya… algunos años.  Años durante los cuales la carrera desenfrenada por alcanzar un sitial de importancia en los anales del metal estaba bastante más lejos de los preciosismos técnicos que peligrosamente se hacen cada día más comunes entre las huestes del heavy.  Años en que los instrumentos robot estaban «prohibidos» en el rock, ya que eran una característica propia de la música «pop».  ¡Ojo! No hablo de la inclusión de teclados, guitarras acústicas u otro instrumento no eléctrico; me refiero a las baterías programadas y al abuso de los recursos que entrega la computación.

Si había un concepto que llenaba de orgullo tanto a los interpretes como a los seguidores del rock, era justamente este, que no era música envasada, que se interpretaba en forma real, que en cada nota de cada tema, se podía sentir toda la fuerza, la magia y la entrega de su interprete.  Eso que algunos llaman actitud y otros denominan energía; eso que también se reconoce como la esencia del heavy.

Y Fire Down Under es una muestra brillante de ese concepto.  Desde los riffs que dan inicio a Swords and Tequila y la entrega vocal de este clásico, quien escucha este Cd queda esperando más y más… y es justamente lo que sigue.  Hasta la última nota de Flashbacks.  Guy Speranza, voces; Mark Reale, guitarras; Kip Lemming, bajo; Rick Ventura, batería y Sandy Slavin, guitarras, dan vida a la alineación más importante en la trayectoria de Riot y nos regalan una descarga musical equivalente a una tormenta eléctrica de proporciones épicas.  La ferocidad y furia que nos entregan Ventura y Reale en cada acorde, parecen escapar a través de los parlantes para penetrar en el alma de quien tenga la fortuna de oír este álbum.

Swords and Tequila es una obertura descarnada, cruda y letal que lleva los sentidos hasta una turbulenta marea de pasión y locura, capaz de remecer los tímpanos de cualquier amante del rock, de cualquier año. Fire Down Under no da tregua.  Es inútil tratar de escapar a la imparable arremetida de la fuerza de choque escapada de Brooklyn.  El primer descanso, y sólo a medias, llega con Feel The Same. Una «semi-balada» que baja las pulsaciones apenas lo justo y necesario para reponerse de la ferocidad de los dos primeros cortes.

Outlaw es simplemente magistral.  Es todo lo que siempre debió ser el rock americano.  Una intro de la cual se puede espera cualquier cosa, una estructura sencilla, un estribillo pegajoso y arreglos notablemente simples pero cautivantes… Don’t Bring Me Down trae de vuelta la velocidad, pero se pierde levemente en una estructura un poco menos rockera, un poco más liviana.  Esto, sin embargo, no le quita ni la magia ni la honestidad a la grabación. La fuerza de la instrumentación se conjuga perfectamente con la variación melódica para no caer en la tentación de un pop-rock que conoceríamos unos años después con el glam. Don’t Hold Back se mantiene en esta línea, aunque es menos sofisticada y más violenta que su antecesora.  Ambas son una muestra de las raíces típicas de los conjuntos nacidos en la gran manzana, si entendemos como «raíces» a grupos como Sweet, New York Dolls y otros.

The Altar of The King tiene una introducción bastante medieval, algo que sería absolutamente normal en grupos europeos de la actualidad, pero que en una banda de los Estados Unidos y con 20 años de trayectoria, es una completa rareza.  El pulso de la canción se acelera y ésta termina siendo una nueva piedra preciosa transformada en canción.  El desenfreno se calma nuevamente al acercarnos al final del disco.  No Lies es el menos alto de todos los puntos que componen esta producción.  Un tiempo medio, un sonido suave y una entrega pausada… El preámbulo perfecto para entrar nuevamente al campo de batalla.  Una señal de alerta ante el regreso de los sentimientos desbocados.  Run for your Life… El título del último tema es para traducirlo literalmente: ¡Corran por sus vidas! Riot los persigue y los alcanzará, los aturdirá y los dejará exhaustos, clamando por unos minutos para poder recuperar la respiración.  Algo que se logra parcialmente con Flashbacks, que no es un tema en sí mismo, sino una mezcla de solos, de público coreando el nombre de Riot, una voz que presenta a la banda, etcétera, un experimento sonoro que nos permite escapar con vida del que sin duda debe ser el mejor disco de este grupo.

Un álbum que nos permite entender claramente que el reino del heavy metal no está en la tierra de la estatua de la Libertad, pero que en alguna oportunidad, abrió sus puertas a un conjunto que, luego de esta obra maestra, se diluyó en la búsqueda de un espacio entre el metal tecno, speed y progresivo.

Rob Halford, el metal god, el ex frontman de los señeros Judas Priest, la leyenda viviente, tenía una vara alta. Una vara que él mismo se había autoimpuesto al lanzar el extraordinario «Resurrection», el pasado año 2000. El título de aquel álbum lo decía todo. Era la resurrección de una de las voces más respetadas y queridas dentro del heavy metal mundial, que había tenido fallidas experiencias tanto en Fight, como en Two, algo incomprensible para alguien que había logrado penetrar con su voz en cada alma metalera, esa voz particular, que lo catapultó a lo más alto del heavy metal mundial, junto a Judas Priest. Caídas que hicieron pensar que Halford no era un gran compositor y que su trabajo en Judas Priest quedaba supeditado a lo que hicieran Glenn Tipton y K. K. Downing. La historia se repetía y hacían recordar las fallidas experiencias de Bruce Dickinson en sus primeros trabajos como solista.

Tal como el ahora retornado vocalista de la otra leyenda viviente del heavy metal (las únicas dos) Iron Maiden, el retorno a las pistas venía acompañado del nuevo Rey Midas del metal, el señor Roy Z, en la producción y composición, quien transformó a Halford, le sacó todo su potencial e hizo que Resurrection fuera uno de los discos más aclamados del año 2000. Tal como lo hizo con Bruce Dickinson y, en menor medida con Helloween, Roy Z volvió a poner a Halford en el mapa. Y de qué manera.

Pero quedaba la interrogante de si Halford iba a poder sacar un disco con semejante potencial, y que no repitiera las mismas fórmulas de su predecesor, algo que el mismo Halford deseaba, al señalar que «Crucible» no sería un «Resurrection Pt. II», pero había que ver si el cambio iba a ser positivo.

Mas qué duda cabe, el Dios del Metal ha resucitado, y ahora lo demuestra con esta extraordinaria placa.

Park Manor, a modo de Intro da paso al tema que da nombre a esta nueva experiencia, Crucible, un tema que desde el inicio nos señala el rumbo del álbum, el peso infernal. Con un inicio de bajo a manos de Ray Riendeau, nuestros oídos son demolidos por el peso de las guitarras de Patrich Lachmann y Mike Chlasciak, y sobretodo un preciso trabajo de Bobby Jarzombek en la batería, tanto en los bombos como en los platillos, con detalles técnicos envidiables. Y como no, la voz de Rob, sonando perfecta a sus ya 50 años, llegando a tonos únicos y respetados tanto por la gente del metal como por aquéllos que no cultivan esta música, como el mismo Pavarotti, quien alguna vez señaló que Halford era la mejor voz del rock, puesto que sus tonos eran inalcanzables. Aquí se mezclan esos tonos con la voz más grave y gastada, pero no menos increíbles de esta leyenda, y es aquí donde está la característica puesto que va acorde al peso de cada tema.

Si habíamos comenzado bien, lo siguiente es literalmente un mazazo en el cráneo. Un brillante redoble de Jarzombek da paso al tema más rápido del disco, el single, Betrayal, que a pesar de ser un tema single (video incluido), es veloz, pesado, y con una voz de Rob que alcanza un nivel inhumano. Es increíble que a pesar de los años y de todo el desgaste que significan más de dos décadas de canto, se siga manteniendo en semejante nivel. Cabe señalar que el grupo deslumbra como banda, con unos guitarristas brillantes, y un ritmo endemoniado.

Pero el poder no decae Handing Out Bullets, es nuevamente una muestra del dios del metal versión 2002, sin ser tan rápido deslumbra con un doble bombo muy marcado y una voz de Halford que va doblada en agudos y graves, lo que le da un aire muy potente. Un tema que sobretodo en su riff me recuerda esa maravillosa placa de 1990 que sirvió como base a toda una generación de músicos y banda, me refiero al increíble Painkiller. Nuevamente resalto la impresionante tarea de Jarzombek en la batería, metiendo unos dobles bombos, tanto en el medio del tema, como en el desbocado solo. Una muestra de violencia y melodía grandiosa.

Y la descarga continúa, una pesada Heart of Darkness, con una voz más limpia y baja de Rob, nos muestra lo multifacético que logra ser como cantante. Un precoro muy oscuro, con voces distorsionadas, dan la tónica de la diferencia entre Crucible y Resurrection, ya que esta nueva placa es absolutamente más oscura, tanto musicalmente como líricamente, tocando temas religiosos, oscuros incluso un tanto demoniacos. Nuevamente se luce la banda como un todo, es más que Rob Halford sobresaliendo, sino que es una banda completa, afiatada, lo que se demuestra en un excelente trabajo en el solo, muy pesado y oscuro.

Lo que viene es algo más pausado, pero a la vez más denso. Crystal cuenta con esas características, a pesar de ser un tema más pausado, con guitarras casi sin distorsión cuando Rob toma el micrófono, cuando las guitarras agarran potencia (sin velocidad) dan ganas de cabecear el tema. Un excelente momento de pausa, pero que no hace perder el vigor de la placa. Un intermedio melódico, un tanto melancólico hace de este tema un complemento perfecto a la fuerza mostrada en cada segundo de la placa, y eso se demuestra en la voz de Halford, salida del alma y en un solo precioso, que llega a los poros de quien lo escucha.

Pero el peso se sigue haciendo presente, con el riff demoledor de Heretic, otro momento en que se nota la mano de Roy Z en las perillas, puesto que suena pesado, fuerte y sobretodo demoledor, algo que él sabe hacer, sin duda, sino recuerden los trabajos donde él estuvo con Bruce Dickinson (Accident of Birth y Chemical Wedding) y con Helloween, donde en el Dark Ride bajo las guitarras y nos entregó un trabajo extraordinariamente oscuro, el mejor de la época Deris.

Siguiendo en el tema, es impresionante ese peso en la parte anterior al solo, que va acompañado de unos acordes de teclado, por lo cual la atmósfera es oscura, muy oscura. Oscuridad que se sigue mostrando en Golgotha, un tema pesadísimo, con un Rob cantando grave es sus inicios, y con un cambio de ritmo extraordinario al medio del tema, oscuro, demoniaco y donde Halford saca todo su potencial vocal, acompañado magistralmente por una banda consolidada. Recordemos, sin ir más lejos su visita a Chile el 15 de Enero del 2001, con los dioses de Iron Maiden, donde la banda y Rob nos dieron un mazazo en el cráneo sonando en partes incluso mejor que la banda principal… y eso es mucho decir.

Un inicio en guitarras y batería a doble bombo magistral dan paso a uno de los mejores cortes del álbum, Wrath of God, que nos muestra a un Rob que ya no necesita llegar a tonos inalcanzables, muestra matices, a los 50 años sigue evolucionando en su estilo de canto, en este corte con una voz cruda, grave, que da el tono justo a un tema extraordinario, con un trabajo en batería, que no me canso de decirlo es impresionante.

La mano de Roy Z se nota en el siguiete corte, Weaving Sorrow, un tema más pausado, si se quiere más digerible en su estrofa, pero con un coro excelente, más acelerado, con unas voces de Halford muy oscuras, cuando dobla los agudos con los graves. Es un tema para cabecear, para disfrutar. Dónde se nota el «factor Roy Z», en las guitarras, tienen un sonido característico, que se repite un poco en Helloween y el lo que hizo Roy Z con Bruce Dickinson. Demás está decir que es un temazo.

Cuál es la diferencia entre el trabajo de Dickinson solista con el de Halford. Sin duda las composiciones. A pesar de que se asemejan ambos trabajo en cuanto a sonido, los temas de Halford son mucho más simples y menos pretenciosos que los de Bruce, pero que sin embargo logran penetrar el alma. Y eso se nota en Sun, un tema con un inicio muy simple, con un riff sencillo, pero muy agradable, con un intermedio donde Rob, luce una voz limpia excelente, como dije, cada día, en cada álbum, Halford nos sorprende con una mejor performance.

Lo que viene es sin duda lo más emocionante del disco, Trail of Tears es un tema lento, denso, pero con un corazón enorme, con cada nota que logra penetrar el alma, para mí, uno de los mejores momentos del álbum, puesto que Halford logra traspasar todo el sentimiento hacia quien lo está escuchando, con un cambio de ritmo en el solo extraordinario y nuevamente con un trabajo de Jarzombek en el borde de la perfección.

El par de temas que ya dan casi la nota final al disco, siguen en esa senda de sentimiento trazada por la ya nombrada Trail of Tears, puesto que tanto She como Fugitive, son temas en que las revoluciones bajan un poco, pero Halford da paso al sentimiento, al traspaso de emociones. Es en este sentido que el álbum destaca tanto, puesto que son bastantes temas (15 para ser exactos) pero no aburre, tiene la variedad necesaria, con temas cortos que de alguna forma ingresan en tu sangre, puesto que varía entre temas directos, a la vena, y otros que llegan al alma con todo el sentimiento de esta leyenda del rock y del metal.

Podemos señalar que para el fin del disco, y a modo de bonus track, Halford nos reserva una buena dosis de rock con Forever, un tema bastante simple, pero como se señaló muy directo, efectivo y al grano, sin maquillajes ni concesiones.

En suma, Rob Halford, demuestra nuevamente su peso, tanto en la vida del metal como en la historia de éste, al no dormirse en los laureles tanto de su carrera con Judas Priest, como en su resurrección como solista. Sin duda, uno de los grandes discos del 2002, de la mano de un maestro como Rob Halford, que calla la boca de todos los incrédulos.

¿Quién dijo que Dios no existía?

Rage es una banda acostumbrada a sorprender y a evolucionar más rápido que la velocidad a la que avanzan las manecillas del reloj. Es cosa de escuchar los primeros discos, como «Reign Of Fear», «Execution Guaranteed» o «Perfect Man», que cuentan con una inspiración thrashera más que evidente; o discos como «Secrets In A Weird World» o «Reflections Of A Shadow», que muestran un desarrollo instrumental más que positivo, sin perder esa agresividad inherente al sonido de esta banda; sobre la época dorada de Rage, con «Trapped!», «The Missing Link» (el último disco con sólo un guitarrista, Manni Schmidt, actualmente en Grave Digger), «10 Years In Rage», «Black In Mind», y «End Of All Days», poco se puede agregar… discos increíbles y canciones que llegan hasta lo más profundo de nuestras médulas; y luego,con «XIII» y «Ghosts» (que marca la salida de la banda de Chris y Spiros Efthimiadis y de Sven Fischer), Rage experimenta con sonidos menos agresivos (incluyendo a la Lingua Mortis Orchestra) y claramente más oscuros.

Con -en menor medida-, «Welcome To The Other Side» (disco que marca la llegada de Mike Terrana y Victor Smolski), y éste, el decimosexto disco en estudio (incluyendo 2 EPs) de esta banda, se marca una nueva era. El «intercambio cultural» entre los tres integrantes de la banda, Peter «Peavy» Wagner (voces y bajo, alemán), Victor Smolski (guitarras y teclados, ruso (en realidad nació en Bielorrusia)) y Mike Terrana (batería, estadounidense) constituye un factor de radical importancia para construir un trabajo sobresaliente. Por lo demás, Rage es una banda que jamás se caracterizó por tener músicos demasiado virtuosos, como guitarristas que hiciesen mil setecientos cincuenta acordes por segundo o genios del doble pedal, pero sí una agresividad y «garra» dignas de elogio, dados los tiempos de frialdad que pueden llegar a apoderarse de amplios sectores de la música en general. Pero la actual formación de Rage marca algo distinto: Victor Smolski y Mike Terrana son genios en lo referente a sus respectivos instrumentos. Smolski, el «Zar de las seis cuerdas», un tipo que se crió escuchando música clásica (su padre, Dimitri Smolski, es un reputado compositor de música docta), posee conocimientos de piano y violín (entre otros instrumentos), además de su increíble rapidez, limpieza y precisión con las seis cuerdas. Terrana posee una connotada trayectoria, junto a Artension, Roland Grapow (con quien lo vimos en Chile) e Yngwie Malmsteen, entre otros, y un nivel técnico majestuoso.

Pero vamos a «Unity»… si nos preguntamos qué resulta de la unión entre un alemán, un ruso y un estadounidense, aquí tenemos la respuesta: un disco sólido, potente, con toques de virtuosismo (cortesía de Smolski), un espectacular sonido (es producido por Charlie Bauerfeind), que vuelve a contar con aquella agresividad casi perdida en el tiempo, mezclada con fantásticos sonidos progresivos, todo ello junto a un artwork más que poderoso, diseñado por Joachim Luetke (quien anteriormente diseñó la carátula de «Perfect Man», lo cual se nota bastante).

El disco abre poderosamente con «All I Want», con un sonido oscuro y agresivo, y un poderosísimo grito deathmetalero por parte de Peavy -que llega a ser una especie de «declaración de principios»-, para pasar a un riff bastante entretenido y agresivo y un coro muy poderoso y emotivo. Un tema sin dudas fantástico para ser tocado en vivo. El siguiente tema es «Insanity», pura garra, agresividad y actitud (que tanto hacen falta hoy en día), matizadas con un nivel técnico individual notable por parte de los 3 músicos, y, como es característico en esta banda, un coro muy pegajoso… es un tema que perfectamente podría integrar un disco de la época dorada de la banda, como “End Of All Days” o el mismo “Trapped!”. El disco continúa con el single, «Down», que es otra muestra de los renovados bríos con que esta banda nos ataca… Rage vuelve a sonar como una poderosa, agresiva y potente banda de metal, con un riff a prueba de balas, unos toques de distinción por parte de Mr. Terrana, un coro lleno de garra y, sobre todo, con la genial y particular voz «raspada-limpia» de Peavy. El disco prosigue con una joya, «Set This World On Fire», que abre con guitarra clásica, bajo fretless y la cálida voz de Peavy, para dar paso a uno de los riffs más poderosos del año 2002, un coro particularmente emocionante y un solo sencillamente increíble (pura melodía y garra)… lejos, uno de los mejores temas de los últimos años de Rage. Aplausos por favor. «Dies Irae», el siguiente tema, muestra que la banda aprendió mucho en la época de «XIII» y «Ghosts», puesto que incluye elementos líricos (en especial en el coro), sin perder la agresividad a la que hemos hecho mención durante todo el review, con un Peavy haciendo gala de su inagotable caudal compositivo, del cual ha hecho gala por más de quince años en la escena metalera.

