Casi un año y medio despúes de su anterior visita, Symphony X nuevamente se presenta en Chile en el marco del «Paradise Lost World Wide Tour», la misma gira que iniciaran en nuestro país aquel 12 de junio del pasado año y que dejó encantando a todos quienes asistimos en dicha oportunidad y que probablemente nos repetimos el plato, a pesar que teníamos claro que no había nada nuevo que la banda pudiera ofrecernos, salvo la ilusión de escuchar algún clásico omitido en las anteriores visitas o bien, algún tema de su última gran placa que no hubieran tocado la vez anterior.

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A juzgar por la cantidad de asistentes, a nadie le importó que la banda no trajera nada nuevo bajo el brazo. Claro, hay que señalar que Ratt (a quienes no comentaremos simplemente por no haber presenciado su show) debe haber llevado una buena cuota de asistentes que luego se quedaron a presenciar a una banda que talvés no tiene la misma trayectoria, pero que sí es de una importancia relativa mucho mayor que la que tiene Ratt en el actual circuito internacional. Que no se malentienda, ni se sientan dolidos los más fanáticos de la ya veterana banda de hard rock; con la calidad del grupo y los clásicos que dejaron para el recuerdo no tienen nada que demostrarle a nadie, pero claro está que vienen de vuelta (y en descenso) hace bastante rato. Pero bueno, a lo que nos convoca.

EL PARAÍSO PERDIDO SE ENCUENTRA EN CHILE

Cerca de las 22:00 horas partió la tercera presentación en Chile de Symphony X, como era de esperarse con la introducción Oculus Ex Inferni que da inicio a su última placa. Al igual que la vez anterior, no hubo ambientación, estética, ni telón ni nada relacionado a la agrupación o al disco que presentaban, solo un sobrio juego de luces que procuraba, en la medida de lo posible, dar algo de ambiente a cada uno de los temas que se sucedieron a lo largo de la noche. Claramente algo sin mayor importancia para una banda que centra toda la atención del público en la ejecución de las canciones y que descansa (talvez de sobremanera) en la excelente performance y despliegue escénico de su vocalista, Russell Allen.

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Luego de la introducción se sucedieron sin descanso los 3 siguientes temas de Paradise Lost, esto es: Set The World On Fire, Domination y The Serpent’s Kiss. Esta vez todo el recinto se sabía a la perfección cada una de las estrofas de aquellas canciones, muchos ya llevábamos ya más de un año oyendo el disco -que según la opinión de muchos es uno de los mejores trabajos que han lanzado a la fecha- por lo que las voces de los cientos de asistentes se hicieron sentir fuerte en el Caupolicán.

sx_18Hasta ese momento, y a pesar de la euforia, nada nuevo respecto de la vez anterior. Sin embargo, el delirio se hizo manifiesto cuando comenzaron los primeros acordes de Masquerade, un temazo que el grupo se encargó de rescatar del olvido revitalizándolo con una nueva versión cantada por supuesto por Russell Allen y que encontramos originalmente en su álbum debut, el que fue interpretado por el primer vocalista de Symphony X, el señor Rod Tyler. Ojala la banda se decidiera alguna vez por incluir algún otro corte de dicho trabajo en sus presentaciones, ya que a pesar de ser una placa de la cual no se habla mucho, hasta se omite, contiene grandes canciones que bien merecen la pena ser interpretadas en vivo.

Pero la noche estaría dedicada en esta ocasión a su placa Paradise Lost, así que el salto desde el homónimo llegó hasta justamente el tema que da título a su último disco. Paradise Lost fue el responsable de uno de los momentos más íntimos y emotivos del show, la gente agradeció tamaño tema interpretando junto a Allen cada uno de sus versos, los que fueron ovacionados en el Caupolicán como si se tratara de uno de los más grandes clásicos de la banda. Casi sin respiro alguno prosiguió el espectáculo con The Walls Of Babylon, sexto tema interpretado esa noche proveniente del mencionado álbum.

