La expectación no es menor ante un nuevo trabajo de estudio de los finlandeses de Sonata Arctica, más aun si tomamos como referencia su hasta entonces último álbum “Pariah’s Child”, que revitalizó su discografía en el año 2014, incluso sin llegar a ser del agrado de toda su fanaticada.

Como un quinteto compuesto por Tony Kakko (voz), Elias Viljanen  (guitarra), Henrik Klingenberg (teclado), Pasi Kauppinen (bajo) y Tommy Portimo (batería), llega el momento de  “The Ninth Hour”, título que justamente llena el espacio número nueve de la línea de tiempo discográfica. Para empezar, algo que llama gratamente la atención, es la calidad en el arte de tapa o carátula. El desarrollo de esta sublime imagen, a cargo de Janne Pitkänen, sin duda entra en el podio de las mejores portadas entre los trabajos de Sonata Arctica, y lo más significativo, nos abre las puertas a los principales elementos que nos podemos encontrar una vez sumergidos en “The Ninth Hour”, el cual es producido y lanzado bajo el alero de Nuclear Blast.

El concepto que atraviesa a “The Ninth Hour” en sus letras está enfocado principalmente a las consecuencias que puede haber para la humanidad enceguecida por el ritmo actual de vida, como se sugiere en la portada, un mundo en que la naturaleza carece de la existencia humana u otro donde el hombre se hace parte de un equilibrio natural y armónico.  Si bien es un argumento fuertemente usado en el último tiempo por diferentes bandas, no deja de ser válido y necesario de desarrollar. Todo esto son pinceles y apreciaciones conceptuales que deberían tomar mayor fuerza con la composición y arreglos musicales.

Pero entremos de lleno a la revisión de los once cortes que trae este disco. El primer tema y uno de los singles de este trabajo es Closer to an Animal, en cuyo comienzo si bien parece existir todo lo necesario para quedar sorprendido, termina siendo una composición bastante tibia y plana en su desarrollo. Quizás con una interpretación vocal más intensa y jugada por parte de Kakko  hubiera logrado el equilibrio y atracción necesario para la canción que abre este trabajo. El peso a este tema se le puede atribuir a la letra, que se enmarca en cómo la codicia nos aleja de nuestra esencia natural o animal.

Otro de los adelantos previos al lanzamiento de “The Ninth Hour” fue Life, track que sube el grado de intensidad en todas sus líneas –sobre todo en la parte instrumental de los solos y coro–, nos acerca lentamente a lo que esperamos normalmente de Sonata Arctica. Hasta que llegamos a un golpe certero con Fairytale, que es una composición que logra el sonido y fórmula con la que esta agrupación encantó en un momento a su público. De corte melódico y mayor peso, Fairytale mantiene la expectación y sorpresa a medida que avanza. Un coro muy bien logrado es solo un excelente puente para lo que se viene. Excelentes cambios de ritmos, cortes y densidad en los solos. Realmente se puede considerar que Fairytale es un tema redondo, un gran momento de “The Ninth Hour”.

Que quede claro que no siempre se le pide velocidad a una banda para considerar una canción buena o mala, una composición puede tener intensidad y conmover siendo de perfil veloz o lenta, con peso o suave. Y es precisamente lo que Sonata Arctica nos trae con We Are What We Are. El elemento adicional, como el sonido de una flauta en su comienzo, genera una conexión especial y un ambiente ideal para hablar de nuestras raíces olvidadas. Acá la intensidad se hace latente en un sentido y bello coro.  La emocionalidad es la constante durante todo el tema, otro gran momento del disco.

El vuelco a la fuerza, con mayor velocidad y agregando elementos progresivos en el desarrollo de su composición llega con Till Death’s Done Us Apart. Acá el factor sorpresa se ocupa bastante en cambios drásticos de intensidad, tanto instrumentalmente como en la faceta interpretativa de la voz. Una atractiva composición que saca a lucir los ingredientes nuevos, para la fórmula final de este disco. No es una canción en la que se puedan apreciar todos sus colores y matices a la primera, por lo que se recomienda darle más de una vuelta. Resultará una atractiva composición.

Bajamos la velocidad y escuchamos a Among The Shooting Stars. El medio tiempo domina durante todo su desarrollo, pero lamentablemente volvemos a la falta de sorpresa. De cualquier forma, siempre es una fórmula efectiva cuando se trata de aludir a la nostalgia en este tipo de composiciones, representada en la imagen del característico lobo de Sonata Arctica.

Rise a Night es velocidad sin miramientos. Una receta conocida y necesaria si hablamos de unas de las bandas representativas del género. La faceta de los teclados de Klingenberg es fundamental, ya que es el bálsamo ante la velocidad en todas las líneas instrumentales. Rise a Night está bien lograda, si lo denominamos “el tema Power Metal”, que sí o sí debe estar en cada disco de los finlandeses.

