Stephen Percy Harris, más conocido como Steve Harris, es probablemente uno de los músicos más importantes de todos los tiempos, no sólo a nivel del Heavy Metal sino que, para mi gusto, de la música en general. No vamos a entrar a estas alturas ni siquiera a intentar esbozar un resumen de la carrera del brillante bajista oriundo de Leytonstone –área del norte de Londres–, pero baste señalar para estos efectos que su influencia excede, y con mucho, el ser el miembro fundador y líder nada más y nada menos que de Iron Maiden, banda que define un estilo, una ideología e incluso una cosmovisión para muchos de nosotros. Steve no sólo es quien determinó los derroteros que siguió Maiden desde sus albores hasta el día de hoy, sino que su estilo de acariciar con rudeza e intensidad las cuatro cuerdas de su bajo, bramando las canciones, gritándoselas al público, con una de sus piernas arriba de un bafle, forman un concepto icónico para muchos de nosotros, tanto en lo visual como por supuesto en lo referente a la técnica de su instrumento. Es cierto, antes de Harris hubo muchos bajistas de gran calidad y muy influyentes, pero me atrevo a señalar que Steve es uno de los personajes que, a lo largo de los años, más han aportado en darle al bajo el lugar que corresponde en la historia de la música.

Harris es Iron Maiden, respira Maiden, crea Maiden, mueve Maiden, decide Maiden. Y por lo tanto, era bastante poco previsible que Steve tomase la decisión de desarrollar ideas paralelas a la doncella de hierro y trabajarlas “por fuera”. Es algo que ya hizo (exitosa y brillantemente) Bruce Dickinson, que han hecho otros músicos de la banda (especialmente Adrian Smith), pero si a uno le preguntaban hace algunos meses, probablemente hasta de Nicko McBrain uno habría esperado más que de Steve Harris la realización de un proyecto paralelo. Pero Harry nos tenía preparada esta sorpresa.

El tema es así. El cantante Richard Taylor y el guitarrista Grahame Leslie desde hace algunos años tenían una banda llamada British Lion, y conocieron a Steve hace un par de décadas. A Steve en su oportunidad le gustaron sus temas y les dijo a Taylor y Leslie que los podría ayudar en alguna ocasión. No se dio como en el ya icónico “hagamos un asado, pero hagámoslo al tiro“, sino que pasaron varios años para que esta idea de hacer algo juntos se consolidara, y junto al guitarrista y tecladista David Hawkins comenzaron a idear este trabajo, que no podía tener otro nombre que el de British Lion y no podía estar conceptuado bajo otro nombre que el de Steve Harris, precisamente porque ese es el gancho con el cual el disco tendría repercusión a nivel mundial. Y es así como Harris, junto a Taylor, Leslie y Hawkins, y con el apoyo de Simon Dawson en la batería (pese a que en el disco también tocan los tarros Ian Roberts y Richard Cook), forman este proyecto bajo el nombre de Steve. ¿Y a qué suena esto? Bueno, es lo que todos nos preguntamos, sin saber mucho qué esperar de este trabajo.

Ya en los primeros albores de este disco podemos intentar entender algo del mismo. Una guitarra muy sencilla y que intenta enganchar con una idea rockera, más el bajo de Harris en algo que para sus estándares generalmente protagónicos debe entenderse como segundo plano, marcan el inicio de This Is My God, el tema que abre el disco. Un corte algo cansino, con buenos momentos, pero que en buena parte se arruinan al conocer la voz de Richard Taylor, que si bien no tiene una voz mala, se nota inmediatamente su lejanía con lo que podemos entender como un gran cantante. Muy plano, con muy pocos matices, algo débil y definitivamente generando muy poca convicción, uno se lo imagina cantando detrás de un biombo y no con el protagonismo y personalidad que acostumbramos a ver de un cantante.