«World Of Pain», comienza como un tema midtempo quizás un poco insípido, pero al tomar vuelo (y velocidad, especialmente en el precoro y en el coro mismo) se transforma en un muy buen tema, a pesar de contar con ciertos momentos un tanto débiles (el solo de Smolski no es de lo más destacado de su carrera). Después de “Shadows”, pequeño interludio de un minuto a cargo de Mr. Smolski, un riff bastante pesado y lento da comienzo a “Living My Dream”, tema bastante heavy y agresivo (a pesar de no ser rápido), que cuenta con un buen coro (aunque un poco más soft que el resto del tema) y momentos bastante “extraños” (incluyendo momentos hablados que quizás rompen un poco con la tendencia que hemos visto a lo largo de este trabajo). El siguiente corte es “Seven Deadly Sins”, un fantástico y adrenalínico latigazo de buen heavy/power metal, como para gritar “¡mujeres y niños primero!”, que incluye voces grabadas de público en vivo (“hey, hey, hey, hey!!”), muy agresivo y por momentos bastante rápido (con momentos muy buenos de Smolski). Otro tema que perfectamente podría haber estado en un disco de la época clásica de Rage. Ya acercándonos al final, “You Want It, You’ll Get It” nos muestra las diversas facetas que Rage modelo 2002 posee: mucha actitud y agresividad en el riff, emotividad en la particular forma de cantar de Peavy (en especial en el coro), el virtuosismo de Smolski, todo eso mezclado sabrosamente con toques progresivos (especialmente en el solo de Smolski) tan característicos de la nueva era de Rage. El disco culmina con el tema que le da el nombre, “Unity”, que puede llegar a descolocar a algunos fans de esta gran banda, pues es una genial instrumental de siete minutos, que comienza con sonidos de moto muy a lo Manowar, para pasar a convertirse en un delicioso bocado progresivo (muy en la onda de Liquid Tension Experiment) que permite el lucimiento individual de cada uno de los músicos, sin perder la unidad como banda gestada en el último tiempo.

Esta banda había sido objeto de múltiples críticas, en el sentido de que estaba viviendo un proceso similar (aunque en otro contexto) a Metallica (incluso muchos encuentran similitudes entre la voz de Peavy y la de James Hetfield), pero si con su anterior trabajo, «Welcome To The Other Side», se acallaron gran parte de las críticas en ese sentido, «Unity» ratifica que el verdadero Rage está de vuelta, con más garra que nunca, pero agregándole una dosis de excelencia musical individual más que destacable. Sin lugar a dudas, es lo mejor que Rage ha sacado a la luz desde su época dorada, con composiciones que matizan de forma perfecta la complejidad de las composiciones con la sencillez que conlleva la agresividad, todo eso conjuntamente con excelentes lyrics. Uno de los grandes estandartes del metal alemán (porque esta banda, a pesar de su cosmopolita y “globalizada” conformación, sigue siendo germana) ha vuelto. Alcemos nuestras copas y brindemos por eso.

Iced Earth

Pasión, actitud, ambición y convicción, sobre todo convicción… a prueba de balas. Aquellos son los primeros pensamientos que se invocan al hablar de Iced Earth.

A través de sus 18 años de existencia, estos norteamericanos se han establecido como uno de los grupos más sólidos y multidimensionales hoy por hoy. Poder, melodía y sentimiento, con una única concepción de lo épico… ni siquiera se les puede encasillar en un estilo. Es que Iced Earth es una de esas bandas de las que su música no se encuentra en ningún otro conjunto de la actualidad. Su estilo es simplemente Iced Earth, una propuesta que si bien ha conmocionado a los europeos y la ha levantado como deidad en países como Alemania y Grecia, sólo recién ha empezado penetrar en el esquivo mercado estadounidense.

Iced EarthEn un principio quizá, porque por un lado, tuvo que competir con la explosión del Death Metal (Death, Morbid Angel, Obituary) de Florida y, por el otro, cuando el Aggro y el Nu Metal irrumpieron en MTV durante finales de los noventa. Pero nunca la banda cedió ante los vaivenes de las tendencias y se paró firme contra ese mundo, sola, costara lo que costase. Han salido con la frente en alto, pero sus logros no han llegado gratis… meses que durmieron en casas abandonadas, trabajo duro, tiempos de oscuridad y frustraciones e infortunios de la naturaleza más inverosímil.

Fuck trends and fuck posers!!! Esa frase proviene del guitarrista rítmico, fundador y carismático líder de Iced Earth, Jon Schaffer, un  muchacho de 16 años que escapó de su casa en Indiana para seguir su destino y que ha mantenido su visión inalterable hasta hoy, a pesar de las duras pruebas que le han puesto en el camino. Para él, nada es más importante que su arte y su creación, Iced Earth. La historia de Iced Earth es la historia de Schaffer…

YA ESTAMOS Y LO HAREMOS!

Para llegar a la génesis de Iced Earth, hay que situarse en los Estados Unidos de mediados de los ochenta, Indiana, el 20 de enero de 1985 exactamente, cuando un joven rebelde y busca problemas llamado Jon Schaffer decidió crear una banda con unos amigos del colegio. Purgatory fue el nombre que escogieron.

Desde los cuatro años de edad que ha estado inmerso en el rock gracias a su hermana mayor que escuchaba a grupos como Black Sabbath y Kiss. Fue en el primer año de secundaria cuando empezó a tocar la guitarra y desde aquel momento, el deseo de ser compositor surgió en su mente. “Steve Harris era mi ídolo (…) Cuando Iron Maiden salió me dio vuelta por completo. Por eso es que empecé con la banda. Quería hacer buenas canciones, no ser un guitarrista superestrella”.

No obstante, Schaffer sentía que en Indiana iba a ser imposible concretar sus pretensiones. Su padre quería que manejara en el futuro el negocio familiar, un bar restaurante en un pueblo del estado, tenía problemas familiares en casa, vivir no era fácil y su rebeldía le aconsejó dejar su hogar y empezar su carrera musical lejos. Este conflicto duró por un tiempo hasta que un trágico hecho le ayudó a tomar la decisión: Bill Blackmon, su mejor amigo desde tercer grado, murió de forma terrible en un accidente motociclístico. Esto lo marcaría toda su vida en adelante. Así, Jon, de 16 años, tomó sus maletas y partió a Tampa, Florida. De los miembros de Purgatory, sólo lo acompañó el baterista Greg Seymour, mientras que el resto de los integrantes permanecieron en Indiana porque “no quisieron abandonar a sus mamis”.

Jon partió a Florida al año siguiente sin dinero, sin romper del todo sus lazos familiares. Llegaron a Tampa con Greg para vivir en la calle. Por un tiempo durmieron en un auto y más tarde tuvieron que romper ventanales y puertas de casas abandonadas para acostarse en el suelo, pero Jon tenía la convicción absoluta de que saldrían adelante: “Fueron tiempos muy duros. Yo casi no sabía tocar la guitarra y Greg apenas podía con la batería… ni siquiera teníamos una. Pero nuestra actitud era: ¡ya estamos y lo haremos! (…) Quería hacer este sueño realidad por mi amigo muerto… él era mi hermano de sangre, mi mejor amigo y por él yo estaba allá”.

Pronto buscaron cualquier tipo de trabajo y juntaron un pequeño capital que les permitió arrendar un departamento. Después, Greg compró una batería y Jon, una mejor guitarra y amplificador. Después de ocho meses la situación mejoró, por lo que estaban ya en condiciones de continuar con la banda. Jon contactó al resto de Purgatory que se había quedado en Indiana y llegaron hasta Tampa… pero duraron muy poco. Un día, cuando Jon y Greg llegaron del trabajo, encontraron una nota junto a la puerta que decía, o debió haber dicho: “Arrugamos, nos devolvemos a Indiana”. Nunca más se supo de ellos.

Ahora tenían que encontrar a nuevos músicos. Se les permitió ensayar en una tienda que en ese entonces trabajaban y empezaron a jammear en el tiempo libre. Algunas personas que escuchaban el ruido desde fuera del local comenzaron a visitarlos y conocieron a una tal Richard Bateman, quien se ofreció para ser el bajista, al guitarrista Bill Owen y al cantante Gene Adam. Esta fue la primera alineación de Purgatory que realmente empezó a tocar en Florida, estado conocido posteriormente como el “Death Metal State” por la arremetida de grupos como Death, Morbid Angel, Obituary y Deicide.  Purgatory no se unió al movimiento y propuso un metal melódico y poderoso con influencias más directas de Iron Maiden, Judas Priest, Black Sabbath, Kiss y Alice Cooper.

Purgatory hizo actuaciones en varias tocatas en la bahía de Tampa y ganaron un buen número de seguidores. En ese entonces, la imaginería del grupo inspirada en películas de terror era fuerte. Escribían temas con letras gore, se vestían con ropas largas oscuras y llevaban los filmes al escenario. Gene se disfrazaba de Freddy Krueger de Pesadilla, un amigo encarnaba a Jason de Martes 13 y traían bolsas con tallarines, vísceras de vacuno y salsa de tomate (¿fideos con tuco?) y las arrojaban al público. Con estos tipos de actos, Purgatory se ganó el odio de unos y la admiración de otros, pero nadie quedó indiferente.

Grabaron un demo en 1987, llamado Horror Show, que no tuvo acogida en la escena porque no se ajustaba al Death Metal imperante. Más tarde Schaffer diría: “La prensa dirá con toda seguridad que no somos una banda Death Metal, sino Power Metal (Metal Hammer, enero 1991). Aunque cuando, bien avanzada la década de los noventa, el término Power Metal había evolucionado a lo que se conoce hoy, prefirió no autoencasillarse. “Tenemos tantos elementos en nuestra música que no sería justo”.

Luego entraron dos nuevos y a la postre muy importantes integrantes. Uno fue Randy Shawver, guitarrista que se transformó en el socio de Schaffer en los primeros discos y, el otro,  el bajista Dave Abell. El grupo siguió con estos tipos de espectáculos hasta que se cambió de nombre cuando otro Purgatory había ya lanzado un álbum. Bill, el gran amigo de la niñez y adolescencia de Jon, ahora muerto, le había sugerido llamar a la banda Iced Earth, pero el guitarrista lo había desestimado. Sin embargo Schaffer, en una forma de honrar su memoria, rebautizó al grupo como hoy se le conoce.

LA ENTRADA AL REINO CONGELADO

Inmediatamente después del cambio de nombre, Iced Earth se concentró en grabar su segundo demo. Los músicos y las canciones eran mejores, por lo que había que empezar a tomar el asunto de forma más seria. Tom Morris, productor de Morrisound Recording Studios de Tampa, se acercó a Iced Earth y los asesoró para sacar un demo de buena calidad que fuera considerado por la prensa y pudieran conseguir algún contrato.

Iced Earth

Enter The Realm se grabó en 1989 y consta de seis pistas entre las que se encuentra el clásico tema-himno Iced Earth. El conjunto se encerró por un largo periodo y gastaron una buena suma de dinero con el convencimiento de que si lo hacían bien, se les abrirían varias puertas. El demo gozaba de una calidad de producción de un LP, con una presentación que incluía portada a todo color.

Iced Earth entregó aproximadamente mil copias de forma gratuita a todas las direcciones posibles en busca de un contrato y tuvo una espléndida acogida en el medio underground especializado, sobre todo –y sorprendentemente– en Alemania. Enviaron una cinta al editor de Rock Hard y la revista le otorgó el premio de demo del mes y, más tarde, demo del año, además de pedir permiso para venderlo con una de las ediciones.

Otra copia llegó a Robert Kampf de Century Media Records en Alemania. Cuando vio la calidad de la música y al darse cuenta de la difusión que Iced Earth tenía en el país teutón con Enter The Realm, decidió ofrecerles un contrato. Jon no había presupuestado que desde el otro lado del Atlántico salieran ofertas porque, siendo él de Estados Unidos, hubiera esperado más bien entablar negociación sólo con sellos americanos, pero la oferta de Century Media era la mejor… la reacción del público germano había sido muy buena por lo que no era “tan malo” firmar con una casa discográfica no estadounidense. Así lo hicieron entonces en enero de 1990. “La principal razón de por qué nos contrataron –explica ahora Jon– fue gracias al trabajo de las guitarras que Randy y yo hicimos que se ha transformado en nuestra marca registrada”. Sobre su estilo característico de galopeos desenfrenados, Schaffer se refiere: “Lo desarrollé solo. Nunca tomé clases, empecé a experimentar con las cuerdas bajas, el palm muting  y eso. Nunca nadie me enseñó cómo tocar en realidad”. Recién en 1997 decidió tomar sus primeras clases porque “puedo imaginarme todo en mi cabeza y sé cómo tienen que ir en la guitarra, pero no por qué van así (…) Quiero saber por qué hago las canciones que hago (…) No sé nada de escalas –decía en ese entonces-. Ahora aprenderé algunas para aumentar mis conocimientos (…) pero seguiré siendo un guitarrista rítmico”.

A un mes antes de lograr la firma, Greg Seymour, el baterista y miembro fundador, dejó el grupo. Mike McGill, ingeniero eléctrico encargado de la iluminación de los recitales de Iced Earth (sí, ya contaban con roadies) quien conocía los temas que grabarían en el álbum, tomó las baquetas. Con esta formación (Schaffer, Adam, Shawver, Abell y McGill), Iced Earth entró a grabar el primer disco que sería conocido simplemente como Iced Earth.

ICED EARTH A LA CONQUISTA DE EUROPA

El álbum se grabó en 1990 y fue lanzado a principios del año siguiente. En él se escuchan ocho cortes de los que destacan Iced Earth, Colors y When The Night Falls. Schaffer recuerda: “La calidad de la producción es realmente mala (risas) y el performance en varios aspectos también lo es… pero tiene actitud y eso definitivamente tocó a muchas personas”.

Con el resultado final de Iced Earth, Jon se preguntó si es que se habían apurado al sacar tan rápido el primer álbum, pero el tiempo demostró que el momento no pudo haber sido mejor. No tanto por el disco, sino por tour que hicieron por Europa teloneando a Blind Guardian. Para un joven que vivió en Indiana y pasó un gran periodo de prueba personal en Florida, saltar de América al continente viejo para hacer la primera gira era mucho más de lo esperado. Durante el primer show en Hamburgo, mientras Jon y el grupo estaban en backstage, los mil fanáticos presentes empezaron a corear el nombre de la banda. Cuando salió Iced Earth a tocar, el público, enloquecido, cantó los temas a todo pulmón. Jon estaba extasiado, “ha sido la experiencia más fuerte de mi vida”. Lo mismo, quizá hasta más fuerte, fue en Grecia.

Iced EarthIced Earth

Además de ser un gran momento gracias a la gira europea con Blind Guardian, banda con la que entablaron una amistad que hasta ahora los une, lo fue también porque Schaffer aprovechó esos meses de emociones para escribir material para el segundo disco. “Estaba tan motivado por el tour que comprendí que algo muy bueno tenía que salir de esto”.

Iced Earth conquistaba Europa, pero en Estados Unidos, el disco casi no vendía…

Terminada la aventura, Schaffer se dio cuenta de cómo había crecido musicalmente, de la calidad de las canciones que estaba creando y de que los demás integrantes también habían mejorado… pero otros no. Por ello, sacó a Mike McGill de la batería –aunque hasta hoy siguen siendo muy buenos amigos– y despidió al cantante Gene Adam. Así mostró Jon por primera vez lo inflexible que es para exigirle lo mejor a los músicos que lo acompañan: “La gente no ve a las bandas como un negocio, pero lo es. Si haces el trabajo bien, te pagan. Si no, te vas”. Después, Schaffer “contrató” al vocalista John Greely y a Richey Secchiari para la batería. Así dejó en claro que él no había vivido terribles meses en vano y que tenía el legítimo derecho de hacer y deshacer como se le diera la gana en su banda.

EL HOLOCAUSTO DE LOS ÁNGELES

El excelente 1991 se reflejó en el segundo disco de Iced Earth: el inspiradísimo Night Of The Stormrider (1992), primer trabajo conceptual que trata de una persona que se siente traicionada por el cristianismo y se revela. El poder oscuro lo transforma en el poderoso, temido y malvado Stormrider, que se encarga de traer el Apocalipsis al mundo.

Stormrider fue un gigantesco paso hacia adelante en términos globales. Los riffs, baterías inalcanzables y las canciones de ambiente épico oscuro hicieron del segundo álbum de Iced Earth uno de los más sólidos trabajos de la banda. Casi todos los temas del álbum se transformaron en clásicos: Angels Holocaust, Stormrider (con Schaffer en las voces) y las inconmensurables Pure Evil y Travel In Stygian.

Con un disco de estas proporciones, Iced Earth se preparó para la próxima gira europea… ni pensar en hacerla por Estados Unidos, donde eran prácticamente ignorados. Mas en este instante que la banda tenía la capacidad y ganas volar los techos de todos los gimnasios por donde pasaran, los problemas empezaron a cruzarse, factores externos que significaron el comienzo de los años más espantosos de Iced Earth.

Iced Earth

El invierno europeo entre 1992 y 1993 había sido uno de los más duros. Hace 60 años que no se sentía tanto frío en Alemania… y Iced Earth, de gira, se movía de una ciudad a otra con un auto en pésimas condiciones (manejado por Marlene, quien se convertiría en la mujer de Jon), que quedaba en pana cada vez que se encendía el motor. Ni siquiera tenía calefacción. Con ese cacharro de Century Media tuvieron que atravesar Europa.

Pero el asunto fue mucho más allá de la anécdota del auto. Estos tipos de tratos incómodos por parte del sello a la banda se sucedieron una y otra vez en el tour, hasta que Schaffer comprendió realmente el asunto: “Vendíamos un montón de discos, nos seguían en todas partes, pero ganábamos prácticamente cero. No había plata”. Fue natural entonces para Jon preguntarse: ¿Dónde estába el dinero? Y respuesta que encontró fue la siguiente: Según él, Century Media se estaba quedando con  todas las ganancias mientras Iced Earth hacía el trabajo gratis. La compañía aprovechó el buen momento del grupo para salir de los serios problemas económicos que en ese tiempo atravesaba. En cierto modo, la justa  recompensa de todo lo que Jon había pasado en Florida antes de grabar el primer álbum había caído en otras manos.

El muy descontento líder de la banda entregó un ultimátum a Century Media: mientras no mejoraran las condiciones no iría a grabar más discos. “Decidimos no hacer más álbumes con ellos hasta que cambiara toda esta porquería. Aunque no vendiésemos tantas copias, tenían que pagarnos igual”.

El sello se demoró en percatarse de lo serio de la amenaza y de la determinación del guitarrista. 1993 llegaba a su fin y Schaffer seguía firme en su postura. Pero como Iced Earth era uno de los grupos que mantenía a flote a Century Media y las ventas del álbum habían sido muy buenas, la compañía cedió, tomaron una actitud más profesional y Jon Schaffer logró mejorar la situación.

Llegó 1994 y se prepararon para grabar entonces el atrasado tercer disco. Lamentablemente, estos años afectaron a Jon y la banda, mucho. Por eso, Secchiari (batero) y Greely (cantante) se fueron. Schaffer comenta: “(Greely) estaba por la plata. Pensaba de una forma poco realista y creyó que seríamos millonarios de un día para otro… No quiso enfrentar los malos momentos y ahora maneja camiones”.

Iced EarthEn la búsqueda de nuevos músicos, Jon integró a las filas de Iced Earth al baterista Rodney Beasley, de Sarasota, Florida. Cuando se preparaba para conseguir al nuevo vocalista, Rodney le comentó que en el mismo garage donde él ensayaba, tocaba también una banda llamada Caudron y le recomendó que chequeara al cantante: Matthew Barlow. “Sólo conocía a Iced Earth –dice Matt– porque había escuchado una o dos veces por la radio algunas canciones del Stormrider (…) no sabía que era una banda con contrato y que habían hecho dos álbumes”. Jon llamó a Barlow para audicionar y después de meses en el que tuvo que demostrar su desempeño vocal, finalmente lo enroló.

Ahora se podía vislumbrar un mejor futuro para Iced Earth. Si bien el tercer disco pudo haber sido un buen recomienzo, lo peor estaba por venir…

LA ERA DANTESCA Y LOS NUEVE INFIERNOS DE ICED EARTH.