En el camino experimental encontramos a Fly, Navigate, Communicate, canción que nos trae al paladar muchas sensaciones de cómo iniciamos esta revisión con Closer To An Animal, sólo que acá sí se logran pasajes más interesantes en cuanto a quiebres instrumentales, manejo de intensidad, pero sin brillar mucho en verdad.  En este camino, experimentando y buscando un sonido renovado sin abandonar su sello, rozan el Pop a momentos. Y lo siguiente, Candle Lawns, es una balada cautivante. Acá realmente la interpretación y letra logran conmover,  sobre todo en una narración que alude a como el tiempo va desvaneciendo momentos y situaciones en su pasar. Los matices emocionales están en una justa medida.

Uno los temas más llamativos a simple vista de “The Ninth Hour”, por su larga duración, es White Pearl, Black Oceans (Part II: By the Grace of the Ocean). La continuación de una gran composición, haciendo referencia a la original White Pearl, Black Oceans de «Reckoning Night» (2004) Sin lugar a dudas uno de los riesgos más grandes a la hora de desarrollar una obra extensa, es no caer en lo repetitivo o monótono, y lamentablemente esta segunda parte no estuvo a la altura de su predecesora. En un comienzo logra una atmósfera que cautiva pero que a medida que avanzan y avanzan los minutos se desvanece. No se puede negar la cantidad de arreglos y elementos presentes en esta canción, sobre todo a nivel sinfónico, pero esto no siempre es garantía de un buen resultado. El interés no era menor para ver como se resolvía esta gran historia, adentrada en el mar.

Llegamos al fin de “The Ninth Hour”  junto a On the Faultline (Closure To An Animal), una canción en cuya mayor parte sólo se aprecia la voz de Kakko acompañada del teclado de Klingenberg. Ideal para comenzar a despedir la experiencia entregada por la última placa de Sonata Arctica.

Podemos enmarcar este disco dentro de las obras donde la banda busca renovar su línea musical sin abandonar su sello y sonido característico, sin escatimar en riesgos con miras hacia el resultado final. Quizás confían en su fanaticada y por ende en una recepción incondicional. Personalmente siento que “The Ninth Hour”, pese a que no brilla, es un buen material que podría marcar un paso para un futuro disco que sí logre encantar como lo hizo alguna vez esta gran banda.

 

 

7 comentarios
  1. Rodrigo Solís Hernández Dice:

    A mi parecer el disco es mejor que su antecesor «Pariah’s Child», aunque eso no es muuuuuuuuuuuuuuucho decir.
    Los temas rápidos son trámites, y siendo que Tony dijo «voy a componer algunas canciones con redoble de bombo para que la gente de seje de joder», en lugar de «me inspiré y este tema va a ser un himno metalero».
    Uno más de Sonata Arctica para el olvido, pero al menos hubo esfuerzo.

    • Chime Dice:

      Es bien probable que Tony haya hecho las cosas con ese pensamiento, ya que el mismo en el concierto en Antofa al menos, hizo el gesto de las comillas al catalogarse como metal… El tipo simplemente esta en otra onda y somos viudas del sonata power de antaño.

  2. Gaburieu Dice:

    Recien termine de escucharlo, es mejor al anterior, pero tampoco me sorprende, no me desagrado tanto como para no volver a escucharlo, cosa que si me sucedio con su predecesor, quizas con una segunda pasada encuentre cosas nuevas.

  3. Pablcar Dice:

    Se nota la falta de tiempo en los arreglos. Me recuerda al winterheart por la cantidad de lentos y se nota porque tony dijo en una entrevista que lo estaba escuchando. Creo que la mejor parte del disco es desde Fairytale hasta Fly Navigate Communicate.

  4. Pepito Dice:

    Excelente disco; quizás su mejor obra después de Unia. Obviamente, al igual que dicho disco, va a dejar insatisfechos a los fans que estén interesados en otro Ecliptica más. Por otra parte, me llama la atención que un disco como el de Hammerfall -un grupo que es un auténtico chiste- tenga una nota superior a la de este…

  5. FELIPE GM Dice:

    Mientras todos evitan decir que el disco es penka, solo dire que no me satisface. Dicen que hay que darle vuelta y vuelta y creanme que 2 vueltas y me quede dormido. Me decepciono una vez mas pero, como dijo alguien en otro comentario en la pagina oficial, Sonata ya no hace power metal, se desmarco y ya no volvera el clasico. Hoy hace casi un hardrock y por esa razon… teniendo las lukas no ire a su concierto para no decepcionarme de nuevo. Aunque si me pillan mal parado voy al Cariola

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