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Luego de los más de ocho minutos que dura la anterior canción, Symphony X regresa en el tiempo y nos concede un par de temas que ha medida que transcurren los años se han ido transformando en parte del material más clásico y recurrente de la banda en vivo, me refiero a Inferno (Unleash The Fire) y Smoke And Mirrors, el primero proveniente de The Odyssey y el segundo perteneciente a Twilight In Olympus, únicas canciones escogidas de aquellas placas para ser interpretadas ese martes por la noche. El público que no paró de saltar, vibrar y cantar cada una de las canciones supo agradecer y ponerser a la altura de lo que estaba oyendo coreando intensamente junto a Allen las estrofas que se iban sucediendo.

sx_08Una vez conluido Smoke And Mirrors volvemos nuevamente a la actualidad de la mano de dos temas que la banda no presentó la vez anterior y que para esta ocasión se encargó de interpretar de manera perfecta ante una audiencia que ya dominaba cada estrofa y coro del último disco. Los temas fueron Revelation (Divus Pennae Ex Tragoedia) y Eve Of Seduction, con los cuales dio por finalizada la presentación de Paradise Lost, completando así ocho de los diez cortes que componen su última placa. Cabe mencionar que durante Revelation, la banda nos regaló algunos pasajes de la gran The Divine Wings Of Tragedy, los que por supuesto provocaron la reacción y ovación inmediata por parte del público, ya que para muchos, entre los que me incluyo, sería un verdadero privilegio poder oír ese tema completo en directo.

sx_17Pero todavía faltaba algo más, por supuesto no podían ausentarse temas de la placa que catapultó a Symphony X a nivel mundial, The Divine Wings of Tragedy; y el tema escogido no podía ser otro sino Of Sins And Shadows, con el que la gente cantó y vibró suponiendo que el final se acercaba, de hecho concluída la interpretación de dicho clásico la banda en pleno se acerca al público para despedirse y agradecer la recepción entregada, pero ante la incesante ovación del respetable pudimos ver como Romeo y Cía. intercambiaban palabras al oído, para luego ver que el «inmenso» guitarrista nos señalaba que nos regalarían una última canción. Todos a sus posiciones nuevamente. Lepond toma su bajo y se da lugar a una pequeña demostración de destreza a la que luego se suma Romeo, situación que dura alrededor de un minuto, tras el cual Lepond comenzó a interpretar Sea Of Lies.

Los que estuvieron presentes sabrán que el teatro casi se vino abajo al oír esta canción, que a pesar del cansancio evidente a esa altura, fue coreada con la pasión y entrega que da saber que se trata de la última canción de la noche. Mediando el tema Russell toma el protagonismo haciendo participar a la audiencia en aquel típico juego de hacer que el público cante repitiendo lo que hace el vocalista de la banda de turno sobre el escenario, algo inusual para una banda de las características de Symphony X, pero que, sin embargo, fue recibido entuasiastamente por todos.

sx_25Ahora sí, termina el tema y la banda se despide (de nuevo) de Chile, agradeciendo la participación de la gente y demostrando con sus palabras y gestos que una vez más se van extremadamente complacidos con la recepción y calidez del público chileno. La gente los ovaciona y aplaude sin cesar y continúan así durante largos minutos, a lo que luego se sucede el cantico-petición: Evolution! Evolution! Evolution!. Los integrantes se miran entre ellos sin saber que hacer, sonriendo, pero algo confundidos y sorprendidos. Ellos saben que en Chile son queridos, pero creo que no se imaginaron nunca que la gente no permitiría que se retirasen sin tocar el mencionado tema. Otra mini reunión en pleno escenario por parte de la banda. «¡La van a tocar w..n! ¡La van a tocar!» era todo lo que oía a mi alrededor… y bueno, efectivamente la banda regresa ante una ovación desmesurada por parte de todos los presentes. Probablemente sea el encore más forzado que haya presenciado jamás, pero por suerte Symphony X supo retribuir el enorme cariño mostrado por la audiencia para así cerrar con Evolution (The Grand Design) un verdadero temón, que dio termino a una presentación intachable por parte de la agrupación norteamericana.

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No hay duda, fue otra jornada inolvidable junto a una banda que ya es de la casa: Symphony X encontró su paraíso perdido en nuestro país: GRANDE SYMPHONY X… GRANDE CHILE!.

Setlist:

01. Oculus Ex Inferni
02. Set The World On Fire (The Lie of Lies)
03. Domination
04. The Serpent’s Kiss
05. Masquerade
06. Paradise Lost
07. The Walls Of Babylon
08. Inferno (Unleash The Fire)
09. Smoke And Mirrors
10. Revelation (Divus Pennae Ex Tragoedia)
11. Eve Of Seduction
12. Of Sins And Shadows
Encore 1:
13. Sea Of Lies
Encore 2:
14. Evolution (The Grand Design)

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