Era 1995. Desafortunadamente, así como el tour de 1991 había inspirado la creatividad de Schaffer, todos estos malos ratos hicieron réplica en su estado de ánimo. Durante el proceso de composición, Jon no estaba contento y ello se reflejó en el álbum. Burnt Offerings (1995) es un disco denso, lleno de furia, rabia y enojo, negativo y oscuro. Hasta la carátula dio a conocer el hecho. La portada, totalmente deathmetalera, muestra a un demonio sacado de una ilustración del libro El Infierno de Dante, que Jon la había escaneado de un ejemplar editado el siglo XIX.

No estaba feliz con el resultado de Burnt Offerings ni satisfecho con la composición ni los performance, incluyendo el suyo. “Las grabaciones de la batería fueron una pesadilla absoluta. Le tomó a Tom Morris (productor) aplicar todos los trucos de ingeniería sólo para terminarlas”. Hasta con Matt se sentía decepcionado porque no fue capaz, según Jon, de interpretar bien las líneas vocales que tenía pensadas.

Iced EarthCon Burnt Offerings, Iced Earth recibió los peores reviews de su carrera y las más bajas ventas en Europa y Japón, aunque en Estados Unidos subieron de 3 mil a 8 mil copias. El tour fue horrible. Jon nunca se había sentido más avergonzado en su vida que cuando fueron en la gira a festivales y tocaron como “un grupo de garage. Realmente me quería esconder”. Incluso tuvieron que suspender unos shows con Rage porque la banda simplemente no podía pararse en un escenario.

En comparación con Stormrider, el LP fue un retroceso. Sin embargo, el disco cuenta con temas que se han transformado en clásicos de la banda. Uno es Last December, y el otro, la canción más larga y épica que ha hecho Iced Earth: la increíble Dante’s Inferno, de 16 minutos: “Fue todo un desafío (…) Estoy orgulloso de esa canción… ¡Y lo estoy también del álbum! No me arrepiento de nada de lo que he hecho (…) Lo bueno es que a muchas personas les gusta el disco, lo que demuestra que no fue malo del todo (…) Burnt Offerings (sin embargo) es un periodo de mi vida que no quiero volver a repetir y no escribiré canciones como esas nunca más”.

Después de tres años de frustraciones, Jon llegó incluso a pensar que era el tiempo de terminar con Iced Earth. A pesar de que Night Of The Stormrider fue un álbum exitoso dentro del underground metalero europeo, el grupo tenía en su haber discos que sólo habían tenido acogida en Alemania, Grecia y algo en Japón. Ni hablar de Estados Unidos, donde no se les conocía. Tampoco Schaffer podía encontrar una formación estable. Contaba en Randy Shawver y Dave Abell con un gran apoyo, pero recién en el tercer álbum había encontrado a un buen cantante (recordar que Schaffer no había quedado satisfecho con el desempeño de Barlow) y que los bateristas con que había tocado casi no existían.

Lo principal fue que Schaffer comprendió que la disolución de Iced Earth era la solución más fácil; en una postura autocrítica, sabía que las canciones del último disco no fueron sus mejores, pero que eso no volvería a pasar. Asumió toda la responsabilidad como líder y compositor de la banda y se levantó. No había que terminar nada, todo lo contrario, seguir trabajando de mejor manera: “Puedes tener al mejor cantante del mundo, la mejor primera guitarra, al mejor baterista… lo mejor de todo, pero si no hay canciones, no hay nada”.

Jon Schaffer había sorteado con éxito la prueba más dura de su vida…

LA VUELTA DE ICED EARTH COMO THE HELLSPAWN

Borrón y cuenta nueva, Schaffer decidió que 1996 era el año perfecto para reivindicarse.  Primero, le tiró sin piedad el sobre azul al baterista y, segundo, negoció con Century Media un contrato “algo mejor”.

La oportunidad de oro llegó gracias a Spawn, la serie de cómics más exitosa de los noventa en Norteamérica, la historia de un asesino contratado por el gobierno federal que muere y vende su alma al Demonio para volver a ver su amada esposa, pero regresa a la Tierra engendrado en el HellSpawn: “Firmó un muy mal acuerdo, como algunos músicos (en una indirecta alusión a Century Media)”.

Sucedió que a principios de 1996 se anunció la adaptación al cine del cómic, además de una versión de dibujos animados para HBO. Como Jon era fanático de Spawn, al enterarse de  la noticia quiso de inmediato participar en la banda sonora.

Matt y Jon viajaron a Atlanta donde se efectuaba una convención de cómics y conocieron a Al Simmons, jefe del Departamento de Promoción de McFarlane Productions, los creadores de Spawn. Se presentaron, Jon ofreció sus servicios para una eventual banda sonora y le mostró una maqueta del tema que se conocería como Dark Saga. Así entablaron una muy buena –y conveniente– amistad.  Simmons, interesado en la banda, le presentó a Schaffer nada menos que al mismísimo creador de Spawn, Todd McFarlane. Aprovechando el contacto, Jon le preguntó si podía encargar de la carátula de su próximo álbum. McFarlane asintió y le prestó una de las ilustraciones que aparecería en la edición #50. Una cosa llevó a la otra: McFarlane entregó la portada y Iced Earth decidió hacer un álbum conceptual de Spawn, una especie de promoción cruzada: la gente del cómic daría a conocer a Iced Earth en Estados Unidos, y la banda mostraría a Spawn en Europa y Japón.

Trastornado por la idea, sólo le tomó cinco semanas escribir las canciones: “Todo salió muy fácil, estaba muy contento e inspirado. Hice (la balada) I Died For You en media hora, la música y las letras, ¡todo! Hacía tiempo que no me sentía tan bien”.

Iced Earth

De inmediato la banda se concentró en Morrisound Studios, en Tampa, y grabaron el álbum que titularían The Dark Saga en menos de un mes. A falta de un músico oficial que se hiciera cargo de los tarros, el baterista de sesión  Mark Prator se ocupó del –fabuloso– trabajo. Mientras que el bajista que estuvo al lado de Jon desde los tiempos de Purgatory, Dave Abell,  abandonó la banda. Él tomó parte de las grabaciones pero al terminar la producción, le comunicó la decisión de irse de Iced Earth porque iba a casarse. En su reemplazo llegó Keith Menser, pero solamente apareció en las fotos del disco porque prefirió crear una compañía de diseño gráfico y se fue. James MacDonough entonces fue contratado junto con el baterista Brent Smedley, ambos provenientes del conjunto Oracle de Jacksonville, Florida, para integrarse al tour.

“The Dark Saga es (1996) como nuestro segundo Stormrider –dice Schaffer–. Si Burnt Offerings había sido un paso atrás, The Dark Saga lo fue hacia adelante”, según él, porque fue la primera vez que se preocupó realmente de escribir “canciones canciones”, más enfocadas, maduras, sin tratar de hacerlas todas épicas. Cada corte del disco habla de un personaje o capítulo de Spawn: I Died For You trata de cuando descubre que su mujer vive con su mejor amigo… The Hunter es acerca de Ángela, el ángel que tiene la misión de matar al Engendro; Vengance Is Mine, de un hombre que tortura niños y es asesinado por el protagonista, mientras que la trilogía The Suffering (Scarred, Slave To The Dark y A Question Of Heaven), es una versión inventada por Jon del final de la historia.

Gracias al famoso productor Jim Morris, quien se transformaría en el miembro invisible de Iced Earth, la calidad del sonido del álbum fue lejos la mejor hasta ese tiempo, como así el trabajo de los músicos de los que la vocalización de Barlow fue lo más sobresaliente. Su voz había alcanzado un nivel impresionante al conocido en el álbum anterior por causa del empuje y exigencia de Jon hacía el pelirrojo cantante. Muchos han comparado su timbre con el del guitarrista y vocalista de Kiss, Paul Stanley, y eso que nunca ha sido fanático de la legendaria agrupación.

El “crossover” promocional iba a toda marcha. The Dark Saga se vendía en las tiendas de cómics y el disco se tocaba en las convenciones. Pero en perjuicio de Iced Earth, las negociaciones para incluir una canción del grupo en la banda sonora de la película o la serie animada, que habría significado una fuerte presencia en el mercado estadounidense, fracasaron por la “falta de visión” de Century Media y por la decisión de McFarlane de hacer la música del film con la mezcla de bandas de rock y metal con música techno. Así, otra vez, Iced Earth no tendría promoción en su país.

El hecho de estar unidos a un sello europeo incapaz de entrar a EE.UU no era el único factor que influía, según Schaffer, en que Iced Earth fuera casi desconocido allá. La forma de la industria musical norteamericana tenía un alto grado de culpa: “Es el lavado de cerebro que existe, las personas no pueden respirar y pensar por su cuenta. (Medios como) MTV y las radios influyen en la manera que la gente piensa de la música. Puedes vender cualquier porquería al público americano si lo promocionas bien. Si tuviéramos una de nuestras canciones en la rotación, venderíamos toneladas de discos. (En Estados Unidos) es un asunto de marketing y plata… En Europa y Japón, es cuestión de talento”.

Asimismo, en 1996 sale el Load de Metallica, el álbum más polémico de la historia del metal. Jon Schaffer se unió a la declaración de principios de Manowar y declaró una cruzada en contra de los “hipócritas y poseros”.

Iced EarthEn Europa, Iced Earth volvió a ganarse el respeto del público. La banda al fin tenía una formación sólida para los conciertos y se encaminaron en su gira más exitosa hasta ese momento. Una encuesta de la revista Rock Hard puso a The Dark Saga entre los cinco mejores del año y a la banda dentro de los top ten.

Pero la mala fortuna seguía persiguiéndolos. Durante uno de los festivales de verano, en Berlín, Jon sufrió una grave lesión al cuello (sí… por el cabeceo o headbanging) y paró en el hospital. La gira estaba en sus primeros pasos y faltaban 30 presentaciones por hacer en las siguientes seis semanas. Los doctores le indicaron que debía parar, pero al temor de que se repitieran los días oscuros de la era Burnt Offerings, Jon decidió seguir con el tour con inyecciones para evitar el dolor, aun sabiendo que se provocaría un daño más severo. Prácticamente se molió uno de los discos del cuello, pero ignoró el problema hasta el 2000 cuando decidió someterse a cirugía: “Con lo bien que nos estaba yendo, no quería parar en lo más mínimo con la banda”.

LA REVISIÓN DE LOS DÍAS DE PURGATORIO

Por el contrario, en adelante vendrían los años más ocupados pero exitosos de Iced Earth. Ahora que Jon Schaffer contaba con un cantante estable, decidió realizar un antiguo anhelo: regrabar las canciones antiguas. Days Of Purgatory (1997) se llamó el doble CD.

Esto salió de la idea preliminar de lanzar el demo Enter The Realm remezclado. Schaffer aprovechó el momento para volver a grabar material de los dos primeros álbumes y remasterizar algunas canciones del tercero. Las guitarras originales quedaron en casi todos los temas y se regrabaron la batería y el bajo, por Brent Smedley y Jimmy MacDonough, respectivamente. Matt se encargó las voces, excepto en Stormrider que las hizo Schaffer.

Con Days Of Purgatory, Jon se sacó una espina que lo molestaba de hacía años: “(Los dos primeros álbumes) siempre me han fastidiado, las mezclas y los tonos, sobre todo las voces del disco debut. El que cantó (Greely) en el segundo hizo un muy buen trabajo, pero las mezclas finales y masterización fueron malas (…) Estaba decepcionado con el resultado final”.

Canciones como Iced Earth, Written On The Walls (rebautizada como Cast In Stone), Pure Evil y Travel In Stygian fueron revisitadas. De esta manera acercaron los temas antiguos a los nuevos fanáticos. Además, y aunque suene increíble, en agosto hicieron la primera gira norteamericana fuera de Florida, cinco shows en el centro oeste del país.

En este álbum doble aparece una nota de Jon que se transformaría muy luego en el acta de guerra en contra del Nu Metal que arremetía en los Estados Unidos y de las bandas que alguna vez fueron metal y después lo han negado (¿Metallica?) Así va:

Iced EarthAQUÍ VIENE LA REVOLUCIÓN!!!! ¿Qué es lo que quiero decir con esto? Que Iced Earth seguirá en lo suyo. El metal no es algo que pase, es un estilo de vida. Es actitud, es fuerza, es  lo que quieras que sea. Ha estado acá desde los sesentas y nunca se irá. Han habido épocas en la historia de la música en que el metal ha sido “cool” y no, pero que las modas vayan y vengan nunca me ha importado. Lo único que me preocupa es Iced Earth y lo que hacemos.

Ha sido frustrante, incluso hasta deprimente, cuando la gente nos ha dicho que estamos pasados de moda… ¿pero saben? Que se vayan a la mierda, porque esto lo hacemos por nosotros y nuestros fans, y las opiniones de los que siguen la moda nos importan una mierda. Somos los mejores en lo que hacemos, doce años de trabajo sólido y dedicación están pagando y nuestro número de seguidores crece cada día.

La mejor cosa que pueden hacer, como fanáticos, es pensar por ustedes y ser sus propios líderes. Los poderes siempre han manipulado a las audiencias con una saturación torrentosa de técnicas lavacerebros. La decepción más grande sin embargo, es cuando se leen entrevistas a otros músicos del género en las que niegan sus raíces metaleras siendo que estaban, o todavía están, tocando riffs de metal. Estos individuos, a los que levanto mierda de perro en honor máximo, son los verdaderos poseros de los noventa. La primera persona o grupo que dijo que el metal no valía pena, puede meterse sus dichos por el culo.

Iced Earth madurará, pero cuenten con que seremos fieles a nuestro arte. FUCK TRENDS AND FUCK POSERS!!! Jon Schaffer

THE CHICAGO ASS

Iced EarthJon decidió entrar en una batalla directa contra la industria “metalera” norteamericana y provocar una revolución con Iced Earth a la cabeza. Lamentablemente, el guitarrista Randy Shawver no pudo seguir en la causa. La mano derecha de Schaffer, que lo había acompañado en todos los discos, se sentía cansado y ya no estaba contento en la banda. Así que optó por apartarse. “En su defensa tengo que decir –comenta Jon– que es muy difícil mantener el entusiasmo después de tantos años de pelea”. En noviembre de 1997, en Grecia, fue el último show con Randy.

La banda se mudó al sur de Indiana, a tres horas del lugar adonde creció Jon, y de inmediato se puso cabeza abajo en la composición de los temas para el próximo álbum y en la búsqueda de un nuevo primer guitarrista.

Para ello, publicó avisos de “se busca”. Cientos de cintas llegaron, entre las que estaba la de un chico de veinte años –que sólo había tocado en cinco shows toda su vida– llamado Larry Tarnowski, de Chicago.

Iced EarthCuando Jon la escuchó, más que quedar impresionado con su forma de tocar, le sorprendió el hecho que entre las principales influencias nombradas por Larry se encontrase Iced Earth, que los seguía desde Night Of The Stormrider cuando sólo era un pre adolescente.  Jon explica su inclusión: “Larry es muy buen guitarrista líder, pero la razón de por qué obtuvo el trabajo es que también es un muy buen guitarrista rítmico (…) La mayoría de las primera guitarras no pueden tocar las rítmicas bien (porque) se quedan haciendo escalas todo el día y no le prestan atención a lo otro”.

EL NACIMIENTO DEL SER ABOMINABLE

Con algo malévolo vendría el siguiente disco de Iced Earth. Después de The Dark Saga, Jon empezó a  trabajar en su propio cómic que, como ha adelantado, se trata de un endemoniado ser creado por una sociedad secreta que viaja por el tiempo y altera el curso de la Historia Humana. Mezcla elementos de civilizaciones antiguas, extraterrestres, conspiraciones, anticristos, etc. Algo de la saga que llamó “Set Abominae” lo mostró en el sexto álbum de Iced Earth, Something Wicked This Way Comes, editado el 15 de junio del ‘98. En la portada se muestra al personaje y en la trilogía Something Wicked, se encuentra el espíritu de la trama. No se trata de un disco conceptual, pero lo anterior define al álbum.

Este es el trabajo más diverso y variado de Iced Earth. Schaffer vuelve a ocupar esos riffs desenfrenados de antaño en temas como My Own Savior y Something Wicked, pero también hay una gran cantidad de canciones lentas, entre las que se encuentran Melancholy y Watching Over Me, balada dedicada a la memoria del gran amigo de Jon, Bill Blackmon. Otros momentos notables son Burning Times y la tremenda instrumental maidenezca, 1776. Por segunda vez produjo Jim Morris y Mark Prator tocó la batería en vez de Brent Smedley.

Iced EarthFue gracias a este disco que Iced Earth empezó a ser reconocido en el mercado norteamericano. Antes de que terminara el año ya se habían vendido 20 mil copias y el grupo hizo tres extensas giras por Estados Unidos y Canadá entre agosto y junio del ’99. Para ganar más adeptos en su país, grabaron un single exclusivo para difusión radial, pero Century Media no pudo distribuirlo a las estaciones. Luego, The Melancholy EP, llamado así, fue lanzado en una edición limitada de mil 500 copias en 1999 y otra de forma ilimitada a principios del 2001.

En Europa mientras tanto, una docena de festivales, una pequeña gira con Blind Guardian y conciertos por todo el continente. La popularidad de Iced Earth estaba en alza como también su solidez musical en escenario, incontenible desde los días de The Dark Saga. Por eso, Schaffer decidió que era el momento justo para hacer el primer álbum en vivo…

ATENAS EN TRES DISCOS

Jon quería hacerlo especial por lo que escogió Grecia para grabarlo, porque ese fue el primer país, junto con Alemania, que había recibido a la banda con los brazos abiertos y desde aquella gira en 1991 con Blind Guardian, su lealtad ha perdurado hasta en los más duros momentos. Por ello, premió a los griegos por su “lealtad y devoción”. En enero de 1999 viajaron a Atenas especialmente para grabar el álbum. Los fanáticos enloquecieron y provocaron una especie de beattlemania metalera. Barlow agrega: “No teníamos ni idea de cómo iba a ser, pero en el aeropuerto las personas nos esperaban con lienzos y gritos”. Schaffer: “Era una locura. Los fanáticos nos paraban en las calles y llegaban al hotel. Ya no se ven cosas como esas”.

Dos noches seguidas, con dos diferentes sets, dieron forma a uno de los mejores discos en vivo de la historia del metal: Alive In Athens, un triple CD que incluye 31 canciones, más de la mitad de todo lo que Iced había escrito hasta la fecha, ejecutadas a un nivel de performance impresionante y con versiones de temas clásicos como Iced Earth, When The Night Falls y Pure Evil años luz mejores que las originales (Más sobre Alive In Athens, en la sección Reviews del Recuerdo).

En seis meses, Alive In Athens se transformó en disco de oro en Grecia, un tremendo logro si se considera que el último álbum que lo había logrado en ese país fue el Fear of the Dark de Iron Maiden, en 1992.

Con esto y sin ningún descanso desde The Dark Saga, se cerró el ciclo más extenso de Iced Earth. La banda tomó vacaciones después del tour de Something Wicked, pero Jon Schaffer no. Ocupó el break para juntarse con Hansi Kürsch de Blind Guardian y hacer Demons & Wizards. El proyecto se originó por accidente, cuando Jon visitó a Hansi durante la gira de Days Of Purgatory, en 1997, después de una fiesta: “Estábamos aburridos, empecé a tocar la guitarra y él (Hansi) a cantar”. Así salió la canción My Last Sunrise.