Algo más de onda tiene Lost Worlds, con influencias más progresivas/clásicas que el tema anterior y donde el bajo de Steve es un poco más explotado. El ritmo es más interesante y convincente, con intercambios llamativos, juegos a dos voces que si bien no hacen superar la imagen de debilidad que proyecta Taylor, sí le dan algo más de musicalidad y melodía. El minuto final, de todas formas, me parece absolutamente de más.

Karma Killer es algo que perfectamente le podríamos escuchar a bandas como Radiohead o Smashing Pumpkins. Más allá de que no soy particularmente fan de este tipo de bandas, suena interesante escuchar a Steve en esta faceta, demostrando versatilidad y capacidades adaptativas a una música que no es “la suya”. El coro sonaría bien con un poco más de potencia en las voces. Una canción con un poco más de sustancia y “rescatabilidad” que las anteriores, pese a un final nuevamente alargado de manera algo artificial.

Uno de los mejores momentos del disco los podemos encontrar en el interesante inicio de Us Against The World, con dos guitarras armónicas que si bien no suenan con potencia ni personalidad, dan una insinuación más metalera que en los temas anteriores. Se quiebra a un ritmo anodino pero vuelve a la intensidad hacia el coro. También podemos encontrar un trabajo de guitarras algo más depurado al momento de los solos, y un coro bastante melódico pese a ser algo descafeinado. De los puntos más destacables del disco.

Mucho más setentero es lo que encontramos en The Chosen Ones, un tema bastante entretenido y “ondero”, en la onda de bandas como UFO, donde al fin le noto más comodidad y convicción a Taylor y donde Steve se da el gusto de experimentar con algunas líneas de bajo separadas de la línea que uno podría denominar estándar, especialmente exquisito es lo que hace al final el tema con unas pinceladas del talento y garra que sólo Harry tiene en las cuatro cuerdas. También me agrada el coro, especialmente en la línea “and they’ll never break us down / ‘cause we are the chosen ones“, de los que más a uno le “quedan” después de escuchar el trabajo completo. Mi tema favorito de todo este trabajo, pese a no ser un gran, gran tema.

Con temas como A World Without Heaven dan ganas de pegarle un palmazo en la cabeza a los músicos que acompañan a Steve y decirles “¡hey! ¡Despierten! Tienen al bajista más grande del mundo y no lo aprovechan“, es como tener a Messi y ponerlo al arco o tener un kilo de caviar y echárselo al pan de molde con mayonesa. Pues bien, si bien no es un mal tema, también con una onda setentera que por momentos (y con algo de esfuerzo) recuerda a bandas como Journey, uno tiene la sensación de que no aprovechan la tremenda fortuna de tener a Harris tocando junto a ellos, algo que prácticamente nadie en el mundo que no haya tocado en Maiden podría decir. El coro resulta ser lo mejor del tema, pero la falta de carácter en la voz de Taylor llega a ser irritante, además de una duración de siete minutos que conspira contra mejores sensaciones.

Pese a lo poco convincente de la guitarra inicial, la cosa mejora con Judas, un tema con influencias mucho más modernas, bien armadito y bastante correcto, a más de alguno le recordará a cosas de Muse por ejemplo, aunque sin la grandilocuencia algo aspiracional que caracteriza a la banda de Matt Bellamy. Curiosamente es en este tipo de temas, más “modernos” y menos “clásicos” donde menos incómodo siento a Taylor. Eso sí, muchas de las buenas sensaciones se van directo y sin escalas al despeñadero con el horriblemente incomprensible y abrupto quiebre hacia mitad de este corte.

Nuevamente en la onda de Journey, Eyes Of The Young es un tema hardrockero bien conceptuado, con un coro bonito, bien armado, armónico, donde las malas sensaciones que dejan en este trabajo la planicie de la voz de Taylor se ven considerablemente aminoradas. De los hitos remarcables del disco, del que quizás sea su canción más “radial” y donde quizás le prestemos más atención al tema en sí mismo que al desempeño en las cuatro cuerdas del genio Steve.

