El impresionante trabajo de Derek Riggs en la portada nos da la bienvenida al octavo trabajo en estudio de la banda: una elaborada ilustración que grafica dos visiones del mundo que se nos viene, o que al menos Stratovarius (y en especial Timo Tolkki) sienten venir. Este detalle no es menor pues todo el álbum gira en base a temáticas referidas principalmente al desarrollo personal, como superar los malos momentos, la situación del planeta Tierra y similares.

La producción, como es de ya costumbre es impecable, a cargo de Timo Tolkki (otro gran mérito) y Mikko Karmila de los Finnvox Studios. Calidad asegurada, al menos técnicamente, pero claro esto no define si un álbum es bueno o malo, asi que vamos directamente al análisis in situ.

Un comienzo que engancha desde la primera nota es lo que presenta Hunting High And Low, elegido como single del album, situación que no podría ser de otro modo, pues contiene lo mejor de Stratovarius, mucha melodía, un coro pegadizo y por sobre todo la fuerza que Tolkki sabe imprimirles a sus composiciones, demostrando que la energía no sólo es velocidad. Indudablemente un espectacular comienzo.

El ritmo aumenta de súbito con Millenium, el tema más pesado de esta producción. Inspirandose en la llegada del año 2000 y los cambios que éste habría de producir en nosotros, la música es mantenida en rápidas revoluciones por bateria y el bajo que no bajan en intensidad en ningún momento. Con una estructura demasiado predecible no está dentro de mis temas favoritos ciertamente.

Mother Gaia surge de la nada con las tenues notas de piano y la suave voz de Timo Kotipelto en una combinación que se mezcla con los demás instrumentos en un dialogo donde la tristeza comparte escenario con la esperanza. Pero, ¿tristeza de que?, ¿penas amorosas?, para nada. Mientras el medio musical masivo mueve toda su estructura en torno al amor, Stratovarius ha comprometido su hacer con una noble causa que apela a tomar conciencia de lo que pasa en nuestro planeta en un conmovedor llamado de atención, emotivo y sobrecogedor, como pidiendo perdon a la Tierra por el daño que le hacemos. ¿Me gustaría saber quién fue el que dijo que Stratovarius era happy metal?.

El rasgueo de las seis cuerdas y un par de golpes de batería, da comienzo a, Phoenix, tema que no es precisamente la historia de un Fénix :) y que retoma el mensaje que desde ya hace muchos años Stratovarius nos entrega con el poder que da sentido al término “Power Metal”. Jörg Michael no cede en ningun momento demostrando una vez más su constante y notable desempeño tras los tambores. Tras un intermedio para cabecear, se inicia el duelo guitarra-teclado que da forma a un excelente solo que termina por atrapar y convencer.

Glory of the World: un riff marca Tolkki y un barrido de teclas marca Johannseen, inician este tema ligeramente mas veloz que su antecesor. Un tema técnicamente bien ejecutado, compuesto integramente por J.J. Tiene un excelente coro que me hace olvidar de momento la sensación de dèja vu que siento al escucharlo. Con el último minuto donde Johanssen parece recorrer cada tecla de su instrumento a una velocidad notable, pero sobretodo con una limpieza impresionante, sirve para poner de manifiesto, una vez más el status que este gran músico, tiene dentro del mundo del metal. Gran composición.

A Million Light Years Away se presenta a medio tiempo. Es el único tema de amor (de pareja) del álbum. Sirvió tambièn para lanzarse como segundo single y es de esos temas pegasizos, con un coro para cantar en grupo donde Tolkki parece mantenerse en bajo perfil hasta el momento del solo donde ejecuta un corte de limpia técnica, correcta composición y que calza perfectamente con la canción. Junto con decir que es entretenido de escuchar, es necesario señalar que tuvo su video clip siendo lanzado ademas como segundo single, posteriormente al lanzamiento del álbum.

Cuales trompetas de apertura, que el teclado de Jens Johanssen emula efectivamente, comienza Freedom, un excelente tema, muy melódico, energético, veloz y con un coro en especial muy inspirado: “Like the wind I’m free to go anywhere, I got my song, it dances in the air, Now I know what to do with my life, So you will hear my freedom call”. Quisiera detenerme un poco en esto para señalar que Stratovarius tiene la gran virtud, de “llegar” con sus letras a través de mensajes directos, muy positivos y que me hacen reflexionar acerca de la mala fama que el metal tiene en las personas comunes. Temas como Freedom resumen lo mejor de Stratovarius que va más allá de la calidad musical de sus integrantes: su poder de transmitir sensaciones positivas, que desde los Keepers de Helloween no había sentido. Una excelente terapia contra la depresión, sin duda alguna.

Infinity: el tema que casi lleva el nombre del album busca sobrecoger con una serie de recursos atomsféricos que tienen un efecto relativo, sino poco efectivo al compararlo con lo que trata: otro llamado de atención dirigido a nosotros y el como llevamos nuestras vidas. Con bastantes cambios a lo largo de los casi 9 minutos y medio, pero con una sobrecarga de efectos que resultan en la sensación de ser una composición muy ambiciosa para los recursos con los que el grupo cuenta. Johanssen es un gran tecladista, pero no es Mandrake el Mago y eso le quita puntos. Una sinfónica habria calzado perfecto en este tema. Otro tema que no es de mi particular agrado.

El infinito termina (¿?) con Celestial Dream, una hermosa, breve, pero por sobre todo subvalorada balada cierra el álbum. Un hermoso mensaje que regala esperanza con una gran composicion y un notable desempeño de Kotipelto cierra con medalla de oro su perfomance a lo largo de la producción. que siga llegando limpia y elegantemente a esas notas altas.

Stratovarius no ha dirigido su composición a rumbos demasiado distintos, sino más bien, ha mezclado los mismos elementos de distintas maneras, sazonandola con algunos elementos casi sinfónicos con un resultado discutible en el sentido

Stratovarius ha compuesto un poderoso álbum en base al amor… ¡sí, el amor! y que va más allá del amor de pareja: es el amor por uno mismo, por nuestro planeta. Una lucha constante, interminable y que tiene mucho que ver con lo que Timo Tolkki, el indiscutido líder de la banda, ha debido sufrir en carne propia, cosas que dan sentido a esta cruzada por la vida que realiza mediante sus composiciones. Si su mensaje no te importa y sólo te quedas con la parte musical, probablemente percibas a Infinite como un álbum potente, pero esperable… ahora si esto es bueno o malo es discutible y totalmente relativo a los gustos personales. A modo absolutamente personal, este álbum es una vitrina clara de lo que Stratovarius, musical y conceptualmentees , una banda que no dudo en recomendar a metaleros y no metaleros (siendo ademas una excelente puerta de entrada al mundo del metal para estos últimos) que mezcla poder y melodía de una forma tal que los llevo al sitial donde están ahora.

5 comentarios
  1. farfaramir Dice:

    Al contrario que Conspiracy, creo que este fue el album más grande de Strato, justo antes de empezar la era obscura. El disco que tengo allí en mi repisa y más escucho, es sencillamente genial. Muy buena review.

  2. Pablex Dice:

    Recuerdo cuando lo escuché la primera vez, lo comentaba con mi tio , que el disco te deprime.

    Tolkki se craneo unas susceciones de riffs que en ves de subirte el animo te dejan triste. Hasta en las canciones rapidas y supuestamente felices

  3. mindfreack Dice:

    disco culiao exelenteeee uno de los pocos discos que es fuerteee te mantienes pegado al techo de principio a fin

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