A principios del 2000, el poderío musical de Schaffer y la emoción lírica de Hansi se unieron en un álbum tan soberbio como exitoso. Demons & Wizards hizo una pequeña pero explosiva gira europea a mediados de ese año, vendieron 200 mil copias y lograron una nominación a los Echo Awards, el Grammy alemán. (más sobre Demons & Wizards en biografía de Blind Guardian – banda del mes – agosto).

Iced EarthLuego de terminada la gira de D&W en julio, Jon se operó al fin de la lesión al cuello que arrastraba desde hacía cuatro años. En la cirugía le unieron dos vertebras y sacaron uno de los discos, por lo que su movimiento se vería limitado: “Mis días de headbanging terminaron. Me será difícil porque era algo que hacía de forma natural cuando tocaba”. Pero Jon no pensaba en descanso alguno, por lo que tres semanas después viajó a Alemania para actuar en Wacken Open Air, con cuello ortopédico incluido, la única presentación de la banda en suelo europeo ese año y con un nuevo hombre detrás de la caja… Jon le pidió a Smedley que dejara el grupo por sus problemas con las drogas y el alcohol. En marzo del 2000 fue anunciado el nuevo miembro: Richard Christy (Death, Control Denied), uno de los mejores bateristas norteamericanos del momento. Wacken fue su primer show con la banda.

Y en noviembre vino otro integrante tanto o más talentoso que Christy, el tremendo bajista conocido por su trabajo en Death, Control Denied, Sadus y Testament, Steve DiGiorgio. Los dos experimentados músicos le entregarían una dimensión nunca antes vista al trabajo patentado de las guitarras, las voces y composición de Iced Earth.

Con esta tremenda formación Schaffer tenía presupuestado hacer el “gran disco de su carrera”, un álbum conceptual acerca de su historia Set Abominae, pero se retractó porque no quería sacarlo con sello actual: “El siguiente trabajo sería el último álbum con Century Media, (Set Abominae) tiene un gran potencial para transformarse en una gran cosa y queremos que sea tratado como se debe. CM no se lo merece, tenemos que hacerlo con un sello que tenga visión (…) En Europa andan bien, pero en Estados Unidos son una mierda (…) La historia es demasiada como para dársela a estos perdedores”.

DE VUELTA AL SHOW DEL HORROR

Así, Jon aplazó el disco conceptual y empezó a trabajar en un álbum temático sobre cine de horror. Esta no era una idea nueva. Partió en 1997 cuando se habló de hacer un EP de cinco canciones basadas en películas de terror. Schaffer: “Es uno de mis temas favoritos y lo hacíamos en los primeros días de Purgatory. Ahí escribíamos mucho sobre eso”.

En ese tiempo, Purgatory había hecho un demo llamado Horror Show, y Schaffer, para su primer álbum del siglo XXI, no encontró nada mejor que titularlo de la misma manera. Horror Show fue lanzado en 25 de junio del 2001 y cada tema se basó en personajes de estas historias: El Hombre Lobo, Damien de La Profecía, Frankenstein, Drácula y El Fantasma de la Ópera, entre otros. Las únicas canciones que salieron del esquema fueron Ghost Of Freedom, dedicada a las personas que han dado su vida por Estados Unidos (Matt y Jon no se excluyen del gran sentimiento patriótico de los norteamericanos), que se transformaría en uno de los himnos de la banda después de los atentados del 11 de septiembre, y el cover de Iron Maiden, Transylvania.

Iced EarthHorror Show es la producción más ambiciosa de Iced Earth y la más intensa desde The Dark Saga, con una solidísima base rítmica por parte de Christy y DiGiorgio, que le da un pequeño toque Control Denied al resultado final, gran protagonismo de la primera guitarra de Tarnowski y ostentosos coros de Matthew Barlow.

Lamentablemente, antes de que se editara el álbum, Steve DiGiorgio se rehusó de participar en la próxima gira, a pesar de que el “contrato” lo estipulaba:  “Fue como una puñalada en la espalda –aseguró Jon–, me mintió. Ni siquiera tuvo los huevos para decírmelo en la cara. Su manager mandó un fax que decía que por compromisos previamente fijados no podría hacer el tour”. Por lo tanto, Schaffer sacó la foto de DiGiorgio y sus agradecimientos del álbum antes de que fuera lanzado y lo relevó al puesto de músico invitado, aunque en la versión doble CD apareció como miembro oficial.

Jon, Matt y Larry se molestaron mucho por la actitud de DiGiorgio ya que estimaron que sólo había tocado en el disco para dejar su nombre y ensanchar su currículum. El que se puso muy feliz con la noticia en cambio fue el anterior bajista. Jimmy MacDonough, quien incluso se había tatuado el logo de Iced Earth en la espalda, volvió a la banda.

Iced EarthIced Earth

Llegó el tiempo entonces para agendar el tour y surgió la oportunidad de oro que siempre buscó Jon para ganar más público en Estados Unidos: tocar con una banda realmente grande; en este caso, se trataba de Judas Priest. En la gira del Something Wicked, el show con más asistentes no había sido con más de 3 mil… ahora con Judas Priest, actuarían ante 15 ó 20 mil personas. Así Iced Earth tendría una difusión enorme. Pero cuando todo parecía ir muy bien, los atentados a las Torres Gemelas frustraron las pretensiones de Jon y sus dirigidos. Como medida preventiva, Judas Priest optó por no viajar al país y posponer el tour hasta principios del 2002. Se le preguntó a Iced Earth si podía acompañar a los británicos en esa fecha, pero tenían compromisos en Europa. La mala suerte parecía condenar a Iced Earth al anonimato en su propio país, pero el destino se apiadó. Al grupo le llegó una oferta de Megadeth y Anthrax para tocar con ellos en todo el país y Jon ni lo pensó. Había que hacerlo.

Mientras se hacía este tour, Iced Earth lanzó una caja de 5 cedés llamada Dark Genesis, que revivió la infancia del grupo. En ella se encuentran los tres primeros discos de la banda totalmente remezclados por Jim Morris y con nuevo artwork hecho al estilo cómic de los últimos álbumes, Something Wicked, Alive In Athens y Horror Show. También está el demo Enter The Realm, nunca antes lanzado, y un CD de covers llamado Tribute To The Gods, en el que se homenajea a conjuntos que influyeron a Iced Earth como Kiss, Iron Maiden, AC/DC y Judas Priest, entre otros.

En Europa se aparecieron recién a principios del 2002, pero la espera valió mucho la pena. Iced Earth actuó por el viejo continente con un show extraordinario, con distintos escenarios con rampas a lo Maiden, juegos de pirotecnia y luces, más una extensa revisión a toda la discografía. Jon: “El primer escenario fue The Metal Stage, en el que tocamos temas de los tres primeros discos.  Luego, el segundo set, con motivos egipcios en el que hicimos canciones de The Dark Saga y Something Wicked, incluyendo las trilogías. La última fue el set del Horror Show”.

Horror Show ha sido el disco que más se ha vendido de Iced Earth, pero no es el favorito de Jon: “Something Wicked y Stormrider son mis preferidos. Horror Show fue distinto porque tuve que restringirme al tema, no fue tan personal y no pude tratar las letras con la profundidad que quería. Además, en el 2000 tuve algunos problemas (operación, divorcio) que hicieron las cosas más difíciles (…) Le falta esas canciones  íntimas que hacen a Iced Earth especial”.

Iced Earth

En estos días, el líder de Iced Earth, Jon Schaffer, espera con ansias hacer el 2003 un disco más personal y profundo, del que ya está escribiendo canciones. Hollow Man, The Haunting, Night Train, The Mark y Human Factor son algunos de los títulos que bien podrían estar, según Jon, en el próximo disco de Iced Earth o Demons & Wizards, este último para 2004.

Pero este próximo trabajo de Iced Earth no se tratará de la historia de Set Abominae… ese planea hacerlo para el 2005 porque quiere poner a prueba primero la eficiencia del sello –aún no revelado– al que se cambiarán el próximo año. “Este álbum conceptual será lo mejor que hayamos hecho. Tiene que ser así, la historia lo merece y no quiero que nada salga mal”. Además, piensa escribir el cómic y publicarlo.

Jon Schaffer está tranquilo. Calcula ahora con seriedad y madurez los pasos a seguir que dará Iced Earth para dominar al mundo, pero con la misma pasión y convicción que lo ha caracterizado desde el día que decidió abandonar su casa y vivir por su cuenta. “Por 18 años he estado en esto… No soy nuevo en el negocio… aún hay mucho camino por recorrer, pero todavía tengo fuego, determinación y garra para mantener a Iced Earth vivo. El futuro está abierto y todo es posible”.

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Nota: El texto anterior es una biografía no autorizada de Iced Earth cuya fuente se basa en entrevistas que la banda ha realizado a medios especializados en Internet y otros datos extraídos de sitios web dedicados al grupo. Como no es una biografía directamente relatada por los integrantes y está escrita con el propósito de entregar una ordenada sucesión de los hechos de interés, algunas referencias de carácter no confirmadas pueden ser equívocas.

Material visual con copyright del sitio oficial de Iced Earth, The Iced Realm (www.icedrealm.de) y de los autores (Rudy, Vincent Kroese, Jan Hermes, Jeff Moore)

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Comenzemos con el actual momento, cuéntennos que tal fue el teloneo a Rata Blanca y las proyecciones que ven para la banda.

El teloneo a Rata fue una gran oportunidad para nosotros de volver a estar frente al publico y a la vez, nos afectó mucho(en buena) que la gente nos pidiera al principio del show…fue excitante, nunca habíamos tocado frente a tanta gente,el hecho que la gente coreara nuestros temas, en sí fue mucho, y el público de Rata no es exactamente el mismo que usualmente compra nuestros discos , de más que fue un desafío.
Ahora, proyecciones, solo las que nos pueda dar el trabajo arduo y la esperanza que el disco “II”, que esta aún sin título sea otro logro en la carrera de WitchBlade.

Witchblade tuvo recientemente un cambio de formación, por favor preséntense y digan cuáles son sus influencias musicales.

La formación de WB es:
Hugo Martin, guitarras
influencias: Dream Thater
Christopher Ramírez, guitarras
Influencias: Todo el thrash metal
Mauricio Espinoza, bajo
Influencias: Iron Maiden, Dream Theater
Rodrigo Espinoza en batería, como músico invitado.
(bueno, tu a Rodrigo lo conoces)

Hablando ahora de la escena nacional, ¿creen que ahora sí podríamos tener una banda chilena de heavy o power metal de arrastre internacional como Rata Blanca o Angra? ¿qué faltaría?

Creo que todavía nos falta un poco, eso lo podría haber hecho Inquisición en su momento, pero falta algún tiempo para ver una banda con ese tipo de proyección, Chile es un mercado muy chico, somos solo 15 millones, si hacemos la comparación esa cantidad de gente hay en una ciudad chica de Brasil…el mundo del Metal hoy por hoy, no es el mismo de hace 18 años y la gente compra menos, en los finales de los noventa hubo un revival, pero eso ya pasó ahora hay que esperar a que suba la corriente otra vez, eso pasa cada vez que Maiden o Judas saca un disco nuevo, bueno así es…y nosotros debemos mostrar nuestro trabajo y el público hará la evaluación después, en Chile, solo Six Magics o Blodden Wed podrían tener una proyección mayor…otra banda no se me ocurre…

Dentro de la escena metalera nacional, el estilo más masivo es ahora el power y no el thrash como fue en los 80´s ¿qué ventajas y desventajas ven en esta situación?

Ventajas, el hecho de poder entregar algo no igual a los demás, hay que tomar en cuenta que el power metal ha «llenado» el ambiente, eso también es bueno, ya que es una tendencia rica dentro del Metal y yo la aplique en el primer disco, por que así lo sentía, el disco tenía que tener “Power”, era el primero, venía con ganas reprimidas, con fuerza y eso se expresó muy bien en temas como “FIRE!” o “THE SAVIOUR”,eso era, el disco no habría sido el mismo si no hubiese ocurrido esa palanca mental, Rodrigo, la Sole, el Gabriel, Paulo, estabamos todos en esa onda, con muchas ganas en el alma y salió un disco que a mi me encanta. Ahora, el día de hoy falta darle aire a otras tendencias, a mi al menos me gusta el thrash y en nuestra música siempre lo va a haber, quizás en el nuevo disco lo habrá en mayor medida que el «Power», aunque debo decirte que en el caso de WitchBlade, siempre va a haber variaciones, ya que mi idea es ir variando la oferta creativa y no pegarnos en un solo enfoque musical, agregarle cosas, hacerla atractiva y entretenida a la vez…por ejemplo, el disco “I”, se llama así no por ser el primero, se llama así por que es la primera formación de la banda, no por ser el primer disco, de hecho, “II” tiene una alineación totalmente distinta, por que voy a contar otra historia, es otra la idea central, es más, en este disco voy a incluir tópicos más oscuros y siniestros en las líricas, e incluso voy a grabar un tema que compuse en la época de Inquisición…todo para darle otro enfoque a la música de WitchBlade, sin perder de vista que es una banda de heavy metal, por supuesto.

¿En qué medida creen que el «agro» ha influido en perjuicio del heavy metal?

No creo que lo haya perjudicado, al contrario le ha dado otros elementos para crear, aunque esa mezcla con rap me asquea.
De hecho hay alguno de los integrantes que suele escuchar a Korn, yo por ejemplo yo escucho System of a Down y Creed, y los encuentro buenos, aunque no sean esencialmente aggro…mas bien son alternativos y no por eso voy a componer temas en esa onda.

Hablando ahora de la banda, ¿cómo podrían definir los nuevos temas? ¿qué elementos nuevos han incluido?

Algo de Metal y por sobre todo mucha mas musica, no tanto brutalismo, mas musica, mas arreglos y mejores riffs, por supuesto mejores historias, hay algo sobre ovnis, terror, la humanidad, etc…cosas que nadie pesca pero que tienen su misterio.

¿Qué otros planes tiene Witchblade para el futuro? ¿Han pensado en la venta del nuevo álbum para el extranjero?

Si, primero queremos abrirnos un mercado afuera con un single que estamos preparando y que tendrá distribución solo para el extranjero…es una movida para Picoroco Records, que esperamos fructifique.
Ahora, nuestro disco “I” si se vende en el extranjero y de hecho es ahí donde se han vendido casi todas las copias, en España y Japón, en Italia y Alemania, otra sorpresa fue que compraron muchas copias en Brasil…
De seguro el single de todas maneras lo tendrá Powermetal en exclusiva para Chilito lindo…de todas maneras queremos que afuera la gente aprecie nuestro metal y esperamos con fé que eso funciones como debiera ya que el sello se la ha jugado por nosotros…

¿Cómo es el proceso de composición ahora? ¿sale entre todos la idea para un nuevo tema?

Si, trabajamos mas en conjunto, primero entre Hugo y yo hacemos una idea, se arma, se guitarrea, se le pone línea vocal y luego los demás aportan con lo suyo.
De un principio fue fácil entendernos con Hugo, ya que tiene una idea muy parecida a la mía en cuanto a componer se refiere, nos gustan los temas más o menos en la misma onda, entiende las melodías y tambien corrige y sobre todo trabaja mucho en los temas, no deja nada al azar.
Me ha ayudado bastante, tambien, el estar tomando clases de canto, me ha hecho comprender mejor las armonías y darle a los temas distintas intenciones y no “agudo” todo el rato, es gratificante saber que puedes hacer sonar tu voz diferente.
Hugo Martín es un gran compositor y estoy feliz que haya seguido con WitchBlade, después de su paso por Polímetro, que incluso es un sorprendente solista, con una técnica y un buen gusto notables, de hecho, cuando empezamos con WitchBlade, Hugo era el encargado de enseñarle los temas a Guillermo Olivares y Mauro Espinoza, y no digamos que los temas del disco “I” eran fáciles, requieren de gran pericia técnica y conocimientos musicales sólidos y él los tiene de sobra.

Un poco en la onda filosófica…¿hasta qué punto creen que una banda metalera debe darse a conocer sin caer en lo «comercial»? En ese sentido, ¿en qué situación están ustedes?

Una banda debe tratar de darse a conocer sin caer en lo intencionadamente comercial, ser comercial no es malo, es obvio que si haces un disco es para venderlo, no para regalarlo ni guardarlo, por lo tanto debes trabajar a conciencia, si sale algo comercial, no es tu problema, eres músico y la música debe ser espontánea, si lo planificas, no va a resultar nunca.
Por eso, hay que dejarse fluir con los temas y no “meterles” cosas que sabes que van a resultar o que a la gente le van a gustar, primero un tema te debe convencer a ti y a tu banda, lo demás lo da solo el tiempo.

Antes de despedirnos, por favor que cada uno de ustedes nos cuente qué espera de la banda y hasta dónde piensan llegar.

Esperamos que la banda se de a conocer aun mas y poder presentar la
música de Chile en algún lugar del extranjero…estamos haciendo planes para eso, pero por el momento son solo planes y no es bueno adelantar nada hasta que no esté concreto.

Muchas gracias Witchblade, por favor den un saludo final a los fans del metal.

Un gran abrazo y no dejen de escuchar buen metal, gracias powermetal
(que siempre nos apoya) y gracias a los fans que hicieron del disco «I» su preferido. Esperamos de corazón que el segundo disco llene sus expectativas y además les muestre un “WitchBlade” más maduro y más musical que el primero, ese era más crudo y así debía ser, cada disco es una historia distinta y esperamos que cada una de nuestras nuevas historias sea recibida con oídos atentos y mente abierta…
Keep on Rockin’!!!

Entre medio de óperas contemporáneas como Muerte en Venecia de Benjamin Britten y El Amor de las Tres Naranjas del ruso Sergei Prokofiev, Tobias Sammet se alza con su propia obra: Avantasia The Metal Opera.

Siendo la ópera el género musical más apreciado por los más grandes músicos del mundo occidental y el Power Metal un estilo que utiliza recursos de música clásica, es extraño que no se haya hecho antes una ópera Power Metal… o si existió, que hubiera sido exitosa. Una ópera considerando que en ella se incluya una narración con presentación, desarrollo y desenlace, con personajes interpretados por un elenco de artistas.

Depende con el prisma con que se lo mire. Ya existen algunas «óperas metal» como Streets (A Rock Opera) de Savatage y Dimensions de Believer… pero no se había hecho anteriormente en el Power ni una incursión de este tipo. Blind Guardian con Nightfall In Middle Earth (1998) y Rhapsody con sus «Crónicas de Algalord» se farrearon la oportunidad de ser los pioneros porque esos relatos eran propicios para adaptarlos. Qué decir de Rage. Ellos decidieron experimentar con la mezcla de metal con música sinfónica, orquesta incluida, con su Lingua Mortis (1996) y luego con XIII (1998) y Ghost (1999), pero no pensaron en integrarles argumento ni personajes. Quizá Skylark lo haya podido hacer con Gate of Hell (1999) y Gate of Heaven (2000) con las intrépidas aventuras de White Warrior, pero no tuvieron la intención -ni capacidad- de calificarlos como ópera metalera.

Se tuvo que esperar hasta 2001, cuando Sammet se decidió a encumbrar este proyecto que llamó Avantasia.

Lo único que faltaría ahora sería VER a Avantasia, es decir, presenciarla en una actuación, como toda obra operática se da a conocer primeramente en un escenario y no en un disco compacto. Sería increíble ver a Sammet, Michael Kiske, André Matos y Kai Hansen juntos en un teatro reemplazando a tenores, barítonos y bajos, y a la banda integrada por el guitarrista Henjo Richter (Gamma Ray), Alex Holzwarth (Rhapsody) en la batería y Marcus Grosskopf (Helloween) como bajista, tocando junto a una orquesta ahora que la obra está completa.

