Con una crisis en ciernes que derivó en uno de los quiebres más bullados en el mundo del metal del último tiempo era lanzada esta novena placa en estudio de los finlandeses Stratovarius. El quiebre, principalmente entre los Timos, Tolkki y Kotipelto era ya un secreto a voces. Es más no era el primer encontrón que tenían ambos. Incluso antes del lanzamiento del Destiny se habló de un distanciamiento entre las dos caras de Stratovarius, por una parte un Tolkki que es el alma musical de la banda, y un Kotipelto que es la voz de la banda, inconfundible en estos diez años de carrera en conjunto.

Con todos estos ingredientes, este Elements parte 2 tenía la misión de calmar un poco las aguas en la banda y de superar lo hecho por el disco predecesor, la primera parte del Elements. Dicen por ahí que las segundas partes no son buenas y que no logran superar a las primeras. Sin embargo esta premisa podría no haber funcionado para esta placa, pues el Elements Pt 1, estaba dentro de lo más bajo hecho por este quinteto finlandés (con incrustaciones sueca y germana), un disco correcto, pero sin brillo, que hacía de este Elements pt 2 un momento propicio para acallar las críticas y para volver a posicionar en estudio, a una banda que estaba perdiendo la magia de su época dorada, de los magistrales Episode y Visions, hace ya casi 6 años.

Sin embargo, todas estas buenas intenciones quedan acalladas desde un comienzo. Si uno pensó que el inicio iba a ser demoledor, o enganchador, como Stratovarius lo venía haciendo, se equivocó medio a medio. El tema elegido por Stratovarius como opening track, fue Alpha & Omega, un tema lento, un tanto denso que, si bien tiene unas guitarras con mucho peso tanto en el inicio como en el coro, con orquestaciones incluídas, no es un tema propicio para comenzar un disco, quizás si hubiese tenido otra ubicación en el disco, hubiese funcionado, pero no es así. El tema se hace monótono, con una letra no muy inspirada, bonita, nada más. Si algo hay que resaltar y rescatar del tema y sobretodo del disco, es el excelente trabajo hecho por Timo Kotipelto que, una vez más salva al disco de una debacle mayor.

Un inicio en teclado por parte del primer vocero de la crisis, Jens Johansson, dan paso al single del disco, I Walk To My Own Song, un tema correcto, que funciona como single, pero que es un racconto de los demás singles. Uno empieza a pensar en qué disco escuché estos riffs, y no es muy difícil encontrar la respuesta, inmediatamente salta a la mente Paradise y Hunting High and Low. Demás está decir que últimamente Stratovarius no había sido demasiado original en sus temas, todos seguían una cierta lógica. Ahora, en rescate de este tema podemos señalar la parte del solo, excelent trabajo de Jörg Michael con el doble bombo, y un solo de Tolkki un poco más enganchador que virtuoso. A la larga un tema bueno, pero no brillante.

El siguiente es quizás el mejor tema de esta segunda parte del Elements. Stratovarius nos tiene acostumbrados a muy buenos temas veloces, y ésta no es la excepcion. I’m Still Alive, es un gran tema, una especie de respiro, con un Kotipelto sencillamente brillante sobre todo en un coro para seguirlo con el puño en alto, con una gran performance del blondo vocalista. Y esto demuestra el nivel de profesionalismo de Kotipelto, ya que a pesar de no llevarse con el dueño de la empresa, perdón, de la banda, logra deslumbrar con una voz privilegiada. Un gran tema.

Lo siguiente es lo que confunde un poco de Stratovarius y que muestra lo confundido de la banda, Season Of The Faith’s Perfection, es un tema muy lento, muy aburrido, con una participación inentendible de Johanssön, ese sonido que le imprime al teclado llega incluso a niveles desesperantes, como en el final del tema. El tema pudo haber sido muy bien logrado, tiene partes muy bellas, como el coro, donde nuevamente sobresale Kotipelto, pero que a la larga no logra enganchar. Dan ganas de pasar al siguiente.