Ya aproximándonos al final, These Are The Hands vuelve a las influencias más modernas aunque con menos brillo que en aproximaciones anteriores. En el coro la voz de Taylor se hace a las claras irritante, no sé si es un problema de producción o derechamente de carencias en sus cuerdas vocales, pero en todo momento uno está esperando que el tipo tome las banderas y comience a ponerle un poco más de “garra”, lo cual lamentablemente escasea en el disco y específicamente en este tema. En algo mejora en el último minuto, pero no suficiente para superior la sensación insatisfactoria que genera este corte en la suma y resta.

Y el último tema del disco es una balada. The Lesson es un buen intento de generar un ambiente intimista, gris, con violines, guitarras con un sonido casi “vintage”, un muy sobrio piano y un desempeño vocal algo más adecuado por parte de Taylor, notoriamente más cómodo que en los temas anteriores. Un final bonito y que deja un sabor de boca algo más agradable.

Creo que este disco se puede analizar desde dos grandes puntos de vista. El primero es el disco en sí mismo, que si bien tiene cosas interesantes, no deja clara cuál es la dirección de esta banda, cuál es su objetivo y que a veces, por abarcar demasiado, termina apretando muy poco, máxime cuando hay rendimientos individuales que no alcanzan los niveles esperados, específicamente en las voces, que mucho determinan el gusto que a uno le provoca un disco. Es un disco complejo de digerir, que no deja en claro cuál es la “idea-fuerza” que lo recorre en su completitud. Pero el segundo punto de vista quizás sea el más relevante: este disco lo estamos escuchando y analizando únicamente porque uno de sus músicos y gestores es Steve Harris, a quien personalmente le agradezco su visión y generosidad para haber plasmado al exterior de Iron Maiden ideas que se alejan considerablemente de la cosmovisión musical que Eddie nos enseñó. Steve sigue siendo por masacre mi bajista preferido de todos los tiempos… pero tocando Heavy Metal.

 

16 comentarios
  1. Pedro Dice:

    Buen review Dario!

    La idea medular de este álbum en si es buena, no obstante, creo que Harris se equivocó en elegir a sus músicos. El cantante no puede ser más promedio, por cierto no canta nada de mal, pero si es muy plano en las líneas vocales ademas de carecer de expresividad y fuerza.

    En ese sentido no me parece que sea la banda la que se haya farreado a Harris, al contrario, creo derechamente que Harris eligió mal a su elenco. El resto de las fallas se podrían haber subsanado con un productor más experimentado, de hecho, me sorprende que no haya trabajado con “The Caveman” que es especialista en discos de Rock de esta sepa. Pero bueno, para que vamos a especular sobre supuestos.

    Sólo una cosa, con todo lo grande que es Harris y con todo lo que lo admiro, este álbum me confirma lo que vengo diciendo hace años: el verdadero genio musical en Iron Maiden es Bruce Bruce.

    Saludos,

    P

    • MTG Dice:

      Fome el disco, hay que reconocerlo.
      LOs discos solistas de Bruce han tenido momentos muy altos (y tb de los otros), pero decir que Bruce es el “verdadero genio musical” de Maiden ignora que Harris escribió virtualmente solo los 3 primeros discos (lo que ya de por sí es impresionante) y que desde a seguido componiendo al menos la mitad de las canciones. 80% de las canciones “clásicas” de Maiden, las que los convertieron en lo que son, las compuso HArris.

    • Dio Dice:

      ¿Bruce el verdadero genio musical de Maiden? Con todo lo que admiro a Dickinson decir eso es una tontera compadre, Harris es Maiden y sólo desde ahí se puede empezar a valorar el aporte de los demás (lo que no quita que dicho aporte sea muy alto). Phantom Of The Opera es prueba suficiente de ello.
      Respecto al disco, concuerdo en que la idea era interesante pero los intérpretes, sin contar a Steve, son bajos y termina siendo un disco que no ofrece mucho.

      • Pedro Dice:

        Compadre lea bien. Yo nunca he dicho que Harris no es Maiden, de hecho lo es, y eso es irrefutable. Pero en lo personal considero que Dickinson es más talentoso. Ha eso iba dirigido mi comentario.