Pero realmente es muy difícil que se vea algún día a todas estas figuras juntas en el Royal Opera House, por decir, o incluso de gira. Lamentablemente, mientras no sea puesta en escena (entiéndase un tour), Avantasia no será ópera propiamente tal.

Lo que sí existen son estos dos discos.

The Metal Opera Pt. II tiene un punto de comparación inevitable: la primera parte de Avantasia, uno de los álbumes de Power Metal más aclamados el 2001. Existían altas expectativas de lo que se escucharía en esta segunda mitad, pero este mismo referente hizo que el nuevo álbum no sea especial, no sea novedoso. Es lo mismo, la perfecta continuación. Ambos discos perfectamente pudieron haber salido juntos en un doble CD… quizá de esa manera el golpe inicial hubiera sido más estruendoso de lo que fue. Ya se sabía qué es lo que se podía esperar del trabajo de Tobias Sammet y, por tanto, la existencia de Avantasia I hizo que se perdiera el factor sorpresa. Pero este referente, considerando que el último es la continuación, es la prueba de la calidad y brillo que entrega Sammet en este LP con la misma intensidad y generosidad con que lo ha hecho desde Vain Glory Opera (1998).

La única diferencia entre los dos Avantasia es que sólo el primero cuenta con introducción e interludios instrumentales, pero no hay cabida a una comparación en la que se diga cuál es el mejor porque ambos se complementan y se unen en una música, una historia, una personalidad. En otras palabras, Tobias Sammet’s Avantasia The Metal Opera es un álbum completo dividido en dos.

Ahora, la intención no es dar detalles de la historia ni menos contar su desenlace, no es la gracia, pero esta segunda parte y final de Avantasia esta mal desarrollada. Que pena, porque estos tipos de cuentos, que mezclan la archiconocida lucha entre el bien y el mal con fantasía (Avantasia es la mezcla de las palabras Avalon y Fantasia) y la religión cristiana son siempre interesantes y entretenidas. Si se piensa en lo enganchadora y misteriosa que era la historia en su primera mitad, el final es decepcionante porque deja en incertidumbre acerca de cuál es el destino final de casi la mitad de los personajes. Por ejemplo, no se sabe que ocurre con la temida Voz de la Torre (Timo Tolki), o qué pasa con el Papa Clemente VIII (Oliver Hartmann), ni tampoco se da una explicación contundente de por qué el joven monje interpretado por Sammet, Gabriel Laymann, es transportado a Avantasia para salvar a su hermanastra Anna Held (Sharon Den Adel).

Bueno, no es un buen formato el de un álbum para narrar una historia… Las únicas cosas que están al alcance para comprenderla son las letras de las canciones y una sinopsis, no la narración en sí, por lo que habría que preguntarle a Tobias Sammet si algún día se decidirá a publicar la historia completa en alguna especie de libro.

Como en las letras, el álbum no posee un «grand finale» épico ni poderoso, como sí lo tiene su antecesor gracias a The Tower, pero Into The Unknown, con la participación de Eric Singer, el baterista de Kiss en la época del Revenge, no lo hace mal. De hecho, esta balada es uno de los mejores temas del disco.

Pero si se habla de la mejor canción, The Seven Angels se lleva todos los premios. Son 14 minutos gloriosos que dan espacio a tres ambientes musicales -si se puede decir así-, con una introducción tranquila cuasi depresiva que abrupta en una explosión powermetalera, coros espectaculares, momentos clímax por doquier e intervenciones de Kiske, Hansen, Matos, Tolkki y Defeis (Virgin Steele). Por todo ello, el tema puede ser considerado como lo mejor de todo Avantasia, hasta tal vez un nuevo clásico, pero hay que esperar un buen tiempo para corroborar esa última afirmación.

Hablando de otras piezas destacadas, No Return, de la línea de temas de Edguy como Babylon y Golden Dawn, y Chalice Of Agony, son los únicos dos temas que salen del esquema general de mid-tempo que impera en el disco. The Final Sacrifice, con una tremenda participación de David Defeis (fraile Jakob), perfectamente podría haber estado en un álbum de Primal Fear. Neverland y Memory son otros dos momentos altos del LP.

Ahora, ¿por qué algunas personas no quedaron contentas con Avantasia II? La calidad es la misma. No hay evolución ni retroceso con respecto a la primera parte porque que todos los temas fueron escritos -y muchos de ellos grabados- al mismo tiempo. Lo que juega en contra de The Metal Opera Part II es que las expectativas sobre él eran enormes, por la evidente razón que tiene como referencia y vara a uno de los mejores discos del año pasado… la realización de la primera mitad de Avantasia no fue víctima de tantas miradas atentas como la parte segunda. ¿Pero cómo se le puede exigir algo más si se está hablando del mismo trabajo, pero divido en dos?

Sólo una última pregunta… ¿Por qué no participó Hansi Kürsch en Avantasia?

1. The Seven Angels
2. No Return
3. The Looking Glass
4. In Quest For
5. The Final Sacrifice
6. Neverland
7. Anywhere
8. Chalice of Agony
9. Memory
10. Into the Unknown

Si de bandas nuevas se trata, Sonata Arctica es una de las que más revuelo ha provocado dentro de la actual escena metalera. Desde el lanzamiento de «Ecliptica», numerosos e incondicionales fans y acérrimos detractores han dado inicio a numerosos (y polémicos) debates en torno a la banda. Sin embargo, pese a todo esto, Sonata Arctica ha tenido un ascenso rapidísimo en cuanto a madurez y calidad musical. 2 exitosos álbumes de estudio y 1 en vivo, participaciones en varios tributos a leyendas del metal y el rock (como Iron Maiden, Helloween y Scorpions) lo corroboran, y recientemente el gusto de recorrer el mundo conociendo a nuevos y fieles fans en cada parte del globo, instancia en la cual por fin tuvieron el agrado de conocer en carne propia al salvaje y comprometido público sudamericano, en especial el chileno, del cual guardan gratos recuerdos. Sin lugar a dudas, una de las bandas con más futuro en estos momentos… Silence.

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Bueno, primero que todo, quiero saludarlos y darles las gracias a ustedes por la oportunidad de poder entrevistarlos a todos esta vez, ya que anteriormente habíamos tenido el agrado de conversar sólo con Tony. Y, ¿¿qué hay de nuevo con Sonata??. ¿¿Qué ha sido de este tiempo??

Tony: Bueno, un montón de cosas han sucedido. Hemos estado de tour y recientemente perdimos a un miembro de la banda, cuando Mikko se decidió a hablar e irse de la banda. Triste, pero fue su propia idea y decisión. Por el momento, estamos buscando a un nuevo tecladista, con un anuncio que puedes encontrar en nuestra página…. y estamos grabando nuestro próximo álbum. Este podría estar listo antes de Navidad y a la venta la próxima primavera (del hemisferio norte). Quizás en Marzo.

Tony, en la anterior entrevista a PowerMetal.cl, te referiste a Japón como el mejor lugar del mundo para tocar en vivo. Luego de visitar Sudamérica en Marzo de este año en especial Chile, y conocer finalmente al público sudamericano, ¿¿Cambiaste de opinión???

Tony: Hehe, Sudamérica fue una inmensa experiencia! Los mejores shows de mi vida, por lo menos el feeling era increíble! El público más salvaje que he conocido. Rock!

Aún recuerdo tu rostro, Tony, en el comienzo de «Blank File» acá en Chile, parecías sorprendido ya que el publico pareció reemplazarte en la parte vocal, jaja. ¿¿Qué se les pasó por la mente durante el concierto?? ¿¿Esperaban un público tan comprometido y maravilloso??

Tony: A lo largo de todo el Tour, sucedían cosas como para decir «Whoah!» y «My God!», una cosa sorprendente tras otra. Pensé en muchas cosas grandiosas, por lo que había escuchado de otras bandas, pero realmente estando y viviendo eso… hombre, esto era algo más!! Santiago me voló la cabeza!! El público era tan fuerte cuando cantaba, que en frente de la «House Mixer» no podían escuchar a la banda completa. Ellos escuchaban los solos, OK, pero cuando había algo que el público podía cantar, ellos cantaban y lo-hacían-FUERTE!! Magnífico!! 11 de 10 puntos!!

Ahora, lo que todos se preguntan: ¿¿Porqué Mikko dejó la banda?? Esto causó una gran sorpresa a todos los seguidores de la banda ya que no hubo ningún rumor previo sobre esto. ¿¿Cómo sientes esta decisión??

Tony: Realmente no fue una gran sorpresa. Él estuvo hablando sobre esto en la última Navidad, mientras estábamos de Tour por Finlandia. Él no era feliz. Le deseo lo mejor en el futuro.

Jani: Fue su propia decisión y nosotros tenemos que respetarla. No hay nada en contra de él, le deseo lo mejor.

¿¿En qué grado esta decisión afectará el futuro de Sonata?? ¿¿Vas a tomar los teclados tú, Tony, o están buscando en agregar otro miembro a la banda??

Tony: El único cambio será en que Mikko no tocará en el próximo álbum. Yo tocaré las teclas al igual que en «Ecliptica» y Jens Johansson (Stratovarius) tocará las partes de los solos. Yo no soy del todo bueno en esa área. Para los shows en vivo y para futuras grabaciones estamos tratando de encontrar a un nuevo y permanente «fingerman».

Según los foros que poseen en su pagina oficial hay algunos rumores de que ustedes agregarían otro guitarrista en vez de un tecladista ¿¿??

Tony: Nunca. Sonata nunca tendrá una segunda guitarra. Es inútil. Con una sola nos arreglamos!! Haha! =). Solamente son especulaciones.

Jani: Yeah, yo leí esa conversación ahí, y definitivamente le digo «no-no». Otra guitarra no sería compatible con el sonido de Sonata. Por otra parte, tengo un ego demasiado grande como para tener otro guitarrista, y no me sentiría en lo correcto al tener a alguien sólo jugando con los backgrounds mientras yo estoy tocando todos los solos. =)

Hace un tiempo, los fans del Heavy metal «puro» y del también los del más extremo, han comenzado a llamar a la nueva ola del Power Metal como «Happy Metal». ¿Qué opinión les merece esto?

Tony: Creo que ese nombre «anda». Pero otra vez más, es sólo otro nombre entre la numerosa lista de géneros-nombres que hay. Para mí esto es Metal Melódico. Aparte de eso me importa una mierda. Al final es todo Rock and Roll.

¿Este problema se vive en Europa al igual que en Sudamérica?¿Ha afectado esto la relación entre las bandas más distantes musicalmente hablando?

Tony: No tengo idea. No sigo mucho la escena, y no leo los «messageboards» ni otras cosas como esas. ¿Cuáles son esas bandas extremas a las que te refieres? Suena divertido. Es sólo música, chicos, vamos!!!

Jani: Bueno, si al hablar de bandas más «extremas» te refieres a las bandas black/death metal o similares, acá no hay problemas entre ellas. Realmente me sorprende cuán abiertos son los actos y las formas de pensar de la gente que gusta de ese tipo de metal. Tengo amigos que tocan en ese tipo de bandas y hay un respeto mutuo entre los chicos y nosotros.

No se si están informados, pero hace unos dias atrás, Joacim Cans -vocalista de Hammefall- sufrió una agresión de parte de un fan del black metal, ya que consideraba que la música de Hammerfall era «infantil». Obviamente el concepto de «happy metal» está tras esta agresión. ¿b¿Cuál es tu reacción acerca de estob??

Tony: Yeah, escuche sobre eso… es algo perturbador. Espero que el culpable sea penado apropiadamente por lo que hizo. Esto es tan estúpido que me vuelve loco. Esas personas deben pensar un poquito y hacer algo creativo con su tiempo, tener una vida quizás. No hay justificación para tales acciones. Si la gente común actuara así, calculo que este tipo de gente sería la primera en hacerse justicia mediante jarrones de cerveza … Espero que Joacim supere esto y pronto vuelva a entretener a la gente y a hacernos a todos felices. Hay suficiente mierda en este mundo sin esos tarados, que no tienen otra utilidad para su nación sino causar caos. PERDEDORES.

Jani: Yo no supe que el había sido atacado por un fan del black metal, pero si oí del incidente. Realmente es una vergüenza. Yo he visto un montón de «Nosotros v/s Ellos» entre los fans del Power Metal y los fans del metal mas extremo. Es divertido pensar que esto no ocurre mucho entre las bandas, como te decía denante. Pero este ataque no fue nada de divertido y, sinceramente, espero que el agresor obtenga lo que se merece.

Sonata ArcticaYa, para amenizar un poco esto, quisiera que Jani me contara si siempre es igual de carismático cuando sus fans lo quieren fotografiar, jajaja. Un claro ejemplo es esta foto….

Tony:
Esto se lo tienes que preguntar a Jani. Yo puedo decirte que esta foto refleja fielmente cómo es Jani. Buena onda.

Jani: Generalmente doy lo mejor de mi para las fotos.

Algo que esta claro es que todos los que lean esta entrevista, al igual que tú, Tony, y yo, son amantes del Metal. Me gustaría conocer tu definición personal de la gran palabra «Metal»

Tony: Doble pedal y guitarras distorsionadas usualmente, bajo y algún tipo de voz. Yo creo que puedes hacer algo de metal con esas cosas. Para mí los teclados hacen la música. Hay muy pocas bandas que aprecio sin ellos, pero esa no fue la pregunta… bien, esa es mi definición personal!! Las teclas deben estar, absolutamente!!

Por otra parte, ¿Consideras al Power Metal descendiente directo del Heavy Metal o tienes una percepción diferente de este estilo?

Tony: ¡Oh Dios! Ciencia musical… hehe, no sé. Soy del tipo en contra de la mayoría de esas categorías usadas extensamente. Escucho muy poco Metal en general, y realmente no te podría decir la diferencia. Quizás el «Power» es generalmente más rápido.

¿Cuál es el grado de aceptación que ha tenido «Songs of Silence» entre los fans? Me imagino que los japoneses se volvieron locos con este álbum. ¿Cuál es tu evaluación personal?

Tony: Sólo es un material en vivo que no significa mucho para mí, aunque a los japoneses pareció gustarles. ¡Definitivamente es el mejor álbum en vivo que hemos hecho! Fue hecho para el mercado japonés, para los fans de allá y de otras partes también. No es realmente para un auditor común, es para el verdadero fan, que ahora podrá escuchar unas pocas canciones que nosotros no hemos tocado nunca en vivo. Por lo tanto, cumple con un propósito. Obviamente para nosotros es bueno tener a la venta tantas grabaciones nuestras como sea posible. Es lindo imaginarse con 75 años, estando ya viejos como para subirnos a un escenario, y tener esas grabaciones. Son muy buenos recuerdos de nuestro primer viaje a la «Tierra del Sol Naciente».

Jaja, quizá es una pregunta un tanto freak pero… ¿Sonata tiene una especie de «ritual» antes de empezar un show?

Tony: Para el Tour «Silence» colocábamos nuestras manos al centro y gritábamos algo en finés (no lo entenderías aunque tratara de explicártelo, créeme). Sí, lo tenemos. Seguramente tendremos uno nuevo, pronto. Además, antes del show nos preparamos para salir a escena, e intentamos relajarnos.

Y los proyectos solistas, ¿Cómo siguen estos?. ¿Nos podrían adelantar alguna sorpresa al respecto?

Tony: No hay cambios respecto a eso por el momento. Los proyectos solistas vendrán cuando haya tiempo suficiente para ellos, o suficientes canciones que realmente no sean como para Sonata. Tengo esperanzas en que el día llegará. Quizás el 2004.

Pasando a otro tema… Jani, ¿Cómo va Altaria? Sabemos que recientemente han firmado contrato con el sello AOR Heaven y que están casi listos para presentar su álbum debut. ¿Qué nos puedes comentar de ello?.

Jani: Oh, todo esta yendo demasiado bien con esa banda. Actualmente estoy grabando las guitarras y teclados para el debut que se acerca, tentativamente el disco se llamará «Invitation». Sólo hago esto siempre que tenga tiempo, ya que mi fecha tope es a mediados de Diciembre. También estamos terminando unos covers de Cacophony, específicamente «Stranger» del álbum «Go Off!!!», espero que sea lanzado como bonus track en la versión japonesa de «A Warmth in the Wilderness – Part II – A Tribute to Jason Becker». Sería realmente importante para mi tocar en ese álbum desde que se lo que le sucedió a Jason. El mundo perdió a un asombroso talento en él. Se que el hacer cosas como éstas sería una buena promoción para la banda, pero tú ves, para mi esto también es importante por otras razones.
Ya ha pasado casi un año desde que «Silence» golpeara las tiendas alrededor del mundo, Me pregunto si el próximo álbum vendrá luego.

¿La salida de Mikko causará un cambio en el sonido de Sonata, quizás algo mas «Ecliptica»?

Tony: Bueno, yo toque la mayoría de los teclados en «Silence» y bueno, Mikko usó mis teclados en lo que no se refería a los solos, pues los solos son de él. Y no puedo ver cómo el sonido pueda cambiar tan radicalmente. Ahora puedo decirte que el próximo álbum no será como «Ecliptica». No volveremos a eso nunca más.

¿Cuál es la participación de cada uno a la hora de componer la música?. ¿Siguen algún tipo de regla o un orden especial?

Tony: Yo compongo toda la música, los chicos vienen y me ayudan en los arreglos. En realidad no escogen, pues no me traen ninguna cosa nueva para escuchar. Generalmente están de acuerdo con lo que yo he hecho.. A veces me dicen que algo suena mal, eventualmente intento arreglarlo y compongo una nueva parte … y ahí los chicos dicen: «Esta pateará traseros», repito los pasos otra y otra vez y tenemos una nueva canción de Sonata. Generalmente también terminamos la canción en ensayos, pero recientemente estoy llevando las canciones completamente terminadas para que ellos se las aprendan.

Después de dos álbumes de estudio, una grabación en vivo y un reciente Tour Mundial. ¿Cuál es tu proyección en un futuro próximo?. ¿Alguno tiene algo diferente en mente??

Tony: Esto es realmente lo que nos gusta hacer y lo continuaremos haciendo por tanto tiempo como sea bueno. No hay negocio como el show business …. Estoy muy seguro que los demás chicos están de acuerdo.

Jani: Estoy de acuerdo.

Quizá no es el momento adecuado para preguntar esto… Me gustaría saber que tipo de teclado era el que usaba Mikko en los conciertos, ¿Quizás un Korg Karma?

Tony: Si, un pequeño y agradable juguete. Andaba perfecto con mi equipo.

Tommy, todos sabemos que eres un batero aun muy joven. ¿Crees que estás en el momento cúspide de tu carrera o serás capaz de entregar y mejorar mucho más en los años venideros?

Tommy: Espero estar acá muchos años más, con estos excelentes chicos!!

Marco, ¿Cómo ha sido tu evolución musical a lo largo de tu carrera?? ¿¿Tienes alguna especie de guía musical que te inspiró a tocar bajo?

Marco: Yo comencé con la guitarra y posteriormente cambié al bajo. Y bueno, siempre admire a tipos como Billy Sheehan o Stu Hamm. No tengo ni un «héroe» actualmente. Más bien escucho a la banda completa, si esta toca buena música.

Hace un tiempo atrás tuvimos la suerte de escuchar un bootleg de ustedes llamado «Only Way You Can», de un concierto en Japón. ¿Es la misma grabación usada para «Songs of Silence» o es una diferente de mejor calidad?