Y el siguiente tema tampoco logra convencer, con un riff potente, pero no mucho más, Awaken The Giant, pasa sin pena ni gloria dentro del disco. Con un parecido a las canciones más bajas del Episode (Babylon y Uncertainty – sobretodo a esta última), y con un correcto trabajo de Kainulainen (es impresionante cómo se pierde un buen bajista), este Awaken The Giant muestra la gran falencia de Stratovarius, lo plano de cada uno de los temas, no hay una variación rítmica dentro del mismo tema, todos los temas son hechos con el mismo ritmo, no hay sorpresa, se tornan a la larga repetitivos, sobretodo si, como éste, superan los 6 minutos de duración. Es como si estuviesen hechos con molde.

Know The Difference, es otro de los destacados del álbum, nuevamente rápido, con un gran fiato como banda, y con esas apariciones de Johanssön que se extrañan. Es casi como esos clásicos temas de Strato. Nuevamente Timo Kotipelto demuestra porqué dentro del power metal es una voz autorizada, querida y alabada. Creo que este es de esos temas que nos gustaría escuchar más de Strato, completamente bien hecho, un coro increíble, y una de esas secciones de solos entrañables y extrañables de la banda. Esos juegos entre Tolkki y Johanssön faltaron en el disco, y se extrañaron. Dentro de lo poco rescatable del disco (por fin un cambio de ritmo).

Y el disco se acaba acá, porque los siguientes tres temas son bajísimos, comenzado por una aburrida Luminous, que poco y nada tiene de metal, y que muestra que estos finlandeses están más cerca del mainstream que de lo under que los llevó a ser grandes, no por nada firmaron un contrato millonario con Sanctuary (3 millones de euros, ni más ni menos). Un tema lento, insulso, y como otro por ahí, realmente desesperante.

Le sigue otro tema mediocre, Dreamweaver, que tenía las herramientas para haber sido ganchero, pero que termina siendo uno más, diluyéndose dentro de un contexto que muestra que la fórmula estaba cada día más agotada, que no se trata de hacer temas más lentos o más densos para «variar», sino que lo que urge es recuperar la magia, esa que en vivo sigue funcionando. No por nada Stratovarius es una banda que llena teatros en todo el mundo. Como muestra un botón: en Chile, donde se les critica hasta descarnadamente, son una de las pocas bandas de metal que se da el lujo de que en su tercera venida, cuarto show y con un disco mediocre, lleve más de 4500 personas. Sintomático fue además que basaran su repertorio en el Visions, eso algo dice.

Volviendo al disco, ya para finalizar, otro tema mediocre, Liberty, para el olvido, con una intención de ser un himno, pero el inicio parece más un villancico, realmente a uno, que lleva bastante tiempo escuchando la banda y que la ha transformado en una de sus favoritas, lo que hizo Stratovarius en este Elements Parte 2, le produce una mezcla de rabia y pena, puesto que no entiende cómo una banda que lanzó discos tan brillantes sea capaz de sacar un disco como éste.

Sin embargo, queda la sensación de que la crisis de Stratovarius, tanto como grupal como musical, debería hacerlos crecer, ha pasado en las grandes bandas que luego de lanzar malos discos y quebrar, son capaces de sobreponerse (Helloween es un ejemplo claro) y de volver por sus bríos. Stratovarius tiene el talento, los medios musicales y económicos como para tomarse un tiempo para pensar y ver hacia dónde va a ir el barco. Ojalá que la elección de vocalista sea la acertada y que en un futuro Stratovarius, vuelva a mostrar en estudio, lo que en escena muestra, que es una gran banda, con mucho poder.

Por lo menos que del disco quede esa esperanza.

4 comentarios
  1. Laura Helvetti Dice:

    El tema que no mereció (para mí) ser Japanese Bonus Track y sí entrar al álbum como tal es Ride Like The Wind, aunque el solo deja mucho de qué desear, es una canción con velocidad y potente riff. Saludos.

  2. Diego A. Arcis Dice:

    realmente, no es un buen disco, no puedo decir que es malo, pero si es muy bajo!!!!!…

  3. Nigaz Dice:

    quisas hace unos años atras no pase el disco, es mas no me gustaba, ahora por circutancias de la vida lo he vuelto a escuchar, y me encanta, quisas la edad o la rabia de la epoca de ver perder una gran banda me cegaron y no le di una oportunidad, muy Buen Disco

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