Corría el año 2006 y recién me adentraba en el mundo del metal.   Aún no tenía claro qué subgénero me atraía más, ni era fanático de ninguna banda en especial.  Sin embargo, casi instintivamente, fui identificando y rescatando los elementos que más me gustaban de cada agrupación.  Tras realizar este ejercicio (que recomiendo a todos) logré definir lo que buscaba: Power metal progresivo con acentos neoclásicos.  Me encantaba Yngwie, pero me resultaba medio denso. Disfrutaba a los clásicos como Stratovarius y Helloween, pero sentía que faltaba potencia y a veces, variedad; por lo que entró también un poco de Dream Theater en la mezcla.  Tras reunir estos elementos y «agregando la sustancia X« me encontré con esta banda oriunda de New Jersey.

Symphony X no solo se encargó de satisfacer mis necesidades estilísticas musicales, sino que agregó algo que no había tenido en cuenta en mi ejercicio: un contenido lírico fuertemente influenciado por la fantasía, la mitología y la literatura.  Sin duda mi reacción fue de asombro total.  Recuerdo estar sentado a la mesa con mis viejos y decirle a mi mamá: «Vieja, encontré la banda perfecta! Symphony X!». De manera abrupta y repentina, había conseguido lo que buscaba. Por supuesto todo lo que vino después es lo conocido: conocer a los miembros, sus discos, los grandes éxitos, etc.  Progresivamente fui llevando este descubrimiento hacia algo estable y lo convertí en uno de mis estandartes metaleros.

Hoy, habiendo pasado algunos años desde el primer encuentro con el equipo de Romeo, vengo a rendir tributo a uno de los trabajos que  más disfruto y quiero de toda mi experiencia musical: Twilight in Olympus, ocaso en el Olimpo.

Aun cuando muchos fanáticos vean este disco como uno de los puntos flojos de la banda, especialmente por estar a la sombra del The Divine Wings of Tragedy –magnum opus de estos muchachos– yo, e imagino que también otros muchos, le tenemos un cariño especial a este álbum. Y es que este trabajo significó y significa un claro ejemplo de lo que los norteamericanos ofrecen y de lo que fue el resultado de mi búsqueda.  Quiero, a continuación, hacer una especie de cross-check y trabajar los puntos que mencioné arriba, que servirá para dos cosas: primero, reconocer el carácter de la banda y segundo, hacer un paseo por aquellas canciones mágicas que posee esta placa.

Smoke and Mirrors, clásico y veloz.

La primer canción del disco, y quizás la más memorable del mismo, es Smoke and Mirrors. Comenzando con una lluvia de arpegios realmente veloces y claramente influenciados por la música de Bach o algún otro compositor de música docta, esta canción se presenta como un golpe de energía para el oyente.  Luego se desata un riff casi tan eléctrico como los barridos iniciales, dando lugar a un verso y coros simplemente únicos. No es difícil encontrar patrones de similitud con por ejemplo el gran clásico de la banda, Masquerade, donde se pasa de un verso frenético a un pre-coro lento y bien marcado, o de la misma manera, los juegos vocales que la agrupación tanto trabaja.  Con Humo y Espejos, uno reconoce el espíritu de la agrupación y logra entusiasmarse para oír más del disco, que si bien no será tan vigoroso como esta pista, no quedará corto en ningún sentido.

Church of the Machine, majestuosidad ante todo.

Church of the Machine es majestuosa. Tanto aural como conceptualmente me atrevería a decir que corresponde a una de las canciones más interesantes y representativas del metal progresivo.  Revisemos algunos de los conceptos y términos que aparecen a lo largo de estos casi 9 minutos: La idea de un ser superior que maneja y vigila el universo, que «mira desde el borde del tiempo y el espacio», que es el futuro. Pirámides en el cielo, juegos cósmicos, un humanoide mitad hombre mitad maquina, laberintos de platino, etc.  Todo está lleno de ideas espectaculares.  Si revisamos la música, obtenemos el mismo resultado, acierto tras acierto: Riffs que uno soñaría con imaginar, melodías y solos que estremecen.

Dato aparte: como guiño a los por siempre escuderos del prog, Dream Theater, la canción termina abruptamente, tal como lo hace Pull me Under. La verdad desconozco si es una referencia directa, o si hay una explicación lógica para esto. Prefiero pensar en que es eso: un guiño, una seña.

Through the Looking Glass, la literatura en la música.

Obviamente basada en la obra de Lewis Carroll«A través del espejo y lo que Alicia encontró Allí»Symphony X realiza uno de los mejores trabajos de relación literatura-música que he tenido el gusto de escuchar, junto con The Odyssey –también de ellos– y comparable a grandes clásicos como Tales of Mistery and Imagination, tributo a Edgar Allan Poe de parte del genio Alan Parsons.  Dividida en tres partes, la canción hace un brevísimo pero encantador resumen de la historia y la atmósfera de este libro. Es simplemente mágico cuando en la segunda parte un escucha los susurros «Run Alice… Run» o los nuevamente bien trabajados coros que anuncian lo onírico de la escena, el sueño dentro del sueño.

Personalmente, y creo que muchos concordarán conmigo, la experiencia de la música relacionada a la literatura, o a otro arte, o a cualquier tema bien definido en realidad, enriquece a los sonidos hasta alcanzar un punto inimaginable.  Las cosas toman otra forma, una dimensión más completa.