Tony: Jesús, eso fue terrible… también lo tengo. Es de un concierto en Osaka, creo que fue el peor concierto de mi vida!! Realmente no estaba bien durante el show, estaba con una fiebre altísima cuando las grabaciones se hicieron en Tokio, pero se puso mucho peor después…

Me gustaría saber su opinión acerca de cual creen ustedes que es la mejor banda de Power Metal en este momento.

Tony: Honestamente no tengo ni una. Lo siento. ¿Es Stratovarius Power Metal?. Nightwish, no estoy seguro, o quizá Strato entonces. ¿Correcto?

Jani: Dura pregunta. Realmente me gusta el último álbum de Kamelot, «Karma».

¿Y la mejor banda Finlandesa es?

Tony: No puedo responder esta pregunta. Me gustan demasiadas y todas son diferentes unas de otras. Stratos, Nightwish, CoB… la lista sigue. Y naturalmente por acá tenemos numerosas bandas que no son metal.

Jani: Acá hay demasiadas bandas buenas. Cob, Stratos, Nightwish. Pienso que ellas son espectaculares, pero acá hay muchas más bandas notables, además de ellas.

Pasando a otro tema, ¿Qué piensan personalmente acerca de la metamorfosis que las bandas Norteamericanas como Metallica han sufrido a través de los años?, ¿y que opinión personal les merece la generación de «Nu Metal» nacida en USA??

Tony: Yo encontré a Metallica con el «Black Album» y posteriormente la perdí con el próximo lanzamiento. No se, nunca fue mi banda. No me gusta el «Nu Metal», pero como en cada género ellos también tienen sus momentos brillantes. Espero apreciarlo, se oye en todas partes, pero esta cosa cargante es tan terrible…

Jani: Metallica fue una banda muy importante para mí cuando era joven. Yo amo su antigua formación, pero también perdí el interés luego del lanzamiento de «Load»…
Realmente me gustan algunas bandas de «Nu Metal» como Linkin Park y Papa Roach, pero realmente pienso que la mayoría de estas bandas son simplemente basura. Sin ofender, pero realmente no lo paso.

A final de este año, Nuclear Blast lanzará un álbum Tributo a Metallica en el que ustedes participarán con el cover de «Fade to Black». ¿Por qué eligieron esta canción?.

Tony: Fue la primera que se topó con nuestras mentes, en serio. Sabíamos que debería ser una canción algo lenta, y que NO FUERA del «Black Album». Por lo tanto, «Fade to Black». Siempre me gustaron las partes de guitarra y la melodía de esta.

Bueno, finalmente quiero darles las gracias por su tiempo y esta segunda entrevista. Los mejores deseos para ustedes en el futuro, esperamos verlos nuevamente tocando en tierra chilena. ¿Algo que quieran decirle a los fans chilenos que estuvieron en los concierto que dieron acá?.

Tony: ¡Fue un placer! (mis disculpas, esto tomó algo de tiempo) Deseo darles las gracias a todos los chilenos que nos fueron a ver tocar. ¡Este fue el viaje más memorable de mi vida!. ¡»You totally Rock»!. ¡Espero verlos nuevamente!. ¡Espero que eso suceda el 2003! ¡¡»ROCK ON»!!

Les deseo lo mejor
~Tony

Rage es uno de los símbolos del Heavy/Power Metal alemán de los últimos quince años. Después de haber pasado por un período «oscuro» para muchos de sus fans, con buenos pero incomprendidos trabajos como «XIII» o «Ghosts», Rage ha vuelto en gloria y majestad al olimpo del Heavy Metal, con «Welcome to the Other Side» y, especialmente, con el solidísimo «Unity». Tuvimos la posibilidad de conversar en exclusiva con el líder, vocalista, bajista y precursor de esta banda, que tiene más de quince trabajos en estudio y es sin dudas un referente del Heavy/Power alemán de los últimos tiempos. Con ustedes, el señor Peter «Peavy» Wagner.

Rage

Bueno, Peavy, es un gran placer para nosotros el poder conversar contigo. ¿Cómo estás?

Estoy muy bien, relajándome un poco, en casa, acabo de llegar del tour que hicimos en Europa, y estoy pensando ya en nuevas canciones …

Cuéntanos acerca del tour europeo … con quién tocaron, cómo estuvo?

Bueno, hicimos un tour conjunto con Primal Fear, y pasamos por toda Europa … estuvo muy bien!

Permítenos felicitarte por el último disco de Rage, «Unity». Creemos que es un gran disco, que de alguna forma vuelve al sonido de Rage más «de la vieja escuela», con algunos elementos modernos -muchos toques progresivos-. ¿Qué opinas de tu nuevo trabajo?

Creo que tu descripción es absolutamente acertada. Todos estamos muy felices con «Unity», creo que con él conseguimos expresar todo lo que queríamos … creo que es un muy buen paso para nosotros.

Considero que el nuevo Rage se caracteriza por un sonido más «virtuoso» que nunca … quizás se deba a que estás acompañado por dos grandes y talentosos músicos, como Mike Terrana y Victor Smolski …

Cien por ciento correcto, señor! Ambos son parte de Rage, tal como yo, con una voz que «pesa» tanto como la mía. Esa es la razón por la cual ellos tienen la misma importancia e influencia en lo que hacemos.

El sonido más «progresivo» del nuevo Rage, se debe 100% a la presencia de Victor Smolski en la banda, o tú también tienes inspiraciones similares?

Bueno, también me encanta la música progresiva, al igual que Mike, así que pienso que todos queríamos que el disco apuntase hacia esa dirección. Quizás la palabra «progresivo» produzca algún tipo de confusión, quizás la gente piense que queremos llegar a ser una banda del estilo de Dream Theater … me gustaría decir que nosotros tratamos de crear nuestras canciones tan «musicales» como sea posible, con arreglos interesantes y un poco «inusuales», pero siempre poderosas y agresivas …

Tienes alguna forma de definir la música de Rage? Pienso que has hecho algo muy difícil a lo largo de los años: intentar ser siempre original …

Como te decía en la pregunta anterior, es muy individual, musical e inspirador. Mike algunas veces dice que somos los «Rush Heavy Metal» …

Tiene nombre el «alien» de la portada de «Unity»? Quién lo diseñó?

Se llama «Soundchaser», y fue inventado y creado por Joachim Luetke (www.luetke.com), un artista fuera de serie de Viena, Austria, quien es un viejo amigo mío.

Puedes decirnos algunas palabras acerca de cada uno de estos discos?

– Avenger – Prayers Of Steel : El primer álbum que grabé … no es realmente un gran traabjo, pero es fresco y todavía tiene un muy buen sonido.
– Reign Of Fear : El primer disco bajo el nombre de «Rage», nos pusimos más thrashers en este …
– Trapped! : Junto con «The Missing Link», una de nuestras obras maestras …
– Black In Mind : Muy crudo y agresivo, tiene un montón de buenos temas …
– End Of All Days : Contiene nuestro tema favorito de todos los tiempos, «Higher Than The Sky».
– Ghosts : Uno de nuestros álbumes orquestados. Creo que es un muy buen material, sólo desearía que hubiese tenido una producción más «Heavy» …
– Unity : Es el estado del arte!

En la carátula de «Trapped!» hay una frase … «NO KEYBOARDS!» («sin teclados!»). Qué piensas y sientes cuando recuerdas esa etapa de tu carrera?

Como utilizamos algunos sonidos de teclados en el disco anterior, quisimos dejarlos de lado para que el siguiente disco fuera sólo con el poder de la guitarra … grabar «Trapped!» fue muy entretenido, pasamos por muchos estudios de grabación, fue realmente emocionante.

Cuáles son tus temas favoritos de Rage? Y los que menos te gustan?

Para serte franco, mi favorita es siempre la canción en la que estoy trabajando, y no hay ninguna a la que quiera omitir, son mis bebés!

Qué relación tienes con los ex-miembros de la banda, como Manni Schmidt, Sven Fischer o Spiros y Chris Efthimiadis?

Con Manni conversamos a veces, de vez en cuando. Con los otros, no tengo contacto alguno ni tengo ganas de tenerlo…

Podrías calificar de 0-10 a algunos vocalistas como Bruce Dickinson, James Hetfield, Michael Kiske, Eric Adams, Rob Halford, etc …

Oh … no me gusta comparar a los músicos. La voz es un instrumento muy personal, y a la larga siempre es cosa de gustos. Todos los vocalistas que nombraste tienen una muy buena técnica, voces reconocibles, y todos han influenciado a la escena por largo tiempo.

¿Cuáles fueron las cosas, musicalmente hablando, más importantes que aprendiste en el período de «XIII» y «Ghosts»?

En ese período aprendí muchísimo acerca de arreglos e instrumentalización … ello abrió muchísimo mi mente musical.

¿Puedes contarnos cuál es tu opinión de la escena metalera alemana hoy en día?

Bueno, hay un montón de nuevos fans, jóvenes, que han ido entrando recientemente al mundo del metal. Eso indica un gran desarrollo … además, algunas bandas jóvenes han ido creciendo considerablemente (Edguy, por ejemplo).

Esta es una pregunta muy personal … cuando no ando muy bien de ánimo, siempre escucho «End Of All Days», quizás mi disco favorito de Rage, todos sus temas tienen su sensibilidad … especialmente «Fading Hours», quizás una de las mejores baladas metal de los últimos años … ¿en qué te inspiraste para componer ese disco, y en especial esa canción?

Bueno, mis fuentes de inspiración son muy variadas, y generalmente muy personales, es realmente difícil, a veces, explicárselas a otra persona. Acerca de «Fading Hours» … una noche soñé, tanto con la música como con las letras, me desperté, tomé mi guitarra y me puse a tocarla, tal como la recordaba de mi sueño. Fue un poco terrorífico: además de las melodías en que escuchaba, me veía a mí mismo muerto, tumbado en un ataúd, y algunas fotos mías en una mesa que estaba al lado. Yo estaba dentro de las personas que estaban ahí para enterrarme, y trataba de decirles a todos que aún estaba vivo, pero nadie podía verme ni escucharme, tal como si yo fuera sólo un alma …

¿Cuáles son tus bandas favoritas? ¿Qué estás escuchando hoy en día?

En estos momentos estoy escuchando mucho material progresivo, como Spock’s Beard, Transatlantic, etc. Me gusta el nuevo CD de Korn, un par de temas de Creed, lo nuevo de Rush, Liquid Tension Experiment, Freak Kitchen, Pantera, Halford … uf, un montón de cosas.

En tu opinión, ¿cuál es la banda que mayormente ha influenciado al Heavy/Power Metal alemán? ¿ Quizás Judas Priest?

Priest no es una banda alemana (????)… pienso que todavía muchas de las bandas nuevas copian ese estilo tan característico del viejo Helloween.

Peavy, ¿tienes algún amigo, primo, tío -o algo por el estilo- que te haya llevado al metal? Cuéntanos tu historia, quizás sea parecida a la de algunos fans!

No, nadie en mi familia me llevó a este tipo de música. Mi padre era muy estricto en cuanto a la música, no le gustaba para nada el rock, sino la música clásica. Mientras más intentó alejarme del rock, más me interesé, y eso quedó de manifiesto cuando cambié mi guitarra clásica a una eléctrica y empecé con mi primera banda. Yo era un fan del metal por mí mismo, porque amaba la música, y la sigo amando.

¿Qué podrías decirles a los jóvenes que aman el metal y quieren ser músicos, y cuyas familias los presionan para que se dediquen a estudiar una carrera en vez de dedicarse a la música?

Si alguien realmente quiere, de corazón, ser músico, encontrará su camino. Estén seguros de que realmente lo quieren, y luego intenten progresar y aprender hasta que realmente tengan algo que ofrecer … y luego, prueben suerte. Si tienen talentos y habilidades, habrá alguien que pueda reconocerlos. Tengan una mente abierta para ver sus posibilidades, y no teman a lo desconocido …

Bueno, Peavy, ha sido un gusto conversar contigo. Siéntete libre para saludar a tus fans en Latinoamérica, especialmente en Chile!

Seguro! Muchas gracias a todos quienes nos apoyan, y espero que nos veamos pronto.

Cheers, Peavy

Desde que «debutó» con su nuevo diseño hace ya cuatro meses -¡cómo pasa el tiempo!-, PowerMetal.cl ha recibido una fantástica acogida del público. El cambio de look efectuado y nuevas secciones como notas y reviews del recuerdo, más otros detalles que se agregaron en julio último, han hecho de la página un buen referente dentro del círculo metalero chileno. Para las personas que componen el equipo de trabajo, todo ha salido bien acorde al esfuerzo que se hizo para sacar a PowerMetal.cl adelante.

Este éxito -que es gracias a ustedes- se refleja en el número de visitas, superando nuestras estimaciones y cálculos, cosa que nos pone muy contentos pero no satisfechos… la satisfacción es el comienzo del desgano y no deseo de seguir. Pero además del incremento de visitas diarias, la positiva reacción también se notó en la gran cantidad de personas que empezaron a postear en los foros habilitados.

La página no estaba preparada para recibir un número así de foristas. No se había presupuestado y se produjo un desborde que no se pudo sostener. Este inesperado fenómeno obligó a la página a replantear el papel de los foros en el sitio, sus funciones, como así considerar las consecuencias negativas para después tratar de evitarlas… Era como tratar de meter 10 personas en un auto pequeño…

Si se hace algo a gran escala, hay que hacerlo bien…

Así, se crea la Comunidad PowerMetal.cl, más que sólo unos foros…

La idea es dar vida a un punto de encuentro para que personas con intereses comunes, los metaleros, puedan interactuar, conocerse e intercambiar opiniones, apreciaciones o anécdotas. Sin embargo, no estarán abiertos a cualquier visitante, sino para quienes realmente se identifiquen con la página y sus propósitos. No se permitirán descalificaciones, ya sea a integrantes de la comunidad o resto de la escena nacional.

Los miembros deberán estar dispuestos a dar públicamente su nombre y apellido, al igual que su dirección e-mail. Lógicamente que esta información no será utilizada bajo ningún otro fin que no sea para el derecho de participar en esta nueva sección de PowerMetal.cl, más bien será una forma de saber con quien realmente se está tratando al otro lado de la pantalla.

Los foros no serán, por tanto, de interactividad abierta en donde cualquiera podrá dar su opinión sin más. La Comunidad PowerMetal.cl tendrá de carácter cerrado.

¿Cuál es la razón? Por algunas personas que no saben vivir en una sociedad de libertad de opinión y utilizan ese privilegio sin responsabilidad alguna, protegidos bajo el anonimato que entrega el Internet. Ese es el propósito del e-mail, poder identificar a todos los que ingresen a la comunidad y tener la certeza de quién es el que viola las nuevas reglas de la comunidad, en el caso de que se produzcan.

Gracias a que se tendrán datos fehacientes de los miembros de la comunidad, las personas que ingresen tendrán el derecho de participar en concursos. En estos, se podrán ganar discos (el CD de Norther ya fue sorteado) y obtener varios otros beneficios, como descuentos para comprar poleras del webzine y entradas gratis a conciertos y tocatas.

Los reviews, notas, reportajes, biografías, noticias, la diagramación y diseño, etc., están hechos por un grupo de personas con un anhelo que los une hacia un objetivo concreto: ser un aporte para la escena metalera nacional. Todo material del sitio está hecho PARA ustedes. En cambio, la comunidad PowerMetal.cl está hecha POR ustedes. No es sólo un cambio de preposición o un juego de palabras, la capacidad de crear pasa a manos de los visitantes, pero también la responsabilidad de mantenerla en pie y contribuir a su prestigio, así como el Metal Team lo procura con su trabajo. PowerMetal.cl logró gracias a su dedicación que músicos como Alex Holzwarth (Rhapsody), Aquiles Priester y Felipe Andreoli (Angra) usen la polera del sitio en signo de aprobación. Si la comunidad anda como debiera, de seguro que hablarán muy bien de ella igual.

Amigos, la comunidad es suya y nadie más que ustedes son los encargados de cuidarla. ¡Bienvenidos!.

hammerfall_titulo

«Brothers in arms are fighting tonight
the Forces of Steel live again
born in the fire, they look to the sky
the power of metal unchained»

Con la mentalidad que las cuatro líneas anteriores expresan, a fines de 1997 el mundo supo de la existencia de un quinteto sueco, que con su álbum «Glory To The Brave» llegaría a ser una revelación en la escena Heavy/Power europea. El poder épico y guerrero de este joven quinteto prometía, pues se vislumbraba que la banda llegaría a ser uno de los más grandes estandartes del True Metal con el paso de los años. Y ya estamos a fines del 2002, con esta banda aprestándose a lanzar su cuarto LP, con tres recitales en Chile y confirmando las expectativas que hace cinco años nos generamos. El poder de HammerFall, como veremos, está más vigente que nunca.

Hammerfall

Para conocer más de la historia de esta banda sueca, debemos remontarnos hacia el año 1993, donde el guitarrista Oscar Dronjak deja su banda Ceremonial Oath -de tendencias claramente más death metal-, para involucrarse en una aventura insospechada para esa época: una banda de heavy metal. El nombre surgió de inmediato. HammerFall sería el nombre de esta nueva aventura. Muy pronto se contacta con su amigo Jesper Strömblad para el trabajo en las guitarras. Jesper acepta, pero sin dejar sus trabajos en sus bandas Crystal Age y los incipientes y posteriormente famosísimos In Flames. Así, enrolaron músicos que también tenían sus proyectos paralelos. Nos referimos a los líderes de una de las bandas más importantes de la nueva hornada del Death Metal de Gotemburgo, Niklas Sundin, en las guitarras y Mikael Stanne en la voz, ambos integrantes de Dark Tranquillity, además de Johan Larsson. El primer corte que esta incipiente banda logra crear, es el ya clásico Steel Meets Steel.

HammerfallEstábamos en presencia de una banda que ensayaba poco, ya que los proyectos de los músicos lo impedían. Cabe recordar que estamos en presencia de una Suecia que no se caracterizaba, precisamente por sus bandas heavy metal, sino que de la escena death metal de Gotemburgo, lo que no les impidió participar en algunos concursos de bandas de rock. El principal concurso en Suecia era el «Rockslaget». El tiempo pasaba y Niklas y Johan decidieron permanecer en sus bandas y dejar HammerFall, siendo reemplazados por Glenn Ljungström (In Flames) y Fredrik Larsson (Crystal Age). En esta competencia además del ya nombrado Steel Meets Steel, la banda realizó HammerFall y el clásico de los daneses Pretty Maids «Red, Hot and Ready«.

Ya en las semifinales del Rockslaget, en 1996, la banda sorprendió con el ya clásico y reconocido Steel Meets Steel, su nueva Unchained y el himno de himnos, Breaking the Law, clásico de Judas Priest. Pero no había tiempo para celebrar. Su vocalista Mikael Stanne decidía dedicarse en un 100% a Dark Tranquility, y no iba a estar disponible para las finales de la competición. Había que encontrar un reemplazante lo antes posible, y es en ese momento donde emerge otra piedra angular de la banda. Joacim Cans fue uno de quienes ensayaron con la banda, y luego de un par de llamadas, la banda señala que era él quien tenía el puesto, puesto que los ensayos habían resultado un éxito y la voz de Joacim encajaba perfectamente con lo que la banda necesitaba. A pesar de esto, HammerFall no logró llegar a las finales, pero dos temas fueron registrados en video, los cuales fueron enviados a Roel van Reijmersdal, dueño del sello holandés «Vic Records», quien quedó impresionado por la calidad de la banda. Ante ello, la firma de un contrato no se hizo esperar, y HammerFall pudo al fin dedicarse exclusivamente a la composición y arreglo de temas.