  2. Rick Helmet Dice:

    “Us Against The World” es un buen tema (que sonaría poderosísimo en manos de los mismos Maiden) y mucho más para comentar no hay, aparte de todo lo anteriormente dicho… yo lo tomo como una forma de experimentar de Harris y oxigenar ideas para que lo mejor que tiene vuelva a salir con la “doncella”.

  3. franco Dice:

    Creo que Maiden es Harris, Dikinson es un buen cantante, el genio ahi es Roy Z, pero regresando a Maiden creo que una figura PRINCIPAL que siempre ha estado a 2do plano, es Adrian Smith, creo que alguien dijo por ahi que el 80% de los clasicos son de Harris, yo creo que el 50 es Harris, el 40 de Smith y el 10 los demas. pero Smith tambien fracaso en su odisea en solitario.. creo que es para pensar algo. ademas Maiden desde la entrada de Smith y la Re – entrada cambio totalente su sonido las 2 veces.

  4. DURAN Dice:

    Ya días esperaba la crítica de este disco, antes de verter mi opinión secundare algunas de las ideas aquí. Si me parece que El miembro más importante de Maiden es Harris; hasta el mismo Dickinson lo dice “Nosotros tenemos la fortuna de compartir su sueño”. El Powerslave fue producto de la lucha de egos entre Harris en un lado y Dickinson – Smith en otro, a mi gusto uno de los mejores trabajos del genero, con la mejor portada. Por lo que no se puede negar el peso que Dickinson y Smith tienen en la discografía del grupo. Para mí este no es motivo de discusión. Este British Lion diría que también se puede ver desde un tercer punto de vista; en el contexto de que ya está cerca el fin de Iron Maiden. Comparto la opinión de la crítica: Un disco que en esencia es plano, con un cantante limitado y dirigido a un público que esperaba algo concreto, METAL. Lo interesante es que este disco abre la posibilidad de que el MAESTRO se junte con otros músicos más interesantes, ya que quiere mostrar una faceta más hardroquera, no tan alternativa. OK Soñemos Michael Kiske en las voces, Tobias Sammet en la guitarra, Nicko o Mike Portnoy en la batería. O porque no también Kay Hansen en la guitarra. Jajajajaja, posible? Jajajaja no seria para hacer un álbum en solitario, sino para un proyecto.

  5. Starship Trooper Dice:

    He escuchado el disco unas cuantas veces y en general me ha agradado. Está para relajarse un rato. Al igual que Darío, e daría un 6.5/10, igual no es nada del otro mundo y la voz deja que desear, pero hay buenos temas.

  6. ElPatan Dice:

    Lo mejor de este disco es que no suena para nada parecido a Iron Maiden y que bueno que Harris no plasmó estas ideas en la banda….

    El disco en sí a mi me gustó, no es ninguna maravilla, es relajado, bien pausado y repito, lejos pero lejos de lo que hace Maiden y eso se agradece.

    Saludos

  7. Nacido De Metal Dice:

    Creo que es lo mejor que he escuchado en el último tiempo, muchos matices y golpes que el tradicional metal, creo que fue más allá. Con respecto al vocalista encaja perfecto recuerden que hay que borrar la sombra de Dickinson y lo hizo de forma correcta. Además en estos días es muy fácil faltarle el respeto a los verdaderos músicos que siguen aportando con grandes álbumes. Harris como solista creo IRON MAIDEN y este sería su segundo proyecto, grande maestro… UP THE IRONS!

  8. Pepito Dice:

    Muy buen disco. Evidentemente Harris estaba tratando de participar en algo distinto de su banda habitual. La calidad de las canciones refleja que es una banda que ya llevaba algún tiempo trabajando y las interpretaciones son muy buenas, aunque habría podido dàrsele más relevancia al sonido de la voz. Por otra parte aprovecho para recomendar el disco de Flying colors, donde toca Mike Portnoy de Dream Theater. Otro disco maravilloso, aunque tal vez sea demasiado ecléctico para ciertos gustos.

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