Con respecto a la sonoridad, esta pieza es simplemente notable. Los sintetizadores, las melodías recurrentes, los efectos corales y la idea de una evolución en la obra producen que este tema sea realmente una pieza superior.  En este sentido, es justo decir que esta pista sentó precedentes para lo que sería The Odyssey, especialmente por el tema literario, que no se presenta –al menos de manera directa– en la canción The Divine Wings of Tragedy.

In the Dragon’s Den, fuerza y potencia.

Poco tengo que decir acerca de esta canción, ya que en su esencia es simple: In the Dragon’s Den es sólida, concreta y frontal. Cerca más del estilo de Smoke and Mirrors que del de TTLG, esta pista es un claro ejemplo del Power Metal de la banda. Acá esta todo: doble pedal, guitarras velocísimas, voces potentes y coros memorables.  Añádale toques clásicos, un micro interludio de bajo, unísonos de guitarra y teclados y tiene la canción perfecta del género, ¡ah! sin olvidarse de la letra que habla de la caverna donde espera el dragón.

Orion – The Hunter, el misterio de lo astral.

Muchos mencionan a Orion como una de las canciones más flojas del disco y también de la historia del conjunto. También se ha oído por ahí que esta es una de los mejores trabajos vocales de Rusell Allen, más no estoy convencido de eso. Sin embargo, creo que hay una mística especial en esta canción, y estoy seguro de que está relacionada con el título de la misma y con el concepto detrás del título.

Orion, el cazador, es un personaje mitológico griego.  Nacido de Poseidón, hábil cazador y cegado por Enopión tras un evento desafortunado. Una vez muerto, fue ascendido a los cielos como estrellas, que conforman lo que hoy conocemos como la Constelación de Orion.

La canción, al ser una especie de retrato de esta maravillosa narración, se impregna del carácter mitológico del relato y me refiero a todo el concepto de mito. Lo que quiero decir es que esta obra se muestra de una manera más primitiva, menos adornada y más densa que todas las otras. De alguna manera se logra plasmar la identidad antigua del relato en el sonido. El relato de este cazador no es ni similar a, por ejemplo, la de Alicia a través del espejo. Alicia tiene recovecos, idas y venidas, conceptos filosóficos y simbolismos por doquier. Orion es una historia básica, cosmogónica y directa. Sin embargo, esto no la libra de misticismo, sino que la llena, el saber menos deja espacio a la imaginación.

En la música esto se percibe en la poca cantidad de variantes que hay en el tema, que sin embargo se ven complementados y profundizados por los acordes atmosféricos del teclado. El tiempo también es más lento, dando la idea de robustez. Luego, en la etapa de los solos la cosa se agiliza, como el pensamiento imaginativo de quien conoce la historia mientras busca detalles y conexiones ocultas. Finalmente, la música baja a la tierra al pensador para ver al cazador sobre su cabeza.

Finalizo así mi punteo de ideas y conceptos en torno a las canciones que más destaco de este disco. Tres quedaron afuera: Sonata, un brevísimo interludio basado en ideas de BeethovenThe Relic, que tiene una onda similar a la de Church of the Machine, con un ser superior que promete librarnos de muchos males si le brindamos «algo» que necesita.  Finalmente, Lady of the Snow, un relajo con acentos orientales que cierra el álbum.

Quedan de manifiesto las razones para decir que Twilight in Olympus es un trabajo realmente rico e interesante. A pesar de estar bajo el ala de The Divine Wings of Tragedy y del carisma de sus clásicos como Sea of LiesThe Accolade o Of Sins and Shadows, el material que presenta esta placa es sin duda notable y excepcionalmente representativo de la banda.  Hoy traigo para ustedes un review del recuerdo, de memorias del Ocaso en el Olimpo.

 

16 comentarios
    • ... Dice:

      Pero si ya van al Metal Fest, te creo otro año pero no el proximo, ya empieza a aburrir cuando una banda viene ya casi pa las vacaciones de todos los años

      • OsoroRock Blog Dice:

        claro pero esta banda si estaba como para el prog power….creo que el metal fest es una combinacionde estilos que a veces no me cuadra

  1. The Punisher Dice:

    Es increíble lo bueno que es este disco, a pesar de la ausencia de Jason Rullo en la batería. Mención honrosa entonces a Tom Walling por el trabajo realizado.

    Church of the Machine y Through the Looking Glass, obras magnas del género donde SX son los mejores exponentes.

  2. Dragonthorn Dice:

    Me gustan más los discos de esa época. Despues del The Odyssey perdieron un poco el toque neoclásico y el sonido se tornó màs agresivo.

  3. Foco Dice:

    Nota: en el tema «Orion The Hunter», la segunda estrofa está sacada del primer tema de su disco debut: «Raging Season». ;)

  4. Manu Dice:

    Symphony ha sido una de mis bandas favoritas desde que escuché mi primer disco que fué el «The Odyssey», me costó un poco digerir el disco hasta el tema que le hace nombre al disco, después escuché el «Live On The Edge Forever» y mi amor fué completo, terminé de escuchar la discografía, y en lo personal creo que cada disco tiene su «magia», claro en el Paradise Lost se cayeron un poco, pero con el Iconoclast.. uff pedazo de disco.

  5. Sebas Dice:

    Yo veo un guiño más fuerte a DT en el comienzo de Trough The Looking Glass, con respecto al tema Surrounded. :)

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