Hammerfall

Y así nacería «Glory To The Brave«, disco al que hicimos referencia al comienzo de esta reseña histórica, que marca una tendencia de la banda: riffs potentes, actitud guerrera y, musicalmente, agresividad, melodías y coros más bien «graves«. Temas como HammerFall, The Dragon Lies Bleeding o Steel Meets Steel (por solo nombrar tres, aunque sé que estamos cometiendo una injusticia con el resto) sin duda han pasado a engrosar el memorial colectivo de temas clásicos de los últimos años.

HammerfallEl proceso de HammerFall era vertiginoso. Imaginamos que tanto Jesper Strömblad como Glenn Ljungström nunca imaginaron que el proyecto «Heavy Metal» que llevaban a cabo con HammerFall llegaría a tener el éxito mundial que estaba teniendo. Por ello, tomaron la sabia decisión de dedicarse full time a los no menos exitosos In Flames. Ante ello, Stefan Elmgren (en guitarra) y Patrik Räfling (batería), miembros de Highlander, la ex banda de Joacim Cans. Posteriormente, Fredrik Larsson abandonó la banda, para dedicarse a su banda thrash Beyond, propiciando la llegada del multifacético Magnus Rosén en el bajo.

Poco tiempo después, sucedería algo que marcaría que la banda estaba en un proceso de crecimiento irreversible: la compañía germana Nuclear Blast mostró gran interés (era que no) en la banda, tras lo cual se selló un vínculo contractual que une a HammerFall con Nuclear Blast por cuatro discos, comenzando con el siguiente, y pactando además la licencia para «Glory To The Brave». Con esto, se consolida la entrada de HammerFall a las grandes lides del Heavy/Power Metal europeo, y «haciendo patria» por el Heavy Metal en Suecia, tierra acostumbrada a la depurada técnica y denso sonido que caracteriza al Death Metal de Gotemburgo. Nuclear Blast, para lanzar aun más internacionalmente a HammerFall, planteó la idea de realizar dos video-clips, y así se grabaron el himno HammerFall y la hermosamente épica Glory To The Brave. Ya con la distribución de «Glory To The Brave» por Nuclear Blast, el dfsco fue elegido como «disco del mes» en un par de prestigiosos fanzines en Alemania, y alcanzó el lugar nº 38 en los charts en Alemania, el más alto lugar que un álbum debut de Heavy Metal había alcanzado en la historia hasta esa fecha. Todo hacía presagiar que Hammerfall recién iniciaba un camino glorioso. «Glory To The Brave» vendería, en el mundo, más de 100.000 copias.

Ese mismo año, 1997, la banda actuó por primera vez en el mítico festival Wacken Open Air, en el cual actuaron frente a casi 15.000 personas, y en otras ocasiones compartieron escenario con grandes como Gamma Ray o Virgin Steele.

Hammerfall

Pero la hora de lanzar su segundo trabajo no se hizo esperar sino hasta entrado el año siguiente, 1998. «Legacy Of Kings«, quizás el mejor disco de HammerFall, fue compuesto en su totalidad por Cans, Dronjak y Jesper Strömblad (quien, recordemos, ya no tocaba en la banda), y es un disco quizás más «maduro» que «Glory To The Brave», con un sonido fresco, eléctrico, energético y sin dejar de lado ni la actitud guerrera ni la simpleza de la sofisticación del sonido de las guitarras. Cortes como Legacy Of Kings, Heeding The Call o Let The Hammer Fall hicieron y hacen delirar a los fans del buen Heavy/Power Metal.

Llegaría la hora de salir a mostrarle al mundo de qué madera estaba hecho el árbol de los Templarios. Y qué mejor que hacerlo con una gira mundial, que los paseó por lugares como Japón, el Dynamo Open Air en Holanda y, por supuesto, por Sudamérica, donde llevaron a cabo conciertos en Brasil, Argentina … y por supuesto en Chile, donde realizaron una sólida (y accidentada, por la no llegada a último momento de los estadounidenses de Deicide) presentación en Estadio Víctor Jara (ex Chile), en Abril de 1999, junto a sus connacionales de Arch Enemy y los osorninos de Epsilon.

HammerfallLa no presencia de Deicide provocó que HammerFall, que estaba supuesto a tocar aproximadamente 50 minutos, terminara como «cabeza de cartel», tocando por más de una hora y media, en la cual ejecutaron prácticamente toda su discografía más un par de covers («Man On The Silver Mountain«, de Rainbow -con AC, ex baterista de Running Wild y actualmente tour manager de muchas bandas europeas que visitan nuestras tierras, como baterista- y «Breaking The Law» de Judas Priest, con Oskar Dronjak en las voces y Joacim Cans en batería). Un recital sin dudas inolvidable, pese a la sempiterna mala acústica del recinto santiaguino.

La gira marcaría la salida de la banda de Patrik Räfling, un baterista «correcto» (en ningún caso virtuoso) que nunca satisfizo totalmente el espíritu que la banda deseaba sentir y expresar. Ante ello, Magnus Rosén propuso como reemplazante (en primera instancia, provisoriamente) a un excelente músico y amigo personal: Anders Johansson, un baterista que ha participado en más de cien (sí, cien) discos a lo largo de su exitosa carrera, junto a músicos tan importantes como Yngwie J. Malmsteen, su mismo hermano Jens Johansson (Stratovarius) e incluso junto a Magnus Rosén en 1993 en su banda «Billionaires Boys’ Club», en la cual cantaba nada menos que Mark Boals, vocalista en un par de trabajos de Malmsteen. En agosto de 1999, Anders pasó a ser el baterista oficial de HammerFall.

HammerfallDurante el verano del hemisferio norte (nuestro invierno), HammerFall participó en algunos tributos a bandas señeras en lo que a Heavy metal respecta. Así, grabaron en estudio la gran Man On A Silver Mountain de Rainbow, que contó con la participación de AC (gran admirador de Cozy Powell, baterista de Rainbow y de Yngwie Malmsteen trágicamente fallecido en un accidente de tránsito en 1998) en la batería para el tributo a una de las más grandes voces de la historia del rock, el «enano maldito», Ronnie James Dio; además, grabaron una muy buena versión de Head Over Heels, clásico del disco «Balls To The Wall» de Accept, que cuenta con la participación de Udo Dirkschneider (vocalista de Accept); y por último, junto a Dirk Schlächter y Kai Hansen (Gamma Ray) grabaron I Want Out de Helloween, el cual fue lanzado como single por la banda.

El año ’99 terminó exitosamente para la banda, tocando en festivales como el Gods Of Metal en Milán, Italia, o el Eurometal ’99 en España.

Ya en el año 2000, comienza a gestarse el tercer disco en estudio de HammerFall. Así, en Octubre de aquél año HammerFall lanza «Renegade«, un disco distinto a los anteriores trabajos de la banda, quizás menos contundente musicalmente, pero con temas de calidad y, sobre todo, manteniendo vigente y en alto la propuesta de Heavy Metal tan característica de la banda. Templars Of Steel, Keep The Flame Burning o The Way Of The Warrior destacan dentro del quizás más bajo trabajo de la banda.

Hammerfall

A comienzos del año 2001, en la época en que esta página nacía al mundo (por ende es muy especial para quienes formamos parte de este equipo), HammerFall visitó nuestro país, realizando dos conciertos muy especiales: el primero, el Jueves 15 de Marzo, en el centro de eventos La Batuta, en Ñuñoa, Santiago, donde aproximadamente 150 fans vivieron un show muy «europeo» (con muy poco público, debido al lugar y con un ambiente muy distendido), sin perder esa pasión sudamericana que nos ha hecho famosos en todo el mundo; y el segundo, el Viernes 16, con un Teatro Providencia lleno hasta las banderas, un show extraordinario, un sonido muy bien logrado, un setlist correcto y sobre todo, pura pasión y sentimiento.

HammerfallHammerfall

Después de llevar a cabo un exitoso tour por todo el mundo, en el presente año 2002 HammerFall anunció la salida a la venta de su esperado cuarto trabajo en estudio, que llevará por nombre «Crimson Thunder«. En septiembre, la banda estaba supuesta a grabar el video para su single, «Hearts Of Fire«, pero la banda sufrió el grave inconveniente de la agresión de la cual fue víctima Joacim Cans, en un bar en Gotemburgo, Suecia, situación a la cual hicimos referencia en su momento como noticia, y que trajo como consecuencia que la grabación del video clip se retrasase en al menos un mes, debido a la gravedad de las heridas sufridas por Cans en su rostro, y que perfectamente podrían haberle costado la pérdida de su ojo izquierdo.

Pero pasando a lo que nos atañe, la música, ya se encuentra a la venta el single al que hacíamos referencia. En efecto, con «Hearts Of Fire» (que además incluye el clásico «We’re Gonna Make It» de Twisted Sister como cover) y una versión en vivo y en video del clásico «Heeding The Call«), se ve una banda madura, un sonido más hard-rockero y sobre todo la misma actitud, aunque quizás expresada con menos énfasis que en los comienzos de la banda.

¿Qué podemos decir de «Crimson Thunder», su nuevo trabajo? Pronto lo sabremos. El día 28 de Octubre el disco saldrá a la venta mundialmente. Y les recomendamos que vayan preparando sus oídos para escuchar a un HammerFall un poco más Priestiano, con menos revoluciones, pero bastante pesado y con mucha mística y pasión. Y mientras esos elementos no se pierdan, tendremos templarios para mucho, mucho rato. Mientras tanto, paciencia…

Hammerfall

Hemos tenido la fortuna de poder conversar con un gran personaje, hoy por hoy, en la escena Power Metalera europea. En un momento crucial de su carrera, el ex-guitarrista y fundador de Labÿrinth, actualmente dedicado 100% a Vision Divine, Olaf Thörsen, nos cuenta en exclusiva acerca de su salida de Labÿrinth, sus proyectos, intereses y perspectivas acerca su futuro próximo.

Olaf Thorsen

Bueno, Olaf, primero que todo, es un gusto poder conversar contigo. Y no podemos iniciar una conversación sin preguntarte acerca de tu salida de Labÿrinth. ¿A qué se debió? ¿Diferencias musicales, personales? ¿Porqué señalaste que «eran 5 contra 1, y a pesar de ser un miembro fundador, decidí irme»?

Hola a todos. Quiero pedir disculpas por haber dejado la banda que fundé hace casi once años, pero realmente ya no habían razones para que me quedara. Yo estaba cinco contra uno en contra en cada decisión que discutíamos y no existían posibilidades de arreglar las cosas en el futuro.

Estábamos hablando acerca del próximo álbum de Labÿrinth y mis ideas eran totalmente distintas a las del resto. Teníamos simplemente diferentes opiniones, pero en un grupo eso es crítico. Estaba acostumbrado a trabajar para mi banda, traer ideas y después seguir. Esta vez fue distinta, y cuando noté que mis ideas no estaban OK para el resto del conjunto, lentamente me empecé a sentir incómodo. Por supuesto que hay muchas otras razones que a través de los años me llevó a tomar esta decisión, pero no quiero decirlas en público.

En relación con lo anterior, has señalado que te dedicarás 100% a Vision Divine, banda integrada además por Andrew McPauls y Mat Stancioiu, miembros de Labyrinth. ¿Crees que habrá algún tipo de resquemor con ellos, y que eso se trasunte en la parte compositiva?

Sí, habrán problemas. No personales pero Vision Divine y Labÿrinth son ahora dos bandas diferentes, con distintas vidas y objetivos. Nadie puede asegurar que en el futuro vayamos a cruzar y para evitar eso lamento decirte que tendremos que cambiar de batero y tecladista. Mat decidió enfocarse en Labÿrinth, mientras que Andrew me pidió continuar hasta al menos la gira sudamericana, y ahí se tomará una decisión.

Siento mucho esto, pero es la única buena opción que tengo para hacer de Vision Divine una real banda. Mat es más un amigo que un baterista, pero aún cuando es duro, las personas tienen que elegir. En todo caso, no se preocupen por los shows, eso ya lo arreglamos por lo que nadie sufrirá de esta partida artísticamente hablando.

¿Alcanzaste a participar en la composición de algunos de los temas de Labÿrinth antes de tu salida?

Sí, las compuse. Honestamente no tengo idea qué irán a hacer con este material. No me preocupa en este momento.

Con tu salida de Labÿrinth, ¿te dedicarás sólo a Vision Divine, o planeas algunos proyectos paralelos?

No, eso es todo. Ahora que dejé Labÿrinth hay sellos que me están ofreciendo contratos para hacer un álbum solista, pero me estoy enfocando en el nuevo de Vision Divine. Quizás más tarde pensaré en otra cosa, pero no por ahora, de seguro.

¿Crees que, a la larga, la decisión de dejar Labÿrinth para enfocarte en Vision Divine fue, más bien, forzada por las circunstancias? ¿O fue una decisión muy meditada?

Me tardé dos años en tomar esta decisión. Las cosas no estaban bien dentro de la banda desde hace mucho tiempo, pero quería al grupo tanto que siempre trataba de arreglar las cosas y después seguir. La última decisión fue tal vez emocional, pero estaba seguro de lo que estaba haciendo. Opté por ser sincero conmigo mismo como siempre he tratado de serlo.

Pasando a otro tema, nos gustaría saber tu opinión acerca de «Send Me An Angel»… ¿qué opinión te merece? ¿quedaste conforme con el disco? ¿cómo han estado los resultados en cuanto a la aceptación de los fans?

«Send Me An Angel» es un buen álbum, diferente a Vision Divine o Labÿrinth, pero refleja perfectamente mi estado emocional en esos difíciles momentos. Estoy totalmente satisfecho con el disco, a pesar de la retórica frase de que POR SUPUESTO siempre puedes hacerlo mejor. La gente lo tomó bien al final, incluso si admito que al principio, la respuesta fue algunas veces de «sorpresa».

Quizás estaban esperando de nosotros el mismo y típico Power Metal italiano, pero no me importaba. Siempre demuestro primero que con cada trabajo puedo hacer algo nuevo, aun en el mismo tipo de música y el resultado final fue bueno. Vision Divine ahora está más libre de ir musicalmente dondequiera nosotros queramos y pienso que estamos menos encadenados al «doble bombo y veloz» sonido que ahora tantas bandas italianas están tocando.

¿Cómo podrías definir el sonido de Vision Divine? ¿Qué podemos esperar para el futuro con VD? ¿Crees que es un proyecto con la solidez que acarrea Labÿrinth con sus años de carrera?

Esa es una pregunta imposible de responder. Lo que hace una banda a través de los años es también una cuestión de suerte y del álbum justo en el momento preciso. Pienso que Vision Divine es al menos tan bueno como Labÿrinth, hasta diría que con más experiencia ahora y menos presión de los sellos.

La gente obviamente considera a Labÿrinth como el grupo que comenzó con el metal italiano, mientras que entiendo que Vision Divine es un nuevo nombre, pero que crece y muy rápido. Nadie puede predecir si es que vamos a ser más grandes que Labÿrinth, pero de seguro que haremos nuestro mayor esfuerzo para hacer las cosas lo mejor posible. El tiempo dirá si lo hicimos bien o no.

Hemos escuchado críticas a «Send Me An Angel», en el sentido de que «es muy parecido a Labyrinth»… ¿qué opinión te merece ello?

Ah ah. Que extraño… Este disco tuvo reviews diferentes dependiendo de la revista o del país. Similar a Labÿrinth… no lo creo. «Send Me An Angel» es el trabajo más oscuro que he escrito, mientras que en general las canciones de Labÿrinth son más «solares», más abiertas. Soy la misma persona por supuesto, guitarrista y compositor, por lo que no me es difícil reconocerme…

¿Cómo evalúas el progreso y evolución que la escena italiana ha tenido de un tiempo a esta parte? ¿Crees que existe una especie de «sobrepoblación» de bandas italianas?

Estaría de acuerdo con la última parte de la pregunta. Estamos sobresaturados y para serte honesto no veo nada nuevo moviéndose. En estos momentos todos tocan Power Metal y no creo que las cosas vayan a cambiar muy pronto. Tenemos algunas bandas que hacen otros estilos, claro, pero todos los recién llegados, mejor dicho la mayoría, pareciera que quisiesen seguir este movimiento y hay una gran falta de ideas y originalidad.

¿Cuál es tu relación con otras bandas italianas como Rhapsody, Secret Sphere, Projecto o Skylark?

Me llevo bien con todos. Tengo una vida muy privada, por lo que cuando no estoy tocando no me encuentro fácilmente con las bandas. En un tour o un festival no tengo razones para odiar a nadie. J

También he cooperado con otras bandas, pero eso fue en el pasado distante y en los últimos años no he hecho nada más que no fuese con mis bandas. Las razones fueron por la falta de tiempo y por el hecho que no quería mezclar mi nombre con tantos grupos

¿Cuales son tus inspiraciones e influencias al momento de componer música?

Simplemente toco la música que siento en mi mente. No sería fácil de señalarte mis inspiraciones, ¡realmente!.

¿Cuáles son tus mejores recuerdos de la época en que eras sólo un fan, como muchos de nosotros, del heavy metal? ¿Algún recital que te haya marcado?

Seguramente «Clash Of The Titans» en Florencia, 1991, con Slayer, Testament, Megadeth y Suicidal Tendences. Un increíble festival que todavía recuerdo como si fuera ayer.

¿Quién te incentivó a tocar guitarra, y a dedicar tu vida a la música? ¿Soñabas con alguna guitarra en especial?

Simplemente comencé a tocar en un garage, porque en mi ciudad no existen otros lugares como para hacerlo, además de algunos pub-discotheques.

Luego, con dos amigos míos empezamos a tocar por nuestra cuenta. No tenía ningún tipo de planes en particular, sólo quería divertirme y luego, con el paso de los años, las cosas se dieron solas hasta que llegó el momento en el que sentí que podría hacerlo, y decidí intentar ser músico. Nunca tuve problemas con mi familia al respecto y puedo decir que mi madre estuvo feliz. Ella es artista también, actriz de teatro, así que comprendió qué significaba amar el arte, a pesar de que el mío sea diferente al que a ella le apasiona.

Todos, en la vida, tenemos momentos malos, depresivos, en los que nos cuestionamos muchas cosas. ¿Has pasado por momentos así en tu vida como músico de elite?

He tenido muchos malos momentos en mi carrera. Veníamos de un país «nuevo» en lo que a heavy metal se refiere como lo es Italia, así que cuando entramos a la «industria» no teníamos ningún tipo de experiencia, y nadie que nos pudiese aconsejar o guiar. Cometimos muchos errores, confiamos en personas equivocadas y vimos cómo gran parte de nuestro esfuerzo se desvanecía debido a personas deshonestas. Pero bueno, así es la vida. Los errores existen para hacerte más fuerte, creo, y no pienso estar toda mi vida lamentándome por ellos. Aprendí mucho de lo que hice mal, y seguramente estoy mejor preparado para que me hagan tonto de nuevo.

¿Cuáles son tus recuerdos de tu visita a Chile, en Noviembre del 2000? Fue un recital muy emocionante para nosotros, especialmente cuando Tower Torriccini fue a la galería a cantar con nosotros las canciones de Labyrinth!

Chile es el país que más amamos, y no estoy bromeando. Todavía tenemos a Chile en nuestros corazones por razones muy diversas, y esperamos tener la oportunidad de volver allá tan pronto como sea posible. Acerca de Andrea y los otros músicos de la banda, son realmente como los viste: gente sencilla que toca música por pasión, no como un trabajo.

¿Qué mensaje podrías dejarle a los muchos jóvenes que desean dedicarse a la música, pero que muchas veces se lo cuestionan debido a presiones familiares?

Pienso que la gente joven, especialmente, no debería comenzar a tocar pensando en convertirlo en su trabajo. Lo mejor que podrían hacer entonces es estudiar duro, y probablemente deban enfrentar que el Heavy Metal no es lo mejor para tocar, si lo ves como una «carrera».

Lo primero es tocar esta música para divertirse. No sentirse nunca satisfecho contigo mismo, siempre buscar crecer y mejorar, como músico y como persona. Si haces eso todo el tiempo, y si además tienes algo especial en tus manos o en tu mente, quizás entonces puedas alcanzar tu sueño, pero te repito: tómalo como un sueño, y nunca te deprimas si no lo logras. La música es diversión y pasión, no un asunto de lograr una cierta cantidad de copias vendidas.

Bueno, Olaf, ha sido un gusto para nosotros poder entrevistarte. Siéntete libre para saludar a todos los fans chilenos, que te estiman y respetan mucho, como un gran aporte al Power Metal de los últimos años…

¿Qué más puedo decir? «Yo te quiero mucho Chile», espero volver pronto a este hermoso país, listo para un nuevo gran show con Vision Divine.

Me gustaría sólo decir esto: tomen la música como una instancia para divertirse, y compartir diferentes experiencias. Que nunca la música llegue a ser una razón para odiar o dividir a las personas.

«These Bones May Be Broken (estos huesos pueden estar quebrados)
But The Spirit Can’t Die (pero el espìritu no puede morir)
And The Gods See His Anguish (y los Dioses ven su angustia)
And Give Him A Sign (y le dan una señal)
From The Floor Of The Ocean (desde el fondo del océano)
The Ship Of The Lost Souls Rise…» (la nave de las almas perdidas asciende…)

¿Palabras del maestro Homero?, ¿parajes de la Odisea o de otra magnánima obra épica de los tiempos antiguos? No, la verdad que no….son parte de las letras de «Dark Avenger», un tema heavy metal del primer álbum de la que entonces era una joven banda estadounidense, que irrumpía la escena del ya lejano 1982 con un concepto ultra épico de la vida, plasmado a través de guerreras y mitológicas letras: Manowar. Exactamente 20 años después, luego que el mundo y la escena metalera haya visto ir y venir muchas «corrientes», «modas» y «estilos» que han sido traicionados por las mismas bandas que los comenzaron, los creadores del True Metal (metal de verdad), espada ensangrentada en mano, y con el mismo coraje de acero inmortal de los comienzos, retornan a las batallas a dar cátedra sobre lo que significa la lealtad al metal, sí METAL….en su más pura y guerrera esencia, pocas bandas pueden ser consideradas más METAL que Manowar; el metal del acero de las espadas, el metal de los escudos de batalla, de las puntas de flecha, de las máquinas de guerra y del temple de sus fans, del «army of immortals», quienes debieron esperar larguísimos 6 años para volver a escuchar nuevas y grandiosas frases true metal como éstas, de su última producción «Warriors of the World»:

«THOR, GOD OF THUNDER, LET ME DIE WITH A SWORD IN MY HAND!»
«Fight Till The Last Of The Enemy Is Dead»
«I Surrender My Soul Odin Hear My Call»
«We Are Sons Of Odin The Fire We Burn Inside»
«By The Hammer Of Thor You Now Shall Die»
«And Many Will Die By My Hand!»
«Brothers Of Metal Together Again» etc etc.

¿Valió la pena la espera de 6 años? Lo veremos a través de este review….pero para no defraudar a nadie, dejo claro ahora mismo a aquellas personas que les gusta el metal sólo por la música, o porque encuentran que su sonido es «brutal», o porque sólo les gusta hacer «headbanging» sin entender el sentido que tienen las letras de las bandas true metal o épicas, que mejor dejen de leer acá, que no compren el disco y que se olviden de este álbum, y que se olviden de Manowar…. Este review, más que un CD review, es un True Metal review, aquel que se lee con los ojos del espíritu guerrero, elemento más importante de la música que llamamos «metal»…la espada de la voluntad es la que guía estas palabras…

Ok, abramos el telón de las palabras para el «Warriors of the world», ansiado retorno a las pistas de los legendarios «Kings of Metal»! En general se puede decir que este disco en cuanto a métrica y estilo, es un álbum «ultra heavy metal», con algunos elementos power en los últimos 3 temas, y que a pesar de la temática épica, no se aprecian las ya clásicas «galopas» de caballos; la verdad es que Manowar no acostumbra a usarlas, pero a cambio de ello, los heavy-riffs de Karl Logan con el infierno de la base rítmica de la dupla Columbus-DeMaio dan un ambiente más pesado que un combate a quemarropa entre tanques!

En cuanto al sonido, en general es bastante crudo, la voz del gran vocalista Eric Adams se escucha prácticamente sin efectos y con ecualización austera, la guitarra de Karl Logan se escucha pesadísima, casi como la de Adrian Smith en el álbum «Accident of Birth» de Bruce Dickinson, mientras que el «color» del sonido del bajo y batería se ajustan muy bien al ambiente oscuro y sangriento de los temas más pesados del álbum.

Respecto a los temas, hay que destacar que según diversas entrevistas recientes de la banda, para componer (Joey DeMaio principalmente) se inspiraron en fuentes bastante diversas; en efecto, pasaron por sus mentes hechos tan fuertes como el atentado al WTC, querer darle un homenaje a Elvis Presley, refrescarse con las notables creaciones sinfónicas de R. Wagner (como siempre) y por supuesto, como siempre, no podían estar ajenos a las opiniones de los fans!, quienes les pidieron a los metal warriors algo aún más épico que el «Louder than Hell»!. Respecto a la disposición de los mismos temas en el álbum (algo muy criticable a este trabajo según medios «especializados»), Manowar afirmó que deseaban que el CD fuera como escuchar un concierto, abriendo con un himno emotivo, luego seguir con algo de tranquilidad, retomar las energías inspirándose en otra poesía épica, para terminar combatiendo en el mismo infierno a través de los últimos 3 temas… los que luego de escucharlos, le dan toda la razón a la banda, ya que son la secuencia más demoledora de la discografía de Manowar, y me atrevería a decir del heavy metal.

Comencemos ya! El fuego se abre con «Call to Arms», himno true metal tan extenso en letras como en la belleza épica de su contenido, riffs lentos y muy pesados, Joey marcando el bajo con la misma fuerza que en las presentaciones en vivo, algo que se había perdido un poco en el L.T.H, y la voz de Eric con el matiz que se caracterizará por casi todo el resto del álbum: desgarrada, grave y con demasiado sentimiento. Frases como «You Came Here For Metal To Fight And To Die» y «I Swear By The Brothers Who Stand Before Me, To No Man Shall I Kneel, Their Blood Is Upon My Steel…» son como para no dejar indiferentes a nadie! Hay que enganchar con la letra de este tema majestuoso y de lentos riffs para apreciarlo en toda su dimensión, vale la pena hacerlo, ya que no es un comienzo clásico para un álbum de heavy metal.

«The Fight for Freedom» es una hermosa… ¿balada? Prefiero llamarla tema lento, que de forma emotiva, y contrarrestando con la furia guerrera de «Call to arms», calma el ambiente y de alguna forma u otra, a la primera vez que uno escucha el álbum, como que sorprende por estar en la segunda ubicación¿?, es un claro anuncio que este álbum será distinto….y en efecto!.

Muchos se podrán sentir aún más descolocados con la siguiente pista: «Nessun Dorma», que es una pieza lírica en italiano vocalizada en voz de tenor por el mismo Eric Adams! (sí, no es Pavarotti!)….es a esta altura cuando la primera vez que escuché el CD lo detuve y me quedó claro que para analizar bien este álbum, había que entender el sentido de toda la carrera de Manowar, así que en una semana entera escuché toda la discografía de la banda para conceptualizar la idea que perseguían, y me quedó claro que si uno dice que este tema (Nessun Dorma ) está de más, es porque no se comprende el álbum y el momento de los metal warriors…es que luego de analizarla bien, hasta la traducción podría ser un himno de heavy metal!! No es por casualidad que Joey DeMaio admira a grandes de la música docta como Richard Wagner, y era el momento preciso de demostrar la calidad vocal de Eric, a través de una pieza operática, lo que le daría un toque lírico sinfónico a la banda, que no lo tenía, personalmente encuentro que fue un gran idea!

«Valhalla» es una breve pieza sinfónica lírica que perfectamente podría haber estado en un álbum de Rhapsody…es muy claro que Manowar no quería estar afuera del legado sinfónico sobre el metal, y con este álbum se han alineado y enriquecido al respecto, pero a su estilo obviamente!

«Swords in the wind» es una noble balada, que en cierta forma, posee una musicalización que no acompaña la enorme carga emocional y épica de las letras, es una lástima, porque si bien es un buen tema, con esa tremenda lírica podría haberse convertido en la mejor balada de Manowar.

A continuación tenemos el punto más bajo y extraño del álbum…el tributo a Elvis Presley se hace patente al entonar «An American trilogy», tema que perfectamente podría no haber estado en el álbum…aún me pregunto objetivamente porqué decidieron hacerlo, no está mal logrado, pero corta la inspiración(!), más que nada por la estructura que posee, en fin, sólo creo que fue considerada por el delicado momento que vive USA después de los atentados del 11 de septiembre, Elvis podría haber sido homenajeado de otra forma.

Pero la furia vuelve, y nos preparamos para el tramo final del CD, atravesando la breve y sinfónica «The March» para dar paso a la majestuosa «Warriors of the World United», que si bien en cuanto a música, no tiene mucho de novedad, su lírica y majestuosidad es demoledora como himno; creo que sintetiza bien el momento de la banda, se han dado cuenta que poseen los fans más leales del metal, estos 20 años no han sido para nada en vano y había que dedicarle un himno al «Army of Immortals» (fans)…junto a ellos lucharán sin tregua contra los enemigos del heavy metal.

Ahora viene algo increíble, a mi parecer la tríada de temas seguidos más potente, guerrera, aplastante y épica de Manowar….la horda de sangre y acero comienza con los inolvidables riffs de «Hand of doom»….se escuchan tan ruidosos, pesados y colosales como si uno estuviera debajo de los carruajes romanos del guerrero Escipión luchando contra el colosal ejército de Aníbal de Cártago, sí! esto es POTENCIA… «And Many Will Die By My Hand!!!»ufff, qué frase no?

Sin tener ni un segundo de descanso, el mismísimo estruendo del martillo de Thor se transforma en el siguiente track, «House of Death», que la podría representar como el infierno mismo hecho tema de heavy metal!, oscura, fuerte y épica a más no poder, no he escuchado nada más certero a la hora de representar una batalla en las puertas del infierno….y no es black metal, es True Metal.

Pero eso no es todo!, termina la horda furiosa de carros y caballeros sedientos de venganza con «Fight until we die» ….con este tema el alma guerrera se le sale a cualquiera, (imagínense a un metalero épico!) sólo al escuchar los primeros 3 segundos, que son como una metralleta descargando sangre y acero a través de la batería de Scott, el bajo de Joey y la guitarra de Karl al unísono, dan ganas realmente de nunca más estar deprimido por nada y derrotar a todos los bastardos enemigos que se nos presenten en este corrupto mundo… este es uno de los grandes temas de Manowar, el clímax de un álbum que dentro del True Metal ya se ganó una referencia obligada!

¿Reflexiones finales? «Warriors of the World» es el álbum más extenso en cuanto a letras que haya hecho Manowar, además, no hay ni mujeres ni motos en las temáticas, es tremendamente épico, mitológico, guerrero y emotivo a la vez, tiene detalles que nunca antes se les había visto tan fuerte como algunos matices sinfónicos y la pieza lírica Nessun Dorma intepretada por el maestro Eric Adams, quien a mi juicio, demuestra con creces que es el frontman de heavy metal con más sentimiento; además, no se puede dejar de mencionar que ésta es lejos su mejor performance como vocalista… individualmente es quien más destaca en el álbum, sin desmerecer la solidez de Scott Columbus, la fuerza y agresividad del gran Joey DeMaio y el talento y exactitud de Karl Logan. Como es costumbre, si ponen atención a las letras, notarán que títulos de canciones se repiten en frases de estrofas y viceversa, obvio! Hay cosas que no cambian… No puedo terminar las reflexiones finales sin repetir que los 3 últimos temas son lo más potente que he sentido en muchos años…
Escúchenlo varias veces antes de racionalizar, este trabajo es puro sentimiento…y es un gran álbum de heavy metal!

A diferencia del «A night of the Opera» de Blind Guardian, que es algo adelantado en el tiempo respecto a lo que las bandas de heavy/power pueden hacer, Warriors of the World (sacando el tributo a Elvis) es un álbum que podría haber sido compuesto hace miles de años, en los tiempos del temible rey guerrero asirio Asurbanipal para subirle el ánimo a las tropas, o en los meetings de William Wallace con el resto de los clanes escoceses, o en la misma Asgard, luego de haber recibido la bendición de Thor, o quizá en Midgard luego de conocer las aventuras del Rey Gylfi, o en los mismos drakkars de los vikingos luego de haber sorteado con éxito batallas y tormentas, o en el combate entre normandos y sajones en Hastings, Inglaterra, en el 1066…da lo mismo, el True Metal es atemporal, quizás todos los metaleros épicos nos conocimos antes, en algún lugar del tiempo y de la historia, si no, esto no tendría sentido, quien sabe…

Sin más que hablar, termino con una frase personal:
ODIN, LET ME DIE WITH MANOWAR SPIRIT IN MY HEART!

Pese a su alto prestigio y tras años y años de entregar al mundo grandes bandas y producciones, estoy muy contento de lo que metal alemán ha hecho el 2002. Primero fue Blind Guardian y su A Night At The Opera, en seguida Rage con Unity y luego el Black Sun de Primal Fear.  No debiera ser sorpresa pero los germanos no dejan de impresionar.  Y como si esto fuera poco, Iron Savior saca Condition Red, un discazo en contra de todo pronóstico y mal agüero. Veamos las razones…

Dark Assault (2000), álbum anterior al que estamos revisando ahora, es flojo. Es fácil decirlo ahora con el Condition Red en las manos, pero cómo será que el tema que más me gustó de ese fue el cover que la banda de Piet Sielck hizo de Delivering The Goods, canción de  Judas Priest que se encuentra en Killing Machine (1978) o Hell Bent For Leather, como quieran llamarlo. Comprenderán entonces que con un disco así era poco lo que se podía esperar de Iron Savior en el futuro.

Más aún, Hansen había abandonado la alineación a causa de choque de agendas entre Iron Savior y Gamma Ray. La amistad entre Kai y Piet –que data desde antes de que Helloween se llamase Helloween– iba en franco deterioro, por lo que el autor de temas como Halloween, I Want Out y Land Of The Free, cortó por lo sano y decidió abandonar Iron Savior antes de que los problemas comprometieran el ámbito personal. Pero pensándolo mejor, muy bien hizo en irse porque su presencia en la banda hacia verla como “el proyecto de Hansen” y no por lo que es sustancialmente: el grupo de Piet Sielck, ya que este último escribe casi todos los temas. Pero aún así, menos interés le puse al nuevo lanzamiento de Iron Savior… Kai Hansen, el Rey Midas del Metal –todo lo que toca se convierte en oro–, ya no estaba.

Por todo aquello, mi sorpresa al escuchar Condition Red fue mayúscula. No estamos hablando de un buen disco sólo, o de uno muy bueno, sino del mejor –y por lejos– que ha hecho Savior. Los que conocen el Unification (1999) saben de lo que estoy hablando. En Condition Red se puede encontrar todo a lo que una buena banda de la Escuela de Hamburgo (Helloween, Gamma Ray) nos tiene acostumbrados a escuchar, baterías rápidas e incansables, coros potentes a varias voces, hartos solos armónicos y lo más importante: canciones entretenidas, porque eso era justamente lo que le faltaba a Dark Assault, temas gancheros. No existe otro álbum de Iron Savior más entretenido, pesado, agresivo y melódico al mismo tiempo, es todo lo que Piet y Kai hicieron en los discos anteriores pero mucho mejor.

Sí, Condition Red es un excelente trabajo, pero no representa un salto evolutivo o un cambio en el estilo que Savior acuña. De hecho, en el tercer corte llamado Ironbound se escuchan unas líneas vocales y rasgueos idénticos a un tema que se encuentra en el Unification, Forces Of Rage, y en Protector, hay otras similares a Starborn, también de ese segundo disco… Quizá esta especie de “semblanza” es un efecto premeditado para seguir con la saga Iron Savior no tan sólo en las letras sino además en la música. Bueno, si una banda se copia a sí misma de esa manera no es algo para alarmarse tanto, pero si un grupo hace un copy-paste de una canción de otra banda, y esa banda es Judas Priest, señores la cosa es seria. En Protector, gran tema dicho sea de paso, antes del solo hay una sección igual, pero igual, en guitarras, batería y voces, a aquella célebre parte de Electric Eye del Screaming For Vengance (1982) de Priest que dice Electric eye / in the sky / feel my stare / always there. Es tan idéntica que es difícil pensar que haya sido una casualidad, sino mejor algo hecho a propósito a modo de “tributo”. En realidad, no se que pretendía Piet Sielck con esto,  pero se si trató de un homenaje, resultó de mal gusto.

Pero ese es el único punto anecdótico de Condition Red, que ni siquiera llega a ser oscuro porque el disco, repito, es asombroso. La primera canción, Titans Of Our Time, es un exaltado y poderoso himno Power Metal directo a la vena, a miles de revoluciones por segundo, para amarrarse bien los cinturones, uno de los mejores temas rápidos que he escuchado este año. Y si es que alguien queda con gusto a poco, lo mismo se repite en Ironbound, Tales Of The Bold y Thunderbird. El doble bombo de Thomas Nack (ex Gamma Ray) está con mucha personalidad patente en estos cuatro temas, con coros interpretados por Sielck en los que se maneja tan bien como Hansi Kürsch de Blind Guardian, pero más ochenteros.

El Power Metal sigue en otras como en la canción título Condition Red, un I Want Out más irreverente, Walls Of Fire y la contagiosa Paradise. Así también, el Heavy Metal de los ochenta con influencias de Judas Priest se hace notar en Protector, no sólo por el copy-paste de Electric Eye, como también en uno de los mejores temas junto con Titans Of Our Time, Warrior, además de Mindfeeder y No Heros.

El álbum además cuenta con un cover de la canción Crazy compuesta el artista inglés ganador de tres premios Grammy, Seal, el mismo del mega-hit Kiss From A Rose, lo que no resulta tan extraño ahora ya que los recientemente disueltos Angel Dust pusieron en su último disco, Of Human Bondage, otro tema de este cantante, Killer.

Con esta cuarta producción, Piet Sielck se anota un triunfo en el mejor sentido de la palabra. Demostró que Iron Savior es su banda, no el grupo paralelo de nadie y que la partida de Kai Hansen no fue una pérdida… ¡y vaya de que manera! Condition Red es su mejor álbum, que supera hasta lo hecho por Gamma Ray el año pasado en No World Order y largamente a la nueva placa de Metalium. Junto con Primal Fear, Iron Savior está haciendo el mejor Power Metal “in your face” en Alemania, por seguro. Toda una obra maestra de energía, melodía y velocidad desenfrenada, el mejor esfuerzo hasta ahora de Savior que garantizará el asombro de todos quienes escuchen este disco.